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  • Sometida (1)

    Sometida (1)

    Les vengo a hacer un diario de mis locuras con mi pareja.

    Soy un hombre muy fantasioso que le gusta la imaginación y mi mujer ama eso.

    Una noche comencé a decirle cosas para calentarla y como siempre lo logré, y en mi don de imaginar historias y demás. Ella comenzó a tocarme y le digo

    -quiero que seas una puta hoy y te acabo de levantar en mi auto.

    -Cómo es eso? -Dijo y comencé.

    -Hola linda que bonita sos

    -Sí, te gusto?

    -Mucho bebé

    En eso comenzó a besarme y chupar como loca su lengua y sus labios jugaban con mí miembro, delicioso placer me hacía sentir.

    -Hace mucho te vendes?

    Moviendo su cabeza me lo negó, en ningún momento sacó de su boca mi pene erecto.

    Tan rico lo hacía que gemía de placer.

    -No podes hacerlo tan rico -le decía y ella reía.- Me parece que voy a tener que comprarte seguido

    -Si? Seguro -dijo

    -Si bebe si la chupas como ninguna y esa cola me encanta.

    Ella arrodillada apasionada cumpliendo su tarea y yo acariciando ese culito carnoso mientras su lengua rozaba todo mí miembro.

    -Y te gusta tu nuevo trabajo?

    -Sí, bastante

    -Que rico, muchos ya probaron tus talentos?

    -No, no muchos -decía tocándome- creo que tres

    Mí calentura no daba más y le dije:

    -te quiero solo para mí ahora.

    -Y bueno paga y tenme.

    Me comprenderán que luego de eso ni puse resistencia a acabar y venirme, ella apuntó con mí miembro había mi panza y vi toda mí calentura mojar mi cuerpo, mi locura llegó a su máximo al ver cómo recorría todo el camino de leche con su lengua.

    Espero les guste y seguiré subiendo. Gracias

  • El curioso mundo de la diversión para adultos

    El curioso mundo de la diversión para adultos

    Años antes había hecho tres descubrimientos. El primero es que soy bisexual y no tengo el menor empacho en reconocerlo. El segundo es que es muchísimo más fácil acostarse con hombres que con mujeres porque los hombres no se andan haciendo del rogar (aunque hay casos de divos que logran superar la fatuidad y pretensiones de las personas más vanidosas) y quieren lo que quieren cuando lo quieren, como lo quieren, donde lo quieren y hasta donde lo quieren; es sexo puro y duro sin ilusiones emocionales. La tercera cosa va de la mano con las dos anteriores: si proclamas a los cuatro vientos que eres un hombre bisexual recibirás el rechazo de los homosexuales y heterosexuales por igual, para ellos no eres una rareza sino una traición a sus prejuicios; la bisexualidad femenina es mucho más aceptada que la masculina y le dejo esa reflexión a las mujeres que por ello se interesen. En consecuencia, uno aprende a ser prudente y es información que compartimos con muy poca gente, lo que no asegura nada porque aun así puede haber sorpresas traicioneras. Muchos hombres viven su bisexualidad de forma secreta o, cuando menos, discreta.

    En los años en que era un glorioso y joven Don Nadie de cabello largo, figura apetecible y guapura considerable, me di a la tarea de explorar muchos lugares que harían persignarse a gente de apariencia respetable (mientras en su imaginación se calientan con sus morbosas fantasías inconfesables) y en aquella ocasión llegué a una disco gay la noche de un viernes a eso de las diez. El lugar era un cliché gay en toda la extensión de la palabra: ubicada en un barrio de conocida vida nocturna gay, la disco estaba en una agradable penumbra, la música tecno sonaba a todo volumen, había televisiones por todas partes con videos porno gay mostrando a sus modelos de cuerpos imposibles, belleza inverosímil y pitos infinitos, había jaulas para cuando acudieran go-go dancers (que ésta vez estaban ausentes), las bebidas eran auténticos matarratas de precios irracionales, los trabajadores eran, con toda seguridad, policías judiciales que estudiaban detenidamente a quién podían extorsionar o de quién podían aprovecharse cobrando en especie, las mesas eran diminutas y deprimentes para dejar amplio espacio para bailar a gusto… Y tras una cortina pesada había, cómo no, un cuarto oscuro que era el verdadero centro de atención de todo mundo que allí acudíamos. Lo usual es que las mesas cercanas al cuarto oscuro estuvieran todas ocupadas porque desde allí podía verse quién entraba y, si se antojaba el que entró, ir tras él. Pero esta vez, para mi sorpresa, estaba casi vacío en lugar. Estaba yo, los trabajudiciales y un hombre guapo con un cuerpazo musculoso enfatizado por la ropa pegada que llevaba. Y nadie más.

    Miré al musculoso y suspiré, éste está totalmente fuera de mi rango de alcance así que ni te ilusiones porque no te hará caso ni para decirte que no. Pensé que todos estaban dentro del cuarto oscuro, así que con la cerveza en la mano entré. Vana ilusión, adentro estaba todavía más solo que afuera. Me tomaré mi cerveza en santa calma y luego me voy. Pero entonces entró el musculoso. Yo estaba a un metro escaso de la cortina que servía como umbral para acceder al dichoso cuarto oscuro y no lo dudé. Estiré un brazo para tocar su brazo izquierdo y atraerlo hacia mí. Total, ¿qué podía pasar?, ¿que se safara?, ¿que me rechazara? No sería la primera vez y uno se va acostumbrando a esas cosas. Pero sorprendentemente reaccionó con suavidad a mi mano que lo atraía y gracias a la poca luz que se coló con su entrada alcancé a ver una sonrisa franca en sus labios mientras lo atraía a mi cuerpo. Acto seguido, empezamos a besarnos con mucha pasión. Sus labios eran sabrosos, su saliva sabía a macho caliente. Pero lo que me tenía extasiado y con la verga durísima era su cuerpo musculoso. Era un fantasía, ¿qué se sentirá acariciar a uno de ésos He-Manes de gimnasio?, ¿cogerán rico?

    De momento besaba de fábula y no tenía el menor problema en dejarse acariciar donde se me pegara la regalada gana. Su respiración agitada delataba que se estaba excitando de verdad. Estaba fascinado acariciando sobre la ropa su pecho musculoso y mordiendo sus brazotes de gimnasio. No quise aguantar más y busqué liberarle el pecho para besárselo. Resulta que traía un body masculino que se abrochaba en la entrepierna. Mira, qué conveniente. Le abrí el pantalón de mezclilla y se lo bajé un poco, como a medio fantástico muslo que cubrí de besos y lamidas mientras mis dedos buscaban el famoso broche. Al encontrarlo y soltarlo, brotó una orgullosa verga de buen tamaño que me quedó a la altura de la nariz, lo que me permitió percibir su olor a verga hambrienta. No lo dudé un sólo instante, metí esa verga hambrienta a mi boca hambrienta de verga. El musculoso estaba tan excitado que gimió como sólo los hombres saben hacerlo cuando les mama la verga una boca experta. Era tal su excitación que le manaban cantidades espectaculares de líquido lubricante que muy rápido me llenaban la boca. No había nada más hermoso en el mundo para mí en ése momento que estarle mamando la verga al musculoso mientras acariciaba sus nalgas y jugaba con sus huevos. El musculoso estaba depilado, ni un sólo velllo en la entrepierna. Me incorporé a besarlo y hacerle probar sus propios líquidos, cosa que lo encendió todavía más. Le pude alzar el body hasta dejar su pecho al descubierto. Me bajé el pantalón a medio muslo, me pegué al él para sentir sus brazotes y su pecho y lo cubrí de besos, amasaba sus pectorales y lengüeteaba sus pezones mientras él me abrió las piernas con su muslo, me pegó a la pared y empezó a acariciar mi escroto con su verga como si me estuviera cogiendo. Me llenó la entrepierna de su líquido lubricante y mi culo empezaba a desearlo, así que le dí la espalda y froté mis nalgas en su verga mientras pegaba mi espalda a su pecho. Me llenaba el cuello de besos ardientes mientras sus manos estrujaban mi pecho como si fueran las tetas de una mujer, después bajaron para aferrarse a mi cintura e imponerme el ritmo. Y eso que todavía no me metía su verga, pero qué rico era sentirla en medio de mis nalgas.

    Mientras tanto, mi verga estaba durísima y de pronto una boca la engulló, nunca supe quién me la mamó pero lo hacía delicioso. Al mismo tiempo alcancé a ver que otros empezaban a meterle mano a mi musculoso. Ya me estaba despidiendo mentalmente de él, fue bonito mientras duró, cuando para mi sorpresa volvió a mis labios y a mi cuerpo. Empezamos a rechazar otras manos, otras vergas, otros cuerpos. Queríamos estar solos. Me propuso irnos a su hotel. Corriendo, que ya es tarde.

    El hotel era casi espantoso, pero tenía lo necesario: cama limpia, sábanas remendadas pero recién lavadas, baño oloroso a desinfectante recién regado y los clásicos jabones rosas chiquitos que delataban a quien los había usado como frecuentador de ésos deliciosos antros de vicio y perdición. En el camino no dejamos de besarnos ni acariciarnos, en alguna calle oscura le saqué la verga para mamársela y casi se vino allí. Ya en la habitación la ropa desapareció como por ensalmo y nos trenzamos en un glorioso 69. Mamar y que te la mamen con entusiasmo. Él quedó encima de mi y desde entonces supe la dicha de tener el peso de un macho caliente sobre mi cuerpo, que sólo me quiere devorar, que sólo me quiere coger, que sólo quiere derramar su semen en mi cuerpo, que sólo le importa el aquí y el ahora. Devoraba mi verga y apretaba con fuerza mis huevos como si quisiera exprimirles el semen. El dolor en los huevos, producto de sus rudas caricias, descubrí que me enardecía más que aplacarme. Y mientras mamaba mi verga con semejante voracidad y estrujaba mis huevos, con su otra mano empezó a penetrarme, con un sólo dedo. Al mismo tiempo yo estaba en la gloria, mi cabeza enmarcada por dos magníficos muslos que cubría de besos y saliva, amasaba sus carnosas y exquisitas nalgas y mamaba con desesperación ésa verga que no cesaba de manar líquido lubricante que sabía delicioso mientras él movía su cadera con un ritmo cadencioso y sostenido. Era cachondísimo ver oscilar su cadera sintiendo entrar y salir su verga de mi boca. Me estaba cogiendo por la boca, me estaba cogiendo por el culo, se comía mi verga con ansiedad, sudábamos, gemíamos, gruñíamos, amasaba sus nalgas y acariciaba sus bellos huevos con mis labios.

    Rodamos y lo monté. Quería que me cogiera mientras lo montaba, mientras acariciaba ése pecho musculoso que me tenía loco, mientras besaba ésa boca maravillosa, mientras sus manotas me agarraban muslos y cintura para imponerme el ritmo que quisiera. Su verga condonizada penetró sin mayores problemas mi culo ganoso de verga. Gemí sin tapujos, hice cara de gozar que me penetrara sin inhibición alguna. Me preguntó si me sentía muy puta encima de él. Era la primera vez que alguien me hablaba en femenino mientras me cogían y para mi sorpresa eso incrementó mi excitación a un nivel insospechado.

    — Me siento putísima, papi. ¿Te gusta tu puta? ¿Te gusta cómo te ha mamado la verga tu puta? Cógeme, cógete a tu puta, lléname de verga, cabrón, dame verga, hazme gemir como la puta que soy. Dame duro con tu verga, quiero sentir tus huevos chocando con mis nalgas. Así papi, que macho tan sabroso eres, la verga te sabe deliciosa y mira cómo me la estás metiendo tan duro, me haces gemir como puta, soy tu puta, soy tu puta, soy tu pinche puta.

    Y de verdad me estaba metiendo una cogida de miedo mi macho musculoso, impulsaba enérgicamente su cadera, ayudándose con ésos muslos que cubrí de tantos besos y lamidas, para enterrarme la verga hasta el fondo y hacerme gemir fuertemente mientras con sus manos me tenía bien atenazado de la cintura para marcarme el ritmo de la cogida. Qué verga tan rica me estaba cogiendo, no quería que parara nunca. A veces me soltaba de la cintura y me agarraba la verga para masturbarme pero pronto lo dejaba de hacer si le rogaba, con la voz más sensual que podía, que no dejara de cogerme, que no dejara de hacerme su puta, que no dejara de darme verga, que quería que me llenara de semen, que su puta deseaba estar llena de su semen, que quería sentir su verga hincharse antes de que me echara su leche y mientras le decía eso estrujaba su pectorales de musculoso y pellizcaba sus pezones. Estábamos locos de deseo. Aceleró el ritmo y supe que su eyaculación estaba cerca. Lo desmonté y metí su verga a mi boca. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, hasta nueve fuertes chorros de semen arrojó dentro de mi boca éste macho musculoso que gruñía como sólo pueden hacerlo los hombres bien satisfechos. Me llenó la boca de semen. Era delicioso. Lo saboree con fruición mientras me masturbaba y muy poco a poco empecé a tragarlo porque no quería dejar de saborearlo. Estaba tan excitado que mi propia eyaculación se aproximó y sin que lo le dijera nada empezó a mamarme la verga con desesperación hasta que arrojé mi semen dentro de su boca. Ahora lo besé con pasión y pude saborear mi propio semen. Totalmente empapados de sudor y de semen nos recostamos con la respiración agitada y nos abrazamos fuertemente sin dejar de besarnos.

    Un rato después y apenas recuperada la respiración volvimos a enlazarnos en un 69. No queríamos dejar de mamarnos la verga, de acariciar nuestras nalgas, de besar nuestros muslos, de antojar nuestros culos con los dedos. Ésta vez se vino más rápido, montado encima de mí mientras me cogía por la boca. Volví a paladear su semen de hombre caliente. No dejé que cambiara de postura y apenas había eyaculado en mi boca cuando le metí mi condonizada verga por su riquísimo culo rebotando en sus nalgas de musculoso de gimnasio. Lo tomé de la cintura y lo cogí con pasión, con fuerza, con velocidad, con dureza, se escuchaba el bello sonido de nuestros cuerpos al chocar cogiendo y sus gemidos eran sensuales y sonoros al tiempo que yo respiraba agitadamente como si estuviera corriendo a toda velocidad sudando a chorros, los dos sudábamos a chorros y nuestros cuerpos brillaban por nuestro sudor mientras no cesaba de meterle y sacarle la verga a gran velocidad, con creciente fuerza que hasta los huevos me dolían de tan enérgicas embestidas que le daba a mi macho musculoso. Cuando al fin eyaculé me sorprendí de la cantidad de semen con la que desbordé el condón y el semen que quedó dentro de éste lo derramé encima de sus nalgas mientras lo untaba en éstas y se las besaba, se las lamía, se las mordía. Caí rendido encima de él, que estaba boca abajo y completamente agotado también. Pronto nuestros cuerpos empapados de sudor y semen comenzaron a sentir frío y nos cubrimos con la remendada sábana mientras no dejábamos de besarnos y acariciarnos. Su pecho musculoso me tenía loco, adoraba el abrazo de ésos brazos fuertes, sentir sus muslos entre mis piernas, su mano buscando mi verga. Por tercera vez nos enlazamos en un desesperante 69 y ésta vez llenamos de semen nuestras bocas casi al mismo tiempo. Dormitamos un rato, abrazados en cucharita, él dándome la espalda y antojándome sus nalgas. Pero ya no podía más, estaba agotado.

    Salí del casi horroroso hotel con las primeras luces del amanecer, cuando en la calle nada más andan repartidores, barrenderos, trasnochados y taxistas a la búsqueda de los rezagados de las fiestas. No sabía si lo volvería a ver otra vez o no. Lo más seguro es que no: a los 19 años cuenta más la novedad que la constancia. No me importaba, me sentía seguro de repetir la hazaña las veces que yo quisiera. Y así comencé a caminar en el fresco amanecer, sin la menor preocupación por lo que ocurriría a lo largo del día o las semanas. Vivía una vida secreta y eso me hacía sentir vivo, importante, dueño de algo que era sólo mío.

  • La primera vez que disfruté como mujer

    La primera vez que disfruté como mujer

    Mi primera vez que tuve una verga dentro de mi, simplemente pasó, no sentí dolor ni placer. La segunda vez fue de adulta con un profesor de la universidad, me uso para su placer, dolió muchísimo, me causo heridas físicas y mentales; a raíz de esa experiencia decidí que no lo volvería a hacer.

    A Mario lo conocí por una red social, desde el principio fue diferente a los demás, me comentaba mis publicaciones con inteligencia y sabiduría, eso despertó mi interés.

    Las charlas con Mario eran muy interesantes y cada vez más frecuentes, me atraía su personalidad y su físico. En sus fotos se veía atlético y definido, su piel morena y una linda sonrisa que me encantó desde el principio. Al poco de estar hablando le di mi WhatsApp y comenzamos a hablar por vídeo llamada, siempre me ha gustado sentirme sexy y femenina, me ponía linda para charlar con él.

    Muchas veces hablamos de vernos en persona, siempre terminaba en que nunca había dejado ver mi parte femenina en publico y no me sentía capaz de hacerlo. Un día me llamo para decirme que no aguantaba las ganas de verme en persona, estaba cerca de donde vivo y yo también quería verlo y tenerlo cerca así que decidí ir.

    Ese día tenía puesto lencería sexy, casi siempre estoy así; me puse la ropa de hombre asegurándome de que mi pelo a los hombros se viera fantástico. Mientras me dirigía al sitio de la cita iba muy nerviosa, la ansiedad me dominaba y al mismo tiempo sentía una gran emoción. Nos saludamos de un abrazo, como dos amigos que llevan tiempo sin verse, mientras me abrazaba me dijo al oído que le encantaba la mujer que veía, yo estaba encantada de sentir su cuerpo y sentir su olor a hombre.

    Quede sentada frente a él dándole la espalda a los demás, eso me permitió soltar un botón de mi camisa y dejar que viera el encaje de mi brasier, me sentía sexy y muy femenina. La velada fue muy agradable, me sentí cómoda y segura con él.

    Después de ese primer encuentro seguimos saliendo, Mario siempre se porto como un caballero, sabia como tratarme y eso me daba tranquilidad. El quería verme en mi rol 100% femenina pero no me presiono, simplemente se fue ganando mi confianza, fue derribando los muros que yo construía, aunque en el fondo deseaba mostrame y soñaba con entregarme a él.

    Decidí que lo haría para sus cumpleaños, le envíe por correo una invitación para cenar ese día sin especificar el lugar. El día de su cumpleaños me levante muy temprano, coloqué sobre la cama un vestido súper lindo y la lencería de encaje que usaría. Abrí el WhatsApp, le tome una foto y escribí: “Tú nena cocinara para ti hoy”, agregué mi dirección, la hora en la que lo esperaba y le di rápidamente enviar para no caer en la tentación de borrarlo. Moría de los nervios y la emoción.

    A medida que pasaba el tiempo aumentaba mi nerviosismo, estuve tentada de cambiar el sitio y verlo en un lugar publico, ganó la nena que quería tener un rato a solas con su hombre finalmente. Había dedicado tiempo para ser mi mejor versión femenina: Exfoliación, mascarilla, depilación, pelo, uñas, cremas, maquillaje; aun así, cada vez que me veía en el espejo sentía que podía verme mejor y retocaba algo.

    Me decía a mi misma en un momento que no pasaría nada, solo una cena agradable, nada más; al siguiente instante estaba imaginando que me comía bien rico y me daba esa cogida que nunca había tenido.

    Estaba imaginándome en los brazos de Mario cuando llamaron de la portería, temblaba de la emoción, me toco respirar profundo y calmarme para contestar, la voz del portero dijo que el señor Mario preguntaba por mi, le dije que lo dejara seguir. Trate de relajarme, Mario llegaría en cualquier momento y no quería que de diera cuenta que estaba como una niña ante su primera cita.

    Solo transcurrió un minuto o dos que me parecieron una eternidad perdida en mis pensamientos, el timbre de la puerta me regreso a la realidad, caminé hacia ella moviendo mis caderas lo más sexy posible y la abrí. Mario intento decir algo, su boca quedo un poco abierta, parecía que se había convertido en una estatua, yo le estaba obsequiando mi dulce sonrisa, su mirada se movió de mis ojos a mi boca y de nuevo a mi boca, eso elevo mis nervios.

    Le pregunté si quería quedarse en la puerta o prefería entrar. No quería que algún vecino me viera. Sin perder el contacto visual siguió y cerré la puerta y al hacerlo estaba cerrando una etapa de mi vida.

    Me dijo que lo había impresionado tanto que se había quedado sin palabras, me entrego una botella de champaña y una caja muy bien empacada. Lo invite a seguir, lleve la botella a la nevera y regrese con la caja diciéndole que el cumpleañero era él, los regalos eran para él, no para mi.

    Abrí la caja y saque de ella un baby doll de seda fría tipo body con abertura en la entrepierna. Me dijo que al verlo me había imaginado usándolo, le corte diciéndole que seguramente me había imaginado usándolo mientras el me cogía.

    El estaba frente a mi, muy cerca, su olor me encanta, su mirada va de mis ojos a mi boca y de nuevo a mis ojos, eso eleva mi tensión sexual, nota que me tiene grave, estoy como hipnotizada, no puedo dejar de verlo, acaricia mi mejilla con una mano y se inclina para besarme, en el ultimo instante logró reaccionar y giro mi cara para que me bese en la mejilla.

    Le dije que aun no estaba preparada para dar ese paso, que lo usaría cuando lo fuera a hacer con él, fui a la habitación a dejar mi regalo y para calmarme un poco. Al regresar nos sentamos en la sala y comenzamos a hablar, el ambiente se fue relajando.

    Después de comer y de partirle una torta él quiso brindar con la champaña, coloco música suave y seguimos hablando en la sala, esta vez se sentó junto a mi en el sofá. Mi vestido tenía una larga raja por un lado, cuando cruce mis piernas para estar más cómoda le deje ver gran parte de mi pierna y las medias de seda que tenía puestas.

    En varías ocasiones toque sus brazos y su pierna, eso le dio permiso para también tocar las mías, cada vez que lo hacía sentía un cosquilleo que recorría todo mi cuerpo, sentía mis mejillas calientes, seguramente estaba roja.

    Se levanto y tomándome de la mano me dijo que quería bailar la canción que estaba sonando, me negué pero él insistió diciendo que era su cumpleaños, nunca había bailado con un hombre, era una situación nueva para mí, la tensión sexual se fue a las nubes, no supe como decir que no y no quería hacerlo.

    Con una mano me abrazo por la cintura y con la otra llevo mi mano derecha a la altura de su corazón, se sentía acelerado, coloqué mi otra mano sobre su hombre y me peque a su cuerpo, sentí su pene duro y muy caliente en mi vientre.

    El me acariciaba la espalda con su mano mientras me besaba en mi cuello y oreja, me decía que le gustaba mucho estar conmigo y tenerme junto a el, su mano bajo mas de lo debido y me acaricio una nalga, mi vestido de seda intensifico la caricia, instintivamente me acerque más a el.

    Al terminar la canción no me soltó, me hizo girar y al darle la espalda me atrajo hacia el, sentí su pene entre mis nalgas mientras me decía que sintiera como lo tenía, que era mi culpa por estar tan buena. Me aparte de él y le dije que necesita ir al baño, entre al baño de mi habitación, busque un condón y me lo puse, mi excitación era tal que podía correrme en cualquier momento y no quería manchar mi tanga.

    Salgo del baño y veo el baby doll sobre la cama, lo cojo, siento la suavidad de la seda, lo huelo, quiero sentirlo sobre mi piel, me quito el vestido y me lo pongo, se que me estoy demorando pero quiero hacer tiempo para bajar mi calentura.

    Me acerque al espejo para ver como me quedaba y en ese momento veo de reflejo a Mario, esta parado en la puerta, en sus labios una hermosa sonrisa, recuerdo lo que le había dicho, los nervios me paralizan, parte de mi quiere salir corriendo, la otra quiere sentir.

    Mario es un hombre de mucha experiencia, sabe cuando una mujer esta lista para ser cogida y yo lo estaba hacía rato. Mario comienza a desvestirse, tengo que ser justa, esta muy bueno, se baja los pantalones y me deja ver su hermoso pene, no puedo apartar mi mirada de su pene, se veía duro como roca, las venas se marcan sobre la piel, su puntica apunta hacia mi, esta húmeda y brillante; pienso que esta así por mi y eso me excita, un espasmo recorre mi cuerpo.

    Sigo inmóvil viendo su pene hermoso, se acerca, sus brazos rodean mi cintura, el calor de su pene entre mis nalgas me hace vibrar de nuevo, su pecho contra mi espalda, su aroma, su cara sobre mi hombro… escucho su voz varonil preguntarme si estoy bien, no puedo responder, solo siento.

    Vuelve a preguntar. Le digo que si, corre mi cabello hacia un lado con una mano, besa mi cuello, el lóbulo de mi oreja, mi hombro, la sensación es deliciosa, no sabia lo sensible que era esta parte de mi cuerpo, su abrazo firme me mantiene pegada a él, no puedo y no quiero separarme de su cuerpo, quiero seguir sintiendo.

    Gira mi cabeza hacia el para besarme en la boca, mis labios están entreabiertos y listos para recibir los suyos, mi lengua se encuentra con la de él, mi pasividad acaba, giro mi cuerpo, lo abrazo y sigo besándolo apasionadamente.

    Una de sus manos esta en mi espalda, hace que mi pecho este pegado a él, siento mis pezones duros; al minino roce con la seda y su cuerpo me produce descargas que recorren todo mi cuerpo, su otra mano baja a mi cola, acaricia mis nalgas, la desliza entre mis nalgas, abro mis piernas para sentir más.

    Me agarraba fuerte a su cuello pues mis piernas temblaban en espasmos y no quería terminar en el suelo, debió darse cuenta de eso porque me levanto entre sus brazos, con suavidad me colocó sobre la cama y se acostó a mi lado.

    Sus dedos comenzaron a recorrer mis tetas sobre la tela, rozaba mis pezones y los apretaba entre sus dedos, sentía que había llegado al máximo de excitación pero su siguiente caricia me hacía sentir más. Me besaba las tetas, apretaba mis pezones con sus labios y usaba la lengua para estimularlos más.

    Me giro sobre la cama, metió una de sus piernas entre las mías y fue besándome en la espalda, entreabrí mis piernas y se colo entre ellas, sentí su pene duro y caliente entre mis nalgas, parecía que tenia vida propia, me prepare para sentirlo dentro de mi, lo deseaba, quería ser penetrada.

    Siguió besándome la espalda y fue bajando hasta llegar a mis nalgas, sentí como separaba las partes del baby doll que cubría mis nalgas y separo las tiras de mi tanga, besana mis nalgas mientras se acercaba a mi vagina, lamía, succionaba, mordía; todo me daba placer. Gire un poco mi cabeza y pude ver en el espejo sobre la cama a una mujer y su macho muy excitados, en ese momento sentí su lengua tratando de entrar en mi sexo, se me escapo un gemido y con el se fue de mi todo lo que no fuese femenino.

    Me faltaba el aire, mi corazón estaba a mil, él seguía dándome placer con sus labios, su lengua recorría toda el área, luego me succionaba con su boca y dejaba que su saliva empapara todo, cuando se sintió satisfecho me giro boca arriba, se coloco encima mio con sus piernas entre las miás.

    Su pecho apretando los míos, la sensación de ser medio aplastada, aumentó al máximo mi excitación y mi deseo por él, le abracé y le besé, él introducía su lengua en mi boca, yo jugaba con ella y la succionaba para sentirla mas, sus manos agarraban mi cara y me acariciaba.

    Le dije que me gustaba mucho lo que me estaba haciendo, su cara se ilumino, le gusto saber que yo estaba gozando, me dijo… viene el plato fuerte, voy a calmar las ganas que tienes de mi pene. Abrí mi boca mostrando sorpresa por lo que había dicho, los dos sabíamos que era verdad.

    Hacía mucho que soñaba con el momento en que me penetrara, había comprado juguetes cada vez mas gruesos para dilatar mi vagina pero ninguno era tan grueso como su pene. Saque de la mesita de noche una crema lubricante y le pedí que la usara.

    Se puso de rodillas sobre la cama, mis caderas estaban entre sus muslos y mis piernas flexionadas sobre las de él, la vista es increíble, mis piernas se veían hermosas con las medias de seda, el roce con las de él me encanta mucho, su pene en dirección a mi hoyito.

    Unta todo el pene con la crema y deja buena cantidad en la punta, la lleva hacía mi agujero, me encanta el roce de su cabeza, intenta meterlo con suavidad pero mi vagina lo rechaza, su roce me producía un hormigueo y un cosquilleo delicioso.

    Siento el frio de la crema, el calor de su pene, el hormigueo cuando lo empuja y abre mi agujero; luego mi vagina lo rechaza como dándole un suave beso, siento que cada vez me abro un poco más.

    Vuelve a colocarse encima mio, nuevamente la sensación de ser aplastada, mi piernas rosan las de él, su punta besa mi hoyo, mis manos acarician su costado y espalda, sus manos juegan con mi cabello y me besa apasionadamente, me relajo con el beso.

    Me mira con deseo, me pregunta si estoy lista, digo que si, que lo deseo mucho. Siente la presión de su cabeza en mi vagina, no se porque me hecho un poco hacia atrás e intento frenarlo con mis manos, lo veo apenada por portarme como una niña, me mira con ternura y me besa de nuevo.

    Mientras me besa toma mis manos y las lleva detrás de mi cabeza entrelazando sus dedos con los míos, siento más fuerte la presión de su pecho contra el mío, él es grande y yo soy pequeña, siento miedo, me siento vulnerable, estoy en sus manos, él tiene control total, siento que no hay nada que pueda hacer para salir de ahí y no quiero.

    Sujeta mis dos manos con una sola de él, lleva la otra a su pene, lo coloca de nuevo en la entrada, presiona suavemente abriendo un poco mi agujero, sigue besándome muy rico como para distraerme de lo que pasa abajo.

    No me distraigo, siento la suavidad de su pene, de nuevo el cosquilleo, duele un poco pero el placer es mayor, lleva su mano libre a mi cabeza para impedir que me eche hacia atrás, es un macho sediento de sexo que no perderá la oportunidad de comerse a su hembra.

    Me ve con deseo y lujuria, su mirada me reafirma que siempre he sido mujercita, lo veo con desesperación y ansiedad, sé que pronto estaré comiendo su verga, el deseo crece y el dolor disminuye, presiona nuevamente, mi hoyito se abre un poco más y su cabeza continua avanzando.

    Sentía que me partiría en dos, estaba totalmente entregada, Mario controlaba mi cuerpo y a mi, me siento frágil, femenina, mi sumisión era total, cada vez que su verga avanzaba un poquito sentía un miedo que recorría cada nervio de mi cuerpo.

    Moví mi cadera y piernas buscando estar más cómoda, en ese mismo momento Mario volvió a presionar, sentí como mi vagina se abría y su cabeza me llenaba con ella, una contracción de mi coño hizo que avanzara un poco más y la atrapo en mi interior.

    Una ola de calor recorrió mi cuerpo y gemí de placer, sentía placer y dolor al mismo tiempo, él se quedo quieto, dejo de presionar y soltó mis manos, vi su cara llena de placer y gozo, sabía que ya era su mujercita, comenzó a besarme y acariciarme con mucha ternura.

    El dolor disminuyo, mientras me besaba su pene se introducí poco a poco dentro de mi, no tenía afán, me decía que que le gustaba mucho sentirme apretadita, yo estaba disfrutando sentir el roce de su verga en mi interior, cerraba mis puños sobre mis sabanas, me faltaba aire, respiraba aceleradamente y no podía contener mis gemidos.

    Sus bolas tocaron mis nalgas y me di cuenta que ya lo tenía todo, era su mujer, estaba totalmente sumisa y entregada debajo de él, sentía como me llenaba su verga, su calor, las contracciones de mi coño. Deja de besar mi cuello, me dice que ya la tengo toda, que es toda mía como lo había soñado. Sus palabras reafirman que estoy con quien quiero y como debo estar, lo abrace y busque su boca con desesperación.

    Lo abrace con mis piernas, era mi forma de decirle que era mio, se vengo sacando un poco su pene, solo lo suficiente para sentir el vació que dejaba y de nuevo me lo clavo hasta el fondo, nuevamente gemí, me estaba volviendo loca de placer.

    Siguió con ese juego, lo sacaba un poquito suavemente y cuando menos lo esperaba volvía a clavármela toda, su verga resbalaba suavemente sin dolerme mucho; me movía a su ritmo, no era difícil, estaba totalmente pegada a él por mis brazos, piernas, boca y por ese verga que me volvía loca. Gemía, suspiraba, respiraba hondo para calmar mi falta de aire.

    Sus movimientos se volvieron más largos, llegué a sentir su cabeza en el anillo de mi coño antes de que la llevará hasta el fondo de nuevo, mis miedos se fueron diluyendo, soy suya, este es mi lugar y quiero que mi hombre me disfrute.

    Siento su acelere, su excitación, sus gemidos, su respiración, disfruta comerme y me encanta como me esta cogiendo, se lo digo, le digo que soy suya, su pene se siente delicioso, mi coño lo succiona y eso le gusta a él, lo noto en la cara que pone, mi cuerpo se mueve solo siguiendo mis instintos femeninos.

    Tome mis piernas con mis manos jalándolas contra mi pecho y haciendo que mi coño se abriera mas, entendió que lo quería mas adentro, toma mis piernas y las coloca sobre sus hombros, sentí como me abría más, era delicioso sentir toda esa verga adentro.

    Mario temblaba de la emoción o excitación y yo me estremecía. Si hubiese sabido que me comería tan delicioso, hubiese dejado mis prejuicios de lado y me hubiese entregado mucho antes…

    Su verga me domina, controla todo mi ser, mi coño tiene vida propia, se abre y cierra solo, ya no era necesaria ninguna presión, cedía, se contraía y disfrutaba de su visitante. Mario acelera y me clava más rápido y duro, siento que voy a estallar de placer.

    No aguantaba más, mi boca estaba abierta tratando de tomar todo el aire que me hacia falta, sentía que moría, no podía aguantar tanta excitación, siento su pene mas grueso, tiembla, mi coño se contrae de nuevo, siento que Mario explota de placer y su pene estalla dentro de mi.

    Sentir el calor de su leche disparo mi orgasmo, temblaba sin control, mi coño se contraé rápidamente, esta exprimiendo a su visitante, exploto intensamente, nunca antes había experimentado un orgasmo así.

    Sentir los corrientazos del orgasmo mientras su pene temblaba dentro de mi era la mejor sensación del mundo, mi cuerpo seguía temblando y olas de calor me recorrían de pies a cabeza.

    Estamos exhaustos, aun temblando bajo mis piernas, Mario intenta bajarse pero lo abrazo y cruzo mis piernas detrás de él, le pido que siga dentro, quiero seguir sintiendo como mi coño se contrae apretando su verga y el cosquilleo que eso me produce.

    Pone sus manos a los lados de mi cabeza acariciándome, me besa toda la cara para finalmente besarme con pasión en la boca; soy tuya le digo, si me vas a comer siempre con esas ganas y así de rico puedes hacerlo cuando quieras.

    Seguimos así por unos minutos, su pene ha perdido gran parte de su tamaño pero aún siento como lo agarra mi coño, sale de mi dejando un vació inexplicable, Mario se levanta y va al baño social a limpiarse, aprovecho para ir al de mi habitación.

    Mi baby doll esta lleno de crema lubricante, de sudor y de los fluidos propios del sexo, me lo quito y me limpio, me pongo una tanga limpia con un protector pues siento mi coño abierto y no quiero que su leche se riegue.

    Regreso a la cama, me quito los tacones y queso solamente con la tanga y las medias, Mario regresa con una copa en cada mano, me da una, la choco con la de él y le digo: ¡Feliz cumpleaños amor!

    Bebemos un trago, me regala la sonrisa más sexy que he visto, toma las copas y las coloca sobre la mesa de noche, se acuesta a mi lado y me abraza quedando mi cabeza sobre su pecho, me quedo dormida sintiendo sus caricias sobre mi espalda y cuello.

    Déjame tu comentario para motivarme a seguir contando mis experiencias.

  • Mi eterno amor secreto

    Mi eterno amor secreto

    Hola, me llamo Grey. Trataré de relatar de la mejor manera mi experiencia de cuando coincidi con Gloria.

    Gloria a quien conocí por mi trabajo, llevamos un año viéndonos a escondidas, esto porque yo soy casado. Antes de estar juntos nuestro trato fue siempre de trabajo ella estaba casada y siempre fue muy respetuosa de eso, además nunca le insinue nada, solo fue trabajo.

    Pasaron muchas cosas en su vida, le perdí la pista un tiempo por la pandemia, hasta que un día regreso y me platico que había quedado viuda, retomamos la relación de trabajo y así estuvimos dos años más aproximadamente. Un día ella dejo un café en mi oficina por agradecimiento de un favor que yo le hice, yo no estaba en mi oficina y al regresar encontré el café frío y recibí su mensaje, yo le escribi para darle las gracias y hacerle mención que el café mejor hubiera sido ir y tomarlo caliente a lo que ella respondió que quizá un día podríamos tomar un café. Luego de ese chat los mensajes fueron más frecuentes y hacia bromas del café hasta que ella me dijo que estaba bien que fuéramos por el café, nos vimos un 14 de febrero sin planear ni darnos cuenta de lo que era esa fecha, tomamos un café y platicamos un buen rato.

    Después de esa conversación donde dejamos ver cada uno muestra forma de pensar los chats supongo fueron diferentes hasta que un día que llegó a mi trabajo me dijo, hay algo en usted que no se que es, cómo que oculta algo, lo voy a averiguar. Yo le dije que ya que estábamos en esa plática tendría que confesar que me llamaba mucho la atención. Ella es de estatura media, con buena nalga, tetas pequeñas pero bien puestas, piel canela podría decir. Ahí empezó todo, ya los chats eran extensos y subidos de tono hasta que un buen día me dijo, está bien, nos vamos a comer pero deme tiempo.

    Paso un mes y luego nos pusimos de acuerdo en vernos, fue un primero de abríl, con ansioso por la experiencia, ese día me salió un contratiempo en el trabajo y tuve que salir de la ciudad, no quieria quedar mal con la cita así que resolví en medio día y tome un vuelo de regreso para estár a tiempo. Nos vimos y visitamos un motel en las afueras de la ciudad donde vivo, cabe mencionar que ella vive en otra ciudad.

    Llegamos los dos a esa habitación, incrédulos de lo que encontraríamos en nosotros, me desvesti y mientras lo hacía ella también lo hizo por su cuenta, nos juntamos desnudos y nos besamos, nos besamos como dos eternos enamorados, nos tiramos en la cama y exploramos nuestros cuerpos, encontré un aroma en su piel, exquisito, yo besaba su cuerpo mientras olía y observaba a adetalle, ella empezó a dejarse llevar y empezó a relajarse. Bajo lentamente besando mi cuerpo hasta llegar a mi pene, lo beso y prosiguió a meterlo en su boca, un poco tímida al inicio pero luego intento meterlo completo en su boca, no le cabía no por mi tamaño porque tengo una medida promedio según yo, 16cm si no que se notaba que le faltaba experiencia, luego de disfrutar aquella mamada, que debo confesar me gusto mucho, proseguir a penetrarla, fue salir de este planeta por un rato, nos fundimos con nuestros cuerpos experimentamos algunas posiciones, ella murmura lo delicioso que sentía, no lo podía creer que estábamos ahí juntos y disfrutando, termino no se cuántas veces pero yo disfrute darle todo el placer que sintió esa tarde de abril.

    Nos quedamos un rato sobre la cama platicando y luego fui a darme un baño, saliendo del baño la tomé de nuevo apreté sus nalgas y lo hicimos de nuevo con tanta intensidad que la primera vez.

    Experiencia aparte que vivimos fue, que cuando estábamos de salida la administración del lugar me cobró un recargo porque las sábanas las dejamos manchadas de sangre, y no fue por estar en sus días. Creo que por el tiempo que había estado sin actividad había tenido cierta regeneración, jajaja. Siempre nos reímos porque en el lugar pensarían que era una virgen la que había llevado.

    Espero les guste y Gloria, si lees este relato quisiera conocer tu versión.

  • Cumpliendo mi fantasía con un taxista

    Cumpliendo mi fantasía con un taxista

    Les quiero contar una de mis tantas fantasías sexuales cumplidas, y sé que muchos al igual que yo también han tenido esta y es de coger con una taxista.

    Yo deseaba tanto cumplirla pero no sabía cómo hacerlo, el día llego sin buscarlo; ese día fui a visitar al chico con quien había empezado a salir y era uno de esos días en los que se esta tan caliente que solo deseaba que me diera durante toda la tarde, así que me fui preparada, solo llevaba puesto un leggins (mi culo se notaba más grande de lo normal y super duro) usaba un top crop de encajes y una blusa, me le insinué varias veces a mi chico pero el solo estaba pendiente a la play, así que me aburrí y decidí irme a casa, agarré mi móvil y solicite un taxi.

    El chico no daba con la dirección y decidió llamarme, le expliqué cómo llegar pero no cortaba la llamada, a lo que me dice que mi voz era muy bonita y me empieza a describir, por un momento pensé que ya me estaba viendo porque me describía tal cual; alta, morena, buen cuerpo, senos grandes y un gran culo. No sé porque automáticamente empecé a calentarme solo con escuchar cómo me describía, cuando llegó se sorprendió mucho al ver que era como él pensó, solo que agrego que no imagino que yo tuviera unos ojos tan bonitos y yo le respondí que no imagine que el fuera tan joven y atractivo, así que sentí confianza y me fui de copilota.

    Íbamos hablando de todo un poco y ya estaba llegando a casa cuando se me ocurrió preguntarle si alguna vez una pasajera se le había insinuado para coger, él se echa a reír y me responde que sí, que ya un par de veces pero que nunca ha pasado nada ya que han sido señoras bastante mayores. Yo me empezaba a calentar y sentía mi clítoris palpitar y bastante húmeda, no me contuve y le confese que esa era mi mayor fantasía, quería que un taxista me cogiera dentro de su carro, el chico no supo que decir y solo puso su mano en mi pierna y la empezó a sobar, yo lo miraba y le pedí que lo hiciéramos, nos dirigíamos a un lugar un poco más privado mientras yo comencé a tocar su verga, estaba muy dura y se sentía bastante gruesa.

    Logramos encontrar un lugar apropiado y ese hombre de inmediato me empezó a besar y apretaba mis tetas, y empezó a bajar hasta mi entre pierna cuando nota que no llevo pantys, le dije rápidamente que fui preparada para mi chico, pero que solo me dejo con ganas, automáticamente me responde »yo te las voy a quitar» empezó a masajear mi clítoris y yo gemía mucho, estaba excitada, el disfrutaba de mí, de mis gemidos y de cómo me hacía sentir placer, pero ya yo deseaba sentir tu verga en mi boca, así que me acomode y la fui sacando de su pantalón, con su ayuda pudo quedar totalmente afuera y empecé a chuparla, que verga tan gruesa, tenía vellos no muy largos, pero a mí no me importó yo solo quería disfrutarla, me percaté que no tuviera mal olor y de una la metí como pude a mi boca, se la moje todita, la escupía y me la volvía a meter, me di mucho gusto con su glande que era grande, el me agarraba del cabello y me la enterraba para que pudiera entrar toda, lastimosamente era tan gruesa que no la pude sentir mucho tiempo en mi garganta, en un momento el intento agarrar mi culo pero no alcanzaba por la separación del auto. el me pidió que nos hiciéramos atrás porque deseaba comerse mi vagina y sentir mis fluidos, así que me quito el leggins y metió sus dedos en mi húmeda vagina y puedo paso su lengua, saboreaba mis fluidos y le gustaba mucho sentir su olor, me la chupo tan delicioso que hasta paso la lengua por mi culo, ya en ese momento yo le rogaba que me le metiera, ya quería sentir como esa verga abría mi vagina, por fortuna ambos llevábamos preservativos, mientras él se lo colocaba, yo me puse en cuatro con las nalgas saliendo del auto y el de pie, la fue metiendo con delicadeza ya que a pesar de estar tan mojada tu verga no me entraba con facilidad, cuando logró entrar toda me empezó a coger super delicioso, me daba muy duro, con nalgada y podía sentir y escuchar como tus bolas chocaban, me hacía gemir y gritar tanto, me hizo venir a chorros y él estaba muy complacido por eso, tanto que una vez logró venirse, me pidió que fuera a su apartamento y poder disfrutar más de mí, accedí y ahí sí que nos comimos delicioso.

    El taxista me cumplió mi fantasía y de qué manera, ha sido una de las mejores experiencias sexuales que he vivido, aunque la verdad ahora ni siquiera puedo recordar cuál es su nombre.

  • Me gusta tocarme mientras miro dormir a mi mujer

    Me gusta tocarme mientras miro dormir a mi mujer

    Abro los ojos en la oscuridad de la pieza, no puedo dormir. Me siento en el borde de la cama, apoyando las manos en el colchón. Percibo entonces, como la oscuridad de la pieza me atraviesa por todos lados, por todos los rincones de mi cuerpo.

    Voy hasta la computadora en mi silla de ruedas para revisar unos mails. La luz que proviene del monitor deja ver, a penas la ropa interior de mi mujer cómodamente tirada en el piso.

    Giro la cabeza, ella duerme boca bajo, plácidamente desnuda. A ella siempre le gusta dormir así, desprovista de todo indumento. Las sábanas blancas cubren a penas, sus glúteos bien formados y firmes.

    Me gusta mirarla dormir así. Suelo hacer esto muchas veces, lo hago como una especie de ritual nocturno, especialmente deseado.

    Mirar a la mujer de uno dormir desnuda es una de las cosas mas bellas del mundo.

    Me acerco a la cama y recorro lentamente con mis ojos su espalda desnuda. La contemplo por varios minutos como si estuviese viendo una réplica de algún cuadro.

    En ese momento, me invade unas terribles ganas de cogerla otra vez pero me contengo, porque me gusta verla, así toda desnuda, con esa cola perfecta, en este mundo imperfecto.

    Percibo que a fuera llueve. Las gotas golpean levemente en la chapa del alero de casa y mi cuerpo, poco a poco empieza a erizarse. Mi pene comienza a crecer, a medida que observo ese culo redondo y duro. Ese culo que, todos los hombres miran cada vez que ella sale a comprar al supermercado, con ese vestido rojo ajustado que le marca bien sus glúteos.

    Comienzo a tocarme sin dejar de ver a mi mujer. Acelero el ritmo del movimiento de mis manos a medida que aumenta la intensidad de mis pensamientos. Ella se mueve buscando otra posición en la cama, parece dormida, pero no lo está. En realidad, está mirándome de reojo.

    Luego de unos minutos, saca un pie fuera de las sábanas y me empieza a tocar la pierna. Yo sigo masturbándome muy excitado.

    Ahora, con su pie toca mi pene sobándolo muy lentamente. A ella le gusta tocarme. Me mira a los ojos con una tibia sonrisa entre la poca luz que derrama el monitor de la compu.

    Ahora, ella se da vuelta en la cama y con ambos pies empieza a flotar mi miembro como si fuera una lampara mágica, esperando quizás a que salga algún mago que la posea, que la coja toda la noche, que la deposite en otro mundo. La delicadeza de sus pies, provoca mas excitación y ella lo sabe.

    Luego de frotar mi miembro por unos cuantos minutos, tras un momento de muchísima excitación, empiezo a derramar en sus pies mi líquido seminal. Ella me mira a los ojos tenuemente colmada de satisfacción, sus pies humedecidos de placer.

  • Las reinas de la oficina

    Las reinas de la oficina

    Trabajaba en una oficina a mis 23 años con un compañero y 3 compañeras, aparte de la supervisora.

    Elsy la coordinadora, tendría unos 30 años, era divorciada, a veces parecía que eso le amargaba la vida porque siempre tenía un semblante serio. Era llamativo que con sus 1.63 le gustara tanto usar chaquetas anchas que ocultaban su figura, porque también vestía de tacones altos, blusas con profundo escote y faldas o falda pantalón muy cortita, que la chaqueta le cubría más las piernas. Y eso que si tenía caderas y busto, a veces me acercaba a consultarle algo solo para tener una mejor vista de su escote, cosa que nunca se mostró incomoda, pese a su expresión de pocos amigos.

    Las compañeras andaban en una edad similar de 20 a 21 años, y estatura similar a excepción de una que era casi tan alta como yo, de 1.72. Una de las compañeras era parecida a Elsy, aunque de carácter más alegre, las otras dos con sus diferencias y atractivos. El otro compañero era un Cerebrito, solo miraba hacia su trabajo y todo lo que conversaba era sobre el trabajo.

    Ya habían pasado varias semanas y algunas cosas por lo que ya tenía más confianza con la coordinadora y las compañeras, que en ocasiones eran demasiado fastidiosas, pero, un día en particular:

    Estaba en mi estación de trabajo cuando Elsy me llamó para que me acercara a su estación a ver algo, estábamos todos en el mismo espacio, 4 estaciones alineados de par en par, con el escritorio de la supervisora viendo hacia nuestras espaldas. Me puse frente a ella, pero me indico que fuera a su lado y me ofreció un audífono para escuchar el audio de un video que iba a reproducir. De pronto se cortó el video, mire a Elsy y ella solo me miró con más intensidad, estaba por decirle algo, cuando me indicó que siguiera viendo en la pantalla, puso otro video…

    Esta vez aparecía de fondo una habitación que por la decoración era obviamente de mujer, al rato apareció Elsy, vistiendo solo lencería negra, usaba una bata blanca que apenas tapaba las formas de sus pechos, se sentó al borde de la cama, cruzando la pierna sobre la otra y tomo unas cartulinas que tenía a la par y fue pasándolas frente a la pantalla con unos mensajes:

    1. Mañana, a las 6 pm en el baño ejecutivo.

    2. Lleva 2 pañoletas, apagas la luz y entras.

    3. Te vas tras de mí y me amarras las manos

    4. Habla con voz fingida, no digas nombres.

    5. Quiero la fantasía de hacerlo a oscuras con un desconocido

    6. Terminas, me dejas con la pañoleta sobre el rostro y anudada las manos, pero que pueda desatarme.

    Tiró los rótulos y se levantó del asiento acercándose a la cámara lanzando un beso, su bata se abrió y miraba como sus pechos se proyectaban por la gravedad, quedo así unos instantes y luego se alejaba de la cámara, sin acomodarse la bata, se podían ver sus pezones duros asomarse por la lencería, dio un giro completo y vi sus nalgas redondas, luego se sonrió y acerco a la cámara antes de terminar el video. Se me estaba poniendo dura y la mire a la cara, ella solo se sonrió y me dijo que ya, que solo eso quería mostrarme y que volviera a lo mío.

    -que quería que vieras?- me pregunto Daniela, la compañera que tenía a la par.

    -nada, algo sobre colores publicitarios del momento- le dije, sin dejar de pensar en lo que vi.

    El día siguiente era mi día libre, así que no tendría por qué estar en la oficina, bueno, al menos no debería verme nadie en la oficina. Eran las 5:40 cuando entre al edificio, el portero nada más me dejo entrar al mostrarle mi carnet, como siempre, solo verificaba por rutina.

    Entre al baño en silencio, todo el piso estaba ya a oscuras a esa hora, me asome por un lado y ella estaba frente al espejo arreglándose el cabello, tenía la cara tan pegada al espejo que seguro no podía ver más allá de su propio reflejo, la mire de arriba abajo, tenía el típico chaleco ancho que tapaba su blusa, pensé en todas las veces que vi hacia su escote y miraba la curva de sus pechos esconderse en el sostén, el chaleco tapaba hasta sus caderas, debajo la falda bajaba hasta medio muslo con abertura por atrás, usaba unas medias oscuras y tacones altos; entonces entre en silencio y apague la luz rápidamente, no se dio cuenta, hasta que estaba detrás de ella y le tape la boca y le agarre de las manos, ella se asustó y trato de zafarse…

    -quieta, o lo lamentaras- dije con la voz más ronca y distorsionada que pude.

    Ella se congelo, entonces le llevé las manos a la espalda y las amarré con una pañoleta, luego puse una más tapándole los ojos.

    -si gritas también lo lamentaras- Volví a amenazar y ella solo gemía quedamente.

    Entonces empecé a manosearle las piernas y pegarle lo que ya era una erección contra sus nalgas, ella se dejó hacer, estaba paralizada, comencé a subirle la falda y deje al descubierto sus nalgas, le bese toda la línea de la entrepierna y mordí sus nalgas, fui acariciando entre las piernas y luego por su cintura, tocando su vientre cálido, me baje el pantalón y el bóxer y le frote directamente mi verga en su trasero, ella soltó un largo suspiro, hasta arqueo la espalda y templó las piernas, estaba entre el miedo y la excitación, metí una mano entre sus piernas, frotándole contra su sexo, se calentó bastante, subí su blusa y apreté un pecho con la otra mano, casi sacándolo de la copa del sostén. Cuando le puse la verga contra su concha ella gimió y se reclinó sobre el lavabo, ya estaba mojada cuando le baje la pantaleta y comencé a meter mano buscando su sexo, se lo frote y le di unos lengüetazos que la hicieron jadear con más fuerza, le mordí una nalga y le apreté un pezón y le dije que se callara, obedeció sin chistar e incluso creo que empezó a mojarse aún más, entonces le frote mi verga entre sus nalgas, tenía un culo respingón, ideal para la posición en que comencé a penetrarla, al principio estrecha, pero con tanta lubricación fue entrándole, ella gimió y arqueo más la espalda, la volví a recostar sobre el mueble del baño, le baje el chaleco a la altura de las manos y abrí su blusa, solté el broche de su sostén y atenace sus pechos con mis manos, mientras se empinaba en sus tacones cada vez que la embestía hasta casi levantarla del suelo.

    Ahora quería disfrutar de sus pechos al tiempo de correrme, así que la hice girarse y me acomodé para levantarla y metérselo de frente, ahí me llevé una gran sorpresa, no era Elsy.

    No tenía idea que había pasado, lo único seguro era que mi verga estaba bien parada y a punto de disparar y no me iba a quedar con las ganas. Me recorrió una descarga de calor cuando dispare el líquido caliente hacia su sexo, un chorro que exploto en su interior, que la hizo gemir y dar balbuceos que solo pude entender que estaba en pleno orgasmo, aun con mi sorpresa, el sexo no podía parar, mordí y saboree un pezón con fuerza, ella gemía y su cuerpo vibraba, seguía mojándose, su cuerpo despedía calor, seguí bombeando hasta quedarme seco y darme cuenta que hasta mi ropa se empapó con sus secreciones. Al terminar le temblaban las piernas y jadeaba. Me sentí seco y le temblaban las piernas, yo tome lo que pude de toallas de papel para limpiarme y le di una pasada con el papel húmedo entre las piernas, le di un chupón en los pechos antes de acomodarla sentada sobre un inodoro, ella en silencio solo se dejó sentar, no dijo nada cuando le puse el pene en la boca, solo empezó a lamerlo y luego lo engullo, ella terminó de limpiarlo… me aparte para subirme los pantalones, ella quedo con la boca abierta, jadeando por aire.

    Cuando salí del baño, ella apenas intentaba soltarse las muñecas y aún tenía que ponerse de pie y acomodarse la ropa. Salí lo más rápido que pude y me fui del edificio. Estaba aún asombrado, no tenía idea de que había pasado, llame a Elsy, pero no me contesto. Pase muy angustiado ese fin de semana.

  • Adela a sus 18 años: Quiero sentir su verga (1)

    Adela a sus 18 años: Quiero sentir su verga (1)

    Tengo 55 años y la verdad que me gusta cuidarme en todo sentido. Hago mucho ejercicio y creo que me alimento bien y mucha gente a pesar de mi cabello con algunas canas piensan que tengo unos diez años menos. Mido un metro y ochenta y ocho y peso 200 libras que me hacen ver alto y esbelto y obviamente mi equipo de batalla va acorde con mi altura. Me visto regularmente formalmente, quizá sea costumbre por mis años como ejecutivo en una compañía y creo que a muchas mujeres les atrae ese tipo de hombres o por lo menos en mi caso considero es parte de mi suerte. Como dije, siempre pensé que se me haría difícil llevarme a chicas jóvenes al pasar del tiempo, sin que esta no fuera una chica de paga, pero la verdad también me he llevado a chicas que simplemente quieren tener esa experiencia con un hombre mayor y este es el caso de mi siguiente experiencia con Adela.

    Voy a ser breve en los detalles de cómo la conocí y las varias anécdotas que he vivido con esta chica que acaba de cumplir sus dieciocho añitos. Adela es la hija menor de la señora Lupita, quien junto a su esposo tienen una carnicería y abarrotería cerca de mi casa en Cancún. Los conozco desde hace cuatro años y la señora Lupita es una mujer pequeña y como le dicen a este tipo de mujeres en México: gordibuena. La verdad que no esta gorda por decirlo, pero si se mira muy buena. Para hacer todo esto breve, un buen día la señora Lupita se me insinuó y sin pensarlo mucho nos metimos a la bodega de su tienda y le di una buena cogida que si no gritaba porque se la dejé ir hasta por el culo fue porque simplemente se la aguantó para no ser delatada de la verga que la estaba abriendo en dos, pero lo que pensaba era solo un secreto nuestro, hace poco me di cuenta de que no era así, Adela nos había escuchado y espiado.

    Es como esta chica llega a tomar esa confianza conmigo, pues Adela con el correr de sus años se ha vuelto una chica muy directa y creo que su madre la considera la oveja negra de la familia. Dejó de estudiar ahora que terminó su preparatoria y se puso un piercing en la nariz y en sus cejas. Hace unas semanas me hizo la siguiente sorprendente conversación:

    —Tony, ¿usted se sigue cogiendo a mi mamá?

    —¿Qué dices… quién te ha dicho eso?

    —No lo niegue… los vi con mis propios ojos. -me dijo.

    Ella me había relatado con lujo de detalles como nos vio cogiendo en la bodega junto a su mamá y hasta me confesó que desde esos días se comenzó a masturbar. Yo realmente no sabía mucho de ella, pues aunque me llamaba la atención por su juventud y culazo que se tiene, pues nunca intuí nada de ella, más lo que una vez me dijo un señor que trabaja en la tienda: -Adelita tiene una comezón en la panocha… creo que busca quien se las rasque. – O algo así por el estilo. La verdad que ese día de esa conversación ella fue mas directa que la insinuación que un año antes me había hecho su madre:

    —Sabe, desde que le vi su miembro solo pienso en eso… como le digo, pensando en eso me masturbo.

    —¿Pero has visto otras vergas?

    —En el porno, algunas, pero en la realidad solo la suya. Me gustaría verla otra vez. – Me dijo.

    —Adela, no quiero tener problemas con tus padres. -Le dije.

    —Usted sabe que puedo guardar muy bien los secretos. Hasta el momento mi papá no sabe que usted se cogió a mi mamá.

    —¿Realmente quieres coger con un hombre mayor como yo? Soy mayor que tu padre… ¿Sabes?

    —Eso no me importa… lo que quiero saber es como se siente tener una verga adentro.

    —¿Nunca has cogido entonces?

    —Solo mis dedos han entrado a mi panochita. ¿Usted la quiere probar?

    —Si tu quieres te espero esta tarde en mi casa. -le contesté y salí de su tienda.

    A las cuatro de la tarde estaba llegando a mi casa. Adela como dije es de complexión llenita como su madre y al contraste de sus progenitores, ella es de piel clara y rubia. Tiene unos pechos llamativos y un trasero de esos que a muchos pueden intimidar. Esa tarde llegó con sus típicos pantalones cortos y sus blusas sueltas de esa tela transluciente pues mitiga el calor de esta zona. Cuando algo así me sucede, siempre pienso que estoy soñando, pues se me hace difícil de creer que me voy a follar a una chica tan joven. Tenía un par de condones en mi buró y la hice pasar a mi habitación. Tan solo entró y me dijo que me la quería chupar.

    Aquello me daba a saber que esta chica estaba hirviendo en calentura y deseosa de coger. Yo me bajé el cierre del pantalón y la saqué a media erección. Adela se agachó y la comenzó a besar con cierta delicadeza, pero a los segundos intentaba tragársela. Miraba esos ojos verdes y esa carita con esos piercing en las cejas y nariz deseosa de experimentar todo lo que el sexo pudiera ofrecer y en esa plática previo a este encuentro ella me había relatado con mucho morbo como había visto que le rompía el culo a su mamá. Me la mamó por unos siete minutos y le dije que se desnudara ante mí. Ella me dijo que le ayudara, que hasta cierto punto le daba pena. Ella se quitó la blusa y el pantalón corto y yo le quité su brasier y su calzón estilo bikini de color rosa ya bastante mojado. Me lo llevé a la boca y saboreé sus jugos vaginales bien espesos. Ella me quedó mirando y me preguntó:

    —¿Te gusta cómo huelen mis pantis?

    —¡Me gusta como sabe tu panochita!

    —Es toda suya… haga todo lo usted quiera con ella. -Me lo decía con una sonrisa nerviosa.

    La conduje hacia la cama y pude ver esa piel clara con unos pequeños vellos rubios, parecía que no se rasuraba, pero tampoco tenía mucho vello en la zona púbica. Le besé los labios y se los atrapé como chupándolos y le dije al oído: -así te voy a halar tus pezones y el clítoris de tu panochita. – Me dio una sonrisa picara y me fui a mamarle las tetas a esta linda chica. Quizá llegaban a una copa D con una areola rojiza y un pezón redondo y de buen tamaño. Le mamaba las tetas y le halaba los pezones y Adela me decía: -Que rico… ¡usted me va a volver loca! —Yo le contestaba: -Espera que sientas cómo te como tu panochita y me cuentas. – Me comí sus tetas por varios minutos pues me tomé el tiempo para llegar a su conchita. Le besaba sus encajes, le chupaba sus entrepiernas, con mis dedos le halaba los pezones y solo se escuchaba sus gemidos y su constante decir: ¡Por dios… que rico…quiero que me cojas ya… me está matando de placer! ¡Métame la verga don Antonio… quiero sentir esa vergota!

    Cuando me cogí a su madre, nunca le chupé la panocha a ella y no se si Adela se lo esperaba pues me pedía que le metiera la verga mientras yo le besaba alrededor de los labios y contemplaba con mucho morbo como se le miraba de mojada y brillante esa panochita. Le pedí algo que no recuerdo habérselo pedido a mujer alguna y le guiaba a que ella se abriera los labios con sus manos y le temblaron las piernas cuando sintió mi lengua invadir ese rico y sabroso hueco y me dijo: ¡Por dios don Antonio, que rico… métame por favor la verga, quiero correrme con su verga adentro! —Sabía que estaba a punto de correrse, pues una chica de esta edad, con esa fuerza de la juventud y una buena chupada inesperada en la panocha, es un volcán a punto de erupción. Me levanté de entre sus piernas y ella me quedó viendo como me limpiaba sus jugos con mi propia camisa y me quedaba viendo sin decir nada como abría el envoltorio del condón. A ponérmelo iba cuando me dijo lo siguiente:

    —Métemela sin condón… quiero que mi primera vez pueda sentir sin nada su verga. Pero no se corra adentro.

    —¿Estás segura?

    —Si… no use condón por favor.

    Sabia que estaba a punto de correrse y me acomodé como hincado entre sus piernas y me tomé la verga con mi mano derecha y comencé a pasearle la punta de mi verga de arriba abajo y le amenazaba con hundírsela de repente. La verdad que jugaba con su ansiedad de joven, y sé que a esa edad nuestros sentidos lo magnifican todo. Podía observar ese rostro de placer que como instinto natural Adela se mordía lo labios y los fruncia a la vez. En esos momentos ella misma comenzó a apretarse los pezones y supe que no era nada de tímida y que en cualquier momento vendrían esos espasmos deliciosos, que son mucho más intensos a la flor de su edad. Le hundí en ese resbaladizo hueco la mitad de mi verga, que quizá para el promedio de mujeres es una verga de tamaño regular. La panochita de Adela se sentía apretada y deliciosamente caliente. Solo se la hundí a la mitad sin hacer mucho movimiento y ella cerró sus ojos y continuó ella misma apretando sus pezones y comenzó a hacer ese vaivén de sus caderas como pidiendo más verga y he intentado hundírsela más, pero esta chica es de esas chicas que uno puede sentir que tienen tope… quizá una verga de 15 centímetros sea la medida perfecta para Adela. sentí el apretón de su vagina y como me mandaba esas vibraciones tan fuertes en ese abismo de una fuerte corrida. Adela jadeaba profusamente y me haló para que me fuese por sobre sos dos pechos y mientras ella me abrazaba yo le besaba los lóbulos y le decía:

    —¿Quieres más verga?

    —¡Si! Dame mas verga. -me contestaba con una voz erótica que vivía en ese momento un intenso orgasmo.

    Como decía, no se la hundí más porque Adela se quejaba del dolor cuando lo intentaba y era obvio, esta chica es de vagina reducida. Cuando ella se recuperó de su corrida me dijo que me la quería mamar para que yo me viniese en su boca, pero yo le propuse a que me hiciera una rusa. Adela no conocía el concepto de una rusa y sus dos hermosos melones se prestaban para esa rica acción. Ella me había hablado de que quería sentir una corrida en su boca y después de explicarle que era una rusa, se dio cuenta que también me podría venir adentro de su boca. Se sentó a la orilla de la cama la cual convenientemente es de una altura adecuada para esta acción. Mi pene estaba saturado de los jugos vaginales de Adela y le pongo mi verga entre sus pechos y ella me lo cubre con sus dos tetas tomando a cada una con sus manos y llevándolas a unirse entre ellas. Mi verga se desliza placenteramente entre sus tetas y mientras yo le hago ese vaivén, Adela me chupa y besa la parte baja por mi ombligo. Paso así por unos cinco minutos y le pido que me la comience a mamar que estoy a punto de correrme. Ella toma mi verga y comienza a chuparla agresivamente, quizá porque ve mi ansiedad de acabar, pues mi verga también entra hasta la mitad una y otra vez hasta que mis piernas me dicen que me voy a correr. Siento esa electricidad expandiéndose por mi columna, llega a mis pies y rebota hacia mis huevos y le tiro como una escupida mi corrida en su boca y por primera vez también esta chica de solo dieciocho años siente el sabor de ese liquido lechoso que muchas veces ha visto solo en películas porno.

    Me apretaba las nalgas y fueron como tres escupidas que sentí llenaron el hueco virginal de su boca. Primera vez que chupaba una verga, como también era su primera corrida sintiendo un verga en la cavidad de su vagina. La habitación olía a sexo, ese olor adictivo y que Adela lo describía como el olor de la lejía, me decía. Creo que en otros lugares del mundo le llaman cloro a ese mismo componente.

    Todo aquello nos había tomado unos 45 minutos, pero estuvimos follando por más de tres horas. Ahora… si quieres que siga con este relato, házmelo saber, ya sea dejando una nota en los comentarios o escribiendo a mi correo.

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  • Mi nuevo vecino (parte I)

    Mi nuevo vecino (parte I)

    Comenzar una nueva vida siempre es difícil, tengo 25 años, y hace poco me mudé de ciudad por cuestiones de trabajo. Hoy día no es fácil encontrar un buen puesto de trabajo, entonces no me encontraba en posición de rechazar esta oportunidad, la ciudad que solía llamar casa se encuentra a 18 horas en auto de donde empezaré a vivir desde ahora. Mi nombre es Tatiana soy de pelo claro, de tez blanca y cuerpo delgado.

    Por fin llegaba a mi nueva casa y tenía que acomodar algunas cosas que me había traído, además de acomodar unos muebles que me prestaba mi tía. Fue fácil meter las cosas pequeñas al nuevo departamento, sin embargo, los muebles y cajas más pesadas ciertamente era más complicado, además que no conocía a nadie de la ciudad entonces no podía pedir ayuda.

    Consideré en llamar a algún servicio de mudanzas, sin embargo, no tenía mucho dinero en efectivo como para pagarles, mis opciones se iban reduciendo. Por suerte un señor que vivía en el mismo edificio apareció y se ofreció a ayudarme. Un señor mayor de unos 50 años, con pelo ya canoso y una barriga notable por la edad.

    Ya habíamos podido acomodar la gran mayoría de muebles y él me hizo saber su cansancio, además de su dolor de espaldas. Se disculpó por no poder seguir a lo que yo obviamente agradecí, empecé a mover algunos muebles que faltaban, cuando un joven de unos 30 años tocó mi puerta. Yo lo vi y se presentó muy amablemente

    -Hola como estas, mi nombre es Franco soy hijo de Ernesto el señor que te estaba ayudando.

    Me quería morir de vergüenza porque me había ayudado tanto el señor y no sabía ni su nombre. Salude a franco muy cordialmente. Cuando él me ofreció su ayuda, comentándome que su padre le conto de mi situación. Franco era un hombre relativamente alto, de aproximadamente 1’80 pelo oscuro y se notaba que se mantenía en estado atlético, si bien no era un cuerpo de deportista se notaba que tenía cierto cuidado con su cuerpo.

    Franco me termino de ayudar acomodamos lo que quedaba y le dije si gustaba quedarse a tomar un refresco o algo en modo de agradecimiento. Propuesta la cual rechazo, me comento que debía volver a su casa a poder seguir trabajando. Soy una chica atractiva por lo cual no es muy común que me rechacen, obviamente no quería hacer nada con él, solo quería platicar un poco y hacer un amigo, por lo cual imaginaran mi sorpresa. Fue raro, un poco inusual, y eso me dio cierto calor en mi cuerpo, un cierto morbo por aquello que era difícil de conseguir.

    Llegaba la noche, para cenar compre una pizza y un vino para celebrar yo solita mi nuevo apartamento. Tome unas dos copas y al llegar a mi cama intente descansar para limpiar y acomodar un poco más mi nuevo departamento. Intente dormir, pero el vino reavivo el calor que genero franco en mis horas anteriores.

    No podía evitarlo, bajé mi mano lentamente y empecé a acariciar suavemente mi entrepierna, el calor empezó a subir por todo mi cuerpo enfocándose en mi puchita. Imaginaba a aquel hombre, y me hacía preguntas, ¿cómo se vería con su pecho al aire?, ¿cómo besaría?, ¿se depilará ahí abajo? ¿Cuál será el tamaño de ahí abajo? Muchas dudas que solo me calentaban más y más. Empecé a acariciar suavemente mi clítoris, lo movía en círculos con dos dedos mientras con mi otra mano acariciaba uno de mis pechos. Poco a poco aumentaba la intensidad de mis movimientos, apretaba más fuerte mi pecho, movía mas rápido mis dedos en mis caricias. Acerque mis dedos a mis labios y los ensalive totalmente, a lo que proseguí a introducirlos en mi puchita. Sentía el calor que emanaba dentro mío, pocas veces me había sentido así, la humedad ahí abajo era impresionante, algo que pocas veces viví. Al sacar mis dedos observaba como estos estaban totalmente mojados producto de mi excitación. Intercalaba constantemente entre masajear mi clítoris, e introducir mis dedos, mientras la otra seguía jugueteando con mis pechos.

    Cada vez era más difícil poder contener mis gemidos, intentaba ahogarlos, sin embargo, el recuerdo no lo dejaba fácil. Cada vez aumentaba más la velocidad de mis dedos, y sentía como lentamente mi cuerpo empezaba a desobedecerme, sentía que se acercaba aquella sensación que de explosión de placer. Me sentí en los cielos unos segundos, mientras sentía como explotaba en un orgasmo y no podía evitarlo, di un gemido, que si mi vecino estaba despierto estoy segura que lo habrá oído, ojalá lo haya oído. Al quitar mis dedos de mi entrepierna vi que estaban exageradamente húmedos, el morbo me invadió, nunca antes estuve tan caliente. No tarde mucho en dormirme y en tomar una decisión, me iba a follar a mi vecino.

  • Mi amigo Mike (8)

    Mi amigo Mike (8)

    Una disculpa grande por no continuar la historia, muchas cosas que hacer en mi vida y he dejado esto de lado, pero pues uno siempre vuelve por más.

    Ha pasado un tiempo desde que Mike va y vuelve al departamento, llevamos un rato así, que empezamos a crear monotonía, algo muy común en mi vida, aun con miedo que me vean como soy y reprimir lo que me gusta ser.

    De aquí parte un poco diferente de lo habitual, me empecé a sentirme sola, no veía a Mike por largos tiempos, alejado un poco de mis amigos, aun tenia un poco de contacto con Saul y los de mas chicos, de vez en cuanto salíamos por un café con Miriam, poco hablaba con los vecinos, un par de niños me veían con morbo cuando salía a la azotea del edificio, pero nada del otro mundo, solo en un entorno pequeño me mostraba como era.

    En una de las salidas con las chicas, me preguntaron porque salía como chico con ellas y no como Perla, lo cual ya sabían todo no les molestaba, Miriam siempre me contaba sus locas aventuras de zorra, Brenda simplemente la apoyaba, lo cual me recomendaron ampliar mi circulo, Miriam me dijo que instalara el famoso Tinder, el cual sin mas lo hice, me ayudaron a crear mi perfil, obviamente como Perla, no obstante les dije que no quería buscar a otros hombres, aun tenia a mi Mike, es buen hombre el cual se preocupa por mí, me cuida y me da lo que quiere. Lo que no sabía era que ponía buscar a otras chicas y no hombre, acepte sin más… Que podía pasar jaja.

    En la descripción de mi perfil, pusimos como titulo chica “trans” y que solo buscaba platicar y hacer amigas. Y pusimos fotos no cachondas para no dar otra imagen que no quería.

    Pasaron un par de días, después de eso, platique con unas cuantas, había de todo, lesbianas, otras chicas trans, chicas que igual solo buscaban platicar, etc. Etc., lo cual conocí a una tal Monica, me pareció simpática comenzamos hablar de gustos, hobbies, música, de todo menos algo sexual. Las dos amamos el mundo de Harry Potter, fue bueno congeniar mucho con ella, lo cual más adelante me pidió que saliéramos, dude un poco, no sabia si ir como un chico normal o Perla, le conté que no me sentía aun segura, aunque ya podría andar por la vida como Perla, había aprendido arreglarme bien. A Monica no le molestaba como fuera, así es que acepte ir como chico, fuimos aun bar de la ciudad con música en vivo, bebimos nos divertimos sin más. Una salida para conocernos, después de eso hablamos a diario, todo el día me la pasaba con el móvil en mano, me empezó a preguntar de mí… sobre Perla, para esto Monica era bisexual por eso no le molestaba si iba como chico o chica, sin forzarme a nada le conté todo sobre mi y mi vida fuimos muy abiertas de mente, y así fue como le dije que si quería salir de nuevo.

    A todo esto Mike sabía lo que hacía, no le podía esconder nada al igual éramos muy abiertos, igual me sentí algo insegura de que alguien mas me quitara a mi hombre, pero lo deje ser, yo ya había tenido mis queberes con Saul (aunque fue por su culpa), así es que nos dejamos llevar como en una relación abierta, pero sin dejar de pensar en nosotros.

    Regresando al asunto con Monica, le pedí un sábado salir que era cuando teníamos mas libre ambas, nos gusto el bar al que fuimos, pero esta vez me pidió conocer a Perla en persona, lo cual no me negué para nada, me sentía segura con ella, era una chica atractiva, soy unos cm más alta que ella, pero ella se cargaba las caderas y el trasero mas rico que el mío, morena con unos ojos negros algo rasgados, me parecía muy curioso de ella.

    Llego el sábado por la tarde me prepare muy linda, ropa ajustada pero algo ruda, había comprado unos pantalones negros de látex, amaba como se me notaba mi culito, no tenia problemas con mi pequeño miembro ya lo sabía esconder, use una tanga igual en negro, unos botines, blusa blanca con bra que hacía juego con la tanga, mejore mucho mi guarda ropa en un buen tiempo, junto con esas tetas falsas que empecé a usar como si fueran parte de mí. Para terminar ya que era noche use un suéter de mezclilla y un bolso que Brenda me regalado. Maquillada tal y como me enseñado Miriam, con una pequeña coleta gracias a mi cabello lacio que había dejado crecer todo este tiempo, aun no lo es mucho per me ha costado (Miriam me recomendó usar extensiones aun lo estoy pensando jiji).

    Al salir del edificio camine a la esquina, contoneando el culo, me sentía bien ese día, Perla quería salir y divertirse, los niños morbosos al verme pasar me silbaron, jaja que mal que no sepan que debajo de esto hay un chico, me dio risa pensarlo, los salude y les mande un beso y me fui sonriendo ajaja. Tome un Taxi al lugar, igual el taxista me miraba de reojo por su espejo, me encanta que me miren con cara de lujuria.

    Al llegar al lugar, Monica ya me esperaba unos metros antes de llegar al bar, muy linda ella, la mire de pies a cabeza, con sus tenis blancos, unos jeans ajustados, wow su trasero era una bomba con ellos, camisa de una banda de rock y una chaqueta, ella tenía un cabello abundante negro, lo cual casi siempre lo tenia suelto, ambas al vernos nos quedamos encantadas, nos saludamos de beso en la mejilla como si nos conociéramos ya de mucho tiempo, al acercarme a ella, me inundo su olor a perfume, tan delicioso como cuando huelo el que usa Mike, me dio un escalofrío grande

    Monica -Que pasa Perla?

    Perla -No nada, me dejo alucinada tu perfume, hueles delicioso, como si fuera un sabor tan sueve que podría comerlo jeje.

    Monica -Deliciosa… tu linda, woow, no había visto mujer más femenina wow, lo repitió varias veces.

    Solo pasaba por mi mente que me sentía tan segura como cuando estoy con Mike, que me llego un poco de nostalgia no estar con él también en ese momento y me viera lo linda que estaba esa noche.

    Monica – Bien! ¿Lista?, ya aparte mesa para poder ver la banda en un buen lugar.

    Perla – ¡Super! Vamos que tengo hambre jeje.

    Nos tomamos unas cuantas copas mientras, disfrutamos de la música y la comida.

    En el intermedio de la banda mientras descansaban, platicamos un poco de nosotras, me conto mas de su vida y yo un poco de la mía.

    Monica – De verdad nunca había conocido alguien como tú, me gusta tu forma de ser, sea lo que sea cuentas con todo mi apoyo.

    Yo – ¿No te molesta que sea así, de verdad un día uno y otro día otra?

    Monica – Claro que no, lo mejor de dos mundos.

    Reímos y seguimos en lo nuestros, cuando un mesero llega con nosotras con 2 cervezas las cuales no pedimos, al parecer 4 chicos a un par de mesas de la nuestra nos los habían mandado.

    Las aceptamos sin más, les agradecimos a lo lejos, lo cual comentamos que pensaban que estamos solas y querían algo más.

    Perla – Estoy muy a gusto contigo esta noche, le dije a Monica, lo cual unos minutos antes de que empezara a tocar la banda de nuevo, seguido de eso.

    2 chicos altos corpulentos se nos acercaron era de la misma mesa que nos enviaron las cervezas, nos intentaron sacar platica, disque ligando, lo cual les dimos el cortón. Sin pensarlo me acerque a Monica

    Perla – Si nos les importa estamos ocupadas platicando, aparte venimos juntas, le guiñe el ojo a Monica y le di un beso en sus mejillas.

    Chico -oohh ustedes… bueno igual no importa ¿gustan venir a nuestra mesa?

    Monica – no gracias! Igual les agradecemos, pero si no les molesta queremos seguir disfrutando de la música.

    Los chicos se retiraron algo decepcionados, me encanto ese momento, sentirme deseada y a la vez rechazarlos, no pensé en nada más, que me sentía de lo mejor.

    Me pare al baño, de lo mas natural, ya que estaba algo subida de copas y saben que eso significa que me pongo facilota, entre en el baño de las chicas, me retoque el labial que use y salí, la banda estaba por terminar, ya era algo noche Monica me sugirió que fuéramos pagando para irnos.

    Salimos unos minutos mas tarde, ya era algo noche estábamos subidas un poco de copas, claro pero aun consientes, caminamos cerca del andador donde mucha gente camina por ahí, a esas horas así es que no nos dio miedo andar solas, un cuadra mas adelante notamos el frio, nos sentamos en una banca y las dos temblábamos de frio unos abrazamos y nos quedamos un rato así, y con la voz mas tierna que hubiera escuchado en mi vida me dijo algo Monica, lo cual no entendí

    Perla – ¿Que paso?

    Monica – ayyy… es que… ¿me das un beso?… nuevamente con una voz super tierna nada fingida, salió natural.

    Me mato el escuchar eso, me recorrió ese escalofrió de nuevo por todo el cuerpo como al oler ese perfume, que me embriago de un sentimiento.

    Toda tímida le dije, – quieres un beso?, lo dudamos un poco y sin decirnos nada, nos plantamos un beso, pero fue lindo. Nos abrazamos de nuevo a temblar del frio que teníamos. Jaja, las 2 casi al mismo tiempo dijimos que si nos íbamos a otro lado, lo cual pensé que mi departamento era algo más cercano que su casa, lo cual le pregunté si no le importaba, para no regresar solas.

    Tomamos un taxi y nos fuimos todo el camino agarradas de la mano, me pareció super tierno, llegamos el departamento abrí la puerta, no pasaron 2 segundos de entrar cuando se me lanzo a besarme, de nuevo esa sensación, no me controle y nos empezamos a comer a besos, al parecer también estaba tan cachonda como yo, nos comimos a besos en el sillón, nos separamos un momento ella fue al baño y yo fui a la cocina y saque una botella de tequila que tenia a medias y nos serví un poco.

    Empezamos hablar hasta que no nos dimos cuenta de que ya casi nos habíamos acabado la botella, nos empezamos a preguntar cosas mas calientes cada vez, me agarro desprevenida por detrás, beso mi cuello y me dijo puedo? No se lo negué, me empezó a quitar la camisa lentamente y comenzó a manosearme toda, ese pantalón que me puse empezaba a calentarme más por el látex, aparte de que mi pene empezó a querer salir, pero antes de eso Monica me quito el bra con tanta habilidad que al parecer ya sabía lo que hacía, ya había estado también con otros hombre y mujeres. Empezó a atacar mis tetas, no le importo que fueran falsas, las disfrutaba, en ese momento desee mucho tener unas de verdad para sentir todo lo que hacía con ellas(me cuestioné en ese momento si me operaba de una vez por todas), no paso mucho cuando la detuve y la fui desnudando de popo a poco, bese sus piernas, de beso en beso por ellas llegue a su hermosa vagina, empecé a lamer como teniendo un helado o como un perro tomando agua, mi lengua estaba por doquier y hacia ruidos tan lascivos, con todos sus jugos que soltó un par de gemidos, lo cual me prendió más, fue su turno cuando ella se deshizo de toda mi ropa, solo la lanzo por ahí se arrodillo y empezó a lamer mi pene ya erecto, al parecer lo disfrutaba como yo disfrute de su vagina, de lo mejor el 69 que nos realizamos ella recostada mamando mi pene y yo en 4 lamiendo todos sus jugos, me pregunto por condones… los cuales si tenia unos cuantos de los que uso en mi misma con algunos de mis juguetes o con Mike, no espere más procedí a penetrarla a ella, aun tenia mis tetas puestas, sentado sobre el sillón y ella montada a mi empezamos a coger, mientras chupaba sus tetas pequeñas no mas grandes de las que yo tenía, pero firmes, cogimos por un buen rato, paramos un momento para beber agua, lo cual ella seguido de eso me propuso ponerme en 4, lamio todo mi culo, lo cual me saco unos gemidos que ella no esperaba, se sorprendió tanto que me pregunto si yo antes lo había hecho por ahí, lo cual gemí y asentí, jugo un poco mas con mi culo lo cual casi logro que me corriera pero se detuvo. Era mi turno lo cual la puse en 4 y la cogí tan duro, pensando como cuando me cogía Mike a mí, siendo tan rudo pero tierno a la vez, lo gozo de maravilla no me había sentido usando mi pene con una mujer así, tenia tanto tiempo siendo la pasiva que no recordaba lo que era coger alguien más, lo cual me prendió más porque mi culo quería y deseaba pene también pero no quería que me viera así de puta tan pronto.

    Termine en el condón dentro de ella con un orgasmo maravilloso, pero sabia que ella aun no terminaba lo cual seguí usando mi lengua, jugando con su clítoris y un poco con su culo, de repente paso lo que no creí que lograría nunca, me grito que estaba tan excitada que no dejara de masturbarla.

    Monica – por favor sigue comiendo mi vagina.

    Lo cual obedecí y en un momento a otro apretó tanto mis dedos que tenia dentro de ella, soltó un orgasmo tan grandioso que se dejo ir con todo, mancho el sillón con el squirt que soltó, al parecer loque mas disfruta del sexo es ser manoseada y comida de ahí abajo. Quedo con las piernas temblando un poco, la verdad me dio mucha envidia, de no poder correrme de esa manera y soltar un squirt aunque sea pequeño.

    Nos besamos con todos los fluidos y sudor que teníamos, que nos olvidamos del frio que habíamos pasado un par de horas antes. La lleve para que se duchara, lo cual no desaproveche la oportunidad y nos bañamos juntas, nos limpiamos, nos secamos, terminamos, le preste algo de ropa para dormir, lo cual no fue un gran problema ya que le quedaron a la perfección.

    Monica – wow de verdad la pase de maravilla, eres una persona increíble.

    Perla – de verdad, tenía mucho que no me sentía así, igual que con Mike me siento segura contigo.

    A Monica no le molestaba que hablara de él, al contrario, parecía interesada al saber mas de mi vida con él, pero eso es otra historia para más adelante.

    Nos fuimos a dormir juntas, si es mas es rico dormir con Mike, ya que me puede abrazar entre su grandes brazos, pero también se siente increíble, abrazar a alguien más.

    Una noche fabulosa.

    Gracias por pasar a leerme, de verdad un disculpa por no continuar mi historia, quiero seguir escribiendo aun que lo haga mal, pero espero seguirles trayendo un poco de mi vida así.

    Igual los sigo esperando con sus mensajitos a mi correo [email protected].