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  • Cronología de un pene eyaculando

    Cronología de un pene eyaculando

    El frotamiento se hacía intenso. Las vibraciones que provocaba el contacto entre su mano y el glande se acentuaban como la crecida de una ola gigante, hasta que llega el punto de no retorno.

    “Oh, oh, ah, ah, ahh, ahh, ay, sí, qué rico”, gime Facundo con voz gruesa y rasposa.

    El semen es impulsado desde los testículos y recorre toda la base del pene como una ola generada por las contracciones de los músculos del falo a la velocidad de la luz.

    Todo esto pasa mientras Facundo, con la mirada perdida fuera de sus córneas, observa los majestuosos pechos de la pantalla bajo el filtro cinematográfico de color violeta. Hasta que sale el fluido blanco en forma de chorro. La voz de Facundo llena de fuego la escena.

    El semen posa en las costillas blanquecinas de él junto a su pene erecto. Este transfiere su temperatura hirviente al cuerpo, antes de que el pene se retraiga, y en esa eyaculación se desagota todo el estrés de un arduo día de trabajo.

    Al fin y al cabo, él todavía tiene puesta su sexy camisa blanca con su corbata negra.

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  • Para mi amante virtual

    Para mi amante virtual

    Kilómetros nos separan, pero nos une el deseo.

    Sé que estás ahí, presiento tu llegada.

    Siempre la presiento.

    Hace semanas que nos encontramos

    de casualidad, en una sala cualquiera.

    Las casualidades no existen,

    sólo las piezas anatómicamente perfectas.

    Creadas para encajar la una en la otra.

    Como tu pija.

    Como mi concha.

    Y desde entonces no hacemos más que eso.

    Desearnos.

    Acudir sin fallar nunca a nuestras citas

    frente a la pantalla de la computadora.

    Tenemos el compromiso de mantener funcionando

    el sonido, el micrófono, la cámara.

    Tenemos el compromiso de conectarnos.

    Siempre igual: desnudos y dispuestos

    a complacer al otro, siempre,

    y la promesa de guardar la intimidad.

    No hay nombres.

    No hay rostros.

    No vi nunca tu rostro, pero me sé de memoria tu verga.

    Nunca me viste la cara,

    pero podrías dibujar mi concha con los ojos cerrados.

    Tu presencia me es indispensable.

    Tu voz, relatando en el micrófono

    la forma en que tu pija me perfora

    me es necesaria, como el agua y el aire.

    Uno o dos orgasmos cada noche

    semana tras semana.

    Algunos días me pides que me meta

    algún juguete reemplazando a tu carne.

    Otros sólo quieres que me toque.

    Varios sólo quieres que me duerma

    dejándote observar mi concha húmeda.

    No te conozco, no me conocés.

    Pero sabés como hacerme alcanzar la gloria.

    Y alcanzarla vos viendo mis jugos,

    oyendo ese ruidito que tanto te gusta,

    el de mis fluidos cuando me masturbo fuerte.

    Me has vuelto viciosa de tu gruesa verga

    de tu blanca leche,

    de tus manos grandes,

    de imaginar tu sexo en mí.

    Mi amante virtual.

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  • Dia de elecciones: Sexo en colegio (parte 2)

    Dia de elecciones: Sexo en colegio (parte 2)

    Siento vibrar mi teléfono intento levantarme para contestar, pero Anna estaba acostada sobre mi pecho, su peso estaba sobre mi brazo izquierdo que se encontraba totalmente dormido ay Anna.

    Contesto, era el jefe de policía que quería verme, eran las 6:10 am recién empezaba a amanecer. Voy al encuentro con el Jefe policial, el cual me da una lista para que la comparta con mi personal, era una lista de personas requisitoriadas que votaban en nuestro centro educativo. Si se llegaban a presentarse les diéramos aviso para su captura.

    Luego coordino con los militares como va a hacer su distribución dentro del colegio. En lo que me dan las 7 am los apresuro a levantarse y desayunar porque a las 7:30 am se apertura las puertas para los miembros de mesa.

    Aprovecho que Anna estaba sola en su aula esperando a los miembros de mesa y procedo a darle la pastilla del día siguiente, le ordeno que se la tome a lo que saca de su bolso su toma todo y procede a tomársela.

    El día transcurría con normalidad, salvo algunos problemas con unos señores de edad que no sabían cómo realizar su voto electrónico en la cabina de votación y uno que otro altercado con algún representante de algún partido político, que buscaban hacer cualquier tipo de problema.

    Todo lo resolví con serenidad sin seguirle el juego, hasta que me llega un mensaje de Fabio que me decía que vaya donde Anna que parecía tener problemas con un tipo, justo me encontraba conversando con un miembro de la policía, así que vamos al encuentro.

    Al llegar me encuentro con un señor de unos 50 años calculo tratando de gilear (seducir) a Anna, ella estaba asustada sin saber que hacer le decía que se fuera, sin embargo no le hacía caso.

    Hasta que llegue yo con el Policía, pregunte si todo estaba bien. Ambos me miraban en silencio, el Policía le pidió su DNI (Documento de Identidad) le pregunto si ya había realizado su voto, luego le ordeno que se marchara. Su tiempo de don Juan había terminado. El policía se fue con el acompañándolo hasta la salida.

    Anna se lanza sobre mí hundiendo su rostro en mi pecho, yo le acaricio la cabeza y le dijo que tranquila todo está bien, Milagros visualiza toda la escena desde su aula.

    Cuando dan las 16 pm los militares proceden a cerrar las puertas del centro educativo, dando fin a la jornada electoral. Se procede con el levantamiento de actas con los resultados de cada partido político. El técnico de transmisión envía los datos a la central.

    Finalizo todo reuniendo al grupo felicitando a cada uno por el trabajo realizado, luego les comunico que solo falta esperar al camión para que recoja el material utilizado en la jornada electoral y luego pueden irse a descansar a sus casas. El día de mañana se lo podían tomar libre y ya nos veríamos el martes en la oficina distrital.

    El camión llega como a las 22 pm lo que nos da tiempo de comer algo, luego cada uno procede a marcharse Fabio y Rodrigo se marchan por su cuenta, a Janet la recoge su enamorado, Anna me comunica que su padre viene a recogerla en su auto. Los militares también proceden a retirarse a su base igual los policías.

    Yo no puedo retirarme aun ya que tengo que esperar al portero del colegio para entregarles las llaves el cual recién vendría a las 6 am, así que voy al centro de acopio a descansar y donde encuentro a Milagros.

    Ella me dice que no se puede marchar ya que vive lejos y la estación de metro ya está cerrada a estas horas, aparte que esa zona es peligrosa. Prefería salir al amanecer por seguridad. Así fue como ambos nos quedamos solos dentro de un centro educativo completamente vacío.

    Me acuesto en la colchoneta, ella se echa en su colchoneta boca abajo apoyándose en sus brazos mostrándome su trasero.

    Empezamos a conversar

    Milagros: ¿Que paso anoche con Anna?

    Yo: ¿Que paso de qué?

    Milagros: Ayer cuando la encontré se asustó al verme, traía el cabello mojado venia de ducharse, ¿se bañaron juntos?

    Yo: No, seguro se duchó en el baño de mujeres que está en el patio.

    Milagros: No puede ser porque fui a buscarla ahí y los pisos de esas duchas estaban secos.

    Yo: Entonces no tengo ni idea

    Milagros: Sonríe, creo que te atrape. También vi cuando se lanzó sobre ti luego del incidente con el señor, se está enamorando de ti.

    Yo: Bueno eso es asunto de ella.

    Milagros: No es la única, eres muy guapo.

    Comienza a poner su mano sobre mis vaqueros subiendo hasta donde se encuentra mi miembro.

    Milagros: me pregunto si sabes hacer el amor

    Agarré su mano sacándola de ahí.

    Yo: Ya basta Milagros, porque no vas a tomarte una ducha refrescante

    Milagros: Me quieres limpia, bueno.

    Le doy la llave del baño de profesores y se marcha.

    Veo de lejos que deja la puerta entre abierta, seguro esperando que vaya pero no se la iba a poner fácil. Aunque le tuviera ganas, solo me acosté en la colchoneta a descansar.

    Luego ella viene solo con una toalla puesta y el cabello mojado. Se dirigí a su bolso y deja caer la toalla dejándola completamente desnuda. Por Dios, que monumento de mujer.

    Mi miembro comienza a ponerse erecto Milagros lo nota y comienza a gatear hasta mi lugar, ya no podía aguantar más, me desabrocha en botón del vaquero y me baja el cierre , dándole salida a mi miembro el cual lo comienza a saborear.

    Yo le agarro con mis manos su cabeza y nuca logrando meter mi miembro hasta llegar a su garganta, Milagros lo comienza a succionar subiendo y bajando, hasta que comienza a atorarse, la suelto para que tome un poco de aire.

    Milagros: Me gusta tu miembro es duro y blando a la vez además tiene un rico sabor.

    Vuelve a colocar sus labios alrededor de mi miembro, deslizando su lengua por la punta.

    Yo: Wow… Milagros

    Empieza a chupar cada vez más fuerte ejerciendo presión luego se queda inmóvil con mi verga dentro de su boca jugando con la lengua.

    Yo: Oh… Milagros… es fantástico

    Nuevamente comienza a chupar más deprisa, empujando cada vez más hondo y girando la lengua alrededor.

    Ya no puedo más.

    Yo: Milagros, voy a correrme en tu boca —le advierto

    Parece no importarle mi advertencia y continúa con más fuerza.

    Entonces le agarro la cabeza y la empujo más adentro llevando mi verga hasta el fondo de su garganta donde finalmente consigo correrme. Ella se queda quieta con mi miembro dentro de su boca.

    Asimilando lo que acaba de pasar, luego cuando suelta mi miembro me muestra su boca completamente llena de mi leche para después tragárselo rápidamente.

    Luego con su mano agarra mi miembro ya sin energía y comienza a limpiarlo con su lengua.

    Diablos… Milagros este es uno de los mejores orales que me han dado en la vida.

    Milagros: Como has podido comprobar soy muy buena en técnicas orales. Ahora me debes un orgasmo.

    Yo: ok, pero dame unos minutos para recuperarme

    Esta noche será una noche larga, con esta ninfómana, pensé.

    Continuará.

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  • El socio de mi esposo

    El socio de mi esposo

    ¡Hola! Espero que se encuentren bien, a los que me leen espero y la vida los esté llenando de muchos placer y sexo. El día de hoy les voy a contar una aventura que tuve con el socio y amigo de mi esposo, quien se asoció hace como 6 años con esta persona llamada Ricardo para abrir un negocio de consolas de videojuegos, así como figuras de acción, y juguetes coleccionables, en el cual la verdad les ha ido muy bien, pero pues hay temporadas donde como todo negocio, escasean los clientes y obvio el recurso.

    Su amigo Ricardo o “Richi” como le llamaba él, es chaparrito, llenito, pelo lacio, moreno, en fin. Cómo les comento pues mi esposo y él se asociaron, mientras ponían y se aclientaba el negocio en Julio del año 2019, mi esposo se iba todos los días en la tarde y fines de semana todo el día a atender y vender, ya que Ricardo se ocupaba de hacerlo en las mañanas, así que cuando llegábamos de la escuela le llevaba de comer y pues a su amigo en ocasiones también cuando no llevaba o no le llevaban, ya que Richi le hacía compañía y se encargaba de las reparaciones, mientras mi esposo de la mercadotecnia y la difusión.

    Así fue como lo fui tratando y conociendo, me mandó solicitud a mi Facebook, lo acepte, alguna que otra vez me mandaba cadenas, inclusive en algunos memes me etiquetaba, la verdad es muy buena onda, hasta que le salió lo “chapulín”.

    Pasaron los meses, llegó diciembre de ese mismo año, y comenzó a mandar aún mucho más mensajes por Messenger, inclusive me pidió mi número, yo sin malicia se lo di, así que pues siguió creciendo la amistad.

    En vacaciones de abril del 2020 (antes de iniciar la pandemia) mi esposo iba al negocio todos los días, yo le llevaba igual de comer, ese día recuerdo que hice cóctel de mariscos y les lleve a los 2, recuerdo que se día llevaba un vestido corto blanco, unos taconcitos y llevaba a mis hijos.

    Cuando regrese a la casa encontré 2 mensajes en mi WhatsApp, mi esposo diciendo que me había quedado delicioso y Richi diciéndome que el cóctel estaba tan rico como yo, la verdad me saque mucho de onda, pero le dije que gracias y pues no fue solamente ese mensaje durante la tarde me dijo que el día que quisiera me invitaba un café, que a salir, que si mi esposo me trataba mal que le dijera, en fin, trataba de hacerme plática y me decía muchas cosas de esas, hasta que subió de tono y comenzó a mandar memes de sexo, no le di importancia a él y la verdad hasta lo dejaba en visto a veces.

    Pasaron los días, comenzando mayo contrataron a un chico para que atendiera el negocio, comenzaba la pandemia apenas en mi municipio con uno que otro infectado, así que mi esposo dejo de ir más que a hacer corte de caja, así que seguimos enviándonos mensajes Richi y yo, la verdad me fue atrayendo poco a poco su manera de tratarme, de preguntar cómo estaba y que me pasaba, hasta que el día 8 de mayo de ese año me invitó a salir, me dijo que del día de la madre me llevaba a un restaurante, le dije que no podía que la verdad no sabía si estaba bien y mi esposo estaba en casa, además de que no era correcto, obviamente como buena ama de casa y esposa “fiel” haciéndome del rogar.

    El día 9 de mayo me mando mensaje otra vez Richi, me dijo que la invitación seguía en pie, yo estando en la escuela acepte y fue ahí donde le dije a mi esposo que fuera a celebrar a mi suegra el día martes 10, que se llevará a los niños y que yo me quedaba en casa, que ya en la tarde me llevará a comer y al cine, así fue. Ese día mi esposo salió temprano de la casa, 8:30 am más o menos, tomo el auto y se llevó a mis hijos. Cuando se fue, me comencé a arreglar, un vestido negro, zapatillas negras, abajo un conjunto de encaje negro, en fin. Salí de la casa cerca de las 9 am, había él reservado en el restaurante de un hotel llamado “Tabachines”.

    Yo llegue en mi camioneta, él en su moto y pues entramos al restaurante, comenzamos a platicar del negocio, de mi relación con Luis (mi esposo), me dijo que le gustaba mucho, que ya me había dicho que él daría todo por tenerme y tratarme como reina, le dije que eso no se podía, yo todavía haciéndome del rogar, hasta que me besó, mientras almorzábamos me tomo por sorpresa y me dio un beso, yo la verdad le dije que no y que se calmara, ya que pues estaba lleno el restaurante y no quería tener problemas, me dijo que eso se solucionaba, que rentaba una habitación y que podíamos tener más privacidad, le dije que era una locura y me levanté al baño dejándolo solo en la mesa.

    La verdad me levanté porque ya estaba excitada, me atraía la idea de coger con él, aunque no era muy mi tipo, sin embargo, era más que obvio que al estar ahí era porque yo quería que pasara algo más. Así que regrese a la mesa y siguió cortejándome, me prendió aún mucho más, su léxico doble sentido, sus miradas acosadoras, en fin, estaba yo tan caliente hasta que le dije que si, que aceptaba su propuesta.

    Pidió la cuenta, y subimos al área del hotel, ya en el cuarto comenzamos a seguir platicando, yo la verdad me hacía del rogar, hasta que me dijo que sabía que a veces teníamos problemas mi esposo y yo, que él le contaba a veces lo que pasaba entre nosotros y que él no se enojaría nunca conmigo.

    Fue entonces cuando me besó y lo bese, comenzó a besar mi cuello, mis hombros, mientras yo solamente disfrutaba sus caricias, yo, como buena esposa fiel me resistía, le dije que no era correcto, que jamás había hecho lo que estaba haciendo con alguien más que no fuera mi esposo, sin embargo, entre el rechazo que según yo le hacía y el forcejeo que él me daba me calentaba aún más.

    Fue entonces cuando comenzó a desabrochar el cierre del vestido, quedé en tacones y con mi conjunto negro de encaje, mientras me besaba le fui desprendiendo de la camisa y de lo demás, hasta que lo deje sin nada, tenía una verga morena de buen tamaño, no tan gruesa pero si algo larga, besándome con pasión tome su vergota en mi mano derecha y comencé a jalársela, mientras él besaba mis hombros, mis manos.

    En fin, me estaba llenando toda de besos, fue entonces cuando me sentó en la orilla de la cama, me quito los tacones y comenzó a besar mis pies, mis tobillos, subió desde las pantorrillas hasta las piernas, piernas que le abrí y subí a la cama mientras él me llenaba de besos la entrepierna sin llegar a un oral, fue cuando subió a besar mi vientre, mi estómago, mis pechos por arriba del bra, hasta llegar al cuello.

    Me besó nuevamente y me recostó en la cama, era tanta su desesperación por cogerme que se colocó un condón y se subió en mi, mas tardé en abrirle las piernas que ya la tenía dentro, al principio me lastimó, me resistía un poco para hacerle saber que seguía siendo una mujer fiel, sin embargo lo disfrutaba, me estaba cogiendo tan rico que solamente me dispuse a disfrutar, mientras mis piernas las tenía en sus glúteos abrazándolo para que no se saliera, él se dedicaba a meterla y sacarla, yo gemía y gritaba pidiendo más hasta que se paró, se arrodilló y colocó mis piernas en sus hombros y sin más que decir la metió toda de nuevo.

    Me la metía tan rico hasta que llegó la pregunta del millón, “quién coge más rico, Luis o yo”, obviamente no le respondí, seguí disfrutando hasta que sentí como mi vagina se contraía al sentir mi primer orgasmo, le pedí que no parara, y sin parar y metiendo todo ese enorme trozo de carne me vine la primera vez.

    Al sentir mis contracciones paro, y la saco, con esa enorme verga me rozaba y pega en el clítoris, mientras yo me humedecía aún más. Fue entonces cuando lo recosté en la cama, me quite mi conjunto por completo y en cuclillas me fui sentando poco a poco en su verga hasta tenerla toda adentro, fue ahí cuando comencé a moverme, mientras él me apretaba las tetas con sus manitas pequeñas, no le cabían en la mano literalmente, y me decía que eran enormes mientras decía esto las comenzó a chupar y morder, yo solamente me limitaba a sentir eso que tenía dentro de mí.

    Seguí moviéndome hasta que me puso de perrito, me pidió que me pusiera mis tacones y me colocó en 4, mientras me tenía de perrita, me nalgueó, yo le pedí que no parará y que me diera más duro, me jalaba del cabello, me nalgueaba y me decía groserías y eso me excitaba, yo solamente gemía y le decía “así papi, dale más duro, acábatela”, mientras se movía me decía que jamás se imaginó que fuera tan puta, y volvió a hacer la pregunta del millón quién coge más rico, Luis o yo?”, mientras se seguía moviendo yo le decía que no parará que ya venía otro más, y fue ahí cuando él se vino, mientras se movía y yo esperaba mi siguiente orgasmo me ganó, y se vino antes que yo.

    Al ver que no pude venirme otra vez y que se vino antes que yo, saque su pene de mí y me recosté en la cama cobijándome, según yo por pudor y vergüenza, mire el celular y eran más de las 12 pm. Le dije que me tenía que retirar, insistió que me quedara, que le había gustado mucho y que me pedía, me rogaba que no me fuera, sin embargo le dije que no, que me tenía que ir ya que iba a ir a comer con “su amigo” y mis hijos.

    Comencé a cambiarme, no había tiempo de un baño, me coloqué todo lo que traía puesto y me despedí de él, quién me dijo que se iba a quedar un rato más, sin mediar más palabras me agradeció y yo también, le agradeció el rato de placer. Me despedí de él, y salí hacia el estacionamiento.

    Llegué a casa antes que mi esposo, me metí a bañar o más bien a enjuagar, me coloqué la misma ropa menos la interior y a los pocos minutos llego mi marido.

    No me había mandado mensajes, en mucho tiempo de ningún tipo más que el día que me chocaron (accidente vial por culpa de una moto que se estampó atrás de mi camioneta), ese día si me mando mensajes, inclusive mi esposo los vio y los leyó, no decían otra cosa más que “¿cómo está doña Wen?”

    Mi marido no sospechó nada, ni me dijo algo si veía algún mensaje de él, ya que no se imaginó nunca lo que pasó entre nosotros, además de que eran mensajes amables, nada sexosos, esos, me los mandaba por Messenger.

    Es una anécdota corta, lo sé, pero es algo de lo que mi cronología de encuentros sexuales que he tenido a lo largo de mi vida, se preguntarán dónde quedó el sexo oral o anal de otras veces, ese día no mostré lo que podía hacer, ya que para Richi yo era toda una señora y yo obviamente no iba a mostrar mis armas sexuales, además de que era alguien muy cercano a mi esposo y no iba a entregar todo lo que tengo y lo que se hacer a una persona tan cercana a él.

    Además después de ese encuentro pasó casi 1 año y medio para poder estar nuevamente juntos, durante la pandemia los únicos encuentros sexuales que tenía eran con mi esposo y uno que otro con Jorge, el doctor del cual ya les hablé, si gustan leer las demás anécdotas sabrán que llevo una secuencia de como empecé y como seguí en esta vida de infidelidad.

    Leo sus comentarios y por supuesto les contesto, saludos y esperen más de mí. Aún tengo mucho que escribirles. Besos.

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  • Historias de oficina (2 de 2)

    Historias de oficina (2 de 2)

    Comenzó el invierno, definitivamente me encanta el clima de hoy, el trabajo se hace más liviano y es un descanso algo de lluvia en una tierra tan caliente como la de esta región. Todos están tan tranquilos que casi ni salen de sus oficinas, las llamadas han sido escasas y tampoco hay visitantes.

    La bodega está muy silenciosa, hoy no se reciben ni se despachan mercancías, Santiago el jefe de bodega aprovecha para arreglar unos papeles en su oficina, él es un hombre de piel trigueña de estatura media, 35 años de edad y contextura media, hace un mes se casó con Gina una digitadora del segundo piso que aunque es bajita tiene muy bonita cara, contextura gruesa pero lo que definitivamente más llama la atención son sus senos muy bien formados, redondos y firmes de talla 36, se pueden observar mejor en los escotes que ella prefiere usar en su ropa de calle, ya se podrán imaginar lo feliz que está la pareja es en su luna de miel, sin embargo no han podido viajar y vaya que lo necesitan.

    Me llama la contadora para que le ubique a Santiago, me dirijo a su oficina que está en la entrada a la bodega pero ya no se encuentra allí, dejó sus archivos abiertos en el PC y nadie en los pisos superiores lo ha visto.

    En el sepulcral silencio de la bodega me parece escuchar algo, he comenzado a sospechar que él no quiere ser encontrado, con mucha discreción me dirijo a la bodega y entre cajas y estanterías el ruido se hace más claro, me dejo guiar por él y muy al fondo en el rincón más oscuro puedo observar que Santiago y Gina están muy ocupados calentando sus cuerpos en este invierno, él la rodea con un brazo por la cintura mientras besa su cuello y ella acaricia su cuello con una mano y con la otra masajea su pene por encima del jean con firmeza pero sin afán.

    El uniforme de oficina de Gina va desapareciendo, primero desabrocha la blusa azul y su sostén habano resalta cuando él lo desabrocha sin quitarlo para besar sus senos, pegado a sus pechos como un niño, los disfruta los masajea, los muerde un poco mientras ella aprieta sus labios, él sube por su cuello hasta volver a besarla, y ella desabrocha el pantalón y con rapidez encuentra el duro y grueso miembro que libera del bóxer y estruja con su mano.

    Ya que comprendo las necesidades del nuevo matrimonio no tengo intención de interrumpir este momento de felicidad para ellos y para que decir mentiras también para mí, porque no quiero ni parpadear viendo como ellos dejan un poquito de su amor impregnado en el aire abandonado de la bodega. Ella comienza a gemir cuando el introduce su mano por el pantalón de tela que desabrocha y cae junto con la tanga dando espacio a su mano para masajear a gusto la vagina ya mojada de su esposa.

    Las piernas de ella se ven temblar cuando el da círculos con sus dedos en el clítoris y ella empuña con más fuerza el pene entre su mano subiendo y bajando, con el movimiento el cierra los ojos, baja su pantalón hasta las rodillas y con sus manos en los hombros de Gina la empuja hacia abajo, lo cual ella entiende enseguida y sin dudarlo se arrodilla ante aquel tronco enrojecido para que ella siga el delicioso masaje con sus labios, lo besa, pasa su lengua para humedecerlo, comienza por el glande.

    Después de unos besos solo a la punta, comienza a profundizar más en su boca hasta que se pierde completamente entre sus labios, lo saca despacio y vuelve a introducirlo, su lengua se pasa por el glande con lascivia el placer se apodera de Santiago, quien toma su cabeza para indicarle el ritmo más indicado, se decide y comienza a bombear la boca de ella.

    Después de un rato parece no aguantar más y la mira con un gesto de no poder contenerse más, ella esboza una sonrisa maliciosa y mueve con rapidez su lengua en el glande brillante y rojo de él, lo introduce de nuevo en su boca e inmediatamente puedo ver como su boca se llena y se derraman de sus labios algunas gotas del líquido blanco que ella intenta tomar.

    Él sonríe con satisfacción mientras ella se pone de pie dando besos sensuales a torso bronceado, el acaricia ese cuerpo femenino casi desnudo y retoma las acaricias en la entrepierna, ella está extasiada de placer, noto como tiemblan sus piernas en cada vez que recibe un masaje en su clítoris, al ver la lujuria en sus ojos él no puede evitar la tentación y le da un beso, veo que él está listo de nuevo después de aquella placentera masturbación que le ha dado.

    Le proporciona un beso profundo donde se confunden sus lenguas y muerde sus labios, mientras la levanta de los muslos para montarla encima de su miembro, ella descarga las manos en las cajas de atrás y respiran con rapidez, suspiran con fuerza y emiten gemidos, estos ruidos me preocupan y miro hacia atrás con cuidado recordando que aún hay personas en la empresa, pero veo que nadie más que yo se ha enterado de aquello y continuo disfrutando de aquella escena de placer.

    Al acomodarla correctamente frente a él, la mira con misterio y ella espera lo que todo este rato ha deseado, ubica la punta del pene duro en la entrada de la vagina y de un solo tajo lo hunde hasta el fondo, lo cual hace que ella se queje con fuerza y yo me muevo silenciosamente entre las sombras y al ver hacia las oficinas, veo que la gerente asoma la cabeza por la ventana que de su oficina da a la bodega.

    Santiago, tapa la boca de Gina con un beso para evitar el ruido y despacio comienza un mete y saca intenso, poco a poco acelera y ella sonríe encorvando su espalda hacia atrás y moviendo su cadera para proporcionar más movimiento en el ajetreo que Santiago le concede desmesuradamente, cuando ella menos lo espera él une a este espectacular momento unos toques precisos en su clítoris que masajea con rapidez y firmeza, sus labios vaginales están tan rojos que parece que no pudiera soportar más, sin embargo ella le susurra: más, así, más duro, me encantas mi amor, me encanta que me lo metas así… ahhh…

    Es feliz se le ve en el rostro, y en el momento en el que él se queda quieto con los ojos cerrados ella lo abraza para que se descargue muy profundo en ella.

    En ese momento yo caigo en cuenta que debo alejarme antes de que ellos salgan de su trance porque de lo contrario me pueden descubrir, me alejo con todo esto en mi mente y cierto cosquilleo en mi entrepierna, ahora tengo suficiente material para relajarme a mi modo esta noche.

    Llego a mi escritorio los teléfonos no han parado de sonar, los atiendo mientras observo salir a Gina con una cara de satisfacción increíble, por un momento la envidio, pero ya veré como me desquito de este antojito.

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  • Infiel una vez, infiel siempre

    Infiel una vez, infiel siempre

    Es una mujer fantástica, la conozco hace muchos años, tantos como los que llevo trabajando en la empresa. No es una hembra despampanante, pero tiene algo que me hechiza. Tiene 41 años, casada y dos hijas. Somos amigos desde hace tiempo, y a pesar de que siempre he defendido que entre un hombre y una mujer puede haber verdadera amistad sin sexo, la realidad no me ha dado la razón.

    El caso es que hace un mes aproximadamente, en una conversación de risas entre compañeros les dije: “el próximo puente me voy a Venecia”, “¿con los niños?” dijo Carlos, como siempre en estas ocasiones la mujer se da por hecho. A lo que respondí, “no si Marta no viene”, risas, alboroto, “¿con quién vas golfo?” Me salió sin pensar: “Joder, me habéis estropeado la sorpresa para Ali”. Ja, ja, ja, más risas, anda tonto, dijo ella enrojecida. Y ahí quedó.

    A los dos días asomó por el despacho y con la más sensual de las miradas me dijo: “ya tengo la maleta preparada, ¿eh? Y se marchó.” Mi corazón se aceleró como el de un adolescente, y no he dejado de pensar en ello.

    A los pocos días lo tenía pensado, reservé una casa rural de puta madre, con jacuzzi, sauna, camilla para masaje, sillón tantra, chimenea. Un lujo que me costó 200 pavos la noche. Pero me arriesgué.

    “Ali, tengo preparado nuestro viaje a Venecia, el fin de semana del 15, espero que puedas” “Se puso roja, ¿cómo, cómo dices? Estás de coña ¿no?” “En absoluto, yo a Marta ya le he hablado de la reunión que tengo en Bilbao ese finde, y que probablemente tú también tuvieras que venir” le dije. Su cara era una mezcla de asombro, incredulidad y nerviosismo. Al fin me dijo, “no se Jorge, no sé si debemos” “¿Debemos?, ¿qué debemos o qué no debemos? Te quiero mucho, somos amigos y quiero disfrutar tranquilamente de tu compañía. Eso es todo.” “¿Me dejas pensarlo?” “Claro, cómo no”.

    Pasaron un par de días en que apenas la vi por la oficina, miraba continuamente el móvil, pero nada. Cuando el miércoles ya pensé en que tendría que buscar otro plan para no perder los 200 euros, me llegó un WhatsApp: ”De acuerdo, mi marido dice que se queda con las niñas y que mi empresa es un coñazo con tantas reuniones los fines de semana”. “Te recojo el sábado a las 10:30 en tu casa, tú solo preocúpate de estar increíble y disfrutar, vas a ser mi invitada de honor”

    Me pasé los tres días preparando todo, comida, bebida, sales para el baño, aceite de masaje, incienso, también le compré un par de conjuntos de lencería de esos irresistibles, que probablemente utilizara solo el fin de semana, pero…

    Llegó el sábado, me despedí de Marta, de los niños y me fui. A las 10:20 ya estaba en su puerta. Cinco minutos más tarde la vi aparecer, pantalón vaquero que marcaba sus caderas, botas con un poco de tacón jersey de cuello vuelto y poncho abierto de lana. Su pelo corto, más rojizo que nunca, un poco de pintura y una sonrisa radiante.

    “Estás preciosa” dije cuando entró en el coche. “Esto es una locura Jorge. ¡Ay, espero no arrepentirme!” Se echó un poco hacia atrás en el respaldo del coche: “¿dónde vamos, porque no creo que tengas billetes para Venecia de verdad?” “No, tienes razón. Sólo quiero que descanses, que te relajes y disfrutes. Vamos a una casa rural especial que conozco, cerca de aquí”. “¿A una casa rural? Mira, a mí no me pongas a cocinar, ¿eh?” Me encanta cuando se pone así de vehemente. “Ja, ja, ja, no se me ocurriría, desde luego, te repito que tú solo tienes que descansar, de lo demás me ocupo yo”.

    Una hora y algo después estábamos en el pueblo, hicimos el checking y fuimos a la casa. Ali, comenzó a relajarse, la bañera de hidromasaje y la sauna, la camilla para masaje e incluso que hubiese dos camas para dormir separados ayudaron bastante.

    “Mira, lo primero va a ser una sesión de baño y masaje, tú ve a la habitación, ponte cómoda y descansa un rato”. “Umm, genial, me gusta” dijo. Yo organicé la cocina, puse el vino y el champán a enfriar, preparé la bañera con sales de baño, puse velas aromáticas, música adecuada, encendí el sistema de cromoterapia, puse encima del diván tantra los dos juegos de lencería. Me encanta prepararlo todo, el placer de la anticipación, de la imaginación corriendo libre por mi cabeza.

    Subí despacio por la escalera, oía su voz de fondo: “… si claro, cariño, ¿cómo no?, te quiero, cuídate, oye, acuérdate de que Laura se tiene que tomar la pastilla antes de acostarse. Un beso cielo, te quiero” Suspiró, tiró el móvil encima de la cama. Estaba a medio vestir, o medio desvestir, no sé. Tenía el pantalón puesto, sin el jersey y sin los zapatos, una camiseta blanca de tirantes muy ajustada que resaltaba sus tetas, pequeñas, pero sugerentes. Me quedé quieto, mirando en silencio. Se quitó el pantalón, sus caderas eran espectaculares, su culo bien formado y sus muslos como para perderse entre ellos. No se quitó el sujetador ni las bragas, pero yo ya estaba a mil. Al girarse para ir a coger una bata de raso morado que había colgado en la puerta del armario, me vio.

    “Perdón, perdón, subía para decirte que ya está listo. ¿Todo bien?” “Sí, sí, hablaba con Dani. Me entran dudas Jorge, esto es una locura”

    “Puede ser, pero siempre he pensado que el amor tiene múltiples formas, que no puede ser restrictivo y que dudo mucho que nuestra relación reste a nuestros matrimonios, al revés, estoy convencido de que puede sumar”.

    “¿Sumar, cómo?”.

    “¿Soy mejor porque nunca le haya sido infiel a Marta, o porque la quiera con toda el alma aunque también pueda querer a otras personas?”

    “No sé, supongo que porque la quieras con toda el alma”.

    “Así es, para mí la fidelidad no se cifra en tener un cerco alrededor de matrimonio dentro del cual no puede entrar nadie y del cual ninguno de nosotros puede salir. El amor es darse, es vida, es relación es afecto, es sexo también, es muchas cosas pero no, no creo que sea restrictivo. No es infiel el que engaña a su pareja, sino el que no sigue la voz de su corazón en cada momento”.

    Se giró, vino hacia mí, y sin mediar palabra, me besó. Primero de manera muy suave, luego su lengua buscó mi lengua. Me dejé hacer. “Me has convencido. Hoy no quiero ser infiel, seguiré la voz de mi corazón” Se apartó de mí, se desabrochó el sujetador y lo dejó caer. Sus dedos se deslizaron muslos abajo arrastrando sus bragas negras. Quedó desnuda frente a mí. Su figura era espléndida, una mujer madura, hecha a la vida, con mirada sólida y sin titubeos. Tetas perfectas, pezones rosados, caderas abundantes, coño con el vello elegantemente perfilado, muslos carnosos, hombros firmes y sonrisa delicada. Toda una mujer.

    Bajamos a donde estaba el jacuzzi, ella delante, desnuda por las escaleras y yo, como hechizado detrás. Al llegar, la ayudé a entrar en la bañera, subí un poco la música, y me acerqué al comedor a por un par de copas y una botella de champán que ya estaba es su punto justo.

    Al volver a la habitación estaba recostada, dentro de la bañera, con los ojos cerrados y una cara de quietud absoluta. Sin abrir los ojos me dijo, “quiero que te desnudes y me acompañes”. Me acerqué despacio, entonces se incorporó, y me dijo, ven, empezó a desabotonarme la camisa, muy despacio, mientras me decía con voz queda, “ya sabes que pienso que los hombres con camisa ganáis mucho, pero sin ella aún más”. Sus dedos iban acariciando mi pecho al tiempo que la camisa se deslizaba por mis brazos.

    Sus manos se dirigieron a mi pantalón, me lo desabrochó, bajó la cremallera y cayó al suelo. Mi polla estaba despertando de su letargo, cuando con sus dos manos me bajó el calzoncillo, al inclinarse, su barbilla rozó mi pene y reaccionó poniéndose más tieso. Me metí en el jacuzzi junto a ella.

    Pasamos largo rato juntos, acariciándonos, besándonos, su cuerpo se movía en el agua con gracilidad, sus tetas aparecían y desaparecían debajo del agua, dejándome ver sus pezones tiesos, su risa se hacía cada vez más libre y descarada, el calor del alcohol y del agua fue derribando barreras. “¿Quieres que te dé un masaje?” Le dije. Claro, como no, fue la respuesta.

    Salimos del agua, la sequé con la toalla abrazándola fuerte contra mí, mientras besaba su cuello y su oreja. Completamente desnuda la tumbé en la camilla de masaje y me unté las manos de gel. Su espalda era una autopista para mis manos, su cuello, sus hombros, sus brazos, sus caderas, todo en esa mujer me volvía loco.

    Dirigí mis manos hacia su culo, lo acaricié despacio, masajeando cada una de sus nalgas, luego metí la mano por debajo, buscando su coño cálido y húmedo, no se movió, seguí buscando con mis dedos, primero las yemas, luego dos dedos, luego tres, poco a poco fui entrando en el calor de su sexo y ella poco a poco fue cediendo terreno, elevó un poco el culo para poder entrar más adentro. Los primeros gemidos, leves, luego un poco más fuertes, y más, su respiración se fue agitando al tiempo que mi mano seguía hurgando su coño y jugando con su clítoris, tieso, grande, desafiante.

    Empezó a gritar, me corro, me corro, joder, me corro, Jorge, Jorge, sigue, no te pares ahora, sigue, sigue. Me empapó la mano, la camilla, sus mulos. ¡¡¡Ufff qué mujer, qué corrida impresionante!!! Gemía y gemía sin parar.

    La levante de la camilla y la apoyé sobre el sillón tantra, completamente inclinada, su culo expuesto hacia mí, chorreando su flujo entre las piernas, mi mano empapada se acercó hacia su culo, lo acaricié, metí un dedo en su agujero, entró fácil, lo saqué metí dos. Su tremenda corrida mezclada con su flujo vaginal hacía de excelente lubricante, mis dos dedos entraban y salían ya fácil de su culo. La oí gemir algo, seguí, sabía que su culo era virgen, Daniel me lo había confesado, y sólo de pensarlo me estaba poniendo malo.

    Agarré mi polla con la mano, baje bien toda la piel dejando el capullo bien libre, lo apoye es su culo y apreté, despacio, muy despacio, la volví a oír gemir, estaba completamente entregada, apreté un poco más, vi como mi polla se hundía despacio entre sus dos nalgas perfectas, soltó un gritito, e hizo ademán de quererse escapar. Sé por experiencia que ese es momento crucial para abrir bien un culo, la agarré con fuerza de las caderas y le di la embestida definitiva, mis huevos rebotaron contra sus muslos, seguí mis embestidas, cada vez más encendido por sus jadeos, sus gritos, sus déjame ya joder, dame más fuerte, más, más, esa adorable mezcla de dolor y placer que proporciona una polla follando un culo.

    Estaba sudando, mi polla a punto de reventar, mis manos seguían aferradas a esa presa maravillosa de sus caderas, cuando estaba a punto de correrme se la saqué de golpe, sin que se moviera, me dirigí hacia su cabeza, la cogí del pelo y la dije, chúpamela. Se la metió en la boca. No la chupaba nada mal, se le tragó hasta dentro un par de veces, lo que unido a mi excitación, hizo que me corriera casi de inmediato, su cara, esa cara de princesa, de señora bien, de modales exquisitos, se llenó de leche, de semen de macho ajeno resbalando por sus mejillas, su barbilla y su cuello. “Eres impresionante acerté a decir” mientras acariciaba su cara mezclada con mi semen, su sonrisa entrelazada con mi pasión, su candor despertando a la vida.

    La recosté en el diván para hacerle la mejor comida de coño que hubiese podido soñar mientras miraba de reojo a la cámara que no había perdido detalle de lo que había pasado allí.

    Estaba seguro de que a Daniel no le iba a defraudar el video que le había prometido.

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  • Una visita muy inesperada

    Una visita muy inesperada

    El timbre de la puerta sonó. Al abrir me encontré a dos chicas, no deberían tener más de treinta años ninguna de las dos.

    ―Queremos hacerle unas preguntas si le podemos robar 5 minutos de su tiempo. —dijo la pelirroja.

    ―¿Sobre qué? —le pregunté extrañado.

    ―¿Usted cree en la reencarnación?

    ―A ver, ¿esto qué es? —de golpe me di cuenta. Estaba tan absorto en mis problemas que no caí que serían evangelistas, testigos de Jehová, cristianos católicos, musulmanes o yo qué sé.— lo siento, pero no me interesa. —les dije al momento.

    Tras un intento fallido de las chicas por querer seguir hablando les cerré la puerta con educación y marcharon al piso de enfrente.

    Pasaron tres semanas más cuando de nuevo, una tarde noche, volvieron a llamar a casa. Al abrir me sorprendió ver de nuevo a las dos chicas plantadas delante de mi puerta.

    ―Ya os dije que no me interesa nada de lo que vendéis —les dije con mucho respeto.

    ―Pero no vendemos nada, solo queremos ayudarle y que comprend…

    ―Lo siento, de verdad que no me interesa —la volví a cortar.

    ―Todo el mundo le interesa algo y lo espiritual nos ayuda en nuestro día a día.

    Me quedé observando a las dos chicas, una pelirroja, la otra morena. La verdad que eran atractivas y se les intuía que tenían buen cuerpo.

    ―A mí me interesa el sexo —les dije para ver su reacción.

    Las dos se quedaron sorprendidas, en silencio durante unos segundos, silencio que rompí yo.

    ―¿En vuestro grupo practicáis sexo entre vosotros?

    La morena reaccionó al momento.

    ―No, claro que no.

    ―A mí me encanta el sexo y si en el grupo lo practicarais seguro iría con vosotras.

    ―Nosotras practicamos el alma pura, la palabra de nuestro dios.

    ―¿Habéis follado vosotras dos?

    De nuevo el silencio volvió. La pelirroja solo miraba, la morena tal vez era la más sorprendida.

    ―Pues claro que no —dijo la morena.

    ―¿Y no os habéis replanteado tener relaciones entre vosotras?

    ―¡¿entre dos chicas?!, claro que no.

    ―¿queréis pasar? —me aparte de la puerta ofreciéndoles entrar.

    Las chicas se miraron, y dando unos pasos atrás hablaron en voz baja.

    ―¿Qué hacemos? —dijo la morena

    ―No sé, tal vez podamos convencerle, así nos apuntamos un punto ante los compañeros.

    ―Pero ya lo has oído, él quiere sexo.

    ―No sé, tal vez sea solo para asustarnos.

    Tras unos segundos más, las dos chicas entraron. Ya en el comedor les dije que dejaran sus cosas en la mesa. Ellas dijeron que necesitaban las carpetas para poder explicarme cosas. Entonces les dije que hablaban demasiado. Les volví a ordenar que dejaran las carpetas y así lo hicieron. Me puse delante de una de ellas y empecé a darle la vuelta observándola detenidamente, después hice lo mismo con la otra.

    ―Veo que tenéis buen cuerpo y un culo muy rico —les dije.

    Ninguna de ellas contestó.

    ―Acercaros la una a la otra y acariciaros el rostro —les ordené.

    La morena iba a decir algo cuando la pelirroja ya le acariciaba la mejilla. Cosa que hizo que la chica se extrañara algo, pero se dejó llevar.

    ―Besaros en las mejillas.

    Esta vez las dos lo hicieron sin poner objeción alguna.

    —Ahora quiero que os beséis en los labios, suavemente y os abracéis. Las dos juntaron sus labios al mismo tiempo que sus manos tocaban la cintura de la una a la otra. Vi, que sin yo mandárselo las lenguas de las dos estaban jugando entre ellas.

    ―Acariciaros por debajo de la ropa —ordené de nuevo tomando asiento en el sofá para observarlas con tranquilidad.

    Las manos de la pelirroja fueron las primeras en sacar la camisa de la falda de su amiga y acariciar el cuerpo suave hasta llegar al sujetador, pasándola por debajo. La morena se estremeció un poco. Y sus manos también acariciaron el cuerpo de la pelirroja. Les dije que se fueran desnudando poco a poco. Y así lo iban haciendo entre besos y caricias. En pocos minutos las dos estaban solo con un tanguita la morena y unas braguitas la pelirroja. Las dos tenían los pechos medianos, sus pezones duros y erectos gritaban al viento que querían más caricias.

    ―Ahora quiero que os toquéis el coño, ya no os diré nada más, quiero veros follar a las dos.

    Esta vez fue la morena quien bajó su mano a las braguitas de su amiga, notando como estaban muy húmedas. Mientras la pelirroja empezaba a lamerle los pezones… metió las manos por su braguitas y sus dedos entraron con suma facilidad por el coño de su amiga. Notó un calor extremo en sus dedos, la pelirroja empezó a moverse para acompañar los dedos de su amiga, así ayudaba a ser follada mejor, mientras sus manos pasaron por el culo de la morena pasándole también sus dedos por el coño depilado de esta.

    Las dos cayeron al suelo entre gemidos besos y caricias. Las dos estaban envueltas en el frenesí del sexo y ya no les importaba nada. Yo mientras me había sacado la polla erecta y me la acariciaba suavemente sin prisa. Ellas ya desnudas se lamian el coño la una a la otra, se metían los dedos y se follaban con fuerza. Poco después las dos se pusieron en x, esta vez ordenado por mí, y juntaron sus coños ardientes, jugando a frotárselo el uno al otro. Gemían de placer, se miraban, me miraban mientras sus coños aplastados intercambiaban fluidos.

    Me levanté e hice que las dos se pusieran a cuatro patas, cosa que hicieron al momento. Sus culos redondos dejaban ver sus coños al mismo tiempo. Yo los acaricié y abriéndoles el coño con ambas manos mis dedos tres en cada uno de ellas empecé a follarlas al mismo tiempo. Mis dedos entraban y salían con soltura, pero con fuerza.

    La morena estalló en un grito de placer y se dejó caer al suelo, su cara de felicidad y su respiración pausada desvelaba su gran orgasmo. Al segundo notó el chorro de calor en mis dedos de la rubia, ella gritó y gritó mientras el placer la invadía.

    Al ratito se vistieron y abandonaron mi casi sin mediar palabra.

    Dos semanas más tarde sonó el timbre. Al abrir la puerta dos chicas se encontraban al otro lado, una morena y otra pelirroja. No pidieron permiso para entrar…

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  • La Corregidora y El Conin (mi primer amante)

    La Corregidora y El Conin (mi primer amante)

    Prólogo

    En todas mis historias siempre cuido la discreción tanto mía como la de todos y todas que me han hecho gemir. No pongo nombres. Aunque soy detallada en varios puntos de mi historia, procuro cambiar algunas cosas la ropa que llevábamos, marcas de coches que aunque sé que esto último es algo ridículo, pero créame todos. He sabido de varias cosas hechas por manos expertas por cualquier tipo de filtración.

    ¡¡¡Estoy emocionada ya que tengo mi primer fan!!! Me ha pedido que narre la historia de mi primer amante y en honor a este fan, el nombre de mi amante se llamará así: José

    Cuando estábamos a mitad de la pandemia, yo estando harta de estar encerrada, decidí mudarme. Estuve viendo opciones y el ganador fue Querétaro el cual por cierto ame con todo mi corazón. Realmente espero regresar. Me sentía segura allá, tanto así que allá fue la primera vez que salí a la calle vestida. Empecé a hacer amigas del ambiente, algunas de ellas se paraban en Av. Universidad. Mujeres hermosas que amé y que de hecho me dejaron pararme junto a ellas una vez. Ellas son hermosas, sus cuerpos eran divinos. Esa noche solo recibí 300 pesos por una mamada en el coche. Así de hermosas son.

    Otra de mis mejores amigas se llama Ximena. Una escuincla de 24 años en aquel entonces. Hermosa con unas nalgas hermosas que tuve la oportunidad de besar. Con ella salía regularmente e íbamos mucho ya sea a Maximilianos en el centro o a chuecas en Bernardo Quintana.

    Era sábado en la noche pasé por Xime y nos fuimos al “Maxi” tiene un cuerpazo, aparte es una escuincla aún, salió con un minivestido blanco donde se filtraba un pantiliguero, tanga y bra negro. Ya que estamos en eso, describo mi outif:

    Minifalda tableada “Corte A” para medio disimular mi carencia de caderas a medio muslo de color negro

    Un bra de encaje rojo DD que guardaba cada copa una teta de silicona

    Blusa entallada abierta de los tres primeros botones. Dejando ver parte de mi chichero.

    Pantiligueros negros Dorian Grey y abajo una tanga roja de Victoria Secret. Es importante mencionar que si sabes que esa noche vas a estar con Vlad Dracul o con El tío McPato, debes llevar el calzón encima del liguero. Es más cómodo abrir las piernas cuando te quitan el calzón. Ese día iba con La tanga abajo del liguero. Iba con Xime y ella iba a llamar más la atención que yo. La neta me emocionaba ver a mi amiguita ser tan putita y que lo disfruta tanto.

    Estacioné la camioneta como a dos cuadras del Maxis, cuando estábamos a media cuadra para llegar, olvidé que tenía mi… otro maquillaje en la bolsa. No lo había escondido para cuando nos revisaran en la entrada. Rápidamente lo saqué y la metí en mi panocha de forma bastante discreta.

    Ya adentro, lo primero era ir por una chela e ir hasta el fondo al baño para sacar la balita de mi panocha totalmente depilada y aprovechar a hacer pipi mientras me maquillaba cada fosa nasal. Salí del privado para que entrara Xime. Yo me fui a lavar las manos verificando que no haya quedado ningún “fantasmita” en mi nariz y esperando a mi amiga.

    Alrededor de la media noche estando bailando y tomando ambas donde se escapa uno que otro beso le marcan a si celular. Se aleja lo más que puede del ruido dejándome sola. Al cabo de 5 minutos regresa y me dice:

    -Mana!!! Que crees, viene mi sugar para acá jaja

    -¡Súper! Mientras pensaba: Ok, seguro me voy a quedar sola aquí. Cabe la posibilidad, entonces a ver a quien me ligo o algo.

    -Mana, está con un amigo de hecho y perdona le mandé una foto tuya porque quería ver el amigo como eras y pues si le gustaste.

    Mientras decía eso, me enseñaba que foto le había mandado la cual era yo pero en lencería. La neta si me dio pena y si le reclamé en buena onda pero pues a ver qué onda

    Llegaron tipo 12:30 a donde estábamos las dos. El amigo de nombre José era un tipo como de 1.80, complexión media aunque se veía que iba al gym, 50 años muy bien cuidado para su edad. Afeitado con lentes y cabello entrecano. La verdad nada feo. Ingeniero, casado y después supe que amante del Cris.

    Paso la noche, el lugar se fue vaciando dejando mesas libres agarrando una y pidiendo cubeta tras cubeta de cerveza. Cuando sentía que ya estaba a punto de perder equilibrio y más con tacones, iba al privado a darme un retoque en cada fosa.

    La última vez que regresé del baño la lengua de Xime y su sugar estaban ya jugueteando entre ellas. Mientras ellos ya estaban en otra cosa me quedé platicando con José. Culto, inteligente. Admiro a los hombres que saben seducir la mente. Excitar el cuerpo es rico pero todos lo pueden hacer. Excitar la mente sin temas sexuales, en lo personal me puede dejar la tanga mojada.

    Seguimos tomando, bailando, ya pegando mis tetas a él. Abrazándolo mientras bailábamos una salsa.

    Vi que mi amiga y su güey iban de la mano al cuarto oscuro. No tardaron ni 5 minutos cuando llegaron a la mesa.

    -Lía, queremos ver cómo hacerle. Él y yo queremos irnos a coger pero José no tiene coche y aunque vive en Querétaro, se está quedando en San Juan del Río en un hotel por 5 días por cosas de trabajo. Puedes llevarlo.

    Vaya que si puedo…

    Teniendo el hocico caliente los 4, no medimos el tiempo hasta que prendieron luces a las 3 am. Tanto mi amiga como él, no estaban en condiciones para manejar. Decidimos llevarlos a la casa de su amante en Zakai. Yo manejando mi camioneta junto a Xime y José manejando el otro coche con Xime.

    Los dejamos sanos y salvos y ahora si, a SJR. Le di las llaves a José para que manejara mi camioneta. Digo, ¿él es el hombre no?

    Siendo donde estábamos ya era más rápido salir hacia el aeropuerto hacia la 57. Por mi cabeza pasaba que seguramente si pasaba algo iba a ser en su hotel, interrumpiendo mi pensamiento me dice:

    -¿Lía, te puedo hacer una pregunta? ¿Que dulce es el que consumes? Y si puedo adivinar es perico.

    -¿Por qué piensas eso?

    -Minutos después que regresabas del baño mágicamente llegabas más sobria. Neta no hay bronca, a mi me late fumar e inhalarCris.

    Pues ya que le digo si igual era un adicto como yo. En una parte de la carretera, honestamente no me acuerdo, estaba peda y drogada. Se orilla. Estaba con poca iluminación y bastante solo. Saco su bolsita y pues aproveché para sacar mi balita y retocar mi nariz. En esa misma parada le pedí que me aguantara porque ya me estaba haciendo pipi.

    -fíjate que tengo esa duda. ¿Haces parada o sentada?

    -Lía es dama Pepe.

    Abrí la puerta de mi camioneta y abrí la puerta de atrás para taparme. Me bajé la tanga aun teniendo mi clítoris entre las piernas sentándome como toda una dama y me dispuse a hacer pipi. Tome un kleenex para limpiarme. Al momento de pararme “accidentalmente” me levanté tantito el vestido.

    -Pepe, va sonar ridículo pero necesito arreglarme tantito, como caballero ¿te podrías tapar los ojos?

    Volteado con la mano en los ojos, me hice la vaginoplastía temporal en chinga, me subo al auto cerrando la puerta señalando que ya podía abrir los ojos. Puso drive y avanzamos.

    -Oye Lía, si puedo preguntar, ¿que te estabas arreglando?

    -La panocha bebé. Siempre hay que verse lo más femenina. ¿Quieres verla?

    Me tomó del muslo levantando mi falda y acariciando. Tienes piel suavecita hermosa. La levanto toda dejando ver mi camel toe en la tanga. Lo tome por la pierna cuando en ese mismo instante dijo. Primero un “jale sin” ¿no? ¡Pues claro! Dejo su mano acariciando mi muslo y entrepierna mientras ya mi mano sentía como se le iba poniendo dura, tratando de medirla. Estaba muy drogada, borracha y caliente para analizar. Manejamos así durante no sé cuánto pero se me hizo eterno. Decidió no agarrar la 57. No sé donde estábamos, pero el lugar estaba como boca de lobo. Llegamos a un lugar plano con mucha Yerba, medio escondió la camioneta entre la maleza. Cada quien sacó su respectiva medicina.

    Creo que es importante mencionar que algunos encuentros que he tenido el vato es vidrioso. El 100% de ellos que representa como un 20% aproximadamente del total de mis encuentros me han dado la cogida de mi vida. Me comentan ya que a mí no me agrada, los pone más caliente y con la verga más dura y pues de ese 20% el 100% fueron. Wow.

    En mi caso con mi balita, me pone más caliente y aunque no llego a tener una erección total, pero pues lo suficiente. Aparte me vale madre. Soy pasiva.

    Una vez que guardamos eso, proseguimos a besarnos y a darnos el faje de nuestra vida. Me manoseaba toda, yo desabrochando el pantalón.

    -¿Tienes condones?

    -Pues si, pero no quieres llegar al hotel.

    -Nena, estaría riquísimo, pero son las 4 am y mi esposa llega a las 6 al hotel. Estoy impregnado de tu perfume y de ti, tengo que deshacerme de toda evidencia.

    Tiempo después me explicó sus reglas. No era la primera vez que había tenido una amante TV. También me explicó el porqué nosotras somos las mejores amantes.

    -¿Papito, entonces por que no hacemos los asientos para adelante y bajas los asientos de atrás para expandir la cajuela de la camioneta?

    Se baja del coche, hace el asiento de mi camioneta hasta delante, haciendo el mismo procedimiento yo, en lo que daba la vuelta me acomodaba mi rajita. Apenas terminaba cuando le da la vuelta a la camioneta.

    Solo con la luz de la luna se acerca a mí, a cada paso que daba mis uñas rojas levantaban la falda, exponiendo mi liguero y la tanga

    -¿Entonces si te gustó papi?

    Sin contestar se desabrocha el pantalón secándose una verga que neta era exactamente como me gustan. Unos 18-19 cm. ¡Con circuncisión, cabezón, venuda, gruesa, hermosa!

    Me abraza agarrándome las nalgas, con las manos jugaba con su verga. Me dio la vuelta, sacando la tanga de entre mis nalgas, con ella se detenía la verga mientras me rozaba las nalgas.

    -oye amor, ¿como te gusta que sea tu mujer en la cama? ¿Una dama o una puta?

    -La neta 50-50. Depende momento y así, ¿y tú?

    -Igual 50-50. Me encanta el romanticismo, pero también me gusta ser medio pervert. Es como me vayan llevando. Lo importante es que si quieres a una puta en la cama, primero seduce a la dama.

    -¿seduje a la dama?

    -Culto, estudiado, caballeroso. No digas mamadas mi amor, y mejor deja que tu putita te las haga.

    Me senté en la orilla de la camioneta con las piernas abiertas. La falda escondía mi ya desaparecida panocha pero falló en ocultar el liguero.

    -Pero primero un jalesin. Tome la balita poniendo tantito polvo en la punta de su pitote. Lo suficientemente gruesa para que un “bump” quedara bien centrado. Tapándome una fosa y jalando con la otra, procedí a limpiar el resto con la lengua mientras le búscala la mirada. Eran besos suaves al inicio, lamiendo la punta para comerme su fluido preseminal. Conforme iba sintiendo la necesidad de poner esa verga en mi garganta y ahogarme con ella, le puse la mano en mi cabeza para que me empujara.

    Se la estuve mamando así un rato, lamiéndola de arriba a abajo, mordiéndola con los labios. Mis manos masajeaban sus bolas que estaban hasta arriba por el frío.

    -Vente putita, vamos atrás. Me ayuda a pararme, reclina el asiento y me da el paso primero. Estaba a punto de subirme cuando me empino en el asiento ya reclinado, levantándome la falda y haciendo la tanga a un lado empezó a mamarme el culo. Abría mis nalgas, escupiéndole, metiendo un dedo, dilatando y lubricando.

    -¿Dónde están los condones?

    ¡Eso me encantó!

    -En mi bolsa amor, también saca el lubricante, hay toallitas húmedas y una bolsa de plástico que uso para cuando saco a mi perrita.

    En lo que sacaba las cosas le comentaba.

    -¡Pepe, eres un cabrón! Eres lindo, caballeroso, guapo, con buena verga. Me estás enculando y ni siquiera se la has metido a tu putita.

    En tono medio serio.

    -Sinceramente Lía, estoy pensando en hacerte mi novia.

    De lengua me como un taco pero siempre abierta de piernas o abierta a lo que pase. Sin hacer más comentario al respecto y para cambiar abruptamente de plática .

    -Amor, quieres que te la mame un ratito más o ya me la quieres meter. Lo que papi quiere, mami hace.

    -Pues papi quiere que mami consienta con su boquita hermosa.

    Con movimientos suaves, pensando en movimientos felinos, me deslice hasta sentarme en la orilla de la camioneta, haciendo un déjà vu de una mamada anterior.

    Mis dedos desabrochaban la blusa, abriéndola, dejando el bra completamente al descubierto. Me ayuda a pararme, me pide que me suba y me acueste boca arriba. Estando como mi hombre quería:

    -Mi amor, ¿sería mucha molestia que me ayudaras a quitarme los tacones?

    ¡Hijo de su… no, me cae que su madre era una santa! Con toda la tranquilidad y paciencia del mundo me quito lentamente los tacones. Besando mis pies. Esos besos subían llegando a la rodilla. Tomándose su tiempo llegó a la frontera de mis ligueros. Donde la tela se encontraba con la piel suave, recién depilada. Cada vez que subía levantaba más mi falda, besaba mis muslos, lamía mis entrepiernas. Teniendo en cuenta que estábamos en espacio reducido. Con toda la paciencia del mundo inició la misión de quitarme la falda. Se hacía para arriba, me besaba mi vientre. Cómo toda buena mujer apoyando a su hombre en su misión, bajaba la falda.

    -Mamita, papito quiere que te bajes los calzones y me enseñes esa panocha depiladita.

    Mirándolo a los ojos a través de mis lentes los cuales me fue quitando, con una carita de puta y con una sonrisita de travesura:

    -Lo que mi papito pida mamita obedece.

    En lo que ponía mis lentes en la parte de adelante, Mamita quería complacer a su papito. Con las piernas juntas escondiendo mi verga disimulando una panocha gorda, los calzones abajo como papi ordenó. Vi que traía su bolsita, poniendo tantita en mi panocha, inhalando y lamiándola.

    -Me encantó tu idea jajaja.

    -Lía, neta neta t¿e gustó? Plis se honesta.

    -Si, ¿por?

    Ya con aquel trozo delicioso duro como piedra me monta, Metiéndomela en la panocha, rozándome mi clítoris. Me besa:

    -Lo que te dije hace rato es verdad. Ya lo decidí, si quiero que seas mi novia. ¿Te gustaría andar conmigo?

    -¿Es neta Pepe?

    -solo que bueno. Se podría decir que sigues siendo de clóset, entonces sé que eres discreta. Eso lo pido al mil.

    -Tranqui, créeme que esto es para divertirnos, no generar más problemas.

    -Ya después te diré cómo hacerle y todo, pero de una vez te digo que no solo te voy a hacer mi vieja. Te voy a ser mi amigo y como tal es confianza y discreción completa de ambos.

    -Siempre con condón. No me lo tomes a mal mi vida, pero pues amo a mi mujer y madre de mis hijos. Podré tener cariño contigo y se que estás sana pero no puedo enamorarme de ti y siempre voy a cuidar a mi esposa.

    A pesar de que el infiel estaba sobre mí, metiéndome su verga en mi panocha, lo cual podría decir que era un cínico. La neta es que me dio ternura. Yo no sé qué es lo que lo hace estar aquí, no soy nadie para juzgar, sin embargo, el simple hecho de que cuide así a su esposa, lo respeto y lo admiro.

    -Mi amor, ¿sabes que me encanta? El hecho de que te expreses así de tu esposa. Es una mujer mega afortunada al tenerte. Créeme que viviendo como mujer llegas a tener experiencias que pasan las mujeres que detona ese pensamiento y sentir de ellas. Me considero culta y entrenada. Si llegas a tener problemas con tu mujer, contáctame, créeme que soy buena escucha y a veces doy buenos consejos. Entonces a tu pregunta, sí, si quiero ser tu novia. Ahora cállate, bésame y hazle el amor a tu nueva amante.

    Normalmente con la cantidad de polvo que me metía tenía complicación con mi erección. Está vez la tenía tan parada como mi nuevo amante.

    Lo abracé con los brazos y piernas, juntando nuestras vergas para acariciarlas al mismo tiempo. El beso que nos dimos fue prolongado, húmedo, apasionado. Ponía su verga en el perineo,

    -Amor, acuéstate boca abajo y préstame tu balita.

    Abrió mis nalgas, dando lengüetazos a mi panocha de travestí. Tratando de meter la lengua. Con una mano abrió mis nalgas y con la otra puso un “bump” en la entrada de mi cola. Mojó su dedo, dilatándome, metiéndome un dedo, con la cola medio anestesiada, no tardó en meter dos. Me empezó a besar las nalgas, las levantaba, moviéndolas cada vez que mamaba mi cola.

    -¿Te gustan mis nalgas mi amor? ¿Le vas a dar verga a tu nueva puta?

    -Le voy a meter la verga a mi vieja que me encanta que sea tan puta.

    Ya con el condón puesto se acostó en mi espalda. En el vientre tenía mi chamarra y una cobija que tenía ahí para tratar de alzar lo más posible las nalgas. Que me penetrara lo más profundo posible. En lo que iba sintiendo como entraba en mi, movía las nalgas para dilatar más. Al final se acostó completamente. Besándome la espalda y embistiéndome. Realmente era algo que no podía tardar mucho tiempo.

    -Mamita, me da cosa que no te vengas.

    -Papito, no te preocupes, mamita entiende y es lindo que pienses en mí. ¡Pero si quiero que te vengas, amor dale verga a tu puta!

    Si ese cabrón me proponía matrimonio, me cae que hasta me dejaba embarazar.

    -¡Ay José! ¡Que rico me estás culeando cabrón! ¡Me tienes bien drogada y bien puta!

    -¿Te imaginas que te estuviera en serio preñando?

    El güey sabe excitar la mente. Yo-ya-valí-madres…

    En mi mente pasaron tantas cosas. Han sido años que no me he dejado preñar. Desde que era una adolescente.

    -¡Ay mi amor, en serio me vas a encular bien cabrón! Ahora, si se puede y en forma de fantasía. No vayas a pensar mal ni nada, solo que pues en mi puteria soy romanticona y ahorita que me dijiste eso de preñar, pues me encantaría agregarle a la fantasía a veces obvio que fuera tu esposa. Incluyendo el te amo y así. Una vez que terminamos, pues el juego se acabó. Cómo dices, cariño, estima, que dure lo que tenga que durar….

    -A ver mi amor, cállate. ¡Cómo buena vieja, no se calla caray! Jajaja. Escúchame mi vida.

    Acostado completamente en mi espalda con ligeros movimientos de mi culo, mordiendo la verga gracias a ejercicios de Kegel.

    -En los 10 años que hemos estado te puedo decir que me encantas más y más y te amo así mismo.

    Hijo de la fregada. ¿Quieres mi carro, mi cuenta bancaria, quieres que te mande lonche todos los días? Tu pídeme, sin pedos. Ya valió madre jajaja. Lo bueno es que soy capri y tengo más consciencia y frialdad como dicen.

    Pues de que iba a ser puta, pues acabe siendo dama. En ese momento era su esposa. Volvió el ritmo, empezó lento, cariñoso, nos fuimos excitando más:

    -José quiero un hijo tuyo, ¿si? ¡Pepe, embarázame!

    Su ritmo aceleró, mis gemidos y gritos le imploraban su semen en mi útero. Estaba tan excitada que estaba segura que estaba en mis días fértiles y quería un hijo de José. Si lo imaginaba. Imaginaba como inundaba mi cola con toda su leche. Dio un grito de placer. Empezó a venirse y me la dejó toda adentro. Sentía como explotaba, levantaba las nalgas, moviendo la cola mientras me la jalaba. Casi al instante me vine yo, dejando todo mi “squirt” en la cobija.

    Muchos encuentros tuve con mi güey. Pero hay uno que vale la pena ya que fue el día que me vistió de novia y me contó todo para ser una buena amante.

    Pensaba en él estando juntos aunque sabía que no iba a pasar. Sabía cuál era mi lugar.

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  • La prisión de los placeres culposos (2)

    La prisión de los placeres culposos (2)

    Cómo recordarán, la historia anterior terminaba conmigo durmiendo junto a Maya, mi proxeneta, y este relato comienza a la mañana siguiente después de eso.

    En cuanto las guardias hicieron sonar la alarma, la cual anunciaba el inició de un nuevo día, Maya me llevó hasta la celda número 9, en dónde estaban todas las putas que ella manejaba, y me presento ante ellas.

    Luego, Maya le ordenó a una de sus putas, la cual se llamaba Gwen, que me diera un tour por la prisión para que la conociera. Aquella era una mujer peli marrón, alta, musculosa, y con varios tatuajes en la piel.

    Mientras recorría los pasillos en compañía de mi nueva compañera, varias de las reclusas me salvaron y me gritaron obscenidades, pero yo simplemente las ignore y seguí mi camino.

    “¡Se ve que soy muy popular!” exclame, con cierta angustia.

    “¡Y no es para menos!” exclamó Gwen “Estás mujeres hace años que no ven a un hombre, y estaría dispuestas a pagar lo que sea por coger contigo. Es más, mientras hablamos, Maya está haciendo subastando una noche de sexo salvaje contigo, pues son tantas las reclusas que te quieren coger que ella se puede dar el lujo de prostituirte a la mejor postora”

    “¡Eso es lo que más frustración me da! Soy un ser humano y tengo dignidad ¡Me niego a ser tratado como un juguete sexual por el resto de mi condena!”

    “Deberías estar agradecido de tener la suerte de ser una de las putas de Maya porque, de lo contrario, ya estarías muerto. Esta cárcel está llena de sociópatas que disfrutan matando hombres pero, mientras Maya te tenga bajo su protección, no se atreverán a tocarte. Pareces un buen chico, además de ser muy lindo, así que te voy a dar el consejo que aprendí en estos cinco años que llevo prisionera: simplemente agacha la cabeza, coge a quien te tengas que coger, y estarás bien”

    “¿Y tú disfrutas que te traten como una puta?”

    “A veces si y a veces no”

    “Por cierto ¿Dónde está la biblioteca?”

    “¿Biblioteca?”

    “¡Si, una vez vi un serie sobre cárceles en dónde había una biblioteca! ¿Aquí tiene?”

    “Aquí no hay bibliotecas, ni talleres de carpintería, ni de arte, ni nada de nada. Las únicas tres cosas que podemos hacer en este lugar para entretenernos y no volvernos locas por el aburrimiento son entrenar, drogarnos, y coger”

    Un par de horas después, fui al comedor de la cárcel para almorzar, y me senté en una mesa junto con Gwen y el resto de las putas de Maya. La comida que nos sirvieron era realmente espantosa y parecía estar rancia pero, aun así, me la comí, pues no había otra cosa.

    Ni bien terminamos de almorzar, Maya fue hasta nuestra mesa, me informo que ya me había conseguido a mi primera clienta, y que me iba a llevar a la celda de la misma para que pudiera “atenderla”.

    En el camino, lo único que Maya me dijo fue que la mujer que había contratado mis servicios se llamaba Velma, y qué se dedicaba al contrabando de drogas dentro de la prisión.

    Al llegar a la celda de mi clienta, puede ver a Velma, la cual era una mujer pelinegra de 40 años de edad, de cabello corto, con la mitad derecha de la cabeza rapada, un piercing en la nariz y otro en la ceja izquierda, un cuerpo musculoso pero femenino (destacando sus inmensos muslos, los cuales serían capaces de aplastar una cabeza) unas tetas enormes, y un culo gigantesco.

    “¿Así que tú eres la putita?” me preguntó Velma, mientras se me acercaba con firmeza.

    “¡Ho… hola, señorita!” exclame, con cierto temor y vergüenza.

    “¡No me digas señorita, dime mami!” exclamó ella, llena de lujuria, pero, antes de que pudiera tomarme, Maya le agarro el brazo.

    “¡No olvides el trato que habíamos hecho!” exclamó mi proxeneta, con seriedad “¡Si no hay droga no ahí verga!”

    “¡Bueno, está bien!” exclamó Velma, y le entrego a Maya una bolsa de metanfetaminas “Este es el primer pagó. Cómo acordamos, yo te daré toda la droga que quieras, siempre y cuando me permites tener a este hombrecito para mí sola durante un día entero por semana”

    “Es todo tuyo entonces, pero recuerdo: puedes hacer lo que quieras con él, pero no quiero verle marcas de golpes ni de cortes porque, si dañas mi mercancía, te juro que te vas a arrepentir”

    En cuanto Maya salió de la celda, Velma ordeno que me desnudara, me dió una tanga de color violeta y un lápiz de labio del mismo color, y me dijo que me los pusiera.

    Una vez qué me vesti como ella me había ordenado, la milf se desnudó por completo, me entrego una botella de aceite corporal, se acostó boca abajo sobre la cama de su celda, y me ordenó que le diera un masaje erótico.

    Tras cubrir el cuerpo de mi clienta en abundante aceite, comencé a masajear la de arriba a abajo. Primero, comencé por masajear su poderosa y musculosa espalda, hasta llegar a sus gordas e inmensas nalgas, las cuales bañe en abundante aceite y estruje con gran fuerza, cosas que ella disfruto, pues la escuche gemir con fuerza.

    “¡No sabes cómo extrañaba sentir las manos de un hombre!” exclamó Velma, mientras yo le masajeaba su enormes glúteos “Llevo 10 años encerrada en esta pocilga y, aunque me divertí mucho cogiendo con mujeres, para mí no fue lo mismo ¡Los hombres son mi debilidad, en especial si son jóvenes!”

    “Y dime ¿Por qué te encerraron?” le pregunté, con cierto temor.

    “Solo diré que yo antes enseñaba matemáticas en un colegio secundario y, un día, descubrieron que era muy “cariñosa” con uno de mis alumnos pero ¿Te soy sincera? ¡No me arrepiento de nada!” dijo ella, mientras se daba vuelta para que pudiera continuar con el masaje

    Al igual que hice con la parte trasera de Velma, empecé a aceitar su cuerpo de arriba a abajo, masajeando sus poderosos brazos, sus tetas suaves, y sus abdominales perfectamente marcados.

    “Dime ¿Te gustó la comida del comedores?” me preguntó ella, con una sonrisa pervertida.

    “La verdad, es un asco” le dije

    “¡Pues, para tu suerte, tengo un postre que te va a encantar!” exclamó, mientras agarraba mi cabeza, y la metía en su entrepierna “¡A chupar, mariquita!”

    En cuanto mi lengua penetro el coño maduro de la milf, está gimió con fuerza, y todo su cuerpo tembló por la excitación. Luego, Velma me agarró de los pelos, y nuestras bocas se unieron en un ensalivado y potente beso que parecía ser eterno. Nuestro beso fue tan intenso que, al momento de superar nuestras bocas, los labios de Velma quedaron todos pintados de violeta, debido al lápiz labial que había usado.

    “¡Ahora quiero que me beses el culo!” exclamó ella, mientras se ponía en cuatro, agarraba mi cabeza, y metía mi cara entre sus enormes nalgas “¡Buen provecho, putita de mierda!”

    Al igual que como me había pasado con Maya, al principio me dio asco chuparle el ano a una mujer pero, luego de unos instantes, y aunque me dé vergüenza admitirlo, me terminó gustando el sabor fuerte pero erótico que este tenía.

    “¡Cómo se nota que eres nuevo, aún no sabes cómo dar un buen beso negro!” exclamó Velma, entre gemidos, mientras aguantaba sus nalgas contra mi cara “¡Pero no te preocupes, te voy a hacer practicar hasta que aprendas!”

    Luego de un buen rato, Velma se acostó boca arriba sobre la cama, y me ordenó que me subiera encima de ella, que metiera mi verga dentro de su coño, y que comenzará a cogérmela tan fuerte como fuese posible.

    Yo acate la orden de mi clienta y, a decir verdad, me encantó lo húmedo y apretado que se sentía su coño.

    Al principio, ambos gemimos y disfrutamos del sexo pero, tras varios minutos, ella envolvió mi cuerpo con sus enormes y colosales piernas.

    “¡Estás bajado el ritmo!” exclamó ella, molesta “¡Te dije que quería que me cogieras bien duró!”

    “¡Perdón, hago lo que puedo!” exclame, nervioso.

    “¡No es suficiente!” respondió ella, mientras estrujaba mi cuerpo con sus piernas.

    “¡Detente, vas a romperme las costillas!”

    “¡Cógeme con todo lo que tengas entonces, o juro que te aplastarle como a una uva!”

    Al escuchar las amenazas de Velma, y al sentir como sus poderosos muslos aplastaban mis costillas, empecé a cogerla con todas mis fuerzas y a un ritmo muy intenso.

    Personalmente, yo jamás me hubiera imaginado que iba a tener sexo tan duro con una mujer, pero lo conseguí, aunque tuve que ponerle mucha fuerza de voluntad para lograrlo.

    Tras coger por varios minutos, Velma tuvo un orgasmo, y yo estaba a punto de acabar también, pero ella me ordenó que le hiciera un fascial. Fue entonces que yo saqué mi verga de adentro de su coño, me senté sobre sus abdominales, puse mi verga entre sus inmensas tetas, y eyacule sobre su cara, cubriendo todo el bello rostro de esa milf con mi semen.

    Al finalizar el brutal encuentro sexual, yo me desplome sobre la cama completamente agotado, y ella se acurrucó a mi lado.

    “¡Eso estuvo muy intenso!” exclame.

    “¡Si, estuvo muy bueno para ser la primera ronda!” me respondió ella.

    “¿Cómo que la primera ronda?” le pregunté, sorprendido y nervioso.

    “¡Pues claro! El acuerdo que Maya que hice con Maya estipulaba que te tendría para mí sola durante todo el día, y no pienso desperdiciar ni un solo momento ¡Ahora prepárate, porque ahora quiero sexo anal, y quiero que te cojas mi culo con la misma intensidad que te cogiste mi coño!”

    Pese a sentirme agotado, no tuve otra opción que obedecer a Velma y, dura te el resto del día, ella y yo tuvimos sexo de todas las formas que se puedan imaginar.

    Finalmente, al caer la noche, Gwen vino a buscarme para llevarme de regreso con las demás putas, y Velma se despidió de mi, diciéndome que me esperaba para la semana que viene.

    En el camino de regreso a nuestra celda, le conté a Gwen todo lo que Velma me había hecho hacer y está me dijo que su día había estado tranquilo, pues solo había tenido que atender a dos clientas.

    Al llegar a la celda de las putas de Maya, mis compañeras mi mostraron cual era mi cama pero, antes de que pudiera acostarme, llegó la mismísima Maya, quien me estaba buscando.

    “¿Y tú a dónde crees que vas, hombrecito?” pregunte mi proxeneta.

    “Simplemente me estaba por ir a dormir, jefa” le dije.

    “¡No, tu dormirás contigo en mi celda! Eres muy valioso como para arriesgarme a dejarte sólo con las demás putas, es por eso que es mejor que duermas en mi celda, dónde estarás más seguro” dijo Maya “¡Además, hoy anda con hambre de verga y, como la buena puta que eres, es tu deber complacerme!”

    “¿Podríamos coger mañana?” le pregunté, nervioso “¡Es que hoy Velma me estuvo cogiendo todo el día y…!”

    “¡Que vengas conmigo he dicho!” exclamó ella, mientras me levantaba como si fuese una princesa, y me llevaba consigo a su celda.

    “¡Adiós, amigo, que te sea leve!” exclamó Gwen, mientras se acostaba en su cama.

    Al llegar a la celda de Maya, está me arrojo sobre la cama y, mientras ella me quitaba la ropa para poder cogerme, yo me di cuenta de que ser el único hombre en una cárcel de mujeres iba a ser mucho más complicado de lo que había pensado.

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  • Una joven, una sombra y una obsesión

    Una joven, una sombra y una obsesión

    Descalza, sube una a una los peldaños de la escalera. Su cuerpo joven y de todo una mujer perfecta, su pecho firme, sus finas caderas y su abundante melena dorada como el trigo. Piel de luna, tapada por el roce de un camisolín de seda rosa. Que dulce verla bambolearse entre las paredes oscuras y agobiadas de silencio. Que bella escena verla a ella, toda una dama, dirigirse a su meta. Hasta que por fin, el cuarto de baño se alza ante ella, abre la puerta e ingresa sigilosa y feliz. Al cerrarse la puerta, una sombra, secuaz de las fantasías se alza nerviosa, audaz y sigilosa, y se ubica ante la perilla de la puerta de ingreso al baño.

    Un ojo, perverso, asoma su brillo a la cerradura, para poder apreciar el espectáculo que se desarrolla en su interior. La joven mujer se despoja de sus ropas y deja al descubierto todo su cuerpo y toda su esencia.

    La sombra, tan cruel, sacia su vista con tan magnífico espectáculo… la muchacha se mira ante el espejo acaricia sus senos y con sus manos delicadas como seda recorre palmo a palmo su sutil cuerpo, sube su mano hasta sus labios, humedece suavemente sus dedos con el roce de su lengua; nuevamente su mano desciende a paso lento hasta detenerse en su entrepierna, un suave masaje en su ser de mujer y experimenta el placer del toque suyo, del de su mano.

    Atrás de la puerta, la sombra se regocija al ver lo que ocurre, siente que su pantalón vaquero comienza a incomodarle a la altura de su herramienta masculina, y sin despegar sus ojos oscuros de la rendija, comienza a acariciar su miembro por sobre la ropa.

    La joven abre el agua caliente de la ducha y la deja correr, mientras el baño se llena de una neblina que poco a poco va tapando los movimientos de su cuerpo; la sombra, tan vil, comienza a desesperarse al no saber cómo seguir viendo su obsesión.

    Se escucha el agua caer al suelo, y de repente el cambio brusco del sonar agua sobre piel. La sombra imagina a la muchacha, desnuda, acariciándose con la espuma bajo la lluvia de la ducha, su excitación va en aumento, la de ambos, o al menos en la imaginación de la sombra.

    En su mente, la joven se toca sus firmes pezones, acaricia toda su piel, emite gemidos de placer, para terminar con su mano entre las piernas, acariciando suavemente su esencia femenina y brindándose placer ella sola… por su parte la sombra libera su miembro de la opresión de sus ropas y comienza a acariciarlo con mucha pasión, primero de una forma lenta, luego aumentando el ritmo y emitiendo gemidos constantes… sigue imaginando como la joven introduce uno de sus dedos en su vagina y como va experimentando el placer… deslizando su mano libre por sus pechos, oprimiéndolos y soltándolos.

    La sombra está a punto de descargar su mayor excitación… de repente, el ruido del agua cesa… unos cuantos ruidos bruscos se oyen dentro del cuarto de baño, la sombra se aleja de la puerta, sigilosa y callada, y se oculta un poco más allá atrás de algún bulto dificultoso de ver en la oscuridad de la noche. Se escucha el ruido de un picaporte y la puerta, cómplice en silencio, se abre… a través de ella pasa nuevamente el fino cuerpo de la joven, bamboleando su silueta para perderse un poco más allá entre las brumas de la noche y de la casa.

    La sombra, un poco asustada, pero al mismo tiempo extasiada por lo sucedido, regresa a su recámara, a dormir, a pensar, a seguir con sus fantasías, y a asegurarse de que mañana lo más probable es que la escena se repita… pero esta vez, convencido de que mañana podrá ver y hacer un poco más.

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