Autor: admin

  • Enamorada de la verga de Chema

    Enamorada de la verga de Chema

    Hola y gracias por seguir leyendo mis relatos, les recuerdo que soy Paulina, una mujer travesti full time, esto básicamente quiere decir que hoy en día paso todo mi tiempo en mi rol femenino, mi mente, mi cuerpo y mi corazón están conectados y plenamente identificados con mi apariencia que es la de una mujer pasando los 30 y tantos… Vivo en la CDMX por Tlatelolco, y disfruto mucho platicándoles sobre mis vivencias actuales y del pasado.

    En este relato seguiré platicándoles sobre Chema, un exnovio que tuve en mi adolescencia, el mismo exnovio del que les he platicado con anterioridad, y que se encargó con su vergota a la cual yo idolatraba de encaminarme por el hermosísimo camino de la homosexualidad, pues al pasar el tiempo con él fue que termine de darme cuenta de que lo mío era ocupar un papel femenino y atender las necesidades de un hombre como mujer y puta. Obviamente mi cabecita joven, tierna y tonta de aquel momento me decía que pasara lo que pasara, yo quería y debía estar con Chema y para Chema.

    Pues tal y como platique en el último relato sobre Chema, él y yo comenzamos una relación discreta y en ese último bimestre el subió mucho de promedio y reprobó menos materias, esto debido a que él y yo habíamos comenzado a estudiar juntos después de clases. También dejó de ser tan peleonero, y grosero, así que los maestros incluso lo felicitaban y veían con buenos ojos que él se juntara con un compañero de estudio.

    Era evidente que pensaban que yo me había arrejuntado a él en un intento de buscar protección, y que él me ofrecía esa protección a cambio de ayudarle en sus estudios y en sus tareas, nada que me importará pues eso ayudaba a que lo nuestro fuera en verdad discreto. Tanto el como yo queríamos celebrar el logro y habíamos acordado que pasando el periodo de exámenes nos iríamos de pinta. Pues ese día llegó y fue un viernes, no había mucho que hacer en la escuela y no nos retrasaríamos mucho si nos dábamos este merecido festejo. En su caso si se fue de pinta, en mi caso y al ser tan buen estudiante, solo tuve que pedir permiso en casa y avisar que pasaría la tarde con “unos amigos”, no con mi novio… jijiji, no creo que en ese momento hubieran accedido de la misma manera. Chema y yo queríamos pasar un rato juntos, en definitiva a solas, por lo que de inicio hablamos de ir al cine, en ese momento se estrenaba señales de Mel Gibson, lo recuerdo a la perfección pues era una película que ansiaba ver. Pero al final nos decidimos por pasar la tarde en su casa, aprovechando que está se encontraba sola todo el día.

    En ese momento aún no me vestía de niña abiertamente, y mi faceta de travesti se encontraba en la etapa de closet, si bien mis rasgos y movimientos eran muy amanerados y mi mente ya estaba posicionada en modo femenino, en las calles aún me esmeraba por guardar compostura todo lo que pudiera, sin embargo ese día despertó en mi el deseo de verme linda para un chavo que al igual que yo por él, aceptaba su amor por mi, quizá no era una relación abierta, pero en nuestro mundo de discreción yo era su noviecita y el así me llamaba, así que ese día yo quería ser para el eso, su linda noviecita. Por tal motivo escogí la ropa más maricona de hombre que tenía a mi alcance, eso sí, para debajo de mi disfraz de niño me había puesto una diminuta tanga en color rosa, y en la parte de arriba pero por debajo traía un top de tirantes color blanco, pues en ese momento siempre traía un chaleco que ayudaba a disimular mis pequeñas bubis que se me habían formado debido a la ginecomastia ocasionada por el desbalance hormonal del que tantas veces ya les he platicado.

    Este chaleco básicamente era para que estas se presionarán y me regalaban ante los curiosos ojos de la gente un masculino perfil, además le había robado a mi hermana unas calcetas blancas largas que me llegaban a medio muslo (lean bien, no eran medias eran calcetas largas, son muy típicas en el invierno). Y encima de esto usaba un pantalón beige que era de corte medio entallado, pero que debido a las proporciones de mis nalgotas me quedaba a mi súper entallado, unas botas tipo mineras y una playera rosa pastel. Parecía un chavo vestido a la moda, nada más. Lo malo? Claro que había algo malo… el sofocante calor de inicios de Septiembre, las calcetas largas no ayudaban con esto, pero más adelante explicaré para que eran.

    En fin, quede de ver a Chema a las 8 AM, como yo tenía permiso, me salí de mi casa apenas 15 minutos antes, pues vivía bastante cerca de mi escuela. Nunca pensé en el sinceramente, que vivía hasta Coapa, después me enteré que su papá lo paso a dejar al cuarto para las 7 como siempre a la entrada de la escuela. Normalmente en el metro me subía en la estación de consulado y bajaba en la siguiente que es Bondojito, de allí son 2 calles caminado a la escuela, pero ese camino lo agarraban un sin fin de compañeros, profesores y demás gente que laboraba en esa escuela (conserjes, administrativos, cooperativa, etc.) Y que fácilmente podrían reconocernos y acusarnos de nuestros planes, yo no tendría problemas por ello, pero en definitiva tampoco quería que mi novio los tuviera, así que optamos por vernos en la siguiente estación, Talismán. Cuando llegue Chema ya llevaba un rato allí y me esperaba escondido detrás de unos pilares que están cerca de unos huesos de mamut que encontraron por allí, entonces me llamo discretamente:

    C- Psst… psst… Señorita!!

    P- Jijiji… Hola Chema!!

    C- Creí que no vendrías… paso por mi cabeza que te estabas arrepintiendo de haberme dado el si a ser mi novia….

    P- Como crees!! Y dejarte solo en este día de festejo??

    C- Gracias linda… Nos vamos? La gente se me queda viendo por el uniforme…

    P- No te cambiarás??

    C- Ahorita en algún baño…

    P- Ok!

    Nos dirigimos a los andenes y Chema llevaba esa actitud de novio protector, todo el camino hasta Taxqueña y después al tren ligero, hasta la estación de Nezahulpilli, fuimos platicando y Chema buscaba hacerme reír, parecíamos un par de amigos y lo único que nos pudo llegar a delatar un poco quizá con alguno que otro mirón que de repente nos regalaba más atención de la que solicitábamos debido a que Chema iba con el uniforme, era mi tono de voz y mis movimientos amanerados, que en conjunto con mis ropas delataban a esos mirones que esté par de chavitos quizá eran más que amigos, pero, obvio no nos importaba, pues al final nadie nos conocía. Al llegar a la estación que ya comenté, aún tuvimos que tomar un microbús y durante el trayecto Chema descanso una de sus manos en mi pierna, y se percató del borde de la calceta, entonces me preguntó:

    C- Que es?

    P- Una sorpresa o algo así… No se…

    C- Como que no sabes??

    P- Jajaja… No lo sé… Fue una ocurrencia, al rato te platico…

    C- …

    Cuando llegamos a Miramontes nos bajamos y nos encaminamos por un parque inmenso que está por allí, había una fuente con unos coyotes y un quiosco de esos que hay en todos los parques, fue allí a donde nos dirigimos. Ciertamente no sabía que pretendía pero como buena y sumisa noviecita yo seguía a Chema, además el conocía allí. En fin, al llegar al quiosco Chema se dirigió a la parte de atrás, es decir a donde se guardan las cosas de los de mantenimiento del parque, al parecer sabía que la puerta no cerraba bien pues recargo su peso y está cedió, permitiéndole el paso, entonces con cara de sorpresa le dije:

    P- Que haces??

    C- Necesito cambiarme, llamo mucho la atención…

    P- Jajaja… ok…

    C- Cuida que nadie venga….

    P- Ajá!

    Obviamente no estaba cuidando afuera, pues una de las cosas que más me gustaba de Chema era su condición física, pues era dueño de un cuerpazo! No se percató ni un instante en que yo estaba por completo de babosa mirándolo y taqueandome como él decía, hasta que se estaba subiendo el pantalón de mezclilla que había llevado en su mochila, entonces extendí mi mano y le acaricie su inmenso paquete por encima de la tela de su bóxer, Chema se sorprendió y al mismo tiempo se sobresaltó mientras me decía:

    C- Epa! Tentona!! Quien está cuidando allá afuera!! Prefieres andar de taquera espiándome que cuidando no nos vayan a descubrir!!

    P- Jajaja… No importa!! Soy tu novia y puedo taquearme a mi antojo…

    C- Jajaja… sabes que si… pero mejor vámonos de aquí…

    Chema me planto un delicioso beso que feliz correspondí, sin embargo para esa época aún no se veía en la calle con tanta normalidad que 2 niños se besaran, así que por lo sano decidimos dejarlo para más tarde. Caminamos un poco por ese lindo parquecito, y como nuestro presupuesto era un poco limitado ese día, optamos por comprar algunas cosas en la tienda y prepararíamos el desayuno en su casa, así que eso hicimos, era evidente que a los 2 nos urgía estar a solas. Y así fue, apenas llegamos a su casa y traspasamos el zaguán nos fundimos en un apasionado beso, por fin podíamos hacerlo sin ningún tipo de preocupación. No era la escuela en donde en definitiva no podíamos, no era mi casa, en donde lo hacíamos pero de manera fugaz pues nos daba temor ser descubiertos por mis padres. No era la calle, en donde una sociedad cerrada nos miraría como lo peor.

    Por fin estábamos en un lugar en donde a nuestra joven edad podíamos tener la privacidad que suplicábamos de un tiempo para acá. Nuestros cuerpos jóvenes y formados de acuerdo a los niveles de testosterona y estrógenos respectivamente demandaban atención mutua de la otra persona, yo se lo hice evidente cuando en medio de ese pasional beso tome la iniciativa y acomode sus manos que me encantaban cada una en uno de mis gordos y carnosos glúteos, esto lo tomo Chema como una invitación, y de inmediato me llevo a la sala en donde caímos y retomamos el exquisito beso pero ahora reposados en el sillón, para este punto nuestras manos eran un espectáculo visual de toqueteo, las suyas no dejaban un centímetro libre se mis nalgotas sin acariciar. Y las mías se deleitaban dibujando aún sobre la tela de su pantalón su enorme miembro que pedía a gritos salir a pelear. Entonces Chema me dijo:

    C- Hasta hoy me has dicho que continúas siendo virgen. Si continuas así, te juro que eso cambiará hoy!!

    P- A si? Pues no te tengo miedo… Es más… si me dejas levantar te puedo enseñar que quizá hasta vengo preparada y buscando eso…

    C- …

    La sorpresa de Chema en sus ojos fue evidente al escucharme decir esto, el pobre no supo ni que contestarme. Entonces y ante su sorprendida mirada me levanté y de espaldas a él desabroché mi pantalón, dejando asomarse los costados de mi pequeña tanguita rosa, poco a poco fui bajando el pantalón de niño para deslizarlo por mi piel y permitirle a mi culo femenino ver la luz. Obviamente Chema estaba estupefacto, no hablaba y podía observar con mi cara de lado como mi novio estaba totalmente clavado en mi improvisado espectáculo, yo continúe deslizándolo hasta que se asomó el borde de las calcetas que me llegaban al muslo, entonces él sonrió, quizá se dijo a si mismo – vaya, con que eso era! –, retire por completo mis botas mineras y mi pantalón y Chema intento jalarme hacia el, sin embargo opuse un poco de resistencia y le dije:

    P- Espera un poco papi… Aún no es todo….

    Así que con el ceño fruncido volvió a recargarse en el sillón y llevo una de sus manos a su abultado paquete, el cual se miraba muy hinchado. Me sentí complacida conmigo misma por hacer que la sangre de este hombre bombeara por mi y en conjunto con la testosterona de sus enormes huevotes logrará provocarle una erección, eso en mi caso es en verdad halagador. Así que ahora procedí a quitarme la playera, dejando a su vista mi apretado chaleco el cual Chema sabía perfectamente que yo utilizaba para ocultar mi problema de Ginecomastia por el desbalance hormonal en mi sangre, sin embargo, se sorprendió mucho cuando comencé a retirar los broches de dicha prenda y más aún cuando deje a su vista el entallado topsito blanco de tirantes, este al ser de tela muy delgada permitía de una manera muy descarada que mis pezones se dibujaran y delataran ante Chema mi estado de excitación por mostrarme ante el por primera vez en una faceta que para ese momento era aún un tanto privada.

    Dejaba ver en mi actitud que me daba un poco de pena, sin embargo este macho tuvo para mí las palabras perfectas para tranquilizarme y enamorarme, pues me dijo:

    C- Porque agachas la mirada? Acaso te da pena que te vea así?

    P- Jajaja… Un poquito… nunca he estado con tan poquita ropa frente a un hombre… Me da miedo… Y si no te parezco bonita?

    C- Tienta como me pones la verga Niña!!

    P- Jajajaja… Wooow!!

    C- Y entonces esto significa que quieres que suceda hoy??

    P- Creo que si…

    C- Crees?

    P- Sabes qué? Quiero que pase hoy!!

    Por supuesto Chema y yo hablábamos de perder mi virginidad, el quería quedarse con ese premio, y sinceramente a mí me hubiera gustado que el se lo quedara, o al menos en ese momento lo quería. En fin, Chema también se puso cómodo y quedó únicamente en boxers, la imagen que me regalaba ese hombre en ropa interior era digna de una estampa, ambos nos envolvimos en un apasionado beso que iba acompañado de pronunciadas y obscenas caricias por parte de ambos, lo que provocó que nuestra excitación subiera al límite de lo que ya no estaba incluso permitido.

    En un momento determinado fui yo misma quien le pidió que se sentará en el sillón, retire con malicia la única prenda que se interponía entre yo y su magnífica vergota y con mis hábiles y suaves manos comencé a acariciarla, obviamente está ya llevaba un rato que se había puesto durísima por toda la sangre que el agitado corazón de Chema estaba bombeando en ese momento, pero de igual manera me dedique a acariciarla y admirarla antes siquiera de pensar en engullirla. Obviamente Chema se moría de desesperación para que yo me pusiera a mamar, sin embargo en verdad quería admirarla. Claro que ya la conocía con anticipación, claro que ya se la había mamado antes, pero nunca había tenido la oportunidad de mirarla con la misma tranquilidad que podía hacerlo en ese momento, pues no teníamos el tiempo tan cortado y además no había probabilidad de que alguien llegará a descubrirnos o a interrumpirnos. Así que con movimientos felinos rasguñe sus gordos y carnosos huevotes que en verdad parecían que reventaran de tanto semen que mí joven novio producía. Se miraban rebosantes de leche, al fin y al cabo los beneficios de la juventud en la que Chema y yo estábamos. Cuando note que la desesperación de Chema era más evidente, la acerque a mis labios y le propine un beso de piquito, entonces le dije:

    P- Quieres que me ponga a mamar Chema?

    C- Sabes que no deseo nada más en este momento…

    P- De quien esta vergota?? (Le pregunté al mismo tiempo que la apretaba firmemente)

    C- Ohh… Tuya!!

    P- Solo mía??

    C- Solo tuya… y hoy te va a romper en 2 ese rico culote que te cargas!! Ahora ponte a mamar como solo tú sabes…

    Me dijo al mismo tiempo que me agarraba de los cabellos y me restregaba su dureza en mis labios, obligándome por la presión ejercida a abrir la boca y comenzar a devorar centímetros de dura y gorda carne de hombre, por supuesto que no iba a hacerme del rogar, y mucho menos iba a parecer una principiante en el arte de mamar vergas, no con este hombre que en verdad me encantaba, por lo que rápidamente me despoje de sus manos que seguían haciendo presión en mi cabeza y tome yo misma el control de mi trabajo oral, Chema al percatarse de que estaba poniendo yo de mi parte me dejó ser, pues como ya lo mencioné no era la primera vez que yo mamaba su vergotota.

    De pronto estaba haciendo gala de todas mis habilidades en esta arte femenina, y mi plan desde el principio era que este hombre tuviera una de las mejores tardes y de paso una si no es que la mejor mamada de su vida. Todo apuntaba a que esto me estaba funcionando, pues Chema solo recargo su cabeza en el respaldo del sillón y se dedicó a gozar, y yo, bueno algunos dirían que solo estaba dando placer, pero eso lo dice alguien que no disfruta tener un gordo miembro masculino en su boca, por suerte ese no es mi caso y cuando estoy mamando una verga lo disfruto como si de esto dependiera mi vida, pues me gusta que mi pareja o el hombre en turno con el que este se vaya con la mejor de las imágenes de esta puta mamadora que soy yo.

    Y en ese momento, la verga de Chema lo era todo para mí, prácticamente la idolatraba, y quería demostrárselo allí, de rodillas como me encontraba, subiendo y bajando mi cabeza mientras mis labios ejercían presión sobre ese hinchado miembro, al mismo tiempo que con mis manos le propinaba eróticas caricias en sus piernas velludas y en sus rebosantes testículos, a estos últimos también les propinaba cariño, pues de pronto me separaba de su vergota y escapaba momentáneamente a besar y lamerlos, entonces los presionaba o los arañaba sutilmente para regresar a mi labor oral directamente a su verga, la cual anunciaba con palpitaciones de sus venas que las caricias recibidas eran agradables. Ignoro en verdad cuanto tiempo estuve de rodillas mamándosela a Chema, pero cuando él me levanto para continuar con nuestra tarde, justo mis rodillas estaban totalmente adormecidas y mi mandíbula me dolía debido al uso que se le estaba dando, pues las niñas que saben de lo que hablo saben que no es fácil mantener abierta la boca tanto tiempo y menos para engullir algo tan gordo como la virilidad de Chema. En fin, Chema me ayudó a levantar y me dijo:

    C- Eres espectacular Pau… Pero ven, me toca regresarte el favor…

    Entonces Chema me dio a mí una soberbia chupada de pene-clítoris, jajaja… le llamo así a mi cosita, pues desde siempre la tuve muy pequeña y lejos de parecer una verga más bien parece un abultado clítoris, y de verdad que mi novio sabía cómo atenderlo, además de que acompaño sus caricias con lengüita y dedo sobre mi aún virgen ano. Yo sabía que Chema no era virgen a diferencia de mi, pero esto me tranquilizaba pues afortunadamente parecía que en verdad mi novio sabía lo que hacía.

    Y entonces llegó el momento que había estado esperando, Chema se levantó y me guio a su cuarto, yo irradiaba felicidad en mi rostro, pues en verdad me gustaba este hombre y deseaba en ese momento que mi primera vez como pasivo fuera con una persona que además de todo cuidaba mi integridad, por tal motivo me dejaba guiar al antojo de Chema. Al llegar a su habitación le propine un cachondísima beso e intente jalarlo conmigo hacia la cama, pero obvio Chema era mucho más fuerte que yo, por lo que termine yéndome de nalgas al colchón y un poco desconcertada le pregunté:

    P- Que pasa?

    C- Es que no tengo condones aquí… Espera, voy a robarle uno a mis padres.

    P- Ohhh… por un momento creí que te habías arrepentido…

    C- Y perder la oportunidad de romper ese hoyito?? Voy y vengo…

    Chema se fue prácticamente corriendo a la habitación de sus padres, yo podía escuchar como revolvía cajones buscando un condón, y eso me hacía sentir especial, Chema en verdad me quería, y era especial pues él era un chavo con bastante buen físico y guapillo, además de que era el típico gandalla de la escuela, todo eso hacía que fuese atractivo para las niñas de la escuela, obvio desconocían las preferencias sexuales de Chema afortunadamente para mí, pues de esta manera no había manera alguna de que me lo bajará alguna de esas perras facilonas. Sentada en el borde de la cama estaba yo cuando Chema regreso a la habitación más feliz que un político en navidad. Su rostro tenía una enorme sonrisa dibujada de cachete a cachete, sin embargo me percate que su erección se había bajado por completo, mi novio tomo su gran pedazo de carne ahora flácido y trataba de despertarlo desesperadamente, por lo que me levanté de la cama y dirigiéndome a él le dije:

    P- Jajaja… Te ayudó??

    C- No te rías!! Ahorita que se despierte te voy a dar hasta para llevar!!

    P- Uyy!! En serio?? Déjame despertarla entonces!!

    Él estaba de pie con el preservativo en su mano y yo me arrodille por segunda vez en esa tarde ante él, nuevamente tome su vergota entre mis delicadas manos y comencé a acariciarla y a llenarla de besos primero, para enseguida subir el tono de la atención que le estaba dedicando y meterla completa a mi boca, eso era algo que solo podía hacerlo cuando la vertotota de Chema estaba flácida, pues en su estado erecto que era mi favorito, apenas y podía engullir la mitad de su poderosa espada de carne dura de hombre. Por supuesto que la virilidad de Chema no tardó en responder ante mis caricias, y en un par de minutos de nueva cuenta estaba durísima, sin embargo y a pesar de que Chema intento levantarme del piso, me puse dura como piedra y chille como si a un bebé le estuvieran quitando su mamila, por lo que cedió ante mi tierno berrinche y me dijo:

    C- Jajaja!! Así que a mi novia le gusta mamarme la verga eh!! Pues se sacó la lotería mi niña, porque a tu macho le encanta como la mamas!!

    P- Mmmm… Está vergota me trae loquita!!

    C- Ahora si ven zorrita, te voy a hacer mujercita por completo!!

    Muerta de miedo, pero deseosa de que sucediera solo me dedicaba a seguir a Chema. El me pidió que me pusiera en posición de perrita sobre su cama y mientras se colocaba el condón pude leer que en el envoltorio decía claramente las palabras Magnum XL, en ese momento no le di mucha importancia, pues no significaba nada más para mí, sin embargo años más tarde conocí en esa misma casa al dueño de esos condones, y ya con mi mente más afeminada y con experiencia en lo sexual, entonces sí que comprendí, entendí y ame a los hombres que usan condones tamaño Magnum XL. Chema lo llenaba? Obvio si, sin embargo estaba lejos de llenarlo como el dueño de esos condones, eso es otra historia y pueden leerla en mis otros relatos.

    Regresando a la historia, me encontraba en 4 sobre el colchón ansiosa de perder mi virginidad, trataba de mover mis nalgotas de manera sensual, indicándole a Chema que estaba feliz de que eso estuviera sucediendo, entonces llegó el momento, Chema se colocó detrás de mí y posiciono su enorme miembro en la virginal entrada de mi agujerito anal, y comenzó a empujar su peso sobre mi con la intención de penetrarme, como toda niña primeriza y virgen me dio mucho miedo en cuanto comencé a sentir dolor y no pude evitar hacerme para adelante, inconscientemente huía del dolor al sentir ese enorme miembro desgarrando mis paredes anales, claro que esto me frustraba de sobremanera, pues en verdad deseaba que eso sucediera pero el dolor y el miedo a lo desconocido me traicionaban, Chema me decía:

    C- Tranquila mami…

    P- Es que duele mucho!!

    C- Solo relájate y deja que yo haga lo demás. O quieres que me detenga??

    P- Nooo…

    Y de verdad no quería que se detuviera, pero volvimos a intentarlo y el resultado fue el mismo, era un dolor para mí totalmente desconocido aún en ese momento, a pesar de esto le pedí una tercera ocasión a Chema que lo hiciera, en su rostro podía notar cierto enojo y resignación, así que me puse a llorar enojada conmigo misma. De inicio Chema no decía nada pues evidentemente también estaba molesto, pero después me tranquilizo, me decía:

    C- Ya nena… No pasa nada, podemos intentarlo más tarde si quieres, cuando estés más tranquila, U otro día… Yo no me voy a enojar por esto…

    P- Ni siquiera puedo satisfacer a mi novio… Que vergüenza de niña soy!!

    C- Eres una niña que me encanta…

    P- No me vas a cortar entonces?

    C- Claro que no!! Cómo te dije, no me rendiré hasta que ese enorme culote que te cargas se devore mi verga completa…

    P- Jajaja… Ok Papi!! Me perdonas??

    C- Ya no pasa nada… ven, vamos a la sala para ver una peli

    P- Oye…

    C- Mandé?

    P- Te amo…

    C- Te amo…

    Chema y yo nos fuimos a la sala y nos acurrucamos en uno de los grandes sillones, y comenzamos a ver la película de Flubber, el invento del siglo, cuando nos dio hambre yo prepare el desayuno como buena fémina que debía atender a su hombre. Pero en toda la mañana no pude evitar dejar de pensar que debía hacer que Chema eyaculara al menos de la única manera en que era experta y que sabía que a él le encantaba, así que durante la película comencé a resbalar mi traviesa mano por encima de su gran bulto apenas ataviado en su ajustado bóxer, por su parte solo me volteó a ver cómo con cara de “ya vas a empezar de putita”, pero por mayor respuesta el paso su fuerte brazo por detrás de mí y comenzó a recrearse acariciando mis gordas nalgotas, yo me puse a mamar su inmensa vergota con verdadera devoción hasta que sus huevotes me premiaron con 4 abundantes disparos de esperma que se depositaron hasta el fondo de mi garganta, como buena niña no me separé de allí sino hasta que la deje totalmente limpia de rastros de semen.

    Después simplemente pusimos otra película. El resto de la tarde dormimos un par de horas juntos pero me sorprendió al despertar que mi novio estaba como carpa de circo, por lo que sin que me dijera nada me dispuse a atender su erección con mi boquita nuevamente hasta que mi premio salió nuevamente en forma de esperma de Chema. Y ya para finalizar la tarde, nos dispusimos a recoger la casa para borrar cualquier rastro de nuestra presencia y que sus papás descubrieran lo que había pasado allí, y antes de salir de su casa incluso ya de nuevo con mi fea ropa de niño, nos fundimos en un apasionado beso de despedida que por la temperatura del momento terminó conmigo nuevamente de rodillas con su durísima vergota nuevamente en mi boca para hacerlo eyacular por tercera ocasión en ese día en dentro de mi garganta.

    Fue una tarde especial para mi, la recuerdo con felicidad, obviamente se repitió un sin número de veces, algunas tardes con permiso y muchas otras de pinta, fueron tantas que esos bimestres al lado de Chema el subió su promedio escolar y en cambio el mío se miró afectado, pero eso que puede importarle a una niña enamorada? Obvio nada.

    Mi relación con Chema próspero, algunas personas cercanas (La hermana y la mamá de Chema, mi abuelita, mi mamá y mi hermana, algunos amigos) y no tan cercanas a nosotros se percataron de lo nuestro. Así que Chema fue mi primer novio oficial, y todo fue bueno hasta que una tarde Chema explotó en la escuela contra un profesor que me insultó, faltando solo dos meses para salir de la secundaria, Chema lo golpeó tan feo que terminaron por expulsarlo de la secundaria. Sus padres hartos de la situación decidieron ingresarlo al colegio militar para que allí fuera disciplinado, por obvias razones perdimos el contacto y no volví a verlo si no hasta 8 años después, durante el auge de las redes sociales.

    Fue muy difícil volver a coincidir con él ya que una vez dentro del ejército mexicano optó por la opción de enrolarse a la seguridad de las embajadas en el extranjero y fue asignado casi de inmediato después de terminar la capacitación a la embajada mexicana en Australia, por lo que se fue a vivir para allá. Siempre supe que eso lo hizo para alejarse de su familia, sin embargo yo también lo resentí.

    Lo que pasó con Chema y nuestros reencuentros posteriores, además del desenlace de nuestra vida pueden leerlo en mis otros relatos.

    Espero hayan disfrutado esta historia, sé que no es tan sexosa como las otras a las que los tengo acostumbrados, pero era de suma importancia que la conocieran para que pudieran seguir la línea de tiempo de mi vida.

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    Besitos.

  • Me folló una mujer y me ha gustado

    Me folló una mujer y me ha gustado

    Me veo obligado a descargar este relato que me mantiene inquieto. Tuve un accidente en un coche, me llevaron a un centro asistencial y una enfermera me puso una sonda por si había hemorragia interna, mientras lo hacía le comentaba a la otra enfermera «mira que pequeñita la tiene y también tiene más tetas que yo» no me podía mover por los golpes pero le puse mala cara.

    En la mañana siguiente vino a revisarme lo que había puesto y me dijo «no te enfades por lo que dije, es que me gusta hacer bromas» y con una sonrisa me tocaba de forma pícara, era una mujer fuerte, me movía en la cama del hospital como quería. Y al tercer día de observación me dijo que me darían de alta en la mañana pero como tenía el turno de noche vendría a compartir su postre conmigo en compensación por lo que dijo. No le preste mucho caso. Pero como a las 2:00 de la madrugada sentí que abrían la puerta sin encender la luz, me quede tranquilo y me hice el dormido para que no me molestaran.

    Era la enfermera que comenzó a tocarme las tetas y mis nalgas porque estaba de lado. Metió la mano entre mi piyama y toco mi ano, me di vuelta de inmediato, le dije que hacía y me respondió te vengo a quitar la sonda porque te vas mañana. Pero seguía tocándome y me saca la manguerita y me dice acuéstate boca abajo en el sofacama de acompañante que me iba a pasar unas toallas húmedas para limpiarme. Lo hice y comenzó a limpiarme la espalda, luego las nalgas y luego la entre pierna y con los dedos me daba en mi ano acariciándolo suave y eso me gustaba, abrió mis nalgas y comenzó a darme lengua, yo inmóvil gemía de placer, saca del carro de asistencia un arnés y tranca la puerta con el pasador.

    Yo todavía extasiado por el placer que me hizo sentir me quede tranquilo, se quitó la ropa y se puso el arnés con un vibrador como un pepino me puso vaselina y me comenzó a restregar ese pene de goma que vibraba por en medio de mis nalgas y mi ano y comenzó a penetrarme de lado mientras me chupaba mi teta. Aquello era tan rico e increíble me decía al oído me gustan los mayores para follármelo, te gusta así y me daba y me daba tanto que me corrí enseguida, pero ella siguió dándome hasta que pudo correrse mordiéndome mi tetilla duro. Se vistió y me dijo ese era el postre que compartiría me gusta follarme a los tíos soy la que domino pero lo hago una sola vez no se repite. Salió por esa puerta y no la vi más.

    Ahora he quedado con las ganas pero quiero sentirlo de nuevo ni dejo de pensar en ese momento perdí mi deseo normal, pero solo lo haría con una mujer no me gustan los hombres y no sé qué hacer. Quiero un consejo antes de ir a un psiquiatra o sexólogo. Tengo 58 años y ahora he conocido un placer que no había previsto. Que puedo hacer, no puedo olvidar sentir sus tetas en mi espalda mientras me penetraba con furia y mordisqueaba mi oreja y mis tetillas.

  • ¿Les ha pasado?

    ¿Les ha pasado?

    Aprovecharé este espacio para sacarme de dudas y exponer lo que he sentido o experimentado en ocasiones. Espero que haya comentarios al respecto de mis lectores.

    1. Después de que tuvieron su primera vez, ¿le pasó que creyeron poder hacerlo con quien sea? Tan pronto terminé aquella primera cogida de mi vida con una amiga y pensaba ¿cuándo será la siguiente? Aún más, pensaba que hablarle bonito a la que me atraía la haría caer rendida ante mí y me la follaría ese mismo día, pero no funcionó, me tomó como un loco y sinvergüenza y nunca más me habló. Años más tarde comprobé que no fui el único: Una amiga llamada Briggite me contó que tuvo su primera vez y quiso inmediatamente que su siguiente cogida fuera con un afroamericano que conocía, porque se imaginaba que tendría una vergota, pero él se le negó por ser blanca. Sinceramente, su caso me dio pena pero mucha risa a la vez.

    2. En ese mismo tenor, ¿les ha pasado que a pesar de ser atractivos los rechaza quien más les gustaba para coger? Yo soy atractivo relativamente. Es decir, si me ponen en un grupo de personas más feas que yo, obviamente yo soy el más atractivo. En algunas etapas de la universidad y en dos empleos que he tenido fui el más atractivo de todos los que había, sin olvidar que era muy social. Las mujeres se me pegaban desde que llegaba y hasta que me iba, sin importar si tenían pareja o no. Extrañamente, en todos esos casos, las que más me atraían nunca me hicieron caso y me tuve que conformar con gorditas, planas y vírgenes, que tampoco soy negado a ninguna de ellas.

    3. ¿Les ha pasado que cogen con alguien y después esa persona cree que ya son novios? No sé si sea muy frecuente ese caso, pero solo me ha ocurrido una vez. La chica estaba guapa, gordita pero era virgen. Nunca hubo una petición de noviazgo, pero sí hubo mucho cariño y ternura durante días, hasta que ambos sentimos excitación y la llevé a la cama. Al día siguiente me tomó de la mano al caminar y yo se la soltaba, me quería besar la boca y me quitaba, pero llegamos a acostarnos una segunda vez y en medio del delicioso momento me dijo «te amo». Pensé que era porque la tenía abierta de piernas y con sus pies en mis hombros, posición que muchos le conocen como la profunda y muy señalada porque al practicarla salen unos «te amo» involuntarios. Al terminar esa cogida fui claro con ella con lo que quería y se decepcionó, aunque no tardó en agarrarle la onda, pero ya no fue conmigo sino con otro tipo.

    4. ¿Les ha pasado que cuando cogen se imaginan lo que siente la otra persona? Es decir, mientras estoy penetrando a una mujer me imagino (no en todo momento, pero sí a veces) lo que siente ella como si me lo hicieran a mí y no hablo en el sentido homosexual, sino que me imagino teniendo vagina y sintiendo que me introducen algo largo, grueso y duro y que me lo frotan adentro golpeando fuerte y rápido. Tal vez es raro y me pregunto también si las mujeres se imaginan poniéndose en el lugar del hombre y que tienen un miembro y lo frotan repetidamente como pasa cuando se está teniendo sexo. Espero que eso no signifique el principio de un interés en mí por hacerme transexual.

    5. ¿Les ha pasado que mientras cogen recuerdan escenas porno y se sienten como los actores o las actrices? Haciendo esta pregunta me viene a la mente cuando cogí con una rica gordita sexy pelirroja y en mi mente recordaba un video porno entre una pelirroja y un sujeto de raza negra con su polla característica. Entonces al follarla me sentía como un negro que la destrozaba con su polla colosal y prácticamente imité ese video porno al pie de la letra porque lo he visto más de veinte veces en toda mi vida. Me pregunto si aplica en el caso de las mujeres al imitar movimientos de las actrices porno o posiciones, como encorvarse correctamente cuando se las follan de perrito.

    6. ¿Les ha pasado que les dan ganas de orinar mientras están cogiendo? Sinceramente a mí sí y he de confesar que en una ocasión le eché un chorrito de pipí en su vagina a una chica a la hora de follar. Al parecer ella no sintió, pero yo me apené. Lo bueno es que no olió a pipí y después me informé de que la orina es una sustancia limpia, solo tiene los desechos de nuestro cuerpo, pero no contiene bacterias o virus a menos de que tengamos infección en las vías urinarias y yo no he tenido nunca en mi vida. A su vez, he visto videos porno donde las mujeres se orinan cuando se las cogen y a ellos les encanta, mi pregunta es ¿a ustedes mujeres, les gustaría que se orinen dentro de ustedes? ¿Les ha pasado que se orinan en ustedes o les ha pasado que se quieran orinar o que se orinan levemente como a mí me pasó?

    7. A las mujeres, ¿les ha pasado que tienen miedo de echarse una flatulencia o cagarse cuando las están cogiendo por detrás, sea anal o no? Siempre me he preguntado eso y esperado que una mujer abierta y sin pena conteste abiertamente lo que siente. A las que les he preguntado me dicen solamente que no. A veces me pregunto qué pasa cuando las invitan a comer y casi inmediatamente ya están echando polvo, ¿acaso la verga no les empuja lo que traen atorado como cuando se echan pedos vaginales? Ya sé que sueno asqueroso, pero ojalá que se animen a expresar esas locuras.

    8. A los hombres, ¿les ha pasado que su pareja les quiere hacer el beso negro y ustedes tienen esa sensación de hacerse gays si lo reciben? En lo particular solo me he dejado hacerlo una vez y sentí como si me fuera a introducir un supositorio. Su lengua apenas me hacía cosquillas en el borde del ano y en realidad, sentí bastante incómodo y me imaginé aquellos videos porno que parecen normales, pero de repente la mujer muestra que tiene pene y se lo mete por el culo al hombre. Después de eso se sintió una sensibilidad en esa zona que afectó mi caminar, como si en verdad me hubiera penetrado profundamente la cola cuando apenas me metió la puntita de la lengua. Espero no ser el único y si es así, en verdad que soy muy raro.

    9. A las mujeres, ¿les ha pasado que les baja justo cuando están por coger o en pleno polvo? Es otra duda que he tenido y me ha pasado una vez que iba a verme con una chica en un hotel. Estaba a dos estaciones de llegar y me llamó para comentarme que le había bajado, yo fui comprensivo y le dije que no había problema, pero ella se sintió tan mal que me quiso mandar una foto de su retrete para demostrarme que estaba siendo honesta y yo insistí que no era necesario, pero ella me la envió de todos modos. Pero en plena cogida o justo antes de hacerla, ¿les ha pasado? Quisiera leerlas si así ha sido y qué han hecho en esos casos.

    10. A los hombres, ¿les ha pasado que una mujer es honesta y les dice que no le gustó coger contigo? Para mala fortuna mía sí me ha pasado y se siente feo, me dio en el mero ego masculino al decirme que lo ha hecho con mejores. Solo le agradecí por ser sincera, pero me costó trabajo superarlo, tanto que más tarde contraté a una prostituta para sentirme complacido en todo sentido y fue así como recuperé algo de confianza, porque de lo contrario, sentía que al hacerlo con una mujer «normal» (o sea, no sexoservidora) no lo lograría. Supongo que si le dicen eso a una mujer le valdrá madres, estoy seguro de que ellas son muy seguras en el aspecto sexual, pero a ustedes varones, ¿les ha pasado lo que a mí? ¿Cómo recuperaron la confianza o nunca la perdieron? Y si no les ha pasado, ¿qué harían si les pasara algún día?

    Espero que haya bastantes comentarios y de ser así, haré una segunda parte. Les dejo una foto mía cogiendo con una amiga para que se les suba el líbido y se la jalen/se dedeen, ojalá que se pueda ver.

  • El juego de cartas más caliente de la historia

    El juego de cartas más caliente de la historia

    Mi nombre es Antonio y mi pareja se llama Sara. Llevamos juntos 4 años y medio y siempre hemos sido tradicionales en el sexo, lo disfrutamos al máximo pero nada fuera de lo normal.

    Llegamos a un restaurante y su amiga Ana nos esperaba sentada con su novio Carlos. Todo fue como de costumbre, cervezas por aquí, tapas por allá. Cuando íbamos a tomar unas copas por el centro de la ciudad, empezó a llover. Fuimos los cuatro a su piso, no sin antes comprar dos botellas de alcohol en el supermercado de abajo.

    Comenzamos a beber y charlar, y las chicas querían que jugáramos a un juego. Yo, que iba ya un poco mareado por el alcohol, les dije que podríamos jugar a algo distinto. Con una baraja de cartas española, por turnos cada uno tiene que sacar una carta. Si le toca oros debe beber un chupito, si le toca espadas contar una fantasía sexual, si sale bastos contar una confesión y si sale copas puede elegir a alguien de la sala que se quite una prenda. Nunca habíamos tenido estos juegos, pero aceptaron por el morbo de la situación.

    Empieza mi novia sacando oros y se bebió un chupito, luego fue el otro chico que sacó espadas y contó que le gustaría hacer un trio, luego fue la amiga de mi novia que hizo que me quitara la camiseta. El juego fue avanzando, hasta que todos estábamos en ropa interior. Mi novia con un tanga de hilo y su amiga con unas bragas casi transparentes. A su novio y a mí ya se nos marcaba la polla en los calzoncillos.

    Tuve que contar una fantasía sexual y dije: «follar delante de otra pareja». La amiga de mi novia ya empezaba a mirarnos de otra forma. Ella misma después tuvo que contar otra y sorprendió: «chupar una polla mientras mi novio me folla a cuatro». Aquello se estaba yendo de las manos y mi polla empezó a no coger dentro de los calzoncillos. Mi novia le tocó invitar a alguien a que se quitara la ropa y por supuesto hizo que quedara completamente desnudo el novio de su amiga, su polla no era nada del otro mundo pero válida.

    La amiga de mi novia rompió las reglas y cogió dos cartas. Fantasía y fuera prenda de otro. Y fue cuando empezó la fiesta. «Quiero que te quites los calzoncillos y mi fantasía es que os comamos la polla ahora mismo en la situación que estamos»

    Mi novia, mordiéndose el labio, me quitó los calzoncillos y dejó libre mi polla de la presión que estaba aguantando. Empezó a soltar saliva en el glande a la vez que con su mano iba bajando y dejándolo libre poniendo mi polla aún más dura. Su amiga por el contrario empezó a usar su lengua cogiéndola con la mano sin moverla. Desde los huevos, pasando por el tronco hasta lamer el glande de mil formas. Los dos miramos la mamada de enfrente. Era una situación bestial. Ellas ya comenzaron a comerse nuestras pollas, mamándolas sin parar y moviendo las manos al compás de su boca.

    Continuará…

  • Sumisión: Sábado de gloria

    Sumisión: Sábado de gloria

    Era vacaciones de semana de vacaciones nos fuimos al sur a visitar unos familiares de mi suegro y acampar a la playa, los primeros días no pasaría nada, sino hasta en la noche de campamento, se había hecho una fogata y montando carpas para ocho personas, un total de cinco familias estábamos reunidos, teníamos música, comida, cerveza y vino, a mi esposa Selena y a su hermana Isabel les gusta mucho el vino, se tomaron más de dos botellas solamente entre el, yo casi no tomé esa noche.

    Después de un rato de convivir nos empezamos a retirar a nuestras tiendas, ya habíamos acordado al principio el cómo nos acomodaríamos, pero ya entrada la noche solo se fueron acostando a como les daba sueño, fui de los últimos en acostarse esa noche de los que estábamos acampando y el último de mi tienda, lo había hecho al propósito, ya que me acostaría entre un espacio entre mi esposa y su hermana, entró a la tienda y me empiezo acomodar, le pido a mi esposa que se recorra y ella lo hace y se gira hacía su izquierda, tengo en espacio suficiente para meterme.

    Una vez acostado, me giro hacia la derecha, hacía donde estaba mi cuñada dormida, ella también está volteada hacía el mismo lugar, levantó la cobija con la que se tapó y me tapó yo también, me acerco un poco más con mi mano por abajo de la cobija empiezo a tocar su culo por encima del short de mezclilla que llevaba puesto, es muy firme al tacto, no daba la sensación de placer que buscaba, trate de tocarle un pecho, pero como dormía casi en posición fetal no me era cómodo hacerlo, así que otra vez empecé a tocarle el culo, pero esta vez, pondría mi mano enfrente de su vientre para buscar el botón de su short y se lo desbroche, no tenía zíper, sólo tres botones en línea, cada vez que desabrochaba un botón podía sentir como este se aflojaba.

    Ya había terminado con los tres botones, empecé a bajarle el short, poco a poco, no quería hacer mucho ruido, aunque el sonido de las olas eran lo suficientemente fuerte para cubrir los pequeños sonidos, primero le baje la parte donde no tenía su peso, después o parte donde estaba recostada, aplicando una fuerza constante para que esta se deslizara, se los baje a medio muslo, le toque por unos segundos el culo y empecé a bajarle su calzón, está vez está usando uno azul con cuadros negros y adornos de encaje, está también se lo baje a medio muslo, ya tenía sus nalgas expuestas, no iba a desperdiciar tiempo en juegos previos como en otros días, la noche ya estaba avanzada.

    Así que saque mi pene, acerque mi cintura a su culo, al dormir ella en posición fetal, su cadera estaba salida, exponiendo su panocha a mi verga, acerque este con mi mano, colocando la cabeza de mi pene entre sus labios vaginales, lo empecé a frotar de arriba hacia abajo para ir abriendo su vagina, con pocos frotes de mi pene, su panocha se empezó a sentir húmeda, y en la cara de Isabel ya se notaba excitación, volvía a estar roja, su cuerpo la delataba aun estando dormida, pero sería por poco tiempo.

    Desde que puse el pene en los labios de su vagina no estaba siendo cauteloso, era agresivo, una parte de mi quería que lo notará y despertará, baje mi otra mano a su culo, con ella abrí su vagina y coloqué mi verga en la entrada de la vagina de Isabel, empecé a presionar hacía adentro, metiendo poco a poco la cabeza, ya tenía la mitad de la cabeza adentro, no ocupaba mi mano para que se sostuviera en su lugar, así lo deje, subí mi mano derecha y tomé su brazo derecho y se lo coloqué sobre su pierna, ya tenía vía libre a sus senos, está vez tenía brasier, se lo desbroche por atrás, y le empecé a subir la camisa destapando su pecho, después le subí el brasier, le apreté se senos, ella gimió levemente, apreté sus pezones con fuerza, se quejó y bajo su brazo hacía su pecho, su movimiento sacó mi pene de su lugar, así que volví abrir su vagina y lo puse de nuevo en la entrada.

    Empiezo hacer movimientos ligeros con mi cadera, presionando mi verga hacía su vagina, vuelvo a meter media cabeza, escupí saliva en el dedo medio de mi mano derecha y lo dirigí a su ano, se lo unto para lubricarlo y meto la mitad del dedo en cuestión de segundos, Isabel estando acostada empieza a girar su cabeza hacía mi dirección, sacó mi dedo mientras lo hace, ella entre empieza abrir sus ojos, y yo coloco mis manos en la cadera y empiezo a mover la mía, mueve su mano para tocar mi pierna, queriendo empujarla hacía atrás, yo agarro con más fuerza su cadera y me muevo hacia enfrente y se termina metiendo la cabeza de mi verga, ella dejo de moverse, estaba acostada en posición fetal, con su mano izquierda sobre su boca, su cabeza mirando hacía su vientre, sus piernas dobladas y su mano derecha tocando mi pierna, yo estaba acostado atrás de ella con mi cadera pegada a su cintura y con la cabeza de mi pene dentro de su vagina. Podía sentir lo caliente de su interior, agarró su cintura, la muevo hacia un lado para tener una mejor vista de verga entrando en su panocha, ella sigue sosteniendo mi pierna, y empujo otra vez mi verga hacía adentró, había entrado un poco más, Isabel no se movía, sólo tocaba mi pierna, hago otro movimiento, ya había metido la mitad de mi verga, Isabel mantiene su postura, empiezo a mover mi cadera lentamente voy metiendo el resto de mi pene en ella, después de unos segundos ya tenía mi pene adentro de su panocha, la vista era espectacular, ver su cadera formando un enorme corazón con mi verga adentro de ella después de un año y casi cuatro meses de estar fantaseando con este momento.

    No me muevo en los siguientes segundos, volteó a ver a ver a mi esposa y a mis suegros, siguen dormidos, afuera sólo se escucha el ruido de las olas. Isabel empieza a moverse, mueve su tórax volteando hacía un lado, levanta un poco su cabeza y gira su cara hacía mi, mientras se está moviéndose puedo notar que su pecho se empieza asomar, dejó agarrar su cintura por un segundo y le quito la cobija de la zona del pecho y antes de que ella pueda decir algo retomo mi movimiento, empiezo a sacar lentamente mi pene dejando solamente la cabeza adentro y se lo meto de golpe, se pudo escuchar el golpe de mi cadera contra su nalgas camuflado con el golpe de las olas, Isabel cierra los ojos y da un pequeño brinco al sentir el golpe de mi pene dentro de ella, vuelvo a sacar lentamente mi pene dejando la cabeza adentro de ella y lo vuelvo mater de golpe, se vuelve a escuchar el golpe de mi cadera sobre su culo, su cuerpo da otro pequeño brinco y vuelve a cerrar los ojos, esta vez su mano sobre mi pierna me da un apretón, una vez más vuelvo a sacar mi pene dejando la punta a dentro y lo vuelvo a meter con más fuerza, su cuerpo vuelve a reaccionar de la misma manera, pero acompañado de un rico gemido, las noches jugando con su cuerpo había dado frutos, ya me pertenecía, su interior estaba empapado con sólo tres movimientos, me mantuve así con ese ritmo semilento de mis caderas los siguientes cinco minutos, ella sólo recibía cada uno de los embates de mi cadera, en ningún momento dejó de tomar mi pierna y su mirada estaba otra vez dirigida a su vientre, como si pudiera ver a través de su cuerpo y observar mi verga dentro de ella.

    En los siguientes minutos cambie mis movimientos, los empecé a ser más fluidos, ya no era querer golpear el interior de su matriz, me dediqué a dar placer a su panocha. Sus senos rebotaban al ritmo de los movimientos mi cadera, su cuerpo brincando de placer y ocasionalmente soltando gemidos, estaba teniendo sexo con Isabel y no estaba siendo cuidadoso, su panocha también empezó a gemir, se podía escuchar el sonido de los fluidos internos de su vagina cada vez que movía mi pene en su interior, en los últimos movimientos antes de venirme, tomé el brazo de Isabel que agarraba mi pierna y empecé a moverme con agresividad buscando terminar, un segundo antes venirme, saque mi pene para colocarlo en medio de los labios de su vagina como en año nuevo para empezar a disparar mi semen, mientras sale mi leche volteó a ver a Isabel, tenía la cara roja, era la cuarta vez que lograba excitarla, seguía manteniendo la cabeza de mi pene pegado a su vagina, dispare todo lo que tenía, quito mi pito y puedo ver como escurría mi semen por sus labios vaginales bajando por su culo y por su nalga izquierda. Isabel respira ya menos agitada, en eso busco mi toalla y limpio su panocha con ella, le subí su calzón y short, ella se abrocho unos botones del short, se acomoda la camisa y se tapa de nuevo, yo también acomode mi ropa y me acuesto a dormir.

    Era la mañana del domingo, mi esposa y su hermana se levantaron temprano, las podía ver platicando cerca del mar, mis suegros estaban cercas del área la fogata junto con otros familiares y el resto durmiendo, salgo de la tienda y me dirijo a una silla cerca de una mesa mirando hacia donde estaban ellas mientras pensaba en los hechos de la noche anterior, el día transcurrió con normalidad, nadie se había dado cuenta de los juegos sexuales de Isabel yo.

    Pasaron los últimos días de las vacaciones y regresamos a la ciudad, nos incorporamos a nuestros trabajos y volvimos a nuestras rutinas. Isabel no comento nada de lo sucedido en las vacaciones a mi esposa o eso creo, tampoco me dijo nada en esta ocasión y no me evitaba, yo no sabía cómo reaccionar, supongo que simplemente decidió olvidar lo sucedido en esa noche, aún que yo no podía hacerlo, no la había hecho mía completamente.

  • El repartidor de pizza

    El repartidor de pizza

    Teníamos hambre y queríamos cenar, pero no teníamos ganas de prepararnos algo. Decidimos pedir un delivery de pizza por la aplicación Rappi. Elegimos sabor, proveedor, cuatro cervezas artesanales para acompañar e hicimos el pedido.

    En unos 45 minutos llegó el repartidor. Llamó por el intercomunicador y lo dejamos subir al departamento. Yo estaba en short y un polo, con sandalias. Mi esposa casi igual en short y un top de gym. Cuando el repartidor tocó el timbre fui a abrir la puerta. Era un negro venezolano (eso pensé), quizás de más de 1.90 m, delgado, pero obviamente con un físico cultivado. Entró, sacó la pizza de su caja repartidora. Fui a la habitación a buscar mi tarjeta de crédito para pagar. Me habré demorado un par de minutos a lo sumo.

    En ese breve lapso de tiempo, mi esposa se le había acercado y estaban conversando. Al acercarme mi esposa se alejó unos pasos, pero mientras se retiraba me di cuenta la forma grotesca en que el repartidor le miraba el culo. Y percibí que el movimiento de mi esposa era algo más sensual que de costumbre. Eso me calentó casi inmediatamente. Me hice el tonto y le dije al repartidor que disculpe, que me había equivocado de tarjeta y volvería con la correcta.

    Volví a la habitación y me demoré más, quizás unos 3 minutos. Cuando volví a la sala, mi esposa ya estaba conversando con risas con el repartidor. Era obvio que el primer contacto había fluido y se había escalado en la confianza. Llegué, le pregunté si era venezolano. Me dijo que no, que era colombiano. Eso me disparó. En ese momento mi esposa ya sabía que el tipo era colombiano. Y por eso se había calentado tan rápido, recordando nuestra aventura en Cartagena.

    Le pregunté de que parte de Colombia y me dijo que de Cali. Tras un silencio embarazoso de unos segundos, me preguntó si podía usar el baño un momento. Cerca de la sala había uno para las visitas y le di el paso. Fue al baño y con descaro dejó la puerta abierta, se abrió el jean y orinó. Escuchamos todo el proceso con mi esposa, ambos ya muy calientes.

    Ella me miró y yo asentí. Fue hacia el baño y le preguntó al repartidor si deseaba un pedazo de pizza. El volteó con la verga aún al aire y joder que era grande, muy grande, lo que uno espera en un negro. Ya no había que gastar más palabras y protocolos. Mi esposa se la cogió con la mano derecha y lo condujo hasta nuestra habitación.

    Lo acostó en la cama y se puso a mamársela sin preámbulos ni palabras innecesarias. Yo me acomodé detrás de ella. Le fui sacando el short y la tanga. Mientras ella se deleitaba con la verga del negro, yo disfrutaba el coño húmedo y el culo palpitando de mi esposa. La verga del negro se puso tiesa y enorme en pocos segundos y mi esposa jadeaba de placer con ella en la boca. Supongo mi lengua entre su vagina y su culo algo ayudaban.

    Mi esposa me dijo “Alonso, ven mira como la chupo”. Dejé de lamerla, me moví un poco y puse mi rostro a su lado, viendo como lamia, chupaba y relamía esa enorme verga negra. Me daban unas ganas infinitas de lamerla también, pero me pude contener. Luego mi esposa, recordando nuestro encuentro en Cartagena, me ordenó acuéstate. La obedecí. Rápidamente se puso en 69 sobre mí y el negro se acomodó sobre mi rostro para penetrarla.

    En ese momento no resistí más y mientras él la embestía comencé a lamerle las bolas, ella llegó intensamente y sus flujos cayeron sobre mis labios. El negro siguió dándole y pude ver cómo le untaba el culo con saliva, y de pronto su verga fue al culo de mi mujer. Estaba tan caliente que empezó a entrar sin problemas, eso sí, poco a poco, pero sin pausas, hasta que la tenía completamente enculada.

    Mi esposa estaba a morir de placer, gemía y tuvo un par de orgasmos terribles. El negro le dijo “puta, tu marido me va a tener que limpiar la mierda que me estas dejando”. Ella sólo respondía “si, si, lo hará”.

    El negro insistió “puta que va a hacer tu marido” y ella finalmente respondió “limpiarte la mierda que te estoy dejando”. Eso puso a mil a mi mujer que volvió a llegar y el negro con ella. Luego el negro le sacó la verga del culo y si, estaba sucia, de semen y mierda. Sin decir nada, la metió a mi boca.

    Sentí el sabor de mierda y de semen y comencé a lamer hasta que la verga quedó limpia. Mi esposa miraba gimiendo suavemente y temblando. Luego, al concluir, me besó intensamente. Mis labios, con el sabor de su mierda y el semen del negro que se la había, cogido le trasladaron el sabor a puta sucia que es.

    Le pagué al repartidor, con una buena propina. Nos acostamos con mi esposa. No cenamos. Estábamos exhaustos ambos.

  • Gracias a su marido

    Gracias a su marido

    Hola que tal, es mi primer relato, me gustaría platicarles lo que me pasó cuando tenía 19 años.

    Siempre me ha gustado el fútbol, mido 175 cm en ese tiempo era algo fitness abdomen marcado y definido, moreno claro de buen ver, soy muy serio y callado casi no hablo, mi miembro es normal 18 cm.

    Un amigo me invitó a jugar fútbol al equipo de un carnicero que llamaremos Don Ricardo era chaparro gordo 58 años y siempre olía a carne, un par de veces llevó a su esposa una mujer lo contrario a él, guapa, morena clara, cabello negro, 160 cm de estatura, caderona, nalgona y unas tetas grandes naturales, pero siempre se portaba muy respetuosa y vestía algo seria.

    El equipo iba bien y llegamos a las finales tuvimos un partido complicado pero lo ganamos, ese día Don Ricardo estaba contento y pidió cervezas para todos, don Ricardo empezó a tomar de más, comenzó hacerse tarde y los compañeros empezaron a irse, quedábamos Don Ricardo un compañero y yo y nos invitó a seguirla a su casa.

    Llegamos y mi compañero recibió una llamada, me dijo me tengo que ir pues ni modo le dije yo, me quedo un rato y me voy, me pase y don Ricardo ya muy tomado me dijo ahorita te llevo traite unos cervezas de refri, yo pensaba solo como me iba a ir por que vivía algo retirado, saque un par de cervezas de la cocina y al darme la vuelta iba bajando Norma su esposa traía un shorts muy corto y una blusa de licra sin sostén los pezones se le marcaban muy claros, yo casi suelto las cervezas ,pensé que venías solo le comento, súbete mujer contesto don Ricardo ya muy tomado, ella algo apenada se subió solo diciéndome buenas noches, conteste y sin perder el tiempo le di un vistazo a ese culo delicioso.

    Me tomé una cerveza en lo que don Ricardo se tomó otras 3 le dije ya me tengo que ir usted no puede ya manejar tomaré un taxi, ayúdame a subir a mi habitación me contestó, cuando íbamos subiendo iba bajando su esposa, te ayudo me dijo, no mejor acomódele la cama, al darse la vuelta casi quedó de frente al culote que se cargaba me dieron unas ganas de agarrarlo pero traía agarrado a don Ricardo, al que no pude controlar fue a mi pene que se puso al mil de verla.

    Me pase y acomode a Don Ricardo es su cama quedando de frente a su esposa ella con la mirada fija en mi pene ya duro como una piedra ya que traía el shorts de fútbol y las manos ocupadas ni como disimular, perdón le dije no te preocupes contesto oí que te iba a llevar espérame abajo ahorita te llevo en un tono cómo molesta.

    Me sentí muy apenado, bajo ya con un suéter un poco largo, vámonos vives lejos me dijo, como a 15 minutos, pasaron como dos cuadras íbamos callado cuando me sorprendió la pregunta, por qué te pasó eso? apuntando a mi entrepierna, pues es usted una mujer guapa y muy sexy conteste nervioso, he visto que eres muy serio casi no hablas pero eres discreto? claro conteste, se abrió el suéter y se sacó saco una teta mi pene se puso al instante súper duro, tócala si quieres me dijo, comencé a tocarlas y nos empezamos a besar apasionadamente, así estuvimos tocando nos yo las tetas y ella mi pene cuando me separó un poco y me dijo, tienes tiempo y vamos a un motel, sin dudarlo le dije que sí pero y su marido, el no despierta hasta mañana, arranco el carro como a 7 cuadras había uno, en el trayecto íbamos fajando.

    Llegamos íbamos en las escaleras ella iba adelante y yo le agarraba las nalgas me sentía soñado jamás pensé en lo que estaba pasando entramos y luego cerró la puerta se hinco y me bajo el short con las dos manos agarro mi verga y se la metió a la boca era la mejor mamada que me habían hecho, casi me hace terminar así estuvimos unos minutos cuando sonó el timbre para cobrar se levantó pago y aproveché cuando estaba de espaldas para bajarle su short, traía una tanga color negra, metí mi cara entre sus nalgas y empecé a lamer su vagina y su culo ella gemía como loca, sus jugos salían de mi boca era una cascada, olía muy rico así estuvimos un rato se voltio y me dijo dame duro papi, nos fuimos a la cama me aventó sobre ella, todavía traía su tanga y su blusa, a punto mi verga en su vagina y se dio un sentón de golpe, dio un grito muy fuerte y yo sentía como se venía a chorros, empezó a cabalgar, hace mucho que no sentía una así de dura y grande me decía, se quitó la blusa y su enormes tetas subía y bajaban al ritmo de las metidas que le daba, me pido que le diera de perrito, ponerla en cuatro el culo se le veía súper espectacular seguía con la tanga puesta le dio otra lamidas, ella solo se retorcía apunte mi verga y le empecé a dar ella me pedía que le diera duro, así mi bebé me decía y eso me ponía la verga más dura así se vino otra vez la puse de misionero agarrándome de la cabecera de la cama sentí que le entraba toda, ella gemía muy fuerte y me pedía le día toda la noche yo le daba con todas mis fuerzas note que se vino dos veces más me besaba, me arañaba la espalda, me agarraba las nalgas y me empujaba hacia ella el vaivén de sus tetas me encantaban no aguante más me salí y ella rápido noto y puso su cara mi verga, la llene de leche junto con sus tetas, me recosté en la cama ella se paró a limpiarse al levantarse note que las piernas estaba débiles seguro por las veces que se vino.

    Estuvimos poco más de una hora nos cambiamos y me dijo vámonos estuvo delicioso pero tenemos que irnos esto queda entre nosotros, está bien conteste.

    Íbamos bajando las escaleras ella iba adelante cuando voltio y me besó se hinco de nuevo y empezó a chupármela se levantó me beso y me pidió le diera otra vez, la verga estaba dura de nuevo, se bajó el shorts paro el culo y volteando me dijo, métemela de nuevo apunte mi verga y de nuevo empecé a darle se vino de nuevo y yo casi de inmediato pero esta vez fue adentro sentí la gloria, ella voltio me beso y me dijo que bueno eres este es nuestro secreto.

    Salimos en el trayecto a mi casa seguimos besándonos llegamos y le pedí su número, ella me dijo apunta el tuyo yo te busco, no digas nada recalcó y se repetirá me dio un beso y se marchó.

    Esa noche casi no pude dormir me tuve que masturbar de pensar en lo bien que la pase.

  • Mi tercer encuentro con una joven de 18 años

    Mi tercer encuentro con una joven de 18 años

    La recogí, como siempre en el mismo lugar y nos dijimos directo al motel, al subir al carro me dio un beso en la mejilla y luego uno en la boca, las preguntas de siempre como has estado, etc. Le pasé mi mano por sus piernas, traía un jean ajustado.

    Llegamos al motel en 10 minutos, entramos en la habitación y tan pronto cerré la puerta se me abalanzo y empezó a besarme, parecía que nos íbamos a comer vivos con los besos que nos dábamos, intercambiando lenguas, y jugueteando con ellas y con los labios, me empezó a mandar la mano a mi verga por encima del pantalón y me decía papi estoy muy arrecha, he tenido mucha abstinencia, te voy a comer, te voy a exprimir, te voy a sacar toda la leche, empezó a desvestirme y me quito toda la ropa, me dejo embola, se arrodillo y empezó a mamármelo y decía papi esto es solo para mí, se lo metía a la boca, lo sacaba, me pajeaba, pasaba su lengua recorriendo mi pene y por la cabeza en círculos, pasaba su punta de la lengua por mis guevas y por las ingles muy despacio, lo cual me producía un placer indescriptible, seguía mamando no paraba y yo estaba a punto de venirme, por lo que la tome del pelo y la puse de pie y empecé a desvestirla, ella se ayudaba hasta que quedo embola, la coloque contra la pared le abrí las piernas y empecé a pasarle mis manos desde los pies hasta su cuca, le daba nalgadas y le acariciaba su espalda, le metía la lengua en sus oídos y se erizaba toda, le daba pequeños mordiscos en sus nalgas y masajeaba sus pechos.

    La coloqué de frente a mí, le mordí sus pezones, se los chupe y se los masajee, eso la excitaba mucho, gemía, me arrodille y empecé a chuparle su clítoris, se lo mordía, le chupaba sus labios vaginales y le metía la lengua en su cuca, le metí un dedo y luego dos; le coloque en cuatro y ella esperaba que la penetrara, pero le empecé a meter un dedo en el culo me dijo que haces y le dije nada que tu no quieras, me dijo por ahí no ese esta virgen y es para mi novio, yo seguí moviéndolo muy despacio y empecé a masajearle el clítoris, de un momento a otro mi dedo llego al fondo de su culo y grito, que haces nada que no quieras y dijo sácamelo, lo deje quieto y seguía sobando su clítoris y metiéndole un dedo y dos en su cuca, con la mano que le tenía metido el dedo en el culo, le metí otro dedo en la cuca y empecé a mover los dos dedos al tiempo muy lento y fui acelerando el ritmo, cada vez más rápido, gemía y gritaba, seguí así hasta que exploto en un orgasmo, convulsiono y cayó sobre la cama.

    Al cabo de unos minutos reacciono y me dijo que me has hecho, que delicia papi, no había sentido tantas cosas y sensaciones tan ricas al mismo tiempo, te mereces un premio y empezó a mamarlo de nuevo, se colocó en cuatro y me dijo papi te voy a dar la virginidad de mi culito, te lo mereces pero me tratas con cuidado muy suave, le dije no te preocupes y le metí de nuevo un dedo y lo dilate un poco, luego le puse la cabeza de mi verga en su orificio y le metí la cabeza, pego un grito me dijo me duele mucho, y me quede quieto, luego le metí otro pedazo y me quede quieto y así hasta que se la metí toda , después de un rato ella empezó a mover su culo hacia mí, y me dijo dame duro papi, y empecé el mete y saca despacio y fui apresurando el ritmo y con una mano le masajeaba su clítoris, le daba nalgadas y empecé a tirarla del pelo hacia atrás, y le dije me voy a venir y me dijo papi dame duro que yo también estoy que me vengo, quiero tu leche en mi culo, y pegue un grito y me vine y al instante ella pego sus consabidos gritos y empezó a convulsionar y cayó en la cama moviéndose todo su cuerpo, como cinco minutos después reacciono, nos besamos y nos acariciamos y descansamos un buen rato, hablamos de lo rico que la estábamos pasando y de su primera vez anal, que nunca imaginaba que iba a pasar esto y las sensaciones tan ricas que había sentido y penetrada por los dos lados al tiempo.

    Después de descansar un raro, me empezó a pajear, y me lo empezó a mamar hasta que me puso a punto y me dijo ahora soy yo la que mando, me puso el condón con la boca y se me monto encima y empezó a cabalgarme, subía y bajaba, se movía adelante atrás, cambiaba de posición y me daba la espalda, luego volvía de frente y yo acariciaba sus senos los chupa y la besaba, hasta que me dijo me voy a correr nuevamente y yo le dije hágalo que yo también estoy que me vengo y empezó a gritar y a convulsionar y yo alcance mi orgasmo y ella cayo rendida en la cama, descansamos, nos bañamos los dos, nos vestimos y la fui a dejar hasta donde iba, sin imaginarme que esa sería la última vez que estuviera con ella.

    Nos hablamos con un mes después y me dijo me conseguí un novio y el tipo se ha portado bien conmigo, entonces me da cosa ponerle cachos, esperar a ver como siguen las cosas, nosotros teníamos un acuerdo de respetar los espacios de cada quien, luego tenía que respetar el acuerdo, seis meses después nos volvimos a hablar y me dijo van bien las cosas y después ella cambio el celular y no volví a saber más de ella. Fue una experiencia maravillosa para ella y para mí la mezcla de la juventud, la fogosidad, la pasión y la experiencia, en determinado momento es una bomba que explota con un placer máximo.

    Espero sus comentarios en el correo: [email protected].

  • ¡Quítala, hija, quítala que te dejo preñada!

    ¡Quítala, hija, quítala que te dejo preñada!

    Sandro se había roto los dos brazos y una pierna en un accidente de moto. Estaba en la cama con los brazos y la pierna escayolada. Su hija Iria le había puesto una bandeja con un filete y patatas en el regazo y le estaba cantando las cuarenta.

    -… Aún fue poco, debiste romper también la otra pierna a ver si escarmentabas.

    -Parece que está hablando tu madre.

    -Bien que te avisó que te podía pasar lo que te pasó.

    -Mejor sería que me avisara que me iba a meter los cuernos. ¿No te parece?

    -No cambies de tema, te dijo mil veces que ya no tenías edad para andar con la moto por el monte.

    -Mis amigos…

    No lo dejó terminar.

    -Tú y tus amigos queréis sentiros jóvenes pilotando esas máquinas de trial con exceso de caballos y hacéis el ridículo.

    -Solo tengo 42 años.

    Iria no quiso seguir regañando a su padre.

    -Come que te enfría la comida.

    Iria era una joven morena, de estatura mediana y con todo bien puesto, que digo bien puesto, muy, muy bien puesto. Vestía una falda larga de color verde, una camiseta blanca y calzaba unas zapatillas de deporte de color blanco. Iria cogiera unos días libres en el hospital donde trabajaba de enfermera para atender a su padre. Sandro le dijo:

    -Trae un poco de vino que esto a secas no baja.

    Iria fue a la cocina de su chalet a buscar el vino para su padre, padre que se había separado de la madre hacía algo más de dos meses, y que era un cuarentón, ni guapo ni feo, de ojos negros, alto y delgado.

    Era el primer día de los muchos en que Iria iba a atender a su padre. Hasta aquí todo normal, pero lo que no fue normal fue lo que ocurrió al día siguiente cuando lo fue a bañar con una esponja, agua y jabón. Le preguntó:

    -¿Podrás darte la vuelta para lavarte la espalda y el culo, papá?

    Haciendo un esfuerzo Sandro se puso boca abajo. Iria pasó la esponja llena de jabón por su nuca, su cuello, por sus axilas, por su espalda, sus costillas, luego por sus pies y sus piernas y acabó pasándola entre sus nalgas para limpiarle el ojete. Al sentir la esponja acariciar su ojete Sandro tuvo una erección, luego mientras volvía quitando el jabón mojando la esponja en agua la cosa se le puso más y más dura. Al acabar, le dijo a su padre:

    -Date la vuelta, papá.

    No podía darse la vuelta. Su hija vería la erección y lo pondría a parir.

    -Mejor me quedo así.

    Iria estaba de vuelta y media, sonrió, y le dijo:

    -Date la vuelta, papá, no es la primera erección que veo al lavar a un paciente.

    Sandro le mintió.

    -Yo no tengo ninguna erección.

    -Cuanto más lo niegues más dura se te va a poner. Date la vuelta que no tengo ganas de volver a calentar el agua.

    Sandro se dio la vuelta e Iria vio la verga de su padre. Era inmensa, a lo largo y a lo ancho. Le dijo:

    -Bonito pene, papa, bueno, más que un pene parece un salchichón, pero es bonito.

    Enjabonó su cuello por delante, su pecho, sus axilas, sus pies, sus piernas, sus huevos y su verga, a la que tuvo que tirar de la piel para enjabonar el glande, luego lavó todo con la esponja mojada y cuando le lavó la polla comenzó a salir leche de ella. Dejó que saliera, se la limpió y le preguntó:

    -¿Cuánto tiempo llevabas sin correrte, papa?

    -Desde que me dejó tu madre.

    -¿No te habías masturbado?

    -No.

    -Entiendo lo de la eyaculación. Lo secó, y le dijo:

    -Ya estás limpio. Ahora a ponerte el pantalón del pijama y listo.

    Sandro estaba sorprendido con la frialdad de su hija.

    -¿No te molestó lo que pasó?

    -Para nada, las personas tenemos necesidades.

    Le puso el pantalón del pijama y después se fue a vaciar el agua de las palanganas. Esa noche en su habitación hizo otras cosas, pero os jodéis, pues no os voy a decir que hizo con sus deditos imaginando la verga de su padre dentro de su coño.

    Al día siguiente al ir a lavar a su padre Iria vestía un short blanco que dejaba ver sus estilizadas piernas y una blusa del mismo color con tres botones desabrochados, lo que dejaba ver el canalillo y parte de sus gordas tetas. Su cabello negro lo llevaba recogido en dos trenzas. Sandro, al verla, le preguntó:

    -¿Viene tu novio a verte?

    -No, date la vuelta.

    Sandro se dio la vuelta, le enjabonó el cuello, las axilas, la espalda, entre las nalgas y después le metió el dedo medio en el culo.

    -¡Qué haces!

    -Te voy a estimular la próstata y te vas a correr cómo un pajarito.

    –¡No, hija, no me hagas eso!

    -¿Por qué no? Nadie va a ver lo que hagamos.

    -Por dos razones, la primera es porque a un padre no se le mete el dedo en el culo y la segunda porque soy muy macho.

    Iria se puso chulita.

    -¿A qué hago gemir al macho?

    -No digas tonterías.

    Le siguió follando el culo con el dedo.

    -Abusas porque no me puedo defender… ¡Coñooo!

    -¿Te gusta?

    -Sabes que sí, cochina.

    -Pues ahora no te hago correr macho.

    -¡Golfa!

    Dejó de follarle el culo y limpió el jabón con la esponja mojada de agua.

    Se quitó la blusa y acarició su espalda con las tetas. Sandro no conocía a su hija.

    -¡¿Qué te pasa hoy, Iria?!

    -Que tengo ganas de echar un polvo.

    -No debemos, hija, no debemos.

    Iria le abrió las nalgas y le pasó los pezones por el ojete.

    -¿Te gusta, papa?

    -Joder, decir que no sería mentir.

    Le dio la vuelta y vio la tranca empalmada y mojada. Se quitó el short y al no llevar bragas su padre vio el pequeño corte del coño de su hija.

    Nuria se abrió de piernas, subió encima de su padre y le puso una teta en la boca. Sandro no se puso resistir a aquella gorda teta con una pequeña areola color carne y con un pezón gordito y duro. Lamió, chupó, mamó, areola y pezón hasta que le dio la otra teta, teta que comió con las mismas ganas que comiera la anterior. Luego Iria puso sus manos en la cabecera de la cama y el coño sobre la polla de su padre. Empujó con el culo lentamente, ya que era demasiada verga para tan estrecho coñito, pero entró, con dificultad, pero entró. Al estar toda dentro se quedó sentada sobre la verga. Sintiendo cómo latía la verga y cómo latía su coño, le dijo a su padre:

    -¿Te gustaría que me corriera en tu boca, papá?

    -¡¿Me la vas a dar?! Es una de las cosas que más me gustan.

    -Lo sé. Escuché muchas veces a mamá…

    Sandro ya no aguantaba más.

    -¡Quítala, hija, quítala que te dejo preñada!

    Iria no la quitó. Tomaba la píldora, y aunque no la tomara no la iba a quitar, ya que también comenzó a correrse ella.

    -¡Me corro, papá, me corro!

    Sandro no dijo nada, de su verga comenzó a salir tanta leche que anegó el coño de su hija, hija que se había derrumbado sobre él y a la que le comía la boca mientras se sacudía y su coño le bañaba la verga.

    Al acabar de gozar comenzó a follar a su padre. La verga ya entraba y salía sin dificultad, ya que la leche y sus jugos la habían engrasado.

    Tres veces se corrió Iria antes de que su padre se volviera a correr dentro de ella, su quinta corrida se la dio en la boca, cómo a él le gustaba y cómo a ella le encantaba.

    Quique.

  • Ese intenso deseo (II)

    Ese intenso deseo (II)

    Sus ojos se clavaban en mí.

    Tomé un hielo bajo su atenta mirada. Sentía cómo se deslizaba por su boca. Su lengua asomaba y recogía cada gota en sus labios. Me acerqué aún más a ella. Mi lengua acarició la suya, sintiendo su suavidad y humedad en mi boca. Poco a poco fue retirando su jersey. La visión era increíble. Tan bella y delicada ante mí… Su silueta perfecta y sus senos apuntándome bajo el fino encaje.

    Posé mi mano en su nuca mientras besaba su cuello, llevándola hacia la gran alfombra de lana que quedaba a nuestros pies.

    Mis manos no dejaban de acariciarla. Deseaba meterme en cada poro de su piel.

    Mis dedos rozaron sus senos retirando la camiseta de encaje y el sujetador.

    Nos miramos, y una sonrisa suya iluminó mi rostro.

    Descendí hasta sus pechos. Tomé otro hielo. Sintió el contacto con su piel, erizándola. Sus pezones se endurecieron bajo mis dedos. Un leve gemido escapó de su boca.

    La observé y comencé a besarla. Lamí sus senos recogiendo cada gota que se deshacía en ellos. Mis dedos navegaban por su abdomen, llegando a su cadera, su suavidad, el delicado contacto de su piel… hicieron que las ganas por sentirla aumentarán.

    Su botón cedió a la presión de mis dedos, al cual seguiría otro…, y otro…, hasta dejarlos abiertos todos.

    Fui bajando su pantalón que descendió por sus piernas. Las acaricié y besé en su descenso. Su excitación crecía con cada chasquido de mi lengua…

    La prenda cayó a sus pies. Sonreí bajo sus ojos que no cesaban de observarme. Separé sus piernas con decisión. No digo que sin ternura pero sí con determinación. Dando un toque de alerta.

    Mi lengua recorrió el interior de sus muslos hasta detenerme en su tanga. Mis dedos lo acariciaban. Sus labios se dibujaban bajo el tejido por la excitación y la humedad aumentaba. La incrementé con un lento movimiento, acerqué mi boca, retirando levemente su goma.

    Comencé a lamerla.

    La miraba. Su pecho ascendía y descendía preso de una excitación cada vez mayor.

    Me recreaba en cada movimiento. Tomé la goma entre mis dientes y comencé a quitárselo…

    Atrás…

    La visión de ella…

    Sigue…