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  • Mi amigo Mike (4.5)

    Mi amigo Mike (4.5)

    A partir de aquí cambiaron un poquito más las cosas.

    Continuando con el relato anterior, después del evento y esa gran noche.

    Me levante por la mañana, algo adolorida de los pies, ya que me quede con los tacones puestos, Mike aun dormía, me quite los tacones y procedí ir al baño fue un tanto extraño porque al parecer el semen que me habían dejado en el culo se me había escurrido entre la pierna y olía a puro sexo lo cual me éxito de solo recordar la noche que había pasado.

    Al salir del baño, Mike ya estaba despierto aun acostado desnudo sobre la cama, me seque el cuerpo y me fui a recostar con él, sin dejar pasar la oportunidad le empecé a masajear su pene dándole los buenos días, sin dudarlos al ver sus 20 centímetros de verga ya bien erecta me la lleve a la boca, tras unos 10 minutos de sexo oral que le hice a Mike me sostuvo de la cabeza clavándome su verga en la garganta y soltando una gran carga de su semen sin derramar una gota me la trague toda.

    Mike – Gracias Perla, espero te gustara tu desayuno.

    Yo – me encanto, sin decirle nada me recosté pensando en que amaba como me trataba y como me hacía sentir y sin negar también como me cogía, estaba decidida a ser su putita.

    Mike salió del baño después de ducharse, en lo que yo me vestí con otro pequeño conjunto de ropa que traía de emergencia no era tan sexy como el de la noche pero aun quería ser Perla para él un rato más, llevaba un vestido floreado(que tome prestado jeje) que me llegaba arriba de las rodillas con un calzón cachetero y un brasier igual negro que me resaltaba un poco las tetas, no era mucho pero el relleno hacia lo suyo, sacándome un busto notable con unas pequeñas zapatillas de un tacón chico, como recordaran no soy una persona muy alta y mi compleción delgada podría pasar bien como una dama joven, más tarde me di unos pequeños toques de maquillaje que aprendí en internet.

    Le prepare el desayuno a Mike, mientras platicamos él me decía que le gustaba como me veía, que espero así siguiera por el resto del día, lo cual me dio un escalofrío y me puse nerviosa porque quería que saliera así a la calle. Lo medite mucho me vi al espejo y ni yo misma me reconocí, si me hacía pasar por una mujer, no iba tan sexy así es que pensé que no recibiría tanto las miradas.

    De una forma u otra logro convencerme, ya estaba lista con mi atuendo el maquillaje dio el toque final, para que Perla saliera caminando alado de su macho. Salimos del alojamiento yo más nerviosa que nada, pero como una pareja de enamorados salimos tomados de las manos caminamos por un pequeño andador hasta llegar a la plaza del pueblo con los rayos del sol en mi cara con una postura algo rígida al pasar los minutos me sentía cada vez más tranquila, después de dar una vuelta al pueblo nos dirigimos a un taxi para que nos llevara al autobús de regreso a nuestra ciudad.

    Mientras tanto de camino no platicamos mucho me sentía algo insegura aun hablar ya que temía que fuera a notar mi voz, lo cual Mike y el taxista entablaron una pequeña conversación.

    Taxista – ¿Que les pareció el lugar, no parecen ser de aquí?

    Mike -Lindo, muy tranquilo nos la pasamos de maravilla, guiñándome el ojo haciendo resaltar que disfruto.

    Taxista -me alegra escuchar, sé ve que hacen una linda pareja, no se diga lo linda que es su novia

    Lo que conteste con una voz temblorosa y leve con un -Gracias.

    Mike -si es una maravillosa mujer.

    Llegamos a la estación de autobuses, Mike se dirigió a comprar los boletos y nos preparamos para abordar, tuvimos algo de suerte ya que eran muy pocas las personas que subieron al autobús y nosotros nos dirigimos a los últimos asientos del autobús, las pocas personas que iban ya estaban ubicadas hasta adelante.

    Fue un viaje tranquilo. O eso me gustaría haber dicho.

    Al entrar a carretera empezó a hacer mas frio en el autobús, aun no estaba acostumbra a llevar vestido, lo cual Mike se aprovecho para calentarme, que fue lo que hizo, el muy listo empezó por masajearme las piernas, llevando mas y mas dentro de mi vestido hasta llegar a mis pequeños huevos y a mi miembro, como todo un experto me saco los calzones que tenia puestos, me acomodo de tal manera que mi culo quedo expuesto hacia él. Con temor le dije que no lo hiciera porque podían escuchar, lo cual no le importo y empezó a jugar con mi culo llevando sus dedos llenos de su saliva dentro de mí, me éxito tanto la adrenalina que casi gemí de placer, pero me tape la boca y solo pensé que esto se había salido de control. Al cabo de un rato me hizo terminar lo cual hice en su mano y el muy maldito me hizo limpiarle la mano con mi propia boca hasta dejarlo limpio, me sentí un poco extraña, pero ahí mismo noté que me daba placer ser dominada por él, al fin de cuentas yo misma le dije que sería su putita personal.

    Fue un viaje fenomenal, experimente tantas cosas nuevas y excitantes que roge porque volvieran a pasar muy pronto.

    Hasta aquí termina esa aventura que abrió una puerta para las siguientes que iré contando poco a poco de las experiencias que seguí viviendo.

    Recuerden que me gusta leer sus comentarios les dejo mi correo: [email protected].

  • Mis padres culeando

    Mis padres culeando

    Cómo era costumbre en la casa de mis padres, yo dormía con la puerta de mi habitación cerrada y mis padres dormían con su puerta abierta. Un día sábado en la noche yo estaba viendo una película porno para masturbarme antes de dormir, había bajado todo el volumen de la tv para que mis padres no supieran que estaba viendo porno.

    Mientras me masturbaba de pronto escuché unos gemidos, me asuste porque creí que sin querer había subido el volumen de la tv mientras me masturbaba pero resulta que los gemidos de la película venían de la tv de mis padres, eso me excitó mucho pero de pronto se comenzaron a escuchar gemidos que no eran de la película, me acerqué a mi puerta y la abrí muy despacio, no podía creer lo que estaba escuchando, los gemidos eran de mi madre, no la había escuchado antes. Salí de mi habitación ñ y fui lentamente hasta la entrada de la habitación de ellos, mi madre gemía tan rico que se me paró la verga a full.

    Cómo la puerta de su habitación estaba abierta me acerqué para espiarlos y pude ver un espectáculo increíble, mi madre estaba acostada boca arriba con las piernas abierta, mi padre le metía y le sacaba la verga lentamente pero cuando se la metía la introducía toda, no me había imaginado cómo sería ver la vagina de mi madre recibiendo verga pero al verla fue increíble. Cada vez que mi padre le metía la verga se sacudían las tetotas de mi madre y entre gemidos decía… «que rico».

    De pronto mi madre tuvo un orgasmo y mi padre también, mi padre sacó su verga de la vagina de mi madre, la había llenado de semen y cuando sacó su verga, el semen se le salía por los labios vaginales. Ella con su mano se lo esparcía por los labios de la vagina y con la mano llena de semen se acariciaba las tetotas. De pronto abrió los ojos y me descubrió espiándola, ella estaba tan excitada que solamente dirigió su mirada a mi verga que estaba a full y no dijo nada.

    Cuando mi padre se la había acabado de culear fue al baño, yo me comencé a masturbar mientras mi madre me miraba y seguía acariciándose las tetotas. De pronto mi padre estaba saliendo del baño y yo fui corriendo a mi habitación, cerré la puerta y me masturbé.

  • Me follo a la mujer de mi tío (parte 1)

    Me follo a la mujer de mi tío (parte 1)

    Mi nombre es Sebastián tengo 22 años. Esto me pasó hace una semana en el cumpleaños de mi abuela. Luego de terminar de cenar nos fuimos a una terraza muy grande que tienen, nos pusimos a beber, yo me gane en un lugar con unos primos, tomamos varias copas y ellos se tuvieron que ir a lo que yo quede solo.

    En eso se acerca la novia de mi tío (una mujer de 40 años aproximadamente alta mide uno 1.70 delgada muy buen cuerpo unas tetas enormes caderas grande, culo grande estaba vestida con una blusa con escote y una falda). Se gana a mi lado me pide que le sirva una copa y nos ponemos a conversar estuvimos mucho tiempo como 1 hora, copa tras copa. En un momento todos se paran a bailar a lo que yo saco a bailar a mi tía (le decía tía de cariño) bailamos varias canciones, luego pusieron música para bailar más pegados.

    Nos acercamos seguimos bailando yo la tomo de la cintura bailamos muy bien a lo que ya estando un poco borracho le puse la mano en su c*** a lo que ella me mira y me susurra que le gusta.

    Luego terminamos de bailar y nos volvimos a donde estábamos no tomamos otra copa a lo que yo siento y que su mano estaba en mi pierna de a lo que me dice (te estoy devolviendo el placer) su mano cada vez más cerca de mi entrepierna me dice que la siga.

    Fuimos a una bodega que había un poco alejada entramos yo cerré la puerta y nos quedamos frente a frente y de un impulso nos besamos la tomó en brazo era ya que yo media (1.90 tengo cuerpo un poco musculoso) nos besamos con lengua. En un momento veo que hay una mesa la siento y cómo pude le subí la falda y le quité la tanga que estaba empapada, la dejé a un lado comienzo a pasar mi lengua por su vagina mi lengua salía y entraba muy mojada le comencé a meter mis dedos gemia muy rico primero un dedo y cuando le metí dos gemía como una auténtica puta.

    Yo lo hacía más rápido en un momento vuelvo a pasarle mi lengua y se viene y dejó mi boca llena a lo que yo me levanto y la beso pasándole todos sus jugos a su boca luego saqué mi pene lo que me encerraste por su vagina y sin pensarlo se lo metí gritaba muy rico entra muy apretado (me mide 20 cm de largo y 6 cm de grosor) lo hicimos unos minutos a lo que yo le dije que se pusiera en cuatro su culo se veía maravilloso se la volví a meter en su vagina estando tan caliente veía su ano le metí un dedo y grito del dolor.

    Espero les guste me ayudarían a continuar con su apoyo.

  • Otro día de playa

    Otro día de playa

    Después de mucho tiempo en el que no lográbamos coincidir. Por fin quedamos en ir juntos a la playa a echar el día. Llevábamos sin vernos tres años y nuestras vidas habían cambiado mucho. Habíamos tenido éxito en nuestros respectivos trabajos y nos habíamos casado con nuestras parejas, pero seguíamos en contacto y decidimos cerrar el círculo de nuestra curiosidad que siempre nos había consumido durante todos los años de nuestra amistad.

    Solos, fuimos a desayunar y emprendimos un viaje de un par de horas a una playa seminudista asturiana, temiendo que el clima primaveral no traiga frio o tormenta y nos joda nuestro dia de miercoles. Cuando llegamos descubrimos que al ser entre semana no hay nadie.

    Ademas hacen 26 grados y apetece mucho estar en la playa. Nos ponemos a pasear y mientras hacemos bromas sobre lo que seria ver nuestros cuerpos desnudos. Un tema tabú que sin embargo han recurrido a el entre tantas anecdotas y experiencias sexuales contadas mutuamente durante el camino en coche.

    Nos sentamos juntos en la arena, yo no estaba muy convencida pero se me notaba que tenia un gran deseo de verlo sin ropa. Me mordi mis labios encerrando y atrapando unos pensamientos que no estan claros si encontraran la respuesta deseada y que una posible negativa me quitara la confianza para poder continuar hablando de temas que tanto me agradan hablar con el. Yo estaba algo acomplejada pero a el, por su forma de expresar sus gustos sexuales, parecia no importarle nada de lo que a mi me preocupaba ya que tambien arrastraba sus propios complejos. Eso a mi me genero esperanzas. Sin embargo no logre llegar a un entendimiento y casi acercandome mutuamente nuestros cuerpos, él decide levantarse e ir a mear mientras me comenta donde podriamos ir a comer. Yo no podia dejar de seguirlo con la mirada y ver su figura esbelta e imaginarlo sin ropa dirigiendose hacia unas zonas escondidas entre las dunas de la playa.

    Sin pensarlo mas, me levante con el corazon acelerado y ataje por otro camino para lograr ver que es lo que va a hacer mientras el esta solo. Puede verlo en angulo y el no descubre que le miro en tal posicion. Veo como se baja el pantalon corto dejando ver su miembro, flacido pero hermoso, con unos grandes testiculos colgandole. Sin darse cuenta ya de las revoluciones de mi corazon dirijo mi mano a la entrepierna y puede notar una gran humedad a traves del bañador.

    Al volver. Absorta en mis pensamientos. Esquivo algunas ramitas y acomodo la rejilla de mi bañador entre sus huevos y me acerco a donde esta nuestra toalla puesta detras de la duna para sentarme junto a el…

    Al acercarme a el, sentado mirando al mar y con su hermoso cuerpo expuesto frente al romper de las olas y el viento me excito deshinibidamente. Inevitablemente lo puedo observar de cerca y comenzamos a hablar. Le dejo claro que esta precioso asi y el me dice que se siente liberado y que no piensa volver a ponerse la ropa hasta que yo me la quite. Me lamo un par de dedos de una mano y comienzo a rozar su cuello, bajando hacia su entrepierna Firme y tirante. Comienzo a salivar en abundancia, llevo mi boca a su verga dura y venosa y noto su endurecimiento inmediato, su calor y su sabor a la brisa del mar. Sin pensarlo me quito todo y dejo al descubierto todo de mi, mostrandole todo mi cuerpo desnudo y excitado. El no para de mirar furtivamente mis atributos y yo supongo que se habra dado cuenta de que hago lo mismo, nos tenemos ganas y queremos probar el sabor de los fluidos de cada uno.

    Le tiendo la mano y la ayudo a incorporarse. Le convenzo para andar y juntos comenzamos a andar solitariamente mientras contemplamos el movimiento de nuestros cuerpos cada vez mas cerca.

    Me lleva por una playa desierta, en la que estamos andando desnudos. Continuamos hablando de cosas que nos gustan y de algunas amistades pasadas. La ereccion empieza a bajar pero no me importa ya que el dia es largo y aun queda para saber si acabaremos dando el paso definitivo. Me convence para meternos en el agua que tiene pinta de estar muy fria. Nos damos un baño con agua fresca y al salir veo que mis pezones estan tiesos en esas firmes tetas.

    Me los mira con deseo y excitado y me pregunta si los puede tocar y noto que estan durisimos y le digo que los vuelva a probar, entonces me los muerde suavemente y los relame. Su polla palpita y se pone durisima de nuevo y empiezo a tocarla. El sigue amasando mis tetas y chupando los pezones entonces le pido que pare y que estoy cachondisima pero no deja de tocarmelas y lamermelas excitandome cada vez más… mmm.

    Entonces me agacho y me pongo enfrente de su polla una vez mas y deja al aire todo el glande hinchado y me lo meto entero en la boca y saboreo el liquido preseminal que ya empieza a salir.

    Disfruto chupandosela. Me la mete y saca de la boca cada vez con mas ganas entonces me agarra de la cabeza y me penetra la boca en un mete saca mas agresivo, haciendome tener arcadas y salivando muchisimo toda su polla.

    Me dejo acostar boca arriba en el suelo abriendome de piernas dejandome ver todo mi coño abierto. El pone su cabeza entre mis piernas y se agacha dejando que me coma todo mi coñito y pueda seguir atragantandose pasando y lamiendo con la dureza de su lengua entrando y saliendo…

    Luego mete de nuevo la cabeza entre mis piernas y abro con mis dedos aun mas mu coño dejando desenfundar mi clítoris que esta hinchado y durisimo. Me come todo el coño que esta chorreando, llenando su boca entera de mi sexo, penetrandote en su interior con su lengua y mordiendolo suavemente…, me hace gritar de gusto hasta que me corro a chorros a la vez que me soba mis tetas erectas y excitadas… Me pregunta a que sabra mi ano, que esta cerrado y pequeño. Ne pasa la punta de su lengua por el orificio ensalivandolo y notando mi sabor mas intimo. Vuelvo a gemir con fuerza y a correrme en su cara.

    Ne corro mucho y me quedo bien satisfecha pero el tiene la polla que me va a reventar y estoy deseando que me dé su semen, asi que le cojo de su culito y agarrandote con fuerza sometiendome y poniendome boca abajo y a cuatro patas dejandole de nuevo el coño y el culo abiertos para poder hacerme lo que quiera. Me pongo en plan sumisa y soy una perra que tiene ganas de placer.

    Esta agresividad la excita. Me azota varias veces el culo que muevo mas aceleradamente con cada azote y se me pone cada vez mas rojo. Estoy atrapada, sus brazos me rodean apresandome y haciendome suya. Se da cuenta que estoy a su disposicion, a lo que él quiera y determine, no le gusta que sea propiedad de nadie y menos de un hombre, pero no logra entender como ha conseguido que haya caido en sus garras y es capaz de disfrutar de ello. Le encanta lo que me esta haciendo y ruego que no pare. Me tira un fuerte escupitajo en el coño que esta de nuevo chorreando y casi corriendome de nuevo. Le apunta con su polla tiesa, a punto y me la mete de un fuerte estocazo que me hace gemir gritando de placer, mmm.

    – ¡Vamonos, sigo con hambre!

  • La casera instruye a Jordi para su primera experiencia (2)

    La casera instruye a Jordi para su primera experiencia (2)

    En la casa no había secretos, la transparencia era total.  Son las normas que nos pusimos para tener una convivencia plena.

    Tras irse Jorge a trabajar, le conté a Rebeca la situación por la que estaba pasando el muchacho, que era pánico a su primer encuentro sexual con su novia Paola. Y le rogué que lo ayudará ella también. Por lo que le pedí que intentara abordarlo cuando llegara del trabajo, pues su novia llega mañana, y tenemos ya muy poco tiempo para instruirlo un poco más en el arte de relaciones sexuales.

    Ella lo comprendió y compartió totalmente.

    – Y lo haré con mucho gusto, ya me estoy humedeciendo solo de pensarlo, me dijo.

    Me acerqué a ella, nos abrazamos y nos dimos un fuerte y prolongado morreo.

    – No esperaba menos de ti, pues somos como una familia que comparte y ayuda, le dije.

    Jorge vino de trabajar, se fue a su cuarto a ponerse ropa cómoda para estar en casa y bajo a comer.

    Estábamos los tres en la mesa, comiendo y hablando.

    Note que miró a Rebeca un poco más atentamente, sobre todo sus tetas, que se marcaban los botones bajo su fina camiseta sin sujetador. Al levantarse para ir a la cocina también noté como se fijaba en su culo y piernas, pues llevaba un pantalón muy corto ceñido, que resaltaba sus glúteos y dejaba todos sus muslos al aire.

    Rebeca se puso indumentaria propicia para la ocasión, pues no quería dejar pasar más tiempo para iniciar el plan previsto.

    Lo invitó a qué la acompañara a la sobremesa sentados en el salón. Le ofreció café o te y le dijo que se lo llevaba al salón.

    Ambos eligieron té negro. Se sentó junto a él, y comenzó tocando su muslo, para que viera como estaba su mano de la taza de té, que estaba hirviendo.

    Jorge seguía dando miradas furtivas a los pezones de Rebeca, que continuaban erectos.

    Rebeca quiso acelerar los preámbulos, y le planteó ponerle una venda roja que llevaba, tapando sus ojos, lo que aceptó sin ninguna pega.

    Después de tomar un poco de té, Rebeca besó a Jorge suavemente en la boca, y él no solo no se apartó sino que participó alargándolo.

    – Vamos a hacer un juego, que no te será difícil seguir. Actuarás como si hoy fuera viernes y yo fuera Paola, tu novia, dijo Rebeca

    Una sonrisa pícara salió de sus labios y dijo que aceptaba el juego y que le hacía mucha ilusión.

    Rebeca acercó sus labios a los de Jorge, sin tocarlos, y le pidió a Jorge que tomara la iniciativa. El inmediatamente se morreó completamente con Rebeca, y sus manos buscaron sus pechos desesperadamente, lo que no le fue muy difícil, pues Rebeca ya había prescindido de su camiseta, y los tenía completamente al aire.

    Ella acercó su mano al pene de Jorge, a través del pantalón primero, y desabrochándoselo y bajándolo completamente junto a su bóxer.

    Luego se agachó y comenzó a darle una mamada a aquel joven miembro, que ya estaba completamente erecto y con ganas de guerra.

    La polla de Jorge entraba y salía en aquella boca ansiosa de devorarlo completamente. Al final se corrió y Raquel chupó hasta la última gota.

    Luego se recostó en el sillón y le pidió a Jorge que jugara con su lengua en su vagina e intentara encontrar su clítoris. Lo hizo a la perfección, consiguiendo que se corriera y sus jugos bajaran por sus muslos, que él ávidamente acariciaba y esparcía con sus manos.

    Lo acostó en el suelo y ella se puso encima de aquella polla, dirigiéndola hasta su raja vaginal cabalgándolo sin parar, metiéndosela hasta lo más hondo de sus entrañas hasta quedar exhaustos, corriéndose los dos, revolcándose por el suelo dando gritos de satisfacción.

    – Si, si, me corro, fóllame más mi novio querido, quiero hasta tu última gota de esperma en mi chocho, dijo Rebeca.

    Quedaron en el suelo desnudos y abrazados hasta el amanecer, cuando una nueva boca, que se había masturbado sola en su habitación oyéndolos, se posó en aquel miembro para iniciar una nueva sinfonía, como un ensayo más de preparación para la actuación del fin de semana. Estuvo chupando y saboreando aquella polla hasta dejarla lista para entrar en las vaginas de las dos mujeres de su casa.

    Jorge empezó follando a Rosmary para luego continuar con Rebeca, que se había despertado con los ruidos de satisfacción que emitía su compañera. La polla de Jorge estuvo follando alternando las dos chochas, que tenían en la casa, colocadas en la posición perrito una junto a la otra, mientras follaba a una daba palmadas en el culo de la otra, hasta correrse los tres.

    Jorge estaba ansioso viendo ya las luces del amanecer del día en que llegaba Paola, y sabiendo que ya iba como un joven algo experimentado, con plena confianza y deseos de poderla follar y hacerla gozar durante todo el fin de semana.

  • Sorpresa con la madre de mi novia (1): Llegada

    Sorpresa con la madre de mi novia (1): Llegada

    —Jorge, me ha dicho mi madre que me vaya con ella de vacaciones!

    —Pero nena, ya habíamos planeado irnos nosotros solos una semana!

    —Joder, hace dos meses que se ha separado de mi padre, y no me apetece dejarla sola!

    —Ya, pero dejarme a mí sólo si que te da igual!

    —No me da igual! Además, le he dicho que ya lo teníamos planeado y me ha comentado que no le importa que te vengas con nosotras. Es más, ella correrá con todos los gastos de las vacaciones!

    —Joder, que generosa! Dije con sarcasmo.

    Yo tenía entonces veinte años y llevaba saliendo dos con Lucía que tenía mi edad. Estaba enamorado de ella y nos entendíamos muy bien en todo, sobre todo en el sexo. La verdad es que estaba muy buena además de ser guapa. Era bajita, uno sesenta y cinco, comparada conmigo que mido casi el uno ochenta, pero estaba muy bien conformada. Un culo perfectamente redondeado, unas tetas medianas con unos pezones que se le ponían duros como piedras y que me volvía loco comérselos viento como se excitaba. Su piel era de un moreno suave que lo adornaba con una media melena que se solía teñir de rojo. Sus ojos verdes y su boca grande, con labios sensuales, le daban un atractivo especial.

    Vivíamos cada uno en casa de nuestros padres por falta de recursos y manteníamos sexo cuándo podíamos, que no era siempre que queríamos. Su madre me caía bien, pero parecía que nos iba a estropear la semana, una semana que pensaba pasármela follando con Lucía hasta reventar.

    El padre de Lucía se había pirado de casa con otra tía, pero las había dejado bien acomodadas dado que tenía una empresa que daba mucho dinero.

    Viendo que parecía no haber más opciones cedí ante la presión de Lucía.

    —De acuerdo, iré con vosotras, pero espero que tu madre no nos incordie demasiado!

    —Tranquilo, tendremos nuestra habitación y me ha prometido no incordiar!

    —Menos mal! Pensaba que nos iba a hacer dormir separados!

    —Desde que se ha marchado mi padre ha cambiado mucho!

    Me dijo abrazándome muy contenta y pegándome un morreo como ella sabía darlos. La verdad es que el roce de su cuerpo ya me ponía cachondo.

    —Lo mismo se escandaliza cuando estemos follando y te oiga gritar!

    Le dije con sorna.

    —Ya te he dicho que ha cambiado, y si es preciso morderé la almohada cuando me metas hasta el fondo ese pedazo de polla que tienes, cabron!

    Me contestó con entusiasmo y excitación.

    —Te comeré el coño todos los días como desayuno, zorrita!

    —Y yo te dejare la polla en carne viva, cerdo!

    Estás frases eran muy habituales en nuestras conversaciones, nos gustaba el sexo y también hablar de él.

    Por fin llegó el día de la partida y me presenté en casa de Lucía con mi maleta. Allí estaban Lucía, y su madre Carmen esperándome en la puerta con el coche ya cargado.

    “Ostias!“ Dije casi en voz alta al verla. Carmen siempre había sido muy recatada y religiosa con un vestuario austero, y ahora iba con unos shorts tan cortos como los de su hija y una camisa que parecía que le iban a estallar los botones. Pude ver que tenía un culo redondo y apretado seguido de unos muslos impresionantes. Las tetas me impresionaron aún más al ver lo grandes que eran, siempre las había disimulado con ropa ancha. Su piel era algo más morena que la de Lucía, pero tenía la misma cara, con ojos verdes y labios gruesos pintados de un rojo intenso. El pelo castaño adornaba su cara perfectamente.

    Las dos se habían vestido igual y casi parecían hermanas. Carmen tenía cuarenta y cuatro años, y nunca antes me había fijado en ella, seguramente por la ropa que se ponía.

    Cuando me acerque, Lucía me dio un tierno beso en los labios y su madre dos en las mejillas que me llegaron a parecer más largos y sensuales que los que me solía dar.

    —Me alegro que vengáis a pasar las vacaciones conmigo, hijo!

    Me dijo con una amplia sonrisa como nunca se la había visto antes. Lo de llamarme hijo se había vuelto habitual desde hace varios meses.

    Nos dijo que podíamos montarnos los dos atrás si queríamos ir hablando y así lo hicimos. La guarra de mi novia fue manoseándome la polla todo el camino y llegué con una inflamación tremenda. Llevaba unos pantalones cortos y veía que se iba acabar saliendo el capullo por uno de los cañones.

    Cuando llegamos me quedé alucinado, era una casa en medio de un bosque, aunque muy cercana a un pequeño pueblo. Tenía una gran cantidad de terreno vallado por una pared alta de piedra, pero vamos, creo que te podías perder sin salir de la valla. Y lo mejor, una piscina en la parte trasera. Se notaba que la señora manejaba dinero.

    Solo tenía dos habitaciones, algo que me consterno un poco, pues dormiríamos pared con pared. También solo había un baño común en el pasillo que tendríamos que compartir con su madre, pero bueno, en general me pareció un sitio ideal para pasar unos días follando sin ruidos.

    Nos metimos en una de las habitaciones a deshacer las maletas y Carmen hizo lo mismo en la otra.

    —Diosss, que zorra eres! Traigo la polla que me va a reventar!

    —No te gusta que te la ponga dura?

    —Si, pero no en el coche, y con tu madre conduciendo. Seguro que se ha dado cuenta como estaba cuando hemos salido!

    —Bueno, pues que se vaya acostumbrando. Creo que te va a ver a menudo con el pantalón abultado! Jajaja!

    Rió con ganas mientras me abrazaba para besarme.

    La agarré del durito culo y la apreté contra mi polla que estaba como un tronco de madera.

    —Creo que te voy a bajar el hinchazón para que no salgas así a la piscina!

    Me dijo quitándose la camiseta y el sujetador. Me desabrochó el pantalón con su torso desnudo y me empujó contra la cama. Cuando tiro de la tela hacia abajo, mi polla apareció tiesa y erguida apuntando al techo.

    —Ummm, que buen aspecto tiene! Dijo mientras subía y bajaba la tersa piel que envolvía el tronco lleno de hinchadas venas.

    Se arrodilló entre mis piernas y comenzó a lamerme el capullo como si fuera un helado. Su boca era deliciosa, y me encantaban las mamadas que me hacía. Mi polla tiene un buen tamaño y nunca había conseguido tragársela entera, pero sentía chocar mi capullo contra su garganta y eso me ponía como una moto. Siempre pensaba que algún día sería capaz de tragársela entera para sentir mi capullo atravesando su garganta, eso debía de ser la leche!

    Comencé a sobarle las tetas sintiendo como se le ponían duros los pezones. Ella abrió la boca y comenzó a succionar el capullo que lucía un rojo intenso. Succiono hasta meterse media polla en la boca mientras me la sujetaba con una mano y sobaba mis huevos con la otra. Comencé a tirar de sus pezones sabiendo como eso la ponía de cachonda.

    —Vamos zorrita, métetela más, que tú puedes! Era la frase que le decía casi siempre pensando que algún día pasaría, pero tampoco fue ese día.

    Ella siguió a lo suyo, pegándome unas chupadas que no tardaron en hacerme jadear. Llevaba tanto tiempo con la polla dura y no tardé en correrme.

    —Chupa, chupa! Que ya llega! Le grité apretándole las tetas.

    —Te voy a llenar la boca de leche! Vamos perra, no pares! Tragártela toda!

    Eran mis frases habituales, aunque innecesarias, siempre se tragaba todo lo que salía, y así lo hizo de nuevo.

    Mi polla comenzó a soltar leche como una manguera, y mi novia se la tragó como si fuera una rica cerveza en un día caluroso de verano. Siguió chupando y tragando hasta que salió la última gota. Cuando se la sacó de la boca estaba limpia y brillante. Me sonrió relamiéndose los labios y viendo que mi erección no acababa de bajar del todo.

    —Creo que necesito otra mamada! Le dije de guasa.

    —Pues va a tener que ser más tarde. Mi madre estará esperándonos en la piscina. Le he dicho que saque unas cervezas y se van a calentar!

    Contestó riéndose con sorna.

    Se quitó las bragas, que era lo único que le quedaba, y se puso un bikini.

    —Te gusta? Me lo compré ayer!

    —Joder! Estás para comerte con él!

    Era un pequeño tanga naranja que contorneaba sus muslos deliciosamente. La tira trasera se perdía entre la raja del culo y dejaba ver sus duros y preciosos glúteos. El sujetador también era pequeño, tapaba lo justo para que no se le vieran sus bonitos pezones, aunque los marcaba claramente. El color naranja hacia su piel más hermosa y atractiva.

    —Pues mi madre se ha comprado otro igual!

    —No me jodas! Se va a atrever a ponerse algo así?

    —Ya te he dicho que ha cambiado mucho. Además, creo que lo vas a comprobar en breve!

    Salimos a la piscina y allí estaba Carmen, sentada en una de las cuatro sillas que había alrededor de una mesa redonda de jardín con tres cervezas sobre ella. Al vernos se levantó, y mi polla que seguía con cierta erección, dio un respingo bajo el bañador. Se había levantado para que la viéramos con el bikini naranja de infarto.

    —Te queda muy bien mamá! Se apresuró a decir Lucía.

    Carmen me miró a mi con una sonrisa preciosa algo interrogante, quería oír mis palabras.

    —Está… estupenda, Carmen!

    Es lo primero que me salió, aunque las palabras de mi mente eran “Está para follársela!“. No sé si el bikini era de la misma talla que el de Lucía, pero la carne que se veía era más abundante y muy bien puesta.

    —Gracias chicos!

    Contestó muy complacida mientras mis ojos estaban como platos y mi boca casi babeante, creo que era el morbo que me producía ver con ese bikini a una mujer tan recatada. Mi polla comenzó a coger consistencia de nuevo y di un trago a la cerveza y me lancé a la piscina. Lucía hizo lo mismo y después de dar unas brazadas nos encontramos en el lado opuesto a donde estaba Carmen. Lucía enroscó sus piernas a mi cuerpo y sus brazos a mi cuello para después darme un beso metiéndome la lengua hasta la campanilla.

    Sus tetas se apretaban contra mi pecho y su coño contra mi polla, y me era imposible doblegar la tremenda erección.

    —Para, para! Si sigues así no voy a poder salir!

    —Por qué?

    —Porque tengo la polla como una columna de mármol y tú madre se va a dar cuenta!

    —Pues se tendrá que ir acostumbrando. Pienso mantenértela así todas las vacaciones! Además, si no es tonta, sabe que vamos a follar como locos! Dijo con sonrisa perversa y volvió a lamer mi boca a la vez que mordisqueaba mis labios.

    Comenzamos a juguetear en el agua mientras Carmen nos miraba con sonrisa complaciente.

    —No sé si tú madre se va a aburrir si solo va a estar mirándonos todas las vacaciones! Le dije a Lucía algo compasivo.

    —Bueno, podemos invitarla a que juegue con nosotros!

    —Joder, a que juegue! Y que va a hacer, chapotear a nuestro lado mientras nos metemos mano? Dije sarcástico.

    —Bueno, le damos un poco de marcha!

    —Como?

    —No sé joder, nos pasamos la pelota, puedes darla unas vueltas sobre el agua como me haces a mi, o la subes a caballo que seguro que le gusta!

    —Vale, pero no sé si habrá cambiado tanto como dices para subirse a caballo sobre mi!

    —Bueno, pues si no quiere, que se joda y que mire, joder!

    Noté que ni negacionismo la irritaba y opté por callarme. Además, lo mismo aceptaba ese tipo de juegos y tendría que tragarme las palabras.

    —Mamá, quieres meterte con nosotros a jugar un rato!

    Carmen no lo dudó ni un instante. Se levantó y entró por los escalones que tenía la piscina al otro lado y cuando llegó a nuestro lado tan solo dijo.

    —Vale, pero no me torturéis mucho!

    Dijo al llegar a nuestro lado. Sus grandes tetas flotaban sobre el agua como dos pequeños balones de playa y esa visión mantenía las palpitaciones de mi polla a un buen ritmo. Chapoteamos un poco y nos lanzamos la pelota riéndonos cuando salpicaba.

    —Dale vueltas como me las das a mi sujetándola por la espalda! Túmbate boca arriba mamá, que Jorge te sujeta. Ya verás qué bien se va!

    —Cómo?

    —Échese, que yo la sujeto para que no se hunda!

    Le dije poniéndole una mano sobre la espalda cercana al cuello. Carmen se fue recostando a la vez que levantaba los pies del suelo hasta quedar horizontal. Mi otra mano ya la sujetaba por la parte baja de la espalda casi pegada al culo. Ahora la visión fue peor para las palpitaciones de mi polla, sus tetas emergían poderosas sobre su torso y los pezones, que me parecieron enormes al verlos tan de cerca, se abultaban amenazantes bajo la tela mojada. También podía ver sus muslos, con el pequeño tanga marcando unos voluminosos labios genitales. Yo ya estaba que me salía y me entraron ganas de empezar a comerle todo.

    —Ahora relájese y le daré unas vueltas suaves!

    —Vale cariño, pero no dejes que me hunda!

    Me dijo algo nerviosa con los brazos extendidos sobre el agua. Comencé a girar con suavidad mientras Lucía se ponía a mi espalda metiendo las manos bajo el agua para tocarme el miembro a la vez que me mordisqueaba la oreja.

    —Te gusta mamá?

    —Síii, síii! Pero se me hunden las piernas!

    Creo que yo ya estaba más nervioso que ella sintiendo a la cabrona de mi novia manoseándome la polla.

    —Bajé la mano un poco más y la puse con timidez bajo su hermoso culo. No sabía que reacción podría tener.

    —Ahora mucho mejor, jajaja! Río Carmen algo nerviosa.

    Mi novia ya me había puesto la polla como el mármol y dejó de toquetearme.

    —No la metas mano, a ver si le va a gustar!

    Me susurró Lucía al oído para joderme más mientras se restregaba el coño contra mi culo. Creo que el morbo la estaba divirtiendo más que a mí.

    —Bueno, voy a nadar un rato mientras juagáis!

    Dijo Lucía dejándome empantanado con su madre sobre mis manos.

    A Carmen parecía no haberle importado que le pusiera la mano bajo el culo así que ahora que se había alejado Lucía decidí ponerla a prueba para ver si realmente le había gustado. Bajé la mano algo más a la vez que hundía los dedos en esa deliciosa carne.

    —Uy qué bien! Sigue, sigue dándome vueltas que se está fenomenal!

    Intenté no sonreír ante su expresión, lo de las vueltas parecía que sobraba pues estaba claro que se refería al apretón. Sus manos subían y bajaban bajo el agua como si ayudará en el movimiento y comencé a notar que cada vez rozaba más mis piernas. Apreté su culo más descaradamente, vamos que ya era un sobo lo que la estaba dando.

    —Uy, que delicia! Sigue hijo, sigue, que me está gustando esto que me haces!

    Dijo torciendo la cabeza para mirarme con una sonrisa que no supe definir. Lo que si noté fue su mano palpando mi bañador bajo el agua hasta tocar mi polla que no paraba de cabecear.

    Lucía parecía agenda a la situación y en ese momento le sonó el teléfono. Salió del agua y lo cogió alejándose de la piscina.

    Yo ya estaba cardíaco sin saber que hacer, seguía o me paraba. El dilema era grande con ese pedazo de mujer entre mis brazos y tocándome la polla. Me lie la manta a la cabeza y tiré a lo derecho, tenía que oírla decir algo más claramente.

    —Le gusta lo que le hago Carmen?

    Le pregunté sobándola el culo descaradamente.

    —Me está encantado hijo! Y a ti, te gusta?

    Contestó apretándome el miembro por encima del bañador. Ya no sabía si se refería a que yo tocará su culo o a que ella me palpara la polla.

    Me había quedado estupefacto, no hubiera esperado nunca algo así de esa mujer púdica y recatada, pero el problema ahora era que hacía? Nos íbamos a limitar a los manoseos bajo el agua o podríamos… llegar a más? Andaba yo divagando con mis preguntas mentales cuando volvía oír su voz.

    —De verdad que me queda bien el bikini, o lo has dicho para alagarme?

    Ya no me contuve y le solté lo que pensaba.

    —Con este bikini, está para comérsela!

    —Uy, que cosas me dices hijo. Nunca me habían dicho algo así, jajaja!

    —Pues es la verdad, Carmen, está para darla un buen revolcón!

    Continúe con mi verborrea de salido contenido sin saber dónde acabaría esto.

    —Ufff, como me gustan las cosas que me dices, aunque solo sea para complacerme!

    Me miró con cara de pillina y tocándose las tetas me susurró.

    —Te parecen bonitas? No crees que son demasiado grandes?

    Yo ya estaba que me salía del bañador, mi mente se desbordaba y le solté otra bomba.

    —Son tan deliciosas que se las comería ahora mismo si no estuviera su hija!

    Sonrió mordiéndose el labio y miró hacia donde estaba Lucia. Volvió la cara de nuevo hacia mi con una mirada que desprendía un brillo especial.

    —Pues es una pena que esté, porque me encanta que me las chupen, aunque mi marido apenas lo hacía!!

    “Joder, que me ha dicho que si no estuviera su hija me dejaría que le chupara las tetas!“.

    Mi mente totalmente perturbada trabajaba a gran velocidad y no tardé en hacer una sugerencia.

    —Pero la mano que tengo debajo del agua no la ve!

    —La mía tampoco! Jijiji!

    Río como una niña traviesa mientras manoseaba mi miembro. Eso sugirió otra pregunta en mi mente perversa.

    —Y a usted, le gusta lo que toca?

    —Ufff, me está gustando mucho! Pero me encantaría verla fuera del agua!

    —Ahora no pude ser, pero seguro que encontraremos un momento para ello!

    Contesté sin pensarlo dos veces, aunque nada más hacerlo me vine abajo, estando solos los tres iba a ser difícil encontrar ese momento. Le volví a manosear el culo abriendo los dedos de la mano y profundice con el pulgar entre sus grandes muslos hasta tocar la tela del tanga. Sentí sus gruesos labios genitales y pasé el dedo por la raja que formaban. Noté un ligero temblor en su cuerpo.

    —Ufff, que bien! Sigue, sigue!

    Me dijo abriendo más las piernas, y continúe pasando el dedo a la vez que lo hundía en la raja y sus suspiros se hicieron más largos y sonoros. Se mordía el labio constantemente para ahogar los gemidos que salían de su boca, y su mano apretaba con más fuerza mi miembro a través del bañador. Llegó un momento en el que ya estaba muy excitada y temí que Lucía se diera cuenta.

    —No podemos seguir Carmen, Lucía se va a dar cuenta!

    Le dije soltando la mano del culo para que se incorporara.

    —Ay hijo, es verdad, pero me estaba gustando tanto!

    Contestó algo consternada ya de pies frente a mi con sus grandes tetas flotando a escasos centímetros de mi pecho. Miró hacia donde estaba Lucia y al ver que estaba de espaldas aplastó sus tetas contra mi pecho y me dio un beso en los labios sin lengua pero muy ardiente.

    —Gracias hijo! Me ha gustado mucho!

    Su boca y sus ojos emanaban deseo mirándome y no dude en preguntar.

    —Le gustaría… jugar en otra ocasión… en la que no estuviera Lucía delante?

    Era una pregunta arriesgada aunque ella casi me lo había sugerido unos minutos antes.

    —Si, síii! —Se apresuró a contestar, y sin cortarse continuó – Esto deseando ver tu pene!

    “Joder con la púdica de Carmen, lo único recatado había sido llamar a mi polla pene!“ Pensé casi riéndome. Me estaba empezando a gustar la conversación y quise saber hasta donde estaría dispuesta a llegar.

    —Solo lo miraría?

    Le dije esperando su reacción. Se volvió a morder el labio mirando hacía Lucía que seguía al teléfono.

    —Ufff, es que he notado que es muy grande y nunca he visto un pene a parte de el de mi marido!

    La respuesta no había sido concluyente y el morbo se había apoderado de todo mi cuerpo. La seguía tocando el culo bajo el agua y ella tampoco paraba de manosear mi polla por encima del bañador. Mi mente ya no era lúcida y solo pensaba en cómo follarme a esa tímida y sensual mujer, el problema sería como separarnos de Lucía al menos media hora. Como no podíamos hacer mucho más decidí satisfacer mi curiosidad y aumentar el morbo de la situación con una pregunta más directa.

    —Y que hacía con el pene de su marido?

    —Me vas a poner colorada, jajaja!

    Río nerviosa ante la pregunta. Sus tetas flotaban a escasos centímetros de mi boca y yo cada vez estaba más desquiciado. La miraba su extensa boca de gruesos labios y me imaginaba penetrando con mi polla entre ellos, vamos, que ella se habría puesto colorada, pero seguro que mi capullo estaría morado a punto de encangrenarse.

    —Solo es curiosidad, la tenía por una mujer recatada y me ha sorprendido gratamente!

    Le dije para relajar la situación, además de darle confianza.

    —Era mi marido el que quería que fuera así, yo tan solo le obedecía! A mi me gusta divertirme y pasármelo bien, y ahora que ya se ha ido me voy a desquitar de tantos años de sumisión!

    Parecía que se estaba soltando y aproveché ese speed.

    —Entonces… no practican mucho sexo?

    —Solo cuando el quería y como quería. A mi no me dejaba opinar sobre mis gustos!

    No sé por qué, pero la seguía tratando de usted a pesar de lo que habíamos hecho, creo que era porque alimentaba el morbo que me estaba produciendo aquello. Estaba casi babeante mirándola sumido en las fantasías sexuales que podría llegar con ella cuando volvió a sorprenderme.

    —Me hubiera gustado hacer más cosas aunque las he tenido que reprimir!

    Estaba claro que se había soltado y ahora podía profundizar más. Tan solo tendría que darle más confianza abriéndome yo.

    —A Lucía y a mí nos gusta todo y practicamos de todo!

    —Ufff, me estás poniendo los dientes largos pero no quiero romper vuestra relación, me parece que estáis muy enamorados y lo pasáis muy bien!

    —Tranquila Carmen, no la romperá! Esto tan solo sería una diversión agradable, si lo desea!

    Se volvía morder el labio, creo que era un signo de autor represión.

    —Ufff, no sabes cuánto lo deseo, pero si se enterara Lucía, me sentiría muy mal!

    —No se enterará! – le dije volviendo a sobarla el culo en un estado de salidismo total – lo mantendremos en secreto y lo pasaremos muy bien! – le dije con una sonrisa cómplice totalmente descontrolado y añadiendo – Estoy deseando comerle sus preciosas tetas!

    —Ufff, hijo, me pones caliente tan solo con tus palabras!

    —Pues imagine como se pondría si la comiera el chochito!

    Le había dicho “chochito”, una palabra que no había utilizado nunca pero que fue lo que creí más apropiado para una mente como la de ella.

    —Jijiji, que bandido que eres! Vas a hacer que me moje y no va a ser de agua de la piscina!

    En ese momento Lucía colgó el teléfono y se acercó hasta la piscina.

    —Quién era? Pregunté con rapidez para disimular.

    —Sandra, que tiene unos apuntes que me ha pasado, pero en el teléfono no se ve una mierda!

    —Y que vas a hacer?

    —No sé, miraré a ver si hay algún sitio en el pueblo donde los puedan imprimir!

    Dijo volviendo para sentarse en una de las sillas alrededor de la mesa.

    “Joder, que buena oportunidad si se va y nos deja solos!“ pensé cada vez más excitado por la situación que se presentaba. Mi polla no paraba de palpitar bajo el bañador y no podía sacármela.

    —Que tal lo estás pasando mamá?

    —Muy bien hija! Jorge me está haciendo cosas muy divertidas! Contestó bastante nerviosa.

    “Y tan divertidas!“ pensé con la mente y en plena fase de depravación mental.

    —Te ha montado a caballo?

    —No!

    —Pues que te monte ya verás qué divertido!

    Dijo mirando al teléfono sin prestarnos atención.

    “Joder, el que tengo ganas de montarla soy yo!“ pensé totalmente ofuscado.

    Lucía estaba lo suficientemente lejos como para no oírnos si hablábamos en voz baja.

    —Quiere subirse a mi grupa, Carmen?

    —Ufff, yo encantada de montarme en un potro joven y apuesto! Contestó bajito intentando dar connotaciones de picardía a su modo.

    —No le da miedo? Le dije mientras me agachaba un poco bajo el agua para que subiera.

    —Que va hijo! No le tengo miedo al agua. Nado y buceo de maravilla!

    —Su hija pensaba que le daría algo de miedo!

    —Mi hija no sabe muchas cosas, jajaja! —Río con ganas – luego si quieres te hago una demostración! Acabó diciendo con una mueca que me pareció algo perversa.

    Ya la tenía a mi espalda, abrazada a mi cuello con las tetas aplastadas sobre mi piel. Sujeté su hermoso culo que se abrió al colocar una mano en cada nalga y no pude evitar imaginar ese ojete abierto y mi polla penetrando en el. Ufff, creo que sudaba a pesar de estar dentro del agua.

    —Preparada para galopar? Dije en voz alta para ver si Lucía miraba, pero no nos hizo ni puto caso, estaba fija en el teléfono.

    —Preparada para un galope salvaje! – contestó ella con entusiasmo – Espero que me agarres de donde tú sabes para disfrutar más de este hermoso caballo!

    Me susurró a la oreja donde podía notar el roce de sus labios.

    Comencé a caminar mientras intentaba llegar con los dedos al centro de sus muslos. Ella aflojó las piernas de mi cintura dejando que flotara su cuerpo para facilitarme la labor. Por fin llegué a los voluminosos labios de su coño y los presioné con los dedos.

    —Ufff, que bien galopa este potro! Más, masss! Susurró de nuevo al sentirlo.

    Con Lucía allí sentada tenía pocas opciones de darla un buen sobo, por lo que decidí seguir calentando la a base de verborrea.

    —Pues no veas que ganas tiene este potro de comerse lo que está tocando!

    —Ufff, de verdad? Quieres comérmelo?

    Me susurró como si no se lo creyera.

    —No quiero comérmelo, quiero devorarlo!

    Continúe subiendo el tono del mensaje.

    —Diosss, hijo, cada vez estoy más caliente!

    Volvió a susurrar aplastando sus tetas con más fuerza contra mi espalda.

    Me fui acercando a la pared que estaba más cercana a Lucía, donde apenas nos podía ver el borde de la cabeza.

    —Pues no vea cómo estoy yo! Tengo el bañador que me va a reventar!

    Sabía que no podíamos seguir así, en cualquier momento Lucía se levantaría y se acercaría hasta nosotros. Mientras pensaba que hacer, Carmen volvió a susurrarme.

    —Esta yegua también está dispuesta a comerle la verga al potro!

    Estuve a punto de soltarla y sacarme la polla allí mismo. Esa mujer, aparentemente tímida y recatada, volvía a sorprenderme, acababa de decirme que me iba a comer la polla en su verborrea equina.

    Eso ya fue demasiado, si no salíamos me la iba a follar allí mismo. Notaba como movía su pelvis intentando que nos dedos profundizarán más y pensé que era mejor dejarlo, de momento. Tenía el bañador tan abultado que si me tumbaba iba a parecer una tienda de campaña.

    —Mejor salgamos. Vaya usted primero, ahora saldré yo!

    Tenía que hacer que ese tronco de alabastro que tenía bajo mi bañador disminuyera como fuera, si Lucía me veía así podría sospechar que nos habíamos pasado jugando. Me puse a nadar como si estuviera compitiendo para intentar bajar la inflamación. Después de un par de largos salí y me senté junto a Lucía.

    —Que pasa? Te aclaras de algo?

    —Pues no, pero he encontrado un sitio en el pueblo que me lo pueden imprimir!

    —Pues solucionado, noo!

    —Creo que sí! Iré por la tarde!

    —Que tal con mi madre? He notado que se reía bastante!

    —Como tú dices, ha cambiado! Casi todo lo que le he propuesto lo ha aceptado y se lo ha pasado en grande!

    —Como me alegro! Creo que necesita reírse y algo de cariño!

    Tragué saliva al oír lo de ”algo de cariño“, creo que le había dado más de lo que su hija pensaba.

    —Creo que está encantada con que hayamos venido, sobre todo tú! Me da que le agradas más de lo que suponía, jajaja! Habló de nuevo Lucía.

    Yo seguía mudo, sin saber que decir. Ya no sabía si por mi cuerpo resbalaba el agua de la piscina o era sudor.

    —Bueno, la verdad es que se lo ha pasado bien y no le ha importado que la agarrara del culo para montarla a caballo, jajaja! Reí yo para quitar hierro a esa frase cargada de veneno.

    —Perdona, por lo de agarrarla del culo!

    Dije de inmediato como para disculparme.

    —Jajaja, no, no! Estoy encantada de que se lo pase bien, así estaremos todos mejor! Incluso podrías coquetear un poco, creo que necesita sentir que algún hombre se fije en ella para superar lo de mi padre y por aquí hay pocos, vamos, que solo estás tú, jajaja!

    Río de nuevo totalmente agenda a mis pensamientos depravados.

    —Y que pretendes que haga, que la corteje como un noble caballero de la edad media?

    —No seas capullo! Tampoco es tan antigua, jajaja! Dile cosas bonitas, que está guapa, que la ves atractiva, algún roce involuntario, dale crema para el sol! Joder cosas de esas que nos gustan a las mujeres!

    Una amplia sonrisa se dibujó en mi mente, Lucía me estaba facilitando esa cercanía a su madre sin que se mosqueara.

    —Vale, vale! Pero luego no te pongas celosa si me la ligo! Intenté bromear.

    Continúe con la broma.

    —Jajaja, no seas gilipollas!

    Río ella sin dar absoluto crédito a mis palabras.

    En ese momento apareció Carmen con otra remesa de cervezas.

    —Hace mucho calor y pensado que querríais otra cerveza! Comentó con una amplia sonrisa.

    —Gracias mamá! Realmente la necesito!

    —Tienes mucho lío hija?

    —Pues sí, tengo que intentar ver unas cosas antes de imprimirlo. Esta tarde me acercaré al pueblo para que me lo pasen a papel! Te importa dejarme el coche?

    —Que va hija! Puedes usarlo cuanto quieras!

    —No te importa quedarte con Jorge? Creo que tardaré un par de horas! Podéis bañarnos, tomar el sol, dar un paseo!

    Comenzó a sugerir cosas como si intentará evitar una negativa de su madre.

    —No te preocupes hija, ya nos entretendremos con algo! Hasta ahora no lo hemos pasado bien!

    —Y a ti Jorge, te importa? Preguntó Lucía cómo si yo no supiera nada.

    —Estaré encantado de acompañar a una bella dama!

    Paula se río y me dio un beso en la mejilla aprovechando para susurrarme.

    —Eres un cabron encantador y te voy a echar un polvo después de comer que te voy a dejar seco!

    Lucía volvió a su teléfono y su madre dijo que se iba a preparar la comida.

    —Bueno, te dejo que sigas! Comenzaré mi compromiso de coqueteo e iré a ayudar a tu madre! Incluso, a lo mejor le canto algo al oído!

    —Jajaja! Gracias caballero! – dijo con sorna – estaré en media hora!

    —Pues me voy en busca de mi bella dama! Le dije con la misma sorna.

    —Eso, a ver si la pones cachonda, jajaja!

    Por supuesto, Lucía lo había dicho totalmente en broma, pensando que su madre no sería capaz de nada parecido.

    Entré hasta la cocina y la visión era espectacular, ver a Carmen con ese bikini naranja por detrás era como un sueño lleno de sensualidad. Su redondo y gran culo adornado con la tira del tanga que se perdía entre su gran raja, sus estupendos muslos llenos de carne prieta alargados por las sandalias de tacón alto que le hacían unas piernas más largas, ufff, creo que volvía a empezar a sudar.

    —Puedo ayudarla Carmen?

    —No hace falta hijo. Ya traía la comida preparada, solo hay que calentarla!

    —Entonces… la miraré mientras lo hace!

    Le susurré acercándome más hasta rozar mi pelvis contra su hermoso culo. Paró en seco sus manos al sentir el roce de mi miembro.

    —Ufff, si te pegas tanto no sé si podré seguir!

    Pase las manos rodeando su cintura pegando todo mi cuerpo a su espalda.

    —Ufff, como me ponen tus caricias cielo! Pero nos podría descubrir Lucía!

    —Tranquila, me ha dicho que necesita media hora para ver todo lo que le han enviado, además, me ha pedido que coquetee un poco con usted!

    Subí las manos hasta sus grandes tetas mientras hablaba y sobé la deliciosa carné tocando los grandes pezones con las yemas de los dedos a través del bikini. Claro, mi polla volvió a coger consistencia de inmediato sin poder no querer evitarlo.

    —Ufff, eso te ha dicho?

    —Si, quiere que se lo pase bien estas vacaciones, aunque no me ha especificado cuanto cariño tengo que darle!

    Tiré hacia abajo de la tela y los gordos pezones saltaron fuera de su prisión para sentirlos entre mis dedos.

    —Ufff, hijo, creo que ella lleva razón a si que… dame todo el cariño que puedas!

    Dijo sin ya cortarse. Comencé a pasarle la lengua por el cuello, lamidas suaves y húmedas, haciendo que el deseo manara de cada gota de saliva que dejaba en su piel. Percibí como movía el culo para sentir más mi miembro, que ya estaba de nuevo como una columna de mármol. Pellizque los pezones con suavidad hasta arrancar un gemido de su gran boca.

    —Ufff, potrillo! No sabes cómo estás poniendo a esta yegua!

    A Carmen parecía gustarle la verborrea equina y le seguí el lenguaje.

    —Pues no sabe cómo esta yegua pone la verga del potro!

    Se dio la vuelta con ojos chispeantes y en ese momento vi por primera vez sus pezones. Eran grandes, como los había imaginado al tocarlos, pero verlos ya fue la ostia. Tiré más de su bikini dejando que sus tetas afloraron por completo. Realmente eran grandes y preciosas, adornadas con dos grandes aureolas con los gordos pezones en su centro que sobresalían de una forma espectacular. Su extensa boca entreabierta mostraba unos abundantes labios de los que manaba una sensualidad desbordante. No pude reprimir besarlos y pegue mi boca a la suya, se abrazó a mi cuello como si quisiera que la salvará en medio del océano, y el deseo contenido de largos años pareció explotar como un volcán. Sentí como su lengua, larga y carnosa, devoraba el interior de mi boca mientras aplastaba sus tetas contra mi pecho. Fue un beso descarnado, lleno de deseo y pasión. Frotaba su pelvis buscando mi miembro durante el largo beso, un beso tan húmedo y sensual que acabó llenando de saliva nuestras ávidas bocas. Sentí un torrente de lujuria penetrar en mi boca y correr como un río desbordado. Su excitación se palpaba en el ambiente y bajó una mano con nerviosismo buscando mi miembro. Ahora no se conformó con tocármelo a través del bañador, metió la mano dentro y lo abrazó con sus largos dedos.

    —Dios mío! Que grande es! Dijo abriendo su deliciosa boca en forma de sorpresa.

    Mi cuerpo sintió un calambrazo al notar el apretón de su mano y me lancé contra sus tetas como un depredador hambriento. Metí uno de los gordos pezones en mi boca y lo lamí y lo chupé con un deseo casi incontrolado.

    —Síii, dios mío! Síii! Como me gusta!

    Casi gritó al sentir mis chupadas. Pasé al otro pezón y lo lamí como un perro sediento para después succionarlo con fuerza. Parecía una fiera ante esas grandes tetas, no sabía lo que le gustaba, ni como le gustaba, pero sus jadeos y la presión de su mano sobre mi cabeza aplastando mi boca contra sus tetas fue una señal de aprobación. Busqué con la mano el centro de sus grandes muslos y sentí los gruesos labios marcando poderosamente la fina tela. No esperé más, no quería que me pasará como en la piscina, y metí la mano por encima del tanga para pasar todos mis dedos por esa deliciosa carne. Instintivamente abrió las piernas y uno de mis dedos se introdujo entre ellos, fue una sensación como si esa tremenda raja me lo absorbiera y su cuerpo comenzó a temblar como un flan.

    —Ahhh, uffff, Ahhh!

    Fueron unos leves jadeos y al momento noté como mojaba mis dedos. Su mano apretaba tanto mi cabeza contra sus tetas que casi me quedé sin aire.

    —Ahhh! Dios mío! Creo que me he mojado!

    —Pero Carmen, si apenas la he tocado!

    —Hijo mío, llevo tanto tiempo sin sentir las manos de un hombre, ufff, que no he podido aguantar!

    Yo no sabía que decir, su corrida exprés me había descolocado. Si se había corrido con tan solo unos roces, que sería cuando le metiera la polla! Empecé a alucinar pensando en todo tipo de cosas, cuando me la follaría? De que maneras? Si me llenaría la boca de corridas cuando la comiera el coño? Si querría chuparme la polla?

    —En cinco minutos estoy!

    La voz de Lucía gritando desde el jardín me hizo casi pegar un salto y todos mis lascivos pensamientos cayeron como un castillo de naipes. Cinco minutos acababa de decir, vamos, que la media hora se había quedado en algo más de diez minutos y yo con otro calentón. Carmen se dio la vuelta de inmediato y volvió con la comida dejándome con el bañador plenamente abultado.

  • Dos vírgenes sádicas

    Dos vírgenes sádicas

    Mi hermana menor venía de visita desde el campo mientras yo estudiaba en la universidad (tiene 19), yo ya estaba en mi último año. Hablamos sobre muchas cosas, y entre esas cosas llegó la conversación sobre la pérdida de nuestra virginidad, le dije que ningún hombre me llamaba la atención, quería cumplir con mi mayor fantasía sexual: Un trío con un desconocido, y mejor aún, que fuera un masoquista, dentro del mundo hetero claro.

    Fuimos a tomar unas copas a un bar y ella fijó su mirada en un hombre unos añitos mayor que yo, era un poco robusto y tenía una mirada perdida, para nosotras: “el juguete perfecto”.

    Nos acercamos a él y le invitamos unas copas, el accedió y nos contó que su novia lo había tirado, «pobrecito» es lo que pensé, nos dijo que quería olvidarla, lástima que se fijó en nosotras, no sabía lo que le pasaría luego de unas horas.

    Bebió demasiado y lo invitamos a un hotel exclusivo para tener sexo, pues ahí mi querida hermana y yo tendríamos todo lo necesario para empezar nuestro sucio y caliente juego.

    Le dijimos que le taparíamos los ojos pues teníamos una sorpresa para él. Mi hermana me ayudó a colocarle un traje bastante descubierto, lo que se dice calzoncillos de cuero y un collar de perro, ahí iniciamos nuestro juego. lo esposamos y él preguntaba qué diablos pasaba, le susurré al oído y le dije «el juego acaba de comenzar, te haremos olvidar a tu pequeña exnovia».

    Entre risas mi hermana y yo iniciamos por quitarle la venda de los ojos, no sería divertido si no se sentía bien. Procedimos por besar sus pectorales perfectos, bajando lentamente besando su abdomen marcado, acariciando su pene escondido en sus calzoncillos, creando una muy grande erección. No nos detuvimos y sacamos su gran polla, la cual revotó sobre su abdomen bajo como si fuera a estallar. Inició mi hermana besando el glande rosa que saltaba perfectamente a la vista, mientras yo lamía y chupaba sus bolas.

    Escuchamos unos deliciosos gemidos que nos hacían temblar, los tres disfrutando de tan grandioso placer, su verga era tan grande y caliente que parecía derretirse en nuestras bocas, vibraba y él inconscientemente movía sus caderas, demostrando el placer que sentía.

    De pronto en mi boca sentía espasmos de parte del robusto y perfecto juguete que encontramos nosotras, introduje todo lo que pude de su verga en mi boca y al momento de alzar mi cabeza se vino de forma tal que me estremecí, mientas mi hermana lo masturbaba, luego de tan fuerte corrida besaba sus pezones, le sugerí a ella que se montara en su cara, mientras yo introducía su polla en mi húmedo, caliente y ansioso coño, fue perfecto, el tamaño, la sensación, el placer, todo, mientras mi hermana y yo gemíamos como perras, y el chupando el coño de mi hermana mientras estaba dentro de mí, me causó un placer increíble.

    Luego de unas cuantas corridas de mi parte, mi hermana tomó mi lugar, mientras yo besaba al extraño de cuerpo escultural, el parecía disfrutarlo y me encantó la mirada que puso cuando le dije que su novia no sabía la clase de perro que perdió, se pudo haber divertido tanto como nosotras si lo hubiese utilizado de la forma correcta, «eres mi precioso juguete, cuando volvamos a vernos, haré que te olvides de todas las mujeres del mundo, perro callejero» le dije, y se estremeció hasta correrse nuevamente, luego de usar tantos condones el piso del cuarto quedó empapado de semen, eso es algo que no puedo olvidar.

    No lo he vuelto a ver, pero si lo encuentro, cumpliré mi promesa, será un juguete para mi uso exclusivo.

  • Mi amigo Mike (5)

    Mi amigo Mike (5)

    A partir de esa fecha es que empecé a tener una doble vida, el chico tímido y Perla. 

    Mi vida de chico no tiene nada relevante que una vida normal como cualquier otra, pero estoy aquí para contar sobre Perla y sus aventuras con Mike, el cual ya no era solo su amigo si no algo más.

    Los fines de semana me dedique a pasar mi tiempo con Mike, ahora mi Amor o bebé como a él le gustaba que nos digamos así, aun me falta mucho para ser Perla completamente en la sociedad, aun me daba miedo que en mi comunidad descubrieran mi otra vida.

    Los encuentros con Mike eran mas recurrentes en su departamento ya parecía motel ya que por un periodo de 3 meses todos los fines de semana nos los pasamos ahí, entre los 2 juntamos un pequeño guardarropa para mí, entre conjuntos de ropa para andar cómoda y sexy hasta algo de lencería que usaba por las noches. Sin mencionar de unos cuantos juguetes sexuales que compramos para divertirnos aún más.

    Fue un periodo de tiempo agradable que pasamos entre nosotros, hasta que una noche un compañero de trabajo de Mike, llamado Saul Armando, se dio cuenta de nuestra relación al menos no hasta el fondo ya que convivíamos con él en algunas ocasiones en fiestas o bares a las cuales siempre iba con Mike, nos comportábamos, pero se notaba ya que hacíamos todo juntos. Una noche de fiesta Saul regreso con nosotros en su auto al departamento de Mike le pidió que si podía quedarse esa noche en su departamento ya que había tenido problemas con su mujer. Mike sin pensarlo le ofreció la otra habitación, los 3 íbamos un poco tomados y decidimos seguir la fiesta en el departamento.

    Mas noche entre risas y platicas Saul nos pregunto

    Saul – ¿Y bien ustedes que se traen?

    Mike y yo no dijimos nada

    Saul -Siempre los veo a ustedes muy juntitos, la verdad no los juzgo al contrario se ve que se la pasan bien siempre y se ven bien juntos.

    Yo no lo creía, estando en el departamento en un lugar donde me sentía seguro si más respondí

    Yo -La verdad, es algo complicado, al menos yo estoy experimentando algo nuevo, considero que soy una persona Bi, …sin mencionarle que tenía otra vida secreta cosa que solo lo pensé.

    Mike – Igual yo solo disfruto del momento.

    Saul se quedó un momento callado y dijo -Lo comprendo es entendible me da gusto que estén felices es lo importante.

    Ahí es cuando me di cuenta de que ya teníamos un cómplice que poco a poco podría comportarme como Perla frente a otros, pero aún no era el momento.

    Lo dejamos así por esa noche, Saul se fue a la otra habitación donde solo había un pequeño sofá cama, Mike y yo nos fuimos a su habitación, esa noche nos comportamos solo fuimos a dormir.

    Por la mañana Saul se fue, no pasaron ni 5 minutos de que lo vimos partir en su auto y nos fuimos directo a la regadera donde me dediqué la mitad del tiempo a chupar la verga de mi Amor ya que por la noche no lo pude hacer y necesitaba satisfacer a mi hombre.

    Me vestí normal y salí de su casa feliz porque poco a poco sentía la libertad.

    Siguiente fin de semana llegue a casa de mi Amor, ya estábamos en octubre la primera semana del mes las fiestas se empezaron a hacer más recurrentes por alguna razón, ya me esperaba listo él, pero no antes de salir de su casa me pidió que hiciera algo por él, tuvo una semana pesado en el trabajo por lo cual estaba algo cansado, al momento comprendí lo que quería, sobre la misma mesa él se recargo le baje los pantalones y ya le notaba su gran miembro, procedí a quitarle el estrés de la semana con una gran mamada, con un gran cuidado para que cuando terminara no me manchara así es que me la trague toda, ya me estaba gustando mucho eso de comérmelos todos. Al terminar satisfecho me dio las gracias pero que aún faltaba lo que me quería pedir solté una risa y le pregunté que necesitaba, lo cual me dijo.

    Mike – Ven al cuarto y bájate los pantalones, bajo de ellos llevaba una linda tanga color rosa, le pregunté que pretendía hacer, lo cual solo sentí 2 grandes nalgadas una en cada lado de mi culo, tan duras que de una sola me dejo rojo mi culito.

    Mike – shhh, vas a hacer lo que yo diga ok!

    Yo – está bien Amor.

    Mike – levanta y abre bien ese culito.

    Lo cual en seguida me puse en cuatro, con mi cara pegada a la cama y mi culo al aire, Mike saco lubricante y enseguida pensé que me la iba meteré de una sola vez, pero no fue el caso, sentí una presión en mi ano y en un instante se abrió y entro algo y de repente se cerró, ¡¡¡era un plug anal!! De un tamaño no tan grande ni tan pequeño, el cual entro con facilidad al parecer mi interior ya estaba moldeado a la verga grande de Mike. Me dio otra nalgada fuerte que me dolió

    Mike – vas a llevar puesto eso hoy por ningún motivo quiero que te lo quites, ¿entendido?

    Yo – Claro Amor! Lo que órdenes.

    Mike – buena chica, vamos Perla vístete y vámonos que se nos hace tarde.

    Toda la noche la pase con el plug controlando mi culo y apretando tanto para que no se me fuera a salir, era un placer que no puedo describir, sentir mi culo lleno era otro nivel. En un momento de la noche nos escabullimos Mike y yo de los demás nos metimos a una pequeña habitación obscura. Me tomo de la cadera y me empezó a besar me puse Full, de nuevo con la adrenalina que nos fuera a descubrir y con el plug en mi culo. Y no lo pude evitar mas me desabroche mis pantalones y me voltee dejando mi culo a merced de él, en seguida me recargo contra la pared su altura contra la mía le daba toda la ventaja para atraparme, me saco el plug de un solo jalón, que grite, pero no me importo el volumen de la fiesta era algo fuerte y estábamos algo alejados de la multitud, Mike llevo el plug a mi boca y me lo metió recordé bien sus palabras de antes “que haría todo lo que él diga”.

    Mi culo está palpitando al parecer ya pedía verga, todo el tiempo el plug ahí que necesitaba que me rellenaran ese espacio vacío.

    Yo – Ya bebé por favor cógeme, le roge.

    Mike -Así se habla bebé, y de un solo empujón me empalo, la envestida fue tan dura que me llevo todo el cuerpo hasta la pared, me cogió tan duro que no podía evitar gemir, mientras me cogía por atrás, tomo mi verga y me empezó a masturbar y me dijo que termináramos juntos, así es que acelero su penetración y en cuanto sentí caliente todo mi interior no tarde en venirme manchando la pared. El salió de mi me dejo agotada que me fui hasta el piso mi culo goteaba todo su semen, iba a esperar un momento para que saliera todo de mí, pero Mike se apresuró y tomo el plug y me lo volvió a introducir el cual no tuvo problemas para entrar con todo el semen que tenía.

    Volvimos a la fiesta, nos preguntaron que donde andábamos, Mike respondió que fuimos a fumar… cosa que era mentira ya que ninguno de los dos lo hacíamos.

    Vaya noche, regresamos tarde a casa, fui al baño retiré el plug y salió aun un poco de semen jeje fue delicioso, me metí a bañar y me fui a la cama a dormir con mi Amor.

    No cabe duda de que Mike se estaba volviendo un experto en hacerme sentir bien, Mike me dijo que me quería invitar a un viaje, pero ya eso será otra historia.

    Gracias de nuevo a mis lectores, espero de verdad les esté gustando por lo que he pasado, me da gusto poderles compartir esto con ustedes. Iguales les agradecería sus comentarios y lo que piensan. Sabes que estoy a sus órdenes en mi correo [email protected].

  • Yo salgo y lo dejo con mi esposa

    Yo salgo y lo dejo con mi esposa

    Cuando mi corneador aparece en el fin de semana y es horario diurno, después de un momento les ofrezco a nuestros hijos, los cuales aún son pequeños, ir a comprar caramelos. Los tres salimos felices: ellos porque podrán comprar sus dulces favoritos, y yo porque dejaré en casa a mi esposa y su macho recio para que se metan en la cama y gocen a fondo.

    Lo único que les pido siempre es que dejen mi cámara grabando un video de su cogida y que lo hagan con buena iluminación para que yo pueda ver todos los detalles luego.

    Voy con los nenes y me imagino a su puta mamita mamándole la verga a mi compadre. El tanto la toma fuerte del cabello estando ella de rodillas, y luego se da incluso el lujo de darle vergazos en la cara por ser su puta. Mi amorcito acepta los vergazos y también que él le diga groserías como puta fácil y cosas así ya que ella sabe que eso lo excita y que la cogida será entonces más intensa.

    Cuando ya estamos en el almacén eligiendo los caramelos yo trato de adivinar si el macho recio de mi mujer la está ensartando por adelante o por el hoyito del culo. Camino de vuelta vamos lento, en parte porque sé que tengo que darles tiempo a mi mujer y su semental de gozar en todas las posiciones que quieran, y también porque casi me duele la verga de tan dura que la llevo. Siempre me decido a pararme en los juegos infantiles para hacer tiempo y que así mi socio use bien usada a mi esposa y tengan tiempo de disfrutar de los orgasmos y estén luego en la cama aun jadeando, descansando luego de esa intensa cogida sin condón.

    Ahí ellos desnudos se pueden dar besos, y comentar la cogida, y mi mujer sabe que tiene que acercar la cámara a la cama para que se vean sus rostros de cerca mientras me graban algún saludo antes de comenzar a vestirse. Mi esposa me premia diciendo que fue una maravilla de cogida y que mi compadre se lo hace muy rico. El en cambio me habla burlonamente diciendo que le metió la verga a mi amorcito por donde quiso y que seguramente yo al ver el video me voy a masturbar como un perdedor. Y eso no me ofende, al contrario, él sabe que eso me humilla maravillosamente, que me hable así mientras mi esposa está totalmente desnuda a su lado y oye lo que él me deja grabado.

    Un mensaje de texto me avisa que ellos dos ya están vestidos y que podemos volver a casa. Los niños entran felices y le muestran lo comprado a su madre y su tío, y mi compadre se retira pronto y me dice en voz alta que ya «se encargó de lo que yo no pude hacer bien». Sus palabras se oyen en toda la casa, y cualquiera que no supiera lo que mi socio y mi esposa hicieron en secreto pensaría que él vino a hacer una reparación.

    Le doy besos a mi putita esposa y ella me dice que ya detuvo la grabación del video. Sin sonido, ya que es temprano, veo las calientes imágenes donde mi compadre hace suya a mi mujer. Se ve que él la domina rico y que ella se derrite entre sus manos. De vez en cuando él mira hacia la cámara como diciendo «¡mira lo que le hago a la perra de tu esposa!», y a la vez disfruto cuando él la pone en posición mirando hacia la cámara para que yo vea a mi amada esposa ser usada por ese semental que la trata como si ella fuera su perra en celo. Mi mujer le obedece en todo y él la premia dándole verga de la buena. Ella siempre tiene su orgasmo primero, y luego es el turno de él de vaciar todo su semen en los hoyitos de mi amada esposa… a menos que él eyacule en su rostro y sus tetas.

    Es todo eso tan maravillosamente excitante que me corro en los calzoncillos viendo ese video mientras escucho a mi esposa y nuestros hijos en otra habitación hablar del paseo que dimos y los caramelos que compramos. Mientras permanezco sentado con los calzoncillos totalmente mojados, sé que mi esposa se pasea por nuestro hogar con las bragas llenas de la leche de mi compadre.

    Cuando llega la noche y nos acostamos mi esposa me premia comentando todo lo que yo quiera de lo que aparece en el video pues lo vemos juntos y lo vamos disfrutando. Luego le pido una cogida y ella accede, sabiendo ambos que su coño está lleno de la leche de mi compadre. Ella ya está sexualmente satisfecha, y lo hace para premiarme por haber sido tan buen marido cornudo y dejarlos solos en la cama. Mientras le hago el amor y le digo lo mucho que la amo ella va respondiendo todas mis preguntas acerca de la cogida en nuestra cama con mi compadre. Y si mi esposa quiere que yo acabe luego, sólo tiene que decir lo maravillosamente bien que mi compadre le mete la verga y la domina y la usa como su puta. Eso hace que yo me corra en pocos segundos y me sienta como un feliz perdedor que sólo puede usar a su esposa luego de que el macho Alfa la ha hecho suya y la ha llenado de leche.

    Realmente es una delicia que mi esposa sea la feliz puta gratis de mi compadre y que se le entregue por todos sus hoyitos. Más morbo me da sabiendo que ella es una linda y buena madre, y que gracias a mi cooperación ella tiene una fantástica vida sexual con el macho que invito a casa.

  • Mi primera vez con una chica

    Mi primera vez con una chica

    Hola… Me llamo Alicia y tengo 28 años. Hoy les voy a contar mi primera experiencia con una chica.

    Siempre me he considerado una chica hetero, nunca me había fijado en otras chicas y, había tenido varias relaciones con chicos de la Uni, ninguna sería, pero algunas bastante Intensas. Mido 1.70 de complexión delgada, tengo los ojos verdes, con unos pechos normales y con caderas anchas, que con los pantalones vaqueros me hacen un culo bastante voluptuoso.

    Esto me sucedió cuando tenía 19 años. Los mejores días en la universidad eran los viernes, terminaba la semana y comenzaba un desmadre de dos días que nos daba energía para la semana siguiente.

    Ese viernes estaba algo desganada y no me apetecía mucho salir con los chicos a tomar algo, en realidad tenía muchas ganas de cogerme el fin de semana para descansar de verdad, ya que llevaba una tralla de varios findes de mucha fiesta y alcohol.

    Tina, una compañera, me propuso que fuéramos a su casa, ya que sus padres habían salido de fin de semana y podríamos escuchar música o ver una peli y tomarnos un par de cervezas, sin excedernos mucho ya que ella tenía examen de contabilidad el martes siguiente.

    Tina es una chica aparentemente tímida, morena de pelo largo y ojos claros con una cara simétrica y un cuerpo de los que los tíos llaman «de escándalo» vamos, que era un pibón. Los chicos comentaban en los pasillos que era lesbiana, ya que nunca se le había conocido ninguna relación. Siempre pensé que eran habladurías y, además de eso nunca he sido una mujer con prejuicios de ningún tipo. Así que me pareció un buen plan, y nos fuimos a la licorería a comprar unas cervezas y luego a su casa.

    Al llegar me ofreció muy amablemente si quería darme una ducha, la cual acepté encantada ya que llevaba todo el día fuera de casa y estaba bastante acalorada. Al salir del baño, Tina estaba sentada en la cama, solo con su tanga, esperando también para irse a duchar. Me dijo que mirara ropa en su armario, ya que, al no ser planeado, no tenía ropa limpia. Se levantó si ningún tipo de pudor y se metió al baño. Si les soy sincera, nunca había visto unos pechos tan perfectos.

    Yo me puse un pantalón corto, sin ropa interior ya que no me gusta compartir ese tipo de prendas, y una camiseta ancha para estar cómoda. Tina salió del baño completamente desnuda, solo con la toalla en la cabeza. No pude evitar fijarme en su pubis completamente depilado, dejando entrever sus labios vaginales externos. Me puse un poquillo nerviosa, sin saber porqué, y creo que ella se dio cuenta porque, enseguida me preguntó si estaba incómoda. A lo que yo le contesté que no, que éramos chicas y era normal.

    Tina se puso su pijama y bajamos al salón. Destapamos un par de cervezas y nos sentamos en el sofá para buscar una peli que ver. Ella eligió «habitación en Roma» que, a medida que iba avanzando, me di cuenta que era de tendencia totalmente lésbica. Ahí empecé a sospechar que lo que decían los chicos no eran habladurías de pasillo.

    Cuando llevábamos 4 o 5 cervezas cada una, me preguntó si yo alguna vez había estado con otra chica. No me preguntéis porque pero esa pregunta hizo que mi vagina comenzará a lubricar. Le dije que no, y le pregunté si ella lo había hecho. Sonrió me miró fijamente a los ojos y me dijo «es posible». En eso me levanté con la excusa de buscar dos cervezas en la nevera y al volver me dijo: «Tienes las piernas más bonitas que he visto nunca»… a eso ya no contesté. Me senté de nuevo y le di su cerveza, para ese entonces yo estaba bastante excitada, pero no sabía porque, si a mi las mujeres nunca me han llamado la atención. Ella se acercó a mi lentamente y comenzó a lamerme el lóbulo de la oreja, para después acercarse a mis labios, y comenzar a besarlos, primero con mucha suavidad y luego metiéndome la lengua en la boca.

    Yo no reaccionaba… es más me estaba gustando mucho. Nunca un hombre me había besado con tanta ternura y suavidad. A esas alturas de la noche ya no era yo. Nos besábamos apasionadamente, nos abrazábamos, nos acariciábamos… y ella me quitó la camiseta, comenzando a succionar mis pezones. Yo ya gemía como una posesa, aquello era la gloria. Al verme tan excitada me quitó el pantalón y bajo lentamente con su boca hasta mi vagina, la cual empezó a lamer como nunca me la habían lamido. Yo estaba en trance… introdujo sus dedos medio y anular en mi vagina y comenzó a masturbarme mientras me lamía el clítoris.

    Pasaron dos o tres minutos y con los dedos que me había introducido, empezó a acariciarme el orificio anal, y con los dedos medio y anular de la otra mano me volvió a penetrar por delante. Yo cada vez que estaba a punto de correrme, me aguantaba el orgasmo para que al final fuera más intenso. Al cabo de unos minutos estaba penetrándome la vagina con una mano, y el ano con la otra, y yo seguía aguantando el orgasmo hasta que no pude más… yo no suelo ser muy escandalosa, pero en ese momento pegué un berrido muy fuerte. «Me corro Tina, me corro, me corro» y ella me decía «córrete cariño, córrete y disfruta, que esta noche es tuya» creo que hasta ese momento nunca había tenido un orgasmo tan intenso y tan duradero.

    Cuando me repuse un poco, me sentía en deuda con ella, pero yo no tenía experiencia con mujeres, así que decidí hacerle todo lo que me había hecho ella anteriormente, y dejarme llevar. Ella se abría de piernas con mucha facilidad, se dejaba penetrar todos los orificios, gemía más que yo, no se aguantaba ningún orgasmo. Cuando se venía se dejaba ir, tuvo tres o cuatro orgasmos muy escandalosos. Disfrutaba, gritaba «¡Reviéntame el culo! ¡Destrózame el conejo cariño! Y yo me sentía como toda una experta. Cuando terminamos le pedí que se pusiera a cuatro patas, que todavía le temblaban, y le chupe el culo durante mucho rato. Me encantaba su sabor y al ver que ella lo disfrutaba tanto como yo, le comencé a acariciar el clítoris hasta que se volvió a correr.

    Finalmente, ambas nos tumbamos en la alfombra e hicimos el 69 más divino que recuerdo…

    Una noche inolvidable.