Autor: admin

  • Laurita (Parte 1)

    Laurita (Parte 1)

    Laura era la típica amiga liberal que cambia de novio a cada rato. Somos amigos hace muchos años, aunque cuando jóvenes fuimos novios, pero todo quedó en el recuerdo ya que yo me casé con una amiga suya. No niego que muchas veces he querido repetir las veces que follamos, ya que fueron de los mejores polvos que tuve en mi vida. Ella era una geisha, preocupada en todo momento de mi placer, casi más que el de ella. Nunca volvimos a tener nada, como digo, casarme con su amiga fue central en eso. Pero hace un tiempo eso cambio, me separé y a los pocos meses me llamó. Nos juntamos en un café cerca de su trabajo. Yo llegué antes y cuando apareció en el café, note que seguía siendo igual de atractiva y sensual como siempre, con un pelo café claro ondulado y unas caderas anchas. Vamos, lo que se llama un hembra. Tomándola la cintura la saludé:

    -Veo que las noticias vuelan, supiste que me separé y ya me llamas para recordar viejos tiempos…

    Ella se rio de buena gana, pero paró de golpe.

    -Algo de verdad hay en lo que dices, me voy a aprovechar de tu separación, pero no para mí. Para mi hija, quiero que la inicies.

    Me quedé helado, en verdad, recontra helado. Me acordaba muy bien de «Laurita» y al sacar las cuentas rápidas, ¿debía estar por los 18-19 años?

    -¿Cuántos años tiene? -le pregunté.

    -Cumplió los 18 hace 3 meses, me señaló, y ¿sabes qué? La he criado muy pacata, protegiéndola de los hombres para que no se aprovecharan de su cuerpo, pero creo que ya es hora de que conozca el placer, y he pensado en ti. Fuiste uno de mis mejores amantes y en quien más confío.

    No podía creer lo que estaba escuchando, pero lo seguí haciendo.

    -La idea es esta – continuó-, no te lo estoy pidiendo, sé que me dirías que no, por eso en parte he pensado en ti, por lo correcto que eres, pero lo haremos igual. Mañana estaremos en tu casa a las 10 am. Tú ves si nos haces esperar mucho o poco.

    Me dio un beso en el borde de la boca y se marchó.

    Esa noche casi no pude dormir, la ansiedad me comía el cuerpo, más cuando la busque en Instagram y vi el manjar que era Laurita. No podía creer que la iba a estrenar, y más aún, en total complicidad de su madre, en una especie de rito de placer. A la mañana siguiente me desperté temprano, tome un desayuno de frutas, cereales y leche, mucha leche. A las 10 en punto sonó el timbre. Me estremecí. Fui a abrir y ahí estaban. Ambas, madre e hija. Ambas crespas y ambas unos manjares, pero claro, la juventud de la hija la hacía incomparable. Laura me saludó y nos presentó: Laurita, él es Marco, mi amigo, de quien te hablé.

    -Hola tío -me dijo muy tímida y colocándose un poco colorada.

    Les dije que se sentaran y les ofrecí algo. Laura me dijo que quería ir enseguida a ver mi pieza, les dije que sí, que me acompañaran y las guíe. Ella me dijo me sentara en el borde de la cama y me recostara. Yo andaba aún con el short de piyama y ya tenía una pequeña erección.

    -Mira hija, lo ves, ya está un poco duro -le dijo- arrodíllate entre sus piernas.

    Quedé atónito, pero lo hizo mientras se sonreían ambas.

    -Quédate quieto, Marcos, sólo pido que gimas cada vez que sientes placer.

    Obedecí.

    -Ya, mi amor, muérdelo suavemente por sobre el pantalón, hasta que lo notes muy muy duro. Eso hizo, mientras su madre tomó una silla y se sentó al lado. Yo no podía creer lo que estaba viviendo.

    -Ahora bájale el pantalón, siempre debes verlo y lamerlo antes de comerlo, siempre.

    -Si mamá.

    Eso hizo y comenzó a lamerlo. Hizo lo mismo con los huevos y llegó hasta el límite de mi ano. Lamió mis huevos muy fuerte mientras me masturbaba. Yo lo podía creer!!! Estuvo hacia casi 10 minutos, yo quería que parara ya que estaba a punto de acabar, lo cual notó su madre y le dijo:

    -Míralo, va a acabar, quiero que lo hagas eyacular muy fuerte, sigue así, quiero que veas el semen salir, sigue lamiendo y chupando alternadamente, aaah, y métele un dedo en el ano, no mucho, solo un poco, pero antes mójalo en tu saliva.

    Laurita hizo caso y me seguía lamiendo los huevos. Su madre me pidió que yo siguiera masturbándome a mi ritmo, mientras le decía a su hija que siguiera lamiéndome y buscando mi Punto G. Yo ya no podía aguantar más y se los dije…

    – Me voy, me voy, me voy!!!

    Laura se acercó y me dio un beso intenso, su hija seguían lamiéndome los huevos como una gata en celo… Y eyaculé!!! Me salió un chorro inmenso y muy fuerte, el chorro llegó hasta manchar el pelo de Laura. Yo me moví de modo que su dedo salió de mi ano aunque me seguía lamiendo mientras yo continuaba acabando hasta vaciar mi próstata y mi semen. Luego de acabar quedé tirado por unos segundos, casi inconsciente de tanto placer. Laura me miró y me dijo:

    -Gracias, la primera lección fue todo un éxito. Mientras, Laurita también me sonreí con la respiración muy agitada.

    Me costó volver en mi, fue tan intenso el orgasmo que quedé tumbado un par de segundos sin poder reaccionar, pero fue un beso de Laura que me sacó del letargo.

    -Ven, te toca hacerla acabar. Su primer orgasmo- y tomándome de la mano me levantó de la cama.

    Ella le indicó a Laurita que se acostara y se subiera la faldita que andaba trayendo. Lo que vi me encantó. Andaba con una tanguita negra que le quedaba espectacular, y con la cual se veía fácilmente lo mojada que estaba.

    -Quiero que la hagas acabar tal como ella lo hizo contigo, sólo con la lengua y los dedos, aún no quiero que la folles.

    Todavía no habían pasado ni 5 minutos de haber acabado, pero ver y escuchar eso me hizo ponerme duro nuevamente. Lo primero que hice fue sacarle la tanguita, la tome de las tiritas de los lados y la bajé lentamente. Luego la desvestí completamente dejándola desnuda en mi cama. La niña estaba tan excitada que soltó un pequeño gemido de inmediato.

    -Creo que alguien va a acabar muy rápido,-me dijo Laura mientras me giñaba un ojo.

    Recién ahí vi su coñito en todo su esplendor. Digo bien, «coñito». Rosadito. Pequeño. Depilado, y con unos labios muy finos, pero notoriamente húmedos.

    -Quédate tranquila, no te voy a hacer daño, sólo siente el placer -le señalé.

    Luego de eso le puse una almohadilla detrás de su espalda, y comencé a lamer el borde de su coño muy suavemente. Así estuve un par de minutos, pero la niña no aguantaba más, gemía y me tomaba del pelo tratando que la lamiera justo ahí, en su vulva misma.

    -Por favor, lámeme acá -me suplicaba.

    Antes de hacerlo la di vuelta y comencé a lamerle el culito lentamente, luego fuerte. Laurita no paraba de gemir, sentía que era cosa de tocarle el clítoris y acabaría muy fuerte. Así que la volteé nuevamente y se lo comencé a lamer. Elle me agarraba del pelo y gemía cada vez más fuerte, estaba a punto a acabar, pero cuando yo notaba que se venía, dejaba de lamerla. Ella me suplica que siguiera, pero yo le besaba y lamia las piernas hasta que bajara su intensidad.

    -Ya pues, Marco, acábala -me «ordenó» su madre. Yo la miré y me enfoqué en hacerlo.

    Me dirigí directamente a su botoncito, pero a la par le metí un dedo al interior de su coñito, haciéndolo de forma de tocar su pared superior, donde me fue fácil encontrar su Punto G. Ella ya no aguantaba, me tiraba el pelo cada vez más fuerte hasta que comenzó a acabar…

    -Me voy, me voy, me voy!!! -mientras lo decía, yo la seguía tocando por dentro y lamiendo de forma muy fuerte, eso hizo que acabará con una eyaculación (squirt) espectacular que mojó mi cama y mi cara, en conjunto con un grito que estoy seguro fue escuchado por los vecinos.

    -Oooh, te pasaste, Laurita, que orgasmo más fuerte debes haber tenido!!! -Le dijo su madre, mientras me giñaba un ojo y me daba un beso corto en los labios.

    -Gracias, Marco, sabía que esto iba a resultar así.

    (Continuará)

  • Infracciones de tránsito (Parte 1)

    Infracciones de tránsito (Parte 1)

    En retrospectiva fue realmente culpa de mi marido,  él siempre insiste en que debo de sacar provecho de mi físico, vistiéndome y comportándome más coqueta, además que es algo que a él le calienta diciéndome me gusta que luzcas todo eso que todos desean, pero que nada más es mío, (ja, si el pobre supiera).

    Ese día en particular además de despertar con la libido alto, seguramente por efecto de mis días de ovulación, era cierre de mes y dentro de mis responsabilidades laborales me tocaba coordinar hasta el término de esta actividad, temprano por la mañana mientras rizaba las puntas de mi cabello con la plancha, para tener un peinado decente.

    Mi marido: ¿Hoy es el cierre de mes en tu trabajo verdad?

    Yo: Si Mor

    Mi marido: ¿Y qué va vestir para después desvestirle, la hermosa de MI mujer?

    Yo: mmm, pues normal alguno de mi traje, creo que el azul

    Mi marido: ¿El azul?, pero ese holgado, no te luce

    Yo: -con los ojos al cielo, sabiendo a donde iba todo eso- ¿Entonces, que sugieres, Mor?

    Mi marido: Pues, ponte el beige ese se te ve de maravilla y no te lo he visto últimamente.

    Yo: -sabiendo que perdería más tiempo en discutir que en complacerlo- Pues ni tengo idea done pueda estar, pero si lo encuentras te complazco.

    Al entrar a la recamara vi sobre la cama el dichoso traje acompañado por una blusa de tubo tipo strapless, tenía mis reservas pues era de un traje sencillo, el pantalón de tela elástica, delgada y sin follo era de talle largo corte fit, abrasaba como una segunda piel mi cuerpo y el saco a juego era de un solo botón y el talle me cubría hasta media cadera, por lo cual, lo primero que pensé que era que ropa interior usaría para que no se marcara, cuando levanto la mirada y estaba mi marido con un juego de tanga y bra en mano, con su sonrisa de bobo. -que lo odiaba cuando hacia eso, meterse en mi cabeza y conocer mis pensamientos.

    Yo: Mor, ¿Cómo supiste?

    Mi marido: ¿Cómo no conocer a mi diosa?

    Lo primero que note es que la tanga era una blanca de cinturón de encaje e hilo fino con listoncitos y pedrería tipo perlas al frente que ocultaban el crotchless y, que había adquirido para una ocasión especial de pasión (que retrospectiva fue el día correcto para usarla), y el bra blanco liso de escote marcado en strapless, lo único, que pensé: “bueno a provechemos que hoy ando con ganas y espero que en la noche desquites con un buen performance el estreno de mi tanga, odiosito”.

    Al vestirme pensé que la blusa strapless por si misma era demasiado reveladora, parecería más una buscona de oficina que una coordinadora de departamento, así que la complemente con una blusa de transparente de manga larga y botones al frente, que ya me daba un toque más ejecutivo, junto con unos zapatos y bolso de mano color rojo carmín (para no ser tan monocromática antes muerta que sencilla)

    El transcurso del día fue bastante tedioso al coordinar un departamento donde 80 por ciento del personal son hombres, caminar estación por estación, sintiendo el rose de las perlas sobre mi intimidad, soportando las sonrisas de bobos cada que me acercaba y revisar sus avances y sentir sus miradas sobre mi trasero cada que me alejaba, estuvieron alborotando deseos, no veía la hora de terminar para ir a desquitarme como mi “odiosito” en casa.

    Ya eran las casi las 8 de noche cuando iba rumbo a casa, algo deprisa por mis ganas, cuando sonó mi celular, era una llamada de mi marido:

    Yo: Hola

    Mi marido: ¿Hola preciosa, como te fue, cosechaste muchos admiradores hoy?

    Yo: No empieces, este pantalón ya no da de si antes no se me rompió, yo no sé porque te hago caso la verdad.

    Mi marido Pues si lo tienes lúcelo mamacita

    Yo: ¿Bueno y qué onda Mor?

    Mi marido Nada saber si ya vienes y si puedes pasar por algo para cenar para mí y las bendiciones

    Yo: -molesta- ¿No inventes no les haz hecho nada de cenar?

    En ese preciso instante percibí las luces una patrulla al mirar por el retrovisor vi claramente un motociclista de transito detrás de mi vehículo, en mi ciudad conducir y utilizar el teléfono móvil es muy penado, las sanciones son desde económicas hasta detención, lo cual me preocupo mucho.

    Yo: Mor ahorita te hablo me va siguiente un transito

    Mi marido Enseña una bubi y listo -con su habitual cinismo y riéndose-

    Yo: Odiosito -molesta.

    Mi marido: Tu aprovecha lo que Dios te dio.

    Oí el claxon característico de los vehículos oficiales indicándome que me detuviera, solo atiné a cancelar la llamada y soltar mi celular, el cual callo sobre mi regazo, antes de detener mi vehículo a un costado de la vía.

    Por el espejo vi cómo se acercaba el Oficial, pude notar lo corpulento que era, me sentía muy molesta pensando en las palabras del odiosito de mi marido.

    Yo: Dígame Oficial -en tono de molestia.

    Oficial: ¿Sabe por qué la detuve? -con su clásico tonito condescendiente que usan.

    Yo: Pues usted debería de saberlo, no creo -haciendo gala de mi tono más pretencioso.

    Oficial: Venia usted utilizando el celular mientras conducía. –ofuscado.

    Yo: Creo que necesita una revisión Oficial como puede ver no traigo en mis manos mi celular, mejor debería de poner más atención a los conductores que si están cometiendo infracciones. -lo más antipática que pude.

    Oficial: -Me miro, dio paso atrás, observo mi vehículo, miro su reloj de muñeca y suspiro-Bueno, la voy a dejar, porque ya tengo que entregar al cuartel (el cual esta como a 5 km del lugar donde nos detuvimos), sino si le detenía el coche. -bastante fastidiado.

    Yo ¿Y qué debo de decirle? ¿Gracias? Menudo favor, -con aires de superioridad-

    Ya no dijo nada se retiró a su motocicleta, y arranco

    Tome mi celular y remarqué al “odiosito”, y apenas contestó y me dice:

    Mi marido: ¿Qué onda le enseñaste las bubis?

    Yo: -Llena de coraje- No, te hablo para avisarte que me van escoltando a las oficinas para que no me detengan el coche y ver la infracción correspondiente.

    Mi marido: Ya ves le hubieras enseñado las gemelas, te va salir caro –burlándose.

    Yo: Ya, hablamos después -molesta, corte la llamada.

    Decidida a desquitar mi coraje acelere para alcanzar al Oficial, haciéndole el cambio de luces, logre que nos detuviéramos ambos un costado de la vía y descendimos cada cual, de su vehículo, acercándome a él pude apreciar mejor lo corpulento y alto que era, (bueno, para mi 1.55 más de estatura casi todo mundo el alto jajaja).

    Yo: -sonriendo y abriendo mi saco poniendo mi mano derecha en mi cintura- Quiero disculparme por mi actitud, he tenido un día muy pesado y quisiera compensarte, y ya que va a entregar su turno pues, quiero invitarle algo de comer -diciendo esto último alce un poco más el pecho y le ofrecí la más coqueta de mis sonrisas.

    Oficial -recorrió con su mira mi cuerpo de arriba abajo y de regreso, se llevó la mano a la nuca y con una sonrisa pícara- Voy a tardar como 30 minutos en entregar, ¿Me vas a esperar?

    Yo: Claro si, vamos -volviendo a mi coche marcando mis pasos al compa de mis caderas y sintiendo su mirada-

    Arrancamos, siguiéndolo hasta su cuartel y me indico donde estacionarme para esperarlo.

    Durante la espera empecé a sentir remordimientos de lo que estaba haciendo y le volví a llamar a mi marido.

    Yo: Hola Mor

    Mi marido: Hola, ¿vas tardar mucho? -sin darme tiempo a nada.

    Yo: -molestándome por su falta de empatía- Pues, nomás QUE ME DEN… turno para atenderme y el que el Oficial SE VENGA a dar su informe al calificador -haciendo énfasis en determinadas palabras.

    Mi marido: -burlándose- Ya ves que te costaba ser gentil y enseñar poquito, jajaja –riéndose.

    Yo: Pues si verdad, ahora de seguro me LA VAN A METER BIEN GRANDOTA la infracción -haciendo mi voz de niña consentida.

    Mi marido: -riéndose a carcajadas- jajaja pues si chiquita

    Nos despedimos y terminamos la llamada, mientras esperaba retoque mi maquillaje, me quite el saco, abrí los botones superiores de mi blusa y acomode mejor que pude mi peinado.

    Cuando vi al Oficial acercarse al coche en ropa de civil, no lucia tan bien como con el uniforme, pero era pasable, lo observe mejor tenía un bigote tupido, vestía una camiseta tipo polo y jeans, cargaba una mochila deportiva, corpulento y velludo, las comparaciones siempre son malas, pero inevitables pensaba todo lo contrario al lampiño y delgaducho que tengo en casa jajaja, cuando escuche su voz interrumpió mis pensamientos.

    Oficial: -parado junto a mi coche, recargado en mi ventanilla- Espero no haberte hecho esperar mucho

    Yo: No, ¿cómo crees?, ¿todo bien?

    Oficial: Si, fue un día tranquilo, a excepción de una “fox” que se puso muy brava hace rato disque no hablaba por celular-sonriéndome.

    Yo: Así, que sangrona la mujer-sonriendo tímidamente.

    Oficial: Si, me dio mucho coraje que se pusiera bien diva la fox, pero como hay que reportar al comandante no quise entretenerme.

    Yo: -mordiéndome el labio inferior- ¿Y ahorita tienes que ir a reportar algún lado?

    Oficial: Pues sí, pero ya le dije a la fiera que tenía muchos reportes, ¿y tú?

    Yo: -sonriéndole y pasando mis dedos por los bellos de su antebrazo- Pues si traía prisa porque tenía que llegar a atender al Señor y las bendiciones, pero pues ya avisé que estaré entretenida pagando una infracción de tránsito y ya vera el Señor como se las arregla -poniendo mis ojos de ternura y labios de puchero-¿entonces cómo puedo compensarte el coraje que hicieron pasar? ¿Te llevo a comer algo?

    Oficial -mirándome pícaramente- Vamos de una vez porque tengo regresar acá esta mi nave -subiéndose al coche-.

    Empecé a conducir aleatoriamente, mientras sentía como su mirada recorría todo mi cuerpo

    Yo: ¿y que se antoja?

    Oficial -poniendo su manota sobre mi muslo- Pues podría ser una tortita de pierna.

    Yo: -nerviosa- Pues podría ser.

    En ese momento me toco un semáforo en rojo, detuve el coche y su mano izquierda subió a mi cuello jalándome asía él, me besa, con fuerza, con hambre, con desesperación (recordé una frase de mi abuela decía: un beso sin bigote es como un huevo sin sal), mientras una mano me sujetaba por el cuello la otra recorría mi pierna hasta topar con mi entrepierna, en eso estábamos cuando oímos un claxon y tuvimos que separarnos, para continuar nuestro viaje.

    Mientras él seguía con una mano sobando mi pierna de arriba abajo y la otra acariciando mi nuca y jugando con mi cabello, en eso suena mi celular era mi marido.

    Oficial: -con cierto enfado- Hay gente que no entiende

    Detuve a un costado de la calle y contesto

    Yo: -nerviosa- ¿qué paso?

    Mi marido: ¿vas tardar mucho? -mientras el Oficial acerba su boca a mi cuello y seguía acariciándome.

    Yo: Si Mor, ya te dije estoy esperando a que SE VENGA el Oficial y que PONGA SU PARTE junta con la MÍA, y el calificador me libere.

    Mi marido: Bueno, pido una pizza para cenar, y todo por no enseñarle las bubis ya ves, jajaja -burlándose nuevamente.

    Cuando dijo eso el oficial se separó de mí y se quedó viéndome con mirada inquisitiva, yo solo alcance a encogerme de hombros

    Yo: Ya no empieces -tratando de córtale la inspiración.

    Entonces el Oficial tomo mi mano libre y la llevo asía su entrepierna.

    Mi marido: Bueno, no discutamos pues, ¿te guardo pizza?

    Yo: -sintiendo ese pedazo de carne que presionaba fuertemente contra mi mano- No Mor, creo que por acá puedo conseguir ALGO DE CARNE algo para SATISFACERME A LLENAR.

    Mi marido: -con algo de desilusión- Ok, provecho mi vida, que disfrutes la carnita, te amo, bye…

    Yo: Gracias Mor, si, se ve que está de BUEN TAMAÑO, espero que también este RICA, yo también -cancelando la llamada.

    Ni tiempo me dio a decir nada, cuando ya estaban los labios del Oficial cubriendo mi boca y sus manos apretándome contra él recorriendo mi espalda mis piernas mis nalgas, este hombre me asfixiaba con sus ansias, yo tratando de liberarme para tomar aire, en cuando me dio respiro nuestras respiraciones eran intensas y no dejaba de tocarme, diciéndome al oído.

    Oficial: “no quiso enseñar las bubis, ahora voy a tener que aplicarte un castigo ejemplar” -dirigiendo su mirada asía el camino y haciendo que yo también volteara.

    A unos 500 metros se podía ver el anuncio de un MOTEL, volteando a verlo me insinúa con la mirada y con su sonrisa sínica, yo con la respiración entrecortada nomas asentí, me libero de su abrazo se acomodó en el asiento, me acomode ropa cabello tome aire, y conduje hasta el paradero.

    Con sentimientos encontrados y flor de piel, no hace más de una hora iba a casa a disfrutar de una cena con mi familia y quizás una buena sesión íntima con mi marido esa noche, y por una rabieta ahora estaba en la entrada de un Motel, con un completo desconocido, lo que había sido coraje, venganza y desquite, pasando por el miedo y los nervios, era ahora excitación y complicidad.

    En el umbral del Motel tenían un control de acceso con altavoz deteniendo el coche justo alado.

    Empleada: ¿Qué tipo de habitación va requerir?

    Yo: -sintiendo como la manaza de Oficial presionaba las perlas de mi ropa interior contra mis labios- mmm, sencilla por favor.

    Empleada: Habitación 96.

    Conduciendo por el interior del Motel buscando la habitación, estacione el coche dentro de la cochera de la habitación asignada, apenas entramos el portón se cerró automáticamente.

    El Oficial se separó de mí y salió del coche tomando su mochila, yo hice lo mismo tomando mi bolso, para ingresar a la habitación había que subir escaleras, tomándome de la mano me guio hacia delante de él, mientras subía las escaleras delante de él, no perdía el tiempo sobándome y estrujándome el trasero, hasta una nalgada me llevé.

    Yo: Ayy -sobando mi nalga.

    Apenas entramos a la habitación, puse mi bolso sobre una mesita y él su mochila sobre un buro, me jalo hacia su cuerpo besándome y acariciando mi espalda mis nalgas, sintiendo toda la presión de su entrepierna con la mía.

    Apoyaba mis manos en su pecho y el bajaba sus besos por mi cuello hasta mis senos, abriendo los botones de mi blusa de paso, me giro sobre su eje apoyando mi trasero sobre su ingle apretando mis pechos, bajo sus manos hasta mi sexo y me apretaba, podía sentir como palpitaba esa carne contra en medio de mis nalgas.

    Abrió mi pantalón y lo bajo hasta la mitad mis caderas metiendo su manota por enfrente pude sentir como sus dedos entraban en mí, mientras besaba mi nuca y sentía su aliento en mi oído, y con su otra mano apretaba mis senos sobre mi blusa, yo solo atinaba poner mis manos sobre las suyas y arquear mi espalda sintiendo placer, cuando fuimos interrumpidos por el ruido un golpe en la puerta.

    Yo: -excitada- ¿Quién?

    Empleada Son $$$ por la habitación.

    Voltea a ver al Oficial, esperando sus indicaciones.

    Oficial: Aquí la de la falta eres tú, paga -con su sonrisa sínica.

    Resignada me separe de él, así como estaba, con mi blusa enredada sobre mi pecho, mi bra bajo mis senos, el pantalón abierto y doblado hasta mitad de mi cadera, busque en mi bolso efectivo y acercándome a la puerta note el cilindro de servicio, depositando más que el importe solicitado.

    Yo: ¿Me podrás también dejar unos preservativos? -entrando en razón y recordando que era un día de riesgo por mi ovulación.

    Empleado: Si ahí se los dejo.

    Tomando lo preservativos, y al girar de regreso lo vi hipnotizada, desnudo ante mi ENORME, alto, corpulento, velludo, extremadamente varonil, y su pene, que digo pene, su POLLA erguida ante mí, sobresalientemente gruesa, tan gruesa como mi muñeca, y un insoportable hormigueo recorrió mi vagina, llevándome mi mano a la boca por amortiguar un jadeo provocado notablemente más por la excitación que por la sorpresa.

    Oficial: Mira el trozo de carne que te va tocar -tomándolo con su mano meneándolo de lado a lado.

    Yo: ¿Todo eso? ¿No cree que sea demasiado? -con mi tono de niña consentida.

    Oficial: Pues tendrás que manejarlo, termínate de encuerar -notablemente excitado.

    Termine quitar mi blusa por encima de mi cabeza, desabroche mi bra cayendo al suelo, mis senos libres mis pezones duros como piedras rígidos y elevados retando a la gravedad, guardando el equilibrio me retiro un tacón y luego el otro, provocando que este en mayor desventaja de estatura ante ese hombrezote, ante la mirada lasciva del oficial, me giro dándole la espalda, y arqueando mi cuerpo y después doblando retiro mis pantalones, dándole el gusto de admirar mis nalgas, me giro de frente a él, en un esbozo de tímida cubro mi entrepierna entrelazando mis manos frente a mi tanga, esa tanga que por la mañana pensaba a provechar con el Odiosito de mi esposo y ahora el beneficiario seria otro.

    Tomándome de un brazo me jala contra su cuerpo, siento como sus vellos acarician mi piel, lo abrazo del cuello y me dejo besar intensamente; él apretaba mis nalgas con sus manotas y jalaba mi tanga provocando que las perlas acariciaran mi vulva provocándome placer, separando mis labios de su rostro emití un quejido.

    Oficial: Ya decía yo que ese carácter, era porque te faltaba verga -moviendo de arriba abajo el hijo de mi tanga provocando que las piernas se me doblaran de gozo.

    Solo podía mover la cabeza en señal afirmativa mientras me mordía los labios, amortiguando mis gritos de satisfacción.

    Entonces me tomo mis brazos y me empujó hacia el suelo asiento que me arrodillara ante el con mi cara frente a su gorda polla, tome la liga de mi muñeca y sujete mi cabello, (adiós mi peinado matutino que tanto cuide) con una mano trate de tomar tu polla, pero me era imposible abarcar su circunferencia total entonces utilice ambas para guiarlo a mi boca.

    Me metí su verga en mi boca, mmmm, que delicia, empecé por hinchada cabeza, cubriéndola delicadamente con mis labios, me era cuasi doloroso abrir tanto la boca para poderla envolver, sosteniéndola la recorrí con mis labios y lengua de punta a base, por un lado, mientras buscaba con mi mirada su rostro para saber si estaba haciendo bien mi tarea, era dulce un sabor muy delicioso, mientras el con sus manos en mi cabeza me guiaba en mi labor.

    Oficial: Valla que me saliste más puta que bonita, te encanta la verga, perra.

    Yo: mmmhm, -sin dejar de menear mi cabeza con su tranca llenando mi boca.

    Me jalo del chongo de mi cabello haciéndome pasear en cuatro patas hasta la cama.

    Oficial: Sabes bien tu lugar perra –Sonriéndome.

    Yo: Si papi, si soy tu perra, -jadeante y ahogada de gozo y placer.

    Me puso de perrito en la cama, se puso detrás de mí y arranco mi tanga de un solo manazo, quise protestar por mi perdida, pero entonces su mano sobo mi vulva, sus dedos hábilmente abren mis labios y entran en mí chapoteando en el mar que se ha convertido mi vagina, mientras con la otra mano sobre mi baja espalda me mantiene así expuesta y sometida a él, mientras de mi garganta salía un gemido ansioso.

    Oficial: Estas totalmente empapada, zorra -sin dejar de torturarme con sus dedos dentro y fuera de mi.

    Yo: Sii sii sii -estirando mis brazos hacia delante apoyando mi cara en el colchón y empujando mis caderas hacia arriba y atrás buscando sus manos, en éxtasis.

    Entonces sentí como me tomaba con ambas manos de la cintura y de una sola estocada me dejó ir toda la verga hasta el fondo de mis entrañas. Ahogándome un grito sordo me sentí en la gloria. Sujetándome del chongo me lo jaló hacia atrás y cada vez que me jalaba me arrempujaba su polla. Me sentía llena, abierta al máximo, una perra, una puta, me sentía usada por él, eso me excitaba sobremanera. Me empujaba tan fuerte que parecía que quería pasar su polla a través de mí.

    La pared de la cabecera de la cama estaba formada por completo por un espejo, por lo tirones de mi cabello podía ver perfectamente nuestro reflejo.

    Oficial: Mírate, zorra, luces como toda una puta bien ensartada- gruñendo y jadeando- eres mi puta -azotándome las nalgas.

    Yo: Siii, soy tu puta, soy tuta, hazme lo que quieras, cógeme, cógeme – viendo mi reflejo en cuatro, sudorosa, jadeando, con la mirada vidriosa, con mis senos balanceándose al ritmo de las embestidas de este hombrezote.

    Estuvimos así por lo que pudo ser una eternidad, de repente se salió de mí, me empujo a un lado de la cama y se recostó:

    Oficial: Móntate perra –dominantemente.

    Yo: -sentía el vacío que su polla me dejo y ansiando más, admiraba hipnóticamente lo dura que permanecía, entonces recordé, los preservativos- Papi deja voy por los condones- Suplicante.

    Oficial: Ho que la chingada las putas como tú no ocupan eso móntate -imperativamente, tomándome del cuello y guiándome para que me acomodara sobre el.

    Sumisamente tomé su polla con mis manos y la guie dentro de mi vagina, me movía despacio al principio, después me excito sentirme tan estirada. Puse mis manos sobre su velludo pecho y me afianza para comenzar a moverme tan fuerte este hombre lo deseaba.

    Yo: Dios, nunca había estado tan estirada, papi -jadeante y moviéndome como loca sobre el.

    Oficial Así mueve puta, -apretando mis nalgas acompañando mi ritmo.

    Yo: Que rico papi -inclinándome así delante para sentir más profundamente su polla dentro de mi vagina.

    Él aprovecho para amasar mis senos llevárselos a su boca chuparlos y morderlos, estaba totalmente revolucionada, encendida, agitada, desde mi vagina podía sentir ese cosquilleo del inicio de orgasmo, empezando a recorrer todo mi cuerpo, sonrojando mi piel, causándome esos deliciosos espasmos involuntarios, erizando los bellos de mi piel.

    Yo: Ay Ay que rico, Dios -gritando a pecho abierto, gozando de una ola de orgasmos, una tras otro.

    Mientras aún estaba con espasmos orgásmicos, me giro sobre mi espalda colocándose encima mío, yo me auto complacía tocando mis senos con ambas manos, en auto reflejo abría mis piernas para poderlo sentir más y más en mí, él tomo mis muslos por detrás llevando mis rodillas a mi pecho, y me embestía como una bestia en cero, fuertemente hasta el fondo, este hombre era insaciable.

    Yo: No pares, dame cógeme, fuerte así -concibiendo un orgasmo tras otro, en cada una sus embestidas, tomando mis tobillos para abrirme lo más y sentirlo dentro de mi.

    Oficial: Valla que las hay putas, pero tú eres la Reyna -pujando y gimiendo.

    Del estado efervescencia en el que estaba ya había perdido la noción del tiempo.

    Yo: Ya no puedo más -suplicantemente extasiada.

    Oficial: ¿Quieres tu lechita, perra? -mientras aceleraba el paso de sus embestidas.

    Yo: No, espera a dentro no, sácalo –suplicándole.

    Oficial: Termino donde quiero perra – dándome una bofetada en mi cara.

    Aun el día de hoy, no entiendo como que fue que esa bofetada, provoco esa intensa exaltación sexual en mí, envolví con mis piernas su cintura entrelazando mis tobillos, y mis brazos a su cuello, moviendo mis caderas al ritmo de las suyas:

    Yo: Sí, pero no la saques papi, dame soy tu perra, soy tu puta -gritando y gimiendo intensamente- Si, lléname con tu leche.

    El solo soltó un largo gemido de placer mientras me embestía por última vez esa noche depositando su caliente y espesa semilla dentro de mí.

    Se recostó a un lado mío y así estuvimos llevando nuestra respiración de la agitación a la calma, mis espasmos orgásmicos fueron disminuyendo, y podía sentir como su leche estaba escurriendo dentro de mí.

    Recostada aun me alce sobre mis codos y podía ver el desastre que era mi cuerpo sudoroso, con ese bello color sonrojado producto de la pasión y ese dolor placentero provocado por una buena sesión de sexo, siendo mi vagina vacía, abierta pero satisfecha.

    Voltea verlo y su pollo estaba semi erecta, llena de la combinación de mis fluidos y los suyos, pensé valla que es un semental este hombre, el noto mi mirada, y me tomo del cuello, pensé que quería besarme.

    Oficial: Límpialo -guiando mi cara a su polla.

    Sumisamente obedecí, era una delicia ese sabor, haciéndome hacer mi mejor esfuerzo para limpiar su polla y sus testículos, mientras él acariciaba mi cabeza, mi espalda, apretaba mis senos, mis nalgas, podía sentir sus manos recorriéndome suavemente, parecía pulpo.

    Oficial: Así me gusta las perritas, bien golosas.

    Solo atinaba a sonreír y a asentir sin dejar de hacer mi labor de limpieza.

    Oficial: Ha cabrón ya van dar las 11, quisiera quedarme por más tiempo, zorra, pero me esperan en casa.

    Yo: Híjole, no inventes -levantándome de la cama buscando mi ropa.

    Mientras me ponía el pantalón podía sentir como la gravedad cobraba factura a los fluidos y escurrían fuera de mí, no me quedo de otra más que tomar lo que quedaba de mi tanga e improvisar un tapón, tristemente estaba tan abierta que no me fue difícil acomodarla dentro.

    Terminamos de vestirnos, salimos del motel y lo lleve por donde mi indico para dejarlo en su vehículo, durante todo ese tiempo no dejo de tocarme en cada oportunidad, una acaricias tiernas y otras bastante pasadas.

    Nerviosa solo sonreía, ya era tarde y tenía que llegar a casa, no quería entretenerme más, me detuve detrás de su coche.

    Yo: Listo, fue un placer –sonriendo.

    Oficial: Para mí también, ¿cuándo repetimos? -mientras sobaba mi pierna.

    Yo: No sé -queriendo terminar con eso.

    Oficial: Me das tu numero o qué onda?

    Yo: Mejor tu a mí y te mensajeo -con mi sonrisa más convincente.

    Oficial: Ok, es el… -resignado.

    Yo: -fingiendo capturar el número en celular -Nos vemos.

    Oficial: Nos vemos -plantándome un último beso.

    Conduciendo a casa, había luz en la alcoba eso quería decir que mi amado esposo aún estaba despierto, trate de revidar mi maquillaje y acomodar mi cabello lo mejor posible, note lo arrugada que se veía mi ropa, pero nada que no explicara un día de uso.

    Me estacione e ingrese a mi hogar, como buena madre y esposa, revise el comedor y la cocina, comprobé que, si cenaron pizza, dentro de la caja había aun un trozo de la misma y aproveche para comer algo, estaba fría pero no me podía arriesgar a calentar y levantar sospechas, tome un vaso con agua para digerir mi cena improvisada, mientras revisaba llaves del agua y gas, apague las luces, pase por la recamara de mis bendiciones y las arrope, después, me dirigí a mi prueba de fuego: alcoba.

    Yo: Mor, Ya llegué –sonriente.

    Mi marido: Qué bueno, preciosa te tardaste mucho -con algo de preocupación.

    Yo: Ni me digas, no tienes idea, del GRAN lio que ME METÍ, por andar contestando tus llamadas. –pícaramente.

    Mi marido: Jajaja Pues con todo eso que Dios te dio, no sé por qué no lo aprovechas, le hubieras enseñado una bubi y ya; Te ha de haber salido cara la infracción, además pelearte con Oficiales sepa Dios y pues tampoco tenemos palancas para ese tipo de cosas, muy lioso hablándome -como un padre regañón a sus hijos.

    Yo: Pues si estaba DURA la infracción que me impusieron, y estuvo buena la CONTIENDA que me puse con el Oficial, pero ya paso -suspirando- pero creo que quedamos en buenos términos y lo deje SERENITO gracias a Dios, -dirigiéndome al baño- voy a bañarme porque como que no funcionaba bien el clima, y me siento pegajosa.

    Mi marido: ¿Vienes bien sudadita y empapada entonces? -pícaramente-Que rico -acercándose a mi besándome- empezando acariciarme con ternura.

    Yo: -respondiendo a sus tiernos besos- Mor, vengo fastidiada no creo tener muchas ganas -con mi cara de niña buena.

    MI marido: Tú déjate querer yo me encargo de todo.

    Yo: Bueno dame chance de refrescarme un poco, ¿sí? –resignada.

    MI marido: Si hermosa

    Tome un camisón de mi cajonera y fui al baño, apagando la luz de la recamara.

    Yo: Mor, así espérame tranquilo y juicioso

    MI marido: Si hermosa

    En el baño rápidamente me desnude, retirándome mi tapón improvisado, era un mazacote sin forma lleno de fluidos, lo coloque al fondo del bote de basura debajo del resto de los higiénicos, revisándome frente al espejo tenia marcas visibles, pero o eran muy patentes a simple vista.

    Mi marido: ¿Preciosa ya estas listas?

    Yo: Mor, ya voy, pero ya te dije estoy muy cansada-molesta por la necedad de mi odiosito.

    MI marido: Tu relax, me encargo de todo -apurándome.

    Pensaba limpiarme a fondo para mi marido, pero dada su actitud e impaciencia, solo me puse mi corto camisón turquesa encima, salir así tal y como llegué.

    Yo: Ok, ya voy apaga la luz de la alcoba, por favor

    Mi marido: Si hermosa

    Abriendo la puerta, parada bajo el marco y usando la luz del baño en contraste con la oscuridad de la alcoba, sabía que podía apreciar mi silueta.

    Yo: Mor, tu bebe está muy fastidiada y cansada, dame chance.

    Mi marido: Bien bebita, tu solo recuéstate

    Camine coquetamente me subí a la cama recostándome a su lado, el empezó a besarme con ternura, queriéndome acariciar, dejándome hacer, pero evitando que tocara mi vagina.

    Mi marido: Ándale nomas tantito –suplicándome.

    Yo: Mor, pues motívame -con voz de niña buena, abriendo mis piernas y poniendo una mano sobre su cabeza.

    El entendió, y bajo su cara a mi entrepierna, no pude dejar de sonreír en la penumbra de mi alcoba, pensando en su reacción al sentir ese sabor.

    Mi marido: Ufff que delicioso hueles, bebecita decías que no tenías ganas y estas empapadisima -mientras pasaba su lengua por toda mi vulva.

    Yo: -gozando del alivio que me daba sus labios y lengua a mi maltratada vulva- Ay, si ganas si tengo, pero ando cansada -tomando con ambas manos su cabeza mientras abría más y más mis piernas.

    Mi marido: Si eso mi bebe, solo disfruta, que yo también lo hare porque hoy estas deliciosa -continuando con sus labores induciéndome placer.

    Me estuvo estimulando, y yo gozando hasta que me hizo explotar en su cara, dejándome relajada y agotada, mi respiración entrecortada le indicaba a mi marido que pronto el gozo me llevaría a dormir.

    Mi marido: Estuvo de locos bebe, me mojaste todo, que deliciosa sabes hoy, descansa -levándose de la cama yendo al baño.

    Lo último que recuerdo antes de dejarme vencer por el sueño fue ver a mi marido en el baño limpiando su cara de “mis” fluidos, haciéndome pensar: Ay Mor, si supieras que te has tragado no solo es mío jajaja.

    La vida continuo, a excepción que unas semanas después presente un retraso en mi periodo, la nueva bendición fue recibida con felicidad por toda la familia, en lo personal haciendo mis cuentas, era inequívocamente consecuencia de esa noche, creo que finalmente, tenía razón el Odiosito de mi marido, me hubiera salido más fácil enseñarle una bubi al Oficial.

  • Mi sobrino Jonny (Parte 2)

    Mi sobrino Jonny (Parte 2)

    Mientras dormía a mi hijo no podía parar de pensar en mi sobrino, lo que habíamos hecho en la cocina, lo excitada que aún estaba y que, si mi hijo no se hubiera despertado, tendrías esa verga dentro de mí. Me tomo al menos 15 minutos dormir a mi hijo, por lo cual supuse que mi sobrino ya se habría metido a su cuarto, pero me equivoqué. Justo cuando salí del cuarto y estaba cerrando la puerta sentí como mi sobrino me obligó a poner mis manos contra la pared, mientras rosaba su verga en mis nalgas por encima de mi bata.

    -Que haces Jonny (dije susurrando mientras su cuerpo se apoyaba contra el mío y empezaba a besar mi cuello).

    -No me voy a quedar con estas ganas tía, sabes hace cuanto he soñado con tenerte así, cuantas veces me he masturbado pensado en este culo y estas tetas (empezó a apretarme las nalgas).

    -Pero… pero… ahh… pero… acá nos van a descubrir, uno de los niños puede despertar… ahhh que rico se siente… ahhh

    -Yo sé que quieres que te la meta acá y ahora, pídemelo, pídeme que te la meta aquí contra la pared que queda justo al lado de la puerta de tus hijos (se agacho y desde atrás empezó a lamber mi chochita, pasando su lengua por mi clítoris)

    Yo ya no podía aguantar más, quería que me penetrara ya, inmediatamente, no podía soportar un segundo más sin tener la verga de mi sobrino Jonny dentro, en ese momento no me importaba mi esposo, mis hijos o la muchachita que estaba en el cuarto de mi sobrino, solo quería sentir esa verga dentro de mí.

    -Ahhh… si quiero que me la metas ya… Jonny… sobrino… por favor métemela…

    Mi sobrino sin dudar ni un segundo se levantó, puso su mano sobre mi espalda, apoyándome más fuerte contra la pared, para que yo levantara las nalgas, subió mi bata y de un solo golpe me penetró tan profundo que pegué un grito de placer muy fuerte, me tomó del cabello y cuando iba a empezar a sacarla y meterla, la luz de la sala se prendió.

    Los dos nos asustamos muchísimo, porque alguien estaba viniendo hacia donde estábamos. Mi sobrino abrió la puerta de los niños y se metió ahí, yo me acomodé la bata lo mejor que pude y en el corredor apareció mi esposo.

    -Honey que haces acá, está todo bien? ¿Tú gritaste?

    -umm… si amor… es… es… que me golpeé durísimo en el pie saliendo de dormir a los niños, disculpa que te desperté.

    -No, no te preocupes, pero será que se despertaron, porque si yo escuché hasta en nuestra habitación, tal vez se despertaron, ¿quieres que entre y revise?

    -No, no… no te preocupes, por eso me quede acá cerca a la puerta para darme cuenta si se despertaron o no, pero ya están profundos, vamos a dormir.

    Mientras le decía todo eso a mi esposo y lo convencía que nos fuéramos a dormir, mi corazón estaba a mil, si nos hubieran descubierto, mi vida se hubiera terminado, hubiera destruido mi familia, pero en ese momento no pensaba en nada de eso, de hecho, aún estaba muy caliente y húmeda allá abajo. El solo hecho de haber tenido a mi sobrino dentro de mí, de esa manera, con esas ganas que me penetró así de profundo, era muy excitante. Afortunadamente mi esposo solo escucho un ruido fuerte como un grito, pero no pudo identificar que fue de placer, así que no sospechó nada en absoluto.

    La mañana siguiente cuando desperté, mi esposo se fue a hacer deporte con algunos de sus amigos y mi sobrino y su acompañante, habían salido muy temprano en la mañana al parecer, porque ya no había rastro de ellos en la casa. Yo alisté los niños para llevarlos al jardín donde los cuidan, ya que yo tenía trabajo que hacer. Cabe resaltar que tengo una empresa de asesorías y trabajo siempre desde la casa y ando en pijama usualmente, pero ese día me puse un vestido como con los que voy a la playa.

    A los 5 minutos que me senté en la computadora a trabajar, la puerta de mi casa se abrió y era mi sobrino, tenía una camisa medio formal y jeans, lo recuerdo muy bien, porque sin decir una solo palabra, entró a mi oficina, cerró la puerta me levantó de la silla, me puso de espaldas, apoyando mis manos contra el escritorio, levantó mi vestido, se arrodilló, bajó mi tanga hasta mis rodillas y empezó a hacerme un oral, y yo como una puta no puse ninguna resistencia, me calentó mucho que llegara así y me dominara de esa manera, mucho menos puse resistencia cuando se levantó, se bajó los jeans y sacó su deliciosa verga y nuevamente la puse dentro de mí con una sola estocada profunda, otra vez pegué un grito que resonó en toda la casa, pero esta vez estábamos solos, así que podía gritar todo lo que quisiera. Me tomó las nalgas y me las apretó fuertemente mientras me las abrió y empezó a embestirme como un animal, me daba nalgadas y me preguntaba si quería que él me diera más duro.

    -Si sobrino… ahhh… dame… dame… más duro… quiero que me partas… mas… mas… dale más a tu tía…

    -Que apretadita te sientes tía… eres una perra muy caliente… quiero que te vengas… vamos… vamos putica… vente… vente con la verga de tu sobrino.

    Lo que me decía mi sobrino solo me calentaba más y más, pero no podía creer que el tuviera ese vocabulario, definitivamente era muy diferente en el sexo e igualmente yo no podía creer que estuviera pidiéndole a mi sobrino más y más, solo quería venirme con esa verga.

    Luego de unos minutos mi sobrino logro lo que quería, me vine con un orgasmo que me hizo temblar las piernas, mientras él se sentaba en la silla y me invitaba a subirme encima de él, claramente no me negué y me subí a montarlo, no duerme mucho hasta venirme de nuevo, justo luego de venirme la segunda vez mi sobrino me pregunto:

    -Tía puedo venirme dentro?

    -Claro que si mi amor, vente dentro todo lo que quieras (yo ya estoy operada para no tener más hijos).

    Nos besamos apasionadamente mientras él me llenaba con su caliente leche, se sentía espectacular. Nos quedamos así por unos minutos, hasta que mi esposo me llamó para que lo fuera a recoger.

  • Sexo a cambio de un favor

    Sexo a cambio de un favor

    Fue en septiembre de 2017, para entonces me encontraba muy llena de trabajos para la universidad y a la vez de trabajo en la oficina, en esas tenía que realizar un video promocional para la universidad sobre marketing. La verdad sobre edición de video muy poco y también no contaba con el tiempo suficiente así que me vi en la necesidad de recurrir a la ayuda de un amigo, el mismo del relato anterior el cual ya me tenía ganas, pero hasta entonces lo único que había sucedido fue hacerle sexo oral y mostrarle mis tetas.

    Viendo la necesidad y urgencia tuve que someterme a sus condiciones y claramente no eran más que tener sexo con él, accedí contándole a Diego la propuesta él también puso sus condiciones las cuales eran que le enviara fotos y videos durante el encuentro, nos pusimos cita recuerdo muy bien un sábado en la mañana en uno de los moteles de chapinero, nos encontramos en la estación de la calle 63 y de ahí nos dirigimos al motel las palmas. Cuando ingresamos pedimos una habitación sencilla y ya en ella nos organizamos para «primero» comenzar la edición del video más sin embargo pues mi amigo me dijo que era demorada la edición mientras cargaba y no sé qué cosas más la verdad en el momento no sabía si era verdad o quería mas aprovechar el momento de intimidad y excitación pues yo me encontraba ya algo mojada de solo pensar que nos comeríamos ahí mismo.

    Dándole paso al placer y la lujuria dejo el portátil de lado mientras cargaba lo poco que había editado y comenzó a tocarme el cuerpo mientras veía como crecía mi excitación mas y más, me quito las botas y sobre la cama arrodillados nos comenzamos a besar con muchas ganas y lujuria el metió sus manos sobre mi blusa hasta alcanzar mis senos luego con una de sus manos bajo hacia mi cola y comenzó a rozar sus dedos sobre mi anos lo cual me enloqueció aún más; sin más preámbulos me quito la blusa y brasier, me recostó y me retito el jean y medias para luego subir acariciando mis piernas hasta llegar a mi vagina ya muy húmeda corriendo mi tanga comenzó a hacerme un delicioooso sexo oral sentía que me iba a hacer venir, (acá entre nosotros de todas las experiencias que he tenido ha sido el que mejor sexo oral me ha realizado).

    Luego comenzó a meterme sus dedos con movimientos suaves mientras le abría mas mis piernas y así aumentar el ritmo mis gemidos ya eran inevitables para entonces no podía para de gemir y veía su cara de pícaro así duramos unos 15 o 20 min y luego me levante lo bese y le retire su jean arrodillada yo en la cama y el de pie comencé a chuparle la verga no la tenía muy grande pero era gruesa y le sabia delicioso así estuvimos por otros 20 minutos hasta que no aguante y le dije que me lo metiera, con él tenía confianza y lo conocía de tiempo atrás así que no tuvimos inconveniente con que me penetrara sin condón me coloque en 4 y comenzó a embestirme de una manera ruda y deliciosa de nuevo mis gemidos no los podía contener y gritaba con pasión para entonces había olvidado la promesa de enviarle pruebas de los cuernos que estaba colocándole a Diego.

    Ya habían pasado por lo menos 30 minutos más hasta que sonó mi teléfono varias veces pero estaba tan concentrada en lo rico que la estaba pasando que lo ignore cuando de repente sonó el teléfono de mi amigo el por miedo pensó que su pareja contesto pero oh sorpresa era Diego se escuchaba un poco molesto pues ya había pasado bastante tiempo y no tenía nada de fotos ni videos al contrario si nos escuchó agitados, sin más reparos le dije que tranquilo ya le enviábamos y lo despache rápido pues la estaba pasando muy rico en ese entonces estaba cabalgando sobre mi amigo mientras el con su celular tomaba fotos y se las enviaba a Diego, yo solo gemía disfrutaba y escuchaba las notificaciones que le llegaban el por supuesto se notaba que era Diego ni me imagino que se le cruzaba o que sentía en esos instantes de un momento a otro mi amigo me pidió que se la chupara prácticamente ya para el gran final mientras me metía sus dedos en mi vagina luego se levantó en la cama y yo arrodillada seguía chupándole la verga, me la comía toda le pasaba mi lengua hasta que me pidió abriera mi boca y cerrara mis ojos cuando sentí esos disparos de deliciosa leche sobre mi cara caliente y deliciosa se vino muchísimo y súper espeso como me encanta de eso le envió video a Diego y hasta en el video me pide que salude jajaja en fin termine de limpiarle su deliciosa verga con mi lengua hasta sacarle la última gota por ultimo nos duchamos me volvió a meter su verga un rato en la ducha hasta que me hizo llegar por fin, acá tengo que aclarar que yo me demoro bastante en poder llegar pero son largos mis orgasmos termine chupándosela un poco más hasta hacerlo venir por segunda vez.

    Ya Diego estaba esperándome en la estación de la calle 63 para ir a almorzar con mi amigo quedo saldado el favor por adelantado y a los 2 días me envió el video para el trabajo de la U y así concluye el relato en donde los 3 con complicidad, lujuria, pasión morbo y mucha excitación disfrutamos cada uno a su manera.

    Si les gusto este relato dejen sus comentarios pronto subiremos el siguiente besos a todos.

  • Mi esposa le entregó el culo a mi amigo

    Mi esposa le entregó el culo a mi amigo

    Preámbulo. He ido contando la historia de cómo compartí mi mujer con mi compadre en historias previas que les sugiero que lean si desean entender todo el contexto. En ésta ocasión les relataré los eventos que sucedieron inmediatamente después de mi relato anterior “Bañada de semen por Año Nuevo”

    Me despedí de mi mujer dejándola a solas con mi amigo luego de haber compartido los tres juntos una increíble dosis de sexo. Estaba dejando a mi mujer a solas con mi amigo en nuestro dormitorio, totalmente excitado, y con ganas de escuchar cómo se follaban a mi mujer desde el otro lado de la habitación. Me despedí de mi mujer dándole un apasionado beso con lengua y agarrando suavemente su vagina, a mi amigo le desee buen provecho, y que lo disfrute, y lo que respondió: así lo haré.

    En adelante me referiré a mi esposa y a mi amigo por sus nombres, se me hace más fácil relatar la historia así.

    Me fui una vez más al cuarto de mi hija, aprovechando que ella no estaba en casa. Procuraba dormir, mi verga estallaba con la idea de que Alex se follaría a Carla sabiendo que yo estaba ahí, y que mi esposa seguía ardiente de sexo, tanto para no haber puesto protesta alguna a mis extrañas peticiones. Sentía que después de todo se lo debía, por haber accedido a mis demandas en éste juego que yo mismo ideé. Habré intentado tener los ojos cerrados por media hora, pero quizás cuando finalmente conciliaba el sueño, los gemidos de mi esposa y el sonido de las embestidas que Alex le daba me tenía todo despierto. Mi verga estaba erecta de visualizar en mi mente las imágenes de lo que estaba escuchando, ya lo había visto, lo había vivido, pero escucharlo hacía que mi imaginación juegue aún más, y esté duro como un fierro, excitado de escuchar como follaban a mi mujer, finalmente me corrí una buena paja, para ver si así finalmente dormía, y caí dormido.

    Desperté en la mañana, inmediatamente fui a la habitación, ambos yacían dormidos. Empecé a rozar suavemente los muslos de mi esposa, quien estaba desnuda, al igual que Alex. Subí lentamente con mi mano, solamente rozando los dedos, hasta llegar a su vagina, quería inspeccionarla. Estaba toda húmeda, babosa, denotando la buena corrida que seguramente le dio Alex, quien debió acabar dentro. Me excité inmediatamente, me acerqué despacio, tratando de no hacer movimientos bruscos para no despertarlos, quería probar su vagina, llena de fluidos. Acerqué con cautela mi lengua, y empecé de a poco a degustar aquel manjar en medio de sus piernas, me desesperaba y me ponía ansioso las ganas de probar toda su vagina, de meter mi lengua hasta el fondo, de limpiar los rastros de semen y lubricación que veía, mi esposa se despertó, mi miró y me hizo un gesto de que no haga ruido, abrió sus piernas ligeramente, y empecé a lengüetear aquella vulva, ahora expuesta, lo hacía con calma, cual novios que tienen sexo a escondidas en una casa con amigos, metí mi lengua hasta el fondo, diablos, como me encendía saborearla, e imaginar que Alex la había llenado de semen, y que prácticamente me estaba comiendo su leche. Mi esposa empezó suavemente a gemir, se dio vuelta, dando su espalda a Alex, y me dijo que me quería chupar mi verga, que hasta ese momento apenas la había rosado con sus manos o sus pies, nos pusimos invertidos de pies a cabeza y empezamos un exquisito 69, lamía sus muslos, lamía su vagina Carla me chupaba en pene y me succionaba los huevos, práctica que me causa un ligero dolor, pero mucha excitación, me preguntó en baja voz: ¿te gusta lo que estás probando? ¿Te gusta el sabor de mi vagina con leche de otro?

    Aquella pregunta me perturbó un poco, estaba viviendo cuál más fantasía cuckold que había visto en alguna película, pero esta vez mi esposa era la hotwife, y yo estaba haciendo el papel de un buen cornudo. Le respondí un cortó si, y acoté: me encanta el sabor que tiene tu vagina en éste momento, dejó de chupar mi verga un momento y me apretó con sus piernas mi cabeza, y empujándome con sus manos más hacía su vagina me dijo: quiero que no te detengas, sólo tú sabes cómo me gusta que se coman mi chucha. Con aquello habré seguido encantado saboreando aquellos fluidos por más de quince minutos, ella había dejado de chupar mi verga, poco a poco empezaba a notar como Alex se comenzaba a moverse. Le dije a mi esposa: te lo quiero meter, y acto seguido levantó su pierna, arqueándose aún más, invitándome a entrar de una vez. Entré suave, que insólito ahora recordarlo, prácticamente me estaba comiendo a mi mujer a escondidas, por no despertar a mi amigo.

    No habrán pasado más de 5 minutos y Alex despertó, yo estaba penetrando a mi esposa de frente, mientras ella le daba la espalda, noté como su verga flácida empezaba a ponerse de poco erecta, nos observó por algunos minutos y nos preguntó si no había problema en unírsenos, a lo que naturalmente le respondimos que no había inconveniente. Alex se volteó y empezó a besar a mi esposa por el cuello, eso la hizo soltar un suave suspiro, veía como lamía el dorso de su oreja mientras con sus manos acariciaba sus muslos y su trasero, mi esposa se le apegaba, rozando su culo. En ese momento Alex se levantó y se recostó al contrario, empezó a lamer su culo, mientras yo la penetraba, lo hacía con unas ganas fervientes, era ver como prácticamente se metía con su nariz y lengua en el culo de mi esposa, luego empezó a meter un dedo, todo esto mientras yo seguía entrando y saliendo, aquello me desconcertó por un momento, ver a mi esposa plácidamente dejarse manipular el ojete de su culo, me tenía sorprendido no escuchar de ella más que gemidos y nada de reclamos, más bien lo contrario, una postura totalmente sumisa y permisiva, algo que conmigo no duraba más de unos instantes, exceptuando aquellas pocas veces que habíamos intentado en serio practicar el sexo anal. No dije nada y seguí penetrándola, asombrado y atónito.

    Alex introdujo otro dedo, y Carla seguía como si nada, pero lo que continuó fue el tope de mi asombro. Alex le preguntó directamente a Carla si podía entrar, a lo que ella contestó que deje de perder tiempo, que quería sentirnos a los dos al mismo tiempo; y sin más, Alex se la mandó por su culo. No me encontraba en la mejor ubicación para ver toda la escena en primer plano, pero noté como se acomodaba de a poco, y la muy arrecha de mi mujer se esforzaba por buscar la posición donde mi verga y la de Alex puedan entrar de una sola vez. ¡Y lo logró!

    Maldita escena viene a mi mente y se me pone firme inmediatamente la verga de solo recordarlo. Alex la penetraba, y yo también. Carla me besaba, y volteaba su cuello para besarlo a Alex también. Empezó a gemir mas y más, me dijo, quiero que me penetres por completo, ¡métemelo todo! Como si hubiese tenido algún centímetro de pene que me hubiese estado guardando para este momento jajaja. Le dije a Carla que quería ponerla en cuatro, e inmediatamente lo empujó a Alex sobre la cama, se montó encima de él, y levantando ese culo exquisito me dijo: quiero que me claves esa verga tuya en mi culo ahora mi amor. Esa frase me encendió aún más de lo que ya estaba, contemplaba ese gran culo, como que si pudiera comérmelo a mordidas, ansioso de ya entrar, y a la vez con ganas de saborearlo.

    Le iba a con furia, en parte estaba algo molesto que mi amigo haya entrado al culo de mi esposa primero, y que la muy puta se lo había dado prácticamente en bandeja de plata. Pero fui sutil al inicio, acaricie ese trasero, coloqué mi verga en la entrada de su culo, abierto y depilado, y empecé a entrar de a poco. Luego de acomodarnos brevemente, estábamos los dos entrando en mi esposa, ella montaba sobre Alex, y yo montado sobre ella. Gritaba como desesperada, le dije que bajara un poco la voz, que quizás los vecinos nos escucharían, y me dijo NO me importa que sepan lo rico que me están dando verga. Yo le daba nalgadas, le apretaba el culo como nunca, alcanzaba a ver como Alex tenía esas tetas una por una, sorteándolas en su boca, mientras nuestros testículos de a momentos se rozaban, yo estaba ya por acabar, aquel culo apretado me tenía sintiendo a tope cada vez que penetraba. Le dije que se volteara, que quería verla de frente mientras la penetraba, aquello me dio el pequeño descanso que ya necesitaba para no acabar de inmediato. Alex aún sobre la cama, solo mantuvo la misma posición, mi esposa sobre él, ahora de espaldas, abrió sus piernas exponiéndome su vulva, pero le aclaré que lo que quería era ver su linda cara de puta mientras le daba por su culo, se mordió los labios y me dijo: hazlo de una vez. Alex la tenía abrazada por los senos, agarrada bien fuerte para que no se moviera, y yo mientras encantado veía su carita, colocando nuevamente mi verga en la entrada de su culo, y ella quejándose cada vez que entraba por su culo en esa posición. Me dijo: quiero que lo derrames todo dentro, y sin poder contenerme más, así lo hice. Vacié por completo todo el semen que tenía guardado, y lo dejé en su culo hasta que poco a poco empezó a ponerse flácido, y hasta que finalmente se salió por su cuenta. Mi leche se había quedado dentro, me abrí un poco de ella, y le di un beso a los cachetes de sus nalgas. Luego ella se puso encima de Alex en posición de reverse cowgirl, metió la verga de Alex por su vagina, mientras yo chupaba sus deliciosos senos, y me acomodaba para poder besarla, ella se sacudió de tal manera que Alex tampoco tardó tanto en venirse dentro de ella. Se levantó, y sentó su vagina sobre la cara de Alex, y le dijo: es tu turno de limpiarme. Aquello no lo podía creer! Que había pasado el día anterior que Carla estaba tan liberal, pese a todo lo que ya habíamos hecho la noche anterior, aún me costaba asimilar el comportamiento que estaba teniendo.

    Alex la lamió por un momento y le dijo: creo que ya limpié suficiente, y todos nos reímos. Quedamos en que era hora de ya ir a desayunar así que nos fuimos a bañar Carla y yo, mientras Alex fue a bañarse al baño de visitas. Desayunamos, y después de conversar un poco más con Alex, nos despedimos, ya que ya debíamos ir a recoger a mi hija.

    Camino a la casa de mis suegros no pude contenerme más, y le dije a Carla que me contara lo que había pasado en la madrugada, ya que me había quedado dormido. Me dijo lo siguiente:

    Empezamos con caricias y besos, lo hicimos por un buen tiempo vaginal, y luego recostados de espaldas, Alex empezó a manipular mi ano, con saliva y nuestra lubricación natural, empezó a meter sus dedos, luego iba a bajar a lamer mi culo, pero yo no quería, y ahí me dijo: quiero que me des algo que no le des a tu marido, quiero que me entregues ese culo a mí, estaba tan excitada en ese momento que no pensé realmente lo que Alex me decía, solo le dije que siguiera, y empezó a lamer mi culo de una manera que realmente me encendió. De susurraba al odio que quería partirme el culo, que sabía que por el culo no lo hacía, y que iría despacio, pero que me aseguraba que me iba a gustar. Le dije que ya lo había intentado antes, pero no terminaban las cosas bien. Me dijo que él me lo iba a hacer de manera que me iba a encantar, y que si sólo lo había intentado contigo, no pueda asegurar que no me podría gustar. Le dije que no dijera más y que sólo lo hiciera. Sacó su lengua de mi culo, y se puso junto a mí en posición fetal… Empezó a introducir nuevamente sus dedos, esta vez con más facilidad que antes, la saliva tenía mi culo bien lubricado, sacó sus dedos y empezó a meter su verga, primero despacio, la cabeza, la sentí toda, me hacía sudar cada vez que avanzaba un poco más, pero yo mismo no me reconocía, sólo quería que de una vez por todas me la metiera, realmente deseaba sentir su verga en mi culo, y poco a poco la metió cada vez más hasta que ya la tenía toda adentro. Empezó a bombear, y yo sentía que me desmayaba a la vez que tanto gozaba. Siguió por varios minutos más y de repente me dijo: ya voy a acabar, te voy a dejar ese culo lleno. Ni siquiera me dijo algo más, y de pronto se tendió sobre la cama, diciéndome que mi culo era demasiado apretado, que no pudo contenerse más. No lo podía creer, Alex me había dado por el culo y ni siquiera me enteré cuando acabó. Terminó haciéndome un oral, que me calmó un poco más, pero realmente me había quedado con las ganas. Así que cuando llegaste en la mañana, viniste en el momento perfecto para poder saciar las ganas de lo que me había quedado el día anterior.

    Con todo lo que me contó Carla mi verga estaba nuevamente tiesa, más que enojo, tenía ganas de metérselo de nuevo, pero ya teníamos que ir por nuestra hija. Le dije que me quería volver a comer ese culo, que me encantó que me lo hubiese dado, y que en adelante iba a disfrutar comerme ese culo.

    Y así terminó nuestra aventura de fin de año. Les pido disculpas por recién terminar el relato, he estado bien ocupado de trabajo, pero enhorabuena tenía el borrador hecho para no olvidar los detalles. Hemos seguido con una vida sexual espectacular, no hemos vuelto a compartir con Alex, pero considero que tampoco nos ha hecho falta. Espero luego tener más experiencias que contarles. Hasta una próxima.

  • Sublime encuentro con Pita de Jalapa

    Sublime encuentro con Pita de Jalapa

    Les relataré como conocí a una gran chica que era de Jalapa, Veracruz, estado en el que yo también nací, aproximadamente a unas 4 horas de distancia entre ambas ciudades.

    Lo especial de esta historia es que ella fue una de mis primeras incursiones en las citas a ciegas con chicas fuera de mi ciudad o región, y que hoy en día puede resultar una experiencia muy peligrosa el aventurarse en citas de este tipo, pero en aquella época era un poco menos riesgoso a hoy en día aunque no dejaba de ser algo peligroso y frustrante en caso de que no resulte como quisiera uno. El riesgo de que lo engañaran a uno y ahí estuviera uno esperando como tonto a una persona que no existía. Eso era lo más peligroso de una cita a ciegas, hoy la situación es muy riesgosa para la integridad de cualquier persona, uno no sabe con qué tipo de persona se va a meter, o se van a meter en tu vida, en fin sigamos con este relato.

    Este es un tributo a esta chica de Jalapa a la que llamaré Pita, y al final de este relato les contare porque mi especial sentir a la amistad que me brindó. Ella leyó este relato y le agrado lo que escribí, recordó esos momentos y me hizo saber que se volvió a mojar al momento de revivir este encuentro.

    Como ya les he platicado en mis anteriores relatos soy profesional del área de sistemas informáticos, y en aquella época después de terminar la escuela trabajaba para una empresa en mi ciudad, yo aún vivía en casa con mis padres y había contactado por medio de BBS o chats de la época a varias chicas y entre ellas a Pita, el motivo de este relato.

    Con ella tuve algunas pláticas normales, cabe aclarar que siempre que use esos medios para acercarme a las chicas, nunca fue con agresiones o palabras insultantes hacia su persona que de inmediato asustarán a las chicas, por lo que varias de esas amistades fueron duraderas algunas hasta el día de hoy, muchas de diferentes puntos del país.

    Bien, como algunas de esas “conocidas o amistades” las más frecuentes digamos ya estaban en mi ICQ o MSN por lo que cada que uno entraba y veía conectado a cierta amistad pues podríamos charlar con ellos, así que recuerdo el día que inicie esta aventura con Pita, ya que realmente fue toda una aventura que se inició sin planearlo y pensarlo, ya lo leerán en mi relato.

    Un fin de semana en la noche que regresaba del antro de moda en mi ciudad, aún mareado por el alcohol en la cabeza, prendí la computadora, realice la conexión (Era Dial-up en esa época) y pues me puse a navegar y en el chat, encontré en ese momento a varios de mis conocidos, entre ellas apareció Pita, por las pláticas que habíamos tenido anteriormente sabía que era una chica de aproximadamente unos 21 años yo tendría 27, estudiaba en la Universidad Veracruzana una carrera de humanidades, vivía con su padre y hermanos, lo básico que conocía de ella, así que esa noche, la salude como siempre lo hacía y nos cuestionamos el porqué estábamos a esa alta hora de la noche (ya rebasaban las 11 PM) y ella haciendo tarea y yo pues le dije que regresaba del trajín de una farra, tal vez por el alcohol o no sé qué fue lo que propició que en esa plática hicimos lo que no habíamos hecho anteriormente, yo creo que a lo mejor en alguna ocasión usamos alguna palabra de doble sentido y tal vez era mi grado de alcohol que hizo que esa noche fuera cómplice de los dos e iniciamos primeramente indirectas, lo cual fue acrecentando el nivel de cachonderia y terminamos casi haciendo el amor frente a nuestras computadoras, de esa platica recuerdo que empezamos con fantasías de ropa interior para ella babydolls, y que la iba a desnudar, le iba a mamar su papaya, que le iba a meter mi tolete en su ardiente conchita, y que le mamaria sus ricas tetas y su cuerpo, y que me gustaría hacerle el amor en un jacuzzi besándonos y amándonos en el agua, en fin hubo muchas palabra que calentaron de más esa noche nuestras mentes, ella me decía que ya estaba excitada y que como le hubiera gustado hacerlo realidad, ella se acariciaba pensando en lo que yo le decía y a la vez yo también me masturbaba mientras lograba escribir palabras de lo que le iba a hacer, casi agotados por toda la palabrería escrita y la adrenalina de imaginar lo que escribes, lo que lees y lo que sientes por tus propias manos, hizo que estuviéramos deseosos de que esa platica se hiciera realidad.

    Para ello ya eran como las 3 de la mañana yo aún sentía los vapores del alcohol, pero la adrenalina de lo platicado y yo con ganas de realmente hacerlo realidad le propuse en “caliente” que si iba a su ciudad y lo hacíamos realidad que opinaba ella.

    Ingue su madre, me tire a matar ya no me importaba nada ni lo que decía, en verdad el grado de alcohol, la adrenalina y testosterona que había acumulado en esa platica caliente, hizo que le propusiera que iría a verla para poder hacer el amor como se lo había hecho en línea o quizá mejor que esa bola de palabras, al principio ella como que lo dudaba, no creía que iba a ir así que ella sólo aceptó la propuesta, nos pusimos de acuerdo en los detalles, hice cálculos para ver a qué hora estaría en su ciudad, según yo llegaría al medio día porque a esa hora aún no había salidas de autobuses, ya era de madrugada y faltaba poco para amanecer pero las corridas a Jalapa iniciaban después de las 7 de la mañana, nos proporcionamos nuestros números telefónicos, y quedamos que yo le marcaría en cuanto estuviera cerca para que se alistara.

    Cortamos la comunicación para poder descansar un rato y alistarnos, yo no podía dormir, en verdad quería verla así que lo que restaba de esa noche realmente no fui a mi cama, solo espere a que saliera un poco el sol, señal de que ya estaba por amanecer para poderme ir a la terminal y solicitar un viaje para Xalapa, que estaba a 4 o 5 horas de mi ciudad, una vez que estuve a bordo del autobús, me pude dormir unas horas del viaje que sería un poco largo, solo me hizo despertar el calor de la costa, ya que para llegar a Jalapa, tenía que tomar una ruta que casi llega al puerto de Veracruz y después tomar camino hacia jalapa, el calor era insoportable, pero mi calentura era mas, hasta ese momento con los humos de la plática ya un poco más relajados y con la cabeza tibia mas no fría, pensé en cómo le iba a hacer, y si me había mentido y no era la persona que decía ser? Y sí era alguien jugando con los “sentimientos” de uno (jajaja, bueno eso daba risa en esa época, las generaciones de hoy deben tener cuidado, ya que su libertad o su vida puede estar en riesgo)?

    En fin, me vinieron muchas preguntas acerca de lo que estaba haciendo. Era una locura, estaba yendo a reunirme con una persona a la que no conocía realmente, solo para tener sexo y no me había garantizado nada realmente, por regla general antes de tener una cita a ciegas, por lo menos me cercioraba de que realmente fuera una mujer la de la cita, ya lo demás venía a segundo plano, pero con ella no pude constatar, ya que no pude llamarla en la madrugada en que mi verga propuso esa cita, en el viaje no iba mucha gente creo que ni el 20% del autobús iba ocupado y yo había pedido un asiento trasero para dormir y recuperar energías de la desvelada anterior, traía la verga parada solo de pensar la plática anterior yo solo podía friccionar mi verga, planeando lo que haría con la chica una vez estando ahí, en verdad no quería sacarla y masturbarme ahí solo en el autobús, porque necesitaba ahorrar energías y esa leche para la chiquita que se la iba a dar, así que solo lo saque un rato en el autobús, ya bien parada mi verga se podía reflejar en el vidrio de la ventana con el fondo de los paisajes de mi tierra de fondo, lo friccionaban con rigor un rato y después lo soltaba para que no escupiera su veneno ahí (no podía desperdiciar leche en mi mano), mientras eso yo solo iba pensando en lo de la plática anterior y me la imaginaba a ella, como seria físicamente, que le iba a hacer, haciendo análisis de la situación, porque realmente regresaba al punto de que no sabía si iba a ser real así que para darme consuelo, me dije a mi mismo… “Ya estas hasta aquí, ya no hay vuelta atrás… Ahora sí que aguantar vara… si no es lo que planeas, se cancela la cita o no hay nadie cuando llegues, pues buscamos en un diario algún servicio de ‘Masajes’ y a desflemar el chile hasta allá lejos de mi casa…” o contactar a otras “amigas” de jalapa y hacerme el aparecido ese fue mi plan “B”, en caso de quedar plantado.

    En fin lo que restaba del trayecto quise hacerlo tranquilo, ya faltaba poco para llegar a mi destino, baje del autobús una vez que paro en la terminal de la ciudad de Jalapa, y me dirigí inmediatamente a marcarle desde un teléfono público a su celular de la nena en cuestión, ya que por las prisas mi celular era un Motorola de los primeros y su pila se agotaba inmediatamente (por ello no me gustan hoy en día esa marca) y mi celular no llego ni a la mitad del camino su carga por no cargarlo completamente antes de salir (Antes no había cargadores en el bus). Desde un teléfono público hice varias llamadas y no me contestaba, le daba tiempo entre mis marcadas para no incomodarla, lo primero que se me vino a la mente después de 5 o 10 llamadas fue “Ya te chingaste… jajaja por pendejo estás ahí. Seguramente era un cabrón que te está viendo desde algún lugar, riéndose…” volteando a todos lados tratando de identificar algo sospechoso, quizá de algún tipo de broma, o alguna dama que estuviera nerviosa, y que tal vez dijo “Primero veo el paquete y ya después contesto”, siempre permanecí dentro de la terminal en el área de llegadas, y bueno ya casi una hora y no me contestaba el teléfono, ya estaba a punto de ponerme en contacto con alguien para un masaje o alguna otra “amiguita” que al menos me invitara a comer o un café y un tour por la ciudad ya que había conocido a otras 2 chicas de esa ciudad también por el chat.

    En una de mis llamadas por fin me contesto Pita, ufff, (por fin alguien contestó el teléfono) era ella, se disculpó conmigo y ya me explico el motivo por el cual no había contestado antes (dentro de mí yo pensé que posiblemente lo de la noche anterior para ella solo había sido un juego y ya con más cordura había pensado la cosa y no pensaba que fuera realmente a ir), ya me dijo que estaría en unos minutos ahí conmigo en la terminal, solo se bañaría ya que venía de la calle, que había acompañado a su padre al cementerio por la muerte de un familiar. Yo con toda la paciencia del mundo le dije que sí, pues ya era ganancia, saber que si era una chica e iba a ir por mi a la terminal, lo de tener una sesión de sexo loco, eso no lo sabía, porque tal a ella ya le había vuelto la cordura, como iba a tener sexo con un desconocido, en fin, como siempre mi mente analizaba la situación.

    Pasaban los minutos lentamente para mi, y a cada chica, mujer, señora o señorita que pasaba le echaba un ojo, tratando de adivinar quién sería ella, ya que nos habíamos descrito como iríamos vestidos. Ella llegó como toda cita a ciegas, pues tratas de asimilar el concepto o la idea de la persona que vas a ver por primera vez y que tal vez imaginaste de alguna forma, tal vez no era lo que pensabas (y lo digo por ambas partes ya que ni soy un Justin Bieber o un Sebastian Ruli, ni ellas unas Taylor Swift, chicas 100% normales), en fin los nervios de ambos era evidente nos saludamos y las preguntas de cortesía, como estábamos, como había hecho el viaje, me daba la explicación del porque no contestaba el teléfono, todo esto mientras caminábamos hacia la salida de la terminal, que para mi se me hizo larguísima, pasamos por pasillos de venta de artesanías, en fin la plática era trivial y como de amigos de escuela, nada que ver con toda la calentura que habíamos vivido en línea la noche anterior, yo ya iba pensando que a lo mejor no haríamos nada, porque no se veía indicios de sexo, ya que ella era una chica universitaria hija de familia, en fin que ya me iba resignando que a lo mejor podría haber algún escarceo a lo máximo o que tendría que volver a prender esa mecha, y para ello necesitaba los elementos necesarios, a lo mejor invitarla a un café, o conocernos más en un restaurante o el cine, para poder hacer lo que se supone que yo había ido a hacer a su ciudad, a cogérsela como lo habíamos platicado…

    Por fin el pasillo de la salida de la terminal se terminó y llegamos al área de taxis, así que solo nos miramos, nos introducimos a uno de ellos próximo a salir, y cuando el conductor preguntó “a dónde los llevo jóvenes”, yo la verdad no sabía a donde, me quede mudo porque no sabía si a un café, un cine, no supe qué decir, así que ella salió al quite, y dijo con voz firme y sin inmutarse “Por favor nos lleva al motel Paradise que está por [tal dirección]”.

    Esas palabra para mi era como una cubeta de agua fría, ahora el cazador resultaba cazado, esa escena no la había imaginado en mis más cachondas calenturas, no lo podía creer esa chica me dejó con la boca abierta, yo solo atine a agarrarle de las manos y jugar con ella como si fuéramos novios de hace ya mucho tiempo, alguna caricia por aquí, sobre su pierna, unos besitos tiernos, en fin ella había dado la pauta a que si realizaríamos nuestra aventura al menos eso me daba la impresión, guardando un poco la compostura en el taxi, llegamos a nuestro destino, así que solicitamos una habitación con jacuzzi, y nos introducimos una vez despachado al taxista.

    Se la describiré en este momento, porque por la emoción anterior no tuve tiempo de describirla, ella era una chica no gorda sino mejor dicho de esas que llamamos una gordibuena, una chica buena y sabrosa, con un cuerpo exuberante era alta y con zapatillas me pasaba por mucho, sus tetas eran grandes y bellas, en verdad dos melones que iban acorde a su cuerpo grande, de cara linda, realmente representaba su edad, cadera ancha y bonitas piernas, cabello oscuro a mitad de espalda, su piel morena clara y que olía deliciosa, ese día recuerdo muy bien que iba en un traje tipo ejecutiva azul marino, como si fuera a una entrevista laboral o un trabajo en un corporativo.

    En fin, me estaba sacando la lotería con ella, y eso aún era el principio ya que las sorpresas aún continuaban. Después de haber entrado cariñosamente a nuestra habitación, la cual revisamos como si fuéramos dos viejos enamorados en nuestro nido de amor, yo la abrazaba a mi lado y le re-pegaba mi verga que ya estaba parada desde hace mucho tiempo y se notaba a través de mi jeans por el bulto que formaba la cabeza de mi verga, nos dábamos besos tiernos y a la vez cachondos que estaban prendiendo nuevamente el libido que habíamos generado esa madrugada, así ya instalados ella me indico que iría un momento al tocador, mientras yo me desvestía para recibirla con mi verga a todo lo que daba en la cama, ella entró con la bolsa que llevaba, y cuando salió, me dio la siguiente sorpresa, en el baño se había despojado del traje que llevaba y salió oliendo rico y enfundada en un babydoll blanco, el cual portaba muy bien, con una tanga, medias, etc., sus tetas grandes se desbordaba por los costados de la parte superior de la prenda, camino lentamente hacia la cama con coquetería y sonriente (creo que vio que yo tenía cara de OMG! y por eso estaba sonriendo, después me confirmó que le gusto la cara que puse), solo atine a decirle que se veía sublime y hermosa, así que me poso un rato, y me dijo que lo traía para mi, que esa tarde sería solo mía que me lo había ganado, así que solo atiné a sentarme a la orilla de la cama para poderla acariciar su cuerpo semidesnudo, no tenía manos para poder abarcar esas caderas y esas grandes bubis, así ella parada frente a mí posando para mi con esa lencería me estaba volviendo loco (eso es algo que a la mayoría de los hombres nos pone como toros de lidia), era un bello espectáculo el que me daba aquella joven chica, yo aún embelesado por toda la situación, solo atinaba a acariciar centímetro a centímetro su bello cuerpo, lo besaba y no sabía que hacer con esa tortota en verdad, estaba de suerte ese día, como les dije al principio. La madrugada anterior esa chica solo tenía un nombre en la pantalla, y mi osadía o haber pensado con la verga estaba rindiendo frutos esa tarde.

    Nos besamos ahí parados frente a la cama, yo con la verga bien puesta para ella, solo rozaba su cuerpo, no quería acabar con esa bella estampa, parecía una novia en si noche de boda, inmaculada, frágil, sumisa entregando su flor a su hombre, ese momento era un momento de suerte que no podía desaprovechar todo el esfuerzo que ambos hicimos, ya que yo había viajado más de 4 horas para hacer realidad el sueño de una noche en línea, y ella hizo a un lado sus prejuicios para estar con un hombre que ni conocía, y estaba haciendo realidad con creces esa fantasía. Después nos confesamos que era nuestra primera vez que hacíamos tal locura de reunirnos con alguien desconocido, pero hoy en día nunca nos arrepentiremos de esa bendita ocasión.

    Me di a la tarea de que esa tarde realmente valiera oro todo lo que hiciéramos, les puedo contar que hicimos muchas cosas, recorrí su cuerpo por todos lados, cuando ella fue subiendo lentamente a la cama como gata en celo, yo solo podía seguir con mi olfato su pepa, pegado en ella, sumiendo mi cara entre sus grandes nalgas y ella en cuatro disfrutando también el momento parecíamos animales en celo yo estaba disfrutando del olor de sus pepa, le daba lengua como aquel animal sediento en el desierto frente a un oasis, en verdad que me estaba volviendo un animal, le di muchas veces lengua en su ardiente vulva, todo el erotismo que se había almacenado estaba explotando en ese momento, era un cavernícola con aquella mujer, mis bajos instintos afloraron la bese completamente todo ese gran cuerpo, sus grandes tetas, aquel botón color café con aureola grande, lo chupaba y me amamantaba de esas tetas grandes, en verdad que estaba engolosinado con esa chica, no sabía por dónde iba a empezar ni por donde iba a acabar, y ella estaba feliz, se le veía la cara, no estaba preocupada o asustada, solo se veía que disfrutaba también al máximo y al igual que yo teníamos en mente que estaba valiendo la pena todo.

    Ella se recostó sobre las almohadas con las piernas abiertas y yo solo le hice a un lado la tanga para ver esa pucha con el pasto bien podado, le seguía dando lengua, no me cansaba de mamar su rica pucha ahí estaba ella recostada en la almohada en lencería y yo mamando de su pucha ardiente, ella solo gemía con la boca entreabierta y llevándome hacia sus entrañas, mi cara casi entraba por esa pucha húmeda, a veces rozaba su culo limpio, le besaba las entre piernas, y subí por su abdomen hasta sus enormes tetas, y así ella recibía mi boca con sus pezones duros y erectos por la calentura del momento, se las mame como si mi vida dependiera de ello, nunca había tenido ante mí unas tetas de ese tamaño y que pudiera chupar, mamar, estirar sus pezones, mi lengua recorrer toda su área, en verdad que esas tetas eran deliciosas, mi tronco ya estaba babeante por entrar a dar su lucha en ese pesebre ardiente, pero mientras la besaba, solo hacia el intento por entrar, pero sin que lo lograra, no quería que eso fuera todo, así que mis besos fueron subiendo a la cara de ella, y mirándonos frente a frente nos besábamos como tiernos novios cómplices de esa travesura, el brillo de nuestros ojos delataban todo el gusto, la adrenalina la testosterona de esa reunión, nos besamos como si nos quisiéramos tragar el uno al otro, hubo besos tiernos, besos ásperos, fuertes y con mucha pasión. Mientras besaba su rostro, su nuca le repetía al oído lo sexy y rica que estaba, que estaba deliciosa que me encantaba, ella solo gemía y entre palabra me contestaba que también yo, que le gustaba lo que yo le hacía sentir, que así le gustaba.

    Le pregunté si me permitía una fantasía, y me pregunto que cual, le dije que si me permitía meter mi falo entre sus tetas, lo cual ella solo sonrió y me dijo que si, me coloque frente a ella, y puse mi tolete entre sus tetas, lo cual ella aprisionó con ellas, mientras yo hacía movimientos como si me estuviera cogiendo a sus tetas, era delicioso el sentir la suavidad de esas glándulas alrededor de mi falo caliente, lo cual ella sentía que estaba ardiendo, solo veía el ojito de mi verga que ya escurría sus mocos de tan caliente que estaba, sacaba un poco la lengua para poder tocar la punta de mi verga con su boca, en algún momento cambió sus tetas, por su boca, lo cual lo hizo muy bien, se la metió un rato, y yo trataba de no explotar en su boca, ya que no quería que ese rico momento se terminara así de rápido aunque ya llevábamos tiempo en todo esto de lo que les platico, aun mi verga no probaba su gruta, así que me coloque el condón y se lo fui metiendo mi hermosa “novia” poco a poco se lo metía así como estaba ella acostada en posición del misionero, estábamos consumando nuestra unión en clara alusión de que ella parecía una novia recién casada en su noche de bodas, le había hecho a un lado la tanga y mi pene entraba vigorosamente en aquella tierna flor, la cual ya no era virgen, pero para mi eso no importaba, ella hacía que la magia de esa tarde fuera sublime, estaba cogiendo a esa señorita sabrosa y ambos lo estábamos disfrutando sin presiones ni algo que nos obligara a hacerlo, sino que solamente la pasión y la fantasía de nuestra charla inicial de la noche anterior había abierto esa posibilidad que estaba haciendo real esa tarde, yo no cabía de orgullo de saberme el ganador de ese premio y esa tarde aún no terminaba así como nuestra relación.

    Estuvimos cogiendo rico, yo con esa nalgona no sabía ni que hacerle, temía que en algún momento el tiro se saliera y quedara mal con ella, así que trataba de dosificar la intensidad de nuestros movimientos, cuando ella se subió a mi falo, y engullo mi verga caliente con su puchita, lo cual fue bello ver ese cuerpo con grandes tetas, montar y cabalgar sobre mi verga con sus tetas rebotando, ella solo las sostenía para que no rebotaran bruscamente, a veces me las pasaba por la cara, sabía que estaba enamorado de sus grandes tetas, se las chupaba y mamaba, mientras mi verga daba rebotes dentro de su pepa ardiente, yo la tomaba de sus nalgas, y le trataba de guiar esas grandes nalgas, aunque ella sabía hacerlo, yo solo tomaba sus caderas para sentir sus embates a mi verga, y de vez en cuando solo le hacía a un lado la tanga para que mi verga no rozara la tela de la tanga y friccionando mi verga sintiendo un poco de dolor e irritando más tarde.

    Cambiamos de posición donde tuve mi primer deslechada de la tarde (esa leche que ya se estaba fermentando de la noche anterior ha de haber sido jocoque ya) así que la coloque con la piernas de ella abiertas de par en par, yo las sostenía en V a orillas de la cama y yo parado frente a ella, mientras ella hacía a un lado su tanga y yo ya la perforaba con fuerza, le propinaba estocadas fuertes y a veces suaves, que la hacían soltar gemidos fuertes cada que yo se la metía o sacaba de imprevisto y fuerte mi verga a todo lo que da de su pucha caliente, el golpeteo de mi piel con sus grandes nalgas producían aquella música que embelesaba a nuestros oídos.

    No podía contener más ese torrente de leche que había guardado para ella, así que estando dentro de ella, vacié mi esperma en el condón que tenía puesto, dando la última estocada lo más fuerte posible, ella también tuvo otro orgasmo después de los que ya le había arrancado con mi boca, así que solo atinamos a acostarnos para seguir acariciando después de haber salido poco a poco de su panocha, mi amigo estaba un poco agotado por aquella feroz batalla que creo yo había resultado triunfante, aunque mi verga y yo (y Pita también) no queríamos que ese fuera el final.

    Aún había más (y no es esto un sueño o me crea un súper semental, solo se dio en verdad), así que me volví a calentar con ayuda de sus bellas y grandes tetas, lo cual en ese momento de éxtasis y más relajados en la que con camaradería de aquellos dos cómplices han compartido más que una plática, se han compaginado ya éramos como viejos amantes, yo estaba obsesionado con sus tetazas, se las volvía a besar una y mil veces más, ella acariciaba mi falo, y platicábamos de cosas personales, bromeamos al respecto de toda la situación y cuando le dije que si me dejaba volver a coger por las tetas, ella solo sonrió nuevamente, sacando las tetas y nuevamente el sentir mi falo rodeado por esa suave piel de sus tetas, al ver el rictus de su cara al recibir mi falo cerca de su boca de hembra insaciable, hizo que mi verga estuviera listo para la siguiente batalla en poco rato, así que esta vez teníamos que usar el jacuzzi como se lo había dicho en la plática que habíamos tenido la madrugada anterior que esa era una de nuestras fantasías juntos, y teníamos todos los elementos necesarios y las ganas, su pucha y mi verga calientes con un jacuzzi a un lado así que no podíamos desperdiciar la oportunidad, pusimos a llenar la tina, ninguno de los dos lo habíamos hecho anteriormente, por lo que mientras calentamos motores en la cama, yo seguía amándola para que nuestro libido no decayera, así que cuando la tina se empezó a regar dejamos nuestro faje amoroso, para meternos a la tina, ella beso a su penetrador, lo lamió y me dio una buena mamada, aunque no le gustaba mucho el sabor del semen, y nos metimos al jacuzzi, como dos novios iniciamos las caricias, los besos, jugueteamos en el agua y pues se desbordaba el agua porque lo habíamos dejado llenarse demasiado previamente, no estábamos para leyes de la física en ese momento que estábamos cogiendo, así que el agua se desbordaba con nuestros dos cuerpos dentro de ese contenedor, mi verga ya esta queriendo entrar dentro de esa húmeda y ardiente pucha, así que lo primero que hicimos fue ponerme un condón para que estuviéramos los dos protegidos, ella lo acarició nuevamente y se lo llevó a la boca para colocar el condón, una vez que estuvo listo, le ayude a quitarse el resto de la ropa y solo la deje en tanga, ya que esa prenda y como la portaba me ponía muy caliente, ella se colocó en 4, al borde del jacuzzi poniendo sus grandes nalgas a mi disposición para que la penetrara así, y yo no me iba a hacer del rogar, así que la le hice a un lado la tanga, admirando esa bella pucha y su colita a mi disposición, la tome por las caderas que eran grandes, y me puse a taladrar esa mina en bruto que se me ofrecía al placer, en cada embestida ella gemía rico solo dirigiendo la intensidad de mi empuje y diciendo que así le gustaba que así siguiera, el agua de la tina se desbordaba como si de una tormenta en el océano se tratara, estábamos haciendo un reguero de agua en la habitación, pero lo único que nos importaba era apagar nuestro fuego en ese instante, continuamos cogiendo rico en el interior y cuando ella se recostó en la tina del jacuzzi, me metí entre sus piernas, mientras nos mirábamos a la cara y la volvía a penetrar, trataba de hacerlo con el mismo vigor, trataba de ser una escena erótica y romántica, no había palabras fuera de lugar, solo dos jóvenes que disfrutamos del momento, sus grandes tetas parecían flotadores en medio del agua, de los cuales yo trataba sujetar para mamar de ellos intensamente mientras mi verga daba estocadas en la concha de mi amada, ella parecía que amamantaba a un bebé, me miraba tiernamente y lo disfrutaba, en su cara se veía la ternura y el placer que sentía, en cada estocada que le daba ella solo arremetía su cabeza hacia atrás, y así estuvimos por varios minutos que parecían horas disfrutando de nuestros placeres más secretos.

    Cambiar de posición porque ya me estaba costando trabajo estar en esa, así que ahora ella estaría arriba de mi, me seguía cabalgando ella a horcajadas se incrustaba mi falo en su concha, desde ese punto yo podía admirar sus grandes tetas como rebotaban frente a mi cara, yo la acariciaba toda y empujaba alguna de sus enormes tetas en mi boca, para succionar de sus botones cafés, los cuales a ella en cada succión solo cerraba los ojos y gemía al sentir mi estocada y mi chupada, así estuvimos un rato más, hasta que los espasmos de ambos nos alcanzaron nuevamente, nos agarramos de la manos, entrelazando nuestros dedos, y apretando ese agarre en cada espasmo que ella o yo teníamos, yo sentía nuevamente como mi leche salía de mi interior para nuevamente inundar el condón, y ella al sentir su venida, mas los espasmos de mi verga al expulsar su blanco néctar, se fue cayendo sobre mi, para quedar así los dos cuerpos en el agua, abrazados besándonos después de que ella se repuso de su orgasmo, el agua de la tina se calmaba como si se hubiera aplacado la fuerza de un huracán en las costas.

    Así abrazados con mi verga en su coño, se iba saliendo al bajar la intensidad de su vigor, estábamos relajados, platicamos un poco de toda la experiencia que habíamos tenido, que no pensaba que yo fuera a llegar a verla, creía que le iba a salir con alguna excusa, que aunque sí se había calentado mucho y deseaba que fuera realidad ese encuentro, por la distancia entre ambas ciudades y el no conocernos previamente hacía que esa aventura fuera casi imposible de llevarse a cabo y más el motivo de esa reunión que iba más allá de sólo conocernos, sino de tener sexo en la primera cita antes que nada.

    Lo mejor es que el resultado fue mejor de lo esperado, yo le conté mis contradicciones que tenía en la cabeza ya en el viaje, que aunque me daba risa en ese momento, la verdad es que si me estaba preocupando al no recibir respuesta de ella, los dos guardamos esa anécdota para siempre y eso será otra rica historia con ella, ya que tuvimos relación por años.

    Poco a poco nos fuimos calmando y mientras charlábamos, nos dimos cuenta que ya habían pasado varias horas en ese cuarto de hotel de paso, y no habíamos comido le propuse que fuéramos a comer algo, pero me dijo que mejor llegaría a su casa a comer y que le preocupaba que yo no llegará a alcanzar corrida de autobús para mi ciudad, terminamos de arreglarnos entre caricias y miradas cómplices de esa relación, yo no tenía palabras para ella, había resultado una gran anfitriona, aunque no conocí nada de Jalapa, con haberla conocido a ella era más que suficiente.

    Solicitamos un taxi a la habitación y llegamos justo a tiempo para que pudiera abordar la última corrida a mi ciudad, lo cual llegue a mi casa ya tarde, pero muy satisfecho y agradecido con Pita, una gran amiga que aun a la fecha nos guardamos respeto y aunque no tenemos el contacto seguido ella sabe que yo ahí estaré presente y que puede contar conmigo cuando guste, aunque no formalizamos nada ya que ella tenía novio cuando la conocí en ese primer encuentro y a veces cuando terminaba con el novio me lo hacía saber, yo le proponía que formalizaremos los nuestro si ella quería y que no solo fuera sexo, ya que nos compaginamos muy bien aunque, para ella la distancia siempre la puso de pretexto, las distancias y el que en esa época yo me mude al DF, y ella tenía miedo de viajar aunque varias veces la invite a que me visitara, por lo que en el tiempo que llevábamos conociendo mantuvimos la relación de “amigos cariñosos” por así llamarlo, ya que yo solo la podría ver alguna vez al mes y ella se casó para formar una familia. Hay otras historias y más anécdotas antes de que ella se casara y que dejaré para un cachondo futuro.

    Espero que este relato haya sido de su agrado y agradecería sus comentarios a [email protected] o aquí mismo en la página con gusto responderé. Como dato les comento que este relato lo había quitado ya que la protagonista le dio el visto bueno. Espero pronto poder escribir más acerca de Pita, una gran mujer. Les contaré de otras ocasiones que tuve el privilegio de estar en la intimidad con ella y también lo que ella expresó al recordar estos momentos. Hasta el próximo relato.

  • Ssshhh (II): Despertarás a tu madre

    Ssshhh (II): Despertarás a tu madre

    Había pasado dos días y todavía no me podía creer que fuera mi padre el que me hiciera gozar tanto, quien durante esos tres días me excito tanto que termine por entregarle mi flor, eso sí creyendo que era otra persona, pero aun así no me lo podía creer, que bien follaba mi padre, que manos y que dedos tenía, capaces de arrancarme los jadeos y gemidos más deliciosos.

    Al principio quede un poco en shock porque no me esperaba ese desenlace, incluso tenía miedo de estar a solas con él, más que miedo vergüenza y a él parecía pasarle lo mismo, dos días y ninguno de los dos había mencionado el tema, nos mirábamos y enseguida apartábamos la mirada, todavía no sabía si fue una calentura de mi padre, un capricho o que realmente me veía una mujer apetecible y a pesar de que fuera su hija me veía irresistible, yo sabía que con mi madre hacía tiempo que ya no se acostaban, sabía que mi madre le había cerrado la puerta y quizás por eso él intentaba abrir otra, ¿pero conmigo?, y si era así, ¿por qué me evitaba ahora?

    Llevaba pensando todo el día y reuní las fuerzas necesarias para simplemente pensar que no podía seguir adelante, estaba mal, aquello fuera lo que fuera debía terminar antes de empezar, debía de apartar todos los pensamientos lujuriosos que tenía con él, sueños en que me volvía a follar, estaba decidida a terminar con todo, pero teniendo vergüenza de enfrentarme a él y aquella noche…

    Mis padres estaban a punto de acostarse, mi madre ya se había tomado sus pastillas para dormir y como siempre se había puesto el antifaz mientras que mi padre deambulaba por la habitación, mi hermana pequeña en casa de una amiga mientras que el otro había salido y quien sabe a qué hora volvería, era la ocasión perfecta para hablar con él, decidida pase por delante de su puerta y le vi salir del baño recién duchado con una toalla atada a su cintura, me quede mirándole desde el pasillo hasta que me vio y nuestras miradas se cruzaron.

    Los dos nos quedamos mirándonos en silencio y yo con un deseo irrefrenable de ir a su encuentro, los segundo parecían minutos, llevaba un batín corto de raso de color verde atado por la cintura con una lazada, estaba perdida, la lucha que se desarrollaba en mi interior iba ganando el deseo a la razón, me mordía los labios al verle semidesnudo, con un torso musculoso sin un ápice de grasa en su vientre y en esos momentos mi padre empezó acercarse a mí lentamente.

    No sé qué me pasó por la cabeza, no sé por qué hice lo que hice, con mi brazo extendido y con la mano dándole el alto paré a mi padre en seco que ahora me observaba con el mismo deseo que yo y frente a él con los dedos de mi mano izquierda estaba tirado muy despacio de la lazada abriéndome el batín, mis pechos duros y redondos salían al exterior coronados con dos pezones tremendamente excitados y en punta, pero no solo mis pechos, también la vulva que él había saboreado y penetrado ya empezaba a estar húmeda en su interior, acababa de abrirle la puerta, sin decir nada le estaba mostrando el camino para que repitiera lo del otro día.

    Ninguno de los dos dijo nada, simplemente empecé andar por un pasillo a oscuras hasta llegar a mi habitación, había dejado caer mi batín delante de su puerta y muy despacio me dirigía semidesnuda a mi habitación encendiendo la luz y dejándola encendida, con la puerta abierta y subiéndome en la cama tenía la esperanza de que mi padre me siguiera, ya no era yo quien mandaba sobre mi cabeza sino mi deseo y más cuando le vi aparecer con la toalla sobre la cintura y mi batín en las manos.

    -Creo que se te ha caído hija.

    -No papá, lo he tirado.

    -Sabes que eso nunca me gustó.

    -Lo sé y por eso lo he hecho, he sido una niña mala, ¿me vas a castigar?

    Según le decía esto, con las rodillas flexionadas las empezaba a dejar caer sobre la cama hacia los lados abriéndome de piernas y que disfrutara de mi vulva recién depilada, que viera como mis labios se separaban un poco, que viera que mis dedos se deslizaban por mi vulva abriendo los labios menores con ellos enseñándole la carne suave, húmeda y rosada de mi vagina, mientras que la otra mano acariciaba mis pechos.

    Mi padre cerraba la puerta de mi habitación y dejaba caer su toalla junto con el batín al suelo con una gran erección en su pene, se acercó a mí subiéndose en la cama y fue mi directo esta vez, nada de juegos, nada de caricias, me estiro la pierna derecha y se sentó encima del muslo a horcajadas sobre él y cociéndome la otra pierna me la estiro hasta ponerla encima de sus hombros, ni una palabra entre los dos, solo miradas de deseo, notaba mis pechos elevarse a la vez que mi respiración se aceleraba, acariciando sus muslos cuando sentía como su pene rozaba mis labios metiéndose entre ellos, subiendo y bajando por ellos, compartiendo la humedad que tenían con su glande, empapándolo de flujo y robando mis primeros jadeos cuando le oí.

    -Ssshhh, no despiertes a tu madre.

    No parábamos de mirarnos a los ojos, decirnos con ellos todo y no decir nada, cerré los ojos para sentir su glande sobre la entrada de mi vagina, sentirla penetrar en mi cuerpo como una lanza, meterse en un volcán de sentimientos y de placer que era en esos momentos mi interior, me mordía los labios, apretaba mis parpados, la expresión de mi cara cambiaba con mis uñas clavándose en sus muslos, ese fue el comienzo cuando su glande paso mi portal y empezó a beber de mi vagina, hundiéndose más en ella, despacio muy despacio mi padre movía sus caderas hacia delante penetrando y metiendo todo su pene en mi interior, llenándome y expandiendo mi vagina a su paso, estaba disfrutando de cada centímetro que me metía, tan despacio que un segundo parecía un minuto, hasta que la metió entera.

    Más de dos minutos con su pene penetrándome y tan solo me la había metido tres o cuatro veces, mi padre quería que disfrutara de él, que le sintiese dentro de mí y lo estaba consiguiendo, me hacía el amor tan lento con precisión quirúrgica que no había gemidos ni gritos solo un gemido continuo, solo mi cara reflejaba aquel sentimiento de placer que jamás había sentido, su mano izquierda acariciaba unas veces mis pechos y otras veces mi clítoris suavemente al igual que sus movimientos al metérmela, sentía como mi piel se erizaba y como pequeños espasmos me atravesaban el cuerpo desde mi vientre en todas direcciones de mi cuerpo.

    Mi padre paraba de repente con su pene bien hundido en mi vagina y en esos momentos me acariciaba lentamente el cuerpo, rodeando mis pezones con la yema de sus dedos y acariciando mis mejillas, pasando los dedos por mis labios metiéndose en mi boca, volvía a sacar su pene y a meterlo otra vez siempre con ese ritmo pausado y lento que hacía que miles de voltios me atravesaran el cuerpo, nuevamente paraba sus movimientos de cadera y empezaba a acariciar mi clítoris llegando con sus dedos por mis labios hasta la entrada de mi vagina donde se hundía su pene en mi interior, sintiéndole con los dedos casi entrando junto con su pene y volvía a salir y entrar de mi vagina, cada vez más me excitaba con sus paradas manteniendo su pene metido dentro de mí, sacaba su pene por completo de mi vagina y me golpeaba con el clítoris, luego volvía a penetrarme despacio como desde un principio, pero algo estaba cambiando porque las penetraciones eran más profundas, con más fuerza y con más velocidad, le oía respirar, jadear, gemir, unirse a mí en esta música de pasión

    Parecía que lleváramos horas follando y no habría pasado más de 15 minutos metiéndome y sacando su pene, haciendo que mis brazos no pararan de moverse arriba y abajo, mi cabeza de lado a lado siempre con mi boca abierta, jadeando, gimiendo y ahora por primera vez empezando a dar pequeños gritos, mi vagina se empezaba a inundar, mi vientre empezaba arder, con mis brazos por encima de mi cabeza recogiéndome la melena una y otra vez empezaba a sentir como los espasmos se acentuaban hasta empezar a temblarme las piernas, en ese momento mi padre me la metió tan profundo como le fue posible haciéndome gritar, la sentía tan dentro de mí que cuando empecé a tener un delicioso orgasmo mi padre empezó nuevamente a sacarla y a meterla siempre con ese ritmo pausado para volver a quedarse parado dentro de mi tan dentro otra vez como le era posible.

    Su pene estaba siendo arrasado por un mar de flujo, mi corazón se había acelerado y mi respiración con él, llegaba al clímax con un tremendo orgasmo que barría mi vagina y mi cuerpo, 10, 20 segundos disfrutando de un maravilloso orgasmo que me hizo gritar sin poderlo remediar y más cuando ya casi acabando mi padre, me la empezó a meter, pero esta vez más rápido y con fuerza, no se cansaba de mover sus caderas a esa velocidad entrando y saliendo de mí, empujando mi cuerpo hacia arriba mientras él me sujetaba con sus manos hacia abajo, mis pechos no paraba de menearse de un lado a otro y yo no podía para de gritar.

    Al final con un tremendo gemido mi padre mientras siseaba, mientras me decía ssshhh continuamente a la vez que se le escapaban pequeños gritos, me llenaba de semen mi vagina, mi padre se corría dentro de mí sin poder remediarlo nuevamente, los dos gritábamos y gemíamos, era imposible no gritar, era imposible no sentir tanto placer como el que me había provocado, sintiendo como su pene salía y entraba dentro de mí con fuerza, apretando su pelvis contra la mía y sintiendo como eyaculaba dentro de mi vagina, como tres tremendos chorros de semen golpeaban mi interior uniéndose a mis flujos.

    En ese momento mi padre se desplomó encima de mi cuerpo, sintiéndole tapar mis pechos con su torso y esta vez sí, esta vez nuestros labios se unían por primera vez, empezábamos a besarnos muy profundamente, su pene había salido de mi interior, pero su lengua había entrado en mi boca, bailando con la mía, sus labios sobre mi cuello y sobre mis orejas, mi padre sin pretenderlo me estaba excitando nuevamente, me encantaban sus besos, me encantaba tenerlo encima de mi desnudo, piel contra piel, sudando los dos por el esfuerzo, jamás nadie me había follado como él lo había hecho, tan despacio, metiéndome su pene sin acelerones ni cambios de ritmo continuos, un solo ritmo hasta el final sintiéndole en todo momento su paso por mi vagina, jamás había tenido un orgasmo como ese, tan largo y placentero.

    Mi padre con un beso profundo se levantó, estaba ya casi en la puerta cuando me miro y me tiraba un beso y en ese momento.

    -Te vas, porque no te quedas un poco más. -Le decía con tristeza.

    -Es tarde y tu hermano…

    -Mi hermano tardará en llegar, porque no vienes aquí conmigo, papá quiero sentirte de nuevo dentro de mí.

    -No puedo hija. –Recogiendo la toalla del suelo y colocando mi batín encima de una silla abrió la puerta y desapareció en la oscuridad del pasillo cerrando la puerta tras de sí, pero no había pasado ni un minuto cuando la sentí abrir nuevamente.

    -Sabes lo que hacemos no, sabes que no se puede enterar nadie. -Me decía mirándome a los ojos.

    -Papá, ven y siéntate a mi lado.

    Mi padre nuevamente se subía en mi cama sentándose con las piernas extendidas y nada más hacerlo me senté encima de él a horcajadas de rodillas sobre él, nos empezamos a besar, acariciar nuestros cuerpos, pasaba suavemente su mano por mis pechos apretándomelos y metiendo mis pezones en su boca, le besaba por todo el cuello, acariciaba con mis manos su nuca y sentía como su pene se iba endureciendo, como poco a poco lo iba sintiendo por debajo de mi vagina y elevándome un poco lo cogía con la mano y lo metía otra vez en mi vagina.

    La sentía entrar deslizarse dentro de mí, carne contra carne rozando nuestros sexos para empezar a gemir esta vez si desde un principio, esta vez sin parar de besarnos, la sentía tan dentro que el placer me llevo a que me arqueara hacia atrás, colocando mi espalda sobre gran parte de sus muslos y mi cabeza entre sus piernas, levante los brazos por encima de mi cabeza y le cogí de los talones, con movimientos suaves mi padre me cogió de mis caderas y me deslizaba por sus piernas subiendo y bajando mi cuerpo, yo le ayudaba haciendo tope con sus talones e impulsándome hacia arriba, mi padre flexiono su cuerpo hacia el mío y con su lengua no paraba de lamer mis areolas, metiendo mis pezones en su boca a la vez que sus manos recorrían mi cuerpo por el costado de arriba abajo.

    Mi clítoris continuamente rozando con su cuerpo, arrancando de mí los gritos que no podía dar, gritos que mi padre acallo poniéndome su mano sobre mi boca, mi vagina le presionaba el pene haciendo que el roce fuera mayor así como la sensación de placer que le causaba, empezando a gemir él también y haciendo que se tumbara sobre la cama a la vez que yo me levantaba y empezaba a cabalgar como una amazona, con mis manos sobre mi melena revolviéndola, botando y metiendo su polla en mi vagina, deslizándose tanto, tan al fondo que un placer increíble me recorría el cuerpo.

    Los gritos los acallábamos con nuestras manos no así los muelles de la cama que sonaban y sonaban en toda la casa y a pesar de oír como mi hermano había vuelto, a pesar de escudar como se paraba enfrente de mi puerta y de oírnos éramos incapaces de dejarlo, incapaces de darnos un respiro, yo seguía metiéndome la polla de mi padre y él seguía gimiendo y haciéndome gemir, un descanso para besarle, un descanso en que mis pechos descansaran sobre su cuerpo sudoroso, con nuestras bocas entreabiertas, bebiendo el uno del otro, mi padre subió su pelvis y empezó a follarme a gran velocidad esta vez, metiendo y sacando su polla de mi vagina tan rápido que aparte de los muelles, los choques de nuestros sexos mojados, el de nuestros cuerpos uniéndose sonaban por toda la habitación y más allá de esas paredes, golpes de piel contra piel, golpes acuosos cuando su pene se penetraba una y otra vez en mi vagina.

    Mi padre subiendo más su pelvis, levantándome el cuerpo me la metía tan profunda que allí mismo empezó a expulsar como un volcán su semen ardiendo, lanzándomelo tan dentro de mi vagina que me sentía traspasada por paredes vaginales, uterinas o lo que se le pusiera por delante, los dos aviamos llegado al orgasmo esta vez juntos, un nuevo orgasmo no tan intenso, pero si igual de duradero me había llenado la vagina y poco a poco iba expulsando por mi raja cuando mi padre la saco.

    Serían las siete de la mañana, casi amaneciendo cuando mi padre y yo terminábamos de follar una vez más, las siete de la mañana que con sigilo mi padre se escabullo de mi cama y las diez de la mañana cuando mi hermano me preguntaba si lo había pasado bien esa noche mientras desayunábamos junto a mis padres, no sabía que decirle, mi hermano no sabía nada de nada, solo que alguien me follo, que alguien me hizo perder el control y me hizo gritar, mi madre no entendía nada y mientras mi padre no paraba de leer el periódico con la misma sonrisa en los labios que yo tenía en los míos, los dos con la misma cara de sueño.

    Mi padre y yo nos mirábamos y sin decirnos nada, pero diciéndolo todo nos preguntábamos cuando volveríamos a follar.

  • Mi mejor amiga Gabriela (Parte III)

    Mi mejor amiga Gabriela (Parte III)

    Luego de lo ocurrido aquella noche en el anterior relato: Mi mejor amiga Gabriela (Parte II), yo ya me encontraba maquinando mi próximo encuentro con Gabriela, ansiaba por ver de nuevo su expresión que vi a través del espejo del baño, esa expresión de lujuria y placer. Pero para lo que tenía en mente sabía que tenía que ser paciente. Lo que yo no sabía era lo que estaba a punto de pasar.

    Una nueva semana de empezó, los días pasaban entre el trabajo, llamadas y mensajes con Gaby. Por motivos personales que no son míos y que no relataré Gabriela, el tiempo que Gabriela podía disponer no era del todo flexible pero no me importaba para nada, era bueno tener a mi mejor amiga con la cual poder contarle mis preocupaciones y ¿por qué no? Liberar el estrés y me fascinaba la idea de que ella contara conmigo para lo que sea.

    Un día miércoles recibo un mensaje suyo en el celular.

    -Hola guapo, ¿cómo estás? –así me dice ella cuando esta de muy buen humor y feliz.

    -Todo bien, aquí a punto de salir de la oficina. ¿Vos?

    -De ida a mi casa.

    -Me gusta que me escribas, pero sabes que si manejas debes tener cuidado con el celular –le respondo el mensaje.

    -Lo sé –me escribe– pero como sos una persona muy ocupada te preguntaba si tenías planes para este sábado.

    Eso último fue una broma de ella, admito que adoro el tono sarcástico que usa ella a menudo. Es algo que demora su tiempo en acostumbrarse para algunas personas, pero esa es una cualidad que me encanto en ella desde el primer día que la conocí en la universidad.

    -A ver… no… creo que no… no, no tengo ningún plan para el sábado. ¿Qué tienes en mente?

    -¿Te acordás que me habías dicho que querías aprender a manejar? –me escribe

    -Sí, me acuerdo

    -Bueno te cuento que este sábado tengo tiempo para poder darte unas cuantas clases.

    -Me gusta mucho la idea –fue mi respuesta, la verdad que el no haber aprendido a manejar era algo que me no me gustaba.

    -Entonces nos vemos este sábado de que salga de la oficina.

    -Perfecto –le respondo. A lo que Gabriela me contesta con un mensaje de voz:

    -Momentito –dice– pero esas clases –hizo una pausa- te costarán un almuerzo.

    El mensaje de voz lo terminaba con una risita que sonó para mi muy sexy.

    -Me parece bien –le escribo– iré pensando en algún lugar bonito.

    Deje el celular y me dirigí a mi casa, mientras iba caminando pensaba en lo que podría pasar ese día, me sentía muy excitado bajo la idea de que se repita el encuentro sexual en un lugar público, así que llegue a mi casa prendí la computadora y me puse a buscar alternativas de lugares a los cuales poder ir a “comer”. Encontré un lugar que se veía bonito y discreto, además que por experiencia personal sabía que el lugar en ocasiones se encontraba casi vacío.

    Me acosté a dormir rogando que los días pasen rápido, pero era tanta mi excitación que tome el celular y me masturbe viendo la foto de perfil de Gabriela.

    Los días pasaron sin inconvenientes hasta que al fin llegó el ansiado sábado. Pase la mañana en casa pensando en el futuro encuentro. Siendo sinceros tengo que admitir que soy una persona demasiado obsesionada con ciertos detalles, yo tenía en mente tener un encuentro sexual con Gaby pero para poder realizarlo necesitaba que se cumplan ciertas condiciones, así que, aquel plan donde pensaba poder disfrutar plenamente y hacerla gozar debía de esperar. Pero el poder volver a poseerla sexualmente en un lugar público era algo que deseaba repetir muchas veces más.

    Como a mediodía yo ya estaba totalmente listo esperado por su mensaje o llamada. De pronto suena el celular, era Gabriela.

    -Hola guapo.

    -Hola, ¿Cómo estás? –le respondo.

    -Bien, saliendo de reunión –fue su respuesta– ¿ya elegiste el lugar donde iremos a almorzar?

    -Si, ¿te parece si nos vemos en La Guitarra?

    -Perfecto, entonces nos vemos allá en lo que demoro en el tráfico.

    -Está bien –respondo– te espero allá, mirá que desde el miércoles me tenés pensando en este encuentro.

    -Suelo causar eso –me dice– bueno, nos vemos allá.

    Corta la llamada y salgo de mi casa rumbo al mencionado lugar. Tomo un taxi y llegando al local me percato que Gabriela estaba llegando al mismo y estaba parqueando su auto. Espero a que baje y la saludo con un beso. Gabriela esta vestida con unos jeans azules al cuerpo, zapatos de tacón negros y una blusa negra de tiros que le acentúa demasiado sus senos.

    -Vaya que llegaste rápido –le digo

    -Increíble –dice ella– no había casi nada del tráfico.

    -Debe ser el destino –le digo con una sonrisa.

    Ella solo me mira con esos ojos cargados de… lujuria quizás y entramos al lugar. Pero grande fue nuestra sorpresa al ver el lugar con bastante afluencia de clientela.

    -Vaya que esta concurrido el lugar –me dice.

    -Sí, no pensé que hubiera demasiada clientela hoy.

    Mientras que con la mirada buscábamos alguna mesa que pudiéramos ocupar escucho que alguien nos llama.

    -Gabriela, Daniel!!! Tanto tiempo!!!

    Era una amiga en común que teníamos y que se encontraba almorzando con su esposo, su nombre era Cecilia. Luego de saludarla ella nos invita a compartir la mesa con ellos ya que nos asegura que el restaurant está a tope y que encontrar una mesa vacía sería imposible.

    Nos sentamos con ellos y ordenamos la comida, la conversación giraba en torno a cosas sin importancia, lo típico en estas ocasiones: tanto tiempo, como están, que han hecho y quejarse de todo. Pude notar como Gabriela estaba algo decepcionada a pesar de que participaba de la conversación de manera amena. No era para menos, yo me encontraba de la misma manera.

    Los meseros trajeron la comida y todos nos aprestamos a comer, en eso una idea fugaz pasa por mi mente y deseo ponerla en práctica, como estábamos sentados con Gabriela casi lado a lado y yo no participaba mucho de la conversación decidí posar mi mano en la rodilla de Gabriela. Luego poco a poco mi mano va subiendo por sus muslos hasta que mis dedos llegan a rozar su vagina por encima de la ropa. Gabriela da un pequeño respingo y Cecilia pregunta:

    -Gabriela, ¿Te encuentras bien?

    -Si –responde– es que la comida está demasiado picante.

    Mientras toma una servilleta y finge limpiarse la boca me da un pequeño codazo en las costillas. Continuamos con la comida y la conversación, yo ya envalentonado continúo acariciando a Gabriela por debajo de la mesa, noto su incomodidad, pero continúo acariciando sus muslos y rozando su vagina.

    -Me disculpan un momento debo ir al tocador –Dice de pronto Gabriela y se levanta.

    -¿Le habrá caído mal la comida? –me pregunta Cecilia.

    -Lo dudo mucho –respondo con una sonrisa.

    Me encuentro pensando en probar suerte y dirigirme también a los servicios para ver si puedo repetir el encuentro anterior cuando suena el tono de mensaje en mi celular.

    -Ni se te ocurra intentar algo –dice el mensaje de Gabriela– esto está lleno. Lo mejor será acabar rápido la comida y empezar con tus clases de conducir.

    Un poco decepcionado e intuyendo que Gabriela estaba de mal humor me resigno a que por esta ocasión no pasaría nada. Pague la cuenta de la comida, nos despedimos de Cecilia y nos dirigimos al estacionamiento en silencio. Ocupo el asiento del copiloto y nos dirigimos a destino casi en total silencio. En el camino el clima va cambiando poco a poco, el día soleado y caluroso de pronto se torna en nublado y con algo de viento.

    Llegamos al lugar de destino, me ubico en el asiento de conductor y comenzamos con las clases. Gabriela tiene madera como profesora, realmente sus instrucciones son precisas, sabe explicarse bien y en poco tiempo, aunque con algo de dificultad debido a mis nervios, estoy pilotando a través de esas calles.

    -Vaya que sos buena profesora –le digo.

    -Gracias, sólo te falta acostumbrarte y quitarte el miedo. Otro día lo intentaremos en un lugar con algo más de tráfico para que te acostumbres más y más.

    -Me gusta la idea –le respondo mientras lucho por estacionarme bien.

    -También tienes que practicar bastante y aprender a estacionar. No hay nada más feo que no estacionarte bien al lado de la acera.

    -Listo –digo. Apago el motor del auto luego de estacionarme relativamente bien.

    Comienza a caer gruesas gotas de lluvia, parece que se una tormenta está empezando a caer.

    -Justo a tiempo –dice Gaby.

    -Parece que tendremos que esperar un momento a que pase la lluvia –le digo– o ya quieres que cambiemos lugar para que puedas irte a casa.

    -Tranquilo, es mejor esperar a que pase la lluvia.

    Pero la lluvia lejos de pasar iba aumentando. El tráfico vehicular fue aumentando porque como en todo lugar, siempre que llueve todo el mundo se alborota y desean llegar rápido a sus casas.

    -No entiendo como la gente se anima a manejar con este clima –dice Gabriela –es muy peligroso manejar así.

    -Se desesperan y creo que se sienten a gusto en sus casas cuando llueve –respondo.

    -Guapo –me dice mirándome a los ojos– ¿te has masturbado estos días pensando en mí?

    -Si… lo he hecho, ¿te gusta que lo haga?

    -Me encanta –dice– me gusta sentirme deseada.

    -Pensé que estabas molesta por lo que hice en la mesa.

    -Nooo –me dice– me gustó bastante, pero lo que no me gustó fue que no podamos hacer cositas ahí.

    -La última vez sólo me arrepiento de algo –le digo.

    -¿de qué?

    -De que debido al lugar no hayas podido gemir a gusto. Me encanta escucharte gemir de placer. También deseaba darte unas buenas nalgadas mientras te penetraba.

    Gabriela desvía la mirada y la centra al frente, supongo que se distrae viendo las gotas caer a través del parabrisas. Yo me entretengo viendo a las personas correr bajo la lluvia en busca del colectivo o en busca de algún tejado bajo el cual protegerse de la lluvia.

    En eso me sobresalto al sentir las manos de Gabriela posándose en mi pantalón. La observo como ella se agacha, me desabrocha el pantalón, me baja el cierre, mete su mano para sacar mi pene afuera. Acerca su rostro a mi pene, levanta la mirada para hacer contacto visual conmigo y lentamente se lo introduce a su boca. Comienza a chuparlo de manera intensa mientras mi pene simplemente con el primer contacto con sus labios se puso durísimo.

    Gabriela chupaba mi pene con ganas, yo daba gemidos y disfrutaba toda la situación. Gabriela saca mi pene de su boca, con su mano lo sujeta fuertemente desde la base y comienza a lamerlo como si fuera una paleta de helado. Lo lame de arriba hacia abajo poniendo especial énfasis en la cabeza.

    -Sigue, sigue –le digo con la voz entrecortada.

    -Mmmmm –es lo único que puedo escuchar de ella cuando nuevamente se mete todo mi pene a su boca.

    -Así perrita. Chúpalo todo -le digo.

    Al escuchar esa frase Gabriela le da una mordida medianamente violenta a mi pene. Yo brinco un poco en el asiento. Ella saca todo mi pene duro se du boca y me dice:

    -Cada que me digas perrita voy a morderlo como si fuera una –acto seguido le da otra pequeña mordida a mi pene. Eso lejos de asustarme o molestarme me encanto. Esa mezcla de dolor y placer me estaba gustando mucho.

    -Cuidado que me termine gustando que me muerdas todo –le digo.

    Gabriela continuaba dándome el mejor sexo oral, se tragaba todo mi pene hasta el punto que yo sentía como llegaba a tocar las paredes de su garganta. Luego disminuía la intensidad para usar su lengua recorriendo desde la base de mi pene hasta la punta.

    -Si sigues así voy a terminar –le digo a Gabriela.

    -Ni lo pienses –me dice deteniéndose– ya sabes dónde deseo que termines.

    Nos pasamos a los asientos de atrás, la lluvia seguía cayendo con la misma intensidad. Autos pasaban por la calle. El temor a ser encontrados teniendo sexo en el auto nos excitaba mucho.

    Me coloco en el asiento de atrás y Gabriela se coloca encima de mí. Con mis manos hago a un lado los tiros de su blusa para que esta se desplace por su cuerpo, ella se quita el brasiere liberando sus deliciosos senos, están duros y con los pezones erectos.

    -Me encanta chuparte las tetas –le digo y a continuación inserto su pezón a mi boca y comienzo a chuparlo con fuerza. Gabriela suelta un gemido largo mientras empieza a mover sus caderas frotándose contra mi pene duro.

    Me detengo un momento, tomo sus senos en mis manos y con cada mano empiezo a apretarlos con fuerza, pellizcando sus pezones, Gabriela solo gime de placer, le encanta que sea rudo con ella. Con una mano pellizco fuerte su pezón derecho mientras que con mi boca doy de mordidas a su otro pezón. Empiezo a chuparlo todo intentando que todo su seno ingrese a mi boca, chupándolo con fuerza, succionando todo. Me detengo solo un momento solo para ver como su pecho adquiría un color rojizo en donde yo había chupado. Gabriela se aparta de mí, se sienta a mi lado y rápidamente se saca los jeans quedando solo en su tanga negra. Yo bajo mis pantalones previendo lo que estaba por ocurrir.

    Gabriela se coloca violentamente encima de mí, posa su mano derecha en mi hombro apretándolo con fuerza, con su mano libre aparta su tanguita negra y dirige mi pene hacia su vagina, de un solo sentón se lo introduce todo. Ella suelta un gemido fuerte de placer y empieza a dar sentones sobre mi pene duro. Yo con mis manos estrujo sus pechos y pellizco sus pezones.

    -Ya no te aguantabas, ¿no? –le digo mientras le apretó con más fuerza las tetas.

    -Si –dice ella jadeando– quiero sentirla toda dentro de mí.

    Gabriela empieza a moverse a un ritmo acelerado, está fuera de sí, tiene una expresión de placer y da gemidos fuertes, la lluvia continua cayendo fuerte, en esa posición, ella montándome de frente yo empiezo a apretarle las nalgas, dándole azotes con mi mano para animarla a que me cabalgue con más fuerza.

    -Espera un momento –le digo– detente.

    Me acerco a su rostro y le digo al oído:

    -Esta vez quiero romperte el culo.

    Gabriela se detiene, se gira sobre si misma dándome la espalda, posa sus manos en el respaldar de los asientos de conductor y copiloto, gira su cabeza para mirarme sobre su hombro y me ofrece su cola. Yo no pierdo tiempo e inserto mis dedos en su vagina hasta dejarlo bien untados por sus fluidos, uso sus mismos fluidos para lubricar mi pene. Coloco la cabeza de mi pene en la entrada de su ano y Gabriela al sentirlo empieza a sentarse lentamente dando quejidos.

    Yo solo miro con placer como mi pene lentamente es tragado en su totalidad por su apretado culo. Una vez dentro todo Gabriela empieza a moverse lentamente a un ritmo tranquilo, levantándose un poco y luego introduciéndolo todo lentamente. Yo no aguanto más. La tomo de las caderas y guio sus movimientos de manera rápida, haciendo que rebote sobre mi pene a un ritmo fuerte. Gabriela solo da gemidos y quejidos de placer. Mi pene entra y sale de su culo de manera rápida e intensa, Gabriela solo gime más y más fuerte.

    -¿Te gusta que te de fuerte por el culo? –le digo mientras la tomo de la cadera la apego hacia mi consiguiendo una penetración bien profunda.

    -Si guapo –me dice con voz temblorosa.

    Sus sentones y mis embestidas son cada vez más fuertes, empiezo a sentir como mi pene comienza a hincharse más y más preparándose para eyacular violentamente.

    -Voy a terminar –le digo jadeando

    -Si, termina dentro de mi… lléname el culo de leche –me dice.

    La tomo de la cadera para penetrarla profundamente, empiezo a eyacular dentro de ella, con mis manos le apretó las tetas con fuerza y Gabriela al sentir como terminó tiene un orgasmo violento que la hace arquear su espalda. Gaby tiembla dando gemidos y termina exhausta sentada encima de mí.

    Se hace a un lado ocupando el asiento libre respirando con dificultad. La lluvia sigue cayendo, los autos pasando por las calles, el miedo a ser descubiertos vuelve y nos vestimos con rapidez.

    -Nos pasamos esta vez –dice Gabriela– somos unos pervertidos.

    -Pero decime que no te gusto –le digo con una sonrisa– acabo de cumplir otra fantasía sexual.

    -No! No me gusto –dice ella con ese tono sarcástico que comente que adoro– ya hasta me da miedo de saber que es lo próximo que llegaremos a hacer.

    -No tienes idea de lo que tengo en mente –le digo mientras dirijo mi mano acercándola a ella y buscando sus pechos sobre la blusa le apretó el pezón con fuerza.

    -No me provoques que luego no podrás conmigo –me dice.

    Nos pasamos a los asientos de adelante del auto, Gabriela ocupa el asiento del chofer y pone algo de música en la radio. Da un largo suspiro cerrando los ojos.

    -Creo que ya debemos irnos –me dice prendiendo el motor y poniéndonos en marcha– debo ir llegar a mi casa rápido para darme un buen duchazo.

    La lluvia baja un poco su intensidad mientras el auto lentamente se va insertando al tráfico de la ciudad.

  • Mis primas esperaron varios años para llevarme a la cama

    Mis primas esperaron varios años para llevarme a la cama

    Después de varios años de haberme ido a la Capital, retorné al pueblo por un cumpleaños en la familia. Verdaderamente no tenía muchas ganas, pero el pedido de mi madre pudo más que mis deseos y fui a pasar una semana en la casa de mis padres.

    Claro, para mi madre sigo siendo el nene, pero ya tengo 28 años, mido 1.90 m. y por el gimnasio tengo me mantengo en buena forma.

    Al segundo día de estar en su casa me comenta que a la tarde iban a pasar a saludar unas primas lejanas, que casi ya no eran familia, pero todo el mundo las consideraba primas. Adela y Mary, ambas más chicas que yo, ahora deben andar por los 23 y 24 años. Ellas se quedaron en el pueblo, nunca quisieron estudiar. Las recuerdo vagamente, ya que hace 8 años que no las veo. Es más, creo que si las cruzo en la calle, no las reconozco.

    Cuando vinieron me sorprendieron porque ambas estaban bastante bonitas, rellenitas, pero con cuerpos aceptables. No eran feas.

    Charlamos bastante, me contaron cosas de sus vidas que ambas estaban de novio con chicos del pueblo, que trabajaban con el padre en el negocio de la familia, que ellas vivían solas en una quinta, porque sus padres las controlaban mucho, y a su vez ellas me preguntaban a mí por mi vida, si tenía novia, como era la vida en la Capital y varios temas más.

    Por momentos notaba que Adela me miraba la entrepierna, pero no se me ocurría el por qué. En un momento mi madre salió y quedamos solos en la casa.

    A: oye primo, te acuerdas cuando fue la última vez que nos vimos?

    Y: la verdad que no, pasó tanto tiempo.

    A: fue en la casa del tío Antonio, que tenía pileta, te acuerdas?

    Y: si claro, siempre íbamos todos a la pileta.

    A: pues fue allí, dijo poniéndose colorada.

    Y: la verdad que no me acordaba.

    A: pues yo no me puedo olvidar.

    M: si, no hay oportunidad que tenga que no me cuenta todo otra vez, creo que ya se la historia de memoria.

    Y: no entiendo, que historia?

    A: pues esa tarde vos te estabas cambiando en el dormitorio del tío y yo sin saberlo entre.

    Y: ah, no me acuerdo.

    A: si, y vos estabas justo por ponerte el short de baño, y se volvió a poner colorada.

    M: pues que fuiste el primer hombre que vio desnudo. Y nunca se pudo olvidar lo que ella llama “la serpiente del primo”

    Y: ah, su comentario me puso incómodo. Yo no me acordaba de hecho y mucho menos que me había llegado a ver. Y ella le decía así supongo porque mi pene mide más de 22 cm.

    A: si, nunca se me borró la imagen de la cabeza. Aún la tienes así?

    Y: sí, claro, pero me parece que no es tema…

    A: dale, ya somos grandes, y las dos hemos estado con chicos, así que podemos hablar libremente.

    Y: pero me siento incomodo, casi no las conozco y bueno, me entienden.

    A: pues no te hagas problemas.

    Justo en ese momento entró mi madre a la casa por lo que pude cambiar de tema. Ahora entendía las miradas a mi entrepierna. Charlaron un rato y luego se fueron. Pero para sorpresa mía, ellas habían tramado un plan. Como llegaba otra tía y no había donde alojarla, sin que yo sepa le ofrecieron a mi madre que yo vaya a dormir a la quinta y le den mi cuarto a la tía. Mi madre agradecida dijo que sí y me avisó cuando ellas se fueron.

    Sin muchas ganas armé mi bolso y con el plano que me hicieron me subí al auto y fui a la quinta.

    A: hola primo, bienvenido a nuestra casa.

    Y: gracias, perdonen pero me mandaron como paquete de regalo.

    M: no hay problema, un gusto que te quedes aquí.

    Me mostraron mi cuarto, y me contaron que esa noche iban a venir los novios y para que yo no esté colgado habían invitado a una amiga. Iban a hacer una fiestita de bienvenida.

    Cuando llegaron me presentaron y nos pusimos a charlar. Los chicos parecían buena gente y la amiga que habían invitado era más o menos como ellas, de 1,65 m. rellenita y muy sonriente todo el tiempo.

    Cenamos pusieron música, bailamos y al rato los chicos se fueron, quedé yo con las tres mujeres.

    Me dijeron de tomar unos tragos y nos sentamos en el parque a ver las estrellas. Cuando al segundo trago dijeron de ir a la pileta, por un momento y por un gesto de Adela, me imaginé lo que venía. Pues si me encontraban me iban a encontrar.

    Mecha, la amiga, directamente como no había traído malla se quedó en ropa interior y se tiró a la pileta.

    A: vamos primo, vamos a la pileta.

    Y: es que no tengo short de baño.

    A: y qué problema hay… vamos.

    Y: voy al cuarto a dejar la ropa y las alcanzo.

    Dicho esto, fui al cuarto y ya en bóxer salí de la habitación. “Casualmente” me encontré con Adela, que estaba en bombacha y corpiño.

    Y: raro, no tienes malla?

    A: si, pero…

    No dejé que termine, que la traje hacia mí y le di un beso. Ella respondió de inmediato y me metió al cuarto que compartía con su hermana.

    Nos tiramos en la cama y comenzamos a besarnos. Cuando bajé mi mano para acariciar su vagina, su bombacha estaba empapada. Ella notó mi sorpresa y me dijo

    A: desde que llegaste que me estoy mojando, menos mal que mi novio no se le ocurrió hacer nada porque no iba a poder explicarlo.

    Y: que halago que estés así por mí.

    A: por voy y por tu serpiente.

    Cuando dijo esto, tomé su mano y la lleve a mi pene. Ella dio un suspiro y comenzó a masturbarme. Me bajé el bóxer y ella se puso de rodillas, me masturbaba y miraba embelesada mi pene. Fue en ese momento que Mary y la amiga entraron al cuarto

    Ma: pues era como contabas, es una serpiente. Mira Mecha lo que porta este hombre.

    Me: alabado sea,

    Ma: la de mi novio no llega a la mitad de eso.

    A: chicas, ahora estoy yo, vayan a la pileta

    Entre quejas se fueron. Entonces hice que se la metiera en la boca y me la chupara. Adela chupaba con gusto y gemía de placer. Vi que disimuladamente se tocaba la vagina.

    Y: no seas tímida, mete dos dedos y muéstrame.

    A: es que no quiero que pienses mal de mí, que soy una viciosa.

    Y: y que mejor que una viciosa caliente, mejor trae esa conchita caliente para acá.

    Dicho esto, le metí dos dedos y empecé a jugar dentro de ella. Cuando roce su punto G, gimió con fuerza por lo que me dediqué a acariciarlo.

    A: que rico lo que me haces, se lo voy a tener que enseñar a mi novio.

    Y: y esto también, dije yo.

    A: que primo?

    En ese momento le metí uno de los dedos en el culo.

    A: ay primo, eso no se hace. Es feo.

    Y: ya vamos a ver.

    La puse en cuatro al borde de la cama y la empecé a penetrar. No entraba toda, solo poco más de la mitad. De pronto pude ver que la puerta se abría y entraban las otras dos. Se sentaron en el suelo y se empezaron a tocar.

    A: miren chicas, miren como me entra toda

    Y: no, no es toda, no te entra, si quieres sentirla toda avísame. Y uds. dos, desnúdense y una a cada lado de Adela en la misma posición.

    Seguí entrando y saliendo de Adela, que no paraba de gemir. Le apretaba las tetas y más gemía. Cuando las otras dos se pusieron donde les indique, le di dos bombazos fuertes a Adela que llegó a un fuerte orgasmo.

    A: que lindo, como acabé, pero quiero sentirla toda adentro, dame ese gusto.

    Y: Segura?

    A: si, claro que sí.

    Seguí un poco más en su concha mientras metía mano en la hermana y Mecha. Las dos gemían de lo lindo. Ellas se tocaban el clítoris y las tetas, estaban muy calientes. La saque y me puse frente a la boca de Mecha para que la chupe. Hacía un buen trabajo, y la puso bien dura. Fui tras de Adela y la puse en la entrada de su ano.

    A: no, por favor, no lo he estrenado todavía y esperaba dárselo a mi novio.

    Y: pues vos me dijiste que la querías sentir toda adentro. Además él no se va a dar cuenta.

    Sin dejar que diga nada empujé un poco y la cabeza entro fácilmente. Por suerte tenía buena dilatación. Como no dijo nada, fui toda, bien hasta el fondo. Mary y Mecha miraban con asombro como ese culo se comía toda mi pija. Les di dos chirlos a cada una y les metí dos dedos en el culo a cada una.

    Mecha: si así se sienten los dedos quiero probar esa maravilla.

    La saqué de Adela y de un empujón la enterré en el culo de Mecha.

    Mecha: ah, esto es mejor mil veces, un millón de veces que mi cepillo.

    Mary: no nos habías contado del cepillo, yo también quiero.

    Después de un rato con Mecha, pasé a Mary, pero como era un poco más nerviosa, tardó un poco en entrar toda.

    Mecha: pues, ves por qué uso el cepillo?

    Y dicho esto trajo su cepillo del bolso y se lo metió hasta el fondo en el culo.

    Y: que lindas fiesteras habían sido mis primitas.

    Fueron pocos movimientos más y Mary llegó al orgasmo, por lo que volví a Adela. Le entré todo y dio un suspiro de placer. Aceleré un poco y llegamos los dos al mismo tiempo. Ah, y Mecha con su cepillo también.

    Descansamos un poco y como estábamos fuimos a tomar otros tragos. Ellas ya estaban bastante pasadas de alcohol cuando volvieron a buscar acción.

    Y: bueno, pero ahora que se dieron el gusto, quiero que hagan algo para mí.

    A: lo que digas primo.

    Y: Mientras vos me la chupas, quiero que te abras el culo con el cepillo de Mecha, hasta que te subas, y a las dos, las quiero de rodillas al lado mío.

    Así lo hicieron y Adela se metió el cepillo en el culo. No tardó mucho en hacerlo entrar y salir con velocidad.

    A las otras dos, les metí dos dedos en el culo.

    Y: ahora quiero que se besen y se toquen

    Mary: primo, eso no… nosotras nunca.

    Saqué mis dedos de su orto y le pellizque un pezón.

    Y: si no lo hacen, se quedan sin premio.

    Mary: bueno.

    Mecha que era la más lanzada, le comió la boca a Mary, que sorprendida se dejó llevar. Las dos se tocaban y besaban, yo sentía como derramaban sus jugos en mis manos. Adela se subió y metió mi pija en su concha, pero sin sacar el cepillo de su culo. No pasaron dos minutos que tuvo un orgasmo bestial, me mojó todo.

    Le dejó el turno a Mecha que directamente se metió de un solo movimiento mi pija en su culo y ella tomó su lugar. Mis dedos entraron en su culo fácilmente. Cuando Mary, súper excitada la fue a besar, no quiso, por lo que la misma Mary le pellizcó una teta y la agarró de los pelos para que la bese. Adela rápidamente entró en juego. Mecha estaba sacada, ella misma se pellizcaba los pezones. Jadeando llegó a otro orgasmo.

    Entonces para cambiar, hice acostar a Adela y puse a Mary en 69.

    A: primo, esto ya es mucho, es mi hermana

    Y: son dos putitas, y van a gozar como buenas putitas.

    Le metí mi pija a Adela en la boca, mientras jugaba con mis dedos en el culo de Mary y empujé su cabeza a la concha de Adela. Cuando sintió la boca de su hermana que jugaba y la lengüeteaba, comenzó a gemir de placer.

    Mecha se sentó y se daba con el cepillo en la concha. Por momentos metía dos dedos en su concha y se los chupaba.

    Cuando metí mi pija en el culo de Mary, sin que diga nada Adela se abocó a la concha de su hermana. No pasaron más de 5 minutos que Mary acabó, yo seguí bombeando y le terminé en su interior. Le hice una seña a Mecha, que instantáneamente me la estaba chupando y limpiando. Hice que Adela tomara todo lo que caía del culo de su hermana que la miraba extasiada.

    Al rato, mientras nos reponíamos Mecha dijo

    Mecha: pues nunca había tenido un sexo tan lindo y caliente.

    A: y nosotras ni que hablar. Este hombre nos ha hecho hacer de todo a las tres.

    M: pero bien que nos gustó. Además ahora que sabemos que podemos hacerlo, nuestras noches van a ser más divertidas.

    Nos reímos un rato y nos fuimos a acostar. Adela vino conmigo y durmió toda la noche agarrando mi pene.

    A la mañana siguiente, por suerte cuando ya estábamos levantados llegaron mis padres. Ese viaje no pasó nada más. Nos intercambiamos los números de celular y me despedí.

    A los 15 días la llamé a Adela.

    Y: hola prima, como estás.

    A: bien, por suerte, todavía siento en mí tu herramienta.

    Y: pues justamente, quieren que vaya el fin de semana que viene con un amigo y nos juntamos en la quinta, pero no digan nada a la familia, no quiero que se enteren porque van a querer verme.

    A: Claro que sí, Mary también quiere más. Querés que le diga a Mecha?

    Y: No, esta vez no. Te mando un beso y uno de mis dedos a tu culito.

    A: te aseguro que ya estoy mojada.

  • Desde Pajaritos a Universidad de Chile en metro

    Desde Pajaritos a Universidad de Chile en metro

    Siempre sucedía en el metro, algo relacionado con el ir apretados en esos vagones tan repletos de personas, en la Región Metropolitana de Santiago de Chile.

    Yo tomaba el metro en el terminal Pajaritos todos los días a las 08:10 horas, pues entraba a trabajar a las 09:00 horas en una entidad Pública, que estaba cerca a la plaza de Armas y me bajaba en el metro Universidad de Chile y desde ahí caminaba hasta mi trabajo.

    Era un día martes, el día que siempre viajaba más gente. Esa vez llegue justo a tiempo para subirme al tren. Como siempre el mar de gente y yo debía, si o si, tomar ese tren en ese momento pues tenía una importante reunión en el trabajo.

    Era verano y tenía 24 años. Las multitudes y sobretodo en el metro me excitaban de una manera increíble y siempre tenía una rápida erección cuando me encontraba en una. Iba vestido con una camisa y pantalón delgados de acuerdo a la estación y holgado ambos. Usaba además bóxer para no comprimir tanto mis testículos.

    Estaba llegando el tren y la masa de gente se empezó a mover lentamente hacia adelante y todos buscando una proyección hacia la próxima puerta del más cercano a cada uno. Se abrieron las puertas y empezaron a entrar las personas, como cuando el agua cae a presión a una botella a través de un embudo, acomodándose en el vagón. Muy rápido y ordenándose ocupando todos los espacios. Yo quedé mirando hacia afuera del vagón pegado a la puerta calculando, cuando la vi venir corriendo a subirse. Entro, no pensó en nada y justo se cerró la puerta. El tren empezó a moverse y nos acomodamos ella y yo. Mi pene quedo entre medio de sus labios vaginales. Ninguno de los dos nos mirábamos. Sus pezones duros y pequeños rozaban los míos. Era de mi estatura. El tren se movía en todos los sentidos y ella suspiraba cada vez más seguido y mi pene se endurecía más y trataba de incursionar más adentro pero las barreras físicas de nuestras ropas lo impedían. Después me di cuenta que ella llevaba una mini falda suelta y un peto sin sostenes. No tendría más de 20 años y parecía ser estudiante universitaria, pues llevaba la típica mochila. Fueron dos estaciones y unos 5 minutos de intenso e increíble goce rozando esa delgadita vulva con esos pequeños labios vaginales y sintiendo ese leve pero permanente jadeo de esa joven que parecía ir tan excitada como yo.

    En la estación Ecuador se bajaron unas 5 personas y subieron 10 y ahí ella se volteó, nos miramos. Me sonrió levemente y de inmediato se dio media vuelta pegando su culo a mi pene duro. No solo hizo eso, sino que además se abrió un poco las piernas mientras en ese movimiento también se elevó un poco abriendo sus nalgas acomodando muy bien mi cabezón duro y caliente entre ellas. Por esas casualidades del azar, todas las personas que nos rodearon miraban hacia el lado contrario formando una muralla humana. Así que yo puse mis manos en su cintura que era reducida y me afirme con fuerza para mantenerla muy metida en mí.

    Nos veíamos a través de reflejo del vidrio de la puerta del vagón. Ella se mordía sus labios gordos cada vez que gemía y yo la empujaba y la soltaba lentamente sobre mi cabeza dura y caliente metida en sus ricas, duras y apretadas nalgas.

    Se abrió la puerta del tren en la estación Universidad de Chile. Se bajó justo cuando iba a eyacular. No lo pude impedir. Salió ella despegándose de mí. Empecé a soltar mis chorros de semen mientras se alejaba de mí y ella volteo a verme mientras sonreía al ver mi mirada perdida y temblorosa producto del violento espasmo al cual estaba siendo sometido mi pene.

    Llegue tarde a mi trabajo, pues tuve que esperar a que abriera una tienda de ropas a las 09:15 h para poder comprar un pantalón y un bóxer. A mi jefe, con el cual tenía cierta confianza, le dije que me había quedado dormido tiene un sueño húmedo y que mis sabanas estaban llenos de mi esperma. Él sonrió y me señalo que no me preocupara.