Autor: admin

  • Un esperado reencuentro

    Un esperado reencuentro

    Al cerrarse la puerta del departamento y liberarnos de las incómodas mascarillas pudimos besarnos apasionadamente, después de mucho tiempo y mientras nuestra excitación iba en aumento, mi amor me liberaba de la ropa con urgencia comenzando a recorrer mis tetas con suavidad, deslizando su mano a mi concha húmeda y masajeándola con suavidad.

    Me calentaba más y más, sin dejar de acariciarnos llegamos a la cama donde mi amante terminó de desnudarme y cuando mis calzones tocaban el suelo él con su lengua comenzaba a tocar mi concha ávida de su atención. Yo me retorcía de placer mientras él seguía lamiendo y chupando con habilidad, pero no quería acabar aun así es que le pedí por favor que me metiera el pico con urgencia, necesitaba sentirlo dentro de mí.

    Él obediente se ubicó encima de mi cuerpo tembloroso y metió su pico duro con fuerza en mi choro empapado, a cada embestida me sentía más y más caliente, yo movía mis caderas al unísono con las embestidas de mi amor hasta que no pude retener más la explosión de placer de mi orgasmo explosivo y jugoso, con un grito ahogado y el aviso de estar chorreando el pico que me inundaba la concha me retorcí en un espasmo de placer eléctrico, pero mi amante aún no había acabado.

    Ahora era su turno así es que me ordenó como solía hacerlo que le chupara el pico como yo sabía hacerlo. Se recostó de espaldas a mi lado y con mi lengua habilidosa comencé a recorrer esa masa de carne tiesa que tenía en mis manos, luego lo introduje en mi boca chupando con lentitud al principio, pero con rapidez al minuto siguiente hasta que sentí que había crecido aún más en mi boca y que casi tocaba mi garganta con su cabeza palpitante…

    En ese momento mi amor me pidió que parara para ocuparse de mi trasero y me tomó con fuerza y me puso boca abajo en la cama, yo ya sabía lo que mi amor quería y tomé posición dejando mi rostro, mis brazos y mi pecho pegado a la cama y mi culo bien levantado para que pudiera penetrarme con comodidad y lo hizo.

    Sentí su pico entrar con fuerza, pero suavemente en mi choro empapado, se sentía como una pieza envuelta en seda a cada embestida y cada gemido de mi amor me hacía disfrutar más, cada palmada que recibía mi culo sonaba a música en mis oídos y me hacía sentir caliente y feliz, hasta que mi amante dejó de retardar su orgasmo y en un gemido largo e intenso acabó dentro de mi concha sensible de tanto roce llenándola con su exquisita leche…

    Y después de este momento maravilloso nos tendimos uno junto al otro mirando nuestros rostros listos para hablar.

  • La hija bisexual alienta a la madre, yo disfruto (2)

    La hija bisexual alienta a la madre, yo disfruto (2)

    Baby se quedó helada con la confesión de su hija. Nunca había pensado en esa posibilidad.

    “Pues me das una sorpresa grande Sole”

    “No te lo dije porque pensé que no te importaría. He estado con varias chicas y me gustan tanto como los hombres. Ojo, no como este.”

    “¿Cuándo dijiste jugar los tres, quisiste decir, voy y yo?”

    “Si, claro” dijo Sole

    “Sole, soy tu madre, no podría… y además nunca lo hice con una mujer”

    “Sé que sos mi madre, pero también sos una mujer, y bien apetecible. Esto es sexo, sexo puro y bestial. Para mí sos una mujer que me gusta en el sexo. Fuera del sexo, claro que sos mi madre y te respeto. Solo te digo que no te cierres y por lo menos lo pruebes una vez. Aunque no sea conmigo, con otra mujer, te va a gustar, y a él más”

    “Vos lo decís fácil, como si saliera y consiguiera una chica.”

    Yo miraba absorto como madre e hija charlaban de tríos, bisexualidad, con total tranquilidad delante de mí.

    “Si querés, mañana a la noche, hacen una rica cena, yo invito a una amiga y armamos una joda. Él, vos y nosotras dos. Libre, ojo. Vos con ella, yo con él, o él con ella, yo con vos. Ah, vodka, gin y whisky.”

    “No te creo. Estas jodiendo”

    “Hace la cena para cuatro, báñate y ponete linda. Después vemos si miento”

    Mi cabeza explotaba, era un espectador de como armaban una joda de tres mujeres y yo. Nunca lo soñé siquiera.

    Cuando nos fuimos a la cama Baby me dijo:

    “No lo puedo creer, la libertad sexual que vive, me pasó el trapo”

    “Si, evidentemente. Y a vos, ¿te excita?”

    “Un poco si, no te voy a negar. Sobre todo verte con otra mujer, me calienta mucho la idea”

    “Veremos mañana que pasa” dije.

    Al día siguiente, estaba en la cocina, preparándome un café cuando apareció Sole

    “¿Vos crees que va a agarrar viaje?” me preguntó

    “Creo que si”

    “Espero, se va a llevar una sorpresa, y yo voy a poder cogerte, muy caliente quedé anoche, esta noche me quiero sacar las ganas de que me cojas”

    “Y tu amiga, transará con tu madre”

    “Eso seguro, la va a hacer mierda, y si tenés ganas le vas a poder romper el culo tranquilo, es una sumisa con el hombre correcto. Y vos con ese instrumento… Yo ya le dije…”

    Cuando llegó la amiga de Sole, Betty, era una rubia espectacular, tetas, culo, todo perfecto. Era alta, con un mini bien cortito, camisa y una mochila. Cuando me saludó me miró desafiante. Disimuladamente tomé su mano y la apoye en mi pija. Ella abrió los ojos, y bajó la vista al suelo.

    Durante la cena Baby la miraba nerviosa, Betty la miraba seductora, provocadora. Y cuando me miraba a mí, bajaba la vista. Sole y yo disfrutábamos el momento.

    Cuando terminamos de cenar, Baby, Sole y Betty levantaron la mesa. Sole en un momento, las dejó solas en la cocina.

    “Vení vamos a sentarnos” me dijo sonriendo

    No tardaron mucho en escucharse gemidos, eran de las dos. Sole y yo fuimos a nuestro cuarto. Nos desnudamos y ella empezó a chuparme la pija mientras me acostaba. No pasó mucho tiempo que Sole no aguantó y bajó a ver. Cuando volvió con ella venían Baby y Betty. Ambas desnudas. Betty con la mochila al hombro. Hizo que Baby se acueste y le empezó a comer la concha. Gemía suavemente, se apretaba las tetas y me miraba mostrándome su placer.

    Sole siguió chupándome, hasta que se subió y metió mi pija en su concha.

    “Huy, es grande en serio adentro. Me estas abriendo toda” me dijo, mientras miraba a Baby que deliraba de placer.

    Mientras le sacaba orgasmos tras orgasmos con su boca, Betty se colocó un arnés con un consolador. Fue subiendo con sus besos, hasta que llegó a la boca de Baby, que sin haberse dado cuenta, la abrazó. Fue ese momento que Betty bajó su cadera y el consolador entro todo en Baby. Dio un grito de placer. Sole subía y bajaba. Gemía a la par de la madre. Aprovechaba para tocar a Betty en las tetas, culo, meterle un dedo en la boca. Betty respondía acelerando la entrada y salida del consolador.

    Baby y Sole llegaron casi al mismo tiempo al orgasmo. Sin darle tiempo, Betty puso boca abajo a Baby, Sole colocó dos almohadas levantando su culo, y abrió los cachetes de su madre. Le lamió el ano, metió su lengua lubricando todo. Baby solo gemía, no tenía capacidad de responder. Betty acercó el consolador y mientras Sole separaba los cachetes de su madre, lo fue metiendo. Baby se quiso negar pero un chirlo de Sole, la hizo gemir y se dejó penetrar.

    Yo miraba extasiado como el culo de mi esposa era penetrado por ese consolador. Me levanté y metí mi pija en la boca de Betty, que la recibió gustosa. Chupaba mientras se movía dentro del culo de mi mujer. Fui tras de Betty y la tomé de los cabellos. Tiré su cabeza para atrás, al tiempo que pellizcaba sus pezones, gemía y gritaba como Baby.

    “Sole, abrile bien el culo”

    Betty quiso resistirse, pero apretando su garganta y tirando del pelo le dije:

    “Quietita, porque igual te voy a meter esta verga en el culo.”

    Betty tomó las manos de Baby y las cruzó en su espalda. Acerque mi pija y la comencé a meter. Hice acostar a Betty sobre Baby, y me deje caer, enterrándola hasta el fondo. Por el movimiento, el consolador entro hasta el fondo de Baby. Las dos gritaron, Sole sonrió y dijo

    “Así, destrozalas a las dos, son dos putas calentonas.”

    Estuve así unos segundos, e hice salir a Betty de adentro de Baby. Sole dio vuelta a su madre y le comenzó a chupar la concha.

    Betty trató de zafar, pero la sostuve, me senté en el borde de la cama y la hice cabalgar dándome la espalda. Era un infierno subiendo y bajando. Yo apretaba sus pezones, la golpeaba en los glúteos. Ella más se excitaba. De repente, llegó a un tremendo orgasmo, cayendo de rodillas al suelo. Aprovechando la posición de Sole, se la clave en el culo de un solo movimiento. Ella ahogó el grito con la concha de su madre. Sole lloraba de dolor y de placer. No fueron más de seis bombazos que ella acabó y yo dentro de ella.

    Betty me chupó la pija hasta dejarla bien limpia. “Amo, ya la he limpiado. Gracias amo por dejarme” dijo.

    Los cuatro nos quedamos en la cama un rato recuperándonos.

    “Bueno, esto fue sin Vodka, Gin, o Whisky. Vamos abajo a tomar algo” dijo Sole.

    Sole y Betty bajaron primero.

    “Amor, como gocé. Es una hija de puta esa pendeja como me chupó la concha. Pero ni un segundo de tu pija tuve. Estoy celosa. Y me podes hacer el culo cuando quieras”

    Bajamos y nos servimos unos Gin los dos. Ellas llevaban el segundo shot de Vodka. Cuando estábamos bien entonados dije:

    “Betty dale la espalda a Baby y abrite bien el culo”

    “Si amo” dijo y lo hizo.

    “Baby, mete un par de dedos, y fijate que lindo culo tiene la pendeja”

    Ella lo hizo y empezó a jugar con sus dedos en el culo. Betty gemía de place muy despacio. Sole me chupaba la pija caliente.

    “Vamos al dormitorio, les dije”

    “Ahora, Sole acostate boca arriba, Baby es tu turno de darle placer a Sole, chupale bien la concha, quiero escuchar sus orgasmos.”

    Ellas lo hicieron mientras Betty de rodillas chupaba mi pija. Sole gemía de placer, le agarraba la cabeza a la madre y la guiaba. Así estuvimos un rato largo. Puse a Betty a chupar el culo de Baby mientras yo la penetraba en la concha. Las tres, en trencito gemían, tenían orgasmos por doquier. Cuando sentí que era tiempo, le dije a Betty que se meta un consolador en el culo, y se siente en la boca de Sole. Lo hizo y esta la empezó a chupar.

    Yo le metí mi verga en el culo a Baby, mientras que golpeaba sus nalgas.

    “Así putas, así las quiero, gozando y gozando.” Mezclaba nalgadas a Baby, con pellizcos en los pezones de Sole y Betty, que se enterraba el consolador en el culo.

    “Baby, metele dos dedos en la concha y dos en el culo a tu hija, vas a ver como goza la muy puta mientras chupa concha”

    Baby lo hizo y Sole gritó de placer. Comencé a entrar y salir culo de Baby con furia. Hasta que estalle en acabando en su culo, ella me siguió. Me quede unos segundos y luego me salí. Baby se puso a chuparla y limpiarla

    “Mi Señor, ya la he limpiado. Gracias por tanto placer.” Me dijo.

    Luego Sole y Betty se fueron a la habitación de Sole y nos quedamos solos.

    “Lo que dije no fue broma. Desde ahora, sos mi señor, me encanta ser tu mujer, tu puta, tu sumisa, quiero darte placer toda la vida.”

  • Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (21)

    Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (21)

    Carmen se despertó antes que su hermana, que todavía dormía a pierna suelta aunque el sol entrase con fuerza por la ventana. “Demasiadas emociones” pensó malvadamente con la imagen muy nítida de la noche anterior.

    Cogió el móvil de la mesilla y mirándolo casi más por rutina que por curiosidad, algo le llamó la atención, su marido le había escrito un mensaje.

    —Mi vuelo sale esta madrugada, llegaré para la tarde o para la noche, besos.

    Pedro estaba volando de vuelta a casa y lo primero que sintió Carmen fue rabia. No quería que su marido volviera con el aroma de algún burdel de Suecia, Noruega, Brasil o el ártico. Ni se acordaba de donde había ido, es más, con su hermana y su sobrino, ya se había olvidado de su esposo… mejor. Acto seguido, una cosa le vino a la mente, más bien una persona “Sergio…”. Contestó a su marido un rápido “okey, besos” y pasó a la conversación con su sobrino, allí estaba la foto de su pezón que le envió el día anterior y un poco más arriba, el duro pene.

    No le habló, solo vio si estaba en línea, eran cerca de las nueve de la mañana y sorpresivamente hacia dos minutos que Sergio se había conectado. Como un resorte, aunque en el más absoluto silencio, Carmen se levantó de la cama y salió con su salto de cama puesto al pasillo. Cerró la puerta con cuidado y recorrió con rapidez todo el trayecto hasta el cuarto donde estaba instalado su sobrino.

    Dos golpes rápidos y abrió la puerta, a Sergio no le sorprendió ver entrar a su tía, llevaba despierto unos 20 minutos y aún estaba entre las sabanas. Carmen sin decir nada cerró la puerta con cuidado y puso el pestillo.

    —¿Mamá? —preguntó el muchacho.

    —Dormida como un tronco —saltando a la cama.

    —Fui a la noche a tu cuarto —dijo Sergio mientras notaba la mano de su tía en su entrepierna. Las cosas iban rápidas—, pero estaba también Mari.

    —Haberme despertado.

    —No quería jugármela.

    Carmen sin preguntar siquiera, sacó la herramienta sexual de Sergio de su calzoncillo y vio lo dura que estaba, aunque no tanto como en el jacuzzi.

    —¿Qué pasó ayer? —preguntó Carmen de manera malévola.

    —No lo sé… —sintiendo como su tía, con un toque de salvajismo y ansia comenzaba a devorar su pene— Estoy muy sensible…

    —No te la he visto así estos días —dijo dejando su boca libre al tiempo que lamía al terminar de hablar.

    —No sé, fue todo el día… —resopló, o mejor dicho bufó de placer— ¡Qué bueno…! Y luego allí, contigo, casi desnuda… ¡Dios! No pares, tía.

    —¿Seguro que solo por mí? Te pillé dos veces mirando a… ya sabes…

    —Tranquila, que tú eres mi única mujer.

    Cesó un momento y se sacó tremendo aparato de la boca, para quitarse con una rapidez pasmosa las pequeñas braguitas que llevaba, ya estaban ligeramente húmedas. Con la ayuda de Sergio, pasó las piernas hasta dejar su sexo en la boca del joven. Comenzó a notar como la lengua juguetona mojaba sus labios vaginales por completo y comenzó a gemir lo más bajo que pudo.

    —Sergio, me lo puedes decir… ¡Qué bien lo haces, por favor! —comenzando con la mano a masturbar al chico— ¿Te pusiste por las dos?

    No contestó, seguía dando placer a Carmen con su lengua, pero esta, quería una respuesta, algo en su interior se lo pedía. La idea de que su sobrino se hubiera puesto con su madre, aunque pareciera una locura y quizá una aberración, le resultaba atractiva. Se quedó quieta disfrutando de lo que le daban, pero sin dar nada.

    —Tía, por favor, sigue… —le pidió Sergio mientras los jugos le llenaban la boca.

    —Dímelo…

    —Puede… —contestó como pudo.

    —Dímelo, ¿te pusiste con las dos?

    Unos segundos en los que Sergio no paró de jugar con el clítoris de Carmen, esta seguía sin moverse y gozando de lo que le daban. Al final, el sobrino reculó, paró un momento y en el tono más bajo que pudo dijo.

    —Creo que sí…

    —Lo sabía… —agarró de nuevo el sexo del joven y comenzó a comerlo como si fuera su desayuno.

    Ambos disfrutaban del sexo del otro, mojándolos y preparándolos para lo que se venía.

    —Vamos, tía… no aguanto.

    Carmen lo entendió y se levantó de la cama, colocando las piernas en posición para introducirse todos los centímetros de su sobrino. La punta tocó la vagina de esta y los dos se estremecieron. Entró con facilidad, la saliva del joven con los jugos de ella, hicieron que fuera un trabajo sencillo. Cuando Carmen la tuvo toda dentro, sin ningún milímetro en el exterior, escuchó como Sergio le pedía.

    —Tía… móntame… por favor, ¡hazlo!

    —Estás muy… cachondo. Me encanta, es la primera vez que te veo tan suelto —le dijo comenzando a moverse encima de él.

    En pocos segundos ambos ayudaban con la tracción y los movimientos de cadera de Carmen eran más que rápidos. Las manos ágiles del joven subieron por debajo del salto de cama atrapando ambos pechos y pellizcando levemente los pezones para gozo de la mujer.

    —Ayer… la tenías… muy grande… quiero eso.

    —No me digas eso… que acabo ya —le replicó su sobrino.

    —Te mereces todos los halagos y sé… que te gusta que te las diga.

    Carmen notó como el pene que tenía dentro la llenaba inmensamente. Abrió la boca ahogando un grito que hubiera despertado a su hermana. Sabía lo que quería decir aquello, el orgasmo estaba allí, siempre tan rápido con la ayuda de Sergio. Cabalgó un poco más, pero ya era algo inevitable, sus piernas temblaron y su trasero vibró de forma terrible. Posó las manos en el pecho de Sergio, cerró los ojos, y se dejó llevar mientras el pene entraba y salía.

    —Me voy, tía, un poco más… —pidió su sobrino, pero Carmen no estaba para nadie.

    Cayó desplomada y jadeante al notar el gran orgasmo que su sobrino le había proporcionado “otro más…”. Cesó su movimiento mientras notaba el corazón agitado del hombre.

    —Lo… Lo… siento…, no podía más —dijo la mujer recuperando tanto la respiración como la visión.

    —Tranquila, es que estaba a punto.

    —Ven… —comentó al de unos segundos, casi del todo recuperada.

    Ambos cambiaron de posición y Carmen se puso a cuatro patas sobre las sabanas, Sergio lo entendió al momento y se colocó a su espalda, mientras esta se quitaba el salto de cama quedando totalmente desnuda. Tomó en su mano su aparato reproductor, y colocándolo en la entrada del sexo opuesto, comenzó a insertarlo lentamente.

    —Cuidado, que está muy sensiiii… ble.

    —Perdona —le susurró Sergio.

    El pene volvió a entrar completamente y el joven lo sacó para volver a meterlo, Carmen no resistió el gemido. Cogió un cojín y se lo puso cerca para que aquello no volviera a pasar, no se podía dar el lujo de que su hermana les escuchara. Aunque algo relacionado con eso, les sorprendería a ambos.

    Mientras las manos de Sergio aferraban la cintura de Carmen con fuerza y sus sexos se chocaban sin parar en un coito que tomaba tintes salvajes, unas manos golpearon la puerta.

    Los dos se quedaron en silencio y completamente petrificados, a Carmen se le detuvo el corazón aunque le volvió a palpitar cuando recordó el pestillo. La manilla se movió, pero el pestillo la detuvo, era Mari.

    —Hijo, estas despierto, ¿no? —Carmen le miró sin saber muy bien que decir, hasta que este asintió— he oído un ruido… justo cuando pasaba…

    —Sí, mamá, estoy despierto, no sé… habrá sido el móvil.

    —Vale, vale, ¿me puedes abrir?

    Carmen que aún seguía con el pene de su sobrino en su interior miró a este sin saber qué hacer, aunque el joven actuó rápido. A la hermana rubia le dio la sensación de que Mari tenía el don de aparecer cuando menos se la necesitaba, “tiene el don de la inoportunidad, ¡Es alucinante!”.

    —No puedo ahora, mamá…

    —¿Pues?

    —No puedo… cosas… —miró a su tía, justo a sus maravillosos ojos y lo poco que quedaba fuera de su pene, se lo introdujo en su totalidad— de chicos…

    —Perdón, cariño, perdón —el tono de voz se notó ligeramente agitado—. Te dejo, ¿has visto a tu tía o no has salido de la habitación?

    Sergio comenzó a meter y sacar con la máxima discreción posible su miembro dentro de su tía mientras esta gozaba y al mismo tiempo, le negaba con la cabeza para que no siguiera. Pero su rostro mentía, por nada del mundo quería que se detuviera.

    —No… he estado dentro todo el rato, seguro… —puso su mano en el trasero de esta y lo agarró con fuerza. Carmen abrió la boca lo máximo que pudo— que está haciendo ejercicio, ya sabes que le gusta.

    Se agachó un poco más y colocó su cuerpo pegado al de Carmen, soltando su trasero y agarrando con una mano el pecho derecho de esta.

    —O quizá, este en la piscina, también le gusta ponerse morena.

    Ambos se miraron. A la mujer su sexo se le estaba empapando como nunca, aquella situación le sobrepasaba, giró la cabeza y se encontró tan cerca a su sobrino. Los rostros de ambos estaban a milímetros mientras sus sexos se unían. Sin pensarlo mucho y sin darse cuenta de que era la primera vez, Sergio agarró el rostro de su tía, haciendo que ambos se incorporaran sin perder su unión. Estaban en la cama sentados sobre sus tobillos aunque Carmen también sobre algo más puntiagudo que se la introducía en lo más profundo. En aquel instante y darle más vueltas y surgiendo de forma natural, por primera vez juntaron sus labios… besándose con pasión.

    Ambas lenguas se juntaron, estaban húmedas y calientes. Por una vez, los dos sintieron esa sensación en otro sitio que no era el sexo. Mari, de mientras, seguía detrás de la puerta sin saber que su hijo estaba besando a su hermana al mismo tiempo que la penetraba. Si supiera la mujer que su hermana estaba gozando más que en toda su vida…

    —Bien, voy a buscarla, ¿quieres que te prepare un desayuno?

    Carmen sin escuchar las palabras de su hermana, se tumbó de nuevo en la cama casi jadeante, y notó como Sergio con más fuerza metía y sacaba su pene. La cabeza le iba a explotar del morbo que tenía.

    —Me corro —susurró Sergio para que solo Carmen le escuchara, y la mujer lo miró diciéndole con los ojos que ella también. Apretó algo el ritmo y dijo a su madre— vale, mamá, ahora en un rato bajo…

    Tuvo que callarse cuando se desplomó sobre su tía mientras sus fluidos llenaban como nunca el interior de la mujer, que aferraba con furia asesina las sabanas para no gritar. El cojín en su cara casi la ahogaba, pero era necesario para que su hermana no se diera cuenta de lo que pasaba.

    Ambos habían terminado a la vez y seguían disfrutando del impresionante clímax mientras Mari se despedía.

    —Vale, cariño, pero no tardes.

    Los pasos de esta comenzaron a sonar por las escaleras y Carmen se dio la vuelta para lanzarse encima de su sobrino y comenzar a besarlo de la misma forma que antes. Tardó alrededor de un minuto en separarse y decir.

    —¡Qué locura!

    —Todavía no me lo creo —dijo Sergio con el pene en claro descenso.

    —Voy a la ducha, dile a Mari que estaba en el otro baño para no molestarla.

    —Vale, tía.

    —¡La virgen! ¡Qué gran mañana! —lanzándole un beso, escapó por la puerta con las artes de un ninja sigiloso.

    CONTINUARÁ

    ——————-

    Por fin en mi perfil tenéis mi Twitter donde iré subiendo más información.

    Subiré más capítulos en cuento me sea posible. Ojalá podáis acompañarme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.

  • La fantasía de mi esposa

    La fantasía de mi esposa

    Quiero aclarar que este es mi primer relato y lo voy a titular la fantasía de mi esposa y la mía.

    Somos una pareja de 50 años y 25 años compartiendo una unión de pareja, ella 1.70 de estatura morena con un cuerpo magnifico a pesar de sus 50 años, unos senos pequeños, pero muy ricos un trasero grande y para mí su mayor atributo, una vulva jugosa y bien depilada. Yo 1.75 de estatura, delgado, según ella muy buen amante mi herramienta normal de unos 17 cm, nada del otro mundo.

    Una tarde cualquiera sentados en el porche de la casa y hablando de muchas cosas salió el tema del sexo y ella me pregunta cuál es mi fantasía, ufff me quedo mirándola como buscando en su mirada si de verdad estaba preparada para mi respuesta.

    -Por qué te quedas callado

    -Pensando si estas preparada para mi respuesta

    -Por qué no? pues dímela al final es tu fantasía y se respeta

    -Mi fantasía es ver que te penetre otra persona y ojo no un hombre

    -Como es eso

    -Un transexual y si me preguntas porque, te diría, porque no me gusta una figura masculina.

    Ella hace un silencio y me dice:

    -es algo loco, pero válido le tienes miedo a los bigotes jajaja

    -No vale simplemente me fascina una figura femenina.

    En ese momento llega mi hija a donde estábamos nosotros y cambiamos el tema y respondimos a su inquietud. Una vez que se retiró reiniciamos el tema y ahora soy yo quien pregunta.

    -Y tu fantasía cuál es?

    Me ve fijo a los ojos y me dice:

    -No me vas a creer, pero mi fantasía es ver que otro hombre te penetre a ti, mientras tú me penetras a mí, ver tu cara de placer no tiene nombre eso me da un morbo bárbaro.

    -Eso no me lo esperaba -le digo.

    -Tienes algún problema con eso?

    -No es un problema como tal es simplemente que no estás diciéndome la verdad y que lo que dices es por mi fantasía que quizás no te pareció.

    -De verdad que no mi amor, esa es mi fantasía.

    Amigos lectores espero sus consejo y sus comentarios en cuanto si será cierto o no la fantasía de mi esposa y como poder hacer nuestras fantasías realidad. Gracias.

  • Mi amiga haitiana

    Mi amiga haitiana

    Fue una mañana cualquiera de invierno me dirigía a mi trabajo, el frio calaba los huesos y una llovizna mojaba las calles intensamente como suele suceder en el sur de Chile, de pronto en un paradero divisé a una mujer haitiana, era joven y en sus brazos tenía una pequeña niña envuelta en muchas frazadas, con mucho esfuerzo se podía apreciar, no lo pensé dos veces y le ofrecí llevarla. Me dijo en un español a media lengua que se llamaba Viland y que se dirigía a una guardería infantil donde deja a su pequeña para poder trabajar, la llevé hasta esa guardería infantil y la dejé en la puerta, me sentí feliz de poder ayudarla, fue una acción de buen samaritano, pero no puedo negar que cuando se bajó no pude dejar de mirar su tremendo culo, típico de las mujeres de su país.

    Así pasaron los días, trataba de ser puntual para encontrarla en el paradero, la llevaba todas las mañanas con su niña, me conto que su marido trabaja fuera de la ciudad en el campo, en la recolección de frutas y está fuera de casa de domingo a viernes, solo pasa en casa el fin de semana y ella debe batallar con todo para salir adelante, ahí fue cuando el lado malo de mi conciencie me hablo al oído. De a poco fuimos siendo amigos, ella dejaba a su niña en la guardería yo la esperaba y luego la dejaba en su trabajo hasta que un día la suerte estaba de mi lado y me dijo que los dueños del almacén llegarían más tarde y que ella debería abril y poner en marcha el negocio, yo nuevamente como buen samaritano me ofrecí a ayudarla para abrir las cortinas y rejas del almacén y poner todo en marcha.

    Ese día Viland vestía un buzo tipo deportivo, tipo militar, pero era blanco con manchas negras que resaltaba la magnitud de su enorme culo amazónico, era un culo carnoso, selvático, esculpido a mano, típico de las mujeres de su raza, para arriba usaba un chaleco ajustado que marcaba sus ancas de yegua negra y sostenía un par de tetas que eran unos verdaderos melones. Pasaba de aquí para allá y yo no podía dejar de mirar el bamboleo de su culo y de sus tetas, ella se dio cuanta y se puso nerviosa, pero era evidente que le gustaba por como movía sus caderas y como me sonreía.

    Entro a una bodega del negocio y yo tras ella, no tenía escapatoria. Me pare detrás de ella y la abrace, se quedó quieta, acariciaba sus brazos, su hombros, baje llegando a su cintura y comencé a subir hacia sus tetas lentamente, Viland comenzó a respirar agitada, hasta que llegue a sus tetas y las tome con ambas manos, comenzó a exhalar por su boca agitadamente, se las apretaba, se las estrujaba y le puse el paquete en la mitad de su culo, la tenia de las tetas y la estaba punteando, ella comenzó a mover el culo, completamente ensartada comencé a bajar mi mano hasta su concha por delante y mi sorpresa fue mayúscula al palpar el grosor de sus labios vaginales y el porte de esa caverna, tenía una concha gorda y grande, era un sueño hecho realidad.

    Ella se dio vuelta y comenzamos a besarnos salvajemente, nuestras lenguas se trenzaron con pasión y deseo. Comencé a bajar su buzo deportivo hasta dejárselos arriscados en el suelo, baje y la ayude a sacar sus pies, puede observar de frente su concha, la tenía depilada cubierta con pequeños pelitos crespitos, me enderece y tome sus manos, las puse en mi paquete para que me sintiera el pico y se lo pueda imaginar.

    Comenzó a desabrocharme el cinturón a bajarme el cierre y cuando lo logro sacar se lo quedo mirando fijamente, quizá el color de mi tronco o la forma de la cabeza, pero quedo como perpleja, lo comenzó a acariciar, apreté su mano en el contorno de mi pico y me masturbe con su mano, Viland solo miraba imaginando que en breve seria mía, que ya no había marcha atrás. Luego introduje un dedo en su concha palpando que ya estaba lista, la tenía hirviendo.

    La tomé de la mano y me senté en una silla de la bodega, ella se horcajo sobre mí, se apuntalo la cabeza con sus manos y se sentó con fuerza, entro como mantequilla hasta los cocos, pude ver como su cara se desfiguro, sus ojos blancos y su boca abierta, de pronto comenzó a mover en círculos sus caderas lentamente, lo estaba disfrutando, se detenía y apretaba su concha, lo hacía con fuerza parece que tenía dientes, luego retomaba con sus movimientos que fueron incrementando en intensidad y velocidad, yo me perdí en sus tetas, sus pezones eran negros y su aureola morada, chupaba sus pezones, los lengüeteaba, les daba pequeños mordiscos y ella se fue transformando en una bestia salvaje, sentí que me venía el punto de no retorno e iba a eyacular así que me concentré, apreté y trate de controlar mi respiración, logre aguantar y tranquilizarme pero ahí saque el corazón de chileno y la agarre del culo, la presione contra mi pico con toda mi fuerza, la tenía ensartada hasta los cocos y ella comenzó a hacer un movimiento como un tiritón rápido, estaba a punto, le solté los cachetes y comencé a darle fuertes palmazos, a darle nalgadas, eso la hizo perder la razón, se aqueo fuertemente y comenzó a tener espasmos producto de su orgasmo, se detuvo quedando paralizada para luego desvanecerse sobre mi pecho, así la deje un buen rato haciéndole cariño en su pelo y cara.

    Cuando ya se pudo incorporar le pedí que se levantara y fuimos hasta el mesón del almacén, apoyo sus manos en el borde y me dejo el culo parado como su ofrenda, me puse por detrás y comencé a acariciarlo, eran unas verdaderas ancas de yegua, redondas, firmas, un azote, otro, ella resistía sumisamente, comencé a acariciar su concha, para mi delirio era enorme y de un color rojo intenso, con pequeños pelitos crespos, el anillo de su ano era de un color morado, se lo acaricie, luego comencé a restregar mi glande desde el ano hasta a la entrada de su concha, le daba golpes con mi tronco para que lo sintiera, para que sintiera la firmeza del tronco mientras le susurraba que ahora era mi puta.

    Apunté a la entrada de su concha, la tome firme de las caderas y comencé a culeármela como a una yegua, la embestía con fuerza, rebotando en su enorme culo, se lo ensartaba sin contemplación, en un mete y saca animal hasta que llegue a mi momento y eyacule profusamente, la llene completamente de mi leche, hasta que comenzó a caer en goteras al suelo mi esperma mezclada con sus jugos, le propine la última cachetada a su culo, luego le hice cariño para que se incorporara, nos besamos apasionadamente, fue muy intenso.

    Ahora cada vez que ella debe abrir sola el almacén yo la ayudo, todo porque soy un buen samaritano…

  • Taxi en Bogotá

    Taxi en Bogotá

    Hola a todos, como va, es mi primer relato espero les guste. Todo comenzó el sábado pasado 10 de abril del año 2021.

    Les aclaro antes que todo que soy un chico de 25 años que me dedico a la profesión de ser taxista en Bogotá y que mido 1,72, algo gordito. Todo comenzó cuando declararon por cuestiones de la pandemia, cuarentena total, el trabajo está un poco solo hasta que me estiraron la mano. Era una chica muy hermosa con un cabello bastante largo hasta la cintura, tenía aproximadamente unos 23 años, delgada con un trasero magnífico que lo sabía lucir con un blue jean súper apretado y de los senos ni qué decir llevaba un escote que era imposible quitar la mirada de encima me dijo con voz algo tomada que la llevara para Fátima a lo cual yo accedí mientras iba recorriendo mi mirada por todo su cuerpo.

    Le pregunté si venía de trabajar o de tomar algunos tragos a lo que ella me respondió que las dos, pero que no había conseguido más trago y que debía trabajar, yo en son de broma le dije que si quería con muchísimo gusto yo le invitaba a tomarse unos tragos, más ella con una gran risa me contestó que sí de verdad era capaz y le dije obviamente que sí, a lo que ella me dijo qué entonces ella aceptaba mi invitación.

    Recuerdo que nos desviamos de la ruta, fuimos a un pequeño bar donde no nos dejaron entrar y compramos licor y comenzamos a beber y a reír en el asiento trasero del taxi todo iba muy bien, la chica me confesó que ella tenía pareja y que era bisexual me dijo que era la primera locura que hacía con un taxista y yo le dije que hiciéramos la locura completa a lo cual la invité a que fuéramos a un motel, ella no lo dudó dos veces y dijo que si, en ese momento yo estaba bastante excitado.

    Llegamos a la habitación. Realmente era una chica muy hermosa se quitó el blue jean y quedaba al descubierto una deliciosa tanga blanca con trasero perfecto no pude evitarlo me quité el pantalón y ella se abalanzó sobre mí, recuerdo que ella estaba demasiado húmeda y yo con erección bastante grande a lo que ella sólo hizo fue agacharse y hacer sexo oral no podía parar era la primera vez qué hacía una locura como esa.

    Luego la chica subió y yo pude apreciar y besar todo su cuerpo, se puso en cuatro y agarrándola del cabello pude disfrutar de cada gemido que ella lanzaba cuando yo la penetraba realmente fue algo muy excitante.

    Cuando todo acabó nos vestimos, la llevé para su casa. La carrera ya estaba pagada solamente ella lo que hizo fue darme su número, besarme con gran pasión y ahora recibo llamada de ella cada vez que va a agarrar taxi y no tiene dinero.

    Espero les haya gustado mi relato, déjeme en sus comentarios para saber si les gusta o no buen día chicos y si alguna chica necesita taxi escríbanme al correo que gustosamente las llevaré.

  • Cogiendo en el metro

    Cogiendo en el metro

    Venía de la Universidad, pasaban las 9 de la noche sólo estábamos mi amigo y yo al final del vagón, tenía tanto sueño que me senté en sus piernas para estar más cómoda, me moví más cerca de su cuerpo y me hice consciente de su erección, abrí el zip de su pantalón bajo mi falda y lo comencé a jalar hacia abajo para dejar la puntita descubierta, lamí mi mano y toque con suavidad. Vi cómo le gustó y le planté un beso, metí mi lengua a su boca, sentí como acariciaba mi trasero, eso me vuelve loca, lo besé más intensamente y comencé a jalarle la polla muy fuerte, puso sus manos en mis pechos y me di cuenta de que quien agarraba mi trasero no era él, sino su amigo, no me di cuenta cuando apareció, me sentí aún más excitada, me levanté para inclinarme a chupársela toda, el chico de atrás mío levantó mi falda y me lo metió estaba pequeño, pero durísimo y sabía moverse.

    Empecé por lamer todo el tronco del pene de mi amigo arriba abajo hasta que estuvo todo mojado y lo metí a mi boca completo, empujaba mi cabeza hacia él rápido hum hum apenas se escuchaba, mientras el otro me la metía lento, esos ritmos distintos me volvían loca, cuando sentí más fuerte la polla de mi culo sabía que estaba por terminar y me moje más, antes de terminar sacó su pene y toda su leche calló al suelo, sentí que quería comérmela y justo en ese momento mi deseo se convirtió en realidad, mi amigo soltó su leche en mi boca y sabía amarga, pero así me la tragué toda.

    Eso fue necesario para que yo pudiera terminar.

    Abajo mío había un gran charco de agua y mis piernas estaban súper mojadas, me limpié con una servilleta y nos bajamos los tres para esperar al próximo metro, olía a pescado ese vagón.

    Subimos al siguiente tren y los besé suavemente en los labios y les pedí que se besaran igual, por lo que lo hicieron, luego me abrazaron para que pudiera dormir.

  • La esposa de mi amigo: El inicio

    La esposa de mi amigo: El inicio

    Hola, ¿cómo están? Aquí de nuevo. Muchas gracias a los que se han tomado algo de su tiempo para leer mis relatos anteriores, aquí les traigo una nueva experiencia ocurrida hace poco.

    Hace ya un año que la pandemia del Covid nos vino afectando a todos, el encierro pero sobre todo la crisis en el ámbito laboral fue la más dura eso es lo principal que afecto a Raúl mi amigo de la infancia motivo por el cual se tuvo que ir a Canadá a trabajar, ya que le había salido la oportunidad solo que por el momento el solo tendría que estar haya, el día que se fue lo acompañé al aeropuerto ya que me había encargado de que llevara de vuelta a su casa a su esposa Ana Lucia ya que me dijo que no deseaba que ella se regresara sola y que solo confiaba en mi, en fin llegando la hora se despidió de su esposa y después de mi me dio un abrazo y se fue.

    Después que se había ido, Ana Lucia y yo salimos del aeropuerto y nos dirigimos a casa de su hermana para recoger a su hijo, ella en el camino no decía nada era muy reservada, pero eso muy hermosa y sensual con sus 1.60 de estatura delgada, pechos medianos, pero bien firmes y redondos, morena de fuego y un trasero exquisito parecería que en su cuerpo no había pasado un embarazo, llegamos recogimos a su hijo para después irnos a su casa la deje ella me agradeció y me pidió disculpas por no ser amable porque me dijo que se sentía triste por la partida de su esposo y por eso no pensaba en nada yo le dije que no se preocupara y me dio un abrazo en señal de agradecimiento al abrazarme no sé qué paso en ese momento que sentí una onda eléctrica que me recorrió el cuerpo, pero más en mi pene creo que ella también lo sintió pero con lo más espectacular no hizo nada por apartarme al contrario permaneció abrazada a mí un largo tiempo hasta que nos despedimos.

    Regresé a mi casa y esa noche no pude parar de pensar en Ana de verdad que esa sensación que sentí fue lo suficiente para pensar en ella mi pene se había puesto muy firme no había sentido esa sensación desde la experiencia con mis hembras Venezolanas esa noche me dormí pensando en ella, pasaron dos meses desde la partida de Raúl y yo continúe con mi vida de vez en cuando él me mandaba mensajes en el Facebook y me decía que todo iba bien y que si seguía así se llevaría a sus familia con el yo me sentí feliz aunque no podía negar que sería una tristeza de no volver a ver Ana pero yo no sé porque me sentía de esa manera si tenía dos meses de no verla, pero todo cambiaria esa tarde, después de salir de mi trabajo me dirigí al súper a comprar víveres y vaya sorpresa que me encontré al verme con Ana lucia vaya que se veía muy hermosa al verme sonrió me dio un abrazo y beso en la mejilla e inicio la conversación

    Ana: Leo ¿cómo estas, tiempo sin verte?

    Leo: si verdad, como dos meses

    Ana: en serio, increíble parece que fue ayer que te vi jajajaja

    Leo: si y como estas que has hecho estos 2 meses

    Ana: no mucho, mi hijo, la casa el trabajo y mi maridito en Canadá ya sabes

    Leo: si ya me imagino

    Continuamos conversando continuamos conversando cosas sencillas como que hacíamos como nos estaba yendo con esto de la pandemia hasta que ella me pidió de favor que si la podía acompañar a su casa a lo que sin decir otra cosa accedí. Salimos del súper dejamos nuestras cosas en la cajuela y nos fuimos a su casa tardamos unos 20 minutos en llegar pero al fin llegamos bajamos nuestras cosas y entramos, ese día nos la pasamos platicando de muchas cosas para pasar el rato yo le ayudaba con su hijo hasta que nos vino entrando la noche.

    Ana: hay padre ya es tarde discúlpame y tengo que hablarle a Raúl

    Leo: no te preocupes me la pase de maravilla aquí contigo, te veo agitada necesitas que te ayude en algo

    Ana: hay no, no quiero abusar de ti

    Leo: no te preocupes en mi casa estoy aburrido por lo menos aquí me ocupo jajaja

    Ana: podrías cuidar a Raulito mientras hablo con su papi

    Leo: no hay problema

    Ana: Gracias eres muy indo

    Pasaron unos 45 minutos en los que Ana hablaba con Raúl mientras yo cuidaba de su pequeño, debo decir que el ayudar a mi hermana con mis sobrinos me dio una buena experiencia cuidando a los bebes ya que el pequeño no dio lata al contrario se la paso tranquilo hasta que se durmió, cuando Ana termino de hablar con Raúl salió a verme y quedo sorprendida de su hijo estaba dormido en mis brazos

    Ana: increíble está dormido

    Leo: si, aunque no lo creas se dio conmigo no se portó intranquilo y se durmió

    Ana: hay que bien, a ver pásamelo lo voy a acostar

    Le entregue al bebe y ella se lo llevo a su cuna después de dejarlo regreso conmigo a la sala, en eso vi mi reloj y vi que ya eran casi las 11 de la noche a lo que le dije a Ana que ya me tenía que ir.

    Leo: Anita muchas por invitarme pero ya es tarde me tengo que ir

    Ana: hay leo como crees, porque no te quedas, como dijiste ya es muy tarde y mejor no te arriesgues ya ves que tu vives lejos.

    Leo: (ella tenía razón yo vivía casi al otro lado de la ciudad) estás segura no te quiero incomodar

    Ana: para nada te puedes quedar en la habitación extra que tenemos es que va a ser de Raulito pero aun no la adaptamos jejejeje

    Leo: está bien

    Ana: bueno me voy a bañar si ya regreso

    Ana se fue a bañar mientras yo me quede en la sala mientras veía un rato la televisión el sueño me estaba ganando y me recosté en el sillón caí como oso invernando, pasaron unos minutos cuando sentí que alguien me movía al abrir mis ojos era Ana que llevaba puesta una bata y una toalla en su cabeza que cubría su cabello.

    Ana: leo despierta que haces aquí ven al cuarto aquí estas incomodo

    Seguía adormilado pero la escuchaba me levante y la seguid evo decir que solo verla con esa bata su perfecto culo hacían que mi miembro comenzara a erectarse rápidamente.

    Ana: ya llegamos acuéstate

    Me senté sobre la cama y no sé qué me paso en ese momento mi mente estaba pensando solo en verla desnuda en poder estar con ella mi cuerpo luchaba por no sucumbir pero no pude más y la abrace comencé a acariciar esas ricas nalgas y besar su vientre por encima de su bata, no sé que me pasaba en ese momento parecía que no en estaba en mis cabales, pero lo mas impresiónate es que Ana lucia no parecía resistirse al contrario creo que le estaba gustando aunque ella decía que parara ya que estaba mal lo que estábamos haciendo.

    Ana: leo para, mmm esto no está bien para por favor mmmm aaaaa

    No le hice caso sucumbí mas a mi deseo de estar con ella que continúe y entonces aparecieron los gemidos, hice que se sentara encima de mi le quite la toalla ya prácticamente juntos y bien pegados a lo cual ella no puso ninguna objeción, entonces comencé a abrazarla, le dije:

    Leo: Te molesta que te abrace -y dijo:

    Ana: no mientras no le digas a nadie esto es entre nosotros «si»

    Fue ahí cuando me di cuenta que ya estaba resignada a lo que venía, comencé a moverme como si la estuviera penetrando, ella no decía nada, seguía sentada encima mío con sus piernas cruzadas a mi alrededor, gimiendo cada vez mas y mas, ella comento.

    Ana: «estás seguro de esto»

    Leo: ¿si y tú?

    Ana: no se mi mente me dice que no pero mi cuerpo si

    Me miró fijamente y sin problema comenzamos a besarnos ya rompiendo completamente el hielo empezamos a tocarnos yo sus tetas y sus nalgas woow las tenía como ya me había imaginado suaves medianas y paraditas. Ella de inmediato comenzó a tocarme el miembro hasta que nos fuimos quitando la ropa poco a poco traía una tanguita de encaje y ufff eso hizo que no dejara de tocarle su vagina suave y depilada ella por su parte no dejaba de frotar mi pene lo hacía con muchas ganas, empezó a chuparle sus pechos, ella muy excitada decía:

    Ana: que rico sigue así

    Leo: quieres probar mi pene

    De inmediato empezó a chuparla, uffff lo hacía demasiado bien y con unas ganas parecía que no lo había hecho en mucho tiempo inclusive antes de que Raúl se fuera, cuando acabo me acomode en la cama le dije que se acomodara encima de mi se tallaba muy rico mi pene por encima de su tanguita mientras yo tacaba su rico trasero, así jugo unos minutos cuando se metió todo mi pene en su deliciosa vagina y comenzó una intensa cabalgata waoo era una experiencia de lo más maravillosa sentir encima de mí a esa morena de fuego fue algo increíble sus gemidos eran intensos aunque hacia la lucha de no hacerlos tan fuertes ya que su bebe estaba en la otro cuarto durmiendo después de un buen rato en esa posición la puse de a perrito pues quería ver cómo se sentía el choque de sus nalgas con mi pene ya muy duro, empezamos y empezamos a gemir, mmmmm que rico decía ella, no había nadie afuera entonces le di con todo.

    Ana: aaaa dame más leo dame más dameee

    La cama parecía que se rompería de tremendas embestidas que le daba, después me subí yo arriba de ella o sea de misionero y ufff su vagina ya estaba llena de líquidos pues ya se había venido varias veces la cogía y la cogía mientras la besaba desenfrenadamente continuamos así hasta que siento que se estaba viniendo nuevamente fue cuando acelere más mis embestidas hasta sentir que yo también me venía.

    Ana: aaaa hay si que rico

    Leo: mmmm

    Una fuerte descarga de semen inundaba su vagina mientras de esta salían jugos vaginales a gran cantidad, eso me hiso ver que Ana tenía tiempo sin coger de la manera que lo habíamos hecho nos dimos un tierno beso en la boca y nos dispusimos a dormir a la mañana siguiente me desperté temprano y Ana seguía dormida encima mío al verla me sentí feliz de haber podido estar con ella aunque también con algo de culpa ya que me había cogido a la esposa de mi mejor amigo mientras este se encontraba lejos trabajando pero el descubrir que Ana luisa tenía mucho tiempo sin ser deseada me lo hiso olvidar rápido.

    CONTINUARA.

    Espero que les guste una disculpa si es muy larga la introducción, pero quería contarles como sucedió esto desde el principio.

  • Mamando la verga de mi profe en el extraordinario

    Mamando la verga de mi profe en el extraordinario

    Gracias por seguir leyendo mis relatos, les recuerdo mi nombre: soy Paulina, tengo 33 años excelentemente bien vividos, soy una mujer Tv FullTime, esto básicamente quiere decir que actualmente estoy totalmente definida en mi rol femenino, salgo vestida de mujer a la calle y realizo la totalidad de mis actividades como tal.

    El día de hoy voy a contarles de la ocasión en qué tuve que arreglar mi situación académica de ciertas formas digamos… extraordinarias. Tiene lugar en la CDMX por allá del año 2005. Ocurrió en mis años de estudiante en la media superior y yo tenía 18 años apenas. El coprotagonista de este relato es un profesor de Matemáticas que se llamaba Armando Uscanga, y por no ser constante y aplicada en su clase tuve que hacer méritos con él. Recuerdo que él era un profesor de los que en el mismo plantel teníamos catalogado como de los más enojones y si bien siempre fui buena estudiante y su materia nunca se me dificulto, un día en una exposición me hice de palabras con él y por ese chistecito me mandó a examen extraordinario en su materia.

    Recuerdo que cuando les comenté a mis padres que tenía que presentar un examen en sábado y en vacaciones, no me creyeron al principio. Un par de días antes se me dio el talón de pago, tenía que pagarlo en el banco y después llevarle el talón de pago al profesor que estuviera de encargado en la biblioteca para que me dieran mi guía y se me agendarán para examen, para mí suerte, el día que lleve mi talón quien estaba de guardia era mi profesor Armando Uscanga, quien al verme no evito fingir sorpresa y decirme:

    AH- Aquí está su guía para la compañera… Aunque le aviso que necesitara más que una guía para pasar mi examen…

    No supe cómo interpretar su comentario, pero tome mi guía y por los siguientes 3 días me dedique a estudiarla, encontrando para mí sorpresa que eran temas totalmente dominados por mi, así que me sentía confiada.

    El día del examen acudí puntual a realizarlo, en esos días yo ya me había declarado gay ante mi familia y mis amigos, sin embargo y más por darle gusto a mis padres que por cualquier otra cosa, guardaba ”ciertas apariencias” ante la sociedad, aunque cada vez era más difícil debido a mis actitudes amaneradas y mi manera de vestir que las personas a mi alrededor se percataran de que yo era un chavito homosexual y bien homosexual, entre esas personas estaban mis compañeros de escuela y mis profesores, profesores como Armando Uscanga, que parecían criados a la vieja enseñanza, por lo que por mi cabeza paso la idea, cuando iba subiendo al aula que estaba asignada para el examen extraordinario de matemáticas ll que a lo mejor mi vestimenta no era la adecuada y que si el Profesor Uscanga era el típico hombre machista y homofóbico que había aparentado ser, podría hacerme la vida imposible y hacerme repetir semestre, pues si bien no iba vestida de mujer, si me veía súper amanerado, al fin y al cabo estaba de vacaciones.

    No haré mucho hincapié en mi vestimenta, pues no es nada relevante ni extraordinario, un simple pantalón blanco, pero me quedaba súper entallado por lo que me dibujaba de manera alarmante mis carnosas protuberancias femeninas, ese pantalón en verdad dejaba ver lo nalgona que yo soy, pues gracias a qué desde la secundaria me apasionó el deporte y sobre todo el Volley Ball, y en ese momento lo practicaba de lleno, mis femeninas formas traseras lucían en verdad apetecibles, para la parte de arriba me puse una camisa manga corta de botones al frente, yo misma había reparado esa camisa a modo que me hacía ver cintureado, en la parte de abajo siempre tuve que usar vendajes o un chaleco especial de compresión, que básicamente lo que hacía era como bien lo dice su nombre, oprimir mis bubis, que debido a un severo caso de ginecomastia ocasionado por un desbalance hormonal del que con anterioridad ya les he platicado, se me formaron en mi adolescencia, y de ropa interior traía un bóxer de niño, color negro pero que aun siendo de niño y debido a mis curvas, parecía más una prenda interior femenina y peor tantito parecía un sexi cachetero, tenis y mi mochila, como bien les dije, nada sexy pues simplemente pretendía hacer mi examen y acabar de una buena vez con este tema relacionado a mi profesor Uscanga, una vez instalado en el aula me pensé que me había equivocado de salón o algo, pues no había nadie más, pero si estaban las cosas del profesor Uscanga, decidí sentarme hasta enfrente para hacer mi examen lo más rápido posible y si me permitía la salida irme cuánto antes.

    Estaba segura lo terminaría antes que el resto. De pronto escuché que alguien se acercaba por el pasillo, era mi profesor que venía silbando, entro al salón, cerró la puerta y me saludo:

    AU- Hola Pau…

    P- Hola Profe…

    AU- Dime, como quieres que te llame hoy… Pau? Señorito? Señorita?

    P- Pau está bien…

    AU- Pau será… Dime, lista para tu examen? Estudiaste lo suficiente?

    P- Si y estoy confiada en hacerlo rápido… oiga el resto de mis compañeros?

    AU- Oh todos pasaron sin problema… solo fuiste tú la que reprobó…

    P-…

    AU- Bueno para este examen harás prueba por escrito primero y luego prueba oral, la primera vale 10% y el examen oral vale 90%. Alguna duda?

    P- Ninguna…

    AU- Empecemos, tome un examen de ese folder por favor. Esos todos son pequeños…

    Él estaba sentado en su escritorio y podía traérmelo pero supongo quería fastidiarme, así que me levanté delicadamente y fui hasta su escritorio tratando de no caer en sus provocaciones, pues en verdad no quería que me castigará más, el me miró todo el tiempo y una vez de vuelta en mi lugar me dijo:

    AU- Si Ud. tenía planeado venir con ropa de mujer, al menos se hubiera puesto falda…

    P- …

    AU- Tiene Ud. 15 min…

    Decidí que lo mejor sería olvidar los comentarios de mi profesor, pues seguro que solo los hacía para fastidiarme, me dedique al examen que tenía en mis manos y en menos de 10 min estaba listo, orgullosa de mi quise fanfarronear un poco, y me acerque a dejarlo sobre su mesa, le dije:

    P- Aquí está su “pequeño” examen…

    AU- Muy bien Pau, de una vez lo calificamos… Bien, bien, bien, bien yyyy muy bien… Bueno que te puedo decir, no esperaba menos de ti…

    P-…

    AU- Lista para tu examen oral?

    P- Sipi…

    AU- 5 preguntas, 2 puntos cada una, 90% de valor este examen. Pregunta número 1- La raíz cuadrada de 106?

    P- Ammm… 10.3?

    AU- Muy fácil para UD… Dígame el valor de PI?

    P- Ay por favor!! 3.1416

    AU- número 3. Si 3x- y=12, cuál es el valor de 8x/2y?

    P- …

    AU- número 4. Un triángulo ABC de perimetro de 60 cm, en dónde AB mide 12 cm, si la bisectriz…

    P- …

    AU- La última? Para pasar de panzazo. 25178 x 194?

    AU- … Esperaba más de ti… Te veo en el siguiente periodo extraordinario…

    P- No es justo… eso no venía en la guía…

    AU- Puedo improvisar tu examen si lo deseo, beneficio de ser tu profesor.

    P- Porque es así conmigo? Que le hice?

    AU- Nada y no quiero que pienses que traigo algo contra ti… Mira, “Las niñas” como tú y tu amiga Franny me enloquecen, y si tú eres tan buena conmigo como lo fue tu amiga… pues estoy seguro que algo podremos hacer por tu examen…

    P- No lo entiendo…

    AU- No te hagas! He escuchado lo que tú y tu amiga hacen con sus compañeros en los baños, escuche que se “entienden” con el prefecto Juan… carajo hasta sé que se la mamas al conserje Don Martín para que te deje salir y entrar por la puerta de atrás a tu antojo…

    P- No sé de qué me habla…

    AU- Bueno, pues algunos de ellos son muy hocicones, sobre todo tus compañeros…

    P- Y que quiere ud?…

    AU- Que te portes linda también conmigo… Franny ya lo hizo… y la vez por aquí?

    P- No…

    AU- Eres un caso especial, pues tienes un cuerpo que muchas de tus compañeras nunca tendrán… y si no te interesa tener fama como una de las zorritas de la escuela, a mi menos me interesa si tengo la oportunidad de cogerme a una de esas putitas… y tu Pau, estás bien nalgona y te me antojas, siempre te veo cuando prácticas Volley Ball, eres mi atracción principal, esos shortsitos de educación física te hacen ver fenomenal… Así que ponte de rodillas y te haré un nuevo examen oral…

    P- Y si vienen?

    AU- No será muy tardado, y si lo haces bien, tendrás tu 10 en mi materia, incluso para el siguiente año, siempre claro que seas buena niña… Que dices?

    P- Si profe…

    Me acerque a él y bese la comisura de sus labios, me desabotone la camisa, y busque el broche lateral de mi chaleco de compresión, y le dije al tiempo que deshacía los broches:

    P- Sabe que me diferencia de Franny?

    AU- …

    P- Que a pesar de que tengo cualidades físicas de niño, también las tengo de niña… (al tiempo que decía esto, liberaba mis pequeñas pero bien definidas bubis del apretado chaleco, dejándolas desnudas frente a él)… Y sabe que más me hace diferente al resto?

    AU- …

    P- Que yo no me hice “niña” en el camino, yo llegue ya siendo “niña”… y debido a eso, a mí me encanta la verga… solo tenía que pedirlo Profe…

    Con mis dos manos desabroché su cinturón, retire el botón de su pantalón y baje el cierre del mismo, y sus pantalones cayeron al piso, frente a mi estaba ahora mi Profe de matemáticas, estático, incrédulo quizá por las confesiones que acaba de escuchar de mi propia boca. Su entrepierna se miraba de bastante buen tamaño, así que dejándome llevar por la curiosidad me agache para quedar a la altura de esa zona y baje ansiosa su ajustada trusa, vaya sorpresa que me lleve, le dije:

    P- Wooow Profe!! No invente… que vergota tiene!!

    AU- Disfruta de tu examen Pau…

    Ahí estaba yo, de rodillas, con mi camisa y mi prenda de compresión desabotonadas y mis pequeñas y redondas bubis, ofreciéndoselas a mi profesor. Mi boca hambrienta de leche Ocupada en succionar y lamer. Mi profesor de verdad poseía una verga enorme y deliciosa, más morena que el, gorda, repleta de venas que respondían exaltadas a mis caricias orales, yo seguía paseando mi lengua de la base de aquella vara de carne dura y caliente a la cabeza, allí me detenía y succionaba la mezcla que resultaba entre mi saliva y el líquido preseminal de mi profe, y lo escupía sobre el mismo miembro para luego esparcirlo con mis manos, enseguida intentaba meter toda esa gorda verga a mi boca, logrando engullir no más de 2/3 de su dimensión, y comenzar el típico movimiento de adentro para afuera, intentando introducir un poco más en cada intento, tanto como mi pequeña fisionomía me permitía, hasta que las arcadas le avisaban a mi cuerpo que ya no podía más, entonces la sacaba nuevamente para contemplarla cubierta en su totalidad de mi propia saliva, con una mano masturbaba esa deliciosa vergota, y con la otra me estimulaba mis sensibles pezones, y ocasionalmente mi verguita, mi profesor se mantenía recargado en su escritorio y con su mano me tomaba del cabello para marcar el ritmo de la fantástica mamada que yo le estaba proporcionando.

    Entonces de repente me retiro bruscamente de mi tarea oral y comenzó a darme cachetadas con su gordo miembro masculino y a restregármelo por toda mi cara, parecía que quería dejarme su sabor o su olor a macho, y lo repartía por todos lados, yo intentaba capturarlo con mi boca pero solo podía cruzarme momentáneamente con ese delicioso caramelo que me tenía doblegada de placer, así que me conformaba de momento con darle algunos lengüetazos, de pronto me dejó volver a tomarla y yo casi desesperadamente retome una de las mamadas más excitantes (por la situación) que hasta el día de hoy yo he dado.

    Se la estaba mamando con tanto frenesí que me percate que mi profe estaba a punto de venirse, así que apunte su gorda y venosa manguera a mis pezones, que estaban duritos por lo cachonda que yo estaba, y mi profe eyaculo sobre ellos, repartió su rico esperma en ambos, entonces, ante la atenta mirada de mi profesor Uscanga, yo recogía con mis dedos lo que podía y lo llevaba a mi boca para lamerlo y poder probar un poco, quería saborear esa caliente leche de macho que yo me había ganado, entonces mi profe se apiadó de mí y me metió a la boca su aún hinchado miembro, y me dijo:

    AU- Limpialo Paulina, no puedo irme sucio…

    Esa sería una orden que a lo largo de mi vida ningún macho me tuvo que repetir, así que la tomé y lamía feliz desde la punta, buscando retirar cualquier rastro de semen de ella, pero para mí sorpresa, la vergota de mi profe pareció responder a mis caricias, pues si bien no estaba tan dura como hace algunos minutos, si estaba lo suficiente como para que yo volviera a hacer magia con ella, entonces le pregunté orgullosa:

    P- Dígame profe… Franny se la ha puesto dura 2 veces seguidas así de rápido?

    AU- No… nunca!!

    P- Quiero volver a mamársela, puedo??

    AU- Será otro día Pau…

    P- Porfiiis!!!…

    De verdad que yo estaba bien cachonda, y yo quería más leche. Así que no me importaba suplicarle a aquel macho vergón que termino asintiendo con su cabeza… tampoco es que yo pensara que fuera a resistirse, si ya le había dado una mamada espectacular, tener 2 en una sola tarde, en menos de una hora? No conozco a ningún hombre que diga no.

    Así que seguí yo lamiendo esa vergota como perra en celo, buscando levantarla a su máximo esplendor de nuevo, no podía parar, la lamía hasta abajo, aprovechaba y me metía sus huevos a mi boca y los acariciaba lentamente con la lengua, los chupaba con maestría, succionaba, de poco en poco, lamía y tiraba de su pene esperando ansiosa su reacción.

    Entonces mi profesor se agachó tanto como pudo y alcanzó a meter uno de sus dedos en mi ano, eso me hizo estremecer y no pude evitar soltar un gemido que el tomo como aprobación, se lo acerco a su cara y lo olió, entonces me dijo:

    AU- Mmmm… Que apretadita estás Pau! Y hueles a hembrita… algo tienen las niñas como tú qué me encantan…

    Al parecer esto termino por excitarle, pues las venas de su vergota comenzaron a trabajar y a bombear sangre que se reflejó en una nueva y deliciosa erección, así hincada como estaba me volvió a meter bruscamente la verga a la boca hasta el fondo, me sujeto del cabello y comenzó a moverse como si estuviera cogiéndome por la boca, por momentos la sacaba y me la restregaba por toda mi cara, yo lamía y trataba de respirar, sin embargo no estaba en mis planes pedirle que parará, pues este profesor, que también ya había puesto a mamar a otra de mis amigas igual de maricona y puta que yo, en definitiva tenía que quedarse pensando en que yo era mejor mamándola que mi amiga, por lo que me esmeraba en esto, hilos de mezcla de mi saliva con su semen brotaban por las comisuras de mis labios, yo chupaba esa verga como una loca, como si de eso dependiera mi vida, mi rostro comenzaba a ponerse rojo.

    Seguramente por la falta constante de aire, sin embargo no me detenía pues mi cabeza me ordenaba que siguiera lamiendo ese suculento miembro masculino. Comencé a masturbarlo, lo hacía con rapidez, bajando mi mano por toda la deliciosa magnitud de ese pene, mientras dirigí las caricias de mis labios a sus testículos, los succionaba y los chupaba, repasaba y aprendía con mi lengua, las marcas de su rasurado escroto, despacito, dejándolos bien húmedos, después los sujete con una de mis manos, y les propine un rico masaje, mientras devolvía esa vergota a mi boca. Entonces mi profe cerró los ojos y volvió a sujetarme del cabello, supuse que iba a terminar pues por momentos aguantaba la respiración y con su propio vaivén de cadera marcaba el ritmo con el que su virilidad entraba a mi boca, eran movimientos fuertes y profundos, entonces me dice:

    AU- Querías mi semen zorrita? Toma puta deliciosa!! No desperdicies ni una gota!! Ahhh…

    Y claro que por supuesto que no pensaba desperdiciar ni una gota, así que gustosa abrí grande mi boca y me prepare para recibir mi premio mientras le ayudaba estimulando sus gordos huevos, como si los estuviera ordeñando, sentí el primer disparo que se estrelló en mi garganta, y me acerque todo lo que pude para no derramar, mi profe era un macho bien cargado, pues para ser su segunda eyaculación seguida tenía mucho semen, lleno mi cara, mi boca, salpico un poco mi cabello, sumisamente y aún con la intención de que me diera el título de mejor mamadora entre mi amiga y yo, trague lo que había depositado en mis labios, y al igual que hace rato trate de recuperar tanto como pude de su miembro y de mi cara, y lo devore feliz ante su satisfecha mirada.

    Me puse de pie, satisfecha, él se quedó aún recargado en su escritorio, me arregle mis ropas como pude y fui al baño a lavarme. Cuando regrese me dijo:

    AU- Todo bien con tu examen extraordinario Pau, ya no tienes que preocuparte… Sin embargo…

    P- Sin embargo??

    AU- Si quieres quedar exenta el siguiente periodo, esas pruebas las hago en mi casa…

    P- Ammm… y la prueba la hace también con esta vergota?

    AU- Claro Pau!!

    P- Jijiji… ok quiero estar exenta…

    AU- Aunque… para eso, y como te lo decía más temprano, parece que te va bien la ropa de niña… no sabes cómo me excitaría verte con uno de esos uniformes de colegiala de aquí…

    P- Jijiji… Creo que puedo conseguirlo… Lo que sea por mi nuevo profe consentido…

    Aquella tarde obtuve un 10 en mi primer y único extraordinario y sacié mi antojo. Lo que pasó otro día en su casa, se los platico en el siguiente relato.

    Besitos

    FIN

  • La calentura

    La calentura

    Este relato va a ser más corto de lo normal, pero creo que les gustará. 

    Una de las tantas tardes ardientes con mi bebota, el deseo lo teníamos atado sin necesidad de mucho estímulo nos encendíamos como si fuera la primera vez.

    Teníamos una cama cerca de la puerta de entrada, a todo esto vale aclarar que vivíamos en un departamento pegados a una familia vecina y nuestras puertas de entradas compartían pasillo. Ustedes me dirán porque tantos detalles.

    Bueno ya en unos minutos estaba sumergido en los pechos deliciosos de mi bebota sus nalgas carnosas bien sujetas por mis manos, nos tiramos en la cama y sin pensar en nada empezamos a disfrutar sin protección sin nada, no importaba nada solo la pasión la calentura.

    Como suele ocurrir nos dejamos llevar sin prestar atención a nada, porque no nos percatamos de los alaridos de mí hembra y eran fuertes pues nos dimos cuenta porque los vecinos comenzaron a golpear la puerta hasta que se hizo el silencio.

    Nos reímos y ella frenó sus gemidos de locura, pero no su cadera que se movía como loca, nos imaginamos los vecinos con sus hijos escuchando esos gritos que situación. Y quizás algunos pararían, pero no nosotros, eso nos calentó más, eso sí le tapé la boca, pero no paré de disfrutarla un buen rato.