Autor: admin

  • Marlene, mi amiga de la infancia

    Marlene, mi amiga de la infancia

    Marlene es una chica a la que conozco desde hace más de 20 años, en aquellos tiempos éramos solo unos adolescentes y por la inexperiencia de la edad uno deja pasar muchas oportunidades.

    Ella es una chica de tez morena, cabello largo que casi le llega a la cintura, en aquel tiempo me gustaba, aunque jamás le dije nada, ella comenzaba a desarrollarse y se notaba que sería una chica bastante atractiva. Las circunstancias de la vida hicieron que mi familia se mudará de estado y deje de verla.

    Con el pasar de los años y la llegada de las redes sociales nos reencontramos, comenzamos a platicar como buenos amigos, se puede decir que nos estábamos conociendo nuevamente, le dije que yo ya me había casado y ella me contó que era madre soltera, conforme gane su confianza ella me confiaba sus deseos por tener un hombre en su cama, ella es absolutamente desinhibida, no tiene tabús en el sexo y dice exactamente lo que quiere, en ocasiones me pedía que le mandará mensajes que la excitaran y la ayudaran a masturbarse, yo lo hacía encantado, nos excitábamos mutuamente, y juntos nos masturbábamos, era un juego bastante delicioso.

    Ella ponía en su perfil de WhatsApp fotografías bastante sensuales a lo que de inmediato yo le mandaba mensajes, jugábamos sexualmente todo el tiempo, ella me enviaba fotos y me pedía que yo le mandará fotos de mi pene, así paso alrededor de medio año, jamás hubo una proposición para pasar de los mensajes y fotografías. Cierto día mi esposa tuvo un dolor de muelas, recordé que en aquella colonia en la que viví de pequeño tenía su consultorio una extraordinaria dentista, le sugería a mi esposa que acudiéramos con ella y accedió. Llegamos al consultorio, nos registramos e ingresamos. Justo al entrar a la sala de espera me he quedado sin palabras, mi amiga Marlene estaba saliendo del consultorio, quede impresionado, llevaba puesto un vestido de una sola pieza completamente ajustado a su figura lo cual hacía lucir ese hermoso y grande trasero que tantas veces vi por fotografía, al verme ella me saludo amistosamente, jamás hubo algo que diera pie a nuestra complicidad erótica, le presente a mi esposa y como cualquier encuentro furtivo se despidió y se marchó.

    Mi esposa me pregunto por ella, que quien era, de donde la conocía, etcétera, le dije que era una amiga de la infancia, y ella me dijo que mi amiga estaba muy nalgona ¿no?, le dije que no me había fijado, aunque creo que no me creyó, después de la consulta dental fuimos al centro comercial, para mi buena suerte nos encontramos a mis padres y les dije que había visto a Marlene, ellos la ubicaban perfectamente y eso le dio calma a los celos de mi esposa.

    Marlene y yo tenemos un código secreto, a través del estado en el WhatsApp sabemos si es oportuno o no enviar mensajes, en cuanto puse el estado para que ella pudiera escribirme lo hizo, me dijo que le había encantado verme en persona después de tanto tiempo, le dije que yo igual estaba fascinado, no pude callar y le dije que quede enamorado de su culo, su respuesta fue provocativa, me dijo que el día que yo quisiera ese culo sería mío.

    Nuestras charlas cada vez eran más cachondas, moríamos de ganas por estar en la cama, hasta que el día llego. Por cuestión de trabajo tenía que realizar un viaje a un estado vecino, aproximadamente 2 horas de camino. El trámite que tenía que hacer era muy sencillo, no me llevaría más de veinte minutos, así que pensé en pedirle que me acompañara y aprovechar la oportunidad. Le llamé y le hice la invitación, ella accedió al instante, así que quedamos de acuerdo y poder hacer realidad todas aquellas charlas que habíamos tenido los últimos meses.

    Yo quería pasar por ella a su casa, sin embargo, me pidió que la viera en un centro comercial cercano a su domicilio, accedí a ello, llegué al punto acordado y ella me estaba esperando en su auto, me estacione a un costado y vi que estaba terminando de maquillarse, toque su ventanilla, desactivo los seguros e ingrese a su coche. Nos dimos un tierno beso en los labios, era la primera vez que lo hacíamos, me pidió disculpas por pedirme que nos viéramos en el centro comercial, me comentó que su hija estaba en casa y que su mamá está viviendo con ellas, que se molestaría si se enteraba que se fue de paseo sin su hija, incluso ella iba vestida con su uniforme de trabajo, ella es enfermera, sin embargo, aún uniformada se veía increíble, me dijo que traía ropa en una maleta y que en una oportunidad se cambiaría.

    Una vez terminada de maquillarse, decidimos por irnos en mi camioneta, durante el camino platicamos de todo, con la buena química que nos unía era fácil tocar cualquier tema, era inevitable no voltear a ver su hermoso busto, el cinturón de seguridad quedo atrapado de tal manera entre sus senos que esto resaltaba aún más el tamaño de aquellos pechos, ella se daba cuenta de que no podía dejar de mirar con morbo su pecho y me dijo que le excitaba mucho saber que la estaba viendo con ganas de arrancarle la blusa y comerme sus senos, le respondí que moría por lamer sus pezones y hacerla mía, ella me respondió con un beso apasionado.

    Mientras íbamos en la carretera seguíamos hablando de nuestras fantasías, ella quiso que escucháramos reggaetón, me dijo que esa música la ponía caliente, así que mientras platicábamos, ella se masturbaba por encima de su pantalón, en verdad que era algo sumamente excitante, buscaba la oportunidad para besarme, de pronto ella llevo su mano hacía mi pene, estaba erecto, deseoso de penetrarla, ella me dijo que la excitaba saber que en muy poco tiempo mi pene estaría dentro de ella, así que me estuvo masturbando por encima del pantalón, de pronto bajo mi cremallera y sacó mi pene ya con algunos fluidos que lo humedecían, mi glande se mostraba y ella me seguía masturbando, en verdad que esto parecía una escena sacada de una película porno, como mi camioneta es automática podía conducir con una sola mano, mientras que con la otra acariciaba sus enormes senos y también la masturbaba.

    Justo cuando la excitación de ambos estaba llegando a un nivel impresionante, le pedí que se detuviera, que estábamos por llegar a la última caseta de peaje y la oficina a la que tenía que acudir estaba muy próxima, así lo hizo, guarde mi pene, y nos acomodamos rápidamente la ropa. Llegue al lugar al que iba, ella me dijo que se quedaría en la camioneta, que iba a aprovechar para cambiarse de ropa, accedí a ello y fui a realizar el trámite, demoré aproximadamente 25 minutos, cuando volví al auto me lleve una excitante sorpresa, ya se había cambiado, se puso un short diminuto, ese short cubría solo la mitad de su enorme culo, esas nalgas se veían deliciosas, eran la representación de la lujuria, adicional a ello se asomaba en la parte superior su tanga, una tanga verde riquísima, además de lo majestuoso de su trasero sus piernas se veían muy apetecibles, unas piernas bien formadas, se puso unas zapatillas digna de una zorra. En la parte superior usaba un top blanco que dejaba ver su cinturita y su ombligo, pero lo mejor eran sus tetas, no usaba brasier, así que se trasparentaban sus senos y esos hermosos pezones color chocolate obscuro, tenía erectos los pezones y eso era demasiada tentación.

    Me preguntó si le gustaba, le dije que me encantaba y nos besamos apasionadamente, mis manos se perdían en sus senos y ella frotaba mi pene, el cual muy pronto volvió a ponerse complemente erecto, le dije que ya no aguantaba un minuto más sin poseerla, así que nos dirigimos a un motel cercano, de camino pasamos a comprar una botella de whiskey y hielo, llegamos al motel, pagué la habitación y nos dirigimos a ella. En mi mente pasaban las mil maneras en que quería hacerle el amor, se cerró la cortina del garaje y me dispuse a abrirle la puerta de la camioneta para que bajará, abrí y ella estando sentada se giró hacía mí, con las piernas abiertas, me atrajo hacía si, nos besamos muy delicioso, parecía que nuestras lenguas querían devorarse, estando aún en el estacionamiento ella sacó mi pene y se lo llevó a la boca, aún no subíamos a la habitación y ya estábamos dejando fluir nuestras fantasía, cual película porno tome su cabeza y la dirigía hacia mi pene, era una delicia, mi pene entero estaba en su boca, le pedí que subiéramos y ella aceptó.

    Su culo se veía impresionante, ese short no dejaba absolutamente nada a la imaginación, sus tetas estaban a punto de romper el top que las cubrían, entramos a la habitación, en ella había un tubo para pool dance, ella me tendió en la cama, puso música, agarró la botella de whiskey y se puso a bailarme, en verdad que sabía lo que estaba haciendo, se tomó un trago de whiskey desde la botella dejando caer una cantidad sobre su blusa, sus pezones mojados por el whiskey eran mi mayor deseo, mientras bailaba para mí se arrancó el top y dejo a mi vista sus hermosos senos, ella los acariciaba con pasión e intentaba lamer sus pezones con la lengua, y estaba excitadísimo, ya me había quitado el pantalón y el bóxer, mientras la miraba bailar me masturbaba, ella seguía con su baile, se quitó el short, le costó trabajo bajarlo ya que su enorme trasero no le permitía bajar con rapidez, fue una escena exquisita, se quedó solo con esa hermosa tanga verde que se puso para mí, bajo del tubo y se comenzó a deslizar en la cama sobre mí.

    Su lengua recorría cada centímetro de mi cuerpo, desde los dedos de los pies, subió por mis piernas hasta llegar a mi erecto pene, paso su lengua por mis testículos y después se llevó el pene a su boca, una vez más me estaba practicando el mejor sexo oral de mi vida, después puso mi pene entre sus riquísimos senos, no pude más y eyaculé sobre esos hermosos pechos, quedaron bañados de semen, ella lo retiraba con su mano y la lamía para tomar mi semen, mientras lamía su mano con mi semen con la otra mano se masturbaba, estaba muy excitado la recosté sobre la cama, me quería tragar sus pechos, y después le devolví el favor, le arranque la tanga y lleve mi lengua a su vagina, sus fluidos corrían en mi cara, ella estaba mojadísima, gemía de placer, me pidió que me la cogiera y así lo hice, lleve sus piernas a mis hombros y la embestí sin temor alguno, deje que mi pene con aquella hermosa erección entrará en ella, la embestía con fuerza, entraba y salía mientas ella gritaba de placer, así llegamos juntos a un orgasmo más, las sábanas estaban empapadas.

    Nos fuimos al potro, en el potro ella se colocaba en muchas posiciones demasiado calientes y yo la penetraba, le lamía su concha, la penetré analmente, me corrí en ella muchas veces, ella tuvo muchos orgasmos, acabamos empapados de sudor y fluidos del placer, sin lugar a dudas ha sido la mejor experiencia sexual de mi vida.

    Hemos tenido muchos encuentros más, en otras ocasiones les contaré más de Marlene, mi ardiente amiga de la infancia.

  • Compañeros de oficina. Mucho tiempo juntos

    Compañeros de oficina. Mucho tiempo juntos

    Matías y Noemí se conocen hace más de 10 años, son compañeros de oficina y con el tiempo se volvieron amigos.

    Noemí es una mujer 1.60 de estatura, muy buenas lolas y bonitas piernas, Matías es un hombre alto y va al gimnasio regularmente.

    Hace un par de años, ambos estaban pasaban por difíciles momentos personales, Noemí con su deseo de ser mamá y Matías con una depresión particular, ya que su mujer no lo quería y el no entendía bien el porqué.

    Ambos se apoyaron el uno en el otro, Noemí quería conservar a su pareja y Matías le recomendó que se saque algunas fotos eróticas para reavivar el interés y mostrarle una faceta que hasta ese momento todos desconocían.

    Por su parte Matías estaba muy inseguro de su cuerpo y le mostraba a Noemí fotos de su cuerpo desnudo o su miembro erecto, pidiendo aprobación o una palabra de aliento, Noemí al verlas le dijo que estaba muy bien en todo sentido y tenía un pene más grande que el promedio que se quede tranquilo y consiga otra mujer.

    Noemí le hizo caso a su amigo y se sacó varias fotos sugerentes, con lencería roja, blanca o totalmente desnuda y Matías quedó muy sorprendido de conocer esa otra faceta de su amiga, tenía un cuerpo precioso y en especial sus pechos, eran espectaculares. Con esas fotos ella consiguió recuperar a su pareja, ya que uno de los temas habituales de sus peleas era la falta de sexo.

    Con el correr de los meses, Matías consiguió una nueva pareja y Noemí quedó embaraza, la verdad que la pancita le quedaba muy bien, había recuperado la sonrisa y mejoró sensiblemente su estado de ánimo. Ambos tenían sexo regularmente y se siguieron contando sus cosas.

    Pero no todo fue tan color de rosas, el padre del bebe de Noemí no reacciono como ella esperaba, en vez de acompañarla y estar a su lado, seguía con su vida de soltero, despreocupado y dejándola sola la mayor parte del tiempo. Ella se había acostumbrado a tenerlo seguido, tanto emocional como físicamente, por la búsqueda del bebe tenían sexo muy seguido aunque era rutinario y su pareja quería probar cosas distintas, ella quería aprovechar hasta la última gota de esperma para aumentar las probabilidades, así que la mayor parte del tiempo el sexo era el arriba, y ella con las piernas para atrás para que entre bien profundo y no se escape ni una gota.

    Él le pedía acabarle en la boca, que le entregue la cola o simplemente penetrarla de parado contra una pared, que sea más espontaneo y no tan mecánico el acto.

    Durante el embarazo Noemí no tuvo sexo ni una vez, y eso a su pareja lo terminó de alejar, solo eran visitas como mandadero, para buscar víveres o ayudar con algún tramite. Finalmente dio a luz a un bebe hermoso, sano y fuerte que le ilumino la sonrisa y la hizo olvidar por todo lo que había tenido que pasar para llegar a ese momento.

    Por su parte en paralelo, Matías seguía de fiesta, teniendo sexo varias veces por semana con su nueva amante (era una mujer casada), paso de no tener sexo a hacerlo 2 o 3 veces por día, nunca le habían sacado tanta leche, tenía un cuerpo espectacular, una colita dura y marcada y cabalgaba y gemía muy fuerte, se la chupaba sin parar, hasta que acababa y se la seguía chupando hasta tenerla dura otra vez para luego montarlo frenéticamente, verla en cuatro patas era digno de una obra de arte, aunque no la entregaba. Cuando no estaban teniendo sexo se mandaban mensajes, fotos de alto contenido erótico o videos de ella tocándose y pidiéndole que vaya a penetrarla que lo esperaba desnudita.

    Con el tiempo Matías volvió a quedar solo y Noemí estaba con su hijo, él la visitaba cada tanto para contenerla o darle un abrazo.

    En una de esas visitas Noemí le pidió si podía llevarse al nene una horita que iba a venir un amigo a visitarla, Matías le dijo que sí que no había problema, a la hora regresó con el gordo a upa y cuando se estaba acercando a la puerta, ve las lolas de Noemí contra la ventana, la estaban penetrando de parado contra la ventana y era una imagen muy excitante. Matías bajo nuevamente sin hacer ruido y espero que su amigo se vaya.

    Apenas se fue, subió, tocó la puerta y apareció Noemí semidesnuda, Matías entró y dejo al nene acostado en su cuna ya que se había dormido en sus brazos.

    El bulto entre sus piernas era evidente y más con la imagen que tenía en su mente de hace unos instantes, Noemí al verlo se mordió el labio, porque había quedado muy excitada, su amigo no había conseguido sacarle un orgasmo, la tenía muy chica y Noemí no sintió casi nada.

    Matías al ver que su amiga no se cambiaba la empezó no lograba bajar su excitación y de repente ella dejó caer la bata y quedó solo con una micro tanga de encaje negro, se acercó, le bajo los pantalones y se la empezó a chupar y mirarlo a los ojos.

    Matías la levanto del suelo y en el aire la penetró salvajemente, arrancándole un orgasmo al instante, él si le llegaba bien adentro y la llenaba por completo.

    Después la llevo a la cama, la puso en cuatro patas y con las manos en sus lolas, la siguió penetrando una y otra vez, los gemidos suavecitos de Noemí para no despertar al nene, lo excitaban más y más hasta que no pudo aguantar y descargó toda su leche en su interior.

    Ambos cayeron en la cama rendidos, desnudos, y se quedaron dormidos.

  • El hermano gemelo de mi padre (I)

    El hermano gemelo de mi padre (I)

    Voy a contarles lo que pasó en estas fiestas 2020.

    Tras el confinamiento restrictivo por cuestión sanitaria, mi abuela logró juntar a toda la familia que estaba peleada como siempre por dinero.

    Ella sintió que con todo esto del covid, sería probable que muriera si se contagiara. Por ello su deseo fue que toda la familia se uniera en las fiestas.

    Soy de las desafortunadas personas que cumplen años en navidad. Así que toda mi infancia la pasé sin poder hacer un cumpleaños como todo el mundo hace.

    Eran cumples de muchos familiares y pocos compañeritos de colegio.

    Con el tiempo peleando por herencias y terrenos se distanciaron mi papa de sus hermanos y hermanas, así que mi preadolescencia ya casi no tenía familiares siquiera en mi cumple navidad.

    Este 2020 fue mi último año de colegio, y no pude siquiera tener el último año como todos por la reclusión y la virtualidad. No hubo viaje de egresados, tampoco cena de fin de año.

    Este 25 de diciembre cumplí mis ansiados 18 años.

    El 2020 fue un año para el olvido, me entere que mientras yo me cuidaba quedándome en casa, mi novio se la paso visitando amiguitas.

    Me anoté en derecho, porque mis papás querían que estudie eso, la verdad que ni siquiera me agrada leer tanto.

    Me enteré que mis amigas estuvieron en diciembre juntándose y no me invitaron, así que terminé peleándome con ellas también.

    En todo el revuelo me doy con la noticia de que una de mis «amigas» también estuvo con mi novio durante el 2020.

    La única esperanza de terminar bien el año es navidad y año nuevo.

    Nos vamos a una quinta en un campo del hermano gemelo de mi papa.

    Yo soy la más chica de la casa, tengo dos hermanos más grandes de 25 y 28.

    El de 28 lo tuvieron porque mi papá embarazó a mi mamá en el viaje de egresados, así que lo obligaron a hacerse cargo y a casarse.

    Mi tío, tiene 46 años, igual que mi papá obviamente.

    La diferencia es que mi tío no embarazó a nadie, tuvo unas novias perdidas por ahí, pero nunca se casó. Se puso a trabajar en lugar de estudiar y le fue bien.

    Ahora tiene varias propiedades, campos y no sé qué otros negocios. De ahí viene el enojo de mis padres, ya que se quedó con un terreno de los abuelos la cual compró a los hermanos su parte y lo revendió mucho más caro, haciendo de este su catapulta hacia su éxito económico.

    Cuando llegamos vemos la imponente casa del tío, dejamos nuestro auto modelo 2010 estacionado al lado de una camioneta 0 km 4×4.

    El 24 pasamos brindando y cenando y charlando y viendo la hipocresía en el aire todo sea por la abuela y su miedo a morir.

    Mi tío era el calco de mi papa, solo que un poco más flaco, evidentemente iba al gimnasio, cosa que mi papa no.

    Mi abuela en el brindis da un discurso con la voz quebrada que hace llorar a todos sus hijos.

    Un momento mágico ocurre y todos los hermanos se abrazan llorando pidiendo perdón.

    Yo obviamente lloro, aunque no tenía nada que ver en la situación.

    Llegan las 12, comienza el día 25, tengo 18 años.

    Toda la atención se dirige hacia mi, y comienzan a cantarme el cumpleaños feliz.

    De repente el tío gemelo de mi papá viene con un regalo inesperado.

    Es una laptop nueva, no lo podía creer. No sé si a mi papa le gusto eso, de que mi tío demuestre lo que puede comprar, pero no iba a arruinar el momento emotivo.

    Le doy un abrazo con mis 18 años y siento sus músculos fuertes en los brazos y el abdomen duro.

    Le pregunta a mi papá si quieren hacer la fiesta en su casa quinta, que no tendría problema.

    Yo le rogué a mis papas, y ante la mínima mueca asumí que estaban de acuerdo. Comencé a llamar a todas mis amigas que me quedaban, las que me llevaba mas o menos, e incluso esas compañeras que nunca les hable, necesitaba llenar esa quinta

    Ese 25 la pase genial, me saque fotos en todos lados, y las subí a mis redes sociales para que todos y todas vieran que yo también podía disfrutar de una fiesta y en un lugar top.

    El año nuevo también lo pasamos en la misma quinta. Como tenía pileta llevé mi diminuta bikini que no dejaba lugar a la imaginación.

    También subí historias a las redes sociales. Tratando de generar la envidia de mis ex amiga y de mi ex novio.

    Lo de mis ex amigas era fácil, con el lugar alcanzaba, pero cómo podría generarlo con mi ex novio?

    Pensé en hacerlo con mis primos, pero ellos tienen redes y fácilmente saldría que son mi familia.

    Mientras pensaba mi tío me sorprende y me pregunta si la estaba pasando bien.

    Le dije que si, mientras lo abrace casi colgándome del cuello y dándole un beso en el cachete, mientras estaba de puntas de pie y con mis adolescentes tetas rozando su pecho.

    Aproveché ese momento para sacarme la selfie.

    Mi tío no entendía nada, le dije que no se preocupara, que era solo para recuerdo, no lo publicaría.

    Se fue sonriendo, haciendo chistes de viejos.

    Cuando miro la foto parecía mi pareja, tenía abdominales marcados, la piel dorada, mi pecho chocando con el suyo, su mano estaba rodeándome la cintura y a escasos centímetros de mi cola que estaba en primer plano.

    Decidí recortar la foto para que solo se vea desde la nariz hacia abajo, entonces no delataría que era mi tío.

    Publique la foto, en esa red social donde solo están las ex amigas y mi ex novio y nadie de mi familia.

    Me gusto ver cuando se activaba la notificación de que lo habían visto.

    Cae la tarde y es la hora de irnos, mi tío insiste en que nos quedemos.

    Mi padre trabajaría al siguiente día, mis hermanos también y deben irse con sus parejas.

    Solo quedamos disponibles mi mama y yo, el resto de la familia ya se fue porque venían de lugares más lejanos.

    Yo le pedí a mi papá poder quedarme con mi mama en la casa del tío unos días.

    Mi mama dice que me acompañaría pero debería ir a buscar ropa y volver en la noche.

    Mientras yo me quedaría en la pileta.

    Está oscureciendo, aún hace calor pero decido salir de la pileta. Mi tío sigue vestido solo con un short muy corto. Mostrando sus abdominales marcados y sus piernas trabajadas.

    Me agarra un poco de vergüenza de estar en una diminuta bikini frente a él así que me tapo con la toalla y le digo que voy a vestirme porque me hace frío.

    En eso mi tío me dice si no quería probarme ropa de una ex novia que dejó la ropa allí y si me gustaba algo podría llevármelo.

    Lo acompaño a su casa enorme, subimos unas escaleras. El caballerosamente me guía desde atrás. Me tapo las tetas con la toalla, pero es tan corta que descubre mi cola.

    El subir de las escaleras deja expuestas las adolescentes y tiernas nalgas al hermano de mi padre.

    Llegamos a su cuarto y me hace pasar.

    Me acompaña hasta un closet, donde está la ropa de su ex novia.

    Me dice que pruebe lo que quiera y que me quede con lo que quiera.

    Todo era hermoso, era una fiesta para mi.

    Hay un vestido rojo hermoso, lo quiero usar, es muy corto, al cuerpo, la cintura entallada, exalta mis tetas pequeñas, dándole valor para el que quiera mirarlas.

    Me pruebo unos tacos rojos y me quedan perfectos.

    Me arreglo un poco y me peino el cabello y bajó hacia el living donde estaba mi tío.

    Se queda boquiabierto mirándome, me dice que estoy hermosa.

    Me pongo colorada e instintivamente intento cruzar las piernas y bajar un poco mi vestido.

    Me sirve una copa de vino, y no se la rechazo. No quiero quedar como una niña.

    Me siento en un costado del sofá y mi tío en el otro extremo.

    Suena el teléfono y es mi papá diciendo que se le recalentó el auto y que apenas llegaron a la casa, no podrá mi mama volver a acompañarme.

    Quiere que mi tío me lleve a casa, le digo que espero a mamá mañana, después de un ida y vuelta lo convenzo.

    «siempre conseguís lo que te propones?» me pregunta burlonamente mi tío.

    Mientras dice que se va a bañar para cenar.

    En ese momento me agarró una vergüenza, yo me había puesto ese vestido sin bañarme, salida de la pileta con sales y cloro.

    Miro a mi tío subir por las escaleras y desde abajo se puede ver algo debajo del short.

    No tenía ropa interior. Solo su short. No quiero mirar pero sigo mirando, no se ve mucho, pero solo algo que sobresale.

    Me doy vuelta y me quedo pensando qué hacer para no quedar como sucia.

    Pasan los minutos y me arrepiento de haber tenido esta actitud de niña de ponerse ropa limpia estando sucia.

    Tomó la decisión de ir a sacarme el vestido inmediatamente y ponerme la ropa que tenía para después pedirle a mi tío que me deje darme una ducha.

    Voy hasta su cuarto, allí me doy cuenta que la puerta de su baño está abierta, tiene una mampara transparente, en la pileta.

    Se puede ver claramente la figura de mi tío, está bien cuidado. Tiene el cuerpo de un hombre, no de un adolescente bobo como mi novio.

    Lo veo de espada, y se puede ver el culo dorado bien parado y duro, sigo mirando y desde atrás se puede ver algo que cuelga. Estaba mirándole en forma borrosa el miembro a mi tío.

    Rápidamente me voy hacia el closet, para sacar esa imagen de mi mente. Me saco el vestido con mucha dificultad, era muy al cuerpo y yo estaba apurada por dejarlo allí.

    Cuando finalmente lo logro quedo solo con mi bombacha de algodón blanco que use la noche anterior para el vestido blanco de fin de año.

    El corpiño no lo traje, quedó abajo en mi bolsa de ropa, en mi apuro solo pensé en sacarme la ropa y no en que me pondría, ni siquiera la toalla había traído.

    Emprendo mi salida de ese closet y me choco con mi tío a la salida de su baño.

    Por acto reflejo me toma de los brazos mientras deja caer la toalla con la cual se estaba secando.

    Lo miro a los ojos y miro hacia abajo pasando por sus pectorales y miro su enorme miembro colgando.

    Lo único que hago es volver a mirar a los ojos y pedirle perdón a mi tío, no sabía cómo explicar porque estaba en bombacha en su cuarto cuando él se estaba bañando.

    El me tranquiliza y se agacha a buscar la toalla mientras intenta tapar con una mano su desnudez.

    Me cubre con la toalla y me pregunta si me quería bañar.

    Le digo que sí, tímidamente.

    Me dice que su baño es todo mío, me alcanzaría una toalla seca más tarde, que me bañe tranquila.

    Shockeada por la situación solo camino al baño de mi tío sin mirar atrás, ya había visto demasiado.

  • Mis aventuras con Srita Annonima (4): Plug

    Mis aventuras con Srita Annonima (4): Plug

    Estás trabajando en tu oficina, llevas todo el día ahí, si, es trabajo, lo sé, pero me tienes olvidado, lo único que he podido hacer todo el día es disfrutar la visión de tu trasero meneándose a cada paso que das cuando sales al baño o por algo de comer a la cocina, pero no pienso esperar más.

    Haz estado tomando agua todo el día, no tardas en salir al baño, es el momento.

    Cómo esperaba, sales al baño y pasas frente a mi, con una sonrisa en tus labios me dices – unos minutos más amor, ya estoy terminando -, mientras contoneas tu dulce trasero al caminar. Me levanto del sillón y busco rápidamente la caja de juguetes, tomo lo que necesito, entro a tu oficina y me siento en tu silla, te escucho salir del baño y caminar por el pasillo. Al entrar me miras de nuevo y sonriendo repites -unos minutos más y termino.

    -Déjame sentarme -me dices, me levanto y tomas tu silla, comienzo a masajear tus hombros y tú aprovechas para recostarte un poco en el respaldo de la silla y cierras los ojos.

    -No sigas, tengo que terminar -susurras- te falta mucho? -Te pregunto- No, solo unos minutos, solo faltan los detalles finales. Antes de que puedas abrir los ojos sientes algo frío en tus muñecas y escuchas un «click», abres los ojos desmesuradamente y volteas a ver tu mano derecha, esposada al brazo de la silla, antes de que puedas decir algo la sensación se repite con el mismo sonido, click, ahora es tu mano izquierda la que no puedes mover.

    -No, no, no… -empiezas a decir mientras veo como tú pulso se agita, te pones nerviosa.- Déjame terminar y seguimos en la cama -prometes sonriendo nerviosamente- te juro que ya voy a terminar.

    Sin decir una palabra me paro atrás de ti, no puedes verme, no sabes que estoy haciendo pero suena como si buscará algo.

    -Si me dejas terminar te prometo que te lo recompensó en la cama -intentas negociar olvidando que es en vano. Un sonido estremece el cuarto, no sabes que es, intentas voltear pero la posición y las esposas no te ayudan, me acerco a ti de nuevo y comienzo a besarte.

    -Ándale, déjame terminar -súplicas y de pronto tu corazón se acelera de nuevo, puedes ver mis manos, un trozo de cinta gris en ellas. Lo utilizo para cubrir tu boca, no puedes negociar, no es un punto a discusión.

    Comienzas a mirarme como suplicando, intentas hacer que me arrepienta, pero eso no va a pasar, tomo la silla y la separó del escritorio, intentas decir algo, pero solo escucho -mmmhh, mmhhp.

    Mis manos empiezan a recorrer tus senos, intentas oponer resistencia, pero no puedes hacer mucho, uno a uno empiezo a abrir los botones de tu blusa.

    Tu brasier se abre por la espalda, me detengo y lo observó, me alejo de ti y suspiras aliviada, crees que eso me va a detener. Tu alivio desaparece cuando me vez acercarme con algo brillante en las manos, es una navaja, el frío del acero quema tu piel, ahora sí estás nerviosa, no puedes verlo pero sientes el filo de la navaja recorrer tu pecho sin dañarte, solo es una fría línea que se dibuja, alzó un poco tu brasier y de un solo movimiento lo corto por el centro.

    Tus senos son libres y por fin comprendes que no me voy a detener, tu hermoso rostro empieza a tomar color, -te estás excitando zorrita? -pregunto con una sonrisa en los labios.

    Me miras furiosa, odias que te diga así, aunque en el fondo te cuesta trabajo admitir que te vuelve loca que lo haga.

    Tomo tus senos entre mis manos y comienzo a estrujarlos, me acerco a lamerlos, tus pezones son deliciosos, tengo que convencerte que te hagas un piercing en ellos, unas argollas se verían increíbles.

    Sigo lamiendo tus pezones, mientras con mis manos los tomo y sopeso tus senos, son grandes y tienen la forma perfecta para mis manos, me encantan.

    Cierras los ojos, odias admitirlo pero te está gustando, escuchas que muevo algo, un sonido metálico, algo tintinea, antes de que abras los ojos sientes que algo aprieta fuertemente tus pezones, no son mis dientes, volteas hacia abajo para descubrir que son unas pinzas agarradas entre ellas con una cadena pequeña.

    Volteas a verme con gesto de asombro -acabo de comprarlas, venían en el paquete que llegó hoy por la tarde.

    Me separó de ti nuevamente, me vez salir del cuarto y regresar un minuto después, vengo cargando el espejo de cuerpo completo que usas para arreglarte y lo coloco frente a ti.

    La imagen es increíblemente sexy, puedes verte a ti misma, confinada a la silla por las esposas, con los senos al aire y un par de pinzas presionando tus pezones, la cadena que las une podría pasar por joyería tradicional. Parado atrás de ti comienzo a estrujar de nuevo tus senos, con cuidado, no quiero que las pinzas se suelten.

    Tomo la cadena y tiro de ella hacia arriba, un gemido sofocado escapa de tu boca, intentas alzarte con la cadena pero no puedes llegar muy lejos, en el espejo puedes observarte, tus senos están completamente levantados. Después de unos segundos te suelto, me coloco enfrente de ti y acomodo un poco tus lentes, no quiero que se caigan.

    -Voy a subir tu falda, si no quieres que le pase lo mismo que al brasier te recomiendo que cooperes -te digo mientras me inclino hacia ti y te tomo de la barbilla.

    Siempre rebelde, comienzas a vociferar algo ininteligible y a sacudir la cabeza diciéndome que no. Notas que tus piernas están sueltas y comienzas a patalear intentando mantenerme alejado de ti. Me encanta tu espíritu combativo, pero a veces es simplemente irritante, tomo la cinta gris de nuevo, me observas con furia, esa mirada retadora que me enciende más.

    Me agachó y frente a ti con la cinta en las manos y esquivo la primer patada, la segunda no es tan fácil de esquivar y golpea mis costillas pero alcanzo a tomar tu pierna, aprovecho mi fuerza y tus intentos de patearme para amarrar tu tobillo al pie de la silla.

    La segunda pierna es más difícil, me cuesta recibir unos golpes más pero por fin logro amarrarla a la silla, quedas expuesta ante mi, tus piernas están totalmente abiertas, tu vagina solo está cubierta por tus pantis y esa es la imagen que te devuelve el espejo.

    Todo esté tiempo has estado vociferando furiosa, tu mirada lo dice todo, tu cabello está todo alborotado y tus lentes amenazan con caer de nuevo.

    Me tomo un respiro, me siento en tu escritorio y prendo un cigarro -que pensabas hacer pateándome? -te pregunto.

    -Después de patearme cuál era el plan? Salir corriendo? -Sonrío mientras te observó.

    Tu falda me estorba un poco, dejo el cigarro en el cenicero y me acerco de nuevo a ti, comienzas a forcejear de nuevo.

    -Ok, a la mala entonces.

    Tomo de nuevo la navaja, te quedas quieta, introduzco la navaja entre tú pierna y la falda y ambos escuchamos como la tela comienza a romperse, corto hasta la cintura y después de un solo jalón la quito por completo.

    Comienzo a acariciar tus piernas, me encantan sobre todo la parte interna de tus muslos, uso mi lengua para recorrerlas lentamente, la posición es incómoda, pero no me detengo mucho en ella, me levanto y comienzo tocar tu vagina sobre tus panties.

    Estás húmeda, en tus panties se observan zonas más oscuras del color normal, paso mis dedos sobre tus labios vaginales, buscando tu clítoris.

    -Te gusta zorrita? -Observo tu cara mientras te toco y te encuentro con los ojos cerrados.

    Hago a un lado tus panties y comienzo a masturbarte, introduzco mi dedo medio en tu vagina y te penetró con el, entrando y saliendo despacio.

    Después de unos momentos llevo esa mano hacia mi boca y chupo con deleite tus flujos, me encanta tu sabor. Bajo mi mano y comienzo a masturbarte de nuevo.

    Después de que nos minutos me detengo, me miras extrañada -espera, solo espera -te digo. Me observas buscando algo y cuando lo encuentro tus ojos se abren de nuevo con sorpresa.

    -Sabes? Mientras fuiste al baño aproveche para buscar algunas cosas. -En las manos tengo tu vibrador favorito, el rosa, lo enciendo, me acerco a ti y en cuclillas lo acerco a tu vagina, en cuanto hace contacto con tu piel tu cuerpo se sacude, un gemido escapa de tus labios.

    Con la punta del vibrador estímulo tu clítoris, lentamente, disfrutando cada segundo, tu respiración se agita, después de unos minutos lo dirijo a la entrada de tu vagina y comienzo a penetrarte con él. Tu cuerpo se arquea al recibirlo, aumento un poco la velocidad, el vibrador entra y sale de tu vagina, con una de mis manos tomo la cadena de tus senos y comienzo a jalarla ligeramente estirando tus pezones, en el asiento de tu silla puedo observar tu flujo, estás chorreando.

    Suelto la cadena, tus senos caen sobre tu pecho, sigo masturbándote con el vibrador y lo introduzco hasta el fondo, tomo tus panties y jalándolas un poco las pongo sobre el vibrador para evitar que esté se salga.

    Me levanto y acomodo de nuevo el espejo, quiero que te veas en el. -Mira el espejo, la zorrita en el está gozando.

    Me paro junto a ti y bajando el cierre de mi pantalón libero mi pene totalmente duro e hinchado. No dejas de mirarlo, tomo tu linda cara y retiro la cinta. -Abre la boca zorrita y no quiero escuchar ni una palabra.

    Obedeces y meto mi pene en tu boca, comienzas a chupar con lujuria, a saliva escurre por la comisura de tus labios y baja por tu barbilla.

    Tu lengua juega con mi glande para después introducir mi pene nuevamente en tu boca. Me estiró un poco y subo la intensidad del vibrador al máximo, sigues chupando, cada vez más rápido, tu orgasmo está cerca puedo sentirlo.

    Cuando llega comienzas a gemir y muerdes levemente mi pene, esa es la señal, tomo tu cabeza y penetró profundamente tu boca con mi pene, comienzo a mover mi cadera y eyaculo dentro de tu garganta.

    Tu cuerpo desfallece por tu orgasmo. El piso gira y me tengo que sentar en el escritorio para no caerme, fue un orgasmo increíble. Libero tus manos, estás quieta, disfrutando, tomo tus brazos, te inclino hacia adelante y con la cinta los amarró juntos en tu espalda. No dices nada, el vibrador sigue funcionando, me inclino y libero tus piernas para volverlas a amarrar con cinta, está vez juntas.

    Me inclino hacia ti y te cargo, te llevo a la cama y cuidadosamente te coloco en ella, boca abajo, con el trasero hacia arriba.

    -Ni modo, tendré que romperlas -te digo mientras tomo tus panties con mis manos y las rompo sin lastimarte.

    El vibrador sigue funcionando, lo tomo por la base y comienzo a penetrarte con el. Comienzas a gemir de nuevo.

    -Cógeme, cógeme por favor- me pides en un gemido.

    -Sabes? Compre algo más.

    Segundos después sientes algo frío en tu trasero bajando por el canal de tus nalgas. Seguido de mis dedos que comienzan a frotar tu ano.

    -La etiqueta dice que primero se siente frío y después va calentándose, según la página es el mejor lubricante para sexo anal.

    -No, espera… -Comienzas a decir, un fuerte plaf se escucha en el cuarto y segundo después sientes el dolor y el calor que recorren tus nalgas.

    Una segunda nalgada cae sobre tu trasero, comienzas a gemir.

    -En serio, espera… -Intentas decir y nuevamente recibes una nalgada.

    -No te preocupes, no voy a lastimarte.

    Comienzo a frotar tu ano de nuevo, un poco más de lubricante y poco a poco empiezo a meter uno de mis dedos, tu cuerpo se sacude, te quedas sin aliento, comienzas a menear ese lindo trasero.

    Cuando tú ano se acostumbra a mi dedo empiezo a masturbarte con el, sacándolo y metiéndolo lentamente. No resisto más y comienzo a penetrar tu vagina con mi pene

    Despacio primero, pero la excitación es grande y comienzo a acelerar, tomo tus brazos por la cinta y te alzó de ellos. Recuperó la calma, me escuchas respirar profundo.

    -Que sucede? -preguntas con voz agitada

    -Aún no quiero terminar -te contesto- además te dije que había comprado algo más.

    Sin dejar de penetrarte comienzo a buscar, ataco de nuevo tu ano, un poco más de lubricante.

    -Ya se está calentando, se siente rico… -Me dices.

    Algo toca tu ano, no son mis dedos -qué es eso -me preguntas.

    -Un plug anal, de esos que tienen una gema en la parte de arriba, va a dilatar tu ano.

    Poco a poco comienzo a introducirlo.

    -Duele? -Te pregunto

    -No… sigue.

    Una vez que va a la mitad lo saco de nuevo y repito la operación, el movimiento de tus caderas me dice que lo disfrutas, tu respiración se vuelve pesada.

    -Sigue… sigue… -Me ordenas.

    Inserto por completo el plug y comienzo a penetrarte de nuevo. Lo hago con toda mi fuerza posible, me excita ver tu trasero adornado con el plug.

    Comienzas a gemir, cada vez más fuerte, te acompaño con la respiración. Mi pene empieza a palpitar, en un rápido movimiento te haces hacia atrás buscando una penetración más profunda. Te tomo de la cadera y sin despegarnos ya comienzo a moverme, tu vagina aprieta mi pene, puedo sentir las contracciones, una, dos, tres, cuatro, comienzas a gritar y muerdes las cobijas con fuerza. Mi orgasmo llega después del tuyo, tomo tu cadera con fuerza y te jalo hacia mi.

    Agotada te dejas caer sobre la cama y yo sobre ti, nos cuesta trabajo respirar.

    Después de recuperarnos me pides que te suelte, lo hago despacio, una vez que recuperas la movilidad te levantas y haz hacia tu oficina.

    Después de unos segundos te sigo y te encuentro viéndote en el espejo.

    Tomas tus nalgas con tus manos, las separas y sonriendo me dices -me gusta cómo se ve, creo que tengo nuevo juguete favorito.

  • Esposa masturbada por un taxista

    Esposa masturbada por un taxista

    Con mi ex mujer solíamos salir por las calles de los Olivos por donde vivíamos, pero las salidas eran algo excitantes.

    Un día fuimos a una discoteca por el ex boulevard y entre trago y trago se nos ocurrió salir a seducir a los chicos que estaban en la calle, ella llevaba un minivestido ultra chico que a la justa tapaba sus nalgas, unos pantis color piel, sin ninguna trusa ni sostén.

    Ya saliendo calenturados por la noche y ardientes por los tragos, hacía que ella avance más delante de mí, como quien caminando sola, para poder ver a reacción de los transeúntes varones y así excitarnos, y mientras desfilaba con sus piernas expuestas y exponiendo sus pezones a través de su vestido medio transparente, los chicos volteaban a mirar descara mente, mientras yo iba a escuchando que decían, “que rica esa flaquita, para levantármela toda, otros decían, “carne blanca para llenarla de mi leche” entre otras cosas, debo confesar que todo lo que oía me excitaba mucho.

    Camino a la espalda del royal plaza, por donde están los hoteles con prostitutas, caminaba por el borde de la vereda, y mientras caminaba lentamente, pasaban autos, taxis que se entre paraban a su lado que después me cuenta, le preguntaban cuanto cobraba, que estaba rica que la quería penetrar por el ano, que cuanto eran sus servicios, pero ella excitada solo sonreía, pues siempre tuvo cuidado y no la vayan a raptar o algo así.

    Después fuimos a la espalda de megaplaza, por Mi Banco, entre parques nos paramos y comenzaba a manosearla, subiéndole el vestido hasta la mitad de las nalgas con una mano, mientras que la otra la masturbaba por encima de sus pantis.

    Varios carros sobre paraban silbando, gritando “llévala al hotel” y después de un rato decidimos ir a casa, para esto paramos un taxi, y antes de entrar le dije a mi mujer: “harás como si fueras una prostituta que he contratado”. Lo cual ella sonrió y me dijo que ya.

    Entramos al auto y ella se hizo la dormida, en eso le digo al taxista, amigo ¿te gusta mi puta? Y por el retrovisor me dice, si esta linda, en eso meto mi mano por su escote y le saco una teta y manoseándola y pellizcándole los pezones le digo al taxista, ¿qué tal su tetita?, ¿quieres? A lo que el miro y sin decir nada, mientras manejaba más lento, acerco su mano y comenzó a manosear su tetita rica de mi mujer, así que saque su otra tetita para manosearla yo.

    Mi mujer ya excitada, simulo que estaba mal y dijo, “quiero vomitar”, así que el taxista paro el auto en un parque algo desolado, abrí la puerta que estaba de mi lado del asiento e hice que se incline desde su lado hasta afuera del carro, dando a mostrar todo su trasero.

    Mientras ella simulaba encima mío con la cabeza afuera del carro que estaba vomitando, subí su falda mostrando todo su trasero, y bajé sus pantis hasta su muslo, dejándola totalmente descubierta sus nalgas, su ano bien rico, y su vagina ya mojadita y peladita.

    Le dije al taxista, amigo aprovecha y ni corto ni perezoso comenzó a manosearla, meterle el dedo a vagina de mi mujer mientras yo le habría las nalgas a mi esposa para que el taxista pueda gozarla cómodamente.

    Tuvimos que parar el gozo momentáneamente porque pasaba un patrullero, así que siguió su andar el taxista y mi mujer se sentó bien, pero aun con los pantis abajo.

    Como ya estaban encendidas las cosas, mientras manejaba rumbo a nuestro domicilio, comencé a masturbar a mi mujer, diciéndole en el oído que se dejara llevar, ella comenzó a gemir rico, yo le sobaba su clítoris para que se mojara aún más, y le dije al taxista, para un momento para compartírtela, así que avanzo una cuadra más obscura y se detuvo.

    Sin decir ni una sola palabra, se desabrocho el cinturón y a través de los asientos acerco su mano a la vagina de mi mujer que ya estaba toda abierta de piernas con los pantis en los tobillos, y comenzó a masturbarla, mi mujer gemía alocadamente, me apretaba la mano, me decía que rico me masturba, sigue, sigue, sigue, sigue, le repetía constantemente al taxista. Hasta que no aguanto más comenzó a gemir más fuerte y gritaba… “¡¡me vengo me vengo!!” y de un profundo gemido se corrió toda, el taxista ya desacelerando la media de dedos, dejo de masturbarla, acerco su mano a su boca, lo lamio todo, se secó con una franela que tenía y siguió el camino a nuestro destino. Mientras llegábamos mi mujer solo se apoyó en mi pecho y con una mano se sacó los zapatos y los pantis. Llegamos y lógicamente no nos cobró nuestro amigo, le pedí su número cualquier cosa para que nos vuelva a traer el taxi y se fue.

    Llegamos al cuarto a seguir haciendo el amor como locos toda la noche como es de costumbre cada vez que teníamos una experiencia así.

    Lastimosamente el papel con el número del taxista se quedó en mi pantalón y al lavarlo se borró el número así que perdimos ese contacto.

    Espero les haya gustado este relato, mi correo es [email protected] y ya pronto subiré otro relato. Feliz año a todos.

  • Incesto en París

    Incesto en París

    Mi nombre es Nareth, soy alta, tengo veinte y pocos años, estoy entradita en carnes, lo que hace que mis tetas sean generosas, tienen areolas rosadas y pezones normalitos, tengo el coñito depilado, y soy guapa, algunos hasta dicen que soy muy guapa. No me atreví a enviar yo la historia a CuentoRelatos, así que me valgo de Quique para hacerlo.

    Era la noche del 1 de enero de 2021. En la calle llovía a cántaros y hacía frío, pero entre las cuatro paredes de la habitación del hotel hacía un calor que quemaba. Llevaba puesto un vestido negro y calzaba unos zapatos del mismo color… De rodillas le bajé el pantalón a mi padre, y cómo no llevaba ropa interior me encontré con su verga parada. Mirándolo a la cara y cogiendo sus nalgas le lamí las bolas y la verga, lentamente, luego se lo meneé y lo succioné. Él me agarró la cabeza y me la clavó profundamente en la boca decenas de veces… Me miró y me preguntó:

    -¿Te gusta? ¿Te gusta sentir mi polla en tu boca mientras se pone más y más dura?

    Mamando cómo una viciosa que soy, asentí con la cabeza al tiempo que de mi boca caía saliva mezclada flujos de su polla.

    Al rato sentí cómo contraía las nalgas, cómo me llenaba la boca de leche y escuché cómo me decía:

    -Traga, trágatelo todo, putita mía.

    Tragué lo que pude, ya que la tremenda verga de mi padre había descargado cómo si fuera la de un caballo.

    Al acabar de correrse me preguntó:

    -¿Te gusta mi leche?

    Yo ya estaba caliente cómo una perra. Limpiando mi boca con el dorso de la mano, le respondí:

    -Sííí.

    Me dio un azote en el culo, y me dijo:

    -Ahora te quiero ver desnuda y a cuatro patas enfrente del balcón. Te voy a romper ese delicioso culo que tienes.

    Me puse en pie, me desnudé y después me puse a cuatro patas delante del balcón de la habitación. A lo lejos se veía la torre Eiffel. Giré la cabeza y le dije:

    -Estoy deseando que me rompas el culo, papi.

    Mi papi se puso frente a mí y me dio una bofetada.

    -Acá no, putita, acá no soy tu papi, acá soy tu macho, acá no soy tu papi y tú eres una putita porque las niñas buenas no cogen con sus papás.

    Se puso detrás de mí, me abrió las nalgas y me metió la punta de la lengua dentro del ojete, después me lo lamió y me amasó mis esponjosas tetas con las dos manos. Luego me metió dos dedos dentro del coño mientras me azotaba las nalgas y decía:

    -¿Quieres correrte, putita?

    Le respondí:

    -Sí, papi, sííí.

    Me azotó las nalgas media docena de veces.

    -¡Qué acá no soy tu papi!

    -Sí, papi, sí.

    Cómo podéis ver me va la marcha, y a mi padre también le iba. Me volvió a azotar otras seis veces. Después me volvió a comer el culo y a amasar las tetas, para luego meterme un dedo en el ano, y decirme:

    -Aguanta y ábreme el culito o te dolerá. ¿Entendiste?

    -Sí.

    Me relajé.

    -Así, relájate.

    Puso su polla de 23 centímetros en el ojete y de una estocada metió la mitad. Lo apretada que tenía la polla dentro del culo junto a mi llanto le produjeron una excitación descomunal. Me folló por el culo, sin compasión. Gritaba cómo loca. Mi padre jalando mi cabello, dijo:

    -Gritas cómo una perra al follarte el culo, pero lo disfrutas -me metió el dedo pulgar dentro del coño-. Mira cómo tienes de mojado el coñito.

    La habitación olía a sexo y se escuchaban los ruidos del cuerpo de mi padre chocar con el mío. Mi padre cambió de agujero. Me la metió en el coño y me volvió a dar a romper… Mis gritos de dolor se volvieron de placer, y al rato le decía:

    -¡Me vengo, papi, me vengo!

    Sintiendo mi coñito apretar su polla, me lo llenó de leche. Temblando él y sacudiéndome yo, nos olvidamos del mundo por unos segundos.

    Después de gozar nos metimos al baño. Bajo la ducha me dijo:

    -Mañana es tu gran día.

    Lo miré a los ojos y le dije:

    -No quiero casarme con él, papi.

    Se puso detrás de mí. Con una mano me acarició la cara, con la otra la vagina, después me penetró lentamente y me dijo:

    -Es muy rico, nunca te va a faltar de nada.

    -Ya, pero solo de pensar que mañana tengo que coger con él…

    -Sí, mi niña, de mañana en adelante te cogerá cómo él quiera, pero esta noche eres mía, solo mía.

    Me sujetó el cuello y me dio leña hasta que me vine… Al venirme sentí tanto placer que perdí el conocimiento.

    Nareth.

  • Amo a mi amiga y el fisting fallido

    Amo a mi amiga y el fisting fallido

    Soy Laura la que escribe otra vez.

    Después del encuentro que tuve con Verónica y su novio Ricardo en el que, como conté en mi primer relato me acosté con los dos, mi amiga me volvió a llamar para que repitamos, resulta que todos nos quedamos con ganas de más, a mi personalmente me faltó que Vero me haga el amor con su strapon y poder chuparle la pija a Ricky que me encantó, la calentura de él y la mía nos llevó a pasar directo a la penetración, y no me arrepiento de eso, Ricky es un divino y me cogió como un Dios, pero juro que me encantaría tener esa preciosura en mi boca hasta que me la llene de leche. Y por último él le confesó a Verito que se quedó con ganas de hacerme la cola, en verdad espero que lo haga aunque sé que va a ser duro para mi, Ricky tiene una verga muy gruesa y voy a necesitar que Vero me ayude estimulándome.

    Estábamos sentadas en el sillón las dos solas cuando Ricky salió del baño recién bañado, cuando lo vi, solo con un toallón en la cintura y el pelo mojado, era un sol amaneciendo, Dios mío como me excita este hombre, solo me comporto como una señora porque es el novio de mi amiga y lo quiero tener aunque sea, los ratos que Vero me lo preste, no quiero perderme ese estupendo macho ni la amistad con Vero.

    Estábamos las dos enfrascadas en una franela infernal y casi no le dimos espacio a Ricky, bueno yo me moría porque se acerque, lo vi de reojo pero deje que Vero siga besándome y acariciándome toda, por pedido de ella esta vez me puse un conjunto de ropa interior, nunca lo hago en estos casos y no llevo nada debajo de mi ropa de calle, ya sea un vestido o pantalones y blusa, pero bueno, le di el gusto a mi amiga y las dos estábamos ya en corpiño y tanga, ella me estaba matando a besos y caricias preparándome para el plato principal que era su novio.

    Lo vi venir, se sacó la toalla, no pude no ver su estupenda verga, y se sentó detrás mío, mientras ella no dejaba de besarme y manosearme toda, y yo pensé, «Dios mío esa pija me va a meter», él me empezó a acariciar la espalda y besándome el cuello me desprendió el corpiño, Vero aprovechó y me lo quitó completamente, me agarró los pechos desde la parte inferior, me los levantó, los besó y los chupó mordisqueando mis pezones, tenía ese hermoso macho atrás mío y no sabía que agarrar primero, mi lengua no dejaba de moverse dentro de la boca de Vero.

    Cerré los ojos y me dejé llevar, pasaban sus cuatro manos por todo mi cuerpo y no sabía bien quién me tocaba que cosa, de pronto me quitaron la tanga, y quedé desnudita, creo que lo hicieron entre los dos, tenía la mente en blanco en un momento sentí que me rozó la verga de Ricky y la palpé para comprobar que ya estaba durísima, ahí fue cuando Vero me dijo…

    -Laurita mi amor, apoya la espalda en el sillón y abrí bien las piernas, te voy a preparar bien, mi putita.

    Quedé sentada entre los dos apoyada en el respaldo, con las piernas abiertas, con mi mano derecha tomé la pija de Ricky, lo miré y comencé a pajearlo, con la izquierda Vero me hizo agarrar un vibrador y ponérmelo yo misma en mi vagina y apoyarlo sobre mi clítoris, con mis dos manos ocupadas, ella me manoseaba las tetas y acercaba su boca abierta a la mía, pero no me tocaba y no dejaba que yo lo haga, amagaba con besarme en la boca pero me dejaba con las ganas, mientras yo me masturbaba con el vibrador y ella me metía un par de dedos abriendo y dilatando mi hoyito, los dos me manoseaban toda y el vibrador me estaba volviendo loca, estaba a punto de explotar y gritar por la calentura.

    Entre los dos me emputecieron, estaba re agitada, mi concha empapada y mi culito re abierto, entonces Vero me miró y me dijo.

    -ponete de rodillas mirando a Ricky que te voy a chupar esa cola hermosa.

    Obedecí sin dudar y quedé con la pija de Ricky a centímetros de mi boca, no tuve más que inclinarme muy poquito para metérmela en la boca, la rodeé con mis labios y le chupe suavemente ese hermoso y grueso glande.

    Me fascinan los hombres que tienen la cabeza de la verga bien carnosa y que parece un hongo en el que la parte de arriba es más grueso que el tronco, y así es Ricky, lo siento por los que no lo tienen así, también en algunas ocasiones me gustan los que tienen el glande más fino que el tronco, porque me resultan mas dulces cuando me penetran, sobretodo la cola, todos tienen su encanto.

    Como verán no soy una mujer con muchos prejuicios, disfruto del sexo en casi todas las formas y lo hago a full, no me privó de casi nada, gracias a mi marido que me consiente y me permite ser totalmente libre en ese aspecto.

    Como les decía, mientras me iba introduciendo esa belleza en mi boca, poco a poco la metía y sacaba casi toda de entre mis labios, y a la vez acariciaba sus huevos, iba pajeándola lentamente, Ricky con una mano apretaba uno de mis pezones y con la otra ejercía presión en mi cabeza llevándola hacia abajo y provocando que me vaya tragando cada vez más esa verga que apenas entraba en mi boca por su grosor, casi empezaba a dolerme la mandíbula de tanto que tenía que abrirla para contenerla.

    Claro faltaba un detalle no menor, en mi cola tenia a la dulce de Verónica lamiéndome el ano, ocupadísima y preocupada por dilatarme y lubricarme mi agujerito que pronto pretendía llenar su novio, tengo que confesar que he practicado sexo anal con varios hombres, aunque también algún consolador ha visitado mi culo, y no suele asustarme hacerlo, disculpen mi franqueza, no me gusta andar con vueltas, soy como soy y estoy orgullosa de ser así, deseaba complacer a mi amiga y principalmente a su novio que era el que iba a penetrarme, pero este como saben portaba un calibre importante y debía estar preparada.

    Al fin Vero consideró que estaba casi lista para recibir esa cosa y decidió que vayamos los tres a la cama grande del dormitorio, me hicieron poner en cuatro como una perra, para que me abra bien y Ricky se colocó detrás mío dispuesto a penetrarme, la mamada que le di lo puso a punto, se puso un condón y se preparó para culearme

    Vero se recostó debajo mío poniendo su cara entre mis piernas como si fuéramos a hacer un 69 solo que ella fue la única de las dos que comenzó a lamer la concha de la otra, primero me la chupó y de inmediato sentí como un par de dedos se metían en mi vagina, estaba totalmente distraída con lo que Vero me hacía, me estaba haciendo gozar como a una perra.

    Ricky apoyó esa pija inmensa, repito no por larga sino por gruesa y ancha, en el borde de mi ano que estaba bien mojado de saliva, pero no obstante Ricky tomó un pote de lubricante y me lo pasó por todo el agujero metiendo sus dedos embadurnados.

    Entonces Vero le pidió que me coja…

    -Ponesela Ricky, desde acá veo como le va a entrar tu verga en ese culo divino, mi amor, cogetela que quiero escucharla.

    Apenas empezó a entrar, lo hizo muy despacito, solo puso el comienzo del glande y creí que me partía en dos, empujó poco a poco y lentamente fue abriéndose paso, pronto me pareció que la tenía toda adentro, pero faltaba más

    -Ahh por diosss, por favor mi vida Vero, que pija tiene, me está abriendo toda.

    -ya la habías sentido mi amor, no vas a decir que no te gusta.

    Contestó ella mientras el seguía empujando muy lento y llenándome con esa pijota.

    -es enorme cielo, siento mi cola re abierta

    -pero te gusta, disfrútala, aguanta mi amor, quiero compartirla con vos mi putita, empezá a moverte vos despacito así se va metiendo toda, así mi vida, mmm te quiero ver la cara cuando te coge, cámbiala de posición Ricky, que quiero ver la cara de puta que pone.

    Entonces Vero salió de abajo mío y sin sacármela, me hicieron poner de costado, el cambio de posición me hizo doler pero Ricky no salió de adentro mío y nos acomodamos en cucharita, me apoyé sobre mi codo izquierdo y levantó bien mi pierna derecha y quedé súper abierta con su verga en mi culito, que ya estaba casi toda adentro mío.

    Vero re dulce se recostó frente a mi, comenzó a acariciarme la cara y besarme en la boca, nadie me dio nunca besos más dulces que esta mujer, la amo, yo tenía una pierna bien extendida sobre la cama y la otra bien flexionada en el aire, mientras Ricky empezó a retomar el ritmo y moviéndose lentamente dentro mío, termino de ponérmela toda la miré a Vero y volví a exclamar…

    -Como me coge nena, ohh no por favor mmm no porfi, estoy re abierta, me duele mami, que grande es.

    -¿viste mi amor? Si es muy grande, sentila toda putita, me gusta ver como te coge, vamos mi amor disfruta a mi hombre, ya está mi vida ya está ya la tenés toda corazón.

    Entonces el acotó…

    -si nena ya la tiene toda, se la puse entera, mirá como se la aguanta tu amiguita, es una perra divina

    Vero tomó mis pezones y me los estiró, ni muy fuerte ni muy despacio, sabe cómo hacer lo suficiente para darme placer, nada mejor que una mujer para eso, y no dejaba de besarme en la boca, en un momento me dijo…

    -estas preciosa amor, me fascina verte a los ojos cuando mi hombre te está cogiendo, veo tu cara de placer, te adoro mi putita

    -Ohh mi vida como me coge tu novio por Dios, me tiembla todo y ya no siento las piernas, tengo la cola llena con su pedazo, me muero mami

    -viste amorosa como lo hace es un divino, me encanta que lo tengas un rato, no le tomes demasiado cariño que es mío, puta eh, jaja

    En medio de mi desesperación me hizo reír la hija de puta, yo no podía más de la calentura porque además ella me estaba pajeando mi clítoris, no dejaba de frotarlo mientras el guacho de Ricardo me cogia y me cogia, claro yo estaba súper dilatada ya, y mi cola ya estaba abierta como una concha.

    Vero no dejaba de besarme y acariciarme dulcemente, y seguía masturbándome, me estaban dando tanto placer que no quería que eso termine nunca, de pronto Ricky me la sacó, la mire a Vero como angustiada pero no dije nada, Ricardo se inclinó y me chupo la cola, me hizo delirar, Vero me sonreía y no dejaba de masturbar mi concha, estuvieron así un buen rato, estaba a punto de correrme, la mano de Vero me tenía loca sumada a la lengua de él.

    Al ver que estaba por acabar, Vero sacó sus dedos de mi concha y me cortó el orgasmo, no quiso que acabe, firmemente me ordenó que no lo haga, entonces Ricardo tomó un recipiente que estaba sobre la mesa de luz y prácticamente me lo insertó en el ano, me llenó de aceite, me lubrico aún más de lo que ya estaba, sentí como se deslizo un dedo dentro de mi cola, la miré a ella en silencio, nadie hablaba, y todo era súper lento, me sentía flotando en el aire, para mi que estos desgraciados me dieron algo, jaja, entonces un segundo dedo entró en mi culo y enseguida un tercero, ya me sobresalté y Vero me dijo…

    -tranquila mi amor, vas a gozar como nunca, es un maestro para esto.

    -ay que me hace por favor, no no no quiero, que estás haciendo Ricky no, pará basta

    La miré sin entender que pasaba, sentí un cuarto dedo y que su mano se movía abriéndome cada vez más y más, un poco me asusté pero seguía sin comprender

    -no de verdad paren, que hacen, déjenme, no me gusta esto, por favor basta.

    Ella tiró bien fuerte de mis pezones para distraer mi atención, y él me dijo al oído.

    -¿nunca te hicieron esto putita?

    -¿hacerme qué?

    -te voy a hacer un fisting

    -no por favor están locos, no Verito por favor no dejes que me lo haga.

    -vamos mi amor, te va a gustar, no vas a querer otra cosa después de que él te meta toda la mano.

    -no por Dios no lo permitas, eso no por favor, basta paren, no lo hagan, me duele mucho

    Y él dijo:

    -ya está putita, ya está casi toda, falta poquito, aguanta linda.

    Mi mente decía que no, pero mi cuerpo no respondía en consecuencia, me quedé ahí petrificada dejando que me lo haga, se preguntarán porque no me levanté y terminé con esto, no sé, quizás lo deseaba o quizás fue Vero que me contenía con sus caricias y palabras, por un momento perdí por completo la voluntad, solo atinaba a negarme de palabra.

    Entonces, creo que puso la mano de forma en la que solo faltaba que pasen los nudillos, además de dolor me daba mucha impresión, ya estaba casi toda la mano adentro mío, sentí que estaba tan abierta que pensé que mi culo jamás se volvería a cerrar, era una sensación horrible.

    Entonces lloré, supliqué, rogué…

    -no por favor paren, no me hagan eso, por lo que más quieran, no por favor mi culo no, pará pará por favor, sacame la mano, por Dios te lo pido, no sean hijos de puta, por favor.

    -se hizo un silencio sepulcral, ellos se miraron y se quedaron quietos, hasta que Vero, le dijo a Ricky…

    -si no quiere no, no la vas a obligar, es mi amiga, saca la mano amor.

    Yo estaba llorando y Vero me abrazó, me besó con dulzura y dijo

    -perdoname amor, no te queremos lastimar estamos jugando, no pasa nada, sino querés probamos otros día.

    -no mejor no mami, me da mucho miedo hacer eso, otro día por adelante ¿si?

    Logre levantarme de la cama y fui al baño, me miré en el espejo y lloré, traté de calmarme y pensé que fue solo un error, se equivocaron, enseguida escuché la voz de Vero que me llamaba, estaba asustada y compungida, me calmé, respiré hondo, abrí la puerta, la miré y le dije…

    -Ahora haceme el amor, quiero que vos me hagas el amor.

    Ella volvió a sonreír, pareció que le volvió el alma al cuerpo, me tomó de una mano y me hizo seguirla hasta la cama, me pidió que me siente en el borde, me dio un beso en la boca e hizo que apoye la espalda en la cama, mis pies quedaron en el piso, me separó las piernas suavemente, se inclinó sobre mí vagina y me la chupo como ella solo sabe, comencé a disfrutarla, suspiré y gemí.

    Mientras lo hacía, Ricky le alcanzó un arnés que tiene para estos casos, él la reemplazo un instante y me lamió un poco mientras ella se colocaba el cinturonga, puse mis manos sobre la cabeza de él volviéndolo a aceptar, gemí de placer nuevamente, y un minuto después, Vero volvió a estar sobre mi penetrándome con ese aparato, Ricky se había quedado mudo, pobre no había querido hacerme mal pero el jueguito no salió como esperaban, no creyeron que me iba a poner así, y solo me miraba con ternura, y se animó a darme tímidamente besitos en el cuello mientras la dulce de Verónica me hacía el amor como una Diosa y casi llorando no dejaba de pedirme perdón.

    Luego él, que se había quedado muy apesadumbrado, intentó decirme que quería hacerme el amor también porque no quería quedarse con esa sensación de mierda, entonces me incliné en la cama y comencé a lamer sus huevos, luego subí con mi lengua lamiendo toda su verga y enseguida se puso al palo nuevamente, obviamente interpretó que estaba todo olvidado y cuando supe que estaba listo, me acosté con las piernas abiertas y sonriendo le di un condón y le dije.

    -Ponete esto querido, yo ya me olvidé de todo menos de eso que tenes ahí.

    Se lo colocó cuidadosamente y me penetró con mucha dulzura, la verdad es que eso no fue solo una cogida, nos hicimos el amor y Vero contribuyó mimándonos a ambos con sus caricias y besos, entre los dos me chupaban las tetas y mordían despacito los pezones, hicieron que me retuerza de gusto, entonces Vero me preguntó

    -¿estás gozando putita? Te gusta mi amor.

    -si mi vida, son divinos los dos

    -la próxima te queremos coger delante de tu maridito.

    -eso no es problema, le encanta ver como me cogen otros, y si es una pareja se vuelve loco.

    Entonces Ricky empezó a decir que ya se venía y le pedí que me dé la leche, obvio que lo hizo en el condón y lo llenó con toda el semen que juntó desde que empezamos, porque no había acabado ni una sola vez todavía.

    Tuve varios orgasmos seguidos, mientras él me cogia y ya más tranquila, hablamos sobre lo sucedido y me pidieron que no me enoje, que me querían mucho y no querían perder la amistad conmigo por una tontería, Ricardo era el que estaba más afectado, se sentía muy mortificado porque no me conoce mucho y no quería quedar como un bestia, (textual dicho por él ) por supuesto los perdoné y nos prometimos volver a reunirnos y en lo posible, y como ya me lo habían dicho quieren que traiga a mi marido, porque les gustaría que el vea como nos divertimos y queremos, y la verdad me gustaría probar el fisting en mi conchita, pero con Vero que tiene la mano y el brazo más delgadito, para empezar.

    Espero que les haya gustado y esta no sea mi última historia relatada por mi.

    Gracias por leerme.

  • Salí a correr y a seducir

    Salí a correr y a seducir

    Soy yo de nuevo, Camila, para los que no me conocen soy bajita 1.60 de altura, un poco gordita y unas buenas piernas, eso me dicen.

    Bueno hoy les voy a contar cómo fue que salí a trotar y termino follando. Todo empezó hace una semana eran las 6 am y salí a trotar por una carretera cerca a unos condominios entonces iba yo con un short y pues había siempre gente desde jóvenes hasta viejos, entonces yo estaba corriendo y me entró la calentura jeje y pues me subí más el short que me llegara a media nalga y seguí trotando entonces hay iba yo trotando analizando cómo muchos hombres me miraban.

    Más adelante me detuve a tomar agua y pues entonces me senté en eso llega un muchacho lo llamaremos Santiago.

    Santiago llego y yo lo quede mirando el me pregunto qué si estaba muy cansado que de donde era mientras me preguntaba eso yo vi que algo en su entrepierna empezó a crecer yo sonreí pícaramente.

    El me pregunto qué donde vivía que con quien yo le respondí y le pregunté a él y pues me dijo que vivía por aquí cerca en un condominio y pues nos pusimos hablar un rato hasta que me invito a su casa y yo estaba tan caliente que de una acepte nos paramos y nos fuimos.

    Él vivía en una condominio de casas entramos muy normal y pues en eso él me dice que si tenía novio que cada cuanto lo hacía y hace cuanto no lo hacía y pues de verdad ya iba para un mes si hacerlo y pues él me dijo que si le gustaría probar y se cogió su bulto yo de una le baje la pantaloneta y saqué su verga delgada pero torcida un poco grande y se la comencé a mamar hasta correrse en mi boca el llego y me paro y me dijo ahora te romperé el culo llego y me puso en cuatro y me penetro suavemente y cómo llevaba tiempito sin follar me dolía apenas me paso el dolor me embistió fuertemente y de ahí me puse encima de él y me lo metió y me dio duro hasta correrse a dentro de mi culito.

    Espero volver a verlo pronto seguiré saliendo a correr en las mañanas jeje.

    Chicos si fueron de los afortunados que le envíe el video de ’Follando con mi abuelo’ espero les haya gustado, más adelante regalaré más videos.

    Me pueden escribir a [email protected].

  • De vacaciones con la ingeniera de la oficina

    De vacaciones con la ingeniera de la oficina

    Después de algunos años, quiero continuar con mis relatos de mis encuentros con Katy (debemos recordar que ella tenía 35 y yo 23), la verdad fueron muchos encuentros y por mucho tiempo, al día de hoy la sigo viendo de vez en cuando y tenemos encuentros muy agradables, le hago lo que ella me pide y trato de que se corra lo más posible, hasta que moje todo.

    Siempre me han gustado sus senos, son muy abundantes y me encanta tenerlos en mi boca.

    Esta vez les contaré la ocasión que fuimos de vacaciones con otros compañeros de la empresa a una zona arqueológica muy famosa en México.

    El día que nos fuimos fue todo normal, todos en un sólo vehículo y ella sentada a mi lado. Ya tenía rato que lo hacíamos a escondidas de todos y planeábamos seguir así.

    Cuando llegamos al hotel donde nos quedaríamos, me quedaría con un compañero y ella se quedaría sola en otra habitación, una pareja más que quedaría en otra habitación ellos solos, ese día llegamos como las 3 de la tarde, así que nos instalamos en el hotel, nos dimos un baño y salimos a comer cerca, la otra pareja comenzó a tomar y a tomar, así que para las 6 de la tarde estaban más que servidos, por lo cual decidimos regresarnos al hotel.

    Ayudamos a entrar a la pareja a su habitación y los demás nos regresamos a las nuestras, estando en mi habitación me envía un mensaje Katy que si me quedaba con ella toda la noche, a lo que respondí que sí y que se preparara en lo que yo llegaba, cuando salí de la habitación sólo le dije a mi compañero que se durmiera, que yo regresaba más tarde, así que salí de la habitación y crucé al patio hasta la habitación de Katy, cuando llegué noté que estaba entreabierta la puerta y decidí entrar, se escuchaba como caía el agua y pude notar que estaba llenado un jacuzzi que había en la habitación, pero ella no estaba, a lo que deduje que estaba en el baño.

    Cerré la puerta y sin hacer ruido me empecé a quitar la ropa, y me escondí en una esquina, de si soy muy caliente y me excito rápido, ya tenía mi pene bien erecto. Cuando ella salió del baño únicamente tenía una toalla enrollada en el cuerpo, así que sin más esperar me acerque a ella y le quite la toalla, pude ver con intentó taparse por instinto, pero al reaccionar que era yo me sonrió y dijo que me estaba esperando, pude ver sus senos tan redondos con los pezones apuntándome, y me pude percatar que se había depilado la vulva para mi, así que la abrace y la comencé a besar, le tocaba con una mano su vulva y con la otra sus nalgas, mientras que con mi boca le besaba la boca, el cuello, y bajaba hasta sus senos, ella también comenzó a calentarse rápido y sin más me llevo a la cama, donde me acostó y se posó sobre mi, pero con su boca me comenzó a lamer mi pene muy delicioso, mientras me decía que eso lo haría lo más seguido que pudiera para que le diera mi semen cuantas veces fuera posible (hubo un tiempo que me mamaba el pene hasta que me corría 4 o 5 veces al día en su boca, aprendió a tomárselo y a disfrutarlo, ya la tenía hecha a como me gusta, toda una zorrita sólo para mi).

    Me seguía comiendo el pene hasta casi hacer que me corriera en su boca, sin embargo se detuvo antes y me dijo: «ahorita en la boca no, te vas a poder correr dentro de mi vagina estos días, acabe mi periodo y podemos, además por si acaso tomare la pastilla». Eso me excitó mucho y ya quería penetrarla mucho, sin embargo, ella quería que la follara en el jacuzzi, así que me tomo del pene y me condujo hasta el, me metió al agua que estaba caliente y ella se metió detrás de mí, me sentó en una orilla y ella se sumergió hasta el cuello.

    Salió luego y comenzó a mamarme el pene de nuevo, me dijo, ahora si, siéntate que yo te voy a cabalgar como me gusta, así que me metió al agua la cual me llegaba casi al pecho y ella se sentó sobre mi, metiendo mi pene dentro de ella y llenadora de agua y mis líquidos dentro de su vagina. Cuando la tenía adentro se quedó quieta un momento y me beso la boca, me dijo: «muérdeme los senos, déjame marcada» y yo no espere mas y comencé a comerlos, estaba muy excitado y la tenía a ella metiéndose mi verga solita, quería más, quería gritar y se lo permití, sentía como entraba a su vagina mi verga y mucha agua, así estuvimos un rato y le dije que me iba a correr, ella sólo aumento el ritmo y me dijo: «dame tu semen, todo, quiero tenerlo dentro de mi».

    No aguanté mucho por todo lo que sentía y lo que me excitaba que me pedía, así que me vine dentro de ella, ella también se corrió y pude sentirlo por como apretaba mi pene con su vagina, eso fue delicioso. Ella se recostó sobre mi y estuvimos como 5 minutos en lo que recuperamos fuerzas. Después se levantó y me seco con una toalla, me llevo a la cama y comenzó a acariciar con su mano mi pene. Me dijo «me encanta, quiero tenerlo muchas veces y sacarle todo el semen que tiene dentro», yo sólo respondí que sería de ella todas las veces que quisiera.

    Nos quedamos dormidos como una hora aprox. Y comencé a sentir como jalaban mi pene, desperté y era ella comiéndolo de nuevo, el sentirla así me excitó y tuve otra erección, ella no dudo en subirse de nuevo a mi pene y comenzar a meterlo y sacarlo ella sola, sólo veía sus senos como se movían al ritmo que ella subía y bajaba, estaba excitada aún, eso me encantó de ella y le dije: ven, ahora te toca abajo a ti, quiero darte yo, ella no lo dudo y se dejó caer a un lado, abriéndome las piernas para que viera lo excitada que estaba, se veía y se sentía muy mojada, así que puse sus piernas en mi pecho y le metí mi verga de un sólo golpe, ella gemía al sentirla y me pedía que no parara, yo encantado alternaba el ritmo y cuando la sacaba casi por completo y se la metía de un sólo golpe ella gemía.

    Me encanta escuchar, ver y sentir a una mujer disfrutar, ella logró correrse un par de ocasiones que para ese entonces ya había conseguido hacer que saliera un squirt (o algo así, la cosa es que ella consigue mojar todo como si estuviera orinando cada vez que tiene un orgasmo) pude sentirlos y verlos, son deliciosos, eso me encanta de ella, me moja todo, y ese líquido que saca es caliente que lo siento bajar por mi pene, mis huevos, pasar por mis nalgas hasta que se vuelve frío. No pude aguantar mas y cuando me iba a correr la hinque frente a mi y le avente todo mi semen en su cara y en sus senos, ella sólo respiraba rápido y se mojaba más.

    Cuando terminé de correrme, ella limpio mi pene completamente, y después con un dedo limpio su cara y chupaba sus dedos, así lo hizo hasta que se limpió completamente y me mostró como lo hacía, era excitante verla disfrutar de mi leche.

    Noa subimos a la cama y lo hicimos otra vez en la madrugada, de esa noche.

    Está era la primera noche y faltaban otras 3 más, le tuve que dar leche diario y mas de una vez, la volví adicta a mi leche y aún lo es.

    Espero les haya gustado este relato, espero escribirles más estos días y seguirle contando, después también les contaré la vez que me llevo a su casa y lo hicimos en su recamara con las ventanas abiertas y los vecinos mirando, ese día su culo fue mío y fui en primero en metérselo por ahí, pero esa es otra historia.

    Les dejo mi correo por si gustan mandarme mensaje y poder seguir platicando. Hasta pronto.

  • Historia sexual

    Historia sexual

    Trabajaba con Francisco (mi tío) en la parte ferretería y su esposa, Zulema, en bazar. Me asignaron una habitación muy cómoda y estaban conformes con mi dedicación. Pasaron 2 años y una tarde, a mi tío Francisco, le dio un ataque de presión y por consecuencia una hemiplejia que desencadenó en su muerte 3 semanas más tarde.

    Zulema decidió no perder la buena clientela y prestigio del negocio y seguimos dedicados a lo que ambos conocíamos muy bien. Estuvo deprimida unos meses y poco a poco fue aceptando la realidad. Era bastante más joven que tío Francisco, él tenía 54 años y ella cuando él falleció, tenía 37. Hoy ya pasaron 2 años y el negocio funciona muy bien.

    Zulema es una mujer muy bella. Tiene cabellos castaños, ojos claros y un cuerpo muy atractivo. Unos pechos firmes, cintura y caderas armoniosas y la cola paradita y llamativa. Muchos proveedores por los pedidos querrían conversar con ella, pero los deriva conmigo, ya que no le gusta soportar lances y requiebros.

    Un día antes de cerrar, me dijo:

    -Bebé, cuando terminemos hoy, tengo que hablar con vos un asunto personal (estando en intimidad, me solía llamar «bebé»).

    -Cómo no, señora Zulema, como Ud. diga. -contesté. (Siempre le había tratado de Ud. y con respeto a pesar de admirar su cuerpo y figura y alguna oportunidad me había masturbado pensando en ella).

    Con mis 20 años, ya cumplidos, tenía alguna aventurita de vez en cuando. Noté que no le caían bien mis salidas a Zulema y dudaba que el tema a conversar, fuera relativo a mis aventuras extra laborales.

    Después del trabajo, por la tarde, mientras hacíamos las cuentas diarias, en el comedor diario, tomábamos mate con alguna tostada, mientras se preparaba la cena. Ese día, hacía calor y Zulema había cambiado su ropa, por un vestido liviano y corto para estar cómoda en la casa.

    -No sé cómo encarar el tema -me comenzó diciendo- pero lo he pensado mucho y debo animarme a decírtelo, bebé.

    Decía las palabras con la cabeza gacha y entrelazaba nerviosa las manos en su falda. Yo estaba sentado a su lado y apoyando mi mano en las suyas le dije:

    -Señora Zulema, nos conocemos bastante para poder conversar lo que quiera.

    -Siendo franca, te diré que envidio la relación tuya con las amigas que tienes. Yo desde que falleció Francisco -dijo avergonzada- no he tenido ningún desahogo espiritual y menos aún físico. Quizás estoy comparando mi forma de vivir con la tuya. Espero no ofenderte con esto, bebé, tú eres joven y como soy grande, no puedo aceptar un extraño para compartir mis tiempos. A veces deseos me impulsan tanto que me sonrojo pensando en vos.

    -A mí me pasa algo parecido con Ud. Zulema. No puedo decirle lo que siento, porque no quiero ofenderla. -le dije- son amigas que trato de no compararlas con Ud., querría poder expresar mis sentimientos más intensos. Si le dijera algo que…

    -¿Qué me querrías decir, bebé? -me interrumpió.

    -Hubo ocasiones en que me masturbé pensando en Ud. -dije en un exceso de valor.

    -Yo también, bebé -se francalizo- 2 años de soledad, sin nadie que me conforme es demasiado.

    Me levanté de mi silla y me paré frente a ella. Puse mis manos en sus caderas y arrimé su cuerpo al mío.

    -Siento tu miembro en mi vientre –y preguntó mirándome a los ojos- ¿estás excitado?

    No pude controlar mis impulsos y apretando su cuerpo al mío, dejé que sintiera mi pene sobre su vagina, a través del fino vestido. Ella pasó sus manos por mi nuca en una caricia excitante. Miré sus ojos brillantes de excitación y sus labios eran demasiado tentadores. La besé apasionadamente con desesperación y ella me respondió vigorosa y violentamente.

    Nuestras bocas desesperadas, deseosas del encuentro, dieron paso a nuestras lenguas buscando loa rincones escondidos del placer.

    -Quiero ser tuya, bebé, te necesito -rogaba- no te imaginas cuanto te deseo y necesito. Te amo tanto que hare lo que seas para que seas feliz conmigo.

    Desprendí los botones del frente de su vestido y admiré su cuerpo desnudo bajo el mismo. Ella casi arrancó mi bermuda, bajándola a mis tobillos.

    -Por favor -gemía- hazme gozar. Te necesito.

    Se arrodilló en el piso y tomo casi con devoción mi pene erecto entre sus manos. Lo puso en su boca y fue la succión más hermosa de mi vida.

    -Es grande y dura como nunca imaginé -casi sollozaba.- Sueño con tenerla dentro de mí.

    La recosté sobre la mesa. Desnudos ambos. Y besé su vagina recorriendo mi lengua sus rincones vaginales. El clítoris de su vulva fue sorbido por mis labios y los quejidos de su pasión me volvían loco de placer.

    -Nunca me hicieron este placer. Me vuelves tu puta, bebé. Penétrame sin reparos. Dios mío. Sigue… sigue… por favor, sigue.

    -La voy a penetrar, señora. Voy a entrar en su vagina y la llenaré. Será mi mejor mujer y mi mejor sexo. -le murmuraba al oído.

    Su vientre empujaba el mío con desesperado ímpetu. Su panocha apretaba mi pija y yo arremetía con rapidez y fuerza.

    -¿Me siente dentro suyo señora? porque yo estoy haciendo realidad mi sueño de hace años.

    -Te siento bien adentro mío. Asiii… Asi… me vas a hacer acabar como una perra. Por Dios sigueee… Dios mío, voy a acabar. -gemía y movía su cabeza a ambos lados con frenesí desencajado.- quiero tu eyaculación dentro mío. Me cuidaba esperando este momento. Estoy acabando. Siii… Sii… bebé. Acabemos juntos. Te amo, bebé. Te amo.

    Estábamos caídos en el piso, y no nos habíamos dado cuenta. Yo seguía besando sus pechos y chupando sus pezones. Ella, tendida se dejaba hacer, abandonada al sexo tan ansiado por mucho tiempo.

    -Bebé, me dejas agotada. Tuve un orgasmo tan intenso como jamás imaginé tener. -y agregó- Si quieres iniciaremos unos momentos de placer juntos. Dormiremos juntos, mantendremos las distancias ante la gente. Seguiremos como hasta ahora para los demás. Pero en la intimidad, si estás de acuerdo tú, quiero que seas mi macho único. Si quieres seguir con tus amigas, yo…

    -No me interesa, tener amigas -le interrumpí- tengo la mujer que más me calienta y la que más quiero.

    -Bebé, de hoy en más, las cosas serán maravillosas y el sexo sin reparos y te amaré como te mereces.

    Seguimos siendo así por años. Compartiendo amor, sexo, pasión, lujuria y todo lo que nos pueda seguir dando placer mutuo.