Autor: admin

  • Un padre enyesado

    Un padre enyesado

    Mi papá trabajaba en un taller mecánico y accidente terminó rompiéndose el brazo derecho. Consiguió un yeso, pero no conseguiría su trabajo si su brazo no mejoraba. Después de la secundaria me di cuenta de que no había dinero para ir a la universidad y como siempre pude teclear rápido conseguí un puesto de secretaria en un estudio y odié cada minuto de ese trabajo.

    Llegué a casa un día y allí estaba mi padre mirando al vacío.

    «¿Qué pasa papá?» Le pregunté.

    «Estoy harto de estar sentado aquí sin hacer nada todo el día».

    A mi papá le gustaba estar ocupado en algo.

    «¿Dónde está mamá?» Dije. «Ella está visitando a su hermana», respondió.

    Papá sonaba como si estuviera feliz de que ella se hubiera ido. Sabía que su relación empeoró desde el accidente. Me arrodillé frente a él.

    «Las cosas mejorarán», le dije.

    Por alguna razón comencé a frotarle las piernas. Pude ver a mi papá moviéndose donde estaba sentado. Moví mi mano más cerca de su entrepierna y no pronunciamos palabras. Finalmente puse mi mano en su entrepierna y entonces escuché a mi papá soltar un suspiro. ¿qué me hizo hacer esto?, no podría saberlo. Quizás últimamente me había sentido frustrada por el trabajo ya que no tenía novio no podía liberar tensiones con nadie.

    Agarre la cremallera y la bajé luego metí la mano y liberé la verga de mi padre. Me sorprendió lo larga y gruesa que era, me miró mientras me acercaba a ella y cuando llevé su verga a mis labios y lamí la cabeza. El cuerpo de papá se puso rígido. Había puesto su verga en mi boca y estaba deslizando mis labios de arriba hacia abajo hasta tocar con mi nariz la base de su miembro.

    «¡Oh Dios, Mary!»

    Me la estaba comiendo por completo y quería ver qué tan grande se volvería en mi boca. Debía haber medido cerca de veinte centímetros cuando estaba totalmente erecta. Mi papá empujaba sus caderas y me alimentaba con su miembro. Podía saborear su sudada verga y sentir su olor. Ambos estábamos excitados y emocionados.

    «¿En cuánto tiempo dijiste que llegaría mamá?» Yo pregunté.

    Papá dijo que estaría fuera al menos una hora más. Me levanté y comencé a desnudarme, me quite la blusa y el sostén. Lo siguiente fueron mis zapatillas y medias. Lo último fueron mis pantalones y mi ropa interior. Me di la vuelta para mostrarle mi cuerpo a mi papá. Tengo senos medianos y me había depilado el vello púbico. Subí al regazo de mi padre. Agarré su verga y la guie hasta mi interior.

    «Déjame hacerlo todo», le dije.

    Puse mis manos sobre sus hombros y bajé mi cuerpo sobre su verga rígida. Dios, se sentía increíble. Nunca antes me había sentido así. Con su única mano buena apretó mis duros pezones. Eso estaba enviando escalofríos por mi cuerpo. Abracé a mi papá con fuerza con mis músculos. Entramos en ritmo. Papá me alimentaba con su verga y yo movía mi cuerpo de arriba a abajo.

    «¡Te necesito papá!»

    Estábamos en una especie de trance lujurioso. Todas nuestras frustraciones salieron ese día.

    «Si, sigues así», dijo mi papá, «me voy a venir».

    Solo quería eso. Quería sentir el semen de mi padre dentro de mi vientre. Extendí la mano hacia atrás y apreté sus grandes bolas. Mi papá gimió un par de veces. Sentí que su verga se volvía más gruesa y luego descargó en mi vientre. Ambos gemimos con respiración pesada. Sentí esa corriente caliente de su semilla golpeando mi interior. Ordeñé a mi padre más y más rápido. Podía sentir su semen goteando fuera de mi agujero.

    Reducimos la velocidad y tratamos de controlarnos. Cuando mi cuerpo dejó de temblar, me liberé de mi padre. Corrí al baño para limpiarme y regresé para ver la verga de mi papá todavía semidura. Usé mi boca para lamer y limpiar el semen que goteaban de su verga.

    «No sé por qué hiciste esto Mary, pero gracias».

    Probablemente no podía explicarlo en ese momento pero me sentía caliente y frustrado con la vida y necesitaba una liberación. Cuando mamá regresó, todo se volvió tranquilo. Cenamos y mi madre se acostó temprano. Mi papá y yo hablamos hasta tarde. Papá quería saber si se trataba de una única vez. Le dije que quería seguir haciéndolo. Bajamos las escaleras hasta la sala de estar.

    Terminé quitándome los pantalones cortos que estaba usando. Papá me pidió que me sentará en el sofá con las piernas abiertas y arrodillado comenzó a lamerme lentamente. Lamió de arriba a abajo. Quería gemir, pero me las arreglé tapando mi boca. Terminé teniendo tres buenos orgasmos en la sala de estar. Me vestí y nos fuimos a dormir.

    Esto se convirtió en un ritual diario cuando podíamos llevarlo a cabo. Desafortunadamente, mi madre merodeaba demasiado por la casa. Tuvimos que encontrar una manera de tener algo de privacidad. Se me ocurrió la idea de que después de llegar a casa llevaría a mi papá a dar un paseo en el auto. De esa forma podría tomar un poco de aire. Mi mamá estaba a favor de cualquier cosa que pudiera sacar a mi papá de su cabello durante una hora o más.

    Terminaríamos conduciendo hasta uno de esos moteles baratos donde por unos pocos billetes alquilamos una habitación y tuvimos sexo. Incluso con un solo brazo bueno, mi papá era un toro en la cama. Me ponía a cuatro patas, se sujetaba con su mano buena en mi espalda y me penetraba con intensidad.

    Podríamos ser tan ruidosos como quisiéramos. Le rogaba a mi papá que me penetrara mientras me él me nalgueaba. La charla se ponía muy caliente. Papá decía que iba a llenarme con su semilla mientras yo entre gemidos le decía que me embarazara. Estaba tomando anticonceptivos, pero la idea de que mi papá me sembrara me ponía muy caliente.

    Me sorprendió la cantidad de semen que mi papá tenía para darme cuando teníamos sexo en estos moteles. Seguimos así hasta que el brazo de mi papá finalmente se curó. Después de eso, se volvió más difícil escapar de la casa. El otro problema era que nos estábamos volviendo adictos al sexo. Muchas veces llamaba a mi padre a mi cuarto, cerraba la puerta y lo hacíamos con mi madre despierta en la casa y más de una vez se me pasó por la cabeza que quería que mi padre me embarazara.

    Papá dice que tenemos que tranquilizarnos por el momento. Pero mi deseo sexual está muy alto en estos días. Soy adicta a la gorda verga de mi padre. Quizás estoy loca, pero quiero que mi papá y yo escapemos a algún lado y estemos lejos de mi madre. Solo el tiempo dirá cómo lo logro.

  • El florecimiento de un amor

    El florecimiento de un amor

    Manu estaba en el metro, volvía tras un ajetreado día de trabajo y ahí en frente la tenía a ella, morena exuberante, curvilínea, con algunos kilos de más, pero súper bien repartidos, buenos pechos, del estómago más pequeño parecía salir un pequeña y adorable lorcita, caderas marcadas y redondas igual que seguramente sería su trasero; pues manu aún no lo había visto, ella subía algunas paradas antes y bajaba después que el, por lo que siempre la veía sentada.

    Hoy se había puesto unos pantalones ajustados color camel y un top negro, miraba el móvil y la luz le devolvía brillo a sus labios carnosos, su pelo castaño oscuro y su piel morena.

    -Así como está, la lamería enterita, la haría poner su coño y su culo encima de mi cara y se lo rechupetearía mientras ella se retuerce de placer… Pensaba Manu poniéndose muy caliente, por lo que se obligó a pensar en otra cosa…

    Su parada ya llegaba, pero entonces Manu pensó algo.

    -Y si hoy bajo cuando baje ella y le pido el número de móvil? Aunque tenía serias dudas e inseguridades. A la que se dio cuanta se le había pasado la parada.

    -Mierda! -pensó Manu.

    Al final decidió bajar cuando ella bajara, se armaría de valor y le pediría el número.

    Dos paradas después ella se levantó y Manu le vio el culazo por primera vez, redondo, lleno, perfecto, justo como se imaginaba, oh Dios como la pondría a cuatro patas y la follaría a saco mientras esos cachetes chocan contra su estómago…

    Salió tras ella, su pelo oscuro y liso se agitaba sensualmente detrás de su espalda.

    Manu iba pensando en cómo entrarle cuando se percató de que algo se caía tras de ella; apresuró el paso y vio que era un paquete de pañuelos.

    -Espera! -le gritó. La chica se giró interrogante.

    -Se te calló esto, creo. La chica se llevó las manos a los bolsillos y se dio cuenta de que si se le había caído.

    -Vaya, si, gracias! -Dijo alegremente, con una voz juvenil.

    -Este… cómo te llamas? -Preguntó Manu.

    Ella lo miró de arriba abajo, sonrió se dio la vuelta y siguió su camino…

    -Vaya que simpática -pensó Manu mientras la veía alejarse.

    La calle estaba oscura. Se quedó parado un rato viendo cómo se iba aquella borde, cuando de repente vio un movimiento extraño, era como si alguien hubiera arrollado a la chica y se la llevara a la fuerza, sería eso posible?…

    Ella sintió que alguien la arrollaba, era un hombre alto y delgado pero tenía fuerza y nervio.

    -Venga!! Tira para allá o te rajo puta!!

    Ese hombre la estaba amenazando con una navaja… se puso muy tensa y nerviosa, estaba aterrada, de repente el desconocido le arrancó de un tirón el crop top.

    -No por favor!! -Suplicó ella.

    -Que te calles puta, que te mato y te violo muerta aquí mismo!!!

    Ella empezó a sollozar, el desconocido le arrancó el sujetador, rompiéndolo. Le cogió un pecho con violencia, le entró muchísimo asco…

    Manu sentía el corazón desbocarse del pecho, estaba escuchando a aquella chica sollozar, pero no había tiempo debía de ser rápido. Había una casa que tenía en la puerta unas macetas de tamaño considerable, pero que podría cargar, cogió una con la idea de reventársela en la cabeza a ese desgraciado, se adentró sigilosamente en el profundo portal donde ese tipo estaba agrediendo a la chica y con todas sus fuerzas le reventó la maceta en la cabeza. El tipo calló de aplomo y ahí estaba aquella diosa borde, tapándose como podía sus grandes y redondos pechos, llorando ya a moco tendido. Manu se quitó su camisa de inmediato y se la pasó por delante para ayudarla a taparse, la sacó de inmediato de allí.

    -Tenemos que llamar a la policía.

    -No, no! -dijo ella.

    -Ese desgraciado, podría volver a intentar agredir a otra chica! -dijo Manu.

    Ella se lo pensó y al rato accedió.

    Fue una noche larga, en comisaría declarando y todo eso. Ella se llamaba Erany.

    Al terminar de declarar, Erany tenía puesta su camisa de cuadros, se la había puesto con mucha gracia como si fuera un top.

    Se acercó a Manu y le dio las gracias. También le dio su número de teléfono para devolverle la camisa.

    Estuvieron varias semanas hablando mucho, largo y tendido.

    Manu, no era el tipo de chicos que podrían atraer a Erany, pero el, tenía algo especial, una sensibilidad que despertaba en Erany mucha ternura y ganas de amar.

    Algunas veces Manu le lanzaba insinuaciones que Erany esquivaba como podía, pero de repente empezó a sentirse muy a gusto hablando con Manu, su salvador.

    Y si estaba empezando a gustarle ese chico? Delgado, pálido, con el pelo semilargo castaño, unas gafas de pasta negras le empequeñecían sus ojos color miel, vestido con sus camisetas raras… No, definitivamente él no era para ella; además no le gustaba su colonia, la camiseta estaba impregnada de ese olor dulzón que a ella no le gustaba nada… Bueno, quedaría con él y le devolvería su camiseta.

    Continuará…

    Cómo será la primera vez de estos dos? harán el amor en la primera cita o quizás se hagan sufrir mutuamente con tensión sexual no resuelta durante un tiempo?? Todo se sabrá en la segunda parte de esta bonita historia de amor.

  • Una visita inesperada (Continuación de La correcta Any)

    Una visita inesperada (Continuación de La correcta Any)

    Como les conté en mi primer relato, seguí estudiando y con múltiples actividades que me mantenían entretenida y ocupada mientras esperaba que cayera la noche y llegara el momento de la calentura.

    Conocí grandes personas, uno de ellos fue Alonso, un estudiante de otra carrera, mayor que yo y líder nato, metido en todas las cosas dentro y fuera de la U, de hecho, nos unimos bastante en trabajos voluntarios solidarios, era un ser de gran corazón y muy transparente en su vida. Físicamente era muy guapo, alto, espalda ancha, piernas y brazos fuertes, un trasero muy bien torneado, piel color canela, ojos enormes pardo/verdosos con unas pestañas de envidiar, una sonrisa hermosa adornada por unos labios rojos carnosos y unos dientes blancos y parejos, su timbre de voz era muy agradable, de hecho, las personas siempre le quedábamos escuchando.

    Nos hicimos muy cercanos, con una admiración mutua, puedo decir que lo consideraba un gran amigo, nos contábamos nuestras cosas, aunque yo siempre fui más reservada y nunca se me habría ocurrido contarle mis intimidades, menos que a veces era parte de mi show erótico nocturno imaginándolo que me devoraba con sus bellos ojos y sus labios chupetones.

    Pasó rápidamente el tiempo, me titulé de administradora de empresas y empecé inmediatamente a trabajar en el negocio familiar que era hacerme cargo de un campo de cultivo y crianza. Literalmente me fui a enterrar entre cerros y vacas, junto con eso me fui apagando, perdí casi todo contacto con mis antiguas amistades, vivía con mi abuela, mamá y tío. El gran peso administrativo era mío, por lo que no me quedaba mucho tiempo para otras cosas. Mis días empezaban muy temprano y ajetreados y terminaban al atardecer muy cansada. Mi tiempo libre lo ocupaba leyendo y viendo tv, no había internet ni celulares. A mis 22 años me fui apagando y sumiendo en una monotonía interminable. Lo más terrible fue que empecé a dejar de masturbarme, lo hacía poco y ya no me daba tanta satisfacción.

    Para rematar los fines de semana todos salían y me quedaba en una soledad inmensa en una casa gigante, me sentía sola, empecé a pensar que mis días terminarían eternamente así, algo estaba muy mal en mí.

    Una sofocante noche de un viernes de enero, mientras veía en solitario la tv, tocan la puerta, bastante extrañada fui a ver, pues jamás nadie me visitaba cuando no estaba alguien más. Con cierto desconcierto y premura me asomé a ver y era una chica del pueblo que guiaba a un forastero perdido y que me buscaba, leyeron ME BUSCABA, omg!!! Como era de noche no vi su cara, pero distinguí su silueta, era nada más ni nada menos que Alonso, mi antiguo buen amigo de la U, con quien tuve alguna comunicación telefónica esporádica. Fue una enorme e inesperada sorpresa. Lo hice pasar y deduje inmediatamente que se iba a quedar, pues andaba a pie y ya a esa hora no había locomoción de vuelta. Eso me incomodó internamente pues jamás había recibido a un amigo a alojar en mi casa y menos cuando estaba sola, pero bueno, eso él no lo sabía y debía hacer honor a la buena educación que me inculcaron y traté de ser lo mejor anfitriona que pude.

    Me contó que iba a unos trámites a Santiago y tuvo un problema, tenía que devolverse y se le quedó sin bus, se acordó de mi y decidió ir a verme. Comimos, conversamos, reímos, lo pasamos muy bien, después de unas horas le dije que le tenía un dormitorio preparado y se fue a dormir. Todo bien, todo normal.

    Me fui a acostar sin poder pegar los ojos, no dejaba de pensar que unos metros más allá había un hombre que estaba solo conmigo, pero que jamás me iba a mirar con otros ojos que no fueran de amigo. Era muy respetuoso. Toda esa escena me encendió, además estaba más rico que nunca, se veía más macho y volví a sentir ese ímpetu de éxtasis que hacía mucho no aparecía y esa noche me masturbé con más ansias que nunca hasta el alba, de hecho, creo que dormí como una hora.

    Después de darme vueltas como pollo asado, me levanté tipo 9 y empecé mi día, aunque fuese fin de semana, debía cumplir con algunas rutinas obligatorias. Antes de salir fui a escuchar despacio si mi visitante aun dormía y sí, dormía como un bebé. Le dejé una nota y salí. Cuando llegué ya estaba en pie. En mi interior esperaba que me dijera que ya se iría, pero nada de nada. Así pasamos el día, mostrándole a que me dedicaba y hablando, debo reconocer que fue muy grato desahogarme con él. Comentarle que me sentía sola y atrapada en este trabajo. Me daba mil ideas de iniciar algo propio, pero jamás se me habría ocurrido abandonar a mi familia, habría sido la ruina en todos los aspectos. Él también aprovechó de desahogarse y contarme sobre su vida, supe que había terminado con una polola y que le había dolido mucho, también se sentía solo.

    Uds. se preguntarán, ¿Bueno y qué pasa con esta historia que no tiene nada de caliente? Bueno, ahora les contaré.

    Llegó la noche y hubo un corte de luz, bastante habitual, así es que estábamos literalmente a la luz de las velas, conversando temas bastante personales y ambos estábamos algo tristes.

    De pronto, no sé cómo, se paró y me abrazó a lo cual respondí, quedé acomodada en su pecho ancho y entre sus musculosos brazos, me hacía unas pequeñas caricias en la espalda, que yo respondí, de pronto sus manos empezaron a desplazarse algo más y llegaron a mi cuello y pelo, me empecé a poner nerviosa, ansiosa, emocionada y excitada, sentía como empezaba a brotar el flujo en mi vulva. Siguió con sus manos hasta mis mejillas, las acarició, me miró fijamente a los ojos y nos empezamos a besar, suave al principio y con furia luego. Su lengua se metía en mi boca con tal ímpetu, como tratando de hacer salir todo lo que tenía reprimido. Sus manos se empezaron a alocar, me recorría toda la espalda, cuello, pelo, cara… me sentía en las nubes… luego se fueron hacia adelante y empezó a rodear mis pechos que sentía que iban a explotar de éxtasis, su boca bajó a mi cuello, orejas. De pronto se separó un poco de mi y con mucha delicadeza empezó a desabrochar mi blusa y a sacar su polera, quedó con el torso desnudo y yo en sostén. Mis tetas eran suaves y firmes y nadie, excepto yo, las había tocado con lascivia, deseaba con todo mi ser que siguiera y así fue…

    Sin dejar de besarme y lamerme, bajó los tirantes de mi brasier y siguió por los hombros, zona que jamás imaginé fuera tan placentera. Me dejó desnuda hacia arriba y tomó mis pechos, los apretaba, acariciaba, se centró en mis pezones duros y al primer roce, sentí mi primer orgasmo, intenso, mi respiración se agitó, mis manos trataban de abarcar toda su piel que sudaba de pasión. Aun de pie, me tomó con fuerza y me apretó contra su cuerpo, mis tetas nuevamente fueron las que provocaron otro orgasmo al rozar su pecho velludo con frenesí y de pronto sentí lo que jamás había sentido, un bulto duro cerca de mi vientre, mi cuerpo tiritaba, se estremecía y retorcía por sentir más y más.

    Nuestras bocas saboreaban la piel, Alonso empezó a chuparme las tetas, trataba de metérsela toda en la boca y luego retrocedía haciendo cosquillas con su exquisita lengua en la punta del pezón y ahí vino uno y otro y otro orgasmo, parecía que me había abandonado a placer de una droga. Yo no decía nada, solo en mi cabeza había un diálogo incrédulo de lo que me estaba sucediendo y no quería que parara.

    Luego de saciarse de mi torso, desabrochó mi pantalón y junto con mis tangas, los hizo desaparecer, tomó mi mano y la llevó para que yo hiciera lo mismo. Sabía que había algo exquisito debajo de esa ropa que jamás había visto, menos tocado y bueno lo hice, desabroché su pantalón y los bajé, quedó con su bóxer del cual resaltaba un bulto enorme.

    Hasta ese momento no habíamos hablado nada, me quedó mirando fijo con cara de depravado y preguntó -¿Quieres ver que hay aquí? Sin dejarme responder, se los bajó y vi frente a mí el trozo de carne más exquisito que nunca había visto. Estaba enorme, sus venas marcadísimas, su cabeza roja y le salía un líquido, sin pensarlo fui a tomarlo con mis manos y lo sobé de arriba hacia abajo con fuerza. A esas alturas ya había perdido la cuenta de cuantos orgasmos había sentido, pero ahí vino uno más.

    Nuevamente me aprisionó hacia su cuerpo, ahora ambos piel a piel y se empezó a restregar en mí, mientras sus manos fuertes exploraban mis nalgas, mis piernas y por último se acercó a mi pubis. Yo estaba obnubilada, ida absolutamente, me miro desde abajo y me pregunta – ¿Quieres seguir? – me agaché, lo besé y le dije al oído – No pares – y como si hubiese sacado el pie del freno, empezamos con manoseos, besos, mordidas.

    Mientras lo besaba o lengüeteaba o acariciaba perversamente, siempre una de mis manos estaba en su verga, sintiéndola, apretándola, masturbándola. Él mientras tanto exploró mi vagina con sus dedos, estaba empapada, inclusive chorreaba por las piernas ese néctar de calentura, con un dedo buscó mi clítoris, luego siguió por el relieve de mis labios que estaban absolutamente abiertos como nunca antes y de pronto… usp!!! wow!!! ¿Qué era eso???!!! Metió un dedo por un orificio al final de mis labios que yo jamás había encontrado. La sensación de éxtasis fue explosiva, era lo más exquisito que hasta ahora en mi vida había sentido y tuve una explosión de líquidos como un chorro y una serie de orgasmos consecutivos que dejaron mi cuerpo lacio. Todo esto lo hizo mientras me miraba y me hacía gozar, se saboreaba, sus ojos tenían la mirada perdida mientras metía y sacaba su dedo desde dentro de mi.

    Ida de tanto placer, se sentó y me puso sobre él, abrió mis piernas y empezó a frotar su pico en mi concha suavemente, eso hizo que el orgasmo que aun sentía se prolongara intensamente. Coloqué mis brazos sobre sus hombros mientras miraba mi entrepiernas y veía como su glande rojo y brillante, aparecía en una frecuencia rítmica entre mis labios.

    En un momento me elevó e intentó meterme ese tremendo trozo en el orificio que había excavado en mi carne y un escalofrío me recorrió y la única neurona activa que me quedaba hasta ese momento me hizo reaccionar y dulcemente le dije – NO. Sigamos jugando así, pero aun no me penetres – Me miró, bajó la vista y asintió. La verdad pensé que no iba a parar y que no me haría caso, un lado de mi lo quería, pero otro, más precavido, me decía – Anda con calma – Y así fue, nos desbordamos en pasión, dejé que se masturbara en mi, que me manoseara, lamiera, mordiera y yo a él, pero respetó lo que le pedí.

    Así pasamos toda la noche, hasta que vimos los primeros rayos del sol. Con la respiración aun agitada le sugerí que ya era hora de ir a dormir. Nos dimos un beso muy apasionado y cada uno se fue a su habitación.

    Caminé como en la nada hacia mi cama, nada en mi podía dar crédito a lo que había pasado, cerraba los ojos y los volvía a abrir para cerciorarme que no era un sueño y aparecieron como un foco incandescente los cuestionamientos y las dudas y antes que se apoderaran de mi, cerré los ojos y dormí tan placenteramente como jamás lo había hecho.

    Desperté con el sol alto, ya era domingo, me sentía atónita aun, nuevamente me pregunté si había sido mi imaginación, pero el dolor del cuerpo producto de tanto roce, apriete y abrir de una manera descomunal las piernas, me aclararon inmediatamente que todo había sido real. Tuve un leve temor de levantarme y que mi amante nocturno hubiese encontrado cualquier excusa para escapar de madrugada y ya no estuviera.

    Pero no fue así, se había levantado hacía rato, preparó el desayuno y me esperaba en la sala de estar algo compungido, con cierta vergüenza me acerqué, mientras el agua de mi pelo mojado humedecía la polera que llevaba y dejaba levemente traslucido mi pecho. Me miró lascivamente y me dijo – Algo tienes que hacer – y mirando su entrepiernas, continuó diciéndome – Lo tuve parado toda la noche, me duele, ya no se que hacer!!! – Noté un poco de angustia en su tono y miré aquel espectáculo que con la luz de la vela en la noche, no pude ver en su total esplendor, tenía su pico gigante, rojo, muy duro, paradísimo, respiré, cerré los ojos, le tomé la mano y nos fuimos a su cama.

    2 o 3 horas después paramos, comimos algo y seguimos quitándonos las ganas y así pasamos todo el día hasta el atardecer cuando sonó el teléfono de la casa y era mi madre informando que en unas horas llegaría.

    Me asusté, me aterré y Alonso me calmaba y me decía que todo iba a estar bien, que él me apoyaría si pasaba algo, que no me dejaría sola en nada, eso me calmó y rápidamente pusimos todo en orden como si nunca hubiese sucedido algo más que una conversación.

    Mi madre había conocido a Alonso en mi periodo de estudiante y lo consideraba el yerno ideal, así es que por ese lado estaba tranquila un poco pues no habría un rechazo inmediato. Llegó tal como me lo anunció, junto con un tío/padrino, el cual era su amante de turno, aunque aún yo no lo sabía, más bien era el tío atento que no quería que la Sole anduviese sola. Se sorprendió mucho cuando encontró a Alonso sentado, como todo un caballero en la sala de estar y al verla se alzó impetuosamente a saludarla con mucho afecto al que ella respondió de la misma manera, conversaron un poco y Alonso empezó a destacar la atención que tuve con él al darle alojamiento y comida estos días, lo atenta y bla bla bla.

    En resumen nadie cachó nada, es más, le ofrecieron volver cuando quisiera y él, nada de tonto, aceptó y anunció que el próximo fin de semana pasaría otra vez ya que vendría de vuelta de Santiago y no quería dejar de aprovechar la ocasión de traer algún obsequio de agradecimiento. Mi mamá toda cocoroca entre risas y risas me miraba y decía – Así un joven debes buscarte Any: atento, caballero y por sobretodo respetuoso – giraba su mirada hacia él y seguía – Pasa cuando quieras Alonso, tienes tu casa, si yo no estoy, Any te atenderá como corresponde – Yo mientras tanto miraba esa escena incrédula, como si hubiese estado viendo una obra de teatro y miré a Alonso cuando dijo con una cierta picardía – Muchas Gracias sra Soledad, estoy completamente seguro que Any me atenderá muy bien, es más, no tiene idea todo lo que se esmeró en ello, la felicito por esta gran mujer que tiene como hija.- Sinceramente era un espectáculo surrealista, mi madre que era una loba devoradora con piel de oveja puritana recibía los halagos hacia mi de un hombre que lo único que quería hacía unas horas, era atravesarme con su pico exquisito.

    Al día siguiente se fue muy temprano, pero antes a hurtadillas nos despedimos, prometiéndome que volvería la siguiente semana y me dijo antes de irse – Tengo el pico tan duro que me duele y sé que la única manera que se va a relajar es cuando te pueda culear, te haré gritar, ensaya en tu cosita con tus dedos, porque no te salvarás – Fue tan atrevido que increíblemente tuve un orgasmo que reprimí por las circunstancias.

    Y ahí empezó la tortura de la espera…

  • Historias lésbicas de mi esposa (Segunda parte)

    Historias lésbicas de mi esposa (Segunda parte)

    En el relato anterior les había contado acerca de cómo mi esposa participó en un trío muy caliente con corridas y cogidas anales.

    Continuaré diciendo que la historia no terminó ahí y que la mujer sumisa y cachonda buscó la atención de mi esposa por otras ocasiones, y en una de ellas llegó hasta la casa de mi esposa y le pidió que le invitara unas copas y rápidamente ella comenzó a hablar de sexo y cogidas gloriosas, a tocarse y a sacarse de a poco la ropa. Mi esposa ya habiendo bebido algo extra la besó tomando sus dos brazos con una sola mano y mordisqueando sus labios, metiendo y sacando su lengua en la boca de esa deseosa mujer, mientras que con la otra mano estimulaba su cuello para así dar paso al juego sado de la asfixia. La empujó hacia una pared apretando su cuello con una sola mano, mientras que con la otra jugaba y estimulaba sus pezones, friccionándolos rápida y constantemente, movimiento que turnaba con sobadas del clítoris ya erecto y mojado de la sumisa.

    Lo siguiente, que, según el relato de mi esposa, fue que comenzó a desnudarla, primero fue una camiseta muy ceñida al cuerpo tenso de la mujer, luego fue por el bra blanco de tiras el cual retiro del sitio donde estaba (sin desabrocharlo) de un solo tirón lo bajó exponiendo ese par de blancas, firmes y gordas tetas que ya mostraban un par de pezones duros como avellanas y rosados, fruto de la intensa estimulación que sufrían. De pronto paró ahí y le ordenó que ella misma terminara de desvestirse y que se acostara bocarriba, sobre la mesa redonda de vidrio que estaba en el comedor nada lo había hecho le levanto las piernas para poder lamer su coño ya húmedo de excitación provocada por toda la situación. Metiendo su mano detrás de la cabeza de la mujer que estaba en la mesa, la sujetó de los cabellos y suspendiéndola, la comenzó a besar con lujuria y pasión mientras masajeaba ese coño que goteaba líquidos de deseo sobre esa mesa que los recogía y mostraba ante los ojos de mi esposa la cual se excitaba cada vez más con toda la imagen de la cual disfrutaba y era participe. Sin soltar los cabellos comenzó a penetrarla con dos dedos, logrando un vaivén sincronizado que antes de salir por completo se concentraba en el parte superior de la cavidad lo cual lograba doblando sus dedos por un segundo, la mujer loca del deseo que provocaba en ella gemía, se contorsionaba y soltaba pequeños gritos entrecortados.

    Otra vez paró abruptamente, tomó una silla que colocó cerca delante de la mujer ordenándole que ahora se acostara bocabajo, tenía la fantasía de ver esas hermosas tetas apretadas contra el vidrio de la mesa, acto seguido la tomó por cintura y empino el culo de la mujer, dejando sola las caderas apoyadas sobre las rodillas y la cabeza contra el vidrio, esto permitió que se abriera un vista privilegiada de su ano y vagina a lo cual no pudo resistirse comenzando a lamerlos de abajo hacia arriba y lubricándolos abundantemente y alistándolos para ser penetrados por sus dedos. Introdujo dos dedos en su boca, y asegurándose de que la mujer lo viera, los llenó de saliva para después introduciéndolos en el ano ardiente, lo metió juntos y de una sola vez sin ningún tipo de aviso a lo que la mujer respondió con un gemido de dolor y reprobación, lo que no tuvo en cuenta esa mujer es que su cuero la delataba soltando chorros de cachondez y lujuria sobre esa ya muy mojada mesa que provocó un subidón de lujuria en mi amada esposa que inicio una penetración salvaje con sus dedos en ese ya dilatado ano, esa mujer solo se preocupaba por disfrutar y frotarse el clítoris al mismo ritmo que se movían los dedos en su ano, todo esto se derivó en un orgasmo vaginal con abundantes chorros, gritos y contracciones de todo el cuerpo. La mujer exhausta quedo tendida sobre el vidrio de la mesa, mi esposa seguía con los dedos en el ano, la nalgueo algo fuerte retirando sus dedos.

    Mi esposa se paró y fue a servirse otro vaso de whisky regresando la mirada hacia la mujer le ordeno se levantara y fuera a la ducha, ese whisky que tomaba mi esposa tenía como objetivo matar todo tipo de pudor que quedara y aumentar a tope el lívido.

    La siguió hasta la ducha y le dijo que comenzara a tocarse, abrió la ducha y el agua caliente comenzó a mojar el desnudo cuerpo de la mujer y haciendo que se formara una leve neblina, en ese momento la mujer se recostó sobre la pared sus dedos se dirigieron hacia su sexo, en donde el juego de meter y sacar los del coño con frotadas de clítoris se mantuvo constante, su otra mano frotaba los pezones y los estiraba, amasaba sus tetas y las llevaba hasta su boca, ella su mordía y chupaba sus propios pezones haciendo que la visión que tenía mi esposa se volviera casi insoportable de tanto morbo y ganas depravadas de someter y coger de mil formas aquel cuerpo tan sexual de la mujer. No aguanto mucho y su auto complacimiento terminó en un gran orgasmo, otro orgasmo más en la misma noche.

    Mi esposa la saco de la ducha lanzo una toalla sobre esa mujer y tomándola de la mano la guio hasta la habitación en donde la lanzo de un empujón a la cama, cayendo con tata gracias y sensualidad que mi esposa no espero más de dos segundos para subirse sobre ella sentándose sobre su pecho y poniendo su mano derecha en el cuello de la mujer y la izquierda, tres dedos de esa mano, en la vagina. La asfixia que provocaba el mismo peso de mi esposa sobre el pecho de la mujer y la presión que la mano ejercía en el cuello, lleno la cara de esa mujer de sangre que se reflejaba en mayo sensibilidad del coño que era penetrado por tres dedos, que ahora entraban ya sin ritmo y delicadeza y solo la envestían salvajemente, el ultimo orgasmo de esta noche mojo toda la ropa de cama.

    Mi esposa se puso de pie y esta vez ordenó a la mujer que vistiera y que se fuera, fue la última vez que tuvo ese cuerpo en su poder, no porque la mujer no quisiera más sino porque mi esposa ya había pasado de página y buscaba nuevas experiencias.

  • Amor de trincheras (1): El inicio

    Amor de trincheras (1): El inicio

    Hola chicos este es el primer relato que escribo así que espero que les guste, la primera parte no tendrá mucho sexo, pero si veo que gusta en las demás si pondré una que otra cosilla ya que el rol es un poco más de romance que de sexo.

    __________________

    Antecedentes

    30 de Enero de 1933 Hitler llega al poder, 30 de octubre de 1935 Italia Invadió Etiopía, 1 de septiembre de 1939 Alemania Invade Polonia y comienza la Segunda Guerra Mundial, 10 de mayo de 1940 Alemania Invade Francia.

    Actualidad

    13 de Enero de 1941 nos ubicamos en un pequeño pueblo a las Afueras de Minneapolis, el joven William Davis es hijo del Teniente General de la Fuerza Aérea Richard Davis y al estallar la Segunda Guerra Mundial y con sus 18 años recién cumplidos decide enlistarse en la Fuerza Aérea por orden de su padre ya que venían de un linaje de soldados. 16 de enero de 1941 el Joven Billy Pool proveniente de Napa en California hijo de una viticultora y un piloto retirado de la Fuerza Aérea decide enlistarse en la Fuerza Aérea debido a su experiencia pilotando un Avión Cessna C-165 Airmaster.

    Los dos jóvenes son trasladados desde sus respectivos estados hasta la Base Aérea de Mitchel en Nueva York y Asignados a un Escuadrón de Entrenamiento donde pasaran 10 meses entrenando para un Avión en específico que luego elegirán cuando los pilotos elijan a sus copilotos, pero por el momento su entrenamiento consiste en combate y aprender la instrumentación de cada uno de los aviones que tiene la Fuerza Aérea. Pasaron el primer mes en Barracas compartidas pero al segundo mes los asignaron a los dos a la misma barraca y quedaron ellos dos solos que no se conocían si no de vista.

    William se acerca a Billy que es un par de años mayor que este y algo alto y le extiende la mano para saludarle, este corresponde al gesto y se sientan en una de los camarotes a charlar un rato.

    Billy: Hola… William, verdad?

    William: Si soy William y tu eres Billy «el Piloto»

    Billy tenía un apodo en particular ya que era el único de la base que había pilotado un avión el solo sin un profesor ya que desde pequeño su padres le había enseñado a pilotar un pequeño Beechcraft Modelo 17 que era de su abuelo y por eso se empezó a interesar en los aviones y por decisión propia y por intuir que en cualquier momento estallaría una guerra decidió enlistarse, lo que Billy no sabía es que William era homosexual obvio en secreto y se había interesado en él y por eso decidió contactar a su papa para obtener su expediente

    Los semanas pasaron y cada vez eran más unidos, el padre de William ya conocía de la existencia de Billy y por la insistencia de su hijo decidió mover influencias para que en todo les tocara juntos, William estaba cada vez más enamorado de Billy y aprovechaba cada noche que Billy se masturbaba con las revistas de mujeres desnudas que había en la época y él lo veía para que cuando se durmiera se masturbara pensando en esa escena que para él era hermosa ver a su «Macho» masturbarse, aunque lo que William no sabía del todo era que Billy también era homosexual, pero tenía que hacerse el «hetero» con los demás y las revistas eran porque no tenía con que más masturbarse, llegó el tan anhelado día donde elegirían un avión, misión y les asignarían un componente aéreo, los dos se levantaron muy temprano para ponerse sus uniformes, aunque lo que no sabían es que ellos ya tenían una avión, misión y componente porque el padre de William eligió lo que le pareciese mejor para su hijo.

    William: Oye Billy qué tipo de avión quieres pilotar, ya que pues yo solo seré tu copiloto.

    Billy: Pues quiero que sea un Caza o un Bombardero…

    Los chicos fueron llamados a formación y a William le disgustaba la idea de que alguien más fuera con ellos en la cabina, así que esperaba que les tocara un avión para ellos dos solamente y poder algún día confesárselo o tener sexo con él, al llegar al punto de formación el Coronel Larry Mitchell se encontraba con múltiples aviones de todos los tipos detrás de él, pero había uno en particular que no tenía nada que estar haciendo en esa base ya que era uno de los prototipos secretos del gobierno, era un Douglas C-47 Skytrain pero por dentro guardaba muchas cosas que eran secretas y solo dos personas tendrían el privilegio de pilotarlo y pues esos eran el Sargento Billy Pool y el Aviador de Primera William Davis.

    Coronel Larry Mitchell: El Sargento Pool y el Aviador Davis favor de dar un paso adelante.

    William y Billy temerosos dieron un paso al frente y el Coronel Mitchell le pidió con su mano que le siguieran al avión y abrió la puerta lentamente y entró primero para que luego entraron los chicos y seguido de esto cerró la puerta para enseñarles el avión

    Coronel Mitchell: Aviador Davis, Su padre me ha encargado de darle la noticia de que este será el nuevo avión que pilotearan por el resto de su servicio, es un prototipo del cual solo existen 15 y este es el único en esta parte del país, es un C-47 Skytrain altamente modificado para que en vez de una tripulación de 4 personas solo sean dos, usted y su compañero, aparte el avión tiene más alcance, potencia y puede volar más alto para evitar los radares enemigos, en cuanto a las misiones que tendrán serán altamente clasificada y solo se les informará de ella cuando estén en vuelo, Entendido?

    William y Billy: Señor sí señor.

    Coronel Mitchell: Serán Asignados a la 51° Ala de Transporte en Inglaterra, 64° Grupo de Transporte en Londres y 16° Escuadrón de Transporte Aéreo en la Base de la Real Fuerza Británica en Brize Norton, así que prepárense que mañana a las 0300 horas despegarán a Londres con una escolta de P-51 Mustang y llevarán a pasajeros, así que vallan y descansen que mañana tienen un largo viaje.

    Los chicos salieron de ese avión bastante emocionados ya que al fin iban a volar y lo mejor era que es un avión híper mega secreto, lo primero que fueron a hacer fue a darse una corta ducha para irse a dormir ya que su viaje era a las 3 de la mañana, así que al entrar en las duchas no había nadie y los dos se desnudaron como si nada, William tenía un pene pequeño de unos 15 centímetros mientras que Billy tenía uno de 19, William estaba asombrado por el tamaño ya que nunca lo había visto desde tan cerca, por su cabeza pasaban múltiples imágenes de él y Billy teniendo relaciones así que él se dejó llevar finalmente y al estar a unos escasos centímetros llevó su mano al falo del contrario produciendo un escalofrío a Billy por todo su cuerpo ya que era la primera vez que sentía una mano que no fuera la suya, William acariciaba ese enorme miembro sin pudor alguno y noto que Billy se dejaba y no le ponía ningún tipo de resistencia así que este siguió pero ahora envolvió el pene con su mano y comenzó a masturbarlo poco a poco y Billy agarro más confianza y llevó su mano al trasero de William y comenzó a apretarlo y manosearlo mientras disfrutaba de la mano en su pene, Ninguno de los dos producía sonido alguno y solo se limitaban a mirarse a los ojos como dos enamorados, William se acomodó frente a él sin dejar de agarrar su pene y se dieron un tierno pero apasionado beso el cual al separarse dejo un hilo de saliva que unía sus dos bocas y en ese momento después del tan anhelado beso se dieron cuenta que estaban enamorados el uno del otro, sin previo aviso William se arrodillo frente a Billy y este empezó a pasarlo por toda la cara del contrario dejándolo embarrado de bastante preseminal, luego de pasarlo un rato por su cara, Billy finalmente se lo dejo agarrar a William y este se lo llevó a su boca donde primero le paso la lengua desde el tronco hasta el glande y comenzó a meterlo poquito a poquito

    Billy: Auch! cuidado con los dientes

    Fue lo primero en decir después de casi 10 minutos de solo tocarse y disfrutar cada uno del cuerpo del otro, ellos querían seguir disfrutando pero sabían que no era ni la hora ni el lugar para experimentar juntos su sexualidad, así que William se levantó del suelo y lo beso bajo la ducha con bastante amor y pasión, para bajarse la calentura que tenían simplemente empezaron a bañarse los dos juntos, Billy tras William con el jabón se lo pasaban lentamente por el cuerpo enjabonándose sus penes y Billy le enjabonaba las nalgas a William y rosaba su pene en la raja del contrario con una gran erección que de vez en cuando punteaba el ano de William produciendo leves gemidos, así se bañaron totalmente pero debían salir de ahí rápidamente porque llevaban mucho tiempo y dentro de poco tendrían que ir al comedor, agarraron sus toallas y ropa y se vistieron lo más rápido para salir de ahí sin saber que desde ese día todo iba a cambiar…

    ____________

    Espero que les haya gustado lo suficiente.

  • Laurita (Parte 3)

    Laurita (Parte 3)

    Han pasado exactos 2 años desde que ocurrieron los hechos que les relaté.  Y casi año y medio desde que los tres vivimos juntos en mi casa. Laurita tiene 20 añitos recién cumplidos y su madre está pronta a cumplir 39. Hemos tenido sesiones interminables de placer, descubriendo formas de llegar al orgasmo que nunca antes habíamos imaginado ni menos probado. Con Laura somos actualmente pareja formal, por lo cual Laurita pasa en todos lados como mi hijastra, pero dentro de las paredes de mi casa somos 3 amantes. Es verdad que entre ellas no han tenido sexo jamás, pero han estado muchas veces al mismo tiempo recibiendo placer de mi parte, ambas desnudas en mi cama.

    La primera vez fue la noche que se mudaron a vivir conmigo.

    Yo había follado con ambas, pero siempre de forma separada, a lo mucho la otra había estado mirando, pero nunca habían compartido un acto sexual. Pero esa noche cuando llegaron a vivir a mi casa las cosas fueron distintas. Cenamos liviano y luego comenzamos a beber unas botellas de vino, al poco andar Laura se sentó en mis piernas y comenzamos a besarnos.

    Laurita nos dijo que tenía un poco de sueño y que se iría a acostar para dejarnos solos. Eso hizo. Su madre luego de besarme comenzó a lamerme por todos lados como tanto le gusta, centrándose en mi polla que ya estaba muy dura. Luego de eso subimos a mi cuarto y comenzamos a follar de manera intensa. Laura comenzó a gemir mucho y muy fuerte, quizás producto del vino que habíamos bebido o tal vez con otra intención. Yo entraba por todos sus orificios y la culeaba como un animal. La cama golpeaba la pared que da al cuarto de Laurita de manera reiterada y sonora, lo que me hacía que me calentara más y más, esperando ansioso que ella escuchara y ocurriera lo que pasó.

    -por favor, no puedo aguantar, yo también quiero -esas fueron las palabras exactas que dijo la niña, parada desde la puerta de mi pieza. Yo salí del interior de su madre para ir a buscarla tomándole su mano con suavidad. La acerqué a la cama y comencé a besarla en los labios, mientras, sin que me diera cuenta, su madre se arrodilló entre ambos para volver a mamarme. Así estuvimos un rato, hasta que sentí que iba a eyacular.

    -Cuidado, voy a acabar -les dije. Laurita me miró y sonriéndome me contesto:

    -Hazlo, acaba en su boca mientras me besas, te queremos compartir, ya lo hemos conversado -al dejar de hablar volvió a besarme apasionadamente, mientras su madre me dejaba que la siguiera follando por la boca. Mi orgasmo fue brutal. Saber que la madre te lo chupa mientras besas a la hija es algo increíble. Nunca soñé con vivirlo.

    Luego de mi orgasmo caí rendido en mi cama. Las dos se abalanzaron a mi lado y se reían, me decían que debía aguantar más si quería satisfacerlas a las dos, y comenzaron a bromear por quien lograba ponerme duro de nuevo. Laura se sentó en mi cara y Laurita bajó nuevamente a lamer mis huevos. No sé quién lo logró, pero me puse duro nuevamente. Tomé a Laurita de las caderas y la puse boca a abajo. Ayudado por su madre le pusimos una almohadilla bajo su vientre, le lamí la cola los más que pude y comencé meterle un dedito y luego dos en su apretadito culo. Laura me. Chupaba los huevos mientras tanto, hasta que lo dejó de hacer y me señaló que ya era la. Hora de penetrarla por atrás. Siempre me he gustado escucharlas gemir, pero los grititos de aquella vez fueron aún más exquisitos. La follé largo rato, ella acabó, pero yo seguía entrando y saliendo hasta acabar, mientras su madre le acariciaba el pelo y me besaba la espalda. Esa noche seguimos teniendo sexo hasta caer rendido de cansancio y placer.

    Desde ese entonces somos tres amantes en celo. No nos cerramos a casi ningún tipo de formas de placer. Juguetes, disfraces, roles. Hemos probado muchas cosas y seguiremos probando. Hace poco llegaron unos vecinos nuevos, recién casados, no deben tener más de 23-24 años. Quién sabe, quizás los invitamos a cenar pronto… Todo sea por mantener y aumentar el placer.

  • Descubriéndome como sumisa

    Descubriéndome como sumisa

    Soy una adulta de 30 años, 1,65 de estatura, mi pelo es castaño con reflejos rubios, me gusta usarlo suelto, tengo ojos marrones, mi piel es blanca, siempre me definen como carnosa, tengo buenos pechos y buena cola, divorciada y acabo de culminar mis estudios como profesora de artes.

    Este último año tuve un profesor de filosofía, el cual cada vez que veía entrar a clase tenía que disimular mi excitación, es un tipo alto de 1,80, ojos negros, pelo negro también el cual usa no muy corto, sabe que los rulos le lucen muy sexy, por más que se deje entrever alguna cana, no es musculoso, pero tiene muy buen porte, cada vez que entra a la clase debo de hacerme de tripa corazón, porque me encanta y no por lo que es físicamente solo, me encanta su manera de ser, desafiante con sus palabras, con sus miradas, siempre me está buscando para que le responda con doble sentido…

    Nunca me insinuó nada directamente, eso me hacía desearlo más, siempre buscándome, sabiendo que yo quería mas… yo trabajo en un salón de eventos los fines de semana, falta poco para terminar el año y recibirme.

    Cuando fui a trabajar a una fiesta, una más como siempre un día viernes, me toco hacer la barra la cual nos turnábamos con mis compañeras, era un casamiento, esta es una de mis fiestas favoritas, siempre son alegres y la gente bebe y festeja… cuando voy a los eventos siempre me visto de una manera sexy pero no provocativa, no llamamos la atención nosotras sino los invitados, nosotras vamos lindas no atrevidas.

    Este día estaba yo en la barra, preparando unos mojitos, cuando alguien me dice “se la extrañó en clase el miércoles”, mientras apoyaba un vaso de whysky en la barra. Cuando sentí la voz de ese hombre no hice más que sonrojarme y quedar helada, ahí lo tenía, relajado, divirtiéndose y como siempre desafiante.

    -pero que sorpresa -le dije- tuve algunos inconvenientes y no pude concurrir, pero por favor, fuera de clase me podes tutear no? o los protocolos son los mismos? -le dije.

    Sonrió levemente, de manera muy seductora mientras observaba mi escote y mi postura amigable, se me acercó para hablarme al oído porque la música sonaba muy fuerte.

    -Que haces mañana en la noche?

    -trabajo –respondí.

    -y cuando estas libre?

    En ese momento quería comerle la boca, sentir su aliento tan cerca, esa voz calmada y tan masculina.

    -El próximo viernes -respondí.

    -Te invito a cenar, el domingo, a las 20 h en el restaurant del hotel Americano y espero que vayas de pollera.

    -El domingo tengo que terminar unas tareas -le respondí.

    -No me entendiste, te espero el domingo y de pollera.

    Se tomó su último sorbo haciendo un gesto de ¡salud! dejó el vaso en la barra, me tomó la mano, la besó, me hizo una guiñada y se fue a su mesa con otras personas y otro vaso de whisky.

    … Llegamos a la puerta de la habitación, en ese momento me empujó contra la pared, tomó mi mentón y me beso, despacio, tierno, un beso que iba poniéndose cada vez más apasionado, sus manos recorrían mi cuerpo incendiándome tocándome de una manera que me hacía desear sentirlo dentro mío, mojando mis partes más íntimas, en un momento me di cuenta que estábamos en el pasillo de hotel, y mi vista se desvió hacia la puerta, paro de besarme suavemente y miro la puerta también, tomo mi mano, paso la tarjeta y entramos.

    Volvió a ponerme contra la pared, y me volvió a besar, cada vez lo deseaba más, me incendiaba por dentro, sentía que nunca había sentido esas ganas, estiré el brazo para cerrar la puerta y él la paró, se separó de mí y mientras me besa dulcemente en el cuello haciendo que, mi respiración se agite más aún, me susurró…

    -Quieres que cierre la puerta? Debes saber que, si me dices que sí, también estas diciendo que si a todo lo que suceda aquí adentro de aquí en más…

    En ese momento mi vista recorrió lo poco que se veía de la habitación desde la entrada que tenía un pasillo, la puerta del baño y una mesa en la cual se veía una variedad de objetos usados para juegos sexuales, me dio curiosidad, sabía que él no era un hombre al que le gustase el sexo tradicional, sabía que le gustaba jugar duro, pero nunca me había sido claro respecto a eso.

    -¿Cierro la puerta? -preguntó y aunque sentía unos nervios impresionantes no quería decir que no, sabiendo que esa sería mi única y última oportunidad

    -Si -le dije.

    Cerró la puerta y me miró.

    -Sos una puta -me dijo, en un tono seductor y autoritario.

    Eso me excitó, me volvió a besar, pero esa vez fue más fuerte, más violento, sentí un pequeño mordisco en mis labios pero no me soltó me sigue basando más suave, más tierno, como sanando la herida, su mano subió desprendiendo mi sujetador y sacando mi blusa sus manos volvieron a subir por mi espalda hasta mi nuca, cuando me agarro del cabello y me empujó hacia el piso haciéndome poner de rodillas, se agacho levemente diciéndome:

    -Te voy a poner en cuatro patas y vas a caminar por el dormitorio, como la perra que sos.

    Comencé a caminar hacia el interior del dormitorio, ahora podía verlo bien todo, la cama con barrotes y un cubrecamas bastante grueso, de un color rojo intenso, con unos diseños en blanco, y a los pies de la cama un collar, con una correa, color blanco, parecía caro, dos sillones a los lados de la mesa, antiguos de tapizado rojo fui gateando despacito, observando ,sin entender, sin conocer, me dio un poco de miedo, no a él, a que lo que me esperaba ahí no fuese de mi agrado, solo deseaba que no usara ese collar conmigo, lo mire y luego a él que paso por mi lado caminando, aflojándose la camisa mientras me decía.

    -Así no putita, moviendo el culo -mientras se desabrochaba los botones de los puños de la camisa.

    Le seguí el juego, me gustó lo que me decía, sentía que le gustaba lo que estaba haciendo, se sirvió un trago, y se sentó en uno de los sillones, llamándome hacia él yo me acerqué, siempre en cuatro patas, me tomó del pelo y llevó mi cara hacia su entrepierna restregándomela por arriba del pantalón “olé” me dijo “sentí ese olor” restregué mi nariz por encima de sus pantalones mientras él me empujaba de la nuca hacia su miembro, lo sentía muy duro, sentía el olor que emanaba a excitación, cerré los ojos y disfrutaba de lo que estaba haciendo, cuando me sacó la cara de los pelos, y me dio un cachetazo en la mejilla, dejándome totalmente muda “sos mi puta?”. Eso me asombró, me asustó, pero más que nada me gustó, me hizo estremecer asentí con la cabeza y pensé en levantar mi mano para pasarla por la mejilla para aliviar el dolor, pero inmediatamente y en lugar de eso, mi mejilla golpeada, la recosté sobre su pierna acariciándome suave y delicadamente para aliviar mi dolor, que ya no era dolor, era excitación.

    Me tomó de los pelos sacándome de su pierna y haciéndome arrodillar me besó fuerte, intensamente, mientras acariciaba mi pecho desnudo “poné tus manos en la espalda” me dijo al oído.

    -Sos muy puta -y golpeó de una palmada mi seno, nunca me habían hecho eso, hice un pequeño gesto de dolor, y él lo volvió a hacer, y otra vez, otra vez, y otra vez, mientras me tenía agarrada del pelo. Primero sentí dolor, pero inmediatamente se convirtió en excitación, mis senos me ardían, se quemaban y él disfrutaba mientras yo los exponía más para recibir los golpes que sus manos me daban. Me soltó, haciéndome poner en cuatro nuevamente, esta vez levantó mi pollera, no tenía ropa interior, me había sacado mi tanga en el restaurant cuando él me la pidió.

    Rozó mis nalgas, sus manos estaban calientes, quería que recorran todo mi cuerpo, sacó su mano y me dio un azote con la palma creo que lo esperaba, fue fuerte, pero soportable.

    Acarició mi nalga, como queriendo aminorar el dolor, pero levantó su mano y me dio otro, y luego otro y luego otro, y otro… primero pensé que estaba furioso, luego me cuenta de que lo que estaba era excitado, pensé en pararlo, porque el dolor era tan intenso, creo que solté una lágrima

    ¿Por qué no paré? Porque estaba tan excitada como él.

    -Te gusta puta!! -sí, me gustaba, sentía casi dormida mi nalga, no sé cuántos azotes fueron, perdí la cuenta en el cuarto o quinto, sentía que me ardía, sus manos ya recorrían mi cuerpo, no puedo explicar con palabras la sensación de dolor y placer que sentía, quería complacer a ese hombre, me seducía su rudeza, masculinidad mezclado con ternura, su sexualidad, me excitaba muchísimo quería más de ese hombre y estaba dispuesta a ganármelo…

    Él sentía lo excitada que estaba, me hizo levantar, me tomó del cuello diciéndome “vas a ser mi perra” volví los ojos hacia el collar, ahora si quería usarlo, quería ser su perra, quería satisfacer a ese hombre como sea, quería que me ponga ese collar y sentirme suya.

    -Te gusta el collar muñeca? -asentí con la cabeza- puede que sea tuyo en algún momento, pero no todavía, te lo vas a tener que ganar, y mostrarme fidelidad entendiste? -volví a asentir. Acarició mi rostro “que rápido aprendes, eres una buena puta y serás mejor perra”. Mis ojos se iluminaron, quería serlo “ahora te voy a enseñar a ser una, vas a lamer mi pija como una perrita, saca la lengua y lame a tu dueño”, me hizo bajarle los pantalones y el bóxer, comencé a lamer primero muy despacito y suave, disfrutaba de su olor, cada vez las lamidas eran más rápidas, mas húmedas, él estaba recostado en el sillón, me dejaba hacerlo a mi mientras me observaba, le gustaba, lo disfrutaba, y yo más, estaba tan excitada, esa pija era mía, él seria mi dueño, quería ser su perra, su puta, lo que él quisiera, solo quería ser de él…

    Me hizo levantar y sentar en su regazo de frente a él, nuestros sexos se rozaban, sentía su pija caliente, dura, quería que me penetrara, me beso, estaba cada vez más mojada y el roce de su pene me hacía sentir que acabaría en cualquier momento, agarro mis pechos y los comenzó a besar, ¡por favor! Eso se sentía delicioso, lamía mis pezones y los chupaba de manera tan excitante y comenzó a morderlos, despacito, apenas sentía el roce de sus dientes y más me excitaba, cada vez eran más fuertes los mordiscos, pero no me lastimaba solo, me excitaba más y más, el dolor se intensificaba mientras sentía su pene latir sin que me penetrara, estaba tan mojada, tan excitada tan a punto de estallar mi corazón tan acelerado, mi respiración casi en un ahogo…

    -Acabate -me ordenó, y tuve una explosión de placer, me restregué sobre su miembro, latente, caliente, erecto, él lamia mis pezones y tuve el orgasmo más hermoso que jamás haya tenido, un orgasmo sin penetración, me acabé como me lo ordenó, humedeció sus dedos con mis líquidos vaginales, yo seguía acabando aun, olió sus dedos como quien huele el más rico perfume y puso sus dedos en mi boca, para que sienta el sabor de mis propios jugos, acarició mi cabeza como quien acaricia una perra y me dijo:

    -Vamos a la cama, esto apenas empieza…

  • El máximo semental (Parte 1)

    El máximo semental (Parte 1)

    Hola a todos soy Alexnic, Alex mejor, Alex…

    Tengo 23 años, pero todo comenzó a mis 18 años así que vamos a devolver el tiempo –flashback.

    Llegué una tarde de la universidad a la casa yo vivo con algunos familiares, pero aquí ellos no tienen gran protagonismo… Llegué y la casa estaba sola abrí la puerta y descansé un momento cuando veo a una amiga de mis familiares llegar a la casa, ella se llama Andry y al llegar le dije que solo estaba yo, ella me dijo que la acompañara a su casa que era mi que me necesitaba fui con ella a su casa… La verdad ella es una mujer con gran trasero y buenos senos ella en ese momento tenía una hija de 4 años con una relación pasada en ese momento de su vida era una madre soltera, pero con muchos pretendientes llegamos y allí empezó todo.

    Andry: hey Alex te necesitaba para instalar una pc de mesa en esta habitación.

    Alex: ok -rápidamente lo hice y lo instalé.

    La verdad es que en esa habitación había un ambiente como a incomodidad que luego pasaría a placer, luego ella me ofreció un refresco antes de irme a la casa y yo lo iba a ofrecer, pero en ese momento ella me rego el jugo en mi camisa (la camisa que yo llevaba era una que traía debajo de la de la universidad) a ella se le vio que lo hizo intencionalmente luego…

    Andry: lo siento mucho

    Alex: tranquila… Utilizaré el baño para secarme rápidamente (no era la primera vez que yo me iba a bañar en esa casa)

    Andry: ok sabes en donde queda…

    Entre al baño y sin querer queriendo deje la puerta semiabierta me desnude y tome una rápida ducha, en un momento yo tenía los ojos cerrados por el agua que caía en mi cara y al abrirlo vi como ella se asomó un poco para verme yo la vi y ella se quitó delante de la puerta, luego salí como si nada, me vestía en su cuarto en ese momento ella de un momento a otro me dice sin previo aviso…

    Andry: sabes tienes un pene grande… Un gran bulto

    Yo al escuchar esto me quede paralizado y muy caliente a la vez

    Andry: no eres virgen cierto…

    Alex: no, por qué…

    Andry: no por nada, pero yo te puedo dan una tarde muy buena

    Alex: cómo?

    Andry: así…

    En ese momento me baja los pantalones y comienza a lamer mi polla, me excito mucho no me importo que fuera amiga de la familia seguimos en eso, yo la coloque de pies la bese y le quitaba una blusa blanca que ella tenía puesta le quite el sostén y le lamí los pezones de sus grandes senos luego le baje su short negro y comencé a agarrar su gran culo… Que la verdad yo se lo quería agarrar desde hace mucho tiempo, le quite sus bragas rojas, la tire en la cama y comenzó la acción… Le hice sexo oral mientras me comía esa rica vagina.

    Andry: así papi así… Ah… ah per… perfecto sigue así ah! así uff eres buenísimo ah!

    Luego puse mi glande en la entrada de su vagina y sin más rodeos lo introduje (anterior mente había tenido sexo con condón, esta era la primera sin protección)

    Andry: ufff demonios que pedazo de carne tan grande que tienes ah! Así sigue así oh! oh! Eres genial ahhh!

    Ella gemía como loca era la posición de misionero luego pasamos a la de perrito y luego ella me cabalgaba terminamos en posición de misionero.

    Andry: uff por lo que voy ya te vas ah! Venir ok préñame, hazme un hijo dale vida a mi matriz

    Al escuchar esto me entró mucho morbo y…

    Alex: ok ahora seré tu macho y tú serás mi mujer

    Andry: si papi yo seré tuya pero préñame macho mío préñame!!!

    Alex: ok aquí voy te embarazaré, te dejaré preñada mis espermas te fecundaran…

    En ese momento yo derramaba ríos de leche en su matriz y así la estaba dejando embarazada, luego, 5 minutos después de eso ya encima de la cama ella me dice:

    Andry: uff eres buenísimo no sabía tus dotes como amante y estas dotado allí abajo cuanto te mide…

    Alex: 16.5 de largo 14 de grosor aunque no lo creas…

    Andry: wow para esa medida eres bueno

    Andry: tengo que buscar una excusa a este bebe que en 9 meses vendrá a este mundo como fruto de este encuentro sexual.

    Alex: puede que suene egoísta, pero la excusa la buscamos los dos tu mantienes al bebé que vendrá en camino, yo solo cumplí con dejarte preñada jaja

    Andry: lo es todo déjamelo a mi… Y de dónde saliste semental

    Alex: pues si no es de mi padre entonces de mi abuelo soy semental y tengo un bulto grande gracias a uno de ellos o los dos quizás.

    Luego de ese encuentro seguimos teniendo sexo por 2 semanas y pausamos los encuentros a la tercera semana por mi universidad y yo le dejaba la matriz llena de semen. Un día llega Andry feliz a mi casa diciéndole a mis familiares que estaba embarazada todos los felicitamos incluso yo la abrace y…

    Alex: felicidades

    Andry (susurro a mi oído): igualmente felicitaciones vas a ser papá

    Alex (susurro al oído): lo sé, seré, le voy a dar un hermanito a tu hija de 4 años (risita malvada)

    Ya han pasado los 9 meses Andry ha tenido a una preciosa niña se parece mucho a ella y poquito a mí, no creía que fuera mi hija hicimos a escondidas una prueba de ADN y si yo soy el padre de esa bebé hermosa, digan lo que digan esa bebé es hija mía porque yo fui quien dejo preñada a Andry.

    **************

    Hola soy Andry: estoy muy feliz que Alex me haya dejado preñada, le di a sus 18 años su primer hijo una beba hermosa que cuando él y yo estamos solos en mi casa la disfrutamos como nuestra hija… Pues en realidad de esa tarde con Alex quedé embarazada de esta beba y ahora yo vuelvo a ser madre a los 32 años y él tiene su primera hija a sus 18 años y su familia no lo sabe… Y nunca lo sabrán.

    Continuará…

  • El culo virgen de mi cuñada (Parte 2)

    El culo virgen de mi cuñada (Parte 2)

    Casi instantáneamente, luego que abrí sus nalgas y vi su culo virgen, mi cuñada las contrajo con fuerza. Me resultaba obvio que aún era virgen anal, lo que llevó mi excitación al cielo, pero, felizmente, entendí que debería ser muy cauteloso para obtener el premio de su culo intacto.

    Me hice el desentendido cuando contrajo y cerró sus nalgas. La dejé hacer. Me acosté a su lado mientras ella seguía boca abajo y comencé a besar su cuello, mientras mis manos recorrían su espalda. Ella venía de un intenso orgasmo logrado sólo con mi lengua en su coño peludito y sólo se dejaba hacer sin una respuesta importante.

    Tras unos minutos besuqueando y lamiendo su cuello, sentí que su respiración empezaba a acelerarse, lo que me dio motivo para que mis besos empezasen a ser más intensos y mis manos empiecen a bajar hacia sus nalgas. Decidí bien. Su respiración empezó a transformarse poco a poco en jadeos. En ese momento tuve la clarividencia de saber que si hacia las cosas bien, paso a paso, sin presiones, esa mañana me llevaría el premio mayor.

    Me levanté y me acomodé casi acostado sobre ella, besando su espalda, jugando con sus nalgas con mis manos. Mis labios la besaban, mi lengua la lamia, mis manos iban aventurándose a su entrenalga. Poco a poco fui bajando sobre ella y mis labios y lengua ya recorrían su espalda baja, mis dedos ya recorrían libremente su entrenalga.

    Decidí que era el momento y unte dos dedos de mi mano derecha de saliva y comencé a rozar su ano virgen, suavemente, hasta con ternura diría.

    -¿Alonso, que haces? -Me preguntó con voz temblosa

    -Sólo juego un poco, me gusta hacerlo

    -¿Sólo vas a jugar así?

    -Sí, sólo así voy a jugar.

    Su silencio cómplice me dejó avanzar, mis dedos ya iban en círculos sobre su ano, ella gemía intensamente y empezó a exclamar sus “ay Dios mío” de señora casada, acostumbrada al sexo aburrido con su marido. Cuando escuché un “ay Dios miooo” que era ya un completo gemido de placer, decidí seguir avanzando. Me acomodé y tuve su culo virgen, virgen pero latiendo ya, al alcance de mis labios y mi lengua. Ella me volvió a hablar.

    -No hagas eso Alonso, no está bien.

    -¿Por qué no está bien?

    -No se hace eso, no.

    -Sólo te lo besaré y lameré, quiero hacerlo

    -Bueno, hazlo.

    Por un fetiche antiguo soy un hombre que disfruta más lamer coño y culo que penetrar. Pero esa es otra historia. En ese momento poner mi lengua en un culo virgen, puro, casto, limpio, pero latiendo de ansias, fue un momento de absoluta gloria. Puse mi lengua al centro de su orificio anal y desde allí comencé a recorrer sus pliegues suavemente, con ternura unos instantes, pero pronto con desbordada pasión.

    Mi cuñada gemía y gemía, su “ay Dios mio” se intercalaba con muchos “ay, ay ay que rico” o “me gusta, me gusta sigue, sigue”. Sentí como su culo se abría para mí. Sin restricciones mi lengua empezó a sentir que la dilatación aumentaba. Sin dudarlo, empecé a usar también un dedo para completar mi trabajo exploratorio.

    Sin problemas lo pude introducir, mi cuñada sólo gemía sin parar. Cuando sentí que un dedo ya era poco, introduje otro y sentí una ligera contracción de dolor, pero ninguna queja o negación. Fui despacio, hasta que ambos dedos atendían, junto con mi lengua, el culo ya abierto de mi cuñada.

    Tenía la verga reventando de lo tiesa que estaba y quería ya cogerla por el culo. Me levante, me la ensalive y me acosté sobre ella. Antes que ella hable le dije

    -Lucía, te voy a coger por el culo.

    -No por favor, Martín nunca me lo ha hecho por allí.

    -Él no, pero ahora estás acá, conmigo, tú quieres y yo quiero.

    -Me da miedo que me duela.

    -Un poco quizás, pero lo haré despacio. Además, ya tuviste 2 dedos dentro.

    -¿dos? Pensé sólo uno

    No soy sicólogo, pero en ese instante, supe que así le doliera inmensamente, me iba a entregar su culo virgen. El culo que más de 20 años espero a mi hermano iba a ser estrenado por mí.

    Me recogí y le unté mucha saliva en el culo. La volví a penetrar con mis dos dedos, que entraron sin problemas ni restricciones. Me acosté sobre ella. Comencé a recorrer su profunda entrenalga con mi verga y a jugar con su ano palpitante. Cuando escuché un nuevo “ay dios”, empecé a empujar y sentí como la cabeza de mi pene entró, fácilmente, pero ella gimió y dijo “me duele Alonso, me duele”.

    La saqué y seguí recorriendo su puerta trasera con mi pene, al siguiente “ay dios” entré de nuevo. Volvió a gemir de dolor, pero no dijo nada. Me quedé con la cabeza ya dentro. Unos segundos largos, sin moverme, quizás minutos, fue un momento interminable.

    El placer de romperle el culo a la esposa de mi hermano me estaba consumiendo. Me sentía todopoderoso y empecé a empujar. Ella gemía, pero no protestaba. Seguí empujando lentamente, avanzando centímetro a centímetro hasta que sentí toda la verga dentro de ella.

    Le hablé al oído en ese momento. Le dije ya te la comiste toda. Ella volteó un poco y pude ver su cara golosa, de placer, pero lágrimas de dolor cayendo por su mejilla. Sabía que no había marcha atrás y que debía completar la misión. La besé y comencé a moverme. Lentamente, poco a poco. Ella comenzó a gemir y ya solo a disfrutar. Su culo era mío.

    Cuando mordió mis labios le dije:

    -eres una puta Andrea

    -sí, lo soy.

    -Eres una puta con el culo abierto

    -Sí, lo soy.

    En algún momento ella empezó a mover el culo y yo seguía horadándola, encontramos instintivamente el ritmo perfecto y con un “eres una perra de mierda” en mis labios, llegamos juntos.

  • Mamá ¿Qué estás haciendo?

    Mamá ¿Qué estás haciendo?

    A mis 20 años he tenido suerte con las chicas en todo sentido, perdí la virginidad junto a una compañera terminando el colegio y desde aquel invierno he descubierto el dulce placer entre hombre y mujer. Actualmente trabajo como asistente contable, aburrido así como mi carrera, ciertamente jamás se me había pasado por la cabeza lo que estaba sucediendo tan bruscamente. Mis padres se separaron ya hace unos 7 años por infidelidad de él, siendo hijo único pues no tuve más remedio que echarle ganas a todo, escuela, trabajo, etc.

    Chico con suerte, piel blanca y cabello hasta los hombros, 1.80 centímetros de altura y ojos cafés. Mi madre por su parte es una mujer muy amorosa, 1.65 de altura, para sus 41 años se mantiene muy bien, ojos cafés, grandes pecho y un trasero que ciertamente es un deleite absoluto.

    La cuestión fue realmente brusca, un viernes saliendo del centro de la ciudad después del trabajo pensé que era ganado pasar por unas cervezas antes de ir a casa, junto a una compañera fuimos al bar a lo que el alcohol empezó a hacer efecto, nos besamos y acariciamos saliendo del bar, pero no pasó a mayores pues ella decía no tener tiempo y debía regresar a casa. Con la verga dura pedí un auto y llegué a casa en unos 20 minutos. Disimuladamente me acomodaba la verga a lo que mamá me recibe con el típico abrazo.

    – Hola hijo, creí que tardabas!

    Deleite del cielo, no traía sujetador y esas grandes tetas rebotaban acercándose y luego las sentía muy pegadas a mi. Un abrazo poco común diría yo ya que jamás había abrazado a mamá teniendo la verga efecto y con unas cervezas encima. Tanta fue mi sorpresa y deleite que mi pene palpitaba y por lo cercano del abrazo ella así lo sintió, a lo que creí prudente despegar un poco mi pene de ella.

    – Voy a tomar una ducha mamá!

    Caminaba disimulando esa cosa dura que realmente se puso peor al sentir ese par de tetas enormes besando mi torso.

    Por descuido quizá me metí al baño sin siquiera llevar ropa ni toalla alguna, torpeza que terminó en mi pedida de auxilio.

    – Mamá me pasas una toalla por favor?!

    A lo que ella solo me daba el OK y en contados segundos llegaba hasta la puerta del baño.

    – hijo, ten

    Decía mientras yacía parada frente a la puerta del baño. Torpemente abrí la puerta, no pude siquiera masturbarme y eso empeoraba mi nerviosismo. Al abrir la puerta a medias resbale levemente y pude sostenerme del inodoro que estaba cerrado con mi ropa de trabajo sobre él.

    – Ten cuidado hijo

    Decía mamá entrando al baño con la toalla en mano pero su expresión quedaría helada y sus ojos fijos al entrar. Sujetándome contra el inodoro con mi mano izquierda y del piso con la derecha mi cuerpo estaba enteramente desnudo y mi verga expuesta a ella. Luego de entrar ninguno dijo nada, era yo mirándola y era ella sin vergüenza con la mirada en mi entre pierna. Realmente no sé si fueron segundos o minutos pero estábamos congelados, yo no me cubría el pene, éste permanecía duro en su máximo esplendor y ella levemente boquiabierta aún deleitaba la escena, mi cuerpo al piso en su mayoría y mi verga imponente.

    No sé cómo pero me incorporé lentamente a lo que ella seguía mirando fijo en ese pedazo de carne. Me consta que en todo ese tiempo que estuvo separada no tuvo pareja alguna y esa hambre estaba voraz ante aquello que se veía para ella realmente apetitoso. Tomé la toalla de su mano y la estiraba pero ella no la soltaba, tres intentos y entonces despertó de ese trance en el cual mi hipnótico pene la tenía atrapada.

    – Estás bien hijo?

    Me decía tomándome del hombro y sin soltar aun la toalla.

    – Siéntate

    Me dijo a lo que solo hice caso sentándome sobre la ropa usada que estaba sobre el inodoro y llevando la toalla extendió mi brazo y comenzó a secar ignorando mi enorme verga que seguía intacta.

    – Debes tener más cuidado, no puedes ducharte sin traer calzado alguno, es resbaloso

    Decía mientras continuaba secando esta vez mi otro brazo y parte de mi hombro. Por mi parte yo solo observaba callado y sin vergüenza de tener mi parte dura frente a mi madre de sangre. Ella no disimulaba, me secaba lo que podía pero su mirada iba una y otra vez a mi pene. Terminó con mi torso y con ayuda de mis calzados de trabajo se arrodilló para seguir secando, o al menos esa era la intención. Extendí mi pierna y teniendo a mamá de rodillas en el piso mi pene palpitaba aún más, estaba tan duro. Mamá terminó de secar mis piernas y se dispuso a sacar mi entre pierna con tal naturalidad como si de algo normal se tratara. Agarró mi pene en su mano izquierda, sosteniéndolo fuertemente, en sus pequeñas manos se veía enorme a pesar de ser promedio.

    – Creciste mucho.

    Decía en lo que mi verga respondía por mi dando una palpitación fuerte, ella lo sintió pues prácticamente le sacudió la mano. No dijo nada, eso no lo esperaba, abrió más mis piernas y lo metió entero sin siquiera dar un respiro.

    – Mamá ¿qué estás haciendo?

    Le dije feliz, excitado, sorprendido y agradecido mientras ella no decía absolutamente nada, solo chupaba, deleitaba. Su cabeza subía y bajaba, sus manos en cada muslo mío, solo se escuchaba el sonido de mi miembro siendo devorado. Tardé en reaccionar pero al fin ya decidido puse mi mano sobre aquel cabello enteramente lacio, acariciando la cabeza de mamá mientras chupaba como nadie lo había hecho jamás. Sinceramente estuve con varias chicas de varias edades y ninguna se comparaba con la maestría de sus labios y lengua que danzaba una coreografía antes nunca sentida en mi dura parte. Era muy extraño, pues el deleite era tan voraz, estaba que explotaba y a pesar de ello no había terminado de placer. Siguió su arte y en vista que mi pene no se rendía a darle lo que ella quería lo soltó y siguió besando mi vientre, subiendo por mi torso, llegando a mi cuello y susurrando muy muy despacio.

    – Dejas que mamá suba?

    No dije nada, sólo ascendí la cabeza en lo que rápidamente ella se ponía de pie, esa remera blanca era rápidamente desechada y se veía un par de enormes pechos, su mirada estaba fija en mi que quedaba inmóvil viéndola desnudarte. Llevaba solo una falda ligeramente llegando a las rodillas, no se la quitó, pero una tanga negra si. Se acercó y sin decir absolutamente nada se posó sobre mi, no había medido aún mi miembro en ella. Solo seguía viéndome, entonces tomó mis manos y más puso ella misma en sus tetas a lo que reaccioné de inmediato sobando y chupando aquella obra de arte que llevaba en frente. Orgullosa de su logro finalmente se levantó levemente y tomando mi pene desde atrás la puso en posición y dio la primera sentada.

    Fue fulminante, se metió mi verga entera y empezaba a subir y bajar como si fuera una danza prohibida, cada vez que bajaba yo creía que me venía pero no era así, ella seguía como loca, en mi vida imagine ese talento que tenía en las caderas, me embestía duramente una y otra vez en lo que yo recordando mi infancia chupaba esas tetas sin parar. Finalmente ella estaba logrando llegar por si misma al máximo placer, gemía duramente, se retorcía, su cuerpo estaba contento devorando la verga de su hijo. Y lentamente, al sonido de su voz apagándose, el movimiento de caderas iba desacelerando y un chorro de felicidad se sentía sobre mis piernas. Agitada, sin aire, jadeante y satisfecha por el momento, bajó de su trono, volvió a ponerse de rodillas y en un par de chupadas tuvo su recompensa, blanco semen iba emergiendo y no era desperdiciado, lo tragaba, lo disfrutaba. Así era el inicio con mamá.