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  • Un verano distinto, tres días un trío (1)

    Un verano distinto, tres días un trío (1)

    Hola a todos, es mi primer relato. Me presento como Carlos, es una historia que viví estando soltero hace muchos años, mientras trabajaba en una playa en un balneario de argentina.

    Fue un verano distinto e inolvidable en una playa a una relación de tres, como ya les adelanté en el título. Sin querer fui quien armonizó una relación matrimonial.

    Estaba trabajando en un balneario en la playa de la costa argentina yo tenía unos 25 años estaba tostado por el sol, mi cabello se decolora dando un tono de reflejos dorados. Pesaba unos 80k con 1,70 m de altura, y atlético.

    Hacía unos días que venía una señora muyyy linda, de uno 40 años con un muy buen físico. Siempre con traje de baño enterizo cavado y con un escote posterior que dejaba insinuar mucho, y mostrar poco, cosa que el morbo lo ponía a mil. El escote trasero llegaba casi al nacimiento de su línea del culito de su cola. Tenía no un culo, eso era redondo paradito como una pelota de futbol muy bien formado. Luego me entere que esta forma y duro por haber jugado al jockey sobre césped durante varios años.

    En el balneario no entendíamos porque siempre estaba sola, tenía pulsera y en su mano izquierda único anillo de casada. Después de varios días, entre los que trabajábamos en el balneario hicimos una apuesta, si alguno de nosotros podía entablar una conversación, de como mínimo 30 minutos tres días de franco y los demás lo cubrían. Porque era de no darle pie a nadie para entablar una conversación, uno de los chicos con los que trabajaba se acercó para hablar y directamente le dijo. No te molestes no quiero hablar con nadie, estoy en la mía así que avisales a tus amigos que no me molesten. -Ha- ya que te acercaste me puedes enviar una lata de cerveza, fría y por favor no la abras. Gracias, ah dime cuánto cuesta así te abono y haces un solo viaje.

    Todos la teníamos como agrandada engreída, alguien superior.

    Así que apostamos si alguno logra hablar un rato se le daba unos días de franco, nada raro de lo que se debía conseguir solo estar hablando un rato, el que superara los 30 minutos, tenía varios 3 días de franco pagos, algo que todos aceptamos hasta el dueño, que dijo si gano yo ustedes me regalan una botella de wiski bueno.

    Un día con buen sol me acerque y algo le dije, no recuerdo que, pero levanto sus lentes oscuros de sol, me miro de arriba abajo y contesto, un pequeño pie, y comenzamos a hablar de estar parado pase a cuclillas, así al rato me senté y algunos chistes fueron pasando los minutos, ella de estar echada sobre su esterilla como distante se sentó nos prendimos un cigarrillo común. Nos presentamos y le dije soy Carlos (ficticio) y le extendí mi mano ella se rio, se presentó como Macarena (ficticio) Después de un rato largo tal vez más de una hora, le ofrezco algo para beber.

    Y…

    Llego un señor y… hola mi amor¡!!

    Yo me quede sorprendido, me iba a levantar

    Macarena le dice, te presento a Carlos, nuestro amigo.

    Toma le da una lata de cerveza, ella le pide la otra que tampoco está abierta y me la da, con voz muy cálida le dice –mi amor trae otra para vos así hablamos entre los tres, te parece. –le dijo a su esposo–, el, con cara de poco feliz aceptó y fue a buscar su bebida, mientras me dice. Vos de acá no te vas, haces y aceptas todo lo que yo diga.

    Con cara de póker y ojos del dos de oro de barajas españolas me quede donde estaba, (sentado y en silencio) cuando se incorporó para besar al marido, realmente esta mujer era un bombón una modelo natural nada de cirugía. De aproximadamente 1,65 m de altura una cintura formada, sus pechos 90 de taza, ojos color miel cabello castaño claro le llegaba por debajo de los hombros y desmechado bronceada con ese traje de baño que marcaba sin mostrar nada, de color abanó que daba la impresión de estar sin traje era hermosa.

    El marido se sentó sobre la esterilla casi tocando a su esposa.

    Me lo presentó como Juan (ficticio) mientras nos distendíamos con la charla él se fue relajando. Hasta que Macarena le dijo Carlos viene a cenar a casa hoy y me gustaría que encargaras sushi –-me pregunto si me gustaba, algo que me agrada mucho, y acepte la invitación.

    ¿Juan insinuó, una mueca en su cara, y le dijo ¿segura? La respuesta fue contundente claro el viene, yo lo invite, acuérdate el que las hace las paga. Juan cambio la cara se incorporó y comenzó a caminar. Me tomo de la cara me dio un beso corto en los labios lo que llamamos un piquito, que Juan lo vio, Macarena se incorporó, fue detrás de Juan lo agarro y algo le dijo, le dio un abrazo agarrándolo del cuello y un besote, Macarena se puso en punta de pie y recogió una de las piernas, flexionándola, dándole una pose muy sensual, y despertaba toda imaginación. Sabia mostrarse, todos la veían.

    Al volver se echó y como hacia calor me pidió que le ponga bronceador primero de espalda, su marido se dio vuelta y nos vio ella levanto la mano para llamarlo, volvió y le dijo que traigan al sushi a eso de las 22.30 a 23 h. –Prepará algún vino como sabes para esta cena muy especial.

    Se enojo… ella le dijo mira puede que se de tu fantasía de la que hablamos, y puedes formar parte si quieres o miras o irte, pero hoy se va a concretar y Carlos es mi invitado de honor, espero que te agrade o aceptes y no interfieras. Vos estuviste sabes con quien, no hace falta que lo recuerde, mi amiga.

    Ve antes que no puedas conseguir piensa que a mí me gusta y es un alimento liviano.

    Él se fue mirando para atrás cada tanto. Maca lo saludaba y me dio el bronceador y le fui aplicando primero por los hombros haciendo un leve masaje, relajándola luego fui por la nuca sin bronceador seguí por la espalda, fui bajando hasta donde llegaba su traje. Unte muy bien por detrás, me pidió que siga con esas caricias masajes que hacía mucho tiempo que no me daban esto tan placentero estos masajes, caricias. Después de un buen rato mientras hablábamos de cosas triviales me pregunto si yo tenía una eyaculación rápida o era lento.

    Se dio vuelta y vio mi expresión de gran sorpresa y más. Le dije que dependía de la otra parte cuanto podía aguantar o no. Y me vuelve a dar la crema me pide que se la pase por el pecho, le acaricie el borde de las tetas que quedaban expuestas por el traje fui a las piernas al llegar a entre piernas sin preguntar seguí, miraba todo lo que hacía porque estaba boca arriba, la empecé a tocar su vulva por fuera como vi su cara que le gustaba comencé a hacerlo debajo del traje. Algo que me obligo a preguntarle, ¿vos sos rápida para acabar o lenta, tenés muchos orgasmos? Ella comenzó a darme unos besos muy apasionados con su lengua jugaba con la mía comenzó a tocar mi verga y huevos hasta un punto que nos estábamos excitando mucho y le dije que paremos o no disfrutaríamos por la noche.

    Me dijo que tenía razón, nos calmamos, dejamos de besarnos y tocarnos, miramos al mar, así un tiempo mientras hablamos de que comida nos gusta, y que bebida. Al rato más relajados ella se incorporó me entrego su celular –me lo entregas por la noche en casa, te envió por este celular un mensaje con la dirección por si no la recuerdas después de estos masajes. Nos incorporamos y la acompañe al auto.

    Como habíamos quedado les gane la apuesta a mis compañeros, sin tener idea de cómo iba a seguir esta aventura. Memorice la dirección y trate de no perder ni que me robaran este celular.

    La noche.

    Llegue a la casa, era una mansión para la zona de la costa. Me abrió la puerta Juan con cara de raro, pocos amigos. Me hiso pasar, ingrese a un gran salón, él estaba con una remera también bronceado y una bermuda, descalzo. Tiene unos 40 años buen cuerpo cuidado bien arreglado con un buen perfume. Llego Macarena me dio un besote de lengua delante del marido que miro perplejo. Y le dijo prepara algo para tomar yo deje unas cositas para que picoteen mientras me baño. ¡no se excedan con las bebidas, los quiero despiertos no borrachos, la noche es larga. Pone la temperatura en 28°C

    –Qué rico perfume llevas Carlos ¿es pino italiano?

    –Si.

    –Siempre me gusto y me excita.

    El marido no dijo nada solo la miro desorientado….

    Se fue moviendo el culo y metiendo su traje de baño dentro de la raya de ese culo, redondito paradito.

    –Juan, ¿qué te gustaría tomar? Algo suave tipo cerveza o más potente. Prefiero vino tinto.

    Trajo su copa con cerveza mezclada con wiski y una botella de Catena ser bite el vino que quieras.

    Escuchamos a Macarena ¿pone música para la ocasión?

    –que música pongo

    –lenta, como para coger, así de telo.

    Abrió sus ojos me miro mostro una mueca en el rostro, levanto su copa, chocamos las copas y puso los temas de Barry White si quieren miren un partido mientras tanto. Hagan algo, y Juan pone un poco la estufa me gusta estar con unos 28°C, y buena onda.

    –Bueno cariño tus palabras son órdenes.

    –hoy si yo mando.

    Los gestos no verbales son evidentes.

    –No querías un trio cariño, te lo repito podés formar parte o mirar, o irte vos decidís, yo como vez ya decidí y Carlos es un encanto. No te dejo afuera, no lo hago a escondidas, y con una de mis mas viejas amigas hija de puta, quiero que participes, yo te amo, pero el que las hace debe pagar.

    Me dio la mano y me dijo, no queda otra te acepto. Jugamos dados mientras me propuso nada de apuestas, no quiero apostar. Le conteste que no apuesto. Bueno mientras esperamos jugamos.

    Luego de unos 45 minutos o más llego Macarena, quede con la mandíbula caída y su esposo le dijo estas radiante, algo que no escatimaba palabras. Se acerco le dio un buen beso de lengua y le agarro la verga, te vas, que vas a hacer.

    –ni loco me voy hoy me quedo. Por lo visto seré corneado, voy a estar presente y formando parte.

    Yo estaba de pie delante del sofá de 3 cuerpos. Y me dio otro beso de lengua más largo que el de Juan. Pidió una copa de lo que me gusta, trajo una margarita doble. Brindemos por una hermosa noche, de pasión y sexo, dijo Macarena sonriente.

    ¿Se relajaron? no comieron dale trae, Juan así no cae mal la bebida. Picoteamos un poco Maca comenzó a bailar sola delante nuestro enfundada en un quimono que cubría una palma por debajo del culo y marcaba sus tetas, sin ropa interior se marcaban los pezones que ya estaban duros. Una diosa dije. Dejo sobre la repisa su cartera. Algo que nos llamó la atención ninguno dijo nada.

    Sonó el timbre y estaba el sushi, mientras él iba a buscarlo nosotros bailábamos muy apretados y nos frotamos un poco nuestros genitales. Al llegar –deja eso venís a bailar se puso delante él, y yo detrás de ella, le besaba la nuca, que rico perfume le dije, Juan le tocaba sus nalgas le besaba el pecho, cambiamos de posición yo por delante el detrás, comencé a frotar la vulva, la apoyó sobre mi mano mientras seguíamos bailando, él por detrás le apoyaba su verga tocando las tetas.

    Así un rato cambiando de lugar cuando Juan quedo de frente y yo detrás lo empujo para sentarlo en el sofá, Macarena le saco la remera, se puso de rodillas, le abrió la cremallera de la bermudas extrajo su verga dura y comenzó a chuparla, yo me saque la remera me baje el pantalón, quede detrás de Maca desnudo, le desate el cinto del kimono se lo saque estaba totalmente desnuda y depilada toda la concha, le levante un poco el culo, se puso como perrita abrí sus piernas, le comencé a chupar y comer primero los labios de la vulva ella gemía luego le chupe el ano le di besos por la espalda, mientras le frotaba el clítoris y le chupe la concha, gemía de placer, comenzó a moverse para que mi lengua la penetrara deje la vulva, seguí en el ano subía y bajaba por toda la raya.

    Comenzó a tener un orgasmo, dio la vuelta me agarro de mi verga me sentó en el sofá comenzó a chuparme la pija su marido se pajeaba. Le dije –acaríciale la concha, así todos disfrutamos, ella, le llevo la mano al clítoris y se lo estimulaba estaba gimiendo. Le dije así todos estamos iguales.

    Seguimos así, los dos sentados en el sofá, ella me chupaba la verga y al marido cambiando cada tanto, hasta que me dijo cógeme, se subió sobre mi pija mirándome a los ojos y comenzó de a poco a introducirla por su concha le pidió a su marido que le bese la nuca y le masajee el ano con un dedo. Al rato le pidió que se pare al lado mío y le siguió chupando la verga, no acaben quiero mucha leche toda la noche, yo ya acabé varias veces dijo estoy empapada pero recaliente, quiero toda la leche, aguanten un rato más aguanten, cambiamos de posición y así fuimos aguantando.

    Maca seguía mojándose, nos agarra la verga a cada uno y nos lleva a la habitación, acuesta al marido boca arriba me pide trae mi bolso. Extrajo un pomo de lubricante, al oído me pidió quiero estar en el medio, dame por el culo, se introdujo la verga del marido por la concha estaba como ranita, con una verga en su conchita, que luego quedaría gran concha, toda mojada de flujo y su culito paradito esperando ser penetrado, se lo comencé a chupar, la raya el ano la lengua le introduje un dedo estaba durito le dije estas virgen, después más lubricante puse dos dedos y un poco relajado me puse lubricante, en la verga y en su culo, el marido abrió los ojos y escuche te va a desvirgar el culo comenzó a moverse un poco más rápido y ella le dijo aguanta o te echo, así que bajo la intensidad.

    –gracias mi amor te quiero mucho hoy soy quien mando. le dije –¡hermosa puta! Se sonrojo –si eso decime palabrotas y le apoye la punta la cabeza de mi pija en el ano, fue entrando mi verga ella gemía gritaba yo paraba su marido igual, la penetraba más me tomo con su mano de mi nalga comenzó a empujar, mientras ella trataba de clavarse mi poronga, para que penetrara toda mi pija y de apoco comencé a bombear.

    Ella comenzó a gritar, –saca no la saques déjala, hay que lindooo, me voy, me meo, partíme Carlos más fuerte Juan también más fuerte. Enganchamos el ritmo ella comenzó a jadear saltaba liquido de su concha que mojaba a su marido acaben quiero la leche dentro de mí ni una gota afuera pártanme fuerte que lindo que locura y se apretaba un pezón, quiso patearme por la posición no pudo. Sali seguí, para, no dameee, hahhh siii y así llegamos a acabar dentro, estiro sus piernas que le temblaban, nos relajamos en esa posición unos minutos mi verga salió como morcillón flácida y Maca se incorporó Juan quedo tendido, los tres traspirados y mojados por los orgasmos, me chupo la verga trago todo luego a su marido, con sus dedos se recogió parte del semen que corría por sus piernas se lo chupaba.

    –sos una hermosa reputa, diosa le dije, te gusta coger mas que respirar. su marido le dijo –estás hecha una reputa divina. Chupaba la leche que caí entre sus piernas. Fui a buscar agua y las bebidas. Nos besó con su lengua todo lo que podía alternando a ambos, nos agradeció con unos tremendos besos en la boca y en nuestros pitos luego en las bocas. Bebimos y nos llevó a comer el sushi luego de beber.

    –Que puta hermosa es tu mujer. Quiero cogerte nuevamente le dije.

    Ella dijo –yo también las quiero dentro de mí a estas hermosas porongas toda la noche.

    Al rato se recostó sobre la mesa ratona fui con unas piezas de sushi las puse sobre su cuerpo mientras agarrábamos una pieza con Juan la besábamos, putita así te gusta más, le dábamos sushi en la boca, nos pidió que le chupáramos la concha así se lo hicimos se excito ya teníamos a media asta nuestros órganos nos lo comió un poco. Se pusieron rígidas las tetas el clítoris nuestras vergas y nos fuimos a la habitación. Repetimos todo.

    Comenzó como siempre primero su marido luego yo. Besos y más besos en todo el cuerpo de ella y ella a nosotros. Me acostó sobre la cama de espaldas mi miembro duro como una estaca mirando el techo, Maca se abrió bien de piernas y se clavó en su concha mi verga, le pidió a su marido que se ponga delante le comenzó a chupar su miembro al rato cambiamos de posición así varias veces ella gemía gritaba de placer.

    Vuelve a ponerse sobre mi verga el marido estaba cogiendo su boca se la saco y le dijo habrás aprendido de todo lo que me hizo Carlos en mi culo y ano, bueno ahora como un buen alumno es tuyo si lo trabajas bien, métela hasta los huevos. Así sin crema, esta listo para vos mi amor, se la puso y ella a gritos le pidió cógeme por el culo así par time así lo comenzó a hacer con Juan nos coordinamos y Maca repitió me meo no aguanto me vengo este orgasmo es de película porno. Llénenme los agujeros con leche. Así lo hicimos, se desplomo a mi lado le agarro la pija a Juan se la chupo bien luego la mía. Si mi putita muy bien, le estampé un beso de lengua y jugando con nuestras lenguas le dije, putita come pijas.

    Quiero más siguió nos la chupo y comenzaron a ponerse duras y pidió ahora en mis tetas y en mi boca quiero toda la leche, que me bañen con semen y comenzamos nuevamente, alternando las pijas alternando quien chupaba la concha el culo con la leche que salía a borbotones y más besos con gusto a semen de uno y del otro a esa altura daba lo mismo todos traspirados la concha abierta el ano rojo entraba yo o Juan por la concha o por el culo. A su boca gemía como perra mejor como actriz porno las dos porongas en la boca nuestros dedos estimulando el clítoris duro o entrando un dedo en su ano hasta que nuestras vergas a punto de estallar, quien viene y como buena pareja que fuimos para coger casi juntos comenzamos a acabar y nuestra leche le saltaba a la boca cara tetas pelo ella se lo lamia tragaba que rico no se de quien es más rico, pero me recalienta. Que alguno traiga algo para beber tengo la boca seca y me duele la mandíbula, traje el agua y vino.

    Ve que seguía las dos cámaras que ella había puesto para filmar y al rato nos comenzamos a calentar hablando de lo bueno que era coger así y que todos disfrutamos y comenzó la nueva faena. Estaba sobre Juan siendo penetrada por la concha, en el borde de la cama y yo de frente a esa hermosa mujer con su concha penetrada, le tocaba el clítoris duro y solo pudiendo cogerla por la boca, parado en el borde de la cama, comencé a penetrar con mi pija en la concha, las dos juntas por el mismo orificio, Macarena abrió los ojos haaa siii que me partís, le frotaba el clítoris más fuerte más excitada se puso. Dameee que entre toda cógeme esta concha, es de los dos dame, más ma, más fuerte acábame en las tetas y mi boca.

    Al rato ella grita más que acabo más fuerte amores más, le vuelven a temblar las piernas se pone rígido los pezones las tetas y las piernas tiemblan gime hahaahah sii sii nos moja con todo los líquidos que a borbotones salen de su concha, nos moja mi verga las piernas huevos de Juan y míos, me abraza y me empuja, si acabooo, los ojos quedan en blanco y grita acabeee. Quiero la leche acá en las tetas, ya te la damos, Juan la coge por la boca le sale leche por la comisura se la traga, yo le largo mi leche a las tetas, se la levanta con su dedo y se lo chupa, quedamos rendidos en la cama nos abrazó nos besa a ambos con mucha pasión las lenguas se chocan dentro de nuestras bocas. Que hermosa cogida mi amor fue lo mejor que nos pudo pasar, no mi amor. El aun jadeante si fue hermoso Maca gracias Carlos al unísono. Y esa noche había pasado estaba amaneciendo nos quedamos un rato en la cama, recuperando energía Maca se incorporó parada en la cama. Nos invitó a bañarnos los tres juntos, ¿me puedo quedar a dormir en el sofá? se rieron nooo los tres juntos en la cama.

    Nos bañamos los tres fuimos a la cama nos dimos un beso de buenas noches, buenos días, Maca en el centro Juan a la izquierda yo a la derecha, hasta que nos despertemos. Maca tenía su pierna sobre la mía de frente a mí y Juan apoyándola como cucharita.

    Seguirá.

  • Escuchando como se cogen a mi mamá (segunda parte)

    Escuchando como se cogen a mi mamá (segunda parte)

    Hola queridos lectores aquí les dejo la segunda parte de mi relato, espero la disfruten tanto al leerla como yo al vivirla.

    Eran las 12 de la noche cuando se escuchó el coche de mi papá estacionarse frente a la casa, yo ya tenía las luces apagadas para que pensaran que estaba dormida desde temprano, entraron sin hacer mucho ruido según ellos para no despertarme, mi madre le decía a mi papi que se había divertido mucho y él le contestó:

    –Todavía te falta lo mejor.

    Se metieron a su habitación y cerraron la puerta, yo me levanté como resorte para no perder ningún detalle del mejor espectáculo de toda mi vida. Abrí la puerta, ya saben, como cirujano y cuando me asomé me di cuenta que la rendija que había hecho en la puerta me brindaba una visión plena de la cama de mis padres, aunque estos no estaban sobre ella todavía.

    El primero en salir a escena fue mi padre, completamente desnudo y se acostó al centro de la cama, en ese momento descubrí porque mi mami lo quería tanto, je je, tenía el tronco completamente erecto, grande y grueso como un tolete, se le veía como le resaltaban las venas formando un rico relieve en la piel de esa majestuosa verga, en la base dos huevos enormes que se movían arriba y abajo cuando mi papá se estimulaba con su manos con movimientos cadenciosos hacía arriba y abajo.

    Después salió mi madre con un una diminuta tanga negra que se le perdía entre sus grandes nalgas y un bra del mismo color, de inmediato se abalanzó sobre la verga de mi padre, primero dando ligeras lengüeteadas en la cabeza y bajando muy sensual hasta los testículos, después de dos o tres movimientos de la misma forma, se metió todo aquel pedazo de carne a la boca, le costaba trabajo, pero mi padre muy atento le ayudaba empujándole la cabeza hacia abajo para que se la comiera toda.

    Mi mami se arqueaba del esfuerzo por meterla toda en su boca, incluso le brotaban algunas lágrimas del esfuerzo que estaba haciendo, así permaneció por varios minutos, mientras que mi padre disfrutaba al máximo viéndola detenidamente como se esforzaba por no dejar nada afuera, después sin hablar mi papá se levantó y acomodó a su hembra en cuatro, pensé que ya la iba a penetrar, pero no fue así, con la mano izquierda le levanto el culo en posición de cabrito al borde del precipicio y le empezó a dar una lengüeteada por toda su vagina, le chupaba como desesperado mientras mi madre se retorcía de placer, su lengua subía hasta terminar en su ano en donde mi padre sacaba la lengua e intentaba introducirla en ese agujero como si fuera un pene.

    Se notaba que mi mamá le gustaba porque se empujaba con un ritmo muy sensual para que le entrara un poco más la lengua, ya estando bien ensalivada la pucha, llegó el momento más esperado, mi padre le metió poco a poco su gran verga que por lo lubricado que estaba la zona entró como un cuchillo en la mantequilla haciendo que mi madre gimiera de placer.

    Así le estuvo bombeando por varios minutos, las nalgas de mi madre le rebotaban muy rico haciendo olas por las embestidas que le daba su macho, por momentos le metía solo la punta del pito y después de un empujón violento trataba de meterlo todo de un solo golpe, lo sacaba y repetía la misma acción, creo que a mami le gustaba porque hasta gritaba de gusto, mi papá la tomaba por las caderas y se apoyaba para que no quedara nada fuera, mamá le decía la siento hasta el ombligo sigue así papi y él más se emocionaba subiendo el ritmo de las metidas hasta que hizo una pausa y después se acostó algo cansado porque jadeaba mucho.

    Mi mamá al verlo acostado, le empezó a sobar la verga y después volvió a meterla en su boca, nuevamente le dio una mamada magistral(jamás pensé que mi mamá fuera tan golosa y tan puta) luego besaba apasionadamente a mi papá, volvía a mamar el tronco un rato y volvía a besar a papá creo que quería que probara sus propios jugos, después de un rato se acomodó arriba de papá, pero poco a poco se fue sentando en la verga, él ya solo estaba acostado y la que estaba haciendo toda la chamba era ella, subía y bajaba muy rico, estaba completamente mojada lo que hacía un ruidito muy excitante.

    Desde donde yo veía se apreciaba perfectamente como le entraba cada centímetro de carne a mi progenitora, la verdad no sé cómo le cabía todo eso en la cola, pero ella lo disfrutaba bastante y yo también al verla, tanto que ya estaba escurriendo por mis piernas mis propios jugos, tenía ganas de tocarme en ese instante, pero decidí esperar a estar en mi cama.

    Hay algo que los excitó mucho y a mí también, fue un diálogo que justo cuando más emocionados estaban inició mi papá, preguntándole a mi mamá que de quién era ese culote, mi mamá respondió “tuyo mi amor” papá respondió “sólo mío”, pero la sorpresa fue cuando mamá dijo:

    –Bueno si un día me descuidas tendré que dárselo a otro.

    Eso como que prendió más a mi papá porque noté que subió la intensidad y le apretó las nalgas fuerte a mi mamá al mismo tiempo que se las abría, yo alcanzaba a ver el ano de mi mami. Papá le volvió a preguntar.

    –A quién se lo darías. Mamá contestó a cualquiera, papá más se calentaba. Seguía el interrogatorio.

    –Y se las vas a mamar igual que a mí. Ella contestaba.

    –Mejor.

    Creo que ese juego excitaba sobremanera a mi papá ya que fue cuando más caliente lo vi, le pidió a mamá que se pusiera nuevamente en cuatro la cual obedeció al instante y vi que la verga de mi papá casi explotaba de tan hinchada, se la metió a mi mami la cual sintió el poder y empezó a gemir muy puta, papá le metió un dedo en la boca mientras le metía la verga en la panocha creo que los disfrutaban mucho eso ya que estaban en el punto máximo del acto, creo que imaginaban que el dedo que le tenía mi papá a mi mamá en la boca era la verga de otro hombre ya que lo mamaba como si lo fuera, en esta posición ya no aguantaron mucho porque después de una cuantas embestidas mi papá explotó lanzándole un chorro de leche en la panocha y el resto en la espalda y nalgas, finalmente se desplomaron los dos sobre la cama y yo aproveché para regresar a mi habitación…

  • Dulce Alexandra

    Dulce Alexandra

    Fue aquel setiembre del 2017 que volví a Lima. Había estado en Alemania desde el 2010, dónde estudié. Estaba volviendo para tomar un puesto importante en la empresa familiar, por lo cual volvía lleno de ilusiones y planes, a mis cortos 23 años.

    El recibimiento fue grato, tanto de parte de mi familia, como de viejos amigos. Pasaron unos días y se me asignó mi oficina personal. Estaba acostumbrado a vivir solo, así que decidí asentarme en un departamento. En las idas y vueltas de casa al trabajo, solía ver una señora que vendía dulces de manjar en una esquina, pero nunca me animaba a comprar… Hasta que un día, la vi acompañada de una joven muy guapa. La joven mujer era de tez canela, de cabello un tanto ondeado de color marrón oscuro. Llevaba puesto un vestido simple, no muy largo, que se le ajustaba a un cuerpo con cierta exuberancia, sin llegar a ser voluptuoso. Me llamó la atención pero solo fue eso.

    Al día siguiente hice la misma ruta y volví a ver a la misma señora acompañada de la misma joven, la cual llevaba el mismo vestido. Esta vez decidí parar el auto guiado un tanto por el morbo y un tanto por el dulce antojo. Me bajé del auto y me acerqué a comprar aquel dulce, mientras buscaba hacer contacto visual con la joven, quien entregaba a otra señora el manjar. Esperé paciente y finalmente hicimos contacto visual, tenía unos ojos grandes de color caramelo, con pestañas curvadas y cejas pobladas; frente amplia, rostro fino, nariz un tanto larga y delgada, que se ensanchaba sinuosa, con delicadeza; labios rosados, carnosos, muy provocativos.

    Me quedé prendido con el rostro tan bien configurado que tenía, con esa carita de niña traviesa y esa sonrisa tan linda que me mostró al saludarme. Fue un corto lapso en el que me mostré un tanto embobado por su belleza, pero además también me quedé sorprendido por el cuerpazo que se manejaba. Era una joven alta, calculaba yo entre 1.70 y 1.75, y sacaba ese cálculo debido a que yo mido 1.85, ambos éramos altos. Tenía un cuerpo como de una mujer de más de 20 años. Senos prominentes, sin llegar a ser grotescos, cintura marcada, caderas anchas, un trasero grande, que llamaba la atención a los transeúntes, piernas largas y gruesas… Ese rostro de niña traviesa y ese cuerpo de mujer caribeña, me estaba jalando el ojo como ninguna europea lo había podido lograr. Cabe indicar que era, tanto la señora como la joven, de origen venezolano. El dejo se notaba y ciertamente lo que vendían era un dulce de su país.

    Terminé de comer, agradecí a la señora y le sonreí a la joven antes de irme.

    Al llegar a casa me masturbé con el recuerdo del cuerpo de la joven. Fue una de las mejores pajas que me corrí en mi vida, decidiendo pasar al día siguiente por otro dulce, y quizá por algún intercambio más de sonrisas.

    Tal cual, al día siguiente volví a pasar, y ahí estaba la guapa joven y la señora. Me acerqué, cuadré el auto y bajé a pedir un dulce. Esa vez pude conversar con ambas. La señora era la tía de la joven. Ambas vivían en un barrio un tanto lejano. La señora era ambulante, mientras que la joven recién había llegado de Venezuela, para trabajar con ella. Para mi sorpresa la joven tenía apenas 18 años, y tenía por nombre Alexandra.

    Pasé los siguientes 7 días yendo diariamente por un dulce, y pude conocer más a la joven, la cual se mostraba alegre, sencilla, risueña, tierna y algo inocente. Conversábamos poco, pero hubo química, lo cual se notaba cuando venían otros compradores, los cuales buscaban también conversaré, pero ella no los atendía igual; quizá era mi educación y prudencia para con ella la cual le daba confianza; pero al llegar a casa después de las cortas charlas diarias, me metía al ducharme y ahí alucinaba que la tenía desnuda, volteada contra la pared, y me jalaba el pene fantaseando con que se la metía entre esas grandes nalgas.

    Uno de esos días al ir a comprarles, no hallé a la joven, solo estaba la señora. Así que bajé igual a preguntar disimuladamente por Alexandra, a lo que su tía me dijo que la falta de la joven, tenía por motivo el haber ido a depositar dinero para su madre, la cual se hallaba enferma en Venezuela, y una postulación a un trabajo formal. Me contó también que la joven era una buena chica, que venía con la ilusión de progresar. La tía le había dado un cuarto pequeño en casa, pero no podría tenerla por mucho tiempo allí, debido a que pronto vendría su hijo también de Venezuela, y ella debía buscar otro espacio; por eso también la chica buscaba otro trabajo, ya que necesitaría el dinero.

    De inmediato me preocupé, pronto la guapa mujer que me estaba calentando la cabeza todos los días se podría ir, y no era algo que quería. Sin darme cuenta la costumbre de buscarla cada día, había hecho que me den ganas de tratarla un poco más, y quizá cumplir mis fantasías con ella.

    Solo tenía una salida. Así que esperé al día siguiente y volví a por el dulce. Ese día si la encontré, y le pregunté por su postulación al trabajo que me comentó su tía, y me dijo que no la habían aceptado por no tener todos sus papeles en orden. Así que ya con la idea premeditada y con las hormonas revueltas, le propuse que trabaje como recepcionista en un proyecto de venta de departamentos, que estaba a mi cargo. La tía y la joven se sorprendieron, pero no tardó Alexandra en aceptar.

    La cité para el día siguiente para mostrarle el ambiente de trabajo y para explicarle lo que tenía que saber.

    Si quieren saber cómo fue nuestro primer encuentro a solas, comenten y les contaré contando en esta serie diaria, todos los encuentros pasionales que tuve con la dulce Alexandra.

  • Mujeres al natural (prólogo)

    Mujeres al natural (prólogo)

    Es la vida de 5 mujeres que se conocieron en un día lluvioso bajo la parada del autobús.

    La vida les depara una aventura a cada una de ellas que las vivirán al máximo.

    Ellas son: La romántica, la alegre, la borracha, la coqueta y la sexosa.

    «La romántica» es una mujer muy brillante y exitosa en su carrera como chef a nivel nacional e internacional con varios reconocimientos en su ámbito eso en la vida profesional.

    En el ámbito personal es una mujer casada desde hace 5 años y con una bebé de 1 año es muy feliz con su nena y en su matrimonio es algo temático y aburrido a un que es un hombre que a la vista se nota amable.

    «La alegre» es una mujer luchona y tirando para delante a la vida no le tiene miedo a la vida como encargada de un grupo de puros hombres encargados de venta para una tienda departamental en la vida profesional le va bien.

    En la vida personal es algo complicada por parte de su marido es un hombre celoso, tóxico si ella no coopera es golpeada y humillada en si su vida es un caos.

    «La borracha» es una mujer que tiene el mundo a sus pies gracias a su profesión como abogada es tan exitosa en su vida profesional.

    Pero en su vida personal todo ese éxito es opacado por la vida que le da su marido con la falta de sexo y la falta de atención que es ahogada por su adicción al alcohol que la hace cometer muchos pecados.

    «La coqueta» una mujer común y corriente dedicada al hogar como esposa y madre de dos niños pequeños que le inspiran ternura y amor.

    Es una mujer que le da la una sonrisa a la vida que pone su mejor cara cuando por dentro está triste y desesperada por culpa de su marido un pobre alcohólico que cuando la ve si no la coge como quiere o la golpea no es feliz pobre mujer.

    «La sexosa» soy una mujer emprendedora que trabaja desde su casa como estilista gana su propio dinero se compra sus cosas desde lencería hasta lindas tangas para lucírselas a su amado marido.

    Pero esto cambió cuando conocía a su amante Ángel un hombre que la trata como lo que es una linda «puta».

    Nota: estoy empezando si te gusta o no te gusta dame tu opinión, gracias.

  • Ajustando cuentas (IV)

    Ajustando cuentas (IV)

    Tocó levemente en la puerta no quiero que se irrite, y a su señal entro cerrando tras de mí. Ella está sentada con las piernas cruzadas casi inmutable, su aspecto de mujer fatal contradice la modestia de sus costumbres, observa atentamente como me desnudo. Me echo a sus pies descalzó besándolos y lamiéndolos suavemente por varios minutos, hasta que abre sus piernas esbeltas y puedo ver el vello púbico, poseído por la lujuria meto mi cara entre sus muslos.

    Sus manos sujetan firmemente mi cabeza hundiéndome en su sexo. Mi lengua lo recorre frenéticamente recogiendo a su paso su fluido como si de un elixir se tratase, con la lengua juego con su clítoris una y otra vez por decenas de minutos. Sus suspiros la delatan esta excitadísima, hasta que finalmente explota con un gran orgasmo ¡Haaaa! ¡haaaa! empapándome todo el rostro.

    Saciado su sed de placer me aparta sin mediar palabra alguna, se sitúa delante del escritorio recogiéndose la falda. Se voltea y recostándose sobre la tabla del escritorio me ofrece sus redondas nalgas -¡Ya sabes lo que quiero! me dice. Con la lengua comienzo a recorrer el espacio entre sus nalgas de arriba abajo repetidamente, me entretengo lamiendo su agujero una y otra vez por varios minutos, absortó con su sabor y olor que me embriaga.

    Sin previo aviso se incorpora acomodándose la falda sonriente y complacida – ¡Bien perrito ya me limpiaste! -¡Te has portado bien, como premio puedes masturbarte!

    Intento incorporarme, pero la negativa de su dedo me detiene -Quédate de rodillas y háztelo con una mano, medio sentada sobre el escritorio Clara observa atentamente como me masturbo frente a ella, aumentando aún más mi morbo y mi sumisión.

    Exploto con dos grandes chorros, apurando asta echar las ultimas gotas, con el dedo Clara señala el suelo y comprendo que debo limpiar todo aquello con la lengua voy lamiendo y tragando mis propios fluidos, bajo la atenta mirada de Clara que de vez en cuando me nalguea con su vara para apurarme. Siento como me quema cada golpe que me propina, al terminar sin apenas mirarme me despide.

    -¡Vete, te llamare cuando te necesite!

    ¿Cuándo me necesite? que ha querido decir con aquello, normal mente me recuerda que debo volver al día siguiente, serrando la puerta detrás de mí me voy pensando que después de todo ha quedado complacida.

  • Apuesta con la extranjera

    Apuesta con la extranjera

    Hace ya algún tiempo me encontraba de paseo en Cartagena, una de las ciudades de nuestra costa caribe colombiana, estaba con mis hermanos y unos primos, en el hotel conocimos un grupo de personas que viajaron desde otra ciudad colombiana, entre ellos había una venezolana que ya llevaba un par de años viviendo en nuestro país. Esa mujer me llamó la atención desde que la vi, rubia, de ojos verdes, pequeñita y con un cuerpo que atrapaba miradas… La verdad me gustó bastante.

    Comenzamos a hablar y a compartir todos, pero yo me fui acercando a charlar con la protagonista de esta historia, nos caímos bien y empezamos a conocernos mejor, lo bueno es que el viaje era de 5 días y había tiempo de sobra para conocerla y mirar que podía pasar.

    Al día siguiente nos encontramos todos en la playa, tomando unos cocteles deliciosos que el hotel ofrecía y seguimos hablando, cada vez más cerquita y más cerquita… hasta que terminamos besándonos, obvio todos se dieron cuenta y comenzaron a molestarnos, pero ninguno tenía compromisos y un “amor de verano” a nadie le cae mal. Parecíamos novios jajaja, pero nada serio.

    Al día siguiente en la noche por mera coincidencia jugaba nuestra selección de Colombia con la selección de su país y empezamos a molestar acerca de los resultados del partido y ella me dijo que hiciéramos una apuesta, lo cual sonó bastante interesante; le pregunté acerca de que apostábamos y me dijo “si me equipo gana usted me da lo que yo quiera y si su equipo gana yo le doy lo que usted quiera” y me dijo “no es nada de dinero ni nada material…” y después me dijo “no se preocupe que igual usted conmigo lo va a pasar muy rico…”, mi imaginación comenzó a volar y le dije que sí.

    Llegó la noche, estábamos todos en el bar del hotel viendo el partido, ella y yo nos molestábamos el uno al otro con la apuesta, pero al oído porque nadie sabía… finalmente el partido quedó 1–1, ninguno ganó, entonces decidimos que ambos pagaríamos la apuesta, nos fuimos para su habitación la cual compartía con otras 2 amigas, pero además que ya lo tenía planeado porque nunca llegaron.

    Entramos y comenzamos a besarnos muy apasionadamente y comenzamos a acariciarnos, le quité su blusita y le levanté su faldita y comencé a acariciarle su cosita por encima, luego le bajé su ropa interior y me arrodillé y le di una buena chupada en esa cosita, a lo que ella respondió con una mamada deliciosa, después la acosté sobre la cama y empecé a penetrarla muy suave y luego un poco mas rápido.

    Luego me acosté boca arriba y ella se sentó encima de mí y comenzó a cabalgarme la verga sin detenerse, eso fue delicioso le pedí que parara y la puse en 4 y empecé a darle con muchas ganas hasta que sentí venirme y lo derramé todo sobre su hermoso culo.

    La apuesta fue saldada, pero al día siguiente también pudimos estar solos y lo hicimos otras 2 veces.

    Luego del viaje no la volví a ver, vivimos en ciudades diferentes, pero si hablamos mucho, nos mandábamos fotos y hacíamos locuras por cam. Ella al tiempo volvió a su país y poco a poco fuimos perdiendo contacto, pero la apuesta quedó saldada.

  • El mar de la lujuria

    El mar de la lujuria

    En la penumbra de la noche,

    donde nuestros cuerpos se encuentran,

    se despierta la pasión, el deseo,

    y nuestros suspiros se entrelazan.

     

    Tus labios, dulces y ardientes,

    buscan los míos en un beso,

    y nuestras lenguas se entrelazan,

    en un baile sensual y travieso.

     

    Desnudo, te admiro en silencio,

    tu piel suave como la seda,

    mis manos ansiosas te exploran,

    despertando cada rincón de tu cuerpo.

     

    Tus gemidos se escuchan,

    como música en mis oídos,

    y en un vaivén de caricias y susurros,

    llegamos al éxtasis compartido.

     

    Bailamos en un vaivén frenético,

    enredados en sábanas y placer,

    nuestros cuerpos se funden,

    en un baile de fuego y enloquecer.

     

    En el clímax de la pasión,

    nuestros cuerpos se entregan,

    y en un grito de éxtasis y gozo,

    nos perdemos en un mar de lujuria.

     

    Y así, en el éxtasis de la noche,

    nuestros cuerpos se apagan,

    pero el fuego de nuestra pasión,

    permanece encendido en nuestras almas.

  • El mago oscuro y la princesa prisionera

    El mago oscuro y la princesa prisionera

    El otoño es mi segunda estación del año favorita, siguiendo muy de cerca al invierno. Me encanta sentarme al sol a leer, a escribir, o a simplemente hacer un poco más llevadera la existencia. Por suerte, la ciudad de Buenos Aires tiene una infinidad de espacios en los que relajarse y dejar que el tiempo pase.

    Ayer no tenía ganas de andar demasiado, así que opté por un lugar al que pudiese llegar caminando y que, al mismo tiempo, no fuese tan popular, como para evitar la aglomeración. Así que caminé tres cuadras y llegué a Plaza Armenia. Lugar lindo, no tan verde, con una concurrencia media. Avancé por los corredores observando cada sitio tan conocido, hasta que elegí sentarme en esos antiguos y no muy cómodos bancos verdes. Saqué algunas hojas que había impreso y me dispuse a leer. Se me está haciendo una buena costumbre eso de leer mis propios relatos en espacios públicos.

    Llevaba media hora en eso, hasta que una ráfaga de viento pasó por donde estaba haciéndome volar varias hojas. Desesperada, me dispuse a recogerlas. En eso estaba cuando noté que alguien se me acerca con algunas de ellas entre sus manos. No solo las sostenía, sino que las ojeaba con curiosidad.

    ─ ¿Estas también son tuyas? ─preguntó un joven con curiosidad.

    Era un muchacho alto, de cuerpo tonificado, ataviado con remera de San Lorenzo y short deportivo sin marcas. Sintiendo como el rojo invadía mi rostro, le quité de un manotazo las hojas.

    ─Sí, si, gracias.

    Se quedó mirándome en silencio por unos instantes, mientras yo hacía todo lo posible por no mirarlo y por esfumarme.

    ─Orgía extrasensorial en un cementerio… raro ─comentó.

    ─No es nada importante.

    ─Pero es algo.

    ─¿Qué quiere decir eso? ─pregunté confundida.

    ─¿Vos lo escribiste?

    ─Sí, ¿por qué?

    ─¿Es porno?

    El interrogatorio no me estaba gustando. Me sentía incómoda, como si me hubiesen descubierto haciendo algo malo.

    ─Es lo que es ─respondí ofuscada.

    De repente, tomó las hojas que tenía entre mis manos y se dirigió hacia el banco en el que yo había estado sentada. Lo seguí.

    ─Dame eso.

    Se sentó y empezó a pasar las hojas leyendo los títulos en voz alta.

    ─Masajes con final para nada feliz parte tres, la chica de los relatos aparece en tu casa, historias de sexo en lugares poco convencionales… ¿qué serían lugares poco convencionales? ¿Un cementerio?

    ─Tu cama. Dame eso.

    Respondí estirando ambas manos. Él sonrío. A pesar del nerviosismo, pude notar que su sonrisa era hermosa.

    ─Buen golpe. Yo también escribo. No cosas así, pero bueno. A veces las historias caen un poco en estos lugares.

    Lo miré con desconfianza y muy lentamente me senté en el otro extremo del banco. Me contó que escribía cuentos policiales y que desde hacía un par de años trabajaba en una novela policial. Le conté que era profe de letras y que trabajaba para un par de editoriales. A pesar de que pretendí llevar la charla para algo más profesional, él insistió en saber cómo era que escribía relatos porno. Le conté la historia que le cuento a todo el mundo, pero no quedó del todo satisfecho.

    ─Tiene que haber algo más. Tenés más pinta de escribir para nenes que para adultos. Algo no me cierra.

    Luego de discutir casi media hora acerca de lo mismo, no sé cómo llegué a aceptar un extraño desafío: ir a mi departamento a escribir un cuento para niños. En ese momento, yo realmente pensaba que iríamos a eso.

    “El mago oscuro, con un movimiento de su varita, hizo que las cadenas aprisionaran a la dulce princesa. Esta, con un grito de furia, le dijo que se arrepentiría de lo que estaba haciendo. Él, con actitud soberbia, le dijo que ella jamás se arrepentiría de lo que estaba a punto de suceder. Afuera del castillo, el cielo negro y los truenos, anunciaban una gran tormenta. En os ojos del mago una llama de maldad se dibujó, haciendo que un escalofrío recorriera a la princesa desde la nuca hasta los pies”.

    ─¿Es necesario que el mago sea oscuro? ─preguntó él en tono divertido.

    ─A los nenes les gustan esas cosas ─respondí con seguridad.

    ─Dejame a mí ─dijo y se puso frente a la computadora.

    “A través de otro movimiento de la varita, el ajustado vestido de la princesa cayó lentamente al suelo, dejándola totalmente desnuda. La llama de maldad de los ojos del mago, se convirtió en lava volcánica cargada de deseo. Acarició el rostro de la princesa, luego sus brazos, su vientre… y siguió bajando. La princesa intentó resistirse, pero no más que por un momento.”

    ─De oscuro pasó a turbio. No me gusta ─declaré.

    Casi sin dejarme terminar la frase, me tomó por la nuca, me atrajo hacia él y me besó. Intenté resistirme, pero la suavidad de sus labios era tan cálida que mi esfuerzo fue demasiado débil.

    “La princesa utilizó toda su energía para desprenderse de ese beso, pero las ataduras no le permitieron moverse ni un centímetro. El mago, dejando la varita a un costado, utilizó sus manos para recorrer el cuerpo entero de la chica, deteniéndose con delicadeza entre sus piernas, para quebrar completamente su resistencia. La humedad de la zona lo incentivó a hacerlo cada vez con más predisposición.”

    Sus manos eran fuertes, mi negación demasiado débil. No me costó demasiado recostarme sobre su hombro y permitir que hiciera de mí lo que se viniese en gana. Luego me hizo poner de pie y me llevó hacia el sillón. Me senté. Me quitó las zapatillas, el pantalón y la tanga. Sin mediar palabra alguna, hundió su boca en mi concha y empezó a succionar. No era delicado, pero su intensidad no me molestaba. Todo lo contrario. Era como si me comiera la concha a chupones. Hacía un sonido extraño, pero muy pronto fueron tapados por mis gemidos de placer.

    “El mago, dejando caer su túnica, expuso la verdadera fuente de su poder. La princesa abrió los ojos con gran sorpresa, mientras una gota de saliva caía por su boca, expresando el gran deseo que sentía. El mago le dijo que iba a tener que esperar un poco más, y de inmediato colocó su varita entre las tetas de la princesa, comenzando a masturbarse con ellas. Eran grandes, redondas y de una dureza que hizo que la varita del mago alcanzase su máxima rigidez de inmediato.”

    Su pija entre mis tetas encajaba a la perfección. Cada vez que subía, me daba un golpecito en la pera. Yo, desesperada, intentaba tocarla con mi lengua. “Todavía no, bebé”, me decía él. Luego de un rato, en el que ya me estaban empezando a doler las tetas, me dijo:

    ─De rodillas, princesa.

    Obedecí y pude ver desde un mejor ángulo el gran tamaño de su pija. Literalmente, era del tamaño de mi cara. Comencé a pajearlo despacito, dándole suaves besos en la cabeza de la pija. Después recorrí todo su largo con mi lengua, varias veces, para luego pasar a una de mis partes favoritas del pete: los huevos. Los chupé durante un buen rato, tirando cada tanto uno que otro lengüetazo hacia su culo. Pero como no me incentivó a seguir, volví a lo clásico. Agarrando con fuerza sus huevos, empecé a comerle la pija cada vez más profundo. Con gran esfuerzo, pude comerla toda. En ningún momento dejé de apretarle los huevos, por lo que luego de un rato me pidió que parara. Todavía no quería acabar.

    Lo dejé sentado en el sillón mientras fui corriendo a mi habitación a buscar preservativos. Le puse uno y me senté sobre su pija, dándole la espalda. Empecé a cabalgarlo despacito. Él con las piernas abiertas, yo con las piernas juntas. Me tomaba de las caderas con fuerza, trayéndome hacia sí, como si quiera meterme adentro de su cuerpo. Esto me incomodaba un poco, por lo que giré de repente, volviendo a sentarme sobre su pija, pero frente a frente. Antes de meterla toda, puse mis tetas en su cara. Me las chupó con ansiedad, pero de repente, tomándome de la cintura, me tiró con fuerza hacia abajo, haciendo que su pija entre en mi concha de manera abrupta. El dolor fue intenso, tanto en la entrada como en el interior de mi concha. Doblada por el dolor, puse todo mi esfuerzo en moverme rápido, para hacerlo acabar cuanto antes.

    “El mago rugía de placer, mientras los ojos de la princesa estaban inundados de lágrimas. Su cuerpo estaba montado sobre el mago, mientras las manos de este la aprisionaban como garras, pero mentalmente estaba en un reino alejado lleno de colores y con deliciosos aromas en el aire. Sabía que dependía de ella escapar de ese suplicio y volver a su realidad, por lo que sus movimientos se hacían cada vez más frenéticos.”

    Mi único deseo era hacerlo acabar cuanto antes. Quería escapar, decirle que se fuera de mi casa y que no vuelva jamás. Pero ninguna palabra salía de mi boca. El dolor y el placer me generaban una angustia insoportable. En un momento comprendí la situación: me estaba violando. Esto no hizo más que volverme loca, por lo que, sin dejar de cabalgarlo, comencé a golpearlo en el pecho y en la cara. Esto, al parecer, lo encendió aun más, por lo que sus gemidos se hicieron cada vez más sonoros e insoportables. Finalmente, sentí como dejaba salir una fuerte descarga, inundando el preservativo, mientras sus garras me liberaban. De un salto, saqué su pija de mi concha y corrí hacia mi habitación, para tirarme a la cama y llorar desconsoladamente.

    No sé cuanto tiempo pasó, pero ya había oscurecido cuando me animé a dejar la habitación, para comprobar que él se había marchado. Me sentía triste, dolida, usada. Hubo un momento en el que quise estar con él, pero después ya no. Y no tuve la fuerza ni la energía para decirle BASTA.

    Me senté en el sillón, todavía desnuda, recordando muchas otras situaciones en las que me hubiese gustado decir NO y, por uno u otro motivo, no pude hacerlo. Quizás lo hice con el cuerpo, con la actitud, con las lágrimas, pero no fui escuchada. Llegué a la conclusión de que seguramente es algo que pasa muchas más veces de las que nos damos cuenta. Que naturalizamos el hecho de que, una vez comenzado el acto sexual, este tiene que concluir. Pero no es así. Coger es de a dos y, además de algo sexual, es un intercambio, una forma de comunicación. Y por mas calentura que exista, es muy importante tener en cuenta lo que el otro va sintiendo. Es muy difícil conseguir este entendimiento con una pareja estable, mucho más cuando el encuentro se da entre desconocidos. Con esto no quiero decir que no hay que coger con extraños, pero sí que es necesario establecer ciertas reglas o pautas para que la cosa funcione. “NO, BASTA, ASI NO”, tienen que ser palabras mágicas y sagradas. Cuídate. Y cuida a quien está con vos.

  • Sin palabras

    Sin palabras

    Hoy me toca pagar a la limpiadora del edificio donde vivo. Ella seguramente estará esperando que yo salga de mi casa. Para cobrar. No creo que llame a mi puerta: es demasiado tímida para eso. Marta se llama. Marta es muy delgada, apenas se le notan sus formas femeninas que además oculta bajo su bata laboral. Tiene una cara bonita, eso sí. Ahora mismo, la estoy oyendo trajinar en la escalera. Estoy teniendo una erección. Y si…

    «Marta», he llamado, después de abrir la puerta; «Sí», he oído su vocecilla, que contestaba desde una planta más arriba; «Ven, me iré ya mismo y tengo que pagarte». Oigo sus pasos mientras baja peldaño a peldaño. Mi erección, bajo mis calzones cortos, no se puede disimular.

    «Oh, sí, sigue, Marta, sigue, oh, ah». Marta me está chupando la polla. Y lo hace bastante bien. «Mmm, mmm, mmm, mmm»; «Así, sigue, Marta, ah, oh»; «Mmm, mmm, ah, ah, ah, mmm». Sus labios abarcan todo el tronco de mi polla. Bueno, ha sido más sencillo de lo que yo esperaba. Al ver mi erección, Marta me ha empujado hasta el interior de mi casa, me ha hecho sentarme en el sofá, me ha quitado el calzón corto, se ha sentado a mi lado, ha inclinado su torso y se ha puesto a chupar. «Mmm», se relame, «vas a ser mi desayuno», me dice, y sigue chupando. «¡Marta, Marta-ah-ah-ah-ooohhh». Al fin me he corrido en la boca de Marta y ella, tras abrir la boca y mostrarme el semen sobre su lengua, ha cerrado luego los labios y ha tragado.

    «¿Que me folle a Marta, dices?, tendríamos un problema…, ella…, oh…, ella…, oh-oh…, no sé, ¿y si se cree que voy en serio-oh-oohh?»; «Bueno, chico…, ah…, en serio vas…, ah, ah…,no dejas de hablarme de ella-ah-a-aahh», me ha contestado Blanca. Blanca es mi ex. Ha venido a verme esta tarde. Follamos como siempre, es decir, por mero trámite y estamos poniéndonos al día. «Blanca, mira, tú estás buena pero Marta…»; «¿Y qué más te da?, yo estoy buena y sin embargo me has dejado»; «Perdona, pero es que tú me ponías los cuernos»; «Pues por eso, si Marta no es una mujer muy agraciada, jamás te pondrá los cuernos». Pensándolo así, Blanca tenía razón. Saqué la polla, ya flácida, del coño de Blanca, me quité el condón deshinchado, desmonté de Blanca y le dije: «No has cambiado…, esa costumbre tuya de hablar mientras follas»; «Me corro mejor», rio ella.

    Marta no vendría a limpiar hasta la semana siguiente. Tenía tiempo de pensar en lo que Blanca me había dicho. Traté de imaginarme a Marta desnuda: me era imposible: ¡ni siquiera cuando me la chupó se quitó la bata laboral…! En fin, su cara era preciosa. Nada más subirme encima de ella y contemplar su cara mientras le invadía el éxtasis que mi polla le proporcionaría, yo creo que me correría a gusto; aunque sus tetas fuesen pequeñas y sus costillas casi se le transparentasen bajo el pellejo…

    «Dime», ha dicho Marta. Llegó el día. No estoy nervioso; en fin, he visto a Marta fregando y he vuelto a tener una erección solamente al ver sus pies desnudos metidos en sus chanclas playeras. «Verás, Marta, creo que estoy enamorado»; ¿Y?»; «De ti». Marta dio un respingo. Así, de pie como estamos en el rellano de la escalera, Marta pudo caerse si no la abrazo. La he abrazado, sí, y también la he besado en los labios. Marta ha puesto la palma de una mano abierta sobre mí nuca y me ha apretado para que nuestras lenguas estuviesen más cerca. Sus ahogos se han mezclado con sus gemidos de satisfacción y todo esto lo he interpretado como una señal inequívoca de aceptación por parte de ella; así que, abrazada como la tenía, he conducido a Marta al interior de mi casa, a mi dormitorio. Marta se ha desvestido con prontitud en la penumbra: la persiana bajada solamente permite el paso atenuado de los rayos de sol entre las rendijas. He encendido la lamparita de la mesita de noche para ver a Marta mejor. Tal como imaginaba, su cuerpo es delgado aunque bien proporcionado. Sus tetas son pequeñas, lo cual me ha permitido metérmelas enteras en la boca, primero una después otra, y salivarlas con dulzura. Esos pequeños pezones se han puesto duros y me han hecho cosquillas en el paladar. Marta se ha tumbado de espaldas sobre el colchón y ha abierto sus muslos. Entre estos, mi cabeza ha buscado y mi lengua ha encontrado la humedad de su coño. «Aahh, aahh, aahh», oigo que Marta suspira. Pero mis ganas son muchas. Así que no me demoro en preliminares y monto a Marta. La suavidad de su piel me estremece; su perfumado aliento me excita; el tono de sus dulces quejidos me abrasa. Arremeto con toda mi fuerza varonil. Marta grita; grita…, grita. El semen sale propulsado.

    «Bueno, ¿y tu mujer?», Blanca ha venido a verme. «Trabajando, limpiando…»; «Has tenido suerte…, una mujer trabajadora…, no como yo, ¡ja!», ha reído Blanca; «Claro, no como tú…, tú no necesitas trabajar, estás buena»; «Hombre, no, sí trabajo, a mi modo». Contemplo los muslos bronceados de Blanca que asoman bajo su falda y me digo que sí, que Blanca sí trabaja, siempre ha trabajado, se ha especializado en seducir a hombres con pasta y le funciona. Estamos sentados en el sofá cómodamente. Yo no llevo camiseta; ella opta por estar a mi altura y se ha quitado la camisa y el sujetador dejando libres sus hermosas tetas, también bronceadas. «¿Follamos?», pregunta Blanca, «ahora eres tú el que pone los cuernos», apostilla; «Lo tuyo y lo mío no se pueden llamar cuernos». Blanca ríe. «¿Te pondrás a hablar mientras lo hacemos?», pregunto; «He descubierto que si es por el culo, no hablo»; «Pues por el culo». Blanca se ha incorporado, se ha bajado las braguitas y ha apoyado sus manos en el respaldo del sofá. «¡Vamos, qué esperas!», me ha apremiado. Me he levantado y me he situado tras ella; me he bajado el calzón, he levantado el volante de su falda, he empuñado mi polla, la he dirigido a su agujerito y la he penetrado. «¡Ah!», ha soltado Blanca. Mi polla avanza y retrocede entre los lozanos pliegues de su culo. Mi glande entra en una feroz efervescencia. «¡Ah!», ha vuelto a soltar Blanca mientras empuja con su culo hacia atrás para que mi polla profundice más. «¡Aahh!», ha gritado ahora Blanca mientras por delante se acaricia el coño con los dedos. Estoy a punto de correrme; pronto eyacularé dentro de esta portentosa hembra y seré algo más feliz que hace unas horas. Y, lo extraño, es que Blanca ni ha hablado.

  • Inolvidable viaje de trabajo

    Inolvidable viaje de trabajo

    Hola a todos, es la primera vez que voy a relatar algo de una de las pocas experiencias que tuve…

    Me presento, soy entrenador de fútbol, mido 1.70, tez de piel canela, contextura normal tirando a delgada, cabello negro, ojos café, lo más normal que existe. En aquellos años, 2017, tenía a cargo la categoría de 10 años dónde tuvimos un torneo en otro departamento Tarija, ahí muchos niños viajaron con sus respectivos padres y algunos solos ya que también nos acompañaban otras categorías en el bus. Claramente tenía que hacerme cargo de los que viajaban solos y apenas salíamos ya terminando de acomodar a todos en sus sitios me tocó el asiento de atrás «el último», en ello veo que aparece una mamá joven vestía ropa apretada que de lejos se notaba que tenía unas enormes tetas, no podía dejar de pensar en ese momento y en ocasiones pasaba a mirarla a modo de ver qué los niños estén bien.

    Llegamos al lugar cada quien con su grupo, fue un día muy pesado dónde había olvidado por completo a la señora que por supuesto era joven. Ya por la noche pasaba habitación por habitación para asesorarme que todo estuviera bien con mis niños. Al regresar a la habitación que se me asignó en el cual estaba solo nuevamente la vi, los baños eran compartidos en todo el piso, entonces ella traía unos shorts muy pequeños y un top que se notaban sus enormes tetas yo no pude disimular y me dice.

    S: hola profe buenas noches como esta

    Yo: buenas noches señora, bien gracias aquí viendo que todo esté en orden

    S: si me imagino con todos ellos corriendo por todos lados debe ser difícil y estresante

    Yo: no para nada me agrada el ambiente con ellos me divierto y usted es la mamá de Adrián

    S: si, vine con él porque siempre está conmigo ya que solo vivimos con mis padres «de ella»

    Yo: ha si que bien, Adrián es buen jugador de seguro su padre va estar atento a todo lo que suceda

    S: no para nada, su papá no vive con nosotros, soy soltera profe ya hace tiempo

    Esa respuesta llevó a imaginarme cosas mientras seguía la plática cordial no dejaba de mirarle las tetas cada vez más descaradamente. Acto seguido pasé a despedirme, cuando volteo hacia atrás veo que tiene un culo no muy grande, pero bien firme y los shorts que llevaba le marcaban y se entraban a su culo.

    Entré a mi habitación prendí el televisor y no podía sacarme la imagen de esa mujer y rondaba en mi cabeza esas tetas, el culo y esa respuesta. Al día siguiente fue un día bueno, ganamos ambos partidos, pasó el día de un lado para otro, todo normal. Nuevamente llega la noche y casualmente me la vuelvo a encontrar en el mismo lugar, esta vez tenía un shorts de un material más transparente e igual de cortito que el anterior, se podía notar que no traía nada debajo y si lo tenía debería ser algo diminuto y con un top que ahora resaltaban más sus enormes tetas. Nos saludamos, conversamos sobre el torneo etc. Hasta que le pregunto qué tiempo está soltera.

    S: ya 2 años y usted?

    Yo: yo 6 meses que rompí con mi novia «era mentira pues si tenía novia» así que ahí andamos en abstinencia «ambos reímos».

    S: no creo profe me doy cuenta que muchas madres la miran pues tiene unas buenas pompas redondas.

    Yo quedé casi en silencio por un segundo pues si acostumbro a ponerme shorts algo justos el cual resalta mis piernas y mis glúteos. Me reí, le dije que para nada yo ni al caso y ni cuenta, y le tiré la misma pregunta que con esos atributos debe tener muchos tras ella.

    S: pues si hay, pero ninguno que lo valga, usted cree que tengo buenos atributos.

    Pues ahí no supe si ser cordial y no sobrepasar el límite o ser directo y sin pelos en la lengua, decidí ser frontal directo total que podría perder si como vestía mostraba prácticamente todo.

    Yo: pues usted sabe que si… y que está muy buena que tiene unos lindos pechos, unas nalgas lindas paraditas.

    S: hay profe usted cree, y v disculpar la ropa es lo más modesto que tengo, porque en mi casa camino en shorts mas pequeños que estos…

    Yo: haa vaya interesante como le quedarán esos short, si estos le quedan perfectos le marcan todo.

    Acto seguido se escuchó que alguien salía de unas de las habitaciones yo camino rumbo al mío y ella dirección al baño.

    En otra ocasión terminaré de contar esta pequeña historia verídica si les gusta mis relatos házmelo saber [email protected].