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  • La vida sexual de Pilar (4): El despertar

    La vida sexual de Pilar (4): El despertar

    Desperté en la cheslón abrazada a Elisa, las dos desnudas, la bese los labios y acaricie su pelo, despertó con una gran sonrisa, me beso metiendo su lengua hasta mi garganta.

    Elisa: me has hecho muy feliz.

    Yo: y tú a mí

    Mientras acariciaba mi coño jugando con mi clítoris nos despejamos un poco con caricias y besos.

    Me levante desnuda, Elisa me miraba sin perderme de vista ni un momento, en el baño puse a llenar la bañera con sales relajantes, la cogí de la mano y la lleve a la bañera, nos enjabonamos mutuamente disfrutando de nuestros cuerpos, me senté en el borde de la bañera y abrí mis piernas, Elisa empezó a comerse mi coño mordía mi clítoris y recorría con su lengua todo mis labios vaginales hasta el ano, me hizo estremecer cuando metió dos dedos dentro y con otro buscaba el agujero de mi culo hasta que lo metió, comenzando a masturbarme, mis gemidos eran continuos sentía mi coño mojarse estallando en un orgasmo brutal, lamio mis jugos relamiéndose los labios con cara de placer, mientras me reponía de mi orgasmo Elisa cogió una maquilla de afeitar enjabono mi coño y comenzó a depilarlo, combinaba el paso de la cuchilla mientras abría los labios de mi coño y metía los dedos y acariciaba mi clítoris, ya me tenía otra vez a cien, termino con la depilación y disfruto de comer mi coño depilado suave y mojado, con la lengua dentro de mi coño y un dedo en mi ano me corrí otra vez.

    Yo: ahora te toca a ti. Mi niña.

    Cambiamos de posición y depile su coño rubio dorado, sentía como se excitaba y contraía su vulva, gemía de placer, abrí su coño con mis dedos y con la manguera de la ducha y el agua caliente masturbe su coño, gemía sin parar, justo cuando orgasmo, puse mi boca en su coño y trague sus deliciosos jugos relamiendo sus labios y clítoris.

    Salimos de la bañera nos secamos la una a la otra entre besos y caricias, Elisa se vistió yo me quede con el albornoz cambiamos los números de teléfono y quedamos para otra sesión.

    No despedimos con un beso con lengua y salió de casa con cara de niña traviesa.

    PILAR ARDIENTE

    Gracias por vuestro apoyo y comentarios. Un beso donde más os guste.

  • Mi amor platónico es el enorme culo de mi mejor amiga

    Mi amor platónico es el enorme culo de mi mejor amiga

    Conozco a Maica desde el instituto. Ella empezó a salir con Alberto, uno de mi clase, el típico chulillo que no aprobaba ni una. Iba de malote, y claro, a las niñas les encantaba. Maica y yo nos conocimos un fin de semana en el que quedamos todos los del grupo. Maica tampoco llamaba mucho la atención; no era muy guapa, estaba como una tabla de planchar y tampoco se podía decir que tuviese muchas luces. Pero había algo que sí que comentábamos todos; tenía un impresionante culo redondo y perfecto. En ese momento no era muy grande, pero en comparación con los de las otras chicas del grupo sí se notaba que tenía un buen tamaño. Tanto ella como Alberto estaban enchochados. Quedaban prácticamente todos los días y cuando estaban con nosotros estaban siempre pegados.

    Ella iba de santurrona porque sus padres eran muy católicos; la típica que iba a misa, convivencias y esas cosas… La sorpresa fue cuando nuestro colega nos contó que la había desvirgado; que no nos hacíamos una idea del culazo que tenía y que encima le encantaba follar. El resto del grupo no podíamos tener más envidia del cabrón de Alberto, que estaba ya follando mientras que los demás suplicábamos por liarnos con alguna. Y más duro se hacía cuando Maica se ponía leggins y podíamos hacernos una muy buena idea del culazo que tenía, nos poníamos como locos. Siempre con cuidado de que Alberto u otra de las chicas no nos pillase mirando, claro. Empezamos a repetirle un millón de veces, cuando no estaba Alberto, el culazo que tenía. Esto puede parecer raro, pero es que acabamos teniendo mucha confianza con ella, y cuanta más confianza, más cosas le decíamos y a ella le encantaba. Estuvieron saliendo unos 2 años, creo recordar. Por aquel entonces sabíamos que follaban y que les gustaba, pero tampoco teníamos muchos más datos porque Alberto era del grupo, pero tampoco era muy amigo y ella no iba a venir a contarnos las cosas que hacían. Pero con el tiempo Maica nos contó que él siempre la ponía a cuatro patas, y que a ella le encantaba porque Alberto se ponía cachondísimo follándola desde atrás y dándola azotes en su perfecto culo.

    Cuando rompieron, Maica siguió saliendo con nosotros, de Alberto pasamos porque seguía siendo un puto chulo y ella nos caía mejor. En el grupo éramos unos 8 chicos y ella, imaginaos a quien iban a parar todas las inquietudes y bromas sexuales. Yo empecé a tener mucha confianza con ella, nos hicimos mejores amigos: de cabeza a la puta friendzone. Ella me contaba todo lo que hacía. Ella ya no se conformaba con liarse con otros tíos, había probado lo que era que la diesen bien a cuatro patas y eso era lo que quería. Encima, cada tío que se tiraba era peor al anterior, normalmente los más tontos de cada casa. Los padres pensaban que su hija, como muchísimo, había follado con Alberto pero que ahora no estaba con nadie. En cambio, se estaba ganando una fama de guarra bastante importante. Siempre vestía con leggins de cuero o normales, o se ponía vaqueros bien ajustados. Los comentarios sobre su culo los hacíamos ya sin corte ninguno. Además, empezó a crecerle mucho, las nalgas eran dos grandes círculos perfectos. Cuando salíamos de fiesta nos solía perrear, a ella le encantaba, pero a nosotros más. Acabábamos todos peleándonos por bailar con ella, parecía que le encantaba notar nuestras pollas contra su enorme culo, era impresionante como se restregaba. Le gustaba bailar más con Juli y con Riki, los que tenían la polla más grande. Ella decía que porque bailaban mejor que el resto…

    Maica repitió primero de bachiller. Menuda suerte tuvieron los chavales de su clase. Estando acostumbrados a tener siempre las mismas compañeras mojigatas alucinaron con Maica. En las clases de educación física, cuando Maica corría, estaban todos atentos para ver cómo se movían sus caderas y como le botaban sus enormes nalgas. En clase les pasaba lo mismo, prestando atención a cualquier descuido para verle el tanga. Ella siempre llevaba tanga:

    – Es que para mi culo las bragas son incomodas porque no se adaptan bien, lo tengo demasiado grande, con el tanga no tengo problema porque se mete y ya está, y cuanto más pequeño sea el tanga más cómoda voy. – Me dijo una vez.

    En nuestro grupo eso nos ponía cachondísimos. A veces nos enseñaba las tiras del tanga y nos decía pues hoy me he puesto el rojo, el negro…. La cabrona sabía cómo hacernos sufrir. Estoy hablando principalmente del invierno, pero en verano también se ponía unos shorts alucinantes. Personalmente yo soy más de leggins, nunca engañan. Eso sí, doy gracias por ver como cada año los shorts de Maica mostraban cada vez más nalga, para cabreo de su padre. Su madre la defendía y le decía que fuese como quisiera. Aún sigo sin saber si el enseñar más nalga era debido a que acortaba sus shorts o que el culo no paraba de crecer. Es que era increíble, parecía que todo lo que comía iba al culo pero que se colocaba perfectamente para darle esa maravillosa forma. He decir que el culo llamaba tanto la atención porque Maica no estaba nada gorda, al contrario, tenía cinturita de avispa, le fallaban un poco las tetas, pero tenía un cuerpazo.

    Un día que mis padres estaban de viaje la invite a dormir. Íbamos a hacer algo de cena, ver una película y así, plan de amigos vamos. Cuando terminamos de cenar nos preparamos unas copas. La verdad es que casi no bebíamos y con un par de copas ya estábamos contentos. Empezamos a hacernos confesiones. Me dijo que se estaba follando a un repetidor de su clase. En cuanto lo dijo, antes de saber el nombre, ya me podía imaginar que era el típico subnormal y flipado. Acerté. Encima por lo que me contaba, él pasaba bastante, es decir, la quería para follar y ya está. Maica, muy ingenua, no se daba cuenta o no quería darse cuenta. A ella mientras la follasen bien la valía. Me dijo que él estaba obsesionado con su culo, siempre estaba tocándoselo, incluso en clase. También me contó que le había mandado fotos guarras. Yo con esto flipé, y hay que reconocer que me puse cachondo. Ese tío podía pajearse todo lo que quisiera con las fotos de mi amiga. En ese momento, Maica estaba en leggins y con el tanga por fuera todo el tiempo, se había dado cuenta y le daba lo mismo, y yo tan contento claro. Dijimos de irnos a la cama, y para mi sorpresa en lugar de irse al baño a ponerse el pijama, se cambió delante de mí. Cuando vi su enorme culo en tanga casi me da algo. Ese culo era de actriz porno de las buenas. Aunque casi lo que hizo fue joderme, más que ponerme cachondo. Parecía que para ella no tuviera polla, estaba en la friendzone total, o como si fuese su amigo gay o algo así. Y mientras no para de hablar del de su clase, hasta me dijo que tenía una polla bien grande, más incluso que la de Alberto. Que lo que le encantaba era follar, pero a él también se la chupaba porque se le mojaba el coñito y luego podía follar mejor. Lo que me resultó raro, es que cuando me dijo eso, en vez de decirla que se callase me puse más cachondo viendo que para ella, yo era una amiga más. De pronto la dije que tenía un culo maravilloso, y me contestó que al de su clase le encantaba correrse en él. Con ese comentario se me puso la polla durísima. El puto cabron ese no para de correrse en el culazo de mi amiga y a mí eso me ponía cachondo. Lo peor de todo fue que ella se percató de mi erección y dijo lo peor que me podría haber dicho: “aaayy que mono´´. Ahí me di cuenta de que mi polla, grande, precisamente, no debía ser. Tenía la certeza de que Maica, por aquel entonces, al menos 8 pollas ya había visto y tocado, por lo que sabía si una polla merecía la pena o no. Mi suerte cambio un poco cuando de repente me dijo:

    – Oye, si tanto te gusta… ¿Quieres verlo? A mí no me importa, tenemos mucha confianza.

    Puse una cara de enfermo alucinante. Solo la idea de poder ver ese culazo de nuevo, ya que la vez que se cambió de ropa fue bastante rápido, me volvía loco. Aunque, por otra parte, ahí ya confirme que no tenía ninguna posibilidad con ella, me debía de ver totalmente inofensivo.

    – Bueno, por la cara que pones yo creo que es un sí jijiji. – Me dijo orgullosa por la cara que puse.

    Se empezó a bajar el pantalón del pijama poco a poco, mi polla me iba a estallar. Empecé a decirle lo increíble que era su culo y el cuerpazo que tenía. Ella me dijo:

    – Pon música y ven conmigo que me apetece bailar. Pero tu pantalón en su sitio eh, a ver si vas a hacer algo con tu cosita, recuerda que somos amigos, y con los amigos no se hacen esas cosas.

    Cuando me dijo eso hasta me enfadé un poco. Se estaba tirando a lo peor de lo peor, que la trataban como una puta, y a mí que era buen chaval y su amigo desde hace años ni puto caso. Se puso a restregarse a saco contra mi polla. Ella estaba en tanga y yo a punto de correrme. Baje un poco las manos para tocarle el culo:

    – Estate quieto, eso no lo hacen los niños buenos. Ay, que cachonda estoy, hazme una foto con el culo en pompa para mandársela al de mi clase.

    Y yo como buen perro obediente, pues fui y se la hice.

    – Vamos a dormir a ver si se me pasa un poco el calentón – Me dijo.

    Vamos, que estaba yo ahí con la polla súper dura y ella con todo el tanguita empapado y ni por esas pensó en mí como una opción sexual. Lo peor es que eso me puso aún más cachondo y terminé corriéndome encima con el pantalón puesto. Cuando Maica lo vio empezó a reírse en mi cara y me dijo:

    – Gracias, con esto se me ha pasado el calentón totalmente – Me dio un beso en la mejilla. – Anda cielo, ve al baño a limpiarte y vuelves, que quiero que durmamos abrazaditos.

    Desde ese día me trató aún más como su amigo gay. Iba de compras con ella y me contaba todo sobre los tíos que se tiraba. Era como su perro, y como premio lo que me llevaba es que cada vez que se compraba algún pantalón o tanga me lo enseñaba y si se me ponía dura eso era que le quedaban bien. Aunque he de reconocer que se me ponía dura casi siempre. Ese puto culo gordo que tenía no paraba de crecer, cada vez era mejor y cada vez me tenía más obsesionado. Era una obra de arte ver como se adaptaba el culo a los vaqueros cuando se los ponía. En el grupo cada vez estábamos más salidos, todos nos hacíamos pajas pensando en su culo. Se lo decíamos y a ella le encantaba; que lo disfrutáramos decía.

    Todo cambió bastante cuando Maica empezó a salir con Jaime. Ella maduró y se estabilizó. Aunque realmente, lo único que hizo, fue pasar de hacer mil guarradas con mil tíos a hacerlas solo con uno. Después de que follasen la primera vez, antes de que estuviesen saliendo, me dijo:

    – Dios, es que Jaime está súper fibrado y tiene una polla enorme. Es una polla gorda y grande, tiene venas que parecen las del brazo, nunca había visto una polla así. Cuando me la metió parecía que fuese virgen, no veas como me dolió. Luego me puso a cuatro patas, como hacen todos conmigo, y se notaba que le da al gym, no paraba de follarme fortísimo. No sé ni las veces que me corrí.

    Nuestra relación se enfrió porque dejó de salir con el grupo, solo quedaba con Jaime. No eran muy listos ninguno de los dos, no tenían mucho tema de conversación, por lo que follaban todo el tiempo. Ya fuese en casa de alguno de los dos cuando estaba libre, en el coche o incluso en algún parque.

    En ese tiempo yo también me eché novia: Andrea. Era muy guapa con unos ojos verdes preciosos, y un buen culo, no como el de Maica claro, pero bastante bueno. Aunque su principal virtud era otra, y es que era muy guarra. Y eso que no había estado con nadie más. Era guarra por talento natural. Me tocó la puta lotería. Le gustaba que le hablasen guarro, que la ordenasen/prohibiesen, estar simplemente chupándome la polla mucho tiempo, que me corriese en su cara y tragárselo, y lo mejor de todo es que le encantaba que la diese por el culo. Entre otras cosas, aquí os cuento lo principal.

    Un día Maica me habló, me dijo que lo había dejado con Jaime y que si podíamos quedar. Sin dudarlo le dije que sí.

    – Hemos roto por una tontería, pero no quiero hablar de ello – me dijo.

    Había engordado un poco. Cuando se quitó el abrigo me quede en shock. Ese peso de más había ido sobre todo al pecho. Vaya tetazas tenía ahora.

    Poco a poco fuimos intimando más, como antes. Y como no, acabamos hablando de sexo.

    – Yo ya he hecho de todo con Jaime jijiji. He aprovechado que me han crecido las tetas y le he hecho cubanas mientras se la chupaba. Me he tragado su lefa y se ha corrido por todo mi cuerpo, sobre todo en el culo. Pero tragármelo no me gusta mucho y solo le dejo si estoy muy cachonda. Últimamente habíamos probado por el culo, pero solo me entraba la mitad de su polla; ahí fue la única vez que deseé que la tuviese pequeña porque me estaba gustando realmente que me diese por detrás. Aaaayy, como voy a echar de menos ese pollón, tendré que esmerarme en buscar uno igual jajaja. – Me confesó Maica.

    Después le conté todo lo que hacía con mi novia, y me dijo que tenía mucha suerte, que había encontrado una buena guarra.

    – Aunque claro, tu polla yo también me la meto entera por el culo, nos ha jodido jijiji. Que es broma, no te enfades – Comentó ella, mientras yo ponía cara de gilipollas.

    Nos despedimos y quedamos en que debíamos vernos de nuevo para que le presentase a mi novia. A los pocos días me hablo de nuevo y me dijo que lo había arreglado con Jaime, y que encima habían echado un polvazo. No omitió detalle alguno. Me dijo que Jaime no debía de haber estado con ninguna ya que se le corrió en la boca y tuvo que tragarse un montón de lefa. Como estaba muy cachonda y quería tener una buena reconciliación con su macho, disfruto mucho esa enorme corrida.

    – Vamos a ir a mi apartamento de la playa a pasar el finde, por si quieres venir con tu novia y así nos conocemos. – Me ofreció. Cosa que yo acepté. Me moría de ganas de verla en bikini y además sabía que a mi novia le haría ilusión ir a la playa.

    Conduje yo durante todo el camino por lo que cuando llegamos me fui directo a dormir después de cenar. Andrea se quedó con las ganas de follar. En cambio, Maica y Jaime estaban follando bastante fuerte. Andrea estaba sintiendo envidia de los gritos de placer de Maica, y de los sonidos que debían ser de choques de un cuerpo contra otro. Seguramente porque la estuviese follando a cuatro patas.

    El sábado por la mañana fuimos a la playa. La verdad es que de los 4 yo era el que menos a la moda iba, con mi bañador estilo bermudas. Jaime llevaba un bañador estilo bóxer bien apretado con el que se podía intuir bastante lo que había debajo.

    – Fíjate en el bañador de Jaime, se le marca todo. Y vaya cuerpazo tiene, se nota que va al gimnasio bastante. – Me cuchicheo Andrea cuando salíamos de piso.

    – No sé cómo no le da vergüenza ir marcando todo. – Contesté.

    – Es que por lo que parece no tiene nada de lo que avergonzarse. – Terminó mi novia la conversación.

    Andrea se había puesto un bañador completo en el que la zona del culo era como un tanga. Cosa que no pasó desapercibida por Jaime, al que pille varias veces mirándola el culo. Maica, como no, iba con un bikini-tanga. Era un espectáculo ver como todos los tíos de la playa se giraban para ver su gran culo, hasta que se daban cuenta de que el mazado de Jaime era su novio y se cortaban. Andrea y Jaime se fueron al agua. Parecía que se llevaban bastante bien. Yo aproveche para hablar con Maica:

    – Tu culo es aún mejor que antes, y vaya tetazas has echado amiga.

    – Aaaay, muchas gracias. Ten cuidado cielo, a ver si se te pone dura mirando mi culo y tienes que justificarte con Andrea. – Me contestó orgullosa riéndose.

    – Tranquila, con este bañador no se nota.

    – Ya, ya… por el bañador… Mira, otra ventaja. – Me dijo ella sonriéndome y revolviéndome el pelo.

    A la media hora avisaron por megafonía que estaba prohibido el baño debido al fuerte oleaje. Llegaron Jaime y Andrea del agua:

    – Deberíamos irnos al apartamento, total, ya no nos podremos bañar. – Dijo Jaime. Todos asentimos.

    – Menudo cuerpazo tiene tu novia, eres un suertudo. – Me dijo Jaime con una amplia sonrisa.

    – Pues anda que vosotros…Vaya pareja de guapos, se nota que os cuidáis. – Le contestó Andrea sin darme tiempo a decir nada.

    Después de comer nos informamos de que a no muchos kilómetros había una cala, que prácticamente era una piscina debido a su geografía y que podríamos bañarnos. Solo estaba la pega de que era una playa nudista. Realmente, al único que le parecía una pega era a mí, a los demás les daba igual.

    – Venga tío, si ahí nadie te obliga a desnudarte. Yo tampoco me voy a quitar el bañador. – Me animó Jaime mientras me daba una palmada en la espalda.

    Por una parte, sí tenía ganas de ir porque las chicas seguro que hacían topless, y la idea de ver a Maica sin la parte de arriba del bikini me ponía cachondo, y tendría material para hacerme buenas pajas.

    Pasó tal como había pensado, pero Maica ni si quiera se había puesto la parte superior del bikini. Cuando se quito la camiseta me quede embobado mirándole esas novedosas y bonitas tetas. No me explicaba como de ser una tabla de planchar había pasado a tener ese buen par de tetas.

    – Córtate un poco, ¿no? – Me susurro Andrea.

    – Eso digo yo. – Dijo Jaime, que la había oído y también se había dado cuenta, entre risas. – Ahora cuando Andrea haga topless haré igual que tú, como venganza. – Bromeó.

    – No creo que vayas a ver mucho. Si quisiera hacer topless me tendría que quitar el bañador entero. – Le contestó Andrea.

    – ¿Y cuál es el problema?

    – Pues que no quiero estar desnuda delante de esta gente.

    – ¿Pero qué más da? Si no te conocen y entre nosotros ya hay confianza. Mira si tú te lo quitas, yo también. – Desafió Jaime a mi novia.

    – No hay huevos.

    – Mira si hay. – Dijo Jaime mientras se bajaba el bañador de golpe. Maica empezó a reírse; mientras que Andrea y yo nos quedábamos alucinados viendo la tremenda polla de Jaime, y eso que no estaba empalmado. Andrea se quedó con la boca abierta.

    – Joder que si hay, y no solo huevos jijiji. – Dijo Andrea sin poder evitarlo.

    – Ahora es tu turno. – Y mi novia le obedeció como buena perrita. A mí no me hacía tanto caso. Mientras todos miraban como Andrea se desnudaba yo no podía apartar la mirada del cuerpazo del cabrón de Jaime, que mal me dejaba. Además, note un pequeño respingo en su enorme polla, ¿Se estaba poniendo cachondo viendo cómo se desnudaba Andrea?

    Yo no pensaba quitarme el bañador, si ya de por si no iba a quedar muy bien, en comparación con la enorme polla de Jaime iba a quedar en ridículo. Incluso estar a su lado me daba vergüenza. Él y Andrea se fueron al agua. Iban haciendo bromas, diciéndose lo buenos que estaban y que les gustaba mucho la playa nudista. El único consuelo que me quedaba era disfrutar del cuerpazo de Maica.

    – Joder, ya veo que cuando me hablabas de la polla de Jaime no exagerabas.

    – Ya te dije que tenía un rabo enorme, perfecto para mi culo jijiji.

    – En realidad, para tu culo no, ¿O sí?

    – No no, la verdad es que tienes razón, para mi culo sería perfecta tu polla, con esa seguro que no tendría problemas. – La miré con cara seria.

    – Ay no te piques, que es broma. Si a la que más le jode esto es a mí, me encantaría tener una polla entera en el culo. Pero todo no se puede tener, es el precio que pago por comerme ese pollon jijiji.

    – Joder no digas esas cosas que se me pone dura, y más si te miro el culo.

    – Pues ale, aprovecha a mirar, y luego te haces un buen pajote a mi salud, cielo.

    – Eso haré. – Le dije con la polla durísima.

    Cuando se hizo tarde volvimos al apartamento para cenar. Estábamos Andrea y yo en la habitación cambiándonos y como no, sacó el tema:

    – Dios, ¿Has visto la polla de Jaime? Yo pensaba que esas pollas solo existían en las películas porno. Era bien gruesa. ¿Y sus cojones? Eran bien grandes y los tenía depilados, yo he flipado.

    – Vaya, parece que te has fijado bien eh.

    – Es que me vino a la mente lo que me contaste de que a Maica no le entraba entera por el culo. En su momento pensé que sería culpa suya, que no aguantaba nada. Pero viendo como tiene la polla Jaime dudo de si a mí me entraría.

    – ¿Y te gustaría probar con una tan grande? Te haría daño.

    – Bueno por probar… Menuda sensación tiene que ser tener toda esa polla en el culo. Si me entrase me correría del gusto seguro.

    Las chicas no cenaron porque habíamos comido tarde. Después de que los hombres picoteásemos algo, nos servimos todos unas copas. Andrea sugirió jugar al yo nunca. Después de unas cuantas preguntas normales e infantiles, empezaron las preguntas sobre sexo. Cuando ya estábamos un poco borrachos, Andrea hizo la pregunta por la cual había propuesto el juego:

    – Yo nunca he metido mi polla entera en un culo.

    Yo bebí, aunque a nadie le sorprendió. Al parecer todos estábamos al tanto de lo que los otros habían hecho con sus parejas.

    – Que cabrona, has dicho eso para joder. – Dijo Maica.

    – Hija, no es mi problema si no puedes hacer frente a la polla de tu novio. – Contesto Andrea. Maica se puso roja. Parecía que la situación se iba a complicar bastante.

    – Normal, la polla de tu novio cualquiera se la mete en el culo, ya te querría ver yo a ti probando con la de Jaime.

    – Pues probémoslo. – Todos nos quedamos flipando.

    – ¿Perdón? – Dijo al fin Maica.

    – Lo que has oído, si tan chulita te pones, intenta meterte la polla de mi novio y yo la del tuyo.

    Entonces intervine, no podía permitir que las cosas se pusieran peor. Pero antes de decir nada salto Maica:

    – Por mí perfecto, encima a los chicos no creo que les importe. – Nos dijo con una medio sonrisa.

    No dio tiempo a decir más cuando Andrea ya estaba cogiendo a Jaime del brazo para llevarlo a una de las habitaciones.

    – No, no, guapita, si quieres ganar, tengo que ver yo misma como Jaime te da por el culo. – Saltó Maica.

    – Está bien, pues todos en el salón. – Y le metió un morreo a Jaime.

    – Ven y quítame la camiseta. – Me dijo Maica.

    Me quedé quieto. Estaba en shock. No me creía lo que estaba pasando. Me lo volvió a repetir. Vi como Jaime y Andrea se estaban liando y desnudándose. No me lo pensé una vez más. Fui directo a por Maica y le quité la camiseta. Las tetas estaban perfectamente colocadas por el sujetador. Yo ya estaba empalmado, era exagerado lo cachondo que me ponía Maica. Por fin me la iba a follar, y encima a dar por el culo, estaba emocionadísimo.

    – Venga, deja de estar embobado y quítame todo lo demás. Tú novia no ha andado con tantos miramientos.

    Me giré y vi como Andrea estaba de rodillas y haciendo esfuerzos por intentar meterse en la boca la máxima parte de polla posible. Se atragantaba, pero seguía, parecía desatada. La polla de Jaime la estaba poniendo cachondísima. A su vez, él estaba encantado de tener semejante guarra a sus órdenes. A la cual, en breve, la iba a partir el culito. Le sacó la polla de la boca y se la restregó por la cara.

    – Pon tus manos en tus nalgas y ábrete el culito, y no las quites de ahí hasta que yo te diga. – Le dijo Jaime mientras le daba pollazos en la cara. Andrea no podía estar más cachonda.

    Me puso aún más cachondo ver como la polla de Jaime sometía a Andrea, le podía ordenar lo que quisiera. Intenté centrarme en lo que Maica me había dicho. Le quite el pantalón tirando con fuerza porque lo tenía ajustado. Fue maravilloso ver como salían esas nalgas rebosantes del pantalón. Me desnude mientras Maica miraba como su novio ahogaba a Andrea con su pollón. Eso pareció poner cachonda a Maica. Me dijo que me pusiese de rodillas, le quitase el tanga y le lamiese el coño desde atrás. La idea me encantó: comerle el coño a Maica y encima tener su culo en la cara. Me arrodille y Maica me acerco su culo ¡Lo tenía casi en la cara! Tenía la polla tan dura que me dolía. Empecé a bajarle el tanguita. Estaba nervioso. Cuando lo baje por completo casi me da algo viendo su ano y su coño, quería lamerlos durante horas. Cuando iba ayudar a Maica a sacarse el tanga note un pequeño espasmo. Respiré e intenté relajarme. No fue posible, otro espasmo más fuerte. Me iba a correr. Joder no puede ser, tengo que aguantar; pensaba. Y mientras trataba de aguantarme, Maica puso una mano en una de sus nalgas y se azotó, y me dijo:

    – Te gusta mi culito cielo. Tú le gustas a él y quiere que lo abras.

    Eso fue demasiado para mí. Me vino un fuerte espasmo por todo el cuerpo y empecé a echar grandes cantidades de lefa al suelo. Maica se enfadó conmigo:

    – Joder, otra vez… Aunque bueno, al menos esta vez no te has corrido encima. Pero me has dejado con todo el calentón. Cariño, tienes que controlarte más, sé que te pongo muy cachondo, pero así no vas a conseguir follarte un culo como el mío nunca.

    Andrea paro de chuparle la polla a Jaime:

    – Madre mía, eres un desastre, mira que se veía que querías follarte a Maica, pero que no seas capaz ni de aguantar para tocarla. Anda, ve a por papel para limpiar el suelo.

    Estaba hundido. No sabía que decir. Ni siquiera había podido llevarme la satisfacción de tocarle el culo y lo había tenido justo delante de mí. Así que le hice caso y fui a por papel para limpiar mi humillante corrida. Mientras yo iba a por la fregona siguieron hablando, pensando que no les escuchaba:

    – Ay Maica lo siento mucho. Esto era para que lo pasáramos bien todos y el tonto de mi novio lo ha estropeado. – Le dijo comprensiva Andrea.

    – Tranquila, si tampoco es que me hiciera mucha ilusión follármelo. Pero la idea de que me diesen bien por el culo sí me gustaba.

    – Pues podemos hacer una cosa. Como yo tengo más experiencia, aunque no sea comparable en tamaños, te puedo dar unos consejos e intentas meterte la de Jaime entera.

    – ¿Sí tía? Pues a mí me encantaría. Podemos intentarlo las dos si Jaime no pone pega.

    – Yo no pongo ninguna objeción, pero… ¿Qué hay de tú novio? – Dijo dirigiéndose a Andrea.

    – Después del espectáculo que ha dado, si quiere seguir conmigo, hará lo que yo le diga.

    Maica se agachó, y se puso de rodillas igual que Andrea con la polla de Jaime a la altura de la cara. Se dieron un abrazo. En ese mismo momento entré yo haciéndome el loco, no quería que supieran que les había oído.

    – Limpia tu lefa del suelo, siéntate en el otro sofá y mira como folla un macho. – Me ordenó Andrea. La obedecí sin rechistar, estaba bastante hundido.

    Al ver que la hacía caso, las dos se giraron hacía el enorme trabajo que tenían entre manos.

    – Vaya, parece que vamos a tener que animar a Jaime, que con tanta charla se ha venido un poco abajo. Y yo me estoy muriendo por probar estos huevos. – Dijo Andrea mientras se agachaba para chuparle mejor los huevos.

    Maica se unión a ella. Le estaban dejando los huevos bien limpios. Alzaban la vista y veían como sobre sus cabezas se erigía una gran barra de carne. Maica estaba acostumbrada, pero Andrea seguía flipando con el tamaña, olor y sabor de esa polla. Habría hecho todo lo que el dueño se tremendo instrumento la ordenase. Estaba deseando metérsela por todos lados. Andrea empezó a chuparle la polla de nuevo. Maica, en cambio, siguió con los huevos. Parecía que quería dejar disfrutar a su nueva amiga de algo que ella tenía todos los días. El cabrón de Jaime estaba disfrutando de lo lindo. Tenía a las dos agarradas del pelo y de rodillas. Él, de pie, las dirigía como quería: Que sacasen la lengua para lamer, garganta profunda hasta que casi se ahogaban, restregarles la polla por toda la cara, algún que otro pollazo bien fuerte… A Maica todo eso parecía gustarle, pero es que a Andrea esas humillaciones la estaban poniendo cachondísima. Me miro y me dijo:

    – Cariño, ven a comerme el coño, mientras yo le como la polla a Jaime. – Y eso hice sin vacilar ni un segundo.

    Tenía el coño empapadísimo, estaba pidiendo polla por todas partes. Después de un rato lamiendo, tanto ellas como yo, le dije a Maica que si quería que le comise el suyo:

    – Tú no me vas a tocar en tu vida, y menos con la lengua. – Me contesto sonriendo. Los tres empezaron a reírse de mí. Volví a lamerle el coño a Andrea.

    No me explicaba como Jaime aguantaba sin correrse teniendo a esas dos cachondas a sus órdenes y comiéndole la polla con gran dedicación.

    – Necesito follar. – Suplico Andrea. Todos dimos por hecho que no se refería a que la follase yo.

    – Tú primera, que eres la invitada. – Le ofreció Maica.

    Andrea se sentó en el sofá y se echo hacía abajo para facilitar el trabajo a Jaime. Mientras tanto, yo me fui al otro sofá. Cogí mi ropa para no estar desnudo, ya que no iba a hacer nada con ninguna.

    – Ni se te ocurra, quiero tener a la vista tu pollita para compararla con la de un hombre de verdad. Así me iré haciendo a la idea de lo que me he estado perdiendo. Además, seguro que a Maica le hace gracia ver una polla así, acostumbrada a ver la de este dios griego. – Me ordenó Andrea en cuanto adivinó mis intenciones.

    Maica se puso en la misma postura que Andrea y empezó a frotarse el clítoris. Toda la situación la ponía bastante cachonda. Ver como su macho iba a follarse a una mujer necesitada de una verdadera polla. Jaime se puso frente Andrea y flexiono las rodillas para dejar su polla a la altura del coño de ella. Se agarró su tremendo rabo y empezó a dar golpecitos sobre el coño de Andrea:

    – Ay, no hagas eso… Mmmm… Dios, me estás poniendo muy cerda.

    Él la ignoraba y seguía dándole golpecitos. También empezó a restregarle bien la polla sobre el clítoris y a hacer amagos de meterla.

    – Joder para con esta tortura. Métela ya cabrón.

    En ese momento, Jaime se separó de golpe y dio a Andrea un tremendo pollazo en la cara:

    – A mí no me llames cabrón, eh, perra. Yo no soy como el pringado de tu novio. Yo soy un señor y además tu amo.

    – Perdón amo. – Le dijo Andrea disculpándose al instante. Yo no daba crédito. Maica se reía mientras se hacía dedos. – Métemela, por favor. – Le suplicó Andea.

    Y nuevamente, en un rápido movimiento, Jaime se agacho y le metió de golpe media polla en el coño.

    – Aaaaaaaaaaaayyy, diosss, es enorme joder. – Gritó Andrea.

    – Pues si con media polla en el coño te quejas… Veremos por el culo…- Dijo Maica riendo.

    Jaime la sacó un poco, pero al ver que Andrea se había relajado volvió a la carga. Era increíble ver como sea masa de carne se abría paso en el coñito de Andrea. Parecía una tuneladora haciendo su trabajo. Al menos Andrea estaba muy cachonda y eso facilitaba las cosas. Jaime fue metiéndola cada vez más, poco a poco. Andrea pasó del sufrimiento al puro placer. Era indescriptible esa sensación de que la estuviesen rellenando de aquella manera. No se creía que eso fuera una polla. La estaba encantando. Jaime tenía tres cuartas partes de polla dentro cuando dejo de intentar meterla más y empezó a follársela cada vez más rápido. Andrea no paraba de gemir y de decirle lo mucho que le encantaba su pollón. Cuando quiso darse cuenta se había corrido. Conmigo nunca había gritado de esa manera, quizás es que nunca había conseguido que se corriese.

    – Jaime métela más, hasta el fondo, aún hay polla fuera, por favor. – Le suplicaba Andrea.

    – Perra, ya no puedo meterla más, no te cabe. Tienes la boca muy grande, pero el coñito no tanto, esperemos que no pase lo mismo con tu culo. Maica, ponte de rodillas y hazme una cubana, que ahora te voy a follar a ti.

    Maica, obediente hizo lo que le dijo. Por mucho que le hubiesen crecido las tetas, no daban la talla para semejante polla. Se la restregó un poco por las tetas, pero en seguida le pidió si podía follársela. Jaime se sentó y Maica se puso a cabalgarle. Se corrió en nada, al haberse hecho dedos, estaba ya muy caliente. A Jaime le estaba encantando la situación y estaba muy cachondo. Pero se estaba controlando para aguantar todo lo posible. Tenía el reto de partirles el culito.

    – Maica ve a por el lubricante que quiero abriros el culo. – le ordenó Jaime mientras Andrea ocupaba su sitio y empezaba a cabalgar para no desaprovechar ni un segundo ese tremendo rabo.

    Al rato vino Maica con el lubricante. Parecía que le había costado encontrarlo. Empezó a echárselo por el culo y a meterse dedos poco a poco mientras veía como Andrea cabalgaba sobre su novio.

    – Toma tía, el lubricante para el culo. Que si no este cabrón nos lo parte jijiji. – Dijo Maica ofreciéndole el bote de lubricante a Andrea.

    – Tranquila, si yo tengo mi propio lubricante natural. – Andrea y Jaime se quedaron extrañados. Yo sí que sabía a qué se refería

    – Ven, cómeme el coño y el culo, y me vas abriendo el culo como sabes hacer. Esta vez mete más dedos ya que hay que prepararlo para una polla de verdad. – Me ordenó Andrea mientras descabalgaba con esfuerzo de la polla de Jaime.

    – No pienso comerte nada, Jaime te ha follado y restregado su polla por todas partes. Sería como comerme su polla. – Protesté.

    – ¿Y cuál es el problema? No veo que problema hay en que sabores un poco de polla.

    – Andrea me niego a hacerlo.

    Se acercó a mí, me agarro del pelo hasta ponerme de rodillas. Me puso la cara muy cerca de la polla de Jaime. Impresionaba aún más tan de cerca. La verdad es que era gigantesca, no sé como podía Maica follarse esa monstruosidad. Encima tan dura, parecía un consolador de plástico. Notaba como emanaba calor, y un olor no tan desagradable.

    – ¿Ves como tiene que ser una polla de verdad? Como no hagas lo que te he ordenado, corto contigo ahora mismo y me busco una polla así. – En cuanto termino la frase me gire hacía ella y asentí.

    Se puso a cuatro patas en el sillón. Di el primer lametazo y ya sentí un sabor desconocido en su coñito. Aunque al contrario de lo que pensaba, me gustó. Al cabrón le sabía hasta bien la polla. Me esmeré como nunca. Le abrí el culito poco a poco. Al final, hasta quería que Andrea fuese capaz de meterse la polla de Jaime y Maica no. Así al menos podría demostrar que mi novia era mejor en algo, aunque fuese en ser una puta. Mientras tanto, Maica le estaba chupando la polla a su novio y metiéndose dedos en el culo. Tratando de dilatarlo para poder hacer frente a lo que se la venía encima.

    – Bueno Maica, este es el principal consejo que te puedo dar, búscate un buen perro como el mío para que te preparé bien el culito. Aunque saliendo con ese hombre tienes difícil que te obedezca. Pero realmente lo más importante es estar relajada cuando te la vaya a meter. Imagino que, al ser la primera vez por el culo, con una polla tan grande, es difícil, pero esa es la clave.

    En ese momento Andrea se dio cuenta de que yo estaba empalmado:

    – Bueno Jaime, parece que aquí hay uno más al que le gusta tu polla. – Todos se rieron de mí. – Y basta perro, vamos a probar si mi culito da la talla. Jaime, ¿Me follas el culo, por favor?

    – Veo que has aprendido como me tienes que pedir las cosas. Muy bien, ponte a cuatro patas. Vamos a ver si tu perro ha hecho bien su trabajo.

    Andrea le hizo caso sin pensárselo. Parecía que estaba nerviosa. Normal, me dicen a mí que tengo que meterme semejante polla monstruosa en el culo y estaría acojonado. La polla de Jaime se veía brillante debido a la mamada que le había estado haciendo Maica. Al igual que el culo de Andrea, gracias a mí. Además, estaba bastante abierto, yo nunca se lo había visto así. Lo veía difícil pero quizás sí que podría meterse la polla de Jaime. Él apunto hacia su culo y empezó a hacer fuerza. Andrea fue cambiando su cara de preocupada a cara de relajación, incluso de placer. Le estaba gustando hacer frente a esa polla, que nunca había sido derrotada por ningún culo. Jaime hizo más fuerza y parece que el culo cedió.

    – Bueno al final parece que no ha sido para tanto. – Dijo Andrea.

    – Cariño, solo te ha metido la mitad de la polla. – Le contestó Maica.

    – Ay, es que tal como está ahora es lo que siento cuando mi novio me la mete entera. Dios yo creo que lo próximo que viene no me va a hacer gracia.

    Jaime continúo empujando hasta meter un poco más de la mitad de su polla, unos 14 centímetros yo creo. Aunque lo más importante no era eso, si no su increíble grosor y dureza.

    – Aaaaaaaaaah, joder como duele. Ve lento, por favor. – Suplicaba Andrea.

    Jaime le dijo Maica que lamiese lo que quedaba de polla fuera del culo, y escupiese justo entre el ano de Andrea y su polla. Necesitaba que estuviese bien lubricado. Volvió a empujar, y el culo cedió más. La polla estaba casi entera dentro. Yo como un gilipollas estaba hasta orgulloso de Andrea.

    – Diooooooos, joder, es enorme. Siento como si me estuviesen rellenando. Parece que me va a reventar el culo. Hazme una foto, quiero tener un recuerdo de esto. – Dijo Andrea dirigiéndose a mí.

    – Voy meterla un poquito más. Siento como la tengo super presionada por tu culito. Me está poniendo muy cachondo reventarte. – Le dijo Jaime con voz de enfermo.

    – Vale, pero despacio, por favor. Te tengo muy dentro de mí hora mismo. Noto como las venas de tu polla se deslizan entrando por mi ano.

    El enorme rabo volvió a tunelar unos milímetros.

    – Ah ah ah, dioooos… No puedo más, sácala, por favor, me está reventando el culo.

    – No ibas de chula, que podrías con mi polla entera, pues ahora aguantas. – La desafió Jaime mientras hacía minúsculos movimientos de delante hacia atrás con su polla.

    A Andrea esa orden, ese estar totalmente sometida a lo que Jaime hiciese con ella, la puso cachonda como nunca antes lo había estado. Empezó a tocarse el coño. Jaime lo aprovecho para aumentar el ritmo de la penetración. Yo creía que la iba a destrozar. En cambio, Andrea estaba cada vez más cachonda. Llego un momento en que Andrea estaba casi con los ojos en blanco, no decía más que palabras sueltas:

    – Aaaaah, diosss, jodeeer aahhh mmm, mmm, es enorme ahhh.

    Empezó a frotarse aún con más fuerza el coño mientras Jaime la follaba. Parecía mentira que estuviese gozando tanto, Jaime a penas se movía. Simplemente con tener ese enorme rabo dentro, a ella ya le valía para ponerse a mil. Fueron incrementándose los gritos de dolor/gozo hasta un último grito con el que Andrea perdió todas las fuerzas. Jaime vio que su trabajo había terminado y saco su monstruo apuntando a mi pobre amiga Maica, quien había gozado de lo lindo con el espectáculo y había estado preparándose. Andrea se quedó tumbada de lado con las piernas temblando, un agujero enorme entre las nalgas y una cara de placer indescriptible. Yo en ese momento pensé que era imposible que su ano recuperase su forma original.

    – Cariño déjame abrirte el culito que quiero correrme. – Le dijo Jaime a Maica.

    Ésta se echo más lubricante en el culo y se puso en la misma postura que Andrea hace un rato. Cuando sintió el prepucio en su ano, empezó a tocarse el coño. Sabía por experiencia, que el dolor al que se iba a someter se llevaba mejor con placer. Jaime volvió al trabajo, empezó a separar las enormes nalgas de Maica poco a poco, abriéndose pasó con su descomunal rabo. Me parecía increíble pensar que hace unas horas habría matado por ver a Maica en tanga, sus tetas o verla tocándose. Y ahora la tenía delante con su enorme y perfecto culo, siendo amenazada por una barra de carne que iba rellenarla. Su culo se mantenía firme, sabía lo que se le venía encima, pero aguantaría. Jaime la azotó, su nalga tembló. Le dio otro azote, Maica grito de placer. Él empezó a manosear su culo mientras introducía su polla poco a poco. Puso los dedos entre el ano y la polla, y separo las nalgas de Maica mientras hacia más fuerza. Maica ya tenía media polla de su novio dentro, serían unos 12 centímetros. En cambio, no parecía dolerle, al contrario tenía una cara de placer que no se la había visto poner a nadie en mi vida. Como mucho se acercaba a las caras que Andrea había puesto hace un rato.

    – Sigue cielo, mmmm, me encanta como entra tu rabo en mi culo. Me encanta que me lo abras, estaba muy cerradito. Me encanta sentirte dentro de mí. Dios vaya pollón tienes, aaaah. Te quiero mi vida, me encanta que mi novio sea un hombre de verdad. – Jaime metió un buen empujón, las tres cuartas partes de la polla estaban dentro. – Aaaaah joder Jaime, que rico, aaay diosss, no la metas más profunda, simplemente fóllame duro.

    Jaime la hizo caso y empezó a bombear con su pollón. No paraba de azotarla y manosearla el culo. Yo habría hecho lo mismo si fuese merecedor de tal hembra.

    – Aaaaahh mi amor, fóllame más rápido, dioooos. – Se frotaba el coñito con fuerza.

    Jaime fue aumentando la velocidad. Eso sí que era follar, la estaba reventando pero bien. No tenía la polla tan dentro como con Andrea, porque eso la hubiera destrozado. Pero sí que se la estaba follando con más ritmo. Era un espectáculo verles follar, mejor que una película porno. Ver como le temblaban las nalgas a Maica, y como Jaime la castigaba con su rabo.

    – ¡¡¡Me encanta tu polla!!! Dame más fuerte, aaaaahhh. Jodeeeer me corro, aaaaaaaaaah.

    Todas las facciones en la cara Maica se relajaron, y sonrió. Había tenido uno de los mejores orgasmos de su vida. No sabía como podía haber cortado con aquel semental, aunque hubiesen sido solo unos días. Cuando Jaime vio que Maica se había corrido, sacó su polla, y empezó a pajearse sobre su culo. Ésta puso el culo bien en pompa, como le gustaba a él. ¡Vaya maravilla era ver el culo de Maica así! Estaba super abierto, aunque no tanto como el de Andrea, y era perfectamente redondo. Andrea, cuando vio que Jaime iba a correrse, se acercó al culo de Maica a por su premio. Jaime tardó poco en correrse. Era un dios. Se corría cuando quería. Echó una enorme cantidad de lefa sobre el culo de Maica. Yo creo que en la vida había visto una corrida tan grade como la que ese semental acababa de tener. Maica no se sorprendió, parecía que era lo normal en Jaime. También le salpicó a Andrea en la cara. Mi novia ya no se cortaba un pelo delante mía.

    – ¿Puedo limpiar este estropicio? – Preguntó Andrea sonriente con la boca hecha agua hacía Jaime. Él asintió.

    Andrea empezó lamiendo cada milímetro de polla a Jaime. Quería dejársela reluciente. Lo hizo concienzudamente. Repaso cada una de las venas de su polla con la lengua y exprimió las últimas gotitas de leche que le quedaban. Cuando terminó, se giró hacía Maica, que seguía a cuatro patas. Jaime, al ver su intención, fue a por el móvil y empezó a grabarlas. Andrea tardó bastante tiempo en recoger toda la leche del culo de Maica, ya que era muy grande y Jaime se había corrido por todos lados. Una vez terminadas las tareas de limpieza, enseño su boca llena de lefa al móvil de Jaime. A mí eso me estaba empezando a dar vergüenza. Cualquiera podría ver ese video y confirmar lo puta que era mi novia. Andrea, en vez de sentirse humillada, estaba orgullosa de tener la lefa de aquel macho en su boca. Se estaba relamiendo.

    – Tía no seas cabrona, yo quiero un poco. – Le dijo Maica mientras se ponía de rodillas a su lado. Jaime no se lo creía. Yo menos.

    Cuando Andrea fue a pasarle la mitad del semen no apuntó bien y se cayó al suelo. Andrea se lamió bien los labios y recogió lo que goteaba. El resto de la corrida sí que se la pasó a Maica en un segundo intento, quien después de saborearla bien se la tragó.

    – Mmmm que rica cielo ¿Has estado comiendo bien últimamente o es que hoy me ha sabido especialmente bien? Que pena que tu no te hayas tragado nada Andrea, aunque al menos la has saboreado. Voy a coger la fregona para limpiar lo que se ha caído. – Y mientras lo decía, Andrea se agachó, puso el culo bien en pompa, y recogió con su lenga toda la lefa que había en suelo.

    – Sí que está rica sí, ojalá esto todas las mañanas en mis cereales. – Dijo sonriendo Andrea después de tragarse la lefa del novio de mi mejor amiga.

    Publio Cuckold Escipión.

    Espero que les haya gustado el relato. Hay partes ficticias y partes reales. Dejo a la imaginación y gusto del lector adivinar qué hecho corresponde a qué dimensión. Si quieren más relatos de mi autoría espero bastante feedback por su parte, ya que la realización de los mismos conlleva mucho trabajo, y eso me daría fuerzas para llevarlos a cabo. Pueden comentar aquí o interactuar conmigo mediante el Twitter @PCE_Cuckold. Muchas gracias por su lectura.

  • Tres viejas y un sátiro (3)

    Tres viejas y un sátiro (3)

    -Vamos a trabajarte el culito para que te entre bien la verga de mi hermano… -me dijo Herondina… -y agregó: -La tiene gorda, ¿sabés?… Jejeje…

    Al escucharla me estremecí de miedo y ganas a la vez, ¿le haría daño a mi culito una pija gorda?… ¿cómo se la sentiría yendo y viniendo?

    Cuando Herondina me lo metió por primera vez sentí un dolor tan intenso que grité… Pero para mi alivio ese dolor fue atenuándose y desapareció en el momento en que el consolador estuvo todo adentro y empezó a ir y venir… ¡Qué goce me daba! Tanto que yo no dejaba de gemir y jadear mientras iba asumiéndome como putito y las tres viejas se burlaban sádicamente y mí eso me calentaba más todavía…

    Fue cuando Petra me estaba violando que sonó el timbre…

    Herondina fue a abrirle y un momento después entró con su hermano en la habitación… Petra me sacó el consolador del culo y clavé la vista en el recién llegado…

    “¡Ay, qué hombrote!”, me dije… Es alto, robusto, calvo y algo panzón…

    -Parate, Jorgito, que mi hermano te vea bien… -me ordenó Herondina y obedecí, claro…

    Miré al recién llegado y sentí que una de las cosas que me calentaban era la expresión perversa de su cara…

    Durante un momento me comió con los ojos y dijo:

    -Es increíble el cuerpo que tiene, parece el de una nena… Además es muy lindo de carita…

    -Y ahora mirale el culo… –intervino Herondina y me ordenó que me diera vuelta… Obedecí y escuché la exclamación del hombre:

    -¡No se puede creer! ¡Tiene el culo de una chica!… Bien empinado y redondito…

    -Y ese culito es todo tuyo, Rogelio, pero primero que te la chupe y se trague toda tu leche…

    -¡Claro que sí! –aprobó el hombrote y me hizo ir hacia él mientras se bajaba los pantalones y el bóxer…

    Las tres viejas formaron un semicírculo alrededor de mí y Herondina me urgió a hacer mi tarea:

    -Vamos, Jorgito, a chupar y te tragás todo. No quiero que escupas ni una sola gota. ¿Oíste?

    -S… Sí, señora, lo que… lo que usted diga… -murmuré dándome cuenta de que me excita muchísimo que me dominen… Y empecé a chupar esa pija que fue cobrando vida en mi boca, hasta ponerse durísima… La señora Herondina la había descripto muy bien: no es muy larga pero sí bien gorda… La sentía presionando de un costado y del otro de mi boca mientras me deleitaba con los gemidos y jadeos del señor Rogelio, que me hacían saber que se la estaba chupando bien…

    Me tenía agarrado del pelo y por fin se corrió gritando y echándome varios chorros de semen que tragué ávidamente…

    -Abrí la boca… -me ordenó Herondina… -Ah, muy bien, Jorgito, tragaste todo…

    -Sí, señora, como… como usted me lo había ordenado…

    -Sos perfecto, Jorgito, sos tan lindo como una nena, sos muy putito y muy obediente… Ni loca dejaría que te nos escapes… Sos nuestro, Jorgito; sos mío, de Lola, de Petra y de mi hermano… Decilo…

    -S… sí, soy de ustedes… Soy suyo, señora Herondina, de la señora Lola, de la señora Petra y de su hermano, el señor Rogelio…

    -Muy bien, putito, a partir de ahora, cuando terminás de cenar te venís para acá, ¿oíste?…

    -Sí, señora…

    -Y vos, Rogelio, ¿ya estás como para darle pija por el culo?…

    -Sí, que me la ponga dura y se la meto hasta los huevos… -contestó el hombrote, que reposaba echado de espaldas en la cama…

    -Andá y ponele la pija bien dura, Jorgito… -me ordenó Herondina… -Y fui…

    (continuará)

  • La nota erótica

    La nota erótica

    Esto de escribir no ha sido lo mío, pero un día de sorpresa leo un escrito erótico que una chica escribió para mí. Celebrando mi cumpleaños 48, una de las chicas que trabajan para mi hermana en su compañía de bienes y raíces, me dejó una tarjeta anónima adjunta con un presente. Quizá se atrevió a hacerlo, pues tradicionalmente nunca abro los regalos ese mismo día, a como he visto con otras personas que abren los regalos ante todos los invitados. La verdad que nunca supe quien lo escribió, pero debo asumir que la persona que lo escribió, con un gran porcentaje de probabilidades, ya me la habré follado, pues de las 8 mujeres que trabajaban para mi hermana, con 6 de ellas me he ido a la cama.

    Y es por eso que al leer ese escrito erótico que me escribió esta chica, me da esa idea de relatar mis experiencias con todas las mujeres que me han dado a gozar sus cuerpos y créanme que ese relato me encendió, a pesar que esa mañana me fui a dar gusto con una chica de paga a quien le dejé ir tres palos en dos horas. Follada, la cual asocio al escrito erótico que me dejó esta chica anónima y el cual todavía mantengo guardado en esa tarjeta donde me deseaba un feliz cumpleaños. Su nota decía así:

    “Sr. Antonio, quizá para usted sea solo una chica a quien usted nunca dirigirá una mirada, quizá hasta le parezca infantil mi nota, pero sea como sea, la sola idea que usted leerá lo que siento e imagino de usted, hace que me palpite a gran velocidad el corazón, que mi piel se me erice, que siga fantaseando con usted y que mi prenda interior se humedezca.

    Desde que lo conocí, siempre me ha provocado estas emociones. Me gustan sus gestos, me gusta su voz y como habla y al tenerle cerca, siempre aparece ese cosquilleo desde mi coronilla, recorriendo con esa electricidad mis piernas, llegando con inmenso calor a mi vientre. Solo de mirarle su lindo rostro hace que mi sexo se moje, cuando lo he visto en traje de baño me vuelve loca y no me pude contener al visitar su casa, que ese deseo me hizo ir al baño cerca de la piscina y desde ahí he abierto la cortina para mirarle y masturbarme imaginado como ese hermoso pene que imagino, me penetra lo más íntimo de mi ser. No me da mucho tiempo en lograr sentir que me hace acabar, pues siento sus embestidas mientras me acaricia mis pezones y desliza su lengua en mi cuello. Imagino saborear sus labios, lamer sus pectorales, lo mágico de despojarle de su prenda íntima y descubrir ese pene con todo su potencial de erección. Créame que lo he imaginado en todas partes de mi cuerpo, que lo he besado y me lo comido a placer. Solo de escribirle esta nota me he vuelto a humedecer y me he vuelto a masturbar y he logrado un orgasmo más pensando en usted.

    Quizá nunca lo he de tener, pero créame que sin usted darse cuenta, lo he poseído y lo he sentido donde ese hermoso pene que imagino pudiese entrar. Créame que si algún día tengo esa oportunidad de tenerle desnudo, usted haría todo lo que quisiese conmigo y yo le besaría cada milímetro de su piel. Espero tenga un feliz cumpleaños y al soplar sus 48 candelitas, imagine que yo en ese momento que usted hacía eso, yo imaginaba chupar su candelita y que me hará sacar otro orgasmo esa misma noche”.

    Esto fue lo que encontré adentro de la tarjeta de cumpleaños, y como esta imprimido, hasta el momento, no tengo idea de quien lo haya escrito. Obviamente la tarjeta no tiene firma y el regalo consistía en un bóxer y ropa íntima estilo bikini, que me quedaron precisos a mi talla.

    Fue por esta nota que un día comencé a escribir y es como comencé a compartir todas esas experiencias que he tenido con muchas mujeres. Creo que ya me follé a la autora de esa nota, aunque quizá nunca tendrá el valor de reconocerlo y darme el placer de que mi intuición es acertada. Quizá nunca sepa su nombre, pero sí sé que es tan caliente y erótica como yo.

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  • Raquel, mi hermana y mi obsesión

    Raquel, mi hermana y mi obsesión

    Desde muy pequeños, mi hermana Raquel y yo somos muy unidos. Aunque ahora que ella trabaja. Ya casi nunca nos vemos. Mi hermana siempre fue muy coqueta, jugaba con cuanto chico o adulto se atravesaba en su camino. Metió en problemas a muchos profesores, ahora que está en la universidad, parece que por fin sentó cabeza. Y el que los hombres de todas las edades estén siempre rondándola, es lógico. Mi hermana tiene una cara de niña traviesa, pero un cuerpo esbelto y bien formado. El cabello negro hasta la cintura, y su piel blanca le dan ese toque de adolescente perpetua a sus veintiún años. Incluso mis amigo, se acercaron a mi queriendo estar cerca de ella. Y yo como su hermano dos años menor, termino siendo el recadero de todos.

    Me gusta verla salir por las tardes a su trabajo en una tienda departamental, se pone faldas y pantalones ajustados y se marca de maravilla su culito, que además, con la diminuta cintura su blusa ajustada hace que se vea aún más apetecible. Y no es que yo mire con morbo a mi hermana. Pero es una belleza espectacular.

    En fin, cada fin de año nos reunimos en casa de mis abuelos paternos, primos tíos y todos los nuevos familiares que añadan a la familia. Su casa es amplia pero debido al crecimiento en los miembros de la familia, parece insuficiente. Así que después de brindar, tuvimos que acomodarnos para dormir. A mí me tocó dormir en una cama matrimonial con mis padres y mi hermana. Y a no ser por los ronquidos de papá, jamás hubiera sucedido lo que les voy a platicar.

    Casi todos habíamos bebido algo de alcohol, así que cuando fuimos a dormir, mis padres cayeron rendidos, al igual que Raquel. La espalda de papá chocaba con la mía, pero frente a mi está mi hermana, no podía dormir, no aguantaba los ronquidos de papá. Y pase al menos dos horas sintiendo el aliento de Rachel en mi boca, ver su lunar arriba del labio y sentir su perfume. Ahora entendía porque todos estaban locos por ella. Incluso mis tíos aprovechaban cualquier descuido para tomarla de la cintura y se extendían en los abrazos. Hasta ahora yo solo había tenido una novia y solo fue por un periodo muy breve, sabía que llevaba un año sin besar a ninguna chica porque justamente el año pasado, con un mensaje de texto. Me terminaron.

    Eso recordaba y por instinto o estupidez. No lo tengo muy claro aún, pero acerque mis labios hasta que rozaron los de mi hermana. Ella no tuvo ninguna reacción, así que me acerqué más y le di un beso de lengua. Podía escuchar los latidos de mi corazón, mucho más fuerte que los ronquidos de papá. Rachel respondió el beso, su lengua jugaba con la mía, pero al mismo tiempo abría los ojos.

    —¡¿Qué haces?!—me dijo y giró hasta darme la espalda. Luego jalo mi brazo y lo paso por encima de ella, hasta que la abrace y sentí como se fue perdiendo en el sueño. El perfume en su cuello estaba me mantenía extasiado, pero lo más importante y peligroso. Sus nalgas estaban contra mi verga. Y mi verga, se ponía cada vez más dura.

    Baje mi mano y pude sentir la forma de sus caderas. Con mucho miedo mi mano nerviosa recorría sus nalgas. Me caracterizo por hacer toda clase de idioteces, desde chocar el auto de papá, hasta incendiar mi casa del árbol. Pero nada comparado con lo que estaba a punto de hacer en ese instante. Metí mi mano dentro de la pijama de Raquel y mi mano bajo hasta sentir lo vellos en su pelvis.

    De nuevo despertó, tomó mi mano y la llevo hasta sus pechos.

    —Duérmete—me dijo susurrando y cerró los ojos. A pesar de la gran erección que tenía apretando su culo, el sueño me venció. Cuando desperté, la mano de Raquel me aprisionaba la verga y la jalaba, suavemente. Por más que quise no pude aguantar y me vine sobre su pantalón de pijama. Al mismo tiempo mis padres despertaron.

    —¿Pudieron dormir?—preguntó papá mientras se levantaba.

    —Poco, pro recuerden que hoy trabajo—dijo Raquel mientras se limpiaba las manos con las sábanas.

    —Desayunamos y nos vamos a casa—dijo mamá, luego se fueron juntos a la ducha.

    Por la tarde, como ya era mi costumbre. Me senté en la sala para ver salir a Raquel, su pantalón azul marino parecía que estallaría en cualquier momento.

    —Adiós travieso—me dijo mientras salía. Yo me masturbe pensando en ella. Imaginaba como sería tener sexo con mi hermana. Sé que está muy mal pero, no podía parar de pensar en ella.

    Por la noche, llegó con su novio. Un tipo infumable, que no soltaba su teléfono para nada. Supuse que tendrían sexo, así que me acerque a su puerta. Para mi sorpresa, estaba abierta y podía ver la cabeza de mi hermana subiendo y bajando, mientras le mamaba la verga a su novio. En automático, yo estaba sobándome la verga. Hasta que el sonido de mensaje en mi celular me hizo brincar y correr a mi habitación. Temblando y con el pulso a mil por hora, saque mi teléfono y vi que el mensaje era de mi hermana. Lo abrí y vi una selfie de ella con la boca llena de verga. Me dio miedo y lo cerré como si me quemara. Y me mantuve inmóvil hasta que escuché que salían. Volvió a sonar mi teléfono. Un mensaje que decía «ven a la sala» apareció en mi pantalla. Cuando baje, Raquel me esperaba con una sonrisa burlona.

    —¿Entonces, te gusta espiar?

    —No… yo solo…

    —¡espiabas! Soy tu hermana, ¿sabes que estás muy mal? No puedes pensar en mi de esa manera. Deberías buscar una nueva novia, llevas ya mucho tiempo solo.

    —Es solo que…

    —¿Dime cómo puedo ayudarte? En serio, me siento mal de verte así.

    —Pues dame una mamada… como a tu novio!

    —¡¿ESTAS LOCO?!—me dijo y se alejó tapándose la cara con ambas manos.

    —Me quieres ayudar, pero me tomas por loco. No estoy mal, solo quiero que me la chupes. A ti te gusta, te visto muchas veces, con muchos. Pero a tu hermano no puedes hacerle un pequeño favor —fingí llorar y me senté a su lado. Raquel me abrazo y me beso la frente.

    —Solo estas confundido, seguro fue por la noche de Año Nuevo. No debí jalártela.

    —Y ahora qué hago, estoy cansado del porno, incluso he pensado en pagar por sexo.

    —¿Y de dónde vas a pagar si ni dinero tienes?—Me abrazo y se puso de rodillas frente a mí, me saco el cinturón y desabrocho mi pantalón.

    —Ok, pero será solo una vez—de inmediato baje mi pantalón hasta los tobillos y mi verga dura quedo frente a su cara.

    —¡¿qué mierda estamos haciendo?! —comenzó a masturbarme suavemente, y sus labios, esos que el día anterior bese, estaban pegados a mi verga. Tome su cabello con ambas manos, no quería perderme el espectáculo de ver esa cara hermosa con mi verga dentro. Me miro a los ojos y me repitió.

    —Solo será esta vez —luego metió mi pene en su boca y comenzó a mamarla. Cerré los ojos un instante, pero recordé su cara y me concentré en verla, de verdad mi hermana es hermosa. Su legua jugaba con la punta de mi pene, y Raquel me miraba fijamente, luego fue hasta el fondo. Toda mi verga entro en su boca, podía sentir su garganta. Una y otra vez se dejaba ir hasta el fondo, su saliva me escurría por mis bolas.

    —¡QUE RICO LA MAMAS HERMANITA!

    —Shhhh! —Puso su dedo en la boca y no me quedo más que guardar silencio, y disfrutar de esa boquita. Cuando sintió que me venía, saco mi verga y la puso contra su cara. Con su mano me masturbo hasta que los chorros de leche salieron directo a su cara. Su nariz, su frente y su pelo estaban llenos de semen. Limpio el poco que me quedo en la punta con su lengua y luego salió hacia el baño.

    —Me ensuciaste el pelo, voy a tener que bañarme. Otra vez.

    Yo seguía atónito y extasiado en la sala, fascinado por la mamada de verga. Pero, pensaba que si fue así de fácil que me la mamara, tenía que conseguir que me dejara coger con ella. Aunque sea una vez.

    Los días pasaban y ahora si sentía celos, celos de que la vieran mis amigos, de que el señor de la tienda se la comiera con la mirada. De que su estúpido novio se la cogiera en el asiento trasero de su maldita camioneta. Así que un domingo, espere a que nuestros padres salieran y cuando escuche que Raquel se daba un baño, entre. Me quite la ropa y abrí la cortina.

    —¡¿PERO QUE HACES?! ¡ME ESPANTASTE!

    —Te quiero coger!

    —Ponte tu ropa, ¡¿estás loco?! Eres mi hermano! ¡NO VAMOS A COGER!

    —Entonces mámamela!

    —Sabía que había sido un error, no debí haberte echo nada —salió de la ducha y se enrolló en una toalla. Pero yo se la arranque.

    —Solo una vez —le dije mientras la volteaba contra el muro.

    —¡NO! Ya habíamos hablado esto, no podemos… ¡¿QUÉ HACES?!

    Le tome las manos por detrás de la espalda y mi verga se chocó con sus nalgas. Me acomode y pude sentir como entraba en ella, sentía su humedad, nunca había penetrado a nadie sin condón. La sensación de sus vellos en mi verga me parecía exquisita.

    —¡SÁCALA AHORA MISMO CABRON! ¡NOOO… QUIERO! —intentaba zafarse, pero yo no tenía planeado dejarla ir a ninguna parte.

    —Te voy a coger, solo eso… tranquila.

    —¡NI SIQUIERA TE PUSISTE CONDÓN! ¡ESTAS… HAAAA… LOCO… HAAAAAA… SUÉLTAME O LE DIRÉ A PAPÁ!

    —YAAAA! CASIII! ACABO…

    —¡ADENTRO NO! HAAAAA! NO ACABES ADENTRO O ME VAS A EMBARAZAR PENDEJO!

    Mi verga chocaba contra sus nalgas y mi hermana había dejado pelear, sus gemidos me daban la aprobación, así que fui contra ella con más fuerza. Y sentía que explotaba.

    —¡NO ACABES ADENTRO! —repetía una y otra vez.

    —¿en… tu boca?

    —¿QUÉ? HAAAA! HAAAA!

    —Puedo acabar en tu boca. ¡Ya casi me vengo!

    —Si si si —la solté y nuevamente la tenía de rodillas frente a mí, apenas sentí su boca, salieron unos chorros intensos de semen. Aunque trataba de tragarse todo, mi leche le escurría por la orilla de sus labios. Podía sentir como se tragaba mi leche y yo ahora era quien empujaba la verga hasta su garganta.

    ¡HIJOS YA LLEGAMOS!

    —¡MIERDA!

    —Vete a tu cuarto y vístete —me dijo mientras ella entraba nuevamente a la ducha. Mis padres estaban en la cocina, por poco y nos atrapan. Pero yo al igual que muchos otros, estaba locamente enamorado de mi hermana Raquel. Y ya esperaba con ansia volver a tenerla solo para mí.

    Tu ve que esperar toda la semana para volver a estar a solas con mi hermana, me conformaba con verla salir en ropa ajustada y masturbarme en la regadera pensando en ella. El sábado mis padres tenían una fiesta, me escapé fingiendo estar enfermo y sabía que Raquel llegaría casi a la medianoche.

    Me quede dormido frente al televisor, y no me di cuenta cuando llegó mi hermana. Hasta que una canción sonaba en el aparato de audio. La televisión ya estaba apagada, al igual que las luces. Cuando trate de incorporarme, me di cuenta de que Raquel se acercaba a mí, pero solo vestía una tanga. Sus tetas estaban al aire y sonreía. Cuando me abrazo alcance a percibir el olor a cerveza.

    —Bueno hermanito, lo tuyo es rápido y brusco. Hoy te voy a enseñar a tener un buen sexo.

    No pronuncie ni una sola palabra, ella me empujó hasta que quede acostado en el sillón y comenzó a besarme.

    —Ahora veras lo que a mí me gusta —dicho eso se fue montando en mí, hasta que quedó sentada en mi cara. No podía respirar, pero no deseaba estar en ningún otro lado del mundo.

    —Déjame sentir tu lengua, despacio…

    Sus caderas comenzaban a moverse y yo seguía el ritmo con mi boca, sentía como mi lengua se hundía en ella, podía sentir su excitación cada que frotaba su clítoris. Después de un rato, ya estaba más que a gusto comiéndole la panocha a mi hermana. Ella bajo y me beso, que rico sabe. Lo sé. Luego fue hasta mi verga y su lengua recorría desde mis bolas hasta la punta.

    —No te vayas a venir… todavía no.

    —Quiero seguir chupando—se dio la vuelta e hicimos un 69. Sentía como se aferraba su boca a mi verga y entre más la excitaba, más duro me la mamaba. Hasta que se detuvo para retorcerse con escalofríos, hasta que sentí sus jugos en mi boca. Estaba teniendo un orgasmo.

    —¡QUE RICO! QUE RICO! SIII!

    Se acomodó sobre mi verga y fue bajando sus caderas hasta pude hundírsela por completo y jadeando, comenzó a darse unos centones. Estaba de espaldas a mí y podía ver sus nalgas. Aún llevaba puesta la tanga, de lado para que mi verga entrara sin obstáculos.

    —Siii! Me encanta coger! Que rico es sentirte dentro! ¿Te gusta?

    —¡Me encanta! Creo que ya me voy a…

    No termine la frase y mi hermana estaba de pie, y ahora se colocaba en cuatro frente a mí.

    —¡Ven aquí y dame lo más duro que puedas, pero no acabes dentro!

    Me coloqué detrás y fui metiendo moverla hasta que mi pubis chocó con sus nalgas, entonces me dejé llevar y chocaba contra su culo con tanta fuerza que la aventaba hacia adelante.

    —Si asiii! No pares! ¡Cógeme! Haaaa! Que rico!

    —¿Te gusta?

    —Me gusta muchooo! Sigueee!

    —Me vas a dejar cogerte… cuando quiera…

    —Siiii! Cógeme hermanito! Que rica verga tienes!

    —Me vengo! ¡ME VENGOOO!

    Cuando sentí que me venía saque la verga y los chorros de semen mojaron sus nalgas, le escurrían por la espalda.

    —En la mesa hay un condón, póntelo y méteme la verga por mi cola —cuando volví, tenía la cara hundida en el sillón y el culo bien levantad, aunque me costó un poco de trabajo, mi verga fue entrando poco a poco. Mi hermana apretarlos puños y mordía un cojín. Por alguna razón me excitaba su dolor, jale sus manos hacia mí y logré tirar de ellas para que las embestidas fueran aún más fuertes, Raquel se retorcía, pero no dejaba de gemir.

    —Para que me duele —por supuesto no me detuve y fui con más fuerza, hasta que me vine otra vez. Cuando saque mi verga, ella se sentó.

    —¿Te dolió? —le dije mientras intentaba abrazarla.

    —Es mi primera vez por el culo, duele mucho. Pero me gusto.

    Con signos de dolor se fue a su habitación y escuche como abría la regadera, me fui a la cama con una gran satisfacción, y cansado también. Al día siguiente, desperté con Raquel acurrucada contra mí, entro en mi cama por la noche y amanecimos abrazados.

    —Creo que voy a dejar a mi novio, ¿te gustaría ser mi novio?

    —¡POR SUPUESTO!

    Nos besamos dulcemente hasta que escuchamos a nuestros padres.

    ¡HIJOS, BAJEN A DESAYUNAR!

    @MmamaceandoO y sus mamacitas.

  • Pezones y pellizcos

    Pezones y pellizcos

    Codos golpeando, puños apretados alrededor de los brazos, y un empujón especialmente decidido a través del sofá y ellos están ahí, o comen un combate de lucha libre, Tan graciosos como desmesurados.

    Están en un lío de extremidades, esforzándose por ganar influencia sobre el otro hasta que ambos estén rojos y doloridos.

    Ken tiene la cabeza de Daisuke bloqueada, con el codo apretado alrededor de la parte posterior de su cuello, sosteniéndolo boca abajo en la alfombra, sonriendo en su victoria eminente. Daisuke gruñe debajo de él, con las manos selladas alrededor de los huesos de Ken, tratando de retroceder en vano en un ángulo extraño detrás de su propia cabeza.

    – ¿Estás listo para rendirte?-. Pregunta Ken a través de sus dientes posteriores, apretado en el esfuerzo. Se sienta sobre un brazo, apoyándose contra la alfombra áspera y el amplio hombro de Daisuke, completamente consciente de que podría ser su ruina, porque en ese momento Daisuke guarda silencio, como lo hace cuando tiene una idea: Ken puede decir que esa persona debajo de él trama algo porque, Daisuke quiere jugar, el ha empezado con esta clase de juego y continuará con lo que sea que esté haciendo hasta ahora. Hasta el último segundo

    Se queda en silencio, con los labios relajados, en su cara hay una sonrisa y su mano serpertea por la cara de Ken y hacia su pezón

    A Daisuke le parece jodidamente gracioso cómo a veces la voz de Ken es muy alta, como cuando comienza a gritar con una cadencia cada vez más estridente ¡no te atrevas, no te atrevas…! Justo antes de que Daisuke encuentre su pezón a través de su camiseta apretada hoy puesta para la ocasión.

    Entonces Ken deja escapar este gemido patéticamente ruidoso, estremeciéndose, poniéndose rígido como una tabla, así que es bastante fácil para que Daisuke salga de su agarre y cambien de posición, empujando a Misha sobre su espalda y subiendo lo suficiente en la parte superior para sostener ahora a Ken abajo. Estratégicamente acostado a mitad de él, continúa tirando de su pezón con movimientos rítmicos y sincronizados para aumentar la agonía del asalto contra el tierno nudo.

    -No deberías… Hacer eso-. Gruñe Ken con la voz pellizcada.

    -¿Ah, no?-. Daisuke murmura travieso con las pupilas abiertas, pone cara de superioridad como de costumbre.

    Ken no le da una respuesta, inclinó su cabeza distraídamente hacia un lado y luego golpeó su rodilla contra el costado de Daisuke, metiéndola en la carne debajo de las costillas de su chico. Este suelta un grito de dolor, lo siente muy adentro y renuncia a su agarre el tiempo suficiente para que Ken ruede con sus piernas.

    Se tranquiliza, colocando sin piedad todo su peso en el estómago de Daisuke

    – Eres más pesado de lo que pareces-. Dice Daisuke con la voz aplastada, casi resollando. Ken sonríe y retrocede un poco, equilibrando su peso donde es menos vulnerable, colocándose en las caderas de Daisuke

    Pero este último no se rinde, especialmente cuando la ereción detrás de la cremallera de los pantalones vaqueros de su novio lo llama con tanta facilidad. Lo ha visto, los dos lo han visto, y Ken no tiene tiempo suficiente para apartar la mano de Daisuke cuando vuelve a pellizcarle el pezón izquierdo otra vez.

    Deja escapar un grito ahogado, llenando sus pulmones por completo hasta que su pecho se hincha como un pájaro acicalado. Se agarra a la muñeca de Daisuke con ambas manos, sabiendo que cualquier intento de alejarse forzosamente podría resultar la pérdida de un pezón lo cual no va a suceder. Pueden haciendose daño jugando así para siempre, a pesar de todos los cuidados de Ken, Daisuke puede mantener su estúpido gesto de exprimir los pezones hasta que vencen, y Ken no cederá su lugar.

    -Tienes que parar esto-. Murmura Ken, siseando en estado de shock ante un giro particularmente áspero. Daisuke sonríe al sentir los muslos de Ken y su culo apretarse a su alrededor mientras se tensa.

    – ¿Oh si? ¿Por qué? No veo el problema te tengo encima revolviéndote-. Dice en ese tono travieso y juguetón que vuelve inestable a Ken, toma la cabeza rígida del pezón de este ultimo entre el dedo medio y el pulgar y acaricia la punta con un tercer dedo, girando y formando un círculo alrededor del pequeño nudo.

    – Creo que esto es justo donde te quiero -. Vuelve a decir Daisuke con una sonrisa, una sonrisa, maldito sea él, mientras se burla del pezón pobre de Ken por todo lo que vale.

    -El problema es que estás jugando con algo que no sabes las consecuencias de jugar con eso -. Se retuerce, la voz se tensa de paciencia desgastada, Daisuke sonríe al pequeño gemido que se le escapa cuando Ken se mueve sobre sus abdominales

    Con el pecho contraído, Ken se inclina con una mano, abre su cremallera y su miembro se alinea con la línea del muslo de Daisuke, rozando la línea de su pierna, la cabeza de su erección presionada directamente en la articulación de su cadera.

    Ahora Ken se desliza a lo largo de la cadera de Daisuke , bajando su culo lentamente por las piernas de Daisuke para poder meterse en el pliegue entre sus muslos cubiertos de dulce presemen, deleitándose en la aspereza contra su polla queriendo. Él hace preguntas astutamente con sus ojos, la mayoría de los cuales contienen una sonrisa que le desestabiliza aún mas y la frase «te quejas, pero sabes que eres feliz hora mismo»

    Mirando hacia abajo a través de pestañas pesadas en la forma propensa de Daisuke, suelta una especie de jadeo y echa la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados.

    Daisuke solo sonríe porque Ken se ve bastante hermoso así, con la espalda arqueada como una bailarina, un contraste repentino con su acostumbrada depresión tímida, el pecho empujado hacia adelante como un faisán, aprovecha el momento de distracción para deslizar sus manos debajo de la camisa de Ken y forzarla alrededor de su esternón, agrupando la tela gris debajo de sus axilas, exponiendo su pecho.

    Ken grita en protesta, luchando por apartar las manos de Daisuke, excediendo solo a que sea agarrado el pezón maltratado. Ahora Daisuke gira alrededor de la punta en círculos rápidos, haciendo que la pobre protuberancia quede a una pulgada de su vida, sintiendo que las caderas de Ken se tensan y su excitación aumenta con cada ciclo.

    Parece que Ken está a punto de ceder, entonces, con los ojos oscurecidos por la lujuria hasta que aparece una mera rendija azul bajo las pestañas pesadas y hacia abajo. Se lame los labios, jadeando con una pequeña protesta.

    Daisuke sonríe. Sonrisas absolutas, súbitamente extremadamente complacidas con el hecho de que ciertas partes de los cuerpos están en el mismo ángulo. Desliza su otra mano hacia arriba, tomando el segundo pezón y trabajando con el primero.

    Ken echó la cabeza hacia atrás en lo que podría ser un sollozo o una risa histérica sobre toda la situación. Él tiene una debilidad, no es como si él no lo supiera. Él no es tan obtuso con su propio cuerpo, muchos años de experiencia con su propia sexualidad no equivalen a nada. Sus juegos de masculinidad beligerante que lo ponen en la posición poco envidiable de estar a merced de Daisuke

    Se introduce varias veces en el deslizamiento de los muslos de Daisuke, acariciando con su mano su propia polla una o dos veces, acariciándola. Daisuke se ríe del trato tierno y Ken se acerca rencoroso, poniendo sus manos sobre los pectorales de Daisuke e intentando devolverle el favor.

    – No tienes cosquillas, ¿recuerdas? -Daisuke dice sin siquiera estremecerse. Maldito sea.

    – ¿Sí? Y como le llamas a esto? -Ken le susurra, desabrochando fuertemente una cremallera.

    Pone una mano en los pantalones de Daisuke y toma su eje con fuerza en una mano, satisfecho con el pequeño tartamudeo de la respiración y el sonido que viene de la parte posterior de la garganta de su mejor amigo -novio.

    – ¿Realmente necesitas que te lo explique?-. Responde Daisuke no afectado, o tan inafectado como un hombre con una erección tan insistente. Empuja la mano de Ken en lugar de alejarse, porque aparentemente todavía están jugando.

    Daisuke ah ora levanta sus caderas de repente, haciendo que Ken pierda el equilibrio y lo hace jadear en estado de shock. Sin embargo, la expresión de su rostro se convierte rápidamente en agonía, cuando Daisuke comienza a apretar más fuerte. Ken se había acostumbrado a la atención en su pecho ahora obscenamente sensible, el hormigueo se convirtió en un tenue zumbido de electricidad estática que casi podía ignorar, pero ahora Daisuke aparentemente sacó las armas grandes, y Ken grita y se empuja hacia el movimiento.

    Daisuke parece disfrutar de la forma en que puede guiar a Ken por el camino al éxtais tirando de él hacia adelante para que esté encorvado sobre el cuerpo de Daisuke, las caderas que se mecen hacia atrás hasta la cintura para unirse a su mitad superior. Él tira de las protuberancias ahora hinchadas, de un rojo brillante y acariciadas a una pulgada de sus pequeñas vidas.

    – Tienes que… Tienes que detener esto -. Ken se queda sin aliento, colocando sus manos una sobre su propia polla y otra sobre la de Daisuke. Se queda allí un momento, incapaz de agarrarlo con fuerza, demasiado abrumado por la sensación de dedos anchos y calientes que le destrozan el pecho.

    Luego se agarra, comienza a frotarse con una intención casi maliciosa, fuerte y rápido a lo largo de su eje y el de Daisuke. Gimió y se llevó las manos a la boca, una tras otra, lamiendo una raya húmeda y gorda a lo largo de la palma de la mano, al tiempo que bajaba la respiración y continuaba acariciando, jalandose a él mismo y a Daisuke con una en cada mano.

    Ken debería tener la sartén por el mango, ahora es casi imposible, el placer no le deja usar todas las habilidades que él obviamente emplea. Pero, lamentablemente, sentarse en el estómago de Daisuke ha dejado libres las piernas del bastardo, y este último las dobla en ese momento, presionando sus rodillas contra la parte posterior de las caderas de Ken y enviándolo hacia adelante.

    – ¡Tu… Hijo de… Puta -. Ken jadea casi en silencio mientras su polla entra en su lugar junto a la de Daisuke, las cabezas se deslizan una sobre la otra y hacen que ambos se estremezcan de amor y Daisuke pellizque con fuerza los pezones de Ken, este grita en estado de shock, casi podría comenzar a sollozar en ese momento porque en realidad, ¿qué hizo él para merecer este tipo de atención?

    Todo lo que puede hacer es defenderse, y pronto es solo un furioso lío de manos frotando más fuerte y más rápido, las pollas húmedas de sudor y líquido claro y escupitajo. A medida que acelera, Daisuke acaricia su pecho con más urgencia, girando los dedos en círculos más amplios, más perezosos pero, lo que es más importante, más duros. Ken gime y echa hacia atrás la cabeza, odiándose por llegar al final tan rápido pero deleitándose con la alegría de que Daisuke se está acercando también, y él acelera sus golpes, apretándose más fuerte en los ejes y soltándose en las puntas, follando en el túnel de sus dedos con sacudidas agudas de sus caderas, sintiendo a Daisuke hacer lo mismo a medida que se acercan cada vez más.

    Ken llora cuando termina, sintiendo a Daisuke tensarse debajo de él y deja escapar un pequeño gruñido como el delicado cabrón que es. Golpea con vehemencia a través de las réplicas, jadeando suavemente, ordeñando cada gota de Daisuke, sintiendo la forma en que los muslos de este se contraen bajo su culo con cada ola de orgasmo.

    – Sabes que no lo haría tanto si no te gustara tanto-. Insiste Daisuke con una pequeña sonrisa, de repente todo pulcro y suave otra vez a pesar de tener todavía su polla afuera.

    Ken pone los ojos en blanco, antes de hacer una mueca, con el pecho entumecido cuando Daisuke lo suelta, un calor como quemadura de alfombra se extiende a través de su pecho de color rubor.

    – Eres un maldito, no sé por qué todos creen que eres tan encantador -. Replica Ken sin hacer nada, plantando las manos y deslizando las rodillas para poder estar más cerca de Daisuke

    Daisuke devuelve una pequeña sonrisa y extiende una mano suavemente debajo de la arrugada camisa de Ken, deslizando la palma sobre sus hombros y manteniendo la camisa levantada mientras se estira para besar el pecho de Ken. Él le da con rosa oscuro casi rojo un suave beso en disculpa, labios hinchados acariciando suavemente el esternón de Ken antes de alejarse.

    Este suspira y mira a Daisuke, y hay algo en esos ojos marrones que no puede evitar pero quiere perdonar. Él retira su mano de su regazo, cubierto de semen por todos sus nudillos y en las redes de sus dedos, y Daisuke sigue su mano con una cuidadosa atención al detalle que Ken no puede evitar sentirse halagado.

    Casi hace que no quiera frotar su mano pegajosa y cubierta de semen sobre la linda camisa de Ken

    Casi.

  • Reencuentro con Silvia, mi ex (Segunda parte)

    Reencuentro con Silvia, mi ex (Segunda parte)

    Y verla vestida tan sensual mi libido se tornó incontrolable. Luego le pregunté sí no se sentía mal por lo que había hecho, pero ella muy tajante dijo que su venganza apenas había comenzado y que aparté de todo, el ser prostituta la había gustado mucho y que seguiría adelante.

    Se acercó a mi cara y me dio un gran beso en la boca, luego al oído me confeso lo arrepentida que estaba por haberme abandonado.

    Entonces dijo: mi amor: el próximo viernes quiero regresar al putero y te pido de favor por el gran amor que nos tuvimos que me acompañes. Mi reacción fue la de sensatez, puedes tener problemas y muy fuertes, tu marido te puede dañar y no me gustaría saberte lesionada, pero Silvia insistió en seguir con su venganza y para convencerme me prometió otra sorpresa más salvaje y lujuriosa. Así que luego de comer la deje en su casa quedando en vernos al siguiente viernes.

    Por fin luego de una semana tortuosa, llego el viernes, recibí la llamada de Silvia y pase por ella a las 10 de la noche. Venía cubierta con un abrigo ligero pero largo, subió al auto y nos besamos.

    -A dónde primor?

    -Al hotel para arreglarme

    Llegamos al hotel y Silvia cambió su vestuario, se maquillo peino y perfumo, al terminar su arreglo, se veía más hermosa y sensual que la semana anterior. Dejamos el hotel y directo al putero.

    En el trayecto le pregunté sobre cuál era su plan para estar en la misma sintonía a lo que me respondió que iba dispuesta a todo y que al igual que la semana anterior, yo aguardara hasta que cerrarán el putero.

    Así que llegamos al putero, nos sentamos en una mesa. Pedí mi botella de tequila y luego de unas copas Silvia se paró y se fue a dejar su abrigo y bolso a la barra. Luego se fue a sentar a una mesa ella sola esperando algún cliente. No tardó mucho en que una mesera la llevo a una mesa donde estaba un tipo sólo, estuvieron bebiendo y fajando, salieron a bailar mientras yo los observaba. El tipo la mañoseaba toda y Silvia le repegaba su panocha y se dejaba llevar por la música. No pude evitar una fuerte erección al verla tan sensual y provocativa, regresaron a la mesa y de ahí se fueron a un cuarto a coger.

    Después de una hora regresaron y Silvia se despidió de su cliente para irse de nuevo a una mesa a esperar otro cliente.

    Resumiendo, bailo con muchos clientes y entro a los cuartos a coger con otros tres tipos.

    Al regresar al salón de baile luego de coger con el cuarto tipo, anunciaron el cierre y Silvia fue a la oficina a recoger sus comisiones.

    Ya con su abrigo puesto, vino a mi mesa, me dijo que nos fuéramos al hotel y que nos lleváramos la botella de tequila.

    Ya en nuestra habitación, la abrace y le dije que estaba más hermosa y sensual que nunca, que me había excitado mucho viéndola talonear bien puta.

    Silvia me contesto que esa noche se había sentido muy en confianza y que ya le había tomado gusto a la taloneada y al dinero que ahí se ganaba.

    Brindamos por nosotros y al cabo de varias copas me dijo:

    -Te mereces tu premio por apoyarme en todo, te voy a hacer feliz, te lo mereces.

    -Y cómo?

    -El ser ya una prostituta me ha hecho comprender muchas cosas y entre esas cosas quiero dominarte, sentirme tu dueña, así como yo me sentía tu esclava, quiero que tú lo seas.

    Me llevo a la cama y nos quitamos la ropa, me empujo y me pidió que me acostara boca abajo con los ojos cerrados.

    Así lo hice y luego de un rato, sentí que Silvia se subió a la cama, diciéndome:

    -Hoy vas a ser mío, serás mi esclava pues te gusta la verga y eso me da mucho gusto.

    -Quieres ser mi esclava?

    -si mi Reyna

    -no vayas a abrir los ojos perra! Escuchaste?

    – si mi cielo

    – no me digas cielo, dime ama

    – si mi ama

    Silvia comenzó a acariciarme desde el cuello hasta los talones y cuando me acariciaba las nalgas me dio varias nalgadas diciéndome:

    – ten por puta!

    -quieres ser mi perra puta? Contéstame perra!

    – si mi ama, si hazme tu puta!

    – abre las piernas zorra!

    La obedecí. Me abrí de piernas y con su lengua comenzó a lamerme mi ano provocándome un placer intenso.

    -te gusta suripanta?

    – muchoo

    -quieres verga?

    – siiiii

    – ponte a cuatro patas cabrona! Pero ya rápido!

    Me puse a cuatro y Silvia comenzó a darme de nalgadas, que lejos de dolerme, me estaba produciendo un raro placer.

    -ahora verás la sorpresa que te tengo pendeja gila

    Se bajó de la cama ordenando me que no abriera los ojos, así que no pude ver que hacía, hasta que la cama se movió cuando Silvia se subió.

    De pronto sentí que los dedos de Silvia estaban embarrando me lubricante en el culo y solté un gemido de placer.

    -pinche puta, estás bien deseosa, eres una perra goloza!

    Eres igual de puta que yo!

    -si mi ama, las dos somos unas verdaderas putas!

    Sus dedos recorrían en círculos mi culito y de pronto metió dos dedos, auchhh gemí, los metía y sacaba muy despacio para luego meterme cuatro, mientras con su mano izquierda no dejaba de nalguearme muy rico.

    Metía y sacaba cada vez más profundo y fuerte. Saco los dedos, escuche como untaba más lubricante en su mano y luego muy suave acomodó su puño cerrado en la entrada de mi culo. Comenzó a empujarlo y me fue entrando poco a poco, mientras yo no paraba de gemir.

    -ay pinche perra, que rico culito tienes, se te está abriendo mucho, te gusta cabrona?

    – agggg si que rico! Me gusta mucho mi ama

    – quieres que te meta toda la mano perra?

    – si mi dueña, pero despacio

    Y Silvia con más fuerza empujo su puño metiendo y sacándolo hasta que sentí que me entraron sus nudillos, ahhhh que rico!

    Ahora ya me estaba metiendo y sacando todo su puño sin dejar de gritarme:

    -toma puta, te gusta verdad?

    – me encanta, que rico!!!

    – quieres más zorra golosa?

    – siiii dame más mi Amita!

    Entonces saco su mano del culo, me untó más lubricante y sentí algo en la entrada de mi ano,

    – esta es tu sorpresa joto!

    De pronto sentí que mi año se dilataba en exceso, pero no hubo dolor, algo muy grueso estaba penetrando me poco a poco.

    – que me haces mi ama?

    – te estoy dando de comer un dildo extra grande te gusta?

    -siiii pero despacio!

    Silvia metía y sacaba el dildo y mi culo cada vez más abierto, muy abierto.

    Cuando me entro esa monstruosidad, Silvia comenzó a masturbarme hasta que tuve una brutal eyaculación.

    Pasó un rato y me fue sacando el dildo, me pregunto si me había gustado contestándole que mucho.

    Silvia me confeso que ella también disfruto mucho cogiéndome y que se sentía muy plena sabiendo que yo lo disfrute.

    Me prometió que cada vez que la acompañara, me daría nuevas sorpresas.

  • Más consejos para principiantes

    Más consejos para principiantes

    Hace unos meses publiqué un texto bajo el título “Algunos consejos para principiantes”, en el cual, siempre desde la perspectiva de un escritor aficionado, di unos tips que podrían resultarles útiles a quienes recién empezaban el camino de la escritura, y más específicamente, el de la porno-escritura.

    Como hubo dos o tres personas a quienes les gustó el texto, hoy voy a compartir un poco más de mis limitados conocimientos, que, sin embargo, han de servirle a uno que otro autor.

    1. Talleres literarios

    Dejando de lado, por un momento, el género erótico y pornográfico, y hablando de la escritura en general, no existen muchas carreras que ayuden a desarrollarse como cuentista. De hecho, acá en Argentina, recién hace dos años se creó la carrera “licenciatura en las artes de la escritura” la cual intenta captar a todos aquellos interesados en aprender a escribir, pero que no quieren caer en carreras mucho más estructuradas como licenciatura en letras o en literatura.

    Por otra parte, en mi país contamos con talleres literarios, que son muy populares en Buenos Aires. Estos talleres consisten en un espacio donde se comparte con otras personas con las mismas inquietudes, los textos que uno va escribiendo en solitario. Estos lugares resultan sumamente útiles, ya que las personas que solemos escribir en anonimato, nos encontramos con un pequeño público que nos escucha mientras leemos, y nos hace críticas constructivas que luego implementemos al texto para mejorarlo. Y si bien no es común que en estos talleres se lean cuentos pornográficos, y quizá al autor le resulte vergonzoso leer estas cosas en público, siempre se puede aplicar lo que se aprende en los talleres, a los textos que luego publicamos en estas webs. Por lo tanto, para el que esté interesado en desarrollarse como escritor, les recomiendo estos espacios, que no sólo son muy útiles sino también muy agradables y desestresantes.

    2. Aceptar las críticas

    No hay que tener miedo a las críticas, y no hay que pensar que siempre son mal intencionadas. En diferentes webs he observado que cuando un texto recibe críticas negativas, el autor sale con los tapones de punta a refutar dichas críticas, como si se trataran de acusaciones personales. Es cierto que algunos usuarios, aprovechando el anonimato que nos da internet, usan un lenguaje irónico y a veces hasta desagradable. Pero no hay que quedarse con las maneras, sino con el contenido del mensaje. Hay que plantearse seriamente si el comentario no es acertado en cierto punto, y de ser así, tenerlos en cuenta para el siguiente relato.

    3. Leer

    Quizá sea una obviedad, pero cabe mencionar que mientras más se lea, más se aprende a escribir. Esto es porque mientras nos entretenemos con algún libro, inconscientemente vamos absorbiendo determinados conocimientos, tales como la utilización de los signos de puntuación, la manera de describir un lugar, la forma de contar una historia, etc. Todo esto sale de manera natural, ya que cuando uno adquiere el hábito de la lectura, sin darse cuenta se va fijando en detalles en que antes no reparaba, y eso se traslada a la hora de escribir un texto.

    Personalmente recomiendo dedicarse a leer cuentos, y no novelas. Ya que, por la extensión de casi todos los relatos de estas páginas, encuadrarían más en la categoría de cuento, y no de novela. Hay muchas diferencias entre ambos, pero la principal es que están estructurados de manera diferente. Los cuentos tienden a ser sumamente concisos, y todo lo que sucede en él debe hacer referencia a la historia que se cuenta. Mientras que en las novelas podemos encontrar diferentes arcos argumentales, y muchas escenas que no resultan indispensables para contar la historia.

    En resumen, mi consejo es leer mucho y preferentemente cuentos.

    4. Los personajes

    Ahora voy a referirme a cuestiones más puntuales. En mi texto anterior hablé muy escuetamente sobre la construcción de los personajes. Ahora me gustaría agregar algo más.

    Una manera de crear los personajes es, escribiendo, antes de comenzar el relato, una ficha del personaje. Por ejemplo:

    Nombre: Juan

    Edad: 42

    Ocupación: abogado.

    Ideología: liberal.

    Estado civil: divorciado.

    Hijos: Rocío y Jimena de 14 y 15 años.

    Alguno se podrá preguntar ¿De qué sirve tener estos datos de antemano? ¿No es mejor ir creándolos sobre la marcha?

    Bueno, eso dependerá de cada uno. Personalmente, cuando creo personajes sobre la marcha, tiendo a repetirme. Y no me cabe duda de que a muchos les pasará lo mismo, y sus personajes terminarán siendo una copia de otros personajes que ya habían creado, o incluso, copias del mismo autor. Crear la ficha del personaje nos permite tener un abanico de diferentes personalidades con las que trabajar. Se pueden hacer varias fichas, uno por cada personaje principal, y en base a estas, hacerlos interactuar. Teniendo los datos de antemano sabemos cómo va a reaccionar una persona en determinada situación. Por ejemplo, sabiendo que Juan es una persona divorciada, podemos suponer que tiene una visión negativa acerca de las relaciones convencionales. Sabiendo que tiene hijas adolescentes podemos decir que tiene una mirada crítica hacia los hombres que se acuestan con chuicas jóvenes. Y sabiendo que es abogado, podemos suponer que es una persona que tiende a hablar mucho y a decir poco (que así son los abogados en Argentina).

    Sin embargo, hay que tener cuidado. Los datos que escribí sobre Juan son muy fríos, casi estadísticos. Y esto puede llevar a que construyamos un personaje estereotipado. Para evitar esto, es conveniente tratar de definir cómo es el personaje en su interior. Yo arbitrariamente dije que por ser divorciado debería tener una visión negativa hacia las relaciones tradicionales. Pero podría ser todo lo contrario. Quizá Juan anhele encontrar una pareja nuevamente, y así estabilizar su vida. Lo mismo pasa con los otros ejemplos que di. Quizás Juan, al ver cómo sus hijas crecen, comienza a verlas de otra manera, y afloran en él sentimientos que nunca creyó tener.

    Lo importante es conocer al personaje que vamos a usar, para que sus acciones sean coherentes y tengan sentido. De esa manera la historia se tornará más verosímil, y evitaremos errores argumentales.

    5. Escribir mal no es ser rebelde

    No soy un experto en gramática, pero creo que es importante intentar escribir de acuerdo con ciertas reglas básicas.

    Hace poco me encontré leyendo un texto en otra web, y en el sector de comentarios se desataba una discusión que ya presencié en incontables oportunidades. El autor en cuestión se rehusaba a poner guiones de diálogo, y en cambio usaba un sistema tipo obra de teatro poniendo los nombres de los personajes y luego lo que dichos personajes decían. Pero eso era lo de menos, porque después, en lugar de poner los nombres, sólo ponía las iniciales. Cuando un lector le comentó que su manera de escribir causaba confusión por partes, y que era difícil seguir el hilo de la historia, el autor le contestó básicamente que eso era lo que había, y que él (el autor) era así, un irreverente, y por eso hacía lo que se le ocurría.

    El problema con el diálogo no era el único. El autor tendía a terminar ciertas palabras con la letra H, cosa que fue explicada por el mismo, aunque yo personalmente no entendí la explicación. Y otra cosa curiosa en su narración: en una parte alienta a los lectores a saltarse un montón de párrafos y leer más abajo (wtf!)

    ¿A dónde pretendo ir contando todo esto? En primer lugar, el autor comete el error de no oír a sus propios lectores. Grave error. Y por otra parte tenemos el problema de la “irreverencia”. Ciertamente hay muchos autores que piensan que por hacer las cosas mal son irreverentes (que sí los son) o incluso rebeldes (que no lo son). Como está el dicho de que toda ley existe para romperla, estos autores creen que las reglas gramaticales están para pasársela por las bolas. Tienen la fantasía de que haciendo las cosas mal, están haciendo algo disruptivo, algo diferente, algo novedoso. Pero nada más lejos de la realidad. y voy a explicar el por qué (según mi punto de vista, conste). La gramática no es sólo un conjunto de reglas engorrosas que hay que seguir. También es un sistema de códigos que nos sirve para comunicarnos. Si uno quiere pedir, mientras desayuna, el frasco de mermelada que está un poco lejos de su alcance no va a decir “Yo tener los brazos cortos”, no, lo que va a decir es “¿Me pasás la mermelada por favor?” o “alcánzame la mermelada” o “¿serías tan amable de levantar el culo y pasarme la mermelada que la dejaste en la otra punta, forro?” Como vemos, podemos expresar una necesidad de miles de maneras, y podemos ser irreverentes o rebeldes sin estar escribiendo mal.

    De la misma manera los guiones de diálogo, los puntos y aparte, las comas, los puntos suspensivos, etc, tienen un fin. Y al usarlos no estamos siguiendo a la manada, sino que estamos hablando en el mismo idioma que el que lee. A partir de ahí, se pueden crear infinidad de relatos diferentes, y es posible ser original, o disruptivo.

    Sé que más de uno me leerá, y llegará a la conclusión de que no soy quien para estar hablando de gramática, ya que de seguro encontrarán muchos errores en mi prosa. A esto me declaro culpable, y sólo diré en mi defensa que no soy necio, y que siempre intento mejorar.

    En definitiva, ese es el consejo que quiero transmitir, revisar los errores, escuchar a los lectores cuando dicen que no se entiende lo que escribís, e intentar mejorar continuamente.

    Esto es todo lo que se me ocurre de momento, espero que resulte útil a alguien. Me gustaría también que me comenten qué opinan al respecto.

    Saludos.

  • Vacaciones de verano con mi tía

    Vacaciones de verano con mi tía

    Hola mi nombre es Antonio y tengo 18 años, lo que les voy a relatar ocurrió en mis pasadas vacaciones de verano.

    ********************************

    Habían terminado las clases tenía 2 meses completos de vacaciones y los quería aprovechar al máximo, apenas iniciado las vacaciones recibo una llamada de mi tío Armando hermano de mi padre invitándome a pasar mis vacaciones en su casa en Acapulco

    La idea de pasar mis vacaciones en la playa me pareció grandiosa y más aún ya que iba a estar cerca de mi tía Claudia, ella es una mujer de 35 años pero se conservaba muy bien, era alta de 1.70 m de estatura, piel clara, un buen par de tetas grandes y firmes, unas piernas muy voluptuosas y tonificadas, pero lo que más llamaba la atención es su magnífico culazo grande, respingón y redondo

    Tenía un cuerpo escultura que en cada reunión o fiesta familiar se robaba las miradas de todos y yo no era la excepción, mis primeras pajas se las dedique al culazo de mi tía Claudia y al pasarlos años nació en mí una obsesión por monumentales par de nalgas

    Llegando a Acapulco le llamo a mi tía Claudia quien iba a pasar por mí, entre todo el caos de la central de camiones no lograba encontrarla, tarde 5 minutos buscándola hasta que la escuche llamándome

    -Toño, por aquí –gritaba mi tía levantando la mano

    Al llegar con ella me quede boqui abierto, mi tía se veía hermosa ella traía pues un vestido largo casual blanco ajustado con unos tacones del mismo color, mi tía se lanzó sobre mí dándome un fuerte abrazo. Debido a un accidente que sufrió mi tío hace mucho tiempo quedo estéril y nunca tuvieron hijos porque lo que mi tía era muy cariñosa conmigo

    -Me da mucho gusto que estés –dijo dándome un beso en la mejilla– la última vez que te vi fue en navidad

    -Gracias por invitarme tía –conteste

    -No hay por qué Toño, tú siempre eres bienvenido a nuestra casa

    Me ayudo con mi equipaje y mientras caminábamos al auto puede notar como pasajeros y trabajadores de la Central de camiones se le quedaban viendo al culazo de mi tía y no era para menos se veía fenomenal con ese vestido, no había nadie que no la estuviera mirando.

    De camino a su casa me comento que mi tío tuvo que salir a atender unos negocios y que estaríamos 2 semanas solo nosotros. La casa de mis tíos era bastante grande, ambos tenían una vida cómoda ya que mi tío era dueño de un pequeño hotel y estaba a punto de abrir otro en puerto Vallarta.

    Llegamos a la casa y mi tía Claudia se adelanta un poco para abrir la puerta en lo que yo bajaba mis maletas. Mi tía me estaba dando la bienvenida a su casa cuando accidentalmente se le caen las llaves y al inclinarse para recogerlas su tremendo culo quedado empinado frente a mí, en ese momento me entraron unas ganas de darle una fuerte nalgada como siempre había imaginado.

    Me contuve y mi tía levanto sus llaves, voltio a verme y me regalo una sonrisa. Entramos a la casa y me llevo al cuarto que iba ocupar, subiendo las escaleras el culazo de mi tía quedo a la altura de mi cara meneándose a cada escalón que subía, tuve una erección ante semejante panorama, yo solo admiraba su magnífico culazo moviéndose de un lado a otro.

    Llegamos al cuarto y me dijo que tomara una ducha mientras ella preparaba la cena. Mis tíos tenían una bañera bastante grande, la llene con agua tibia y me metí relajándome, cerré mis ojos y todo lo que venía a mi mente era el culazo de mi tía meneándose en las escaleras, mi verga se puso y en la calentura del momento me comencé a masturbar, me deje llevar imaginado el culo de mi tía hasta que el toquilo de la puerta me asusto.

    -La cena está casi lista –cometo mi tía.

    -Si tía, enseguida voy –respondí saliendo de la bañera.

    Sin acabar de masturbarme me salí de la ducha y fui a cenar, en medio de la cena mi tía dijo que se ira a duchar también, echándole una última mirada a su culo termine mi cena y con mi tía duchándose inspeccione la casa que era bastante grande, al pasar enfrente de su recamara me entro una gran curiosidad y excitación, me puse a hurgar sus cajones encontrado varias de sus bragas y una que otra tanga.

    Me llamo la atención una tanga roja, la agarre para verla mejor y mi verga nuevamente se puso dura las lleve a mi nariz y las comencé a oler, tenían un aroma dulce de mujer madura, seguí husmeando y en lo más en lo más profundo del cajón encontré un vibrador, no me lo podía creer, mi tía con un vibrador. En eso escucho los gritos de mi tía buscándome y guarde rápidamente todo sin alcanzar a examinar el vibrador.

    -Aquí estoy tía –conteste un poco agitado.

    -¿Dónde estabas? –Pregunto ella– bueno no importa, para mañana tengo planeado varias actividades así que duérmete temprano.

    Me fui a dormir pero no dejaba de pensar en mi tía y en el vibrador que había encontrado, me volví a masturbar y esta vez no me detuve hasta correrme. Al día siguiente nos levantamos muy temprano y lo primero que hicimos fue ir a desayunar a un restaurante, terminando de desayunar nos dirigimos al centro comercial y como siempre el culote de mi tía llamaba la atención bailando al compás de su caminar aún más con esos jeans ajustado que traía puestos.

    Me compro ropa y un traje de baño para ir a la playa y antes de irnos fuimos a comprar uno para ella, tomo varios trajes y se fue a los vestidores a probárselos, regreso vistiendo un bañador color blanco con negro con tirantes al cuello.

    -¿Cómo me veo? –me pregunto dando una vuelta en el vestidor.

    Solo alcance a responder muy bien tía, me quede sin palabras ante semejante espectáculo y mi verga no tardo en despertar, me enseño cada traje que se probó, parecía una pasarela exclusiva para mí y como protagonista su enorme culazo, no tardó en aparecer con un bikini negro ajustado que resaltaba sus curvas, se veía fantástica y para ese momento ya no controlaba mi erección. A los pocos minutos mi tía me llamo desde el vestidor.

    -Podrías ayudarme con mi bikini Toño –dijo dándome la espalda y colocando sus manos en sus tetas– no logro quitar el nudo del bikini.

    -Claro que si tía –dije acercándome a ella disimulando mi erección– yo te ayudo.

    Me coloque detrás de ella y comencé a desanudar el bikini, tener ese culo a centímetros de mi verga me volvía loco, quitando el nudo del bikini accidentalmente arrime mi verga dura en sus nalgas, mi tía pego un pequeño salto por la impresión pero no dijo nada.

    Yo también me asuste un poco pensando en que mi tía se iba a enojar pero ella se quedó quieta, seguí quitándole el nudo del bikini mientras le daba ligeros arrimones a su culo, termine de quitar el nudo y mi tía Claudia se quedó inmóvil aun con mi verga pegada a su culazo, no sabía qué hacer en ese momento había soñado tantas veces con eso que antes de que pudiera hacer algo la encargada de la tienda nos interrumpió y mi tía me dijo que con eso era suficiente ,muchas gracias, y que la esperara afuera.

    Salí rápidamente del vestidor con mi verga totalmente erecta no había forma de disimularla, me senté con la pierna cruzada tratando de esconder mi erección pero era imposible, mi tía regreso y haciéndome señas fuimos a caja donde compro el bikini negro, regresemos al auto y en todo el camino no dijimos nada de lo ocurrido en el vestidor.

    La incertidumbre me comía durante la cena, no sabía cómo abordar a mi tía y me sentía algo incómodo hasta que mi tía rompió el silencio.

    -Parece que te gusto el bikini –dijo mi tía rompiendo el silencio.

    -Si tía, te veías muy bien en el –respondí nervioso.

    Ella solo se rio y continuamos cenando, eso relajo el ambiente y seguimos hablando sobre la escuela, mis planes a futuro y demás temas, me comenzó a preguntarme cosas personales y términos de cenar nos fuimos a dormir. Me acosté pero no pude dormir, ya era de madrugada y no dejaba de pensar en lo sucedido en los vestidores y en el culazo de mi tía, tenía mucho calor y me levante para ir al baño y refrescarme pero antes de llegar pude escuchar pequeños gemidos en voz baja provenientes de la recamara de mi tía Claudia.

    En ese momento me entro un gran morbo y la excitación de ir a ir a espiarla, me acerque lentamente a su recamar y volví a oír nuevamente sus gemidos, mi verga se volvió a poner dura imaginándomela usando el vibrador, la puerta no estaba cerrada con seguro y al empujarla lentamente con mucho cuidado logre abrirla un poco, la vista fue increíble, mi tía Claudia estaba solo con brasier y bragas acostada en su cama con sus piernas abiertas disfrutando de su vibrador tratando de contener sus gemidos.

    Ante increíble visión mi verga se puso tan dura que no pude controlarme más, entre sigilosamente sin hacer ruido y estando mi tía con los ojos cerrados le acaricie su pierna. Ella se asustó al verme parado en la esquina de su cama, se cubrió rápidamente con las sabanas y me ordeno enojada que me fuera de su recamara.

    -¡Qué haces aquí! –Exclamo furiosa mientras se levantaba de la cama–lárgate de inmediato.

    Se puso enfrente de mi tratando de sacarme de su recamara a empujones pero era eran tan fuerte mi impulso que no me importaba más nada. La sujete con fuerza pegándola hacia mi intentando darle un beso, ella rápidamente se separó he intentaba escaparse de mis brazos, le comencé a sobar sus tetas y su concha con mis manos al mismo tiempo que la sujetaba.

    Mi tía Claudia hacia el intento de zafarse pero le resultaba imposible, poco a poco dejo de luchar y comenzó a ceder antes mis caricias, sin darle tiempo a reaccionar le estampe nuevamente un beso a lo cual ella seguía diciéndome que me detuviera pero respondía a cada beso que le deba.

    La besaba por todo su cuello hasta llegar a sus tetas y con mis manos le apretaba todo su inmenso culo, mi tía comenzó a emitir pequeños gemidos y a pedirme que me detuviera pero se dejaba manosear sin resistirse, la voltee y empecé besar toda su espalda bajando despacio, llegue hasta su brasier y lo desabroche sin problemas, mi tía Claudia estaba totalmente entregada a mis arrumacos, continúe hasta llegar a su culazo y baje sus bragas, al fin pude ver ese tremendo culo que me obsesionaba desde niño desnudo.

    Teniendo semejante culazo en mi cara me lancé a acarícialo y besarlo como loco, masajee y bese cada una de sus nalgas, mi tía se inclinó un poco dejando ver su rajita desde atrás, mi tía coloco sus manos sobre mi cabeza y lentamente me guio hasta su coño que estaba perfectamente depilado, empecé a besar y lamer alternado entre su vagina y nalgas, mi tía Claudia fue abriendo sus piernas de forma tímida.

    Era mi primera vez viendo y lamiendo un coño, empecé a lamer sus labios y su clítoris sin parar mi tía comenzó a gemir y a temblar al ritmo de mis lamidas, yo seguía como loco chupando y lamiendo su concha hasta que se tensó y dando un largo suspiro grito que se corría, el orgasmo de mi tía fue tan fuerte que me mojo toda la cara.

    Mi tía cayó boca arriba sobre la cama aun temblando por el orgasmo, me lancé sobre ella y continua besándola, con los roces y caricias mi verga se abrió camino hacia la entrada de su vagina, estaba ansioso por metérsela y perder mi virginidad con mi tía Claudia que tanto había deseado. Rápidamente coloco su mano protegido su vagina quitando mi verga.

    -No podemos hacer esto Toño, soy tu tía –dijo con un tono dócil– no me la metas.

    Mi verga estaba tan dura que no iba a dejar pasar la oportunidad, llevándome por la lujuria quite su mano sin resistencia e introduje mi verga de un solo golpe en su coño, mi tía solo dio un largo gemido al sentirla toda, ya estaba mojada por el vibrador por lo que mi verga entro con facilidad, su rajita estaba tan cálida y mojada que casi me corre al instante.

    -Siempre soñé con hacer esto tía –dije besándola.

    Mi tía correspondió el beso y comencé a mover mis caderas lentamente, metiendo y sacando mi verga, sus gemidos fueron aumentando a cada embestida que le daba, besaba todo su cuello y sus tetas mientras ella me acariciaba la espalda, los gemidos de mi tía llenaron la habitación y me motivaban a arremeter con más fuerza.

    Intente aguantar lo más que pude pero al ver al mujeron de mi tía gimiendo no pude resistir más, mi verga empezó a palpitar y antes de correrme mi tía saco mi verga eyaculando afuera, termine manchando su vientre y tetas con mi semen, la imagen de mi tía cubierta por mi leche era gloriosa como en mis más sucias fantasías.

    Caí rendido al lado de ella totalmente agotado mi tía me dio un beso y nos acurrucamos plácidamente y esto era solo el inicio de mis vacaciones de verano con mi tía.

  • La abuela no quiere dormir sola

    La abuela no quiere dormir sola

    Lo que les cuento a continuación pasó a mediados del 2017. Yo tenía 50 años, soy el nieto mayor de mi abuelo que tiene 90 años quien por aquellos días, descuido un resfriado y se enfermó al punto que lo hospitalizaron unos días y toda la familia se unió en torno a esta situación.

    Yo vivo en otra ciudad, así que viajé y al llegar a la ciudad donde viven los abuelos, me quedé a dormir precisamente en casa de ellos, pues al vivir solos, tienen un par de cuartos disponibles.

    Pasados dos días, convencemos a la abuela que permita a una tía quedarse por la noche acompañando al viejo y que ella vaya a descansar a la casa (hasta ese momento, no había salido del hospital, acompañando al abuelo). Yo la llevé y para bajarle la angustia a la viejita (tiene 83 años), nos pusimos a hablar de otras cosas.

    Le conté como me estaba yendo en el trabajo, que gracias a la tecnología podía trabajar de forma remota, de la familia, de los hijos, le pregunté de su vida, de mis tíos y tías, y así fue pasando la noche, hicimos algo de comer, luego nos sentamos a tomarnos una copa de vino antes de ir a dormir, y ahí los temas cambiaron, hablamos de todo un poco, hasta me contó que mi abuelo ya no era el mismo, que estaba muy lento, que casi no hablaba y que a pesar de vivir juntos, ella se sentía muy sola (y es muy lógico, pues es una mujer bajita, delgada, buena conversadora y muy activa a pesar de sus años), entre tantos temas y con la franqueza que estábamos hablando, llegamos a temas íntimos, al punto que me atreví a preguntarle algo que me inquietaba: ¿Abuela, hasta qué edad se sienten deseos sexuales?

    Ella me miró, se sonrió y me dijo: “Ay mijo, cuando se me quiten, le cuento…”, nos reímos y seguimos hablando de cosas triviales hasta que ya eran las 9:30 de la noche y decidimos que era hora de irnos a dormir.

    Mi abuela fue a darse una ducha y salió con una bata de dormir enteriza que le llegaba justo abajo de las rodillas y arriba tenía tres botones. Al salir ella, yo hice lo mismo, pero al no haber llevado pijama, salí de la ducha en bóxer con la toalla amarrada a la cintura. Mi abuela se estaba tomando una aromática con un par de pastillas calmantes, que le había recetado el médico para que descansara mejor y no se fuera a enfermar por la angustia y me dijo:

    “¿Mijo, a usted le molestaría acostarse a dormir en mi cuarto?, es que llevo tantos años durmiendo en pareja, que ya no me acuerdo cuando fue la última vez que dormí sola y no sé, si pueda hacerlo.”

    Yo le respondí: “Abuela, si no le molesta que duerma en bóxer no tengo problema, porque no traje pijama”. A lo cual ella no le vio problema. Y a los pocos minutos estábamos acostados en la misma cama. Una cama amplia de 1.60 m. Ella a un lado y yo al otro. Mientras me cogía el sueño, me puse a leer en el Smartphone y busqué “relatos con mi abuela”, y encontré un texto interesante que me calentó muchísimo. Ella, mi abuela se durmió pronto y la respiración se fue poniendo más pausada. No mucho después, ya roncaba suavemente. Se me ocurrió que si haciéndome el dormido, me arrimaba a ella, tal vez tendría la oportunidad de abrazarla y con suerte tocarle la cola.

    Así que lentamente, poco a poco me fui corriendo hacia su lado. Siempre pendiente a que no dejara su respiración pausada, haciendo un movimiento a la vez y parando un buen rato antes de hacer el siguiente.

    Habían pasado 40 o 50 minutos desde que se durmió y yo ya estaba a su lado, ella estaba acostada sobre su lado izquierdo dándome la espalda sentía su calor y lentamente me hice detrás de ella en “cucharita”, me aproximé un poco hasta sentir su bata de dormir y leeentamente y con muuucho cuidado pasé mi mano izquierda bajo la almohada bajo su cabeza, para acercarme mejor (Ella seguía dormida, no sé si por el cansancio o por las pastillas).

    Esperé un par de minutos, tomé un poco de ánimo y me decidí y pase mi mano derecha sobre su cintura y la abrace. Ella dejó de roncar y suspiró un par de veces. Mi corazón latía muy fuerte, tanto que pensé que, si se despertaba, hasta ella lo iba a escuchar. Al minuto (que me parecieron 10), ella siguió respirando lento pero ya no roncaba. Lentamente, subí mi mano derecha y la coloqué sobre su pecho izquierdo por encima de la bata. Respiré profundo y luego crucé mi mano izquierda que la tenía bajo la almohada e hice lo mismo sobre su pecho derecho. ¡Estaba abrazando a mi abuela desde atrás y tenía mis manos sobre sus pechos!, tiene unos pechos bastante buenos para su edad. Mejor que muchas mujeres de 30 años (sé por qué lo digo). ¡Esto parecía un sueño!

    Mi abuela de repente suspiro, y obviamente me asusté, pero me quedé quieto unos cuatro o cinco minutos disfrutando el momento. Mi abuela se acomodó un poco y volvió a dormir plácidamente, aproveche el momento y sin soltar el pecho derecho, solté el pecho izquierdo y con mucho cuidado desabotone los tres botones de la bata y acaricié el canalillo de sus pechos, luego deslice la mano lentamente hasta su cintura y la pase sobre su cadera y luego a lo largo de su pierna, hasta que llegue al final de su bata. La sensación de tocarle la piel de sus piernas es deliciosa. Sentir su piel en mis dedos, los nervios de que se despertara, el morbo de estar haciendo eso con mi propia abuela, todo eso hizo que tuviera una gran erección que, hasta ese momento a pesar de estar excitado, tal vez por los nervios, no había sido tan fuerte. Estaba a tal punto que si mi abuela se hubiese despertado en ese momento, la hubiera sentido.

    Pasaron mil cosas por mi cabeza. Dudaba que hacer, si arrimarme más, si subirle la bata con la mano derecha, si meter mi mano izquierda por dentro de la bata y tocarle el pecho directamente. Dudé mucho del siguiente paso. Sobre todo, porque la respiración de mi abuela a pesar de estar pausada, ya no era la misma. Así que en una jugada no sé si llamarla atrevida o idiota, decidí hacer todo al tiempo.

    Hice como que me acomodaba, puse mi paquete apretado a sus nalgas, metí mi mano izquierda bajo su bata y le cogí el pecho derecho y subí la bata con mi mano derecha acariciando su pierna, sintiendo la piel en todo momento, hasta llegar al calzón y la puse directamente en su cola. Sobre su calzón de abuela. Apreté un poco el botín que tenía en cada mano, en mi mano izquierda, tenía un seno mediano, suave al tacto, tibio, con un pezón exquisito y en mi mano derecha, la cola de mi abuela, una nalga bastante firme para la edad de ella. Ya con la bata levantada, ajusté mis piernas sobre las de ella. La sensación de ser descubierto, unido a la sensación de sentir la piel de mi abuela con mis manos y con mis piernas, es una cosa indescriptible.

    Intenté meter mi mano bajo el calzón, lo cual fue infructuoso, solo pude tocarle la vagina sobre ese enorme calzón. Mi abuela, apretaba un poco las piernas y no podía ir más allá. De repente pareció despertarse. No escuchaba su respiración. Me asusté mucho, quede inmóvil y después de varios minutos al estar tan quieto, creo que me dormí y no me di cuenta de nada más. Así de sencillo.

    Al día siguiente, al despertarme, mi abuela ya se había levantado. No sabía si ella se había dado cuenta de algo. Me levante un poco preocupado, pero la viejita me tenía listo el desayuno. Le pregunté cómo había dormido y me dijo que bien, me preguntó lo mismo y le dije que bien, pero un poco incómodo, porque realmente estaba acostumbrado a dormir desnudo. Ella me dijo, que ese era mi problema, que yo había dicho bóxer, si hubiera querido dormir desnudo debí decirlo. Y se rio.

    El día paso normal, visita al abuelo en el hospital, hablar con tíos y tías, algo de trabajo y regresé en la tarde a la casa con la abuela. Debo confesar que estaba bastante preocupado. Como siempre conversamos un rato, mi abuela se ducho, salió en bata, yo también me duche y al salir con la toalla, ella de nuevo mientras se tomaba su aromática y sus pastillas, me dijo que si de nuevo podía dormir con ella, por supuesto le dije que sí. Y en ese momento, ella me dijo que si quería dormir desnudo o con bóxer o vestido, era problema mío y se acostó. Yo me acosté y una vez bajo las sabanas, me quité el bóxer, tranquilo de que ella no se había dado cuenta de nada, esperé pacientemente a que se durmiera. Una vez empezó a roncar, nuevamente hice lo de la noche anterior, me acerque a ella muy lentamente y pase mi mano bajo la almohada y una vez así, busque bajo la bata y llegue directamente a su pecho. Ella seguía roncando, así que sin dudarlo, baje mi mano por su cintura sintiendo la bata hasta la pierna y luego de regreso bajo la bata, subiéndola hasta la cintura y oh sorpresa, esta vez, no, había, calzón!

    De veras, mi abuela NO tenía nada bajo la bata!

    Pensé mucho al respecto. Tal vez se dio cuenta y quiere seguir el juego, o quiso experimentar que se sentía dormir sin interiores, o al bañarse no los llevó a la ducha y luego olvidó ponérselos, o fue casualidad. No lo sabía, pero quise pensar que quería seguir el juego y procedí a tratar de acariciar sus partes íntimas y ya sin ese horrible calzón fue fácil lograrlo.

    Acaricie su vello púbico, era abundante, busque su rajita y escudriñe lentamente, estaba bastante velluda, pero seca, me humedecí el dedo con saliva y volví al ataque, las piernas ya no estaban tan apretadas, y pude llegar más abajo, hasta encontrar la entrada de su vagina, y en él si había lubricación, lubrique toda la rajita y su clítoris. Empecé a entrar y sacar los dedos, tenía unos labios superiores algo prominentes, acaricié y jugué un rato con todo eso, hasta que ella se movió un poco sacando su cola hacia mí. Yo estaba totalmente erecto, así que saque mi mano, cogí mi pene y desde atrás, sin soltar su pecho, empecé a masturbarla con mi pene, como si fuera un consolador. Subía y bajaba sin penetrarla, masturbándola, rozando su clítoris con la punta de mi pene. Eso estaba muy rico, hasta que entre sobada y sobada, lo fui metiendo lentamente. Al principio solo la punta, y volvía a masturbarla, luego nuevamente metía la punta y así por un rato, hasta que cada vez entraba más y finalmente terminé empujando adentro con muchas ganas. A ese nivel del partido, ya no me importaba si dormía o estaba despierta. Empuje y empuje mientras con mi mano izquierda le acariciaba y apretaba un poco el pecho derecho y con mis dedos apretaba un poco el pezón, mi mano izquierda abrazándola por la cintura, jugaba con su clítoris. El morbo era tanto que en menos de diez minutos me corrí abundantemente. Después de correrme como sucede a menudo, me entró mucho sueño y después de separarme un poco, me dormí.

    A la mañana siguiente, igual que el día anterior, me desperté muy asustado por la reacción de mi abuela.

    No sabía si el semen se regó en las sabanas, o la abuela se limpió o que pasó, pero igual que el día anterior al despertarme mi abuela me estaba preparando el desayuno. Me contó que había dormido muy bien. Desayunamos, nos arreglamos y salimos.

    Aun me quedaba una noche más en casa de mi abuela, antes de tener que regresar. Fuimos al hospital, mi abuelo estaba mejor y en horas de la tarde le dieron de alta. Todavía estaba convaleciente, pero lo llevamos a la casa. A la casa también fueron mis tías, y ya entrada la noche, los tíos y algunos primos. Sabía que ya no me quedaban más oportunidades, estaba dado al dolor y como todas las noches, mi abuela se ducho, luego yo y al salir, ella se estaba tomando su aromática.

    Para mi sorpresa, mi abuela me dijo: “Mijo, ya sé, que se va mañana, y quisiera pedirle un último favor”, -“Claro abuela, dígame no más…”

    “Mijo, para que su abuelo descanse bien hoy, a Usted le molestaría que Usted y yo compartiéramos la habitación de invitados”.

    -“Claro abuela, por mi encantado.”

    “Pero la cama es más pequeña, ¿no será que duerme incomodo?”

    Ante ese comentario, no pude resistirme a insinuarme un poco y le dije:

    -“No abuela. Eso es como cuando se baila, entre más apretados, ¡mejor!”

    Nos reímos y nos acostamos a dormir en una cama de 1 metro de ancho. Demasiado pequeña para dos personas. A pesar que mi abuela es pequeña y delgada, yo soy bastante grande. De todas formas, yo ya estaba muy confiado. Intuía que mi abuela lo sabía y lo disfrutaba, aunque de todas formas me quedaba alguna duda. Mejor ser precavido. De todas formas en esa cama tan pequeña desde el principio quedamos prácticamente en “cucharita”, así que, de entrada había adelantado mucho trabajo. Espere a que mi abuela se durmiera, respirara lento y empezara a roncar suavemente y procedí a hacer todo lo que ya sabía, nuevamente mi abuela NO tenía el calzón, empecé a masturbarla y rápidamente se humedeció. La empecé a masturbar con el pene y luego empecé a penetrarla, mi abuela parecía plácidamente dormida, pero no había dado más de dos o tres bombeadas, cuando mi abuelo tocio en la otra habitación, mi abuela, me dio un par de golpecitos en mi nalga con su mano y me dijo:

    “Espere mijo, voy a ver que su abuelo esté bien, y ya seguimos…”

    Se levantó, se bajó la bata y fue a ver a mi abuelo. Yo quedé frio, la viejita se dio cuenta todo el tiempo de lo que le hacía y yo pensando que estaba dormida. ¡Mi cabeza estaba a mil!, no sabía que pensar.

    Después de un par de minutos, mi abuela regresó y me dijo: “Mijo, y ¿Usted no cree que cuando se está por fuera de la casa, se debe guardar algo para cuando regrese?”

    Yo le dije: “Abuela, no se preocupe que siempre tengo algo para mi casa”

    Me dijo: “Bueno mijo, Usted sabrá, mientras no tenga problemas, para mi mejor”, se levantó la bata, se acostó de espaldas a mí, acomodó la cola contra mi paquete, metió su mano entre sus piernas, tomó mi pene lo puso en la entrada de su vagina y me dijo: “y… ¿en que estábamos?”

    La penetré inmediatamente, con fuerza.

    Fue una noche espectacular, a pesar que no podíamos hacer mucho ruido, se hizo mucho, además de todo lo anterior, la bese apasionadamente, le chupe los senos, le mame esos pezones ricos, bajé, metí mi lengua por toda su vagina, mi lengua jugó con su clítoris, lo disfrutó mucho, la puse a mamar (no lo hace muy bien, creo que no tiene mucha experiencia), intenté metérselo por la cola, pero no me lo permitió, aunque me dijo que en otra ocasión lo intentaríamos, logré claramente que ella llegara tres veces y yo me eché dos polvos muy buenos, dormimos abrazados y nos tiramos uno más en la mañana antes de levantarnos. Fue una noche maravillosa.

    El desayuno estuvo riquísimo, y al partir, mi abuela me dijo que no me olvidara de ella, que sabía que siempre sería bienvenido en su casa, en su cama y en su vagina.

    Desde ese día la llamo un par de veces cada semana. Pienso a menudo en esa cola que será mía y no veo el día de regresar a visitar nuevamente a mis abuelos…