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  • Hice realidad mi fantasía en cine porno

    Hice realidad mi fantasía en cine porno

    Hola amigos soy Mely, después de mi primera experiencia en cine porno donde me penetraron y tome leche, por supuesto que lo disfruté anal y oral que me hicieron varios hombres. Una semana después regresé preparada con una mochila llevando mi ropa femenina, mi vestido fucsia que me dejaba mi espalda desnuda y sólo cubría mi trasero qué por cierto tengo buen culo todos los hombres me lo dicen, sigo metiendo a la mochila zapatos de taco pantys brasier peluca de cabello negro y maquillaje. Entre al cine me senté un rato hasta que me adapte a la oscuridad, luego de un rato miré la sala y había regular publico unos besándose entre hombres otros haciendo sexo oral también vi a una chica travesti que la estaban penetrando en pose perrito rodeados de varios hombres masturbándose. Sentada mirando algunos pasivos se me acercaban y me decían que querían chupar mi verga yo les decía que soy pasivo y se iban.

    Luego de un rato paso una travesti para ofrecerme sus servicios sexuales le dije que se sentara a mi lado me dijo soy Katy le conté a qué había ido al cine, hacer realidad mi fantasía y por favor me ayude me preguntó que si estaba segura? le dije que si, entonces ya vuelvo voy hablar con las chicas, regresó a los diez minutos me dijo vamos, la seguí hasta el fondo de la sala había una puerta tocó y abrió un señor maduro moreno entramos era un cuartito con una cama una mesita y dos sillas él se llama Tomás lo saludé al sr muy amable él se encargaba del orden y la limpieza de la sala, bueno llegaron las otras dos chicas Perla y Lucy, me dijeron que por ser nueva en esto dejara la mitad del dinero que yo pudiera ganar le dije que no hay problema, total yo no había ido por dinero, se fueron las chicas y me dijeron que me cambie.

    Me desnudé delante de Tomás sentado en la cama me puse mi ropa sexy que llevé, bien maquillada me ví al espejo y estoy lista dije y lo escuché a Tomás decir eres bien linda gracias le dije toda coqueta y me acerqué a darle un beso en su mejilla y él aprovechó de agarrar mis nalgas pícaro!! le dije y nos reímos en eso entraron las chicas y me dijeron cómo debía ser el trato con los clientes y cuánto debía cobrar Tomás cuida las cosas no te preocupes me dijeron me abrazaron las tres chicas y salimos al público cada una tomó diferente zona de la sala. Empecé a caminar con mi cartera con papel higiénico condones y mi maquillaje, los hombres me comían con la mirada y me preguntaban cuánto cobras!!! Les decía mi tarifa me decían regresa en un rato y así, me di una vuelta por la sala cruzandome con las chicas Lucy me subió un poquito el vestido para que se vean mis nalgas blancas y parece que dio resultado al seguir caminando un tipo me dijo que quería que le hiciera sexo oral sin condón y me tome su leche, le hice sexo oral me tomé su leche bien espesa casi me hace vomitar le limpie su verga y fui al baño a lavarme, estaba de espalda y un tipo llegó por atrás me agarró mis nalgas cuánto cobras!!! me dijo aceptó mi precio y entramos al baño personal cerré la puerta. Pago por adelantado le dije y me pagó.

    El se bajó el pantalón sacó su verga larga pero delgada le puse el condón con mi boca ya la tenía bien parada me volteé y me chupó mi culo metía su lengua bien adentro yo estaba excitandome, sentí que su verga ya estaba rozando mi ano y comenzó a entrar lentamente hasta el fondo, luego metía con fuerza y la sacaba toda, cómo cinco minutos metía y sacaba la sacó y me dijo que la chupe salió limpia por que antes de ir al cine me hice una lavativa para que no haya accidentes, se la mame un rato luego me puso contra la pared paré mi culo y me la clavó hasta el fondo yo gemia de placer, no me dolía gemia fuerte los que entraban al baño escuchaban se reían y decían está virgencita pobre no la violes! me agarró de mis caderas me jaló hacia él y me la empujó con fuerza y en un par de mete y saca comenzó a soltar su leche yo sentía cómo se hinchaba su verga al soltar los chorros de leche. La sacó se la limpie y se fue lavé mi ano y salí a buscar más clientes.

    Otro tipo quería sexo oral me senté a su costado previo condón se la comencé a mamar, estaba unos minutos succionandole la verga y alguien metió su mano por mi culo dejé de mamar le dije que espere estoy ocupada, te voy a pagar pero quiero cogerte así en esa pose! me dijo, me pagó le chupé la verga hasta que se puso bien dura y le puse condón me senté con una pierna a cada costado del asiento corri mi tanga a un costado y me eché saliva a mi ano y paré bien el culo él metió su dedo a mi culo que me hizo gritar su dedo estaba seco, luego me penetró lentamente hasta meterme toda su verga me hacía gemir de placer, estaba excitadisima alrededor de nosotros habían cómo seis personas mirando y masturbándose, retomé la mamada con mi otro cliente su verga seguía dura y así me cogían por mi boca y mi culo, me sentía bien puta pasó por mí lado Lucy eres bien zorrita! me dijo y se fue, al que se la estaba mamando aplastó mi cabeza con su verga y comenzó a soltar su leche se sentía caliente en el condón la sacó de mi boca le saqué el condón le limpie su verga y se fue, quedé con el que me cogia por mi culo me hacía doler, me la empujaba con fuerza hasta el fondo.

    Los hombres que se masturbaban alrededor me ponían su verga en mi boca queriendo que se las chupe sólo le ponía la lengua y soltaban su leche en mi cara, tres soltaron su leche en mi cara yo excitadisima no creía lo que estaba haciendo, tenía leche por mi nariz mis ojos y mi boca. El qué me cogia quiso que me sentara sobre su verga mirándolo a él, me senté dando la espalda a la pantalla del cine, yo lo abrazaba de su cuello y él me jalaba de mis caderas mis piernas hacía atrás me entraba toda su verga senti mi culo lleno que no le faltaba nada, le ajustaba mi culo y me tragaba toda la verga sus huevos golpeaban mis nalgas. Bajó mi vestido de mis hombros y comenzó a chupar mis tetitas mordía mis pezones y no aguantó más y sentí su verga hincharse y ajustarse en mi ano y sentí los chorros de leche caliente en el condón, él quería besarme no lo hizo porque estaba con semen. Terminé con el y me dirigía al baño ví a mis amigas haciendo sexo oral y a Katy le daban por la boca y el culo y los curiosas a su alrededor. Me lave la cara y me maquille otra vez, los que entraban al baño me agarraban mi culo qué rico me decían, decidí ir al cuarto de Tomás cambiarme e irme a mi casa.

    Estaba saliendo del baño y alguien me tomó de la mano y me dijo para coger, pensé unos minutos y dije sería el último y me voy me pagó lo que pedí me di la vuelta para sacar el condón de mi cartera alisté mi culito con bastante saliva, el se había bajado su pantalón al voltear me asustó tremenda verga, de largo era de 16 o 15 cm pero el grosor era descomunal le dije que no saqué el dinero y le quise devolver pero el no quiso sacó más dinero y me dio, había tres veces más de lo que cobraba le acepté pero le dije despacito me dijo que ya, le pasé mi lengua y le chupe un poco hasta donde podia se puso bien dura el problema fue el condón se rompía al ponerlo, él sacó un condón a su medida y lubricante de su bolsillo. Yo me saqué la tanga y levanté mi vestido me volteó me besaba en mis labios mi cuello y me dijo al oído que un mes que no cogia a su esposa por qué recién había alumbrado a su segundo hijo. Me puse en pose perrito sobre el water del baño y empezó mi dolor de ano lo dilataba con sus dedos lo intentaba meter y nada, después de varios intentos comenzó a entrar la cabeza me dolió mucho me quejaba de dolor y grité cuando entro toda la cabeza, en el baño entraban y salían y me escuchaban gritar de dolor.

    Luego de unos segundos sin moverse empujaba entrando toda su verga grité como hembra de dolor la metía y sacaba el dolor era insoportable parecía que me cagaba pero lo bueno que siempre me hago lavativa, pero me acordé a qué había ido al cine y traté de disfrutar esos momentos de prostituta lo goce lo disfruté me sentí bien puta entregando mi culo me agarraba mis tetitas y empujaba su verga y me decía te estuve siguiendo por toda la sala pero me ganaron otros se me viene me dijo se agitó y se movía rápido y yo gemia empujó de golpe grité otra vez y soltó chorros de leche me ardía mi culo cuando la sacó despacito también dolió se la limpié le di un beso en su verga y el besó mí boca, te busco la próxima semana para cogerte otra vez sólo le dije que si abrío la puerta y se fue me lave me puse mi tanga y afuera estaban las chicas esperándome sorprendidas que pasó? les dije, te has comido semejante verga nosotras nunca le aceptamos es muy vergón, escuchamos cómo te hizo gritar todas las semanas viene pero no encuentra culo que lo aguante! Estaban sorprendidas al verme tranquila les dije… si me dolió pero lo supo meter despacito les dije chicas ya me voy les di su parte del dinero les pregunté si podía regresar otro día y me dijeron que no había problema y que no les pague nada a ellas les dije gracias me quedó regular dinero me habían pagado doble y triple.

    Toqué la puerta a Tomás y no estaba había ido a dar una vuelta por la sala empujé la puerta entré, saqué el vestido y entró Tomás hola linda cómo te fue?? me preguntó le dije que por ser primera vez estuvo recontra bien, yo estaba acercandome al espejo para sacarme el maquillaje, Tomás me abrazó por detrás sintiendo su verga dura me pidió que le diera un beso con cariño se lo di, vamos a la cama!!! me dijo le dije que no que estaba adolorida y me pidió por favor!!! Me llevó a la cama me sacó mi tanga me puso en pose perrito y me chupó mi culo adolorido metía su lengua se desnudó, su verga dura de 17 cm no tan gruesa me la sobaba en mi ano está rojo tu ano me dijo así me lo había dejado el moreno vergón. Me la metió hasta el fondo sentía un hormigueo de tener un orgasmo, me bombeaba mi culo con su verga la sacaba toda y a mi culo entraba aire que cuando metía la verga lo hacía sonar oír el aire me excitaba más todavía. Me puso piernas al hombro y me penetraban con toda su verga, le dije ponte el condón!!! No te preocupes la sacó cuando se me viene me cogia cómo a una puta yo gimiendo fuerte y él empujaba su verga como si fuera la última vez yo tuve un orgasmo sin tocarme solté mi leche en mi barriga gemia y lo disfrutaba, con mis ojos cerrados sentí que sacó su verga de mi culo y soltaba chorros de leche el primer chorro cayó en mi cara por mis tetitas en eso entraron las chicas y me vieron llena de leche me gustó la forma como vieron ellas el sexo qué tuve con Tomás.

    Lo felicitaron a Tomás por haberme cogido resulta que a ellas también las había cogido igual. Katy Lucy y Perla y Mely somos hermanas dijo Katy. Me limpie me vesti y al despedirme le di un dinero a Tomás por portarse bien conmigo, me dijeron que regrese intercambiamos números de teléfono y salí para mí casa satisfecha me hicieron sentir puta, ésa era mi fantasía y la hice realidad. Siempre me llamaban para preguntar cuando iría al cine fui en tres oportunidades más igual lo disfruté con más experiencia, lo triste fue cuando cerraron el cine. Pero seguimos siendo amigas a veces me llaman para hacer tríos con sus clientes. 100 % real mis relatos comenten mis relatos sean positivos o negativos acepto críticas besitos.

  • Adela a sus 18 años: Quiero sentir su verga (última parte)

    Adela a sus 18 años: Quiero sentir su verga (última parte)

    Dos días después de esa culeada que le había dado a Adela me llamó para concertar otra cogida. Me habló que le dolían las tetas de tanto que se las mamé en esa ocasión y, esa tarde que volvimos a coger fue lo único que evitamos. Lo demás, todo fue una acción más relajada y con más confianza y fue donde descubrí que a esta linda chica le gusta ese sexo rudo y de embates fuertes y constantes. Me decía que le dolía en un principio, pero que le encantaba ese dolor, especialmente cuando le abría ese culito.

    Esa misma noche Adela se daba cuenta que mi regreso a mi casa en USA, estaba a la vuelta de la esquina. Me pregunté que, si podíamos coger esa noche antes del domingo, pues mi vuelo era por la mañana y también me hizo una petición y era algo relacionado con una fantasía sexual que se le había ocurrido. Me pidió que pasara a recoger unos juguetes sexuales a una tienda, cosa que ella siempre quiso adquirir desde antes, pero que le daba pena entrar a una tienda de esas por el miedo a ser pillada al entrar o salir de ella. Fui a recogerlos y se había ordenado dos vibradores, uno más grande que el otro. Para mi sorpresa ya estaban pagados y yo lo compré dos juguetes mas: un succionador de clítoris que a la vez es vibrador y otro vibrador pequeño que parecía ser un pintalabios, o era un pintalabios que fácilmente podía llevar en su cartera sin ser notado como un juguete sexual.

    Adela según me cuenta, es una adicta a masturbarse por lo menos una vez al día, raro es cuando ella no se masturba, pero sentir la invasión de una verga y que le saque orgasmo tras orgasmo obviamente está como hechizada y quería repetirlo una y otra vez. Y a eso de los 18 años, tener una relación sexual tan intensa que la haya llevado a experimentar el sexo oral, vaginal y anal en un mismo día y haber sentidos orgasmos de diferentes maneras, pues esta chica estaba poseída al sexo. La segunda vez que cogimos fue una especie de practicar algunas posiciones, cosas que ella quería vivir y ver si le atraían. Esa vez me montó a la inversa y por alguna razón encontró que le gustaba que le hiciera el anal en una posición del misionero, pero en vez de metérselo por la panochita, se le iba por ese culito. Así vivió un buen orgasmo y luego lo intentamos en la orilla de la cama, con sus piernas elevadas y apoyadas por mi cuerpo y mi verga entrando y saliendo de su culito mientras ella o yo le masturba el clítoris. Este sábado por la noche, Adela quería experimentar tener un vibrador en su panocha y mi verga en su culo o viceversa.

    Esa noche llegó a las 7 de la noche, con una minifalda color café y una blusa como color naranja antiguo, siempre usando sus tenis blancos. Tan pronto entró y comenzó a sacarme la verga para mamarla y créanme que, desde esa primera vez a esta tercera ocasión, su técnica había progresado. Me tomaba del tronco como masturbándome y me apretaba el glande con su pequeña boca. Créanme que no me corría pues por coger tan seguido con ella, pues no tenía esa presión y, bueno la experiencia de mis años me dan otra ventaja o sino esta chica te manda a la gloria en minutos con esa manera de chupar verga. Le quité la blusa para que no la fuera a salpicar de su propia saliva y le bajé el cierre de su minifalda desde la parte de atrás. Llevaba una tanguita del mismo color de su blusa que se le metía entre esos cachetes y me dijo que era la primera vez que se ponía una, pues por pena con su madre, nunca le pidió que le comprara una, aunque sabía que su madre tenía varias. Ya probando una verga, sintió el deseo de usar esa tanguita, aunque no tenía el valor de ir por si sola a la tienda de juguetes sexuales.

    Me paró la verga solo para que comenzáramos la faena de su fantasía. Yo le iba a devolver el favor chupando su panochita, pero me advirtió que quería comenzar esta cogida con lo que ella llevaba en mente. Esta niña no necesitaba lubricación, se estaba deshaciendo de las ganas que cuando le pregunté cual vibrador quería probar primero, se quedó admirada cuando vio el que yo le había adquirido y me preguntó lo que era. Se decidió por este último y, como dije, no necesitaba lubricante, esta chica tenía esa panochita que parecía algo se estaba inundando.

    Se acomodó a la orilla de la cama, abrió sus piernas y se metió el vibrador en el canal vaginal en vibración lenta y la otra parte quedaba exactamente friccionado su clítoris. Al principio me acosté al otro lado de su cabeza de una forma inversa y comencé a chuparle los lóbulos y su cuello y preguntándole de vez en cuando:

    -¿Quieres sentir mi verga?

    -Si… quiero sentir su verga.

    -¿En dónde la quieres sentir?

    -¡En mi culito!

    -¿Quieres que te rompa el culo?

    -Si… deme por el culo… quiero sentir su vergota rompiéndome el culo.

    Me fui hacia la otra orilla y me iba quitando mi camisa y me desnudé ante ella y Adela no despega la vista de mi verga. Estaba a punto de cumplir otra fantasía en su tercera cita conmigo. Elevó las piernas y acomode mi glande a la entrada de su ano, dejé que mis secreciones le lubricaran el ojete y sentía esa vibración alrededor de ese aparato insertado en ella y el cual podía escuchar ese zumbido del aparato. Empujé un poco y mi cabeza entró fácilmente, pues ya ese culo lo había dilatado por varias veces consecutivas a través de la semana. Dio un gemido, pero sabía que Adela lo podía soportar, pues ella misma me había dicho que le gustaba ese dolor cuando le abría el culo. Comencé con un vaivén lento para yo también a acostumbrarme a la posición de este aparato en la panocha de Adela, el cual me enviaba ese vibrar desde la vagina. Adela de una manera demandante me lo pidió: -Dele más fuerte, me gusta sentir esa verga como entra y sale de mi culito… dele.

    Tomó el otro vibrador el cual era el más grande y se lo llevó a la boca y hacía como si lo estuviese mamando o era una manera de evitar grandes gemidos. Se escuchaba el ruido de los dos vibradores, ese chasquido del mete y saca de mi verga taladrando su culo y, era tan fuerte la sacudida que le daba que parecía que la cama se iba a quebrar y esta mujer se aferraba con ese vibrador en su boca, con otro en su vagina y con mi verga rompiéndole el culo con demasiada violencia y no pudo más. Sus piernas comenzaron a temblar y no la solté porque intuí que quería que la soltara, pero la tomé de sus piernas y el embate lo prolongué por dos minutos consecutivos y esta mujer parecía que lloraba del placer y su respiración se volvía profusa y literalmente vi esos espasmos por su abdomen y mis huevos se hincharon y se fruncieron una vez más y le dejé ir mi descarga. He pasado otro tres minutos con mi verga entrado y saliendo de ese culo, hasta que luego me dijo ya relajada: -Usted es bien canijo para coger… usted capaz mata a alguien con una cogida como esta.

    Estaba sudando y ella lo mismo. Su rostro era uno de satisfacción y obviamente esta misma acción la repetimos tres veces más esa noche. Obvio, una chica de esa edad se corre fácilmente y creo que llegó a los diez orgasmos. La última vez que llegué a 10 polvos, creo tenía esa misma edad de 18 años, pero esta chica quedaba agotada de tanto coger. Recuerdo que ella me sacó una plática para definiéramos nuestra relación:

    -Y entonces… ¿usted y yo que somos?

    -¿Qué es lo que tú crees?

    -No creo que seamos novios… amigos… amigos con derecho.

    -Lo podemos llamar así sí tú quieres.

    -¿Usted no se enojaría sí se da cuenta que cojo con otro?

    -¿Por qué me enojaría? Tú eres una chica joven y tienes que experimentar otras experiencias más. Tú me viste coger con tu madre y parece que eso no te molestó.

    -La verdad que si un poco. La verdad que mi madre todavía luce bien y no la culpo… mi papá la ha descuidado mucho y él no se mira ya muy bien que digamos.

    -¿Alguna otra fantasía que quisieras hacer?

    -¿Le molestaría que sí nos tomamos un video mientras me la clava?

    -Sí eres prudente como lo has sido con lo de tu madre.

    -Descuide… y es que usted se va por un buen tiempo y no se cuando volverá. Quiero tener ese recuerdo de estas cogidas que me ha dado.

    Aquella noche se quedó a dormir conmigo, aunque le dije que su madre iba a estar preocupada sin saber de ella. Después de las diez comenzó a sonar su celular y no sé que es lo que le dijo a su madre o ella puso en silencio ese aparato. Después de unas buenas cogidas nos fuimos a duchar y nos quedamos ambos desnudos, yo abrazando y tomándola de las tetas mientras mi verga pasiva se arrimaba al hueco de sus nalgas. Dormí rico esa noche para despertar con una rica mamada y una corrida en posición de perrito.

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  • Perdidos (cap. 2): La rutina en la isla

    Perdidos (cap. 2): La rutina en la isla

    Conforme va transcurriendo el tiempo en la isla. Los roles de cada miembro del grupo familiar se van definiendo y afianzando. Jonás se va relajando y nuevas sensaciones afloran el él, y oh sorpresa, su hermano Jonathan, se dará cuenta de ello.

    Tres meses después:

    La vida en aquella isla podría definirse cómo “muy buena”. Ya que gracias a las provisiones que pudieron salvar del barco y las balsas sumadas o los recursos de la propia isla, no les faltaba nada.

    En cuanto a la situación emocional de cada uno de ellos, los estados de ánimos eran variables. Pero el recordar que habían ido en busca de una aventura salvaje, y llegar a la conclusión de que vaya que, si la estaban teniendo, hasta los hacía bromear con eso y ello les devolvía el buen humor.

    En cuanto a los muchachos, si es verdad que extrañaban la vida social, los amigos y a sus noviecitas. Y en cuanto a ella, extrañaba a sus amigas, su trabajo, el club donde participaba haciendo actos de beneficencias, el gimnasio y sus clases de yoga.

    Jonás tenía muchas charlas con su mamá, charlas muy maduras y serias. Por la cabeza de Judith estaba empezando a instalarse el terrible pensamiento de que pasarían el resto de sus vidas perdidos en esa isla. Y aunque no quería sonarle catastrófica a Jonás al planteárselo directamente. Con comentarios y bromas muy sutiles le iba diciendo o advirtiendo a su hijo mayor, lo que estaba empezando a cobrar cada vez más fuerza en su cabeza. Y aunque bromeaba sobre eso con sus hijos, pasaba mucho tiempo llorando a solas.

    El verano empezaba a llegar a su fin, por lo que para mantener el buen ánimo había que aprovechar al máximo hasta el último día de playa.

    Jonás se estaba sintiendo muy cercano a su mamá, este último tiempo y la situación extrema por la que estaban atravesando, lo habían hecho madurar muchísimo, y frente a sus hermanos también estaba quedando cómo el líder masculino del grupo. Y esto estaba siendo advertido por Judith, quien estaba empezando a sentirse muy orgullosa de su hijo mayor.

    Ambos pasaban mucho tiempo juntos y tomaban decisiones juntos todo el tiempo, e incluso llegaban a consultarse, antes de actuar cada uno por su cuenta.

    Pero algo pasó una tarde en la que Judith había ido a nadar un rato al mar, mientras su hijo mayor preparaba unos mates para convidarle a su mamá y hermanos.

    El la vio caminar hacia él vestida en su bikini negra. Y sintió una sensación extraña en su cuerpo, y empezó a recordar a su novia Jessica.

    Todo quedó ahí ese día. Pero en los días siguientes cada vez que la miraba a su mamá en bikini, Jessica se adueñaba de su mente, al punto que solía irse al agua a masturbarse.

    Entonces entendió lo que pasaba. Estaba empezando a relajarse y los nervios y el estrés de saberse a la deriva, estaban desapareciendo. Pero ahora estaba empezando a necesitar la compañía de Jessica y la vida sexual que llevaba con ella.

    Así fue cómo las frecuencias de sus masturbaciones fueron en aumento. Y entonces se preguntaba cómo su mamá habría llevado tantos años sin un hombre a su lado. Porque que él supiera, luego del divorcio jamás alguien la había tocado.

    En la carpa donde dormían, había dos colchones que pudieron rescatar del barco. Uno de dos plazas y medias, donde dormían Jonatán, Tomás y Ronaldo. Y en el otro colchón de una plaza y media Jonás y Judith.

    Si bien era cierto que Judith desde un principio había elegido a su hijo mayor para que durmiera con ella, por otro lado en la situación de estrés en las que ella sola había tomado la postura de tomar las decisiones, no daba para andar pensando en las cosas que podrían desencadenar el hecho de dormir con un varón que ya era todo un hombre, puesto que de acuerdo a las edades de sus hijos, el que no era un hombre era un hombrecito, y de todos nodos por la cantidad de colchones disponibles para los 5, con alguno de ellos tenía que dormir de todas formas.

    Tanta madre cómo hijos, siempre fueron muy respetuosos entre sí, Todos sabían que luego de nadar en el mar, todos los días, mamá se dirigía sola al manantial a bañarse para higienizarse. Y todos respetaban ese momento de privacidad de la dama del grupo.

    Jonás, tomaba la precaución de masturbarse antes de acostarse, para no tener erecciones con el rose involuntario e inevitable que tenía con su mamá en aquel colchón por las noches.

    Pero cierto día la tentación se apoderó de Jonás, y no pudo contener su deseo de espiarla.

    Los turnos para higienizarse en el manantial, eran siempre. Primero los muchachos, y cuando estos volvían al campamento, la mamá tomaba sus cosas e iba sola al mismo lugar, a tomar su baño diario.

    Esa tardecita, los muchachos volvieron al campamento, Judith tomó sus cosas y cómo de costumbre salió para tomar su turno en el manantial.

    Entonces Jonás, en un arrebato espontaneo que tuvo al ver a Judith yendo sola al manantial. Dio a cada uno de sus hermanos una tarea para hacer, mientras él cortaba leña para la fogata de esa noche.

    Sus hermanos obedecieron, y Jonás habiéndose liberado de ellos, corrió hacia el manantial tras su mamá.

    A medida que se iba acercando al lugar, iba aminorando la velocidad de su trote. Y cuando llegó se ocultó tras unas rocas y tomando el larga vista, comenzó a buscarla.

    Pronto divisó el bolso con su ropa a la orilla del manantial. Y al dirigir la vista al agua, pudo verla nadar.

    Ella nadó por casi una hora, y luego salió del agua para buscar su shampoo. Al verla fuera del agua, comprobó que estaba completamente desnuda, pudo ver sus nalgas, sus pechos, su larga y castaña clara melena, que mojada se pegaba a su cuerpo y llegaba casi hasta la cola. Y en un momento que ella gira y queda parada de frente a él, puede ver por primera vez a aquella maternal vagina perfectamente afeitada.

    Era la primera vez en su vida que tenía en frente suyo a su recatada y puritana madre completamente desnuda, Pero cómo los elementos de higiene personal comenzaban a acabarse, esto iría cambiando con el tiempo, y fue así que pudo ser testigo de cómo día tras día en los que la espiaba cuando ella tomaba sus baños. Aquella vagina se iba poblando de vellos negros, hasta quedar completamente rodead de una densa y espesa mata negra alrededor de su almeja.

    Jonás la continuó espiando hasta que ella se dispuso a abandonar el lugar, luego de haberse bañado a gusto.

    Entonces se ocultó entre las rocas al momento que ella pasó muy cerca suyo, y luego dejó pasar varios minutos, cómo para que Ella se alejara lo suficiente. Y recién entonces emprendió su camino para recoger algo de leña para esa noche.

    Aunque se había masturbado justo antes de ir a la cama con su mamá, para evitar estar en ese momento con las hormonas alborotadas. A Jonás se le hizo imposible borrar las imágenes de su cabeza de lo que había visto esa tardecita en aquel manantial. Y desde ese día buscó una excusa distinta todos los días con sus hermanos para poder ir a espiar a Judith, cuando ella tomaba su baño diario para sacarse la sal del mar de su cuerpo.

    Cuarto mes:

    Conforme pasaban los días el invierno se fue acentuando en la isla. Si bien la temperatura había bajado considerablemente, la mayor dificultad climática para la familia, no eran las bajas temperaturas, sino como las fuertes y persistentes, y hasta repentinas lluvias de la época.

    En ciertos días y fundamentalmente noches, donde el frio se hacía sentir. Judith les permitía a sus hijos y así misma beber de las bebidas alcohólicas que habían rescatado antes que el yate se hundiera. Ella misma se había encargado de cuidar estricta mente de las reservas de estas botellas, previendo justamente la bajada de temperatura del invierno.

    Había ocasiones en la que era evidente lo pasados de copas que estaban todos. Y era en estas ocasiones en las que al estar todos más alegres y fundamentalmente más desinhibidos, Judith podía sentirse acosada por las miradas de sus varoniles chicos, pero especialmente por su hijo mayor Jonás, quien llegaba a realmente incomodarla, aún más cuando pensaba que a la noche tendría que dormir con él.

    Ella solía pasar horas pensando en cómo manejarse con 4 varones casi hombres en aquel espacio reducido y para nada íntimo. Pero francamente no le encontraba solución y los días seguían pasando y las situaciones seguían ocurriendo.

    Una tardecita, mientras Judith se alejó del campamento para tomar su baño en el manantial, habiéndoles dado una tarea a cada uno de sus hermanos. Jonás se apresta a salir tras los pasos de su madre para espiarla cómo siempre. Pero entonces Jonatán, se le acerca:

    -¿Vas a ir a espiarla hoy? Le pregunta con cara picara Jonatán.

    -¡¿Qué te pasa? ¿por qué me preguntas eso. Responde sorprendido y enojado Jonás.

    -Porque hace días que te vengo siguiendo. Y porque también me está gustando espiarla. Podríamos repartirnos los días de la semana para ir a espiarla, así me prestas el largavista. Le propone Jonatán.

    -¿Eh?.Le responde su hermano a punto de darle una trompada.

    -Pensalo, podría ser nuestro gran secreto… ¿o preferís que hable con ella para que sepa lo que haces? Redobla el desafío Jonatán.

    -¡Déjame de joder! Le responde Jonás.

    -Mañana me toca ir a mi, si no hablo con mamá. Dice con voz firme Jonatán y se va.

    Jonás estaba aturdido por lo que había pasado, su hermano lo había descubierto, y ahora tenía que “compartir” a mamá con él.

    Esa tarde fue a espiarla cómo siempre, pero no se masturbó detrás de las rocas viéndola, cómo hacía cada día. Esta vez no le daba la cabeza.

    Al regresar del manantial, después que su madre, Jonás se cruza con Jonatán y este le sonríe y alza su pulgar hacia arriba.

    Ya en la noche Jonatán vuelve a increpar a su hermano.

    -¿Mañana me toca a mi? Insiste Jonatán.

    -Está bien, está bien pero tené mucho cuidado, a mí nunca me vio, y si te ve se nos pudre todo a los dos ¿entendiste? Responde resignado Jonás.

    -Jajaja ¡Hace cuanto que la espías? Pregunta Jonatán.

    -Hace un buen tiempo, no sé qué me pasó por la cabeza, una tarde la seguí y ahora no puedo dejar de hacerlo. Responde Jonás avergonzado.

    Y ese día todo quedó ahí.

    Al día siguiente a la hora indicada, Jonatán esperó a que Judith se alejara del campamento, y tras unos minutos se encaminó al manantial, tal como lo había visto hacer a su hermano. Todo esto mientras desde lejos su hermano lo observaba atentamente, esperando que todo saliera bien.

    Jonás esperó muy nervioso durante más de una hora. Entonces vio llegar a Judith. Y casi media hora después a Jonatán.

    -¿Cómo te fue? Le preguntó Jonás muy nervioso.

    -¡Que peluda la tiene, por favor que pedazo de hembra tenemos entre nosotros, que ella me perdone pobrecita, ya sé que es nuestra madre “pero con el hambre que tengo” ¿sabes cómo me la comería? Ah ahora me queda claro porque ibas todos los días. Comenta emocionado Jonatán.

    -Jajaja. Ríen los dos.

    Y así transcurrieron las próximas semanas, los hermanos se repartían los días para espiarla a la bella, juvenil y solitaria mamá.

    Pero cierto día Jonatán quiso tener una charla con Jonás, Jony quería más, Jony quería que él y su hermano fueran más lejos con ella.

    Jonatán llegó a plantearle a Jonás, la posibilidad de turnase en las noches para dormir con ella. Lo increpó a cerca de por qué siempre era él el que dormía con ella. A lo que Jonás le explicó de que así lo había dispuesto mamá desde el principio, y que él no podría plantearle cambiar las cosas, sin que la mamá sospeche que algo pasaba.

    Al principio Jony reaccionó con enojo a la respuesta de su hermano, pero unos minutos más tarde lo entendió.

    Una lluviosa y fresca noche Jonás se duerme abrazado a su mamá y tiene un sueño en donde ella se bañaba en aquel manantial, y en un momento Judith lo mira y le hace señas para que él también vaya a nadar junto a ella. Y al meterse al agua y acercársele, nota que está completamente desnuda.

    Jonás se despierta de un sobre salto y se desvela completamente.

    Al ver lo profundamente dormida que estaba, no pudo evitar abrazarla fuerte y atraerla a su cuerpo, y entonces su erección fue inmediata al sentir su pene rosando sus nalgas.

    Acarició los pechos de su mamá durante un buen rato, y entonces sintió que estaba yendo demasiado lejos con todo esto, y se dio vuelta dándole la espalda y luego de un buen rato, se tranquilizó y se durmió.

    Así fueron pasando los próximos días. Jonás y Jonatán se turnaban un día cada uno para espiarla en el manantial. Y por las noches Jonás verificaba que estuviera bien dormida, y se deleitaba manoseándole los pechos, y muy de vez en cuando le acariciaba el vientre, con esperanzas de llegar a su vagina. Pero cuando lo estaba por lograr, le parecía demasiado arriesgado y se detenía. Además, cómo Judith dormía siempre con pijama, era muy complicado intentar meter la mano por debajo del pantalón para aunque sea acariciarle la vagina por encima de la bombacha que llevara puesta esa noche.

    A Jonás le pasaban muchas cosas por la cabeza cuando por las noches su mano incursionaba el cuerpo femenino de su mamá. Y es que Judith, le había sacado a Jessica (su novia) casi por completo de la cabeza. Puesto que cada día que pasaban en la isla, alejaba aún más la posibilidad de ser rescatados. Y había encontrado abiertamente en su madre, el objeto de sus nuevos deseos.

    Pero tampoco olvidaba a Jony, su hermano, quien también parecía estar muy excitado con la única mujer de la isla. Y por momentos lo veía cómo a un rival a quien le gustaría quitarse de encima. Pero también frente a él, se sentía con dos grandes ventajas. 1) Él era el que noche tras noche tenía a mami en su cama. 2) Él era a quien Judith veía cómo el “hombre de la familia”. Y esas ventajas, lo hacían sentirse muy seguro de si mismo y su posición en el grupo.

  • Un amigo le da trabajo a mi mamá

    Un amigo le da trabajo a mi mamá

    Me llamo Luis tengo 40 años, la protagonista de esta historia es mi madre Silvia de 60 años, a pesar de su edad aún conserva buenas figura, ella es morena, chaparrita, tiene tetas grandes y es caderona, aparenta una edad de 45 años, mi madre está separada desde hace años y no le he conocido parejas, siempre se ha comportado de manera muy recatada.

    Mi madre había perdido su empleo y sabía que uno de mis amigos tiene varios negocios de tlapalería, así que me pidió que le consiguiera trabajo con él, a mi no me parecía buena idea, mi amigo se llama Alex y aunque me llevo bien con él, se que le gusta la fiesta y siempre termina cogiéndose a sus trabajadoras, pero pues no podía decirle eso a mi madre, por unas semanas me hice tonto pero mi madre ante la necesidad de trabajar me insistía así que termine pidiendo el favor a mi amigo, y me dijo que si pero primero quería hacerle una entrevista. Ingenuamente yo creí que al ser mi madre este güey la respetaría ademas de su edad y por otro lado mi madre es muy seria y recatada, no sospeche problemas.

    Mi madre fue a la entrevista con mi amigo y me contó que le había ido muy bien, que le parecía un tipo muy agradable, la vi feliz con su nuevo trabajo, solo me comento algo un poco extraño, como uniforme le dieron una filipina blanca y le dijo que debía llevar mayones obscuros y zapato de tacón, yo sabía que a ese güey le gustaba ver así a sus trabajadoras porque se les marca más el culo, y en efecto cuando vi a mi madre con mayones y tacones me quedé con la boca abierta, se le marcaba un culototote, pasaron varias semanas y no sospeche nada malo, todo transcurría de manera normal, solo note que mi madre tenía ya mucha confianza con Alex, a veces le marcaba por teléfono por temas del trabajo.

    Como a los 3 meses Alex me invitó a tomar unas chelas junto a otros de sus amigos y amigas, fuimos a un bar, cuando me presentó les dijo que yo era el hijo de Silvia su trabajadora y la mirada de estos gueyes fue muy rara, como burlona, ya sobre la peda le pedí que me prestara su celular para hacer una llamada y me salí a la calle para poder marcar, fue donde descubrí todo lo que estaba pasando, busque las conversaciones que tenia con mi madre y todo parecía normal, hasta que me meti a su galería, tenía un par de videos, en el primero se ve a mi madre estar contando el dinero de la caja, y se ve como Alex se acerca por detrás de ella arrimandole el pito, y besandole el cuello mientras mi madre continua contando el dinero sin decir nada, ahí se corta el video.

    En el segundo video se nota como estando detrás de mi madre mientras ella sigue contando el dinero, le abre la filipina y le empieza a masajear las tetas, ahí mi madre si le quita las manos y sigue con su tarea, es raro se nota incomoda con la situación, sin embargo no pone tanta resistencia, en eso veo como mi amigo se agacha y de un tirón le baja el mayon negro a mi madre dejando al descubierto unas nalgotas morenas riquisimas, traía una tanguita negra, este guey la se la hizo a un lado y empezó a mamarle el culo y la panocha desde esa posición, vi que mi madre se empino y abrió las piernas para facilitarle el trabajo, ya había dejado de contar el dinero y solo se ve que disfruta de la mamada que le daba este güey, en eso mi amigo Alex se levanta y le vuelta a mi madre y comienza a besarle, mi madre le correspondió al beso, un beso desesperado ambos cachondos, rápidamente él le quito las filipina, la blusa y el sostén, dejando al descubierto un par de chichotas morenas, unos pezonsotes negros, se las empezó a mamar como loco desesperado, en eso mi mamá lo detiene y termina por quitarse el mayon, la tenga y los tacones quedando completamente desnuda.

    Sin duda aún conservaba un cuerpazo, me amigo se quito el pantalón y se sentí en un sofá pequeño, en eso mi madre se monta y poco a poco empieza a devorar una verga gorda, cabezona y peluda, empezó a moverse lento y apasionadamente, mientras mi amigo se atascaba con sus tetas y le daba una que otra nalgada en el culote, poco a poco mi madre comenzó aumentar la velocidad y a alternar movimientos circulares, arriba y abajo, y luego como si se rascara el chochote en esa verga, yo no podía creer lo que veía, mi madre estaba poseída y se movía como una verdadera puta, después se detuvo y lo que hizo me dejó más sorprendido, se levantó un poco y se acomodó la verga en su culo, y poco a poco se fue sentando, se ve que le gustaba y obviamente no era la primera vez y así siguió cabalgando a mi amigo y ahí se cortó el video.

    Regrese al bar y entregue el celular a mi amigo fingiendo no haber visto nada, me sentía encabronado y caliente, me excitaba ver a mi mamá coger y más saber que era con uno de mis amigos y que ellos pensaban que no lo sabía, me preocupa porque este güey se aburría y después rolaba a sus viejas con otros amigos, y sabía que no sería la excepción, seguramente mi madre se iba a convertir en la putita en turno, pasaron como 2 meses y un día mi madre llegó diciendo que había renunciado argumentando que quería cambiar de trabajo porque se aburría mucho ahí, posteriormente me enteré que mi amigo había metido a una chavita de 25 años bonita y buenota, seguramente mi madre ya había sido desplazada y por eso decidió renunciar.

  • Alejandro y Ximena, una cita excepcional

    Alejandro y Ximena, una cita excepcional

    Alejandro es un tipo apuesto e independiente, 30 años, 1.85 metros de estatura, cabello negro, moreno claro y fornido. Trabaja como gerente de compras en una compañía reconocida y vive solo en un vecindario a las afueras de Cabo San Lucas B.C.S México. Tiene poco que se mudó pues la paga era mejor; tuvo que dejar a sus amigos y familia para seguir con su sueño que era llegar a los altos ejecutivos de la empresa e iba por buen camino.

    Pasaron los meses y no lograba conectar con alguien, salía de vez en cuando con sus compañeros de trabajo, pero eso no lo hacía feliz, él simplemente quería compañía, pero de una mujer. Alejandro no es de gustos exigentes, no le importaba el físico, sentía que necesitaba algo y tal vez no era sexual al principio, solo necesitaba una llamada, un abrazo, alguien que se preocupara por él, así que descubrió navegando por internet una aplicación de citas donde con tan solo deslizar a la derecha podías ponerte en contacto con alguien, y así fue.

    Al paso de las semanas e irle perdiendo el interés a la aplicación, tremenda notificación hace sonar su teléfono, alguien lo buscaba, blanca como las nubes, ojos color miel, cabello rubio, tal vez 1.60 de estatura, de buen ver y buen porte, se quedó hipnotizado con su hermoso rostro pues no había tal descripción con la que pudiera conocer mas sobre ella, lo único que sabía es que su nombre era Ximena, tenía 25 años y con tan solo una foto, aseguraba que era la mujer más hermosa que había visto en su vida por lo que no dudo en deslizar a la derecha para hacer el match perfecto.

    Pasaron los días después del saludo cordial, hasta que una alerta dentro de su jornada laboral hizo vibrar su teléfono, su corazón y su miembro masculino. Ahí estaba ella, no dudo ni tres segundos para enviar un “que tal Ximena ¿cómo te va?” y tampoco no pasó mucho tiempo para recibir respuesta, comenzó la plática de reconocimiento, se preguntaban de donde eran, a que se dedicaban y cosas de mas que pueden ser banales pero siendo sinceros, no hay mucho de que platicar con alguien que no conoces y menos sin una pequeña descripción por lo que Alejandro tenía que ser muy meticuloso con las preguntas que hacía, duraron tal vez unos cuatro días conversando de sus vidas, pero no podía pasar mas tiempo ya que las pausas se hacían más a menudo así que si no construían una historia en la vida real todo se iría al carajo; agendaron un cita en el café distrito 23410, y se dieron a la tarea de encontrarse a las 8 de la noche. Alejandro tenía prejuicios sobre si mismo ya que como era nuevo en el lugar donde estaba, no sabia si la chica era interesada ya que aun no se hacia de un automóvil; era un hombre pudiente, pero recién llegado a una nueva ciudad.

    Había cosas que lo atormentaban como el tipo de personas de esa región, no saber donde quedaba el lugar con exactitud, el nerviosismo de no tener contacto con una mujer después de mucho tiempo, añadiendo el tiempo que tenía sin coger e incrementaba el nerviosismo, había muchos factores por los que algo no podía salir bien, pero se vistió como todo un caza putas, se puso su mejor perfume y marchó a donde la cita dictaba con su dama.

    Se vieron por primera vez, ambos sabían que habría química desde que sus mejillas rozaron por primera vez, sin embargo, la inquietud de Alejandro se hacía notar, Ximena, desde el principio se notó, segura, una hembra que sabe lo que quiere y si lo quiere lo consigue a como dé lugar, mostró total dominio ante la charla, independientemente de eso, Alejandro se fue tornando mas relajado pues su deseo de estar acompañado de una mujer se había cumplido.

    Hubo mucho juego de manos, rozones, tocaban sus piernas de vez en cuando para saber hasta donde podían llegar y sin darse cuenta sus labios quedaron frente a frente, la verga de Alejandro no pudo evitar tener una erección pues el tiempo sin fornicar lo acorraló ante tal situación, sin dudarlo, subieron al auto de Ximena sin problemas, Alejandro se sentía cada vez mas relajado pues no existían prejuicios por parte de ella, se toqueteaban y acariciaban cual pareja veterana, ellos sabían lo que querían, poniendo el pretexto de ver una película en Netflix, Alejandro hace la proposición indecorosa de invitarla a pasar a su departamento, sin negligencia alguna Ximena acepta y se preparaba para ser cogida por un completo desconocido.

    Se sientan en el sofá y no escatimaron en tiempo para comenzar a besarse y tocarse, Ximena estaba deseosa de ver esa verga, quería comérsela pues el hambre carnal no la dejaba en paz, mientras él estaba sentado ella baja al suelo y sin más desabrocha su bragueta y pantalón para comenzar con su cena, se sorprende al ver tal herramienta sin uso, así que era momento de lubricarla, lamió y chupo cual profesional, los gemidos de Alejandro no se hacían esperar pues la garganta profunda de Ximena se tragaba hasta el ultimo centímetro de su miembro succionando fuerte y suave a la vez, definitivamente a este foráneo le estaban enseñando como es que se hace en Los Cabos, Alejandro la tira del pelo fuerte y la levanta, le da sus buenos besos sabor a verga y se la lleva a su habitación.

    La desnuda rápidamente pues las ganas de penetrarla no podían esperar más, la avienta a su cama, le abre las piernas y comienza a darle duro con su martillo, una y otra y otra vez le clavaba su verga, las tetas de Ximena eran grandes, naturales y deliciosas, no dejaban de botar de arriba hacia abajo por lo que Alejandro se calentaba más, la puso de perrito y comenzó a darle fuerte, con tremendo culo de frente no perdió la oportunidad de agarrarlo y darle unas buenas nalgadas, comenzó despacio y cuando escuchó la melodía excitante del gemido de la guarra, se dio cuenta que no era una simple mujer, sino una puta zorra sucia, así que comenzó a taladrar mas fuerte, el culo de Ximena estaba rojo del tremendo spanking que le proporcionaba este macho, nada lo podía parar, estaba en un trance sexual que la única manera de detenerlo era con una fuerte y cremosa eyaculación, cuando sus huevos se perdieron en su entrepierna sabia que era la hora, la volteó y dejo caer su caliente leche en su boca, no era necesario preguntar donde lo quería, él ya sabia que esta golfa necesitaba tragar esperma por lo que su cavidad bucal era el lugar indicado, como tercer y último acto, introduce su verga en el hocico de la ahora su perra para que tragara su logro y pudiera sentirse orgullosa.

    Al pasar el tiempo Alejandro se dio cuenta que nunca necesitó un abrazo ni nada especial, el estaba perfectamente solo, viviendo su soltería, el solo quería coger de vez en cuando sin necesidad de comprometerse en lo mas mínimo, por otro lado, Ximena fue solo una mas del montón, pareciera que Alejandro se volvió todo un experto ligando a través de aplicaciones de citas, teniendo éxito a la primera en casi todos sus intentos, ganó una fama de golfo, pero eso era agradable para él, las chicas parecieran llegar solas con un tipo tan seguro, un hombre si puede ser de esta manera sin verse mal, como dice el proverbio chino, siendo el hombre la llave y la mujer un candado: “una llave que abre cualquier puerta se considera una llave maestra, pero un candado que se abre con cualquier llave no sirve para nada”.

    Alejandro la llave maestra más dotada.

  • La directora general

    La directora general

    Soy directora general de una mediana empresa que produce ropa interior femenina, lencería. 

    Sé que a mis espaldas dicen que soy una intransigente, estricta y exigente, a la que es difícil adaptarse y soportar. No voy a negar que hago todo lo posible para mantener este tipo de imagen. Estudié y trabajé duro para convertirme en una gerente idónea y finalmente logré ganar el puesto de directora ejecutiva gracias a mi formación universitaria, a mis habilidades profesionales y a mi currículum. 

    Nadie podrá decir de mí que hice una carrera porque me acosté con alguien. Aunque en algunas ocasiones me hubiera gustado de todo corazón. Pero mi «ley de hierro» en las relaciones laborales es no tener sexo en el lugar de trabajo.

    Obtengo mis satisfacciones fuera del ámbito profesional, precisamente para evitar situaciones de conflicto, más ahora, con el rol que desempeño.

    Pero, como siempre, la vida nos reserva sorpresas y algunas son tan sensacionales que incluso revolucionan los más firmes principios establecidos.

    En todo caso, alimento mi imagen de mujer perfecta con la familia maravilloso y un marido excelente que se lleva muy bien con esta mujer que siempre va de traje, la falda nunca por encima de la rodilla, llena de blusas de seda con escote barco, para no distraer a mis interlocutores con mis abundantes pechos.

    Pero por dentro hay un yo salvaje que aborrece mi cabello sin un mechón fuera de lugar, hay una mujer hambrienta de vida y pasión, una mujer que busca aventuras sin miedo. Por suerte viajo mucho por trabajo y durante estos viajes nunca he tenido grandes dificultades para encontrar gente con quien divertirme, hombres a los que nunca vuelvo a ver, hombres que no ponen en peligro la vida que tanto me ha costado construir.

    Estos son los pensamientos que se agolpan en mi mente mientras desde la puerta entreabierta veo atónita a un clásico del porno: mi jefe de producción recibe a su secretaria. Quería hablar con él sobre las quejas que recibimos de nuestros clientes sobre una costura muy molesta en nuestras tangas, en cambio estoy hipnotizada por el movimiento rítmico que se puede distinguir a través del vidrio esmerilado de su oficina.

    Lo grave no es esta promiscuidad laboral, sino que verla me excita tanto que casi sin darme cuenta me estoy excitando. A través del vidrio ligeramente opaco se los puede observar que se mueven. Eso alimenta mi imaginación: me hice la idea de que tiene una polla respetable y que ella como una golfa la estaba disfrutando. Parecería como que le está chupando la polla para llenarla de semen. ¡Ufff! mi boca se seca con el deseo de chupar algo. Consigo salir sin que nadie se dé cuenta.

    Pienso en esta noche, mi esposo que tiene un gran cuerpo, pero que nunca ha sido capaz de follarme como es debido. Hacemos el amor dos veces por semana, como prescribe el manual de la pareja perfecta. Hoy ni siquiera sería el día indicado y mi sexo grita de deseo.

    ¡Cómo desearía poder tomar esa polla que me la imagino musculosa! Tal vez sea el verano, el hecho de que estoy sin medias, pero no puedo evitar levantarme la falda y meter dos dedos en mi sexo ardiendo de deseo. Lo imagino con su cara enterrada entre mis muslos chupando mi clítoris mientras mete dos dedos en mi coño y me corro en un instante.

    Pensé que podría volver a trabajar después de ver que la secretaria se retira de su oficina, pero esa polla sigue golpeando mi cabeza y el impulso me está volviendo loca.

    Tengo que encontrar una solución para transgredir mi «ley de hierro» y follarme a este pedazo de hombre. Un hombre que, además, declara tener un matrimonio muy feliz, exactamente como yo.

    Lo llamo a mi oficina y un poco más tarde. Aparece tan sereno y elegante como siempre. Me obligo a mirarlo a los ojos, de lo contrario estaría concentrada en la bragueta de sus pantalones.

    Nos saludamos, nos preguntamos por nuestras respectivas familias y finalmente comenzamos a hablar de trabajo.

    “Ingeniero, quería analizar este problema de los tangas con usted. A estas alturas las quejas son realmente muchas, y tenemos que pensar en cambiar urgentemente algo en la producción. ¿Tiene alguna propuesta?»

    “Contadora, hablé del tema con nuestro diseñador y también con las costureras. Tengo varias propuestas aquí para mostrarle”.

    Pone sobre mi escritorio varios tangas, unas con una costura más ligera, otras cortadas de otra forma, pero prácticamente sin costuras sobre todo en el punto de unión a la altura del perineo.

    “Me parece que estos modelos podrían ser adecuados para nosotros, yo mismo probé los defectuosos y eran francamente insoportables”. Dije.

    Me mira desconcertado.

    «¿Quiere probar éste también, antes de tomar una decisión?» me pregunta casualmente: “Puedo mostrarle otras muestras”.

    Aquí está mi oportunidad. Cierro la puerta y vuelvo a mi escritorio y dejo caer mis bragas de ama de casa frustrada.

    “No se preocupe, los probaré de inmediato para que podamos comenzar la producción de inmediato. Si esperamos un poco más, ¡nos perderemos toda la temporada!”

    Tomo la primera muestra, estoy de espaldas como si no quisiera mostrarme poniéndomela. En cambio, después de deslizar una pierna y luego la otra, la levanto lentamente jugando al «ver-no ver» con mi trasero hasta que el tanga se asienta correctamente. En ese momento me doy la vuelta, doy unos pasos, como para probar su comodidad y por el rabillo del ojo veo que tengo toda su atención. Me observa de pie, con las manos cruzadas a la altura de su voluminoso paquete. ¿Estría ocultando una erección?

    Me quito este tanga precariamente balanceada sobre mis talones.

    “Ésta es bastante cómoda. ¿Puede pasarme la otra muestra, por favor?”

    Su mirada es impasible. Hubiera esperado cierto asombro: no todos los días que sucede que una CEO se cambie la ropa interior frente a los dependiente.

    Me pasa el otro tanga. Inclinándome para meterla debajo de mi falda también, esperaba que se diera la vuelta, pero en lugar de eso queda mirándome fijamente. Estamos cara a cara mientras aliso mi falda. No estoy segura de lo que está pasando, algo parece haber cambiado. Su mirada se ha vuelto más sólida, tiene algo de depredador.

    «Entonces Contadora, ¿ese diseño es mejor?» Por su tono, creo que entiende mi juego.

    «Yo diría que no. Esto me resulta molesto.» Digo cruzando las piernas. 

    De repente me siento incómoda. Me pregunto qué hay en mi mente. Debo ser bastante idiota para provocar a uno de mis subordinados de esta manera y además en la oficina. Nada me distingue realmente de su secretaria cachonda.

    “No puedo entender de dónde puede venir la molestia”. Da un paso más cerca «¿Es el corte o la tela?»

    «No lo sabría.» Respondí.

    Estamos hablando de algo completamente diferente y él está a una palma de distancia de mí.

    «Si confía en mí, puedo verificar cuál es el defecto».

    Se arrodilló frente a mí. Me levanto lentamente la falda, siento su aliento en mis muslos y me doy cuenta de que estoy empapada de anticipación y excitación.

    «Permítame, Contadora, debe abrir un poco las piernas, apoyarse en el escritorio para que esté más estable.» 

    El tono es muy profesional. Su dedo sigue el tejido del tanga. Me concentro para contener un gemido.

    «¿Aquí o aquí?» Pregunta presionando ligeramente, desatando una tormenta de deseo que se parece mucho a un hambre atávica de polla.

    Quiero que él tome la iniciativa, que haga algo para apagar este fuego que me consume por dentro. En cambio, se levanta masajeando suavemente mi coño ardiente.

    “Contadora, aquí el problema es otro y no sé si tengo las facultades para resolverlo. Pero puedo intentarlo, si está de acuerdo.»

    ¡¡Estoy a punto de correrme en su mano y este pendejo quiere mi autorización!!

    «Adelante ingeniero.» Le digo con un suspiro.

    Coloca un dedo en mis labios vaginales, empuja solo un poco, pero quiero más. Lo necesito, necesito todo lo que me puede dar. En particular, quiero con todo mi corazón que me folle con ese palo duro que presiona en mi muslo, quiero que me lo hunda hasta la raíz. En cambio, se estanca.

    “Me parece que aquí todo es muy húmedo”.

    ¡Siento que me estoy volviendo loca! En medio de la frustración le grito: 

    “¡Qué pendejo eres! ¡Tengo que enviarte una carta certificada que diga FÓLLAME!”

    Me tira del pelo y antes de meterme la lengua en la garganta dice: 

    «Solo quería asegurarme de tener una zorra cachonda en mis manos».

    Me abre de piernas tumbándome sobre el escritorio, su polla hace a un lado la miserable tira de tela y se hunde dentro de mí. Siento la capilla abierta para dar paso a este baúl que por fin me llena como es debido.

    Lo necesito tanto que lo disfruto plenamente. Suena el intercomunicador, la secretaria dice: 

    «Contadora, no olvide la reunión en quince minutos»

    Hago sonar un: 

    “Ok, gracias”

    “Me encantaría correrme en tu boca: mi lugar favorito.”

    Estuve a punto de decir que “no», pero su ritmo acelerado me devuelve una ola de un orgasmo. Podría gritar tanto que estoy disfrutando, trato de contenerme… 

    «¡Y luego el culo!» agregó.

    Me destroza, me folla ferozmente y me llena de semen, dejándome todavía con ganas de mucho más.

    “Contadora, creo haber cumplido con sus deseos para mejorar la producción. Cuándo tú lo dispongas puedo pasar por el bis. En una posición tan delicada no podrás negarte a ti misma, ¿verdad?”

    No ha terminado de inflarme y ya aparece el chantaje velado. Será divertido. Cuando me recompongo, me comunico con él de una manera muy profesional.

    “Ingeniero, antes de asumir que el mío es un puesto delicado, le aconsejo que revise su correo electrónico; hay un video que saqué con mi celular de su secretaria en su oficina. Aunque el el vidrio es esmerilado no deja lugar a dudas… Saludos a su esposa.”

    ¡Hacía tiempo que tenía ganas de tener a un semental de ese tamaño con correa!

    ¡Qué transgresión de la ética más elemental: nunca mojes el plumín en el tintero del estudio! ¡Qué acción repulsiva el agobio del subordinado! ¡Qué hipocresía inaudita para hacer parecer al débil más fuerte, cuando en cambio su previsible derrota es clara para todos! Por eso odio las corridas de toros. El “toro”, como en esta turbia historia, ya está perdido cuando entra al ruedo, no tiene salida, y cuanto más resista y se enardezca, más sutilmente sádico será su final.

    El toro sólo puede salvarse si no está en condiciones de torear, cuando, aunque sangrando un poco, puede salir de la arena acompañado por un rebaño de vacas, traídas para ayudarlo, como para decir que no es apto para su papel.

    Eros contiene la locura en sí mismo, o, como sostiene Umberto Galimberti, Eros es precisamente el encuentro con: «¡La locura que vive allí, cuyo lenguaje no se puede codificar con las herramientas de la razón!».

    Lo percibo bien como protagonista de esta historia, que en cierto momento parezco «recuperar el sentido» y cuestionar racionalmente mi comportamiento y las consecuencias de mis actos. Para luego dejarme llevar, abrumada por la pasión, sin poder resistir racionalmente lo que es el sabor más intenso de la vida: las emociones.

    Creo que la gran mayoría de los lectores aceptarían de buena gana (¿o mala gana?) tal superioridad, y con ella los peligros de este tipo de relación, la subordinación que invade cada aspecto de las relaciones.

  • Me follé a mi madre tras ver sus videos porno (II)

    Me follé a mi madre tras ver sus videos porno (II)

    Os voy a contar la historia de como acabé follándome a mi madre.

    Como ya os conté, me llamo Jorge, soy un informático de 26 años, recientemente me he comprado un piso y esta historia comenzó dos semanas antes de comprarlo.

    Mi madre, Irene, es una mujer madura de 47 años, morena con muy buen cuerpo, es bastante hogareña y muy coqueta, recientemente, debido a casualidades de la vida, encontré en su móvil que hace un par de años grabó varios videos porno caseros, los cuales han sido material para masturbarme durante varios días.

    En estos videos pude ver a mi madre masturbándose, metiéndose dildos, follando a mi padre como una puta, mamándole la polla como una profesional y tragándose toda la leche como una perrita. No tengo problema en reconocer que lejos de causarme rechazo, me encantó lo que pude ver y el único mal sentimiento que me ha podido surgir de esto es la frustración de no poder hacerle todas y cada una de las cosas que he visto en los videos.

    Cuando vi estos videos los disfruté, pero asumí que la fantasía de follarme a mi madre nunca se cumpliría, pero a veces la realidad tiende a sorprendernos más de lo que podamos llegar a imaginar.

    El día que follé a mi madre por primera vez fue un sábado de primavera, tras haber comprado finalmente mi nuevo piso, llevaba una semana viviendo por mi cuenta. Era una tarde cualquiera después de trabajar, y me encontraba solo en mi piso viendo los videos porno de mi madre mientras me masturbaba como de costumbre.

    Me encantaba repetir una y otra vez la parte del video en la que se paraba a darle vueltas a con la lengua a la punta de la polla de mi padre, me gustaba imaginar como debería sentirse sentir la lengua de tu propia madre acariciando en círculos el glande de mi propia polla.

    En medio de mi sesión de porno materno escuché vibrar mi móvil, normalmente no presto atención al teléfono si estoy “ocupado” pero empezó a vibrar repetidamente, ese modo de bombardear el móvil solo podía ser mi madre buscando atención, así que paré lo que estaba haciendo y abrí WhatsApp.

    Mientras abría la app me puse a pensar en que pensaría ella si pudiera ver que justo me la estaba cascando mientras la veía comiéndose una polla. Abrí la conversación y leí el mensaje.

    -Jorgeee, se han vuelto a borrar algunas cosas del móvil… Te importa si me paso por casa y le echas un ojo…

    -Qué has borrado?

    -Un par de videos de la tita, que estaba casi sin memoria y he borrado la memoria del whatsapp pero me han desaparecido los últimos videos.

    -Y no te los puede mandar otra vez?

    -Míramelo tu porfa…

    Me pareció una tontería, pero no quise darle más importancia…

    -Vale, tráemelo, yo estoy aquí en el piso.

    -Oki, me paso en un ratito.

    Me mandó varios emojis de corazón, nada raro…

    Tengo que reconocer que me fastidió un poco, no había podido terminar mi ratito “ocupado” pero bueno, tendría tiempo para hacerlo esta noche y en parte me gustaba la idea de asomarme otra vez al móvil por si me había dejado algún video interesante sin copiar, recogí un poco la sala de estar y cerré los videos.

    A los 15 minutos aproximadamente apareció mi madre, iba vestida con unas botas negras, un pantalón vaquero muy ceñido que destacaba el culo redondito y respingón que me pone loco y una blusa amarilla que dejaba ver un poquito de escote. No me puse muy nervioso, al fin y al cabo llevaba varios días viéndola follar completamente desnuda, pero reconozco que me paré a mirarla un tiempo más largo de la cuenta.

    Mi madre entró y me dio un abrazo, puso en móvil encima de mesa…

    -Tengo un problema, me ha llamado tu prima María que si puedo llevarle a los abuelos un medicamento de la farmacia. ¿Si te dejo aquí el móvil te encargas de él?

    -Venga, no te preocupes, si quieres te traes algo cuando acabes y cenamos aquí.

    -Vale, me voy a parar a ver a los abuelos también, ¿Le mandas un mensaje a tu prima cuando hayas visto lo que haya que ver?

    -Ok…

    Esa frase me resultó rara, “Cuando hayas visto lo que hay que ver…” lo pensé un segundo y me puse nervioso, ¿Sabría ella que había visto los otros videos? Y si lo sabía… ¿Qué hacía dejándome a solas con el móvil y sin vigilancia?

    Mi madre estaba rara, estaba como nerviosa y parecía un poco ofuscada, me daba miedo lo que pudiera responderme pero me aventuré a preguntarle.

    -¿Está bien mami? Te noto rara…

    -Tssss… Estoy hasta el coño de tu padre…

    -¿Otra vez estáis de pelea?

    Cabe decir que mis padres tenían una relación un poco turbulenta, no me sorprendió ver el video en el que follaban duro, muchas veces usaban el sexo como catarsis para sus conflictos, pero llevaban varios meses que estaban especialmente tirantes entre ellos.

    -No hace otra puta cosa que trabajar y…

    -¿Y qué?

    -Y lleva 4 meses que me tiene a dos velas, no me da lo mío

    -Alaaa, yo no sé para qué pregunto…

    Contesté riéndome, no era la primera vez que me contaba esas cosas, pero me sorprendió como esta vez se fue directa al grano sin ir por las ramas.

    -En fin, me voy a ver a los abuelos, cuando acabes avisa a la prima…

    -Venga…

    Se fue, la verdad es que había sido una conversación rara, tensa… pero lo achaqué a que me sorprendió enterarme de que follaban poco, después de haber visto esos videos tan obscenos supuse que debían follar a menudo, pero recordé que los videos en los que salía con mi padre tenían 2 años de antigüedad.

    Enchufé el móvil al pc y obviamente me puse a buscar más videos porno… Me fui a la misma carpeta en la que encontré los anteriores y para mi regocijo había 1 video más…

    Sin volverme loco, miré la fecha del video y mi corazón empezó a latir muy rápido, un sudor frio me bajó por el cuerpo… Tenía fecha de ese mismo día y la hora era de por la mañana, estaba prácticamente recién grabado… Mi madre quería que encontrase ese video…

    Me puse a ver el video, y comenzaba como muchos videos, llegaba con una toalla, recién duchada, se sentaba al borde de la cama, se quitaba la toalla…

    Me pareció un poco raro porque en este video no se le vía toda la cara, solo los labios. Tras acariciarse un poco, subió una pierna a la cama y se empezó a meter dos dedos dentro del coño, pero cuando se estaba empezando a animar, paró en seco…

    Mi madre se puso de rodillas muy cerca de la cámara, de forma que solo enfocaba sus labios y comenzó a susurrar…

    -¿Te gusta ver como me meto los dedos en el coñito?

    La polla me iba a estallar, era un video con dedicatoria para mi padre…

    -Mmmm, quizá en vez de mis dedos podría usar los tuyos…

    La voz de mi madre me puso a mil, nunca había la escuchado hablar así… Me empecé a masturbar…

    -O directamente podrías meterme tu dulce polla… Sí, tu dulce y dura polla dentro de mi suave coñito…

    Tenía ganas de correrme…

    -Así que puedes dejar de cascártela viendo los videos porno de tu madre y follártela como la perra que es…

    Mi mente se quedó en silencio y me quedé congelado por unos segundos… Mientras ella se acercaba más a la cámara y susurró más bajito.

    -Quiero la polla de mi hijo clavada bien profundo en mi coño… Quiero que cojas tu polla y me folles duro… Solo tienes que pedirlo…

    Se lamió lo labios e hizo énfasis.

    -Solo tienes que pedírmelo…

    Volví en mí, y sin pensármelo, cogí mi teléfono y marqué el número de mi prima… No tardó mucho en cogérmelo.

    -¿Prima?

    -Soy yo ¿Ya está solucionado lo del móvil? – Contestó mi madre

    -Sí…

    -¿Ha ido bien?

    -Sí, supongo… vente al piso… y oye, ya se lo que quiero pedir para cenar…

    -…

    Hice énfasis en lo de “pedir para cenar” esperando dejar claro que lo que quería, estaba un poco bloqueado, dije lo pedir para cenar porque en ese momento no me salía decir “Ven aquí, quiero follarte como la puta que eres”. Mi madre escuchó lo de “pedir para cenar”, hizo un silencio y cambió su voz…

    -Voy… estaré ahí rápido… Prepárate… -Y colgó

    Ya estaba hecho, mi madre me acaba de susurrar tal como lo había hecho en el video. Corrí a la ducha, me lavé el cuerpo, me lavé la boca y me puse cómodo, solo me dejé una toalla a la cintura… Fueron unos 10 minutos lo que tardó mi madre en llegar, pero me parecieron 2 horas.

    Estaba cachondo y mi piel estaba ardiendo, solo podía pensar en las ganas que tenía de ver a mi madre desnuda delante de mí… Se me ocurrió una idea perversa… Cogí un pendrive, cargué los videos porno dentro y los puse a reproducir en el televisor… Cerré las cortinas y me senté a esperar…

    No tardó mucho en sonar el timbre, había llegado la hora y comenzó a ponérseme muy dura, abrí la puerta y no vi a mi madre, vi a la misma puta que veía follar con mi padre en los videos, la misma que había escuchado gemir mientras se masturbaba, la misma que había grabado un video esta mañana pidiéndole a su hijo que la follara.

    Cerré la puerta con llave y pasamos al salón, ella entró delante mía y se paró frente al televisor, justo en ese momento estaba en la pantalla la parte en la que se sujetaba el pelo mientras mi padre la follaba. Soltó una pequeña risa pervertida…

    -¿Te gusta ver como follan a la putita de tu mami?

    Me acerqué por detrás y la abracé por la cintura, empecé a frotar mi polla a través de la toalla contra su culo y comencé a besarla en el cuello.

    -Mucho… -Contesté

    -¿Vas a hacerme lo mismo que me hacen en ese video?

    -Sí… Eso es lo que tu quieres que te haga ¿no?

    Mi madre subió sus brazos y comenzó a acariciarme el cuello y la cara… Yo le di un pequeño mordisco en el cuello a lo que ella respondió con un gemido y un suspiro. Empecé a bajar mis manos a su pantalón, desabroché el botón y metí la mano hasta tocar su coño…

    Estaba muy húmedo, me mojé los dedos en la entrada de su coño y comencé a hacer círculos con ellos en su clítoris. Mi madre empezó a moverse, me cogió la cara y se giró un poco, comenzó a besarme.

    No tardó ni medio segundo en meter su lengua y comenzar a buscar la mía, paré por un segundo y agarré con una mano su cara…

    -Saca la lengua – Le dije dominante.

    Mi madre se puso tímida por un momento, y sacó un poco su lengua…

    -Sácala entera, no seas tímida… Sácala como la vas a sacar cuando te vayas a tragar mi leche…

    -Eres perverso… Me encanta… Has salido a mi…

    Mi madre sacó la lengua completamente, sin dejar de masturbarla, saqué mi lengua y comencé a darle lametones, entre los dos comenzamos darles vueltas a nuestras lenguas fuera de nuestras bocas. En sonido de nuestras lenguas peleando, la saliva y los gemidos de mi madre mientras la follaban en el video que se reproducía en la televisión, me estaba poniendo a mil…

    -Te quiero completamente desnuda… ya…

    -¿Quieres que me desnude para ti? – me dijo con una risita

    -Sí… rápido…

    Me quité la toalla y me senté en el sofá, comencé a masturbarme lentamente. Mi madre me empezó a mirar de forma pervertida… Le gustaba lo que estaba viendo… Comenzó a desnudarse, primero la botas… después la blusa… Se quitó un sujetador de encaje negro…

    -¿Sabes lo que te va a hacer tu niño ahora?

    -Follarme… Romperme mi pequeño coñito… Y convertirme en su putita…

    -¿Y sabes que vas a hacer justo antes de eso?

    Justo en ese momento, abrí un poco las piernas y puse un cojín entre mis pies, miré a mi madre con deseo, sabía que la podía dominar completamente… Mi madre se giró en ese momento, se empezó a bajar el pantalón inclinándose y dejándome ver todo su culo solo cubierto por un pequeño tanga de encaje negro…

    -Voy a comerme esa deliciosa polla que tienes entre las manos…

    Justo se terminó de desnudar por completo, dejó a la vista su coñito completamente depilado, se inclinó hacia delante y se abrió el coño para que pudiera vérselo todo…

    -Eres una zorra pervertida, Mamá…

    -Y una puta también, ¿No te encanta?

    -Claro, eres una puta que se folla a su propio hijo, que mala madre…

    -Y qué mal hijo que está ahí esperando para que su madre le coma la polla…

    Se acercó a mí, acarició mis piernas, se arrodilló sobre el cojín y me agarró la polla, comenzó a masturbarme muy despacio, acercó su boca a mi polla y se separó…

    -Sí, definitivamente tienes cara de “Quiero que mi madre me la chupe”

    -Eres una putita mala… Me estás tortur…

    Sin dejarme terminar la frase metió de golpe toda mi polla en la boca y tras dos segundos la volvió a sacar… mi polla estaba empapada de la saliva de mi madre.

    -Tan mala… si soy un angelito… -Me dijo traviesa.

    Volvió a comérsela y comencé a notar el calor de su boca en toda mi polla, sin sacarla noté como me acariciaba con la lengua y no pude evitar soltar un resoplido…

    Comenzó a chuparla con más ritmo, mi madre me estaba llevando al cielo con una mamada, podía notar la caricia de sus labios en la base de mi polla y como la parte más sensible de mi glande se restregaba contra su paladar, mi madre apretaba los labios para que toda la piel se retrajese y notaba como su lengua se deslizaba por la parte inferior de mi polla.

    Decidí agarrarle el pelo, pero ella apartó mis manos, seguía marcando el ritmo y estaba concentrada…

    -Mírame… -Le dije.

    Mi madre abrió los ojos y me empezó a mirar fijamente mientras me la chupaba, era una delicia, cada vez se la metía más profundo en su boca y cada vez había más saliva embadurnando mi polla… De pronto se me ocurrió otra idea más…

    Cogí mi teléfono, y puse la cámara a grabar, mi madre lejos de ser tímida parecía haberse puesto más cachonda con una cámara delante… Mientras la grababa, ella empezó a mirar fijamente a la cámara mientras no para de tragarse mi polla, empecé a acariciarle una mejilla a lo que ella se restregó contra mi mano como una gata en celo.

    Agarré mi polla e hice que dejara de chuparla un momento… Comencé a restregarle la polla por la cara y a dar golpecitos en las mejillas mientras ella se reía y sacaba la lengua…

    -Bueno, cuéntame qué estás haciendo… -Le dije mientras grababa.

    -Me estoy comiendo la polla de hijo…

    -¿Y te gusta?

    -Me encanta… Casi no puedo esperar a que la meta en mi coñito…

    Mi madre quería polla, hubiera seguido mucho más tiempo con esa mamada, pero no era justo que disfrutara solo yo, me levanté para soltar el teléfono sobre una mesa y lo dejé grabando en la dirección en la que estábamos nosotros. Mi madre seguía de rodillas en el suelo, le di un par de golpes más con mi polla en la mejilla, justo después la ayudé a levantarse y la tumbé boca arriba en el sofá.

    -Voy a comerte el coño antes de follármelo…

    Mi madre soltó un resoplido y se mordió el labio inferior, sin decirme nada más abrió su coño con las dos manos invitándome a comérmelo.

    Me puse rodillas y contemplé el precioso coño de mi madre delante de mí… Era pequeñito y prieto, sin un solo pelo y estaba completamente empapado, rápidamente mojé mis dos dedos con saliva y comencé a meterlos por su coño.

    Mis dedos entraron con facilidad, aunque las paredes de su coño me apretaban con fuerza, rápidamente doblé un poco mis dedos hacia arriba buscando la rugosidad de su punto G, una vez localizado, me di cuenta lo cachonda y sensible que estaba, su punto G se encontraba muy hinchado y el interior de su coño parecía mantequilla caliente.

    Comencé a masajear la zona con mis dos dedos, mi madre empezó a retorcerse de gusto y se llevó las manos a la cara, sin tardar mucho utilicé la mano que me quedaba libre para separar los labios de su coño y cuando localicé su clítoris me acerqué, comencé a besarlo y a acariciarlo con mi lengua.

    -Si quieres correrte como una loca, avísame cuando estés a punto…

    Mi madre soltó un fuerte resoplido y me dijo un vale que casi sonó como un gemido…

    Empecé a dibujar un abecedario con mi lengua sobre el clítoris de mi madre, mientras las yemas de mis dedos masajeaban su punto G suavemente. Obviamente no era la primera vez que le hacía sexo oral a alguien y sabía perfectamente que tenía que hacer para llevarla al orgasmo.

    No pasó mucho rato, mi madre empezó a acariciarme y pelo, y comenzó a respirar agitadamente… Estaba llegando al orgasmo…

    -Me voy a correr… -Me dijo quejosa mientras resoplaba.

    -Ahora vas a ver…

    Con mi mano derecha, puse mis dedos rectos y cambié el masaje por una penetración muy rápida con mis dedos, haciendo énfasis en su punto G, mientras tanto dejé de usar la lengua para acariciar el clítoris y comencé a succionarlo y apretarlo ligeramente con mis labios.

    Mi madre empezó a gemir como una loca y su cuerpo empezó a engarrotarse, yo no paraba…

    -Dios, para… me corro… que me corro…

    -Suéltalo… déjalo que salga todo…

    Mi madre se estaba corriendo, yo seguía sin parar de comerle el coño y masturbarla, comenzó a empujarme la cabeza y agarrarme la mano mientras seguía corriéndose. Al momento noté como un chorro me empapó la mano y la barbilla…

    Paré, y mi madre se quedó echa una pelota mientras se retorcía, seguía gimiendo y resoplando…

    Cogí la toalla y me empecé a secar, estaba completamente satisfecho de lo que había conseguido solo con mis manos y mi boca…

    -Te doy dos minutitos de tregua, voy a beber agua, cuando vuelva te voy a follar como la puta que eres…

    Me sorprendí de la dominación que estaba llevando a cabo con mi madre, fui a la cocina y me bebí un vaso de agua, me eché un poco de agua en la cara para aliviar el calor que tenía, por un momento me preocupé si quizá le estaba dando demasiada caña a mi madre.

    Me volví al salón y vi como mi madre ya estaba recuperada, tenía la cara sonrosada y sonreía… Estaba tumbada de lado mirando el video en la televisión, estaba en la parte en la que ella estaba follando a lo perrito mientras miraba a la cámara…

    -¿Vas bien? -Le pregunté

    -Joder, me has sacado un orgasmo de campeonato… Voy muy bien…

    -¿Tienes ganas de más?

    -Tengo ganas de que me metas el rabo bien profundo…

    -Pues vamos a ello, ¿Cómo quieres que te lo meta?

    Mi madre se apoyó bocarriba en la esquina del sofá y con sus manos volvió a abrir su coño para que pudiera verlo… Mi erección se había bajado un poco por la pausa, pero ya estaba regresando…

    Me puse sobre ella y empecé a acariciar mi polla contra la entrada de su coño, ya estaba completamente duro otra vez…

    -Del tirón y hasta el fondo -me susurró mi madre al oído.

    Sin más calentamiento, metí mi polla de un golpe hasta el fondo de su coño, a lo que ella soltó un gemido sordo… Al momento sentí que mi polla iba a derretirse, el calor y tacto resbaladizo del interior del coño de mi madre era una delicia, estaba muy mojada y las paredes de su vagina me succionaban la polla con fuerza, como si quisiera ordeñarme.

    Saqué mi polla y la volví a meter hasta lo más profundo de su coño, un escalofrío recorrió toda mi espalda, estaba follándome a mi madre, por fin… la volví a sacar y a meter, mi madre gemía de placer… una vez más… y otra… y otra… cada vez más rápido…

    Mi madre gemía cada vez que ensartaba su estrecho coñito con mi polla, y solo alcanzaba a gemir y a estremecerse cada vez que la embestía… Seguí follándola, la sensación era indescriptible, cada vez que le metía polla notaba como los pliegues del interior de su coño retraían toda la piel de mi miembro y lo acariciaban como si fuesen lametones.

    Empecé a perder el control y solo pensaba en devorar a mi madre, subí el ritmo tanto que ella empezó prácticamente a gritar de gusto… Me asustaba que nos escucharan los vecinos, así que comencé a besarla y sin darme tiempo a reaccionar, metió su lengua al completo dentro de mi boca, recorría con su lengua hasta lo más profundo de mi boca, mientras que mi polla, por el otro lado, golpeaba en la parte más profunda de su coño…

    Tras un rato en el que nuestras lenguas se entrelazaban y jugaban entre ellas, paró de besarme y me empezó a mirar a los ojos, puso esa cara… esa cara de ninfómana desquiciada y entregada al placer…

    -Dios, ahhh….me estás matando, aah pollazos… Aahh -Me dijo mientras gemía como una perra en celo.

    -Voy a destrozarte… Puta… Mi puta…

    -Sí… Síiii, destrózame… soy tu puta… soy tu putita mala… castígame… Ahhhhh

    La agarré del cuello y empecé a apretarla contra el sofá… Sabía que eso la llevaba al éxtasis… y así fue, tardó 3 segundo en comenzar a correrse como una puta fuente, sus piernas temblaban y arqueaba su espalda, notaba como su coño me empujaba como si me estuviera dando un gran lametón, haciendo que mi polla se saliera de su coño, empezó a echar chorros dejándome empapado todo el vientre y parte de las piernas.

    Me dejé caer en el sofá, estaba empapado, tanto de jugo de amor de mi madre como de mi propio sudor…

    -Has hecho que se me salga el chorro 2 veces… -Dijo mi madre respirando agitada

    -Pero, esta segunda vez me has puesto perdido del todo – Me reí.

    -¿Y tu no te corres? Pensaba que me ibas a dar menos guerra que tu padre…

    -Todavía tengo para un ratito más…

    Hicimos una pausa… Llamemoslo el descanso… Aproveche para coger el móvil, que aún seguía grabando y lo paré… 30 minutos de video entre mamada, comida coño y polvazo… Me fui a la ducha y me di un agua rápido, para bajar el calentón y para limpiarme… Salí de la ducha y detrás de mí entró mi madre, mientras la esperaba cogí mi móvil y me puse a repasar la jugada…

    Mi madre terminó de ducharse, entró en el salón completamente desnuda y apagó el televisor que ya hacía rato que habían terminado los videos fuertes y estaba reproduciéndose uno de mi madre jugando con su dildo…

    -¿Te da vergüenza que te vea en la tele, después de correrte encima de mí? – me reí

    -Calla imbécil… No se… Es que me parece un poco suave después de lo que estamos haciendo… -Me contestó traviesa.

    -Estás lista para una segunda ronda ¿no?

    -Claro… no me voy a ir de aquí sin que me des lechita…

    La polla se me estaba levantando otra vez… Mi madre se sentó a mi lado y empezó a ver el vídeo conmigo…

    -A ver, trae un segundo…

    Mi madre me quitó el móvil y vi como le daba a compartir el video que acabábamos de grabar y se lo enviaba a su teléfono…

    -Me encanta la idea de tener un video porno con mi hijo guardado en mi teléfono…

    -Eres perversa…

    Tras un ratito más viendo el video, mi madre bajó su mano hasta mi polla y comenzó a masturbarme…

    -Vaya por Dios, está un poco sequita… -dijo mi madre.

    Bajó su cabeza y me empezó a hacerme otra mamada… Yo estaba en el cielo… Fue breve, pero mi polla ya esta otra vez completamente dura y lista para follarla… Mi madre se puso de pie y me miró otra vez con cara de puta ninfómana…

    -Vale, ahora vas a abrir un poco las piernas, te vas a quedar quietecito y vas a dejar que dirija yo…

    -Yo…

    -Shhh…-me cortó. – Solo quiero que abras la boca para decirme lo puta que es tu mami o que estás a punto de soltar toda tu leche espesita… ¿Entendido?

    -Sí…

    -Quiero que digas “Sí, putita…”

    -Sí, putita…

    Me encendió que mi madre pudiera ser tan dominante después de haber sido tan pasiva hace un rato, pero me gustaba jugar a ese juego… Inmediatamente mi madre me indicó que me sentara al borde del sofá y que me tumbase, me separó las piernas y se dio la vuelta…

    Mi madre se inclinó y separó sus dos nalgas para dejarme ver todo su coñito…

    -Coje el móvil y asegúrate de que grabas bien todo lo que voy a hacerte…

    -Claro que sí, putita mala…

    Cogí mi móvil y comencé a grabar, una vez le di la señal a mi madre, se acercó a mi y pude ver como empezó a sentarse encima de mí, pude ver como su coño se tragaba lentamente mi polla centímetro a centímetro… Mi madre soltó un largo gemido… Apoyó sus manos en mis rodillas y comenzó a dar sentones a buen ritmo…

    Podía ver en la pantalla del móvil como mi madre me estaba follando a sentones y entonces pegó un sentón más fuerte de lo normal y se quedó con toda mi polla dentro de su coño, soltó una risita y comenzó a moverse en círculos…

    Mientras veía el culo de mi madre dando giros lentamente sobre mi sentía como mi polla daba vueltas dentro de coño… No fue tanto la sensación, que era muy placentera, como el espectáculo visual que estaba viendo, empecé a acercarme a mi límite…

    Mi madre se giró un momento y me quitó el móvil, vi como ponía la cámara frontal y se grababa follándome a modo selfie… Con mis manos libres la agarré por la cintura mientras me follaba y la recosté sobre mí.

    Mientras ella seguía gimiendo y haciéndose la diva ante la cámara, agarré sus tetas mientras me follaba, me estaba gustando lo que mi madre me hacía, pero no se ser pasivo… Le mordí en el cuello y me acerqué a susurrarle en su oído.

    -Suelta el móvil, que voy a follarte como la perra que eres, puta…

    -Así sí… Así es como me gusta que me trates…

    Mi madre, sin sacarse mi polla de su coño, colocó el móvil en un mueble desde el que se nos veía perfectamente… La empujé contra la mesa y comencé a follarla desde atrás, la agarré del pelo y empujé su cara contra la mesa sin dejar de follarla.

    -Te gustas así de duro ¿Verdad?… Perra…

    -Síiiii… dámelo…

    Empecé a darle con todas mis fuerzas, estaba en mi límite y mi madre no paraba de gemir… Cuando noté que me corría saqué mi polla rápidamente y sin miramientos levanté a mi madre, la giré y la puse de rodillas en el suelo ante mí.

    -Abre la boca y saca la lengua…

    Comencé a masturbarme delante de cara de mi madre… No tardé mucho en llegar, solo tuvo que poner cara de puta y darme un par de pequeños lametones en la punta para que comenzara soltar toda mi leche sobre ella…

    Solté 4 chorros, el primero cayó por su mejilla izquierda, el segundo chocó contra su labio superior y cayó dentro de su boca, el tercero fue encima de su ojo izquierdo y parte a la frente, el cuarto, sin fuerza, fue a vaciarse en su boca, mi polla chorreaba semen mientras mi madre daba vueltas con su lengua sobre mi polla, me sentí completamente exprimido y me arrojé sobre el sofá mientras recuperaba el aliento.

    Mi madre siendo muy coqueta agarró el teléfono y se volvió a grabar estilo selfie… Mientras la miraba desde el sofá pude ver como hacía lo que yo antes ya la había visto hacer… Recogía todo el semen de su cara con el dedo índice y se lo llevaba a la boca… Justo cuando ya a penas quedaba leche sobre su cara, hizo un ruidito con la boca llena para llamar mi atención, se acercó a mi y me hizo un gesto indicándome que la mirase, me enseñó a mi y a la cámara toda boca rellena de mi leche, hizo gárgaras un momentito, se río y se lo tragó todo como una campeona, para terminar enseñándome a mi y a la cámara su boquita completamente vacía.

    No sé si me dio asco o me gustó, pero, tengo que reconocer que, si no me hubiese corrido como un cosaco 2 minutos antes, esa guarrada me hubiera puesto la polla dura… Terminó de grabar y soltó el móvil.

    -Bueno… ¿Qué cenamos? – Dijo mi madre divertida.

    Empecé a reírme, no pareciera que acabáramos de convertirnos en una madre y un hijo que se acaban de hartar de follar…

    -¿Pizza y peli? – me propuso.

    -Vale… ¿Qué peli vemos?

    -Da igual, no la vamos a ver – Contestó y me miró con esa cara de ninfómana que pone a veces.

    Bueno, contaré que esa noche me llevé 2 mamadas y 3 polvos más, ella se corrió 4 veces más y me hizo correrme 3… No se si podré seguirle este ritmo a la ninfómana que tengo por madre pero os garantizo que hasta el día de hoy no me ha dejado volver a masturbarme viendo sus videos…

    Siempre me busca para sacarme la leche como si fuera un súcubo…

  • La hora del baño

    La hora del baño

    Mamá atiene 85 años, vive sola desde que falleció papá y de eso hacer 6 años. Yo, recientemente divorciado, me tuve que ir a vivir con ella, por dos razones, hace tres meses mamá tuvo un ACV y no quedó muy bien. Por momentos parece lúcida, pero otras, parece un vegetal. Tuve que contratar personal que la ayuden. Eran tres mujeres, es decir, una cada 8 hs., pero, debido a mi difícil situación económica actual, debí prescindir de dicho personal. Además, al tener que vivir con ella, no se justificaba semejante gasto. Por lo tanto, me hice cargo de todo, su atención, medicamentos, llevarla al médico, trámites en el PAMI, limpieza de la casa y comidas. Bueno… y lo más difícil como hijo, es bañarla a diario, cambiarla, etc.

    Al principio, confieso que me daba vergüenza sacarle la ropa y meterla en la bañadera para lavarla. Ella tiene días en que ni se da cuenta y otros que se sonríe y baja la cabeza cuando la baño. Esto me llevó a tener que mentalizarme que era mi madre, porque hubo veces en que, al lavarle las tetas o su entrepierna, ella me agarra la mano y la presiona, como sintiendo cierto placer. Como dije antes, esto me incomodaba, pero ella se notaba que lo disfrutaba, pobre mamá.

    Una de esas veces, la estaba bañando y mamá cerró los ojos y se reclinó más en la bañadera, sabiendo que llegaría a su entrepierna para pasarle la esponja enjabonada. Lo noté y me turbé cuando con ambas manos me presionó la mano con la esponja y se frotaba descaradamente. Seguidamente, abrió los ojos suspirando y con voz entrecortada, dijo:

    — ¡No pares hijo, que se siente muy lindo!

    La miré y ella lo repitió apretando más sus manos sobre la mía. Sentí pena por la vieja y largando la esponja, sin pensarlo demasiado, la empecé a sobar con mi mano en la concha y ella suspiraba y gemía.

    — ¡Síiii! ¡Seguí así querido! Me decía gozando con mis caricias.

    Debo decir que, para esto, ya tenía la pija al mango y me calentaba verla así y le hice una paja abiertamente, viendo cómo movía su pelvis y cada vez gemía más fuerte. Seguidamente me abrazó fuerte y besando mi cara y cuello daba grititos de placer hasta que llegó a un profundo orgasmo. Me quedé asombrado que a su edad pudiera tenerlo.

    Ella me soltó y quedó inmóvil por un rato. Terminé de bañarla y cuando le ayudé a salir para secarla, me abrazó fuerte diciendo:

    — Gracias, hijo. Me encantó lo que me hiciste.

    Sentí mucha pena por ella, pero la pija goteaba jugo pre eyaculatorio bajo mi pantalón. Me sentí un degenerado, pero quería terminar de secarla y ponerle el camisón para llevarla a la cama, para luego, hacerme la mejor de las pajas a mis 49 años.

    Ese fue el comienzo, pues, mamá tuvo un leve mejoramiento, por momentos, y ambos esperábamos el momento de su baño para aliviarnos sexualmente. Aunque fuera de esta manera, pero, a los dos nos servía.

  • Primera experiencia con app

    Primera experiencia con app

    Tengo 33 años, de Buenos Aires. Contaré mi experiencia con el primer uso de una app de citas, es real.

    Tengo novia, pero algunas veces me juntaba hacer alguna con hombres, pero no puedo ya que convivo con ella, y encima trabaja home office.

    Sé que es una app vieja, peor nueva para mí. Esto ocurrió en julio 2021. Mi novia se iba por 1 semana al interior, así que tenía muchas ganas de experiencia nueva con flaco.

    Abrí cuenta, no puse foto, y me habla un pibe que estaba cerca y lo primero que me dice es lo siguiente (literal) “Hola. Cogeme y mandame a casa con tu leche adentro”.

    La verga se me puso como piedra al toque, soy activo y es lo que buscaba, no pensé que fuera asi de directo. El pibe tenía 23, yo en ese entonces 31 (igual mentí en mi edad porque él quería alguien menos de 30, así que le dije tener 28) Esto fue un domingo, mi novia se iba al siguiente día a la tarde, le comenté y me dice que no es de Saavedra, sino de Caballito, pero que al siguiente día regresaba. Yo le había pasado fotos, y quedó enamorado de mi verga (es linda, no de gran tamaño 17×5 blanquita, gruesa de cabeza a tronco)

    Mi novia se va a eso de las 17, entonces le escribo al flaco y me responde al poco rato que estaba laburando, a las 19 salía y se venía directo, me pidió que le preste baño para asearse. Me fui a correr, para no ponerme ansioso, sabía que esa semana tenía que coger a todo hombre que se me ponía en el camino, y un pibe de 22 era una linda forma de empezar.

    A las 20 ya estaba a 1 cuadra, salí a abrirle era un pibe muy lindo, entramos a casa, fue a ducharse, le ofrecía algo de tomar y me dijo que no.

    Sale de bañarse en bóxer, se acuesta en la cama conmigo, hablamos un toque y empezamos a franelear, la verga se me puso dura enseguida, le empecé a meter dedo y la cola se dilataba fácil. Mi dedo entraba casí sin dificultad, luego le saqué el bóxer lo puse boca abajo y empecé a comerle la cola, le chupaba, le mordía él solo gemía, yo ya sentía como mi cabecita soltaba las gotitas de leche, luego de jugar un rato, era mi turno. Me saqué de una el short y el bóxer y empezó a chuparme la verga. Un experto, no usó nunca la mano, todo el placer me lo dio con sus labios, me pasaba la lengua por la cabecita que todo el tiempo soltaba gotas de leche y se lo tomaba. Le dije de hacer una 69, él arriba, me comía la pija y yo le metía legua en el orto, le escupía. Le metía dedo, él gemía pero sin sacarse mi verga de la garganta.

    No pude más y le dije que se dé vuelta, me puse forro, y saco el gel y me dice, sin gel, me chupo la pija con forro y me dejó un poco de saliva. Me voló la cabeza el pendejo, así fue costó un poco pero con fuerza entro, yo no quería lastimarlo, peor me dice que siga. Me lo empecé a culear, un rato en cuatro, sobre él, patas al hombro. Como él era petiso lo levanté en el aire abierto de patas. Nuevamente en 4, y acá lo agarré de los pelos y quedó quieto, caliente, le gustaba que le agarré del pelo, le pegaba en la cola, me pedía pija y leche. Luego de acabar descansamos y a las 15 min me empieza a agarrar la pija y a chupar y le entramos nuevamente. Me dice “me tengo que ir”, luego de la segunda garchada que le di. Le dije que se quedará que quería seguir cogiendo. Aceptó (para ser sincero me lo cogía una vez más a duras penas jajaja no es lo mismo tener 31, que 22 che, él quería seguir culeando) Habíamos pegado onda, nos dormimos, yo al siguiente día entraba a laburar a las 7am…

    Me desperté al palo, le toque el culo, y se puso caliente, le dije “chúpame la verga” obediente, sabía hacerlo el pibe, demás decir que volví a cogerlo.

    Avisé al laburo que entraba más tarde, eran las 8 y seguíamos culeando.

    A las 9am se fue, su trabajo no era tan flexible como el mío. No da para otra historia, pero le dije que estaba libre esa semana, vino a quedarse 2 noches más, la pija la usamos bastante, me dejaba la punta roja. Después nos vimos un par de veces más ya que vivía lejos y con mi novia en casa, ya era más complicado. Hoy somos amigos que cada tanto nos vemos, aunque no más de 2 veces al año, creo que está de novio, pero eso no impide que a veces me entregue la cola, ambos disfrutamos.

    Me puse al palo, le escribiré.

  • El mejor trabajo de mi vida

    El mejor trabajo de mi vida

    Tuve que dejar mi casa, mi estudio, acababa de quedarme soltera… el verano no empezaba de la mejor forma. Necesitaba un cambio de aires, pero también tenía urgencia por volver a trabajar. Así que, como soy fotógrafa, pensé que sería buena idea irme a los pueblos turísticos de alrededor y hacer reportajes en las discotecas de la playa.

    Empecé a echar fotos en “La Sirena”, una discoteca de un pueblo de quinientos habitantes que triplicaba su población en verano. Todas las noches se llenaba de chicas y chicos clónicos, de dudoso gusto y con el solo objetivo de echar un polvo.

    En una de tantas que estaba echando fotos a borrachos salidos, una chica se me acercó para hacerme una propuesta. Dijo haberme visto trabajando varias noches y conocer mi trabajo de las redes sociales. Por lo que me contaba, parecía gustarle bastante y me preguntó si podía hacerle una sesión privada. Acepté encantada, quería volver a abrir un estudio tras el verano y necesitaba toda la pasta posible. Desde el primer momento, la chica me cayó en gracia y llamó mi atención: rubia con ojos azules, casi tan alta como yo, un montón de tatuajes y un estilo que no encajaba para nada con la fauna del local. Vestía, a modo de chaquetilla, una camisa hawaiana varias tallas más grandes, llevando por debajo solo un bikini rojo, y vaquero cortado a ras de ingle. La chica no tenía nada destacable en concreto, más allá de unas muy bonitas piernas y un tipazo. No es por ser presumida, pero yo creo que estoy mucho más buena. Sin embargo, tenía algo especial, casi etéreo, que la hacía súper sexy y le daba un tremendo atractivo.

    La sesión fue bastante bien: unas fotos en la playa al atardecer con su tabla de surf. Alguna más subida de tono que otra, pero sin llegar a lo erótico. Delante de la cámara tenía una presencia demoledora. Por lo que pude ver en su Instagram, subía contenido de este tipo y tenía un considerable número de seguidores. Kat, que así se llamaba, quedó encantada e hicimos cierta amistad. La verdad que yo también estaba muy contenta con el resultado.

    Un par de semanas después, me presentó a un chico con el que la había visto en varias ocasiones y me preguntó si podríamos hacer una nueva sesión en la que participaran los dos. Toni era su nombre, un macizo guaperas, quizás un poco bajito, también tatuado por completo, con barbita y pinta de ser tímido y, a la vez, todo un seductor. Se alejaba también del estereotipo del lugar. Por supuesto, una vez más, acepté sin dudar.

    Me contó su idea: quería que, aprovechando que estaban los dos, fueran unas fotos un poco más apasionadas, con poses atrevidas que evocaran una práctica sexual. Empezarían en ropa de calle y terminarían en ropa interior. Me pareció buen plan.

    Quedamos en un almacén destartalado de un conocido suyo y, con cuatro arreglos, conseguimos que pareciera una fábrica abandonada muy chula. Empecé a disparar y los dos fluyeron con gran naturalidad. Sin decirles nada sabían cuando trasmitir deseo, cuando desinterés; con solo un moverse un poco pasaban de una escena de pasión a otra de enfrentamiento. Acercaban sus bocas a punto de besarse y luego uno daba la espalda al otro, actuando con gran credibilidad. Tenían confianza y experiencia en esto y se notaba. Lo estaba disfrutando mucho.

    Pasamos a la segunda parte. Comenzaron a desnudarse, poco a poco frente a la cámara. Me sorprendí al ver que Kat no llevaba sujetador, solo unas medias con abertura central y un tanga. En la sesión anterior echamos algunas sin la parte de arriba del bikini en las que ella se tapaba con el brazo y, como en ningún momento hablamos de desnudo, supuse que querría algo así y se lo pregunté con total confianza. Ella me dijo que no, que nunca usa sujetador ni tenía ninguno y, para ella, ropa interior significaba eso. En algunas se taparía, pero que no le importaba salir en tetas. A pesar de no ser lo que tenía en mente, no era mi primer desnudo y no vi problema alguno.

    En la primera pose de esta nueva fase, Toni se puso tras Kat, agarrándole el pecho, sin que se viera nada. No tuve que darles ninguna indicación, pues sus caras, casi jadeantes, lo expresaban todo y Toni agarraba como lo haría cualquier pareja en la cama. Tras unos cuantos disparos, Toni pasó a taparle el pecho con un solo brazo, mientras que la otra mano bajó por el vientre de Kat hasta llegar a su tanga, metiéndose sin miedo por dentro. Kat respondió alzando su cabeza hacia el techo, con un movimiento creíble, como si la estuvieran masturbando, incluso llegaba a estremecerse. Era todo tan real que hasta me sentí algo incómoda, pero rápidamente se pasó ya que estaba haciendo unas fotos espectaculares, muy, muy realistas.

    Cambiaron posiciones y, tras un breve rato tocando su cuerpo, Kat imitó el último gesto de Toni y metió su mano bajo la ropa interior de su pareja. A través del visor, veía como Kat miraba al objetivo de un modo que me resultó hechizante, haciéndome perder el control del resto del encuadre. Me tenía atrapada. No salí de aquel hechizo hasta que dejó de mirar a cámara para apoyar su rostro en el cuello de su compañero. Reencuadré y revisé todos los elementos de mi composición. Fue entonces cuando me di cuenta de que el realismo se estaba descontrolando. La mano de Kat bajo el calzoncillo de Toni no estaba quieta. No solo estaba posando para una escena apasionada, sino que el movimiento bajo la tela era evidente.

    ¿Se la estaba meneando delante mía? Sacudí la cabeza en un gesto de extrañeza y obvié el asunto, más por vergüenza que por otra cosa. Traté de no fijarme en los calzoncillos de Toni y me centré en su cuello, por el que Kat deslizaba su lengua con autentica lascivia.

    Por fin sacó la mano del calzoncillo y cambiaron de postura. Estaba empezando a ponerme nerviosa. Toni siguió en pie, girándose hacia su derecha y Kat se puso frente a él a cuatro patas. Toni la agarró del pelo, con suavidad, quedando una pose aún más sugerente que todas las anteriores, pero mientras sus manos se mantuvieran lejos de sus genitales, podía empezar a tranquilizarme. Las fotos estaban siendo una pasada; me entusiasmé de nuevo y pude centrarme en mi trabajo. Al menos así fue hasta que me di cuenta que, bajo los calzoncillos de Toni, su polla había crecido sobremanera. Algo normal, si lo piensas, después de todo el meneo que acababa de darle Kat.

    He de confesar que, aunque fuera una situación extraña, me excité un poco. Mis nervios ya no eran tanto de vergüenza, sino fruto del calor que estaba surgiendo en mi interior. Y, si yo pude ver todo lo que había crecido el paquete de Toni y lo duro que aparentaba estar, Kat también. Acercó su cara y, sin preámbulos, pasó su lengua lentamente sobre él. Me estremecí como si esa lengua se hubiera pasado por mi clítoris. Luché por centrarme y me dije a mí misma: Diane, aprovecha este momento. Me acerqué a ellos y saqué unos primeros planos de Kat fantásticos, con la polla de Toni apunto de explotar los calzoncillos. Contagié mi entusiasmó a mi modelo y subió una marcha su actuación. La agarró, la mordió… La temperatura estaba subiendo como la erección de Toni.

    Bajé la cámara un segundo, tomé aire y evité pensar mucho en lo que estaba haciendo. Volví a apuntar con mi máquina y, al enfocar, vi que, tras los mordiscos y agarrones, la punta de la polla había empezado a escapar, asomando por arriba. Ni corta ni perezosa, Kat dio una chupadita y se rio sin decir nada.

    Kat se puso en pie, quedando los dos de frente a la misma altura. Se enrollaron con una pasión descontrolada, como no podía ser menos tras todo lo que estaba ocurriendo. Todos los besos, agarrones de culo, mordiscos… eran dignos de los preliminares de un polvo salvaje, pero sus genitales volvieron a quedar libres, la tranquilidad regresó y, simplemente, me estaban dando la pasión que necesitaba para una de las mejores sesiones de mi vida.

    Tras esto, con más brevedad que en el resto de poses, Kat empujó a Toni, lo tumbó sobre la mesa en la que estaban y se sentó sobre él. Empujó su pecho hacia abajo y, con la mano que quedaba libre, le agarró la barbilla con fuerza, quedando, con la posición de sus brazos, sus tetas apretadas. La erección de Toni quedó oculta bajo el cuerpo de Kat, sus sexos estaban uno sobre el otro. Las manos del inmovilizado Toni buscaron su sitio sobre los muslos de Kat y esta puso sus caderas en marcha. Al principio arrancó lentamente, era más un reflejo que un acto consciente; las caderas dibujaban círculos que hacían bailar al resto del cuerpo. Cada vez que completaba un ciclo, sentía un temblor desde el centro de mi estómago hasta los pies, como si estuviera yo sentada en su lugar.

    No me concentraba y me estaba costando sacar mi trabajo. Cada poco tiempo tenía que parar a tomar aire y pensar en otra cosa. Pero no servía de nada. Siempre que volvía a mirar por el visor encontraba sus ojos, sus suspiros, sus dientes mordiendo sus labios. Siempre que volvía a mirar por el visor me veía a mí danzando sobre aquel hombre. Cada vez que me encontraba con la mirada de Kat me ponía más nerviosa, sin embargo a ella parecía motivarle. Mordiéndose los labios y liberando a su compañero de su presa, cambió los giros de cadera por desplazamientos hacia delante y hacia atrás, usando el paquete de Tony, que volvía a asomar con timidez, como vía.

    Apreté las piernas al sentir una palpitación en el clítoris. Aparté la cámara y resoplé. Aunque me costara recuperar la compostura, a mis modelos no parecía importarles, seguían con lo suyo. De rodillas, con la cara colorada, me acerqué a la escena diciendo un “vamos, chicos”. Ánimos que no necesitaban, ánimos que no tuve que darles.

    Un gemidito se escuchó cerca mía. No era Kat. Volví la cabeza buscando su fuente y me topé con los ojos de Toni, mirándome con la misma intensidad que lo hizo Kat anteriormente. Sin siquiera pensar, solté una de las manos de la cámara y me agarré un pecho, para nada de forma sutil.

    De repente, todos callaron. Parecía que mis dos modelos controlaron sus conatos de gemido y los ahogaban en sus gargantas. Y en ese silencio fue cuando me di cuenta de lo profundo que estaba respirando, de que la que estaba a punto de gemir era yo. De que no había parado de tocarme las tetas y que tenía la boca abierta.

    Me centré y volví al trabajo. Tomé fotos de la dulce cara de Toni y su mirada seductora. Seguí con Kat y su gesto provocador, para bajar luego por sus pequeños pechos con los pezones de punta y terminar donde sus sexos se unían. La polla de Toni asomaba aún más, ya no había forma de disimularlo. Y, cuando Kat retomó su vaivén de cadera, pasó a estar más fuera que dentro. Kat agarró su tanga por la ingle. Me acerqué todo lo que pude y contrapiqué la cámara hasta su rostro. Se estaba riendo, cerraba los ojos y suspiraba. Había tirado del tanga, exponiendo su coño y deslizándolo directamente contra el pene de Toni.

    Aquello superó todo lo anterior. Me puse en pie, dejé la cámara y traté de obviar todo el calentón que tenía.

    -¿Qué está pasando aquí? -exclamé todo lo seria que pude, sin mirar a nadie a los ojos.

    -No era lo que teníamos en mente -respondió Kat con una sonrisa, mientras Toni miraba a otro lado, avergonzado -. No buscábamos esto, pero creía que estaba quedando bien. Perdón -dijo por último, ya más seria.

    Aunque Kat se estuviera disculpando, su movimiento de cadera no cesaba. A Toni se le veía más cortado con la situación, pero no hacía nada por taparse el nabo, ya completamente fuera y embadurnado con fluidos de su compañera. Necesité unos segundos para recapacitar. Aquello estaba fuera de control y, normalmente, lo hubiese cortado mucho antes. Sin dar respuesta, revisé las fotos que ya había tomado. Eran perfectas, nunca antes había hecho nada igual. Estaban… ¡uf, Dios! Estaban llenas de lujuria. Sentí una vez más el temblor de mi interior y le di permiso para actuar. Liberé tensiones y me sentí cachondísima, quería ver como continuaba aquello. Así que repetí aquello de “vamos, chicos”.

    En un arranque de pasión, Kat golpeó a Toni contra la mesa. Puso toda su fuerza en sus caderas y restregó como nunca su coño contra la polla de Toni. Se inclinó hacia él, rasgando el pecho de su compañero con sus pezones, afilados como navajas. Sin dejar de mirar a cámara, se arrastró hacia mí, quedando sus tetas sobre la boca de Toni, que las mordió. Cuando estuvo apunto de tocarme, se echó hacia atrás y recuperó la posición erguida. Tras esto no pude ver más la polla de Toni. ¿Había quedado oculta tras este último movimiento? ¿O quizás…?

    Con un ángulo de cuarenta y cinco grados, Kat cambió su movimiento. Ya no era hacia delante y hacía atrás, sino golpes pélvicos que subían y bajaban. Su amante le agarró las tetas mientras resoplaba como un balón pinchado. A la vez, ella emitía una larga y constante vocal. Cambié mi tiro de cámara, afronté la escena desde otra posición. Me puse a espaldas de Kat y su cara y las manos de él me siguieron en el viaje. Ahora tenía a ambos en mi visor, mirándome fijamente, con las caras descompuestas. Aguantaron un rato así para que pudiera tomar bien las fotos, pero solo un ratito. Toni tiró de Kat, agarrándola por el culo, haciendo más exagerado el movimiento de cadera de esta. Sus cabezas temblaron y yo me agaché para fotografíar el centro de la acción. Cuando Toni levantó del culo de Kat, me reencontré con su polla. Esta vez, dentro de su coño.

    No me sorprendí, seguí como si nada. Solo junté mis piernas y me contoneé buscando compartir su placer. Había hecho desnudos, nunca sexo. No me lo había planteado, tiempo antes los hubiese mandado a la mierda. Ahora, lo estaba gozando como si fuera la protagonista. Tomé fotos desde todos los ángulos, desde todas las distancias y acercándome todo lo que necesitaba. Estaban follando en mi cara.

    Ya no había lugar para aparentar otra cosa. Lo sabíamos los tres. No hubo lugar para las medias tintas. Toni salió de la presa de Kat y ella se inclinó un poco más. Pasó por mi cara con la polla tiesa, a un bocado de distancia; Kat, ya a cuatro patas, tenía el coño abierto frente a mí. Me habían hecho partícipe de la situación y, a la vez, mera espectadora. Sin práctica previa, nuestros movimientos se sincronizaron, ocupábamos nuestros puestos sin estorbarnos. Con la naturalidad asumida en los últimos compases, Toni se la clavó a Kat, como si en la intimidad de su cama estuvieran.

    Toda la habitación olía a sexo, respirar incluso me estaba volviendo loca. La cara me hervía y no escuchaba ni llegaba a interiorizar lo que estaba pasando. Solo echaba fotos sin pensar, mientras me abrasaba por dentro. Estaban follando allí mismo y yo actuaba dominada por el deseo, resistiendo solo a duras penas las ganas de desnudarme y mezclarme con ellos. Cada gemido de Kat era mío, cada penetración de Toni la sentía dentro. Cuando Kat gritó presa de su orgasmo, perdí las fuerzas y casi caigo al suelo.

    ¿Me había corrido sin tocarme a la vez que ella? No podía ser, pero… Los sexos de mis modelos se separaron y Kat se arrodilló frente a Toni, que se estaba pajeando rápidamente. No tenía tiempo para responder a mi pregunta, tenía que ponerme en pie para el colofón final. Di dos zancadas para acercarme a la escena y me arrodillé, quedando a la misma altura que Kat. Se estaba riendo, dejando la boca abierta con media lengua fuera. Se masajeaba las tetas esperando al final de su compañero, que perdía el control de su respiración. Por una última vez, vi por el visor como Kat dejaba de mirar a Toni para atraparme a mí y, sin quitarme ojo, recibir los disparos de semen en su boca y en su cara. Toni rugía como un animal enfermo disparando los últimos lefazos; Kat saboreaba el semen que quedó alrededor de su boca y no goteó hacia sus pequeños pechos. Sentí como toda la bruma de mi cerebro y el calor de mi cuerpo se desvanecían, sintiendo la mente fresca y clara una vez más. ¿Qué había pasado? ¿Qué habíamos hecho? Me preguntaba, no sin cierta vergüenza. Mis modelos se abrazaron y besaron entre sonrisas antes de mirarme y buscar mi aprobación. No tenía claro lo que había pasado, solo sabía que acaba de hacer el mejor trabajo de mi vida.