Autor: admin

  • Mi secreta fantasía

    Mi secreta fantasía

    ¡Hola! Soy de la ciudad de México. Actualmente tengo mi novia con la que ya llevo un buen tiempo, sin embargo hace poco empecé a fantasear con experimentar nuevas cosas.

    He tenido la fantasía de estar con un hombre. Intimar con él, que me posea como lo haría con una mujer.

    Vernos en un cuarto de hotel, vestir lencería sexy para él y que la pasión y lujuria se vayan dando.

    Me gustaría sentir sus manos por todo mi cuerpo, que me bese y me muerda con pasión, sentir como se va erectando su pene, desnudarlo hasta poder tener frente a mi su sexo, primero acariciarlo, contemplar su falo, sus testículos para finalmente comenzar a lamerlo y chuparlo.

    Después, darle la espalda y sentir su erección en mis nalgas, mientras él me besa y acaricia y entonces ir a la cama y cabalgarlo, que me dé nalgadas, toque mi pecho, sentir como me atraviesa con su miembro mi ano deseoso de tenerlo adentro, que me ponga en 4 y volverme su mujer por un momento.

    En cuanto a él, me gustaría que fuera moreno, de preferencia con vello en el cuerpo, el físico es lo de menos, yo lo que deseo es sentirme mujer con él. No busco un pene bestial.

    Quizá algún día lo haga, por lo que mientras solo queda en mi cabeza…

  • Mujer insatisfecha con su marido se acuesta con otro

    Mujer insatisfecha con su marido se acuesta con otro

    Estaba harta de mi marido. 23 años juntos y no había forma me tomara en serio. Por cierto, me llamo Olga y tengo 48 años.

    En la oficina conocí a Mark. Un simpático negro de origen senegalés. Siempre me gustaron los chicos negros y siempre me gustaron los hombres con sentido del humor.

    Tendría como unos 30 años y era realmente atractivo solo que yo le sacaba 18 años. En una ocasión quedamos en el bar de debajo de la oficina después de trabajar, nos tomamos unas cervezas y le conté que mi marido no me trataba como yo quería en la cama.

    -Te gustaría probar conmigo?

    Me dijo un poco ruborizado. Al principio no sabía si lo estaba diciendo en broma o en serio. Sea lo que fuere, noté como mi vagina se ponía húmeda. Dándome todo vueltas me fui al baño y regresé decidida a decirle que si. Por el camino notaba como los labios de mi concha mojaban mis bragas sin cuento.

    Nos montamos en un taxi y me llevó a su apartamento. Nos besamos en la entrada y me desabrochó la blusa. Me cogió fuerte por la cintura y mi estómago entrechocó con su bulto a esas alturas en erección.

    -Ven… -me dijo asiéndome de las manos.

    Me llevó a su cama y comenzó a besar mis pechos. Para aquella él iba tan solo en calzoncillos pero hizo lo posible por no quitárselos. Depositario de unas manos negras enormes me sentía completamente poseída por ellas y su fuerte pecho. Pensé en que mi marido nunca me trató de esa forma y me sentí una zorra. Me gustaba eso. Besó mi boca, cuello, pechos y manos. Ni un solo centímetro de mi piel quedó huérfano de sus labios de negro hasta que con sus dedos palpó si estaba o no preparada para ser penetrada. Pese a estarlo bajó hasta mi coño y comenzó a besarlo y chuparlo lentamente. Separó mis labios e introdujo su lengua dentro de mi chorreante vagina a punto de estallar. Por si no fuera poco trabajó mi ano indistintamente de mi clítoris y vagina y cuando introdujo su anular en el di un respingo para luego estallar en un profundo orgasmo que surgió desde mi cerebro bajando por mi espina dorsal hasta la punta de los dedos de mis pies. Indefectiblemente… mi marido no sabía hacer eso.

    Me abrazó agarrando mi cuerpo en sus estertores y me sentía una niña pequeña consolada en brazos de su madre. Mark era perfecto. Un caballero.

    -Te ha gustado, corazón???

    -Sí, amor. Pero faltas tú. Yo quiero…

    Repuesta tras un cuarto de hora me senté en la cama. Él se puso delante de mí y bajé sus calzoncillos de CK de los cuales brotó una enorme verga de unos 19 centímetros en erección. Perfectamente rasurados sus huevos se los comí apartando tamaño instrumento de ébano del cual brotaba una pequeña gota de semen la cual sorbí. Pequeña antesala de la tremenda corrida se iba a meter en mi boca.

    Mark comenzó a gemir y mover su cadera hasta el límite justo de no hacerme daño introduciendo su aparato en mi boca a una escasa cuarta parte de su tamaño. Me esforcé por alcanzar hasta la mitad pero no podía más ahíta de polla negra a punto siempre de eyacular en mi garganta. Mi marido me forzaba siempre de esta forma con sus escasos 10 asquerosos centímetros eyaculando para olvidarse de mi. No entendía como pude tener dos hijos con ese haragán a la vez que patán.

    Mark, captando a la primera mi apuro se separó de mi y se puso encima posición misionero. Nunca imaginé como un hombre podía penetrarme hasta el fondo de mi útero con tanto cuidado y cariño a la vez de diciéndome cosas maravillosas. Con mi edad, estaba ya un poco gordita y mis pechos ya no eran firmes ni turgentes pero él me dijo estaba preciosa de esa forma. La mujer más bella y válida con la había estado nunca. Él, mientras tanto no dejaba de bombear y cuando me tuvo preparada introdujo de golpe su verga hasta lo más fondo de mi ser.

    -Ohhh!!!… Mark. Sigue así. Nunca me había sentido tan llena de amor… mientras el roce de su verga dentro de mi coño emitía un sonido a húmedo al entrar y salir.

    Estallé en otro orgasmo. Esta vez más brutal por lo poseída de ese hombre negro y caí envuelta entre las sábanas tal que un ovillo.

    -Buffff… Mark… otra vez me voy a tener que reponer para ti…

    Así su verga y la tanteé entre mis manos. Estaba monstruosa y llena de unas venas negras que surcaban desde sus huevos a lo largo de todo su tronco. Y comencé otra vez a chupar saboreando una mezcolanza de flujo y sudor de polla negra. La trabajé lo mejor que pude chupando su glande y huevos agarrándola a la vez fuertemente con mis pequeñas manos mientras él acariciaba mi cabeza y me animaba a seguir diciéndome cosas preciosas. Ansiaba beber de su semen como si libase néctar. Hubo un momento Mark no pudo más y se derramó en mi boca emitiendo el gemido de un animal salvaje. Su esperma era realmente delicioso y hasta que no descargó su última gota en mi boca no retiró su verga de ella entre estertores y palpitaciones.

    Él cayó muerto de placer sobre su cama y se abrazó a mi dándome las gracias.

    Me duché para volver a casa y que mi marido no notara ese intenso olor a hombre de verdad despedía Mark.

    A día de hoy Mark y yo seguimos con nuestros encuentros amorosos. Es un hombre de buen corazón, amable y cordial y quiero seguir con él. Estoy en trámites de divorcio con mi marido y solo ansío vivir para siempre con Mark.

    Es verdad, que me excita mucho considerarme una clandestina cada vez que Mark me está esperando pero estoy completamente convencida de que sin serlo el día en que deje a mi marido disfrutaré incluso más…

    Además nos llevamos 18 años y eso me encanta…

  • Una historia de la Segunda Guerra Mundial

    Una historia de la Segunda Guerra Mundial

    Todo ocurrió en Noviembre de 1941. Me llamo Masha, soy rusa y tengo un hijo, Alexei de 60 años.  Ahora mi edad es de 93 y sigo recordando aquellos viejos tiempos.

    Aquel día salí a trajinar leña y ordeñar las vacas cuando sentí un cuchillo en mi garganta y una mano en mi boca.

    -Calla infeliz si no quieres nos maten!!

    Me dijo en un ruso no exento de acento alemán.

    Aquellos soldados alemanes tenían la orden de matar a cada hombre, mujer y niño se cruzaran por su camino. Eran las Einsatzgruppen de Adolf Hitler y estábamos en guerra.

    Me metió en casa y esperó a que su compañía se dispersara.

    -Quién es este, mamá? -Dijo el pequeño Alexei.

    -Shhh silencio. No sé pero nos ha salvado la vida.

    Se llamaba Uwe y era un alemán ario, rubio y fuerte. Un desertor.

    Uwe se quitó su guerrera y depositó su pistola Lüger encima de la mesa. Con esto dejaba claro era un oficial alemán. Comandante para más señas.

    Pasaron los días y no podía más. Necesitaba un hombre ya.

    Yuri, mi marido, había desaparecido entre las filas de Stalin. Nada se sabía de él y me estaba enamorando de un alemán aún a riesgo de mi vida.

    Cuando Uwe y Alexei en noches dormían plácidamente me levantaba de mi cama y me masturbaba pensando en Yuri en frente de las exiguas brasas quedaban de la cena anterior. El calor de las mismas calentaban mis piernas y mi coño como si fuesen un hombre de verdad. Metía mis dedos hasta el fondo de mi raja, me acariciaba los pechos y frotaba mi clítoris como una loca en silencio para no despertar al alemán ni a mi hijo. Siempre alcanzaba mis orgasmos y muchas veces imaginaba a Uwe me contemplaba desde su estancia. Eso me ponía terriblemente cachonda el saber había un hombre en mi casa. Había veces que con solo excitar mis pechos ya llegaba al orgasmo. Era una mujer realmente necesitada de cariño y de verga además de estar en la plenitud de la vida.

    Mierda de vida. En guerra, alimentación de subsistencia, sin compañía a excepción de un traidor y responsable de un hijo. Traer hijos a este mundo… para qué? Para ver esto o la pandemia nos asola ahora?? Lamentable.

    Pero hubo un día en el que Alexei se acostó más temprano que tarde.

    Mientras limpiaba los vajillos de la cena Uwe se me acercó por detrás. Desde aquel bendito día nos salvó la vida jamás había sentido su aliento más cerca. Me cogió de los pechos y me besó el cuello con pasión y yo me dejé hacer en frente del fregadero. Me di la vuelta y me abrazó como un loco. Toda la choza me daba vueltas y una tremenda excitación desde lo más profundo de mi reptiliano cerebro me puso cual hembra en celo. Hacía tres años que no me acostaba con un hombre y a Uwe no le iba a hacer ascos. Lo necesitaba.

    Nos dimos poco tiempo, la verdad. Estábamos ansiosos. Me puse de rodillas, bajé sus pantalones otrora de Yuri y comencé a chupar su polla. Una polla grande y fuerte de unos 18-19 centímetros. Me supo a gloria mamar eso. Era bastante más grande que la de Yuri y sus huevos estaban tensos y duros como pelotas de tenis. Se notaba la ausencia de compañía femenina en Uwe con esos rigores de la guerra y… la mía más…

    Él gemía como un toro y me cogía la cabeza con fuerza procurando no atragantarme con esa polla la cual no podía ni fagocitar una tercera parte. En el caso, intentaba tragarme todo lo que podía y ayudarme de mis manos hasta tocar los huevos. Unos huevos repletos de semen. Había veces la sacaba del todo y con sus manos la tanteaba para que observase lo tiesa y grande se la había puesto. Acto seguido, volvía a engullirla todo lo que podía.

    Cuanto más se la chupaba más palabras guturales que yo no entendía emitía en alemán arrastrando la «R» en su idioma. Eso me excitaba todavía más. No saber que decía me puso cachonda perdida. Me imaginaba así me decía palabras sucias al igual que cariñosas.

    Definitivamente un enorme chorro de espeso y oloroso semen regó toda mi cara poniendo de manifiesto Uwe hacía años no tenía conocimiento de mujer alguna. Me supo a gloria semejante lechada que resbalaba por toda mi cara. Señal inequívoca de que lo había hecho bien a pesar de ser una mujer inexperta.

    Él cayó rendido sobre el sofá de la estancia con un miembro palpitante chorreando blanco y grumoso esperma ario que poco a poco se iba tornando transparente.

    Sí… era una traidora. Pero… qué culpa tenía una mujer indefensa en ello?

    Aquel día nos dormimos abrazados en el sofá y soñé que hacía el amor con mi marido. El camarada Yuri Petrov.

    Cual no fue mi sorpresa en el momento me desperté tenía la cabeza de Uwe chupando mi coño. Separaba mis labios con sus manos e introducía sus dedos en mi húmeda vagina como un loco. Yo, mientras guiaba su cabeza rapada al cero haciéndola mía. Lamía mi ano y cuando paraba para reponerme un rato me decía cosas agradables con su inconfundible acento para volver a atacar mi sexo con más ímpetu si cabe así hasta alcanzar un orgasmo que recorrió todo mi cuerpo de arriba a abajo y que me dejó con las piernas completamente paralizadas y gimiendo como un animal herido.

    -A dónde vas? -Espetó Uwe.

    -A prepararle el desayuno a Alexei…

    Alexei partió a la ciudad o lo que quedaba de ella. La ciudad era una mole en ruinas donde los pequeños estudiaban las 4 reglas en improvisadas aulas.

    Uwe, aquel día me confesó que su mujer e hijo habían perecido en un bombardeo en Berlín, que era ingeniero y que desde entonces había ingresado en el ejército prometiéndose ser casto. Una especie de caballero teutón que sin duda alguna acababa de mancillar su promesa.

    Él y yo hacíamos el amor todos los días. Lo quería con locura y él a mi. Vivíamos pobres y con dificultades pero felices. Creo que en mi vida y ni siquiera con Yuri me había sentido más querida.

    Un buen día cocinábamos juntos mientras Alexei jugaba en su cuarto llamaron a la puerta.

    Uwe cogió su Lüger y abrió.

    Un hombre vestido de harapos a punto de desmayarse exclamó…

    -Soy el camarada Yuri Petrov y hemos ganado la guerra…

    Exclamé…

    -Ohhh!!! Yuri…!!!

    -Papaaa!!!

    Yuri se recuperó pronto. Entre los tres lo lavamos alimentamos y aseamos pero… Uwe se había convertido además de en un desertor en un proscrito. Y yo estaba enamorada de dos hombres hasta las cachas.

    Yuri, aceptó bajo mis súplicas no denunciar al alemán. Al fin y al cabo me había salvado la vida.

    Con el tiempo no sé cómo lo hice pero logré tener dos hombres en mi vida que me compartían tanto en la vida cotidiana como en el sexo.

    En un principio opté por tenerlos contentos por separado. Había ocasiones en las que primero se vaciaba Yuri en mí y luego Uwe con el semen del anterior aun resbalando por mis muslos, hasta que permití me tomaran los dos a la vez cuando Alexei estaba lejos de nuestra choza en sus clases.

    He de decir que nunca me forzaron a hacer nada que yo no quisiese. Y yo estaba loca por ellos.

    Las más de las veces Uwe me follaba a 4 patas mientras Yuri se servía perfectamente de su pene de 12 centímetros para joderme la boca o se situaba debajo de mis piernas comiéndome el coño mientras Uwe se movía con fuerza. Un hombre penetrándome y otro comiéndome el clítoris a la vez era tocar el cielo.

    Uwe, siempre fue más agresivo conmigo en la cama. Más fuerte, más viri,l pero igual de cariñoso que Yuri.

    Yuri era más pausado y tierno tomándose su lógico tiempo. En nuestros tríos o por separado me iba de orgasmo en orgasmo gimiendo como una perra. He de confesar en ocasiones no podía más…

    A veces y mientras me tomaban intentaba recopilar aquellos viejos tiempos en los que por única solución me masturbaba marchitamente en frente de la chimenea anhelando hombres que no venían o eran malos. Ahora tenía a dos y buenos.

    En ocasiones nos mirábamos los tres y exclamaba…

    -Ya están otra vez mis hombrecitos con ganitas?

    Se sacaban sus vergas y me las ponían tremendamente erectas y rellenas de venas en la boca a punto de explotar. Yo no me cansaba de mamar esos dos tesoros que acababan siempre por derramarse en mi cara, pelo y boca al gusto. Por el sabor sabía perfectamente que gotas eran de cada uno de los dos. Generalmente Yuri se derramaba antes que Uwe y contemplaba desde la cama como acababa a su compadre con su miembro todavía palpitante y ahíto del semen sobrante no había libado.

    Me sentía una reina en esa casa y los dos competían en como hacerme feliz en nuestras diarias y duras vidas.

    Uwe generalmente hacía los trabajos más pesados sin salir de nuestra finca y Yuri bajaba siempre a la aldea en su carrera por alimentos.

    Cuando regresaba no pocas veces Uwe me había follado antes agarrándome con sus rudas manos llenas de callos. Pero estaba igual de apetente para Yuri después quien de una forma u otra acababa amándome como antes lo había hecho Uwe.

    En otras ocasiones no estaba para ninguno de los dos y ellos lo respetaban. Preferían esperar porque al final, siempre cuando se daba el caso estaría en mejor forma.

    Cómo los quería! Eran hombres de verdad curtidos por el sufrimiento y las privaciones. Y era lógico necesitaran una buena hembra a pesar de inexperta que los consolase. Cuando acabábamos nos tendíamos los tres en el catre y a veces nos quedábamos dormidos. Era cuando Uwe se quedaba pensativo pensando en su familia perdida y en cierto modo cavilando allí no pintaba nada. Al fin y a la postre yo no era su mujer. Y… tenía razón. La situación nos había hecho vivir como animales. Era cierto nos queríamos pero… al fin y al cabo dos hombres y una mujer lejos de la civilización que compartían como animales.

    Para colmo, Uwe era un fuera de la ley. Un apátrida que compartía mujer con un héroe de la Unión Soviética. Lo peor era que nada se podía hacer. Absolutamente nada.

    Una de las cosas más nos gustaba era se corrieran en mi coño primero uno, después otro. Tras varios días de abstinencia me lo dejaban ahíto de sus respectivos espermas. Luego los despachaba y me masturbaba llena de sus leches como una loca. Ellos nunca entendieron esa mi actitud porque preferían llegase con ellos delante pero comprendían que el deseo de una mujer era sagrado.

    Con el tiempo, nos aficionamos a los sándwiches. Uwe me penetraba por el coño y Yuri por mi culo previamente lubricado. La verga de Uwe era menos adecuada analmente debido a su gran tamaño si bien es cierto que daba juego para cualquier postura.

    A veces, pensaba que mientras, podría estar mamando la polla de un tercer hombre y que aún podría acarrear y dar más placer pero lo desecharía si llegara el caso. Era de dos hombres. Solo de dos hombres. Algo prohibido pero solo de dos hombres.

    Como he dicho antes, el pensativismo de Uwe se tornó en depresión. Ya nada le hacía feliz. Ni siquiera nuestros encuentros juntos o por separado. Quería huir de allí y regresar a su país, pero no podía hacerlo.

    Nuestro trío se convirtió en un drama.

    Yuri, consiguió un pasaporte falso en el mercado negro vía diplomática y Uwe nos abandonó muy a nuestro pesar.

    Decir que a Uwe le habíamos logrado quitar ese acento alemán en ruso.

    Nunca supimos más de él hasta la caída del Muro de Berlín día en que vino a visitarnos.

    Por desgracia estaba otra vez sola. A Yuri, un infarto fulminante lo dejó seco en el establo.

    Uwe lo lamentó mucho y aquella noche volvimos a hacer el amor con más de 60 años a nuestras espaldas como lo hicimos el primer día.

    Me convenció para afincarme en Alemania. Su jubilación en la vida civil daba para eso y más. Nos casamos por el rito católico y es que Uwe no había querido volverse a enlazar después de lo de su familia y lo nuestro.

    Uwe, murió ya mayor. A los 86 años. Aun siendo tan mayores hacíamos el amor muchas veces. Él no tenía problema. Se tomaba una Viagra y me hacía el amor como solo un anciano se lo podía hacer a una anciana.

    Ahora, y como bien dije en mi encabezamiento tengo 93 años. Sé que me queda poco, pero nunca olvidaré ni a Uwe ni a Yuri…

    Por cierto… ayer me vacunaron contra el Coronavirus…

  • Ramón el nuevo amante de mi novia

    Ramón el nuevo amante de mi novia

    Después de las experiencias que tuvimos con el ex de mi novia y con una de sus amigas las cosas siguieron algo tranquilas por un tiempo.

    El sexo era increíble y seguíamos calentándonos mutuamente hablándonos de lo que hicimos.

    Una tarde mi novia llegó a mi departamento y le pregunto si íbamos a seguir con nuestro nuevo estilo de vida, a lo que respondí que sí.

    Entonces me propuso buscar a alguien más para que yo siguiera siendo un cornudo y poder ampliar nuestras amistades en ese sentido.

    Inmediatamente comencé a buscar en sitios de swingers y de citas para buscar hombres que pudieran estar con Claudia y seguir cumpliendo nuestras fantasías.

    Después de un par de días de búsqueda contactamos con un tipo llamado Ramón, él era del agrado de Claudia y fue la mejor opción en ese momento. Él es alto, de piel blanca, ojos claros y con complexión atlética sin llegar a exagerar.

    Nos citó en un bar en el centro de la ciudad para poder hablar y conocernos mejor antes de pasar a la acción, lo que nos pareció bien y sobre todo le dio más confianza a Claudia.

    Cuando llegamos él fue muy atento, nos invitó unos tragos y comenzamos a hablar con él acerca de gustos y de la experiencia que tenía.

    Nos comentó que estaba acostumbrado a ser el invitado en este tipo de cosas, que tenía bastantes referencias de mujeres y parejas con las que había estado y que de hecho ya era amante de planta de algunas que así se lo pidieron.

    Después de un par de horas tomando y platicando Claudia ya estaba algo entonada por el alcohol, Ramón nos dijo que había reservado en un hotel cerca de ahí para que los 3 llegáramos después de estar en el bar así que subimos a los autos y lo seguí hasta el hotel.

    Subimos a la habitación que estaba lista con un par de botellas en hielo y una caja sobre la cama.

    M- que es eso?

    R- disculpen si es excesivo pero ya que habíamos estado hablando de sus gustos y como tu novia me pareció preciosa desde que la vi en las fotografías que me mandaron aproveché para traerle un presente que creo que les va a gustar

    C- un presente en serio? Y que es?

    R- bueno, ábrelo y verás

    Al abrir la caja había un conjunto de lencería negro muy sexy con transparencias y un par de zapatillas negras abiertas con correa al tobillo, cabe aclarar que durante las pláticas que tuvimos en línea le dije del fetiche que yo tenía y le di talla de zapato y de ropa interior de mi esposa además de adjuntarle algunas fotografías. Pero nunca pensé que fuera a darle un regalo así.

    R- nuevamente, disculpen si le excedí con esto

    M- no para nada, al contrario te agradezco. A ti que te parece amor?

    C- vaya es hermoso y bastante sexy, gracias

    M- bueno por qué no vas a probártelo?

    Claudia entro al baño y escuchamos que abrió la regadera por lo que supusimos que iba a asearse antes de colocarse el conjunto que Ramón le había obsequiado.

    El tiempo que mi novia estuvo en el baño Ramón y yo estuvimos bebiendo mientras la esperábamos y seguimos hablando de nuestros gustos.

    Después de un rato salió Claudia, se veía hermosa y muy provocadora con esa lencería y los zapatos que hacían juego.

    Se veía que el cabello todavía estaba algo húmedo y al ver nuestra reacción al verla pudimos observar como se enchinó su piel.

    Ramón le acercó una copa y se sentó con nosotros, cuando nos terminamos la primer botella Ramón la invitó a sentarse en sus piernas, ella volteó a verme como pidiéndome permiso a lo que solo respondí asintiendo con la cabeza.

    Ella se sentó en el e inmediatamente ví las manos de Ramón recorrer la suave piel de mi novia de arriba a abajo.

    R- muy bien preciosa, como vamos a hacer esto?

    C- no entiendo, a qué te refieres?

    R- bueno, sé que a tu novio le gusta ver pero él va a participar o solo a ver? Y quieres hacerlo suave y tranquilo o quieres que sea algo rudo?

    Nos agradó el hecho de que nos haya preguntado eso y a la vez nos sorprendió.

    C- bueno él me dijo que por el momento solo quiere ver y me gustaría comenzar despacio como juego y ya me calentándose más las cosas vemos que pasa.

    Después de decir esto, Ramón volteó a verme y me dijo – la otra botella es para ti, ábrela y disfruta el espectáculo.

    En ese momento vi como comenzó a besar a Claudia de una manera apasionada y comenzó a tocar sus pechos por encima de la delgada tela que los cubría.

    Noté como casi instantáneamente sus pezones comenzaron a endurecerse, y como la tela en su entrepierna comenzaba a humedecerse.

    Claudia y Ramón estaban perdidos en besos y caricias mutuas hasta que en un punto Ramón la cargo y la llevo a la cama, dejándola recostada boca arriba y comenzando a besar desde su boca, bajando por su cuello. Al llegar a sus pechos delicadamente retiró el bralette para dejarlos completamente expuestos y comenzó a besarlos delicadamente turnando entre derecho e izquierdo y eventualmente jugar con su lengua alrededor de sus pezones.

    Después de unos minutos masajeando y besando sus pechos, se hincó junto a la cama, tomo su pie derecho y delicadamente le quitó el zapato, contempló por unos segundos su pie descalzo y comenzó a besarlo de arriba a abajo desde los dedos hasta el talón, pasando por el empeine y por su planta, noté como esto provocaba que ligeros gemidos salieran de la boca de Claudia, después de eso Ramón repito lo mismo con el orto pie para después ir subiendo poco a poco con besos por sus piernas hasta llegar a su vagina la cual ya había dejado completamente empapada la tanga que tenía puesta y que de la misma forma delicada retiró y me lanzó sonriendo.

    En ese momento vi como Ramón alternaba besos con pequeños lengüetazos alrededor de su vagina y que cuando se centraba en su clítoris provocaba que mi novia levantara las caderas y soltara gemidos más fuertes.

    Podía ver el placer y la desesperación en la cara de Claudia y para mí era impresionante lo que Ramón estaba consiguiendo ya que la vez que estuvo con Armando y las veces que ha estado conmigo siempre se había apresurado para que nos la comiéramos como desesperados y pudiera llegar al orgasmo, pero la forma en que Ramón había logrado tenerla al límite y que Claudia no lo tomara con sus manos para restregarlo entre sus piernas era increíble.

    Después de varios minutos así escuché un grito por parte de mi novia y tuvo un orgasmo como nunca antes lo había tenido.

    Observé como una cantidad increíble de fluidos salía de su entrepierna mientras arqueaba los pies y temblaba de placer mientras gritaba como nunca.

    Después de recuperarse por unos segundos, Ramón de puso de pie junto a la cama y Claudia sabía lo que tenía que hacer.

    Se puso de pie y parándose de puntitas se dieron un beso apasionado con el que compartieron los fluidos de mi novia que Ramón todavía tenía en la boca.

    Después procedió a hincarse frente a él y lentamente le desabrochó el pantalón para liberar el bulto que ya estaba bien marcado en su ropa.

    Después de acariciar y besar sobre su trusa comenzó a bajarla despacio y su verga salió disparada frente a ella como un resorte, no era tan grande como la de Armando, si acaso sería un poco más grande que la mía pero si era más gruesa.

    Claudia se le quedó viendo cómo hipnotizada, se alcanzaba a ver cómo una gota de líquido preseminal escurría de la punta, esto siempre ha excitado a mi novia de sobremanera. Me atrevo a decir que le gusta más que cualquier otra cosa.

    Claudia no dejaba de sorprenderme, ya que contrario a cualquier reacción que pude haber esperado de ella, puso su mano derecha en los huevos de Ramón y le dio un beso a la punta de su verga, lo que provocó que al hacerse hacia atrás quedara un hilo de fluido pegajoso el cual recogió con mi lengua y lo saboreó junto con el que quedó en el borde de sus labios para a después comenzar a lamer de arriba a abajo dejando hilos de baba sobre todo el tronco lo que provocó que palpitara y creciera un poco más.

    Claudia miro hacia arriba como buscando la autorización de su amante para poder comenzar con el oral a lo cual el solo asintió con la cabeza.

    Ella comenzó a mamar de manera tranquila mientras masajeaba sus huevos con una mano y se tocaba un pecho con la otra, el único sonido que se alcanzaba a escuchar eran pequeños gemidos de Ramón y el de la succión y la saliva de mi novia.

    Se mantuvo mamando durante unos minutos cuando escuché que los gemidos de Ramón se volvieron más fuertes y de un momento a otro soltó una explosión dentro de la boca de mi novia sin darle tiempo de reaccionar. Fue una cantidad impresionante, noté como Claudia intentó tragar la mayor cantidad posible pero fue tanta que salió por el borde de su boca y se escurrió en sus pechos y bajo por su vientre.

    Noté a mi novia algo decepcionada por qué su amante había eyaculado, pero la realidad es que estaba lejos de terminar.

    Ramón sonrió y le dijo -ven sube a la cama, todavía te falta gozar mucho.

    Claudia le devolvió la sonrisa y subió a la cama colocándose boca arriba, Ramón se colocó en posición de misionero y la penetró inmediatamente comenzando con movimientos lentos de atrás a adelante mientras mi novia gemía. En un momento sus miradas de cruzaron y se besaron apasionadamente mientras Claudia tenía un orgasmo y su cuerpo se estremecía.

    Yo estaba maravillado y excitado observándolo todo mientras bebía más, llego un punto en el que comencé a masturbarme mientras los observa y mi novia se dio cuenta de eso.

    C- bueno, ya me hiciste disfrutar de una forma bastante tranquila y hasta romántica. Ahora hazme gozar como más me gusta.

    R- ok, que quieres que haga?

    C- trátame como una puta, domíname y ordéname lo que quieras.

    R- muy bien perra eso quieres eso te voy a dar…

    Rápidamente la tomo de los tobillos, abriéndole las piernas y colocándolas sobre sus hombros mientras que la penetraba a un ritmo impresionante, y era bastante excitante el sonido combinado de los huevos de Ramón golpeando contra las nalgas de Claudia en cada embestida y los gemidos de ella que se volvían cada vez más fuertes.

    R- esto te gusta perra?

    C- si papito, me encanta, así tratarme como una puta… Ahh… Cógeme con fuerza

    Ramón siguió bombeando con fuerza hasta que no aguantó más y saco su verga para soltar otra gran cantidad de semen que cubrió desde el vientre hasta parte de la cara de Claudia.

    Quien inmediatamente bajo a limpiarle la verga con una mamada desesperada.

    Lo más impresionante fue que cuando mi novia termino de limpiarle la verga a Ramón, está todavía estaba completamente erecta y cuando Claudia lo volteo a ver el únicamente le dijo.

    – ahora ves por qué varias mujeres me quieren como amante de planta? Esto no lo tienen en su casa.

    Claudia tenía la mirada perdida, estaba impresionada de que su amante ya se había descargado 2 veces en grandes cantidades y aún tenía ganas de más.

    Inmediatamente se puso en 4 en el borde de la cama, invitándolo a que la penetrara de nuevo. El no desaprovechó la oportunidad y de golpe volvió a ensartarla de manera salvaje.

    Yo solo observaba excitado esa escena mientras me masturbaba en mi lugar.

    Noté que los pies de Claudia sobresalían del borde de la cama y sin pensarlo me acerque y me descargue sobre sus plantas como la vez que estuvimos con su amiga Alejandra.

    Regresé a mi lugar con la verga todavía dura en la mano y seguí observando como Claudia seguía siendo cogida por su amante mientras mi leche escurría de la punta de sus dedos con cada embestida que recibía de Ramón.

    Después de un rato en esa posición, Ramón tomo a mi novia de sus pechos y la enderezó sin sacarle la verga por lo que quedaron hincados sobre la cama y por los gemidos de Claudia se notaba que esa posición le daba demasiado placer.

    Mientras Ramón la penetraba escuché a Claudia decir algo que me confundió pero me excitó bastante.

    C- papito dámela toda… Lléname de tu lechita, la quiero dentro de mi por favor…

    Y Ramón no se contuvo, pude ver sus espasmos mientras seguía bombeando detrás de mi novia.

    Una vez que se separaron, pude ver cómo el semen de Ramón escurría entre las piernas de Claudia y ella lo recogía con los dedos para llevárselo a la boca.

    C- me encantó, crees que me puedas dar una última descarga?

    R- estoy seguro que te la puedo dar, nunca había estado con una mujer tan caliente como tú. Y mucho menos que me permitiera terminar así. Dime dónde la quieres?

    C- quiero volver a tener tu leche calientita en la boca pero está vez quiero ver cómo sale disparada hacia mi

    Ramón volvió a hincar a mi novia y comenzó a masturbarse frente a su cara, Claudia no pudo aguantar y comenzó a jugar con sus huevos, metiéndoselos a la boca y jugando con ellos mientras se tocaba los pechos con una mano y con la otra se masturbaba.

    No pasaron ni 5 minutos cuando Ramón le ordenó quitarse, hacerse un poco para atrás y abrir la boca, Claudia obedeció y abrió la boca sacando la lengua.

    5 chorros enormes de semen salieron disparados hacia ella, la mayoría cayó en su boca y el resto en su cara, tragó de golpe todo lo que pudo y abrió la boca mostrándole a su amante que le encantaba tomarse su leche sin pensarlo, esto me excitó demasiado y me acerque a vaciarme nuevamente en su boca y ella gustosa la recibió y la trago también.

    Después de eso Claudia entro al baño a limpiarse mientras Ramón de vestía.

    Nos quedamos hablando unos minutos

    Cuando salió mi novia del baño, Ramón le dio un beso en la boca y le dijo que le encantó y que le gustaría seguir en contacto con nosotros pero sobre todo poder verla en privado a ella en más ocasiones.

    Los dos aceptamos e intercambiamos números.

    Al salir del hotel mi novia me dijo que el terminar bañada en semen de tus hombres le había encantado y que había despertado en ella una fantasía más…

  • Nos cobró el plomero (Parte 2)

    Nos cobró el plomero (Parte 2)

    Luego de varios intentos llamándome por teléfono, atendí a nuestro «amigo» Víctor el plomero.

    Quería cobrar (recuerdan? no le había pagado un peso) y si!! nos cobró a Jaime y a mí de otra manera!! Le hicimos sexo como nunca!!

    Concreté para que pasara al otro día por la mañana temprano. Y de inmediato llamé a Jaime para hacerle el comentario de lo que había hablado y por supuesto lo invité a casa, cosa que confirmó su asistencia.

    Al otro día 9 am, sonó el portero, salté del sillón para atender y era él! Me extrañaba Jaime que no hubiese llegado. Abrí la puerta y sin decir hola, le di un beso que le succioné la lengua. «Hola Víctor» le dije, «hola» me contestó. Una vez dentro, me preguntó si la reparación había dado resultado a lo cual asentí (que me importaba la reparación!), y sin mediar palabra, lo empecé a desvestir tan rápido como pude ante la atenta mirada de él que no entendía lo que pasaba! Luego lo hice yo, y cómo recién me había bañado, la bata voló por los aires. Ya…, estaba listo para volver a cobrar…

    Entonces le agarré los manos, se las puse entre la cola y la puerta y ahí comencé mí función!!

    Comencé a besarle todo el cuerpo, le comí la boca, las orejas (que son tan excitantes no?), bajé al cuello, seguí por las tetillas, abdominales (wow!!) lo que era eso… seguí y seguí hasta…

    Que llegué al lugar que tanto esperaba llegar (y Uds. también!). Se lo agarré con ganas y no lo solté más. Se lo lamí, me lo comí varias veces, lo degusté como nunca…¡¡ que rico…!! Víctor no pudo más… y logré que acabara y vaya si acabó (fue una máquina de tirar semen) y aun así, me tragué todo…

    En ese instante sonó el portero, me levanté, atendí y era Jaime (pensaba que no venía), lo hice subir y fue Víctor quien le abrió la puerta y sin más lo tomó del brazo, lo hizo entrar y lo desnudó! Jaime estaba paralizado, no entendía lo que pasaba, estábamos desnudos ya los dos y nuestro destapa cañerías estaba muy pero muy excitado, yo liquidado. Con un movimiento rápido Jaime giró y quedó de espaldas hacía él, tras lo cual le levantó y sostuvo la pierna y con la otra mano agarró su verga y apuntando a su cola, se la metió. Jaime gritaba pero nuestro amigo no hizo caso, siguió con su tarea hasta que luego de unos minutos, volvió a acabar. Ahí Jaime cayó rendido, malherido diría yo.

    Nos había dado la paliza del año para no decir cogida en el caso de Jaime, pero bueno, quedamos tirados en el piso, Víctor se vistió y así nomás abrió la puerta como para irse, Víctor no te vayas! le dije… tengo que pagarte!!!

    Cerró la puerta nuevamente y se sentó en el sillón a la espera del dinero. Cuando vuelvo para pagarle, se había desnudado otra vez!! Mis ojitos daban vueltas, Jaime sin decir ni mu, me esperaba… ¿¿qué está pasando??

    Víctor nos pidió un último favor: Quería que delante de él, nos besáramos, que nos manoseáramos, que jugáramos… cosa que por supuesto hicimos con Jaime. Estábamos tan concentrados en lo nuestro que por un momento escuchamos un grito. Había sido Víctor que nuevamente había acabado (este hombre es un infierno!!) por favor… Nos llamó haciéndonos señas con el dedo: «vengan chicos», con Jaime nos miramos y nos acercamos hasta el sillón. «Arrodillensé, quiero que me pasen la lengua y se tomen la lechita!!». Puso sus manos en cada una de nuestras cabezas y nos las llevó hacia su cuerpo donde había desparramado todo su semen. Todo era pasarle la lengua sobre sus abdominales.

    Luego de haber cumplido con su pedido Víctor se levantó, se vistió, miró hacia la pared para ver la hora, se agachó nos dio un beso a cada uno y antes de irse nos dijo: «volveré… los quiero…»

    [email protected].

  • La chica del cuarto de al lado

    La chica del cuarto de al lado

    El GPS me indicaba que había llegado a mi destino. Había llegado al hotel que me albergaría por la siguiente semana. Tenía una asignación especial en la oficina de New Jersey del bufete donde trabajo. El viaje fue largo y cansón por lo tanto solo quería llegar a mi cuarto y acostarme a dormir pues tenía que estar temprano en la oficina.

    Me preparé para dormir y me luego de ver un rato de televisión me apagado todo para dormir. La sensación del día agitado no me dejaba dormirme. Pasaron unos minutos cuando comienzo a escuchar un sonido conocido, pero no esperado. Era el gemido de una mujer que se escucha desde el cuarto contiguo al mío. No se escuchaba compañía por lo que presumí que estaba sola disfrutando de sí misma. Entre gemidos pude distinguir unas palabras, no era inglés, de eso estaba seguro. La duda paso a un segundo plano pues aquel agradable sonido me invito a hacerle coro. Así por los próximos minutos complací mi morbo tocando mi erecto miembro hasta que exploté poco antes de que ella silenciara la noche. Aquella acción logro que durmiera que me durmiera casi de inmediato.

    En la mañana salí con la esperanza de poder identificar la autora de aquella linda melodía. Solo pude ver una mujer que regresaba de una carrera matutina. Era de aspecto europeo, de unos 40 años y unas piernas mandadas a hacer a mi medida. Me sonreí con ella, pero no recibí reacción alguna de su parte. Me fui deseando que esas dos mujeres con quien había tenido contacto fuesen la misma persona. Trabaje todo el día, aunque no puse mucha atención pues me pase fantaseando con aquella mujer. Dieron las 7 de la noche y salí de la oficina, tenía planes de comer fuera pero como era tarde, compré comida de camino y entonces comer en mi cuarto.

    Llegue al cuarto y no prendí el televisor para que este no opacara cualquier sonido que pudiera venir del cuarto del lado. Una vez terminé mí comida salí a buscar un café al lobby y nuevamente me topé con aquella mujer. La salude nuevamente y esta vez me regalo una disimulada sonrisa. Creo que se dio cuenta que yo era el que se hospedaba en el cuarto contiguo al de ella. Busqué rápido mi café y sin perder tiempo fui a mi cuarto a esperar el espectáculo de la noche. Como no pasaba nada me bañe y me prepare para dormir. Al igual que la noche anterior ella empezó su espectáculo cuando apague la luz del cuarto. Esta vez tenía más intensidad, se escuchaba más salvaje y sin inhibiciones. Me levante para ver si la escuchaba mejor pero torpemente golpee la lámpara de esquina haciendo un ruido tremendo. Ella se dio cuenta que no estaba sola y pausó. Yo no podía creer que mi torpeza había arruinado nuestra diversión.

    En un acto desesperado recordé que el número de teléfono de cada cuarto era el mismo de la habitación así que eso me daba su número. Me vestí de valor y la llame. Ella contesto con un inglés más marcado que el mío y un acento alemán que le daba más sensualidad aún. Le dije que era su vecino y que lamentaba haberla molestado con tan violento ruido. Ella me dijo que no me preocupara que no había pasado nada. Como yo quería que ella siguiera sin dudarlo le pedí que siguiera, le dije que lo estaba disfrutando. Ella soltó una carcajada y me colgó el teléfono bruscamente. Algunos minutos después y para mi sorpresa ella continúo su espectáculo. Esta vez era más excitante pues ella sabía que tenía un fanático escuchándola. Se lució como antes no lo había hecho. De pronto paro y segundos después fue mi teléfono el que sonó. Era ella aun jadeante preguntándome si gustaba del espectáculo. También me dijo que sabía que yo hacía lo mismo y que lo más justo era justo que ella escuchara también.

    Me tomo por sorpresa, pero yo estaba muy excitado así que la complací. Así los dos escuchábamos al otro disfrutar solitariamente. Yo quería más y ella también así que casi al unísono ambos nos invitamos a tener un encuentro en persona. Le pregunte si quería venir a mi cuarto, pero ella prefirió que yo fuera al de ella. Me puse solo un pantalón corto y salí de inmediato. Ella me abrió la puerta, el cuarto estaba oscuro, pero pude distinguir su figura de inmediato. Le pedí que encendiera la luz para poder admirarla mejor y así lo hizo. Estaba en un diminuto panty y no tenía sostén. Sin cruzar palabras nos besamos, ella besaba de forma agresiva, me gustaba eso.

    La tire a la cama y me le eche encima. Chupe sus pezones y su vientre a la vez que rosaba su sexo con mi mano. Ella se torcía de placer y yo me emocionaba más. Metí la mano por su panty y penetré mi dedo índice en ella. Se sentía caliente y muy húmeda. Ella gemía y decía cosas en alemán que, aunque no entendía ni una palabra podía ver que era por placer. Dejé sus senos y empecé a quitar su panty. Siempre es súper emocionante ese momento donde la mujer levanta sus caderas para que uno puedo quitarlo. Bajé a su vulva y comencé a lamerla. Pasaba mi lengua extendida sobre sus labios y su clítoris. Luego me concentré solo en clítoris e introduje dos dedos en su caliente cavidad. Al unísono la penetraba con mis dedos mientras chupaba sus jugos. Ella arqueaba su espalda y gritaba de placer. Me pidió que no parara, y yo no tenía la intención de hacerlo. Tuvo su primer orgasmo en mi boca, a este le siguieron dos más violentos.

    Con su ingle casi inentendible me pidió que la penetrara. Me acosté boca arriba y ella agarro mi pene y desesperadamente lo chupo por varios minutos. Como sabía que si seguía me haría terminar la detuve y la acomode sobre mí. La agarre por las caderas y comencé a penetrarla. Ella me agarro el pecho mientras yo alternaba mis manos entre su espalda, nalgas y caderas. Me incline hacia ella y chupe nuevamente sus pezones. Ella era mía en ese momento y se lo hacía saber. Sorpresivamente me pidió que cogiera su teléfono y tomara fotos de ella encima de mí. Le hice una sección fotográfica nuestro encuentro.

    Ya sentía que iba a terminar y se lo dije. Ella entre gemidos me dijo que quería que terminara dentro de ella. Yo dentro de mi excitación y sin medir consecuencias la complací. Ella también termino casi al mismo tiempo. Una vez termino se echó sobre mi exhausta. No dijo nada más. Dormí con ella hasta que la alarma de mi celular sonó. Me fui a mi cuarto y me preparé para trabajar. Al volver del trabajo la busque. Repetimos nuestros encuentros todas las noches por el resto de la semana.

    Llego el sábado y con esto la hora de partir. Tome mis cosas y deje el hotel sin despedirme. Nunca nos dijimos nuestros nombres, lo único que nos dejamos como recuerdo fue una de las mejores experiencias sexuales que habíamos tenido en nuestras vidas y claro, muchas fotos de nuestro sexo desenfrenado.

  • Vacaciones en pareja doble

    Vacaciones en pareja doble

    Llevaba 4 años con mi hermosa novia Mariana, y ambos teníamos 22 años. Todo era maravilloso, nos amábamos más que nunca, el sexo era muy frecuente, y en la intimidad éramos apasionados y sucios, mientras que en público los más amorosos, melosos y cursis, pero también reíamos mucho, la química era increíble y los demás reían por los comentarios algo crueles pero graciosos que nos hacíamos constantemente como si fuéramos amigos crueles, y no una pareja súper formal o aburrida, algunos incluso dirían que nos faltábamos al respeto, pero bueno, cada quien lo suyo.

    Ella era tal vez demasiado para mí, los comentarios al respecto eran constantes por parte de mis amigos, a veces en tono de burla, a veces un poco más hirientes de lo que me hubiera gustado, “¿cómo es que una viejota así, te pela a ti? Jajaja”. Ella mide 165 cm, es blanca como la leche, algunos la llamarían pálida incluso, tiene el pelo negro como el infinito del vacío. Sus tetas tal vez un poco pequeñas, 30B, pero muy lindas redondas y firmes llenan perfectamente mi mano y sus pequeños y lindos pezones café claros, cerraban el trato. Ella tenía su cintura bien definida, no hacía ejercicio, así que no tenía líneas o “rayas” en el abdomen ni cerca de la zona, pero nadie se atrevería a decir que ella tenía ni un kilo extra.

    Sin embargo, el premio estaba en su zona sur, tenía las piernas bien rellenas y perfectamente definidas, unas preciosas y deliciosas piernas gordas con forma muy agradable, pero sobretodo su asombroso culo era simplemente su mejor cualidad física, perdón por la superficialidad, pero es así jaja. Enorme, redondo, firme y precioso. Constantemente las chicas que conocía le preguntaban por la dieta o sus rutinas de ejercicio, “sus secretos” y ella orgullosamente le encantaba decir que no había pasado un gimnasio en su vida y apenas cuidaba lo que comía, tenía una genética bendita en su culo.

    Si la veías de perfil, la exagerada curva firme y levantada de sus hermosas nalgas te sorprendería gratamente en unos buenos jean ajustados. Perdón por hablar tanto de su culo, pero en serio era un culo que lucía increíble tanto en jean ajustados, así como en una falda de tablones floja, la curva de sus preciosas nalgas levantaba la falda orgullosamente.

    Estábamos en la universidad con trabajos a medio tiempo. El dinero no abundaba, pero era más que suficiente para ir al cine, el bar, un motel 1 o 2 veces por semana y algunas cajetillas de cigarros.

    Cuando mi adinerada amiga Nata me invitó unos días a su casa de “descanso” que estaba a 3 horas de la ciudad, hicimos cálculos Mariana y yo, y podíamos permitírnoslo, Nata insistía en que no importaba el dinero pero nosotros no queríamos que ella y su novio pagarán todo. Ella nos aceptó de mala gana una cantidad. Cómo sea, al final del día, las cuentas salían y aceptamos.

    Nata me dijo que deberíamos llevar trajes de baño y ropa ligera y cómoda, en su mayoría, tenía sentido ya que era tiempo de calor, pero remarcó que estaría bien algún cambio de ropa formal para “una sorpresa” que nos tenía preparada. Ella me mostró algunas fotos de la casa durante la semana antes de ir, era una de esas casas de aspecto rústico, pero lujosas, enorme, con 6 habitaciones, balcón a la piscina, un pequeño bar junto a la enorme sala e incluso una cancha de tenis funcional, para rematar un lindo jacuzzi a lado de la piscina.

    Le insistí a mi amiga en saber sobre “la sorpresa” ella no quería revelar nada pero después de varios días insistiendo Nata me dijo emocionada que había contratado un asombroso paquete para 2 parejas, para “un fin de semana romántico” con una empresa que se dedicaba a vender “experiencias”, cosas de rico supuse, insistí en que me diera el precio o me mostrará alguna clase de flier publicitario, ella insistió en qué ella invitaba. Ante mi insistencia sobre saber que era ese paquete, me dijo que por ejemplo la empresa enviarían un chef y meseros para montarnos una cena romántica, “pero no insistas wey, déjate sorprender, va estar chingón”.

    A mi novia y a mi nos emocionaba vivir ese pequeño pedazo de vida de ricos, no habíamos vivido como indigentes antes de la universidad, pero algo como planear unas vacaciones requería ahorrar algunos meses, ya sabes, como para cualquier otra persona “normal”.

    Quedamos de vernos en un jardín cercano a la universidad el día que partiríamos, cuando se estacionó una limosina negra e imponente básicamente frente a nosotros ni siquiera sospechamos un poco y seguíamos a lo nuestro, pero después de unos segundos Nata asomaba medio cuerpo por el quemacocos “¿van a venir o no? Jajaja” no pudimos ocultar nuestra grata sorpresa y caminamos tímidamente con nuestras maletas al lujoso vehículo.

    Nata nos recibía dentro del espacioso vehículo, ventanas polarizadas, asientos de piel, luz tenue, todo daba privacidad interna y el que fuera tan espacioso y los asientos tan cómodos lo mejoraba.

    Nata saludaba amablemente a mi novia Mariana, yo conocía a Nata por las clases en mi universidad hace 2 años, pero yo tomaba clases con ella no Mariana, ellas solo habían intercambiado el saludo el 90% de las veces que se habían visto y si acaso habían charlado un par de veces conmigo presente, ellas básicamente solo se conocían de vista, pero no eran amigas.

    Dentro estaba también ya el novio de Nata, era mayor por algunos años a nosotros, de aspecto viril, no exactamente guapo, pero si con un rostro con rasgos fuertes, muchas mujeres dirían que era “guapo como un hombre” barba bien cerrada y abundante pero perfectamente cuidada, su camisa ajustada revelaba buenos músculos, no enormes, delgado, pero bastante fit. Yo lo había visto solo un par de veces, él no estaba en la universidad, mi novia lo veía por primera vez. Él nos saludaba amablemente y mi novia y yo tomábamos asiento.

    Nata: creo que tú no conoces a mi macho jaja –le decía a mi novia jocosamente riendo un poco, apuntando a su novio

    Mariana: no, de hecho, no –decía amablemente mi novia viendo al hombre

    Nata: bueno, se llama Julián, cumplió 28 años el septiembre pasado, como podrás ver es súper guapo –todos reíamos– le gustan las niñas más jóvenes que el como yo –reíamos más– ammmm y es excelente en la cama –decía y todos reíamos aún más, él la abrazaba

    Mariana: mucho gusto “señor excelente en la cama” –decía sarcásticamente mi novia, todos reíamos más y se saludaban de mano amablemente, el apretaba firmemente la mano de mi novia, Nata me veía esperando algo, yo me encogí de hombros

    Yo: ¿qué? –dije y ella reía

    Nata: estás todo tarado jaja ¡preséntala como es debido! -decía riendo, yo reía, pero ella no me dejó responder en realidad, prosiguió– a ver mi amor, ella se llama Mariana tiene ammm 22 como Franco? –preguntaba curiosamente a mi novia

    Mariana: si, los cumplí en enero –respondía rápidamente

    Nata: ok, 22, es la novia de Franco, es súper linda como podrás ver… -ella pensó un segundo– y tiene un culazo –decía manteniendo el mismo todo sarcástico y todos reíamos

    Julián: mucho gusto “señorita del culazo” –decía el hombre con una voz bastante profunda, volviendo a tomar la mano de mi novia, reíamos muy fuerte

    Nata: y ya conoces al mensillo de Franco –decía riendo, éramos buenos amigos, algo cercanos, no mi mejor amiga, pero si alguien con quién había tenido charlas intensas y largas varias veces, se permitía la hostilidad amistosa

    Nata abría un pequeño refrigerador oculto por un lado de su asiento y servía champaña en unas lindas copas de cristal, me sentía casi culpable de beber eso, lucía caro, pero ella lo servía abundantemente y la culpa se fue pronto. Bebíamos y charlábamos, la plática fue de conocernos mejor, nos hacíamos preguntas directamente sin vergüenza.

    Resulta que ellos llevaban 3 años juntos, ella lo había conocido en un spa, el spa de los padres de él, negocio que el manejaba. Nos contaba que eso pagaba las cuentas, pero que intentaba dedicarse lo más posible a su verdadera pasión, la pintura, otro niño rico.

    La charla fue tan amena que las 3 horas de camino pasaron como agua entre risas. Cuando llegamos ya era algo tarde y estaba oscureciendo, tal vez las 8 pm. la limosina entraba en el enorme jardín delantero de la lujosa casa, se acercaba a la puerta y había 2 mujeres con uniforme azul cielo impecablemente limpio y ordenado, todos salíamos torpemente de la limosina, algo ebrios después de 2 botellas de champaña.

    Las mujeres se presentaban rápidamente, decían su nombre y la empresa para la que trabajaban, escuché atenta, curiosa y amablemente su presentación mientras Nata y Julián parecían ignorarlas, supongo estaban acostumbrados, a mí me parecía algo curioso por la novedad y ellas terminaban con algo como “nosotros nos encargaremos de su comodidad”.

    Las mujeres iban a la parte trasera de la limo, Nata les indicaba cuáles eran las maletas de ellos y yo hacía lo mismo, casi las ayudaba pero Nata me jaló del brazo “tienes que ver esto” yo dudé un segundo viendo a las mujeres tomando las maletas y Nata remató “ellas se encargan, no te preocupes” me sentí un poco avergonzado por partida doble, por las mujeres y con Nata por no saber “la etiqueta” en esa situación.

    Nata me tomaba con la mano del brazo rápidamente y me llevaba dentro de la enorme y lujosa sala de la casa, “acaban de instarlo, mira” presionaba algo en su celular y se desplegaba una increíble chimenea que estaba oculta detrás de unos paneles, Mariana y yo no pudimos hacer nada más que sorprendernos y expresarlo “¡está increíble!” Decía ni novia sin vergüenza, yo miraba atentamente, Nata parecía emocionada, pero no tanto como nosotros.

    Nata: tengo hambre ¿ustedes? –decía mientras la chimenea ni siquiera se acaba de desplegar aún y ya parecía perder la novedad, mi novia veía atentamente y no le avergonzaba mostrar su asombro, así que respondí yo

    Yo: si, deberíamos comer algo –dije rápidamente

    Nata: Alexa –decía firmemente y el aparato inteligente se encendía en una mesa cercana, indicando que escuchaba– anuncio, cocina –esperaba un segundo antes de continuar– Lucio, oye, ¿está lista la cena? –decía firmemente sin gritar, esperamos unos segundos, el aparato se encendía de nuevo

    Lucio: casi lista señorita Natali, tengo listo el pan de ajo, la pizza sale enseguida, pueden venir –decía el amable hombre del otro lado, Nata no respondía

    Ella nos indicaba por dónde ir y la seguíamos por la sala mientras las mujeres pasaban detrás de nosotros con el equipaje. La lujosa sala daba paso a una hermosa cocina igual de impresionante y grande, abrumadoramente blanca, un hombre de unos 50 años con uniforme de chef y aspecto impecable nos saludaba “buenas noches jóvenes” mientras servía en la enorme barra unas tiras de pan de ajo que literalmente humeaban.

    Saludamos al hombre y él se presentaba, “me llamo Lucio, soy chef profesional y estaré a su servicio estos días”. Nata acomodaba unos aderezos para las tiras de pan y las comíamos, eran jodidamente deliciosos. 15 minutos después el hombre nos servía a la mesa 3 pizzas increíbles, no de esas comerciales, pizzas de un nivel muy notable, perfectamente logradas, apetitosas a la vista y abundantes en ingredientes. Mientras disfrutábamos las pizzas con algunas cervezas, el hombre se despidió amablemente y se fue.

    Nata: oye amiga –decía llamando la atención de mi novia, ella la miraba– ¿y cómo es que una chica sexi y culona como tú, está con este mensillo? –decía riendo, ella también a veces me jodía con esa clase de comentarios, mi novia reía y me abrazaba dulcemente por el cuello

    Mariana: ay qué mala, ¡él es genial! –decía riendo y apretando el abrazo.

    Nata: jajaja no es así tan en mala onda, pero él tiene suerte de tener una chica como tú –ella dejaba clara su opinión al respecto, a mí no me molestaba nunca esa clase de comentarios, me hacían sentir orgulloso.

    Yo: mucha suerte –rematé yo y todos reíamos, Mariana me besaba dulcemente en la mejilla agradeciendo el cumplido.

    Nata: tu podrías –decía dirigiéndose a mi novia de nuevo– estar con un hombre guapo, musculoso, adinerado –enumeraba lentamente las cualidades y todos reíamos un poco– ¡vergon! –reíamos más –y que te coja delicioso mmmm como mi novio –ella lo besaba en la mejilla riendo, el hombre reía, pero más bien parecía sonreír orgullosamente, mi novia reía sorprendida, no me parecía que hubiera mala fe, solo bromeaba, también reí.

    Mi novia no contestó nada, Nata dejaba el tema como una broma, pasábamos a otra cosa y estuvimos un rato charlando y riendo, con las sobras de la pizza enfriándose en la mesa. Se acercó una de las mujeres de azul que nos había recibido en la puerta, hacíamos silencio y le dejábamos hablar.

    Mujer: buenas noches, el equipaje fue desempacado y las habitaciones están listas –decía rápidamente, Nata le daba las gracias y la mujer se despedía y se perdía en la enorme casa.

    Nata: pónganse traje de baño, vamos al jacuzzi, les encantará –decía rápidamente levantándose de la mesa y la seguíamos.

    Nata nos indicaba donde estaba nuestra habitación designada. Al fondo de un amplio y largo pasillo, en el segundo piso, la de ellos estaba exactamente al otro lado de ese pasillo y debido al tamaño de la casa había una distancia muy considerable, “podremos follar a gusto sin preocuparnos del ruido” pensé perversamente para mí mismo.

    Entramos Mariana y yo a la habitación. Una habitación tan enorme que era del tamaño de toda mi cocina y sala juntas, una cama enorme, ¿King size tal vez? Una pantalla de 60 pulgadas, un mini reproductor que tenía aspecto de que yo no podría pagarlo, y la verdad es que la habitación estaba adornada con buen gusto. Tenía un baño propio más grande que el baño principal de mi casa, tina de baño y regadera con puertas de cristal completamente transparentes.

    Mariana me veía emocionada, la opulencia no paraba en cada habitación de esa casa, literalmente, “tu amiga en serio tiene dinero” y se echaba en la cama de un salto infantilmente, estiraba los brazos y disfrutaba la enorme cama. “Está súper rica” decía cerrando los ojos y acomodándose. Noté que nuestras maletas estaban acomodadas en una esquina con mucho cuidado, fui ahí, las abrí, vacías, fruncí el ceño, abrí con una mano las muy ligeras y suaves puertas del clóset que estaba básicamente a lado de las maletas y todo estaba ordenado en ese enorme clóset, recordé, “el equipaje fue desempacado” me abrumó un poco la idea de que una de ellas hubiera sacado y ordenado todas mis cosas, obviamente no estaba acostumbrado a algo así, Nata ni siquiera me preguntó, por fortuna no traíamos algo como un dildo de 40 cm ni nada así.

    Revise los cajones y elegía un short azul aqua, mi novia me alcanzaba y veía sorprendida que todo estaba ordenado, casi con molestia

    Mariana: ¡¿ellas acomodaron?! –preguntaba algo histérica

    Yo: si, también me sacó de onda –dije sintiendo lo mismo que ella, pero ella parecía relajarse de inmediato

    Mariana: jajaja vieron mi lencería que vergüenza jajaja –reía histérica tapándose la boca con una mano, obviamente yo le había pedido que llevaría lencería, ella agregaba con tono pícaro– de hecho, entonces ellas vieron incluso primero que tu un regalito que te traje –decía perversamente agarrándome firmemente la verga.

    Comenzamos a besarnos, nos quitábamos la ropa dispuestos a follar un rapidito, pero entonces ella se separó de mi asustada y semi desnuda, yo reaccioné casi igual cuando ambos escuchamos el típico sonido de una notificación de “Alexa” llamando nuestra atención, volteamos rápidamente y descubrimos que había otro aparato de esos sobre una mesita cerca del baño.

    Nata: ya encendí el jacuzzi, los esperamos.

    El aparato apagaba su led azul, nos quedamos quietos unos segundos viendo el aparato y luego reíamos a carcajadas por la situación de sentirnos atrapados como adolescentes.

    Mariana: ¿ella puede escuchar? –me preguntó tímidamente riendo en voz baja.

    Yo: no creo, funciona como un radio –le dije con confianza, sabía un poco como funcionaban esas cosas, aunque no tenía una Alexa propia.

    No quise humillarme frente a mi novia intentando averiguar cómo enviar un audio de vuelta, le mandé un WhatsApp a Nata diciéndole que íbamos enseguida.

    Me ponía mis shorts azul aqua rápidamente y una playera azul marino, mi novia se desnudaba sin ninguna vergüenza frente a mi, y desnuda elegía entre sus bikinis, yo la manoseaba y golpeaba su trasero riendo, ella reía, “ay de veras adolescentito que no ha visto nalgas en su vida jaja”. Al final ella se decidía por un absolutamente increíble bikini rojo intenso de 2 piezas, el brasier algo pequeño pero cubría todo perfectamente, la tanga delgada, pero no tanto como para que se le metiera entre sus deliciosas nalgotas.

    Salíamos del cuarto y le llamaba a Nata, le pedía instrucciones sobre dónde estaba el jacuzzi, ella me guiaba.

    Salíamos de la casa y la piscina estaba llena y con luces por debajo, se veía increíble en el patio en perfecto estado esa noche, Nata levantaba una mano guiándome a su posición y yo colgaba la llamada. El jacuzzi era perfecto para 4 personas, acabados de madera de muy buen gusto por fuera y burbujeaba un poco.

    Nata estaba abrazada de su novio y nos saludaba amablemente con cerveza en mano mientras Mariana y yo subíamos las escaleritas del jacuzzi.

    No les he dicho como es Nata, ¿correcto? Bueno, corregiré eso. Nata es una chica con la piel algo oscura, un café claro que parecía bronceado, pero la conocía de varios años, era su tono natural, estilo de piel latina. Tenía el cabello negro y algo corto, muy chino, esponjado, pero caía sobre sus hombros sin ser un afro. Es muy delgada, ella sí que hacía mucho ejercicio, podías notar algunas rayas en su firme y plano abdomen, era la más bajita de nosotros 4, un poco más bajita que mi novia incluso, pero no demasiado ¿tal vez unos 160 cm?

    Tenía las piernas delgadas, y un lindo trasero bien redondo, pero palidecía junto del asombroso culo XXL de mi novia. Pero ella tenía mejores tetas sin lugar a dudas, tenía un par enorme, en serio grandes, lucía muy morbosa a la vista así de pequeña con ese par tan gigantesco, ahora que la veía en su pequeño bikini morado por primera vez, eran increíblemente firmes y redondas, no pude evitar notar sus pezones marcados en ese muy pequeño brassier. Su novio estaba sin camisa luciendo sus asombrosos músculos bien definidos y parece que debajo del agua llevaba unos shorts negros.

    Entramos a la caliente agua burbujeante, ella nos alcanzaba unas cervezas de una hielera de la orilla y las aceptábamos felizmente.

    Nata: ¿estaban follando? –preguntó riendo y directamente mientras aún nos sentábamos dentro del lujoso jacuzzi

    Yo: ¡si! –dije con tono de molestia sarcástica por su interrupción

    Mariana: nos interrumpiste we –agregaba riendo, me agradaba ver qué ella se acoplaba rápidamente en apenas medio tarde con estos “desconocidos” para ella.

    Reíamos y charlábamos. Bebíamos cervezas y más cervezas, fumábamos un poco cuidando de no tirar la ceniza en la impecable agua cristalina del jacuzzi. En una ocasión mi novia se levantaba un poco para alcanzar una cerveza, Nata la veía fijamente.

    Nata: dice Franco que no haces ejercicio, no les creo una mierda – decía riendo viendo el lindo cuerpo de mi novia, mi novia sonreía orgullosa tontamente mientras se sentaba de nuevo.

    Mariana: ni un solo día –decía con sonrisa presumida

    Nata: a ver párate –le decía sin dejar de verla, mi novia se ponía de pie riendo, Nata se ponía de pie también, ella llevaba una tanga morada tan diminuta que prácticamente la estaba viendo desnuda, un diminuto triángulo tapaba su coño, si te fijabas bien, podías ver la piel en su entrepierna muy cerca de su coño oscurecerse.

    Nata jalaba a mi novia hacia su lado, su novio hacia espacio y se colocaba cerca de mí, básicamente teníamos a nuestras chicas de frente, una al lado de la otra, igual nosotros. Nata analizaba el cuerpo de mi novia detenidamente y mi novia reía nerviosamente.

    Nata: a ver, o sea el abdomen muy bien –decía picando graciosamente la barriga plana de mi novia, mientras mi novia reía por la situación tan ridícula.

    Mariana: pero tú tienes hasta marquitas wey –decía mi novia bajando la vista y tocando delicadamente las tímidas, pero visibles rayas del abdomen de Nata.

    Nata: si, pero tú aun así no tienes nada de grasa aquí, te odio tanto –decía juguetonamente, mientras sostenía con ambas manos la cintura de mi novia intentando sacar algún michelin por algún lado, nada, todos reíamos, me sorprendía gratamente que mi novia reía libremente ante las tonterías de Nata, no parecía incómoda en lo más mínimo.

    Mariana: pero tú tienes unas súper tetas –decía mi novia viendo los abultados pechos de Nata sin vergüenza.

    Nata dejaba de tocar a mi novia y sostenía su enorme par con ambas manos, una en cada mano y jugaba con ellas, columpiándolas de arriba abajo tontamente sacando la lengua como idiota, la vista fue muy agradable, su novio escupió cerveza de la risa, Mariana reía histérica y yo reí fingidamente intentando no perder detalle, Nata soltaba sus tetas riendo también.

    Nata: a ver date la vuelta –le decía, mi novia dudaba, negaba con la cabeza y reía.

    Mariana: ¿para qué? Pinche loquita –decía riendo

    Nata: ok, las 2, ¿ok? –decía intentando negociar

    Mi novia se daba la vuelta lenta, torpe y tímidamente, riendo con incredulidad, Nata también, descubrí gratamente que ella llevaba un pequeño hilo morado detrás solamente que se metía por completo entre sus firmes y lindas nalgas, nuestras chicas básicamente nos mostraban a Julián y a mi el culo de espaldas.

    Nata: pero empínate wey –le decía riendo a mi novia

    Nata se empinaba cómicamente y empujaba a mi novia por la espalda, mi novia reía, pero cedía rápidamente ante su mano, mi novia se empinó de una manera completamente sexual, doblando la espalda y levantando sus asombrosas nalgotas, sentí un escalofrío y me puse erecto de inmediato, Julián veía atentamente mientras bebía de su cerveza.

    Nata imitaba a mi novia, mi novia reía histérica, pero se mantenía en su postura. Ver los 2 culos juntos, uno al lado del otro completamente empinadas, mi novia con su imponente redondo y asombroso culo redondo en su lindo bikini rojo casi metiéndose por completo entre sus nalgas por la posición, y aunque algo más pequeño, igualmente lindo y firme trasero de Nata en su tanga morada, la vista era simplemente increíble, aunque había diferencia de tallas, no sería una decisión fácil para nadie, ni perdías con ninguna elección.

    Algunos segundos, así entre risas nerviosas de los 4

    Nata: ¿quién tiene mejor culo? –decía mientras movía el culo tontamente

    Yo: mi novia –dije rápidamente riendo, mi novia se doblaba un poco por la risa

    Julián: su novia –decía Julián riendo, mi novia se doblaba por completo de la risa, Nata se volteaba de inmediato, mi novia se volteaba lentamente.

    Nata: ¡oyeee! Jajaja –le decía a su novio fingiendo drama– ¡ya lo sé pero tú di que yo amor! –decía riendo, mi novia tomaba su lugar a lado mío riendo nerviosamente.

    Nata tomaba lugar a lado de su novio fingiendo un berrinche sarcástico, él la abrazaba y consolaba jugando. Retomamos nuestros lugares, Mariana a lado mío, a mi otro lado Nata, así que su novio Julián quedaba a lado de mi novia, en forma de cuadrado, un hombre y una mujer, un hombre y una mujer.

    Bebíamos y bromeábamos, Nata llamaba constantemente a mi novia “chica del mejor culo” siguiendo la ya recurrente broma sobre poner apodos según que se decía.

    Nata: ¿les molesta si me quedo en pelotas? –decía viéndonos a mi novia y a mi por turnos, con total naturalidad, o la aparentaba, Julián ni se inmutaba, Mariana me volteaba a ver pareciendo que iba a decir algo, pero no decía nada– solo me quitare el brassier no es la gran cosa –decía riendo, Mariana se encogía de hombros riendo un poco y me veía de nuevo, en ese momento noté que de hecho los 3 me veían.

    Yo: por mi está bien –dije riendo y todos reíamos

    Nata: pero tú también –decía Nata retando a mi novia, ella solo se encogió de hombros con una sonrisa socarrona, me tomó por completo por sorpresa

    Nata se quitaba el brassier sosteniéndole la mirada a mi novia, sonriendo un poco, tímidamente, no cachondamente, como a punto de estallar en risas, y lo echó fuera del jacuzzi, sus jodidamente enormes tetas aparecían, aunque el brassier era pequeño y podías ver “todo” el retirarlo y ver qué se mantenían orgullosamente firmes en su lugar daba una muy grata vista, enormes, redondas y súper firmes, sus pezones grandes y negros pegaban bien en esas tetas tan grandes, parecían duros aunque estábamos en agua muy caliente. Nata miraba a mi novia esperando, Mariana solo decía débilmente y sonriendo “ok” y se retiraba el brassier echándolo fuera también, sus lindos pezones cafés parecían duros también. Los 4 reíamos, Mariana me besaba y Julián besaba a Nata.

    Avanzaba la noche y nadie parecíamos querernos ir, me sorprendía la naturalidad con la que ellas mostraban las tetas, ambas, yo no conocía a Nata de que fuera una puta o pervertida ni nada, a veces como con cualquier amiga nos contábamos cosas sexuales, pero todo dentro del espectro de “lo normal”. También me sorprendía que mi novia no intentaba ocultar sus tetas, incluso cuando Julián hablaba ella lo veía a los ojos con total naturalidad.

    Mariana: ¿son naturales? –preguntaba mi novia riendo, viendo fijamente las asombrosas tetas de Nata.

    Nata: ¡oye! Son súper naturales envidiosa jajaja –decía mientras acariciaba firmemente sus propias tetas, muy agradable de ver, todos reíamos– tú tienes un súper culo, yo tengo súper tetas, ¿ok? –todos reíamos.

    Mariana: ok ok te creo jajaja

    Nata: o sea son naturales, pero en el spa me hacen sesión de electro shocks reafirmantes, te quedaría súper bien en tus nalgotas, luego te llevo –le decía a mi novia.

    Mariana: ok ok va perfecto –decía tomando a su cerveza y parecía realmente interesada.

    Nata: a ver ven –le decía a mi novia indicándole que se hiciera hacia enfrente, mi novia lo hacía con curiosidad, Julián y yo veíamos atentamente, Nata tomaba ambas tetas de mi novia con sus manos, mi novia reía histérica y abría los ojos por completo pero no se movía ni un poco

    Mariana: estás loca wey no mames jajaja –reía histérica mientras Nata magreaba sus tetas con ambas manos viendo atentamente el lindo par de mi novia, reía también, pero lucía nerviosa

    Nata: ¡están súper bien he! Se sienten rico, me gasto miles en el spa y tú sin nada, neta te odio –decía mientras todos reíamos

    Nata hacia cómicos apretones en el lindo par de mi novia, subía y bajaba las tetas de mi novia y hacia ruidos ridículos como de apretar un juguete con sonidos, intentando haciéndolo parecer un juego, pero no dejaba de tocarla, yo intentaba reír naturalmente, pero ver a Nata en un pequeño show lésbico con mi novia era demasiado cachondo.

    Nata: tú agárramelas también we –decía riendo y levantando sus impresionantes tetas viendo retadoramente a mi novia y soltándola por fin.

    Mariana: ¿neta? Jajaja –decía sonriendo incrédulamente

    Nata: atáscate putilla –le respondía riendo y levantando sus tetas

    Mi novia tomaba con firmeza sus tetas con ambas manos, ella no jugaba, parecía curiosa, veía fijamente mientras tocaba su enorme par, tal vez no había un tono pervertido en su mirada y firmes tocamientos, parecía curiosidad real, yo sabía que ella tenía experiencia 0 con chicas. Mi novia tocaba firmemente y veía aún más fijamente, creo que Nata resistía para no gemir, parecía disfrutarlo, los 4 nos quedamos serios, todo era demasiado sexual, quería masturbarme tan fuertemente…

    Nata: mira amor, se le sienten súper bien –le decía a Julián y tomaba su mano y la ponía sobre un pecho en mi novia

    Julián: de hecho, si –decía tímidamente y apretaba débilmente la teta de mi novia

    Pasó tan rápido que ni siquiera pude decir nada, tampoco mi novia, ella solo le sonrió incómodamente a Julián sin verlo a los ojos, se puso roja como tomate de inmediato, intentó decir algo, pero solo rio incómoda, me dio un escalofrío ver la mano de Julián sobre la linda teta de mi novia, de pronto el divertido show lésbico ¿se convertía en un trio? Me puse furioso, casi grito y golpeó en la cara a Julián o a Nata, por fortuna Julián no abusó y soltó a mi novia después de 2 tímidos apretones y solo unos segundos, bueno, el parecía no ser un idiota cuando menos, tal vez él se sintió tan sorprendido e incómodo como yo y solo lo hizo porque Nata se volvió loca de pronto.

    Mi novia también soltaba a Nata, creo que ella lo hacía para no dar permiso de nada más. No dije nada y Nata se colocaba en su lugar de nuevo, no bromeábamos ni hacíamos comentarios, creo que mi enfado era evidente, Julián intentaba no mirarnos, Nata intentaba hacer charla y mi novia me abrazaba y besaba constantemente.

    Pasó una media hora y decidí relajarme, vi a 2 chicas sexis enseñarme el culo y tocarse las tetas entre ellas ¿por qué carajos hacia dramas?

    La charla retomaba su tono divertido y fluía con naturalidad otra vez. Parecía que no había sucedido el incidente de las tetas (aunque los 2 pares seguían a la vista) y todos volvíamos a ser amigos. Las cervezas se acababan, Nata revisaba la hielera frustrada y volteaba a verme

    Nata: ven, vamos por más cervezas –decía levantándose del jacuzzi, yo me paraba junto con ella, Mariana nos veía y dudaba un segundo– ustedes esperen, no tardamos –le decía rápidamente ante su cara de duda, mi novia solo respondió “ok”

    Caminamos hacia la casa y llegábamos a la cocina, ella abría el enorme refrigerador y se empinaba (tal vez) demasiado para buscar, “no me violes wey” decía riendo con su culo apuntando hacia mi, “si dan ganas” dije sin vergüenza riendo, ella reía también, yo veía fijamente su lindo y firme trasero sin importarme si ella lo notaba, fue difícil no tocar.

    Ella tomaba cervezas y las dejaba sobre la barra, me pedía que las pusiera en el enorme cubata que había llevado del jacuzzi, ponía hielos y acomodábamos las cervezas. Terminábamos la labor, yo tomaba el cubata y me disponía a irme

    Nata: espera –me decía débilmente

    Yo: ¿qué pasó? –respondí desinteresadamente, ella se me acercaba de frente, mucho, me puse un poco nervioso sin saber que sucedía

    Nata: ¿quieres agarrármelas? –me dijo con una sonrisa malvada y apuntando a sus enormes montañas con un dedo, no parecía una trampa ni un juego

    No dije nada, solo sonreí en el mismo tono que ella y levanté una mano rápidamente y tomé firmemente una de sus enormes tetas, se sentía bien, se veían tan firmes que pensarías que estarían duras, pero era suave y agradable al tacto, cálida, no cabía en mi mano a diferencia de las lindas, pero pequeñas tetas de mi novia que podía tomar por completo perfectamente con una mano, me seguía sorprendiendo el tamaño de Nata, puse mi otra mano sobre su otro enorme pecho, apreté firme pero gentilmente con ambas manos al mismo tiempo terminando en sus pezones y ella se retorcía un poco y reíamos tímidamente, ella iba hacia mi y me besaba mientras yo magreaba sus tetas.

    Nata: a ver… -decía viéndome lujuriosamente a los ojos y estiraba su mano para acariciar mi verga por encima de mis shorts y estrujando mis bolas con firmeza, por fortuna, estaba bien erecto, no diría que tengo la verga enorme, pero si 17 cm muy decentes con un buen grosor

    Nata: no está mal –me decía cachonda mientras me acariciaba por encima y volteaba a ver mi entrepierna intentando averiguar mi tamaño– ¿te puso cachondo vernos tocándonos? –me preguntaba lujuriosamente

    Yo: si –ambos reíamos tímidamente

    Nata: ¿y a ver a mi novio tocando a tu novia? –me preguntaba en el mismo tono

    Yo: estás bien loca –le dije riendo, no quise hacer un drama de celos, ni arruinar nuestro momento, quien sabe cuánto podría obtener

    Ella me acariciaba la verga lentamente, pero firme, pasé una mano a su firme culo y disfrutaba una de sus tetas en mi otra mano mientras seguíamos besándonos

    Nata: ¿quieres que te la mame? –me dijo viéndome a los ojos

    Yo: si –dije de inmediato, ella reía un poco

    Nata: pues no cochinote, tengo novio fíjate –me decía riendo y me empujaba juguetonamente dando por finalizado nuestro jueguito sexual, yo reí frustrado– mejor dile a tu novia que te la chupe –decía y me daba un beso de piquito finiquitando el asunto, ella se burlaba malvadamente de mi acariciándome juguetonamente la verga sabiendo que me dejaba con las bolas azules.

    Nata terminaba de acomodar las cervezas, yo tocaba descaradamente sus desnudas tetas y su lindo trasero, ella me alejaba de vez en cuando jugando.

    Nata: ya vámonos o va ser medio sospechoso –decía sonriéndome y me besaba dulcemente de piquito

    Yo: si, de hecho –dije lamentándome y apretando firmemente su trasero con una mano, ella reía, comenzamos a caminar

    Nata: no, espera, mejor esperemos –dijo súbitamente deteniéndose

    Yo: nah, tienes razón, démonos prisa –dije con la cabeza fría de nuevo

    Nata: ¿y si mi novio se la está follando? El tarda mucho –decía riendo, yo reía fingidamente– démosles 20 minutos, comamos pizza –decía viéndome lujuriosamente y riendo

    Yo: cállate pinche loca, vámonos ya –dije riendo, pero, de hecho, de pronto me preocupó que si pudiera estar pasando algo, si ella y yo tuvimos “algo” ¿por qué ellos no?

    Casi corría hacia el jacuzzi, Nata iba detrás de mi especialmente lento y se burlaba de mi, “hay que darles su espacio Franco, se están conociendo jajaja” yo le decía que estaba loca mientras reía, intentando no lucir como que estaba desesperado y seguía avanzando.

    De pronto tuve miedo, ella obviamente no estaría follando con él, pero ¿tal vez un beso? ¿Tal vez él la tocaba? ¿O ella a él? Sentí culpa, tuve miedo del karma, salimos por fin al enorme jardín y Nata le gritó a Julián fuertemente y con tono cómico “AMOOOR!”, Maldita sea, si ellos hacían algo, ella les hizo el favor de avisarles, la odié.

    Nos acercábamos y ellos parecían solo charlar, sabía que no los vería follando salvajemente, pero me alegré de confirmarlo. Llegamos, ellos solo charlaban y reían.

    Charlamos un rato más, parecía que todo estaba en orden. Después de una hora más (o algo así) Mariana me decía que deberíamos irnos a dormir. Nos despedimos y nos fuimos a nuestra habitación, supongo que ellos se divertirían en el jacuzzi.

    Mi novia y yo entramos torpemente algo ebrios a la habitación, yo iba tocándole el culo, ella reía. Apenas cerramos la puerta la empiné de pie sobre la cama con su asombroso culo hacia mi, me puse de rodillas detrás de ella y bajaba desesperadamente su bikini rojo y lamía obsesivamente su coño y entre sus asombrosas nalgotas, ella reía tímidamente como siempre cuando yo le comía el culo, a ella no le gustaba como tal, pero de vez en cuando me dejaba hacerlo solo por complacerme, esa noche tuve suerte por lo visto, o ella estaba muy cachonda, o muy ebria.

    Me puse de pie rápidamente, me puse el condón tan desesperadamente que casi lo rompo, la penetré de golpe y ella gemía profundamente mientras yo colocaba mis manos sobre su agradable y cálida espalda, ella se retorcía.

    Follamos 3 veces de una manera tan salvaje que terminamos desplomados en la cama respirando histéricamente mientras dormíamos abrazados, sudados y exhaustos.

  • La putita de Instagram

    La putita de Instagram

    Quiero contarte una experiencia algo extraña, al menos para mi.

    Una de mis amigas llamada «Janyne* es una mujer muy bella y sensual, ella sabe usar su físico y su sexualidad hasta el punto de ser una especie de famosa de Instagram.

    Cuando le escribí solo pensaba en darme gusto con su cuerpo y gozármela. Básicamente la veía como un pedazo de carne. Decidimos vernos en la plaza durante la tarde, me arregle y prepare para la para ocasión y ella se veía elegante y sexy, aunque las mascarillas rompían el encanto al poner cierta distancia a nuestros labios.

    Admito que nos divertimos juntos, pero ella no me puso las cosas fáciles o tal vez fue la falta de práctica, como sea no obtuve lo que quería. Así empezamos a salir con ese juego de «me gustas pero no quiero enamorarme» y «yo sé lo que tú quieres, pero no te lo voy a dar hasta que te lo ganes».

    De antemano yo tenía la idea de que era una punta fácil y que haría lo que fuera por un poco de atención, pero el tiempo que pasamos juntos me hizo pensar diferente, le tenía confianza y hasta un poco de cariño.

    Cierto día después de un gran estrés laboral la invite para que merendáramos juntos, en ese momento necesitaba tres cosas: sexo duro y sin protección, un trabajo diferente y apoyo moral, ella podía darme al menos dos de esas cosas.

    Me senté a esperarla y llegó impuntual como casi siempre, solo verla y abrazarla hizo que mi sangre se alejará de mi cerebro y se dirigiera hacia mí pene. Ella se veía especialmente hermosa, usaba una blusa color gris con un patrón de flores moradas y un escote pronunciado que contrastaba la piel blanca de sus senos, tenía los párpados pintados ligeramente de amarillo y en sus labios humectante dulce que sabía parecido al plátano.

    Después de hablar fuimos a la cocina para cocinar supuestamente, pero teníamos otro tipo de hambre. Nos besamos y rozábamos jugueteando, yo aproveche para abrazarla por la espalda, acariciar sus senos sobre su ropa y también la piel desnuda de su abdomen, bese su cuello mientras ella reía y frotaba sus nalgas contra mi pene erecto a través de la ropa.

    Seguimos jugueteando hasta el cuarto ella se quitó todo excepto las bragas y las medias, yo me desnudez por completo, pero ella estaba nerviosa y algo cohibida, le dije cosas como: «tienes unas tetas riquísimas», «me gusta como te brillan los ojos» y otros halagos para que se relajara y se abriera.

    Se sentó junto a mi para besarme un poco y mientras nuestras lenguas bailaban, con una mano le estruja a las tetas y con la otra masajeaba su cintura, su cadera y sus nalgas. Usando mi peso la recosté sobre la cama para disfrutar de su cuello, dándole besos cortos, largos, lamiendo, chupando y mordiendo con cierta fuerza, luego hice lo mismo con su clavícula izquierda y ella empezó a contorsionarse.

    Me aparte para prepararme, ella se quitó todo y ella me miró con una expresión pícara o infantil, no estoy seguro, de lo que si estoy seguro es del magnetismo entre nuestros genitales. Me acosté sobre ella, la abracé fuerte y empecé a introducirme rápido en su vagina, ella cerró los ojos y me apretó con sus muslos. Yo empecé a mover mi pelvis cada vez más fuerte, escuchando su respiración cada vez más agitada y empezando a gemir, mientras más le daba más disfrutaba del roce de nuestra carne, sentía como mi glande era masajeado por las paredes de su vagina, sentía cada parte de su cuerpo enrollándose en el mío, sentía sus grandes y suaves senos tan aplastados bajo mi pecho y sentía ese fuego en las entrañas antes de eyacular dentro mientras ella temblaba.

    Al terminar gruñí con fuerza y la apreté contra mi con las últimas energías que me quedaban. Esa noche todo estaba bien, no quería hacer nada ni cambiar nada, solo quería acurrucarme y dormir con mi mujer.

  • Despertando al lado de la señorita R

    Despertando al lado de la señorita R

    Decidme amigos lectores y amigas lectoras a quien no le gusta levantarse con el típico sexo mañanero.

    Una mañana más me he despertado caliente, la Señorita R se despertó a mi lado, son, además, de esas mujeres que suele cumplir, pues opina que lo que no encuentre en casa, seguro que lo encontrare en la calle, cosa que seguro haré y que ella, no desea que yo cumpla con otra.

    Como yo digo, hoy es una mañana más en la que ella debe de cumplir, me giro hacía su lado, pego mi pelvis a sus nalgas, mi miembro viril presiona ese culito, alojándose entre sus glúteos, hago una ligera presión. La Señorita R comienza a despertarse, se gira y me mira sonriente, sabe lo que busco y me da un tierno beso, rápidamente hago que note como estoy, ella alarga el brazo hasta agarrar mi miembro con su mano, sonríe pícaramente y no hace falta palabras algunas.

    Se incorpora al tiempo que encorva, comienza a besar mi vientre, descendiendo hasta mi pelvis, siento sus labios haciéndome cosquillas. Toma mi miembro con una de sus manos, noto sus labios coronar mi glande, su lengua me hace estremecer, mientras su mano comienza a mastúrbame lentamente.

    Poco a poco deja que su boca descienda, poco a poco siento sus labios recorrer mi tronco venoso de mi miembro, siento su cálida boca alojar mi glande, nuevamente me estremezco, va dejándose caer, traga poco a poco e introduciéndosela cada vez más, masturbándome solo con la boca, esa boca tan dulce que tiene y mirando a mis ojos.

    Saca el tridente de su boca, respira y vuelve a intentarlo, comienza ahora por lamer mi tronco, le encanta mis venas hinchadas, siento su boca húmeda y su lengua, lame el tronco mientras acaricia los testículos. Continúa masturbándome al tiempo que me saborea mis genitales, no deja de alzar la mirada y verme disfrutar, no deja de mirarme como disfruto.

    Saca mis genitales de su boca y se introduce mi glande, comenzando otra vez a tragárselo, comenzando a introducírselo, mientras yo no dejo de acariciar su nuca, no dejo de acariciar sus cabellos mientras jadeó…

    Mientras con mi mano izquierda acaricia su nuca, comienzo a descender con la derecha por su espalda hasta sus nalgas, acaricio sus glúteos e introduzco mi mano entre sus piernas. Ella se mueve a modo de facilitarme la tarea, tarea que no es otra que acariciarla, noto su tanga húmeda…, deslizo mis dedos por su sexo, soltando esta un gemido de placer.

    Tras unos minutos chupándomela, la Señorita R suelta mi miembro y sonriente, sin palabra alguna se quita la camiseta de pijama, colocándose en cuclillas sobre mí, dejando descansar sus espinillas a ambos lados, siendo ella misma quien se lo introduce mi tridente agarrándola con una de sus manos. Mis manos las poso sobre su cuerpo, deslizándolas desde sus caderas hasta sus nalgas, mientras ella empieza a cabalga.

    Aprovecho la posición para lamer sus pezones, chupando su pecho mientras ella gime, sabiendo perfectamente qué quien controla el ritmo era ella, sabiendo perfectamente que es ella quien controla la profundidad, e incluso el ángulo de penetración, pudiendo también, ella misma estimular, su clítoris, dándose placer con el frotamiento del mismo.

    No dejo de acariciar su cuerpo, mientras chupo sus pezones, no dejo de lamer sus pechos, mientras ella con los ojos cerrados se mueve con movimientos rítmicos de delante hacia atrás.

    Acaricio sus nalgas fuertemente, deseo penetrarla profundamente, levanta ella sus nalgas, siendo yo ahora quien se mueve y la penetro, soy yo ahora quien marca las embestidas. Ella gime, sonríe, suspira y jadea, disfruto viéndola, como muerde sus labios y su cara de placer.

    Aprovecho para acariciar sus pechos con una de mis manos, mientras con la otra mano le doy pequeños azotes en sus nalgas. Ella acelera el movimiento, mientras gime cada vez más alto, siento como su cuerpo se convulsiona, siendo su respiración cada vez más acelerada.

    En minutos una oleada húmeda y tibia envuelve mi miembro, siento un calor que poco podemos expresar con palabras, sonriente me confiesa que ya se ha corrido, pero desea más. Sonriente le pregunto qué ha sentido a lo cual, sin apenas aliento me explica, “Primero siento la tensión de mi cuerpo, notándola incluso en la cabeza. Mi corazón late muy deprisa, creyendo que se me va a salir, contengo el aliento al notar mí orgasmo, todo esto en segundos y mientras siento una presión, no solo en mi abdomen sino también en el vientre. Quedándome desecha, siento una oleada de calor, una felicidad y cosas que me es difícil de explicar”.

    Sin llegar a sacarla, me levanto y con un brazo la rodeo, incorporándome al tiempo que la voy echando hacia atrás, intentando pegar su espalda a la cama, momento que aprovecho para continuar penetrándola. La Señorita R me mira, gime, aprovechando para acariciarse el clítoris mientras la penetro, alternando por acariciarse sus pechos…

    Levanto sus piernas, colocándosela sobre mis hombros, embistiendo nuevamente, mientras ella gime cada vez más rápido, nuevamente su respiración se contrae. Mis penetraciones en esta ocasión son más profundas, ella sonríe, mientras que con una de sus manos acaricia mi cabeza, aprovecha con la otra para acariciarse su clítoris.

    Siento que no puedo aguantar mucho más, sonríe nuevamente ella sabiéndolo, comienzo a convulsionarme, nos estremecemos y entre temblores mutuos, ambos obtenemos el orgasmo. Un calor nos embriaga y al mismo tiempo es placer, me siento sin fuerza, aun no la he sacado de su cuerpo, ella no me lo permite, dejándome caer sobre su cuerpo como si se tratara de un bebe.

    Necesito descansar, pues estoy casi sin aliento, me giro y quedo acostado sobre la cama, siendo ahora ella quien se tiende sobre mí, siento el calor que proviene de sus piernas abiertas. Sabe ella que necesito descansar, aprovecho la almohada que ella coloca bajo la nuca, pido descansar diez minutos, minutos que aprovechamos para descansar y quedándonos ambos dormidos, ambos estamos exhaustos del esfuerzo.

    Espero que os haya gustado tanto como a mí relatarla, espero vuestros comentarios y valoraciones que son gratis, pero por favor no seáis muy crueles.

  • Bukkake: la siguiente fantasía de Claudia

    Bukkake: la siguiente fantasía de Claudia

    Paso un tiempo después de la experiencia que tuvimos con Ramón, incluso estuvo hablando con Claudia por teléfono y se enviaban fotografías mutuamente.

    Ella me comentó que después de la experiencia que tuvimos con el comenzó a fantasear con algo que anteriormente consideraba desagradable o incluso asqueroso pero ahora que experimento algo por así decirlo parecido comenzó a excitarse con la idea y la quería llevar a cabo.

    Me comentó que alguna vez había llegado q toparse con videos de gangbang y bukkake, pero que no le habían llamado la atención e incluso le llegaron a parecer repulsivos. Pero con la experiencia que tuvimos con Ramón comenzó a pensar que no sería tan mala idea el llevarlo a cabo ya que ese día se sintió súper excitada al estar bañada en semen y lo único que cambiaría sería su habita más hombres disfrutándola al mismo tiempo.

    Ella quería llevarlo a cabo, cuando le pregunté de qué manera me dijo que primero quería poder probar el semen de varios hombres uno tras otro y que en una experiencia por separado un grupo de hombres la hicieran suya y la forzaran a hacer lo que ellos quisieran.

    Esto me excitó bastante y me di a la tarea de comenzar a investigar y buscar candidatos en conjunto con ella para cumplir su fantasía.

    Fueron un par de meses para poder reclutar a los invitados, algunos los conocimos por medio de grupos swingers en línea, otros fueron recomendados por Ramón y un par eran amigos de mi novia que eventualmente hablaban o salían con ella pero que siempre le tuvieron ganas.

    Cuando se acercaba el día, confirmamos que sería en una casa de alguno de ellos, confirmamos dirección, horario y el día.

    Claudia se estaba poniendo nerviosa conforme pasaban los días, juntos vimos algunos videos y teníamos sesiones de sexo cada vez mejores que terminaron de quitarle los nervios y se convirtió en ansias por qué llegara el día.

    El día del encuentro pase por ella a su casa para llevarla al lugar en dónde se la entregaría a un grupo de hombres para descargarse sobre ella. Debo admitir que me sentía un poco raro ya que una cosa es ver un video donde una mujer termina tragando varias descargas a decir… Mi novia es la que lo va a hacer y yo voy a estar en primera fila viéndolo.

    Llegando a la casa nos recibió Ramón, ya que un amigo suyo era el que prestó el lugar para la experiencia de Claudia. Conocimos a su amigo Pablo y nos invitó a pasar a una recamara de la planta alta para tomar algo y esperar a que llegaran los demás.

    Debo admitir que me sentí en uno de los videos que habíamos estado viendo habitualmente en donde la pareja esperaba mientras la otra sala de llenaba de hombres para que ella bajara. (Y no estaba tan equivocado)

    Cuando bajamos la escalera nos encontramos con 15 hombres algunos en ropa interior y algunos desnudos y con la verga en la mano esperando a Claudia.

    M- Aún estás segura de esto?

    C- sí, completamente segura

    Sus manos estaban húmedas, se le notaba el nerviosismo pero a la vez la veía decidida a hacerlo.

    M- bueno muchachos a lo que venimos, solamente recuerden. Pueden tocar besar, lamer pero no penetrar y todos van a tener la oportunidad de terminar en ella. Algunos incluso varias veces (esto lo dije volteando a ver a Ramón)

    Le di un beso y una nalgada para después soltarle la mano y observar como caminaba al centro de la sala donde ellos ya la estaban esperando con ansias.

    R- bueno muchachos, como lo platicamos

    M- A qué te refieres?

    R- no te preocupes, la vamos a calentar un poco y a hacer que disfrute antes de que comience lo que quiere.

    Después de decir esto, un grupo trajo a la sala una especie de futón en el que le pidieron que se subiera y otro grupo comenzó a quitarle la ropa de manera bastante delicada. De un momento a otro la tenían completamente desnuda.

    La recostaron boca arriba en el futón y Ramón de acercó a ella. Inmediatamente se posicionó entre sus piernas y comenzó con lamidas suaves el su clítoris.

    Mientras el resto del grupo se fue apoderando de su cuerpo, algunos comenzaron a besar y lamer sus pechos, otros su abdomen, sus pies y sus piernas.

    Varios pares de manos se sumaron al espectáculo mientras Ramón lentamente llevaba a Claudia al orgasmo.

    Cuando mi novia llegó al clímax, soltó una buena cantidad de fluido en la boca y la cara de Ramón, quien se levantó y preguntó si alguien más la quería probar.

    Hubo un pequeño silencio cuando su amigo Pablo dijo que él lo haría.

    El al contrario de Ramón no lo hizo de una manera delicada, se dedicó a atacar la vagina de mi novia como un animal. Los gemidos de Claudia se convirtieron en gritos de placer.

    Algunos comenzaban a masturbarse mientras se acercaban a ella pero Ramón les indicó que esperaran un momento ya no faltaba mucho para el final.

    Claudia no tardó tanto el tener un segundo orgasmo. Que duró bastante tiempo.

    Una vez recuperada la levantaron del futón para hincarla justo al centro del grupo, ella al observar a ese grupo de hombres masturbándose alrededor de ella dijo

    – vamos denle su lechita a esta putita, ya la quiero tener toda

    El primero en descargarse fue Ramón quien soltó una gran cantidad en su boca y comenzó a escurrirse por sus pechos.

    Pablo no le dio tiempo de tragar ya que inmediatamente tomo su cabeza para terminar en su cara.

    Claudia trago lo que pudo, con una mano comenzó a recolectar lo que escurría hacia su cuerpo y con la otra comenzó a masturbarse de manera frenética.

    -vamos quien sigue? Denle más lechita a esta putita

    Después de decir esto, poco a poco se fueron acercando a eyacular cobre ella.

    Algunos terminaban de inmediato, otros cuando comenzaban a tardar Claudia de escupía en la mano y los masturbaba mientras les lamía los huevos para forzarlos a terminar.

    Varios eyacularon más de una vez, Ramón y Pablo incluidos, Claudia también tuvo varios orgasmos producto de la excitación de la experiencia.

    Prácticamente no hubo rincón de su cuerpo que no terminara cubierto de semen.

    Algunos terminaron en su boca, otros en su cara, pechos, vientre incluso su espalda y sus nalgas.

    Algunos al parecer tenían el mismo fetiche que yo ya que optaron por descargarse en las plantas de sus pies varias veces.

    Incluso nos percatamos al momento de retirarnos que los calcetines que se había puesto ese día desparecieron.

    Al retirarse el grupo solamente nos quedamos Ramón, Pablo, Claudia y yo. Ella todavía estaba juntando semen de su cuerpo con sus manos y se lo llevaba a la boca.

    Al terminar de saciar su apetito se fue a la regadera mientras Ramón Pablo y yo nos sentamos a beber en la sala.

    Pablo me agradeció la oportunidad y me dijo que al igual que Ramón le ajustaría seguirnos frecuentando.

    Esa noche Claudia se quedó conmigo y tenía bastantes ganas de coger pero para seguirle el juego con su fantasía no le permití más que mamarme la verga hasta que terminara.

    Y una vez que nos recostamos nos pusimos a planear su otra fantasía…