Autor: admin

  • Mi prima, mi futura esposa

    Mi prima, mi futura esposa

    Me llamo Mike tengo 22 años,  bien para empezar tienen que saber dos cosas, la primera es que tengo una experiencia sexual bastante grande para mi edad, no es que sea un don Juan, pero tenía unas cuantas amigas con derecho con las que jugaba regularmente, lo segundo es que mi prima Silvia y yo siempre hemos tenido una relación rara, siempre fuimos malos con el otro hasta que maduramos un poco y empezamos a llevarnos bien, después de unos años nos volvimos muy unidos.

    Ella tenía la costumbre de sentarse encima mío, dicho así pensarían que desde ahí todo se torció, pero en realidad durante años lo sentí como algo normal e inocente, algo que harían dos amigos del sexo opuesto, pero después de que ella empezara la universidad algo cambió, no me di cuenta hasta después de unas semanas.

    Cada vez que ella me veía se ponía «rara» era una mezcla entre el comportamiento normal que tenía, el de una persona enojada que quería desquitarse con alguien y el comportamiento de alguien emocionado, ella seguía sentándose en mis piernas y como digo en su momento no lo noté pero… lo hacía… distinto, como si se enfocara en que nuestros sexos estuvieran uno encima del otro, se ponía más tensa, pero a la vez la veía feliz.

    Se empezó a interesar más en mi vida amorosa quería saber si tenía novia, como era, que edad tenia, si era algo serio etc. Cosas que le preguntaría una hermana a su hermano por el placer del chisme, la verdad le era muy honesto y aún sigo siéndolo con ella, le contaba todo, pero más tarde me enteraría que le interesaba algo más que el simple chisme.

    A veces la veía distante de mí, así que de vez en cuando la dejaba sola, solo para que posteriormente en tono de broma me reclamara de no hablarle, otras veces era lo normal llegaba a mi casa e iba a buscarme a mi cuarto, charlábamos, veíamos películas, nos quejábamos de lo horrible que era el profesor de química, cosas normales.

    Solo que se ponía en poses un poco más atrevidas se acercaba un poco más de lo normal, incluso se quedaba más tiempo conmigo, la verdad no me molestaba eso me gustaba estar con ella, no sentía el tiempo cuando estábamos juntos supongo que en ese momento tampoco sabía cuáles eran mis verdaderos sentimientos hacia ella.

    Un día habíamos recibido vacaciones de medio año, había planeado salir con unos amigos durante el medio mes que estábamos libres, dos días antes de que me fuera de naciones ella llego a mi departamento al cual apenas me había mudado, paso lo de siempre estuvimos la tarde juntos, fue una buena tarde, fue tan buena que para cuando nos percatamos eran más de las 8 de la noche, le dije que iba a ir a dejarla a su casa, pero ella me propuso un poco apenada que la dejara quedarse a dormir (verán ella es 2 años menor que yo sin embargo se independizó un poco antes que yo.

    Resulta ser que aunque a mí no me importaba estar solo, ella siempre ha sido el tipo de persona que se deprime en soledad, yo lo sabía así que entendí el motivo y pensé que sería divertido que se quedase en mi casa. Le dije de broma que hacía tiempo no teníamos una pijamada, ella se puso roja como un tomate, pero se rio también le ofrecí mi cama y yo dormiría en el sillón, ella se opuso y dijo que mejor durmiéramos juntos, no sé porque, pero la idea me puso cachondo al instante. Le dije que estaba bien mientras me regañaba a mí mismo por sentir eso.

    Después de hacer algo de comer fuimos a mi cama y seguimos viendo series mientras nos cubríamos con las cobijas y apagábamos las luces, no sé cuánto tiempo pasó, ni siquiera recuerdo la serie que veíamos, nos perdimos charlando durante dos horas.

    Para este punto yo no tenía sueño y se veía que ella tampoco, de repente empezamos con una guerra de cosquillas, fue algo nostálgico, ella terminó encima de mi, nos reímos auténticamente durante unos segundos para luego vernos de manera tierna, supongo que sin saber nada compartíamos un sentimiento recíproco de amor prohibido.

    La blusa que ahora funcionaba como camisón para dormir le quedaba algo grande, gracias a la poca luz que había pude ver su silueta a través de la tela, siempre supe que tenía una figura que a cualquier hombre lo pondría duro al instante, pero resultó estar aún más buena de lo que pensaba.

    Ella se acerca a mí y me da un beso en los labios, tardé unos segundos en reaccionar, por alguna razón no me sorprendió, pero me costó procesarlo ella inmediatamente me pidió disculpas, pero yo la interrumpí sobando su cabello, sabía que no estuvo bien, pero simplemente quería que se repitiera.

    Le dije que no se preocupara, que entendía que solo fue un sinsentido.

    Decir eso pareció molestarle y herirle, yo estaba confundido, le pregunté que pasaba.

    -¿Un sin sentido, Mike? eso es para ti.

    -Perdona, pero estoy confundido.

    -Pensé que era algo obvio.

    -¿El qué?

    Ella se echó a llorar, la verdad no sabía que hacer así que simplemente la consolé y le dije que podía hablarme de cualquier cosa.

    -No de esto, no quiero que me odies.

    -No puedo odiarte Silvia, eres la persona en la que más confío y la que más amo en este mundo.

    No sé de donde salieron esas palabras, simplemente lo dije sin pensar, esas palabras parecieron impactarla.

    -En serio es así?

    -Perdona no quise que sonara de esa forma.

    -Yo si quiero que suene de esa forma.

    Me quedé en silencio.

    -Me lo estuve cuestionando, pensando que quizás era una etapa natural o algo pasajero… pero estoy segura de que no es así -entre lágrimas- siento, dios me siento tan mal de verte así, de quererte así, de desearte así, por favor no me odies pero estoy tan enamorada de ti, y no sé qué hacer, me siento tan sucia y estúpida.

    La abrazo y pongo mi cabeza sobre sus hombros, intentando hacerle saber que no me molestaba, la calentura paso a segundo plano, estaba confundido, tenía sentimientos encontrados y no sabía que decir, era la primera vez que veía a esta chica como alguien con quien pudieras tener algo más que una simple relación de primos.

    -No eres sucia ni estúpida, la verdad no sé qué decirte pero… si estas segura de lo que sientes yo no me molestare si quiere…

    Ella se lanzó encima mío y empezó a besarme, era diferente, era un beso lujurioso pero a la vez tierno y romántico. Yo no me contuve y le correspondí.

    Nos sacamos la ropa y… tuvimos la mejor noche de nuestras vidas. Después de estar casi totalmente desnudos le pregunte.

    -Estas segura de esto?

    Ella solo me miro alegremente y me susurro al oído «si» mientras me devoraba el cuello a besos.

    Le saque lo poco que le quedaba de ropa y se lo metí con cuidado, no quería lastimarla. A pesar de ser suave empezó a tener contracciones y a gemir ligeramente mientras le terminaba de meter mi miembro.

    -Soy tuya, siempre seré tuyo Mike

    -Te amo Silvia

    -Yo también te a…

    Empecé a moverme a un ritmo normal dentro de su vagina, esto fue suficiente para que soltara los gemidos más dulces y fuertes que eh oído en mi vida.

    -Sigue, por favor sigue y hazme tuya. Haz feliz a tu prima por favor, dámelo todo

    -Te gusta esto? -le pregunto mientras empiezo a mamar sus pezones y la acerco a mi agarrando su cintura firmemente pero con delicadeza.

    -Si me encanta, no pares de cogerme como la perra que soy

    -Me encanta como te mueves Silvia, creciste mucho -le susurro- su vagina empieza a tener contracciones y siento sus piernas temblar mientras me apresan, como si no quisiera dejarme ir.

    -No sabes cuantas veces quise cogerte Mike, me encanta por fin tenerte para mi sola. Ah ah ah dame tu… Ahhh

    Hice más fuertes mis embestidas. Sus pezones estaban muy duros y me empezaron a lactar en mi boca.

    -Te gusta la leche de tu mujer?

    -No sabes lo mucho que me prendes, tus pezones son deliciosos.

    -No es justo, yo también quiero tu leche.

    -Te la daré entera.

    Ella empieza a tomar el control, ambos estamos a punto de corrernos. Le jalo el pelo y empiezo a lamer sus tetas para posteriormente deslizar mi lengua hasta su cuello.

    -Dame tu semen, lléname de tu esperma y hazme completamente tuya.

    Doy mis últimas embestidas con todas mis fuerzas ella gime como nunca vi a alguien gemir y yo estaba en el cielo, era el mejor sexo que eh tenido. Finalmente me corrí fuertemente dentro de ella, el calor de mi semen hizo que llegara al orgasmo.

    Pese a como suena fue más tierno de lo que se imaginan, esa noche dormimos abrazados.

    Al otro día aclaramos nuestros sentimientos y pasamos el día entero juntos y finalmente cogimos una vez más antes de que se fuera a casa, durante todas mis vacaciones no pude dejar de pensar en ella y estuvimos mensajeándonos de manera regular durante esas dos semanas.

    Puedo decir sin ningún tipo de vergüenza que después de dos años de mantener nuestra relación en completo secreto estamos planeando decirle a nuestra familia la situación.

    Ella aún sigue siendo muy juguetona conmigo, pero creo esas son experiencias para otra ocasión.

  • El aprendiz (Parte I)

    El aprendiz (Parte I)

    Todo empezó aquel día cuando regresaba de la universidad, se suspendieron las clases, debido a este percance salí temprano, no quería regresar temprano a mi casa, así que decidí pasear por la zona de los bares, cuando vi a una mujer que me llamó la atención, alta, bien arreglada, con el pelo castaño, con una apariencia de 30 años, piel blanca y sonrisa seductora, era mi tía que caminaba de manera altiva, sin voltear la cabeza ni mirar a los costados.

    Tuve una premonición de que algo estaba mal, y como nada tenía que hacer decidí seguirla. Hasta que llegó a un parque donde le esperaba para un hombre a quien saludó efusivamente, el hombre era una persona mayor, calcularía que tiene 60 años. Tal vez solo era una reunión con algún cliente de su trabajo, pensé.

    Estaban hablando de manera afectuosa, diría incluso cariñosamente, esto me extrañó, mi tía era una mujer guapa, tenía buenas curvas, producto de su entrenamiento en el gimnasio, al que acudía de manera interdiaria, conversando amicalmente con un hombre al que no conocía. Alejandra es el nombre de la hermana menor de mi madre, se casó hace dos años con quien sería mi futuro tío un capitán de navío, que por obvias razones no estaba en su casa por largas temporadas.

    Hablaron un largo rato hasta que se despidieron, el señor se acercó y le dio un beso cerca a los labios, esto hizo que se ruborizara mi tía.

    Necesitaba buscar respuestas a lo que estaba viendo, soy de esas personas que con solo ver a las personas y sus acciones, me doy cuenta del tipo de persona que son, esto lo comprobé con personas de mi entorno. El señor que de cierta manera me parecía que estaba aprovechando la situación y a mi tía que aceptaba complacientemente, me propuse investigar el porqué del comportamiento de mi tía.

    Al día siguiente era sábado y no tenía que ir a clases, así que convencí a mi madre para visitar a mi tía, me dijo que era una buena idea y quedamos en visitarla.

    Llegamos a su casa y almorzamos juntos, para mi tía era su sobrino preferido, ya que me cuido cuando era un bebé, me trataba como si fuera su hijo, nos teníamos cierta confianza. Quise comentarle muy sutilmente sobre lo que vi el día anterior, pero decidí esperar, les dije que saldría a comprar algunas películas para verla más tarde, les encantó mi razonamiento y me despedí.

    Mi objetivo era dejarlas conversar, la película ya la había comprado con anterioridad, entré a la casa por una ventana que dejé abierta para entrar sigilosamente y me propuse a escuchar.

    —¿Cómo te va en la terapia? —preguntó mi madre.

    —Me siento mejor últimamente, el psicólogo es una increíble persona —respondió mi tía con efusividad—. Te lo recomiendo es muy profesional —agregó alcanzándole una tarjeta de presentación.

    —Como va la situación del país y la crisis que vemos en las noticias, no me vendría mal unas sesiones —replicó mi madre poniendo en su cartera la tarjeta de presentación.

    —Ya sabes, estoy superando el problema de Eduardo, me está ayudando enormemente. Pienso invitarlo a mi cumpleaños la próxima semana —confesó sinceramente mi tía.

    —Me encanta, así tendrás más invitados —sugirió mi madre.

    Continuaron hablando de los preparativos para la fiesta de cumpleaños de mi tía, sospeché que aquel hombre que vi ayer con mi tía era ese psicólogo y me pregunté ¿Cuál era el problema de Eduardo, que así se llamaba mi tío?

    Salí de la casa y toqué el timbre de la puerta. Me recibieron con una sonrisa, les enseñé la película y procedimos a verla. Me senté en el medio de ellas y vimos la película, era una romántica, con un final triste, mi tía pegó su cuerpo al mío e inclinó su cabeza en mi hombro. La miré y observé que soltó una lágrima, deduje que la película la puso así.

    Advertí que miraba a mi tía de una manera diferente, divisé el canalillo de sus pechos, sus piernas torneadas y por primera vez me excité con mi tía. Terminada la película me despedí de mi tía, quién me abrazó y me dio un beso la mejilla pidiéndome que no me olvidara de su cumpleaños, le dijo que no lo olvidaría y regresé a la casa con mi madre.

    Al día siguiente aproveché que mi madre se encontraba en el baño para revisar su cartera y ver la tarjeta que le entregó mi tía, anoté la dirección y el nombre del psicólogo antes que mi madre se diera cuenta. Le dije a mi madre que saldría con mis compañeros y salí un rato al parque donde llamé al número que estaba en la tarjeta. Me respondió la voz de una chica, que al parecer era su recepcionista, pregunté el horario de atención, los horarios… hasta que saqué un dato importante, el local donde atendía a sus pacientes era también su casa.

    El lunes cuando regresé de la universidad escuché a mi madre hablar por teléfono, al parecer estaba sacando una cita. Le pregunté por esto y me dijo que asistiría a una terapia que le ayudaría a relajarse debido al estrés del trabajo. Ya sabía a qué psicólogo iba a ir así que le dije si también podría ir, con el pretexto de aprender técnicas de estudio, le insistí y la convencí de apuntarme. Hice esto porque quería conocer al psicólogo y saber que tramaba con mi tía.

    Quedamos en ir el jueves a la cita, un día antes fui a la dirección de la casa del psicólogo, se encontraba en una zona residencial, con parques y jardines. Se notaba que la casa era lujosa y debió costarle una fortuna. Estaba observándola desde una esquina cuando vi a una señora, de buen ver, bastante arreglada acercarse a la casa. No sería un problema si no la conociese. Era la madre de un amigo, me quedé observando y admirando las enormes caderas que la señora tenía, mi amigo notó a dónde se dirigía mi mirada y se molestó, se comportó muy agresivo conmigo y me di cuenta de que era celoso.

    La vi entrar a la casa y me pregunté ¿Tan buen psicólogo era, especialmente con las mujeres casadas? Obviamente a mi se me hacía raro y esperaba conocerlo para ver que lo convertía en una persona tan especial.

    El jueves fui con mi madre a la cita con el psicólogo, en la casa que ya conocía nos recibió la recepcionista, cuyo nombre nos dijo que era Martha cuando se presentó, una chica a la que calculo 25 años, de rasgos finos, pelo rubio, ojos verdes y hermosas curvas.

    La suerte que tiene este hombre de estar rodeado de tremendas mujeres. Me cuestioné.

    Nos recibió aquel hombre que vi con mi tía aquella tarde, nos dio una sonrisa y nos saludó estrechando mi mano y dando un beso en la mejilla a mi madre.

    —Pueden sentarse en alguno de los sillones, los que están allá —nos dijo señalando con su dedo sillones que están cerca de su pupitre.

    —Por hoy empezaremos con una sesión de relajación, mediante el método… —nos explicó en qué consistía su sesión con aire de profesionalidad.

    —Para empezar necesito que apaguen sus celulares, quiero que estén concentrados y nada los moleste, luego procederán a realizar 3 respiraciones profundas reteniendo el aire y soltando el aire muy despacio, quiero que sientan que soltando el aire suelten toda tensión muscular y empiecen a relajarse…— nos dijo con una voz serena y calmada.

    Culminada la sesión tengo que admitir que me sentía mejor, con los músculos relajados y la mente clara. Nos orientó que para las siguientes sesiones tendríamos que proceder con sesiones individuales, a mi me citó una hora después de mi madre. Quería conocerlo más a fondo así que le dije si podría empezar hoy, me respondió que no había problema, mi madre pasó a esperar a la recepción.

    —Comenzaré enseñándote métodos de estudio… —me explicó algunos métodos que ya conocía y algunos métodos nuevos que me parecieron interesantes.

    —¿Puedo preguntarte algo más personal? —le cuestioné con una mirada inquisitiva.

    —No hay problema, te preguntarás tal vez por qué vivo solo. Si es por eso mi esposa murió hace 7 años y mis hijas viven en Estados Unidos, me visitan cada vez que pueden, solo me acompaña una sobrina mía que ya conociste, Martha —me respondió, dándome la sensación de que leyó mis pensamientos.

    —¿Puedo preguntarte también algo personal? — Me interrogó.

    —Está bien, a diferencia de usted no puedo adivinar lo que piensa la gente —le repliqué.

    —Me caes bien Carlos, eres un chico muy perspicaz. Se aprende con la experiencia y los años que pasan no son en vano —me comentó— ¿Cómo te van con las chicas, ya tuviste tu primera relación?

    Aquella pregunta me tomó desprevenido, aún no tenía novia, y en cuanto a encuentros con chicas pues algún que otro beso, pero nada más. Le respondí con sinceridad.

    —Aún no, algo normal en un chico de mi edad, salvo casos aislados como usted comprenderá— le aclaré.

    —Eres inteligente y observador, te tengo una proposición quiero que seas mi discípulo. Es extraño lo sé; pero cuando tienes 62 años, tengo ese sentimiento de dejar los conocimientos que aprendí a lo largo de mi vida, al menos a un chico con un futuro prometedor como tú. Y por favor deja de llamarme usted y dime por mi nombre— me lo planteó con un tono de sinceridad y nostalgia.

    —De acuerdo Jorge y procedí a estrechar su mano —acepté, no tanto para ser su aprendiz, sino para mantenerlo vigilado.

    Ven a mi casa mañana a esta hora, me dijo dándome la llave de su casa. No te preocupes por Martha, mañana se va con sus amigas de campamento, agregó.

    Mi madre me esperaba en la recepción, conversando con Martha de manera amigable. De vuelta a la casa me dijo que Martha le parecía una buena chica, que le recordaba a ella cuando tenía esa edad. Le repliqué diciéndole que no estaba tan mayor, puesto que tenía 36 años. Solo me respondió con una sonrisa.

  • Me aprovecho de los pies de Dayanne estando dormida

    Me aprovecho de los pies de Dayanne estando dormida

    La historia con esta chica empezó cuando en la universidad el profesor nos armó en parejas y a mi me tocó con ella, Dayanne, una chica muy hermosa ni alta ni baja con pelo hasta los hombros, le hablaba poco, pero las pocas veces que nos encontrábamos en la uni o en el salón hacíamos pláticas muy cortas, pero muy agradables.

    Gracias a eso no tardamos en ponernos de acuerdo, nos quedamos de ver en mi casa, así pasó los próximos dos días de la semana yendo a mi casa hasta que para el último día ella dijo que fuera a su casa, nos habíamos llevado muy bien por eso supongo que me invitó a su casa, me mataba por ver sus pies, pero los días que fue a mi casa tenía puestos los tenis y en ningún momento se los quitó.

    Cuando llegué a su casa y me recibió llevaba puesta una ropa más cómoda a comparación de cuando fue a mi casa, una camisa color gris junto con un pans color negro y para mi sorpresa no llevaba nada en los pies, estaba descalza, no les pude poner mucha atención para que no me mirara viéndoselos.

    Cuando pasé estaba su madre y su hermano pequeño en la cocina, los saludé y nos subimos a su cuarto que estaba en la segunda planta, entramos y nos sentamos en la cama, en cada momento que podía le miraba sus pies, eran perfectos, los dedos más bellos que he visto hasta ahora en mi vida, con uñas color negro, los tenía muy bien cuidados.

    Después de acabar por fin el trabajo, nos sentamos en unas sillas para platicar, después de estar un rato en el celular los dos riendo, ella se fue a su cama, me imaginé que para estar más cómoda, así pasó un rato y cuando vi algo gracioso en el teléfono y la llamé por su nombre, no me respondió, la llamé otra vez y tampoco, fue cuando volteé y la vi dormida.

    Al ver a Dayanne dormida se me vinieron muchas cosas a la mente, la volví a llamar por su nombre y no hubo respuesta, me di cuenta de que esta sería una oportunidad para tener sus ansiados pies, quería ponerle seguro a la puerta, pero por si acaso llegaba a subir a su habitación alguien y la puerta cerrada con seguro y ella dormida.

    Así la dejé sin seguro, me incliné y toqué sus dedos con mi mano para averiguar si tenía sueño pesado, no hizo ningún movimiento así que seguí, cuando me iba a bajar los pantalones escuche ruido en las escaleras, era su madre la que entró, yo ya estaba sentado de nuevo en la silla.

    La vio y solo dijo que si se despertaba le dijera que nos bajáramos a comer, así nos dejó y se fue, al entrar su madre y aún con ese ruido no despertar me animó más a hacer cosas con sus pies, ahora me bajé los pantalones dejando mi pene afuera, lo arrimé hacia sus dedos, al poner mi pene en contacto con sus pies fue como si tocara las nubes.

    El calor que sentía en mi pene de sus pies me hacía sentir una sensación única y también al ella estar dormida me excitaba más, así continué tocando mi pene con sus dedos, estaba tan excitado que mi pene soltaba líquido por todas partes, estaba tan lubricada que mi pene resbalaba tan fácil.

    Después así continué con su planta follándome su pie hacia arriba y abajo, no duré mucho cuando sentía que me corría, puse la punta de mi pene en sus dedos tirando todos los chorros de semen que aventé a sus dedos.

    Al acabar no sabía lo que había hecho, había dejado un desastre, chorros de semen en sus dedos y un poco derramado en la cobija, limpié sus pies y así la dejé hasta como 30 minutos después despertó, todo siguió como si no hubiera pasado nada con esos pies en la tarde.

    Nos hicimos tan buenos amigos que en momentos he estado a punto de contarle sobre mí fetiche hacia los pies ya que siento que me entendería, pero pienso que es más excitante el hecho de que ella esté dormida, lo he hecho varias veces con sus pies mientras duerme después de esta primera vez, y con muchas chicas más.

    Después publicaré otras experiencias con Dayanne y otras chicas más.

  • Divirtiéndome con el permiso de mi esposo (9)

    Divirtiéndome con el permiso de mi esposo (9)

    Hola, muy buenas tenga todos mis lectores para el día de hoy les voy a contar lo que para mí es un fin de semana normal en mi vida cotidiana. Era viernes y estaba en una audiencia atendiendo el caso de una señora a quien la acusaban de asesinar a un desgraciado que la quería chantajear.

    Ya llevamos bastante tiempo en sala y el juez concedió un receso al fiscal y regresar dentro de quince días. Salí a tomarme una cerveza a las cafeterías de la zona, veo entrar al sitio a un caballero un moreno muy bien vestido y bien plantado, que vi varias veces en el juzgado durante las audiencias. Se acerca a mi mesa y me saluda extendiéndome la mano, lo saludo sonriéndole le estira la mano y guau siento ese pequeño corrientaso que me da cuando alguien está bien dotado. Me retraigo sorprendida a lo que el nota enseguida.

    -Mucho gusto doctora Saavedra mi nombre es Eduardo Char.

    -Muy buenas caballero.

    Me quedo esperando que siga hablando.

    -Se preguntara el porque me he tomado el atrevimiento de contactarla.

    -Aja ¿si señor?

    -La he estado siguiendo estos días y por favor no se inquiete que lo he hecho porque necesitamos de sus servicios y quería estar seguro de su profesionalismo que déjenme decirle es la indicada para lo que necesitamos.

    -¿Si y en que podría colaborarles?

    -Resulta que a la mama de mi patrón la metieron presa, por un crimen que cometió. Con mi cara de interrogación me contesta.

    -Aja y quien es la señora.

    -Eso lo sabrás cuando se entreviste con mi patrón.

    -Bueno pero por lo menos dígame quien es su patrón.

    El me contesto dejándome sorprendida de quien era, y haciéndome recordar los tiempos en que mi hermana me recomendaba con sus amigos traquetos para defenderlos y era una situación un poco incomoda, volver otra vez con esta gente que a pesar que me gane mis buenos pesos también me enfrente con unos desgraciados que hasta estuvieron a punto de asesinarme y que gracias a mi intrusiones de defensa personal en varias ocasiones me salve de verga.

    Seguimos hablando me comento sobre lo que paso. Ya que el tipo que doña Cleo asesino la estaba extorsionando y el verraquito no se lo esperaba y lo asesino sin contemplación. Volví a pedir otra cerveza y Arturo que así se llamaba me invito a otro lugar. Acepte de una, la idea era de conocerlo y hasta llevármelo a la cama, me encanto su forma de ser y su verbo se notaba la clase. Mientras caminábamos llego dos narcocamionetas con vidrios negros y nos montamos los dos en una de ellas y arrancamos.

    -¿Bueno y como dieron conmigo? Quien me recomendó para llamarla y darle las gracias.

    -Su hermana.

    -¿Alicia?

    -Si señora doña Alicia.

    -Ahí no joda la verraquita siguió jodiendo. ¿Y qué es lo que ella está haciendo con ustedes?

    -Doña Alicia se encarga de conseguirle las niñas para las fiestas del patrón.

    -Con razón me pidió la libreta de teléfonos de mis contactos.

    Yo sin decirle por dónde coger salió directo por la diez y nueve y luego la av. De la esperanza llegamos a Modelia y buscamos una tabernita, entramos y pedimos cerveza, quedando en mi cabeza que aquellos me tenían bien vigilada cosa que me incomodo, mas no quise entrar en ese tema. Nos tomamos tres cervezas entramos más en confianza me hablo de él estaba casado su mujer vivía en montería dos hijas, sonó un vallenato y quise bailar.

    -¿Y tu mujer es celosa?

    -No, no para nada.

    -¿En verdad? Siendo tan bello y en ese mundo del narcotráfico que tiene tantas tentaciones, mujeres hermosas, la plata con que pagarlas.

    -No me acuesto con cualquiera me aprecio de tener muy buen gusto y selecciono mujeres hermosas, como usted.

    -Ha que bien muñeco eso es un punto a tu favor que me entusiasma.

    Seguimos bailando colocando mi cabeza sobre su pecho y arrimando mi cuerpo al de él. Bailamos tres discos más, terminamos caminando abrazados a la mesa y al llegar ya me le hice más junto seguimos hablando le coloque mi mano derecha en sus pierna izquierda, la que levantaba cuando decía algo y volvía a colocársela en su pierna. Cosa que lo tenía más suelto y nos juntamos más, ya una vez que Eduardo comenzó a agarrarme la mano izquierda ya tuve la seguridad que íbamos a terminar en mi cama. -Me imagino que sabes de mis gustos me siento en desventaja contigo.

    -Pues doctora por eso no te preocupes que esos gustos solo yo lo sabré, además que me encantaría complacerte.

    -Ahí que ira tu esposa a decir si se llega a enterar de tus infidelidades.

    -No creo que se llegue a enterar a menos que tú le cuentes.

    -Como se te ocurre, yo calladita, por mí nunca sabrá que te vas a acostar conmigo.

    Se me queda mirando y se sonríe a lo que yo también le sonrió, acerque mi boca a la suya me volví a sonreír y espere a que me besara, nos besamos por casi dos minutos. Mi mano derecha acaricio su pantalón subiendo por la pierna hasta sentir su verga la que acaricie.

    -Camina vamos para mi casa y les ponemos los cuernos a nuestras parejas.

    -Ahí doctora arranquemos mi señora que harta ganas si le tengo. Nos levantamos, de una, pago la cuenta, salimos sin esperar las vueltas y nos montamos en la camioneta, la que salió disparada para mi casa. Llegamos a la cuadra y vi que había varios vehículos al frente de mi casa.

    -Huy y eso doctora porque tantos carros, tienes alguna fiesta o algo.

    -Ahí no se y hazme un favor no me digas más doctora llámame por el nombre.

    -Va tocar dejarlo para otro día o si quieres ir a otro lugar.

    -No muñeco anda entremos y miramos que pasa, no me vas a dejar con las ganas de acostarme contigo.

    -Podemos ir a otro lado Lucia.

    -Jajaja Lucia casi nadie me dice así.

    -Bueno ahora yo te llamare por ese nombre.

    -No ven entremos te presento a mi esposo y al rato subimos a mi cuarto a pasarla rico.

    -Bueno entremos.

    Al entrar había gente por todos lados salude a los que conocía y presente a Eduardo David salió de la cocina nos acercamos y le presente a Eduardo con quien se saludaron muy amigablemente ya mi esposo sabía que me iba a acostar con él por lo que le dio la bienvenida y lo convido a pasarla rico. Y al oído de Eduardo y el mío nos dijo.

    -Con mi mujer.

    Se retiró y le sonrió.

    -De seguro que si papi y yo me voy a encargar que sea una noche inolvidable Eduardo.

    Nos incorporamos a la fiesta la que resulto después de que les aprobaran una licitación y como no tenían nada programado porque no esperaban tan rápido la respuesta, decidieron hacerla en mi casa. David me presento con uno de sus amigos de la infancia, otro ingeniero pero mecánico, Nacho con quien hablamos un buen rato, David ya estaba chapetón la empezaron temprano y ya a esta hora los trago hacían efecto en su organismo.

    -Ahí David ya no tomes tanto papi que esta temprano y tú ya estás bien borracho, ya me imagino mañana el guayabito.

    -Ha no querida Diana que yo los invito mañana a un restaurante que levanta muertos, preparan un caldo fenomenal.

    Nacho me miraba con ganas de decirme algo, hasta que lo soltó.

    -Tengo la impresión que vamos a conocernos muy bien.

    -Yo también así lo creo muñeco.

    Ese muñeco es índice que quiero sexo al que se lo digo.

    Tomamos unos aguardienticos y a los treinta minutos ya tenía ganas de subir al cuarto y le dije a mi esposo.

    -Mi amor me subo con Eduardo para el cuarto.

    -Listo mami anda ve a divertirte con ese negro que me imagino que debe de estar bien dotado.

    -Ahí si papi ya lo estuve palpando y me encanto lo que mis manos sintieron.

    Le doy un beso en la boca y me acerco a Eduardo

    -Vamos muñeco subamos ya.

    Nos fuimos abrazados en el segundo piso nos encontramos con el Ingeniero Alexander a quien lo note como nerviosos.

    -Ingeniero como me le va por fin viene a mi casa.

    -Diana que pena o he podido venir pero no es que no quisiera pero me ha sido imposible hacerlo pero le prometo que voy a venir.

    -Alex eso espero, me vuelvas a dejar con ganas de tenerte acá y pasar un buen rato y nunca te vuelvo a hablar.

    -Dianita cuando quieras vengo

    -El domingo, ven el domingo.

    -Listo Dianita nos vemos el domingo.

    Yo seguía abrazada de Eduardo, él bajó y nosotros nos detuvimos besándonos, abrí la puerta de la escalera del tercer piso y entramos al cerrar vi que la puerta del cuarto de huéspedes se abría y salía uno de los conductores de la empresa y se me hiso raro, pero al esperar unos segundos, vi también salir a la secretaria de gerencia una señora de 50 años, que me dejo sorprendida semejante vieja con ese muchacho que apenas tendrá 25 años lo que la vida te enseña, vaya.

    Subimos con Eduardo riéndonos y comentando lo que acabamos de ver, al llegar al cuarto nos besamos con una pasión inmensa desvistiéndonos totalmente solo quedando con mis medias veladas tipo liguero, lo senté en el sillón que tengo en el piso, me le monte encima besándonos, le agarraba la cara con mis manos y lo abrazaba colocándole mis tetas en su cara. Fui bajando por su pecho besándolo mis manos acariciaban su verga y huevas se la admiro y veo que está bien dotado.

    -Además de ser todo un papacito tienes una verga deliciosa, estas bien dotado, digno representante de tu raza.

    Con mis manos me la meto a la boca, se la lambo y le chupo las huevas mientras lo masturbo suavemente. De pronto y sin querer me doy cuenta que alguien nos está espiando, alcanzando a ver quién era, el ingeniero Alexander, me sorprendió el verlo ahí mirándonos lo que me incito un poco más, empecé a mamarle la verga a Eduardo con esmero y dejando que Alexander me viera como me encanta hacerlo a él lo he invitado a venir a la casa dos veces, pero se ha interpuesto cosas ineludibles y por eso no me he podido acostar con el que lastima porque me gusta y siempre que nos hemos encontrado me pega unos corrientasos que me encantan.

    Sigo mamándole la verga a Eduardo ya con una pasión que me pone a temblar todo mi cuerpo, al parecer el Alexander no se daba cuenta que yo lo estaba mirando mientras le mamaba la verga a Eduardo, Eduardo ni cuenta se dio de lo que Pasaba ya que colocaba la cabeza contra el sofá con su cara desfigurada, luego lo acosté lo que tampoco permitiría que Eduardo se diera cuenta que había alguien espiándonos, continúe mamándosela y en esa posición pude ver a Alexander con mejor visión, lambiéndole la verga a Eduardo. Me volteé sobre Eduardo haciendo ahora un 69 sin dejar de ver hacia Alexander quien subió más escalones para ver como Eduardo me chupaba mi cuquita.

    Fueron casi veinte minutos hasta que me vine chorreándole la cara con mis líquidos los que se tomó parte de ellos. Luego nos paramos y nos fuimos para la cama lo acosté boca arriba y me le monte encima, le agarre la verga y me la coloque en mis labios vaginales rozándomelos y luego me deje rodar por su tronco, hasta el fondo sintiendo sus huevas tocar mi trasero y empiezo a brincar a toda haciéndome sentir sensaciones excitantes el tener relaciones sexuales y ser espiada es muy excitante enloqueciéndome demasiado. Mi cuerpo entero siente corrientasos intermitentes, gimo de placer. Que me llevan al paraíso.

    Volteo a mirar hacia atrás y veo al Alexander que sigue ahí y me saco la verga de Eduardo y me volteo dejando que el Alexander me vea como me penetra con su verga al estar de espalda a Eduardo. Cierro los ojos y me dejo llevar por las emociones que mi cuerpo siente, me acaricio las tetas, me muerdo los labios, y brinco con más fuerza, llevándome a un orgasmo múltiple y prolongado que me satisfizo, me muevo dejándole mi trasero en su cara y le mamo la verga, luego el Eduardo me acuesta boca arriba se arrodilla entre mis piernas y me penetra nuevamente, se estira sobre mí y mis piernas lo abrazan.

    Siento su verga taladrándome mi cuerpo brindándome sensaciones placenteras, se escucha a lo lejos la música del primer piso en donde mi esposo disfruta con sus amigos mientras su mujercita tiene relaciones sexuales con un desconocido y valla que lo disfruta a rabiar. Cambiamos de pose nos colocamos de lado el detrás mío levanto la pierna izquierda y me penetra nuevamente. Ya llevamos más de una hora cogiendo, ciento que Eduardo tiembla en espasmos intermitentes inundándome la cuquita con su semen, me saco su verga se la agarro me la meto a la boca tomándome las ultimas gotas y lambiéndole el tronco. Una franela de mi esposo sirvió para limpiarme el semen que salía de mi cuquita, entramos al baño a orinar terminar de limpiarme, volvimos a la cama nos arrunchamos, sonó su celular, lo contesto y me dijo.

    -Tengo que viajar a Panamá.

    -Ahí que lastima muñeco me hubiera gustado pasar toda la noche contigo.

    -Hubiera sido fantástico preciosa pero tengo que viajar.

    -¿Y será que no alcanzamos a echarnos el de pirnos antes de irte?

    Nos besamos, abrazándonos, acariciándonos nuestro cuerpo, mis manos agarraron su verga, su lengua lamia mi nuca, sus manos recorrían mi cuerpo, se me monta encima abriéndome las piernas, sigue lambiéndome mis tetas y sigue bajando por mi estómago hasta llegar a mi cuquita, lambiéndomela, besándomela y chupándomela. Luego se me monta encima, le agarro la verga y se la coloco en la entrada de mis labios vaginales, me penetra haciéndome sentir sensaciones que ponen a gemir y gritar, su verga entraba y salía como un pistón acelerado.

    Me vengo, mis dedos soba mi pelvis aumentando la excitación, me bajo a mamársela por unos minutos, cambiamos de pose y me le monto encima, le agarro la verga y me la restriego en mi cuquita, Eduardo se levanta penetrándome, me quedo quieta y el continua cogiéndome, sintiendo rozar su verga en mi paredes vaginales. Duramos más de 20 minutos hasta cuando nos volteamos quedando de espalada a él, le agarro la verga y me la coloco en la entrada de mi trasero, me penetra suavemente y vuelve a sacármela, volviendo a penetrarme varias veces aumentando la velocidad con cada penetrada hasta darme con todo, llevándome al éxtasis.

    Fueron más de veinte minutos de disfrutar su verga rompiéndome el trasero, lo siento temblar en espasmos fuertes, mis dedos dedean mi cuquita haciéndome soltar chorros de líquidos mientras Eduardo me llena el culo de semen, me volteo a besarlo en agradecimiento por el delicioso momento que acabamos e pasar.

    -Que rico estuvo muñeco y espero verte muy pronto mi negro hermoso.

    -A no lo dudes mamita, ahora eres mi perra y te voy a coger cada vez que venga.

    -Por mi complacida

    Nos besamos por cerca de dos minutos, se levantó, entro a la ducha y se bañó. Me asome a la escalera y no vi al Alexander, me quede pensando que se habría hecho. Eduardo se fue y me metí al baño a ducharme y pensé en bajar a traer a Alexander para terminar la noche disfrutando de otra verga.

    Salí, me seque, me puse mis calzones y sostén, estaba parada en frente de la cama y siento que una mano me agarra el hombro, me volteo y era el Alexander quien sin dejarme actuar me besa, me abraza, me acuesta en la cama nos besamos en silencio, siento que el pobre se va a enloquecer de la emoción en que estaba, su mirada era de ansiedad, seguíamos besándonos en silencio. Empecé a acariciarle la cabeza, la espalda, bajando hasta su trasero que estruje hacia mí, me besaba la nuca, los pechos, volvía y nos besábamos.

    -Que rica sorpresa Alex, por fin te tengo en mi cama muñeco hace rato te he tenido ganas de cogerte.

    -Yo también Dianita y algo me decía que hoy lo iba lograr.

    -¿Y qué hacías espiándome ha?

    -Confirmado lo que me había imaginado cuando te vi subir con tu amigo.

    -¿Y al parecer te gusto veme porque te quedaste mucho tiempo viéndome?

    -Ahí Dianita discúlpame pero no me pude contrólame, el verte ahí teniendo sexo con semejante negro fue en verdad demasiado excitante, mamita estuve a punto de hacerme la paja viéndote ahí disfrutar como una puta. Al final me baje y espere a que él se fuera y así subir a cogérmela.

    -Bueno menos mal se fue, porque yo lo quería para toda la noche y así puedo tenerte a ti para toda la noche.

    Volvimos a besarnos y continuar en la acción me quito el sostén agarrándome las tetas y chupándomelas, yo lo apretaba de la cabeza contra mi cuerpo, le solté los botones de la camisa quitándosela, siguió bajando por mi ombligo llegando luego a mi cuquita corriendo mi calzón para poder lamérmela por cerca de diez minutos, me levante, lo levante me besaba las tetas nuevamente y luego nos besamos introduciendo nuestras lengua en la boca, mis manos empezaron a soltarle el pantalón, metí mi mano y le agarre la verga en erección, sus manos ayudaron a bajarse el pantalón, luego sus pies terminaron de quitárselo, empecé a acariciarle su verga y huevas mientras bajaba lambiéndole la nuca luego pase por sus tetillas chupándolas, lo voltee quedando sentado en el borde de la cama, me arrodillo terminando de retirar los zapatos que me molestaban las rodillas con mi mano derecha y agarrándole la verga me la meto a la boca a mamársela por cerca de media hora.

    -Ahí Alexander que rico esta esto, me encanta tu verga.

    Vuelvo y me la meto mamándosela varias veces.

    -Hubiera sabido que estas bien dotado hace rato me había acostado contigo.

    Vuelvo y se la mamo, recorro con mi lengua su tronco, le doy picos en su glande. De su uretra salen líquidos que lambo, chupo y me tomo, me la restriego por la cara sintiendo su suave carnosidad de su piel, y de un agradable olor de sudor que me recuerda al de Augusto con quien perdí mi virginidad, ese olor me seduce dejándome a merced de su portador.

    Continuo mamándole la verga, hasta cuando me avisa que me detenga por que se estaba casi viniendo nos detuvimos y nos paramos abrazándonos y besándonos con pasión y lujuria. Me voltea y bota en la cama, reboto quedando sentada, vuelvo y le mamo la verga unos segundos, me agarra los tobillos y me levanta quedando boca arriba se abraza a mis piernas y coloca su verga en la entrada de mi cuquita, restregándomela en mis labios vaginales, me la introduce hasta el fondo haciéndome gritar del placer.

    Me coge a toda sintiendo que estoy bien lubricada o arrecha y caliente como un volcán en erupción, continua cogiéndome llevándome al paraíso con cada embestida pasan los minutos y yo siento todo mi cuerpo temblar, hasta no aguanto más y suelto el chorro de líquidos al piso, al sacarme la verga me levanto y lo abrazo por la cintura coloco mi cabeza en su estómago apretándolo

    -Ahí muñeco que rico.

    -Mamacita me tienes loco, que me iba imaginar yo el poder cogerte.

    -La vida te da sorpresas y hay que aprovecharlas muñeco, sino hubieras subido iba a bajar a traerte y terminar la noche cogiendo contigo.

    Baje a mamarle otra vez la verga por cinco minutos, lo acuesto boca arriba, me le monto encima, me toco la cuquita untando los dedos y luego los restriego contra su verga y me la coloco en mis labios vaginales, me dejo rodar por su tronco metiéndomela hasta el fondo, me muevo en círculos, me agacho colocado mis codos en la cama y comenzó a brinca tan rápido como puedo sintiéndola rozar mis paredes vaginales su gruesa verga, logra chupar mis tetas, mientras brinco con fuerza, hasta hacerme venir me levanto un poco y me dedeo soltando mil chorros de líquidos sobre Alexander.

    Cambiamos de pose colocándomele de espaldas levante la pierna y me penetro nuevamente mi cuquita y vuelvo a sentir sensaciones excitantes que hacen temblar todo mi cuerpo, a la vez que sentí que Alex estaba a punto de venirse, aumente la velocidad de la cogida y soltamos nuestros líquidos, me saco su verga y termino metiéndome su verga a mi boca recibiendo su semen, me lo tomo y se la mamo por un buen rato. Descansamos un rato. Saque de la nevera dos cervezas y prendí un cigarrillo.

    Abajo la música sonaba y la bulla de la gente. Nos enrunchamos debajo de las cobijas por unos minutos y luego continuamos acariciándonos, besándonos, baje a mamarle la verga, acariciándole las huevas, lambiéndole el tronco y el glande. Me la saco dela boca y le miro la verga ya en erección.

    -Que rica verga tienes Alex, yo si me la imaginaba así, gruesa, y deliciosa.

    Vuelvo me la meto a la boca gimiendo de placer al sentir su carnosidad suave y su tronco duro como una barra de acero dispuesta a hacerme gozar de otra buena cogida, me levanto sobre él, coloco su verga en la entrada de mi trasero, lentamente me dejo deslizar lentamente hasta tocar fondo sintiendo mi trasero lleno de carne en rollo lo que me hace sentir sensaciones excitantes y placenteras, de una empiezo a brincar aumentando el ritmo al aumentar la dilatación de mi trasero con cada embestida, hasta tener un ritmo rápido, placentero, me vengo a los minutos, nos detenemos unos segundos, dejo que Alex haga el trabajo levantándome un poco para que él pueda cogerme con toda sus fuerza, hasta que a los minutos vuelvo y me vengo a chorros.

    Me acuesto sobre el acariciando y besándolo por su cuello subiendo por su cara se la lambo varias veces dejándolo babeado, me arrodillo acercándome a su cara y le pongo mi cuquita en su boca y me la lambe y chupa mis líquidos, mientras yo me acaricio mis tetas y revuelco mi cabello, me muerdo mis dedos al sentir tanta emoción, tanta delicia, la que disfruto sin contemplaciones y con el que se me pegue la regalada gana, que más le puedo pedir a la vida. Me vengo soltando mis chorros sobe su cara dejándolo todo mojado, me le acerco y lo lambo, lo beso, luego me acuesto boca abajo Alex se me monta encima me penetra el trasero dándome por casi veinte minutos hasta que entre ambos nos venimos en un mar de líquidos, terminando me acuesto a su lado volteada junto a el quien me abraza y coloco mi pierna derecha sobre las suyas.

    Ya llevamos más de dos horas cogiendo, me levante, me vestí, y me asome bajando, todavía se escuchaba la bulla de abajo. Pero ya solo habían unas ocho personas todavía, pero ya más borrachos que en buena forma lo que empecé a apagar un poco de luces que no se necesitaban, bajarle el volumen al equipo y en cierta forma hacer que ya terminara la reunión. Llame a una empresa de taxis para que nos enviaran tres autos para despachar a los borrachos. A los 30 minutos ya todos se habían marchado y me subo con David y lo meto a uno de los cuarto de huéspedes, lo acuesto ahí y me subo a el mío a continuar mi noche con el Alex. Me desnudo y al moverlo me doy cuenta que el huevón se me ha quedado dormido, lo muevo pero que va no se despierta, no me queda más que acostarme y dormir.

    Al otro día me despierto como a la 11 de la mañana, bajo a preparar café bien cargado y llevarle a Alex para despertarlo. Mientras me organizo un poco, llamo a Ernestina para que venga a hacerle una organizada a la casa que quedo vuelta mierda. Vuelvo y bajo para despertar a David.

    -Bueno papi despierta mi vida. David se reincorpora sentándose contra la cabecera de la cama.

    -¿Qué horas son mami?

    -Las once y diez.

    -Que, que no mami y porque me despiertas astas horas no ves que anoche tome demasiado y estoy enguayabado.

    -Papi quedamos de ir a donde tú amigo a desenguayabar con un caldo levantamuertos.

    -Ahí si yo dije que sí pero mami no tengo ni cinco de ganas de ir prefiero quedarme en mi cama durmiendo toda la tarde.

    -Pues sencillo papi vamos comemos el caldo y luego nos vamos para la bodega donde vive, tú te puedes acosta a dormir y mientras tanto tú amigo y yo cogemos un buen rato.

    David se me queda mirando y me dice.

    -Ahí mami que puta me has salido porque no vas tu sola y te lo coges sin problema, por mí no hay problema te doy permiso de hacerlo.

    -Anda papi levántate pégate un baño acá en este baño y voy a despachar a Alex que anoche se quedó conmigo y nos vamos.

    -Si me di cuenta no lo volví a ver y me imagine que estaba contigo.

    -Bueno ya me baño.

    Llegamos con David a la bodega el Ingeniero estaba en ese momento al frente en una papelería comprando unos útiles, nos ve llegar y nos pega un chiflido, enseguida David levanta la mano saludándolo, Nacho se nos acerca saluda a David yo estoy en el carro salgo y me les acerco saludándolo con un abrazo y beso en la mejilla.

    -Bueno me alegra verlos, pero mira no más la cara de este está muerto.

    -Pues venimos a que me lo levantes con ese caldo que nos dijiste anoche.

    -Pues que no se diga más, vamos que ya tengo hambre yo también. Dejen el carro ahí y vamos caminando.

    Alfredo me ofreció ir de gancho pero yo lo agarre de la espalda y el también. Llegamos al restaurante, comimos nos tomamos unas cervezas y luego nos devolvimos para la bodega. El vive en el tercer piso no hay divisiones él vive en todo el piso tiene la cocina, el baño, el cuarto, su ropero.

    Yo me había colocado un jean azul descaderado elástico, una chaquetilla negra y una pieza de lazos sueltos que van desde el hombro y se juntan en el centro que caen en círculos que apenas tapan mis tetas sin espaldar, no tenía sostén, y había quedado llena con todo lo que comimos a, Nacho nos ofreció cervezas que saco de la nevera mientas yo me quite la chaquetilla y me solté los botones del pantalón dejándolo abierto y las puntas caídas dejando ver mi pelvis velluda. Al verme Nacho se me queda mirando.

    -Diana definitivamente cada vez envidio más a David.

    David se nos acerca y le dice.

    -Compañero yo me gane el cielo con ella.

    David me abraza con su mano por la cintura y nos besamos

    -El cielo, el paraíso, el edén compañero.

    -Nacho ¿me prestas tu computador para ver mis correos?

    Le pregunta David Nacho.

    -Si claro toca que lo prendas enchufando el cable blanco.

    -Listo.

    David subió los escalones y conecto el cable blanco y el computador prendió.

    En la radio empezó a sonar un disco de Hot chocolate Yuo sexy thing, el que baile moviendo mis caderas dejando boquiabierto a Nacho quien no dejaba de mirarme mi pelvis y yo me movía dejándolo vérmela y colocando mi mano derecha encima de ella, luego sonó. Kiss and say goodbye, de Ub40 y entonces saque a bailar a Nacho y valla que lo bailamos bien pegaditos y con buen ritmo, Luego sonó Killing me soptfly de Fugees y ese fue el inicio de la diversión, a lo que vine, a coger con Nacho al bailar bien pegaditos, al extremo de que me voltee quedando de espaldas a él y moviendo mi trasero contra su pantalón y sus manos acariciando mi cintura y mis tetas.

    Las manos las mande para atrás agarrándole la cabeza y acercándole la boca a mis hombros los que beso y pego mordiscos suaves, recorriendo con su lengua hasta mi nuca, me volteo coloco mi cabeza en su pecho, sus manos sigue acariciando mi cintura y baja hasta mi trasero apretándolo hacia él, mueve su cuerpo restregándomelo, luego nos besamos hasta terminar el disco cosa de un minuto, veo que mi esposo se baja de la oficina ,me sonríe, me envía un beso con la mano y se dirige a la cama.

    El disco ha terminado y con Nacho seguimos besándoos y acariciándonos, de pronto me alza y me lleva para la cama, coloca su rodilla en ella y me coloca sobre ella al lado de David antes de soltarnos nos volemos a besar, se levanta y va a la mesa a traer las cervezas y como David quería dormir nos acostamos los tres quedando yo en la mitad, prendió el televisor, a los minutos David quedo profundo.

    -Nacho ¿y tú que no tienes novia, concubina o amigas con derechos?

    -No una novia no tengo, solo dos amigas con quienes tengo relaciones.

    -A dos míralo a él ¿y cómo te va con eso?

    -Pues bien ahora todo va bien al principio fue tormentoso para que te cuento.

    -Anda cuéntame eso, tengo toda la tarde para escucharte.

    Me voltee de lado y la pieza que tenía puesto se resbalo dejando mi senos descubiertos, entonces solté el broche y me lo quite, nacho se quedó mirándome las tetas.

    -Bueno ahora deja de mirarme las tetas y cuéntame.

    -Va a ser difícil contare eso con esos dos melones tan hermoso.

    Me los acaricio con sus dedos.

    -Pues que te dijera resulta que todo comenzó cuando estando saliendo con Amparo fui a una fiesta donde un tío de ella, me gusto una amiga de su prima, la que me la vine a encontrar un día en el centro, seguimos viéndonos me dio su número de teléfono y un día me caí cuando Amparo me pillo con ella y eso fue todo un show de celos Amparo me termino pero regreso al mes volvimos y esta vez fue Sandra la que me termino al darse cuenta que Amparo regreso, pero igual regreso a los días y hay hemos estado.

    -¿O sea que las dos te comparten?

    -Si

    -¿Y has estado con las dos has hecho trio con ambas?

    -¿Qué un trio?

    -Si un trio con ambas.

    -No nunca sería una locura, de seguro se agarran a golpes Amparo no la quiere ni cinco

    -Y porque no lo intentas que tal y te resulte.

    -Pareces loca no que tal.

    -A lo mejor te resulta y ya puedes disfrutar el tenerla a las dos. A mí me encantan los tríos.

    -¿Y Dianita tú ha hecho alguno?

    -Si uno no, varios y los que más me gustan son con dos hombres.

    Empecé a acariciarle las piernas. Y el mis tetas.

    -Vaya mujer con dos hombres que chimba eres toda una golosa. Con Sandra la cosa si es diferente ella si es más abierta.

    Lo miro atenta sigue contándome.

    -Si Sandra es azafata de intercontinental y por lo general anda con una compañera. La primera niña que trajo fue Laura una chica preciosa y como las cambian de avión o vuelo, Laura viene sola y ya ha venido con tres compañeras más.

    -Ah pero mira no más saliste suertudo ¿y hay más?

    -Si claro Sandra ha venido con otras diez niñas más.

    -¡Guau! Por favor pero el verraquito se ha cogido a todas las azafatas de intercontinental. ¿Y qué crees tú será que la Sandra no te pone los cuernos?

    -Si yo sé que si las he escuchado cuando hablan de sus amigas y aventuras. ¿Y tú que, me imagino que también tienes tríos seguido?

    -Me encanta aprovechar las oportunidades que me da la vida y para eso mi dios me dio este cuerpo y así poder seducir hasta al más casto puro.

    Nacho se agacha y me chupa las tetas.

    -¿Y no te gustaría saber por qué tengo tanto éxito con las mujeres?

    Cierro mis ojos y le acaricio el cabello dejándolo chupar mis pezones

    -Tengo mucha curiosidad.

    Voltee a mirar a mi esposo quien ya dormía plácidamente. Nacho mete su mano entre mi pantalón y me penetra sus dedos en mi cuquita, los saca y se los huele.

    -Deberíamos de aprovechar que David está dormido y me muestras porque tienes tanto éxito con las azafatas.

    Mi mano derecha acaricia el pantalón en la entrepierna sintiendo su verga que crecía, con ganas de salir de su escondite, nos besamos intercambiando lenguas.

    -Guau parece que este pequeño mostro quiere salir a hacer estragos. Espera anda camina y me la muestras en el sofá.

    Nos paramos, me baje el jean quedando desnuda, y él se sentó mirándome como me lo quitaba, a la vez que se quitaba las botas y luego el pantalón y sus bóxer, yo le quite la franela. Me arrodille sobre el sofá, le agarre la verga lo voltee a mirarlo y me dice.

    -¿Te gusta lo que ves?

    -Me encanta muñeco, que delicia de verga tienes, espero dejártela sin una gota de semen.

    Y enseguida me la fui metiendo a la boca mamándosela por varios minutos, lambiéndosela, chupándoles los huevos, sintiendo su grosor, cambiamos colocándonos haciendo un 69, seguí mamándosela y dejando chupar mi cuquita, hasta hacerme venir, luego lo senté y me le monte encima metiéndome su verga en mi cuquita y empezando una gloriosa cogida que duró tres horas de mucho sexo.

    Me besaba y chupaba las tetas, le abrazaba la cabeza contra mi pecho, sentía su verga entrar y salir de mi cuerpo, sin detenerme olvidándome de todo y de todos, estaba cumpliendo con mis instintos, me vine a chorros mojándole todo su estómago con mis líquidos, me agache a mamársela nuevamente, sintiendo lo gruesa que es dentro de mi boca, gemía de emoción al sentirla llenándomela con su tronco, me la restregaba en la cara para sentir su suave piel, Nacho me acuesta boca arriba me levanta los pies y me lambe la cuquita por unos minutos, se levanta y me penetra nuevamente la cuquita empieza a cogerme a toda mierda, volviéndome loca de emoción, mis gemidos medio roncos como un ronroneo se abran de escuchar en toda la bodega, dándome sensaciones excitantes y deliciosas.

    Me vengo nuevamente en un orgasmo prolongado, que me hace temblar todo mi cuerpo, me baja las piernas y se sube hasta mi boca me coloca su verga en mi boca, yo pensé que se iba a venir pero no, empecé a mamársela y él a cogerme moviendo su cuerpo metiéndomela y sacándome la verga de mi boca. Cinco minuticos cambiamos de pose y me paro y me coloca en el borde del sofá acostada boca arriba, abro las piernas de lado a lado y el parado agarrado de mis tobillos me penetra la cuquita.

    Yo estoy enloquecida del placer tan hijueputa que estoy sintiendo, veo hacía mi esposo y le agradezco mentalmente tanto placer que me deja tener, lo agarró del cuello y con pasión me vuelvo a venir en pleno grito ensordecedor Nacho se agacha a recibir mis líquidos en su cara, abre la boca y se toma parte de él, mientras yo me dedeo y le dirijo el chorro a su cara, enseguida me coloco sobre el sofá en cuatro y Nacho vuelve y me penetra la cuquita continuando una excitante y deliciosa tarde, haciéndome sentir sensaciones excitantes que me llevan al clímax, me reincorporo quedando arrodillada sobre el sofá y el me besa la nuca y masajea mis tetas, mis manos le agarran su cintura y le hago mover más rápido la cogida.

    Vuelvo y me agacho, nacho continua cogiéndome, moviéndose a toda lo siento entrar y salir de mi cuerpo sintiendo su grosor, sin sacármela me tumba sobre el sofá y sigue montado encima de mí, me abre las piernas y sigue cogiéndome y yo sigo gimiendo en forma de vibración por el movimiento que mantiene Nacho, empiezo a sentir que me vengo, Nacho aumenta su accionar y de pronto en espasmos Nacho se viene dentro de mi cuca, terminamos gimiendo y gritando.

    -Ahí Dianita que rico estuvo esto mamita que sensación más placentera el hacértelo con David ahí dormido. Hijueputa el tener a tu maridito ahí dormidito mientras su mujercita disfruta de una buena cogida con otro hombre.

    Nacho me saca su verga toda untada de su semen y me levanto para acercármele y mamársela limpiándosela, luego me le acuesto encima nos besamos suavemente y por casi un minuto.

    -Tú siempre eres así de rica, de hoy en adelante me declaro tu fan número uno, me encanto muñeca.

    Volvimos a besarnos por casi dos minutos mis manos acariciaron su verga que no perdía compostura, seguía erecta.

    -Ahí pero mira este mostro tuyo quiere más acción.

    -Si esa es una de las razones por las que tengo tanto éxito con las mujeres.

    -Vale se vale, pero espera porque estoy reseca.

    Nos paramos, caminamos desnudos hasta la nevera y sacamos par cervezas, casi me la tomo de una, prendí un tabaco de mariguana, nos lo fumamos, hablamos de muchas cosas le conté un poco la relación que tengo con David, que me deja tener relaciones sexuales con otros hombres, que la noche anterior el señor con el que yo llegue y me vio subiendo a mi cuarto era para acostarme con él.

    Al Nacho su verga seguía en erección, gracias a que yo la acariciaba constantemente, estábamos en su pequeña oficina, me mostro fotos de sus trabajos en su computador, parecíamos dos enamorados dándonos besitos a cada rato. Bajamos a sacar otra cerveza de la nevera. Cierra la puerta y me abraza por la espalda, me besa el cuello y se alza y me coloca su verga entre mis piernas, me vuelve a poner en el piso, me doy vuelta.

    -Ahora quiero que me rompas el culo con tu verga.

    -Ufff mamacita, lo que quieras.

    Nos acercamos al sofá él se sentó, me dedique a mamarle la verga por cerca de 10 minutos, luego me le monte encima dándole la espalda le agarro la verga, me la pongo en la entrada del trasero y poco a poco me dejo rodar por su tronco hasta tocar pared, sintiéndola toda adentro, me muevo suavemente en círculo, gimo de placer y empiezo a brincar metiéndomela y sacándomela aumentando la velocidad con cada segundo y no paro sino hasta venirme soltando el chorro ayudada con mi mano derecha dedeándome la cuquita, cambiamos de pose y Nacho se coloca de lado y yo a su lado dándole la espalda me penetra nuevamente el trasero y me coge a toda mierda, me abraza y nos besamos apasionadamente, mientras me coge, hasta que me vengo soltando el chorro de líquidos.

    Nos paramos del sofá, me lleva hasta donde hay un butaco, me sienta y me chupa la cuca por varios minutos, luego se levanta y vuelve y me penetra el trasero levantándome los pies los que agarra para sostenerse al cogerme, debido a los bruscos movimientos nos tocó volver al sofá, me acuesto boca arriba, levanto los pies, Nacho se me monta encima y me penetra el trasero y esos fueron los cinco minutos más espectaculares donde el Nacho no paro de darme con todo haciéndome tener dos orgasmos y trabajando para hacerlo venir terminando al tiempo tan delicioso momento, quedando exhaustos abrazados y sudorosos.

    Nos paramos, nos metimos a la ducha refrescándonos, acariciándonos, enjabonándonos, salimos, nos secamos y Nacho preparo un cafecito, me coloque una camisa de Nacho que saque del closet, el seguía con la toalla puesta y se la quite dejándolo desnudo, lo abrace por la espalda y le acaricie la verga que permanecía en erección. Me dio mi café y nos fuimos otra vez al sofá, nos tomamos el café y nos acostamos a hablar de todo un poco, ya llevamos tres horas teniendo relaciones sexuales y mi esposo seguía dormidito lo que me animo a seguir cogiendo con Nacho, el me abrazaba tomándome de la mano y su otra mano me acariciaba las tetas, el ombligo varias veces, hasta que llego a mi cuquita con sus dedos empezó a rozármela, haciéndome gemir.

    Nos besamos me le monte encima y luego me deje rodar hasta bajar a mamarle la verga, ya llevaba como cinco minutos mamándosela cuando sentimos que mi esposo se levantaba a tomarse un café recién hecho. Se lo sirvió y se sentó a observarnos en el butaco en donde habíamos estado cogiendo con Nacho, yo seguí disfrutando mamándole la verga a Nacho por diez minutos más.

    -No me vas a decir que no te excita el que te mame la verga delante de mi esposo.

    Le lambo la verga.

    -del putas mamita me tiene a mil fuera de que sentir tu boquita chupármela me enloquece.

    David se tomó el café y se subió a la oficina a meterse al internet, luego me levante, me le monte encima a Nacho y le agarre la verga colocándomela en mi cuquita y me deje rodar por su tronco y empecé a cogérmelo, aumentando la excitación al saber que mi amado esposo podía verme disfrutar de la verga de otro hombre besándonos me muevo, me chupa las tetas comienzo a gemir a sentir sensaciones exquisitas e incitantes, sintiendo su verga entrar y salir de mi cuerpo brincamos ambos en un torbellino de pasiones que nos envolvía en un mar de lujuria y desenfreno total, me lo cogía con más pasión gimiendo y gritando tan fuerte que se podría escuchar hasta en la calle, cambiamos de pose y me coloca de perrito y me coge el arrodillado yo me agarro del borde del sofá dándome con todo, volvemos a cambiar me acuesto boca arriba y levanto mis piernas, me las coloco detrás de la cabeza.

    Nacho se me monta encima y estirando sus piernas me penetra nuevamente ya llevamos más de una hora disfrutando, cogiendo desde que mi esposo se despertó, luego con mis piernas lo abrazo y el continua dándome verga hasta que nos venimos lo siento y me levanto él se me arrima y me coloca su verga enfrente de mi cara con su verga apretada la que suelta al yo abrir la boca y recibo todo su semen tomándomelo todo.

    Descanse un poco y luego nos fuimos con Nacho a la cama a arrucharnos, mientras mi esposo entraba al internet, estaba rendida y me alcance a echar un sueñito. Al despertarme Nacho hablaba con David y me vestí ya estaba de noche, nos despedimos de Nacho un nuevo amante con quien volví en varias ocasiones a tener relaciones sexuales, pero ya le venía sola. Hasta acá este relato y espero sus comentarios. Al correo:

    [email protected]

    Con amor

    Diana Lucia Saavedra

  • El esperado encuentro con madura voluptuosa

    El esperado encuentro con madura voluptuosa

    Llegó el sábado y Laura me dijo que la pase a recoger por su casa, ella vivía a más de 1 hora de mi casa. Estaba en el auto a 1000 por hora, eran las 9 am, aproveché para comprar condones, halls, cigarros y cervezas, la llamaba y no me contestaba.

    En primera instancia pensé que se había echado para atrás, pero al intentar nuevamente entró su llamada y me dijo que estaba hablando con su hermano y que por eso se demoró.

    Estaba tomando un sorbo de agua cuando divisé por el espejo retrovisor a una mujer que caminaba contorneándose y sobre todo inclinada hacia adelante, esto se debía a las dimensiones de sus senos y obvio también a los tacones que llevaba puesto. Laura estaba vestida con un pantalón negro pegado que resaltaban increíblemente unas inmensas caderas, unas tremendas nalgas, una blusa roja escocesa y unos tacones stiletto que me volvieron loco.

    La miré y me dijo “avancemos”, en el auto iba acariciando su pierna y diciéndole lo feliz que estaba por verla, ella me agarró la pierna y me dijo que estaba nerviosa y muy feliz de volver a sentir eso. Ella se había separado hace 8 años y nunca había vuelto a estar con alguien. Yo no lo pude creer, pero en mi mente estaba la oportunidad de hacerla disfrutar al máximo, lo que me gustó fue que conversando me dijo que ella siempre tuvo muchas fantasías que su ex esposo nunca las cumplió y oh sorpresa una de esas era el beso negro.

    Divisamos un hotel cerca de por la avenida principal, entré, estacioné y subimos. Eran unas escaleras grandes por lo que cada escalón era una magia ver como reventaba aún esas nalgas del pantalón. Pagué, entregué mi DNI y subimos al cuarto.

    Ni bien entré la agarré de la cintura, la volteé y la bese tremendamente, no sabía mover la lengua así que me la devoré totalmente, se me fue el romanticismo y comencé a lamer sus enormes senos, sus pezones grandes, ella me agarraba la cabeza y baje a besarle su abdomen abultadito, obvio no lo tenía plano, una mujer con 2 hijas de 28 años, tenía estrías y eso me excitaba más, ella me detuvo y yo me baje el pantalón y le metí fuerte mi pinga en la boca, llego a lagrimear porque la estaba atorando, me tiró a la cama y comenzó a lamerlo, sentía su desesperación por lamerlo, lo mordía y se lo metía todo, era increíble ver su cara de lujuria, dejó de chupársela y lamio mis huevos y comenzó a jugar con su dedo en mi ano, yo me levante y le dije que estaba haciendo.

    L: amor quiero que sepas que siempre he querido hacer muchas cosas y mi marido era de mente cerrada, quiero cumplir mis fantasías.

    R: haz todo lo que quieras pero con cuidado, tiempo atrás tuve una enamorada a los 24 años que le gustaba besarme el ano pero nunca quiso meterme el dedo.

    Me acerque y le di un beso apasionado diciéndole que estaba acá para disfrutar todo, ella me miró y comenzó a lamer mis huevos en una de esas se puso detrás y metió su nariz entre mis nalgas, ella olía desesperadamente mi ano, de pronto sentí su lengua entrar y fue la experiencia más increíble, me metía le lengua mientras me la corría, en un momento se detuvo y me dijo:

    L: Tú vas a hacer lo que quieras conmigo al igual que yo.

    Era magnífico encontrar una mujer tan guarra como yo, era un desenfreno como devoraba mi ano, pasaron 10 minutos y cuando se paró estaba sin pantalón, era algo mágico ver esas caderas, gordas, grandes con estrías, la volteé y las nalgas eran perfectas, grandes, gordas, tersas, suaves, rosadas eran inmensas, lo que hice fue besar lentamente cada nalga, me fascinó cuando masaje sus nalgas comencé a abrirlas y se veía una parte de otro color producto del roce, guau lo único que hice fue olerlo y el aroma era indescriptible olía delicioso, a Victoria Secret, ella me dijo:

    L: esta perfumado para que te quedes horas.

    Lo único que atiné fue meter mi cara y oler, metía toda mi lengua me aprisionaban sus nalgas, pero era delicioso, chupe y chupe su año, metía toda mi lengua con fuerza, saborea a cada milímetro como si fuera la última vez que la iba a ver, le di vuelta y le di faena, una vagina hermosa, pequeña, afeitada, me tome todo su fluido le dije que se quede con los zapatos y comenzó a cabalgar.

    Para mi es magnífico ver a una madura con estrías, senos enormes y sus típicas arrugas en el cuello, sintiendo como entraba, tenía una erección magnífica, increíble, gemía espectacular, la puse en perrito y comencé, no les miento que en cuatro mi torso era casi una nalga de ella, al ser caderona, ese culo era inmenso, le comencé a meter 2 dedos al ano terminando en 4 y casi 5, no aguante y la puse piernas al hombro, me encanta ver como entra en la concha y ver su barriga y las tetas en el vaivén.

    La mire y le dije ahora vas a ver, baje y me comí su culo, parecía que estaba buscando oxígeno ahí, ella se vino y tome todo su fluido, le lubrique el ano y le metí toda la pinga, ella gritaba de placer de una manera increíble.

    L: reviéntamelo, este poto es tuyo, todo es tuyo, soy tu puta, tu perra, eso me volvía loco.

    Era una delicia de hecho que con las nalgotas me robaba tamaño de pinga así que le ordenaba que se abra bien las nalgas, pare y le dije que quería verla que lama sus tacones que había traído, y mientras le metía los 5 dedos ella lamia el tacón, fue espectacular esa imagen, no aguante y le jale el pelo y le dije que abra la boca, me saque el condón comencé a masturbarme para correr en eso ella me detuvo y me dijo que iba a experimentar el mejor orgasmo, mientras me iba a chupar me comenzó a meter los dedos en el ano, al inicio me dolió, pero por la calentura la dejé y ella más se excitaba, en un momento tenía 3 dedos entrando y saliendo, ella me miraba y yo estaba en el clímax.

    L: quiero que tengas en mente que el placer va más allá de lo permitido, ahora conmigo vas a experimentar muchas cosas que siempre he querido hacer y nunca pude.

    R: amor haz todo lo que quieras.

    Seguía chupando y cuando estaba a punto de venir ella metió el 4 dedo y mientras expulsa a la leche, ella metía más fuerte sus dedos, sentí un placer inigualable, mágico y único. Ella se levantó y con la leche en la boca me dio un beso. Terminé y la volteé para comerle el culo nuevamente, lo único que tenía en mente era aprovechar porque no sabía si la volvería a ver. Lo bueno es que fuimos amantes por 4 años, siempre la recordaré ya que descubrí los placeres verdaderos del sexo.

    En el próximo episodio les contaré lo que paso en su casa. Espero comentarios para saber si les gusta la narrativa y principalmente las maduras.

  • Mujer vendida por su marido

    Mujer vendida por su marido

    Les vengo a contar otro de estos juegos que le propongo a mi pareja sobre inventar historias, creo que ese es mi talento.

    Una noche de esas que vas a dormir, pero se cruzan las ganas un segundo y ya te pueden, ya no es lo mismo no podes sacarte la idea de gozar.

    Gire en mi cama y apoyé a mí mujer, ella dormida, comenzó a sentir mi bulto ya duro entre sus nalgas sumado a mis besos en su cuello y caricias, comprendió mis intenciones, al principio no cooperó, pero como toda mujer si sabes mimarla no soportan la tentación.

    Comenzamos a besarnos, ella no tardó nada en sujetarme el miembro y decirme lo grande que estaba.

    Yo ya no pude con mi ingenio y comencé el juego.

    -Bueno ya le pagué a tu marido vamos a empezar.

    Su risita lo decía todo, otra vez la envolvía en mis juegos de lujuria.

    -Hace mucho te vende tu hombre?

    -No, pero necesitamos el dinero

    Solo dijo eso y sola se dirigió a mi pene y comenzó a besarlo y chuparlo como sabe.

    Mis primeros gemidos con solo verla metérselo en la boca me calentó de una manera.

    -Ay bebé cómo la chupas toda una profesional

    -Vos decís?

    -Sí que suerte tu esposo -cerraba los ojos gozando sus constantes chupones y lamidos- se ve que te gusta.

    -Si me encanta -lo dijo pasando su lengua todo a lo largo de mi miembro y eso me enloqueció.

    -Y qué pasa si a él le pagan mujeres, lo dejas que se lo cojan?

    -Si pagan bien si, cual es el problema?

    -Ninguno bebé

    Aclaro que en ningún momento dejó de tocarme y besarme el pene que ya estaba todo mojado a esa altura.

    El placer era terrible y mi mente solo inventaba situaciones para ser más grande ese placer.

    -Y si te vende a un hombre y llegas y hay dos?

    Se dedicó unos segundos a sacar todo el sabor de mi pene y luego me descolocó con su respuesta.

    -Mmm mejor, el sueño de toda mujer tener dos pijas

    No podía creer lo que escuchaba, era una mezcla de calentura con excitación al máximo nivel, le tomé la cabeza e hice que se tragara todo mí pedazo, sin una sola queja suya, una y otra vez.

    -Ay putita no podes estar tan buena.

    Ella solo se rio y siguió sus deliciosas chupadas…

  • Luna_demiel frente a los espejos

    Luna_demiel frente a los espejos

    Llegamos al motel y nos asignaron la pieza, la luz es un tenue azul que se dispersa desde el suelo, todas las paredes están recubiertas por espejos lo que le da una atmosfera especial, suena el citófono y nos ofrecen unos tragos, te gusta el pisco sour así que ordenamos dos.

    Aprovechamos de conversar distintos temas mientras disfrutamos el trago, es lo mejor al estar contigo.

    Cuando terminas el trago tomo tu mano, te pido que te levantes y de la mano te llevo al medio de la habitación, te tomo de la cintura y tú me abrazas, comenzamos a bailar el lento que suena suavemente, te aprieto contra mí, tus pechos hinchados se aprietan contra mi pecho y puedes sentir la erección de mi pene, lentamente acerco mis labios a los tuyos y nos besamos apasionadamente, con deseo, con fuerza salvaje, con mis dos manos te aprieto el culo y te aprieto contra mí para clavarte, para refregarte todo mi bulto, nuestras lenguas se trenzan en una lucha de fuego, jadeas y emites unos suaves gemidos.

    Estás totalmente entregada, tu vagina lubricada por los flujos del deseo, de pronto paro y te momo con fuerza, te giro abrazándote por la espalda, comienzo a desabrochar tu blusa, quedas en sostenes, tu falda me costó nada y la dejé en el suelo y en cosa de segundo estas en ropa interior de frente a decenas de espejos yo punteándote el culo apretando tus tetas, besando tu cuello desde la base en tu espalda, dándote suaves mordiscos, recorriendo tu cuello con mi lengua hasta que comienzo a bajar una mano a tu concha.

    Te aprieto contra mi y comienzo a acariciarte, arqueas las piernas para dejar la entrada liberada y rápidamente un dedo entra a jugar con tu clítoris, te retuerces de pacer y te cargas hacia atrás para ensartarte aún más en mi mástil, respiras agitadamente por tu boca, la vista la tienes casi nublada, pero puedes ver en los espejos la imagen erótica de tu cuero semidesnudo, totalmente sometida y punto de ser penetrada salvajemente, haces un esfuerzo y con una voz temblorosa y jadeante dices… “métemelo… métemelo todo”.

  • Yo Rosa, Sugar Baby para sobrevivir

    Yo Rosa, Sugar Baby para sobrevivir

    He cruzado la barrera de los 40, pero soy sexy. De repente al ver mis cuentas y con cargas familiares, decidí dar el paso y no me arrepiento aunque he tenido que luchar con mis demonios.

    Mi historia podría ser la de cualquier mujer sola, que de repente, se queda sin trabajo, con unas perspectivas difíciles de encontrar uno nuevo, a pesar de su experiencia y que decide dar el paso y con toda discreción convertirse en una Sugar Baby, con una apasionante historia.

    Me llamo Rosa, vivo en una ciudad próxima a Barcelona, he cruzado el umbral de los cuarenta. Me separé de mi marido porque en casa era un infierno, su carácter y sus gritos, me tenían atemorizada a mí y a mis tres hijas. Sigo manteniendo una buena amistad con él, que ha rehecho su vida, más que nada por nuestras hijas.

    Vendimos el piso, y la pareja quedó disuelta. Alquilamos cada uno una vivienda y decidimos emprender caminos separados. Al principio no hubo demasiados problemas. Yo tenía un empleo bien remunerado y podía llegar holgadamente a fin de mes, de mis hijas, solo la mayor, que es madre soltera trabaja, y a duras penas puede costear su mantenimiento y el de su hijo de cuatro años, las otras dos, tienen empleos esporádicos, ocupacionales, diría más bien yo.

    Las cosas se complicaron al compás de que la pandemia del Covid iba haciendo estragos. Y vino lo que me temía, el despido más o menos encubierto, porque yo era semi autónoma, o falsa autónoma como lo han definido los sindicatos, pero, con muchos recovecos en mis condiciones de trabajo. A la postre, de la noche a la mañana me encontré con menos de la mitad de mis ingresos habituales.

    Fue entonces cuando navegando por las redes fui conociendo la existencia de las Sugar Baby, a medio camino de las mantenidas de otro tiempo, y la prostitución de un cierto nivel, hablemos claro y sin tapujos.

    Desde mi separación no había tenido relaciones serias con ningún hombre, pero, me había dado cuenta, eso se nota enseguida, que pese a mi complexión mas bien XL, los hombres se fijaban en mí. Así que un día, sin contarles nada a mis hijas, me introduje en las páginas de contactos en las que se ofrecen los servicios de estas acompañantes.

    Lo primero que hice fue comprar lencería provocativa, y un par de modelos de ropa de calle que me favorecieran. Luego con la complicidad de un buen y discreto amigo, me hice unas cuantas fotografías. Y pasé a responder las peticiones que los caballeros formulaban sutilmente en las páginas de internet.

    Y tuve una oferta interesante de un caballero de Barcelona, que me llevaba veinte años. Bien, con discreción quedamos en una terraza de un hotel del centro, más frecuentada por turistas que por personas del país. Yo iba vestida con cierta elegancia, resaltando mis mejores atributos. El correctamente trajeado, así que nos sentamos a charlar como si nos conociéramos de siempre. Era el mediodía, así que tomamos un aperitivo.

    Vi en enseguida que era un caballero con mundología y que yo le gustaba, por lo menos notaba en su lenguaje corporal cierto interés por mí. Hablamos sobre todo, hasta que se acercó la hora del almuerzo.

    Roberto, así se llama mi admirador, me propuso comer en el propio hotel. En principio había que ir al restaurante, ya que en la terraza no servían comidas, así que tomamos el ascensor y bajamos hasta la planta 1 en que se hallaba el comedor. El camarero nos buscó una mesa alejada, donde podíamos mantener una conversación con cierta intimidad. Mientras ojeaba la carta, Roberto se ausentó un momento para ir al baño, luego, deduje que le había causado buena impresión y preparaba la segunda parte de la tarde.

    ————-

    Tras los cafés, y algunos intentos de acercar disimuladamente su mano junto a la mía, a los que respondí afirmativamente con mi gesto, apretándola, dio un paso más, y me sugirió tomar una copa de cava, con una sonrisa asentí. Cuando el camarero la hubo escanciado, pasó su mano por encima de mi rodilla, con un gesto que no admitía dudas. Me acerqué a él, y le di un beso en la mejilla, mientras le susurraba. «Me encantas, por mi podemos seguir».

    Era, por mi parte abrir el semáforo verde a una relación más íntima, que, él, hombre de mundo, ya había previsto. Tras pagar la cuenta, le dio una indicación a camarero que yo apenas pude escuchar… una botella… en la habitación… 8. Capté e imaginé.

    Nos fuimos hacia el ascensor y él me habló muy quedo. «Quiero prolongar la tarde contigo, niña, me encantas» y me miró con unos ojos que no admitían otra respuesta que el sí. Yo sonreí y le cogí de la mano.

    En vez de marcar el botón de la recepción y la salida del hotel, pulsó el de las plantas superiores, el cuatro. Salimos decididos al pasillo de la planta y Roberto sacó de la cartera una tarjeta para franquear la habitación 405.

    Entramos, y él se volvió hacia mí y acercó sus labios a los míos, nos fundimos en un largo y profundo beso. Mientras él subía la persiana para que tuviera una excelente visión panorámica, yo me encerré en el baño. Era el momento de exhibir mis armas, me desnudé y quedé en sujetador que dejaba al descubierto mis rotundos encantos pectorales y pantis, todo de color negro. Luego repasé mis labios y mis ojos, y me puse encima una bata que estaba en el baño a disposición de los clientes.

    Abrí lentamente la puerta del baño y vi a Roberto que estaba abriendo una botella de cava, mientras una sugerente música sonaba en la habitación. Me puse a bailar lentamente al son de la música, dejando que la bata se abriera y dejara al descubierto mi cuerpo… miré de reojo, y vi a Roberto extasiado, se acercó a mí y nos abrazamos… me acercó a la cama besándome apasionadamente. Se desnudó en un instante y empezó el juego erótico, en un pis pas se apercibió que mis pantys disponían de una abertura delantera… en la que introdujo su pene en busca de mi sexo, nunca me habían penetrado con la potencia de Roberto, empecé a gemir de placer besándolo apasionadamente. Fue un polvo prolongado en el tiempo y satisfactorio.

    Luego los dos abrazados en la cama dejamos que la tarde noche cayera sobre la ciudad. Antes de despedirnos, sacó trescientos euros de la cartera y me dijo «Rosa, no hemos hablado mucho de mi colaboración a nuestros encuentros, te entrego esto y ya comentaremos sobre el particular. Espero que nos veamos con frecuencia, he disfrutado mucho. Te llamaré” y luego acercándose al oído con timbre suave me espetó «follas de maravilla».

    Nos despedimos. Salí del hotel y me dispuse a irme a mi casa. En el trayecto repasé los correos y los wassaps, había otra respuesta de la página de contactos. Un hombre llamado Luis, que adjuntaba una fotografía. Se le veía un señor con clase, y me explicaba que le gustaría conocerme, que las fotos le habían cautivado, y que era su tipo de mujer.

    No vivía en Barcelona, sino en Madrid, pero tenía disponibilidad para viajar. Antes de contactar con él estuve pensando en tono de introspección. Hacía mucho tiempo que no follaba, y de repente sentí la pulsión de hacerlo desaforadamente. Si, Roberto tenía su parte de razón, me comporté como una leona en la cama, pero, es que jamás un hombre me había hecho sentir con su miembro introducido en mi cuerpo, aguantó mucho antes de eyacular, y sentí un placer prolongado. Ahora llegaría a casa, pero ni mu a mis hijas.

    Después de cenar, en la cama, abrí el ordenador dispuesta a responder a Luis y me encontré con un wassap de Roberto. Me deseaba buenas noches y me proponía pasar alguna juntos próximamente, me indicaba a modo de sugerencia, que su aportación económica podía revisarse según yo le indicara.

    Por un momento, me sentí mal, me he convertido en una puta, en un objeto de placer a cambio de dinero, pero, reflexioné, yo también gozo, y mucho, y me permite llegar bien a fin de mes, mis hijas serán la beneficiadas.

    Antes de contestar a Luis, respondí a Roberto. «Cuando quieras, mi rey, dímelo con un día de tiempo para organizarme, seguro que no de decepciono. Sobre el dinero, lo comentamos.»

    Con este mensaje, pasé carpeta y me conecté con Luis. «Hola, me encantará conocerte» Le escribí. Pero, estaba conectado, y me respondió enseguida. «Quieres ver más fotos mías» me inquirió. Respondí con un «me encantaría» y de repente en mi correo entraron tres fotos, una con un ligero splip, y otras dos totalmente denudo. En estas se le apreciaba un buen aparato, un hombre ben dotado. Le respodí con un «UAHUUHH, pero quiero probarlo…», contestó «cuando quieras». Miré el calendario. ¿Cuándo te va bien? El lunes? su respuesta fue rápida. Miré el calendario, estábamos a jueves, me pareció razonable. Bien, le contesté, a qué hora y dónde? Luis me respondió como si fuera un ejecutivo con la agenda bien planificada, lo que seguramente era. A las diez de la mañana en la estación de Sants. O es muy temprano para ti? Dispondremos de toda la mañana hasta media tarde. Como te va?

    Me fui haciendo una composición de lugar. Me parece perfecto. Y añadió «por la compensación económica no te preocupes, que te parecen quinientos». Abrí los ojos como naranjas, y me apresuré a contestar, «perfecto» Mañana te envío un correo detallado, que goces de dulces sueños».

    Me quedé boquiabierta. Saqué la calculadora y pensé que si podía tener dos reuniones semanales una con cada uno obtenía la nada despreciable cantidad de 2800 euros limpios de polvo y paja. Y aún me veía con capacidad de obtener algo más.

    Estaba relajada, iba a acostarme tranquila, pero, entré en una página de ropa erótica, dispuesta a buscar un conjunto bien seductor.

    Tendría que esconder determinada ropa del alcance de mis hijas, porque, no quería que supieran lo que en realidad estaba haciendo. Sabían que «había tenido una reunión de trabajo» que quizá realizaría algunas gestiones de venta de seguros etc. etc. No estaban preparadas para saber la auténtica ocupación de su madre.

    El vienes por la mañana me fui de compras. Entré en una corsetería y busqué ropa interior atrevida. Y algunos camisones para redondear mi «ajuar profesional»

    Me compré perfume, y unos zapatos de aguja. Un trolley de ejecutivo, los que llevan espacio para ordenador y documentos, en los que cabrían perfectamente mis prendas «de trabajo».

    Tuve unos cuantos correos con Luis, preguntándome por mis preferencias de música, de películas, etc. etc. Al mismo tiempo Roberto se conectó por wassap y quería mantener una videoconferencia conmigo, le dije que no era conveniente, pero, no lo descartamos para otro momento.

    El momento fue el domingo, mis hijas salían a pasear y hacer deporte, le escribí a Roberto. «Te apetece una video esta mañana? Me respondió afirmativamente, quedamos a las 11, Yo me había «vestido» para la ocasión. Unas braguitas tanga, con una rosa prendida, y un sujetador, del que estaba dispuesta a desprenderme a la menor insinuación, encima, un camisón transparente…

    Me aseguré que mis hijas ya se hubieran marchado, abrí las ventanas de mi dormitorio y corrí la cortina para que solo la luz iluminara la estancia.  Le envié un wassap a Roberto… «Yo ya estoy dispuesta… espero tu llamada.» No tardó ni dos minutos. Me conecté «hola mi amor, le dije en tono insinuante, espero alegrar tu vista, y que pronto puedas hacer lo mismo con el tacto». Entonces dejé que cayera mi camisón y quedarme con el atrezzo. «Oh niña, que guapa estas, como me apeteces». Le respondo, «pues soy tuya, cuando quieras». Esta semana que día te va bien me terció. Yo le dije a partir del martes, pero dímelo seguro para organizarme. Y añadió. «dispones de una noche». Mi respuesta fue afirmativa. «Si, por supuesto».

    Estuvimos media hora tonteando al teléfono, y nos despedimos con la promesa de que me enviaría un correo para concretar día, hora y lugar del próximo encuentro físico.

    Por la tarde, preparé mi «set» de ejecutiva. Doblé cuidadosamente mi camisón, y añadí un par de prendas sugerentes, Mis zapatos de tacón alto, y mi bolsa de aseo. Todo a punto, en la ventana exterior de mi «troll» puse unas cuantas carpetas y mi ordenador portátil. Cabía perfectamente y nada permitía adivinar el resto de mercancía que se almacenaba en él.

    Me desperté a las siete de la mañana, me duché, y me puse un vestido elegante, pero que no llamara mucho la atención, porque intuí que mi nuevo amigo querría pasar un poco desapercibido. Me calcé unos zapatos cómodos y las ocho y media salía hacia mi lugar de cita. Mi intención era pasar por alguna peluquería, muy cerca de la estación había una, así, que en cuanto llegué me fui disparada para ser la primera. Eran las nueve y cuarto, estaba al lado y entré. Lavado y peinado, que me daba un aspecto más atractivo, faltaban diez minutos para la cita, enseguida tras cruzar la plaza entré en el vestíbulo, por wassap contacte con Luis. «hola, Romeo, tu Julieta te espera» La respuesta no se hizo esperar. «Estoy saliendo del Ave, en que zona de la estación estás?»

    «Junto a la tienda de prensa», «Nos vemos».

    Al cabo de un instante apareció el hombre con el que me había citado. Traje caro, buen aspecto, se me acercó y nos saludamos con dos besos en la mejilla. «Te apetece un café» me dijo, no gracias le respondí. El sonriente me espetó «Pues si me acompañas tenemos una mañana muy ocupada» y esbozando una pícara sonrisa hizo ademán de que le siguiera. Salimos por la plaza posterior de la Estación, y tomamos el ascensor del hotel Barceló. Nos miramos con complicidad y en cuanto llegamos a recepción se adelantó unos pasos y le dijo a la recepcionista que tenía una reserva a nombre de Señor Marcial. Tras la formalidad de registro y con la tarjeta de la habitación subimos a la planta segunda.

    En el ascensor, venían otros clientes, así que estuvo comedido, pero ya en la planta, me cogió suavemente del brazo y me susurró «espero que disfrutemos de una jornada inolvidable»

    En la habitación, mientras dejaba su maletín sobre un soporte, se me acercó, me miró de arriba abajo y me dijo «estás mucho mejor que en la foto, eres una mujer preciosa». Sonreí y le respondí… «espera un poco, y verás» y sin aguardar a su respuesta me introduje en el baño, arrastrando mi maletín con ruedas.

    Mi paso por la peluquería había mejorado mi aspecto, tengo una cara redonda, y la realzaba, me desnudé, y me enfundé las prendas de lencería para la ocasión, un sujetador que dejaba al aire mis glándulas mamarias, y un tanga fácil de acceder. Por encima mi deshabillé, negro, así de esta guisa, abrí taimadamente la puerta del baño y me asomé.

    Luís me esperaba sentado en una butaca de la habitación, se levantó y se acercó. «que mujerona, que hembra… vestida no marcas tanto las caderas, eres preciosa» se me acercó más y más y empezamos a besarnos. Me acarició con dulzura, y yo le respondí sus caricias, noté como su pene se endurecía, y sin decirle nada, le desabroche el cinturón de pantalón, y luego la bragueta… él, acabó el resto, apasionado, se sacó los pantalones y la camisa y empezamos el juego erótico, me trabajó bien el cuello, los pechos, y descendió hacia mi sexo, yo, abierta de piernas y él pasándome la lengua, encendiendo cada vez más mi placer, y mis deseos de gritar.

    Esbocé un suave jadeo de placer, y me penetró. Noté como eyaculaba en mi interior y ambos llegamos al orgasmo. Un poco más tarde, tras descansar abrazados, besándonos, fui yo la que tomé la iniciativa y me acerqué su miembro a mi boca y la empecé a succionar, le arranqué otro orgasmo y una frase que me sonó a cumplido. «Eres una gran folladora, Rosa, eres una gran folladora:»

    Eran las 12,30 del mediodía, los dos estábamos aún enroscados en la cama, cuando miré el móvil y vi un wasap de mi hija, «Mamá cuando puedas llama, no pasa nada, pero quiero comentarte algo».

    Así que al irnos levantando y Luis, preparó unas bebidas del mini bar, yo con el pretexto de ir al baño la llamé. «Que pasa hija» «Nada mamá, que he encontrado entre tus ropas unos conjuntos muy especiales que no había visto nunca, ya me entiendes… todo bien. Bueno nada nos vemos por la noche.».

    «Si hija ahora tengo una reunión» acerté a decir. «Luego nos vemos.». Pensé en la llamada y que mi hija habría abierto las bolsas de la ropa más extremada que acababa de comprarme, era evidente que no era para ir a la oficina y que yo no usaba este tipo de lencería, así que no le costaría mucho adivinar a que me dedicaba. Me sobrepuse. Y estuve charlando amigablemente y de manera cariñosa con mi interlocutor. Decidimos ir a comer. Le sugerí un restaurante discreto de la parte alta, pero, él ya tenía sus planes y fuimos a la Barceloneta. Una buena comida, y hacia los postres él me entregó un sobre cerrado, diciendo «tu asignación, espero que sigamos haciendo negocios juntos, me ha encantado».

    Concluyó la tarde sin mayores hechos, él tenía que regresar a Madrid, y a mí me urgía tener una charla con mis hijas. Al fin y al cabo tenían derecho a saber cómo se ganaba el pan su madre.

  • El aprendiz (Parte 2)

    El aprendiz (Parte 2)

    Al día siguiente me dirigí a la casa de Jorge, abrí la puerta de su casa y encontré a Jorge en la recepción leyendo “El lobo estepario”.

    —Llegaste justo a tiempo, tendremos una invitada esta tarde. Escóndete en el segundo piso, sabrás cuando puedas acercarte —me dijo señalándome el segundo piso, donde se encontraba su terraza.

    Le hice caso, me dirigí al segundo piso de esa enorme casa, me percaté de que en la parte trasera tenía una piscina, bien cuidada y de aguas cristalinas. Enseguida escuché el sonido del timbre de la casa, seguido de la puerta abriéndose y el sonido de la voz de una mujer. Decidí acercarme sin hacer mucho ruido, Jorge dejó la puerta entreabierta para que pueda observar, cuando vi la siguiente escena.

    La mamá de mi amigo echada en una camilla, mientras Jorge estaba sentado a su costado simulando una sesión de psicoanálisis.

    —Te dije que estoy acostumbrado a tratar con casos relacionados al sexo. Y creo que mientras más tensa estés suavizando los detalles menos progreso haremos —le dijo Jorge con una mano en la pantorrilla de la mamá de mi amigo.

    —Pero… pero, no así —le respondió, soltando un pequeño gemido, casi imperceptible pero yo lo noté.

    —Te entiendo perfectamente, sé que tengo un método bastante peculiar, me gusta que mis pacientes se sientan cómodos durante las sesiones. Es un método innovador no como las terapias estrictas y estructuradas, en las que el paciente es solo un método de estudio. El paciente debería ser la prioridad, alguien con quien tengamos que entablar una relación más íntima —replicó Jorge mientras subía la mano en dirección a sus muslos.

    —Está bien. —Exclamo la madre de mi amigo, con un rubor en las mejillas.

    —Esa es la actitud Silvia, no hace falta que te reprimas, vamos cuéntame aquello que te fastidia, no me quisiste contar la vez pasada, pero ahora quiero que lo sueltes todo —sugirió Jorge mientras subía su mano a la entrepierna de Silvia.

    —Mis amigas dicen a mis espaldas que soy una malcogida, se mucho de estadística y probabilidades por mi trabajo. Lo peor es que tienen razón, y con mi marido que me pega los cuernos con su secretaria, no… no merezco por lo que estoy pasando, soy una buena madre — confesó Silvia con un tono lastimero.

    —Tu misma lo dijiste no mereces a tu marido, ahora quiero que me sigas contando cómo haces para satisfacerte —planteó Jorge.

    —Tuve que hacerme la paja. Y si, ya se… estarás pensando: ¿Una mujer de mi edad, casada y con hijos todavía se anda haciendo pajas? Pero en ese momento no vi otra alternativa.

    —Al contrario, tienes que sentirte como una mujer libre y aliviarte de esa manera, es una buena forma de quitar la frustración que sentías. Pero dime lo hacías de esta manera —le respondió Jorge mientras con sus dedos masajeaba el clítoris de Silvia.

    —¡Si!… ¡Oh! —gemía Silvia mientras se corría.

    —Tenías mucha carga en tu interior, es bueno que te liberes de esta manera —le dijo mientras introducía el dedo medio en su vagina y la llevaba a la boca de Silvia.

    La madre de mi amigo chupaba el dedo de Jorge como si de un caramelo se tratase, hasta que se escuchó el timbre de la casa. Se quedaron parados por un momento, Jorge tenía una mirada consternada porque no esperaba visitas.

    No se lo iba poner fácil al viejo, así que pedí una pizza a delivery. Jorge se dirigió a la puerta a recibir la pizza con una sonrisa falsa. Silvia se excusó diciendo que tenía que irse a preparar la cena en su casa, pero diciendo que se verían mañana en el cumpleaños de Alejandra.

    Cuando se fue Silvia le dije a Jorge que tenía hambre y por eso ordené la pizza. Le pedí disculpas porque pensé que no llegarían muy rápido. Jorge me dijo que no era tonto, pero que siempre le gustaron los retos y que Silvia ya era de él. Le respondí diciéndole que probablemente era así, pero que no todas las mujeres eran así de fáciles.

    Aunque tenía que reconocer que Jorge tenía una facilidad para acercarse íntimamente con las mujeres, era un viejo zorro, tal vez tendría que aprender de él.

    Cenamos con una extraña empatía entre ambos. Me contaba anécdotas pasadas, de sus viajes por el mundo, las diferentes culturas que conoció, los paisajes maravillosos que vislumbró y contempló y por supuesto de las hermosas mujeres que conquistó. Podría ser el típico abuelo bonachón, pero con extraño magnetismo con las mujeres.

    —A una mujer se la conquista con afecto y amor —me dijo con unas palabras de convencimiento y sinceridad.

    Me cuestioné si también lo había intentado con mi tía, probablemente lo había hecho así que estaba a punto de preguntarle, cuando me dijo.

    —Tu tía es una mujer hermosa, si tuviese 10 años menos seguro que no se me escaparía, pero ahora no tengo el físico de antes —aseguró.

    Me despedí y regresé a mi casa pensando que pasaría al día siguiente. Estarían Jorge y Silvia, tal vez algunos invitados más.

  • En tiempos de cuarentena (IV)

    En tiempos de cuarentena (IV)

    Me desperté al sentir el sol que entraba por la ventana, me vi solo cubierto por una manta, estaba en bóxer y camiseta, no distinguía mucho de mi alrededor, pero aproveché a buscar el baño y lavarme la cara, después ya un poco más alerta me fui hacia la cocina. Encontré a Leonor preparando unos emparedados, usaba una camisa manga larga que apenas alcanzaba a cubrirle las nalgas, cuando escuchó mis pasos volteó a verme… nos quedamos viendo un largo rato sin decir nada, solo sonrisas nerviosas, se recostó sobre el borde del mueble de cocina, me fijé que andaba descalza, el cabello revuelto apenas recogido en una cola, sus pechos se notaban libres bajo la camisa, se notaban mucho, pues la prenda era de tela muy delgada, estaba solo abotonada en dos o tres botones que apenas ocultaban los detalles de su pubis.

    Yo: Que tal tu noche amor?

    Leonor: pues… muy entretenida… y tú? Como fue tu noche?

    Yo: la mía igual, fue muy entretenida…

    Leonor: y por qué? Que fue tan entretenido?

    Apareció Yolani apenas con una camiseta sin mangas, una muy gastada, que resultaba aún más transparente que la de Leonor, y más corta, porque apenas caminaba se podía ver su pubis y las curvas de las nalgas.

    Yolani: buenos días queridos!

    Se acercó a Leonor y le dio un beso en la boca, aunque esta primero hizo ademan de retroceder, cuando topó con el mueble, no pudo más que recibir el beso y sorprenderse cuando le apretó las nalgas subiéndole la blusa.

    Leonor: pero que… por qué andas tan atrevida?

    Acto que acompañó con una sonora nalgada que le propinó.

    Yolani: qué? Ahora te va a dar pena? Creo que ocupas otra noche de tequilas!

    Se rio muy confiadamente, luego vio los emparedados y agarro uno, se inclinó sobre los estantes de abajo y puso su trasero a vista y deleite de nosotros, saco café de un recipiente y lleno la cafetera con agua y puso a preparar el café, mientras saboreaba la comida en su mano.

    Yolani: que hambre tengo… tanto ejercicio me dejó con hambre! Y que buen ejercicio… ojala hoy podamos más.

    Nos guiñó el ojo e hizo un giro de piernas mostrándonos su hermoso coño descaradamente, hizo que se me calentara aún más la sangre, en Leonor la hizo recordar la noche vivida y se puso todavía de un rojo más intenso, a mí la escena ya me la había puesto dura, pero me senté en un banco del desayunador, así que no lo notaban. Yolani quedo viendo el intenso rubor de la otra y se desconcertó por un rato.

    Yolani: no te acuerdas?

    Leonor: No… de qué? Si tome mucho, pero… no recuerdo más…

    Yolani: Si te acuerdas… pero te haces la difícil… jajaja! Ya verás…

    Hasta ese momento vino a mi mente algo que había omitido… que Yolani había puesto una cámara en la sala. Cuando Yolani le dio reproducir, la cara de Leonor ya roja pasó a quedarse bocabierta, los ojos se le agrandaron y se quedó muda… pero note como sus pezones se fueron poniendo duros y su mano comenzaba a frotar entre sus piernas.

    Paso un buen rato en el que los tres comimos en la cocina en silencio, miraba hacia Leonor y no cruzaba miradas conmigo, parecía ida… Yolani muy serena comía sentada en un taburete, dejamos pasar un buen rato más, hasta que tome la iniciativa.

    Me levante y fui hacia Leonor, ella se giró hacia mí, pero sin mirarme y me puse detrás de ella y comencé a masajearle los hombros, ella me toco la mano y me dio un beso, me incline a besarle el cuello y mis manos bajaron hacia sus pechos, apreté los pezones y seguí besándole bajando por el cuello hasta que llegue al pezón derecho y comencé a chuparlo, en esto mi mano ya estaba frotándose entre sus piernas, ella se acomodó para darme más acceso y comenzó a lamerme y morderme el cuello y la oreja, cuando ya estaba muy reclinada me fue sacando la camiseta y comenzó a acariciarme el pecho; mire hacia Yolani y ella estaba entretenida acariciándose los pezones al desnudo, con la pierna cruzada y mirándonos con interés.

    Leonor le extendió la mano a Yolani, esta se sonrió y se bajó del taburete, vino hacia nosotros y la mano de Leonor se posó entre sus piernas, comenzó a frotarla, a medida que lo hacía se inclinaba más, en un momento ella comenzó bajarme con la otra mano el bóxer, mientras ya mi boca llegaba a su vientre y Yolani pasaba sus manos por mi espalda; en una posición difícil Leonor me acariciaba la verga y las nalgas y extendía su mano libre para acariciarle la entrepierna a Yolani, mientras yo le comía el coño y tocaba a Yolani desde la pierna a la nalga…

    Cuando comenzó a chuparme con más fuerza, en lo que me estrujaba las bolas y arañaba mis nalgas, ella templada boca arriba en la silla del desayunador, estiraba sus piernas y me pare nuevamente, en eso Yolani tomo lugar entre sus piernas y comenzó a chuparle con deleite… miraba su cabeza con cabello corto moverse de lado a lado entre sus pliegues íntimos, estirando una mano por su cintura, buscando alcanzar un pecho, tome su mano y se la guie al derecho, mientras yo tomaba el izquierdo y le jalaba el pezón… lamia su vientre y en cruce de miradas con Yolani, esta se acercó a mí, para darnos una comida de boca y tocar sus pechos y meter unos dedos entre su coño y el de Leonor…

    Ya la tenía bien dura, cuando levante a Leonor y nos quedamos frente a frente, ella con su cara agitada y pelo revuelto, le di un gran beso y la apreté contra mí, mi verga contra su coño, Yolani se nos vino y nos besamos con ella, los tres intercambiando besos y caricias, luego Yolani se subió a la mesa y termino de desnudarse por completo, abriendo bien las piernas y haciéndole ojos a Leonor, quien se sentó de rodillas en la silla y se puso a acariciarle el coño a la otra… el culo de Leonor me llamaba, así que pegue mi verga a sus nalgas, mientras comenzaba a chuparle el coño a Yolani, la comencé a bombear, darle nalgadas y abrírselas lo más posible para metérsela a fondo, sus redondas nalgas vibraban con las embestidas y viendo su espalda arqueada, bella y resplandeciente, su pelo encima de su cara, atrapada entre las piernas bronceadas de Yolani, que también ondulaba su cuerpo ante las atenciones que la boca inquieta de Leonor le daba a su coño, los pezones canela de Yolani se ponían muy duros y erectos.

    Ya estaban rojas las nalgas de Leonor cuando comencé a correrme, en el mismo instante en que Yolani tenía un orgasmo, sus jadeos se volvieron un solo sonido cuando me fui dentro de Leonor con todo…

    Después de correrme, se me fue poniendo blanda la verga, me aparte de las redondas nalgas de Leonor, el tiempo suficiente para que Yolani, después de que Leonor dejara de comerle el coño y se recostara sobre la mesa boca arriba, pasara a ser ella quien le comiera el coño, además lo primero que hizo fue limpiar con su boca todo el semen que le pringaba el coño a Leonor, ella también era una maestra en el arte de comer coño y no tardo en sacarle más suspiros y jadeos a Leonor. Por mi parte fui rápidamente llamado a saborear el coño de Yolani, sus nalgas relucían ante mí, comencé a frotárselas, a masajear entre su culito y su coño, este último estaba muy mojado, gracias a las atenciones que Leonor le prodigó. El culo de Yolani me cautivaba, yo estaba poniéndome duro nuevamente y comencé a lamerle alrededor, a jugar con su coño mojado, pasando parte de esa lubricación hacia su culito, le fui dando lengüetazos y ella se estremeció, vi cómo se erizaron los suaves vellos de sus brazos, así que me acomodé y comencé a presionar en su entradita.

    Cuando ya tenía más o menos dilatado su culo, se la metí con fuerza, ella lanzo un grito corto y su cara se hundió en el coño de Leonor, le agarro y apretó las tetas con fuerza, me hice un poco hacia atrás y casi que jalaba sus nalgas conmigo, pero salió mi verga, comencé otra vez a presionar y esta ve tomo menos tiempo, sentí caliente, muy caliente el roce con su culo, ella igual creo que se estremeció, en cada ida y venida sentía esa sensación de calor por el cuerpo, ella lanzaba unos gemidos que me electrizaban y me hacían seguir bombeándola con fuerza, se movió un poco, de modo que quedo casi encima de Leonor, comenzó entonces un morreo intenso entre ambas, se chupaban los pechos, se besaban, sus manos se entrelazaban, mientras hacíamos fuego a la pura fricción de su ano con mi verga…

    Me corrí en su culo, fue una corrida gloriosa, aguante cuanto pude para alargar la sensación y eso hizo que también Leonor tuviera un orgasmo sincronizado con Yolani, las dos estaban muy mojadas, cuando saque la verga del culo de Yolani, la otra se levantó a chuparle el culo, le lamia con cariño, pasándole la lengua con delicadeza para darle alivio a su culo taladrado, en eso se acomodaron en un 69, ya que Leonor era un poco más alta alcanzaba perfectamente a chuparle el culo, mientras Yolani le daba atención a su culo.

    Disfruté viendo ese 69 entre esas dos hermosas y calientes mujeres, cuando se cansaron, nos tomamos un tiempo para relajarnos, dormidos los tres en la misma cama, debo decir que el resto de la tarde repetimos cada quien su rato de éxtasis particular, hasta que la noche nos hizo dormir plácidamente.