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  • La mujer del pastor (Parte 3)

    La mujer del pastor (Parte 3)

    Tres semanas, un lunes, después de nuestro encuentro con Rocí, me encontré con Alicia, en el parqueadero de un centro comercial, estaba sola y cargaba unas bolsas, me acerque y me ofrecí a ayudarle con ellas hasta su automóvil. A diferencia de las dos ocasiones que estuve con ella, hablamos, le pregunté por su marido, y sus dos hijas de 18 y 21 años. Me dijo que el pastor había viajado con el tesorero a buscar donaciones en otra ciudad y regresaría el próximo sábado.

    La invité a tomar un café y charlar y muy cautelosamente accedió. Nos sentamos en un Starbucks a hablar, le pregunté por qué no decía mucho cuando estuvimos disfrutando del sexo, y me contó que así trataba de no crear mucho vínculo.

    Le dije que no tenía que preocuparse, yo solo quería experimentar y darle placer, mi esposa aunque algo abierta a nuevas ideas no tenía idea de mi relación solo sexual con ella.

    Le pregunte sobre Rocío, y me contó que su relación con ella, fue el resultado del mutuo conocimiento de la falta de sexo en casa con sus maridos.

    Me avente y le pregunte si quería divertirse un rato antes de irse a casa, sus ojos brillaron, estaba ávida de recuperar tiempo perdido. Le dije me siguiera en su auto y me fui a un lado de la ciudad donde no hubiese peligro de que nos vieran. Parqueamos, y la tome de la mano y camine por una avenida de pequeños negocios y cuando ella se dio cuenta, estábamos en una tienda de sexo. Se pegó a mí y miramos lo que vendían, le dije que escogiera algunas cosas, terminamos comprando, un arnés, un vibrador de bolsillo, y uno largo, unas esposas y lubricante saborizado.

    Pagué y nos metimos a un cuarto pequeñito donde se puede ver porno de 20 minutos. Una sola silla así que se sentó en mis piernas. Empezó el corto y en pocos minutos nos besábamos, mi verga se puso dura, así que aprovechamos me la saque, se subió la falda y el panti a un lado y se sentó, siendo penetrada en su coño, que rico, viendo un porno en un sex shop con la mujer del pastor. Saque el vibrador de bolsillo y mientras subía y bajaba se lo puse en el clítoris, a los pocos minutos ambos nos vinimos, nos vestimos y riendo nos fuimos a los autos. Le pregunte cuando la podría ver de nuevo, me dijo que sus hijas tenían planes esta semana la mayor salí hoy y regresaba el miércoles, y la menor hasta el jueves. Así que quedamos para mañana martes. Esta pastora tenía una libido reprimida.

    Amaneció, el llame a confirmar nuestro encuentro, me dio la dirección de su casa, y quedamos para las 4 pm.

    Llegue a las cuatro, la casa en una calle sin salida y al fondo, y espaciada de otras casas. Parque algo lejos y camine, para llamar la atención. No alcance a tocar cuando la puerta se abrió y entre. Alicia estaba, esperando, estaba vestida como una dominatriz, de negro, botas con tacón de estileto, un top pegado acentuando sus senos, me dio un beso y me invito a sentar en el sofá, note una bolsa del sex shop, Alicia había ido a comprar ese atuendo, recuerdo que ayer lo miro varias veces.

    Me dije a mi mismo, que le seguiré la corriente. Menos mal sus hijas Angélica y Piadosa se habían ido temprano, no me imagino la escena donde vieran así a su madre. Hahaa.

    Me ofreció un traguito de whisky y luego, poniéndose en carácter, me ordeno ir a su alcoba, desnudarme y bañarme. Como mandoncita la pastora esta vez, creo quería ser mandona al ser sumisa con su marido.

    Llegué a la alcoba me desnude y me metí a la ducha me bañé salí me sequé y entre de vuelta a la alcoba. Sobre la cama había una tanga para hombre de cuero con taches plateados. Me dijo Alicia que me la pusiera me quedaba algo pequeña era como un hilo dental atrás y un frente donde dé a vaina cabía mi miembro y testículos.

    Me ordenaron acostarme en el piso y Alicia se sentó en mi cara y con su panti de orificios me ordeno le lamiera el coño, que obligación tan deliciosa. Lamí, chupe y mordí, Alicia quería correrse, solo me permitía usar mi boca, mis manos quietas. Llego el momento de correrse y esta mujer, que de templo para adentro es recatada, aquí es una aventurera sexual, se vino, sobre mi cara, chorros de orgasmo inundaron mi boca y nariz, me ahogaba y Alicia no me dejaba de presionar. Al fin se levantó y bajo a comerme, que rico, Su piadosa boca, y serpentina lengua hacían maravillas.

    La pastora dominante me amarró a la cama boca bajo y siguió dándome sexo oral, me arranco la tanga narizona, y me lamio desde el cuello hasta los pies, subió y me comió el culo, jugaba con el ojete y metía su lengua, alternando con un dedo o dos, esto lo sentía, ya que no podía ver tenía una pesada almohada sobre mi cabeza, y además le seguía el juego.

    Sentí como se bajó de la cama y por varios minutos no se a donde fue si es que se fue.

    Sentí el peso de su cuerpo sobre la cama, sentí cómo acariciaba mis piernas, me tocaba las nalgas, sentí cómo introducía uno de sus dedos en mi culo. Deslizó sus manos sobre mi espalda y sentí algo duro a la entrada de mi ano,

    Te empujó suavemente y sentí como algo penetraba caí en cuenta qué Alicia estaba metiéndome el falo en el arnés que habíamos comprado el día que estuvimos en la tienda del sexo.

    Gemí de dolor y me queje un poco me dijo tranquilo déjame disfrutar tu culo, me lo metía espacio y me los sacaba rápido, Alicia estaba disfrutando de mi cuerpo y de su sexualidad. Al poco tiempo se retiró, me quitó los amarres y nos fuimos a dar una ducha.

    Nos duchamos juntos nos acariciamos metimos nuestros dedos por todos nuestros orificios me la comí un rato y luego nos secamos y nos metimos en la cama.

    La empecé acariciar de vuelta en pocos minutos el frío de la ducha había desaparecido dándole entrada nuevamente al calor y placer del sexo por venir.

    Quería comerme a Alicia en cuatro, la coloque en posición y me lo comí su sexo y su culito hermoso y casi santo, ella jugaba con mi miembro mientras me la comía, ya erecto y tieso me puse detrás y penetre su dulce coño, y empecé a darle deliciosamente. Ambos hacíamos ruidos de placer y Alicia gemía y me pedía amas duro dame más duro, lo cual producía en sus nalgas el sonido de unos aplausos a nuestra faena.

    Por el rabillo del ojo, note un movimiento hacia donde está la puerta de la alcoba y alcance a ver un pie que se escurrió escondiéndose, alguien estaba allí. Seguí dándole a Alicia y pendiente de la puerta, en un momento dado logre ver a una chica, no sé quién era, debía se runa de las ovejitas del pastor y la pastora, cual no sé. Ella no se dio cuenta que la vi estaba con los ojos cerrados masturbándose con la mano entre el pantalón y su piel. Volvió y corrió hacia atrás. Deje de mirar y me concentre en llenar de semen ese coño hermoso de Alicia, metí la mano por debajo y le di dedo duro a su clítoris hasta que casi al mismo tiempo nos venimos ruidosamente y caímos a la cama. La que fuera que estaba observándonos, debía estar viendo mis huevos sobre la cama y mi verga embutida en el coño de Alicia.

    Nos dormimos un rato y desperté con la lengua de Alicia en mi verga, en vez alta le dije –Alicia quiero comerme ese culo tuyo, pónmela dura y traviesa. (Esperaba que quien fuera que nos observaba hace un rato regresara si es que no estaba esperando allí afuerita).

    Alicia se puso boca arriba y le puse unas medias de seda tapándoles los ojos, le subí las piernas sobre mis hombros y metí mi verga en su coño, le di un momento para lubricarme y lograr que sus fluidos bajaran a su culo. Ya la luz detrás de la puerta creaba una sombra en el piso al lado de la cama, la chica estaba espiando.

    Puse mi verga en el ano de Alicia y de un solo trancazo de la metí, la tenía doblada casi en forma de V, la imagen de mi verga entrando y saliendo del culo de Alicia debía ser un espectáculo aterrador o divino para quien estaba mirando. Seguimos hasta que solo yo me corrí dentro de ella, le saque y me dijo que estaba cansada. Que nos viéramos otro día, me beso, nos bañamos nuevamente me vestí y 30 minutos después salí de la alcoba despidiéndome en voz alta, por si acaso la espía estaba por allí. Salí a la calle y mirando a ambos lados vi a la chica escondía detrás de un árbol al frente, no dije nada, camine hasta mi auto y me fui.

    Continuará.

  • Me descubren con un plug en el ano

    Me descubren con un plug en el ano

    Hola chicos, ha pasado algún tiempo desde que escribí mi último relato, pasaron muchas cosas desde entonces, la primera fue que a finales de diciembre decidí comparar en internet un plug anal con joya, es de 9.5 cm y me ayuda bastante con la estimulación de mi ano, y otra fue a principio de febrero que también compré por internet un vibrador con forma de pene, lo primero que hice con el plug fue andar todo el día con él en la calle y el trabajo lo cual supuso una gran excitación, lo que les contaré a continuación tuvo lugar hace dos días y sentí que debía relatarlo pues ya saben que me calienta hacerlo y para que lo sepan en este momento tengo el plug en mi culo.

    Comenzó en la noche pues ya saben que todo esto me gusta hacerlo de noche donde no hay presión de que mi familia vea lo que hago, sin embargo debo decir que fui descubierto por alguien que no esperaba pero al menos sabe guardar el secreto. Me encontraba realizando mis «cosas» nada fuera de lo normal, con un plug insertado ahí, después de estar todo el día con el plug decidí empezar con el dildo, así que lo saque y le coloque lubricante para que no doliera tanto, aunque ya me había acostumbrado al ancho del plug que es como de 4 cm al igual que el dildo; comencé ensalivando mi juguetito nuevo un rato, imaginando una rica verga, eran como la 1 de la mañana y yo ya había terminado con mi lujuria, así que decidí irme a dormir con mi plug puesto, pero no sin antes limpiar mi otro juguete, así que me dirijo al baño completamente desnudo con el plug insertado en mi culo, cuando de repente escucho a mi padrastro acercarse al baño pues a esa esa hora en la que lo escucho entrar, pensé en que es lo que iba a decir, obviamente se le haría rato si le dijera que iba a tomar una ducha.

    Entonces dije creo que esto va a ser extraño considerando el tiempo que lo conozco, ha estado con mi mamá desde hace unos diez años, y aunque casi nunca cruzamos palabras, encontrarme en esta situación lo iba a ser aún más extraño; pero bueno pensé: va a entrar, me va a ver y va a pensar que algo he de estar haciendo, y va a irse sin pedir explicaciones. Eso paso pero decidí ir un poco más haya, entro y casi casi me pide disculpas y se iba, hasta que le dije: ¡no! entra si quieres yo ya me iba, en lo que nos acercamos mutuamente baje mi mano hasta su paquete y se lo apreté, acto seguido ya casi yo en la puerta mire de reojo y él se quedó sacado de onda cuando en eso, separó mis nalgas para enseñarle el plug, pues con el culo que me cargo no se hace visible a simple vista; él se quedó extrañado, dijo: ¿qué es eso?

    A lo que le respondí lo que era: es para que mi ano se dilate más y puedan entrar vergas grandes, ¿tienes una verga grande que me quepa? Sin pensarlo se bajó el cierre del pantalón y comenzó a bajar su bóxer, y sujetando su mástil dijo: habrá que ver si ésta te entra.

    Me empecé a excitar con esas palabras; habría que hacerlo rápido así que fui por el bote de lubricante y sin preámbulo me coloque una pequeña cantidad, pues ya estaba lo suficiente dilatado de mi anterior pene; así que ahí mero en el baño comenzamos a coger como locos, me coloque con las manos en el borde de la taza del baño y con mi culo abierto y entregado a mi padrastro comenzamos la faena, me la metió de golpe, y como ya me había acostumbrado a la sensación de tener un pito adentro fue más sencillo no gritar o gemir, aunque su verga estaba más ancha que larga, lo disfruté como nunca, me tomaba de la cadera y sus embestidas eran más rápidas, pensaba que se iba a venir muy rápido, hasta que le dije que no se viniera adentro que los quería en la cara. Me dijo: entonces date vuelta, aquí van; así lo hice y más temprano que tarde ya los tenía en mi rostro, se sentía calientito, hacía ya casi tres meses que no tenía nada de nada, y ese día por fin pude hacerlo de nuevo, desde la comodidad de mi casa.

    Escríbanme si quieren que siga subiendo relatos a [email protected] o por telegram @Km4zh0.

  • Follando al primo, a la prima, a la tía y a la tía abuela. 3

    Follando al primo, a la prima, a la tía y a la tía abuela. 3

    Había que complacerla.

    Alicia venía de la fuente con un cubo de agua en una mano, otro en la otra y un tercero en la cabeza. Un gato perseguido por un perro pasó entre sus piernas a toda pastilla, tropezó con él y mi prima probó la dureza de la tierra del camino. En medio de la tierra mojada le di una mano para que se levantara. Al estar en pie vi que le sangraban las rodillas, pero a ella lo que le preocupaba era cómo le quedara la cara. Se limpió al vestido las manos manchadas de tierra y me preguntó:

    -¿Tengo la cara sucia?

    Oír su voz después de tanto tiempo me dio un subidón.

    -Sí, pero así aún estás más bonita.

    -No digas tonterías que no es el momento.

    -Te sangran las rodillas y eso no es ninguna tontería.

    -Que sangren, tengo que volver a la fuente a llenar los cubos de agua.

    -Voy yo, espera a que vuelva.

    -¿Y cómo vas a traer el tercer cubo? Voy contigo.

    Fuimos a la fuente. Mojé mi pañuelo con el agua que salía del caño y le dije:

    -Deja que te limpie la tierra de las rodillas.

    Levantó un poquito la falda, falda que le daba por debajo de las rodillas.

    -Limpia con cuidado.

    Estábamos hablando cómo si no lleváramos años sin hacerlo. Le dije:

    -Esta situación me recuerda un chiste que inventé.

    -No sabía que los inventabas, cuéntamelo.

    -Es muy picante.

    -Me gustan los chistes picantes.

    Limpiando las heridas, le dije:

    -Eran dos novios, ella se había caído y se había dañado las rodillas, el novio después de limpiarle la herida le sopló en ella y besando la parte interna de sus muslos, cantó: «Sana, sana, colita de rana, si o sanas hoy, sanarás mañana…» La muchacha a medida que el novio cantaba y subía besando los muslos fue subiendo la falda. Al llegar arriba el novio vio que tenía las bragas mojadas debajo del chochito, le dio un beso en la humedad. Después volvió a soplarle en la herida, y le peguntó: «¿Cura?» La muchacha le respondió: «Lo veo, lo veo» «¡Qué ves» «¡Al cura en tu entierro cómo no acabes lo que empezaste!»

    Mi prima sonrió y me dijo:

    -¡Qué malo!

    Acabara de limpiarle la herida, me incorporé, y le dije:

    -Por eso no se los cuento a nadie.

    -Bueno, por lo menos fui la primera en algo.

    -Eso sonó a reproche.

    -Y lo es.

    Llenamos los cubos, yo cogí dos y ella uno y fuimos hablando hasta su casa. Le iba diciendo:

    -… Yo te sigo queriendo, Alicia.

    Me miró raro.

    -¿¡Qué?!

    -Que siempre te quise cómo amiga.

    -Déjalo, me llamaste adefesio.

    -Porque me gustabas.

    -¡Pues vaya manera de decir que te gustaba!

    Llegó el sacamuelas de Jacinto a nuestro lado y al ver a su hermana con el vestido perdido y las rodillas rascadas, le pregunto:

    -¿Te peleaste con alguien?

    -No, me caí.

    -Bueno, si valió para que volvierais a hablar…

    Alicia le dio la razón.

    -Visto así…

    Al llegar a mi casa no había nadie. Era un buen momento para echarle un polvo a la barra de pan. ¿Qué cómo se le echa un polvo a una barra de pan? Pues se corta un trozo de pan duro de un tamaño cómo para hacer un bocadillo, se le mete un dedo a la miga y después se mete la polla en él y se comienza a follar. Es cómo hacer una paja, pero metiendo en algo blando. El pan era el coño de mi prima en mi imaginación. Masturbándome le comía la boca como se la comí a Conchita. Dejé de pensar en mi prima y el agujero del pan era el coño de Conchita. Poco después aceleré y me corrí dentro del pan. Solo me dio tiempo a guardar la polla antes de que entrara mi hermana en casa. Venía acompañada de su novio, un tipo que de otra aldea que no me caía bien porque era un vago y un chulo de mierda. Para disimular abrí el pan, cogí un cuchillo y esparcí la leche por el pan cómo si fuera leche condensada. Le estaba acabando de echar membrillo por encima con idea de echárselo a las gallinas en el momento que pudiera, cuando me dijo el novio de mi hermana:

    -¡Cómo te vas a poner!

    -¿Sí gustas?

    -Sí, gusto, dame un trozo.

    -El pan es duro.

    -Más duro que yo no hay nada.

    -Pues todo para ti, hombre duro, todo para ti.

    Le di el bocadillo, le metió un mordisco, masticó, tragó y después me dijo:

    -Está bueno. ¿No haces otro para ti?

    -Se me quitaron las ganas al verte comer.

    Esa misma tarde Alicia y yo dimos un paseo por el monte y acabamos en el pequeño campo rodeado de matorrales, campo donde tantas veces hiciera ella el reparto de nuestras fechorías. Alicia llevaba puesta una blusa marrón, una falda gris de tablas que le daba bastante más arriba de las rodillas y calzaba unas sandalias cerradas. Yo llevaba puesta una camisa roja, unos Lois y calzaba unos tenis azules. Sentados Sobre la hierba me preguntó:

    -¿Te gustó hacerlo con Pili, con Loli y con Marta?

    Estábamos a solas en medio del monte y Alicia estaba cómo un queso, un queso con dos trenzas que olía a jabón de la Toja y a desodorante Rexona. Había que preparar el camino, así que le dije:

    -Esas cosas siempre gustan, pero no me gustó tanto cómo yo esperaba.

    -¿Por qué?

    -Porque ninguna de ellas eras tú.

    -¿Quieres decir que me buscabas a mí en ellas?

    -Sí.

    -Cuéntame otro cuento.

    -Mis chistes son todo picantes.

    -No me entendiste, pero cuenta, cuenta, ya te dije que me gustan los chistes picantes.

    Había que complacerla.

    -Este es de una pareja andaluza que va por el campo y se encuentran de frente a un toro. Él sale corriendo y se sube a un árbol. Ella, que va vestida de rojo, se queda paralizada. El novio le dice: «Quita la falda y la blusa a ver si así no te entra». La muchacha se quita la blusa y la falda y en queda en sujetador y bragas, que también son de color rojo. El toro baja la cabeza y bufa. El novio le dice. «Quita el sostén y las bragas a ver si así no te entra.» La muchacha se quita el sujetador y las bragas y queda totalmente desnuda. Al toro se le estira la tremenda verga. La muchacha, asustada, le pregunta al novio: «¿Me entrará, Paco?» El novio le responde: «Tú sabrás, María, tú sabrás.»

    Alicia rompió a reír al tiempo que me daba un empujón, luego me dijo:

    -¡Qué bruto!

    -Y tú que bonita.

    Se puso sería.

    -¿Son bonitas desnudas?

    Volvía a preguntar por mis aventuras. Estaba visto que no le había gustado que estuviera con otras chicas.

    -Todas las mujeres son bonitas desnudas, pero tú debes ser preciosa.

    -No, no lo soy, si me vieras desnuda ya no te gustaría tanto.

    -Me gustarías aún más. Si te viera desnuda sería porque íbamos a hacer el amor, y serías la primera mujer con la que lo haría…

    No me dejó acabar. Preguntó:

    -¿Entonces qué hiciste con ellas?

    -Follar. -le entré a saco- ¿Me enseñas una teta?

    -¿Para qué?

    -Para ver si la tienes más bonita que las que vi hasta ahora.

    -Me da vergüenza.

    Yo ya estaba empalmado, así que le dije:

    -¿Quieres que te enseñe yo algo antes?

    -¿Qué me quieres enseñar?

    Miré para el bulto de mi pantalón vaquero y le dije:

    -Eso.

    Alicia, o era curiosa cómo ella sola, o tenía tantas ganas cómo yo. Me dijo:

    -Sí, pero después la guardas.

    Bajé la cremallera y saqué la polla empalmada. Se ve que solo viera la polla de su hermano, ya que al ver mi polla, dijo:

    -¡Hostias que grande y que gorda es!

    -¿Me enseñas ahora una teta?

    -No, que ya tienes esa cosa dura, y si te la enseño vas a querer más.

    Ya casi la tenía, solo había que darle cuerda.

    -Me conformo con ver.

    -¿Una sola?

    -Si me enseñas las dos mejor.

    La cosa comenzó a ponerse al rojo vivo.

    -Te las voy a enseñar, pero las manos quietas, eh, las manos quietas.

    Se desabotonó la camisa, se abrió el sujetador, y me enseño las tetas, unas tetas preciosas. Parecían dos pequeñas pirámides coronadas con unas areolas oscuras y unos pezones finos.

    -¡Qué bonitas son!

    -¿Son las más bonitas que has visto?

    -¡Sin comparación! Deben estar riquísimas.

    Vio mi intención y me dijo:

    -No te voy a dejar que me las chupes.

    -¿Ni un poquito?

    Alicia con las tetas al aire y mirando para mi polla tiesa, que obviamente no había guardado, me respondió:

    -Ni un poquito ni un muchito.

    Acerqué mi cabeza muy lentamente a su teta izquierda. Sin moverse, me dijo:

    -No.

    Le pasé la lengua por el pezón, y después le dije:.

    -Solo un poquito, mujer.

    -Vale, pero solo un poquito, eh.

    Le pasé la lengua por el pezón, unas doce veces, otras tantas por la areola y después se la chupé, hasta que me apartó la cabeza y roja cómo un pimiento morrón, me dijo:

    -Eso fue un muchito.

    -¿Quieres saber lo rica que está?

    Acerqué mi boca a su boca. Me hizo la cobra.

    -No, ya llegamos demasiado lejos.

    Le cogí la nuca y la besé con lengua. El beso se prolongó y Alicia acabó cogiendo mi polla, la apretó y movió su mano de arriba a abajo y de abajo a arriba. Le comí la otra teta, después le comí las dos y le dije:

    -Te voy a hacer el amor.

    -Mejor fóllame cómo las follaste a ellas.

    Se echó boca arriba sobre la hierba. Me arrodillé entre sus piernas le levanté la falda, le eché las manos a la goma de las bragas, ella levantó el culo y se las quité. Estaban tan mojadas que poco quedaba seca de ellas. Le levanté la falda del todo, para lo que ella volvió a levantar el culo y vi su coño peludo. No había visto otro igual, el clítoris era muy grande y salía de él una pequeña polla con su cabeza puntiaguda. Comencé besando las heridas de sus rodillas. Luego fui besando y lamiendo el interior de sus muslos hasta llegar al coño. Olía a polvos de talco. Lo lamí y saqué la lengua pringada de jugos pastosos que me tragué, Alicia al lamerle el coño se había estremecido, luego le chupé la pequeña polla y me dijo:

    -Sigue, sigue, no pares.

    Seguí chupando y en nada se corrió, cuando dejé de chupar la pequeña polla aún era más grande que antes de chuparla. Le pregunté:

    -¿Quieres llegar hasta el final?

    -No, que puedo quedar preñada.

    -Tengo condones.

    -Los condones se rompen.

    No me quedó más remedio que frotarle la polla en el coño y correrme entre sus labios vaginales. Al acabar, con el coño perdido de leche, me dijo:

    -Joder, Quique, me volviste a poner cachonda.

    -¿Quieres correrte otra vez?

    -Sí, cómeme coño de nuevo.

    Su pequeño coño ya no olía a polvos de talco, olía a semen y a jugos vaginales, olía de maravilla. Al pasar mi lengua por él se me pringó con una mezcla viscosa, tragué y después le clavé la lengua en el coño varias veces, para después lamer sus labios y su gran clítoris. Al rato, Alicia, a punto de correrse, me cogió la cabeza con las dos manos y me dijo:

    -Ven.

    Subí encima de ella, me cogió la polla con su mano derecha, la puso en la entrada del coño, con la otra mano empujó mi culo hacia ella y la polla fue entrando despacito en su coño estrechito. Con toda la polla dentro, me besó, y después me dijo:

    -Fóllame. Quiero correrme en tu polla.

    La follé al ritmo que marcaban sus dos manos en mis nalgas. Un ritmo suave que se detuvo al correrse. Se corrió convulsionándose y ahogando sus gemidos en mi boca. Sus uñas se clavaron en mi culo, su boca chupó mi lengua y su coño apretó mi polla y la baño con una corrida brutal.

    Al acabar de correrse la follé un poquito más, después la quité. Me iba a correr en su vientre, pero me dijo:

    -En la boca, dámela en la boca.

    Se la metí en la boca y se tragó hasta la última gota.

    Mañana más.

  • Fantasía en las sombras

    Fantasía en las sombras

    Una noche estábamos en casa con un amigo de mi marido celebrando un negocio que habían hecho y bebiendo unos licores. Yo no estoy muy acostumbrada a beber y enseguida me hizo efecto y les dije que me iba a la cama y que les dejaba ahí más tranquilos. La verdad es que estaba realmente mareada y cuando me metí en la cama, me quedé prácticamente dormida.

    Al cabo de un tiempo noto que mi marido se mete en la cama y me abraza por detrás, sintiendo la dureza de su pene presionarme las nalgas. Yo estaba medio adormilada y no estaba para mucha juerga, pero parecía que él sí y continuó insistiendo acariciándome entre las piernas, los pechos… de una forma distinta, como más apasionada que otras veces. Después de tanto toqueteo estaba empezando a calentarme yo también, dejándole ya que hiciera lo que quisiera porque había conseguido humedecerme toda la vagina abriendo las piernas para que sus dedos se introdujeran dentro de ella y provocara mis primeros gemidos.

    Cuando llevé mi mano a su pene lo noté distinto, como más grueso, pero entre la penumbra de la habitación y lo mareada que estaba, no pude pensar mucho en eso y me dejé llevar por el gozo que estaba sintiendo con su masturbación y sus besos. De pronto me hizo ponerme a cuatro patas sobre la cama y me penetro por detrás, primero lentamente y luego incrementando su ritmo haciéndome sentir su polla más profundamente que otras ocasiones.

    La rapidez con la que estaba consiguiendo llegar al orgasmo me dio un momento de lucidez, miré hacia atrás y pude darme cuenta de que quien me estaba follando no era mi marido, sino su amigo y eso me dejó muy confundida, y tuve un primer intento instintivo de quitarme y gritar, pero sus manos me sujetaban fuertemente y entre la excitación que estaba sintiendo, el alcohol, la rabia y un montón de sentimientos más que no podría describir, me dejé llevar y lance mi primer grito al sentir que esa polla me estaba proporcionando el orgasmo más intenso que recordara en los últimos años.

    Yo no sabía cómo su amigo se había metido en mi cama, si había sido con el consentimiento de mi marido o que había pasado para que se estuviera dando esta situación, pero al darme la vuelta, ya no reparé más en quien estaba conmigo y me dispuse a disfrutar lo más posible de la oportunidad que estaba teniendo de cumplir esta fantasía. Lo sentí como nunca me lo habían hecho, poniéndome a gritar ya sin ningún pudor, cuando sentí todo su semen caliente dentro de mí, quedé en un estado que ya no sabía ni donde estaba ni con quien, pero preguntándome todavía como mi marido le había ofrecido mi coño a su amigo y por qué.

    Mientras recuperaba su erección, se puso entre mis piernas, me abrazo por las nalgas y fue ahí cuando pude ver en el marco de la puerta la sombra de mi marido que nos estaba observando, que había disfrutado todo este rato al verme con otro, eso hizo que se disparara en mi mente un nuevo orgasmo.

    Finalmente cumplió su fantasía, ahora solo queda darle en el gusto y que siga mirando, así que baje y me metí la verga de su amigo en mi boca para hacerle la mamada que con más ganas hice en muchos años, y creo que eso lo notó él porque al poco rato hice que nuevamente se corriera pero ahora en mi boca y así pude probar otro semen distinto del que estaba acostumbrada toda mi vida, derramándose entre mis labios, haciéndole ver a mi marido lo entregada que estaba en cumplir su fantasía, como una auténtica puta en la cama, seguramente ayudada por el alcohol que había bebido y a lo que no estaba acostumbrada.

    El amigo de mi marido salió de la habitación y yo me quedé agotada profundamente dormida hasta el día siguiente, levantándome más tarde de lo habitual, y muy cansada como si me hubieran dado una paliza la noche anterior.

    Cuando vi a mi marido en la cocina, casi ni me atrevía a mirarle a la cara, sin saber cómo reaccionar, sin saber muy bien por qué, porque había sido él mismo quien había provocado esa situación, pero decidí actuar como si no me hubiera enterado de nada, como si nada hubiese pasado.

  • Mi tía y yo años después

    Mi tía y yo años después

    Hola otra vez a todos los que habéis leído mi primer relato. Siempre he sido aficionada a los relatos eróticos, pero nunca he tenido ninguna historia que contar hasta que por fin, un poco empujada por vuestras historias, decidí tener sexo con mi sobrinito del alma. Por cierto es un joven muy deseado por las chicas de su edad, pero para él, yo era y soy su fantasía sexual más grande, la mayor musa de sus pajotes y lo demuestra porque no se le ha pasado después de haberme follado bien follada para mi alegría.

    No ha parado de follarme estos casi tres años, sigue buscándome cada rato que tiene libre como animal en celo y yo a él igual.

    Esto es para que sepáis que lo bueno si muchas veces, mucho más bueno.

    Sigo donde lo dejé en el relato anterior.

    Lo dejé en que mi sobrino me había despertado haciéndome el amor.

    Seguidamente fui al baño a refrescarme y asearme y al salir le pregunté a Ser a ver di quería desayunar.

    Si tía, un café solo por favor.

    No quieres nada de comer?

    Si tía, a la mujer que me lo va a servir… Me la voy a comer entera…

    Jijiji!! Serás bobo!!

    Bobo sería si no lo hiciera, ahora mismo soy el hombre más feliz del mundo. He conseguido que me dejes follar contigo tía, toda la vida deseándolo y por fin…

    Jijiji!! Yo también deseaba hacerlo pero… La verdad que yo también estoy feliz, has conseguido que vuelva a sentirme mujer, hacía años que no estaba con un hombre y en toda mi vida no he tenido un macho como tú, mi cachondo y ahora más si cabe, preferido sobrinito.

    Me fui contoneándome mientras me vestía con una camisa blanca mientras notaba sus ojos clavados en mí.

    Baje a preparar los cafés y mientras oí como la ducha se ponía en marcha. Mi sobrino estaba en el baño también refrescándose, como yo había hecho.

    Subí con los cafés y ya no se oía el agua de la ducha, entré en la habitación y enseguida le oí:

    Ya voy tía Klary!! Gritó desde el baño.

    Pasaron unos minutos y le pregunté:

    Estás bien Ser?

    Si tía, ya estoy ya. Prepárate que voy.

    Como que me prepare yo? Prepárate tú nene. Tu tía te va a dar ahora lo tuyo!! El café se ha enfriado pero la comida que me has pedido la tienes aquí calentita, cómetela antes de que se enfríe. Le dije mientras me acomodaba encima de la cama desnuda con las piernas abiertas y la luz grande encendida, cosa que me hizo darme cuenta de que me volvía a sentir segura de mi misma y de que por la puerta iba a entrar el hombre que de siempre, aun y solo con sus roces y miradas, siempre me había visto como una hembra. Mi sobrino Ser.

    Le oí acercarse a la habitación, la puerta estaba entreabierta y la empujó abriéndola del todo. Pasó, la cerró con pestillo y se dio la vuelta poniéndose enfrente de la cama.

    Aquí estoy tía, dijo mientras miraba mi desnudo cuerpo con cara de cachondo. Cara de que le gustaba lo que estaba viendo…

    Le miré con cara de zorra mientras yo misma me acariciaba las tetas con una mano y con la otra masajeaba mi clítoris.

    A que esperas? Ven a comerte tu desayuno sobrinito.

    En esos pocos segundos ví como su polla creció de repente ante mi cara de asombro pues paso de apuntar al suelo a apuntar al techo y triplicar du tamaño y fuerza en 30 segundos. Con Mi marido había sido toda la vida exactamente lo contrario. Una hora para subir y 30 segundos para bajar… Jijiji! Ahora me río al saber que no era mi culpa como él siempre me quería hacer creer.

    Por fin voy a tener un hombre en mi cama pensaba mientras él se acercaba con esa polla tiesa para su tía…

    Ven aquí cabrón!! Ven a ver como folla la zorra de tu tía Klary…

    Follame tía!! Enseña a tu sobrinito como se hace, siempre he tenido esa fantasía. Se tumbó encima de mis piernas y empezamos a magrearnos con locura y desenfreno. Él apretaba con fuerza sus ansiadas tetazas. Entonces le pregunté:

    Quieres follartelas? Follatelas! Le dije apretándolas con mis manos…

    En medio segundo tenía su polla metida entre ellas y empezó a meter su polla entre ellas, en uno de sus movimientos hacia adelante y como la polla de mi sobrino casi me pegaba en la barbilla, levanté la cabeza y abriendo la boca me comía su capullo en cada movimiento.

    El con cara de asombro exclamó:

    Como eres tan zorra tía?

    Así pasó un buen rato disfrutando de ellas hasta que noté por su cara que se iba a correr. Entonces al ver que se quería parar para no acabar tan pronto le dije:

    Hazlo!! Córrete encima de ellas como tantas veces has Fantaseado con ello.

    Fue decirlo y su corrida empezó a salpicar mi cara y mi pecho entre Alaridos suyos de placer…

    Tía Klary!! Tía Klary;!! Uuf! Sus manos ahora estrujaban con fuerza mis tetas y su cara era la imagen del placer…

    Que bueno tía!! Ufff!! Eres lo más!! Fuuu!! Uuf!!

    Entonces empecé a frotar con mis manos mi pecho esparciendo dos corrida por mis tetas y mirándole con cara de zorra en celo le dije:

    Ahora me toca a mí nene!! Bueno, mejor dicho, te toca a ti.

    Haz gozar a tu tía!! Comete mi peludo coño!!

    Obediente como buen sobrino metió su cabeza, levanto mu cadera un poco y empezó a lamer mi culo y mi coño, introduciendo su lengua en mis dos agujeros.. Una de las veces se detuvo en el ojete y metiendo su dedo índice levantó la cabeza y mirándome a la cara me dijo:

    Este agujero está sin estrenar no tía?

    Si, por ahí nunca he dejado que nadie metiera su polla.

    Ya sabes cuando esté a punto quien lo va a estrenar no?? Jaja!!

    Calla Loco!! No, que por ahí tiene que doler…

    Con mis piernas alrededor de su cuerpo le hice girar para que el quedara debajo de mí tumbado boca arriba en la cama, puse mi coño encima de su cara y le pregunté:

    Quien se va a follar la boquita de su sobrinito???

    Si tia siii!! Fóllame la boca pedazo de puta. Fóllate la boca de tu sobrino!!

    Empecé a restregar mi coño y culo contra su cara mientras el lamía mis rajas, cada vez estaba más cachonda y me restregaba más fuerte contra su cara sintiendo la punta de su nariz entrando en mis dos mis agujeros.

    Mi sobrino no dejaba de intentar lamer todo lo que pudiese pero mis roces eran cada vez más rápidos y húmedos. Dos pequeños orgasmos habían mojado ya su cara pero venía el tercero y venía brutal…

    Ohh!! Ufff!! Sobrino que…

    Si tía. Correte en mi boca!!

    Me agarró por encima de mis muslos y me apretó más contra su cara mientras mi orgasmos bajaba y empapaba su cara y su boca, mami con gusto y se tragó todo…

    Eso es mi niño… Siii!! Comételo todo nene…

    Fuu!!! Sii Ser sii… Ese es mi sobrinito… Uuuf!

    Me tumbé en la cama a su lado y al mirarle a la cara me agarró por detrás de la nunca y sonriente me hizo un gesto para que viajará la vista a su entrepierna, para mi asombro, otra vez tenía la polla como un mástil el cabronazo de él y su mano detrás de mi nuca acompañó mi cabeza hasta su polla enorme y dura otra vez…

    Joder!! Pero nene!! Siempre está así de trabajadora? Juju!!

    Contigo delante si tia! Lleva años así contigo y años va a seguir así.

    Ahora seré yo la que me encargué de ella, Uumm!! Me la metí en la boca y lenvanté mi cabeza, me puse entre sus piernas y mirándole con cara de zorra a los ojos le dije:

    Dios! Que rica está la polla de mi sobrinito… Dale cabrón!!

    Puso sus dos manos en mii nuca y bajó mi cabeza con fuerza apretándola contra él unos segundos. Después de dos arcadas seguidas con esa polla atravesando mu garganta, levanté mi cabeza un poco, hasta conseguir sacar justo su polla, pues sus dos manos seguían en mi nuca para que no pudiera levantar mi cabeza, le grité::

    Dale cabrona!! Dale duro a la baja de trabajo tía!! Aaagg!!

    Otra pequeña arcada me salió porque el bajó mi cabeza con fuerza, empujando con su polla contra mi boca abriéndola a la fuerza

    Levantó mi cabeza unos 15 cm por encima de su gorda polla y empezó a levantar su culo mientras su polla entraba y salía desde lo profundo de mi garganta con fuerza.

    Cada vez la metía más rápido y ahora ya sus manos me agarraban la cabeza por mi pelo dándome unos tirones al principio un poco dolorosos pero a él no le importaba, seguía a lo suyo contra mi boca ya Roja por alrededor de mis labios, de repente se puso de pie en un lado de la cama y yo entendiendo enseguida, me acerqué de rodillas por encima de la cama y me tragar su polla.

    Agarró otra vez mi cabeza, ahora de ambos lados y embistió durante varios minutos muy fuerte contra mi cara hasta que llegó su corrida que entre alaridos medio gruñendo sacó su polla de mi boca y la pajeó con su mano muy deprisa para salpicar me la cara con su leche caliente que yo recibía con gusto.

    Nos tomamos satisfechos en la cama, uno al lado del otro, mirando nos y sonriéndonos.

    Así empezamos mi sobrinito Ser y yo… La tía Klary…

    Ya os comentado que seguimos teniendo sexo esporádico y placentero. Cada vez que nos vemos follamos. Lo hemos hecho de todas maneras en estos casi tres años, aún y habiéndose echado pareja mi sobrinito, seguimos quedando para gozar juntos.

    Yo todo este tiempo, aparte de a él, me he dedicado también a follar con hombretones por norma general mucho más jóvenes que yo. A un vecinito, hijos de amigas, etc.

    Ya os iré contando lo bien que me sentó, ayudada por Ser, sentir y sacar a la zorra que siempre he ha tenido dentro.

    Otra cosa, pedís mis fotos como si fuera pedir una barra de pan.

    Hay que ser original y currárselo un poco. No soy Miss Universo, pero si os dan morbo las mujeres naturales de más o menos mi edad, te pondrás cachondo conmigo.

  • Chantaje sexual en la universidad

    Chantaje sexual en la universidad

    Sucedió en mis años de Universidad, contaba para ese entonces 18 años, tenía buena contextura y llamaba mucho la atención por mi trasero a ciertos compañeros y compañeras, aun mas, por tener los pechos redondos como de mujer. Las miradas en mis partes la sentía como un calor tibio que las rozaba, cerraba mis ojos agudizando mis sentidos viviendo en silencio una proyección erótica de mi imaginación. Una tarde después de clases recibo un paquete enviado por mi familia, era un reloj de regalo por mi cumpleaños.

    Tomé la caja y la escondí dentro de mi closet. No me percaté de que estaba siendo observado por un alumno de mi curso y mi habitación. Al otro día fui por el reloj y no estaba. Denuncié el robo a las autoridades universitarias e interrogaron a cada uno de mis compañeros de habitación sin lograr ninguna confesión.

    La mañana siguiente Juan, un compañero de habitación afroamericano se dirige a mí en un pasillo de la facultad, él y yo, no habíamos cruzado mas de dos palabras en el tiempo que habíamos convivido en la Universidad, pero si extrañas miradas como de intenciones lujuriosas. Juan me detiene y me toma del brazo y subo la mirada por ser más alto que yo, con cierta incomodidad le pregunto “que quieres?” respondiéndome y viéndome a los ojos con una sonrisa pícara y a la vez maliciosa “a ti esta noche y recuperas tu reloj” me quité su mano de mi brazo con violencia, dejándolo solo en medio del pasillo y al voltear para verlo seguía con aquella sonrisa amenazante en señal de cumplir con su chantaje.

    Esa noche me acosté con pijama que por lo general lo hacía desnudo, me quedé vigilado hasta que me venció el sueño tras imaginar a Juan llegando a mi cama. Eran las 2 de la madrugada cuando sentí como se hundía el colchón de mi cama en un estreno. Comencé a temblar, pero no de miedo, era de cómo mantenerme quieto y hacerme el dormido, algo dentro de mi me dejaba llevar, pero fueron sus manos las que comenzaron a recorrer mi cuerpo buscando la manera de quitarme la ropa sin despertarme. Inmóvil, estaba sintiendo todo aquello recostado de lado a espaldas de él.

    Poco a poco Se fue pegando a mi cuerpo y sintiendo como aquel bulto crecía convirtiéndose en una enorme verga caliente pretendiendo atravesar la tela y perforar mi culo. Inmóvil y entregado deje que prosiguiera., ya en mis rodillas toda mi ropa, él, abría mis nalgas y colocaba su enorme pene en la boca de mi ano palpitante. Que deliciosa sensación el tener la verga puesta allí.

    Mi movimiento de pulsaciones anales comenzó a latir más rápido comencé a humedecer por aquel roce de su arma de piel con mi culo deseoso que se abría cada vez más y colocado de lado en posición fetal exponiendo mi culo a su disposición para ser clavado sin compasión y sin importar el dolor manteniendo el silencio mientras penetraba lentamente agarrado de los pezones de mis tetas, afincándose en cada movimiento enterrando su verga hasta los huevos. Mordiendo la almohada me delato mi fingido sueño y agarrado con mis dedos clavados en las sabanas comienzo a sentir como me entraba y salía toda aquella enorme polla negra de mi culo. Se incorpora sobre mi sin sacar su pene de mis entrañas y levantando mi pierna me la clava lo más profundo quedando entrelazados y pegándose a mi teta y mi pezón el cual lo mordisquea mientras me da duro por mi ano hasta hacerme gemir de placer y derramar todo su semen dentro de mi y dejar enrojecidas mis teta e hinchado mis pezones.

    Al día siguiente me devolvía el reloj, diciéndome que ese no sería el único pago sino una parte, que volvería.

  • Familia hipnotizada: Prólogo

    Familia hipnotizada: Prólogo

    Era una mañana tranquila de junio, el sol estaba radiante y yo había amanecido con una erección, desde que estaba en secundaria empecé a masturbarme con videos porno normales. A partir de entonces mi adicción no hizo más que escalar, porno gay, trans, fetiches, veía de todo tipo y todo me excitaba. Y no ayudaba que mis padres follaran como conejos casi todas las noches, me hacia el dormido y escuchaba a mi hermosa madre gemir intensamente y los huevos de mi padre chocar con su cuerpo con cada embestida, incontables pajas y fantasías he tenido gracias a mis padres.

    Pensaba que jamás podría cumplir mi fantasía… hasta que encontré justo lo que buscaba, un libro de hipnosis y control mental. Al inicio pensaba que era nada más una estafa, un libro para saciar la curiosidad del que lo adquiría, pero algo dentro de mi me animó a comprarlo, total, no perdía nada al intentarlo. Llegué a mi casa y me encerré en mi cuarto, ansioso de leerlo y ver si era real, se me ponía duro de solo pensarlo.

    El primer capítulo relataba como era más seguro empezar con inducir pensamientos pequeños en la mente de los sujetos, derribar y destruir poco a poco su fortaleza mental para que sea más fácil que cumplan con órdenes más grandes a futuro. Lo más fácil era con mensajes subliminales mientras dormían para que sus mentes absorbieran las órdenes de manera inconsciente. Tenía lo necesario, un pequeño reproductor fácil de ocultar debajo de su cama y programas para grabar audios, solo tenía que disfrazar las ordenes detrás de una música relajante y suave. El problema era con cual orden empezar… ¿Les decía que andar desnudos por la casa era normal? ¿O que hablar de su vida sexual estaba bien? Necesitaba algo sencillo para comprobar que efectivamente funcionaba. Después de mucho pensarlo decidí grabar el siguiente mensaje:

    “Dejarán la puerta abierta cuando cojan y no se contendrán en sus gritos, no se molestarán si alguien se asoma”.

    Esa misma noche espere a que se durmieran (sorprendentemente no cogieron) y dejé la grabación debajo de su cama, y lo programé para que se apagara a las 7:30 de la mañana, poco antes de que se despierten. Lo estuve poniendo por varios días y parecía que no daba resultados, seguían cogiendo a puerta cerrada.

    Después de una semana estaba a punto de rendirme cuando de repente, acostado en mi cama, podía escuchar claramente los gemidos de mi madre, más alto de lo normal. Me asomé solamente para comprobar y no lo podía creer ¡la puerta estaba abierta! Estaba viendo a mis padres coger en todo su esplendor, mi madre estaba de perrito recibiendo toda la gruesa y venuda verga de mi padre en su mojada vagina, sus pechos se movían con cada movimiento, simplemente era una escena muy excitante de ver. No pude contenerme más y empecé a masturbarme allí mismo, frente a ellos, sus cuerpos desnudos me atraían mucho, quería cogerme a mi madre, abrirle ese pequeño ano que tenía y que mi padre me diera su verga y me tratara como lo hacía con mi madre, ser su putita. Pero tenía que ser paciente, de lo contrario podría echar a perder todo, después de unos minutos cambiaron de posición y pude notar como mi madre me vio de reojo parado en la puerta, masturbándome, pero no dijo nada y siguió cogiendo con mi padre, no pude evitarlo más y solté una enorme carga de semen en el piso.

    Había sido la mejor paja que me había hecho hasta la fecha y sabía que esto apenabas acababa de empezar, el libro resultó real y todos los capítulos indicaban como aumentar el control sobre las personas y distintas formas de lograrlo, ¿Por qué detenerse con mis padres? Podía convertir a cualquiera en mi esclavo personal y tenía por seguro que lo iba a ocupar con todos los miembros de mi familia, mi hermana que estaba de viaje, mis primos, primas, tíos, tías… todos ellos acabarían tarde o temprano siendo míos para mi deleite (y el suyo claro, sino sería aburrido).

    Por mientras tendría que mejorar mis técnicas de dominación y conformarme con mis padres, y algún que otro vecino, que ya tenía en la mente a varios candidatos ideales para el servicio.

  • Amor de trincheras (3): El engaño

    Amor de trincheras (3): El engaño

    Hola chicos esta es la tercera entrega de las aventuras de nuestros dos jóvenes militares,  perdonen la tardanza, pero tengo cosas que hacer y pues escribir pasa a segundo plano, pero trataré de traer un capítulo cada jueves.

    Los chicos llegaron al despacho del Comodoro Aéreo Montgomery Cameron, un señor de unos 37 años aproximadamente, bastante alto, tez clara, Ojos azules y de un paso muy fino, los chicos se acomodaron en una Fila Horizontal incluyendo al Sargento Primero Luka Ivanov

    -Buenas Tardes muchachos… Soy el Comodoro Montgomery y estoy a cargo de la base aérea y por ende su nuevo superior, espero que su viaje haya sido bastante bueno y sin contratiempos- Los tres chicos miraban atentamente al Comodoro, William pensaba en lo bien que se lo habían pasado en el aire mientras que Billy solo pensaba en aquel chico de gran altura y hermoso cabello con mejores nalgas que William.

    -Como ya sabrán fueron transferidos aquí por sugerencia del Padre de Billy que dijo que eran aptos para la primera misión y las que se vienen, El Sargento Primero Ivanov es del Ejército de su país pero trabaja en operaciones de infiltración y están reunidos aquí porque les indicaremos su primera misión que será aproximadamente en 2 semanas según la inteligencia británica, ustedes dos entrenaran de noche y de día para poder salir de Londres vivos, mientras que el Sargento Luka irá a las oficinas del MI6 (Servicio de Inteligencia Británico) para entrenarse aún mas y en dos semanas nos volveremos a reunir para la planeación- Los chicos asintieron y se miraban entre ellos.

    -Señor Billy debe quedarse, mientras tanto ustedes dos salgan de aquí- Los dos chicos salieron del despacho sin problema alguno mientras William estaba que estallaba porque su hombre se iba con alguien al cual le tenía celos.

    Los chicos salieron de ahí a una barraca que solo compartirán los 3 por el hecho de que su misión es ultra secreta, llegaron a su barraca después de conocerse un rato donde Luka le contó que su padre es ruso mientras que su madre Estadounidense y que debido a la Guerra Civil Rusa habían emigrado y lo tuvieron a él y decidió unirse al Ejército Estadounidense.

    Mientras tanto William hablaba con el Comodoro sobre unos asuntos personales ya que el Comodoro era su tío por parte de madre y nadie debía saber por el hecho de que el ejército no permitía que dos o más personas de una familia trabajaran juntas.

    -William tu padre te envío esta carta y me dijo que te la entregara a ti y nadie más- El comodoro le entregó una carta y William la agarro para salir del despacho hasta una zona privada donde leer la cara que decía “Hijo, ya te deje planeada tu vida en esta guerra, nos separan muchos kilómetros por un tiempo indefinido así que cuídate, yo me iré a la Base de Pearl Harbour en Hawái donde quedará al mando de la Base Aeronaval por un tiempo indefinido. Con Orgullo y amor tu Padre”.

    El chico comenzó a buscar a los chicos por todo el lugar hasta que los encontró en la barraca a los dos muy juntitos pero sin hacer nada malo o cosas entre ellos, o eso creía ya que Luka le andaba coqueteando un poco a su novio pero en secreto ya que entre los dos se gustaban.

    Las semanas pasaron bastante inquietas para William ya que su novio no le prestaba atención y siempre que estaban juntos lo apartaba por irse con Luka que no sabía entre la relación de William y Billy porque este se la ocultaba diciendo que estaba soltero sabiendo que Luka al igual que ellos dos era Homosexual, en estas dos semanas no hubo sexo de ningún tipo solo sufrimiento y gran dolor por parte de William que no entendía que demonios pasaba con su novio. Llegó el gran día en el que le iban a explicar por fin a nuestros chicos el plan, entre William y Billy hubo poco contacto en esas dos semanas menos para el entrenamiento que reciben diariamente, al llegar a la sala el Comodoro los recibió con una gran sonrisa

    -Bueno Soldados hoy es el gran día y mañana partirán, tuvieron dos semanas de arduo entrenamiento y mañana probarán lo que verdaderamente es volar- El comodoro tenía un gran mapa detrás con todas las instrucciones así como el de Nueva York.

    -Bueno Soldados este mapa representa la misión que deben llevar a cabo, seré muy rápido y espero que entiendan muy bien porque solo se los explicare una sola vez, la línea roja representa la ruta que deberán seguir hasta Portugal donde habrá un hangar esperándolo para que recarguen combustible y sigan con la línea azul que los lleva hasta su destino final en el Cairo con una duración aproximada de 20 horas en las cuales no podrán descansar, como ven en medio de la ruta hay un punto azul celeste que representa el área donde deberá caer el Sargento Ivanov y la línea negra representa el camino hacia Madrid donde deberá esperar órdenes, Bueno la Zona en Rojo Oscuro identifica los territorios controlados por la Alemania Nazi asi que mientras pasan por ahí podrán recibir fuego anti-aéreo enemigo si son detectados por el radar pero para eso los hemos entrenado, la zona verde es la de España y es neutral pero si nos detectan están en todo el derecho de abrir fuego contra nosotros pero no es 100% seguro de que lo hagan y finalmente la zona rosada es la zona controlada por Italia y en áfrica igualmente pero ahí se libera el Afrika korps así que estarán bajo constante fuego enemigo aunque a partir de ahí serán escoltados por cazas aliados así que no se preocupen tanto- El Comodoro seguía explicando y los chicos asintiendo a cada explicación que daba.

    -¿Quedo entendido?- Miro el comandante a los chicos y estos respondieron con su cabeza.

    -Entonces ya pueden retirarse- Los chicos se retiraron y Billy no veía a William en ningún momento.

    Cada uno agarró su camino siendo el de Billy y Luka hacia las barracas, mientras que William tenía una cita importante ya que debía ir a las oficinas centrales en pleno Londres para hablar con su madre en meses que no la había escuchado y esto le alegraba un montón, el chico debido al poder de su padre tenía un Rolls-Royce Phantom III a su nombre con el cual daba paseos por Londres cuando se sentía solo, Así que William se subió al auto y empieza a conducir hasta las oficinas centrales en Londres que quedaban a unos escasos 10 minutos del lugar.

    Mientras tanto Billy y Luka se quedaban totalmente solos en 2 semanas y al entrar al barracón Luka dominó totalmente a Billy llevándolo hasta uno de los camarotes donde lo dejó caer en él y se lanzó encima de él para besar sus labios mientras con sus manos le quitaba la camisa y le desabrochaba el pantalón, los chicos se besaban con ganas y ya a Billy se le había olvidado que William alguna vez existió.

    Luka termino de quitarle la ropa a Billy que solo veía como el mayor le dominaba, Luka bajo por todo el cuerpo de Billy lamiendo su cuello y chupando sus pezones, con su lengua recorrió varias veces el abdomen del menor que solo sentía como su pene se erectaba y su piel se erizaba, Luka bajo hasta el ombligo de Billy y lo chupo además de lamerlo cuando vio el pene de Billy erecto solo sonrió maliciosamente y lo llevó a su boca donde lo trago hasta la base produciendo leves arcadas ya que el chico era toda una puta profesional que tenía experiencia de sobra, después de tragarlo completo lo sacó lentamente de su boca dejándolo lleno de saliva y comenzó a lamer la cabecita como si de un dulce se tratase de vez en cuando le daba leves mordidas al glande del menor produciéndole leves quejidos de placer, Billy miraba atónito por la mamada tan profesional que le hacían ni siquiera la de William había sido tan deliciosa.

    -L… Luka S… Sigue por favor- Pidió casi a gritos al sentir tanto placer y ser dominado de esa manera tan increíble.

    Luka solo asintió con el pene de Billy aun en su boca y siguió chupando por un largo rato en el cual Billy gemía y jadeaba como si él fuera un pasivo, pero Luka también quería disfrutar así que se lo sacó de la boca para desabrocharse el pantalón y quitándose sus bóxer dejando ver un pene algo grande pero unas preciosas nalgas que Billy al verlas abrió su boca en asombro por el tamaño de esas perfectas dos bolas de carne que eran muchísimo más grandes que las de William.

    -Se ve que son las primeras que has visto, muchos me dicen que son como de mujer pero cuando las prueban quedan asombrados porque una mujer no se compara conmigo- Dijo Luka al ver la expresión de asombro del activo.

    Luka se puso contra la pared dejándole una vista completa de sus nalgas a Billy que se levantó con ganas de penetrarlo pero Luka lo empujó.

    -No No No, primero lo primero- Billy no entendía a lo que Luka se refería, así que Luka lo miró con una cara de enojo y señaló su culo.

    -Lame mi ano para que tu pene pueda entrar, si no dolerá- Torció sus ojos y aunque Billy le daba bastante asco solo se arrodillo y con la punta de la lengua comenzó a recorrer lentamente ese huequito que no tenía ni un olor ni sabor desagradable pero que aun así le daba asco.

    -Mmmm…Sabe bastante bien, pero quiero metértela- Billy retiró su lengua para decir eso después de llevar un par de minutos chupando, al escuchar lo que dijo Luka asintió con su cabeza.

    Billy se levantó del piso y puso su cabeza en el hombro de Luka mientras que con sus manos recorría el cuerpo del pasivo hasta llegar a sus dulces y carnosas nalgas que se sentían como tocar el cielo con las manos, al llegar allí agarró su pene y lo puso en la entrada de Luka donde ejerció un poco de presión y su pene resbaló al interior de aquel agujero como si se tratase de un cuchillo cortando una mantequilla.

    -Ah…Sigue tranquilo- Suspiro Luka por sentir aquel falo en el interior de sus entrañas.

    Billy comenzó a mover su pene lentamente entrando poco a poco en aquel agujero, en ese momento la puerta se abre de golpe y los dos chicos giran su cabeza para ver quien era.

    -P…Perdón, los acabo de interrumpir- Era William que al parecer había llegado mucho antes de lo esperado ya que Londres estaba cerrada debido a un bombardeo en una de sus carreteras principales.

    William sale de ahí cerrando la puerta con sus ojos llenos de lágrimas, el chico en el que tanto había confiado y amado lo acababa de engañar con alguien que conoció apenas en dos semanas mientras que a él en meses, Billy no se lo podía creer mientras que a Luka no le importo ya que no sabía de aquella relación.

    -¿Seguimos?- Pregunto Luka que estaba aún caliente con el pene de Billy aun dentro.

    Al ver que Billy no se movía y estaba estupefacto Luka comenzó a moverse poco a poco y después de un momento finalmente Billy reacciono, no le importo el solo iba a disfrutar asi que agarro a Luka de sus caderas y comenzó a embestirlo como dios manda

    Mientras tanto William se fue lejos del lugar hacia un pequeño refugio donde pudo llorar tranquilo tratando de olvidar lo que había visto, pero era imposible dejar de recordar al hombre que amaba con otro que no fuera él.

    Billy y Luka disfrutaban bastante bien a Billy como cosa rara se le olvido de que existía el que ahora era su ex porque William no le terminó oficialmente pero con ese engaño fue suficiente.

    -Acaba dentro de mí por favor Billy, lléname de tu lechita… ohh… mierda que rico- Luka se masturbaba rápidamente y acabó al poco tiempo dejando caer todo en el suelo mientras que Billy aún seguía embistiendo.

    -Ahí v… viene tu lechita… mmm… ggghhh… -El pene de Billy comenzó a engrosarse y poco a poco se vino dentro del ano de Luka dejándolo a rebosar, aunque para Billy no fue igual que cuando lo hizo con William.

    Los chicos terminaron exhaustos así que Billy sacó poco a poco el pene del ano de Luka permitiendo que su leche saliera poco a poco y bajará por las piernas, Luka agarró una de sus camisas y se limpió pero salió corriendo de ahí para meterse a una de las duchas privadas de un coronel con el que también hizo lo mismo.

    Billy quedó completamente solo aunque en ese momento por la puerta entró William que lo vio desnudo e inmediatamente tapó su vista para seguir derecho hacia su camarote en la parte más profunda de la barraca, Billy trató de detenerlo pero William lo empujo haciéndolo retroceder unos cuantos pasos y fue a acostarse en su camarote para taparse con la sábana lo más que podía.

    -Que se joda… – Dijo Billy en voz baja sacando a lucir su ego de macho que hacía que pasara de estar en un pedestal a un chiquero.

    Luka terminó de limpiarse y fue de nuevo para encontrarse con el macho que hace pocos minutos le había dado hasta para llevar, se acostó cada uno en su barraca hasta el día siguiente que fue el Comodoro Cameron a despertar a los chicos.

    Luka durmió bien porque le habían dado la cogida de su vida, Billy también durmió bien aunque algo pensativo con William, mientras que William pasó una noche de perros sollozando y pensando en lo sucedido el día anterior.

    Billy y Luka intercambiaron miradas cómplices mientras que William agarró su maleta para empezar a caminar hacia el avión que aguardaba en la pista a la espera de los jóvenes pilotos que se enfrentan al primer gran reto de sus vidas.

    _____________

    Espero que les haya gustado y si quieren más no olviden de apoyar el relato que eso siempre da ánimos para seguir escribiendo.

  • Mi hermana lo “atendió” a nuestro padre

    Mi hermana lo “atendió” a nuestro padre

    Desde que mi madre nos abandonó con mi papá cuando teníamos 7 años, mi hermana y yo nos unimos más a él de lo que habitualmente hacen las chicas con los padres. Crecimos siendo normal que sea él que nos lleve al médico, después a la ginecóloga, a comprar ropa, nuestros primeros conjuntos de adolescentes, escuchara nuestros males de amores adolescentes. Incluso fue el quien se sentó a hablar de sexo, como cuidarnos. Siempre fue respetuoso de nuestra privacidad. Era un genio.

    Nosotras lo veíamos como un súper papá. Nunca trajo una mujer a casa, no sabíamos nada de sus novias, si las tenía, menos de su sexualidad. Cuando fuimos creciendo seguía siendo habitual que nos colguemos las dos de su cuello para darle todo nuestro amor.

    Me acuerdo, a los 19 fui la primera de las dos en estar con un chico. Titi, mi hermana mayor, no había debutado todavía. Esa noche cuando llegué el me miró y me guiño un ojo como si supiera todo. Después de cenar, como era su costumbre, mientras nosotras levantábamos la mesa, él se sentaba en el parque de la casa a fumar.

    Me senté junto a él en silencio. Sin mirarme me tomó por los hombros y me abrazó.

    “Papá, hoy estuve con un chico.”

    “Estás bien?” me preguntó

    “Si, papá, bien.”

    “Me alegro mucho entonces? Dijo y se quedó callado. Pasaron un par de minutos, y le pregunté

    “¿No me vas a preguntar nada?

    “Hija, las he criado lo mejor que he podido. He tratado de estar junto a Uds., hemos charlado muchas horas, del amor, del sexo, de los cuidados. Y sé que si lo has hecho es porque primero lo pensaste, y decidiste que era lo que querías. Y por supuesto, intimidades no te voy a preguntar.”

    Y gracias por tener la confianza de contármelo”

    No pude decir nada, solo abrazarlo y decirle que lo amaba. Era un padre muy joven, la tuvieron a mi hermana con 17 años los dos.

    Al poco tiempo fue mi hermana la que habló con él para contarle que también había estado con un chico. Según ella me contó, el dialogo fue igual.

    Él tenía un negocio de materiales de construcción, siempre por las tardes estábamos en el negocio, desde chicas. Ahí hacíamos la tarea y estudiábamos. Luego fuimos aprendiendo del negocio y el decidió abrir otro negocio, pero de computación. Y nos dejó a las dos a cargo del de materiales.

    Para nosotras era la gloria. Ninguna quería seguir estudiando y habíamos aprendido a amar ese negocio. Teníamos novios, que iban a casa, pero ningún plan serio por delante.

    Cuando cumplió cuarenta lo festejamos en casa los tres. Al día siguiente si iban a venir sus amigos, pero esa noche era nuestra.

    Terminamos de cenar, y cumplió con su rutina de ir al parque. Habíamos comprado una torta, servimos porciones y con una copa de champagne lo sorprendimos. Las dos nos sentamos, pero mi hermana frente a él. Ella es callada, súper respetuosa, pero cuando habla, puede hacer temblar el mundo.

    “Papá, hace muchos años nuestra madre te tiró el fardo y se fue. Fuiste y sos un padre increíble, el mejor. Pero ¿y vos?”

    “No entiendo la pregunta”

    “Si, ¿y vos? ¿Tu vida? Nunca trajiste una mujer a casa, nunca supimos que tuvieras novia.

    “Titi, si para una pareja en estos tiempos es difícil criar a los hijos, para un hombre solo, criar dos mujeres te podes imaginar.”

    “Pero, ¿por qué nunca trajiste una mujer a casa?

    “Por respeto a uds.”

    A mí se me empezaron a caer las lágrimas. No podía preguntar nada.

    “Somos grandes las dos, hablemos claro” dijo Titi y yo temblé, la pregunta con anticipo indicaba que iba a ser pesada

    “¿Vos, en casi 20 años, no volviste a estar con una mujer? ¿Ni siquiera una aventura, algo ocasional?”

    “No, hija, no” dijo casi con vergüenza

    Titi y yo nos levantamos al mismo tiempo y sin siquiera mirarnos. Lo abrazamos, con tanta fuerza que caímos al pasto los tres abrazados. Las dos llorábamos pensando como ese hombre había dejado su vida de lado por nosotras. Orgullo tremendo, admiración total.

    Él nos abrazó a las dos sobre su pecho.

    “Este momento, este instante de amor de Uds. supera lo que una mujer me hubiera podido dar. El amor que Uds. me han dado, su respeto, su confianza, dicen que hice bien. Eso es lo que me importa”

    Cuando nos íbamos a acostar, Titi se quedó sola en el parque. Al rato como no se acostaba, fui a verla

    “Anda a dormir petisa. Mañana hay que trabajar” me dijo. Vi que estaba con un vaso y una botella de whisky.

    Me dormí pensado en como la había afectado la charla con nuestro padre. Me despertó el sonido de la ducha de nuestro baño. No dije nada, y me hice la dormida. Pude ver como Titi se ponía una camiseta de futbol, solamente.

    Salió de la habitación fui a espiar donde iba. Abrió la puerta del cuarto de nuestro padre y entro. No la llegó a cerrar, solo la entornó. Aproveché ese descuido. Vi como se metía en la cama de papá. Él se despertó sobresaltado

    “Titi, ¿Qué haces acá? Le preguntó

    “Recordando que cuando mamá se fue, yo, cuando la petisa se dormía me venía a tu cama con mi camisón de nena, te abrazaba y te pedía que no nos abandones. Vos me abrazabas, me dabas un besito en la frente. Muchas noches te escuché llorar en silencio, nunca te lo dije. Y menos a mi hermana.”

    “Pero ahora no sos una nena y me parece que tomaste de más. ¿Por qué no vas a tu cama?

    Ella se puso de rodillas junto a él y cuando parecía que le iba a hacer caso dijo:

    “Tenes razón, no soy una nena, soy una mujer” y tras decir eso, se sacó la remera quedando totalmente desnuda frente a nuestro padre.

    Él, sorprendido no atinó a decir nada. Ella se tiró sobre él, lo besó por un nos momentos mientras acariciaba su pene.

    “Titi, por favor, sos mi hija, esto no está bien y…”

    No pudo seguir, ella le tapó la boca con la mano.

    “Soy una mujer, y voy a hacerle el amor al hombre más maravilloso del mundo”

    Dicho esto, se puso a chuparle la verga, aunque seguramente mi padre hacía fuerza para evitarlo, su pene se iba hinchando. Me sorprendió el tamaño, era verdaderamente muy grande. El solo atinaba a acariciar la cabeza de Titi. Ella gemía y se acariciaba la concha mientras chupaba.

    Cuando se sintió lo suficientemente excitada se subió y la comenzó a meter en su concha. Se notaba por sus movimientos lentos para meterla que ella era estrecha. Cuando la pudo meter toda, comenzó a subir y bajar. Fue acelerando y a medida que lo hacía gemía con mayor fuerza. Cuando sintió que él se derramaba en su interior, ella alcanzó su propio orgasmo.

    Se salió, y tapándole le boca le dijo muy seria:

    “Tenés un problema: como mujer me gustó mucho. Y si no conseguís una mujer, creo que me va a dar mucho gusto disfrutarte, digamos una vez por semana”

    “Titi, no…”

    “Una semana para que nuevamente me olvide que sos mi amado papá para ser mi gentil amante. Una semana”

    Me fui a nuestra habitación y me quedé sentada en la cama.

    Ella entró, sin mirarme se fue a dar otra ducha. Cuando salió me miró con una sonrisa y me guiño un ojo.

    “Supongo que sabes que pasó, tiene una semana para traer una mujer a casa.”

    Me volvió a mirar y picara me dijo:

    “Ah, y me gustó”.

    Nunca la juzgué.

    Al día siguiente, no hubo comentarios, ni reproches, nada. No había pasado nada.

    Dos días después, estábamos poniendo la mesa y entra con una mujer muy elegante, delgada, con buenas formas, y muy linda de cara. No tenía 30 años”

    “Chicas, les presento a Ana, ella es una amiga”

    Las dos saludamos, y Titi buscó el momento para dedicarle una sonrisa cómplice y un guiño de ojo a mi papá, que se puso colorado.

    Luego de cenar, y tomando un café en el living, Ana pidió pasar al baño.

    “Deja papá, va a ser un gusto indicarle” dije.

    Cuando estábamos fuera de la vista de mi papá la tomé de los cabellos y golpee su cabeza contra la puerta del baño. Ella solo llegó a largar un breve quejido, dado que le tapé la boca. Al escucharlo, mi padre la miró a Titi, que se encogió de hombros, y sonrió picara.

    “Si llegas a jugar con mi papá o lo lastimas te aseguro que te hacemos mierda. No jodas”.

    La solté entro al baño y la esperé para volver. Ella iba seria, casi con susto. Se sentó y la miro a Titi, que le guiño el ojo.

    “¿Todo bien, Ana? Preguntó mi papá

    “Si, claro” dijo ella

    A casi una semana que Titi se haya acostado con él, al desayunar, mi padre apareció con una sonrisa divina. Con mi hermana nos miramos. Nos saludó con un beso y se sentó. Segundos después apareció Ana, con una sonrisa igual a él, con una bata de satén.

    “Chicas, a Ana ya la conocen, no se sorprendan si algunos días somos cuatro para desayunar”, dijo casi con orgullo. Y le guiño un ojo a Titi.

    Nunca volvieron a hacerlo. Hoy Ana es su pareja.

  • La felicidad de un cuckold

    La felicidad de un cuckold

    Este relato va dedicado a mi colega Kiyo con el que he tenido alguna conversación morbosa sobre mi mujer.

    Esperemos que algún día se cumpla mi fantasía.

    Somos una pareja casada del sur de España. Nos llamaremos Lobo y Luna.

    Yo, Lobo, tengo 35 años, mido 1,72 y peso 70 kilos. Estoy algo musculado por el trabajo físico que realizo, pero nada del otro mundo.

    Luna, tiene 39 años y es una diosa. Mide 1,55 y pesa 40 kilos. Tiene un culo redondito y unas tetas perfectas, muy bien puestas para su edad, con unos pezones grandes y rosados que se erizan al primer roce.

    Además tiene una cara súper morbosa y bonita.

    Nos conocimos hace más de 8 años y nuestros primeros encuentros fueron meramente sexuales, llegando a pegarnos hasta 5 horas follando sin parar.

    Ella siempre ha sido muy activa, le gustaba ponerse encima mía y destrozarme, mirarme a la cara, que le mordiera las tetas, pero a su vez le gustaba que le manejaran, que probara posturas, incluso que le follara la boca.

    Poco a poco, empezamos a compenetrarnos más sexualmente y yo empecé a correrme cada vez en menos tiempo, dejándola muchas veces con ganas.

    La cosa es que con los años, la comodidad, el trabajo, fuimos dejando de practicar sexo con asiduidad, ella fue perdiendo lívido y yo con un par de pajas a la semana, iba listo.

    Un día, por curiosidad, entré en una página de cornudos y empecé aponerme muy cachondo con las situaciones.

    ¡Se me ponía a reventar! Mi miembro no es gran cosa, mide unos 16cm y no es muy gorda.

    Imaginarme a mi preciosa mujer montándose un pedazo de pollón, me hacía excitarme muchísimo.

    Empecé a frecuentar éste tipo de páginas y a ver video de Cuckold sobre todo de parejas invitando a chicos de etnia africana con sus pedazos de vergas.

    Un buen día pasé una foto de mi mujer en un chat de cornudos y me contestó Kiyo.

    En la foto de perfil aparecía un pollón en reposo que sobrepasaba al mío cuando está más empalmado.

    Y empezamos a charlar. Era de un lugar al que mi mujer y yo hemos ido varias veces a veranear, más que nada porque a ella le encantan esas aguas tan cristalinas, porque le gusta mucho bucear con snorquel.

    Me decía que le haría unas cosas a mi mujer que yo de imaginármelo me corría nada más tocarme.

    Así que empecé a intentar que se fuera abriendo al tema.

    La primera vez se lo dije directamente, y su reacción fue muy mala, supuso una crisis, puesto que ella pensaba que no la quería, cosa que no es así, yo la amo con locura, y es la que quiero que sea la madre de mis hijos a corto plazo, pero quiero estar con ella toda la vida.

    Es más, por eso mismo siento la necesidad de que compartamos esa excitación los dos.

    Dejé correr el tiempo, pero no se me quitaba de la cabeza. Ya casi todo el porno que consumía era de Cuckold.

    Un día decidí dar un paso, me metí en una página de un sex shop y le compré unas medias con ligero y una polla de casi 20 cm de larga y 5 ancha, con una ventosa.

    Se lo di por sorpresa y su cara fue muy graciosa, se rio mucho, pero agarraba la polla con ganas y probaba su dureza meneándola y golpeándola.

    Las medías de primera, no le gustaban, pero cuando se las puso, le quedaban espectaculares, sin bragas, su coñito depilado y ese culazo, me la ponían durísima, ella misma se estuvo mirando un buen rato en el espejo y tuvo que admitir que le quedaban muy bien.

    Ese día le comí el coño por lo menos media hora, pero me corrí súper pronto de lo cachondo que me ponía.

    En las sesiones siguientes le fui animando a usar la polla que le compré delante mía y con las medias.

    Cuando echaba alguna foto, se la enviaba a mi amigo Kiyo que me decía qué le iba a hacer, que la iba a rellenar de leche y que yo la miraría como se la follaba una polla enorme.

    Y cuanto más hablábamos más me gustaba la idea.

    Fui diciéndole al oído, cuando se montaba en ese pollón de goma, que se imaginase que fura uno de verdad, caliente y duro la que la llenara, e iba notando como se ponía súper cachonda y recorría el pollón de goma de arriba a abajo con ansia mientras me miraba a la cara. Yo le repetía una y otra vez que la amaba y que me encantaba verla disfrutar.

    Estaban próximas las vacaciones de verano y empecé a urdir mi plan.

    Le pedí a mi amigo que se hiciera prueba de ETS cuando estuviera cerca la fecha.

    Reservé una casa por una plataforma de hospedaje vacacional cerca de una playa nudista.

    Ella nunca había hecho nudismo, pero fui preparándola, diciéndole que estaba buenísima y que me ponía muy cerdo que pudieran verla desnuda otros hombres en la playa, eso parece que le gustó. Al principio puso más pegas, pero poco a poco, fue gustándole la idea, y yo se lo notaba.

    Al llegar las vacaciones, cogimos el coche y nos fuimos a la localidad donde tenía la reserva.

    Llegamos al apartamento, tenía una ducha enorme y un gran chaiselonge, además de una estética bastante zen.

    Los primeros días fuimos solos a la playa nudista, era una calita muy íntima con el agua muy transparente, en el mediterráneo.

    El primer día solo se quitó la parte de arriba, y yo la animé a más, había algunas parejas y algún chico solo, pero no terminó de animarse.

    Fueron pasando los días y empecé a llevarme Ginebra en la nevera y a tomarnos algunas copitas allí. El tercer día se desnudó pero solo en la toalla y le decía que nos podían estar mirando, si no le excitaba, y entre risas me dijo que sí, que un poco.

    Al cuarto día le dije de bajar a la playa y me dijo que sí, pero que se quería afeitar bien primero.

    Me puse muy cachondo de pensar en su coño depilado por la playa.

    Bajamos y de primeras no se quitó la parte de abajo del bikini, pero después de unas copas, se lo terminó quitando en la toalla. Tiene los labios muy replegados y con la marca del bañador y tan depilado se me puso un poco morcillona, ella ser rio al ver que se me ponía así y me preguntó qué me pasaba.

    Le dije que me ponía cerdete verla así de desinhibida y que la pudieran estar mirando, ella se ruborizó un poco.

    Nos tumbamos en la sombrilla y empecé a besarla en el cuello y a tocarle el culo, noté que se mojaba mucho al pasar la mano por su coño.

    Me dijo, vamos al agua, y ésta vez no se puso el bañador, yo le dije que fuera ella que yo estaba empalmadisimo. Me miró con cara de mala y se fue para el agua echándose agua encima y mirándome para que no perdiera detalle de su culazo.

    Al llegar al piso por la tarde, nada más ducharnos, me empezó a pajear y terminó montándome como una posesa, cosa que me dijo que ya estaba preparada, saque nuestro juguete y me hizo un espectáculo brutal, mientras que le decía que imaginara que era la de otro hombre que la miraba en la playa nudista.

    Noté como la cabalgaba con gusto, mientras me miraba a los ojos con cara de chica mala.

    Se corrió como 4 veces, mientras que conmigo, normalmente se corre 2, 3 a lo sumo.

    Supe que el momento había llegado.

    A la hora de la siesta, entré al baño y aproveché para contactar con mi amigo, me dijo que estaba deseando y me mando una foto de la prueba de ETS de esa misma semana.

    El plan era el siguiente: iría a la playa como cada día, sobre las 11 de la mañana y nos tomaríamos nuestras cervecitas en la toalla, intentaría excitarla un poco, me llevaría algo para picar y unas copas para después y por la tarde aparecería mi colega, con el que acordé decir que nos conoceríamos de un grupo de automoción en el que yo estaba.

    Por la mañana nos levantamos y le dije que si le apetecía pasar el día entero allí. Me dijo que si, que esperara que se quería repasar con la cuchilla. Solo pensar que lo iba a tener impoluto para mi amigo, me hizo ponerme morcillón.

    Mientras ella se arregló yo preparé las cosas.

    Bajamos a la playa y de primeras se desnudó, estaba muy suelta y eso me encantaba.

    Estuvimos dándonos unos baños y tomándonos las cervezas, comimos lo que lleve de picar, y le dije que si nos echábamos unas copas a lo que ella dijo que si, estuvimos riéndonos un rato, según iba subiendo el alcohol y yo le tocaba el culo, le pellizcaba un pezón y vi que se le ponían bien duros, el corazón me iba a mil esperando que llegara mi amigo.

    Poco a poco se fue vaciando la playa a la hora de comer, sobre las 4 de la tarde estaríamos 4 o 5 personas como mucho.

    Miré hacia la entrada dela playa y vi entrar a mi amigo, pero me hice el despistado, tenía que ser todo perfecto.

    Vi que se acomodaba y se quitaba el bañador. Al ver de lejos aquella polla colgar, que sin duda, en estado de reposo era más grande y más gorda que la mía, me dijo que había llegado el momento.

    Le dije a mi mujer, anda mira un amigo del grupo de los coches.

    Y lo saludé. Él se acercó a nuestra toalla quedándose de pie a nuestro lado, pude ver como los ojos de mi mujer, ya chisposa, se posaban en su miembro y luego bajó la mirada.

    -Qué haces por aquí? – le pregunté

    -Pues que éste es mi pueblo!

    -Que coincidencia! Pues nosotros estamos pasando aquí 15 días. Por cierto, esta es mi mujer, Luna.

    Ella entre rubor y la excitación se levantó y le dio dos besos, posando la mano en su pecho, cosa que no me pasó desapercibida.

    -Yo soy Kiyo, encantado – le dijo, mirándole las tetas con descaro, cosa de la cual ella se percató y me miró, pero yo riéndome no le hice caso -Y donde os estáis alojando?

    -En un apartamentito muy mono muy cerca de aquí – contestó ella sin dejarme hablar.

    Otra mirada fugaz a su polla. El alcohol y el trabajo con la polla de goma estaban haciendo efecto.

    Estuvimos unos minutos hablando de pie hasta que le dije:

    -Oye y has venido sin sombrilla! Estas muy moreno colega, pero aun así te vas a quemar! Vente con nosotros a la sombrilla y así te echas una copa o una cerveza, lo que prefieras!

    -Pues mira, solo había traído una cocacola, pero me apetece mucho- dijo y se fue a por la toalla.

    Mi novia me miró entre sorpresa y negación, pero le dije:

    -No pasa nada cariño, me pone como te está mirando.

    -Ya pero ¿con nosotros?

    -No pasa nada vida.

    Llegó, se sentó y nos pusimos a hablar.

    Ella es una oradora nata, así que estuvimos hablando como una hora, yo mientras no dejaba que el alcohol faltara y la iba notando pintona.

    Hablamos de los trabajos, de las vacaciones y llegamos al tema nudismo.

    -Pues no quería hacer nudismo, le daba vergüenza- dije yo.

    -Vergüenza por qué? si tiene un cuerpo de escándalo- dijo él.

    Ella se rio y se puso colorada. Ahí vi mi oportunidad.

    -Te has fijado en el cuerpazo que tiene? yo siempre le dicho que es una diosa.

    -Y tanto que lo es. Que no te de vergüenza mujer, si es lo más natural.-dijo mi amigo.

    -Es que era la primera vez, pero ya me solté. -dijo riéndose.

    -Cariño, date la vuelta y enséñale el culazo que tienes.- le dije

    Me miró sorprendida.

    -No pasa nada cariño, sabes que me gusta mucho que te admiren.

    Y para mi sorpresa, sentada como estaba se recostó de lado y nos mostró su culo.

    En ese momento supe que estaba todo encaminado y se me puso dura.

    Ella sonriendo me miró la polla.

    -Uff cariño, se me ha puesto dura de que Kiyo te vea el culo. jajaja y ni aun así tiene nada que ver con su polla, porque te habrás fijado que pollón tiene.

    Ella empezó a reír, recostada de lado enseñándonos el culo y empezó a mirar el pedazo de polla, que empezó a aumentar un poco de tamaño.

    -Sí que tiene una polla grande – dijo riendo.

    -Gracias y tú tienes un culazo y unas tetas preciosas.-dijo en respuesta y ella se rio y se tapó la cara.

    No me lo podía creer, parecía que había complicidad y eso me la ponía más dura todavía. Decidí pasar a la acción.

    Me senté a su lado y le dije:

    -Cariño, me está poniendo mucho que te miren. Mira, tócamela.

    Ella, ni corta ni perezosa, me agarró la polla y me la meneó para ver lo dura que estaba, y me la soltó.

    Yo le cogí la mano y me la lleve a la polla que casi de forma automática empezó a pajearme despacio.

    -Mira como nos mira mi amigo, cariño.- le dije

    Y poco a poco, empezó a dejar de estar echada para el lado y levantó la cabeza, mirando la polla de Kiyo, que estaba ya enorme.

    Vi su cara de deseo, entre el alcohol y la situación. Y decidí abrirle el culo que estaba mirando para nuestro amigo.

    Él al ver el espectáculo empezó a tocársela muy sueva, y ella en ese punto no paraba de mirar su polla, de vez en cuando miraba la mía, me miraba a mí y aceleraba con la paja.

    No aguantaba más, necesitaba más y más de esa situación adictiva:

    -Ven siéntate a mi lado amor – Ella se incorporó y se sentó a mi lado – Abre las piernas que vamos a enseñarle que cosa más rica tienes ahí.

    No dudó, se recostó un poco para atrás y abrió las piernas enseñándole su flor a nuestro amigo, que en ese punto la tenía a reventar y se la pajeaba de arriba a abajo, despacio, recorriéndola toda, y en los ojos de Luna, podía ver el deseo.

    Lo tenía húmedo, y un poco abierto. Llevé mi mano por encima y empecé a tocárselo en círculos, que le vuelve loca y noté mi mano mojada, aceleré y noté como se le endurecía el clítoris y sus labios se abrían un poco más.

    Ella cerraba los ojos, pero cuando los abría miraba a Kiyo a la poya y luego a los ojos.

    Paré, cogí su mano y se la llevé a su propio coño que se empezó a rozar y al ver que yo no seguía, empezó a tocarse fuerte.

    Era el momento:

    -Has visto como se le ha puesto? – le dije señalándole el pollón, a lo que ella dijo que si susurrando y moviendo la cabeza y aceleró con las dos manos, la que tenía en mi polla y la que tenía en su coño

    -¿Quieres tocarla? Acércate – le dije a mi amigo que se puso al otro lado – Quiero ver como se la tocas, cariño.- le quité la mano de mi polla mientras Kiyo se sentaba a su lado y me puse a mirarlos.

    Ella cambió de mano, se soltó la mano con la que se masturbaba, que la tenía muy mojada y pude ver su mano agarrar el pollón con fuerza, mientras le miraba a él como pidiendo permiso con cara de deseo.

    Él por su parte, cogió sus manos y empezó a acariciarle los mulos, por dentro y ella se derretía y apretaba su polla.

    Por fin el momento en que su mano llegó a su coño y ella gimió. Él empezó a mover su mano sobre su clítoris.

    -Si! Si! no pares!

    Él aceleró y ella se corrió. Miré sus tetas y tenía los pezones a reventar. El coño lo tenía enrojecido, abriéndose, como si quisiera prepararse para esa polla. Yo me acariciaba la mía, despacio, sin apretar, porque no quería correrme.

    De repente, Kiyo, con dos dedos le abrió los labios y empezó a jugar con un tercero a la entrada de su coño. He de decir que eso mismo le hago yo cuando quiero volverla loca, sabía que se estaba poniendo a tope, así que me acerqué a su oído y le dije:

    -Cariño, no se la quieres comer?

    -Si! ah! si, quiero metérmela en la boca, no me va a caber, pero quiero sentirla.

    -Pues está lista para ti, nena. – Dijo mi amigo a lo que a ella le puso más cachonda todavía, separo su culo un poco de donde estaba sentada, quedándose a la distancia justa para que la mano de Kiyo pudiera tocarla a su antojo, pero que le diera como para poder comerse la polla. Yo me puse en frente de ellos para ver bien el espectáculo.

    Con una mano le cogió el pelo y con la otra le cavó un dedo que recibió con un gemido.

    Se llevó la polla a la boca, de la cual solo le entró la punta.

    -Escúpela! – le dijo él, osa que hizo sin rechistar.

    Empezó a pajearla mientras le comía la punta e intentaba tragar, pero solo le entraba el capullo dio, un par de arcadas y escupió baba sobre ese pedazo de tronco y aprovecho eso para moverla fuerte arriba y abajo, mientras que por los movimientos de su boca, supe que estaba dándole un buen repaso con la lengua.

    El mientras tanto metió el segundo dedo y empezó a separarlos, rozando con las paredes de su coño, ella volvió a gritar, y noté como se corría.

    Iban dos corridas, y él aún no había empezado.

    -Quiero follarte, preciosa. -dijo él.

    Ella me miró y yo asentí.

    Estaba pidiéndome permiso. Iba a pasar.

    Sorprendentemente ella dijo:

    -Aun no, aquí no.

    Tuve que intervenir:

    -Porque no recogemos y nos vamos al piso?

    Ella sin pensarlo dijo:

    -Si, aquí pueden vernos. – le apretó la polla y aceleró la paja. Él acompasó con los dedos y ella gimió.

    -Por mi perfecto. – dijo él, y sacó su mano, ella le besó el capullo y se apretó los pezones.

    Mi verga no podía más. Y yo no lo podía creer, en breves, por fin, iban a follarse a mi mujer.

    Nos vestimos y nos fuimos juntos para el piso.

    Ella me dio la mano y me miró con cara de deseo y confusión.

    Yo le sonreí para que viera que todo estaba bien, y le dedicó una mirada picarona a Kiyo.

    -Lo vamos a pasar bien. – dije.

    -Y tanto que lo va a pasar bien. Te voy a hacer correrte como nunca – le dijo a ella a la vez que le tocaba el culazo deslizando un dedo hasta su coño.

    Ella no dijo nada, solo gimió.

    Llegamos al piso, hacía mucho calor, entre el cachondismo y que no nos habíamos bañado en mucho rato.

    Veníamos llenos de arena a lo que yo les dije:

    -Porque no os vais duchando? yo entro después.

    Ella pareció que iba a decir algo, pero él la cogió de la mano y se la llevó al baño.

    Solté las cosas y fui al cuarto, y saqué sus medias con ligero. Quería que se las pusiera, quería que me diera el espectáculo de mi vida, y que nuestro invitado, viera el lado más excitante de mi mujer.

    Cuando me acercaba al baño escuché a mi mujer gemir.

    Al entrar, estaba agachada con el pollón en la boca y el de pie con su pecho sobre su espalda e la estaba follando con 2 dedos muy violentamente.

    A ella que eso le encanta, estaba corriéndose por tercera vez esa tarde.

    Salieron dela ducha y pude ver que la polla de Kiyo era mucho más grande de lo que había estado en la playa y de lo que había visto por las fotos. Estaba listo.

    Me metí a duchar, no sin antes decirle:

    -Cariño, te he dejado las medias encima de la cama.

    Ella dijo que si con la cabeza, pero estaba extasiada.

    Decidí darme mi tiempo, tenía mis dudas, pero estaba muy cachondo y la situación me estaba encantando, tenía mi polla más dura que nunca en mi vida.

    Al salir de la ducha, me sequé y me fui para el cuarto.

    La situación fue mejor todavía de lo que me esperaba.

    Ella estaba a cuatro patas, las medias puestas, pero tenía el pecho apoyado en la cama, lo que dejaba su coño y su culo abiertos y elevados y él estaba comiéndoselo con ansia.

    Iba del coño al culo y volvía a bajar y ella solo sabía decir: si, si, si, si. Bajito.

    Él se la meneaba mientras tanto y ella se la miraba con ganas.

    -Túmbate -le dijo ella.

    Yo pensé que se iba a montar en su polla, pero cuando él se recostó, ella se puso de pie y le puso el coño en la cara y empezó a moverse adelante ya atrás, mientras se agarraba los pezones y me miraba con cara de zorra.

    Solo me lo había hecho un par de veces a mí, pero con él parecía que no le importaba nada.

    Se bajó y se metió su polla en la boca, él la comía con ansía y ella intentaba tragar todo lo que podía, pero no pasaba más allá de 2 o 3 centímetros del capullo.

    De repente, él la echó al lado y le dijo:

    -Móntate que vas a sentir una polla de verdad.

    Yo me había sentado a los pies de la cama y me pajeaba despacio.

    Ella, obedeció y se dispuso a metérsela, le dijo que se pusiera condón, pero él le dijo:

    -Que va, nena, me hice la prueba de ETS el otro día. Si quieres que te folle va a tener que ser sin condón. ¿Me traes mi bolsa? – me dijo

    Se la acerqué, la abrió y sacó el DNI y la prueba. Me quedé flipado, se había asegurado que si se la follaba, sería sin condón y se trajo los papeles.

    -Vale, dijo ella. -No me lo podía creer, iba a pasar, ella ya se había entrenado con el juguete, pero ésta era mucho más grande.

    Se puso encima de él con los pies a los lados de la cintura, y fue bajando el culo hasta se la cogió y siguió acercándose hasta que la tubo a la entrada.

    Él se echó mucha baba en la punta y ella la guio hasta que entró. Gritó. Pero lejos de recular, muy despacio fue bajándose hasta que le entró casi la mitad.

    Temblaba. Se quedó ahí un rato resoplando del gusto, no me miraba, solo lo miraba a él a los ojos. Y empezó a subir y a bajar. Subía despacio y bajaba de golpe.

    -¿Te gusta? – dijo.

    -Mucho, eres una diosa como dice tu marido.

    Y de un golpe se la metió casi entera. Y volvió a subir despacito.

    La cara de ella era un cuadro.

    -Me llena, mi vida, la noto rozarme entera por dentro – me dijo con los ojos bien abiertos, entre jadeos.

    Verla disfrutando, con las medias puestas y recorriendo el pollón de Kiyo, hizo que tuviera que parar de meneármela, o me corría.

    Bajó la mano a su clítoris y se puso a restregárselo fuerte, empezó a temblar y se volvió a correr.

    De repente, él se incorporó y la dejó tumbada.

    -Te voy a enseñar lo que es que te follen con una buena polla. ¿Quieres? – dijo

    Ella dijo que si con la cabeza.

    -No te he oído, dímelo que te oiga o paro.

    -Que si joder, fóllame con ese pedazo de rabo.-gritó desesperada.

    Y le subió las piernas y empezó a bombearle muy fuerte.

    -Ven y mira como el entra entera a tu mujer.

    Miré y en efecto la tenía entera dentro, mi mujer tenía los ojos casi en blanco y con cada embestida solo sabía decir, si, si, si, si.

    Su coño estaba rojo y los huevos de él sonaban al chocar contra su culo. Pude ver como los tenía chorreando de lo cachonda que estaba.

    La agarró por la cintura, se fue para el borde de la cama, la cogió a peso y se puso de pie. Ella grito y empezó a moverse como loca sobre la polla, él le agarro el culo y empezó a moverla de arriba a abajo, como si fuera él la estuviera utilizando para hacerse una paja.

    De repente ella chilló, otra corrida más para la colección de mi amigo.

    -Me voy a correr.- dijo Kiyo.

    -Si campeón, te lo mereces.- Y empezó a darle más duro aún.

    Ella cogía impulso con sus brazos agarrados a su cuello y cuando estaba en la punta, él la bajaba tirando de sus cinturas hacia sí.

    Ella dijo empezó a dar gritos cortos:

    -Ay por dios! ay por dios! que me corro otra vez.

    -Yo también Luna. -y se corrió con una embestida hasta el fondo.

    Se quedó dentro y pude ver cómo daban espasmos los dos. Yo, mientras tanto, solo había podido darme algunas hostias en la polla, porque tocarme hubiera sido correrme.

    La dejó caer en la cama y se la sacó. Dejando toda la cama perdida de lefa.

    Me acerqué y le dije:

    -Te ha gustado?

    Ella respiraba muy fuerte me dijo que si con la cabeza:

    -Me ha encantado mi amor, gracias, te amo.

    -Ahora me toca a mí – le dije.

    Y le metí mi polla en su coño lleno de lefa de otro hombre.

    Mientras, él, se acercó y ella como agradecida, le empezó a limpiar el capullo.

    Yo se la metía y notaba algo de holgura, pero sólo el verla comiéndose ese pollón, hizo que me corriera.

    -Vamos a la ducha, les dije.

    Y nos fuimos los tres, le quité las medias y el agua fría fue reconfortante.

    Al principio estaba extasiada, pero en cuanto se le pasó un poco nos la acarició mientras nos duchábamos.

    Yo acababa de cumplir mi sueño, pero ella parecía haber cumplido algo que tenía muy adentro, nos besaba a los dos y mientras que a mí me cogía la polla y me la soltaba intermitentemente, no saltaba el pollón de Kiyo.

    Al salir de la ducha, miré el reloj, eran las 6 y poco.

    Era aún temprano.

    No podía acabar aún.

    -¿OS apetece una copa?-les dije

    -Pues si la verdad.- dijo él.

    -Por supuesto, cariño, parece que no me conoces. – me dijo mi mujer.

    Nos sentamos en la chaiselonge y fui a preparar los cubatas a la cocina.

    Cuando llegue, él le estaba comiendo los pezones y ella le movía su rabo ahora morcillón con la mano.

    Como ella es pequeña, se me ocurrió un juego.

    -Cariño, ¿porque no te tomas la copa, sentada en su barriga, con las piernas abiertas? así cuando se le ponga dura ya la tienes a las puertas.

    Ella sin dudarlo lo hizo.

    Era un espectáculo, tenía el coño rojo y súper abierto y aunque se lo había lavado, aun salía algo de su lefa.

    Él tenía la polla blanda, pero bien morcillona y muy roja, y ella de vez en cuando, se reía, se la cogía y se golpeaba en el coño son su capullo.

    Cuando no tenía la copa en la mano, agarraba sus tetas desde atrás y le pellizcaba los pezones, cosa que ella le respondía con miradas de zorrón.

    Pasada una hora de jueguecitos, la polla de él empezó a ponerse un poco dura y a ella le dio para incorporarse y metérsela un poco en esa posición, dejándole a la vista su impresionante culo.

    Creo que eso lo volvió loco, porque además de agarrárselo fuerte y darle varios azotes, empecé a ver como la cara de ella cambiaba y se acariciaba el clítoris, y la base de la polla empezaba a verse dura.

    Digo la base de la polla, porque el resto ya se había encargado ella de ir metiéndoselo, empujando con la cadera hacia sus huevos.

    Ella no había dejado de estar cachonda y, entre eso, y lo que le quedaba de lefa, se movía y le entraba hasta el fondo.

    Como a ella le gusta, despacio al subir y fuerte al bajar.

    Cada vez que subía le dejaba el culo a la vista y pode ver como Kiyo se escupía en la mano y le llevaba las babas al culo.

    Pensé que se iba a revolver, porque a mi pocas veces me deja tocarle el culo, pero era tal el nivel d excitación que tenía que ni rechistó y él, sin empezó a masajearle el ano.

    La escuchaba gemir, y mi polla ya estaba otra vez a tope.

    Dio un salto cuando él le metió un dedo.

    Se giró y dijo:

    -Puedes jugar fuera, pero no dentro, vale?

    Él, sin rechistar le saco el dedo y empezó a moverlo en círculos.

    Ella abrió la boca y juntó las rodillas. Se volvió a correr.

    Estuvieron así momo media hora, yo veía su coño y lo tenía cada vez más hinchado y no dejaba de gemir y rozarse el clítoris y pellizcarse los pezones, de ven en cuando se escupía en la mano y cuando la tenía entera dentro se bajaba con la mano mojada hasta los huevos de él.

    Me miraba fijamente a los ojos, con cara de gusto y de perra y me decía que sí con la cabeza.

    Él de vez en cuando le metía las manos debajo de las nalgas para que no bajara y le follaba fuerte desde abajo. Cada vez que hacía eso, a ella se le volvían los ojos.

    Cuando se cansaba la dejaba caer, y ella con la inercia se la clavaba hasta el fondo.

    Después la tiró de lado y él se puso detrás de ella, subiéndola la pierna que quedaba para arriba. Yo había intentado esa postura en más de una ocasión pero mi polla no me daba recorrido suficiente, sin embargo Kiyo le metió la punta, y de ahí entró sola.

    Luna cogió sus manos y se las llevó a sus tetas, se giró y le dio un morreo enorme.

    Yo no pude aguantar más y me acerqué a ellos.

    Ella al verme cerca pajeándome, abrió la boca, esperando mi verga en su boca.

    La dejé hacer, me la mamaba con una soltura que no lo había hecho. El hecho de tener un pollón así en su boca, había hecho que la mía le resultara más manejable.

    Me la chupó con ansia.

    Kiyo, al ver la situación, empezó a acelerar las embestidas y ella se corrió a la vez que yo me descargaba en su boca.

    Se la sacamos los dos a la vez, y ella estaba rendida. Pero no había ni rastro de mi lefa, se la había tragado toda.

    Él le dijo que se pusiera a 4 patas. Ella lo hizo, pero para mas inri, se abrió las nalgas y se golpeó el culo. Y no lo podía creer, yo me había corrido 2 veces y ella tenía más ganas.

    -Dile a tu maridito como te gusta. – le dijo él mientras se la clavaba de un golpe.

    Ella gimió y dijo:

    -Me encanta, cariño, me encanta. Me tiene el coño ardiendo. Noto cada milímetro de esa polla, me voy a correeer! Joder! Que pollón tienes hijo de puta!

    Él se rio y paró. Pero ella tenía el automático y empezó a mover su culo hacia atrás con ansia, hasta el fondo, dándole con las nalgas en los lados de la polla, que sonaban como palmadas.

    -Enséñame lo zorra que eres.

    En una de éstas embestidas, le cogió por debajo de las corvas, y la levantó, poniéndose de pie pero esta vez de espaldas a él, dejándome ver su coño totalmente taladrado.

    -Vamos a enseñarle a tu marido cómo empujas.

    Y ella empezó a moverse, como buenamente podía, apretando hacia abajo. En una de éstas él dijo, que se iba a correr y ella le dijo que ella también. Giró la cara y lo besó y ambos se corrieron.

    Al sacar la polla dejó el suelo lleno de lefa.

    Le dio un morreo y se fueron a la ducha.

    Yo lo esperé en el sofá.

    Al volver, estuvimos hablando un poco, Kiyo recogió sus cosas, se despidió de nosotros y se fue.

    Al quedarnos solos ella me dijo:

    -Como me has liado para hacer lo que querías!

    -Lo que yo quería? Y tú no lo querías? – me reí.

    Ella se sonrió y me dio un morreo.

    -Gracias cariño, ahora sé que tenías razón.

    -¿En qué?

    -En que me he corrido como nunca con otro tío y aun así, te amo a ti más que nunca.

    Fin.

    Dedicado a mi colega, esperamos que pase alguna vez.