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  • El desconocido del bus

    El desconocido del bus

    Hola amigos no suelo escribir mucho por aquí, pero lo que me sucedió el otro día en el bus es digno de contarlo. Tengo 22 años y siempre me ha gustado experimentar y hacer cosas atrevidas, sin embargo, son pocas las veces en las que me he acostado con desconocidos.

    Eran las once y media de la noche y esperaba el bus para volver a casa después de salir de fiesta. Llevaba un vestido con escote, sin sujetador y bastante pegado al cuerpo, el cual resaltaba mis nalgas y mi figura.

    Estaba en la parada esperando cuando de repente apareció un hombre de unos 35 años más o menos, alto, bien vestido y desde el primer momento que llegó sentí que me comía con la mirada. Al principio me puse un poco nerviosa pero lo cierto es que en parte me excitaba.

    Una vez que subimos al autobús yo pasé delante suya para hacer un poco el espectáculo. Me senté en los sitios de atrás ya que venía prácticamente vacío. Para mi sorpresa él me siguió y se sentó enfrente mía.

    No paraba de mirarme las piernas y los pechos ya que se me marcaban los pezones, y para darle un poco más de vida al asunto, comencé a abrir mis piernas disimuladamente. El hombre se quedó asombrado y no apartaba la mirada de mis partes, porque llevaba una tanguita muy estrecha. Yo trataba de evitar el contacto visual pero cada vez que nos mirábamos sentía que me excitaba cada vez más.

    Pero no paso más nada en ese momento. Rato después, mi parada se iba acercando y yo satisfecha de haber captado su atención me puse de pie y me agarré a uno de los tubos del bus.

    Inmediatamente sentí su miembro erecto entre mis nalgas, y me susurró:

    -¿Estás segura de que te quieres bajar ya zorrita? Y comenzó a restregarse hasta subir mi vestido.

    Como tenía fácil acceso puso sus manos en mi entrepierna y empezó a acariciarme los muslos para después frotar mi clítoris en círculos rápidamente. Solté un gemido inmediatamente, aunque intenté que el conductor del autobús y algunos pasajeros que había no lo escucharan, así que me mordía los labios y gemía muy bajito.

    No me esperaba para nada que eso pasará y sentí como mis fluidos empezaban a bajar por mi vagina hasta impregnar el tanga.

    -Veo que estás muy mojadita. -Me susurró al oído suavemente mientras me daba algunos besos en el cuello.

    Empezó a abrirse paso por mi tanga, el cual hizo a un lado para después introducir dos de sus dedos y los sacaba y metía hasta casi hacerme alcanzar el orgasmo.

    Me confundió que parara justo en el momento en el que iba a alcanzar el clímax.

    Y me dijo:

    -no tan pronto, ahora me toca a mí. -Rodeó mi cintura con sus manos mientras me tocaba el culo, y me hizo bajar en la siguiente parada.

    Era un sitio bastante solitario y me llevó a un callejón que estaba cerca.

    Allí me puso de rodillas y se bajó la bragueta, sacando su miembro. Estaba muy duro y erecto y para mi sorpresa era de gran tamaño.

    -Chúpamela puta

    Inmediatamente lo empecé a hacer, primero lento chupando el glande y los testículos y después más rápidamente haciendo un poco de garganta profunda hasta que se me saltaron algunas lágrimas. Estuve así durante varios minutos y yo me deleitaba con el sabor de su polla.

    -Mmm que bien que lo haces mamacita, tienes bastante experiencia parece

    -¿Te gusta como lo hago? -me relamí.- Ya no puedo aguantar más quiero que me folles aquí mismo -le dije casi gimiendo.

    Bruscamente me dio la vuelta, me pegó contra la pared, bajando mis bragas y subiendo mi vestido, empezó a penetrarme y a darme unas buenas embestidas de perrito, mientras me tocaba y estimulaba los senos. No podía evitar gemir y gritar de placer.

    -ufff que rico sigue así por favor, dame más duro. -Le pedía extasiada. Mientras me pegaba unos azotes en el culo.

    -A las zorras como tú hay que saber tratarlas bien.

    Yo gemía muy fuerte ya no me importaba si me oían o no y me agarraba con fuerza a la pared para no perder el equilibrio. Tuve dos orgasmos seguidos hasta estar exhausta.

    -Lléname de tu leche -le pedía entre gemidos

    Después de eso el hombre se corrió dentro de mi y sentía como su semen salía a chorros de mi coño.

    -Toma tal y como me pediste putita -me dijo.

    Después se subió los pantalones, me dio un par de nalgadas y se fue del lugar. No tuve más remedio que tomar un taxi y al llegar a mi casa no podía creer lo que había hecho. A día de hoy aún pienso en ese hombre y como me gustaría volver a vivir algo parecido.

  • Obsesión por un desconocido

    Obsesión por un desconocido

    Hola mi nombre es Soledad, soy una chica de unos 22 años, voy a la facultad de Medicina y me gusta hacer actividad física. Soy de complexión media delgada mido 1.64, morocha pelo castaño oscuro ojos café, tengo buenos pechos y piernas marcadas.

    Un día volviendo del gimnasio yo no venía con buen ánimo en el colectivo había desaprobado un parcial y fui a ejercitarme para despejar mi frustración. Ese día hacía frío el colectivo venía medianamente vacío. Estaba sentada en el fondo en esos asientos de a dos. Adelante mío hacía un grupo de chicas bonitas rubias elegantes, el colectivo se para en una parada del centro de la ciudad suben un par de chicos apuestos cada uno se sienta al lado de cada chica y yo en mi mente decía: con estás pintas que tengo ninguno se querrá sentarse a mi lado, ya que sufro mucho de esa fobia social y pienso que le desagrado al resto.

    Sube un último chico de aspecto tranquilo, rubio, ojos celestes, lleva lentes, campera negra, jeans negros y zapatillas tipo trekking marrones. Carga consigo una mochila roja. Pensé que tampoco se sentaría a mi lado pero me equivoqué este chico que aparenta ser tímido… pues no lo es. Durante el viaje se me pego literalmente, se me pego al lado apoyando su pierna con la mía. Yo lejos de ser discreta lo observó por el rabillo del ojo y noto como algo de nerviosismo por parte de él, sus manos estaban entrelazadas (que por cierto son muy bonitas, varoniles de tez clara, cuidadas) a nosotras, las mujeres o por lo menos yo me fijo mucho en eso ya que si son grandes indirectamente te imaginas cómo el puede agarrarte del cuello si tienes un encuentro sexual de por si, este chico es muy guapo tiene unos hermosos celestes y su rostro es muy bello incluido su cuerpo ya que creo que es un poco más alto que yo.

    En todo el viaje no apartó su pierna de la mía no me animaba en hablarle ya que no soy tímida pero está clase de hombres no suelo atraer. Por momentos pensaba que yo era una apuesta de haber si la conquistas ya que en grupos de varones es común esa clase de estupideces. Cuando llegó el momento de bajarme el se levantó primero sin que yo pudiera pedirle permiso (porque me encontraba en el lado de la ventanilla) me baje el se bajó primero en la misma parada. Yo camino 3 cuadras hasta llegar mi casa y el todavía no se en que casa vive. Se que somos del mismo barrio pero aquí va lo extraño, me doy vuelta pasado unos metros y noto que está parado a lo lejos observándome y yo dije: ah ok… está viendo a dónde me dirijo.

    Era de noche y no había nadie asique no sabría decir si eso fue bueno o malo. Seguí caminando un poco más de prisa y no miro atrás. Llegó hasta mi casa me baño y me duermo.

    Pasado los días la mayoría de las mañanas aproximado 9 y 9.30 am me lo cruzo esperando el colectivo y finalizando la tarde entre las 19 y 19.30 pm me lo vuelvo a cruzar a la vuelta. Literalmente por dos años estuvimos con juegos de miradas sin decirnos nada entre roces ocasionales, y una que otra indirecta. Paso el tiempo yo me mudé empecé a trabajar en un hospital y a el no lo vi más.

    A veces me preguntó que hubiera pasado si estuviéramos en una relación formal o si solo seríamos amantes o capaz que amigos? Hasta el día de hoy lo sigo teniendo en mis pensamientos porque físicamente era un sueño este chico aparentaba ser muy maduro e inteligente. Tímido y callado. La verdad que estás características en un hombre se me hacen muy atractivas y si suelen ser expertos en la cama me enamoro. No lo vi más luego de que me recibí, la última vez lo vi paseando a su perro por la peatonal, tiene o tenía un pitbull. Tampoco sé su nombre o edad.

  • Tarde triste en el cine venus (2)

    Tarde triste en el cine venus (2)

    ¡Hola lindos! Gracias por sus correos, me hacen sentir muy cachonda cuando los leo. Les dejo la continuación de mi historia.

    Así, con paso apurado llegué al punto donde nos veríamos, pero con gran tristeza noté que no estaba ahí… Esperé un momento pero no llegó. Fue entonces que decidí tomar el rumbo hacia mi cine favorito, ¡no iba a desperdiciar mi sexy atuendo sólo porque no llegó mi cita! Yo merecía ser disfrutada por algún macho esa tarde.

    Caminaba hacia la gloria de esa tarde cuando mi celular timbró y era él… Aquel macho caliente que me traía de cabeza pensando en como me cogería estaba llamando, contenta respondí la llamada, «hola papi te estuve esperando y no llegaste… Voy al cine» a lo que respondió que estaba ocupado y se le hizo tarde, pero llegaría a meterme su verga al cine.

    Brincaba de alegría y me apresuré a llegar. Una vez dentro del cine comencé a cambiarme (en el aire se sentía un exagerado olor a hombre, a sexo… A lujuria, mucho más que otras veces) el cine estaba medio lleno, gente cogiendo por aquí, gente mamando por allá… Una deliciosa tarde, pensé para mi mientras disfrutaba de la sedosidad de mis medias vistiendo mis largas piernas, me deshice de mi pants dentro de la mochila y cambié mis tenis por mis zapatillas altas ah! Qué hermosa me veía! Siempre me ha gustado Tania, es una diosa del sexo.

    En eso estaba cuando volteo mi cabeza y observo a un macho, alto y fornido que había presenciado mi transformación y me miraba boquiabierto buscando mis ojos para invitarme a su asiento, así lo hizo, pero yo estaba ansiosa de que llegara él… Mi macho.

    No se conformó con solo mirar y se movió de asiento hasta sentarse a mi lado y sin mediar palabra comenzó a besarme ¡Dios! Su lengua era deliciosa y sus labios gruesos y fuertes, de macho. Su respiración agitada me hizo saber que lo tenía muy excitado y pensé «qué más dá» mientras llega X puedo comenzar a calentar jijiji.

    En eso estaba, disfrutando de aquel hombre enorme que se excitaba con tan solo verme y ahora sus manos recorrían mis medias que vestían mis piernas… Desde el muslo hasta mis pies, me dijo que le acercara mis pies, que quería verlos, así lo hice y de inmediato comenzó a chupar mis dedos, acariciando el resto del pie con ambas manos y diciéndome que estaba buenísima que me iba a coger, yo estaba ya mojadisima, ese macho era algo sublime para empezar mi tarde.

    Cuando me di cuenta, ya muchos machos estaban presenciando la escena con sus deliciosos miembros al aire apuntando hacia mi. El macho que me fajaba también se dio cuenta y me dijo «ya ves, eres una puta deliciosa y te vamos a coger todos» ufff! Esas palabras me pusieron a mil! Y ya quería tocarlos a todos.

    Mientras él invitaba a los demás a acercarse me puso de pie, todos esos machos pudieron ver mi ropa, su mirada era la de una manada de lobos que esperan para comer a su presa. Mi macho en turno me tomó de la cintura y me obligó a subir las rodillas al asiento quedando mi cara expuesta hacia todos esos machos y sus hermosos penes, cosa que aproveché y comencé a tocar a algunos.

    Uno de ellos, de unos 30 años y una verga que causa revuelo en una chica como yo, se acomodó justo frente de mi cara, para ese entonces el macho que tenía atrás ya había hecho mi tanga a un lado y me lamia el culo deliciosamente, su lengua gruesa y larga penetraba mi ano considerablemente, unos tres centímetros calculo, era delicioso sentir esa humedad dentro de mi ano, era como una probadita de lo que me esperaba…

    El macho dejó de lamer mi ano y se puso de pie para decirme «ahora si sabrosa, te voy a coger yo primero y después todos ellos» esas palabras me calentaron aún más… Tan solo quería que ya me la metiera, no aguantaba más, mi ano abría y cerraba con hambre desmedida, necesitaba una verga gruesa dentro.

    Entonces lo hizo, mi culito ya muy lubricado por la saliva de aquel semental no puso ninguna resistencia, de un solo empujón me la metió completa, de mi boca ocupada por otra verga de considerable tamaño tan solo escapó un gemido muy fuerte, que se apagó con los sonidos de la película que en ese momento pasaba en la pantalla. Yo comencé a empujar hacia atrás y parece que le gustó, me dijo «así puta muéstrame cuanto te cabe» yo obedecí al instante y me hice adelante tan solo para empujar más fuerte hacia atrás y su verga desapareció entre mis nalgas, muy dentro de mi recto, así el vaivén de mi cuerpo hizo su trabajo, en unos minutos el semental inundó mi ano con el liquido que tanto amo, su semen llenaba caliente mi recto y él bramaba de placer. «Ahh así putita, estás buenísima!»

    Terminó de eyacular dentro de mí y dijo «ahora si mamacita prepárate» al tiempo que se dirigía a los otros machos que esperaban listos a mi lado preguntando «¿te la quieres coger? Uff esas palabras estarán en mi memoria para siempre! Me colocó de pie frente a él y metió su verga en mi boca, mientras se la limpiaba abría mis nalgas para que otro macho me penetrara, sus manos fuertes y toscas abrían mis cachetes tanto que me dolía un poco, después de eso sentí una verga entrando en mi de un solo empujón… Deliraba de placer, era de nuevo la Tania de antes… La puta de todos.

    Continuará…

    Si te gustan mis relatos por favor no olvides dejar una valoración y por supuesto como siempre les dejo mi correo [email protected] espero sus mensajes.

    Besos!

    Tania

  • Otro encuentro

    Otro encuentro

    Quiero otro encuentro 

    como el de aquel día,

    en el que te mostrabas 

    ante mí como modelo de lencería, 

    o actriz de pornografía. 

     

    Me muero de ganas

    de ver de nuevo tu sensualidad 

    y como por la lujuria te dejabas 

    llevar dejando a un lado

    cualquier moralidad.

     

    Deseo revivir ese día

    en el que mi boca

    te sacaba la lencería 

    y mis labios y mi lengua 

    coqueteaban con tus pezones,

    mientras mis manos te sacaban 

    lentamente tus zapatos de tacones.

     

    Deseo sentir de nuevo tu cuerpo ardiente,

    y como con un cunnilingus

    volvía tu vulva húmeda y más caliente.

    Como tu clítoris mi rostro recorría,

    mientras expresabas lo rico que sentías.

    Escuchar de ti como mi vibrante lengua te aloca

    por tus gemidos, gritos y espasmos,

    los que anunciaban muchos orgasmos,

    recibiendo tus fluidos en mi sedienta boca.

     

    Quiero otro encuentro 

    como el de aquel día,

    en el que ante mi te abrias

    y mi boca te complacía.

  • Mi tía, mi prima y la montaña (6): El padre de Marta

    Mi tía, mi prima y la montaña (6): El padre de Marta

    —¿Estás bien?

    Preguntó su padre al entrar en la cabaña.

    —¡Si papá! Mira, este es Gus, el primo de Laura.

    —Encantado de conocerle, señor.

    Le dije más con miedo que respeto. Era un tío cerca de cincuenta años, de mi altura, pero su cuerpo era como el de un árbol centenario.

    —Hola hijo! Llámame Pedro. Conozco a tu prima, es una chica muy maja!

    “Y tan maja si te la follas” Pensé mientras le estrechaba su pedazo de mano. Debía de dar unas ostias como panes.

    —Tenemos que irnos ya, la tormenta no tiene pinta de amainar.

    Nos montamos en el cuatro x cuatro y comenzó el calvario entre baches y barro.

    —Lo habéis pasado bien? Preguntó su padre.

    —Si papá. La pena ha sido la tormenta, nos hemos tenido que resguardar en la cabaña al poco de llegar!

    Pedro miró hacia atrás para verme la cara. Su sonrisa era algo pérfida.

    —A si que habéis estado todo el tiempo en la cabaña!

    —Sí, una pena! Dije tragando saliva.

    Ya me estaba imaginando lo que se le podía estar pasando por la cabeza.

    —Me alegro de que Marta te haya conocido. Apenas sale con chicos de su edad!

    Me relajé un poco al oír su comentario, no parecía amenazante, más bien un halago.

    —Creo que tendrás que quedarte a comer en casa mientras amaina la tormenta!

    —Estupendo! Contestó Marta con excesivo entusiasmo antes de que yo pudiera contestar.

    —Muchas gracias señ… Pedro!

    Llegamos a su casa y seguía cayendo agua a mansalva. Marta fue a cambiarse y me quedé solo con el hombretón

    —Que te parece Marta?

    Me dijo dándome un codazo de complicidad, aunque casi me rompe una costilla.

    —Es una chica muy maja!

    —Solo maja? No te apetece darle un meneillo!

    Dijo dándome otro codazo.

    —Que cosas dice Pedro!

    —Los dos tenéis una buena edad para esas cosas, jajaja!

    —Bueno, es que… la acabo de conocer!

    —He visto como te mira, y se ve que le gustas, jajaja! Creo que a ella le apetece un revolcón! A ti no?

    No podía creer lo que me estaba proponiendo su propio padre, pero no me lo podía decir más claro.

    —Bueno… si… claro, como no me va a apetecer!

    —Pues dale gusto a la muchacha, joder!

    No sabía que decir, menos mal que en ese momento apareció Marta. Se había puesto un vestido más corto que el del día anterior y tremendamente ajustado al pecho. Las tetas se le marcaban de una forma espectacular, sobre todo sus grandes pezones. Recibí otro codazo de su padre.

    —Anda, dile lo guapa que está! Susurró antes de que se acercara.

    Por supuesto no me atrevía a llevarle la contraria al hombretón y utilicé sus propias palabras.

    —Que guapa estás Marta!

    —Gracias Gus! Me apetecía ya que tenemos un invitado en casa, jijiji!

    —Es verdad hija, estás guapísima!

    —Gracias papá! Voy a preparar la comida! Y se metió en la cocina.

    —Ves lo que te decía, jajaja! La muchacha se ha puesto como un pastel para que te la comas, jajaja!

    El tío era bruto de cojones y ya no sabía que decirle por temor a enfadarle. Tampoco me dio tiempo a pensar en una respuesta adecuada pues fue él el que volvió a hablar.

    —Ahí tienes whisky y hielos. Tómate una copa tranquilo que voy a echarle una mano al pastelillo!

    Dijo guiñándome un ojo y se fue a la cocina. Estaba bastante nervioso y me lancé a por el whisky. Me lo puse en un vaso ancho lleno de hielo y sin dejar que se enfriara le di un buen trago. Sentí que hablaban, pero no podía entenderlos. La curiosidad, el morbo y la falta de sensatez provocaron que me acercara para intentan escuchar. Cuando ya pude oírlos era Marta la que hablaba.

    —Ufff, ha sido genial papá! No veas cómo me he puesto de guarrilla, jijiji!

    —Y él, que tal! Se ha portado?

    —Síii! Se ha puesto como un toro, más que tío Nico, jijiji!

    —Más? Jajaja, que bueno! Seguro que le ha encantado este culito!

    Oí un chasquido y sin pensarlo asomé un ojo. Marta estaba frente a una olla dándole vueltas con un cucharón, y su padre le había levantado el corto vestido y la acababa de dar un azote.

    —Pues si que le ha gustado, pero no le ha dado tiempo a probarlo, jijiji!

    Mientras Marta hablaba vi como su padre la sobaba el culo tras ella con una de sus grandes manos.

    —Es que tienes un culo precioso, y esto aún más!

    Dijo metiéndole la mano entre las piernas para pasársela por todo el coño.

    —Ufff, me vas a poner calentita, jijiji!

    —Y no quieres? Dijo volviendo a pasarle la mano.

    —Claro que quiero! Ya sabes cómo me gusta!

    Marta abrió más las piernas y su padre se sacó la polla que ya la tenía como un martillo pilón. Le bajó las bragas lo suficiente para dejar su coño a la vista.

    —Como me gusta esta melena que tienes!

    —Y a mi que me la toques, ummm!

    Orientó su capullo hinchado, que parecía un pequeño tomate sonrosado, en el centro de la raja.

    —Quieres?

    —Ufff, lo estoy deseando!

    Apretó lentamente al oír la aprobación de su hija y pude ver cómo le insertaba la enorme polla.

    —Ufff! Cómo está de rica!

    Susurró Marta inclinándose algo más. Su padre la agarró con una mano de la cadera y con la otra de la coleta que llevaba en el pelo y comenzó a bombear. Al principio lo hizo despacio, era como un suave balanceo. Parecía un jinete montando una yegua agarrado a su crin.

    —Te gusta hija?

    —Ufff, mucho!

    —Te gusta mi polla?

    —Ahhh, me encanta tu polla!

    —Y como te pone mi polla?

    —Muy puta!

    Yo estaba alucinando, aquello parecía como un guion que se hubieran aprendido. Tenía el vaso en la mano y volví a darle otro buen trago. Podría decir que mi polla volvió a estirarse, pero no sería cierto, porque realmente no me había bajado.

    Pedro comenzó a bombear más deprisa y sus huevos empezaron a sonar contra los muslos de su hija. No dejaba de hablar, el guion parecía ser largo.

    —Te gusta ponerte puta!

    —Me gusta ponerme muy puta, y tú polla me pone así!

    —A mi sí que me gusta ponerte así de puta!

    —Vamos cabron, dame fuerte!

    Podía ver la gorda polla entrar entre la mata de pelo hasta perderse en lo más profundo. Estaba claro que la vagina de la muchacha ya estaba acostumbrada a esa verga. Las embestidas ya eran tremendas y el cuerpo de Marta parecía un trapo en manos de ese hombretón. Temí por un momento que la iba a reventar, literalmente. Pero a los pocos segundos, Pedro dio un par de berridos y dejó de embestir. Marta se sujetaba en la encimera soplando como si hubiera un fuego delante, me daba la impresión de que no se había corrido. Su padre sacó la polla empapada de entre la mata de pelo y se recostó sobre la misma encimera. Marta se subió las bragas y se giró frente a su padre. Sin decir nada se agachó y comenzó a chuparle la polla con su gran boca, madre mía, como chupaba! Él le puso la mano en la cabeza para sentir el movimiento mientras cerraba los ojos disfrutando de ese momento. Parecía haberla enseñado bien pues era capaz de tragársela entera.

    Después de unas profundas chupadas la sacó de la boca completamente limpia. Se elevó y agarró a su padre de la cintura.

    —Te ha gustado papá?

    Pedro la besó con ternura.

    —Siempre me gusta hija! Eres una putita deliciosa!

    —Me gusta ser tu putita!

    Me fui deprisa hacia el sofá y pasaron unos cinco minutos hasta que Marta apareció con la olla.

    —Vamos, ya está la comida!

    —Y tú padre?

    —Ha comido un poco de queso y se ha ido a tumbarse, estaba cansado.

    “No me extraña, con el polvo que te acaba de echar!” Pensé con media sonrisa.

    Nos pusimos a comer y sonó mi móvil, era Laura.

    —Donde estas?

    —En casa de Marta, comiendo!

    —Voy para allá!

    No me dio tiempo a más, había colgado.

  • Cogiendo a la amiga de mi mujer

    Cogiendo a la amiga de mi mujer

    «Y lo empezó a hacer como desquiciada, haciendo que mi pija golpee su garganta entre arcadas y lágrimas. Tome nuevamente sus cabellos y la seguí cogiendo con fuerza. Acabe en el fondo de su garganta dejándola varios segundos enterrada en su boca. Luego la saque un poco y ella la limpio por completo y recién ahí saco sus dedos del culo.»

    A Kiara, Ki, la conocí en mi casa, en el cumpleaños de Magali, mi esposa. Ella cumplía cuarenta años, y había invitado a varias amigas, y compañeras de gimnasio. Tiene un muy lindo cuerpo, es sexy, y tenemos una relación espectacular desde hace 15 años. En la cama, funcionamos a la perfección.

    Kiara, me sorprendió. De 1.7 de altura, un físico espectacular, con unos pechos y una cola que eran impresionantes. Y estaba con un vestido mini, super entallado que le permitía lucir su cuerpo a la perfección. Obviamente, con 50 años y sin ser un “hermoso caballero”, lejos estaba de mis pensamientos poder llegar a tener algo con ella. Cuando se fueron todos nos fuimos a acostar y estábamos en los juegos previos que tanto nos gustaban cuando mi esposa me sorprendió:

    – Te gusto mucho Ki.

    – Es una hermosa mujer. Contesté una afirmación.

    – Marce, no jodas.

    – Está muy fuerte.

    – Ahora sí. ¿Te puedo proponer algo?

    – Dale, ¿a ver con que te salís?

    – Acostate con ella, y si la pasas bien, como regalo de cumpleaños, me cumplís una fantasía.

    – Me parece que tomaste demasiado Maga.

    – Para nada. ¿Queres saber mi fantasía?

    – ¿Cuál es?

    – Un trio con vos y otra mujer. Y que me cojan los dos.

    – ¿Un trio con otra mujer y que te cojamos los dos? ¿Cómo se entiende?

    – Amor… hay arneses…

    – Si vos pensas que Kiara me va a dar bolilla a mí, olvidate.

    – Bueno…

    Seguimos con los juegos y tuvimos un sexo tremendo. Ella cada tanto me miraba y sonreía con malicia luego de decir algo sobre el trio con Kiara.

    Al día siguiente yo estaba trabajando en la oficina y recibí un llamado de un número que no tenía en mis contactos.

    – Hola Marce, soy Kiara. Dijo una voz femenina y sensual.

    Se me helo la sangre en menos de un segundo. ¿Cómo tenía mi número? ¿Tendría algo que ver con la charla con mi mujer?

    – Ah sí. Hola Kiara. ¿A que debo tu llamado?

    – Porque quiero invitarte un café. Estoy en el bar de enfrente.

    – Estoy trabajando Kiara, no es…

    – Te espero, dale. Me interrumpió y cortó.

    Me quede pensando un par de minutos y fui. Estaba sentada junto a las ventanas del local.

    – Hola… Me dijo sensual.

    – Hola… ¿Por qué la invitación?

    – Porque quiero acostarme con vos. Anoche me calentaron mal tus miradas.

    – Ah bueno… claro. Tengo ese efecto en todas las mujeres. Kiara, no soy tonto. Esto es una trampa armada por Magali. No voy a caer. Lo lamento. Chau. Y me levanté para irme.

    – Espera Marce, dame un minuto solamente. Ella tomo el celular y mando un mensaje.

    Segundos después, me sonaba el mio. Era Magali.

    – Hola. ¿Me explicas esto? Pregunté.

    – Quiero mi regalo de cumpleaños… Dijo y cortó.

    Me la quedé mirando a Kiara sin decir nada.

    – Te cuento, anoche le dije a Maga que me gustabas, tenes algo especial… Ella se rio y me propuso lo que te propuso anoche. Yo no tuve ni tengo problema, al contrario, ya he hecho tríos y me encantaría estar en una cama con Maga y vos. Ella me dijo que tiene un sexo genial, me conto algunas cositas…

    – Macanuda mi mujer, por favor. Dije.

    – Estoy realmente sorprendido… muy sorprendido.

    – Lo imagino. Pensalo y me llamas. ¿Dale?

    – Dale.

    Nos despedimos con un beso en la mejilla, y volví a la oficina. No pude concentrarme en toda la tarde. Volví a casa y mi mujer me recibió con una chupada de pija infernal, ni me dejo sacar el saco que estaba chupándome la pija de rodillas, metiéndose dedos en la concha con todo.

    – Así, imagínate, las dos chupando esta tremenda pija mi amor. Y las dos metiéndonos mano por vos. Me muero te juro.

    Dijo y siguió chupando. Como pude me acerque a un sillón y me dejé caer. Maga me chupaba como loca, se enterraba mi pija en la boca y ella misma se generaba arcadas. Siguió chupando hasta que me hizo acabar, con su boca abierta recibiendo mi leche, que mancho su rostro, y algunas gotas cayeron en mi pantalón. Ella limpio mi pija con la boca, su cara con uno de sus dedos y lo chupo, luego, paso la lengua por las manchas del pantalón.

    – Quiero toda tu leche… Dijo sonriendo.

    Se levantó y fue al baño. Volvió y me dio un tremendo beso.

    – Maga, ¿En serio estas tan caliente con esa fantasía?

    – No te imaginas… ¿la vas a llamar?

    – Sí.

    Al día siguiente, la llamé y quedamos que me esperaba en el bar de enfrente cuando terminaba de trabajar. Fui y tomamos un café casi sin cruzar palabras, ella no dejaba de morderse los labios y se movía inquieta en la silla.

    – Kiara, te aclaro algo: Me gusta el sexo duro.

    – Bueno, solo no me lastimes mal.

    Subimos a mi auto y fuimos derecho a un hotel. ¿Mi mujer quería su fantasía? Yo cumpliría la mía.

    Ni bien entramos a la habitación y sin dejar que se saque la ropa la hice acostar en la cama. Me saque los pantalones y el bóxer, me puse de rodillas en la cama y le di una suave bofetada en la cara y le puse mi pija ya parada en la boca. Ella empezó a chupar como loca. Sin sacarme el saco y corrí su mini y puse una mano en su concha ya que no traía puesta la tanga. Estaba empapada.

    – Estoy así desde que nos sentamos en el bar. Y cuando me dijiste de sexo duro… creo que manche la mini. Me dijo y siguió chupando.

    Mientras lo hacía, y realmente lo hacía de lujo, me termine de sacar la ropa, y le desabroche la camisa. No tenía brazier, sus dos pechos hermosos, redondos estaban expuestos. Los empecé a apretar con fuerza mientras ella chupaba y gemía sin parar. Estiraba sus pezones y ella más fuerte gemía. Así estuvo un rato, hasta que la hice poner en cuatro.

    Mientras lo hacía se quitó la camisa. Se puso en cuatro, pero apoyo los hombros en la espalda y cruzó las manos en la espalda. Me puse detrás y ensarte mi pija hasta el fondo. Ella dio un tremendo grito de placer y le di un par de nalgadas en el culo.

    – Quiero ver como te moves putita. Le dije.

    Ella no espero que le repita y se movía con todo, para que mi pija entre y salga de su concha. Estábamos los dos super calientes. Golpeaba sus nalgas contra mi pubis con fuerza.

    – ¿Así que hiciste tríos? Le pregunté

    – Si… Aggg… uno con otra chica… Aggg… pero…

    – ¿Pero qué?

    – Entre nosotras nada… me estas matando Marce…

    Ella chupo dos dedos y los fue a meter al culo.

    – No… lo quiero bien cerrado.

    – Uno… por favor…

    – Bueno…

    Ella se lo metió y lo fue moviendo de a poco. Sus gemidos fueron subiendo en intensidad. Deje que se lo dilate por una par de minutos y saque mi pija de su concha. Saco su dedo y lentamente fui penetrando su culo hasta que la tuvo toda adentro. Y ahí, comencé a moverme con todo, ella gritaba de placer en cada embestida. Me detuve y le dije:

    – Así te voy a hacer el culo mientras le chupas la concha a Maga.

    – Pégame en el culo. Sométeme para que lo haga.

    Le di un golpe fuerte en el culo y quedó rojo. Ella grito de placer y hacía como si le chupase la concha a Maga, estaba totalmente loca, se apretaba los pezones y se los retorcía, provocándose dolor. Estuvimos varios minutos así hasta que acabe en su culo. Ella dio un alarido de placer y de inmediato se dio vuelta para chuparme la pija.

    Pensé que solo quería limpiarla, pero siguió. Me paré y ella se puso de rodillas siguiendo mis movimientos. Mi pija con tremenda chupada que me daba no perdió la erección.

    La tome por los cabellos y le empecé a coger la boca con todo.

    – Metete tres dedos en el culo.

    Ella me miró y llevo su mano hacia atrás, separo bien las piernas, con una mano separo los cachetes y se metió los dedos.

    – ¿Tres dedos? Pregunté y saque mi pija de su boca.

    – Tres.

    – Quiero ver, quédate quieta.

    Di la vuelta, y efectivamente tenía tres dedos entrando y saliendo de su culo.

    Me pare frente a ella y le di un sopapo en los pechos que quedó marcado. Ella tuvo otro alarido de placer y le dije:

    – Ahora cogete la boca puta.

    Y lo empezó a hacer como desquiciada, haciendo que mi pija golpee su garganta entre arcadas y lágrimas. Tome nuevamente sus cabellos y la seguí cogiendo con fuerza. Acabe en el fondo de su garganta dejándola varios segundos enterrada en su boca. Luego la saque un poco y ella la limpio por completo y recién ahí saco sus dedos del culo.

    – Hijo de puta, que tremendo polvo, por favor. Ni sé cuántas veces goce.

    – Lindo polvo… podemos llegar a pasarla bien los tres.

    – Bien… genial… Dijo Kiara.

    Nos dimos una ducha y la lleve a su casa. Media hora después llegaba a la mía. Cuando entre Maga estaba en tanga solamente.

    – Hijo de puta… tremenda cogida le pegaste.

    – Estuvo buena.

    – Me hice una terrible paja mientras me contaba la yegua. ¿Queda algo para mí?

    – Por supuesto.

    Fuimos al dormitorio y nos dimos con todo. Quiso que durante la cena le cuente yo todo otra vez. Y a la noche lo hicimos por segunda vez.

    – ¿Cuándo? Me pregunto cuando terminamos de coger.

    – El sábado, cenamos los tres y vamos al hotel.

    – Te amo. Me dijo.

  • Me gusta chupar más el culo que el pene

    Me gusta chupar más el culo que el pene

    Me gusta chupar y lamer el culo más que el pene.

    Confieso que nunca he chupado, lamido, metido el dedo en el culo de ningún hombre. A mis 45 años como mujer heterosexual siempre me gustó chupar el pene y ser penetrada por la vagina, pero con este hombre mis deseos ocultos se fueron abriendo dando voz a la lujuria.

    La noche antes de su cumpleaños, estaba acostada en la cama y me emocioné mucho con mi imaginación: Él estaba a cuatro patas como un perro frente a mí. En mi imaginación estaba sentado en una silla, vestida con un conjunto de lencería negro, ligeros, tacones y una sed horrible de verlo todo abierto para mí y frente a mí.

    Sobre mi voz y mi mirada, viene a cuatro patas hacia donde estoy. Pongole frente al espejo para que veas su estado de tu perro, desnudo y, en este momento, acaricio mi vulva, mientras mi dedo en movimiento circular canta una canción dentro de su culo. Los movimientos eran de circulación y luego de entrada y salida. Cada vez me emocionaba más esta imagen hasta el punto de correrme sin tocarme.

    Era solo imaginación, pero quería probar si en la realidad sentiría la misma reacción.

    Así que el día de tu cumpleaños decidí probar todo lo que había imaginado y para mi sorpresa fue tan emocionante como imaginarlo.

    Este hombre heterosexual, pelirrojo, cincuentón, discreto en una tarde me pone una venda en los ojos, se sienta en mi cara y me pone todo el culo delante. Me obliga a chuparlo y lamerlo por más de 20 minutos.

    Confieso que ya he conectado con personas, con ciertas situaciones, lugares, momentos, pero nunca imaginé sentir una conexión única con esta parte de su cuerpo.

    La emoción no se explica, se siente, pero cómo explicar esa sensación, esta conexión con esa parte de su cuerpo. Traté de buscar palabras para dar significado. Traté de averiguar por qué me gusta tanto, pero fue inútil nombrar la Sensación que sentí esa noche. Es inútil tratar de explicar mi deseo, mi placer, mi conexión con esta parte de su cuerpo.

    Cada vez que pasaba la lengua, algo pasaba dentro de mí. No se trataba solo de chupar. No se trataba de meter la lengua. Se trata de algo que va más allá de un órgano.

    Cada vez que chupaba, cada vez que mi lengua probaba, sentía esta sensación de placer. Cada vez que chupaba, quería más y más.

    Mi lengua suplicaba, suplicaba, suplicaba que en ese momento no se detuviera. Cuanto más chupaba, más me conectaba. Cuanto más chupaba, mi vulva se hinchaba. Cuanto más chupaba, más quería que se quedara allí, así, sentado así, con toda la vista frente a mí.

    Cuanto más me chupaba las manos en forma de oración, más pedía.

    Esperaba conectarme con cualquier parte de tu cuerpo, tus ojos, tus manos, tu piel, tu boca, pero físicamente no puedo ocultar, silenciar mi placer, mi conexión con tu culo.

    Sí! Confieso que nuestro sexo hay sexo oral, penetración vaginal, hay mordiscos, azotes, cariño, diálogo, mas mi placer es chupar su culo.

  • Enamorada de mi cuñado

    Enamorada de mi cuñado

    Hola a todos, no sé cómo empezar, creo que me presentaré.

    Mi nombre real no es Perséfone, pero me gusta la mitología griega, y elegí ese nombre para contar esta historia.

    Creo que partiré describiéndome, soy joven, con un cuerpo bastante voluptuoso, aun así, soy delgada, mis pechos son bastante grandes, me cuesta bastante encontrar ropa interior de mi talla, ya que soy copa f, mi culo es redondo y grande, aunque no tanto como mis pechos. Es por esto mismo que siempre he atraído miradas tanto de hombres como mujeres. No me quejo de mi cuerpo, me gusto tal cual soy, me gusta vestir provocativa, con escotes, collares y ligas de cuero, ya sea con faldas o jeans, mis piernas y glúteos se acentúan bastante, mas aun si uso tacones. Me gusta maquillarme, y mido 1.60 metros, estoy segura de ser una chica muy sexy.

    Tengo una hermana que es médico cirujana, ella es un poco mas alta que yo, es un poco gordita, sus pechos son mas pequeños que los míos, pero su culo es enorme, su novio en ese tiempo, ahora de ambas, también es gordito pero tiene lo suyo, él es metalero, con su pelo rizado y largo y su barba a simple vista parece un hombre bastante rudo y con quien pensarías dos veces antes de meterte en su camino, pero con nosotras el es completamente distinto, a pesar de ser un poco tosco es un amor de persona.

    Dicho esto, les contaré lo que paso hace 4 años.

    Iba de camino a mi casa, a esa hora la micro iba muy llena, por lo que no podía moverme, cuando de repente sentí un pinchazo en mi brazo, al lado mío iba una señora con una bolsa muy grande en su brazo, pensé que quizás me pinche con algo que llevaba dentro, pero estaba equivocada, me bajé de la micro y seguí caminando a mi casa, cuando comienzo a sentirme super mal y desorientada, y en menos de un segundo perdí por completo el conocimiento, todo lo que les contaré ahora lo supe una vez que pude recuperar la conciencia.

    Dos tipos se bajaron de la micro conmigo y cuando se dieron cuenta que la droga que me pusieron hizo efecto me tomaron de los brazos y me llevaban con ellos a un auto, a unos metros del auto mi cuñado que venia en su auto me vio, y vio a los tipos que me llevaban del brazo y vio que no oponía ningún tipo de resistencia y que me veía super desorientada, entonces el freno de golpe en medio de la calle y corrió a mi rescate, los tipos que me llevaban no alcanzaron a reacción cuando mi cuñado embistió a uno haciéndole caer y dándole un golpe en la cara al otro, en ese momento yo caí a tierra mientras el se enfrentaba a esos sujetos, la gente se dio cuenta de lo que ocurría y fueron a ver que pasaba, cuando me vieron en el suelo y a mi cuñado golpeando a esos sujetos entendieron rápido la situación por que ayudaron a mi cuñado, justo paso una patrulla por el lugar y se dieron cuenta del alboroto, para cuando llegaron esos tipos ya estaban todos golpeados por mi cuñado y detenidos por la gente que estaba ahí y cuando se enteraron de lo que ocurrió, tomaron detenidos a los sujetos y mi cuñado me subió a su auto y nos dieron escolta policiaca al hospital.

    Cuando desperté toda mi familia y mi cuñado estaban ahí, incluso mi hermana que trabajaba en otra clínica estaba ahí como mi medico a cargo, cuando logré incorporarme pregunte que había pasado entonces me explicaron todo, los tipos que me habían drogado iban a secuestrarme y violarme, lo sé porque todo esto se fue a tribunales y confesaron todo, en este momento ellos están condenados a cadena perpetua, ya que al parecer no fui su única víctima, pero si la única que se salvó. Debido a todo este trauma, me empezaron a dar crisis de pánico, las cuales no podía controlar, y muchas veces me llegaba desmayar, ocurrían de la nada, lo único que lograba calmarme, era cuando mi cuñado estaba ahí, ya que con el me sentía protegida, es por esto por lo que comencé a tener sentimientos muy fuertes hacia él, en un principio era entendible por mi familia que su presencia me tranquilizara, después de todo el me salvo de un destino que no le deseo a nadie. Pero cuando el no estaba mis crisis de pánico empeoraban, tanto que fui a dar a urgencias varias veces, comenzaba a necesitar a ese hombre como el aire que respiro.

    Mi hermana tiene un carácter super fuerte y el igual, por lo que discutían mucho, aunque mi hermana era peor, antes de todo esto a mi ni me interesaba, sabía que siempre se reconciliaban, pero después de lo que paso, cada vez que discutían yo defendía a mi cuñado con dientes y garras de mi hermana, es por esto por lo que mi madre comenzó a darse cuenta de lo que estaba pasando, luego mi hermana, por consecuente el también. Es por esto por lo que mi madre y mi hermana hablaron conmigo, para decirme que estaba mal, que el era mucho mas grande que yo y lo mas importante, que era el novio de mi hermana. Intentaron alejarme de él, pero lo que paso fue que debido a mis crisis de pánico me descompense y me desmaye, estuve dos días inconsciente en el hospital. Mi apego y dependencia hacia mi cuñado eran tan fuertes que no hubo nada mas que hacer que permitirme acercarme a él.

    Luego de una tormentosa discusión, le pidieron a mi cuñado irse a vivir con nosotros, lo que en realidad no nos sentó mal ya que hacia falta un hombre en la casa.

    En un comienzo todo iba bien, mis crisis de pánico disminuyeron considerablemente, nos sentábamos en el sofá a ver películas, yo abrazaba a mi cuñado de un lado, y mi hermana de otro lado, el problema era que cuando se besaban mi interior ardía en llamas de rabia y de celos, pero que podía hacer, producto de esto mis crisis de pánico atacaron como pesadillas en las noches.

    Mi cuñado intentaba tranquilizarme hasta volver a quedarme dormida, y así pasaba todos los días, hasta que poco a poco producto de mis ataques, el terminaba durmiendo conmigo.

    Cada vez era mas frecuente que el terminara en mi cama en lugar de la cama de mi hermana, aunque no pasaba nada, todo esto tenia muy mal a mi hermana, después de todo su novio estaba conmigo en mi cama, me sentía mal por eso, pero yo estaba locamente enamorada de él, sentir su cuerpo junto al mío y abrazarlo, sentir su aroma era hipnotizante.

    Cada vez que estábamos en la casa me vestía provocativamente para llamar su atención, el débil a la carne, no podía evitar comerme con la mirada. Ese hombre tenia que ser mío, por lo que decidí que nada mas importaba, incluso si estaba mi hermana yo vestía escotada y con minifaldas para llamar su atención, esto no pasaba desapercibido por mi hermana, por lo que todo se volvía una discusión, pero ahí estaba yo, defendiendo con dientes y garras a mi cuñado.

    A pesar de todo el vinculo que tenia con mi hermana era super fuerte, por lo que esas discusiones siempre terminaban con ambas llorando, pidiéndonos perdón.

    Un día mi madre y mi hermana tuvieron que viajar por unos trámites, ya que nosotras teníamos una casa en la playa, pero aun no estaba del todo construida, yo no podía ir, porque aun estaba en clases y mi cuñado también debía trabajar, así que por dos semanas nos quedaríamos completamente solos. Así que, si quería lograr algo con él, este era mi momento.

    Cuando mi hermana y mi madre se fueron en menos de 2 segundos fui a mi habitación, me quite mi ropa interior y solo me puse una mini super corta, y me la subí para que se me viera el culo, y una polera super apretada y escotada, y solo con eso me paseaba por la casa, modelando mi cuerpo a mi cuñado, él no podía evitar mirarme, con remordimiento, pero me miraba.

    Yo lo abrazaba, me ponía cariñosa y coqueta, y en la noche dormíamos juntos, usaba un baby doll un tanto transparente color negro para dormir, con el que parecía toda una puta, me pegaba a mi cuñado, el intentaba disimular su erección pero era en vano, el tercer día el no aguantó más, él estaba viendo la tele y yo con una mini que dejaba ver la mitad de mi culo y sin ropa interior, me agachaba descaradamente delante de el limpiando los muebles para que viera mi culo y mi vagina depiladita, de reojo me volteé a ver si todo esto surgía efecto y vi su erección dentro de su pantalón y sus ojos clavados en mí, me ajuste la polera para que mis tetas resaltaran, al punto de que faltaban milímetros para que mis pezones se asomaran y muy sexy caminé hacia el y me senté de piernas abiertas arriba de él, arquee mi espalda para que mis pechos quedaran a centímetros de su cara, y en ellos podía sentir la respiración agitada de mi cuñado, el me quedo mirando y yo a él, y sin decir nada nos fundimos en un beso apasionado, yo tocando su cabeza, agarrando su cabello con mis manos y el recorriendo los laterales de mi cuerpo con sus manos. Sentía que mi cuerpo se electrificaba al taco de sus manos en mis piernas y mi cintura debajo de la polera, comencé a frotarme contra él y no podía evitar gemir, supe que no había vuelta atrás cuando sus manos se aferraron a mi culo, le quité la polera y el rajo la mía por la mitad liberando lo que faltaba de mis tetas y comenzó a comérselas como un animal, mientras yo gemía como loca frotando mi vagina desnuda en su pene, pero no era suficiente, su ropa se interponía en mi camino.

    Espero que les guste mi historia, mañana subiré una segunda parte en donde se viene lo mejor.

  • Mi ex y el extraño

    Mi ex y el extraño

    Comenzaré contando todo desde el inicio si es que hay alguno, no recuerdo muy bien desde cuando me comenzó a gustar el mundo del swinger y cuckcold, tengo un vago recuerdo de un video donde atan a un hombre y su pareja comienza a tener sexo con otro hombre, eso me gustó mucho, aunque el paradigma que un hombre tiene que hacerse respetar y no permitir que su pareja le ponga los cachos me abrumaba bastante y me sentía muy contrariado porque yo quería sentía que era eso.

    Pasó el tiempo y me hice novio de Elena, una chica bajita de aproximadamente 1.55, pechos pequeño, delgada, ojos grande, trigueña, cabello rizado, trasero pequeño, muy bonita ella no era tan sexualmente activa pero por complacerme si lo hacíamos seguido, después de 5 años de relación más o menos, decidí contarle mi fantasía, yo antes lo había pensado pero al ser ella muy conservadora de una familia conservadora me había abstenido, pero un día vi una publicación de una pareja liberal, en pocas palabras decía «cuéntale a tu pareja si no le gusta no pasaría nada si se tienen mucha confianza» yo dure un par de semanas pensando en eso hasta que me decidí contarle, ese día fui a su casa como tenía por costumbre después del trabajo y le dije que tenía una fantasía ella pregunto de que trataba, entre muchos nervios le comente que me gustaría verla con otro hombre, ella quedo en shock porque siempre di la impresión de ser alguien celoso pese a no serlo, me respondió que desde cuando había pensado en eso? ¿Como era posible?

    Me sentía un poco mal pensé en decirle que era un juego y que lo olvidara pero ya hecho puse el pecho y le comente que había tomado fuerza por el comentario de la pareja en Twitter y que me dio valor para decirle, ella se quedó callada viendo a la nada por un rato, ese momento fue infinito hasta que alcanzo a decir que era algo que la tomo por sorpresa que no le parecía raro y que sabía que habían personas que practicaban tríos y esas cosas que entendía y que le diera un tiempo para procesar toda lo que le había comentado, que pensaría y me daría una respuesta, ese día seguimos en su patio hablamos de otras cosas y el tema quedo ahí por un par de días.

    Si les interesa saber cómo siguió la historia estaré pendiente todavía falta estaré subiendo la segunda parte muy pronto.

  • Mi exprofesora (1): Jugando con mi exprofesora

    Mi exprofesora (1): Jugando con mi exprofesora

    Yo era el típico adolescente perfil bajo que andaba viendo ver qué se cogía por pervertido, pero siempre hay filtros, como buscar a las más tetonas, culonas y esas típicas estupideces, pero siempre había que admirar un par de tetas, como buen pervertido. Resulta que tuve una profesora nueva de inglés, está era como la típica profe que se ve buena persona y una santa, que jamás haría algo indebido, es decir, alguien que no era atrevida en ningún sentido. Se veía de unos 38 en ese momento. Media 1.60 aproximadamente y era gordita sobre todo de piernas y caderas, tenía unas nalgas muy grandes por esa misma razón y si tenía panza. Además tenía tetas grandes y era castaña. Era super buena gente y muchos la querían. Pero como decía, era una monja y su forma de vestir era como de señora cincuentona y era imposible tan siquiera llegar a verle la raya en medio de las tetas. Ninguno de todos los pervertidos se fijaría en ella por eso, porque no era muy atractiva que digamos.

    Luego ella quedó embarazada, parió, y un día cuando fue con su hijo la vi de lejos, pero lo que más se notaba era que sus tetas ya grandes se pusieron aún más grandes y ahí fue donde se me fue la vista a ella porque si hay algo que me encante son las mujeres tetonas. Cuando volvió a clases después de sus meses de maternidad sus tetas seguían grandes por obvias razones, Pero sus pezones estaban diferentes, se le habían hinchado y se resaltaban mucho a través de la ropa. Todos los días en clases se me iban los ojos en esas tetotas. El tiempo pasó y terminé el colegio.

    Una tarde, años después, como 3, metido en Instagram vi que me apareció ella en la lista de personas sugeridas y le di seguir y ya, seguí con mi día sin darle ninguna importancia tonta. Al día siguiente veo que me acepta y me sigue de vuelta, y no pasa nada. Pues viendo un día sus historias y fotos que subía me doy cuenta de que estaba bastante cambiada. Había adelgazado bastante, aún se veía medio gordita pero no tanto como antes, bueno, de lo que se podía ver porque seguía vistiendo medio feo y toda tapada. Pero si se notaba diferente y fue ahí cuando me empezó a dar otra vez ese tipo morbo por fantasear con ella. Yo en ese momento tenía 21 años.

    Los días seguían y de vez en cuando subía fotos y eso. Un día subió una foto de una caminata que hizo con unas amigas de ella que también fueron profesoras mías y ahí ya se dejaba ver más, en las fotos salía con un short y blusa de tirantes. Nunca le había visto ni siquiera las piernas, era bastante blanca, y si se confirmaba lo que había notado de que había adelgazado y en ese momento si se me hizo atractiva. Me metía a sus redes sociales a ver sus fotos y fue cuando me di cuenta de algo importante, se había separado de su esposo y resulta que tenía 34 recién cumplidos, no era tan vieja. Entonces empecé a imaginarme como sería estar con ella, obviamente no en una relación seria, pero si como encuentros casuales. Empecé a idear planes para llegar a mi objetivo, o sea la profe, aunque la verdad sabía que sería sumamente difícil, básicamente imposible que eso pasara, pero igual no tenía nada que perder. Como había notado que usaba bastante Instagram para estar poniendo fotos entonces empecé a comentarle fotos de manera privada, por ejemplo si subía cualquier estupidez como un pedazo de pastel o algún post medio filosófico, yo le hacía un comentario, como para iniciar un tema de conversación y empezar a hablar para llegar al típico «ponernos al día» de todo el tiempo que había pasado (la fase aburrida), no quería verme intenso ni que andaba necesitado de sexo, lo cual era cierto, pero no quería que ella sintiera una vibra rara de mi.

    Hablando le dije que estaba estudiando en la universidad, que había sacado ya algunos títulos y ella me contaba de lo suyo, que seguía en el mismo cole y otras cosas, pero no cosas personales. Manteníamos una conversación nada continua y de temas normales. Pero yo quería empezar a meter fuego a la cosa.

    Estaba esperando el momento en el que subiera una foto para hacerle un comentario sobre la misma, pero mientras, siguió la conversación normal durante un par de días hasta que por fin subió la foto en la que por cierto se veía muy bien y le comenté sobre la foto diciéndole que se veía muy bien y se veía cambiada. Era una foto que supongo se había vestido para una boda. Tenía un vestido verde jade y su maquillaje también lo era. El vestido era un poco pegado al torso lo que dejaba resaltar su escote, se veía increíble aunque no era nada provocativo, tapaba todo. Ella me agradeció con algunos emojis para complementar y de vuelta a la conversación normal. Me caía muy bien, ella siempre fue la típica profe que le habla cariñosamente a los estudiantes y aunque no era su estudiante me hablaba en esa forma, básicamente era su forma de hablar con los demás.

    Hablábamos bastante y ya estábamos entrando a los temas un poco más personales que son los típicos de planes, gustos, problemas rutinarios y eso. Íbamos hablando a paso lento puesto que los dos estábamos ocupados y yo seguía implementando la técnica de halagar sus publicaciones que a veces eran sin sentido y de vez en cuando le hacía un comentario sobre las fotos de ella que subía, sin que fuera intenso y siempre correspondía a los halagos y comentarios, no se porque pero ella mantenía interés en la conversación, seguro por ser buena gente y amistosa, estoy seguro que no había descubierto mi intenciones cuáles eran evidentes porque ¿para que más iba alguien hablar íntimamente con alguien 10 años mayor si no era para coger? Porque para amistad no y una relación seria mucho menos. Además, yo sabía que a pesar de su edad era muy inocente para saber cuál era la verdadera intención de todo porque sabía que no tenía mucho colmillo para indirectas y para las relaciones, estaba 100% seguro y resulta que al final sí fue así. Yo ya me estaba aburriendo demasiado por las conversaciones que teníamos y estaba a punto de decirle que si quería coger y ya y ver si decía no o sí y sabía que diría que no, pero no lo hacía porque ella mostraba interés en la conversación y tampoco iba a ser tan imbécil de hacer eso, había sido muy respetuosa conmigo y sabía que era buena persona, jamás podría hacer eso.

    Fue entonces dónde lo bueno empezó, subió otra foto que estaba en vestido donde se veía hermosa y le hice un halago un poco más intenso y atrevido diciéndole que se veía guapísima y le quedaba perfecto el vestido. Ella como siempre me agradeció y correspondió el halago y decía que esa era su vestido favorito. Veía más sus fotos y le hacía comentarios de las mismas un poco más seguido, pero no le reaccionaba a todo para no ser intenso y ahora solo le reaccionaba a sus fotos, y no a lo demás de las publicaciones tontas de insta. El tiempo seguía y llegaban las fechas de mini vacaciones, y ella se fue para la playa, de hecho me había dicho que tenía planes de ir, que se quedaría varios días. Estando allá se había tomado varias fotos y las puso en su historia, pero una me voló la mente y es que se había tomado una foto con un bikini que le quedaba bien tallado y medio pequeño, en la parte de abajo no le quedaba muy bien pero arriba se le veía delicioso porque se veía como sus grandes tetas se le querían salir de ese pequeño bikini. Eso es lo más que había podido ver de sus tetas hasta ese momento y quedé enamorado, sobre todo de ese par de gemelas blancas. Claramente le hice un comentario sobre la foto y está vez menos formal, de hecho ya era un poco más morboso el comentario. Le dije algo como, «ufff se me van los ojos, que ardiente» y complementando con varios emojis sexosos.

    Ella me correspondió siguiendome la onda y me dijo que jamás, que estaba avergonzada porque ese bikini era vulgar y que se lo puso porque no había encontrado otro. Yo le dije que nada que ver, si le quedaba bien y que me gustaba. Ella me preguntó qué era lo que más le gustaba de él y fue ahí donde decidí decirle de una vez por todas. Le dije que lo que más me gustaba era la parte superior, que dejaba ver ese hermoso y buen escote.

    Y lo que pasó es que me dejó en visto por el resto del día. Ahí me di cuenta de que la había cagado pero resulta que en la noche veo que me escribe y me dice que fijo la estaba molestando y bromeando con ella. Le dije que no, que era cierto lo que pensaba. Me dijo que le sorprendía saber que alguien de mi edad pensará eso de ella y que si le daba pena mostrar su cuerpo. Yo le dije que tenía un hermoso cuerpo y que debería mostrarlo más y sobre todo a mí dije bromeando y ella me dijo «me parece jaja» bromeando también.

    A la mañana siguiente temprano me mandó una foto en bikini por el chat y me preguntó «¿Y este que tal?»

    Era un bikini que le quedaba mejor y no mostraba tanto como el del día pasado pero igual se hacía notar sus atributos. Le dije que le quedaba perfecto y ese también dejaba relucir su escote.

    No me respondió hasta en la tarde pues obviamente disfrutaba su día. Me dijo que parecía que me fijaba mucho en su escote. Y le dije que así era. Hasta en la noche me volvió a responder y ya tuvimos una plática más fluida y era algo parecido a esto:

    -¿Así que mi escote ehh ? ¿Por Qué te fijas tanto en él?

    -Pues la verdad es que me gusta, siempre me ha atraído los pechos grandes y nunca olvidó como los tenías en el colegio.

    -¿Así que desde hace tiempo que te fijas en el mío?

    -si, recuerdo cuando tuviste tu embarazo como se te ponían las tetas y se te marcaban los pezones

    -hay que pena me daba eso. Sabía que se me veían mucho los pezones. Que vergüenza.

    -no debería darte, es natural y está bien. Así también lo disfrutaba jeje

    – pues eso parece. ¿Te da placer verme el escote?

    -la verdad si lo disfruto. Se te notan unos pechos muy buenos.

    -pues entonces creo que podría mostrarte mi escote de vez en cuando para complacerte, nada cuesta jaja.

    -ufff yo encantado jaja. Se agradece el gesto y mucho.

    -bueno pero vamos despacio.

    -no hay prisa

    -bueno dale, buenas noches.

    Pasaron dos días hasta que llegó a su casa, no hablamos en esos días. Hasta que veo que me puso un mensaje un poco largo, lo leo y decía:

    «Hey hola, creo que te debo una disculpa. Lo que hablamos la última vez no estuvo correcto. Creo que me dejé llevar y estuvo mal decirte que te mostraría fotos mías. No es correcto que hablemos así, aunque debo decir que me empezaba a gustar pero debemos parar.»

    Yo le dije, «no debes disculparte no hiciste nada incorrecto, yo fui el atrevido en ciertos momentos, pero la verdad es que si nos gustó no deberíamos disculparnos, no nos estamos haciendo ningún daño ni a nadie más. Además qué importa, nos podemos «portar mal». Pero si te falté el respeto en algún momento y te provoqué una situación incómoda, por favor disculpame y por supuesto si quieres terminar esto está bien. Eres una buena persona y mereces todo el respeto».

    Ella me contestó, «tienes razón, siempre me he portado bien y he tratado de ser niña buena, es hora de hacer lo que quiero y con quién quiera»

    Esa noche me había mandado un par de fotos. Una con lencería (que era la ropa interior más provocativa que tenía, que la verdad no lo era mucho) y la otra acostada en la cama boca abajo sin bra dejando caer sus tetas en la cama y mostrandome nada más el contorno de las mismas.

    Se había revelado, jamás pensé que me enviaría algo así y jamás pensé que funcionara mi plan de sacarle la diabla interior. Le dije que se le veían bien ricas y que deseaba estar ahí. Ella me preguntó que para qué y le dije que deseaba besarla mientras le tocaba las tetas y luego chuparselas.

    Pero ella me dijo que no estaba lista todavía para un encuentro y yo no la quería forzar ni ser intenso. Pero si me dijo que le gustaría llegar a hacer eso.

    Ahora ya nos enviábamos fotos mutuamente. Yo le enviaba fotos de cómo mi paquete se marcaba en el boxer y de mi cuerpo y ella me enviaba fotos semi desnuda pero aún no nos enviábamos fotos totalmente desnudos hasta que yo di el primer paso y le envié mi pene.

    Reaccionó bastante bien a eso. Diciendo que la tenía rica y que ya la quería ver desde hace días. Me respondió enviándome una foto ya de sus tetas al aire. Las tenía deliciosas. Sus pezones se habían transformado totalmente. Ahora eran pequeños y se veían duros además su piel era muy blanca pero se le veían los pezones café oscuro.

    Nunca llegó a enviarme fotos de su concha o culo pero seguíamos con las fotos y el morbo.

    Y por fin llegó el momento de encontrarnos. Hasta el momento, hemos tenido 6 encuentros hasta el momento que estoy escribiendo esto, estos encuentros los voy a detallar en forma de capítulos después de este.

    Este primer encuentro fue un viernes en la noche. Ese día ella me dijo que su hijo se iría a quedar a dormir a la casa de su papá todo el fin de semana y volvía domingo en la noche. Entonces que si quería podía ir a su casa y ver que pasaba.

    De inmediato le dije que sí y me alisté. Llegué como a las 7 de la noche y estaba en sus pijamas, no esperaba verla así pero no me importó. Andaba una camiseta que le quedaba muy grande y un pantalón de pijama muy flojo. Nos saludamos y olía delicioso, a perfume de coco. Comimos algo liviano y hablamos un rato y después empezó la acción. Ella empezó a recoger los platos y yo le ayudé, ella me insistió en que estaba bien que ella lo hacía, pero siempre me gusta ayudar, además de que ya me quería empezar a acercar a ella. Llegué por detrás, puse lo que traía y entonces me hice el loco y pasé mi mano por su nalga. Obvio se dio cuenta y me dijo, «así que ya quieres empezar a manosearme».

    Yo le dije que claramente quería, todas las fotos que me mandaba me tenían alborotado. Ella simplemente dijo, «entonces ven y tocame toda».

    No había terminado de decir eso cuando ya tenía mis manos en sus nalgas grandes y haciendo fuerza para juntar nuestros cuerpos. Empezamos a besarnos y yo seguía tocando sus nalgas por encima de su pijama y ella había puesto sus manos en mi pecho y sentía que en cualquier momento se iba a separar de mi pero al contrario, movió sus manos y cruzó los brazos por mi cuello lo que nos junto aún más, con una de mis manos fui subiendo por su espalda para acariciarla y ahí sentí que no andaba bra. Empecé a mover mi mano por debajo de su blusa para llegar a esas tetotas, no tardé en empezar a agarrar esas tetas, eran un tanto más grandes de lo que había pensado, mi mano no era suficiente para poder sujetarlas bien, empecé a jugar con ellas y a pellizcarle los pezones. Ella gemía levemente pero me decía que despacio y suave porque nunca le habían agarrado las tetas y los pezones como yo lo estaba haciendo. Le hice caso porque aunque quería cogermela con urgencia la quería tratar bien.

    Con mi otra mano libre le seguí manoseando las nalgas pero ya con la mano dentro del pijama y tampoco andaba ropa interior. Pasaba mi mano de una nalga a la otra y tenía unas ganas tremendas de meter mi mano en su raja y dedearle el ano pero sabía que no estaba lista para eso. Saque mi mano de su trasero un momento y agarre la de ella y se la puse un mi pantalon para que empezara a sacarme la verga. Ahí me di cuenta que era un poco torpe y poco entrenada en el sexo, porque me bajó el pantalón y no tenía ni idea de cómo masturbarme, tenía la verga super dura y me masturbaba solo con tres dedos, no con la mano completa, como si tuviera miedo de agarrarme el pene y solo me masajeaba el tronco del pene no el glande.

    La fui llevando poco a poco al sofá y nos sentamos, le dije que la dejaría entretenerse un rato con mi pene y ella empezó a tener más confianza y ya por lo menos me agarraba bien el pene. Le dije que se quitará la blusa para poder tocarle un rato las tetas mientras jugaba con mi pene. Pasó un par de minutos y le pregunté si alguna vez había hecho sexo oral y me dijo que no. Le pregunté si quería hacérmelo pero como era de esperar no estaba lista para eso y me dijo que siempre le había dado asco. Pensé que iba a ser bien difícil hacer cosas diferentes con ella porque no quería solo metersela y ya.

    Le dije que se desnudara completamente se acostara en el sofá. Lo hizo sin cuestionar y solo le dije que se dejará llevar y que la iba a tratar bien. Le abrí las piernas y por fin le vi la concha. Si la tenía gorda, con bastante pelo y sus labios eran oscuros como sus pezones. La empecé a masajear con la mano en su clítoris mientras le ponía la punta de dos dedos en la entrada de su vagina para poco a poco ir metiendole los dedos.

    Ella me decía que le gustaba pero estaba con miedo, y le dije que solo se relajara, que no iba a hacer nada raro, aunque si tenía unas ganas tremendas se chuparle el culo, lo cual me encanta hacer, pero me contuve.

    Empecé a chupar ligeramente el clítoris una vez que ya se había resaltado por la estimulación. Ahí fue cuando empezó a gemir de más y aproveché su excitación para ir metiendo mis dedos en su gorda concha. Al par de minutos de estar provocandole placer empecé a ver cómo su concha se empezaba a lubricar cada vez más y es que casi chorreaba, nunca había visto una mujer lubricar tanto. Era delicioso ver cómo le salía ese líquido espeso y translúcido. No me quedé con las ganas y baje a chupar aquel jugo espeso sin dejar de estimular el clítoris. Me pegué una buena tragada de fluido y cuando volví para lamer su clítoris a los pocos segundos después tuvo su orgasmo retorciéndose y gimiendo mucho.

    Paré y me limpié la cara y las manos de sus fluidos vaginales y fui a besarla aun estando acostada. Me empezó a decir lo increíble que fue sentir eso, nadie nunca le había hecho sentir eso, ni ella misma puesto que ella no se masturbaba, solo lo había hecho de adolescente y un par de veces nada más.

    Yo le dije que me alegraba dejarla satisfecha y que todavía quería hacer muchas cosas con ella, que le quería enseñar puesto que ella no tenía mucha experiencia en las relaciones sexuales.

    Le pregunté si quería que cogieramos, pero me dijo que aún era muy pronto. Le dije que sí se animaba a hacerme un oral y muy dudosa me dijo que tal vez, pero no sabía cómo hacerlo.

    Le dije que yo la iba a guiar y entonces aceptó. Me acosté en el sofá y ella se puso de rodillas en el sofá también. Le dije que primero empezara a besar normal el glande y poco a poco fuera masturbándome para que agarrara el ritmo. Ella obediente lo hizo y se acostumbró rápido, cuando me di cuenta ya estaba pasando la lengua por el glande y le dije que lo empezara a chupar como si fuera un helado y rápido lo hizo y empezó bien aunque ya me estaba jalando mucho el pene para abajo con la mano así que la controlé un poco y ya después agarró otra vez ritmo.

    A los pocos minutos ya estaba chupando la verga de buena forma como me gustaba y hasta empezaba a succionarla un poco. La detuve y le dije que estaba por eyacular. Me dijo que no se lo echará en la boca porque no quería hacerlo.

    Le dije que solo me masturbara pero que lo hiciera un poco más arriba y escupidera en mi pene para que lo lubricara más. Lo hizo y en un minuto ya estaba eyaculando, aunque pasó algo gracioso y es que mi pene estaba apuntando a su cara y cuando yo eyaculo el semen se me sale disparado con fuerza entonces un par de chorros le cayó en la cara cerca del ojo y la nariz. Se empezó a reír sin dejar de masturbarme para acabar. Le limpié la cara y le dije que se me había olvidado avisarle que me pasaba eso. Me dijo que no importaba, que le había gustado porque nunca había visto una eyaculación así, refiriendose a que saliera disparada. Nos limpiamos, nos vestimos y hablamos un rato más y le pregunté cuando repetiamos y me dijo que en una semana, a la misma hora y mismo día porque su hijo siempre se iba a casa de su papá los fines de semana y entonces quedamos en eso, me despedí con un beso de lengua y una buena nalgada para que se fuera acostumbrando. Durante la semana seguíamos hablando, morboseando, mandándonos fotos, le. Mandé una foto mientras me bañaba con la verga jabonosa y le dije bromeando, «ocupo ayuda». Entonces se nos ocurrió que podríamos bañarnos juntos la próxima vez. Me dijo que se pondría al tanto para no estar muy perdida y que aprendería algunas técnicas para estar mejor.

    Ahora solo quedaba esperar al viernes y ver que pasaba.