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  • El chantaje (Un paso a lo prohibido)

    El chantaje (Un paso a lo prohibido)

    Mi nombre es Valery, no es presunción pero siempre he tenido un cuerpo bien formado el cual me ha permitido trabajar como edecán, no porque mis padres no me puedan dar lo indispensable, sino que como mujer también tengo ciertas necesidades y gustos; por esta razón decidí trabajar primeramente los fines de semana, pero con el tiempo esto fue ampliándose al grado de tener que trabajar casi todos los días por las tardes.

    Mi familia está integrada por mi padre Rubén y mi madre Lourdes ambos docentes de profesión quienes prácticamente solo los fines de semana están con nosotros, pues su trabajo los llevo a estar en otro estado, mis tres hermanos Antonio, Jesús y Juan Carlos que solo se preocupan por divertirse.

    Como les decía en mi trabajo siempre tenemos que tomarnos fotos con las personas que en su mayoría se acercan a observar el producto en promoción o simplemente por curiosidad, utilizar vestimentas diminutas, ajustadas con el simple hecho de atraer al público. Lo cierto es que uno de tantos fines de semana al dirigirme al trabajo mi hermano Antonio, decide acompañarme, ese día teníamos que estar en una exhibición de autos por lo que el atuendo que tendríamos que usar eran calzas y minifaldas, al estar en la agencia de autos me dispuse a ir con mis compañeras para cambiarnos, paso algo de tiempo que ni me di cuenta que perdí de vista a mi hermano pues no era para menos la muchedumbre se hacía presente y con ello nuestro trabajo se incrementaba, ese día recuerdo que utilizamos unas calzas grises oscuras y un top negro con unas zapatillas de plataforma, si bien esas delgadas telas se adhieran al cuerpo dejando todo a la imaginación de los asistentes, estuvimos ahí bailando con música electrónica y obviamente sacando nuestros mejores pasos, después comenzó la toma de foto con las personas en su mayoría hombres de entre 18 a 40 años, foto por aquí, foto por allá, un poco agotada y a punto de acabar el show, se acercó un joven para tomarse una foto ya sin opción de evadir decido tomármela pero jamás pensé que eso detonaría el mayor de los chantajes, este individuo no se conformó con tomarse la foto sino que también aprovecho para acariciarme las nalgas y el muy atrevido recorrer con su dedo el canal de mis pompis, solo sujete su mano y la lleve a mi cintura y cuando se alejaba le deje un pellizco de aquellos que seguro aún se acordara.

    Por otro lado mi hermano a espalda mía se había percatado de todo lo que se había suscitado, trate de no dar cavidad al suceso por lo que me dirigí al camerino para de cambiarme e irnos a casita a descansar. De regreso a casa note como me miraba un tanto morboso, me sentía casi violada, lo cierto es que cuando hablo, solo lo hizo, para decir, ¿que sentía al ser tocada por un desconocido?, ¿que si me excitaba? No sabía qué decir, además veníamos en el transporte público y no era el momento para discutir sobre eso pero algo paso por la mente de mi hermano que puso su mano izquierda sobre mi muslo y comenzó ese vaivén, me sentía extraña pues su comportamiento era otro, tome la mano y me pare para solicitar la parada que ya estaba cerca, ya era un poco tarde, al bajar del micro Antonio sin contemplaciones comenzó a meterme mano trate de detenerlo pero lo único que sentí era excitación el imaginarme que mi hermano se excitaba tocándome, además estaba tan solitario pues en su mayoría barda y locales sin uso y la noche ya un tanto tenue por la luz de las lámparas permitía que mi hermano hiciera de las suyas, cuando ya nos acercábamos a la casa se detuvo sin antes darme una nalgada.

    Al abrir la puerta veo todo oscuro en completo silencio algo raro porque siendo sábado y por la noche era imposible que la sala estuviera en absoluta soledad pues mi padre jamás se perdería su función de box. Ambos nos dirigimos a nuestras habitaciones no sé qué tiempo abra pasado cuando tocan la puerta de la habitación, pensé que sería mi madre que solo acerté en decir que pasara y vaya sorpresa, era Toño, se dirigió a mi cama, se sentó y me dijo que habláramos pero me negué no quería tocar el tema, pero fue tan habilidoso que advirtió que sino conversábamos, él les diría a mis padres lo sucedido en mi trabajo, por lo cual me reí, burlándome de él, cuando saca su cama digital y me enseña que había grabado aquel acontecimiento, por un momento dude pero después tome en cuenta que él había ido por esa dichosa exposición de autos. Maldecí el momento en el que acepte que me hubiese acompañado.

    Toño comenzó preguntando ¿por qué me dejaba manosear? a lo que advertí que no era que me dejara más bien muchos de los espectadores son caballerosos y unos más, un tanto pecaminosos. ¿Que si me excitaba al ser mirada con morbosidad? por ello que asegure que en cualquier lugar estuvieras donde estuvieras te mirarían. Trataba de dar respuestas convincentes. El solo se quedó callado ante mis respuestas que se puso de pie y me dijo pues ni modo hermanita ahora estas en mis manos. Me quede anonadada, por mi mente cruzaron mil ideas, pero lo único que estaba seguro era que sería chantajeada y si mi hermano ya en un principio me había metido mano que no me haría hacer. Mientras se dirigía a la puerta de mi recamara y con una risa burlesca solo comento vístete como en tu trabajo que desde hoy comienzas con unas actividades extras, salió de mi habitación, mientras que yo no lo podía creer estaba tan angustiada pero a la vez excitada y solo escogí una mini de cuero y un top blanco, cuando mi hermano abre la puerta y me dice que saliera, en ese momento recordé mis padres donde estaban puse como objeción y el solo dijo estamos solos y ellos están en la fiesta junto con nuestros hermanos, salí y nos dirigimos a la sala, al bajar las escaleras note como mi hermano clavaba su mirada en mis nalgas me hizo caminar por toda la sala lentamente y escuchando unos susurros ¡que culo! ¡Que buenas nalgas! ¡Estas buenísima! pero lo cierto es que al voltear él me estaba grabando, no lo podía creer mi propio hermano me grababa cada vez me sentía más acorralada pues bien sabía que si no lo hacía, lo que les diría Toño a mis padres y aunándole el video de mi trabajo no me dejarían trabajar y mis gastos personales se reducirían, no sé qué tiempo paso lo cierto es que fui grabada casi por toda la casa en varios ángulos donde dejaba ver mi diminuta tanga pues la mini con el caminar se subía lentamente.

    Eran cerca de las 2 a.m. del domingo cuando escuchamos que un auto se detiene en la entrada de la cochera de inmediato apagamos las luces y nos dirigimos a nuestras habitaciones rumbó a ellas y en la escalera Antonio nuevamente me agarra mis nalgas y con uno de sus dedos recorre el canalito de mis posaderas hasta llegar a su habitación y atinando a decir que descanses. Al llegar a la habitación mis dedos automáticamente se metieron en mi panocha pude sentir los flujos que tenía por lo sucedido, lo cierto es que no sé cuándo me gano el sueño que me dormí vestida. Creo eran las 9 am cuando alguien toca a mi puerta y solo jalo la cobija era mi madre que me despertaba para desayunar, rápidamente me fui bañar y baje a desayunar. Toño desayunaba como si nada, por lo que hice lo propio, solo que pregunte donde estaba papá pues su lugar estaba vacío, por lo que mi madre respondió que se había quedado con mis tíos y que al rato iríamos por él.

    Serian como la 11 am cuando mama entra a mi cuarto y me dice que iríamos a misa, llega Antonio excusando que tenía tarea para no ir a misa, mi mama se salió y él me dice que me vistiera en calzas y le dije que no me dejaría mama ir así además para que si él no iba, lo se dijo; pero desde la venta te estaré grabando. Cuando nos dirigíamos a misa solo pude observar que la ventana del cuarto de mi hermano estaba abierta y resguardada por sus cortinas, mi madre y mis otros hermanos caminaban en frente mientras yo lo hacía detrás solo de imaginar que mi hermano me grababa o aún más que en ese momento se estuviera masturbando o corriéndose viéndome caminar me mojaba.

    De regreso solo nos dirigimos a la cochera y mis dos hermanos mayores mi madre y yo partimos a traer a papá. Rumbo a la casa de mis tíos todo era silencio, Jesús al volante como ya era costumbre, mientras que Toño mandando mensajes a sus amigos, mi madre y yo solo mirábamos el panorama, cada quien adentrada en sus pensamientos o por lo menos eso era lo que demostrábamos.

    La tarde empezaba a nublarse y con ello el viento era más frio, casi llegando a la casa de los tíos una ligera brisa comenzó a caer, desde lo lejos se podía ver la casa con un gran manteado rojo, al llegar un aguacero se soltó que ni tiempo nos dios de cubrirnos, por lo que tuvimos que correr, al entrar nos percatamos que aún había invitados, amistades, familiares de mis tíos. En su mayoría hombres que por cierto ya se veían demasiado tomados que al vernos solo clavaron la mirada en mí y uno que otro hasta piropeo, cosa que no me extraño. Cuando mi tío salió a recibirnos de inmediato nos ofreció un lugar donde poder comer, habrán pasado más o menos unas tres horas desde nuestra llegada y en lo que respectaba a Toño ni una palabra, pero aquel frio hacia que mis pezones se empezaran a marcar cosa que no podía evitar, varios invitados comenzaron a darse cuenta, que ni disimulaban, cosa que comenzó a incomodarme, cuando mamá manda a Toño por las chamarras y suéteres. La lluvia no se contenía pareciera que aquel aguacero seria para un buen rato. Mi tía Amelia se dirigió a nosotros y se disculpó por no atendernos como merecíamos lo cierto es que eran unas tradiciones el recibir al otro día a los familiares más allegados. Y como vio que el frio y el aguacero aumentaba nos pido que entráramos a la casa ahí mis hermanos y yo terminamos viendo películas por un buen rato alejados de todos. Serian alrededor de las 8:00 p.m. cuando ya cansados y aburridos salíamos para decirle a nuestro padres que nos iríamos y vaya sorpresa solo quedaban mis padres y mis tíos en un mal estado, ya el panorama era otro, la lluvia no cesaba y solo atine a decir que mala suerte por lo que veo esto va pa´ largo cuando mi tío me ve y me llama, me acerque, me invito un tequila, pero como no me gusta y jamás he tomado alcohol decidí volver por lo que me pido que le hablara a Jesús pues había tomado el día anterior con él.

    Vaya tarde, lluviosa, mis padres y mis tíos ebrios a mas no poder y por si fuera poco eran cerca de las 10:0 p.m. cuando Jesús llega a la sala y no dice que le ayudáramos a subir a mi tía a su recamara, sin más Toño y yo subimos a mi tía a su habitación apenas si podíamos con ella, pues el alcohol ya hacia su efecto y ella ni caminar podía, cuando mi mama ya sin saber cómo llego a la sala estaba ya durmiendo por lo que mi tío decide darle la habitación de mi primo pues él se había ido a su luna de miel, como pudimos la llevamos a esa habitación, no falto mucho tiempo cuando oímos que todo era silencio, pensamos que tal vez se habrían salido, se asomó Toño, y solo vi que salió, no le tome importancia igual y lo llamaban. Cuando regreso traía su cámara cosa que me exalto pues no pretendería que… cuando menciono que estábamos ya solos, que tendría que modelarle y hacer unas poses no daba crédito, pero bien sabía que estaba en sus manos, en seguida nos dirigimos a la cocina y desde ahí comenzó a grabar esta vez me puso a imitar a que estaba lavando los trastos cuando siento como su mano me comienza a sobar mis nalgas, casi grito pero el astutamente me tapa lo boca y solo comienza a sobarme y a apretarme mis nalgas, como llevaba la calza podía sentir como sus dedos aprisionaban mi carne y la otra mano ya recorría mi cuello, dirigiéndose a la altura de mis senos, bajando el cierre de la chamarra, metiendo su mano por debajo de la playera su mano apretaba mis senos, mis pezones comenzaban a endurecer la excitación ya estaba presente y mi respiración se agitaba, hasta que un ruido en el patio hizo que me soltara, nos dirigimos percatándonos que el ruido fue ocasionado por mi tío que estaba en el suelo, mientras que mi padre y Jesús ya roncaban sobre la mesa. Como pudimos levantamos a mi tío y lo llevábamos a su habitación pero Toño aprovecho para irme metiendo mano y como era de esperarse el movimiento hizo que soltara el brazo de mi tío y este bajara rosándome todo mi trasero por un instante pensé que se había despertado pero no solo era un movimiento sin intención.

    Ya en su habitación Toño me tomo por la cintura y me replegó, de inmediato pude sentir su erección y su mano se adueñó de mi conchita, que sin medir las consecuencias se me salió un gemido que me puso tan nerviosa que como pude salí de la habitación, pero Toño ya en su afán por seguir metiéndome mano me sujeto en el pasillo y me hizo sentir su virilidad, me replegó tanto que sentía como su verga se metía en mi canalito de mis nalgas ese momento se me hizo largo pues al bajar las escaleras no le quedo de otra que soltarme, me dirigí a donde se encontraba Jesús y mi padre, nuevamente los subimos a mi padre en la habitación junto a mama y Jesús al cuarto de visitas. Mi hermano me miro y solo se atrevió a decir que nadie nos molestaría que estábamos completamente solos y que esa noche haría algunas cosas para él, no sabía que decir lo cierto es que estaba excitada, más sabiendo que estábamos en la casa de mis tíos, eso me ponía cachonda salimos del cuarto donde mi hermano ya descansaba, me tomo de la mano y me jalo tomándome con ambas manos de mis nalgas apretando tan fuerte que sentía como sus dedos se clavaban, llevándome a la habitación de nuestros padres ambos se encontraban boca abajo, se sentó en el sillón, encima yo, no dilato mucho su excitación pues ya comenzaba a sentir como su miembro comenzaba a endurecer, me tomo de la cintura y comenzó a recorrer mis piernas lentamente yo solo veía o más bien estaba pendiente de que mis padres no fueran a despertarse pero ese maldito alcohol los había desvanecido por completo, situación de la cual mi hermano aprovechaba.

    El nuevamente me sentó sobre sus piernas quedando de frente a mis padres y me pidió que comenzara a moverme quería sentir como mis nalgas recorrían su verga, sentía como su miembro era introducido por el canal de mis nalgas abriéndolas, sin duda era tan excitante la situación y placentera que sin darme cuenta sus manos ya tomaban mis pechos los magreaba a su vil antojo y yo, ya aceptaba lo que estaba empezando , después su mano derecha dejo mi seno y se apodero de mi vagina, comenzó a sobarme el clítoris y los gemidos comenzaron hacerse presente, ahhh, ahhhh, ese jadeo comenzó a ser más frecuente que me volteo sobre él y mis pechos quedaron a su entera disposición me subió la playera y se aferró como un bebe, sus manos postrados en mi cintura hacían de vaivén mi cadera logrando masajearle con mis nalgas esa verga que estaba a su máximo esplendor era delicioso que empezó a darme unos mordiscos, me chupeteaba y jalaba dejando el plooooop del chupetón que me hicieron gritar y con ello mi mama se gira haciendo un ligero ruido, por lo que me cargo y salimos de la habitación, para dirigirse a la de mis tíos, que estaban más perdidos que mis padres, ahí ya me hizo hincarme, se desabrocho el jeans, bajo la bragueta y por el orificio que traía en el bóxer saco su verga, de la cual me pido que se la jalara, quería que lo masturbara por un momento me quede pensativa pues eso era otra cosa que sobrepasaba el chantaje que había empezado y si lo hacía sabía que lo que me pidiera, seria cada vez más excitante y arriesgado. Al mirarlo veo como con su mano enfocaba la cámara cosa que recordé y sin alternativa me dispuse hacerlo, al verla y sentir que tan caliente estaba no pude resistirme y comencé ese trabajo no sé por cuanto tiempo lo hice lo cierto es que el solo gimió y enseguida ese líquido viscoso y un tanto amarillento salió disparado salpicando el edredón de mis tíos, me acerque al buró y tome unos clínex para limpiar su verga que ya comenzaba a volver a tener su flacidez y enseguida a limpiar donde se había venido, debo decir que salpico un buen y que su lechita se rego en los pies de mi tía cosa que él no quiso que limpiara pues sería huella de lo que habíamos hecho. De ahí nos salimos y no fuimos a la sala cada uno tomo un lugar y en silencio nos quedamos dormidos.

    En la mañana los ruidos del agua nos despertaron, mi tía apurada a lavar los trastos junto a mi madre, mi padre y mi tío curándose la resaca, parecía que tenían demasiada sed que una jarra de agua no basto para calmar su saciedad, lo cierto que cuando me vio mi tío, no quitaba su vista de mí, por un momento me apene y me acerque a saludarlos fue un saludo general, me acerque con mama y ahí fue cuando note que no solamente mi hermano Antonio se sentía atraído fueron fracciones de segundo cuando pude ver por un vidrio de la alacena como mi tío veía mis nalgas y se tocaba disimuladamente su verga, cosa que no podía creer mi tío también se excitaba viéndome, lo cierto es que cuando nos despedíamos mi tío me abrazo tanto que me restregó su verga en mi pierna, situación que tome como advertencia. De regreso a casa solo platicaban de lo acontecido mientras yo solo reflexionaba sobre lo que ocurrió entre mi hermano y yo. Ese fin de semana había sido placentero por lo que me había pasado, lo que seguiría seria el producto de un chantaje y la excitación que en mi provocaba.

  • En Boca Ratón y en la boca del lobo

    En Boca Ratón y en la boca del lobo

    Muy por la mañana, tipo, 6:30 am, adolorida y todo, fui al aeropuerto de San Juan, y partí rumbo a Boca Ratón (cerca de Miami), hora y media duró mi viaje hacia este destino, una mujer como yo, Alfonsina Roberzzi, de mi edad 48 años, de 1.82m, buscaba aventuras, de todo tipo, y Miami, es la oportunidad más adecuada para vivir mis experiencias de todo tipo.

    En el avión, recordaba cada una de mis vivencias sexuales que tuve en Puerto Rico, sobretodo mi doble cogida, que aun estaba adolorida, me sentaba de ladito un poco, porque me dolía mi concha y sobretodo mi culito, escapando sin querer, una risa pícara, cómplice, señal que quisiera volver a repetir tremenda doble sesión con Daniel y Carlos.

    Llegué a Boca Ratón, a un hotel, cercano a la playa, que es maravillosa, entré a mi habitación, contemplé la vista al mar, por la tarde del primer día, así como lo hice en San Juan, salí a explorar la playa de ese lugar, me quedé sorprendida de lo espectacular que es la playa, había turistas de todo tipo, con cuerpos radiantes y bien trabajados (sobre todo en los hombres, jajaja), con un atardecer maravilloso, fascinada de lugar, fui a mi habitación, y cansada de, viaje, me fui a descansar.

    Al día siguiente, llegan al hotel, un grupo de personas, por el acento, eran cubanos, por curiosidad, pregunté a uno de los botones del hotel, él me dijo que era un grupo católico cubano, conformado por 5 mujeres y 4 hombres, eran personas de humildes orígenes, me imaginaba que estaban de retiro, cuando salí del hotel, a correr por la playa, llegando al gimnasio y a la piscina del hotel, cuando bajan 2 hombres y 3 mujeres, a tomar baños de sol, ellos eran personas de mas o menos 40 años, pero los hombres tenían cuerpos trabajados, las mujeres igual, me acerco a ellos, con las mujeres hablé, me dijeron que estaban de retiros, la mayoría eran parejas, pero solo el líder era viudo, igual que yo, en plana conversa estaba, cuando aparece un hombre negro, de unos 50 años, siquiera de 2.01m, encanado tipo Morgan Freeman, se saca la camisa y se pega un clavado, que atravesó toda la piscina, al salir de la misma, tiene un cuerpo ejercitado, pero un poco descuidado, no era ni gordo, ni tan flaco, al acercarse a mi amiga María, ella muy amablemente me lo presentó:

    María: Alfonsina, él es Juan, el líder del grupo,

    Recordé las palabras de ella al decir que él es viudo, así que:

    Yo: Mucho gusto Juan, tengo 48 años, soy sudamericana y mido 1.82m.

    Juan; El gusto es mío en conocerla bella dama (sonriendo me dijo eso). cierto tengo 52 años, y mido 2.01m, lidero a estos chicos para que vayan por el buen camino.

    Me dio un beso en la mejilla, que me dejó marcada hacia él, sin duda, a pesar de que es religioso, comencé a tener una atracción hacia él, María se alejó de nosotros, y comenzamos a platicar, Juan es un tipo muy simpático, con buen sentido del humor, me sacaba más de una sonrisa, eso en un hombre me encanta, me excita, estuvimos conversando toda la tarde con él, cuando me dijo algo:

    Juan: Alfonsina, quiere venir tal vez a mi reunión que vamos a tener esta noche con los chicos, verás que no te vas a arrepentir, la vas a pasar bien…

    Yo solo quería que me invite a estar a solas con él, para poder comerlo y cogérmelo.

    Yo: Bueno, ya que no conozco a nadie aquí en boca ratón, un rato de distracción, será bueno.

    Juan; Entonces nos vemos tipo 8pm en el Lobby

    Yo: Ok, a esa hora en el lobby.

    Con el tremendo calor que hacía, salí con un pantalón ligero y blusa, ambos color blanco, se notaba mi figura, más mis curvas, iba un poco atrevida, ya que por dentro, llevé una minitanguita y brazier blancos, sin ida, me vi sexy, como para levantarme a cualquier hombre, más aún a un exponente cincuentón de ébano cubano, bueno, llegó la hora planeada, fui al lobby, y me sorprendí, no solo por la puntualidad de Juan, sino por lo elegante que iba, todo de blanco, fuimos junto con el grupo, al principio me aburrí un poco, por lo que iban de rezo, claro está que a mi si me gusta rezar, así que no tuve problema, al llegar a la playa, hicimos una fogata, Juan sacó una guitarra, tocó música entre católica y cubana, vaya que él si canta bien, acompañábamos con las palmas, como estaba frente a él, noté que Juan no separaba su mirada de mi, quizá lo dejé pasmado, con mi vestimenta que fui a esa reunión, hacíamos dinámicas, en grupos de a 2, y para mi suerte, caí con el líder, conversamos un poco, como para conocernos más, nos presentamos mas formalmente, casi serían las 10:30 cuando Juan les dijo para irnos al hotel, todo el grupo, la verdad, la pasé bien con los chicos del grupo.

    Cuando llegamos al hotel, estaba dispuesta a ir a descansar, cuando Juan, me dijo que me quedara un rato en el lobby, aprovechó el momento en que todos se fueron a sus cuartos, me invitó a pasear un rato en la playa, me contaba muchas cosas, ahí me enteré de verdad que era viudo, desde hace 5 años, ya que su esposa murió de cirrosis hepática, con lágrimas en sus ojos, decía que su difunta esposa era alcohólica, no paraba de beber, me amostró la foto de ella (era hermosa), de sus 2 hijas y de sus nietos, (2), que no superaba aun la muerte de ella, y de como murió, se puso a llorar, y ahí aproveché para abrazarlo, noté enseguida que su cuerpo es fuerte, pese a su edad, me apretó duro, cuando:

    Yo: Tal vez, te has vuelto a enamorar de alguien…

    Juan: No, decidí este tiempo estar sólo, para encontrarme con Dios, y si hallo a alguien, que sea una mujer que me entienda lo que pasé.

    Después de consolarlo, le tomé la mano y caminamos por la playa, sin duda, me estaba excitando al sentir sus manos cogiendo las mías, me hacía reír, era un señor agradable, que sin duda, me enamoraría de él, hasta que:

    Juan: Alfonsina, es cierto que las sudamericanas son pasionales?

    No me imaginé que me preguntase eso, un líder de un grupo católico, un exponente macho de la raza negra, entrando en la vejez, tomé un suspiro, le apreté la mano, de buena manera, balanceándola, y:

    Yo: Así dicen de nosotros, que todo lo hacemos con pasión, porque la pregunta…

    Juan: Porque noté que me mirabas todo el tiempo, desde que canté, hasta que nos fuimos al hotel. Dime la verdad, talvés te gustan los tipos como yo, cubanos, negritos y entrando a la vejez?

    Otra vez me quedé sorprendida, no pensé que era un tipo encarador, me puse un poco nerviosa, cuando me dijo eso, pero no era de miedo, sino como señal de que lo estaba esperando con todas las ganas:

    Yo: A mi me gustan de todo tipo, más los experimentados, porque los niños, no lo hacen bien jejeje..

    Sin querer, le respondí demás. Juan notó que estaba excitada, así que se acercó:

    Juan: Así, que te gustan los hombres como yo?

    Yo: Si, pero tú eres líder del movimiento católico y eso está prohibido…

    Juan: Pero, todos pecamos, no…

    En eso, se me acerca casi a mi boca, me le hice para atrás, cuando:

    Yo: Tú debes ser ejemplo para los jóvenes que vinieron a buscar el camino correcto gracias a ti?

    Juan: Claro, pero, yo también quiero buscar mi camino, y te encontré mi amor…

    Con eso, no opuse resistencia, y me besó, si, me besó rico, sabía mover sus carnudos labios, su lengua se metía en mi boquita, me abrazó de la cintura, como él era grandote, sentí su palo en la altura de mi vientre, noté que era grande, como todo negro lo tiene, en el ritmo de los besos, él era encantador, me besaba el cuello, sin duda, estaba en pleno éxtasis, ni siquiera mi difunto esposo, me besaba así, peor los chicos de Puerto Rico, cuando:

    Yo: Juan, que estamos haciendo, no es justo para ti, que estés expuesto a que los chicos te vean besándote con una desconocida como yo.

    Juan: Hay una solución fácil…

    Se me vino a la mente, llevarlo a mi cuarto, a que pasemos la noche juntos,

    Yo: Vamos a mi habitación, es grande, ahí podemos hacer lo que queramos, mi negro…

    Juan: No, Alfonsina, no. Mejor vamos al mío, que es la suite presidencial. O tienes miedo a que te haga sentir…

    Yo: No tengo miedo a nada Juani, así que vamos ehh…

    Nos besamos mas rico si quiera unos 5 minutos, cuando llegamos al hotel, en el ascensor, nos seguíamos besando, nos metíamos mano, en especial, yo acariciaba su palo, que estaba firme, llegamos al último piso, donde es su habitación, entramos al mismo, con besos y todo, nos fuimos sacando nuestras ropas, él tenía su torso trabajado, chupé sus tetillas, eso lo excitaba mucho más, cuando bajé hacia su bragueta, besé su palo por encima de su cremallera,

    Juan: así, que quieres ver lo que traigo escondido mi hembra…

    Yo: si mi negro, quiero verte todito, desnudo, con tu pene apuntando hacia mi, que tengo hambre de zorra…

    En ello, Juan se baja el pantalón, junto con su bóxer, quedando desnudo, delante de mí, su verga era casi el doble de larga y gruesa, que la de Daniel y Carlos juntos, enseguida, me la metí lo que pude de su miembro en mi boquita, le daba ricas felaciones, chupaba su cabeza, junto con su líquido preseminal que emanaba de su glande, era rico el olor a macho que destilaba Juan, luego, el me penetraba mi boquita, lo hacía rico, tosía, me sacaba arcadas, paré un poco, me quité mi blusa y pantalón blanco, quedando en ropa interior, seguía mamando esa rica vergota, cuando, noté que se venía, a lo que Juan, paró sus embistes, me levanté, lo besé rico en su boquita, saboreando sus carnudos labios,

    Juan: te gustó mi pene cosita rica.

    Yo: si mi amor, tu verga me pone así, de excitada, me moje rico cuando me culeabas mi boquita…

    Juan aparte de ser buen hombre, pese a sus 52 años, seguía siendo fuerte, porque me levantó como recién casados, fuimos a su cama, una grandísima cama, me acostó, me desabrochó con una sola mano mi sujetador, dejándome con mis tetas grandes al descubierto, él las chupaba como desesperado, como niño lactante, me estaba viniendo un rico orgasmo, después de mamar mis senos, bajó a la altura de mi vagina, cuando:

    Juan: Alfonsina, hueles a hembra en celo, ahora te voy a comer tu almejita, vas a ver que te voy a hacer ir al cielo…

    Yo: Juani, cómeme todita, soy tuya, solo tuya…

    Enseguida, Juan, de un arrancón, me quita la tanguita, rompiéndola por completo, quedando desnuda ante él, un negro entrado en años, pero con la vitalidad de un joven, al sentir su lengua jugando con mi clítoris, me vino una sobrecarga eléctrica, que me hizo perder el conocimiento, sin duda, Juan, un líder religioso, sabe cómo complacer a una mujer, me hizo una comida de concha que sin duda fue espectacular, metía su lengua grande dentro de mi vagina, haciéndome venir de nuevo, rico, delicioso:

    Yo: aaahhh Juani, que rico lo haces bebe, más sii, siiii, más masss, que rico, asi asi, asi.

    Juan: amor, termina rico, así, mójate más, quiero probar tus jugos vaginales, que hembra de verdad me estoy comiendo…

    A lo que me vine, sin querer mojé a Juan, en su rostro, que rico que terminé, ya no tenía aire, él se recostó encima mío, me besó tiernamente, para hacerme recobrar fuerzas, cuando de la nada, sentí que de golpe me clavó media verga, que rico, mojé su palo para que pudiera entrar todita en mi, en la pose del misionero, lo hacía riquísimo, el mete y saca era magnifico, sus bolas chocaban con mi culito, eran tremendas sus embestidas, pese a su edad, el viejo Juan era resistente, con su vergota, me hizo estallar:

    Yo: aaaahhh dame duro, así, así, si, que rico que me culeas Juan, dame duro, si, duro.

    Juan: toma mi hembra, bien dicen que las sudamericanas son fogosas y apasionadas, toma, toma, dime quien es tu macho, ehh

    Yo: tu mi negro, eres mi macho, mi hombre, mi líder.

    Me da un beso, y as ensartada en esa vergota, me siento encima de él, comencé la cabalgata, que rico era tenerla todito ese trozo de carne dentro de mi vagina, lo cabalgué como toda una potra, mientras él acariciaba mis tetas, yo seguía el toma y daca, que rico que es ese espectáculo, que nunca en mi vida soñé, con mis caderas le hacía movimientos circulares, otro rico y delicioso orgasmo vino hacia mí, pero sentada encima de Juan,

    Yo: aaahh que hombre, cogeme así, rico, más mas, mas, así papito.

    Juan: nadie te va a culear rico como yo, tu negro, tu viejo negro, que ahora te seguirá culeando toda la noche, toma…

    Enseguida me puso de lado, y me siguió taladrando mi conchita, se movía a mi ritmo, y él también imponía el suyo, durante el tiroteo que hacíamos, Juan me aprieta con una mano las tetas, y con la otra, me masturba, juega con mi clítoris, que rico que sentía ese momento, cuando sentí las contracciones del pene de Juan, señal de que se venía:

    Yo: aaaahh si, que rico, Juani, eres un campeón, culeame así, siiii, lléname con tu leche mi vagina, quiero sentir tu semilla dentro de mí.

    Juan: me vengo cosita, siii, toma, siii siii, que rico, ahi te va… Ooohh.

    Siento que de la verga de Juan, sale tremendas cantidades de semen, que son descargadas en mi vagina, que rico sentir ese líquido caliente dentro mío, es maravilloso que un negro viejo, como Juan tenga una vitalidad enorme, su vergota, después de inseminarme, se salió solita de mi vagina, me volteó, nos besamos como señal de satisfacción, nos abrazamos, sudados y desnudos, nos quedamos dormidos..

    Me despierto, y eran tipo 3am, que rico quedarme dormida en el pecho de mi macho, que me hizo sentir hembra en esa noche, busqué mi vestido, mi sostén, mi tanguita estaba rota, él se dio cuenta, se levantó hacia mí, y otra vez me cogió, si, la fuerza de Juan era sorprendente, él parado me hizo el amor, me penetraba con todas las de la ley, me hizo tener orgasmos, y otra vez me llenó de leche mi cuevita, que ya había sido regada anteriormente por el mismo macho.

    Estaba saliendo las primeras luces del día, cuando me vestí, dejé a Juan dormido en la suite, sin antes decirme que la pasó espectacular conmigo y quería que nos siguiéramos viendo. Al cual yo accedí con gusto durante el tiempo que pase en Boca Ratón.

    Sin querer, me uní al grupo católico que llegó a Miami, compartí con ellos muchas cosas, y con su líder, sin duda, la pase fenomenal, ya que me hizo suya un par de veces, y yo sin querer, caí en la boca del lobo…

  • Somos una familia incestuosa

    Somos una familia incestuosa

    La clase de inglés de hoy, es un poco más larga de lo habitual. Me la da Blanca, una chica de unos 20 años, muy guapa y con un buen par de tetas.

    -El presente perfecto es así y tal… me explica.

    Yo apenas le hago caso, solo le miro las tetas que sobresalen a través de su escote. Me hago el tonto, diciéndole que no entiendo bien lo que pone en el libro, para que ella se acerque y poderle ver mejor las tetas.

    En eso estoy, cuando se abre la puerta de casa y entra mi hermana.

    -Hola hermanito. ¿Qué tal la clase?

    -Bien, estamos acabando.

    Unos diez minutos después terminamos y le pago a Blanca por la clase. Cada vez avanzamos más, pero yo siento que no aprendo nada. Solo estoy pendiente de ella y sus tetas.

    Al poco rato terminamos.

    -Hasta la semana que viene, me dice. Se marcha y cierra la puerta.

    Mi hermana se sienta junto a mi.

    -Veo que no le quitas ojo de encima a Blanca, ¿eh?

    -Si, esta buena.

    -Pero nunca te tirarás a una mujer así. Me dice. Es mucho para ti.

    Se gira y se va a la cocina. Mi hermana tiene un año menos que yo. Hoy lleva puesto un pantaloncito corto y una camiseta. No lleva sujetador.

    Saca un zumo de la nevera y se pone a bebérselo. Se le derrama un poco por encima.

    -¿Me ayudas hermanito? Me he puesto perdida.

    Levanta la camiseta justo hasta la línea de sus tetas. Me estoy poniendo palote.

    Cojo un trapo de la cocina y le limpio la camiseta. Mi polla está creciendo. Ella deja caer el trapo y nos besamos en la boca.

    De un manotazo, mi hermana ha tirado casi todo el zumo al suelo. La cojo y la subo al fregadero mientras seguimos besándonos. Si. Somos hermanos incestuosos y no nos importa.

    -Cómemelo, me dice.

    Bajo su pantalón hasta el suelo y le quito las braguitas. Esas braguitas rosas que lleva hoy mi hermanita y que tanto me gustan.

    -Hoy no te has depilado mucho el chocho, le digo.

    -No tenía tiempo para depilármelo del todo. Llegaba tarde a clase.

    -No me importa. Te lo voy a comer igual.

    Separo sus labios y empiezo a comérselos. En ese momento veo como un poco de zumo se derrama por su chocho. Mi hermana está tirando un poco que ha quedado sobre ellos.

    -¿Te gusta con sabor a naranja, hermanito?

    -Tu coño ya es suficientemente dulce. Pero así es todavía mejor.

    Después de un rato de comérselo, paso a su clítoris. El botoncito de mi hermana es muy rico, redondito y muy suave.

    Mientras se lo lamo, me agarra la cabeza. Se está muriendo de placer. Sus gemidos van en aumento. Para que no nos oigan los vecinos, pongo en marcha una pequeña radio que tenemos en la cocina y que suele poner mi padre cuando prepara nuestra comida el fin de semana.

    -Joder hermanito. La clase de inglés te ha sentado genial.

    Yo no digo nada porque tengo mi boca en su coño. Sus fluidos empapan mi boca, pero no me importa para nada.

    En poco rato mi hermana llega al orgasmo. Mi polla está babeando semen. Es el líquido pre-seminal, pero necesito descargar ya.

    Mi hermana mira mi polla que babea el semen y me pide que follemos.

    Joder, tengo que ir a la habitación de mis padres, pienso. Le robaré un condón a mi padre.

    -Ahora vuelvo hermanita.

    Regreso desnudo y con el condón ya puesto para no perder tiempo. Apoyo a mi hermana contra la nevera y la penetro sin más.

    -Ugh, gime ella.

    Empiezo a bombear. Lento al principio, saboreando como mi pene entra y sale de ella y como el condón roza sus labios al entrar y salir.

    La humedad de mi hermana y el condón hacen un ruido como de ¡blugh! al follar.

    Pum, pum, pum, resuena el culo de ella al empujarla contra la nevera.

    Nuestros gemidos van en aumento.

    -¡Ah, ah, ah! hermanito, que bien me follas…

    -¿Te gusta pequeña?

    -Si, si, si, mucho. Sigue así, así, asíii…

    Yo me agarro a la puerta de la nevera por arriba, mientras sigo bombeándola con ardor. La nevera tiembla y me hermana se corre por segunda vez.

    -¡Aaahhh! ¡Me corrooo! ¡Hermanito, me voy!

    Estoy durando mucho y no sé si mis padres llegaran pronto y nos pillaran. Aun así, disfruto mucho porque casi siempre me corro antes que mi hermana.

    Unos minutos más tarde estoy a punto.

    -Hermanita, agh, agh, me voy a correr.

    -Córrete hermanito. Suéltamelo todo dentro.

    Doy unos empujones más y me corro.

    -¡Aaah, aaah! ¡Me corrooo!

    Suelto en mi hermana unos chorros de semen que adivino enormes. Cuando termino, me salgo de ella y me quito el condón. Voy a limpiarme. Mi hermana se lava el chocho y cuando hemos acabado, mis padres vuelven del trabajo.

    Nos hemos sentado en la mesa del comedor simulando que estudiamos y que nuestros padres no sospechen nada.

    -¿Qué tal chicos? Pregunta mi padre. ¿Habéis comido ya?

    -Si Papá. Le respondo. Si tú supieras lo bien que hemos comido, pienso.

    Mi hermana me mira picara y seguro que ha adivinado mis pensamientos.

    Después de comer y recoger todo, mis padres se despiden. Van a echarse la siesta como todos los días. Solo que muchas veces la siesta se convertía en echar un polvo. Y este sería uno de esos días.

    Estoy en mi cuarto, tumbado boca arriba en la cama, cuando oigo como la cama de mis padres empieza a moverse. La habitación de ellos está junto a la mía y es lógico oírles.

    Ñi, ñi, ñi. Suena la cama. No sé si mi hermana puede oírles, porque su habitación es la siguiente a la mía y tampoco sé si estará durmiendo.

    Pego el oído a la pared y les oigo haciéndolo.

    -Ah, ah, ah, cariño, sigue así, así, más fuerte.

    -Querida, los chicos pueden oírnos.

    -No, no, tu sigue… sigue… no nos oirán.

    Parece que mi padre obedece porque la cama comienza a moverse más rápido.

    Pam, pam, pam. La cama se acelera y mi madre no puede evitar gemir más alto aún.

    -¡Ah, ah, ah! ¡Cariño! ¡Me corro!

    -Nos van a oír. Oigo que le dice mi padre. Pero parece que este tampoco puede parar, porque sigue empujando más y más fuerte y los dos terminan corriéndose con un grito.

    Todo se queda en silencio después de que acaben.

    No sé si mi hermana los habrá escuchado al llegar al clímax.

    La puerta de mi cuarto está entreabierta, y veo como mi madre pasa desnuda por delante de mi habitación.

    Entra en el baño y la oigo lavarse en el bidé. Así que imagino que lo han hecho sin condón.

    Algo se despierta en mí, porque decido levantarme y salir fuera de mi cuarto. Al salir oigo que mi padre está roncando.

    Camino de puntillas hasta el baño y veo que mi madre no ha cerrado la puerta. Está sentada en el bidé, lavándose el chocho. Ella no puede verme. Me quedo mirando sus tetas. Las tiene muy bonitas, algo caídas, pero muy excitantes.

    Estoy en calzoncillos delante del baño, cuando mi pene empieza a empinarse. Mi hermana esta también dormida en su cuarto.

    Me bajo un poco los calzoncillos y empiezo a masturbarme delante de mi madre. Sé que es una locura lo que estoy haciendo, pero no puedo evitarlo.

    Mi madre termina de lavarse y coge un paño y se seca su chocho. El hecho de verla así medio levantada y secándose sus partes me ponen a cien y termino corriéndome. Un primer chorro de semen salta a la pared y otros dos caen al suelo.

    Me sale un pequeño gemido y mi madre se da cuenta de que estoy ahí, enfrente de ella y con mi polla goteando semen.

    -Hijo, ¿qué haces?

    -Lo siento mamá, es que no pude evitar oíros hacerlo y me he excitado.

    Sale del baño y no me dice más que: Lo has puesto todo perdido.

    Coge el paño con el que acaba de secarse y se pone a limpiar las manchas de semen.

    Imaginaros la escena, yo con la polla medio tiesa y mi madre desnuda limpiando todo el semen que he dejado.

    Ver su culo al agacharse me pone bruto otra vez.

    -Mamá no puedo más. Le digo.

    -¿De que no puedes más? Me pregunta.

    -De verte así. Joder, que buena estas.

    Cojo el paño y lo tiro al suelo y le como la boca. Mi madre no me lo impide, es más, me coge el culo y me aprieta con fuerza. Estamos un rato besándonos y luego me arrastra al baño y cierra la puerta con el pestillo.

    Baja mi calzoncillo y se agacha a chupar mi pene, que enseguida recupera su erección.

    Justo antes de entrar al baño me he dado cuenta de que mi padre y mi hermana siguen durmiendo por lo que no tenemos que preocuparnos.

    Mi madre mi sienta en la taza del váter y se dispone a follarme.

    -Deberíamos usar un preservativo, le digo.

    -Si con tu padre no usamos goma, contigo tampoco. Me contesta.

    Se sube encima de mí y me agarra la polla. Muy despacio se la clava y termina deslizándose muy despacio, hasta que la tiene toda dentro.

    -Ahora vamos a follar. Me dice. Parece que no haya tenido bastante con el polvo que acaba de echarle papá.

    Comenzamos a movernos a un ritmo lento, aunque acompasado. Mi madre se muerde el labio mientras me folla, y yo le cojo las tetas que suben y bajan con cada movimiento.

    Para tener 45 años mi madre esta buenísima. Ya sé que esto es incesto, pero si follo con mi hermana, ¿cómo no voy a follar con mi madre, que está más buena todavía?

    -Hijo, que bien lo haces.

    -Me gusta que te guste, mamá.

    -Sí, mucho. Sigue, sigue, más, más, más.

    Yo siento que no voy a durar mucho, aunque acabe de correrme.

    -Mamá. No aguantaré mucho más.

    -No te preocupes, tú córrete.

    -Vale, está bien.

    Unos cuantos botes más de mi madre y termino corriéndome dentro de ella, aunque un poco menos que antes.

    -Tú sigue, le digo. Sigue follándome y córrete tú también Mamá. Quiero que te corras con tu hijo.

    Me sonríe y sigue botando sobre mí. En eso estamos cuando suenan unos golpes en la puerta.

    -Hermano, sal de baño, necesito mear.

    -Ahora no puedo, estoy ocupado.

    -Deja de meneártela y sal ya.

    -¿Qué hacemos? le pregunto a mi madre en voz baja.

    -Nada, tranquilo, yo me salgo de ti y que entre tu hermana.

    -¿Pero qué va a pensar si nos ve juntos?

    -Nada cariño. Sé que follas con tu hermana.

    -¿Que dices mamá?

    -Sí, lo sé. Bueno, lo sabemos tu padre y yo.

    Me quedo a cuadros con la revelación, pero lo peor viene ahora.

    -Tu padre también se folla a tu hermana.

    -¿Cómo dices? Me quedo casi sin voz.

    -Somos una familia incestuosa. Así que no pasa nada porque tu hermana nos vea.

    Mi madre abre la puerta y deja entrar a mi hermana. Yo me quedo sin palabras.

    -Veo que ya habéis follado por primera vez. Dice mi hermana bajándose las bragas y sentándose en el váter a mear.

    -Pues si cariño. Le responde mi madre.

    -Está bien. Pero si papá no estuviera durmiendo, podríamos hacer un cuarteto genial.

    Yo me quedo paralizado por la idea. Solo pienso en que quieran que folle con mi padre y yo por ahí no paso.

    Mi hermana me mira fijamente. Parece que me haya leído el pensamiento porque me mira y me dice:

    -Tranquilo hermanito. Solo tendrás que follar con las mujeres de la casa.

    Justo en ese momento se abrió la puerta del baño. Era mi padre desnudo y con la polla morcillona. La tenía casi más grande que yo en erección y me sentí un poco acomplejado.

    -Vamos a ver qué hace toda la familia aquí reunida dijo y sonreía.

    -Estamos descubriendo a tu hijo un mundo que no conocía. Dijo mi madre.

    -Pues eso está muy bien.

    En eso mi hermana, que se había quedado mirando su polla, se agacho y sin decir nada comenzó a mamársela a mi padre, que echó la cabeza hacía atrás. Y siguió hasta que alcanzó una erección plena.

    Se levantó y cogió a mi padre de la mano y lo llevo a su habitación. Mi madre y yo les seguimos.

    Mi hermana se tumbó boca arriba y abrió sus piernas y las elevó sobre ella.

    Mi padre se colocó sobre ella y se giró a mí y me dijo:

    -Así es como le gusta a tu hermana. Fíjate bien

    Coloco su polla en la entrada de la vagina y se la metió de un golpe. Mi hermana hizo uff.

    Y entonces mi padre comenzó a bombearla con movimientos fuertes y constantes.

    Mi madre y yo seguíamos de pie desnudos contemplando como follaban los dos.

    Los gemidos de mi hermana iban en aumento, pero mi padre no se detenía. Seguía con si ritmo constante.

    Como 5 minutos después mi hermana tuvo su primer orgasmo. Mi padre entonces frenó el ritmo y saco su polla de ella y me dijo que me acercara.

    Su polla babeaba líquido pre-seminal y el coño de mi hermana rezumaba sus fluidos. Mi padre frotó su polla contra el clítoris de mi hermana mientras estaba casi se desmaya de gusto.

    Yo asentí con la cabeza cuando el paró, como diciendo que había entendido lo que tenía que hacer la próxima vez que me tirara a mi hermana.

    Luego mi padre volvió penetrar a mi hermana y así siguieron follando un rato más. Mientras pasaba esto, mi madre agarró mi rabo que estaba tieso y empezó a masturbarme.

    Cuando veía que llegaba al orgasmo me acercó a mi hermana me corrí en su cara mientras mi padre estaba terminando de tirarse a su hija.

    Solo salpiqué un par de gotas a mi hermana por mis corridas anteriores.

    Por aquel entonces mi padre estaba rojo y congestionado. Estaba a punto de correrse por lo que notaba en sus jadeos y mi hermana parecía que iba a morirse de gusto.

    En ese instante mi madre encendió la mini cadena dela habitación de mi hermana y subió el volumen al máximo, para que no los oyeran, justo cuando ambos se volvían a correr, mi hermana por segunda vez.

    -Ughhh Aaahhhh ¡me corroooo! Gimió mi padre.

    Y a la vez mi hermana.

    -¡Aaaah! ¡Papaaaa!

    Terminó de bombearla y se paró, quedándose un rato dentro de ella.

    Cuando recuperaron la respiración, se salió de dentro de ella y se tumbó a su lado.

    Mi hermana me dijo:

    -¿Has visto hermanito? Tú me follas bien, pero papi me folla todavía mejor. Mañana espero que hayas aprendido bien y lo hagamos también como hoy.

    Me quedé pensando y supe que mañana sería un buen día. Ahora sabía cómo satisfacerla.

    Y también tendría que satisfacer a mi madre…

  • Tres viejas y un sátiro (final)

    Tres viejas y un sátiro (final)

    -Sí, Jorgito… Sí, así… -me alentaba y las tres viejas seguían mi trabajo alrededor de la cama…

    La pija se le iba poniendo cada vez más dura, hasta que por fin estuvo a punto y yo, excitadísimo, me incliné y me la metí en la boca… ¡Ay que dura la sentí!…

    -¡Bueno, basta de chupar, nene! ¡Ahora le toca a tu culito!… ¡Vamos, ponete en cuatro patas!… –me ordenó Petra y yo obedecí ardiendo de calentura… Me excita sobremanera que me dominen, que me den órdenes, que dispongan de mí… ¡que me humillen! ¡que me usen!… Antes de ponerme en posición miré la pija del señor Rogelio… ¡Tan dura y bien parada!…

    -Tomá, Rogelio… -dijo Herondina y le alcanzó el pote de vaselina…

    Rogelio me lo pasó a mí y me dijo: -Tomá, putito, lubrícame bien la pija…

    -S… sí, señor… -y me volví hacia él para cumplir con la orden… ¡Es tan excitante envaselinar una pija bien dura!…

    -¡Vamos! ¡vamos! –me apuraban las tres viejas…

    Por fin la pija estuvo lista, hermosamente dura y brillando de vaselina…

    -Por favor, señor… por favor, métamela… supliqué incapaz de controlarme y las viejas estallaron en carcajadas…

    -¡Qué tremendamente putito sos, Jorgito!… –dijo Lola y Petra agregó:

    -¡Muuuuuuy putito!…

    -Decilo, Jorgito… -intervino Herondina… -Si querés que mi hermano te culee decinos todo lo putito que sos…

    -Sí… Sí, señora, soy… soy muy… muy putito… ¡Muuuuy!… –me sentía muy humillado y temblaba entero de tan caliente que estaba mientras los cuatro se reían de mí…

    De pronto el señor Rogelio dijo:

    -Bueno, basta, nene… Ponete en cuatro patas que te la voy a meter…

    -¡Ay, sí, señor!…-me entusiasmé…

    Mientras Lola y Petra entreabrían mis nalgas, sentí la punta de la pija presionando en mi agujerito… -¡Ese momento es sublime! Aunque de pronto recordé lo gorda que es esa pija y me dio miedo… Mientras la pija me entraba sentí un dolor muy intenso que me hizo gritar:

    -¡Tapale la boca, Lola! ¡A ver si lo escuchan los vecinos!… –pidió Herondina y con la boca tapada mis gritos se transformaron en ahogados y débiles gemidos… Más fuertes sonaban los jadeos del señor Rogelio, cuyas manos aferraban mis caderas… El dolor se fue reduciendo bastante y empecé a gozar hasta que por fin mi violador me soltó varios chorros de leche caliente…

    Cuando me cogen mi pito no se para, permanece inerte y todo el placer se concentra intenso y vibrante en mi culo… Sin embargo sí se para cuando con el permiso de las viejas y del señor Rogelio corro al baño a masturbarme… Lo sobo un poco y reacciona…

    Tal cual me lo ordenaron esa primera noche, voy siempre después de cenar a casa de Herondina, donde me encuentro con las tres viejas y el señor Rogelio… Cuando él tarda un poco en llegar las viejas me violan con el consolador, que va pasando de mano en mano entra risas y frases obscenas…

    Las divierte obligarme a decir todo lo putito que soy…

  • El punto exacto de nuestros cuerpos

    El punto exacto de nuestros cuerpos

    El aliento de Ken se enganchó con cada empuje dentro de él; lo embriagaba con una embriagadora mezcla de filo de dolor mezclado con avivamiento del fuego de su excitación. Esperó a que Daisuke cambiara de posición, rodara sobre él y lo empujara con su típica actitud impulsiva tambien a la hora de hacer el amor, pero no lo hizo, eso a Ken lo sorprendió.

    -Levanta la pierna. Debajo de tu muslo-. Respondió Daisuke con suavidad rompiendo el beso que ambos estaban teniendo mientras se estaba produciendo la penetración por detrás, como si Ken fuese de cristal y con algún movimiento brusco le haría romper, Ken de todas formas lo hizo, tambien esperaba que Daisuke siguiera empujando. Sus labios se separaron y él gimió.

    Un jadeo ronco vino de Ken a la misma vez que apretaba los puños en las sábanas

    -¿Te sientes bien?-. Daisuke le susurró al oído.

    Ken no estaba seguro de qué palabra responder a eso, llevaba AÑOS haciendo el amor con Daisuke, lo habian hecho de muchas maneras, siempre respetando el ritmo que uno de los dos marcase, cuando le tocaba a Ken ser el pasivo, a veces le costaba mantener el ritmo que tenía Daisuke, pero al estar con él y la seguridad que le transmitía se mantuvo abierto por detrás mientras Daisuke le hacía el amor, sin control, pero se lo estaba haciendo.

    Todo esto le hizo sentir femenino y más sumiso, deseaba hablar, decirle que parase, que el movimiento era nuevo y le costaba ajustarse a este nuevo ritmo, pero se mantuvo callado, por él, por su chico, por ellos, queria adaptarse a Daisuke, deseaba hacerlo con él, porque con él empezó todo

    -No pares-. finalmente dijo. Porque una cosa era cierta: Ken no quería que esto terminara. Este era el sexo de sus sueños, el sexo con Daisuke era diferente, alocado, cada vez era un movimiento nuevo, podía ir rápido, podia ir a un ritmo intermedio, y a veces demasiado lento, y era precisamente esto lo que Ken quería, no importaba los intervalos de tiempo si al fin y al cabo podia sentir a Daisuke dentro y fuera de él, para él no habia nada mas bonito que sentir el aliento de su chico, su respiración, en su cuello, el sentir los besos de los dos, sentirse ambos apretados, haciendo el amor como dos seres que no podian dejar de amarse, diferente y siempre nuevo, no le importaba para nada porque esto significaba adaptarse una y otra vez a Daisuke, buscaba el eliquilibrio, el yin y el yang, diferente, como ellos eran.

    -Si esto te desespera, nos detenemos ¿quieres?

    -No, sigue, no quiero que detengas el ritmo con el que te adentras en mi carne

    – Me sigue costando un poco adaptarme a ti

    – Es nuestra rutina de vida ¿no? adaptarnos y ajustarnos, deseo esto tanto como tú. -. Dijo buscando su mirada con una sonrisa de lo más bonita, Daisuke sonrió, dandose cuenta que a pesar de su torpeza, estaba haciendo bien las cosas a pesar de que pensase que en todo momento estaba perjudicando a Ken

    -Entonces seguiré buscando el punto exacto para sentirnos unidos

    -Intentalo, pero creo que nunca lo lograrás -. Volvió a decir con una sonrisa pura y muy blanca

    Le encantaba sentir a Daisuke entrar y salir de él o sentir como sus pezones rozaban su columna vertebral, sentir las manos temblorosas pero seguras de Daisuke aferrandose a sus caderas y no quería que nada lo distrajera del orgasmo que se desarrollaba en su interior. Solo quería estar cerca de Daisuke así todo el tiempo que pudiera.

  • Solo una hembra en celo

    Solo una hembra en celo

    Los que han leído mis relatos anteriores saben que me llamo Ana, tengo 43 años y vivo en Ecuador. No creo ser una mujer mucho más caliente y promiscua que otras. A mi elevado deseo sexual no lo veo como algo perverso o depravado. Solo acepto mis fantasías y deseos, y trato de hacerlos realidad, eso es todo.

    Como ya saben mis bebotes amigos del MSN, me gustan los hombres jovencitos y disfruto de su conversación y de su incansable virilidad. También debo reconocer que los hombres negros, son otras de mis debilidades.

    En cuanto al sexo, me gusta hacer el amor con varios hombres a la vez y ser bañada por su semen caliente, y a mis 43 años todavía puedo hacerlo y disfrutarlo y encontré en mi sobrino a mi mayor aliado sexual, a él le encanta verme poseída por varios hombres y tomar algunas fotos de nuestros encuentros.

    Él es un joven con mucha imaginación y para nada egoísta la que voy a contar es una de nuestras aventuras.

    Vivo en Ecuador y allí hay algunos bares donde se baila salsa y es frecuentado por negros, ese sería el lugar para buscar algunos de esos sementales de color ébano.

    Me vestí para la ocasión con una minifalda muy corta y apretada, unas medias de red negras debo decir que no llevaba ropa interior, lo complemente con tacones altos y en la parte superior de mi cuerpo una blusa blanca bien entallada y sin sujetador. Cuando entré en el bar con mi sobrino, me dio la impresión de que todo el mundo sabía que no tenía ropa interior y que podían observar mis pechos balanceándose casi libremente. Sentí que mi vagina se humedecía de la excitación.

    Pasamos junto a la mesa de dos jóvenes negros, que me desnudaron con la mirada, tendrían unos 18 o 19 años, tal como me gustan a mí. Sus ojos me siguieron hasta la mesa que elegimos. Tomamos unas copas con mi sobrino y sentí la mirada de esos jóvenes clavadas en mi exuberante anatomía. Supongo, que dada la posición y la longitud de mi minifalda, estoy segura de que fueron capaces de ver la parte superior de mis medias, tal vez incluso llegar a percibir que no llevaba ropa interior.

    Uno de los jóvenes, de apariencia atlética me miraba de manera sostenida. Cuando percibió que yo me había dado cuenta de sus miradas insistentes, me saludó con la cabeza, sin pensar, le devolví el saludo con una gran sonrisa.

    Me levanté de la mesa y me dirigí al baño, el joven se levantó de su meza y me siguió, me alcanzó justo antes de llegar al baño, me saludó nuevamente. Me comentó que su amigo y él no podían dejar de mirarme, que era una mujer muy bella y seguramente debía ser una mujer muy ardiente y que esperaba no haberme ofendido al ser tan directo con sus palabras.

    Le dije que me halagaba sentirme deseada por hombres tan jóvenes y vigorosos y que eso era lo que me gustaba de los jovencitos que podían decir y hacer lo que les viniera en ganas, sin medir las consecuencias. Me sonrió y pícaramente dijo:

    -¿En serio te gustaría que haga lo que me venga en gana?, porque se me ocurren cosas muy entretenidas y muy calientes.

    -¿Qué tan calientes bebé?, le pregunté con una amplia sonrisa.

    El tomo mi respuesta como un permiso para tocarme, me tomó del brazo, y me arrincono contra la pared, me beso en el cuello suavemente. Una mano hurgo en mi falda buscando mi sexo.

    Sentí mi vagina completamente empapada de deseo y lo bese en la boca. Note que su miembro estaba duro como una roca. Era evidente que estaba muy excitado. Sentí mis pezones hincharse bajo la seda, bajo la influencia del deseo.

    Soy una mujer con hambre de sexo, y ese jovencito adivinaba en mí, a una hembra en celo.

    Mi sobrino me observaba desde la mesa y me sonreía constantemente. El joven se percató de ello y me preguntó con quien había venido, le conteste que con mi sobrino, y que con él que me unía una relación muy especial, remarcando la palabra especial. Para ser más gráfica, pasé mi legua por mis labios, guiñándole un ojo. Mientras pasaba mi dedo índice por su pecho.

    -¿Y él no se pone celoso? Me preguntó

    -No, a él le gusta verme muy cariñosa con mis amigos, le respondí

    -¿Con tus amigos? Ah, ya entiendo. Tal vez tu sobrino y tu puedan tomar unas copas conmigo y mi amigo, y demostrarnos cuan cariñosa puedes ser, me dijo guiñándome un ojo

    -Me encantaría, suelo ser muy cariñosa, le susurre pasándole la lengua por su oreja.

    Fui a sentarme en mi mesa. Y los dos jóvenes se unieron a nuestra mesa, luego de las presentaciones y de una charla caliente de índole sexual nos fuimos a mi departamento.

    Llegamos al departamento y nos servimos unas copas, pasamos a la habitación y los jóvenes se sentaron en la cama y mi sobrino en una silla con un vaso de whisky y su cámara de fotos a observar el show que su caliente tía le ofrecería en breve.

    Me senté entre mis dos amantes y bebí unos sorbos de whisky, mientras uno comenzó a desabrocharme la blusa, para poner al aire mis pechos hinchados para poder acariciarlos.

    Me saque la minifalda y separé mis piernas. Alternativamente, la mano de los jovencitos tocaban mi sexo y separaban mis labios brillantes y húmedos y acariciaban mi clítoris, arrancándome suspiros de placer.

    Mientras uno de los negros me besaba, el otro se levantó y se quitó la camisa, el pantalón vaquero y el calzoncillo, dejando a la vista su hinchado pene

    Se recostó en la cama y me tomo de los cabellos llevando mi boca hacia su pene, mientras el otro joven se desnudaba.

    Me volví para ver la reacción de mi sobrino, él respondió con una sonrisa, sabía que esos negros podían disfrutar de mí y hacerme lo que quisieran…

    Mi lengua disfrutaba de esa poderosa y caliente barra de carne negra, saboreándola con placer Su amigo acarició mi esfínter anal con un dedo y lo pasó a lo largo de mi línea hacia abajo, en dirección a mi vagina, y lo introdujo entre mis labios húmedos, diciendo que estaba dispuesta, como una perra en celo.

    Y empezó a lamer mi vulva y el ano alternativamente, su lengua áspera se insinuaba en mi agujero. Sus manos grandes separaban mis nalgas para deslizar su lengua entre mis dos globos carnosos.

    Yo era como una perra en celo delante de mi sobrino que me miraba lascivamente sin decir una palabra, tenía el placer de verme depravada ante él, lamiendo un pene tieso y grande.

    Él aprovechaba para sacar algunas fotos con su cámara fotográfica

    Las cosas estaban a punto de ponerse calientes, iba a ver a su adorada tía gemir como una puta.

    Después de haber logrado con mi lengua que su pene adquiriera un tamaño descomunal, me monte sobre él, y con mi mano y lo deposito en la entrada de mi vagina ardiente y mojada, para meterlo por completo en el fondo de mi vientre. Su sexo me llenaba, forzando mi carne para amoldarla a el tamaño de su miembro

    Su miembro en cada estocada se deslizaba con más facilidad, mi trasero golpeaba sonoramente contra su cintura.

    El otro joven pasaba su pene erecto entre mis nalgas intentando lubricar mi agujero con un poco de vaselina que le alcanzó mi sobrino.

    Tomó mis caderas y suavemente ubicó su pene en mi esfínter anal lo introdujo un poco, hizo una pausa y luego, lentamente, continuó con su empuje penetrándome completamente.

    Y empezó con su movimiento de mete y saca. En esta posición estaba totalmente dominada por el joven que me embestía violentamente. Las olas de placer recorrieron todo mi cuerpo una y otra vez yo estaba en éxtasis

    Me sentí abrumada con el placer, yo estaba gritando y le imploraba a mis amantes que me llenaran más y más que derramen todo su esperma en mí.

    Un orgasmo profundo retumbo en todo mi ser, sintiendo las ondas de placer que llegaban de lo más profundo de mi vagina.

    Finalmente el que me penetraba vaginalmente, explotó dentro de mí, me llenó de su jugo con potentes chorros .Su orgasmo duró mucho tiempo y se quedó dentro de mí, acariciando mis pechos.

    El otro negro a punto de eyacular, se retiró de mi ano y junto con mi sobrino se pararon frente a mí y se masturbaron hasta bañarme con su esperma toda la cara mi lengua se encargó de unir el semen de esas dos razas y una foto lo inmortalizo para siempre.

    Yo temblé de placer al verme entregada a la agresión lasciva de dos negros.

    Mi vagina estaba dilatada por completo. Se podía ver mi clítoris que sobresalía de su hendidura inundada de espeso semen.

    Seguimos teniendo sexo toda la madrugada.

  • Una noche de lujuria

    Una noche de lujuria

    Una noche de verano el ángel desnuda duerme plácidamente solo le cubre su cuerpo una sábana blanca… Siente que alguien la observa es él, ha vuelto el demonio de la noche extrañaba ella su presencia solo el sabia complacerla solo el sabia sus deseos sus perversiones y conocía su lujuria salvaje pues no era cualquier ángel esta no.

    Ella sabía complacerlo en todo sus deseos extendió su brazo y le dijo: “Ven aquí a mi lado amor”. De la oscuridad se sacó la sabana y sus pechos estaban a su merced sus pezones duros que la luna iluminaba aumentaron la excitación del demonio se abalanzo a ella y comenzó la danza del sexo toda la noche.

    El demonio comenzó a chupar los pezones de su ángel ella sentía entre sus piernas la erección descomunal de su demonio entonces se soltó de sus brazos se agacho y comenzó a chuparlo primero suavemente apretando un poco sus huevos notaba la enorme crecida de su polla en su boca ya empezaba a gotear su néctar de placer corría por su garganta ella está en la gloria pues complacerlo le encantaba a ella el demonio se corrió y ella lo trago lo disfruto se lo dejó limpio ahora era su turno de complacerla.

    Ella se acostó en la cama abrió sus piernas y le dijo: “Aquí mi amor caliente deseo que me des el placer con tu boca”. Ni corto ni perezoso se abalanzó a su ángel tomo sus piernas beso sus muslos los olfateo olía a rosas y jazmín le gustaba luego beso lentamente sus labios menores y mayores ella se estremecía de placer “¡¡aahh!! ¡¡aahh!! Siii mi cielo sigue2 y el obedecía lo lamia y apretujaba su botoncito del placer seguía y ella lo disfrutaba siii… Y llego el ansiado orgasmo si se retorcía de placer extasiada por el pacer que le otorgaba se amasaba los pechos y apretaba sus pezones estaba en la cúspide y se corrió en sus labios él los bebió se acercó a ella y se besaron con pasión y prosiguieron con el sexo desenfrenado el entraba y salía de ella la follaba salvajemente y ambos alcanzaron la excitación y placer todo en una noche donde el ángel dormía desnuda a la espera de su demonio.

  • Cami y yo en el sitio menos indicado

    Cami y yo en el sitio menos indicado

    Cami y yo llevábamos mucho tiempo tratando de conocernos pero siempre se presentaba algo, ella sus múltiples ocupaciones y yo igual. Siempre acordábamos una cita pero llegaba el día y resultaba imposible nuestro encuentro, siempre hablábamos nos hicimos muy amigas, sentía cosas diferentes cuando hablábamos me ponía nerviosa saber que ella también me pensaba y tenía los mismos deseos que yo, le enviaba los videos lésbicos xxx que yo veía y pensaba en hacer todo con ella me la imaginaba de todas las maneras posibles además que era genial hablar con ella. En una ocasión acordamos encontrarnos como siempre pensé que Cami no podría pero fue ella la más motivada dejándome muy pero muy sorprendida me excitaba la idea de verla y por fin tener el placer de hacerle todo lo que me imaginaba.

    Llego el día de encontrarnos hacia mucho frio y yo no quería salir de mi casa pero era esa tal vez la única oportunidad de vernos, aunque estamos en la misma ciudad vivimos en lados completamente opuestos pero me arregle y salí a su encuentro atravesé la ciudad solo para conocerla; era excitante saber que se acercaba la hora de encontrarnos. Cuando por fin llegue al sitio la espere mucho tiempo pensé que no iba a aparecer me pasaban todo tipo de ideas por la cabeza, estaba a punto de irme cuando llego estaba oscuro pero se veía lo linda lo que estaba, podía sentir que estaba igual de emocionada que yo me levante y la saludé era como si la conociera de toda la vida nos fuimos a tomar un café y hablamos bastante tiempo, era muy difícil no mirar sus labios ni sus grandes pechos que deseaba con ansias tener entre mis manos, hablamos y me pregunto que quería que hiciéramos lo único que se me ocurrió decir fue que nos fuéramos directo a su automóvil y ahí decidíamos.

    Mientras caminábamos hacia el auto no pude evitar preguntar porque tenía fantasías con otras mujeres entre otras cosas hablamos y note que teníamos muchas más cosas en común de lo que yo imaginaba, llegamos al estacionamiento que quedaba al lado de un gimnasio una calle bastante sola, los chicos del gimnasio salieron a trotar mientras el vigilante saludaba a Cami muy amablemente, ella le comentó que íbamos a estar un rato dentro del vehículo antes de irnos se me hizo algo raro pues pensé que íbamos a ir a otro sitio, entramos y note que los vidrios son muy oscuros y era imposible que vieran hacia adentro.

    Conversamos un rato y Cami muy sonriente me pregunto qué quería hacer lo único que pude responder fue que quería darle un beso! Estaba loca por sentir sus labios… Ella sonriendo me dijo hazlo ya yo quede asombrada no pensé que tuviera los mismos deseos que yo. Nos acercamos al mismo tiempo y a oscuras entre el auto nos dimos un profundo beso yo la acariciaba mientras sentía sus labios tocar los míos moría de ganas por tocar sus grandes pechos me mojaba imaginarme lo húmeda que estaba mientras me besaba, después de eso no pudimos detenernos baje la mano y le acariciaba sus senos y más excitaba le dije que nos fuéramos a un motel donde pudiéramos estar solas pero preferimos quedarnos ahí, recosté mi silla y ella se puso encima mío se quitó su pantalón y rápidamente hice lo mismo con el mío se desnudó completamente y yo entre en pánico de pensar en los chicos que trotaban y el vigilante que estaba a unos pocos metros de nosotras.

    Supongo que eso nos excitaba más porque después me beso con más ganas metí mi mano en su entrepierna y estaba empapada era delicada sus jugos hacían deliciosos sonidos mientras yo la acariciaba la besaba y sujetaba su cabello con fuerza con mi otra mano y ella solo gemía y hacía lo mismo con la mía abrió sus piernas y con dificultad puso una entre las mías para sobas su delicioso clítoris en mi pierna puso su rodilla en el mío y empezamos a jugar con nuestros sexos no podíamos parar ya no nos importaba que nos miraran yo sujete sus dos pechos poniendo sus dos pequeños pezones en mi boca se sentía único mi lengua no podía parar de moverse y mi boca de succionar ella gemía y se movía cada vez más fuerte nos besábamos tocábamos y gemíamos tan fuerte que fue inevitable corrernos de inmediato fue el orgasmo más delicioso que pude sentir y creo que el de ella igual terminamos nos besamos unos segundos más y de inmediato ella volvió a su silla de piloto y nos vestimos, nos reímos un rato y después nos fuimos me acerco a mi casa nos despedimos yo muy satisfecha y ella igual, aun espero que se repita en el mismo vehículo o en otro sitio.

  • Tu rosa

    Tu rosa

    Vine a vivir a este barrio siendo muy joven, e inexperta. Mi familia es gitana, y, en fin, se pueden imaginar la fama de la que venimos precedidos, los gitanos. Sin embargo, de un tiempo hasta ahora veo a un payo que me mira cada vez que paso cerca de él. No sé qué tipo de mirada es la suya, aunque aventuro que es de deseo. Mi cuerpo se ha desarrollado de forma armónica: mis tetas son salvajemente perfectas, mi cintura fina, mi culo pequeño y duro y mis piernas fibrosas. Había noches en que mi calentura de hembra me llevaba a inesperadas ensoñaciones en las que el payo que me miraba a diario se metía en mi cama y me follaba; jamás pensé que ocurriría, pero así ensoñaba.

    Una tarde salí a la puerta de mi chabola y vi al payo. Tenía un pitillo sin encender entre mis dedos y me dije: «Le pediré yesca». Eso hice y me la dio. Él posó sus ojos en mi cuello mientras yo encendía el pitillo; le pregunté: «¿Qué miras?»; «Tu hermoso cuello, niña», respondió; «¿Me lo quieres besar?», le reté; «Sí, pero necesitaría tiempo», dijo; «Ven», le invité, y le llevé a un derribo que había cerca.

    Pasamos entre ladrillos y hierbajos y nos adentramos en un bosque de columnas que no sostenían nada. Tomé al payo la mano para no caerme si tropezaba, y así llegamos hasta un rincón oculto a las miradas de los vecinos. Detuve mi marcha y encaré al payo. «Aquí», dije acercando mis labios a los suyos: nos besamos. Su boca caliente calentaba la mía; su lengua daba círculos en mi boca. Me estremecí cuando sentí una misteriosa energía expandirse en el interior de mi pecho. Estreché mi cuerpo junto al suyo. Las manos del payo investigaban mi anatomía: lo mismo me acariciaban el culo que se introducían bajo mi camisa verde y estrujaban mis tetas. Dado que no llevaba sostén, el tacto de sus dedos sobre los pliegues de mis pechos me hacían dar suspiros que se ahogaban en su aliento. El abultamiento de su entrepierna presionaba mi vientre: abrí la portañuela de su pantalón y saqué su hinchada polla. Él, en ese momento, se separó de mí. «¿Qué vas a hacer?», me preguntó. «Te la voy a chupar, payo», le contesté, «no puedo follar contigo, mi rosa vale mucho», añadí. Entonces me arrodillé sobre el polvoriento cemento y me metí su venoso miembro en la boca. Lo había hecho más veces: con mi primo Jenaro, con mi hermano Adrián, con mi padre…, sin embargo a este payo lo quise impresionar y se lo hice despacio, deslizando mis labios sobre su glande con parsimonia, sosteniendo sus huevos en mis palmas; adelante y atrás con ritmo pausado hasta que oí un sonido gutural de masculino y ronco placer; entonces aceleré mis acometidas hasta que su semen regó mi paladar y mi lengua probó su templada viscosidad. Exprimí la totalidad de las gotas que manaban de su capullo cabeceando varias veces en su pubis y elevé la vista para admirar mi obra: el rostro del payo me lo decía todo: le había sacado un buen polvo.

    Nos separamos a la salida del derribo. Empezaba a oscurecer y él aprovechó que no nos veía nadie para plantarme un sonoro beso. Después me dijo: «Me voy, nos veremos». Yo sonreí y me di la vuelta hacia mi casa.

    La mañana siguiente, cuando me dirigía caminando al estudio del pintor para el que posaba desnuda a cambio de comida, por una calle estrecha y empedrada del Centro vi al payo. Iba acompañado de una mujer. Ésta lo tenía cogido del brazo. Me fijé en la mujer: era rolliza; bajo su larga falda negra se perfilaba el grosor de sus muslos y la magnificencia de su culo; y, aunque algo tapados por el abrigo de astracán, sus protuberantes pechos tensaban las abotonaduras que los protegían; su cara, redonda y graciosa, era rubicunda y su melena morena y rizada reposaba sobre sus hombros. Ya me podía hacer una idea de las noches amorosas que compartían en pensiones de habitaciones por horas, ya. Ella a cuatro patas jadeando mientras mi payo la bombeaba por detrás, esa exuberancia carnal desparramada sobre unas sábanas mugrientas después de haber realizado el coito, o antes, mientras mi payo le comía el coño grasiento. Ya me podía hacer yo una idea, ya.

    «Mi gitana es muy guapa, y su figura esbelta, delicada pero plena de femineidad, me invita a ensoñar a que un día la posea, sea enteramente mía; por el momento sólo me la chupa cuando encarta porque dice querer conservar su rosa y me conformo, sin embargo quiero conquistarla, quiero saborear su piel morena, quiero llegar a la cima del placer con ella; sé que será difícil pero es lo que más deseo; no es que me vaya mal con mi novia, no, ella también me la chupa, aunque nunca me deja terminar en su boca; eso sí, pasamos horas en pensiones baratas amándonos, su voluptuoso cuerpo pide sexo a todas horas y yo la debo contentar; como no podemos usar condón porque estamos en guerra y estos están reservados para los militares, hacemos la marcha atrás, vuelco mi semen sobre su fofa barriga; pero lo que más le gusta a ella, y a mí, es que la folle por el culo; se quita la falda, las enaguas, las bragas y se pone a gatas sobre la cama, entonces, así, con la camisa puesta y los zapatos de tacón, me dice: «Vamos, pichón, a qué esperas»; yo me quito los pantalones y el calzón y la cubro como un caballo a su yegua; ella grita cada vez que la embisto; sus carnosas nalgas tiemblan cuando mi polla entra y sale de su agujero; arquea ella su espalda para tomar impulso hacia atrás, para que mi miembro le llegue más profundo, y grita más fuerte, tanto que hasta la dueña de la pensión da golpes de amonestación en la puerta; ah, pero el clímax le llega y a ella le da igual, para eso es la que paga; a veces mi novia, en un repente, me exige que le coma el coño, entonces entramos en la primera pensión que nos salga al paso, se desnuda completamente en la habitación y se tumba sobre las manchadas sábanas; sus tetas gigantes caen hacia sus costados; yo comienzo a chupárselas y ella gime contenta; luego voy bajando hasta su pubis y le introduzco la lengua y dos dedos en su raja; sus vellos rizados y negros me hacen cosquillas bajo mi nariz mientras la masturbo; el olor es penetrante y excita mis sentidos, así que me afano en mi labor con entusiasmo, oyendo como cada vez resolla más profundo, midiendo el crecimiento de su clítoris, su endurecimiento, saboreando el dulzor de sus jugos; ah, y no lo puedo evitar, echo mano a mi polla y me la empiezo a menear hasta correrme a la vez que ella me aparta la cabeza porque también se ha corrido; pasados unos minutos me acurruco sobre su acogedor cuerpo sudoroso y lamo todas sus curvas con fervor; ella, siempre, es la que paga.»

    Cuando empezaron a caer las bombas, Gonzalo estaba con su tía desayunando pan mojado en vino dulce y malta con leche de burra en la casa del patio de vecinos donde vivían. Se sobresaltaron y se agacharon para esconderse bajo la mesa. Debían estar disparándoles desde el mar, puesto que el frente en el interior estaba estabilizado desde hacía varias semanas. Los obuses caían por cualquier sitio: era la tan cacareada Guerra Total cuyo único objetivo era sembrar el pánico. Y, de seguro, lo estaban consiguiendo: el griterío en el barrio era tan ensordecedor como las explosiones que los provocaban. Fue en una pausa entre estruendos cuando Gonzalo se acordó de Paquita, su gitana. Súbitamente, desobedeciendo los consejos de su tía, Gonzalo salió de debajo de la mesa como una exhalación y salió corriendo hacia la puerta; la abrió, cruzó el patio sembrado de gente herida y llegó a la calle; debía dirigirse hacia las chabolas, debía librar a Paquita de una muerte segura.

    La manzana de chabolas hechas de adobe y cañas ya ardía casi en su totalidad en cuanto Gonzalo la divisó. Se adentró entre los escombros humeantes salpicados de despojos humanos y gritó: «¡Paquita!» Un niño sucio y ensangrentado le miró. «¿Has visto a Paquita?», le preguntó. El niño señaló una dirección a su izquierda, señaló el derribo. Gonzalo corrió con todas sus ganas; su corazón se le salía; le faltaba la respiración. Al fin, penetró por el bosque de columnas y allí la vio. Paquita estaba hecha un ovillo en un rincón con sus ropas ennegrecidas convertidas en harapos y sollozando. Nada más ver a Gonzalo, Paquita adelantó sus brazos: sus senos semidesnudos se agitaron. Gonzalo llegó hasta ella y se acuclilló a su lado; «¿Estás bien?», le preguntó; «¡Oh, Gonzalo, ha sido horrible, han muerto todos!», exclamó Paquita tomando a Gonzalo de la cabeza para besarle con desesperación; éste se dejó caer junto a ella, y ambos comenzaron a dedicarse caricias con sus manos sucias. Gonzalo se sentó apoyando su espalda al muro desportillado; Paquita se sentó frente a él, sobre sus muslos. «Gonzalo, bésame», suplicó Paquita, «pero hazlo como si fuese lo último que fueses a hacer en tu vida, por favor». Gonzalo puso sus labios sobre los de ella y le introdujo la lengua; Paquita le correspondió: la asfixia de ambos hizo que tuvieran que respirar por la nariz forzadamente. Y así, entre bufidos, Gonzalo levantó el culo de ella hasta situarlo en su entrepierna. La falda de ella estaba tan rajada que de un tirón Gonzalo se la pudo quitar; las bragas eran solo un trozo de tela descolgado. La polla de Gonzalo salió de su escondrijo en cuanto sintió la calentura que emanaba del chocho de Paquita, y nada más que el pantalón fue desabrochado surgió poderosa y enhiesta. «Tu rosa, Paquita, será mía», dijo Gonzalo; «Nada importa mi rosa ya, Gonzalo». Gonzalo la poseyó con destreza. Paquita apoyaba los brazos sobre sus hombros con la cabeza caída, mientras Gonzalo movía sus caderas arriba y abajo. Oh, la visión de su gitana…

    Las ráfagas de ametralladora que los mató procedieron del cielo. La mortífera escuadra de aviones tenía órdenes precisas de acertar a cualquier bulto que se moviera, pues los generales no querían que sus tropas de infantería fuesen diezmadas por individuos emboscadas en algún agujero. Así que el piloto no tuvo dudas de que en aquel infesto derribo algo anormal ocurría al ver dos cuerpos moviéndose espasmódicamente; de seguro que fabricaban una trampa letal; y activó la fusilería que sesgó la vida de los amantes. No sin antes besar la estampa de la Virgen de las Angustias que llevaba en el salpicadero.

  • El amigo de mi hijo me hizo su mujer (II)

    El amigo de mi hijo me hizo su mujer (II)

    Habían pasado 2 semanas desde lo sucedido en la cocina, Adrián seguía visitando mi casa después de la escuela como si nada hubiera pasado, me saludaba nos sentábamos a comer y al terminar se ponía a jugar video juegos con mi hijo, todo parecía cotidiano pero desde ese día cada vez que Adrián estaba en la casa se escapaba a la cocina para pedirme que lo volviéramos a repetir.

    Intente detenerlo y negarme por completo pero me resultaba imposible ignorar las caricias de Adrián, estaba tan abandonada por mi esposo que un simple rose de Adrián estimulaba en mi un sentimiento de placer y excitación tan olvidado que no podía resistirme a ninguna de sus peticiones.

    Me pedía que lo masturbara mientras chupaba mis pechos o que lo masturbara con ellos, en ocasiones solo quería que me quedara quieta mientras él se masturbaba mirándome las nalgas Y como de algún fetiche se tratara se terminaba corriendo en todas las partes de mi cuerpo manchándome con su semen y lo peor aún es que me encanta que lo haga.

    Después de cada encuentro con Adrián me entraba un sentimiento de arrepentimiento por lo que había hecho, aunque no habíamos llegado a tener sexo con el me sentía culpable sobre todo por mi esposo, mi hijo y en lo que podría llegar a pasar si nos descubrían. Me prometí que no lo volvería a hacer y esa misma tarde hable con Adrián antes de que se fuera a su casa y le deje muy claro que nuestros encuentros en la cocina se habían acabado.

    Pasaron 3 días con normalidad sin el acecho de Adrián en la cocina, el continuaba visitado a mi hijo como acostumbraba pero no tenía ninguna intercesión conmigo hasta que Adrián me sorprendió nuevamente en la cocina.

    Yo estaba lavando los platos sucios cuando Adrián se acercó a mí y desde atrás me abrazo con fuera diciendo que no podía olvidar lo que habíamos hecho y que no podía sacar de su cabeza la imagen de mis pechos desnudos.

    Comenzó a mover sus manos sobre mi blusa masajeando mis pechos, Le dije que se detuviera, que no podíamos seguir haciéndolo y que no podía traicionar a mi familia pero Adrián seguía insistiendo, sus manos recorrían todo mis pechos y comenzó a quitar los botones de mi blusa y a rogar nuevamente porque lo hiciéramos otra vez.

    La verdad es que yo tampoco había olvidado lo que había pasado y me sentía tan sola por el poco interés que mi marido mostraba en mí, que la atención de Adrián me hacía sentir acalorada y receptiva a sus mimos, “por favor señora Isabel solo una vez más se lo prometo”.

    Su contacto suave y cariñoso me comenzaba a provocar nuevamente, “Está bien pero solo una vez más y ya le dije”, lo lleve al fondo de mi cocina donde nadie pueda vernos y termine de desabrochar mi blusa sacando mis pechos, me coloque en mis rodillas y su pene quedo a la altura de mi cara, tengo que admitir que su pene se veía muy duro y más grande que el de mi esposo.

    Ubique mi mano sobre su miembro para masturbarlo pero Adrián me pidió que me detuviera y esta vez por favor se lo chupara como regalo de despedida. Considerando que esta seria nuestra última vez y que no se volvería a repetir acepte.

    Estando tan cerca su miembro me lo lleve a mi boca, nunca me imaginé que terminaría chupando otro pene que no fuera el de mi marido y menos del amigo de mi hijo, empecé a darle ligeros lengüetazos a su glande, automáticamente los ojos de Adrián se fijaron en mí, no dejaban de observarme “se siente magnifico señora Isabel, no se detenga” sus comentarios me hacían sentir un poco avergonzada y excitada.

    Su pene se contaría a cada lamida que le daba, parecía que en cualquier momento estallaría en mi boca así que apreté con fuerza la base de su miembro con mi mano para que se contuviera y coloque mis labios sobre su glande atrapándolo y comencé a chuparlo con fuerza solo con mis labios.

    La cara de Adrián se puso roja y su mirada estaba perdida de placer, comenzó a emitir pequeños gemidos por lo que le dije que no hiciera ruido porque mi hijo se iba a dar cuenta, temiendo que mi hijo escuchara algo aumenta la fuerza de mi succión metiéndome casi por completo su miembro para que se corriera rápido.

    Seguí chupando su miembro y Adrián me dijo que estaba a punto de correrse, “quiero correrme en su cara señora Isabel por favor déjeme hacerlo “sin alcanzar a responderle Adrián termino eyaculando sobre mi cara cubriendo todo mi rostro con su semen.

    Esta era la primera vez que alguien se corría en mi cara, su semen se sentía caliente y tenía un fuerte olor, nunca creía que alguien pudiera eyacular tanto como lo hizo Adrián “perdone señora Isabel dijo Adrián disculpándose”, pero no me había molestado todo lo contrario me había gustado sentir toda mi cara cubierta de esperma, estaba a punto de levantarme pero Adrián me pidió como último favor que le chupara nuevamente su miembro hasta quitar la última gota de semen y lo dejara limpio.

    Gustosa acepte y por segunda vez se lo volvió a chupar, utilice mi lengua para dejar limpio sus glande y su tronco, quite todos los restos de semen y lo deje limpio .Terminando de chupar su pene me levante y busque una servilleta para limpiar mi cara, me volví a abotonar mi blusa le dije que regreso al segundo piso con mi hijo.

    Limpie la cocina y me fui a duchar para quitarme el olor de Adrián, me lavaba mi rostro paro aun sentía el aroma del semen de Adrián impregnando en mí, tarde en quitar por completo su hedor. Estando bajo el agua volví a sentir culpa por mi familia pero no podía detenerme Adrián despertaba en mi un fuerte impulso que no podía controlar.