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  • Mi viaje a Países Bajos

    Mi viaje a Países Bajos

    Hace 5 años exactamente conocí a Bianca en una app de encontrar pareja. Y este fue el tiempo que me tome despues de mi ruptura con mi ex esposa.

    Nuestra relación con Bianca estaba basada en llamadas, video llamadas, fotos y mensajes de texto.

    Estaba viviendo un USA cuando el covid golpeó al mundo entero. Esto hizo que estuviéramos mas en contacto y las llamadas se hicieron mas frecuentes de lo normal.

    Estando en Colombia, y ya podíamos salir, viajar y demás, Bianca me propuso que me fuera para Países Bajos. Habíamos tocado el tema en una de nuestras conversaciones, pero ella se tomó el tiempo para pensarlo.

    Por mi parte, tenía un buen trabajo, estaba en mi propio apartamento. Aunque yo estaba dispuesto a dejarlo todo, tenía que esperar a que Bianca tomara su decisión por obvias razones.

    Hablamos y se cuadro todo. Vendí lo que tenia, compre el pasaje y arranque. No yenia nada que perder, la verdad.

    Cuando llegue a Rotterdam, y después de varias horas esperando la cola de emigración, me recibió Bianca. Llevaba puesto una falda negra ajustada, medias veladas negras claras, una blusa blanca que estaba abierta y un saco negro. Por su modo de vestir, entendí que había salido de su trabajo. Me entrego una bomba o globo con las palabras en ingles “Welcome home baby”.

    Nos fundimos en un beso con lengua delante de todas las personas que se encontraban alli esperando a sus respectivos familiares. Cuando volví a verla, me gustó de inmediato y confirmada con la mujer que estaba hablando desde hace rato jajaja.

    Cuando nos subimos a su carro, no la dejaba de mirar. Pasaba mi mirada desde sus cabeza hasta los pies. Un cuerpo bello, con unos senos medianos, unas piernas hermosas, y me dejo ver sus bragas blancas jejeje. Le había visto su trasero y aunque no era ni tan grande ni tan pequeño, tenía de donde agarrar. Ella lo noto y me dijo…

    -¿Te gusta lo que ves?

    -¡Uufff siiiii! ¡Estas muy buena!

    Se sonrojo y con una tímida sonrisa, coloco su mano en mi paquete.

    Llegamos a su casa y entrando se cuelga de mi cuello y me dio un beso frances muy delicioso. Cerrando la puerta, desabrocho mis pantalones, me bajo mis bóxer y sin decir nada agarro mi miembro y se lo metió en su boca y comenzo a chuparlo. Ni siquiera llevaba 4 horas y ya me encontraba contra una puerta, con mi falo adentro de la boca de esta belleza de mujer.

    Bianca me miraba con esos ojos azules hermosos que me hipnotizaron desde el primer dia, su manera de darme ese placer sexual, su energía, su lujuria, su intensidad, su deseo… hicieron que no fuera capaz de aguantar y de repente la agarre de su cabellera dorada a lo cual ella entendió. Echo su cabeza hacia atrás un poco, sin quitarme su mirada, y masturbándome sacó su lengua y fue entonces que comencé a derramar mi leche espesa dentro de su boca.

    Yo me encontraba tan cargado que solté una muy buena cantidad de semen. Bianca comenzo a apretar mi báculo y al mismo tiempo me lo chupaba fuerte para no dejar una sola gota. Cuando termino de hacerlo, suspire y baje mi mirada. Vi que Bianca sin levantarse me mostró mi leche, comenzó a hacer burbujas por varios segundos y sin asco, ¡cerro su boca y se la trago de una sola! Todo esto sin quitarme la mirada.

    Se compuso y me dio un beso en mi boca y me dijo en español…

    -Bienvenido a casa papi.

    ¡Me derreti con esas palabras! ¡Me encontraba en el paraíso y no queria aterrizar la verdad!

    Me mostró su casa, y me ayudo a acomodar mi ropa.

    Me pidio que la acompañara a recoger a su hija del colegio, cosa que accedí y nos fuimos al colegio.

    Yo había llegado un Viernes y ese dia, comimos, y fuimos al, supermercado a comprar unas cosas. Ya en la noche Bianca puso a dormir a su hija y yo me encontraba en la cama viendo una película.

    Cuando entro al cuarto y cerró la puerta con seguro, me di cuenta que iba ser mi primera noche de sexo puro con Bianca.

    Se quito su bata y vi que llevaba puesto un conjunto de brassier y bragas rojas transparentes. Se subió a la cama gateando y se coloco encima mio. Encendí una lámpara que tenia a mi lado, le subí un poco mas el volumen del televisor y cuando puse toda mi atencion en ella y su tremendo cuerpo, ¡pude notar ese bosque dorado que salía por los bordes de sus bragas! ¡Todo ese vello! ¡Estaba super bien peluda!

    Subi mi mirada con asombro a lo que ella me dijo…

    -¿Te acuerdas que tuvimos una conversación acerca de los fetiches?

    A lo que no le conteste nada. Coloque mis manos en un trasero y la empuje hacia mi. Cuando tenía su frondoso bosque a escasos milímetros de mi boca, pude notar el perfume de lujuria, de la humedad y sus deseos de ser devorada.

    Saque mi lengua y comencé por recorrer mi lengua por los bordes de su bragas. Sentía como aquellos vellos largos se mezclaban con mi saliva encima de mi lengua. Bianca al mirarme, con sus dedos movió sus bragas hacia un lado y con su otra mano, comenzo a separar ese bosque tupido y me mostró la belleza de su rosado clitoris.

    Se acercó un poco mas y pase mi lengua en ese botón rosado. ¡Me encarnice! ¡Comencé a comerme ese punto rosa como si fuera mi primera vez! Bianca gemia, sentada en mi cara y jugaba con sus senos fuera de su brassier, me decia…

    -¡Siii, asiii amor! ¡Cómeme toda!

    La tire encima de la cama, coloque sus pies en mis hombros y dejándome con una mejor posición, volvi a comerme semejante cosota que tenía en frente.

    Mi miembro estaba parado y baboso.

    -¡Penetrarme amor! ¡Quiero que me hagas tuya!

    Me coloque de rodillas y Bianca tiro sus piernas a los costados abriéndose mas, sus manos agarrándose esos bellos senos que su areola café sobresalian por sus dedos, coloque la cabeza de mi jade ardiente entre ese frondoso bosque dorado que ya estaba escurriendo y completamente mojado, fui insertando mi bestia sagrada lentamente…

    De esa misma forma me fui echando encima de ella y me abrazo fuertemente, a lo que también hicieron sus piernas y en su oído solté un pequeño suspiro…

    ¡Estaba enterrando mi jade erecto y podia sentir como estaba Bianca de apretada! Llegué hasta donde su vagina me lo permitió. Bianca soltó un gemido de dolor, a lo que yo ignore.

    Comencé con mi movimiento de caderas lento pero firme.

    El rostro de Bianca comenzo a sonrojarse completamente, nos miramos a los ojos y entendí que esta vez no era lujuria, sino amor. La besé con pasión, con ternura, con amor.

    No cambiamos de posición sino que ahí mismo, yo encima de ella, me susurro al oído…

    -Me voy a venir amor…

    A lo que comencé a acelerar mi movimiento pero esta vez con un poco de dureza, comencé a sentir como sus paredes vaginales comenzaron a contraerse y comenzo a apretar mi falo.

    Al estar viniendose, me mordió mi hombro.

    Acabada su corrida, me soltó por completo y me dijo…

    -Quiero sentir como te derramas dentro de mi.

    Levantó sus hermosas piernas, y bajando su mirada a mi baculo entrando y saliendo de su hermoso y frondoso bosque dorado me decia…

    -¡Siii asiiii… que rico como me lo haces! ¿Te gusta?

    -¡Siii me encanta! ¡Me encantas Bianca!

    Subió la mirada y sonriendo saco su lengua y se la paso por sus labios.

    Hizo un movimiento de sus caderas a lo que la cabeza de mi pené sintió una presión única que me encantó y se lo deje saber con mi mirada.

    Me detuve y le dije:

    -Hazme venir…

    A lo que Bianca comenzo a moverse asi. ¡Se sentia tan delicioso y no aguante mas!

    -¡Amor, me voy a correr!

    Bianca aceleró su movimiento y comencé a moverme al unísono con Bianca. Sentimos a la misma vez como mi jade erecto explotaba dentro de ella.

    Mi fuerza erguida palpitaba en lo mas profundo de ese jardín frondoso y prohibido y Bianca sonriendo de placer.

    Fui perdiendo mi ereccion dentro de ella.

    Me eche encima agotado. Me quedé alli unos minutos, giro sus cabeza a lo que yo levante la mia. Nos miramos sonreímos y nos dimos un beso con amor.

    Nos levantamos y nos fuimos a bañar. Luego nos metimos dentro de cama y nos quedamos dormidos alli abrazados.

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  • Promesa cumplida

    Promesa cumplida

    En el relato anterior “El trío que no fue”, (se los recomiendo), regresamos al departamento, luego de juntarnos con Raquel, la prima de Gabriela, ella Gabriela, estaba un tanto tensa, pues su prima Raquel es lesbiana, y le propuso a ella tener un trio, Raquel pensó que eramos una pareja eventual o algo por un tiempo, no sabia que nos amamos, somos la una para la otra, Gabriela después de su etapa traumática, no está preparada para algunas cuestiones, y no puede ni podría verme a mi ni ella, unida o teniendo sexo con otra mujer u hombre. Así que para relajar la situación, ella me prometió algún tiempo, que me entregaría la cola, nunca lo hizo, y cuando lo intentó no solo que no lo hizo, fue algo que rechazó. Así pues vamos a intentarlo.

    Después que Gabriela me calentara diciéndome con voz suave: “amor, ¿no me querés hacer la cola”?, le respondí “si libertina” y nos comimos la boca, ella se fue al baño, y cuando ella salió ingresé yo, cuando ingresé al dormitorio, Gaby ya me esperaba totalmente desnuda en la cama, yo me desnude lo más rápido que pude, yo estaba excitada como nunca, busque el arnés y me lo coloque, el dildo interno, me puso más encendida, a Gaby la miré con lujuria, como nunca y lo notó, pues me lo hizo saber.

    Gaby: Noto que estás caliente amor.

    Yo: Si, estoy re caliente, quiero no solo romperte el culo, lo quiero estrenar.

    Gaby: ay cómo estás, y toma el dildo del arnés. Haciéndome excitar más.

    Yo: Se lo acerqué a la boca y le digo “toma cariño, todo tuyo, y ella se lo coloca en la boca, y se lo devora todo. Entra y sale, le pasa la lengua y se la vuelve a introducir. Dios, me está volviendo loca, lo chupa con ganas, así estuvimos un rato, algunas lágrimas, asoman de sus ojos.

    La tomé por los brazos y le di vueltas, la coloque en cuatro al borde de la cama, y le empecé a chupar la cola, bajando hasta la concha, y volviendo al culo, tomé la crema que la había dejado preparada, y le untó el ano, mientras Gaby jadeaba, me incorporo, apoyo el dildo en la puerta del ano, y le digo a Gabriela, ¿estás lista mi amor?, me dice sí moviendo con la cabeza, relájate, y haciendo una leve presión, introduzco lo que sería el glande del dildo, Gaby hace un aaaay ahogado, le separe un poco la cola y vuelvo a introducir otro poco más, Gaby goza aaahh, aaahh, aaah, le digo, ¿estás bien mi amor?, me responde “si, meteme todo”, con un movimiento le meto todo, y comienzo a mover el mete y saca.

    Gaby disfrutando plenamente, y yo escuchándola a ella gozar y el dildo interno en mi vagina, el dormitorio era jadeos de placer, cambiamos de posición y la puse de costado, así un rato, y luego la puse de espaldas con sus piernas en mi hombro, y así verla y escucharla gozar, aceleré el ritmo, y llegamos ambas al orgasmo, terminamos las dos expulsando nuestros líquidos. Como pude me quite el arnés, y terminé agitada recostada junto a Gaby.

    Gaby: ay hija de puta, como rompiste la cola, me encantó, por Dios, fuiste delicada, no me hiciste doler.

    Yo: Te puse bastante crema amor, ya más adelante lo probaremos sin nada.

    Gaby: Me vas a partir.

    Yo: no amor, cuanto más lo hagas, no hace falta crema. Tú ya me lo hiciste y no hizo falta crema.

    Gaby: Tienes razón, eres la mejor, mira si voy a dejar que otra nos toque.

    Yo: Jajaja sigues con eso jajaja, dame esa boquita celosa. Hermosa cola tienes mi amor, ¿sientes alguna molestia o algo?

    Gaby: Un leve ardor, pero no es dolor.

    Yo: Es normal amor, me saliveo el dedo mayor, y le acaricio el ano, suavemente, hundiendolo de tanto en tanto.

    Gaby: Como me cuidas mi amor, beso, me vas hacer calentar de nuevo, beso largo.

    Yo: Shhh, disfruta, te calma el ardor.

    Gaby: Si, me encanta, mira los pezones cómo están, totalmente en punta.

    Yo: Como te calientas amor. Eres increible.

    Así desnudas como estábamos, pasamos cada una por el baño y fuimos a la cocina a preparar algo para comer. Hicimos algo rápido y liviano, y mientras cenábamos saque un tema de conversación, del cual Gabriela no lo había pensado y se sorprendió.

    Yo: Gaby se acercan las fiestas, son las primeras que vamos a pasar juntas, me emociona mucho amor.

    Gaby: ¡Con cara de asombro, Joder Andre…!, estoy tan enamorada y enganchada contigo, que no me di cuenta.

    Yo: Okey, y los anteriores ¿que hacían?

    Gaby: Voy a dejar de lado la etapa que estuve con el maldito, y cuando tuve que recuperarme. Lo pasaba con mi hermana.

    Yo: Habla y arregla con tu hermana, Navidad con ellos y Año Nuevo con mi familia. Tu hermana estuvo contigo, cuando estabas mal, es lógico que ahora que estás bien lo pases con ella, y que vean que estás recuperada, ¿que dices?

    Gaby: Digo que te amo, cada día más. Me gusta la idea, tú te pones en mi lugar muy fácil.

    Yo: ¡Gracias cariño, yo también te amo, no me vas a llorar ehh…! Jaja.

    Gaby: Tengo un nudo en la garganta.

    Yo: Tontita jajaja.

    Acomodamos la cocina, lavamos platos y cubiertos, Gaby dándome una palmada en la cola, haciéndome dar un grito, le digo me debes una, ella riendo y yendo al dormitorio.

    Paso por el baño, y me acuesto en la cama, me acerco a la boca de Gaby, y nos besamos, le pregunté si tiene molestia en la cola y me responde que no.

    Yo: Otra cosa que tenemos que ver, son los regalos mi amor.

    Gaby: Estoy a punto de colapsar, si no lo pensé.

    Antes de dormir nos acariciamos, hicimos un rico 69, tuvimos un tremendo orgasmo las dos, nos besamos con nuestro sabores y nos dormimos, con tarea pendiente para resolver.

    Espero que les haya gustado.

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  • Mi hijo mayor y la dueña de la casa rural

    Mi hijo mayor y la dueña de la casa rural

    Había comenzado el mes de mayo, y para los que vivimos en Madrid se daba una situación muy especial, había cuatro días de puente, mi hijo mayor se decidió a aprovechar la situación para hacer una escapada a un lugar de la España rural, y encontró un anuncio de la señora que alquilaba una habitación de su casa para esos días, allí vivió una aventura que él nos va a contar:

    Había hablado con Carmen por teléfono, pero no sabía cómo era, cuando llegué a mi desnudo me encontré con una mujer que rondaba los sesenta, entradita en carnes, rubia y muy simpática, me recibió de una forma muy afectuosa, lo primero que hicimos fue ir a mi habitación, donde dejé mi ropa y después me había dicho que bajara al salón, donde me había preparado una merienda de recepción.

    Lo hice y en el salón nos sentamos a conversar, llevaba puesto un vestido rojo, con un escote muy generoso y unas medias negras, mientras conversábamos yo no podía dejar de mirar sus tetas que sobresalían por encima de su escote, fue en el momento en que yo me levanté del sofá, con intención de ir a dar un paseo por el pueblo cuando ella se puso detrás de mí y rodeándome con sus brazos me dijo:

    -Jovencito, me he dado cuenta de cómo me miras las tetas, creo que te debo dar un recibimiento adecuado.

    Y con sus manos me subió la camiseta y se puso a acariciarme el pecho mientras me decía:

    -No sabes cómo me encanta ver el pecho de u jovencito como tú, es una tentación muy fuerte para una mujer vieja como yo.

    Me quitó la camiseta y actos seguido llevó sus manos hacia mi pantalón, me lo desabrochó y lo hizo caer al suelo, de esta manera me dejo solo con el short y mi polla estaba durísima y con ganas de salir de él, ella se arrodilló ante mí y dijo:

    -Vamos a ver lo que guardas ahí.

    Me bajó el short y me dejó completamente desnudo, yo en ese momento le dije:

    -Carme no es justo, yo estoy aquí completamente desnudo y tu totalmente vestida.

    -Llevas razón mi amor, me respondió.

    Se levantó del suelo y esta vez fui yo quien se colocó detrás de ella, y con mis manos la quité las hombreras de su vestido, lo primero que descubrí fue un sujetador muy sexy y seguí bajándola el vestido, apareció su barriga, puede que haya gente que lo encuentre poco sexy, pero a mi si me lo parece, seguí bajándoselo y aparecieron unas bragas también muy sexys. Me ocupé de ello y la dejé completamente desnuda, bueno no del todo, sus medias negras no estorbaban para follar y la daban un punto muy sensual.

    Ella se volvió a arrodillar ante mí y dijo:

    -Creo que ya es hora de que, de la bienvenida, como se merece, a tu amiga.

    Y diciendo esto se metió mi polla en su boca y se puso a chupármela, puede que no tuviera mucha técnica, pero lo que su tenía eran ganas, me hizo una mamada fantástica, pero yo no quería correrme demasiado pronto y me dije:

    -Porfa Carmen, para ya, ahora quiero se yo quien de la bienvenida a tu amigo.

    Ella entendió a lo que me refería, se tumbó en el suelo y yo sacando mi lengua la introduje en el interior de su coño, la muy puta lo tenía completamente depilado, me encantó su sabor y sus gemidos, mientras decía:

    -Esto es increíble, para una vieja como yo es un sueño que un jovencito como tú la coma el coño.

    Se lo estuve comiendo hasta que se corrió, en ese momento, ella levantó uno de los cojines del sofá, y para mi sorpresa sacó de allí un consolador y poniéndose a cuatro patas me pidió:

    -Mi amor, desde hace un tiempo tengo la fantasía de que un tío me la mete por el coño.

    De mi madre he aprendido que cuando se folla con una mujer hay que complacerla en todo lo que te pida, así que, poniéndome detrás de ella, le introduje el consolador dentro de su coño, ella comenzó a gemir de una manera desesperada, lo que me excitó mucho más de lo que estaba, hasta que se corrió, en ese momento ella me dijo:

    -Muchas gracias, mi amor, me has hecho muy feliz, ahora me toca a mí hacerte a ti, siéntate en el sofá

    Quizá viera un gesto involuntario de mi cara, porque a continuación añadió:

    -No te preocupes mi amor, se cómo colocarme sí que mi peso caiga sobre ti.

    La hice caso, ella se sentó sobre mí y comenzó a cabalgarme, nuevamente vio como sus ganas de follar, suplían su falta de técnica, notaba un poco su peso, pero su pasión en el follar lo compensaba, se movía como si ese fuera el último polo de su vida, y a mi me volvía loco de gustó, en un momento determinado me dijo:

    -Mi amor estoy un poco cansada, ¿Te importaría ponerte tú encima de mí?

    Se bajó del sofá y se tumbó en el suelo, separó bien sus piernas, las alzó y me dio:

    -Amor aquí me tienes, soy toda tuya.

    Yo me puse de rodillas en introduje mi polla dentro de su coño, era un coño muy cálido, se notaba que su dueña era muy caliente, y comencé a moverme dentro de él, sus gemidos volvieron a ser muy intensos hasta que se corrió, cuando esto sucedió me dijo:

    -Mi amor esto ha sido fantástico, puedes pedirme lo que quieras, incluso no pagarme el alojamiento.

    Era una buena oferta, pero viéndola a cuatro patas yo tenía un deseo muy especial, así que le dije:

    -Me muero de ganas de metértela por el culo.

    -Mi amor después de lo que me estás haciendo no puedo negarte nada, haz conmigo lo que te apetezca.

    Me puse detrás de ella, la visión de su culo me resultaba espectacular, mi polla estaba tope y de un golpe se la metí, ella comenzó a gemir y yo seguí dándole a ese culo tan delicioso, sus gemidos me desmostaban que estaba disfrutando, y ell me lo confirmó:

    -Mi amor ningún hombre me la había metido tan bien por aquí.

    Yo seguí moviéndome en tan fantástico culo, adoraba a esa mujer, pero ella notó que me iba a correr y me pidió:

    -MI amor preferiría que me lo echaras encima

    Se la saqué del culo, me levante del suelo, ella se puso de rodillas ante mí y comenzó a chuparme la polla, cundo vio que estaba para correrme se la sacó de mi boca y me masturbó hasta que me corrí, y mi leche fue a caer sobre sus tetas.

    Después ella me dijo que no podíamos seguir otra pareja de clientes estaba por llegar de un momento a otro, y efectivamente así fue, nos vestimos y poco después llegó una pareja ella era muy simpática y sexy, con unas tetas espectaculares, durante la cena me estuvieron contando lugares interesantes de la zona para visitar, al parecer eran clientes habituales del establecimiento, después de esto me fui a dormir, por la mañana me desperté y primero me fui a duchar, el establecimiento tenía unos años y la cuarto de baños de mi habitación era de ducha dentro de una bañera.

    Me estaba duchando cuando la puerta del baño se abrió y entro Carmen:

    -Los otros huéspedes ya se han ido mi amor y vengo a darte los buenos como tú te mereces, me dijo.

    A continuación, se sentó sobre la bañera, agarró una toalla y me limpio la polla de jabón cogiéndola con su mano y después acercando su boca a mi polla se puso a chupármela, nuevamente me pareció delicioso, desde luego era una buena manera de comenzar el día, me la siguió chupando hasta que dijo:

    -Vamos a ponernos más cómodos.

    Se quitó la blusa, después la falda y por último el sujetador quedándose, solamente, con unas bragas blancas que en principio no eran sexys, pero que al llevarlas ella y dado lo que me había hecho me lo parecieron muchísimo. Me pidió que saliera de la bañera y me limpió mi cuerpo, después me llevó hasta mi habitación y sentándose sobre una silla volvió a comerme la polla. Era alucinante hasta que dejó de comérmela, llevó sus manos hasta sus bragas y se las quitó poco a poco y dejando su coño al descubierto me dijo:

    -Mi casita esta deseosa de recibir un huésped tan maravilloso como tú

    Yo me arrodillé ante ella y comencé a acariciarle el coño, ella gemía de una manera muy intensa, después salí de la bañera y de senté en su borde y atrayéndola hacia mí la pise sentada, encima mio, con mis labios besaba su cuello de una manera muy intensa, ella gemía, hasta que me pidió:

    -Follame mi amor.

    -¿Cómo iba a negarme a complacer esta petición? Jajaja.

    Me volví a poner de pie y de un golpe introduje mi polla dentro de ese coño tan apetitoso, esa mujer follaba con las mismas ganas que una chica veinteañera, a seguí follando hasta que se corrió. Después ella me dijo:

    -Mi amor, es hora de que yo me ocupe de ordeñar a esa polla.

    Lo primero que hizo fue ponerse de rodillas ante mí y con su lengua comenzó a chuparme la polla, nuevamente me estaba haciendo disfrutar a tope, hasta que me dijo:

    -Mi amor vayamos al salón, allí estaremos más cómodos

    Y bajamos al piso de abajo, y allí sobre el sofá donde habíamos dado rienda suelta a nuestros deseos el día anterior nos volvimos a besar apasionadamente, le pedí que se pusiera de lado, ella lo hizo y desde esta postura volví a follarla, meter mi polla dentro de ese coño era maravilloso, seguí follandola de una manera muy especial hasta que me corrí, me sentía increíblemente bien, hasta que sin poder resistirlo más mi semen inundó su coño, nos abrazamos y nos besamos, entonces, para mi sorpresa ella me pidió:

    -Métemela por el culo.

    Se puso a cuatro patas sobre el sofá, y yo de pie detrás de ella, se la metí por el culo, había tenido la suerte de hacerlo el día anterior, pero para mi era como se fuera la primera vez, su culo era muy acogedor, y me moví dentro de él hasta que me corrí, de buena gana hubiera pasado el resto del día follando con ella, pero cuando se lo propuse me respondió:

    -No mi amor debes de tener tiempo para todo, hoy ya hemos follado, ahora vete a visitar los alrededores.

    Y eso fue lo que hice, por la noche, cuando volví el matrimonio de huéspedes estaba ya en la mesa, y aunque la conversación fue muy agradable y disfrute contemplando sus tetas moverse por debajo de la blusa, no pude hacer nada con Carmen, y aun que soñaba con que a medianoche ella vendría a mi habitación eso no sucedió, por la mañana cuando me levanté no vi a Carmen por la casa, aunque me había dejado preparado el desayuno, así que desayuné y cuando salí la vi estaba en el jardín, al lado de la piscina, tomando el sol, llevaba un bañador aparentemente nada sexy, pero que llevándole ella lo era. Me acerqué y la saludé.

    -Buenos días, cariño, me respondió.

    Ella estaba comiendo unas fresas y después un plátano, dos frutas con un claro contenido sexual, sobre todo la forma de comerse el plátano me recordaba la forma en que me comía la polla, y tras comerse este me pidió que me pusiera de pie, cuando lo hice me bajó los pantalones y el short, dejando mi polla al aire.

    -Menudo plátano más delicioso me voy a comer, dijo.

    Y cogiendo mi polla entre sus manos y metiéndosela en la boca, nuevamente me estaba suministrando un placer increíble, hasta que sentí que debía de hacerla parar, para no correrme tan pronto, así que la hice sacar mi polla de su boca y juntando nuestros labios se los besé, mientras llevé mis manos hasta las hombreras de su bañador se lo bajé dejando al descubierto sus tetas, en ese momento le dije:

    -Ahora voy a ser yo quien se coma estas deliciosas peras

    Mientras lo hacía, metí una de mis manos por debajo de su bañador hasta llegar a su coño, le tenía muy húmedo y yo dije:

    -Este higo me parece delicioso.

    Antes de que pudiera reaccionar la quité el bañador, dejándola completamente desnuda, después llevé mi lengua hasta su coño y sacando mi lengua me puse a comérselo, ella se puso a gemir y dijo:

    -Que haya tenido que llegar a mi edad para disfrutar de esto.

    Su coño estaba delicioso, como un hijo maduro, yo seguí atacándola con mi lengua hasta que ella me pidió:

    -Mi amor follame, por favor.

    Abrió bien sus piernas, ofreciéndome su coño.

    Yo me puse de rodillas sobre el sofá, ella alzó una de sus piernas y me la puso sobre el hombro, pero yo en ese momento tue una idea, antes de meter mi polla dentro de ese coño tan acogedor pensé en meter mis dedos y la masturbé un poquito, ella me dijo:

    -Mi amor, estas haciendo muy feliz a una vieja gorda como yo.

    La verdad era que a mí no me parecía vieja, me parecía una madura rellenita muy interesante y así se lo dije, pero de otro lado no pude aguantarme más, saqué mis dedos de dentro de su coño, y llevando mi polla hasta la entrada de este delicioso lugar se la metí, ella se puso a gemir, mientras decía:

    -Mi amor, esto es increíble.

    Yo seguí moviéndome en el interior de su coño, mientras la oía gemir de una manera brutal y la seguí follando hasta que ella me pidió:

    -Mi amor, me muero de ganas de que te corras en mi culo.

    Una vez más se puso a cuatro patas encima del sofá y yo detrás de ella, se la metí y comencé a moverme, sentí como se corría y finalmente mi leche inundó su culo.

    Después nos vestimos, los otros huéspedes debían de estar al llegar, lo que sucedió al poco tiempo iba a ser la última vez que estuviéramos juntos y volvimos a tener una conversación muy agradable, durante la cena hubo un momento en que Eva, la chica de la pareja de huéspedes y yo nos quedamos solos, ella en voz muy baja me pidió que intercambiáramos nuestros teléfonos para vernos en Madrid, me dijo que quería hablar conmigo de algo, después nos fuimos a dormir, por la mañana al despertarme y vestirme fui a la cocina, Carmen estaba cocinando, al verme me dijo:

    -La otra pareja ya se ha ido.

    Fui hacia donde ella estaba y mientras la besaba en el cuello metí una de mis manos dentro de su vestido y comencé a acariciarle el pecho. Ella con un movimiento rápido se puso de rodillas ante mí y acariciándome la polla por encima del short me dijo:

    -No sabes cómo voy a echar de menos esta maravilla.

    Me bajó el short y dejo mi polla al aire, se había puesto muy dura, ella la cogió con un mano y con su lengua se puso a lamer mis testículos, era muy placentero, mi polla estaba durísima, me la chupó un poco, después se levantó, y me quitó la camiseta, yo estaba completamente desnudo ante ella, mientras ella continuaba vestida, pero no por mucho tiempo. Llevé mi mano hasta la cremallera de su vestido y se la bajé, este cayó al suelo, dejando a su dueña con un conjunto de lencería de colero rosado. Seguíamos besándonos, mientras con mis manos me puse a acariciar sus tetas y le dije:

    -Son deliciosas como las voy a echar en falta.

    Me di la vuelta y la quité el sujetador, sus tetas quedaron al aire y se las acaricie, ella gemida de gusto, besé su cuello y mientras mantenía una de mis manos sobre sus tetas, llevé la otra hacia sus braguitas e introduje mi otra mano dentro de ellas y procedí a acariciar su coño, llevé mi otra mano también hacia sus bragas, y usando mis dos manos se las bajé, ella se quedó completamente desnuda, yo me arrodillé y ella se puso apoyada contra la encimera, le dije:

    -Nunca voy a olvidar este culo tan fantástico.

    -Gracias, mi amor, respondió ella.

    La subí encima de la encimera y la aparte las piernas, para dejar su coño bien abierto, primero la introduje uno de mis dedos dentro de su coño, mientras le decía:

    -No sabes cómo voy a echar de menos ese agujero tan delicioso.

    La masturbé un poco y después bajando mi cabeza hasta el me dispuse a comerme, or última vez ese coño tan apetitoso, ella me dijo:

    -Yo so que voy a echar de menos esa lengua que lame tan bien.

    Quería que nuestra última vez fuera algo muy especial, así que la pedí que me hiciera hueco encima de la encimera, y subiéndome encima de la misma me tumbé boca arriba, ella, que se había echado a un lado se puso encima de mí, acopló su coño con mi polla doblando sus rodillas se puso encima de mí, y llevando su boca hasta la mía nos fun fimos los dos en un beso muy intenso, ella me dijo:

    -Mi amor no sabes como te voy a echar de menos.

    Yo pensaba que esto no era verdad, que, seguro que, si se daba la ocasión el siguiente fin de semana, estaría haciéndoselo con algún otro de sus huéspedes, pero la verdad era que no me importaba, estaba disfrutando a tope y eso era lo importante. Ella se levantó un poco lo que me permitió acariciar sus tetas, me parecían unas tetas divinas, quería acariciarlas de manera intensa por última vez y estuvimos follando así hasta que los dos nos corrimos.

    Después nos levantamos de la encimera y nos pusimos de pie sobre el suelo, en ese momento ella dijo:

    -Quiero volver a comerme esa polla por última vez.

    Cogió mi polla con una de sus manos y se puso a acariciármela, hasta que la tuvo completamente dura, después se arrodilló ante mi y sacando su lengua se puso a recorrer con ella mi polla, esto hizo que se me pusiera durísima, pero no se conformó con eso cuando se la sacó la llevó hasta sus tetas y me dijo:

    -Es delicioso tener una polla como la tuya entre mis ubres, es uno de mis sueños.

    Y tras decir esto comenzó a moverlas como si fuera una pequeña polla, cuando consideró que estaba lo suficientemente dura me dijo:

    -Mi amor quiero sentir, por última vez, tu polla dentro de mi culo.

    Se puso de pie y se inclinó sobre la encimera, yo desde atrás se la metí y comencé a moverme, ella se puso a gemir, con unos gemidos difíciles de olvidar, hasta que se corrió, cuando, yo me iba a correr ella me pidió:

    -Mi amor quiero sentir tu leche sobre mi culo.

    Se la saqué y roce conta su culo, cuando vi que iba a correrme solté toda mi leche sobre su culo, después nos vestimos y nos despedimos. Durante el trayecto de mi vuelta a Madrid ni pude dejar de pensar en esa mujer y en los días tan maravillosos que me había hecho pasar.

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  • Elisa, la secretaria de mi marido

    Elisa, la secretaria de mi marido

    Una tarde yo acudí a la oficina de mi marido, quería darle una sorpresa quizá para aplacar mi mal conciencia por mis aventuras lésbicas, la puerta estaba entornada y a la que me acerqué oí la voz de mi marido que decía:

    -Que buena estas Elisa.

    Elisa era la secretaria de mi marido, era una chica de origen latino, aunque casi toda su vida había transcurrido en España, donde emigro, junto con sus padres siendo muy niña, intrigada, me acerqué y con mucha precaución abrí la puerta lo justo para ver lo que sucedía.

    Y pude ver como mi marido, que llevaba una camisa azul oscuro y unos pantalones negros, rodeaba con sus brazos la cintura de Elia, que llevaba, una blusa oscura de lunares que dejaba ver un sujetador precioso, que tapaba un par de tetas impresionantes, y una falda roja, más bien corta.

    Mi marido se lanzó sobre las tetas de la chica y se puso a sobárselas, mientras ella decía:

    -Jefe, me encanta.

    Él con un movimiento rápido desabrochó la blusa de la chica y la hizo caer al suelo, después hizo lo mismo con el sujetador, las tetas de la chica quedaron al aire, y la verdad es que tenía unas tetas impresionantes, no me extraña que mi marido babeara por ellas.

    El muy cabrón se agachó un poco y se puso a chuparle las tetas a la chica, que le decía:

    -Jefe sigue chupándomelas me encanta, me estas volviendo loca de gusto.

    Cuando la chica comprendió que mi marido estaba bien caliente, le apartó un poco, se arrodilló ante él, le bajó los pantalones y los calzoncillos, la polla de mi marido estaba durísima, la chica dijo:

    -Que polla más grande tienes.

    Eso no era del todo verdad, la polla de mi marido no es que sea de las más pequeñas, pero tampoco es que sea una superpolla, la chuca se la metió en la boca y comenzó a chupársela, mi marido se puso a gemir como u loco, pocas veces conmigo le había oído gemir así.

    Al cabo de un rato, mi marido se quitó la camisa y le pidió a ella que se levantara, al hacerlo él le quito la falda y las bragas, esto último de una manera tan rápida que casi ni las pude ver. Después él se sentó en una silla, después la sentó a ella encima y de espaldas a él y hizo que su polla entrara dentro del coño de la chuca, y después de repetirle:

    -Que buena que estas.

    Y mientras le decía esto, llevó su cabeza hacia uno de los pezones de la chica y se puso a chupárselo, mientras con una de sus manos le acariciaba la teta, los dos estaban gimiendo como unos cerdos, y poniéndome a mí cachonda. No se tía celos, solo envidia de no ser yo quien estuviera sobando a la chica.

    Al rato la hizo girarse la chica se quedó enfrente suyo y con sus manos comenzó a acariciarle el culo, que por cierto era fantástico, decididamente mi marido llevaba razón en que la chica estaba buenísima.

    Tras un tiempo así el la empujo sobre la mesa de su despacho y la hizo abrir bien las piernas y siguió follandoselas con ganas, mientras los dos emitían unos gemidos muy intensos, de repente mi marido paro y poniéndose de pie le ordenó:

    -Ponte de rodillas.

    La chica obedeció y casi inmediatamente después un gran chorro de leche salió de la polla de mi marido y fue a parar a una de las hermosas tetas de la chica.

    Yo decidí que lo mejor era irse de allí y mientras lo hacía me di cuenta de que no había sentido celos, sino excitación, en cierta manera mi marido me había quitado cualquier complejo de culpa por mi actividad extramatrimonial con otras mujeres, si él lo hacía ¿Por qué no iba a hacerlo yo? Y de otro lado no podía dejar de pensar en las impresionantes tetas de la chica, deseaba chuparlas.

    Por suerte las cosas salieron rodadas pocos días después, mi marido partió de viaje de negocios, después de lo que había visto en su oficina no pude dejar de preguntarme ¿Qué clase de negocios sería?, Pero Elisa no le acompañaba, debía de quedarse cuidando de la oficina, al cabo de unas horas mi marido me llamó por un lado para decirme que había llegado bien, de otro para contarme que se había dejado un pen con documentos, Elisa vendría a casa buscarlos y se los mandaríamos a su destino por un pc.

    Yo llevaba una blusa rosa y unos jeans azules, cuando Elisa llegó, llamó a la puerta y yo le abrí, llevaba una falda corta de color azul que dejaba al descubierto buna parte de sus piernas y una blusa pateada con un amplio escote que dejaba al descubierto sus impresionantes tetas.

    Encontramos fácilmente el pen y ella lo puso rápidamente en su ordenador, mientras yo cuando se agachaba no podía apartar la vista de su escote, en un momento determinado no pude contenerme las ganas y llevé una de mis manos hacia una de sus tetas y se la acaricié, mientras le decía:

    -Menudas tetas tienes, no me extraña que mi marido este loquito por ellas.

    Sentí que mis palabras no la sorprendían, y se dejaba hacer, así que eso aumentó mi atrevimiento, le saqué uno de sus pechos de la blusa, no llevaba sujetador y llevando mi boca hacia él me puse a chupárselo, mientras se lo acariciaba con una de mis manos, ell se puso a gemir y me preguntó:

    -¿La señora no está enfadada porque yo haga cosas con su marido?

    -Claro que no mi amor, le respondí, lo único que sentía era no ser yo quien te tocara.

    Seguí chupándole el pezón, ella gemía, y eso me excitaba aún más, seguí chupándole la teta, hasta que me anime a cambiar de pecho y pase a chuparle la otra teta, ella entre gemidos dijo:

    -La señora chupa muy bien, mejor que su marido.

    -Cariño, le dije yo, no me llames señora, llámame Milla.

    -De acuerdo Mila, dijo ella, pero a mi ahora me apetece una cosa, dijo ella, ¿Puedo pedirla?

    -Por supuesto mi amor, le contesté.

    -Quiero chuparte las tetas yo a ti.

    Me desabrochó la blusa y me bajó las hombreras del sujetador, mis tetas se quedaron al aire y al verlas ella dijo:

    -Mila, tienes unas tetas deliciosas, no entiendo como tu marido teniendo esto en casa busca cosas fuera.

    Y tras decir esto se puso a chupármelas, y me las chupaba deliciosamente, mucho mejor de lo que mi marido me las había chupado nunca, creo que las dos estábamos muy calientes, llevé mis manos hacia su falda, primero acaricié su culo encima de ella, y luego llevando una de mis manos hacia la cremallera de su falda, se la bajé y su falda cayó al suelo, quedándose como única ropa con un diminuto, y precioso tanga, ella reaccionó y me bajó los pantalones, dejándome también con un diminuto tanga, aunque el mío negro.

    Yo estaba muy caliente y reaccioné, le bajé el tanga y la deje completamente desnuda, pude comprobar que tenía un culo fantástico, no me extraña que mi marido estuviera loco por acariciárselo, le pedí que se pusiera encima del sofá, a cuatro patas y cuando lo hizo me puse detrás de ella, no sabía porque, pero me apetecía rozar mis tetas contra su culo y mientras hacía esto le dije:

    -Estas fantástica, comprendo que mi marido esté loquito por ti

    Tras un rato acariciándola con mis tetas, sentí la necesidad de lamer esa parte de su cuerpo, así que acerqué mi cabeza a su culo t sacado mi lengua me puse a lamérselo, ella se puso a gemir, mientras me decía:

    -Mila lo haces muy bien, tu marido no me da tanto placer.

    Seguí lamiéndola, hasta que me decidí, llevar tres de mis dedos hasta su coño, e introducirlos en su interior, después comencé a moverlos su coño estaba caliente y húmedo, de esta manera la masturbé hasta que se corrió, en ese momento me hizo una señal para que me levantara y me sentara en el sofá, ella se sentó a mi lado t me dijo:

    -Mila, muchas gracias por lo que me has hecho, este está siendo uno de los mejore momentos de mi vida sexual, quiero agradecértelo como te mereces.

    Y tras decir esto se puso a cuatro patas y arrimando su boca a una de mis tetas comenzó a chupármelas, de nuevo debía de reconocer que lo hacía increíblemente bien, en un momento dado, sin dejar de chupármelas, llevó u a de sus mansos hacia mi tanga, y, me acarició el coño por encima de él, después metió su mano por debajo de este y se puso a acariciarme el coño, lo hacía divinamente, y por último me fue bajando el tanga hasta dejarme completamente desnuda, y me dijo:

    -Pareces una diosa.

    Y mientras me seguía acariciando el coño. Me pidió que me pusiera en la misma postura que se había puesto ella hacia un momento, lo hice y como me había sucedido a mí, sentí como una de sus tetas rozaba mi culo, era una sensación increíblemente placentera, después ella dijo:

    -Tienes un culo de diosa y quiero tratarte como tal.

    Primero, como le había hecho yo a ella, lamio la zona de mi culo con su lengua, es de las cosas más deliciosas que alguien puede sentir. Después introdujo sus dedos en el interior de mi coño y dijo:

    -Supongo que son más pequeños que la polla de tu marido.

    Lo eran, pero ella sabía mover sus dedos mejor que mi marido su polla con sus movimientos dentro de mi coño me está haciendo sentir u a sensación increíble, y cuando sustituyó sus dedos por su lengua yo me sentí en el paraíso, de esta manera no tardó en lograr que me corriera. Descansamos un momento, pero las dos deseábamos seguir, lo que habíamos hecho hasta ese momento nos parecía poco, así que la dije:

    -Cariño, creo que en mi habitación estaríamos más cómodas.

    Aceptó mi propuesta y la llevé hasta mi habitación al llegar ella se sentó en la cama y me preguntó:

    -¿Así que este es el sitio donde follas con mi jefe?

    -Créeme, les respondí, ya poco, seguro que te beneficias tu más de su polla que yo.

    Mientras le decía esto yo me había agachado para chupar de nuevo sus deliciosas tetas, sentía que las tetas de Elisa eran especiales, chuparlas me resultaba especialmente delicioso y seguía chupándoselas un buen rato, hasta que ella me dijo:

    -Déjame un poquito a mí.

    Me hizo tumbarme sobre la cama y llevando su boca hacia una de mis tetas me la empezó a chupar como su estuviera mamando, eso me produjo un pacer increíble, mi marido alguna vez me lo hacía, pero lo que en ese momento estaba experimentando no tenía nada que ver era mucho más delicioso, y solo con eso me hizo correrme nuevamente, pero no se conformó con eso sino que se puso encima de mi a cuatro patas, e hizo que nuestros pezones entraran en con tacto, la pedí que se agachara un poco, al hacerlo nuestros coños se juntaron, mientras tenia sus delicioso pechos al alcancé de mi boca, nuevamente no pude aguantar las ganas de comérmelos, mi entras que cogiéndolas con mis manos me use a acariciárselas, en ese momento ella me dijo:

    -Chupas las tetas mejor que cualquiera de los tíos con los que he estado.

    Para mi eso era una gran honor, quería que mi adorada amante experimentara conmigo sensaciones más apetecibles que las que hubiera experimentado con cualquier tío, mi adorada princesa recibió mis caricias hasta que bajando sus manos hizo que nuestras bocas se fundieran en otro beso apasionado.

    Después la hice tumbarse sobre la cama y abrir bien sus piernas, cuando lo hizo llevé mi boca hasta su coño y sacando mi lengua se la introduje dentro de su coño, ella comenzó a gemir, mientras decía:

    -Mila, me estas volviendo loca, tu marido nunca me ha hecho sentir algo parecido.

    Era lo que quería, no sentía celos de lo que hacía con mi marido, pero en esos momentos pensaba en lo alucinante que sería que cuando nuevamente follara con i marido pensara en mi follando con ella, seguí lamiéndola el coño hasta que sentí como se corría, en ese momento cuando lo dejamos, ella me obligó a tenderme a su lado, y besándome con pasión me dijo:

    -Te amo.

    Luego comenzó a lamerme la cara, y me dijo:

    -Ahora me toca a mi comer chocolate.

    Me hizo abrirme de piernas, se colocó entre ellas, teniendo mi coño al alcance de su boca y dijo:

    -Ya que mi jefe parece incapaz de apreciar la cosita tan deliciosa que tiene en su cama, creo que me toca a mi hacerlo.

    Y tras decir esto introdujo su lengua en el interior de mi coño comenzó a comerme el coño de una manera magistral, desde luego si yo fuera la jefa y ella mi secretaria no dudaría en pedirle que todos los días me hiciera lo que me estaba haciendo en esos momentos, recorría cada centímetro de mi coño, sentía que me volvía loca, y no tardó en lograr que tuviera otro orgasmo.

    Tras ello se puso encima de mí, nuestros cuerpos estaban unidos era una sensación muy agradable, y nos dimos un nuevo beso apasionado. Pero ella seguía muy cliente y me dijo:

    -Quiero volver a comerme ese coño tan sabroso.

    Pero esta vez cambio de postura, aunque giro su cuerpo, este quedó al alcancé de mis manos, pero llevó las suyas y su cabeza hasta mi coño, primero con sus manos me lo acaricio, me estaba haciendo una masturbación increíblemente placentera, y esta se incrementó aún más cuando ella sacando su lengua comenzó a comerme el coño, nuevamente su lengua hizo diabluras con mi coño, mi excitación creía por segundos, y una vez más, por la acción de esa deliciosa mujer, me volví a correr.

    Y nuevamente nos volvimos a besar y nos volvimos a decir lo bien que lo estábamos pasando juntas. Descansamos un momento, pero Elisa me preguntó:

    -¿Alguna vez le has lamido el pie a otra mujer?

    La verdad es que ni a mujer ni a ningún hombre, había oído hablar de ello pero nuca había probado, Elisa me animó a hacerlo, nos pusimos las dos tumbadas sobre la cama en posiciones opuestas, y acercamos cada una uno de nuestros pies a la otra, ella se metió mi dedo godo en su boca, y yo me puse a lamer su pie, una vez más me vi sorprendida por lo agradable que era, pero eso me caliento nuevamente, deseaba volver a comerme el deliciosos coño de Elisa, así que me puse boca abajo, doblé mis rodillas y llevando mi boca hasta el coño de ella, me dispuse a comérmelo nuevamente, ella al sentirlo dijo:

    -Querida se nota que te gusta el chocolate, jajaja, el mío es todo tuyo.

    La verdad es que tenía un coño especialmente delicioso, me encantaba pasar mi legua por su interior y oír sus gemidos, y de esta forma tan especial hizo que tuviera un nuevo orgasmo, la verdad era que esa mujer estaba sacando todo mi potencial erótico, la adoraba y no me importaba lo que hiciera con mi marido, aunque bueno creo que verla hacerlo con él tenía su punto. Cuando nos disponíamos a volver a jugar tuvo una llamada al móvil, era su madre que la llamaba a casa, debíamos dar por terminado nuestro encuentro, pero decidimos ir a la ducha.

    Allí la idea de enjabonarnos juntas se hizo irresistible, al hacerlo no pudimos evitar acariciar nuevamente nuestros cuerpos, acariciar el suyo me puso muy caliente por lo que me arrodille ante mi diosa, la limpie bien el coño de gel, y hecho esto introduje mi lengua en su interior, su coño recién lavado me pareció incluso mucho más delicioso que antes, así que seguí comiéndoselo con ganas hasta que sentí como en medio de intensos gemidos ella se corría, esa mujer había conseguido esa tarde descubrir en mí el sexo con una intensidad mucho mayor a la que nunca había experimentado.

    Cuando se corrió dimos por terminado nuestro encuentro y nos vestimos, antes de irse ella me ofreció dejar de hacerlo con mi marido, la dije que no hacía falta.

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  • ¿Es real?

    ¿Es real?

    “El traje me queda bien y esta habitación es tan real.” pensó el señor Rodolfo mientras contemplaba el reflejo de su rostro maduro con barba negra y plateada en el espejo de época.

    Un golpe de nudillos en la puerta.

    El señor Rodolfo carraspeó y con voz profunda dijo.

    -Adelante, está abierto.

    Una mujer con traje negro y cabello recogido en un moño entró. A su lado una chica mucho más joven, tez blanca y cabello rubio.

    -Disculpe don Rodolfo. Esta muchacha acaba de romper un plato de la vajilla.

    -¿La vajilla bañada en oro? -improvisó el caballero.

    -Así es señor.

    La doncella parecía asustada.

    Rodolfo notó que su mejilla derecha estaba colorada e intuyó que se había ganado un bofetón.

    -y bien, ¿tienes algo que decir?

    La muchacha no respondió.

    -¿Quiere que la azote? -intervino la mujer mayor.

    -El hombre se fijó en el látigo que llevaba la que llevaba la voz cantante.

    Probablemente la desdichada tendría que desnudarse de cintura para arriba, los pechos expuestos y, la espalda, sin protección alguna, recibiría los crueles latigazos.

    -No, veo que se trata de una travesura más propia de una cría que de una mujer. Ven aquí y túmbate sobre mis rodillas, te voy a dar una buena azotaina.

    La chica observó las piernas del hombre y se fijó en el bulto. Cohibida, enrojeció. Sin embargo, se apresuró a tumbarse sobre el regazo de su señor. La situación era embarazosa, pero las nalgadas, por muy contundentes que fuesen, no se podían comparar con el látigo.

    Rodolfo palpó las nalgas de la chica, oyó su respiración agitada, notó el peso del cuerpo y levantó la mano.

    En ese momento una gran pantalla azul bloqueó el universo virtual anunciando el fin del POC.

    Rodolfo se quitó la diadema.

    Estaba solo, en su habitación, con una camisa de tirantes y desnudo de cintura para abajo. De la punta de su pene erecto se columpiaba un hilo transparente y viscoso.

    -mejor no lo toco que me pringo. -pensó en voz alta.

    Luego se dirigió hacia el monitor táctil y anotó cosas.

    El proyecto iba muy bien y esta aplicación se vendería como churros.

    -¿Marta, ven para aquí? -llamó abriendo la puerta.

    Una mujer de treinta y tantos entró en la habitación.

    Se fijo brevemente en el pene y meneó la cabeza.

    -¿Qué pasa, no te gusta mi aparato?

    -Pensaba que estabas trabajando.

    -Y lo estoy, pero necesito, ya sabes, vivirlo. -respondió el varón.

    -Hablando de vivirlo, ven para aquí, quiero comparar como de lejos estamos de la realidad.

    Marta se acercó al hombre, se puso de cuclillas y tomando el pene en su mano abrió la boca y comenzó a chuparlo como si se tratase de un polo.

    Lo único que este helado estaba calentorro y latía.

    Rodrigo, apretó el culo y gimió.

    Luego, de alguna manera, con torpeza, se levantó e invitó a incorporarse a su chica.

    La besó en los labios mientras la abrazaba notando sus pechos.

    -Desnúdate.

    La mujer obedeció quedando en bolas.

    Rodrigo la abrazó de nuevo agarrando sus tiernas nalgas.

    Luego la besó en el cuello y lamió los pezones erectos moviendo la lengua a gran velocidad.

    Marta arqueó la espalda.

    -Ven, siéntate y abre las piernas. Así.

    -Estás trabajando en los sabores. -ronroneó Marta cargada de deseo.

    -Sí, y todavía estamos lejos. Pero contigo puedo probar no. -respondió humedeciendo los labios mientras contemplaba la zona boscosa.

    Marta mordió el labio inferior y apretó su esfinter con anticipación. Rodrigo, de rodillas, abrió la boca y sacando la lengua, degustó el coño con pelos empapado de la hembra. El sabor era tan fuerte como el olor pero había algo super adictivo en ello. Algo que su máquina todavía no era capaz de reproducir. Habían avanzado mucho con la parte visual y sonora. El tacto era apenas indistinguible de la realidad. Pero olores y sabores, todavía dependían de copias y carecían de matices.

    -Ahora pon el culo princesa.

    Marta se levantó de la silla y se apoyó en el suelo a cuatro patas dándole la espalda. El hombre separó los glúteos y lamió el ano.

    -Eres un guarro. -susurró la mujer mientras contraía y expandía su agujero.

    -boca arriba.

    La mujer obedeció.

    Rodrigo colocó su pene en posición y tras besarla en la boca, lo introdujo hasta el fondo.

    El placer inundó cada poro de Marta.

    Definitivamente esa parte, el coito, era muy difícil de emular. Sin duda se había avanzado mucho, pero faltaba algo.

    Rodrigo sacó su miembro, hizo que la mujer se tumbase boca a bajo y se la metió por detrás. Una vez y luego otra, hasta que ella y él, casi a la vez, explotaron de placer alcanzando el orgasmo.

    -Puedo hacerte una pregunta… profesional -dijo Marta mientras acariciaba la cabeza de Rodrigo.

    -Temo tus preguntas… pero dime

    -Antes dijiste que lo del olor es complicado… ¿has pensado en incluir pedos?

    -¿pedos? Porque iba a querer incluir olores desagradables pero… ah, ya sé dónde quieres llegar…

    -¿Lo sabes?

    -Sí, pero voy a decirte una cosa, no quiero cargarme la realidad… creo que es importante saber distinguir y…

    -y qué vas a decirle a tu chica virtual, oye tírate uno a ver si eres real

    Rodrigo se rio.

    Pero aquella idea no le pareció descabellada. Antiguamente los programadores dejaban “puertas traseras” accesos al programa que solo ellos conocían. También al diseñar los primeros humanoides, aposta, dejaban algo mal hecho… una huella, un modo de saber que eso no era humano… un pedo, por qué no.

    En ese momento Marta se tiró uno.

    Y Rodrigo supo que, por suerte, todavía existía la realidad.

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  • Le conté todo a mi compañero de trabajo (1)

    Le conté todo a mi compañero de trabajo (1)

    Nunca tuve dudas de mi masculinidad, de mi condición de hombre, pero nunca presumí ni abusé de esa posición habida cuenta de mi bisexualidad, activa y pasiva. Me gustan las chicas lindas y los chicos lindos. No lo puedo evitar.

    Puedo ver y desear pechos y culos femeninos con el mismo deseo que veo paquetes y traseros de muchachos y hombres jóvenes. Me atraen las lindas mujeres como los bellos chicos, las que tienen buenos físicos y los que están bien formados, lo justo, no los excesivamente musculados.

    Desde el momento que le chupé la verga a mi compañero de banco a los 18 años y fue dulcemente desvirgado mi ano por el mismo chico, sentí una irresistible atracción por los lindos varones, con preeminencia de los buenos físicos, aunque fuesen ligeramente marcados, a los rostros atractivos. Obviamente que los carilindos me enloquecen pero los torsos, espaldas, cuellos proporcionalmente anchos, cinturas estrechas, nalgas firmes, redondas y respingonas me pueden más.

    No podría elegir entre una hermosa chica y un joven guapo. En realidad, me quedaría con ambos, sin dudar, y al mismo tiempo, si ello fuese posible.

    Tuve oportunidad de comprobarlo a los 19 años, cuando estaba de novio con mi mujer y ella no accedía a dejarse coger, pero me chupaba la pija estando aparcados con el auto y yo le metía los dedos en su concha empapada mientras nos besábamos con desesperación.

    Todo eso se lo contaba a mi compañero de trabajo en ciertas noches de guardia y nos poníamos muy calientes, hasta el punto de pajearnos, primero cada uno en la suya al lado del otro, una noche. Otra noche -por iniciativa mía- sobándonos la pija entre ambos, para seguir chupándosela hasta casi hacerlo acabar, saboreando su pre cum y mirándolo a los ojos.

    Obviamente, cuando terminamos aquella guardia, fuimos a su departamento, donde cogimos a fondo toda la tarde y la noche siguiente. Mi compañero me atraía muchísimo físicamente, sobre todo ver su torso bien definido en forma de V con un hermoso ombligo ovalado, casi femenino.

    Tuve la oportunidad y la suerte, de compartirlo sexualmente con mi entonces novia y actual mujer. De hecho, es uno de nuestros amantes fijos que disfrutamos a dúo, o a solas, hasta inclusive en una de las etapas de nuestra luna de miel, junto a su actual pareja femenina.

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  • El trío que no fue

    El trío que no fue

    Luego de visitar a mi familia y presentarles a Gabriela, mi novia por si no lo saben, ya me encuentro instalada en su departamento, convivimos, estamos super felices, nos amamos; yo ya he vendido los muebles que no entraban, mejor dicho los repetidos. También para aquellos que no lo saben, trabajamos en la misma empresa, allí somos compañeras de trabajo, no levantar sospecha alguna es mejor, para evitar habladurías fuera de lugar.

    Hacemos el amor todos los días, puede ser con o sin arnés o strap on, como quieran decirle; a la mañana es imposible, pues debemos cumplir horario de trabajo, la mañana la dejamos para el fin de semana, los días de semana o bien cuando llegamos de trabajar dependiendo de la calentura o bien a la noche, antes de dormirnos.

    En general Gabriela es más activa, aunque a veces le pido ser yo activa, disfrutamos muchísimo; llegamos del trabajo, y tratando de encontrar la llave, Gabriela me metia mano en la cola, por fuera del pantalón, no me podía concentrar, y más me excitaba, me encanta cuando está así. Apenas abrí la puerta, me puso de espaldas a la pared, y nos besamos, hundimos nuestras lenguas, ella me desabrochaba la blusa, y me besaba el cuello, yo le decía “si así bésame hija de puta, aaahhh”, como pude me desabroche el sostén, y me empezó a besar las tetas y a pellizcar las pezones, ella sabe que eso me enciende a mil.

    Con una mano apreté su cabeza a mi pecho, mientras con la otra desabrochaba el botón del jean y el cierre, dejándolo caer, ella bajó hasta pasarme la lengua por el ombligo, haciéndole exclamar un suspiro, se arrodilló, me miró, mientras con sus manos tomaban el costado de mi tanga y me la fué bajando, ambas no dejábamos de mirarnos, eso me recalienta, separé mis piernas y le ofrecí mi conchita, llevando su cabeza para que me la chupe, cosa que no tardó en hacer. Me introducía su lengua, y rozaba el clítoris, me encontraba en el cielo, éxtasis total. Ella se incorporó y nos besamos, adoro cuando su boca tiene el sabor mío, en un hilo de voz le digo “vamos a la cama amor”.

    Ella fue desnudandose por el camino, yo ya estaba en pelotas, la ayude con algunas prendas, me senté en la cama y le bajé la tanga, le chupé bien la concha, separando los labios e introduciendo primero un dedo y después otro, y lo fuí moviendo, ella se manosea y se toca las tetas mientras jadea, me pone de espaldas y se coloca encima de mí, nuestras vaginas unidas y nos besamos, nos ponemos de costado, nos tocamos la cola, ambas nos decimos “te amo”, nuestras piernas acariciando nuestras vaginas, juntas llegamos al orgasmo.

    Gaby me mira, ambas agitadas y felices un beso largo y profundo y me dice:

    Gaby: Disfruto mucho contigo mi cielo.

    Yo: Yo más mi amor.

    Gaby: te tengo que pedir algo, espero no lo tomes a mal.

    Yo: ay, no me asustes ¿qué pasó?

    Gaby: hoy recibí un mensaje de mi prima, viene a quedarse unos días

    Yo: por Dios boba, me asustas la forma que me lo dices.

    Gaby: no, es que ese no es el problema, es que ella si es lesbiana, y me insinuó de hacer algún trio mientras esté aquí.

    Yo: ¡ah joder…!

    Gaby: oye amor, yo no le dije ni le respondí nada, yo te amo a ti, no quiero que nada rompa nuestro vínculo. Superamos nuestra familia, que parecía que sería un terremoto, a ella le digo que se busque un hotel, y que me deje de joder.

    Yo: Espera amor, yo no me puse mal, me gusta que me lo comentes, entre tú y yo no hay secretos, a ver, yo hice tríos, pero dos mujeres y un hombre, nunca tres mujeres, por otro lado, contigo confianza absoluta, ya sabes que a tí me entrego, eres la persona que amo, tu prima es la otra, a ti no te largo por nada del mundo, ahora bien, por mi no hay problema, ahora tú ¿qué dices?

    Gaby: … no sé

    Yo: A ver mi amor, te voy ayudar, te pongo en contexto, imagínate, las tres estamos totalmente desnudas, te la voy hacer fácil, tú y yo nos besamos y nos tocamos, tu prima por detrás de mí, mete mano en mi culo, lo toca, lo acaricia, abre mis cachetes y mete la lengua.

    Gaby: la mato

    Yo: jajaja, como la mato, lloro de la risa.

    Gaby: si la mato, esa es ¿la fácil?, menos mal, y ¿la difícil?

    Yo: juro que no puedo más, la difícil sería, ella y yo comiéndonos la boca, tocandonos, ella chupandome la concha, y yo entregada, y tú mirando o tocándola a ella.

    Gaby: no ni en pedo, no puedo, voy presa.

    Yo: jajaja, veni mi amor, dame esa boquita, cosita hermosa, además de lágrima fácil, celosita, te amo, te amo tontita. Abracémonos, dile a tu prima que vaya a un hotel que no hay lugar, y si te pregunta del trío, que no estamos preparadas.

    Gaby: Yo te amo mas boba, eres mia, solo mia, a ver, ya que tu eres mas superada que yo, ¿no te molesta que otra me toque?

    Yo: es que tu no me estarías engañando, es un acuerdo, estamos convencidas de hacer algo, pero eso no significa que te vas a ir con ella, al menos que nuestra relación tenga algún quiebre, y eso sea motivo para que otra u otro venga, te mueva el piso y me dejes.

    Gaby: no, no digas eso ni lo pienses Andre te amo con toda el alma.

    Yo: si ya sé, me doy cuenta, me abrazas fuerte y me encanta, toma la teta mi amor, así te relajas.

    Mientras Gaby me chupaba las tetas, le acariciaba el pelo, me encanta como me las chupa, le tome la pera y la bese.

    Yo: ¿más tranquila mi amor?

    Gaby: si mi vida, no me imagino ni a ti ni a mi estar separadas con otro/otra.

    Yo: Yo tampoco, no sé si vas a llamar a tu prima o vas a esperar a que te llame para decirle, espero que no se ofenda.

    Gaby: Quizás la llamo y si se ofende que se vaya a cagar.

    Yo: jajaja eres terrible, tampoco asi amor.

    La semana transcurrió tranquila, Gaby habló con la prima, no hubo problema, entendió perfectamente, y quedó en que el sábado nos veríamos.

    Llegó el sábado y fuimos a encontrarnos con Raquel, la prima de Gabriela; quedamos en vernos en un bar muy bonito, y allí estaba ella, Gabriela y Raquel se saludaron después de tanto tiempo, Gaby me presento, nos saludamos con un beso en la mejilla.

    Raquel tiene un dejo de acento español, por vivir allí hace un tiempo, Gaby y yo nos sentamos juntas, Gaby me tomó la mano, y no me la soltó, yo creo que es para dejar las cosas claras, sin duda, a lo cual Raquel entendió el mensaje (no es ninguna tonta), e hizo un comentario, “ah lo de ustedes es en serio, yo pensé que era una aventura”.

    Gaby: No, aventura ninguna, estamos muy enamoradas.

    Raquel: Si se nota que se aman. Pero tú Gabriela, no eres lesbiana, por lo menos cuando yo vivía aquí.

    Gaby: No, no lo soy, he tenido una experiencia traumática, que me dejó mal, ya pasó, de a poco fui saliendo, y cuando me estaba recuperando, apareció Andrea, por suerte.

    Raquel: ¿y tú Andrea eres lesbiana?

    Yo: no, tampoco, he tenido varias experiencias, ninguna relación seria, experiencias con mujeres y tríos he tenido, pero porque se dio, o como un juego.

    Raquel: ah tu eres una libertina.

    Yo: Ay no, pero que dices Raquel, me haces poner colorada.

    Gaby: No Raquel, cuida tus palabras por favor.

    Raquel: Perdón.

    Gaby: Ella también pasó por situaciones, pero menos traumáticas, nos conocimos, coincidimos en situaciones de la vida, me encantó su forma de ser, y su compañía me hacía muy bien, así que no quise dejar pasar y le hablé.

    Raquel: Vosotras son increíbles, rompen con todo lo conocido, pero me alegra que se lleven de maravilla.

    Seguimos hablando, un rato más, y luego Raquel se marchó, y Gaby y yo, nos volvimos al departamento.

    En cuanto llegamos, Gaby se reía, y le pregunto a qué se debe y me dice:

    Gaby: jajaja estoy de novia con una libertina

    Yo: Me río y le pegué en el brazo

    Gaby me toma por la cintura y yo le rodeo el brazo por el cuello, y ella me dice, “te amo libertina”.

    Yo: le doy un beso, y le digo: “esta libertina te quiere hacer la cola, recuerdas que me lo prometiste”.

    Gaby: Si mi amor, lo recuerdo, a ti todo, a ver si me sale, beso, “amor, quiero que me hagas la cola: beso. ¿lo dije bien?

    Yo: Wow, no solo que lo dijiste muy bien, me estás haciendo mojar… libertina jajaja

    Ambas nos besamos hasta quedar ahogadas, nuestras lenguas hasta la garganta.

    Espero que les haya gustado.

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  • Mi nueva amiga y su novio

    Mi nueva amiga y su novio

    Lean los capítulos anteriores para entender el contexto de la historia.

    Los días fueron pasando, hasta que con Pau decidimos juntarnos el día libre de ambas a tomar algo, ella me dijo para ir a su casa a hacer un asado, así que por supuesto acepté.

    Era un día soleado, de mucho calor por lo que me puse un shortcito, una remera sueltita, y unas crocs. Llegué a la casa de Pau alrededor de las 12 h, y Teo ya estaba en el patio por empezar el fuego para el asado; estaba sin remera medio sudadito, descalzo y con un shorts de fútbol que como dije antes, me vuelven loca por como se les nota enseguida la verga donde se les pare un poco. Pau salió a abrirme el portón para recibirme, llevaba un top de entre casa y un short que le quedaba algo apretado y se le amoldaba de una manera hermosa al orto. Nos saludamos con un beso y ya me invitó una cerveza.

    Teo tenía puesto un partido de fútbol en la tele que veía desde el patio ya que estaba cerca, por lo que nos pusimos a conversar con Pau. Dejamos la cerveza de lado por un momento, y preparamos unos daikiri con frutilla, para dejar bien frío en la heladera para la noche.

    El partido terminó, así que Teo se sumó a la conversación y se sentó con nosotras bajo el toldo que tienen cerca de la piscina y da una sombra hermosa.

    En un momento se terminaron las cervezas y Pau dijo que iba a buscar dos botellas más en el almacén que queda allí cerquita.

    Yo: Te acompaño Pau.

    Pau: Deja boluda que yo voy hasta ahí, vos ya te moriste de calor viniendo hasta acá. Dale una mano a Teo para ir condimentando eso.

    Insistí pero no me hizo caso y fue con los dos envases para comprar la cerveza.

    Me puse a condimentar la carne con Teo, y me preguntó si había algo que no me gustara.

    Teo: ¿Te gustan las achuras y eso? ¿O preferís que te ponga otra cosa? Así ya voy poniendo cosas que van a salir antes para ir picando.

    Yo: Me gustan sí, yo como de todo.

    Teo: Bien, entonces voy poniendo ahí mientras se hace el vacío, así después voy sacando eso y los chorizos para ir picando con pan.

    Yo: Sii, el chorizo y el choto es lo que más me gusta

    Teo se rio sin decir nada, y puso la carne en la parrilla. Y noté que le había provocado algo ese comentario mío porque se le re notaba la pija parada adentro del short.

    Pau volvió del almacén, pusimos una cerveza en la heladera y comenzamos a tomar la otra. Se dio cuenta que Teo tenía la pija parada, y fue hacia la parrilla a joderlo, además de meterle la mano por adentro del short y agarrarsela. Me morí de ganas de ser yo la que estaba haciendo eso.

    La tarde fue transcurriendo con risas, anécdotas que contábamos e historias que le decíamos a Teo sobre Pau y yo. Además de reírnos y joder a Teo con su crianza en el interior. Hasta que se hizo la noche y la veníamos pasando tan bien que pasó súper rápido.

    Yo: Estaba muy rico el asado, toda la carne en general, te quedó buenísimo Teo

    Pau: Tiene mano para eso, y no sabes para que más jajaja

    Yo: ¿Si? Jajaja no quiero preguntar pero me matas de curiosidad

    Nos reímos los tres hasta que ella se soltó

    Pau: Tremenda mano para tocarme la concha tiene y dejarme re alzada jajaja

    Yo: Jajaja sos tremenda boluda

    Pusimos música, nos metimos todos a la piscina que estaba preciosa con el calor infernal que hacía, empezamos a tomar el daikiri que habíamos hecho como 5 litros y estaba delicioso, fuerte y dulce jajaja nos hizo efecto enseguida. Además, Pau sacó unos porros que tenía. Entre los tragos y el porro, ya era cualquier cosa aquello.

    Pau: ¿Está bueno para jugar al verdad o reto, que dicen?

    Tanto Teo como yo aceptamos al instante, y ellos sacaron un mazo de cartas que tenían por ahí, y era de un verdad o reto pero versión hot jajaja. Pusimos las cartas en el borde la piscina, e íbamos sacando por turnos.

    Repartimos y empezó la ronda.

    Le tocó primero reto a Pau, que decía “Sácale una prenda de la cintura para abajo, al participante que está a tu derecha”

    El participante en cuestión era Teo, así que Pau le sacó el short y Teo quedó en boxer solamente, dónde se le veía aún mejor el bulto.

    En la siguiente ronda le tocó verdad a Teo; “¿Cogerías en algún lugar prohibido, por ejemplo una oficina, un cambiador de una tienda, etc.?” Teo dijo que si.

    Siguiente ronda, me tocó a mi. “Si tuvieras un trío, te gustaría con dos hombres, con dos mujeres, ¿o con una mujer y un hombre?”

    Yo: Me gustarían las tres opciones. Me gustaría que dos tipos me cojan ya sea que uno me la meta por la concha y el otro por el culo, o que uno me coja la concha mientras otro me la mete en la boca. También me gustaría que 3 minas nos cogiéramos, y también que me de abundante pija un tipo mientras nos garchemos toda con una mina. Pero si tuviera que elegir, elijo con una mina y un tipo para tener ambas cosas.

    Pau: Me encantó la respuesta, me vas a alzar toda hija de puta con imaginarme esos escenarios jajaja

    Mientras íbamos entre reto y verdad, ya estábamos todos en pedo, fumados y re alzados, el cuerpo empezaba a aflojarse, tanto a Pau como a mi se nos marcaban los pezones, y Teo tenía esa pija que le estaba por explotar pobre.

    Me volvió a tocar reto a mi, y ahí se desvirtuó todo y se fue todo al clímax que seguramente buscabamos. “Ponele la mano por dentro de la ropa interior a quien esté en tu izquierda, y masajealo durante 30 segundos”

    Yo: ¿Lo hago?

    Pau: Dale boluda, si vamos a jugar vamos a jugar en serio

    Hubo una sonrisa pícara entre Pau y Teo, por lo que comencé el reto. Mis dedos temblaban cuando la toqué, fue como un escalón frío o descarga eléctrica, y temblaban porque no dejaba de ser la chota del novio de mi amiga. Comencé a masajearla y uff, estaba re gruesa y sentía el relieve de las venas en todo el tronco de la pija. El tiempo terminó, y a Teo le quedó la verga re dura y no volvió a bajar más jajaja.

    Llegó su turno, y le tocó reto también. “Córrele a un costado la tanga a quien esté a tu derecha y métele la pija durante 30 segundos” Me congelé pero a la vez se me estremecía la concha de las ganas de sentir la verga de Teo adentro mío.

    Sin más contratiempos, Teo me agarró, me puso contra el borde de la piscina, yo toda sumisa arquee la espalda y le entregué toda la visión de mi culo casi en 4 con las piernas separadas. Teo pasó de arriba a abajo su pija por mi concha, hasta que la metió. Entraba y salía con una facilidad tremenda de lo mojada que tenía la concha, sentía como palpitaba esa poronga gruesa adentro mío. El cronómetro que habíamos puesto sonó, y lamentablemente aquella sensación hermosa que estaba teniendo, terminó.

    Pau: Uff, ojalá me toque a mí esa jajaja con qué ganas la cogiste eeh, me encantó

    Teo: Es que ya estaba re alzado a esta altura, no daba más jaja

    Llegó el turno de Pau, otra vez reto. “Tocale las tetas y chupale la concha a tu oponente femenina” Toda entregada, .e recosté sobre el costado de la piscina de modo que apoyé mis codos en la parte de afuera, dejé el culo fuera del agua, y Pau comenzó a chuparme la concha de una, de la emoción se olvidó de mis tetas jajaja Que delicia como me chupó la concha, casi me hace acabar pero el tiempo se terminó.

    Ahí yo estaba en un estado de tal excitación, que no me importó nada, me olvidé totalmente del juego, y les dije “Me llamaron para esto, déjense de joder, agarrenme entre los dos y cojanme por favor se los pido”

    Desde ahí, todo fue disfrute, una sensación maravillosa, verdaderamente un clímax de excitación. Teo empezó a coger a Pau mientras ella y yo nos besábamos, nos tocabamos las tetas, nos turnabamos para chuparnos las tetas mientras yo le mandaba mano para su concha y sentía como entraba y salía la verga de Teo.

    Después salimos de la piscina y nos recostamos sobre uno de esos sillones cómodos que hay para el borde de la piscina, nos pusimos una arriba de la otra, y comenzamos a refregarnos la concha que estaban re húmedas y babosas. Le dije a Teo “rompeme el orto por favor, méteme ya mismo esa pija en el culo”. Teo ni me dió tiempo de terminar la frase que ya me estaba dando por el culo, de lo dilatado que estaba entró con tremenda facilidad, sin ninguna resistencia.

    Nos comimos la boca con Pau, y ella decía “Amor, besala toda que me re calienta”. Dejo de meterme la verga, me di vuelta y nos besamos apasionadamente con Teo, hasta que llegado el momento, bajé de una y me metí esa poronga venosa en la boca hasta atragantarme, mientras ahora eran Pau y Teo los que se besaban y Teo le metía los dedos en la concha a Pau.

    Todos estábamos llegando al clímax, hasta que Pau le mojó todos los dedos a Teo y yo les dije que estaba por acabar. Pau le dio la orden a Teo que me cogiera, y eso hicimos. Me tiró en el sillón y comenzó a darme pija por la concha hasta que estabamos por acabar ambos, él iba a salir para acabarme en las tetas pero Pau lo agarró del culo y no lo dejó salirse, por lo que me llenó la concha de leche, me acabó todo adentro y yo le mojé toda la poronga, tremenda acabada tuve, hermoso chorro.

    Extasiados los 3, nos besamos entre todos y nos sentamos para descansar, pero a los minutos volvimos a repetir, y así como 4 o 5 veces esa misma noche y madrugada. Toda la noche cogiendo al borde y en la piscina misma, hasta que de mañana nos fuimos a dormir los 3 en la misma cama con el aire prendido.

    Fue una noche fantástica, y una noche que daría inicio a una amistad entre los 3 que iría más allá de las amistades tradicionales, una amistad poco convencional, que podíamos juntarnos a conversar y reírnos un rato, salir a cualquier lugar a disfrutar sin tener nada sexual, pero que también cada tanto podíamos cogernos y tener hermosos orgasmos grupales. Así lo decidimos, así lo quisimos y así sería de ahora en más.

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  • Buenas nuevas experiencias (2)

    Buenas nuevas experiencias (2)

    Pido disculpas por tenerlos abandonados. Aclaro que en mi perfil, tienen foto nueva.

    Vamos a lo que vinimos. Despues del primer encuentro de experiencias varias con el masajista, profesor de yoga y practicante de tantra que les conté en mi relato anterior, quedé con ganas de mas.

    Dejé pasar dos semanas y vuelvo a escribirle. A todo esto, se llama Gustavo, su nombre Hindi es “salam o Salman” o algo así. Le escribí diciendo que estaba dispuesto a pagarle por una nueva experiencia como la anterior, y que me diera las instrucciones de que necesitaba para llevarlo a cabo. Pasaban los minutos y no respondía mis mensajes.

    Habiendo transcurrido una hora, me responde: Perdóname la demora bombón, estaba en una clase de Yoga. ¡Como no acordarme de vos! Ok, dame unos minutos y te envío instrucciones.

    Pasada media hora, me escribe preguntando:

    ¿Queres hoy u otro día?

    Yo: hoy

    ¿Por la tarde/noche o noche?

    Yo: tarde – noche

    19:30 h mi último horario. ¿Ok?

    Yo: Perfecto.

    vas a tocar timbre en ese horario, ni antes ni después, en ese horario. Voy a abrirte desde arriba. En la mesa que usa el portero, que se encuentra al lado de los ascensores, en el único cajón que tiene, vas a encontrar una venda negra para los ojos. Para cuando se abra en mi piso la puerta del ascensor, vos tenes que estar vendado y dejarte llevar. No te preocupes, me voy a ocupar de que entres sano y salvo al departamento.

    Te voy a desvestir y solo tenes que tener puesto un slip blanco. Del modelo que sea, pero debe ser enteramente blanco.

    Mi tarifa es de xxx y mi alias para la transferencia es …x…x…

    Sin chistar respondí: OK, transferí el dinero y espere a que se acerque la hora.

    Me fui al gimnasio.

    Fui a mi casa, me duché y me puse un slip blanco sin elastico que tengo reservado para situaciones como estas.

    Me vestí y salí con el coche. El tráfico estaba muy complicado, por lo que decidí dejar el auto en el garaje, y me tomé el transporte público. Cosa que muy rara vez hago. Pero pude llegar con 2 minutos de antelación a lo pactado.

    Esperé en la entrada y vi gente en la recepción esperando a subir en el ascensor. Toco timbre siendo justo las 19.30 h, se abre la puerta, entro al hall de ingreso del edificio. Disimulo haciendo que estoy enviando un mensaje. Suben las últimas 2 personas en el ascensor, al cerrarse la puerta, rápidamente me muevo a la mesa de uso del encargado. Abro el cajón y encuentro el antifaz que me mencionó. Llamo al ascensor, llega y toco el botón del último piso. Al llegar al 8º, me vendo los ojos. Quedé completamente a oscuras y entregado a lo que podía ocurrir.

    Suena el aviso del último piso y la ansiedad me recorría el cuerpo. Mi mente se adelantaba a situaciones que podían o no ocurrir. Inspiré profundo y exhalé y la puerta se abrió. Siento que me toman del brazo derecho, quise balbucear algo pero se me acercan al oído y me dicen: shhh.

    Camino unos pasos hasta la entrada del departamento y, desde antes de ingresar, los aromas a sándalo, incienso, etc. se podían sentir. Me detienen y me piden que espere ahí. Parado, quieto, esperé.

    Vuelven a tomarme del brazo, me acompañan a caminar unos pasos, me hacen girar. Se escucha música suave. Unas manos comienzan a sacarme la camisa que traigo puesta. Inmediatamente, me desabotonan la bermuda, me la bajan, acarician mis piernas. Ambas manos descienden y me piden que levante los pies para sacarme las sandalias.

    Solo con el slip puesto, dichas manos comienzan a subir suavemente por mis piernas, muslos, acarician mis caderas, suavemente pasan por encima de mi bulto que ya se había puesto firme como un mastil, acarician mis abdominales, mis pectorales, brazos, espalda. Pero, siento que otras dos manos untadas en aceite, comienzan a pasarse por mis pectorales, hombros. ¿Había mas de una persona? Traté de no pensar y dejarme llevar.

    Las manos que me untaban en aceite, se deslizaban por mi vientre, por mi bajo vientre, los dedos se introducian suavemente por dentro del slip y rozaban mi pija que estaba enorme, rígida.

    Instantes después de que un ruido de cuencos acomodándose y pasos que se movían por el lugar, me toman del brazo izquierdo y me llevan unos pasos más y me empujan suavemente para que me siente en un lugar que era una especie de reposera. Sujetaron con unas cintas muy suaves mis muñecas, mis tobillos, y mis rodillas, a la estructura de la reposera. Quedé con las piernas y brazos muy abiertos, dejando a disposición de quien estuviera ahí, mi torso y mi bulto.

    Dos manos se posicionaron sobre mis pectorales y comenzaron a realizar un masaje suave, centrándose en mis tetillas. Una nariz, lengua y labios empezaron a rozar suavemente mi bulto. la lengua se deslizaba por la apertura del slip pasando por mis huevos y por el costado por el que se escapaba la cabeza mi pija y parte del tronco.

    A su vez siento que un aparato que vibraba, no sé si era el vibrador negro tipo micrófono de la otra vez, empezó a acariciar suavemente mis tetillas, lo que me generó mucho placer. Al mismo tiempo, alguien pasaba su lengua mojandome todo el slip. Con una mano, saca la parte visible de mi pija por el costado que se escapaba y suavemente comienza a lamerla y chuparla.

    En una tetilla pasaba el vibrador y en la otra habia una lengua. Estaba excitadisimo. Minutos mas tarde, cambiaron y ese vibrador comenzaron a pasarlo

    por mi pija y por mis huevos, sintiendo una sensación mas que agradable. La sangre estaba toda en mi verga. Me explotaba, yo no paraba de gemir. Estaba inmovilizado y no podía hacer nada mas que relajarme y sentir.

    Minutos después, siento que cambian de lugar, y quien se ocupaba de mis pechos, pasa a chuparme la verga y el otro a chuparme los pechos. Me bajan el slip y una mano acariciaba mis huevos mientras la lengua y boca, se encargaba de mi pija.

    La otra persona, aplica unos broches sobre mis pechos pero con una presión muy suave y que cada cierta cantidad de segundos daban un pequeño impulso eléctrico. Mis pezones estaban excitadisimos. Primera vez que siento esa clase de sensación. Luego de eso, las 4 manos, las dos bocas y lenguas se posicionan donde mi pija, y la succionan con enormes ganas, como si fuera la última gaseosa del desierto. Acarician mis abdominales, mis piernas, gimen, se besan, siguen chupando, acarician mis huevos.

    Escucho un suave murmullo, se alejan un poco de donde estoy, siento que una mano agarra mi pija engarrotada, le coloca mas aceite, y se sienta en ella, poniendose a gemir y quejarse de placer y de dolor. Se la sacó y le puso mas aceite pero siento que cambia una persona por otra. Y entró más fácil, gemido y dolor por medio. Suavemente me cabalga y yo, realmente no daba mas de placer, de excitación y me controlaba para no acabar. Siguió cabalgando sobre mi pija unos minutos más hasta que siento sobre mi pelvis, unas contracciones de excitación y un liquido que se derrama.

    Se levanta de encima mío, y la otra persona inmediatamente toma posesión de mi pija y ante un ahhh de dolor, comienza a cabalgarme. Quien se puso de pie, me sacó los broches de mis pezones y liberó mis brazos. Lo que me dejó tomas de las caderas y nalgas a quien me cabalgaba, por lo que sentí era Gustavo. ¿Pero quien era la otra persona? Intento sacarme el antifaz, pero quien estaba de pie, me toma de las manos y me lo re acomoda para que no vea nada. Vuelvo a tomar a Gustavo de la cadera y a empujarlo para que mi pija le entre toda. Se quejaba, gemía pero estaba poseido en como me cabalgaba.

    Hacía bastante calor, y yo estaba aceitado y completamente sudado. Les pedí si podían servirme agua. Gustavo se baja de mi pija, escucho nuevamente un murmullo, y Gustavo apoya el bazo sobre mi boca y me dice: toma tranquilo, respira.

    Yo: ¿Quién está con vos?

    Gustavo: shhh

    Termino de tomar el agua. Me toma del brazo y me dice: ¡vamos!

    Me lleva nuevamente a su balcón terraza de la última vez. Allí me sujeta de brazos y piernas, posición era de pie, cual crucificado. Mi pija seguía erguida cuál mastil. Mis ojos todavía cubiertos.

    Vuelven a encender el vibrador negro y a pasarlo por todo mi cuerpo. Yo gemía y me retorcía de placer. No sé quien de los dos, me chupaba la pija con muchas ganas y con una de sus manos me masturbaba.

    Tampoco sé quien tomó con sus manos mi pija mientras la otra persona con voz tapada, se la introducía y gemía. Placer, dolor, mezcla de cosas, se movia más rápido que en la reposera de tela. Sudor, aceite, lubricante, precum, todo a la vez, gemidos, respiraciones agitadas.

    Yo: voy a acabar, voy a acabar, ah ahhh ahhhh

    Comencé a soltar leche a chorros. Quien se los dejó adentro gemía como mujer, se le deslizaba semen por las piernas.

    Gustavo, me saca el antifaz y a quien me había cogido era a una mujer.

    Yo: ¿quien es ella? Es una amiga y vecina. Quedate tranquilo que ya no ovula ni le interesan hijos de nadie.

    Algo mareado, me había bajado todo, el momento, la excitacion, la hidratación. Me sueltan de las bandas que me sujetaban y entramos al depto. Me sirven nuevamente agua fresca y me tomo el vaso completo en segundos.

    Ella me decía, soy Laura, encantada. Papito, estás impresionante, ¡¡¿cuanto hace que no me tocaba un macho como vos?! y esa pija querido! Amé esa cogida.

    Yo: gracias. Laura, mira, te acabé mucho adentro. Por favor, te aclaro que soy abogado, no quiero quilombos, ni hijos, ni nada.

    Ella: Papu, ya tuve dos hijos, no ovulo más tengo 46 años. Tranqui, estoy sola, solo quiero divertirme y coger. Hace 3 años que no tenia un orgasmo como el que tuve hoy. Loca me dejaste. Gus, yo tengo que ir bajando que va a llegar uno de los chicos. Abrime. Se puso un shorts así nomás, me saludó y se fue.

    Gustavo: ¿que te pareció?

    Yo: ¡muy loco! no garcho con minas desde hace 15 años.

    Gustavo: si te decía de ella, probablemente no ibas a querer, por eso fue sorpresa. Igual, tenes que seguir conmigo que yo esa lechita la quiero para mi.

    Yo exhausto, pero como dije siempre, mi pija tiene un cerebro aparte, en cuanto comenzamos a besarnos con Gustavo, y le apretaba las nalguitas, enseguida me re empalmé. Volví a sentarme en la reposera del inicio, me abrí bien de gambas, y le dije: vení, todo para vos. La succionó hermoso y me pajeó. Puso un poco de aceite, y se sentó encima. Me cabalgó un rato y me dijo: ayy amor, no puedo más. Lo levanté, lo apoyé contra la mesa del comedor, y ahí seguí cogiéndolo. La mesa se sacudía todo y rechinaba.

    Lo tomé fuerte de las nalgas y me retorcí de placer. Le comencé a dejar chorros y chorros de leche adentro. Gustavo se tapaba la boca por los gemidos que daba, yo se la ensarté hasta el fondo para que no se escurra ni una sola gota de leche y me caí sobre él. Cansado, exhausto, vacío, deshidratado. Mi pija latía adentro de su orto. Nos besamos y la voy sacando despacio. Me invita a que me dé un duchaso y ya fresquito, me fui.

    Voy a volver.

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  • Rocío y yo: Disfrutando del viaje

    Rocío y yo: Disfrutando del viaje

    ¡Hola Mundo!

    Les habla Beatriz, antes de comenzar con mi aventura quisiera contarles un poco de mí, tengo 25 años, mido 1.59, tengo cuerpo atlético, definido por el ejercicio, soy castaña clara con el cabello a la altura de los hombros, soy blanca bronceada, tengo pechos promedio 34B con pezones un poco obscuras y puntiagudos a cualquier excitación, mi culo es mediano paradito y tengo las piernas definidas por el ejercicio y obvio depilada de pies a cabeza. Después de este breve contexto de mí los pondré al tanto.

    Con Rafa llevamos 2 años de relación en donde fuimos muy abiertos sexualmente comenzamos desde el principio de nuestra relación a probar nuestras fantasías y descubrir que nos gustaba, comenzamos desde grabarnos, tener sexo con gente en la casa y hasta el momento el límite llegó al enterarse mí de bisexualidad. Aclaro que desde un año antes de conocerlo mi lado bisexual había salido a la luz, pero nunca había tenido oportunidad de probarlo, pero todo esto cambió a raíz de conocer a Rafa el al enterarse mi interés por probar estar con alguien de mi mismo sexo comenzó a darme esa apertura, obvio mi intención no era compartir a mi novio si no que él me compartiera con otra chica nada más.

    El pasar del tiempo y su insistencia una noche de sexo me orilló a preguntarle “Ok, si pudieras escoger a la chica ¿a quien escogerías?”, en su mirada vi como se empezó a imaginar todos los escenarios posibles y en menos de un minuto surgió el nombre “Rocio”.

    Rocio era una de sus mejores amigas, una chica joven de mi misma edad, piel morena, cabello castaño arriba de los hombros, cuerpo muy bien trabajado por el gimnasio y muy dominante, para mis inicios bisexuales era alguien ideal para guiarme en este mundo.

    Después de unos segundos entre mí excitación e imaginación surgió una respuesta “Va, pero tiene que pensar que será una aventura”, Rafa dispuesto a todo con tal de verme con una mujer acepto mi condición. Empecé a formular el plan ideal para irme acercando a Rocio, vi la oportunidad ideal en un viaje que Rafa tendría con sus amigos a una ciudad algo retirada de la nuestra en donde obvio iría Rocio.

    La fecha llegó y decidí llegar separada de mi novio para que interactuara a solas con Rocio, llegué al punto donde nos citaron para subir al camión y para mi sorpresa ya estaba Rocio con su maleta, ropa cómoda que resultaba definiendo cada rasgo de cuerpo, una blusa de tirantes blanca y un short de licra que mostraba nada más que sus hermosas piernas. Yo acordé a mi plan decidí mostrarme un poco más reservada con una blusa de tirantes y unos leggins negros que dejaban ver un poco de mi tanga por las orillas.

    Al llegar la saludo de beso en la mejilla sintiendo su aroma y empezando a desearla, le sonrió y le preguntó “Lista para el viaje?” a lo cual ella me responde “Claro, solo que no sé con quién me pondrán en el camión para saber si iré cómoda” a lo que no dudé en aprovechar la oportunidad “Si quieres podemos ir juntas, digo si tú quieres igual” ella responde si no iría con Rafa mi novio lo cual decido contrarrestar restándole importancia “No, así él irá más cómodo” me responde con una risa y comenzamos a platicar de cosas sin relevancia.

    Al subir al camión obscuro aprovechó el momento y la tomó de la mano con el justificante de no caerme lo cual ella acepta sujetándome hasta ella entrar en el asiento, acomodo mis cosas arriba de nosotras dejando de frente a ella mi abdomen bronceado que se traslucía a mi blusa, tome asiento y me acerque a ella para sonreírle demostrando mi emoción por el viaje ella me devolvió la sonrisa y tomó de mi mano.

    El viaje comenzó de noche así que gran parte estuvimos dormidas pero durante la madrugaba vi que ella temblaba por el frío del clima por lo que decidí tomar una cobija de mi mochila y decir “Oye si quieres nos tapemos juntas” ella sonríe algo apenada pero acepta decidimos cruzar nuestras piernas para entrar en el espacio yo aproveché para darle un breve masaje por los muslos tan perfectos y ella me tomó de las piernas mientras dormida a mi sorpresa fue que ese simple contacto me erizo las piernas durante toda la noche.

    A la mañana siguiente llegamos a la ciudad y nos dirigimos al hotel ya que sería un viaje de fin de semana el día estaba destinado para aprovechar al máximo así que en cuanto llegamos al hotel decido continuar mi plan con Rocio comenzando mi labor de convencimiento para que fuéramos compañeras de cuerpo, sin mucha dificultad ella accedió ya que el viaje en grupo sería chicas con chicas y chicos con chicos.

    Al recibir nuestra llave decido subir sola con Rocio, ella me sonríe aceptando el gran plan de amigas que tendremos durante el viaje, al entrar a la habitación Rocio entra primero y se tira en la cama, yo dejo mi maleta por un lado y decido quitarme la blusa quedando en top “Discúlpame amiga que ya moría por quitarme la blusa” responde con una risa viendo mi cuerpo seguido de un “Me bañaré antes de salir” sin perder la oportunidad y curiosidad decido empezar mi plan “Ammm ¿te puedo acompañar? Digo para ahorrar agua” ella solo fue algo nerviosa pero asiente con un poco de duda pero aceptando una ducha de amigas.

    Ella entra a la ducha y mi imaginación comienza a volar de imagen ese cuerpo tan perfecto sin nada que lo cubra pero decido esperar a que ella esté dentro para entrar. Escuchó la regadera atenta y empiezo a quitarme la ropa para entrar sin nada, al entrar soy recibida con una sonrisa y su mano extendida lista para sujetarme para entrar a la ducha, yo respondo con una sonrisa y sujeto su mano mientras mis ojos quedan fascinados en su figura que para mí sorpresa estaba totalmente depilada pero lo que más me llamó la atención fue ver esos hermosos pechos redondos firmes y pezones listos para besar.

    La ducha no pasó a más de ese jugueteo de miradas que me volvió loca, sabía que esa noche tenía que finalizar mi plan ya que al medio día del día siguiente nos regresaríamos. Finalizada la ducha procedimos a cambiarnos y disfrutar de la ciudad sin mucho acercamiento íntimo ya que era un viaje grupal así que no pasó más. Llegada la noche regresamos al hotel juntas dispuestas a cenar y pasar una noche de chicas.

    Buscamos un Starbucks cerca del hotel para ir a comprar algo pero antes decidimos ponernos algo más cómodo, salí de la habitación con un short a media nalga y la blusa de tirantes con la que viaje pero esta vez sin colocarme brasier, ella vestía a la par mío con un short de mezclilla a ras de su hermoso trasero y una blusa blanca con un top deportivo debajo.

    Tomamos nuestras carteras y decidimos bajar, al caminar por la calle entre el silencio y el frío decidimos tomarnos la mano para sentir esa presencia de ir juntas, no tardamos mucho en la calle ya que la cafetería estaba a 2 cuadras pero en todo el recorrido no nos soltamos la mano.

    Al regreso al hotel Rocio pasa al baño y yo procedo a quitarme la blusa para ponerme un top deportivo para dormir y quitarme el short ya que yo dormía siempre así, para mi sorpresa al salir del baño veo a Rocio igual con su top deportivo negro y debajo solo su tanga de encaje blanca, reímos al vernos y ahora yo soy la que extiende la mano a lo que ella responde sonriendo y tomando mi mano para abrazarme, su cuerpo en ropa interior me hizo sentir sus pezones rozando con los míos mientras nuestros cuerpos se separaban.

    La cena pasó sin más que risas y coqueteos con la mirada, terminando procedimos a acomodarnos para dormir juntas, Rocio quitó las sábanas mientras yo quitaba lo demás de la cena. Rocio apagó la luz mientras yo me metía en la cama, nuestros cuerpo traicionaron nuestra mente y al estar juntas en la cama se pegaron para dormir uno cerca del otro. Entre la oscuridad y el nervio ninguna de las dos distinguía si estábamos dándonos la espalda y estábamos de frente a lo que Rocio respondió buscando mi mano y al encontrarla nuestros cuerpo se acomodaron para nuestra sorpresa estábamos de frente quedando nuestros labios a ras de los de la otra.

    Decidí probar suerte y le di un beso corto a lo que ella respondió con una sonrisa y un beso más largo y apasionado mientras nuestros cuerpo se abrazaban, el beso continuaba de manera extensa mientras sus manos comenzaban a bajar hacia mis muslos y mis manos tocaban su mejilla. Al sentir sus manos en mi trasero decido parar el momento, moverme hacia el costado de la cama y prender la lámpara, Rocio algo asombrada ve como regreso cerca de ella mientras coloco de nuevo sus manos en mi trasero, ella solo sonríe y continúa el beso.

    Sus manos invaden mi tanga mientras siento como su mano empieza a rozar mi vagina ya empapada a lo que ella me responde con un “Creo que mejor quitaré esto” y procede a bajar lentamente mi tanga mientras yo me devuelvo a sus labios con una sonrisa. Decido subirme sobre ella para quitarme el top y que me tuviera completamente desnuda mientras ella solo sonríe y disfruta de mi figura. Comienza a recorrer mi cuerpo con las manos hasta llegar a mis labios e ingresas dos de sus dedos para que los lamiera hasta dejarlos lubricados.

    Después de eso me tumba alado de ella para incorporarse y bajar a mi vagina, ese primer beso a mi parte más intimida estréseme mi cuerpo mientras se va convirtiendo en lamidas y sus dedos empiezan a jugar con mi clítoris, mi cuerpo solo se estréseme y comienza un ir y venir de gemidos míos.

    La noción del tiempo se pierde para mí en ese momento y solo recuerdo que se detuvo se paró frente a mí y comenzó a quitarse toda la ropa mientras yo me incorporaba como podía para sentarme en la base de la cama, ver ese cuerpo perfecto frente a mi me volvió loca ella me sonreía en señal de deseo y comencé a probar esos pechos tan ricos con una mano jugaba el pecho derecho mientras el izquierdo era devorado por mi lengua. Empecé a escuchar una agitación única seguida de un movimiento ligero de ella dirigiéndose a mis labios para besarme y tumbarme de nuevo.

    Esta vez ella subió a la cama y se giró frente a mí dejándome ver ese trasero perfecto mientras su espalda se arqueaba para comerme la vagina, frente a mí tenía una vagina perfecta depilada y lista para mi, nerviosa veo como una pequeña gota está en la punta de su clítoris de la excitación su cuerpo dejo salir esa gota la cual rompió mis nervios y guio mi boca para comerme esa vagina con deseo y desesperación. Los gemidos por parte de ella no se hicieron esperar seguidos de un delicioso orgasmo que motivo mi deseo.

    Ella rendida durante el sexo procedió a girarse y besarme para probar mis labios llenos de su lujuria. Instantes después ella tomó fuerza a abrió mis piernas para poder cruzar las suyas, una escena nunca antes vista se mostró en mis ojos y al más mínimo roce de su vagina con la mía estremeció mi cuerpo levantándome quedando frente a ella con las piernas cruzadas. Esto unió aún más nuestras vaginas impulsadas por el ir y venir de nuestra cadera nos llevó a gemir en sintonía con la otra hasta que llegamos a un orgasmo juntas.

    Después de quedarnos unos minutos tiradas con las piernas cruzadas nos incorporamos para por fin descansar, por la mañana Rocio me despertó con un beso y desayuno en la cama por parte del hotel, ella se incorporó para aventarme mi top y ella colocarse el suyo, tomó ambas tangas y procedió a pasarme la mía a lo que decidí extender mi mano y tomar la tanga de encaje blanco de ella diciendo “Este será mi recuerdo” a lo que ella solo respondió colocándose mi tanga y dándome un beso.

    El viaje terminó y al llegar a la casa le aventé la tanga a mi novio mientras en mi cabeza solo pensaba que esto sería el inicio de mi bisexualidad.

    Este sería el relato de mi primer encuentro, espero les guste y si desean saber más de mis aventuras me encantaría contarlas. Leeré todos sus comentarios y los responderé.

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