Autor: admin

  • Para follar da igual tu cama que la mía

    Para follar da igual tu cama que la mía

    La boda de mi primo, un acontecimiento por todo lo alto con toda la familia reunida, las chicas todas muy guapas y ellos muy elegantes y en especial Alex, el novio de mi prima mayor, estaba muy cortada al principio y me costó ir a saludarlos, la verdad que lo que pasó… pasó como decía mi prima y ya no se podía dar marcha atrás, además aquello sucedió ya hace tres años y yo pensaba que ni se acordarían de una niña tonta que un día se coló en sus vidas, fue hace tanto que yo tenía por aquel entonces 20 años y ellos rondaban los 25, casi tres años habían pasado, pero si, Alex si se acordaba de mí porque nada más verme me llamó con una enorme sonrisa levantando la mano a modo de saludo, la verdad que vernos no nos habíamos vuelto a ver, pero si hablábamos en secreto algunos días, estaba tan guapo, estaba tal y como lo recordaba aquel fin de semana en Asturias cuando lo conocí…

    El fin de semana se había calentado y de qué manera, había venido a pasar unos días con mi prima a Asturias aprovechando un viaje de mis padres, mi prima Ana vivía con su novio Alex en Cangas de Narcea un pueblo precioso de Asturias, Alex era biólogo y un chico guapísimo y simpático, pero un poco alocado, después de pasar con ellos varios días el sábado a primera hora de la tarde nos acercamos al bosque de Muniellos para enseñarme lo que realmente es el otoño en los bosques, una estación como él decía maravillosa que pintaba los bosques con sus tonos ocres, rojizos, verdes, amarillos y allí, entre tanta belleza empezó a recolectar algunas setas las cuales me iba enseñando las diferencias entre unas y otras, que setas se podían coger para comer y cuáles no, incluso me habló de las que tenían propiedades alucinógenas.

    No sé por qué el tema me interesó sobre todo el de las setas alucinógenas, no paré de hablar, de preguntar a Alex por ellas y cuando llegamos a casa mi prima Ana me dijo si las quería probar, al principio dudé, pero al verles tan seguros a los dos les pregunté que si tenían y si las habían probado alguna vez, Ana y Alex empezaron a reír y me volvieron a preguntar “tú las quieres probar Lara”, 45 minutos más tarde estábamos bebiendo un té de setas que nos había preparado Alex mientras las dos nos estábamos duchábamos.

    Estábamos las dos sentadas frente a una enorme chimenea encendida a todo meter, llevaba una camiseta de chico XXL que me había dejado Alex la cual me llegaba casi hasta las rodillas, unos calcetines y mis braguitas, Ana igual que yo, pero menos recatada, una pequeña blusa que le llegaba hasta la cintura dejando sus bragas al aire y nada más, las dos eso si portábamos sendas tazas del té dé setas bien calentito que Alex había elaborado, quizás un poco amargo para mi gusto, pero Ana me comentó que no lo podía endulzar porque se le irían sus propiedades, iba a ser algo nuevo para mí, algo alucinante según mi prima y que todas las sensaciones se magnificarían.

    No sé cuando empezó el viaje como ella lo llamaba, solo sé que las dos empezamos a reírnos de cualquier cosa, hasta terminar llorando y con dolor de tripa por las carcajadas, empezamos a desgranar todos nuestros recuerdos juntas de cuando yo era pequeña y aun con el recuerdo más doloroso empezábamos a reír y a llorar a la vez. Alex entró medio mojado al salón secándose todavía el pelo con una toalla después de ducharse, llevando solo un pantalón y con el torso desnudo, yo le miraba y me reía contagiando con mi risa a Ana.

    – Está bueno tu novio prima, está para comérselo. – La dije en un arrebato de sinceridad mientras me tumbaba de la risa sin parar de mirar a Alex. – Tú también estás bien buena prima. – La volvía a decir.

    – Jajaja, ya lo sé jajaja, estoy cañón jajaja. – No podíamos parar de reír.

    – Y tu Lara, tú también estás cañón. – Me decía mi prima muerta de la risa.

    – Tú… tú estás también para comerte prima jajaja.

    – Pues cómeme Lara jajaja.

    – Pues cómeme tu Ana jajaja

    En esos momentos y sin parar de reír Ana se acercó a mí dándome un beso y provocándome aún más la risa, luego vinieron un segundo y un tercer beso y a pesar de seguir riéndonos, la actitud había cambiado ya no solo sentía sus besos en mis labios, sino sus manos acariciando mis pechos por debajo de mi camiseta, era algo tan agradable, que yo misma empecé a responder a sus besos y acariciar también su cuerpo, las risas habían cesado no así unas sensaciones extrañas, unas sensaciones más intensas, me encontraba como flotando, me sentía como liberada de mi cuerpo, volando por medio del salón.

    Ana empezó a quitarme la camiseta y el sujetador, a gatas se acercaba cada vez más a mí, me iba besando en los labios empujándome hacia abajo hasta tumbarme en la alfombra donde estábamos sentadas, la miraba de arriba abajo, con los ojos bien abiertos, girando la cabeza miraba a Alex que se había sentado en un sillón, nos observaba mientras bebía un poco de té, le miraba y me reía a la vez, sentía los labios de Ana sobre mis pechos, dándome pequeños mordiscos en los pezones que empezaban a elevarse.

    Sus dedos eran mágicos y sus caricias me provocaban los primeros jadeos, me encontraba muy bien, muy relajada, tan desinhibida que ni me daba cuenta de lo que estámos haciendo, tenía a mi prima Ana tumbada sobre mí besándome, metiendo su lengua en mi boca y jugueteando con la mía mientras su novio nos miraba desde la distancia, mi prima Ana apretaba su sexo contra el mío como queriendo follarme con una polla imaginaria y yo le devolvía los restregones.

    Yo no paraba de mirar a Alex, me sentía atraída hacia él y entre risas y jadeos mientras Ana me besaba le dije casi susurrándola.

    – Ana, ¿y Alex?

    – No te preocupes por él mi niña.

    – Ya, pero, nos está mirando. – Le decía mientras no paraba de reírme y mirarle.

    – Lara tú quieres que venga con nosotras, quieres que le llame.

    – No sé, jajaja, ¿qué nos va a hacer? Jajaja

    – Jajaja, follarnos a las dos tonta jajaja, tú que crees jajajá

    En ese momento Ana se incorporó quitándose la blusa que llevaba y dejando ante mí sus dos hermosos pechos que enseguida me apresuré a cogérselos y acariciarlos, eran dos enormes pechos con unas aureolas bastante grandes de un color marrón oscuro y en su centro su pezones puntiagudos los cuales estaba saboreando lentamente con mi boca, mientras le metía las manos por debajo de sus bragas agarrando sus nalgas y apretándola contra mí, notaba sus bragas mojadas al igual que las mías, era una prenda que ya nos estaba molestando a las dos y esta vez fui yo la encargada de quitárselas primero muy lentamente mientras metía mi cabeza entre sus piernas saboreando el coño de mi prima Ana.

    Mi lengua recorría sus labios, con dos dedos le pulsaba y frotaba circularmente un clítoris enorme, de la vagina de mi prima salían ya gotas de su flujo, metiendo mi lengua en su interior la escuchaba gemir y con sus manos apretaba mi cabeza contra su sexo, mi lengua salía y entraba de su vagina, lamía su clítoris provocando más y más excitación en ella al igual que en mí, Ana se incorporaba para tumbarme nuevamente y quitarme las bragas, la miraba excitada con la sonrisa siempre en mi boca, apoyada en la alfombra con el codo a medio recostar Ana metiendo una pierna entre las mías, metiendo sus dedos en mi vagina y provocando que mi cabeza se echara hacia atrás gimiendo del placer, con su sexo junto al mío frotando los dos, frotando nuestros clítoris y uniendo nuestros labios nos movíamos las dos gimiendo, mirándonos y mirando a Alex que se había quitado el pantalón y se tocaba su hermosa polla.

    Aquella imagen me puso más caliente aún, porque aunque estaba disfrutando de mi prima, lo que realmente me apetecía es que Alex metiera su polla en mi chochito, que me follara allí mismo y que no parara de metérmela hasta caer desmallada.

    Tenía razón Ana, las sensaciones eran mucho más fuertes, yo en aquel momento quizás no lo veía, pero con el tiempo supe que aquella noche fue impresionante, mi prima seguía follándome con su vagina gritando las dos como dos zorritas mientras que Alex disfrutaba del espectáculo de dos mujeres frotándose por su sexo, tocando y apretándose sus pechos, gimiendo y gritando de placer.

    Alex se levantó al final y cogiendo a su novia por la cintura la separó de mí, tumbándola boca arriba, abriéndola bien de piernas y metiendo su polla de un tirón en su coño, provocando unos gritos deliciosos que incluso yo sentía, Ana estiraba sus manos hacia atrás y me tocaba con las yemas de sus dedos mi vagina, acercándome hacia ella me fue guiando hasta que me senté encima de su boca, notando como los empujones y penetraciones de Alex metían en mí la lengua de Ana que saboreaba todos mis fluidos.

    Alex seguía metiendo su polla en la vagina de mi prima a la vez que chupaba y lamía mis pechos, era algo tan placentero tener a Ana lamiendo mi vagina y a Alex mis pechos que solamente volví de mi sueño de placer cuando Ana dejaba de meter su lengua en mi interior, cuando su novio empezó a metérsela más rápido, provocando en Ana un orgasmo que no pudo reprimir los gritos, notándolos yo sobre mi vagina y al terminar mientras Alex seguía follándosela volvía a lamer y a provocarme los gemidos en mi interior.

    Alex se había incorporado, dejó de follarse a mi prima y parecía que era mi turno por como me miraba, estaba ilusionada, nerviosa, entonces Alex se tumbó en el suelo con su polla increíblemente grande y dura, mi prima se levantó y me cogió de la cintura llevándome a él.

    – Lara te va a follar de una forma especial, tu tranquila ya verás como disfrutas.

    Alex se había tumbado boca arriba y subía sus rodillas hasta su pecho, Ana me dijo que me sentara encima de él, de espaldas, de manera que sus pies me sirvieran de respaldo, según lo estaba haciendo Ana cogía la polla de su novio y me la metía en mi vagina, según me sentaba su polla se metía más y más en mi interior no pudiendo controlar los primeros gemidos al sentirla deslizarse dentro de mí, la sensación de tenerla dentro era algo increíble, Alex me cogió de las muñecas para sujetarnos mejor y que no me fuera hacia los lados y empecé a sentir como apretaba, como su polla se deslizaba por mi interior, pero la sensación de placer, un placer con mayúsculas fue cuando Ana sentada frente a mí mirándome me decía que me moviera yo, que me fuera levantando y sentando despacio.

    Fue en ese momento cuando su polla me dio todo el placer que había deseado durante toda la tarde, cuando se empezó a meter y salir de mi vagina llenándome por completo, Alex no era muy de expresar sus placeres, pero yo, yo no paraba de gemir, de gritar, de chillar, me estaba follando en una postura que nunca había imaginado y sin embargo me estaba volviendo loca, mis ojos entornados mirando a mi prima, viendo como se masturbaba metiéndose los dedos en su vagina, mi cuerpo se estremecía cada vez que la polla de Alex me penetraba, llenándome, sintiéndola tan dentro, ya no podía reír solo gritar y empecé a sentir un orgasmo, haciéndome temblar con mis piernas abiertas poniendo mis pies de puntillas, mi torso inclinándose hacia atrás clavando mis pezones al aire, hacia arriba y mi cabeza cayendo hacia atrás con mi melena tapándole las piernas.

    Seguía temblando, seguía sintiendo tanto placer que no quería dejar de moverme, no quería que parara de follarme, metiéndome y sacando su polla y con un empujón fuerte apretando mi espalda y metiéndomela hasta el fondo hasta su raíz, con varios gemidos los primeros que le oí, empezó a expulsar de su pene toda su leche, una leche caliente golpeando contra mis paredes vaginales, lanzándomela a presión contra mi útero y ya casi sin movernos con su polla todavía clavada de mi vagina, quedando los dos en silencio nos fuimos separando, cayendo al suelo frente a la chimenea y cerrando los ojos allí desnucada hecha un ovillo me quedé descansando.

    Un pequeño ruido me despertó, era la una de la mañana y me había quedado dormida un par de horas, tenía sobre mi cuerpo una manta que me tapaba entera, el salón en silencio, solo la luz de la lumbre en la chimenea iluminaba la estancia, me incorporé un poco dejando caer la manta sobre mi tripa, miraba a mi alrededor y no vi a nadie, así que supuse que se habían ido a dormir, me levanté para acostarme y al pasar junto al sillón me encontré a Alex que me miraba de arriba abajo, mi prima Ana hacía tiempo que se había ido a la cama, pero Alex como yo se quedó medio dormido en el salón.

    – Buenas noches, princesa.

    – Anda hola, pensaba que os habíais acostado.

    – Tu prima si, pero yo… yo esperaba a que te despertaras.

    – Ah si… Y por qué esperabas.

    – Porque me gustaba verte dormir, me gustaba ver tu cuerpo desnudo absorbiendo el calor del fuego, me gustaba ver tu cara con la luz de la chimenea, tus labios, tu nariz, tus pechos… me gustaba ver las sombras de tus pechos, de tu tripa y muslos, en una palabra me encanta verte desnuda.

    No sabía que decir, ya no estábamos bajo ninguna influencia psicotrópica y no tenía palabras para lo que me acababa de soltar Alex, pero una cosa si sabía, sabía que me lo había pasado en grande con él follando, sabía que me gustaba, sabía que me atraía y sabía que le deseaba y que mi prima me perdonara por ello.

    – No dices nada Lara.

    – Que voy a decir, pues que…

    – No digas nada mi niña, ven aquí conmigo, tú ven

    Y extendiendo la mano, cogiendo la mía tiraba de mí hasta tenerle enfrente, no sabía qué hacer, estaba allí sentado delante de mi desnudo con una más que evidente erección en su polla, nos mirábamos los dos y sabíamos que es lo que iba a pasar, pero no sabíamos como empezaría, sentía nuevamente humedecerse mi interior, excitándome con cada caricia de sus dedos en mi mano y sin pensármelo más me puse de rodillas y me metí su polla en la boca, empecé a lamerla, a metérmela hasta la campanilla mirando sus gestos de placer, pero ni un solo gemido, sabía que era lo que iba buscando y yo quería dárselo, bajando y subiendo mi cabeza mi boca se llenaba de su polla a la vez que mis manos le masturbaban.

    Alex se incorporó un poco y me cogió de los hombros, susurrándome que si quería follar, era una pregunta evidente, no es que quisiera, es que lo deseaba, así que me fui a sentar encima de él, pero entonces Alex se levantó un momento cogiendo un cojín grande y sentándose otra vez se lo puso debajo de las rodillas elevándolas un poco, fue entonces cuando me dijo que me sentara, que me colocase a horcajadas sobre él, pero con mis piernas hacia arriba, tumbándome un poco hacia atrás apoyándome un poco sobre sus rodillas mientras él me sujetaba rodeándome con sus manos por las caderas, mis muslos descansaban sobre su torso y flexionando las rodillas coloqué las piernas sobre sus hombros, dejando que mis talones descansaran sobre el respaldo del sillón.

    Alex me levantó un momento y con una mano cogió su polla y me la metió, entrando otra vez tan suave que parecía deslizarse por mi interior como una bailarina y volviendo a provocar en mí los gemidos que él ya tan bien sabia, me rodeó nuevamente de las caderas y moviéndose lentamente más que penetrarme se movía en mi interior, quería que saliera y entrara, me gustaba tenerla dentro, pero más me gustaba lo otro, más me gustaba que entrara y saliera, empecé a hacer fuerza con mis pies contra la silla, mis manos sobre su cuello haciendo también presión y moviéndome así adelante y atrás, sin sacarla mucho, pero bailando lo justo en mi interior y muy profundamente.

    Su cuerpo tumbado sobre el respaldo del sillón y yo haciendo una uve con mi cuerpo mientras recibía su polla, metiéndose tan profundamente, sintiéndola tanto que me parecía increíble el placer que sentía, era una sensación nueva, a mi edad la verdad que no había estado con muchos chicos más bien pocos, pero me hacía pensar, porque con ellos tan poco y con el tanto, por las posturas, su polla, mi estado, esas preguntas me las hacía en silencio mientras su polla me seguía penetrando haciéndome ya en esos momentos pegar pequeños gritos.

    La cara de Alex cambió, sabía que se iba a correr así que apretaba más mi vagina contra su polla, con más rapidez, los dos estábamos a punto de estallar, al borde de un nuevo orgasmo que poco a poco asomaba su cabeza, esta vez fuimos los dos, los dos explotamos en un delicioso orgasmo, bañando con mi flujo su polla que disparaba ráfagas de su semen en mi interior, gritando los dos y despertando al final a mi prima.

    La verdad que no le hizo mucha gracia esta vez a mi prima, simplemente me despidió hasta mañana con un gruñido y se quedaba con Alex diciéndole de todo menos bonito, que una cosa era lo que había pasado esta tarde con las setas y otra esta, la verdad que me sentía mal, pero por otro lado había disfrutado como nunca follando con su novio.

    A la mañana siguiente…

    Creo que… dejaré uno o dos días para que penséis por vosotros mismos lo que pasó a la mañana siguiente, si piensas saberlo ya sabes mi correo, quizás aciertes…

  • Sin poder describirlo

    Sin poder describirlo

    Tirado en la cama, desnudo y recién bañado, a la espera que salga del baño y que venga conmigo.

    Mi cuerpo caliente, recién me había duchado con agua bien caliente, mi piel estaba fresca y con olor a jabón, pero estaba ansioso, quería que saliera ya, que se acostara conmigo.

    Hacía poco nos conocíamos, éramos jóvenes y llenos de energía, la primera cita había sido linda, pero en esta ocasión todo se desbordo, de salir y frenar en la esquina a besarnos a terminar en su casa.

    Nos encontramos después de los trabajos, con toda la jornada encima, llegamos y era necesario un baño, limpiarnos un poco.

    Ahí sale, se abre la puerta y solo tiene una toalla tapando sus partes, su pecho se ve claramente, su cuerpo también esta entregado a lo que tiene que suceder, se siente su olor, a perfume, una figura perfecta para mis ojos llenos de sed.

    Se acerca y se saca la toalla, al caer lo primero que veo es su pene, grande, casi erecto, un pedazo de carne ancho que pedía besos y lengua.

    Se queda parado mirándome, a mí, que estoy desnudo abierto de piernas y todo depilado, listo para que me haga su mujer.

    Mi pene ya estaba erecto, quería que jugaran con él un poco, parado y duro, no tan grande como el de él, pero en una buena forma.

    Se acerca a la cama y me dice “que hermoso que sos”, mi cuerpo se desato, todo se aflojo y solo quería que me penetrara, que me haga el amor.

    De a poco su presencia se acercaba a mi lugar, con las manos apoyada en la cama y su cuerpo todavía en el aire, se fue acercando cada vez más, de pronto baja hacia mi cola, yo no dudo un instante y abro más las piernas, su lengua llega a mi agujero y pasa lentamente, arriba y abajo, entra un poco y sale, mi mente estaba explotando, su lengua me estaba penetrando como nunca, seguía saboreando mi puerta al compás de mis gemidos, la pasaba de arriba abajo, me probaba toda mi apertura, subió y abrió su boca para meterse mi pene, entero entre su lengua y paladar, saboreándolo y tragando todo lo que había, mi cerebro ya no podía más, le pedía que me cogiera, al terminar de chupármelo, me dio vuelta, boca abajo y con la cola entregada, siguió con su ritual de la lengua, chupando mi agujero, abriéndolo y dejándolo listo para lo que sea, sin antes usar un dedo y otro dedo, me fue penetrando de a poco, despacito y con cada vez más gemidos departe mía, me sentía suya, quería que me hiciera todo.

    Mi saliva se había secado, no tenía respiración y mi corazón pedía que me hiciera el amor ya, pero su lengua no paraba, seguía penetrándome en el alma, de pronto sus dos dedos hicieron un trabajo más intenso, más velocidad y precisión, yo no podía más, íbamos 15 minutos sin parar, acabe todo, explote de néctar, nunca me había pasado, había tenido el orgasmo más intenso sin ser penetrado.

    Todo tirado sobre el cubre cama, no habíamos visto ni las sabanas, todo el placer que me dio no lo pude aguantar, fue mucho.

    Me limpio con una servilleta y me acuesto a relajar, el parado erecto y mirándome, yo sin aliento boca abajo, él se masturbaba y yo no tenía más aire, quería descansar un segundo, me doy vuelta para mirarlo y cuando giro mi cabeza tenía su enorme pene cerca de mi boca, que se acercó trayendo su olor a piel a mi nariz, mi boca se tentó y recupero la saliva, quería probarlo entero, quería sentirlo adentro por completo.

    Se fue moviendo lentamente acompañado de mis labios que se fueron alejando y saliendo mi lengua para besarle la punta de su cabeza, lo saboreo con mi lengua y lo voy dejando entrar en mi boca, nunca había probado una carne tan rica, tan fresca y caliente, deliciosa comida, lo disfruto, lo chupo, la saco y la dejo entrar en mi boca las veces que quiera, me penetra con violencia como si fuera una vagina pero es mi boca, de un hombre entregado a otro hombre, de nuevo me voy abriendo de piernas, abriendo mi agujero despacio y al compás de mis dedos, uno y otro fueron entrando a medida que mi boca saboreaba tremenda carne, hasta que no pude más y le dije “cógeme ya” , así lo hizo.

    Se tiró en la cama y me fue besando por el cuello, pechos, panza y piernas, se puso su preservativo y me abrió las piernas hasta que de pronto tenía su carne tocándome la puerta, sin mirar lo deje entrar, de a poco me fue penetrando, era grande su pene, 22 cm, enorme para mi colita que nunca había tenido algo tan grande, empezó a entrar, su cabeza me hizo gritar como una perra en celo, después fue su tronco, duro y firme, entro todo, me abrió por completo y nuevamente me hizo acabar, no pude aguantar semejante pene adentro mío, el placer fue extremo y nuevamente acabe, pero esta vez no quería relajar, le dije que me siguiera cogiendo, entraba y salía, mi cuerpo pedía más y más, me abría todo, me dilataba como nadie lo había hecho, estaba en una conexión única entre su cuerpo y el mío, todo era pasión y fuego, me seguía penetrando de la manera más fogosa y viva que podía pedir, era una fiera sexual con un pene enorme y lleno de miel.

    Nunca había sentido tanto placer, me estaban abriendo como una hembra, me sentía mujer, me seguí cogiendo, yo lo miraba para ver su rostro transpirado y asesino.

    Era un actor porno con vestimenta de Contador, nunca lo hubiera imaginado.

    Mi ano estaba completamente dilatado y tierno apretando su carne, su pene enorme, el cual era lo más grande que había probado.

    Íbamos una hora cabalgando, acostado, en cuatro, parados, de todas las maneras, mi cuerpo solo pedía más y más.

    En cuatro y siendo penetrado de la manera más hermosa llego el primer aviso de su pene, estaba en proceso de acabar, sin dudarlo salgo y me doy vuelta, le saco el preservativo y lo masturbo, se la chupo hasta que saliera todo, llega la explosión de miel, toda mi cara y boca llenas de su néctar, todo para mi, nunca había sido bañado por tanta cantidad, me había llegado al cuello, todo para mí, lo trague disfrutándolo como nunca, el parado mirándome, no entendiendo como podía existir alguien tan entregado, lo trague todo y volví a saborearle el pene, a juntar los restos que habían quedado, a mirarlo a los ojos mientras se la chupaba dormida, dormida pero grande, hermosa muestra de carne, hermoso el, un macho de puro fuego que me había cogido como nadie.

    Le dije que se acostara para mirarlo y masturbarme yo, me quería tocar de nuevo.

    Mirándolo a los ojos y su enorme pene dormido me fui tocando, disfrutando de yo mismo, hasta que me dio vuelta y me metió dos dedos en mi cola todavía dilatada, mirándolo como me manoseaba y su pene ahí descansando, me masturbe hasta acabar como nunca.

  • Amanda y la cámara web (Parte I)

    Amanda y la cámara web (Parte I)

    Había llegado cansado a casa después de trabajar. Estaba solo y aún quedaba un par de horas antes de que mi novia volviera a casa. Esa tarde había quedado con un par de amigas y sabía que no iba a llegar antes de la hora de cenar. Pensé en dedicar la tarde a preparar la sorpresa para nuestro aniversario. Después de cuatro años desde que nos conocimos y casi tres desde que empezamos a vivir juntos, estaba pensado en pedirle matrimonio.

    Amanda tenía 25 años. Desde que la conocí me llamó la atención por su cuerpo, su pelo pelirrojo, sus ojos color caramelo y su sonrisa. Además, desde hace unos meses había comenzado a ir al gimnasio lo cual había aumentado los vistazos que le echaban el resto de hombre al pasar.

    La tarde pasaba anodina hasta que me llegó un mensaje del grupo de los amigos. Seguro que iban a hablar de alguna conquista o sería alguna foto subida de tono. Era un link a una página de cámaras. No era la primera vez, pero el mensaje de después llamó la atención: “Mirad, la chica se aparece a Amanda, la novia de Antonio”. Interesado y con algo de preocupación habría el link. Sabía que estaba con sus amigas, pero algo de preocupación me entró. El link me llevó a una carga que tardó en cargar y donde pude ver a una chica de pelo pelirrojo de espaldas. Llevaba una minifalda de cuadros verdes y azules, unos calcetines largos con el mismo estampado y un top de color blanca para arriba. Era cierto que se parecía a mi novia pero la ropa no la reconocía. Me iba a salir cuando apareció en el plano un hombre maduro de acento latinoamericano, probablemente de Colombia o Venezuela. Palmeó y agarró con fuerza su culo y la obligó a reclinarse para que subiera la minifalda y se pudiera ver su culo con un tanga de hilo de color rojo. La escena me puso un poco cachondo, especialmente tras escuchar un gemido ahogado de la chica. Además, leí con diversión los comentarios que iban dejando otros hombres en el chat y descubrí que iban gastando una especie de moneda ficticia para que la pareja fuera realizando algunas acciones: azotes, pellizcos…

    Fui a cerrar la página y ponerme a hacer la cena, cuando la chica se dio la vuelta y pude verle la cara. Cerré la página web de inmediato en el móvil y corrí hacia el ordenador. No podía creer lo que había visto, debía de ser un error por el tamaño de la pantalla o la resolución. El tiempo de encendido del ordenador se hizo eterno y aproveché para leer los mensajes del grupo de amigos. Solo había uno, uno de mis amigos había enviado un pantallazo de la cámara y se veía como había pagado 50 monedas porque la chica se quitase el top. Maldije a mi amigo, el cual escribió: “Ojalá tenerla aquí. Si no es Amanda, es una hermana gemela que tiene”. Me faltó tiempo para acceder y poner la cámara. Sentía una mezcla de ira y excitación, de preocupación y de morbo. La cámara tardó un poco más en carga que en el móvil, pude leer los mensajes del chat como animaban al chico y escribían una guarrada tras otra.

    La cámara se cargó y se puede ver a una chica de rodillas aún con la falda, con un sus al tetas aire, con la polla del hombre muy cerca de su cara.

    La cámara se cargó. Puede ver a una chica de rodillas con sus tetas al aire pero aún con la minifalda. Con una de las manos había empezado a manosear la polla del hombre, él hacía lo propio con sus tetas. No había dudas, era Amanda. No sabía qué hacer ni qué decir. Veía atónito la escena, como seguía pajeando la polla del tío, como sus manos manoseaban el cuerpo de Amanda y como los mensajes en el chat iban apareciendo. Entre todos los nicks, uno de ellos me resultó familiar. No podía saberlo pero uno de ellos era el nick de mi amigo Marcos, desde que lo conocí usaba el mismo. Canjeó algo con el nombre mejillas. Amanda lo leyó en algo, sonrió y cerró los ojos. Vi cómo el hombre agarró su polla y comenzó a golpear las mejillas de Amanda. Por cada golpe, soltaba un “Mami, dale” y ella respondía con un gemido. El chat se volvió loco, yo no podía dejar de mirar.

    Aprovechando uno de los últimos gemidos, y el descuido de Amanda de dejar la boca medio abierta, veo como le mete la polla en la boca. Lentamente, ella va abriendo para permitir que su amo, como empieza a referirse en el chat, introduzca su polla la cual ha ido cogiendo un tamaño considerable. Ella comienza a chupársela, baja hasta los huevos y sube. Se escuchan sus gemidos entrecortados. Amanda comienza a aumentar el ritmo de sus lamidas y juega con su lengua en la punta de su miembro. Veo como le mira desde abajo con una sonrisa. Ella vuelve a abrir la boca y su polla comienza a entrar, esta vez con más fuerza. Ahora es él quien mueve la cadera con fuerza, coge del cuello Amanda para que no pueda moverse. Se escucha como entra y como sale, como cae la saliva, los choques de su barriga con su frente. Noto como ella se retuerce y me doy cuenta que es porque tiene un vibrador que reacciona con las monedas que van pagando la gente del chat. Mientras que su boca en follada con fuerza, ocurre algo parecido en su coño donde el vibrador no deja de zumbar.

    ¿Cómo seguirá la historia? Comenta qué le pondrías en el chat de Amanda o quién te gustaría ser en la historia. Dime que pedirías que le hicieran en comentarios y espera a la siguiente historia de Amanda.

  • Saciando mis instintos

    Saciando mis instintos

    Hola soy Kari, una mujer casada de unos 36 años, alta de 1, 70 delgada, de medidas generosa para mi edad, bien conservada, la verdad es que al no haber tenido hijos, el paso del tiempo, se hizo mucho más fácil, para mí en lo que concierne a conservar la figura, casada ya hace unos diez años, con un hombre apuesto, profesional, y de buenos ingresos, ex-compañeros de trabajo, lo tengo todo, una vida, casa, autos, lujos, dinero.

    Ciertamente no podría quejarme de nada, o al menos eso creí, hasta que todo mi mundo se vio dado vueltas, por lo que yo llamaría otras realidades, que son ajenas a mí.

    No es que me esté quejando, no se debe leer así, bajo ningún punto de vista, simplemente, expongo otras cosas que me ocurrieron, y es que al venir de una familia tradicionalmente conservadora, todo lo sexual y lo que ello implica es y fue un verdadero tabú, en esa materia.

    Nunca supe, que existían dos clases de hombres, lo de sangre, y los de carne, y esto lo aprendí no hace mucho, cuando mi curiosidad, no pudo más y empecé a investigar, mis amigas hablaban de esas cuestiones, más yo siempre me mantenía imparcial en cuanto a esos temas, no soy de darme a ese tipi de cosas que me parecen más reservadas a cuestiones meramente carnales, no obstante.

    En una oportunidad que tuve de quedarme a solas con una de esas amigas, Leticia, pude de alguna manera evacuar algunas dudas de manera indirecta sobre eso que tanto hablaban, que era el miembro masculino, y su tamaño, todo comenzó cuando a raíz de que esperábamos nos pasaran a buscar, una que ya se había retirado, mando una foto de un hombre moreno muy bien dotado, las carcajadas, comenzaron a salir espontáneamente, por la divertidas situación de esa foto.

    A lo que los comentarios fueron surgiendo naturalmente, y ella (Leticia) sin vergüenza alguna, me pregunto, ¿cómo hacia yo para sobrellevar mi vida matrimonial? ¿Si las cosas no estaban desgastadas? Si mi marido debía acudir a la píldora para poder tener relaciones, a lo que yo le respondía, acto seguido, lo que no podía ser de otra manera, apareció su lado jactancioso de mujer, a donde presumía las virtudes de su marido, y que no la dejaba en paz, a pesar de los años transcurridos de casados, pero que aun así, estaba cansada siempre de la misma lechuga.

    Todo se vio cortado, cuando bocinazos de por medio, llamadas telefónicas de Amor llamando, tuvimos que despedirnos para continuar nuestras vidas y rutinas. Claro no sin antes haber sembrado en mi grandes dudas sobre mi existencia y mi vida matrimonial, dudas que en mis tiempos de soledad, buscaría evacuar a como dé lugar.

    Fue así, que estando sola en casa, con mi marido trabajando, en mi portátil, me dispondría a empezar a husmear más a fondo en esta cuestión, comencé, por visitar algunos sitios que siempre sugerían las arpías de mis amigas, cuando entre, por primera vez, debo confesar que solo la portada me causo sentimientos de toda naturaleza, un hombre desnudo, apenas tapado con una diminuta toalla de manos en su parte íntima, mostraba un miembro descomunal, al adentrarme más y más en ese universo nuevo para mí, más y más exploraba y mis sentidos, más y más afectados y alterados, por lo que veía, hasta ese día no sabía lo que era la masturbación femenina.

    Es que literalmente, desee tener algo así al menos por una vez, y es que el pobre de mi marido aunque guapo y trabajador, tenía todo lo opuesto a esos hombres, tenía un pene que se estiraba con las erecciones, porque era un pene de sangre, ¡vamos suerte la mía!.. Eso la verdad que llego a quitarme el sueño.

    Muchas cosas me cuestionaba a esa altura de mi vida, y los interrogantes, solo aparecían una y otra vez…

    Hasta que un buen día, ya un tanto olvidada del asunto, paso que mi marido había salido a un viaje de negocio, en una provincia vecina, tardaría unos días el volver, entre cenas empresariales y presentaciones de productos, yo me la pasaba sola entre mis cosas preparando cosas para mi trabajo, era muy de temprano en la mañana, y note lo sucio que estaba todo, y me dispuse a limpiar, en una casa amplia con mascotas, vehículos, todo la verdad que sin el mantenimiento necesario pronto parecería un sitio baldío, más que un hogar. Hasta ahí todo estaba bien el día despuntaba y tenía prácticamente todo limpio, como es de costumbre por estas latitudes, el andar ligero de ropas es lo normal, más cuando se anda de “entre casa”. Y cuando me disponía a limpiar el garaje, fue a donde ocurrió todo, y digamos que después de tan largo preámbulo, puedo ahora si describir mi experiencia con más detalle.

    Lo que ocurrió creo que la verdad hoy me lo pregunto, parece sacado de una película porno, nunca imagine tal situación, vivirla a mi edad menos.

    Ahora vamos, que es que mientras limpiaba, el garaje, barrer y levantar la tierra y hojas amontonadas, que el viento generosamente había desperdigado por el lugar, fui interrumpida por una vos que en un principio, no supe bien de donde venía y solo atine a mirar para afuera, como de alguna manera pesando que el interlocutor allí estaría parado, y sí que estaría parado, un hombre más joven que yo, de unos veinte y pico de años, que tenía sus ojos rojos y desorientado, de buen aspecto pero claro a simple vista lo único que se podía apreciar de ese pobre hombre y su condición era más bien el estado en el que estaba, que no lograba dilucidar si era de embriagues o adicción, apoyado en la puerta, mirando fijamente sin poder articular muchas frases, me pedía por favor que si le podria dar un vaso de agua, (un vaso de agua, no se le niega a nadie) que realmente lo necesitaba, a lo que le dije que si por supuesto que me esperase un momento iría adentro y se lo traería.

    Entre dándole la espalda, ante su mirada atenta, luego me di cuenta a donde se había centrado, porque fue más que evidente (en la forma de mis nalgas, que la corta pollera dibujaba a la perfección).

    Y cuando volví salí como mirando lo que falta hacer sin percatarme que mientras el recibía el vaso de agua tenía su mano en su entrepierna, no preste atención a lo que hacía, más bien estaba concentrada en lo que debía de hacer o mejor dicho me faltaba por hacer, pero claro, en un instante, note que movía su mano y como quien mira, no pude evitar observa mientras tomaba su agua al mismo tiempo se masturban con su mirada puesta en mis enormes pechos sin sostén solo cubiertos por mi apretada musculosa que marcaba generosamente mis pezones.

    Mi mirada de asombro entre lo que ocurría, y lo que veía, y como este sujeto agitaba sus partes, nada pequeñas por así decirlo, puesto que sobresalían bastante de su pantalón, y sobaba de manera constante sin interrumpir su procesión. Fue de esos instantes a donde a uno se le paraliza el tiempo, ante una escena determinada, ver aquello, de como él, tratando de ver el vaso del agua mientras sobaba su miembro produjo un conjunto de cosas que a decir verdad no sé cómo describirlas, por un lado la situación que pendía entre lo cómico y absurdo, asqueroso, de un degenerado, y por la otra la del sentimiento encontrado en ver una escena de esa naturaleza gratis y a pleno luz del día en aquel apartado lugar de la ciudad, a donde el vecino más próximo estaba a una tres cuadras de distancia, más que nada por la características propias de los terrenos que allí tienen las familias.

    Pero…

    Repito, el tiempo se detuvo, para mí, estaba como petrificada a un metro u medio de aquel tipo que no dejaba de masturbarse y agitaba su gran miembro de un lado a otro, y de repente…

    ¡Zas!… pude notar como brotaba a borbotones todo el semen como a metro y medio de extensión, ¿que como lo sé?, fácil, todo su fluido llego hasta mis piernas descubiertas mojándolas todas, podía sentir lo caliente y espeso de sus fluidos corres lentamente por mi pierna, mientras esgrimía una sonrisa de placer y balbuceaba una incoherencia que más tarde dilucidaría de que se tratarían.

    Sobrevino un silencio por unos momentos, el afirmo su aun erecto miembro, sobre la reja, y me dijo abrí la puerta, aún tengo más si quieres, te vi con esa pollera cortita y me volví loco, sé que no llevas ropa interior, no te diste cuenta, pero te agachaste a juntar unos papeles y pude ver todo, por eso me existe tanto, que no pude contenerme, además tu musculosa apretada esas tetas son impresionante, puedo ver tus pezones, son hermosos, ¿ya te viste? Me pregunto. A lo que atine a ver mis pechos y si efectivamente mis pezones sobresalían por entre mi delgada musculosa, no dejando oculto nada de mi condición, la verdad, que ante esa escena, debía confesarlo, me había excitado todo, y no sabía qué hacer.

    Abrí la puerta y juguemos un rato, vamos. Me dijo. No sabía qué hacer, no sabía que decir, solo veía su expresión y su miembro que aun palpitaba, mientras comencé a sentir que algo escurría por entre mi entrepierna, sin saber bien que estaba sucediendo. Solo le dije que no. Que dejara de molestar y que se retirara. A lo que me di la vuelta y solo me dirijo adentro de la casa entre ofuscada por toda la situación y perturbada por la escena pornográfica que había presenciado.

    Salí al rato, ya se había retirado. (El vaso vacío yacía al lado de la puerta) Solo quedaba los chorros y goterones de semen desparramados en el piso que atine a hacer corres por medio de agua y los instrumentos de limpieza, el día avanzaba tranquilo, sin muchas cosas por hacer, ya estaban hechas desde temprano, solo debía relajarme y volver a mi rutina de vida. (Tratar de sacarme de la cabeza lo que había presenciado, que había causado además tantas cosas en mi). Cuando sonó el teléfono, era mi marido diciéndome que el viaje se había acortado y que regresaría a casa más pronto de lo que pensaba, a lo que le dije que bueno que pasase por algunas cosas a la tienda para aprovisionar la casa, comida, artículos de limpieza y algunas más.

    Fue ahí que sentí sonar el timbre, y asomándome por la ventana desde arriba, pude ver que alguien con persistencia llamaba a la puerta de entrada. Me despedí de mi marido, y me dispuse a salir a atenderlo, no sin antes calzarme la bata, no quería más sorpresas como la de esta mañana.

    Cuando salí, me acerqué a la puerta y pregunte que necesitaba, el hombre era un hombre medianamente joven con gorra, no se le distinguía muy bien la cara, traía consigo instrumentos de limpieza de piscina, me dijo que era el encargado de hacerle el servicio a la piscina, y que mi marido antes de irse le había pedido un turno para llevar adelante la limpieza de la misma. No me había dicho nada, pero si había notado que le hacía falta un servicio. A lo que le abrí la puerta y lo acompañe hasta donde estaba la piscina. Lo vi familiar pero no recale en ese detalle, ni por su ropa, ni por su expresión, o por la gorra, solo le atine a decir, que lo haga que en un rato estaría de vuelta que debía hacer unas cosas adentro, que pronto regresaría con su dinero. Y continúe, el solo asintió con la cabeza y comenzó el trabajo. Entre a la casa, me deshice de la bata molesta, y acoto seguí me di con el gusto de hacerme un licuado prender la tele y ver atentamente lo que ocurría en ella, me recline de codo en la isla de mesada cruzando mis piernas, no sé cómo fue, la verdad es que aún me pregunto cómo ocurrió, que fue es ese momento en el que sentí una mano en mi espalda, a la altura de mi hombro, una en mi cadera, y la mano que estaba en mi espalda ante el susto que me di, llego a mi cuello, diciéndome que haga silencio, que coopere que nade me ocurriría de malo si cooperaba, a todo esto pude sentir por donde venía la cosa porque note como algo caliente entraba entre mis piernas frotándome las partes íntimas sin penetrarme aun, mientras decía entre balbuceos, mi amor… mamita que rico culo… entonces recordé y comprendí además de darme cuenta de quien tenía a mis espaldas.

    Estaba petrificada, más cuando puede notar la tremenda herramienta entre mis piernas… que hacer en ese momento.

    El problema de fondo en todo esto fue que me éxito y el tipo lo noto. Porque pronto estaba mojada y su pene al surcar mi vulva producía un placer inigualable, no podía ni siquiera disimularlo, tanto fue la excitación que tenía y tanto lo que me había mojado, que no sé como pero sentía que hasta le paraba la cola para que haga lo que quiera, sin resistirme, creo que el entendió el mensaje, me soltó a lo que yo solo me di la vuelta, no pude verle el rostro, por la gorra, y con su mano en mi hombro solo atino a agacharme, y decirme, si quieres ver quien soy tendrás que ganártelo, podes empezar mirando desde abajo, mientras me agachaba en dirección a su miembro, cuando me encontré cara a cara con lo que podría describir en pocas palabras, como… “un monumento a la chota” él muy hijo de puta tenía un miembro que parecía una escultura de Miguel Ángel, era una cosa firme, grande, curvada a uno de sus lados, con un glande que resplandecía de color rosado, no lo negare, debo confesarlo, mi vagina babeaba y no era la única, quería engullir tremenda banana con mi boca, y lo peor de todo es que sentía que podía darle riendas sueltas, se los juro, no les miento, mi boca babeaba, ante la oportunidad…

    La verdad no me lo prive, lo deseaba, y me lo engullí embistiéndolo una y otra y otra vez como quien tenía hambre, cuando me soltó, solo atine a aferrarme a su miembro con ambas manos, mientras saciaba mis más bajos instintos y deseos carnales, no me prive de nada, estaba fascinada, y el solo miraba atónito la escena sacada solo de sus fantasías, ante cada embestida de mi boca a su miembro soltaba un gemido, de placer que sentía que lo único que hacía era encenderme más y más, cuando de repente, pude sentir su descarga, toda en mi boca, no me lo prive, no me prive ni de una gota de toda su descarga, me bebí hasta la última gota, de su leche y luego seguí, seguí, y seguí hasta limpiar todo con mis labios y lengua, estaba extasiada por semejante miembro, a lo que de reojo mirándolo a los ojos podía ver la cara de disfrute y sorpresa que tenía, mientras repetía ¡Si mi amor! ¡Así se hace, todo, bien limpio déjalo!

    A todo esto una de mis manos ya había descendido a mis partes íntimas, en cuclillas con mis piernas abiertas masturbándome yo mientras me comía semejante banana, deliciosa, debo de decirles, que no quería que se termine, no paraba y aprovechaba cada segundo, para con mi boca saborear aquel delicioso manjar que se me había presentado ante mí.

    Toda las escena fue interrumpida ante un pregunta contundente, estas lista, vamos a lo que sigue, levantándome y trayéndome a él, se aferró fuerte a mis caderas y me dio la vuelta, me devolvió a la posición en la que me había encontrado, nada más que esta vez tenia mis piernas bien abiertas, y mi culo ofreciéndolo para que sea aprovechado como él quisiera, me puso su verga entre las nalgas y comencé a frotársela con mi culo, subiendo y bajando, mientras me decía, ¡si putita así!

    Luego solo sentí, que lo puso en la entrada y empezó a jugar en mi vulva mientras sentía como si miembro se mojaba con mis jugos, se detuvo, se inclinó y sentí su boca chupándome toda, incluso paso su lengua por mi culo, cosa que no sabía que podía darme tanto placer, pude sentir todo como daba vueltas y vueltas de la excitación, sin mentirles, creo que ya llevaba acabando entre orgasmo y orgasmo no sé cuántas veces de la excitación que tenía.

    Volvió a incorporarse, mas esta vez, si para concretar aquello que tanto deseaba, ser penetrada por aquel descomunal miembro y sentir como llenaba todo mi ser. A lo que solo atine a relajarme para recibir todo aquello que realmente deseaba, y embistió, embistió, embistió, y sentía como volvía en envestir sin descanso, dándome realmente un placer indescriptible, un placer que nunca había sentido, que no imaginaba que podría llegar a sentirlo, mi cabeza daba vueltas y vueltas mientras dejaba que hiciera lo que quiera, me daba nalgadas que me encendían más y más, me metía su dedo en el culo y realmente me hacía gemir de placer, agarraba por mi espalda mi cabello, cabalgándome como una yegua salvaje, una y otra vez y no me resistí en lo más mínimo, solo atine a soltarme y gozar…

    Gozar… todo lo que ofrecía, sin ninguna reserva… cuando de repente sentí como sus jugos invadían todo mi interior y estallaba en un gemido de placer al cual debo también decirle que fue en forma conjunta, también estalle en un orgasmo que jamás imagine tener…

    No se detuvo, me dio la vuelta, me levanto abriéndome las piernas y dejando expuesto ante su aun erecto miembro toda mi concha enlechada por sus jugos, puse mis codos en jarra para afirmarme sobre la mesada, mientras el atravesó sus brazos, poniendo una pierna en cada uno de ellos, para solo abrirme de par en par y dejarme totalmente expuesta, cosa que me éxito, al máximo, insinuó, con el movimiento de su pene querer mi culo, a lo que le respondí con movimientos de mi firme trasero, y gemidos, pero nuevamente envistió por adelante metiéndolo una vez más hasta el fondo entrando y saliendo frenéticamente mientras repetía una y otras vez ¡mi amor!, ¡mi amor!, ¡mi amor!

    Entre gemidos pude sentir como crecía adentro nuevamente para explotar nuevamente, y con ello tambíen pude sentir como mis sentido se alteraban una vez más ante un inminente orgasmo en forma conjunta… y ¡zas!… allí estaba nuevamente esas sanciones y las palpitaciones de aquel miembro dentro de mi vulva, parecía que la partirían, mientras no dejaba de embestir con fuerza, mientras descargaba, como aprovechando cada segundo, de aquella monumental cogida.

    En su cara solo se percibía placer…

    Después de ese último orgasmo, solo atine a bajar de mi incomoda pero placentera posición, y lo empuje al sillón a donde callo sentado, me arrodille ante él, y empecé a chupárselo nuevamente, esperando que nuevamente adquiriera la erección que había casi perdido, pero me arme de paciencia, y continúe, ahí fue que me di cuenta cuanto me gustaba el sexo oral, y cuanto estaba disfrutando, de aquel hombre de miembro generoso, me lo comí todo, como yo quise, de punta a punta, de una sola engullida, (habilidad que no sabía que poseía) jugaba con sus grandes y peludas bolas, me las metía a mi boca masajeando aquel delicioso manjar, cruzábamos mirada, mientras él se retorcía de placer y yo ante cada engullida sentía como si estuviera recreando en momento previo a donde me había clavado toda con tanto placer, que en un momento cerré mis ojos y con su miembro en mi boca me vine, sin ninguna vergüenza, el noto mi orgasmo y su miembro una vez más respondía el llamado de esta perra sucia en celos…

    Entonces se incorporó una vez más con su miembro al palo, me levanto, me puso a cuatro patas en el sillón, con mi torso reposado en el respaldar y solo atine a ofrecerle aquello que era lo único que aún no había tomado de mí, y que si quería, lo utilice, mi culo, le moví mi culo en señal de que lo poseyera, a lo que el entendió el mensaje y me chupo el culo, paso su lengua por mi ano una y otra vez, haciendo que mi ano se dilate para poder recibirle, juego previo de su glande y mi ajustada pero deseosa y ardiente argolla de mi trasero, comenzó a entrar despacio con movimientos firmes y cortos, este tipo era un verdadero profesional y sabia como hacer sentir placer a una mujer…

    Podía sentir como mi culo se derretía de placer, ante embates y sus palabras, diciéndome ¿te gusta por el culo? Mi ano estaba totalmente dilatado y podía sentir como la metía a toda, una y otra y otra vez, la tenía bien enfundada hasta lo más profundo, y hacía de mi culo una verdadera fiesta, mientras los jugos de mi vulva chorreaban de manera incesante, se aferraba a mis enormes pechos y me decía ¡que hermosa mujer!, ¡que hermosa! Y entraba una y otra vez, y el placer ante cada arremetida se multiplicaba, pude sentir la firmeza de su miembro en mi argolla además del calor que este despedía y como ante cada metida se ponía más y más tenso, ayudado por mis gemidos de placer y mis palabras que le repetían una y otra vez ¡sí!, ¡sí”, ¡cógeme!, ¡cógeme como a una perra!, ¡culeame!… ¡culeame!… y podía sentir como sus enormes bolas golpeaban mi mojada vulva… y me excitaba aún más, cuando con una mano me agarraba del pelo, aferrándose a mí, y con la otra manoseaba mis tetas, y de repente ¡zas!.. Otra vez, ahí estaba llenando mis tripas de abundante leche… mientras yo tambíen me corría mojando sus bolas, que manoseaba frotándolas frenéticamente con mi vulva y mi mano entre mis piernas…

    No sé, no puedo describirle cuan mujer me sentían ante aquel extraño, debós confesarle que fue tanto que lo disfrute, que hasta hoy seguimos viéndonos el aquel ritual de la limpieza de la pileta, cada vez que mi marido sale por negocios y a escondidas, y siempre es lo mismo. Solo puedo sentir un placer indescriptible.

  • La putita del vecindario (Parte 3)

    La putita del vecindario (Parte 3)

    Después de esa noche inolvidable en la que fui cogida toda la noche por distintos hombres, se me hizo costumbre salir a pasear cada fin de semana en busca de verga. Esperaba que llegara el viernes para vestirme lo más sexy posible, salía ya entrada la noche para que no me vieran mis vecinos, ya que era un tanto incómodo hablar con ellos vestida así, y caminaba algunas calles hasta encontrar algún hombre en busca de sexo.

    Algunos días tenía más suerte que otros, pero siempre encontraba por lo menos un macho que me hiciera su putita. Pasé así aproximadamente 3 meses, había mejorado muchísimo mis habilidades para complacer a un hombre pero nunca cobre absolutamente nada, todo lo hacía por gusto y no por dinero.

    Un fin de semana decidí descansar, había pasado una semana muy pesada en el trabajo y estaba completamente agotada. Aproveché para dormir durante horas y desperté el sábado cerca de medio día. Desayuné y tomé un baño, me puse un cachetero color turquesa de encaje, un bralette rosa pastel totalmente translúcido y una bata blanca cortita, de satín, con bordados en color rosa. Me unté crema por todo el cuerpo y me puse perfume, el que me quedara en casa descansando no era excusa para dejar de ser femenina y sexy.

    Estaba sentada en el sofá buscando que ver en la televisión cuando escuché el timbre. Fui a ver quién era y me sorprendió ver a mi vecino Carlos, quien llegaba con un paquete y una caja de herramientas. Recordé que el dueño de la casa que rentaba me había dicho que cambiarían varias lámparas y que iría un electricista el fin de semana, así que maldecí mi suerte por haber interrumpido mi merecido día de descanso, le dije a Carlos que esperara y me fui a cambiar de ropa, quitándome la bata de satín y cambiándola por una aburrida sudadera negra y un pants deportivo, dejándome la lencería debajo. Fui a abrir la puerta para que pasara mi vecino Carlos, al cual lo saludé disculpándome pues había olvidado que alguien me visitaría el fin de semana.

    – “En verdad lo siento, lo olvidé por completo, y me siento más apenado porque es usted vecino, no sabía que era electricista”

    – “No se preocupe, siempre sucede. Le prometo que será solo un par de horas y después me voy para que pueda disfrutar su día”, respondió mientras pasaba y cargaba sus herramientas y material de trabajo. Lo veía cargar esas pesadas cajas y trataba de disimular para que no lo notara, pero era inevitable ver ese cuerpo, cada que hacía un movimiento o cargaba algo se le marcaban los músculos y las venas, y no es que mi vecino tuviera un cuerpo atlético, tenía algo de barriga “cervecera” pero una espalda ancha y fuerte, unos pectorales firmes, brazos muy anchos y con los músculos y venas marcados, sus piernas se veían fuertes y llenaban por completo sus jeans, al punto de pensar que iban a reventar cada se agachaba. Con sus más de 1.80 m de estatura y su piel morena, quemada por el trabajo bajo el sol, su sonrisa cálida y su cabello negro, apenas pintando algunas canas, lo hacían extremadamente atractivo. Escuché una voz que me sacó de ese trance que provocaba mirarlo, era Carlos preguntándome si podía iniciar.

    – “P… p… perdón vecino, estaba distraído. Claro que puede empezar, cuando usted guste”.

    – “Gracias, pero quiero pedirte un favor, dime Carlos, eso de decirnos ‘vecino’ me incomoda, me gusta saber que hay confianza. ¿Tú cómo te llamas?”

    – “Adrián” respondí sonriendo.

    – Pues un gusto Adrián, creo que es la primera vez que hablamos después de tanto tiempo viviendo aquí, y pues empezaré con mi trabajo, solo que por un par de horas tendré que dejarte sin electricidad para poder trabajar”

    – “Claro, no se preocupe veci… digo, no te preocupes Carlos”

    – “Así es mejor, bien, espero no tardar mucho tiempo”, dijo dirigiéndose a la caja de fusibles ara cortar la corriente y se dispuso a trabajar en la sala.

    No tenía idea de qué hacer para pasar el tiempo, así que fui por una cerveza, me senté en la sala y revisé mi Facebook. Fue muy difícil no voltear a ver a Carlos mientras trabajaba. Veía como subía y bajaba de la escalera, quitando las lámparas anteriores y colocando las nuevas, así que al terminar mi cerveza fui por otra y traje una para él, me agradeció y empezamos a platicar, así que por fin podía verlo fijamente sin arriesgarme a que se diera cuenta o se molestara. Hablamos de cosas triviales, esa pequeña charla que siempre se tiene con alguien que apenas se está conociendo en la que no se dice nada, pasaba el tiempo y tomamos algunas cervezas más en lo que terminaba de trabajar en la sala, la cocina y el baño. Carlos resultó ser una persona muy simpática y agradable, se sentía en confianza y empezó a contarme acerca de su familia, de cómo era la vida con su esposa y que desde hace algunos años, cuando llegó el primer hijo, su relación había empeorado.

    – “Y dime Adrián, ¿tienes pareja? ¿vives aquí solo?”

    – “No, no tengo pareja, pero así es mejor, puedo salir sin tener que rendirle cuentas a otra persona, pasarla bien, creo que por ahora así estoy bien”

    – “Eso sí, y después del día que platicamos afuera de mi casa he visto que sales muy seguido, seguro que te diviertes mucho”. El rostro de Carlos y el mío cambiaron después de que dijo eso, se hizo un silencio incómodo que duró unos segundos, pero se sintió eterno.

    – “Disculpa Adrián, no quería incomodarte. Voy a terminar rápido y me voy”

    – “No te preocupes, solamente me sorprendió que lo recordaras, además que pensaba que últimamente nadie me veía cuando salía por las noches”

    – “Es difícil ignorar el sonido de tus tacones cuando pasas frente a mi casa, y espero que no te moleste lo que voy a decir, pero la verdad espero cada fin de semana para verte pasar, como te dije ese día, te ves muy guapa. Fue muy raro no verte pasar anoche”. No esperaba que dijera eso y me sonrojé de inmediato, mirando hacia abajo mientras sonreía. “No te preocupes, no le diré a nadie lo que sé pero me imagino que más de uno ya tiene una idea bastante clara de qué haces cada fin de semana”

    – “Gracias Carlos, no me imaginaba que alguien me mirara desde su ventana. Y pues sí, he salido cada fin de semana y la paso muy bien, pero a veces también hay que descansar. Y dime, ¿qué piensan que hago cada que salgo por las noches?”.

    – “Pues… no quisiera decir algo que te ofenda Adrián, pero pareciera que tienes un segundo empleo por las noches, tu “uniforme de trabajo” y tu horario hacen pensar eso”. Cuando lo escuché no pude evitar reír.

    – “En eso tienes toda la razón, pero por difícil que sea creerlo, no es un trabajo, solo salgo a divertirme. Y puedes decirme Adriana, de todas formas ya sabes qué es lo que hago y cuáles son mis gustos, así que no le veo caso a seguir fingiendo que me gusta que te refieras a mí como Adrián.” Mientras bajaba de la escalera, me acerqué a él y lo vi fijamente a los ojos diciéndole:

    – “¿Sabes? Antes de que llegaras estaba usando algo distinto a esta sudadera, y como ya no tiene caso seguir fingiendo que no conoces lo que hago, creo que es mejor que me deshaga de esto y vuelva a la ropa que me gusta, ¿te molesta si lo hago?”

    – “Para nada, estamos en tu casa Adriana. Tú ponte cómoda y yo sigo trabajando en el cuarto de lavado.” Tomó sus cosas y me dejó sola, fui corriendo a mi recámara y, nerviosa, me deshice de la ropa de chico para quedarme en mi ropa interior de chica. Quería verme casual así que solo tome la bata blanca de satín, me maquillé muy natural lo más rápido que pude, tomé una peluca de cabello castaño, largo y lacio, y otro toque de perfume para acentuar el aroma. Salí aún nerviosa pero decidida y fui a encontrarlo al cuarto de lavado, en donde ya estaba por terminar.

    – “Hola Carlos, soy tu vecina, Adriana, es un gusto por fin conocerte.” La expresión de Carlos no tenía precio. Me recorrió de los pies a la cabeza con la mirada, boquiabierto, y bajando de la escalera se acercó a mí.

    – “Vaya, te ves espectacular, ojalá así me hubieras recibido cuando llegué y no cuando ya casi termino y estoy por irme. En verdad eres guapísima”

    – “Gracias Carlos, esto estaba usando antes de que llegaras, y si hubiera sabido que lo tomarías tan bien, créeme que así te hubiera recibido. Ya será la próxima vez que vengas a tomar una cerveza y a platicar conmigo”

    – “Pues será para la próxima Adri, yo con gusto de volver a visitarte. Ahora, ¿podemos ir a tu recámara?” Estaba sorprendida de que me lo pidiera pero honestamente desde que lo vi llegar no había sacado esa idea y ese deseo de mi mente. Le sonreí, me acerque a él, y pasando mis manos detrás de su cabeza para abrazarlo le dije: “Pensé que nunca me lo pedirías”, y le di un pequeño beso en los labios. Sin decir una palabra, me tomó por la cintura y me plantó un apasionado beso en la boca.

    Nos fundimos en un delicioso beso, Carlos pasaba sus manos por mi espalda, mi cintura, llegando hasta mi trasero, mientras yo recorría sus brazos fuertes y su espalda ancha, me acercaba a su pecho y sentía su aroma a hombre. Carlos se agachó un poco, me tomó por las piernas y sin dejar de besarme me cargó, caminando hacia mi recámara, donde se sentó en la orilla de la cama. Me quitó la bata y me pidió que diera una vuelta para verme mejor, y a juzgar por el bulto en sus pantalones le gustaba lo que veía. Se quitó las botas de trabajo y la playera y me ordenó que me acercara a él y le quitara el pantalón. Yo estaba completamente hipnotizada por ver su cuerpo, sudado, fuerte, y me acerqué para arrodillarme frente a él, desabrochando su pantalón y bajándolo hasta sus tobillos para sacarlo por completo. Sus piernas eran tan fuertes y musculosas como sus brazos, muy velludas, y la joya de la corona era ese bulto prominente en su bóxer.

    Acerqué mis nariz a su bulto e inhalé profundamente, ese aroma me encantaba y quería dejarlo grabado en mí para siempre. Bajé lentamente su bóxer y, sin decir nada, Carlos me tomó con una mano por detrás de la cabeza y con la otra tomó su pene completamente erecto, pegándolo en mis labios. Abrí la boca y lamí lentamente la punta mientras volteaba a verlo y tomaba su pene con mis manos. Era bastante grueso y necesité ambas manos para tomarlo desde la base hasta la punta, adornado con unos vellos abundantes y largos, tanto en la base como en sus huevos.

    Seguí jugando con mi lengua alrededor de su cabeza, haciendo pequeños movimientos circulares para después pasar mi lengua de abajo hacia arriba, recorriendo por completo el largo de su pene. Escuchar los suspiros y gemidos de Carlos me hicieron acelerar el ritmo, pero me detuvo y se acostó en mi cama.

    – “Ven Adri, acuéstate encima de mí para saborear ese culito”. Me levanté, me quité el cachetero y subí a la cama, pasando cada pierna al lado de su cabeza, dejando mis nalgas a la altura de su cara para después inclinarme hacia su pene para seguir mamándosela.

    Me besó y manoseó las nalgas a su antojo cuando de pronto sentí su áspera, húmeda y caliente lengua pasar por mi hoyito. No pude evitar gemir, introduciendo más su pene dentro de mi boca, mientras sentía como con una enorme habilidad Carlos me comía el culito. Escupía, pasaba su lengua de arriba abajo, abría mis nalgas para meterla un poco, volvía a escupir y metía un lentamente un dedo, después dos, masturbando mi anito para que se dilatara. Yo estaba perdida en un éxtasis total, sintiendo como me hacían el mejor sexo oral de mi vida mientras su verga se endurecía cada vez más y palpitaba dentro de mi boca. Me dio una nalgada y me pidió que me levantara.

    – “Me encanta como la chupas Adri, y me encanta comerte ese culito apretado, pero ya es momento de que te entierre la verga”, e intentó pararse pero lo empujé suavemente para volver a acostarlo.

    Me senté de nuevo sobre él, esta vez sobre su abdomen y viéndolo de frente, escupí en mis dedos y unté esa saliva en mi hoyito, dirigí mi mano hacia su verga, la tomé y la puse en la entrada de mi ano, introduciendo solo la punta, para después dejar caer mi peso mientras me sentaba sobre ella, haciendo que entrara poco a poco, hasta tenerla completamente dentro de mí. Me quedé un momento así mientras lo veía, me encantaba la imagen de ese hombre, mi vecino, con ese cuerpo que me fascinaba, acostado en mi cama, con su verga completamente erecta dentro de mí. Empecé a moverme hacia arriba y hacia abajo, cabalgándolo, coloqué mis manos sobre su pecho mientras seguía con el movimiento y sus manos apretaban mis nalgas. Cuando decidió que era suficiente, me levantó sacando su verga y me acostó a su lado, boca arriba, para moverse rápidamente y colocarse entre mis piernas. Las separó y las colocó sobre sus hombros para meterme de nuevo su durísima verga, que en esta ocasión y gracias a la posición en la que estábamos, la sentía aún más grande y mucho más adentro de mí.

    Carlos siguió moviéndose mientras yo no paraba de gemir, manoseaba mis piernas para después pellizcar mis pezones sobre el bralette, lo cual me derretía. Quitó mis piernas de sus hombros y las abrió para colocarlas a su costado, e inclinándose sobre mí me besó, metiendo su lengua a mi boca, aún con el sabor de mi culito en ella. Se veía que tenía mucho tiempo sin coger, y yo sentía que no era solo sexo. Pensé qué imbécil era su esposa por desaprovecharlo, pero agradecí que lo hiciera pues así podía sacar esas ganas conmigo. Mientras gemía le repetía una y otra vez lo mucho que me gustaba, que me encantaba cómo me cogía y que no parara, lo cual hacía que aumentara el ritmo de sus embestidas, hasta que me la clavó por completo y besándome se vació dentro de mí. No pude evitarlo y también terminé junto con él, llenándole el abdomen de semen. Carlos me la sacó, se acostó a un lado de mí, y limpié mi propio semen de su abdomen con mi lengua, saboreando su sudor, para después acostarme a su lado, con mi cabeza sobre su pecho mientras me abrazaba.

    – “¿Sabes? Cuando te pedí que viniéramos a tu recámara era para cambiar la última lámpara, pero tengo que confesarte que me sorprendiste, esto fue mucho mejor” Nos miramos y no pudimos evitar reír.

    – “Voy a apresurarme para terminar porque ya me tardé mucho, pero estuviste increíble Adri. Los fines de semana mi esposa se va con mis hijos a visitar a su familia, ¿qué te parecería repetirlo cada que se pueda? ¿Qué dices, quieres ser mi putita?”

    – “¡Por supuesto que sí Carlos! Voy a ser tuya cada que me lo pidas y haré lo que tú quieras”

    Carlos se levantó, tomó su ropa y se vistió, fue por sus herramientas y terminó de trabajar mientras yo me vestía de nuevo, observando cada movimiento que hacía desde mi cama. Terminó, tomó sus cosas y me dio un beso para despedirse de mí, saliendo hacia su casa. Yo estaba feliz, había tenido el mejor sexo de mi vida (hasta ese día), pero aun así no me sentía satisfecha, quería más. Estaba atardeciendo y busqué mi atuendo para esa noche, las calles que recorría cada fin de semana y esos hombres deseosos de una putita como yo no se podían quedar solos.

  • Mojito cubano (Parte 2)

    Mojito cubano (Parte 2)

    Lo que esa noche paso con mi amiga cubana, además de genial, fue el comienzo de la perdida de la vergüenza, casi por completo.

    Como todos los días, la esperaba a que saliera del trabajo, ya que mi horario era diferente y salía un poco más temprano. Aunque para no despertar sospechas y evitar comentarios de metiches, nos juntábamos en una plaza cerca, fumaba un par de cigarrillos y estaba atento al lugar desde donde tenía que venir… Con su pelo suelto al viento, su carita con una sonrisa radiante, y sus caderas bailando coquetamente hacia nuestra «discreta» reunión…

    Como conté antes, era una mujer muy cultivada y no solo físicamente, así que el tiempo se pasaba volando… Obviamente la primera noche que tuvimos algo, aun me daba vueltas en la cabeza, fue imposible no llevarlo a la conversación, además ya había confianza así que entremedio de un beso le dije al oído, «oye… No puedo olvidarme de lo del otro día..» ella me miro a los ojos y me dijo en un susurro, esbozando una sonrisa picarona «yo también me acuerdo, y me calienta recordarlo»… La erección fue automática, prácticamente como pasar el cambio en un auto… «de verdad?» le respondí, siguiéndole el juego, me acerque, nos besamos… Pero esta vez, su manito juguetona iba en dirección de mi verga, que ya palpitaba de excitación, por instinto, puse mi mochila encima, para poder esconder sus caricias de la gente… Que pasaba justo enfrente de nosotros, «mmm… Eres todo un oportunista» me dijo maliciosamente, mientras sus dedos apretaban suavemente la cabeza de mi verga por encima del pantalón, me acomode disimuladamente en la banca del parque, para que pudiera usar mejor su mano, abrí un poco las piernas, sus uñas subían y bajaban por el tronco de mi verga, solo la miraba en silencio, con la respiración agitada, ella seguía, mordiéndose los labios, despacio se acercó a mi oído «¿Y si voy un poquito más lejos?», al decir esto, sus dedos desabotonaron mi pantalón, yo la mire sorprendido, pero estaba tan caliente que ni siquiera pensé en detenerla, sus dedos se metieron en mi pantalón, debajo de la ropa interior, el cierre se abrió por si solo al meter ella la mano y yo me levante ligeramente, para que el pantalón bajara un poco, aunque… Tenía que disimular… Al frente mío pasaba gente, hablando por teléfono, conversando, caminando apurados… Mientras la yema de sus dedos acariciaba la cabeza de mi pene y se mojaba con las gotas de semen que salían por sus caricias… Se acercó a mi oído y susurro bien cerca de mi oreja «esta durita… Que rico, quédate quieto papi, para sacarle lechita», la corriente tibia de su aliento me recorrió el cuello y solo por reflejo, mi verga se movió y se hincho más de lo que ya estaba, sus dedos empezaron a masturbarme suavemente, yo trataba de que la agitación no se notara, quería cerrar los ojos y tirar la cabeza hacia atrás, para poder disfrutarlo mejor, pero no podía, esos movimientos me delatarían, me desesperaba, pero eso era exactamente lo que más me calentaba… Y ella se daba cuenta… Mientras me hacia la paja más rica de mi vida, sonreía con una malicia exquisita, sus ojos brillaban como los de una niña traviesa, su mirada solo decía una cosa… «eres mío»… Y sus dedos seguían moviendo la carne de mi verga, hacia arriba, abajo, una y otra vez, soltando más y más gotas de semen, de repente bajo un poco más, sus uñas me rasguñaban las bolas despacito… Ella me seguía conversando, como si nada pasara, como si todo lo que estuviéramos haciendo, fuera de lo más normal, mientras yo trataba de no gemir, mirándola intentando llevar una conversación, me agarro la verga con la mano y siguió pajeándome, mas rápido, apretándola fuerte, por suerte la mochila tapaba bien, pero aun así, yo no me podía aguantar, le agarre el muslo fuerte, ya estaba a punto de llegar, abrí mis ojos, respiraba fuerte, la calentura simplemente me quito la vergüenza, ella… Más rápido, más fuerte, con descaro, me susurraba al oído «dame la leche papito, así dámela» y daba unos siseos ricos y calientes mientras mis muslos se tensaron por completo, encogí los hombros y cerré los ojos, mientras la agonía del placer me tomaba por completo, de repente, con su otra mano, me agarro la cara y me beso… Y en ese beso exquisito, descargue la leche caliente en su mano, esa leche que ella tanto quería, mientras me daba pequeños mordiscos en los labios, mi verga escupía semen ardiente mientras tiritaba en sus manos… Suspire en su boca un gemido ahogado y me quede quieto, ella lentamente saco su mano, que estaba cerrada para que no se viera lo que tenía, yo aún seguía en silencio, con esa típica cara de feliz que pones después de un orgasmo, ella abrió su cartera con la otra y saco un paquetito de pañuelos de papel, saco uno y se secó la palma de su mano, solo sus dedos quedaron manchados… Me miro y me dijo «que rica tu leche papi» y acerco uno a uno sus dedos a su boca y los chupo mientras me miraba con su carita de caliente insaciable… Yo me sorprendí… Era exquisito mirarla chupar mi semen en sus dedos… Enfrente de los transeúntes del parque…

    Me paso un pañuelo para que me secara, agradezco que la mochila no se moviera, porque tampoco hubiese parado… Jejeje… Me limpie, saque un cigarro, conversamos un poco más y caminamos hacia el metro, mientras íbamos me dijo «yo también la quiero pasar bien», «si se, no te preocupes por eso». La lleve al metro, nos despedimos… De todas maneras, mañana nos veríamos de nuevo en el trabajo…

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  • Dos sirvientas sumisas de paseo con su amo (Parte 1)

    Dos sirvientas sumisas de paseo con su amo (Parte 1)

    Hace algunos años a través de redes sociales con una amiga travesti entramos en contacto con un hombre que estaba muy interesado en vivir una aventura con dos travestis de closet como nosotras, dado que su mayor placer era dominar, humillar y castigar a mariquitas afeminadas comenzamos a chatear frecuentemente entre los tres, si bien no siempre estábamos todos si comenzamos por este medio a planear un viaje de placer, en donde él nos sometería a su gusto.

    Estuvimos conversando así durante algunos meses sobre todas las fantasías que nos gustaría realizar sin pensar que lo pudiéramos hacer pues si bien nosotras vivíamos relativamente cerca, no era el caso de nuestro amigo quien vivía en otra ciudad, fue un sábado en la noche cuando él nos preguntó muy seriamente en una de nuestras sesiones por una fecha en la que pudiéramos hacer un viaje juntos, nos aseguró que lo único que teníamos que definir era un viernes y que él se encargaría de nosotras hasta el domingo en la noche cuando nos regresaría sanas y salvas a nuestras casas, nos prometió que disfrutaríamos mucho, que recibiríamos muchos regalos y que aunque nos iba a castigar no nos haría ningún daño.

    Como todo sonaba tan divertido ambas revisamos nuestras agendas y le propusimos un viernes a principios del mes de febrero, el rápidamente nos contestó que era perfecto y después de un momento nos llegó una cita en el calendario a las 5 de la tarde de ese día, en donde fijaba como punto de encuentro un centro comercial muy reconocido que está en el extremo norte de la ciudad. Como nosotras ya nos habíamos encontrado antes nos fácilmente y tras solo unos minutos el llego, ambas lo reconocimos fácilmente por la foto que nos había enviado y antes de que pudiéramos hablar ya nos estaba indicando amablemente que lo acompañáramos para irnos de ese lugar pues se estaba llenando mucho de gente, lo seguimos en dirección a los parqueaderos mientras notábamos la cantidad de gente que estaba llegando y rápidamente nos paramos frente a un carro grande, el abrió las puertas con un control y nos pidió que nos sentáramos juntas atrás. Una vez en el carro y notándonos algo nerviosas él se giró antes de prender el carro y nos dijo no solo su nombre sino que también nos habló de su ocupación, nos contó que disponía de bastante dinero pero debía guardar todo el tiempo las apariencias y un perfil muy bajo, nos dijo que tenía disponible una finca en un pueblo a media hora de viaje, en la cual solo estaríamos los tres y que ya había comprado todo lo que pudiéramos necesitar para ese fin de semana.

    Ya más tranquilas por sus palabras y la forma en que nos trataba ambas le dijimos que si queríamos ir de viaje, antes de prender el carro el saco de la guantera dos estuches y nos dijo “princesas, como han aceptado ir en esta aventura se han ganado el primer regalo, en este estuche encontraran un collar con un dije con el nombre que usaran este fin de semana. Durante ese tiempo solo podrán llamarse de esa forma entre ustedes, a mi deben decirme Señor, AMO o Papi según la ocasión” nos entregó a cada una un estuche y arranco el carro mientras nosotras mirábamos nuestros nombres. El mío era Candy, venia en un dije de placa así grabado, mi amiga recibió el nombre de Susi. Nos favoreció en el viaje que íbamos saliendo de la ciudad mientras la mayoría iba entrando y mientras el Señor nos decía la forma en que debíamos comportarnos y las reglas llegamos a una reja que daba entrada a varias fincas de recreo, él dijo un nombre en la portería y pasamos inmediatamente, apenas perdimos de vista la portería y con la confianza que nos daba el hecho de que el carro tenia las ventanas polarizadas nos dijo que nos quedáramos solo en ropa interior, pues habíamos acordado que ambas estaríamos vistiendo pantis y sostenes negros con medias de liguero debajo de nuestra ropa de hombres, apenas estuvimos listas el paro el carro y nos dijo que tomáramos una bolsa blanca que venía en la parte de atrás, cuando miramos notamos por primera vez que además de la bolsa había 4 maletas grandes, dos cajas con alimentos y varias bolsas en la parte de atrás, para alcanzar la bolsa blanca ambas nos pusimos de rodillas en la silla y mientras la cogíamos el Señor nos tocó por primera vez las nalguitas, nos dijo que las abriéramos en esa posición y al obedecerle sentimos como nos metió a cada una un dedito por el culito, cuando encontramos la bolsa y la abrimos había dos uniformes de sirvientas y maquillaje básico (labial y sombras), ambos eran negros y sencillos, constaban de un vestido de falda hasta las rodillas y un delantal, las dos nos colocamos el uniforme y nos maquillamos la una a la otra en esa posición mientras el Señor seguía tocando nuestras nalguitas y cuando estuvimos listas continuamos el camino.

    Después de un rato durante la carretera llegamos a la puerta de la finca que íbamos a usar ese fin de semana, estaba alejada de las otras fincas y rodeada por árboles y arbustos, era una casa de un solo piso amplia y rodeada de zona verde, tenía algunos juegos infantiles, jardines y una fuente, dejamos el carro justo en la puerta y esperamos que él nos abriera la puerta. Apenas lo hizo nos bajamos del carro y tomando las puntas de las faldas hicimos una venia cruzando las piernas y levantando la falda mientras decíamos nuestros nombres seguidos de “a su servicio mi Señor”, él nos dijo que lleváramos las maletas y bolsas a la sala y la comida a la cocina, mientras bajábamos todo del carro nos abrió la puerta y siguió hasta uno de los baños, cuando salió nos ordenó que buscáramos en una de las cajas y le sirviéramos algo de tomar. Mientras yo lo obedecía Susi termino de repartir las cosas en su lugar, al terminar nos dijo que lo siguiéramos y mientras tomaba su trago fuimos mirando cada una de las habitaciones de la casa, eran 4, más una pieza pequeña en la cocina para el servicio, la sala era muy amplia y contaba con una terraza con techo con muy buena vista, tenía dos baños grandes y una cocina muy amplia. Cuando llegamos a la habitación principal el Señor nos ordenó que nos pusiéramos de rodillas y poniéndose frente a nosotras nos indicó que le quitáramos el pantalón mientras él se sacaba la camiseta que tenía puesta. Mientras lambiamos juntas su bóxer y los bajábamos con la boquita nos ordenó ir preparando los culitos con saliva y los deditos. Cuando logramos bajar su bóxer entre las dos chupamos, mamamos y lambimos su verga y sus bolas como dos hembras calientes, entonces él le dijo a Susi que se pusiera en cuatro sobre la cama.

    Apenas ella lo obedeció el Señor saco su verga de mi boquita y mientras lentamente le metía su rica verga por el culito a mi amiga me dijo que me pusiera delante de Susi para que ella preparara mi culito, yo obedecí y me puse en cuatro pegando mi culito a la boquita de Susi, quien excitada por sentir esa gran verga en el culito me comenzó a chupar entre gemidos metiendo la punta de su lengua por todo mi culito de la forma más deliciosa que se pueda imaginar, estuvimos así un rato hasta que el me llamo a que le ofreciera el culito, yo me moví de rodillas y me puse al lado de mi amiga con el culito bien paradito, el saco la verga del culito de Susi y rápida pero gentilmente comenzó a meterla en mi culito, la sentí muy grande, caliente y muy dura, era gruesa y sentía como me abría toda, me sentía completamente sometida por su verga y apenas era capaz de mover mi culito, el seguía metiendo su verga y cuando la tuve toda adentro se quedó quieto un momento mientras le decía a Susi que me besara. Cuando ella lo hizo me devolvió a mi cuerpo, estaba súper excitada y caliente, feliz de sentir esa verga en mi culito, devolví sus besos mientras el comenzaba a moverse para comerme toda por el culito y hacerme gemir como una puta. Después de darme así por una rato sentí como la verga del Señor se ponía más caliente y el anuncio que debíamos ponernos de rodillas nuevamente pues nos iba a dar su leche en la cara y la boquita a las dos, cuando nos pusimos de rodillas frente a él con nuestros ojos mirando hacia arriba y nuestras boquitas abiertas él se masturbo pegándonos con su verga en la cara a las dos y poniéndola en nuestros labios pintados hasta que vimos cómo nos llenaba la cara con su leche, las dos abrimos la boquita lo más que pudimos recibiendo chorros directos en nuestra garganta y cuando termino nos dedicamos juntas a dejarlo limpio primero y después a lamber de nuestras caritas todo rastro de su leche.

    Él nos dijo que preparáramos la cena mientras se duchaba quería nugets de pollo por lo que no demoramos nada preparando la cena para los tres, la teníamos lista cuando el regreso a la sala y nos ordenó que le sirviéramos, cuando lo hicimos nos ordenó que antes de comer nos cambiáramos de ropa, quería que estuviéramos solo en ropa interior para comer, nos indicó que había una maleta para cada una marcada con nuestros nombres, cuando fuimos a la sala las encontramos fácilmente y al abrirlas encontramos mucha ropa femenina, juguetes eróticos y otras cosas, buscamos rápidamente entre las dos un par de conjuntos sostenes y pantis, cuando nos cambiamos y servimos nuestra comida él se paró tomo nuestros platos y los puso a sus pies, las dos entendimos de forma muy sumisa nos pusimos en cuatro y comenzamos a comer del plato usando solo nuestra boquita y lengua para tomar la comida como dos perritas, cuando terminamos nos ordenó recoger los platos y ponernos la pijama, pues estaba cansado y quería acostarse a dormir. Nos levantamos con los platos y después de lavarlos nos fuimos a buscar a nuestras maletas los pijamas que nos pondríamos esa noche. Encontrar las pijamas que el Señor quería que usáramos no fue tan sencillo como con la ropa interior, la cual estaba a primera vista, para dar con las pijamas las dos tuvimos que desempacar casi todo el contenido de la maleta pues estaban en la parte de abajo, mientras lo hacíamos nos mostramos la una a la otra la ropa que el nos había comprado para ese fin de semana, toda estaba nueva, además de vestidos, faldas, pantimedias y otras prendas también nos había dado a cada una dos pares de zapatos, unos tacones y unos tenis, además de chanclas y un par de vestidos de baño, teníamos disfraces eróticos, juguetes eróticos nuevos para cada una, cuando llegamos a las pijamas notamos que cada una tenía 4 todas en bata, además de 2 baby doll uno rosado y uno rojo para cada una, el Señor nos dijo que nos pudiéramos los baby doll rosados con la bata y la ropa interior que quisiéramos, las dos nos pusimos de acuerdo en ponernos batas rosadas de algo parecido a la seda con encaje, medias de liguero blancas y ropita interior de encaje rosada, mientras nos cambiábamos nos tomaos unos tragos y atendimos a nuestro Señor quien a cada rato nos tocaba y humillaba, una vez estuvimos listas él se paró del sillón y después de que fuimos al baño y nos maquillamos bien, nos llamó para una de las habitaciones, para nuestra sorpresa era la que tenía la decoración para niñas, una vez estuvimos en la cama nos ordenó que comenzáramos a besarnos y tocarnos mientras el miraba, lo obedecimos de inmediato fundiéndonos en un beso, mientras con nuestras manos recorríamos el cuerpo completo de la otra sin siquiera subirnos las pijamas. Él nos ordenó que nos acostáramos y nos fue indicando como quería que nos tocáramos, siguiendo sus órdenes hicimos entre otras un 69 de lado, nos pusimos la una encima de la otra, metimos la cabeza entre la pijamita de la otra, luego Susy se puso encima de mi siguiendo sus órdenes y pude ver como el Señor acercaba su Verga dura y caliente al culito de mi amiga, mientras yo tenía su colita en mi boquita.

    El no tardó mucho en meterlo todo adentro mientras ella gemía chupando mi colita, yo solo podía ver como sus deliciosas bolas chocaban contra el culito de mi amiga, estuvo así un momento y luego la saco del culito y mirándome fijamente me ordeno que la chupara, yo saque la colita de mi amiga de mi boquita y subiendo la cabeza alcance a lamer la punta de su verga, entonces el paso la punta por mi lengua y luego bajo su cadera llenado mi boquita con su verga, la metió completa dentro de mi boca y mi garganta, ahogándome pero poniéndome súper caliente, se movió sacándola y metiéndola, comiéndome toda por la boquita durante un rato, luego la saco y fue a comerse mi culito todo, así tan caliente me vine toda en la boquita de Susy mientras él nos miraba y le decía que debía tomarse toda la lechita y dejarme bien limpiecita, luego paso a comerse la boquita de Susy y me ordeno que además de chuparla metiera mis deditos por su culito, yo lo hice mientras el metía su verga por su boquita hasta que descargo toda su leche en su boquita, yo sentía como ella tragaba y también como caía una parte de su leche entre mis piernas y mi colita, apenas el señor termino de venirse y mientras seguía limpiando su verga Susy se comenzó a venir en mi boquita gimiendo muy femeninamente, moviéndose para meter su colita toda dentro de mi boquita, me lleno de leche la garganta, yo contenta me relaje y comencé a tomarla directo de su colita sin derramar nada, mientras ella con su lengua limpiaba la verga del Señor y me limpiaba toda todavía encima de mí.

    Después de ver que quedáramos limpias y con las pijamas bien puestas el Señor nos ordenó que nos acostáramos a dormir juntas, él se fue a la habitación principal a dormir, Susy y yo conversamos un rato y nos quedamos dormidas fácilmente, pues estábamos cansadas y con muchas ganas de que llegara la mañana, además los tragos que nos habíamos tomado ya hacían su efecto. Despertamos casi a las 10 de la mañana y el Señor seguía dormido, por lo que aprovechamos para ordenar la casa, ir al baño y hacer el desayuno, cuando despertó era casi medio día, escuchamos como iba al baño y cuando salió estamos las dos de rodillas esperándolo en la sala, pues esas eran sus órdenes, el llego con su verga en la mano, se veía mucho más grande y gruesa que la noche anterior, al vernos de rodillas se puso frente a nosotras para que lo chupáramos y después de comernos por la boquita a cada una termino bañando nuestras caritas y llenando nuestras boquitas con su leche, después de limpiarlo bien y limpiarnos las caritas con la lengua ante su atenta mirada fuimos a servir el desayuno y volvimos a comer a sus pies mientras el comía y sobaba nuestras cabezas, al terminar y después de recoger y lavar los platos nos ordenó que nos bañáramos y nos pudiéramos los vestidos eróticos de sirvienta que había puesto en nuestras maletas, ansiosas por lo que seguía nos bañamos juntas y nos vestimos rápidamente con vestidos de sirvienta eróticos de faldita corta, con guantes, medias de liguero y pantis con aberturas en nuestros culitos, también nos maquillamos como dos nenas y nos colocamos los tacones que venían encontrando que nos quedaban un poco apretados. Cuando estuvimos listas el fue a una de las dos maletas que seguían sin abrir y la llevo hasta la mitad de la sala, la abrió y saco primero algunas cuerdas, unos collares gruesos de perra rosados con nuestros nombres, látigos y juguetes eróticos, entonces nos ordenó que saliéramos a la parte de afuera y nos pusiéramos en cuatro pegando nuestras nalguitas cuando llegamos nos comenzó a dar nalgadas, mientras nos calentábamos todas, luego con la cuerda nos amarro juntas por los muslos y la cadera haciendo que nuestros culitos quedaran juntos al estar erguidas y que se pusieran a su disposición cuando nos hacía bajar los pechos hasta el piso, nos puso en las muñecas unas esposas de cuero y comenzó a regar lubricante en nuestras nalguitas mientras nos seguía dando nalgadas.

    Después de tenernos así fue a la maleta y saco un juguete nuevo en su estuche y nos lo mostro, yo alcance a leer algo en el texto que decía “doublé doggi dildo” y ver que era de látex, tenía dos extremos iguales, era negro y morado y tenía dos controles que estaban conectados en la mitad del juguete. Escuchamos como lo saco del empaque y luego sentí sus manos en mis caderas, el nos movió de forma que pudo comenzar a meterlo por los dos culito a la vez, si bien no eran tan grueso si era largo y sentí como en la punta había algo duro mientras el resto era más suave, cuando lo tuvimos adentro nos dejó levantar nuestras cabezas y ponernos en cuatro como dos perritas. Tomo una silla y se sentó cerca a nuestros culitos mientras nos decía que quería ver cómo nos mojábamos abotonadas como dos perras calientes, entonces sentí que el juguete en mi culito empezó a vibrar suavemente, eso sumado a sus palabras hizo que comenzáramos a mover las nalguitas suavemente, él nos animó dándonos algunas nalgadas y latigazos mientras subía y bajaba la velocidad de la vibración lo que nos hacía gemir a las dos, tras un momento así nos dijo que ahora íbamos a saber cómo se sentía ser una perrita entonces comencé a sentir como el dildo que tenía dentro de mi culito aumentaba su tamaño, cuando puede vi que él tenía en su mano una bomba de aire negra pequeña y lo que pensé que era un control era una parte manual del juguete que servía para inflar las dos puntas de forma simultánea.

    Lentamente, mientras seguía jugando con el vibrador y dándonos nalgadas fue inflando los dildos en nuestros culitos, lo que me hacía calentar toda pero también me causaba algo de dolor cuando de alguna forma separa mi culito del de mi amiga. Cuando termino de inflarlos me sentida completamente llena, sentía mi culito a reventar, completamente lleno, entonces él nos empujó de lado y nos ordenó que nos pudiéramos boca arriba, como pudimos y entre gemidos obedecimos sus órdenes y terminamos con las piernas abiertas, las falditas arriba y completamente abotonadas, él puso la vibración al máximo y tomando la cámara con la que nos había estado filmando comenzó a decirnos que nos tocáramos todas sin quitarnos las pantis pues quería ver como las dejábamos bien mojaditas, las dos completamente excitadas comenzamos a tocarnos por encima de las pantis mientras gemíamos y nos movíamos como dos hembras en celo, él nos filmaba de cerca mientras nos decía que éramos unas perras sucias, una sumisas a su voluntad y muchas otras cosas que nos ponías todavía más calientes, tras un rato así Susy comenzó a mojarse toda y como estábamos tan pegadas su calzón comenzó a mojar más el mío, lo cual me hizo mojar toda entre gemidos menos de un minuto después.

    El Amo se paró y mientras nos miraba sonriendo tomo el control de los vibradores y los apago, luego tomo la bomba y pude escuchar que algo hizo clic entonces nos dijo que era normal que las perritas quedaran abotonadas un rato después de ser comida por un perro, que teníamos que esperar que los dildos se desinflaran y salieran de nuestros culitos, lo cual podría tardar una media hora a la velocidad que él había programado. Nos dijo que descansáramos un rato mientras iba a tomar algo y nos dejó en el piso, mojadas, atadas y abotonadas.

    Claro que regreso, pero lo que paso después de este descanso prefiero contarlo en una segunda parte, pues este relato ya me está quedando muy largo.

  • Max

    Max

    “Max” se preparaba para el espectáculo. Se veía vanidosamente en el espejo de cuerpo completo que estaba detrás del escenario y admiraba sus perfectos músculos bien definidos. No tenía esos músculos obscenos y gigantescos que no le gustan a nadie más que a los jueces de fisicoculturismo. Tenía esos agradables músculos grandes y bien definidos sin ser exagerados, esos que les encantan a las mujeres. Brazos, espalda, pectorales, un buen six pack en el abdomen e incluso su redondo trasero lucía fenomenal esa noche. “La proteína está pagándose sola”.

    Su lindo rostro estilo “baby face” y bien rasurado, su cabello negro carbón bien recortado y su buena estatura completaban el paquete. Por algo lo habían contratado en ese club sin siquiera haberlo visto en ropa interior.

    Tenía ese tonto disfraz de bombero que no le encantaba, pero no quería gastar en otro, esto era para él más que nada un hobbie, un entretenimiento y sobre todo, un excelente lugar de caza, tan buen lugar de caza era que las presas pagaban y se lanzaban ellas mismas a las trampas mortales. Ese trabajo era para él como para cualquier otro hombre ir de antro, pero mil veces mejor, sin los trámites sociales tediosos o aburridos, de un baile, una copa, las miradas y el cortejo, mucho más fácil y más importante aún, mucho más rápido, la paga era solo un maravilloso extra. Tenía 27 años y un trabajo “normal” entre semana como capturista de datos en una aburrida oficina, pero era el trabajo que pagaba las cuentas y del que podía hablar sin pudor con sus familiares y amigos. Él siempre esperaba el fin de semana para llegar a su trabajo en “Escorpion’s”, ahí se sentía realmente en su elemento.

    Terminaba de aceitar su cuerpo para que las luces resaltarán mejor sus músculos y con timing perfecto el presentador lo anunciaba a él junto a otros 2 compañeros con sus alias falsos.

    Presentador: la noche está por ponerse mejor chicas! – aullidos y gritos estruendosos femeninos llenaban el lugar – ¡Con ustedes, Randal, Kevin y Max! ¡Disfrútenlos!

    Escuchaba su pseudónimo “Max” y alcanzaba a sus otros 2 compañeros bomberos para salir al escenario. Las chicas gritaban histéricas y se reían en igual cantidad. Se ponía en línea con “Randal” y “Kevin” para comenzar la sencilla coreografía que hacían todos los fines de semana, nada extraordinario, ni siquiera dirías que bueno, solo un pretexto para mover el trasero e irse quitando la ropa, las mujeres no son tan distintas a los hombres cuando se trata de ver morbosamente, solo quieren ver.

    Algunos movimientos simples y se iba quitando el uniforme, los gritos histéricos aumentaba de nivel mientras los 3 atractivos hombres iban quedando en paños menores y Max hacia sonrisas tontas acompañando sus bailes ridículos y lanzaba su mirada al público buscando alguna buena presa, siempre era obvio las que miraban más y que por tanto, querían más que mirar. La noche ya estaba avanzada, ya se habían presentado los pesos ligeros para desnudarse, las chicas ya habían visto algunas buenas vergas y ya habían pasado las 2 pausas dónde los meseros se esforzaban en mover la bebida, las presas estaban por completo listas, ebrias, enfiestadas, desinhibidas y ya habían estado cachondas durante un buen rato, como dije, las presas estaban listas.

    Se quitaba los boxers y sacaba a pasear su enorme verga, larga y gorda, con un buen par de bolas colgando, completamente rasurada, si, también tenía buena verga, lo sé la genética es injusta. Los gritos histéricos y risas escandalosas siempre eran ensordecedoras cuando los 3 hombres sacaban a relucir sus buenas vergas y posaban tontamente apretando los bíceps para las chicas. Su acto constaba de 2 partes, desnudarse y bailar tontamente y luego bajar del escenario para iniciar la segunda fase.

    Presentador: ¿Quiénes serán las afortunadas? ¿Quiénes serán? – decía cómicamente mientras los 3 strippers comenzaban a deambular por el lugar.

    Nuestro protagonista y los otros 2 strippers deambulaban por las mesas, separados, dividiéndose deportivamente el lugar, que de hecho era grande, le permitía caminar rápidamente y andar por ahí varios minutos sin toparse con el fondo del club.

    Presentador: ¡Solo 3 afortunadas chicas podrán disfrutar la experiencia VIP! – decía y todas reían histéricas y emocionadas.

    Max deambulaba por las mesas y se acercaba a algunas, en una mesa de chicas jóvenes ellas se hacían para atrás riendo histéricamente viendo fijamente su verga como si fuera un arma mortal, esta mesa no, caminaba a toda velocidad 2 mesas más, típica mesa de mujeres maduras, sonreían sin impresionarse demasiado y una que fumaba le tomaba la verga firmemente, esa mujer no estaba mal, en sus 45 tal vez, buenas tetas, muy buenas, tal vez operadas, pero era una presa demasiado obvia, la dejaba disfrutar con su verga erecta en la mano mientras sus amigas reían un poco y una le tomaba una foto sosteniéndole la verga y riendo, se iba y avanzaba a otra mesa, la canción de trololo puesta sarcásticamente a propósito terminaba.

    Presentador: ¡Es el momento! ¡Tomen a las elegidas, escorpiones!

    Decía el presentador riendo y apresurando a los hombres. Apresuraban la música cómicamente y el presentador seguía presionando.

    Presentador: ¡Se acaba el tiempo!

    Ese anuncio siempre tenía el mismo efecto, las chicas veían atentamente y muchas alzaban la mano sin saber siquiera que se aproximaba, algunas levantaban la mano por completo riendo escandalosamente y saltando en su asiento animadas por sus amigas, esas no, solo quieren ser graciosas y cool, no había acción real ahí, algunas chicas le levantaban la mano cómicamente a alguna de sus amigas, esas menos, había que arrastrarlas al escenario y nunca querían hacer nada, solo reían nerviosas y esperaban que todo terminara, otras apuntaban con ambas manos a alguna mujer que reía nerviosamente, tampoco, pero estaban las favoritas de Max, las que levantaban la mano tímidamente sin rebasar su propio cabeza, sin llamar la atención, como si casi no quisieras ser vistas, parecía que sabían lo que querían, pero se resistían de sus propios impulsos, levantaban la mano tímidamente y lo hacían exactamente y solo cuando él las miraba, con la mirada nerviosa y una sonrisa tonta, a veces cuando las veía por más de un segundo bajaban la mano riendo e intentaban hacerse las idiotas, esas estaban en el punto exacto, lo suficientemente ebrias para ser divertidas, pero no tanto como para que fuera un delito, lo suficientemente curiosas y perversas como para querer llamar su atención, pero con el punto exacto de timidez como para dejarlo llevar la situación a él.

    Lanzaba su mirada por varias mesas mientras la música casi terminaba y algunas encajaban en la ya mencionada precisa descripción que él buscaba, vio a la perfecta para esa noche, una chica de piel aperlada y con el cabello chino, estaba sentada, parecía delgada y de unos 35 años, cuando ella levantó la mano izquierda y él vio perfectamente los 2 anillos en el dedo anular la eligió de inmediato. Corrió hacia ella apuntándola cómicamente, ella bajaba la mano riendo y sus amigas la empujaban, él llegaba a ella, la tomaba de la mano y lo acompañaba riendo sin resistirse demasiado.

    Presentador: ¡Traigan los muros de la diversión!

    Anunciaba jocosamente y otros chicos que ya se habían presentado y estaban demasiado vestidos para no robar la atención, colocaban unos paneles semitransparentes sobre el escenario, tres paneles semitransparentes. A la altura perfecta para taparlos a ellos hasta el ombligo y lo suficientemente amplios para taparlas a ellas perfectamente de rodillas.

    Todas gritaban como locas y reían en igual manera, mientras los otros hombres colocaban los paneles blancos semitransparentes sobre el escenario, Max dejaba subir primero a su elegida al escenario pero yendo bastante cerca de ella para mirarla, ella llevaba jeans ajustados, si era delgada y tenía un trasero bastante lindo, él metía la mano sin vergüenza entre sus lindas nalgas y acariciaba firmemente entre sus cachetes carnosos llegando con la punta de los dedos hasta la vagina, ella le dirigía esa mirada que había visto mil veces cuando él mil veces había hecho eso, una mirada nerviosa, confundida y algo emocionada, parece que todas siempre quisieron decir algo, ninguna lo hizo nunca.

    Las 3 parejas subían al escenario, nuestro protagonista siempre pedía estar en medio en el primer acto, quería ser el centro de atención lo más posible para tener mejores posibilidades cuando bajaba a elegir, pero en el segundo acto siempre tomaba uno de los paneles de la orilla, necesitaba aunque fuera un poco de privacidad, la mirada siempre intenta ir al centro, él contaba con eso. Incluso tomaba el ligero panel de plástico y fingía acomodarlo, mientras realmente lo hacía unos o dos metros hacia atrás y medio metro aún más hacia la orilla, le gustaba estar lo más alejado posible del centro, ahora no solo no estaría en el centro, ni siquiera sería el panel que estuviera más al frente.

    Max: ¿Eres casada? – le preguntaba haciéndote el idiota, le ponía cachondo hacer que ellas lo admitieran

    Chica casada de buen culo: s-si – parecía dudar por un segundo, pero respondía tímidamente sin dejar de ver ingenuamente los paneles

    Presentador: de rodillas preciosa – decía cómicamente a la chica que estaba con “Kevin” en la otra orilla, la chica reía y se negaba un poco, pero se ponía de rodillas, como todas, como siempre y resguardándose en el panel

    Chica casada de buen culo: ¡¿Se supone que te la voy a chupar?! – preguntaba nerviosa y está vez si dirigiéndole la mirada a Max esperando respuesta

    Max: si – le decía simplemente.

    Y enseguida le metía la mano de nuevo firmemente entre sus lindas nalgas, no una caricia tímida y superficial, no, le metía la mano profundamente entre las nalgas, apretando con fuerza su lindo trasero y alcanzando su vagina con la punta de los dedos de nuevo y ella de nuevo lo miraba tímidamente, casi diciéndole algo, pero sin decir nada otra vez, eso sí, él cuidaba que nadie en el público pudiera ver, se mantenía pegado a lado de ella y lanzaba su mano despistadamente a su trasero para disfrutar tocando morbosamente su culo, estás chicas tenían la moral retorcida y harían cualquier cosa siempre y cuando no quedará evidencia ni fuera completamente obvio, lo suficientemente ambiguo como para que pudieran mentir, restarle interés o hacerse las idiotas, él lo sabía.

    Chica casada de buen culo: pe-pero – ella intentaba articular y él intentaba fingir no escucharla, era mejor no dejarlas pensar demasiado

    Presentador: ¡De rodillas! – decía a la segunda chica que se ponía de rodillas más fácilmente y más feliz que la primera, todas gritaban histéricas

    Chica casada de buen culo: oye pe-pero – intentaba volver a articular algo y Max la interrumpía

    Max: te toca – le decía con autoridad, ella volteaba de inmediato al presentador que la veía con una mirada tonta y cómica indicándole el piso con la mano

    Presentador: usted también no se haga wey

    Decía graciosamente y todos reían, la chica volteaba a ver Max un segundo y él evitaba su mirada mientras animaba tontamente al público alzando los brazos que respondía gritando y riendo, la chica cedía poniéndose de rodillas riendo nerviosamente.

    Presentador: 3 canciones chicas, 3 canciones para hacer lo que quieran con esas pinches manguerotas – todos reían, los 3 hombres se retiraban el bóxer por fuera del panel, los 3 completamente erectos, las chicas del publico aullaban como locas mientras ellos jugueteaban con su verga para su disfrute visual – ¡Y ni siquiera tendrán que pagar extra! Aquí en Escorpion’s es todo incluido.

    Terminaba su frase y era correspondido con risas y aplausos mientras una canción de reggaetón comenzaba, los 3 hombres tomaban posición frente a sus chicas que estaban de rodillas resguardadas por el panel y la mitad de sus cuerpos dejaban de ser visibles para el público, ahora era un show privado en primer plano en la cara de las 3 afortunadas.

    La música comenzaba y Max le acercaba la verga lo más que podía a la cara a su elegida, ella le sonreía desde abajo negando con la cabeza, él bajaba la cabeza y alcanzaba su oído, ella escuchaba atenta entre el estruendoso ruido de la música.

    Max: puedes chuparla todo lo que quieras, neta no hay problema – le decía firmemente al oído para que lo escuchara perfectamente.

    Él siempre usaba esa frase prefabricada, les decía casi como si estuviera haciéndoles un favor, él tenía la idea de que eso causaba un efecto en la mente de ellas, el efecto de mostrarse como un alfa jodidamente seguro de si mismo, un alfa que les daba el enorme beneficio de dejarlas complacerlo oralmente, como si los papales estuvieran invertidos, funcionaba de maravilla. Además él sabía que ellas sabían que podían hacerlo, era obvio, ¿No? Pero dejarlo claro segundo uno las animaba más, dejaba las cosas claras y cualquier duda quedaba disipada.

    Chica cada de buen culo: no te la voy a chupar no mames jajaja – decía riendo con cara de incredulidad, él no prestaba atención, la respuesta inicial era casi siempre la misma.

    Comenzaba a bailar ridículamente, apretando los brazos y moviéndose de medio cuerpo para arriba como idiota, las chicas reían y algunas se acercaban al escenario intentando espiar por los lados, sus esfuerzos eran en vano, estaba todo pensado y los de seguridad las veían atentamente cuidando que no saltarán arriba, podían ver desde ahí cuánto pudieran y quisieran, pero si intentaban saltar irían por ellas en un segundo.

    Max bailaba tontamente sin moverse de su lugar mientras la primer canción llegaba a la mitad y se aseguraba de acercarle la verga a la cara a su elegida, ella le acariciaba el muslo riendo y alejaba la cara tímidamente de su enorme y erecto falo, él le dirigía miradas de vez en cuando y ella desaprobaba con la cabeza. La primera canción siempre era así, él no se preocupaba, sabía manejar los tiempos.

    La primer canción terminaba, se hacía un poco de silencio, el presentador pasaba y entrevistaba cómicamente a la primer chica.

    Presentador: ¿Qué tal sabe? – preguntaba y todos reían escandalosamente por su sarcástica falta de tacto

    Primera chica: ¡Jajajaja!

    Presentador: dice que sabe a paleta payaso – risas estruendosas – ¡Solo 2 canciones más! – decía y veía al chico que estaba escondido en la orilla del escenario que asentía y ponía enseguida otra canción de reggaetón

    Max: te va gustar, sin pena.

    Le decía seriamente ofreciéndole la verga con una mano, sin sonreír, ni risas nerviosas, ella de pronto cambiaba la actitud y lo veía seriamente también, analizando su rostro, él sabía que lo peor que podía hacer en esa situación era reír o hacerlo parecer algo cómico, lo aprendió en sus primeras experiencias, cuando él reía y hacia bromas, ellas solo se relajaban y reían hasta que todo terminaba y se despedían de él amablemente como se despedirían de cualquier amigo, nada de diversión, ya no cometía ese error.

    La música comenzaba y él le acercaba lentamente la verga a la boca, ella no dejaba de verlo seriamente, abría la boca cuando él rozaba sus labios con la punta húmeda de su firme falo y ella cerraba los ojos dejando entrar su verga en su húmeda y cálida boca, él no pudo evitar sonreír, ¡Bingo!

    Él tomaba suavemente la cabeza de ella haciéndola ir más profundo, aún no emplearía toda su fuerza ni iría hasta el fondo, primero la haría sentir cómoda bajando por su verga lentamente mientras él disfrutaba la mamada. Empujaba su cabeza suavemente con una mano e intentaba seguir haciendo caras idiotas de placer desmesurado hacia el público femenino que distribuía su atención entre los 3 espectáculos que sucedían al mismo tiempo en el escenario, su teoría funcionaba, ellas definitivamente parecían ver bastante más lo que sucedía al centro.

    Le sacaba la verga de la boca y con una mano la hacía ir más abajo para que le lamiera sus bolas rasuradas, ella lo hacía y lo veía con esa mirada lujuriosa que él sabía que significaba que estaba completamente metida en el asunto. La hacia que lo complaciera con su lengua caliente y húmeda que se sentía asombrosa en sus bolas y le restregaba la verga en la cara, se retorcía sobre su lindo rostro por el placer de su lengua yendo de sus bolas a su periné y era difícil no enfocarse 100% en eso y seguir “actuando” para el público.

    Ella tenía sus manos sobre sus fuertes muslos y ya se dejaba llevar por completo, le lamía las bolas y lo hacía retorcerse, luego iba a seguir la mamada y lo veía con completa lujuria mientras disfrutaba el amargo sabor de su líquido pre seminal, él disfrutaba la cálida y suave boca de esa desconocida casada, puta y lujuriosa complaciéndolo.

    La segunda canción terminaba, se hacía silencio y ella le pasaba la lengua por todo lo largo de la verga sosteniendo el falo con una mano y sonriéndole un poco, ella estaba en el mood perfecto, él lo sabía.

    Presentador: necesitarás peinarte – decía cómicamente metiendo el micrófono en el panel central y todos reían

    Segunda chica: ¡No es cierto! Jajaja – respondía la chica que estaba de rodillas en medio y todos reían

    Presentador: bueno… – decía sarcásticamente haciendo una cara idiota de incredulidad exagerada hacia el público que seguía riendo

    Max: te follaré la cara – le decía agachando la cara a su chica, ella lo veía nerviosa y sonreía incrédula – agárrate de mi trasero – le decía con firmeza, ella reía y no sabía que hacer – agárrate de mis nalgas, te va encantar neta – le decía sonriendo pícaramente.

    Ella subía sus manos lentamente por detrás de sus muslos hasta llegar a su firme trasero y se afianzada con ambas manos, una mano en cada una de sus firmes nalgas.

    Presentador: ¡Última canción! – gritaba triunfalmente y las chicas reían, aullaban, gritaban e incluso algunas aplaudían

    Max: te va encantar – le decía poniendo deliberadamente una cara lujuriosa para que ella se pusiera más cachonda, funcionaba, ella lo veía nerviosa, él ponía ambas manos sobre su cabeza y ella esbozaba una leve sonrisa – no me sueltes el trasero – le decía sonriendo y ella negaba con la cabeza sonriendo aún.

    La música comenzaba, él empujaba firmemente a la mujer por la cabeza con ambas manos, firme pero lento, ella le apretaba las nalgas mientras dejaba entrar su verga casi por completo y él gemía honestamente sin limitarse por primera vez en el espectáculo, al sentir como su verga topaba con la garganta de ella y la mujer hacia esa cara de asco que a él tanto le ponía cachondo.

    Tenían un acuerdo ellos 3, la última canción era para ellos, en la última canción siempre buscarían su placer por encima del espectáculo y se desentenderían del público, si los 3 lo hacían, parecería parte del show, ninguno desentonaría y no parecería raro. Él levantó la mirada una última vez para comprobar esto, sus 2 compañeros parecían también en lo suyo y entonces se entregó al placer de la húmeda, suave y cálida boca de la puta que tenía de rodillas.

    La tomaba de la cabeza e iba hasta el fondo dejando su verga dentro de su garganta varios segundos, disfrutando su caliente lengua vagar por toda su verga, ella hacia esas fantásticas caras de asco y lanzaba una arcada, se liberaba de su agarre y él le permitía respirar desesperadamente. La tomaba de nuevo y volvía a follarle la cara, más fuerte, más rápido, más violento, con todas su fuerzas y a toda velocidad, se sentía maravilloso, su cálida lengua, su saliva escurriendo descuidadamente, sus suaves labios alrededor de su falo, las caras histéricas y distorsionadas de ella que lo veía desde abajo pareciendo que suplicaba piedad, pero sin soltarse de su firme trasero, él solo iba a más velocidad y alzaba la cara disfrutando la boca de la zorra de la que ni sabía su nombre, ni se preocupó en preguntar, él iba hasta dentro de ella de manera cruel y grosera, solo quería su placer, si ella se molestaba no le importaba, ¿Por qué carajos le importaría?

    Ella era buena, soportaba la velocidad, la fuerza y la profundidad, se preguntó si era así con su marido, seguramente no. Él le permitía respirar y ella le sonreía lujuriosa mientras recuperaba la respiración escandalosamente y lagrimeaba un poco, él necesitaba hacerlo, la vio fijamente le empujó la verga de nuevo y comenzó a follarle la cara a toda velocidad, pero ahora todo sería con precisión, dirigiéndola exactamente donde él necesitaba esa estimulación oral, a una cuarta parte de la base de su verga y terminando justo debajo de su glande, la tomaba firmemente de la cabeza por los lados para ganar precisión sacrificando firmeza, y la subía y bajaba con fuerza exactamente en esa zona, a una cuarta parte de la base de su verga y terminando justo en donde iniciaba su glande, ella lo entendía y dejaba que él la manejara como un juguete sexual, como si se estuviera masturbando con su boca, apretaba sus labios para maximizar su placer y él se retorcía y gemía sin dejar de verla, manteniendo la velocidad y enfocándose exactamente en la zona que él necesitaba.

    Siempre usaban las 3 mismas canciones, él sabía que se acercaba el final, subió un poco más la velocidad y lo logró, sintió ese cálido y satisfactorio calambre viniéndole de dentro y terminando en su verga, puso rápidamente sus manos sobre la nuca de ella de nuevo, una milésima de segundo antes de que ella notara que sucedía, no la dejaría escapar, como dije, no le importaba un carajo si ella se molestaba, la tomó firmemente de la nuca e introdujo todo lo que pudo su verga hasta su garganta, la primera y violenta palpitación de su verga en la boca de ella la hizo retorcerse histéricamente y casi logra soltarse, pero él en serio la tenía firmemente tomada por la nuca y no la dejó escapar, y no había cosa que él más disfrutara en la vida que esa cara histérica de sorpresa y asco mientras su verga palpitaba dentro de la boca de alguna desconocida y dejaba caer su espesa y amarga corrida en su boca.

    Su verga se retorcía violentamente por segunda vez dentro de la boca de ella mientras la veía fijamente disfrutando su orgasmo y podía sentir su garganta moviéndose para tragar, ella apretaba los ojos haciendo caras de asco y le golpeaba el muslo un poco molesta, aunque se quedaba en la posición mientras se tragaba sus asquerosos mecos amargos y espesos. Una tercera carga y soltaba apenas un poco su agarre, ella lo veía fijamente y no podía evitar hacer caras de asco mientras su verga palpitaba y bombeaba en su boca una vez más y ella tragaba con dificultad, la chica se retiraba lentamente y tragaba con dificultad lo último que quedaba en su boca, él le acariciaba la cabeza y le ofrecía la verga con una mano para que ella comiera la última gota que salía de su punta, por alguna razón ella lo hizo, por alguna razón ellas siempre lo hacían aunque parecieran furiosas, sumisión total. La canción terminaba mientras ella podía “saborear” ese penetrante, espeso y amargo sabor en su saliva.

    Presentador: en la vida hay tragos amargos… – decía cómicamente el presentador y todas estallaban en risas, preguntándole a la chica que seguía de rodillas frente a nuestro protagonista, él había visto todo morbosamente, le encantaba ver lo que sucedía ahí debajo siempre, la chica seguía tragando y no sabía que decir – ¿Quieres una menta? – preguntaba sarcásticamente y el público reía más

    Chica casada de buen culo – ¡Cállate! Jajaja – decía riendo nerviosa, reía más por los nervios, pero si que parecía molesta

    Presentador: ¡No mames aguanta con tu aliento a verga! – Decía cómicamente retirándose rápidamente volteando la cara haciendo una expresión de asco exagerado y el público reía y aplaudía – ¡Apláudanle a nuestras chicas! – decía triunfalmente después de disfrutar los aplausos, cada hombre tomaba a su chica y las ponían de pie mientras el público aplaudía y reía

    Chica casada de buen culo: ¿Por qué no me avisaste no mames? – decía molesta sin verlo a la cara mientras los aplausos continuaban

    Max: porque quería eyacular en tu boca – decía cínicamente tocándole el trasero por tercera vez, él disfrutaba ser un sádico, ella lo veía incrédula por su cinismo

    Chica casada de buen culo: eres un pendejo… – decía débilmente, parecía casi decepcionada

    Max: y tú una puta – le decía cruelmente – ella se daba la vuelta y se iba – no beses a tu marido con aliento a mi verga, ¡Se va dar cuenta! Jajaja – le decía en voz alta para que ella escuchara, ella escuchó mientras bajaba del escenario

    Presentador: ¡Muchas gracias por venir esta noche! ¡Más diversión y más vergas mañana muchachas! – decía mientras las luces se encendían, los 3 hombres hacían un gesto ridículo de despedirse como si fuera una obra de teatro y recibían aplausos, algunos sinceros, algunos irónicos – tengan su número a mano para recoger sus abrigos – decía seriamente como instrucción final.

    Los strippers se vestían, bromeaban y presumían sobre la noche, luego se iban a casa. Max estaba feliz por la interesante noche, nunca se volvía aburrido.

  • Nuestra amiga Rocío

    Nuestra amiga Rocío

    Esta vez queremos compartir el primer trío que hicimos con nuestra gran amiga Rocío, una morena, de estatura media, senos enormes.

    Una vez, le dije a mi esposa sin pena que nuestra amiga me atraía sexualmente, que me encantaría que hiciéramos un trio, me encantaría besar esos enrome senos morenos, pasados unos meses, llegó de visita a nuestra casa un fin de semana, no sospeche nada la saludé con un beso a la mejilla, dialogamos un rato, pase a mi habitación a descansar, de la jornada de trabajo.

    Bueno, pasados unos minutos, y profundamente dormido sentí a alguien en el borde de la cama, era mi esposa y ella, solo dijo «se te cumplió el deseo» empezaron a desnudarse, Rocío se acerca y empecé a besarle los senos, mi esposa a besarle el cuello, se acostó le hice un oral, que a pocos minutos le provocó un orgasmo tremendo, no podía creer lo que sucedía.

    Me pidió que la penetrara que deseaba, obviamente lo hice, se colocó de perrito le di unas embestidas fuertes, gemía de placer, pidiendo más, a su vez le daba un oral a mi esposa, quien se quejaba descontroladamente.

    Así pasamos toda la noche, ya entrada la madrugada, todos agotados de semejante faena…

    Saludos desde Popayán, Colombia.

  • Mi esposa y mi suegro

    Mi esposa y mi suegro

    Más de una vez le había preguntado a mi esposa quien era la persona más imprevista con quien había tenido relaciones. Siempre se reía y no me contestaba. Lo más que me decía era que nunca imaginaría quien fue. Tampoco insistí mucho en el tema.

    Cuando teníamos pocos meses de casados, hace ya varios años, mi suegro viajó a Lima, para unas reuniones de trabajo. Llegó el martes por la tarde y regresaba a Cuzco el jueves por la tarde. Ese martes, tras su llegada, nos invitó a cenar. Recuerdo que fuimos a un restaurante elegante y caro, pues su posición económica era (y es) bastante holgada. Luego de la cena, volvimos al departamento y fue a dormir a la habitación de visitas.

    El miércoles temprano salí a trabajar, regresé como a las 7 pm. Mi esposa estaba sola en casa y mi suegro en sus reuniones de trabajo. Nos fuimos a acostar y él aún no llegaba. Estando en la cama, me dieron ganas de coger. Mi esposa se negó y se negó. Pero insistí tanto que no pudo negarse más. Como de costumbre, fui a lo mío, lamerle el coño y el culo antes de poseerla. Me di con la sorpresa de sentir sabor de semen en su coño y descubrir su culo muy abierto. No habíamos tenido relaciones tres días y obviamente no era yo el responsable.

    Como se dice en Perú me hice el sueco y disfruté a mi esposa usada ese mismo día. Mi verga entró en su culo sin ningún esfuerzo y llegamos juntos. Inmediatamente ella se quedó dormida y yo me quedé pensando. Por alguna razón, se me ocurrió que mi suegro era quien se la había cogido. Eso me excitó y perturbó a la vez. Recordé que tenía una cámara espía escondida entre mis cosas, conectada a la computadora de mi oficina. La había comprado unos meses antes, para espiar a una colega que me excitaba, pero salvo configurarla, nunca había tenido el valor de instalarla en la oficina.

    Se me ocurrió que podría espiar que haría mi esposa la mañana del jueves. Me quedé dormido. Al despertar mi esposa había salido a comprar el pan y preparar el desayuno. Aproveche e instale la cámara, camuflada en una lámpara que estaba en una de las esquinas de la cámara. Miré y remiré y era imperceptible. Me duché, desayuné, me despedí de mi suegro que esa tarde viajaba y de mi esposa que quedaba en casa. Salí a trabajar hacia las 8.30 am.

    Llegué a la oficina hacia las 9 am. Prendí la computadora, verifiqué el software de la cámara espía y la puse en pantalla. Nadie en la habitación como hasta las 10 am. A esa hora mi esposa entró, se acostó en la cama y empezó a ver tv. Como a las 10.30 am entró mi suegro.

    Se paró junto a ella, empezaron a hablar. La cámara no me permitía escuchar, solo ver. Charlaron unos pocos minutos, mientras yo miraba desde mi oficina. Justo la lámpara estaba del lado que mi esposa se había acostado y podía ver su rostro, pero no el de mi suegro cuando se paró junto a ella.

    En pocos minutos, vi como mi suegro se desabrochó el pantalón, se lo sacó, se sacó el calzoncillo y dejó su verga al aire, muy cerca al rostro de mi esposa. Así flácida se veía muy grande, vino a mi mente el culo muy roto que le había visto a mi esposa la noche anterior. Con la mamada de mi esposa, que pude ver en primer plano, la verga de mi suegro se puso dura, era enorme, o al menos así se veía en la cámara.

    Luego mi esposa sola, sin ayuda de mi suegro, se quitó la pijama y se puso en perrito, en un ángulo de 90 grados la cámara, y al borde de la cama, pude ver como mi suegro comenzó a cogerla. Como su enorme verga disfrutaba su coñito. Yo estaba a mil en la oficina, imaginando que se dirían mientras cogían. Luego se cambiaron con mi esposa acostaba boca arriba y con las piernas al hombro de mi suegro, que seguía de pie.

    De pronto ambos se movieron y mi esposa se puso de perrito, con su rostro a unos 20 o 30 cm de la cámara espía. Mi suegro subió a la cama y se puso detrás de ella, cogiéndola delicioso, por la forma que veía el rostro de mi esposa mostrar el placer de comerse semejante verga. Luego pararon un momento y pude atisbar a mi suegro untando saliva en el culo de mi esposa y ella con cara de ansía.

    Cuando mi suegro empezó a metérsela al culo pude ver el rostro de dolor de mi esposa. Cómo su cara mostraba su sufrimiento y poco a poco como se iba transformando en un rostro de pleno placer. Le vi cara de puta, cara de culera con una enorme verga dentro del ano. Por sus ojos desorbitados supuse llegó tres veces, en la tercera mi suegro se paró y se separó de ella. Recogió su ropa y se fue.

    Mi esposa se quedó un rato desnuda en la cama. Cogiéndose el coño o el culo, pero más como una caricia que con connotación sexual. Luego se puso el pijama y salió con la toalla, a ducharse. Algo más tarde mi suegro entró a despedirse de ella y le dio un casto beso en la frente.

    Al llegar a casa por la noche no podía contener las ganas de lamerle el culo roto y esa noche mi esposa no se negó, supongo por pensar que la noche anterior no me había dado cuenta de su culo y coño usados por una enorme verga.