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  • Relato erótico: Viajando a Andahuaylas con mi tía

    Relato erótico: Viajando a Andahuaylas con mi tía

    Había terminado con muy buenas calificaciones la secundaria y ahora a disfrutar las vacaciones para luego retomar de nuevo los estudios para ingresar a la universidad, hasta el momento eso eran mis planes pero llego mi tía Roxana esposa del hermano de mi mamá de visita y le dijo:

    – Por favor Manuel me puede acompañar de viaje? sólo sería por tres días es para hacer unas cobranzas y regresamos lo más pronto posible cuñada.

    A mi mamá no le caía muy bien ella porque una vez le escuché decirle a mi papá que cuando tomaba unas copas de licor se le caía el calzón y le hacía pasar vergüenza a su hermano.

    – Roxana y por qué no vas con unos de tus hijos? Manuel ya tiene planes estos días…

    – Ellos no pueden ir porque han salido con unos cursos jalados y tienen que hacer vacacional… Por favor tu sabes cómo es tu hermano de bueno envía mercadería y después ponen pretexto para luego pagarle.

    Mis tíos eran comerciantes y dejaban mercadería al interior del país y en eso si tenía razón mi tía la gente abusaba de él, eso le hizo dudar a mi mamá entonces me preguntó si quería ir disimulando la molestia dije que si porque pensando mi tío se portaba muy bien conmigo.

    Al día siguiente me recogió de mi casa en la tarde mi mamá me dijo que su hermano le había llamado por teléfono y estaba muy agradecido conmigo y qué cuide a mi tía de ahí rumbo al terminal, el viaje fue tranquilo cuando llegamos eran las dos de la madrugada y estaba lloviendo fuertemente.

    Tomamos un taxi y fuimos a una pensión el frio calaba en los huesos por más qué estaba abrigado, el señor que nos atendió muy amablemente ya la había visto antes preguntó por mi tío después que conversaron ella le pidió dos cuartos pero justo era aniversario de la ciudad de Andahuaylas y sólo había un cuarto con dos camas así que lo tomó… Ya en la mañana fuimos a varios lugares a cobrar la ciudad estaba lleno de turistas todo salía bien, ya el último día después de depositar en el banco su dinero de regreso a la pensión se encuentra con una pareja de esposos que estaban en la recepción. Se saludaron muy efusivamente de nuevo preguntaron por mi tío les dijo que estaba en otra ciudad trabajando le invitaron a visitar su casa porque era cumpleaños de la señora.

    Cuando era la 7 de la noche se alista y me dijo que iba un rato a saludar y no demoraba mucho en regresar, ella era una mujer de 46 años de buena presencia cabello largo castaño de senos pequeños y de anchas caderas y de un trasero grande y bien puesto sus piernas eran torneadas y fuertes por los ejercicios en gimnasio me dio un beso en la cabeza y se fue.

    Viendo la televisión me quedo dormido y me desperté al estallar los fuegos artificiales por la celebración de los habitantes de la ciudad veo mi reloj son las 3 de la mañana y aún no regresaba mi tía, eso me preocupó, recordé lo que me dijo mi tío »que la cuidara» así que fui a recepción y pregunto si saben la dirección donde estaba ella y como también los conocían el señor de la pensión me dijo como llegar (pueblo chico e infierno grande).

    Ya en la puerta de la casa se escuchaba la música que animaba la reunión así que toque fuerte el timbre y demoraban en abrir la puerta toqué varias veces más hasta que abrió un hombre borracho y antes que reaccionará me metí.

    – Buenos días joven… Tomé una copa conmigo bienvenido a mi casa… (Se acercó el amigo de mi tía).

    Le acepté el vaso por cortesía y veo alrededor de la sala y vi a mi tía que con un tipo que estaba muy entusiasmado con ella y tenía una mano sobre su pierna aprovechando qué ya estaba bien mareada, inmediatamente fui donde estaban y le dije a mi tía Roxana para irnos entonces el hombre se levanta y de mala manera dice que me vaya a dormir y no moleste.

    – Vámonos ya es tarde y mañana tenemos que ir temprano a Lima…

    Al ver que no le hice caso el borracho me empuja fuerte y trató de darme un puñetazo golpe qué logre esquivar y rápido le doy yo un golpe fuerte en la cara haciéndolo caer al piso dos hombres más salieron en su defensa pero los dueños de la casa intervinieron diciendo que era mi madre para que se calmen cosa que aproveché y la cogí fuerte y salimos rápidamente de ahí y tomé un taxi.

    Al verme llegar el señor de la pensión me ayudó a llevarla hasta la puerta de la habitación y se fue diciendo… «Se ve que la señora Roxana festejo muy bien la fiesta del pueblo… jajaja».

  • Relatos eróticos: Cositas ricas (Primera parte)

    Relatos eróticos: Cositas ricas (Primera parte)

    Dos meses atrás una chica joven ocupó la vivienda con local comercial ubicada casi al frente de mi casa. La nueva vecina atrajo mi interés de inmediato. Delgada, casi metro setenta de altura, morocha, lindos rasgos, muy sensual.

    A las dos semanas, tras algunas reformas en el local, apareció un atractivo cartel que decía: “Cositas ricas…”. Y debajo, en letras chicas: “Lencería, ropa íntima femenina y más…”. En un rincón, visible, la dirección Facebook e Instagram.

    Quedé sorprendido por el éxito del negocio. Pese a que abría sus puertas a las 18, hasta la medianoche, de miércoles a sábado, siempre estaba lleno de gente, incluso de otros barrios.

    Intrigado, le pregunté a una vecina y amiga si había entrado al local y que se vendía para atraer tanta clientela.

    – Estoy asombrado que haya tanta demanda de bombachas… -comenté, en tono de broma.

    – ¡Por supuesto que conozco! Soy clienta. Pero te equivocás. Bombachas no he visto… – dijo Sandra, riéndose con cierto misterio.

    – Pero el cartel dice lencería…

    – Lencería es muchísimo más… Hay desde tangas a vestidos sexys; disfraces eróticos, y un montón de cosas para que la excitación y el placer de mujeres, trans, lesbianas, parejas…

    – ¿Qué incluyen “un montón de cosas”? –consulté curioso.

    – Juguetes sexuales, de todas las clases y tamaños, para todos los gustos y necesidades: consoladores; vibradores, estimuladores anales, fundas para dedos, cremas y lubricantes, anillos, plumas, simuladores de sexo oral, esposas, bolas chinas… – enumeró. Y agregó – me contaron que llegó un nuevo simulador de sexo oral, ultra realista, con diez lenguas y tres velocidades. Dicen que en cinco minutos te hace ver las estrellas…

    Clases prácticas

    – ¿Todo eso buscan las mujeres? Porque veo que entran pendejas y viejas, aunque también vi algunos hombres. ¿Desde cuándo hay tanta hambre sexual en señoras y señoritas?

    – ¡Desde siempre estúpido! – Exclamó casi indignada Sandra- Las que tienen pareja masculina o femenina buscan cositas para tener mejor sexo, y las solas, para disfrutar aunque no tengan a nadie al lado…

    – ¡Ahora entiendo el porqué de las ojeras de la vieja gorda del almacén! ¡Debe darse duro con un consolador!

    – Vas entendiendo… Además, las veteranas o las pendejas que no saben cómo se usan, aprenden ahí dentro…

    – ¿Cómo que aprenden ahí dentro? ¿Qué, hay clases prácticas? – consulté riéndome.

    – Y más o menos… Además de las explicaciones de Brenda, tiene tres ayudantas: una jovencita como ella, otra madura y una trans. Hay tres cuartos reservados, y ellas muestran cómo se usan los juguetitos…

    – ¿Se masturban delante de las clientas? – pregunté incrédulo.

    – Si…

    – Por lo que me contás, el éxito de Brenda se debe a que es una mujer que sabe que le gusta a las mujeres.

    – ¡Ja ja ja! ¡Y encima ella no es hembra biológica! ¡Es trans!

    Horario especial

    Además de aumentar mi curiosidad, quedé excitado al conocer lo que había en el negocio, y mucho más al enterarme de que la bonita Brenda era transexual. Decidí encontrar un modo discreto de conocerla.

    Entonces caí en la cuenta de hacer contacto mediante Facebook. Usé el perfil secreto que tenía y pedí su amistad. A los diez minutos ella aceptó. De inmediato le conté que deseaba lencería erótica y algún juguete para regalar a una amiga, pero que no me atrevía a entrar a su negocio, por lo que le consulté si existía algún horario reservado para ser atendido. Brenda respondió que sí, de una a tres de la noche, pero, compre o no, debía abonar 20 dólares por la atención.

    – ¿Puede ser hoy?

    – Si, a las dos.

    A esa hora toqué el portero electrónico con visor del negocio y vivienda de Brenda.

    – Ah, sí; empujá la puerta y esperame en el salón, ya voy… – sostuvo ella, por el aparato.

    Seguí las indicaciones e ingresé a una habitación de cuatro por cinco metros, tenuemente iluminada con luz rojiza, con aroma a sándalo, en la cual se escuchaba apenas un bolero. Cuando mi vista se adaptó a la semioscuridad, observé vitrinas, estantes y mesitas con multitud de productos eróticos y sexuales. Luego me pareció oír gemidos y risitas. Tímidamente, caminé hacía tres puertas, una al lado de las otras, cerradas por cortinas rojas. A mitad de camino me detuve, avergonzado como un adolescente. En esos cuartos estaban disfrutando de sexo.

    – ¡Hola vecino!, ¡bienvenido!; es un placer que conozcas mi humilde rinconcito… – saludó una dulce y cálida voz femenina con cierta tonalidad grave.

    Al darme vuelta para responder quedé sin palabras. Sobre altos tacos aguja, con medias negras de encaje hasta la mitad de largas piernas, una espectacular mujer en body avanzó sensualmente hasta mí.

    – Soy Brenda. Disculpame por recibirte vestida de este modo, pero le mostraba a las clientas los nuevos modelos que llegaron. Si te hago sentir incomodo, decime y voy a cambiarme… – expresó.

    – ¡No, no, para nada!, ¡quedate así! – logré decir.

    – Gracias, sos un caballero… Vení, sentate; yo estaba tomando Fernet con coca, ¿querés?

    – Bueno, me gusta…

    – Ya vuelvo

    Al darme la espalda, ondulando la cadera, admiré una cola maravillosa.

    “Te muestro”

    Al regresar, Brenda se sentó a mi lado y me preguntó:

    – Contame, ¿qué buscas y como es la persona a la que querés darle un regalito?

    Entonces recordé que le había dicho por la red mi interés de regalar lencería y un juguete sexual a una amiga.

    – En realidad no sé muy bien, es la primera vez que conozco todo esto; se me ocurrió que tal vez a ella le gustarían las cosas que vos tenés…

    – Bueno, es ella, una mujer, tienen relaciones íntimas y quieren explorar los secretos de la sexualidad… Esta mujer, ¿qué edad tiene?, ¿cómo es físicamente?

    – Es jovencita, más o menos de tu edad, y su cuerpo es muy parecido al tuyo – improvisé.

    – ¿Mi edad? ¿Cuerpo como el mío? ¡Me encanta! Yo pienso que lo mejor que le puede pasar a una chica de veintitantos como yo es conocer a un hombre maduro, mínimo veinte años de diferencia. Y si están juntos, vos debés ser un muy buen amante… ¿Ella tiene onda salvaje o inocente?

    – Más bien inocente…

    – ¡Ya sé que les va a gustar! Esperame que traigo el conjuntito…

    – Estem… Disculpá, yo no soy bueno viendo lencería suelta…

    Brenda, seria, clavó su mirada en la mía, escrutándome. Tras interminables segundos, sonrió y me preguntó:

    – Voy a confiar en vos. Y te confirmo: lo que se escucha detrás de las cortinas son mujeres y trans disfrutando sexo; con lencería, consoladores, estimuladores, que les alquilo. Hay mujeres mayores solas, casadas, y pendejas que no pueden en sus casas. Acá les enseñamos y mostramos como tener mucho placer… Yo tengo este body porque una clienta me pidió ver como se usa… Vos querés verme con la lencería que te ofrecí. Vení, seguime, te muestro…

    Más linda que una concha

    Fui tras Brenda. Ella recogió de un estante una caja y, tras entrar a un dormitorio, me señaló un sillón frente a una cama de dos plazas y luego fue hasta un baño contiguo al cuarto.

    – Este es el conjuntito. Si tu amiga es como yo, así le va a quedar, igual que a mi… ¿Te gusta?- sostuvo la chica al salir del baño.

    – A vos te queda precioso, pero lo que pasa es que vos sos preciosa…

    – ¡Ay!, ¡gracias! Lo bueno de este corpiño es que levanta las tetas y a la vez se corre fácil para dejarlas salir… – explicó, al tiempo que se arrodilló sobre la cama.

    – ¡Nena!, ¡son hermosas tus tetas!

    – Capaz que como las de tu amiga, pero estoy segura que ella no tiene lo que yo tengo…

    – ¿Qué tenés vos de diferente? – pregunté, excitadísimo.

    – ¡Esto! – exclamó, mientras dejó salir una pija morena.

    Confieso, se me hizo agua la boca. Delante de mí tenía a una bonita pendeja, esbelta, tetona, y con verga… Pensé que la combinación era más linda que si hubiera una concha.

    – ¿Te gusta?

    – ¡Me encanta!

    – ¿Y esto?

    De inmediato se acostó en la cama, alzó las sabrosas piernas, y mostró un agujero convocante.

    – ¡Ay papi! ¡Me recalentaste! Te dije que me gustan los maduros, yo también quiero ser tu nena… Mirame el culito…

    Placer único

    Brenda se acercó para besarme. Su lengua cálida y húmeda penetró hasta mi garganta en un beso largo, caliente, húmedo, apasionado. Luego comenzó a bajar sus manos acariciándome, bajó los pantalones, mordisqueando la polla erecta detrás del bóxer. Delicadamente me lo sacó y con mi pene a la altura de su boca comenzó a lamerlo en toda su extensión.

    El glande, el tronco, las bolas, todo recorrió con sus labios y lengua hasta que finalmente se tragó la pija y empezó a mamarla.

    Bruscamente se detuvo. Y juntó su verga con la mía. Todo mi cuerpo se estremeció. ¡El placer fue único!

    – ¡Me encanta tu pija y como me tocás!; ¿Así cogés con tus amigas?

    – Sólo cuando son nenas bien putas…

    – ¿Y yo soy bien putita para vos?

    – Ahora si…

    – ¿Sólo ahora? ¡Papi, quiero ser tu nena putita todos los días!

    – Para ser trolita hay que hacer más que ponerse lencería y mamar verga…

    – ¡Entonces cogeme, dame pija, hundímela en el culo…! ¡Vas a ver lo que hace mi orto con tu chota!

    Acaricié sus preciosas nalgas, recogí con mis manos los jugos de su verga, los metí en su agujerito y empecé a penetrarla lentamente.

    – ¡Que rico, gordo pedazo tenés papi! – exclamó, con la cara inundada de lujuria mientras abrió sus piernas.

    Y, faltando la mitad de mis dieciocho centímetros, entré totalmente en Brenda.

    Su culo estrecho y húmedo absorbió mi polla, la succionó, las paredes de su ano caliente se abrieron y cerraron en la pija, apretándola y soltándola, haciendo bufar y gritar, mientras ella me puteaba y se babeaba.

    – ¡Putita mía!, ¡Voy a acabar!, ¿Te la saco? – balbuceé.

    – ¡No!, ¡llename de tu leche! ¡Yo también voy a acabar!

    La pija de Brenda, palpitante, se agitaba al ritmo de la cogida. Se la agarré y moví, mientras estallé dentro suyo, al mismo tiempo que ella largó sus lechazos, enchastrando mis manos y su vientre.

    Dejé mi polla adentro, dejando que mi semen saliese del culito. Lo junté en mi diestra, reuní con su acabada, le abrí los labios y deposité en su lengua. Y la besé, mezclando nuestros jugos en las bocas.

  • Relatos eróticos lésbicos: Mi regalo de cumpleaños

    Relatos eróticos lésbicos: Mi regalo de cumpleaños

    La tercera vez que vi a Beth era mi cumpleaños #25. Estaba hermosa con su vestido negro que llegaba arriba de sus rodillas y dejaba lucir sus hermosas piernas torneadas por el futbol. La parte de arriba ceñía sus tetas, aunque el escote no era pronunciado. Su cabello estaba más largo que la última vez y eso le daba un toque sexy. Beth es más bien, ese tipo de chica que no parece ser consciente de su belleza. En los últimos 2 meses, a pesar de no vernos, habíamos hablado casi a diario por teléfono y mensajes, al punto de construir una relación bastante buena.

    Yo tenía novia por supuesto. Para ese momento llevaba 1 año y medio con ella y Beth acababa de comenzar con una chica de su facultad. La nuestra era más bien, ese tipo de relación en la cual podíamos hablar sin problemas de nuestras chicas o los disgustos que llegábamos a tener con ellas, o podíamos hablar de otras chicas que nos parecían particularmente hermosas, o de música, películas en el cine, así como de cualquier otro tema que quisiéramos, sin el menor pudor de por medio. Sin embargo, un martes cualquiera, Beth o yo podíamos comenzar una conversación como esta en cualquier momento de la noche:

    Beth: Hola bebé, estás sola?

    Alexa: Hola hermosa. Si lo estoy. Que haces?

    Beth: En casa bebé. Estoy agotada. Acabo de masturbarme deliciosamente mientras te imaginaba comiéndome el coño. No sabes lo mucho que me mojé. Ya muero por verte y me lo comas de verdad.

    Alexa: Amor, que rico! Hiciste que me moje también con solo leerte. No sabes las ganas que tengo de comerte toda completa.

    Beth: Voy a dormir amor. Solo quería contarte lo que acabo de hacer para ver si te inspiro y también quieres ir a dormir rico como yo. Te amo preciosa. Beso.

    Alexa: Besos amor.

    Entonces decidí hacer una fiesta en mi casa, por el día de mi cumpleaños y por supuesto le pedí a Beth que viniera. Ella sabía que Sam, mi novia estaría presente, así que la vi llegar con su vestido negro y la salude con un abrazo y un beso en la mejilla. Se portó de lo más agradable con todos mis amigos, e incluso uno de ellos, me pidió se la presentara con esperanzas de ligarla, lo cual hice porque me pareció divertido. Beth, naturalmente le explicó que solo salía con chicas y él tuvo que irse decepcionado. Bebimos, bailamos y la pasamos bien. A las 12 en punto, Beth se acercó a mí y me preguntó en el oído si quería que me diese mi regalo, le respondí que sí. Me aseguré de que Sam estaba entretenida haciendo competencias de beber más rápido una cerveza con otros 3 amigos, y fui tras Beth, quien subió directamente a mi habitación y cerró la puerta para rodear mi cuello con su brazos y recibirme con un beso muy cachondo en los labios, tras lo cual me dijo «Feliz cumpleaños preciosa» y volvió a besarme bajando sus manos hasta mis nalgas, por debajo de mi vestido y lentamente fue bajando mi tanga hasta mis tobillos. Luego, sin dejar de besarme me empujó levemente hasta dejarme sentada en la cama, no sin antes subirme el vestido hasta mi estómago.

    Beth se puso en seguida de rodillas y llevó sus labios a mi coño que ya estaba empapado a causa de sus besos y comenzó por dar leves y deliciosas lamidas. Poco a poco fue subiendo de intensidad y yo abriendo más mis piernas para dejarla comerme toda. Ella succionaba mi clítoris despacio, y me metía su lengua hasta el fondo, después me besaba el coño como si se tratara de la boca, lenta y deliciosamente. Me comía riquísimo. Yo solamente apretaba los puños y me mordía los labios para no gritar, pues aunque abajo el ruido era mucho, no quería que nadie alcanzase a escuchar lo que pasaba al interior de mi habitación. Beth llevó uno de sus dedos a mi vagina y comenzó a dedearme mientras seguía haciendo lo suyo con la lengua, hasta que terminé en su boca y ella saboreó todos mis jugos y finalizó con un: «me encantas bebé, ahora soy adicta a ti». Tras lo cual me puse una tanga limpia y bajamos de nuevo a la fiesta.

    Todo seguía muy animado, hasta que a eso de las 3:00 am, varios comenzaron a irse. Sam ya estaba un poco pasada de copas y ya solo quedábamos unos cuantos, yo platicaba con Beth. Entonces Sam fue hasta nosotras y abrazándome por la espalda nos dijo: chicas, han besado alguna vez a 2 personas al mismo tiempo? Ambas respondimos que no y para mi sorpresa, Sam me pidió que besara a Beth. Debo confesar que la simple idea me calentó, así que lo hice y Beth me respondió el beso abrazándome por la cintura. Unos segundos después, Sam se unió, cruzando su lengua con las nuestras y eso fue súper excitante, sin mencionar que nuestros amigos nos animaban a seguir. Brindamos una última vez y repetimos la escena del beso triple un par de veces más. Tras lo cual llevé a Sam a casa.

    Beth y yo volvimos y nos quedamos hasta las 5 am hablando de tonterías en la sala. Luego ambas nos sentimos cansadas y decidimos subir a dormir, pero apenas tocamos la cama, nos quitamos la ropa, comenzamos a besarnos de nuevo y Beth me confesó que el beso triple la había dejado muy excitada. Entonces nos tocamos y dejamos que nuestros cuerpos desnudos fueran por donde les diera la gana. Toqué y besé cada parte de ella y ella de mí hasta que finalmente el sueño nos venció y amanecimos desnudas en mi cama. Después de un baño y un rico desayuno, llevé a Beth a la terminal de autobuses, donde nos despedimos con un beso en los labios y un abrazo.

    Fui a recoger a Sam, quien me esperaba para ir al cine. Mientras esperaba por ella en el auto afuera de su casa, recibí un mensaje de Beth que decía: «Eres la mejor preciosa, ya quiero verte de nuevo».

  • Relatos porno: Sumisa y mi segundo y pervertido trío (Parte 2)

    Relatos porno: Sumisa y mi segundo y pervertido trío (Parte 2)

    Aún tenía 19 en camino a cumplir los 20, un viernes fin de semana el profesor me invitó a comer a un centro comercial. Me dijo que pasaba por mí a mi escuela a las 6pm, yo le dije que no podía que tenía clases hasta las 7 y que saldría con mis amigas, me dijo que pasaría por mí y que no tenía opción porque yo era su puta. No pude negarme y le dije que pasará a las 7, tenía algo de miedo quería salir antes a mi casa pero también me sentía un poco ansiosa por saber que como sería está ocasión.

    Cuando salí de la escuela ahí estaba con ese auto que me encantaba, y el guapo como siempre, y pues antes de todo! El todo un caballero, me abrió la puerta, el año pantalón de vestir y yo en jeans y tenis, me pregunto si sería cenar y dije que sólo una ensalada, bebimos un poco de alcohol y reinos un poco le dije que andaba en facha y que estaba fea, se levantó pago la cuenta y comentó que iríamos de compras.

    Nos dirigimos a una tienda departamental dentro del centro comercial, fuimos directo al departamento de damas el escogió ropa por mí, vestido pegado al cuerpo abrigo y zapatillas, me pidió que fuera a cambiarme dentro de la tienda departamental pero que me quitará la ropa interior Y así lo hice, la verdad tiene muy buen gusto, era un vestido blanco muy ajustado y escotado zapatillas negras y el abrigo lo traía el, la verdad se me transparentaba todo pero me gustaba que los hombres me miraran.

    Caminamos por 20 minutos, me pidió que observará a los hombres que la miraban y que le dijera si me gustaba alguno, pero que fuera sin pareja, no entendía el propósito de todo esto, seguimos caminando y le dije que un hombre de unos 25 de pantalón de vestir ajustado había entrado a una joyería que era muy guapo, me dijo que no! Seguimos buscando y le dije que había un guardia simpático que me había desnudado con la mirada, nos acercamos a el guardia y él dijo! Mi amiga y yo queremos hacer un trío amigo, y andamos buscando un desconocido que no hable y que le agrade a ella! Yo me quedé pasmada no pude decir nada, el guardia me miro con lujuria y dijo! En una hora cierran la tienda espérame en estacionamiento! Él le dio su número y le mandó la ubicación del auto.

    Yo no pude decir nada en ese momento pero al ir al auto le pregunté porque me trataba así, me dijo que porque yo lo disfrutaba, y en verdad me sentía nerviosa pero no temerosa, el guardia se acercó y le dijo que subiera al auto el hombre tenía un poco de desconfianza lo cual pidió no desconfiara, tal que le pidió que manejará, le dijo que se dirige al hotel que el conociera, y le dijo! Mira amigo mi amiguita es algo puta y le gusta tener dos vergas en su cuerpo cogiéndola, el guardia arrancó el auto y ya sobre la avenida, me pidió que le chupara su verga, sin poner resistencia lo hice y dijo no pares de mamar porque así entraremos al motel efectivamente pago una habitación para tres y la persona del motel miro todo lo que pasaba, al entrar al garaje, ambos bajaron tenía miedo pero recordé lo excitante que era tener dos vergas dentro de mí!

    Ellos entraron y yo detrás de ellos él se sentó y me pidió que desnudara al guardia, así lo hice, yo era una adolescente con dos hombres 12 años mayores que yo, a punto de cogerme.

    El guardia tenía una verga con tamaño promedio pero muy rica, empecé a chuparla mientras él se desnudaba y dijo! “Mi amiga es una puta y va a hacerte lo que quieras!. Solo mírala”, yo estaba de rodillas frente a los dos, pero sólo de ver dos vergas muy ricas frente a mí me excitaba y me prendía cañón, chupaba una mientras la otra la masturbaba.

    De pronto mi profesor me levanto y me tiro en la cama, yo seguía comiendo la verga del guardia y en posición de perrita mi profesor me amiga por mi linda vagina, de pronto sacó un lubricante y md puso en mi culo, le pedí que no lo hiciera y me dijo que era su puta y que tenía que obedecer, le pidió al guardia que el fuera el primero, pero que me tratará bien, yo grite mucho al momento que me penetró mientras mi profesor me cogía la boca, yo disfrutaba su verga en mi boca, pero le chupaba todo mientras el guardia me cogía por el culo, de pronto sólo sentí placer, y más placer, yo sólo gritaba y me retorcía como perra en celo, de pronto el guardia se recostó boca arriba yo arriba de él y mi profesor me cogió por el culo, era una placer indescriptible, yo estaba disfrutando.

    De pronto di un grito de placer era un orgasmo tan genial e indescriptible, una doble penetración exquisita, me estaba volviendo una puta, a mis 19 años, de pronto me puse de rodillas y ambos terminaron en mi boca, me encanta el sabor a semen de dos vergas bien cogidas por mi culo y mi vagina, me dispuse a limpiar esas dos vergas con mi lengua, estaba toda chorrada de semen, y mis hoyos bien dilatados, yo terminé súper cansada, pasaron 30 minutos y ambos me estaban cogiendo de nuevo, no se cansaban de hacerme todo lo que se les daba la gana, recogían por mi culo, mi cola y mi boca, esto no se comparaba a aquella experiencia con mis dos amigos, ellos eran dos hombres mucho mayores que yo que no dejaron de cogerme hasta que se cansaron, fueron 4 veces que hicieron lo que quisieron con mi excitante cuerpo, mis nalgas, mis tetas, me dejaron toda cansada y cogida.

    Al terminar a eso de las 3 am, el profe me fue a dejar a mi casa, me dijo que descansará que el siguiente fin haríamos algo nuevo!

    Y así fue mi tercer trío, perdón por la redacción pero tengo que hacerlo rápido cuando estoy sola y tengo tiempo, espero les guste y esperen mi próximo relato!

  • Mi viaje a Andahuaylas (Parte 2)

    Mi viaje a Andahuaylas (Parte 2)

    Ya en el cuarto a duras penas logré quitarle zapatos casaca y el pantalón que lo tenía manchado con cerveza y la tape para que durmiera y yo también hice lo mismo.

    Dormí un rato hasta que al abrir los ojos apareció ante mí el culazo de mi tía porque se había destapado su calzón rojo pequeño apenas contenía esas nalgotas esa bella imagen hizo que tuviera una erección al instante, me volteo dándole la espalda y cerré los ojos tratando de volver a dormir.

    A mis 18 años se me hizo difícil volver a dormir tenía grabado el culazo de Roxana le tengo un gran cariño a mi tío pero la carne es débil así que me le levanto y me acercó a su cama y con muchos nervios pasé las puntas de mi dedos por sus piernas desde sus rodillas hasta sus nalgotas y nada seguía durmiendo entonces ahí más pudo mi excitación y empiezo a besar sus nalgas y fui bajando lentamente hasta quitárselos su calzón rojo y por primera vez vi una vagina con sus labios hinchados marrones y empecé a pasarle la lengua.

    – Ahhh… ahhh… ahhh

    Eran los leves gemidos que empezó a dar mi tía abro sus piernas más para ahora pasar la lengua por todo su sexo sus caderas empezaron a moverse al sentir mis caricias como buen estudiante que soy en el curso del sexo no tengo nada de práctica pero sí bastante teórica al ver videos de pornografía ella estaba bien mojada y no me detuve de chupar y lamber su chucha hasta que ella empezó a gritar y convulsionar al llegar al orgasmo.

    – ¡¡Ayyy!!

    Me desnude lo más rápido que pude y acerco mi verga a su boca no hubo necesidad de decirle que hacer abrió la boca y empezó a chupar como si fuera un helado de su sabor preferido el glande su lengua subía y bajaba para luego metérselo por completo a la boca.

    – Glop… glop…

    Era el sonido que hacía su boca cuando salía y entraba la verga de la cavidad bucal estas horas las aprovecharía para cumplir todas mis fantasías con una mujer por primera vez. Qué rico chupaba mi tía la pinga ya se había despertado pero el alcohol y lo arrecha (excitada) que estaba no hizo que se detuviera tenía razón mi mamá cuando dijo que cuando estaba borracha se le caía el calzón.

    Su destreza haciendo el sexo oral pronto dio resultados sentí como llegaba a experimentar el clímax del placer y eyaculo dentro de su boca que ella lo trago todo dejando escapar algunas gotas de semen por la comisura de los labios.

    Cuando reacciono después de unos cinco minutos y se dio cuenta que había sucedido aun estando mareada quiso botarme de la cama pero ya era demasiado tarde.

    -¡¡Nooo vete a tu cama… Qué locura hemos hecho… Nooo eres mi sobrino… Veteee…!!

    Forcejeamos un poco y busco sus pequeñas tetas y las beso luego sigo con el cuello hasta que se calmó algo sus pezones estaban erectos su boca decía que no pero su cuerpo decía que siguiera mis labios besaba su oreja que resultó ser su lado sensible y cayó toda resistencia por parte de ella.

    Ya estaba en forma nuevamente para seguir gozando de mi tía ella sintió mi pene duro entre sus piernas y las abrió para que su sobrino la penetre, fui entrando en su interior muy despacio quería que este momento fuera lo más durarero que se pudiera.

    -¡Agg… esto es una locuraaa… nadie debe saberlo por favor… Júrame que no vas a decirle a nadie… aggg…

    – Sí tía te juro que no le digo a nadie…

    – Ya no me digas tía… ahora somos mujer y un hombre gozando bien rico… Ahh qué rico papito siiii que grande lo tienes métemelo todito… Ahhh…

    Como buen estudiante le hice caso a mi maestra en ese momento de la cama sus piernas se entrelazaron sobre mi torso su chucha estaba caliente y mojada y recibió a mi pene gustosa y comencé a cabalgar sobre ella.

    -¡¡Asi… así… Roxana te gusta?

    -¡¡Siii así sigue que ricooo… papito qué sabrosa pinga tienes… ahhh!!

    Luego subí sus piernazas a mis hombros y seguí bombeando sus tetas se movían al ritmo de la penetración era el momento para hacer la pose que más gusta le di vuelta y la coloque en perrito y con ese culazo que tenía me excitaba más.

    Puse mi verga en medio de sus nalgotas y fui bajando hasta llegar a la entrada de su jugosa vagina y se lo metí de un sólo empujón haciendo qué soltara un grito y cabalgo a esa yegua madura que estaba gozando como puta de una joven y dura pinga.

    -¡¡Por dios que ricooo siii metelo todo soy tu perra… así… así…

    La tenía bien sujeta de sus caderas nuestros cuerpos sudados se hicieron uno sus nalgas chocando con mi abdomen hacía para mí el mejor sonido qué escuchaba en mi vida. Fueron los 38 minutos ahí gozando del culazo de mi tía hasta que ella llegó al orgasmo y luego yo la seguí nuestros jugos del placer se mezclaron.

    -¡Ayy que ricooo tía jamás olvidaré este día.

    -¡Siii… estuvo delicioso.

    Quedamos cansados luego de esa faena sexual en la cama abrazados…

  • Denise, en el morbo del placer anal

    Denise, en el morbo del placer anal

    Conocí a Denise dos semanas previas a este encuentro, pues en esta segunda ocasión cerrábamos el contrato de renta de la casa. La primera vez venía con una mujer que le calculaba mi edad y que me presentó como su tía y en esta ocasión estaba a solas esperándome en el patio frontal de la casa.

    Anteriormente sentí una buena química con Denise, que creo no le insinué nada ni ella coqueteó abiertamente conmigo, pues estaba la tía con ella. En esta ocasión, le miré más abierta, hasta con el saludo pues nos dimos un beso en la mejía. En esta ocasión llevaba un vestido de un material como de seda o algo sintético de color verde limón, unos zapatos color blanco y le podía ver el bonito contraste de una cadena de oro que llegaba como para insinuarme ese bonito busto puntiagudo que tiene. Fue que imaginé que no llevaba sostén, pues sus pezones erectos lo hacían evidente.

    La invité a pasar y ella se ofreció con ayudarme con unas bolsas donde llevaba un par de botellas de champagne y algunas saladitas para celebrar el contrato de arrendamiento por los siguientes dos años. Caminó frente a mí en dirección a la puerta y pude observar ese sensual menear de sus caderas y donde observé el relieve de alguna diminuta prenda íntima que se marcaba fácilmente a través de su sensual vestido. La falda del vestido le llegaba por sobre las rodillas y era tan ceñido a su cuerpo, que permitía imaginar ese cuerpo desnudo.

    Caminamos la casa lo más pronto posible, pues siendo un mes de agosto, el calor adentro era insoportable, pues el aire acondicionado estaba apagado, dado que la casa está vacía. Aquello nos dio la excusa de ir al patio trasero e ir a la piscina, donde hay todo tipo de sillas donde tomar el sol, aunque a esta hora del día, los árboles hacen una grata sombra. Denise se sienta y no sé si lo hace adrede, pero al pasar su pierna la una sobre la otra cuando toma asiento, puedo observar que el calzoncito que lleva es de color blanco y en esta posición, puedo ahora observar los bonitos muslos de esta chica que he verificado tiene 24 años cumplidos y que estudia un doctorado en psicología en la universidad local.

    Denise es de cabello corto, oscuro y ondulado. Tez clara y ojos almendrados de un color de miel y sus labios gruesos dan tentación de besarlos. Su cuerpo es atlético, busto en una copa de medida C y un trasero que se mira sólido y agraciadamente redondo. Tiene bonita figura y con esos zapatos de tacón alto, le hacen ver más alargadas sus divinas piernas. Le ofrezco una copa de champagne mientras hacemos plática trivial y contamos algunos chistes y anécdotas. La temperatura está por sobre los 90 grados Fahrenheit y con el pasar de los minutos, Denise exclama lo siguiente:

    – ¡Como se me antoja arrojarme a esa piscina!

    – Pues ve, ¿qué esperas? Desde hoy esta es tu casa.

    – ¡Lástima que no cuento con traje de baño!

    – ¿Desde cuándo se necesita un traje de baño para darse un chapuzón?

    – Si usted lo hace, yo le sigo. –me dijo.

    No lo dudé. Me quité mi camisa polo y el pantalón vaquero que llevaba puesto y solo me quedo en mi ropa íntima de un color azul estilo bikini y me lanzo a la piscina. Como lo supuse, no tenía un sostén, pues cuando su vestido cae al piso, ella solo tiene una diminuta prenda de color blanco. Ella se remueve la diminuta prenda y pone todo en una de las sillas y admiro los tatuajes que lleva esta chica por la espalda y debajo de esas preciosas tetas que quedan completamente libres bajo el atardecer de este soleado día. Ella dice algo que no entiendo si es pregunta o simplemente una declaración: <<Espero no le moleste que esté completamente desnuda>>. – y se lanzó a la piscina.

    Platicamos por algunos minutos, pero esta chica de nombre Denise al igual que yo teníamos en mente algo más que solo platicar: queríamos follar. Y es de esta manera que poco a poco buscamos la excusa de acercarnos y ella me pide que le remueva su cadena de oro. Así lo hago y toco su tierna piel y aprovecho en preguntarle por los tatuajes. Y me muestra el que tiene debajo de sus pechos que es como una viña y en vez de ser uvas su fruta, aparecen como letras musicales. Obviamente era bonito el arte y la imaginación de la creación, la cual ella misma reclama la autoría. Denise se siente confortable con su desnudez y es ella la que me reclama que yo debo removerme mi calzoncillo. Yo estoy sentado en las gradas de la piscina y le digo que si gusta, le doy el honor a que me los remueva. Ella se sonríe y viene acercándose a mí. Pensé que no se atrevería, pero hace que levante mis glúteos y me remueve la pieza. Ella me mira fija, como hipnotizada y solo me dice algo:

    – ¡Tienes un bonito cuerpo! Me gustan tus nalgas y pectorales, pero definitivamente, tienes una hermosa verga.

    – ¿Qué es lo que hace una hermosa verga para ti?

    – Empecemos por el tamaño. – y me la toma con sus manos. – Mira su grosor, el glande tiene una bonita simetría con el tronco. Es tan grande y grueso como mi antebrazo y esas venas son espectaculares, inflamadas y en conjunto con tus testículos tienen una apariencia firme que definitivamente son como el juguete perfecto en la fantasía de cualquier mujer.

    – ¿Son tu fantasía Denise?

    – Desde que te vi la primera vez comencé a fantasear contigo. Me gustó tu rostro, como tú eres; definitivamente te imaginé con un atlético cuerpo aunque vestías traje la primera vez que te vi. Ese día removiste tu chaleco y pude ver tu ancha espalda y te imaginé así como te veo hoy.

    – ¿Pensaste o imaginaste que ambos estaríamos desnudos hoy?

    – La verdad que si lo imagine, pero no sabía si en realidad pasaría.

    – ¿Hay otra cosa que imaginaste?

    – Usted sabe que si… imaginé muchas cosas. – y Denise se ríe. ¿Y usted, dígame algo? ¿Imaginó algo de mí?

    – Cuando te vi la primera vez, imaginé tu bonito cuerpo desnudo. Nunca imaginé tu bonitos tatuajes, pero si sabía que tenías un escultural cuerpo.

    – ¿Le gusta algo en particular?

    – ¡La verdad que todo! Aunque te voy a ser sincero, tu trasero es espectacular. Quizá te suene vulgar, pero mi debilidad es ver el trasero de una bonita mujer.

    – No hay nada de vulgar… es natural. Sabes, nosotros los humanos somos la única especie que tenemos sexo de enfrente. Las demás especies siempre tienen sexo por atrás, siempre le están viendo el trasero a sus hembras. ¿Imagino que a ti te ha de encantar la posición de perrito?

    – ¡Si me encanta! ¿Y a ti, cual te gusta más?

    – Igual, sigo con mi instinto primate, pero aunque por esta liberación femenina, me encanta también estar arriba.

    – ¿Estas caliente?

    – ¡Tú me has puesto caliente!

    – ¿Puedo comerme esos ricos pezones?

    – ¡Lo que tú quieras Tony! Lo que tú quieras…

    Me pidió que le comiera las tetas delicadamente, pues es muy sensible de sus pechos, y sí que lo era, pues mientras le mamaba sus pezones, con mis dedos masajeaba su conchita, específicamente su inflamado clítoris y fue así que en minutos tenía su primer orgasmo. Ella solo dijo: <<Me tenías tan caliente con esa plática que me estaba a punto de acabar en seco>>.

    En las gradas de la piscina me pidió que quisiera mamarme la verga y fue una delicia cuando esta chica hacía desaparecer mi glande en su boquita, pues era todo lo que podía abarcar. Finalmente, después de una buena mamada se sentó frente a mi abriendo sus piernas y dejándome ver su rica panocha bien afeitada y mi verga desapareció en el hueco caliente de su vagina y en esa posición estuvimos por minutos en donde aprovechaba de masajear sus glúteos y de meterle alguno de mis dedos en su rico culo. De esa manera llegó a su segundo orgasmo, y se abrazó fuerte a mi espalda y pude sentir esa vibración de su cuerpo cuando le llegaban los espasmos que hicieron temblar y erizar la piel de sus piernas.

    Después de su orgasmo nos fuimos a bañar al baño de la casa y se me puso de perrito en la tina. Yo estaba tan caliente y a punto de venirme y le pedí directamente si me podía dar el culo. Por un segundo quedó en silencio, para luego decirme: <<Tony, no creo que lo soportaría. Inténtemelo y veremos qué pasa>>.

    Ella me volvió a dar otra mamada y esta se extendió hasta dejarme bien ensalivados mis huevos. Yo hice lo propio con su rico culo y solo escuchaba los gemidos cuando mi lengua pasaba rozando su rico ano. Me tomé el tiempo necesario para dilatar su esfínter y cuando lo consideré dilatado, le asomé mi verga y esta se hundió poquito a poco en el rico culo de Denise. Al principio Denise se quejó del dolor, la incomodidad de sentir en su recto mi paquete de 24 centímetros, pero se ajustó a este en cuestión de minutos. Recuerdo le pregunté:

    – Denise, ¿te duele?

    – Un poco, pero es más grande el morbo de pensar que lo tengo adentro y eso es una sensación rica para soportarlo. ¿A ti te encanta verdad?

    – Si Denise, tenerte así me encanta. Ver como toda mi verga esta apretada por tu rico culo me encanta.

    – ¿Te gusta que te lo apriete así? –Ella contraía su recto y esfínter.

    – ¡Que rico Denise, me vas a hacer acabar!

    – Dame Tony, sácala y métemela suavecito. Follame el culo cariño. –y Denise me tomó por los testículos y los masajeaba.

    – ¿Así Denise, o quieres más fuerte?

    – Dame más fuerte, que siento muy rico como me rompes el culo… dale más fuerte Tony.

    Denise estaba tan excitada como yo que cuando le toqué su conchita, que es un tanto incomodo en esa posición de perrito, su vulva estaba tan mojada y su clítoris tan inflamado que tuve que hacer pausa al follarmela por el culo, pues es muy difícil seguir con mis embates y masajear su clítoris a la vez. Opté por darle masajes a su clítoris y en minutos explotaba en un potente orgasmo. Como ella comenzó a mover sus caderas, ya no pude seguir con el masaje y fue ella la que me pidió que le follara el culo fuertemente. Así lo hice y la combinación de sus gemidos y movimientos sin control de su pelvis, fueron los que me llevaron a dejarle ir una rica corrida en su apretado culo.

    Nos bañamos y nos comenzamos a vestir, pues ya la ropa interior con el sol y calor que había, estaban secos. Obviamente Denise y yo queríamos más, pues ella quedaba con esa interrogante de su último orgasmo. No sabía cómo explicarlo: el placer lo sintió en la zona del pubis y se extendió por todo su cuerpo hasta concentrarse en la zona del perineo. Fue una sensación que no había experimentado antes y quería volver a conseguir. Nos dedicamos a experimentar un poco más el sexo anal, que había dejado a Denise, con muchas interrogantes y ella intentaba entenderlo de esta manera:

    – Tuve pánico, pues tú pene si es extraordinario y si tenerlo en la vagina se me hizo incomodo al principio y ahora te imaginas en una entrada más reducida y anatómicamente quizá no diseñada para este accionar. Más sin embargo esa tensión, pero más que todo ese morbo pudo más que el miedo e incluso los primeros minutos de incomodidad hasta explotar en un indescriptible placer que solo puedo comparar al primer orgasmo que logré cuando me masturbaba a los trece años.

    Y seguimos follando con Denise toda aquella tarde y lo hicimos por varias veces por esos dos años que ella vivió en esa propiedad de alquiler. Ella tenía tan solo 24 años y yo casi le doblaba la edad, pues tenía 46.

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  • Mi show de stripper (IV): Mi cumple y la boca de mi hermana

    Mi show de stripper (IV): Mi cumple y la boca de mi hermana

    Anteriormente tras haberme aprovechado de no ser reconocido por mi mascara en el show de stripper me cogí a mi hermana. Luego renuncie lleno de culpa a mi trabajo.

    Pasaron los días y semanas y trate de evitar las reuniones familiares, pero se acercaba el día de mi cumpleaños y obligatoriamente debería ver a mi familia.

    Al llegar el día, me espera un almuerzo en casa de mis padres, a la noche sería la fiesta en mi casa con amigos.

    Luego de las felicitaciones y abrazos y el almuerzo llega el momento en que mis padres se van a dormir la siesta, mi hermana me pregunta si estaba invitada a la fiesta de la noche.

    La verdad es que yo quería tenerla lo más lejos posible, pero no podía decirle que no.

    «estas todo transpirado, deberías darte una ducha antes de salir…» me sugiere mi hermanita.

    «anda a bañarte, yo te alcanzo la toalla» propuso asumiendo que obedecería.

    Me dirigí al baño, me desvestí, y comencé a ducharme, Unos minutos después se abre la puerta, era mi hermana, yo no podía verla con claridad por la opacidad de esa cortina semitransparente.

    «acá te dejo la toalla, acordate de lavarte bien la pija, no la dejes pegoteada a la toalla» dijo mi hermana burlándose yéndose y cerrando la puerta.

    Al terminar mi ducha me doy con que mi ropa no estaba, se la había llevado mi hermana, y la toalla que me dejó era una de manos.

    Sin secarme me la ate a la cintura, apenas logre sujetarla, el largo llegaba unos centímetros abajo de mi pija.

    Salí al cuarto de mi hermana en busca de mi ropa, Al entrar ella estaba en tanga solamente y con varios vestidos sobre su cama.

    «ay porque entras así sin avisar» dijo inocentemente mi hermana, cubriéndose solo los pezones.

    Explicándole que me dejo sin ropa y con esa minúscula toalla me acerco hacia ella.

    «ah bueno, estaba acá probándome ropa para esta noche» me responde sin dar ni un paso atrás.

    Solo su tanga cubría su desnudez, y solo esta toalla de manos cubría la mía y estábamos a un par de metros de distancia. La ideal para ver el cuerpo del otro sin mover la cabeza.

    Le pregunté dónde estaba mi slip, y ella me dijo que lo había escondido, que debía buscarlo.

    Sensualmente ella camina hacia su cama y se recuesta sonriéndome de forma picara,

    Evidentemente estaba bajo sus sábanas. Me acerco hacia esa cama. Ella pone su pie en mi pecho y el otro en mi muslo, como indicándome que no me dejaría acercarme.

    Comienzo a hacer fuerza, el pie que estaba en el muslo se hace lugar por debajo de la toalla, el que estaba en mi pecho solo se deja vencer, mis manos se ubican en sus pantorrillas delicadas.

    El pie que sigue metiéndose por debajo de la toalla escala como sin querer hasta llegar a la altura de mi ingle. Mi pija comienza a elevarse, a crecer en altura y en anchura.

    Por la erección se mueve caprichosamente desde abajo hacia arriba pero recorriendo el costado como la aguja de un reloj.

    En ese recorrido de vida propia tiene contacto con el pie de mi hermana, que solo me mira a los ojos, ya sin sonrisa, sino con un rostro de temor y de lujuria.

    Ella está sintiendo como mi pija va recorriendo su pie y no lo mueve.

    Su otro pie comienza a deslizarse hacia abajo, por la presión que ejerzo hacia ella, llega hasta mi abdomen marcado, y sigue su recorrida, hasta que su planta queda apoyada totalmente sobre mi pija protegida solo por la toalla.

    Un pequeño paso hacia la cama y el pie que está tocando mi piel se desliza hacia afuera desatando el débil nudo de mi cintura.

    Ya desnudo con una pierna a cada lado de mi hermanita sigo avanzando, ella fija su mirada en mi pija, sus manos con hipocresía llegan a mi pecho para detenerme.

    Sigo en mi camino pasa mi rostro muy cerca de sus pechos desnudos, sus manos ya están en mi costado acompañando solamente mi recorrido.

    Una vez que mi cara estuvo al frente de ella y mi miembro rozo la tela de su húmeda tanga lanzo junto con un suspiro

    «ay hermanito… Esta atrás de la cama tu slip»

    Allí mismo quería arrancarle la tanga y metérsela, pero decidí mi recorrida hacia arriba.

    Sus manos se ubicaron en mis caderas guiándome hacia arriba, mi pija hizo contacto con sus tetas, ya tenía liquido preseminal babeándolo todo, y así dejó también su marca en las tetas de mi hermana

    Cada tanto se escuchaban quejidos y suspiros de ella, sigo en mi avanzada, sus manos ya están en mi cola de forma descarada. Su mirada ya está atenta a mi miembro incestuoso que se acerca.

    Llego hasta su carita dulce, la punta comienza a recorrer su mentón, sus cachetes toca su nariz y sus labios.

    Mi hermanita no dice nada, yo simulo buscar y no encontrar mi slip, que intencionalmente ella puso ahí detrás de su respaldar.

    Veo que abre su boca, y su lengua sale de su interior hasta hacer contacto con la punta de mi glande.

    Sentí que iba a explotar en ese momento como nunca, ya inmóvil siento y veo como su boca aprisiona la cabeza, y exige que se meta mi pija cada vez más dentro de su boquita.

    Así estuvo mamándome la pija en esa situación como 10 minutos, ninguno decía nada, teníamos miedo de romper el momento con nuestras palabras. Algo prohibido estaba pasando y no podía terminar.

    Luego lo inevitable, exploto dentro de la boca de mi hermanita, la leche sale por todos lados, como nunca mi pija late dentro de su boca, al sacarla de la misma, siguen saliendo chorros que caen en la cara y en el pelo.

    Yo bufo como un toro en celo con sonidos guturales.

    En ese momento se escuchan ruidos en la casa, mis padres se habían despertado.

    Rápidamente saco mi slip que hacia decenas de minutos había encontrado, me visto a una velocidad increíble, ella se mete debajo de las sabanas y se seca con la toalla que saco son sus pies la leche que tenía por todos lados.

    Ninguno dijo nada, yo salí lo más rápido que pude de su cuarto, salude a mis papas que estaban con cara de dormidos y me fui.

    Ahora debía esperar hasta la noche que pase la fiesta para volver a tener a mi hermanita y que pase lo que falta.

  • Serie rosa (Relato 5)

    Serie rosa (Relato 5)

    La tarde tildaba gélida y típica de un día invernal. De hecho, Noa Domínguez lo notaba en sus huesos pese a ir abrigada hasta los dientes. Atravesaba la ciudad andando tras sus prácticas universitarias en el hospital y la heladez la envolvía como una mano fría y negra. Además, el cielo estaba cubierto y encapotado de nubes grises, y el servicio meteorológico anunciaba nevadas.

    Más que andar, Noa corría tiritando con un deseo desmesurado de llegar a casa y quitarse este frio que la mataba por momentos a más.

    Tras diez minutos interminables, Noa alcanzó su edificio y de aquí a su piso. Ni siquiera saludó a Diego, su hermano de 12 años con su profesora particular de inglés. Pasó de largo y se encerró en su habitación.

    -¿Qué le pasa a tu hermana Noa? –se preocupó Ingrid, la profesora nativa de inglés.

    -Será que tiene las bragas congeladas. Cuando no es eso es la regla o vete tú a saber.

    -¡Diego! Cuida esa lengua, please.

    -Es la verdad, profe. Mi hermana lleva un año especialmente salida. Folla más que estudia, y así le va. Mi padre le ha dado un ultimátum. O se sujeta las bragas o le corta el grifo.

    -¿Me hablas de Noa? Yo la veo una chica very responsable y educada.

    -Claro, hasta que ve un chochito bonito y se le disparan las hormonas.

    -¿Noa es lesbiana?

    -Y tanto. Usa su coche de picadero. Dice ella que es el mejor sitio para mojar. Pone música. La calefacción. Inclina los asientos. Y a gritar en medio del garaje. Ya te digo. Una golfa de armas tomar. Tiene follamigas por toda la ciudad. Ella las llama “su colección”, ¿te lo puedes creer?

    -¿Noa es una promiscua?

    -¿Y eso qué es? Pasa de ella, profe. ¿Por dónde íbamos?

    -Por aquí. Lección 12-B. Voy al baño. Cuando vuelva quiero verlo hecho o toca negativo.

    -¿Cómo?

    -Por hablar mal de Noa.

    -Vale. ¿Tarda mucho en mear?

    -Diego…

    -Vale, voy.

    Ingrid abandonó el salón, pero en vez de pasarse por el cuarto de baño lo hizo por la habitación de Noa. La puerta se encontraba cerrada e Ingrid pegó con los nudillos.

    -Hello, ¿se puede?

    -Sí, pasa.

    Allí seguía Noa con un frio que no se le quitaba. Ni siquiera se quitó la ropa o el abrigo.

    -Noa, ¿estás bien?

    -Muerta de frío, pero bien.

    Ingrid entró y cerró la puerta con cerradura.

    -¿Necesitas algo? –se extrañó Noa.

    -Yo nada. La que necesita algo eres tú.

    -Sí, ya me ves, voy a tenerme que dar una ducha de agua hirviendo o pillaré una pulmonía.

    -Yo tengo algo mejor que una ducha.

    -¿El qué?

    -Esto. –Ingrid se sacó el jersey por la cabeza y dejando sus tetas preciosas a la vista. Luego se desabrochó la falda y se quitó las bragas.

    -Wowww, joder con las inglesas –empezó a sentir Noa un hormigueo por el estómago y que bajaba por el ombligo-. ¿No tienes frío así?

    -Yo siempre estoy calentona.

    -Calentona y muy buenorra, por lo que veo. No sabía que tuvieras esas carnes tan apetitosas si no caes antes.

    -Tú quieres entrar en calor y yo fuck you now. ¿Hacemos trueque? –se metió Ingrid en la cama y posó desnuda y preciosa. Noa empezó a sentir sofoco-. ¿Te quito la ropa o lo haces tú?

    -Ingrid, mis padres están en el cuarto de estar y mi hermano en el salón.

    -No gritaré. ¿Tú gritas al alcanzar el orgasmo? Si quieres te amordazo con mis bragas y así nadie te escuchará.

    -Qué hija de puta… -se arrancó Noa el abrigo y luego el resto de la ropa. Una vez desnuda, se lanzó sobre Ingrid y empezó un intercambio de besos, sobeos y revolcones en la cama. Así durante 8 minutos hasta que sus cuatro piernas se encajaron formando unas tijeras pélvicas. El frotamiento genital fue frenético. Con Ingrid tumbada y Noa de rodillas, la armonía sexual desembocó en un orgasmo mutuo y en un ahogado silencio que costó.

    Embadurnada de sudor y con calores, Noa se bajó de la cama preciosa y buscó su móvil.

    -¿Te ha gustado? ¿Qué haces?

    -Para mi blog porno –le hizo a Ingrid las pertinentes fotos de rigor y un selfie junto al coñito de Ingrid. Sacó la lengua junto al clítoris y haciendo la señal de la victoria.

    -Vaya, veo que Diego tenía razón –rio Ingrid retozando hermosa en la cama.

    -¿En qué?

    -En que eres una golfa.

    -Eres tú quien me ha provocado, no yo.

    -Qué guarrona eres.

    -A ver, Ingrid, foto de tu culo. Ponte en pompa.

    -¿Así?

    -Joder qué chasis tienes.

    -¿Me meto un dedo? ¿Así te gusta?

    -Buffff… madre santa…

    -¿Cuántos dedos me meto? ¿Cuatro? ¿Cinco? ¿El puño?

    -Mejor te meto esto –fue directa Noa con la lengua hasta entrar analmente.

    -¡Ah, coño! –soltó Ingrid un alarido.

    -Calla, zorra, que nos escuchan.

    -Avisa antes, joder.

    -No mueves el culo y quédate así apoyada.

    -¿Profe? –se escuchó a Diego llamándola por los pasillos del piso.

    -Mierda, se me olvidó. El puto de tu hermano.

    -Que espere. Deseo comerme este culito tan esponjoso.

    -Puede sospechar. Otro día.

    -¿Te vas?

    La mano de Ingrid se encajó en el entremuslo de Noa…

    -¡Auuu!

    … comprobando su estado permanente de excitación.

    -Qué guarra. Te has corrido hace rato y sigues mojada –puso Ingrid cara a cara.

    -Te deseo, Ingrid.

    -Tú deseas todo lo que tenga coño. Tu venderías a tu madre por cinco minutos de sexo, ¿a que sí?

    -En serio, te adoro.

    -¿Solo porque follo de lujo? El valor de las personas no está entre muslo y muslo, sino entre pecho y pecho. ¿Vale?

    -Ahhhh, sigue, dale ahí abajo…

    -Eres un putón. Precioso pero putón. Aún debes aprender mucho de la vida. Me recuerdas a una potrilla salvaje y en celo, pero yo te domaré a base de latigazos y mucho castigo.

    -Sí, ohhhh, sí, castígame ahora.

    -¿Profe? ¿Dónde está?

    -Hazte una paja, so puta –la abofeteó Ingrid el clítoris con saña.

    -¡Auuuuuu, coño! ¡Cabrona! –cruzó las piernas a punto de correrse. Un guantazo más en la zona genital y Noa eyaculó en el mismo suelo con un chorro transparente y licuoso-. Ahhhhh…. Ohhhhh… puta mierda…

    -Tenía que haberte amordazado y amarrado como las cerdas en san martín –se fue Ingrid vistiendo.

    -Bufff… joder…

    -¿Mejor?

    -¿Podré verte mañana?

    -Me verás cuando me salga del coño.

    -Por favor, necesito verte otra vez.

    -Llama a una de tus follamigas, de tantas que tienes.

    -Tú eres diferente. Me haces gozar como nadie.

    -Primero limpia el suelo con una fregona y luego cómprate un cinturón de castidad. En eBay las venden.

    -Fóllame otra vez, por favor.

    -No seas perra –la azotó en el culo con la mano abierta.

    -¡Ayy! Me ha dolido.

    -Esa es la idea. Tengo que volver con Diego.

    -¿Y yo qué? ¿Me dejas aquí tirada?

    -Tirada, follada y corrida, ¿no te basta?

    -Quiero más –se agarró Noa los bajos con una nueva excitación.

    -Tú lo que eres es una ninfómana de mierda.

    -Tengo un problema con el sexo, lo sé, y me pondré en tratamiento, pero un último polvo ahora y aquí mismo. Por favor, te lo suplico.

    -Mira. Te dejo mis bragas para que sustituyas esta noche el dormir por la masturbación.

    -Ohhh, gracias. De verdad.

    -Y cómprate un consolador, joder, los hay a cinco euros –salió Ingrid de la habitación.

    Noa olió las bragas de Ingrid con gusto. Quiso masturbarse en ese momento de pie. No aguantaba más el apuro, pero se arrodilló y sollozó en lágrimas desesperadas.

  • Serie rosa (Relato 6)

    Serie rosa (Relato 6)

    Algo usurpó el sueño de Andrea Fernández en mitad de la madrugada en forma de vocerío. Incluso se despertó con un sobresalto pillado en el pecho, esperando lo peor. Encendió la lamparita de su mesita y poco a poco fue entendiendo la situación. Ahí estaba Gabriela Alonso, otra vez despierta, otra vez desnuda y otra vez follando como una condenada. Tanto Gabriela como su amiga se revolcaban en la cama como perras salvajes en celo. De hecho, la amiga tenía arañazos en el culo y la espalda, provocados por la extrema excitación de Gabriela, que más que besar mordía.

    -Joder, Gabri, ¿sabes qué hora es? –se desesperó Andrea, pero el calentón de Gabriela no la dejaba ni escuchar ni entender, solo anhelaba correrse y gozar como cada madrugada-. Gabri, ¿me escuchas? Anoche igual y antes de anoche con dos tías. Necesito dormir mis 8 horas o me quedaré sopa en clase.

    -¿Qué le pasa a esa? –se incomodó la amiga.

    -Déjala. Ayer le bajó la regla y está sensible. Tú olvídala –rio Gabriela con burla incluida.

    -Oye, te estoy escuchando –se cabreó Andrea como una posesa-. ¿No puedes follar por el día? Esto es un campus universitario. No un burdel de estudiantes. Hey, ¿me estás escuchando?

    -Andrea, dame cinco minutos, me corro y todas dormimos. Sólo te pido cinco minutos, coño –la criticó Andrea.

    -Ah, es que encima la ofendida eres tú o qué. Que me tienes amargada con tanto golferío. Que no me dejas estudiar ni dormir. Todo el puto día con ahhhhh, joder… dame más, cariño uuuuy… Voy a suspender el curso por tu culpa.

    -Oye, que no se calla –se enfadó a la par la amiga.

    -Gabri, mira mis dedos. Cinco dedos. Cinco minutos. ¿Vale?

    -¿Es que te parezco gilipollas? Voy a hablar con tu tutora o con el rector. No soporto esto más. O cambio de compañera de habitación o abandono la carrera –se bajó Andrea de la cama en bragas y top-less.

    -Mmmmm, tu amiga está rica –se fijó la amiga.

    -¿Te gusta?

    -Esas braguitas le quedan perfectas. Oye, ¿cómo te llamas?

    -¿Yo? Andrea.

    -¿Hacemos unos dedos?

    -¿Cómo dices?

    -Ella es hetero. Pierdes el tiempo con ella –la informó Gabriela.

    -Gabri, una chica puede ser dos cosas en la vida: puta o lesbiana, y este bombón podría ser las dos cosas.

    -¿Andrea puta? Si tiene telarañas en el coño.

    -Gabri, no te pases –la señaló Andrea desafiante.

    -Vente con nosotras a la cama, Andrea –la invitó la amiga.

    -Claro, ya lo que me faltaba.

    -Joder, a cada segundo la veo más buenorra –se mordía la amiga la lengua del gusto-. Mierda, tienes algo ahí, Andrea.

    -¿Dónde?

    -Ahí, mira.

    -No veo.

    La amiga se apeó desnuda de la cama y se aproximó a Andrea.

    -Aquí –se colocó tras ella.

    -¿Qué es?

    -Tu culo al aire –le bajó las bragas de un solo tironazo.

    -¡Hey! ¿Qué coño haces?

    -Saca un pie… eso es… y el otro… Me encantan tus bragas. ¿Son de Calvin Klein?

    -Dámelas.

    -Joder, Andrea, ¿te haces la brasileña? –se fijó Gabriela con un cosquilleo vaginal que aumentaba-. Nunca te había visto sin bragas.

    -Oye, dame mis bragas.

    -Ven a por ellas –las alzó la amiga en el aire.

    -Esto no tiene gracia.

    -Para mí sí.

    -Que os jodan a las dos. Voy a tomar medidas. Lo de esta noche se ha pasado de castaño oscuro –se alejó Andrea hacia el cuarto de baño.

    -Joder…

    -Wowww…

    -¿Qué coño miráis?

    -¿Tienes el culo operado? –olía la amiga las bragas de Andrea con satisfacción.

    -No, ¿por?

    -Y una mierda. Tú tienes prótesis en las nalgas.

    -Que no, joder.

    -Pero si tienes el culo de una brasileña de Copacabana.

    -¿En serio? Nunca me he fijado.

    -Gabri, ¿cuándo pensabas contarme esto?

    -Yo también estoy sorprendida. Andrea siempre va con jerseys de cuello alto y vaqueros.

    -Pues así está mucho mejor. Unas fotitos, un book y te hacemos famosa, Andrea.

    -Un momento, ¿me estás llamando puta? Yo he venido aquí a estudiar, no a zorrear. Para eso tengo tiempo. Y como me vuelvas a llamar puta te mato, so cabrona.

    -Así me encantas mucho más –rio la amiga.

    -Joder, son las cinco de la madrugada y necesito dormir. ¿Es mucho pedir? No quiero sexo, ¿vale? Y no soy lesbiana, ¿vale? Ahora tú fuera de aquí y tú a dormir.

    -Cómeme el coño, puta hetero –le hizo Gabriela una peineta con el dedo.

    -Eso es lo que a ti te gustaría. Vengo de clase y te veo follando. Vengo de mis clases de natación y ahí está en la cama con dos tías. Llego a la habitación de mis prácticas y otra vez dándote el filete. Es que no aguanto más, Gabriela. Estoy bajo mucha presión. He suspendido los dos últimos exámenes. No rindo en clase. Y tengo en mi sesera tus gritos orgásmicos permanentemente. Si suspendo este año, mi padre no me costeará la matrícula del próximo curso y me las veré putas –se puso a sollozar Andrea.

    -Madre mía… -se agarró los bajos Gabriela. Las lágrimas de su amiga la puso muy cachonda.

    -Bufff, ahora la veo más hermosa que nunca –más que hablar, la amiga susurró.

    -Por favor, Gabri, ayúdame porque no puedo más. Voy a perder el juicio. Me montas fiestas en la habitación sin avisarme. Estoy llegando al límite –rompió a llorar del todo.

    -Ohh, ven aquí, cariño –la cogió la amiga de la manita y la devolvió a su cama-. Métete en la cama… eso es…

    -¿Y mis bragas?

    -Olvida tus putas bragas. Necesitas descansar, ¿no?

    -Sí.

    -Pues venga. Gabriela es una puta ramera, pero yo te entiendo. Eso es. Échate y tápate.

    -Oye, ¿qué haces?

    -Meterme contigo.

    -No, quiero que te largues a tu habitación.

    -Pero cuando hayas dormido si no no me quedaré tranquila.

    -Estoy bien, de verdad.

    -Sólo cinco minutos. Te duermes y me voy. ¿Vale?

    -Vale.

    -¿Estás mejor, Andrea?

    -Joder…

    -¿Pasa algo?

    -Estás ardiendo.

    -Claro, llevaba follando con Gabri una hora.

    -Mierda, me has pringado el muslo con algo. ¿Qué es? Joder, tía, me estás mojando la cama.

    -Tú cálmate e intenta conciliar el sueño.

    -Qué puta eres –susurró Gabriela.

    -Cállate. Andrea necesita dormir. Eso es. Ahora cierra los ojos.

    -Pero no me toques, ¿vale?

    -Vale, yo me quedaré a tu lado quietecita y como una niña buena.

    -¡Ja! –se le escapó la carcajada a Gabriela.

    -Que te calles, que la desvelas. Así es. Muy bien. Relájate. ¿Te sientes mejor?

    -Sí, ya me viene.

    -A mí también.

    -¿El sueño?

    -No, esto –y la amiga la besó de modo apasionado que se prolongó hasta los 10 minutos. Al principio, Andrea se resistió pero le fue gustando y entrando al trapo. Una vez seducida y conquistada, la amiga procedió al frotamiento genital entre pelvis y pelvis. Ella de rodillas arriba y Andrea tumbada abajo. Lo que empezó como un cortejo seductor, se encauzó en sexo salvaje y enloquecedor. A todo esto, Gabriela inmortalizaba las tijeras coitales con la cámara de su móvil. Un minuto más y ambas llegaron al clímax entre berreos y gritos desorbitados. Un poco más y ambas quedaron abrazadas y exhaustas en la cama El sueño las arrastró y quedaron inertes y dormidas de inmediato.

    Gabriela se conectó a su facebook y subió el vídeo a su muro. Pese a ser tan tarde los likes y las visualizaciones se contaron por centenares y luego por miles.

    -Wowww…

    Gabriela veía cómo atraía nuevos followers y nuevos interesados, y el polvazo de Andrea y la amiga ya era lo más comentado en la red social, y horas después en la facultad.

    -¡Yeahhh!

  • Eran las nueve de la noche

    Eran las nueve de la noche

    Eran las nueve de la noche.

    Javier, era un joven moreno, doble y chaparrito. Había cogido el tifus. Estaba en cama. Sus escalofríos lo hacían temblar.

    Genara, su abuela, una mujer de 55 años, delgadita, chaparrita, con buenas tetas y en camisón, se metió en la cama con él para que entrase en calor. Le dio la espalda, y le dijo:

    -Abrázame.

    -Te voy a contagiar, abuela.

    -No va a pasar nada.

    Javier, cogió a Genara por la cintura… Su verga, al lado del culazo de su abuela, se fue levantando. Al rato, la gran verga estaba tiesa como una estaca. Genara movió el culo alrededor, como queriéndose acomodar. Javier le cogió las tetas con las manos. Genara, le preguntó:

    -¿Qué haces, Javier?

    Javier, temblando, le levantó el camisón a su abuela. Sacó la verga del calzoncillo y se la metió entre las piernas por encima de las bragas.

    -Va a venir tu madre y nos va a ver.

    Aquellas palabras animaron a Javier. Le quiso quitar las bragas a su abuela.

    -No, Javier, y no es no.

    La verga de Javier siguió follando las piernas. A ratito, el no es no, se hizo sí o sí. Genara, se quitó las bragas. La verga de Javier se clavó en el coño mojado de su abuela como se clava el cuchillo en la manteca.

    Estaban en plena faena y entró en la habitación Andrea, la madre de Javier, una mujer de 35 años, delgada, morena y chaparrita como su madre y su hijo. El joven tenía la cabeza de la verga dentro del coño de su abuela. La madre, le preguntó:

    -¿Vas entrando en calor, hijo?

    Javier ya no temblaba.

    -Sí, mama.

    -Las abuelas valen para todo. ¿Verdad?

    -Sí, mamá.

    Genara, que estaba ardiendo, moviendo el culo hacia atrás, y metiendo toda la verga de su nieto dentro de su coño, le dijo a su hija:

    -Veeete y apaaaga la luz.

    -¿Qué te pasa en la voz, mamá?

    -Creeeo que me cooogió el frío.

    Javier, suavecito, metía y sacaba la verga del coño de su abuela.

    -A ver si te estás contagiando.

    Andrea fue junto a su madre y le puso la mano en la frente.

    -Estás caliente. Voy a buscar el termómetro.

    La verga del nieto seguía desfilando a paso de tortuga dentro del coño de la abuela. Genara sentía que se iba a correr y quería que su hija se fuese de la habitación

    -¡Veeete a la mieeeerda!

    -¿No me echarás a mí la culpa? Te dije que si te metías en cama con Javier acabarás jodida.

    -¡Qué raaazón teníííías, hija!

    -Ahora tendré que cuidar a dos en vez de uno.

    Genara comenzó a correrse. Mordió la almohada y aguantó los gemidos. Andrea, se asustó.

    -¿Voy buscar a un médico, mamá?

    Genara no estaba para responderle.

    -¡Mamá!

    Andrea se iba a buscar el médico, cuando le dijo Genara, con la voz entrecortada.

    -Ya me pasó, hija, ya me pasó.

    -¡Qué susto me metió!

    -Apaga la luz y vete.

    Andrea seguía preocupada.

    -¿Y dejarte así?

    -¡Qué te vayas, cooooño!

    Andrea, apagó la luz y se fue. Genara folló con su culo a su nieto hasta que sintió como le llenaba el coño de leche. Se quedó quieta con la verga dentro, sin decir palabra, hasta que se le volvió a poner dura, después lo volvió a follar hasta que se volvió a correr ella. Al parar Genara, comenzó Javier a darle al culo. Diez o quince minutos más tarde, se corrían abuela y nieto.

    Al acabar, la abuela le dijo:

    -Déjalo ya que estás muy débil y te puede dar algo.

    A la mañana siguiente, Andrea, mientras su hijo iba al servicio, fue a cambiar las sábanas de la cama y vio los tremendos lamparones de jugo y semen.

    -¡Ay cuando la pille por delante! ¡¡La mato!!

    Javier, que volvía del baño en pijama, le preguntó a su madre.

    -¿A quién vas a matar, mamá?

    -¡A la puta de tu abuela! Se metió en tu cama para joder contigo.

    Javier, que estaba empalmado, y tenía la verga hacia arriba para que no se le notase, la sacó, y le dijo, orgulloso:

    -Es que ante una verga como esta…

    Andrea vio los gordos 20 centímetros de su hijo, en erección, y le dijo:

    -Ya veo. Llevaba cinco años sin… -Andrea se acordó de la noche anterior- ¿Se estaba corriendo cuando mordió la almohada?

    -Estaba. Tú también llevas tres años sin nada. El tiempo que hay que nos dejó papá.

    -¡Estuvisteis jodiendo delante de mí!

    Javier se acercó a su madre, le cogió la mano y la llevó a su verga. Andrea se apartó de su hijo.

    -¡Guarda esa cosa!

    -No muerde, mama.

    -¡A mí me guardas un respeto! Yo no soy tu abuela.

    -Dale una mamadita.

    -¡Ni borracha!

    -Después te la doy yo a ti.

    -¡¿Con quién piensas que estás hablando?!

    Javier ya iba de sobrado.

    -Con una mujer de bandera.

    -¡Estás hablando con tu madre, degenerado!

    Javier cogió a su madre por la espalda y le acarició las tetas. Le besó el cuello, y apretó su verga contra su culo.

    -¡Voy a hacer que sueltes toda la leche atrasada!

    -Soy tu madre, no soy una vaca.

    -Eres un caramelito que me voy a comer.

    Besando el cuello de su madre le metió una mano dentro de las bragas y se encontró con un coño empapado.

    -Para, Javier, para.

    -¿Acabamos de manchar la cama antes de que la cambies?

    -Eres el diablo.

    Javier sabía que su madre ya estaba madura.

    -Y tú una diablesa preciosa.

    -¿Vamos para cama?

    -¡No! Déjame ir.

    Andrea estaba junto a la cama. Javier la empujó y cayó boca abajo. Con una mano sobre su espalda le quitó la falda.

    -¡Detente!

    Le quitó la las bragas con los dientes.

    -¡No sigas!

    Le abrió las nalgas con las dos manos. Pasó la lengua por el ojete y por el coño mojado.

    -¡Eres un cerdo!

    Javier le metió y sacó la punta de la lengua en el ojete repetidas veces. Andrea cerró los ojos y comenzó a mover el culo hacia arriba. Javier le metió el dedo medio en el coño. Lo sacó, empapado, y se lo puso en la entrada del ojete. Andrea empujando con su culo, lo metió y lo sacó. Ya la tenía entregada. Javier le dio la vuelta a su madre. Le subió el jersey la blusa y el sujetador. Andrea, se dejó ir. Magreó las tetas y chupó y lamió pezones y areolas. Bajó y le comió el coño bien comido, desde el ano al clítoris. Se echó sobre la cama, y le dijo a su madre:

    -Sube.

    Andrea, se quitó el jersey, la blusa y el sujetador. Dejó al aire unas tetas medianas con areolas negras y grandes pezones. Después cabalgó a su hijo hasta que no pudo más. Derrumbándose sobre él, le dijo:

    -¡¡¡Me corró, hijo, me coooorro!!!

    Quien también se corrió al sentir las palabras de su hija, fue Genara, que había vuelto de la plaza y se estaba masturbando detrás de la puerta de la habitación de su nieto.

    Se agradecen los comentarios buenos y malos.