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  • La chica de Facebook parejas

    La chica de Facebook parejas

    Todo esto pasó hace aproximadamente un mes, antes que nada me describo soy un joven de recién cumplidos los 28, soy de estatura y complexión media, por el trabajo siempre uso pantalones de vestir y camisas.

    En su momento tuve la parte de Facebook parejas activada ya que aunque tengo una relación a veces me desespero o me aburro ya que soy alguien hiperactivo y muy caliente, en ella e encontrado que muy pocas veces se concretan a algo real pero la chica que conocí si se llegó a dar, ella es una mujer llenita de aproximadamente 1,50 de estatura llenita con unas piernas muy deseables y más cuando ocupa vestidos o faldas con tacones, cuando la conocí solo había charlas comunes sobre el como iba el día o el como estábamos, poco a poco nos fuimos abriendo a más temas hasta tocar el tema sexual y aunque ella aún no sabía que tenía pareja decidimos vernos un día solo para conocernos.

    Nuestro primer encuentro a fueras de unas de las estaciones del metro de la ciudad de México estuvo llena de besos y caricias sutiles, que nos dejaron con ganas de estar totalmente juntos, de ese día paso casi mes y medio para poder vernos nuevamente ese día me salí del trabajo antes argumentando un malestar físico y poder pasar por ella a un curso que estaba tomando, despues de recogerla pasamos a un hotel cercano, al entrar a la habitación nos comenzamos a besar y a acariciar pero le dije que antes se cambiara con la ropa que le había pedido.

    Al salir del baño llevaba un vestido verde claro entallado con unos tacones verdes altos y con un cachetero blanco que se notaba estaba empezando a mancharse de la excitacion que tenía, sin más palabras la bese con desesperación y le metí mi lengua a su boca mientras le metía mis dedos en su mojada vagina, ella solo gemía y acariciaba mi verga buscando que se la diera a chupar, cosa que cumpli, después de una mamada deliciosa le arranque la ropa interior y le empezó a comer la vagina que tenía un rico sabor, ella solo gemía y gritaba que se la metiera y sin avisar se la metí de golpe mientras la besaba y le daba de nalgadas, ahí descubrí que era una mujer bastante caliente y sumisa, le gustaba que le empujara duro y le diera nalgadas fuertes, le excitaba que la mandara y le diera sin piedad era una perrita sumisa, grito que quería sentir ni leche adentro de su panocha a lo cual se la deje ir.

    Después de esa primer venida estuvimos hablando yo le conté de mi pareja y ella que era madre soltera, después de ahí platicamos sobre cosas de nuestra vida y cuando menos se lo espero la empecé a masturbar le gustaba duro y fuerte, sin importar que pudiera ser doloroso le excitaba, se dejó masturbar anal y vaginalmente, me la volví a coger en 4, y después de eso tuvimos otra vez mientras ella me cabalgaba, al final del día nos dimos un baño juntos, nos fuimos juntos hasta que nos fuimos a nuestras respectivas casas.

    Ahora estamos planeando volver a ir a finales del mes, es mi primer relato y espero les guste, si quieren contactarme dejen su comentario, sin más me despido desde la zona sur de la CDMX, saludos.

  • Sexo en el elevador durante un simulacro

    Sexo en el elevador durante un simulacro

    Mi cargo voluntario de Brigadista de Protección Civil me ha dado grandes satisfacciones, además de aprender cosas nuevas y útiles para poder ayudar a otras personas.

    En el edifico donde trabajo, entro a trabajara hace unas semanas una mujer muy atractiva a mi área, poco más de 45 años, cabello negro, rizado, ojos grandes y expresivos, una combinación de ternura e inocencia con un toque de perversión ufff sonrisa amplia y franca, de cuerpo con curvas naturales y excitantes, con una atracción sexual tremenda, tal vez por su carácter, por su forma de ser, no sé decirlo exactamente.

    La cuestión es que platicaba mucho con ella por sus conocimiento y afición a la gastronomía, ya que es una de mis pasiones, ella se percató de la atracción que ejercía sobre mí, parecía no molestarle, por las mañanas llegaba temprano para poder platicar un rato con ella, bromear, así como disfrutar un poco de su compañía y deleitar la vista.

    Al parecer yo no le era del todo indiferente, al ser contemporáneos compartíamos gusto por algunos artistas, temas de nuestra época y otras cosas que nos identificaban, así transcurrieron algunas semanas hasta que durante un simulacro conmemorativo de los sismos del 19 de septiembre estuve a solas con ella en el elevador.

    Ese día ella se sentía un poco mareada, así que como responsable de Protección Civil de mi piso, le dije que bajara conmigo por las escaleras simulando una lesión, aprovechando el simulacro, porque bajar las escaleras ella sola desde el piso 14 era un riego innecesario.

    Una vez evacuado el piso, informé a la brigada y la coloqué en posición de una persona lesionada, al cargarla sentí esas curvas pegadas a mi cuerpo, sin poderlo controlar me empecé a excitar, la excitación era mutua, nos miramos fijamente, nuestras bocas se acercaron, sentía su respiración tan cerca que no resistí la tentación de besar sus carnosos labios, ella respondió a mi beso, su lengua y la mía se retorcían alocadamente, era delicioso, la bajé antes de llegar a las escaleras para darnos otro beso, de su boca pasé a su cuello.

    La excitación aumento, las caricias subieron de tono, en lugar de seguir hacia la escalera, me dirigí al elevador, teníamos 20 minutos aproximadamente para dar rienda suelta a nuestros deseos, informé por radio que el piso estaba vacío y que me quedaría con la lesionada, detuve el elevador en el piso una vez que se cerró la puerta, afortunadamente no hay cámaras en los elevadores, se lo hice saber y con confianza las caricias fueron más atrevidas.

    Mientras subía su falda para sentir la tersa piel de sus nalgas y piernas, ella frotaba mi pene por encima del pantalón, los besos continuaban, de su boca baje nuevamente al cuello, ella lo disfrutaba mucho, por encima de su ropa mis manos acariciaban sus senos, la adrenalina y excitación combinadas era algo sensacional, con rapidez metí una mano bajo su panti, se sentía caliente y húmedo, sí, ella estaba húmeda, mis dedos se deslizaron con facilidad al interior de su vagina, mi boca bajo de su cuello a sus tetas, a sus pezones con mi otra mano acariciaba y apretaba sus nalgas, ella me apretaba por la espalda con una mano, con la otra liberó mi pene erecto de tanta excitación, rápidamente le ayudé a quitarse su panti que guardé en mi chaleco, los besos seguían en sus cara, en su cuello, en sus tetas, mordiscos en sus pezones, mi mano en su vagina cada vez más mojada, con cuidado levante una de sus piernas para poder penetrarla, cuando tenía mi verga adentro se llevó una mano a la boca para ahogar un poco su gemido, los dos nos empezamos a mover frenéticamente, uno en contra del otro, nuestro cuerpos chocaban de forma violenta, se escuchaba ese golpeteo de nuestros cuerpos, la sensación era única, mi mano libre pasaba de sus tetas a sus nalgas, lo mismo que la de ella porque cada uno usábamos una para sostenernos, las embestidas cada vez más violentas, más intensas, más rápidas, más profundas, de nuevo llevó su mano libre a la boca para ahogar está vez una grito, acompañado de un caliente chorro de su vagina sobre mi falo, al sentirlo mi excitación fue tanta que también deje salir mi tibia y blanca leche dentro de ella, la sostuve un momento, ya que sus piernas se aflojaron, nerviosos nos acomodamos la ropa y salimos justo a tiempo, dejando un peculiar olor y unas gotas delatoras dentro del elevador.

    Fue una experiencia inolvidable.

  • La madre cogió a la hija y yo a las dos

    La madre cogió a la hija y yo a las dos

    Los tres nos bañamos, y nos pusimos las mallas y fuimos a tomar sol. Gala fue a buscar unas latas de cerveza y las repartió. Fabiana, dolorida del culo se sentó en la reposera. Gala estaba sentada a mi lado.

    -Nunca un hombre me cogió como Sergio, y no me avergüenza decir que no fueron pocos. No vayas a ser tan boluda de perderlo Gala.

    -Ni loca voy a perderlo… y quiero ser su puta… que me haga gozar como te hizo gozar a vos.

    -Me hicieron gozar, vos hiciste tu parte, desgraciada.

    -Sergio me obligó, todo culpa suya.

    -Vi como te negabas, desgraciada.

    -Las dos son muy calientes, y si se sueltan… Dije.

    -¿Si nos soltamos? Te parece que no nos soltamos…

    -Vos dijiste que te gustaban los jueguitos, jugar duro. Y fue todo chachara, solo esposas.

    -Con eso me bastaba para ponerme loca y gozar a un tipo, nunca ninguno supo hacer que lo suelte.

    -Fabiana, vamos a comprar algo para cenar, si me invitan a quedarme claro. Dije.

    -Por supuesto amor. Voy con vos.

    -No… voy con tu madre.

    Nos vestimos y fuimos a un mercado a comprar carne para hacer a la parrilla. Y después, al lugar que yo quería ir. Un sex shop.

    -Hijo de puta, a comprar la cena.

    -Vamos.

    Entramos y empezamos a mirar… por su cara vi que Fabiana se estaba calentando. Compre varias cosas, collares de sumisa, un arnés con consolador intercambiable, sogas, y aceite aromatizado.

    Subimos al auto y de la bolsa saque un collar, sin arrancar.

    -Póntelo.

    -Hijo de puta.

    -Separa las piernas. Fabiana se había puesto un solero sobre la malla y separo las piernas.

    Con mi mano busque por debajo del solero su concha y estaba empapada. Cuando sintió que uno de mis dedos entraba gimió.

    -Te gusto chuparle la concha a Gala, te pusiste muy caliente.

    -Sí, me calentó mucho.

    Nos pusimos en marcha y ella quedo con las piernas separadas.

    -¿El arnés que compraste?

    -Para que te saques las ganas de cogerte a Gala.

    -Yo…

    -Busca en consolador grande que compramos, y directo a tu concha.

    -Sergio…

    -¿Te queres sacar el collar y no ser mi puta?

    -No…

    Fabiana busco el consolador y abrió la bolsa. Se lo metió en la concha y reclinando el asiento un poco, se empezó a masturbar.

    -¿No me vas a contar?

    -Guacho, ya sabes…

    -Sé que la vamos a atar a la cama, esposada, con los tobillos en sus muñecas, y vos le vas a chupar la concha con todas tus ganas, los pechos, el orto, mientras ella me chupa la pija.

    -Aggg… para Sergio.

    -No… vamos a seguir… te vas aponer el arnés, y la vas a coger lentamente, gozando escuchar los gemidos de Gala, y yo te la voy a meter en la concha desde atrás, mientras te ponto unos broches en las tetas hermosas que tenes.

    -Hijo de puta… no doy más…

    -Y como soy muy bueno, te voy a dejar estrenar el culo de Gala y mientras lo haces, te voy a coger la boca, con todo, sin piedad, de la misma forma que vos le vas a coger el culo a ella.

    -Aggg… no doy más. Ayudame….

    -No… ¿queres acabar?

    -Si…. Por favor….

    -Pues levanta las piernas y métetelo en el culo.

    -Estamos en el auto…

    -Bueno…

    Fabiana levanto una pierna y se metió el consolador en el culo. Con una mano lo metía y con la otra tapaba los gritos de dolor producto de mi cogida anterior. Era tal su calentura que no podía acabar, estaba de costado metiendo y sacando el consolador de su culo.

    -Basta, llegamos.

    -No… espera…

    -Basta dije. Bajemos. Ha habrá tiempo de sacarte la calentura. Dije.

    -Sos un desgraciado, estoy que exploto, te aseguro, la agarro y la hago mierda. Dijo Fabiana.

    -¿Quién te lo prohíbe? Dije sonriendo y bajamos del auto.

    Entramos y yo llevaba la bolsa del mercado, Fabiana la otra. Gala estaba tomando sol, escucho nuestras voces y vino a la cocina.

    -¿Qué compraron?

    -Ni te imaginas, veni conmigo. Dijo Fabiana y fueron a su cuarto, yo detrás de ellas.

    Fabiana puso la bolsa en la cama y la agarro de un pezón a Gala, que grito de dolor.

    -Ponte este collar.

    -Mami…

    -Callate y hacelo, te conviene pendeja. Dijo Fabiana totalmente caliente.

    Gala lo hizo y Fabiana la hizo acostar, esposo sus muñecas separadas al espaldar y los tobillos a las muñecas.

    -Mami… ¿Qué haces?

    -Sacarme la calentura que Sergio me hizo tener. Goza mi niña, goza.

    Recién ahí se dio cuenta que no le había sacado la tanga de la malla. A tirones se la arranco de una pierna. Gala la miraba sin poder creer. Y se puso a chuparle la concha con todo, separaba los labios vaginales y le enterraba su lengua chupaba su clítoris y ella misma se masturbaba con un consolador.

    Gala, entregada gemía como loca de placer. Me acerque y le puse mi pija ya parada sobre su boca. Me chupaba desesperada, de la misma forma que la madre chupaba. La mirada de Gala era de una mujer super caliente, estallando cada segundo. Ahí supe que iba a cambiar mis planes.

    -Ponete eso y acostate. Le dije a Fabiana, que sin protestar se puso el arnés y se acostó.

    Solté las piernas de Gala, y una sola de sus muñecas. Hice que monte a la madre y ella se metió el consolador en la concha. La espose nuevamente ahora, con las muñecas en la espalda. Ella saltaba literalmente sobre su madre, enterrándose el consolador en la concha y gimiendo de placer. Busque el látigo y con suaves golpes, castigaba la espalda de Gala y los pechos de Fabiola.

    Fabiola la tomaba de la cintura y bombeaba desde abajo con todo. Puse mi pija en la boca de Gala y nuevamente chupaba desesperada. El látigo alternaba entre los pechos de ambas, Fabiana gritaba de placer.

    -Mira como te cojo pendeja, que placer hacerte mierda. Quiero escucharte gritar de placer.

    -Yegua puta, me están haciendo mierda… Contesto Gala.

    Las dos tenían orgasmo, Gala, uno tras otro. Estuvimos un rato así… hasta que decidí participar activamente. Me puse detrás de Gala y moje dos dedos en su concha, y los metí en el culo de gala. Levante un poco las piernas de Fabiana y en un solo movimiento le enterré la pija en el orto. Fabiana dio un grito tremendo, y se puso loca a bombear la concha de Gala, que con mis dedos en su culo no paraba de tener orgasmos. Estuve un poco y guie mi pija al culo de Gala.

    -No amor… me vas a hacer mierda.

    -¿Queres ser mi puta?

    -Si…

    Fui metiendo mi pija lentamente en su culo. Ella se quejaba de dolor y mordía el hombro de su madre, y en otros momentos la besaba y gritaba como loca en su boca. La metí totalmente y lentamente me fui moviendo. Ella empezó a gemir, y por supuesto a gozar con todo. Cuando entraba y salía con facilidad, le solté las muñecas, y le dije al oído.

    -Es tu turno mi amor, demostrale a tu madre que tan putas sos.

    Ella se empezó a mover como loca, se enterraba el consolador y mi pija sin piedad para su culo.

    -Me hiciste tu puta en serio, desgraciado, mira como gozo.

    -Una hermosa puta, le mejor de las putas. Dije.

    Me escucho y apretó con todo las tetas de su madre. Se siguió moviendo como loca hasta que tuvo un tremendo orgasmo, yo acabe en su culo llenándolo de leche y Fabiana gritando de placer. Gala se dio vuelta y se puso chupar mi pija y limpiarla. Como vio que no se bajaba me siguió chupando, sentada sobre el consolador.

    Hice que se levante, y se ponga el arnés, cambié el consolador y puse el más grande. Y la hice poner en cuatro a Fabiana.

    -Cógela, es toda tuya. Le dije a Gala.

    Ella se pudo detrás y le metió el consolador en la concha bombeando con todo. Yo me puse frente a su cara y le metí la pija en la boca para empezar a cogerla con todo. Gala me miro como le cogía la boca a la madre y hacía lo mismo con la concha. Fabiana apenas podía recibir mi pija en su boca, tenía arcadas y le lloraban con todo los ojos. Gala le metió dos dedos en el culo a la madre y le dijo:

    -Puta, ahora es mi turno… te voy a romper el culo.

    No tardó mucho en penetrar ese culo hermoso, Fabiana, totalmente sometida se dejaba coger por la boca y el culo, Gala, me dio el látigo y tomo un consolador para metérselo ella misma en su culo mientras cogía el de la madre. Yo azotaba la espalda de Fabiana, que se retorcía de placer. Acabé en la garganta de Fabiana, que se arqueo y tuvo otro orgasmo. Dejé que me la limpiara, mientras Gala no paraba de cogerla hasta ella llegar a un orgasmo con el consolador en el culo.

    Se sacó el arnés y dejo el consolador enterrado en el culo de su madre. Se acercó a mí y me dio un tremendo beso. Me tomó de la mano y fuimos al baño, directamente se metió en la ducha.

    -Ahora sí, oríname, haceme tu puta para siempre.

    Me pare frente a ella y yo la orinaba y ella trataba de atrapar todo con su boca. Nos duchamos y nos pusimos la malla. Fabiana nos miraba desde la cama sonriendo.

    -Dos hijos de puta, me hicieron mierda. Dijo.

    -Un hijo de puta y dos tremendas putas… Digo Gala.

    Fuimos a la cocina, y luego a la pileta. Los tres tomabamos sol. Yo miraba el cielo sin hablar.

    -¿Qué pensas?

    -En que nunca imagine coger con dos tremendas minas como Uds., dos tremendas yeguas y muy putas.

    -Perdón, te acepto lo de yeguas, vos nos hiciste putas, muy putas. Dijo Fabiana.

  • La despedida de Martin

    La despedida de Martin

    Cuando David regreso a mi vida después de varios meses, consiguió un departamento bellísimo cerca de la Universidad, y decidió vivir con su mejor amigo Martin, él es un chico muy agradable, divertido y sobre todo muy social, era amigo de todos en la universidad y su amistad con mi novio era bastante fuerte, se apoyaban mutuamente en todo, por lo que para mi se volvió un amigo más, jamás lo vi con otros ojos. Como Martin salía muchísimo, mi novio y yo siempre teníamos la casa sola y aprovechábamos teniendo sexo en todos lados, algunas veces incluso nos metimos en su cuarto para hacerlo en su cama, lo cual no me enorgullece, pero tengo que aceptar que eran experiencias muy excitantes. Las cosas cambiaron de un momento a otro cuando Martin nos confeso que tendría que dejar la universidad por que se iría a otro país a continuar sus estudios, nos alegramos mucho por él debido a que siempre consideramos a nuestra universidad un poco regular, y que él tuviera esa oportunidad de irse era lo mejor.

    Entonces la última semana que estuvo con nosotros, un jueves en la noche, decidimos organizarle una fiesta de despedida en el departamento, invitamos a muchos de sus amigos y tuvimos una fiesta bastante agradable sin muchos excesos, debido a que mi novio y yo teníamos clases la mañana siguiente. En la noche cuando la fiesta terminó, David y yo estábamos en cama charlando de Martín y su viaje, aunque no bebimos mucho estábamos algo mareados, así que las ideas que salían no eran las más coherentes, David me confesó que no consideró a la fiesta como un regalo suficiente para su mejor amigo, y me pregunto por alguna otra idea para regalarle a Martin, le di varias ideas pero David decía que no a todo, hasta que le dije en tono de irónico, -Regálale 1 hora conmigo, y que el decida que hacer-, entonces él me volteó a ver sorprendido y pude notar en sus ojos algo raro, solo sonrió y me dijo, -¡qué buena idea, eres la mejor!- y se abalanzó sobre mí, sin dejarme responder nada, me besó e hicimos el amor hasta quedarnos dormidos.

    La mañana siguiente nos levantamos un poco tarde así que no tuvimos tiempo de nada, nos despedimos en la entrada de la universidad y yo me dirigí a mis clases, todo el día transcurrió normal hasta la hora del almuerzo, me encontré con Liz, mi amiga, me comentó de una fiesta en casa de Ronny, chico que no conocía, la fiesta era para despedir a Martin, fue ahí que volvió a mi mente la conversación de la noche anterior con mi novio, pensé en lo que había dicho y me dije a mi misma que estaba loca, como pude haberle dicho eso a mi novio, sabiendo los problemas que nos ocasionó mi infidelidad con Andrés años atrás, no pude dejar de pensar en aquello toda la tarde, cerca de las 6pm me encontré con David en su departamento y me preguntó si quería ir a la fiesta que había para Martin en casa de Ronny, lo pensé un momento y al final accedí, me duché en casa de mi novio y cambié mi ropa, por algo más abrigado.

    Caminamos en la noche hasta casa de Ronny, y pasamos a la “fiesta”, al ingresar se podía percibir el olor a tabaco y lo que yo supongo era marihuana, David y yo nos quedamos cerca de Martin y algunos conocidos conversando y bebiendo cerveza y varias mezclas de licores, como el departamento de David no estaba lejos y era viernes por la noche, decidimos excedernos y bebimos mucho, yo bebí mucha cerveza y David probó de todo, pasaron las horas y ya eran las 2 am y casi todos estaban o muy ebrios o dormidos, Martin nos pregunto si podíamos llevarlo al departamento ya que sus padres pasarían por él la mañana siguiente, accedimos y salimos los 3 de aquella casa, caminamos abrazados y contando anécdotas graciosas de la noche, al llegar a casa, Martin nos agradeció y se dirigió a su cuarto, dejó la puerta abierta y su lampara de noche encendida, yo entre al baño a limpiarme un poco y cepillarme los dientes para dormir, al salir me asomé a la puerta de Martin y lo vi acostado en su cama con su teléfono en mano, supuse que no tenía sueño, me dirigí al cuarto a descansar, al ingresar note que mi novio había dejado toda su ropa tirada en el suelo, así que hice lo mismo me quité toda la ropa quedándome solo en interior, sentía mucho calor y estaba muy mareada solo recuerdo que me acomodé en las cobijas y abracé a mi novio por la espalda, momentos después desperté sintiendo los besos de mi novio en el cuello y sus manos bajando mi ropa interior y apretándome contra su cuerpo, me prendí tanto que de inmediato le devolví los besos y empezamos a jugar, el metiéndome sus dedos y yo masturbándolo, me excite tanto que puse a mi novio boca arriba y me monté sobre él, jugaba con sus ganas, hacía que su pene erecto, caliente y mojado rozara mi vagina, pero no le permitía que me la metiera completamente, mientras hacia que bese mi pecho, yo tampoco podía soportar tanto, pero quería seguir jugando, así que puse mi vagina sobre su boca y empezó a hacerme un oral increíble, yo solo gemía del placer, y acariciaba su cabello con mis manos, así jugamos varios minutos hasta que él ya no aguantó más y de un solo movimiento me bajo de su boca hasta su verga y me penetró tan intensamente que grité, él sabía el punto exacto y la velocidad que me encantaba, yo me encontraba en el cielo, y le gemía en el oído que me encantaba y que quería más, hasta que se me salió decirle -luego de ti le toca a Martín-, lo cual lo provocó muchísimo, me empujó a un lado de la cama y se levantó, justo cuando pensé que había cometido un error alcancé a decir -era broma amor- me tomó de la cadera y me puso en cuatro y me penetró con una violencia brutal, yo solo podía gritar y decir SI!, me encantó, ambos terminamos rendidos en la cama gimiendo muy fuerte.

    Al rato nos miramos y empezamos a reír, luego de un momento y ya habiendo recuperado el aire, él se levantó, abrió la puerta y me dijo -no te detengo-, yo me quedé observándolo detenidamente ya de manera sería y le dije si hablaba enserio y me contestó que sí, estaba muy confundida, me levanté y lo tomé de la mano, cerré la puerta y le dije que era broma, me dijo -eres mi regalo para Martin, hazle sentir lo mismo que yo acabo de sentir contigo-, me lo dijo con una tranquilidad que asusta, creo que aún estaba ebria porque acepte sin más objeciones, tomé una manta y la coloqué sobre mí y David se puso su salida de cama, sujeté su mano y le dije vamos, salimos del cuarto, la puerta de Martin seguía abierta, su luz encendida y él estaba acostado de un lado de la cama sobre sus cobijas, se había dormido con la ropa puesta, David me susurró al oído que lo despertara, y me empujó, entre dando pequeños pasos para no hacer ruido y me acerqué a él, moví su brazo llamándolo por su nombre, no tardó en despertarse y muy sorprendió exclamó -¡Cami!, ¿Qué pasó?, ¿qué haces aquí y David?- le conteste sonriendo, -No te preocupes, él esta aquí, quiere que te dé un regalo-, él no entendía nada, le dije -solo sígueme la corriente- entonces tome su mano e hice que se sentara al filo de su cama, él se notaba muy confundido al verme ahí solo con una manta, pero empecé a notar como trataba de ver debajo de ella.

    Aunque al principio pensé en dar marcha atrás y solo jugarle una broma para salir corriendo, ver sus ojos deseando verme desnuda empezó a calentarme, volteé a ver a mi novio pero ya no estaba, supongo se quedó detrás de la puerta para no hacer la situación más incómoda, entonces me agaché un poco y le susurré a Martín -Se que lo quieres, no desperdiciemos el poco tiempo que te queda aquí, este es tu regalo-, acto seguido deje caer la manta que me cubría y me quede parada un instante para ver su reacción, note como abrió su boca un poco e hizo el intento de alejarse un poco, pero lo detuve y le dije que todo estaba bien, me dirigí a su pantalón para quitar su correa, y él me ayudó, baje sus pantalones y noté un poco de vergüenza de su parte, y la verdad que por el tamaño no debía ser, estaba muy bien dotado, era como de 17cm y algo gruesa, me puse de rodillas sobre la manta y empecé a jugar con su pene, el se quitó su abrigo y camiseta, estaba muy excitada pero no sabía que hacer, no sabía si masturbarlo, hacerle una mamada, o de plano tener sexo con él ya que hace 10 minutos había tenido relaciones con mi novio, pensé un poco en las consecuencias mientras lo masturbaba muy lentamente, volteé a ver a mi novio y pude verlo observándome, le hice una expresión de confusión y le pregunte solo moviendo mis labios -¿y ahora que hago?-, el me hizo una señal de que continuara, que se lo haga, que no importaba, yo levanté mi mirada a Martin y él estaba con la mirada hacia el techo disfrutando mis caricias, tenía ganas de meter esa verga en mi boca, y así lo hice, empecé a mamar su pene como tantas veces lo había hecho con mi novio, y me deje llevar, el sonido de mi boca con su pene se escuchaba muy fuerte y me prendía aún más, pero empecé a notar como el con sus manos quería hacer presión sobre mi cabeza para meterme toda su verga hasta el fondo, pero la verdad yo odio eso, así que lo detuve suavemente, me levanté y él se asustó ya que pensó que me había molestado, pero le sonreí y le dije que se pusiera boca arriba, estaba tan tentada a montarme sobre su verga, pero decidí que ese era el límite, no podía tener sexo con él, me puse a pensar en lo mucho que se podía hacer sin penetración así que me senté en su boca, y me agache a seguir chupando su pene, además aproveché así para tapar la vista de Martin y ver directamente a David a los ojos y hacerle señales de que viniera, el solo se quedó observando muy detenidamente el acto, y empecé a ver como se masturbaba mientras nos veía hacer un delicioso 69, Martin empezó a pasar su lengua cerca de mi ano, cosa que me excitó muchísimo e hizo cruzar por mi mente la idea de tener sexo anal, pero la idea se esfumo rápidamente por que no lo había hecho aún, y además había prometido que David sería el primero, estaba tan caliente, pero no podía dejar que Martin me penetrara, me detuve por un momento y me volteé, me senté a la altura de su estomago e hice que empezara a besar mi pecho, la verdad él era muy intenso con mis pezones pero al calor del momento no me importó, tomé su mano derecha y la guie por detrás de mí, haciendo que introdujera sus dedos en mi vagina, no me quejo, sabía hacerlo muy bien, con mi mano libre empecé a masturbarlo muy fuerte, se notaba como su cuerpo tenía pequeños saltos de placer y de a poco me empujaba para intentar penetrarme, siendo muy honesta considere seriamente hacerlo, sobre todo cuando debido a tanto movimiento, la punta de su pene estaba chocando con mis nalgas y podía sentir el calor de esta, pero me contuve, Martin entendió que había puesto ese limite y no me forzó a nada, aun así aprovecho todo lo que pudo de la situación, no dejo ni por un segundo de comerse mis senos, sus manos me recorrieron de arriba abajo, sus dedos jugaron muy bien dentro de mí, de pronto quitó mi mano de su pene y por un segundo me asusté, creí que buscaba penetrarme, pero no lo hizo, solo empezó a masturbarse como a él le gustaba y terminó con un fuerte gemido, sentí su semen muy fuerte chocar contra mi pierna y me quite de encima suyo enseguida para recostarme al otro lado de la cama.

    Al rato volteé a verlo, le sonreí y le dije al oído -espero que te haya gustado el regalo-, besé su mejilla, tomé mi manta y salí de ahí tan pronto como pude, David estaba aún en la puerta y seguía masturbándose, lo tomé del brazo y lo llevé al baño, allí no pude contener la risa, mi novio estaba muy excitado y me acercaba a él para penetrarme de espaladas pero le dije que no, que quería bañarme, al final nos metimos los dos a la ducha y lo masturbé hasta que terminara, le pedí que me diera unos momentos a solas, el accedió y se salió al cuarto a recostarse y dormir, yo me quedé unos minutos más, masturbándome muy intensamente pensando en todo lo que había pasado a lo largo de la noche, y pensando en cómo se debía sentir la penetración de Martin, hasta que por fin pude terminar y me vine, procuré morderme el brazo para no gemir muy fuerte y despertar a Martin y mi novio. Al momento de tallar mi cuerpo con jabón note como mi pecho estaba lleno de marcas de los besos de Martin, lo cual me molesto un poco pero no podía decir nada, finalmente salí de la ducha y me dirigí al cuarto, por fin iba a descansar, encendí la pantalla de mi teléfono y vi que eran las 5:12 am, había pasada mas de dos horas desde que salimos con David del cuarto para esta pequeña travesura y vi el reloj por ultima vez, solo me recosté al lado de mi novio y nos abrazamos y dormimos profundamente hasta las 2 pm. Al momento de levantarnos Martin ya se había ido y solo nos lamentamos por no poder despedirnos pero al menos sabemos que tuvo unas excelentes ultimas horas en este su viejo departamento.

    Esta fue una experiencia muy difícil de encasillar, siento que fue infidelidad, pero a la vez estuvo consentida por mi novio, es más él lo disfrutó tanto como yo, Martin no ha vuelto al país, pero mi novio sigue charlando con el de vez en cuando. Espero que en el futuro esta situación no genere consecuencias negativas. No creo que mi novio tenga la confianza de hacer esto nuevamente con alguien ya que no tiene amigos tan cercanos, y la verdad siento que estas son cosas que solo se dan una vez en la vida así que agradezco que se haya presentado y que lo hayamos disfrutado.

  • La app de citas

    La app de citas

    Una noche aburrida descargo una de esas apps de citas, necesitaba urgentemente que alguien me toque… en las preferencias no especifique sexo si bien solo estuve con hombres a veces las mujeres me excitan.

    Luego de un rato un muchacho me invita a vernos dada mi situación obvio acepte, me pongo un vestido de tiras sin corpiño y chaqueta de cuero con unos borcegos, en la cartera llevo condones de los que me gustan ya que yo estaba decidida a cogermelo.

    Me pasa a buscar en su coche, él era de esos hombres grandotes que te hacen pensar que te van a mover para cualquier lado con sus brazos. Me quedo mirándolo y él me sonríe mirando mis pezones duros, me lleva a un hotel de esos que parecen mini departamentos con jacuzzi y demás.

    Una vez dentro me toma de la cintura besándome el cuello yo ya estaba tan mojada que me devore su pene como desesperada succionando con ambas manos sin olvidar sus testículos que se ponen rigidos llenando mi boca de liquido tibio. Me empuja hacia atrás pidiendome que pare, lo había hecho acabar.

    Me recuesto sobre la cama y el comienza a besarme el clítoris introduciendome dos dedos girandolos dentro mio. Me pellizco los pezones y él entiende que debe tocarmelos. Sube a morderme los pezones mientras me comienza a embestir con su miembro duro y caliente, disfrute cada movimiento lo veía en el espejo, siento un calor que recorre mi cuerpo culminando con un orgasmo pero él no se detiene, me siento tan débil tan vulnerable aunque no estoy satisfecha asi que me subo yo arriba dominando la situación. Pongo mis pechos sobre su rostro y me muevo sobre su miembro, llego a un segundo orgasmo junto con él. Descansamos un momento y me lleva a casa, nos veremos una siguiente vez?

  • Cumplí mi sueño de cogerme a mi puta y sexy tía

    Cumplí mi sueño de cogerme a mi puta y sexy tía

    Hace un par de años mi tía se separo, en ese entonces ella tenía 38 años y hoy tiene 40; yo era muy unido a ella por lo que siempre iba a verla incluso cuando estaba con mi tío, en ese tiempo yo tenía 18 y ahora 20. Luego de separarse ella estuvo un tiempo triste, sola y no salía de su casa.

    Ella nunca tuvo hijos por lo que yo siempre fui como su hijo y siempre me trato como tal con mucho amor y cariño al menos así fue en mi niñez al ir creciendo y madurando me seguía tratando con cariño pero de una manera mas acorde a mi edad, durante una de mis visitas en esos tiempos de soledad para ella descubrí un lado de mi tía que jamás imagine a pesar de ser una mujer hermosa con tetas grandes y suaves y un culo grande y bien firme, descubrí que mi tía era muy puta y provocadora.

    Admito que soy un chico con una gran atracción por la ropa engomada, de cuero y brillosa, es algo que me excita demasiado ver en una mujer y más si las lucen mujeres con un cuerpo tan sexy como mi tía. Es así a tal punto que me eh masturbando viendo a mi prima de mi edad, viendo a amigas y así con otras mas todo mientras me escondía claro no sería tan tonto como para que me vean. En uno de mis momentos a solas en casa de mi tía mientras ella hacia unas compras no pude mas de la curiosidad y revise su armario y allí encontré no solo calzas engomadas y pantalones de cuero de varios colores sino también blusas y camperas del mismo materia y ni hablar de las tangas y sostenes.

    Pero habia dicho que descubrí que era una puta no por esta ropa que de por si es reveladora y sensual sino por que encontré en uno de sus cajones una memoria USB que me llamo la atención, al revisarlo vi fotos y videos de mi tía vestida muy provocadora con algunos amigos hombres que la manoseaban mientras bebían cervezas con otras amigas que estaban lindas también. Creo que no hace falta decir que sucedió después según las fotos y videos… pero se los diré simple, no hubo verga que mi tía no haya chupado y verga que no la haya penetrado sin mencionar la cantidad de semen que le dejaron en su boca, rostro y pecho y bueno en su ropa también.

    Eso me hizo ver a mi tía de otra manera para bien y provoco que me enamore más de ella, luego de ver eso guarde todo tal como estaba y me hice el tonto cuando ella llego. Desde ese momento en adelante al verla siempre se me paraba y no podía dejar de imaginarla usando esa ropa sexy cosa que hacia que se me ponga mas dura aun no sé si ella se habrá dado cuenta en algún momento porque a veces no lo podía disimular pero un día fui a verla porque me habia enterado por mi familia que ella habia empezado a disfrutar su soltería otra vez y a salir de noche con sus amigas que la alentaban a dejar salir la zorra que habia en su interior. Cuando llegue a su casa encontré toda la casa limpia y ordenada, resulta que ella habia invitado a unas amigas a tomar unos tragos en su casa y me habia invitado a pasar el momento con ellas total yo ya era mayor.

    Al buscarla, ella me llama desde su habitación y me dice que cuando me diga me haría entrar porque quería le dé mi opinión de lo que ella quería ponerse. Obviamente dije que si y espere… cuando me aviso entre y ella lucia una blusa blanca con unos jeans azules muy ajustados y unos zapatos marrones, le dije que se veía bien pero no me convencía, luego salí y ella se volvió a cambiar y al volver a entrar tiempo después ella lucia una camisa de seda blanca con una minifalda de cuero y unas botas negras, yo ya me habia comenzado a excitar por lo que ya la tenía dura; le dije que se veía linda y sexy pero quería saber hasta que punto de sensualidad podía llegar así que le dije que lo dejara como una posibilidad y que se probara algo mas. Salí y al rato volví a entrar… esta vez la sensualidad de su ropa ajustada a su cuerpo provoco una excitación tal en mi que fue totalmente raro que ella no lo notara o al menos eso pensaba yo por que no hizo ningún comentario sobre eso en el momento… Esta vez llevaba puesto una calza engomada color negro, unos zapatos de taco y un top color azul que cubría sus grandes pechos completando el atuendo con una campera de cuero negro.

    Ahora si le dije que se veía perfectamente hermosa y sexy al extremo, ella me sonrió y dijo que se quedaría con eso entonces.

    Horas mas tardes llegaron las tres amigas de mi tía, una mas puta que la otra aunque ninguna superaba en belleza y sensualidad a mi tía, durante toda la noche bebimos mucho y bailamos, yo no aguantaba tanta excitación mas cuando veía a mi tía besarse con sus amigas… se ve que ellas estaban calientes también. Rato mas tarde las amigas de mi tía le propusieron salir a una disco a buscar hombres y mas “diversión” pero mi tía les dijo que no, que esta vez lo dejaría pasar… pensando que se negaba por mi presencia le decía que no habia problema si deseaba ir yo podría quedarme cuidando la casa pero ella se volvió a negar, cuando sus amigas se fueron ella se sentó a mi lado en el sofá y en un momento de descuido mi erección se noto mucho cosa que esta vez mi tía si comentaría algo.

    “Que buen bulto tenés sobrino” me dijo con voz sensual mientras me tocaba, ella estaba borracha pero no tanto como para no saber que hacía, era mi oportunidad de hacerle algo pero cuando iba a hacerlo ella me levanto y me llevo a su habitación a lo que esta vez me le acerque mientras ella me miraba con deseo y se relamía, ella ya se habia quitado el top quedando en sostén y sin quitarse la calza engomada…

    Nos besamos con mucha excitación, luego me arrojo a la cama y se subió sobre mi desabrochando mi pantalón y tomando mi verga erecta lamerla y colocarla en su boca para darme una chupada de en sueños… Acto seguido se quito el sostén mientras la tomaba del trasero y la nalgueaba para luego quitarle la calza y la tanga. “Ay sobrino como pude tenerte y no disfrutarte por favor cojéeme duro” me decía como toda una puta en celo y así lo hice primero la puse en 4 y le di como nunca en su vida…después la di vuelta y abriendo sus piernas se la metí duro y rápido mientras oía sus gemidos de placer al tiempo que veía sus tetas moverse sin control y así me la cogí por horas hasta que me vine en su boca, cara y pechos, no se como la muy puta supo mi debilidad por las calzas brillosas pero una vez que deje mi semen toda su boca y resto de su cara y tetas, tomo la calza engomada y abriendola boca dejo caer el semen en ella para luego tragar el resto.

    Luego de tanta pasión nos acostamos juntos a descansar pero antes de eso me dijo algo que me animo bastante… “no te creas que va a ser la última vez sobrinito”.

  • Compañero de trabajo me coge en el baño

    Compañero de trabajo me coge en el baño

    ¡Hola bonitos!

    Les cuento que mi celibato de moral distraída terminó el día de ayer que tuve sexo con un compañero de trabajo en el baño del negocio que atiende al sur de la Ciudad de México.

    Primero les contaré de él a quien llamaremos «Vic». Vic es un hombre de aproximadamente 40 años, gordito de baja estatura, está perdiendo el cabello y usa gafas. Tiene un look tipo nerdie/geek por el cual nunca pensé sentir atracción ni como hombre ni en mi faceta travesti, sin embargo acabé cogiendo con él el sábado pasado.

    Yo superviso algunas labores de venta que él hace en la empresa para la que trabajamos, por lo que constantemente nos escribimos vía WhatsApp. El día viernes todo iba normal hasta que sin ninguna razón recibí una «dick pic». Me sorprendió que fuera de su numero y justo a mí, ya que en lo público tengo mucha discreción con mi vida sexual y afectiva.

    Al darse cuenta que me la envió, la borró de la conversación casi de inmediato; sin embargo la foto se fue a mi carrete y pude verla. Debo decir que Vic no está muy bien dotado, pero seguramente por mi falta de actividad sexual, me excito muchísimo verla. Comencé a imaginarme lo que le haría a ese pequeño miembro con mis manos y mi boca y comencé a ver a Vic de manera distina, ya no me parecía del todo feo y me dispuse a tener relaciones con él.

    Coincidentemente al día siguiente debía visitarlo para revisar inventarios, entonces me preparé como hacía tiempo no lo hacía. Me depilé perfectamente la zona baja y me afeité completamente. Aunque en mi experiencia ha sido mucho más sencillo convencer a un hombre que a una mujer para tener sexo, decidí llevar bajo mi pantalón, un cachetero rosa, pensando en excitarlo y que aceptara cogerme de manera más sencilla.

    Llegó el sábado y comencé a arreglarme para salir a cazar a mi presa. Me puse el pantalón que me queda más apretado de las pompis y ese día utilicé una loción unisex. Subí a mi auto pensando en la estrategia para seducir a Vic sutilmente y conseguir tener su verga dentro de mí. El camino se me hizo súper corto, tal vez inconcientemente manejé más rápido, pero llegué a la tienda de Vic quien ya me esperaba con una expresión de pena en el rostro.

    – ¡Buen día «M»! Saludó él.

    – ¡Buen día, Vic!, Respondí…

    – Estoy muy apenado contigo. La verdad ayer estaba mensajeando con una chica y por error te envié una foto. No sé si la viste…

    – No te preocupes, platicamos adentro (De mí, jajaja)

    Pasamos a la tienda y nos sentamos frente a la computadora para hacer nuestras labores. Muchos números y conceptos muy aburridos hasta que decidí discretamente acariciar su muslo. Él de inmediato lo notó y se puso súper nervioso, casi comenzó a sudar pero no me dijo nada, por lo que decidí seguir.

    – ¿Y para quién era la foto? Le pregunté…

    – «Estoy conociendo a una chava por internet». Respondió

    – Pues no está mal. ¿Me la enseñas?

    Él no supo qué hacer en ese momento. Notaba su nerviosismo, pena y desconcierto, por lo que le dije:

    – Mira, no pasa nada. Bajamos la reja, cerramos bien y si algo no te gusta, desistimos, ¿Te parece?

    Le acariciaba la pierna pero más que excitarlo, lo estaba poniendo más y más nervioso, creo que casi a punto del desmayo, pero me dijo: «Vale».

    Ni bajamos la reja, ni cerramos bien el local, simplemente nos metimos al baño. Él estaba súper apenado cuando le bajé el pantalón, entonces comencé a acariciarlo. Cuando noté que no se ponía duro, decidí bajarle la trusa y en efecto, su pene parecía dormido. Comencé dándole un besito y bajando su prepucio del glande. Cuando quedó descubierto, poco a poco lo metí en mi boca y comencé a mamarlo. Después de un ratito de eso comenzó a reaccionar. No creció mucho, tal vez unos 7 cm en total, pero pensé que era un buen tamaño para tenerlo dentro de mí.

    -¿Te muestro algo? Le pregunté y me bajé el pantalón, mostrándole lo que usaba debajo.

    -¿Quieres cogerme?, Y él tímidamente asintió con la cabeza.

    Me quité en pantalón y Vic comenzó a manosearme el trasero, ahora sí algo intenso, como si fuera su primera vez, pero no me molestó porque yo también estaba muy caliente. Lo senté en el inodoro, lo masturbé y le chupé la verga un poco más para asegurarme que no se bajara su erección.

    «Pásame mi cartera» me dijo, que estaba en el bolsillo trasero de sus jeans y sacó un condón. Se lo puse, me hice a un lado el cachetero y me senté en él.

    Pese a tener un pene pequeño, sentí delicioso cada centímetro entrar en mí. No usamos más lubricante que mi saliva.

    Después de un ratito dándome de sentones en la verga de Vic, me preguntó: «¿Puedo llamarte Karina?».

    – Jaja, ¿Y eso?, le dije.

    – Es la chava que estoy conociendo.

    – Vale; si eso te ayuda, llámame Karina.

    Me puso de nalgas contra el mueble de baño, me bajó el calzón hasta los tobillos y se montó en mí.

    -«¡Estás bien bonita, Karina!», «Me gustas mucho», comenzó a decirme mientras me daba con todo.

    – ¡También me gustas, Vic!, «¡Cógeme!, ¡Cógeme duro!», yo le decía en mi papel de Karina.

    Unos minutos después del último empujón, pude notar que Vic se había venido, tanto por la intensidad con la que me cogía, que cada vez era menor, como por sus gemidos y por su cara de placer. Me sacó la verga y se quitó el condón.

    Pese a que fue algo breve, las piernas me temblaban. Nos arreglamos y salimos del baño.

    Nada pasó, nadie se dio cuenta.

    – ¿Todo bien?, Le pregunté.

    – Eso creo, pero nunca lo había hecho por atrás, me dijo.

    – ¿Y te gustó?, respondí.

    – Mucho, pero no pensé que te gustara eso…

    Le confesé que soy bisexual y que ocasionalmente me visto de mujer. Que he tenido algunos encuentros con hombres y que si él quería, podíamos repetirlo, pero ahora no en un baño, sino en la cama de una habitación de hotel, cómodos y sin prisas. Incluso le mostré una foto de mí con lencería, peluca, maquillaje y demás, pero parece que no está interesado, o al menos, no de momento.

    Sé que va a cambiar de opinión, los hombres siempre lo hacemos.

    Nos despedimos como siempre, dándonos la mano y hasta la próxima.

    Les contaré cómo va todo.

    Besitos.

    Bellota.

  • Me contacta para sextear

    Me contacta para sextear

    Soy un joven de 22 años quien goza de narrar algunas de sus experiencias en diversas páginas de este tipo. Soy alto, delgado y con un pene moreno de 16 cm. Escribí una anécdota sexual que tuve y un par de días después me contacto a mi correo una chica de 34 años llamada Laura.

    En su correo Laura me comentaba lo excitada que se sintió al leer mi relato, se trataba de uno de masturbacion, me contó que se tocó de diversas maneras mientras lo leía. Respondí a su mensaje y empezamos a platicar, nos contamos nuestros gustos y feriches, fantasías y cosas más.

    Después de un dia entero chateando decidimos mandarnos fotos sugerentes, yo le mandé una foto donde estaba apoyando en la pared solo con una toalla, dejando ver marcada una gran y dura ereccion, Laura me mando una en un lindo juego de ropa interior negra, en la foto ella se veía sobre su cama abierta de piernas y recargada con su manos atrás, se le veían unos lindos pechos, no eran muy grandes pero eran muy sensuales, también se le notaban unos grandes muslos y unos labios muy grandes que se marcaban por su apretada tanga.

    Las fotos pasaron de ser sugerentes a ser sexualmente explícitas. Ya no solo tomábamos fotos sino que también videos, nos mandábamos videos masturbandonos, en el mío me veía de pie frente al espejo tirando de mi pantalón haciendo que mi pene saliera con fuerza hacia adelante, lo tomaba y me empezaba a masturbar lentamente, también me mande otro en el cual se veía mi pene completamente lubricado y jalándolo con fuerza haciéndome gemir hasta lograr terminar con una gran carga de semen. Laura me mando uno donde se veía como se quitaba la ropa mientras bailaba hasta quedar desnuda, se acostaba sobre su cama, se lamía los dedos y se tocaba suavemente alrededor de lo labios y su clitoris, después al calentarse más y teniendo su coñito más mojado se empezó a meter los dedos uno por uno hasta tener 3 adentro, de los metía con fuerza y rapidez mientras al mismo tiempo elden frotaba, al llegar al orgasmo ella repetía “quiero tu verga y qué me llenes de semen”.

    Estás solo son unas de las cuantas anécdotas n que surgieron a partir de que Laura me contactara, también hubo videollamadas muy calientes y demás cosas que hubo después, pronto las iré contando.

    Espero que les haya gustado este relato, y si quieres contactarme y tener alguna experiencia como la de este relato mi corro es:

    [email protected] (un correo tonto, lo sé, pero es el que ocupo para estas cosas) espero poder leer sus respuestas.

  • Mi cuñada Valeria, muy puta

    Mi cuñada Valeria, muy puta

    Soy parte de una familia numerosa, varios hermanos, muchos primos y cuatro cuñadas, 15 años la menor y 35 la mayor, mi esposa es la segunda menor de ellas.

    Esta historia, producto total de la causalidad de la que fui absolutamente ajeno pero decididamente beneficiario y “usador” maravillosamente agradecido.

    Esta deliciosa experiencia, sin buscarla, me sucedió hace casi veinte años, y aún sigo esperando tener un “revival” deseado cada día desde esa atrevida y caliente aventura familiar.

    Todo se inicia en oportunidad del cumpleaños de quince de la menor de mis cuñadas, había concurrido con mi esposa, una prima y mis dos hijos obviamente todos, menos los niños, salíamos don una dosis de bebida lo suficiente para no pasar el control de alcoholemia, sabiamente decidí pedir un remís (auto de alquiler) para que nos llevara de regreso a casa.

    Por suerte era un automóvil lo suficientemente grande como para poder viajar todos, mi eposa y los niños detrás, yo adelante en el asiento del acompañante, quedando Valeria, mi cuñada esperando que alguien la regrese a su domicilio.

    Tampoco era cosa de dejarla esperando a que alguien se digne regresarla, por eso mismo le propuse volverse con nosotros y de pasada la acercaríamos a su casa. El asiento trasero totalmente ocupado por las dos mujeres y los niños, por cuanto le pedí al conductor si podíamos llevarla, obviamente esperando una propina, accede.

    – Vale, podés venir con nosotros, te acercamos a tu casa.

    – Pero dónde me siento, si está repleto.

    La mirada cómplice del conductor me habilita a invitarla a viajar conmigo en el asiento

    – Ja! Pero cómo hacemos?

    – Somos familia, te hago lugar aquí, adelante, no tendrás problemas en viajar sentada sobre mis rodillas.

    – Ja! Si prometes tener las manos quietas, me animo. –con picardía

    – Bueno… si solo debo tener quietas las manos….

    Sentada en mi fada, iniciamos en regreso, el plan es pasar primero por mi casa y luego dejar a Valeria en la suya.

    Tratamos de encontrar una posición cómoda en razón de que era un trayecto medianamente largo. En el asiento trasero los niños duermen y las mujeres lo suficientemente alcoholizadas para casi lo mismo.

    Al poco tiempo de emprender el viaje, los propios movimientos del vehículo y el acomodamiento de los cuerpos nos disponen en una postura lo suficientemente atrevida como para que su falda mini se eleve lo suficiente para que parte de sus nalgas se apoye sobre mi sexo.

    Ella va con sus manos apoyadas sobre el tablero del auto, yo le pongo mis manos en la cintura, de ese modo vamos transitando las calles de buenos aires, el movimiento y algunos baches nos hace mover y propiciar acercamientos físicos bastante osados, algunos provocados por mi excitación, que ella prudentemente no pone reparo alguno.

    El consumo de alcohol y el vaivén del vehículo me permite “hacerle” más comodidad entre mis piernas (Ja), hace como se acomoda mejor pero en realidad esta poniéndose en situación más erótica, la pollerita un poco más subida y se mueve de tal forma que va colocándose para que la raja de su sexo apoye directamente sobre el miembro. Este que ya venía entonado por el frotamiento, adquiere autonomía y responde a la “invitación” se me pone tan duro que me resulta imposible disimular, que por otra parte tampoco podría salirme de tan deliciosa posición.

    La situación adquiere la dimensión de una calentura que pasa de incipiente a manifestarse en un gesto totalmente atrevido y arriesgado por haberme movido y “acomodado” entre sus piernotas.

    El silencio cómplice habilita a seguir adelante con esta loca excitación, si le sumamos la mirada lasciva y cómplice del conductor está todo dicho y aprobado, es cuestión de ir por más, nos acondicionamos a como permite el espacio para poder liberar la verga y correr su tanga para que ella pueda permitir que se la meta dentro.

    El vaivén del vehículo y los sentones de Valeria hacen el resto, sin habernos propuesto estamos disfrutando de “un viaje rumbo a lo desconocido” deliciosamente sensual. Sus sentones, hasta exagerados y mi elevación de la pelvis nos está permitiendo tener un viaje totalmente sexual.

    Hubo un momento que los viajeros del asiento posterior se movieron, la inquietud de ser descubiertos no puso en alerta y detener los sentones de ella y los manotazos míos. El conductor tiene la facilidad de observar por el espejo retrovisor y comprobar lo que sucede, nos miramos y dice en voz baja. – Dale, seguila, solo se movieron pero nada más. Dale! Está todo bien, yo solo miro el camino…

    Nuevamente aprieto su cintura y alguna vez le aprieto una teta y seguimos jugando a tener algo así como una cogida. Aun con la familia dormida tampoco es el momento ni la ocasión de ir mucho más allá de una “franela” tan osada. Estamos calientes como una caldera en su máxima expresión, los movimientos de ella parecen indicar la proximidad de un orgasmo, por precaución saco la mano del apretón de teta y le tapo la boca. Mordidita mediante puedo controlar ese atisbo de orgasmo, se retuerce y se moja mucho mientras yo me estoy en la épica por controlar y no venirme, no solo por la inconveniencia y además las consecuencias harto visibles de una eyaculación extrema.

    Entre la lucha por frenar mi acabada y controlar su orgasmo estamos muy cerca de llegar a mi casa, es tiempo de terminar o al menos apaciguar las emociones desatadas. Las mujeres se recuperan de su letargo alcohólico, los niños despiertan, es tiempo de bajar del auto, como se puede acomodo la pija y bajo en condiciones de disimulo aceptable, pero… la calentura puede más que todas prevenciones y la prudencia, yo controlando la erección, Valeria a mitad de un orgasmo con toda la energía femenina encerrada en su tanga y la conchita súper húmeda me impulsan a la decisión heroica. Le indico al conductor que espere, que voy a dejar a la familia en la casa y me regreso para llevar a mi cuñada a su casa.

    El auto me espera a que le diga a mi esposa que como está la situación es más conveniente que acompañe a su hermana hasta la casa para cerciorarnos que llegó “sana y salva” Ja! Como la lectora habrá deducido no era yo quien toma las decisiones sino la calentura que llevo dentro.

    Vuelvo al auto, ahora viajamos los dos atrás. La comodidad del asiento me permite ser algo más efusivo, la situación exige premura y acción para evitar que se baje la energía femenina retenida en el deseo sexual de Valeria, llevarla al extremo pero restringirle es desahogo tan temido, necesito tiempo y mejor comodidad para poder cogerla, esa fue la intención desde el primer momento que la invité a llevarla a su casa.

    El objetivo estuvo nítido en mi mente desde el primer momento, la tácticas se había cumplido con la ayuda de las circunstancias del viaje y la complicidad del conductor, ahora es el momento límite, ejecutar la estrategia para cumplirlo. Excitarla y conservar sus deseos para poder bajarme y hacerle ese acto que vengo deseando desde hace años, y ahora se me presenta la situación en bandeja de plata. Es el todo o nada, Vamos por el todo!!

    – Espera que dejo a mi cuñada y volvemos a mi casa.

    Nuevamente debo recurrir a la complicidad del amigo conductor, sonríe y acepta, obviamente entiende ese código entre “piratas” (cazador de mujeres infieles), la llevo tomada de la cintura para ir ganando tiempo y terreno erótico.

    No fue más que entrar y dejar estallar la calentura, el tiempo apremia y la calentura desordena, las manos se afanan por la rapiña del cuerpo de Valeria, la siento sobre la mesa de la cocina al tiempo que saboreo sus deliciosas tetas, se deja tender sobre la mesa, las piernas elevadas y mi cara metida entre sus piernas y dejarme naufragar en el mar de sus jugos, comer esa cereza tan rosada y brillante como un rubí, los dedos ayudan a buscar el tesoro escondido del imaginario punto G, acosando sin pausa pero sigo restringiendo que alcance el último piso de las escala de su calentura y pueda hacer sonar la campana de llegada al orgasmo.

    Me puedo vanagloriar de saber hacerlas desear, dejarlas angustiarse con las ganas de llegar a orgasmo tan deseado, mantenerlas con las energías femeninas a tope me garantiza que cuando logren el clímax sea algo apoteósico como el que tal vez no tengan registro, ese placer me garantiza poder volver por más.

    Es el juego del gato y el ratón, ella se debate entre la angustia de no poder soportar más la calentura y el deseo de seguir gozando. La tomo de las caderas, para llevarla al borde de la mesa, con las nalgas fuera de la mesa y las piernas bien elevadas la penetro, totalmente húmeda, de un solo envión se la llevo hasta el fondo de su concha.

    Un gemido, más por la emoción de que por fin se la pueda entrar “como dios manda” en una penetración plena y profunda. Luego el bombeo justo y regulando la profundidad y ritmo para llevarla a donde necesito tenerla. Está dispuesta y entregada al placer que le esto dando, nada más nos importa que seguir cogiéndola.

    – Dame! Dame! Dame pija… no seas hijo de puta, dame pijaaa!!! No puedo mas, me tenés caliente como a una perra, dame leche, haceme el culo si quieres. Cogeme!!!

    La bajo de la mesa, de pie, las piernas separadas y el torso volcado y las tetas sobre la mesa, todo dispuesto para que por fin pueda darme, o darnos, el gustazo de un gran polvo. Tomada de la cintura comienzo a bombearla, despacio, suave como para distraer las intenciones y de pronto se desata el torbellino, la locura delas pasiones desatadas, la fuerza, y profundidad de los enviones se transforman en una carrera desenfrenada y salvaje. Los empellones de pija son recompensados con los empujones hacia atrás de Valeria.

    El fragor de esta cogida la hace revelarse con una guarra, hablando y moviéndose como las mas puta de las putas, como la mas perra. – Vamos, dame, dame duro, soy tu puta perra, lléname de pija, no me aguanto másss…

    Sus manos se agarrotan apretando los bordes de la mesa, mis manos crispadas acompañan la ansiedad que consume sus sentidos. Una pausa, que parece eterna, ambos sabemos que ese movimiento es el preludio de una entrada que define y consume el espacio entre el deseo y el orgasmo. Entré con todo el ímpetu y la decisión de liberar esa energía forzada, la entrada fuerte y a fondo estranguló el primer gemido, un segundo empellón le hizo soltar el aire acumulado y gritarlo, y gritarlo y gritarlo.

    El orgasmo tan temido y deseado se estrangula en su garganta y late en todos los músculos de la vagina, sabe y puede manejarlos a voluntad, apretar la verga y aflojar, ser como la boca de una boa devorando a su presa, es joven pero se nota su experiencia en garche.

    Ese fue tan solo el primero, al retomar el bombeo, asoman los otros orgasmos, encadenados al destino de su goce máximo. Demoro la penetración, estoy trabajando y disfrutando mi place, pues disfruto mucho más el proceso del juego de metisaca que la eyaculación en sí misma.

    Retomando el ritmo de la cogida, algo más atenuada por parte de ella pues aun sigue en los estertores del ultimo orgasmo, sin perder del todo la noción de dónde la estoy poniendo y sobre todo que lo estamos haciendo sin forro (condón).

    Lo tenía todo pensado, cuando se presentó la posibilidad no tenía nada que pensar, menos aun de consultar, el culo era el próximo destino…

    – Cuñado, me falta poco para venirme…

    – Sí, por favor, no me acabes adentro, dentro no, por favor…

    – Sí, princesa no te voy a acabar dentro…

    La saqué de la conchita totalmente húmeda, el hoyo se me ofrece desafiante, cuando separé las nalgas, se estremece, adivina la intención, percibo esa actitud defensiva, apuro la decisión, al primer atisbo de reacción, la estoy “puerteando” en el centro de orificio anal, agarrado con firmeza de sus ingles, me voy dentro, algo brusco, de un envión entré la cabeza del pene, atravesando el primes obstáculo, queja, grita y se debate. El segundo envión se la entré toda, hasta el fondo, sus gemidos y rechazo son neutralizados por la firmeza con la que aprieto contra sus nalgas.

    Enterrado en el apretado culo, comienzo a moverme, entiende y comprende que es inútil resistirse, conoce mucho de sexo, entiende que eso de ante lo inevitable es “relajarse y disfrutarlo”.

    Resignada a cumplir el viejo y conocido dicho, se entrega al placer de dejarse hacer el culo, le pido cola-borar con el polvo, pone en acción sus dotes de buena puta, moviéndose y empujando hacia atrás, sabe que apurando la eyaculada quedará menos dolorida con la vergota bastante gorda para “el marrón” tan estrecho.

    Su habilidad me hace disfrutar tantísimo pero acorta el tiempo del placer del metisaca, estoy llegando al momento sin retorno, mucho antes de lo deseado. Subiendo en la parábola de la excitación llega el momento de la explosión emocional, una mínima pausa para tomar el envión del ataque final, prendido a sus inglés voy hasta el fondo de su ano.

    – Vale… estoyyy llegando, ya me viene, me viene, me vi….

    La naturaleza pudo más que las palabras, el chorro de leche se impone, una latido me hace estremecer, el semen busca llenar el fondo del ano de la muchacha, otro golpe de pija, un segundo disparo de leche, un tercero y no pude saber más. La contundencia de la venida es siempre un momento de conmoción, perderme en la nebulosa de esa expulsión de vida dentro de este delicioso culito.

    Se la dejé dentro un momento, sé bien como disfrutan esos instantes que siguen a la eyaculada, seguir viviendo esos mágicos latidos de la verga después de una venida tan contundente. Salgo despacio de su culito, una palma y un besote son el gesto del macho por haberla disfrutado tanto.

    Permanece tendida sobre la mesa, las piernas aun temblando, se da vuelta para comprobar que no volvía a metérsela, ja.

    Mientras me voy vistiendo, ella se endereza y voltea para verme, la ausencia de rastros de lapiz labial, los ojos llorosos, y el rímel corrido son la máscara de una mujer atravesada por una calentura que le dejó un súper orgasmo y el culito bien roto…

    – Nunca más me vas a tocar el culo. Estuvo bueno pero mirá como me lo has dejado. Sos un hijo de puta, me hiciste un muy buen polvo pero ahora me dejaste con el culo latiendo.

    Mientras ella se queja y putea he terminado de vestirme, una caricia y un beso en ese culito maltrecho son las gracias por todo lo bueno. – Gracias cuñadita, no sabes cuanto te deseaba…

    Me retiré escuchando sus reclamos por haberle dejado el culo dolorido.

    – Volvamos a mi casa!

    El remís me deja en la puerta, un gracias y una buena propina por el gran favor dieron por terminada una noche de esas que se recuerdan toda la vida…

    El texto no puede dimensionar las sensaciones vividas y las pasiones desatadas en ese fin de fiesta, claro fin de fiesta a toda orquesta!!!

    Estimada lectora, seguro has vivido en carne propia el deseo de tu cuñado. Quisiera saber de tus experiencias, te espero en:

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    Lobo Feroz

  • Chica menstruante (III – final)

    Chica menstruante (III – final)

    Sólo hubo un momento de descanso. No importaba que hubiera tenido un orgasmo hacía un momento; Nerea enseguida empezó a dar muestras de que su excitación no había terminado y de que quería mucho más.

    Por mi parte yo aún estaba con agujetas en la lengua por la comida de coño que le había hecho. Pero, al igual que ella, también necesitaba más.

    – Sácate el tampón; quiero ver cómo lo haces, cómo va saliendo de tu interior poco a poco. Necesito sitio para metértela, para que la sientas dentro de ti, mi pequeña puta.

    Con una sonrisa, Nerea nuevamente se puso de pie encima de la cama. Miré hacia arriba, hacia ese coño tan jugoso que me estaba esperando. Agarró el hilo del tampón y, suavemente, empezó a tirar de él. Lo que era blanco poco a poco se empezó a transformar en un color rojizo. Su vagina se iba dilatando para dejar salir ese objeto tan desconocido para mí. Ahí estaba; había absorbido bastante sangre porque se le veía como hinchado y su color era muy oscuro, como granate. Un último tirón y lo sacó del todo. Justo en el momento en que el tampón dejaba el húmedo coño de Nerea, de él salió un reguero de sangre, un pequeño chorrito de sangre, esta vez sí, de un color rojo vivo que cayó encima de mi estómago. La muy guarra de Nerea lanzó el tampón usado al suelo y de golpe, se sentó de nuevo encima de mi barriga, pasando su vulva por la sangre que se había desprendido y extendiéndomela por mi tripa.

    – Te gusta esto, ¿verdad, cabrón? Era esto lo que querías, verme como una cerda, como una puta haciendo todas estas guarradas para ti – me dijo con una voz entrecortada por la excitación. Ahora, ¡fóllame por donde quieras, cabrón! Haz lo que quieras conmigo, hijo de puta, pero quiero tu leche dentro de mi chocho sangriento.

    Yo estaba a punto de explotar. Mi polla palpitaba y la notaba dura como una piedra, algo que no había sentido en mucho tiempo. Agarré a Nerea de la cintura para levantarla un poco y colocarla justo encima de mi rabo. Noté el capullo en la entrada de su vulva; noté lo mojada que estaba por sus flujos y su sangre. Intenté ponerla a la entrada de su vagina, en ese orificio que desprendía tantos líquidos y, de un golpe, la penetré. ¡Oh, qué sensación y qué fácil entró! La vagina de Nerea no era estrecha, sin duda que ya había sido usada bastante por otros cabrones como yo. La polla se deslizaba fácilmente dentro de sus paredes vaginales, por la humedad que había dentro, con todo lo que allí había dentro. Empecé a follarla yo, pero Nerea decidió ser ella la que se moviera y empezó a cabalgarme rabiosamente. Subía y bajaba rápidamente, gimiendo en cada movimiento. Cada vez que mi polla se metía en su coño, unas pequeñas salpicaduras rojas saltaban sobre nuestros cuerpos, que ya, en esos momentos, mostraban rastros sanguinolentos por diferentes partes. Al tiempo que me follaba (porque era ella la que me estaba follando), intentaba agarrarle las tetas. En ocasiones se me escapaban, pero cuando las tenía en mis manos, las apretaba con fuerza, las retorcía incluso, provocando más gritos y gemidos en mi preciosa puta.

    Cuando me hubo cabalgado un poco más la cambié de posición. La coloqué boca arriba y yo me puse encima de ella. Se abrazó a mí y nos besamos la boca, nos pasábamos la lengua como perros; quería comérsela, quería comerle todo. Me incorporé y le abrí las piernas lo más que pude. La visión de su vulva rojiza y mojada me volvió aún más loco y, sin pensarlo, me abalancé sobre su coño para chuparlo, para saborearlo. Saqué la lengua y la pasé por sus labios mayores, por su clítoris, que seguía sobresaliendo duro. Le abrí los labios menores con los dedos y metí la lengua en su cavidad. La metí lo más que pude y fui tragando su sangre menstrual. Me sentí como una especie de vampiro, pero no me desagradaba; lo único que quería entonces era limpiarle toda su vagina.

    Nerea se estaba retorciendo de placer. Se estaba apretando las tetas mientras me decía que siguiera como el cabrón que era. Mi boca ya estaba llena de sangre, notaba ese sabor tan típico de ella. Imaginaba que tendría la lengua y mis labios rojos y quise, por fin, penetrarla otra vez. Pero antes de que mi polla invadiera de nuevo esa maravillosa cavidad, pasé la lengua por el otro orificio que iba a ser mío. Con sus piernas bien abiertas, usé mis dedos para abrirle bien el culo y lamérselo con lengüetazos fuertes, como si quisiera erosionarlo. Metí la punta de la lengua en su ano y la moví dentro de él. Pronto, ese agujero se volvió del mismo color que adornaba una parte importante de la cama y nuestros cuerpos. El esfínter se dilataba por la excitación que tenía Nerea; escupí dentro de él y volví a lamerlo y, cuando ya estaba muy mojado aproveché para meterle dos dedos. La estuve follando con ellos durante un minuto, dándole muy duro y noté que, a diferencia de su coño, el culo no lo tenía tan usado.

    Saqué los dedos y me los llevé a la boca para chuparlos y sentir el sabor que tenían, un sabor que, como se podía imaginar, mezclaba muchas cosas: saliva, sangre, quizá algo de mierda… Pero, excitado como estaba, me supo delicioso.

    La agarré de las pantorrillas y eché sus piernas hacia atrás. De esa manera, tenía ante mí perfectamente preparados sus dos orificios para poderla follar. Me tumbé encima de ella y la penetré el coño. Como he dicho, mi polla no es excesivamente grande y, en esa posición, lo que deseaba era que la punta de mi rabo llegara a lo más profundo de ella, que llegara a tocarle el útero. Daba unas fuertes embestidas, que hacían que mis huevos golpearan el culo de Nerea. Sentía lo fácil que entraba y se deslizaba mi polla dentro. Oía ese sonido que se produce cuando algo está encharcado, y notaba las salpicaduras de sangre que continuaban saliendo en cada penetración.

    – ¡Ahhh! ¡Diosss! ¡Fóllame así, cabrón! Me estás destrozando el coñooo. ¡No paresss! ¡Fóllameee!

    – Sí, cerda, mi puta cerdaaa. Te voy a destrozar el coño y también tu sucio culo.

    En ese momento saqué la polla de su vagina, le volví a escupir en el ano y, colocándola a la entrada, se la empecé a meter. No, yo no era un experto en culos, pero notaba que el suyo no había sido tan utilizado como el coño. Noté que, aunque estaba excitado y aparecía algo dilatado, a mi polla le costaba más entrar; notaba que era más estrecho, que las paredes anales apretaban mi rabo más que las vaginales. Por eso, pese a que me habría gustado metérsela de un golpe para haberla destrozado, fui a poco a poco y, cuando vi que la mitad de mi polla había entrado, di un último empujón de caderas y se la enterré en su culo completamente. Esa estrechez daba un gusto especial, era como si su culo me dijera que no le abandonara, pero lo hice. Y comencé el mete-saca en ese agujero. Mi polla tenía la sangre y los flujos del coño de Nerea y, junto con la saliva que había utilizado, me ayudaban en esa penetración que, ahora sí, iba siendo más dura e intensa.

    Nerea seguía gimiendo, a veces chillando, mientras se pellizcaba los pezones con una mano y se tocaba el clítoris con la otra. Su cuerpo tenía ya muchas partes rojizas: su cara, su boca, su estómago, la parte interna de sus muslos…

    Yo continuaba taladrándole el culo, cada vez con más facilidad. Se la metía hasta el fondo de sus intestinos y, si le hubiera producido algún desgarro, no se habría notado en esa mezcla de sangre que mojaba sus agujeros. En ese momento decidí hacer algo que había visto en vídeos y que nunca había hecho.

    Abierta ante mí como estaba, con su culo follado y su coño completamente expuesto, saqué mi rabo de su ano y, sin avisarla, se lo metí en el coño.

    – ¡Ahh! Sí, cabrón, síiii, puto cerdooo.

    Y ahí estuve follándole la vagina con todo lo que había salido de su culo y, luego de nuevo, volví al culo con todo lo que había salido de la vagina. Una, dos, tres cuatro, cinco embestidas en el coño; una, dos, tres, cuatro, cinco embestidas en el culo…

    – Me voy a correrr, cabrón, me voy a correr – gritaba Nerea completamente excitada. Córrete en mi coño, cerdo, quiero sentir tu corrida, tu leche golpeándome dentrooo.

    Era lo que necesitaba para el final. Una última penetración en su coño. Mientras los dos gemíamos y gritábamos, volví a notar la respiración más agitada de Nerea, noté unas contracciones en su vagina y, en ese momento, solté mi semen dentro de lo más profundo de ella. Cuatro chorros que golpearon su útero, ese útero del que salía su sangre menstrual. Sentí mucho calor y creo que la leche que había expulsado era bastante espesa. Con la respiración entrecortada me tumbé encima de Nerea.

    – No, cabrón, no te tumbes ni te duermas. Quiero una cosa más.

    – Pero, niña, me has dejado hecho polvo, estoy jodidamente contento pero agotado. ¿Qué más quieres que haga?; porque no puedo más.

    – Esto es fácil, jaja. Antes de que se te baje la polla quiero que la saques y me la des para comer. Quiero dejártela limpia.

    Aquello me dejó sin palabras, y me di cuenta de lo realmente puta y guarra que era esa cría que tenía junto a mí.

    Lentamente saqué la polla, que iba perdiendo ya parte de su dureza, acompañada de una especie de salsa rosa que resbaló por los muslos de Nerea. Miré mi rabo y me di cuenta de que era una amalgama de muchas cosas. Se distinguía bien la sangre de la regla y mi semen, pero también sabía que ahí estaban los jugos de Nerea y seguramente algo de mierda que saliera de su culo.

    Así, a media erección, se la introdujo entera en la boca y comenzó a chuparla cuidadosamente. Luego la sacó, me lamió el glande y pasó la lengua por toda ella hasta dejarla bastante limpia y, casi, brillante. Se incorporó y me dio un beso con partes de lo que me había limpiado, para que yo pudiera compartir con ella esa mezcla de sabores. Y lo compartí. Y lo tragué. Y me sentí más unido a ella.

    – ¿Te gusta como ha quedado? – me preguntó traviesa.

    – Me ha encantado todo y la limpieza de polla también. Pero… yo quiero limpiarte a ti si me dejas.

    – ¿Sí? ¿Y qué tienes pensado, cabrón?

    – Ahora lo verás.

    La cogí de la mano y nos levantamos de la cama, que parecía un campo de batalla por el revuelo de las toallas y la sangre derramada sobre ellas, como en una auténtica guerra.

    Fuimos al baño. Todavía le escurría por las piernas sangre de su regla, que no dejaba de salir de su preciosa vagina.

    – Métete en la bañera – le pedí, mientras yo también entraba. Siéntate y abre las piernas hacia mí.

    Nerea sonrió imaginando lo que iba a pasar. Abrió las piernas y, sin que se lo pidiera, de la misma manera se abrió los labios con los dedos. Otra vez la visión de ese coño sucio, aún húmedo, con los restos pegajosos de una tarde de sexo me excitó. Pero esta vez no la iba a follar. Me puse de rodillas ante ella y dirigí mi pene, ya fláccido a su vulva. Y, con las fuerzas que aún tengo pese a mi edad, empecé a mearla con bastante presión. La orina la dirigí a todas las zonas que veía manchadas: sus labios, el ano, el vello púbico que estaba un poco apelmazado, incluso apunté a la entrada del orificio vaginal para intentar limpiarla por dentro. Nerea ayudó con su mano frotando por todas esas partes y, así, la meada fue resbalando por la bañera llevándose con ella las pruebas de la mejor tarde de mi vida.

    EPÍLOGO

    Nos duchamos, esta vez sin más juegos sexuales. Nerea se puso otro tampón con la misma facilidad con la que había hecho todo lo demás. Pero, antes de colocárselo, cogió las bragas que se había quitado, se las restregó por la vulva y me las ofreció.

    – Toma, son para ti. Así me recordarás para siempre – me dijo con una sonrisa. Luego sacó de su bolso otras bragas limpias, esta vez negras, y se las puso.

    – Pero ¿no nos vamos a volver a ver? – pregunté extrañado.

    – Bueno, si volvemos a coincidir en el chat en esos días, podemos volver a quedar.

    – Pero si nos lo hemos pasado tan bien y hemos disfrutado, ¿por qué no me das alguna forma de contacto? No quiero perderte. Coincidir en el chat otra vez quizá no sea tan fácil.

    – No doy datos míos, ni móvil, ni nada. Para mí el morbo está en esto. En que seguiré siendo una desconocida para ti, aunque yo sepa cosas tuyas, como dónde vives, jaja.

    – Tendré que aceptar eso, ¿no?

    – Sí.

    – Me has hecho renacer, Nerea. Hoy he hecho cosas y me he comportado de una manera que jamás había vivido. Nunca pensé que me pasaría algo así, que actuara como un auténtico cerdo.

    – No me conoces, pero si supieras cómo soy en mi vida, te sorprenderías también de lo que ha pasado hoy. Y mis amigas ni te cuento. Nadie se puede imaginar, siendo como soy, que pueda hacer esto. Pero me gusta el sexo, tuve un novio que me enseñó muchas cosas y, como has visto, cuando estoy con la regla me transformo. Me pongo tan cerda, me excito tanto que soy capaz de hacer las cosas que has visto y que no suelo hacer en otros momentos.

    – Pues parecías una auténtica experta. No me puedo creer que tengas 18 años. Tu experiencia es de alguien mucho mayor, o eso creo. No tienes 18 años, ¿verdad?

    – No, no los tengo … o quizá sí – contestó con una sonrisa traviesa.

    Me dio un beso y se fue.

    Y así estoy. Llevo dos meses entrando en los chats buscando a esa “chicamenstruante” sin éxito. Seguiré haciéndolo porque no quiero que esto sólo sea la experiencia de un día. A veces me pregunto si todo lo habré soñado pero, cuando me pasa eso, saco unas bragas azules que tengo guardadas cuidadosamente y las huelo.

    Esta historia, aunque tiene partes retocadas por cuestiones literarias, está basada en hecho reales.