Autor: admin

  • Buena chica (Parte 1)

    Buena chica (Parte 1)

    Rosana está borracha. Muy borracha.

    Además, le ha dado unas cuantas caladas a un porro que se estaban fumando los becarios. Le han ofrecido y ella se ha hecho la cool, no quería quedar como la mojigata de finanzas. La marihuana siempre la ha puesto cachonda. Quizá por eso está ahora en la sala de juntas de la cuarta planta, con las bragas por los tobillos, el sujetador bajado por debajo de las tetas medio salidas del vestido, las manos apoyadas en la larga mesa de reuniones y la falda levantada por encima del culo en pompa mientras Rodrigo se la folla salvajemente.

    Todos los demás siguen abajo, en la fiesta de aniversario de la empresa de mierda en la que trabaja desde el año pasado. Llevaba 12 años enclaustrada en su trabajo anterior y no dudó un segundo cuando le ofrecieron este puesto. Era la primera vez que le ofrecían un trabajo desde que empezó en su anterior empleo, en el que además nunca la habían ascendido desde que dejo de ser becaria. Y ahí está ahora. Follada por Rodrigo en la sala de juntas. La nueva joven promesa de la empresa. 10 años más joven que ella. Guapo. Seductor. Rosana es la sexta chica que se tira este año. Y eso sólo en la oficina.

    Desde luego Rodrigo sabe lo que hace. Es un auténtico follador. Un fucker en toda regla. En apenas 10 minutos ya ha hecho que Rosana se corra tres veces. Dándole pollazos sin parar y azotándole el culo como a una zorrita. Así que ahora le toca a él. Considera que ya ha cumplido.

    – Quiero correrme en tu cara – Le dice sin remilgos.

    Le da la vuelta y la sienta en una de las butacas de la sala, esas con rueditas que no paran de moverse, pero Rosana consigue dejarla más o menos quieta mientras se la chupa. Cuando nota que él está a punto se saca la polla de la boca. Se la menea a toda velocidad. El suelta bufidos y jadeos. Ella apoya la punta de su rabo en su mejilla cuando siente que va a correrse. Justo ahí le cae el primer lechazo. Mientras Rodrigo sigue eyaculando ella se va pasando su verga por toda la cara. Por su frente, sus mejillas, sus labios. Le deja la cara como un Pollock. Ahora es ella la que considera que ha cumplido.

    Saca un pañuelo de papel de su bolso y empieza a limpiarse la cara. Él le dice que va bajando, no pueden llegar juntos y que todo el mundo los vea, empezarían los rumores, y ella es una mujer casada. Ella está de acuerdo claro. Además, el pañuelo no es suficiente, tiene que pasar por el baño a limpiarse bien y recomponerse.

    Así que Rosana se queda sola en la sala. Se ajusta el vestido, el sujetador, el pelo. Y se dirige hacia los baños de la planta.

    – ¡AH Joder!

    Se pega un susto de muerte al ver un tipo en la puerta. Quieto. Mirándola. Al principio no sabe quien es. Luego se da cuanta que es uno de los tipos de departamento de ventas. No le conoce. Nunca ha hablado con él. No recuerda su nombre. Pero le había visto en un par de reuniones.

    – Joder vaya susto me has dado carajo.

    – Lo siento. No era mi intención. Venía a recoger una cosa que dejé en la sala esta tarde.

    – Si claro. Tranquilo. No pasa nada. Yo necesitaba un poco de aire y usar los baños de aquí arriba. Abajo está muy cargado.

    Él se aparta de la puerta cortésmente para dejarla salir. Ella apenas le mira cuando pasa por delante. Es una situación algo incómoda. Aunque el tipo está tan tranquilo.

    – Ya nos veremos. – Dice ella.

    – Si. Ya nos veremos.

    Ya en el baño se mira al espejo. Tendrá que estar un rato arreglándose. Joder. Se da cuenta de que tienen un churretón de semen aún en el pelo. Y otro en el vestido. ¿Se habrá dado cuenta el tipo ese? Espera que no. No quiere que ande contando gilipolleces por la oficina. ¿Se habrá cruzado con Rodrigo? Tendrá que preguntarle. Pero bueno. El tipo es un cualquiera. No va a pasar nada.

    Rosana baja a la primera planta. Pero está cansada y decide largarse de allí sin despedirse, a la francesa. De reojo ve a Rodrigo bailando pegado a la secretaría de dirección, una joven algo cortita, pero bien guapa. Supone que también se la follará esta noche, si no lo ha hecho ya. No le importa lo más mínimo sinceramente. Llama para pedir un taxi, no tiene que esperar demasiado y el conductor es de los callados. Los que a ella le gustan. No le estará dando el coñazo todo el trayecto.

    De vuelta a casa piensa en el polvo con Rodrigo. No se siente especialmente mal. No es que ande engañando a su marido habitualmente, pero no es la primera vez que lo hace. Para ser concretos es la tercera. Todos polvos así. De una noche. Muy de vez en cuando se deja llevar. Son muchos años casada. No cree que tenga mucha importancia. No es que tenga un amante de repente, no piensa volver a follar con Rodrigo, no es más que un niñato guapete. Ya cumplió su función. Se pregunta si su marido habrá hecho alguna vez algo así. Imagina que si. Es un hombre maduro. Atractivo. El CEO de su compañía y con mucho dinero. No le faltarán oportunidades. A ella le parece bien. SI es así esporádico y mientras ella no se entere. Son muchos años casados. Hay que dejarse llevar de vez en cuando.

    Llega a casa y su marido está ya dormido. Toma un vaso de agua y decide darse una ducha rápida en uno de los baños de la planta de abajo. Así él no se enterará. Tampoco pasa nada. Ella suele ducharse antes de meterse en la cama cuando salen de noche. Odia oler a calle y a bar. Pero no quiere despertarle. Poco después se mete en su lado de la cama y se duerme rápidamente.

    El día siguiente es el típico viernes de después de una fiesta en la oficina. La gente va llegando cuando quiere en mejor o peor estado. Los últimos los más jovencitos claro. Algunos ni aparecerán. Rosana llega pronto, de las primeras, no hay prácticamente nadie aún. Tienen una ligera resaca y cierta sensación de mal estar. Bebió bastante y fumó algo de maría. Pero no se acostó muy tarde así que lo lleva más o menos bien. Pero seguro necesita otro café así que va a la máquina de la cocina en la primera planta. Mientras lo prepara alguien se acerca por detrás.

    – ¿Qué tal? ¿Con resaca?

    Uf, el tipo de anoche. El de la sala de juntas. Que pereza piensa. Pero es cortés claro. Lo justo.

    – Un poco. Nada serio. Me fui prontito a casa en realidad.

    – Si yo también. Ya no me da el cuerpo para estas cosas.

    Ella le sonríe. Sin ganas. No tiene cuerpo para conversaciones cliché con gente random la verdad.

    – Perdona que te pregunte. Pero… tu eres Rosana ¿verdad? Es que conozco a tu marido. Bueno… conozco. No es que fuéramos amigos. Íbamos juntos a la facultad. Un tipo listo. De los mejores de la promoción.

    – Oh que casualidad. ¿Y cómo te llamas?

    – O si perdona. Soy Ernesto. De ventas.

    – Ok. Le diré que te he visto.

    – Oh no creo que se acuerde de mí. Pero si claro. Dile por si acaso.

    No le dirá una mierda claro.

    Rosana se escabulle en cuanto puede. No es sólo que le dé pereza, es que hay algo en este tipo que no le gusta. Le genera rechazo. Es un tipo alto, corpulento, diría que intimidante. Tiene ya ciertas entradas en la cabeza y aun así lleva el pelo engominado hacia atrás. Una barba abundante pero perfectamente recortada, seguro que le hace sentir más varonil. Eso es lo que desprende. Es varonil, pero en un sentido algo caduco. De esos tipos que huele a puro, aunque no fume. Se lo imagina casado con una tipa aburrida que conoció en la facultad y yendo de putas a moteles de carretera baratos mientras ella cuida de los niños. Es ese tipo de rancio. Hay algo sucio en él. No es que huela mal, no es que tenga el pelo grasiento o lamparones en la camisa. Pero hay algo sucio que no se ve. En su aura. Definitivamente no le gusta. Le da repelús. Le da asco.

    A los tres minutos ya se ha olvidado de él.

    El fin de semana no hacen gran cosa. Está cansada y su marido tiene partido de golf así que ella decide relajarse un poco. Un fin de semana tranquilo, para olvidar. La semana siguiente en la oficina tampoco tienen mucho que hacer. Está todo un poco parado últimamente. Pero no durará mucho, así que aprovecha para irse pronto a casa todos los días. Su marido si tiene lío y llega tarde cada noche. Ella va al gym al menos 4 veces esta semana. El jueves vuelve a estar sola en casa. Después de una clase de spinning matadora decide darse un baño de espuma mientras bebe un vaso de vino. Relajada. A gusto. La alerta de mensajes de su iPhone interrumpe la paz. Es un número que no conoce.

    -Hola Rosana.

    Rosana: ¿Quién eres?

    -Ernesto, vi tu teléfono en el directorio. Quería pedirte una cosa si no es molestia.

    No jodas. Puto pesado. Piensa Rosana.

    Rosana: No sé. Dime que es y te digo.

    -Quiero que me mandes una foto de tus tetas.

    ¿Qué cojones?

    Rosana: Mira creo que te has equivocado de número. O de Rosana.

    Le llega un archivo. Es un video. Lo abre. Se ve a Rodrigo follándose a Rosana en la sala de juntas. Se ve perfectamente su cara, su cuerpo, sus tetas bamboleantes fuera de la camisa. Rodrigo moviendo el culo adelante y atrás. Apenas dura 10 segundos.

    -No, no me he equivocado de Rosana.

    A Rosana se le hiela el estómago. Hijo de puta. Estaba allí desde el principio. Grabando el muy cabrón.

    Rosana: Voy a llamar a la policía ahora mismo.

    Ella espera su respuesta. Sale el simbolito de que está escribiendo. Se tira un buen rato.

    -Si ya imaginé que dirías eso. Puedes hacer lo que quieras claro. A mi me da igual. Yo sólo te digo una cosa. Tengo todo grabado. Y quiero decir todo. Sé que ahora estarás nerviosa. Pensando que puedes salir de esta llamando a la policía o algo. No sé. Quizá tengas razón. Lo único que sé es que si no haces lo que te pido voy a mandarle todo esto a tu marido. Tengo todo grabado. Sinceramente no es sólo que estés follando con otro, es que pareces una puta.

    Le manda otro video de unos 10 segundos. Rodrigo le restriega la polla por su cara llena de semen. Hace zoom a la cara de Rosana. Se ve nítido y perfecto.

    -Me da a mi que tu marido no es de los que tolera estas cosas. Por lo poco que se de él. Ya te dije que amigos no somos. Pero se ve. No te perdonará. Pedirá el divorcio. Él tiene dinero. Poder. Abogados. Tendrás que dejar tu preciosa casa. Te vas a quedar con poca cosa te aviso. Y seamos sinceros, tu trabajo y tu sueldo son una puta mierda. Incluso peor que el mío. Vas a vivir en la mierda. Y estás muy buena, pero algo mayor ya. Te costará encontrar otro como él. Pero bueno me la suda. Todo esto ya lo sabes. Sé que ahora estás en shock y tienes que pensar. Así que te dejo 24 horas que pienses lo que te dé la gana. Pero aquí sólo hay dos opciones. O me mandas una foto de tus tetas o le mando los videos a tu marido. Tú decides. 24 horas.

    Rosana se pasa 10 minutos escribiéndole de vuelta. Insultándole primero, amenazándole después, incluso suplicándole al final. Pero él no vuelve a contestar. Hijo de puta.

    Sabe que está jodida. Si esos videos llegan a su marido la mandará a la mierda. Y el cabrón de Ernesto tiene razón. No quiere renunciar a su marido. No quiere renunciar a su vida. Se pasa horas dándole vueltas. Se pregunta si puede hablar con la policía y pedir que actúen discretamente. Intenta investigar en internet casos parecidos. Más o menos encuentra información. Pero no se ve llamando a la policía y contando todo esto. Arriesgándose a que esos videos salgan expuestos. Que los vea su marido. Toda la oficina. Su familia. No sabe qué hacer. ¿Y si habla con su esposo? Y si le cuenta la verdad. Al fin y al cabo, no es que sea una adultera. Bueno si. Pero un poco nada más. Sólo ha tenidos tres escarceos en sus 15 años de matrimonio. Podría entenderlo. Con suerte el habría hecho algo parecido. Pero si ve esos videos. Está jodida. Maldito hijo de puta. Asqueroso cabrón.

    Su marido vuelve. Ella intenta actuar normal. Espera a que se acueste y le dice que tienen que acabar unas cosas de trabajo. Ella se queda en el despacho de abajo. Le da vueltas y vueltas.

    Se dirige al baño. Se levanta la blusa que lleva para dormir. Tiene unas tetas bonitas. Firmes. Sus pezones son rosados y no muy grandes. Les hace una foto. Solo son tetas. Mira el encuadre. No se le ve la cara, es de cuello para abajo. Solo son tetas.

    Le manda la foto a Ernesto. El hijo de puta no tarda ni dos segundos en contestar.

    – ¿Estas de coña no? Podrían ser las tetas de cualquiera. Quiero verte la cara.

    – No jodas.

    – Mira. Esas fotos son solo para mi. No las voy a publicar en ningún sitio. Si quisiera ya tengo tus videos follando y chupando polla que son bastante mas guarros que una foto de tus tetas.

    – Eres un pedazo de mierda. Lo sabes ¿no?

    – Si. Yo soy un pedazo de mierda. Y tú eres una puta adultera que va chupando pollas en los despachos.

    Se mira en el espejo. Se vuelve a subir la blusa. Se hace otra foto de las tetas. Ahora se ve su cara. Perfectamente. Se la manda.

    -Buena chica – Responde Ernesto.

    Por supuesto sus tetas son solo el principio. Solo son tetas, pensó. Pero en realidad fue mucho más que eso. Fue aceptar el chantaje, entrar en su perverso juego, rendirse ante él. Cada dos o tres días le pide algo. Y ella se lo manda. Sabiendo que cada vez que le manda algo está más jodida. Más en sus manos. Le da más y más material que podría mandarle a su marido. Cada foto que le manda está más entregada a su chantaje. Más rendida. Lo siguiente que le pide es su culo. Ahora su culo en pompa. Chúpate una teta. Una en tu cama de matrimonio con las piernas abiertas. Haz como que chupas una polla. Ponte unas braguitas más sexys. Vestida más puta. Ahora en pelotas, pero déjate los tacones. Métete un dedo en el culo. Ahora mándame un video. Quiero ver como te tocas. Di a cámara que eres mi puta. Buena chica.

    Pasan los días. Las semanas. Se cruzan en la oficina. Ella le evita. Le da asco. Le odia. Querría matarlo. Hijo de puta. Bastardo. La ha convertido en su puta actriz porno personal.

    Por fin llega un día que no le pide nada. Ya le ha mandado todo lo que le podía mandar. Quizá ya está satisfecho. Quizá ya se ha aburrido de su perverso juego. Ilusa.

    -Hoy quiero que te quedes en la oficina hasta tarde. Quiero hablar contigo en mi despacho. Dile a tu marido que llegarás tarde. Que tienes trabajo.

    Le dice que si. Quizá sea una oportunidad de hablar con él a solas. De poner fin a su juego. Le ha dado todo lo que quería. Quizá por fin deje de joderle la vida. Ella prometerá olvidarse de todo. El prometerá borrar todas las fotos y videos. Si. Realmente por un segundo piensa que todo se acabará.

    Avisa a su marido que llegará tarde. La tarde pasa. Le gente empieza a irse. Poco a poco la oficina se va vaciando. Tiene que esperar a que se largue Arantxa, que está un poco agobiada con unos resultados que tienen que presentar la semana que viene. Pero al fin se va. Se despide de ella. Miente diciéndole que tiene mucho que hacer y quiere avanzar esta semana. Por fin se queda sola. Ella y Ernesto. El hijo de puta. El cabrón que la está jodiendo.

    Va a su despacho. Se queda de pie mirándole.

    – Y bien. De que cojones quieres hablar.

    Ernesto esta reclinado en su silla. Detrás de su mesa de escritorio. Le pega un repaso de arriba abajo. La desnuda con la mirada. Sin disimulo. Asquerosamente. El hijo de puta es repugnante.

    -Ponte de rodillas en el suelo.

    -Ni en sueños pedazo de hijo de puta.

    -Ya sabes lo que hay. O te pones de rodillas en el suelo o te largas por esa puerta. En cuanto te largues tu marido recibe todas las fotos y videos que tengo de ti.

    -Eres una mierda.

    -Si. Lo soy. Y tú eres una puta. Una puta que deja que se corran en su cara en la sala de juntas de su oficina.

    Rosana entiende que él quiere dar el siguiente paso. Ahora tendrá que chuparle la polla. Las fotos eran sólo la prueba inicial. Los inicios de su asqueroso y podrido plan. Todo lo que quiere es que le coma el rabo. En su vida una mujer como ella se ha metido su verga en la boca. Bien, Rosana está dispuesta. Se la chupa a este hijo de puta y que se acabe todo. Que la deje en paz de una vez. Una mamada y dejará de joderla.

    Se pone de rodillas.

    Ernesto se levanta de su silla. Sale de detrás de su mesa. El tipo es grande. No lleva la chaqueta del traje, solo la camisa arremangada hasta los codos. Desabrocha la camisa y exhibe su pecho peludo. Tiene algo de barriga. Tuvo un cuerpo musculoso hace tiempo, ahora es una mezcla entre medio fofo y fuerte. Ni una cosa ni la otra, pero las dos a la vez. Su pelo hacia atrás está algo descolocado, hace más de 10 horas que se puso la gomina en el pelo que se aplica cada mañana. Su barba tupida también está algo más larga de lo habitual. Aunque la recorta cada día por la noche ya le ha crecido algo anárquica, es así de macho él. Apesta a colonia a granel. ¿Se la habrá echado antes de que viniera ella? Eso aún le da más asco. Es un hijo de puta repulsivo. Sucio. Emana suciedad por los poros. Se planta frente a ella. Pone su bragueta a la altura de la cara de Rosana. Ella aparta la cabeza a un lado.

    -Mira al frente zorrita.

    Baja la cremallera. Empieza a magrearse la polla por encima del interior. Apenas a 5 centímetros de su cara. A Rosana el olor a polla la golpea de sopetón. Sale de debajo de su calzoncillo. Se le mete en las fosas nasales. Se le mete por la piel de su cara. Huele fuerte. Varonil. A macho rancio. No puede darle más asco. Ahora se saca la verga. Esta tiesa como un roble. Es gorda. Gorda y venosa. Normal de largo. Pero es un buen trozo de carne. Tiene pinta de pesar. Apesta a polla todo alrededor de ella. Empieza a meneársela. Apenas a 4 centímetros de su cara. A 3 centímetros. Sube y baja la piel despacio. Respira fuerte.

    -Llama a tu marido.

    -Qué coño dices. Estás loco.

    -Llama a tu marido o le llamo yo. Solo quiero que hables con él como un día cualquiera. De cualquier mierda. Él no se va a enterar de que tienes mi polla pegada a tu cara. No te preocupes por eso. Te quiero llenar la cara de leche mientras hablas con él. Como te la llenó el otro día Rodrigo. Vamos. Llama ya.

    Rosana agarra el teléfono. Haz lo que quiere y esto se acabará. Piensa.

    -No. Ponte los auriculares. Quiero tu cara libre. Esos sin cables que usas todo el rato.

    Los saca de la cajita y se los pone. Después de tres o cuatro tonos su marido contesta.

    -Hola cariño.

    -Hola mi vida ¿Ya vienes?

    -No, no… aún no salgo. Me queda un rato. Llamaba para descansar unos minutos. A ver en que andas.

    -Estaba hablando con Miguel por mensaje. Que te parece si les invitamos este sábado. Hacemos algo en el jardín con ellos. Parece que va a hacer bueno.

    Ernesto le acerca aún más la polla a la cara. Ya casi toca su piel con el capullo de su rabo. Está visiblemente excitado. Pero intenta no hacer ruido. Cada vez se la menea más rápido. Arriba y abajo. Cada vez se la pone más cerca.

    -Si. Me parece bien, hace tiempo que no los vemos, podemos encargar algo de cenar. – Rosana aguanta la compostura como puede.

    Ahora ya le restriega la polla por la cara directamente. Se la pasa por la mejilla, por la nariz, por la frente, por los labios. El muy hijo de puta le está pasando toda la verga por la cara mientras habla con su esposo, incluso se agarra las pelotas y también se las restriega, se las pone debajo de la nariz. Ella huele sus bolas mientras habla como puede. El acelera su paja. Ahora le da duro. Quiere correrse en su cara.

    -Si genial. Yo tengo unas botellas que me gustaría abrir. Las guardaba para alguna ocasión así.

    El primer chorro de semen sale disparado como un geiser. Le cubre media cara.

    -Si, es el momento perfecto. Aprovecha.

    A ese le siguen varios. Le cae lefa en los ojos, en la boca, en el pelo, se corre como un caballo, no para de soltar leche como si fuera una manguera.

    -Ok. Por cierto ¿viste los papeles que te mande esta mañana? Necesito que los firmes.

    El semen le chorrea por su rostro, le caen goterones por la nariz, por la barbilla, le salpica los ojos. Él le restriega toda la polla por la cara untándola aún más con su pringue. Soltando todavía unas últimas gotas. Se agarra las pelotas para exprimirlas. Al menos sus jadeos son contenidos. No parece que su marido los oiga.

    -No aun no los he mirado. Lo miro aquí en la oficina y los firmo antes de irme.

    Le pega tres o cuatro pollazos en la cara. Con fuerza. Esta tan llena de leche que los pollazos salpican la lefa por todas partes.

    -Bueno, tengo que dejarte que si no no acabo nunca.

    -Si claro. Te veo en un ratito. Ciao amor.

    -Ciao.

    Ernesto se mete la polla y se abrocha el pantalón. Agarra su chaqueta. Se pone frente a ella y se queda mirándola unos segundos. Saca su teléfono y le hace varias fotos. Ella sigue de rodillas con semen chorreando por su cara. Un poco en shock. Sin saber qué hacer. Humillada. Usada.

    Antes de irse y dejarla allí tirada como a una vulgar prostituta le dice una última cosa.

    -Buena chica.

    (Continuará)

  • Lista para complacer a dos hombres

    Lista para complacer a dos hombres

    Un mes después de la fiesta de mi tía, decidí viajar a la ciudad de Fabián, reservé una habitación de hotel, para poder estar con Fabián y cumplir mi promesa, tenía unos deseos tremendos y estaba muy emocionada por volver a estar con él, Le dije a Fabián que llegara a la habitación de mi hotel.

    Al saber Sebastián que viajaría obvio cuestionó a dónde iría, solo le dije que iría de viaje con mis amigas.

    Llegué dos horas antes de lo previsto, así que decidí darme una ducha ya que hacía mucho calor, pero de pronto se me ocurrió darle una sorpresa a Fabián, esperarlo completamente desnuda y que cuando él abriera la puerta darle la sorpresa, después de la ducha me coloqué las únicas zapatillas que traía conmigo, eran color negro, me pinté los labios de rojo y me alacié el cabello, la verdad me puse muy coqueta.

    Tiempo después tocaron a la puerta y por el orificio me di cuenta que era Fabián, así que abrí la puerta y al cerrarla pudo apreciarme totalmente desnuda, se quedó, totalmente sorprendido por lo que estaba viendo, a una tremenda mujer, que le gusta el sexo, con un buen cuerpo y claro muy hermosa.

    Me arrodillé frente a él, y me dispuse a desabrochar su cinturón, el caminaba hacia atrás mientras yo desabrochaba su pantalón y mirándolo a los ojos, le dije que era su puta por ese fin de semana y que si él me cuidaba habría muchos momentos para disfrutar, además le dije que el tener novio y ponerle el cuerno me excitaba mucho, llegó al sillón y se sentó, yo me dispuse a quitarle el pantalón y sus bóxer y sacar esa deliciosa verga curva y gorda que lo caracteriza, empecé a tragar su pene muy rico desde sus bolas hasta meterme todo su tronco hasta la garganta estaba disfrutando muy rico tenerlo ahí todo para mí en mi boca, me levanté y me subí en él, empecé a besarle su cuello y a desabrochar la camisa, le bese el pecho, sus brazos y su boca, mientras el tocaba y disfrutaba acariciando mis nalgas, y mientras acariciaba mis nalgas me penetraban, yo movía mis nalgas muy rico de adelante hacia atrás y de un lado a otro, se levantó y me cargo, mientras me penetraba caminaba hacia la cama, nos echamos en la cama y coloco mis piernas en sus hombros mientras tocaba y apretaba mis pechos, así durante varios minutos se levantó y vacío todo su semen en mi cara.

    Después de eso nos fuimos a duchar y de nuevo me sometí a él, haciendo oral en la regadera y tratándome su semen.

    Durante nuestra comida que fue en el restaurant de hotel, me comentó que al otro día iríamos a un lugar turístico, pero que me haría una propuesta, la cuál era tener sexo con él y con su amigo, por el cual pasaríamos un día después, me quedé callada y obvio le dije que nunca había hecho ese tipo de cosas, me dijo que lo pensara que era una fantasía y que podría tornarse excitante, y le dije que lo pensaría durante el camino.

    Nos fuimos a la habitación le dije que estaba cansada y quería dormir, ya al siguiente día me levanté temprano, a la ducha y lista para el viaje, él se levantó un poco más tarde, y después de almorzar nos fuimos por su amigo.

    En el camino Fabián me hizo la pregunta que me había hecho el día anterior pero en presencia de su amigo, yo me puse muy roja y me puse muy nerviosa, le dije que no sabía, él intentó convencerme decía que me cuidarían y que no pasaría nada si yo lo quería, accedí y le dije que bajo mis condiciones que tenían que cuidarme y que si algo no me gustaba mandaba todo a la fregada, ambos sonrieron y yo respire profundo hubo un silencio en el auto durante como una media hora y de pronto me dijo que si podía darnos una demostración de lo que pasaría, le pregunté cómo que cosa quería que demostrará, y me pidió que se la mamara en el auto con su amigo presente en la parte de atrás, solo sonreí y agache la cabeza.

    Después de pensarlo unos minutos me acerqué a él y sobre el pantalón coloqué mi boca y empecé a morder, comencé a excitarlo poco a poco mientras yo veía que el otro chico solo sonreía y se tocaba por encima del pantalón, me dispuse a sacar su pene del pantalón y al hacerlo lo introduje erecto en mi boca, de repente sentí que tocaron mis pechos por encima de mi blusa, era ese chico estaba tocando mis pezones con suavidad y yo cada momento me excitaba más, me senté en cuclillas sobre el asiento y este amigo no dudo en tocar mis nalgas, las apretaba y metía sus dedos entre mis nalgas, de pronto empecé a gemir y por consecuente el introdujo sus dedos, yo estaba bien prendida tragándome la verga de Fabián, y aquel chico masturbándose, así que me propuse terminar con Fabián hasta que vaciar dodo su semen en mi boca, me pase a la parte trasera, me introduje el pene de su amigo en mi boca hasta vaciar su semen en mi boca, me lo trague todo y me limpie, nos paramos en un lugar sobre la carretera y les dije que haría todo lo que quisieran, pero que se portaran bien conmigo.

    Al llegar a nuestro destino turístico, nos hospedamos en una habitación doble, posteriormente salimos a turistear, después de un paseo bastante ajetreado, nos fuimos a comer y después de esa comida, unos buenos tragos, durante ese tiempo nos empezamos a calentar Fabián y yo, besándonos y toqueteándonos su amigo solo platicaba y me comía con la mirada, después de un tiempo dijo que iría al hotel y que allá nos esperaba, Fabián y yo tardamos un par de horas más y quedamos en que iríamos a un bar por la noche.

    Al llegar al hotel el amigo de Fabián estaba ya duchado y recostado sobre la cama, inmediatamente Fabián entró a bañarse, le dije que al final lo haría yo.

    Mientras Fabián se duchaba yo platicaba con su amigo, sobre su vida, a qué se dedicaba y cosas por el estilo.

    Después de un rato tocó mi turno de ir a la ducha, me tarde un tiempo que hasta dejé la puerta abierta y mi ropa afuera para que entraran y aprovecharan en poseerme, pero no lo hicieron así que también tenía que hacer un poco de trabajo yo misma.

    Al salir del baño me enrede una toalla en el cuerpo y salí, estaban recostados en la cama y al verme se quedaron sorprendidos, solo se miraron uno al otro con una profunda cara de deseo y perversión en ese momento mis piernas me temblaron y respiré hondo, y al final solo sonreí y puse una cara de sumisión.

    El primero en acercarse fue el amigo de Fabián me abrazó por la espalda repegandome todo su paquete ya erecto y tocando mis pechos, inmediatamente arranco de un jalón mi toalla, me volteó hacia él y agarro mis lindas nalgas, mientras besaba mi cuello, yo empecé a gemir, me volvió a voltear hacia la cama y mire que Fabián recargado en la cabecera de la cama, ya tenía de fuera su hermosa verga, ya estaba jalándosela, mientras su amigo acariciaba mis nalgas y mi espalda, lo tomé de la mano y lo lleve a la cama con Fabián, a gatas sobre la cama llegué a Fabián mientras volteaba la mirada hacia atrás diciéndole a su amigo que tenía todo mi culo expuesto para que hiciera lo que quisiera, empecé a chupar la verga de Fabián, era exquisita, empecé desde sus bolas, pasando mi lengua por el tronco hasta llegar a su cabeza hermosa soltando líquido preseminal, así varias veces hasta zambullirla en mi boca hasta mi garganta, oh como amé la verga de Fabián, siendo un hombre tan delgado, pero con una verga grande y gorda, de pronto sentí como su amigo se acercó acariciando mi trasero y besando mis nalgas, eso me calentó tanto que comencé a gemir, de pronto sentí como entró en mí poco a poco, empezando a bombearme y a tocar mi espalda, a pesar de que no la tenía grande, se movía exquisito el chico, de pronto Fabián se levantó, se colocó de pie en la cama y me daba de vergazos en la cara, obvio yo abría mi boca y se la sacudía en mi lengua mientras su amigo me nalgueaba y me cogía de a perrita, parecía una puta, de pronto cambiaron de posición, pero el otro chico me llevo al sillón, se sentó para que se la mamara, pero como que con el no disfrutaba mucho tenerla en mi boca ya que a mí me gustaba la de Fabián ya que era más grande, pero pues tenía que complacerlo mientras Fabián me daba fuerte de a perrita.

    Y así durante varios minutos hasta que su amigo vacío todo en mi cara rápidamente volteé hacia Fabián para tragarme su semen, y así me quedé varios minutos besando y limpiando su hermosa verga, pero no quería que a mis hombres se les bajara la virilidad ya que yo no había terminado aún, y para eso fui rápido a cambiarme, a colocarme un vestido súper apretado color blanco, a media pierna y zapatillas rojas para jugar un poco con la fantasía.

    Vi que a esos dos se les volvió a levantar el ánimo, frente a ellos me levanté el vestido para que observarán estaba ansiosa por terminar, recosté rápidamente a Fabián que la tenía más grande y me subí en el para cabalgarlo mientras que a su amigo de frente a mi parado, le empecé a mamar su verga, yo estaba disfrutando mucho, quería terminar y chorrear todos mi jugos, más tarde los cambie de posición, pero como me ponía más caliente el tener en mi boca la verga de Fabián, ambos me hacían gemir y gritar hasta que después de unos buenos minutos por fin solté el gemido que me hizo gritar mi orgasmo, estaba exhausta, pero estos locos querían más yo estaba temblando por la sensación en mis piernas así que no me soltaron, grité y grité hasta que por fin vaciaron sus vergas mi cara, caí sobre la cama muerta y chorreada de fluidos y mis dos hombre mirándome bajo la cama limpiándose sus hermosuras.

    Más tarde entre a la ducha, quería limpiarme todo y no dejar huella, quedamos en ir a una disco y tomar unos tragos, yo quería aprovechar y llegar de madrugada y volver a comerme a mis hombres, pero me encontré con una gran sorpresa, antes de irnos a la disco, encontré una cámara enfocada hacia la cama, les dije que los alcanzaría, en unos minutos que se fueran, y vi que alguno de los dos grabó todo el momento donde me compartían, con lujo de detalle, así que decidí sacar el chip, hacer mi maleta y dejarlos, le dije a Fabián que me cuidara y no sé si estaba de acuerdo, pero me había fallado, me compartió con alguien que no conocía y me evidenciaron, es algo que solo quedaría entre nosotros y no iba a permitir que se burlaran de mi.

    Más tarde los alcancé en el bar estuve solo un momento les dije que estaba cansada, inmediatamente querían ir conmigo, les pedí descanso y que más tarde que regresarán los recibiría con las piernas bien abiertas lista para atenderlos, pero lo que no sabían es que ya no me encontrarían ahí.

    Tomé mi maleta y me salí del hotel, me fui directo al aeropuerto para regresar a la ciudad. Al llegar a mi casa tenía llamadas en el celular de Fabián, obvio no le contesté, lo bloqueo de mis contactos y jamás di explicación, lo volví a ver en la boda de mi primo años después, pero esa es otra historia.

  • El encuentro tan esperado

    El encuentro tan esperado

    Después de mucho tiempo sin verse, él y ella por fin se encuentran… con el deseo acumulado de mucho tiempo.  Relata él.

    Me tengo que levantar a trabajar y ahí estás desnuda a mi lado, después de tanto tiempo logramos vernos.

    Estás dormida, pero mi instinto me pide a gritos despertarte, acaricio tu espalda, te beso, protestas y bajo a tus nalgas. Con las yemas de los dedos las acaricio, veo que aún están rojas del encuentro de hace unas horas. Bajo a tus piernas, llego a tus pies donde les doy un masaje más especial y vuelvo a subir lento. Te giro y comienzo a besar tus muslos. Ya estás despierta, pero no abres los ojos, sonríes. Beso tu vientre, el interior de tus piernas, soplo en tu clítoris para medir tu reacción; se te eriza la piel.

    Ahora voy a tu abdomen, conforme subo sientes mi erección, rozo tus pezones con mi barba y se ponen duros, los chupo con la punta de mi lengua mientras mi rodilla siente tu humedad. Alterno entre ambos y los siento duros. Ya abriste los ojos y tu respiración empieza a cambiar, te beso en la boca, los hombros, la clavícula. Te muerdo y de la nada me agarras las nalgas y me giras.

    Abres los ojos, me pierdo ahí unos segundos hermosos mientras me besas y me dices al oído: “eres un cabrón” y me empiezas a besar el cuerpo, el cuello, el abdomen, el ombligo. Y sin previo aviso lo metes en tu boca y con la lengua haces círculos. Gimo mucho, me resisto y me pones quieto succionando. Grito y te tomo de las manos, pero nada puedo hacer. Me ves a los ojos y subes a mi boca y siento tu cuerpo rozarme, tus pezones, tus senos, tu humedad. Me besas, me pides abra los ojos y ahí estás otra vez con esa sonrisa hermosa y de una estocada entras en mi. Gimes, te tomo de la cintura y me dices “espera”, mueves las caderas, entras más…

    Te doy una nalgada, gritas y bombeo. Veo tus ojos, brillas y muevo la cintura. Empiezas a subir, no quieres perder el control y mueves la cadera, aprietas, grito tu nombre, te escucho gemir, sientes y sabes que voy a explotar pronto y me dices al oído “termina ya”. En automático mi cuerpo te hace caso, sientes el chorro dentro, aúllas, te mueves muy fuerte, te estas viniendo, pierdes fuerza. En un esfuerzo muevo la cadera, caes en mis brazos con la respiración muy acelerada, te abrazo, “no te salgas aún espera”…

    Después de unos minutos te levantas te pones mi playera y vas al baño, te veo temblar un poco y admiro tu hermosa sonrisa, no dices nada, todo ya está dicho.

  • Mi ambiciosa auxiliar

    Mi ambiciosa auxiliar

    Antes que nada mi nombre es Claudio. Tengo la suerte de ser socio de una fábrica, donde se construyen diversos motores para productos de línea blanca, autos (estos sobre pedido) y algunos muebles.

    Además de ser socio mayoritario, soy también el contador, por lo que es difícil que se cometan algún tipo de fraude.

    Mis auxiliares en su mayoría, procuraba que fueran mujeres jóvenes por aquello de algunas aventuras.

    Una de estas chicas fue Miriam.

    Una chica universitaria, delgada, cabello teñido de rubio hasta los hombros, de unas generosas caderas y pechos; de tamaño no tan chicos, de piel canela.

    En la entrevista, ella no tuvo reparo en hacerme saber que estaba dispuesta a todo con tal de alcanzar una buena posición.

    Los días pasaron y Miriam, a pesar de ser eficiente, llegaba tarde a sus laborables; por lo que hubo problemas con las otras dos jovencitas que ocupaban el mismo puesto, aparte de sólo trabajar cuatro horas, para ir a terminar su carrera.

    Hasta ese momento sólo le llamaba la atención a la chica en cuestión, esperando la oportunidad de disfrutar esas caderas que se me antojaban.

    Pasado el tiempo. Mi asistente tuvo que dejar el puesto por algunos problemas personales.

    Las chicas sabían que ese puesto era el mejor pagado; pues era casi un puesto a nivel directivo.

    Era más que obvio que se disputarán por aquello, pero la que menos figuraba era precisamente Miriam.

    Un día en el cual nos quedamos hasta tarde. Miriam hacia todo lo posible por atenderme; incluso se ofreció en ordenar algo para que comiéramos los dos.

    Las dos chicas se retiraron, quedando sólo mi ambiciosa auxiliar y yo.

    Al llamar a la puerta de mi oficina, note que la joven se había desabotinado la blusa de su uniforme, mostrando sus redondos pechos de más.

    – Contador. Recuerda que cuando me entrevistó le dije que estaba dispuesta a todo por tener una buena posición? Dígame que hay que hacer para ser su asistente?

    – Cualquier cosa eh? Pues dame un ejemplo acerca de «hacer cualquier cosa» linda.

    Como si hubiera contratado a una prostituta, aquélla chica comenzó a realizar un baile erótico, quitándose solamente la blusa.

    Se acercó a mi, inclinándose y liberando mi falo, lo atendió como se debe.

    Por mi parte, le apretujaba sus redondas nalgas, disfrutando de sus carnes.

    Ahora la colocaba en mi escritorio, manando sus pezones rosados y bien puntiagudos.

    Acto seguido, le desnudaba por completo, devolviéndole el favor que me había hecho con su experimentada boca.

    No sé si realmente era una golfa o no; pues gemía y se retorcía, además su vagina sacaba jugo al por mayor.

    La hora de penetrarla llegó, sintiendo lo angosto de su vagina peluda, aferrándose a mi espalda, clavando sus uñas. Yo arremetía con ímpetu; quería saber si realmente me iba a complacer.

    La puse en cuatro patas sobre un sofá, dedeando su rico esfínter. Cuando vi que estaba listo, rozaba el glande en su entrada.

    – Por ahí no contador. Nunca he tenido sexo anal.

    – Pues no decías qué harías cualquier cosa para tener el puesto? No me salgas ahora con pendejadas.

    Sin tanta delicadeza, ya había logrado clavarle el culo a Miriam. Ella chillaba de dolor; a lo que le ordene que sólo quería escucharla gemir de placer.

    Ella trataba de hacerlo así, pero en ocasiones era más el dolor que sentía.

    Tratando de compensar le, frotaba mis dedos en su clítoris para que sintiera excitación.

    No era la primera vez que gozaba de un culo virgen, pero me sentí en la gloria por el hecho de que me gustaban sus caderas.

    Ahora alternaba entre su vagina y su ano, provocándole un muy largo orgasmo.

    Aprovechando de que apenas se estaba recuperando, vacíe toda mi leche en su agujero.

    Como era tanto el antojo que tenía por esas nalgas.

    Que no le saqué la verga; sino, más bien. Volví a penetrarla, ahora con más fuerza.

    Sus sollozos de dolor, más bien se convirtieron en gemidos de placer.

    Dándome así una buena cabalgata llena de excitación.

    Durante ese tiempo, le entre mordía sus pechos, arañando sus nalgas, besándonos con frenesí.

    Las estocadas que ella misma se daba en el culo, eran tan fuertes y rápidas que la tuve que sostener metiéndole todo mi falo, para así tener un rico orgasmo.

    Cumpliendo mi promesa, fue mi asistente, a pesar del coraje de las dos auxiliares.

    Por desgracia no duró mucho; pues quiso seducir también a mi socio, lo malo es que los sorprendido su mujer y la despidieron al momento.

    Yo por mi parte, sigo disfrutando de las jóvenes ambiciosas

    Vladimir escritor.

  • Sexo con mi amigo

    Sexo con mi amigo

    Hola, por una razón de respeto a los integrantes de esta historia, algunos datos accesorios no son verdaderos, pero si es real el fondo y todo lo importante en esta historia.

    Mi nombre es Mario, yo soy gay, aunque nadie lo percibe, y aquellos que se enteran se asombran, ya que no tengo gestos comunes de gays, sino más de machitos. Vivo en un barrio de Buenos Aires y hace 11 años conocí a mi amigo llamado Nicolás, Nos conocimos en la Universidad y pegamos muy buena onda, Yo estaba en pareja con un muchacho muy lindo y estaba muy bien con él, y Nico estaba empezando a salir con quien hoy es su esposa y madre de sus dos hermosos hijos.

    Una vuelta, me enteré que Nico y otro compañero se habían enfiestado a una piba de la universidad, la habían cogido entre los dos… y la mina al correrse los rumores salió a decir que Nico tenía la pija chica. Ese es el rumor que yo había oído. Nico ya era mi amigo, pero para ser sincero no lo había visto con ojos libidinosos, hasta que oí este rumor, es entonces cuando decido mirar a mi amigo Nico con otros ojos… Ese día que cambié la mirada, yo estaba en la puerta de la facultad cuando lo veo venir caminando a un poco más de una cuadra de donde yo estaba y le preste atención.

    Tiene una manera tan masculina de caminar, es decir con las piernas algo chuecas, con las rodillas hacia fuera y los pies bien separados, los hombros anchos y hacia adelante, una cintura chiquita que meneaba al dar semejante sancasos con las piernas… debe medir un 1,75 m, delgado, su cuerpo forma perfectamente la V con los que se definen a los cuerpos como el de él. Para ser sincero, desde ese día ya mire de otra forma a mi amigo, otro día charlando junto a unos compañeros, alguien le dijo algo que lo molesto y agarro su bulto con la mano y expreso la clásica frase «esta tengo para darte» y todos en ese grupo llevamos la mirada a su bulto, personalmente casi se me cae la mandíbula… su bulto era gigante, entonces a modo de chiste le dije…»te pusiste un par de medias abajo del pantalón» y todo el grupo rio como festejando el chiste, para que Nico vuelva a agarrar su paquete entre las piernas y exprese bien macho. «esto es todo mío» quedamos todos riendo, pero yo quede con algo adentro que no puedo explicar, pero podría llamarlo curiosidad… por dentro pensaba «este pibe esta re bueno».

    Un día de verano invite a varios compañeros, inclusive a Nico, a mi casa, donde tengo una pileta, para pasar el día y divertirnos. En el momento que los muchachos fueron a cambiarse para meterse a la pileta, Nico se sacó la remera y esta es la segunda vez que se me cae la mandíbula, por no esperarlo, tiene todo el abdomen marcadito y los pectorales bien masculinos, pezones chiquitos y bien formaditos… mientras yo estaba organizando la casa, entre ellos mientras se cambiaban empezaron a joderse entonces en ese tren de joda, Nico se baja los pantalones y es muestra su verga a los pibes que estaban ahí, y Nico seguro de su tamaño, los corría agarrándose su pija muerta por el cuartito que se cambiaban. Esta situación, yo no pude verla, por no estar en ese cuartito que se cambiaban, me quise morir, cuando entre risas contaban lo ocurrido. Pero dentro de mí estaba cada vez más caliente con Nico y pensaba «como puedo hacer para verlo yo también en bolas»

    Ese día de la pileta, Nico descubrió que uno de los pibes, tenía un bultito re chiquito, y lo agarro para la joda, sentado al borde de la pileta le decía al pito corto… «Diego… Mira el bulto que tengo y vos no tenés nada… ja ja» todos nos reíamos de su burla, mientras seguramente le destrozaba el ego al Diego.

    Pero yo seguía caliento con Nico y no podía acercar al menos a ver su verga, hasta que un día lo acompañé a buscar unas cosas a un campo y en el medio del camino yo pare para orinar, al toque Nico se bajó y dijo «voy a orinar también». Después de bajarse de la camioneta que yo manejaba, mientras yo orinaba contra un árbol, Nico se puso a orinar en el mismo árbol frente a mí, Este era el momento para mirarle la verga, pero yo tenía tanta vergüenza que no sabía cómo hacer para bajar la mirada, hasta que vi que Nico bajo la mirada primero y me miro la pija a mí, inmediatamente aproveche y lo mire yo también. Ese fue el día que me enamore de esa pija, la describiría como grande, gorda, pareja de color rosadita, ya que Nico es bien blanco, su pene totalmente dormido ya tenía el tamaño del mío dormido. Quedo loco, y pase semanas masturbándome recordando esa situación, no paraba de convencerme que eso lo había hecho a propósito, pero es que los heteros amigos mean en cualquier lado y no tienen problemas para que les vean la pija, y mucho menos con a seguridad que el tenia al tener semejante pedazo de carne.

    Pasaron varias semanas con esta tensión sexual, hasta que un día, mientras Nico estaba en mi casa, jugando con mi computadora antes de irse le dije: que yo era gay y que él me gustaba mucho, Nico me dijo que no se había dado cuenta que yo era gay, que pensaba que era heterosexual y al hecho de la confesión, solo se rio. Yo le pedí, si podía mostrarme su pija y sacarle una foto… (Yo estaba completamente loco) pero aparentemente él también estaba loco y seguro un poco de morbo le dio la situación y accedió a mi pedido. Yo no podía creer lo que iba a pasar, estaba nervioso y muy caliente.

    Llego el momento de la sesión de fotos que habíamos pactado y Nico se baja el pantalón y orgulloso muestra su enorme pene, de verdad les confieso, nunca había visto una pija más hermosa, larga gorda, linda linda… pero yo apenas tímidamente lo tocaba y no se le eructaba, así le pedí otra sesión y otra, así pasaron 4 o 5 veces que le sacaba fotos y el contento posaba, pero siempre con el pene flácido, hasta que un día mientras veníamos en la camioneta, yo venía conduciendo y Nico venia de acompañante de la nada dice. «oops se me paro la pija» yo lo mire y le dije «sacala ya»… Eso hizo, y otra vez mi mandíbula por el suelo, estaba dura y larga… se la agarre con la mano y le dije «te la tengo que chupar» con la cabeza asintió y ahí deje de conducir estacione en una plaza y me agache a comerle ese trozo de carne, le dije que se la quería medir, pero al no tener conmigo un centímetro, agarre una hoja de un cuaderno y la medí así nomas hasta llegar a mi casa y medir el papel. El tema de la medición le provoco algo de vergüenza y se le bajo la pija, así que deje de mamársela, arranque la camioneta y nos fuimos. Cuando llegue a mi casa corrí a buscar una regla para saber cuánto media ese trozazo de chota… y mide un poco más de 22 cm sin nada de chamuyo.

    A partir de ese momento, ya habíamos rompido el hielo y nos encontrábamos cada tanto y le chupaba la pija, hasta que uno de esos días le dije que acabemos, yo acababa en 30 segundos apenas me tocaba, y el acababa solo, yo nunca había probado el semen de alguien, y me daba impresión que me acabe en la boca. Pero esa pija parada acabando se pone más larga y más gorda y tiene un cuerpo tan esbelto y una cara de degenerado con una boca grandota, que le puse como apodo «pene» él es un pene caminando, hablando, todo lo que hace, es sexy, se voltea las minas que quiere y los putos que lo persigan si quiere le presta un rato la chota. Una vuelta comparamos el tamaño de nuestros penes erectos, y es casi el doble que el mío, a pesar que yo soy más alto y más grande que él, su pija es hermosa.

    Como es tan hermosa esa pija, me dije a mi mismo, le voy a probar el semen, y un día le pedí que acaba mientras yo se la chupaba, y ese día ahí sentí la explosión en mi boca y para mi sorpresa el sabor de ese semen es riquísimo, no sé cómo explicarlo, pero me vuelve loco, yo le tomaría su semen todos los días. El punto es que hace 8 años aunque sea una vez por semana estamos teniendo sexo, aunque sigue con su familia yo le di una patada en el culo a mi pareja, porque ahora si cojo con un macho pijudo de verdad, si alguno nunca vivió esa experiencia, le recomiendo que lo intenten, es lindo el sexo con semejante macho.

    Próximamente voy a contar un montón de anécdotas que en el camino vivimos con Nico, como que nos descubrieron, o casi y muchos. Más…

  • El inolvidable

    El inolvidable

    Ya eran las 8:00 am y terminé de hacer ejercicio. Estaba un poco exhausta. De pronto sentí que el sudor corría por el medio de mis nalgas y mis calzones estaban un poco húmedos. Saqué mi celular y respondí algunos mensajes en whatsapp. En minutos recibí una respuesta de alguien diciéndome que se quería hacer un masaje, era su primera vez y estaba un poco nervioso. Su esposa se había ido de viaje y quería aprovechar para tener una nueva experiencia. De inmediato le expliqué un poco a cerca de mis servicios. El señor un poco inquieto me preguntó si era posible agendar para el mismo día y le asigné una cita a las 10 am.

    Al llegar a casa me quité la ropa deportiva que estaba un poco ajustada a mi cuerpo debido al sudor. Entré a la ducha totalmente desnuda y me paré debajo de la regadera para sentir el agua caliente bajar por mis nalgas. Cogí un estropajo y lo pasé por mis largas piernas y al ver los vidrios empañados por el vapor de la ducha me di cuenta que llevaba mucho tiempo allí y se acercaba la hora de salir hacia el spa. Abrí el clóset, saqué un splash y me apliqué un poco en el ombligo, en las muñecas, en el medio de mis senos y me puse un conjunto de ropa interior carmesí que me trajo un cliente desde la romántica ciudad de Paris.

    Luego me coloqué el uniforme negro que tanto me gustaba. Era un poco serio y me encantaba para despistar a quienes me observaban. Cepillé mi cabello negro y me maquillé un poco las pestañas para que mis ojos fueran más expresivos. Llegué al spa y preparé la habitación; música chill out, prendí algunas velas, un poco de incienso y organicé la camilla, que para ser sincera parecía una mazmorra para castigar a cada uno de los asistentes.

    Ya era la hora y sentí que tocaron el timbre, abrí la puerta y era un hombre de aproximadamente 38 años; portaba una camisa de manga larga, pantalón y zapatos ilustrados. Al verme a los ojos, noté que estaba un poco inquieto. De inmediato sentí una gran responsabilidad para no defraudarlo y que quisiera volver. Lo invité a pasar a la sala de estar y le ofrecí una bebida. Ya regreso – le dije al señor. Di media vuelta y empecé a caminar lentamente hacia la cocina para destapar una botella de vino. Le di una copa y al estar un poco más tranquilo me pidió que entráramos a la habitación donde haríamos el masaje. ¿Ya sabes qué servicio tomar?, pregunté. Aun no sé, hazme el que tú quieras; respondió.

    Cuando me decían eso, solo pensaba en hacerlos sufrir. Restregarle mis tetas en la cara y al fin no darles nada. Que se fueran con dolor en sus testículos, con ganas de más y quisieran volver una y otra vez. Quería que se volvieran adictos a mí, que me desearan y este era uno más.

    Le pedí que se desnudara y se negó. Me pidió que por favor lo hiciera yo primero. Así que empecé a desabrochar mi blusa mirándolo a los ojos, mientras él me volteaba la cara y yo con un poco de malicia, me reía internamente. Era muy divertido, esa era una de mis partes favoritas del masaje. Intimidarlos. Continué con mi pantalón y bajé el cierre lentamente, preguntándole a mi nuevo cliente si estaba nervioso, a lo cual respondió: un poco.

    Al estar en panties, le pedí desvestirse y al quitarse la camisa pude ver que tenía un pecho bien marcado, no entendía por qué su timidez. Fácilmente los papeles se podían cambiar y ser él quien me dominara a mí. Continuó con su jean y me pidió que le prestara una toalla para cubrirse. Se la pasé, se tapó y se acostó en la camilla boca abajo. Levantó su cabeza y empezó a observarme por medio del espejo que había en frente.

    Inicié rozando mis uñas por la planta de sus pies, continué por sus piernas y al llegar a su entrepierna Mauricio empezó a gemir. Así que seguí por su espalda y pasé por el frente de él para que viera como mi vagina se partía en dos por encima de mis interiores color carmesí. Me miró y preguntó: ¿puedo tocar? – no – respondí en tono alto. Volví a sus pies y me subí encima de él rozando mis tetas en su cola y en su espalda. Saqué la lengua y la pasé por sus orejas, le respiré fuerte y luego puse mi mojada vagina encima de su cola. Mauricio, un poco agitado, empezó a tomar aire más seguido. Me puse en cuatro y me giré de modo que mi cola quedara frente al espejo, pegaba bien mis tetas en su nalga y paraba bien la mía para que él me observara por el espejo. Eso me llenaba de morbo, saber que mis clientes me miraban e imaginaban cosas sucias conmigo. Quería que él también lo hiciera. Disimuladamente subí más mis calzones hacia el ombligo, para que mi vagina se marcara más. Quería masturbarme con la tela de los calzones, también estaba caliente.

    Me bajé de la camilla y le pedí a mi cliente que por favor se girara. Pasaron tres segundos y aun no lo hacía. Voltéate por favor, le dije nuevamente – ¿me puedo tapar? – preguntó él. Si tu deseas lo puedes hacer, pero la idea es hacerte un masaje en el pene también. Mi víctima asintió y se giró. Volví a jugar con mis dedos en sus piernas y en su pecho. Estando al lado de su cabeza, bajaba con mis manos por su pecho, para que mis tetas le quedaran en su cara y quisiera chuparlas, mientras lo miraba queriéndole decir que era prohibido. Mi cliente prefería girar el rostro. Para que no me esquivara más, me subí a la camilla y me puse en cuatro, acorralándolo con mis manos y mis pies.

    Empecé a acariciar sus testículos y noté que su pene aún no estaba erecto. Lo cogí y me di cuenta que tenía una verga tan diminuta que no alcanzaba a notarse su erección. Lo miré a los ojos y estaba un poco sonrojado. Le sonreí y le susurré: tranquilo. Con una mano se lo cogí; exactamente con el dedo índice y el pulgar, era tan pequeño que si lo cogía con tres dedos se desaparecía en mis grandotas manos. Y con la otra mano, exactamente con los mismos dos dedos, empecé a hacer círculos alrededor de su glande, bajaba y subía su prepucio con los dedos y lo halaba hacia arriba. De pronto pasé un seno por su penecito y luego el otro. Sin darme cuenta Mauricio se paró y se sentó en la camilla, me bajó los calzones rápidamente y metió dos dedos por mi vagina que ya estaba lubricada, abrí más mis piernas y dejé que los metiera como quisiera. Lo hizo tan rico que de solo recordar estoy caliente en este momento y mis calzones un poco húmedos. Finalmente su mano quedó empapada con mis líquidos y luego se hizo un pajazo. Mauricio, resultó siendo un toro.

  • Un fin de semana en Cap d’Agde, Francia (agosto 2019): 7- 9

    Un fin de semana en Cap d’Agde, Francia (agosto 2019): 7- 9

    Durante nuestro finde en Cap d’Agde, visitamos la considerada mejor discoteca liberal de Europa: Le Glamour, donde Laia tuvo su primer Gang Bang y conoce a su Bull, Didier.

    Capítulo 7: Un descanso en el Club.

    Subimos arriba y salimos a la terraza. Y descubrimos que Ulrich y Stefan han cogido un Reservado y que nos tienen ya preparada una cesta con hielo, botellines de zumos, tónicas y coca-colas, así como botellas de ginebra y vodka. Nos preparamos gin-tonics y cubatas y nos relajamos hablando de cosas triviales. Mientras estamos bebiendo y charlando, acaricio una pierna de Laia y subiendo mis caricias más arriba, ella separa sus piernas, para que bien abierta llegue hasta su coño, el cuál acaricio y noto como se va calentando y dejando su bebida en la mesita se recuesta más en el sillón… Aparece Merijke y pidiéndome paso, se pone de rodillas entre las piernas de Laia y le empieza a hacer un cunnilingus. Yo subo mis manos hacia sus pechos entre el vestido apretándole los pezones grandes y duros como piedras y suspira con deleite. Ulrich se acerca y bajando su cremallera, se saca su polla y cogiendo de la cabeza a Laia se la introduce entera en su boca. Esta empieza a darle buena cuenta con unos lametones más que sonoros y Stefan que estaba sentado con Meike (acariciándola), la abandona para coger de las caderas a Merijke y levantándola la pone en posición de perrito, y sacándose su trabuco de 19 cm la empala… Laia está desbordada de placer y por sus grititos deduzco que se ha corrido ya dos veces, cuando Merijke exhala un gran suspiro y se derrumba con el placer de un buen pollon. Y gracias a la gran comida de polla de Laia, Ulrich no aguanta y sacando su tranca de la boca, le descarga su semen en la cara…. Otra vez tengo que echar mano de un klenex para limpiarla (me estoy quedando sin existencias) y después la morreo, mientras me comenta que están siendo sus mejores vacaciones y que está encantada de Cap d’Agde.

    Los dos teutones están vacíos y Merijke todavía temblando del pollon…. Así que Meike que se ha quedado a dos velas, se dirige a mí y me empieza a sobar los huevos por encima del pantalón, pero Laia muy seria la mira y le dice: Sorry baby, but I will like fuck my man, I need cock (Perdona niña, pero me gustaría follarme a mi hombre, ya que necesito polla)… y yo en medio de las dos gatas… pero entonces riéndose Meike, nos coge de la mano a los dos y nos lleva por las escaleras al sótano, al laberinto del lado de las parejas. Arrastrándonos, de habitación en habitación, hasta descubrir una donde estaban haciendo un Gang-Bang a una chica rubia, tres negros y dos chicos blancos, con muy buena artillería y que yace reventada a pollazos, así que pidiendo permiso Meike, nos presenta y nos insta a continuar la fiesta… Meike se agencia dos de los negros (el tercero dice que es demasiado grande para ella) y uno de los chicos blancos y poniéndose a cuatro patas empieza a disfrutar dando gritos de placer…

    Capítulo 8: Gang Bang a Laia.

    Laia cohibida, al empezar tan de sopetón, se queda mirando a los otros dos chicos y les pregunta el nombre. Estos son Jan, danés, muy rubio de ojos claros (no se ven bien en la penumbra, pero casi seguro azules) de aproximadamente 1,85 m y Didier, el negro francés de 1,80 m pero cuadrado como un portero de discoteca y un pollon que asusta… de largo debe de hacer unos 24 cm, pero de ancho acojona, no parece que si lo cojas puedas cerrar la mano… Laia se queda embobada ante esa bestia negra, así que para romper el hielo más, me pongo detrás de ella sentada en la cama y empiezo a acariciarle los pechos, mientras Jan y Didier completamente desnudos le acercan los dos sus pollas (la de Jan normalita, como la mía, de unos 15 cm) para que se las chupe, lo cual empieza a realizar con una fruición desmesurada… Jan también le toca el clítoris y cuando bajo mi mano al chocho, descubro que esta empapada… Laia está chorreando y ha mojado la cama de lo caliente que se ha puesto con ese pollon, tanto que parece que no haya nadie más… agarrada con las dos manos a esa tranca (casi no le cabe en medio de ellas) mientras le hace una felación antológica. Así que la estira para atrás y cae en la cama estirada, cosa que Jan y yo aprovechamos para que nos coja con cada mano nuestras pollas y nos las empiece a chupar alternativamente. Didier, viendo a Laia completamente abierta de piernas, se las levanta y empieza a clavarle su pollon, mientras ella empieza a gritar de placer. Creo que según entraba se ha corrido… agarra nuestras pollas (Jan y mía) al unísono y se las come al mismo tiempo mientras notamos los espasmos de su cuerpo. Didier comenta en francés (algo entiendo del idioma) que tengo una mujer muy guarra, para a continuación empezar a bombear polla dentro del conejo de Laia, y oímos perfectamente como le rebotan los huevos con el chapoteo de su corrida (chof, chof, chof…), y en apenas unos minutos Laia profiere un alarido y entre estertores y grandes espasmos entendemos que se ha vuelto a correr. Didier le saca el pollon y da un grito… Se queda estirada, con la vista perdida, y al tocarle su coño solo noto “liquido” de su corrida, le ensarto mi polla, pero noto como no toco bordes, de lo dilatada que la ha dejado el muy cabron del Didier, el cual le enchufa la tranca en la boca y parece que se reanima chupándosela. Yo, parece que este follando un túnel, así que saco mi polla y probando con los dedos, noto que tiene el culo también dilatado, así que le enchufo allí mi polla y aquí sí que noto como se lo rompo y veo que le está gustando… El pobre Jan no sabe qué hacer… En eso que Laia empieza a darse la vuelta y sin dejar la polla de Didier, se pone a cuatro patas en posición de perrito, y antes que pueda volver a clavársela en el culo, Jan se escurre debajo de Laia y le mete su polla en el coño, y a continuación yo se la clavó en el culo que entra suave-suave, y en tres meneos, vuelve a temblar como un terremoto con otra corrida, dejando completamente empapado a Jan, y yo en dos embestidas más, me corro en su culito… se deja caer encima de Jan y veo como le chorrea mi leche saliendo de su trasero. Esta como muerta encima de Jan y solo tiene una mano estirada cogiendo la tranca de Didier (que parece que no la quiere dejar) y Jan haciendo un esfuerzo con su pelvis la continua follando (aunque esta inerte) hasta que lo oímos correrse…

    Didier no se ha corrido y parece que no quiere quedarse sin trofeo así que sacándola de encima de Jan se dispone a follarla, cuando ella, volviendo a la vida le dice que no puede más, que quiere, pero no puede… y mirándome con mirada de súplica me interroga y le pregunto: Que? Que quieres? Y me hace la pregunta: Puedo irme esta noche con él? Lo miro y Didier también me devuelve una mirada inquisidora… Hummm son casi las 5 am respondo… Le pregunto a Didier donde está alojado, y me comenta que tanto el, cómo sus amigos de color, han cogido unos apartamentos pequeños (menos de 30m2) en el Heliópolis, pero cada uno el suyo por si acababan con alguna compañía femenina… Y le respondo a Laia que vale… Que la esperare en la tienda por la mañana… Salta de alegría! Y colocándose el vestido se agarra de la mano a Didier y marchan escaleras arriba.

    Capítulo 9: El apartamento de Didier.

    Yo me visto, y al ir a recoger a Meike, me comenta que también se va con uno de los negros… así que sólo subo arriba a buscar a los demás que por lo visto también han hecho de las suyas y Ulrich y Stefan se llevan a Merijke a su bungalow, quieren continuar más la fiesta, y aunque me invitan a ir con ellos, tres todavía podrían dormir juntos, cuatro ya no… Sobre las 6 am me meto en la cama reventado.

    Domingo 11 h, me despierta un trabajador del Camping, comentándome que tenía que haber desmontado la tienda… Dios ¡!! Ni pensé!!! Le digo que ok, que pasaré por la recepción y pagare la penalización, y empiezo a recoger las cosas… Lo bueno de un camping nudista es que llevas pocas cosas y todo se recoge rápido… en 1.30 h ya tengo todo recogido, pagada la penalización y aparcado el coche en el parking de salida… Y Laia sin dar señales de vida ¡! En eso que miro el móvil y veo un mensaje de WhatsApp de un numero francés (con la cara de Didier…) a las 7.15 am y que me dice que es Laia, que han desayunado y que se iban a dormir, que si a las 13 h podía ir al Heliópolis, y me ponía el número de apartamento… La muy zorra!! Seguro que se lo follo antes del almuerzo e irse a dormir…

    Llego a la puerta del apartamento 15 minutos antes de las 13 h y toco el timbre, voy desnudo y solo llevo unos mocasines y un aro que recoge cual forma de ocho mi pene y mis huevos, marcándolos. Al cabo de un minuto de esperar se abre la puerta y aparece Didier en bolas medio dormido: Bonjour ¡!! Y yo le respondo: Bonjour mon ami ¡!! Comment ça va? En eso que me fijo y veo bien su pollon a la luz del día y es realmente impresionante!!! Madre mía ¡!! En descanso debe hacer tranquilamente 18-20 cm y es gorda como un buen pepino o más que un vaso de tubo… Dura seguro que no cabe en una mano, pero se debe ir a más de 25 cm de largo!!! La virgen ¡!! Si eso entra muchas veces en el coñito de Laia, va a generar eco cuando la folle yo…

    Entro y veo el apartamento que es verdaderamente pequeño, y todavía suerte que tiene una terraza bastante grande con mesa y sillas para comer al fresco. Nada más entrar tiene un minibaño con ducha de pie, y entonces una sola habitación diáfana que empieza con la cama doble de 1.60 por 2 m, mueble cocina y a continuación una pequeña salita con mesa plegable en la pared, antes de salir a la terraza. Laia está durmiendo en pelota picada, panza arriba, abierta de piernas y le puedo ver perfectamente su coño abierto con un diámetro de miedo… completamente dilatado, como si la acabase de haber follado Didier y todavía no hubiese recuperado su tamaño normal contrayéndose…

    Didier me pregunta si quiero algo y le respondo que no (he desayunado corriendo hace nada) y él se pone un vaso de leche y nos vamos a la terraza. Hablando medio en francés, medio en inglés, me comenta que ayer fue una gran noche y que tengo una muy buena hembra, que es muy zorrona, y que cuando llegaron a su apartamento la volvió a disfrutar por todos lados… Le pregunto con dudas, que seguro que por todos? Y me responde riendo que si… que también le reventó el culo, que primero grito, pero que después le gusto y se corrió de placer… que le echo dos polvos, uno por cada agujero, corriéndose ambas veces… Me lo creo al verla con la cara de felicidad, y entonces me fijo que su culo esta enrojecido, el muy cabrón se lo reventó bien ¡!!! Se fija en mi arnés de polla y huevos y comenta que le gusta.

  • Juegos sexuales con mi novia Liz, Isaías

    Juegos sexuales con mi novia Liz, Isaías

    Nota para los lectores: Esta serie está pensada para que cada episodio «sobreviva» por sí solo, puedes presuponer cosas, llenar huecos y seguir adelante. Enumeraré al principio los episodios sólo para que sepas en caso de que quisieras ir a mi perfil a leer las demás partes, como prefieras, sin más, la historia, disfrútala.

    Segunda parte.

    Ella me había ganado con todas las de la ley, logró que su amigo Fernando eyaculara antes de los 15 minutos sólo usando su boca como habíamos establecido y vaya que se tragó toda su asquerosa corrida, ese día cuando él se fue, ella me dio 3 mamadas y estaba tan cachonda que, si yo hubiera podido ponerme erecto de nuevo, seguramente ella me hubiera complacido oralmente con gusto una cuarta vez. Fue una locura, la primera mamada de Fernando y quedó claro, él en serio lo disfrutó y se volvió loco, la segunda verga que chupaba mi novia en su vida y también parecía haberlo disfrutado demasiado, lo más surreal de todo es que yo no estaba molesto.

    Cómo acordamos me tocó pagar todo en el cine, no me pude concentrar en la película y si me preguntas, honestamente ni recuerdo cual era, todo lo que podía pensar durante la película fue como ella había complacido con la boca a su amigo, tan sucia y apasionada, él gimiendo y retorciéndose tanto, cada que ella bebía de su refresco me veía con mirada lujuriosa y reíamos un poco.

    Pero pasaron los días y no lo hablamos, no decíamos absolutamente nada al respecto, cuando su amigo Fernando pasaba junto de nosotros en la preparatoria bajaba la cabeza y fingía no vernos, yo lo recordaba erecto y semidesnudo en la cama de mi linda novia Liz siendo complacido por ella y también lo ignorábamos. Parecía que lo sucedido nos daba vergüenza, nos ponía nerviosos o que simplemente nos habíamos arrepentido. Por mi estaba bien, esos 5 «cheques en blanco» me aterraban, servirían para que ella hiciera lo que quisiera impunemente, incluso podría hacerlo y simplemente decirme luego, se gastaría un cheque y yo tendría que aceptarlo sin rechistar, vivía con miedo constante de que un día viniera diciéndome que hizo alguna locura, pero pasaban más los días y ella no decía nada y siendo honestos confiaba en ella, tal vez fue una locura de una sola vez ¿verdad?

    Nuestra relación se mantuvo fuerte como siempre, nunca me atreví a reclamarle nada, nunca me sentí inseguro y ella no traicionó esa confianza. Pensaba en todo esto mientras bailábamos, ella llevaba unos shorts ajustados de mezclilla que hacían lucir su lindo trasero increíble, nunca me molestó que no tuviera un culo enorme, sus pequeñas, pero lindas, jodidamente redondas, firmes y hermosas nalgas me encantaban, hacían juego con su pequeña cintura y delicada, pero notable cadera. Ella restregaba su culo contra mi entrepierna como debe ser en un buen perreo, mi verga ya había estado erecta por horas, ella disfrutaba haciéndome sufrir poniendo hábilmente mi verga entre sus lindas nalgas y restregándose con fuerza, sé que lo disfrutaba cruelmente, sus lujuriosas miradas y sonrisa malvada lo confirmaban.

    —Quiero algo de tomar — me decía de golpe tomando mi mano y sacándonos de ahí.

    Nos acercamos dónde estaban todas las botellas de alcohol y algunas hieleras con cervezas, ella abría una, me daba otra y bebíamos, haciéndonos los guay bebiendo como todos unos adultos chicos de preparatoria.

    —Selín se quedará a dormir en mi casa — me decía de golpe, era básicamente su mejor amiga, no me agradaba mucho, pero nunca había convivido mucho con ella.

    —¿Por que? — pregunté intentando que no sonara a reproche.

    —Pues le dije que mi casa estaría sola esta noche, me preguntó si se podía quedar… — hizo una pausa bebiendo, sabía que venía más, la dejé continuar — Obvio se quedaría en otro cuarto, nuestro plan sigue en pie — decía firmemente y besándome lujuriosamente, habíamos planeado pasar la noche en su cuarto haciéndonos cochinadas.

    Regresamos a bailar, en ocasiones estábamos con sus y mis amigos, ni siquiera nos quedaba claro de quién era aquella fiesta, tampoco era que nos importara. Llegaron las 2am y no podía mantener las manos en paz, le metía la mano entre sus lindas nalgas apenas podía y ella lo permitía mirándome lujuriosamente.

    —Deberíamos irnos, necesito que te comas mi verga — le dije siendo explícito a propósito.

    —Y yo necesito comérmela — me respondía con la misma lujuria acariciando mi firme bulto por encima de mi pantalón — Le diré a Selín que nos larguemos de este aburrido lugar — me dijo con premura cómica.

    Me despedí de mis amigos, alguno bromeó sobre que haría esa noche yéndome de ahí con mi novia y yo sólo reía, cuando caminé hacia la salida podía ver el precioso culo de mi novia a lado del culo más grande, pero con menos forma de Selín. Las alcancé, tomé la mano de ella y los 4 caminamos por la oscura avenida buscando un taxi, leíste bien, los 4. Isaías, novio de Selín nos acompañaba, cuando logramos parar un taxi, para mí sorpresa él también subió después de su novia, me malhumoré un poco, si Selín no me agradaba, Isaías menos, era un engreído de mi clase, me pasé al asiento de copiloto para que no notarán mi mal humor ni hacer la situación más grande.

    Llegamos a casa de mi linda novia, yo iba un poco en silencio mientras ellos charlaban y bromeaban, Liz abrió en silencio para que ningún vecino pudiera vernos entrar, sus padres estaban en un viaje por del negocio y ella obviamente no tenía permiso de llevar ahí a nadie. Entramos a la sala y el idiota de Isaías se sentaba en un sillón con su novia, Liz me tomó de la mano.

    —Si me robo medio botella de tequila y algunas cervezas mi padre no se dará cuenta — les dijo a la pareja y ellos festejaban un poco mientras ella me jalaba a la cocina — ¿Qué pasa? — me decía apenas se cerraba detrás de nosotros la puerta de vaivén.

    —Nada — dije en seco.

    —No estés así por favor — me decía casi molesta, ignorando mi berrinche y tomando una botella de tequila abierta de una repisa.

    —Se supone que teníamos planes — dije molesto.

    —Sólo platicamos un poco, los mando a mi cuarto, y tú y yo nos quedamos en el cuarto de mis papás — decía con firmeza, parece que lo había pensado, probablemente sabía que me molestaría y por eso lo omitió.

    —¿Que harían tus papás si se enteraran que los trajiste aquí? — dije molesto.

    —No les importaría, si se enteraran de a quienes traje, créeme que ellos serían los que menos les importarían — me decía con elocuencia refiriéndose a que obviamente el problema sería que supieran que yo estuve ahí, tenía razón y sonaba lógico, volteé la cara derrotado — No te enojes ¿ok? — me decía conciliadora, se acercaba me veía a los ojos dulcemente y me daba un pico — Ok, gasto un cheque en blanco para que no estés enojado y seas un novio lindo y agradable con mis amigos — decía sarcásticamente, pero me sonreía dulcemente.

    — Ok — dije sonriendo honestamente, que se deshiciera de un cheque así me alivió.

    Entramos a la sala con las cervezas y el tequila en mano, ellos se estaban comiendo a besos y él le sujetaba el culo firmemente.

    —Hey cochinos — decía riendo mi novia poniendo unos vasos sobre una mesita.

    —Jajaja ustedes vienen a lo mismo, no se hagan pendejos — decía Selín riendo, Isaías tomaba un vaso y se servía tequila con soda.

    —Ño — respondía infantilmente mi novia — Solo venimos a dormir — los 4 reíamos, de hecho me sentía honestamente feliz, lo del cheque y el alcohol ayudaban.

    —¿En que cuarto nos dormiríamos nosotros? — preguntaba Selín.

    —¡Pinche caliente! — decía mi linda novia riendo.

    —Ya lo necesita mi macho — respondía Selín riendo y volteaba a ver cómicamente la entrepierna de Isaías, todos reíamos — Tenemos 2 meses sin nada de nada, me voy a morir — remataba ella y reíamos más, ellos no tenían lugar, me sentía afortunado de siempre tener la casa sola de mi novia por las tardes saliendo de la prepa — Ustedes como quiera vienen diario — agregaba, no me extrañaba que ella lo supiera, como dije, mejores amigas.

    —Pero no follamos — decía con firmeza mi novia, era verdad, yo no había tenido tanta suerte aún.

    —Pues no, pero le das unas mamadotas — contraatacaba Selín, mi novia se ponía roja como tomate y todos reíamos con fuerza.

    —Quien fuera tú — de pronto Isaías me decía sonriendo, nunca nos llevamos precisamente bien, pero tampoco es que fuera mi peor enemigo, me tomó por sorpresa, sólo me encogí de hombros riendo.

    — Ya te voy a dar una mamada, ya dijimos — le dijo Selín rápidamente, sonriendo, pero parecía nerviosa ¿tal vez avergonzada? ¿Molesta?

    —¿No que ya follan? — pregunté con curiosidad, algo no cuadraba.

    — S-si, pero ammm — Selín tartamudeaba nerviosamente, Liz la interrumpía

    —Ella no le da mamadas — decía mi novia — Sólo le da su coño, darle mamadas ya sería pecado — remataba sarcásticamente, todos carcajeábamos.

    —¡Que tú se la chupes hasta a Fernando no es mi problema! — dijo Selín riendo cruelmente.

    La sangre se me fue a los pies, no sabía que mi novia le hubiera dicho eso, me parecía demasiado incluso siendo su mejor amiga, Selín reía histéricamente viéndome, buscando reacción, yo vi a Liz confundido, ella me abrazó de inmediato besándome la mejilla y riendo nerviosamente, me miraba a los ojos y sonreía nerviosa, buscando perdón, fue obvio que Selín se sobrepasó.

    —Tú si sabías obvio — me decía la malvada mujer sonriendo nerviosa.

    —Si — respondí rápidamente, pensé que me vería más idiota si lo negaba, Isaías veía todo atento, tampoco parecía sorprenderle esa información.

    —Además mi macho la tiene enorme — decía Selín con orgullo pasándole la mano por encima de la entrepierna — Me va lastimar la garganta — proseguía y reíamos.

    —Les enseño el cuarto — decía Liz rápidamente, parecía nerviosa de que su ebria amiga se fuera más de la lengua.

    Nos levantamos y caminamos hacia dentro de la casa, Liz les asignaba su cuarto como había dicho.

    —A ver si los dejamos dormir — dijo Selín riendo entrando de la mano de Isaías al cuarto.

    —¡No vayan a escucharlos los vecinos no jodas! — decía Liz nerviosa, pero todos reíamos.

    Ellos cerraban la puerta, Liz me conducía de la mano hasta el cuarto de sus padres, entramos y parecía tan prohibido que estuviéramos ahí, casi me resistí a acercarme a la cama, ella se sentó con naturalidad, me miró y se quitó la blusa frente a mí, un lindo brassier negro se dejaba ver, me senté a lado de ella y comenzamos a besarnos y a tocarnos.

    Me quite rápidamente la camisa y los pantalones, ella se quitó los shorts de pie, pero de espaldas frente a mí, su precioso culo envuelto en unos lindos cacheteros morados con encaje me ponían como piedra, ver cómo su precioso culo salía a la luz me seguía emocionando como la primera vez. Me quité los boxers, ella se sentaba sobre mi firme madero dándome la espalda y se restregaba simulando sexo, cuidando de meter mi verga a lo largo entre sus preciosas y firmes nalgas.

    Me dejé caer sobre mi espalda en la cama, ella me montaba sin penetración como acostumbrábamos, se rozaba contra mi verga y yo la tomaba firmemente del culo con ambas manos, aún no habíamos follado y disfrutábamos muchísimo restregarnos uno contra el otro hasta que me hacía eyacular. Nos besábamos, le apretaba las nalgas y me restregaba con fuerza contra ella desesperado de que lo único que nos separara fueran sus lindos y delgados cacheteros, tan delgados que podía sentir su humedad sobre mi falo.

    De pronto nos quedábamos quietos ¿escuchamos algo? Un firme gemido de Selín nos espabiló.

    —Jajaja que puta vergüenza — decía Liz en voz baja.

    —Jajaja que puta envidia diría yo — dije honestamente, ella me miró sorprendida.

    —¿Te gustaría cojerte a Selín? ¿No que estaba gorda y no sé que? — me preguntaba sonriendo, me sentí a salvo, no parecía molesta, solo sorprendida.

    —¡No, no! Que envidia que ellos estén cogiendo y nosotros no — reparé inmediatamente.

    —Te diré cuando esté lista — me decía sonriendo y restregándose, parecía que herí su orgullo, los gemidos de Selín aumentaban.

    No dije nada, nos seguimos besando y los gemidos de Selín que nos daban vergüenza, ahora nos ponían cachondos, ellos en serio estaban follando, incluso podíamos escuchar aquella cama rechinar un poco. Monté a Liz estilo misionero, me besaba el cuello y movía la cadera rápidamente para estimularme, le apretaba el culo con ambas manos y la restregaba desesperadamente con más fuerza contra mí, escuchamos al otro lado los típicos aplausos sexuales, esos sonidos de penetraciones húmedas y rápidas comenzaron a venir de la otra habitación.

    —Así podrías estar gimiendo tú ahorita — dije con la voz entrecortada, los escandalosos gemidos de Selín de fondo, ella me miró fijamente.

    —Si me ha dicho — dijo nerviosa, evitaba mi mirada y se retorcía un poco cuando le restregaba con fuerza la verga.

    —¿Que cosa? — pregunté honestamente, ella no captó lo que dije.

    —Que si quiero Isaías me puede follar — dijo rápidamente viéndome a los ojos, esperando reacción, mi comentario ni siquiera iba por ahí, me tomó con la guardia baja, me dio un escalofrío.

    —¡¿En serio?! — pregunté histérico y me dejé caer sobre ella.

    —Me ha dicho que podríamos hacer un trio con él — decía sin vergüenza, todo parecía tan surreal y repentino, la verga me iba explotar.

    —¿Que más te ha dicho? — pregunté desesperado, ella se retorcía, sin duda disfrutaba el morbo como combustible — ¿Que más han platicado? No me enojaré — dije histérico, me acosté sobre ella y comencé a lamer su cuello, sabía que eso la desarmaba, ella se retorcía y me apretaba una nalga, me acariciaba la espalda con la otra mano.

    —Tiene buena verga el wey, ella me enseñó una foto — decía con la voz quebrada, tomaba mi verga y la metía dentro de sus cacheteros, pero sin penetrarla, piel contra piel, me restregué con más fuerza aún, se le escapó un gemido y yo la compensé embistiéndola más fuerte aún — Isaías dice que tengo lindas nalgas — dijo con firmeza restregándome la concha contra la verga.

    Me dio un escalofrío y como si hubiera un director porno dirigiendo todo eyaculé sobre su ombligo al mismo tiempo que Selín paraba su festival de gemidos. Me quedaba sobre ella recuperando la respiración, ella me acariciaba la espalda y después de algunos segundos me retiré y acosté a lado de ella, ella limpiaba su ombligo con pañuelos. Se recostó sobre mi pecho y de pronto todo parecía demasiado silencioso, no decíamos nada, le tomé firmemente de una nalga y ella estaba en silencio sobre mi pecho.

    —¿En serio haz visto su verga? — pregunté nervioso rompiendo el silencio.

    —Si… — decía ella sin levantar la cara de mi pecho.

    —¿Por qué? ¿Cómo? — pregunté casi molesto, ella no se movió, supongo que sabía que esa sería mi reacción, bajé la velocidad, prefería saber que acusarla de nada — ¿Cómo sucedió o que? — exigí respuesta intentando ser suave.

    —Pues… Selín me enseño fotos — paraba un segundo — Sólo por desmadre, él no sabe, te lo juro — dijo segura.

    —¿Entonces como vio tu culo? — pregunté molesto, contenerme era difícil.

    —Ok, te contaré… — decía nerviosa, levantaba la cara de mi pecho y se sentaba a lado mío — Pero gastaré un cheque en blanco, no puedes enojarte — dijo con firmeza, sobraban 3 cheques.

    —Ok — dije sentándome también.

    —No es una gran historia — comenzaba nerviosa — Es que… Emmm estábamos platicando cosas sexosas, y me dijo que él la tenía enorme y yo no le creía — decía nerviosa.

    —Ok — respondí.

    —Me dijo que me enseñaba una foto si yo le enseñaba una foto de tu verga — decía y reía nerviosa — Pero ya sabes que no tengo, le dije y me dijo que entonces una de mis nalgas en tanga o algo así — se detenía esperando mi reacción.

    —Ok — dije rápidamente.

    —Pues… se la mandé, una de las que me tomaste con los cacheteros negros ¿Te acuerdas? Empinada — me decía sonriendo incómodamente.

    —Si…

    —Y me mandó la foto de Isaías… Y si la tiene grande ja — expresó con nervios.

    —¿Y por qué él vio tu culo? — pregunté casi molesto de que omitiera esa parte — ¿Como por qué le andas enseñando tus nalgas? ¿Por qué te dijo del trío? — lo dejé salir todo, me contuve de no maldecir.

    —Te juro que yo no sabía que se la enseñaría, me lo dijo al otro día — dijo rápidamente, no parecía dudar, le creí, pero me quedé molesto en silencio — De verdad te lo juro, ella no me dijo que se la enseñaría — me decía buscándome la cara — Si me enojé, si le dije que no estuvo cool — agregó desesperada.

    —Y ahora él piensa que quieres coger con él — dije molesto viéndola a los ojos.

    —¡No! Ella no le dijo que yo envié esa foto para él ni nada así, ni que había visto la foto de su verga — me decía desesperada, odiaba creerle — Mira, te muestro las conversaciones, me mandó capturas, nomás le dijo que yo se la pasé por echar desmadre, no para él — decía desesperada alcanzando su celular, me mostraba.

    Decía la verdad, Selín le dijo que le había mostrado la foto de su lindo culo a Isaías y le contaba esos comentarios sobre que él pensaba que mi novia tenía buen trasero, incluso Liz le reprochaba haberle mostrado la foto de su lindo trasero y Selín se disculpaba débilmente, también Selín aclaraba que él no sabía que mi novia había visto aquella foto de su verga.

    —¿Y el trio? — dije más tranquilo, solo quería finiquitar.

    —Nomás ella de loca jajaja — reía aliviada al verme más tranquilo — Le dije que su wey tenía buena verga y me dijo que cuando quisiera jajaja — se le fue la lengua sin darse cuenta de sus palabras, la verga y el corazón se me retorcieron.

    —¿En serio le dijiste eso? — dije nervioso, ella se dio cuenta de su error de inmediato.

    —S-si, pero nomás por decir — dijo nerviosa, evitaba mi mirada.

    Me acerqué y besé su cuello, ella me veía expectante, confundida tal vez, metí mi mano en sus bragas y acaricié su vagina, ella siempre sacaba mi mano, está vez abrió un poco las piernas y me dejó sentir su viscosidad.

    —¿Te gustaría chupar su verga? — pregunté nervioso, ella se retorcía en mi mano y me ignoraba — ¿Te gustaría que te metiera su vergota? — pregunté lamiendo su cuello a lo largo.

    —Si — dijo firmemente y buscó mi verga semi-erecta con su mano.

    —¿Que más te ha dicho? — pregunté lujuriosamente.

    —Que quiere que yo le dé a él una mamada para su cumpleaños — dijo rápidamente, sin duda lo tenía en mente.

    —¿Por que tú? — pregunté riendo un poco y le acariciaba con fuerza el coño.

    —Porque a ella le da asco y ya sabe que yo soy experta contigo… también le conté de Fernando jaja — respondía riendo un poco y nos besábamos.

    —Chúpasela — dije firmemente.

    — Bueno, le diré — me decía mirándome lujuriosa y estrujándome la verga, Selín gemía un poco al otro lado, nuestra sincronización parecía broma, ambos reíamos un poco por eso.

    —Chúpasela ahorita — dije nervioso como el carajo, ella me vio fijamente, no sorprendida, no molesta, sólo fijamente.

    —¿Le digo? — me dijo lujuriosamente, bajó y se devoró mi verga de golpe hasta dar una arcada.

    —Si, ve y dile — dije histérico y la retiré casi groseramente de mi verga con ambas manos.

    Ella se puso de pie y caminó directo a la puerta sin siquiera vestirse, abrió la puerta sin dudar y salió sin siquiera voltear a verme. Me levanté de inmediato de la cama ¿qué carajos se supone que haría ella? Caminé hacia la puerta y ella tocaba en la otra puerta.

    —Selín — dijo mi novia firmemente, su amiga paró de gemir de golpe.

    —¿Que pasó we? ¿Estamos haciendo mucho ruido? — reía fuertemente la chica, Liz me veía nerviosa.

    —Ven wey — dijo Liz desesperada.

    Yo veía desde el cuarto a mi novia parada en la otra puerta, escuché claramente como alguien se levantaba de la cama de a lado y caminaba a la puerta, una milésima de segundo antes de que abriera me eché un paso atrás para no ser visto. Escuché como se abría la puerta.

    —¿Que pasó we? — decía Selín con tono casi asustado, la escuché demasiado cerca, me eché un paso más atrás en total silencio.

    Escuché solo murmullos y risitas nerviosas de Liz.

    —¿Que? — decía Selín, parecía sorprendida, cerraba la puerta detrás de ella y salía del cuarto para hablar con Liz en el pasillo más a gusto, escuché a Liz murmurar de nuevo, luego a Selín, risitas nerviosas de las 2, me maldije por no tener mejor oído, reían en silencio, risitas de complicidad

    —¿En serio, en serio? — escuché claramente que Selín decía entre murmullos.

    —Si — escuché también como mi Liz respondía.

    Escuché la puerta abrirse y cerrarse, de pronto me aterró pensar que hubieran entrado juntas, salí rápidamente del cuarto y Liz estaba afuera, casi digo algo y ella me hizo callar poniéndose el dedo en medio de los labios.

    —¿Que pasa? — dije lo más silencioso que pude.

    —No sé… — dijo con el mismo tono silencioso, parecía que diría algo más y la puerta se abrió ante nosotros, Selín nos miraba sosteniendo la puerta y reía.

    —Pásenle — decía sonriendo retadoramente.

    Selín abrió la puerta y sus grandes tetas quedaban al descubierto, solo llevaba una tanga rosa y no se preocupaba por taparse, mi novia iba en brassier y en sus lindos cacheteros morados, yo en boxers, adentro podía ver a Isaías con unos boxers apretados sentado en la cama, supongo que tenía sentido que nadie se pusiera más ropa.

    Liz me miró, entré nervioso y ella detrás de mi, Selín le dio una nalgada y ellas reían un poco, la chica cerraba la puerta detrás de nosotros, nos quedamos parados frente a la cama sin saber que hacer, yo intentando con todas mis fuerzas no ver a Isaías, él intentando con todas sus fuerzas ver a través de la ropa interior de mi novia. Selín pasaba por detrás de nosotros, me tocaba el hombro y me llamaba para sentarnos en un pequeño sillón que estaba a lado de la cama, la seguí, mi novia vio un segundo a Isaías y él la tomó de la mano y la jaló con él hacia la cama.

    Isaías jaló a mi novia de la mano y ella no se resistió, él la sentaba sobre él de frente y ella abría las piernas para sentarse sobre él, comenzaban a besarse de inmediato y él le tomaba el culo con ambas manos de inmediato, se besaban apasionadamente segundo uno, podía ver la lengua de ambos juguetear con la del otro, todo parecía tan real y claro está vez, abrumador, con Fernando fue una mamada incomoda directamente, con Isaías comenzaron besándose como amantes cómodos uno con el otro, me sentí extrañamente más celoso de eso que de verla con la verga dura de Fernando en su boca, Fernando era tan torpe, tímido e inocente, Liz controlaba la situación y eso me tranquilizaba, aquí Isaías controlaba a Liz como un amante firme y seguro de sí mismo. Isaías bajaba a su cuello y la lamía de arriba a abajo, ella alzaba la cara disfrutando su cálida lengua, él apretaba con fuerza sus nalgas.

    —Ya le traía ganas a tus nalgas — decía Selín tímidamente.

    —¿Le enseñaste la foto? — decía Liz en un patético intento por despistar sin voltear a verla, Isaías estaba a lo suyo en su cuello.

    —Bien sabes que la vio — dije cruelmente, Liz se ponía roja y reía — Y a ti te encantó su vergota — rematé morbosamente, Isaías le buscó los ojos con una mirada socarrona, ella reía y evitaba verlo a los ojos, Selín reía como loca a lado mío.

    —Restriégale el culo en la verga wey — decía morbosamente su amiga.

    —Si — dije emocionado secundando.

    Liz reía nerviosa, Isaías la puso de pie, ella se dio la vuelta lentamente frente a él, Isaías le magreaba el culo con ambas manos sin vergüenza y veía atentamente sus preciosas y redondas nalgas, todos reíamos un poco y mi linda novia se sentaba sobre él que aún llevaba los boxers. Se sentaba sobre sus piernas firmemente, Selín y yo veíamos en silencio, él tomaba la cintura de mi Liz y la subía y bajaba contra su verga.

    —Cuando te la meta te va encantar — decía Selín sin vergüenza, me dio un escalofrío, eso puso cachonda a Liz que se dio la vuelta y se puso de rodillas frente a él.

    Ella se colocó entre sus piernas, él le acariciaba la cabeza y ella comenzaba a darle tiernos besos en los muslos, él marcaba su verga en sus boxers indicándole el camino, ella comenzó a lamer de una manera obscena la tela donde estaba su firme erección. Isaías se puso de pie frente a ella y Liz no retrocedía ni un centímetro, quedando casi debajo de sus piernas en vez de frente a él. Isaías bajaba sus boxers lentamente y su verga salía de un salto, sus bolas cayendo sobre la cara de mi novia, una verga más larga que la mía, pero no diría que enorme, sin embargo, bastante gruesa, me sentí un poco patético viéndolo de pie con su gruesa verga en la cara de mi novia y sus bolas justo en la boca.

    —A ver si es cierto que eres tan experta — decía Isaías riendo y golpeándole la frente con su verga a Liz, Selín y yo reíamos, Liz comenzó a lamerle las bolas sin reírse en lo más mínimo.

    —Sácatela — me dijo Selín de pronto viéndome la entrepierna.

    —Pa-para que? — pregunté sorprendido.

    —Te la quiero jalar — me dijo viéndome fijamente y ella misma metió su mano dentro de mis boxers y tomó firmemente mi verga.

    Liz lamía las bolas de Isaías y él se retorcía, Selín me estrujaba la verga de una manera casi violenta, fuerte, demasiado fuerte y firmemente rodeando mi falo con todos sus dedos, me lastimaba, pero por nada le diría que se detuviera, supongo que estaba acostumbrada a manejar la maquinaria pesada de Isaías sin miedo.

    Mi novia lamía profundamente las bolas de Isaías y él se retorcía un poco viéndola fijamente y acariciando de manera casi tierna su cabeza, él la retiró amablemente y le ofreció su verga con una mano, Liz fue directo a meterla tanto como pudo en su cálida y húmeda boca, Selín casi me arranca la verga.

    Isaías tomó con firmeza la cabeza de mi novia con ambas manos y la hacía bajar hasta la mitad de su verga, mi novia abría toda la boca de una manera casi cómica y hacia arcadas escandalosas.

    —¿Te gusta? — preguntó Selín nerviosa mirando el show.

    —¡Si! — dijeron ambos en coro, nadie río, ellos siguieron de inmediato a lo suyo y Selín me dio un jalón de verga tan fuerte que me quejé un poco.

    —Wey deja que te folle, te va encantar — dijo Selín desesperada, Isaías le empujó la verga fuertemente a mi novia, gimió profundamente y ella dio una arcada — Wey encuérate y que te folle — insistió desesperada, Liz paró y me vio por un segundo, se me secó la boca.

    —Si, que te la meta toda — dije desesperado, Selín me recompensó con un jalón y Liz me vio sorprendida, vio a Isaías y él la tomó de la mano para ponerla de pie.

    —¡No! ¡Mejor no! — dijo Liz de inmediato soltando su mano y quedándose de rodillas.

    ¡Wow! Fueron tantas emociones en 2 segundos…

    Liz volvió a darle una mamada intensa a Isaías, tal vez solo porque quería o tal vez por quitar el tema de la mesa, Isaías no insistió de ningún modo y comenzó a follar la cara de mi novia con tal velocidad y fuerza que la saliva caía por todos lados, él gemía profundamente y ella daba arcadas escandalosas, en mis boxers mi verga se retorcía en la mano dura y firme de Selín, comencé a eyacular y ella lo notó por mis palpitaciones, me volteó a ver sonriendo y apretó con fuerza exprimiéndome y retirando su mano.

    Ahora podía ver más concentrado el espectáculo, la claridad post orgasmo me golpeaba, de pronto todo me parecía tan incorrecto, tan sucio, tan morboso, estaba mal lo que sucedía, me sentía patético escuchando gemir a Isaías y verla a ella haciendo un esfuerzo sobrehumano para tragar su verga, me parecía tan degradante, pero jamás se me pasó por la cabeza detener nada.

    Mi semen escurría por mi muslo y me sentí patético de pensar que no pude ni siquiera soportar la mano de Selín en mi verga más tiempo que él la boca de mi novia en la suya, pensé que ellos follaron a toda velocidad después de 2 meses el mismo tiempo que a mí me tomó eyacular simplemente frotándome contra mi novia.

    —Te la voy a meter por el culo — le dijo histérico Isaías a Selín, gimiendo y castigando la garganta de mi novia con fuerza.

    —Si, dónde quieras — respondía ella de inmediato sin verlo a los ojos, veía a Liz devorar la verga de su novio, igual que yo.

    Isaías subió la velocidad ante tal declaración, tal vez ya lo habían hecho, pero no era común, alzó la cara y se follaba sin piedad la cara de mi novia, ella luchaba en momentos intentando no ser empalada tan cruelmente empujándolo por los muslos, él simplemente arremetía con más fuerza y ella daba arcadas increíbles.

    —¡Que puta eres! — le dijo histérico a mi novia viéndola por fin, le penetraba la boca con un firme movimiento de cadera y la dejaba dentro disfrutando la boca de mi linda novia —Me voy a venir — decía Isaías histérico apenas unos segundos después.

    —Trágatelos wey — exigió Selín de inmediato, miré y ella se masturbaba con fuerza.

    Isaías le clavaba la verga 3/4 partes hasta la garganta, mi novia daba una arcada escandalosa, pero lo sostenía firmemente del trasero con ambas manos para meter lo más que pudiera de esa verga en ella, él alzó la cara, gimió profundamente y pude ver cómo su gruesa verga palpitaba sin control dentro de la boca de mi novia, ella apretaba los ojos y daba arcadas, todos pudimos escuchar claramente los «glú glú» pesados y violentos de su garganta moviéndose tragando la espesa corrida de él mientras no soltaba su cabeza y gemía con fuerza. Selín se masturbaba con fuerza viendo fijamente, mi novia no soltaba el culo de Isaías y él la veía fijamente mientras su verga se estremecía por última vez dentro de ella.

    Isaías sacaba la verga lentamente de la boca de mi novia, ella le exprimía la verga con fuerza, sacaba una última gota y la lamía innecesariamente en un alarde lujurioso, él reía un poco y le acariciaba la cabeza, podía escuchar los húmedos sonidos de Selín, mi novia le lamió las bolas y se puso de pie, intentó besarlo y él la evitó con completa honestidad, por supuesto que todos reímos. Él le apretó el culo con fuerza y se separaron, ella me vio esperando y yo me puse de pie para irnos de ahí.

    —Quédense y que te folle — decía Selín aún desesperada viéndonos.

    —No wey — decía Liz riendo nerviosa — Gracias — le dijo de una manera lujuriosa a Isaías mientras nos acercamos a la puerta —Hasta mañana — decía riendo y huimos de ahí.

    Entramos a su cuarto desesperados, tenía la verga como piedra, le intenté quitar el brasier desesperadamente y ella no me dejó.

    —Quiero follarte — le dije firmemente y me acosté sobre ella en la cama, hice sus cacheteros a un lado y casi la penetro, casi.

    —No — dijo nerviosa y cerrando las piernas.

    —¿Por que? — dije desesperado acariciándole fuertemente el coño.

    —No sé — decía desesperada retorciéndose.

    —¿No quieres perder tu virginidad conmigo? — dije desesperado, no molesto, solo desesperado.

    —No sé — dijo — Tal vez esté pensando en otras opciones — me dijo sonriendo lujuriosamente.

    Le tomé la cabeza y la hice darme una mamada, soporte 30 segundos su deliciosa boca y eyaculé más que nunca en mi vida dentro de su garganta.

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  • Con el hetero motorizado

    Con el hetero motorizado

    Que tal antes que nada pedirles disculpas por el tiempo sin escribir por aquí estaba un poco ocupado.

    Bueno está historia me ocurrió hace más o menos un par de años para ese entonces tenía unos 24 más o menos.

    Resulta que tengo un conocido que es mototaxis en la ciudad de Caracas, él me ha estado contando que tiene un amigo que le gusta coger con tipos.

    Es un pana que mujer hijos y todo, pero dice que un día probó y se quedó enganchado. El no coge con cualquiera y de hecho tiene sus clientes a los que les hace carreras y los pone a mamar para completar el servicio.

    Lo cierto es que un día estoy en la parada con ellos y llega el pana y mi amigo me hace la seña de que es él Mototaxi sexual. (Cabe destacar que yo soy súper serio y llevo mi vaina escondido nadie sabe que me gusta el culito de un buen macho para darle guebo rico).

    E loco llegó y mi amigo me lo presenta, todo normal hasta que mi amigo le saco la conversación de sus gustos.

    -Eh habla Antonio como vas desde cuándo no atiendes a tus clientes vip

    -coño loco hace rato deje uno, pero bueno le cobre el servicio especial.

    Ellos ahí hablando y yo con el morbo a mil, el loco era un moreno con unos brazos enormes y las piernas súper marcadas barba medio larga y se le notaba un paquete pero criminal, y mientras hablaba a cada momento se lo agarraba y se lo movía era una locura.

    Llegó un momento de tanta joda que mi pana me dice:

    -coño loco voy hacer una vuelta si quieres me esperas y seguimos jodiendo

    -ah bueno dale listo yo aquí te espero y nos tomamos unas birras.

    -listo pues espérame y nos vamos

    Cuando el pana se fue me quedé ahí u rato y luego rápido me acerque al Mototaxi sexual.

    -que más loco todo bien?

    -si men tú vas para algún lugar?

    -cono no ahorita voy a esperar a Antonio aquí, oye pero yo escuché sobre tus clientes vip, como funciona eso haces carreras de noche o como?

    (Yo sabía de qué se trataba todo pero estaba haciéndome el loco)

    -no vale ese servicio vip es para clientes especiales que yo tengo, pero no es para todo el mundo.

    -Coño loco es que yo necesito un taxi que trabaje hasta tarde porque ando jodiendo por ahí y bueno necesito que me rescate.

    -no bueno panita anota ahí mi número y estamos en contacto, guárdame como Alfredo Mototaxi y bueno dependiendo de dónde estés te rescato

    Guarde su número y ya no volvimos a hablar más, a los dos días le escribí por WhatsApp.

    -ey Alfredo que más men como estás soy Axel el pana de Antonio

    -Epale panita que tal todo bien, que necesitas por ahí

    -Todo bien, coño quería saludarte como vas con tus clientes vip

    -ah no vale pero tú cómo que estás muy interesado en mis servicios o que?

    -pues por ahí escuché algo tuyo y no sé si es verdad y me interesa

    -Antonio te contó algo

    -Coño me contó mucho en realidad y quedé con la curiosidad

    -Bueno men hay clientes que me ofrecen culito y yo no los perdono y bueno son mis clientes vip, les hago las carreras y si quieren guebo les doy

    -verga loco y tú no tienes esposa?

    -si tengo mi mujer, pero verga coger con un tipo es un morbo muy arrecho ufff de pana que es demasiado y no hablemos más de eso que lo pienso y se me pone dura

    -siii? Y que tan dura de te pone?

    -quieres ver?

    -Manda a ver si me interesa tus servicios

    El maldito tenía un guebo de película, negro grueso no tan grande pero doblado hacia un lado.

    -Habla te gusta o que?

    -claro que me gusta loco tienes un guebo criminal

    -bueno cuadramos y me das

    -listo si quieres vente y me muestras que es lo que con ese servicio.

    A los 40 minutos llegó a mi casa estacionó dejo sus cosas y me pidió el baño. Entro al baño y yo tenía los nervios a millón a los segundos suena mi teléfono, es un mensaje de WhatsApp de Alfredo.

    Me envió una foto sin ropa con el guebo súper parado y dónde decís.

    -si lo quieres ven y abre la puerta

    El corazón se me iba a salir no encontraba que hacer, había un tipo súper divino con un guebo enorme en mi baño esperándome todo parecía muy surrealista.

    Cuando abro la puerta del baño lo que me encuentro es toda una poesía, estaba Alfredo sin ropa arrecostado de la pared de la ducha dándose un pajazo de padre y señor nuestro.

    -vente pues no querías mis servicios.

    Me le fui encima de una me quite la camisa y le agarre el guebo ufff aquello estaba súper caliente y duro, una verga negra y venosa que iba a comerme me lance y cuando iba s besarle me agarró la cara.

    -shhh tranquilito, si quieres tener el privilegio de besarme primero vas a mamarme el culo

    Quedé con los ojos como platos, esperaba a esas alturas tener esa verga en mi boca, pero al final todo resultó mucho mejor.

    Alfredo se puso de espaldas contra la pared y yo rápido me arrodille para descubrir el espectáculo, y es que si Alfredo tenía una verga de película, mucho mejor estaba el culo que se gastaba, tenía unas nalgas de cuarentón, pero tremendas.

    Las apreté duro las abrí y comencé a comerme ese rico culito de macho que se gastaba el Alfredito mientras los escuchaba resoplar y decir cosas que me ponían a mil.

    -Ufff que rico valeee cómeme las nalgas, tenía rato que no me daban lengua así rico

    Cuando le escuché decir eso me puse malo, en ese momento pensé que era yo el que iba a ser el sometido y ya había asumido el papel, pero Alfredito me abrió una ventana que no iba a dejar pasar.

    -oh méteme la lengua hasta adentro dale dale que me gusta.

    Mientras yo tenía mi cara entre esas dos nalgotas Alfredo se pajeaba y podía ver cómo le colgaban esos hilos de semen, en realidad el loco estaba gozando de lo lindo.

    Después de estar unos minutos ahí comencé a morderle y a darle unas cuantas nalgadas. Las bolas le colgaban rico y comencé a chupárselas mientras le agarraba el guebo y lo ordeñaba le escupí ese culito y le daba lengua hasta más no poder.

    Cuando me aburrí de estar arrodillado me pare sin soltarle y entre esas nalguitas le puse mi guebo que estaba a explotar.

    -Entonces este es tu servicio vip? Pones a tus clientes a que te coman el culo

    -no en realidad me comen el guebo y se tragan mi leche pero hoy quise hacerlo diferente, pero no te entusiasmes soy yo el que va a clavarte

    Comenzamos a besarnos y yo agarraba su pedazo de carne junto con el mío y comencé a pajearnos, el morbo de Alfredo estaba a millón su verga babeaba pero a litros mientras hacíamos esa pajita juntos mis manos estaban llenas de su baba.

    De repente se puso de rodillas y se llevó mi verga a la boca, ver aquel tipo tan serio comerse mi verga me puso a mil, lo agarraba por la cabeza y le metía el guebo hasta el fondo.

    -verga Alfredo que rico, métela toda nada

    La destreza con la que me mamaba la verga era brutal. La escupía, le pasaba la lengua me pajeaba y seguís comiendo guebo como los buenos.

    -uf loco vámonos al cuarto

    -ya quieres que te ponga en cuatro tan rápido

    -no bueno si quieres te pongo yo primero y tú le das después

    -vale

    Nos fuimos al cuarto nos acostamos y de una con sus dedos comenzó a toquetearme el culo.

    -Vamos s ver este culito que tal

    Me metía los dedos y luego me obligó a que se los chupara.

    -Dale comete mis deditos que

    -me tienes aquí mal y aún no me das lo que quiero

    Se puso un condón se escupió la mano y comenzó a meterme su verga así con cuidado, me sorprendió lo delicado que era y fue intentando hasta que lo metió ufff primero cabeza y luego iba bombeando rico, aquella sensación de dolor y placer es única.

    -Dale, dale más que me tiene a mil

    Me tenía con las piernas abiertas de par en par y dándome verga como loco. Sus embestidas eran lentas pero a medida de que su guebo se adaptaba a mi culito más aumentaba la velocidad yo estaba en el cielo con semejante macho abriéndome el culito en dos.

    -ufff me voy a venir

    -espérate dale con calma aún no termines

    Me saco su verga y sentí ese vacío delicioso que se siente cuando te dieron rico.

    Me puse en cuatro me llene el culo de saliva y el rápido me ls metió de nuevo uffff me agarraba por las nalgas y se afincaba duro.

    Casa embestida sonaba divino aquello no paraba, no hay nada más divino que pajearse mientras te dan por el culo como perrita.

    -uf que culito tan calentico vale, te gusta? Te gusta cómo te doy guebito?

    -siii me gusta dame

    -uy que rico vale voy a llenarte el culito de leche que rico

    Podía sentir como se contraía, no podía pelar ese lechero así que me lo saqué, el séquito el condón y comenzó a pajearse en mi cara, me dio cachetadas con si verga y se pajeaba para darme su leche.

    -Uuu la quieres?

    -si la estoy esperando lléname la cara

    -oh que rico oh me vengo me vengo me vengo

    Cuando sentí el primer chorro de semen caliente en mi cara fue un efecto inmediato yo también me venía como loco.

    El muy perro me agarró la cara y me pasaba el guebo aun palpitando embarrándome todo de leche

    -No abriste la boca no te gustaría probarla

    -Coño no el semen no me gusta como sabe

    -abre la boquita anda

    No sé si fue por el tono como lo dijo o si fue sentir como me paseaba su verga por la cara pero abrí la boca y con sus dedos me metió su semen en ls boca, debo decir que tenía un sabor extraño pero por más que lo intente lo escupí no me lo pude tragar.

    -bueno será en la próxima

    -En la próxima? Le dije yo

    -Si en la próxima no querías que te incluyera en mis clientes vip?

    -nooo yo solo quería probar la mercancía

    -verga eres una rata

    -Nah pa la próxima me das culito tu

    -entonces yo creo que no habrá próxima.

    -tranquilo Alfredito dale tiempo al tiempo,

    Y fin (continuará? Tal vez)

  • Las manos de mi primo

    Las manos de mi primo

    Fuimos a la casa de mis tíos que viven en la ciudad de Cuernavaca el fin de semana antes de que se diera la cuarentena. Ahí tengo un primo que tiene 25 años de edad y siempre me ha querido mucho.

    Antes de ir hablamos por mensajes y me dijo que quería presentarme a unos amigos de él, que me arreglara bonito.

    Me puse una blusa delgada y un suéter, unos shorts de mezclilla, unas mallas opacas, mis tenis y unas calcetas blancas; no es por nada pero creo que me veía muy bonita. Soy delgada pero mis piernas tienen una forma muy bonita gracias al ejercicio que realizo a diario.

    Cuando llegamos a la casa de mis tíos mi primo no estaba, había salido a comprar. Después de treinta minutos llegó con un amigo. En cuanto llegó me vio y se abalanzó hacia mí. Me saludó muy amable y cariñoso. Me presentó a su amigo y después nos fuimos un rato al jardín.

    Después de la comida nos fuimos los tres a escuchar música a su cuarto y desde ahí me di cuenta que su amigo no apartaba la mirada de mis piernas, creo que le gustaron mucho. Ya estando en el cuarto de mi primo me recosté en la cama mientras mandaba algunos mensajes a algunas amigas, mientras ellos veían videos y no dejaban de admirar mis piernas. Cuando me di cuenta de eso intencionalmente me recosté boca abajo y subía y bajaba constantemente mis piernas, después me incorporaba y cruzaba las piernas, sé que les gustaba porque no dejaban de verme.

    Llego el momento en que mi primo se acercó a mí y mientras platicábamos comenzó a rozarme con sus manos mis piernas. Me gustó y de forma intencionada más me acercaba a él. Hubo un momento en que, mientras él estaba sentado junto a mí, puse una de mis piernas encima de la suya y con eso bastó para que no dejaba de acariciarme no solo una, sino ambas piernas.

    Su amigo no aguanto y me dijo, oye, se ve que haces mucho ejercicio verdad? Le dije algo. Acercó su mano a mi muslo y me dijo, se ve y se siente.

    No inventes, estaba en medio de dos muchachos y ambos me estaban acariciando las piernas, el problema es que eso me gustaba y sin querer, me moje. Nadie se quería mover de ahí, especialmente yo, pero de repente me hablaron mis padres para decirme que era hora de regresar a casa.

    Cuando me despedí de ellos, se despidieron muy bien, con un beso muy cerca de los labios y mi primo me dio una nalgada, como forma de cariño.

    Cuando llegué a casa me fui a mi cuarto, saque mi consolador, le puse un condón y me di satisfacción yo solita, pero sin quitarme las mallas, solo para recordar lo sucedido.