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  • Orgía con mi suegro a la mitad de una fiesta (parte 1)

    Orgía con mi suegro a la mitad de una fiesta (parte 1)

    ¡Hola! Soy Sofía de nuevo hace poco conté mi primera vez con mi suegro  (“Tuve sexo con mi suegro mientras mi esposo estaba ebrio”, si no las has visto aquí está el enlace al final de este relato) y a su petición les vengo a contar una aventura que tuvimos.

    Esto ya fue un buen tiempo después de nuestra primera y hubo varios cambios como el hecho que empecé a trabajar desde casa y mi esposo se iba a la oficina casi todo el día y más aparte que convencí a mi esposo de mudarnos más cerca de su padre para «estar al pendiente de el» yo solo estaba al pendiente de cuando necesitará saciar su verga ya estando más cerca el podía ir a mi casa o yo a la suya a tener rico sexo y para este punto me había dominado por completo ya era su puta personal, bueno vamos a lo importante.

    Mi suegro me había invitado a una fiesta del cumpleaños de un amigo suyo y yo le dije a mi esposo que saldría con mis amigas y me quedaría a dormir con ellas, el acepto sin más y me arregle y puse un vestido casual esperando a que el se fuera y después yo saldría directo a casa de mi suegro.

    Al entrar el me tomaría de las nalgas y nos besariamos la boca mientras sentía sus manos quitarme el vestido y quedando en ropa interior creí que tendríamos sexo antes de salir pero en su lugar tomo una bolsa y me dijo:

    Suegro: ten hermosa lo usarás está noche.

    Abrí la bolsa y era un vestido y zapatos bastantes lindos y con el vestido de lentejuelas brillantes aunque era bastante corto, me lo puse y con mis suegros terminando de acomodarme detalles como un collar muy lindo me vería en el espejo y notaría como el vestido llegaría a la mitad de mis muslos y tenia un enorme escote que solamente cubría mis pezones con unos sexis tacones y medias negras elegantes juntos con su bragas negras de encaje.

    Suegro: uff puta… De no se por la fiesta te estaría dando muy duro ahora.

    Me dio una nalgada y me subí a su auto y al sentarme el vestido se subía un poco más mostrando incluso un poco de mis bragas de encaje. El se subió a conducir y todo el camino acariciaba mi pierna mientras yo me sentía como una prostituta y pensaba en como me verían en la fiesta con tan semejante vestido.

    Llegamos al lugar y su amigo nos recibió y al verme me vio de pies a cabeza con una mirada muy pervertida, nos invitó pasar y me hicieron subir las escaleras frente a ellos mientras miraban bajo mi falda mis bragas y nalgas.

    Nos llevo a un cuarto donde estaban los demás otros 3 hombres y oh sorpresa! Cada uno iba acompañado de una mujer sexi con vestidos parecidos al mío bastantes cortos y había de todo tipo una joven, otra morena, otra rubia y una asiática. Cada una sentada ya fuese en las piernas, al lado o de rodillas a su hombre, mi suegro me sentó en sus rodillas y ver a las chicas así en cierto modo me hizo estar más tranquila.

    En un momento le preguntaron a mi suegro como nos conocimos y me hice suya mi suegro contaba ese día con orgullo mientras movía su mano por mis piernas sonrojada notaría la erección que tenían los hombres por nuestra historia. Ya avanzada la noche el cumpleañero dijo:

    Cumpleañero: bueno quien quiere dar en primer paso?

    Mi suegro: Yo!

    Y me pondría de pie con sus manos en los tirantes y de un tirón dejaría mis tetas al aire libre y quitándome el vestido quedando con las bragas de encaje y medias con tacones y me el cumpleañero se acercaría a mí con una correa que pondría en el collar que tenía y me pondría en 4 presionando mi cabeza en su entrepierna y el me diría:

    Cumpleañero: ya sabes que hacer perra.

    Y de alguna manera yo ya está excitada así que abrí su pantalón y dejé salir su verga dura pegando mi lengua de inmediato lamiendo cada parte de su verga mientras su chica (la morena) me veía chupar la verga de su amo. Debo decir que su verga tenia un rico sabor y el se acomodaba para que pudiera ver a las demás mientras veía cómo la joven trataba de tragar la verga de mi suegro y las demás haciendo lo mismo con las demás vergas.

    Su verga llegaba hasta mi garganta y mis labios tocaban la base de la misma con mi garganta moviéndose intento sacarla pero el apretaba con más fuerza, después de unos segundos ahí sacaría su verga de mi boca mientras yo tomaba un gran bocado de aire y volteaba a ver a los demás viendo como 2 chicas una en 4 (la joven) y otra en misionero (la rubia).

    Mientras el me ponía de pie quitando mis bragas y lo veía desnudo en el sofá bien duro y me decía.

    Cumpleañero: Montamé perra

    Mientras tiraba de la correa y yo me subía a el estaba tan caliente que ni siquiera pensé en que era la verga de un extraño y baje en ella entrando a mi coño húmedo que la apretaba con fuerza y el chupaba, lamía y mordía mis tetas mientras con sus manos me hacía mover las caderas y yo excitada volteaba a ver a los demás que ya estaban teniendo sexo duro haciendo lo mismo con la verga del cumpleañero.

    Ya estaría disfrutando con tremendas ganas montar su verga cuando al levantar la vista vería otra verga dura la de mi suegro y llena de jugos de una de las chicas frente a mi mientras me abría mi boca con su dedo y metía su verga y al ver esto el cumpleañero diría:

    Cumpleañero: quiero que por mi cumpleaños le demos una cálida bienvenida a esta nueva puta

    Sin dejar de moverme en esas 2 vergas sentiría 2 más una en casa mano disfrutando mientras excitaba a 4 vergas duras pero de la nada sentiría mi culo caliente y un segundo después una verga enorme penetrar mi ano con fuera.

    Sentir esto me llevo a mi límite teniendo un orgasmo y squirt de inmediato sobre de ellos que aún se seguían moviendo con fuerza usandome para satisfacer su pene.

    Estuvimos un buen rato así mientras las otras chicas nos miraban y tocaban entre ellas.

    Con el cuarto lleno de gemidos y olor a sexo mi mente se empezaba a perder por tanto sexo pero regresaría al sentir la verga en mi culo palpitar y soltar se semen dentro de mi y mientras estaba distraída por la verga en mi culo mi suegro aprovecharía a también correrse en mi boca tragando lo más rápido que podía sacando su verga para darme un facial.

    Ambos se retirarían y las 2 vergas que estaba masturbando se acercaría intercalandolas en mi boca sin dejar de montar al cumpleañero que segundos después dejaría soltar su semen dentro de mi (mi suegro me puso un anticonceptivo así que no había problemas) y juntas las vergas que estaba masturbando me darían un facial y llenarían las tetas de semen caliente.

    Fin de la parte 1 para que no sea muy larga.

    ***************

    “Tuve sexo con mi suegro mientras mi esposo estaba ebrio”

  • Una noche me la pajeó… años después me lo dio todo

    Una noche me la pajeó… años después me lo dio todo

    La noche que me reencontré con Lorena en los recintos de la universidad fue una agradable y excitante sorpresa, aunque debo decir que las últimas palabras de esas últimas breves platicas se repetían en mi cerebro: -Sí me lo hubieses pedido ese día, hubieses hecho conmigo todo lo que se te hubiese dado en gana… ya pasó ese momento.

    Conozco a Lore desde esos años de primaria y coincidimos en ese ciclo aunque soy mayor que ella tres años, pues cuando ella iba al tercer grado yo estaba haciendo el sexto y desde entonces ya no volvimos a coincidir en escuela alguna hasta ese día que me la encontraba en la misma universidad. En aquella época de nuestra niñez y a pesar de nuestra diferencia de edad, pues a esa edad bien pudo haber existido alguna barrera, pero creo que Lorena siempre vio en mí a un protector, a alguien que siempre cuidaba de ella y cuando crecimos unos años más, además de considerarme un buen amigo, también era su tutor de algunas asignaturas.

    Esta niña desde pequeña era muy bonita y conforme se acercaba a su pubertad se dio un estirón en altura más que el promedio de sus contemporáneos al punto que sus amiguitas de su misma edad parecían niñitas y Lorena parecía una adolescente muy madura. Yo la dejé de ver seguido precisamente por esos años, pues nos movimos de casa pero siempre me llamaba para alguna pregunta en sus estudios. Ella y sus padres me consideraban una buena influencia pues no conocían que era ya en mi adolescencia un promiscuo, aunque con toda sinceridad a pesar de que Lorena era una chica muy preciosa, la miraba como esa hermana menor o esa amiga especial a quien uno no le puede faltar el respeto o propasarse con ella. Quizá no sentía esa necesidad de mirarla como mujer, como un trofeo sexual pues todo mi ambiente por esa época era eso y las chicas nunca me faltaron y aunque estas chicas no eran mis novias, creo que Lorena se hizo esa idea de que más de alguna debía de serlo.

    La verdad que Lorena haciendo memoria había desarrollado un cuerpo muy atlético aunque ella nunca practicaba deporte alguno. Por la época que tuvimos esa experiencia por la cual me dijo esas palabras que les he compartido quizá medía su metro sesenta y cinco, tenía unos bonitos pechos que se le miraban redonditos con esos brasieres que comenzaba a usar, unas piernas que siempre lucía con mucha confianza y quizá orgullo pues le gustaba usar pantalones cortos y eran bastante cortos aunque no cacheteros. Tenía un trasero llamativo que no dudaba que por ahí no la estuviera acechando algún chico para estrenar todo aquello. La verdad que era muy bonita con ese cabello negro largo hasta su espalda baja, esa carita alargada con unos ojos negros almendrados, boca pequeña, nariz puntiaguda y ese pequeño lunar al filo del mentón la hacían ver muy sensual ahora que hago memoria. En aquella época Lorena era la niña bonita y yo era su mejor amigo y su tutor que me hacía sentir esa responsabilidad de cuidarla.

    Me llamaba seguido y en cierta época nos hicimos de la costumbre de mirar un programa de televisión que pasaba películas de terror con un personaje famoso que se llamaba Elvira, quien en intermedios de la película opinaba acerca de los personajes de la película. Regularmente lo mirábamos en el quiosco de la piscina donde los padres de Lorena lo habían acomodado como una sala al aire libre. Regularmente estaba la hermana mayor de Lorena, quien es mucho mayor que ella, algunas veces la madre de ambas, pero siempre estábamos acompañados de alguien. Recuerdo un domingo a eso de las siete de la noche comenzó así, con la compañía de su hermana mayor, pero al igual su hermana mayor por ahí tenía su novio no oficial y esa noche que sus padres no se encontraban aprovechó para ir a fajarse con el novio quien sabe a dónde y nos dejó a Lorena y a mí a solas viendo el tal programa.

    La verdad que no recuerdo cómo comenzó todo, pero no era la primera vez que nos sentábamos en esas sillas reclinables y nos cobijamos juntos con la misma franela y de vez en cuando en el terror de la película Lorena me tomaba de la mano o muchas veces me puso la mano sobre las rodillas o las piernas y siempre lo tomé como una reacción natural. En aquella ocasión sentí su mano casi en mi entrepierna y la mantuvo así por algunos minutos. Ambas sillas reclinables estaban unidas y esa tarde yo llevaba un pantalón deportivo de esos sueltos. Al sentir su mano tan cerca de mi sexo, mi miembro comenzó a reaccionar y de repente sentí su mano tomando mi falo por sobre el pantalón.

    Para ese punto ni Lorena ni yo estábamos pendientes de la película; estábamos pendientes de que nadie llegara y nos sorprendiera. Ella se recostó inclinando en algo su cabeza a mi pecho y después de masajear mi falo por sobre el pantalón creo que tomó valor para deslizar su mano entre mis pantalones y bóxer. Mi verga estaba bien parada y obviamente con mucho liquido preseminal que rápido llenó la mano de Lorena y ella me tomaba del glande con sus dedos y hasta podía escuchar ese ruido de cómo ella se la deslizaba entre sus dedos.

    Esto nunca lo habíamos planeado y por lo menos a mí nunca se me había pasado por la cabeza. La verdad que no sabía que decir y me mantuve callado y Lorena siguió con ese masaje que en ese momento lo sentía tan rico, aunque a mí sinceramente nunca me ha gustado o le he encontrado gusto a la masturbación personal, pero que te lo haga una chica eso sí que es sensacional. Recuerdo que solo me apretaba la punta con sus dedos y de vez en cuando me la halaba desde el tronco y fue en ese punto que me la comenzó a halar y ya se podía oír ese chasquido de mi verga entre sus manos cuando supe que iba a explotar. Solo recuerdo que subí en algo mi pelvis y me recliné un poco más en la silla y creo que Lorena quedaba anonadada pues no sé qué experiencia sexual tenía y solo he visto su mano de tez clara con lo blanco de mi esperma cuando la sacó entre la franela y mis pantalones. Ella se levantó para ir al baño que estaba en el quiosco y yo salí caminando rumbo a mi casa. Ni yo le hablé ni ella me habló esa noche.

    Tuvieron que pasar un par de días para que ella me hablara y que retomaros el tema. Como dije, con esta chica nunca nos insinuamos nada, era una amistad que para mí era muy especial, pero después de esto me asaltó un gran deseo de cogerme a Lorena. Con lo que había pasado me dio la confianza de proponérselo y después de redondear el tema en esa llamada telefónica se lo propuse:

    -¿Quieres que lo hagamos…? Si quieres puedes venir a mi casa… este fin de semana no habrá nadie.

    -Tony, la verdad que sí quiero, pero hoy tengo la cabeza fría… sí me lo hubieses pedido ese día, hubieses hecho todo lo que hubieses querido hacer conmigo. Hoy te he llamado para decirte que es mejor alejarnos… la verdad que quiero, pero no quiero caer y que esto sea un problema para los dos.

    Aquellas fueron de las últimas pláticas con Lorena por esa época y ese día que nos encontrábamos en la universidad quedamos en irnos a tomar un café después de la clase y platicar un poco y ponernos al día. En esa ocasión sentí de nuevo ese acercamiento con Lorena y sentía que en algo me coqueteaba y realmente Lorena era una verdadera tentación. Llevaba unos pantalones deportivos que le ceñían el bikini que llevaba puesto, sus pechos se habían desarrollado bien y ese culo se le miraba sólido y bien parado. Para apagar ese fuego que estaba sintiendo eché el balde de agua fría en la plática y le contaba a Lorena que me había casado.

    Ella conocía a mi esposa, pues ambas se conocieron en la escuela cristiana de la vecindad. Me felicitó y me decía que Nadia, mi esposa, le parecía una chica muy bonita y muy buena persona y que siempre le había caído bien. Nos despedimos con un beso no sin antes decirnos que siempre nos habíamos gustado y que las cosas se dieron así y cada uno pues seguiría su camino. Se volvió amiga nuestra, pero siempre guardábamos la distancia porque hasta hoy entiendo que siempre fui una tentación para ella, tanto al igual que ella se convertía para mí por esa época.

    Pasó la tragedia de mi vida años después y Lorena es una de las pocas que recuerdo con exactitud de las que llegaron al funeral de mi esposa y mi hija. Era el comienzo de mi tercera década y en la cual todo había cambiado abruptamente. Fueron años inciertos en ese sentido espiritual, pues económicamente siempre tuve mucha seguridad pues siempre planemos ambos y estar preparados para estas circunstancias. El tiempo pasó y me fui a vivir al condominio que me dejó mi madre y la prima de mi esposa, Kashira y a quien quiero como mi hermana, pasó a ser la madre de mi hijo. A esa mujer no la toco… es una mujer tan bella en todos los sentidos pero la quiero como si fuese una hermana. Por ese tiempo ella se quedó en la casa que fue la casa de Nadia y de mis hijos y yo me quedé viviendo solo en el condominio.

    En esos condominios tuve algunas aventuras que me sacaron del dolor y también tuve un breve reencuentro con Lore, esa amiga de la infancia. Salía al estacionamiento cuando me la encuentro en las puertas del ascensor. No recuerdo lo que nos dijimos pero terminamos abrazados y dándonos besos fraternales y surgió esa plática que de nuevo por obligación nos hacía guardar cierta distancia. Yo le pregunté:

    -¿Qué haces por aquí?

    -Vine a ver un condominio que están rentando y quizá volveremos a ser vecinos.

    -¿No has firmado un contrato todavía?

    Precisamente en ese momento había aceptado la vicepresidencia en la compañía en la que laboraba y me tenía que mover al otro lado del país. Le ofrecí a Lorena mi condominio el cual no rehusó por el precio que pedía y el mío era uno de los mejores del edificio. Se había casado y divorciado y en esa época tenía a dos niñas de seis y cuatro años. Vivió rentando el condominio por tres años hasta que me propuso comprarlo y se lo vendí. Fui a firmar todos esos papeleos y nos volvimos a encontrar y ella me invitó a celebrar su adquisición del que fue el condominio de mi madre, el mismo que un día yo heredé.

    Ese fin de semana las hijas de Lorena la pasaban junto al padre de estas y me sorprendía que Lorena no haya reiniciado su vida o que tuviera alguna pareja. Siempre me hablaba de lo ocupada que la tenían sus dos hijas que no tenía tiempo para conllevar alguna relación. En esta época Lorena rondaba los 31 años y se miraba muy jovial y me hablaba de que le gustaba volver a ser soltera y solo casada de por vida con sus dos hijas. La verdad que su cuerpo se miraba igual o quizás mejor, pues esas tetas habían crecido y se le miraban espectaculares con esas blusas con un escote muy generoso que regularmente usaba. Su rostro era el de una chica madura y del cual se miraba que lo cuidaba usando muy poco maquillaje. Su trasero siempre fue llamativo desde esos años de la adolescencia, pero a esa edad de los 31 se había acomodado unas libritas de más que se le miraba espectacular sostenidos en esos pantalones vaqueros los cuales usaba bien ceñidos a su bonito cuerpo. La verdad que las ganas de cogérsela daban, pero yo me había quedado con aquellas palabras que Lore años antes me había dicho: -Ese momento ya pasó.

    Para celebrar su adquisición fuimos a cenar a un restaurante y platicamos de muchas cosas y quizá Lorena se había quedado con la misma tentación que yo experimenté por años y viendo que yo no tomaba o no indicaba ninguna intención de provocarla, ella trajo esa escena de nuestra juventud a la plática:

    -¿Recuerdas esa noche de películas en mi casa?

    -¿Cómo no recordarla? Era la primera vez que una chica me hiciera algo así.

    -¡Mentiroso! ¿Quién no te conociera?

    -Es la verdad y… siempre me he preguntado cómo se te ocurrió hacerlo. Realmente no me lo esperaba.

    -La verdad que al igual yo estaba sorprendida. Pero igual, sabía que algún día pasaría algo así. ¿Quieres saber porque lo hice?

    -Siempre fuiste sincera conmigo y tú sabes que te tengo mucho cariño y cuentas con mi absoluta confianza.

    -Lo sé… solo dime honestamente que esa fue tu primera experiencia y que no lo dices solo por decir.

    -Es la verdad. -le dije, aunque era una mentira.

    -¿Recuerdas que mi hermana salió a los minutos? Pues bien, era parte del plan. Ella sabía que tú me gustabas y que me sentía enamorada de ti desde esos años de primaria. Mi mamá también lo sabía y ella siempre me decía que tuviera mucho cuidado contigo y siempre me dolía que me dijera que tú no eras un chico de solo una mujer.

    -Y… ¿Por qué decía eso tu madre?

    -Bueno Tony… la gente habla. Quien no recuerda a Gaby, las gemelas argentinas, la otra Lorena y puedo seguir con muchos otros nombres. Bueno, pero regresando al tema. Esa noche mi idea era provocarte y quizá lograr que me besaras, pero me encontré con la sorpresa de sentir tu miembro. Me dio algo de pena pero al ver que tú no dijiste nada decidí continuar y sentirlo con mis propias manos. Ya lo tenía y no lo iba a dejar escapar. -se reía.

    -¡No sabía cómo reaccionar… me dejabas anonadado!

    -Yo también me sorprendía… era la primera vez que tocaba el sexo de alguien y ese alguien era ese primer amor de juventud. ¿Tú no sabes lo que uno de chavala hace, pensando que uno va a ser correspondida? Te lo voy a contar pero más noche y te darás cuenta de que lo que te dije días después era la verdad: ese día hubieses hecho conmigo a tu antojo… estaba tan vulnerable por no decir tan excitada.

    -¡Lástima que no aproveché la oportunidad!

    -Tony, ¿dónde te quedas esta noche?

    -En casa de mi hermana.

    -¿No te quieres venir a la mía? La que por mucho tiempo fue tuya.

    -¿Estás segura?

    -¿Tan segura como lo que tenía planeado esa noche de películas? La verdad que de una manera u la otra la vida se ha encargado a que nos volvamos a reencontrar siendo padres y a la vez ambos solteros. ¡Creo que quedó algo entre nosotros pendiente!

    Creo que Lorena hablaba por el deseo y no por el alcohol de una bebida, pues Lorena no es de las que toma mucho. Podía ver ese morbo en su rostro y obviamente nos fuimos al que ahora era su condominio y entramos besándonos por toda esa sala hasta llegar a la habitación la cual años antes había sido mi habitación y donde pasaron una media docena de mujeres por mi cama. Aquí tenía a esa chica de mi infancia gimiendo profusamente cuando besaba su cuello o lamia sus lóbulos desde su espalda. Lorena llevaba un perfume rico y su boca llevaba el sabor y olor de una margarita. Mientras nos besábamos ella me tomó del falo de nuevo por sobre mis pantalones… quizá para recordar y repetir cómo lo había sentido la primera vez y solo me dijo cuando me besaba al oído: -Por lo menos aunque sea solo esta noche, esta cosota será solo mía.

    Removí su blusa y ella me asistió en removerle el brasier y ante mi quedaban esos majestuosos pechos desnudos con unos pezones hinchados, los cuales siempre imaginé así. Me dediqué a mamarlos a placer y del uno me pasaba al otro, pues soy de los que les encanta mamar unas buenas tetas. Bajé hasta ese abdomen plano de un cuerpo esbelto y atlético y mientras lo besaba me daba a la tarea de desabrochar el pantalón y descubrí que llevaba un micro bikini al igual que una pequeña cicatriz horizontal producto de una cesaría. Lorena encorvó su hermoso cuerpo para despojarla de sus pantalones vaqueros y solo se quedaba con ese micro bikini multicolor que apenas le cubría la conchita y en donde se notaba ya su humedad. Pase a quitarle el bikini y quizá este tipo de micro bikinis son los que regularmente Lore usa, pues era exactamente el área de piel mas clara que se le miraba y descubría una preciosa panochita.

    Siempre imaginaba que Lore tenía una panochita estilo barbie, pero me sorprendía como esos labios superiores eran abultados y se le miraban apetecibles, especialmente verla en cuatro. Una panocha sin ningún vello y parecía tan sedosa esa área que parecía nunca había crecido algún vello. Tenía un clítoris pronunciado y me lancé con mucha ansiedad a chupárselo y solo escuchaba los gemidos de Lorena y como cerraba uno de sus puños y con la otra mano masajeaba mi cabello. Lorena era un manantial de jugos vaginales y luego de superar esa primera invasión y sentirnos en confianza e identificarnos como un día lo hicimos en nuestra juventud, Lore se abrió al disfrute y a reencontrar ese idealizado placer que algún día imaginó en otra década. Era un clítoris de buen tamaño que se podía sostener con el filo de los labios y mientras mi lengua se daba gusto saboreando esa deliciosa panocha, mis manos masajeaban las tetas de esta hermosa mujer. Sabía que se podría correr en cualquier momento pero ella quizá presintiendo esto me pidió lo siguiente:

    -Tony, ahora me toca a mí… quiero comerme esa preciosa verga que siempre me quise comer.

    -¡Pensé que ya te ibas a correr!

    -Estaba a punto, pero quiero correrme junto a ti y con esa verga en lo mas profundo de mi ser. De veras, te la quiero mamar. – Me dijo de una manera muy provocativa.

    Me pidió que cambiáramos posición y al principio me la tomó con sus manos y recorría con su vista del tronco al glande. Parecía una niña a quien le han dado una paleta y se le hace saliva la boca por querer a comenzar a chuparla, pero le gusta como se mira la paleta y la contempla. Ella me lo dijo de esta manera: -Sabía que tenías un miembro grande, pero aunque lo sentí grande en aquella ocasión, verlo y sentirlo es otra sensación. – Comenzó besando mi glande y creo que solo se metía un tercio de mi verga, el resto lo chupaba por los lados y donde aprovechó para darme una rica mamada a mis huevos y jugaba con su lengua dando placer a mi perineo. Me tenía también para explotar pero luego fue Lorena quien hacía la sugerencia: -Ven… quiero sentirte adentro de mí.

    Por un momento pensé que se iba a poner en posición del misionero, pero fue Lore quien se subió por sobre mí y comenzó a montarme. ¡Que linda se mira esta mujer montando! Ver ese rostro tan lindo, esas tetas perfectas colgando frente a uno, ese pelvis moverse con un ritmo de diosa y sentir ese calor de su vientre dando placer a mis 22 centímetros de verga, era una delicia especial, pues Lore siempre fue esa chica hermosa y especial. Yo correspondía a ese baile sexual, el cual se convertía poco a poco a un terremoto que hacía vibrar cada sensor en nuestra piel, pues en el momento que se agachó un poco me posesioné de uno de sus pezones con mi boca y con mi mano comencé a masajear ese rico trasero hasta invadir ese cerrado culo. No aguantó mucho y sentí la violencia de su pelvis y el vibrar de su vagina y sabía que se corría. Le di un embate violento para también poderme correr, pero quizá esa presión de llegar al paraíso me permitió seguir por unos cinco minutos más y Lorena se volvía a correr y fue cuando yo le acompañe en su segunda corrida. Quedamos abrazados por unos minutos sintiendo como esa corrida me llenaba mi pelvis, pues la gravedad hacía su ley presente. Lorena me besó y me dijo:

    -Lo que me imaginé siempre fue bien rico, pero me he corrido dos veces y nunca me había corrido dos veces seguidas.

    -¡Eres multiorgasmica!

    -No lo sabía… primera vez que me pasa.

    Mi verga quizá perdió algo de potencia, pero se mantenía erecta. Debo decir que considero que esa edad de los 35 a 40 años uno esta en esa plenitud de la sexualidad, pues de alguna manera aprendemos a manejar los tiempos y de esa manera dar placer a nuestras parejas. Después de habernos corrido y los minutos pasaban, allí continuaba Lore por sobre mi y me besaba y me mandaba ese apretón de su vagina y ella divisó que mi verga se mantenía todavía erecta y la sorprendió y me dijo:

    -Tienes un miembro muy potente, todavía se siente erecto después de esa corrida.

    -La verdad que te tenía tantas ganas y quiero que se repita.

    -Tenemos toda la noche y todo el día de mañana para gozarnos.

    -¿Quieres más?

    -¿Qué pregunta es esa? Mejor dime cómo me quieres poner.

    La verdad que parecía haber tomado viagra y mi verga se mantenía erecta y dura y sin ni siquiera limpiarnos y mi pelvis estaba lleno de la mezcla de los jugos vaginales de Lore y mi corrida, nos importo poco aquello o quizá porque cuyo olor nos mantenía prendidos. Lore antes de ponerse en cuatro me dio un par de chupones a la verga y se puso a la orilla de su cama y comencé con una penetración lenta en ese divino canal que parecía una hoguera de lo caliente que se sentía. Miraba cómo mi verga se hundía y desaparecía en la linda panocha de esta mujer, era un espectáculo tener esas nalgas así y en el cual descubría un lunar negro en medio de esas nalgas casi tocando su culo. Le comencé a masajear ese ojete con mucha delicadeza y podía ver cómo lo contraía y cómo su piel se le erizaba. Lorena solo me decía: -Siempre te imaginé así, dándome así, poniéndome como tú quisieras.

    Con aquellas palabras aprobaba esa invasión de mis dedos en su culo. Y comencé a acelerar el ritmo a sabiendas que podría taladrar a esta mujer por largos minutos, pues esa presión de la primera corrida había desaparecido. Le gustaba que le diera lento pero que se la profundizara mientras el dedo de en medio se hundía hasta el segundo falange en su culo. Se oía el crujido de la cama, el cacheteo de sus nalgas pegando en lo pegajoso de mi pelvis, cómo mi dedo se hundía en su ojete haciendo ese chasquido, los gemidos de Lore al unísono de todo esto y ese olor a nuestro sexo invadía aquella habitación. Todo aquello era como estar en el paraíso y fácilmente Lore lo volvía a encontrar y aceleró el movimiento de su pelvis y sentía el vibrar de su vagina cuando gritaba con excitación: ¡Dame así, Tony… así, si así, me estoy corriendo. -Esta vez aceleré mi embate y a los dos minutos después de Lore le estaba echado mi segunda corrida, la cual comenzó a caer sobre las sabanas de la cama de Lore. ¡Que rica corrida había tenido!

    En esta ocasión si nos fuimos a bañar y luego al salir cambiamos las sabanas y Lore las puso en la lavadora. Yo me quedé cubierto con una toalla y Lore solo se había puesto un bikini igual de diminuto al que le había quitado una hora antes. Se miraba tan sensual en solo ese bikini cubierta con una camiseta sin brasier. Sabía que atraía mi vista, pues sus piernas son espectaculares y ese culo se le mira divino. Tomamos un descanso mientras yo me tomaba una cerveza y ella buscaba una copa de vino. Regresamos en esa breve plática a esa experiencia donde en nuestra juventud ella me había hecho correr masturbando mi verga.

    -Dijiste que esta noche me contarías todo lo de aquella noche. -le recordé.

    -¿Qué te puedo decir? Me imaginaba muchos besos y muchas caricias pero nunca imaginé lo que pasó. De hecho mi hermana me aconsejó a que no dejara que tocaras mi sexo y fue al revés. Yo te lo estaba tocando. Nunca había tocado un pene en mi vida y ese día me volvía loca imaginando lo que ese pene me pudiera hacer.

    -¿Te lo hubieses querido coger? -le pregunté.

    -Por eso te digo… ese día estaba tan vulnerable que hubiese hecho todo lo me hubieras pedido.

    -¿Y por qué todo eso tan de repente?

    -Bueno… no fue así de repente. Creo que varias veces te coqueteé, pero tú no tenías ojos para una chica como yo. Hice todo lo que pude para atraerte pero nada resultaba y mi hermana me preguntó sí tú me gustabas. Le dije que sí, pero que al parecer yo no te atraía.

    -Siempre fuiste una chica muy linda. -le dije.

    -Pero me mirabas como hermana y no como mujer. Te voy a confesar algo y me da un poco de pena pero ya cogimos juntos y nos hemos visto desnudos y te lo voy a decir: Me masturbaba pensando en ti. ¿Te recuerdas de Paty… mi amiga?

    -Si.

    -Pues ella era mi cómplice y en varias ocasiones nos masturbamos pensando en ti. Nos tenías loquitas, como a muchas por ahí.

    -¿Le contaste a Paty y a tu hermana lo que pasó?

    -Solo Paty lo sabe… mi hermana me aconsejaba que no me dejara tocar el sexo por ti, pero no le iba a decir que yo era la que te había tomado de tu pene. ¡Qué pena admitir y contarle eso a mi hermana.

    -¿Y cómo llegamos a eso… todavía no lo puedo entender?

    -Como te dije… uno chavala hace cosas y pues uno se cree ya mujer. Te lo voy a contar: Esa tarde junto con Paty nos fuimos a la tienda y por primera vez comprar ropa interior. Las dos pensábamos que es lo que te podía gustar a ti… no era como yo me sentía de cómoda, sino lo que te podría gustar a ti. Por primera vez me compré un calzoncito chiquito… quizá era un micro bikini… bien lo recuerdo, era de color rosa. Pati, que era unos meses mayor que yo me propuso por primera vez depilarnos el sexo, con la idea que a ti te iba a gustar. No teníamos muchos vellos pero en fin después de nadar en la piscina y ver que no había nadie en casa, por primera vez me depilé mi sexo.

    -¡Realmente me sorprendes! Nunca pensé que tú harías todo eso por un chico como yo.

    -Espera… todo eso me excitaba al solo pensar que lo hacía por ti. Esa tarde que te llamé para ver las películas me fui a bañar y me miré en el espejo como se miraba mi sexo sin vellos. Me puse el bikini y todo eso me mantenía excitada. Esa tela entre mis nalgas y como se metía en mi sexo me comenzó a mojar pensando en que tú lo descubrirías todo. Que al final debías de ser tú el que me miraría con esa diminuta ropa y sentir mi sexo por primera vez. Eso ya me llevaba excitada. Cuando mi hermana se fue y lo cual era parte del plan, pensé que serias tú el que tomaría ventaja. Estaba con mis típicos pantalones cortos y yo sentí que te coqueteé lo suficiente que hasta puse mi pierna sobre una de las tuyas. Yo sentía ese hilo entre mi sexo y sentía que eras tú quien me tocaba… estaba excitada… alucinaba. Es por eso por lo que te dije que ese día hubieses hecho conmigo lo que tú quisieras. Me tenías tan mojada y cuando sentí tu verga era como estar a la entrada del cielo. No importaba nada. Mi papá y mamá hubiesen llegado y nos hubieran visto y no me importaba. Nunca había visto escenas de sexo, pero yo quería chupártela. Aun tengo en mi cerebro ese olor de tu corrida… era como una droga… quería sentirla y estar oliéndola. Cuando me fui al baño pensé encontrarte esperando por mí. Ya no estabas y me fui para el baño y me volví a masturbar por ti. Me sentí tan frustrada y le conté una mentira a mi hermana y a Pati, que tú te habías propasado y que tocaste mis pezones y mi sexo y que te he mandado a la mierda. Me creyeron… pues desde entonces ya no nos vieron juntos.

    -¡Eres tremenda Lore!

    -Algo de dignidad debería de rescatar y es todo lo que se me ocurrió. Cuando me contaste que estabas casado con Nadia… por lo menos supe que te habías casado con una buena chica… de todas las que conocí y que las relacionaban contigo, es la única a quien podría respetar como la que me gano el puesto. Estaba locamente enamorada de ti, pero se admitir quien me podría haber ganado. Tú sabes que Gaby era una puta junto a su hermana y las gemelas argentinas eran igual. La otra Lorena no la conocía tan bien, pero eventualmente supe que era una puta. Nadia era esa chica perfecta en todos los sentidos y cuando me dijiste que era tu esposa no me dolió… perdía ante una buena chica y entonces supe que lo tuyo no era solo era de ir a picar… sabias también elegir.

    La platica se extendía por unos 45 minutos y ya para el final Lorena se sentaba sobre mis piernas y en esta ocasión era ella quien me preguntaba coquetamente al oído:

    -¿Qué te pasa por esa cabecita… que me quieres hacer?

    -¿Qué hay en el menú? -le dije sonriendo.

    -¡Tú sabes lo que hay mi amor! Tu ya vistes la carta y todo lo que has visto está disponible para ti.

    -¿Entonces estas nalguitas serán mías esta noche?

    -¡Y todas las noches que quieras! -Me dijo coquetamente.

    Nos fuimos de nuevo a la cama enredados entre besos y besos. La puse en cuatro y le bajé ese diminuto bikini rosa que llevaba. Me gustaba ver esa panocha de labios superiores gruesos, pues realmente era una delicia ver a esta mujer así. Creo que Lorena es como la tercera o cuarta chica con este tipo de panocha y realmente a uno lo enciende. Le hice un rimming y a los minutos esa panocha goteaba de lo caliente que estaba. Mi lengua gozó de es culo y sentía como Lorena lo contraía y como esos microscópicos vellos en las nalgas de Lorena se le erizaban de la excitación. Le chupé ese ojete por varios minutos hasta que Lorena me decía con esa voz excitada y sensual: -Tony ya clávamela… quiero sentirla en mi culo. – Pasé a esa invasión y ese hermoso culo recibió mi falo con grandes ganas y cuando Lorena gimió, lo hizo también con una pequeña frase: -¡Ay qué rico mi amor! -Mi verga le iba entrando poco a poco hasta que mi pelvis pego en sus nalgas. Le gustaba que fuera lento y que se la hundiera al final con ímpetu y de esa manera con los minutos se estaba corriendo. Sentí como le vibraba el ojete a Lorena y esa sensación me provocó sentir que se abrían los cielos y me corrí en ese delicioso culo. Como dije, en estos años eran esos años de la mejor condición física sexual, pues no hicimos pausa y esta vez era Lorena quien me montaba y me cogía con su culo como ella me decía se lo había imaginado en muchas ocasiones. En esta ocasión nos tomó algo más de tiempo en corrernos y era una delicia ver a esta chica como se le hundía cada centímetro de mi verga en su precioso ano. Se dio vuelta y comenzó a cabalgarme a la inversa y miraba como ese pelo se sacudía sobre sus nalgas y Lorena volvía a explotar con otro orgasmo. En esa posición miré como le temblaban las nalgas y quizá eso me encendió junto con sus gemidos y me corrí de nuevo en su culo.

    Aquella noche cogimos hasta las tres de la madrugada y el domingo nos aventamos dos palos más. Tuvieron que pasar más de una década para cogerme a esa chica que un día me hizo correr masturbándome la verga. Lorena nunca se volvió a casar y cada vez que visito esa zona, las puertas de su casa y sus piernas están abiertas para mí. Lorena es una rica cogida, su belleza y su entrega en la cama el sexo se vuelve mágico. Hoy en día ella tiene 52 años y se mantiene muy bien… muchas mujeres más jóvenes quisieran verse como luce Lorena. Todavía cogemos cuando tenemos la oportunidad de vernos, aunque me admite que por su edad y esos síntomas de la menopausia, su deseo sexual ha disminuido un tanto y que creo que por halago y estimular mi ego, siempre me dice que yo la enciendo cuando estoy cerca de ella.

    Y de esta manera termino esta historia, la cual comienza con un bonito recuerdo de juventud y esa experiencia sexual en una edad ya bien madura. Siempre veo a Lorena como a esa mujer especial, como esa amiga por la que hago mucho más que lo que haría con alguien mas y, no la siento como una amante más, pues lo nuestro viene desde esos días de primaria, desde ese amor naciente e inocente que los años lo han hecho salvaje, pero delicado y tierno a la vez.

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  • Nada es lo mismo. Él cambió (parte 1)

    Nada es lo mismo. Él cambió (parte 1)

    De vuelta a la escritura, no sé si seguir o parar, siento es una forma de desahogarme de tantos problemas y el más grave es saber que dudo de esa persona que durante diez años ame con locura. Me doy cuenta o no sé si son ideas mías, quisiera que alguna persona me ayude a entender que pasa.

    Robin me está tratando algo extraño, les explico no vivimos juntos, pero yo voy a visitar a casa de su mamá, una viejita muy tierna que con el pasar del tiempo estimo mucho, en días pasados llegué pues el chico en cuestión me llamaba y escribía, pidiendo lo de el ya Uds. imaginarán que será, lo cierto es que se portó muy cariñoso…

    Pero una vez llega la noche hablamos estuvimos haciendo el amor y llamó una persona, enseguida se paró y comenzó el calvario, esa persona lo tiene dominado y noto que la utiliza para chantaje porque cuando deseo salir de allí me dice que la desprecio, es una persona cercana a él…

    Tuvimos una discusión breve en la que descubrí que él me está utilizando y tengo miedo porque estoy sintiendo odio…

  • Mi primera vez con chica escort

    Mi primera vez con chica escort

    Hola, me presento, mi nombre es Santiago, actualmente tengo 24 años, pero mis experiencias inician por allá del 2016 y tenía ganas de tener mi primera experiencia sexual y solo tenía una opción.

    Para describirme un poco siempre he sido una persona callada, pocos amigos, no soy de muy buen ver (me han dicho que no estoy feo, pero no me considero bonito), también cabe decir que nunca he estado delgado siempre he estado arriba de mi peso y para esas fechas ya me podía considerar gordito, por esas razones desde que tengo memoria ninguna chica ha tenido el interés de hablar o tener alguna relación conmigo y de las pocas veces que lo intente fueron fallidas, por esa razón cuando cumplí 18 años y ya iba a entrar a la universidad decidí perder mi virginidad con una chica escort.

    Yo nací y actualmente resido en la ciudad de Monterrey, por lo cual estuve buscando varios días a chicas en redes sociales y en páginas web que se dedicaran a esto, quería que fuera con una chica confiable y que fuera limpia, ya que sería mi primera vez, afortunadamente hay una chica escort muy popular en la red social azul que tiene muchos seguidores y era popular entre la plática entre varios amigos, por lo cual no me lo pensé mucho tiempo y decidí contactarla.

    La chica tenía unos 23/24 años que sería unos 6 años mayor que yo, delgada, unas tetas pequeñas, pero redonditas, firmes y piel blanca, le mande mensaje y me contesto con los precios que ella manejaba. Cabe mencionar que yo no trabajaba, entonces el dinero que tenía ahorrado era de lo que me daban mis papás para la escuela y lo que me sobraba lo iba juntando. Me comento que su servicio de una hora costaba 1500 pesos mexicanos, y el servicio incluía lo típico sexo oral con condón, sexo vaginal con condón y trato de novios que en resumen es dar besos en la boca, al final le dije que si y me dijo que fuera en un motel, yo me asuste porque nunca había ido a un motel y aparte en mi ciudad es normal que entres a un motel con auto el cual yo no tenía y no quería llegar en un taxi me daba mucha pena, afortunadamente coincidía que ese fin de semana mis papás no estaban en casa, por lo cual convencí a la chica de que el encuentro fuera en mi casa.

    Llego el día y yo estaba nervioso, me informé un poco y en algún lugar vi que para durar más al tener sexo recomendaban masturbarte antes y eso te hacía durar más, obviamente como inexperto lo hice (grave error), tocaron a mi puerta y vi a una chica preciosa, delgada, pelo negro, buena nalga y unas tetas hermosas. La chica que se hace llamar Fernanda paso a mi casa y nos fuimos directamente a mi cuarto, algo que nunca le comente es que ella iba a ser mi primera vez, así que cuando le comente se sintió como más excitada porque me comenta que nunca había estado con alguien virgen, por lo cual como «premio» me dio sexo oral sin condón, estuvo delicioso no tenía punto de comparación, pero se sentía increíble era mi primer oral, no tardo mucho la chica cuando me dijo ven te voy a quitar la virginidad, me puso un condón que ella traía porque por los nervios nunca me acordé de comprar condones, se puso de perrito y me dijo que la empezara a penetrar de perrito, estuvimos así unos minutos y empecé a darle más recio por varios minutos, después cambiamos de posición ella arriba de mí, se sentía increíble ver como subía y bajaba mientras su pelvis y nalgas chocaban con mi cuerpo, mientras estábamos así me pedía que le chupara los pezones, me daba besos en la boca, y así estuvimos casi toda la hora intercambiando posiciones, el único problema es que debido a la estupidez de masturbarme antes del encuentro y por los nervios no logre venirme, me siguió dando oral, pero el tiempo se acababa, la chica me dijo que se iba a ir a bañar y me quede en la cama intentando terminar, la chica salió del cuarto y me dijo que no me preocupara que era normal por ser la primera vez, de hecho me comento que en su primera vez dando servicio se le olvidó cobrar ja, ja, ja, yo todo avergonzado y decepcionado le abrí la puerta para que pudiera salir, y así fue como perdí mi virginidad con una chica escort, pero no me pude venir.

    La verdad no me arrepentí, estuvo muy padre, pero me falto esa satisfacción de terminar, fue ese día en la que algo dentro de mí se activó, algo que no conocía y se iba a desarrollar hasta el día de hoy.

    Después iré subiendo más de mis experiencias y relatos que he tenido y quiero compartir con ustedes.

  • Carla: La despedida al embajador y donación de semen

    Carla: La despedida al embajador y donación de semen

    No creo que sea necesario, aclaro que nuestros relatos son 100% veraces.

    Aunque sea a veces, y sólo a veces, las situaciones se alinean sin que uno lo busque. Luego de despedirnos de nuestro nuevo amigo y semi vecino, estando con Carla en el apartamento de alquiler temporario, al rato nos tocan timbre, y era el “vecino” para entregar a Carla, algo que se había olvidado ella en nuestra ida al apartamento de él. Por supuesto Carla no había olvidado nada, pero el amigo, enterado de la máxima de nunca pedir nunca rechazar, se sintió obligado a ser (muy) atento.

    Por supuesto Carla le agradeció y todos reiteramos nuestra voluntad de que hubiera mas encuentros (“quiero esa pija de nuevo” dijo la interesada!).

    Y aquí viene lo de la alineación de circunstancias. Un rato después, me llama nuestro amigo el Arq. B. Quienes no lo recuerden, lean el relato de nuestra primera vez con B y su socio A, y verán que a posteriori de los dos caballeros, se incorporaron sus Sras. Lu y Mica.

    Saludos, preguntas sociales, y finalmente, llegamos al motivo de su llamada. Sorpresa total.

    Desde hace tres meses están buscando embarazo de Mica, la flaquita divina, que hizo de mucama de Carla cuando recibió al alto ejecutivo.

    Pero el embarazo no llega, y ahí viene un comentario “mi cuenta de espermatozoides es un poco baja” y una pregunta…

    Les parece disparatado un refuerzo de esperma en los días adecuados? Podremos contar con amigos donantes desconocidos? No vamos a comprometer a nadie, sería en total reserva y nunca se sabría quien de los varios fue el que tuvo éxito, o yo… dijo B.

    Quedamos sumamente sorprendidos (Carla oía en altavoz) pero comprendimos cuanto le costaría espiritualmente a ellos hacer ese pedido… y obvio le dimos nuestra respuesta:

    -Seguro que sí, Sergio a la orden, y tenemos algunos amigos ideales para eso. Incluso desde ya aconsejamos que al menos ustedes utilicen máscara, y que sea algo sin prolegómenos, yendo directamente a lo que se buscaría.

    —Nos ayudan entonces? Los días ideales serían el próximo sábado y domingo. De día; porque a la noche, lo hacemos nosotros dijo B.

    Era miércoles, y esa tarde, comenzaba la despedida al Embajador, hasta el jueves.

    -Perfecto, tienen idea? Dos o tres por día? Eso haría un tremendo aporte a toda hora.

    —Perfecto, aunque no saben cuanto nos cuesta, lo deseamos. Y si fuera necesario repetimos en un mes verdad?

    -Seguro, no lo duden! Desean algo en especial?

    —Que sean de nuestro tipo, cabello negro, piel blanca, físico tipo común como ya les pedí, debe ser físicamente como si fuera mío, nuestro, y quizás lo sea, nunca sabremos quien la fertiliza.

    -Mica está de acuerdo? No hay límite de edad?

    —Totalmente de acuerdo, lo desea, y mas, si alguno de los donantes lo desea, podrán frecuentarla, como gratificación, a partir del tercer mes, ya con todo afirmado, y después del parto a merendar! No vamos a ser menos que Lu, aunque ellos lo hicieron solitos.

    -Les proponemos hacerlo en sábado aquí, y el domingo, sorpresa total… para excitarla y que los reciba bien caliente, tenemos algo planificado y sería buenísimo sumar lo vuestro.

    -Hola! Soy Carla, me sumo a la conversación y creo que para eso lo mejor es que todos tengan con ella su primera eyaculación del día, a solas o con B presente, y si ellos quieren, pueden estar conmigo a posteriori, todos van a ser conocidos de Sergio y míos, con garantía de salud, obvio.

    —Lo damos por hecho? El sábado después de hacerlo entre nosotros vamos al apartamento con Mica. No cuentes con A pues ya hablamos con él y Lu y prefieren esperar a mas adelante, si es que debemos sumar otro intento.

    -Genial, y si lo desean, el sábado traigan antifaces.

    —Hecho.

    Ya era casi mediodía, nos fuimos a almorzar, volvimos, descansamos y nos preparamos para invitar al vecino para el sábado y a eso de las 18 recibir al Embajador, para comenzar con su despedida. .

    Es, de los tres embajadores amigos (que siempre hemos nombrado 1, 2, y 3), el que mas recientemente se incorporó al círculo íntimo, y justamente, en primero en tener que finalizar su servicio en Uruguay. Gran amigo, de generosidad permanente, y bueno en la cama, y además en su embajada, es chofer y security, el único negro que “tenemos ahora en nuestro círculo, un monumento, pero por suerte él se queda.

    A las 17 llamamos a nuestro vecino temporario, el veterano, vino con curiosidad, y en cuanto le explicamos el tema de B y Mica, aceptó encantado… (creo que ademas interpretó que eso le facilitará mas acceso a Carla).

    Tanto conversamos, tanto miró y admiró a Carla, que estaba aún cuando llegó “3“.

    Los presentamos y el vecino se fue… también le explicamos a “3” lo de Mica y B y aceptó para ser uno de los donantes del sábado

    Y a partir de allí, a la despedida!

    Carla, decidida a despedirlo por todo lo alto, se había puesto un nuevo conjunto de obvios zapatos de tacazo, medias negras, micro tanga hilo, con solamente una tirita rectangular al frente, que tapaba solamente el sexo, pero no los pelitos, que enloquecen a “3”.

    Arriba, un hermoso corset negro under bust (tetas al aire) y un collar de perlas de tres vueltas largas. Por encima de eso, un vestido de red, solamente red, negro, de sex shop, elastizado, y con cristales Swa pegados por aquí y allá, que hacían un hermoso efecto de brillos.

    Por encima, una bata larga de satén negro, totalmente cerrada (la había abierto cuando llegó el vecino, para motivarlo a aceptar lo del sábado.

    Una vez solos los tres, y habiendo convenido lo del sábado también con 3, como casi siempre Carla se paró y yo la despojé de la bata, y quedó aún con el vestido de red puesto, toda a la vista del embajador.

    Como siempre a él se le iban los ojos. La hice desfilar, Los pezones salían a través de la red del vestido, al igual que los pelitos. Las tetas a la vista, al igual que el culo, solamente un hilo en el canal entre los glúteos.

    Como siempre, marca de fábrica, se le acercó para dejar que la acariciara, pasaba sus manos y lengua por los pelitos, y él mismo le sacó el vestido de red para acariciarla y acariciarla, parados largo rato, y ocasionalmente se besaban enlazando las lenguas.

    Yo los miraba disfrutando de ese espectáculo por última vez con él, me dediqué a acariciarle la cola, que sabía estaba preparada para todo (siempre se prepara Carla para no tener sorpresas si se da el anal).

    “3” le quitó la tanga, le lamió largo rato los pendejitos y la concha, mientras ahora yo la besaba. Cayó al piso también el corsé y Carla se adelantó al dormitorio.

    Cuando llegamos nosotros estaba recostada, de costado, sobre sábanas de seda negra, una hermosura como resaltaba su cuerpo, el collar y las medias…

    El embajador no dudó, arrodillado en el piso, metió su cabeza entre las piernas de Carla para seguir chupándole la concha, lamiendo el clítoris y lamiendo y acariciando los pelitos. Por mi parte, le acerqué la pija a la boca para que me hiciera una de esas memorables chupadas que tanto disfruta ella de hacer y los amigos y yo de recibir.

    En cierto momento el amigo se paró, ella se giró a estar boca arriba y él se tendió sobre ella comenzando a besarla y a refregar su miembro mas que duro a esa altura sobre los labios de la concha de Carla.

    De vez en cuando volvía a bajar a hacerle oral, lo cual yo aprovechaba para chuparle las tetas y para besarnos de lengua.

    Finalmente, muy lentamente se la comenzó a meter, hasta que los huevos tocaron el cuerpo de Carla. Y entonces empezó un vaivén lento, cadencioso, que ellos disfrutaban y yo también al verlos.

    Por supuesto yo le acariciaba las tetas, le daba a chupar mis dedos, y así llegó el momento en que “3” acabó con un sonoro ah de satisfacción, aunque siguió algunos segundos mas entrando y saliendo de Carla (“como me gusta sentir los chorros bien adentro”).

    Cuando se salió definitivamente, le pedí a mi chica que me montara, y fue el turno de él de dedicarse a chuparle las tetas y besarla.

    Cuando me derramé en ella, nos limpió a lengua nuestros miembros. Rápida ducha, y “3” dijo y si en vez de salir a cenar nos quedamos?

    Aceptamos gustosamente, pedimos algo muy liviano por delivery al restaurante fino de la zona y Carla dijo espérenme en el living, me visto y les hago compañía…

    En dos minutos aparece… un largo camisón transparente, negro, tan largo que arrastraba una pequeña, cola para mas elegancia, como vestido de novia, oero negro, transparente y con un escote hasta la cintura, bastante abierto, ribeteado de puntillas también negras, en la zona de los senos, una rosa bordada sobre cada uno disimulaba y realzaba las areolas al mismo tiempo. Elegantísimo. Sin tanga, todo se vislumbraba a nivel de su pubis y de su culo.

    Yo sabía lo que iba a ocurrir, llegó el delivery y Carla se adelantó a atenderlo, verificando que sus lolas estuvieran lo mas al descubierto posible, sin sacarlas del camisón… Le abrió la puerta al delivery, vio que era el mismo que ya nos había traído comida (en otro relato), y lo saludó con un alegre -”Hola! Otra vez por aquí?”

    —Sí, Sra! Siempre me toca esta zona. Y yo encantado. La última vez la propina fue muy buena! (la había visto casi que mostrando todo).

    -Que bueno que te gustó aquella propina. Ya pagamos con tarjeta, y servite estos 500 por el servicio de hoy. Y las miradas son de regalo!

    —Gracias Sra! La admiro. Tome mi tarjeta por si algún día precisa entrega urgente, me llama y yo agilizo todo!

    -Gracias la guardo y lo tendré en cuenta, y se guardó la tarjeta en el seno! Ja ja.

    El pibe se fue eufórico sin dejar de mirarla.

    Cenamos, conversamos… tomamos un café, buena ocasión para que Carla fuera y viniera luciendo su cuerpo y el camisón, una hermosura hecha por su modista, inspirada en una foto de la página de una escort.

    Llegado ese momento, y siendo casi las 10 de la noche, le dije a nuestro amigo:

    -Ha sido un placer y un honor conocerte, y creo que ya que vuelves a tu país, mereces que ésta noche quede en tu recuerdo… disfruten, yo me voy…

    Tendí la mano a Carla, la hice desfilar luciendo a pleno su modelito y su cuerpo.

    La detuve de frente a él, le bajé los mínimos breteles del camisón y éste cayó al piso.

    Le hice dar un giro completo admirando su desnudez, las tetitas erguidas y duras, el culo hermoso, el pubis glorioso con aquella divina tirita de pelos, la acaricié por todos lados, nos besamos y mientras me despedía del embajador del embajador con un abrazo, Carla se fue al dormitorio, guiñándome un ojo y se despidió con un pícaro “que duermas bien, no se si nosotros dormiremos”.

    Y les dije: si quieren me llaman y me pasan imagen! Ja ja… y me fui.

    Llegué a casa, llamé por teléfono a mi “vigilante” que ya estaba yendo del sur al norte argentino con sus amigas, y me dediqué a leer y hacer la agenda de llamadas para cumplir el domingo lo pedido por B; el sábado ya estaba completo.

    A eso de la 1 de la madrugada, o 1 a.m. Si quieren, video llamada desde el celu de Carla, solamente image…

    Se veía la hermosa cola, en cuatro, con una pija entrando y saliendo de su concha a buen ritmo, lo único, sin que me hablaran, eran los repetidos gemidos de Carla y algún “uffff “o “que divino” de boca de él.

    De pronto, él la fue sacando, le pasó un dedo con gel en su culo perfecto y apoyó su miembro…empujando suavemente, se lo metió todo y comenzó a moverse cada vez con mas ritmo, hasta que de pronto cortaron y me dejaron con esa imagen.

    Al otro día, o sea el jueves pasado, hice las llamadas que había planeado, para organizar la donación de semen del domingo, la del sábado ya estaba armada, y todo se arregló de maravilla.

    Luego, me había librado del trabajo por todo el día, fui al apartamento del golf, y los encontré aún en la cama, desnudos y jugando.

    Aproveché a jugar un rato y Carla me hizo una hermosa chupada, recibiendo en la boca lo que tenía para ella.

    Me contaron que casi no durmieron alternando fornicación, juegos y mimos.

    Se ducharon, salimos a caminar un poco, yo los dejaba adelantarse o retrasarse solos, el security nos seguía a prudente distancia…

    Pasando cerca del shopping de P.C. El embajador propuso ir de compras (-compras? Con todo lo que me regalaste?). —Alguna cosita de recuerdo! Y tenés que saber, Sergio, que la invité y te invito a ti a visitar mi país cuando quieran, y obvio, ella irá gratis!

    Agradecimos como corresponde, fuimos de compras, almorzamos y de regreso al apartamento y el Golf, compramos algo en un sex shop.

    De tarde, tal como habíamos arreglado, fueron llegando personas para la despedida de grupo… A y Lu, la Sra Marife y su hija Sofi (ya se las haré conocer en otro relato, pues junto al hijo/hermano, Gonzalo, forman un hermoso grupito especial y muy reservado, aunque accedieron a venir en vista de la importancia del homenajeado.

    Se sumó Luis, administrador de los apartamentos y uno de los colegas embajadores, el otro no pudo concurrir.

    La tarde fue, como decirles, inenarrable… Casi todos aprovechamos a merendarnos las tetas de Lu, aún llenas de néctar, Marife y Sofi fueron muy del agrado de los que no las conocían, y no es para menos.

    El “chiquito” y tetas de Marife y toda Sofi fueron reiteradamente visitados. Yo disfruté ampliamente de Lu, y todos los caballeros y Sofi participaron repetidamente con Carla.

    La confianza imperante y las garantías de análisis, hicieron que todos disfrutáramos sin límites, al natural y a pleno.

    Y por cierto, como faltan 15 días para el viaje del embajador, Carla le hizo saber Que si desea algún otro encuentro, se puede repetir la despedida personal.

    Y así terminamos, quedando a la espera de las inseminaciones, por llamarlas de alguna manera, de sábado y domingo.

  • Sexo en Uber con mi fuckgirl

    Sexo en Uber con mi fuckgirl

    Mi fuckgirl me invitó a una posada con sus amigos de la prepa en realidad, en realidad no quería ir sonaba una fiesta familiar y así lo fue… niños, tías abuelas, sin embargo, había mucho alcohol, Vanesa así la llamaremos traía un vestido corto floreado por encima de la rodilla, mujer latina de piel canela, piernas firmes por el ejercicio, un trasero redondo y grandes y redondas tetas, hacían excitar a cualquiera, en medio de la posada y un poco entonados empezamos a jugar a retos.

    Le pedí que se quitara la tanga

    Ella aceptó y bailo con el papá de su amiga, enseñando ligeramente las nalgas.

    Ella me pidió sacar a bailar a una amiga suya y restregar le mi miembro.

    Luego yo le pedí que se quitara el brasier y el resto de la fiesta se pudo apreciar sus pezones erectos a través del vestido.

    Ya calientes y basándonos atrabancadamente decidimos ir a un hotel.

    Pedí el Uber. Cuando llegó era un señor como de 60 años.

    Nos subimos en la parte trasera, nos dejamos llenar por la pasión, entre besos y cachondeo, empecé a acariciar su vagina, la cual para ese momento estaba extremadamente mojada, y su respiración agitada, ella acariciaba mi miembro sobre el pantalón, bajo el cierre y empezó a masturbarme.

    Aposté te toca, mámamela.

    Ella accedió y empezó a matarla, lo recuerdo y fue una de las mejores mamadas que me han hecho, mientras veía al señor del Uber nervioso, con la cabeza sobre el volante, intentando no ver, la escena me la puso durísima, le ordené a Vanesa que me montara, ella estaba muy excitada, aceptó de inmediato.

    Se subió en mis piernas y mirando hacia el conductor montó mi verga, no sin antes tener un gemido delicioso.

    Primero lento para que el señor no se diera cuenta, que para ese momento ya era obvio que sabía que estábamos haciendo.

    Luego rápido y violento, así seguimos hasta llegar al hotel.

    Al día siguiente mi calificación de Uber bajó, pero valió la pena.

  • No había nadie…

    No había nadie…

    Antes de empezar quiero recalcar que esto es una historia ficticia que escribí para no aburrirme, es una fantasía que tengo con mi prima, ella es una chica morena de muy buen cuerpo de 19 años, y yo soy un chico con un cuerpo atlético no mamado, pero si marcado, igual de 19.

    Bueno, mi prima como ya dije está muy buena, entonces desde hace mucho yo he querido que tengamos una relación un poquito más atrevida, en varias ocasiones la he visto en un short que le queda espectacular el cual hace que su culito se le note muy bien, la he visto y ella lo ha notado, y ella posa para que lo pueda apreciar mejor, también hemos tenido unos cuántos roses, incluso me ha visto cambiándome.

    Total, un día que yo fui a casa de ella a visitar a mi abuela note que no había nadie, entre para ver y si, efectivamente no había nadie, hasta que escuche el sonido de una cubetada de agua caer, en el baño estaba ella duchándose para salir, me asome por una abertura que había en una esquina y la vi, no podía creer que lo que tanto deseaba se me cumplía, la vi desnuda con su culito al aire mientras se enjabonada bajo la regadera, no puedo olvidar la primera vez que le vi sus tetas, el cómo brillaban por el reflejo del agua, hasta que volteo a la esquina se dio cuenta que estaba ahí, grito mi nombre y salió, yo con toda la pena me disculpé y le jure que había sido un accidente, ella no se molestó ni nada, al contrario, me dijo que la acompañará a su habitación (no iba a desaprovechar la situación, además no había nadie más que ella y yo).

    En su habitación ella se quitó la toalla y me dijo que ella no dejaba de mirarme con ojos de deseo, yo me confesé con ella e incluso le dije que me masturbaba con sus fotos. Ella me quitó los pantalones y empezó a acariciarme por encima del bóxer, mi pene crecía y cada vez más se ponía erecto (mi pene es algo grande, mide 17 cm), hasta que por fin lo saco, lo empezó a lamer de arriba a abajo con su lengua tan mojada, despacio comenzó a meterla en su boca la metía hasta dentro de su garganta, mi pene están tan mojado de saliva, yo lo saque y lo empecé a frotar en sus tetitas, nunca había sentido algo tan rico como aquella mamada era como estar en el cielo fue algo tan caliente que me vine a los 5 minutos en sus tetas ella solo me miró y me dijo: «gracias, ya te puede ir».

    Yo avergonzado me vestí y me fui a mi casa, pensé que ella se burlaría o estaría molesta, pero a llegar, me llega un mensaje privado al Instagram que decía: espero volver a tener un encuentro más adelante.

    Después de eso ocurrieron más cosas, pero este fue solo el comienzo de una larga historia de sexo.

  • Romina y sus 7 no enanos

    Romina y sus 7 no enanos

    Hola amables lectores de esta estupenda página.

    Todos tenemos experiencias que permanente revuelan en el baúl de los recuerdos, fue tal vez de las más pervertidas y calculadas que he vivido y que viviré.

    Iniciaré como los cuentos infantiles: “Esta historia sucedió hace muchos, muchos años en la hermosa ciudad de México”, regresábamos de visitar a mis suegros, Frances y yo, veníamos acompañados de nuestras pequeñas hijas, venían felices, les gustaba mucho que escucháramos música con el volumen muy alto y cantábamos todos.

    Circulábamos por la avenida Nuevo León, en la Colonia Condesa, cuando nos detuvimos con un semáforo en rojo, y mientras esperábamos mi hija mayor nos dice, “Miren esas muchachas van a una fiesta” ambos volteamos al lugar que nos indicaba y a las “Muchachas” a las que se refería eran trabajadoras sexuales, Frances soltó una carcajada y yo acerté a asentirle a mi nena.

    Después de acostar a las niñas le pregunte a Frances, que, si le había gustado alguna de las chicas que estaban “trabajando”, me respondió que no tuvo el interés de fijarse en ninguna, la inocencia de mi hija le había resultado de lo más jocoso.

    Ya no hablamos al respecto, mientras conciliaba el sueño, pasaba por mi mente como una película la escena de esas hermosas mujeres que eran abordadas por hombres, que detenían su auto frente a la mujer que les había agradado. No podía dejarme de cuestionar que sentían esas mujeres al sentirse tan deseadas.

    Pasaron varios días y me animé a decirle a Frances que tenía la loca idea de vivir la experiencia de pararme junto a esas chicas y tratar de sentir la sensación de que te propongan un pago a cambio de permitirles gozar de tus encantos, guardo un breve silencio, volteo a verme y solo me dice, Ok planéalo.

    Primeramente, tenía que observar a distancia como se desenvolvían, si había alguna autoridad a la que darle un pago o una Madame, mi esposo fue mi cómplice, varias noches después de que mis hijas ya estaban dormidas, nos escapábamos de la casa, no sin antes asegurarnos de no dejar nada que pudiera ocasionar algún accidente en casa, vivíamos a unos minutos y ese paseo era como salir a comprar unos refrescos.

    Fue pronto cuando ya tenía identificada a la chica que administraba esa calle, Frances se quedó a una razonable distancia mientras yo vestida con pants y tenis me dirigí a ella para platicarle mi ocurrencia. No tuvo inconveniente después de que le extendí unos cuantos billetes, acordamos que el siguiente viernes la buscaría para que me presentara con las chicas a fin de evitarme problemas con alguna de ellas.

    Dos días después fue viernes, lleve a mis pequeñas con mi madre alrededor de las 6 de la tarde, ya tenía planeada mi vestimenta y maquillaje, me sentía muy nerviosa, ansiaba ya estar en ese lugar, las horas se hicieron eternas, no podíamos salir muy temprano, ya que no deseábamos que nos vieran los vecinos, teníamos que recorrer como unos 30 metros hasta las escaleras, de ninguna manera podíamos arriesgarnos a utilizar el elevador. Mi caminar fue rápido y de puntitas para que no se escucharan los ruidos que hacen los tacones, llegamos al auto, agache el rostro cuando pasamos donde se encontraba el velador, ambos reímos por el momento tan chusco, me dice mi esposo, que feo es esconderse.

    Por fin llegamos, el me estaría vigilando del otro lado de la calle, nos separaba solo el camellón. Localicé a Sara, de principio no me reconoció, me presento con casi todas las chicas, ya que otras ya estaban haciendo acuerdos con los clientes.

    Me latía el corazón enloquecidamente, respiré profundamente para tranquilizarme y repitiéndome es solo un juego, no debes de estar nerviosa, nada pasara, estás protegida, con la mirada busqué a Frances y me tranquilizo ver que estaba mirándome a unos metros. Se detuvo el primer auto con 3 chicos, les sonreí y les dije que buscaran a una chica más joven de acuerdo a su edad, les di las espalada y me alejé un poco, eran muy jóvenes y me sentí avergonzada.

    Cuando vi que se marcharon regrese sobre mis pasos, dos chicos me preguntaron cuanto cobraba eran simpáticos, traían buen auto tenían una edad adecuada, seria mentira decirles cuanto les dije, como respuesta me pidieron abriera mi gabardina para ver por lo que iban a pagar, recuerdo perfectamente como de forma desinhibida les di la espalda y avance unos pasos, gire y muy despacio abrí la gabardina, no solo los enloquecí a ellos, varios hombres que se encontraban cerca y pudieron verme, alagaron mis encantos. Pidieron me acercara y explicaron que tenían que ir al cajero porque no cargaban con esa cantidad, pero que regresarían que no me fuera con nadie, los vi tan emocionados, les dije que no estaría mucho tiempo, que mejor me buscaran en una semana, el rostro de frustración que hizo el muchacho me dio tanta tristeza que le acaricie el rostro, y le dije, si en verdad te gusto, ven a verme en una semana.

    Ignoraba a los hombres que no me agradaban, ya sea por su aspecto o su vulgaridad, uno de estos al decirle lo que le cobraba, me dijo, Ni que estuvieras tan buena, como respuesta me quite la gabardina, dejando ver mis torneadas piernas con medias de malla, un mini vestido de tirantes negro, entallado con un escote muy pronunciado que dejaban ver parte mis frondosos senos, mi cadera no era la de Talía, pero si muy sexi. Mis zapatillas de 15 centímetros de altura y mi cabellera rubia alborotada con mi rubor un poco exagerado de acuerdo al momento, no dejaba duda que valía lo que cobraba.

    No volví a ponerme la gabardina, una de las chicas que tenía su auto cerca, se ofreció a guardarla para que no me estorbara.

    Mi intranquilidad desapareció para darle paso a una necesidad de tener sexo, me excitaba sentir las miradas lascivas, las palabras que me decían, hacían que recorriera en mi cuerpo una sensación inenarrable. Decidí irme, ansiaba tener sexo, me despide de algunas chicas y por supuesto de Sara, que me felicito por el éxito que había tenido y abriéndome sus puertas para cuando quisiera “Trabajar” o ir a vivir experiencias.

    Frances ya se encontraba a mi lado cuando me despedía de Sara, lo presente y le dijo, lo guapo que era y que lo felicitaba por tener una mujer tan hermosa.

    Llegamos al auto, abrió mi puerta y me ayudo a subir, las zapatillas me impedían acomodarme fácilmente.

    Cuando el auto inicio su marcha, no me pude resistir y agarré su bulto, al tiempo que le decía que me cogiera. Sin decir nada agarro mi pierna y me llevo a un Motel, cuando iba a preguntarle porque, dijo, aprovechemos tu vestimenta para presumirte, mi excitación creció cuando dentro del hotel nos cruzamos con algunas parejas, los hombres no obstante estar acompañados, no pudieron evitar verme, a lo lejos escuche a alguien decir, que Puta tan buena.

    Por hoy termino, mañana la segunda parte.

  • En la oficina

    En la oficina

    Hola, me llamo Cielo y tengo 33 años. Hoy le contaré una de mis fantasías cumplidas.

    Hace 4 años empecé a trabajar en una empresa de refrigeración en la cual solo éramos 3 chicas y 2 ingenieros. En el área administrativo y en el área operativo eran como 15 personas. La oficina funcionaba en una casa habilitada de 2 pisos, en el primer piso estábamos las 3 chicas y en el segundo los ingenieros.

    El primer día que llegué a la empresa me presentaron a todo el personal entre ellos a uno de los ingenieros, el cual me pareció atractivo. Pasaban los días y entrabamos en confianza, un día nos fuimos a cenar y a la vez tomamos unos tragos, él todo caballeroso me llevó en un taxi a mi casa, en ese taxi empezó a besarme y a tocarme, y susurrando para ir a un hotel, pero yo siendo toda “una señorita” no acepté.

    Pasaron los días yo subía a su oficina que compartía con el otro ingeniero conversábamos de temas de trabajo etc.

    Uno de los días nos quedamos solos y me llama para preguntarme sobre unas cotizaciones, subí y me agarró contra el escritorio y me empezó a besar, me dijo: quiero que seas mía acá, y la verdad que yo quería tener sexo en ésa oficina, así que agarre su mano y lo pasé entre mis piernas para que me manosee mi coñito y así me caliente, el empezó a manosear mi coño ahí abajo, ya estaba bien mojada, luego subió su mano hacia mis tetas y me decía qué rico que están, grandes tu pezones están duras y yo me empecé a mojar mas, me rozaba con su pedazo mi coñito, lo sentía duro y la verdad ya quería que me lo metiera así que le dije que me baje mi pantalón, me lo bajó, le desabroché si pantalón, le saqué su verga y me lo empezó a sobar en mi coñito, yo gritaba “qué rico se siente, ya mételo mételo”, y en eso sentí cómo su verga entraba en mi coñito todo mojadito…

    Empecé a gemir despacio le decía que no pare que siguiera, que se moviera más y más, me vine tan rápido que moje el escritorio, y el seguía y seguía metiendo, hasta que le dije “la puertaaa apuraa” y me dijo “aún no aún”, pero como sentimos bulla en el primer piso tuve que zafarme, no dejé que termine jajaja.

    Pasaban las horas y ya era hora de salida y las chicas iban saliendo y yo les dije que tenía pendientes y que tenía que quedarme. Me preguntaron por el ingeniero y les dije que había salido temprano, ellas se fueron y llamé al ingeniero, le dije “te espero en el baño”, así que él bajo, yo le estaba esperando con el pantalón abajo y entro y me puso la trusa a un costado, se bajó el pantalón y empezó a penetrarme nuevamente, me cogió muy rico, obviamente me vine y dejé que el termine.

    Ese día fue muy delicioso. Terminó de eyacular y me besó y me dijo “quiero que se repita”, así que cada que nos quedábamos solos lo hacíamos en su oficina, en la cocina, en el baño, estuvimos así casi por 1 año que decidí irme a otro trabajo ya que me enteré que él iba a ser papá…

    Jaja que pendex. Lo importante es que ese año los pasé súper.

  • Mi esposa rompe las reglas (II)

    Mi esposa rompe las reglas (II)

    Hace poco publiqué un relato de cómo mi esposa y yo hicimos un intercambio con un amigo y su mujer, el relato se llamó “Mi esposa rompe las reglas”. Básicamente habíamos dicho que nada de encuentros por separado con aquella pareja después de nuestro intercambio, pero a ella le pareció divertido hacerlo con él en un motel. En fin, aquello ya pasó y por ahí está si lo quieres leer.

    Tras reconocer su error mi esposa Ceci se me entregó en cuerpo y alma tratando de reivindicarse. Cumplía cada una de mis fantasías en la cama para demostrar que aquello no había sido más que un desliz. Aunque yo me aprovechaba de la situación, en el fondo sabía que había sido yo mismo quien le había impulsado a hacer ese intercambio, había pasado lo que pasa cuando cruzas los límites.

    Llámalo sexto sentido, vibras, energías, yo que sé, pero sentía que algo en ella había cambiado, sentía que había despertado ideas y aunque por aquellos días puedo asegurar que me era fiel porque conocía sus movimientos, presentía que en cualquier momento algo ocurriría.

    Como ya he dicho, Ceci es una mujer sexy del tipo latino, caderona, culona, bajita, de cabello castaño claro qué pinta de rubio. Trabajaba en un banco y siempre iba impecable a la oficina. Cabello cepillado con algún detalle, una trenza, un ganchito, maquillaje sutil, vestidos ceñidos al cuerpo, a veces pantalón, a veces faldas a mitad del muslo, siempre en tacones. Su culo grande se elevaba majestuosamente al caminar.

    Sabía que mi mujer era deseada en su trabajo, naturalmente, así que prefería mantener esas ideas fuera de mi cabeza y también le dejaba socializar con la gente de su empresa. Las infidelidades ocurren con vigilancia o sin ella. Yo mismo había tenido mis aventuras secretas.

    Aquella sensación de que nuestro intercambio había despertado cosas nuevas en ella se confirmó un jueves. Ceci trabajaba ese día hasta las 7 de la noche. Había quedado en pasar por ella para salir a comer juntos. Normalmente pasaba por ella justo a la hora de salida y nos encontrábamos en la puerta. Pero ese día, aún no sé por qué, decidí entrar hasta su puesto de trabajo para sorprenderla. Ya lo había hecho antes pero no era común.

    Llegué media hora antes de las 7 y entré, ya me conocían así que no fue un problema entrar. Tomé el ascensor hasta el piso 9 y accedí a una zona de oficinas. Estaba desierta, la mitad de las luces estaban apagadas. Caminé hasta el puesto de mi esposa para encontrarme con su pantalla encendida en un proyecto de Excel, su bolso estaba allí, su termo de agua estaba allí.

    Eché un vistazo desde donde estaba. Al fondo del pasillo se veía una oficina con la puerta cerrada y una luz titilante. Me dirigí hacía allí. Me acerqué a la puerta, escuché algo adentro pero no era un sonido distinguible. No sé por qué no toqué la puerta, tomé la manija y lentamente sin hacer ruido abrí un poco la puerta, la empujé apenas unos centímetros y escabullí mi mirada dentro del recinto.

    Allí estaba Ceci. Arrodillada frente a un sillón donde descansaba sentado un hombre con perfil de alto ejecutivo. Aún conservaba su elegante ropa, su saco y su corbata, lo único desajustado en su atuendo era el cierre de su pantalón. Mi esposa tenía toda la verga del tipo dentro de la boca y movía su cabeza con avidez, arriba, abajo, en círculos. Dejaba salir pequeños gemidos. El tipo tenía la cabeza recostada en el espaldar del sillón y los ojos cerrados. No me vieron.

    Me quedé congelado. No entré ni me fui, solo me quedé mirando. Un torbellino de sorpresa se convirtió rápidamente en rabia. Mi atención se desvió solo cuando sentí que dentro de mi pantalón empezaba a endurecer mi falo. Observé por unos segundos y simplemente me alejé antes de que me vieran. Fui al baño del piso y me masturbé con la imagen de Ceci arrodillada en mi mente. Me vine violentamente y dirigí todo mi líquido hacia adelante regándolo a diestra y siniestra en el cubículo del baño. No me preocupé por limpiar, solo me incorporé y bajé al auto.

    -Amor, ya estoy abajo, ¿sales?- Le escribí a las 5 para las siete.

    -Sí mi amor, ya voy bajando – Respondió enseguida. Tenía claramente calculado el tiempo.

    No le besé al saludarnos, le di un beso en la mejilla y tomamos camino al restaurante.

    -Estás raro, ¿qué te pasa?- me preguntó.

    -Nada, mucho trabajo, estoy cansado

    -Nos podemos ir para la casa si quieres

    -No, vamos a comer

    Si bien me notaba algo distante pude mantener a flote la cita. Ella parecía tan normal y cariñosa, la miraba y recordaba todo lo que la amaba. Tomamos un par de copas y al llegar a la casa sacamos una botella de vino para tomar un poco más. Bailamos, puse mi mano en su cintura, me acerqué a su cuerpo, sentí sus tetas, apreté sus nalgas. Ella me respondió y nos empezamos a besar.

    A mi mente empezaron a llegar las imágenes mentales que había visto por accidente en aquella oficina. Me puse durísimo, fui hasta un sillón, me senté, solo saqué mi verga y le pedí que se arrodillara frente a mi y me la chupara. Siguió mi petición, abrió su boca y se tragó mi verga, apretaba sus ojos como si estuviera trayendo algún recuerdo, suspiraba y gemía mientras sobaba mi glande con toda su boca. Tiramos un rato hasta que quedamos exhaustos boca arriba en la cama. Simplemente lo dejé salir.

    Hoy llegué más temprano que de costumbre a tu oficina. Llegué a tu puesto y no estabas. Te vi en una oficina de rodillas chupándosela a un tipo – Dije mirando al techo.

    Se incorporó rápidamente mirándome con los ojos abiertos y trató de decir algo. Nuestras miradas se encontraron y las palabras desaparecieron.

    -¿Qué estás haciendo? – le pregunté.

    Su mirada bajó como cuando un niño es regañado.

    -Perdoname. No sé qué me pasa, no me puedo controlar. Desde aquella vez con Andrés y Camila, desde que pasó todo eso, no puedo dejar de pensar en sexo. No lo entiendo bien, me la paso excitada – La dejé hablar, aquello no era excusa, imagina que un hombre infiel le dice eso a su esposa… irrelevante.

    -¿Qué es lo que buscas? – Le pregunté.

    -No lo sé, no lo sé – dijo y unas lágrimas cayeron.

    -¿Me amas?

    -Con todo mi ser

    Me puse de pie con vehemencia con mi verga flácida y goteando.

    -Estás equivocada si crees que voy a seguir aceptando estas cosas. Desde siempre he sido una persona muy abierta sexualmente, nos tomó años tomar la confianza de abrirnos a nuevas experiencias, pero no has hecho sino cagarla. La próxima vez que ocurra algo como esto simplemente me voy, sé que me amas, pero no me estás respetando. –

    Ceci me miraba con sorpresa. Continué.

    -Primero que nada, si sientes deseo de algo, me dices primero, lo analizamos y decidimos juntos. Ten en cuenta también que tus deseos satisfechos también significarán deseos satisfechos para mí. Creo que ya superamos el temor a ver al otro tirando con alguien más, de hecho, me gustó verte en esa oficina. Pero que lo hagas a escondidas es inaceptable.

    Serví otras dos copas de vino y las llevé a la cama. Hablamos sinceramente, nos abrimos totalmente entendiendo que el sexo no necesariamente iba en contravía del amor que nos teníamos. Reímos y quedamos en ser transparentes en adelante.

    -Ahora bien… lo que hiciste hoy… significa que me debes una. Me tomaré mi tiempo para pensar que quiero hacer. – le dije y no hubo réplica. Dormimos.

    Pasaron un par de días, iba llevándola a la oficina.

    -¿Qué ha sido de tu amiga Laura? – Pregunté.

    -Bien, trabaja en el piso de abajo del mío, terminó con el novio hace un mes – Anda triste.

    -¿Por qué no la invitas a casa este fin de semana? podemos tomar algo juntos

    Me miró extrañada, Laura apenas si había ido una vez a nuestra casa y fue a adelantar un trabajo. Laura era una mujer de unos 45 años muy bien conservada, delgada, blanca y de cabello rubio. Me parecía increíblemente sexy y yo sentía que ella me encontraba agradable también. Yo apenas había cruzado unas palabras con ella pero sabía bastante de su vida porque Ceci era tan bella como chismosa y me contaba todo lo que ella le decía. Sabía pues que alguna vez, y aunque tenía novio, Laura había tenido una aventura con un par de compañeros del trabajo, así que sabía que sus estándares eran amplios.

    -Quiero follarme a Laura – Dije vehemente.

    -¡¿Ah, a Laura mi amiga?! ¡Cómo se te ocurre imbécil! – Respondió gritando.

    Me tomó apenas un par de calles para recordarle nuestra conversación y la deuda que tenía conmigo.

    -Quiero que le hables de mi, que me hagas deseable para ella. Y quiero que la invites a compartir con nosotros unos tragos. Y quiero follarmela

    Ese mismo día en las horas de la tarde Ceci se puso a trabajar en aquello.

    -Mandame una foto de tu verga – Me escribió.

    -Uy que rico mi amor- Respondí.

    -Cálmate que no es para mi…

    -¿Y entonces?

    -¿Quieres tirar con Laura o no? pasame una foto

    Me contó que incitó una charla acerca de penes con Laura durante el lunch. Alejadas en un rincón buscaron fotos de internet y empezaron a verlas.

    -Mira esta, está grande – Dijo Ceci, mostrando una foto de una verga de internet.

    -Ay!!! no sé, eso debe doler jajaja – Respondió Laura.

    -Mira esta otra – Dijo Ceci mostrando otra foto de internet.

    -Ufff amiga… esa sí me gusta… creo que me cabe en la boca

    -¿Te la tragas hasta las bolas amiga? jajaja, por qué yo sí

    -¿Oye y qué tal la del jefe?

    -Amiga solo se la he chupado, no es tan grande pero se deja querer jajaja

    -¿Qué tal esta? – Dijo mi esposa mostrando mi pedazo tieso en un ángulo halagador.

    -Ufff que rico esa, las venas

    -¿Te comerías esta?

    -Ufff yo creo que sí amiga

    -Lau, esta es la verga de mi esposo

    Laura se quedó congelada y miró varias veces entre la foto y la cara de Ceci no sabiendo qué decir.

    -Amiga… ¿te puedo pedir un favor? – Dijo Ceci.

    Ese viernes organicé la casa porque Laura y Ceci vendrían a tomar algo al salir del trabajo.

    Abrí la puerta a su llegada, ambas venían de negro con faldas. La falda de Laura era más corta que la de Ceci, se asomaban firmes muslos blancos, esas piernas se ejercitaban con total seguridad. Arriba destacaba el escote de Ceci con par de tetas grandes apretadas mientras que las tetas pequeñas de Laura dibujaban un pequeño montículo bajo la ropa.

    Empezamos a beber, el alcohol siempre funcionaba para catalizar estas cosas. Ceci bebía mucho más que nosotros y pronto se emborrachó.

    Estábamos bailando los tres en medio de la sala. Ceci se alejó un par de pasos.

    -Ahí la tienes, lo que querías, mi amiga… ¡para que te la folles! – dijo Ceci.

    Aquello fue incómodo, temí que toda la misión se iba al suelo.

    -¡Follatela!, enséñame la lección – Dijo Ceci.

    Miré a Laura, sus ojos brillaban por el vino, sus labios rojos brillaban por el pintalabios y esperaba que su chocho brillara también con una linda lubricación.

    Descubrí a mi mujer chupándole la verga a un ejecutivo de tu trabajo, tal vez lo conoces, incluso, tal vez ya lo sabías. Para cualquier otra relación hubiera sido el fin, pero nosotros en cambio hicimos un trato porque nos amamos. Se me otorgó cualquier deseo sexual… y yo, del montón de opciones que existen, te escogí a ti… porque me pareces hermosa, porque eres una incógnita que quiero descubrir y porque quiero chuparte el culo – Le dije mirándola a los ojos.

    Nos fundimos en un beso. Ceci desapareció para mí. Metí la mano por debajo de su falda y agarre un pequeño panty que bajé mientras me arrodillaba. Metí mi cabeza bajo su falda y en medio de aquella oscuridad abrí mi boca para devorar ese coño experimentado. La llevé a un sillón y levanté sus piernas adornadas por altos tacones negros. Me agaché de nuevo y continué chupando su entrepierna.

    -¡Hay papi que delicia! yo sabía que eras bueno, tu esposa me lo había contado – Dijo Laura.

    -Ceci!, volteé a buscarla pero no estaba en la sala con nosotros. Miré hacia todos lados pero no la encontré. ¡Se había ido a tirar con alguien! pensé, la muy perra no era capaz de respetar un trato. Me puse de pie dispuesto a seguirla pero una suave caricia se posó en mi verga. Laura daba cortos besitos a mi glande.

    -Ufff, es mejor que en la foto papi… ¿me la vas a meter?

    La dejé masajear mi falo por un rato. Después se puso de pie, se quitó toda la ropa y dejó ante mí un cuerpo blanco y terso, casi sin imperfecciones a pesar de su edad. Tomé su delgada cintura, le di media vuelta y la hice subirse al sillón en cuatro. Como de costumbre primero introduje mi lengua en su ano…

    -Ayyy papi que ricooo, ufff, que rico lo que tiene mi amiga – gimió Laura.

    Pronto estuvimos en la misma posición en la que había encontrado a mi esposa con su jefe. Yo en el sillón y ella arrodillada ante mí en cuatro mamándome la verga. Lo que vino fue una gran y agradable sorpresa. En mi campo visual apareció Ceci, desnuda, empinándose una botella de vino, con un arnés en la cintura del que colgaba una verga de plástico monumental. Teníamos ese juguete para hacer cosas entre nosotros. Se acercó por detrás de Laura que estaba en cuatro en el piso frente a mi.

    -Pues sí, tengo que pagar mi falta, y parece que lo estoy pagando bien. Parece que ambos se lo están disfrutando mucho… pero yo no me voy a quedar fuera de esta fiesta

    Tomó un frasco de lubricante y con una sonrisa malévola empapó todo el dildo aquel. Se arrodilló detrás de Laura y pude ver como con un solo movimiento de cadera le hundió la verga de plástico hasta el fondo.

    -Ahhh! – Gritó Laura.

    -Tranquila amiga, yo te conozco y detrás de esa carita de yo no fui se esconde una puta bien sucia. El último mes llorando por tu novio cuando sabes que te dejó porque te encontró follando con dos tipos en un motel –

    -Jajaja ufff eso estuvo rico jajaja. Pero qué me dices tú, ya le contaste cómo ocurrió todo con el jefe a tu esposo – Respondió Laura.

    -No sabe todos los detalles – dijo Ceci sonriendo.

    Laura se levantó, se subió al sillón boca arriba, abrió las piernas y atrajo a Ceci hacia sí para que le penetrara con la verga de plástico, me miró y empezó a hablar.

    Hicimos una apuesta por dinero. Nuestro jefe es bastante tímido, tiene una esposa y cuatro hijos, nos parece muy sexy. Durante un lunch, cuatro de nosotras, apostamos dinero a quien sería la primera que lograría algo con él. Todas lo intentamos, pero tu esposa, muy inteligente, se retrasó en la entrega de un informe y tuvo que quedarse hasta tarde, solo con él. Había que traer pruebas por supuesto. – Dijo Laura.

    Se estiró y tomó su bolso, sacó su móvil, buscó algo un momento y me lo pasó. Corría un video tomado por mi esposa secretamente. Aprovechó el éxtasis del hombre para tomarle video de la cara y de la oficina. Ganó la apuesta.

    j-ajaja eres la mejor amiga, gracias por ofrecerme a tu esposo – Dijo Laura.

    -Solo por hoy en promoción perra, si lo miras después te mato jajaja- respondió Ceci.

    Ellas siguieron tirando, yo repetí el video varias veces, estaba a reventar de la excitación. Tomé a mi esposa por detrás y le di por el chocho un rato.

    -Amor… a ella le gusta por el culo – me dijo Ceci retirándose. Se sentó en un sillón, abrió las piernas y empezó a tocarse el coño.

    -jajaja ¿será? Muéstrame que tienes – Me dijo Laura poniéndose en cuatro, agarrando ambas nalgas y abriéndose de par en par.

    Agarré mi verga cuan dura como estaba y la posé sobre su culo.

    -Dame lubricante mi amor – Dije dirigiéndome a Ceci.

    Lo tomó de una mesita y me lo lanzó. Se me resbaló y cayó al suelo, me incliné, lo tomé y cuando iba incorporándome de vuelta mi mirada se cruzó con la de Laura. Se lamió los labios y dijo – metemela ya.

    Laura gemía como si el punto G estuviera alojado dentro de su ano. Yo entraba y salía con facilidad, era claro que practicaba el anal con cierta frecuencia. Pasado un rato sentí las manos de mi esposa sobre mi espalda.

    -¿A quién más le gusta por el culito?- me dijo susurrando al oído.

    Sentí como la verga de plástico presionaba y separaba mis nalgas. No era la primera vez. Cecí me penetró despacio con movimientos lentos, afuera adentro, afuera adentro. Al mismo tiempo y en el mismo compás mi verga entraba y salía del culo de Laura. Me vine después de un rato.

    Como tenemos una cama King size decidimos que sería buena idea dormir juntos, total no había nada de intimidad que pudiera superar lo que ya habíamos hecho.

    A la mañana siguiente nos bañamos juntos los tres, desayunamos en la mesa y nos alistamos para salir. Como era sábado invité a las chicas a almorzar.

    -Siempre he querido asistir a una orgia. Sé que es peligroso, que no puede ser en cualquier lado ni con cualquier persona, pero me llama la atención. ¿A ustedes no? – Preguntó Laura durante el almuerzo.

    -A mí sí, pero tiene que ser en equipo, lo más interesante es que se disfrute en pareja de aquello. Siempre había fantaseado con que alguien penetrara a Ceci pero solo hasta hace poco se hizo realidad… creo que ya lo superé. En una orgia y con el culo que tiene, tendría que ver como varias se la cogen – dije tocándole una pierna a mi esposa.

    -Ufff a mi también me gustaría, deberíamos planearla – dijo Ceci.

    -Mientras traigan chicas sexys… yo apoyo la idea – dije.

    -Te gusta la idea ¿verdad?… que se cojan a tu esposa tres hombres, uno por el coño, otro por culo y otro por la boca.. – Me dijo Laura susurrando suavemente.

    -Uy ¿y por qué yo?… porque no te dejas coger así tú – intervino Ceci.

    -Si uno de ellos es tu esposo… yo me atrevo jajaja.

    Terminamos de almorzar, llevamos a Laura a su casa. Ceci y yo volvimos a la nuestra. Todo aquello nos tenía muy prendidos. Tiramos. Caímos tendidos en la cama.

    -Mi amor… la esposa de mi jefe es muy bonita – Me dijo.