Autor: admin

  • La noche, la luna, un velero y una bella mujer (2)

    La noche, la luna, un velero y una bella mujer (2)

    Cuando salió el sol, lentamente se fue despertando. Ya despierta, se quedó en silencio apoyada en mí. No sé si fueron 15 o 20 minutos.

    Leti: buen día, Mariano.

    Yo: buen día Leti

    Leti: me podes decir si lo de anoche fue real? Si es cierto que bailé para vos, que me masturbé y gocé?

    Yo: si, Leti, fue real.

    Leti: ah. Preparo café?

    Yo: dale, te lo agradecería.

    Leti: ya vuelvo

    Al ratito volvió con dos tazas de café caliente, y un paquete de galletitas dulces. Ella tomaba la tasa de café con ambas manos, y miraba como el sol se alzaba sobre el horizonte.

    Leti: lo más cómico de todo es que te sentías intimidado por mí. Vas a dormir un rato?

    Yo: si me haces la gamba y controlas las velas, que no se salga de rumbo y no se cruce ningún barco, me tiro un rato.

    Leti: por supuesto. Mostrame donde me fijo el rumbo y anda a descansar. Si pasa algo te llamo.

    Yo: dale, llamame en tres horas.

    Me fui al camarote a descansar, ella se quedó terminando el café, controlando y disfrutando la mañana. Del cansancio me dormí enseguida.

    Desperté bien descansado, me cambié la malla y miré la hora. Había dormido 6 horas.

    Yo: hola Leti.

    Leti: Capitán el barco está en orden y navegando firme. Ajusté las velas porque cambió un poco el rumbo.

    Yo: está perfecto. Por qué no me despertaste antes, te comiste 6 horas sola.

    Leti: estabas durmiendo tan bien y yo necesitaba un poco de soledad para pensar.

    Yo: gracias por el descanso. Pasa algo, algún problema?

    Leti: vos te referís por lo de anoche. No, por lo de anoche no, pero si por lo que lo de anoche disparó en mi mente. Me he estado replanteando algunas cosas.

    Yo: entiendo.

    Leti: pero te aseguro que por lo que hice, nada, solo que estuvo genial.

    Enseguida cambió la charla a otros temas, me contó anécdotas de los desfiles, las peleas por los egos, y nos reímos mucho.

    Leti: quiero estar despierta a la noche, acompañarte, te molesta que duerma un poco?

    Yo: No vas a comer nada?

    Leti: no, no tengo hambre.

    Yo: dale, descansa un rato tranquila.

    Por suerte el tiempo seguía muy bueno, buena brisa, y el mar calmo. A este ritmo, al amanecer estaríamos en Puerto Mar. Como Leti, tuve tiempo de pensar mucho, repensar otras.

    Al atardecer Leti apareció radiante. Y desnuda.

    Leti: parece que se me torna costumbre estar desnuda delante de ti. Pero, es posible que bajemos las velas, necesito bañarme en el mar, aunque más no sea.

    Yo: si, no hay problemas, jajaja

    Leti: no te rías.

    Se dio un buen baño, subió al velero y me preguntó si quería que me tire agua.

    Yo: no, gracias, ya aprendí la lección

    Leti: pero, yo que quería espiar otra vez.

    Yo: por las dudas, trajiste la malla negra enteriza que tenías puesta el otro día?

    Leti: si claro, por?

    Yo: porque me encanta como te queda. Mucho mejor que las bikinis.

    Leti: en serio?

    Yo: si.

    Se puso esa malla y era una diosa.

    Charlamos, compartimos un par de sándwiches y un vino, que para enfriarlo lo traíamos atado de una soga en el mar.

    Cuando caía la noche y luego de ajustar velas, nos pusimos a charlar otra vez.

    Leti: otra noche hermosa. Da para todo. Siento que genera un clima intimista, que se presta para el dialogo, una buena copa. Sobre todo con un hombre como vos.

    Yo: y una mujer como vos.

    Leti: gracias, me llamaste mujer, es un alago. Puedo volver con las preguntas?

    Yo: si no queda más remedio

    Leti: en serio, te jode, hablamos de otra cosa.

    Yo: era una broma.

    Leti: a que te dedicas, que haces de tu vida?

    Yo: soy desarrollador de software, trabajo por mi cuenta para empresas tanto de aquí como del exterior.

    Leti: que bien, se gana mucho con eso.

    Yo: si, y vos, aparte de ser modelo?

    Leti: estoy a cuatro materias de recibirme de Ingeniera estructural.

    Yo: guau, impresionante.

    Leti: si, una rubia con cerebro, como dicen todos.

    Yo: no yo. Digo impresionante por la edad que tenés, debes haber dado todas las materias en tiempo y bien.

    Leti: sí. Tengo mucha facilidad, y como mi viejo tiene varias empresas, mucha guita, nunca necesité trabajar. Pero hace 6 meses que no toco un libro.

    Yo: y por qué no terminaste, por qué el modelaje?

    Leti: te vas a reír mucho. Porque no me sentía mujer, quería que me reconozcan como mujer, por mi físico. Y bajó la mirada.

    Yo: que pasa?

    Leti: que me estoy dando cuenta que estoy equivocada. Pero estoy a tiempo de salir, por suerte no entré en la mala, en el ambiente jodido, drogas, prostitución. Hay mucho, no te imaginas.

    Yo: algo siempre se habla. Me alegro que vuelvas a pensar en estudiar.

    Leti: y vos, por lo que me contaste estas volviendo al velero.

    Yo: si, y juntando plata para comprar uno más grande, uno pesado, para poder viajar por el mundo y trabajar desde el barco. Mi trabajo me lo permite. Y volviendo a un hobbie que me encanta.

    Leti: y cual es?

    Yo: a vos no sé si te va a gustar. La fotografía.

    Leti: El hobbie, me encanta. Algunos fotógrafos, ni los quiero ver. Trajiste alguna cámara?

    Yo: si claro y varios lentes.

    Leti: tenés ganas sacar algunas fotos?

    Yo: si claro, con esta luna, salen unas fotos geniales, espera que busco la cámara?

    Volví con la cámara y saque varias fotos. De la luna, de los reflejos en el mar. Pasamos un par de horas con eso.

    Leti: te tomarías un café con un toque de whisky?

    Yo: claro que sí.

    Leti: Lo preparo. Ah, la música de anoche, de donde la reprodujiste.

    Yo: de un pen. Pero fíjate que arriba del equipo hay otro. Cambialo y pone ese.

    Leti: pero el de anoche estaba mortal.

    Yo: este es mejor todavía.

    Preparó todo, puso la música y se sentó a mi lado.

    Leti: Mariano, después de lo de anoche, de lo que hice, siento que puedo hablar libremente, aunque aún vergüenza y pudor me queda. Te molesta si te hablamos algunas cosas que me pasan?

    Yo: Por supuesto que no, hablemos.

    Leti: lo primero que quiero es agradecerte que me hayas traído, que hayas dejado que suba. Esta salida es reveladora para mí en muchos sentidos.

    Yo: no tenés… y con su dedo índice, en mi boca no me dejó continuar

    Leti: esa magia que sucedió o que hiciste que suceda, la noche, la luna, el movimiento del barco, la tranquilidad, la charla, el whisky, la música, despertaron una parte mía que desconocía totalmente. Aunque algo te dije hoy, me sentía muy insegura como mujer, de mis capacidades, y no solamente sexuales, que bien que las tenía. Había sumido mi vida en las fotos, la pasarela y poco más. Pasé de ser una nerd a una… modelo en un abrir y cerrar de ojos.

    Claro que sabía que podía seducir, mostrando cuerpo, mostraba un poco el culo y listo. Pero lo hacía para que me acepten como mujer.

    Hoy cuando dormías, pensaba, que maravilla como con palabras, simplemente me llevaste a un estado de éxtasis. Pero lo que más me hizo pensar y que anoche no me di cuenta, es que mientras me decías lo que me harías, me mirabas a mí, me mirabas a los ojos y esas palabras, toda esa magia de seducción era para mí. Porque lo vi en tus ojos, sé que pensabas en mi cuando dibujabas esa escena con palabras.

    Yo: si, te decía lo que yo deseaba hacerte.

    Leti: y sabe que aún en este momento, si pienso en tus palabras, me vuelvo a calentar. Te miro a los ojos y me caliento. Rozo tu mano y me caliento. Toda mi piel es un receptor de tu placer.

    Te quería decir eso, que aunque vos no te des cuenta, sos un ser especial, que agradezco haberte conocido, que mereces lo mejor del mundo en tu vida, la mejor mujer. Y que me gustaría, cuando puedas, y tengas ganas, nos sentemos a charlar, o acompañarte en otra salida.

    Soy muy pendeja y tengo mucho para aprender, y parte de ese aprendizaje puede, como en esta salida, ser de tu mano.

    Yo: Huy, cuánto. Me pone bien que sientas que algo cambió en vos, que quieras volver a estudiar, que salgas de ese mundo que como vos decis es bastante pesado. Y claro que sos una mujer, una mujer que no debe tener dudas de sus capacidades, todas, intelectuales, afectivas, sexuales. Creo que nos podemos considerar amigos, por lo menos, yo te considero amiga, pero de las que me permiten llegar al fondo de su persona, que desnudan su mente y alma. Y como amigos nos podemos dar todo el tiempo del mundo, para charlar y compartir.

    Leti: sabes, hoy pensaba por lo de anoche, en que haría yo en una cama con vos, y se me ocurrían dos escenarios; uno, siguiendo lo que vos empezaste, lo único que se me ocurría era entregarme, entregarme totalmente.

    Yo: y el otro?

    Leti: es otro es medio de guacha. Te haría exactamente lo mismo que vos me dijiste que me harías, pero yo te ataría, te pondría una cinta en la boca y buscaría volverte loco. Me sentaría en tu pelvis, jugaría en ambos lugares con tu pija, y sabiendo lo que vendría, te soltaría. Me volvería loca verte perder el control, no te puedo imaginar descontrolado. Obviamente sé que me someterías que seguramente lo la pase muy bien.

    Yo: pues nunca me descontrolé. Siempre guardé los límites

    Leti: por qué?

    Yo: porque nadie me hizo descontrolar. Simple.

    Leti: y te gustaría?

    Yo: si, pero y si por bruto, por descontrolado hago cosas que no quiere la otra persona? Hasta la puedo lastimar, obviamente sin querer, por la calentura.

    Leti: ese es el Mariano que me intriga. Pensas que yo te puedo hacer descontrolar? Te gustaría descontrolarte conmigo?

    Yo: tomamos un whisky?

    Leti: te estas escapando. Si, dale cobarde.

    Yo: sirve para otra guerra.

    Cuando volví Leti me esperaba sonriente

    Leti: Podemos hacer una apuesta?

    Yo: ahora tiemblo

    Leti: si en menos de tres minutos logro excitarte, hacemos lo que yo quiera, si no hacemos lo que vos quieras.

    Yo: y como sabes que no voy a querer ganar, que voy a querer perder?

    Leti: no me hagas perder tiempo entonces. Puedo hacer lo que yo quiera?

    Yo: si.

    Leti se paró frente a mí, tomó un trago de whisky, dejó el vaso y cerró los ojos.

    Leti: quiero sentir tus manos ásperas, sin la crema, quiero sentir que recorran mis brazos, mis piernas, quiero sentir como tomas mi cabeza para besarme, quiero sentir como te abrís paso para acariciar mi entrepierna, quiero sentir tu respiración entrecortada al igual que la mía. Quiero decirte que te deseo, que me volves loca. Quiero bailar sensual y sacarme esta malla que tanto te gusta, quiero mostrarte mi cuerpo, dejar que lo recorras con los ojos, con las manos y tu boca.

    Mientras hablaba, ella misma se iba tocando, acariciando. De pronto abrió los ojos y me miró fijamente,

    Leti: quiero ver como me miras con lujuria, como te excita verme bailar y tocarme para vos, que me veas vibrar cuando meto dos dedos en mi vagina pensando en vos, me masturbo por vos, porque deseo que penetres mi cuerpo, que lo goces, que me hagas gozar como una verdadera mujer goza.

    Me dio la espalda y se inclinó hacia adelante mostrándome como sus dedos entraban y salían.

    Leti: mira, mira como estoy de mojada, y sin que me toques, mira como juegan mis dedos, mira, como pasó anoche, uno busca entrar en mi culito. Quiere que lo penetres, que seas el primero.

    Nuevamente se dio vuelta y se fue agachando, me sacó la malla y empezó a acariciar mi pene. No pasó mucho que lo llevó a su boca, lo besaba, se lo metía todo y succionaba, yo estaba a mil.

    Ella se sentó en mi pierna, y se comenzó a frotar el clítoris contra ella mientras que me masturbaba lentamente. Me miraba a los ojos, de pronto empezó a chupar mis pezones, su respiración era entrecortada, cada tanto se notaba que llegaba a un orgasmo.

    Leti: uff, cuanto placer, solo es el comienzo y ya tuve varios orgasmos, por vos, para vos. Decía mientras me chupaba los pezones, me besaba el pecho y llegaba a mi cuello

    Leti: soy tuya, gozame.

    Yo tome sus cabellos por la nuca, la miré a los ojos y la bese. Hice que se levantara un poco e introduje dos dedos en su vagina. Rápidamente encontré su punto G y lo comencé a estimular, gemía como loca. “Más, quiero más placer” decía agitada, comencé a besar sus pechos, morder sus pezones, ella se retorcía de placer. “Por favor, es hermoso, gozo y gozo sin parar”. Y era real, los orgasmos caían como cataratas.

    La senté en mi falda y fui introduciendo mi pija en su vagina, lentamente, dejando que sienta como era penetrada.

    Leti: si, por fin, estas dentro mío, tanto lo desee, tanto lo esperé

    Yo me movía lentamente, besaba sus pecho, su cuello, hasta dejarle una marca. Nos abrazamos y estuvimos un tiempo así. Ella con sus gemidos me hacía saber de sus orgasmos. Tomé su cabeza, y mirándola a lo ojos le dije:

    Yo: quiero verte gozar, quiero ver como buscas placer.

    Fue decirle eso y se comenzó a mover con todo, subía y bajaba, me besaba y resoplaba, estuvo casi 5 minutos así hasta que llegó a un orgasmo tremendo. Me miró, tomo mi mano y se metió un dedo en la boca, lo chupó bien y lo llevó hasta la entrada de su ano. Sin quitarme la mirada, pero ahora con total lujuria, lo fue metiendo de a poco. Se acercó a mi oído.

    Leti: sentís, está entrando en mi culo, me lo está abriendo. Ahh, que placer, déjalo quieto, no lo muevas.

    Y ella empezó a moverse, haciendo que mi pija y mi dedo la penetren totalmente. Orgasmo y orgasmo. De pronto, paró. Sentía mi pija hinchada de excitación dentro de ella.

    Leti: quiero verte gozar, que me goces con todo, soy tuya, y diciendo esto, sacó mi pija de su concha y la acercó a su culo, y intentaba que entre, como no podía más fuerza hacía.

    Yo: te vas a lastimar, dejá

    La tomé de la cintura la levanté y nos acostamos en cubierta, levanté sus piernas y de un golpe se la metí en la vagina. Empecé a entrar y salir con todo, ella no paraba de decir lo que estaba gozando como si fuera necesario. Yo estaba a fondo, cuando ella me dijo “La quiero en el culo, quiero darte el culo”

    La puse de costado, adelante la pierna y le metí mi pija en la concha nuevamente, pero al mismo tiempo, dos dedos jugaban con su ano. Cuando pudieron entrar ella bramaba de placer. Tenía los dos lados ocupados. Cuando sentí que su culo podía recibir a mi pija, la apoye y empecé a empujar. Lentamente fue entrando. Leti gemía y alcancé a ver que se mordía la mano de dolor. Pero al instante me dijo “Más, más adentro la quiero”, de a poco fui entrando.

    Leti: que, te doy pena?, después que me hiciste descubrir el placer, que por fin gozo como una mujer debe gozar te doy pena?. Quiero que me lo rompas, que me muestres tu calentura, la furia de tu calentura, que me gozas realmente, que no es mentira que me deseas.

    Sus palabras lograron efecto y de un solo movimiento entre hasta el fondo. Y sin detenerme empecé a entrar y salir, por momentos ella gemía por momentos gritaba, de placer y dolor.

    Yo: querías descontrol, pues algo de eso tendrás, pero el tuyo. Quiero que te toque el clítoris, que toques tu punto G.

    Ella llevó sus dedos y empezó a estimularlos, ya era un solo gemido, la puse boca arriba, y seguí bombeando su culo, sus dedos entraban y salían de la vagina. La miré a los ojos, era puro placer su mirada.

    Yo: esto no puede terminar de otra forma que juntos. Ella sonrió y aceleró aún más sus movimientos. Cuando sintió que me derramaba en ella, levantó la cadera y tuvo un orgasmo gigante. Bajó las piernas, y me dejé caer en su pecho. Me abrazo y nos quedamos en silencio. Nos levantamos y ella largó la carcajada al ver como todos sus jugos y mi semen caían por las piernas.

    Leti: lo que tendría que hacer es meterme al mar.

    Yo: ojo, que con todo eso saliendo, capaz que pescas algo

    Leti: hijo de puta. Dame el balde.

    Se limpió como pudo, se quedó desnuda, abrazada a mí.

    Leti: decirte algo sería quedarme muy lejos de lo que quiero expresar. Solo majestuoso sería la palabra más cercana. Así que eso es el placer. Encantada de conocerlo. Y eso que te cuidaste de no descontrolarte. Debo darte las gracias por eso, porque me hubieses lastimado mal.

    Yo: por eso no te di bolilla.

    Leti: servite otro whisky, porque por la pregunta que tengo para hacerte lo vas a necesitar.

    Cuando lo serví, me miró y me la tiró.

    Leti: Amaste a alguna mujer en tu vida?

    Yo: sí.

    Leti: a la última la amaste?

    Yo: mmm si, hasta un punto sí.

    Leti: y por qué la dejaste de amar? Lo sabes?

    Yo: si claro. Fue perdiendo interés en el sexo, a los 30 ya lo consideraba cosa de chicos, de pendejos de tu edad.

    Leti: Te podrías enamorar de mí?

    Yo: y por qué no, qué lo impide?

    Leti: nada.

    Yo: y vos, te podrías enamorar de mí?

    Leti: mira, está amaneciendo, y parece que va a ser un lindo día

    Yo: ahora la cobarde sos vos?

    Leti: soldado que huye.

    Nos abrazamos y al rato entramos a puerto. Paseamos, por momentos tomados de la mano. Cuando nos dábamos cuenta nos soltábamos. Pero al rato otra vez. Dos días después emprendimos el regreso. Ella volvió al estudio y dejó el modelaje. Yo por suerte estoy trabajando mucho con el exterior y falta poco para comprar mi nuevo barco. Leti se vino a vivir a mí depto. En un año Leti se recibe y emprendemos un viaje juntos. Como amigos, claro…

  • Julia y Ramón: Historias de sexo virtual (1)

    Julia y Ramón: Historias de sexo virtual (1)

    Julia tiene 29 años y yo la duplico en edad. Iniciamos esta relación virtual a causa de la pandemia, que produjo muchos cambios en la conducta de la gente.  Comenzamos hace casi un año, y lo hemos pasado muy bien. Este es el primer relato que escribo basado en nuestros diálogos, para compartirlo con ustedes.

    La historia de hoy comienza así.

    —Hola —me saluda Julia.

    —Hola —respondo. Y me pregunta:

    —¿Cómo vas?

    —Vamos —le contesto y continúo:—Te he extrañado

    —¡Qué lindo! —me responde.

    —¿Cómo anda mi Ramón calentón? —pregunta ella… y me hace reír.

    —Ja… ja… —le escribo.— Algo cabizbajo, quizás…

    —Se ríe y pregunta ¿Por qué?

    —Porque siempre estás en la misma conmigo, —le contesto imaginando cómo viene la mano…

    —Me gustaría ayudarte con eso —me dice.

    —Estoy con un pijama rosa corto, de dos partes: una remera corta por arriba que deja mi pupo al descubierto y un shorcito rosa por abajo. Y ¿Vos? —pregunta…

    —Con mi uniforme de siempre —le respondo—: bóxer y remera.

    —No te imagino con un conjunto rosa tan angelical —le comento pensando en el de ella.

    —Hoy no hubo ‘zoom’ laboral, por eso sigo en pijama a estas horas.

    —¿No te da calor? —le pregunto, dándole un pie para su historia.

    —A ver —me dice… y comienza la cosa.

    Se acerca a mi escritorio y me pide que le ayude a sacarse el pijama porque tiene calor.

    —Va bien —le digo… y la ayudo, con las manos algo temblorosas, imaginando lo que viene a continuación.

    —Cuando me sacas la remera por arriba, ves cómo se descuelgan mis tetas pesadas, que se sacuden como un flan —la oigo decir. (Ella sabe que eso me pone a mil).

    —¡Gracias! ahora estoy un poco mejor, en este día tan pesado. Si vos también tenés calor, me arrodillo para sacarte el bóxer, si me dejas hacerlo…, y pongo mi nariz en tu entrepierna…

    —¡Ah!… ¡Qué rico huele! Ramón —exclama, mientras yo tomo sus tetas por sus pezones y se las levanto ‘para que se refresquen’…

    —Entonces te bajo el bóxer —me dice. Y le respondo que se va a encontrar con algo duro como una piedra mojada.

    —Se te va a mojar la nariz -, le digo mientras sigo amasando sus pezones, que ya están turgentes y duros.

    —Pongo la boca cerca de tu pija y le doy lengüetazos —escribe la muy guacha— mientras te miro de abajo hacia arriba con mi cara de putita —continúa escribiendo.

    Y yo me imagino levantando su cara desde la pera y dándole un beso húmedo en esa boca con el olor de mi pija.

    —Me encanta que me mires con cara de puta —… le comento. Y pregunto:

    —¿Te la vas a meter en la boca?… ¿Te la vas a tragar entera?… —y ella me responde:

    —Con mi cara de putita toda caliente, mis cachetes colorados y, mirándote, te pido y te pregunto si me puedo tragar tu pija.

    ¡Ah!!! ¡Se me para el corazón!!!… y comienza a latir como un parche.

    —¡Tragátela entera!!! —le digo alterado—Tragátela y mámala bien… como vos sabés.

    Y la muy guacha me dice:

    —Me la trago entera, arrodilladita y amasando tus huevos. Empiezo a chuparte la pija, una y otra vez, mientras trago tu pre-semen. Mmm… ¡Qué rica pija!!!

    ¡Y yo me vuelvo loco!!!… Me pregunto cómo es posible que sea tan puta y que me guste tanto!!!

    —Me estas volviendo loco.

    —Y ella muy oronda me dice:

    —¡Ja!… Me saqué tu pija de mi boca y chorreó un poco de pre-semen con saliva. Cayó al piso.

    —¡Me dejó en una pieza, en lo mejor de la mamada!!! ¡Uy!!!… ¡Me dejó colgado y re caliente!!! Pero ella continúa:

    —Voy hasta el sillón rojo que tenés, subo una rodilla al sillón y la otra pierna la dejo estirada, apoyada en el piso. Apoyo mis brazos en el respaldo del sofá y te miro… toda calentita.

    —¡Sí!!! —le grito enronquecido.

    —¡Mostrame tu culo!!!… Abrí tus nalgas para que pueda ver tu hoyito dilatado… ¡Me tenés recaliente!!!

    —¿Así mi amor??? —me pregunta mientras se abre las nalgas con sus manos.

    —¡Podés ver mi hoyito!? Y mi vagina ¡toda mojada!?

    ¡Siento que me muero de placer y calentura!!!… Qué potra!!!

    —¡Sí! Veo… ¿Querés mi pija ahora? —le pregunto con mi voz enronquecida de deseo.

    Entonces me apoyo sobre ella, recojo su pelo desde atrás, y le muerdo el cuello, mientras le apoyo mi pija empapada sobre su espalda.

    —¡Ay amor!… estoy tocándome… ¡Ah!… ¡Qué baboso te volvés! Estoy muy caliente (7) —me dice.

    —Me volvés loco de deseo. Estoy todo mojado —respondo.

    —¡Quiero tu pija!!! —le oigo decir.

    —¿Dónde la querés primero? —pregunto.— ¿En la vagina???

    —Rompeme la cola y acabame adentro —me grita ansiosa.

    Y tirando de su pelo para atrás, le clavo mi verga en su culo.

    —¡Tomá!!! Tomá mi pija en tu cola caliente.

    —Ay Ramón, ¡qué dura la tenés!…

    —Para romperte esa cola preciosa.

    —¡Ah!… ¡Sí!!!… ¡Qué bien! ¡Agarrate fuerte de mis caderas Ramón!!! Y sigue diciéndome:

    —Muevo mi cola de arriba para abajo y de atrás para adelante. Empiezo a apretar fuerte y cierro mi esfínter. ¡Te quiero cortar la pija y dejarla dentro mío!… (8).

    Me lo dice jadeando y yo, tomándola de las caderas la aprieto contra mí, para que sienta como mi pija se entierra en su culo, hasta las bolas.

    —¡Está re dura tu pija hoy!… —me grita enloquecida de placer.

    —Mi cola la tiene agarrada. ¡La aprieta fuerte!!!… Te miro con cara de puta y con mi a lengua babeando. Mis ojos se desorbitan mientras me la clavás… ¡Ah!!!…

    —Ponés a mi pija dura como piedra —Y le sigo dando a su culo con mi verga…

    —¡Cuánto te he extrañado!!! Le digo entre jadeos

    —¡Si!!!… Decime así… ¡Me encanta que me digas eso!!!…

    —Te la estoy clavando por todos esos días que me has hecho falta…

    —¡Cómo me derretís así, cuando te ponés todo baboso Ramón!!!… Te doy besos en el cachete y llego hasta tu boca… desesperada.

    —¡Mi pija extrañaba tu cola!!!…

    —¡SI!!! Acá tenés tu colita…

    —¡Hermosa!

    —Hecho mi cuerpo encima tuyo y te aplasto con mi peso… ¡Así!!!… ¡Más pija para mi puta!!!… (9)

    —Seguí Ramón. Seguí así, arriba mío y clavándome. ¡Me estoy tocando, con tu pija en mi cola!!! —insistió

    —Vos imaginate mi pija en tu cola… y abriéndote los cachetes con tus manos para sentir mis bolas…

    —¡Qué rico!!!… Soy tu puta Ramon. ¡Dame duro!!!… ¡Matame de placer!!!… Ramon. (8 casi 9) —me dice gritando

    —¡Eso quisiera ver!!! —le digo yo, jadeando

    —Quisiera verte tocándote, con mi pija en tu cola. (9…9…) Me enloquece pensarlo… ¡Mi pija está a punto de reventar!!!…

    —Siento como se hincha tu verga en mi cola. Toda tu pija está atrapada en mi cola. Nalgueame fuerte y marcame… para que sepan soy tuya —me grita desesperada.

    —¡Ay Ramon!!!… Estoy babeando. (9)

    ¡Zás!!!… una nalgada…

    —¡Dame duro Ramon!!!… ¡Rompeme la cola!!!… ¡Llenámela de leche!!! —Insiste enloquecida de placer.

    ¡Zás!!!… otra nalgada…

    —Me vas a retar porque hace mucho que no me cogés… ¿Me vas a dar leche por la cola??? —me pregunta mientras se remueve para sentirla mejor.

    —¡Tengo mi pija enterrada en tu culo! ¡Estoy dándote nalgadas con una mano…y tirando de tu pelo con la otra!!!…

    —¡Ay!!!

    —… como si estuviera montando a una potra puta y loca… ¡Tragate mi pija!!!…

    —¡Puta y loca por la pija de Ramon… Estoy cerca Ramon… ¡Estoy cerca!!! —insiste entre jadeos

    —¡Voy a llenar tu cola de leche!!!… porque también estoy muy cerca…

    —¡Soltame tu leche mi vida!!!… ¡Vamos Ramon!!!… ¡Vamos!!! —me dice gritando de pasión.

    —¡Tocate más fuerte… ponete un dedo en el hoyito!!!… le digo enardecido

    —¡Sí!!!… ¡Tengo dos dedos Ramon… Tengo dos dedos dentro!!!… ¡Acabame en la cola!!!…

    —Sentí mi pija adentro mientras te lleno de leche… ¡puta… loca… potra!… ¡Tomá mi leche!!!… —le digo enardecido

    —¡Ah… Ramon!!!… ¡Qué bien te siento!… ¡Qué placer me estás dando!

    —¡Toma mi leche!!!… ¡Toda mi leche!!!… Acabo… Acabo… ¡Lleno tu cola de leche!!!…

    —¡Ah!… Tu leche en mi cola… ¡La siento caliente!!!… Estoy cerca Ramon… ¡Sí!!!… ¡Estoy cerca!!!… repite enloquecida

    —¡Siento que se te hincha y está largando semen!…

    —¡Tomá!!!… tomá más pija!!!… ¿Sentís mi leche entrando?

    —¡Sí!!!… Te estas viniendo adentro mío… me dice convulsionando

    —¡Puta!… ¡Tomá mi leche caliente!!!… ¡Acabo en tu cola!!!…

    —¡Qué bien!!!… Casi… casi… ¡Ya!!!…

    —10… 10… ¡No aguanté más!!!

    —10

    —10

    —¡Pero te sigo dando pija en tu culo abierto!!!…

    —¡Qué rico!!!… ¡Me gusta así!!!… ¡Dándome placer!!!… ¡Sí!… ¡Más!!!… ¡Dame más!!!… —insiste jadeando

    —Me caigo encima tuyo y te aplasto con la pija todavía dentro de tu cola… Vuelvo a morderte el cuello… y te doy un beso en el oído…

    —¡Qué rico!!!

    —Gracias por esta cogida… Me estaba haciendo falta.

    —¡Qué bueno!!!… ¿Te gustó?

    —¡Mucho!!!… ¿y a vos?

    —¡Si!!!… También… ja… ja… necesitaba un poco de Ramon… ja… ja…

    —Me dejaste toda la cola llena de leche… ja… ja… me chorrea por los costados de las piernas… ja… ja… ¿Me quedo un poco más debajo tuyo?

    —Quedate un rato más, mientras sigo con mis mimos, si te gustan.

    —Si… sí.

    —Sigo adentro…Un poco más, y saldrá sola cuando se afloje del todo. Me gusta mimarte después de cogerte. Me tenés recaliente, pero después siento ternura.

    —¡Ja… ja… Qué lindo!!!

    —Me gusta mucho tu piel blanca y suave… huele bien.

    —Eso sí… ja… ja… Siento como se achica en mi cola.

    —Si, ya casi está afuera… Salió… chorreando.

    —Ja… ja… ja… ¡Qué cochino!

    —Se corre sobre tu cola y tus piernas…te voy a traer una toallita.

    —Dale. Te espero. Gracias Ramón.

    —Mientras me bajo de encima tuyo, te voy dando besos sobre tu espalda… al llegar hasta tu cola, meto mi cara entre tus cachetes y te paso la lengua por tu hoyito rebosante.

    —¡Uy!!!… se me ponen calientes los cachetes de la cara, de oír lo que decís… ja… ja…

    —Es mi forma de adorarte Julia. Diosa… Puta… Potra… y Loca… Ahora vengo.

    —Ja… ja… ja…

    —Aquí vengo con la toallita. ¿Te limpio yo? o lo haces vos?

    —Vos…

    —Muy bien…

    —Tengo más semen adentro de lo que creí… Estabas esperándome parece. ¿No te esperabas que aparezca así, calentona? —me dice mirándome a los ojos.

    —Tenía una esperanza, pero no me imaginé que estuvieras tan impetuosa.

    —Ja… ja… ¡Qué alegría y qué placer me da que te hayas copado!!!… ¿Se nota en mi cara?

    Hasta el próximo encuentro.

    NOTA: ¿Ustedes qué creen? Si les gustó el relato, si quieren más, díganmelo en algún comentario. Podría comenzar una serie desde el principio de esta historia, y hacerles conocer el significado de los números que aparecen en el relato (invento de Julia).

    Estoy abierto a sugerencias y propuestas. Háganmelo saber, siempre dispuesto a aprender y mejorar, para compartirlo con ustedes. Abrazo para ellos y besos para ellas.

     

     

  • Pagando por el exquisito postre de Mónica

    Pagando por el exquisito postre de Mónica

    Conocí a Mónica en un viaje de negocios que hice en la ciudad de Cancún México pues ella trabajaba como mesera en un restaurante adyacente al hotel donde yo me hospedaba. Ese día estaba con un grupo de tres socios más y algunos potenciales clientes y de seguro todos fantaseamos con llevarnos a la cama a la hermosa y coqueta Mónica. Tenía como uniforme una minifalda de color marrón y una blusa blanca transluciente donde se le podía divisar su brasier blanco donde se acomodaban unos preciosos pechos que estimé en una copa C. Era de cuerpo delgado, pero tenía unas pronunciadas caderas y se podía divisar un trasero redondo y que días después lo vi haciendo ese movimiento sensual al caminar con unos pantalones bien tallados a su cuerpo que me invitaban nuevamente a fantasear. Me gustó tanto su rostro y su cuerpo que de los cinco días que estuve en la ciudad, cuatro noches fui a cenar al mismo restaurante donde siempre procuré que me atendiera Mónica, pues además de su belleza me gustaba su coquetería en un rostro bello, pero también pícaro.

    Para la segunda noche la invité a salir y aunque no me dijo ni sí ni no, ella se volvió más intensa con su coquetería y sus pláticas insinuadoras realmente eran muy provocativas. Obviamente pensaba que todo aquello era que buscaba ganarse una buena propina y verdaderamente fui muy generoso con ella. Quizá tenía sus veinte años y yo en ese entonces ya había cumplido mis 45 y la penúltima noche en son de broma me dijo que no salía conmigo porque tenía novio y que era muy celoso y que siempre la llegaba a recoger. También, en son de broma le dije que no tenía que decirle nada a su novio y que yo no era celoso. Recuerdo que tuvimos una corta plática mientras me servía, pues ella estaba ocupada todo el tiempo, pero hacía el esfuerzo por mantenerme a la expectativa diciéndome cosas como: ¡Usted es un señor muy provocativo! O ¿Cómo ha de sufrir su mujer todo el tiempo, si de verlo dan ganas de comérselo? – Era como Mónica le gustaba coquetear y no sé si lo hacía con todos los clientes, pero conmigo era muy receptiva y aunque a penas la conocía, se daba para tener mucha confianza. Esa misma noche me preguntó de una manera muy provocativa:

    -¿Y qué me quiere hacer don Antonio? Mire que usted me pone muy nerviosa.

    -¡Que es lo que no te haría! ¡Te besaría hasta la sombra! -le dije.

    -Pues mala suerte para usted pues este postrecito no está en el menú.

    -Pues si estuviera, no me importaría el precio a pagar.

    -¿Y cuánto está dispuesto a pagar? -me preguntó sonriendo.

    -¡Uh… no sé! Unos… trecientos dólares.

    -¿Tan poco valgo? – me respondió.

    -Bueno… estaría dispuesto a pagar hasta $500. -le dije.

    Ella me volvía a sonreír y de esa manera continuó coqueteando e insinuándose conmigo hasta el final de mi cena. La siguiente noche regresé y le dije que esa era la última vez que la vería, pues la siguiente mañana volaba para Los Estados Unidos a mi casa. Ese noche la sentí algo ausente y pensé que la plática anterior le había en algo molestado, pero al final de mi cena me volvía a preguntar como siempre lo hizo y que siempre le di la negativa: ¿Va a querer algún postre? -Esa noche le respondí regresando a la plática de la noche anterior:

    -¡El postre que me gustaría probar no está en el menú! -le dije.

    -¿De veras pagaría $500.00 por probarlo?

    -¡Absolutamente… sin duda alguna! -me miraba algo seria.

    Todas las noches le había dejado $20.00 de propina y esa última le dejé $30.00. Me llevó la cuenta y le dije que se quedara con el cambio. Al minuto se volvió acercar a mi mesa y me dio un papelito y me dijo: Este es mi teléfono, llámeme a las once de la noche si gusta probar el postre. – Me lo decía seria, pues esa decisión que debatía en su interior la ponía tensa y fue la misma Mónica quien me confirmaba su estado horas después. Me fui a descansar al hotel y puse la alarma por sí me dormía y exactamente un minuto después de las once le llamo:

    -Don Antonio, pensé que no me iba a llamar. ¿De veras esto va en serio?

    -Si… a menos que tú te eches para atrás. -le dije.

    -No… es que yo nunca he hecho una cosa así… realmente tengo miedo.

    -Mira… tómalo como una aventura. Hoy es la última vez que nos miramos y nadie sabrá nada.

    -Está bien… llego en unos veinte minutos. No hay problema que tome un baño en su habitación pues acabo de llegar y no quiero dar a sospechar nada a mi mami.

    -No hay problema… y dime, debo ir por protección (condones).

    -Bueno, a menos que usted quiera. Yo me cuido… tomo la píldora. Y usted parece que se cuida, se mira sano. -me dijo.

    En media hora estaba tocando a mi habitación y la recibí con un beso. Llevaba puesto unos pantalones vaqueros y una blusa roja desmangada y traía una pequeña bolsa donde traía roja interior. Me pidió pasar al baño, al cual le echó llave y minutos después salía cubriéndose su cintura con una toalla y mostrándome sus perfectos y juveniles pechos desnudos. Es de tez clara y tiene una areola cafesosa y la invité a subir a la cama. Obviamente estaba nerviosa y frente a ella me desnudé completamente para que superara esa fase del miedo y aligerar ese paso que no se atrevía a dar. Por la tensión mi pene estaba algo pasivo y no totalmente erecto, me acuesto a su lado y le descubro de la toalla y veo que tiene un pequeño tatuaje en su abdomen y que todavía viste un pequeño bikini de color negro. Esta chica obviamente tiene un abdomen plano, piernas alargadas donde puedo sentir un leve temblor cuando las toqué y Mónica estaba fría del miedo a pesar de que estábamos en el sauna subtropical de Cancún. Le besé el cuello y Mónica se dejó llevar y solo escuché acelerar su respiración y su ritmo cardiaco cuando llegué a besar sus pechos y ella me puso sus manos en una forma de masajear mi cabeza o quizá liberándose de los miedos o nervios que dijo sentía.

    Estaba yo por sobre ella en esa posición del misionero y me entretuve mamando esos redondos y pequeños pechos que casi cubría con mi boca y me fui a besar el tatuaje de alguna especie de jeroglíficos y podía ver cómo su piel se erizaba al contacto de mi lengua y así me acerqué a la zona púbica y Mónica me asistió levantando esas preciosas nalgas para poderle quitar su diminuto bikini el cual ya había humedecido. Su panochita (como le llaman los mexicanos) es de estilo Barbie, obviamente de labios pequeños y clítoris escondido. Tiene un pequeño arbusto en su pubis por sobre su panochita bien cuidado y el resto se le miraba un postre exquisito y antójale. Mónica hasta ese momento no era tan participativa, pero eso cambió cuando sintió mi lengua invadir su húmedo sexo y gimió de placer al contado. Le profundicé mi lengua lo más que pude y en minutos Mónica me sorprendió con su primer orgasmo diciendo: ¡Me hizo acabar! – Continué chupando su panochita, pues a mi siempre me ha gustado hacerle el sexo oral a las mujeres que he tenido en mi cama y es algo que disfruto plenamente todo el tiempo. Continué sobando su clítoris con mi lengua de una manera muy delicada y a la vez con mis manos apretaba o masajeaba sus dos erectos pezones y al igual, en pocos minutos me estaba anunciando que se corría otra vez. Ella me decía envuelta en su sorpresa que nunca se había corrido dos veces tan seguidas y parecía que la segunda vez la corriente eléctrica le había durado mucho más. Sus gemidos se profundizaron y me dio una sonrisa de satisfacción y me dijo:

    -¿Quiere que le haga lo mismo?

    -Si… pero quiero seguir comiéndome este postre. -le dije.

    -Me va matar haciéndome acabar a cada rato. En cinco minutos ya me hizo acabar dos veces.

    -Me gusta escuchar cuando te estas corriendo… es tan estimulante como la penetración misma. -le dije.

    Como habíamos hecho una pausa aproveché para ponerla en cuatro y seguir mamando su panochita en esa posición y aprovechar a llegar a su ojete. Eso es algo que me gusta hacer, chupar e invadir esos dos orificios con mi lengua y creo que a la mayoría de las mujeres les fascina. Comencé de nuevo invadiendo su panochita y es un paisaje divino tener ese perfecto redondo y juvenil culo frente a mi y verdaderamente saborearlo como un postre. Llegué a lamer su perineo y luego llegué a su ojete donde podía ver como Mónica lo contraía y tan pronto sintió mi lengua acercarse me dijo: -¡Oh no… me vas a hacer acabar otra vez! -Le chupé el ano con mi lengua por unos quince segundos y me gimió diciendo: ¡Dios mío… me estoy viniendo otra vez! -Fue una corrida espectacular la que vivía Mónica, pues sus músculos se contraían sin control alguno y no sabía si reía o lloraba y ese efecto le duró alrededor de un minuto. Parecía que esa última corrida la había dejado agotada y me decía otra vez:

    -¡Nunca en mi vida me había corrido tres veces seguidas y usted me ha hecho acabar tres veces en solo minutos!

    -¿Tenías tiempo de no coger?

    -Bueno… sí. Un par de meses.

    -¿Y tu novio? Decías que tienes novio.

    -Si, pero solo tenemos un par de semanas de ser novios y nunca hemos llegado a esto. Usted sabe, uno no puede entregarse así por así o a las primeras. ¿Quiere que se la mame? – me volvía a preguntar.

    -¿Te gusta dar sexo oral?

    -Bueno si, aunque no creo ser muy buena en eso.

    -Bueno si gustas, me la puedes mamar si quieres. A mi me gusta dar y recibir. -le dije.

    -A mí también y usted tiene una verga de antojos… creo que es el miembro más grande y grueso que he visto.

    -¿Ya has tenido varias experiencias?

    -Bueno, realmente no muchas. Solo han sido tres y no muy buenas que digamos.

    -¿Quién y a qué edad te quitaron la virginidad?

    -Recuerdo era mi segundo novio quien me penetro la primera vez. Fue algo forzado pues yo no quería por temor a quedar embarazada. Tenía 18 años, pero la verdad que perdí mi virginidad antes con mis deditos. -y se reía.

    -¿Te gusta masturbarte?

    -¿A quién no? Dicen que es bueno para que no salgan espinillas. -y se volvía a reír.

    Se había relajado y poco a poco se vino sobre mi y me limpió el glande que mostraba evidencia de mi liquido pre seminal y abrió su pequeña boca y se dedicó a mamarme la verga por unos cuantos minutos. Mamaba rico y muchas veces ella sobre mi y yo acostado sobre mi espalda llego a chuparme los huevos. Le pregunté si me podía venir adentro de su boca y me contesto interrumpiendo la felación: ¡Si usted quiere, hágalo! – Y volvía a tomar mi verga erecta la cual solo le cabía hasta la mitad. A los minutos fue ella la que me preguntaba si no me podía venir y le dije que simplemente lo estaba disfrutando y que me podría venir en cualquier minuto. Antes que se metiera mi verga a su boca de nuevo le pregunté:

    -¿Cuál es tu posición favorita?

    -Bueno… me gusta el misionero y también subirme… pero la que más me gusta pero que nunca me han hecho acabar así es la del perrito. He estado a punto, pero no he llegado.

    -Bueno, ponte en cuatro y déjame correrme así. -le dije.

    Nuevamente ver ese culo redondo y juvenil era un espectáculo aparte. Debía concentrarme muy bien para no acabar a las primeras. Mónica estaba húmeda totalmente y le asomé mi glande a esa pequeña panochita la cual la esperaba con las mismas ansias que yo tenía. Sentí el calor de su abertura y lo lubricada que estaba su vagina y pude sentir como me apretaban sus paredes y definitivamente ella sintió la invasión y lo potencia de mi verga y me dijo: -Definitivamente que tienes una potente verga… se hace sentir. Comencé con unos movimientos lentos y delicados y Mónica solo me decía entre gemidos y su juvenil voz: Oh Dios… que rica verga tiene que me vas a hacer acabar prontamente. – Luego aceleré un poco el ritmo y de vez en cuando le daba unas embestidas más violentas y ella le agregaba a esa frase de Dios mío, algo que agitada decía: -Así, dame más así… que rico, que rica se siente su verga.

    Tenía unos siete minutos con un ritmo más acelerado cuando de nuevo gimió de placer cuando sintió mis dedos frotando su ano y comencé a intentar invadirlo con uno de mis dedos y Mónica me decía con su voz excitada: ¡Que rico lo hace… usted si sabe coger rico! – A este punto mi falange del dedo pulgar derecho se hundía en su ano, al igual que mi verga en la conchita de esta bella mujer. Se podía escuchar ese golpeteo de mi pelvis chocando con sus nalgas, mi huevos meciéndose y agitándose, la cama crujiendo y pegando en la pared, algo que evidentemente se escuchaba en los otros cuartos, y Mónica, si no gritaba fuerte pero sus gemidos y su cantaleta de: -Dame así papito… no pares, no pares que me vas a hacer acabar se escuchaba excitadamente y de repente se fue de bruces contra la cama y yo me fui por sobre ella y le seguí taladrando su conchita hasta que sus gemidos cesaron y me dijo: -¿No te puedes venir?

    Le dije que ahora quería venirme es su boca y ella sin duda alguna me tomo el falo y comenzó a darme un oral donde ella misma saboreaba sus jugos vaginales y me hizo acabar con una potente corrida que mi esperma corrió por debajo de su mentón. No sé si se lo trago todo, pero de seguro algo habrá tragado. Nos fuimos a tomar un baño y en esta ocasión ambos entrabamos a la regadera. Ahí hicimos una plática ya más con confianza:

    -¿Usted alguna vez había pagado a alguna chica por sexo?

    -NO. -le dije. (Aunque le mentía)

    -¿Y por qué lo hizo conmigo?

    -Porque eres una chica muy hermosa… así se dio en la plática.

    -Sabe… usted me gustó desde que lo vi la primera vez y cuando usted me comenzó a coquetear se me vino como una fantasía de hacerlo con un hombre mayor. Lo del pago vino como consecuencia de compararlo con el postre, pero yo no estoy aquí por su dinero, estoy aquí porque me pareció un hombre elegante y cuando me invitaba a salir estaba deseosa de aceptar, pero también pensaba en mi novio. Anoche que llegué a casa iba tan excitada pensando en usted, y no me da pena decírselo pues al fin y al cabo usted se va mañana, pero me masturbé pensando en usted. Me dije, esta es mi oportunidad de tener una aventura con un hombre mayor y fantaseé con usted, pero hasta el momento la realidad ha superado la fantasía.

    -¡Gracias por ese prolongado halago! -le dije.

    -Espero que yo haya llenado también sus expectativas. No tengo mucha experiencia como usted, pero creo que me defiendo. – me dijo riendo.

    -¿Algo que te gustaría hacer o alguna fantasía que desees llevar a cabo?

    -Uh… no sé… No sé lo que usted vaya a pensar de mí.

    -¡Qué importa! Total, tú misma dijiste que yo me voy ahora por la mañana y lo más probable que nunca me volverás a ver.

    -Si… pero es muy fuerte y me da algo de pena.

    -Olvídate de la pena que ya cogimos… ¿no deberías sentir más confianza?

    -Bueno… pues siempre he fantaseado que me cogen analmente y viendo su verga, se me antoja sentirla allí.

    -¿Nunca te lo han pedido?

    -La verdad que no… creo que para mucha gente es un tabú.

    -En qué posición fantaseabas que te cogían el culo.

    -La verdad que, en todas, pero más que todo así de perrito.

    Aquella plática me había puesto bien erecta la verga y ya salía nuevamente líquido pre seminal. Al igual Mónica estaba bien lubricada y nos secamos y nos fuimos a la cama a recrear esa fantasía que esta bella chica decir querer conllevar. Recuerdo la puse de perrito, pero pasé comiéndome el ano de Mónica y nuevamente a los siete minutos volvió a correrse. Ella me decía que tenía que ver mucho mi experiencia, pues nunca previamente se había corrido varias veces y nunca había tenido un orgasmo estimulando su área del ano solamente. Le parecía sorprendente y no tenía explicación. Aquí estaba con esta hermosa chica a punto de follarme su rico culo, cosa que pensé que tendría que rogar u ofrecerle más dinero para que me lo diera y era ella misma quien me lo pedía. Tiene un culito redondo con un ojete rosadito que se contraía cada vez que lo exploraba con mi lengua y posteriormente al asomarle mi glande. Mojé mi verga con sus propios jugos vaginales y una vez bien lubricada comencé con la invasión donde Mónica dio un gemido de placer o de dolor, pero ella nunca pidió pausa para nada.

    Cuando mi glande había entrado y estaba siendo apretado por ese anillo de placer ella exclamó: ¡Por Dios don Antonio…que rica se siente su verga! – Lentamente le perforé el culo y podía sentir lo apretado de sus entrañas y cuando sintió que mi pelvis chocó con sus hermosas nalgas volvió a exclamar: -¡Que rica su verga… de lo que me iba a perder! -La verdad que aquella frase era un sentimiento mutuo, pues era un poema, el mejor paisaje ver como esta linda chica me tenía atrapado por la verga con ese rico y precioso culo. En ese tiempo tenía una cámara digital y le pedí si le podía tomar algunas fotos para tenerlas de recuerdo y ella me lo permitió, siempre y cuando no saliera su rostro en su totalidad. Le tomé varias en diferentes posiciones y ella borraba las que mostraban su rostro. Pero en ese momento le abrí el culo de una manera delicada y con movimientos semi lentos hasta que la misma Mónica me pidió que de que quería sentir más potencia a mis embestidas. Me gustaba ver cómo le quedaba abierto ese culo, y se lo llenaba otra vez dándole verga y con un ritmo más intenso me lo dijo: ¡Así papito… dame así… fuerte, así… me vas a hacer acabar! -Ella tomó a la vez un movimiento de caderas más violento y de repente se fue de bruces de nuevo y le taladré el culo a morir hasta que me pidió que ya no aguantaba más. En ese momento me corrí adentro de sus intestinos y le rebalsé el culo con una abundante corrida.

    Esa noche cogimos hasta las cuatro de la mañana y repetimos el anal en dos ocasiones más. Se quedó conmigo hasta las seis de la mañana y se fue porque era rutina tomar desayuno junto a su madre y debía estar ahí, pues ella pensaba que dormitaba en su casa. La verdad que Mónica era una delicia y tuve que rogarla para que tomara el dinero acordado… No sé si se hacía de rogar, pero ella me lo dijo con esta frase: -Me haces sentir como una puta. Yo le había contestado con algo que la hizo sonreír: -Bueno… eres mi puta y si regreso volvería a pagarte para estar de nuevo con esta preciosa y rica puta. -le dije. Me dejó su bikini negro con el que llegó de recuerdo y creo que esta es la primera mujer que me pide el bóxer que llevaba puesto y cuyo líquido pre seminal yacían secos en la tela. Y se fue con un beso por la mañana diciendo: -Cada vez que me recuerde de ti y me masturbe pensando en ti los oleré para sentir cerca tu olor.

  • Calentando a dos amigas en una noche de fiesta

    Calentando a dos amigas en una noche de fiesta

    En el siguiente texto voy a relatar una de las experiencias sexuales más intensas que tuve en mi vida. Mi nombre es Ángel tengo 25 años y me encuentro en mi cuarto terminando de maquillar, que no se mal entienda, hoy es el cumpleaños de Martina, una de mis 2 compañeras de piso y decidió festejarlo con una fiesta temática de disfraces Dark. Gracias a mi adolescencia, tengo algo de experiencia en la onda Dark/Gótico, así que decidí pintarme la cara de blanco para luego completar con un maquillaje artístico de calavera y en cuanto a mi ropa, una remera, un buzo con capucha encima y un pantalón, todo negro.

    Para ponerlos en contexto voy a escribir sobre los participantes, Martina y Nuria son mis compañeras de piso, Martina, la cumpleañera, es una chica de 26 años, tez blanca, estatura media, pelo castaño y largo, ojos oscuros y una boca MUY seductora .En cuanto al cuerpo, tetas redondas y grandes, bonitas piernas que terminan en una cola hermosa. La verdad, es una chica que siempre me atrajo sexualmente, tanto así que durante nuestra convivencia cada descuido que me permitía tener alguna imagen semidesnuda o sugerente de ella era motivo para hacerme una paja en su honor, o también me escapaba a la puerta de su cuarto para intentar oír algún gemido cuando traía algún chico a casa.

    Martina, como protagonista de la noche, tenía el disfraz más audaz, estaba vestida de demonia; y con demonia me refiero a un peinado que simulaban unos cuernos, labios y ojos pintados de negro, base blanca, un corset de cuero negro que no solo tenía el cierre por delante sino que lo acompañaban 3 seguros tipo arnés, y por ultimo una pollera tutu roja.

    Nuria, de mi edad, es una chica diferente, por naturaleza es hermosa, ojos claros, rasgos muy delicados. Es una persona muy divertida, con cierta imagen de inocencia. Para esta oportunidad Nuria, optó por medias rayadas blanco y negro, una pollera ajustada y arriba, una remera negra. Su onda la verdad que me calentaba bastante.

    También están invitados dos amigos los cuales acaban de llegar.

    Durante la «previa» todo se desarrollaba con normalidad, reíamos, fumábamos algún que otro porro y el licor nos empezaba a desinhibir. Uno de mis amigos propuso jugar al tradicional juego de la botella; cuestión que fue aceptada por todos.

    El juego consiste en que la pareja seleccionada por la botella debe cumplir el reto que propongan el resto de participantes, de no aceptar, la consecuencia sería beber un vaso completo de vodka puro.

    En el primer turno la pareja seleccionada fue Nuria y un amigo mío. Como era la primera ronda optamos por un reto light para romper el hielo y este consistía en que Nuria le de besos en el cuello a mi amigo durante 7 segundos.

    El resultado fue más gracioso que otra cosa; como les había mencionado antes, Nuria tiene una personalidad conservadora.

    Para la segunda ronda los elegidos fuimos Nuria y yo; Martina con cara de pícara declaró como reto que Nuria debía hacerme un baile erótico durante 3 minutos. Inmediatamente la cara de Nuria se puso roja de la vergüenza, pero para sorpresa de todos decidió aceptar. Martina me ubico en una silla en el medio de la ronda, puso música y comenzó a alentar a Nuria. Ella, muy tímidamente, comenzó a bailar y acercarse a mí, unos pocos segundos después abrí mis piernas un poco para dejar espacio a las caderas de Nuria que se acercaban lentamente.

    Ya comenzando el minuto dos, todos miraban el baile, y yo comenzaba a sentir como por momentos la cola de Nuria rozaba mi pija. Por suerte sonó el cronómetro finalizando el reto, y digo por suerte, no porque no me haya gustado, sino porque unos segundos más y me hubiese sido imposible disimular mi lo caliente que me estaba poniendo la situación.

    Por fin, para la tercera ronda la elegida fue Martina y como su pareja, un amigo mío. A modo de venganza decidí imponer el reto yo.

    La botella terminó eligiendo a Martina y a mí como siguiente pareja. Muy rápida, Nuria propuso el reto más picante hasta entonces. Martina y yo debíamos ver juntos un video porno durante 5 minutos. Hasta ahí no le encontré demasiada dificultad, pero Nuria dirigió su mirada hacia mí y agregó: Martina debe sentarse encima de ti durante todo el video.

    Aceptamos casi al unísono y acto seguido Nuria entró al cuarto, acomodó una silla frente a la PC y nos invitó a entrar haciéndonos entender que este reto deberíamos cumplirlo a solas. Martina me pidió que elija el video yo, lo que me tuvo unos segundos pensando…

    Entré a un sitio web porno que frecuento y cargué el video más hardcore que conocía.

    Ya listo, me acomode en la silla y acto seguido Martina se sentó en mis piernas. En ese momento me di cuenta que el reto estaría en soportar dicha escena sin que se me pare la pija ya que el contacto con la cola de Martina era directo, podía sentir tanto el calor como la textura del tutú.

    Una vez que puse play Nuria salió del cuarto .Los primeros segundos pasaron rápido y entre risas, ya que para descomprimir hacíamos comentarios sobre los protagonistas del video. Pero en cuanto las imágenes se pusieron explícitas nuestros comentarios cesaron y los gemidos del video era lo único que se oía. Estábamos atentos al video cuando noté que la respiración de Martina se volvía más profunda y agitada, cuestión que me hizo dar cuenta que mi erección ya había comenzado. Pasado los 2 minutos Martina realiza un movimiento para acomodarse, ya que mi pija ya parada, seguramente le molestaba.

    El video estaba en su momento más intenso y como consecuencia del movimiento anterior de Martina su cola había quedado en medio de mi entrepierna; por vergüenza a que sienta mi pija y el calor que generaba la fricción me animé a tomar sus caderas con ambas manos con el objetivo de tener control de la situación pero lo único que conseguí es acompañar el movimiento que se estaba produciendo.

    Nuria abrió la puerta de repente y sin avisar, nos vio con cara de picaros y comenzó a reír. Nosotros nos paramos y fuimos al living donde estábamos reunidos nuevamente.

    Nuria revisó su reloj y se dio cuenta que se estaba haciendo tarde para ir a la fiesta, entonces de común acuerdo decidimos alistarnos y salir.

    Decidimos pedir un solo coche ya que éramos 5 y mientras esperábamos cada uno fue a retocar su disfraz.

    A los 10 minutos ya estábamos en la puerta subiendo al auto. Uno de los chicos se subió adelante, y en la parte de atrás, entró primero Martina, luego otro de mis amigos y por último Nuria y yo. Debido al espacio, no quedó otra opción que Nuria viaje encima de mí cuestión que me fue delicada luego del último reto con Martina. Mi cabeza ya estaba invadida por un morbo particular, me costaba pensar en cosas que no estén relacionadas al sexo.

    El viaje era largo ya que debíamos cruzar casi toda la ciudad, entonces, para distraerme, decidí comenzar a hablar con mi amigo que tenía al lado y con Martina. Mientras charlábamos de nuestro deseo de que la música del lugar sea buena y que los precios de los tragos no sean exagerados, sin aviso alguno, siento como Nuria acomoda su culo en medio de mi pija seguido a un beso en mi mejilla sin que nadie lo note. En ese momento entendí que ella estaba bastante borracha y desinhibida. Además de calentarme dicha situación me pareció graciosa y decidí seguirle el juego, entonces con mi mano derecha empecé a acariciar su pierna con dos dedos muy suavemente para ver como reaccionaba.

    Como no había señal alguna mientras ella seguía hablando con Martina me animé a seguir subiendo pero esta vez con los 2 dedos presionando más fuerte y llegando hasta donde comienza si pollera negra. Otra vez, no hubo reacción, y como no estábamos muy lejos de finalizar el viaje, aproveche para ir más lejos aún, metí mi mano por dentro de su remera a la altura de la espalda para que nadie lo pueda notar hasta llegar a su corpiño, me encontré con muchos detalles de encaje que comencé a seguir hasta llegar tocar una de sus tetas, esta vez la reacción fue acomodar su cola para que quede más pegada a mi pija, la cual para ese momento ya estaba muy dura. Podía notar desde el perfil que tenía a la vista que Nuria estaba más colorada que al principio del viaje, pero le resté importancia y continué el resto del viaje manoseando sus tetas con mucho disimulo. Cuando nos detuvimos, ella se bajó sin gesto alguno, yo tuve que acomodar rápidamente mi erección para que no quede en evidencia.

    Entramos, por suerte la música estaba oscura y pesada, tal como nos gusta, nos dirigimos directo a la barra para pedir nuestros tragos favoritos. La verdad que la pasamos muy bien, había muchas risas, saltos, bailes y chistes; una de las noches más divertidas que recuerdo. A la hora y media de haber llegado, tomé a Nuria y Martina de las manos y las llevé a un rincón, hice que se acerquen para que me oigan bien, ya que la música estaba fuerte, y al oído les propuse seguir con los desafíos; propuesta que ellas aceptaron, pero esta vez, iba a ser distinto; cada uno iba proponer un desafió para los otros 2 y el que no la lograse cumplir debía tomarse un 7mo regimiento entero solo. Luego de muchas risas cada uno comenzó a pensar… Nuria fue la primera y retó a Martina a besar a una chica dark del lugar, ella aceptó luego de pensarlos unos pocos segundos pero a tono de venganza retó a Nuria a besarse con 5 chicos distintos del lugar. Yo, además de reírme, quedé sorprendido, los retos de ambas fueron muy fuertes. En cuanto a mi reto, decidí guardarlo hasta que ellas hayan cumplido los suyos.

    Acto seguido, Martina se fue a bailar con un grupo de chicas que se encontraban a pocos metros y Nuria me miró fijamente y empujándome contra la pared me comenzó a besar intensamente, no pasaron ni 5 segundos que nuestras lenguas ya se habían encontrados y comencé a sentir como la mano derecha de Nuria entraba por debajo de mi remera y comenzaba a rasguñar mi pecho, exactamente igual a lo que yo le había hecho en el auto. Después de más de 3 minutos de besos intensos, la calentura que sentía me hizo poner mi mano sobre su cola y en ese momento ella se acercó a mi oído y me dijo: Ya voy uno me restan 4. Luego se fue y la perdí en la pista de baile. Yo, ya solo, comencé a buscar a mis amigos, pero al no encontrarlos, pensé en ir a hacerme una paja al baño, ya que el nivel de calentura que manejaba debido a las distintas situaciones que había vivido esa noche era inmanejable.

    Unos pasos antes de entrar al, a un metro de la puerta, me encuentro con una chica con una hermosa figura de espaldas, cuando me doy cuenta veo un tutu… Era Martina, y se estaba besando con una chica rubia Dark muy bonita. Para mi sorpresa no eran unos besos tímidos, sino todo lo contrario. Martina tenía una mano en la nuca de la chica y la otra en la cintura. Me fue imposible no quedarme a un costado viendo esa situación, parecía una escena de película porno, por lo menos del comienzo.

    Pasaron como 10 minutos, hasta que apareció a mi lado Nuria, con bastante de su labial corrido, pensé que era lógico luego de haber cumplido su reto. Le señalé donde estaba Martina y hacía cuanto tiempo y no pudo contener la carcajada. Nuria, ya muy muy desinhibida tomó la mano de Martina y ella recién ahí salió del trance que la tenía atrapada. Al ver su clara expresión de calentura, que había puesto colorado tanto sus labios como sus mejillas, Nuria la trajo de nuevo para donde estábamos nosotros. La chica rubia dark se dio cuenta que Martina estaba de nuevo con sus amigos y desapareció de inmediato con cierta vergüenza.

    Durante unos momentos estuvimos confirmando el cumplimiento de los retos, pero nuevamente Nuria, muy atenta a su reloj, nos hizo dar cuenta que era hora de volver a la casa. Buscamos a nuestros amigos por todo el lugar, pero sin éxito, pensamos que seguramente se habían ido antes. Pedimos un auto por una aplicación y al salir nos dimos cuenta la gran borrachera que teníamos, nos costaba caminar bien, decidimos esperar el auto sentados en la puerta del lugar los 3 juntitos. El viaje de vuelta fue muy entretenido, entre risas nos contábamos detalles de las distintas situaciones que vivimos en el boliche, se pasó bastante rápido la vuelta.

    Una vez llegados a casa, Martina nos pidió que nos encontremos en living, donde habíamos estado jugando antes de salir. Nos sentamos con Nuria a esperarla, Nuria estaba con un grado importante de sueño, pude notarlo porque por momentos cerraba los ojos. Al minuto llegó Martina con una botella de ron en la mano y todavía vestida de demonia, aclamando que faltaba mi reto por cumplir. Me sorprendió que con la borrachera que tenía todavía lo recuerde pero no vacilé en decirlo. Pero antes les dije que no quería que el mío fuese el último, que luego propondría un reto más. No hubo objeción alguna.

    Mi reto consistía en que Nuria desabroche el corset de Martina pero sin utilizar las manos. Martina se rió y aceptó, pero Nuria tardó unos momentos en darse cuenta que la única manera de completar el reto sería con su boca. Me paré tomé una silla, la ubiqué en el medio de la sala y senté a Martina, le indiqué a Nuria que tenía 3 minutos para completar el reto. Ella, apenas terminé de indicar el tiempo límite, se paró frente a Martin y acerco su cara al medio de las tetas y comenzó a intentar tomar las cintas de los arneses, yo estaba sentado en un sillón de un cuerpo frente a Martina viendo el espectáculo que se había montado y desde mi punto de vista el plano era bastante erótico. Nuria se movía mucho entre sus tetas, al parecer no le era una tarea fácil, pero al minuto y medio pude escuchar un sonido metálico que indicaba que el primer seguro ya estaba liberado.

    Nuria se dio vuelta anunciando que había cumplido parte de su objetivo y ahí pude ver las tetas de Martina mucho más expuestas, imagen que hizo que me empiece a acariciar la pija por arriba de mi pantalón. Unos momentos después Nuria termina de desabrochar el corsette de Martina quitándoselo y dejando a Martina en un hermoso corpiño negro de encaje sosteniendo los pechos más lindos que había visto en toda mi vida, además de grandes y blancos eran perfectamente redondos. Martina ya en corpiño, lo primero que vio cuando Nuria se movió de lugar, fue a mi frente de ella sentado tocándome la pija, escenario que le hizo soltar una risa muy picara.

    Ya sentados los tres en ronda, Nuria, sin mucha imaginación ya, retó a Martina a quitarse el pantalón con el mismo obstáculo sin usar sus manos. El gesto facial de Martina fue como indicando que no sería mucho problema, se acercó hacia el sillón donde yo estaba sentado, se arrodilló y luego de abrirme las piernas se ubicó entre ellas. Nuria estaba sentada mirando, pero yo notaba que por momentos se quedaba dormida.

    Yo me encontraba bastante sorprendido, me encontraba en una situación ansiada por mi, estaba con Martina, chica la cual verdaderamente me encanta y además vestida de demonio, con su cabeza muy cerca de mi pija buscando con su boca el botón de mi pantalón. Rápidamente logro desabrochar el botón y bajar el cierre a lo que llevó a encontrarse con mi bóxer negro con la clara y marcada silueta de mi pija completamente parada. Hice un leve intento de pararme para terminar con el reto, pero Martina limitó mi intención y me mantuvo sentado. En ese momento entendí que Martina ya no estaba jugando, empezaba a sentir un calor particular que rodeaba mi pija. Su lengua estaba recorriendo mi pija por arriba del bóxer, me asomé para ver si Nuria estaba atenta pero por suerte ya se había dormido.

    Me limité a disfrutar de esta nueva experiencia, nunca me había chupado la pija sobre el bóxer. A l minuto la saliva de Martina había invadido todo, mi bóxer, mi pija y mis huevos. En un momento sentí un calor todavía más intenso, fue cuando la cabeza de mi pija tuvo contacto con su lengua ya que mi bóxer se había bajado un poco. Fue ahí cuando rápidamente me baje hasta mis tobillos tanto mi pantalón como mi bóxer dejando mi pene completamente al aire. Martina inmediatamente se llevó mi pija a su boca haciéndola desaparecer, no me alcanzan las palabras para describir dicho placer. No pude contener unos leves gemidos que se escaparon de mi boca los cuales se perdían con el sonido que se generaba mi pija al entrar y salir de la boca de Martina. Mi siguiente paso fue tomarla de la nuca y comenzar a controlar el ritmo.

    Martina tomó más velocidad y los juegos con su lengua se volvieron muy intensos. Ya pasados 3 minutos de esta escena tan caliente me animé a más y tomé su cabeza con las dos manos y comencé a cogerle la boca, los intervalos para dejarla respirar eran cada vez menos y se escuchaban algunas arcadas. Cuando me sentí cerca de acabar detuve la acción de Martina, le pedí que se pare, la di vuelta para luego sentarla encima de mí, nuestros sexo quedaron muy cerca, yo podía sentir todo el calor. Su espalda quedó enfrente mío, así que comencé a darle pequeñas mordidas y mi con mi mano derecha comencé a tocarla. Primero acaricié su clítoris y luego comencé a tocarla con mis dedos.

    Continuará…

  • Ssshhh (III): Mi niña, mi princesa

    Ssshhh (III): Mi niña, mi princesa

    Muchos de vosotros me habéis animado a continuar esta historia y aunque no estaba en mi mente continuarla aquí tenéis un nuevo relato, pero quiero darle un giro a los protagonistas, puesto que siempre cuento mis relatos desde mi punto de vista y me gustaría hacerlo desde el de mi personaje masculino, las emociones, la pasión, la pena son igual para ambos sexos, pero las sensaciones, la percepción creo que son diferentes, así que si me pierdo o divago espero que me perdonéis, como así espero que os guste.

    Aquella mañana desayunando nos preguntábamos en silencio con la mirada cuando volveríamos a follar, leía el periódico y no hacía más que mirar a Lara, como me miraba de reojo esquivando las preguntas de su hermano, no hacia ni dos horas los dos estábamos follando en su cama, metiéndole mi pene esa rajita tan prieta y deliciosa que tenía mi hija mayor, no sé qué me paso aquella tarde cuando empezó todo, los chicos se habían ido y la observe allí tumbada en la piscina, el cuerpo mojado, reluciente por el sol y algo despertó en mí, algo que hacia tanto que no me pasaba, que no sentía, ya hace mucho tiempo que mi mujer y yo no follamos, años diría yo, la quiero, es mi vida y compañera, pero aquella tarde mi hija me recordó tanto a ella que no pude aguantarme y aquella noche cuando muy sutilmente Lara se me insinuó perdí los papeles y la cabeza por ella y volvimos a follar.

    Teníamos que andar con cuidado, aquí en Valencia me conocía mucha gente y en casa no nos podíamos arriesgar nuevamente, así que aprovechando uno de mis muchos viajes me la lleve a Túnez y para no levantar sospechas ni recelos urdí un pequeño plan, Lara me pediría con insistencia que la llevara y yo me tenía que negar hasta que mi mujer intercediera por ella para que me acompañara. Un día de trabajo a lo sumo que se iban a convertir en una semana, una semana a solas con Lara, una oportunidad para conocer más a mi hija, descubrirla por dentro y sobre todo descubrirla por fuera, aprendiéndome de memoria todas sus curvas, aprendiendo lo que más le gustaba.

    Como dos enamorados llegamos al hotel, sin reparar en gastos, la mejor habitación, las mejores vistas de la ciudad, estaba como un niño con zapatos nuevos, con Lara a mi lado pegada a mí todo el día, la gente nos miraba por la diferencia de edad, los olores del hotel eran embriagadores, una mezcla de especias y sal marina, habíamos llegado de mañana y después de comer y pasear abrazados como dos chiquillos por la medina, cenábamos sentados en enormes cojines, comiendo con las manos los manjares que nos servían, hablábamos, reíamos, estábamos los dos como flotando en un mundo irreal, Lara estaba preciosa con ese traje que le compre por la tarde en la medina y que insistió en ponérselo para cenar, la gente la miraba desde el momento en que bajamos y es que estaba preciosa, era un ángel entre demonios.

    Ya en la habitación Lara se dirigió al enorme ventanal donde había descorrido las cortinas y así descubrir una bella postal de aquella hermosa ciudad con una enorme luna llena anaranjada que parecía flotar en la oscuridad, Lara miraba la luna como hipnotizada se estaba desprendido de la túnica que la cubría el cuerpo cayendo esta al suelo bajo sus pies, conocía a mi hija y sabía que me estaba reclamando, apague las luces y la mire quedándome sin aliento, su silueta en la penumbra con la luna al fondo, tenía todavía los velos que la cubrían sus hermosas y largas piernas, trasparencias que hacían más irresistibles sus curvas, la melena le caía a media espalda, sus manos llenas de brazaletes y pulseras tintineaban en la habitación al moverlas cuando empezó a bailar en el sitio, a mover de forma sensual y sugerente su cuerpo, un cuerpo semidesnudo con un sostén de pedrería que le cubría solo sus senos, sus caderas moviéndose circularmente, moviendo los velos de un lado a otro mostrando sus muslos bien definidos y una pequeña braga que la tapaba sus glúteos.

    Me acerqué por detrás quitándome la ropa en silencio y quedándome completamente desnudo, el vino que los dos habíamos ingerido no era el causante de lo que allí fuera a ocurrir, los dos sabíamos lo que queríamos, quería hacerla el amor, que fuera mía una vez más, sentir sus senos sobre mi piel, que mis labios la besaran, sentir como su vagina abrazaba mi pene, nuestros sexos unidos rozándose el uno con el otro, amarla con esa pequeña parte de mi cuerpo, quería que me dejara entrar, llenarla y no salir, quería sentir su humedad, el calor de su interior, quería hacerla temblar y que los dos explotáramos de placer.

    -Papá, ¿por qué has tardado tanto? – Me preguntaba cuando llegue a ella besándola el cuello a la par que le desabrochaba el sostén, mis manos agarraban sus senos apretándolos y acariciándolos con ternura, sus areolas hinchadas como sus pezones que apuntaban a la luna llena de deseo.

    -Ssshhh, ya estoy aquí mi niña, no digas nada mi princesa, podría decirte que me perdí por el camino hasta que te vi aquí frente a la ventana llamándome, pero no sería cierto mi niña, podía decirte que he venido a salvarte, pero tampoco sería cierto porque la que me ha salvado has sido tú a mí. –Le contestaba cuando mis manos recorrían su cuerpo que no paraba de bailar, siguiendo sus movimientos se metían por debajo de sus bragas, buscando su clítoris para hacerla gemir, para que su mano derecha subiera acariciando mi pelo, apoyándose en mi nuca y su mano izquierda bajara hasta mi glúteo libre ya de mi bóxer apretándomelo hacia ella.

    -Ssshhh papa, ssshhh, no digas nada más, ssshhh quiero ser tuya, quiero que me hagas el amor, aquí en la ventana, en la cama, en la mesa, en el baño, quiero sentir tu pene dentro de mí, ssshhh fóllame papa por favor, fóllame.

    Lara estaba tremendamente caliente, muy excitada, mis dedos bajaban por sus labios humedecidos y descubrían una vagina muy mojada, el reflejo del ventanal era el de una mujer que culebreaba con su cuerpo, que besaba a su amante echando el cuello hacia atrás, uno de sus pechos cubiertos por su mano apretándolo con fuerza y el otro por el de su amante, sus glúteos se apretaban contra mí y su mano derecha buscaba mi pene desnudo cogiendo y tirando de él hasta su vagina. Entre sus piernas bajando por sus bragas mi mano derecha apretándole la vulva, acariciando el clítoris y con mis dedos metiéndose dentro de ella, en su interior, en su vagina, las telas de tul y sus bragas impedían la entrada de mi miembro, nerviosa e impaciente se apresuraba a quitárselas, a quedarse desnuda por completo y abriendo sus piernas metiéndose mi pene dentro de ella.

    Flexione mis piernas para poder entrar mejor de abajo arriba, Lara empezó a gemirme en el oído tras el primer empujón, a no parar de decirme que la follara despacio, pero con fuerza, quería sentir mi polla atravesarla entera y despacio, muy despacio la fui llevando a la cama mientras se la metía por detrás, al llegar al borde saque mi pene de su interior y la tumbe boca abajo, la libido de los dos había pasado a otro nivel, ya no era deseo era lujuria lo que los dos sentíamos, Lara necesitaba sensaciones más fuertes y profundas, mi miembro tremendamente erguido y duro como muy pocas veces le había visto así, bombeando sangre sin parar iba a ser el encargado de dárselas.

    Lara esperaba tumbada el momento en que yo la cubriera con mi cuerpo, que mis besos dibujaran su espalda y en vez de eso sintió como la cogía por los pies y tire de ella hacia abajo, dejando su tronco apoyado sobre el borde de la cama, yo estaba de pie esperando con mi pene preparado a que su vagina estuviera cerca de mí y aguantando con mis manos sus piernas por encima de las rodillas empecé a metérsela, moviendo mis caderas hacia delante y hacia atrás primero despacio, presionando mi pelvis contra su vagina desapareciendo mi pene en su interior por completo, luego más rápido y con más fuerza hasta coger una velocidad que nos agradó a los dos, Lara había dejado de gemir, había dejado de hablar, sus manos se abrían y cerraban con fuerza aferrándose a las sabanas cada vez que la penetraba y mordiendo la almohada solo se oía el golpeteo de nuestros cuerpos cuando chocaban, el sonido acuoso cuando mi polla se metía en esa cueva tremendamente mojada.

    La estaba follando así para alcanzar lo que ella me había pedido, llegar a unos niveles inexplorados de máxima penetración y por mis gemidos y sus gritos que traspasaban la almohada lo estaba consiguiendo, Lara estaba disfrutando como nunca antes había disfrutado, le temblaba todo el cuerpo, tenía espasmos en las piernas y su vagina se había inundado una vez más con mi polla dentro de ella, sentía como su flujo quería escapar por cualquier rendija que mi pene en su vagina dejaran libre, había explotado con un orgasmo de tal forma que su cuerpo se arqueaba hacia atrás apoyándose con las manos en la cama, levantando su cuerpo hacia atrás, los gritos de placer ensordecían cualquier otro sonido, mi pene se sentía ahogar por aquel mar embravecido sin escapatoria en al que sus músculos se apretaban contra mi pene, sintiendo los espasmos dentro de su vagina me hacían gemir de placer hasta que mi semen salió al exterior como un volcán, una explosión de placer a gran velocidad a la vez que por su vagina el líquido de su placer había encontrado un sitio por donde salir.

    Los dos habíamos experimentado el placer máximo, el éxtasis nos derrumbó en la cama a los dos a la vez que nos besábamos con pasión sin darnos tiempo a descansar, al borde de la cama en el suelo un charco de líquido transparente como si hubiéramos orinado, ese líquido salía de la vagina de Lara con parte de mi semen, nunca había llegado a provocar eso en ninguna mujer, Lara era la primera y me alegraba por ella, por haberle provocado tal orgasmo.

    Aquello fue solo el principio de una noche larga, de unas tarde después de comer, de unas mañanas antes de desayunar, en la noche del desierto en nuestra jaima dando de que hablar al resto del grupo con los que fuimos al desierto, necesitaba dormir un poco más, ya no soy ningún chaval y con tanto ejercicio sexual mi cuerpo necesitaba recuperarse y por otro lado Lara a sus 24 años era todo un torbellino, una bomba sexual insaciable. Iba a ser nuestro último día de aquellas pequeñas vacaciones y descansábamos sobre aquella cama tan mullida con tantos cocines y almohadas, las luces del alba asomaban por la ventana y Lara tumbada a mi lado se había despertado después de una noche más de sexo increíble con ella, sentía su cuerpo desnudo frotarse con el mío, su cabeza apoyada en mi pecho con sus dedos jugando con el bello de mi torso, sabía lo que quería, pero no podía ni abrir los ojos en esos momentos, seguía dormido, seguía en el palacio de Morfeo.

    Para Lara uno de sus momentos de deseo aparecía con las primeras luces del alba, sin embargo yo suelo ser más perezoso y si conocía bien a mi hija, que la conocía, no iba a parar hasta colmar sus deseos y para eso se lo iba a tener que trabajar y así fue como sus labios empezaban a recorrer mi cuerpo empezando por mis ojos, mis labios, mi cuello, me decía al oído que disfrutara que no me moviera, como si eso fuera posible, en esos momentos me hubiera encantado tener 24 años como ella y posiblemente seria yo quien la estaría despertando con una enorme erección en mi pene, pero ahora mi pene de momento descansaba enfundado en su sube boca, que lo lamía, haciéndolo subir y bajar solo con su boca mientras que sus manos acariciaban mis muslos, subiendo por su interior para coger mis testículos, besándolos y metiéndoselos en la boca.

    Lara lamía mi glande por todo su contorno, metiéndose tan solo la punta de mi pene, succionándolo, acariciándolo con la palma de su mano, luego empezaba a bajar y subir por mi tronco que poco a poco empezaba a despertar al igual que yo, Lara estaba de rodillas a un lado dándome la espalda, mis manos la acariciaban ese cuerpo tan bonito, sus curvas podría hacer descarrilar al más serio de los hombres, su piel suave y tersa, al agacharse mientras me chupaba mi pene justo por encima de los talones podía ver su vulva moverse, sus labios cerraban su vagina hasta que con mis dedos se la empecé abrir, a sentir la excitación que tenía cuando le empecé a meter los dedos en esa rajita rosada, estrecha y húmeda que tenía, nuestros gemidos una vez más a la hora del alba.

    Empezaba a notar como a mi hija le excitaba aquella situación, como su vagina cada vez más lubricada pedía algo más que mis dedos, quizás mi boca y mi lengua la hubieran servido de momento, pero no estaba en situación de moverme todavía, mi mente todavía vagaba por paisajes oníricos en los que la veía desnuda frente a mí, así que Lara después de mirarme y sonreírme con mi pene entre sus manos subiendo y bajando, se incorporó y se tumbó encima de mí con los ojos mirando a un cielo matutino, su espalda sobre mi pecho, sus piernas flexionadas sobre su cuerpo y con sus muslos llegando a tocar sus senos, me cogía el pene erecto y se lo iba metiendo poco a poco en su vagina, haciéndomelo entra y salir de aquella cueva húmeda y oscura, mi pene empezaba de desperezarse por completo al igual que yo, las penetraciones que recibía Lara ya no eran solo de la punta de mi polla, mi cuerpo se despertaba y mi mente se despejaba de sueños imaginarios para darse cuenta de que aquella doncella en verdad la tenía desnudada encima de mí, cabalgándome y follándome.

    Mi pelvis se elevaba metiéndole más mi polla en su vagina, mis manos despertaban y la abrazaban queriendo sentir sus pechos, sus pezones elevarse al paso de mis dedos, Lara apoyaba sus pies en la cama uno a cada lado de mi cuerpo y empezaba a moverse de arriba abajo, metiéndose mi polla hasta el fondo, gritando con cada empujón, con cada penetración cuando mi polla la llenaba entera, su vagina estaba tremendamente lubricada, mi pene se deslizaba por su interior sin oposición alguna de dolor, todo lo contrario el placer era máximo en ella y en mí, sentía mi polla envuelta en un mar de deseo y flujos.

    No veía la cara de Lara, pero sabía que estaría con la boca abierta y los ojos cerrados cada vez que me sintiera entrar intentando gritar y no poder, la había observado tantas veces que ya conocía sus fases, ahora era el momento en que su cuerpo se echaría hacia delante, Lara apoyaba sus rodillas en la cama, sus pechos golpeaban mis muslos y con suaves empujones ayudándose con sus manos haciendo tope con mis talones iba al encuentro de mi polla metiéndosela y sacándosela con suavidad, Lara todavía gemía y aunque sus movimientos con la cadera circularmente sobre mi pene y sus embestidas más rápidas, eso no cambiaba el hecho de que todavía le faltaba por llegar al orgasmo, aunque cada vez menos y sabía que le gustaba que yo fuera quien dirigiera la marcha en esas ocasiones.

    Intentando no sacársela me tumbé encima de ella, los dos con nuestras piernas estiradas y abriéndoselas un poco me metí en medio de ella buscando la entrada de su vagina y metiéndosela con suavidad hasta oírla gritar, la empecé a besar el cuello a la vez que mis caderas no tenían un minuto de descanso, entrando y saliendo de su vagina, los papeles se habían invertido ahora, Lara era la que estaba boca abajo con sus mullidos senos sobre la cama y mi torso sobre su espalda con mis caderas moviéndose, metiendo mi pene y saliendo de ella y ahora si, ahora si sabía que Lara se correría en pocos minutos, su respiración se había acelerado, su vagina se había humedecido aún más, los gemidos habían desaparecido y pequeños gritos no paraban de salir de ella, cuando no gritos sordos mordiendo la almohada con sus puños aferrados con fuerza a las sabanas, hasta que un grito sordo y después ponente la hacía levantar la cabeza inundando la habitación, mi pene era abordado por una ola de flujo, sus piernas temblaban al igual que parte de su cuerpo, gritaba, se reía, me pedía más, pero ese más fueron pocos segundos más, casi un minuto en que me hizo que me corriera llenándola de con mi semen.

    La vuelta a casa fue dura, la noche de Lara sola en una habitación a oscuras fue muy dura, la sentía llorar, sentía que estaba rompiendo el corazón a mi hija y ella no se lo merecía, era mi amor, mi niña, mi princesa, lo hubiera dado todo por ella, no se merecía esto y los dos sabíamos que allí en casa todo iba a cambiar, así que el día que me pidió dinero para que la ayudase a empezar en otro sitio, en otra ciudad, no dude y la apoye en todo lo que pude aunque mi corazón se partiera a la mitad, la compre una casa, hable con contactos para un trabajo y mi amor que siempre ira con ella, con mi niña, con mi princesa.

  • No te olvides nunca el celular

    No te olvides nunca el celular

    Estaba con mi amigo Tomás, tomando un café y charlando un poco sobre trabajo y estudio. Una charla como tantas dónde compartíamos nuestras vivencias.

    Antes de retirarnos del lugar, opté por ir al baño y justo en ese instante sonó mí celular, me volví y vi que era Marcos, otro amigo de la facultad. «Ah después lo llamo» le dije a Tomás y me fui.

    Al regreso, «¿nos vamos?» le dije, como era habitual con nuestros encuentros. Y Tomás algo poco común en él, me dijo: «vamos a tomar otro café a tu casa?» La verdad que ese planteo me sorprendió y me llamó mucho la atención porque nunca me había planteado algo así.

    Y como tenía margen de tiempo, sin ningún tipo de problemas le dije que si.

    Nos fuimos cada uno en su auto, llegamos a casa, estacionamos y nos fuimos a mí departamento. Una vez adentro, Tomás se fue al living y se puso cómodo en el sillón. Ya traigo los cafés le dije, no no esperá, vení quiero decirte algo. Yo con mi normal pachorra me volví y me senté.

    La sorpresa fue tan grande que jamás hubiese imaginado la actitud de Tomás.

    (A más de uno quizá le habrá pasado).

    Se me abalanzó y de una manera tan rápida me dio un beso en los labios. Mí reacción fue rápida, detrás del beso salté hacía atrás y sorprendido por el hecho le dije: «que hacés Tomás estás loco?». Perdoname Joaquín no sé lo que me pasó!

    Tomás es un amigo de muchos años, donde hemos compartido muchos momentos lindos y agradables y malos también por supuesto. Pero más allá de todo en algún momento insinuamos algún coqueteo muchos años atrás, pero no pasó a mayores. Me dice Tomás:

    «Te gustan los hombres?». No salía del asombro ante semejante pregunta. Porqué me preguntás eso? le dije. No te enojes Joaquín pero tengo que confesarte que mientras te esperaba en el bar a qué volvieras del baño, miré tu teléfono y sin querer miré unas fotos tuyas.

    Me levanté y me fui para el dormitorio como asustado y con bronca…

    Al rato, volví al living cómo me había visto Tomás en las fotos. Me había puesto un conjunto de lencería rojo precioso con medias y portaligas. Que le iba a ocultar? había visto las últimas fotos que me había sacado en distintas poses (cosa que me encanta), y avancé sobre él. Me senté sobre sus faldas, lo miré fijo y le dije: «»COGEME… soy tu putita!!».

    Empezamos a besarnos con mucha pasión, nuestras lenguas no paraban de moverse, estábamos totalmente excitados, hacía tiempo que no me sentía así!!.

    A esta altura ya sentía su verga dura tocando mi cola, creo que él no daba más tampoco… me levanté y él se bajó la bragueta, sacó cómo pudo su verga y me volví a sentar arriba de él. Nos dimos unos besos más, me incorporé, corrí la tanga de mí cola, se la mojé con saliva y busqué metérmela. Cosa que sucedió muy rápido y prontamente la tenía toda adentro. La felicidad duró muy poco. Tomás acabó enseguida y como!!… y yo sin querer me quise masturbar y terminé acabando también.

    Salté y me fui rápido al baño, me saqué todo, me lavé, cambié y volví con Tomás. Luego de sentarme, él guardó sus pertenencias y volvimos a besarnos. Qué loco todo!!!

    Creo que sentíamos un amor mutuo que por un hecho fortuito, descubrimos un amor que estaba oculto. Nos gustamos, nos queremos, nos llevamos muy bien…

    La culpa de todo en definitiva fue mía, por haber dejado el celular sobre la mesa y que otros miren lo que no deben…!!

  • De antro con amigos

    De antro con amigos

    Desde muy pequeño me di cuenta que mi libido estaba por arriba de lo normal y a pesar de eso siempre fui un niño tímido con las niñas, quizás porque no sabía cómo aprovechar esto, ya en la adolescencia fui alguien más sociable no desarrolle del todo mi sexualidad hasta el término del bachillerato. Ahí como todos, estaba al pendiente de fiestas, convivios y conocer más personas, en especial mujeres, nunca me he considerado guapo aunque pienso yo que tampoco estoy tan mal, digamos que un término medio.

    En una ocasión que fui al antro, tenía 20 años e iba vestido de pantalón de mezclilla rasgado, una camisa negra de manga larga y zapatos de vestir negros, me quede de ver con unos amigos allá, Luis y Pedro pero al ver que no llegaban empecé a tomar una cerveza, al cabo de 30 minutos llegaron todos por lo que empezamos a platicar de conquistas, trucos para ligar, cual estaba más buena etc. Ya entrados en copas a mis amigos y a mí nos gusta retarnos, lo más común es tomarnos fotos besándonos con mujeres, conseguir teléfonos o hacer señas o gestos a otra chica para ver su resultado.

    Como era de esperarse yo siempre soy el que pierdo, en esta ocasión me tocó traer a una chica a nuestra mesa, era una chava que estaba alejada a nosotros pero se podía ver desde donde nos encontrábamos con su grupo de amigas, quise elegir a la más guapa, ya saben, la de mejor cuerpo, a la que llamaremos Valeria, era delgada de tez blanca, tenía un vestido rojo entallado con un escote muy pronunciado que solo cubrían sus senos de copa C terminando en el abdomen y de abajo estaba muy justo donde terminan sus nalgas, tacones negros muy estilizados, de cabello castaño claro y unos ojos claros que no recuerdo si eran verdes o grises pero te podías perder en su mirada, las demás a pesar que parecían modelos de revista no lucían tanto como ella, por lo que al acercarme trate de hacer contacto visual a lo que ella al darse cuenta tampoco dejo de mirarme, era una lucha de miradas.

    Cuando llegue a su mesa en vez de hablarle a ella me dirigí a la chica de su lado izquierdo a quien llamare Diana estaba vestida con una blusa plateada, holgada de frente que hacia un escote muy sexy, se apreciaban unos senos muy firmes a pesar de no tener brasier, de tez morena clara y short negro corto que hacían lucir un trasero no muy grande pero redondo al igual que unas piernas ejercitadas obra de horas de gym con unos tacones de tiras plateadas, me acerque a su oído asegurándome que ella me pudiera escucha y la invite a bailar, ella primero se hizo la indiferente pero después de verla directamente a los ojos se sintió intimidada ,nos fuimos a bailar, yo no dejaba de mirar a Valeria, incluso me aprovechaba cualquier oportunidad para acercarme al cuerpo de Diana para que me viera y ver qué efecto hacía en Valeria, pero ella solo platicaba con sus amigas, de vez en cuando volteaba a vernos pero algo me decía que había algo en ella que tenía que seguir con este juego, ya entrado en esto le mande un mensaje rápido a Luis que sacara a bailar a quien fuera menos a Valeria, era el típico carita a quien ninguna chica le decía que ni así lo hizo, resulto ser que Jessy una chica un vestido negro entallado en la cintura y un poco más suelto de la cintura a medio muslo que mostraba una figura de diosa, un escote en v que insinuaba ser sexy sin mostrar nada y mangas de encaje que hacían verla muy estilizada (la chica que bailo con mi amigo) era muy alivianada, le gustaba mucho divertirse y no solo bailamos todos juntos sino que le dije a ella que porque no se iban a nuestra mesa ya que al ser 3 mujeres ellas y nosotros 3 podíamos pasarla bien todos.

    Esteban: Y que andan celebrando o qué?

    Diana: No necesitamos celebrar algo para divertirnos, o no?

    Luis: No, para nada, pero no las habíamos visto en este lugar antes

    Jessy: lo que pasa es que a Valeria le pusieron los cuernos

    Valeria: Cállate wey

    Jessy: que importa wey, que al cabo nadie sabe quién es, estamos para divertirnos

    Luis: Si, que se chingue por…

    Esteban: Que chingue su … , saaaluuud!

    Esteban: La que no se termine el vaso 7 años sin orgasmos

    Todos agarramos nuestra bebidas y tomamos hasta terminarnos el vaso

    Nos empezaron a contar que Valeria estaba ahí porque había roto con su novio por haberle descubierto un amorío con otra chava, que le habían mandado capturas de pantalla de la conversación y fotos de ellos desnudos, yo solo le decía:

    Esteban: Con lo hermosa que estas yo nunca hiciera eso, estas bellísima como para soportar esas cosas, que de seguro tienes una fila interminable de hombres tras de ti.

    Valeria: En serio lo crees?

    Esteban: Claro!, yo si tuviera la oportunidad de estar contigo haría especial cada momento juntos.

    Al decir eso me sentía hipnotizado por sus hermosos ojos y no sé si fue porque me gustaba mucho o por el alcohol pero le iba a dar un beso y en eso una amiga de ella nos interrumpió.

    Diana: Vale, me acompañas al baño?

    Valeria: Si, vamos

    Me fui con mis amigos y les dije que no teníamos que dejar pasar esta oportunidad así que las invitáramos a algún lugar a seguirla.

    Jessy: Como se conocieron todos ustedes?

    Luis: Pues de la escuela

    Pedro: Y ustedes?

    Jessy: En el trabajo

    Pedro: y en que trabajan?

    Jessy: Somos edecanes

    Luis: Con razón!

    Jessy: Por qué?

    Luis: Nosotros venimos muy seguido aquí y no las habíamos visto antes, así que pensamos que eran de otro lado.

    Pedro: O que les gustaban otros lugares

    Jessy: jejeje, es que nosotros somos de Guadalajara y venimos a la playa por trabajo así que aprovechamos para divertirnos un rato

    Esteban: Pues entonces mañana habrá que ir a la playa, conocemos unos lugares que les van a encantar

    En eso llegan Valeria y Diana

    Diana: Que nos va a encantar?

    Esteban: Le estaba diciendo a Jessy que aquí es un buen lugar para conocer y tenemos playas excelentes, que tenemos que ir a levarlas a conocer

    Valeria: Que padre, si quiero ir, me hace falta agarrar color

    Luis: Ahora que ya estamos todos que les parece si vamos a seguirla a mi casa

    Pedro: La casa de Luis tiene vista a la playa

    Jessy: Si, vamos todos

    Sin más tiempo que perder nos fuimos a casa de un Luis que estaba muy cerca del antro, nos fuimos en dos carros, en el mío me lleve a Valeria y Luis, en el otro Pedro se llevó a Jessy y Diana. La casa de Luis era muy grande, de 2 niveles con cochera para 4 carros en el frente y 2 en guardados, la sala estaba al fondo de la estancia con un ventanal enorme que daba a su patio que estaba bardeado, con pasto muy bien cuidado, había una puerta al final del patio que daba a la playa, era una zona muy tranquila que solo los colonos tenían acceso ahí.

    Cuando llegamos a su casa nos fuimos a la sala a poner música en el estéreo, le dije a las chicas que si querían tequila y al unísono dijeron que si, entonces fui a preparar las bebidas, ya todos estábamos un poco tomados por lo que la plática fluyo mejor, veía a las chicas bailando y nosotros alrededor con ellas riéndonos. Aprovechando que estábamos pedos me lleve a Jessy a la sala mientras los demás estaban en el patio ya que quería darme más a desear con Valeria, Jessy me platicaba de lo bien que la estaba pasando:

    Jessy: Esto esta súper bueno

    Esteban: Es un tequila que vende el papa de un amigo

    Jessy: Esta muy rico

    Me lo dice viéndome a los ojos con cara de deseo, yo no sé si fue por retarla empecé a elevar más las cosas y mirándola a los ojos le dije

    Esteban: y el sabor es muy adictivo, una vez probándolo es difícil dejarlo

    Jessy: Que tan adictivo?

    Esteban: Mucho y lo malo es que no es tan fácil conseguirlo

    Fue cuando estaba diciendo eso le puse mi mano en su pierna y la fui subiendo poco a poco, en eso pone la mano para detenerme pero si poner resistencia alguna, invitándome a seguir más delicadamente.

    Esteban: El secreto es saber cómo tomarlo, si lo tomas muy rápido quizás no te guste, pero si te tomas el tiempo para saborearlo y desearlo te encantara.

    Mientras tanto yo subía lentamente con su mano arriba de la mía por debajo del vestido sin dejar de verla, ella solo se dejaba llevar, yo me acerque como para besarla lentamente, cerró sus ojos pero cuando iba a tocar sus labios me dirigí a su oído diciéndole:

    Esteban: Pero no sé si estés lista para esto

    Jessy: O quizás no esté listo para mí

    Al decir eso más que una frase con una mirada lujuriosa y desafiante me declaro una guerra entonces tenía que hacer lo posible para excitarla y ella sabía que tenía que hacer lo mismo conmigo. Me levante y me puse detrás del sillón donde estaba ella, me acerque a su oído derecho y le digo:

    Esteban: A mi también me gusta jugar, pero no soy rival fácil

    La beso en el cuello, ella solo hace su cabeza hacia con los ojos cerrado sacando su pecho, toma mis manos y las pasa a ambos costados de su cuerpo dejándome en claro que ella también va a jugar, a la altura de sus senos solo me deja tocar el costado sin acercarme más, yo la voy besando acercándome a la comisura de los labios justo para besarla le muerdo solo el labio inferior, fue entonces cuando pone mis manos encima de sus senos y oprime mis manos para que los sienta, yo estaba en la gloria, yo la di un beso muy apasionado mientras mis manos se colaban en su escote, ella solo apartó sus manos disfrutando cada rose que le daba, yo solo llegaba a la parte superior de su pecho sin adentrarme más allá, no quería perder esa conexión del momento, retiré mis manos y me separé de sus labios para ponerme frente a ella , ella solo subió un poco el vestido mientras que yo metí mis manos encontrándome una tanga que baje lentamente por sus piernas, notando que estaba completamente húmeda, retirándola primero de la pierna derecha y después de la izquierda, ella abrió las piernas invitándome a seguir, en eso se escucha el sonido de que vienen los demás a la sala, rápidamente me senté a su lado, ella se bajó el vestido y tratamos de aparentar que estábamos platicando, aunque nuestras miradas decían otra cosa, antes de que llegaran con nosotros me acerque a su oído diciendo:

    Esteban: Me encantó, aunque esto será un empate, me quedare con este premio y espero la revancha

    Fue cuando le mostré que tenía en mis manos su tanga mojada y ella solo se mordió su labio y me guiño el ojo.

    Espero que les haya gustado, coméntenme que les gustó y que no para poner la segunda parte, me gusta mucho saber la opinión de ustedes y como mejorar mi manera de escribir mis relatos.

  • El tipster (Parte III)

    El tipster (Parte III)

    Sabía que no podía perdonarla, la confianza que tenía en ella se esfumó con su traición. Pero debo admitir que su sufrimiento era real, Jimena se esforzaba en que de alguna manera cambiase de opinión y seguro que estaría dispuesta a complacerme con cualquier cosa que le pidiese.

    Aun así algo cambio en mí, no la vería de la misma manera. No podía disculparla, mi orgullo me lo impediría. Es por eso por lo que tomé esa decisión, estaba harto de ser el chico bueno, ya tenía suficientes desgracias encima. Un golpe tras otro me castigaba impunemente, laceraban mi alma ya desecha y rota. Y en un acto de supervivencia ¡Un nuevo Carlos surgió!

    Sabía que jugaría con los sentimientos de otras personas, cometería muchos pecados, tal vez buscando mi propio beneficio. Sería más egoísta, ya no la persona correcta y moral de antes.

    La voz de Jimena me saco de mis pensamientos.

    —Carlos… quiero que duermas conmigo… aunque no deseo incomodarte, y sé que aún no me has perdonado, pero estas noches sin ti, no pude dormir bien. Solo anoche, cuando llegaste y estuviste conmigo, sentí un ligero alivio y pude descansar plácidamente.

    Miré en dirección a su madre, para ver la reacción que ponía y ver si le parecía correcta la petición de su hija. Pero lo que dijo a continuación me sacó de mis dudas.

    —Los nervios y ansiedad que tenía Jimena, eran muy fuertes. Estuvo con calmantes hasta ahora. Me partió el alma verla de esa manera y no saber cómo ayudarla, ella necesita estar contigo. Por favor, Carlos, duerme con ella. Si te sientes incómodo traeré un colchón para que descanses.

    —No es necesario —respondí inmediatamente—. La cama de Jimena es grande y cabemos los dos.

    Al decir estas palabras me percaté de un brillo en los ojos azules de mi exnovia.

    —Si… no hay ningún problema. Tenerte a mi lado será lo mejor —intervino Jimena con expectación.

    Sara asintió con la cabeza y se despidió de nosotros. Jimena que aún me abrazaba, me lanzó una mirada intensa y me agarro de la mano llevándome a su cuarto.

    —No sé cómo agradecerte por lo que has hecho y estás haciendo por mí…

    —Sabes…—la corte e imprimí palabras más frías—. Yo siempre te aprecié, y nunca te mentí, no sabes cuánto me dolió tu engaño. Pero… por el amor que algún día te tuve, decidí venir y ayudarte. No pienses que estas perdonada.

    —Eres tan bueno, y yo fui tan falsa contigo. Definitivamente no te merezco, sin embargo lucharé por recuperarte, tenlo por seguro.

    —Puede ser, pero ahora ya es tarde para eso, para cambiar el pasado… Solo queda asumirlo y aprender de los errores —le dije.

    —No volveré a fallarte —me respondió—. Sé que me costará recuperar tu confianza, haré… lo que tú me digas, no quiero perderte de forma definitiva.

    En ese momento al ver su hermoso rostro que ahora reflejaba arrepentimiento. Con ese cabello rojizo y rizado, que siempre me gusto desde la primera vez que la vi, recordé a la Jimena inalcanzable de aquel entonces, no solo para mí, sino para todos los jóvenes de la universidad. Ella y Lucía, eras las reinas, a quien muchachos como yo teníamos en un pedestal. Al contrario de su amiga, Jimena, era diferente, no era creída, ni se aprovecha de su hermosura para lograr sus fines. Esto me llevó a quererla más, pero no todo era color de rosa ya que aun siendo el afortunado que la tenía como novia jamás tuvimos relaciones sexuales, pero ahora la tenía a mi merced.

    —Así… pues quiero que lo demuestres —le dije mientras ponía mi mano en la zona baja de su espalda, acercando su cuerpo al mío, casi pegados el uno al otro—. Bésame… Jimena.

    Sus carnosos labios se posaron sobre los míos, pero esta vez, a diferencia de anteriores ocasiones, nos besamos con mayor decisión, mayor entrega, mayor pasión. Enseguida pose mi mano sobre su culo, aquel trasero espectacular del que era dueña. Sobé toda la superficie, a conciencia, como nunca había hecho ni me había dejado tocarla de esa manera.

    —Ahhh… —soltó Jimena al sentir mis manos estrujar sus glúteos.

    Al estar pegada a mi noté sus pechos rozando mi torso y su entrepierna peligrosamente cerca a la mía. Traté de meter mi lengua dentro de su boca, me dejó hacerlo, abriendo sus labios y nuestras lenguas por fin entraron en contacto, envolviéndose ambas en una feroz batalla donde la lujuria que nos poseía era la que nos guiaba.

    Sacando fuerzas de mi interior, me separé de ella. Necesitaba averiguar si estaba entregada completamente. Si no mentía, como lo hizo antes.

    —¡Desnúdate! —le ordené.

    Me miró con decisión, mientras se quitaba su pijama y su ropa interior. Saltó a la vista, sus tetas que ya poseían buen tamaño, sus hermosos pezones rosados, ahora duros como piedra producto de su estado excitado. Su curvilínea figura, que resaltaba su cuerpo tipo 8, asemejando a un reloj de arena, haciéndola apetecible para cualquier hombre en su sano juicio y yo no era la excepción, lo comprobé cuando sentí mi pene, duro a más no poder, rozando mi pantalón.

    —¿Te gusta? —me preguntó a modo de afirmación, al ver el bulto que se formaba en mi entrepierna.

    Al verla sonreír, quise jugar un poco con ella.

    —Algo… —le mentí descaradamente—. Me gustaría más si no estaría el vello púbico —le aseguré mientras apunté con el dedo a la zona del monte de Venus.

    Vi primero en su rostro incomprensión, luego resignación. Tal vez por pensar que me defraudó.

    —No importa —continué— ¡Quiero que te masturbes para mí!

    Como si de un acto de reivindicación se tratase, Jimena se recostó en la cama, miró hacia el techo, luego dirigió la mirada a su entrepierna al tiempo que llevaba de forma temerosa y avergonzada sus dedos a la vagina. Al principio apenas rozaba sus labios, como si su mente se resistiera ante aquella situación, tal vez porque antes no era asidua a estas prácticas.

    —Esfuérzate más. No decías qué harías lo que te diga.

    Estas palabras la llenaron de estímulo para que sus dedos se volvieran más activos. Aquellos bellos y desnudos labios no tardaron en mostrar evidencias de lo cálida y húmeda huella del deseo y placer.

    —Acaríciate los senos también —le ordené.

    Rauda y veloz subió una mano hasta su pecho. Que empezó a masajearla de forma circular. Sus senos eran dos manjares de carne que pedían ser lamidos, besados, estrujados e incluso mordidos. Dejé pasar el tiempo contemplando fijamente las manos de mi amada disfrutar de su cuerpo de diosa. Si, eso era ¡Una diosa! ¡Afrodita en persona! Me recordó a un poema de Francisco Villaespesa:

    Te vi muerta en la luna de un espejo encantado.

    Has sido en todos tiempos Elena y Margarita.

    En tu rostro florecen las rosas de Afrodita

    y en tu seno las blancas magnolias del pecado.

    Por ti mares de sangre los hombres han llorado.

    El fuego de tus ojos al sacrilegio incita,

    y la eterna sonrisa de tu boca maldita

    de pálidos suicidas el infierno ha poblado.

    ¡Oh, encanto irresistible de la eterna Lujuria!

    Tienes cuerpo de Ángel y corazón de Furia,

    y el áspid, en tus besos, su ponzoña destila…

    Yo evoco tus amores en medio de mi pena…

    ¡Sansón, agonizante, se acuerda de Dalila,

    y Cristo, en el Calvario, recuerda a Magdalena!

    Jimena me miró con un destello de lujuria en sus ojos, mientras me acercaba hacia ella. Por fin la tenía ante mí. ¡Oh, diosa!

    Poseedora de un cuerpo perfecto, con piernas largas y seductoras, los muslos grandes y prietos eran la envidia de cualquier mujer, y entre ellos, su sexo, al que si mis lascivos ojos no engañaban, se hallaba ligeramente mojado. Sus labios de diosa pecadora, con sus ojos azules, que insinuaban un origen más divino, tal vez nacida de la espuma del mar, después de todo tienes por madre a la Luna. Que el sol su luz a ella da, otorgándole una belleza más radiante. ¡Oh, Jimena! Me das la esperanza del amor y luego con gran dolor, el desconsuelo llega sin razón por la vía del cruel engaño.

    Pocas mujeres he visto más hermosas que Jimena, pegué a mi cuerpo a ella y sentí el calor que emanaba de su piel, un calor que me embargaba mientras agaché la cabeza para sentir por primera vez el tacto de sus senos en mi boca.

    —Ahhh… Ahhh —gimió mi diosa mientras su cuerpo se estremecía.

    Comencé a besar sus tetas, mientras examinaba sus cualidades, eran tersas y firmes con unas aureolas pequeñas y rozadas. Me apoderé de su pezón, ahora duro como piedra a la vez que Jimena exhalaba un gemido al hacerlo, que indicaba que le gustaba y quería que lo siguiera haciendo.

    —Sigue… Sigue —me decía mientras empujaba mi cabeza contra su torso.

    Seguí devorando sus senos; sin que se me escape ninguno, pasando de uno al otro, entre tanto los gemidos de Jimena iban en aumento. Sentía el vaivén de sus caderas sobre mi entrepierna, donde mi pantalón impedía que la penetrase. Mi polla hace rato que se encontraba dura, y me pedía a gritos salir de su encierro.

    Bajé la cabeza, mientras descendía a su entrepierna, empecé a besar su vientre, luego su ombligo, hasta llegar a su vulva, que me esperaba húmeda y con ganas de ser atendida. Acaricié con dos dedos su sexo, y solo tocar su clítoris hizo que corriera.

    —Ahhh. Carlos… ¡Mi amor!

    Su cuerpo se retorció sobre la cama, donde estaba recostada. Jimena se corrió, mientras el orgasmo se apoderaba de todo su ser. Observé su hermoso rostro, tenía los ojos cerrados, las mejillas ruborizadas y la boca abierta. Esta visión de ella me excito de sobremanera.

    Me baje con destreza mi pantalón y el bóxer, liberando mi erección, haciendo que mi pene brincara como un resorte. No espere a que se recupere de su orgasmo, quería castigarla así que dirigí mi pene hacia su vulva. Empujé levemente hasta traspasar su entrada, a pesar de estar encharcada de flujo, aún me apretó el pene.

    —Mmm… Mmm — exhaló un leve gemido.

    Empujé con fuerza y mi miembro se adentró por completo en su estrecha vagina, causándome un placer extremo.

    —Ten cuidado… amor mío —me pidió—. No estoy acostumbrada…

    No le hice caso, la silencié con mis labios. Puso sus manos tras mi nuca y nos fundimos en un beso infinito, en tanto seguía penetrándola, entrando y saliendo de su encharcado coño, cada vez más rápido.

    —Sí, sí, sí… Carlos… Te amo con locura…

    Seguí bombeando, cada vez con mayor ritmo, mientras se adaptaba a mi miembro. La lujuria me nubló y estuve a punto de correrme. En un último intento de cordura, al saber que no tenía puesto un preservativo, quise sacar mi pene de su calurosa vagina.

    —¡Córrete dentro, mi hombre!, ¡Lléname! Ahhh…

    Sus piernas se enroscaron en mi cuerpo impidiendo mi salida. No soporté más tiempo al sentir su vagina que no paraba de apretarme y contraerse, empujé hasta el fondo y llené de semen su coño. Ambos nos corrimos a la vez, descargué hasta la última gota, ya luego pensaría en soluciones.

    Nos quedamos abrazados, recostados, pegando nuestros cuerpos, ambos con la respiración agitada. Fue mi debut en el sexo, y seguro que lo recordaría toda mi vida.

    Fue una noche de sexo brutal, prueba de ello era el estado en el que nos encontrábamos, con nuestros cuerpos sudorosos, producto del ajetreo en la cama.

    Pero lo que más me preocupaba no era el hecho de correrme dentro de Jimena, ya me contaría porque se mostraba tan segura y si no pues había diversas alternativas, como las pastillas. Lo que me tenía preocupado eran los gritos que dimos, sobre todo los de ella, que no tuvo ningún reparo en contenerse. Las ondas sonoras traspasan paredes y seguro que su madre nos escuchó.

    —Carlos… —me dijo—. Duerme conmigo, estos días sin ti, fueron fríos y desolados.

    No pude evitar sentir cierta lástima por ella, después de todo la encontré terriblemente hundida y con un sufrimiento que estaba seguro de que la carcomía por dentro.

    —Está bien… —le respondí— Me encantaría…

    Me sonrió de manera dulce.

    —Gracias… amor mío —me agradeció antes de besarme de forma tierna en los labios.

    Jimena se dio la vuelta, pasé mi brazo por su cintura y me pegué a ella acoplando nuestros cuerpos. Ella en un gesto de gratitud agarró mi mano y en esta posición nos quedamos dormidos.

  • Mi compañero de clase me convirtió en su zorra (Parte 1)

    Mi compañero de clase me convirtió en su zorra (Parte 1)

    Siempre supe que era distinto a los otros chicos, era muy afeminado por lo que recibía burlas de parte de mis compañeros de clase. En el último año se ensaño conmigo un chico llamado David, me decía que tenía culo de mujer y me daba nalgadas.

    Un día volviendo a mi casa en el bus él se paró atrás mío y empezó a apoyar su bulto contra mi cola y a manosearme, no sé porque pero me gustó mucho esa sensación así que lo deje hacer. Estuvo así un rato hasta que de repente sentí algo distinto así que puse mi mano atrás, entonces el apoyo su verga contra mi palma, en ese momento me di cuenta de que se iba a correr en mi por lo que trate de moverme, pero el bus estaba muy lleno y no lo logre, David se apoyó con más fuerza contra mi y note los chorros de semen saliendo de su verga para quedarse en mi culo manchando todo mi pantalón.

    Baje del bus y fui rápido hacia mi casa mientras intentaba limpiar mi pantalón con mi mano, ya llegando me di cuenta que tenía la mano llena de semen, no sé porque, pero la curiosidad me invadió y chupe un poco mi mano, para mi sorpresa no tenía un gusto feo ni mucho menos, hasta se podría decir que me gusto. Llegue a mi casa y me metí al baño a masturbarme porque la situación me había dejado muy caliente y aproveche para limpiar mejor mi pantalón. Ese mismo día a la noche me llegó un mensaje de David que decía «te gusta putito, no?».

    Yo obvio mentí y le dije que no, y que lo iba a denunciar. Me mando un video y me puso «si no te gusta porque probaste mi leche?» El video mostraba el momento en que probé su semen, me había estado siguiendo sin que me dé cuenta. Me llegó otro mensaje «mañana toda la escuela va a saber lo putita traga leche que sos» yo le pedí por favor y le dije que iba a hacer lo que él quisiera pero que no le muestre a nadie. El acepto con la condición de que usara una tanga debajo de mi ropa cuando fuera a la escuela al otro día.

    A la mañana siguiente espere a que mi hermana se fuera a bañar para entrar en su habitación y agarrar una tanga blanca con encaje por delante, me la puse y me puse mi ropa normal encima. Unas cuadras antes de llegar a la escuela me encontré con David que me estaba esperando, cuando me acerqué a él sin previo aviso me metió una mano adentro del pantalón, agarró la tanga y la tironeo para arriba haciendo que se me meta más entre las nalgas y dejándola a la vista con solo levantar un poco mi remera.

    D: Tranquila, no vamos a ir a la escuela así que no te preocupes, nadie te va a ver.

    Me gustaba un poco que me hable en femenino, aunque fingida que me molestaba. Lo seguí hasta un depósito abandonado que estaba cerca, trepamos las rejas y entramos al lugar. Estaba todo sucio y había solo un colchón mojado en una esquina al cual David se acercó.

    D: Sácate todo menos la tanga y arrodíllate en el colchón.

    Me estaba por negar pero recordé el vídeo que tenía por lo que tuve que hacerlo. Apenas me arrodillé en el colchón David saco su teléfono y empezó a grabar.

    D: -Sos tan nena que tenés la verga lo suficientemente chica para que te entre un tanga sin problemas.

    Aunque me molestaba que se burlara tenía razón, ni se notaba mi pene de 4 cm debajo de la tanga. Encima David saco su verga de por lo menos 12 cm sin estar parada lo que demostró más que lo mío ni siquiera se podía considerar un pene. Me apoyo su verga en la cara, eso me calentó mucho haciendo que crezca un pequeño bulto en mi tanga y obvio él lo notó.

    D: Sabia que eras una zorrita, dale chúpala, muéstrame que tanto te gusta mi verga.

    Sin dudarlo empecé a meterme su verga en la boca, ya no me importaba fingir que no me gustaba. Apenas me la metí le sentí un gusto a pis muy fuerte que, aunque era asqueroso, me calentó más todavía. Seguí chupando como una verdadera puta por varios minutos hasta que David la saco de mi boca y empezó a pajearse.

    D: Querés leche putita?

    Y: Si dame tu lechita

    D: Segura? Ayer dijiste que no te gustaba.

    Y: Por favor dámela, si me gusta, te mentí para que no te des cuenta de que soy una putita traga leche.

    D: Abri la boquita zorrita.

    Abrí la boca y se corrió llenándomela de semen. Mire al celular, con el que seguía grabando, mostré el semen en mi boca, jugué un poco con la lengua y me lo trague. Nos quedamos ahí adentro hasta que terminaron las clases, en ese tiempo se la chupe varias veces y el me saco varias fotos posando en tanga. Cuando se corrió la última vez que se la chupe me dijo que no me tragara el semen hasta llegar a mi casa y que le mande un video tragándomelo, obvio obedecí y fui todo el viaje saboreando su lechita.

    Cuando llegué grabe el video jugando un poco con el semen en mi boca y tragandomelo, además le mande un mensaje «gracias por tu verga y tu lechita, y por mostrarme lo puta que soy, lastima que mañana ya sea sabado, voy a estrañar chupartela el fin de semana». Enseguida respondió «Tranquila zorrita, tengo la casa sola todo el fin de semana asi que mañana te quiero en mi casa temprano asi te doy el desayuno, y no te olvides de ponerte una tanga»

    Continuará…

  • Como me convertí en puta

    Como me convertí en puta

    Hola, gracias por leer mi relato. Voy a comenzar confesando que soy una mujer casada de 49 años, y que para nada luzco como un modelo ni tengo un cuerpo despampanante, más bien soy una mujer bajita de estatura y un cuerpo que ya no mantiene la misma firmeza de la juventud.

    Me gustaría comenzar con los detalles que me llevaron a hacer las locuras que contaré a continuación, espero y tengas paciencia y no abandones mi relato sin leerlo.

    Hace un año más o menos, la compañía en la que trabajé por 20 años cerró y me quedé sin trabajo, aunque me dieron beneficios económicos al cierre, decidí buscar un trabajo de medio tiempo, solo encontré trabajo en una tienda de licores que está relativamente cerca de mi casa en Chicago.

    Todo esto comenzó el fin de semana de Labor Day, aquí se celebra en septiembre. Ya casi para cerrar entraron 2 tipos queriendo comprar más licor, yo les dije que ya no podía venderles y ellos se pusieron muy agresivos me comenzaron a insultar y a amenazar con golpearme y uno de ellos dijo que me violaría, en eso entró, uno de sus amigos, que es un cliente regular del local al que llamaré Charly, él vio lo que pasaba, por buena suerte, él los convenció de calmarse, yo aun temblando le agradecí y me puse a llorar, le dije que no podía venderles más porque ya estaba por cerrar, pero si querían, yo tenía una botella de Tequila en casa y se las podría dar ya que mi esposo no estaba. Charly se acercó a mí y me abrazó diciéndome que todo estaba bien, que no tenía qué hacer eso, pero yo con mucho miedo insistí, y ellos accedieron a esperar mientras terminaba de cerrar.

    Al cerrar la tienda, vi que los dos muchachos y Charly me estaban esperando, yo ya más calmada les dije me siguieran en su carro. Al llegar a casa, les pedí tiempo para ir por la botella y cuando salí Charly me pidió usar el baño, sus dos amigos también me lo pidieron.

    Yo accedí, y este gesto de “Bondad” cambió mi vida para siempre.

    Cuando ellos habían usado el baño, uno de ellos, al que llamaré Joe, se acercó y me dio las gracias, y se disculpó por su actitud en la tienda, al decir esto se acercó y me dio un abrazo, yo me sonrojé un poco, pero se lo acepté y le dije que no había problema, pero que si estaba todavía muy nerviosa. Joe me preguntó que si podía hacerme un trago con el tequila y yo dije que si. Joe me sirvió un trago y comencé a relajarme, así que Joe me preparo otro, entonces no supe cómo, pero ellos pusieron una pastilla de la que llaman «Roofies» en mi bebida.

    Apenas hube terminado la bebida, sentí algo raro, pero yo pensé que era por los tragos. Antes de salir Charly, me abrazo y me susurró al oído “Estas bien buena mamacita” “Me gustaría quedarme”, yo solo sonreí un poco nerviosa y le dije que era muy vieja para él, y que me daría mucha vergüenza quedar en ridículo cuando viera mi cuerpo de casi 50, el sonriendo volteó con Joe y le dijo lo que yo le había comentado acerca de mi cuerpo a lo que Joe contesto que ni el ni sus amigos me veían vieja, que al contrario, tenía esa madurez que atrae a los jóvenes, yo me volví a sonrojar, pero me sentí bien por los comentarios, entonces Charly tomo la iniciativa y me volvió a abrazar y buscó mis labios, yo sentí como su pene se me pegaba y lo sentí crecer, en eso, Joe se acercó por detrás y me comenzó a manosear mi trasero mientras me basaba la nuca, las manos de a quien llamaré Paul, comenzaron a desabotonar mi blusa y sostén dejando mis pechos al descubierto, en eso Charly se acercó a mi oído y susurró que me relajara mientras me daba algo de tomar, era de su trago que estaba muy cargado, mientras yo tomaba, Charly me desabrocho el pantalón y me lo comenzó a bajar, en eso Joe se apoderó de mis nalgas mientras me besaba la espalda, Charly seguía besándome cuando sentí unos dedos en mi vagina, primero solo por fuera, pero en un movimiento brusco, 2 dedos se introdujeron en mi ya caliente y húmeda vagina, yo ya no sabía que hacer, quería gritar que pararan, pero al parecer la droga comenzaba a hacer efecto y poco a poco me deje llevar, lo siguiente qué pasó no lo recuerdo, pero sé que así sucedió por los videos y fotografías que Charly, Joe y su amigo Paul tomaron, no solo de sus teléfonos, sino también del mío, el cual no sé cómo lo desbloquearon, al punto que Charly le comenzó a mandar textos a mi esposo.

    Mensajes de Charly pretendiendo ser yo:

    Yo: (Charly) “Amor, estoy súper caliente, tengo unas ganas tremendas de que me cojan”

    Mi esposo: un emoji de sonrisa y “Que te cojan?” Quien?

    Yo: (Charly) “Quien se anime” emoji de diablita

    Mi esposo: Estas tomando?

    Yo: (Charly) “Si, y estoy súper caliente, veo por la ventana a tres jovencitos, y se me antoja que me cojan”

    Mi esposo: “No sé qué decirte amor, solo espero que hagas lo correcto”

    Yo: (Charly) “Voy a intentar, te aviso si es que me animo”

    Mi esposo: “En serio? No te creo.

    Yo: (Charly) “Te enojarías conmigo si lo hiciera? Foto de mi vagina mandada por Charly.

    Mi esposo: “Wow Amor, creo que vas en serio, y no, no me enojaría. Aunque estoy seguro que no lo harías. Solo cuídate.

    Yo: (Charly) “Claro que va en serio amor, y claro que me cuidaré, te puedo marcar cuando esté cogiendo?

    Mi esposo: “Ok Amor” pero aún creo que no te vas a animar.

    Lo que en realidad pasó, no me recuerdo muy bien, creo que fue por los efectos de la droga, pero aquí está lo que ellos grabaron y algunos de ellos se los mandaron a sus amigos.

    Teléfono de Paul:

    Cuando Charly me quito el pantalón y los panties, Joe ya estaba metiendo sus dedos en mi vagina, Charly camino de espaldas hacia el sofá me guio hasta que él se sentó, entonces me hizo que me arrodillara en frente de el para chuparle el pene, aunque era un pene de tamaño normal, estaba muy grueso y pase dificultades para meterlo todo en mi boca, fue en eso que Joe me clavo su pene en mi vagina, este si que tenía un pene más grande y grueso que Charly, primero grite un poco pidiendo que lo hiciera despacio, pero después de un rato me relajé, y comencé a disfrutar, lo sé porque el video me delata gimiendo de placer y diciéndole «Cógeme papi «Si, hazlo, no pares, dale fuerte”, Charly me agarro del cabello y me hizo chupar su hinchado miembro mientras me decía “Así putita, trágalo todo como la perra que eres”, en eso Paul me acercó el teléfono a mi cara y me dijo que este video se lo mandaría a mi esposo, yo solo le dije que si, «Quiero que vea lo Puta que soy»

    Paul: Te vamos a coger toda la noche, sin condón y vas a darnos tu culito. Yo: No por favor. Pero mientras tanto Charly, volteando al teléfono maliciosamente, saco una pastilla y sonriendo me la puso en la boca y me obligó a tomarla con un trago de tequila.

    En unos minutos, yo no sé qué me paso, pero siguiendo las escenas del video, Joe se sentó a un lado de Charly y me hizo que lo montara, lo que yo hice con gusto, mientras le besaba el pecho, las tetillas y por último los labios, entonces lo monté y comencé a gemir de placer otra vez, en eso Charly, toma mi teléfono y me pide que lo desbloquee, lo que hago con gusto y en el video no se ve lo que hace, pero luego descubrí que eran los mensajes de texto que ya relate.

    En eso estaba cabalgando a Joe, cuando Paul, me acercó su Verga a la boca, tampoco era tan grande como la de Joe, pero si larga aunque un poco más delgada, en ese momento yo ya estaba súper caliente, Paul comenzó a básicamente violarme la boca, la metía casi toda hasta que yo ya no podía más, Paul: ”Trágala toda Puta” Yo: “Si papi” Paul: “Te gusta ser una puta” Yo: “Si papi, me encanta ser tu puta” Paul: “Entonces toma esto” y al momento me dio una bofetada. Yo: “Si papi, soy una puta mala” “Cógeme rico Joe please“ “métela más duro” “Hazme gozar”

    Joe comenzó unas embestidas más fuertes, yo solo gritaba de placer, Paul seguía violando mi boca, en eso Joe sacaba y metía su verga cada vez más fuerte, me rodeó la cadera con sus brazos y aumentó la velocidad en sus embestidas, cuando ya estaba cerca de venirse, con una mano comenzó a nalguearme y gritarme lo Puta que era, y lo Rica que estaba, Yo solo decía “Si papi, soy tu puta, cógeme duró papi” en eso se vino y me lleno de esperma la vagina. Cuando saco su vergota, mi vagina escurría semen en el sofá.

    Paul me puso a gatas, me metió su Verga en mi vagina con mucha fuerza, en ese momento yo ya estaba fuera de mi, solo pedía más y más. Charly, que había estado utilizando mi teléfono, se acercó a Joe y se lo dio para que el siguiera grabando, y se puso frente a mi, comenzó por jalarme el cabello, y a decirme que tenía que voltear a la cámara de mi teléfono y decirle q mi esposo que estaba gozando como me cogían.

    Yo: Amor, perdón pero estos cabrones me están cogiendo muy rico. Soy una puta amor, pero me gusta. Ya me llenaron la vagina de semen amor.

    Charly: Dile a Paul que quieres que te haga.

    Yo: Paul, cógeme rico papi, deja que mi esposo vea como tratas a su princesa. Cópela rico. Trátame como una puta. Oh no Paul, por ahí no! Espera Paul. Me la está metiendo por el culo amor, por favor dile que no. Paul para por favor.

    En ese momento el video cambió de ángulo hacia mi culo, lo que vi después me sorprendió, Paul había metido toda su verga en mi culito y lo estaba bombeando, yo seguí gritando, pero él no paraba, en un instante, mis gritos de dolor, se convirtieron en gemidos de placer.

    Charly: Te está gustando Putita?

    Yo: Si, mucho. Paul está riquísimo.

    Charly: Dile a tu esposo que te está haciendo Paul.

    Yo: Amor, me están cogiendo el culito, y me gusta mucho.

    Paul: Así puta, mueve las nalgas, mientras me da nalgadas con sus dos manos.

    Yo: Si papi, dame duro, soy tu puta.

    Charly: Dile a tu esposo lo que eres.

    Yo: Soy una puta amor, me encanta que me cojan. “Dame duro Paul, si papi, dame duro”

    En eso Paul se viene dentro de mi ano, y yo siento su corrida, y gritando digo “Si papi, lléname el culo de tu semen” después me doy cuenta que eso es muy raro, pero como estaba súper sensible, lo sentí.

    Charly se pone atrás de mi, y sin ningún aviso me la mete en el ya dilatado culito, aunque me hace gritar, a mi ya no me importa, estoy súper caliente y solo me dedico a gozar. Joe, que ya está listo otra vez, se pone frente a mi y yo comienzo a chupar su pene y bolas, en realidad lo estoy disfrutando, y al parecer lo hago mejor que al principio, porque a Joe le gusta, en eso Charly, que ya estaba súper caliente, se viene en mi culito mientras me nalguea muy fuerte, yo solo grito “Si Charly, trátame como la puta que soy. En eso Joe, me mete toda su verga en mi boca y se viene otra vez, llenado mi garganta de semen, yo comienzo a toser y el saca un poco su verga para darme un respiro, y el resto de su semen termina en mi cara, Joe me ordena que me los trague todos, Charly se acerca con mi teléfono y me dice que mientras los trago, le mande un saludo a sus amigos. Yo: Hola, este semen es de Joe, y me lo voy a tragar todo porque soy una puta, y comienzo a tragarlo todo.

    Paul que había estado sentado, se acuesta en el piso y me hace que lo cabalgue, cosa que yo hago con gusto, en eso estoy gozando la verga de Paul, cuando Charly trata de meterme su vergota en mi culito, al principio no puede porque la posición es un poco incómoda, pero Paul me hace recostarme en su pecho y eso deja mi culo más accesible para Charly que se pone atrás de mi y me mete su vergota, al principio yo intento sacarme, creo que fue por el dolor, pero Paul me tiene bien pegada a su pecho, y no puedo moverme, así que Charly mete toda su vergota en mi culo y comenzó a bombear, Paul no se mueve, pero su verga está casi toda dentro de mi vagina, yo continúo gritando, pero Charly no para, Joe graba y escucho que dice «Bueno amigos, aquí está esta puta recibiendo verga» en un momento, yo ya pongo resistencia a las embestidas de Charly y poco a poco Paul me suelta, y yo ya no hago intento de sacarme la vergota de Charly del culo, al contrario, con movimientos de cadera, que en realidad nunca pensé que tenía, yo misma ayudo a Paul para que el también se pueda mover y me bombee la vagina. Así estuvimos por unos 4 minutos, hasta que Charly se vino en mi culito otra vez, cuando saco su vergota, Joe estaba grabando con mi teléfono y pude ver como mi Ano estaba súper dilatado y escurría semen. En eso Paul me acostó boca arriba, se puso a un lado de mi cara y comenzó a llenármela de semen.

    Paso un rato y nos sentamos los 4 en el sofá, me dijo Paul que quería tomarme unas fotos y quería que yo posara para él, yo accedí gustosa. Me tomo varías fotos en varias posiciones, después me ordeno meterme a la ducha, ahí siguió grabando y tomando fotos.

    Cuando termine de ducharme, eran las 6 de la mañana, ellos ya estaban listos para irse, yo ya no me podía sostener en pie, el efecto de la droga al parecer estaba terminando. Yo tenía 5 llamadas perdidas de mi esposo, y me preocupe, pero Charly me dijo que él ya lo había arreglado. Yo no pregunte como, pero más tarde, como a las 10 de la mañana cuando me levante vi los mensajes y, para ser honesta, me calenté mucho.

    Mi Esposo: 1- Buenos Días amor cómo estás. Como te fue anoche? Carita feliz. 2- Bueno te daré tiempo a despertar, creo que te dormiste un poco tarde. 3- Amor, te estoy marcando, contesta. Amor, cómo estás, estoy preocupado. 4- Amor, por favor contesta el teléfono. 5- Márcame cuando puedas, si no lo haces tendré que llamar a la policía. 4- Ok voy a hacerlo ahora.

    Charly: Hola amor, perdona pero todavía estoy cogiendo. Estos muchachos no tienen llenadera.

    Esposo: Que? A poco lo decías en serio?

    Charly: Claro que si amor.

    Esposo: No lo puedo creer. Pensé que era una broma.

    Charly: Perdona Amor, yo creía que tú estabas de acuerdo!

    Esposo: Pensaba que solo lo decías para calentarte.

    Charly: Estaba muy caliente, perdón. Estos muchachos me dieron toda la noche.

    Esposo: No te creo amor. Para de bromas.

    Charly: Es verdad, que puedo hacer para que me creas? Mandarte fotos? Videos? O te marco por FaceTime?

    Esposo: ?

    Charly: Foto de mi vagina llena de semen.

    Esposo: En serio?

    Charly: Foto de mi culito bien abierto y escurriendo semen.

    Esposo: Que?

    Charly: Foto mía con mi cara llena de semen.

    Esposo: Amor, tenemos que hablar cuando llegue.

    Charly: Video mío bien es sagrada por Joe y diciendo: “Amor, soy una puta, me encanta como me cogen estos cabrones, me han dado verga por todos lados, y lo mejor es que me gustó mucho”

    Esposo: Ok, hablamos luego.

    Charly: Video mío penetrada por Paul y Charly al mismo tiempo.

    Esposo: Wow amor, no lo puedo creer.

    Charly: Fotos mías besando a los tres, Joe, Paul y Charly. “Sabes amor, estos son mis nuevos amantes, espero y cuando vengas hablemos, porque yo quiero que ellos me sigan cogiendo”

    Esposo: Ok amor, hablamos.

    Charly: varías fotos mías, en el baño, el sofá y doble penetrada.

    Mi esposo ya no contestó.

    Sé que este relato es muy largo, y no quiero hacerlo más todavía, solo les diré que en el próximo relato, les diré como lo tomo mi esposo y como nuestras vidas han cambiado desde entonces porque después de ese día, Joe y Charly me han visitado casi cada fin de semana, en muchas ocasiones, traen a un amigo con ellos, otras vienen solos, y lo mejor es que en la mayoría de esas sesiones de sexo, mi esposo es el camarógrafo.