Autor: admin

  • Despedida de mi ex novia

    Despedida de mi ex novia

    Tuve una relación de varios años con una chica que conocí en la universidad, durante ese lapso de tiempo conocí muchos lugares y a toda su familia, en esta ocasión contaré cómo fue la última cogida que dimos como despedida al terminar la relación.

    Resulta que ya después de haber roto el lazo sentimental seguíamos de vez en cuando hablando por chat o una que otra llamada, era como si quisiéramos y no quisiéramos terminar, las razones me las guardaré, pero solíamos conversar bastante.

    En esos chats siempre le decía que debíamos juntarnos una última vez para darnos esa cogida de despedida, ella siempre estuvo reúsa a la idea de que tuviéramos sexo si no éramos pareja, pero un día luego de algunos meses de habernos dejado me dijo que si, que estaba de acuerdo, cuadramos el día y el lugar elegido fue en donde fue nuestra primera vez, el hotel no era nada bonito, pero si tenía ese detalle sentimental de lo que fue.

    La pasé a recoger, iba vestida con un pantalón rojo vino y una blusa de rayas, se había cortado el pelo ya que siempre quiso eso, pero a mí no me gustaba la idea del pelo corto y siempre encontraba la forma de barajarle los planes cada que quería cortarlo, recuerdo que mientras nos dirigíamos al hotel le pedí que me hiciera un poco de sexo oral, y debo decir que esto era algo en lo que se había vuelto muy buena durante el tiempo que tuvimos juntos, ella estaba nerviosa sé que había quedado digamos con el trauma de un accidente que tuvimos en el que yo iba manejando, aquello no pasó a mayores, pero desde entonces siempre la noté nerviosa cada vez que yo manejaba, ella accedió aunque no lo hizo por mucho tiempo.

    Ya llegados al hotel pedimos la habitación y nos dieron la que quedaba justo al frente de la que usamos aquella primera vez, me decepcionó un poco que esa estuviera ocupada, pero ya que… entramos, nos mirábamos, reíamos de lo que estaba a punto de suceder, nos desnudamos y comenzamos a besarnos, luego entramos al baño por separado, primero yo y luego ella, mientras ella estaba en el baño yo tomé mi celular y lo puse en la mesa de noche al lado de la cama para grabar un poco colocándolo con vista hacia la cama.

    Cuándo ella volvió le pedí que subiera por los pies de la cama y así lo hizo, recuerdo que subió gateando y mirándome con cara de que tenía muchas ganas de lo que estaba a punto de pasar, me comenzó a hacer sexo oral y esta vez sí, como ella sabía hacerlo, lo metía entero en su boca, lo lamía desde mis bolas hasta la punta, siempre mirándome a los ojos, le dije que me hacía falta sentir esa boca en mi pene, ella solo sonrió y siguió por unos minutos más, en eso surgieron preguntas de ambas partes, le pregunté que si ya había estado con alguien más, me dijo que solo se había besado con un tipo, pero que se había dado cuenta de que el solo quería sexo con ella y que había cortado lazos, entonces ella me preguntó a mi, que si ya había tenido sexo con otra, yo la verdad después de terminar la relación había hecho un montón de cosas, pero no quise que se sintiera mal en ese momento y le dije que solo me habían hecho sexo oral una vez, ella que en ese momento me estaba masturbando se detuvo, se quedó como pensando y note decepción en su cara no sabía que hacer así que me senté para besarla y le dije que solo una vez y solo eso, luego se hincó sobre mi cara para que yo le hiciera la mamada a ella, lo cual procedí a hacerlo con gustó, ella me sujetaba la cabeza y se movía sobre mi cara mientras yo la lamía y chupaba su humedad.

    Entonces ella me pidió ponerme el condón, yo tomé uno pero le pedí que se sentara sobre mi para sentirla por dentro sin el condón, ella en principio se negó, pero yo comencé a besarla, chuparle las tetas (lo cual siempre le encantó) y a decirle que solo sería meterlo para sentirla y luego me pondría el condón, ella seguía negándose y yo la tomé de sus caderas y la halé hacia mi, haciendo que al sentarse poco a poco se fuera ensartando mi pene, ella comenzó a gemir, se sentía bien apretada, le creí que me dijo que no había tenido sexo con más nadie hasta ese día y comencé a moverla de arriba hacia abajo mientras ella entre gemidos ahogados me pedía que por favor me pusiera el condón para que “no hiciéramos un muchacho” ese día, o sea, para que no la embarazara, ambos reímos de su comentario y pues ella se apio de sobre mí y yo me puse el condón, la volteé la puse en posición del misionero y la comencé a penetrar, sus gemidos eran hermosos, me encantaba cogérmela así y su cara decía que lo estaba disfrutando mucho, le pedí que se pusiera sobre mi de nuevo pero mirando hacia mis pies, ella se volteó y comenzó a dar esos sentones donde vez el culo de la chica rebotando, yo alcancé mi celular y quería grabarla ahí, pero ella me dijo que no, que me concentrará solo en disfrutar esa ocasión. Solté el celular y comenzamos a coger de nuevo.

    Cuando la tuve en posición de perrito entonces quise cogérmela con maldad, miraba al espejo que nos quedaba de lado y me encantaba ver cómo su cara estaba toda roja, la tomé por el pelo, la nalguee varias veces y comencé a cogérmela fuerte, sentía que me iba a venir, me quite el condón y le pedí que abriera la boca, ella en esa misma posición dobló su cara hacia mí y con su boca abierta recibió toda la descarga de semen, me lo mamó un poco más y nos quedamos en la cama un rato abrazados.

    Comenzamos a hablar, nos contamos de las personas que estábamos conociendo y algunas cosas más, cuando me comencé a excitar de nuevo, la subí sobre mi, nos besamos muy apasionadamente, ella se sentó ensartada sobre mi de nuevo y comenzó con los sentones, está vez ya no nos importó el condón, estábamos bien intensos y se le salió, “te amo”, inmediatamente tapo su boca con su mano, miró hacia arriba y se dejó caer sobre mi pecho para no mirarme a la cara, yo sonreí, le dije que también la amaba, ella no quería volver a mirarme pero seguimos moviéndonos, le dije que no había porque negarlo aunque sabíamos que no funcionaría, ella me dijo que tenía razón, nos reímos, nos besamos de nuevo y entonces la volví a colocar en posición de perrito, la tomé del pelo y al igual que antes la volví a coger fuerte, sus gemidos eran ahora bien expresados, me encantaba ponerla a gemir de esa forma, ya le tenía sus nalgas rojas.

    Le dije que me iba a venir y ella comenzó a acelerar el movimiento y al momento de venirme lo saqué y se la eche sobre su culo, nos besamos un rato más, nos bañamos juntos y nos fuimos, la llevé a su casa, nos besamos como un beso muy apasionado de despedida y nos dijimos adiós.

  • Vacaciones increíbles y muy bien acompañada (3)

    Vacaciones increíbles y muy bien acompañada (3)

    No deseo aburrirles ya con muchos detalles y explicaciones. Trataré de ser breve y concisa. Amanecimos aquel día y nadé en la piscina que teníamos en cuanto abríamos la puerta de la terraza. Sola en aquella maravilla. Entré en la habitación y Joel estaba totalmente desnudo sobre la cama. Fui sobre él y acariciando y chupando su verga, se puso dura y dispuesta. Su reacción no se hizo esperar y me puso en cuatro, penetrándome con fuerza y violentamente.

    Mis nalgas tronaban contra sus piernas y cadera, duro y más duro y mis orgasmos no cesaban. Su verga a tope, escupió lo que tenía dentro de mi coño. Nos duchamos, desayunamos y me fijé que la poca ropa de había llevado Joel, se terminaba. Le sugerí ir al almacén que había en el resort. Fuimos pero le parecieron muy altos los precios, por lo que me sugirió ir a un comercial cerca del hotel. Para el efecto, llamó por teléfono a su hijo para que llegara por nosotros. Fuimos a la entrada del complejo y nos juntamos con Melky. Así se llama el hijo de Joel.

    ¡¡¡En motocicleta!!! Yo les tengo pánico pero me convencieron y fuimos. Efectivamente compramos algo a precios razonables y me invitó a conocer su casa. Como dije en otra entrega, era cerca del resort. Llegamos, y me ofreció una cerveza. Melky se quedó con nosotros, por ser día inhábil. Melky vive ahí con Joel. La casa era humilde pero limpia y ordenada… mucho calor por lo que conectaron un ventilador y abrieron todas las ventanas, pusieron música que identifica plenamente a aquel país. Joel me invitó a bailar. Me encanta hacerlo por lo que encantada acepté. Melky y Joel vestían shorts y playeras. Yo vestía traje de baño muy chico de color amarillo, cubierto por una salida de piscina transparente. Al estar bailando, entramos en calor (más) con Joel, por lo que tomamos otra cerveza. Melky salió y fue a conseguir más porque se habían terminado. Aprovechó entonces Joel a quitarme el cobertor del traje de baño para seguir bailando. Ya su entrepierna lucía un hermoso y rico paquete lo que hacía que yo me pegara mucho para sentirlo. Nuestros besos y caricias eran ya muy calientes por lo que me cargó hacia su habitación. Misma que no tenía puerta. Desató el top y quedaron las tetas descubiertas, las que chupó con mucho deseo a la vez de desatar la parte baja del traje de baño quedando completamente desnuda.

    Se quitó su ropa y me cargó a la vez que me penetraba de pie. Me paseó por toda la habitación y se sentó en el ángulo de la cama sin sacar la verga de mi coño. La verga a fondo, fue el inicio de movimientos rítmicos y violentos. Sin darme cuenta, Melky había vuelto y estaba de pie viéndonos, poquito dentro de la habitación. Traté de cubrirme y Joel lo impidió. Al contrario, invitó a Melky a acompañarnos. Se desvistió y empezó a masajear su verga que ya estaba parada. Joel entonces se recostó en la cama con sus rodillas dobladas y sus pies en el suelo. Hizo que me arrodillara y estuviera en cuatro, mostrando y ofreciendo mi culo a Melky, quien sin más, escupió en su verga y fue por mí.

    Mi culo estaba desprotegido y a la disposición. Era virgen y nunca había pensado en esa posibilidad. De a poco, fue penetrándolo sin que Joel retirara su verga de mis interiores, aunque permanecía sin movimiento. Dolía? Era placer? No lo sé. Lento pero seguro, aquella verga se fue adentrando. Ya la sacaba un poco, ya la metía otro tanto. Se ayudaba con saliva hasta que se fue completa. Ambos empezaron con movimientos. Melky violentos, Joel lentos. Yo no me movía, solo sentía. Me sentía poseída por el dolor y por el placer. Gritos daba de placer y dolor. Una lágrima caía de mis ojos sobre Joel pero no quería que ninguno la sacara. Pero Melky, probablemente por su poca experiencia, terminó en mi culo con un bufido muy grave. Sacó su verga y entonces quedé sobre Joel, a quien empecé a cabalgar como caballo salvaje. Dando otro bufido, terminó dentro de mi coño.

    Mi primer trío se llevó a cabo de esa manera, así como el desvirgue de mi culo… en realidad, me lo reventaron. Sentía algo extraño. Sentía como que aún tenía aquella macana dentro y al caminar, sentía aún más esa sensación. Tomamos más cerveza y Melky fue entonces quien me invitó a bailar. Yo ya me había puesto la parte de abajo del traje de baño, no así el top. Mis tetas se movías al ritmo de la música hasta que las agarró y las chupó. Pidió autorización a Joel para cogerme y así lo hizo. Inexperto y no tan efectivo como el papá, me chupó la conchita y clítoris, me besó apasionadamente y me penetró con fuerza… pero al poco tiempo terminó. Alcancé orgasmo si… pero no como con Joel.

    Más tarde, en la misma motocicleta, nos llevó de regreso al resort. Nos despedimos de beso y con Joel fuimos a la habitación. Yo necesitaba una ducha y un baño en el jacussi. Dentro del jacussi los dos, hablamos de nosotros, invitándolo a que venga a mi país. De lo cual tendremos que ultimar detalles. Entre la conversación, me pidió que le diera a probar mi culo. Me extrañé pero acepté diciéndole que yo era totalmente de él. Salimos del jacussi, nos secamos y fuimos a la cama, con la diferencia que en esta ocasión, le puse crema de cuerpo a su verga y yo hice lo propio con mi culito. Con más facilidad, la introdujo y empezó a arremeter fuertemente. La sacó en un momento y fue al coño, el que también arremetía con fuerza. Nuevamente al culo y después al coño. Del coño al culo y del culo al coño hasta terminar dentro de mi culo. Se prestó a limpiarme y nos tendimos a descansar.

    Pocos días después terminaría ese inolvidable viaje. No pierdo esperanzas de volverlos a ver y disfrutar de nuevo todo el placer que me dieron.

  • Para follar da igual tu cama que la mía (Parte II)

    Para follar da igual tu cama que la mía (Parte II)

    Todo había pasado tan rápido y como un sueño parecía despertar de él, en la cocina haciéndose un café mi prima miraba por la ventana a punto de irse a trabajar, Ana era guía turística y tenía un grupo esperando en Oviedo, Alex todavía dormía y allí a solas con ella en la cocina me sentía mal por lo sucedido la noche anterior, se la veía disgustada y arrepentida por lo que había ocurrido, al fin y al cabo fue ella quien empezó todo la tarde anterior y con una caricia me preguntó como estaba, que sentía lo de anoche y que su enfado no era conmigo sino con Alex y que la perdonara si en algún momento me había sentido incómoda.

    Lo que Ana no sabía que yo fui igual de culpable que ellos al principio de la tarde y que ya por la noche yo era quien quizás más deseaba acostarme con su novio, pero evidentemente no se lo iba a decir, quedé como la niña buena, como a la niña que obligaron hacer algo que no quería, una niña dulce e inmaculada y todo lo contrario, era una niña con ganas de sexo, aventurera sin miedo a lo desconocido y ahora que Alex me había abierto los ojos, una niña buscando cómo disfrutar de su sexo.

    Quedamos en vernos por la noche cuando llegara, salir a cenar tranquilamente y acostarnos pronto para así estar descansada cuando el lunes mis padres pasaran a recogerme, la oí despedirse desde la puerta cerrándola tras de si y el silencio inundó nuevamente la casa, un silencio roto solo por el tintineo que daba mi cucharilla al dar vueltas a la taza de café, mirando por la ventana y despidiéndome de mi prima Ana con la mano, me acababa de levantar y tenía unos pelos horribles de una noche dando vueltas y vueltas en la cama, la camiseta arrugada y parte de ella por encima de mis bragas, no me cansaba de mirar la belleza de aquel pueblo asturiano, estaba tan embebida en mis pensamientos que no noté que Alex se había levantado, no lo noté hasta que sentí sus manos rodeando mi cintura, notando como su pene estaba bastante duro por debajo de sus bóxer.

    —Hola mi princesa, buenos días. –Me dijo mientras empezaba a besarme el cuello y sus manos subían por mi cuerpo hasta mis senos levantándome la camiseta.

    —Buu… buenos días… Alex, me has asustado. –Llegué a decir balbuceando a la vez que le ofrecía mi cuello para que lo besara con más comodidad.

    —Que tal ha dormido mi pequeña niña, que sepas que te he echado de menos en la cama. –Alex seguía susurrándome al oído, seguía besándome y sus manos acariciaban la piel de mi tripa con intención de ir metiéndose por debajo de mis bragas.

    —Alex… mi, mi prima… –Seguía nerviosa y no atinaba a contestarle.

    —Tu prima se acaba de ir, ya lo sé princesa, tenemos todo el día para estar los dos solos. Sus dedos ya acariciaban la frontera entre mi piel y la tela de raso de mis bragas.

    —Ya… ay, pero no podemos… auhh, hacerle esto mmm… Alex no mmm. –Sus dedos tocaban mi vello y acariciaban mi clítoris, ya era demasiado tarde para dar marcha atrás cuando sentía un dedo bajar hasta mi vagina.

    —Dime si no lo deseas Lara.

    —Mmmm, si, si, lo deseo Alex, te deseo tanto, quiero que me folles aquí, quiero sentir tu polla en mi interior como ayer, hazme tuya mmm. –Mis labios no paraban de moverse, por mi boca salían las palabras que mi cerebro mandaba sin pensar, un cerebro excitado por unos dedos que se metían y salían de mi vagina.

    Ya solo podía jadear, mi cabeza hacia rato que se había apoyado en su hombro dejando el cuello libre para él, para que me siguiera besando, mis bragas habían sido invadidas por su mano y sus dedos exploraban mi sexo, metiéndose en mi vagina, no atinaba a decir otra cosa más que me follase, mi prima, un pensamiento al principio me traspasó como un rayo, pero ahora… ¿Quién era mi prima?, no conocía a nadie con el nombre de Ana, solo estábamos él y yo, solos los dos dispuestos a sacar nuestros más bajos instintos y de zambullirnos en un mar de sexo y placer.

    Sus dedos se metían en mi vagina humedeciéndola cada vez más, su mano izquierda acariciando mis pechos que despertaban de la noche y su cuerpo presionando el mío contra la encimera, sintiendo su polla clavarse en mis nalgas, Alex me quitó la camiseta y se tumbó hacia mí sintiendo su torso desnudo sobre mi espalda, con sus labios y su lengua fueron bajando besando y lamiendo todos los poros de mi espalda, sus manos en mi costado le acompañaban muy despacio haciéndome estremecer, hasta que llegó a mis bragas que con sumo cuidado y muy lentamente me fue quitando mientras sus besos recorrían mis nalgas.

    Notaba como Alex se quitaba el bóxer y sentía su polla dura meterse entre mis muslos, rozando mi vagina, estaba tan excitada que ya estaba abriendo un poco mis piernas para que me la metiera, tan excitada que la sentía dentro de mí sin estarlo, sentía su polla sobre mi rosada vagina rozándose con ella cada centímetro, Alex me cogió de un lado y me dio la vuelta, ahora los dos uno frente al otro empezamos a besarnos como si nos fuera la vida en ello, parando para poder respirar, nuestras lenguas se unían en un baile frenético y nuestras manos acariciaran nuestros cuerpos sin descanso y entonces…

    Alex me cogió de las nalgas y girándose me sentó encima de la mesa de la cocina, una mesa amplia de madera con algunas piezas de fruta encima de ella justo en el centro, me sentó en el borde y de pie frente a mí se metió entre mis piernas, puse los brazos en sus hombros rodeándole el cuello con mis manos, elevé suavemente la pierna derecha hasta colocarla en su hombro izquierdo, luego subí mi pierna izquierda e hice lo mismo, pero sobre su hombro derecho, Alex me agarraba con sus manos por mi cintura y flexionando un poco sus piernas separándolas empezó a buscar con su polla mi abertura, unos movimientos torpes al principio, pero que tuvieron su fruto, su glande se encajaba en mi rajita, a partir de ahí era solo empujar y disfrutar.

    Su polla se empezó a deslizar suavemente, muy despacio dentro de mi vagina, una sensación de placer me llenaba entera, nos mirábamos a los ojos y lo que ayer eran silencios por su parte, ahora era un baile de jadeos entre los dos, una música de gemidos masculinos y femeninos, sus ojos brillaban, me transmitían paz, felicidad y placer, sus penetraciones profundas, muy profundas robándome mis primeros gritos, su polla iba conquistando centímetro a centímetro el interior de mi vagina haciéndola suya, era como sentirla en zonas de mi interior por descubrir, entrando, explorando partes de mi interior de mi vagina todavía vírgenes.

    Cada empujón más fuerte y más rápido, mis dedos no aguantaban y terminé por soltarme de su cuello y tumbarme sobre la mesa empujando y tirando la fruta que caía al suelo, estiraba mis brazos y me agarraba al otro extremo de la mesa, hasta que una vez más y ya eran tres de tres Alex provocó en mí una explosión de felicidad cuando mi espalda se empezaba arquear sobre la mesa, cuando mis piernas temblaron y su polla estallaba en mi interior llenándome una vez más con su semen, los dos sintiendo un orgasmo increíble que nos iba a unir para siempre.

    Con su polla en mi interior Alex se tumbó para besarme, para susurrarme al oído cosas bonitas que toda chica quiere oír, su polla no se había desinflado y seguía penetrándome y preguntándome…

    —Lara, nos vamos a la cama

    —A que cama, a la tuya o a la mía. –Le contestaba sonriéndole.

    —Qué más da, para follar da igual tu cama que la mía, da igual una que otra, lo único que quiero es hacerte el amor una vez más.

    —Solo una vez más. –Le preguntaba riéndome.

    —O dos, o tres, nosotros empezamos y ya se verá, tenemos toda la mañana y parte de la tarde.

    —Alex, cállate ya, me da igual donde me lleves, pero fóllame otra vez.

    Segundos después estábamos en su cama que era la más cercana a la cocina, los dos sentados encima de ella y besándonos ahora más despacio disfrutando de nuestros besos, saboreando sus labios y de su lengua al meterse dentro de mi boca, despacio nos íbamos amando, despacio íbamos gozando el uno del otro deleitándonos con nuestras caricias, estaba siendo un momento mágico para mí, sentía por Alex algo que no lo podía explicar y no sabía si me estaba enamorando, me fue tumbando en la cama con sus besos acariciando todo mi cuerpo con sus manos, sintiendo su calor en mis pechos, mis pezones tremendamente hinchados y duros recibían toda su atención.

    Me había tumbado por completo esperando a que él me cubriera con su cuerpo, Alex se sentó sobre una de mis piernas y de rodillas en la cama separó mi pierna derecha abriéndome y levantándomela por encima de sus hombros, mi muslo sobre su pecho y mi rodilla flexionada para que mi pierna descansara sobre su hombro izquierdo, con su mano izquierda acariciaba de arriba y abajo mi muslo y con su mano derecha me cogía del tobillo izquierdo mirándome. Podía sentir su deseo, mi deseo, el deseo que me hizo acariciar mis senos, mordiéndome el labio inferior con los dientes, cuando su pene por encima de mi tripa bajaba y se frotaba contra mi sexo, contra mi clítoris que recibía unos pequeños golpes con su glande y se hundía entre mis labios hasta mi vagina.

    Ni una palabra, ningún comentario, el silencio imperaba en la habitación entre los dos, solo nuestra respiración se atrevía a cortar aquel silencio cuando Alex se echó un poco hacia atrás y con pequeños movimientos de su pelvis su pene empezó a penetrarme, cada centímetro que entraba era un gemido para él, un regalo para mí, un regalo que él me hacía y que yo le devolvía con mis gemidos de placer y lágrimas de felicidad sintiéndole tan dentro, no quería que aquello acabase, no quería que saliera de mi interior, estaba a su merced con movimientos lentos, bombeando su polla en mi vagina despacio viéndome disfrutar y viéndole disfrutar a él, aparte de su polla entrando y saliendo de mi vagina, mi clítoris se rozaba continuamente contra él y mis sensaciones se multiplicaban, era algo increíble.

    Estaba tan excitada, tan mojada que no tardé en correrme, un pequeño orgasmo me recorría el cuerpo llenando mi vagina de flujo y facilitándole aún más su penetración, Alex me sujetó con fuerza mi muslo y con su otra mano hacia tope con mi tobillo agarrándolo fuertemente, empezó a empujar con fuerza su polla dentro de mi vagina con golpes secos que hacían que mi cuerpo poco a poco se desplazara hacia atrás, seguía sintiendo el orgasmo intensificándomelo aún más, mis gritos de placer eran tan altos que traspasaban paredes, puertas y ventanas, los intentaba acallar con mi mano tapándome la boca instintivamente, estaba gozando como nunca en mi corta vida sexual, estaba casi al borde del éxtasis.

    Alex empujaba su polla cada vez más con fuerza, sacándola y metiéndola a gran velocidad hasta estallar en unos gritos que incluso a mí me sorprendieron, su polla explotaba como un volcán, derramando todo su semen en el interior de mi vagina apagando el incendio que había en ella o quizás reavivándolo porque en ese momento con los dos gritando de placer bajé mi pierna queriéndome dar la vuelta y montarle, no quería que su polla se desinflase, no quería perder ni un minuto de placer con él, no quería perder ni un solo minuto sin estar con él, ni uno solo en que su pene no estuviera dándome placer.

    Una vez más los dos llegamos a un estado de éxtasis sexual, una vez más Alex hacia que un delicioso orgasmo atravesara mi cuerpo, una vez más sentía en mi interior como Alex terminaba y se corría, montándole como una amazona mientras él acariciaba mis pechos, apretándoles con fuerza para hacerme parar o ir más rápida, moviéndome arriba y abajo, dejándola bien metida en mi vagina acercándome a él y alejándome apretando fuerte mientras movía mi cadera hasta que agotada caí sobre su pecho sudoroso.

    Empezaba a notar como todos nuestros fluidos que se habían unido en una fiesta, en una orgía sexual en el interior de mi vagina y empezaban a salir a la vez que su pene se deslizaba ya cansado y en otro estado fuera de mi interior, quedamos en esa posición un buen rato, los dos resoplando y jadeando, sintiendo su corazón contra mi pecho y soñaba despierta con hacerle mío para siempre, lejos de todos, lejos de mi prima.

    Mis sueños traspasaron la fina capa de la conciencia y le susurré al oído un “te quiero”, en seguida supe lo que había hecho, enseguida supe de mi error quedándome muda hasta que al poco él me contestó “te quiero”.

    No sabía si había sido para hacerme sentir bien o no, lo que sé que es un te quiero que llevo en el corazón, un te quiero que me hizo feliz…

    Por eso en la boda me ocultaba de ellos, yo seguía enamorada aun después de los años, hacia tanto que no nos veíamos y sin embargo si hablábamos a menudo en secreto, un amor secreto que ahora después de tres años una boda nos volvía a reunir, sabia o mejor dicho pensaba que él sentía lo mismo por mí, esa boda, esos días juntos quizás nos cambien la vida, la mía y la de él, pero eso es otra historia que aún está por escribir, de momento yo me permito el lujo de verme envuelta entre sábanas de seda en la habitación de un hotel junto a un mar en calma, en la habitación de un hotel en la montaña con sus picos nevados, en la habitación de un hotel en el desierto o en la jungla más espesa.

    Pero eso sí, en cualquiera de los sitios antes mencionados…

    Haciendo el amor con él.

  • Introducción al exhibicionismo y más

    Introducción al exhibicionismo y más

    Por seguirle la corriente a mi esposo le agarré gusto al exhibicionismo.

    Esta experiencia es real, no exagero e incluso me quedo corta en ciertos detalles.

    Bien, mi esposo y yo trabajamos en la misma empresa dedicada a la fabricación de partes automotrices, de hecho fue ahí donde nos conocimos, yo ingresé 2 años antes que él en el área de control de calidad, él es ingeniero de diseño, actualmente ambos tenemos 34 años y 10 de casados.

    Antes de que él entrara, yo era la única mujer en el departamento, de hecho en las áreas de producción y piso no hay más mujeres, y sin falsas modestias, el espejo me dice que soy muy atractiva y guapa además también me lo dicen mis compañeros de trabajo, por lo cual más de uno siempre me han tirado la onda y de un tiempo a la fecha mucho más, por algunas situaciones que mi marido consciente o no, ha ido creando y que a continuación les platico, esperando obtener alguna respuesta de quienes se tomen el tiempo de leerme.

    Por ser una empresa industrial y trabajar en piso, mi vestimenta es poco atractiva, pues consiste en vestir un overol y zapatos industriales, lo cual a pesar que mis medidas son 110 de busto, 65 de cintura y 115 de cadera, no resalta mucho mis atributos, pero ello no impide que mi linda cara destaque enmarcada en una exuberante melena semi oculta bajo un casco industrial y eso motiva el acoso laboral.

    En una breve historia, cuando mi esposo ingresó a trabajar lo hizo como mi jefe inmediato, lo cual motivó a una cercanía continua, hicimos química y nos casamos después de 6 meses de conocernos.

    Los primeros dos años, me celó como un poseído, evitando en lo posible que nuestros compañeros u otros hombres se me acercaran, como pareja en sociedad nos conducimos de manera formal y adecuada, pero en la privacidad de la casa existe un detalle que a mi punto de vista fue el que le puso sabor a nuestra relación sexual, mi esposo es fetichista, y tiene un gusto muy marcado por la lencería fina y los pies femeninos, por lo cual en casa invariablemente a gusto de él y también mío, siempre. Y siempre es siempre. Ando en minifaldas súper cortas, blusas con grandes escotes y por ropa interior, tangas de encaje muy transparentes y bras del mismo material que a duras penas cubren mis pezones o en ocasiones sin nada.

    Por calzado zapatillas por lo general abiertas, que muestran mis pies minuciosamente cuidados.

    Durante algún tiempo esa situación era para deleite exclusivamente de pareja, pero un incidente vino a cambiar todo y ese fue el inicio de nuestra incursión al exhibicionismo.

    Sucedió que en una ocasión, siendo nuestro día de descanso y coincidentemente el cumpleaños de mi marido. Tocaron a la puerta me levante a abrir y… Trágame tierra, eran varios de nuestros compañeros, quienes organizaban una fiesta sorpresa para mi esposo, el caso era que al no esperarlos yo andaba en casa como es mi costumbre, con una mini de mezclilla súper chiquita, una blusa de licra, en esta ocasión sin bra. No sé quién quedo más sacado de onda, el celoso de mi marido, nuestros compañeros, quienes Nunca me habían visto más que con el uniforme industrial o yo que jamás me había mostrado con ropa tan sugerente y atrevida, el caso es que sentí morir de vergüenza.

    Nadie dio tiempo de nada entre abrazos y risas de pronto todos teníamos una cerveza o un trago en la mano, en una oportunidad quise subir a mi habitación a cambiarme de ropa y sucedió lo inimaginable, mi esposo con una expresión que nunca había visto en su rostro me pidió que no lo hiciera, le argumente que estaba loco, que con esa ropa estaba mostrando todo, que era imposible caminar sin que la falda se subiera y mostrara por atrás la mitad de las nalgas y que al usar tanga pareciera no traer nada y por delante, exhibir hasta el vello púbico y labios vaginales a través del triangulito transparente y que decir de las tetas, con los pezones totalmente erectos que parecían querer romper la tela de la blusa…

    Textualmente le dije que estaba rematadamente loco que no lo iba a hacer, que me daba mucha vergüenza, me argumento que sentía una extraña mezcla de sentimientos encontrados, entre celos, excitación, vergüenza, pero sobre todo de Poder y Morbo, pues siempre estuvo consciente de la atracción que yo producía en los hombres a pesar de nunca dar motivo para ello, pero que literalmente los veía babear cuando me miraban, que en más de una ocasión se enteró del deseo que sentían por mí, que por un lado sentía muchos celos y coraje, pero que a la vez le agradaba la envidia que les causaba a sus amigos y compañeros por tener a una mujer tan bella y sensual y que esa era la oportunidad de que todos vieran tan de cerca lo que gozaba todos los días y que para ellos solo representaba un sueño, mi esposo se hinco y me rogo pero que por favor lo complaciera, que saliera y atendiera a nuestros compañeros así con andaba, por un momento seguí dudando pero no sé por qué, decidí complacerlo, no sin antes preguntarle, estas seguro? Todos nos conocen algunos son hasta amigos y en con esta ropa no dejo nada a la imaginación, se me ve TODO.

    Me contestó que sí, que me relajara y dejara que las cosas fluyeran, entonces respire, me relaje y volví a preguntar, Estas seguro, Ya te diste cuenta que luzco como una teibolera? Es como si me estuvieras ofreciendo a todos esos hombres, crees que no me di cuenta de cómo me miraban cuando llegaron, se les caía la baba al verme. No estoy segura de poder hacerlo, entonces me abrazo, me beso y me dijo que confiara en él, que me amaba y quería que gozáramos de una nueva experiencia, que quería que experimentara el poder de sentirme deseada y admirada.

    Entonces no hubo vuelta atrás y bajamos, ante la mirada atenta y lujuriosa de todos, mi esposo me invito un trago de vodka, después de tres más, me sentí desinhibida ya no me acordaba o simplemente no me importaba si se me subía la falda, prácticamente todo el tiempo estuvo arriba mostrar ando las nalgas casi en su totalidad, cuando me sentaba, mi tanga siempre estuvo a la vista de quien estuviera presente y no he de negar que me causaba una inmensa excitación que humedecía la tela haciéndola aún más transparente dejando a la vista el vello púbico y mis labios vaginales, la mayoría del tiempo mi esposo me abrazaba y tocaba de manera poco discreta y si muy morbosa ante la mirada lujuriosa de nuestros compañeros, mis tetas siempre con los pezones erectos no quedaban exentas de las miradas de todos, pues las tengo muy grandes y al no traer bra se me bambolean de una manera bastante sugerente.

    Pasaron varias horas departiendo, cantando e incluso hubo un rato en que bailamos, al ser la única mujer entre más de diez hombres, termine bastante exhausta, fui observada, admirada y tocada por todos lados, en esa ocasión nadie taco más debajo de la ropa, pero si fui objeto de una constate atención y caricias de parte de todos, cuando se marcharon, mi esposo y yo tuvimos una sesión de sexo como nunca la habíamos experimentado, yo estaba llena de sentimientos encontrados, culpa, deseo lujuria, fantaseando ser poseída por todos nuestros amigos y compañeros de trabajo, incluso siendo infiel a mi marido en su presencia. Siento que si se hubiera dado el caso, en ese momento hubiera permitido que mi hicieran lo que quisieran y más recordando la sensación de las erecciones que sentía cuando se me repegaban al bailar, o los roces poco discretos a mis tetas y nalgas que con el pretexto del baile recibía a entera satisfacción.

    Después de ese fin de semana, tocaba enfrentar una realidad; dar la cara a mis compañeros quienes fueron testigos por primera vez que dentro de la mujer en uniforme industrial que hasta entonces conocían. Había una totalmente diferente, que ni yo misma conocía y que por accidente o por locura de mi marido y mía también despertó y se manifestó en todo su esplendor.

    Al principio de mi parte experimentaba mucha vergüenza y más al ver como todos hablaban en vos baja, lanzando miradas mal disimuladas a mi persona y una especie de risas burlonas. Pero con paso de los días la tensión fue bajando y todo volvió a una aparente normalidad.

    Entre mi marido y yo no tocamos el tema, pero si notamos que durante muchos días nuestros encuentros íntimos eran diferentes, eran mucho más candentes que los que comúnmente teníamos.

    Y sucedió que 2 semanas después de la primera experiencia, mi querido esposo organizo una reunión parecida a la primera teniendo como invitados a más de diez compañeros, de mi parte no hubo mucha resistencia y me acoplé a los deseos de mi marido, y me convertí en anfitriona de amigos y compañeros de nuestro trabajo, siempre con el atuendo con el que el fetichista de mi marido se excita y gusta compartir con nuestros amigos y compañeros.

    Con el tiempo las reuniones se hicieron costumbre, pero con la modalidad que mi esposo me pedía que ya no usara ropa interior y mostrara mis encantos con orgullo, solo que sucedió lo que tenía que suceder, una conducta de ese tipo no puede estar exenta de consecuencias, absolutamente todos nuestros compañeros, han visto mis partes íntimas, todos me han tocado y me han acariciado, muchas veces hasta llegar al orgasmo, de mi parte he tocado a todos su paquete, disculpen la expresión, no suelo expresarme así pero la calentura me conduce a hacerlo. A varios les he mamado la VERGA. Aunque mi esposo se hace el que no sabe. Con varios he tenido sexo en grupo, en pocas palabras de ser una empleada y esposa ejemplar me convertí en la putita de la empresa, bajo la complacencia de mi esposo.

    Para muchos esto pudiera parecer una fantasía de una ninfómana reprimida, pero es cierta y por el momento no me causa ya conflicto en reconocer que me gusta mucho el sexo, el morbo y saber que tengo la oportunidad de escoger entre una treintena de hombres que están loquitos por mí.

    Que siempre espero con asías a que llegue el próximo fin de semana para ser el centro de atención de mis compañeros de trabajo, o bien que incluso dentro del trabajo, no falta oportunidad para desfogar mi calentura con algún compañero, cliente o jefe.

    Mi marido aun no lo reconoce abiertamente, pero le gusta que otros hombres me posean, le excita compartirme con otros.

  • Sexo con un desconocido

    Sexo con un desconocido

    Una noche de sábado que estaba aburrida salí a tomarme un trago con una amiga, salí sola al norte de la ciudad me encontré con ella y entramos a un bar compramos dos cervezas así iba la noche algo tranquila normal ella recibió una llamada que debía irse urgente NOOO era muy temprano le dije vete yo me quedo un rato más…

    Desde unas 2 horas atrás había un hombre demasiado guapo que me miraba muy seguido, pero yo intentaba hacerme la indiferente, cuando me quede sola se me acerco a la mesa y empezamos a hablar me invito un trago y no le vi problema, estaba muy bueno el tipo y comenzamos a reírnos y hablamos un rato la noche casa vez se tornaba cada vez más interesante y los tragos comenzaron a hacer su efecto, la conversación ya un poco caliente, él se me acerco y me beso yo le correspondí tomo mi mano y la puso en su pene por encima del pantalón, uyyy se sentía una verga generosa, el me hizo entrar en uno de los baños, y con la puerta medio abierta empezó a besarme en la boca. Su lengua se confundía con la mía, mientras me agarraba las tetas por encima de la blusa. Luego bajo mi brasier y sujetador, quedando mis tetas al aire. Yo veía hacia afuera, por temor a que alguien nos diga algo, pero al parecer esta práctica en los bares era muy normal.

    Luego sentí que con su mano jalo mis tanguitas hacia un costado y metió su dedo índice en mi vagina. Estaba muy caliente comencé a mojarme. En ese punto yo me encontraba bien lubricada por la excitación del momento, y la situación tan peculiar. Siguió metiendo sus dedos y en un momento me volteo hacia la pared, haciendo que apoye mis manos en ella. Se arrodillo y me bajo las tangas, procediendo a chuparme en el culo él sabía lo que hacía parecía experto.

    Yo no podía más, estaba arrecha! pero él se puso de pie y se sacó su pene. Era grande y grueso, así que me prepare para la penetración que estaba por recibir. Sentí que la cabeza de su verga entraba lentamente en mi vagina y luego comenzaba a bombear, mientras yo estaba con toda mi ropa en la cintura y mis tanguitas en los tobillos. Me daba duro como a rata tapaba mi boca para no gritar. De pronto sentí un líquido dentro de mi vagina, me hizo sentir un orgasmo, nunca experimentado. Él se hizo hacia atrás, con su verga aun chorreando leche, pero yo quería sentir otra vez lo mismo y me arrodille y empecé a mamarle la verga, toda untada para que se le pare nuevamente.

    Me parecía imposible estar en esa posición chupándole la verga a un desconocido, tenía miedo que alguien entrara y nos viera culeando en ese bar, pero mi excitación pudo más y se la mame hasta que se puso dura como un tronco nuevamente.

    ¿Así que quieres más?, me dijo.

    Le conteste que si!

    No me importó ya que estaba dispuesta a gozar esa noche como nunca. Puso la cabeza de su verga en mi vagina nuevamente y empezó a empujar sin retroceder un milímetro. Casi me desmayo por la fuerza que utilizo, pero llego a entrar todita. Enculada como estaba, el bombeaba como poseído y yo sentía que me partían en dos.

    Mis tetas se movían de un lado a otro pegadas a la pared, y cuando mis ojos estaban blancos por el placer de esa verga adentro que delicia, uff

    No creí que fueras tan puta me decía, y yo le respondí que si yo podía ser puta los que quisiera.

    Saqué su verga de mi vagina y empecé a mamársela arrodillada, hasta que eyaculo en mi cara y yo lamia su leche metiéndola en mi boca y tragándomela. Estaba deliciosa me la tome toda con clara de placer y terminando me arregle como si nada pasara salí del baño con las piernas temblando y así mismo salí del bar cogí un taxi y llegue a casa.

    Que rica fantasía acababa de vivir…

    AMANTES

  • Historia de soledad, amistad y sexo

    Historia de soledad, amistad y sexo

    Soy una mujer madura, entre los 50 y los 60, mi nombre es Alicia, vivo en pareja desde hace muchos años y como creo que le pasa a mucha gente mi situación de soledad a pesar de esa convivencia es grande, mis hijos viven fuera y solo nos visitamos en verano o Navidad, mi relación con la persona que convivo se ha convertido en una rutina insufrible desde hace tiempo y tengo la sensación de no ser más que una sirvienta, un mueble o un elemento decorativo para él, a pesar de dialogar para tratar de hacernos la vida algo más soportable no ha servido para nada, puede ser tambíen que la diferencia de edad, ya que él es bastante mayor que yo, influya, aun así me siento aun joven por dentro y por fuera, para mi edad no estoy nada mal, me miro al espejo desnuda y no me desagrada lo que veo a pesar del deterioro por los años y de haber tenido dos partos. Cuando voy por la calle percibo miradas de hombres e incluso de alguna que otra mujer cosa que me agrada y llena de satisfacción.

    En el plano sexual aun me siento viva a pesar de no tener relaciones con mi pareja, me gusta y me ha gustado siempre disfrutar de mi cuerpo, de sus sensaciones, pero desde hace tiempo lo he tenido que hacer en soledad, hasta que mi vida sufrió un cambio inesperado, ese cambio es el que me ha traído hasta aquí para contar una bonita historia de amistad, amor y sexo.

    AMISTAD

    Siempre me ha gustado tener amistades pero nunca he sido mujer de contar ni hacer partícipe a nadie de mis emociones de mis gustos íntimos ni de mis necesidades o eso creía hasta que nació una nueva amistad.

    Hace unos meses la casa de al lado, después de estar bastante tiempo en venta abrió de nuevo su puerta a una nueva familia, vi desde mi ventana como descargaban muebles desde el camión de mudanzas pero no vi a los nuevos inquilinos y la curiosidad por hacerlo me invadía.

    A los pocos días una tarde que me encontraba sola sonó el timbre de la puerta y al abrir allí estaba ella, una señora de más o menos mi edad, después mas tarde me enteré que se llamaba Norma y venia acompañada de un hombre de unos 30 años que también supe después que era un hijastro de su segundo matrimonio, era viuda desde hacía casi un año y se habían mudado debido a que habían trasladado aquí a su hijastro el cual estaba soltero y hasta encontrar un alojamiento para él viviría con ella, de su primer matrimonio aparte de malos recuerdos no le quedaba nada, no había tenido ni hijos.

    Me quedé un poco parada mirándola, era una mujer atractiva de cara y cuerpo, agradable a la vista y antes de poder reaccionar me dijo su nombre y que era la nueva vecina, que no conocían a nadie y quería presentarse por lo menos a los vecinos colindantes, el joven era guapo, delgado y como después comprobé muy educado.

    Los hice pasar al salón donde normalmente hacemos la vida, les ofrecí asiento, les pedí me perdonaran por mi aspecto un poco descuidado y que esperaran unos minutos a que por lo menos me peinara en condiciones, al volver me sentía un tanto nerviosa, aquella mujer tenía algo que me hacía sentirme así, les ofrecí café que aceptaron y después de prepararlo lo tomamos con unas pastas.

    Empezamos a charlar y ahí fue donde me contaron los de sus nombres y lo que he contado hasta ahora, al poco tiempo Luis que es como se llamaba el joven se levantó y se disculpó por tener que irse debido a que lo esperaban en la empresa donde trabajaba en un puesto relevante.

    Y allí nos quedamos las dos solas Norma y yo, había algo nuevo en el ambiente sentía como que aquella mujer tenía algo especial y que me agradaba pero me sentía un tanto confusa nunca había mirado a ninguna mujer como mujer sino como persona y con Norma era distinto sin saber porqué, tenía una mirada dulce, sonreía mucho, unos ojos alegres y una boca bonita, había veces que me sorprendía estar mirándola mas que pendiente de lo que hablábamos, fue un tiempo mágico en los cuales de buenas a primeras nació algo lindo, me sentía confiada a gusto y coincidíamos en muchas cosas de las que nos contábamos, tampoco había sido muy feliz en sus dos matrimonios, al levantarse para irse pude disfrutar de su figura, tenía un cuerpo discreto pero bien formado algo rellenita nos parecíamos en eso, los pechos ni grandes ni chicos y unas piernas bonitas, iba bien vestida pero no con lujos, discreta, al despedirnos me abrazó y le di un beso en la mejilla ofreciéndole mi amistad y que podía contar conmigo para lo que necesitara, ella me devolvió el beso que casi rozó la comisura de mis labios lo que me provocó un escalofrío y me dijo que la próxima vez sería en su casa, nos dimos los números de teléfono y quedamos en estar en contacto.

    Continuará…

  • Trío (Parte 1)

    Trío (Parte 1)

    Empezaré esta historia diciendo que me encantan las mujeres con tetas grandes,  para que comprendan un poco de que hablo les contaré que hace poco tiempo en una finca festejando un día libre con modelos webcam, me pasó lo que a muchos hombres les gustaría y es tener un trío…

    Eran cerca de las 21: 30 y había una mujer de unos 28 años culona y con unas tetas que hacían que mi pene estuviera erecto en todo momento, ella me miraba constantemente y yo no pude ocultar mis ganas, así que empecé a rozar mi miembro en sus nalgas, quería que sintiera lo duro que estaba, pasaba la noche y decidimos ir al segundo piso de la finca, recuerdo que lo primero que hice fue quitar su sostén y empezar a mamar sus deliciosas tetas grandes y sus pezones que estaban muy parados, ella con sus manos me masturbaba de una manera deliciosa e introdujo mi pene dentro de su vagina mojada y empecé a darle fuerte, mientras la penetraba mordía sus pezones, le tiraba del cabello, mordía su cuello, le daba palmadas en su culo para que me recordara…

    En un instante donde ella gemía durísimo entra una nena delgada de unos 18 o 19 años que empezó a tocarse mientras nos veía de esa manera a ella y a mí y tomó la iniciativa de unirse, así que mientras le chupaba la vagina a una nena, le daba durísimo a la otra, lo más rico es que suelo botar mucha leche, y cuando me iba a venir las dos se pusieron de rodillas ante mi y a las dos les cayó semen en su carita y pechos, recuerdo que toda esa noche los tres estuvimos desnudos haciéndolo una y otra vez, y a mi edad puedo decir que fue sumamente rico con una mayor y con una menor a mí!

  • Vestida de mujer en la casa del señor de la esquina (2)

    Vestida de mujer en la casa del señor de la esquina (2)

    Hola a todos, me quedé caliente con el último relato, como comenté fue en casa de Don Antonio, andaba yo vestido de mujer, con falda y peluca, me gustó mucho esa experiencia que quedamos en seguirlo haciendo, prácticamente me prostituyo por dinero, básicamente es mi sugar daddy.

    Ahora fue al día siguiente cuando decidí que quería mas verga dentro de mi, así que me preparo como de costumbre, debido a que mi madre ya consiguió trabajo, ahora puedo andar mas tiempo fuera de casa, era ya de tarde como las 4 p.m. así que decidí darle una visita a mi papi, estaba adentro de su casa, casi siempre anda afuera sentado, estaba viendo la tele, me invito a pasar, me dijo que si tenia ganas, a lo que le respondí que sí.

    Como me gusto estar vestido de mujer, le pedí que me dejara escoger ahora el atuendo, a lo que me lo permitió, me puse una faldita corta con unos tacones altos, una tanga roja, y una peluca de color negra, y un top blanco; me senté a su lado y estuvimos platicando un rato de todo lo que hicimos el día anterior, esta vez me traía más ganas, me empezó a apretar las piernas, por debajo de la falda, yo le empecé a tocar el miembro, lo tenía ya duro; en eso me dice que salgamos al patio, tenía una pequeña sombra para que no nos diera mucho el sol, él se sentó en una silla y se bajó el pantalón, yo tome su verga y comencé a masturbarlo, me di la vuelta y saque de mi mochila el plug de 4 cm y le dije que me lo metiera para irme acostumbrando, me lo empezó a meter lentamente hasta que ya lo tenía todo adentro, me dio una nalgada y me volví a agachar para seguir masturbando a Don Antonio, después de unos minutos comenzó a salir liquido preseminal, me lo metí a la boca para saborear, cada que lo sacaba de mi boca lo masturbaba y me lo metía, me gustaba esa acción.

    Luego de unos 10 minutos gozando de su mástil, quería acción, así que me di la vuelta y me baje la tanga para sacar el plug y que me metiera la verga, primero lo hicimos ahí sentados, el tomaba mis nalgas y comenzó a penetrarme lentamente, luego fue acelerando el ritmo, pero un poco mas violento, con mas fuerza, yo solo tenía las manos en el suelo, ofreciendo mi culo al señor de la esquina, luego subí las piernas a la silla para cabalgarlo a la inversa, con mis manos en el respaldo, de vez en cuando me daba mis azotones; luego cambiamos y entonces cogimos de perrito, la violencia con la que lo hacíamos era indescriptible, me empezaba a gustar el sexo duro, me daba golpes en los glúteos, después cambiamos a coger de lado, luego nos fuimos a un pequeño escritorio que había ahí afuera y me recosté para que siguiera penetrando, enseguida me volteo boca abajo, la posición era algo incomoda, pues mi pelvis golpeaba el borde del escritorio, y Don Antonio me embestía con fuerza.

    Luego se salió y me dio tremendas nalgadas con ambas manos, me dolía bastante pero ya me había acostumbrado. Casi ni notaba que estaba vestido de mujer, no lo podía creer, me había convertido en toda una putita, a veces me mandan mensajes a mi telegram para decirme eso y me enojaba pero ahora comprendo que es lo que a mi me gusta, mamar verga, saborear el semen de muchos machos, ser sumisa, que me peguen y me sometan. No me importaba ya como me llamaran.

    Continuamos cogiendo un buen rato, cuando decido improvisar un gloryhole; usamos el escritorio, y una mesa que sacamos de adentro y la juntamos y deje un pequeño hueco donde el señor Antonio se recostó boca abajo y saco su pene por el orificio de entre ambos muebles, y empecé a ordeñar a Don Antonio, hasta que se vino en mi cara, solo podía recoger el resto y meterlo a mi boca, terminamos por el momento, me metí a bañar, Don Antonio me siguió, nos bañamos juntos y ya casi al último se la volví a mamar, luego nos recostamos un rato fuera en el jardín para descansar, me di la vuelta y me metí el plug para dormir un rato.

    Al cabo de unas horas nos fuimos a la cama donde lo volvimos a hacer, pero ya fue un poco mas calmado, nos cansamos tanto que decidí volver otro día, quedé extasiado con tanta cogedera.

    Como siempre pueden mandarme mensaje a mi telegram: @Km4zh0 por si quieren fotos o videos del plug dentro de mi.

  • No quiero estar sola con él o me arrepentiré

    No quiero estar sola con él o me arrepentiré

    Ya éramos novios después de tantos conflictos y malentendidos. Pero yo sentía que quería algo más. Salimos de la escuela e íbamos caminando al metro, al llegar aún no me quería ir, así que nos metimos al metro y nos fuimos a sentar en un lugar alejado de la gente, fue entonces que comenzamos a besarnos con cierta desesperación como si quisiéramos llegar más lejos.

    Sus manos estaban sobre mi rostro, pero no permanecieron mucho tiempo en ese lugar, comenzó a bajarlas primero a mi cuello, para cuando me di cuenta ya estaban debajo de mi blusa, queriendo llegar a mis pechos, yo también lo quería, nunca me había tocado así, quería más. Ya en mis pechos primero los agarró suavemente, empezó a jugar con mi pezón en ese momento yo empecé a mojarme ya estaba tan excitada que casi se me sale un gemido, él al notar mi excitación, fue más busco, ya no solo tocaba mis pechos los apretaba, su mano cabía perfectamente en mis pechos, tengo que decir que aunque mis pechos no son enormes, si tiene lo suyo y son algo grandes.

    Pero algo me sacó del trance una persona se acercaba a donde estábamos, rápidamente aparté sus manos de mi pecho y le dije al oído, hay que tener cuidado o nos verán. Pero a él no le importo, solo espero que se fuera después con cierta brusquedad tomo mi cara con sus dos manos y me beso desesperadamente, ya no importaba nada ni en dónde estábamos ni quien nos viera, rápidamente puso sus manos debajo de mi blusa y comenzó a apretarlos, era tan excitante, solo quería empezar a gemir de placer, cuando se apartó de mí los dos comenzamos a jadear, me sonrió y me dijo no quieres ir a otro lado.

    Yo quería con todas mis fuerzas decirle que sí, pero ya era tarde, tenía que regresar a mi casa, además si estábamos completamente solos ya nada nos detendría, esto apenas estaba comenzando no podre controlarme y tal vez me arrepienta de lo que pueda suceder, así que mi respuesta con cierta tristeza fue No. Pero definitivamente continuaremos en donde lo dejamos.

    Estuvo de acuerdo aunque decepcionado acepto mi respuesta, nos levantamos, nos despedimos volvió a besarme tan apasionadamente como siempre, no sin antes abrazarme y poner su mano un poco más abajo de mi cintura esto me sobresaltó, toco mi trasero y me dijo al oído me la debes.

  • Mi primera experiencia con mi novia

    Mi primera experiencia con mi novia

    Empecé a salir con Lucila, la que hoy es mi mujer, cuando teníamos 18 años. 

    Me fijé en ella porque era una chica espectacular, con buen tipo y muy guapa.

    Con 18 años, lo único que se piensa cuando ves a una chica es en acostarte con ella, así que yo no iba a ser menos.

    Un compañero de clase me dijo que había salido con ella 2 meses y que había conseguido meterla mano en el portal de su casa.

    No llegó a follársela porque en el portal les podían pillar, pero si le hizo ella una paja mientras él la metía mano por dentro del pantalón y camisa y le tocaba el chocho y las tetas, y estaba muy caliente y mojada.

    Eso me puso a mil y me propuse salir con ella como fuera.

    Al final lo conseguí, pero lejos de pensar en ella solo para el sexo, me fui enamorando, porque era muy alegre y simpática.

    Pero claro, uno no es de piedra y sabiendo lo que me contó mi compañero de clase, al cabo de unos 3 meses me animé a intentarlo yo también.

    Para entonces yo ya tenía carnet de conducir, así que un día que disponía de coche le dije que si quería que nos fuéramos a dar una vuelta. Salimos de la ciudad y paramos en un camino aislado, nos pasamos al asiento de atrás y allí empezamos a besarnos.

    Poco a poco empecé a tocarla, primero por encima de la ropa y como vi que me dejaba y yo ya estaba como un burro, empecé a hacerlo por debajo. Tenía unas tetas suaves y firmes, el pezón duro y el chochito chorreando.

    Ni llegó a masturbarme, en cuanto me bajó la cremallera del pantalón y me toco la verga, me corrí, le puse la mano perdida.

    Le dio por reírse y yo, con vergüenza le dije que lo sentía.

    Quedamos en que la próxima vez que yo tuviera coche, volveríamos a hacerlo.

    Esa fue mi primera experiencia con una chica.

    Os seguiré contando.