Autor: admin

  • Solo imagina

    Solo imagina

    Ojalá te despiertes y al leer esto te toques pensando en mí,  imaginando que estoy contigo te despierto con besos suaves y delicados subiendo a cada rato hasta besarte con tanta pasión que te mojes solo de sentir como mi lengua te invade tu boca.

    Después ir bajando y besando tu cuello tus senos que imagino deben ser bellos. Jugar con mi lengua en tus pezones morderlos suavemente, escucharte gemir porque sé que te gusta. Después bajar por tu abdomen llenándolo de besos, hasta llegar a tu monte de Venus y seguir besándolo recorrerlo con mi lengua hasta llegar a tu clítoris y deleitarme con los gemidos que se te escapan cuando te lo muerdo suavemente. Pasar mi lengua poco a poco por todo tu sexo disfrutar de tu aroma y sabor.

    Disfrutar de tus flujos mientras empiezo a jugar con mi dedo meterlo de a poco hacerte disfrutar tanto que me pidas a gritos que te penetre, pero seguir con mi lengua comiendo tu sexo como si mi vida dependiera de ello hasta sentir como empiezas a apretar tu piernas y temblar, tenerte así a punto de perder la conciencia por unos segundos gracias a mí, sentir como un chorro de tus fluidos emanan de tu sexo hasta mi boca y cara sentir como mis senos se mojan con tus flujos, luego subir hasta tu boca besarte que sientas lo bien que saben tus flujos, que limpies mis senos como yo limpie tu coño después de tu orgasmo.

    Y quedarnos así abrazadas y besándonos un rato disfrutando una de la otra.

  • Mi amiga de adolescencia

    Mi amiga de adolescencia

    Tengo 28 años. La historia a continuación es real.

    Trabajo como vendedor viajero y la mayoría del tiempo estoy en la ciudad por lo que alquilo una habitación en un hotel que está cubierto como gastos de viáticos, aunque vivo en una población cercana.

    Recibí una llamada de mi amiga de adolescencia la cual me pidió el favor de acompañarla en la cuidad ya que debía realizarse unos exámenes el día viernes y le habían pedido un acompañante. Un amigo en común le había dicho que yo estaba en la ciudad, me sorprendió y alegró mucho esta llamada ya que hacía mucho tiempo no sabía de Jeny. Ella es morena, estatura de 1.65, labios cornuditos un cuerpo de modelo, unos senos a punto de salirse de su blusa, un culo redondo y firme.

    En nuestra adolescencia habíamos tenido una relación, pero nunca sexo, nos dejamos de ver a tener que irme a la ciudad.

    Acordamos que yo la recogería en la terminal de transporte apenas llegará en mi vehículo. Llego estaba radiante y siempre hermosa mi amiga Jeny se me quería salir el corazón, la saludé de un beso e invite a subir al auto nos dirigirnos al lugar donde le atenderían, en el camino le pregunté cómo había estado el viaje, de su familia, los amigos, etc. Me comentó que se había casado tenía tres hijos y era toda una emprendedora empresaria. Quede sorprendido los años parecían no tocarla en absoluto, era una mujer más madura pero con ese hermoso cuerpo. Al bajarse del auto vi ese escote que traía su falda que llegaba casi al inicio de su cola y al caminar llevaba unos tacones que la hacían verse una diosa en pasarelas. Yo me quedé en la recepción y me dijo que la esperara ya que no sabía cuánto tiempo podía demorarse.

    En eso llegó un mensaje de alta importancia donde confirmaban que quedaba decretado confinamiento obligatorio en la ciudad, además quedaba prohibida la entrada y salida desde la ciudad por el resto de la semana.

    Me comencé a preocupar ya que mi amiga no salía y Jeny me había comentado que debía atender unos compromisos con unos importantes inversionistas en su negocio al día siguiente. Horas después ella salió y me dijeron que debía tener reposo por unas horas que había quedado un poco mareada.

    La subí a mi auto, quería tratar de hacer lo posible para que pudiera tomar un transporte de urgencia y pudiese regresarse pero en ese estado solo atine llevarla al hotel donde me hospedaba. Al llegar me dijo que porque la llevaba a ese lugar, ya estaba un poco recuperada, le informe la situación del confinamiento y el reposo que debía guardar antes de valerse por sí misma. Tal fue su cara de preocupación y resignación que atino a decir tendrás que cuidarme muy bien mientras este bajo tu cuidado. La acomode en mi cama y quedó dormida de inmediato, pedí comida para los dos, ella despertó más tarde y medio enojada dijo que no la había despertado para comer juntos, me disculpe y le dije que mientras estuviera conmigo haríamos todo juntos. Subió una de sus cejas y dejo ver una cara de calentura. Me dijo que quería ducharse pero no había traído ropa extra ya que ni había previsto esta situación. Le saque un camisón mio y que se me vería muy bien. Luego al salir de la ducha saliendo con su cabello húmedo y traía puesta mi camisa que dejaba a la imaginación los picos de sus senos.

    Que vamos a hacer acá encerrados me dijo, sentándose en la cama pude ver su morena vulva que no alcanzaba a tapar el camisón, parecía no darse cuenta que la veía. En eso tome el teléfono y llamé a recepción para preguntar si el servicio de masajes en el hotel estaba disponible, me dijeron que la sala de masajes aún estaba una chica. Pero al llegar no había nadie allí ya que hacía poco se había marchado a su casa y no quedar confinada en el hotel. Entonces sugerí que yo le haría el masaje, la zona de masajes está en frente de la playa privada del hotel. Le dije que no era un experto pero me defendía y que se sentiría relajada al final. Se quitó la toalla y el camisón que traía puesto, dejando su cuerpo desnudo y se tumbó en una de las sillas de la playa. Comencé a regar aceite por su espalda, cola y piernas. Su piel se erizaba al masajear su cuerpo con curvas perfectas.

    Al tiempo que comencé a incomodarme ya que mi pene estaba ni carpa de circo, se quería salir de mi bermuda, ella se volteó para terminar el masaje de frente y al ver esas tetas grandes, redondas y firmes mi miembro logro escaparse un poco, ella estaba con lente de sol y no podía ver si estaba con los ojos abiertos, seguí con mi masaje y comencé a masajearlos y terminar en sus pezones luego recorrí su abdomen hasta llegar a su vulva, esta mojada me imagino por el masaje de sus pechos, comencé a tocarlo desde abajo hasta su clítoris, dejando introducir cada vez más mis dedos en su vulva que estaba cada vez más caliente y mojada así que baje a lamer su vulva sus fluidos era transparentes y sus labios vaginales rosados recorría mi lengua por toda su rajita y lamia su clítoris, con mis manos le agarraba sus tetas ella comenzaba a gemir y decir que rico masaje el que me estás dando amigo.

    Ella se estremecía de placer me agarró de la cabeza y me dijo voy a llegar ahhhh uhhhh ricooo. Quedando sin fuerzas quedó recostada un rato. Luego me dijo que nos bañáramos en la Playa antes que anocheciera pero que debía quitarme también mi bermuda. No lo pensé al ver su cuerpo desnudo casi entrar al agua, mientras estuvimos me frotaba su cola sus senos y su conchita por mi pene. Cuando salimos del agua me dijo que siempre había soñado con hacerlo en la playa, que si yo podía hacerle ese sueño realidad, la playa está desierta, nada más nosotros desde que habíamos salido a ella. Se dispuso a acostarse en la arena, abriendo sus piernas comenzó a frotarse sus vulva y con la otra mano sus senos, no tuve que responder sino ir a ayudarle.

    Comencé a besar su cuello mientras dejaba mi cuerpo encima del suyo, mi pene estaba erecto y su vulva ya muy lubricada, fui metiendo mi pene poco a poco era un poco estrecha y eso me daba más placer, ella gimió y dijo hasta que por fin se me hizo realidad mis dos fantasías. Cual es la otra pregunté cuándo me besabas de adolescentes siempre me calentaba y quería que me hicieras tuya. Eso me puso muy cachondo y comencé a darle ricas embestidas ella gemía de placer y decía dale, dale ricooo ahhh.

    Después la coloque en cuatro y le comencé a darle embestidas nuevamente hasta que dijo me estoy viniendo otra vez y en ese momento deje escapar un chorro de leche dentro de su vagina que fue de lo más placentero hasta este momento…

    Continuará.

  • Soy Nancy, la puta del amigo de mi hijo (3)

    Soy Nancy, la puta del amigo de mi hijo (3)

    De nuevo en mi consultorio.

    Durante la semana Michael me comenzó a contar que Ángel se lleva mucho mejor con él y que incluso lo ha defendido de otros chicos que se quieren pasar de la raya con él… pero dentro de mi mente sé muy bien que Ángel realizaba esos actos de bondad con mi hijo solo para tener mi vagina disponible para él. Por lo que Michael me ha contado Ángel entrena artes marciales en un Dojo y es muy bueno, por lo que Michael dice que anteriormente unos chicos de la preparatoria siguieron a mi hijo camino a casa y Ángel se apareció para defender a mi hijo y que cada vez son más amigos, pero como dije se perfectamente porque Ángel hace caridad por mi hijo… para tener mi vagina disponible cuando puede tenerla y que no me queda más que quedarme callada debido a sus amenazas, solo me queda seguir pensando como detenerlo, el salir de la ciudad no era opción ya que mi clínica y las vidas de mi familia están aquí donde me encuentro y sabía bien que confesar a mi familia lo que pasa o pedir ayuda a la autoridad no eran la respuesta por ahora porque Ángel puede ser más peligroso de lo que me imagino, creo que puede haber más detrás de la navaja con la que me apunto la primera vez y su padre tampoco ha tenido buena fama, por lo que su familia y la gente que puede conocer pueden ser peligrosas… pero sé que llegare a pensar en un plan para detenerlo.

    Finalmente se llegó el día de la otra consulta psicológica de Ángel en mi consultorio y los prefectos de la institución encargados de llevar a Ángel a la terapia se aparecieron con Ángel en mi consultorio y me dijeron que su madre vendría por el al terminar la sesión terapéutica… Temía que pasara algo igual que la vez pasada, pero solo respondí “Está bien no hay problema” con una sonrisa, me dejaron sola con Ángel y ellos se retiraron, al parecer ni la orientadora de la escuela ha tenido avances con Ángel y con otra medida la institución educativa lo canalizo conmigo como una ayuda externa, para mi maldita suerte pensaba dentro de mi cabeza. Entramos en mi consultorio y trate de hablar seriamente con Ángel, pero nuevamente el tomo el control nuevamente, tenía una actitud y lenguaje agresivo.

    Ángel:

    -Sabes puta, estuve pensando y creo que ahora tendrás que obedecerme a un mejor.

    -Porque pensé, si tuviste sexo conmigo, tendrías problemas cierto, podrías tener problemas y podrían suspender tu trabajo.

    ¿Pero qué has dicho?, ¡pero si fuiste tu quien me amenazo y me violo! ¡Y me apunto con una navaja y además me volviste a violar en el probador de una tienda!

    Ángel:

    -Si, pero si yo digo que cogimos es obvio que también pasarías por una investigación y podrías arriesgarte a perder mucho más, además nunca quise lastimarte solo quería que entraras en razón jeje.

    -Así que vamos no esperemos más quítate toda la ropa que nos espera un día muy especial hoy.

    Maldito cabrón, mocoso cerdo y pervertido pensé en ese momento dentro de mi mente… pero no iba a poder escapar nuevamente así que comencé a desvestirme, nuevamente me quite mi bata de psicología, desabotone mi blusa y baje el cierre de la falda que traía puesta y me la baje, me quite ambas ropas y deje mi ropa doblada sobre mi escritorio para proceder a quitarme el resto de la ropa que me quedaba, me desabroche el brasier y me lo quite, me baje los cacheteros sacándomelos por completo por debajo de mis pies y deje ambas prendas también sobre mi escritorio, lo único que me quedaba eran mis lentes de lectura que casi siempre uso en el consultorio y los tacones de punta de aguja…

    Lo que ya me había quitado era la ropa que Ángel me había conseguido ese día en la tienda de ropa y que ahora había estrenado, porque Ángel me pidió un día antes por un mensaje de WhatsApp que la estrenara justo el día de su terapia conmigo, nunca había trabajado con una falda tan corta como las que Ángel me consiguió ese día y justo en ese momento traía una de esas faldas muy cortas, pero ahora ya ni eso traía puesto porque ya me había quitado toda la ropa quedando totalmente desnuda y solo con los lentes y los tacones negros de punta de aguja puestos que a propósito también eran los que Ángel me consiguió ese día en la boutique.

    Ángel:

    -Waw, esa ropa se te ve genial.

    -Eres una mujer atractiva, pero totalmente encuerada te vez aún mejor.

    -Los lentes que traes puestos no te los quites, quítate toda la ropa excepto los lentes y los tacones, así te vez más puta y sexy.

    -Jeje muy bien Nancy ponte en cuatro sobre el sillón.

    Hice lo que me pidió, sin más opciones me coloque en cuatro sobre el diván, mostrándole mi trasero nuevamente en su mejor ángulo… Rápidamente Ángel se arrodillo detrás de mi y sin quitar las manos de mi trasero comenzó a lengüetear en mi vagina.

    Ángel:

    -Eres increíble Nancy.

    -Tus nalgas son impresionantes y hoy vamos hacer algo nuevo.

    De pronto hizo algo que me estremeció y me dio escalofríos empezó a lengüetear en mi ano, con fuerza y pasión, me comenzó a chupar, besar y succionar mi ano como jamás en mi vida había sucedido, era la primera vez en mi vida que un hombre me hacía un oral en mi ano, eso me hizo cerrar los ojos y sonrojarme.

    Ángel:

    -Tienes un culo bien rico Nancy.

    -Te estoy mamando el culo muy sabroso.

    Lamia con intensidad mi ano, como dije antes nunca en mi vida me lo habían mamado así, de pronto paso algo aún más diferente… Ángel se puso de pie y saco algo de su mochila, yo me quede en la misma posición en cuatro, escuche el sonido de algo que se destapaba y paso lo que jamás imagine en ese momento… Ángel me comenzó a rociar lubricante en mi ano y comenzó a untarlo en mi ano con su dedo moviéndolo en círculos.

    Ángel:

    -Siempre supe que tendríamos que hacer esto.

    -Desde que vi tu hermoso y enorme culo por primera vez.

    -Aquí voy Nancy.

    Cuando dijo eso Ángel presiono e introdujo su dedo lubricado dentro de mi ano… no pude evitar gritarle en ese momento… ¡Que rayos haces mocoso! ¡Para, detente! ¡Jamás lo he hecho por allí y tampoco me introducido algo en el ano jamás! ¡Para, no lo hagas!… Le grite con fuerza

    Ángel:

    -Siempre hay una primera vez para todo Nancy.

    -Para mi sería un gran honor desvirgarte tu culote.

    Ángel continúo penetrando mi ano con su dedo lubricado por largo rato… Por favor Ángel te lo suplico, por favor para, no hagas lo que creo que vas hacer… Le suplique.

    Ángel:

    -Estás un poco sucia Nancy.

    Ángel destapo mi trasero sacando su dedo para proceder a limpiárselo con mis pañuelos de mi escritorio.

    Ángel:

    -Creo que con eso será suficiente para penetrarte el culo Nancy.

    -Quédate así en cuatro porque ya vamos a comenzar con el show.

    Estaba temerosa, casi a punto de llorar y suplicar cuando de pronto Ángel se situó detrás de mi y escuche un sonido que al girar hacia atrás me percaté de que Ángel había abierto un condón eso me dejo sorprendida.

    Ángel:

    -Muy bien según con los pasos del sexo anal tengo que usar esto para no arriesgarme a contraer enfermedades o infecciones, así que me lo pondré para coger tu culo Nancy.

    -Al igual que tu parece que esta es nuestra primera vez, nunca he cogido un culo y me alegra que mi primera vez sea con un culote de un mujerón como tu Nancy.

    El cabrón no usaba condón para coger mi vagina, pero si para coger mi culo… Lo peor es que iba a robar mi virginidad anal y para él también era su primera vez que cojia y desvirgaba un culo que para rematar era el mío… sin más demora me introdujo su pene en mi culo, el condón estaba lubricado así que introdujo su pene y se deslizo dentro de mi ano causándome un leve dolor punzante y un grito que se me escapo ¡Aaahh!… con sus manos en mis caderas en la posición de perrito comenzó a introducir su pene cada vez más hondo en mi culo y con embestidas cada vez más rudas… ¡no tan rudo, me lastimas! Le grite, pero pareció no escucharme.

    Ángel:

    -Tu gordo culo está caliente y apretadito.

    -¡Que estupendo culo Nancy!

    Sus penetraciones me dolían, pero me hacían soltar leves gemidos y gritos notables Mmm ¡Aaah!… de pronto sentí un frio notable en mi ano, al parecer Ángel también saco un lubricante y comenzó a rociarlo en su pene asiendo que lubricara mi ano por dentro y fuera aún más… ¡Más despacio no seas tan rudo por favor! Le suplique Ángel y el redujo la velocidad y la brutalidad de su penetración un poco al mismo tiempo que se frenaba para darse el tiempo de darme una fuerte nalgada ¡Zazz! yo pegue un leve grito al sentir ese fuerte azote en mi nalga ¡Aaah! eso claro sin sacar su pene de mi culo.

    Ángel:

    -Te tengo una sorpresita Nancy.

    Las cosas empeoraron aún más en ese momento, Ángel conecto su teléfono a una especie de videochat o videollamada para que otros me vieran tener sexo anal con él.

    Ángel:

    -Recuerdas cuando te mencione que mis colegas y yo desde chavitos solíamos admirarte a ti y a tu hermoso cuerpo de actriz prono.

    -Pues ahora están aquí viendo como estoy bien adentro de tu culo Nancy.

    Pude voltear hacia atrás y Ángel tenía su teléfono levantado como si de tomar una selfi se tratara y definitivamente se escuchaban voces de varios chicos desde su teléfono, Ángel tenía activado un videochat o videollamada así que podían ver bien como Ángel me penetraba el culo con su pene.

    Voces de chicos:

    -No puede ser es la mama de Michael.

    -Jejeje le estas dando bien por el culo carnal.

    Ángel:

    -Estoy bien dentro de su culo.

    -Es apretado y se está abriendo, pero se siente genial.

    Por la humillación que sentía hasta el dolor de mi ano al ser destrozado por primera vez en mi vida se me olvido por la vergüenza que sentía… ¡ya basta por favor para apaga el teléfono! suplique clemencia, pero no sirvió de nada.

    Voces de chicos:

    -Oh carnal tienes que compartirnos a esa zorra.

    Ángel:

    -Miren bien como se traga su culo mi verga.

    -¡Se siente genial su trasero!

    Su penetración se volvió más suave y lenta, no dejaba de alabar mi trasero, además de que de nuevo se tomó el ritmo y el tiempo para volver a nalguearme nuevamente en ambas nalgas ¡Zazz! ¡Zazz! sin que sus amigos perdieran detalle de lo que me estaba haciendo al no dejar al mismo tiempo de seguir penetrando mi culo.

    Voces de chicos:

    -Carajo con el culo de la madre del nerd.

    -Le entra todita.

    Ángel:

    -Y eso que es la primera vez que lo estrena.

    Voces de chicos:

    -¡Waw le estas estrenando el culo carnal!

    -Tiene el culo perfecto.

    -Tiene unas nalgas grandotas, gordas, redondas y bien paradotas.

    No podía más la situación era muy humillante, Ángel no dejaba de penetrar mi culo sin dejar de manosear mis nalgas con la mano que le quedaba libre porque con la otra sostenía su teléfono para que sus amigos no perdieran detalle de la enculada que parecía jamás terminar, los sonidos de mi boca eran cada vez más notorios al igual que el sonido de su penetración al chocar con mi destrozado trasero ¡Plap! ¡Plap! ¡AAaahh! ¡Aaah! ¡Mmm!

    Ángel:

    -Tu solita Nancy mueve tu culo hacia adelante y hacia atrás.

    -Enculate tu solita.

    Después de cruzar este límite sabía que negarme era imposible así que hice lo que me pidió y comencé a mover mi trasero hacia adelante y hacia atrás, marcando mi propio ritmo haciendo que las penetraciones ya no fueran tan rudas y tan dolorosas, soltando ahora solo unos leves gemidos ¡Mmm! ¡MMm! ¡Aahh!

    Ángel:

    -Así Nancy cógete bien tu culote bien rico.

    Así continúe un buen rato cogiendo mi culo yo sola durante varios minutos, los ruidos de placer de Ángel eran muy notorios.

    Ángel:

    -¡Aaahhh! ¡Así se hace puta!

    Comencé a moverme más rápido con la esperanza de que Ángel se corriera rápido para salir de esa situación vergonzosa y humillante… ¡Ya termina de una vez! Le grite fuerte a Ángel.

    Ángel:

    -Aún es muy pronto Nancy, les mostrare a mis colegas otro de tus grandes talentos.

    Ángel saco su verga de adentro de mi culo, destapándolo y causando una sensación de alivio que duro poco tiempo… me quedé en esa posición en cuatro patas en la posición de perrita y vi como Ángel colocaba su teléfono en mi escritorio de forma en que sus amigos no perdieran detalle de las perversiones que aun iba a realizar y a cometer conmigo.

    Ángel:

    -Ven aquí Nancy, al centro y arrodíllate.

    -Vamos a mostrarles a mis colegas lo buena que eres comiendo verga.

    Ángel coloco uno de los cojines de las sillas acolchonadas de mi oficina en el suelo para que me arrodillara y estuvieran más cómodas mis rodillas en el piso, hasta eso que el maldito mocoso se preocupaba por la comodidad de mis rodillas.

    Ángel:

    -Así estarás más cómoda Nancy.

    -No quiero que te lastimes esas piernotas sexys que tienes.

    Ángel se acercó a mí, ya estando yo arrodillada, apunto su pene hacia mi cara, sabía bien lo que quería así que pretendía hacerlo terminar de una vez, solo quería que terminara rápido esa situación, dirigí mi cara y mi boca hacia su pene enorme y erecto y comencé a succionarlo con mi boca y a comérmelo todo.

    Ángel:

    -Que boquita Nancy.

    -En verdad eres experta.

    Dentro de mi mente solo pensaba en “YA CÓRRETE MALDITO Y DÉJAME EN PAZ”… Tenia puestas mis manos en sus caderas al mismo tiempo que no dejaba de mamar su verga, así que procedí a masajear sus testículos con mi mano … saque su pene de mi boca y lo apunte hacia arriba para lamer todo su tronco desde abajo hasta la punta de su verga mientras no dejaba aun de masajear sus huevos.

    Ángel:

    -Justo así Nancy.

    -Lo haces muy bien.

    -Como dije eres experta y me gusta que tengas iniciativa.

    -Chupa bien mis huevos por favor.

    No lo hice esperar, suplicar no servía de nada así que dirigí mis labios a sus testículos y comencé a besar y a chupar sus huevos con pasión sin dejar de apuntar su verga hacia arriba, tenía mi mano puesta en su verga levantando ese gran instrumento para que sus huevos gozaran bien y mi otra mano no se despegaba de su cadera.

    Voces de chicos:

    -Waw no sabía que la mama de Michael era tan buena mamando verga y comiendo huevos.

    -Tiene un gran talento bucal.

    Ángel:

    -A mis colegas les gustan tus talentos de Milf experimentada Nancy.

    -Eres una madura glotona.

    -Vamos a mostrarles otros de tus talentos.

    Ángel tomo mis pechos y los separo para introducir su enorme verga en medio de ellos para proceder a apretar su enorme herramienta con mis senos.

    Ángel:

    -Jálamela con esas tetas gordas que tienes Nancy.

    -Muéstrales a mis colegas lo bien que haces las rusas.

    Comencé a masturbarlo de arriba abajo con mis pechos, la cara de placer de Ángel se notaba, Ángel comenzó a levantar sus brazos al aire en señal de victoria al sentir como le aplicaba la rusa y le masturbaba su enorme pene que rondaba los 20 cm erecto con mis senos.

    Ángel:

    -¡Esto no es todo lo que las tetas de la mama de Michael pueden hacer colegas!

    -Deberían vérselas cuando la cojo, hasta aplauden sus tetas cuando me cojo a esta zorra.

    Les gritaba a sus colegas con sus pulgares arriba mientras no dejaba de cogerme las tetas y masturbar su miembro con mis pechos.

    Ángel:

    -¡Qué más quieren que haga con esta zorra colegas!

    Voces de chicos:

    -¡Dale por el culo nuevamente!

    Ángel:

    -Dame unas ultimas mamadas con esa boquita experta que tienes, para poder pasar a tu culito delicioso otra vez Nancy.

    Esos malditos chicos eran unos monstros pervertidos, pero no tenía ninguna salida, deje de masturbar a Ángel con mis pechos y terminar con esa rusa para dedicarle las ultimas chupadas a su pene bien erecto… tome su verga con mi mano y la dirigí a mi boca, introduciéndola, chupándola y succionándola toda, la mirada de Ángel se elevaba al cielo por el placer, levantándole los pulgares en señal de victoria a sus amigos por la tremenda y espectacular mamada que le estaba brindando… Esa mirada de placer que tenía Ángel nunca la había visto en mi esposo ya que con mi esposo jamás hacíamos cosas así.

    Ángel:

    -Chupa también mis huevos Nancy.

    -Bésalos bien.

    Después de esas tremendas mamadas saque su pene de mi boca y comencé a chupar y a besar sus huevos, los succione un poco además de unas mamadas y besos en sus testículos como me lo pidió, Ángel en verdad era un chico muy aseado porque no tenía nada de vello púbico ni en su pubis ni en sus huevos, que a diferencia de mi yo si tengo un poco de vello púbico en mi zona intima, lo que es común en una mujer madura de mi edad, cuando quedo satisfecho de lo que le estaba haciendo decidió pasar al siguiente nivel.

    Ángel:

    -Ponte de pie Nancy.

    Obedecí y cuando lo hice paso sus manos de mi cintura hacia mi espalda llegando a mi trasero, me tomo ambas pompis con fuerza y me levanto en el aire tomándome fuerte con fuerza de mis nalgas, cruce mis brazos alrededor de su cuello y por instinto lo abrace con mis piernas cruzándolas alrededor de su cintura, como consiguiente me estampo un fuerte beso en mis labios haciendo que se escuchara un beso tronado al chocar nuestros labios que se entrelazaron en ese beso fuerte y frente sus amigos y en esa misma posición que me tenía levantada en el aire sin que mis pies tocaran el suelo, cuando dejo de besarme lo primero que le pregunte fue ¿piensas de nuevo penetrarme con tu miembro mi ano? Le pregunte temerosa.

    Ángel:

    -A la audiencia hay que darle lo que pide Nancy.

    -Además, tu culo tiene que acostumbrarse a mi jeje.

    Me dijo al oído mientras me besaba el cuello y mi oído sin dejar de cruzar mis brazos de su cuello y sin permitirme tocar el suelo a un, así que me llevo cargando hasta el diván y me dejo recostada boca arriba en él, Ángel se terminó de encuerar todo quitándose también la playera, parecía que tenía la confianza para mostrarse encuerado frente a la cámara y sus amigos al igual como me encontraba yo en ese momento, rápidamente tomo otro condón del bolsillo de su pantalón que se encontraba en el suelo y se lo puso rápidamente.

    Voces de chicos:

    -Cógela sin condón ¡¿oh que te da miedo?!

    Ángel:

    -Claro que no tontos, no me quiero enfermar o agarrar una infección, ¡tienen mucho que aprender tarados!

    -Observen y aprendan.

    Al menos Ángel se preocupaba por la salud y los cuidados, cuando termino de alegar con sus amigos se dirigió a mí, estando acostada boca arriba en el diván tomo mis piernas y las levanto bien arriba colocando las en sus hombros y levantándomelas bien buscando la entrada de mi ano con su pene de tamaño monstruoso, cuando encontró la entrada de mi ano poco a poco fue introduciendo su pene en mi ano sin meterlo de golpe deslizándolo poco a poco… sacándome solo un leve sonido de mi boca Aaah Mmm, poco a poco fue dejándose caer un poco más con su cuerpo, mis piernas estaban bien levantadas a la altura de sus hombros y puestas en ellos, me encontraba totalmente doblada recibiendo la penetración anal de Ángel.

    Ángel:

    -Tu culo apretadito cada vez se está abriendo más Nancy.

    -Excelente se siente asombroso.

    -Aun con el condón le causas gran placer a mi verga con tu culo Nancy.

    -¡AAaaah! Así nena que gran culo tienes.

    Los gemidos masculinos de Ángel se comenzaron a escuchar más y hacerse más notorios, realmente estaba disfrutando con mi ano y con el sexo anal que me estaba brindando, cuando comenzó a bufar más se abrazó más a mis piernas levantándomelas bien aún más sobre sus hombros y doblándome más aún mi cuerpo e incrementando la velocidad y el ritmo de sus penetraciones… En ese momento mis gemidos y mis gritos también se hicieron más notorios y se comenzaron a escuchar más fuerte aun ¡Aaah AAaaaah Mmm Aaah Mm! El ritmo de sus cojones al chocar con mis posaderas también se escuchaba ¡Plap plap plom!

    Voces de chicos:

    -Eso es amigo cógele bien el culo.

    -Enséñale bien a la mama de Michael.

    -Waw Michael debería estar orgulloso y agradecido por la madre sexy, buenota y puta que tiene.

    Las punzadas de dolor en mi culo ya casi no se sentían en mi ano, solo podía sentir la fuerte penetración de Ángel en mi ano y parece que mi ano se acostumbraba al enorme miembro de Ángel, no podía creerlo mi ano se adaptaba a ese monstruo y el dolor comenzaba a desaparecer, con el lubricante que uso Ángel y con el condón lubricado, su pene se hundía bien y llegaba hasta el fondo de mi trasero, en ese momento Ángel acerco mas su cabeza a mi y me dijo con voz baja y seria…

    Ángel:

    -Diles a mis amigos donde tengo metida mi verga Nancy.

    Sabía bien que quería humillarme más de lo que ya estaba haciéndolo, así que solo grite fuerte ¡Tienes tu verga bien metida hasta el fondo de mi culo mocoso pervertido!… en ese momento las risas de sus amigos se escucharon en la videollamada.

    Voces de chicos:

    -jejeje

    Comencé arañar el diván con mis uñas por lo que estaba sintiendo en mi ano y el diván crujía y temblaba con las fuertes penetraciones anales de Ángel, en ninguno de todos mis años de casada y ni en ninguno de mis 43 años de vida jamás había tenido sexo anal y ahora un mocoso de la edad de mi hijo acaba e iba dejar mi trasero destrozado por primera vez en mi vida… Mis gemidos, gritos y jadeos ya eran imposibles de ocultar ¡AAaaah Mmm Aaah AAaah Mm!

    Voces de chicos:

    -¡Wawoo así se hace colega! sigue, sigue, sigue haciéndola gritar, cógela bien y déjale el culo bien abierto.

    Los chicos no dejaban de apoyar y de animar a Ángel a seguir dándome duro por mi ano, temía que Ángel fuera el primer hombre en el mundo en eyacular y venirse dentro mi trasero y en mi hoyó antes inexplorado y ahora destrozado… seguía gritando y gimiendo y no podía evitarlo ¡Aaahh Mmm Mm Aaah! y sin mencionar el sonido de sus cojones chocando contra mi aun Plap plap plom.

    Voces de chicos:

    -¡Vamos Ángel llénale el culo de leche y déjanos verlo como le sale del culo!

    Temía eso, temía que les hiciera caso y se quitara el condón para depositar su semen en mi ano.

    Ángel:

    -Eso no hare con mi puta.

    -Esta zorra se merece más respeto cabrones.

    Esas palabras de Ángel me dejaron sorprendida debo reconocer, aunque no era lo que yo esperaba, era algo de sorpresa para mí que me defendiera.

    Ángel:

    -Tengo planeado algo diferente.

    Ángel detuvo sus embestidas y saco su miembro de mi trasero, sintiendo yo una sensación de alivio al liberar mi ano de su paquete, soltó mis piernas y las dejo caer sobre el diván quede acostada boca arriba y respirando con agitación al ser liberada, sentía que me faltaban las fuerzas para moverme o levantarme.

    Ángel:

    -Ven aquí putita.

    -Dame tus manos.

    Ángel se quitó el condón y me pidió que estirara mis brazos para darle mis manos, como pude lo hice, estaba cansada solo quería irme pronto a casa así que como pude levante mis brazos y le di mis manos, Ángel me tomo con fuerza y me jalo hacia el dejándome sentada sobre el diván, pronto acerco su miembro a mi cara y comenzó a jalársela con fuerza, ya sabía lo que iba pasar y no iba a poder evitar… Ángel pretendía eyacular y venirse sobre mi cara.

    Voces de chicos:

    -Así córrete sobre su cara.

    -Báñala de leche.

    Ángel:

    -Aquí voy zorrita.

    -No puedo esperar más para llenar la cara de la mama de mi nuevo mejor amigo con mi corrida.

    -Recibe mi leche Nancy.

    -Después de este día tu hijo será mi mejor amigo.

    No hice nada más que ver como se masturbaba frente a mi cara, estaba triste y con ganas de llorar, pero no hice nada más que poner mi cara enfrente a su miembro y esperar a que su semen impactara contra mi cara… lo que después de manosearse con fuerza finalmente paso.

    Ángel:

    -¡Aaah! Recíbela puta.

    -¡Recíbela toda en tu cara de puta!

    Después de masturbase su semen comenzó a salir disparado de su miembro hacia mi cara, los chorros de semen impactaron en mi frente, cabello, nariz, mejillas, labios y en mis lentes que un llevaba puestos, para la edad que tenía Ángel eyaculaba demasiado realmente me lleno toda mi cara de semen y el semen que impacto en mi cara comenzó a escurrirse por mi cuello y a salpicar y gotear también en mis pechos.

    Ángel:

    -Unas cuantas gotas también en esas tetotas que tienes, eso me gusta.

    -Así me gusta cómo te vez, bañada en semen te vez más puta.

    -Me gustan como se te ven tus lentes con mi corrida sobre ellos y tu cara.

    -Te vez bien puta de esa manera y me gusta jeje.

    Mis lentes estaban empañados con su semen, no podía ver nada.

    Ángel:

    -Ven te ayudo a levantarte.

    -Que tenemos que despedirnos de la audiencia.

    Yo continuaba sentada en el diván cubierta de semen en toda mi cara, cabello y mejillas el cual se seguía escurriendo por mi cuello y por mis senos y Ángel me dio sus manos para ayudarme a levantarme, así que me levante con la ayuda de Ángel al sujetar sus manos, el trasero me dolía hasta para estar sentada, Ángel me tomo de la mano como si fuera su novia y nos dirigimos hasta el escritorio de mi consultorio donde había dejado su teléfono para despedirnos de la audiencia que nos miró todo el tiempo, el trasero me dolía hasta para caminar, podía sentirlo bien abierto y destrozado, nos colocamos frente al teléfono los dos totalmente encuerados como nos encontrábamos para que nos vieran bien, los dos cabíamos perfecto frente al teléfono.

    Ángel:

    -Bueno cabrones espero que hayan disfrutado del show.

    -Es pero que les allá gustado mi zorra.

    -Nancy quieres decir algo.

    Cubierta mi cara de semen aun, ni siquiera pude ver de frente la cámara ni a la audiencia, sabía que Ángel quería humillarme todo lo posible, solo pude responder “Bueno chicos eso fue todo, espero que hayan disfrutado ver como tuve sexo Anal con Ángel hoy y como me hizo perder mi virginidad Anal destrozando y penetrándome el culo por primera vez en mi vida enfrente de ustedes” “Adiós y hasta pronto” sabía perfectamente lo que Ángel quería que dijera y si no lo decía sabia dentro de mí que podía irme peor a mí y a mi hijo y aunque no quería decirlo lo dije con una sonrisa fingida que por dentro estaba herida y quería soltar unas lágrimas de tristeza.

    Ángel:

    -Jejeje bueno cabrones ya la oyeron hasta la próxima shaw.

    Por la risa y la mirada contenta de Ángel entendí perfecto de que eso era precisamente lo que quería que yo dijera, en ese momento los chicos también se despidieron, lo único que quería era que esa videollamada terminara pronto y dejar de estar encuerada frente a unos desconocidos.

    Voces de chicos:

    -Hasta luego hermosa.

    -Y gracias por dejarnos ver el show.

    -Tienes una puta muy sexy Ángel, Michael debería de dar gracias por tener una mama tan guapa, buenota y guarra como tu Nancy.

    -Tienes unas estupendas tetas bien grandotas, se sacuden y aplauden muy bonito cuando te cogen y tus nalgas waw son impresionantes, enormes y firmes, tienes además unos pelitos muy atractivos y sexys en tu pubis.

    -Eres una milf de 10 querida, Ángel tiene suerte y tu marido igual jeje.

    -Hasta pronto hermosa.

    Ángel:

    -Jeje Nancy agradece sus comentarios y sus críticas hasta pronto.

    -Di Adiós una última vez Nancy.

    “Adiós” dije yo con una sonrisa fingida y sacudiendo mi mano diciendo adiós a la cámara y a los chicos.

    Ángel:

    -Adiós.

    En ese momento de últimas despedidas Ángel colgó la videollamada diciendo un último adiós y poniendo sus dos dedos de amor paz y colgó la video llamada al fin y nos quedamos solos los dos al fin… Me dirigí hacia los pañuelos de mi escritorio y comencé a limpiarme el semen de Ángel de mi cara, de mis lentes y el resto que cayó en mis senos, dentro de mi me encontraba dolida así que le pregunté a Ángel “¿Porque me hiciste algo tan horrible hoy?” “¿Porque humillarme de esa forma?” “¿qué te hemos hecho nosotros para hacerme pasar por algo así y frente a otros mocosos desconocidos y pervertidos?”… En ese momento Ángel se me acerco por detrás y me dio una fuerte nalgada en mi nalga derecha que me dio un respingón y me hizo temblar haciéndome sacar también un leve sonido de mi boca y un escalofrió y que además trono haciendo un ruido fuerte en mi nalga derecha ¡Zazz!

    Ángel:

    -Jeje no te enojes zorra.

    -Además, lo planee para que se te quite la timidez y para que te vayas acostumbrando a ser mas guarra como me gusta.

    -Y tu virginidad anal vamos tenías que perderla algún día al igual que yo y claro quería ser el primero en explorar tu hoyo trasero.

    -Al mirar a tu esposo nuevamente sabrás que fui yo el que te desvirgo el culo por que el jamás lo hará ni tendrá los cojones jamás para hacerlo.

    -Y admitámoslo fue hermoso para mi encularte hoy porque para mi también fue la primera vez que cojo el culo de una mujer y agradezco que tu culo fuera el primero que cojo.

    Terminé de limpiarme el resto de su semen de mi cuerpo y de mis lentes y Ángel se vistió nuevamente con su ropa y yo procedí hacer lo mismo, ya que era incomodo solo estar con los lentes y los tacones puestos como única prenda frente a este mocoso pervertido que era Ángel así que tome mi brasier y me lo coloque nuevamente, tome los cacheteros y el resto de mi ropa de mi escritorio y me vestí nuevamente, subiéndome los cacheteros y poniéndome mi blusa y subiéndome la falda nuevamente y mi bata blanca de psicología, quede vestida nuevamente y ya no estaba encuerada frente a ese mocoso pervertido, Ángel ya se encontraba vestido también nuevamente cuando de pronto el celular de Ángel timbro al parecer era su madre que ya iba camino al consultorio para ir por el a recogerlo.

    Ángel:

    -Vamos Nancy acompáñame afuera a esperar a mi madre.

    Maldito mocoso seguía pensando dentro de mi, así lo hice lo acompañe hasta afuera por suerte esta vez no me tomo de la mano, me seguía doliendo el trasero, mientras caminaba, cuando llegamos afuera su madre llego solo unos pocos minutos después, cuando su madre llego Ángel se despidió acercándose a mi dándome un fuerte a brazo cruzando sus brazos al redor de mi cintura, por lo que respondí su abrazo cruzando mis brazos alrededor de su cuello, su madre no sospechaba nada de lo que el desgraciado de su hijo acaba de hacerme, como final me dio un beso en mi mejilla y corrió al auto de su madre… su madre solo se limitó en gritarme adiós y decirme adiós con su mano.

    Cuando se fueron yo regrese a mi consultorio y cancele las otras consultas que tenía pendientes para ese día porque con lo que acababa de pasar no tenía ánimos para atender a nadie más, estaba dolida y triste, acababa de perder mi virginidad anal y no fue precisamente con mi esposo… Solo me acosté en el diván después de cancelar todas las consultas del resto del día y me quede allí acostada en posición fetal, derrame lagrimas un poco y le pedí disculpas a mi esposo dentro de mi mente y espere un par de horas acostada hasta que decidí volver a casa con mi familia, cuando llegue a casa tome un baño de agua caliente y me metí a mi cama, no prepare comida ni la cena ese día, no vi a mi hijo durante el resto del día ni me di cuenta cuando llego mi esposo a casa solo dormí y procese lo que había pasado hasta que al abrir nuevamente los ojos ya era un nuevo día…

    Continuará.

  • Me cogí a mi rica cuñada

    Me cogí a mi rica cuñada

    Hola, este será mi primer relato sobre cómo le fui infiel a mi esposa con su propia hermana.

    La historia comienza cuando mi esposa estaba a punto de aliviarse de nuestro primer hijo ella vivía en casa de sus papás ya que estaba en días de parto y para mejores cuidados optamos por qué se quedará unos días haya, debido a esto ya a veces también me quedaba en su casa, (tengo que comentar que su casa es muy chica y humilde por tal razón hay que compartir cuarto normalmente era con los niños pero a veces con su hermana)

    Ella tiene 24 años pero es una guarra de primera, ya que cuando yo estaba en casa de ellas durante el día solo estaban las mujeres mi esposa, mi cuñada, mi suegra y los niños, ella siempre hacia sus labores domésticas en mallones o shorts, cuando yo estaba en la sala mirando la tv le encantaba pasearme todas sus nalgas al deleite que se llegaba a empinar escaso un metro enfrente de mi, y ponía su música para que yo viera todas sus ricas nalgas, al principio pensé que era imaginación mía, cuando un día ella se levantó temprano un domingo ya que trabaja en una tortillería, recuerdo que un día antes nos desvelamos con mi suegro tomando así que se fue a dormir primero mi esposa en el cuarto de mi cuñada a modo que tuve que dormir en esa misma habitación con ellas dos y su hija, obviamente cada quien en camas separadas yo y mi esposa, ella con su hija de 3 años.

    Cuando a las 6 am se levanta para irse a trabajar normalmente yo duermo con las cobijas tapando la cara igual mi esposa. Cuando siento que se levanta y prende la luz, nunca pensé que estuviera en paños menores, tenía puesto un bóxer color rosa de algodón se veía riquísima y de inmediato mi miembro se puso erecto al ver el delicioso trasero de mi cuñada se anduvo paseando en lo que se arreglaba y peinaba.

    Mientras yo la miraba discretamente desde la cama.

    Total pasaron los días cuando llegó el momento de que mi esposa se iba aliviar yo andaba trabajando y tuve que ir de inmediato por mi esposa a casa de mis suegros ya que no había nadie más que mi esposa mi cuñada y los niños. Entonces cuando llegue por ella mi cuñada se ofreció a ir con nosotros ya que en los hospitales a veces no dejan entrar hombres y ella iba por necesitaba ayudar a mi mujer con cualquier cosa.

    Ya eran casi las 8 pm nos fuimos y ella entro con mi esposa yo me regrese al auto a esperar. Pasaron las horas fui a ver qué había pasado, veo que mi cuñada estaba afuera ya los habían sacado a todos los familiares y había que esperar afuera, entonces ahí estuvimos platicando sobre el parto y cosas así. Dieron las 11 pm y salieron a dar información, nos dijeron que ya se había aliviado y todo estaba bien, pero tenía que quedarse una mujer al pendiente por si se necesitaba algo. Entonces tuvimos que esperar toda la noche afuera. Fue ahí cuando inició nuestra cogedera!!!

    Ya con mucho frío le dije que fuéramos al auto y ella acepto ya que no traía más que un suéter muy delgado y era obvio que nos miramos de frio ya que era mea de diciembre por lo tanto el frío y el aire estaba con todo!

    Ya en el auto empezamos a platicar sobre lo mismo. Cuando cambiamos de tema.

    Empezamos a platicar cosas algo indecorosas y creo que eso fue lo que nos puso muy cachondos, le dije que si quería podíamos pasarnos en la parte de atrás para dormirnos.

    A lo que ella respondió que si un poco insegura y tal vez pena, el auto que tengo tiene los cristales polarizados de agencia. Por lo tanto no se veía para afuera y ya empañado menos!

    Nos recostamos y le dije que no me acomodaba y ella dijo que tampoco ella, entonces le comenté que se podía hacer cama haciendo los sillones hacia atrás (en lo que todos los autos se pueden).

    Ella dijo pues tú qué sabes convierte tu carro en cama» jeje se rio y nos bajamos para hacer cama el auto, nos volvimos a subir y con las chamarras nos cubrimos y quedamos algo juntos, disque que empezamos a dormir, pero la verdad es que yo estaba incómodo y le dije, » no te importa que me estire un poco más, no te valla a despegar mucho» ella dijo:

    «No está bien para yo también me pueda acomodar mejor quedamos muy juntos, las manos tocándose y las piernas y demás cuerpo también, le dije ¡estás muy fría! Y ella dijo tu también, le contesté si algo y le agarre la mano, » mira casi me congelo”

    *Dijo no inventes”

    Le comenté que si no le molestaba que le agarra la mano y dijo «no está bien para no sentir tanto el frío»

    Ya agarrados de la mano entramos en más confianza y haciendo movimientos de arriba hacia abajo podía tocar sus piernas y su cintura.

    Ella llevaba un pantalón muy ajustado y una blusa algo escotada, pude sentir su sudor de nervios y tal vez de excitación.

    Por qué yo ya lo estaba, le dije me puedo voltear hacia a ti y ella dijo «si pero por qué, no te acomodas así?» Le dije no es que yo duermo de ladito ella se rio y dijo está bien!

    Ya prácticamente juntos y repegados le arrime todo el miembro sobre sus piernas a lo cual ella no puso ninguna objeción, entonces comencé a abrazarla, le dije:

    Te molesta que te abrazo y dijo «pues no mientras no le digas a mi hermana por qué se enojara» fue ahí cuando me di cuenta que ya estaba resignada a lo que venía, comencé a tocarle su estómago, ella no decía nada, seguía con sus piernas, entre ellas y después poco a poco su vagina, ella comento «estás seguro de esto» le dije si! Y tú?

    Ella contesto «no se»

    Le dije voltea hacia mi, sin problema se volteó y comenzamos a besarnos! Ya rompiendo completamente el hielo empezamos a tocarnos yo sus tetas y sus nalgas woow las tenía como ya me había imaginado suaves enormes y paraditas.

    Ella de inmediato comenzó a tocarle el miembro hasta que nos fuimos quitando la ropa traía una tanguita de encaje y ufff eso hizo que no dejara de tocarle su vagina suave y algo velludita ella por su parte no dejaba de frotar mi pene lo hacía con muchas ganas, empecé a chuparle sus pechos mientras seguía deseándoles, ella muy excitada decía que ricooo! Sigue así, le dije quieres probar mi pene y de inmediato empezó a chuparla, ufff!

    Lo hacía demasiado bien, cuando acabo la acomode encima de mi pfff se tallaba muy rico mientras yo tacaba su enorme trasero con la tanga puesta, después de un buen rato en esa posición la puse de a perrito pues quería ver cómo se sentía el choque de sus nalgas con mi polla ya muy dura, empezamos y empezamos e gemir, mmmm que rico decía ella, no había nadie afuera entonces le di con todooo.

    Ah ah ah! Dame más! Cuñadito más! El carro parecía que se volteaba de tremendas embestidas que le daba, después me subí yo arriba de ella o sea de misionero y ufff su vagina ya estaba llena de líquidos pues ya se había venido varias veces.

    La cogía y la cogía mientras la besaba desenfrenadamente!

    Después de un ya haberla cogido le dije que si me podía venir en ella y dijo que si ya que no había problema de quedar embarazada!

    Entonces me vine en ella toda la leche le escurría de su vagina!

    Terminamos y nos pusimos la ropa.

    Quedamos dormidos y al amanecer justo antes que salieran a dar información.

    La desperté para otro rapidín y accedió pero estaba vez solo de cucharita ya que empezaba a llegar la gente y nos podían ver o al menos darse cuenta si el carro se movía.

    Cuando bajamos del carro fuimos para que nos dieran información y pues nos dijeron que en cualquier momento la daban de alta.

    A lo que entonces ella dijo que iría por mi suegra y suegro para traerlos e irnos juntos, la fui a dejar a la parada del camión y nos despedimos con un beso muy rico y dijo:

    «Espero que esto quede entre nosotros dos* le dije nadie sabrá

    Actualmente solo hablamos por chat en WhatsApp, nos mandamos fotos y videos calientes.

    Aunque no descarto la posibilidad de volverme la coger!

    Si quieren ver fotos de ella envíen mensaje a mi correo [email protected].

  • Mi madre y su amiga ebrias

    Mi madre y su amiga ebrias

    Volví de la universidad para pasar un fin de semana largo en casa. Llegué el jueves por la noche para quedarme hasta el lunes por la mañana. El viernes temprano mi padre y mis hermanos se fueron a una reunión familiar en una pequeña ciudad andina y cercana. Mi madre no fue porque la altura la afecta y yo por falta de ganas. Nos quedamos ambos en casa.

    Ella me comentó que el sábado almorzaría con unas amigas en la casa y que si yo quería almorzara con ellas. Le dije que ni se preocupe (de hecho, no era muy motivador para un veinteañero almorzar con un grupo de cuarentonas). El sábado desayunamos juntos, luego la dejé en casa preparando su almuerzo y fui donde unos amigos con quienes almorcé. Regrese hacia las 2.30 pm y ella ya estaba almorzando con 4 amigas, todas cuarentonas como ella, pero tan bien conservadas con mi madre.

    Saludé, charlé un rato, subí a mi habitación, me cambié y me fui al estadio. Había un partido de liga donde jugaba el equipo de mi ciudad y aproveché en verlo. Tras el partido regresé a casa y mi madre seguía con ya sólo 2 de sus amigas, las otras 2 habían partido. Estaban bebiendo, conversando y riéndose. Dormí un rato y hacia las 8 pm salí a cenar con otros amigos. Mi madre ya estaba sólo con una de sus amigas.

    Al volver poco después de medianoche, mi madre y su amiga estaban absolutamente ebrias. Cantaban, se reían estrepitosamente y bailaban juntas. Saludé y pasé a mi cuarto. Como a la media hora, mientras veía tv, escucho que mi madre me llamaba. Fui a ver y me pedía ayuda para subir a su cama a su amiga que se había quedado dormida en el mueble.

    La ayude a subirla. La señora estaba en una falda corta y tenía buen culo y buenas piernas. Casi la arrastramos y la acomodé en la cama. Antes que pueda hacer nada mi madre se acostó y se quedó dormida. Se me ocurrió sacarles los zapatos a ambas y procedí. Primero a mi madre y luego a su amiga. Mientras lo hacía su amiga se movió, dándose se vuelta, para dormir de costado, con el culo hacia el borde de la cama.

    Como estaba muy ebria y la falda era corta, quedó casi media nalga al aire, lo que me permitía ver una deliciosa tanga blanca cubriendo su coño y recorriendo su entrenalga. Mi madre empezó a roncar ligeramente.

    Tras pensar un instante se me ocurrió traer una colcha para cubrirlas, pensé que, si me pillaban en lo que pensaba hacer, siempre podría decir que las estaba tapando con ella. La dejé a los pies de ambas. Y sin mucho previo, comencé a acariciar el culo de la amiga de mi madre mientras dormía ebria junto a ella. Me di cuenta rápido que no reaccionaba y me aventuré a acariciar su ano y su vagina, sólo poniendo la tanga de costado. Recorriendo ambos con mis manos, ella empezó a gemir y con sus gemidos mi verga empezó a ponerse muy dura.

    La posición en la que se había puesto a dormir era perfecta. De costado, justo al borde, con una pierna recogida, culo 100% disponible. Lo que me permitía tener su culo y vagina en un ángulo perfecto para mirarlos, tocarlos y un instante después lamerlos, pues no pude evitar la tentación y comencé a lamerle el coño y el culo, sentí rápido como se humedeció y siguió gimiendo rítmicamente.

    Me desabroché el jean, saque mi verga, y con cuidado la penetré por su vagina, que delicia sentirla mía sin que ella lo sepa. Húmeda y dilatada, de madre de 4 hijos, pude disfrutarla a mi antojo, ella sólo gimiendo. La tentación era muy grande y su culo estaba allí disponible para mí.

    Alguna vez había visto en el cuarto de mis padres vaselina y supe que ese era el momento. La busqué y la encontré rápidamente. Le unté el culo con ella, y comencé a penetrarla con un dedo, luego con dos y ella se abrió muy rápidamente. En eso mi madre se movió en la cama y se acomodó también de costado, dejándome ver su enorme culo, también en tanga. No me pude reprimir más y penetré a su amiga por el culo, deseando el culo de mi madre.

    Ella dio un pequeño grito aún dormida y balbuceo un nombre, que estoy seguro no era el de su esposo al que yo conocía y mi verga entro sin mayores problemas. La posición me permitía cogerle el culo a mi madre con una mano y lo hice, sentir su culo en mi mano fue delicioso. Me aventuré un poco más y sentí su vagina también húmeda. Cuando fui consciente de ello, me vine en el culo de su amiga. Mi semen comenzó a derramarse lentamente, lo que me permitió correr al baño por pañitos húmedos.

    Regrese, y antes que la cama o el piso se manchen, le limpie el culo de mi semen y de la vaselina, la deje tan limpia como antes. Me fui a mi cuarto pensando en el culo de mi madre allí disponible.

  • Y finalmente… ella y tu regalo (Segunda parte)

    Y finalmente… ella y tu regalo (Segunda parte)

    —¿Hugo? Pues si no está aquí, debe estar con Paco y con Luis. —Pero a Martha eso no le hizo gracia y torció su boca, o desconocía los nombres de los sobrinitos del Pato Donald. Después volteó su cabeza para mirar, colocando su mano sobre la frente a modo de visera, como oteando el lejano panorama.

    —Ahh, allí están, al fondo ¿Hugo bailando? Humm, pero que sorpresa. —Y ella se notaba aparte de sorprendida, algo mosqueada.

    —Bueno, pues vamos allá y les mostramos como es que se baila, porque déjame decirte que si es aquel, el que baila con la mechi colorada, tu marido, francamente merece estar sentado. —E inmediatamente Martha soltó una risotada y me tomó de la mano. No sin antes dejar mi bolsa de regalo, amparada al lado de un bolso negro con una hebilla dorada, que se me hizo un tanto familiar.

    —Rodrigo eres muy gracioso. ¡Y… Demasiado sincero! —Me dijo mientras alcanzábamos un espacio vacío para los dos, entre las personas que bailaban.

    — ¡Lo siento! Mi programación no me permite mentir. A veces caigo mal por decir las cosas así, sin anestesia. Un desperfecto más que no creo poder reparar. —Y me reí, mientras la tomaba con mi brazo rodeando su delgada cintura y con la otra, delicadamente la envolvía entre mis dedos.

    Martha me observó nerviosa al principio, pero una leve sonrisa mía, terminó por derrumbar sus temores y empezamos a girar, derecha, vuelta y risas; derecha, otra vuelta más y hacia la izquierda y…

    —… ¡Hugoo! Te presento a un amigo colombiano. —Le gritó Martha a su esposo, cuando nos lo encontramos de frente, el obviamente absorto en intentar seguir el paso de aquella joven mujer de cabello tinturado a la famosa moda Californiana. Las dichosas puntas del cabello decoloradas.

    El hombre me miró de arriba hasta abajo. Él muy pulcro y bien vestido, camisa blanca y bien alisada; y en los puños, doradas y gruesas mancuernas modeladas. Y de corbata azul, el nudo algo flojo del cuello, con rayas verticales de fina seda. Y yo pues sabia como iba de mojado, mi pantalón negro de paño algo ajado, mi camisa azul comprada en un bazar cercano a mi piso. Y arrugadas las mangas, desaliñada y descuidada como el alma mía, cuando los ojos de la acompañante se encontraron sorprendidos con los bien abiertos míos.

    —Es un gusto, mi nombre es Rodrigo, pero los amigos me llaman Rocky. —Le hablé subiendo el tono de mi voz grave, para que me escuchara mejor, ya que la música estaba un poco alta. Y de inmediato le extendí mi mano, soltando a Martha de la suya.

    El tal Hugo hizo una mueca, con tintes leves de disgusto y apretó bastante fuerte la mía, como demostrando su superioridad.

    —Mucho gusto, soy Hugo. —Me saludó. Y de inmediato me fijé en la mujer… ¿Mi mujer?

    —¡Ahhh! Rodrigo ella es Silvia, una amiga de Luis y bueno… También mía y al igual que tu es de Colombia. —Y sonrió Martha al hacer la presentación de « ¡la amiga! » que ellos no sabían que yo bien conocía.

    —La miré fijamente, le extendí también la mano y la saludé como si nada. —Encantado, es un placer.

    Y mi esposa, de manera nerviosa, tartamudeó un… —Mu… Mucho gusto, Silvia. —Quitando su mano rápidamente de la mía, esquivando por supuesto mirar mi cara.

    Vaya sorpresa me llevé. Ya estaba advertido por mi mujer, de que esta noche me devolvería la afrenta con su admirado jefe. ¿Pero porque tenían que haber venido aquí? Si este era nuestro sitio, donde acostumbrábamos venir los dos en plan de… ¡Enamorados!

    Martha, ya más desinhibida, recogió en su mano la mía y nos desplazamos bailando unos dos o tres pasos, para brindarles a ellos su espacio, su intimidad y a nosotros dos, nuestra… ¿Infidelidad compartida? ¡Puff! Un escalofrió me recorrió de pies a cabeza.

    Por eso es que “El Puertas” estaba tan extraño y Lara, muy nerviosa. Pero yo no era de armar trifulcas ni melodramas. Ya estaba al tanto de lo que mi mujer y su jefe habían planeado para esta noche. Solo que no debía ocurrir aquí, en un sitio donde nos conocían como pareja, por ser clientes desde hacía ya algún tiempo. «Hacerme un cornudo, pagándome con la misma moneda» según palabras de mi celosa esposa. Y menos que el hombre con quien pasaría la noche, se hiciera acompañar también de su esposa. A no ser que Martha les hubiese amargado la noche. O… ¿Era un trío, la dichosa terapia?

    «Ojo por ojo y diente por diente» Me había sentenciado ocho días atrás, cuando llegué pasada la medianoche a nuestro hogar y ella bien despierta y furiosa, los niños ya dormidos. Y como no sé mentir, le exploté la bomba de Hiroshima en su cara. A lo hecho pecho pensé, Silvia también tenía derecho a resarcir la ofensa, y más a sabiendas que su dichoso Jefecito le había estado comentando desde meses atrás, que estaba en vísperas de una separación. El viejo truco del despechado, caído en desgracia. Y ella picó.

    ¿Separación? Pero sería de las piernas de mi esposa, porque después de terminar de bailar dos canciones más de salsa y una de merengue, junto a Martha nos acercamos a la mesa y ellos dos estaban sentados muy juntos, demasiado bien posicionada una mano de su jefe, en el muslo derecho, muy por encima de la rodilla de mi mujer. Y ella sonriente, con su vaso casi vacío de amarillo licor, que hasta donde yo sabía, el whiskey, no era que le agradara mucho. «Todo cambia, siempre hay una primera vez» Y se me removía el estómago, de solo imaginar si sería esa noche la vez primera o por el contrario, la continuación de algún desliz pasado.

    Silvia prefería como yo, un aguardiente Néctar, ron Bacardí o cerveza rubia y fría. Y me fijé también en su cambio su look, peinado nuevo y ropa nueva. Blusa rosa con transparencias, minifalda de cuero magenta, medias veladas de color humo y zapatos negros altos, de tacón dorado y afilado. Todo nuevo, como ella misma. ¡Diferente y distante!

    —¡Hugo! No sabía que te gustara el vallenato. Mira que no lo haces tan mal, ¡Jajaja! —Le dijo Martha a su esposo, con una sonrisa algo fingida, tan pronto como nos acomodamos los dos, en las sillas al otro lado de la mesa. —¡Será el ambiente, cariño! —Contestó Hugo sin apartar la mirada del rostro de mi esposa. Y mi mujer le sonreía coqueta.

    —Si es probable. Eso o que la pareja de baile te estimula a soltarte y te llama la atención, ¡poderosamente! —Terminó Martha por aclarar para luego tomar un vaso corto y grueso, vertiendo en el dos cubitos de hielo y un poco de la botella del whiskey escocés, para ofrecérmelo, no sin antes probarlo ella un poco, dejando la huella de sus labios, impresos en el borde. Me estaba… ¿Incitando?

    Le agradecí la bebida y nos pusimos a charlar desprevenidos de cosas banales, el tiempo que llevaba ella sin bailar, las canciones que a ella le agradaban y yo, de soslayo, no perdía detalle de los gestos, La mano de Hugo, acariciando su mejilla algunas veces, demasiadas para mi gusto, y otras veces, movimientos de sus manos por debajo de la mesa.

    Todo avivado con las sonrisas coquetas y carcajadas que se me antojaban exageradas, de mi mujer y que su jefe le celebraba, mientras él se acercaba cada vez más a su oído para comentarle algo. Y Martha, haciéndose la desentendida.

    La situación, con el tiempo y el alcohol, se tornaba cada vez más relajada entre los cuatro. Martha, risueña y yo encantado con su compañía, por su renovada efusividad, a lo nuestro. Mi esposa y su jefe, en lo suyo. Miradas morbosas, sonrisas amplias que resguardaban sus deseos, una boca que planta un beso en su lozana mejilla, muy cerca de la comisura de sus labios. Y mi corazón bombeando sangre hasta mis palpitantes sienes.

    Hasta que de improviso se acercó “El Puertas”, por el costado donde se sentaba Hugo y algo le dijo, que no alcancé a escuchar. Con un gesto de su mano, el esposo de Martha le indicó algo y de inmediato Alberto se alejó de nuevo hacia la salida del bar, no sin antes echarme una mirada de confusión.

    Al instante ingresó al local un hombre alto y fornido, con un sombrero de vaquero puesto, cazadora de cuero mostaza, de las mangas pendían largas tiras de cuero. Camisa a cuadros abierta unos tres botones y un jean descolorido, adornado por un cinturón de cuero con una gran hebilla, en la cual se visualizaba un gran toro astado.

    ¿Premonición? O ¿Nuevo mensaje del destino? Al atuendo del salvaje oeste, lo complementaban sus botas texanas de cuero de serpiente.

    De inmediato al verlo, Martha se puso en pie y lo saludó, con dos besos en las mejillas. El hombre, la abrazó y quitándose el sombrero, dejó ver su corte de cabello casi rapado y una rubia coleta que descendía unos cuantos centímetros desde su nuca. Sin dejar de abrazar a Martha por la cintura, se acercó a Hugo, quien ya de pie, lo saludó sonriente dando una suave palmada en su espalda. Luego este “Lobo solitario” se detuvo ante mi mujer, mirándola morbosamente, de arriba hacia abajo. Inclinándose también le dio dos besos en cada mejilla, para después reparar en mí. Observé la reacción de Hugo, y se me antojó algo timorato. No sonreía como antes, se encontraba muy nervioso. ¿Debido al nuevo invitado?

    Martha me presenta a su fornido amigo y este me deja en claro lo fuerte que es, al estrechar mi mano al saludarlo. Su nombre es David, seguido del apellido Mac Allister. Lo dijo también en un español enredado, aunque por su “pinta”, claramente demostraba ser un doble de Chuck Norris, pero con “colita de caballo”.

    Inicialmente noté cierto azoramiento en la compostura de Martha, y embelesamiento en los ojos de mi mujer. El gringo le había gustado. Pero Hugo atrae su atención, pasando un brazo por detrás de su espalda, rodeándola, como protegiéndola. David no se corta, toma asiento al lado de mi esposa. El mismo se sirve el trago, puro sin agua ni cubitos de hielo. Y mira con ojos ansiosos a las dos mujeres. ¡Puff! A este recién llegado, no me lo esperaba. Y tampoco mi amiga Lara, que pasaba por el lado mío, sirviendo copas a una mesa vecina y mientras colocaba las bebidas sobre la mesa contigua, miraba a Silvia y luego a mí, con suspicacia. ¿Intrigada?

    El texano resulto ser un buen charlatán. Enredado y todo, contaba graciosas anécdotas al principio y luego fue variando su repertorio hasta tocar temas sexuales. ¡Ufanándose de sus conquistas! Mientras lo hacía iba llenando los vasos y de paso, de manera confianzuda, se acercaba demasiado hacia la oreja de mi esposa, susurrándole alguna morbosidad pues yo veía como Silvia abría los ojos, pero a la vez, ella se sonrojaba por el libidinoso comentario y le mostraba alegre su sonrisa, celebrándole sus payasadas. Y no, no me miraba.

    Entre tanto, Martha a mi lado, también intervenía en los comentarios, algo acerca de unos contratos petroleros y chismes varios de oficina, como siempre el tema recaía en unas amigas de ella, que al parecer el gringo también ya conocía. Y yo en silencio, sin intervenir en esos ajenos temas, bebiendo cortos sorbos de aquel escocés, que el americano me ofrecía, sin agua y sin cubitos de hielo, pero que diligentemente, Martha había subsanado al instante, regalándome una sonrisa, y adornándola con un atractivo guiño.

    Silvia mencionó la urgencia de ir al baño, y yo les comenté que de igual forma, aprovecharía para salir a fumar, y me puse en pie también. Pero recordé que los míos, estaban dentro de mi chaqueta. Me acerqué a la barra donde en esos instantes atendía “El Juli”, lo saludé y pregunté por Lara. “El Juli” con solo torcer su boca, me indicó el lugar, pero Lara estaba ocupada conversando con dos mujeres cerca a la salida. Me asomé entonces un poco hacia el pasillo que conducía a los baños…

    Silvia estaba allí dentro, pensé en hablar con ella cuando saliera y reclamarle por este sorpresivo encuentro. Pero cuando me encaminaba hacia allí, se me adelantó Hugo y se encontró con mi esposa, justo cuando ella abría la puerta. Me hice el disimulado y pedí permiso para pasar al interior del baño. Muy caballeroso y gentil, Hugo me cedió su lugar y tuve que entrar y ajustar la puerta. ¡Y directo a… pegar la oreja a la madera!

    —¡Hugo!… —Pude escuchar cómo sin bajar la voz, mi esposa lo encaraba.

    —Se suponía que vendríamos solos, que sería nuestra noche y primero me llevo la sorpresa de que también saldríamos junto a tu esposa. Luego tu infiel mujer se levanta a un desconocido en la barra de este bar y ahora para rematar, llega un gringo «pesado y manilargo». ¿En que estabas pensando? O es que… ¿Quieres que hagamos entre todos una orgia? ¿Y entonces nuestros planes, qué? ¡Al carajo, yo me voy! —Vaya, más candela para la inesperada fiesta. Me quedé en silencio esperando la respuesta del «jefecito» de mi mujer, y de nuevo acerqué mi oreja hasta dejarla muy cerca de la superficie, pues habían bajado el tono de la voz y la música lejana aún interfería.

    —¡Silvia, preciosa no te enfades! —Le escuché decir a mi próximo corneador.

    —¡Entiéndeme! yo si quiero estar contigo, me lo he soñado todos estos días, después de aquel beso que nos dimos en la oficina. —Wow ¿Besos? Humm, no me lo esperaba, la verdad. Se hizo un corto silencio, roto por un profundo suspiro. ¡Sospeché que se estuvieran besando!

    Y seguí escuchando con atención…

    —Llevo días pensando en proponértelo, quiero hacerte el amor… ¡Te deseo mucho! Pero a Martha no le puedo mentir. Y a ti tampoco. Pero te lo explico luego, vamos, terminamos aquí y luego para mi casa. —¡Puff! Me faltaba el aire, hiperventilaba y latía tan fuerte mi corazón, que temí por un momento ser escuchado del otro lado de esa puerta. ¡Hacerle el amor! a mi… ¿Amor?

    —¡No Hugo! me lo explicas ya o pido un taxi. ¿Sabes qué? Me quiero ir. ¡Suéltame! Me habías dicho que lo tuyo con tu esposa estaba mal. Que tenías listos los papeles del divorcio. Por eso te presenté a Albert, para que te agilizara el tema. Y ahora me sales con el cuento de que tú y ella están en no sé qué tratamiento para parejas. ¡No lo entiendo! Debe ser que me tomas por una puta, por estar aquí contigo a punto de ponerle los cuernos a mi esposo, como lo hizo tu mujer contigo tantas veces. —¿Martha? ¿Infiel? ¿Con varios?

    —¡No! Silvia, yo no pienso eso de ti. — Le aclaró Hugo, la situación a mi… ¿Acongojada esposa?

    —Hace tiempo entendí que me gustas, desde que empezaste a trabajar para mí, me encantó la forma de ser tuya, eficiente, puntual y tu mirada angelical, la forma tan amable de tratarme; como te preocupaste por mi estado y mi salud, cuando dejé un tiempo de ir a la oficina. Pero… tú estás casada y no me veía intentando nada contigo. —¡Si claro cómo no! Zorro mentiroso.

    Recordé como Silvia hacía ya algún tiempo atrás, empezó a hablarme de manera diferente de su «jefecito». Antes lo detestaba por ser un opresor y un huraño, que apenas si la saludaba. Y después pasó a contarme preocupada, que lo notaba distante, cabizbajo y perdido. Que se hallaba alejado de su trabajo. Obvio… ¡Acercándose más a mi mujer!

    —Lo de Martha lo veía terminado. —Continuó hablándole Hugo a mi esposa, queriendo tranquilizarla y obviamente encausarla de nuevo hacia lo planeado esa noche por ellos dos. –¿Salgo?– lo pensé, pero mejor era escuchar algo más ¡Necesitaba saber!

    —Era un martirio mi matrimonio, tú lo sabias y sí, tu amigo abogado me tenía listos los documentos, de hecho están firmados por los dos, pero algo sucedió. Y pues… ¡Ven mi cielo! mejor te lo explicamos entre ella y yo. Del gringo ese no te preocupes, que Martha se encargará de él. Ella fue quien lo invitó. Le voy a decir a Martha que se quite de encima al baboso de tu paisano, –se me hace hasta gracioso– tan colombiano como el infiel de tu esposo ¿No te parece?

    La llamó su… ¿Cielo? Ya era hora de parar aquello, pasara lo que pasara, así que me dispuse a tomar la manija y abrir la puerta cuando escuché hablar a mi esposa.

    —Pues a mí me parece «jefecito», que tu «mujercita» esta como pillada por él colombiano y el gringo es solo un invitado que llegó un tanto tarde. ¿No te parece? —Solo hay que ver como se miran, las «picaditas» de ojos y las sonrisas entre los dos. ¿Estás seguro de ella ha cambiado? Porque yo siendo mujer, noto muy bien cuando nos gusta un tipo y a leguas se ve, que a tu esposa se le han caído las tangas con Rodrigo. —¡Upaa! Al escuchar a mi esposa responderle eso a su jefe, me dio a entender que estaba demasiado celosa.

    Lamentablemente para mí, no era recomendable echarle más leña al fuego. Y cuando ya me disponía a salir de aquel mal oliente baño, escuché la tan temida sentencia. Esa noche Silvia, ¡Mí Silvia! se entregaría a él.

    —¡Y no, Silvia! por supuesto que no haremos una orgia. — se apresuró Hugo, a debatir aquellos argumentos de mi mujer. —Tú y yo juntos, preciosa. Y el americano que se encargue de Martha. Si es que Martha se atreve y su amigo la seduce. ¡Juntos pero no revueltos! Pero Martha debe estar presente, mirándonos. Esa puede ser la solución. —¿Swingers? Y prosiguió rematando con otra sorpresa…

    —Digamos que es una especie de terapia de pareja. Y tú me prometiste que me ayudarías en todo, con tal superar mis peores pesadillas. Si ella quiere se puede acostar con su amigo David, también debo superar mi temor de verla con otro. —¡Vaya procedimiento!

    No les miento al contarles que sentí como se aflojaron las piernas y se me estremecieron las entrañas. Y mi mujer tan comprensiva. ¡Puff! Respiré profundo. Saber que tu esposa te va a ser infiel es una cosa, ver los inicios en vivo y en directo es otra. Mariposas revoloteando y retorcijones en el estómago, angustia y sudor frío humedeciendo la frente. Entonces sí… ¡Todo estuvo muy planeado y tan pactado! Allí sobraba alguien. Y ese otro era exactamente yo.

    Regresé hasta el lavamanos y abrí el grifo para humedecer mi rostro. Necesitaba calmar mi desazón, pensar en cómo actuaria después de haber escuchado aquello. Me miré al espejo y observé pequeñas luces, verdes, amarillas, naranjas… estaba mareado. Mi esposa me venía engañando desde antes, –beso incluido– y quien sabe que más habría sucedido. Caricias, tocamientos permitidos… ¿Deseados?

    Al final abrí la puerta pero ya no estaban. Me encontré con Lara en la barra y le pedí una cerveza. Con ella en la mano, me dirigí hacia la salida, sin mirar a la mesa. Mejor tabaco y alcohol, ¡sí! Lara siguió mis huellas sin que yo me diera cuenta.

    —¡Albert! Ten. —Le dijo Lara a “Puertas” tras de mí, extendiéndole el frio envase. — Mira a estos dos. No sé qué les pasa, pero aquí hay gato encerrado. ¡Rocky! nos vas a tener que contar… ¿Qué les sucede hoy? —¡Wow! Había llegado el momento de mi confesión.

    —Ok, lo que sucede es que estoy tan sorprendido como ustedes, de ver aquí a Silvia. Esta noche ella… Había decidido salir con su jefe y desquitarse con él. —Agaché mi cabeza y clavé la mirada en unas de las pequeñas pozas de la ya pasada lluvia y que reflejaban por igual, la luz ámbar del portal y la amargura en la cara de un hombre culpable.

    —Porque yo hace ocho días me… Tuve sexo, con una compañera del trabajo. Se lo confesé a Silvia tan pronto llegué de madrugada y ella estaba allí, en la sala haciendo guardia. No lloró, no me hizo rabietas ni nada por el estilo. Pero cambiaron las cosas, su trato hacia mí, obviamente se volvió distante, intrascendente. Fuera sexo, adiós caricias. ¡A la mierda todo!

    Lara le quitó la cerveza al Puertas de la mano y bebió de ella unos dos sorbos seguidos, sin dejar de mírame mal, realmente mal. La había defraudado a ella también. Y Albert… “El Puertas” se acercó y me abrazó fuerte, para luego separarse, no sin antes darme una suave bofetada. —¡Eres medio estulto y gaznápiro! —No me dijo más, tampoco le entendí. Supuse que era una reprimenda expresada en sus rebuscadas palabras con significado a elegante insulto. Y recuperó el envase de las manos de su Lara.

    —Le pedí perdón, aceptó las disculpas sin prestarme mucha atención. —Les expliqué a mis dos confidentes.

    —Y hace tres días, después de comer y acostar a los niños, me confesó que su jefe le gustaba y ella a él. El mismo jefe que hacia algunos meses, estaba triste y llorando en su oficina, por una infidelidad de la esposa, así que el hombre, con sus tristes confidencias, buscó aliento y abrigo en mi esposa. —Y ella lo acogió.

    —Dentro de mi mujer, –proseguí– empezó a surgir algo. —¡Puff! Suspiré y Lara me abrazó, recostó su cabeza en mi hombro, por un momento. —Un sentimiento de pesar y compasión, que desembocó en una oculta atracción.

    —Luego, me comentó que ella le iba ayudar en todo lo que estuviera en sus… ¿Manos? ¡Pero que afortunado aquel señor! —Y resulta que aquí, mi apreciado letrado, fue informado de la situación por Silvia y le llevó su caso. ¿Me equivocó “Puertas”? —Y Albert, asintiendo con un ligero movimiento de su cabeza, me soltó un… —«Solo es un cliente más, de lo otro no tenía idea» —Respondió al final.

    —Y pues se suponía, –continúe mi tertulia con Lara y Albert, –a quienes notaba expectantes– que hoy sería la “compensación”. —Remarqué la frase con un golpe de mi pie hacia un cercano charco de agua, salpicando sin querer a un inocente perro negro. ¿Sería el mismo de antes?

    —Eso es todo, que saldrían en plan de «pareja», pero ni idea que vendrían aquí, y que él con su esposa, son o quieren ser una pareja abierta, o algo así, la verdad no lo tengo muy claro. —Y terminé por dar una bocanada larga al poco cigarrillo que me quedaba, lanzando luego la colilla lejos.

    —Debo irme, tengo una reunión de trabajo temprano. —Y me regresé al interior del bar.

    Me encontré con la sorpresa, de que el gringo había tomado mi lugar y en su silla ahora se encontraba Martha, justo al lado de la de mi esposa, que estaba bailando de nuevo con su jefe, una canción de UB40, un reggae suavecito y armonioso. Y los dos, muy acaramelados. Me senté al otro extremo, Martha y el americano se miraban con cierto entusiasmo. Siguió otra canción lenta del mismo grupo, una que por cierto me encantaba a mí, pero a mi esposa no tanto. “Red, Red Wine” y de inmediato el texano tomó a Martha de la mano y arrancó con ella hacia el centro de la pista. Me quedé allí, solitario, observando a las dos parejas de «nuevos enamorados».

    Sonriente, el alto gringo la apretuja, la acosa con frases que no escucho pero que adivino y que humedece con su lengua en la oreja de ella; y la oprime contra su cuerpo, Martha no se defiende, su pecho se aplana contra la camisa, pero no lo aparta, levanta su mirada y el entiende que puede, que debe. Se acerca a su rostro, la besa suavemente al principio, para finalmente, lamerle morbosamente los labios, entre abriéndolos forzadamente con su lengua. Y Martha lo recibe con… ¿Agrado?

    Y en la otra esquina de aquel bailable ring de boxeo, ella no se aparta, no le esquiva. Solo cierra sus ojos y acepta el obsceno beso con lengua… Se da cuenta que la observo, no me aleja de sus ojos cafés. Hugo acaricia su espalda y otra mano tantea las nalgas. Mi esposa sonríe, no a él, por supuesto. La sonrisa es para mí, su venganza la da por sentada. Mira a Martha, la observa besarse con David, no sonríe pero alarga ella su beso, prolonga mi sufrimiento. Hugo mira a mí esposa con deseo, y la abraza con mayor fuerza.

    Una mano de Silvia desciende de la cintura de su amado y se aloja entre el espacio escaso que dejan entre los dos; acaricia y palpa la dureza, abre su boca y de nuevo se entrega, esta vez con la mirada aquella que no me ve, pero que el resto del cuerpo de mi esposa siente. Ninguno de ellos se da cuenta de que me levanto de la mesa, de que recojo mi regalo y me retiro. ¡Se bien cuando sobro! Y sobraba mi presencia, esa noche.

    Le pido a Lara el favor de me entregue mi saco. Me mira consternada y le sonrió mientras levanto mis hombros, expresándole que no pasaba nada. Lara vuelve un instante después con una cerveza helada, y del bolsillo posterior de su pantalón, saca una cajetilla de Marlboro rojo, no me ofrece uno, me obsequia todo el paquete, que estaba casi nuevo.

    —¿Me acompañas? —Le pregunté a Lara, quién miró hacia el otro lado donde se encontraba “El Juli”, dialogando animadísimo con una de las clientes. “El Juli” le sonrió a Lara y alcancé a leer, al mover sus labios, un… ¡Adelante! Y con su mano le indicó, que solo fueran cinco minutos.

    —¡Bien vamos! y de paso le llevo esta otra cerveza a mi “Puertas” —¡Le sonreí! Pero antes terminé de beber, esa cerveza que me había obsequiado de nuevo, la princesa de aquel bar…

    La llevo hasta mis labios, Lara bebe de la suya un sorbo. Recojo mi saco, mi regalo y los cigarrillos, miro una última vez a la mesa y me encuentro con la mirada de mi esposa. Su jefe ya le tiene el brazo por sobre sus hombros, la mano reposa cercana al pecho izquierdo; aprovecha para acariciar el nacimiento de su seno, oculto bajo su sostén y muerde al tiempo su cuello. Martha de medio lado, no los observa, solo conversa, aparentemente entretenida con aquel texano.

    Pero había algo en ella que no emanaba, que no fluía. Así que deshice mis pasos, dejando al cuidado de una preocupada Lara, mi saco aun mojado, el regalo y los pocos restos de mi cerveza. — ¡No lo hagas Rocky, por favor!

    —No te preocupes Corazón. —Sonriente, respondo a una Lara preocupada y me distancio de ella.

    —¿La ultima? ¡Claro! si no es mucha molestia. —Les dije a todos los allí presentes, pero colocando mi mano suavemente sobre el hombro de Martha. Mi joven esposa, que se hallaba sentada en el medio de Hugo y del «amigable» texano, me lanzó una mirada reprobatoria. Yo le correspondí con una mía, ¡Desafiante!

    Por supuesto a Hugo, no le hizo mucha gracia mi interrupción y aguardó observando en calma, la respuesta de Martha. Hice un poco de presión en el hombro con mi pulgar para forzar la respuesta, ya fuera afirmativa o negativa. Y a modo de generar una mayor tensión, le extendí generoso y firme mi mano diestra sobre la mesa. Ella me miró.

    Martha levantó sus hermosos ojos color miel con chispitas de caramelo y me sonrió. Pero de inmediato volteó a mirar a Hugo, su esposo, como pidiéndole su autorización. Hugo finalmente asintió con un gesto de su mano, como dejándola libre de tomar su decisión. Desplacé la silla de Martha hacia atrás con cuidado de que su bolso no cayera al piso, y a la vez aproveché para introducir en el, mi tarjeta de presentación. Y no por nada malo o lujurioso, sino por un acto reflejo de cualquier asesor comercial. Ella podía ser una futura cliente, o tal vez, referenciarme ante sus amistades.

    Además como un cortés caballero, para permitirle una espaciosa salida a sus hermosas piernas y deleitarme con aquella visión, hasta que el vestido se alargó por la gravedad, hasta su normal posición. Obviamente el gringo, me miró con ganas de enviarme lejos, seguramente hasta mi lejana y preciosa sabana. Masculló entre dientes, algo en inglés, no le presté atención.

    Al fin y al cabo era mí despedida de aquella interesante mujer. Y tomé su mano para dirigirnos hacia la mitad de la pista, bajo las luces intermitentes de colores amarillos, naranjas y azuladas.

    Y obviamente bajo la atenta mirada de aquellos tres.

    —¿Rodrigo? Fuiste un poco osado, aunque debo decirte, que eso… ¡Me encanto! —Y me alegré por su confesión.

    —¡Es que… recordé una canción! Para que no te olvides de este “mojado” Latin Lover.

    —¿Es en serio? —Me respondió alegre. —¿Ves que me esté riendo? ¡No! ¿Verdad? Así que ven, espera un poco… — Martha se dejaba llevar por mí, hasta alcanzar la rockola y después de recorrer el índice, encontré la canción adecuada. ¡Y yo sin monedas!

    Pero gracias a un viejo truco que me enseñó el “Puertas”, pude ponerla a funcionar. Obviamente Lara no estaba enterada, de lo contrario me fusilaba. Y de inmediato sonaron los primeros acordes de una eléctrica guitarra y enseguida la voz grave de aquel cantautor canadiense.

    —¡Humm, No la había escuchado antes! —Me dijo Martha.

    —¡Ahh! Esta canción se llama “Lost” y es de Jonathan Roy. —Respondí confiado. —Para ti. ¡Ven! —Y nos fuimos moviendo, meciéndonos suavemente, ella siguiendo atenta, mis pasos cortos hacia la derecha, siguiendo imaginariamente el segundero y el minutero de un reloj. ¡Los dos, casi flotando, apenas rozando el suelo!

    La tomé con mi mano izquierda por su cintura, la derecha mía apretada con firmeza a la suya, elevada, abanicando suavemente el íntimo ambiente. La otra mano de Martha sobre mi pecho, tomando recatada distancia. Pero sus ojos y los míos, no. Estaban cercanos, entregados y translúcidos.

    —Martha… ¡Todos cometemos errores! Pequeños o inmensos, eso no importa pues somos humanos. —Y seguíamos bailando, aunque ya un poco más cercana mi boca de su oreja para poder hablar un último instante.

    De reojo observaba las lejanas reacciones en los rostros de mi esposa, de su amante jefe y de aquel extranjero invitado, aunque al final pensé para mis adentros… ¡El extraño y ajeno allí, era yo!

    —Alguna vez nos perdemos y caemos. —Continúe hablándole a su oído, de forma pausada y elegante.

    —Pero no importa que tan rota quedes, si a tu lado tienes quien te brinde su mano, para rescatarte y ayudarte a retomar de nuevo el vuelo. —Y seguimos danzando sobre la madera, alumbrada por varios colores.

    —Rodrigo, yo… No sé qué decir. ¡Gracias! —Y suspirando Martha me comentó: —La canción aunque triste, tiene un mensaje que me da esperanza. —Y noté una cristalina lágrima, rodar por su mejilla. Me soltó de la mano para borrar el acuoso trazado en su mejilla. ¡Y estaba por terminarse la canción!

    —¡Martha! eres muy hermosa, pero sobre todo, valiosa e inteligente. Has lo que creas que estará bien para Hugo y para ti. Disfrútalo, diviértanse sin temores y después sin reproches. Y sin herir a nadie. –Aunque yo iba a terminar muerto del amargo dolor– Tú y el, necesitan enfrentar los miedos juntos y procurarse valor.

    —¡Entrégate! Otórguense mucho amor y confianza. —Le decía yo, dando ahora mi espalda hacia la mesa, entre tanto Martha si tenía su mirada dirigida a ese punto. ¡Serena!

    —¡El teme perderte! —Dije yo. —Así que ayúdalo a encontrarte… ¡Siempre! Demuéstrale que tu amor por él es fuerte, indivisible y único. Dale la seguridad que noto que le falta. Y tú, libérate de esa oscuridad que consume tu brillo, busca siempre la luz en tu interior. Si deseas algo, explora y toma lo mejor que encuentres para ti. ¡Para los dos! De lo contrario solo díganse adiós.

    Martha me dio en ese momento un beso en los labios, aunque con sus labios cerrados. Fue quizá, su forma de dar las gracias. Yo también le agradecí, con la tranquilidad de saber que mi mujer a su lado, seguramente iba a estar bien.

    —En cualquier persona podrás encontrar su brillo. Libera tu temor y solo intenten ser felices con lo que tienen y con lo que han aprendido de los demás.

    Y terminó precisamente la canción. Nos acercamos a la mesa, extendí mi mano hacia Hugo, luego hacia el americano y desde la altura de mis ojos, un… ¡Se feliz! a mi mujer.

    Me retiré de la mesa, caminando hasta la desolada barra, apenas con un grupo de tres mujeres y otros dos jóvenes, compartiendo risas y miradas hacia el sexteto de nalgas. Al final, cerca del camino hacia los baños, estaba Lara, recostada sobre la barra y mirándome muy seria. ¿Confundida?

    —Larita, ¿Te debo algo? —Nada mi Rocky, esta noche invita la casa. —No Lara, ¡insisto! Dime… ¿Cuánto es? —Le rebatí, pero Lara tan solo me miró con ternura y un beso dulce depositó en mi mejilla derecha.

    —No sé qué ha ocurrido hoy aquí, pero cuenta conmigo para lo que necesites. ¿Vas a casa? —Me preguntó con ese tono que colocan las buenas amigas y la preocupación de una consoladora madre.

    —¡Si señora! le contesté y añadí… —Derecho a mi camita, tengo una reunión de ventas muy temprano con «Pluma Blanca» y es importante llegar puntual.

    —¡Y tranquila Lara!, aún no ha pasado nada. De hecho hay una expresión que leí alguna vez por ahí… «El diablo te ofrece el plato, más no te obliga a comer. Falla el que quiere».

    Y me di la vuelta, completamente tranquilo.

    Destino próximo… ¿Lo quiera Dios?

    Continuará…

  • Lo que sucede con los dentistas

    Lo que sucede con los dentistas

    Les voy a platicar lo que pasó con mi dentista. Ya la ocasión anterior que había ido me había estado manoseando, pero de forma discreta así que esta vez decidí ponerme un vestido de mezclilla de botones al frente, corto y el bra y las bragas de color melón y encaje que deja entrever mis formas de una manera muy sensual, acompañadas de unas zapatillas nude abiertas y muy coquetas.

    Fui a la cita convenida y no había más que una persona citada en los horarios que da, lo cual ha resultado conveniente; él se comportó como si nada, como si lo que hubiera pasado hace algunos días no se hubiera dado, ni por ello quiere decir que menos amable, a su modo. Esto me turbo un poco y supuse entonces que no pasaría nada. Aun así tomé unos escalones de distancia para que al ir atrás se diera cuenta de mi ropa interior, lo cual básicamente imposible que pasara por alto.

    Me pidió que me acomodara en la silla y al hacerlo uno de los botones de la parte inferior al levantar la pierna se deslizó del ojal para que descubriera aún más las piernas, esto y lo corto del vestido hacían que el nacimiento de mis piernas se percibiera, el no hacía nada, pero sus ojos se posaban en ellas y en la abertura que a la altura de mis nenas se daba.

    Comenzó a trabajar y entonces pude sentir que si habría algo, ya que primero comenzó a rozar con sus brazos mis nenas para luego a medida que avanzaba iba quitando alternadamente los botones del vestido, uno arriba u otro abajo, hasta que dejó al descubierto mi cuerpo, también poco a poco quito mi bra porque al estar ya con los botones liberados del vestido, paso su mano por las nenas, la deslizó por la espalda y desabrocho mi bra, paso su mano al frente y bajo la parte de las copas, delineando su figura; después siguiendo los tirantes llego a los hombros y los bajo, se dedicó más a su lado derecho y metió su mano en mi manga hasta deslizarlo por mi mano y jalarlo después, dejando libre mi nena; del otro lado no, solo lo bajo por los hombros, quitándole junto con él vestido.

    Mientras me decía que no me moviera, siguió haciendo lo suyo, y en cada oportunidad delineaba con sus dedos desde mis piernas hasta la redondez de mis senos.

    Al terminar de hacer lo planeado para ese día. Sin dejarme mover quito una a una de mis mangas y puso su mano entre mis piernas separándolas para introducir sus dedos en mi panochita, se había puesto otros guantes y se sintió frío, sentí que se había puesto algo viscoso (gel lubricante) en ellos que los hacía más frescos, colocó mis piernas abiertas como en mariposa y estuvo entre mis senos y mi panochita sirviéndose a su antojo, yo gemía a cada embestida. Haciendo movimientos con mi cadera, él dejaba que me moviera un poco y después me indicaba que parara. Este juego me encantaba, se inclinó para mover la lámpara y la colocó encendida en mi cara; no podía ver y este estado de incapacidad lo aprovecho para tocar mis dedos y lamerlos, morderlos, insistía además en que no me moviera, no dejaba de juguetear con mi panochita y tampoco podía ver.

    De repente, de la nada sentí un filo punzante y ligero en mis senos, el cual bajo hasta la entrada de mis labios. Esta sensación hizo que me agitara mucho y la frialdad de mi panochita se calentó, tomó mi mano y la llevo a su paquete, estaba dura y se la sacó, hizo que la tocara y la apretara. Sentía la punzada aún más fuerte, dolía, pero eso me excitaba mucho, hasta el punto en que no me pude contener y percibí como el calor y la humedad seguía el camino del centro de mis ganas para envolverme toda.

    No dejó que terminara de gemir y me jalo hasta la parte más baja del sillón de los dentistas y me colocó frente a él, su verga estaba fuera y erguida, jugosa y con ella la pasó por mi cara dando con su verga en mis mejillas, lo que hizo que me excitara más y deseosa de mamarla por lo que él la puso en mi boca abierta introduciéndola hasta casi sentir que me costaba trabajo respirar. Siguió guiando con sus manos su verga y yo trataba de envolverlo con mi lengua para tener el control, pero solo dejaba el momento que él quería, y después la sacaba y volvía a meter, repetidas veces.

    Casi desnuda frente a él, se levantó y me hizo que me hincara, apreté sus nalgas con mis manos para sujetarme y sabía que se acercaba el final, podía sentirlo por sus movimientos, y al momento que levantaba mi cara para ver la expresión que tenía y casi al filo del clímax, sacó su verga y con un gemido dejó que su leche cayera en mis nenas desnudas y escurriera hasta mis piernas lo cual me excitaba mucho. Se levantó y se limpió, tomó unos klenex y me los dio para que yo me limpiara. Sentía el palpitar de mi panochita todavía al vestirme y al bajar por las escaleras, no dijo más solo la fecha y hora de la siguiente cita.

    Me fui a casa y me metí a bañar porque olía a semen y tuve que masturbarme para bajar las ansias que aún sentía. Desde entonces me he masturbado varías veces pensando en lo que ocurrió con mi dentista. La siguiente cita él me dijo que solo estaba citada yo y que sería por la mañana.

    Que creen que pase? Me cochara? Como debo de ir?

  • Adictas al embarazo (Parte 3)

    Adictas al embarazo (Parte 3)

    Primero que nada me disculpo por el tiempo que me ha llevado en volver a publicar, han pasado muchas cosas, pero no pienso dejar sin continuar esta historia.

    Muchas gracias a todas y todos, quienes han leído mis relatos, les estoy muy agradecido por sus valoraciones y por tomarse el tiempo de leer mis letras.

    Si gustan dejar un comentario, me será muy gratificante que me den su opinión; si quieren que siga alguna otra de mis sagas, también me será de ayuda en conocer sus exigencias; aunque lo que más me gustaría saber, es su opinión o comentarios sobre qué les gustaría que incluyera en esta saga, si bien yo tengo muy bien definido cual es el rumbo de la historia, tal vez alguna idea me pudiera aportar más ideas y caminos por donde conducir esta historia.

    Sin más, sigo donde nos quedamos.

    Esa mañana les encontró a los tres totalmente tirados en el suelo de la sala de estar. Él se encontraba completamente exhausto, complacer a dos mujeres que apenas han descubierto su sexualidad y desean explorarla a fondo no era fácil, debía ingeniárselas para poder satisfacerlas sin quedar derrotado en el intento.

    Su madre yacía a su lado, completamente llena por sus orificios de espeso y lactoso semen, su abuela en cambio se hallaba bañada en sus propios jugos, toda la noche habían copulado como posesos, tal cual fuera la última vez de sus vidas. Cada que la madre obtenía un orgasmo, la abuela se adueñaba del falo de su nieto, trataba de retenerlo lo más posible, ya no dárselo más a su insaciable hija, pero como zombie, su nieto parecía regresar siempre a las grutas maternas del deseo. Tal cual dos polos de un imán, siempre juntos, en un estado de recíproca atracción, con total fuerza.

    La habitación quedó impregnada del olor genital de los tres, mezclando los tres aromas que se unificaban en una confesión olorosa e inconsciente de su pecado vuelto adicción.

    El placer se había convertido en amor, el amor en lujuria, la lujuria en adicción y la adicción en una forma de vida.

    La abuela despertó, algo taciturna al principio, para luego ir recobrando los recuerdos de la noche. Su panocha pegajosa volvió a mojarse con los recuerdos, su cuerpo se calentaba una vez más, sus ávidos labios linguales buscaron el preciado objeto de su deseo, encontrándolo goteando aún de líquidos seminales.

    Se lo introdujo en la boca con voracidad, tal cual lo estuviera peleando con alguien más, el sabor la redujo a solo placer, su interior una vez más alcanzó el éxtasis del orgasmo. El suelo se llenaba una vez más de líquidos genitales que renovaban el estado líquido de los pegajosos charcos en los que habían dormido.

    Sorbió cada gota, succionó el pene idolatrado como si de una pajilla o popote se tratara, apurando la última gota de soda. No le bastó, las succiones ya no le funcionaban para extraer la simiente sabia masculina. Lamió, besó, engulló hasta la misma garganta, pegando su boca y nariz contra el pubis filial.

    No reaccionó, la desesperación le generó una cuantiosa cantidad de saliva en la que parecía inundar la verga amada, reconfortándola de la noche previa, sanando el escozor de la fricción genital, caliente, acuosa, muy amada, con tal trato de excelencia y reconfortante lascivia, despertó.

    Acarició el cabello de su abuela, el cuerpo cálido, la desnudez sobre él de quien diera vida a la que años posteriores le diera vida a él, lo ensimismaron en un letargo de consciencia plena, casi de elevación.

    La madre sentía ya el sol sobre su pecaminosa piel, impregnada de tanta leche como sus orificios, su rostro era una oda a la veneración materna. Una mascarilla nocturna para trata las arrugas y humectar el cutis no podría ser tan completa, generosa, efectiva y espesa como la que en ese momento ostentaba. Se levantó lenta, suavemente, su cuerpo estaba algo adolorido por el ejercicio extremo al que lo había sometido, el olor parecía más fuerte que horas antes, los gemidos guturales seguían escuchándose. Al buscar el origen, los vio, pegados tal cual dos perros en celo, con la misma fuerza a tal copulación, sólo que ellos se hallaban protagonizando un perfecto 69.

    Se dirigió al baño, pero al pasar por el espejo del pasillo, pudo verse reflejada en él, se encontró hermosa, nunca se había sentido tan viva, tan bella, tan plena, sintió que su cuerpo volvía a la plenitud de su juventud; y sin embargo, también se sintió orgullosa, satisfecha de haber creado ella misma al macho que desde ahora sería desde esa noche pasada y hasta el final de sus días, su macho preñador.

    Se juró a sí misma que no volvería a la rutina, no volvería a abandonarse; aún si eso significaba perderse en la vorágine del pecado eterno. Lo haría, y lo volvería a hacer si pudiera renacer. Pasaría la eternidad copulando en ese círculo del infierno que tan bien describió Dante en su comedia renacentista.

    Pasó su lengua por las comisuras de sus labios, remojando y humectando esa láctea y espesa sustancia. Estiro su músculo lingual lo más que pudo para poder hacerse con ella, no la desperdiciaría. Pronto comenzó a escupirse en las manos para poder remover con ella todo lo que pudiera de su cutis, volviendo a saborear su saliva enriquecida con seminal regusto de su preñador hijo.

    Su vientre parecía tener vida propia y realmente la tenía, se gestaba el verdadero fruto prohibido del amor más puro y salvaje, pero sincero.

    Todavía no terminaba de remover toda la simiente crema rejuvenecedora, cuando sintió que se salía de su interior, apresurada, con cierto apuro, pero a la vez cuidado, junto sus piernas lo más que pudo, intentando no dejar escapar una sola gota. Sin detenerse llegó a la cocina y extrajo un vaso de cristal, para inmediatamente arrepentirse y cambiar por un refractario. Abrió las piernas lo más que pudo introduciendo entre ellas el frio vidrio y dejando caer toda esa plasta blanca que su interior ya no podía contener.

    Brotaba de ambos agujeros maternos, su cálida concha ya le era imposible retener tanto, al igual que su culo tan cerrado anteriormente, pero que ahora era una puerta completamente abierta para socavar los más bajos y desbocados impulsos sexuales de su hijo.

    Todavía podía sentir el caer de los últimos goterones, cuando el teléfono timbró, sacándola de su propio regocijo. Sin dejar perder una sola gota, caminó tal si fuera pingüino, con el refractario aún entre sus extremidades inferiores y alcanzó a contestar al último timbre.

    -¡Hola! ¿Cómo están?

    Soy Viridiana.

    -¡Hola prima!, que gusto escucharte.

    -¿Te encuentras bien? Te escuchas algo nerviosa. ¿Pasó algo?

    -No, qué va a pasar. Estaba haciendo mis ejercicios, me he propuesto estar en mejor forma.

    -Ah, ok. ¿Cómo está mi tía, sigue igual de gruñona que siempre?

    -No que va, ya se le está pasando.

    ¿Y eso, acaso se volvió rica? Jajaja.

    -Jajaja, no que va. Lo que pasa es que encontró un pasatiempo que le está cambiando el carácter.

    -¡Aaaahhh!

    -¡Y eso!

    -Es tu tía, mi mamá está haciendo yoga y parece que se volvió a lastimar.

    -¿Desde cuándo hace yoga?

    -Hace apenas unos meses, es una sorpresa que ella misma comenzara.

    Bueno, y a todo esto, ¿a qué debemos el honor de tu atención Viri? Jajaja.

    -Jajaja, cómo serás. No ya en serio, necesito realizar unos trámites y necesito consultar con mi tía unas cosas antes de poder realizarlos, aunque también me quedan de paso, ya ves que ahí están las oficinas en tu ciudad. ¿Crees que sería mucha molestia que pudiera pasar un par de días con ustedes?

    -No sé qué decirte. Últimamente hemos tenido algunos problemas y tal vez no podamos recibirte en casa.

    ¡Ay no seas así prima! Verás que esos problemas me tienen sin cuidado, es más, no sabrás que estoy ahí, necesito que me acojan un tiempo.

    -¡¡!! ¿Cómo dices?

    -Que me reciban, que me den alojamiento un par de días.

    -Buen… bueno, está bien, te esperamos… mmhhh.

    -¿Y ahora tú que tienes?

    Nada, por estar de distraída me pegué en el pie. Bueno, te esperamos. ¿Cuándo vas a llegar?

    -Hoy por la tarde ya estoy ahí, en este momento estoy cargando mi maleta en el auto y en cuanto termine de cerrar la casa, me dirijo para allá.

    -Ok, te esperamos. Bye.

    -Bye, besos.

    Colgó el teléfono al mismo tiempo que sentía como la última gota de simiente se soltaba de la comisura de su labio mayor derecho, dejándolo caer sobre un refractario algo inclinado, a punto de dejar caer ese vital líquido, dejando un pequeño resquicio de cristal todavía sin ser manchado del lechoso ingrediente, reflejando a una confundida y algo temerosa mujer.

    Ella no permitió que nada cayera al suelo, recobró la estabilidad del cristal y ese último resquicio desapareció, ahora ya no se veía ese reflejo, la blancura llenó toda la superficie, brindando ahora el reflejo de una mujer abandonada al placer, al éxtasis, deseando devorar hasta la última gota de semen, sus ojos vidriosos comenzaron a lagrimar un poco al sentir en su paladar el sabor más íntimo del ser humano más amado por ella, en tanto que llevaba los dedos de su otra mano a las profundidades de su cavidad genital, buscando un orgasmo más potente del que ya sentía solo por beber la simiente de su hijo.

    En el fondo, se escuchaba a su hijo gritar, al sentir como sus entrañas le quemaban al escupir sin remedio alguno, los últimos chorros de leche que su abuela exprimía de su miembro tras mucho esfuerzo y dedicación. Pues si bien en ese momento orgasmaba, era ya por quinta vez, perfumando de olores íntimos la sala de estar y dejando un charco aún más notorio junto al sofá de la estancia.

    Los tres habían caído sin remedio y sin posibilidad de retorno alguno al abismo de la lujuria, del pecado, de la más completa y absoluta forma de vivir para ellos, sintiendo al máximo la vida. Verdadera oposición a la muerte, sólo la lujuria, la cual es la verdadera raíz de la vida.

    Continuará…

  • Nalgadas y un orgasmo

    Nalgadas y un orgasmo

    Cerró la puerta y me dijo que subiera a esperarlo, un escalofrío recorrió mi espalda y mi vagina comenzó a mojarse. Obedecí me puse el vestido que se levanta sobre mis pompis, las medias con ligueros y me quedé sin bragas. Me paré frente al espejo, no pude evitar sonreír, al ver mi trasero estaba aún rosita de la noche anterior. Abrió la puerta, se sentó en la cama, me acerqué lentamente y me jalo con fuerza para besarme, metió su lengua en mi boca, jugueteando con la mía, agarró mis nalgas fuerte y luego suave, me daba pequeñas palmaditas, perdí tanto en esa sensación que me sobresalto cuando ágilmente me acomodo sobre sus rodillas. Mi corazón estaba agitado, sabía lo que seguía, metió su dedo dentro de mi, me gusta tanto cuando hace eso. Recalcó el porque estaba tan mojada y unto un poco de mi humedad en mis nalgas.

    —Serán 10. Dijo con voz firme. No pude evitar quejarme ¿10? Nunca me han nalgueado tanto, no creo aguanta. Se dio cuenta de mi sobresalto y me preguntó si quería que usará la paleta que serían 5 con la paleta. No definitivamente no, con los 2 de ayer mis pompis seguían rositas que me espero de 5. Le dije que no, pero también le pregunté por qué 10.

    —Has incurrido 5 veces en esta falta durante la semana y sigues sin entender. Dijo con voz firme y enojado.

    Diablos no me di cuenta, además solo fue una lata de refresco, no voy a quedar en coma por eso. Como si leyera mis pensamientos dijo —Si conservas el hábito luego no podrás parar y todas las veces que has terminado en el hospital por tener el azúcar alta se te olvidarán, serán 10 nalgadas o 5 con la paleta, decide.

    —Las nalgadas. Respondí.

    Comenzamos.

    —Las nalgadas son por no cuidar mi salud, es indispensable que este bien porque si no no podré pasar mucho tiempo a tu lado, como los dos lo queremos.

    —Eso es mi niña.

    Sentí la primera nalgada, suele ser suave la primera pero esta vez comenzó fuerte y rápido, ahh au ay se escuchaba por toda la habitación. Apenas van 4 y ya me empezaba a picar. Siguió con el ritmo que llevaba, hasta que terminó. No pude evitarlo y las lágrimas ya corrían por mis mejillas, me puso una almohada bajo mis caderas con mis pompis, a su disposición, pensé que me seguiría dando nalgadas, abrió mis pompis y metió su miembro duro en mi, adentro afuera adentro afuera, no me había dado cuenta de que ya estaba muy muy mojada, sentí sus testículos rodando con mi sexo se sentía ahhh ahhh, siguió con ese ritmo. —Dame más, dame mas. Le suplicaba y él no me hacía esperar, estaba por venirme, cuando me cambio de posición ahora de frente para poder besarme, su penetración me sobresalto nuevamente, jalo mi cabello para que pudiera besarme, el beso apasionado que me dio, saladito por el sabor de su sudor y el mío junto con su penetración sin parar hicieron que llegará aún más lejos al placer que no sabía que podía sentir, me deje llevar y termine por mojar toda la cama, en ese momento él se separó de mi y nos acostamos en el sillón de a lado a acariciarnos.

    —La última vez que terminamos en el hospital, porque estabas inconsciente, me dijeron que era posible que no despertaras, que a veces son fatales los comas diabéticos. No quiero perderte.

    Lo escuché mientras me abrazaba y lo mire. Estaba llorando y ahí supe lo mucho que me amaba.

  • Teniendo relaciones en un probador

    Teniendo relaciones en un probador

    Había sido un día muy cansado y muy enfadoso, empezaba la temporada de calor, por lo que decidí ir a un bar saliendo de mi trabajo, eran las 9 de la noche cuando entré a un bar, me dirigí a la barra y pedí una cerveza, empecé a observar el lugar y a las personas, todo estaba muy normal, algunos tipos bailando, otros bebiendo y así, después de un rato ya de a ver bebido algunas cervezas, quise pedir un trago de wisky para ya irme a mi departamento, en eso llegan unas muchachas y se ponen a lado de mi en la barra, empezaron a platicar y una me llamo la atención, era la clásica gordibuena, llevaba un pantalón muy ajustado, lo que se le marcaban sus piernas y su culo, una blusa donde se le salían casi sus tetas, no iba muy pintada por lo que me parecía atractiva, pidieron unas cervezas y comenzaron a platicar entre ellas, yo solo ponía atención y empezaba a observar a la gordibuena. Después de tomarme mi vaso de wisky, pedí otro y le dije al mesero que le enviara dos cervezas a las mujeres, al momento de llevárselas la gordibuena dijo:

    G: y estas quien las ordeno.

    M: las manda el joven de a lado

    Yo levante mi vaso y le dije que aceptara

    G: crees que no podemos pagar las nuestras o que.

    Y: claro que si puedes, pero déjame invitarles unas cervezas.

    G: está bien solo porque tengo ganas de beber.

    Me uní a las chicas y comenzamos a platicar e interactúanos un rato, la amiga de la gordibuena dijo que se tenía que ir que por qué tenía que recoger a su hijo, la gordibuena dijo que estaba bien que ella ahorita se iba.

    Nos quedamos solos conversando, la invite a bailar por lo que ella accedió, la muy cabrona se movía muy bien, meneaba ese culo para todos lados y sus tetas se balanceaban que casi se salían de su blusa, yo comenzaba agarrarla de la cintura ella se pegaba hacia mi y me agarraba del cuello y la cabeza, yo empecé a calentarme y le arrepegaba mi miembro, ella solo reía, después de un rato bailando la abracé y le di un beso, ella me correspondió y seguimos bailando. Pensé que ya la tenía que iríamos a mi departamento a coger, cuando me dice

    G: estuvo muy bueno el baile y las cervezas, pero me tengo que ir mañana tengo que trabajar.

    Y: te irás así sin decirme donde marcarte o cómo buscarte.

    G: saco su celular y me dijo apunta tu número.

    Me dio un beso y se retiró, me mandó un mensaje diciéndome que ya había llegado a su casa, comenzamos a platicar por whatsapp y me dijo donde trabajaba, y se despidió mandándome una foto de sus piernas, donde se le notaba que traía un calzón negro.

    Yo no aguante la calentura y me fui a masturbar para poder lograr dormir.

    A la mañana siguiente me dirigí a su trabajo, ella era trabajadora de una tienda Coppel, le mande mensaje y le pregunté en qué área trabajaba y me dijo que en ropa de dama, subí a buscarla le di un beso y le dije que a qué horas salía, pero ella me dijo ven acompáñame, Nos fuimos a los probadores de ropa, estaban solos por qué no dejan entrar a las personas por esto del covid, dentro de los vestidores comenzó a besarme con mucha rapidez en instantes me calenté y la empecé a tocar, le quite el uniforme, su brasier blanco se lo quite y cayeron esas enormes tetas que comencé a devorarlas, después le quite su calzón apretado blanco y fui besando sus enormes piernas, me quitó el pantalón y el bóxer, me sentó en una silla y empezó a montarme, me excitaba ver cómo sus tetas y su panza rebotaban, me pidió que le apretara las piernas y sus nalgas, yo agarre sus piernas y se las apretaba con fuerza y sus nalgas ni se diga, después le mame sus tetas, después de un rato la paré le di la vuelta y la comencé a penetrar, ella quedó frente al espejo del probador y yo la iba penetrando con fuerza mientras que con una mano le agarraba sus tetas y le besaba su cuello, después la pegué al espejo donde sus tetas se aplastaron, ella gemía y quería gritar, pero no podíamos hacer mucho ruido, lo que hizo agarro mi mano y la metió en su boca, me dijo que ya iba acabar qué no parara, cuando de un de repente sus piernas empezaron a temblar, supuse que había terminado pero seguí dándole duro hasta que termine.

    Seguimos en el vestidor besándonos hasta que después de unos minutos volví a retomar fuerza y se me volvió a parar, la puse frente a la pared y le levanté una pierna para así darle una buena cogida, ella gemía y me decía que parara por favor que estaba cansada y que ya casi acababa, obviamente no le hice caso y seguí dándole hasta que acabo ella me dijo que ya sus piernas le dolían que me la iba mamar, a lo que me senté, ella se hinco, yo le recogí el pelo para ver su cara mientras me la mamaba, y si que lo hacía muy bien la muy gordibuena, cuando ya iba terminar saco mi pene de su boca y apuntó hacia el espejo, toda mi leche cayó en el espejo, ella empezó a lamer el espejo y lo dejó limpio, estábamos cansados y sudados, nos empezamos a vestir y ella dijo que esa era una de sus fantasías sexuales, que tenía varias y que las quería cumplir, le dije que me las contara, pero no quiso me dijo que ella después me diría para cumplir otra, una empleada nos vio al salir de los probadores, pero la gordibuena le hizo una seña de que guardara silencio, me acompañó a la puerta de coppel y me dijo que luego me mandaba mensaje…

    Esta es una de las experiencias con la gorduena, me tiene loco. Vayan a Coppel a ver si la ven, tiene aproximadamente 30 años mide 1.65, pelo guero, y piel blanca, sus ojos son de color verdes y tiene un tatuaje en la mano izquierda de una abeja, está muy buena la verdad, es una perra para la verga, si pudieran sentir como cierra su vagina y te aprieta toda la cabeza del pene mientras brinca, le diré que si me deja grabar un pequeño video para poder mostrárselos…