Autor: admin

  • Mi particular manera de cobrar la renta

    Mi particular manera de cobrar la renta

    Mi madre tiene una propiedad en el otro extremo de la ciudad, una pequeña casa de dos cuartos. Se la está rentando a dos universitarios de derecho: Oscar y Jaime. Ambos son morenos y altos, pero Jaime es más delgado y Oscar mucho más musculoso. A veces me toca a mí visitarlos para cobrarles la renta, ¿Y de qué manera se las cobro? Ya se imaginaran.

    Tengo un trato especial con ellos. Fingimos que yo soy una puta que contrataron para los dos, por lo cual ya me esperan desnudos en la sala, tan diminuta como mi pito y tan apretada como mi culo.

    Me quito toda mi ropa a excepción de la tanga que le robe a mi madre, y me dispongo arrodillarme frente a esas hermosas vergas que me vuelven loco. Es cierto lo que dicen: los gordos siempre la tienen pequeña y los altos siempre la tienen gruesa. Mejor para mí, porque es así como me gustan que sean. Pero una buena verga no es todo, también es esencial la actitud de macho dominante hacia su perra sumisa, y para mi suerte ellos dos la tenían. Después de todos, estudian para ser abogados, y deben saber cómo denigrar a las personas su lengua.

    —¿Cómo hacen los cerditos? Gruñe como un cerdo.

    —Date la vuelta, que no queremos ver tu miseria. Date la vuelta y menea el culo, que es lo único para lo que sirves.

    —Se una buena puta y prepara unos sándwiches.

    —No voy a dejar de nalguear tu culo hasta dejarlo todo rojo.

    —Si te corres antes de nosotros te corto el camarón, igual nunca lo usas.

    —Heredaste el culo de tu madre, ya quisiera probarlo también.

    —Con razón tu padre te abandonó, por tremendo putito que le salió el hijo.

    —Nosotros seremos tus papis, y te daremos todo el amor que él no te dio.

    Me humillan y me utilizan a su gusto, siendo mi parte favorita cuando me ponen en cuatro en la cama o en el suelo, con una verga bien afondo de mi boca y de mi culito. Cuando se cansan de cogerme me tiran al suelo donde me escupen y esparcen toda su rica leche sobre mi cuerpo. Preferentemente prefiero que terminé adentro de mi boca o cubran mi rostro con su leche, pero Oscar prefiere terminar encima de mi verguita, como perro que orina para marcar su lugar.

    Estando tirado entre sudor, escupitajo y semen, me arrojan el dinero de la renta y se despiden de mí diciéndome:

    —Hasta la próxima, nena.

    La próxima vez fui con Itzel, ya que le conté sobre ellos y quiso acompañarme, pero esa será otra historia para el próximo relato.

    Mándenme un mensaje si también quieren ser mis papis:

    [email protected].

  • Alejita y las consecuencias de la pandemia

    Alejita y las consecuencias de la pandemia

    Alejandra una chica de casa, con sus 18 años recién cumplidos vive, en una familia muy unida, conformada por su madre y un hermano mayor, son la típica familia colombiana clase media baja, donde trabajan tanto su hermano y madre y ella se dedica a las tareas del hogar. Viven en casa alquilada y con algo de dificultades pero nunca les ha faltado lo necesario para vivir.

    Ella es una joven muy hermosa, cabello negro largo ojos marrón y una cara muy angelical que contrasta con su tentador cuerpo curvilíneo, de senos pequeños, pero con un trasero que causa envidia, y unas piernas morenas que dejan boqui abiertos a quienes la ven pasar cuando sale a hacer alguna compra al mini mercado del barrio, le gusta usar short cortos ceñidos a su cuerpo, no por provocar si no por comodidad.

    Con novio aunque aún virgen, pues en su casa le han inculcado buenas costumbres, pensaba que para estar con alguien debía estar 100 porciento segura, y tenía planeado darle su cuerpo como regalo de cumpleaños a su prometido. Todo era tranquilidad y aunque con una que otra dificultad, la vida era justa con ella y su familia.

    Pero, todo esto empezó a cambiar luego de los continuos picos dela pandemia pues debido a esto su hermano mayor se quedó sin empleo y ahora solo dependían de lo que ganara su madre, como pudieron llevaron a flote este problema por dos meses, pero al tercero ya la plata no alcanzaba , y era escoger entre pagar la renta, comprar alimentos o pagar servicios, su hermano por más que buscaba empleo solo lo encontraba ocasional pero casi todos los días salía en busca de oportunidad laboral y regresaba en horas de la tarde.

    Ella debido a que no tenía experiencia tampoco le era fácil hallar empleo y pasaba el día pensando en cómo ayudar su familia, pero esto no era suficiente los días pasan muy rápido y ya llevaban dos meses sin pagar renta. Una tarde llego su madre del trabajo y con lágrimas de tristeza conto que don Álvaro el dueño de la casa había pedido que le desocuparan o pagaran el alquiler y que en la mañana siguiente iría ya sea por el dinero o a desalojar. La pobre señora estaba desesperada pero la única opción era apelar al buen corazón del don Álvaro.

    Esa noche fue tensión, la cena estuvo callada ya tocaba esperar que pasaría la maña siguiente, se fueron a tratar de descansar, alejita se fue a su cuarto se quitó su ropa y se puso una pequeña pijama azul que costaba short cachetero y blusita de tiras. Se acostó muy triste, tomo su celular hablo con su novio le conto lo ocurrido pero, este solo le dijo que lo sentía mucho, que no podía hacer nada pues era otro chico recién graduado y sin empleo.

    Se despidieron pero, ella de tanto pensar no conseguía dormir y decidió intentar algo para ayudar a su familia, tomo su celular y en sus contactos de whatsapp busco el número de don Álvaro, su madre se lo había dado por si alguna razón hace muchos días. Eran las 11 de la noche estaba algo tarde para escribirle a alguien que no era de confianza, pero al ver que su ultima hora de conexión era de apenas unos minutos se atrevió a escribir.

    “buenas noches don Álvaro, que pena escribirle a esta hora, pero quiero apelar a su buen corazón y pedirle que por favor nos dé un plazo para recolectar lo del arriendo. Nuestra intención es pagarle solo le pedimos un poco más de tiempo”.

    Espero un momento pero al ver que no se conectó puso su móvil a un lado intentando descansar, por su parte el viejo al percatarse del mensaje, lo leyó y al darse cuenta que se trataba dela hija de su inquilina, a quien cada que veía cuando iba por la renta se le salían los ojos y crecía su bulto, se sorprendió y pensó que podía sacar provecho de la petición que había hecho la joven. No se hizo esperar y contestando el mensaje pero, fingiendo no saber con quien hablaba pues la chica no tenía foto de perfil, respondió:

    “buenas noches, no sé con quién hablo, tengo varias casas y algunos me deben renta.”

    Ella al escuchar el sonido del mensaje lo abrió y contesto.

    “soy Alejandra la hija de doña clemencia que pena don Álvaro.”

    “ahhh Alejita ¿qué más cómo estás? Mira que esto si es un milagro, lástima que no te pueda ayudar mi niña, más bien dime tu como podríamos solucionar la deuda o por lo menos un plazo”

    Ella sin saber que decir solo le dijo que por favor les diera más plazo, el sabiendo que tenía la sartén por el mango le dijo que, que le ofrecía por dicho plazo.

    Ella supo que quería el viejo pues no era tonta, pero no quería responder y cuando lo hizo fingió no entender.

    -¿A qué se refiere don Álvaro? yo no tengo dinero.

    El viejo zorro, para no espantar supresa le respondió.

    -Ve pensando cómo podríamos solucionarlo alejita, yo mañana estaré en la casa viendo que hacemos, que tengas buena noche.

    -Lo mismo para usted don Álvaro.

    Respondió la joven más confundida aun, pues no había logrado conmover al viejo. Así estuvo mucho rato haya que por inercia pudo conciliar el sueño. La mañana llego pronto y con ella la angustia, la madre lloraba mientras se preparaba para ir a laborar, el hermano maldecía mientras se alistaba para ir al rebusque, alejita se levantó se lavó su carita, sus dientes y se dispuso a preparar el desayuno también en medio de angustia por ver a su madre derramar lágrimas.

    Luego de haber desayunado su madre y su hermano se retiraron de casa, creían que el dueño iría en horas de la tarde a ver si había dinero, Alejandra se puso a organizar la casa y a eso de las 9 am se metió a la ducha. Allí estuvo media hora, luego salió tomo unas pequeñas tangas tipo hilo color rosa se las puso, se miró al espejo como de costumbre y luego se tiró sobre la cama a ver sus redes sociales, era majestuoso verla ahí acostada solo en esa diminuta prenda recién bañada y entretenida, pero el sonido del timbre la hizo salir de su tranquilidad, como vivía en un segundo piso, se asomó cuidadosamente por la ventana y allí pudo ver al viejo Álvaro parado esperando que le abrieran.

    Se asombró de verlo pensaba que llegaría en horas de la tarde, pero pensó que tal vez lo había logrado convencer, se dispuso a abrir pero antes cubrió su delicioso cuerpo con una camiseta de su hermano, la cual le llegaba un poco más arriba de sus rodillas.

    Bajo rápidamente, abrió la puerta y de inmediato el viejo la observo de arriba abajo con lujuria.

    -¿Alejita como estas?

    -Don Álvaro pues la verdad muy angustiada con esta situación

    -Yo igual mi niña, pero dime ¿ya tienen mi renta?

    La joven lo miro con angustia, y entrelazando sus dedos como nerviosa dijo.

    -No señor, pensé que nos iba a dar un tiempo más, para recoger el dinero.

    -Pero ya me deben dos meses de renta, y yo vine por dinero o para que me desocupen, ¿o debo traer la policía?

    La joven se puso pálida y temblorosa y de inmediato su voz tartamudeo.

    -No no señor no haga eso, por favor

    – No me dejas otra opción alejita, pensé que habías pensado en algo para que les diera más tiempo, pero, veo que me hiciste perder el tiempo.

    Ella lo miro y solo lágrimas salieron de sus ojos, se sentó en el cuarto escalón y agacho la cabeza, sin darse cuenta dejo libres sus gruesos y deliciosos muslos, para deleite del viejo. Lo que hizo que el pene del hombre empezara aponerse duro como mármol.

    Él sabía que tenía el control y acercándose a ella y poniendo una de sus arrugadas manos en la dulce cara de alejita le dijo.

    -No llores mi niña, mira que tú podrías ayudar a tu familia, la solución está en tu boquita.

    Sin medir palabras el viejo zafo su correa desabrocho su pantalón y saco su pedazo de carne ya totalmente erecto. La joven al percatarse de ello, no podía creer lo que el viejo hacía, e intento pararse y salir corriendo, pero el sagaz hombre le puso una mano en el hombro y se lo impidió.

    -Vamos alejita yo sé que ya la debes haber chupado esa boquita fue creada para eso, y no te pongas de digna que si lo haces bien hasta les doy un mes más de plazo, solo haz lo tuyo.

    Ella seguía en shok pero no por falta de experiencia pues ya en varias ocasiones había hecho sexo oral a su novio para calmarle las ganas. Lo que sentía era indignación y asco, pero sabía que era la única opción. El viejo Álvaro guio su escroto a la boca de la chica, la cual giro su cara, causando enojo en aquel viejo.

    -¿Te da asco perra? ¿Para qué me escribiste anoche entonces?

    Fingió subirse el pantalón, a lo que la joven muerta de nervios dijo

    -Está bien espere, lo voy a hacer

    -Eso está mejor mamacita.

    Ella lo miro, él lo llevo a sus labios los cuales se abrieron, para darle entrada a aquel pedazo de carne, lo tomo con una mano mientras chupaba con su boca y acariciaba con su lengua, el viejo cerró sus ojos por un momento y dio un gemido de pacer.

    – Ahhh asiii putaaa así, ves, naciste para esto.

    a la joven no le ofendían las palabras pero igual se sentía humillada, el en medio de su placer y viendo la calidad de la mamada, la tomo por el cabello y empezó a guiarla haciendo que lo tragara hasta su garganta, ella quería acabar rápido por lo que acelero sus movimientos y se dejó llevar de la situación para hacerla menos traumática, el hombre lejos de venirse quiso aprovechar el momento de entrega de la joven y hábilmente metió su mano entre el cuello de la ancha camiseta de alejita, y acaricio sutilmente uno de sus pequeños pero duros y parados senos.

    Ella no se percató, tal vez por la confusión, pero cuando lo noto, el viejo ya tenía su mano completamente en los pezones de la joven y aun que quiso quitarlo ya sentía algo de placer. Ya la situación empeoraba para la joven pues el viejo aún seguía con su pene como roble, pero la calidad con que la chica lo chupaba era enorme y el hombre debido a la dicha de tener a la joven sometida acelero su placer perdiendo el control y eyaculando dentro de la boca de la joven.

    Ella quiso retirarse pero el tipo la tomo con fuerza y la obligo a tragarlo.

    -Ufff mierda que rico puta, trágatelo todo maldita delicia, por tu culpa me vine antes de lo previstooo.

    Ya cuando de la rigidez de su miembro no quedaba nada, soltó a la chica y saco el pene de su boca. Sonriendo la tomo del mentón con una mano levanto su cara y le dijo.

    -Ves como si podíamos llegar a un acuerdo alejita, que bien lo hiciste. Llamare a tu mama y le diré que tiene un mes más de plazo, y no te preocupes, si en un mes no han podido conseguir ya sabes que me puedes escribir de nuevo.

    Subió su pantalón, lo abrocho y acercando su boca al oído de la joven le dijo.

    -Ahhh y espero que lo hayas disfrutado, porque para la próxima no bastara con una mamada.

    Puso su mano en uno de los descubiertos muslos de alejita lo acaricio llevándola casi a su culo y cuando pretendía tocar su entrepierna la joven reacciono y le quito la mano, el viejo rio y se fue de la casa. Ella se quedó un buen rato allí sentada llorando, hasta que se calmó y se fue duchar de nuevo, se sentía humillada como nunca lo había sentido, lo peor era que nada garantizaba que el viejo iba a cumplir.

    El resto del día se la paso triste y acostada en su cama pero, cuando llego su madre fingió estar bien y que nada malo había pasado, al momento de su madre entrar, Alejandra noto cierta alegría en su cara.

    -¿Mamita cómo te fue? –le dijo mientras le daba algo de beber.

    -Muy bien Alejita, estoy tan contenta, como te parece que a don Álvaro se le ablando el corazón, me llamo hace una hora u me dijo que me iba a dar más plazo, que entendía la situación y solo nos va a cobrar el mes de arriendo que viene, y además mañana trae una pintura para organizar un poco la casa, sirvió mucho orar.

    La joven agacho su cabeza y dijo.

    -Si mamita orar.

    -¿Pero qué te pasa Alejita estas enferma?

    Ella viendo la alegría de su madre, sintió mucha tranquilidad y eso la hizo sentirse mejor.

    -No mama, estoy bien solo que no lo puedo creer.

    Estaba tan desconcertada que no escucho cuando le dijo que mañana iría el viejo, pero ver a su madre feliz le hizo pensar que valía la pena lo que había hecho. El resto de la tarde fue tranquilidad para madre e hijo, alejita aún se sentía sucia. Se fueron a descansar cada uno a su alcoba, la niña se quitó toda su ropa y se puso solo un pequeño short de licra para dormir. Tomo su celular y aunque hablo con su novio sentía vergüenza por haberle sido infiel y más cuando recibió un mensaje del viejo Álvaro.

    -Alejita, vez que bueno es hacer negocios con migo, disfrute tanto tu mamada que decidí hacerte un regalito.

    Ella como pudo se despidió de su novio y puso su celular a un lado, pero el móvil sonó de nuevo y ella tomo el celular y vio que era don Álvaro. Abrió el mensaje y encontró una foto del pene erecto del viejo la cual decía, mira como me tienes de solo recordarte zorrita.

    Ella sintió asco, y decidió responder.

    -Por favor no me escriba ni me envié ese tipo de cosas don Álvaro, se lo suplico ya fue suficiente con lo que paso hoy, ya no más.

    Apago su celular y se puso a llorar hasta que se quedó dormida, pero ni dormida dejo de recordar lo sucedido pues soñó chupando de nuevo aquel falo, y despertó con una mano en su entrepierna y su vaina muy lubricada. Al poco rato sintió que se levantaron su madre y hermano, por lo que ella hizo lo mismo pero esta vez se bañó al instante para limpiar su zona intima. Salió de la ducha y se puso unas tangas blancas tal vez más pequeñas que las del día anterior un short azul muy corto, pero el cual le quedaba un poco suelto y una blusita color roja de tiritas sin sostén, ayudo a servir el desayuno a su madre y hermano y cuando se fueron puso algo de música y se dispuso a organizar casa.

    Pero no su madre al salir se encontró con el dueño de casa quien llevaba algunas bolsas y unos taros de pintura.

    -Don Álvaro buenos días, madrugo.

    -Buenos días señora ¿como esta? Si vine a dejar esto por acá.

    -Qué pena don Álvaro estoy un poquito afanada, entre que arriba esta la niña.

    -Tranquila, yo la entiendo, vaya que yo subo las cositas.

    Se despidieron y el viejo pícaro subió muy despacio y lo primero que vio fue el despampanante culo de la joven moverse al ritmo de la música, ella estaba lavando la loza completamente relajada, el tipo puso las bolsas en el piso y se acercó a la joven muy suavemente mientras no apartaba su vista de su trasero, por fortuna la joven se sintió observada y giro su cara, pero al ver al viejo detrás de ella, salto del susto.

    -Don don Álvaro ¿qué hace acá?

    -Alejita buenos días, en mis tiempos se saludaba. ¿No te aviso tu madre que hoy venía a traer unas pinturas? Y a propósito ¿por qué fuiste tan grosera anoche acaso no te gusto lo que viste?

    La joven decidió dar fin al problema y muy educadamente le respondió.

    -Don Álvaro, usted sabe que lo que paso fue provocado por usted, ya hice lo que me pidió y le agradezco por cumplir su parte del trato pero, eso no le da derecho a enviarme ese tipo de fotos por favor.

    El tipo arrugo su cara y se sorprendió con la respuesta tan madura y educada de la joven, y de no ser porque el viejo es un mañoso hubiera declinado su segunda parte del plan.

    -Tranquila alejita solo fue un impulso, quería mostrarte como me tenías de solo pensar en lo que paso, y a pesar de que fue aprovechándome de la situación en que están tú y tu familia, lo hiciste como toda una profesional, además eres una niña espectacular.

    Ella guardo silencio y se sintió alagada y confundida y quedo aún más, con el siguiente acto del viejo.

    -Alejita además quiero que comprendas mi situación, yo estoy estupefacto con tu belleza, pero como sé que debes odiarme, te quise traer un detalle por favor no me lo rechaces.

    Saco de una de las bolsas una cajita de regalo y se la entregó a la niña, la cual se sintió comprometida y decidió recibirla.

    -Gracias, no debió hacerlo.

    -Es con gusto alejita, destápala y dime si te gusta

    La joven ya de nuevo confundida obedeció, y al destaparla vio una hermosa cadena y unos pendientes. No pudo ocultar su emoción pues le gustaban ese tipo de objetos y aunque se sentía muy mal aun por lo ocurrido el día anterior, estaba también muy contenta viendo el obsequio.

    -¿Te gusto alejita?

    -Ssssi don Álvaro para que pero si, pero no se los puedo recibir.

    – No lo tomes a mal mujer, yo sé que te gustaron y son de oro, póntelos y si definitivamente no los quieres entenderé.

    Al escuchar que eran de oro la joven se entusiasmó más, y decidió ponérselos, inicio por los pendiente y cuando quiso ponerse la cadena, el viejo muy listo y viendo la emoción de la niña, le ofreció ayuda, la cual ella con algo de recelo acepto. El tipo procedió a ponérsela ella dio la espalda para que el la abrochara, el mientras lo hacía rosaba su cuello con los nudillos de sus dedos y le decía.

    -Podría hacer tantas cosas por ti y tu familia mi niña, tu sabes que cumplo, y no te fue tan mal ayer, es más puedo jurar que al final lo estabas disfrutando.

    La joven se quedó quieta como paralizada al escuchar las palabras del viejo, y algo en su cuerpo reacciono, haciéndola sentir agitada, el mientras siguió diciendo cosas.

    -Tienes una piel muy suave, ya sabes que cuentas conmigo, vienen tiempos peores y vas a necesitar dinero para ayudar a tu madre.

    Ella se giró y mirándolo le dijo que parara, que mejor dejaran así, pero él puso una mano en su mentón y le dijo.

    -Alejita tu sabes que es verdad lo que te estoy diciendo, en un mes van a estar en la misma situación, pero tú puedes cambiar eso.

    Acaricio su mejilla y acerco su cuerpo aún más al de la joven, ella se volteó para no mirarlo dándole la espalda. Pensó que el maldito viejo tenía razón pero, le pidió que se fuera.

    -No don Álvaro por favor váyase.

    El, la tomo por la cintura con ambas manos, acerco su boca al oído de la niña y apoyo su pene en su rico trasero.

    -Sabes que tengo la razón verdad, tú tienes algo que yo quiero, y tú necesitas algo que yo tengo.

    La joven agacho su cabeza y el viejo bajo una de sus manos a la pierna de alejita, la acaricio desde la rodilla subiéndola por su muslo y aprovechando el ancho de su corto short y la llevo hasta el borde del hilo de su tanga, apoyo aún mas su pene ya totalmente erecto entre sus nalgas separadas solo por su short y su delgada prenda íntima, la tenía recostada contra el lava platos, ella aturdida y confundida no entendía como había llegado a esto, el mientras posaba su mano sobre el pequeño triangulo de su tanga, y con su dedo anular corría la delgada y pequeña tela para acariciar su virgen y depilada vagina, introduciendo uno de sus dedos en medio de sus labios vaginales noto lo lubricada que se encontraba la joven.

    -Ves como nos entendemos alejita, mira no más cómo reacciona ti deliciosa vagina.

    Sacó su mano y la llevo al rostro de la niña ella sonrojada al ver sus fluidos le pidió que parara, el haciendo caso omiso a la petición de la niña volvió a meter su mano esta vez por la pretina de su corto, y levantando su tanguita abarco con toda su mano la intimidad de Alejandra, abrió sus labios e introdujo uno de sus dedos causando un pequeño brinco y gemido en la joven.

    -Ummmhh nooo por favor.

    Subió su otra mano por debajo de su blusa y se apodero de sus senos masajeando sus pezones hasta ponerlos duros, mientras continuaba explorando con su dedo el delicioso huequito de esa virgen y estrecha cuquita.

    Su pene ya estaba listo para perforar por lo que decidió proceder abajar el short de la joven sacando su mano de la blusa hasta el momento ella no opina resistencia estaba en shock, lo que le permitió al vejo despojarla de la prenda con facilidad bajándola hasta sus rodillas y allí la gravedad hizo el resto dejándola solo con sus diminutas tangas de las cuales solo se veía el pequeño hilo que rodeaba su cadera, era un espectáculo para el viejo ver y sentir ese despampanante culo. Quiso fallársela ahí mismo, pero decidió disfrutar mejor tan apetecido manjar y sin soltarla la guio a una de las habitaciones.

    La joven aún no se oponía perdida en su pensamiento se dejó llevar al cuarto donde dormía la madre, allí el viejo la acostó boca arriba.

    -Por fin voy a partirte esa arepa vas a ser mi puta, y lo vas a disfrutar.

    Ella miro como el tipo zafo su correa desabrocho su pantalón dejándolo caer al piso para posteriormente quitar sus zapatos con pantalón y todo, bajar sus calzoncillos y dejar ver de nuevo su pedazo de carne a punto de reventar, quito su camisa, se acercó a la cama, puso una rodilla sobre el colchón, en medio de las piernas de alejita.

    Ella empezó a salir de su letargo y poso sus manos sobre su tanga.

    -Nooo, noo por favor váyase don Álvaro, no quiero que me haga nada.

    El tipo ya con más ganas que conciencia, puso una mano en el cuello de la joven y le hablo en tono amenazante.

    -Ni creas que te vas a salvar de esta mamacita, tiene ms reversa un avión delicia, o abres esas piernas por las buenas o te las abro a la mala.

    Apretó un poco el cuello de Alejandra, impidiéndole hablar ella asustada quito sus manos de su vagina e intento quitar la mano del viejo, este por su parte aprovecho el descuido de la dulce niña y puso su otra mano en la intimidad de ella tomo un extremo de la tanga y haciéndolo a un lado dejo libre la entrada de su ya húmeda y virgen chochita.

    Metió el resto de su cuerpo entre las piernas de la chica y acomodo su pedazo de carne en la entrada de su jugosa vagina, ella lo miraba y sin poder hablar le decía que no con su cabeza y sus lágrimas, el lanzo su pene queriendo perforar de un solo golpe la cueva que nadie había podido visitar, esto causo en la joven un dolor terrible que la hizo gritar sin importar que su cuello se pudiera romper.

    -Ahhhh ayyy nooo

    El viejo no podo penetrarla debido a su estreches y para evitar que gritara tapo su boca y nariz acomodo de nuevo su pene y lo intento de nuevo diciendo.

    -Uff mamacita pero si no has probado macho, voy a comer virgen, que ricooo.

    Envió de nuevo su pene esta vez con más fuerza, logrando entrarlo hasta la mitad, para luego sacarlo un poco y empujar de nuevo hasta lograr llegar al fondo de la joven.

    -Mmmm

    Gemía Alejita retorciéndose y sin poder respira, el dejo su pene dentro la miro, sonrió y de nuevo lo saco para dar de otra embestida

    -Ah siii putaa siii que rico ufff.

    Ella perdió el conocimiento por un instante, el l soltó para rasgar su blusa y chupar sus téticas y cuando ella volvió a tomar conciencia ya no quiso gritar solo espero que el viejo acabara, sentía como era perforada como un pequeño hilo de sangre caía entre sus ricas nalgas pero el dolor poco a poco se combinaba con placer.

    Empezó a jadear su cadera y sus piernas se abrían cada vez más, emitía pequeños gemidos de placer.

    -Shhhh

    Gemidos que contrastaban con los quejidos y palabras vulgares que decía el viejo.

    -Ahhh rico, ves cómo estas disfrutando que te parta perra, mueve ese culo que para eso naciste zorrita rica, ya eres miaaa y lo vas a seguir siendo.

    Lamia el cuello de alejita y clavaba cada vez más seguido y fue tanta la entrega de la joven que termino abriendo su boca para recibir la boca del asqueroso viejo, la follo hasta el cansancio y solo paro cuando de su pene salía un chorro de semen que lleno el vientre de la joven. La cual solo mordía sus labios y apretaba con sus brazos la espalda del afortunado viejo.

    El dejo su miembro dentro de la joven hasta que ya no quedaba nada de su erección, luego se paró triunfante y sonriente admirando lo que se había comido, tomo su ropa se vistió y se retiró diciendo.

    -Que rico fue culearte mi niña, si sigues así, se acabaran tus problemas económicos muy pronto. –ella no pronuncio palabra alguna solo volteo su cara avergonzada mientras…

    El viejo se marchaba.

    Continuará…

  • Lindo viaje

    Lindo viaje

    Las ventas de todo el año habían ascendido inmensurablemente sin motivo aparente, y como responsable de ventas de la empresa no comprendía la causa de dicha eventualidad. La delegación del sur de era la causante de tan inesperado motivo de satisfacción y era ahí donde me dirigía. Tomé un avión y unas horas más tarde aterrizaba en el aeropuerto de donde me esperaba el delegado de la sucursal para llevarme hasta el hotel en el centro. Fue muy amable por su parte ofrecerse ir a buscarme, pues no me hubiese importado en absoluto alquilar un coche y viajar unas horas más hasta mi destino final, pero lo agradecía bastante, pues después de un vuelo transatlántico, tener que conducir a las 5:00 de la mañana durante un par de horas, no me hubiese apetecido nada.

    Agarro mi valija de la cinta transportadora de equipajes y me dispongo a salir de la terminal hacia la salida más próxima. Una vez ahí y pasados unos minutos no hallé al señor Rodríguez. Eso sí que no me lo esperaba. Con tanto cambio horario, me disponía a verificar en mi celular si le había indicado bien los datos de mi llegada, cuando me percaté que delante de mí había un cartel con mi nombre. Lo sujetaba una linda chica con pelo moreno, estatura media y una sonrisa encantadora. Evidentemente, no era Rodríguez. Me acerqué a ella y me explicó que sustituía al delegado pues tuvo un problema personal en la familia de última hora.

    Veinte minutos más tarde, ya estábamos dirección a la cuidad, nos quedaba hora y media de camino hasta el hotel, un hotel céntrico del sur y muy próximo a la zona de negocios de la ciudad. En el camino, nos dio tiempo a conversar y charlar sobre diferentes temas. Ella no pertenecía a la empresa directamente, la contrataban a menudo para trasladar al personal de la empresa al aeropuerto o la estación de tren de la ciudad. Era una maravillosa persona, me quedé atónito y estupefacto. Me había cautivado, creo que me había puesto un poco meloso con ella. ¿Qué habría pensado sobre mí? Me puse nervioso al llegar al hotel, pues recordé que al día siguiente pasaría por mí a las 8:00 h, después de desayunar en el hotel. No quise darle más vueltas al asunto y me fui a dormir un poco, o al menos a descansar del viaje, pues en el avión había dormido bastante.

    L: Cuando me dijeron que tenía que ir a recoger al responsable de ventas al aeropuerto de estaba en una cita que no estaba saliendo muy bien y de la que la excusa del trabajo me vino de maravillas. El señor Rodríguez me llamó en el momento oportuno para poder dejar a ese proyecto de hombre en el bar e irme a coger el auto y pasarme unas horas pensando por qué se me daba tan mal encontrar a la persona adecuada. Tanto como para que un amigo me hubiera organizado una cita a ciegas con un amigo suyo que no tenía nada que ver con él. Acepté esperando que al ser amigo de un conocido fuera como él y me encontré a un cretino integral con aires de grandeza. O al menos así se había comportado conmigo desde el minuto uno.

    Agradecía haber podido escapar sin tener que poner excusas o tener que pedir ayuda para que me llamaran en mitad de la cita. La llamada había sido real y lo agradecía. Salí corriendo porque apenas me daba tiempo a cambiarme y buscar el auto diciéndole que ya le llamaría otro día. Y ahora estaba muerta de risa porque ni siquiera nos habíamos dado los números de teléfono. Mejor.

    Cuando llegué al aeropuerto anote el nombre que me habían indicado en el cartel y me dispuse a esperar mirando a todas las personas que iban saliendo. Salió un hombre rubio con los ojos verdes que estaba de morirse, pero su mujer o novia o lo que fuera lo estaba esperando para darle un beso de esos espectaculares. ¿Por qué no podía yo tener algo así? Tampoco era mucho pedir. Si además tampoco pedía amor eterno, a mí con tener una aventura y un poco de sexo ya estaba genial. Pero de esos encuentros que nunca se olvidan, tampoco quería cualquier cosa o cualquier tipo. Y entonces salió él. Supe que era a quién tenía que recoger sin haberle visto nunca. Iba perdido, posiblemente buscando a Rodríguez y yo con mi mejor sonrisa le hice ver que estaba allí para buscarlo, y para lo que él quisiera. Porque fue hablarme y creo que se me moje un poco.

    En el camino en el coche me imaginé parándome a un lado de la ruta para estrenar los asientos traseros del coche. Pero tenía que ser una profesional y lo dejé en su hotel. Aunque tendría que seguir viéndolo mientras estuviera en mi tierra, porque iba a ser su chófer. Y durante un par de frases suyas creí entender que estaba queriendo algo conmigo o al menos su tono me había parecido más personal que profesional. Igual había sido por la hora que era; mejor dejarlo estar y no jugarme mi trabajo.

    J: Después de la ducha, me metí en la cama para dormir y descansar del viaje. Era imposible. Aun estando agotado de un viaje tan largo, me daba vueltas la cabeza. Nada más pensaba que en ella. Recordé que tenía la tarjeta de visita en la chaqueta, me levanté, la agarré y me dispuse a guardar el contacto en mi celular. No quería perder su teléfono. Una vez guardado, debajo de su número me apareció tres iconos de la aplicación WhatsApp donde se podía leer «Llamar a +54 …», «Videollamar a +54 … y «Enviar mensaje a +54 …». Con mucha preocupación para no pulsar donde no debía y con mucha curiosidad para ver que podía conocer más sobre ella, me dispuse a pulsar sobre «Enviar mensaje». Evidentemente, ahí estaba ella en su foto de WhatsApp, aún más bella, con un vestido rojo, cinturón negro y un bolso a juego para la ocasión. Quería archivar esa foto y no sé qué pasó, pero WhatsApp estaba llamando y su foto gigante en mi pantalla. Me puse nervioso y colgué inmediatamente. Pensé que no se daría cuenta, pero 30 segundos más tarde mi teléfono sonaba y era ella.

    L: -Buenos días señor.

    J: – Por favor, llámeme solo por mi nombre, le contesté.

    L: – De acuerdo, siempre y cuando usted también lo tenga en cuenta- respondió ella.

    J: Me disculpé por la llamada, pero ella no le dio ninguna importancia. De todas formas, eran las 11 h de la mañana. Estaba absorto debido al cambio horario, quedándonos charlando y pasando las horas. Le pregunté un lugar para salir a almorzar porque no me apetecía comer en el hotel, me comentó que debía conocer la zona de bares del lugar, pero como me quedaba lejos ella me acompañaría si me parecía bien. Una hora más tarde allí estaba, nuevamente en el auto con ella dirección al centro.

    Andábamos por unas calles estrechas, llenas de gente, mesas pequeñas en los laterales y un olor a buena comida indescriptible. Nos paramos en varios bares, pedíamos una cerveza, un vino e inmediatamente, un plato para degustar, eso era la tapa. Me encantaba el ambiente y la compañía, no podía estar mejor. Nos movíamos de un lado a otro donde ella me iba narrando la historia de la ciudad, y terminamos en una de las calles principales, un lugar muy típico de la ciudad. Bar Los Diamantes, una cadena de bares de la ciudad, pero al que me llevó era el más pequeño de todos y el primero que se fundó. Este tenía mucho encanto para ella, y no era de extrañar, gente amable y ambiente excelente.

    Ya eran las 17 h y tenía energía para derrochar y yo a ella la veía con las mismas ganas de marcharse que yo, así que nos dispusimos a pasear por la ciudad. Ella me llevaba a ver lo más espectacular del lugar. Comenzamos a subir unas cuestas y 30 minutos más tarde, allí estaba, delante de la entrada de aquella majestuosidad de la antigüedad. Una de las construcciones más conocidas del mundo. Nos dispusimos a entrar, ella mostró una tarjeta y pudimos entrar fácilmente. Me explicó que era participe de organizaciones y tenía un pase especial.

    Comenzamos a andar y en unos minutos llegamos al patio de los Leones a través de una puerta trasera. Aquello era impresionante, una construcción imposible, detalles inverosímiles, como podía aquello existir, habían pasado más de 500 años y estaba en un estado absolutamente perfecto.

    Comenzaba a oscurecer y nos dispusimos a regresar. Como sucedió durante todo el día, ninguno de los dos queríamos dejar el momento. Llegamos al Hotel y la invité a tomar una copa en el bar. Allí estábamos los dos, en uno de los sofás de la esquina con una copa cada uno en la mano y yo, que había estado bebiendo durante todo el día, la copa comenzaba a marearme y a hablar demasiado.

    Las copas nos acercaron aún más perdiendo la timidez, la conversación era mucho más íntima y lo que sentíamos el uno por el otro saltó como una chispa en un encendedor. No conozco cual fue el motivo, ni si hubo uno, pero en un instante nos miramos y nuestros labios se acercaron. Mi lengua recorría la suya y la suya se apoderaba de la mía. No hizo falta decir nada, pedí la cuenta y nos marchamos a mi habitación.

    L: Esto no podía estar pasando. Habíamos pasado un buen día y sentía una conexión especial con él. Pero todas mis relaciones o líos de una noche acababan mal y esto era algo más que una simple cita con un chico. Estaba en juego mi acuerdo con la empresa si esto salía mal. Él era uno de los jefes y si al final iba mal me podía ver sin esos ingresos que tan bien me venían.

    Así que en el pasillo de camino a la habitación, cuando ya llevábamos unos cuantos besos y era evidente que él llevaba mucho alcohol en el cuerpo, decidí que lo más sensato era acabar ahí. Fingí que empezaba a encontrarme mal y que me iba a casa. Ni siquiera lo deje casi hablar cuando ya estaba en la puerta del ascensor esperando que se cerraran las puertas. Su cara era un poema y empecé a pensar que igual eso había sido peor que el tener una noche loca con él. Solo esperaba que no tomara represalias contra mí o que quizás el alcohol hiciera que mañana no se acordara.

    Llegué hasta el coche, me senté y fui consciente de la calentura que me había proporcionado con tan solo unos besos. Estaba mojada y me sentía como una idiota por haber salido corriendo. Intenté no pensarlo e irme a casa. Pero una vez en la cama, todo volvió a mi mente y no podía dejar de pensar en ello. Al final, para poder dormir bien, acabé sacando el vibrador que guardo en la mesita de noche y consolándome a mí misma por la noche que me estaba perdiendo.

    J: Allí estaba yo. En la puerta de la habitación, las llaves en una mano y mi mano aún caliente de llevarla de la cintura. No sé qué pasó pero salió corriendo. No sabía que podía haber pasado para que saliese corriendo de esa manera. Salí corriendo tras ella, pero no la alcancé.

    A las 8 h, me encontraba en la puerta del hotel esperando mí transporte. Tenía la supuesta reunión en unas horas. Pensé que no vendría, pero allí estaba ella, en su coche, puesta al volante y puntualidad extrema. Con la cabeza cabizbaja, signo de que faltaba una comunicación entre ambos. Una vez que me introduje en el coche, ella me empezó a hablar, la detuve, y le comenté que me llevase al Mirador. Ella no lo sabía, pero la reunión se había pospuesto a la tarde debido a la complejidad familiar del señor Rodríguez, y la persona que me llamó, se encargó de no anular mi transporte para poder hacer un poco de turismo en la mañana.

    Así hizo lo hizo, y unos minutos más tardes allí estábamos los dos. No había nadie y las vistas eran espectaculares. Hice que me acompañase, me senté en un banco mirando a la dimensión del paisaje y me acompañó a mi lado. Sin dejar de mirar al monumento, le pregunté qué pasó, me giré 90º la cabeza y me dispuse a escucharla. Ella estaba con la cabeza aún cabizbaja, tomé mi dedo índice, llegué a su barbilla y se la levanté a mi misma vez que se la giré hacía la mía. En ese instante, le dije que sentía algo intenso por ella y que me podía contar lo que ocurrió. Ella asintió y me contó lo sucedido, le dio miedo porque ella también sentía algo intenso y eso la asustó. Después de unos minutos hablando, nuestros cuerpos se apoyaron el uno con el otro y su cabeza se apoyó sobre mi hombro. Ambos nos quedamos mirando el horizonte y nos marchamos.

    Nos dirigíamos hacía el oeste dejando el hermoso paisaje a la derecha, pude leer unos carteles que decían… quince minutos más tarde, paró el coche y lo orientó hacía el monumento. Era otro mirador, alejado del turista donde podía estacionar el vehículo.

    Ella, abrió la puerta y se metió en el asiento trasero junto a mí, me dijo que continuábamos donde lo dejamos anoche. Todos los cristales eran tintados, pero se podía ver al exterior perfectamente. Me tomó la cabeza con ambas manos, la giró hacía sus labios y comenzó a besarme. Tomó el cinturón y me dijo:

    L: Átame porque esta vez no quiero irme de tu lado pase lo que pase.

    J: Así lo hice, tomé lugar en el centro del auto, agarré el cinturón derecho y se lo até a la muñeca derecha, agarré el izquierdo e hice lo mismo en su muñeca izquierda. Sus brazos estaban cruzados, la gire dándome la espalda, la senté en mis piernas abriéndoselas y comencé a besarla y lamer su cuello. Eso a ella le encantaba, mi sexo se volvía más grande a medida que ella disfrutaba con mis besos, comenzaron a sobrar nuestras ropas y de momento ambos nos encontramos desnudos. Ella llevaba una camisa que quedo puesta pero completamente desabrochada. Nuestros cuerpos ardían de pasión, mis besos encontraban los suyos al inclinar la cabeza, mis manos masajeaban sus preciosos pechos y mi ser quería entrar en ella. Así fue, ella levanto su culo, con un movimiento de cadera y con la ayuda de mi mano sujetando el miembro aquello entró. Ella se elevaba y bajaba, yo tomé los cinturones una vez pasados y tiré fuertemente de ellos. Sus brazos se acercaron a las ventanillas, cada vez que ella bajaba yo los soltaba y cuando tenía que subir, la ayudaba tirando de ellos.

    Fueron unos momentos pletóricos, aquella preciosa chica saltando sobre mí, unas vistas ante mí inigualables y mi cuerpo queriendo conservar ese momento. Aunque aquello terminó justamente cuando explotamos de éxtasis. Allí estábamos, uno sobre el otro, descansando un cuerpo sobre el otro. Acordamos vestirnos y continuar lo que habíamos comenzado en la habitación del hotel.

    Regresamos a la habitación, no nos despegábamos el uno del otro y recordé que la habitación tenía un jacuzzi en el baño. Un gran jacuzzi que nada más llegar a la habitación, abrí los grifos y conecté el sistema. Una vez lleno, nuestros cuerpos se sumergieron en el agua templada, una temperatura ideal para garantizar un momento de sexo especial. La mire y ella hacía lo mismo, sus ojos radiaban luz y su mirada era fija. ¿Qué estaría pensando?

    L: AHI estaba él, desnudo para mí, mirándome fijamente. No me creía lo que estaba pasando pero pasase lo que pasase, no tenía marcha atrás. Y aun jugándome la rescisión del contrato, merecería la pena. Aún no comprendía porque mi cuerpo, mi mente y mi corazón no querían alejarse de él. Me quedé ensimismada mirándolo, mi cuerpo se relajó y entonces noté un cosquilleo en el estómago subiéndome. No podía ser, acababa de darme cuenta que me había enamorado. No podía hacerme notar aquella situación, así que me sumergí y llegue a sus entrepiernas. Allí abajo disimularía mi estado y le haría saber quién era dándole el mejor sexo de su vida. Me introduje su pene dentro de mi boca, su cuerpo se erizó y yo me saciaba con su glande. Instalé mis labios entre el glande y donde comenzaba el cuerpo de su pene mientras mis manos bajaban y subían, su prepucio y mi lengua jugueteaba con su frenillo. Sabía que no aguantaría mucho, pero yo debía de salir a superficie a respirar.

    Antes de emerger, noté sus brazos levantándome dejándome espetada con su miembro. Mis pechos rozaban los suyos y mis labios se peleaban con su lengua y mi lengua con sus labios. Mis caderas no dejaban de moverse de arriba abajo y su ser me entraba y me salía a la misma velocidad. Así nos llevamos unos minutos y yo quería sentir más de él. Quería dárselo todo. Me levanté y dejé medio cuerpo dentro del agua y el otro fuera, arqueándome para que me penetrase por detrás. Inmediatamente él se levantó y me volvió a penetrar dándome empujones con su pelvis en mi trasero. Yo estaba sintiendo mi segundo orgasmo, cuando me introdujo un dedo. Eso me gustó aún más y no pude gritar de placer, me acababa de correr nuevamente y aún quería más orgasmos seguidos. Le orienté con mi mano y le indiqué que me penetrase, allí estaba él, sacó sus dedos que tanto placer me estaban dando y preparó el camino para lo que venía.

    Agarro su miembro y lo llevo hasta el fondo, sentí dolor que rápidamente se desvaneció con el placer, su pene me estaba dando placer por donde nadie lo había hecho nadie y mi cuerpo sentía cosas que nunca había experimentado. Yo sabía que él no aguantaba más y yo estaba tan caliente que quería más y más. Quería experimentar todo con él y todo me lo dejaría hacer. Estaba a punto de terminar, giré la cabeza y él sacó su pene. Me giré, extraje su preservativo y comencé a comérsela como si no fuese a volverla a ver nunca más. Su cuerpo temblaba de placer y yo la daba más movimiento. Fue entonces cuando aquello comenzó a explotar y salir su líquido blanco, seguí moviéndola con movimientos rápidos y esparcí su esencia sobre mi boca, mi cara, mis pechos. Noté como le gustó y como él notó que a mí me fascinó. Acabamos exhausto en el jacuzzi, nos duchamos y nos metimos en la cama a continuar con los abrazos, los manoseos, las caricias y acabé dormida y el sujetándome por detrás.

    En ese momento oí como me decía, – Dormi preciosa y descansa – y me quedé dormida.

    Me desperté de repente porque me acordé que la reunión era a las 17 h, miré el reloj y faltaba solo 10 minutos, me giré y no estaba. Me levanté y vi una nota en la mesita que decía. “Tome un taxi. Nos vemos a las 20 h en la puerta de la oficina. Come algo en el restaurante y cárgalo a la habitación. No tendrás problemas” P.D.: Me dejaste en la oficina, no lo olvides si después sale el tema.

    J: Había sido el mejor sexo de mi vida y sentía que aquello no era solo sexo, había algo más. Me pegué a ella, la abracé y le di un beso en la mejilla y la incité a dormir y yo me quedé igualmente tan dormido como ella. Mi brazo comenzó a vibrar, la pulsera me avisaba que era hora de ir a la reunión. Ella dormía profundamente, la miré, la remiré, le di un beso y me dispuse a prepararme para la reunión. Ya listo, salí sin hacer ruido y me marché.

    La reunión había sido un éxito, las técnicas y la manera de proceder de forma innovadora requerían una mayor atención desde nuestra empresa matriz. Así que adoptamos pautas de aprendizaje y captación del procedimiento para aplicarlo al resto de empresas internacionales.

    Eran los 20.15 h y salía de la oficia. Allí estaba ella, radiante, preciosa, aún más que el día que la vi por primer vez en el aeropuerto. Le guiñe un ojo y me senté en los asientos traseros. Ya habiendo pasado 3 cuadras, detuvo el coche y nos besamos acorde a nuestra pasión. Le comenté que fuésemos a algún restaurante cerca del mirador.

    Allí estábamos, sentados en la mesa, hablando, coqueteando y jugando con nuestras manos entrelazando nuestros dedos mientras nos servían. Llegó el postre, lo tomamos y salimos a pasear. En 5 minutos llegamos al mirador, tomamos asiento y le hablé de lo acontecido en la reunión.

    Quisiera proponerte…, quiero decirte., yo quiero…, no sabía por dónde empezar y ella me miraba con la boca abierta. Ella me besó, me abrazó, y su cabeza se apoyó en mi pecho, quedando los dos mirando el horizonte.

    Quiero que te vengas conmigo a mí país. Le dije con una voz dulce. Ella me miró, se sentó y esperaba el resto de la frase. Allí estaba yo, transmitiéndole lo acontecido en la reunión. Habrá un intercambio de personal entre empresas para realizar una formación de trabajadores. Yo me iría un mes y regresaría para quedarme unos 4 meses, después habrá un intercambio inverso, ¿tu estarías dispuesta a realizar el intercambió? Le comenté. Me gustaría que lo pienses y aún más que vengas a verme. Siento algo que quiero que vaya a más. Ella no me dijo palabra sobre el asunto y mi vuelo saldría en 12 horas desde el Aeropuerto.

    L: No me podía creer lo que estaba pasando. Conozco a una persona hace 3 días, me acuesto con él, siento algo por él que me vuelve descontrolada y ahora solo falta horas para que se marche. No tengo suerte, la verdad. Y ahora, no me puede pedir que me marche con él. – ¿o sí?

    De camino al aeropuerto, el silencio se hace notar, la conversación sobre el viaje no surge, y ya estamos con las maletas fuera del coche. El me pregunta si lo he pensado. Y yo le comento que no lo tengo claro. ¿Cómo pude decir eso? ¿Qué me ata?, El miedo, el fracaso… Le dije, que no lo tenía muy claro y que no iría. Mi trabajo, mi familia, mis amigos, mi ciudad, mi peluquería… que escusas más inverosímiles que le estaba poniendo. No sabía porque, pero tenía miedo. Él se marchó no antes de abrazarme, besarme y susurrarme al oído. Vendré antes de lo que crees. Se dio la vuelta y se marchó para tomar su primer avión. Mientras se marchaba, perdí la cuenta de las veces que volvió su mirada y la última me mando un beso e hizo un gesto con sus dedos indicando que me llamaría.

    J: Subía al avión que me llevaría a casa, miré mi celular antes de desconectarlo durante unas horas y no tenía ningún mensaje de ella. Lo apagué y me abroché el cinturón. Había sido un viaje agotador y me llevaba conmigo un pedacito del sur, y a su vez, dejaba un trozo de corazón. El viaje se me hizo eterno y no dormí nada en el trayecto.

  • Primera vez en fiesta de Halloween

    Primera vez en fiesta de Halloween

    (Datos de fondo) Yo, un muchacho tez trigueña delgado, pero atlético; ella, una joven con 18 años de tez bastante clara con el pelo castaño casi rubio y unos grandes ojos avellana, muy delgada con unas notables pero no grandes tetas, un cintura delgada, unas anchas caderas y un gran culo divino.

    Mi novia y yo nos encontramos en una fiesta, al principio ella con sus amigas y yo con los míos. No hablamos por casi una hora hasta que fui donde ella se encontraba y la llevé a un rincón donde no habían personas, hablamos de la fiesta y de lo divertido pero ambos estábamos cachondos, los dos éramos vírgenes, por lo que nos besamos y toqueteamos uno al otro por todos lados, varios minutos después le dije que tengamos nuestra «primera vez» y ella aceptó, pero nos sentíamos incómodos por la presencia de las demás personas en ese lugar y que nos podrían estar observando así que estuvimos pensando en dónde podríamos hacerlo, nos recordamos que sus padres no estaban en su casa ya que ellos se reunieron con sus amigos en otro lugar, era perfecto. Salimos de la fiesta para tomar un taxi y llegar lo antes posible.

    Ya no nos resistíamos y en el taxi nos besuqueamos sin importar que el taxista nos observara, el muy canijo se demoró varios minutos más de lo que debería, pero llegamos y le pagué. Tomamos el ascensor para tener un poco más de privacidad, agarró mis manos y las llevo a su vagina que se encontraba bastante húmeda, al entrar en el departamento fui al baño para mear y porque me sentía nervioso, me tardé como tres minutos y cuando salí la vi se había puesto un atuendo de «harley quinn» lo cual me fascinó mucho e incluso tenía un bate, jugamos un rato como si fuésemos lo personajes pero yo ya quería meterle mi verga, ella también quería que yo le metiera.

    Me senté en el sillón un tanto estirado para que me lo chupara y ella que estaba un poco lejos se arrodilló y vino hacia mí muy sensual, tocó con sus suaves manos el bulto que se notaba por encima de mi pantalón, me sacó la verga y se sorprendió por el tamaño; cabe recalcar que no tengo una verga de 22 cm o algo así, la realidad es que tengo una de 18 cm, le dio un beso y me puse más nervioso, lo comenzó a mover de arriba a abajo lentamente lo cual me excitó pero iba aumentando la velocidad hasta que me comenzó doler un poco y paró. Nos fuimos a su habitación y la eché en su cama boca arriba con las piernas estiradas formando una «V», le dije que se quitara los pantaloncillos pero no quiso y me dijo: «Estoy muy nerviosa por esto, no sé si estoy lista», a lo que respondí que yo también me encontraba súper nervioso y no tenía nada de malo, descansamos un rato hasta que se paró y me levantó con ella, me besó e hizo que le bajara los pantaloncillos y se echó como antes, yo me alegré y le froté la vagina con el dedo del medio y anular lentamente, ella se excitó mucho porque se contraía un poco, así estuvimos varios minutos y me dijo que ya le metiera mi verga, le dije que me lo chupara y ella se lo metió a su boca e hizo lo que pudo, se me volvió erecto como una «roca».

    Me dijo que me colocara un condón que por suerte lo traía e hice como el que me lo ponía hasta que se puso como perrito mostrándome su hermosa y deseosa cola, no me lo puse ya que quería sentir su carne con la mía, me arrodillé y puse mi verga frotando su culo, aún sin introducirlo, como un minuto después quise entrar de una vez, me lamí los dedos y lo froté en donde entraría mi verga, me reclamó que ya le metiera y me hizo un poco de gracia pero lo hice, metí lentamente el glande en su vagina y ella se ponía tensa mientras gemía pero dijo que no podía ya que dolía mucho, me detuve y fui a la habitación de sus padres para buscar algún lubricante y lo encontré, le puse un poco y esperamos a que hiciera efecto por lo que minutos después volví a introducir lentamente el glande y ella gemía, le metí hasta la mitad rápido y ella dio un grito fuerte de dolor y placer, seguimos así casi media hora descansando un poquito ya que nos gustó y antes de que se volteara me puse el condón para que creyera que lo tuve todo el tiempo. Hicimos más poses y a ambos nos encantaba como se sentía.

    Después de casi una hora y media sus padres vinieron, nos asustamos mucho pero atiné a esconderme en su armario llevando mi ropa, ella se puso un suéter grande para ella que la cubría hasta la mitad del muslo y sus padres querían entrar pero ella los detuvo en la puerta, estaban decididos a entrar para buscar algo mientras que yo sentía que me iba a desmayar si abrían el armario, se demoraron unos minutos en encontrar lo que querían y sentí que fue una eternidad pero al final se fueron dejándonos solos.

    Nos echamos en su cama hablando de que casi nos descubren y así, luego de media hora ella fue a revisar si estaban dormidos y efectivamente así estaban. Retomamos lo que comenzamos como una hora más hasta que ella se vino y minutos después me vine en su cara, nos duchamos juntos y ya eran las 2:30 am, le dije que me tenía que ir pero me convenció de quedarme a dormir y despertarnos «temprano» para que sus padres no me vean, no funcionó, ellos se despertaron antes que nosotros y me hicieron desayunar con ellos, fue muy incómodo pero les mentimos sobre lo que pasó, por suerte nos creyeron todo.

    FIN

    Si quieren más historias háganmelo saber.

  • Fantasía de mi amigo argentino

    Fantasía de mi amigo argentino

    Hola amigos lectores, otra vez yo por aquí para traerles un nuevo relato lleno de mucho morbo y dedicado a un amigo argentino, el cual llamaré Alex para proteger su identidad y es asiduo lector de esta página.

    Hablando un día con él, me cuenta que él tiene una fantasía, de ver como otro hombre penetra a su esposa. Yo le digo que casualidad que esa también es mi fantasía pero al contrario de el a mí me gustaría que a mi esposa la penetrara un trans.

    Le digo que lastima que estemos en países diferente (Venezuela – Argentina) porque si no yo lo podría ayudar con su fantasía, claro si él y sobretodo ella estuvieran de acuerdo, lo que puedo hacer por ti es hacer el amor con mi esposa que esta súper rica y pensar que es la tuya y para que te calientes y te de mucho morbo lo convierto en relato y así leyendo lo que le hice a tu esposa te haces una paja imaginando que todo fue real.

    Déjenme decirle que la esposa de él está divina, con un cuerpo espectacular de piel blanca unas piernas bellas y parejita, un trasero de infarto, unos senos que invitan al pecado, la cara linda una boca sensual con unos labios finos pero muy llamativos. Ustedes se preguntaran que como lo sé, les diré porque hemos intercambiado fotos de nuestras mujeres en ropa íntima y en traje de baño.

    Él me dice que está bien por el momento, pero que le cuente que tanto le hice a su esposa en esa imaginación mía, yo le dije tranquilo que tú vas a estar ahí viendo todo.

    Aquí lo sucedido con la esposa de Alex en mi mente:

    Llegamos a un hotel de la cuidad de argentina los tres, una vez instalado en la habitación lo senté a él enfrente de la cama y le digo tu fantasía hecha realidad.

    Ella lleva un pantalón jean ajustado, una blusa negra transparente que dejaba ver sus senos provocativos y unos zapatos de tacón negro era toda una Diosa. Nos paramos delante de él empecé por acariciar su rostro pasarle el dedo por sus labio me acerque a ella y le di un beso, ella temblaba por ser su primera vez pero correspondió al beso y enseguida intercambiamos nuestras lenguas por espacio de 3 a 4 minutos, empecé a besar el cuello, sintiendo su piel erizada.

    Lentamente fui desabotonando su blusa hasta quitársela y dejar su pecho únicamente con el brassier blanco a su vez ella quitaba la correa del pantalón y lo desabotono, metiendo su mano por encima del bóxer acariciando mi pene con mucha suavidad, yo hice lo mismo con su pantalón y se lo quite quedando ante mi toda una diosa en todo su esplendor. Mi pene a punto de reventar de la excitación, ya Alex tenía su pene afuera masturbándose lentamente. Una vez que ella estaba solo con ropa interior blanca de encaje y los tacones puesto se agacha y saca mi pene de 17 cm y botando liquido pre-seminal (cosa que a ella no le importo ) se lo lleva a la boca y me da una de las mamadas más ricas que me allá dado mujer alguna, me chupaba las bolas y se metía los 17 cm completo en la boca era toda una experta en sexo oral al cabo de 20 minutos la levanto del piso donde estaba arrodillada y la acuesto en la cama boca abajo pero de frente a Alex para que el pudiera ver la cara de satisfacción de ella y ella a su vez ver la cara de placer de él. Yo agarre un aceite que había llevado y procedo a darle un masaje por toda la espalda hasta llegar a su culo el cual sobe por un rato hasta abrir su nalgas y darle un masaje anal hasta que tuvo su primer orgasmo al igual que Alex que se vino con una eyaculación brutal.

    Yo procedí una vez que tuvo su primer orgasmo empecé a darle una mamada anal le hacía círculos con la lengua, le introducía la misma hasta lograr su segundo orgasmo que lleguen menos de 10 minutos, después la volteé boca arriba y empecé con el mismo procedimiento anterior pero ahora en sus tetas ombligo y vagina abrí sus labios vaginales y empecé acariciar muy suave el clítoris e introducir mi lengua logrando en ella su tercer orgasmo, la levante de la cama y en esa posición por primera vez la penetre ( a todas esta ya Alex estaba otra vez empalmado masturbándose ) poniendo ella una cara de satisfacción me apretó y me encajo las uñas en la espalda así estuvimos por espacio de 15 minutos más hasta tener ella su cuarto orgasmo, ya bastante sudado nos acostamos en la cama ella se montó sobre mí y empezó a cabalgar como toda una hembra hambrienta de sexo hasta que los tres nos vinimos casi simultáneamente por les cuento que Alex tuvo su segundo orgasmo.

    Esto paso en mi mente el sábado 01-05-2021 mientras le hacia el amor a mi esposa y de verdad mi esposa me rasguño la espalda mientras tenía su orgasmo cuando estábamos de pies.

    Espero que le guste el relato y cualquier crítica o consejos son bien aceptados.

  • Un reencuentro con Alex

    Un reencuentro con Alex

    Ahí estaba paseando con mi amigo Alexander, nos encontramos cerca de mi casa y me emocionó verlo ya que él se había ido a Francia cuando éramos pequeños.

    -Hace buen día verdad

    -Si – respondí nerviosa, había cambiado, pasó de ser un niño a convertirse en hombre guapísimo nada más verlo me sorprendí al ver su cara, su cuerpo…

    Caminamos en dirección a mi casa, hablábamos de todo y de nada a la vez nos poníamos al día de que habíamos hecho los últimos 12 años. Cuando llegamos a mi casa pensé en despedirme, pero él me sorprendió agarrándome de la cintura y dándome un profundo beso.

    -Hanna te he querido siempre y me dolió alejarme -dijo para luego volver a besarme, me pego a él y pude sentir su anatomía rozar mi sexo había conseguido mojarme con un beso, solté un pequeño gemido, entramos en mi casa y me guío al sofá que había en la sala, se sentó en él y me encaramó en su regazo, seguía besándome mientras sus manos movían mi cintura para restregarme con él. Pasaba sus manos por mis muslos, sentía como cada vez mojaba más y más el tanga que llevaba ese día. Metió su mano por en medio de nosotros, pasó sus dedos por mi coñito húmedo y froto mi clítoris hinchado.

    -Umm que rico Hanna estás muy mojadita -me dijo, a lo que yo respondí moviéndome para conseguir más placer con sus dedos mientras gemía y gemía.

    -Si -gritaba mientras sentía como estaba a punto de venirme, pero él decidió que no era el momento así que sacó sus dedos.- No -grite al no haberme satisfecho.

    -Tranquila nena, acabamos de empezar y te prometo que te haré gemir como una puta- dijo dándome un azote en mi trasero. Yo ahora mismo lo unió que quería era poder venirme, así que baje mi mano para frotar mi clítoris para conseguirlo, él me cogió la mano para que parara, me quito mi blusa y mi falda, bajo mi tanga y me saco el sostén que llevaba beso mis pezones y me giro para tumbarme en el sofá con él entre mis piernas.

    -Vamos nena, voy a hacer que termines -pasó su lengua por mi ombligo para luego pasarla por mi rajita luego lo abrió para pasar su lengua arriba y abajo.

    -Alex -dije- que rico -él siguió besando mi coñito, mi clítoris duro pasaba por este su lengua lo mordía lo tocaba con sus dedos hasta conseguir que se me tensen las piernas.

    -Siii Alex, me vengo que ricooo me encantas.

    Una vez terminado decidí devolverle el favor así que me pare y me arrodillé no sin antes darle un beso en su boca donde pude saborear mis flujos de sus labios.

    -Alex, me dejas devolverte el favor -le dije poniendo la mejor cara de puta que pude

    -Todo tuyo nena- me ayudó a bajarle los pantalones mientras me arrodilla frente suya, sacó su polla y la cogí fui bajando y subiendo primero lentito esto hizo que saliera un poco de líquido así que lo limpie metiéndome la punta en la boca, oí como gruñía con un simple toque así que me acomode y me la metí todo lo que pude su polla en mi boca.

    Pasé mi lengua por su tronco, me di golpecitos con ella en mi lengua y succione un poco, en eso él medio un azote -Mírame mientras me la chupas -dijo a lo que yo obedecí, le miraba y de vez en cuando le pestañaba para que vea que tan buena es su putita. Seguí hasta que note como se descargaba un chorro de semen en mi boca que yo me trague gustosa.

    -Alex quiero que me folles aquí mismo- le dije mientras me restregaba contra su polla tiesa. El entonces me penetro, yo gemí arqueando mi espalda. Primero hacia movimientos lentos, me hacía sentir todo de él, pero luego decidí que había que ir más rápido me pude encima suya y comencé a cabalgarle. Sentía sus huevos chocar contra mi culito él me agarro de mis nalgas para penetrarme profundamente, nos dejamos guiar por la pasión que ni siquiera pensamos en ponernos un condón.

    -Hanna me puedo venir dentro tde ti -por un momento lo pensé.

    -Si -le respondí mientras notaba que mi orgasmo se acercaba, el también notaba porque me tumbó y empezó a metérmela más rápido me hacía un poco de daño, pero valía la pena porque me causaba placer.

    -Ponte de espaldas mía -dijo colocando a 4 patas- quiero ver tu hermoso culo mientras te dejo preñadita.

    Así lo hice hasta que note que se venía dentro sentí como un chorro me llenaba mientras yo también me venía. Nos separamos para luego volver a estar encima de él y así la pasamos… Follando y follando toda la noche.

    Desde ahí Alex y yo, quedamos todos los días para poder follar en todos los lugares y de todas las maneras posibles, pero eso dará para otra historia.

    Besitos calientes y mojados para todos.

  • El nuevo jefe de mi mujer (Parte 6)

    El nuevo jefe de mi mujer (Parte 6)

    Al día siguiente empezaría nuestro plan.

    Le dije a Raúl que quería que pusiera celosa a mi mujer, y que como él iba bien económicamente, contratará a una escort para grabarse follando con ella y enviárselo a mi mujer para ponerla cachonda.

    Me dijo que le gustaba la idea, pero que le gustaría hacerme participar. Me pidió que le ayudará a escoger a una chica y me pasó el enlace de la web.

    Todas las chicas estaban muy buenas, parecían modelos de Playboy. Le dije que quería una pelirroja con pecas en la cara y grandes tetas naturales que se podían ver en su perfil.

    Raúl me dijo que tenía buen gusto, y que hiciera el favor de ir con ellos al hotel donde habían quedado.

    Ese día Raúl se fue del despacho después de comer sin que Noelia pudiera prever lo que habíamos orquestado.

    Me presenté al hotel a eso de las cinco de la tarde, Raúl había escogido un hotel de 5 estrellas, esperé en el lobby tomando una cerveza. De golpe vi entrar a una mujer pelirroja que encajaba con la chica de la web de escorts y sin decirle nada se acercó al sofá donde estaba y me dijo

    – Hola qué tal guapo, soy Susana, no te asustes Raúl me enseñó una foto tuya y me dijo que también vendrías.

    – Hola, dijo entre cortado, Raúl no ha llegado todavía.

    – No importa, está todo pagado, así que estoy a tu disposición si quieres hasta que él se una.

    – Casi escupo la cerveza al oír eso, bueno no sé que te dijo Raúl, pero la idea era que estuvieras con el mientras yo os grababa. Que conste que estás espectacular y nada me gustaría más que tenerte para mí un buen rato.

    – Gracias cielo, vámonos a la habitación y ya vamos viendo.

    Al entrar al habitación, el servicio de habitaciones nos trajo un par de copas, Susana se fue al baño y a los cinco minutos salió con un conjunto de lencería increíblemente sexy.

    Me empalme al instante, joder que dura se me iba hacer no pedirle que me comiera la polla.

    – Que te parece? Por el bulto del pantalón parece que bien no?

    – Estás increíble Susana.

    Se acercó y agarró la copa de mí mano, hizo un trago, la dejó en la mesita y me lanzó a la cama, se puso encima de mí y me empezó a besar.

    – Tranquilo, disfruta un poco, no seas tonto.

    Se liberó las tetas del conjunto de lencería y me las metió en lo boca, luego fue bajando lentamente hasta mi entrepierna, me desabrocho el pantalón y empezó a comerme la polla con mucha calma.

    En medio de la mamada se abrió la puerta y apareció Raúl en la habitación.

    – Buenas tardes, bueno ya veo que habéis empezado pronto.

    Susana no dijo nada y continuó mamando.

    – No le digas nada a Noelia de esto por favor.

    – Tranquilo hombre, si le dije yo a Susana que te abordara así, no es Justo que solo la vaya a disfrutar yo.

    – Uff vale gracias, pero yo con la mamada me conformo.

    – Como quieras, Susana puedes hacer que se corra? Así ya empezamos a grabar.

    Susana me miró y me preguntó si quería correrme en su boca, le dije que nada me gustaría más.

    Empezó a mamar más fuerte y rápido y no tarde ni un minuto en llenarle la boca de leche, ella se lo tragó todo y continuó chupando hasta que le dije que podía parar

    – Que tal lo hace Luis?

    – De puta madre la verdad, bueno ahora no me dolerán tanto los huevos viendo cómo folláis.

    – Pues al lío.

    Y así fue como me dediqué a grabar a Susana chupando la polla a Raúl y luego mientras follaban en diversas posturas, hasta que él se corría en la cara se Susana y ella iba cogiendo toda la leche de su cara y se la comía.

    – A quedado de puta madre, Susana muchas gracias por acceder a esta petición, tan rara supongo que se podría decir.

    – Tranquilos chicos, me han pedido cosas más raras, ya sabéis que si publicáis el vídeo en Internet o lo envías a según qué sitios, presentaré una denuncia a la policía.

    – Si puedes estar tranquila que es para nosotros dos solamente.

    Al marchar le dije a Raúl que tenía que editar el vídeo, que ja se lo enviaría para que fuera el quien se lo enviara a Noelia.

    Al día siguiente por la noche, estuve calentado a Noelia, avise a Raúl para que le enviara el vídeo. Sonó el teléfono de mi mujer, Noelia incrédula me dijo, mira que me ha enviado el cabrón de Raúl

    – Que es? Pregunté haciendo el tonto

    En cuanto lo empezó a mirar, tuve que esforzarme para no reírme y quedar delatado, así que le dije.

    – Bueno el vídeo es para ti Noelia, supongo que quiere ponerte cachonda, así que voy a comerte el coño mientras lo miras.

    Mi mujer parecía gustarle el vídeo, y conseguí que se corriera mientras miraba a Raúl follarse a Susana.

    Al terminar Noelia le escribió diciendo que era un cerdo.

    Raúl le dijo, bueno si tú no me follas he de buscarme a otras.

    Por supuesto todo había estado organizado por los dos para poner cachonda a mi mujer.

    – Bueno, que sepas que yo te puedo follar mejor que esa zorra

    – Eso habría que verlo. Quizá tú marido tendría que probar a esta chica para comparar.

    – No hace falta, sé que yo lo hago mejor, y que sepas que me voy a follar a Luis ahora mismo y lo vamos a grabar todo, ahora vas a ver de qué soy capaz.

    – Que guarra y envidiosa eres.

    – Has empezado tu idiota

    – Bueno, mañana me enseñas el vídeo entonces?

    – Y tanto, y no voy a hacerte nada, si tienes ganas ya te harás una paja o llamas a tu amiga para que te ayude.

    – Jaja, quizá sí la llamé.

    Noelia me tumbo en la cama, me dio su teléfono y me dijo, graba todo amor, vamos a enseñar a Raúl quien folla mejor, ese idiota no sabe de qué soy capaz, te dejo que hagas lo que quieras conmigo y correrte dónde te guste más y las veces que quieras.

    Puse la cámara en on y Noelia me realizó la mejor manada de mi vida.

    Luego me la folle a cuatro patas, en el misionero, de lado y de pie por detrás, me hizo una paja con sus tetas y me corrí llenando su cara de leche, al igual que Susana, mi mujer no dejo ni una sola gota de mi leche en su rostro y me la chupo un buen rato.

    – Mañana se va a quedar con las ganas de enviarme videos.

    Continuará.

  • Cambiando la vida de mamá (Parte III)

    Cambiando la vida de mamá (Parte III)

    Me sacó de mi profundo sueño, el vibrar de mi móvil, en la mesilla de noche.

    -Si? -respondí con una voz de ultratumba.

    -Madre mía, que voz, -protestaron al otro lado. Como te pondrías anoche en la boda macho. Dijo Rafa mi jefe.

    -Bueno, tampoco te creas, respondí.

    -Que necesitas de mi? No me hagas pensar no soy capaz, protesté.

    -Nada hombre, solo decirte que como el viernes te quedaste hasta muy tarde para terminar la obra, y han quedado muy contentos, te doy fiesta toda la próxima semana.

    -Joder muchas gracias, la verdad que me has dado la vida así ya no vuelvo hoy.

    -Creo que no voy a poder ni conducir. Le dije como pude.

    -Ala Luisja, a dormir otra vez, bello durmiente. Chao. Disfruta

    -Gracias Rafi. Colgué.

    Abrí los ojos y asimile la vuelta a la vida, entonces fue cuando note que mi vejiga explotaría de un momento a otro. Maldije la cantidad de líquido que bebí la noche anterior.

    Cuando me levante y pude ver la habitación, con la poca luz que entraba por la ventana, aprecié que más que una habitación de madre e hijo, parecía la de unos amantes en celo.

    El sujetador tirado, mis pantalones por el medio, el vestido de mi madre encima de la mesita, las bragas llenas de mi lefa… Bueno parecía un campo de batalla.

    Vi como mi madre estaba inmersa en profundo sueño todavía.

    Fui al baño y vacíe mi vejiga, que gusto.

    Pero el ruido de la cisterna despertó a mi madre.

    -Bufff acertó a decir. Qué hora es? Me preguntó?

    Mire mi móvil las 11:10 Ma, por cierto buenos días…

    -Perdona mi rey, pero todavía estoy asimilando, si estoy viva… Ya no podías dormir más?

    -Sí, pero me ha llamado mi jefe, y me ha despertado.

    -Que quería? Que le pasaba un domingo a estas horas? Que tío, no te deja ni desconectar. Protesto.

    -Bueno Ma, relájate esta vez era para darme una buena noticia.

    -Que te va subir el sueldo? Río.

    -No Ma, que me da fiesta toda la semana.

    Los ojos de mi madre se abrieron de par en par. Pues nos podemos quedar aquí unos días más. Dijo muy contenta.

    -Si Ma, eso había pensado yo.

    -Voy a llamar a recepción para ver si tienen libre la habitación.

    -Bueno… Dos buenas noticias nada más despertar, el día promete dijo muy contenta mi madre.

    -Dos? Pregunté asombrado. Una es que nos quedamos unos días más a conocer Madrid,que tanto querías, pero la otra?

    -La otra es que puedo menear las piernas… Reímos los dos a la vez.

    Buena señal, se acordaba de lo de anoche, no estaba muy borracha. Pero tenía que seguir indagando si era consciente de lo que había pasado la noche anterior.

    -Tienes resaca Ma?

    -No cariño, solo estoy cansada, pero de resaca nada. Eso si ganas de mear muchas…

    Y entonces se levantó, la mejor visión de lo que llevamos de día. Desnuda como la había metido en la cama, tras su primer orgasmo.

    Pude ver que en las sábanas había un cerco blanco a la altura de su coño. Eso no era de la crema… Creo que mi madre, lubricó después del orgasmo… Pensé.

    Fui a coger el teléfono de la mesilla para llamar a recepción quería saber si estaría libre la habitación.

    Oía como mi madre vacía su vejiga y un ehh y esto? Salió de su boca.

    No sabía porque lo decía, pero ya le preguntaré luego, me habían contestado en recepción.

    -Buenos días soy de la habitación 715, me gustaría saber si podemos disponer de la habitación 4 noches más.

    Me explicó que no, que lo sentía de verdad, había una feria muy importante de turismo en la ciudad y tenían el hotel lleno. Lo único que tenían libre, era la suite. Que si quería verla sin ningún compromiso. Me la podían enseñar. Que la dejaba reservada y si me gustaba, hacíamos el cheking sino pues nada.

    -Está bien. En 20 minutos bajo a recepción. Muy amable. Le dije a la agradable chica de recepción.

    Mi madre había vuelto del wc y estaba recogiendo el desorden de la noche anterior.

    -Parece la ha habitación de unos novios en celo. Dijo muy risueña.

    -Ma, que te ha pasado antes, que has dicho eh y esto? Le dije intrigado.

    -Ah nada hijo, no sé, que mientras hacía pis, he echado como una especie de moco viscoso con un poco de sangre, y me ha extrañado, a ver si me va a volver la regla, dijo dubitativa.

    -Va Ma, eso será por lo de anoche.

    -De lo de anoche tenemos que hablar tú y yo por cierto, se apresuró a decir.

    Madre mía ya empiezan los arrepentimientos, pensé para mis adentros. Adiós, se acabó aquí el juego.

    Pero mi madre cambio de tema radical. Qué te han dicho en recepción?

    -Que hay una feria en la cuidad y que la habitación no está disponible, pero que tiene una suite.

    -Voy a darme una ducha rápida e iré a verla le respondí.

    -Bueno cógela, me ordenó. Valga lo que valga yo no quiero volverme a casa sin conocer Madrid. Además otros hoteles también estarán llenos.

    Mientras que yo me preparaba, ella se pudo a recoger y hacer las maletas, de una manera u otra en un par de horas teníamos que abandonar esa habitación

    Subí con la amable chica de recepción a la suite.

    Quede sorprendido con el tamaño cuando la chica abrió la puerta.

    Mira el sofá se hace cama, puesto que sólo hay una cama, tiene una puerta corredera que puede hacer las estancias independientes. Dijo la joven chica.

    -Ah perfecto, me resulta un poco violento dormir con mi madre mentí.

    -Por eso le decía, caballero.

    -Pase que le enseñaré la otra estancia de suite.

    Cuando la chica corrió la puerta, se abrió ante mi el paraíso. La habitación tenía un jacuzzi para dos personas, una cama de 2×2. Mi cabeza se puso a imaginar lo que allí podía hacer con mi madre, mientras la joven seguía con el tour.

    -Ya pero sabe, le dije el único problema que le veo es que no tenga la bañera tapada. Me da vergüenza ducharme delate de mi madre. Seguía intentado despistar a la joven.

    -No se preocupe aquí, tiene ducha y bien grande cerrada con su puerta donde está la taza del WC.

    Era perfecta…

    -Está bien nos la quedamos. Afirmé. Sin preguntar ni el precio.

    -Pasen cuando quieran por la recepción y hacemos el cambio.

    Entre en la habitación, mi madre ya se había vestido, había recogido todo. Las maletas ya estaban listas. Tenía muy buena cara, está guapísima, se había puesto una de esas mallas negras que compramos, se marcaba la silueta de su nuevo tanga. Me la hubiese comido allí mismo.

    Hicimos los cambios pertinentes en la recepción y subimos a la suite.

    -Que grande, que maravilla, si tiene hasta jacuzzi dijo mi madre, y que cama más grande, vamos a dormir en ella como reyes. Me dio el primer morreo del día, que me gustó mucho.

    Dejamos las maletas y mi madre comenzó a sacar la ropa y ponerla en el armario. Hijo, creo que es hora de hablar de lo de anoche.

    -Ma, con el estómago vacío, yo no puedo hablar. Le protesté, quería ganar tiempo. No quería tener esa conversación con mi madre sabía que le habían llegado los remordimientos…

    -Vale pediremos algo al restaurante y que nos los suban. Se le ocurrió

    A los pocos minutos, teníamos unos cafés y unos dulces, en la habitación. Los devoramos rápidamente. Que hambre tenías no Ma?

    -Si. Respondió, lo de anoche abrió mi apetito.

    Sabía que no había más salida y que no podía retrasar más la conversación.

    -Hijo lo de ayer creo que no está bien.

    -Que pasa ma tienes remordimientos?, te sientes culpable? Le pregunté decaído.

    -Déjame hablar cariño, protestó. Digo que no está bien. No creo que esté muy bien visto, que un hijo le haga una paja a su madre, hasta correrse como una loca.

    En esos momentos, se me vino el mundo encima. Aquí acababa mi sueño… by by.

    -Quiero que sepas que no tengo el más mínimo, remordimiento, dijo muy segura, mientras mis ojos se abrían como platos de las palabras que salían de la boca de mi madre. Ni me siento culpable.

    Fue alucinante, me encantó, aunque no esté bien. Apuntó.

    -Ma, somos dos personas adultas, mayores de edad, no hacemos nada malo. Ni hacemos mal a nadie. Nadie ha obligado a la otra persona a hacer algo que no quisiese. Somos dos personas disfrutando de sus cuerpos.

    En ese momento, vino la imagen de mi padre a mi cabeza. Bueno Ma, igual si hacemos daño al alguien.

    -Como? Pregunto mi madre sorprendida. No veo por dónde vas.

    -Jo, que igual sí que podemos hacerle mal a papá. Dije un poco triste y sintiéndome culpable.

    -Si hombre hijo mío, al que más, dijo en tono sarcástico… Mira Luija tu padre pasa más de 320 días al año fuera de casa, como bien te dije ayer tu padre era una persona muy fogosa, estaba siempre caliente, a cualquier hora quería tema, y me vas a decir tú, que después de tantos años fuera de casa, no se conoce, todos los club de España? Que crees que siempre me ha sido fiel? Perdona, cariño pero No.

    Papá sí que sabe que es un orgasmo, aunque a mí no me lo haya dado nunca.

    Me vas a decir hijo que se tiraba dos meses incluso tres, sin echar un polvo, sólo masturbándose?

    Pues no hijo, pues no.

    Te voy a decir una cosa que nunca he dicho a nadie. Una vez en su ropa salió, un resguardo de pago con tarjeta de un club en la carretera N-232. No creo que sería mi la primera ni la última que iba a alguno.

    Tenía razón mi madre, que persona joven y fogosa podría aguantar dos meses sin untar el churro. Yo me moriría. Entendí, que mi madre, tenía razón. Yo también creo que hubiese caído en las garras del placer…

    Me dejó de remorder la conciencia. Seguro que le había puesto los cuernos a mi madre más de una vez, ya ahora ella, se los pondría a él.

    Bueno hijo, déjate de discursitos, y por favor haz que tenga otro orgasmo como el ayer, por favor me muero de ganas de volver a sentir esa sensación. Probe en mis propias carnes como era un orgasmo, he entendido porque la gente es capaz de cualquier cosa por tener uno, entendí porque pierden la cabeza… Fue LO MÁS. Dijo mientras se pegaba a mi y nos fundimos en un buen beso con lengua…

    Madre mía como había cambiado esta mujer. No me lo podía creer.

    Comencé a acariciar ese precioso cuerpo, sin dejar de besarla, le quité la camiseta, apareció un precio sujetador que resaltaba sus preciosos pechos. Se lo quité y toqué sus tetas por primera vez, estaban duritas, sus pezones empezaron a ponerse más duros, y aproveché para mordisqueárselos. Un gemido salió de la boca de mi madre, ahh qué gusto sigue mi amor esto también me gusta. Se los apreté con mis dedos y seguí besándola. Hay que ver que bien daba los besos con lengua. Bajé sus ajustadas mallas, y se quedó solo con el tanga de encaje y transparencias que habíamos comprado el día anterior. Qué imagen más bonita.

    Ella no sé si estaría cachonda ya, pero yo estaba como una chimenea…

    Seguí un poco más el toqueteo de su cuerpo, la besé, volví a chuparle los pezones, ahora ya estaban duros como piedras. Toqué su coñito por encima del tanga y le frote un poco. Metí mi mano en el precioso tanga, acaricie su precioso y carnoso coño, mi sorpresa fue que mi madre lo tenía algo lubricado, pero poco. Creo que había puesto a funcionar otra su maquinaria sexual interior, que tantos años llevaba parada.

    Bajé el tanga y la tumbe sobre el sofá. Seguimos comiéndonos a besos, seguía jugando con sus pezones. Volví a tocar su delicado coño, había lubricado un poco más. Moría de ganas por comerle el coño, pero quería esperar un poco más. Lo bueno se hace esperar. No le podía dar todo el primer día.

    Cuando comencé a acariciar su clítoris.

    Los gemidos era lo único que se escucha en la habitación. Ahh no pares mi rey. Ah ah ah me matas, me encanta, es la mejor sensación de mi vida ahhh ahhh.si si sí Más quiero más sigue sigue.

    Por lo que más quieras no pares, por favor, no pares me suplicaba,

    Ma, no decías que esto no estaba bien?

    El que no va a estar bien vas a ser tú, como pares de hacer lo que me estás haciendo con esos mágicos dedos.

    Estoy, cachondaaa, resopló.

    Metía mis dedos en su húmedo coño, mientras con la otra mano, jugaba con su clítoris…

    Tras un buen rato de placer, mi madree ordenó que parase… Ahh ahh decía con la respiración agitada… Buff qué bueno madre mía qué gusto como, he podido estar 40 años sin descubrir esto… Madre mía quiero más… Decía con su agitada voz.

    Parecía una jovenzuela, cuando pierde la virginidad y descubre lo que se siente, le gusta tanto, que quiere estás todo el día follando. Pero mi madre tenía ya una edad… Bueno Ma, no sirve abusar que luego no te vas a poder ni sentar… Reímos los dos.

    Mis huevos iban a reventar, espere a ver cómo reaccionaba mi madre, pero no se movía, estaba en una nube.

    Baje mi pantalón y mi ropa interior, yo también quería tener mi orgasmo y que se me relajase mi dura polla.

    Quedé desnudo. Mi madre miraba mi polla, pero no se atrevía a tocarla. Tócala Ma, no muerde le dije. Yo también quiero que me hagas gozar.

    Me la cogió con su mano derecha, hazme una pajilla que si no voy a reventar, le di un buen beso con lengua. Mientras acariciaba mi durísima polla.

    Cuando decidió, hacerme mi ganada paja, apretaba mi dura polla con mucha fuerza, tuve que decirle que aflojar la presión de la mano, me dolía. Cogí con mi mano, la suya y comencé a subir mi piel de arriba abajo. Solté mi mano y la dejé hacer, pero mi madre no tenía experiencia haciendo pajas. No seguía el ritmo, sus bajadas era muy bruscas, tuve que decirle que lo dejase o me haría daño.

    Mi pobre madre, se vino abajo. Quería verme disfrutar igual que yo le había hecho a ella.

    Espera Ma, fíjate cómo lo hago yo y aprende.

    Mira Ma, no hay que apretar mucho, hay que subir despacito. Arriba y abajo, abajo y arriba y cada vez vas subiendo el ritmo… Ves? De vez en cuando hay que girarla, con suavidad…

    Déjame cariño quiero volver a probar y que tengas un orgasmo de mi mano. Volvió a coger mi durísima polla, esta vez sin apretar tanto, y empezó los moviendo lentos. Fue aumentando el ritmo hasta que sentí, unos pinchazos en mis huevos y salió de mi polla cantidades ingentes de lefa, que caían por todos los lados. Al final me gustó la paja que me hizo mi madre. Aprende rápido.

    Nos quedamos relajados los dos en el sofá de la suite, que tantas alegría me iba a dar. Esto, no había hecho más que empezar.

    Tras unos minutos de silencio y relajación, nos fundimos en un buen beso, mientras mi madre jugaba con los pelos de mi pecho, yo lo hacía con sus duros, pezones.

    Sabes hijo?, He vuelto a ver cómo mi coño ha abandonado el dique seco, he vuelto a lubricar, no como cuando tenía 20 años, pero mi coño vuelve a tener vida. Creo que no hará falta nunca más lubricante…

    Lubricante? Le pregunté asombrado. Ma, no dijiste que tú y yo nunca follaríamos?

    Su cara cambio… La pille fuera de juego…

    Eh a ver, acertó a decir. Nosotros no vamos a follar. Lo decía para cuando lo haga con tu padre.

    Pero a ver Má, si dices que tú con papá nada. En qué quedamos. Tras mis preguntas estaba acorralada, cual ratón entre dos paredes…

    Hijo vamos a prepararnos y salir a conocer Madrid. Que es lo que yo quiero.

    Sí Ma, pero no has respondido a mis preguntas. No podía dejar escapar el ratón ahora, jeje

    A ver hijo, lo he dicho sin pensar, pero lo que si

    Que he pensado, es que tú y yo nunca y digo nunca, vamos a follar.

    Yo sabía que sí, la conocería…

    Por cierto rey, me podías hacer un cunnilingus.

    Me pilló de sorpresa total…

    Ahora Ma? Pregunte.

    Sí. Respondió con total rapidez.

    Le haría esperar, sabía que lo quería probar por lo ya lo tenía seguro, así que la dejé, con la miel en los labios…

    Ma, vete a darte una ducha y prepárate que son las 14 y vuelvo a tener hambre.

    Vamos a ver Madrid que ya tendremos tiempo de cunnilingus… Eres una impaciente. Paciencia.

    Aceptó, no muy convencida por mi respuesta pero la acató.

    Mientras que ella se duchaba, Fui al armario a escoger su ropa. Me encanta…

    Para la ocasión, le prepare una mini falda que habíamos comprado el día anterior, con unas medias negras con unos lacitos y detalles rojo, liguero. Unas bragas pequeñas, blancas con puntillas y transparencias, un sujetador a juego, una blusa blanca semi transparente y una americana. Estaría preciosa.

    Hay que ver qué buena compra hicimos ayer… pensé.

    Salió de la ducha, envuelta en su albornoz. Vio la ropa encima de la cama y preguntó. Y esto cariño?

    Es la ropa que me gustaría que te pusieses hoy.

    Aceptó sin dudar un segundo.

    Me preguntó, si iría en chándal.

    No Ma, también me arreglaré. Con un bellezon, así uno no puede ir de cualquier manera…

    Fui a ducharme.

    Continuará…

  • Guardia aprovecha la situación

    Guardia aprovecha la situación

    Mi novia y yo veníamos de una fiesta a la que nos invitaron. La fiesta estuvo animada y con buena música. Tomamos mucho y de todo. Ella no toma mucho, pero cuando está conmigo se deja llevar por que sabe que la voy a cuidar y, cuando me siento caliente, me gusta verla y saberla así porque sé qué hará lo que yo le pida.

    Noté que en la fiesta varios se le quedaban viendo pues iba muy guapa; con un vestido un poco arriba de las rodillas, delgado y blanco dejando ver tantito su tanga cuando se sienta.

    Como la fiesta estaba a reventar había mucho empujón y repegon, el cual me daba cuenta que recibía bastante por parte de muchos hombres. A pesar de eso, en vez de sentirme molesto, me gustaba, imaginaba lo que estaban pensando al verla pues era evidente lo que querían.

    Así pasó la noche, tomando y bailando un par de horas. La verdad es que tomamos de todo y mezclamos mucho por lo que hasta yo ya me estaba sintiendo muy borracho pero caliente. Al ver que la fiesta ya se estaba vaciando por una pelea entre un grupo de amigos mejor decidimos ya irnos.

    Nos subimos al coche pero ella ya venía muy mal, muy borracha y muy cansada por todo el tiempo que estuvimos tomando.

    Al llegar, quise besarla y decirle que ya habíamos llegado pero ella ya estaba dormida; como pude la bajé del coche cargándola, abrimos la puerta del edificio porque el poli no se encontraba en su lugar. Estábamos subiendo las escaleras pero en el trayecto me di cuenta que no traía conmigo las llaves del departamento. Busqué y vi al suelo a ver si de casualidad se habían caído pero nada. Traté de despertarla pero estaba muy perdida. Como pude la senté en las escaleras para que no se fuera hacia adelante o se cayera para yo ir a buscar dichas llaves.

    Regresé a buscar por donde entramos, pero nada, después fue cuando pensé que tal vez las traía ella en su bolsita de mano y yo no lo recordé en ese momento. Cuando voy regresando hacia donde la dejé veo que el poli de la entrada estaba ahí escaneándola, moviéndola y diciéndole: «señorita, señorita, está bien?»

    Tal vez se tuvo que mover de su lugar por algo y tuvo la suerte de encontrarla sola y en ese estado. No hice nada, no hice ningún ruido porque me pude imaginar lo que estaba a punto de suceder y no me equivoqué. Me quedé escondido detrás de la columna viendo como poco a poco se atrevía a tocarla más de las piernas como simulando despertándola pero solo aprovechaba para ir subiendo cada vez más. Cada vez subía un poco más su falda siempre viendo a su alrededor si había alguien más que los estuviera viendo pero eran las 4 de la mañana y por supuesto que nadie los interrumpiría. En su cara vi un morbo como muy pocas veces, sabía que una oportunidad así no volvería a pasarle por lo que ya sin pensarlo y rápidamente se empezó a bajar los pantalones, los calzones y al sacar su verga vi que ya estaba súper parada y gruesa.

    Yo no sabía qué hacer, estaba temblando de excitación al ver eso. Un tipo gordo, feo, bigotón y promedio estaba gozando a mi novia. Se acomodó arriba de ella, tomó su verga y de a poco se la metió en su boca. Primero empezó lento, como disfrutando el momento, cerrando los ojos y diciendo cosas como: «qué rica estás pinche escuincla, que rica boquita tienes», chupámela bien».

    Se movía y se movía y cuando pensó que se iba a venir se separó de ella. «Todavía no acabamos, mija» -dijo.

    Llegó su momento y el momento que yo estaba esperando también. La volteó con cuidado para que no se despertara, le subió la falda y al ver su culo completamente a su merced sin nada más en su camino que una pequeña tanga, inmediatamente y ya empinada le bajó la misma y morbosamente le metió su cara entre sus nalgas.

    Lamía, mordía y lengüeteaba su vagina depilada, su rico y apretado ano haciendo por unos instantes que emitiera unos pequeños gemidos. Parecía que no le importaba porque él nunca se detuvo, ya era suya, le había hecho lo que él quería hasta ese momento.

    Yo para aquel entonces ya estaba masturbándome y casi viniéndome pero aún no era el momento.

    Una vez que ya estaba húmeda por el placer que estaba teniendo inconscientemente, el policía tomó su verga parada y de un solo golpe se la clavó. Se movía rápido con tremendas y repetidas embestidas por total, ya no le importaba que se despertara porque estaba seguro que ni se acordaría. Por unos momentos sus ojos se ponían blancos por tan rico coño que su verga estaba penetrando. La tomaba del cabello, lo jalaba y a veces se empinaba más sobre ella haciendo caer más su cuerpo. De verdad era súper rico y depravado ver a ese viejo asqueroso cogiéndose a mi novia estando ella casi inconsciente.

    Justo cuando sintió que ya se estaba viniendo, sacó su verga. En ese momento dije: «vaya, al menos no se va a venir dentro de ella» – pero sólo lo hizo para metérsela por su ano y ahí terminar como queriendo no dejar rastros.

    Su grito/gemido que exhalo fue de puro placer y al verlo tan bestia derramando su esperma dentro de ella casi hace que me venga ahí mismo pero resistí un poco más.

    Rápidamente se subió los pantalones, la trató de vestir subiéndole su faldita y acomodando de la mejor manera su tanga para aparentar que ahí no había pasado nada.

    Se retiró casi corriendo no sin antes darle un beso profundo y de lengua casi devorándola.

    La verga ya me dolía de tan dura que estaba y ahí mismo y con el morbo acumulado me bajé los pantalones, la penetre de una manera tan rica como nunca había sentido y a los poco minutos me comencé a venir; no pude detenerme y no quise detenerme porque por unos minutos, fue nuestro juguete de deseo.

  • No adorarás falsos dioses (Capítulo 2)

    No adorarás falsos dioses (Capítulo 2)

    Ya pasaron cuatro meses de lo ocurrido con Fabrizio y su guardaespaldas.

    La relación con Facundo no volvió a ser igual, lo hablamos mucho tratando de recobrar la magia, pero es muy difícil después de lo sucedido.

    Facundo nunca me reprocho nada, pero yo sé que dentro suyo no me perdona que haya gozado tanto con Fabrizio y Andrés.

    La verdad que sería hipócrita de mi parte decir que no goce como nunca antes aquel día, pero también es cierto que no fue culpa mía, sino de Facundo.

    Los dos nos amamos más que a nada en el mundo. Estoy segura que superaremos esta situación.

    Los días transcurren con normalidad, yo sigo ocupada en mí, voy casi todos los días al gym y Facundo sigue con sus negocios.

    Hoy por la tarde tengo gym así que como algo liviano y me dispongo a ordenar la casa para luego ejercitar el cuerpo.

    Llego al gym, me dirijo a los vestuarios y me alisto para la clase.

    Comienzo con el precalentamiento y se acerca una muchacha para hablarme

    «Hola Eli mi nombre es María Alejandra, pero llámame María nomás.

    Soy la nueva profe ya que Oscar se mudó al interior y no volverá»

    (Siempre tuve personal trainer hombres, no porque yo los eligiera sino por cuestión de azar. Eso no me disgustaba para nada ya que me daba ocasión de coquetearles, solo para divertirme y aumentar mi autoestima.

    María sería mi primera personal trainer femenina.)

    «Hola María, mucho gusto.

    Bueno será cuestión de acostumbrarnos»

    María:

    «Si, verás que pronto nos acostumbraremos ambas, igualmente el profe me dejó detallada la rutina que hacían»

    Me indica los ejercicios y se retira.

    (María es una joven de unos 28 años, tiene un acento extraño como caribeño. Su estatura es de 1,60 m aproximadamente. Tiene ojos celestes y es de tez trigueña con pelo largo y de trencitas finitas.)

    La clase transcurre normal cada tanto María me da las indicaciones y se retira para atender a otros alumnos.

    Terminada la clase me duché y me fui a casa.

    Una vez en casa esperé a Facundo con una picada, una cerveza helada y un body traslúcido sin nada debajo.

    Cuando entra me dice:

    «Epa!!! Que bonita que estás.

    Y que bienvenida me estás dando»

    Me sujeta de las nalgas muy fuerte y me da un beso apasionado.

    Le sugiero:

    «Toma asiento y ponte cómodo»

    Mientras él se sirve la cerveza yo me ocupo de bajarle la cremallera del pantalón. Sacó su miembro y comienzo a lamerlo, me lo meto en la boca y lo chupo, alterno la frecuencia, lo pajeo y continuo chupándolo, el me apoya su mano derecha en mi nuca y empuja mi cabeza obligándome a tragar completo o al menos lo más posible. Ya que como saben Facundo tiene una verga bastante grande.

    Le sacó los huevos fuera del calzoncillo y también los chupo, los lamo, los beso.

    Me paro, apoyo mi pecho en la mesa, resaltó mi culito y le digo:

    «Que esperas, cógeme como quieras»

    Él se levanta y coloca su verga en mi conchita, de un empujón me penetra y comienza a mover su cuerpo empujando mi conchita con su verga contra la mesa.

    Que hermosa sensación sentirme a su merced sin poder oponer resistencia a sus embestidas.

    De pronto sale de mi y se retira del lugar, yo quedo tumbada sobre la mesa.

    (No es la primera vez que sucede)

    Segura del motivo me dirijo al baño, él se está duchando, ya sabiendo la respuesta le pregunto:

    «Amor qué ocurre??»

    Facundo:

    «Supongo que ya sabés, no puedo evitar que vengan a mi mente las imágenes de aquella noche, de como le pedías a Andrés que te coja más duro que no acabara para poder seguir gozando de su enorme verga mientras yo te sostenía las manos sin poder hacer nada»

    Me retiro del baño, me dirijo a la habitación, me acuesto e intento dormir.

    (Muy pocas veces logramos tener sexo normal después de aquel día. Facundo hacía terapia pero no lograba quitar de su mente aquella experiencia.)

    Los días pasaban, la pandemia producto del covid-19 nos encerraba quitándome mi cable a tierra que era el gym.

    Mientras entreno en casa escuchando música suena mi celular, veo en la pantalla un número desconocido, atiendo:

    «Hola quien habla»

    Del otro lado me responde:

    «Hola Eli soy María la profe de gym»

    (Apenas escuché su voz la reconocí)

    Yo:

    «Hola María buenas tardes cómo estás»

    María:

    «Bien gracias, espero no te moleste que te esté llamando, obtuve tu número del gym»

    Yo:

    «No para nada, decime en que te puedo ayudar»

    María:

    «Solo quería comentarte que con esto de la cuarentena y cómo el gym está cerrado estoy dando clases particulares en mi casa, son unipersonal y de un grupo reducido para evitar el contagio, solo para los clientes más antiguos del gym»

    (Para mí es un notición podré despejar la mente en otro lugar que no sea mi casa)

    Le digo:

    «Genial! Cuando empezamos»

    María:

    «Buenísimo, ya te agendo para el viernes.

    A las 19 h te parece???»

    Yo:

    «Perfecto!! Nos estamos viendo el viernes entonces»

    Los días pasaron y llegó el viernes.

    Me dirijo a la casa de María, cuando llegó tocó el timbre del departamento. Desde el portero eléctrico me atiende María y me hace pasar.

    Al ingresar al departamento me encuentro con un mini gym instalado en su comedor.

    Comenzamos con la rutina. Al ser personal tenemos más tiempo para charlar y conocernos.

    Cómo lo había imaginado María es de Centroamérica. Más exactamente de Venezuela, me cuenta que vino a Argentina ya que en su país la situación está muy difícil, vive sola en Buenos Aires desde hace un año, tiene 27 años y se siente muy a gusto en Argentina.

    Mientras ejercitamos no puedo dejar de observar el físico de María, aunque está vestida con jogging se nota que tiene lindas formas y su remera suelta no logra disimular dos pechos muy grandes, bastante más que los míos, su piel es muy tersa debido a su edad, sus manos son muy bonitas y las tiene bien arregladas. Sus labios son gruesos y pulposos y su dentadura casi perfecta.

    Terminamos el ejercicio diario me despido y me dirijo a casa, quedamos en vernos el martes.

    Los días pasaban y María se tornaba cada vez más recurrente en mis pensamientos.

    El martes llegó, toque timbre del departamento de María, ella me hizo pasar y me abrió la puerta del departamento. Al verla siento algo especial, luce un conjunto de lycra apretado al cuerpo. Esto permite ver todo el contorno de su figura. Tiene una cintura diminuta y unas caderas enormes, su cola es bien redonda y parada, sus pechos contrastando con la cintura parecían más enormes.

    Me saluda y me dice:

    «Hola Eli, ocurre algo???»

    Yo:

    «Hola María, no nada, por???»

    María:

    «Cómo te quedas viendo y no pasas»

    Siento una transpiración fría, seguramente mi rostro estará totalmente sonrojado.

    Me avergüenza el hecho de quedar tan evidente.

    Sin decir nada ingresó al departamento.

    Comenzamos los ejercicios pero yo no puedo dejar de prestar atención a la figura de María, con cada ejercicios que realizamos descubro rincones nuevos de su cuerpo. Su calza de Lycra dibuja perfectamente la forma de su vagina, marcando dos labios gordos con una línea profunda que los separa.

    Terminamos la clase y nos despedimos. Quedamos para el viernes próximo.

    Al llegar a casa mi mente ya estaba totalmente ocupada con imágenes de María.

    Ingreso a ducharme y mientras enjabono mi cuerpo comienzo a masturbarme, masajeo mi clítoris con mis dedos, introduzco suavemente un dedo en mi vagina y lo saco para luego introducir dos, aumento el ritmo e intercalo entre masajear mi clítoris e introducir los dedos en mi conchita totalmente húmeda, siento como el líquido viscoso y tibio se acumula en mi interior para luego salir producto del movimiento de mis dedos, en mi mente solo se reproducen las imágenes de María, son destellos; que como latidos se reflejan en mi hinchado clítoris, utilizando la yema de mis dedos índice y angular froto mi clítoris cada vez más fuerte provocando un delicioso orgasmo al que lo acompaño de un gemido profundo.

    Continúo bañándome mucho más aliviada pero a su vez más cautivada por esa idea que ronda mi mente.

    Los días pasaron y llegó el viernes, estaba ansiosa por llegar a casa de María.

    (Si bien algunas veces me llamo la atención la idea del lesbianismo nunca fue concreta, me considero una mujer hetero, me encantan los hombres y ser cogida por ellos, pero sinceramente luego del episodio de Fabrizio y Andrés se me abrió bastante la mente [entre otras cosas]. Y aquello que antes era una leve curiosidad ahora era una gran inquietud.)

    La hora llegó. Me dirijo a María y comenzamos con los ejercicios, ella luce un conjunto similar al anterior Salvo que este es con una top y las calzas son cortas. Mientras realizamos los ejercicios noto algo extraño en María,

    (Su forma de ser de por sí era bastante sugestiva, muy sexual en sus movimientos pero hoy los noto exacerbados.)

    La clase está por terminar y mi celular sonó, contesto y es Facundo para avisarme que por cuestiones laborales regresaría a casa mañana al mediodía.

    María pregunta:

    «Todo bien??»

    Yo:

    «Si si todo bien, mi esposo me avisa que no vendrá a casa esta noche»

    María:

    «Genial es una buena ocasión para conocernos, quédate a cenar»

    Yo:

    «Te parece??»

    María:

    «Pero claro, si quieres te puedes duchar aquí, yo te presto algunas prendas»

    Yo:

    «Ok»

    Trato de disimular lo interesada que estoy en que todo esto suceda.

    María me acerca unas prendas, voy al baño y me doy una ducha rápida, salgo y María ya preparó unos aperitivos y destapó un espumante, nos sentamos a charlar. María me cuenta sobre su vida y pregunta por la mía, charlamos de cosa efímeras, terminamos de beber el espumante y ya me siento más relajada la charla nos acercó más y mi mente volvió a María aún más interesante, María me dice:

    «aguardame que me baño y vuelvo, si querés pon un poco de música.»

    Me dirijo al tv busco en Youtube bossa nova y comienzo a escuchar mientras disfruto la última copa de espumante. Escucho que María me llama desde la habitación que estaba pegada al baño, me dirijo y la veo a María parada al pie de su cama. Lucía un conjunto de ropa interior blanco con un par de zapatos de punta aguja también blancos. Levanta sus brazos y girando 360° me dice:

    «Y que tal, es como lo imaginaste??»

    Yo quedo atónita no tanto por la situación sino más por ella, en mi mente pienso, la verdad no; es mucho mejor de lo que imaginé.

    Pero mis labios dicen otra cosa

    «La verdad María no sé qué decir»

    Su cuerpo es exuberante pero perfecto sus piernas sin un rastro de estrías ni celulitis su culo como una manzana gigante bien parado su cintura perfecta y sus pechos como dos globos, el sostén parece evitar que floten y no que se caigan. Ella luce una sonrisa carmesí y su pelo ya no tenía las trenzas, estaba suelto a cada lado de sus hombros. El conjunto blanco resalta lo bronceado de su piel y los tacones estilizan sus piernas. Caminando hacia mí se acerca me sujeta del mentón y me da un beso introduciendo su lengua hasta tocar la mía, nos besamos y me sostiene fuerte de mi culo apretando contra ella.

    Me dice:

    «No creas que no me fijé como me miras últimamente»

    Yo:

    «No voy a negarlo pero todo esto es nuevo para mí»

    María:

    «Tranquila que yo te ayudaré»

    Apaga la luz y comienza a quitarme las prendas.

    Primero la camisa, muy suavemente desabrocha cada uno de sus botones para luego desplazar hacia atrás, yo facilito colocando mis dos brazos levemente inclinados hacia mi espalda, siento sus manos acariciar mi piel. Con cada roce de sus dedos siento como los vellos de mi piel se erizan, me tomó de la cintura y comienza a besar mi cuello lo hace muy suave desde la parte superior hasta los hombros y vuelve a subir, mordisquea muy suave mis orejas y susurra a mi oído:

    «Desde el primer día que te vi imaginé este momento, ya verás que en tu vida olvidarás lo que pasará hoy»

    Pega su cuerpo al mío y nuestros pechos chocan.

    Aunque nuestros corpiños se interpongan siento perfectamente ese par de tetas grandes chocar con las mías, como lo suponía son firmes.

    (Si bien alguna vez he tocado los pechos de otra mujer siempre fue por algún motivo totalmente ajeno al sexo, está es la primera vez que rozo alguna parte de mi cuerpo con los de otra mujer en un plano erótico.)

    Me encanta!!!

    Ella comienza a desabrochar mi sostén, lo quita dejando mis pechos descubiertos se aleja unos centímetros y bajando su cabeza comienza a besar mis tetas. Sentía mis pechos inflamados y calientes, seguramente mis pezones estarían rígidos como dos botones esperando el contacto con los labios de María.

    El no poder ver debido a la oscuridad aumenta mis otros sentidos.

    Siento como los labios de María besan mis pechos chupando y salivando casi toda su superficie muy sutilmente me muerde los pezones y comienza a chuparlos suave para ir aumentando la presión de succión. Sentía como mi vagina se humedece cada vez más.

    María se aleja y me dice:

    «Vamos a adaptar el ambiente»

    Enciende una luz roja que provenía del techo y le da on al equipo Bluetooth que conectado con la tv del comedor reproduce la Bossa Nova que previamente yo seleccioné.

    Ahora veo a María caminar hacia mí con su cuerpo infernal, la luz roja hacía a su conjuntito blanco más diminuto y de un color rosa pálido y por cosas del destino en los parlantes comienza a sonar

    «la chica de Ipanema»

    Era una diosa descendiendo del Olimpo.

    De un empujón me tira en la cama, me quita el pantalón y la bombacha, sus movimientos son más bruscos, me abre las piernas y subiendo por mi pierna derecha con la punta de su lengua llega a mi entre pierna. Baja nuevamente y repite lo mismo con mi pierna izquierda.

    Me besa los labios vaginales y mi monte de venus, que como siempre está totalmente depilado.

    Yo no hablo, creo que ni respiro. En mi mente solo está el deseo de que comience a chuparme la conchita que para este momento está sobreexcitada y demasiado húmeda.

    Siempre que fantasee con otra mujer me preguntaba cómo sería el sexo oral suponía que sería mejor que con el hombre ya que al hacérmelo una mujer sabría mejor como hacerlo dónde y que presión ejercer que movimientos de lengua provocan las mejores sensaciones.

    Estoy a punto de averiguarlo.

    María comienza a succionar mi clítoris.

    Me estremezco y por reflejo intento recoger las piernas pero los brazos de María me lo impiden.

    Ella continuó lamiendo y chupando mi conchita, lo hace de una manera que nadie lo había hecho antes. Su forma, su ritmo, la presión que ejerce, todo es perfecto, pone atención a lugares que nadie lo había hecho.

    Retira sus labios de mi vagina y me dice:

    «Tienes una Cuca deliciosa y tu humedad me dice que te encanta»

    No sé porqué le llama Cuca a mi conchita la verdad… es lo que menos me importa.

    Le sujetó la nuca con mi mano derecha y la empujó hacia mi conchita diciéndole:

    «Me encanta, la chupas como nadie lo hizo»

    Ella continúa jugando con su lengua y mi clítoris, succionando mis labios y penetrándome con su lengua. Puedo sentir perfectamente sus labios carnosos presionando mi clítoris. Luego de un rato llego al clímax y largando un fuerte gemido acompañado de convulsiones le digo:

    «No pares, no pares!!! Sii!! Sii!!

    Siiii!!!

    Ufff que rico!!! Que ricooo!

    Gracias, gracias, gracias!!!»

    Ella se para y con movimientos muy sensuales se quita la ropa interior, se inclina y se desliza colocándose encima mío, comienza a besarme.

    Sentía en su boca el gusto de mi vagina, sus pechos rozan los míos, me encantan sus tetas, son súper duras, sus pezones tienen una aureola mucho más grande que las mías.

    Inclinó la cabeza y le chupo las tetas.

    Que rico!!! Nunca había hecho algo así, sus tetas son perfectas, sus pezones están muy duritos y puntiagudos, sus enormes aureolas me excitan y me dan más ganas de chuparlas.

    Vuelvo a apoyar la cabeza en las sabanas y ella avanza posicionando su conchita en mi cara.

    Puedo verla de frente y en primer plano. Al igual que mi conchita está totalmente depilada, es notablemente más gordita que la mía y su clítoris asoma entre los dos labios como un botoncito rosado, nunca había visto un clítoris tan grande.

    Ella me dice:

    «Me devuelves el favor»

    (La verdad lo único que nunca pude fantasear era chupar otra vulva, siempre me generó un rechazo, la verdad no sé por qué)

    Admito que María tiene una vulva hermosa pero no puedo superar lo que sea que me frena.

    Le digo:

    «Mira, discúlpame pero es mi primera vez con otra mujer, y no puedo ayudarte con eso»

    María:

    «Acaso no te gusta mi cuca»

    Yo

    «No, no; es preciosa pero no puedo, perdón»

    María:

    «Ok, tu te lo pierdes»

    Se desliza hacia abajo y comenzamos a besarnos a rozar y frotar nuestros cuerpos, nos tocamos mutuamente nuestras conchitas, siento su vagina muy calentita y húmeda, le introduzco un dedo y al sacarlo está totalmente envuelto en sus fluidos.

    Ella se incorpora se da vuelta y quedamos opuestas, levanto mis caderas y pasa una de sus piernas por debajo mío, se acerca y nuestras vulvas hacen contacto, que sensación tan hermosa, su conchita está notablemente a mayor temperatura que la mía. Comienza a moverse, yo lo mismo, frotamos nuestras conchitas nuestros fluidos comienzan a salir y a lubricar toda la zona. María gime y su respiración se torna más acelerada y fuerte yo me dejo llevar por el frenesí y al igual que ella comienzo a gemir ya los fluidos inundaron toda la zona y se escucha claramente el frotar de la piel húmeda, que rico se siente.

    Por momentos estoy segura de sentir su clítoris rozar el mío e introducirse por la rajita de mi vagina la música y la iluminación hacen la situación mucho más sensual y sexual de lo que de por sí es. María comienza a murmurar:

    «si, si!!! que hermoso si…

    Me encantas tu cuca está hecha a mi medida siii!!!

    Ya me vengo me vengooo!!!

    No pares de moverte»

    Yo sentía exactamente lo mismo y casi en un sincronismo perfecto las dos comenzamos a convulsionar nuestros cuerpos debido a un orgasmo delicioso, ella dando un gemido muy fuerte y prolongado me aprieta con sus piernas como si fueran las pinzas más sexys que existieran, para luego relajarnos y suspirar al unísono.

    Continuamos acariciándonos y por un lapso de tiempo solo miramos el techo en silencio.

    María se levanta y me dice:

    «Aguardame un instante»

    Se retira del dormitorio y vuelve con un copón lleno de frutillas y crema batida.

    María:

    «Nada mejor que algo dulce para recuperar fuerzas»

    Comenzamos a comer las frutillas con crema. Me siento feliz totalmente relajada y embelesada con María.

    Tomo una frutilla la unto en crema y mirando a María fijamente me la llevo a la boca, de un mordisco totalmente cargado de erotismo como media frutilla, giro la muñeca y llevo a los labios de María el resto de la fruta roja de la que caían gotitas de su jugo, ella pone sus labios en forma de patito sin abrir su boca y yo con movimientos suaves le unto esos labios carnosos y todavía color carmesí del labial con la frutilla.

    Suelto la fruta tomo su rostro con ambas manos y la beso muy apasionadamente las lenguas bailan dentro de nuestras bocas, se entrelazan e intercambian saliva.

    Ella se levanta y trae un cofre de madera con un candadito.

    La miro y digo:

    «Qué tenés ahí»

    María:

    «Que no tengo aquí»

    Abre el cofre y comienza a sacar todo tipo de juguetes sexuales y entre ellos un consolador con cinturón.

    Me mira diciendo:

    «alguna vez te preguntaste cómo sería ser hombre? Me refiero cómo sería el sexo desde su punto de vista??»

    Yo:

    «pues claro…»

    María:

    «Ok, sácate la duda»

    Me hace una seña con la mano, yo me levanto ella coloca el cinturón en mi cadera y dice:

    «Listo»

    Bajo la mirada y en el lugar de mi vagina veo un miembro erecto. Instintivamente lo tomo con la mano derecha y lo froto como masturbándome.

    Ella me dice:

    «Ok quiero que me cojas»

    Colocando lubricante en mi pene artificial se da media vuelta y se coloca en la posición de perrito.

    Yo la tomo de la cadera con una mano y con la otra intentó penetrarla, no sé si por los nervios o la inexperiencia no logró acertar su vulva.

    Ella dice:

    «Déjame que te ayude»

    Con la punta de sus dedos orienta el consolador y yo de un empujón la penetro, la sujetó con ambas manos de su cintura y comienzo a taladrar su conchita primero suave y despacio y luego duro y rápido.

    La vista es impresionante su culo redondo se hace más redondo en esa posición su cintura diminuta es como una espina clavada en una manzana. Sus caderas son la traba perfecta para que mis manos empujen ese culo hacia mí.

    La cojo sin parar, es una sensación rara para mí como mujer, siento que tengo el control total sobre su cuerpo, la inercia de mis golpes alejan su culo pero yo con mis manos lo traigo nuevamente a mi voluntad, y como mujer sé el placer que siente cada vez que ese pene artificial entra en su conchita.

    Ella baja su pecho y lo apoya en las sabanas arquea la cintura y levanta el culo lo más posible.

    Ahora entiendo porque los hombres cuando tomó esa posición se ponen como locos y por lo general no aguantan sin llenarme la conchita de leche. Esta posición realza el culo y da una vista totalmente distinta. El culo de María que yo creía inmejorable, en esta pose se torna perfecto.

    Le digo:

    «Te gusta como te cojo»

    María:

    «Me encanta, no pares cogeme duro sin parar»

    Yo:

    «Sos una diosa, sos mi diosa»

    Continúo cogiendo esa concha cuando ella se endereza y me dice:

    «Pásame el cofre»

    Me estiró sin sacar mi verga artificial de su concha y le doy el cofre. Ella busca y saca un juguetito con forma de huevo del que colgaba un piolín.

    María:

    «Ven aquí»

    Saco el consolador de su vagina y me pongo frente a ella.

    Lubrica el huevito y me lo introduce en mi conchita. Ella toma un control muy diminuto y poniéndose en cuatro nuevamente dice:

    «Ahora seguí cogiéndome, yo con este control voy a manejar tu juguetito»

    La vuelvo a penetrar y comienzo a cogerla a un ritmo intermedio. De pronto… Siento algo dentro mío una pequeña vibración que se replicaba por todo el interior de mi vagina

    María:

    «Los sientes???»

    Yo:

    «Si, es muy placentero»

    María sonriendo:

    «Aguarda que tome fuerza y verás»

    Yo continuo cogiéndola le agarro los cachetes de su culo y los aprieto, no aguanto la tentación y le doy unas nalgadas suaves.

    Me mira y me dice:

    «Si lo vas a hacer hazlo bien»

    Yo respondo con una nalgada muy fuerte, la que deja mis dedos marcados en su culo, ella da un grito y comienza a gemir, yo sigo dando nalgadas fuertes, sus cachetes del culo se tornan colorados. Me excitaba mucho la situación, la sensación de poder era increíble. Comienzo a sentir más fuerte las vibraciones dentro de mi conchita, me inclino y le manoseó las tetas apoyada sobre su espalda.

    Las vibraciones me siguen excitando, tocan una zona en la pared frontal de mi vagina que me produce demasiado placer.

    Me incorporo y sosteniéndola fuerte de sus caderas comienzo a cogerla muy duro ella gime y grita como una gata en celos, mi cabeza explota de placer, definitivamente el huevito en mi conchita está a máximo poder porque siento un hormigueo dentro incontrolable. María dice:

    «No te detengas, continua cogiéndome, por favorrr!!!

    No pareeesss!!!»

    Ella está teniendo otro orgasmo divino, yo continuo cogiéndola. Estoy llegando a mi clímax y ella se incorpora me toma de la cintura y me tira en la cama boca arriba se coloca el consolador en su conchita y se mueve muy sensual salta arriba mío sus tetas comienzan a rebotar a un ritmo casi hipnótico. El peso de su cuerpo provoca el roce del cuero del cinturón en mi conchita y el vibrador continúa haciendo su trabajo, todo eso sumado a la vista que su cuerpo de diosa sexual me otorga provocan en mí un intenso orgasmo.

    Nos relajamos y María se dirige al baño, yo estoy un instante en la cama y también voy al baño.

    Ella está en la ducha. Su cuerpo se dibujaba en la mampara empañada por el vapor. Abro la mampara e ingreso a la bañera. Nos comenzamos a enjabonar mutuamente ella me habla suave en la nuca mientras me enjabona la espalda

    María:

    «Fue una experiencia hermosa, y por ser tu primera vez con otra mujer estuviste muy bien. Me calienta bastante saber que soy tu primer mujer»

    Yo:

    «A mí también me encantó, sos hermosa, casi una diosa y me hiciste sentir sensaciones nuevas incomparables»

    Ella apoya un pie en la pared de la bañera y se enjabona la conchita.

    Está muy rosadita producto de la cogida y su clítoris que antes asomaba entre los labios ahora debido a su excitación y su pose sobresale aún más como una frutilla asomando, ella se refriega la vagina y con sus dedos aprieta sus labios vaginales sacando por completo hacia fuera esa fruta coloradita y latiente. Sin pensar en nada me arrodillo y comienzo a lamer su conchita chupo sus labios pero pongo especial atención en ese clítoris en forma de frutilla diminuta lo lamo y aprieto con mis labios, ella me sostiene de la nuca y me aprieta contra su vulva, yo lamo chupo e introduzco mi lengua en su vagina claramente percibí el sabor de su fluido vaginal se distingue por completo del agua que cae desde la ducha. Me encanta, es sabroso.

    La sensación es extraña, nada que ver a cuando práctico sexo oral a un hombre, ahora soy yo la que está penetrando; soy yo quien entra en el cuerpo de María; mi lengua es la que se habré paso entre sus labios vaginales.

    María comienza a mover su cadera señal clara que está llegando al clímax, sé muy bien que puntos debo tocar para que lo logré, así que utilizando mi lengua y la punta de mis labios le chupo su concha como ella necesita, y pum!!! Sosteniéndome fuerte de mi nuca se corre.

    Para mí sorpresa expulsa un chorrito de fluido que impacta sobre mi boca pese a que la ducha estaba sobre mi no atiné a limpiarme sino que junte lo máximo posible de su corrida con mi lengua y la trague saboreando su flujo como si fuera el más exquisito dulce. Le doy un besito cariñoso a su conchita y me paro para continuar con mi ducha.

    María:

    «gracias, sabía que te animarías;

    Qué te pareció??»

    Yo:

    «Me encantó!!! Y como no complacer a mi diosa?!»

    Luego del baño nos acostamos a dormir.

    De vuelta en casa no podía ocultar la felicidad y mi sonrisa me delataba.

    Llega facundo me mira:

    «Qué tienes qué estás tan alegre???»

    Yo:

    «Nada amor estoy así por tu llegada»

    Tuve que mentir para no delatarme, aunque más adelante seguramente no le importará.

    Pero esa es otra historia.

    Continuará…