Autor: admin

  • Antes de volver a mi país

    Antes de volver a mi país

    Obvio publicaré esto de manera anónima en parte por vergüenza o tabú. Yo estaba en Europa como estudiante y había aprovechado para viajar por muchos países. Lo hice con mujeres en cada uno de ellos, especialmente en España, aunque la mejor experiencia la viví en Alemania. Sin embargo, antes de volver a mi país, tomé la decisión de hacer algo diferente, algo para experimentar y divertirme, por lo que en mis últimas vacaciones decidí ir a Ibiza (ya había estado allí antes) y conocer a una chica trans. Recuerdo que conocí un par en un disco y empecé a charlar a una de ellas llamada Luisa que era bastante menuda, no creo que más de 160 con tacones, piel blanca, rubia y reconozco que bastante femenina… incluso mucho más bella que muchas mujeres del lugar.

    Lo mejor es que estaba invitando los tragos y al llegar la madrugada me invitó a su sitio, en donde vivía con su amiga. Hasta ese momento todo era complicidad y nada más, pero cuando subimos entramos a su habitación y empecé a desvestirla. Ella me intentaba dar besos en la boca, pero la verdad no quise porque, aunque pareciera una mujer, siempre tenía en cuenta que era trans. Así que de manera apresurada la puse en cuatro y con algo de saliva la empecé a penetrar. Ella tenía un pene pequeño de unos 10 cm, el mío era más grande, pero tampoco demasiado, como 15 cm con buen grosor, por lo que empezó a pedirme que le hiciera más suave. Yo, sea por lo tragos o la excitación, no le hice caso y por el contrario, puse mi mano sobre su cuello y empecé a darle con mayor intensidad.

    Lo que no me di cuenta es que sus gritos hicieron que su amiga entrar en la habitación y me tomó por la espalda, haciéndome una llave en el cuello e inmovilizándome. Luisa le dijo a su amiga que yo estaba siendo muy rudo, pero que le estaba gustando, aunque si me dijo de todo por no parar cuando me lo pidió. Allí fue donde su amiga (cuyo nombre no recuerdo) dijo que si era muy machito que le gustaba duro, entonces también soportaría cuando fuera al revés.

    Era muy fuerte y alta, recuerdo que por eso no la escogí, pero me sometió con una mano torció mi brazo y la otra me hizo poner mi cara sobre la cama. Volteé a mirar y vi como sacó su pene… ERA ENORME, como 22 cm y más grueso que el mío. Allí creo que me resigné a cualquier cosa y pensé que iba a ser traumático. Sin embargo, recuerdo que ella empezó a chupar mi culo con una intensidad y profundidad en su lengua que jamás había sentido. Recuerdo que después de eso me empezó a penetrar, y creo que no llevaba la mitad cuando me vine por primera vez… era tan duro y doloroso, pero a la vez tan placentero que no pude soportarlo. Luisa se dio cuenta y colocó su pene en mi boca y me hizo chuparla, mientras su amiga me terminó de meter su enorme animal en mí y empezó con un mete y saca que al principio fue lento y luego empezó con más fuerza.

    Creo que no duró unos dos minutos cuando empecé a sentir que nuevamente tenía otra erección y Luisa se acomodó para hacerme un 69. Allí su amiga me empezó a embestir con mayor fuerza, haciéndome sentir que no la había metido toda… no aguanté más y nuevamente me vine en la boca de Luisa. Y siguió… recuerdo que me vine una vez más, pero con mi pene ya flácido, pero tuve un orgasmo tremendo.

    Al terminar su amiga me dio para un carro y me dijo que no me quería ver más, a menos que volviera rogándole y pidiendo perdón. Al día siguiente volví a mi país, con el culo totalmente dilatado y adolorido. No lo he vuelto a hacer, pero reconozco que aún me masturbo pensando en ese día.

  • Corrida facial con un amigo

    Corrida facial con un amigo

    Hola soy Estefany, quiero contarles de mi segunda experiencia con otro chico,  el cual ya me traía ganas desde hace rato, este chico lo conocimos con Diego cuando tenía pareja hace 6 años, la intensión en un principio era para un intercambio, pero al final no se dio nada. Yo seguí en contacto con el chico el cual terminó con su pareja ya hace 2 años y siempre se me insinuaba, pero yo trataba de evitarlo o al menos de hacerme la difícil jejeje.

    En ese tiempo de conversaciones calientes no pasaba la cosa, yo para entonces me encontraba estudiando y trabajando, dio la casualidad que nos dieron un día libre en el trabajo y en la U, la intensión era aprovechar ese día para adelantar trabajos bastantes que tenía de la U, pero el día tomó otro rumbo y otra actividad muy distinta, este chico me llamó y me dijo que me recogería en la moto para ir a su casa que estaba sola en Madrid Cundinamarca, a regañadientes acepté la invitación al fin y al cabo llegó y nos fuimos.

    Cuando llegamos a su casa me invitó a almorzar, todo iba muy normal hasta que ya comenzó a acercarse y a tratar de tornar el ambiente un poco más intenso y caliente para la ocasión. Poco a poco fui aflojando hasta que nos comenzamos a besar, fue entonces cuando decidimos que era momento de subir al cuarto, pero en ese transcurrir subiendo las escaleras él no aguantó y comenzó a manosearme con locura y deseo, me apretaba la cola sobre el jean, metía sus manos entre mis senos.

    Ya estando en su cuarto la quitada de ropa se dio en segundos yo llevaba jean apretado y body escotado lo cual fue lo único que me quité dejándome solo el jean. Lo siguiente pasó a la acción de la masturbación, más sin embargo mi cabeza no pensaba en el momento de placer estaba ida y no tenía la intención de llegar a una penetración, aparte el chico no tenía un gran tamaño en su verga y el cansancio también influyó, terminó solo masturbándome y yo haciéndole sexo oral en donde lo trataba de mirar con ojos de placer dando ricas mamadas, mojándole su verga por completo hasta hacerlo llegar en mi cara.

    Ese instante si me llegó a prender bastante más, sin embargo todo quedó ahí por ese día ya que Diego salió temprano de trabajar y nos habíamos quedado de encontrar para ir a comer, así que rápidamente nos vestimos y el chico me llevó a Bogotá, más sin embargo él no quedó con las ganas de poder tener su premio de que tuviera su verga dentro de mí.

    Pronto vino su día de gloria, pero este relato se los contaré más adelante con todos los detalles.

    Si les han gustado nuestros relatos escríbanos, buscamos parejas, chicos y chicas jóvenes desde los 23 años en Bogotá, queremos seguir experimentado muchas más cosas deliciosas.

    Nuestro Twitter https://twitter.com/EstefaHotwife.

  • Mi tío me hizo conocer los ricos orgasmos (9): Parte 2

    Mi tío me hizo conocer los ricos orgasmos (9): Parte 2

    Unos minutos de ricos besos nos estábamos dando,  yo le agarraba con fuerza el cabello mientras que él me tenía sujetada de la cintura, de pronto dejó de besarme, me abrazó con fuerza la cintura y me levantó en peso colocándome sobre la mesita quedando sentada enfrente suyo, y se inclinó hacia mí para besarme.

    Nuestras bocas se comían mutuamente, ambas manos comenzaron a acariciar mis muslos en toda su dimensión, me las frotaba hasta llegar a mi pelvis y regresaba hasta mi rodilla y de nuevo frotaba hasta llegar a mi pelvis, yo hasta ese momento estaba excitadísima no dejaba de meterle la lengua a Stefan y el hacía lo mismo, minutos de ricos masajes de labios y entrelazamientos de lenguas ¡Que rico joder!

    Stefan dejo de besarme para decirme:

    —¡Que delicada y suave piel! que tienes Érica ¡Que sabrosos muslos bebé!

    Solo atiné a sonreírle y de nuevo volví a besarlo apasionadamente nuestras bocas estaban fusionadas, pero a los minutos Stefan rompió esa fusión y fue directo a mi pie izquierdo, me sacó el taco y comenzó a chuparme los deditos de mi pie, al inicio me causo un poco de gracia, pero a medida que Stefan me los succionaba y chupaba comenzó a gustarme. Acto seguido me quitó el taco del pie derecho y fue el turno de mis deditos de ser chupados por su caliente y habilidosa boca.

    —Umm… Mmmm… —eso era lo que me gustaba, experimentar nuevas sensaciones y placeres. Stefan me miraba directamente mientras succionaba mis deditos yo no dejaba de morderme los labios, de pronto me levantó por la parte de debajo de mi rodilla la pierna quedando expuesta la parte de debajo de mi muslo izquierdo y él se agacho y comenzó a lamérmelo por debajo como un perro a su hueso.

    —¡Ummm! —suspiré cuando sentí su lengua en mis muslos me mordí bien fuerte los ¡labios! cada lamida era asombrosa su lengua recorría cada centímetro de la parte de debajo mi muslo, estaba muy ¡Excitada! esas lamidas incrementaban mi calentura a cada segundo. A los minutos dejó mi muslo izquierdo y fue a por mí muslo derecho para darle el mismo masaje fabuloso de lengua, me los lamia como un perro hambriento, cada centímetro era lamido de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha mientras Stefan se deleitaba con mis muslos aparecieron Steve y Rebecca ¡creo que nos dejaron a solas a propósito porque no trajeron nada!

    —¡Ummm! creo que se cansaron de esperarnos Steve —Rebecca lo dijo sensualmente mirándome muy picara.

    —¡Wuao! sí que mi sobrinita está ¡Calientísima! —mi tío se mordió los labios al verme ¡Sumamente excitada! sus ojos se clavaban a los míos.

    —¡Gózalo! Érica te presto a mi marido es ¡Todo tuyo! —exclamo y yo para no ser menos respondí:

    —¡Mmm! pues yo también te presto a mi tío —¡Exclamé con más énfasis y lujuria!

    De pronto Stefan bajó mis piernas y esta vez me empujo la faldita dejando mis muslos más descubiertos y me los lameteó sin parar ¡Ummm! mientras tanto mi tío y Rebecca estaban bailando sensualmente una bachata no me acuerdo que canción, pero era fabuloso en ese momento, mi tío le metía su pierna por el medio de las piernas de Rebecca mientras que ella comenzó a besarle el cuello a mi tío, mientras que Stefan seguía lamiendo mis muslos sin parar hasta ese momento ya estaba tan excitada que me baje los tirantes de mi vestido dejando en todo su esplendor a mis ¡sabrosas tetas! y Stefan al darse cuenta subió de inmediato hacia ellas y me las chupeteo de una manera que me hico gemir bien ¡rico!

    —Uhhh! mmm! ahhh! —qué manera de succionarme a mis sabrosas gemelitas, su lengua hacia giros fabulosos en mis pezones que estaban duritos de tanta excitación, ¡ummm! ¡joder! me los succionaba como tanta fuerza que parecía que quería sacarme a la fuerza la leche materna ¡ahhh! en medio de mi calentura deje caer chorritos de saliva en mis tetas y Stefan se deleitó chupándome con más fuerza ya está ese momento yo estaba más que excitada y mojadita, Stefan estaba haciéndome excitar locamente me chupaba las tetas mejor que mi tío, tanta experiencia acumulada en tantos años de sexo y ahora toda esa experiencia me estaba haciendo gozar de lo ¡más rico!

    Regrese mi mirada hacia mi tío y Rebecca tenía su mano dentro del pantalón de Steve mientras que ella lo besaba apasionadamente, regrese nuevamente mi mirada a Stefan que mientras me succionaba las tetas me miraba desenfrenadamente a los ojos yo igual lo mire con lujuria y a los segundos volvió a mi boca a comernos mutuamente hasta que yo misma lo separe de mi calientita boquita y le exclame angustiosamente con ¡Total énfasis!

    —¡Joder! Stefan no me hagas esperar ¡más! quiero que me chupes mi ¡concha ardiente!

    —¡A tus ordenes nenita!

    Stefan me jalo de la cintura y quede de pie enfrente suyo, se arrodillo me abrió las piernas y se metió por debajo de mi faldita y por fin lo tenía entre mis piernas ¡Ahhh! su lengua era ¡fabulosa! a pesar que mi tanguita era una mini barrera a mi conchita podía sentir su ¡Increíble succión! queriendo romper a la fuerza con su lengua hasta llegar a mi tesorito, ya estaba entregada totalmente al placer de su lengua, sus manos me agarraban con fuerza los muslos.

    Mientras tanto mi tío y Rebecca contemplaban como yo lo disfrutaba, a los minutos Stefan me bajo la tanguita y alce las piernas para que me lo quite y me sorprendió que tenía mi tanguita mojadita en la boca y fue a la mía, esto era ¡lujurioso! Stefan y yo nos estábamos besando con mi tanguita en medio de nuestras calientes bocas, la manera en que el succionaba todo el sabor vaginal de mi tanguita me calentaba aún más de lo que estaba, ya estaba poseída por la lujuria yo también succionaba mi sabor vaginal, fue tanto el tira y jala de nuestros dientes que rompimos mi tanguita y Stefan me lo quito de los dientes de un jalón y los arrojo al piso, fue hacia mi boca enterrándome la lengua como un loco desesperado, a los segundos dejo mis labios y me miro con ternura.

    —Bebé que ¡riquísimo! sabía tu tanguita, ¡Quiero que te corras en mi boca!

    Sus palabras me provocaron ¡Full excitación!

    —Pues no me hagas esperar más Stefan —lo exprese con ¡mucha excitación!

    Stefan bajo de nuevo y por debajo de mi faldita por fin tenía esa maravillosa lengua en mi conchita húmeda.

    —¡Mmm! ¡ahhh! ¡ummm! —¡Joder que rico! ¡Que placer! sentir esta maravillosa lengua en mi rajita, “es tan rico que cerré mis ojos”, me mordí los labios con tanta fuerza que por un poco y me salía sangre, estaba sumergida en un delicioso ¡Mundo de placer!, esa lengua ¡Se movía! ¡Se deslizaba! ¡Se revoleteaba! ¡Se giraba! en mi conchita, mi clítoris estaba siendo chupeteada por momentos succionada causándome ricos gemidos ¡ummm!

    —¡Ahhh! — abrí mis ojitos pero los cerraba inmediatamente ¡ummm! no podía aguantar, no podía estar tranquila ni un segundo, tener a este maduro comiéndome la concha era ¡demasiado placentero! que a las justa podía concentrarme en ver a mi tío y Rebecca.

    —si Érica ¡Goza con la lengua de mi marido córrete hasta hacerlo ahogar no te contengas!

    —así es sobrinita libera a esa ¡putita bestial! que tanto estabas conteniendo.

    Quise decirles algo pero no pude ¡ummm! era demasiado, estaba totalmente poseída por la lujuria de ser lamida de semejante manera ¡ahhh!, ya sentía que un tsunami se estaba acercando, trate de usar todas mis fuerzas pero me era súper difícil pero no decline y pude concentrarme viendo por primera vez a mi tío follándose a otra mujer que no era yo.

    —AHhh! ¡ummm! ¡ohhh! —esa ¡polla familiar! entraba en una concha que no era ¡mía! ¿Por qué tío? ¿Hasta dónde habíamos llegado tú y yo? ¡Ya no podíamos escapar de esta posesión carnal!

    Mi tío y Rebecca estaban comiéndose la boca, ella se había bajado el tirante liberando sus tetas también se había subido la falda no tenía tanguita alguna ¡Que madura tan putita! mientras que mi tío detrás de ella la estaba follando por la concha, ella se movía de arriba abajo entrando bien rico la polla de mi tío en su rajita mientras inclinaba hacia atrás su cabeza jugando su lengua con la de mi tío ¡ahhh! ¡ummm! ¡mmm!, Steve la tenia de la cintura y con su mano estimulaba el clítoris de Rebecca mientras se lo metía sin parar, entre tanta delicia sentí celos porque Steve nunca me follo de esa manera así paraditos, pero se me desapareció al instante porque ya mi cuerpo comenzaba a temblar ligeramente, mis latidos se aceleraban, mis gemidos se incrementaban ya estaba cerquísima, ese rica lengua estaba matándome, mi euforia y emoción iban en aumento hasta que ya no pude aguantar más y grite de placer curveando mi espalda más a la mesita a la cual estaba apoyada.

    — ¡Ahhyy! ¡mmm! ¡Stefan! ¡conchasumare! ¡ahhh…!

    ¡Concha sumaré! perdí todo el control de mi si es que alguna vez lo tuve, las lisuras nuevamente salieron de mi ardiente boquita por el descontrol que había ocurrido, ¡qué riquísimo! era ¡tan delicioso! ¡Tan sabroso! ¡Tan no sé cómo describir ese inconmensurable placer!, a las justas podía estar en pie porque por un instante perdí las fuerzas de mis piernas, el riquísimo orgasmo fue ¡descomunal! nunca había experimentado tal ¡orgasmo bestial! ni siquiera en la discoteca por estar entre tanta gente, ni mi tío me había provocado semejante ¡clímax carnal!

  • Premio seguro a quien la meta mejor (II)

    Premio seguro a quien la meta mejor (II)

    Bien pues si ya estáis todos,  sigamos con nuestro relato,  escucharme atentamente,  oír mi voz pausada, melosa, sensual describiendo lo que paso, así que como os decía… 

    Las tres salimos maravilladas de lo bien que follaba aquel chico al que mis amigas por su cuerpo no echaban más de 25 años, las tres nos pasamos horas hablando de él hasta que llegó el día de la cita, una cita ciegas preparada en principio por él y luego ya iríamos viendo.

    El día llegó, era sábado y me había citado en un aeropuerto privado, no sabía más, tenía que estar en el hangar número 5 a las doce del mediodía y allí estaba yo con vestido de color camel sin mangas con dos cintas gruesas sobre mis hombros, dos bolsillos delanteros bastante amplios y abotonado por la espalda desde la mitad de la misma hasta el final del vestido, unas sandalias y la ropa interior de encaje negra tanto el sujetador como mis braguitas, unas bragas brasileñas muy seductoras con encajes de flores que casi no daban pie a la imaginación, como complemento un pequeño bolso para meter lo justo y necesario.

    Ese día se había levantado un poco ventoso y más en aquella parte de la ciudad teniendo que sujetar mi pelo y mi falda para que no se volaran, iban a dar las doce en punto cuando apareció una moto que paró justo a mi lado, era mi cita, era mi campeón, él ya había visto mi rostro y en el momento que se quitara el casco yo vería el suyo, pero de momento lo que veía me gustaba, como decían mis amigas estaba cañón, venía vestido con unos pantalones vaqueros, zapatillas blancas y una camisa también blanca por fuera del pantalón, en su mano un ramo con seis rosas rojas que me ofreció nada más bajarse de la moto.

    -Hola, Lara, esto es para ti. -¿Cómo sabía mi nombre?, yo no se lo había dicho y sin embargo parecía conocerme y esa voz, esa voz.

    -No te asustes al verme, tú no digas nada y sigamos adelante. –Estaba claro de que nos conocíamos ya, pero ¿quién era él?, mi cabeza no paraba de intentar reconocer aquella voz que me resultaba tan familiar, pero dudaba, si era quien yo creía, iba a ser la chica más feliz del mundo y estaba a nada de saberlo, empezó a quitarse el casco y… premio.

    -Que tal primita, aquí me tienes.

    -¿Fran?, ¿eres tú de verdad?, pero… ¿Pero no estabas en París?

    -Estaba, pero me enteré de que mi prima preferida estaba haciendo locuras y quise ganar para impedir que cualquiera te llevase por ahí, ahora… tú me dices si continuamos llegando hasta aquí, porque sabes lo que siento por ti y desde luego que yo quiero continuar.

    -Sí.

    -Sí que Lara.

    -Que si quiero continuar.

    Abrazándome a él nos empezamos a besar, desde un principio en algún lugar de mi corazón sabía que era él desde el principio, aunque intento ocultar su voz, aunque fuera a la única que no beso cuando estuvimos en el hotel, sentía que era él, Fran y yo habíamos tenido una pequeña relación ya hacía tiempo, relación que nos obligaron a dejar nuestras familias, fue con él con quien me inicie en el sexo, fue mi primer amor y quizás el destino o un juego loco me podría unir nuevamente a él.

    Fran tenía 26 años y pilotaba aviones desde los 18, desde que nuestras familias nos separaron él se fue con 21 años fuera de España instalándose primero en Londres y más tarde en París donde monto con un amigo una pequeña compañía de aviones privados, la verdad que le habían ido muy bien las cosas y en poco tiempo se había convertido en el dueño de una pequeña empresa muy fiable del sector, empezando primero con una pequeña avioneta cessna y ahora tenían hasta 6 aviones pequeños para ser alquilados, había venido a Valencia en uno de ellos pilotado por el mismo y allí era donde nos dirigíamos, a su avión y luego a París, la cita no podría haber empezado mejor.

    Antes de partir, él miraba los controles y hacia las últimas revisiones, yo estaba dentro del avión cotilleado un poco, era un avión precioso con capacidad para seis personas, asientos de cuero negro, todo muy lujoso, estaba tan ensimismada que no me di cuenta de cuando entro por detrás y me empezó a besar el cuello, sabía muy bien que me encantaba, que me excitaba hacerme chupetones por el cuello, lamer mis lóbulos a la vez que acariciaba mis senos por encima del vestido y con la otra mano ya estaba buscando mi sexo, metiéndose por debajo del vestido, me conocía bastante bien, sabía lo que me gustaba y lo estaba aprovechando a la perfección.

    Estaba jugando con ventaja, pero a mí no me importaba porque en esos momentos estaba flotando por una nube, retiraba mi melena ofreciéndole mi cuello como si de un vampiro se tratase, mis bragas empezaban a mojarse aunque él ya lo sabía porque su mano se había encargado de levantar mi falda apretando con su mano mi vulva, era algo que había olvidado, como me tocaba y como me acariciaba, con que maestría lo hacía y como me volvía loca a cada momento.

    Tenía su pene rozando continuamente mis nalgas, aquel pene que tanto me gusto y que ahora empezaba a recordar, faltaba más de media hora para despegar, lo justo para un polvo rápido, así que dándome la vuelta empuje a mi primo hasta uno de los amplios sillones y tentándole a que me follara me puse delante de él, mirándole me subí el vestido bajándome las bragas y para cuando me senté encima de mi primo ya él se había sacado el pene de sus pantalones y con su mano lo iba guiando y metiendo en mi vagina, a partir de ese momento un baile sensual, moviendo mi pelvis de un lado a otro sin que su pene saliera de mi interior.

    El premio había comenzado en Valencia, llevamos 15 minutos en el aire y mientras Fran pilotaba yo me aseaba en el baño, limpiándome de los restos de su semen en mi vagina y entre mis muslos, me ponía nuevamente las bragas, me arreglaba el vestido y me maquillaba un poco porque la próxima para era París y allí que, me preguntaba mirándome al espejo. Nada más llegar Fran me llevo a comer a un sitio muy lujoso, me veía un poco cohibida no solo del sitio, sino de cómo iba vestida y nuestra próxima parada una boutique de ropa donde me regalo un vestido largo negro precioso junto a dos entradas para la ópera que sabía que me apasionaba, Fran seguía jugando con ventaja.

    La tarde fue deliciosa, de compras, paseando por los Campos Elíseos, sentados en la hierba junto al Sena tomando un helado, reíamos continuamente y hasta me había olvidado del estúpido concurso, me daba igual follar o no, me daba igual todo porque con él, era todo maravilloso. Eran las siete y media de la tarde cuando por fin nos fuimos a su piso para arreglarnos e ir a la ópera, su piso un ático en una de las zonas más exclusivas de París con toda la ciudad a nuestros pies, estaba guapísimo con esmoquin y yo al mirarme en el espejo con aquel vestido me parecía un sueño, maquillada y enjoyada parecía una princesa de cuento de hadas.

    Busque a Fran en el salón, en la cocina, le llamaba, pero no contestaba, subí las escaleras al segundo piso donde tenía un pequeño estudio y allí le encontré, era una especie de buhardilla toda acristalada desde donde se podía ver perfectamente París de noche con una envidiable vista de la torre Eiffel, tumbado en la cama Fran me miraba con solamente un eslip negro en su cuerpo y cogiendo dos copas de champán me ofrecía una, parecía que el plan había cambiado y era un plan que no me desagradaba.

    Ya desde el último peldaño antes de entrar le veía tumbado en la cama y desde ese momento mis manos estaban quitando las tiras del vestido sobre mis hombros, a medio camino me paraba para bajármelo del todo y lo dejaba en el suelo, casi al pie de su cama me quitaba el sujetador negro y al pie de su cama me quitaba los zapatos de tacón que me había comprado para la ocasión, me subí en aquella cama enorme y gatee hasta el despacio, hasta llegar a sus labios.

    Me encantaba como olía, su perfume me atraía como las flores a las abejas, le besaba por toda la cara, lamía hasta el último rincón de su piel, bajando y dibujando con mi lengua sus músculos hasta su eslip que fui retirando muy despacio, mirándole a la cara. Desde la última vez que le llame desde el piso de abajo, ninguno de los dos volvió a pronunciar ni una palabra, la música suave envolvía mis besos sobre su cuerpo y la luz de la ciudad permitía que nos viéramos entre las sombras.

    Con su glande entre mis labios, recorriendo su pene con mis labios y con sus testículos en mis manos acariciándolos lentamente, llegando a meterlos en mi boca le iba oyendo gemir, sus manos acariciaban mi pelo, enredándomelo entre sus dedos mientras que notaba como mi boca envolvía su pene, Fran tenía un pene increíblemente suave, su olor y sabor me atraían, mis bragas para entonces eran un trapo mojado con el que él empezó a jugar tras cambiarme un poco de posición, sus dedos se habría camino entre mis labios para penetrar en mi vagina y hacerme que dejara de lamer su pene teniéndolo metido en mi boca.

    La maestría con que me tocaba no hacía más que excitarme más y más, quería ser suya, no me importaba lo que hiciera con mi cuerpo, lo único que deseaba era ser suya y entregarme a él, Fran me puso boca abajo para besar mi espalda y desde mi nuca bajo a mis glúteos, quitándome las bragas muy despacio a la vez que me besaba y me daba pequeños mordiscos con su boca, separándome un poco las piernas repasaba con su lengua mis labios tremendamente humedecidos, abriéndome las nalgas bebía de mi vagina con su lengua y sus dedos me hacían perder el control, poco a poco sus movimientos me iban desplazando hasta el final de la cama, con mi cabeza ya por fuera y mis manos tocado el suelo.

    Fran se metió entre mis piernas, sentía todo su cuerpo sobre el mío, fue penetrando con su pene muy despacio en mi interior, mi vagina una vez más se separaba y abría para él, entrando y saliendo de mí haciéndome gemir, haciendo que mi cuerpo temblara con cada penetración y con cada empujón que sentía por detrás mi cuerpo se escapaba más y más de la cama hasta estar con mi sexo en el límite de ella, mis muslos verticales a ella y mi espalda un poco arqueada con mi cara y mis manos apoyadas en la alfombra de pelo suave que están debajo de mí, Fran con sus manos en mis caderas se elevaba hacia el techo como un lobo aullando a la luna, formando entre nuestros cuerpos una Y perfecta.

    Fran me penetraba con más vigor, pausando sus penetraciones y haciéndome gritar en cada una de ellas, me mordía los dedos cuando no un cojín que encontré en el suelo al pie de la cama, le sentía elevarse con sus manos en mis caderas empujando con fuerza su pene dentro de mi vagina, los dos disfrutamos cada vez que se hundía en mi interior, yo porque la sentía entrar tan profunda que estaba friccionando toda mi vagina y él al sentirme tan lubricada que no hacía falta empujar mucho porque ya ella sola se metía hasta el fondo de mi vagina, metiéndomela entera.

    Fran se retiró y me levanto sentándonos los dos en el centro de la cama, empezaba a sentir un orgasmo cuando se quitó y estaba segura de que él también estaba cerca, fue una gran idea porque ahora sentada sobre él, sobre sus piernas cruzadas sentándome entre ellas y con mis piernas abrazándole el cuerpo nos podíamos ver, nos podíamos besar y acariciar nuestro cuerpo a la vez que su pene dentro de mí se movía lentamente según moviera yo mi pelvis, el baile de nuestros sexos unidos ahora era lento y delicado, la sentía quizás incluso más dentro de mí pero prácticamente sin salir de mi vagina.

    El tiempo pasaba y nuestros besos se multiplicaban, los dos disfrutábamos tanto que nuestros corazones bombeaban oxígeno a cada una de nuestras células para que aguantásemos más, subiendo y bajando mi pelvis de su pene los jadeos y gemidos terminaron por ser dominados por pequeños gritos y más tarde casi alaridos, tanto el como yo nos resistíamos a llegar al final, pero no podíamos aguantar más, llevábamos más de 20 minutos así, con su pene atravesando todas mis barreras, presionado contra mi vagina continuamente que fue inevitable que explotamos en un tremendo orgasmo, primero yo y luego él, París era testigo de ello, mi cuerpo temblaba al paso de una ola interna de flujo que pretendía salir de mí y otra que expulsada con violencia por él pretendía entrar en mí para llenarme.

    -Lara, son tan solo las nueve y media, si nos damos prisa llegamos a la ópera. -Me preguntaba Fran mientras estábamos los dos tumbados y abrazados en la cama después de que nos hubiéramos derrumbado como un castillo de naipes al explotar nuestros sexos.

    -Fran, me prometes que habrá más operas.-Le contestaba besando y acariciando su pecho.

    -Te lo prometo Lara.

    -Entonces olvidémonos hoy de ella de la ópera.

    Separándome de él, me tumbé boca arriba le abría las piernas invitándole a que se metiera entre ellas y me volviera a follar.

    Realmente fue un premio, un premio para los dos, mi primo y yo nos reencontramos de nuevo, yo deje de buscar el sexo fácil con estudiantes y me centre en hacerle feliz, allí los dos juntos en París.

    ________________

    Lo siento chicos, el torneo para el año que viene se ha cancelado, estoy segura de que tú hubieras participado de saberlo y que yo te hubiera disfrutado, aunque… quien sabe… Quizás algún día organice otro.

    ¿Te gustaría participar?

  • Fui por una cerveza y terminé con una buena cogida

    Fui por una cerveza y terminé con una buena cogida

    El viernes salí algo tarde del trabajo,  por lo que se me provocó tomarme un trago antes de llegar a mi apartamento, así que entré en un bar que vi más o menos chévere, me senté en la barra y pedí una cerveza, después de un par de cervezas ya me disponía a pagar e irme a mi casa, cuando llegó un par de mujeres al bar, todas risueñas, debo admitir que al verlas quede fascinado, ambas eran muy hermosas, pero en especial una de ella.

    Después supe que su nombre era Melani.

    Melani es baja, no tendría más de 160 o 165 de alto, era algo rellenita, con buenas caderas y piernas, lindo culo, se notaba que lo trabajaba en el gym, y linda carita, mirada coqueta y labios sensuales.

    Se sentaron ambas en la barra junto a mí, hablaban de varias cosas, sobre todo de alguna amiga, porque decían que era muy boba por decirle no a alguien.

    Yo pedí otra cerveza, mientras me dirigía al baño, al salir del baño, venía distraído con el celular revisando un mensaje del trabajo, cuando sin querer me tropecé con ella, le pedí disculpas, pero no parecía muy conforme pues me trató de niñato por estar pegado al celular.

    Yo seguí a mi lugar a terminar mi trago y largarme a mi casa, ella llegó un par de minutos después aun molesta y le comentó lo sucedido a su amiga, sin saber que estaba a su lado.

    En modo de disculpas le pedí al barman que le diera dos tragos de lo que estaban tomando ellas, junto con una nota que decía

    «Lamento haber tropezado contigo, pero vos estabas igual de distraída, o me hubieses puteado antes de chocar conmigo, si gustas te tomas los tragos que te envié y olvidamos el tema, o prefieres seguir insultándome sin percatarte que estoy a tu lado».

    Ella volteó al leer la nota y antes de que pudiera decir algo más, la saludé, «mucho gusto el distraído del baño y disculpa nuevamente, pero era algo urgente por eso andaba distraído».

    Ella entre el asombro y la rabia, no supo reaccionar, así que su amiga fue la que habló «disculpa a mi amiga, no eres el único con un mal día y gracias por los tragos».

    Yo sonreí y seguí con mi cerveza, al terminarla, pagué la cuenta dejando 30 mil pesos y le dije al barman que el cambio era de él.

    Melani, me retuvo y dijo:

    M: disculpa si fui grosera, no tienes que irte por eso.

    A: tranquila solo me voy porque ya cumplí mi propósito, tomarme unas cerveza y chocar a una mujer linda. –le contesté.

    Melani sonrió.

    A: te ves sexy enojada, pero tu sonrisa es mejor.

    M: gracias, pero ven no te vayas, estoy apenada contigo, ambos tuvimos la culpa, déjame invitarte una cerveza en modo disculpa.

    A: no te preocupes no fue nada, pero si te tranquiliza dale, me tomo la cerveza con ustedes.

    El barman me trajo la cerveza y procedí a sentarme ya más cerca de ellas y me presenté.

    A: mucho gusto, Ángel y ustedes?

    M: yo soy Melani y ella es Carla, y disculpa en verdad no quise ser tan grosera contigo.

    C: si me consta hoy ha estado insoportable por eso la traje para que se relajara, pero mira que pagaste los platos rotos.

    A: no se preocupen, mejor cambiemos el tema, a que se dedican o que debería saber antes de volver a hacerlas enojar, aparte de que saben insultar jejeje.

    M: no te burles, y ambas somos secretarías en una fábrica por acá cerca y tú?

    A: soy farmaceuta trabajo en una clínica

    C: que bueno y por qué tan solo en un bar?

    A: pues, no se me apetecía un trago y una mentada de madre.

    M: ya en serio estoy avergonzada deja de molestarme.

    A: chiste solo es chiste.

    Seguimos conversando de trivialidades cuando Carla me pidió que bailáramos.

    A: no creo ser buen bailarín, pero si te quieres arriesgar por mi encantado.

    Sonaba un vallenato y nos dirijamos al centro del bar en la zona de baile, Carla tenía una fragancia exquisita, así que me pegué lo más que pude a ella mientras bailamos.

    C: sabes a mi amiga hace poco le terminaron y por eso está tan irritable, además su jefe es algo pesado, y se me ocurre que tú eres perfecto para que se relaje, si me entiendes, sé que no le eres indiferente, solo que es muy cohibida.

    A: me halagas, pero dudo que ella se vuele a moteliar conmigo estando contigo.

    C: no te preocupes por eso, yo me encargo de convencerla, tu solo sigue siendo tan caballeroso y prometo que pasaras una rica noche con mi amiga.

    Terminamos de bailar y regresamos a la barra,

    C: debes bailar con este chico, eso de que no sabe es puro cuento, si bailan suave te envuelve en sus brazos y te hace sentir un corrientazo en la espalda.

    A: Vega ya me das mucho crédito. Solo seguía tu ritmo

    C: venga Mel, sácalo a bailar o a otra cosa aprovecha mientras reía maliciosamente

    Yo le extendí mi la mano a Melani y le pedí que bailáramos, al aceptar fuimos al centro de la pista y la abracé mientras bailamos, ella apoyó su cabeza en mi pecho mientras seguíamos el compás de la música, estaba embriagado con su aroma, su cuerpo, recorría su espalda al ritmo de la música. En un momento de la 3 canción que bailamos me acerqué a su oído y le dije:

    A: si no fuera porque se lo brava que eres y me da miedo que me abofetees en público, te besaría, eres realmente hermosa.

    M: gracias, pero eso lo dices porque estamos bailando y tomando.

    A: si tienes razón, de otra forma no me atrevería a insinuármele a una mujer tan sexy y hermosa, pues siendo franco de otra forma no tendría chance con alguien como tú.

    M: por qué lo dices, eres guapo, joven, podrías tener a cualquier mujer de este lugar.

    A: no soy tan galante como dices y de todas las mujeres en el bar, tú eres la única que me atrae, soy muy exigente con respecto a lo que me interesa.

    M: que puede interesarte de una mujer mayor y algo gorda

    A: en mi opinión no estas gorda, estas perfecta, y pues el hecho de ser mayor no significa nada por el contrario eres una mujer que sabe lo que quiere y hasta donde permite llegar.

    M: me halagas, pero creo que debemos ir a sentarnos Carla ya lleva rato sola.

    Fuimos a la barra y pedí otra ronda de tragos para ellas y una cerveza para mi.

    C: los vi muy cómodos bailando junticos, si la pasaron rico, Algo interesante que contar?

    M: no nada… Ven acompáñame al baño plis

    C: ok vamos.

    Yo me quedé revisando mi celular, al rato llegaron ellas, Carla está toda maliciosa, desconozco de que hablaron pero en un par de minutos, Carla se despidió.

    C: me tengo que ir ya vinieron por mi, pásenla rico pórtense mal y cuídamela ojo con pasarte de la raya.

    A: tranquila por quien me tomas, soy un caballero jamás me sobrepasaría y menos haría algo que ella no lo permitiera.

    C: ok niños bye.

    Carla salió del bar y yo me acerque más a Melani, conversamos de su vida, su trabajo, me dijo que hacía un mes se separó de su marido porque la engañaba, un par de cervezas más le dije que bailáramos.

    Ya en la pista de baile, empecé a seducirla, acercaba mis labios a su cuello, le hablaba de lo hermosa que es al oído y de cómo me gustaría besarla.

    M: por favor, detente no sigas, ya de por si es difícil controlarme y tu diciéndome eso.

    A: dime que no lo quieres, que no quieres que te bese y no lo haré.

    Al ver que no decía nada, la bese mientras la abrazaba, La bese lentamente mientras recorría su espalda.

    M: vamos a sentarnos quieres, necesito beber algo.

    En la barra yo pase mi brazo por su espalda y la abrazaba, al ver que no protesto seguí así mientras tomaba mi cerveza.

    En un momento ella me miró fijamente creí que se iría o algo así, pero en vez de eso me beso, un beso tierno y largo como de enamorados.

    M: sabes voy a seguir el consejo de mi loca amiga…

    Yo no entendía a qué se refería.

    M: tienes 5 minutos para sacarme de aquí y prometo ir contigo a donde quieras, pero tiene que ser ya antes que me arrepienta.

    Pague la cuenta y salimos abrazados, tomamos un taxi, y le dije al conductor que arrancara que ya le diría a donde nos dirigíamos.

    Mire a Melani y le pregunte.

    A: estas segura… Si quieres te llevo a tu casa.

    M: no, no quiero ir a mi casa, ya te dije, que iré donde me lleves.

    Le pedí al taxista que me llevara a un motel que frecuento, pues me gusta su privacidad y ambiente.

    Al llegar pague el ingreso y la carrera del taxi.

    Note a Melani aun un poco insegura, así que pedí un par de cervezas y le di una.

    Le dije, no te sientas comprometida a nada, si quieres nos retiramos te llevo a tu casa y aquí no ha pasado nada.

    M: no como crees ya pagaste y todo…

    A: no te preocupes, eso no importa te repito soy un caballero y no voy a obligarte a nada.

    M: no, dame un momento me relajo, es mi primera vez en un sitio así.

    Sé entro al baño mientras yo programaba música, al salir del baño me pregunto:

    M: vienes muy seguido acá?

    A: no, una que otra vez. Por qué?

    M: es que al entrar ya sabias que cuarto pedir y pensé que al salir del bar que iríamos a tu casa.

    A: lamento eso. Pero no llevo personas a mi casa más allá de amigos. No me malentiendas pero mi casa es mi hogar y lo respeto, quizás más adelante si seguimos en contacto te lleve a conocerlo

    Melani salió del baño en ropa interior Lucía un hermoso conjunto de lencería negro se le veía muy bien en su cuerpo, y admire su figura, es lo que suelen llamar gordibuenas, unas piernas gruesas de gym un pecho no muy grande pero firme y un par de glúteos como malvaviscos. Solo incitaban a besarlos y morderlos.

    Melani se acercó a mí y empezamos a besarnos, a comernos a besos. Mientras lo hacía me quito la camisa y desabrocho el jeans ya en bóxer, seguía besándola y le quite el sostén, liberando sus senos que procedí a besar, jugaba con sus pezones en mi lengua, mientras ella gemía.

    Fui bajando por su abdomen mientras la besaba hasta llegar a su interior. Y vi una vagina rosada, con unos labios carnosos y ya empezaba a mojarse de la excitación, empecé a pasarle mi lengua lentamente mientras Melani se retorcía del placer, luego la abrí con mis dedos para devorar su clítoris, y me dedique a chupar lo y morderlo, Melani me tomaba del cabello, mientras seguía con mi labor, ella no dejaba de gemir y me pedía que la hiciera mía que le hiciera el amor, yo la ignoraba y seguía con mi trabajo bucal mientras que con mis dedos la estimulaba el punto g, hasta que no pudo aguantar y estalló en un orgasmo disparado que recibí en mi rostro y boca.

    Después antes de que se recuperará del orgasmo, la penetre lentamente, mientras las besaba, ella seguía gimiendo.

    M: ahí Dios como haces eso, como puedes hacerme sentir todo esto por dios…

    A: disfrútalo, por que pretendo hacerte descubrir muchas más cosas, ella me tomaba de la cintura como si tratar de que la penetrara más profundo, yo fui aumentando la intensidad, en un momento ella me voltio y se me subió a cabalgar me, no lo hacía nada mal, pero yo me incorpore sin que se bajara quedado semi sentado, así podía besarle los senos mientras la guiaba en el ritmo de la cogida, Melani gemía.

    M: ahí si que rico, que rico, por dios, como puedes hacerme sentir esto, Dios Dios que rico, me voy a venir me voy a venir ahhh

    Melani estalló en otro orgasmo, quien imaginaria que la mujer seria de las que te baña con cada corrida…

    Deje que se recuperará un poco de sus 2 orgasmos con mi verga aún dentro.

    Y procedí a ponerla en 4, y vi ese par de nalgas y comenzó a besarlas y morderlas, luego las abrí para descubrir un lindo culito cerrado y una vagina aún chorreante, comencé a devorarla, pasaba mi lengua desde su vagina hasta su culito, intente penétrala con mi lengua por su culito, pero ella me dijo que no, que ni se me ocurriera que era virgen de culito…

    Para no desanimar la seguí dándole lengua en la vagina, hasta que creí era tiempo de penétrala y de un solo empujón se la clave toda, como estaba bien lubricada por su corrida y mi oral así q que entró facilitó, le bombeé otro buen rato en el que ella tuvo otro orgasmo y cuando estaba por venirme le dije.

    M: dale no importa quiero sentirte dentro, me cuido así que no importa dámelo.

    A: ahhh me vengo me vengo ahhh

    Caí rendido a la cama sobre ella con mi verga aún palpitante hasta que perdió vigor.

    La mire fijamente mientras me acostaba a su lado y le dije que me había encantado.

    Ella sonrió y me dijo:

    M: a mi igual, nunca había sentido algo así, al hacer el amor, fue una locura, eres todo un hombre…

    A: solo saque a relucir tus deseos, no es nada del otro mundo, todo hombre debería sacarle al menos un buen orgasmo a su amante sino no sabe lo que hace…

    M: ojala todos fueran como tú.

    Me dio un beso y se fue a asear, le dije que si me invitaba y me dijo que no porque mañana debía madrugar y ya era más de media noche, habíamos estado follando más o menos hora y media.

    Me organice llame a recepción y pedí 2 taxis, antes de despedirnos le di mi tarjeta con mi numero personal y un beso de despedida…

    Aún no me llama ni escribe, pero fue una noche grandiosa.

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    Espero sus opiniones y si gustan escribirme mi correo es: [email protected]

  • Mi primer orgasmo, descubriendo la masturbación

    Mi primer orgasmo, descubriendo la masturbación

    Desde muy joven siempre tuve mucha curiosidad en todo lo relacionado con la sexualidad. Me gustaba mirarme cuando iba al baño y descubrí que sentarme en los brazos de los sofás me provocaba una sensación rara que no había sentido nunca, pero que me gustaba mucho. En la escuela nos dieron una charla sobre sexualidad, y ahí fue que escuché por primera vez la palabra masturbación, sin embargo, no sabía lo que significaba.

    No supe el significado de masturbación hasta unos años luego. Siempre fui muy inocente para mi edad. Una tarde estaba aburrida en casa y recordé esa palabra ya que algunas de mis amigas estaban hablando sobre eso, así que busqué por internet su significado. Lo que leí me dio mucha curiosidad, así que quise intentarlo. Al leer sobre la masturbación, descubrí que existía algo llamado porno, así que también me puse a investigar sobre qué era el porno.

    Aprendí que debía navegar como incógnito, borrar los historiales y todo ese tipo de cosas.

    Una vez supe todo aquello, decidí ver mi primer video porno. Esperé a que todos en casa se durmieran y me encerré en mi habitación con llave. Abrí una pestaña de incógnito y entré en el primer enlace que me apareció, estaba muy nerviosa, y lo que me apareció en pantalla me sorprendió mucho. Elegí un video al azar, ya que no sabía ni lo que iba buscando ni lo que iba a encontrar.

    No voy a olvidar nunca el primer video que vi. En la pantalla aparecieron dos hombre y una mujer rubia hablando en un sofá, como estaba en inglés decidí adelantar un poco el video, la siguiente imagen que apareció en mi pantalla me sorprendió y me calentó mucho. La mujer estaba de rodillas frente a los dos hombres que estaban en el sofá, los hombres tenían sus pollas afuera y la mujer se las iba turnando para chuparlas. Era la primera vez que veía una polla erecta (más bien dos) y no podía quitar mis ojos de ellas, en algún momento llegué a pensar que eran falsas y que todo era un truco, era muy inocente. No sabía exactamente lo que le estaba pasando a mi cuerpo pero sentía unas cosquillas raras en mi entrepierna, así que empecé a frotarme por encima de mi ropa interior.

    El video fue avanzando y ahora uno de los hombres se la clavaba a la mujer mientras esta se la chupaba al otro. Yo seguía frotándome, estaba extasiada, estaba experimentando tantas sensaciones nuevas al mismo tiempo, estaba a punto de explotar.

    Seguí frotando un rato hasta que en el video los actores empezaron a llegar al clímax. Primero fue la mujer, sus gemidos empezaron a ser mucho más fuertes, no entendía muy bien lo que estaba pasando en ese momento. Los hombres fueron los siguientes, el que estaba dentro de ella se salió y corrió en la espalda y el culo de la mujer. Yo cada vez estaba más cachonda y estaba llegando a mi límite.

    El hombre que faltaba empezó a pajearse delante de la cara de la mujer. Yo estaba llegando a mi propio orgasmo, en lo que el segundo hombre empezó a correrse en la cara de la mujer y yo no aguante más, dejé el móvil a mi lado y seguí frotando más duro. Fue una sensación nueva para mí y muy placentera, me quedé varios minutos acostada en la cama, tratando de calmar mi respiración y sintiendo las contracciones en mi entrepierna. Esa había sido una de las mejores sensaciones de mi vida, había tenido mi primer orgasmo si saber al cien por cien lo que era un orgasmo.

    Una vez me recuperé de mi primer orgasmo fui al baño, y descubrí que mi ropa interior estaba mojada. Más adelante supe el porqué.

    A partir de ese día empezaron mis aventuras sexuales.

  • El taxista resultó ser hijo de mi vecino

    El taxista resultó ser hijo de mi vecino

    Hola, hoy les platicaré lo que me pasó el fin de semana pasado, fue el sábado por la noche. 

    Ese día fui con unas amigas a San Cristóbal centro a tomarnos un café, como a las 10 de la noche nos despedimos, ninguna vivimos cerca de las otras así que nos fuimos cada quien por su lado. Yo caminé hacia un sitio de taxis que está por ahí, no era tan noche, pero ya había poca gente en la calle había como 4 taxis y los chóferes estaban en la banqueta, me subí al taxi y se subió el chófer, pero desde que me vio se me quedó viendo mucho, no le hice mucho caso, pero desde que arrancó me dijo:

    -ya vas a descansar a tu casa?

    -Si como sabes?

    -A poco no me reconoces?

    Volteo hacia el a ciento del copiloto donde me senté y oh sorpresa era el hijo de mi vecino (si de mi vecino el que me estaba cogiendo últimamente) si lo conocía y él a mi casi nunca habíamos cruzado palabra, más que el saludo. Me sentí a gusto y segura de llegar bien a casa.

    Ese día llevaba un vestido abajo de las rodillas muy amplio estampado y muy bonito con tirantes botones en el busto y un poco escoltado, con unos tacones no muy altos y sin suéter porque hace mucho calor.

    Me empezó a hacer la plática, debo decir que no es feo, es medio bajito y moreno.

    Ese día yo iba muy bien arreglada siento que me veía muy bien y él creo que también pensaba lo mismo, porque no me quitaba la vista de encima cuando parábamos en un semáforo solo veía mi escote y como mi vestido se sube al sentarme también se veían mis piernotas y él de baboso, debo decir que me gusta como me miraba con ganas de comerme!

    Veníamos platicando cuando me pregunto:

    -Oye vecina necesito preguntarle algo!

    -Si dime!

    -Es que me comentaron que andas con mi papá!

    Me puse blanca, pero le respondí que no!

    -No como crees, son puros chismes, quien te dijo?

    -Las vecinas de mi mamá, ya sabes como son!

    Yo solo quería llegar y despedirme de él, para no estar tan incómoda.

    Llegamos se estacionó enfrente de mi casa, me despedí me iba a bajar, pero no quitaba los seguros!

    -oye vecina hoy te ves muy linda y buenota -me puse roja.- Es la verdad me gustas mucho!

    A mis vecinos les dicen los chachos. Chacho recuerda que eres casado

    -Que tiene! Mi esposa no está tan guapa y tan buenota como tu!

    Me bajé del coche, me despedí de beso con él, pero me quiso besar en la boca! Me quité y se bajó conmigo.

    Abrí la puerta entré al patio y entró detrás de mi!

    -Que! No me vas a invitar a pasar?

    -No como crees! -Acto seguido me abrazo por la cintura y trato de besarme, lo aleje y le dije que no!

    -Ándale no seas así solo un beso y ya.

    -no, como crees.

    Pero no me soltaba.

    -Ándale solo uno.

    Le dije que no, pero aun así lo hizo, me besó y me abrazó más fuerte como para frotar su cadera con la mía.

    Me alejé y le dije: -no chacho aquí no!

    Me beso de nuevo, pero ahora me agarró las nalgas con sus manotas!

    La verdad me empecé a calentar así que me dejé, pero le seguía diciendo que no y lo trataba de alejar, pero muy poco así estuvimos un rato hasta que de plano metió sus manotas por debajo del vestido y me empezó a sobar mis nalgotas con sus manos todas rasposas!

    Ahí supe que no me dejaría hasta que me cogiera, lo bueno es que estábamos dentro de mi patio así que no había bronca! Me empujó hacia atrás y me recostó en el pasto se puso encima mío en medio de mis piernas y me seguía besando muy cachondo, yo seguía diciéndole que no, pero la verdad ya estaba muy caliente! Se puso de rodillas, se desabrochó el cinturón y se bajó el pantalón y me subió el vestido! Ese día traía puesto una tanga blanca muy chiquita ni siquiera me la quitó solo me la hizo a un lado! Me volvió a besar al mismo tiempo tratando de penetrarme por mi papayita! No le costó mucho trabajo pues ya estaba muy mojada!

    Me estaba cogiendo muy rico por mi papayita, yo le seguí diciendo!

    -No chacho, ya estate en paz, alguien se va a dar cuenta!

    Creo que le dijera que no, lo ponía más cachondo porque me cogía con más ganas!

    Así que le decía!

    -No chacho sácame tu rica vergota de mi papayita que nos van a ver, que van a decir los vecinos?

    Ya le estaba hablando sucio y con voz cachonda!

    Estiré mis brazos y alcanzaba a agarrarle las nalgas y a enterrarle las uñas en las nalgas, él se puso como loco.

    Me mordía los labios, me desabrochó el vestido y me sacó las tetas también me las mordía, yo lo abracé con mis piernas!

    Y le seguía diciendo que no!

    -Ya chacho va a venir tu vieja y va a ver que me estas cogiendo bien rico! Y de puta no me van a bajar!

    Me respondió!

    -En verdad quieres que te la saque?

    Le dije que si moviendo mi cabeza! Me acerque a su oído y le dije!

    -Te puedo pedir algo!

    -Si lo que quieras!

    -Es que me da pena

    -Dime que quieres!

    -Quiero que me des por el culo!

    Vi cómo se le saltaron los ojos!

    -Que? Nunca le has dado a una vieja por atrás? -Le pregunté.

    -Si! Si lo que siempre lo había pedido yo, nunca me lo habían pedido y menos una putita tan buena como tú!

    Se levantó, yo solo me di media vuelta me puse de perrito, solo que recargué mi pecho y mi cara en el pasto para pasar mis manos por atrás sacarme la tanga y ponerla en una de mis nalgas y abrir mis nalgotas con mis manos, para que viera mi culito! Él se quitó el pantalón con todo un bóxer se puso detrás mío parado y solo dobló y abrió sus piernas y me penetro por el culo, se puso como loco!

    -Que nalgotas y que culo tan rico tienes! -Me dijo.

    -Que rico coges chacho! Coges más rico que tu papá!

    -Sabía que era cierto lo que decían las vecinas!

    Me empezó a nalguear con sus manotas, me pegaba duro, en vez de doler me ponía más cachonda! Se recargaba con sus dos manos en mis nalgotas al mismo tiempo las abría, yo aproveché para con mi mano sobarme mi papayita! En esa posición me penetraba muy profundo, sentía que me la metería con todo y huevos, no tarde en venirme, y él seguía bombeándome muy duro y rico, con las contracciones de mi orgasmo le apretaba la verga con mi culito y sabía que estaba a punto de venirse el también!

    Siguió otro rato con el mete saca yo tuve otro orgasmo, me estaba recuperando, cuando me dijo:

    -Ábrete las nalgas!

    Me la sacó, yo sentía mi culito bien dilatado él se la jaló y se vino afuera de mi solo me los echó encima de mi culito, sentía como se metían en mi culito dilatado y otros se escurrían por mi papayita, el jadeaba mucho!

    Se tiró en el pasto a un lado mío, yo no podía doblar las rodilla estaba entumida así me quede, con las nalgas paradas el culito bien abierto y lleno de leche! No había visto su verga hasta que baje la mirada y vi su cosita, me sorprendí era muy grande y cabezona, le pregunté:

    -Todo eso me comí?

    -Te gustó o qué?

    -Claro coges muy rico chacho! Más que tu papá!

    -Ya ves como si era cierto lo de mi jefe!

    -Creo que ahora soy la putita de tu familia!

    -No ahora serás mi perrita! Mía y de nadie más!

    -Ok le diré a tu papá que ya no va!

    Se levantó se puso su pantalón me dio una nalgada y yo seguía así sin poderme mover! Toda empinada y llena de mocos, pero bien contenta!

  • Confesión de fantasía de mi esposa

    Confesión de fantasía de mi esposa

    En días pasados, salí con mi esposa de viaje, nuestras rutinas de trabajo han sido fuertes por lo que le comenté que nos fuéramos de viaje, nosotros solos, por 2 días nada más, que encargáramos a nuestro hijo y que disfrutáramos un rato solos.

    Ella accedió por lo cual planeé el viaje, saldríamos a un lago, un lugar cerca de donde vivimos en México, pero antes de eso para darle una noche muy divertida me fui a comprarle un dildo, nunca habíamos probado con algo así, así que dije le voy a dar un giro a nuestra relación, fui a comprar un dildo, escogí uno gordo, pero no tan largo, de esos que tienen ventosa para que se pudiera pegar a la pared y ver como se lo mete.

    Llegó el día de la salida, llegamos a nuestro hotel, comimos, pasó la tarde, nos preparamos para salir, y salimos a un bar cerca, nos tomamos unas jarras de clericot, unas cervezas, se nos subió un poco el alcohol y decidimos ir a un lugar más movido, por motivos de esta pandemia no encontramos un lugar abierto, así que decidimos comprar unos vinos, llevarlos al hotel y beberlos, ya íbamos entonados.

    Así lo hicimos, llegamos, bebimos, nos reímos, y llegó la hora de empezar a fajarnos, le empecé a besar su conchita, se mojó mucho, le olía riquísima, suavecita, y se mojó muchísimo, traía todas mis mejillas bañadas en sus jugos, le dije te tengo una sorpresa, pero cierra tus ojos, le puse un trapo en los ojos y saque el dildo del cajón, lo lubriqué y volví a ponerme en su vaginita, bien depilada, la empecé a dedear y le empecé a pasar la cabeza del dildo por su vagina, ella por su excitación yo creo no sintió que fuera un dildo, además que compre uno de los mejores dildos, textura piel y todo eso, solo tallaba la punta.

    De pronto me paré y llevé mi pene a su boca, me lo empezó a chupar riquísimo, así que tomé sus manos con una de mis manos, las puse arriba de su cabeza, mientras ella tenía mi pene en su boca, con mi otro mano empecé nuevamente a tallar la cabeza del dildo en su vagina, ella de inmediato soltó mi pene de su boca, intentó mover sus manos, pero yo las agarré fuerte y me dijo «que es esto», le dije “déjate llevar, no te preocupes, es una sorpresa”.

    Mientras le decía eso empecé a introducir el dildo en su vagina, entró súper fácil, ella estaba excitadísima, a pesar de que el dildo era gordo le entró fácilmente la mitad, a lo que ella soltó un pugido, me dijo “que haces”, le dije “tu tranquila, es un regalito que te tengo”. Le introduje todo el dildo y ella soltó un pugido entre dolor y gusto, me imagino que de gusto porque volvió a meter mi pene en su boca, siguió chupando y yo metiendo y sacando el dildo, sus pugidos fueron aumentando, y se empezó a mover de manera sexy, intentando que entrara más el dildo, y como el dildo tenía huevos se los estrellaba en su vagina, se escuchaba «clap clap» cuando chocaban los huevos del dildo en su vagina.

    Ella empezó a decir “más, mas” y seguía chupando mi pene, soltó una mano y agarro mi pene y empezó a masturbarlo en su boca, mientras yo seguía metiendo el dildo, de repente me dijo “ahora métemelo tú y quiero chupar el otro”, en ese momento sentí que casi me venía de golpe, ella seguía con sus ojos tapados, yo me imagino que ya sabía que era un dildo o a lo mejor pensaba que era realmente otro hombre, la duda estaba haciendo que casi me viniera de golpe.

    Me puse entre sus piernas y empecé a meter mi pene, sentí como el dildo la había dejado ancha, se sentía mas aguado de lo normal, la metí y puse el dildo en su boca, ella abrió la boca y metí la cabeza, ella hablo y dijo “que vergota tan rica, así quería una”, no creía escuchar lo que estaba diciendo, el alcohol y su calentura la estaban haciendo hablar. Ella siguió chupando y me decía “métemela más duro, más duro” mientras le metía el dildo a la boca, cuando vi, ya tenía más de la mitad del dildo en la boca, de repente como que se quería vomitar y yo lo sacaba, ella se calentaba más y empezaba a pujar más, y decía “así, así, cójanme cójanme, como una puta, así cójanme como una puta”.

    La verga la tenía yo durísima, ella seguía mamando el dildo y decía “así papito así, te voy a sacar la leche con mi boca, te voy a deslechar como se”, al escuchar eso yo le dije, “Chúpalo, chúpalo como sabes, mámalo como sabes mamarlo, sácale la leche y cómetela”, ella me decía sí, “eso quiero, quiero la leche de esta vergota rica”, y pujaba, seguía diciendo “que rica vergota, que rica, ya quería una de estas”, y yo le dije “si, ya querías una vergota”, me dijo “si, una cosota así”, dije entre mi, le voy a preguntar cosas a ver si me dice que ya se ha comido otras.

    “Te gusta la verga verdad”, me decía “sí, me encanta tu verga”, “te gusta la verga verdad”, me decía “sí, me encanta tu verga”, no me respondía lo que yo quería oír, le volví a preguntar, “te gusta el pito”, “ay si me encanta el pito, me fascina”, le dije “si, te gustan los pitos”, me dijo “si me encanta tu pito”. No me contestaba lo que yo quería escuchar, así que nuevamente cambié el dildo a su vagina y yo mi pene en su boca, le empecé a meter y sacar duro el dildo en su vagina y ella agarraba y apretaba mi pito en su boca, como queriendo exprimirlo, entonces le volví a preguntar, “esooo, cómetelo putita, cómete lo que te gusta el pito”, me dijo “sí, me encanta el pito”, le dije “si, ya sé que te encanta el pito, te fascina el pito como una putita”, lanzo un pujido y me dijo “siii, me encanta el pito, me encanta este pitote, gruesote”, le dije “sii, ya sé que te encanta la verga”.

    Ya estaba bien caliente y me dijo “siii, me encanta la vergaaa me encanta la vergaaa”. Ya no dijo que la mía, ya dijo en general que le encantaba la verga, yo me dije, ya voy bien, ya está bien caliente, le dije “cómetela, cómete la verga toda, toda sin condón como te gusta comértelas”, y ya pujando y gritando me decía “siii, me la como, así me la como pelona, pelona, me encanta la reata pelona”, le dije “así le gusta a las putas, la reata pelona y con mucha leche”, me dijo “así me gusta a mi, bien pelona y con mucha leche, así gruesa como esta, me gustan las reatas gruesas y con huevotes, ahh ahhh cógeme cógemeee”, le decía al dildo, “métemela métemela, hazme tuya préñame dame leche”.

    Yo estaba, calientísimo y asombrado de la putería de mi mujer, y dije creo que es el momento ahorita que está bien caliente de preguntarle si se ha comido otras. Le dije “ordéñala mamita, ordéñala como sabes”, pujaba y decía “si si si”, le decía yo “préñala, cómete la leche y guárdatela, te gusta guardarte la leche de los pitos”, ufff pujó y me dijo “me encanta traer leche en el cocho, me encanta” y le dije “y te gusta la leche en tu boca, te gusta tragarte la leche”, “mmm me encanta tragarme los mecos” me dijo, “me encanta chuparla y que se vengan en mi boca, ufff me encanta traer mecos en mi boca, comérmelos”, “uuuy que rico” le dije, me dijo “te gusta eso”, le dije “si me encanta que seas bien putona”, me dijo “siiii, estas seguro”, le dije “si me encanta que seas puta”, “ufff, uffff me dijo si te gusta eso”, le dije si, “me dijo estas seguro de eso”, le dije “si, me calienta muchísimo tu putes, ahhh ahhh si, si si, le dije si, ahhhh”, “y a mi me gusta ser putita, me encanta ser putita, me encanta mamar vergas, mamar huevos, que me llenen la boca de mecos, la vagina de mecos, me gusta cogerme los pitos a pelo, sin condón, me gustan los pitos a pelo, quiero que me preñen”.

    Uhhh se me quería salir la leche ya, le dije “sí, eso quieres putita”, me dijo “si ahhh me andan echando leche en mi cochito”, le dije “sii que rico, te gusta te gusta”, me dijo “siii, ufff me andan cogiendo, me andan metiendo la verga y desde la primera vez me dejé que me cogieran sin condón, yo no me quedaba más que pujar, me andan metiendo la verga en mi oficina”.

    Yo me quedé pensando o sea que no solo el mesero. En ese momento ya no aguanté y me vine en su boca, se me vino un chorro como nunca, en su boca, ella se lo comió todo, seguí metiéndole el dildo pero porque me vine no lo metí tan rápido. Ella me dijo “no lo saques no lo saques”, pero como ya me había venido, me dejé de mover, me acosté sobre ella y ella se quedó en silencio, como pensando ya la cagué.

    No pasó ni un minuto y empezó a roncar, dije naaaa, esta se está haciendo la dormida porque ya la cagó, así que me hice el dormido, ella me movió y vio que estaba dormido, y se levantó al baño, se fue a encerrar, se llevó el dildo, me imagino fue a terminar.

    Al otro día nos despertamos y me dijo “que dolor de cabeza traigo, que hicimos”, le dije “pues tomamos, no te acuerdas”, me dijo “poco, estaba muy borracha y a veces uno tomado inventa cosas”. Le dije “yo la verdad no me acuerdo”, abrió sus ojotes, me dijo “no te acuerdas”, le dije “no, me afecto mucho el vino, le dije la cague?”. Me dijo “no, yo tampoco me acuerdo, pero no te preocupes, vamos a salir a pasear”, ahora sí muy sonriente, mas no sabía que si me acordaba de absolutamente toda su putez, descubrí que a mi esposa la andan cogiendo otros aparte del mesero.

    En ese mismo viaje por la noche pasamos otra cosa, que les contaré próximamente, saludos.

  • Mi mejor amiga Gabriela (Parte II)

    Mi mejor amiga Gabriela (Parte II)

    Luego que Gabriela se fue subí a mi oficina y limpié todo, no es que hubiéramos ensuciado demasiado, sino que prefería no dejar ningún rastro de lo que había pasado. Debo reconocer que mientras recogía y limpiaba los vasos pensé mucho en Gabriela, debo reconocer que me atrae demasiado. Una vez todo acomodado cerré todo y me fui a mi casa pensando en todo lo que había pasado. Durante la noche no podía dejar de pensar en Gabriela y me masturbe varias veces pensando en ella.

    Al día siguiente no sabía si escribirle, supongo que en el fondo esperaba que ella lo hiciera primero jaja. En aquel entonces surgieron muchas actividades en el trabajo y no tenía demasiado tiempo. Los días pasaban entre trabajo y reuniones, entre ir a mi casa y pensar mucho en ella (y por pensar mucho en ella me refiero a masturbarme). Un día ella colgó un meme en su estado de WhatsApp y aproveché para escribirle en ese momento.

    -Hola, Como estas? –le escribí– no te olvides que aún te debo una buena cena.

    -Hola! Tengo que poner un estado para que al fin me escribas, no?

    -No, para nada, mil disculpas, he estado con bastante trabajo en la oficina, pero no he dejado de pensar en vos estos días.

    -Más te vale –fue su respuesta– Mirá que sigo esperando la cena que me debes.

    -Bueno, ¿te parece si mañana vamos a cenar? O ya tienes planes.

    -Mañana me parece bien, tengo mucho antojo de pizza. Así que ya sabes lo que pediré.

    -Jeje pensé que pedirías filet mignon –le respondí– Vamos a ese restaurant del italiano.

    -Me leíste la mente, así quedamos entonces, nos vemos mañana.

    -Está bien.

    Al día siguiente el trabajo se me hizo menos pesado, todo gracias a que sabía que aquella noche vería a Gabriela de nuevo. Salí de la oficina y me dirigí al restaurant. El restaurant al que íbamos es un lugar bastante privado, en pleno centro de la ciudad, extrañamente no muy conocido debido a que siempre había pocas personas en el mismo y digo extrañamente ya que la comida ahí es increíblemente buena.

    Llegue al lugar y me ubique en una mesa, el lugar estaba casi vacío, solo había una pareja cenando en ese momento, tomé mi celular y le envíe un mensaje a Gabriela para indicarle que ya había llegado al mismo. Me puse a revisar el Facebook mientras ella llegaba y al momento me llegó un mensaje diciendo: Ya llegué.

    Sólo eso basto para ponerme nervioso y excitado, observo como Gabriela entra al local y me busca con la mirada, no le fue nada difícil ubicarme ya que aparte de mí solo había una pareja más cenando. Se acercó a mi mesa y me puse a apreciar cómo estaba vestida, tenía unos jeans celestes y una blusa roja al cuerpo que marcaba bien sus senos.

    -Hola, ¿cómo estás? ¿Esperaste demasiado? –me saludó con un beso en la mejilla y se sentó.

    -No te preocupes, casi acabo de llegar, ¿qué tal el trabajo?

    -Ufff con demasiado trabajo, hemos tenido demasiados pedidos y me está costando alcanzar mis metas para este mes.

    -No te preocupes, sé que podrás con eso y con más

    Tomo el menú y se puso atentamente a estudiarlo, nos pusimos de acuerdo con los ingredientes para la pizza y ordenamos, mientras esperábamos a que nos traigan la comida continuamos con la conversación.

    -Y vos ¿cómo estás en el trabajo? –me preguntó.

    -Con bastante trabajo la verdad, demasiadas reuniones y la verdad como en ocasiones me cuesta concentrarme.

    -¿Qué pasó? ¿Tienes preocupaciones?

    -No es eso –respondí– pasa que me cuesta concentrarme cada que miro el sofá de mi oficina.

    Ella ante mi respuesta me mira a los ojos y se muerde un poco el labio, desvía la mirada un poco como estudiando lo que me iba a decir y al final dice:

    -Esa noche fue bastante intensa, ¿no?

    -Si –respondo– la verdad es que no he dejado de pensar en lo que paso aquella noche.

    -¿En serio?

    -Sí, desde aquella noche cada que veo el sofá no dejo de pensar en lo que hicimos.

    -¿Te has masturbado pensando en eso? –me pregunta mirándome a los ojos.

    -La verdad que sí –le respondo sosteniéndole la mirada– y no solamente pensando en lo que hicimos, sino imaginando otras cosas que quisiera hacerte.

    Me sonrió y en ese momento nos trajeron la comida, continuamos disfrutando la comida y hablando de cosas sin sentido, la interrupción del mesero y la comida había desviado nuestro tema de conversación.

    -Vuelvo en un momento –Me dice Gabriela– iré a lavarme las manos.

    Se levanta de mesa y se dirige al tocador, la observo como ella se va alejando y una idea se apodera de mi mente. Espero unos segundos y también me levanto de la mesa. Me dirijo a los tocadores. Cabe recalcar que los servicios del local consisten en unos lavamanos ubicados al final de un pequeño pasillo y a ambos lados del mismo están los diferentes baños para hombres y mujeres. Gabriela estaba en los lavamanos concentrada en retocarse el maquillaje, no se percata de mi presencia hasta que llegó donde ella.

    -¿Qué fue? –me pregunta ella. Inmediatamente me coloco detrás de ella y la abrazo.– Tranquilo, ¿qué tienes?

    -Que no dejo de pensar en ti desde aquella noche –le susurro al odio mientras mis manos le estrujan los senos.

    -Nos van a pillar.

    -No te preocupes, no pasará nada malo. Nadie nos verá.

    Empiezo a besarle el cuello, mientras mis manos siguen magreando sus senos. Me doy cuenta que sus pezones se endurecen y se marcan por encima de su blusa. Gaby jadea y empieza a mover su cadera frotándola contra mi erección. Volteo a Gaby colocándola frente a mí, la beso en los labios apoyándola a ella contra el lavamanos, le levanto la blusa liberando sus hermosos senos, ella abre los ojos con asombro y me aparta con un empujón.

    -Calma! si alguien viene nos puede encontrar –me dice mientras se acomoda la blusa

    -Tranquila Gaby, ven.

    La tomé de la mano y la guie al baño de hombres, ella algo renuente se deja guiar. Entramos y pongo seguro a la puerta. La dirijo al lavamanos del baño de hombres y continúo besándola, nuevamente le levanto la blusa y le bajo el brasiere liberando sus pechos hermosos. Observo como sus pezones están durísimos, acerco mi boca y comienzo a chuparlos desesperadamente. Gaby solo contiene sus gemidos. Noto como está dividida entre continuar con lo que estamos haciendo o volver a la mesa, el temor a que puedan descubrirnos es grande, pero el morbo de hacerlo en un lugar público es más grande. Mi lengua castiga sus pezones haciendo círculos, mientras mi lengua estimula su delicioso pezón con una mano apretó y pellizco el otro pezón, alternando entre uno y otro mientras Gaby sorprendida solo se aguanta los gemidos que le provoco.

    -Date vuelta –le digo– apoya tus manos en el lavamanos que quiero comerme tu apretada vagina.

    Ella obedece y se coloca de espaldas a mí mirando hacia el espejo del lavamanos. Le desabrocho los jeans y se los bajo hasta las rodillas, también le bajo la tanguita que ella usaba, me arrodillo atrás de ella, mis manos separan sus nalgas y comienzo a lamerla toda, mi lengua recorre su vagina, Gaby se encuentra muy mojada, inserto dos de mis dedos en su vagina mientras mi lengua estimula su ano. Gaby suelta un gemido fuerte y luego se tapa la boca con sus manos.

    -Te encanta que te lama el culito, ¿no? Le digo mientras sigo penetrándola con mis dedos y lamiendo su ano. Ella solo gime en respuesta.

    Mis dedos quedan muy empapados de los fluidos de Gaby, me levanto, saco mis dedos de su vagina, Gaby jadea mirando hacia el espejo, chupo los dedos que le había metido a Gaby.

    -Vaya que tus fluidos saben deliciosos.

    Le doy una nalgada que resuena en el baño, ella da un brinquito, observo su expresión a través del espejo y aprecio la lujuria que le está provocando todo esto. Me desabrocho el pantalón bajándolo junto con mi bóxer, tomo mi pene duro colocándolo entre sus nalgas frotándolo entre las mismas, quiero que Gaby sienta como me pone.

    -Apúrate y métemelo –me dice– no aguanto más.

    -Me encanta que me lo pidas –le digo mientras la tomo del pelo y lo jalo fuertemente hacia mí.

    Coloco mi pene en la entrada de su vagina y lo voy insertando lentamente, disfrutando la sensación que esto me produce, doy un suspiro largo mientras lo hago. Gaby gime despacio. Observo su imagen en el espejo, sus manos apoyadas en el lavamanos, la blusa levantada y sus pechos al aire, yo detrás de ella empiezo a moverme rítmicamente penetrándola, sus pechos bambolean con cada una de mis penetradas y ella pone una expresión muy lujuriosa. Aumento el ritmo de mis penetradas, Gaby mueve sus caderas, la tomo del cabello y lo jalo fuertemente con cada una de mis embestidas. Bajo mi mirada y observo como mi pene duro folla salvajemente su apretada vagina, entonces una idea se cruza por mi mente, mi mano izquierda toma a Gaby de las caderas, chupo mi dedo índice de mi mano derecha hasta dejarlo totalmente lubricado con mi saliva. Acerco mi dedo índice al ano de Gaby e intento meterlo de a poco. Gaby da un pequeño brinco, pero continúa con el movimiento de caderas. Mientras estoy penetrándola en esa posición voy insertando de a poco mi dedo en su ano. Gaby se tapa la boca para ahogar sus gemidos, siento como su vagina presiona mi pene mientras su ano hace lo mismo con mi dedo.

    Mis movimientos son más rápidos, mi pene está a punto de estallar, mi dedo adquiere un ritmo frenético ingresando y saliendo de su ano.

    -Te gusta ser cogida así, ¿no? –le digo– te encanta que te coja la vagina y que te meta mis dedos a tu culito apretado… quiero llenarte toda…

    Ella ahoga un gemido profundo al tiempo que su espalda se arquea teniendo un orgasmo potente, yo no puedo aguantarme más y termino, mi eyaculación es abundante, los chorros de semen salen inundando su interior. La tomo de las caderas mientras los últimos chorros de semen son disparados. Emito un suspiro largo y observo el reflejo de Gaby en el espejo, ella se separa de mi sacando lentamente mi pene que va perdiendo de a poco su erección.

    -Te pasas –me dice– nos pudieron escuchar o peor encontrarnos. –se acomoda su ropa al tiempo que me dice– me iré al baño de mujeres a limpiarme.

    Se dirige a la puerta y le quita el seguro, espía hacia afuera y al no ver a nadie, se pasa al baño de mujeres. Yo me acomodo la ropa y me lavo la cara. Me miro al espejo y sonrío.

    Salgo del baño y me siento en la mesa, noto como la pareja que estaba en el restaurant se alistaba para irse mientras una familia algo numerosa ingresa. Aprovecho el tiempo para pagar la cena. A los pocos minutos vuelve Gabriela.

    -¿Nos vamos? –me pregunta.

    -Por supuesto –le respondo con una sonrisa.

    Salimos del local y la acompañe a su auto. Al llegar al mismo ella se da vuelta y me acerca hacia ella poniendo su rostro muy cerca del mío.

    -Te pasas, nos pudieron pillar –me dijo, yo solo atine a esbozar una sonrisa– Aunque admito que fue muy excitante.

    -Lo sé –le dije– acabo de cumplir otra más de mis fantasías.

    -¿Mejor que masturbarte pensando en mí? –me pregunta amagando un beso

    -Sabes que sí –le digo mientras mi mano aprieta su cola.

    -Bueno chico, ya debo irme –me dice y me da un beso pequeño en los labios– ya deben estar esperándome en casa.

    -Está bien, estaremos en contacto…

    Gaby se da vuelta para abrir la puerta de su coche y yo aprovecho para darle una nalgada. Ella se voltea fingiendo enojo y yo le susurro:

    -Nos vemos otro día y esta vez la comida la elegiré yo…

  • Madre e hijo, experiencias eróticas (III)

    Madre e hijo, experiencias eróticas (III)

    Un día al llegar de trabajar, encontré a mis padres discutiendo porque mi madre quería ir a la casa del pueblo. Dicha casa es una casa familiar compartida por abuelos, tíos y primos. Mi padre no quería ir, no le gustaba, algo que a mi madre le irritaba mucho.

    Pasó una semana, y una tarde mi madre me dijo:

    -Paul cariño, ¿a ti te importaría llevarme al pueblo y estar el finde? Ya que tu padre nunca quiere ir, y el este fin de semana tiene que estar con el abuelo, nos podíamos ir los dos.

    Lo cierto es que a mí el pueblo me daba igual, pero dados las últimas situaciones vividas con mamá, accedí de inmediato.

    El viernes previo a irnos al pueblo mamá se fue de comprar al centro aquella tarde. Me escribió para preguntarme si quería algo de ropa, que ya que estaba allí, me miraba. Yo no necesitaba nada así que le dije que no se preocupase. Mi sorpresa llegó unos cuantos minutos después con una foto que me envió, de ella en el probador preguntándome su opinión, sobre si le quedaba bien o no. La foto era una pura delicia, un sujetador rojo, que le colocaba los pechos de forma sugerente y sexy, esos pechos rebosaban en aquella lencería. Sin dudarlo, aproveche a decir que le quedaba muy bien.

    Así pues, cuando llegó el sábado, cogimos el coche y fuimos al pueblo, no estaba a más de una hora de trayecto, y la idea de estar solos allí mamá y yo sonaba genial en mi cabeza.

    Llegamos temprano, y abrimos la casa, estaba bastante fría puesto que era una casa grande. Hacia un año además habían comprado una pequeña parcela al lado para hacer un pequeño patio donde daba el sol, y donde había unas tumbonas colocadas una junto a la otra.

    Tras comprobar que todo estaba bien, salimos al patio y mamá me propuso la idea de tomar el sol.

    -Un poco de vitamina D nos vendrá bien –dijo ella.

    -Si, además hace buenísimo –dije yo mientras me quitaba la camiseta y me ponía un pantalón corto de deporte.

    Mamá se retiró la camiseta que llevaba y el pantalón de chándal que se había puesto, quedándose únicamente con sujetador, aquel que me enseñó en la foto y unas bragas, algo que a mí ya comenzó a alegrarme la vista. Al poco rato de estar tumbados, mama se incorporó un poco y desabrochó el sostén, dejando libres esos pechos tan preciosos que me encantaban. Mi erección comenzó a hacerse evidente ante esa vista tan bella.

    Cuando llevábamos media hora al sol, este empezaba a pegar fuerte.

    -Deberíamos ponernos crema cariño –dijo mamá mientras cogía un bote que tenía cerca.

    -Sí, porque si no nos vamos a quemar, que el sol ya calienta mucho –dije yo.

    -A ver túmbate boca abajo que te pongo en la espalda –me dijo mama mientras se sentaba al borde de su tumbona.

    Me gire, y pronto note la crema fría en mi espalda, las manos de mama la recorrían en suaves círculos masajeándome, y podía notar sus pechos rozarme la espalda cuando se inclinaba para llegar mejor al otro lado de esta.

    -A ver date la vuelta que te echo ahora por el pecho y luego me echas tu a mi –me dijo.

    Me tumbé boca arriba, y mi erección era más que evidente. Pude ver de hecho como mamá se fijó y esbozo una leve sonrisa complaciente. Comenzó a echarme crema por mis pectorales y mi abdomen. Mientras, de reojo, yo observaba esas hermosas tetas colgando tan cerca de mí. Cuando terminó de echarme crema, me dio el bote y se tumbó boca abajo.

    -Échame crema ahora tu a mi anda cielo –dijo mamá poniéndose cómoda.

    Comencé a echarle crema por la espalda y la zona lumbar.

    -Ya está mamá –le dije cerrando el bote.

    -Espera cariño, ya que estas échame por delante también –dijo mama dándose la vuelta y dándome una perfecta vista de sus pechos.

    Comencé a echarle crema por el vientre, dudando de si subir a sus pechos y echarle crema. Tras pensarlo varias veces me atreví, y comencé a aplicarle crema por las tetas, pasando mis manos por sus pezones inclusive. Mamá tenía los ojos cerrados y parecía estar muy cómoda con la situación. Yo, por si acaso, no acariciaba de forma sexual sus pechos para evitar que pudiera arrepentirse de pronto.

    -Gracias cariño –dijo mamá un poco después sonriendo.

    Finalmente nos levantamos para comer, y tras unas horas de digestión, decidimos ir a dar un paseo por el campo.

    -Paul cariño, gracias por venir conmigo y traerme –dijo mamá.

    -De nada, ya sé que a papá no le gusta venir pero bueno, yo encantado –dije sonriendo.

    -Si es que tu padre de verdad… en fin, pero gracias, ya sé que venirte aquí conmigo igual no te apetecía.

    -No te preocupes mamá, de verdad que estoy encantado de venir.

    Andamos cerca de dos horas y llegamos de nuevo a la casa, que ya había cogido algo de temperatura al poner la calefacción, pero aún se notaba fría.

    -¿Nos damos una ducha calentita mamá? –dije yo.

    -Si claro, además vamos a darnos prisa que nos vamos a quedar helados sino –dijo mamá con cierta alegría por la idea.

    Fuimos al baño, era un baño algo antiguo y la bañera no era muy grande, pero cambiamos ambos más juntos.

    Mamá y yo nos desnudamos, y nos metimos a la ducha, el agua caía calentita, pues con lo pequeña que era la bañera estábamos los dos casi debajo del chorro, ella con sus pechos pegados a mí y yo con mi pene erecto apuntándola a ella.

    -Date la vuelta que te enjabono la espalda Paul –dijo mama cogiendo el bote de jabón.

    Comenzó a aplicármelo por la espalda, y al poco al igual que la última vez, comenzó a rodearme con sus brazos y a pegar sus pechos a mi espalda. Sus manos recorrían haciendo espuma en mis pectorales y mi abdomen. Al poco de estar frotando mi abdomen, una de sus manos comenzó a enjabonarme el pene, de forma suave, lenta e ininterrumpida. Mi cuerpo de pronto ardía de excitación, la mano de mama recorría mi pene entero en una caricia tan erótica como maternal, mientras su otra mano acariciaba mi pecho y sus tetas se clavaban más en mi espalda. Tras algún minuto así se detuvo, algo que llegó casi justo a tiempo, pues de haber continuado me habría corrido de gusto.

    -Enjabóname ahora tú a mi cielo –dijo mamá con una sonrisa dulce.

    Me dio la espalda, y comencé a echarle jabón con suaves masajes, después continué por los hombros, y me acerque a ella pegando mi pene a su culo, para rodearla con los brazos y enjabonarla el vientre. Poco a poco, al igual que esa mañana con la crema, fui subiendo hacia sus pechos, y comencé a enjabonarlos también, notando sus pezones duros al pasar con mis manos. De pronto mamá puso sus manos sobre las mías, y comenzó a dirigirlas alrededor de sus pechos, apretando un poco mis manos para que yo apretase levemente sus pechos. Mamá recostó la cabeza sobre mi hombro mientras yo observaba por encima del suyo. Pasaron varios minutos así, hasta que mamá decidió que era hora de aclararse y secarse.

    Salimos de la ducha, y mama me comenzó a secar con la toalla, pasándola por mi pecho y bajando a mi pene aun erecto. Después se secó ella frotándose los pechos. Me dio otro beso nuevamente en la comisura de los labios y sonriendo dijo:

    -Muchas gracias hijo, me ha relajado mucho el día –dijo con una gran sonrisa de satisfacción.

    La noche cayó y después de cenar nos tumbamos en el salón a ver una película. Como la casa estaba fría estábamos ambos con una manta en el sofá, bastante acurrucados. Mamá llevaba un pijama de franela en dos piezas, una parte tipo camisa, que permitía ver parte de su escote y un pantalón.

    En la tele ponía “Infiel” una película que tenia de vez en cuando alguna escena de tipo erótico, en concreto una escena donde un muchacho seducía a una mujer casada y le acariciaba los pechos situándose detrás mientras le besaba el cuello.

    -Mira parecida a nosotros en la ducha –dijo mamá en un tono burlón.

    -Si bueno parecido, solo que ellos no son madre e hijo –dije yo un tanto inseguro.

    -Bueno cariño, nosotros solo nos hemos bañado y lavado mutuamente, pero si no te gusta no lo hacemos eh –dijo mamá.

    -No para nada, si me parece genial eh, a mí también me relaja mucho –dije yo intentando sonar convincente.

    -Mejor –dijo mamá a la par que me daba un beso en la mejilla.

    Para mí el tenerla pegada y recordar el momento en la ducha con ella me hacía excitarme en segundos. Y mi erección para variar se evidenciaba.

    -Bueno cielo, me voy a acostar ya, que descanses –dijo dándome otro beso más.

    -Buenas noche mamá, descansa –dije yo apenado por no estar más rato.

    En cuestión de 5 minutos me fui a dormir, pues solo quería masturbarme y la película me daba igual.

    Comencé a masturbarme en mi cuarto y me di cuenta que no había cogido papel. Así que salí al baño en silencio a por un poco y al pasar por la puerta del cuarto de mamá escuche algunos suspiros, me aproxime hasta el umbral de la puerta y podía ver sutilmente, gracias a la luz de las luces de la calle, a mamá con una pernera del pantalón quitada, la camisa del pijama medio abierta pudiendo ver uno de sus pechos, y por supuesto su precioso coño que frotaba suavemente.

    Por si mamá había llegado a intuir que me había asomado dije:

    -¿Estas bien mamá? He oído como quejidos.

    -Si cielo, tranquilo estoy bien, perdona si te he despertado –dijo cubriéndose un poco el pecho.

    Fui al baño finalmente, cogí el papel y fui a mi cuarto. La imagen de mamá masturbándose, y la idea de que potencialmente era por mí, me excitaba mucho. Esperé un par de minutos y salí de nuevo en absoluto silencio hasta la puerta del cuarto de mamá. Mientras escuchaba sus leves gemidos de placer me acariciaba suavemente el pene, masturbándose muy silenciosamente. Cuando estaba a punto de correrme, me fui al cuarto a terminar.

    A la mañana siguiente nos levantamos y desayunamos.

    -¿Has dormido bien mamá? –le pregunté

    -De maravilla cariño, hacía mucho que no dormía tan bien y tan relajada –dijo con cara de gusto.

    Tocaba volver a casa, así que cerramos la casa del pueblo, y cogimos el coche para volver a casa.

    Cuando llegamos ya estaba mi padre, y yo me fui a mi cuarto.

    A la tarde mamá me mando, otra foto de otro conjunto de lencería que había comprado donde ponía:

    “Y este conjunto que te parece?” –mostrando una foto de una lencería de sujetador y braguitas negras muy elegante.

    “Te queda increíble mama” –respondí yo con efusividad al mensaje

    La foto era evidente que se la había tomado en el cuarto de mis padres, con mi padre estando en casa, algo que me excitó enormemente. En mi cabeza eso empezaba a sonar a una señal evidente de que la cosa iba a avanzar a nuevos horizontes más tabú.