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  • Mi show de stripper (I): Mi hermana va a verme

    Mi show de stripper (I): Mi hermana va a verme

    Soy stripper, bailo en boliches, y en algunas fiestas privadas.

    Como comencé en este trabajo? Bueno por haberme quedado sin trabajo, antes era personal trainer, pero no me daba mucha rentabilidad. Era profesor de educación física en colegios pero fui perdiendo horas.

    Un amigo del gym donde entrenaba me sugirió este empleo.

    Yo con mucha vergüenza acepte, y hablando con los dueños le dije que mi labor la haría siempre con una máscara, como la del zorro,

    Me dijeron que todos comienzan tratando de taparse y cubrirse pero que con el tiempo terminan aceptando que es un trabajo como cualquier otro del cual no hay que avergonzarse.

    Por lo general al local, iban mujeres de despedida de soltera, mucha euforia pero no ocurre lo que se vende en las páginas de pornografía, donde se entregan al boy.

    Acá solo gritaban, querían estar cerca pero no tocar, alguna por ahí tocaba lo abdominales, y la cola, pero muy pocas querían tocar mis genitales.

    Muchas señoras grandes, separadas, en grupo siempre, buscaban diversión.

    Alguna vez me guiñaron el ojo, y me dieron en un papel sus teléfonos pero yo no estaba interesado.

    Una noche llega un grupo de jóvenes que venían por una despedida de soltera. Todas chicas lindas vestidas para el infarto, minis, minishorts, mucha cola al aire, mucha teta que sale por escotes.

    Comenzamos el show con mis compañeros, comienzan los gritos, bailando vamos sacándonos nuestras prendas.

    En medio del show puedo ver que una de las chicas era mi hermana Alejandra, de 20 años, yo con mis 30 siempre la vi como una nenita, no podía creer que estuviera en este lugar.

    Para mi familia yo era un profesor de educación física, era una vergüenza estar a punto de ser descubierto.

    Ella estaba con una mini de color blanco, un top dorado. Su vientre plano con un piercing. Sus pechos que desde su preadolescencia crecieron de forma descomunal.

    Unas piernas torneadas por jugar al hockey, y una cola sobresalía bien cuando se ponía de perfil.

    Ella estaba también prendida en la euforia de su grupo de amigas, gritaba, se paraba, bailaba, sus movimientos hacían que la mini se subiera más de lo permitido, sus nalgas se escapaban, una tanga color blanco hacia su presentación en público. Parecía no darse cuenta que estaba mostrando de más.

    Mientras la miraba, se me acerca la novia con un billete para ponerlo en mi zunga. Me guiña el ojo. Y aprovecha a pasar sus manos por los abdominales y por mi paquete.

    En ese momento un seguridad se acerca, ya que no estaba permitido tocar de más, sin nuestro consentimiento.

    Hablan con el seguridad, y luego conmigo, me dicen de pasar a una sala vip para ellas solas.

    Entre todas juntan para pagar el servicio exclusivo en el salón vip.

    Una vez en ese lugar hago una nueva performance, trataba de dar la espalda, de que no me vieran el rostro. Allí siento una nalgada.

    Quien me dio la nalgada, fue mi hermana Alejandra. Al darme vuelta me miro a los ojos mordiéndose el labio inferior, yo rápidamente mire para otro lado ignorándola.

    Empezaron a aplaudir y gritar pidiendo que me saque todo, el seguridad me miraba como diciendo que pagaron el vip, algo más tendría que darles. Lo que menos querríamos serian clientas insatisfechas que se quejen con el dueño.

    Comencé a bajar la zunga dando la espalda, cuando llega a mis tobillos giro mostrando mis atributos, una pija de 20 cm.

    Comienza el griterío, la novia se acerca pidiéndome la zunga, se la entrego y la huele. Algunas de las amigas se horrorizan, se estaba desmadrando.

    Algunas más entonadas le pedían a la novia que me la chupe, ella hasta ahí llegaba, era su límite,

    Una de las amigas, toma la delantera y poniéndose delante de mí toma mi pija y comienza a pajearme.

    En eso veo como mi hermana ya no buscaba mirarme la cara, estaba embobada mirando mi miembro, y observaba como la mano de su amiga subía y bajaba.

    Me dio mucha impresión que mi hermanita estuviera mirándome desnudo. Pero por alguna razón toda esa adrenalina logro que mi pija este en su tamaño máximo.

    La amiga parece haber llegado hasta allí, se separa de mí.

    Ninguna más parece tener el valor de levanta la apuesta, Estaba por retirarme cuando lo peor ocurre.

    Mi hermanita se levanta de su asiento, se acerca contoneando sus caderas. Con una mirada felina llega frente a mí.

    Pongo mis manos en su cintura tratando de buscar distancia disimuladamente,

    La giro para que me dé la espalda, tal vez de esa manera logre encender su vergüenza y desista.

    Mis manos en su pequeña cintura bronceada la mantiene lejos, ella hace presión hacia mí, al ver la resistencia que opongo, toma mis manos y las invita a deslizarse por adelante, en su vientre.

    Al hacer este movimiento la libero y ella aprovecha y se echa hacia atrás.

    Su cola hizo contacto con mi pija, solo nos protegía su mini blanca y su tanga.

    Ella comenzó a serpentear pegándose a mi cuerpo.

    En ese movimiento su mini se subió, ella guio mis manos hacia sus muslos, como pidiendo que termine de subir su falda, quería que yo termine el trabajo para que ella no quede tan puta.

    Toco su piel, sigo subiendo por su cola y termino de subir la mini hasta la cintura.

    Ella hipócritamente se tapa la boca mientras se ríe, todas las amigas gritan. Algunas comienzan a retirarse

    Mi pija hizo contacto con su culo desnudo, se encajó entre las nalgas, apoyándose en la tanga de mi hermanita.

    Ella hacia presión como queriendo sentir cada centímetro. Mis manos iban desde su cola, por sus piernas, su vientre, y me vi tentado en un momento a masajearle los pechos.

    En ese momento su manito va hacia atrás y toca mi pene, se da vuelta inmediatamente.

    Me mira a los ojos, creí que se daría cuenta que era yo, su hermano. Pero no. Sus manos estaban en mi pija, Comienza a besarme el cuello, y baja por mis pectorales, se va arrodillando y muerde mis abdominales.

    Ya varias chicas más comienzan a irse del lugar, esto ya estaba fuera de lugar. La novia no sabe qué hacer, algunas quieren que el show siga, pero están con dudas.

    Ya de rodillas, me mira a los ojos, abre la boca y comienza a meterse la pija dentro.

    Su dulce y pequeña boquita se abre completamente para tratar de meterse lo más que pueda.

    Yo estaba aturdido, esto tenía que parar.

    Siguió mamándomela, bien suave, lento, su lengua invisible para los demás podía sentirla degustando mi carne.

    Prueba mis bolas, una por una mientras me pajea. Cada vez el vip estaba más vacío.

    Ya casi no aplaudían, ni gritaban, solo miraban.

    Mi hermana desconociendo a quien se la estaba mamando sigue. Sus manos se aferran a mis muslos, cada tanto arañan mis abdominales. Y aprietan el culo. Pero su boca jamás se despega de mi pija.

    Ya el líquido preseminal lubricaba todo y se mezclaba con la saliva de ella, todo se caía por los labios y la comisura.

    Yo estaba extasiado, trataba de pensar que era la novia de la fiesta quien chupaba y no mi hermana.

    En eso siento como su lengua intenta estrangular mi glande y no me queda otra que mirar excitado su rostro.

    En ese momento exploto, como nunca chorros de semen se meten en su boca, salen por los costados, al sacar la pija siguen saliendo y manchan su dulce y angelical rostro y cabello.

    Un hilo importante mezcla de saliva, liquido preseminal y semen une los labios de mi hermana con mi pija.

    Ella se acerca para terminar su tarea, limpiando lo que quedo, no deja ni una gota desperdiciada.

    Mi pija increíblemente sigue dura, solo un poco de su rigor perdió peo sigue parada.

    En esos instantes luego del placer, las amigas se levantan y la vienen a buscar, con pañuelos de papel.

    El show parece haber terminado, Yo comienzo a recoger mi ropa cuando veo que mi hermanita e baja la tanga, toma una lapicera y escribe algo allí, Mientras se están retirando ella me lo arroja.

    Al tomarla estaba toda mojada, la huelo y se sentía ese olor a sexo, la calentura que tuvo mi hermana por hacerme venir la dejo en llamas.

    Al desplegar la tanga diminuta veo escrito un número telefónico y su nombre «ale» y un corazón.

    ¿Cómo seguirá esto?

  • Tarde de pasión

    Tarde de pasión

    Esta aventura transcurrió en mi trabajo, hace unos años atrás. Soy empleada administrativa, y mi trabajo es bastante monótono y aburridos la mayoría de los días. Gracias al grupo de compañeros que tengo y una oficina cerrada se hace más llevadero entre bromas y risas, sin ser descubiertos por nuestro jefe. Entre ellos esta Aníbal.

    Aníbal, es un hombre de 53 años. En muy buen estado físico, gracias a que dos veces por semana juega tenis y entrena a diario. Sus ojos verdes, su pelo castaño entrecano y su bella sonrisa pueden enloquecer a cualquier mujer, entre las cuales estoy yo, que a pesar de diferencia de edad, a mis 30 años me robaba más de un suspiro diario.

    Por el estilo de trabajo, debo vestir bien con pantalones o Jean que ajustan mi cola y dejan ver su redondez y camisas o blusas con algún escote tímido haciendo notar el naciente de mis pechos medianos y Aníbal en cada oportunidad que tiene, se deleitaba con ellos. Al principio solía molestarme un poco, pero a la vez lo provocaba para que los viera.

    Era jueves por la tarde y nos quedamos solos en la oficina y siguiendo instrucciones de nuestro jefe, trabajamos con unas planillas bastantes tediosas. Teníamos que hacerlo en su escritorio dado que la información estaba en su computadora. El escritorio no era muy amplio pero podíamos trabajar los dos.

    Era un día bastante caluroso por lo cual decidí esa mañana ponerme un vestido corto, una tanguita pequeña de color blanca que hacia juego con el corpiño y zapatos de tacos altos, sin saber que a la tarde pasaría algo inesperado para mí.

    El trabajo entre los dos, ese día era fluido, y en una oportunidad descubrí la mirada de Aníbal en mis pechos a lo cual le devolvía una sonrisa picaresca y pregustándole…

    – ¿Tomamos un café?

    – Si, por favor. Mientras voy al baño a lavarme las manos. – me responde de prisa.

    Salgo del escritorio para preparar el café para ambos. Dado al tiempo que llevamos trabajando juntos, ya conocía sus gustos y se lo prepare tal como le agrada, y me coloque perfume en el cuello y pechos.

    Lo espere a que regresara del baño, con las dos tazas de café, pero esta vez mas retirada del escritorio, cruzada de piernas, oliendo un exquisito perfume. Escuche la puerta del baño y sentí en el estómago un cosquilleo y dirigí mi vista hacia él. Al verme en esa posición, quedo paralizado, casi con la boca abierta y me dice con la voz entrecortada

    – ¡No había notado lo linda que estas hoy!

    – Gracias… Mientras le respondía, no dejaba de mirarlo y tome un sorbo de café.

    Aníbal se dirige a su silla para tomar el café que le prepare, diciéndome lo sabroso que estaba.

    Continuamos con el trabajo en forma normal, pero ambos estábamos muy inquietos y nerviosos.

    En un momento de silencio siento su mano cálida y suave recorriéndome la pierna y se aloja muy cerca de mi entrepierna. Tengo que confesarles, que comencé a temblar y al instante escucho un susurro en mi oído.

    – Tranquila hermosa… –Su mano siguió moviéndose hasta llegar a meterla por debajo del vestido.

    Esas palabras hicieron que me humedeciera al instante. La verdad, no tenía ganas de seguir con el trabajo, sino sentir la mano de Aníbal en todo mi cuerpo.

    Me relaje y apoye la espalda en la silla, provocando una pequeña apertura de piernas y libre acceso a mi vagina.

    Aníbal, entendió el mensaje y sus dedos recorrieron el elástico de mi tanga haciendo estremecer mi piel al ritmo de su paso. Cerré los ojos y empecé a disfrutar de ese festín, olvidando donde estaba. Sus movimientos eran lentos pero intensos. En un momento comencé a sentir su respiración más cercana a mi cuello, el cual empezó a besar. Eso produjo un pequeño gemido de mi parte y la penetración de un dedo en mi vagina y acariciando mi clítoris con su dedo gordo

    – Ay sí bonito, seguí así… -Suspire entre gemidos

    Esas palabras intensificaron los movimientos de su mano, provocándome un gran placer, al punto de casi llegar a un orgasmo delicioso.

    Pero en un momento de lucidez de su parte, me hace recordar que estamos en el trabajo al decirme

    – No podemos seguir esto acá, cualquiera nos puede ver.

    Esas palabras me volvieron a la triste realidad y asentí con la cabeza, sabiendo que la salida del trabajo no sería igual a la de todos los días…

    De común acuerdo quedamos que a la salida íbamos a ir a un hotel cercano para continuar lo que empezó en la oficina.

    Para no levantar sospechas, salí primero de la oficina y espere a unas cuadras que me pasara a buscar con el auto.

    Al llegar donde estaba, estaciona y detiene la marcha del auto. Subo y automáticamente nos besamos con pasión. Como lo suponía, tenía una gran experiencia en el tema. Con una mano me toma del cuello y la otra recorre todo mi cuerpo. Me dejo llevar por sus besos y la pasión del momento y acaricio su bulto, que ya estaba duro. Al sentirlo así, sentí un deseo muy fuerte de tenerlo entre mis brazos y sentirlo completamente mío…

    – Vamos… por favor –casi le suplique

    Arrancó el auto y como estaba pautado fuimos al hotel. Al ingresar a la habitación nuestros cuerpos se volvieron a encontrar con un beso intenso. Sus manos rodearon mi cintura y cadera, acercándome a él. Me moje de inmediato al sentir la dureza de su pene haciendo presión sobre mi pelvis.

    Nos fuimos desnudando mutuamente entre besos y gemidos. Sentía sus manos en todo mi cuerpo y eso elevaba mi excitación. Me toma de las caderas y me alza, rodeando con mis piernas su cintura llevándome así hasta de cama, donde me deja caer lentamente y el encima mío, quedando muy cerca nuestros sexos. Mi cuerpo se empezó a mover por instinto, haciendo que ese roce nos lleve a la locura. El encontró el ritmo y en la segunda embestida, sentí como me penetro. Arquee mi espalda de placer, alce un gran gemido mientras su boca devoraba uno de mis pechos. El movimiento siguió y sentía como iba abriendo paso mi vagina cada embestida, provocando un placer inigualable, al punto de provocarme un gran orgasmo.

    – Me encanta hacerte gozar, espere este momento mucho tiempo… me digo mientras me penetra profundo, llenando todo mi interior.

    Yo no podía hablar, solo quería gozar de ese momento. El siguió con sus embestidas majestuosas.

    Sale de mí y trae a mi boca su pene mojado por mis jugos. Lo empiezo a lamer, sintiendo su sabor. Mi lengua inquieta juega, mientras con una mano lo seguí estimulando. Jadeaba de placer y me gustaba escucharlo… Comienzo a chuparlo en forma rápida y constante.

    – Oh así nena… Me encanta… Estoy a punto de acabar…

    Al terminar de esa frase entre gemidos y jadeos, mi boca se llenó de su leche espesa y caliente. Trague algo, pero una parte se derramo por la comisura de mi labio. En su rostro se reflejaba la satisfacción y placer por lo vivido.

    Nos dirigimos a la ducha, mientras se llenaba una bañera hermosa con burbujas de jabón y agua tibia. Nos relajamos un buen rato entre besos y caricias.

    Esa tarde, volvimos a hacer el amor dos veces más y cada jueves, después de la jornada laboral nos esperaba una gran tarde de placer.

  • Mi show de stripper (II): Show privado para mi hermanita

    Mi show de stripper (II): Show privado para mi hermanita

    Anteriormente mi hermana concurre al local donde soy stripper, y termina mamándome la pija y yo acabando en su boca y en su cara.

    Luego ellas se retiran y antes mi hermanita desconociendo que yo era el enmascarado hermano me arroja su tanga mojada escribiéndole su teléfono y su nombre con un corazón.

    Pasaron los días y yo no llame a mi hermana, obvio que ya tenía su teléfono. Pero demasiado lejos había ido todo cuando me la mamo sin saber que era yo.

    El pervertido había sido yo que deje que me la mamara, para ella yo era un hombre cualquiera, un stripper que tenía una pija linda para probar.

    Tal vez el alcohol esa noche la hizo liberar más de la cuenta, ni ella querría que pase algo más con el enmascarado stripper. Una vez entrada en sus cabales no volvería ni intentaría hacer algo como eso.

    El siguiente domingo voy a almorzar a lo de mis padres, donde vivía mi hermana. Ella está durmiendo, pidió que la despierten para la hora de la comida, la noche anterior estuvo en la fiesta de casamiento, si de esa amiga donde se despidió de la soltería conmigo.

    Ya en la hora del almuerzo se levanta mi hermana, cubierta con una remera que transparentaba todo, Sin corpiño se podía divisar sus pezones. Luego de saludarnos pasó detrás de mí y pude ver que a trasluz se podía ver la redondez de su cola y una tanga roja.

    Ella no hablo mucho, solo del vestido y la ceremonia de la novia. Se ve que lo que hace en las fiestas queda para ella.

    Me puse a imaginar que cosas haría, a quien se la habría chupado, con quien habría cogido. Y eso estaba mal.

    Terminamos de comer, mis papas a dormir la siesta, mi hermana se fue a bañar.

    No me resistí y me puse a revisar su celu, leí los mensajes, había un grupo de la despedida de soltera.

    Allí estaba lleno de comentarios hacia lo puta que se había comportado mi hermanita, también habían fotos y videos de esa noche, de cómo me la había chupado.

    Ella dice que se quedó con ganas de más, pero que yo (el stripper enmascarado) no la había llamado.

    Siento la ducha cerrarse, dejo el celular como estaba, y antes de darme tiempo a salir del cuarto llega mi hermana cubierta solo con una toalla.

    Le quedaba tan justita, que apenas cubrían sus pechos donde estaban sus pezones, ya que si se la subía más dejaría al descubierto su cola y su conchita.

    Me pregunta que hacía en su cuarto, invento la excusa de que tenía ganas de bañarme para sacarme el calor del cuerpo y que buscaba una toalla.

    -no quiero que ensucies mis toallas, vas a usar esta que tengo puesta, anda a bañarte y después te la alcanzo.

    Obedecí y en la ducha mi pija estaba al palo, otra vez como esa noche en el club. Enjabonándome comencé a tocarme, tenía la necesidad de pajearme, intentaba pensar en ex novias, en modelos famosas, en películas eróticas pero terminaba volviendo al recuerdo de mi hermanita chupándome la pija.

    Estaba en plena masturbación, cuando siento abrirse la puerta.

    La cortina de la ducha era de esas que trasparentaban. Es decir, mi hermanita entró y se dio cuenta de lo que estaba haciendo

    -¿no estas grande para eso? Creí que eso lo hacían los pendejos adolescentes nomás.

    Me puse nervioso y le negué que estuviera pajeándome, ella se rio con burla.

    -te dejo la toalla acá hermanito, cuando acabes lavate bien, no quiero tu leche en mi toalla-

    Me dejo helado, se dio media vuelta y salió.

    No pude seguir con mi paja, estaba avergonzado y humillado por mi hermanita de 20 años.

    Cuando termino salgo con la toalla húmeda aun de su baño sujeto a mi cintura. Me dirijo a su cuarto.

    Al llegar a su cuarto ella está completamente desnuda poniéndose crema en el cuerpo.

    -porque entrás así sin avisar -me dice enojada, mientras se cubre con sus manos los pechos y su concha.

    -Es que esta toalla esta toda mojada, como querés que me seque con esto -le respondo

    Ella me indica donde estaban las limpias, y caminando hacia allá me dice

    -te lavaste bien no? No me vas a dejar con leche la toalla.

    -no me pajee pendeja -le dije casi con enojo- no soy como vos -le retruque

    Ella abrió la boca, no esperaba que la tratara de pajera.

    -yo soy re santita, que decis -dice horrorizada.

    En ese momento dejo caer mi toalla dándole la espalda, no me importaba nada, mi culo bien tonificado con mis piernas bien entrenadas estaban para un espectáculo privado.

    -ay hermanito, podrías ser stripper -me dice y se me congeló la sangre.

    Con la toalla seca y limpia me seco el cuerpo.

    -a ver date vuelta pero tapate la pija, no seas guaso -me sugiere la putita de mi hermana veinteañera.

    Obedezco y cubriéndome mis genitales me acerco hacia ella.

    -estas re bien de cuerpo hermanito, si tuvieras una pija grande serias un striper bárbaro -me dice mientras me mira el único lugar que me cubría.

    Veo que su mano que cubría su concha en lugar de taparlo comienza a frotarlo con disimulo, sus labios se ponen rojos, abre la boca y su lengua humedece los labios. Ella no se da cuenta de lo que hace.

    Me hago el distraído mientras seco mi cuerpo dejando escapar cada tanto mi pija de 20 centímetros para que pueda ver.

    Ella ya mete un dedo entre sus labios vaginales mirando sin decir nada.

    Tomo mi pantalón y mi remera y me visto, Dejo en el suelo mi slip.

    Mi hermana sigue en la cama supuestamente tapando su desnudez pero con la respiración agitada. La despido con un beso al aire y salgo del cuarto.

    Minutos más tarde escucho jadear, me acerco y es ella metiéndose 3 dedos dentro de su concha y con la otra mano lleva mi slip a su nariz.

    Evidentemente yo le recordaba al stripper, no se pajeaba por su hermano, sino por el stripper de la otra noche y yo encendí ese recuerdo.

    La escuche gozar y tener orgasmo, se retorcía arqueando la espalda.

    Y la vi secar la humedad de sus jugos con mi slip.

    Salí de ahí y llegué a mi departamento, busque la tanga blanca de mi hermana, y la puse en mi pija de 20 centímetros que explotaba, minutos más tarde la deje llena de leche, más incluso que la otra noche en el club.

    Aún agitado despliego la tanga y veo mi leche por encima de donde mi hermanita escribió su número y su nombre con un corazón, todo lleno de leche, de la leche de su hermano.

    ¿Quedaría esto acá?

  • Infidelidad en la disco

    Infidelidad en la disco

    Hola, esta es mi primera vez que relatare públicamente mis aventuritas sexuales. Como lo primero es lo primero, comenzare por presentarme. Soy una mujer de 33 años, cabello negro y largo, estatura promedio, color canela, con unas tetas pequeñas pero con un culo delicioso como dice mi marido, me gusta vestirme sexy y usar tangas de hilo dental, cuestión de gusto de andar algo rozándome mi culito. Soy un mujeron como me dicen por ahí.

    Sucede que, en aquella ocasión tendría yo como 20 años, estaba de novia con tipo medio pendejo que realmente solo estaba con él para vaciar mis deseos de ser cogida con regularidad. Casi nunca salía con él, y como de costumbre me fui con una amiga a bailar y tomar a una disco de la ciudad. En esas estábamos cuando se acerca a nosotras un hombre joven de estatura baja y medianamente atractivo, que por cierto le conocía de cara pues era vecino de mi novio y mío. Resulta que el tipo (omitiré su nombre, principalmente porque no lo recuerdo jaja) me insistía de querer estar conmigo a solas, de que cogiéramos que me lo iba a gozar y bla bla, sin embargo a mí no me gustaba mucho el vecinito perooo tuvo la gran suerte de yo andaba con muchas ganas de que me cogieran como la putita que soy y de modo que accedí a sus ruegos.

    Yo vestía una camisa caladita color purpura, un jeans blanco apretadísimo y un hilo dental pequeñísimo blanco también. Llegamos al motel y comenzó a besarme y meterme mano en mi culo, ya empezaba yo a mojarme, baje mi mano para sentir lo que dentro de no mucho iba a devorar y me quede sorprendida! El vecinito tenía un pene no tan largo pero gruesote como a mí me encantan. De manera que mientras el metía su lengua en mi boquita y sus manos en mi vagina y mi culo por sobre el pantalón, yo sobaba con fuera aquel rico pedazo de carne hasta que se puso tan duro y mojado que se me hacía agua la boca por chuparle esos juguitos pero el muy pendejo no me dejo.

    Comenzó a quitarme mi camisa y mi bra para chuparme con desesperación mis pequeños pechos, continuo bajando besando mi vientre, me bajo el pantalón dejándome solo con mi hilo dental puesto, lo aparto un poco y puso suavemente su lengua en mí ya chorreada vagina, fue lamiendo y chupando con mayor velocidad, hasta que metió su lengua en mi agujero, pasando de vez en cuando su lengua por mi culo. Me dijo que me acomodara en cuatro patas como la perrita que soy y tuvo ante sí el mayor y mejor de mis atributos: mi culo. Aparto el pequeñísimo hilo y prosiguió dándome lengua ahora exclusivamente en mi culito. Yo estaba desesperada porque me metiera su grueso pene en mi vagina, pero me gusto más cuando metió un dedo en mi culo, luego dos, los sacaba y se los llevaba a la boca para echarle saliva y me los volvía a meter, ya no aguantaba, quería ya ese fierro dentro de mi culo, y así fue, lentamente me lo paso por mi vagina haciéndome temblar, para luego ubicarla en la entrada de mi culo y fue empujando poco a poco hasta tenerla toda adentro y comenzó a bombear mi culo como nadie lo había hecho, me encantaba hasta que se corrió dentro de mi culo.

    Fue una experiencia muy morbosa pero confieso que no me hizo venir, me dejo con ganas de más.

  • Casting en mi casa y con mi mujer

    Casting en mi casa y con mi mujer

    Nunca pensé que me iba a calentar tanto ver a mi mujer coger con uno o dos tipos a la vez. El sueño de ella siempre fue ser actriz de cine. Sueño que nunca concretó por varios motivos. Uno de ellos fue porque tuvo a mis dos hermosas hijas y el otro es porque Paula se dedicó enteramente a mí. Me daba todo en la cama y yo disfrutaba todo lo que hacíamos.

    Una noche, estábamos haciéndolo en la cocina, pues mi suegra se había llevado a los niños a su casa y después de tener uno de esos polvos donde quedamos los dos muy extenuados, Paula me propuso lo siguiente:

    Paula: – ¡Gordo!

    Yo: – ¿Que mi amor?

    Paula: – ¡Quiero ser actriz!

    Yo: – Me parece bien, pero deberías estudiar primero para hacer eso ¿no?

    Paula: – Mmmm… Me parece gordo que no entendiste. ¡Quiero ser actriz de películas porno!

    En ese momento me puse de todos colores o más bien rojo. Me quedé mudo imaginando a mi mujer en la cama con otros. De ese color rojo de vergüenza pasé a uno verde y empecé a ver con gusto la idea de contemplar como mi señora era penetrada por varios tipos. Enseguida le dije:

    – ¡Vos estás loca Paula! ¡Voy a ser un flor de cornudo! Aunque…

    Paula: – ¿Aunque qué?

    Yo: – Me calentaría ver cómo te cogen otros mientras yo te miro.

    Paula sonrió con frescura y me dio un beso en los labios mientras yo en realidad deseaba que ella no se tomara en serio su deseo de ser actriz porno.

    Paula: – Tengo una amiga que mandó unas fotos, hizo un casting y le dieron un papel en una película. Voy a pedirle el número de la productora y arregló directamente.

    Yo: – ¿Vas a decirle que vengan acá? Mejor dejá que llamo a unos amigos que andan en eso y ahí vemos.

    Paula: – Ok mi amor.

    Les mandé un mensaje al rengo y a Julián y enseguida me contestaron. Dieron un rotundo «si» ni vieron por whatsapp unas fotos que les mandé de mi mujer. Ellos no la conocían y ya parecían enamorados y babosos. Uno de ellos le puso un corazoncito. ¡Malditos! Venían el sábado a la noche y se iban a culear a Paula.

    Llegado el sábado, tocaron timbre, miré por el ojo de la puerta y eran esos dos viejos amigos míos que eran documentalistas, pero que también filmaban y hacían castings con pendejas y mujeres de hasta 60 años.

    Les abrí la puerta y pasaron al living comedor. Mi mujer los esperaba maquillada como una diva y vestida bien de zorra, con un vestido entero ajustado color lila. Cuando la vieron no pararon de mirarla. Le miraban de arriba a abajo, sobre todo su gran y apretado culo. Paula estaba realmente muy buena. Ni bien se sentó, uno de ellos me dijo:

    – ¡La verdad es que tu señora es hermosa! Mucho más linda que en las fotos.

    Mi mujer sonrió y no paraba de sonreírle a ambos. Parecía que se habían caído muy bien. Paula se acercó aún más caminando sensualmente hasta donde estaban ellos. Se metía un dedito en su boca mientras el rengo y Julián se quedaban contemplando en silencio. Julián me llegó a decir:

    – ¡Que hembra que tenés de mujer Roque!

    Yo: – ¡Sí! Ella es única.

    Allí irrumpió Paula que estaba muy caliente desde hacía rato.

    Paula: – ¿Y chicos? ¿Qué esperan para hacerme suya?

    Y mirándome fijamente me dijo: «Vos filma todo mi amor».

    Yo: – Buee-noo.

    Debo decirles que Paula estaba más caliente que una pava hirviendo. Estaba hermosa: su pelo negro y lacio, su piel trigueña y su hermosa sonrisa. Su precioso culo, sus grandes y hermosas tetas que yo les pagué con el sudor de mi frente. Todo iba a ser sodomizado por estos dos hijos de puta que me decían amigo.

    Se le acercó el rengo y le arrancó un beso de lengua al que mi mujer respondió con pasividad primero y que luego le respondió dándole besos con su juguetona lengua también.

    Julián atacó por atrás subiéndole el vestido ajustado para descubrir esas dos preciosas lomas, – a todo esto yo prendí la cámara y comencé a filmar -, él le metió la lengua por el culo de Paula. Le practica sexo a mi mujer penetrando su ano con la lengua. La cara de mi mujer se desfiguraba cada vez que ellos jugaban con sus lenguas en la boca y en el culo de ella.

    Luego de babearle y saborearle toda la cola y su rica vagina, el rengo la puso sobre el sillón y mojando la punta de su pija, la penetró por el culo. La cara de Paula, ante las fuertes embestidas del rengo, era de dolor y placer. Él le decía muchas guarangadas mientras yo le miraba por el lente de la cámara y escuchaba todo.

    Le decía cosas como: «¿Vistes cómo me cojo tu culito delante de tu marido?»

    En ese momento quise parar la grabación pero no lo hice. Sentí como se me paraba la pija viéndola a ella disfrutar como la puta que era.

    Ella le contestó: «Mmmm…Siii!! Me encanta como me coges el orto!»

    Yo seguí al pie del cañón mientras Julián le agarró la cabeza a Paula y le metió su pija en la boca de ella. ¡Como la chupaba la hija de mil p…!

    Paula jadeaba y se retorcía de placer. Yo seguí mirando aquel espectáculo de como dos «amigos» se culeaban a mi señora en un supuesto casting que ella tanto quería hacer.

    El rengo seguía penetrándola por atrás a Paulita y ya se veía como su pene se deslizaba con sencillez por la lubricación del semen que entraba por el ano de mi señora.

    Siguieron cogiendo por un rato más y se intercambiaban los agujeros de Paulita. Ella saboreaba las dos pijas juntas y ellos me humillaban diciéndole cochinadas a Paulita. Se la metían por el orto y luego se la hacían chupar. La penetraron los dos juntos también y cuando eso pasó, a ella se la veía más lujuriosa y caliente todavía.

    Finalmente los dos acabaron en la cara de mi mujer y ella se chorreó toda con la leche de ellos.

    Se vistieron y me preguntaron que si había filmado todo. Les contesté que por supuesto que sí. Entonces ellos se llevaron la cámara y me dijeron que seguramente ellos llamarían para ver cuando Paula haría su primera película.

    Ella estaba muy contenta y no dejaba de mirar a estos dos tipos, a tal punto que les preguntó cuándo se verían de vuelta. Ellos volvieron a repetir que llamarían para avisar. Al parecer Paulita tenía mucha hambre de sexo y después de todo eso es lo que querían de una actriz porno.

    FIN.

  • Bajo el aguacero

    Bajo el aguacero

    Daisuke conducía por primera vez en mucho tiempo y por supuesto estaba lloviendo, había una tormenta terrible y estaban justo en el medio de ella. La lluvia golpeaba contra el parabrisas tan fuerte que era casi imposible ver a dónde iban. Daisuke estaba inclinado hacia adelante tanto como podía para ver, pero estaba pensando que probablemente deberían detenerse. Miró a Ken, estaba sonriendo y mirando por la ventana. Daisuke sonrió para sus adentros, recordó que Ken amaba las tormentas y que cuando eran más niños siempre le gustaba salir y empaparse por la lluvia, este miró a Daisuke y su sonrisa se amplió y Daisuke vio un brillo en su ojo y supo que se moría por salir bajo la lluvia.

    – Quieres detenerte, ¿no?

    Ken asintió y bajó la ventanilla, sacando la cabeza y mirando para ver si había algún lugar adonde ir.

    Daisuke se rio, el cabello de Ken normalmente se veía perfecto, siempre trataba de jugar con su cabello para molestarlo pero esta vez parecia que eso no tenía importancia. En este momento, el cabello de Ken estaba empapado y sobresaliendo por todas partes, y se veía increíblemente sexy. Daisuke también notó que había gotas de agua en sus pestañas largas y oscuras, estaba comenzando a ponerse cachondo, y pensó que se detendría y dejaría que Ken jugara bajo la lluvia y luego lo arrastraría al asiento trasero para «jugar» con él.

    Se detuvo, en un rumbo desconocido, no se podia ver nada por el exceso de lluvia.

    Ken se quitó la camisa.Daisuke alzó una ceja hacia él, pero Ken solo sonrió mientras se quitaba los vaqueros y los calzoncillos. Daisuke pensó que Ken estaba tan cachondo como él (probablemente más cachondo si ya estaba desnudo) y pensó que iban a tener relaciones sexuales antes de que Ken saliera bajo la lluvia, apagó el auto y se volvió hacia Ken. Puso su mano sobre su barbilla y le dio un beso, deslizando su mano por su pecho y deslizando su mano por su abdomen hasta llegar a la dura polla de Ken. Envolvió su mano alrededor de la dura polla y la apretó ligeramente varias veces. Ken lo besó y luego se apartó cuando abrió la puerta y salió. Se inclinó hacia atrás y miró a Daisuke,

    – Vamos, quitate la ropa y ven aqui, conmigo-. Dijo, sonriendo ampliamente, muy natural

    La boca de Daisuke se abrió. Miró a su chico como si estuviera loco. Ken siempre nunca había hecho cosas locas y ahora quería tener sexo en muchos lugares inusuales y arriesgados, pero Daisuke no estaba lo suficientemente cómodo como para saltar del auto desnudo como Ken, podría hacerlo y no importaría una mierda, él haría cosas así en cualquier lugar pero sentía que no era el momento a pesar del momento y ver a Ken tan deshinibido, tan liberal tan él mismo ¿donde quedó aquel Ken tímodo que se avergonzaba de su propia sombra? desde luego la persona que estaba ahí desnuda no era él, claro que si, pero sin ataduras y sin complejos.

    -Estás jodidamente loco, no voy a ir corriendo como un puto desequilibrado

    -¿No? Daisuke, me siento estafado por ti

    Ken cerró la puerta y caminó hacia el lado del conductor. Abrió la puerta y se inclinó, besó a Daisuke con fuerza y le pasó la mano por la cara.

    – No tienes que correr por ahí. Quiero besarte bajo la lluvia y tener sexo. Siempre quise follarte bajo la lluvia torrencial. Vamos, Dai… ¿por favor?

    Daisuke se apartó, sus ojos recorrieron el cuerpo desnudo y empapado de su novio. Parecía tan jodidamente caliente, tenía el pelo empapado y liso, el agua le caía de su perfecto cuerpo afeminado, y estaba sonriendo como Daisuke no había visto en mucho tiempo.

    Ken se humedeció los labios. Miró a Daisuke y pensó que tenía que subir un poco la atmósfera para que Daisuke lo hiciera, se puso de pie y pasó su mano por su propio pene. Daisuke lo miraba atentamente, así que Ken tiró de su propio pezón, luego deslizó su mano sobre sus abdominales. Cuando oyó que Daisuke respiraba, palmeó su polla, soltando un suave gemido. Daisuke estaba perdiendo el control lentamente, la situación, el aire caliente, la lluvia, Ken empapado y ahora sintiendo su polla manoseada por la mano mojada de Ken, bajó la mirada por un segundo, pero no podía apartar los ojos de amor desnudo, caliente y desnudo meneando su polla. La lluvia estaba elucubrando cada embestida, así que Ken comenzó a empujar sus caderas para que Daisuke cediera.

    Este no pudo soportarlo más, se quitó la camisa, la arrojó a un lado y agarró el brazo de Ken, tirando de él hacia abajo y besándolo con fuerza. Ken estaba tan mojado que ahora tenía a Daisuke empapado, pero no le importaba lo quería tanto porque, como siempre, Daisuke lo había puesto tan cachondo que apenas podía soportarlo.

    Este último profundizó el beso, pasando su mano por la espalda de Ken y deslizándola hacia abajo para agarrar su trasero. Ken gimió en su boca mientras desabotonaba los jeans de Daisuke, él se apartó lo suficiente como para quitárselos, y en el momento en que se los quitó, Ken sacaba a Daisuke del auto, cerró la puerta de una patada y abrazó a Daisuke, besándolo con mucha pasión. Las rodillas de Daisuke temblaban como si estuvieran hechas de gelatina. Ken tuvo que rodear con su brazo a Daisuke y colocar una mano en la parte baja de su espalda para sujetarlo para que no se cayera.

    La lengua de Ken giraba alrededor de la boca de Daisuke, lo estaba besando tan fuerte que parecía que estaba chupando el aire de sus pulmones. Daisuke miró a su novio, las gotas de lluvia caían de su rostro y aterrizaban sobre sus largas pestañas, su cabello empapado y la lluvia cayendo como una locura a su alrededor. estaba tan jodidamente caliente, y una vez más Ken lo había sorprendido, diciéndole algo que nunca hubiera pensado que haría, pero le encantó cada segundo.

    Ken pasó su mano por el largo cabello mojado de Daisuke, apretándose contra él y empujando sus piernas. Deslizó un dedo por la raja de su culo y jugueteó con la punta de su dedo.

    Daisuke se echó hacia atrás, a punto de decirle a Ken que ya era bastante malo que estuvieran desnudos en medio de Dios sabe dónde y que no había forma de que se fuera a follar en este momento. Una cosa era distinguir durante unos minutos, pero Daisuke no estaba loco como Ken ultimamente ahora que queria follar o ser follado en cualquier lado y no le importaba si había alguien cerca o no, siempre bromeaba con Daisuke que era un mojigato, cosa que ya no lo era.

    Entonces Ken lo besó con tanta pasión que hizo que la cabeza de Daisuke girara. La lengua de Ken se arrastraba por su boca, los dientes se rozaban ligeramente el uno contra el otro, su lengua trazándose a cada centímetro de su boca mientras lo estaba golpeando mientras lentamente jugueteaba con su dedo con el borde. La otra mano de Ken estaba corriendo por su cabello, tirando suavemente de sus largos mechones y girando sus dedos a través de él.

    Rodó sus caderas y deslizó su mano por la espalda de Daisuke y por su abdomen, trazando sobre cada punto sensible de su cuerpo. Se abrió camino hacia la cara de su chico y trazó su mandíbula, tomando su cara en su mano y acariciando su rostro y profundizó el beso aún más. Daisuke ya casi estaba delirando y cuando Ken lo besó más fuerte ahora estaba completamente nervioso. Quería a Ken tan mal que ya no le importaba que estuvieran a la intemperie. se apartó a regañadientes de Ken, jadeando por aire.

    Ahora Ken recogió a Daisuke y lo puso en el capó del auto. Le dio un minuto para recuperar el aliento mientras chupaba su cuello. Apartó las piernas de Daisuke más ampliamente y deslizó su dedo sobre su perfecto agujero rosado y deslizó su dedo un poco más. arrastró besos por el cuello de Daisuke y susurró:

    -Mierda, Daisuke… amor… me estás volviendo loco… siempre quise follarte duro bajo la lluvia… ¿así que me dejarás hacerlo, vale mi amor?

    la lluvia caía tan fuerte, golpeándoles. De hecho, se sentía realmente bien en sus pieles. Daisuke inclinó su rostro hacia arriba y dejó que la lluvia cayera sobre su cara. Ya no le importaba dónde estaban, Ken siempre lo tenía tan cachondo que dejaría que lo follara en cualquier momento, en cualquier lugar. «

    -Fóllame… solo hazlo, no puedo esperar más

    Ken sonrió y agarró la cara de Daisuke, inclinó su cabeza hacia abajo y presionó sus labios firmemente contra los de Daisuke, su ansiosa lengua lamió su camino en su boca. Daisuke gimió cuando Ken deslizó su dedo dentro de él y le masajeó la próstata, mientras su otra mano miraba acariciando su polla. La fría lluvia mezclada con el calor de la lengua de Ken le hizo sentir que ya no podía funcionar. Se hundió en Ken, este lo sostuvo, sus famélicos brazos lo sostuvieron con firmeza. Besó su cuello moviéndose por su pecho, bajando por su abdomen. Se aseguró de que Daisuke pudiera sostenerse, luego se inclinó y comenzó a lamer el agujero fruncido de su bello culito

    Ahora Ken sacó su dedo y sostuvo a Daisuke abierto, él cerró su boca sobre él. La lluvia estaba lubricando todo, se derramaba sobre ellos con tanta fuerza que todo lo que los rodeaba era borroso. Ken jugueteó con su lengua alrededor del borde de Daisuke y luego la hundió en una profundidad increíble, arremolinándola contra la piel suave y sedosa. Daisuke gritó y se meció en Ken, agarrando su cabeza empapada. Deslizó una mano por el cuello de Ken y le pasó las uñas por los hombros. Sintió a Ken gemir en su culo, causando una vibración que envió un escalofrío por su espina dorsal. Ken estaba felizmente metiendo su lengua alrededor del trasero de su chico, amaba cuando hacía que Daisuke sintiera un placer tan intenso y también amaba cuando lo hacía tan bueno que ete se desesperaba por que lo follara y comenzaba a suplicar por ello.

    – Ohhh joder… Ken oh mierda… uhhh… de… prisa p-por favor… ohhh… mierda… por favor entra dentro… mmm lo necesito tanto… -. Daisuke se estaba meciendo en él más fuerte, se sentía increíble, pero quería que Ken lo follara aún más.

    Ken inmediatamente se apartó y se levantó. Apartó más las piernas de Daisuke y deslizó su dedo por su agujereado agujero.

    – Que te jodan Daisuke… Dios maldito eres tan jodidamente caliente…

    Ken frotó su polla contra el borde de Daisuke, se relajó un poco y se echó hacia atrás.

    -¿Quieres esto amor? ¿Quieres que te folle de una puta vez aquí en el capó de tú auto?

    Se inclinó y chupó el cuello de Daisuke mientras introducía lentamente su polla, se echó hacia atrás, lamió el cuello de nuevo y susurró:

    -Te ves tan jodidamente caliente extendido en el auto, maldita sea, te quiero… ¿Quieres follar? eres tan malditamente… mierda, eres jodidamente hermoso

    -Ken -jadeó Daisuke sin aliento, abrazándolo fuertemente y agarrando puñados de su cabello.

    -Dime lo que quieres amor, te daré lo que quieras si me lo dices

    -Metemela… follame

    Ken penetró tan fuerte a Daisuke que su voz se cortó. Miró a Ken y apenas podía soportar lo caliente que se veía, todo mojado, cachondo y tan jodidamente caliente. La lluvia caía constantemente sobre ellos, era increíble tener el agua fresca derramándose sobre ellos mientras estaban teniendo sexo caliente y humeante en el capó.

    Ken recogió a Daisuke, envolvió sus piernas alrededor de su cintura y se abalanzó sobre él con fuerza, estaban empapados de lluvia y sudor y el efecto de Ken que estaba sudando porque estaba tan excitado mirando a su amor. Se sentía tan increíble, y estar afuera parecía hacerlo aún mejor. Ken tenía un problema para follar en público, nunca habían tenido relaciones sexuales al aire libre… hasta hoy.

    Se oían ruidos de coches y cada vez que pasaba un automóvil Daisuke sentía que su polla se contraía, era casi como la emoción de ser atrapados o que alguien los viera follando. En ese momento realmente no le importaba nada, porque lo único que importaba era lo increíble que la polla de Ken se hundía profundamente en él, golpeando su próstata correctamente.

    -Amas esto ¿no? me encantas… me encanta tanto. Amo tu culo apretado perfecto. -. Ken jadeó cuando Daisuke se agachó sobre él.

    Ken lo colocó de nuevo en auto y lo recostó, inclinándose sobre él. Daisuke lo acercó y Ken presionó contra él tan fuerte como pudo mientras movía sus caderas, meciéndose con fuerza contra él. Gritó Daisuke gimiendo y estremeciéndose, deslizó una mano por el cuello de Ken y la otra por su espalda, clavando sus uñas y rastrillándolas de un lado a otro.

    Ken comenzó a chupar el cuello de Daisuke, moviéndose hacia abajo y mordiéndole el hombro. Daisuke estaba agarrando el cabello de Ken y tirando de él. este último se movió lo suficiente como para putear la polla de Daisuke, este se inclinó y tintineó uno de los pezones de Ken. Ambos estaban gimiendo y jadeando, empujándose el uno al otro tan fuerte como podían. Daisuke escuchó a Ken hacer el gruñido gruñón que siempre hacía cuando estaba cerca, gruñendo con cada embestida. Daisuke lo agarró por el culo, deslizó un dedo por el borde, estaba tan mojado por la lluvia que se deslizó, se metió la punta del dedo dentro. Ken aceleró, golpeando con fuerza la polla de Daisuke y este empujó su dedo en todo el camino y facilitó otro. Ken separó las piernas aún más y Daisuke fue capaz de golpear su culo con fuerza, golpeando su próstata. Ken gimió y movió sus caderas en sus dedos con fuerza, cada rodillo de sus caderas envió su polla dura y rápidamente en el culo de Daisuke y luego sumergió los dedos de Daisuke más profundamente en su propio culo. Ambos gritaron y se acercaron unos segundos el uno al otro. Ken empujó unas cuantas veces más, sintiendo un completo éxtasis por la doble estimulación. Daisuke se sentía igual de feliz, tiró a Ken en un beso brusco, luego lo empujó hacia atrás y se puso de pie. Hizo girar a Ken y lo empujó hacia abajo sobre el capó

    – Sí, idiota, cuando te pongas áspero, Fóllame bebé, inclíname y folla duro, que esto es lo que te espera

    Besó la espalda de Ken y chupó su cuello, bajando por su espina dorsal hasta llegar a su culo. Abrió a Ken y hundió su lengua profundamente, movió su lengua alrededor del trasero de su amor hasta que ambos estuvieron duros otra vez y luego entró lentamente en él. Ken estaba empujando hacia atrás, tratando de hacer que Daisuke empujara todo el camino hacia adentro. La lluvia comenzaba a disminuir pero eso no los detuvo, Daisuke folló a Ken duro justo como él lo quería. Después de otro alucinante orgasmo Ken se acercó a Daisuke y lo besó. Él tenía una sonrisa en su rostro.

    Daisuke se preguntó qué estaría pensando.

    -¿Qué?

    -Nada… solo, tengo esta lista, un poco como una lista de deseos…

    -¿Sí?

    -Bueno, yo lo llamo la «la lista de los sitios en los que quiero follar», e hicimos una de las cosas en él ahora.

    -¿Cuál es el resto de las cosas?

    -Tendrás que esperar y ver… así que vamos y tal vez podamos hacer algunos más en el camino… -. Contesto de manera inocente y pura.

    Daisuke puso los ojos en blanco, pero en realidad estaba emocionado de ver qué tipo de cosas locas se le ocurrirían a Ken y hacer que lo hicieran, porque en el fondo amaba cuando su chico se volvía pervertido, quien lo iba a decir, con esa cara angelical que se gastaba.

    La sonrisa de Ken se convirtió en una sonrisa perversa, besó a Daisuke y se rió,

    – Parece que realmente te gusta follar bajo la lluvia, supongo que la próxima vez que manejemos y llueva tendremos que detenernos

    Lo besó otra vez, deslizando su lengua en su boca y besándolo duro y profundo mientras pasaba su mano por su cabello mojado, se besuqueaban bajo la lluvia, y finalmente se alejaban el uno del otro el tiempo suficiente para subirse al auto. y vestirse. Mientras Ken conducía ahora a la siguiente ciudad, Daisuke miró por la ventana y comenzó a formar su propia lista, no podía esperar para tener sexo con Ken en todo tipo de lugares locos, porque el sexo con él se habia vuelto lo mejor del mundo, además del propio Ken.

    Ken por su parte le miró y sonrió, lo siguiente en su lista de lugares donde follar estaba justo en el camino, y casi no podía esperar.

  • Una fuerza demasiado poderosa como para resistirse

    Una fuerza demasiado poderosa como para resistirse

    – ¿Te apetece tomar algo?, estoy al lado de tu oficina

    – Dame 15 minutos y bajo.

    – Avísame cuando estés cerca

    – ok

    Eran las 7 de la tarde y aun tenia trabajo encima de la mesa pero por suerte no era demasiado urgente. Observe como mi instinto desplazaba el puntero del ratón por la pantalla guardando los cambios del documento, y de forma traicionera, sin que pudiese impedirlo, fue cerrando los programas uno a uno hasta que Windows se despidió de mí.

    Reclinado en mi sillón, mientras la pantalla de mi ordenador se fundía a negro, me quede absorto mirando a aquella pantalla, por un momento me pareció ver en ella, escenas de los dos últimos meses. En esos meses, Julia había trastocado una parte de mi rutina diaria. Desde aquella primera cita, en la que follamos mientras conversaba por teléfono con su madre, hasta hoy, mis tardes noches de trabajo se convirtieron en tardes noches de sexo corporal, emocional y desgarrador.

    No sabía que me esperaba, pero seguro que sería mejor que el informe comercial que acababa de cerrar. Mire el reloj, ya habían pasado 10 minutos por lo que me dispuse a salir. Ya en la calle, el gélido aire de enero me azotó la cara, por lo que me resguarde lo mejor que pude bajo el abrigo y la bufanda. El frío me forzó a apurar el paso y, conforme cruzaba aquellas calles la noche iba cayendo sobre ellas. Odiaba aquellas tardes de invierno en las que anochecía tan temprano, pero a pesar de eso, y de que el tiempo no era demasiado agradable, se empezaban a ver grupos de gente por la calle y en los bares del centro.

    Habíamos quedado en uno de los clásicos cafés de la ciudad, el Van Gogh, un local tranquilo con aires bohemios prefabricados, pero era agradable para tomar un café en esas frías tardes de invierno. Cuando me encontraba a escasos metros del local, le envié un whatsapp tal como me había pedido.

    – Estoy llegando, en 3 minutos aproximadamente estaré ahí.

    – Vale, estoy con mi madre. Siéntate en la mesa de enfrente, date prisa que por ahora está vacía.

    Su respuesta me descolocó completamente, la escena de ambos follando mientras oía la voz de su madre, mi antigua compañera de colegio, retorno a mente.

    – ¿Tu madre?

    – Si, no te preocupes. Hazme caso

    Me quede parado frente a la puerta del café, no sabía si darme la vuelta o entrar. Los juegos de Julia me gustaban, me excitaban y me llevaban al límite pero aquella situación me desconcertaba. No recordaba cuantos años habían pasado desde la última vez que me encontré con su madre, creo que fue en la cena conmemorativa de los 20 de nuestra promoción del colegio, y nuestro cruce de palabras se había limitado a las típicas frases de cortesía sobre el paso de los años.

    Tras el cristal de la puerta pude ver a Julia hija y Julia madre, conversando animadamente, y frente a ellas la mesa que debía ocupar, que como me había dicho seguía vacía, esperándome. Una mezcla de excitación y prudencia se apodero de mí, si me sentaba en aquella mesa tendría que pasar delante de ellas, y no me queda otra, que acercarme a saludar a Julia madre. Por otro lado, ¿debería saludar a Julia hija?, ¿ella me saludaría a mí?… Lo único que tenía claro es debía tomar una decisión, entrar o irme.

    Empuje con decisión la puerta y entre. Dentro sentí el cambio de temperatura, no sé si por la calefacción o los tensión de la situación. El trayecto se hizo eterno, con la mirada clavada en el suelo me fui acercando a mi destino, pero mi curiosidad me traiciono y levante ligeramente la mirada, en el preciso momento en que Julia madre levanto la suya, nuestras ojos se cruzaron. El dilema de dos personas que se conocen pero no tienen nada que decirse planeo sobre nosotros, dilema que íbamos a resolver con un cortés saludo en la distancia, hasta que una voz echo al traste esa posibilidad.

    – ¡Hola Luis!

    Era la voz de Julia hija, saludándome efusivamente. Me quede mirando para ella con cara de cagarme en todos sus muertos, mientras ella me recibía con una deslumbrante sonrisa. La cara de sorpresa de su madre fue antológica.

    – ¿Os conocéis?, hola Luis cuanto tiempo, vaya no sabía que conocías a mi hija

    – Bueno, nos presentó Ana estas navidades en el Sinatra

    – ¿Qué tal Julia?

    Bien, contestaron ambas al unísono, Julia madre echo una mirada de recriminación a su hija, a lo Julia hija respondió con un perdona mama. No me atreví a verle la cara pero supe que lo estaba disfrutando.

    – Me dijo Ana, que Luis y tú estudiasteis junto en el “cole”

    – Si, nos conocemos de aquella época. ¿Qué tal está Ana?

    Pregunto Julia madre dirigiéndose a mí, en un intentando desviar la conversación a algún punto en común y sacar a su hija de la conversación.

    – Bien, coincidimos a veces de copas y nos echamos unas parrafadas.

    – Siempre tuvisteis bastante relación, hubieseis sido una buena pareja.

    – ¿Pareja?, no para nada solo nos caímos bien

    – Tú sigues soltero, ¿no?

    – Si, nunca me he casado

    – Ten cuidado, hay mucha jovencita en busca de fortunas por ahí

    – Pues a mal lado irían, jajaja

    – ¡Mama! pero que cosas dices

    – Si fuiste tú, la que me hablaste de una amiga que está liada con un hombre de 50 años

    – Eso es distinto, lo de ellos es puro sexo

    Dijo Julia hija mirando para mí.

    – Bueno, seguro que Luis tiene prisa. ¿Ves?, como son las jóvenes de hoy en día. En fin, encantada de verte.

    – Lo mismo digo, me voy a tomar un café o una tila.

    Dije mirando para Julia y despidiéndome de ambas. Mientras me dirigía a mi mesa, la tensión se había convertido en excitación. Cuando me senté comprendí porque Julia me había sugerido aquella mesa, desde mi posición podía ver sus piernas que cubrían una falda corta de cuero negro con un corte a modo de pareo que dejaba sus muslos al descubierto. La visión de sus piernas, hizo empezase a imaginar como mi mano se abría paso por ese provocador corte de su falda, en mí ensoñación ya estaba llegando a su destino cuando un mensaje me devolvió a este mundo.

    – ¿Te gusta lo que ves?

    – ¿Las piernas de tu madre?, si están muy bien.

    – ¿Te pones gallito?, a ver si te vas a ir para casa calentito a pesar del frío que hace en la calle. (Caritas sonrientes)

    Julia dejo el móvil en la mesa, cogió su bebida y le dio un sorbo, después con un movimiento se inclinó hacia su madre, con cara de interesarle lo que le estaba contando. Movimiento que aprovecho para descruzar sus piernas con lentitud y acariciarse suavemente los muslos. Lentamente volvió a inclinarse sobre el respaldo de su silla, separando sus piernas aún más mostrándome la cara interna de sus muslos cubiertas con unas medias sujetas con ligas de encaje.

    Aquella visión era insoportablemente excitante y empezaba a sacar de mi interior mi instinto primario más feroz, imaginando mis manos sobre la parte superior de sus piernas y levantando los pliegues de su falda, para luego separar sus muslos suaves, tocándola, acariciándola, lamiendo su piel brillante. Casi podía sentirla rodeándome, jadeando y gimoteando en mi oído.

    El éxito de los 70 “If You Could Read My Mind» de Gordon Lightfoot que empezó a sonar me saco de mi abstracción y me saco una sonrisa, si su madre pudiese leer mi mente en estos momentos posiblemente sería hombre muerto. Mi móvil se volvió a iluminar, avisándome de la entrada de un mensaje corto y preciso, que no me hizo falta ni abrir ya que se leía completo en el aviso.

    – Te espero en mi casa en media hora.

    Madre e hija se levantaron de mesa, momento en que Julia aprovecho para ofrecerme una última visión fugaz de sus braguitas blancas de encaje, y se dirigió hacia la puerta con su madre después despedirse de mí.

    Hace unos años comprendí la química sexual era una fuerza demasiado poderosa como para resistirse a ella. La química sexual, a veces confundida con el amor, es la que puede llevar a dos personas por los senderos del sexo más corporal, emocional y desgarrador. Quien la ha probado una vez queda enganchado a ella de por vida. Fue esa química, la que me hizo llegar a la puerta de su casa, sin apenas darme cuenta que una fina y constante lluvia, me había calado hasta los huesos.

    La puerta se abrió, y tras de ella estaba Julia. Solo iba vestida con una camiseta negra en la que se veían los dos revólveres y las rosas sangrientas de los Guns´n´Roses, y que apenas cubrían las braguitas de encaje blanco que había visto hacia unos minutos. La puerta se cerró a mi espalda, mientras nos besábamos y mi abrigo cayó al suelo, fue un beso lento y suave, como un mar en calma previo a la tormenta. El calor de sus labios y el roce de mis dedos por la fina piel de sus nalgas, hizo que la bragueta de mis pantalones entrase en contacto con su cuerpo. Julia lo noto, se separó ligeramente y una sonrisa se dibujó en sus labios mientras me decía.

    – Espero que ese bulto que noto sea por mí, y no por mi madre.

    – Menuda encerrona, erres divinamente despiadada, y me gusta

    – ¿Te gustan mis travesuras? Ven vamos a hacer travesuras

    Julia me agarró por el cinturón y me arrastró por el pequeño pasillo del apartamento hasta llegar al salón. Con los acordes del Missing de Everything but the girl comenzó a desnudarme, sus dedos liberaron primero la hebilla de mi pantalón, siguió por los botones de mi camisa todo ello sin dejar de mirarme. Cuando solo quedaban mis calzoncillos, recorrió con dos de sus dedos el contorno de mi miembro hinchado. Quise acercarla hacia mí, pero retiro mi mano de su cintura, mientras sus dedos seguían con su juego.

    – Me gusta acariciarla así, moldear su forma y sentir como se endurece. Ummm, creo que quiere salir ya.

    Julia bajo la cinta elástica de mis calzoncillos y salió como un resorte. Sin dejar de mirarme la cogió con su mano.

    – Está ardiendo

    Dijo mientras subía y bajaba delicadamente su mano por ella. Julia seguía con su camiseta pero podía ver sus pezones endurecidos a través del fino tejido de su camiseta. Ella se dio cuenta y sonrió. Sabía que me volvían loco sus pechos pero había decidido que aún no era el momento.

    – Siéntate

    Me quito definitivamente los calzoncillos, me sentó a una de las sillas del salón y en menos de lo que pude percatarme, se subió a horcajadas sobre mí. Con una mano separo sus braguitas, y sin dejar de mirarme con sus ojos negros y profundos, ella misma guio mi polla a la entrada de su coño y dejo caer todo su peso metiéndosela totalmente.

    Nuestras caras quedaron casi a la misma altura, y su lengua empezó a buscar la mía como si quisiera comerme, a la vez que movía sus caderas rozándose contra mí. Cogió mi cabeza con fuerza pegando su frente a la mía, sentía su aliento en la cara y sus primeros cuando comenzó a sacar mi polla lentamente para volver meterla de nuevo iniciando un rítmico y lento sube y baja con su cuerpo.

    – En esto estaba pensando cuando estaba con mi madre

    – Estábamos pensando en lo mismo

    – ¿No te da vergüenza?, estaba mi madre delante. Por cierto, me dijo que eras un pringadillo en el cole.

    – Bueno, no era de los más populares

    – ummmmm

    Nuestra conversación se entrecortaba con jadeos, Julia seguía metiéndola y sacándola lentamente, disfrutando el momento. Nuestras frentes seguían pegadas y su respiración y sus palabras en mi oído me derretían.

    – También me dijo que los años te habían hecho más atractivo que esta barba canosa te quedaba muy bien.

    – Bueno, si algún día te llama tu padre preguntando por ella, ya sabes dónde está.

    – ¿Si?, no me digas. Primero a la hija y después te quieres follar a la madre. A ver si te lo estás empezando a creer.

    Mientras decía esto, sentía como los músculos de su vagina aprisionaban mi polla entre sus paredes, comenzando un juego en que aflojaba y presionaba a su antojo. La despoje de su camiseta subiéndola con mis manos desde sus caderas. Mis labios atraparon los rosados pezones de sus pechos desnudos, y mi lengua recorrió cada milímetro de su rugosa piel, estaban duros y firmes lo que facilitaba mis pequeños mordiscos que hacían que Julia se estremeciese.

    Un gemido salió de garganta, después aferrándose con sus manos en la silla, se arqueo hacia atrás, moviéndose, haciendo que mi polla saliera casi fuera de su vagina y para a continuación volver a meterla. Yo la sosteniéndola sujetándola con mis manos en sus caderas, veía como mi miembro entraba y salía en su coño al compás que ella marcaba.

    A cada embestida los gemidos de Julia se hacían más sonoros, la atraje hacia mí coloqué mis manos entre sus nalgas, entrelazó sus piernas con las mías y la silla, me incorpore un poco y mirándole a los ojos le di varias embestidas, a cada una de mis embestida veía como el placer se reflejaba en su mirada, frené en seco, ella me beso jadeando, y volví a embestirla, ella se frotaba frenéticamente contra mi pelvis aprovechando cada centímetro de polla, hasta que inevitablemente llegó el orgasmo, que se prolongó durante un minuto hasta que se derrumbó sobre mí, quedando sentada sobre mis piernas mientras sus oía como su respiración se acompasaba y me decía.

    – Mi madre jamás haría lo que yo te voy a hacer ahora…

    Continuará…

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    – La intensidad que te marca la urgencia

    – Creo que no me he equivocado

  • Mi show de stripper (III): Show final con mi hermana

    Mi show de stripper (III): Show final con mi hermana

    Anteriormente, tras un almuerzo familiar, una ducha me permite mostrarme casi desnudo frente a mi hermana quien se había bañado antes y ambos desnudos nos encontramos jugando al gato y al ratón, ella tratando de ver más de la cuenta y yo intentando que se caliente.

    Termina ella masturbándose con mi slip, y yo luego al irme a mi departamento hago lo mismo con la tanga blanca que ella me dio en un boliche donde soy stripper con un antifaz.

    Transcurrieron los días y no volvimos a tener contacto con mi hermana.

    Una noche de miércoles, cuando no hay mucho público me dispongo a hacer mi show. Casi al terminar cuando quedo con un hilo dental y me lo desato haciendo que la gravedad lo empuje hasta el suelo, termino girando tapado con mi sombrero del zorro y allí veo que esta mi hermana en el lugar.

    La veo llamar al seguridad, pide por mí.

    Pedir un show privado costaba bastante dinero y por lo general lo pedían varias mujeres en grupo, ahora ella sola estaba desembolsando todo el costo.

    Termino mi show, el seguridad me indica que tenía un show privado en un salón vip.

    Allí Esta mi hermanita sentada un poco temblorosa.

    -porque no me llamaste? No te gusto? Sos puto? -arremetió mi hermana

    Estaba con un infartante vestido negro con dorado, escote en V que casi no dejaba nada a la imaginación.

    -hoy no traje tanga, porque la última vez me moje tanto que te la tuve que dejar -decía mi hermana mientras yo aún enmascarado hacia todo mi show.

    -quiero aclararte que el show privado no incluye sexo -le digo para evitar desastre

    -no vas a hacer nada que no quieras -retruca ella.

    Llego casi al final del baile, solo el hilo dental de espaldas a ella. De repente siento sus manos en mis piernas.

    Ella arrodillada detrás de mí siento que su lengua va hacia el costado del hilo dental en mi cadera. Lo toma entre sus dientes, y comienza a bajarlo

    De una manera tan sensual veo como con sus dientes me saca el hilo dental hasta el suelo que tengo otra erección incontenible.

    Se recompone y toma el sombrero que cubría mis genitales y lo lanza lejos.

    Toma con sus manos todo el tronco de mi pene y lo masajea pajeándolo suavemente.

    Mira mi pija deseándola, pasa su lengua desde la base del tronco hasta el glande.

    Se pone de pie, da media vuelta y mientras camina hacia su cartera se saca el vestido, se baja las tiras de los hombros una a una dejando que caiga hasta el suelo.

    Estaba completamente desnuda frente a mí.

    De su cartera toma algo, y vuelve hacia mí sin vergüenza.

    Veía sus pechos bambolearse de una manera hipnótica, su conchita totalmente depilada reflejaba un brillo producto de su humedad y de la excitación.

    Al llegar hasta mí, me entrega mi slip. Mi sangre se heló, me había descubierto?

    -es una fantasía por favor ponétela, no preguntes -me dijo mi hermana.

    No sabía que era yo, pero ahora todo se daba vuelta. No era yo como su hermano que le recordaba al stripper, sino yo como stripper que le recordaba a su hermano.

    Me puse mi slip, ella inmediatamente se sentó en el suelo abriendo sus piernas y metió sus dedos en su concha, separaba sus labios, se refregaba el clítoris, estaba en llamas.

    Bailaba mirando ese espectáculo, no podía creerlo.

    Estaba por sacarme el antifaz y ella grita

    -no, no te lo saques por favor, te necesito con el antifaz para imaginarme que estoy con un imposible.

    Sus dedos entraban y salían de su vagina con más rapidez, cada vez más húmedos sus dedos, gotas caían y quedaban en el suelo de parqué.

    Me acerque hacia ella y ella se recostó en el suelo, con sus manos me guio hacia su cara, con el slip puesto saco mi pija de costado y comenzó a mamármela de una manera espectacular.

    Unos minutos así y yo decidí darle placer también, girando sobre el eje de mi chota me puse en 69.

    Probé su húmeda vagina, mi lengua recorrió sus labios vaginales, ese aroma a sexo me embriagó.

    En cada lengüetazo mío al interior de su vulva ella se contorsionaba y sus labios oprimían mi pija.

    Me empujo de esa posición y me dijo que me recostará.

    Ella se puso a horcajadas y con la pija por el costado del slip se ubicó con la entrada de su vagina.

    Ya de tanta humedad apenas entro la punta, se deslizo completamente, era todo lubricación.

    Centímetro a centímetro parecía disfrutarlo. No quería perderse detalle de la geografía venosa de mi miembro.

    Comenzó a cabalgarme, lentamente, muy suave. Entraba y salía con facilidad, ella se retorcía de placer, me miraba a los ojos con sus manos apoyadas en mi pecho.

    Se dejó caer hasta mí, sus labios tocaron los míos, sus pechos los míos. Su lengua busco la mía

    Estuvimos moviéndonos cadenciosamente, a fuego lento nos estábamos cociendo.

    Solo en esa posición, sin muchos cambios,

    Luego de un rato yo me siento y ella sigue allí, no se quiere salir.

    Sube y baja. Solo movimientos pélvicos, nada de saltos.

    Me pierdo en sus pechos, los mordisqueo, ella me come la lengua. Mi cuello las orejas.

    Mis manos agarran su culo, le doy un par de nalgadas para sentir como suenan.

    Así cadenciosamente, a fuego lento, solo moviéndonos lentamente estamos en el momento más caliente.

    Yo tiemblo de placer, ella también. Hasta que sucede lo inevitable. Termino acabando dentro de ella.

    Siento como chorros y chorros de leche saltan en el interior de ella, como nunca siento que fluyen chorros, el palpitar de mi glande es violento, nunca había sentido tal placer.

    Mi hermana al sentir ese golpeteo del palpitar de mi pija se pierde en un orgasmo que la hace contraer las piernas y a vagina contra mi miembro.

    Una mezcla de mi semen con sus jugos se desliza de su vagina cayendo por el tronco hasta mis bolas manchando el slip.

    Unos minutos desplomados en el suelo aun con mi pija adentro de ella nos permite tomar aire y recuperarnos.

    Se sale y en su salida cae más leche y fluidos que empapan su pierna y mi slip.

    Allí en el suelo donde estoy, ella me saca el slip, como si me estuviera robando.

    Con el mismo slip, limpia lo que quedo en mi pija y bolas. Y lo que quedo en su vagina y piernas.

    Se coloca el vestido, y sin mirarme se va.

    Yo busco mis cosas me visto y salgo.

    El seguridad me guiña cómplice sabiendo de que algo paso. Yo sigo de largo sin dar respuesta.

    Esa misma noche presente mi renuncia, había cometido una perversión aprovechándome de una fantasía de mi hermana y esto no podría volver a pasar.

    Lo que paso después de esto, lo contare si hay comentarios que lo soliciten, sino quedará en la imaginación de cada uno de ustedes.

  • Marielena y Doña Elvira

    Marielena y Doña Elvira

    Marialena se encuentra de vacaciones en lo de su tía y le encanta tomar sol en el jardín, donde se siente a salvo de miradas indiscretas. No sabe que su vecina Doña Elvira la observa con ojos lujuriosos. Desde la llegada de su vecinita, Doña Elvira se dio cuenta que la nena es un bombón, que tiene un físico esbelto. Pelo largo castaño y unas piernas y una cola de ensueño. Esa tarde mientras la miraba desde un lugar que Mariaelena no la podía ver casi se desmaya cuando vio que la chica se desprendió la parte superior del bikini y dejo en libertad sus pechos. A doña Elvira se le lleno la boca de saliva mientras veía esas dos preciosas montañitas de carne blanca con pequeños pezones y su mente calenturienta solo pensaba en mamárselos.

    A doña Elvira siempre le habían gustado las chicas, pero a sus 65 años no tenía muchas ocasiones de tener sexo con alguna de esas preciosuras que pasaban rumbo a la playa y solo podía mirarlas con deseo. Esa tarde excitada por la vista de esa preciosura no se pudo contener y salió al jardín contiguo donde se acercó al muro y dijo «Hola, hola soy tu vecina». Marialena sorprendida se asustó y al sentir la voz de esa desconocida solo atino a cubrirse sus pechos con la remerita que tenía a su lado. Se levantó y se quedó mirando a esa extraña que decía que era su vecina.

    Doña Elvira le dijo «No quise asustarte, me llamo Doña Elvira y vivo aquí al lado». La chica, un poco más tranquila le dijo «Yo soy la sobrina de doña Sofía» y se acercó hasta el murito para saludar a su vecina. La vieja no podía creer tener a esa preciosura adelante de ella tapándose los senos con su remerita y le pregunto «Como te llamas preciosa» «Marialena, y estoy unos días por las vacaciones”. «Mira, justo estaba por tomar algo fresco, porque no venís y charlamos en casa” le dijo la vieja tratando de ocultar su excitación. Marialena le contesto “Bueno, mi tía no llega hasta la noche así que me voy a poner algo de ropa y voy a su casa». A esta altura, la chica se dio cuenta como la miraba la vieja, sobre todo las piernas y trataba de verle los pechos que apenas podía tapar y sintió algo raro. Que un chico o un viejo la miraran así no le extrañaba pero que una mujer mayor como esa la mirara con ganas de comérsela le extrañaba y a la vez la intrigaba. “No te cambies, si así estas cómoda, solo vamos a charlar un rato» le dijo la caliente vieja que ya estaba impaciente por llevarse ese bombón a su casa.

    Marialena acepto y se puso la remerita lo que permitió a la vieja ver sus pechos por un instante lo que la enloqueció y pensaba que una vez que la tuviera en la casa le iba a hacer de todo. “Pasa por acá que hay lugar» le indico la vieja y la chica paso por un costado del murito lo que le permitió a la vieja apreciar los muslos y nalgas de la chica que usaba una tanguita minúscula. «Vení, linda» y la agarro de un abrazo guiándola a la casa. Una vez adentro, doña Elvira la invito a sentarse en el living mientras le preguntaba «que querés tomar, tengo una cervecita bien helada pero no sé si ya sos mayor para tomar alcohol» a lo que la chica contesto «Si ya tengo 19, puedo tomar cerveza, además me gusta» con una sonrisita picara y la vieja estuvo a punto de tirársele encima y comerle la boca a lengüetazos, se contuvo y fue a la cocina donde sirvió 2 vasos grandes de cerveza helada y al volver al living se extasió viendo a la chica sentada casi desnudita solo con una remerita.

    Le dio un vaso y tomaron un largo sorbo, después la vieja, que ya no se aguantaba le dijo «Que linda que sos, debes tener muchos pretendientes» y le puso una mano en un muslo. «No por ahora porque me paso estudiando y además los chicos no me atraen mucho». Marialena de a poco sentía un extraño calorcito entre sus piernas y la mano de la vieja acariciándole el muslo le gusto, no dijo nada y se terminó la cerveza. La vieja al ver que la chica no se resistía empezó a dar rienda suelta a su lujuria y ahora acariciaba con las dos manos las piernas de la chica y le dijo «que lindas piernas tenés nena, estas muy buena» con voz ronca. Al ver que esta preciosura se le entregaba dio rienda suelta a su lujuria y se le tiro encima besándola en el cuello enloquecidamente. Marialena sentía sensaciones nuevas, por un lado le parecía mentira que estaba siendo manoseada y besada por una vieja desconocida y por otro lado sentía que le gustaba y por eso no reaccionaba.

    Doña Elvira había conseguido llegar a la boca de la chica y la chuponeaba en forma salvaje mientras le metía las manos por debajo de la remerita y le estrujaba los duros senos lo que termino de excitar a Marialena y sintió que se mojaba entre las piernas. La vieja estuvo largo rato chuponeándola y tocándole las tetas y sobándole los pezones hasta que sin poder contenerse bajo su cara y se apropió de los senos de la chica comiéndolos a lengüetazos. Marialena gemía de placer, ya sin control y la enloquecida vieja la tomo de un brazo y le dijo «vení nena que te voy a chupar toda» y la llevo al dormitorio donde le saco la remera y la puso en la cama boca arriba. Doña Elvira no daba crédito a lo que se iba a comer, una delicia como esa no la tenía todos los días, le saco la tanguita, la abrió de piernas sin que Marialena se resistiera y comenzó a comerle la concha con unas ganas que hicieron gritar a la chica. Le pasó la lengua por los labios vaginales, se los abrió con los dedos mientras la seguía chupando y por fin empezó a regodearse lamiendo sin cesar el clítoris de la chica…

    Marialena gemía sin parar mientras sentía lo que nunca había sentido antes y de repente tuvo un increíble orgasmo. La vieja siguió chupándola y metiéndole el dedo en la concha y en el culo mientras se frotaba contra las piernas de la chica y también experimento un brutal orgasmo. Al cabo de un rato, la primera en incorporarse fue Marialena, que junto su ropa y se fue a su casa sin decir nada… Esa noche, mientras veía la tele en lo de su tía pensaba «esto paso en serio o me lo imagine?»

  • Vacaciones de verano con mi tía (II)

    Vacaciones de verano con mi tía (II)

    A la mañana siguiente me desperté muy temprano y mi tía ya no estaba en la cama, me levante a buscarla y no la encontré en ningún rincón de la casa, el auto no estaba así que la llame a su celular pero no respondía. Estuvo toda el día ausente y regreso hasta ya entrada la noche, me dirijo a la puerta a recibirla y con un tono muy serio me dijo que teníamos que hablar.

    Nos sentamos en el sofá y mi tía tenía una expresión seria y de remordimiento, lo primero que hizo fue disculparse por lo que paso anoche, me comento que últimamente se había sentido muy olvidada por mi tío y que por eso reacciono a si esa noche.

    –Toño quiero pedirte una disculpa por mi comportamiento de la otra noche –dijo viéndome a los ojos apenada –mi conducta no fue apropiada, pero he estado muy sola por los viajes de tu tío.

    –No tiene por qué disculparse –respondí tomándola de las manos –yo siempre he querido hacer esto con usted tía.

    En ese momento le confesé todos mis sentimientos a mi tía Claudia, le dije que desde que era niño la deseaba, le conté de todas la veces que me masturbe pensando en ella y de que su enorme culazo me tenía loco, mi tía Claudia se quedó atónita ante mi confesión y armándome de valor nuevamente le di un beso.

    –Espera Antonio –dijo separándose de mi unos centímetros –no puedo hacerle esto a tu tío, no puedo engañarlo.

    –Nunca se va a enterar tía –dije besándola nuevamente –yo nunca le contare a nadie tía, será un secreto.

    Continúe besándola repetidamente y aun que había momentos en que mi tía dudaba ella no dejaba de corresponder mis besos, mi verga comenzó a ponerse dura, sin perder tiempo puse mis manos en su blusa quitándosela sin problemas y desliese mis manos a su cadera donde quite el cierre bajando su falda.

    La deje solo con sus bragas y brasier rosa, seguí besándola por su cuello y masajeando sus tetas, mi verga me apretaba por lo que me levante y saque mi verga de mi pantalón, me tía se quedó mirando fijamente mi verga y para que se animara tome su mano y la coloque sobre mi verga dura.

    –No demos hacer esto Toño.

    Mi tía aún seguía algo cohibida y parecía que no estaba muy segura, intentando estimularla más la levante del sofá junto a mí y mientras la besa frotaba su coño y su culazo, al poco tiempo se fue relajando y pude sentir que su concha se iba mojando.

    La termine desnudando por completo y nos fuimos a su recamara, ya no aguantaba más y en todo el trayecto no dejaba de manosear y rosar con mi verga su gran culazo, llegamos a su recamara y lo primero que hice fue pedirle que se pusiera en cuatro sobre la cama, mi tía estaba tan rendida a mis besos que sin objetar se acomodó en la cama y dejo su magnífico culazo en pompa hacia mi dirección.

    La visión era majestuosa el culazo que tanto deseaba estaba enfrente a mí entera disposición, como muchas veces fantasee, sin más demora coloque mi verga en la entrada de su vagina, sentí que mi tía se estremeció al primer contacto y apoyándome en su culazo se la metí toda de una sola embestida.

    Mi tía soltó un fuerte grito mientras temblaba, había soñado tantas veces con su culazo que la tome con fuerza de las caderas y comencé a arremeter con vigor su culazo, los gemidos de mi tía fueron aumentando.

    El sonido del chocar de mi pelvis con sus nalgas se escuchaba en toda la habitación, estaba como loco embistiendo con todas mis fuerzas y los gemidos de mi tía solo me motivaban a darle más duro, sus tetas rebotaban bruscamente me acosté sobre su espalda sin dejar de atacar su culazo y apoye mis manos sus tetas estrujándolas con fuerza.

    Sentí como el coño de mi comenzó a dar sepamos sobre mi verga y dando un gran gemido termino corriéndose mojando las sabanas, yo estaba a punto de correrme también pero de nuevo me pidió que no me corriera adentro, apenas pude sacarla a tiempo y termine eyaculando sobre su culazo y espalda.

    –Estuvo muy cerca –dijo mi tía con tono preocupado y agitado –no debes correrte adentro, es peligroso.

    –Lo se tía –conteste acostándome a su lado –voy a tener más cuidado.

    Me quede acostado a su lado y mi tía me dio un beso dijo que ira a darse un baño, yo aún seguía con la verga dura y listo para un segundo round, me dirijo al baño y mi tía estaba bajo la regadera lavándose, otra vez la sorprendí desde atrás apretando sus tetas, dándole besos en su nuca y restregando mi verga en su culazo.

    –Cuanta energía tienes Toño –dijo mirando mi verga erecta.

    –Es por ti tía –respondí.

    Comencé a jugar con sus tetas mientras mi tía enjabonaba su cabello, las estrujaba de un lado para otro, sus pezones seguían duros y los empecé a frotar con mis dedos, pasaba la yema de mis dedos por la punta de sus pezones y eso la hacía temblar, me di cuenta que mi tía Claudia era muy sensible en los pezones.

    –Ahora te toca a ti templar.

    Se dio la vuelta dándome un beso y se colocó en sus rodillas, junto sus tetas acomodando mi verga en ellas y comenzó a subir y bajar por toda mi verga a un ritmo pausado, recorría toda mi verga con sus suaves tetas, hasta eso momento no sabía lo fiera que era mi tía Claudia en la cama y aún faltaba lo mejor.

    Me miró fijamente a los ojos y con unas sonrisa se metió toda mi verga en su boca, la sensación era increíble era la primera vez que alguien me la mamaba, por un momento las rodillas me temblaron.

    Chupaba con fuerza mi verga dando círculos con su lengua y masajeando levemente mis testículos con sus manos, no pude resistir por mucho tiempo el meneo de su lengua en mi verga y termine corriéndome dentro de su boca. Mi tía no dejo de chupar hasta que termine de eyacular en su boca, mi corrida fue abundante algunas gotas cayeron en sus tetas pensé que la escupiría pero hizo lo contrario se la trago toda delante de mi.

    Nos salimos del baño y nuevamente nos fuimos a su recamara donde continuamos cogiendo toda la noche.