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  • Este sí sabe mamar

    Este sí sabe mamar

    Era un 25 de diciembre, me dirigía al trabajo, aún estaba oscuro, eran las 6 de la mañana. Me detuve para cruzar la calle, unas cuadras antes de llegar a mi trabajo, había varias personas esperando algún camión y otros esperando a cruzar la calle como yo.

    De pronto un chico me dice “¿puedes ayudarme a cruzar la calle? Ando toda mareada.”.

    Yo tengo 45 años, y él tendría unos 25.

    Le dije, “claro” y cruzamos la calle. Entonces me preguntó que si podía apoyarse en mi brazo era algo incómodo, pero como estaba oscuro le dije que sí. Caminamos varios metros, y me dijo “¿no tienes frío?”. Le dije que no. Después me dijo “¿puedo?”. Apuntando hacia mi bulto. Miré a los lados y le dije, “claro”.

    Comenzó a darme una rica sobada por encima del pantalón. Bajó el cierre y metió la mano mientras caminábamos. Me dijo, “quiero mamártela”.

    Le pregunté, “¿aquí?”. “Vamos allá al matorral”, me dijo. Cruzamos la otra calle y nos fuimos al matorral. Llegando ahí como toda una golosa se arrodilló frente a mí. Para ese entonces yo tenía la verga ya bien parada y chorreante de lava.

    Me bajó los pantalones a la rodilla me bajó el bóxer y como becerro caliente, comenzó a mamarme el garrote. Subía y bajaba de mi falo, desde la punta de la cabeza hasta la base de la raíz, no sé cuánto tiempo tenía que no mamaba ese chico, porque lo hacía con una desesperación, como si fuera su único alimento y tener días de no haber probado bocado.

    Sus mamadas eran tan ricas, qué el falo comenzó a hincharse, yo sentía qué me estaba formando una vergotota a puras chupadas.

    Después de 15 minutos de esa mamada intensa, le avisé que me iba a venir, y él no se despegó, siguió mamando, exploté en su garganta, le sujeté con fuerza la cabeza hacia mí. No iba a permitir que se fuera. Cuando recuperé el sentido lo solté, él siguió mamando ya más tiernamente. Y me preguntó que si me quería volver a venir.

    Yo sí quería, pero ya estaba amaneciendo, le dije que, en otra ocasión, Por cierto, le dije “¿cómo te llamas?”. Me dijo “Donovan”.

    Me subí el bóxer, me abroché el pantalón, él se levantó, y nos fuimos de ahí.

    Jamás lo volví a ver.

    Pero cada vez que paso por ese lugar para ir a mi trabajo lo recuerdo lujuriosamente.

    Quisiera volver a encontrarlo, por lo menos una vez por semana.

    O me encantaría tener otra experiencia similar con jóvenes de 20 años para arriba.

  • Necesidades

    Necesidades

    Hoy, mi sábana amaneció mojada, como muchas veces.

    Como tantas veces me quedé dormida con mi sustituto dentro, buscándote. Sí, a ti. Buscando tu hombría abrazándome, tu lengua ardiente perforando mi garganta, hoy desperté buscándote.

    Si… Tú, que me conoces y has estado muy dentro de mí, pero también a ti, que no te conozco, pero me fascinas por el simple hecho de ser hombre.

    Hoy desperté con ganas de hundirme en tu pecho y besarlo desesperadamente, escucharte respirar hondo y saber que mi boca causa en ti esa fiebre divina que solo se cura conmigo, tu amiga incondicional, la que está pendiente de ti, la que sabe tus oscuros deseos y se esmera en satisfacer todos y cada uno.

    Hoy desperté con sed, mi boca reclama esa semilla que solo tú puedes darme, desde muy dentro de tu divinidad masculina que me quema al entrar a mis labios, que me vuelve loca cuando mi lengua la recorre desde su nacimiento buscando la fuente de mi alimento que recibiré gustosa hasta lo más profundo de mí.

    Hoy quiero ser tuya, o de otro, o de otro… o de varios. Te amo hombre fuerte y temperamental, amo tu fuerza, tus sentimientos, tu sexo grande o pequeño, pero tan mío cuando lo tengo en mis labios.

    Hoy te necesito a ti, a ti también y a todos ustedes, no me importa que me llamen puta, si eso es lo que soy…

    Soy de la comunidad… Y para la comunidad.

    Besos

    Tania Love [email protected].

  • Amo serle infiel a mi novio (2)

    Amo serle infiel a mi novio (2)

    Hola, aquí Valeria con otra parte de mi anterior relato (les dejaré el link al final de este) dónde le fui infiel por primera vez a mi novio, ahora vengo con otra de esas veces y está vez fue con un vecino.

    Mi novio y yo vivimos juntos, él sale a trabajar y yo trabajo desde casa, ya habían pasado varios días después de la boda y estuve pensando mucho en lo que había pasado, si estaba bien o mal, pero más que eso el placer que me había generado ese sexo prohibido.

    Tuve una reunión por videollamada así que me había arreglado con una camisa, falda negra y pegada, medias y tacones negros. Acabo la reunión y seguí trabajando cuando escuché el timbre fui a ver y ahí estaba nuestro vecino Tomás un hombre alto y maduro como de 42 años.

    Me comentó que había olvidado sus llaves en casa y solo le quedaba esperar a que su esposa regresará del trabajo para entrar, entonces me preguntó si podía estar en nuestra casa a lo mientras, acepté y él entró.

    Decidí dejar de trabajar para estar con él y nos sentamos en la sala a charlar y beber algo, aunque no fuera alcohol, le dio curiosidad mi ropa considerando que estaba en casa y le expliqué todo.

    Estuvimos hablando de diferentes temas hasta que tocamos el de nuestras relaciones él me dijo que todo iba bien con su esposa y se incluso ella se había vuelto más sexy, yo le hablé de mi relación y me sentí en confianza así que le confesé lo que pasó en la boda con la promesa de no decirle a nadie.

    Creo que le conté con mucho detalle porque él me veía sorprendido e igual me di cuenta que le había causado una erección, me sorprendió al ver su erección y me empecé a sentir caliente, raro pues había follado con mi novio la noche anterior, aunque fuera un cliché tuve la idea de volver a ser infiel.

    Miré a Tomas y sin más rodeos llevé mi mano a su erección y la apreté

    Yo: Se que todo va bien con tu esposa, pero… ¿qué te parece si tú y yo nos divertimos?

    El: oh Vale no sé…

    Yo: está bien si no quieres solo lo digo porque estamos solos y nuestras parejas llegan hasta tarde.

    El: ¿y quedaría entre nosotros?

    Yo: sí, claro.

    Me miró unos segundos y sentí su mano acariciar mis nalgas, me acerqué y lo empecé a besar mientras él me acariciaba el rostro y lentamente me subía a sus piernas, mientras más duraba el beso tomo más confianza y comenzó a tocarme debajo de la ropa.

    Hice lo mismo y le quite la playera y luego en cinturón, el tono el cinturón y me dio una nalgada con él, dolió un poco, pero a la vez me gustó y me quite la camisa quedando en sostén ya estaba punto de sacar mis tetas cuando recordé que estábamos en la sala donde hay unas ventanas y, aún con las cortinas, nos podían ver.

    Me levanté y tome su mano, tenemos un cuarto de invitado, pero en lugar de eso lo lleve a mi cuarto donde duermo con mi novio. Sentía mi corazón latir con fuerza y luego a Tomar frotando su erección en mis nalgas y me bajo la falda y las bragas quedando con las medias y tacones.

    Se sentó en la cama solo con su bóxer y me dijo que fuera a gatas hacia él, me dio curiosidad y lo hice, cuando llegue a el tomo tu rostro y lo froto con su erección, me sonroje y se quitó el bóxer ahora frota di su verga dura en mi rostro.

    No había estado con un hombre maduro antes y su verga me sorprendió era larga y ancha y con muchas venas marcadas, me dijo «abre» y abrí mi boca, metió su verga y se empezó a mover con mi boca llena de saliva mientras lo miraba a mis ojos.

    Mi lengua lamía todo lo que podía y también me empecé a mover por mi cuenta, me saco su verga y subió a la cama mientras me miraba sabía que quería así que subí a la cama en 4 y regresé a chupar su verga.

    Estaba tan concentrada en chupar y lamer que no me di cuenta cuando tomo mi cabeza y me empujó lo más que podía de meter su verga a mi boca, aguante unos segundos y de ahí empuje para sacarla, el me veía con una sonrisa mientras yo jadeaba y dijo.

    El: ven aquí quiero probar tu coño de puta.

    Yo: si mi amo

    El: así perra hoy seré tu amo.

    De nuevo a gatas fui a su rostro y me senté en él, tomo mis caderas y de inmediato su lengua entro en mi coño caliente, estuve jugando con mis tetas mientras el me hacía gemir con su lengua que tocaba mis paredes internas.

    Me dejó de comer el coño y bajo mi cabeza poniendo una almohada y levantando mi culo, se empezó a frotar en mis nalgas y dijo.

    El: ya tenía ganas de hacerle esto a tu culo Vale.

    Yo: si amo, no te olvides del condón.

    El: no te preocupes me hice la vasectomía, así que te voy a dejar bien llena de semen perra.

    Cuando me dijo «perra» recordé algo y me levanté mientras le pedía que cerrará los ojos, poco después volví a la misma posición y cuando el abrió los ojos me vio con un collar y una correa que le está ofreciendo.

    Él se sorprendió y le dio un tirón a la correa mientras metía una buena parte de su verga, me hizo gritar al aire y a la almohada, lo insulte varias veces y cada que oía un insulto me daba una embestida dura, mantuvo tenso el collar con mi cabeza arriba para escucharme gemir por su verga que se abría paso en mí.

    La metió toda y la hizo palpitar, mientras me iba acostumbrando me dio una fuerte nalgada que me gustó lo veía mientras se empezaba a mover y tiraba más del collar, casa embestida me había gemir su verga era mucho más grande que la de mi novio y tenía muchas venas marcadas que lograba sentir.

    Por suerte nadie se quejaba de los gemidos así que podía hacerlo cuánto quiera, Tomas vacío un bote de aceite lubricante en mi espalda y lo empezó a repartir por todo mi cuerpo, con el collar me levanto para tener mi espalda en su pecho y sus manos masajeando mis tetas.

    Sentí que estaba a punto de correrme cuando saco su verga, lo mire y pedí que la volviera a meter, el con una sonrisa pervertida me puso boca arriba y me abrazo metiendo toda su verga de nuevo.

    Me sentía muy bien recibiendo verga así, lo abrace también y tenía los ojos cerrados mientras soltaba gemidos en su oído, deje de sentir la cama y abrí los ojos para descubrir que me estaba cargando y follando.

    Mi coño se apretó más al sentir su verga presionar con fuerza la parte superior de mi coño que apretaba mi clítoris, lo bese y estaba totalmente pegada a él con nuestros cuerpos frotándose entre sí, cada que la metía rebotaba en él y sus manos me regresaban rápidamente.

    En un momento se empezó a mover el junto con sus manos de una manera salvaje y que apenas si sacaba su verga de mi, pero se seguí frotando muy rico, empecé a gemir con fuerza su nombre en el oído y él no se detenía hasta que, sin poder hacer más, tuve un delicioso orgasmo en sus brazos.

    No se detuvo ni un segundo yo lo miraba desconcertada hasta que sentí el impulso de placer de otro orgasmo continuo, segundos después se clavó en mí y mientras daba un beso en mi coño sentía su caliente semen salir y llenarme toda.

    Nos quedamos quietos un rato, me quitó el collar y correa, y de ahí nos acostamos en la cama bien satisfechos, hablamos un rato y él se levantó para tomar una ducha y yo fui a limpiar las sábanas y todo lo demás.

    Pensaba en esperar a que saliera de la ducha para entrar yo, pero en su lugar me quite los tacones y medias y entre a la regadera con él, me miró feliz y no hicimos más que unos besos y tocarnos un poco más, aun así, me gustaba la idea de estar en la ducha con otro hombre.

    Terminamos y nos vestimos para después ver un rato la TV, me sentía como si fuera su hija en esos momentos, una hija que acababa de recibir la verga de su papi.

    Después su esposa le llamo que había llegado y él se fue, más tarde llegó mi novio y todo estaba bien, yo usaba leggins para cubrir las marcas de nalgadas y el cuarto estaba ordenado, no dijo nada al respecto y nos fuimos a dormir.

    Esta fue la segunda vez que lo engañe y fue delicioso con muchas cosas juntas y el hacerlo en nuestra cama fue más especial. Espero que les guste y digan que tan puta creen que soy. Nos vemos cuando cuente la siguiente vez, chao.

    Relato anterior:

    “Amo serle infiel a mi novio”

  • Mi joven esposa, mi amiga, mi amante, mi puta (XI)

    Mi joven esposa, mi amiga, mi amante, mi puta (XI)

    Al día siguiente (lunes) llegue al despacho una hora antes de la hora habitual ya que necesitaba sacar pendientes para poder ausentarme el sábado, aún no había nadie en la oficina, la noche anterior había confirmado mi asistencia en el chat de Mau y reservado mi vuelo. Tendría que volar a la Ciudad de México el viernes en la tarde y salir el sábado temprano en vuelo directo a Puerto Vallarta. Me cito a las 5 de la tarde en un conocido Restaurante y ahí me encontraría con Ramiro y dos chicos más que viajaríamos por distintos medios, el a su vez nos llevaría a la casa que había rentado para el singular evento.

    Por la información que cada momento revisaba en el chat grupal habíamos confirmado 5 de los invitados (a algunos nos pidió enviáramos la confirmación del boleto de viaje), de los cuales 3 eran de Guadalajara y yo de Querétaro, así como un chico local de Puerto Vallarta, aún faltaban 3 por confirmar según lo planeado por Mau y la vigencia terminaba mañana martes. Estaba realmente excitado y emocionado por asistir, además de ser la primera vez sin Marco y Lety, ya en mi faceta de single formalmente.

    Me paso un momento por la cabeza que era el de más edad de los invitados y al mismo tiempo recordé las palabras de Miriam “A veces usted habla como si fuese un anciano, es un hombre joven en plenitud, no tiene por qué sentirse mayor si se relaciona con personas más jóvenes como yo”. Dejé de pensar en el evento y recordé a Miriam, su imagen angelical, mirarla en el coro cantando, la hermosa tarde en casa de su hermano y la última charla que tuvimos al despedirnos.

    Lo confieso me sentí mal, sentía que traicionaba lo que ayer me otorgaron viendo cada 10 minutos la foto de Sandra desnuda de la cintura para abajo ataviada en ese traje de gatúbela, con las piernas abiertas y mostrando un gran consolador en la entrada de su vuelva abierta y expuesta, la mirada sexual penetrante e invitando a todos a ser usada. Eran dos mundos totalmente opuestos. ¿El bien y el mal? ¿La pureza y la perversión?

    -Buenos días Arquitecto. ¿Madrugo?

    -Hola Sonia (la secretaria y recepcionista general), si tengo muchísimos pendientes y necesito ausentarme el sábado hare un viaje corto.

    -Si necesita que le ayude en algo me avisa Arquitecto, Miriam ya está capacitada para quedarse en la recepción.

    -Que buena idea, quizá necesite la ayuda de las dos.

    -Muy bien, dígame en que le podemos ayudar.

    -Me organizo y les voy pasando trabajo. Gracias Sonia, siempre me salvas.

    -Bueno aquí viene llegando Miriam, ya está listo el equipo de salvamento Arquitecto.

    -¡Gracias!

    La idea de tener cerca a Miriam y con trabajo directo me entusiasmo. Al salir Sonia de mi oficina y cerrar la puerta tras de si me dio la oportunidad de volver a revisar mi celular al notar nuevas notificaciones del grupo de Mau. Agrego un par de nuevas fotos muy sugestivas de Sandra en diferentes posiciones, en una prevalecía sentada con las piernas abiertas y los ojos cerrados en señal de placer y el enorme consolador dentro de su vagina. En la otra foto estaba en cuatro con el consolador hasta la mitad, sus sexos totalmente expuestos, miraba a la cámara entre sus hombros, sacaba la lengua invitando a ser penetrada. ¿En dónde estaba la joven señora tímida de la primera vez?

    ¡Toc Toc! – Me saco de golpe el sonido en la puerta.

    -¡Adelante! – Rápidamente voltee mi celular sobre el escritorio.

    -Hola señor David, le traigo su café.

    -Gracias Miriam, lo necesitaba.

    -¿En qué le puedo ayudar?

    -Por favor saca copias a lo que está en esos folders, cuando regreses me ayudas a ordenar unos contratos que deben estar listos para el jueves.

    -Claro que sí, enseguida regreso.

    -¡Gracias!

    Al salir regrese al chat del grupo, además de las fotos había nuevo texto de Mau:

    “Amigos, ya están confirmados 7 valientes para el atracón del sábado, anoche no podíamos dormir de la excitación. No sean tímidos. ¿No les gusta mi vieja? Aquí ya hay dos que la probaron, Ramiro y David comenten platiquen para el grupo. ¿Como la pasaron? Nos calienta saber que esperan de esa noche y que le harán.”

    Me estaba excitando muchísimo. Decidí apagar mi celular para concentrarme y evitar ser sorprendido.

    A la media hora regreso Miriam acompañada de Sonia.

    -Ya estoy disponible también Arquitecto, si gusta darme algo de trabajo y desde la recepción avanzo.

    -Gracias Sonia, toma esta lista de requerimientos catastrales y permisos, con las copias que recién saco Miriam intégralos a los expedientes correspondientes.

    -¿Algo más en lo que le pueda ayudar Sr. David?

    -Si Miriam, mientras Sonia termina de integrar. Me puedes ayudar a ordenar mi agenda semanal y las visitas de obras pendiente.

    -Si. Indíqueme como hacerlo

    -Acerca tu silla junto a mí de este lado del escritorio, te voy dictando lo que tengo anotado en físico y tu revisas en el ordenador.

    Como todo un caballero, acerque la pesada silla de madera y cuero. La tenia a centímetros, su cabello largo y suelto olía exquisito. A pesar de que su traje sastre no dejaban descifrar su cuerpo se adivinaba delgado y una bella figura. Miriam es de una estatura promedio, ni alta ni baja para el estándar de mujer latina; 1.65 m. Siempre la vi con calzado de piso plano, no la recordaba con algún tipo de zapatillas. En realidad, no tenía nada importante en lo que me pudiese ayudar, prácticamente iba a inventar algo que ni necesitaba ni ocupaba. Por primera vez descifraba mis sentimientos hacia ella, realmente me gustaba y mucho. Me agradaba sentirla cerca y esa mañana me sentía excitado por el bombardeo que hacía Mau con respecto a la reunión. Al mismo tiempo sentía la necesidad de ver que se gestaba en el grupo del evento. Deje a Miriam algo de “trabajo” y Sali al baño de la recepción, me sentía muy excitado, era inevitable.

    Al entrar prendí mi celular, y en efecto el grupo ya tenía comentarios:

    -“Que rica se le ve la pepa amigo” Comento un mozalbete

    -“Esta riquísima, ya tuve la fortuna de estar en el lugar del consolador” Ramiro puso el solicitado comentario

    -“Y es bien puta, no se la van a acabar” Les respondió Mau

    Agrego una nueva foto. Sandra chupaba el consolador mirando a la cámara a través de su mascara de Gatúbela. No me anime a poner aun mi comentario. Tenía una dolorosa erección. Jugué un poco con mi miembro viendo las fotos y leyendo lo escrito. Apagué mi celular y regresé a mi oficina.

    Al salir del baño, Miriam estaba nuevamente con Sonia.

    -¿Ocupa que haga algo más Sr. David?

    -Wow! Que rápida y eficiente eres.

    -Por el momento no Miriam, apoya Sonia con los expedientes, voy a generar mas trabajo y te aviso cuando me puedas auxiliar. ¡Gracias!

    -Desea un te de manzanilla? – me ofreció Miriam, quizá pensando que estaba mal de mi estomago por los 20 minutos en el baño y no usar el de mi despacho. Sentí algo de pena, pero lo acepté.

    -Te lo agradezco Miriam. Me cayo mal la cena jejeje

    -Se lo llevo enseguida.

    Cada día genere trabajo para Miriam, al menos en las mañanas la tenia 1 o 2 horas en mi oficina, realmente me ayudo muchísimo en mi organización en general, una chica super eficiente, todo lo hacia muy bien. Por las noches me actualizaba con respecto al chat grupal de Mau. A toda hora había nuevos comentarios y cada vez mas obscenos ( a petición de Mau) y excitantes, igualmente las fotos llegaban de una en una, en todo tipo de situaciones. Para el miércoles había dos expulsados del grupo original por no confirmar y se agrego un chico mas conocido de Ramiro, para finalmente cerrar el grupo en 7 hombres invitados mas Mau, seriamos 8 vs Sandra. El miércoles finalmente puse mi comentario, me sentía atrapado en ese juego de perversión que me atormentaba:

    -“Al igual que Ramiro tuve la fortuna de gozar el hermoso cuerpo de Sandra, se la metí por el culo mientras otro se la metía por enfrente y mamaba a otros 3” – Escribí mientras me masturbaba.

    -“ Siii compa David que rico! Ni ella sabia como le encantan las dobles penetraciones”-contesto de inmediato Mau.

    -“Manda foto metiéndose algo en el culo bro” – El mozalbete que vivía en el chat opino como en cada publicación nueva.

    -“Les enviare algo mejor” Respondió Mau que también vivía en el chat.

    El día anterior había mandado una foto de Sandra mamando dos consoladores y otro totalmente metido en su vulva con comentario de Mau a pie de foto:

    -“Ya sueña con tener dos en la boca y otra en la panocha, es bien puta”

    Enseguida posteo una foto super excitante de Sandra, siempre vestida igual, con traje de Gatúbela de la cintura para arriba y una falda corta del mismo color, liguero, sin bragas, algo de vello púbico recortado y zapatillas altas de punta en pico, en otras agregaba una correa al cuello, en otras totalmente desnuda, el escenario era un piso de madera, un espejo a un lado en donde se reflejaba y atrás un mueble de alcoba. Entendí que todas las fotos las tomo el mismo día con el fin de irnos atormentando a lo largo de la semana.

    -“Ahí les va otra foto perros!!”

    Sandra en cuatro, con un consolador en la vagina y otro totalmente metido en el ano. Además, otro consolador en la boca y viendo a la cámara a través de su hombro.

    El viernes por la mañana estaba prácticamente listo para mi viaje, al llegar a la oficina agradecí a mis colaboradoras e informe que gracias a ellas podría irme tranquilo. Les prometí traerles un regalito.

    -Diviértase mucho Arquitecto y regrese con bien. ¿Se va a tomar toda la semana? – Pregunto Sonia

    -No, solo serán un par de días, el lunes estaré de regreso…Si Dios quiere.

    -¿Solo dos días? Alguna novia va a ver de seguro. – Sonia tenia en el despacho 12 años sabia de mis andanzas, además tenia bastante amistad con Elena. Jamás había sentido pena por un comentario así, al contrario, era un tipo que se jactaba de ello. Me sentí desnudo y desarmado con la presencia angelical de Miriam.

    -Me encontrare ahí con unos familiares, me gustaría quedarme mas tiempo con ellos, hay compromisos importantes en el despacho.

    Me dirigí a mi oficina, casi de inmediato Miriam me llevo mi acostumbrado cafecito.

    -Señor David. ¿Le comento mi hermano que hoy solo vendré hasta medio día?

    -Claro que si Miriam, me comunico que iras a un despacho de abogados a hacer trabajo social, supuse que te validarían el estar con nosotros.

    -Si, claro si me sirve, pero esta la posibilidad de que trabaje con ellos y pues ya es en mi carrera.

    -En verdad me pesaría mucho que nos abandones, eres un excelente elemento, pero claro que entiendo. El mejor de los éxitos Miriam y si no fuese el caso que te quedes con ellos aquí siempre estarán las puertas abiertas.

    -Gracias Sr. David. En realidad, estoy muy contenta de trabajar con ustedes, los iba a extrañar muchísimo… sobre todo a usted.

    -¡Que linda eres!, me recuerdas a mi hermana, o a una hija que aún no tengo, te aprecio mucho Miriam.

    -¿Una hija? Jajaja yo no lo veo como un padre, está aún joven.

    -Es un decir, por la diferencia de edades claro…

    -Lo veo como un amigo de mi hermano y también un buen amigo y guía para mí.

    -Excelente, siempre considérame tu amigo, me gusta eso.

    -Que pena que este domingo no nos acompañara al templo.

    -¡Es verdad!, bueno a mi regreso iré, te lo prometo.

    -Cuídese mucho en su viaje, sea cual sea el motivo.

    -¡Gracias Miriam!

    Me dejo un hermoso sentimiento, con ella me reconciliaba con todo lo bueno, tan pura e inocente, tan transparente. Su tono de voz pausada, su mirada limpia. Me estaba enamorando.

    A las 9 de la noche llegue a la ciudad de México, de donde al día siguiente saldría mi vuelo a Puerto Vallarta, me hospede cerca del aeropuerto. En todo el día no había entrado al chat del grupo de Mau. Ya instalado en mi habitación y con mucha ansiedad vi las actualizaciones que en 24 horas habían sido muchísimas.

    Comentarios obscenos de la mayoría de los asistentes, bromas, nuevas fotos sugestivas y algo nuevo; Un video personalizado de Sandra y Mau.

    Ambos sentados en una cama, Sandra con una falda tipo escolar y las piernas cruzadas, portando una máscara dorada, con el torso desnudo y un collar en el cuello, en los pezones tenía unas pinzas unidas con un cordel que a su vez colgaban del collar. Mau en trusas y sosteniendo el cordel del collar de su esposa.

    -“Hola cabrones! Ya los estamos esperando en la casita, llegamos esta mañana. Estamos ansiosos por ya estar en el bacanal, para los que voy a pasar por ellos, a las 5 de la tarde nos vemos en el Barcelona Tapas. Aquí estoy con mi princesa, todo el día ha estado goteando, muestrales amor…”

    Sandra con actitud sumisa abrió las piernas, Mau con la palma de la mano froto su vulva mostrándonos ciertamente humedad (real o ficticia el efecto era muy erótico). Mau se paró frente a su mujer y la obligo a sacarle el pene y mamárselo jalándola de la cuerda de la correa.

    -Amor, diles a estos perros como los deseas”

    -Vengan…los espero, estoy muy caliente…” – Su voz en realidad parecía de súplica, increíble en lo que Mau la había transformado.

    Estuve a punto de masturbarme, necesitaba toda mi energía y estamina integra, traté de dormir y calmarme. La solución fue recordar a Miriam. Aunque poco lo vivido, fui recordando cada momento, incluso el día que la conocí en casa de su hermano. La recordé cantando, nuestras breves platicas y su hablar tan maduro y tranquilizador. Imagine que la besaba… En algún momento me dormí.

    Continuará…

  • El lector (parte 1)

    El lector (parte 1)

    No me había escrito de todo el día, ni siquiera sabía si había llegado bien a la capital. Habíamos quedado en encontrarnos a las 8 de la noche en un bar, entre su hotel y mi casa. Estaba muy estresada, pero tampoco me atrevía a mandarle un mensaje. En un momento había pensado que tal vez se trataba de un juego suyo para dejar subir la espera de la noche, quedándonos sin noticias el uno del otro durante este interminable día.

    Saliendo del trabajo, fui al gimnasio para tratar de calmar mis nervios y deshacerme de la idea naciente de que, finalmente, estos dos meses de correos intercambiados eran pura fantasía y que no, nunca iba a venir. Una buena y merecida estafa, para que aprendas que no puedes tener todo lo que deseas, Sandra.

    Alejandro leía mis relatos desde hacía tiempo. Me había mandado un breve correo hacía un par de meses para comentarme que algunas escenas le habían puesto bien cachondo. Lo había agradecido, como lo suelo hacer con los lectores que se dan la pena de escribirme para regalarme este tipo de halagos. Unas horas después, leía su respuesta, provocadora. Me decía que era “una buena zorra”. Sentada en el sofá del salón de mis suegros, me molesté, lo recibí como un insulto. Mis cuentos contaban hazañas sexuales, reales o fantaseadas y a menudo épicas, y claro, yo era una mujer que disfrutaba del sexo, pero no le daba permiso para tratarme así. Mi irritación dejó sin embargo un espacio para la curiosidad. Le pregunté cuántos años tenía y donde vivía. Cuarentón, con vida de familia en provincia, un trabajo con responsabilidades, deportista. La clásica. Un correo más y estaba enganchada.

    Me gustaba su forma de escribir. Alejandro era rápido y su mente afilada. Me comentó que tenía una vida sexual más que placentera y rica con su pareja. Llevaban más de veinte años juntos y nunca había tenido experiencias sexuales con otras personas. Cuando empezó a contarme lo que habían desarrollado, me quedé tan admirativa como excitada. Él era un dominador, ella su perra. Alejandro se dedicaba a complacer todas las fantasías de sumisión y de humillación de su mujer, con mucha imaginación y usando una amplia gama de dildos, cuerdas, látigos y otros objetos de diversión para adultos. Me calentaba lo que me contaba de sus aficiones, siendo siempre generoso en detalles. Varias veces me masturbé imaginándolos. Ella, atada en cuatro patas a alguna mesa baja, babeando en la verga que su pareja le clavada hasta la garganta, sus pezones presos de un par de pinzas de metal y su culo ocupado por un plug brillante. Nuestros correos eran totalmente desacomplejados, ya nos habíamos dado cuenta de que éramos un par de morbosos y nos encantaba exhibirnos el uno al otro por escrito.

    Un día me atreví a decirle que me encantaría satisfacer mi lado voyerista y tener la ocasión de asistir, como espectadora, a una de sus sesiones de dominación. Me imagino que la idea lo volvió inmediatamente arrecho. Me comentó que nunca lo había pensado, pero que, si fuera algo que aceptara su mujer, sería un gran momento. Rápidamente, entendió que jugábamos en el mismo equipo. Si en un momento se hubiera imaginado tener a dos perritas jadeando de placer bajo sus latigazos, se dio cuenta de que lo que me excitaba era más bien la idea de participar en los cuidados especiales que le regalaba a su mujer. De allí brotaron en nuestras mentes una cantidad de imágenes obscenas del potencial trio que formaríamos. Con gusto y lentamente, yo le hubiera retirado el plug a su puta, animándola con una alternancia de cachetadas y caricias en su culo. Cumpliendo con sus deseos de castigo anal, lo hubiera reemplazado por el sexo duro y contundente de Alejandro, guiándolo en el agujero entreabierto. De ahí, y después de haberlos besado cada uno, probando sucesivamente lo suave de sus lenguas, me hubiera instalado a la altura de la boca de su mujer para que me lamiera. Sí, definitivamente, teníamos harto potencial.

    Las cosas se descontrolaron a inicios de septiembre. Empezamos a intercambiar fotos de nuestros cuerpos, de nuestras caras y, finalmente, de algunas sesiones de masturbación que teníamos en nuestras oficinas respectivas.

    Se volvió necesario conocernos. Y era evidente que no íbamos a pararnos en compartir un vino.

    El día había llegado. Estaba tan febril que las dos horas de ejercicio que me había infligido no me habían quitado nada de la excitación que me provocaba la perspectiva del encuentro. Bajo el chorro de agua de las duchas del gimnasio, no pude evitar tener un momento de duda. Y ¿si al final no nos gustáramos? ¿Si no consiguiéramos conversar? ¿Si desapareciera el deseo? ¿Si no viniera? Me jaboneaba concienzudamente. Por otro lado, sentía que habíamos ido demasiado lejos a distancia para que no pueda confiar en mi instinto de que, al conocernos, iba a ser explosivo. Mientras me arreglaba el cabello frente al inmenso espejo de los vestuarios de damas, recibí un mensaje suyo. Por fin. Un puñetazo invisible me golpeó el pecho, redoblando mi febrilidad. Sí, iba a ir a la cita.

    Me había sentado de espalda a la entrada del bar, a propósito, no lo quería ver llegar para quedarme con el gusto de la sorpresa de descubrirlo, en el último momento, cuando justo estuviera a mi lado. Me di la vuelta cuando sentí una mano tímida en mi hombro. Se sentó frente a mí. Tenía los ojos húmedos, sus manos, como las mías, temblaban. No sé si fue él o yo, pero nos las agarramos. Nos faltaba la respiración. Le dije de relajarse, que todo estaba bien, tratando también de convencerme a mí misma, y esforzándome para tener una voz tranquila. Creo que, en este momento, cualquier duda se había desvanecido, el solo hecho de mirarnos a los ojos había confirmado lo que presentíamos. Pedimos unas copas de vino después de haber probado varias botellas que se empeñó en presentarnos una amable camarera. Estábamos hirviendo. Contenía las ganas de tocarlo y de besarlo, nunca me había atraído así un hombre que viera por primera vez. Conversamos un rato suficiente para que la presión bajara un poco. Saliendo, no hicieron falta grandes discursos. La única pregunta era si íbamos a mi departamento o a su hotel. Optamos por la segunda opción y fue él quien cedió primero a las ganas de besarnos.

    Si la vida te da limones, haz una limonada. Si la vida te da este tipo besos, agárrale la nuca, cierra los ojos y despega.

    Nuestras manos se acariciaban con ternura en el taxi. Me sentía más relajada, con la tranquilidad llevada por una extraña certeza de que iba a vivir algo rico y muy especial. Alejandro me sonreía, compartía mis sensaciones.

    Cerró la puerta de la habitación y nos abrazamos. Sentí su verga contra mi pubis, las fotos no mentían, ni siquiera en erección completa, se le notaba un tamaño más que respetable. Nuestras lenguas se encontraron rápidamente, nos besábamos con evidencia y deseo. Levantó mi falda para agarrar mis nalgas mientras deshacía el cierre de su short. Pocos segundos después, estábamos desnudos. La textura de su piel era particularmente suave y su pecho estrellado de pecas llamaba mis labios y mi lengua. Se maravilló al descubrir mis senos pequeños que se puso a besar y lamer enseguida. Tuvimos el mismo movimiento para llevarnos mutuamente hacia la cama y, antes que tuviera el tiempo de decirle cualquier cosa, ya había hundido su cara entre mis piernas. Aplicó su lengua sobre mi sexo, abriendo un camino húmedo entre mis labios. Cerré inmediatamente los ojos y dejé escapar un gemido de satisfacción, la caricia era de las más placenteras que hubiera conocido. Si decía la verdad acerca de su supuesta carencia de experiencia en cuanto a las mujeres, la que tenía había hecho de él un verdadero genio lamiendo. Y parecía disfrutarlo tanto como yo.

    —Qué rico sabes, Sandra… —me dijo entre dos lenguazos.

    Lamía de abajo para arriba, insistiendo sobre mi clítoris. Atrevida, su lengua se aventuraba a entrar un poco en mi concha, era una delicia. Sentía su barba suave contra mis muslos y sus movimientos sedosos que acompañaban su boca. Abrí los ojos, encontré a los suyos y mi excitación se convirtió en un morbo animal. Con la boca tapada por mi intimidad, Alejandro tenía la mirada de una fierra hambrienta. Mi jugo y su saliva empezaban a brillar en sus mejillas, agarré su cabeza más fuerte para pegarlo contra mi sexo. Entendió perfectamente y sentí su lengua penetrarme más mientras me sobaba en su cara con unos lentos movimientos de cadera. El primer orgasmo de la noche llegó un par de segundos después, acompañado por unos deliciosos espasmos que tensaron todos mis músculos. Mi cabeza cayó en la almohada. Alejandro se acercó. Aquella noche, aprendí que los ojos podían rugir. Los suyos eran sexo. Bruto, puro, sin límites. Entreabrió sus labios mojados y dejó lentamente caer un hilo de mi jugo. Mi lengua lo recibió con gusto. Sí, sabía rico.

    El morbo que me daba era inagotable. Cada palabra, cada gesto, cada beso, cada lenguazo suyo era una invitación a hundirme en la más profunda lubricidad. Me lamía sin parar, arrancándome goce tras goce, compartiendo conmigo el jugo de cada uno de mis orgasmos. Era una persona insaciable y generosa. Algunas veces tuve que contener mis pulsiones cuando regresaba a la altura de mi cara para escupir mi goce directamente en mi boca abierta. Lo miraba a los ojos y le agarraba el cuello con fuerza, reprimiendo unas ganas feroces de cachetearlo. Las ansias sexuales más bestiales se confundían con las ganas de apoderarme completamente de él. Lo quería lamer, morder, arañar, quería que fuera mío. Su existencia misma fuera de mí se volvía intolerable.

    Un puto exceso de vida. Eso es lo que era Alejandro.

    Tenerlo para una noche era una exageración. Me había dado tanto placer que no podía imaginar más. Estaba saciada y agotada, y ni siquiera me había penetrado. Viendo que estaba muy cansada, me propuso dormir un rato. Lo abracé como abrazo a los que saben hacerme dormir. Puse mi cara contra su pecho, estaba en casa. Los tenía a todos latiendo debajo de sus costillas. Matías, el barbudo, el mozo, Lionel, el rubio, mis amores adolescentes, mis amantes fugaces, los que devoraba con la mirada en el metro, los que nunca tendría y los que recordaba. Me empezó a doler la cabeza. Cerré los ojos, lo respiré y me dormí al instante.

    Continuará…

  • Con mi prima en navidad (parte 1)

    Con mi prima en navidad (parte 1)

    Esta historia es real y sucedió hace algunas navidades. Era Nochebuena y mi familia siempre acostumbra hacer la cena en mi casa, por lo que toda mi familia se presentaría, en especial mi prima Andrea.

    En ese tiempo y no ha pasado mucho, ella tenía 18 años y yo 21, por lo que no hemos cambiado mucho. La describiré brevemente para que se den una idea, ella mide como 1.68 m, piel morena, cabello negro largo, ojos cafés, piernas largas y grandes, tetas medianas, pero lo compensa su gran culo redondito, un poco rellenita y una vagina estrechita y carita de inocente, pero a la vez se le ve lo putita, en fin.

    Bueno nos estábamos preparando para recibir a toda la familia, cuando me llega un mensaje de mi prima Andrea que ya casi iban a llegar y que esperaba que algún momento estuviéramos solos con un gif porno de una rusa, se me paró la verga al instante de solo pensarlo.

    Llegaron todos y lo típico cena, abrazo y todos por su lado. Casi todas las fiestas mis primos acostumbraban a lanzar cuetes y la mayoría salía a ver el espectáculo, a mí no me apetecía verlos y me subí a mi cuarto a ver mi celular para no aburrirme. Al pasar unos 10 minutos cuando escucho que abren mi puerta y era mi prima, me preguntó por qué no estaba afuera y yo le contesté que la estaba esperando.

    A: Pero primo que pasa si alguien sube

    Y: No creo que venga nadie ahorita prima

    A: No lo sé primo…

    Cuando dijo eso último me vio con cara de deseo mordiéndose el labio.

    Entonces vino hacía mí y me comenzó a besar, yo le tocaba todo por encima de su ropa en especial su lindo y gran trasero de putita, cuando me dijo:

    A: ¿Oye primo puedo ver tu pene?

    Y: Si prima, pero cierra los ojos.

    Ella cerró sus ojos y yo saqué mi verga ya erecta apuntando hacia ella.

    Y: Abre los ojos prima

    A: Que rica la tienes primito ¿La puedo tocar? (Mientras se chupaba el dedo).

    Y: Es toda tuya prima, pero primero bájate el pantalón para que pueda ver tu vagina mojadita.

    Se empezó a bajar lentamente su pantalón para que no perdiera detalle hasta donde estaban sus zapatos y nos acostamos en la cama mientras nos besábamos.

    Ya más calientes nos empezamos a masturbar mutuamente, ella jalando mi verga rápido y yo con un dedo dentro de ella.

    A: ¡Que rica verga tienes primito y que rico me metes tus deditos!

    Y: Que buena estas primita y que vagina más estrechita.

    A: Bueno sabes que sigo siendo virgen (Mientras me la jalaba más rápido y se tocaba la tetas).

    Y: Que rico, ¿quieres que te quite lo virgen?

    A: ¡Siii!! ¡primo quiero ser tuya!

    Y: ¿Quieres ser mi puta?

    A: ¡Siii!! seré tu putita primo, pero por favor ¡Ahh! ¡cógeme!

    Pronto la parte dos de este relato.

  • Follando con familia (1)

    Follando con familia (1)

    Mi madrastra tiene una hermana, y dos hermanos casados, a todas ellas les di y hasta un trío hicimos.

    Todo comienza con mi tía Frida, cuñada de mi madrastra, mujer alta, flaca, de tetas chicas pero ricas y lo que la hace atractiva es su culo firme.

    Todo comenzó cuando íbamos a la casa de mi abuelo debido a que al saludarla le daba un abrazo y le tocaba sus tetas y no solo eso, sino que, si nos sentábamos juntos en el sillón, ella se sentaba en mi mano, era lo de siempre.

    Un día había un partido y yo estaba parado, pero recargado en una barra, ella llega me saluda y también se recarga en la barra, pero vio mi mano encima de la barra y se acercó hasta que sus nalgas estaban en mi mano y se movía y se me paró, como con 18 años aún era virgen, decidí ir a tocarme al piso de arriba.

    Ella me siguió y comenzó todo.

    -Déjate de cosas y hazlo

    -¿Tía, de que hablas?

    -Hace meses no me dan y tú tienes ganas y yo igual, entonces ven aquí y hazlo.

    Yo con miedo me acerqué y me besó y nos estábamos besando hasta que le toqué sus tetas y bajé y sus piernas mientras ella me la jalaba, quise meter mi mano cuando me dijo:

    -Se hará como yo diga

    Entonces me bajó el pantalón y me la chupo hasta se ahogaba y me encantaba, pero gritaron gol y tuvimos que parar.

    Con el tiempo me escribió que, si podía hacerle un favor y la ayudé, pero le dije que después me la iba a pagar y así fue, porque la familia decidió hacer un viaje a la playa.

    Un día en la playa ella se sentó donde llegaba el mar y se veía sexy por lo que me senté con ella y me la tocó cuando había agua; nos quedamos en una casa donde había un problema, no había luz en el baño/regadera entonces prendíamos una luz para ver, todos se bañaban cuando aún había sol, pero esa vez todos iba a salir y yo no quise ni ella ni mi abuela.

    Les dije que me iría a bañar para que no salieran y ahí se me paró pensando en lo que pasó en la playa y ella se asomó y me veía hasta que se sonrojó, fui al cuarto a cambiarme y me la quise jalar cuando sentí unas manos agarrándome era ella, se metió mi pene a la boca y disfrutaba y le susurré que, si podía meterla y dijo que si, estaba húmeda y lo hicimos hasta que me vine, cosa rápida para una primera vez, después de eso dejamos esa casa y quisimos ir a un hotel.

    Una noche en el hotel todos habían ido a la alberca, pero yo ya quería cenar, entonces yo iba a mi cuarto cuando la veo meterse a su cuarto porque se iba a bañar, entonces le dije si podía meterme y me dijo que si, en el curro la besé y le quite su toalla y le pase mi lengua en su vagina sabía rico y gritaba como loca, se la metí y estuvimos más tiempo hasta que me la chupo y me vine en su boca, ella tragó y al salir de ahí comenzó una nueva vida.

  • Presentación de Alicia

    Presentación de Alicia

    Hola, me presento, me llamo Alicia y soy de la ciudad de México, mujer madura de 47 años y tengo 3 años de separada. Me describo como una mujer alegre, sincera, y muy cachonda, mido 1.60, de cabello negro abajo del hombro, piel apiñonada, bubis 32b, cadera ancha piernas torneadas (gordibuena).

    En este primer relato les platicaré como me inicié en el swinger, después de haberme separado de mi esposo con el que dure 15 años de casada y llevando una vida rutinaria sin tener la pasión sexual que yo necesitaba.

    Después de mi separación y viendo videos eróticos me apareció una revista swinger la cual contenía información sexual de parejas, chicas y chicos abiertos al sexo, eso me intrigó mucho y decidí inscribirme para saber lo que se decía de ese ambiente. Viendo su contenido notaba que eran personas tan normales que también al igual que yo trabajaban, tenían vida social, pero con el ingrediente de que llevaban a cabo sus fantasías con otras personas que compartían los mismos gustos. Eso me llamó la atención, en ella tenían también fotos de mujeres o parejas sexys, relatos y demás artículos.

    Algo que me llamó la atención fue que había relatos de dichas personas de cómo habían sido sus experiencias en el swinger, los cuales me gustaban mucho por la forma en que disfrutaban el sexo con total libertad, recuerdo que cada vez que comenzaba a leer sus historias en la noche me ponía cachonda, y cuando menos lo esperaba ya tenía mi mano en mi vagina masajeándola por encima de mi tanga que cada vez se humedecía más y más, hasta terminar en un rico orgasmo.

    De ahí decidí que me sentía identificada con ese ambiente ya que no había celos de nadie y solo era disfrutar el momento además de poder tener una amistad entre ellos, de igual forma al ver que las chicas lucían siempre ropa sexy decidí cambiar en cierta forma mi guardarropa que no era nada sexy ni mucho menos, así que me puse a buscar por internet y en lugares donde vendieran ropa sexy, encontré unas tiendas por el centro, locales donde tenían un gran surtido, recuerdo que la tienda donde decidí entrar la estaba atendiendo una chica de mediana edad y que lucía muy bien.

    Me pregunto ¿si buscaba algo en especial? y le respondí que buscaba una minifalda que me pudiera quedar bien.

    Ella respondió “por supuesto nena, incluso acaban de llegar unas minifaldas muy coquetas que bien te pueden quedar”. Me mostró varios colores, pero la que me gustó fue una minifalda blanca de licra.

    Me preguntó que si me la quería probar para que estuviera segura que me quedaba bien y le respondí que sí. Me metí al probador y una vez puesta me sentí fascinada. Salí para verme al espejo y realmente lucia muy bien, se amoldaba a mi cuerpo. Eso sí que era una minifalda porque me llegaba abajito de las nalgas. No dudé en comprarla además de hacerle juego con una tanga de encaje blanca que también me gustó.

    Total, salí de la tienda me fui a casa muy contenta con lo comprado, y con ello la convicción de que podría encontrar a personas swingers que quisieran pasar conmigo unos momentos llenos de buen sexo y cumpliendo nuestras fantasías.

    Así comienza una seria de aventuras que iré compartiendo con ustedes, y esperando sus comentarios.

  • Venganza fría

    Venganza fría

    Durante 10 años estuve viviendo con mi pareja. Una morenaza guapísima y muy muy morbosa. La verdad es que el sexo con ella era una auténtica pasada. Pero nada es eterno y la relación empezó a enfriarse. Ella empezó a estar distante y poco receptiva en el sexo. Al final descubrí que me engañaba y todo se rompió. Lo pasé realmente mal pero pasó el tiempo y lo superé.

    Durante 5 años no supe nada de ella. Vivimos en una ciudad suficientemente grande para no cruzarnos. Y yo me aleje de los amigos comunes. Cambié de trabajo, fui al gym y debo reconocer que mi éxito con las mujeres aumentó. Eso sí, nunca volví a tener otra relación.

    Un día acudï a un club swinger. Me daba morbo la posibilidad de follarme a una tía delante de su marido. Después de un buen rato noté que un tipo de porte elegante se me acercaba. Era algo mayor que yo, con una manera de moverse y expresarse que delataba su alto nivel social y cultural. Al principio pensé que buscaba algo conmigo y amablemente le dije que no me interesaban los tíos. El tipo rio y me dijo que no era eso. Que su mujer me había echado el ojo y si me apetecía acompañarlos a una habitación solos los tres. Accedí.

    Al entrar en la habitación no me lo podía creer. Su mujer no era otra que mi ex. Por supuesto no dije nada. Ella tampoco. Después de las presentaciones comenzamos a romper el hielo. Tumbados en la cama, su mujer (mi ex) y yo, comienzos a besar os y desnudarnos. El tipo comenzó a venirse arriba y empezó a insultar a su mujer, a pedirme que me la follara sin piedad.

    La mujer actuaba de una manera sumisa, desconocida para mi ya que siempre se había mostrado muy rebelde. La cosa es que empecé a follarmela fuerte. Ella boca arriba con las piernas bien abiertas gritaba mientras yo se la clavaba hasta el útero. Su marido me alentaba a que le diera muy duro. Hasta que en un momento pidió que la enculara. Aquello fue impresionante.

    Me salí de ella y la coloqué a cuatro patas. Ella me pedía que le diera por culo. Su marido me ordenaba que se lo reventase. Después de escupirle en el ojete, la agarré por las caderas y le di un puntazo fuerte hasta clavarle la polla entera, hasta los cojones. Dio un grito y se agarró a las sabanas. Su marido no dejaba de insultarla y animarme a que le diera fuerte mientras se pajeaba viéndonos:

    -¿Te gusta puta? -le gritaba mientras se movía la polla freneticamente-. Revienta a esta guarra. Rompeme el culo, que le duela.

    Mi ex comenzó a pedir más antes de caer sobre la cama y yo sobre ella. Seguí encandila todo lo fuerte que pude. Nota do como con cada puntazo le producia desgarros en el recto.

    Estaba siendo una auténtica venganza. A pesar de los gritos de ella no dejaba de pedir que le diera. Por fin me corrí dentro de su culo. Se la dejé bien dentro, oyendola gritar y eyaculé varios chorros de leche caliente dentro de su intestino.

    Cuando me incorporé yo estaba cubierto de sudor y ella yacía agotada con el ano palpitante y enrojecido. Su marido se había corrido sobre su propia barriga.

    Mientras me vestía no dejé de mirarla a los ojos. Ella lo hacía con una mezcla de deseo y nostalgia. Disimuladamente me lanzó un beso antes de abandonar aquella habitación y dejarlos a los dos solos. Nunca más nos hemos vuelto a ver.

  • Cogida en la final de la Copa Libertadores

    Cogida en la final de la Copa Libertadores

    Mi nombre es Marcela, tengo 41 años y soy una mujer típica argentina de cabello largo y oscuro, de buenas curvas a pesar de mi edad y de tetas un poco grandes. Vengo acá a contarles que hace 4 años se daba una situación única en el fútbol argentino y sudamericano, Boca y River llegaban a la final de la copa libertadores y por culpa de ciertos incidentes en los aledaños de la cancha de River se mudó la final al estadio del Real Madrid en una decisión que a mí me pareció insólita. Entonces debido a esto mi marido y mi hijo que son fanáticos de River al igual que yo viajaron a España a ver la final y yo me quedé sola en casa, pero la final no la vi sola, sino que bien acompañada.

    En esa época yo iba al gimnasio y me había hecho amiga de un muchacho guapo y musculoso que era hincha de Boca, así que lo que hice fue invitarlo a mi casa a que venga a ver el partido conmigo y el acepto. Me sabe mal contar esto por mi marido y por mi hijo, pero este joven a mí me atraía un montón y yo también a él así que había como cierta calentura entre los dos. A él le gustaba tocarme (apoyar su brazo sobre mi hombro, darme palmadas en la espalda y a veces me agarraba de la cintura para saludarme por detrás) y alguna que otra vez me llegó a apoyar su bulto cuando me ayudaba a levantar una barra. Yo por supuesto cada vez que sucedía algunas de estas cosas suspiraba y se me dibujaba una sonrisa en la cara.

    El día del partido vino con su camiseta de Boca, yo con la de River por supuesto y ambos nos sentamos sobre el sofá negro que todavía conservo en el living de mi casa con la tele en frente. Entonces vieron que les conté que ya había cierta calentura entre los dos, bueno a los 15 minutos aproximadamente del primer tiempo nos empezamos a besar de una manera salvaje con lengüetazos que salían de nuestra boca, estar solos hizo que nuestra calentura se multiplicará por mil. Además, sus manos empezaron a recorrer todo mi cuerpo y se detuvieron cuando llegaron a mis tetas ya que las empezó a apretar y a machucarme los pezones que sobresalían a través de mi camiseta ya que no tenía corpiño porque era diciembre y hacía mucho calor.

    A los 20 minutos del primer tiempo yo ya estaba en cuatro sobre el sofá lamiendo, tragando y chupando su poronga venosa de buen tamaño. El ya en ese momento estaba semidesnudo ya que se había quitado la camiseta con la que había venido y se había bajado el short y calzoncillo para que yo se la chupara. Yo también estaba casi desnuda ya que el me habla levantado la camiseta para tocarme las tetas y me había bajado un poco el short para meterme un dedo por la vagina mientras se la comía.

    A los 30 minutos empezaron los primeros gemidos/gritos de placer por parte mía ya qué el completamente desnudo y subido encima del sofá de mi marido comenzó a penetrarme por el coño como diría un español, en posición de perrito y con toda su fuerza. Por lo tanto, tuve que subir el volumen de la televisión ya que no sólo eran mis «ahh ahh ahhh» lo que se escuchaba por toda mi casa, sino que también se escuchaba el ruido que hacía con cada embestida.

    El como si fuese un profesional se frenaba cada tanto y así aguanto hasta que acabo el primer tiempo con el gol de boca faltando un minuto para que finalice. Ya con la primera parte acabada decidí llevarlo a la cama y literalmente lo llevé agarrado de la poronga. Entonces en la habitación que comparto con mi marido hice que se acostara y luego de quedarme desnuda me subí yo también a la cama.

    Lo primero que hice allí fue volver a chupársela, pero lo hice con cierta comodidad y de forma más tranquila que lo hecho en el sofá. Luego ya con su pija toda mojadita decidí montarme encima de esa cosa así que me subí y empecé a brincar y mis pechos empezaron a moverse para todos lados con lo cual el en un momento me las agarró, pero luego las soltó para agarrar mi cintura ya que empecé a cansarme y con sus manos hizo que siguiera brincando un ratito más.

    Luego cambiamos de posición y ahora era yo quien estaba recostada así que pasaron dos cosas debido a esto. Primero el me abrió las piernas y me practico el mejor sexo oral de mi vida, chupo y mordió sin ningún perjuicio. Después coloco mis piernas sobre sus hombros y me cogió de esa manera hasta que escuchamos que habían hecho un gol así que nos levantamos y fuimos a ver como River había empatado el partido. Entonces decidimos quedarnos allí viendo el partido y dejamos de tener sexo.

    Cuando el partido acabó y River se coronó como campeón de América quería ir a festejar al obelisco como todos los hinchas de River así que fui con el pero no fue con la camiseta de Boca sino que se tuvo que poner una de las camisetas de mi esposo. Entonces estuvimos ahí dando vuelta por un buen rato hasta que decidimos volver a mi casa y llegamos todo transpirados así que nos metimos en la ducha los dos juntos y ocurrió que su pene volvió a ponerse erecto al verme desnuda nuevamente así que yo debajo del agua volví a chupársela y luego por supuesto me cogió también debajo del agua.

    Luego salimos de la ducha, nos secamos con una toalla y volvimos otra vez a la cama. Allí el nuevamente me volvió a practicar sexo oral y luego me cogió de costado en una posición bastante romántica ya que lo hicimos besándonos. Después de eso me coloco en cuatro patas sobre la cama y me follo hasta acabar dentro mío ya que tengo un DIU para no quedar embarazada.

    Después de esto cenamos y lo invité a quedarse a dormir esa misma noche ¿y saben lo que hicimos durante toda la madrugada? cogimos de mil maneras diferentes hasta que su pija dijo basta.