Autor: admin

  • Me entregué a un travesti

    Me entregué a un travesti

    Hace dos semanas tuve un viaje de 4 días a Juliaca. Es una ciudad fría y horrible. Quizás la más fea del país. La segunda noche tuve un encuentro caliente con un mexicano por Skype. A pesar del frío, me desnudé para él, mientras me trataba como una puta sucia.

    Quedé muy caliente. Por la cuarentena ya no podía hacer mucho, salvo meterme bajo las sábanas y dormir. Quizás masturbarme, pero decidí no hacerlo. Al día siguiente seguía mega caliente. Fui a las reuniones de trabajo que tenía previstas y luego del almuerzo estaba ya libre. Indagando en la web encontré el contacto de un travesti, que se veía bastante fornido, que ofrecía el servicio de masajes. Lo llamé y quedé en hacerme uno.

    Al llegar era algo más alto que yo y bastante más fornido. Soy de contextura media y él (ella) era más fornido que yo, aunque no se veía gordo, sino bien formado. Desde que llegué hubo buena vibra y su trato amable me pareció muy agradable. Le dije que quería un masaje, pero al ver bajo su tanga vi un interesante bulto que resaltaba.

    Mientras me desnudaba «para el masaje», no podía dejar de mirarle el bulto. Se dio cuenta y se excitó. Por lo que había entendido era su primer día en Juliaca y era su primer cliente. Así que estaba cargado. Sin titubeos me preguntó si quería chupársela. Y bueno, ya estaba embalado, acepté y le dije que sí, un rato antes del masaje. No tenía un pene muy grande, muy por el contrario, hasta por debajo del promedio, pero fue delicioso hacerlo, tenerlo todo en mi boca fue algo demasiado sabroso.

    Después de un buen rato saboreando su verga, me dijo si quería ya el masaje. Le dije que si, que bueno. Y pensé recibiría un masaje y listo. Como de costumbre, yo estaba con el calzoncillo puesto pues no me gusta sacármelo. Me acosté y él se puso a mi lado en la cama y comenzó a masajearme. Cuando me di cuenta, el travesti había empezado a masajear mis nalgas y sin decirme nada había bajado mis calzoncillo hasta los muslos. Me dejé hacer.

    Con sus manos separó mis nalgas y sentí que escupió entre ellas. Sentir su saliva recorriéndome me puso a mil y a él también. Se levantó, abrió un cajón junto a la cama, sacó un preservativo y lubricante. Le dije que no, que parara. Que no había ido para eso. Los colocó sobre la cama y siguió con su masaje, concentrado en mis nalgas y muslos.

    Sin decirme nada, en un momento se acostó encima mío y sentí su verga recorriendo mi entrenalga. Me pidió, amablemente «sólo la cabecita» y ya no me pude negar. Se pudo el condón. Con sus dedos untó mi culo de lubricante y empezó a correrse sobre mi. Poco a poco fue ingresando. Y me dolía. Eso lo excitó demasiado. Me preguntó desde cuando no me entregaba a alguien y le dije la verdad, que fácil unos 2 años. Y eso lo puso a mil y tierno a la vez.

    Poco a poco fue entrando y yo me fui dilatando, hasta que finalmente la sentí toda adentro. Me cogió por los hombros y comenzó lentamente a moverse y fue acelerando hasta que cabalgaba frenéticamente sobre mi. Sentí sus bufidos al llegar y me sentí entregada totalmente. Se echó sobre mi unos segundos. Lo sacó. Botó el condón. Me levanté, vestí y me fui.

  • Mi hermana, yo y la prima sumisa

    Mi hermana, yo y la prima sumisa

    Cómo es costumbre en mi familia cuando se gradúa alguien todos nos reunimos y hacemos una pequeña fiesta, mi graduación no iba a ser la excepción.  La fiesta sería después de la graduación, pero mi prima se adelantó y llegó el día antes. Mi prima se llama Luna, tiene 19 años igual que mi hermana Mar, y no la veíamos hacia 4 años así que estábamos ansiosas por verla ya que siempre fuimos muy apegadas.

    Al llegar mi prima no podía creer lo que veía, ya no era la adolescente que me imaginaba era toda una mujer con un cuerpo espectacular, ella siempre ha sido bajita, pero el culazo que tenía y su pequeña cintura le resaltaban más que nunca con la minifalda y el top que traía puesto, el pelo largo como siempre suelto, no hacía más que provocarme nuevas sensaciones. Al entrar enseguida abrazo a mí hermana y luego a mí, sentí sus tetas duras contra las mías y sentí como se humedecía mi entrepierna, mis pezones se endurecieron por lo que intente disimular para soltarla.

    Mi prima se instaló, dormiría con mi hermana ya que siempre lo hacían. Todo el día paso normal hablando y poniéndonos al día aunque no podía quitarme de la cabeza a mí prima. Ya en la noche después de tomar una ducha en la que no pude evitar tocarme pensando en mi prima, cuando me dirigía a mí cuarto siento como gemidos ahogados viniendo del cuarto de mi hermana. Al acercarme para ver qué pasaba la puerta entre abierta me dejó ver a mi prima en cuatro con el culo y el coño mojados y Mar con látigo azotándola mientras se ponía un arnés y empezaba a follarla.

    Ver semejante espectáculo me estaba excitando por lo que metí mis dedos y empecé a tocarme era tanta la excitación que enseguida entraron 3 dedos. Escuchaba como mi prima bien sumisa pedía a Mar que le diera más y Mar encantada le daba aún más duro, ya los gemidos eran más fuertes. Todo el cuerpo de mi prima empezó a temblar y empezaron a salir chorros de líquidos del coño de Luna. No pude evitar entrar y empezar a comerle el coño junto con Mar, las muy putas ni se asustaron al verme. Mar me empezó a besar mientras comíamos el coño de Luna hasta que lo dejamos limpito.

    -No sabía que eras tan puta y sumisa Lunita y tú Mar te lo tenías calladito para ti sola.

    Mar: bueno hoy estás invitada podemos hacerla nuestra juntas.

    Luna: si plis háganme su putnsd.

    Sin terminar de hablar puse mi coño en su boca y ella como buena perra se lo comió, su lengua jugando con mi clítoris, sus labios que me besaban con tanta sutileza mi coño no demoraron mucho en hacer que tuviera el mejor orgasmo de mi vida mientras Luna se tragaba todos mis líquidos y Mar me comía las tetas como toda una experta.

    Cuando me recupere ya Luna le comía el coño a Mar, yo me puse a jugar con las tetas de Mar que eran las mejores tetas que había visto, se las chupaba como si mi vida dependiera de ello hasta que sentí los espasmos del estupendo orgasmo que estaba teniendo. Luna tenía la cara empapada en nuestros líquidos y solo pedía más estaba como perra en celo. Mar y yo nos pusimos arnés, hicimos que Luna se subiera arriba de Mar y se la follara mientras yo le comía el culo para dilatarlo, empecé a follarla con mi lengua, poco a poco empecé a meter un dedo y así hasta que pude meterle 4 dedos mi prima solo gritaba y nos pedía más que la hiciéramos su puta.

    Mar se acostó y Luna encima de ella se la follaba como loca yo me puse delante de ella y la hice chupar el consolador la muy puta se lo tragaba entero se veía como se le aguaban los ojos cuando chocaba con su garganta, después de un rato así volví atrás de ella y le puse el pene en la entrada de su culo y cuando ella lo sintió solo grito -llénenme soy una puta mala- al escucharlo le metí de una vez el consolador completo a la misma vez que Mar lo hizo por el coño.

    Luna soltó un grito descomunal a la altura del orgasmo que estaba teniendo empezó a temblar todo su cuerpo y soltar chorros y chorros pero nosotras no parábamos seguíamos follandola juntas estuvimos así hasta que Luna se desmayó de tanto placer estuvo inconsciente como 5 minutos mientras yo y Mar tuvimos un fantástico orgasmo juntas haciendo unas tijeras.

    Luna se despertó justo cuando yo y Mar nos corríamos y la pusimos a limpiar nuestros coños. Luna nos pidió que la castigáramos por haberse desmayado por lo que la pusimos a limpiar todo el piso con su lengua mientras le azotábamos su maravilloso culo para que recogiera todo el líquido que habíamos soltado las tres. Así terminó la mejor noche de mi vida, pero era solo el comienzo de algo fantástico.

  • Mi suegra, esa mujer desconocida (1)

    Mi suegra, esa mujer desconocida (1)

    El domingo siguiente Julia y su amiga Nora vinieron a cenar como siempre y debo confesar que su presencia me puso algo nervioso; tenía temor que a alguna de las dos se les escapara algún comentario de lo que había ocurrido y Silvana pudiera enterarse, pero la velada se desarrolló con total normalidad.

    Luego de la comida y mientras mi mujer lavaba los platos, mi suegra se sentó en el sillón junto a mí, y sin preámbulos me dijo:

    -Este miércoles tenés que cogerla a Nora porque quedó muy caliente y no le alcanzó con el vibrador. Y mientras la satisfacés, yo los miro y me hago una rica paja así gozamos los tres. Pongamos todos los miércoles como día de encuentro para hacer nuestras “cositas secretas”, te parece?

    -¿Estás insinuando de tener sexo como el otro día y con continuidad? – pregunté.

    -Estoy diciendo de comenzar una relación de a tres, donde seas nuestro macho y nos cojas al menos una vez a la semana, o más si se puede. Somos mujeres grandes con experiencia y necesidad de sentir y dar placer, y lo del otro día sé que lo disfrutaste tanto o más que nosotras; vi tu cara cuando te cabalgaba y te sentí bramar descontrolado cuando te vaciaste en mí.

    Nora, que estaba sentaba en el sillón frente a mí, separó ligeramente las piernas mostrándome su tanga y dando a entender que las palabras de mi suegra no admitían un no. La sola visión de esa prenda hizo que mi verga comenzara a despertar y a formar un bulto en mi pantalón; ambas lo notaron y mientras ella las abría un poco más, Julia se sentó bien pegada a mi y disimuladamente comenzó a frotar con su mano mi dureza. ¡Dios, en un segundo mi pija alcanzó su mayor tamaño y ya no cabía en mi calzoncillo, si aparecía Silvana no sé qué iba a hacer!

    -Mm, veo que Nora y vos están a full –dijo mi suegra mientras me seguía dando masajes suaves– creo que voy a tener que distraer un buen rato a Silvana así ustedes pueden aliviarse. Mirá que mojada está.

    -Estás loca Julia, aliviarnos acá y ahora? Dónde? Es imposible.

    -Bueno, un buen lugar sería el escritorio. Vayan y yo me ocupo de que mi hija no los moleste por una hora.

    La idea me aterraba, si algo salía mal mi matrimonio y mi mundo se irían por la borda en segundos, pero mi calentura era tan fuerte que tenía que correr el riesgo. Nora había metido su mano debajo de la pollera y con su dedo mayor frotaba suavemente su sexo; me puse de pie y acercándome tomé su mano para ayudarla a levantarse. Mi suegra también se paró y enfiló para la cocina. No hizo falta decirnos ni una palabra, tomados de la mano nos dirigimos con urgencia al escritorio donde luego de cerrar la puerta con llave nos trenzamos con desesperación en un beso profundo y húmedo, con nuestras lenguas entrelazadas. No podíamos esperar, subí su pollera y comencé a masajear su culo bajando simultáneamente su tanga; en una hábil maniobra Nora hizo caer mi pantalón y mi slip y su mano se hizo cargo de mi aparato, que estaba duro como el acero.

    Busqué su cuello, lo lamí y saqué sus primeros gemidos profundos aunque casi imperceptibles ya que no podíamos hacer mucho ruido. Ella sacó sus tetas y me las ofreció, esas tetas paradas y descomunales que me habían enloquecido desde siempre. Mi boca fue atraída como un imán a sus pezones, los que succioné y pellizqué sin control. Ella se separó, se agachó y con su lengua humedeció mi glande para luego enterrarse mi verga hasta el fondo de su boca dándome una mamada que me hacía estremecer. La sacaba, le pasaba la lengua por todo el tronco y volvía a engullirla, era el placer supremo.

    Se puso de pie y me llevó hasta la silla, haciéndome sentar. Mi verga estaba lustrosa y apuntando al techo como un mástil. Con un movimiento lento y sensual se sentó en mis rodillas y frotó su concha en mi muslo, mientras acercaba sus tetas a mi boca para que pudiera seguir libando.

    -No tenemos mucho tiempo, cogeme, no doy mas! -susurró entre jadeos.

    Literalmente agarró mi miembro, lo frotó con vigor un par de veces y pegándose a mí lo dirigió a su humedad guiándolo con su mano hasta que se enterró en ella completamente y quedó acoplado. Juro que jamás sentí el placer que sentí en ese momento, su concha era un volcán y cuando empezó a moverse creí que moriría. Esa mujer sabía coger, la edad le había dado experiencia y sabiduría y sabía aprovecharla; con sus manos tomó mis hombros y comenzó un vaivén de adelante hacia atrás que hizo bailar mi verga dentro suyo.

    Su expresión descontrolada y sus movimientos cada vez más intensos me decían que gozaba como una perra. Agarré su culo y empecé a masajearlo mientras nuestros movimientos iban en aumento y mi dedo se posó en su agujero, haciendo un círculo a su alrededor. Acercó sus labios a mi oído, y gimiendo le dijo en voz muy baja:

    -Estoy por acabar, si me metés un dedo en la cola no respondo de mí!

    Esas palabras fueron un disparador, ya que yo estaba a punto de acabar también. Metí mi dedo despacio y lo moví dentro suyo, empujando mi pija hasta el tronco y dando fuertes sacudones; sentí las contracciones de su vagina una detrás de otra y comencé a soltar mi leche a borbotones en su interior, estábamos acabando juntos con una intensidad increíble. Nora arqueó su cuerpo en los últimos embates de su brutal orgasmo, y yo terminé de derramarme en ese mismo instante. Nuestra respiración era acelerada, la intensidad de los movimientos fue disminuyendo hasta quedar abrazados dándonos lengua sin movernos.

    -Dios, que cogida! Adoro tu pija, la quiero para mí todos los días amor. Quiero ser tu puta de ahora en adelante y que me hagas tu mujer en cada encuentro, lo necesito.

    -Como vamos a hacer Nora? También está mi suegra que quiere una relación de tres.

    -Bueno, si te dan las fuerzas podrás cumplir con todo: un trío con nosotras una vez a la semana y solo conmigo otro día. Esa verga tiene que ser mía, nunca en mi vida tuve un orgasmo como este y quiero muchos más así.

    Me dio otro beso y lentamente fue desconectándose; increíblemente yo seguía duro luego del pedazo de polvo que habíamos echado, y a ella le chorreaba algo de semen. Se agachó para buscar su ropa y observé su cola; era redonda, blanca y su agujero rosado. No sé como pero me levanté como impulsado por un resorte y me coloqué detrás suyo apoyando la cabeza de mi pija en ese hoyo que previamente había visitado mi dedo, y comencé a frotarla. Nora sintió el roce y se sorprendió pero no hizo movimiento alguno para intentar despegarse, permaneció agachada y giró la cabeza para mirarme.

    -Mi vida, todavía está dura y tenés ganas? -preguntó.

    Por toda respuesta apoyé el glande y probé de empujar apenas, para ver si se le dilataba. Nora esperó sin moverse, y viendo que la penetración era inminente, abrió las piernas y me lo ofreció. Con mi saliva lo lubriqué y entonces sí, ya no aguanté más e hice fuerza; su esfínter cedió y mi verga comenzó a entrar, al principio con algo de dificultad, y luego sin problema hasta hacer tope.

    Nora se retorcía, creo que estaba gozando más este polvo que el anterior y yo empecé a bombear lento al principio para ir acelerando el mete y saca de forma progresiva. Mientras la enculaba ella se frotaba el clítoris y se metía dos dedos, y ya nuestros gemidos eran descontrolados.

    -Acabooo Mariano!!!

    Sentí llegar la leche y la expulsé dentro de su cola; fueron uno, dos, tres disparos potentes que me hicieron desfallecer; a ella le temblaban las piernas, no podía mantenerse parada. No quería salir de su interior pero el tiempo corría y no sé cuánto tiempo mi suegra iba a poder retener a Silvana, así que muy a mi pesar me desacoplé y luego de limpiarnos con unos pañuelos de papel nos vestimos rápidamente para volver al sillón del living. Antes de abrir la puerta Nora me miró a los ojos y dijo:

    -Quiero que seamos amantes vos y yo además de lo que hagamos con Julia. Esto hay que repetirlo con todo el tiempo para nosotros y no así apurados. Y que sea nuestro secreto, puede ser?

    -Esto que hicimos fue un verdadero riesgo, pero me encantó. Y me va a encantar ser tu amante, ya vamos a coordinar cuando y como vernos.

    Volvimos al living y como una señal que ya todo había finalizado encendí la tv. Al rato apareció Julia con mi esposa trayendo café y se sentaron con nosotros. Sin duda todo había salido bien y Silvana no había detectado nada anormal, se sentó a mi lado y mi suegra en uno de los sillones individuales, el otro lo ocupaba Nora.

    -Buena charla entre madre e hija? -pregunté con falso desinterés.

    -Sí, podría decirse que fue una charla íntima familiar –exclamó Silvana– creo que nos hacía falta decirnos algunas cosas.

    -A propósito –interrumpió Julia– le dije a tu mujer que el miércoles te necesito en mi casa para que repares mi computadora de escritorio que se niega a arrancar. No sé lo que tiene ni cuánto podrás tardar y por eso le pedí permiso a ella. Como salís tarde del trabajo podés quedarte a cenar con tu vieja suegra jaja.

    Bueno, bueno, el trío con las maduras comenzaba a hacerse realidad, y mi relación con Nora también. Mi suegra era una genia!

  • 4 am

    4 am

    Jueves por la noche, casualmente Tania y Marc se cruzaron en el camino de regreso a sus casas. Al instante la conversación fue muy fluida, él la invita a su casa para tomar unas copas y ponerse al día con sus vidas, excusas para cortar la semana aburrida que venía llevando.

    Después de una botella de vino, y notando que se hizo muy tarde, le ofrece quedarse esa noche a dormir sin ánimos ni compromiso de nada. Ella no podía negar su oferta, el encuentro le agradaba demasiado.

    Cada uno se fue a dormir por su lado, ella en la habitación porque, él cómo todo caballero, se ofreció a dormir en el sillón.

    Tania empezó a sentir demasiado calor en la habitación y cerca de las 4 de la madrugada se levanta a tomar un vaso de agua para calmar ese calor interno. De regreso a la cama no pudo evitar ojear como dormía Marc, tan profundo y cómodo solo con su bóxer, esa imagen le generó un cosquilleo y deseo irresistible.

    Ella, toda impulsiva, no pudo contenerse y sin dudarlo se acercó a él, lentamente lo desnudó y comenzó a tocarle suavemente el pene y su pelvis. Ella adoraba sentir el tacto de esa piel cuando tenía el miembro dormido porque era más suave de lo normal, la tentación le ganó y lo comenzó a chupar.

    La erección ya se iba notando en su boca, sus dedos comenzaron a frotarlo para estimularlo más y leves gotas comenzaban a salir. Pero ella lo disfrutaba como un helado, desde la base hasta la punta, todo recorrió con su lengua y su boca.

    Él apenas empezaba a notar ese cosquilleo de la situación, pero seguía sin abrir los ojos.

    Tania no podía detenerse, ya se sentía mojada de encontrarse en esa situación. Sus besos empezaron a subir por su ombligo, pasando por unos juegos con la lengua en sus tetillas y terminando en su cuello. Suavemente se acomodó para ser penetrada con ayuda de sus manos, su vagina no podía más de lo mojada que estaba. Los movimientos de su pelvis avivaban su fuego interno, el roce de la pelvis de él con su clítoris la enloquecía descargando en pequeños jadeos intensos. Él se despierta un poco sorprendido por su calentura y sin pensarlo empieza a gozarlo más. Las manos de él recorren su espalda para sorprenderla con un agarrón del pelo que la hizo paralizarse mientras él se la metía lo más profundo que podía.

    Ambos se acomodaron para gozar más, él quedó sentado con ella arriba. Sus gemidos ya inundaban la habitación. Ella, mientras lo cabalgaba, le masajeaba sus testículos para estimularlo más, él le frotaba el clítoris y le daba de probar sus propios fluidos mientras le chupaba las tetas que quedaban tan cerca de su boca rebotando.

    Tania siente que va a correrse de placer y no lo puede evitar. Acelerar el ritmo mientras él le chupa los pezones. Se siente tan intenso que ambos van a correrse juntos. Primero ella llega a su clímax donde para contener un poco de ese gemido desaforado le muerde el lóbulo de la oreja.

    No hay explicación para Marc, pero eso lo encendió más, con ella desarmada arriba de él la tiró al piso y la cogió lo más rápido y violentamente que pudo. Ella sentía que su concha vibraba para él, le acabó toda la leche adentro y los restos que quedaban en su pene ella se encargó de limpiarlos.

    No tenía por qué haber explicación, en ese horario cualquier cosa podía ser posible. Ambos extasiados y agotados se vistieron, pero esta vez acabaron durmiendo juntos, el contacto de la piel del otro los relajaba y coronaba la noche.

  • La fiesta de Luz

    La fiesta de Luz

    Mi nombre es Esteban, tengo 32 años y vivo en México, mido 1.72 y peso 72 k, de complexión regular, por más que coma no engordo, pero también entre más ejercicio que haga no consigo definición, seré muy franco con ustedes, me gustaría decir que mi pene es muy grande y grueso pero la verdad es que no, es tamaño promedio 18 cm, para mi es algo normal.

    En mi época de estudiante cuando tenía 22 años rentaba un departamento que estaba en la parte de arriba del edificio por lo que si uno quería podía dejar la puerta abierta y no tenías vecinos mirones que soportar, pero por el contrario la azotea era usada para tender ropa por todos los inquilinos. Por mis horarios de estudio prácticamente me la pasaba en la escuela, salía desde muy temprano y llegaba muy tarde, solo llegaba a dormir al departamento. En una ocasión era un sábado muy tranquilo y me marcan por teléfono una chava con la que estaba saliendo a la que llamaré Luz quien era mi amiga con derechos, esa chava quien solo buscas para tener sexo sin compromiso aunque se oye muy bien, no es tan fácil mantener una relación así.

    Luz: Donde estás?

    Esteban: En mi casa, por qué?

    Luz: No lo recuerdas? Te dije que íbamos a ir hoy a una fiesta, te quiero presentar a mis amigos y no has llegado, me vas a dejar aquí esperando como tonta?

    Esteban: Perdón, lo olvidé, pero solo es una fiesta, la verdad es que estoy muy cansado y no quiero salir.

    Luz: No me hagas esto, ya habíamos quedado en que íbamos a ir los dos.

    Cuelga el teléfono, yo me quede pensando si se habría enojado o desilusionado, la verdad es que quería estar en el departamento acostado y descansar que buena falta me hacía. A los 30 minutos se escucha el timbre de la puerta, voy para abrir y era Luz, una chica de 1.62 m, 19 años, delgada, de piel morena clara, ojos grandes y unos labios carnosos que en color rojo se hacen notar, se veía muy bien, tenía puesto un vestido entallado sin mangas de color gris donde se veían muy apetecibles sus senos copa b con su escote tan sexy que llegaba poco debajo de ellos, llegaba a medio muslo con una abertura de lado muy sexy que con tacones negros resaltaban sus curvas además de unas piernas muy torneadas beneficio de ir al gym, acompañada de una bolsa plateada muy llamatica, solo la vi y sentí como se me estaba parando pero trate de disimular ya que yo estaba vestido en pantalón de mezclilla y playera negra, descalzo.

    Luz: Por qué no te has cambiado? No piensas ir conmigo?

    Esteban: Lo olvidé y la verdad no tengo ganas de salir, últimamente he tenido mucho trabajo en la universidad y necesito un respiro

    Luz: Vamos, por favor… siii?

    Esteban: No lo sé, preferiría estar aquí

    Luz: Ya les dije a todos que iba a ir por ti, no habrá alguna manera para convencerte?

    Esteban: No se… que propones?

    En eso se acerca a mí muy provocativamente, yo no sabía qué hacer, inconscientemente caminaba hacia atrás hasta que estaban en mi cuarto, en eso ella hace que entre y se pone en el marco de la puerta haciendo un gesto de “no vas a salir de aquí”, yo solo tropecé cayéndome de espaldas a la cama mientras veía como me miraba con cara de “a ver cuánto aguantas”, estaba muy nervioso pero sabía su juego, entonces veremos quien aguanta más, lentamente se acerca su dedo índice a su boca y lo lame muy lentamente, después lo baja tocándose el cuello bajando por su pecho hasta a la altura del ombligo.

    Me mira directamente a los ojos y con ayuda de sus manos baja un poco más su vestido haciendo que sus senos se vean más apetecibles, mas redondos, como si se salieran del vestido, para esto yo ya estaba calentándome pero hacia lo posible para disimular, enseguida se recarga en el marco de la puesta y muy sensualmente comienza a deslizarse muy lentamente hasta llegar al suelo con una pierna en el piso y la otra sostenida arriba en la puerta, esa pose me prendió mucho y a pesar que tratara de disimular solo sentía una presión terrible por debajo del pantalón.

    Pienso que ella también se dio cuenta por que empezó a gatear muy sexy hacia conmigo sin dejar de verme, si así era sexy en la puerta caminando se veía aún más, no podía dejar de mirar como sus senos se balanceaban esperando ver algo mas pero ese escote cubría lo justo, en eso llega y se sienta entre mis piernas y con sus dedos empieza a subir por mis piernas provocándome un escalofrío, fue entonces que dijo “cómo voy? Aun sin convencerte?” a lo que yo respondo “Aun no, pero vas muy bien, ya estoy cambiando de opinión”.

    Fue entonces cuando toma la hebilla del pantalón, lo desabrocha, abriendo el cierre del pantalón, se me notaba un bulto que estaba a punto de reventar el bóxer, ella al ver cuál ha sido mi reacción con sus encantos aun me hace sufrir más amasando mi pene por encima del bóxer, yo trato de pensar en otras cosas, solo se levanta del suelo, se pone de pie, pone su tacón en mi bulto, empieza a presionarlo, moviéndolo de un lado a otro, eso hace que aún se ponga más duro, me quiero levantar de la cama pero con su mismo pie me lo pone en abdomen y al mismo tiempo con su dedo me dice que no.

    Acto seguido camina de nuevo a la puerta y sale del cuarto, en eso pensé en darme por vencido aunque estaba tan caliente para así como así olvidarme de todo, quería su cuerpo y lo quería ya!, fue cuando se ve una mano moviéndose lentamente en la puerta, otra mano acariciando el otro brazo, después sale un pie seguido de una pierna que se eleva en el aire notándose la pantorrilla marcada por esas horas de ejercicio, unos muslos firmes y tersos, pasa su mano encima de la pierna haciendo que se me erice la piel de solo verla, enseguida se oculta esa pierna, espero sentado impaciente por lo que pasará después, que otras cosas hará?

    Enseguida aparece ella diciéndome “cierra los ojos” a lo que los cerré y sentí algo que tocaba mi cara, su respiración, como acercaba sus labios sin besarme a los míos, trate de acercarme para besarla pero ella se retiró, de nuevo se acerca dirigiéndose por mi cuello con dirección a mi oreja mordiéndome el lóbulo gimiendo muy sutilmente, se retira lentamente, siento en mi cara sus caricias con la punta de los dedos que tocan mi mejilla izquierda pasando a la derecha para después meterme su dedo medio en mi boca a lo que yo lo saboreo notando un sabor en particular, inconscientemente sonrío, aun con los ojos cerrados siento como pone su pie encima de mi bulto sin presionarlo demasiado, toma mi mano haciendo que toque sus dedos de los pies, suba lentamente por su pierna, siento su chamorro bien formado.

    Subo un poco más por su rodilla tocando toda la palma de mi mano subiendo más y más, noto como su respiración se oye un poco agitada por lo que no me apresuro a subir, siento el borde del vestido pero aún sigo subiendo poco a poco, en eso ella me pisa presionando más mi bulto retirándose, dejándome con la mano extendida, de pronto siento algo en la cara, con mi mano la tomo para saber que es, abro los ojos observando que es una tanga de color negra, de encaje, húmeda, la huelo embriagándome con su aroma de femineidad tan dulce, tan exquisito, me enloquece, por lo que me termino de quitar el pantalón y me quito la camisa.

    Voy a la sala y la veo a ella recostada en el sofá con el vestido levantado, las piernas abiertas sosteniéndose la de la izquierda en el borde de la espalda y la otra pisando el suelo, me mira con sus ojos llenos de lujuria por un breve instante dando un mensaje “aún hay más”, con sus dos manos empieza a amasar por encima del vestido ese par de senos tan deliciosos, en eso me acerco en dirección a sus labios pero antes de tocarlos con los míos me desvío dando un beso en el cuello, solo se escucha como gime una vez mas muy sutil cerrando sus ojos.

    Me retiro un poco de ella, perdiéndome de su vista, aprovecho para tomar de una silla un suéter que dejé, me acerco nuevamente a ella diciéndole al oído “tranquila, déjate llevar”, ella al igual que yo estaba muy caliente pero ninguno de los dos quería aceptar que había perdido sin antes dar batalla, le tome su cabeza, pase por debajo el suéter vendándole los ojos, ella quiso quitárselo pero le dije, “no se vale, es trampa” a lo que dejo de hacer algún movimiento, solo veía como su respiración estaba muy agitada, note un cierre al lado del vestido, debajo de su brazo.

    Ahora me tocaba hacerla sufrir un rato entonces seguí dando besos en su cuello pasando de su oído muy lentamente bajando por el cuello hasta su pecho, mientras besaba alrededor de su escote con mis manos bajaba ese cierre lentamente para que no se diera cuenta, me levante, jale el vestido hacia abajo y ella solo se movía para que saliera más fácil, cuando salió por completo pude admirar ese hermoso cuerpo que parecía esculpido por los dioses, un hermoso par de senos con el pezón de color ligeramente más obscuro, muy duro, un abdomen plano con un piercing muy sexy en el en forma de esfera de metal sujeto a una argolla, una vagina completamente depilada, con sus labios ligeramente abiertos, muy finos con un poco de brillo señal que al igual que yo estaba muy excitada y con el panorama aun en tacones hacían una figura más estilizada en ella.

    En esos momentos quería hacerla mía pero eso no tenía nada de divertido, me acerque a su oído y le dije “no te muevas”, ella solo asintió con la cabeza, mientras fui rápidamente a mi cuarto y en la mesa de noche que estaba al lado de mi cama tome un lubricante de frio/calor que había comprado para en estas ocasiones además de un condón y mi celular que estaba por encima, no tardé ni 5 segundos cuando ya estaba otra vez a su lado, me acerque a su oído y le dije:

    Esteban: Tócate, me gusta ver como lo haces

    Luz: Por qué tu no me tocas?

    Esteban: Me gusta ver cómo te tocas, hazlo

    Luz: Ok

    Esteban: Te voy a dar una ayudadita para calentarte más

    Luz: Mas? Si ya no aguan…

    Fue cuando tome un poco de lubricante, lo unte en sus labios, en especial en su clítoris además en sus pezones, ella solo gimió un poco haciéndome saber que le gustó mi iniciativa, le di un beso en los labios mientras que con mi otra mano pellizcaba un poco el pezón derecho, ella solo se arqueó, soltó un pequeño grito de placer.

    Me retiré, puse mi celular en video en un mueble enfocándola en dirección de sus piernas a su rostro que con el suéter solo se veía de la nariz para abajo, me puse en otro sillón, veía como amasaba primero sus senos primero abarcando con sus manos lo que podía apretando levemente mientras yo ya me había bajado el bóxer comenzando a tomar mi pene con la mano dando movimientos lentos de arriba hacia abajo, después ella empezó a subir el ritmo, con una mano la fue deslizando a la entrada de su vagina, con un dedo hacia movimientos circulares alrededor de su clítoris, su respiración se oía muy agitada.

    Yo trataba de masturbarme despacio porque quería apreciar el espectáculo pero ella si lo hacía muy rápido, me levante de mi lugar poniendo mi cabeza entre ese grandioso par de piernas deteniendo sus manos para llevarlas nuevamente a sus senos mientras yo jugaba con mi lengua en sus labios, chupándolos, moviendo rápido la lengua encima de su clítoris, introduciendo de vez en cuando mi legua o uno de mis dedos comenzando a gemir más y más, antes de que llegara al orgasmo me separé de ese maravilloso manjar, puse su mano en mi pene que estaba cerca de su boca.

    Ella se sienta en el sillón y me empieza a lamer el tronco del pene, primero de un lado, después del otro, bajando con su lengua a mis testículos, metiéndoselos a la boca llevándome al cielo, los saca, sigue jugando con su lengua pero ahora en la cabeza del pene haciendo círculos sin meterlo a la boca, sabia como excitarme, presionando un poco para que después con la lengua subir y bajar, no pude más y agarre su cabello en cola de caballo acercando su boca para que me la mamara hasta el fondo, cada vez que lo hacía notaba como estaba su cara roja de tan excitada que estaba con una lujuria la cual no necesitaba ver sus ojos para darse cuenta que lo estaba disfrutando, la levante e hice que se pusiera sus brazos en el respaldo del sillón con las piernas bien abiertas para que me mostrara bien sus nalgas, le di una nalgada primero normal, ella solo grito un poco, después una más fuerte oyendo como gemía.

    Le abrí con mis manos sus nalgas, para hacerle un delicioso beso en el ano a lo que ella solo gimió en señal de aprobación, le dediqué tiempo en saborear esa zona metiendo y sacando mi lengua en el mientras que con una mano libre seguía masturbándola, pasando de arriba hacia abajo para beber su excitación.

    En eso suena su teléfono y nos saca de concentración, ella trata de ignorar esa llamada pero al parecer es muy insistente así que toma su bolsa sacando su celular contestando algo enojada pero a la vez excitada, jadeando y sin ganas de hacer platica.

    Luz: Bueno

    Karen: Bueno!

    Luz: Que paso?

    Karen: Como que paso? Nos dijiste que en un rato ibas a venir y ya paso un buen, vas a venir o qué?

    Del otro lado del teléfono se escuchaba que el sonido de la música a todo volumen por lo que era difícil hablar por teléfono, en eso pensé “estoy muy caliente para esperar “fue cuando fui metiéndosela y aunque yo quería metérsela lento por lo excitados que estábamos entro toda.

    Luz: Ahhh

    Karen: eh?

    Luz: Espérame un pocoo…

    Karen: No te escucho, que dijiste?

    Luz: Esperaaa… es… toy… o… cupadaaa…

    Karen: que???

    Luz: Es… toy… o… cupadaaa…

    Karen: Que si estoy enojada, obvio we, no mams, me haces esperar como pendeja mientras tu…

    Y así estaba hablando Karen con luz de sus cosas y chismeándole acerca de sus amigas mientras yo estaba penetrándola, a pesar de que me decía en voz baja “ahora no” con su cuerpo me decía “cógeme duro “así que dejo el altavoz en el teléfono al lado del sillón mientras estábamos cogiendo cada vez más y más fuerte, llegó un momento que no nos importó que nos escuchara, incluso hasta nos dio más morbo que ella se diera cuenta así que Luz ya gemía sin contenerse, de vez en cuando le decía “ajaaa” o un “ok” pero con el ruido que tenía en la fiesta no escuchaba muy bien lo que nosotros hacíamos, después de un rato solo se escucho

    Karen: Bueno wey, no te tardes tanto, que quiero andar de zorra hoy y quiero que me ayudes a vengarme de Carlos (su novio) por ponerme los cuernos, ok perrita?

    Luz: Oook, Al raaatooo… te… llamooo…

    Justo en eso tuvimos un orgasmo tan fuerte ella que empezó ella a temblar, yo la sujete de su cintura levantado su cadera por lo que solo se veía como se movían sus piernas temblando mientras que yo le la metía lo más profundo posible, sintiendo como me presionaba con su vagina mi pene haciendo que mi corrida fuera más placentera, nos dejamos caer en el sillón abrazados un rato, abrazados le di un dulce beso en la boca y ella me dijo

    Luz: No sé cómo lo haces, pero me vuelves loca

    Esteban: Tú no te quedas atrás, no hay nadie más sexy que tu

    Luz: Obvio, soy tu perrita sexy

    Esteban: Si, mi perrita sexy jejeje

    Luz: Vistee rápido, porque tenemos que ir a la fiesta

    Esteban: Esta bien, me ganaste

    Luz: Ya lo sabía, yo siempre gano bebe

    Dándome un beso en los labios y mordiéndome sabe que tiene poder sobre mi, pero antes de que se levantara le chupo un pezón.

    Luz: Ay… aun andas caliente verdad?

    Esteban: Yo siempre

    Luz: Ok, ya vístete

    Se levanta y le alcanzo a dar una nalgada a lo que se voltea para guiñarme el ojo además de mandarme un beso.

    Bueno, espero que les haya gustado mi historia, me gustaría saber sus comentarios y en que pudiera mejorar, esta historia es 100% real, si quieren que mande que paso después háganmelo saber, muchas gracias.

  • Una tarde de verano en la terraza

    Una tarde de verano en la terraza

    Estaba descansando en la terraza de mi casa en una calurosa tarde de verano, mientras mi esposa se preparaba un trago en la cocina y Erick terminaba de limpiar las hojas que había en la piscina. Erick era, por decirlo de alguna manera, mi asistente personal, me ayudaba en algunas cosas de mi trabajo y también con los comprados y el mantenimiento de la casa. Era un muchacho joven, unos 20 años, alto, un tanto delgado, pero atlético. Había recibido la indicación de limpiar la piscina en traje de baño, usaba un bañador bastante corto y ajustado que no nos dejaba nada a la imaginación, sus nalgas grandes y redondas resaltaban con el bañador, pero resaltaba aún más su paquete, que nos excitaba por igual a mi y a mi esposa.

    Mi esposa llegó a la terraza con tres tragos en las manos, decidimos esperar que Erick terminara con la piscina para que nos acompañara. Al llegar le ofrecimos el trago para refrescarse ya que transpiraba mucho. A Camila le gusta coquetear, me atrevería a decir que lo hace a propósito todo el tiempo, y disfruta enseñarnos su hermosa cola y sus hermosas piernas a Erick y a mi.

    Camila fue a la cocina por más tragos y al regresar, vestía únicamente un diminuto traje de baño, el que cubría solamente sus pezones y su coño. «Hace un poco de calor» nos dijo. Erick no pudo disimular la erección que le provocó ver a mi esposa casi desnuda, a pesar de no ser la primera vez que la veía con tan poca ropa encima. «Al parecer te ha gustado lo que vez» le dijo en tono burlón a Erick. «No me gusta señora, me encanta verla así, usted lo sabe de sobra». Camila se acercó a Erick, le dio un beso tierno en la boca y apretó su cara entre sus enormes tetas. El joven se excita aún más, pero sabe que no puede siquiera tocar a Camila, lo tiene prohibido.

    Lo único que Erick puede tocar a su antojo es mi verga, puede hacer con ella lo que quiera y cuando quiera. Camila comenzó a besarme apasionadamente, se sentó sobre mi dejando frente a mi cara esas tetas enormes que tanto disfruto comer, yo intentaba en vano meter en mi boca cada teta pero era imposible por su gran tamaño, mientras, ella movía sus caderas en un vaivén de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás, Erick masturbaba su enorme verga disfrutando la escena. Al verlo, Camila le ordenó dejar de masturbarse y que comenzara a mamar mi verga que ya se notaba con cierta humedad.

    Ni bien había terminado de recibir la orden ya tenía la mitad de mi verga en su boca y jugaba con su lengua en la punta de mi glande, sin duda disfrutaba de hacerme sexo oral. Camila se paró detrás de mi y apretó contra su pecho mi espalda a la vez que besaba mi cuello, cosa que me excitaba aún más, acariciaba con sus manos mi pecho y mi abdomen. Después de un rato, se agachó junto a Erick y comenzaron a compartir mi verga, mientras una mamaba mi verga, el otro me chupaba y acariciaba los huevos pasando de vez en cuando sus manos por mis nalgas indicando que querían acariciar y jugar con mi culo.

    Erick ya se notaba bastante emocionado, respiraba agitado y cada vez que podía intentaba besar la boca de Camila, pero esta no se lo permitía, lo tenía prohibido.

    Camila toma a Erick de la mano y lo acuesta en el sillón para mamarle la verga, ella disfruta cada centímetro de esa verga larga y gorda, aprieta sus huevos con una mano mientras con la otra lo masturba. Yo, mientras tanto, me masturbo viendo gozar a mi esposa con semejante verga en la boca. Me acerco a la pareja y comienzo a acariciar el cabello de Erick mientras le acercó mi verga a su boca para que devuelva un poco de lo que está recibiendo.

    Comienzo a calentarme y poco a poco me voy animando, me siento en el pecho de Erick para penetrar su boca mientras me sujeta por las nalgas, acariciándolas y buscando meter su dedo en mi culo, lo que me calienta aún más. Mi esposa me pregunta si puede disfrutar de la rica verga de Erick en su coño, lo cual apruebo y sin mayor demora se acomoda sobre el objeto del deseo y comienza a disfrutarlo casi saltando sobre él, sus enormes tetas rebotan de una forma espectacular mientras el joven las busca para meterlas en su boca. Me alejo y comienzo a masturbarme con la escena.

    Inesperadamente, aparece Alicia sin avisar mientras mi mujer goza al muchacho, se queda asombrada de ver a su jefa en tal situación y tan animada. Me doy cuenta de que está ahí y la invito a acompañarnos, se niega pero la sujeto de su brazo y la obligo a desnudarse, le abro sus piernas y deslizo mi lengua en su peludo coño, tiene un olor a excitación, a sudor y a orines, me gusta y me hace lamerlo con mayor intensidad, se nota que lo está disfrutando por su respiración, es más agitada que al principio. La obligo a ponerse en cuatro para acariciar su culo con mis dedos, lo lubrico muy bien, ya parece listo, lo acaricio rozando mi glande en su culo, la penetro en un sólo intento, sin contemplación, un grito de dolor se escucha y se aplaca poco a poco mientras meto y saco mi verga de su culo.

    Camila se da cuenta de la imprudencia de Alicia de aparecer sin avisar, se acerca y le tira el cabello hacia atrás dándole, al mismo tiempo, una cachetada como castigo. Esto parece excitar a Alicia y siento como se contrae su culo y su cuerpo comienza a temblar, gemidos salen de su boca y su entrepierna se vuelve más húmeda. Alicia tuvo un orgasmo con el castigo de Camila, al parecer disfruta mucho ser castigada. Ambas mujeres se quedan juntas, disfrutándose la una a la otra, besándose, acariciándose.

    Llamo a Erick para que chupe mi verga de nuevo, está vez lame desde mi glande hasta mi culo quedándose un rato jugando con él, mete su lengua y esto me pone a mil, lubrica con su saliva un dedo y lo introduce en mi culo mientras se mete toda mi verga en la boca «que delicia lo que me haces» exclamo muy excitado. Recuesto a Erick en el piso y me acomodo sobre el para mamarnos la verga el uno al otro, su verga es de gran tamaño, tanto que la meto en mi boca con dificultad.

    Me doy cuenta que Camila está sentada sobre la cara de Alicia forzándola para que le haga sexo oral, verla así nos excita mucho y nos acercamos a ellas, Erick procede a comerse el delicioso y húmedo coño de Alicia mientras yo me dispongo a gozar del culo de Erick. Estoy muy excitado y mi penetración se torna más rápida y agitada mientras busco la verga de Erick para masturbarlo, siento que voy a llenarle el culo con mi leche, comienzo a gemir y a inundar el vientre de Erick, al terminar busco ansioso su verga para mamarla y hacerlo acabar en mi boca, es tanto lo que eyacula que no puedo tragarlo todo de una vez, buena parte escurre por mis labios, Camila me busca para lamer mi cara y compartir el semen de Erick. Nos acostamos todos en la cama de la terraza hasta quedarnos dormidos.

  • Mi vecino fue el único ganador del SB

    Mi vecino fue el único ganador del SB

    ¡¡¡Esta pandemia nos trae locos y haciendo locuras!!! Les cuento por si ya se les olvidó parte de mí: soy Alexa, mexicana ya de 26 añitos y mi master en contabilidad está pausada por el momento. Soy morenita clara, cabello largo negro, tengo unos senos no muy grandes, pero si duritos apetecibles en su lugar, acinturada, vientre planito rico sexy todavía y lo que más me gusta y me chulean son las nalgas y las piernas, estoy culona jeje, más ahora que subí un par de kilitos. Soy atractiva, me aseguro de hacerme notar a donde llegó, muchas veces, aunque no quiera también, además que mi 1.75 de altura más unos lindos tacones pues ayuda mucho, ya saben con toda esta locura no se puede hacer gran cosa que digamos, pero me encanta coquetear.

    Hace poco tiempo llegó a vivir en la privada donde vivo una familia de tres. Una pareja joven y su hijo, un chico de 25 años un año más chico que yo, regios para no variar, de nombre Alejandro, Alex mi tocayo jeje.

    Cuando me enteré que tenía nuevos vecinos, no sabía si por largo tiempo o vecinos vacacionales, decidí darles la bienvenida y saludarlos cuando estaban metiendo sus cosas. Me presenté como su vecina de al lado Alexita, ese día yo caminaba de mi casa a la alberca, traía un microbikini nuevo rojo y un pareo casi transparente que causa sensación y malestar con los vecinos y ellos amablemente me ofrecieron su casa temporal ya que hacen home office y que mejor que en Quintana Roo. Les conté que soy contadora, que vivo sola, y shalala. Desde entonces tuve un acercamiento especial con Alex. Me contó que tenía un hermano y una hermana, pero que estaban casados y que él aún vivía con sus papás y que por nada del mundo se perdería la oportunidad de vivir en Playa del Carmen.

    Los días transcurrían y él parecía interesarse mucho en mí, más de una ocasión nos encontramos en la alberca, nos salíamos a la playa a Xpuhá, tomábamos algo, salíamos con algunos de mis amigos y nos íbamos relajando. No pasó mucho y caray nos fuimos abriendo a nuestras respectivas relaciones en épocas de pandemia. Él tenía o tuvo una novia de familia muy conservadora, buena muchacha, adinerada, educada, pero no cogían, aún después de un año de andar puf, ella seguía con la idea de guardarse hasta que se casaran como buena milenial.

    Él me decía que yo le gustaba mucho, que mi novio era un idiota, que él ya se hubiera casado conmigo, muy tierno él de verdad. Yo le dejé claro mi idea de los novios, de parejas, de amantes y creo que lo entendió muy a su manera. Cierta ocasión en una noche de Netflix, estando tirados en mi puf, se me aventó a los besos mientras platicábamos jeje.

    Yo lo avente y le dije “No wey! tengo novio o algo así, no la cagues carajo no te equivoques” y él me contestó “Pero no está viéndote, y me gustas mucho”. Volvió a besarme, pero esta vez me sujetó de la cintura. El tipo no es muy muy muy guapo, pero tampoco está mal, es más alto que yo, marcado del abdomen con una sonrisa espectacular que derrite a cualquiera y pues yo solo me dejé llevar por el momento.

    Estuvimos fajando un buen rato, y él se daba un agasajo sobándome el culo por encima de mi short hasta que se le ocurrió subir una mano a mis tetas. Cuando no sintió el bra y sintió mis tetas duritas perdió hasta el aliento, y a partir de entonces metió ambas manos debajo de mi holgada sudadera para amasar mis senos bamboleantes. Cuando sentí que quería liberar el botón de mi short fue cuando lo detuve y le dije “Es hora de irte Alex”, sin quitarle mis ojitos de borreguita a medio morir de encima.

    Esa hazaña la intentó repetir en otra ocasión, pero no se dio tan natural, se sentía como presionado, como obligado. Todos los vecinos saben que vivo sola, claro saben que de pronto tengo visitas, pero no los expongo ni los presento, aunque luego nos escuchen por ruidosos, no quería darles de qué hablar al dejarlo entrar a mi casa tan seguido estando yo sola. Pero como él insistía le dije que lo pensaría, que esto se tiene que dar para disfrutarlo así que teníamos que planearlo para que todo saliera bien.

    Pasó una semana y honestamente yo me había quedado con las ganas. Solo imaginaba volver a sentir sus hábiles manos masajeándome las tetas y el culo. Pero el trabajo capacitando a mis nuevos en la oficina y la visita inesperada de mi ex profe, me estaban echando a perder todo.

    Ya Héctor mi ex profe había notado a mi vecinito que tenía un trato especial con él ahí en el fraccionamiento me preguntó quién era. Le dije que era hijo de mis vecinos de al lado, un chico muy agradable, respetuoso además de guapo y bien parecido, se lo dije sonriendo pícaramente.

    Con el pasar de los días coincidíamos muy frecuentemente viviendo al lado, nos veíamos salir, o pasar a la alberca, etc. Para mi fortuna por así decirlo se habían caído bien, o al menos eso se veía. Se saludaban amablemente incluso demasiado y hasta hablaban de fútbol americano acaloradamente.

    Yo estaba en ansias locas de probar a mi vecinito y la ocasión no tardó en presentarse. Y por qué no en la tarde del Super Bowl! Llegó el domingo por fin y decidimos verlo por FOX. Los vecinos nos invitaron a su casa rentada, sacaron al jardín una pantalla enorme que tenían y prendieron el asador, todo listo para el gran partido. Yo accedí ya que los vi muy entusiasmados. Así que ahí estábamos los 5 listos para ver el dichoso juego.

    Ya se imaginarán lo que pasó por mi cabeza y todo lo que hice desde la mañana; baño tranquilito, depilación completita que, aunque ya estaba Héctor ya estaba completamente depilada, me puse una mini tanga naranja que apenas y me tapaba el pubis que tenía guardada para algo especial, me puse una minifalda de mezclilla y una blusita de tirantes naranja sin bra, perfume ligerito a cítricos y cabello suelto.

    Con el pasar del tiempo hasta que dieron las 5 que ya nos iríamos con los vecinos y vería a Alex me entusiasmé mucho, y le dije como desinteresada:

    -Creo ya es hora del juego amorcito así que ya vámonos para no hacerlos esperar.

    Alex ya estaría ahí. Procuré arreglarme para él, de la forma que yo me había dado cuenta que él me veía y observaba más para reavivarle las ganas, pero no tanto para que Héctor sospechara.

    Llegamos a su puerta con suficiente cerveza como para seis partidos.

    -Hola familia, ya listos para el juego, ¡falta una hora tiempo suficiente para comer antes del juego, Salud! -¡Empezaron a abrir cervezas y tequila!

    Yo solo atiné a decir un tímido…

    -Hola -y clavé mi mirada en mi anfitrión Alex.

    -¿Bueno, y de comer que hay? -Me preguntó Alex- Chorizo o chistorra depende de ti y de mi antojo -ambos reímos descaradamente.

    Empecé a acomodar la mesa y Alex me ayudo tontamente ya que estaba más metido en mi blusa que en lo que estaba haciendo.

    Me metí a la cocina y Alex me siguió, cuando estuvimos solos intercambiamos miradas de complicidad, Héctor me gritó que llevará agua también. Yo le grité que sí, que la llevaría.

    Alex me estaba apretando una nalga por encima de la mini, nos dimos un riquísimo beso francés bien rico y largo.

    -Me encanta como te ves linda.

    Tomé la jarra con agua y cinco vasos y regresamos. Héctor y sus papás de Alex estaban en la mesa y nosotros nos sentamos atrás.

    -Pueden ver bien desde ahí? -Preguntó mi ex profe

    -Perfectamente -Contestó Alex sin siquiera ver la pantalla

    En eso sonó el timbre.

    -Quien será? -Era de la administración que debían de mover el auto mal estacionado, Alex salió a moverlo y salí a acompañarlo.

    En cuanto Alex abrió el auto yo me subí del otro lado y se dirigió al lugar correcto dando toda la vuelta, en cuanto se estacionó sabía que continuaríamos lo que empezamos. Nos abrazamos y nos besamos ansiosamente.

    Esta vez Alex subió la mini y me sobaba las nalgas, sintiendo mi piel. Pasaba por mi cadera, bajaba a mis piernas y yo con la falda remangada hasta la cintura sentí sus manos entrar bajo mi tanguita.

    Excitada como estaba me baje los tirantes y mis tetas salieron por sí solas. Mis chichis quedaron al aire y Alex de inmediato se fue sobre ellas dando mordisquitos en los pezones, les propinó una terapia, besos y lengüetazos con ambas manos y con su boca. Yo me contoneaba del placer al sentir sus hábiles manos recorriendo todo mi cuerpo. Mis pezones se pusieron durísimos y yo toqué su pito por encima del short. El tiempo pasó rapidísimo y teníamos que regresar. Él abrió la puerta y yo me metí rápidamente al baño para acomodarme la tanga empapada, la falda, la blusita. Cuando salí del baño pasé a la cocina por servilletas, ya todos estaban disfrutando el juego.

    Estaban los comentaristas parloteando cuando mi ex profe me pidió que le trajera hielo de la casa para sus cervezas. Mi reacción fue inmediata:

    -Alex me ayudas??? para traer todo junto.

    -Yo voy contigo -respondió Alex atinadamente levantándose casi de un brinco detrás de mí.

    Y mientras entrabamos a mi casa, Alex se puso detrás de mí y me restregó su paquete que lo sentía casi directo en mi culo, y tomó mis tetas con viveza.

    Yo me mordía los labios para no gemir cuando empezó a chuparme el cuello y pasó su lengua por debajo de mi nuca.

    Pero no podíamos tardar sin levantar sospechas. Regresamos y mi ex profe estaba como ido, viendo el juego con los papás de Alex. Como al principio Héctor estaba frente a la pantalla sin perder detalle, Alex y yo nos sentamos en las sillas detrás de ellos.

    Mientras veían el partido y aprovechando que todos nos daban la espalda desde la mesa opté por sobarle a mi anfitrión personal la entrepierna, él a su vez, contraatacó posando una mano en mi pierna, subiendo, subiendo hasta llegar a mi panochita. Y haciendo de lado mi microtanga que no tapaba en ese momento ya nada, hundió dos dedos en mí ya para entonces, empapada y palpitante vagina.

    Ellos hablaban y discutían el desarrollo del partido como si nada. Alex aguantando el suplicio en silencio y ellos totalmente ignorantes del show que pasaba atrás de ellos.

    Yo apretaba mis piernas aprisionando la mano invasora, con la falda otra vez hasta arriba.

    Estábamos en pleno manoseo cuando mi Héctor pidió más botana:

    -Cielo, podrías traer el paketaxo?

    -Bueno, espérame un momento -le contesté

    Cuando me levanté para ir a mi casa, noté que mi falda estaba muy arriba, y aprovechando que mi todos estaban súper atentos al juego y no voltearon, no la bajé. La dejé, así como estaba, subida apenas tapando la mitad de mi flamante trasero. Caminé lenta y sensualmente, como modelo en pasarela, Alex veía mis carnosas nalgas. El espectáculo que le estaba dando a mi vecino era incomparable, era muy buena oportunidad como para desaprovecharla, y él pensó rápidamente en algo.

    -Oye Alejandra, tienes agua mineral -Preguntó inocentemente.

    -Si tengo en la cocina, ven por ella -le contesté

    Se levantó y sin prisa vino hasta donde estaba yo. Nadie nos ponía atención. Mi cómplice y yo sabíamos bien qué hacer. Yo me recargue contra la pared y él se arrodilló frente a mí, subió mi faldita e hizo mi tanguita mojada de lado.

    Lo que siguió me hizo gozar a tal grado que se me nubló la visión.

    Tomó mis muslos con sus grandes y fuertes manos y con su lengua separó mis labios vaginales para luego hacerme perder la razón. Su lengua iba de arriba a abajo, de un lado a otro y después en círculos. Cuando tocó mi clítoris yo sentí que gritaba, y para evitarlo lo único que pude hacer fue tomar un trapo de mi cocina y morderlo con todas mis fuerzas, logrando apenas ahogar los leves gemidos que no pude contener. Las piernas me temblaban y ante la morbosa situación de serle infiel a mi novio o amante o no sabemos que es de mi casi en sus narices y en la de los papás de Alex, no aguante más y estalle en un orgasmo tal que las contracciones me hicieron ponerme casi de rodillas.

    Alex se levantó y regresó a ponerse al tanto del partido.

    Yo seguía en mi casa, sentada en el piso con los ojos cerrados. Mis pantaletas estaban empapadas y también mis piernas mojadas. Tomé unas servilletas y me las pase como pude, me arregle la ropa y regresé con la botana con una sonrisita traviesa.

    Pobre de Alex, yo ya había tenido mi recompensa, pero él seguía al rojo vivo y las manos le temblaban de las ganas. Y para colmo su equipo iba perdiendo. Héctor jactándose de la ya evidente victoria hacía más miserable su situación.

    Momentos después le hice señas con los ojos de que fuera al baño. Estaba totalmente decidida a no dejarlo a medias.

    -Fue mucha cerveza, voy al baño.

    Alex abrió y cerró la puerta del baño y me espero afuera. Yo me dirigí a Héctor y le dije:

    -Amor, voy rápido a la casa a buscar mi sudadera, me dio frio.

    -Si ok, no hay problema.

    Salí a la casa donde Alex ya me esperaba en mi puerta, entramos y le bajé los shorts hasta abajo, reí coquetamente y cuando bajé la mirada pude ver su pitote erecto, rojo ya de la excitación.

    Me senté en el sillón y lo jalé hacia mí. Tomando con ambas manos sus nalgas, me tragué hasta donde pude su animal. Se la mamé a mi antojo, lamí sus bolas, lo masturbé con movimientos de mi manita y lo volví a tragar. Yo lo vi muy excitado y levantando la mirada le pregunté muy suavemente:

    -¿Me la quieres meter? -Esto con mis ojitos de borreguita cachonda

    -Sí… por favor -contestó con un hilo de voz

    Subí corriendo tome un condón y mi sudadera, antes de sentarme me quite mi tanga, me arrodillé en el piso, le puse el condón con mi boca enseñándole mis habilidades y al tiempo que levantaba mi minifalda me incliné sobre el sillón. El comprendió y se colocó detrás de mí. Cuando sentí su pito detrás de mí a todo su esplendor rozando mis nalgas, con una mano lo acerqué a la entrada de mi panochita completamente empapada y muy suavemente me la metió hasta el fondo.

    Comenzó el vaivén y mientras con una mano sobaba mis nalgas y mis piernas, con la otra alcanzó mi cabello de la cual ya me había puesto una liga para hacerme una cola. Me embestía cada vez con más fuerza bufando de placer, me tiraba del cabello rico, jarioso. A mí me pareció muy cachondo y cuando volví la cabeza vi un espejo que tengo en la sala, pude ver nuestras figuras reflejadas. El movimiento era exquisito y al verme en esa posición, totalmente de nalgas siendo penetrada, me volví a excitar.

    Alex me dijo “Ya no aguanto, pero no quiero terminar así, vamos a cambiar de posición”. Yo solo asentí con la cabeza y nos separamos. Él ahora se sentó en el sillón y me invitó a montarme. Lo hice y me ensarté en él, de frente. Yo subía y bajaba deliciosamente.

    El solo bajo mis tirantes para que mis niñas saltaran sobre él, alcanzó mis tetas, pasó su lengua repetidas veces por mis pezones completamente duros y recorrió el contorno de mis areolas. Estrujaba mis senos mientras con los movimientos de sus caderas revolvía su pito dentro de mí.

    Yo con ambas manos junté mis senos y los puse en su cara. Los beso y los lamió, después los chupo y encajando sus manos en mi abundante culo yo sentía que ya sería el final, así que apreté mis nalguitas, lo cabalgue más rápido yo sentía como palpitaba su animal dentro de mí y sentí ese shock eléctrico recorrer todo mi cuerpo mientras veía su carita como se transformaba en placer, dio la estocada final y quedándose muy quieto exhaló un profundo “ahh”, yo sentía su animal palpitar dentro de mí y como me hubiera encantado sentir sus jugos tibios inundando lo más profundo de mis entrañas.

    Nos quedamos un momentito así, unidos, yo encajada en él. Sin salirme me quite mi blusa y me puse solo mi sudadera, luego me quite de él poniéndome una tanga seca y el muy satisfecho se volvió a subir el short, me asegure de tirar el condón en los botes de afuera.

    Era momento de regresar, ahí estaban entretenidos con el juego, llegamos a los minutos finales del juego y todo mundo feliz, nosotros más todavía, mi sonrisa era innegable que había tenido un gran y rico orgasmo, para mi suerte ellos seguían en la pantalla.

    Así sin más, termino el juego y ellos acabaron con la cerveza y el tequila, era momento de despedirnos:

    -Alex gracias por todas las atenciones y más con Ale durante todo el juego, creo ni te dejamos disfrutarlo -El solo sonrió diciendo que no había problema, que lo había disfrutado muy a su manera.

    Llegando a casa y en el cuarto me quite solo la falda, vio en el suelo mi tanga y mi blusa. Fingí estar un poco adormilada y le pregunté cómo la había pasado:

    -Yo bien, perdió su equipito y como apostamos me debe un dinero Alex, ¿qué te parece?

    -Pues ni modo, desafortunado en el juego, afortunado en el amor, ¿o no? -Respondí

    Él no supo por qué dije eso y se desconcertó, pero no le dio más importancia y me dijo:

    -Bueno, al fin solitos mi vida.

    Lo que pasó después, ya les contaré todo lo que hicimos mientras Héctor estuvo aquí, espero sus comentarios para mejorar los relatos de mis vivencias.

  • Me hicieron cositas en el estacionamiento

    Me hicieron cositas en el estacionamiento

    Hola, hoy vengo a confesarles algo que me pasó hace tiempo que la verdad me ha dejado una experiencia inolvidable. Soy nueva en esto, pero les diré algo de mí, tengo 22 años, soy de 1.64 de estatura, soy de piel morena, no tengo el mejor trasero, pero si tengo unos lindos pechos algo grandecitos.

    Esto ya pasó hace unos meses cuando mi pareja en ese entonces me llama por teléfono después de medianoche para que nos veamos y como ya sabrán él estaba caliente, así que contesté el teléfono y me dice que vaya a su casa porque me extraña y me quiere ver. Entonces, yo por la hora le decía que no porque mis padres ya estaban dormidos y no quería hacerles ruido, pero era tanta la insistencia de él que me decidí, tomé las llaves del auto y fui para allá.

    Al llegar le mandé mensaje de que estaba afuera de su casa y de inmediato salió, me alegré de verlo y él de verme a mí, me besó y sentí su sabor amargo, pues traía aliento alcohólico porque estaba tomando cerveza como cada fin de semana. Primero platicamos en mi auto de cómo estábamos, pero él estaba necio de querer estar conmigo. Y yo siempre ponía un alto, pero como siempre no podía pararlo, pues ya estaba acostumbrada a que él me acariciara y me dijera cosas lindas cuando quería hacerme el amor.

    Entonces pues al paso de los minutos caí en su jugada, y me dejé llevar. Nos besamos por mucho tiempo y a mi me encantaba como era el conmigo, siempre me hizo sentir mujer deseada ya que me trataba con una delicadeza y a la vez una dureza que no podría explicárselas, pero sé que las mujeres me entenderán.

    Comenzó a besarme, después como era de esperar, inmediatamente siento como su mano comienza a acariciar mis pechos, primero uno, después el otro, poco a poco desabrochaba mis botones de la blusa y metía su mano, sentía como entraba entre mi bra, y tocaba mi pezón, luego después de estimularme el pecho izquierdo comenzaba con el derecho, de igual manera sus manos acariciándome hasta que mis pezones se empezaban a poner duros y sentía rico.

    Siempre lograba hacerme sentir bien, gemía suave porque no quería hacer mucho ruido, entonces el ya no se aguantaba y me dijo que más adelante de su casa había un estacionamiento que estaba oscuro y que casi nadie ronda por ahí, me dijo que condujera y fuéramos allá y sentí un escalofrío en mi cuerpo y acepte, también ya tenía ganas de seguir con las cosas que me hacía el, pero a la vez tenía miedo porque estábamos en la calle.

    Conduje hasta llegar y me dijo que me estacionara hasta el final del estacionamiento y llegué ahí y apague mi auto. Estaba todo muy oscuro, él se bajó y se pasó al asiento de atrás y yo también, me acosté en el asiento, cerramos las puertas y me empezó a besar, saco mis pechos de la blusa y me los chupo de una manera muy alocada, yo sentía que me volvía loca, tanto que no sentí cuando levanto mis piernas, subió mi pantalón junto con mi calzoncito y me tenía ya lista para hacer el amor.

    Entonces ahí es donde reaccioné, sentí miedo porque estábamos en la calle y pensaba que podría pasar la policía y le decía que no, y a él eso le gustaba más, yo estaba caliente y decía entre gemidos «Nooo, está mal» y solo sentí su pene entrar en mi, no pude contenerme, gemí al instante, el me empezó a dar sin detenerse y yo seguía diciéndole que no, hasta que me rendí, empecé a disfrutar de él, cerré mis ojos, sentía sus manos acariciando mis pechos, me deje hacer el amor en mi auto sin importarme nada, y él seguía y seguía…

    Pasaron unos diez minutos de disfrutarlo y seguir sintiendo como me la metía y metía hasta que reaccioné y le dije que mejor nos fuéramos a un hotel, que yo pagaba, pero por favor ya no quería estar en el estacionamiento. Me vio que estaba asustada y él accedió, nos cambiamos lo más rápido que pudimos y nos fuimos en mi auto al hotel.

    En el hotel terminamos lo que en el estacionamiento dejamos pendiente. Me dejó muy contenta, aunque ya no estoy con él fue lo más excitante que he hecho, en pocas palabras fue la noche más rica de mi vida.

  • Karen. Una puta madura (VII): Karen hace dos pajas a la vez

    Karen. Una puta madura (VII): Karen hace dos pajas a la vez

    Como ya dije en el capítulo VI de esta nuestra serie me había quedado encerrada en casa con mis dos hombres en plena pandemia. Nunca me había planteado a mis 46 años casarme con tal de ser una mujer independiente incluso absteniéndome de tener hijos pero el destino me había deparado que si no quería una taza ahora tenía dos. El problema era este que aquí describo al lector. La ventaja, que los amaba con locura.

    Ignoro si muchas mujeres entienden al común de los hombres. Muchas se mueren sin comprenderlos y es que ellos tienen un componente simiesco-primitivo de proporciones bíblicas. Un hombre sin nada que hacer y aburrido al final acaba siempre con la testosterona por las nubes. Es algo parecido a si sus cojones comenzaran a llenarse de leche tan solo para procrear. Un estilo al toro semental o al león de la sabana. Esto es realmente cierto.

    Si estaban juntos, me miraban las tetas con lascivia. Si estaban separados lo mismo. Procuraba tenerlos entretenidos con juegos de mesa, viendo películas o cocinando y eso que Enrique al ser Guardia Civil salía y entraba.

    Un día los vi demasiado ansiosos y les propuse un juego para que se aliviaran.

    -A ver chicos, que os veo un poco salidos.

    Me miraron fingiendo cara de no entender. Como dos bobos.

    -No, no me miréis así que no hacéis sino mirarme las tetas. Os voy a proponer un juego.

    El juego consistía en hacerles una paja. Aquel que aguantara más sin correrse acabaría corriéndose en mi boca.

    -Os parece bien?

    -Vale…

    Se sentaron en el sofá y me puse en frente de ellos. Ramón se puso erecto enseguida. Su negra polla estaba realmente cavernosa por lo que la dejé y me dediqué a ponérsela tiesa a Enrique cosa que enseguida conseguí.

    Me quité mi camiseta y les enseñé mis grandes tetas.

    -Queréis tocarlas, chicos.

    Se incorporaron y a los dos les dejé sobarlas todo lo que quisieron y más. Me estaban poniendo muy cachonda mis dos hombres.

    Cogí la negra polla de Ramón con la mano izquierda y la blanquita de Enrique con la derecha.

    -Ohhh… se me ha olvidado una cosa, chicos…

    Los dejé ahí sentados y aparecí con dos gomeros de pelo y un tarro de crema Nivea.

    -Qué vas a hacer? Me dijo Ramón.

    -Tu calla, negrito mío.

    Les puse las gomas en la base de los huevos de cada uno de forma que tanto sus vergas como cojones quedaran bien cogidos.

    -Vaya pollas, se les han puesto a mis chicos, ehhh?

    Efectivamente. Ambos rabos estaban más tiesos y venosos que nunca. Parecían sus venas iban a explotar sin remedio. El enorme río que discurría a lo largo de la polla de Ramón se puso más grande que nunca mientras que aquellas de Enrique estaban más azules que en otras ocasiones.

    -Joder, Karen… Qué ideas tienes, cariño! me dijo Enrique.

    -Os está gustando el concurso, ehhh?

    Gemían como dos lobos mirándome a la vez las tetas. De vez en cuando paraba y les dejaba me las sobasen a demanda.

    Se habían puesto terriblemente cachondos y yo más. Mi coño estaba totalmente encharcado.

    Cuando acabaron de servirse de mis tetas cogí el tarro de crema y llené sus duros miembros de la misma mientras con mis manos subía y bajaba sus pieles. Manejar la de Enrique era más fácil puesto que no tenía frenillo pero Ramón gruñía tanto que parecía iba a perder el concurso. Sea lo que fuere, manejar los cerca de 20 centímetros de cada uno era realmente sencillo.

    -Qué tersos y suaves os va a dejar esta chica vuestros rabos, verdad? Os gusta, cariños?

    Ambas vergas ya habían soltado diminutas gotitas de líquido seminal señal inequívoca de que estaban muy excitados.

    Paré y pasé mis tetas por ambos miembros. Primero por el de Ramón que estaba a punto de irse y después por Enrique que estaba terriblemente excitado.

    Cuando la crema desaparecía de sus vergas volvía a llenarlas otra vez.

    Era en esos instantes cuando dejaba sus pollas al aire moviéndose entre estertores sin control alguno. Unté mis pezones con un poquito de esa crema y me cogí las tetas con las dos manos para que vieran eran de ellos.

    -Os gustan, verdad???

    -Qué bonitas, amor. Dijo Ramón.

    -Son tuyas, negrito mío. Y tuyas, Enrique le dije guiñándole un ojo.

    No podían más. Ramón resistía como podía pero Enrique parecía más entero. En realidad, mi misión era se corrieran los dos a la vez para dejar el concurso en tablas pero no sabía si lo iba a conseguir por lo que comencé a aplicar más presión en la polla de Enrique que ya jadeaba sin control. A Ramón ya lo tenía a punto.

    -Venga, chicos… que vosotros podéis. Y tu también, Enrique… Vamos, campeón…

    Efectivamente Ramón no pudo más y se corrió primero pero Enrique al verlo se vació 5 segundos después.

    Lanzaron 5 chorros de esperma a la vez blanco como la nieve y mezclándose con aquella cremita los había embadurnado.

    -Uhhh… mis chicos que ganas tenían… menos mal que estoy aquí para ellos, verdad??? Así, muy bien. Los dos a la vez…

    Me puse de pie y fui al baño a limpiarme las manos y me quité las bragas empapadas de mi. Aparecí con una toalla y sequé a mis campeones. Primero a Enrique y luego a Ramón.

    Estaban con sus vergas de lado sobre sus muslos a media erección. Como dos marionetas. Les quité los gomeros a los dos porque parecían incapaces de hacerlo.

    -Y ahora??? Os vais a quedar así toda la mañana???

    Me senté entre ellos y abrí mis piernas acariciando mi coño y comencé a masturbarme. La presencia de esos dos hombres recién orgasmados me tenía muy cachonda.

    -Me vais a dejar también en tablas, chicos? No os da pena vuestra mujercita se tenga que hacer un dedo para desahogarse??

    Era evidente les había invadido un gran sopor. Como bien he dicho en el encabezamiento de esta historia los hombres son como el león de la sabana o el toro semental, pero Enrique hizo de tripas corazón y comenzó a besarme la cara, pelo y pechos diciéndome cosas preciosas. Ramón también tomó la iniciativa y uno a izquierda otro a derecha comenzaron a tocarme y acariciarme mientras me masturbaba entre ellos con mi coño chorreando flujo.

    Me sentía como una diosa. Estaba rodeada de los brazos, manos, labios las bonitas palabras de mis dos hombres. Me tocaban el pelo, la nuca, las piernas y todas mis zonas erógenas a la vez. Sus vergas al cabo de 10 minutos estaban otra vez tiesas y firmes y al notarlo me corrí como una loca delante de ellos cosa que advirtieron. Fue algo fantástico.

    Aproveché la ocasión de que estaban otra vez cachondos como monos y me puse a 4 patas. No se quien fue el primero me penetró pero cuando lo hizo su verga entró en mi coño como una exhalación. Creo fue Enrique o quizá Ramón. No me acuerdo…

    Sea quien fuere se puso cada vez más tenso y se corrió en mi coño como un salvaje para luego entrar dentro de mi el siguiente y hacer lo mismo igualmente y en poco tiempo.

    Insisto, al estar a cuatro patas como una perra no supe quién era quién pero me corrí otra vez junto con ellos. Cuando el último se separó de mi solo pude observar a dos grandes hombres andar por el salón con sus vergas chorreando semen y flujo por todas partes. Yo estaba llena de esos hombres que no me dejaron hiciera nada en toda la mañana. Así las cosas, el sopor del placer había dominado todo mi cuerpo y me quedé traspuesta en el sofá. Mientras, ellos hablaban de algo que no acertaba a oír. Al final supe que era.

    Enrique se puso a cocinar y Ramón a hacer las habitaciones, baños, limpiar el polvo… etc. protestando porque siempre le tocaba lo peor. Enrique se reía sin parar.

    -Qué pichón!! Dijo…

    A eso de las dos de la tarde, Enrique me despertó con un beso. Ramón estaba ya a la mesa y los tres comimos con ganas.

    Me levanté para recoger la mesa pero Ramón no me dejó hacerlo.

    -Tranquila, Karen… que bastante haces por nosotros…

    No sé si lo dijo en lo referente al sexo o a todo en general pero me dio la sensación de que iba a ser muy feliz con ellos al menos a corto plazo y quizá a largo…

    Un día estaba con Ramón en casa y Enrique en el cuartel cuando me llamó mi sexólogo interesándose por mi. Le conté todo lo acaecido en esos días de encierro. Ramón estuvo a la conversación. No me importaba porque él era una parte de ella.

    Llegamos el profesional y yo a la conclusión de que éramos una pareja de tres y que a esos hombres les estaba dando lo que ellos nunca habían recibido y que se habían asociado el uno al otro para hacerme realmente feliz.

    Era cierto. Ni un solo comentario ni actitud fuera de tono por parte de ambos todo eran atenciones tanto en lo ordinario de la vida real como en el sexo. Así pasarían los días pero no imaginaba qué iba a ser lo siguiente. No obstante… siempre lo había barruntado y porque no decirlo… deseado.

    En el pueblo se había filtrado la noticia de que vivía con dos hombres. Y es que dentro de lo poco podíamos hacer durante la pandemia ellos me acompañaban a hacer la compra y siempre nos veían a los tres juntos. Tal fue el rumor que tuve que confesarle a Carmen, mi mejor amiga mi realidad actual.

    -Vaya, shica… qué zuerte tienes… ya me guardarás a alguno de ellos porque hace que no me echo un porvo…

    -Qué cosas tienes, Carmen…!!!

    -Unas tanto y otras tan poco… el otro día puse tan fuerte mi vibrador que dejé al pueblo sin luz… y tu crees que si el negrito…

    -Ohhh… qué atrevida eres… quieres que le diga algo algún día?

    -Bueno… no estaría de más… oye… que no te lo voy a quitar ehhh? Pero de vez en cuando no me vendría mal un apaño que ando muy ezcaza, shiquilla…!

    Carmen era de mi edad. Se había quedado viuda con un chico de 10 años y desde entonces no había conocido hombre alguno. Claro que en un pueblo de 300 habitantes las oportunidades eran escasas. Era una mujer que aún estaba en el mercado. De fuertes hechuras era parecida a mi pero no tan blanquita como yo. Además era culta e inteligente. Daba clases de Filosofía en la escuela del pueblo y tenía un buen culo y unas buenas tetas de madre.

    Natural de Jaén en según que expresiones le salía su acento andaluz.

    Además en sus ratos libres daba clases de flamenco. Cuando se ponía su justo traje de faralaes todos los hombres aplaudían su gracejo y la miraban con admiración y deseo.

    -Bueno… te corto, Karen que llama el repartidor del Amazon eze… dile al negrito que si quiere le doy unas clases de flamenco que se va a enterá…!!!

    Continuará…

  • Entré a su departamento y vi cómo le hacían el amor

    Entré a su departamento y vi cómo le hacían el amor

    Para el momento de mi experiencia vivida ella contaba con 25 años, tenía su pareja el cual prometía para ese momento ser el hombre que ella necesitaba, ya que al parecer; ella era feliz. Se le notaba que estaba bien y que él velaba por ella, aunque también ella trabajaba.

    Ese día en particular me dirigí a su departamento por algo que debía hablar, además de llevarle algunas cosas. La llamaré “Claudia” para proteger su identidad ya que esto que les voy a relatar aconteció ciertamente y no quisiera que, a pesar de que ya ha pasado algún tiempo de lo sucedido; hoy me salga el tiro por la culata al yo hacer público el relato.

    Eran ya pasadas las 7 y 30 de la noche de aquel viernes cuando estacioné mi vehículo abajo en la entrada del edifico. Al bajar de mi coche pude darme cuenta que estaba el auto de su pareja, el cual yo llamaré “Miguel” para este relato.

    Subí como de costumbre las escaleras, ya que su departamento está ubicado en el primer piso. En mis manos llevaba una bolsa con algunos detalles y en mi otra mano las llaves del vehículo, las cuales terminé metiendo en el bolsillo de mi pantalón.

    Al llegar a la puerta del apartamento pensé en llamar pero vi la reja abierta y la puerta aparentemente cerrada, pero al fijarme estaba abierta también; aunque verdaderamente a simple vista parecía cerrada.

    Abrí ambas puertas y pasé al pasillo de entrada y saludé dando las buenas noches pensando que me habían oído. La luz de la sala estaba apagada más la de la cocina estaba encendida, coloqué la bolsa sobre el mesón y pude ver al fondo una luz encendida que venía del cuarto principal. Percibí la tele encendida y me acerqué aún más pero con cuidado pensando hallarle dormida y no queriendo despertarle.

    Empecé a oír unos ruidos extraños, los cuales venían de adentro de la habitación, sonidos guturales pero aún desconocidos para mí ya que tele tenía volumen suficiente como para no permitirme oír con claridad.

    Me acerqué finalmente a la puerta con máximo cuidado y; como la puerta estaba entreabierta intenté mirar y echar un ojo a primera vista. La habitación estaba iluminada por la luz de la tele encendida que a ratos daba cambios de reflejos según la imagen que proyectaba la pantalla. La cama se ubicaba al fondo izquierdo de la habitación colocada frente al aire acondicionado y hacia allá fijé la mirada y pude ver dos siluetas; dos cuerpos desnudos abrazados en la habitación sobre el lecho haciendo el amor de lo más apasionados.

    Quise salir de inmediato sigiloso del apartamento para respetar el momento que tenían ellos como pareja y alejarme y venir luego.

    Sin embargo, la curiosidad y el deseo al ver aquella escena de amor me invadió por completo. Aquello me impactó porque les confieso que nunca en mi vida había tenido ante mí, una escena donde dos amantes se hiciesen el amor.

    En ese momento pude sentir como se me erizaba la piel, al ver esa escena tan hermosa, por demás erótica y sensual en donde dos amantes fusionaban sus cuerpos amándose como nunca.

    “Claudia” acostada boca arriba estaba con sus piernas abiertas y “Miguel” estaba entre ellas arriba penetrándola con repetidos movimientos de cintura. La luz de la tele hacia que descubriera diferentes sectores de sus cuerpos al cambio casi de inmediato de la luz de cada imagen que proyectaba y que por ende iba a dar sobre aquellos excitados amantes.

    Pues, al quedarme allí me dediqué a observar y pude detallar la desnudez de sus cuerpos y oír sus gemidos que por demás está decir, despertaron en mí una erección casi de inmediato al momento que sentía mi pene luchando con mi pantalón para salir.

    -Oooh! Rico amor!

    -Dame así, me encanta!

    -Cariño cógeme! –Susurraba ella.

    “Miguel” con su miembro dentro de su vagina, la penetraba a repetición, dándole una dosis de vaivén de cintura que me permitía ver desde mi ángulo como aquel pene; grande por demás, la perforaba entrando y saliendo a intervalos y volviéndose a introducir en sólo fracciones de segundos.

    Se notaba la maestría de aquel amante al cogerla de esa manera. Yo por un instante tuve que acomodar mi pija ya que seguía en su empeño insistente al querer salir del encierro en donde yo la tenía.

    Hubo un momento en donde él paró de cogerla y sacó su miembro todo erecto; allí pude dimensionar con mayor precisión el tamaño de aquella pija que por momento estaba guardada en el coño de ella.

    La tomó por la cintura, la haló y le dio vuelta y alzó su trasero por demás hermoso, rellenito, excitante y provocativo para dejarlo a la altura de su pene como para metérselo por detrás.

    Agarró con su mano aquel miembro erecto y lo pasó por su vagina acariciando su delicado sexo. Eso le permitió abrir nuevamente los pliegues rosados y carnosos de su vulva y encaminarlo hacia dentro. Logró meter primero el glande y luego comenzó a empujársela despacio. –Táctica que me excitó mucho ya que yo hubiese hecho lo mismo- luego estando ya dentro, comenzó a darle duro y a mandarle fuertes envestidas de cintura.

    -Aaaahhh!!! -Pude oír el gemido salir de su boca algo ahogado al momento que enterraba su cara sobre la almohada tratando de ahogar sus suspiros y sonidos vocálicos por demás excitantes.

    No quedaba dudas que aquella escena amorosa me tenía por las nubes y todo excitado. De verdad me provocaba sacar mi pene y masturbarme allí mismo, y ya no me importaba si se daban cuenta de mi presencia, ya que estaba tan excitado que casi me imaginaba dentro de la escena amorosa participando también.

    Les confieso que me hubiese gustado cogérmela también; ella provocaba, con ese culo tan hermoso contorneado y provocativo; además, sus lindos pechos colgando de esa manera con esos movimientos de bamboleo que hacían, ya que con cada empujada de cintura que le daba, permitían verse lindos al moverse en esa forma. Toda una hembra era ella.

    Bajé mi mano y presioné mi pene con el deseo de sacarlo y pajearme allí, de todas formas no podían verme, ya que en el pasillo no había luz y yo me aseguraba de no dejarme ver.

    Pero al momento que intenté hacerlo, escuche al amante desenfrenado jadear y comenzar hacer quejidos propios que daban muestra que ya iba acabar, que su semen estaba pronto a correr por toda aquella espalda o dentro de ella si así lo deseaba.

    -Aahhh!

    -“Claudia”, que rico es tu coño!

    -Ooohh!

    -voy acabar!

    Esos quejidos presagiaban que ya no había tiempo para nada más. Quise detallar una vez más aquellos cuerpos desnudos y hermosos -desde el punto de vista artístico, la escena parecía sacada de una película erótica; ya que la luz que se reflejaba en ellos, así lo dejaba ver- imaginé.

    Ella con sus cabellos largos azabache, en la posición de cuatro, por demás hermosa, gemía, susurraba, estaba siendo feliz, gozaba, ella también estaba acabando y a pesar de ser un poco menos espontánea y atrevida, disfrutó la cogida que le hizo su amante. Indudablemente que las curvas de su cuerpo eran hermosas y de verdad provocaba amarla.

    Siento que fue tímida, ya que sus susurros y quejidos eran un poco menos y no gritaba y en ocasiones los ahogaba con su almohada. Tal vez se cohibía por pena a que le oyeran sus vecinos; pero la tele, -magino yo- estaba encendida con la idea de esconder cualquier gemido o grito, por eso pienso que hacer el amor era para ella motivo de timidez y/o tal vez no tenía la confianza al cien por ciento con su pareja y desatar todo ese deseo que pudo tener por dentro. –Siendo ella me hubiese dejado coger como nunca y hubiese gritado, llorado, gemido y meneado a reventar -Tal vez mí excitación me hizo pensar así-.

    Finalmente, él dejó saber que había terminado, ya que sus movimientos, susurros y quejidos fueron muy seguidos, a la vez que, con movimientos y espasmos lo dejaba ver.

    -Aahh, aaahh, ooooh!

    Terminó dentro de ella y depositó todo su semen en su coño, al momento que ella susurraba:

    -Oohh! Cariiñooo!

    Se dejaron caer sobre la cama cansados, habían terminado de amarse.

    Yo aproveché y me deslicé con cuidado hacía atrás con la idea de no hacer ruido y regresé por donde entré, tomé la bolsa que había puesto sobre el mesón de la cocina y salí. No sin antes cerrar la puerta con cuidado y recostar la reja casi como cerrada.

    Me subí al auto aún con mi sangre hirviendo y aquel miembro parado y adolorido por tanta excitación.

    Quise encender mi vehículo pero con aquella excitación aproveché y saqué mi pene; inmenso, latente, parecía un tronco. Al momento recliné mi asiento hacia atrás allí mismo y comencé a masturbarme. A darme pajas pensando en ese momento que acababa de presenciar. No me fue difícil pensarlo porque estaban vivas las imágenes que acaba de ver y así poder bajar la enorme presión de aquella pija que me exigía satisfacción.

    -OooH!

    -Qué rico!

    Me daba aquella rica masturbada tan gloriosa por demás.

    Mi pene no tardó en escupir una buena cantidad de leche.

    -Aaaahh! Acabé rápido.

    Tuve que tomar una toalla que siempre cargaba en mi coche y tapar las escupidas de semen, porque de lo contrario, hubiesen llegado al techo. Podía darme el lujo de hacerlo sin ser visto ya que mis ventanas estaban luminizadas y bien oscuras.

    Quedé allí agotado y sin aliento. Esperé un momento a recuperar mi aliento y marcharme de allí. En el camino, abrí las ventanas delanteras y dejé entrar la brisa para que saliera aquel olor propio a semen recién eyaculado. Además, tuve que arrojar la toalla a mitad del camino y deshacerme de ella.

    He vuelto de visita al departamento de ella intentando poder ver la escena nuevamente, sin éxito hasta hoy. Pero no pierdo la esperanza de poder mirar otra vez.