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  • Mi primera infidelidad: Un trío y hasta por el culo

    Mi primera infidelidad: Un trío y hasta por el culo

    Y los dos se empezaron a mover con todo, haciéndome tener mil y un orgasmos, hasta que de pronto, Julián acabó en mi culo, llenándome de leche. Se paró y mientras yo lo cabalgaba a Marcelo, me puso su pija en la boca para que la chupe, cosa que hice y la limpie por completo. Cuando terminé, sentí como Marcelo me llenaba de leche la concha, provocándome otro orgasmo bestial. Me corrí y también le chupé la pija, dejándosela impecable.

    Con Walter, mi marido desde hace 5 años, tenemos una buena vida, los dos con buenos empleos, una linda casa y por ahora, no planeamos tener chicos. Yo tengo 25 años, y Walter hasta que pasó lo que les voy a contar, era el único con quien había estado. Soy linda, tengo muy buen cuerpo, y me encantaba disfrutarlo junto a él. En la cama, no nos poníamos límites, sexo oral, vaginal, anal, cogidas de boca. El según comprobaría después tiene un pene normal, de unos 15 cm.

    Una noche, después del sexo, mirábamos un video porno, donde una mina estaba con dos tipos, con unas pijas grandes… gruesas… y la cogían por todos lados. Cuando me preguntó si me gustaría hacer algo así, le dije que no… pero mentí… y estaba completamente mojada.

    Yo trabajo en una inmobiliaria que se dedica a propiedades de alto valor, mansiones, pent-houses, quintas de alto nivel, en la zona norte de Buenos Aires. Una mañana llaman por una mansión en Tigre. Una propiedad de tres millones de dólares. Era un hombre que yo calculaba por la voz era de unos 40 años. Quedamos que la mañana siguiente nos encontraríamos y se la mostraría. Me dijo su nombre, Julián y me aclaró un par de veces que iría con la mujer.

    Yo los esperé en la puerta y vi que llegaron en un auto alemán de muy alta gama. Del auto bajó él de unos 45 años, muy elegante, atractivo por cierto y una mujer de unos 30 años. La mujer era realmente asquerosa, evidentemente una nueva rica… En un momento, yo le mostraba la cochera a él y me dijo:

    -Sonia, perdona los modos de mi mujer… se pone así cuando siente que otra mujer… vos me entendes.

    -No hay problema. Dije.

    Finalmente compraron la casa, en la negociación entramos en confianza y él me recomendó a un par de amigos. Cuando lo hacía, siempre me avisaba por teléfono. Un día me llamo y me dijo:

    -Sonia, necesitamos con un amigo de tus servicios como vendedora, pero… con mucha discreción…

    -Entiendo Julián, ¿cómo queres hacer?

    -Si estás de acuerdo, te espero mañana en mi empresa, y charlamos.

    Al día siguiente fui a la empresa y de inmediato me hicieron pasar a su oficina. Estaba con otro hombre, muy bien parecido, muy elegante y con una sonrisa tremenda.

    -Sonia, te presento a Marcelo, mi amigo.

    -Un gusto Marcelo. Dije y el me estrecho la mano pero se acercó y me dio un beso en la mejilla, cosa que me sorprendió.

    -Sonia, con Marcelo queremos hacer una inversión, a través de una sociedad, y como te dije, necesitamos mucha, mucha discreción…

    -Julián, no hay problema, no es el primer cliente que me pide discreción y por el target que manejamos es un requisito indispensable. Cuéntenme.

    -Con Julián viajamos mucho… por lo menos dos o tres veces por mes… y necesitamos un lugar para viajar. Dijo Marcelo.

    -Trabajo en bienes raíces, no en agencia de viaje. Dije sonriendo.

    -Con Sonia habla tranquilo. Sonia, necesitamos un lugar donde poder tener reuniones privadas… un lugar digamos…

    -Un bulo, en castellano antiguo. Dije y ellos se rieron.

    -Y que también sirva para eso. Dijo Marcelo.

    -¿Departamento, casa, quinta, chacra, isla? Pregunté.

    -Una quinta… con bastante terreno… por lo menos cuatro habitaciones, dependencias, cocheras, pileta. Dijo Julián.

    -Creo que tengo una, permítanme. Dije y busqué en mi notebook.

    -Muy linda, me gusta. Dijo Marcelo.

    -Algo así… dijo Julián…

    -Si quieren y tienen tiempo puedo pasar a buscar las llaves por la oficina y la vemos. Dije.

    -No… hoy imposible. ¿Mañana? Me preguntó Marcelo.

    -Después del mediodía, tengo una cita a la mañana.

    Al día siguiente, a las 14 h nos encontramos en una estación de servicio y fuimos. Yo en mi auto y ellos, en el de Julián.

    -Me gusta mucho… Dijo Julián…

    -Si… podemos pasar buenos momentos aquí, tener buenas fiestas… Dijo Marcelo mirando a Julián.

    -No lo dudes.

    -Espero que si hacen una fiesta inauguración me inviten. Dije con toda la inocencia del mundo.

    -¿Lo decís en serio? Me dijo Julián clavándome la mirada.

    De pronto me sentí excitada…

    -No… nunca he estado en fiestas como las que supongo Uds. se refieren.

    -Entonces… no sabes si te gustan… pueden ser de muchas personas, grupos reducidos, dos parejas o… Dijo Marcelo.

    -Si encontramos lo que buscamos, tenemos que festejar la compra y vos la venta. Dijo Julián volviéndome a clavar los ojos.

    Tres semanas después, habían comprado la quinta y me llamó Julián…

    -Mañana, festejamos en la quinta, sos la única invitada.

    -Ehh… ¿festejamos? Pregunté.

    -Marcelo, vos y yo. A menos que quieras que invitemos a otra chica…

    En ese momento se me nublo por completo la mente… nunca había estado con dos hombres, con otra mujer, con nadie más que mi marido.

    -Julián, no es para hablarlo por teléfono… Dije sin decir que no.

    -Entiendo. Vení a mi oficina y hablamos tranquilos.

    Fui y me estaba esperando.

    -Te vas a reír de mí. Dije.

    -¿Por qué lo haría?

    -Porque con el único hombre con el que he estado, es con mi marido. Y si bien tengo ganas de ir mañana… me siento una boluda… supongo que las chicas que Uds. llevan a sus fiestas tienen mucha más experiencia.

    -Y si… Por eso te plantee de estar solo con Marcelo y conmigo.

    -Aun así…

    Julián se levantó de su sillón y se sentó al lado mío. Sin decir nada, me abrazo y me rompió la boca de un beso, y luego me empezó a besar el cuello, y una de sus manos desprendió mi camisa para empezar a acariciar mis pechos. Yo ya estaba excitada, por la reunión, la charla, la idea del trio y sentir su mano me puso a mil…

    No paraba de besarme y acariciarme, hasta que se puso a chuparme las tetas, corriendo mi brazier, y su mano fue a mi concha metiéndose por mi pollera. Yo gemía y disfrutaba su asalto. De pronto tomo una de mis manos y la llevo a su pija. Era… grande, gruesa… hizo que nos paremos y en segundos estaba con la pollera en mi cintura, mis pechos al aire y sin que me diga nada, me puse de rodillas a chuparla.

    Cuando la vi, me sorprendí y me calenté aún más. Era mucha la diferencia con la de mi marido y apenas me entraba en la boca. Me puse a chuparla y a pensar si entraría en mi concha. Estuve un rato chupando hasta que me hizo sentar en su escritorio y me la empezó a meter. Yo estaba tan mojada que entraba casi con facilidad.

    Me dio una cogida memorable, como nunca la había tenido. Era infernal como entraba y salía de mi concha, como me apretaba los pechos y me besaba. Nunca tuve tantos orgasmos y acabo en mi concha. Tuve que apoyar mi boca en su hombro para tapar mi grito de placer cuando lo sentí acabar.

    -Wow, que mujer hermosa para coger que sos. Me dijo al oído.

    -Y vos un animal cogiéndome.

    Me arregle la ropa y quedamos que al día siguiente, nos encontraríamos en la quinta a las 14. Al día siguiente, no fui a trabajar, despedí a mi esposo cuando se fue a trabajar y me preparé, con un conjunto de ropa interior nuevo, y una mini y una remera.

    Cuando llegue a la quinta ellos ya estaban… Entré y cuando baje del auto Julián me abrazo y me dio un beso hermoso.

    -Estás temblando. Dijo Marcelo.

    -Ayer le dije a Julián, soy una boluda inexperta en esto.

    -¿Queres que solo tomemos un vino y nada más? Dijo Julián…

    -Estoy acá, quiero hacerlo, decidan Uds. si quieren con esta boluda.

    Julián me volvió a abrazar y nos empezamos a besar con todo. Sentí que Marcelo se paraba detrás de mí y me acariciaba y besaba mi nuca. Los dos hacían un sándwich con mi cuerpo en medio. Me fueron quitando la ropa y abrazada por los dos fuimos a un dormitorio. Mientras me besaba ya desnuda con Julián, Marcelo se quitó la ropa y me acariciaba. Cuando estuvo desnudo, tomó mi mano y la llevo a su pija. Era casi igual que la de Julián, me puse de rodillas y la empecé a chupar, mientras Julián se desvestía.

    De pronto tenía esas dos tremendas pijas para chupar, a mi mente vinieron las imágenes del video porno y no eran diferentes. Los tres fuimos a la cama y yo les chupaba la pija mientras ellos me acariciaban, yo explotaba de calentura, hasta que Julián me hizo poner boca arriba y me empezó a coger mientras yo le chupaba la pija a Marcelo. Me sentía en la gloria, cogida por una tremenda pija mientras chupaba otra.

    Tenía orgasmos cada rato. Hasta que Julián se corrió a un lado y Marcelo me puso en cuatro patas para cogerme mientras lo chupaba a Julián. Era una de las yeguas de los videos y era genial. De pronto sentí que Marcelo escupía mi orto y metía un dedo sin dejar de coger mi concha. Toda mi reacción fue separar bien mis cachetes con mis manos. Él fue metiendo dedos, cogiéndome y Julián me cogía la boca tomando mi cabeza.

    Marcelo saco su pija de mi concha y la acerco a mi culo, y con una suavidad tremenda, me fue penetrando. Yo lo miraba a Julián y soportaba sus embestidas en mi boca. Marcelo me daba con todo por el culo, yo cuando podía gritaba de placer. Estuvieron un rato así, hasta que Marcelo se acostó e hizo que lo monte metiéndome su pija en mi concha. Me empecé a mover pero Julián me detuvo. Puso su pija en mi culo y me la fue metiendo…

    Los dos se movían con todo, Julián me daba suaves chirlos en mi culo mientras Marcelo apretaba mis tetas.

    -Cójanme bien cogida, quiero sentirlos acabar adentro mío a los dos. Grite.

    Y los dos se empezaron a mover con todo, haciéndome tener mil y un orgasmos, hasta que de pronto, Julián acabó en mi culo, llenándome de leche. Se paró y mientras yo lo cabalgaba a Marcelo, me puso su pija en la boca para que la chupe, cosa que hice y la limpie por completo. Cuando terminé, sentí como Marcelo me llenaba de leche la concha, provocándome otro orgasmo bestial. Me corrí y también le chupe la pija, dejándosela impecable.

    Fui al baño, me higienice y los bese a los dos.

    -Que tremenda mujer, por favor. Dijo Marcelo.

    -Te dije, desde el primer día que la vi supe que era fuego puro. Dijo Julián.

    -También con semejantes troncos… Dije acariciando sus pijas.

    Totalmente desnudos fuimos al living y sirvieron un par de tragos. Estábamos tomando cuando por el portero llamaron y entro una chica caminando a la quinta.

    -Siempre hay que tener un plan B. Dijo riendo Marcelo.

    -Que poca confianza me tenían, ¿Ahora? Dije riendo.

    -Vos decidís… Dijo Julián.

    -Quiero verlos a los dos con la chica, y yo veo que hago… Dije.

    Esa vez con la chica no hice nada… Con Julián, que me cogió por el culo y la concha y con Marcelo, al que monte metiéndome su pija en el culo solamente.

    Una tarde, tres polvos fenomenales y una fantasía cumplida. Cada tanto nos encontramos en la quinta, solo los tres. Según ellos, soy su preferida… jajaja.

  • Amante del jefe de mi hijo

    Amante del jefe de mi hijo

    Me llamo Carmen tengo 54 años, casada con Manuel de 68 años y un hijo llamado Martin quien trabaja en una empresa de informática. A mi esposo lo tuvimos que internar en un sanatorio porque sufre Alzheimer y ya no podía cuidarlo.

    Bueno vamos al grano. Esta historia sucedió hace 1 año cuando mi hijo se quedó sin trabajo, entonces fui a interceder ante su jefe llamado Javier de 43 años. Él me dijo que le devolvería el trabajo, pero a cambio tendría que ser su secretaria personal, no me negué porque teníamos varios gastos y la pensión de mi marido no alcanzaba para pagar servicios y el sanatorio donde se encuentra. Esa noche cené con mi hijo y le di la buena noticia de que ambos íbamos a trabajar en la misma empresa, él se alegró.

    Al siguiente día Javier mandó a llamar a mi hijo y lo cambió de departamento mientras yo ingresé como su secretaria. Al principio Javier me encomendó tareas sencillas, pero a los tres meses me dijo que si me podía quedar horas extras para revisar y corregir algunos documentos y que me pagaba un dinero extra. Le dije que lo iba conversar con mi hijo, al día siguiente rumbo al trabajo conversamos en su auto y el acepto que la cena él se la preparaba.

    Así que comencé a trabajar horas extras la primera semana fue normal pero en la segunda una noche Javier me llamo a su oficina me ofreció café y empezamos a hablar sobre mi vida que si me sentía sola y esas cosas una cosa llevo a la otra y nos empezamos a besar. Me empezó a besar el cuello y manoseándome todo el cuerpo diciéndome que era muy hermosa que él quería ser mi amante, que me dejara llevar por el fuego que había dentro de mi “tu cuerpo pide sexo déjate llevar” me decía, “no te resistas”. Continuó hasta que metió su mano debajo de mi falda, me bajo las pantaletas y como pudo me desabrochó los botones superiores del vestido y vio mis senos, los cuales empezó a chuparlos con tanta ira y pasión, que me empecé a excitar y bajando hasta mi vagina la beso y su lengua jugaba con ella pasándola por todos mis labios vaginales, mi respiración se hacía mucho más rápida soltando mis primeros gemidos. Ahí estuvo unos 20 segundos y yo solo decía:

    -Ahhh… Ahh… Dios míooo…

    Era la primera vez que experimentaba eso y de pronto comencé a tener un orgasmo, ese hombre estaba satisfaciendo mis ansias de disfrutar del sexo de otra manera. Luego me folló de pie por un buen rato mientras yo estaba de espaldas en el escritorio mi cuerpo me traiciono y empecé a gozar como nunca, tenía un enorme pene que me partía en dos y a la vez me llenaba toda, me volvía loca de tanto placer, era la primera vez que engañaba, a mi marido.

    Al sentir que mis quejidos se convertían en gemidos de placer el empezó a acariciarme con más confianza. Me obligaba con sus manos a abrir mis nalgas en cada metida y al besar mi boca introducía su lengua, era presa de mis deseos, mucho tiempo sin sexo me habían traicionado, mis ansias de probar nuevas emociones me excitaban.

    Perdí todas las fuerzas, no oponiendo resistencia y luego me entregué a la medicina del placer, gocé, no una vez sino dos veces llegando a mi segundo orgasmo, casi simultaneo con el primero, luego me acostó en el sofá y me beso de nuevo mi vagina y lo metió en mi vagina hasta el fondo… ummm estaba caliente como el acero, era muy hermoso sentirlo en mi sexo, ummm Dios… que rico… lo siento dentro de mí, mmm qué sensación.  

    Le bese el cuello y sus oídos, el mientras metió su mano por debajo de mis nalgas mientras me penetraba y las abrió tanto como pudo, como queriendo partirme en dos, era un loco amando, y yo gemía de placer, solo olvidé todo y el aprovecho de eso, me hizo terminar dos veces más, llegando a mi tercer y cuarto orgasmo y luego se corrió dentro de mí, mmm que rico sentir como termina dentro de mí, era inundada por su semen, sentía un gusto en mis labios de mi clítoris que seguía palpitando y sentí como lo saco dentro de mí.

    Como mareada de tanto placer, con los labios enrojecidos por tan ricos orgasmos, decía “mmm Señor perdona si estoy pecando, pero que rico es esto”.

    Una noche cuando estaba cabalgando a Javier en la silla de su escritorio recibí una llamada de que mi esposo había sufrido un infarto, trataba de contenerme para no gemir y le dije a la persona que me llamó que iría en la mañana, solté el celular mientras Javier me seguía dando duro. Luego nos besamos hasta que se vino. Luego me vestí y fui a casa para darme una ducha. Al día siguiente hablé con mi hijo y lo fuimos a visitar.

    Ese día mientras almorzaba con mi hijo Javier me llamó que me iba a dar el día libre mientras el sacaría la excusa que tenía una reunión con unos clientes y mandó a mi hijo a trabajar a otro departamento de informática de un amigo suyo para que lo distrajera mientras él me acompañaba a casa.

    Ya en mi casa al cerrar la puerta, nos besamos me toma de la mano y me arrastra a mi dormitorio diciendo entonces ahora eres mía solo mía, en el dormitorio comienza a desnudarme y me besa en todo el cuerpo, y arremete contra mí, me penetra con mucha fuerza, me siento de mil maravillas. Me siento deseada, estoy despeinada agitada, gimiendo, gritando de placer, me penetran por mi vagina, me excita, ¡sus embestidas eran más fuertes, me sentía fantástica, me clavaba contra el colchón. Como me coge Javier, rico, como me inunda, pues no riega mi sexo, son tan poderosos sus chorros de semen, que inunda mi sexo».

    Luego conversamos, le digo “esto no puede seguir”, él me contesta “solo te digo serás mía mientras tu hijo trabaje a mi cargo luego veremos qué pasa”.

    Un fin de semana mi hijo se fue a unas fiestas con su novia en otra ciudad mientras Javier se quedó en mi casa a dormir

    Y en la madrugada al amanecer siento los labios de él sobre los míos, trato de cerrar mi boca, pero no puede él aprieta mi seno haciéndome gimotear y aprovecha de introducir su lengua en mi boca. Siento que se abalanzaban sobre mí, ahí seguía besándome y manoseando mi cuerpo. Él baja a mi entrepierna, se entretiene, empieza a besar mi vagina y a meterme su lengua. Yo gemía, me retorcía, me gustaba lo que le estaba haciendo Javier en mi cuerpo, Javier se detuvo un momento, para mirar detenidamente mi vagina, rasurada, y muy mojada.

    Luego se sube encima de ella y empezó a penetrarla con fuerza, empecé a sentir que me llevaban al cielo. «Me estremecía, sentía goce, temblaba de placer y quería más». Pronto las embestidas eran más fuertes, sentía el placer y con los orgasmos que comenzaba a llegar, era fantástico nuevamente sentía que me poseían con pasión y eso me excitaba, llegando a un soberbio orgasmo y gritando de rabia al sentirme saciada por otro hombre y no por mi marido. Quedamos abrazados sobre la cama sin aire y agotados del esfuerzo realizado. Luego se levantó y se marcho

    Un buen día iba a salir para el trabajo con mi hijo, pero recibí una llamada de Javier que los esperara así que le dije a mi hijo que siguiera adelante que tenía dolor de cabeza y me iba a tomar unas pastas, a los 2 minutos llego Javier me deslizo hacia mi dormitorio, después metió sus manos por debajo de mi blusa para acariciarlos por encima del sostén de seda que traía ese día, me acarició y manoseo los pezones, Dios… fue lo más rico que me habían hecho en los pechos en mucho tiempo, siguió besándome, no pude seguir resistiendo sus embates y su persistencia, me entregué completamente al diluvio de caricias que en ese momento él me ofrecía.

    No supe cómo reaccionar y eso terminó entregándome en los brazos de él, estaba súper excitada y con ganas de sentirme mujer penetrada y dominada, mi gran debilidad me había puesto de manifiesto mientras él me comía los pechos y con una mano se las ingeniaba para masturbarme por encima de las pantaletas, con toques sutiles. Al rato estábamos destrozando la cama donde dormía con mi esposo con nuestros vaivenes, pero la fricción era exquisita y estaba a punto de mojarme toda, eso no me importó mucho y seguía recibiendo en mi vagina ese pene grueso que me estaba haciendo delirar.

    Gemía y me retorcía, me gustaba lo que me estaba haciendo en mi cuerpo, se detuvo un momento Javier, para mirar detenidamente mi vagina, rasurada, y muy mojada, dilatada al máximo al ser penetrarla con fuerza por su pene, y empecé a sentir que me llevaba al cielo, me acople al vaivén de las penetradas profundas de Javier en mis entrañas y sin poder impedirlo lo amarre con mis piernas por la espalda atracándolo contra mi cuerpo. Me estremecía, sentía placer, temblaba de placer y quería más. La cama crujía y me aferraba al respaldo del lecho Pronto las embestidas eran más fuertes sentía el placer y con los orgasmos que comenzaba a sentir, ¡era fantástico!, ahora sentía que me poseían con pasión y eso me excitaba, llegando a un soberbio orgasmo.

    Esa misma noche llamé a mi hijo y le dije que tenía que revisar unos documentos y que llegaría en una hora, al colgar el teléfono Javier estaba como toro de fuerte y arremetió contra mi cuerpo, mi vagina nuevamente siente que es penetrada con mucha fuerza, me siento como la mujer más deseada.

    Cuando trabaja mi hijo Javier me da un día libre y lo espero en mi casa y me coge por toda la casa.

  • Mi mejor amigo (2)

    Mi mejor amigo (2)

    Después de una semana de haberme ido de la casa de Lautaro aun saboreando su semen en mi boca, llegó año nuevo y con eso otra oportunidad de desahogarme otra vez con mi mejor amigo. Fueron 6 días de muchas miradas cruzadas y muchas indirectas algo que iba calentando más y más el ambiente. Nuestras familias no iban a estar pues esa fiesta la íbamos a pasar entre amigos por lo que todo sería más fácil. Llegaron las 12 de la noche, con eso música, bebidas, bailes y todo lo que conlleva el nuevo año.

    Pasadas las 6 am, nuestros amigos se empezaron a ir a las casas, yo no me iba porque nuestros padres arreglaron para que me quedara a dormir en la casa de Lautaro y además su madre me pidió que lo vigilara muy bien, estaba encantado yo. Todo salía a la perfección. Pasadas las 7 am ya estábamos solos y nos pusimos a ordenar todo el lugar, yo muy sobrio y él no tanto, pero consciente de lo que decía. Terminamos, me fui a bañar, él se fue a bañar y ahí comenzó todo. Entraba a su cuarto cuando me tomó por sorpresa tomándome la boca.

    Mirándome a los ojos me dijo… «al fin solos» no pude más con la tensión y le di un gran beso. Beso va y beso viene, sin medir palabras me pide que me agachara, ni lo dudé y no le di tiempo de pensar que hacer. Mientras bajaba le desabroché el pantalón y como si no hubiese un mañana comencé a comer esa gran pija que tenía en frente. Sus gemidos me indicaban que tan bien lo hacía y a qué velocidad, no dejaba que me tocara. Yo manejaba la situación.

    Después de unos cuantos minutos chupando esa gran verga, decidió tomarme por la fuerza la cabeza y ahogarme, no aguantaba ni podía respirar. Cada vez que me hundía su pija hasta la garganta y más allá me alegaba para respirar, pero él no me dejaba. Le estaba dando la mamada de su vida. Acompañado de más y más garganta profunda y sus gemidos que eran música para mis oídos sabía que lo estaba haciendo muy bien y que estaba por acabar en mi boca. Me dejó tomar la última bocanada de aire y volvió a tocar mi campanilla con su verga. Sentir toda su lechita correr por mi garganta fue la mejor sensación y más me calentaba.

    Nos miramos, me levanto y me estaba por ir al baño a lavarme los dientes cuando con una sonrisa pícara me toma de la cintura y al oído me dice… «¿a dónde vas putito? No terminé con vos. No te podés ir hasta que yo lo diga”.

    No tuve tiempo de pensar en esas palabras que me había apoyado contra el sillón (sofá) y ya tenía los pantalones abajo. Sin mediar palabras me penetró, pudiendo sentir cada centímetro de esa verga que acababa de comer entera. Las embestidas que me daban eran lo más placentero del mundo mientras que para callar mis gemidos me metía los dedos en la boca. Era posición era una conexión de mucha pasión, ambos lo sentíamos.

    Me nalgueaba, me ahogaba con sus dedos y me decía cada grosería al oído mientras me empotraba contra ese sillón blanco. Llegada la hora final no parábamos de gemir, tomados de la mano, lo miré fijamente a los ojos como pude y le dije… «llename con tu lechita» algo en él lo tomó y primero me dio una bofetada acompañada de un abrazo. Los dos gemidos al mismo tiempo acabamos, había sido la mejor cogida del mundo. Muerto de cansancio ni se puso el bóxer, cayó rendido en la cama. Aún yo asimilando la feroz cogida que me habían dado salí al baño.

    Al volver me estaba esperando para dormir en la misma cama. Nos abrazamos y nos dormimos. No sin antes ver como me había quedado la cara de esa pequeña bofetada que me dio jaja.

    Espero les haya gustado el relato. Hay más, mucho más. Si quieren que siga contando, háganmelo saber porfa.

  • Una venta diferente

    Una venta diferente

    Es martes por la tarde, me toca la guardia en la oficina un fastidio de 4 a 6 de la tarde sola, el teléfono muerto y un calor que aprieta, son casi las 5:30 cuando el sonido del teléfono rompe aquel silencio. Un cliente que busca comprar una casa con especificaciones muy precisas y una bodega ya fuera renta o venta igual con especificaciones muy precisas.

    Tomé la información y fui a la casa, como siempre la rutina, me voy al estudio con una copa de vino y enciendo la computadora, entro a la base de datos y la información fluye, como si tuviera todo en línea encuentro una casa y bodega que casi cubren el 100% del requerimiento, termino la propuesta, la envío y me voy a dormir, tengo unas ganas de sexo que me ponen muy cachonda, al llegar a la habitación él está inmerso en el televisor no se da cuenta que he llegado, me encierro en el baño a darme una ducha y comienzo a tocarme para aliviar un poco mi deseo es un orgasmo que casi llega de inmediato uff que sensación mi cuerpo quedo temblando, entro a la ducha y me relajo para poder ir a la cama.

    Al día siguiente me preparo temprano para las labores de casa y dejar listo todo, parto a la oficina y voy con un sentimiento que me hace estar feliz no sé porque, llegando a la oficina reviso los correos y ya tengo respuesta de mi propuesta indicándome que les gustaron las dos propuesta y quieren estar el día jueves para visitar las propiedades ya que ellos viven en otra ciudad, me apresuro a contestar el correo y me pongo en marcha para hacer las citas y concretar alguna cita más por si las propiedades no son de su agrado.

    Al día siguiente me levanto temprano y voy a la ducha, tomo mi lencería pero omito el bra, pongo un pantalón una blusa pegada con escote y tacones no tan altos ya que vamos a la bodega, a la salida tomo un saco por si se necesita, llego 5 minutos antes al lugar de la cita, de una camioneta baja una pareja, calculo llegando a los 60 años, bien vestidos de mucha personalidad, me aproximo a recibirlos ella elegante con pantalón una blusa y zapatillas me llama la atención de inmediato que tiene un buen cuerpo muy conservada y no usa sostén, el con mezclilla y una camisa blanca alto y bien parecido con una mirada que cautiva, nos presentamos y pasamos a la casa, de momento siento que ambos me miran y de inmediato pienso que tal vez el escote es muy profundo, ya que no soy alta pero tengo caderas grandes y un busto grande y bien formado.

    Me comentan que la casa es para su hijo que llega del extranjero, y su intención es comprar la casa, al final del recorrido ellos se ven satisfechos se alejan a comentar, salgo y subo a mi camioneta para refrescarme y espero, pasados unos minutos se aproximan y me dan la buena noticia, hablaron con su hijo quien dio su consentimiento para la compra, así que se cerró el primer negocio.

    Nos dirigimos a la bodega, ella se va en mi camioneta mientras él nos sigue en la suya, el trayecto es como de 15 o 20 minutos, una de las condiciones que me pusieron es que estuviera cerca de la empresa donde trabajara su hijo, cosa que le encanta, platicamos de muchas cosas personales, me hace sentir cómoda, llegamos y al bajar tomo el saco a lo que ella me comenta que no es necesario hace mucho calor, me da la impresión que quiere que su esposo me vea, bueno yo acepto y bajamos, ya en la bodega esta otra persona de la misma edad y bien parecido, el pelo un poco más cano, me piden las llaves y ellos entran a la bodega, ella y yo seguimos nuestra platica al cabo de unos 20 o 30 minutos salen y me comenta el esposo, la felicito excelente trabajo nos gustó y se ajusta a nuestro requerimiento, ella comenta tenemos que celebrar, el socio les comenta que el día de hoy él no puede pero mañana con gusto también comenta que tienen que regresar para hacer los trámites para los anticipos.

    Yo les comento que también tengo que regresar a la oficina a hacer los contratos y ver la papelería entonces quedamos de vernos el día viernes en la Notaría para las firmas y ellos traer el los depósitos al siguiente día recibo un mensaje en donde ella me comenta que no va a poder asistir a la firma ya que tienen otro compromiso que ella tiene que atender, me comenta que me enviar un presente como agradecimiento, me piden que el contrato de la casa sea a nombre de él y el de la bodega al de sus socio.

    Me voy a la oficina a preparar todos los papeles y en el camino aprovecho para hacer la cita en la Notaría, confirmo la cita para el día de mañana, a las 12 del día. Voy a casa muy emocionada y excitada por el triunfo pero a la vez cansadísima, llego y voy directo a la habitación para escoger la ropa del día siguiente ya en el vestidor escojo una falda y blusa y tengo duda para el vestido que quiero usar en la cena, bajo a la cocina me sirvo una copa de vino me siento nuevamente cachondísima quisiera tener sexo y para calmarme tomo mi consolador y corro a la ducha, el agua en mi cuerpo me excita aún más mis pezones están durísimos no puedo dejar de tocarme hummm, siento que voy a estallar, llega un punto en que no puedo parar, mi cuerpo se tensa mis pezones están a punto y ufff estallo en un grito sordo que queda dentro de la ducha el agua sigue cayendo por mi cuerpo, la sensación es fenomenal, después de unos minutos, aun mi cuerpo está temblando y con espasmos.

    Salgo de la ducha y al secar mi cuerpo pareciera que la excitación sigue, mis senos están duros y excitados mi piel sensible el solo roce de la toalla me prende de nuevo, finalmente tomo un respiro y me tranquilizo, me visto y salgo directo a la cama para tratar de dormir, es una noche muy tranquila despierto muy temprano me preparo para ir a la oficina y de paso recoger los documentos para ir a la Notaría, escojo una falda ajustada, una blusa de licra de manga larga, para la lencería me siento muy sensual una tanga de encaje gris y un bra a tono de gasa que se pega a mis senos y humm al poner el bra, el roce me hace estremecer y se marcan mis pezones, me enfoco y termino de vestirme la falda marca perfectamente mis caderas y la blusa se ciñe y marca mis grandes senos me gusta me siento sensual sexy, me apresuro a salir ya en la puerta le comento que tengo una cena por el cierre del negocio y que no voy a comer en casa el me comenta que está bien va a salir en la noche con unos amigos, como es clásico ya estoy acostumbrada.

    Ya en camino a la oficina hay tráfico y noto que el roce de la tanga al mover las piernas, el simple roce provoca excitación en mi cuerpo es una deliciosa sensación, vuelvo a sentir esa sensación comienzo a mover mis piernas y siento como me humedezco humm me cuesta concentrarme, finalmente llego y estoy muy excitada, me tomo un respiro tomo mis papeles, bajo de la camioneta, llevo los folder delante de mí y eso fue un error ya casi llegando a donde están ellos me doy cuenta que el roce provoco nuevamente reacciones, respiro profundo y saludo.

    Nos dirigimos a la Notaría donde ya nos esperan, me adelanto y entrego los papeles para la revisión y asegurarme que ya tienen todo listo, la excitación no ha disminuido al llegar con ellos me miran fijo y no atino porque es, me disculpo y voy al baño me siento algo incomoda, al llegar al baño me miro al espejo y cuál es mi sorpresa, mis pezones perfectamente marcados, dios que pena es mi primer pensamiento, me miro nuevamente y siento cierta excitación porque me miren así, me lavo las manos y me recompongo, me tomo un par de segundos antes de salir y puedo notar que el evento no me molesto en cambio aumento mi excitación lo disfrute tome un gran respiro y llegué en donde se encontraban ellos y me miran ambos al unísono me comentan que me veía muy bien me sonrojo y nos sentamos a los pocos minutos nos llaman todo fluye y a las 14 h.

    Terminamos, salimos de la Notaría, ya afuera el esposo a quien llamaré Antonio me entrega una caja y me comenta que lo envía su esposa y confirma la hora de la cita para la cena a las 7:30, me dice que me mandaría por whatsapp la ubicación del restaurant, su socio a quien llamare Luis se acerca y nos despedimos, puedo notar la mirada de los dos al dar vuelta e ir al coche, ya en el la camioneta mi curiosidad no puede más y quisiera abrir la caja, pero me detengo de camino a casa llamo a mi jefe para darle la noticia y comentarle que me voy a tomar la tarde a lo que me dice que si me lo he ganado.

    Ya en casa, entro y voy directo a la recamara, la curiosidad me mata al pasar por la cocina veo que la botella de vino está en la mesa y me sirvo solo salió media copa y la tomo de un solo trago, ya en a recamara abro la caja, huauu que sorpresa es un conjunto de lencería, bra, tanga, ligueros y medias, son de encaje transparente tiene pero predominan las transparencias, estoy confundida, rápidamente tomo el celular y le mando un mensaje a ella, para agradecer el regalo, casi al instante responde “te gusto, espero que sea tu talla”, contesto “si esta hermoso”, sin más ella me dice “quiero que lo uses para la cena de hoy y disfrútala mucho Antonio tiene permiso”. Me quedo sorprendida a lo que solo me dice “me tengo que ir en verdad disfrútalo”.

    Me quedo unos momentos pensando y llego a la conclusión que esto es un juego de ellos y como me siento seguro que lo voy a disfrutar, me doy una larga ducha, crema perfume, está siendo todo un ritual que tenía mucho no hacia lo estoy disfrutando. Tomo la tanga para ponérmela, pero no primero el liguero y las medias humm la sensación de las medias es deliciosa, después la tanga es de hilo y tapa lo necesario, perfecta para mi depilado, es una sensación increíble, tomo el bra y me lo pongo, es de media copa, apenas tapa mis pezones y la tela es súper transparente me miro en el espejo y huff me veo de infarto.

    Entro al vestidor y tomo el vestido que seleccione, pero no me gusta como se ve busco y encuentro uno que compre hace mucho tiempo y no he estrenado es cruzado envolvente me queda perfecto la tela es suave y al roce con mi cuerpo se siente deliciosa, aparte forma un escote profundo que resalta mis senos me pongo unos tacones altos tomo mi bolsa y una pashmina.

    Ya en el coche me dirijo al restauran mi excitación no ha disminuido al contrario con la lencería me siento más sexy que nunca, y es una sensación de querer llegar y que me vean, al pararme en una semáforo, me doy cuenta que con el movimiento el vestido se abrió y se ve hasta el liguero, aprovecho para tocar mi pierna, la sensación de mi piel después de la media es sensacional no puedo parar mi mano y toco mi concha, la sensación de tocarla con el encaje me provoca todo tipo de sensaciones y al grado que puedo sentir un poco de humedad en la tanga, el sonido de un claxon me hace reaccionar, me repongo y avanzo.

    Ya llegando al restaurant advierto que el vestido se abrió nuevamente ya no me interesa solo lo acomodo para bajar tomo mi bolsa, entro y busco la mesa, puedo advertir que está en una orilla del restaurant, cruzo todo el salón y siento como sus miradas y las de otros más en el restaurante me acompañan hasta llegar a la mesa, eso me gusta me hace sentir segura y mantiene mi excitación. Ya en el lugar ellos se levantan y me acercan una silla, quedó en frente de ellos es una mesa circular al parecer la escogieron ellos muy bien, lo primero que observo es su mirada que se pierde en mi escote se ve infartante me encanta lejos de molestarme me excita y me agrada sentir esas dos miradas.

    Luis reacciona y comenta “tenemos que brindar que tomas”, pido una copa de vino tinto, a lo que Luis apunta que trajeran la botella, ellos ya están bebiendo, llega la botella, sirven mi copa y brindamos, la cena pasa muy rápido tal vez por la plática tan amena, aunque si pude percatarme de vez en vez que sus miradas se perdían en el escote, no me he percatado que llega el postre y la tercera copa de vino yo no pido postre pero la copa sí.

    Antonio sugiere que nos pasemos al bar para seguir la plática, acepto solo les comento que debo ir al tocador y los alcanzo en el bar, al quererme parar cual es mi sorpresa que si no es por el mantel hubiera dado espectáculo, el vestido se abrió en dos como puedo lo acomodo y voy al tocador. Ya en el tocador reviso mi maquillaje y entro a un baño para acomodar el vestido ya en el baño al abrirlo para ajustarlo, me percato que los pezones casi se salen del bra, me quedo viendo y no hago nada los dejo que sigan su camino, no puedo dejar pasar el sentir de nuevo el encaje sobre mi concha, humm delicioso, es una sensación que me hace volar y perderme, al sentir la humedad, me recompongo y acomodo el vestido y salgo, ya frente al espejo termino de arreglarme, un último vistazo, huauu mis pezones se marcan un poco y a la primera provocación se van a poner súper esta noche me siento sexy sensual el vino ya hizo lo suyo y mi excitación está en aumento.

    Salgo del baño y me dirijo al bar en el camino puedo sentir las miradas que me siguen, entrando al bar veo el lugar que escogieron son pequeños sillones y una mesa pequeña, al aproximarme siento como sus miradas me recorren y eso me calienta aún más llego como todos unos caballeros se levantan y me siento acomodo mi vestido para no dar espectáculo antes de tiempo, me siento y mi copa ya está llena la conversación sigue fluida pero poco a poco suben de tono y eso me causa emoción.

    Antonio se me queda viendo y pregunta que si me gusto el regalo, me toma por sorpresa y solo le digo que sí que está muy bonito, tomo mi copa y brindamos, Luis se queda intrigado y pregunta que fue el regalo, Antonio ríe y comenta que ella te lo diga y toma otro trago mi copa se termina y me salva Luis pide más y logro zafarme de la pregunta, bueno eso yo creía y al llegar las copas Luis insiste con que le diga del regalo, los miro a los ojos y antes de que diga palabra Antonio dice “pero primero dime lo estrenaste?”, lo miro fijamente y lo reto diciéndole “tu qué crees”. Luis no puede más que mirarnos, Antonio con risa picara contesta “lo puedo asegurar” y dirige la vista al sillón y señala, inmediatamente volteo y el vestido se ha abierto y se puede ver la media hasta donde se une con la liga, Luis hace un resoplido y yo solo lo miro y le comento “si y me queda muy bien”.

    Volvemos a brindar y las preguntas de sexo surgen, Luis lanza la siguiente pregunta, “por qué elegiste ese vestido”, rápidamente contesto que combinaba con el regalo o acaso se ve mal, solo toma su copa y da un gran trago. Guillermo ríe y eso hace que mi confianza y excitación suban me pone al 100 y ellos lo notan. Luis comenta “es que se marca muy bien tu figura” mirando mis pechos, veo y mis pezones están completamente marcados eso me pone aún más cachonda, siento que mi tanga se está mojando, terminan sus copas y yo aún no. Luis comenta que deberíamos seguir, pero en otro lugar y me preguntan que si yo puedo, casi instantáneo digo que sí y piden la cuenta. Nos levantamos y dirigimos a la entrada.

    Al caminar puedo sentir en mi cuerpo el efecto del vino me ha relajado y puesto cachondísima, ya en el valet parking piden los coches. Luis va en su coche y Guillermo y yo en mi camioneta, pero primero me abre la puerta yo manejo para seguir a Luis, Guillermo rodea la camioneta, mientras me percato que mi vestido se abrió, pero lejos de acomodarlo lo abro un poco más casi hasta el broche del liguero sube al coche y viene hablando el en celular. Le pregunto a Guillermo a donde vamos y me dice que al departamento de Luis si yo estoy de acuerdo si no cancelamos y toma el celular de nuevo, no no, está bien solo era una pregunta.

    Veo que Guillermo ve atento mis piernas y mi vestido se ha abierto de par en par casi hasta la tanga, lo miro y abro un poco más el vestido para que mire la tanga, sin decir más toma el celular y marca a Luis para preguntar si hay que comprar algo. Al colgar Guillermo me comenta que ya vamos a llegar que estacione en el número 11. Al voltear baja la mirada y lanza un ligero suspiro diciendo “hermosa” me mira a los ojos y nos sonreímos. Llegamos, estaciono y nos bajamos ya Luis está en el departamento entramos y es amplio, un sofá grande, televisor equipo de sonido y una gran cantina, sala y el comedor.

    Nos sentamos yo en el sillón y ellos acercan unas sillas me miran de frente, Luis me pregunta que tomo si quiero más vino o alguna otra bebida, a mí me vuelve loca el vodka y creo es el momento, lo pido y ellos se sirven lo que estaban tomando, la plática siguió picara y a Luis se le ocurre hacer un juego, saca unos dados, los pone en la mesita y dice par trago, non castigo para los otros ok, de inmediato acepto. Y comento “pero el castigo lo pone el que tira”, tomo los dados y sin decir más tiro y sale tres Luis comenta “castigo” lo pienso un momento y les digo “prenda”, se levantan y se sacan el saco. Ellos tiran y les toca par y no me pueden castigar así terminan sus copas, están un poco molestos pero divertidos.

    Después de algunas rondas yo sigo vestida y ellos solo con los pantalones y ropa interior se para Luis a servir otras copas, regresa y es el turno de Guillermo y tira non, se ríen entre ellos y dice “el castigo es prenda”, ambos me miran fijamente, me levanto voy frente al televisor y ellos voltean las sillas para mirarme ellos piden vestido y yo les contesto “yo no pedí”. Me pongo de espaldas abro mi vestido, meto mis manos, tomo la tanga y la bajo lentamente y me la quito y la aviento a la mesa se ponen locos y me dirijo al sillón me siento pero acomodo el vestido quisieran ver mas, tomo los dados y toca non y se levantan y rápidamente se quitan los pantalones Luis tiene un bóxer pegado que deja ver su erección con bastante claridad Guillermo tiene un bóxer más holgado pero igualmente deja ver su erección, es su turno y les toca par nuevamente trago y tomo con ellos.

    Es mi turno y sale non ya no tengo que tomar el castigo tomo mi copa y me recargo en el respaldo y me quedo atenta, se levantan se ponen frente al televisor y se quitan los boxers, huauu los dos están al 100 y mi mirada se pierde en ambos tomo un trago y los invito a sentarse al sillón, me paro frente a ellos tomo los dados y los pongo en non, me miran y toman su copa, me paro frente a ellos y comienzo a desatar el vestido, lo abro y lo dejo caer, su expresión lo dice todo mis pezones están prácticamente de fuera y el bra solo los resalta sus miradas se clavan en mi concha perfectamente depilada, están expectantes la erección en ambos es completa y están ambos con las piernas abiertas sus miembros listos y esperando.

    Guillermo observa mis senos que están casi de fuera no los hago esperar y me quito el bra, mis pezones están súper duros y yo estoy mojadisima, es Guillermo quien se levanta y se aproxima a mí y me da un beso me toma por la espalda y puedo sentir su erección lo tomo con la mano y siento lo duro que esta. Luis se levanta y se pone detrás de mí también siento su pene como choca con mis nalgas me abraza y besa el cuello uff me pusieron muy muy cachonda, les pido que se sienten en las sillas y obedientes lo hacen tomo mi copa y me arrodillo frente a ellos, primero Guillermo, tomo su pene y comienzo a besarlo desde la raíz hasta la punta muy suavemente, mientras con la otra mano tomo el de Luis, lo meto a mi boca y lo mamo con mucha dedicación mientras con la mano tomo a Luis por los testículos y acaricio su pene, ambos no pueden dejar de resoplar después de unos momentos cambio y meto en la boca el pene de Luis y tomo a Guillermo por los testículos. Guillermo me toma por los hombros y me incorpora le pide a Luis se siente en el sofá luego me lleva y sigo haciendo sexo oral a Luis, mientras Guillermo me lo hace a mí me come la concha y eso me hace gemir como loca y me pone más que cachonda al borde del orgasmo y él lo sabe no para hasta que casi llego, me pone en 4 y sin yo dejar de mamar a Luis me penetra Guillermo ummm es una sensación estupenda no puedo describirla el ritmo aumenta y así mi excitación.

    Después de unos minutos de entrar y salir, Guillermo se detiene y por instinto me monto en Luis y lo comienzo a cabalgar humm delicioso mientras me come los pezones Guillermo se pone de frente y sigo mamando su pene es más grande que el de Luis y estoy disfrutando cada momento me bajo de Luís y Guillermo ya me espera sentado en el sofá sin decir nada me pongo de espaldas a él y me penetra humm delicioso me comienzo a mover Luis se pone enfrente de mi para que pueda seguir mamándolo Guillermo me está haciendo gozar al máximo me toma por los senos y presiona mis pezones, acoplo más que con Luís tomo a Luís y comienzo a intensificar el ritmo Luís no puede contenerse y se derrama con un gran bufido y se queda en el sillón tirado.

    Guillermo sigue y no tardo en venirme sentada sobre el humm delicioso me pone boca arriba y sigue intensifica el ritmo es frenético aun no termino de venirme y ya me puso al 100 nuevamente des pues de unos minutos el explota sobre mí al mismo tiempo que yo tengo otro orgasmo humm delicioso quedamos los tres por un momento tirados en el sofá después de unos minutos me incorporo y voy al baño ellos se quedan en el sofá me aseo y salgo buscando mi vestido, me lo pongo tomo mi bolsa y me despido de ellos Luis me da un gran beso y me dice que ojala volvamos a coincidir.

    Guillermo me abraza y me da las gracias yo solo le digo dile a tu esposa que si lo disfrute, y le pregunto ella sabe?, me contesta sí ella lo planeo. No puedo más que reír tomar y salir me subo al auto y voy camino a casa no puedo creer son casi las 3 de la mañana y no sé qué me espera, ya en la camioneta me dirijo a casa y me doy cuenta que no tengo ni el bra ni la tanga voy solo con el vestido, sigo cachonda todo el camino me voy tocando y ya llegando a casa me percato que el no ha llegado entro y me doy un baño, salgo solo en camisón y me meto a la cama inmediata mente me quedo dormida.

  • Sexo con mi amiga en la facultad (parte 2)

    Sexo con mi amiga en la facultad (parte 2)

    Ese día en el descanso que tuvimos nos sentamos juntos para almorzar, ella estuvo muy cariñosa y me dijo:

    «Me gusto que me hicieras tuya en ese escritorio, y quiero esta otra vez contigo, que te parece si esta tarde vamos a mi casa y lo hacemos otra vez».

    Le respondí: «Y tú papá?».

    Me dijo: «estará fuera del país por su trabajo por lo menos 6 meses o hasta el año, entonces voy a estar sola por un rato»

    Estaba a punto de responderle cuando me llamo mi padre para decirme que él y mi madre tendrían que salir del país por su trabajo y que sería un tiempo considerable ya que serían alrededor de 6 meses o un año, al explicarme me di cuenta que ellos verían la parte legal del negocio que estaría arreglando el papá de mi amiga sin saberlo.

    Cuando le dije a mi amiga que mis padres al ser abogados verían la parte legal del negocio de su padre que era fundar otra sede de la empresa en la que trabajaba en el extranjero, igual estaría por lo menos 6 meses solo. Por lo cual acordamos que ese día al salir de la facultad me acompañaría a mi casa para hacer mi maleta para irme un mes con ella a su casa, después de hacer mi maleta nos subimos al carro que me dejo mi papá para moverme y nos fuimos a su casa, cuando llegamos a su casa antes de bajar mi maleta se aseguró que en su casa ya no estuvieran sus padres ya que cuando fuimos a mi casa todavía estaban mis padres esperándome para darme las llaves del carro y despedirse de mi por lo cual dijimos que teníamos que hacer un trabajo en equipo y nos creyeron.

    Mis padres la conocían a ella, pero no a su padre por lo cual no sospecharon nada. Y en efecto su padre aún estaba ahí pues la esperaba para despedirse y le dijo que, porque se había tardado y pregunto por mí, ella le dijo que salimos tarde y que teníamos que hacer un trabajo en equipo por eso estaba ahí, a lo cual su padre le dijo «bueno» y a mí me dijo que no la dejara sola y que le hiciera compañía. Y yo asentí con la cabeza.

    Cuando su padre se fue, baje mi maleta y la puse en el cuatro de mi amiga, cuando baje, ella estaba en sala en ropa interior esperándome para bailarme. Yo me puse tras de ella y la agarre por la cintura, bailando pegado a ella, me quité la playera y después los jeans, quedando en bóxer seguimos bailando un rato.

    Después se voltea me empieza a besar para después bajar hasta mi pene y lo empieza a chupar, así estuvo un rato hasta que se hinca en el sofá parando su culo para que la cogiera, poco a poco se la metí, mientras gemía, después la acomode para darle de perrito en el sofá como por 5 minutos para después recostarla en la alfombra de la sala y hacerle un oral que hizo que tuviera un squirt, cuando termino y mientras seguía retorciéndose la ensarte colocando sus piernas en mis hombros, mientras gemía mi nombre muy fuerte, lo cual provoco que tuviera otro orgasmo soltando chorros mientras la seguía penetrando, yo me delite con sus tetas grandes, suaves, blancas y de pezones rositas, después de estar un rato así, el que se recostó fui yo y me monto haciendo la vaquerita, mientras le apretaba sus nalgas y la nalgueaba para después acariciar sus tetas y llevármelas a la boca mientras gemía, a pasaron varios minutos y me dijo: «me vengo» para eso que la beso mientras se la meto más duro y rápido, cuando siento que se corre a chorros suelta un gemido diciendo: «te amo ay ay ay!» sin dejar de metérsela me vengo dentro de ella y le digo: «ahhh! Toma mi leche».

    Ella se quedó encima mío besándome por unos minutos y después nos quedamos recostados en la alfombra abrazados mirándonos fijamente. Ella me dice: «te gusto, porque a mí sí», le contesté: «me encanto hacerlo contigo» y ambos dijimos al mismo tiempo: «te amo», nos levantamos y nos abrazamos, para después vestirnos y ver una película.

    Mientras veíamos la película de Titanic ella me mira y dice: «que somos?».

    A lo que pauso la película y le contesto: «Somos, amigos y ahora somos pareja pues nos entregamos el uno al otro, esta mañana y ahorita».

    Así que me abraza y ella quiso hablar más profundamente…

    Continuará…

  • Jefa de piso de Liverpool

    Jefa de piso de Liverpool

    Afortunadamente se abrió una remodelación de la plaza comercial y tuvimos que trabajar para Liverpool. Ahí la conocí. De unos 50 años, chaparrita y delgada. Y como era jefa de piso pues siempre vestía de manera formal. Casi siempre de falda o vestido. Pero lo que más llamó mi atención es su olor. Traía un perfume delicado y tan rico que de solo olerla me hacía fantasear. Tenía un carácter super alegre y ya entrados en platica era muy sexosa. Por cuestiones del trabajo ella y yo empezamos a platicar y convivir. Supe que era divorciada y que tenía hijos ya mayores. Ella sabía que yo salía con alguien, pero no pareció importar al final.

    Ella siempre salía de trabajar a las 9 de la noche y regularmente nos encontrábamos en la parada del camión. Así que empezamos a platicar aún mucho más.

    En una venta nocturna me tocó dar apoyo y una persona del área de Ivet se sintió mal y fuimos a atenderla (cabe hacer mención que soy paramédico) y eso fue el detonante. Ese día salimos ya muy noche y me preguntó que como me iría a mi casa a lo cual le respondí que ya era muy tarde y no había transporte, quizá en algún hotel cercano. Ella muy amable me ofreció darme asilo a lo cual no me pude rehusar. Llegamos a su casa y era muy acogedora. De inmediato me ofreció un café o un vino. Obviamente escogí el vino y ella se sirvió otra copa. Platicamos un rato y me dijo que como nos acomodaríamos para dormir y me aventuré a decirle que hacía frio, que igual empiernados jajaja (me reí como para decir que era broma) y ella me dijo: Sin un besito, nada, ¿así nada más?

    Yo: ha pues por besos no paramos.

    Ivet: A ver, quiero ver si es cierto.

    Presa ya del vino tome valor y me acerqué, la tome de la cara y acerque mis labios a los suyos, siendo muy grande mi sorpresa cuando me respondió el beso de una manera super apasionada. La empecé a desvestir en su sala y ella hacía lo propio. Se puso de rodillas sobre su alfombra, sacó mi miembro y literalmente lo engulló. Lo mamaba de una manera que se me antoja desesperada. Sentía el golpe de sus muelas en mi glande y su mano sujetando la base. Me percaté que con su otra mano se estaba masturbando hasta que se vino y me hizo terminar junto con ella. El semen escurría de su boca cayendo en sus deliciosas tetas. Unas gotas colgaban de sus pezones dando un aire de erotismo increíble. Sin dejar de mirarme tomo la leche derramada en su pecho con uno de sus dedos y se lo llevo a la boca hasta terminarlo por completo.

    Me quede sentado, aun con taquicardia y ella se dio la vuelta poniéndose en 4 dejando sus nalgas y culo totalmente a merced de mi mirada. Recostó su cabeza y sus nalgas se abrieron aún más. Ella comenzó a tocarse de manera suave y delicada, pero era tan febril ver cómo se abrían sus nalgas y se dilataba su culito que no me pude contener. Mi verga se puso dura de nuevo, pero yo ya estaba hipnotizado por ese anito que me invitaba a devorarlo. Me puse justo detrás de ella. Puse mis manos sobre sus nalgas y sumergí mi lengua en su culo. En ese momento fue como si ella hubiera recibido una descarga eléctrica. Sentía como se erizaba toda su piel. Sentía sus arcadas y escuchaba sus gemidos. Eso m excitaba aún más, sentía en mi boca el palpitar de su ano y lo lamia con más pasión todavía.

    Empecé a meterle dos dedos por su vagina y con otro dedo le masajeaba el clítoris. Sentía el temblor de sus piernas y de todo su cuerpo hasta que un chorro me lleno las manos y parte de la boca. De inmediato me giré y acariciaba de manera frenética con mi lengua su clítoris y su vulva llenándome toda la cara con sus jugos deliciosos.

    Yo ya estaba demasiado excitado y no me pude contener. Me incorporé y me dispuse a meterle la verga por el ano. Fue increíble ver como no ofrecía ninguna resistencia. Sentía apretadito, pero tan delicioso y lubricado que no tarde mucho en venirme.

    Después de eso nos quedamos dormidos sobre su alfombra hasta que el frio nos despertó. nos fuimos a su cama y puedo decir que dormimos como bebes.

    Después de esa experiencia cada que nos veíamos en el trabajo intercambiábamos miradas deseando volver a estar juntos.

    Mi mail es [email protected]

    Me encantaría conocer sus comentarios y valoración de mis relatos para saber si les han gustado mis experiencias.

    Un abrazo para todos.

  • Siempre estaré para ti, Marian (4)

    Siempre estaré para ti, Marian (4)

    A partir de entonces, nuestra vida familiar cambió. En casa éramos dos enamorados flotando en el espacio, pero al salir, tratábamos por todos los medios y con todos los sentidos puestos en ello, de comportarnos como siempre, madre e hijo. Pasaron los días y recibimos una llamada telefónica de un abogado, voz respetuosa y gentil, que nos pedía una cita, ya en nuestra casa o en su despacho, a escoger nosotros, para conversar sobre los pasos a seguir. Mamá le solicitó que viniera a nuestra casa al día siguiente, a las 6 de la tarde. Una vez de acuerdo, Marian se moría de ansiedad por la espera para culminar todo el proceso.

    Esa noche le di otro masaje recuperador, lo más erótico posible, luego ducha y a continuación, hicimos el amor hasta altas horas de la noche, para después quedarnos dormidos, ya agotados.

    En mi corta vida sexual, apenas 7 mujeres antes de ella, había disfrutado de buenas hembras, incluyendo a la loca de Tere, mi última novia. Todas ellas mujeres mayores que yo salvo Tere y acostumbradas al buen sexo. Aprendí mucho de ellas, pero también les había dejado unas buenas sensaciones entre pecho y espalda, como dicen por ahí, o mejor dicho, entre vagina y culo, para ser más exacto. Pero nada que ver con Marian. Ella era otra cosa o de otro planeta, no sabría decirlo. No solamente por el componente amoroso, que unido al sexual hacen del coito algo maravilloso. No, ella era la mujer más sensual, sexy, erótica, deliciosa, hermosa que yo hubiera podido catar. Sencillamente me tenía en el limbo y no lograba aterrizar en ninguna parte.

    Pero bien, volviendo a nuestra situación con el divorcio de mis padres, al día siguiente recibimos al abogado, quien resultó una mejor persona que el anterior, aunque socios y nos pudimos entender en términos respetuosos. Finalmente, luego de tres semanas, recibimos las llaves del Pent House y con la promesa de los papeles en regla una vez que salieran del Registro los documentos de los tres apartamentos; asimismo, recibimos las llaves del apartamento de la playa, en Macuto. También una orden de retiro de un Camaro SS color bronce oscuro, automático, para la Agencia General Motors de Altamira y otra para un Fiat 125 S sincrónico, color gris plomo para la agencia Fiat de La Castellana.

    Luego fuimos con el abogado al Banco Mercantil Y Agrícola para establecer el fideicomiso acordado y registrar nuestras firmas y al día siguiente al First National Citibank para la apertura de la cuenta con los 10 MM de verdecitos.

    Luego de retirar los autos y recibir los documentos que le acreditaban la propiedad a Marian y días después los papeles ya registrados que le acreditaban la del Pent House, de nuestro apartamento y del de Macuto, ya finiquitado todo, llamamos a papá para agradecerle su exquisito trato y darle mi promesa de nunca más pedirle nada. Por mí, se podía ir largo al carajo, pero no el del mástil de un navío, sino al del infierno. Había quedado roto cualquier vínculo posible con ese hombre, al menos de mi parte.

    Por lo demás, solo restaba sancionar el divorcio acordado, para que Marian fuese libre.

    El viernes después de la llamada a papá, Marian me pidió que la llevara a cenar a un restaurante lujoso que habían inaugurado recientemente en Las Mercedes, para celebrar nuestros logros. Nos vestimos apropiadamente para la ocasión, Marian con un hermoso y algo descotado vestido, ceñido a su escultural cuerpo, hasta la rodilla. Zapatos de tacón alto a juego con su cartera, collar y pendientes también a juego y su cabellera suelta, alborotada. Perfume de marca y una sonrisa espectacular y yo con un traje de blue jeans que me acababan de confeccionar en una sastrería, color gris, camisa blanca vaquera. Salimos en su flamante Camaro y llegamos al restaurante. La señora causó sensación, no más entrar. Estaba radiante y yo no hacía más que pensar que mi padre era un imbécil por dejarse de semejante mujer.

    Cenamos agradablemente, en especial con su sonrisa que me iluminaba todo el tiempo. Hacía mucho que no la veía tan feliz. Al terminar el postre, se me ocurrió pedirle que fuésemos a bailar a una discoteca, porque necesitaba presumir de mi bella acompañante.

    -Marian, estás tan bella y radiante esta noche que necesito presumirte. Es algo vanidoso de mi parte, lo sé, pero lo necesito. ¿Te gustaría ir a bailar a una discoteca, conmigo, esta noche?

    -Amor, me encantaría, nunca he ido a una discoteca, ya sabes, tu padre no era… bueno, no hablemos de él, si, si quiero ir… Pero… ¿Te parece conveniente que nos vean en ese plan, así, como de noviecitos? Porque una cosa es salir a cenar, pero ir a una discoteca con tu mamá, suena a jalado de los cabellos, ¿no te parece?

    -Si, tienes razón, lo siento, es que me tienes encandilado, ya ni pienso. Menos mal que tú tienes cordura… jajaja…

    -¿Encandilado? Jajaja, se me ocurre una idea, no vayamos a una disco, pero podemos bailar en casa. Ponemos música de nuestro agrado, bajamos las luces y bebemos hasta caernos, encerrados en nuestro hogar, sin miradas de curiosos, ¿qué tal?

    -Y después de beber hasta caernos, podemos… hacer cositas… ¿De acuerdo? Entonces vámonos ya, que para luego es tarde…

    Llegados a nuestro apartamento, mientras ella ponía la música adecuada, yo servía los tragos, luego ella fue al baño, llamada por su organismo y yo me senté a esperarla. Regresó al rato y nos abrazamos para bailar, ella totalmente recostada de mi pecho y con sus brazos por mi cuello, yo la tomaba por su espalda y cintura. Así bailamos, lentamente durante un buen rato, varias piezas musicales. Me sentía en el aire, estaba enamorado. La besaba en sus labios, luego en su cuello; ella puso un poco de cordura, apenas habíamos empezado y la noche era joven, no teníamos necesidad de apresurar los acontecimientos. Nos sentamos a beber un trago y a conversar, bueno, realmente a mirarnos a los ojos, embelesados. Y otra vez a besarnos, pero controlando la pasión. De esa manera transcurrió la noche, entre bella música, buenos tragos, uno que otro cigarrillo de ella y varios míos, muchas caricias y un excelente ambiente, solos los dos.

    Ya pasadas las doce, mis manos ya no se podían contener y empecé a bajarle el cierre del vestido mientras bailábamos, el cual cayó a sus pies y descubrí a esa hermosa mujer totalmente desnuda. No llevaba ropa interior. Yo sabía que no se había puesto sostén porque el vestido no lo permitía, pero la ausencia de pantaleta, eso sí me sorprendió:

    -No te asombres, si tenía una tanguita, pero me la quité hace rato, cuando llegamos y fui al baño, buscaba causar esa carita que acabas de poner. Te amo…

    No había más nada que decir, la cargué en mis brazos y la llevé a su cama matrimonial, nuestra cama ahora y allí la dejé, mientras me desvestía, para empezar a amarnos. Fue una noche para el recuerdo, especialmente porque por primera vez me permitió algo muy significativo para mí. Me ofrendó su culito. Me dijo que nunca ningún hombre la había penetrado por allí, ni siquiera papá, que consideraba eso algo demasiado íntimo, pero que había decidido obsequiarme con lo único virgen que poseía en su cuerpo. Y yo me quedé absolutamente… embelesado.

    No resultó fácil la gestión de su culito. Era estrecho y mis mañas para dilatarlo tardaron bastante en lograrlo. Lo intentamos tres veces y se quejaba de dolor, hasta que lo logramos. La penetré con mucho cuidado, no deseaba lastimarla, hasta que al fin, ya sintiendo que se había dilatado adecuadamente, nos dimos a gozar de semejante postre.

    -Papi, lo que pasa es que tu bicho es muy grande y grueso para mi culito y como nunca nada ha entrado por allí, pues…

    -No te preocupes, mi amor, que ya lo iremos entrenando; hoy solo será la primera de muchas veces que vamos a disfrutar de tu colita. Te la voy a hacer cada vez que tú quieras.

    Cuando acabé de eyacular en su precioso culito, ella cayó en la cama, a mi lado, totalmente agotada. Pero satisfecha. Fue grandioso, me decía, delicioso, rico, muy rico.

    Esa noche, como dije antes quedó para el recuerdo como la mejor que habíamos pasado juntos en nuestra nueva aventura. Pero lamentablemente, sirvió como punto de partida para el desastre.

    Al día siguiente ella recibió tres llamadas de amigas que se habían enterado de nuestra salida a cenar en ese lujoso restaurante y todas le mencionaron que las malas lenguas decían que estaba acompañada de un joven muy atractivo. ¿Sería un gigoló? ¿Estabas teniendo una aventura, ahora que ya casi eras una mujer divorciada y libre? ¿Quién era ese galán que estaba para comérselo, según las malas lenguas? ¡Dicen que te veías divina, como para arrasar con todo! ¡Que estabas radiante! ¡Que parecía que estabas buscando pelea!

    Cuando me lo contó me eché a reír, pero a ella no le causó ni pizca de gracia. Me dijo que se empeñó en explicar que se trataba de su hijo, pero entonces le recordaban que era hijastro; ella insistía en que era una cena entre madre e hijo y entonces le decían que se habían visto veces en que la madre se “cenaba” al hijastro y con mucho gusto. En fin, la cosa la puso incómoda. Y lo peor era que esas “amigas” eran unas chismosas de siete suelas, que por sus bocas habían pasado y caído destrozadas excelentes reputaciones. Lo hacían con tal facilidad que hasta Santa Teresita habría terminado de puta. Eso la preocupó.

    No solamente la preocupó, pude notar que la enfrió hasta el punto que solo una semana después, ya cansada de los comentarios, me dijo “tenemos que hablar”. Dios mío, cuando una mujer le suelta esa frase a su pareja, significa que el infierno se abrirá y saldrán los demonios.

    Dócilmente me senté frente a ella, en la poltrona reclinable de la sala y me dispuse a escucharla, porque evidentemente se trataría de un monólogo:

    -Juan, mi amor, te agradezco que me escuches sin interrumpirme, porque lo que tengo que decirte no me va a resultar fácil. Verás, tú y yo venimos teniendo una relación prohibida, mal vista por la sociedad. Soy, ante todo, tu madre o madrastra, es igual y tu mi hijo. Esa es una realidad y no hay vuelta que darle. Nos amamos, cierto y mucho, pero lo que hacemos es “pecado” y sabes bien que no soy puritana. Pero tenemos que vivir en sociedad a menos que nos convirtamos en ermitaños, cosa que no va a pasar. No me ha resultado gracioso todo lo que he vivido en éstos últimos días, llamadas de amigas que hace tiempo ni se acordaban de que existía y todas, sin excepciones, tocando el mismo tema: que te vieron con un joven muy guapo, que te veías divina, que se notaba que había mucha atracción entre ustedes y pare de contar… -en eso le hice una seña de “time”, una mano horizontal y la otra perpendicular, semejando la letra “T”, para decirle:

    -Marian, al grano, no necesito que me dores la píldora, hay suficiente confianza.

    -Está bien, cielo, continúo. Por favor, ten paciencia, porque esto no es fácil para mí. Resulta que… me siento muy incómoda con todo esto, me ha hecho pensar y especialmente en el cambio que hubo en las relaciones con tu padre. De repente, tu padre pasó a ser, para ti, de un padre anodino a un delincuente. Has juzgado a tu padre y no lo puedes negar. Te hiciste un juicio de él, de su personalidad, de su integridad como persona, de sus valores y lo sentenciaste. Se lo dijiste en la cara, te enfrentaste a él y lo venciste con tus armas, principios, moralidad, transparencia, comportamiento, valores. Pero nuestra relación es casi que incestuosa, entonces, ¿Dónde y cómo quedan tus principios, tus valores? Lo que es bueno para el pavo, también tiene que ser bueno para la pava. En pocas palabras ¿Criticas a tu padre por su falta de valores, por su hipocresía y sin embargo, mantienes una relación incestuosa con tu madre? Yo estudié en la universidad, sociología, nunca he ejercido mi profesión, pero hay cosas que nunca se olvidan y… -y de repente, se puso a llorar.

    -Tranquila, mamá, no te castigues a ti misma, tranquila. Toma mi pañuelo y sécate esas lágrimas, que las señoras bonitas como tú, no deben estar llorando por cualquier cosa.

    -Snif… Gracias, mi amor, pero snifff… ¿A ti te parece cualquier cosa lo que te he estado diciendo? snifff…

    -No, mami, fue solo un decir para que te tranquilices. Quiero que continúes porque cuando una mujer dice “Tenemos que hablar” los hombres temblamos, porque lo que viene es muy fuerte.

    -Bueno, continúo. Entonces… snif… ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! Bueno, yo he aprendido en la vida la importancia de ser consecuente, de hacer con las manos lo que decimos con la boca y no lo contrario, que es lo que hacen los mentirosos, los falsos, los inmorales, los que no tienen ética. Tú has criticado a tu padre y no puedes ser un pecador, porque eso te igualaría con él. Por lo tanto, creo conveniente que pongamos carácter a esto que sentimos. Debemos acabar con nuestra relación incestuosa. Te parecerá muy dramático de mi parte, pero estoy segura que algún día verás que tengo razón. Por tu bien y el mío propio.

    Definitivamente, se abrió el Averno y me tragó. De pronto, yo, que estaba en el cielo, fui empujado a la quinta paila del infierno de Dante. Me había sentido el hombre más feliz de la tierra por tener a Marian para mí solo y de pronto me han dejado sin nada. ¿Y ahora qué? Caramba, cuando una mujer dice “Tenemos que hablar” mejor es desaparecer, rapidito.

    No tenía argumentos para rebatirle esa verdad del tamaño de una catedral. Pero eso significaba que la perdía. La miré fijamente a los ojos y me sostuvo la mirada. No había duda, creía en lo que me estaba diciendo. Mamá era una mujer serena, sincera, cuando decía algo, era porque estaba consciente de ello. Esto lo había meditado, seguramente, al calor de tantas llamadas estúpidas de personas que solo viven de las miserias humanas.

    -Mamá, tú sabes bien que nos queremos. Que lo que tenemos es bueno, sin maldad, que no le hacemos daño a nadie con nuestro amor, sin embargo, entiendo lo de los principios. Creo que tienes razón, debemos ser consecuentes con lo que realmente somos. Siempre te he respetado y además amado. Si tú quieres dar esto por terminado, sé que nada de lo que yo pueda decir te va a hacer cambiar de opinión, te conozco muy bien. Así que hasta aquí llegamos, entonces. Aunque te digo que salgo de esto destruido. Pero tienes razón y no te voy a causar problemas. Tienes mi palabra. -me levanté y me fui a mi habitación a encerrarme con mi tristeza.

    A la hora de cenar, mamá tocó a mi puerta para preguntarme si quería algo de comer. Le dije que no tenía hambre y que me iba a dormir. Le pedí la bendición, me la dio y listo.

    Al día siguiente no nos vimos en todo el día, hasta que regresé de noche. La saludé y me preguntó si deseaba cenar y le dije que no. Nuevamente me fui a dormir. Así pasó durante toda la semana, hasta que el viernes en la noche, ya 14 días desde que habíamos salido a cenar, me esperó sentada en la sala, hasta que regresé a casa.

    -¬Hola, mi amor, te estaba esperando, tenemos que hablar.

    -No, otra vez no, ni de broma, me vuelvo a ir para la calle. No quiero hablar contigo. -abrí la puerta de la casa y me fui, pero ella corrió tras de mí y me rogó que esperara. No pude huir de ella, así que regresé.

    -Dime, ya me vas a dar otra mala noticia, ¿cierto?

    -No, mi amor, nada de eso, es solo que me tienes muy preocupada. En toda la semana casi no te he visto la cara, no desayunas conmigo, no vienes a almorzar, llegas tarde y te acuestas sin cenar. No puedes seguir así, mi cielo. Me siento muy mal, como si fuera la villana de la película. Por favor, siéntate aquí conmigo y dame un abrazo. -me invitaba desde el sofá donde tantas otras veces ella se sentaba sobre mis piernas y yo la abrazaba.

    -Tranquila, no eres la villana de nada, pero es que no me siento bien, mamá. Teníamos algo muy bonito y se esfumó, sin que me diera cuenta. Y no me siento mal por lo que teníamos, jamás pensé que era algo pervertido o depravado, no, para mí era algo muy bonito, lo mejor que me había pasado hasta ese día. Tú lo hacías algo hermoso, bueno, limpio. Era feliz… pero de pronto, todo se acabó. Necesito tiempo para entenderlo. -me levanté para irme a mi habitación, pero ella me retuvo. Me pidió que la escuchara.

    -Mamá, ya el otro día tuve suficiente. Si te escucho ahora, creo que voy a salir peor de lo que estoy. Ten misericordia, por favor.

    -No puedo. Lo que tengo que decirte ahora quizás te ayude a superarlo.

    -Está bien, te escucho… ya sé… sin interrumpirte…

    -Una mañana, luego de haber dormido abrazados y tú haberme acariciado, te dije algo así como que… “tampoco soy una monja, ni una santa. Yo he tenido mi recorrido…” ¿Lo recuerdas?

    -Si, fue algo que me desconcertó un poco.

    -Lo sé, lo vi en tu mirada, pero callé. Lo cierto es que con todo esto que nos ha sucedido últimamente, nuestra relación, el divorcio con tu padre, yo creo que tú me has idealizado un poco, que has pensado que yo soy la mujer ideal, toda una dama, alguien inmaculada… y no es verdad, mi cielo. Necesito abrirte mi corazón, quiero que me conozcas tal como soy. Espero que no me odies, porque no es esa mi intención. Solo quiero que sepas mi verdad.

    Mi historia: cuando conocí a tu papá yo era una muchacha un tanto díscola, me gustaban mucho las fiestas y las parrandas de todo tipo… y los hombres. Perdí la virginidad con un hombre de 25 y me gustó tanto que no perdía oportunidad de enredarme con cuanto hombre me llamaba la atención. En esa época tuve tres novios y como unos 10 amantes. Y con todos follaba, alegremente. Hasta era descuidada y un buen día quedé embarazada de uno de mis profesores. Él se encargó y me llevó a hacerme un aborto con un médico que él conocía, que resultó ser su hermano, un recién graduado de Obstetra. El resultado fue que aborté, pero por el procedimiento, algún error, quedé imposibilitada de tener más hijos. El animal ese me dañó mis ovarios o no sé qué fue lo que pasó. Lo cierto es que ya nunca más pude quedar embarazada. Después de eso, cuando conocí a Abelardo, tu padre, me enamoré. Un hombre 10 años mayor que yo, agradable, varonil, un poco hosco, pero con una herramienta que prometía mucho. A la segunda vez que salimos me lo cogí, con desesperación, porque yo intuía lo que ese hombre tenía allí, en la entrepierna. Después él me contó lo de su matrimonio, la traición de su esposa, la humillación a que lo sometió cuando se dejó coger por sus dos “mejores amigos” que luego se lo contaron a todo el mundo. Y el abandono de ella contigo. Te dejó, porque supuestamente ella no estaba preparada para ser madre. Ella solo quería divertirse y tu papá la había preñado sin ella desearlo.

    Luego, ante ese cuadro y lo que me gustaba ese hombre, yo le dije que si quería, me casaba con él y le criaba a su bebé. Yo se lo propuse, no él a mí -en este punto ella paró para descansar y tomar un sorbo de la Pepsi que tenía en el vaso frente a ella. Pero en realidad, ese descanso era para observarme, notar mis reacciones.

    … y me aceptó como su esposa. Nos casamos y me convertí en tu madrastra. Tenía 20 años. Y me enamoré de ese lindo bebé que la vida me había puesto en el camino. Maravilloso, un hombre que me follaba como a mí me gustaba, duro, fuerte, con un pene de concurso y una resistencia como no había conocido a ningún otro.

    Tu papá me apaciguó. Me daba mis raciones completas, un día sí y otro no, a veces todos los días, pero siempre me dejaba satisfecha. No necesitaba a nadie más. Tu padre es todo un varón, como tú…

    Pasaron los años y el sexo entre nosotros seguía siendo intenso, pero a veces más distanciado. Luego entendí porque: la reciente sociedad con sus tres amigotes, lo había introducido en un ambiente donde había muchas reuniones, almuerzos, cenas, parrandas, bebidas y mujeres por doquier. Empezó a ponerme los cuernos. Poco a poco se fue depravando, hasta llegar al colmo de follarse a las mujeres de sus socios y a su cuñada. Pero la bomba que a mí me desquició fue cuando supe, por una amiga mutua, que se estaba cogiendo a su exmujer. Coño de su madre. Y se lo montaba con esa puta y con la otra puta de su hermana. Hacían tríos en la casa de la hermana y a veces se metían ellas dos con cuatro o cinco hombres más -nuevamente Marian se detuvo, para medir mi reacción, pero yo seguía inmutable.

    … eso me molestó tanto, me pareció tan bajo, que volviera con la mujer que lo había traicionado, humillado públicamente, que decidí vengarme, devolverle sus cuernos. Y lo hice y a mansalva, descaradamente.

    La primera vez, llamé a Argenis, su hermano, tu tío, para decirle que necesitaba verlo con carácter de urgencia. Abelardo había salido en un viaje de cinco días, así que lo cité en el apartamento de una amiga, esa tarde y cuando llegó, se lo comenté todo. Al principio él estaba furioso, me decía que iba a matarlos a ambos, su esposa y su hermano, pero yo lo convencí de no hacerlo. Le dije que mejor era devolverles los cuernos y que ellos se enteraran. Nos compramos una cámara Polaroid y nos sacamos fotos desnudos, listos para follar. Otras donde se veía el semen saliendo de mi vagina y así. Hubiera sido fantástico tener a una tercera persona que sirviera de fotógrafo para captarnos en pleno coito. Las limpiamos, eliminando huellas y se las enviamos anónimamente por mensajeros motorizados contratados. A ambos. Y lo disfrutamos. Una vez, Argenis llamó a la hermana de ella, su cuñada, que era una mujer sumamente ardiente con dos divorcios encima y la metió conmigo en la habitación del hotel y nos montamos un trío. Yo no estaba de acuerdo, pero me dejé llevar y al final lo disfruté. La venganza es un plato delicioso. Pero tiene su costo.

    Después decidí hacer lo mismo con Pedro Manuel, con José Ignacio y Rodolfo, los socios. A todos y cada uno, los cité al apartamento de mi amiga, me los follé y les dije por qué. A Rodolfo no le importó, me dijo que ellos eran un matrimonio con ideas amplias y ella era libre de follarse a quien quisiera y él también. A Pedro y José Ignacio si les molestó, pero hicimos lo mismo de las fotos. De tal manera que cada uno de los actores masculinos tuvo su ración de cuernos y las mujeres también, las muy putas. A tu mamá nunca he podido hacerle nada, pero no me preocupa. Y a las amigas mías, aún no las he tocado porque me enteré por ti, recientemente.

    Pero hubo otros cachos más, no tan vinculados a nosotros pero que me molestaron, por lo que les di su tratamiento. En resumen, me he follado a su hermano, sus tres socios y siete conocidos, para devolverle sus innumerables cuernos. Ahora, cuando pasamos por una puerta, no soy yo la única que se tiene que agachar.

    Bueno, mi amor, como verás, no soy la maravillosa mujer que tu imaginabas. Soy una persona de carne y hueso que tiene pasiones como cualquier otra y que siente y padece. No soy perfecta, es más, creo que en algunas oportunidades he sido bastante puta. Soy una mujer ardiente, como tu bien has podido comprobar y el divorcio no me sorprendió. Yo no lo busqué, por mí hubiera seguido con él porque me follaba mejor que nadie que yo hubiera conocido, pero él puso la primera piedra de esa construcción y la verdad, me hubiera gustado ver por el ojo de la cerradura su cara al ver las fotos que le enviábamos. Las mieles de la venganza. Eso tuvo, por supuesto, consecuencias. Gracias a ti y tus habilidades innatas, no quedé fuera del cuadro, porque Abelardo pensaba dejarme el apartamento, el carro viejo y una pensión alimentaria para ti de Bs. 5.000,00 mensuales, quizás hasta que cumplieras 21 años. Después, muérete que no me interesas. Esa es la historia que quería, no, mejor, necesitaba contarte. Tal vez ahora ya no me veas tan encaramada en ese pedestal donde tú me tenías.

    ¬La verdad, quedé mudo, asombrado de lo que acababa de escuchar. Una confesión que, aunque muy fuerte, me pareció muy humana.

    -No sé si lo que tú pretendías al contarme toda esta historia era que yo me desilusionara de ti. Lamento decirte que no, sigo queriéndote tanto como antes. Al contrario, creo que eres muy humana. Reconoces tus bajos sentimientos, como la venganza. No te juzgo, creo que hiciste lo que tenías que hacer. Nunca has traicionado a nadie, no has abandonado a un hijo, no robas ni haces trampas, chanchullos o lo que sea. No creo que seas peor que yo, ni mejor. Eres tú, Marian, una mujer que siente y padece y a la que quiero mucho. Lamento que no puedas verme como yo te veo a ti. Pero seguiremos nuestra vida, madre e hijo, juntos a menos que tú no lo desees. La próxima vez que me digas “Tenemos que Hablar”, me orinaré del susto. Mientras, la vida debe continuar… Me voy a dormir.

    Marian se quedó estática, no sabía si yo había recibido su mensaje o si le había creído. Me dio la bendición y se fue a dormir.

    Continuará…

  • Sorpresa con la madre de mi novia (6): El tema se complica

    Sorpresa con la madre de mi novia (6): El tema se complica

    Casi salí corriendo del jardín a la habitación, pensé que si me quedaba esa mujer me obligaría a follar toda la noche.

    Me tumbé en la cama sin hacer ruido para no despertar a Lucía que parecía profundamente dormida. Tampoco tarde yo en hacerlo.

    Cuando me desperté el sol entraba con fuerza por la ventana y me costó abrir los ojos. Salí hasta la cocina y allí estaba Carmen, con una bata parecida a la del día anterior, vamos, diría que era igual, pero con un estampado distinto. Se le marcaban todo, sus grandes tetas y su redondo y amplio culo, joder que me ponía caliente con solo verla.

    -Buenos días dormilón! Me dijo con una sonrisa espléndida.

    No pude reprimir darle un apretón y besarla en sus sensuales labios aplastando sus tetas contra mi pecho. Ella no se quedó atrás y restregó su pelvis contra mi polla.

    -Ufff, como me gustan estos “buenos días!”.

    Mi primera pregunta fue algo nerviosa

    -Donde está Lucía?

    No tenía claro si se había enterado de algo o solo había dormido felizmente.

    -Está en el jardín! Ha desayunado y se ha salido a tomar un segundo café?

    -Te ha dicho algo de anoche?

    -No, no! Se ha levantado contenta y hemos charlado un rato.

    -Entonces, no te ha dicho nada?

    -No, más bien hemos hablado de mí, que se alegraba de verme contenta y que esperaba que me lo siguiera pasando bien, y espero hacerlo, jajaja! Lo de anoche fue genial! Me pongo caliente cada vez que lo recuerdo!

    -Para, para! Te recuerdo que Lucía está ahí fuera!

    -Lo siento hijo, es que no me reconozco. Nunca he estado tan caliente y excitada de continuo. Anda, toma un café y sal con ella! Dijo algo apesadumbrada.

    En el fondo yo también me ponía caliente al recordarlo, pero me hice el duro. Salí al jardín y besé a mi novia antes de sentarme.

    -Que tal has dormido? Le pregunté

    -Muy bien y tú?

    -Como un tronco! El silencio que hay en este sitio es muy relajante!

    -Que tal con mi madre anoche, hablasteis mucho?

    La pregunta me puso nervioso, algo más de lo que estaba.

    -Pues si, hablamos un buen rato!

    -Y le diste… algo de cariño?

    Me preguntó guiñándome un ojo.

    La inquietud aumentaba recorriendo mi cuerpo como una descarga. “ Y ahora que le digo? Pensé con las neuronas conectándose a gran velocidad.

    -Algo le di, como me pediste! Contesté pasándole la bola.

    -Venga, no te hagas de rogar y cuéntame los detalles!

    Deje que la conversación corriera dándole pequeños detalles.

    -Bueno, pues le dije que estaba muy guapa y que me parecía más atractiva que nunca! Un beso en la mejilla, un roce en la pierna, ya sabes, ese tipo de cosas!

    Mi novia sonreía, algo que cada vez me daba más pánico. Parecía que jugábamos al ratón y al gato y decidí desviar el tema.

    -Ya va haciendo calor. Mantenemos la propuesta de ir desnudos?

    -Crees que podrás aguantar sin que se te ponga dura?

    -Mas bien creo que la tendré dura todo el día! Contesté a modo de broma y ella se rio.

    -Puedes empezar ya. Creo que va a ser interesante ver a mi madre mirándote la polla! Jajaja!

    Me quité el bañador entre risas y me lancé al agua. A esas horas todavía estaba fresquita y mi polla pasó a estado de reposo de inmediato. En ese momento salió Carmen con un café en la mano.

    -Te advierto que Jorge está desnudo?

    -Jajaja! No pasa nada, ya le vi ayer desnudo! Y nosotras, como vamos a estar? Preguntó sin cortarse.

    -Pues como te apetezca mamá!

    -Me quitaré la bata, no llevo la parte de arriba del bikini, jajaja! Dijo Carmen con risa nerviosa.

    -Vale, te acompañaré para que te sientas mejor!

    Mi novia también llevaba una bata parecida y se quedaron tan solo con el tanga del bikini. Yo las observaba desde la piscina y me miraron sonriendo.

    -Que te parece Jorge? Preguntó mi novia.

    -Pues que estoy encantado de ver a dos mujeres preciosas con las tetas al aire! Las dos rieron a la vez.

    -Por qué no sales para que podamos ver a un chico guapo desnudo?

    La cabrona de mi novia parecía querer intimidarme pero me vine arriba y salí mostrando mi cuerpo desnudo con la polla colgandera. Mi novia se lo estaba pasando bien y sonreía ampliamente, pero pude ver a Carmen cómo se mordía el labio con la vista fija en mi polla que seguía en estado durmiente.

    Mi novia quería seguir riéndose y se volvió a meter conmigo, y a la vez poner a su madre en tensión.

    -Parece que el pajarito está algo decaído, verdad mamá!

    Carmen se rio nerviosa pero no sé atrevió a decir nada, tan solo se reía tímidamente con los ojos fijos en mi regazo.

    -Joder, es que el agua esta fría, pero no te preocupes, ya verás como se recupera con el sol! Contesté con prepotencia sentándome alrededor de la mesa donde estaban.

    Comenzamos a hablar sobre el sitio donde estábamos, a los tres nos parecía precioso y estábamos encantados. Carmen vio que miraba sus tetas y paso la mano por debajo de una de ellas como si se las colocará. El problema es que Lucía se dio cuenta.

    -Que, te gustan las tetas de mi madre? Preguntó dejándonos a los dos boquiabiertos.

    En breves segundos reaccioné, si quería marcha pues se la iba a dar.

    -Me parecen preciosas, tan grandes y redondas!

    Mi novia las miró y sin perder su sonrisa diabólica acercó una mano hasta ellas. Palpó las dos tetas y tocó los gordos pezones con las yemas de los dedos.

    -La verdad es que sí, a mi me dan enviaría estos gordos y duros pezones!

    Ahora sí que nos había dejado descolocados, sobre todo a su madre que la miraba con una sonrisa congelada como diciendo “que está pasando?”

    Mi novia parecía estar disfrutando viendo la cara de pasmados que se nos había puesto. Carmen acabo reaccionando para huir de la situación.

    -Me voy a preparar más café!

    -Joder, le has sobado las tetas a tu madre! Le dije sorprendido cuando Carmen se fue.

    -Pues me han dado ganas de chuparle los pezones, pero me ha parecido algo violento!

    Yo no salía de mi asombro.

    -Te gustan también las tías? Le pregunté desconcertado.

    -Pues siento cierta atracción, pero nunca lo he probado! La verdad es que los gordos pezones que tiene mi madre me atraen!

    Me miraba y prácticamente se reía viendo mi cara.

    -Seguro que te habría puesto caliente si me hubiera puesto a chupárselos, jajaja!

    -Lo harías? Le pregunté sin pensarlo.

    Ya me lo estaba imaginando y mi polla dio el primer respingo del día.

    -Quizás lo haga luego, si ella está por la labor, jajaja!

    Mi mente se desquiciaba pensándolo y fui a más.

    -Y el coño?

    -No se, creo que también, jajaja!

    Ya no sabía si hablaba en serio o tan solo me vacilaba. Mi duda se despejó cuando me dijo.

    -Anda, ves a darla un poco de cariño y de paso te enteras a ver si le ha gustado.

    Me levanté como si me hubiera activado un resorte y casi corrí hasta la cocina mientras Lucía sonreía y cogía sus apuntes para seguir leyendo.

    Carmen estaba en la cocina preparando café de espaldas tan solo cubierta con el pequeño tanga que adornaba su culo. Se dio la vuelta al oírme mostrándome sus hermosas tetas de nuevo. Ahora sí las abrace con mis manos sintiendo su carne blanda bajo la piel tersa. Antes de que pudiera decir nada la tapé la boca con mis labios y se abrazó a mi cuello como si llevara años sin verme. Sus besos eran devoradores y este no se quedó atrás. Los labios amplios y gruesos rodearon los míos y su lengua buscó la mía en el interior de la boca.

    -Ufff, como me gusta que me beses! Dijo al separar nuestros labios sin dejar de abrazarme.

    -Estás bien?

    -Si, si! Muy bien!

    -Lo decía por lo que ha pasado ahí fuera!

    Se quedó algo parada, como sin saber que decir y yo insistí.

    -Te ha sobado las tetas!

    -Pues sí. La verdad es que me he quedado algo confusa, pero a la vez he sentido que me excitaba! Creo que me he mojado un poco el tanga!

    Dicho esto, volvió a besarme a la vez que bajaba una mano y me manoseaba el miembro ya muy endurecido. Comenzó a restregárselo entre sus labios genitales después de retirar la tira del tanga y lo apuntó entre la raja.

    -Vamos, métemela! Ya no puedo más! Estoy excitada continuamente!

    Moví mi pelvis y la polla penetró entera del primer empujón.

    -Ahhh, síii, diosss, como me gusta joder!

    Me obligó a bajar la cabeza para que le chupara las tetas, algo a lo que no me puse pues me encantaba chupar esos gordos y duros pezones.

    -Ufff, chupa fuerte! No sabes cómo me pone!

    Ya no embestía yo, erra ella la que movía su pelvis con fuerza haciendo que mi polla entrará y saliera de su coño.

    -Ahhhg! Joderrr! Me corrooo! Gimió al momento y noté como mojaba mi polla con sus flujos.

    Se paró jadeante mirándome a los ojos de una manera penetrante.

    -Ufff, no sé que me pasa, pero cuando me chupas los pezones me pongo como una perra y me corro al momento!

    -Y si te los chupara Lucía? Le pregunté de improviso. Sin dejarla responder le facilite la respuesta.

    -Si te ha gustado que te los toque, seguro que te gusta más que se los chupé!

    Se quedó pensativa, mirándome con sonrisa complaciente.

    -Pues supongo que sí, pero no sé si ella llegaría a eso!

    Mi polla ya colgaba fuera de su coño chorreando flujo y Carmen la volvía a manosear.

    -No quieres seguir y correrte?

    -No, quiero tenerla dura todo el día para seguir follándote!

    -Ufff, que cosas me dices!

    Me dijo con entusiasmo. Me dio un beso rápido y se arrodilló en el suelo.

    -Bueno, por lo menos te haré una buena limpieza!

    Abrió su amplia boca y engulló media polla de una vez. Sus labios subieron y bajaron por el venoso troco varias veces a la vez que sentía como lamía el capullo con la lengua en el interior. Esa mujer la chupaba de una manera magistral. Avanzó con sus carnosos labios y se la metió entera, algo que hizo que mi cuerpo temblará. Lo repitió varias veces tragándose la entera cada una de ellas, pensé que si seguía así le iba a llenar la boca de leche.

    Se la sacó de la boca relamiéndose los labios de su propio flujo y con una sonrisa espléndida.

    -Ummm, que rica está! Cada vez me gusta más chupártela! Que tal lo hago? Hoy no me ha dado ninguna arcada, jajaja! Dijo con risa satisfecha.

    -Ufff, lo haces fenomenal! Eres la ostia, Carmen!

    -Quieres que te la chupe más?

    -No, no! Tenemos todo el día! Ahora me voy un rato con Lucía.

    -Vas a salir con la verga así?

    Preguntó mirando mi polla que estaba más tiesa que un palo seco.

    -Creo que va a estar así todo el día, jajaja! Reí yo saliendo.

  • Persiana americana

    Persiana americana

    “Tus ropas caen lentamente. Soy un espía, un espectador. Y el ventilador desgarrándote, sé que te excita pensar hasta dónde llegaré”.

    Escuchando este tema despertó en mí una sensación nueva que al principio me asustó un poco. Me excitaba terriblemente la idea de espiar a alguien, una forma distinta y morbosa de disfrutar del sexo. No me agradaba la idea de elegir a alguien que no quisiera participar de esto por lo que pensé que seguramente habría foros y lugares en la basta internet que abordaran esta temática.

    Di con un foro sobre sexo en todas sus aristas, desde salud y cuidados hasta fantasías. Entre en una sala de este último típico y me dispuse a iniciar un hilo que titulé como la canción y que transcribo a continuación.

    “Persiana americana.

    Buenas tardes, buenas noches. Mi nombre es Joaquín, tengo 32 y soy voyeur. Busco una mujer exhibicionista en mi ciudad para compartir el morbo.

    Espero ofertas y sugerencias por mensaje privado”.

    La verdad que tenía más ansiedad que esperanzas, pero así y todo publiqué la reseña. El posteo tuvo algunos comentarios de conciencia, otros que daban ideas del tipo “aprovechá tal oportunidad” y nunca faltan los comentarios en desacuerdo afirmando “Me inhibo si me miran”.

    Así pasó una semana y una mañana que entro a la página me encuentro con un mensaje en el buzón.

    Carla: Hola Joaquín, mucho gusto. Me presento, yo soy Carla, tengo 34 años y me encantó tu propuesta. Desde algún tiempo que me excita la idea de ser observada. A veces salgo con faldas sin ropa interior o con remera sin corpiño para que se me marquen los pezones, pero nunca me animé a exhibirme en público ni ante extraños más que nada por seguridad.

    Entablamos una charla con Carla y fuimos entrando en confianza. Entendía su preocupación y su deseo de procurar la seguridad ante todo y en lo personal me parecía importante transmitírsela. Al fin y al cabo, la idea era pasar un buen rato y cumplir una fantasía.

    Finalmente acordamos un encuentro: iba a ser un día sábado ya que ni ella ni yo trabajábamos ese día ni teníamos obligaciones que cumplir. Me dio su dirección y me citó a las 10 de la mañana. Previamente me comentó que su atuendo de entre casa siempre era ropa interior, desnuda o a lo sumo una remera, así se sentía más cómoda.

    Llegó el día.

    Toqué el timbre y la puerta se abrió, no me recibió nadie ni salió mi nueva amiga a saludarme. Pareció una de esas películas de terror en las que se ve que las puertas se abren solas en las típicas casas abandonadas. Dudé unos segundos, pero finalmente entré.

    Me encontré con una escena cotidiana, Carla estaba desayunando en la mesa y me ignoraba completamente, hacía de cuenta que yo no estaba ahí, no había nadie más que ella en la casa con su rutina y sus cosas. En seguida entendí que era parte del juego de ser espiada y me encantó la premisa. En un rincón había un banquito a cierta distancia de donde ella estaba, quedaba de perfil y pude observar sus piernas desnudas y su cuerpo cubierto por una remera desteñida que le daba un aire muy sensual. Después descubrí que sólo vestía remera y culotte, nada más.

    Ella terminó de desayunar, levantó las cosas y ordenó todo. Se dirigió al baño y dejó la puerta abierta, por mi parte yo me descalcé y desvestí quedando sólo en bóxer. La observa desde el marco de la puerta, ni ella ni yo hablábamos, era como si fuera un fantasma.

    Salió del baño y se dirigió a la sala a mirar televisión, se sentó con las piernas cruzadas en posición de flor de loto, yo me senté frente a ella en el piso alfombrado. Ella se desperezaba, estiraba sus brazos, se acariciaba los pechos, movía su remera. ¡Me estaba dando un verdadero espectáculo!

    A esta altura yo ya tenía la pija a reventar, comencé a tocarme sobre el bóxer en el momento en que ella se acostó boca arriba en el sillón, subió su remera dejando al aire unas hermosas tetas que ya tenían los pezones parados, separó sus piernas y se comenzó a frotar sobre su ropa interior. Sus pies apuntaban hacia donde yo estaba por lo que tenía una vista privilegiada del show que me estaba regalando mi amiga Carla.

    Sus caricias eran cada vez más intensas, metió una mano dentro del culotte y con la otra mano se pellizcaba un pezón, al “estar sola” comenzó a gemir como si tampoco tuviera vecinos. Presa de la excitación se despojó de toda su ropa y ya sentada en el piso metía sus dedos con lujuria en su concha y amasaba sus tetas.

    En ningún momento me miró e hizo oídos sordos a mis gemidos que juntos a los suyos componían una melodía afrodisíaca.

    Para este entonces yo me había quitado el bóxer y me masturbaba furiosamente. Acabé abundantemente como hacía mucho tiempo no me sucedía.

    Ella convulsionó y parecía que estaba en trance con la respiración acelerada, acabó una, dos, tres veces y se dejó caer sobre la alfombra. Se levantó suspirando y fue a servirse agua. Pasó por al lado mío como si nada.

    Sin tocarnos, sin siquiera hablarnos nos estábamos dando un gran placer mutuo. Una forma distinta del sexo.

    Así transcurrió el resto del día, con el mirón ignorando y la chica exhibicionista cumpliendo con su rutina y con más pajas a lo largo del día.

    Cuando caía la tarde y despuntaba la noche al fin me habló para ofrecerme unos mates entre risas, los cuales acepté y hablamos desnudos de lo que nos había parecido la experiencia. Nos hicimos muy amigos después de eso. Ya han pasado varios meses y casi es rutina de volver a aquella casa embrujada con persianas americanas cada fin de semana.

    Si les gustó comenten, si no les gustó comenten. Si les parece una buena temática, si tienen alguna sugerencia sobre alguna otra los leo.

  • Mi suegro me castiga por puta

    Mi suegro me castiga por puta

    Continuación del relato «Infiel a mi marido y a mi suegro», dejo el enlace al final del relato.

    Como conté en el relato anterior me había citado con Don Fernando en un hotel contiguo a un conocido centro comercial de mi ciudad y me había dado una cogida fenomenal, el cabrón estaba ansioso por cogerme y para colmo se había tomado una pastillita azul, llegué a casa recién cogida, me dolía todo el cuerpo y con un ardorcito en mi coño y culo que me recordaba la experiencia con mi ardiente inquilino, había sido mi graduación de puta, por primera vez había ido a un hotel a satisfacer a un macho, que me había tratado como puta y me hizo sentir puta, su puta.

    Llegué a casa cerca de la medianoche, para mi sorpresa, mi suegro estaba en la sala viendo televisión, así que me ofrecí a darle algo de cenar.

    – ¿Quiere algo de cenar Don Manuel?

    – ¿Qué horas son estas de llegar Paty?, no son horas de gente decente, ¿De dónde vienes? – me pregunta alzando la voz y acercándose a mí, visiblemente molesto.

    Me quedé estática, sorprendida, no pensé recibir ese reclamo, con voz tenue, por la sorpresa, alcancé a balbucear que había salido a cenar con mis amigas y me dirigí a mi recámara, pero antes que pudiera entrar bloqueó mi paso, me arrinconó contra la pared, y empezó a olfatear mi cuello como un sabueso.

    – Hueles a jabón de hotel, no me engañas, no vienes de ver a tus amigas.

    Había olvidado ese detalle, el jabón del hotel, aunque nunca me imaginé estar en esa situación.

    – Suélteme por favor, me hace daño- le rogué, intenté forcejear, apartarlo, pero era inútil, a pesar de su edad, era muy fuerte y corpulento, me sentía indefensa.

    Me dio vuelta con facilidad y tomando mis muñecas las llevó a mi espalda, así me arrastró a la recámara, me lanzó con fuerza a la cama, alcancé a voltearme boca arriba intentando levantarme, cuando se abalanzó sobre mí y me empezó a desnudar.

    – Nooo, por favor, me lastima, me hace daño, Don Manuel, suélteme- Grité con desesperación.

    Arrancó mi blusa y los leggins a la fuerza, prácticamente arrancando mi ropa, su mano bajó a mi tanga de encaje y me la quitó con rudeza, al igual que mi sostén, me sentía aterrorizada y al mismo tiempo tan humillada, lágrimas inundaron mi rostro y empezaron a escurrir por mis mejillas. Tomó la tanga y se la llevó a su nariz, olfateando.

    – Están mojadas perra, y huelen a sexo. No me engañas, vienes recién cogida.

    – No, por favor, soy la esposa de su hijo, su nuera, no me haga esto- le imploré compasión, mientras seguía luchando por liberarme, sin éxito.

    Abrió mis piernas a la fuerza y mi sexo quedó expuesto, lo miró con detenimiento y dijo:

    – Todavía tienes el coño dilatado putita.

    Abrió mis labios vaginales y acercando su cara lo exploró.

    – Te dieron una buena cogida puta, lo tienes bien rojo por dentro.

    Me ensartó dos gruesos dedos hasta lo más profundo, di un respingo y un quejido, arqueando la espalda, cierto que todavía tenía mi coño dilatado y húmedo, pero me ardió al ensartarme sus dedos de forma tan ruda, a pesar del dolor, sentí un calambre recorrer mi cuerpo y un líquido escurrir por mi vagina empapando sus dedos, mi cuerpo me traicionaba, di un grito de dolor-placer.

    – Ayyy, suélteme viejo asqueroso,

    – Pinche puta, te dejaron bien abierta, mis dedos se fueron hasta el fondo y mira como escurre tu coño, puta, malagradecida e infiel, cuando tu marido se entere, cabrona.

    Abrió mis piernas y las empujó contra mi pecho, de tal forma que me hizo levantar el culo y exploró mi orificio trasero.

    – Ramera, zorra, también te dieron por el culo, lo tienes todo rojo e inflamado, que verguiza te dieron, malparida.

    Me empujó mi pierna derecha al máximo y me metió hasta el fondo su dedo medio, el más largo y grueso y pegué un alarido de dolor, me ardió mucho, mi culo estaba muy rozado y me lo metió sin ninguna delicadeza, lo revolvió en forma circular dentro, me retorcí de dolor.

    – Cabrona, si traes el culo bien lubricado y seguro lo traes lleno de semen, eres de lo peor, puta barata.

    Rápidamente se desvistió, me sorprendió que lo hiciera, tenía una mirada extraña, reflejaba odio, furia, locura y al mismo tiempo lujuria.

    Levantó mi culo sosteniendo mis piernas con ambas manos, escupió una cantidad considerable de saliva en mi agujero trasero, puso la cabeza de su verga justo en la entrada y sin previo aviso me la ensartó toda, hasta los huevos.

    – Ayyyy, pegué un alarido que se debió haber escuchado en toda la cuadra.

    Si bien mi culo estaba acostumbrado a recibir visitas y seguía dilatado por la reciente cogida que me había dado don Fernando, estaba muy escocido, la cogida previa había sido muy intensa y me había dejado el culo maltrecho, aunado a que me la metió en forma brutal, de un solo golpe me hizo retorcer de dolor, fue como si me hubiera enterrado una daga al rojo vivo, sentí morir, era un dolor terrible, forcejeé, manoteé, empujé su pecho con todas mis fuerzas, movía mi cuerpo, intentando escapar, pero lo único que conseguía era mover su verga en mi interior, intenté patalear, y lo que lograba era apretar su verga en mi interior, gritaba y lloraba sin parar, rogando que me soltara.

    – ¿Te duele puta?, es lo que mereces por infiel.

    Veía su cara enfurecida, una cara de sádico, miraba mi cara de dolor y parecía disfrutarlo, sus ojos clavados en los míos no perdían detalle del dolor que me causaba, sentía que me reventaba y en vez de sacarla abrió más mis nalgas y me dio otro empujón brutal, como si quisiera partirme en dos, lo que me hizo dar otro grito desgarrador, su verga topaba hasta lo más profundo, estaba completamente empalada.

    – Por favor, suélteme, me está matando, aghhh, me está rompiendo por dentro, aghhh- Grité

    Poco a poco me la fue sacando, muy lento, y pude respirar, la sacó hasta dejar sólo la cabeza dentro, inesperadamente dio un nuevo golpe de cintura y me empaló de una sola estocada, un nuevo grito de dolor salió de mi boca, mis puños apretaron su pecho en forma involuntaria, su cara me causaba miedo, temor, reflejaba celos, despecho, enojo,

    – Dime puta, ¿con quién te acuestas?, ¿quién te rompe el culo?, ¿con quién le pones los cuernos a mi hijo?

    No contesté, mordí mis labios, no podía contestar. En respuesta una nueva empalada que me hizo retorcer del dolor que sentí, sus huevos gruesos y pesados rebotaron en mis nalgas, arqueé la espalda en señal de abandono, no podía hacer nada para evitar las embestidas, así que pensé que lo mejor era facilitar la penetración y evitar que me desgarre por dentro, soportando el salvaje castigo y rogando por que pronto terminara.

    – Así que te has quedado muda, no quieres hablar puta, pero no te preocupes, me encargaré de sacarte la verdad a vergazos.

    Había escuchado la frase, pero jamás imaginé que lo experimentaría en forma tan literal, aunque más bien me estaba matando a vergazos

    Empezó a meterla y sacarla con fuerza, cada vez más rápido, sin piedad, castigando mi pobre culo a su antojo.

    – Sácala, me revientas, agghh- Grité

    – Confiesa puta y te la saco, respondió castigándome nuevamente y empalándome con fuerza, su pelvis chocó contra mis nalgas y siguió empujando, haciéndome notar toda la longitud de su verga.

    – Es Don Fernando, él es mi amante. por favor salte – supliqué

    – ¿Quién es Don Fernando?, responde puta, ¿de dónde lo conoces?

    Una nueva estocada contra mi adolorido culo, completamente abatido, pero en esta ocasión sentí un calor que invadió todo mi cuerpo.

    – Es, mi inquilinooo, ayyy, el señor que renta el cuarto del patio de la casa, aghhh- respondí gritando, apenas pudiendo articular palabras.

    Me seguía doliendo cada embestida, pero cada vez mi conducto anal estaba más lubricado y dilatado, cada embestida lo abría más, ensanchándolo, amoldándolo al grosor de la verga de mi suegro, empecé a gozar en forma involuntaria, mis paredes internas estaban muy rozadas y al mismo tiempo tan sensibles, que el roce de la verga me causaba oleadas de placer que recorrían todo mi cuerpo, una mezcla de dolor-placer me invadió, mi vagina empezó a lubricar, mis gritos ya no eran sólo de dolor, si no de dolor combinado con placer, tan así que cada que me la sacaba sentía un fuerte deseo que me la volviera a meter e involuntariamente empecé a mover las caderas.

    – Pinche puta, ya te está gustando la cogida, estás culeando, así, mueve el culo zorra, entiérrate tu sola mi verga, aghhh- Gritó mi suegro.

    No lo podía creer, a pesar de todo, estaba disfrutando mi violación, me sentí la más puta del mundo, su verga me reventaba por dentro y yo entregada a esa verga terrible, disfrutando el castigo, disfrutaba del dolor que me causaba, no quería que dejara de cogerme, lo escuché gemir y jadear, su cara cambió, ya no me sujetaba con fuerza, lo que me permitió dar media vuelta y ponerme en cuatro, con mi pecho sobre la cama, arqueando la espalda, a fin de que me entrara muy profundo y así empecé a culear a mi antojo, empujando mi cadera contra su pelvis, ensartándome profundo, hasta los huevos, lo hacía retorcerse, aflojaba el culo para que me entrara completa y lo apretaba cada que la sacaba, arrancándole gritos y gemidos de placer.

    – Agghh puta, que rico, me vas a sacar la leche, puta zorra, te encanta la verga.

    – Si, me encantaaa, metémela, cógeme, dame más duro, reviéntameee, agghhh, rómpeme el culo- grité

    Me tomó de las caderas y me clavó toda su verga con fuerza, dí un alarido, pero definitivamente un alarido de placer, mi culo ardía, pero seguía muy sensitivo, sentía el diámetro de sus hinchadas venas y cada centímetro de su largo tronco, empezó a embestirme a un ritmo endemoniado, la cama crujía, parecía romperse, una cogida salvaje, animal, mis piernas empezaron a temblar, mis ojos se pusieron en blanco y saliva resbalaba por la comisura de mis labios, todo mi cuerpo se estremeció, empecé a convulsionar, mi vista se nubló, espasmos recorrían mi cuerpo, me faltaba aire, me estaba rompiendo toda y me encantaba, mi culo estaba completamente abierto, me desmayaba de placer, hasta que ya no pude más y le anuncié mi orgasmo;

    – Ah, agh, ayyy, me corro, me corro, -grité, un orgasmo muy intenso y largo, mis fluidos escurrían por mis piernas,

    Sus embestidas se hicieron más fuertes todavía, gruñía como toro y empezó también a convulsionar, al tiempo que gritaba:

    – Aggghh, Ayyy, puta, ya viene la leche, te voy a dejar bien llena de leche, aggghhh

    Sentí que su verga se ensanchaba y lanzaba su primer chorro de semen ardiente, el cual fue un bálsamo para mi maltratado culo, sentía cada una de las contracciones de su verga, y cada chorro de espeso semen que lanzaba, perdí la cuenta de los trallazos de semen fueron, pero pude sentirlos con claridad, como me iba llenando de leche, definitivamente sus huevos estaban cargados de leche, se notaba que no había descargado en muchos días,

    Caí desfallecida sobre la cama, y mi suegro sobre mí, con todo su cuerpo sobre mi espalda, siguió embistiendo un rato más, como queriendo prolongar la cogida al máximo, cada que la sacaba un poco de su espeso semen escapaba entre mis nalgas, respiraba agitado y sudaba, ya no sentía mis piernas, su verga palpitaba en mi interior, la movía lentamente, mi culito se contraía involuntariamente, como queriendo ordeñarlo, sacarle hasta la última gota, poco a poco fue perdiendo rigidez hasta que salió de mi interior, y se desplomó en la cama a un lado mío.

    Se hizo un incómodo silencio, entonces recobré la cordura, me sentí tan humillada, avergonzada, recordé las amenazas de mi suegro y empecé a llorar, me sentía sucia, violada, mi matrimonio seguramente había acabado, me sentía tan mal.

    Mi suegro al observar mi llanto se acercó a mi cara y me dio un tierno beso en la mejilla, su cara había cambiado completamente, nuevamente era el hombre gentil, serio y cortés que conocí.

    – Perdona Paty, no me pude controlar, discúlpame, sentí tanto enojo al ver que alguien te acababa de coger, desde que te cogí en Tampico, me volví loco, soñaba todos los días contigo y estaba deseoso de volver a poseerte, por eso estoy aquí, es falso lo de la entrevista de trabajo, vine a cogerte y me dio mucha rabia que alguien se me había adelantado.

    – Mi hijo te ama, eres una puta, pero si se llega a enterar le haría mucho daño y no quiero lastimarlo, tampoco quiero perderte, quiero seguir cogiéndote, me haces gozar como nunca en la vida, prometo callar y ser felices los 4, eso sí, si llegas a salir embarazada, puedes apostar que le voy a realizar pruebas de paternidad al bebé, así que ten cuidado.

    Con una mano limpió mis lágrimas y me dio un ardiente beso en los labios.

    No lo podía creer, mi secreto estaba a salvo y mi suegro me pedía ser su amante a cambio de su silencio, así que mi reputación estaba a salvo, así como mi matrimonio, al fin pude respirar tranquila, y mi alma regresó a mi cuerpo, busqué sus labios para darle un beso en señal de aprobación y que estaba de acuerdo con el trato.

    Mi cuerpo estaba sudoroso y semen escurría entre mis piernas, así que me levanté con dificultad, mis piernas me temblaban, no podía sostenerme, mi suegro me ayudó a llegar a la regadera y procedió a bañarme con cuidado, nada parecido a la bestia de minutos antes, todo parecía indicar que estaba arrepentido de haberme violado, sus grandes manos enjabonaban todo mi cuerpo, incluyendo mis nalgas y mi rajita, cuando me estaba enjabonando las nalgas aprovechó para tocarme el ano con la punta de su dedo e hice una mueca de dolor, mi culo estaba al rojo vivo.

    – Te duele mucho- me dijo con un tono preocupado.

    La pregunta me pareció tonta, claro que me dolía, después de la bestial cogida, me dieron ganas de insultarlo, pero me contuve, comprendí que su comportamiento fue producto de los celos y tal vez me lo merecía, así que decidí perdonarlo.

    – Si me duele y mucho, pero pronto me recuperaré, no te preocupes, sólo déjame descansar.

    Ya no hubo más acción, ya no podía, me dolían todos los músculos de mi cuerpo y mi suegro lo entendió, me ayudó a secarme y me llevó a la cama donde me ayudó a acostarme, no pedí ponerme ropa, era un suplicio hacerlo, así me acosté, desnuda, al lado de mi macho, me acurruqué a su pecho y nos fuimos quedando dormidos, con mi pierna sobre la suya.

    No sé cuánto tiempo estuvimos dormidos, cuando en la madrugada sentí que se acercó a mí y besó mi cuello, su verga rozaba mi pierna, la sentí dura, no me moví, fingí seguir dormida, su lengua recorrió mi cuello y encontró mi oreja, y la empezó a lamer, cuando entró su lengua dentro no pude evitar dar un gemido, descubriéndome, me susurró al oído:

    – Amor, ¿estás despierta?

    Un nuevo gemido fue mi respuesta y lo abracé, busqué sus labios y le dí un beso ardiente, todo parecía haber sido un sueño, o más bien una pesadilla, me encantaba estar así, acurrucados, piel con piel, su fuerte brazo rodeaba mi cuerpo y acariciaba mi espalda, me hacía sentir segura, protegida.

    – Ufff, no sabes lo caliente que me pones, eres preciosa, susurró en mi oído.

    Me agarró la cara con una mano y me acercó a él. Me volvió a besar, el calor de su boca me quemaba, me mandaba a otra dimensión, besaba tan rico, tan dulce y tierno y al mismo tiempo con tanta pasión.

    Tomo mis piernas y las separó, su verga se posicionó en mi rajita, dura y gruesa, estaba que ardía en deseos de entregarle mi concha, seguía besándome mientras miraba mis ojos, poco a poco fue moviendo su verga hasta encontrar la entrada de mi coño, y sin dejar de mirarme empezó a empujar, mordí mis labios para no gritar, solamente se escuchó un gemido, un gemido de placer, su verga fue abriéndose paso, poco a poco, hasta que entró completa, profundo, me llenaba por completo, empezaron las embestidas, muy lentas y profundas, sin dejar de mirarme y sonriendo al fin, me estaba dando una cogida muy lenta, disfrutaba cada una de sus embestidas y el calor de mis entrañas, yo le acariciaba el pelo,

    – ¿Sientes como entra?, que rica estás mami, quiero cogerte así siempre, toda la noche, que seas mía, no me importa que otros te cojan, pero no quiero perderte, tu concha es tan suave y aprieta tan rico mi verga, aghhh, ahhh.

    Me seguía diciendo cosas ardientes con la misma delicadeza con la que me penetraba, y me excitaba mucho todo lo que me decía, sus manos llegaron a mis tetas, las pellizcaba y estiraba mis pezones con suavidad, estaba tan caliente que empecé a moverme, pero me detuvo.

    – No, despacio, no quiero correrme, quiero disfrutarlo al máximo, disfruta, quiero estar siempre dentro de tí, no sabes lo suave y calientito que se siente, nunca en mi vida he gozado tanto con una mujer.

    Así que me relajé y dejé que me enterrara su verga a su ritmo, sólo cerré los ojos y me puse a disfrutar.

    Mi suegro jadeaba, mordía suavemente mis labios y me decía que nunca en su vida había cogido tan rico, me sentía halagada, acaricié su espalda, sus fuertes nalgas.

    No sé cuánto tiempo me estuvo cogiendo en esa forma tan suave, pero seguramente fue más de una hora, hasta que me anunció.

    – Me voy a correr linda, voy a preñar tu dulce coño, siente…

    Poco a poco las embestidas se fueron haciendo más rápidas y con mayor fuerza, su pelvis chocaba contra mi coño, hasta que me la enterró hasta el fondo y sentí que explotaba dentro de mis entrañas, llenando mi interior de su espeso semen, el recibir su preciado néctar dentro de mi cuerpo me causó tal excitación que también me corrí, mis jugos se mezclaron con su semen, así nos quedamos nuevamente dormidos, abrazados, sin sacar su verga de mi vagina.

    Me despertó la claridad del día que se colaba por la ventana, mi suegro seguía durmiendo, profundamente, me levanté a bañar y me fui a hacer el desayuno, me puse una bata, sin ropa interior.

    Estaba terminando de hacer el desayuno cuando apareció, desnudo, me abrazó con firmeza y me dio un rico beso, tomamos el desayuno juntos y me pidió nuevamente que lo perdonara, que no me volvería a hacer daño, que le encantaba mucho cogerme y no quería lastimarme, que estaría viajando a mi ciudad cada mes y que le diría a su esposa que eran viajes de trabajo a diferentes ciudades, escuché todo lo que decía, con atención y sin pronunciar palabra, en mi mente pensaba que hacer con mi inquilino los días que fuera mi suegro a visitarme.

    Pareció adivinar mi mente cuando expresó:

    – No te preocupes por tu inquilino, te puedo seguir compartiendo.

    Terminando de desayunar todavía me dio una cogida más, aunque respetando mi maltrecho culo que seguía muy adolorido, a mediodía lo llevé al aeropuerto y nos despedimos.

    Seguía con mucho ardor en mi culo y estaba segura de que mi inquilino no iba a perdonarlo, al ignorar el castigo que me había dado mi suegro, así que al atardecer me fui a casa de mis padres, los cuales viven en un municipio, aproximadamente a una hora de mi ciudad, a mi inquilino le tuve que decir que mi madre se había puesto enferma como excusa, y a mi marido que me había sentido un poco sola y decidí visitar a mis padres.

    Después de tres días ya me sentía mejor y regresé a casa en donde ya me esperaba Don Fernando para satisfacer sus necesidades de hembra.

    Lo que pasó después se los cuento en el siguiente relato.

    Espero sus comentarios al correo [email protected].

    Relato anterior:

    «Infiel a mi marido y a mi suegro”