Autor: admin

  • Casi descubiertos por mi suegra

    Casi descubiertos por mi suegra

    Esto pasó hace unos días, estaba con mi esposa Celia, eran las 18 h y nuestra bebé recién se había quedado dormida por lo que la acostamos en nuestra cama.

    Aprovechamos el tiempo para hacer un trabajo de Celia de la facultad en la computadora, dado que ella no es muy buena con Word y necesita mis servicios como su escritor.

    Al finalizarlo le comienzo a relatar mi fantasía de amarrarla con cintos de cuero y una mordaza de bola, insertarle un plug y hacerle el amor. Esto debido a que al tener la labor de padres nuestra vida sexual cambió totalmente, quedando el sexo relegado a los momentos de sueño de la niña, que tampoco duerme mucho por lo que el sexo debe ser apresurado y se pierde gran cantidad de esa emoción que es el ritual lujurioso.

    El caso es que me permitió atarla, pero como el tiempo corría contrarreloj por la bebé todo fue con ropa puesta. Celia es delgada, morocha y bajita, toda una petite con sus pechos lactantes y un lindo trasero.

    Nos colocamos por el final de la cama y saqué de nuestro mueble los cintos y las esposas para atarla.

    Comencé por las muñecas a la espalda con las esposas que hace tiempo no usábamos, luego le coloqué dos cintos uno por encima de los pechos y otro por debajo de modo que sus brazos estuvieran pegados al cuerpo. Seguí por sus piernas a la altura de los muslos y luego los tobillos. La observé y los dos sentimos lo mismo, ese morbo y esa especie de corriente que fluye por el cuerpo. La comencé a besar primero los labios y luego el cuello, siguió el manoseo y caricias en sus pechos lactantes, su entrepierna y su trasero.

    Lo que más me calentaba era verla retorcerse mientras la manoseaba sin poder hacer nada y ella poniendo esa cara de placer que tanto me prende parecíamos tener todo el tiempo del mundo, procedí a liberarle las piernas para que camine, la observe parada y le agregué un cinto más a la altura debajo de los codos, de manera que estaba totalmente inmovilizada en la parte de arriba. Le pedí que girara sobre si misma para observar el espectáculo visual, ya la podía desnudar con la mirada.

    Después de observarla decidí que era mi turno de ser inmovilizado dado que antes de ser padres nuestra relación bdsm siempre fue con cambio de roles donde generalmente yo era el sumiso.

    La desaté y rápidamente ella me hizo las mismas ataduras solo que sin atar mis piernas por lo que mi parte superior quedó totalmente inmovilizada, al terminar las ataduras ella comenzó a besarme, a sentir que tenía el control total, me acarició la entrepierna mientras me besaba, sentía que no aguantaba más, le rogué que me amordazara con una ballgag negra bien ajustada.

    Apenas terminó de amordazarme nos reímos y le decía entre balbuceos que la amaba que es mi ama y yo su servidor. Poco duró el momento porque sentimos la puerta de casa abrirse y entró mi suegra, por instinto y desesperación de pasar un momento embarazoso mi esposa abrió la puerta del baño donde entré a esconderme así atado y amordazado y cerró la puerta. Y ahí quedé mirándome al espejo inmovilizado y riéndome por dentro de la situación, mi suegra comenzó a hablar Celia y por como venía la charla parecía ser larga y ahí estuve en el baño unos 15 minutos. Mi saliva comenzó a chorrear por la mordaza y sentía ese morbo, mi miembro estaba que explotaba por la situación, nunca nos había pasado estar tan cerca de ser descubiertos!!

    Después de un buen rato la bebé comenzó a llorar y mi deber de padre me trajo nuevamente al mundo real, pude desatarme solo por mi flexibilidad, comencé por las esposas y luego los cintos fueron fáciles de quitármelos, me quité la mordaza y salí del baño como si nada hubiera pasado a cuidar de nuestra bebé.

    Al llegar la hora de acostarnos le pregunté a Celia que sintió y los dos acordamos en que fue esa corriente que sacude nuestros cuerpos de pasión por lo que se darán mas situaciones similares y más picantes… Estaré escribiendo.

  • El padre de mi novia es mi nuevo novio

    El padre de mi novia es mi nuevo novio

    Tardó en concretarse el que probablemente ha sido el encuentro que esperaba con más ansias en mi vida.

    Después de la «calentadita» en el restaurante y de estarnos enviando diarios mensajes y nudes, por fin pude volver a tener en mi culo al padre de mi novia, y parece que nuestra relación se ha vuelto más cercana e incluso íntima.

    Se había pospuesto un poco por falta de tiempo de ambos, por lo que decidí invitarlo a mi casa, así no tendríamos que estar apresurados por el tiempo en un motel o por buscar un sitio en algún punto medio.

    Llegando el día comencé a prepararlo todo. Me depilé por completo las piernas para que mi piel se sintiera muy suave cuando él la tocara. También el ano, y quedó suavecito y listo para acariciar o besar. Me afeité al ras, y utilicé crema para cerrar los poros. Me bañé con un shampoo de rosas y utilicé una fragancia de lavanda muy sutil encima de la lencería que me puse. Mi aroma era totalmente femenino.

    Cuando él llegó, lo recibí completamente vestida y maquillada. Lo invité a pasar y lo senté en la cama. Siempre me dice que soy completamente otra persona y que le gusta cómo me veo de mujer. Parece que la peluca rubia era lo que esperaba, porque no dejaba de verme y de acariciarme el rostro. Me pidió dejarlo tomarme unas fotos para verlas cuando él quisiera, y yo accedí. Me tomó fotos muy coquetas con poca ropa sobre la cama mientras él se la jalaba. Después se acercó con la verga de fuera, la acercó a mi boca y me grabó un video haciéndole sexo oral. Me excitó mucho saber que podría verlo cuando quisiera, así que dejé que me ahogara con su grueso y venudo miembro. Mis labios rojos estaban sobre su pene, y mi lengua rosa lo recorría de la punta a la base, saboreando el líquido que salía de su glande. Se la chupé hasta casi hacerlo venir, porque me pidió esperar un poco, entonces lo recosté en la cama y comencé a besarlo en el pecho, a jugar con mis dedos en sus canas y a acariciar sus hombros mientras le decía que necesitaba tenerlo dentro de mí.

    Después de unos minutos, me pidió subirme a él, y poco a poco me senté en su verga dura.

    No les miento, al principio es doloroso, pero después de un rato no quiero que me la saque. Me vuelve loca sentir su verga ahí dentro rompiéndome el culo, y a él le gusta que se lo diga. Mientras lo montaba el agarraba mis nalgas con fuerza y empujaba hacia enfrente para que la penetración fuera más profunda. Yo sólo podía gemir y quejarme, pero de puro placer cuando me dijo: «Ponte de nalgas». Entonces me volteé y empiné para que mi culo recibiera su pene. Estaba yo tan caliente que le pedí que me escupiera en el culo y así lo hizo. Sentí un chorro de saliva entre las nalgas justo antes que volviera a embestirme. Él me preguntaba: «¿Te gusta mi verga?» y yo hecha una loca le respondía: «Sí mi amor, me encanta cómo me coges.», «Me encanta que me hagas tuya.» Entonces me pidió voltearme boca arriba y por primera vez fue él quien me besó a mí. Me sentí realizada.

    En ese momento las cosas se volvieron íntimas, porque después de besarme me dijo que me había extrañado, que no podía esperar para estar conmigo y que hasta había soñado que nos escapábamos juntos. Mientras seguía cogiéndome le confesé que yo también me moría de ganas por verlo, que me excitaba mirando sus fotos y recordando las cogidas que me había dado y quería seguir haciéndolo. Él me pidió que siguiera hablándole porque casi terminaba, y al parecer eso le excitaba, entonces le dije que quería convertirme en su puta personal y cumplirle todas sus fantasías, que me cogiera de la forma en que quisiera y que yo dejaría hacerme de todo, porque simplemente era suya. Me levantó y me recargó contra la pared y yo aproveché también para masturbarme, quería que termináramos al mismo tiempo y no estoy seguro de haberlo logrado, pero él terminó delicioso dentro de mi culo yo en mis muslos y el suelo.

    Terminamos agotados, abrazados en mi cama jugueteando y bromeando, cuando le dije que parecíamos novios y él me preguntó: ¿Quieres que lo seamos? y yo accedí como una colegiala enamorada. Después de un rato, mi novio partió de mi apartamento…

    No sé cuánto tiempo vaya a durar esto que parece meramente sexual y recreativo, pero debo confesarles que mi relación con su hija no va bien. Un poco por la pandemia no nos hemos visto mucho desde hace un año y también debo decir que en este momento estoy disfrutando más de mi lado pasivo que del activo. Podría decirse que disfruto más recibir que dar.

    Él me dice que tenía muchos años de no tener relaciones sexuales tan seguido y que se siente todavía en buena forma para seguir haciéndolo de manera constante, entonces seguramente al menos por ahora nuestros encuentros serán recurrentes.

    Yo estoy en mi edad más sexual, plena y todavía con ganas de seguir experimentando con él mi faceta femenina y lo lindo que me hace sentir cuando cogemos o como en esta ocasión, cuando hacemos el amor…

  • Una copa de vino tinto

    Una copa de vino tinto

    Me gustan las cosas sencillas como la música, gritar, bailar, nadar, leer, chocolates, café, la pasta y sobre todo una copa de vino tinto mientras escucho Morat y recuerdo los detalles de esa noche.

    Ese primer beso con un poco de miedo y deseo.

    Imaginar que nos abrazamos por un buen tiempo que no podíamos controlar la respiración, se notaba que los dos estábamos en un estado de excitación muy alto y que no teníamos intención de parar, podría cerrar la puerta y darle rienda suelta a nuestros cuerpos, verlo desnudos y dispuestos a pasar un buen rato, pero el sitio no era el apropiado.

    Su cuerpo caliente, sus manos tocando mi pecho y soltando el brasier me encendía y podía sentir como mi vagina se humedecía no entendía hasta que punto llegaríamos estando en peligro de que alguna de las enfermeras nos viera.

    Tengo presente el momento en que colocó su mano dentro de mi pantalón y se dio cuenta que mis nalgas estaban expuestas por una pequeña tanga negra, el sonido que hizo con su boca me dio a entender que le gustó lo que encontró y sabía que él estaba tan o más excitado que yo. Logré soltar mi pantalón para que su mano entrara tanto como él quisiera y yo me animé a tocarlo, ya había sentido sobre mi pierna su erección y cuando pude tenerlo en mi mano y sentir sus jugos deseaba bajar hasta él y pasar mi lengua muy lentamente, poner su pene dentro de mi boca y sé que él también lo quería.

    Introdujo sus dedos y al sacarlos estaban llenos de mis jugos, chupé sus dedos y lo besé, quería tener sexo oral, pero los gritos de la abuela terminaban con nuestros impulsos debía organizar mi ropa y salir como si nada pasara después de esa puerta.

    Cuando regresaba todo era de cero cada vez que estaba sobre él era inevitable mover la cadera y desear la penetración, así pasó por mucho tiempo, pero al final solo logramos aumentar las ganas, pero no matarlas.

    Hoy creo que fue lo mejor, todo pasa por algo y aunque no puedo negar que me da nostalgia pensar en algo que pudo y no fue, gracias a eso tengo un buen amigo un poco raro, diferente a lo que soy, pero una excelente persona, deseo que podamos encontrar la persona perfecta que pueda satisfacer nuestros deseos y nos saque tantas sonrisas como las que compartimos en un tiempo, ojalá nos recordemos el uno al otro al pasar de los años con cariño.

  • Despertares

    Despertares

    Estabas profundamente dormida, tan dormida que no me oíste llegar. Sólo te despertaste cuando sentiste que te besaba en el hombro. Abriste un poco los ojos y viste una imagen borrosa de mí; estaba sentado al borde de la cama, a tu lado y te miraba. Tú estabas tumbada, casi boca abajo, abrazada a la almohada. Intentaste decir algo: hola… pero el sonido no salió de tu boca, solo sonreíste con los ojos de nuevo cerrados y una sensación de felicidad y seguridad al saber que estaba a tu lado.

    Al instante te quedaste de nuevo dormida pues lo siguiente que sentiste fue mi mano acariciándote la espalda y no había rastro de la sábana que hasta entonces te cubría. Estabas completamente desnuda y de alguna manera sabías que yo también lo estaba, aunque no pudieras verme. Querías abrir los ojos, abrazarme y besarme, pero no podías. Lo imaginabas y lo hacías en tu mente como en un sueño, pero tu cuerpo no respondía.

    Sentiste mi mano bajando por mi espalda, por tu cadera, por el muslo… te acariciaba lentamente como reconociendo un territorio grabado en el recuerdo, disfrutando de esta oportunidad de observarte y acariciarte de una manera casi furtiva. Tú seguías sin moverme, pero sentías como tu cuerpo se estremecía con mis caricias.

    Ahora ya no querías despertar, la sensación era maravillosa, en un lugar más cercano a los sueños que a la realidad, sintiendo un placer abstracto muy agradable. Mi mano subía ahora por la parte interior de tus muslos… cuando llegó al final, una vibración recorrió todo tu cuerpo haciéndote soltar un leve gemido. Te abrazaste más fuerte a la almohada y flexionaste un poco más la pierna que tenías doblada ofreciéndote más a mí. Tu sexo completamente depilado como a mi me gusta y estabas muy mojada. Mis dedos se deslizaban suavemente entre tus labios verticales, sin profundizar, acariciando levemente, incitándote, como despertando muy despacio tu sexo al igual que había hecho con el resto de tu cuerpo.

    Esas caricias tan suaves y lentas te provocaron una excitación muy rápida y muy intensa. Ya no sabías si estaba despierta o dormida, sólo sabías que me deseabas tanto que dolía. Sentías tu clítoris latir fuertemente como si tu corazón se hubiera instalado allí y ya no querías que las caricias fuesen tan suaves, sino que respondiese a ese latido con igual intensidad, lo necesitabas, lo pedías a gritos y sentías que si lo hacía te correrías inmediatamente, sin remedio y sólo pensarlo te excitó aún más. Y lo hice, y sentiste un orgasmo no tan intenso como habías anticipado, pero sí provocó en ti una oleada de inmenso placer que hizo que me deseara aún más. Deseabas mi cuerpo -mi peso sobre ti-, deseabas mi miembro –sentirme dentro de ti-. En ese instante te hubieses girado y gritado ¡fóllame! pero querías que lo hiciese yo sin pedírtelo, así que seguiste pidiéndomelo a tu sueño. Pensar que podía escuchar tus pensamientos te parecía una idea terriblemente romántica.

    Cuando me incliné sobre ti y sentiste el calor de mi cuerpo en tu espalda fue como una victoria y a la vez te sentías derrotada, vencida por mí, totalmente dominada por mis caricias, suplicando que terminara contigo, que te hiciera vivir… ese placer. Y comencé a hacértelo, clavándote mi miembro hasta el fondo y seguí haciéndolo una y otra vez a golpes contra tu culo, primero no tan rápido, saboreando cada envestida, besando tu cuello… Luego, de rodillas, te tomé de la cintura y te levanté hacia mí, aumentando el ritmo de mis movimientos y mi respiración. Una de mis manos fue directa a tu clítoris y te lo movía a un ritmo frenético, con rabia, con urgencia, sabiendo que esa combinación acabaría contigo.

    Tus gemidos se unieron a los míos, tú ya estabas en lo más alto y deseaba tu orgasmo ahora mucho más que el mío. … no pares!!! Sentiste un par de envestidas más fuertes y cómo me derrumbo sobre ti y mi aliento fuerte en tu nuca… mi aliento… uuum te provocó un intenso escalofrío, te retorciste bajo mi cuerpo y en ese instante, mientras sentías tu orgasmo, sentiste también el mío. Pasó de mi cuerpo al tuyo. Las sensaciones, los sentimientos fluían de uno a otro por nuestros cuerpos como si fuesen uno, como bombardeados por un solo corazón.

    Y nos quedamos abrazados, sin despegarnos hasta quedarnos dormidos. Y así seguimos hasta que horas más tarde te despertaste, y decidiste despertarme poco a poco… suavemente. (….).

    Espero que te guste este pequeño relato, corto, pero intenso. Se agradece como siempre una valoración y un comentario, es gratis y a mí me ayuda.

  • Mi vecina joven y nalgona se coge a mi esposo

    Mi vecina joven y nalgona se coge a mi esposo

    Hola, mi nombre es Guadalupe y tengo 55 años de edad, y soy felizmente casada. Al menos eso hasta hace poco, cuando mi vecina se acostó con mi marido, y lo presencié todo. Ahora ya no sé qué pensar, y mi matrimonio ya no volverá a ser el mismo de antes. Me da un poco de vergüenza contar esto, pero me sirve para desahogarme. Perdón si tengo algunas faltas de ortografía, es que no le hallo todavía muy bien a esto de los teléfonos. Pero bueno les cuento.

    Actualmente vivo con mi esposo Antonio, ambos ya estamos retirados y no trabajamos, más que nada por la edad, ya que mi esposo tiene la misma edad que yo, pero pues estamos bien económicamente, y como dice el dicho, nunca nos ha faltado el pan en la mesa. Nosotros nunca pudimos tener hijos porque yo soy infértil, pero yo y mi esposo estamos en un programa de adopción, y pues actualmente tenemos tres niños (adoptados), dos niños y una niña, todos están chiquitos, el más grande tiene 6.

    Y pues como les comentaba, ya estamos retirados, así que casi todo el tiempo estamos ahí en la casa, viendo la tele, escuchando la radio, y también a veces salimos allí afuerita de nuestra casa a platicar con nuestros vecinos. La vecina con la que más platicamos es con Sara, que es de la que voy a hablar, Sara es nuestra vecina y vive justo al ladito de dónde nosotros, ella es jovencita, la verdad nunca le he preguntado bien cuántos años tiene, pero se ve como de unos 25 más o menos.

    A Sara la conocimos porque es hija de una amiga mía que trabajaba conmigo ya hace bastantes años, y de hecho fuimos yo y mi esposo quien le comentamos a ella de que estaban vendiendo una casa al lado de con nosotros cuando ella nos comentó que estaba buscando casa, así que se mudó ahí al lado de con nosotros, y desde ese entonces siempre hemos tenido buena amistad con ella, y seguido platicamos con ella de varias cosas, así que muy a menudo la invitamos a nuestra casa para platicar más a gusto, y ella también a veces nos invita a la suya, ella es soltera así que siempre nada mas estamos nosotros tres.

    La verdad Sara es muy agradable, y siempre que viene a nuestra casa, nos la pasamos platicando de un montón de cosas, y jugando juegos de mesa y cosas así. Lo único que no me gustaba de ella es que siempre estaba vestida media provocativa, y aparte de eso tiene un cuerpazo, así que siempre se le resaltaban bien mucho las nalgas y los senos, y ambos los tiene grandes, además de que esta bonita de la cara, y en general pues tiene un cuerpo atractivo, hasta parece modelo la canija. Pero la verdad que ella se vistiera así tampoco me molestaba mucho, ya que como les decía, yo y mi esposo le teníamos mucha confianza y la conocíamos ya de hace varios años.

    Un día de esos que Sara estaba con nosotros ahí en nuestra casa, estábamos jugando lotería, los niños estaban en el piso de arriba, y nosotros estábamos en el piso de abajo divirtiéndonos, y entonces a Sara se le cayó una carta al suelo, y cuando se agachó para levantarla, pude notar como mi esposo se le quedó viendo a sus enormes nalgas que quedaron en frente de él, ella llevaba puesto un pequeño short que se las resaltaba muy bien, la verdad me sorprendí bastante porque era la primera vez que yo veía que mi esposo se le quedaba viendo así a Sara, a pesar de que ya había ido muchas veces antes a nuestra casa, yo no dije nada y simplemente puse cara de disgusto, y en eso Sara se volteó y alcanzo a ver cómo mi esposo le estaba contemplando las nalgas, ella no dijo nada tampoco y solo le soltó una sonrisa a mí esposo, eso me hizo enojar aún más, al parecer le había gustado que mi esposo le mirara las nalgas.

    Pero como dije, nadie dijo nada y simplemente seguimos jugando como si nada. Luego más tarde, a eso cómo de las 8 de la noche cuando Sara ya casi se iba ir, mi esposo salió a la tienda a comprar algo para cenar, y yo y Sara nos quedamos solas en la casa. Y entonces ella me dijo:

    Sara: Oye Lupe por cierto, no te lo vallas a tomar a mal lo de hace rato eh jajaja.

    Yo: ¿Que? ¿De que me dices?

    Sara: Ayy no te hagas jajaja, vi la cara que pusiste cuando tú esposo se quedó viéndome las nalgas hace rato. Creo que le gustaron no crees? Jajaja.

    Me enojo bastante que me hiciera ese comentario y le dije tratando de sonar lo más calmada posible:

    Yo: Pues mira la verdad ni me interesa, y tu deberías de ser más prudente con el tipo de ropa que te pones no crees?

    Sara: Ay tranquila Lupe no te enojes jaja, tu esposo es hombre, es normal que le guste ver el cuerpo de las mujeres eso no tiene nada de malo, además yo me visto así porque me gusta, no lo hago para calentar a tu esposo, que a él le guste verme es otra cosa jaja.

    Yo: Ay pues ni te vueles tanto tampoco, como no quieres que te vea, si le pones todo en frente, y luego más a parte con esa ropa.

    Sara: Que no te enojes Lupe, me lo dices casi como si me lo quisiera coger jajaja. Mira así de fácil, si de verdad lo quisiera hacer ya lo hubiera conseguido, así que no tienes nada de que preocuparte jajaja.

    Si de por si el comentario anterior me había molestado, este me hizo enfurecer. Pero yo no quería mostrar que me afectaban sus comentarios y solo puse cara de disgusto.

    Sara: Ay ya Lupe estoy bromeando solamente, no te lo tomes personal, ya sabes que así juego yo jajaja.

    Los comentarios de Sara me molestaban, pero yo intentaba mostrarme segura, y hacia como que no le daba importancia, para que ella pensara que no me afectaban sus comentarios.

    Yo: Ya se que es broma jaja, de todas maneras aunque intentarás hacerlo no podrías.

    Sara: ¿Que no podría?

    Yo: Pues eso que dices de cogerte a mi esposo jaja. (Solté una risa tímida)

    Sara: Ay Lupe por favor eso ni tú te lo crees jajaja. ¿Haber porque crees que no podría hacerlo?

    Yo: Pues para empezar porque está casado conmigo, y tenemos ya muchos años de casados, además él no es así yo lo conozco.

    Sara: Pues más bien crees que lo conoces jajaja, yo creo que en las condiciones correctas cualquier cosa podría pasar. Que no viste como me estaba viendo las nalgas hace rato, le faltó poquito para nalguearme ahí mismo jaja.

    Otra vez estaba haciendo sus comentarios de mal gusto, yo simplemente trataba de ignorarla y mostrarme segura de lo que le decía.

    Yo: jaja, pues tú di lo que quieras, estoy segura de que no podrías.

    Sara: ¿A estás muy segura? ¿Quieres apostar? (Me dijo mientras sonreía)

    Yo: ¿QUE? Pero que estás diciendo!?

    Sabía que Sara lo estaba diciendo en broma, pero esa insinuación tan descarada me hizo sentir un revoltijo en el estómago. Además no creo que mi esposo pudiera hacer algo así.

    Yo: ¿Me lo estás diciendo enserio? Quieres cogerte a mi esposo? (Dije en un tono molesto)

    Sara: Jajaja haber o sea, obviamente que por gusto probablemente no lo haría, pero tú estás muy segura de que no podría hacerlo. Por eso te digo. Si estás tan segura de que no podría porque te da miedo apostar? jaja. (Me dijo en un tono de broma pero a la vez se notaba que lo decía en serio)

    El que ella pensara que me daba miedo apostar, me hacía sentir enojada e impotente. Y obviamente no iba dejar que ella se burlara así de mi, así que me envalentone y le seguí su jueguito ridículo. Además yo estaba segura de que mi esposo jamás haría algo así.

    Yo: Ok sabes que, inténtalo me da igual, intenta cogerte a mi esposo, de todas maneras estoy completamente segura de que no vas a poder. Lo conozco el no haría algo así.

    Sara: Jajaja ay Lupe no puedo creer lo que me estás diciendo, ¿De verdad estás segura de lo que estás diciendo? No digas cosas solo para quedar bien Lupe, jaja.

    Yo: Estoy segura de lo que digo, sé que él no haría algo así.

    Sara: jaja entonces va acepto el reto, pero nada de echarse para atrás eh? Recuerda que tú me has dado tu autorización

    Yo: Para nada, no hay ningún problema. ¿Oye y por cierto como piensas comprobarlo en el dado caso de que lo consiguieras? aunque no va a pasar.

    Sara: Pues obviamente con un vídeo Lupe o con fotos no sé. O si quieres puedes verlo tu misma jajaja.

    Yo simplemente ignore ese comentario, y no le contesté.

    Sara: Ah y por cierto una cosa.

    Yo: Que?

    Sara: Mientras esté intentando conseguirlo, tú no puedes intervenir ok? No importa cuales sean los métodos que utilice, tu no debes comentarle nada a tu esposo ni tampoco intervenir. Ok Lupe?

    Yo: Jaja si pues Sara lo que digas, no sé porque te esmeras tanto en planear las cosas, ya te dije que no va a pasar. (Dije intentando sonar segura de mi misma)

    Sara: jaja Bueno, ya veremos. (Dijo con una sonrisa).

    Así que después de esa conversación, cambiamos de tema y ya empezamos a hablar de otras cosas. Un ratito después llegó mi esposo, y ya solamente Sara se despidió de nosotros y de los niños y se fue. Ese día en la noche, la verdad me fui a dormir algo incómoda, porque le había dado permiso a Sara de que intentará cogerse a mi marido, ni yo misma me creía lo que acababa de hacer. Pero aun así estaba calmada porque confiaba en mí esposo. Pasaron como tres semanas y Sara seguía yendo a nuestra casa como de costumbre, y actuaba igual que siempre lo hacía, no había nada de raro, y como no volvimos a hablar del tema de la apuesta, supuse que quizá ya hasta lo había olvidado y solo estaba bromeando cuando dijo que lo haría. Cuando entonces uno de esos días que estábamos platicando normal como siempre lo hacíamos, Sara sugirió que jugáramos Lotería como ya lo hacíamos de costumbre, pero que cada vez que alguien ganará le podía poner un reto a alguien. La idea nos pareció divertida a mi y a mí esposo y aceptamos. Y después de varios retos que nos estuvimos poniendo entre nosotros, le tocó el turno a Sara y dijo:

    Sara: Ok el reto es para ti Antonio (o sea mi esposo)

    Le dijo Sara mientras sonreía.

    Mi esposo: Haber dime jajaja

    Sara: El reto es que me des unas nalgadas, (le dijo Sara a mi esposo mientras le soltaba una sonrisa coqueta)

    Yo cuando oí eso, se me puso la sangre helada y de nuevo me acordé de la apuesta que había hecho con Sara.

    Mi esposo: No como crees Sara jajaja, yo no haría eso, Además aquí está Lupe jaja (dijo algo incómodo) y los niños están arriba.

    Sara: Ay no te preocupes, ella sabe que es solo un juego verdad Lupe? (Me dijo Sara mientras me miraba)

    Me dieron ganas de decirle que se fuera de mi casa en ese momento, pero recordé que le había dicho que no intervendría en sus intentos de seducir a mi esposo. Así que solo le seguí el juego

    Yo: Si amor no hay problema, es un reto nada mas, no pasa nada (dije algo incomoda)

    Mi esposo: Estás segura? No te molesta?

    Yo: No no pasa nada, es solo un juego jaja

    Sara: Ya ves no pasa nada, además a poco no quieres nalguearne? jajaja, o no te gustan mis nalgas? (Le dijo a mi esposo mientras se paraba en frente de él y se las arrimaba)

    Mi esposo: No no es eso jaja, claro que me gustan, me encantan.

    Yo no me podía creer que mi esposo le estuviera alagando las nalgas a Sara enfrente de mi, y que lo hiciera me ponía muy incomoda

    Sara: Pues entonces empieza a nalguearme jaja yo te digo cuando pares

    Entonces mi esposo agarro a Sara de la cintura, y Sara se acomodó en las piernas de mi esposo quedando de frente a mi, y mi esposo comenzó a nalguearla.

    Sara me miraba a los ojos directamente y mientras lo hacía se reía.

    Sara: Que te parece Lupe, te gusto el reto que le puse a tu esposo? jaja, no te vayas a poner celosita eh? Es solo un juego recuerda.

    Mi esposo: Perdón amor, lo hago solo para cumplir el reto jeje.

    Yo estaba completamente en shock, no podía creer que mi esposo se estaba nalgueando a Sara frente a mis ojos. Yo intenté fingir que no me importaba y respondí calmada.

    Yo: Si ya se, es solo un juego jaja. No te preocupes, yo entiendo.

    Sara mantuvo a mi esposo nalgueándola como por 5 minutos, hasta que por fin se levantó, y siguió jugando como si nada. Cuando terminamos de jugar ya en la noche mi esposo se despidió de Sara y subió al cuarto de arriba para dormir a los niños, y mientras yo y Sara nos quedamos abajo en la sala, y ella aprovecho para restregarme en la cara lo que había hecho con mi esposo.

    Sara: Te gusto el espectáculo Lupe? jajaja, que rico me nalgueo tu esposo no crees. Apoco pensabas que ya se me había olvidado nuestra apuesta? Y según tú conocías a tu esposo jaja. Estoy segura de que jamás pensaste ver a tu marido nalgueándome verdad?

    Yo estaba que hervía de la rabia por dentro, pero me quería seguir mostrando segura ante la situación.

    Yo: Solo lo hizo porque tenía que cumplir el reto (dije molesta), además esa no fue la apuesta.

    Sara: Ay bueno pues no te enojes Lupe jaja, somos amigas o no? Además recuerda que estoy haciendo esto, solo por la apuesta. Pero si te da miedo y ya no quieres seguir, yo no tengo problema en cancelar la apuesta.

    Yo: Pues no fíjate que no, no me da miedo, por mi sigue haciendo tus ridiculeces. Además ya te dije que solo lo hizo para cumplir el reto, si no fuera por eso, no lo hubiera hecho.

    Sara: Bueno, pues entonces le seguiré poniendo retos así, a ver hasta donde es capaz de llegar, al cabo que ya vi que lo traigo loco con mis nalgas jajaj. (Me dijo mientras sonreía burlonamente) Te veo mañana, buenas noches.

    Entonces se salió y cerró la puerta. Después de eso subí a mi cuarto y cuando entre, mi esposo ya estaba en la cama esperándome.

    Mi esposo: Oye amor perdón por lo de hace rato, me deje llevar.

    Yo: Ya ni te disculpes, ya para qué. No puedo creer que me hayas hecho esto (le dije decepcionada)

    Mi esposo: Perdón amor, es que Sara tiene unas nalgas riquísimas. De verdad gracias por darme permiso de nalguearla.

    Yo: Es enserio Antonio? Todavía tienes el descaro de decirme eso? De verdad no me puedo creer lo tuyo.

    Mi esposo: Tranquila amor no te enojes, además yo te pregunté si no te molestaba y tú dijiste que no.

    Yo: Pues si, pero lo dije porque no pensé que fueras tan descarado de nalguearte a Sara en frente de mi.

    Mi esposo: Ay ya amor jajaja, no te pongas así, tu ya sabes que yo te amo a ti nada mas, solo que Sara está buenísima y tiene unas nalgas hermosas, y me dio permiso de tocarlas, no pensaba perderme esa oportunidad, es una Diosa.

    Entonces conteste bastante indignada

    Yo: Una Diosa? Ay Antonio no seas ridículo, tampoco exageres, no es para tanto.

    Mi esposo: Es que es verdad amor, todo su cuerpo está perfecto, y aparte es joven y bonita. Pero está bien, si te incomoda que hable así de ella ya no lo haré, no te preocupes. Además ya te dije que no tienes de que preocuparte, yo nomás te amo a ti jeje.

    De verdad no me podía creer que mi esposo fuera tan descarado de decirme que todavía estaba pensando en las nalgas de Sara, y que la considerará una «Diosa» y que más a parte me lo estuviera comentando a mi su propia esposa. Yo estaba completamente confundida, mi esposo jamás se había comportado de esa manera, pero al parecer las nalgas de la víbora de Sara, lo ponían como idiota. Al final ya no le contesté nada, porque me molestó bastante que dijera esas cosas, y el simplemente se disculpó, me dio un beso en la mejilla y nos fuimos a dormir.

    Al día siguiente, volvió a llegar Sara a la misma hora como siempre y estuvimos platicando un rato, y nuevamente Sara sugirió que jugáramos su jueguito ridículo de los retos. Yo acepte simplemente porque no quería que ella pensara que me daba miedo, y mi esposo obviamente también acepto. Cuando le tocó a Sara nuevamente poner un reto, como ya me lo esperaba se lo puso a mi esposo.

    Sara: Mmm ok, el reto de nuevo es para ti Antonio jaja.

    Mi esposo: Va jaja, y que va a ser?

    Sara: Pues la otra vez vi que te gusto mucho nalguearme verdad? jajaja

    Mi esposo: Si la verdad si, para que te voy a mentir jajaja.

    Sara: Pues entonces te va gustar más este reto Antonio, me tienes que lamer las nalgas ahora, ese es el reto jaja. (Le dijo mientras se reía)

    Yo: No no no, haber!! ¿qué te pasa Sara? ten más respeto, estoy yo aquí, ¿que son esos retos eh?. Ayer te la pasé con el reto que le pusiste a Antonio, pero tú ya te estás aprovechando.

    Sara: Ashhh Lupe, no seas aguafiestas, estamos jugando nada mas, tu todo te lo tomas personal, es solo un juego. Y lo estás arruinando con esa actitud. Verdad Antonio?

    Mi esposo me volteo a ver cómo indeciso de lo que iba a decir, pero dijo:

    Mi esposo: Si amor es solo un juego no pasa nada.

    Me molestó mucho que mi esposo en vez de apoyarme a mi, apoyara a Sara. Y yo para no verme afectada por eso, termine accediendo:

    Yo: Bueno pues, ya está bien, pero háganlo rápido (dije molesta y también insegura)

    Sara: Si, si pues ya no te enojes Lupe, estamos todos a gusto, no te tienes porqué poner así, solo nos estamos divirtiendo. Es más que te parece si me unto un poco de la miel que tienes ahí en la cocina, así es más divertido jajaja.

    Yo: A no eso sí no, esa miel no es barata, no la voy a desperdiciar con sus tonterías.

    Sara: Ashhh otra vez tu con tus cosas Lupe, si tanto te preocupa eso, yo te compro otra luego si quieres.

    Yo estaba muy nerviosa en ese punto, y ya hasta estaba tartamudeando

    Yo: No pe pero…

    Sara: Pero nada Lupe, ya no interrumpas el juego. Además a Antonio le van a gustar más mis nalgas con miel, apoco no Antonio? Jajaja

    Mi esposo estaba igual de nervioso que yo, y a cada rato volteaba a verme como con desconfianza y con nervios de lo que yo pudiera decir. Entonces dicho y hecho, Sara fue a la cocina, agarro la miel que estaba en un frasco, se bajó las mallas que tenía puestas, y se empezó a untar mi miel en todas las nalgas.

    Yo: Que estás loca o que?? Mis hijos están arriba podrían bajar y verte así.

    Sara: Pues entonces ve a cuidarlos o no sé, tú arréglatelas Lupe, ese no es mi problema. (Sara ya con las nalgas bañadas en miel, se acercó y se paró enfrente de mi esposo.)

    Sara: Ya puedes empezar Antonio, que las disfrutes. (Le dijo mientras le sonreía)

    Mi esposo no se lo pensó ni tantito y en cuanto Sara se paró enfrente, le empezó a lamer las nalgas como loco. Yo no sabía ni que hacer, mis hijos estaban arriba jugando y la zorrita de Sara estaba acá abajo en la sala con las nalgas bañadas en miel, arriesgándose a qué pudieran verla así.

    Sara: Ya decídete Lupe, vas a cuidar a tus hijos o te vas a quedar a ver? me desespera que estés parada sin saber que hacer.

    Yo no conteste nada y simplemente me senté a ver, pero vigilando que no bajaran mis hijos por las escaleras.

    Sara: Pues al parecer te vas a quedar verdad?

    Yo: Si, pero termina pronto por favor, mis hijos podrían verte. (Dije preocupada)

    Sara: Ya te dije que si tanto te angustia eso vallas a cuidarlos Lupe, yo cuido de tu esposo no te preocupes jajaj. Mira nada mas como lo tengo. Además el que se tendría que apurar es tu esposo. Pero va estar lamiéndome las nalgas un buen rato jaja. Así que ya mejor relájate Lupe.

    Mi esposo ni me prestaba atención, ni siquiera levantaba la vista por estarle lamiendo las nalgas a Sara.

    Yo: Ay Antonio de verdad te pasas, no puedo creer que te rebajes a esto.

    Sara: Ay ya déjalo en paz Lupe, relájate es solo un reto que le puse y lo está cumpliendo. Mira de mientras hay que platicar en lo que tú esposo termina de limpiarme las nalgas va? jajaja.

    La perra de Sara tenía a mi esposo lamiéndole las nalgas y aparte de todo se burlaba de mi. De verdad me sentía muy impotente en ese momento por no poder hacer nada. Pero a final de cuentas yo era la que tenía la culpa por haberle dado a Sara el permiso. Cuando mi esposo termino de lamerle las nalgas a Sara ella se paró y se subió las mallas nuevamente. Y mi esposo se fue al baño de inmediato, ya se imaginarán para qué. En lo que mi esposo estaba en el baño, Sara me susurro:

    Sara: Espero que ya con esto te haya quedado claro que puedo cogerme a tu esposo cuando quiera. Perdiste la apuesta, y aparte de todo lo único que te ganaste fue ver a tu esposo limpiándome la miel de mis nalgas.

    Nuevamente ese comentario me enfureció como no tienen idea, y me enojaba aún más que ella pensara que ya me había ganado la apuesta. Y le contesté enojada:

    Yo: No has ganado nada, solamente le has estado poniendo tus retos ridículos a Antonio, eso no prueba nada, el solo lo hace porque yo se lo permito, si no fuera por mi, él no te voltearía ni a ver.

    Sara: Tú crees? Jajaja, porque yo lo vi muy emocionado comiéndose la miel.

    Yo: Eres una ridícula Sara (le dije nuevamente molesta)

    Sara: Oye porque te enojas conmigo? Jaja, si tú eres la que me está dando el permiso. Pero si ya te dio miedo, cancelamos la apuesta si quieres.

    Las palabras de Sara me molestaban, porque lo que decía era verdad, yo misma era la que le estaba permitiendo hacer todo eso. Pero no quería cancelar la apuesta porque si no ella pensaría que se habría salido con la suya y que había ganado. Además de que eso sería muy humillante para mí, porque yo ya le había dicho completamente segura de que no creía que ella pudiera hacerlo, y si me retractaba, eso me dejaría a mi como una cobarde, y le demostraría que entonces realmente yo no estaba tan segura.

    Yo: No, no quiero cancelar nada, porque ya te dije que no va a pasar nada. Y ni creas que me pones nerviosa.

    Sara: Ay Lupe de verdad no me lo puedo creer que después de lo que viste, sigas pensando que no puedo cogerme a tu marido. Jajaja. Ya no sé si de verdad lo crees o más bien te gustaría verlo.

    Yo: Ay mira no digas tonterías Sara, lo permito no porque quiera verlo, sino porque mi esposo me es fiel, y jamás haría eso, así de simple.

    Sara: Bueno, pues tú sabrás Lupe, yo no tengo nada que perder, y tampoco tengo problema en hacerlo. Pero bueno…

    Y en eso, salió mi esposo del baño, y cambiamos de tema rápidamente, y ya simplemente Sara se despidió y se fue. Esa noche mi esposo ni si quiera me dirigió la palabra, al parecer estaba tan apenado por lo que había hecho, que no podía ni siquiera mírame a los ojos. Eso me gusto, porque mostraba que realmente estaba avergonzado por lo que había hecho, y eso me daba esperanzas de que podía confiar en él. Al día siguiente en la mañana, simplemente se disculpó conmigo, y me prometió que ya no volvería a hacer algo igual. Y ese mismo día volvió a llegar Sara en la tarde, y nuevamente propuso su jueguito, pero está vez mi esposo se negó a jugar. Me gustó mucho saber que mi esposo ya no le iba a seguir el juego a Sara, y que se haya negado a jugar. Sara solo dijo:

    Sara: Ah ok, está bien no importa. Podemos solo platicar entonces

    Y ese día y los siguientes, simplemente platicábamos, y Sara al parecer ya no intentaba seducir a mi esposo. La verdad eso me tranquilizó, y me hizo sentirme calmada nuevamente, porque al parecer Sara por fin se había rendido.

    Yo no le quería mencionar ya nada de la apuesta, porque no quería recordárselo y que nuevamente intentará seducir a mi marido. Así que simplemente asumí que yo había ganado la apuesta, pero no le dije nada a Sara. Luego de eso, paso más o menos como un mes, y yo ya me había olvidado del tema y pensé que Sara también.

    Un día en la mañana, estaba yo en la casa como de costumbre haciendo de desayunar, mis hijos estaban en la sala jugando con sus juguetes, cuando en eso tocaron el timbre.

    (Yo grite): Ahí voy!!

    Cuando abrí la puerta, estaba Sara parada ahí enfrente, y llevaba puesta una bata y tacones altos. Yo me le quede viendo extrañada y le dije:

    Yo: Que estás haciendo aquí tan temprano? Y porque vienes vestida así, te acabas de levantar??

    Sara: Jajaja claro que no, vine para cumplir con la apuesta que hicimos, todavía te acuerdas no?

    Cuando Sara dijo eso, me dio un escalofrío y se me puso la piel pálida, me empezaron a llegar los nervios nuevamente.

    Yo: QUE?? Ahorita no ando para tus juegos Sara, le estoy haciendo de desayunar a mis hijos. No es para que estés haciendo tus bromas

    Sara: No estoy bromeando Lupe, lo estoy diciendo enserio jaja.

    (Cuando me dijo eso me empecé a poner muy nerviosa.)

    Yo: Pero que estás diciendo?? Eso ya fue hace mucho, no puedo creer que todavía sigas obsesionada con eso, eso ya pasó, deja de estar molestando Sara.

    Sara: Recuerda que tú fuiste la que me reto Lupe, ahora atente a las consecuencias.

    Entonces Sara se pasó a mi casa como si nada.

    Yo: Oye que haces?? yo no te di permiso de entrar!!

    Uno de mis hijos dijo:

    : Mamá ya tengo hambre ya mero comemos?

    Yo: Si mi vida, espérenme tantito, ahorita les hago de comer, mientras vayan arriba a ver la tele, yo les hablo cuando esté lista la comida ok.

    Entonces mis hijos se subieron a su cuarto, y yo y Sara nos quedamos en la sala.

    Yo: Sara de verdad que tú estás loca o algo!!?? Mis hijos están aquí, no es momento de andar con tus juegos.

    Sara: No es ningún juego Lupe, es una apuesta. Y por cierto donde anda tu esposo?

    Yo: Fue al mercado en el carro hace rato, ya no tarda en venir. Pero no te quiero aquí Sara, vete de mi casa por favor, pero ahorita (dije molesta)

    Sara: Ya te dije que no me voy a ir Lupe jaja, tú me pusiste un reto y lo voy a cumplir.

    Yo: Ya no digas tus tonterías Sara, ya vete de mi casa.

    Sara: Jajaja porque te exaltas tanto Lupe? Tienes miedo de que me coja a tu marido? Que no estabas muy segura de que no iba a poder hacerlo? Recuerda que tú me diste permiso de inténtalo. O apoco ya se te olvidó también? Ahora ni modo Lupe, cuando llegue tu esposo le voy a dar una sorpresita. (Dijo Sara mientras sonreía)

    Entonces Sara se quitó la bata que tenía puesta, y debajo de ella estaba vestida con una lencería negra.

    Sara: ¿Qué te parece Lupe? así voy a recibir a tu esposo ahorita que llegue.

    Yo estaba impactada por lo que estaba pasando, y no podía casi ni hablar por la impresión.

    Yo: Sara ya basta!! Mis hijos están arriba, que tal si bajan y te ven así eh?? Ya vístete y vete.

    Sara no me contestó y se acomodó en el sillón, poniendo sus nalgas en el mismo sillón donde juegan mis hijos y dónde estaban sus juguetes. Yo no me podía creer lo que estaba pasando y no sabía qué hacer. Mi esposo ya casi llegaba y la zorra de Sara estaba en lencería y tacones en nuestra sala. Además mis hijos estaban arriba. Yo le estaba pidiendo que se fuera pero no me hacía caso.

    Cuando en eso, se oyó el carro de mi esposo llegar.

    Sara: Mira ya llegó tu esposo, espero y le guste mi sorpresita jaja.

    Yo: Ni te emociones, ahorita el mismo te va a correr (dije enojada)

    Yo estaba muy nerviosa por cómo iba actuar mi esposo al ver a Sara vestida así, la verdad tenía mucho miedo de que viera a Sara vestida así, porque se veía increíble, la lencería que llevaba puesta le hacía notar increíblemente bien sus nalgas y sus senos.

    *Entonces mi esposo abrió la puerta, y cuando entro, me vio la cara de angustiada.

    Mi esposo: Que te pasa amor, porque tienes esa cara?

    Y entonces mi esposo volteo a la derecha, y vio a Sara acostada en nuestro sillón con su lencería negra, y sus tacones de puta. Y Sara lo saludo:

    Sara: Hola Antonio, cómo estás? (Dijo mientras le sonreía) vine a darte una sorpresita, que te parece?

    Yo: Amor, por favor dile a Sara que se vaya. Los niños están arriba y a mí no me hace caso.

    Cuando mi esposo vio a Sara vestida así, se quedó con la boca abierta, y pude notar la erección que tuvo por debajo de su pantalón. Mi esposo se puso nervioso también, y no sabía ni que decir.

    Mi esposo: Pero por qué estás vestida así Sara?

    Sara: Pues es que resulta que hace tiempo hice una apuesta con Lupe. Y vine a cumplirla

    Mi esposo: Como que una apuesta? Una apuesta de qué?

    Sara: Pues tu esposa apostó a qué yo no podía coger contigo, y yo le aposté a qué si jajaja

    Mi esposo: Que?? Es enserio eso Lupe?

    Yo estaba muy nerviosa y no sabía que hacer.

    Yo: Bueno si, pero eso ya fue hace mucho tiempo, además yo lo estaba diciendo en broma. No lo estaba diciendo enserio.

    Sara: Jajaja ay Lupe no seas mentirosa, tu sabes que eso no es verdad. Mira Antonio te voy a contar rápido. Cuando ella me apostó eso, lo estaba diciendo enserio, y ella misma me dio permiso de que intentará hacerlo. Incluso muchas veces le llegue a preguntar si quería cancelar la apuesta y ella se negó. Si no porque crees que te ponía ese tipo de retos cuando jugábamos, era por eso.

    Mi esposo al oír eso puso una cara de sorpresa, y yo estaba que me moría de la vergüenza:

    Mi esposo: Amor no puedo creer que hayas apostado eso jajaja, no te conocía así.

    Yo: Jajaja (me reí incómodamente)

    Sara: Entonces que dices Antonio, me vas ayudar a ganar la apuesta verdad jaja? Mira como me puse para ti.

    Mi esposo: Te ves riquísima Sara, pero no sé. Tú qué dices Amor? Me das permiso?

    Sara: Jaja ay Antonio tu tan inocente diario, no le tienes que pedir permiso a Lupe. Ella hizo una apuesta. Tú no te preocupes, elige hacer lo que tú quieras, total si eliges algo que a Lupe no le gusta, la culpa va a ser de ella por estar apostando.

    Mi esposo volteo a verme como para ver qué decía. Yo estaba nerviosa, pero mantuve la calma:

    Yo: Pues si amor, es verdad eso, tu elige lo que quieras, esto es una apuesta entre yo y Sara.

    Mi esposo se quedó pensando por un momento y yo estaba tensa por lo que pudiera decir. Entonces dijo:

    Mi esposo: Perdóname amor, pero es que Sara se ve exquisita, y tú sabes cuánto admiro su cuerpo. Creo que te voy hacer perder la apuesta con Sara, discúlpame.

    Yo no podía creer las palabras estaban saliendo de la boca de mi esposo, no pensé que se atrevería a decirle a Sara que si. Sara cuando oyó eso sonrió y me dijo:

    Sara: Ay Lupe ni modo que pena, parece que te gane la apuesta jajaja

    Yo le contesté molesta:

    Yo: Si, si pues ya cállate Sara. Ya perdí, ya vete de mi casa a otro lugar con Antonio.

    Sara: No, no nada de otro lugar, me lo voy a coger aquí mismo en tu sillón. Ese va ser tu castigo por perder la apuesta.

    Yo: Sara no seas tonta, no es por mi, es porqué mis hijos están arriba en su cuarto. No puedes hacer eso aquí.

    Sara: Ay pues entonces súbete a cuidarlos o no sé, yo me voy a coger aquí a tu esposo, y ya dije. Y si no te gusta pues ni modo, todo esto no te estaría pasando si no hubieras apostado.

    Sara acerco a mi esposo hacia ella, se hincó enfrente de él y le empezó a desabrochar el pantalón:

    Sara: Y ahora vas a ver cómo se la chupo a tu marido Lupe.

    Mi esposo: Perdón amor, no te vayas a enojar.

    Sara: Ay ya Antonio, ya te dije que no te andes disculpando con ella. Mejor ponte cómodo, te voy hacer sentir muy bien jaja.

    Cuando Sara le desabrochó el pantalón a mi esposo, se podía ver a través de su bóxer la gran erección que tenía.

    Sara: Ya viste como tengo a tu maridito Lupe jajaja.

    Sara le bajó el bóxer a mí esposo, y en cuanto lo hizo, se metió toda la verga de mi esposo a la boca, y se la comenzó a chupar. Yo estaba completamente en shock y todavía no me podía creer que estaba viendo a la zorra de Sara en lencería y tacones con la verga de mi esposo en la boca, y chupándosela en mi sala, y con mis hijos en la casa, no me podía creer que Sara fuera tan puta y perversa para atreverse a hacer eso.

    Se oía por toda la casa el sonido que hacía Sara cuando se la mamaba a mi esposo.

    Yo: Sara mínimo intenta hacer menos ruido ya te dije que mis hijos están arriba. (Dije preocupada)

    Ella ni me hizo caso, y simplemente me ignoro y siguió haciendo lo suyo. Mi esposo estaba peor, tenía los ojos completamente en blanco y solo prestaba atención a las caras lujuriosas que le ponía Sara cuando se la mamaba.

    Sara: Hmmm estás muy bien dotado Antonio. (Le dijo Sara a mi esposo mientras le masajeaba la verga con la mano izquierda)

    Mi esposo: Gracias, y tu mamas muy rico Sara. Eres hermosa.

    Sara: Ya lo sé jaja, te está gustando?

    Mi esposo: Si Sara me está encantando, sigue así, ahhh que bien!!

    Sara: Y tú qué tal Lupe, que opinas de las chupadas que le estoy dando a tu esposo eh? Jaja, espero y también te esté gustando.

    Yo no le conteste, y solo me quedé callada observando, estaba tan impactada que no sabía ni que contestarle. Ni siquiera yo que soy su propia esposa le había probado la verga a mi marido y ella lo hacía como si llevara años haciéndolo. Sara se metía la verga de mi esposo a la boca como loca, se la dejaba adentro unos segundos y luego la sacaba envuelta en su saliva, mientras le escurrían chorros de semen por la cara. Lo peor, es que todo esto lo hacía mientras me miraba a la cara y me soltaba sonrisas, como burlándose de mí por haber perdido la apuesta. Luego de eso Sara agarro a mí esposo, lo sentó en nuestro sillón, y se sentó sobre su cara.

    Sara: Ahora es tu turno Antonio, sin pena jaja.

    Sara le empezó a restregar las nalgas a mi marido en la cara, y mi esposo no ponía ni resistencia. Mi marido le hizo las bragas a Sara a un lado y le empezó a comer el culo, y Sara empezó a gemir. Estoy segura de que a Sara no le daba tanto placer eso, pero gemía así para incomodarme.

    Sara: Ahhh sii!! Que ricooo, Hmmm.

    Yo: Sara! Que no grites. Te pueden oír los niños.

    Pero en vez de hacerme caso, la puta de Sara empezó a gemir más fuerte, tanto que tuve que ir arriba con los niños a subirle al volumen de la tele para que no la oyeran. Aparte obviamente de ponerle seguro a su puerta. Cuando baje nuevamente a la sala, Sara se levantó de la cara de mi esposo y me dijo:

    Sara: Lupe que sorpresa, pensé que ya te ibas a quedar allá arriba. Al parecer te está gustando lo que le hago a tu esposo verdad jaja.

    Yo: Fui a subir el volumen de la tele para que mis hijos no te oyeran maldita loca.

    Sara: Y entonces porque regresaste?

    Yo me quedé callada porque no supe que contestar a eso.

    Sara: Ya ves jaja, en el fondo te gusta ser cornudita, te gusta verme con tu esposo. Entonces seguramente te va gustar ver cómo me da por el culo.

    Sara se quitó las bragas que llevaba puestas, los tacones, y su brasier, y se puso a cuatro patas en el suelo. Las nalgas de Sara tenían a mí esposo como idiota, ni siquiera me prestaba atención a mi, solo estaba embobado viéndole a Sara sus enormes nalgas.

    Luego de que Sara se hincara en el suelo, mi esposo se hincó, la agarro por las nalgas y se la empezó a meter.

    Sara: Ayyy si que ricooo. Mírame bien Lupe, no quiero que se te olvide esto, tu esposo dándome rico por las nalgas. Y según tu eso jamás podía pasar. Tú ya estás vieja para Antonio, es normal que me prefiera a mi. Verdad Antonio que prefieres mis nalgas? jaja.

    Mi esposo estaba como loco besándole y agarrándole las nalgas a la zorra de Sara mientras la penetraba, que ni prestaba atención a lo demás.

    Mi esposo: Si Sara estas perfectaaa, que rico te mueves.

    Sara: Ahora díselo a Lupe, para que le quede claro jaja, al parecer aún no lo cree.

    Mi esposo: Prefiero las nalgas de Sara amor, están riquísimas.

    Sara solo se rio, y siguió moviéndole las nalgas a mi marido. Yo me sentía humillada, mi propio esposo diciéndome que prefería las nalgas de Sara que a mí, sabía que lo estaba diciendo solo por la calentura del momento, pero aun así me sentí humillada. Sara continuaba gimiendo

    Sara: Ahhh, ahh si, métemela más Antonio, sin pena, ahhh si que bien.

    Mi esposo: Eres una putita Sara, de verdad que rico mueves esas nalgas que te cargas.

    Sara: Te gusta verme así verdad?

    Mi esposo: Si Sara me encantas!! Síguete moviendo, ahhh si que rico lo haces.

    Yo no podía creerme aún las cosas que salían de la boca de mi esposo, jamás lo había visto comportarse de esa manera. Pero Sara lo ponía así de imbécil.

    Sara y mi esposo estuvieron así como otros 10 minutos, y luego Sara nuevamente se volvió a parar y volvió a sentar a mi esposo en el sillón, pero esta vez se montó sobre él, quedando de espaldas hacía mí.

    Yo: Bueno ya fue mucho no Sara? Ya deja a mi esposo.

    Sara: Ya cornudita guarda silencio, voy acabar cuando se me dé la gana. Mejor pon atención, porque voy a cabalgarme a tu marido muy rico.

    Me ponía muy furiosa que Sara me hablara de esa manera y que me dijera «cornuda» enfrente de mi esposo, me sentía como si fuera su sirvienta o algo. Lo peor de todo es que mi esposo ni siquiera decía nada, y simplemente le ponía atención al cuerpo de Sara.

    Luego de que Sara se acomodara encima de mí esposo, comenzó a cogérselo nuevamente. De verdad no podía creerme que estaba viendo las nalgas grandes de Sara rebotando en mi marido, y en mi propio sillón. Y todo solamente por una apuesta. Mi esposo también comenzó a besarle los senos a Sara, y a masajearle sus pies de zorra, mientras Sara seguía meneándole las nalgas.

    Sara: Te está gustando como cabalgó a tu marido Lupe?

    Sara me hizo ese tipo de comentarios durante todo el rato que estuvo cogiéndose a mí esposo. Yo simplemente trataba de ignorarla. Después de estar un rato en esa posición, mi esposo le aviso a Sara que ya estaba por correrse, Sara rápidamente se sacó la verga de mi esposo de las nalgas y se hincó enfrente de él.

    Sara: Dámelos en la cara Antonio, dame de tu lechita si? Córrete en mi!!

    Mi esposo: Claro que sí Sara, te la voy a dar todita, abre bien la boquita!!

    Sara: Y tu pon atención Lupe, quiero que veas bien como le saco toda la lechita a tu marido.

    Yo ya estaba cansada de estar viendo a Sara cogerse a mi esposo, lo único que quería es que ya acabaran de una vez. Mi esposo se empezó a correr en Sara, y la empezó a bañar de su semen. De verdad me sorprendió mucho todo el semen que Sara le estaba sacando a mi marido, era demasiado. Casi todo le cayó en la boca, pero también en su cara, en sus senos, e incluso un poco en sus pies. Y sé que les va sonar extraño, pero ver a Sara bañada en el semen de mi esposo me excitó por un momento.

    Sara: Hmmm que rica lechita tiene tu esposo Lupe, lástima que a ti solo te toca ver cómo yo me la trago.

    Sara se paró enfrente de mi, me miró a los ojos y se pasó todo el semen de mi esposo de un solo bocado y luego me saco la lengua para que vea como no le había quedado nada. Yo estaba en shock por la escena que había presenciado, ni siquiera podía responderle a Sara. Mi esposo estaba en el sillón exhausto, y Sara estaba como si nada hubiera pasado. Luego de eso, ambos se volvieron a vestir.

    Sara: Pues eso fue todo Lupe, espero y te haya quedado clara la lección. Mañana te veo

    Después de decirme eso, Sara cerró la puerta y se fue riendo. Mi esposo ya vestido y con la mente clara me dijo:

    Mi esposo: Amor perdóname por favor, en serio no sé lo que hice. Te verdad te pido una disculpa.

    Yo estaba impactada por todo lo que había pasado, y sé que les va sonar raro, pero para serles sincera en el fondo me gusto un poco, y me provocó mucho morbo el ver a Sara cogerse a mi marido. Obviamente en el momento que lo estuve presenciando me impacto, pero después de haber vivido esa experiencia, tengo que reconocer que me gusto algo. Mi esposo seguía disculpándose conmigo:

    Mi esposo: Amor perdóname, enserio lo siento. Es más, que te parece si te compro algo en compensación. Lo que tú quieras, tu dime.

    Yo le sonreí a mí esposo y le dije.

    Yo: No pasa nada amor, no te preocupes, esa fue una apuesta entre Sara y yo. Además de hecho si te soy sincera me gusto algo.

    Mi esposo: Te gustó? En serio? Jajaja. No te creo amor.

    (Yo reí también)

    Yo: Jajaja, No de verdad es enserio amor. Mientras los estuve viendo la verdad si me impacte mucho, pero ya que terminaron, la verdad me quede con ganas de mas.

    Mi esposo: Pues que bueno que te haya gustado amor (dijo mi esposo con una sonrisa).

    Yo: Y tu que tal, que te pareció?? Te gusto?

    Mi esposo: Jajaja ay no sé si decirte amor, siento que te vas a enojar.

    Yo: no, te prometo que no jaja.

    Mi esposo: Pues la verdad si, me encanto. A Sara se le veían riquísimas las nalgas vestida así, además de que me la chupo excelente, la verdad me hizo sentir muy bien.

    Yo: Enserio? Que bueno amor. Oye por cierto lo que dijiste hace rato de que la preferías a ella era cierto??

    Mi esposo: No te sientas mal por lo que te voy a decir amor, pero la verdad es que a ti te prefiero como pareja, pero si hablamos de sexo, no dudaría en elegir a Sara y a sus nalgas en vez de a ti. Ella es perfecta. Pero a ella no la amo amor, solo a ti, así que no te sientas mal.

    Yo: No no te preocupes jaja. Solo tenía curiosidad.

    Después de esa conversación, mi esposo se la paso todo el día hablándome de Sara y sus nalgas, y de que rico las movía, y lo rico que Sara lo hacía sentir a mi marido. La verdad me molestó un poco eso, pero también me gustaba que lo hiciera. Al día siguiente llegó Sara a la casa, y lo primero que hizo en cuanto llego fue pedirme disculpas:

    Sara: Oye Lupe, solo para que sepas que lo que pasó ayer, y las cosas que te dije, fueron por la calentura del momento. No te las vallas a tomar enserio.

    Yo: No pasa nada jaja. De hecho ayer le estaba comentando a mi esposo que la situación me gusto un poco.

    Sara: Enserio? Jajaja, no me lo puedo creer Lupe, pensé que te habías sentido mal. Pero que bueno que te haya gustado jaja.

    Yo: Si jaja, es lo mismo que me dijo mi esposo.

    Sara: Para serte sincera a mi también me gustó cogerme a tu esposo jaja. Y Antonio que dijo, le gusto?

    Yo: Uyy si, lo hubieras visto ayer, todo el rato se la paso hablando de tus nalgas.

    Sara: Enserio? Jajaja, pues me alegra que le hayan gustado. Sabes, si te gusta la idea me puedo volver a coger a Antonio cuando quieras.

    Yo: Claro por mi no hay problema jaja, ya no me pidas permiso, hazlo cuando quieras, el también tiene mi permiso. Pero eso sí, en mi casa ya no porfa jajaja.

    Sara: Jajaja si no te preocupes, en mi casa tengo bastante espacio para darle de mis nalgas que tanto le gustan a tu esposo jaja.

    Yo: Jajaja me parece perfecto.

    Desde ese entonces me volví muy liberal con Antonio, y actualmente mi esposo sigue cogiéndose a Sara, pero ahora lo hace con mi consentimiento. Incluso el mismo me dice cuando va ir a casa de Sara para cogérsela, y Sara también cuando platica conmigo me cuenta sus experiencias con mi esposo. La verdad desde que mi esposo empezó a acostarse con Sara, mi matrimonio ha mejorado, y tengo más tiempo para dedicarle a mis hijos. Y bueno, quería contar mi experiencia más que nada para desahogarme, porque esto no podía decírselo a nadie.

    Si alguien gusta ver fotos de Sara, o de mi esposo o mías para conocernos, puede mandarme un mensaje a mi correo: [email protected]

  • Enfermo, en cama y cornudo

    Enfermo, en cama y cornudo

    El covid 19 me atacó con una mediana intensidad. Estuve 10 días internado en un hospital en el área de cuidados intermedios, nunca corrí riesgos importantes, pero fue una experiencia dura. Luego estuve 20 días en casa con oxígeno. Sólo acostado en cama con breves desplazamientos al baño, que felizmente estaba en la misma habitación, lo que me permitía moverme con tranquilidad. Incluso hoy, mes y medio luego de mi alta médica, sigo teniendo algunas limitaciones.

    Empezando la tarde, el cuarto o quinto día desde que volví a casa. Algo después del almuerzo, mi esposa me dijo que “saldría a cenar con unas amigas”. Me pareció súper bien, pues realmente me había cuidado muy bien desde que llegué a casa. Además, me había dejado y recogido del hospital, donde por protocolos de seguridad nunca pudo ir a verme.

    Hacia las 3.30 pm, como de costumbre cada vez que se duchaba, se desnudó en la habitación, frente a mí. Yo podía, en ese momento, hablar muy poco o nada, pues estaba con oxígeno y eso me complicaba hacerlo. Pude ver que tenía el vello púbico como lo usaba desde hace un par de años, recortado, pero en ese momento ligeramente desordenado. En los 17 años previos de matrimonio, le pedí infinitas veces se lo recortara, alguna vez me hizo caso, pero nunca le interesó mucho, pero los dos últimos años, se lo empezó a recortar y darle coquetas formas. Nunca llegó a una depilación total, pero la forma sexy en que se lo arreglaba era muy, demasiado, excitante.

    Entró a ducharse. Se demoró como de costumbre, más de 30 minutos, yo lo hago en menos de 3 minutos usualmente. Luego escuché, desde el baño, los golpecitos clásicos de la rasuradora, me afeito casi a diario, se cómo se escucha. Un par de minutos después salió del baño, igualmente desnuda y con los vellos públicos con un nuevo corte realmente sexy. En ese momento supe que iría a ver a un amante, no a sus “amigas”.

    Sacó de su ropero una tanga negra de lencería (nueva, nunca se la había visto) se la puso junto con un brasiere también negro, que yo le había regalado y que casi nunca usaba. Se veía realmente sexy con ambas prendas. Luego completo su atuendo con un coqueto jean (que tampoco usaba), una sexy blusa (oh sorpresa, de las que nunca usaba) y un lindo saco que usaba para las ocasiones especiales. Luego demoró unos 30 minutos más en peinarse, maquillarse, rizarse las pestañas, etc. La había visto salir muchas veces con sus amigas y algunas veces, ni siquiera se bañaba e iba con la ropa con la que estaba puesta en ese momento.

    Esa tarde, desde la lencería, hasta la ropa y el arreglo personal, todo era distinto. Incluso, sacó de entre sus cosas personales un perfume CH que le había regalado un año atrás y pensé ya estaba acabado, se lo puso con coquetería en el cuello. No me hablaba mientras se alistaba pues sabía que yo no podía responder, pero sin palabras supe que se iba a acostar con otro hombre. Cuando concluyó sus arreglos, se sentó en el sofá, empezó a chatear y en unos minutos me dijo “me voy amor”. Me dio un beso en la mejilla y se fue.

    Hacia las 10 pm, me escribió un mensaje al whatsapp, diciéndome que por el “toque de queda” (que empezaba a esa hora), se quedaría a dormir donde una amiga. Estuve casi tres horas en vela, sabiendo que en esos momentos ella cogía con otro hombre. Finalmente me dormí.

    A la mañana siguiente, volvió a casa hacia las 8 am. Traía pan, huevos y tocino. Me preparó unas tostadas con huevos revueltos y tocino. Mi desayuno favorito. No lo indicado durante mi convalecencia, pero sí que lo quería, se lo había comentado más de una vez antes.

    Luego que desayuné, ella se desnudó, puso toda su ropa en la cesta de ropa sucia, se bañó, se puso su ropa de gimnasio y se fue. Ni bien salió, me desconecté del oxígeno, con esfuerzo di los pasos hasta la cesta de ropa sucia. Encontré su tanga, la sentí muy húmeda, con manchas sobre toda ella, la olfateé (felizmente no había perdido ese sentido con la enfermedad) y sentí el inconfundible aroma a semen.

    Mientras convalecía en cama, mi esposa se había ido a coger.

  • Desde lejos… voyeur cornudo

    Desde lejos… voyeur cornudo

    Me había tocado hacer un viaje de trabajo de 2 meses. Era la primera vez que nos separábamos tanto tiempo y Ana es una mujer con fuertes necesidades de sexo. Cuando sucedió lo que hoy contamos, yo ya tenía más de un mes de haber iniciado mi viaje. Habíamos intentado muchas cosas como video llamada pero obviamente no era lo mismo. Para ese tiempo ya los tríos HMH eran experiencia muy probada y varias veces ya habíamos jugado con salidas de Ana sola con alguno de esos amigos de los tríos. Sólo aquellas parejas que han alcanzado los niveles de complicidad que tenemos Ana y yo, entenderían la forma en que jugamos sexualmente para vivir nuestra relación. No fue ni sorpresa ni molestia para mí la conversación de aquella mañana.

    – Amor, te quería contar que la maestra Lily me salió con una ocurrencia hoy. Yo creo que ya me ve de mal humor por falta de sexo jajaja.

    – Te tiró la onda?

    – Jajaja no! Ella es casada hetero 100% pero me dijo que tiene un alumno en las clases de conducta humana que le imparte a los militares de la base. Dice que está muy guapo, que está sólo aquí y que me lo quería presentar a ver qué pasaba.

    – Pues ahí está la solución a tus necesidades amor. Conócelo y vemos qué onda ¿por qué pensó en ti?

    – Porque sabe que tú andas fuera y a veces hemos platicado que nosotros somos medio vagos. Ella ya me conoce y dice que ese chavo le ha estado preguntando a dónde conocer gente porque todavía está recién llegado y es soltero.

    – Pues que los presente y ves qué onda amor.

    – Para un trío? Pero mejor cuando ya regreses.

    – No amor, yo digo ahorita. No te hagas, ya debes andar viéndole cara de miembro erecto a todo el mundo.

    – Pues la verdad sí amor, pero no me siento tampoco tan segura de salir con alguien si tú no lo conoces o si no hemos salido antes los 3

    – Sí amor, pero si la maestra dice que es tranquilo y a ti te late y te gusta pues podemos probar una variedad diferente de juego.

    – Aun si me decidiera y pasara algo, no te voy a mandar ni fotos ni video. ¡Olvídalo! Esas cosas se las lleva el viento

    – No amor, me conformo con ir sabiendo todo el juego y ya luego me cuentas lo que haya pasado. Si te gusta pues ya luego hacemos trío. La verdad sí se me antoja el juego y la perspectiva de estar imaginando que algo pasa.

    – ¿Seguro? Las otras veces que me he aventado a salir sola es con gente que tú conoces.

    – Nada perdemos con probar y a lo mejor sales con ganancia. Además, no es nada inseguro. Lily sabe que saldrás con él.

    – Voy a platicar primero. Mensajes y ya luego vemos.

    -Vale.

    Pasaron los días. El militar, cuyo nombre era Dante, se mostró muy interesado. Las conversaciones fueron subiendo de tono de manera muy excitante. Ana me compartía los mensajes entre ellos y yo pude ir siguiendo como se daba la negociación. Finalmente, sin prometer nada, Ana aceptó salir a comer con Dante el siguiente sábado saliendo de sus clases de maestría. Dante estaría de fin de semana libre fuera de la base y se quedaría en un hotel. Todo se fue acomodando.

    – ¿Qué te vas a poner amor?

    – Llevo una blusa larga negra como de lana tejida que me llega hasta los muslos y unas mallas negras.

    – Muy guapa… y… ¿de ropa interior?

    -Jajaja no importa, no me la va a ver. Voy a conocerlo apenas, no a cogérmelo.

    – Mujer prevenida vale por dos. Igual no sabes amor.

    – Y qué quieres que me ponga?

    – Nada.

    – Jajaja Ya me hiciste mojarme sólo de imaginar que iría a una cita a ciegas sin ropa interior.

    – ¿Lo ves? Ya vamos mejorando el plan.

    – Ok, da por hecho que voy sin ropa interior, sólo por el juego contigo. Me voy a poner mientras para ir a clases y me la quito en el baño de la universidad antes de irme a la cita. ¿Te parece?

    – ¡Vale!

    La mañana pasó sin incidentes. Ya pasadas de las 3, nuevo mensaje de Ana:

    – Ya salí amor. Ya vengo al coche.

    – Espero hayas pasado al baño antes de irte al coche.

    – jajaja ni me acordaba hasta que pasé al baño. Ahí fue donde me acordé. Márcale palomita.

    – mmmm delicioso. ¿Y cómo te sientes?

    – Te diría que sexy pero un poco más allá… mojada

    – ¿Entonces?

    – Nooo, ¡no voy pensando en cogérmelo!

    – Tú sabes amor. Yo sólo dejo en claro que tengo curiosidad por esta nueva forma de jugar entre nosotros

    – La verdad a mí también. Ya iremos viendo como sale.

    Minutos más tarde.

    – Llegué por él y ya estaba parado esperando afuera del hotel. Ya vengo manejando al restaurante.

    – ¿Y cómo se te hace?

    – Es muy correcto. Huele bien y sí se ve limpio. Guapo sí está. Se vino con el uniforme casual porque venía de la base y pensó que si subía al cuarto se le hacía tarde.

    – Vaya vaya, ¿uniforme? Ya van tomando forma las cosas

    – jajaja no te adelantes, apenas vamos a ver qué onda.

    – Ok amor. Ya me vas contando.

    Pasó media hora…

    – ¡Hey! ¿Estás despierto?

    – Obvio que sí. Cada vez que tardas en enviar mensaje te imagino cogiendo.

    – Jajaja para nada. Yo tengo hambre y la panza es primero. Vinimos al Vikingos. Ya ordenamos y Dante se fue a lavar las manos.

    – ¿Y cómo se porta?

    -Bien. Muy caballeroso y respetuoso.

    -Pues ya vas de gane. ¿Y pues manos limpias… uñas cortas?

    – jajaja deja de estarme diciendo cosas, de por sí ando toda mojada.

    – Pues más lubricación para una experiencia más fluida…

    – Jajaja ya viene. Ahorita te escribo

    Una hora después…

    – ¿Hey? ¿Ya te la estás jalando? Jajaja

    – Pues ganas no me faltan. ¿A poco ya están en eso?

    – Jajaja ¡nooo! eso quisieras. Estamos platicando. Me preguntó por ti. Yo ya le dije como son las cosas entre nosotros y que me gustaría que lo invitáramos a un trío cuando vuelvas.

    -Vale. Si te late sí amor.

    -Claro que ya está diciendo que nos vayamos ahorita nosotros solos y que luego cuando vuelvas también en trío.

    – Anímate amor.

    – No sé amor, deja ver qué argumentos usa para ver si esto se pone interesante.

    – Ok tú sabes amor.

    20 minutos después…

    – ¿Ya te dormiste? Ya pedimos la cuenta y yo me vine al baño.

    – Muy bien amor. Dime qué plan tienes.

    – Yo ninguno, pero él no quita el dedo del renglón. Yo le digo que no y él insiste, pero no mal. Todo muy respetuoso. Se porta muy bien.

    – Yo diría que te animaras amor. Nos vamos a ir de vacaciones el primer fin de semana cuando yo llegue así que no sabemos cuándo podamos armar el trío. Anímate, amor. Yo sé que tienes ganas y eso me excita mucho.

    – ¿Ganas? Lo que le sigue. Ando mojadísma. Me siento hasta nerviosa de que me escurra y se me note en la malla y tú todavía le echas leña al fuego diciéndome que me lo coja.

    – ¡Qué rico amor! Pues para nada deberías estar pensándola. No dejo de imaginar que te veo cogiendo, así como andas de caliente.

    – ¿Te la estás jalando verdad?

    – Amor, me la estoy jalando desde que dijiste que ya ibas al carro después de quitarte la ropa interior allá en la universidad.

    – ¿En serio? ¿Y ya te viniste? ¿Qué te imaginas?

    – No, me estoy aguantando para cuando te lo cojas, pero cada vez que tardas en escribir imagino que ya lo tienes entre las piernas y te veo venirte.

    – Jajaja ¡estás loco!

    – No estoy loco, estoy caliente de saber que te mueres de las ganas de coger amor

    – ¿De verdad quieres que me lo coja?

    La sola pregunta me pone peor de caliente y sabiendo que puede realmente ocurrir es muy excitante.

    – Sí amor

    – ¿De verdad quieres eso? ¡Me pone más hot que me lo digas!

    – Sí amor.

    – ¿Qué quieres?

    – Quiero saber que vas a abrir las piernas para dejar que vea lo mojada que estás. Quiero que lo dejes que te penetre y quiero que lo dejes venirse adentro de ti cuando tú ya te hayas venido todas las veces posibles.

    – mmmm qué rico. ¿Sabes qué se me antoja hacer? ¿Quieres empezar a masturbarte?

    – Me encantaría…

    – Ahorita que llegue a la mesa, me voy a acercar a su oreja y le voy a decir: “quiero que me cojas” a ver qué cara pone.

    – Wow eso sería genial. Me encantaría verte hacer eso.

    – Pues imagínate todo lo que quieras porque voy a hacer todo eso y más. Ya me voy. Ahorita te escribo. ¡Te amo!

    2 horas después…

    – Hola

    – Hola amor, ¿cogiste rico?

    – mmmm si, hizo muy buen jale

    – ¿En serio?

    – Todo muy rico. Está en el baño.

    – ¿Vas a seguirle?

    -Sí me gustaría. Ojalá se pueda. Sigo echada en la cama. Mojada y de piernas abiertas como quieres, tocándome.

    -Dale amor. Imagina como estoy.

    -Te amo. Al rato te escribo.

    Transcripción de mensaje de voz de Ana: Ya voy para la casa. ¿Qué te cuento? Cuando salí del baño, Dante ya estaba pagando la cuenta y nos salimos. Caminando al carro me iba diciendo que le había gustado mucho, que estoy más bonita en persona que en fotos, que tengo un cuerpo impresionante, que de verdad quería volver a verme antes de que tú volvieras y que sí le interesa vivir la experiencia de un trío. Cuando llegamos al coche le ofrecí las llaves y le pregunté si quería manejar. Cuando acercó la mano para tomar las llaves, aprovechó que ya estaba oscuro en la calle y lo que hizo fue que se me vino encima y empezó a besarme. Entre lo apretada que me tenía, pude sentir su verga bien parada y eso me puso peor de caliente. Lo dejé que me abrazara y fajamos sólo un momento. Yo me sentía que se me doblaban las piernas de las ganas de que me penetrara y en eso me di cuenta de que empezaba a respirar muy fuerte así que lo separé y abrí la puerta del carro para subirme. Cuando ya se subió por su lado nos pusimos a fajar otra vez. Esta vez no le detuve las manos que me las puso donde quiso por encima de la ropa. Me empezó a decir que me fuera al hotel con él, que no imaginaba esperar para tenerme. Yo nada más pensaba en sentir que me penetrara, pero quería que el momento durara más. “Yo también quiero muchas cosas” le dije “pero no siempre se puede”. Él todo desesperado me puso mi mano sobre el miembro para enseñarme lo duro que lo tenía y que no fuera a dejarlo así. Yo no le dije nada, le abrí el cierre del pantalón y lo saqué y mientras se lo acariciaba con una mano muy fuerte lo miré a los ojos y le dije: “si es por las ganas aquí mismo le ponemos remedio” y me bajé.

    – ¿Te pusiste a mamársela ahí en el carro en la calle?

    – Ya estaba muy oscuro. Aunque alguien hubiese pasado no nos hubieran visto.

    Transcripción de mensaje de voz de Ana: Ahí me entretuve y luego me levanté y me puse a masturbarlo. Él me empezó a besar y fajar mientras me decía: “no seas malita, vamos a coger ahorita, anímate, a poco no te gustaría”. Yo muerta de la risa por dentro y más se me antojaba, pero es tan caballeroso que excita de modo diferente. Al mismo tiempo me imaginaba que tú estabas allá lejos jalándotela e imaginando lo que yo estaría haciendo. Le dije “si no es por falta de ganas, claro que me gustaría” y él me apretaba y me manoseaba por todos lados y me decía “pues ándale pues, anímate, vamos a coger hoy y después cuando venga tu novio armamos todo un buen trío ya conociéndonos bien” y yo le dije: “a lo mejor si cogemos hoy después ya no te animas al trío y a mí sí me encanta”. Cuando le dije eso abrí las piernas y Dante no perdió el tiempo con su mano. Yo pensé que me iba a jalar la malla para meterme la mano, pero sólo me tocó por fuera. Me miró sorprendido: “estás mojadísima” me dijo. Yo le dije: “es que tengo más de un mes sin coger y aparte no es por desafiarte, pero no me puse ropa interior” Más tarde en decirle que él en meter ahora sí su mano. Ahí sentí sus dedos tocándome. Se me escapó un gemido y no pude evitar empezar a mover las caderas para que me diera más fuerte con sus dedos. Se me resbalan bien rico de tan húmeda que andaba. Por un momento pensé en hacerlo que me penetrara ahí mismo, pero me tragué las ganas y fue cuando le dije en la oreja: “quiero que me cojas”. Hizo un gesto como de estar a punto de subírseme encima ahí mismo en el carro y yo de verdad que lo hubiera dejado cogerme ahí mismo de tantas ganas que tenía. Como que lo pensó un momento y mejor se puso el cinturón y arrancó el coche.

    – Eso estuvo excelente amor. Ya me imagino qué rudo fue el trayecto hasta el cuarto del hotel teniendo tantas ganas

    Transcripción de mensaje de voz de Ana: No me aguanté amor. Él iba manejando y yo me empecé a masturbar mientras él manejaba. El pobre iba con un ojo en el camino y otro en mí. Me encantó que me veía moverme y gemir sin poder echárseme encima. Obvio no tardé mucho en venirme. Eso ayudó porque para cuando llegamos al hotel ya podía disimular mejor la calentura.

    – Siempre me ha encantado cuando me haces eso en el carro de masturbarte en tu asiento.

    Transcripción de mensaje de voz de Ana: Y a mí me encanta sentir que me miras. Me imaginaba en el carro que estabas sentado atrás mirando toda la escena y masturbándote. Me acordé de todas las veces que yo voy fajando o cogiendo atrás y tú vas manejando. Cuando entramos al cuarto de inmediato me abrazó y ahí parados me empezó a fajar. Entre manoseos me sacó la blusa a jalones y yo me empecé a bajar la malla hasta que me la pude quitar maniobrando entre sus manos que me agarraban todo lo que podían. Sentía que me estorbaba la ropa. Apenas vio mis pechos al aire y me los empezó a besar desesperado mientras me guiaba despacito hacia la cama. Yo me empecé a hacer hacia atrás disfrutando mi desnudez e imaginando lo que seguía. Sentía hinchados los labios de tantas ganas que tenía de sentir que se me resbalaba su verga hasta adentro. Cuando sentí que llegué a la cama me dejé caer sentada y apoyé mis brazos atrás, abrí las piernas y le dije: “Penétrame ya”. Quiso como empezar a quitarse la ropa y le dije: “¡No! Así con el uniforme puesto quiero que me penetres” Sólo se sacó el miembro y en un instante eterno se me acercó a penetrarme mientras yo me terminé de poner boca arriba y le abría más las piernas para recibirlo. Me resbaló la verga para adentro sin menor problema de tan mojada que estaba a pesar de que la tiene bastante grande. Empezó a moverse fuerte desde el principio yo creo que ya de lo caliente y desesperado que lo había puesto con mis troleadas. No tardé en venirme bien fuerte. Realmente me hacía mucha falta.

    – ¡Qué rico mi vida! tu fantasía de toda la vida, cogerte a un militar con el uniforme puesto

    Transcripción de mensaje de voz de Ana: Ya sé y vino a pasar sin planearlo así que había que aprovecharlo. Se quedó adentro sin moverse mientras se me bajaba lo agitado. Lo hice que se pusiera debajo de mí y yo sentada encima comencé a moverme otra vez mientras lo tenía ahí acostado con el uniforme puesto y otra vez me vine, pero más fuerte que antes. Me encantó estar encima y verlo a él vestido con su uniforme mirarme mientras yo estaba totalmente desnuda. Me manoseaba toda, los pechos la cintura el vientre, me dedeaba el clítoris bien rico, aunque ni falta hacía porque entre su verga adentro y sentirlo mirarme me volví a venir bien fuerte pero esta vez duró mucho más.

    – No hace falta que estés desnuda para llamar la atención y lo sabes

    – Siempre dices eso, pero a mí no me parece. ¿Te la estás jalando?

    – No he parado y con tu relato menos.

    – jajajaja pues ya vente o ¿a poco todavía quieres que te cuente más?

    -Todo, quiero saberlo todo.

    Transcripción de mensaje de voz de Ana: Pues después de que me vine encima me quedé ahí un rato relajándome. Le pregunté si ya se había venido. Me dijo que siempre batalla mucho para lograr venirse. En ese momento me fijé que junto a la ventana del cuarto había dos sillas sin descansabrazos. Le pedí irnos a una de las sillas y antes de darnos cuenta, ya estaba desnudo él también y yo ya estaba sentada encima con mis piernas bien abiertas moviéndome con su vergota adentro. Me encantó que mientras yo me movía él se daba vuelo con mis pechos. Me imaginaba que me estabas mirando como la vez que me cogí igual a Alonso en la sala de la casa frente a ti. Dante estaba tan concentrado en mis pechos manoseándolos, besándolos, chupándomelos, que me acordé de las veces que hemos tratado de que me hagas venir solamente jugando con mis pechos. Me empecé a venir poco a poco, largo, muy largo, al punto de que creo que dejé caer todo mi peso sobre él porque ya no me pude sostener. Las rodillas se me doblaban y sentía los pies rígidos de la fuerza del orgasmo. Muy rico muy rico amor.

    – Me encanta que hayamos hecho esto amor.

    – ¿Ya te viniste?

    Eso quisiera, pero estoy seguro de que tienes más que contarme y yo entre más tarde en venirme más fuerte será.

    – jajaja ok

    Transcripción de mensaje de voz de Ana: Después de esa cogida de la silla fue cuando fui a echarme a la cama y te escribí porque él se fue al baño. Cuando salió, yo estaba boca arriba en la cama y me halló tocándome. Le dije: “¿me haces un oral?” No le dije dos veces, pero en vez de abalanzarse, se fue acercando despacito para desesperarme más. Metió su cabeza entre mis piernas y a punta de lengüetazos me hizo venir en unos segundos apenas. Casi no me dio descanso y se acomodó encima en 69. Se me antojaba mucho que me miraras haciéndole el oral así y pensé que eso haremos cuando vuelvas. Se me antojaba mucho que eyaculara en mi cara, pero yo todavía quería sentirlo adentro otro poquito. Cuando vio que empecé a venirme otra vez se quitó en chinga y me hizo darme la vuelta para penetrarme en cuatro. Fue delicioso porque me embistió muy desesperado, pero de lo lubricada que estaba, entró sin problemas. Empezó a moverse bien fuerte y rápido mientras yo seguía sintiendo mi orgasmo. Fue delicioso. Me gritaba “cómo estás buena” “Coges bien rico” “nunca me habían cogido tan rico” “Estás deliciosa” “mira nada más qué nalgas tan sabrosas” Y todo eso que me decía no hacía más que prolongarme el orgasmo sin dejar de imaginar que tú estabas allá jalándotela e imaginando que me mirabas. De repente sentí que se movía más fuerte y pensé que se iba a venir pero en vez de eso, me dio la vuelta para subirse mis pies a sus hombros. Me penetró casi al mismo tiempo que me levantaba las piernas. Se siente bien profundo con las piernas así arriba y empecé de nuevo a sentir como que venía otro orgasmo. Fue en ese momento que sentí un chorro bien fuerte que lo hizo gritar pujando. Me dio otros 2 o tres empujones bien ricos, pero se salió y empezó echarme todo su semen encima mientras se masturbaba con la mano como para asegurarse de que saliera todo y me cayera en el vientre y en la cara.

    – Wow amor, te leyó la mente. Te encanta eso.

    – Siii Cuando vengas tienen que hacerme eso los dos. Venirse y echarme todo el semen encima al mismo tiempo los dos. Quiero que me caiga en todo el cuerpo y que me masajeen con todo ese semen.

    – Prometido amor.

    Transcripción de mensaje de voz de Ana: Ya que se vino encima, se quedó con mis piernas en sus hombros y en lo que se le bajaba la erección me estuvo frotando el pene en la entrada de la vagina. Me masajeaba el trasero bien rico. No dejaba de pensar en si ya te habrías venido allá jalándotela e imaginando que yo estaba cogiendo. Nos quedamos un rato platicando. Muy animado a repetir en trío cuando volvieras, haciendo hasta planes de ir a un motel con jacuzzi. Ya que me relajé pensé que ya habíamos terminado, así que me quise dar un baño y pues, fue y me alcanzó y me puso otra cogida en el baño. Yo me sentía tranquila pero cuando se me apareció en el baño otra vez con la verga parada no puse la menor resistencia. Ahí sí hizo casi todo él. Me penetró en varios modos en la regadera hasta que me llevó cargando a la cama así empapada y se dedicó a cogerme todo el tiempo que quiso y yo pues lo dejé. Me puso en todas posiciones, pero cuando nos veamos te enseño cómo me acomodaba o mejor… ¡te repetimos la escena!

    Esa es otra historia…

  • Samanta y Nicolás, hermanos y algo más

    Samanta y Nicolás, hermanos y algo más

    Samanta medía casi un metro ochenta y tenía 22 años, su cabello rubio era largo, sus ojos azules, su nariz pequeña, sus labios gruesos, sus tetas grandes, su culo redondo y respingón, su cintura estrecha y sus caderas anchas. Sería la mujer perfecta si no fuera porque era una narcisista, una narcisista que vivía cómo una reina con papá y mamá, o sea, que no daba un palo al agua.

    Respecto a los hombres, el deseo que sentían por ella se lo pasaba por el coño. Para Samanta su pareja perfecta era ella misma.

    Samanta tenía un hermano, se llamaba Nicolás y tenía 19 años, era moreno, de ojos azules, más alto que ella y macizo.

    Un sábado por la noche que Nicolás regresó de estar con sus amigos y pensando que su hermana aún estaría con sus amigas, fue a su habitación a ver si dejara alguna braga en el cesto de la ropa sucia, ya que Samanta era la musa de sus pajas. Al abrir la puerta vio en la pantalla del ordenador una foto de su hermana desnuda, era una foto de cuerpo entero donde mostraba todo sus encantos. Su hermana estaba sentada de espaldas a él en una silla giratoria con los pies descalzos encima de la mesa del ordenador. No veía si se estaba tocando o si simplemente estaba viendo fotos en las que estaba desnuda. A la primera foto que había visto siguió otra en una posición más atrevida, y otra y otra… En todas estaba arrebatadora, tanto que Nicolás quitó el teléfono móvil del bolsillo y comenzó a hacer un video con las fotos, fotos que después le valdrían para menearla… El caso fue que no pudo esperar, sacó la polla y empezó a masturbarse mientras en la pantalla del ordenador pasaban fotos y más fotos de su hermana desnuda… Algunas eran pornográficas. Samanta no oyera entrar a su hermano en la habitación, pero al rato olió su desodorante. Bajó los pies de la mesa, giró la silla y lo vio con el teléfono móvil en una mano, con la polla en la otra y exclamó:

    -¡Nico!

    El pobre Nicolás tuvo que guardar la polla y se le jodió la paja. Vio que su hermana estaba desnuda, eso quería decir que se estaba masturbando. Nicolás mirando cómo se tapaba las tetas con un brazo y el coño con una mano, le dijo:

    -Lo siento.

    Samanta tenía cara de enfadada cuando le dijo:

    -No esperaba esto de ti.

    Tuvo que mentirle.

    -Es que venía a decirte…

    Lo interrumpió.

    -No me importa lo que me vinieras a decir. Se llama antes de entrar a la habitación de otra persona, y encima grabaste y te masturbaste… ¡Eso ya es el colmo!

    -Es que en las fotos te vi tan bella, tan sensual, tan apetecible…

    El tono de voz de Samanta dejó de ser de reproche.

    -Ni que fuera una un pastel.

    -Estás más rica que un pastel, un pastel a tu lado es algo amargo, y hoy… ¿Puedo decirte algo?

    -¿Qué me quieres decir?

    -Que así, sin maquillaje y con los labios sin pintar, estás increíblemente hermosa.

    A Samanta le gustaba que le dieran cera. Cogió la camiseta del piso y se la puso.

    -Sí, lo cierto es que cuando está sin arreglar es cuando se ve la verdadera belleza de una mujer.

    Poniéndose la camiseta Nicolás vio sus gordas tetas con areolas rosadas y finos pezones.

    -¡Qué maravilla! Tienes razón, en las fotos no se puede apreciar la grandeza de tus tetas.

    -Yo siempre tengo razón.

    Se abrió de piernas y cogió las bragas blancas del suelo. Al ver su coño, Nicolás sacó la polla y empezó a menearla.

    -No te las pongas aún, por favor, no te las pongas aún.

    Samanta estaba en su salsa. Ya sonreía con picardía.

    -Suplícamelo de rodillas.

    Nicolás se puso de rodillas y le suplicó.

    -Anda, deja que te lo vea un poquito.

    -¿Tanto te gusta mi chochito?

    -¡Ni te puedes imaginar cuanto!

    Samanta se abrió de piernas y dejo que su hermano le viese el coño en su totalidad, un coño rasurado, gordo y con un pequeño corte, ahora abierto que mostraba sus labios rosados. Con voz seductora, lo provocó:

    -¿Te gustaría meterla aquí dentro?

    -Me moriría de placer si metiera.

    Separó los labios vaginales y le enseñó el agujero de la vagina.

    -Lo tengo muy estrechito.

    Sintieron llegar a sus padres y luego cómo hablaban en la sala de estar. Samanta ya estaba demasiado caliente cómo para dejar marchar a su hermano. Puso un dedo en los labios, lo miró, sonrió, caminó en la punta de los pies hacia la puerta de su habitación, cerró con llave sin hacer ruido, se volvió a sentar en la silla giratoria, y en bajito le dijo:

    -¿Qué darías por volver a ver mis tetas?

    -Sabes que cualquier cosa que me pidas.

    -¿Lamerías mi culo?

    -Cuando quieras, cómo quieras y donde quieras.

    -Sabes que me daría asco que lo hicieras.

    -¿Y por qué me lo preguntaste?

    -Era solo por saber hasta donde llegarías por ver mis tetas.

    -Legaría hasta donde quisieras.

    Samanta se quitó la camiseta blanca y Nicolás vio sus gordas tetas con areolas rosadas y con finos pezones, y le dijo:

    -Hazme un striptis.

    -Tus palabras son órdenes, princesa.

    Samanta cogió el teléfono móvil y puso muy en bajito la canción Lady Marmalade. Nicolás, que vestía una camisa negra, un pantalón negro y unos zapatos a juego, arrimó su espalda a la pared y comenzó a bailar moviendo las caderas al tiempo que movía la pelvis hacia delante lo que hacía que su polla empalmada hiciese un tremendo bulto en el pantalón, bulto que aparecía y desaparecía para volver a aparecer… Luego se fue bajando los pantalones y la polla hacía el bulto en sus calzoncillos. Se quitó el pantalón y los zapatos y los calcetines negros y sin dejar de bailar moviendo las caderas y la pelvis hacia delante y hacia atrás se desabotonó la camisa. Con ella desabotonada y enseñando tableta se bajó los calzoncillos, luego cogió la polla tiesa y comenzó a masturbarse mirando para su hermana. Samanta ya estaba que echaba por fuera. Mirando para su hermano se abrió de piernas, echó las manos a las tetas y las amasó dejando que sus largos pezones saliesen entre los dedos. Luego bajó la mano derecha al coño y con dos dedos frotó su clítoris hacia los lados y alrededor. Nicolás se puso tan cachondo que fue junto a su hermana y quiso besarla, pero Samanta se creía demasiado importante para dejarse tocar, le dijo:

    -No, a mí no me toca nadie.

    Nicolás meneando la polla a pocos centímetros de la boca de su hermana, le dijo:

    -Cierra los ojos, reina mía.

    Samanta pensando que se la quería meter en la boca y le dijo:

    -No se te ocurra rozar mis labios con tu polla.

    -No lo voy a hacer, aunque creo que para mi polla sería cómo rozar los labios a un ángel.

    -No, no sería cómo rozar los labios de un ángel, sería mucho mejor.

    Samanta cerró los ojos y Nicolás le chupó la teta izquierda. Abrió los ojos. Su cara no era de enfado.

    -Eres un falso. Te dije…

    Por su tono de voz supo que quería más.

    -Vuelve a cerrar los ojos y disfruta.

    -Soy demasiado botín para ti.

    -Lo sé, princesa, pero, ¿no podrías cerrar los ojos un poquito?

    -Pídemelo por favor.

    -Por favor, princesa, cierra los ojos.

    Samanta cerró los ojos. Nicolás le lamió los pezones y le mamó las tetas, Samanta le preguntó:

    -¿Esto es lo que le haces a tu novia?

    Le susurró al oído.

    -No tengo novia, tú eres mi inspiración. ¿Quieres que te haga todo lo que te hago en mis fantasías?

    Samanta iba a resolver el misterio de la desaparición de sus bragas sucias.

    -¿Eres tú el que se lleva mis bragas sucias?

    -Soy. ¿Quieres que te haga esas cosas?

    -Puedo maginar lo que me haces, y no, no quiero que me hagas nada. No me gusta el trasvase de flujos.

    -A mí me encanta comer un coño

    -Qué mal suena la palabra coño, suena vulgar.

    -¿Te lo como?

    -No, no se hizo la miel para la boca del asno.

    -Solo una lamidita a ver si te gusta.

    -Ni una ni media.

    Le volvió a suplicar.

    -Por favor, por favor, por favor.

    -Vale, pesado, pero solo una lamida.

    Se agachó delante de su hermana, le puso las manos en las rodillas, Samanta se abrió de piernas y cuando sintió la lengua lamer su coño mojado, le dijo:

    -Ay, ay, ay que me corro, Nico, ay que me corro.

    Con media docena de lamidas se corrió cómo una fuente en la boca de su hermano.

    Al acabar de correrse Samanta, Nicolás, se puso en pie.

    -Levántate que quiero que me folle una diosa.

    -¿Diosa? Me siento cómo una puta.

    -Pues actúa como tal.

    Samanta se levantó, Nicolás ocupó su lugar en la silla giratoria y la invitó a que se sentase sobre su polla erecta. Samanta se sentó y la polla le entró hasta el fondo, apretada, muy apretada.

    -Me gusta sentirme así.

    -¿Cómo?

    -Cómo una puta.

    Samanta iba a olvidar su narcisismo un tiempo, durante el cual le comió la boca a su hermano y lo folló cómo una auténtica perra. Tan perra fue que a veces sacaba la polla, le daba las tetas a mamar y después le ponía el coño y el culo en la boca para que se los comiese. Cuando ya estaba buena de ir, se levantó, se dio la vuelta y dándole la espalda lo folló a romper hasta que corriéndose cómo una loca, echó hacia atrás, le puso un brazo alrededor del cuello, lo besó, y luego susurrando le dijo:

    -Tu diosa se corre para ti, Nico.

    Al acabar de correrse se levantó. Por el interior de sus muslos comenzaron a bajar los flujos de su corrida, Nicolás los vio y se los lamió, Samanta le echó la mano a la nuca y le llevó la boca al coño. La lengua de Nicolás al deslizarse por aquella pequeña piscina nadó entre sus jugos, jugos que no pararon de salir de su coño a cada lamida de labios, a cada lamida de clítoris, cada vez que la lengua entraba en su coño… Al rato Nicolás mojó en el coño el dedo pulgar de su mano derecha y se lo metió en el ojete. Follándoselo le lamió el clítoris cada vez más aprisa y Samanta tapando la boca con una mano y con un ligero temblor de piernas se corrió, fue como si de su coño saliese una diminuta catarata.

    Cuando acabó de gozar, Nicolás, hizo que se sentara de nuevo en la silla y le puso la polla en los labios. Samanta seguía cachonda, pero chupar una polla, cómo que no iba con ella.

    -Puede que vomite si me la metes en boca.

    Nicolás no quiso arriesgarse, hizo que se levantara, que se apoyara en el respaldo de la silla, le separó las piernas, la agarró por las tetas y se la clavó hasta las trancas. Le dio caña brava, pero al estilo perro, o sea, caña brava de la salvaje, se la dio para correrse él, pero la que se corrió fue ella y al hacerlo la silla fue a tomar por culo. Si Nicolás no le tapa la boca con una mano y no la agarra con la otra Samanta también se va a tomar por culo con la silla y con el grito que pega se enteran sus padres de la movida. La corrida fue brutal y todo su cuerpo tembló una cosa mala.

    Al acabar de correrse y darse la vuelta vio que su hermano seguía empalmado. Le dijo:

    -Tengo que ser justa contigo.

    Se puso en cuclillas, cogió la polla, le pasó la lengua por el capullo y se lo mamó. No hizo falta que hiciera nada más, ya que Nicolás se corrió cómo un pajarito. El primer chorro lo echó fuera, pero después de conocer su sabor se tragó el resto de la corrida. Cuando se puso en pie, le dijo Nicolás:

    -Eres mi ángel de amor, Sam.

    -Y tu putita también, Nico, y tu putita también.

    Quique.

  • La mamá de mi enemigo

    La mamá de mi enemigo

    – ¡Mierda! Encima tendré que soportar a este cabrón.

    Dije mientras guardaba mis cosas porque ya había terminado mis deberes y debía descansar, esa noche me fui a dormir a las 22:48, muy cansado ya que había acabado de terminar mis deberes de física y matemáticas, y recordaba que este cabrón de Roy, un hijo de puta mulato estaría molestándome como siempre, traté de no pensar en ello aunque eso me tenía estresado ya que este año era mi graduación y tenía que graduarme con honores para entrar a una mejor universidad.

    Al final terminé dormido teniendo sueños húmedos sobre mi maestra, la profesora Estela Clark. Me despertó una llamada telefónica a las 2:00. Era un número desconocido, pero por alguna razón pensé que era importante, así que lo contesté con cierto grado de sueño y enojo, ya que había interrumpido mi sueño.

    -Hola, ¿Quién es?

    -Hola, ¿Es este el número de Peter?

    -Sí, soy Peter.

    Me parecía extraño que a esa hora alguien me llamase, ya que no soy muy social ni conozco a alguien con motivos para hacer eso.

    -Bien, solo quiero saber si querías venir porque soy la mamá de Roy, la Grace Henderson y quiero hablar sobre él por molestarte todo el tiempo. Quisiera disculparme personalmente y darte una pequeña compensación.

    -Ok, estaré allí pronto.

    Recién cumplí los 18 años hace unos meses y ya tenía mi licencia de conducir, así que conduje hasta la dirección que ella me dijo que buscara. Me parecía extraño que esto sucediese, ya que extrañamente la mamá de un matón se disculpa por sus hijos, pero aun así fui a la dirección que me dio para ver que era exactamente lo que iba a suceder.

    Cuando llegué, llamé a la puerta y ella respondió:

    -Tú debes ser Peter.

    -Sí, ese soy yo.

    -Por favor, entra.

    Hice lo que me dijo y entré, me dijo que me sentara para poder discutir el problema. Le dije que siempre me insultaba y me robaba el dinero del almuerzo todos los días… y me decía que yo tenía una polla pequeña, porque no tenía novia y no me relacionaba mucho, hasta que demostré que estaba equivocado después de que en el baño nos vimos las pingas al mismo tiempo.

    Yo saqué mi pinga de 18 centímetros mientras él solo acariciaba su polla negra de 3 centímetros. ¡Como el pendejo y patético que él es!

    -Pues mira, él tomó una foto y yo la miré porque se la envío a otro de sus amigos, al darme cuenta que eras tú pensé en llamarte ya que me gustaría hacer un trato.

    Mientras tanto ella me contaba que él era un rebelde e irrespetuoso, desde que cumplió los 18 se cree con facultad de faltarle el respeto y hacer lo que le plazca, pero la gota que derramó el vaso fue que rompiera sus juegos de maquillaje por una rabieta, así que quiere darle una lección. Ambos teníamos que ajustar cuentas con él.

    – Démosle una lección que nunca olvidará.

    – ¿Qué será esa lección?

    -Él siempre me ha visto con deseo, ya que siente rechazo por la autoridad y al mismo tiempo estoy segura que él ha hecho eso para atraer mi atención, obviamente no cometería incesto, no con un niño tan idiota y malcriado como él.

    -Vaya al grano, por favor.

    -Parece que eres algo lento para entender, pero te estoy proponiendo que tengamos sexo frente a él.

    -Parece que no quieres mucho a tu hijo, pero la oferta es tentadora.

    -Lo amo, pero debo disciplinarlo, no permitiré que me falte el respeto, ¿Entonces estás dispuesto?

    Me impactó un poco darme cuenta de los deseos incestuosos de Roy, pero al saber que esto sería lo que más le dolería estuve dispuesto a consumar eso.

    -De acuerdo, tendré sexo contigo frente a él ¿Harías eso por mí?

    -Lo hago para disciplinarlo, no por ti, aunque nunca está mal tener sexo con un joven tan sexy.

    Me halagó ese último comentario, rápidamente se abalanzó sobre mí dándome un profundo beso con lengua, se quitó la blusa de tubo azul, dejando solo su sostén blanco copa C que resaltaba debido a su oscura piel, era una diosa mulata.

    Ella medía un 1.78, era mulata y bastante alta con un cabello largo y hermoso y pues yo medía 1.85 latino con piel morena clara y los músculos ligeramente tonificados, mi pene era bastante largo, llegaba hasta los 18 centímetros. Ella era una diosa mulata con unos pechos levantados, duros y maravillosos, un culo grande y respingón, cuando se quitó los vaqueros solo quedó con el sostén blanco y una tanga blanca del mismo color.

    -Roy, ven acá.

    -Ahora ¿Qué es lo que quieres?

    Respondió con un tono de enojo y desafiante.

    -Ven acá antes de que haya consecuencias.

    A regañadientes bajó y quedó boquiabierto con la escena que se encontró, conmigo y su madre solo con sostén y tanga muy acaramelada con el chico que molestaba en la escuela, era muy impactante.

    -Debido a tu indisciplina y tu falta de respeto me veo obligada a darte una lección.

    -Mamá, ¿Pero tiene que llegar hasta este extremo?

    -Te he llamado la atención verbalmente y por mucho tiempo, ya no toleraré más esto, estoy consciente de que has intentado avanzar conmigo en el ámbito sexual, pero nunca me follaré a alguien tan idiota como para tener siempre bajas calificaciones, molestar a otros para aliviar la frustración de ser un perdedor y con un miembro tan pequeño.

    -Pero, mamá…

    Decía Roy ya en llanto y con una voz frágil.

    -Me voy a follar a semental aquí, si tienes el pene más grande que él te follaré a ti en lugar de él.

    Sacó su pequeña pinga de tres centímetros y su mamá y yo soltamos una carcajada, no era nada comparada con la mía de dieciocho centímetros.

    -Es muy pequeña, muy mal, te voy a enseñar una lección que nunca olvidarás.

    -Es hora de ver cómo se ve una gran pija latina, a diferencia de ti, y tu pequeña pinga negra.

    Dijo sonriendo, luego comenzó a quitarse la poca ropa que tenía, empezó quitándose ese sostén dejando esas grandes y maravillosas tetas al aire, ella medía un 1.78, era bastante alta y pues yo medía 1.85 latino y los músculos ligeramente tonificados. Ella era una diosa negra con unos pechos copa C y un culo grande y respingón, no pude evitar abalanzarme sin piedad sobre esas deliciosas tetas para besarlas, lamerlas y chuparlas, ella gemía y con sus brazos me acercaba a sus tetas acariciándome y animándome a seguir.

    -Así es, cómelas.

    Empecé con la teta izquierda, lamiendo, besando y chupando esa teta en su totalidad, terminando en ese delicioso pezón, chupaba, besaba y lo lamía, lo hice por casi diez minutos.

    -Ahora la otra, mi amor.

    Me tomó la cabeza y me la puso en su la teta derecha, yo la recibí con gusto repitiendo la misma operación, no quería desprenderme de ese maravilloso pezón. Y ella también lo disfrutaba, me quitó la camiseta blanca que tenía y empezó a besar y tocar todo mi pecho y abdomen, puso su mano en mi entrepierna y acarició mi miembro.

    Me bajó el pantalón y el bóxer, dejando mi miembro al aire, empezó a chuparlo como una profesional, también lamía mis bolas de una forma maravillosa.

    -Sí, continúa.

    Mientras Roy la miraba celosamente, habló reclamándole a su mamá.

    -Mamá, ¿Por qué a él y no a mí?

    -Eres tan patético ¡Cállate!

    Cuando estaba a punto de correrme la levanté y la recosté boca abajo sobre la mesa, le bajé el tanga, le empecé a hacer el anilingus, a besarle y tocar ese maravilloso culo, era todo un manjar. Mientras ella solo gemía y me pedía más.

    -Amor, ahora métemela.

    – ¡Mamá!

    – ¡Cállate!

    Yo le metí el pene hasta el fondo de su coño, asegurándome de que ella lo disfrutara, ese caliente coño se sentía bien abrazando mi pinga ambos gemíamos extasiados y pegábamos nuestros cuerpos sudorosos, nos dimos un beso caliente y apasionado, nuestros cuerpos se fundían.

    -Cambiemos al misionero.

    Rápidamente se cambió de posición y le metí la pinga desde ahí, no paraba de disfrutar eso, aproveché para chupar de nuevo esas tetas y besarlas.

    -¡Me vengo, no pares!

    Mientras gemía del éxtasis gritó esas palabras, tuvo una gran corrida llenando mi pene de sus fluidos y convulsionando, yo también estaba cerca.

    -¡Yo también me corro!

    Grité dando el aviso mientras gemía, ella me envolvió con sus piernas mientras aún convulsionaba por la corrida.

    -Córrete dentro, ¡dámelo todo!

    -¡Aaaaaa!

    Logré sentir una ola de placer gigante llegar a mi cuerpo, me corrí dentro de esa caliente vagina, es el mejor sexo que he tenido en mi vida, derramé toda mi semilla dentro de ella, ambos buscamos nuestras bocas y nos fundimos en otro beso, nos abrazábamos mostrando nuestra gran lujuria, casi nos habíamos olvidado de Roy hasta que él habló.

    -¿Ya puedo irme?

    Decía con los ojos rojos por el llanto, su mamá lo autorizó y el subió las escaleras.

    -Esto solo empieza, ya nos divertiremos después.

    Me dijo dándome un último beso y dirigiéndome una lujuriosa sonrisa.

    Continuará…

  • Amiga secretaria: No quiero enamorarme, solo quiero follar

    Amiga secretaria: No quiero enamorarme, solo quiero follar

    Luego de haber follado como locos en la oficina, de hacerme una gran rusa con sus ricas tetas y una deliciosa mamada, quedamos en vernos el fin de semana y seguir nuestros bajos instintos, nos volvimos amigos sexuales.

    Luego de aquella tarde noche en que follamos “Mary y yo”, acordamos vernos un domingo en una cevichería muy conocida de la victoria, lo cual fue así, entre coqueteos, agarradas de manos, hablándonos al oído, en tono romántico y dándole besos tiernos, solo esperaba la hora de llevarla a mi departamento y tenerla desnuda de rodillas frente mí, haciendo lo que mejor sabe hacer con esos labios suaves y carnosos… mamármelo incesantemente hasta sacarme toda la leche.

    Tomamos un taxi y camino a mi apartamento entre juegos y risas me presionaba la verga sobre mis jeans y yo su conchita, ingresamos a mi departamento y ya dentro sentados sobre mi sofá, el cual era testigo de tantas mujeres que folle en todas mis locas aventuras, y entre caricias y confesiones surgió una charla previa a culearme tan rica mujer.

    D: Me alegra que nos estemos juntos, viéndonos y ya sabes… o sea, después de tantos años ni por aquí pero que podríamos tener, vivir esto, tú me entiendes – algo nervioso

    M: No entiendo, explícamelo.

    D: No seas así, ya sabes… no me pongas nervioso, me gustas y creo que siempre lo supiste

    M: Uhmm, si, bueno… pero no quiero que pienses que… somos “algo”, no lo tomes a mal pero no quiero, relacionarme sentimentalmente por ahora.

    Me quede algo frio, pero disimule rápidamente diciéndole

    D: Descuida nena, no voy a presionar nada que tú quieras, relax

    M: ¿Nena?, así llamas a todas – con tono de voz algo sarcástica

    D: ¡No a nadie, solo a ti te diré así, nena!… o prefieres que te diga mi amor

    M: jajaja, ok, está bien… seré tu nena y tu mi nene

    Riéndonos, hasta que me acerque a ella tomándola de sus cabellos

    D: Bueno este nene, aún tiene hambre, y quiere comer carne ahora

    M: Uhmmm… algo rápido sí, tengo que regresar a casa no muy tarde

    Pasando a besarla, a tocar sus pechos, sus piernas, mientras poco a poco íbamos quitándonos la ropa excitándonos poco a poco

    D: ¡Quiero teta! – mientras iba liberando sus pechos y empezaba a lamer sus pezones

    Empezó a excitarse, con sus jadeos y con mis manos bajo su mini, empecé a tocar su húmeda vagina, ya quería devorármela, rápidamente nos quedamos desnudos para agacharse y empezar a mamármelo mientras con mi mano sobaba sus nalgas y sus tetas, nuevamente desnuda junto a mí, no espere mucho que la jale sobre mí y repetimos nuevamente tan excitante sensación, darme unos riquísimos sentones, sentir sus tetas sobre mi cara mientras la sujetaba de sus nalgas una gozadora sexual.

    D: Me encantas… me gustas Mary

    M: ¿Eh?, no digas nada!, sigamos… vamos. Sigue

    Por un momento afloro mi sentimiento amoroso, pero como no serlo, tan blanquita, de buenos pechos y culo, carita de nena y con sus cabellos rubios me hacían enloquecer, era mi amor platónico de años atrás, y por fin la tenía y la poseía… ¡reacciona, reacciona! Me decía

    Volviendo al ruedo, la puse en cuarto patas sobre mi sofá y empecé a follármela con intensidad penetrándola y gozando de tan rica hembra, mientras ella gemía y volteaba mirándome abriéndose de nalgas para recibir verga, la sujeté de sus cabellos y empezaba a jalárselos domando tremenda potra. La hice girar para de rodillas me lo mamará por un momento, chupaba mis bolas, y yo disfrutaba a mas no poder.

    La volví a colocar sobre el sofá piernas al hombro y seguí follándola, ver como esa conchita rosadita y sus nalgas se ponían rojizas por la acción amatoria son recuerdos que hasta aún recuerdo, luego de venirse hice mamar nuevamente mi verga saboreando el sabor de sus fluidos vaginales, hasta que pude venirme en su boca donde ella muy perra, brotaba de sus boca mi semen, chorreando por su mentón cayendo sobre sus tetas, saboreaba hasta que mi verga poco a poco se fue poniéndose flácida, cayendo sobre el sofá rendido, rápidamente se fue al baño a limpiarse y de regreso seguimos, charlando abrazados y desnudos.

    D: Que rico, como me haces gozar nena, tu si sabes! Jaja

    M: jaja, bueno tampoco tanto, acaso soy la única que te lo ha chupado

    D: No, pero tú eres especial pues nena, eres mi amor platónico y eso hace la diferencia

    M: ¿Amor platónico? – con voz algo amarga, parándose y recogiendo su ropa para cambiarse

    D: Que paso, te enfadaste por lo que dije… oye relax fue…

    M: Mira, si vamos a seguir viéndonos, no quiero que te ilusiones porque si es así, mejor lo dejamos ahí

    D: ¡No!! tranqui… olvida lo que dije… no volveré a mencionar la frase

    M: Por favor entiéndelo, no quiero nada serio… solo quiero…

    D: ¿Solo quieres?? que quieres?

    M: ¡Solo quiero follar!… follar!!… por muchos años siento que me reprimí con el par de parejas que tuve, y siempre buscaban comprometerse… una relación estable… y no, o sea… me entiendes, no mezclemos las cosas, quiero tener mi libertad.

    Mientras ella me justificaba ser lo perra que era, dentro de mi decía ok, démosle por su lado si quiere follar pues será puro sexo.

    D: Entiendo nena, ven siéntate y dame un abrazo

    Ya con la situación más calmada, nuevamente mi verga empezó a pararse y al darse cuenta ella dijo.

    M: Ves que tu pinga, siente como yo, solo quiere follar jajaja

    Riéndonos y nuevamente nos besábamos, y para hacer el cuento corto, siguió con sus mamadas y me hizo también una deliciosa rusa, goce ese segundo round y ella solo quería verga.

    Así la solía recogerla de su trabajo todos los viernes de octubre e íbamos a follar a los hoteles de lince, disfrutando de muchas poses, muchas mamadas y de ricas cogidas anales que gustaba recibir, no voy a negar que gozaba de esas sesiones, pero yo quería algo más serio… como siempre dicen en esto los amigos con derechos siempre uno se enamora y si lo hice antes pues ahora más, pero callaba por temor al rechazo. Un día después de haber follado y estar echados en la cama de hotel le dije

    D: Nena, sé que no quieres nada serio, pero si tengo que decirte que me gustas no solo por el sexo, siempre lo supiste

    M: Ah ya vas a empezar, basta si… mejor me alisto para irme – parándose y yéndose al baño

    Mientras miraba de su figura, Carajo! Me estaba enamorando nuevamente

    D: Hey Mary, descuida si, solo quise ser un poco cariñoso – mientras me sentaba en la cama para también cambiarme

    Saliendo ella del baño buscando su cartera para regresar al baño a maquillarse

    M: Olvídalo si, mejor será no vernos

    D: Porque eres así de fría, porque no te entiendo, ósea si ya se las reglas, pero sabes que finalmente me ilusionaría… en fin… será mejor dejarla así entonces, descuida, ¡relax sí!

    Cerrando la puerta del baño, y quedando a esperarla para salir, luego al salir del baño salimos del hotel callados y la acompañe tomando un taxi para su casa,

    D: Adiós, ¿no?

    Ella muda subió a su taxi y la vi alejarse, la verdad camine y camine pensando en ese momento sentí, que estaba enamorado, no fui tan fuerte como le prometí. No nos escribimos ni nos llamamos, por una semana, hasta que le escribí en un mensaje de texto

    “Hola nena… lo siento, hola Mary, no fui tan fuerte como tú, sin embargo, solo quería que te sintieras bien conmigo, en fin… no tengo más que decirte que sí, que, si te quiero como antes y más quizás, cuídate no te molestaré más”.

    Casi a la media noche recibo una llamada de ella

    D: ¿Aló?

    M: Hola… seré breve, quiero viajar este fin de semana a alguna playa del sur, quieres ir conmigo.

    D: Claro, sería genial,

    M: Bien, búscame el viernes en la estación del “Soyuz”, estoy yendo con una amiga, que tiene un novio por cerro azul, en una casa de playa. Nos vemos plan de 7 pm, chau.

    D: Ahí estaré.

    Al ser mitad de semana pedí permiso para salir antes y llegue a la estación esa noche, espere por ella, hasta que me aviso por un texto que ya llegaba, estaba linda con un buzo casual.

    D: Y tu amiga? Donde esta

    M: Ya viajo temprano ella nos va recibir y nos recogerá con su auto

    Así camino al sur de Lima, entre charla tonta del trabajo y temas x llegamos casi a la media noche, su amiga nos recogió y fuimos para esa casa de playa que era de su amiga algo rustica, pero alejado de todo, esa noche ya cansados dormimos en la misma habitación y en a la oscuridad miraba su silueta y moría por abrazarla y besarla.

    Ese fin de semana las cosas cambiaron y ahora ella era quien se tornó más cariñosa conmigo, pues lo relataré en una tercera parte donde el clímax llegó al punto de entregarse a mí por completo, hasta incluso darme la noticia de que estaba embarazada.

    Lee mi anterior relato y entérate cómo inició esta ardiente historia…