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  • Experta en el arte de ligar

    Experta en el arte de ligar

    Hola, gracias por leer mis relatos, mi nombre femenino es Paulina, soy una mujer travesti a medio tiempo, tengo actualmente 30 años y en este momento me di un poco de tiempo para poder seguir contándoles mis vivencias en mi travesía en el mundo del travestismo. Les recuerdo que mis relatos son vivencias propias y trato de plasmarlas tal y como me sucedieron, justo como el recuerdo llega a mi cabeza. En esta ocasión les voy a contar de una rica experiencia casi fugaz que tuve con un amante en el año 2012, en ese momento yo tenía ya 25 años cumplidos y ya estaba totalmente despierto y declarado en mi mundo gay. Este relato tiene lugar en la CDMX. Espero y sea de su agrado.

    Antes que nada, permítanme decirles que si bien soy un travestí desclosetado, por razones laborales algunas veces tengo que actuar como «hombre» y como tal, vestirme y tratar de no ser tan obvio.

    En una de esas ocasiones, después de tratar un asunto de negocios, nos fuimos un amigo y yo, a comer y tomarnos unas cervezas a un Bar cercano a mi departamento. Este amigo, aunque conoce mis preferencias sexuales, no es del ambiente pero es bastante tolerante. En fin, cuándo llegamos al Bar se encontraba ahí un señor de unos 50 años, de muy buena presencia, alto, fornido, varonil, en fin, un excelente ejemplar del sexo masculino. Esta demás decir que a mí los hombres maduros me fascinan y me vuelven loquita…

    En el transcurso de los brindis y la botana, me di cuenta que este caballero (que se encontraba a dos mesas de distancia), constantemente nos veía pero sin mucha insistencia y sin definir a quien de los dos. Con ya tres cervezas bebidas, le empecé a dirigir miradas, que según me dijo mi amigo, dejaban ver mi puteria a flor de piel (¿Acaso tengo alguna otra forma de mirar?). Al cabo de unos momentos, llegó el mesero con otra ronda de cervezas diciéndonos que nos las invitaba el señor Gustavo, dirigiendo la mirada a donde se encontraba este hermoso monumento a la masculinidad. Le agradecimos efusivamente su cortesía y lo invitamos a sentarse en nuestra mesa, cosa que aceptó de inmediato. Por lo que nuestro mesero le acomodo un banquillo y lo posiciono a mi lado derecho. (Cabe especificar aquí que las mesas de este Bar son de las mesillas altas con banquillos de los que te obligan a dejar las piernas colgando). Después de las mutuas presentaciones entablamos una charla referente al clima, pues estábamos en la temporada de lluvias y amenazaba una tormenta. Gustavo se dirigía mas a mí y sin querer casi nos olvidamos de mi amigo, pues su participación en la conversación era casi nula.

    Hablamos de mujeres y de la moda de las dietas, haciendo él un comentario de que no entendía como era que a las jovencitas actuales les gustaba estar tan flacas, siendo que a la mayoría de los hombres les gustan más, sino gorditas, rellenitas (aclaro que una servidora está ligeramente pasadita de peso), a la vez que me lanzaba discretas miradas a la parte baja de mi cuerpo, específicamente a mis muslos y mi trasero, pues en este tipo de ocasiones que tenía que disfrazarme de niño, a pesar de que llevaba pantalón de hombre, mi insinuante, prominente y femenino culo era detectado por los lascivos ojos de muchos caballeros, claro que está situacion a mi no me molestaba en lo absoluto, pues al contrario me sentía halagada de generar atracción en este macho.

    Como les decía, mi amigo conoce de mis inclinaciones sexuales y además es muy discreto, así que al darse cuenta que Gustavo y yo ya estábamos en pleno ligue, se despidió argumentando un compromiso contraído con anterioridad. Al quedarnos solos Gustavo y yo, me descaré un poco mas y la plática se puso candente, por lo que me arme de valor y le pregunté:

    P- Gustavo, alguna vez has tenido sexo con algún travestí?

    contestándome el:

    G- La verdad no, solo he tenido algunas experiencias con chavitos gays, pero sinceramente no me satisfacen completamente, además de que algunos de ellos me pidieron «correspondencia» y eso es algo que no estoy dispuesto a aceptar, no sé si me explico?

    P- Si, claro que sí, y lo entiendo, supongo que siempre has llevado el rol totalmente activo.

    G- Desde luego, y me considero activo dominante, y tú, que me cuentas de ti?

    P- Creo que solo cabe decirte que soy lo que le pediste a los reyes magos.

    Ante mi comentario el esbozo una sonrisa de satisfacción por lo que escucho, y dentro de mi sentí que esta noche podría suceder algo más con este delicioso ejemplar del sexo masculino, por lo que coquetamente le dije:

    P- Te invito a mi departamento a seguir con la velada, aquí ya no tardan en cerrar, como vez?

    G- Claro, estaba esperando con ansias tu invitación.

    P- Genial, mi departamento está en verdad muy cerca de aquí, y podemos llegar caminando.

    G- Creo que es mejor que me lleve mi auto, pues por cualquier cosa que se prolongue la velada, no tendré preocupación de que este seguro y no tendría que caminar hasta aquí por el de vuelta, por lo que pedimos la cuenta al mesero, el caballerosamente se ofreció a pagar la parte de mis consumos y argumento:

    G- Yo te invito con mucho gusto, además es lo mínimo que puedo hacer por ti, estoy seguro que me trataras como un rey en tu departamento.

    Tras este comentario le regalé un coqueto guiño de ojo y una linda sonrisa como respuesta. Procedemos a caminar rumbo a su vehículo que se encontraba a la vuelta del bar y al llegar a el, de nueva cuenta su caballerosidad me cautiva pues sin importar que el valet parking estuviera presente me abre la puerta del acompañante, estos detalles a mí me encantan en un hombre, además, estoy segura de que al entrar en su auto el pudo recrear sus ojos con mi trasero, situación que a mí me pareció excitante. Al llegar a la zona de edificios de departamentos en donde vivo hasta la fecha, bajamos del vehículo y nuevamente me abrió la puerta del acompañante y me ofrecio su mano para bajar acto que agradecí con un “gracias” de la forma más femenina posible, entramos al edificio y en el elevador sentía la necesidad de arrojarme a los brazos de este caballero, sin embargo, no quería romper la magia que brotaba por culpa de mi puteria, con algún tipo de sentimiento erróneo por parte de él, pues no quería que ni de broma me tomara como alguna más de sus conquistas típicas de las que me había contado en el Bar, por lo que apretando mis piernas me resisti a mis bajos instintos femeninos, ya en mi departamento, le ofreci algo de tomar y me solicito un whisky, por lo que se lo prepare y yo me servi un baso de crema de licor Baileys, y brindé por nosotros y por la noche. Puse unos CD’s de música clásica (Albinoni, Chopin, Ravel) y charlamos acerca de los temas que estábamos escuchando mientras tomábamos y fumábamos.

    Después de la segunda copa, Gustavo me preguntó que si tenía otro nombre, además de con el que me presenté, yo sin dudarlo le dije:

    P- Si, me llamo Paulina; pero solo cuando asumo mi otra personalidad, la verdadera.

    Se quedó meditando unos segundos y dijo:

    G- Me gustaría conocer esa personalidad, ¿me la presentas?.

    Claro que por nada de este mundo me haré del rogar, pensé. Y acto seguido le respondí:

    P- Si me permites y me tienes paciencia, con mucho gusto te la presento.

    G- Claro, toma el tiempo que necesites. Solo asegúrate de que venga muy linda.

    P- Por favor ponte cómodo mientras voy por ella.

    Me dirigí a mi recámara y rápidamente me deshice de las feas ropas que traje conmigo todo el día y que para ese momento ya me parecían pesadísimas y estorbosas, me realice un maquillaje exprés, solo cubriendo mi rostro con una base de maquillaje color Canela claro, aplique un poco de polvo traslúcido para sellar mis poros, dedique un par de minutos de más a mis ojos, pues siempre he pensado que la mirada de una mujer es la que baja el cierre del pantalón de un hombre, y definitivamente yo quería bajarle el cierre del pantalón a este hombre!! Me aplique una ligera capa de brillo Gloss rojo cereza en mis labios, pues no quería manchar de más a mi hombre, como toque final unas gotas de Kenzo Flowers en mi cuello, mi pecho y mis muñecas. Improvise mi peinado con una sencilla pero femenina Coleta, aprovechando que mi cabello lo traía largo natural ya desde hacía un buen tiempo. Para mi vestimenta escogí lo siguiente: zapatillas rojas de tacón de aguja de 10 cm, medias a medio muslo con una coqueta tira de encaje negras, liguero negro de encaje (¡desde luego!), una brevísima tanga roja (que hacía resaltar mi de por sí voluminoso y femenino culo), un babydoll negro satinado con detalles de flores rojas en la parte de las bubis, y encima de todo esto, una bata también de seda con transparencias en la parte de la espalda y encaje en las mangas . Acompañe mi especial atuendo de esa noche con un juego de aretes, collar y pulseras con adornos del osito Tous, además de algunos anillos con piedras de fantasía. Así que me sentía realmente espectacular, me mire al espejo de cuerpo entero que tenía en mi recámara y en verdad me encantó cómo me veía, así que pensé para mí misma:

    P- Muy bien Paulinita, estás vestida está noche para coger! Vamos a hacer que este macho satisfaga a la hembra que llevas dentro.

    Me lancé un guiño a mi misma al espejo y me encamine a la sala, en donde mi hombre me estaba esperando, y al parecer mi impresión de un momento antes fue acertada pues el pobre de Gustavo casi se ahoga con el trago que estaba dándole a su whisky, al parecer mi imagen había logrado mi objetivo con el, al menos era lo que me decía su cara de asombro. Se puso de pie y me dice:

    G- Increíble!! Realmente eres tú, o acaso me están jugando una broma? ¿Eres su hermana o algo así?

    Yo reía por lo sorprendido que él estaba y le respondí:

    P- No Gustavo soy Paulina y esta es mi verdadera personalidad. Pero por favor, sigue sentado y te acompaño.

    Me senté a su lado y levantando mi copa brinde:

    P- Salud por nosotros, por la noche y por el momento.

    G- ¡Salud!

    Tomamos nuestros tragos y le pedí permiso de cambiar de música, pues sentía ganas de bailar (mas bien de sentir su cuerpo pegado al mío). Cambié los discos y lo tomé de la mano y nos pusimos a bailar con una música muy romántica. Al sentir sus brazos rodeando mi cuerpo casi tengo un orgasmo, pues Gustavo es de complexión fuerte y es mas alto que yo. Me repegué a su cuerpo y sentí su verga que ya estaba dura como un hierro, frotando mi región púbica, a la vez que sus grandes y fuertes manos acariciaban mi espalda y lentamente se desplazaban hacia mis nalgas. Cuando llegó a ellas, tomó una de mis grandes y carnosas protuberancias femeninas en cada una de sus manos y sentí como los abría suavemente y sus dedos comenzaron a juguetear al borde de mi ya para entonces, caliente y ansioso orificio anal. Mientras, yo no estaba estática. Retiré uno de mis brazos de su cuello y dirigí mi mano traviesamente hacia su entrepierna, en donde cada vez se ponía mas dura y crecía su gran verga. Le bajé el cierre del pantalón y metí mi mano para sentir el calor de ese cetro que adoramos tanto las mujeres. Lo que palpé era una verga que si bien he conocido más grandes, no dejaba de ser respetuosa, y eso sí, era muuuuy gruesa. Afortunadamente efeitada y con una cabezota aún mucho más grande y gruesa que el tallo, durísima, pero con esa suavidad aterciopelada que a mí me encanta, pude sentir como ya goteaba liquido seminal, el cual sinceramente a mí se me hacía agua la boca y yo ansiaba probar. Mientras Gustavo me besaba ansiosamente en la boca y sentía su lengua enrollandose con la mía, por lo que pude calificar a este macho como un excelente besador, y eso me excitaba bastante, aunque no tanto como sus dedos que ya había introducido en mi caliente agujerito sexual.

    No me pude contener un instante más y deshaciendo abruptamente nuestro caliente abrazo, me deslicé al suelo y quedé de rodillas ante mi macho. Su verga, exultante, turgente, caliente, húmeda, apuntaba directamente a mi boca, que golosa y ansiosa se abrió a todo lo que dio para recibir el majestuoso y gordo miembro masculino que parecía que iba a reventar. Con un poco de dificultad pude introducirme apenas su cabezota que como dije antes era más grueso que el resto de su gorda verga. Pero una vez que ya la tuve dentro de mi acariciante boca, comencé a jugar con ella, pasando mi lengua por el ojillo y succionando el rico liquido seminal. Gustavo me dejaba hacer mi tarea, y era obvio que disfrutaba de la maestría con la que yo estaba atendiendo a su poderosa herramienta masculina, pero al cabo de un rato me rogó que nos fuéramos a la cama, pues quería hacerme su mujer. Accedí de inmediato, y francamente sin protestar ni un poquito pues yo también estaba necesitada de recibir la dureza de su verga en mi caliente culo. Por lo que me incorpore y tomándolo traviesamente de la verga lo dirigí hacia mi recámara, yo delante de él para que pudiera recrearse con mi ansioso y femenino culo que pedía a gritos ser atendido por un verdadero macho.

    Ya en la cama, le pedí que se acostara y lo empecé a desnudar, pues para mi no hay nada más erótico que ir despojando de su ropa a mi hombre lentamente, para apreciar su cuerpo y dar suaves caricias a sus partes más sensibles. Y así lo hice, al quitar su camisa mordí ligeramente sus pezones hasta que se pusieron duros. Su pecho estaba cubierto de abundante vello, cosa que me encantaba y me ponía cachonda; fui bajando hacia su ombligo besando todo el trayecto y al llegar, metí la punta de mi lengua ocasionando un respingo por parte de Gustavo. Afortunadamente resultó ser una persona muy aseada y no encontré ningún mal sabor u olor en su cuerpo. En el aspecto del aseo, diré que soy muy quisquillosa, pues basta algún olorcito desagradable para acabar con mi eroticidad.

    Continuando con el camino, aflojé su cinturón y el pantalón bajándolos hasta sus tobillos y retirandolos por completo, quedándose únicamente en su trusa que ya no podia cubrir su durísima y gorda verga, por lo que la retire para que no me estorbara en mi camino a mis intenciones, regrese a mi tarea de hace un rato, sujete su gordo cetro masculino y le propine una sensual y suave mordida en sus enormes huevos que ahora podía ver, y pude ver como saltaba de excitación y se le ponía aún más dura. Me tomé un momento para apreciar su orgulloso y respetable atributo varonil y pude disfrutar de su perfecta construcción: una cabeza tersa, caliente, gorda, mas destacada por su dimensión que el resto de su verga, lo que hizo que mi ansioso culo se estremeciera de placer anticipado, pues lo imaginaba ya abriéndose paso e invadiendo mi interior. El tallo con unas venas bastante gruesas y marcadas y ya en ese momento pulsátiles tal vez anticipando una tumultuosa eyaculación. De la punta de su gorda verga brotaba el delicioso y perlino liquido seminal, que escurría como lava de volcán, y en la base, provocándome y robando especialmente mi atención, colgando como 2 grandes depósitos de crema masculina, sus enormes y en verdad digo enormeees huevos, a los que casi de forma inconsciente mi mano izquierda se encargaba de mantener bien atendidas con pequeños masajes, primero una y luego la otra, pues eran tan grandes que ni de chiste podía tener ambas en mi delicada manita. No pude resistir mas tiempo esta hermosa visión y abriendo mi golosa boquita, me metí toda la cabezota de esa gorda verga de un solo bocado, abría y estiraba mi mandíbula todo lo que mi fisiología me permitía pero era imposible poder ingresar más de la cabeza de ese monstruo ¡Que ricas sensaciones obtuve de ese tremendo falo!, su glande palpitando en mi boca, era algo increíble, sentía sus venas con mi lengua como aumentaban de volumen, y su liquido seminal dejaba un rico sabor que me excitaba aun más. Él no pudo contener sus ansias y me tomó de la cabeza y moviéndola hacia delante y hacia atrás, me clavaba su gorda estaca hasta donde mi pequeña garganta se lo permitía, puedo hablar bien de mi en este tema y reconocer que poseo la habilidad de “garganta profunda” sin embargo está no era cualquier verga… Gustavo ya estaba incontrolable y presentía que no iba a aguantar mucho tiempo con mi habilidad oral, así que traté de liberarme de sus manos que mantenían mi cabeza pegada a su verga para que no eyaculara, pero fue un intento en vano, obviamente el poseía más fuerza que yo, por lo que termino en un tumultuoso orgasmo que inundó mi boca de su rico y cremoso semen, del que escurrió por mis labios por la gran cantidad que era.

    Un poco desilusionada, me separe de él paladeando su descarga y retirando los restos de mis labios, pues pensé que ahí iba a terminar todo. Sin embargo Gustavo se incorporó y abrazándome fuertemente, me acomodó en la cama y colocándose sobre de mí me besaba de una manera bastante erótica. En correspondencia yo lo acariciaba en su espalda y sus nalgas, arañando suavemente su piel. Cual no sería mi sorpresa cuando sentí que su verga volvía a la vida y me presionaba entre las piernas, pues jamás imaginé que dada su edad, tuviera esa capacidad de reacción en tan poco tiempo. Sus grandes y varoniles manos ya acariciaban mis senos y se los llevaba a la boca para succionar mis pezones. Creí desfallecer por el placer que esto provocó en mi, pues los tengo muy sensibles y grandes. Mientras él me mamaba los senos yo acariciaba su verga y la sentía en mi mano como aumentaba de tamaño, lo que me excitaba aun más. Sentir esa verga crecer por el estímulo que yo le propinaba, me hizo sentir la urgencia de ser penetrada de una manera violenta. Acomodé mis piernas para rodear el cuerpo de Gustavo y pude, entonces, sentir su tremenda erección en el borde de mi ansioso y femenino culo. Casi gritando le pedí que me la metiera, y como él tardaba y me hacía sufrir, tomé la batuta yo y tome su verga dirigiéndola a mi ansioso agujerito que se sentía listo y feliz de recibir a semejante invitado en su interior, presione solo un poco de mi propio peso sobre la verga de Gustavo consiente de que esta tarea no sería facil considerando las dimensiones del atributo invasor de mi macho, y sentí que entraba un poco de su glande, solo un poco, y al sentir Gustavo que ya estaba bien apuntado, dejo caer su peso sobre mi, ensartando apenas una tercera parte de su gordisima herramienta masculina, A pesar del dolor que esto me ocasionó, crucé mis piernas alrededor de su cuerpo e hice que su verga penetrara aun más, apenas la mitad y mis ojitos ya estaban en blanco, mi macho consiente del dolor que me propinaba su tremenda vergota se mantuvo estático un par de minutos, pero cuando considero oportuno y de un solo empujón más me terminó de penetrar con el resto de su inmensa anatomía, me sentí en éxtasis al comprobar que sus testículos golpeaban mis nalgas, señal de que ya tenia yo completamente ensartado su miembro en mi caliente culo. Dolía? si dolía, pero el placer superaba por mucho ese dolor, mientras, Gustavo se apoderó de mi boca y me besaba de una manera sensual, clavando su lengua casi hasta mi garganta y mordisqueando mis labios. Yo apretaba con mi esfínter su gordisima verga y sentía como aumentaba de volumen, Podía sentir como las gruesas venas palpitaban y se engrosaban en mi interior, Gustavo ya había pasado de mis labios a mis senos y chupaba mis pezones fuertemente. Mis uñas arañaban las sábanas en señal de excitación, de mi boca salían gemidos de placer. Su verga ya entraba y salía de mi culo con gran velocidad y me sentía transportada al paraíso de la cantidad de placer que sabía estaba proporcionándole y que estaba yo sintiendo. Mi orgasmo se acercaba de una manera implacable, casi deseaba que no llegara y poder prolongar ese éxtasis por la eternidad, sin embargo No pude contenerme más y con un grito anuncie mi primer orgasmo de la noche, simultáneamente me corrí en un delicioso orgasmo anal y me vacíe por mi pequeña y semierecta verguita, Sentí que me vaciaba completamente y durante mucho tiempo el flujo de mi orgasmo anal corrió libremente, sin embargo, Gustavo continuó propinándome ricas arremetidas con su aun durisima verga. Entones aún envuelta en la tranquilidad que me regalo mi orgasmo, le dije:

    P- Me cojes de una forma deliciosa papi, pero podríamos cambiar de posición?

    A lo que me respondio.

    G- Ya te cansaste bonita? O ya te fastidie?

    P- Nooooo, para nada!!! Solo que quiero probarte de todas las formas posibles!

    Así que haciendo gala de la experiencia propia de un hombre maduro, me sorprendió y sin desprenderse de mí, fue recargándose hacia un costado y manteniendo abiertas mis piernas quedamos en la posición de «cucharitas», esto es, acoplados de lado a lado el detrás de mí. En esta postura, mas relajada que la anterior, pude tomar un respiro y lo dejé hacer lo suyo. Su vergota en un poderoso vaivén, casi salía completamente de mi, para ese momento mi relajado culo cedía sin mayores complicaciones, pues con el reciente orgasmo, no tenía fuerzas ni ánimos para ofrecer alguna resistencia, sin embargo con la fricción y el hecho de sentir las ganas con las que este macho me estaba dando una de las mejores cogidas de mi vida y el hecho de sentir sus vellos púbicos rozando mis nalgas, me fui excitando poco a poco. Gustavo parecía no cansarse pues sus movimientos eran bastante vigorosos. Yo sentía que su verga se clavaba mas y más y pensé que en cualquier momento se iba a venir, por lo que apreté un poco los músculos de mi colita, pero esto lo que provocó fue que Gustavo aumentara el vigor de sus arremetidas. Desconcertada hasta cierto punto, le pedí:

    P- Papi, podemos intentar otra posición?, pues con esta ya se me durmió mi brazo.

    Lo cual era una completa mentira, lo que quería era sentarme en su vergota para sentirla más profunda, pues ya me había puesto cachonda nuevamente, a lo que él inmediatamente aceptó. Le pedí que se colocara de espaldas y me dejara dirigir el acto. Una vez colocado en pose, su verga pareció decaer un poco por lo que le di unas deliciosas mamadas hasta que obtuvo la dureza y tamaño adecuados. Acomodándome en cuclillas de frente a él, tomé su monstruoso garrote con una mano y lo dirigí a la caldera que en esos momentos era mi culo. Fui descendiendo lentamente sobre ella, y logré introducir mas de la mitad de su tremenda verga. Me detuve unos instantes para tomar alientos, y sin más ni más me dejé caer sobre ese inmenso cetro de poder masculino. ¡Cielos! que sensaciones me invadieron al tener, en esa posición, su vergota clavada hasta los más recónditos rincones de mi cuerpo. Me sentía empalada y violada, violada por mi propio gusto. Gustavo, comprendiendo que si él hacia cualquier movimiento me podía lastimar, se quedó quieto dejándome a mí toda la iniciativa. Pasado el momento de cierto dolor provocado por esta nueva posición, me recosté sobre su pecho y así recomenzamos el dulce y eterno movimiento del amor. Como Gustavo no se podía mover, yo me desfogué y me movía como la mujer en celo que soy, gritando y gimiendo, subiendo y bajando a lo largo de la gorda vergota de Gustavo que destrozaba mi culo. Mi orgasmo, una vez más, se acercaba de una manera incontenible, situación que me sorprendió de sobremanera, pues nunca imaginé que por su edad este macho pudiera regalarme más de un orgasmo en una sola sesión de rico sexo con el, que equivocada estaba!! Así que dándose cuenta Gustavo que me tenia al borde de un nuevo orgasmo, me tomo por las caderas y tomo el control de los movimientos, ocasionando mi segundo orgasmo de la noche, una vez que mi más que satisfecho orificio anal termino de palpitar, Gustavo me empujó para un costado de la cama, haciendo que me separara bruscamente de él, un poco desconcertada, quedé jadeante al lado de él, quien sin tardanza se incorporó y volteándome boca abajo, me tomó de la cintura y levantando mi culo me colocó una almohada debajo de mi estómago para que mi culo quedará aún más levantado y poder cogerme en la exquisita posición de “misionero invertido”. Sin mas palabras, me clavo su monstruosa verga sin compasión hasta el tope. Me sentí desfallecer tanto por la violencia de la penetración como por el placer ocasionado. Gustavo se empezó a mover rápida y fuertemente, bombeando, disfrutando, rompiendo mi bien atendido culito. Yo, sinceramente ya había perdido la cuenta de mis orgasmos, pues estos llegaban a mi casi de forma simultánea e ininterrumpida. En eso, Gustavo dio un fuerte empujón que me hizo gritar y sentí mis intestinos inundados de un liquido caliente y espeso, que vino a aliviar el ardor que sentía por el continuo y rico uso que este macho acababa de darme.

    Nos quedamos estáticos unos momentos en lo que Gustavo terminaba de expulsar su semen, el que ya escurría fuera de mi culo debido a la inmensa cantidad con la que el eyaculaba. Su verga fue disminuyendo de tamaño y saliéndose de su acogedor estuche. Derrumbándome en la cama, Gustavo se acostó en mis espaldas embarrando los restos de su semen en mis nalgas y dejando su flácido miembro entre ellas, mientras, de una manera muy tierna me besaba la espalda y la nuca y a su vez me decía:

    G- Gracias hermosa mujer.

    P- Porque me agradeces papi?

    G- Por hacerme sentir joven otra vez, me haces llegar al cielo con tu cuerpo.

    Por mayor respuesta, le regalé la más femenina de mis sonrisas, pues a pesar de que pareciera que había sido utilizada por este macho, en mi interior y siendo honesta, todo lo que este macho había hecho, era apagar la calentura que por momentos ataca a esta hembra. Al fin, separándose de mí, se acostó a un lado y besó dulcemente mis labios y nos quedamos dormidos. Desde luego que no terminó ahí todo, pues al despertarnos continuamos con nuestra pasión todo lo que restaba de la noche. Gustavo me dijo esa noche:

    G- Me gustas mucho, y si en algún momento te pidiera que vivamos juntos y que me atiendas como si fuera tu esposo, tu aceptarías?

    P- Por el momento, no, y no porque no me gustes o no sienta nada por ti, pero hace apenas unos meses que salí de una relación tormentosa, y sinceramente no me siento apta ni lista para pensar en lo que sigue, en este momento mi cabeza se reconforta con ayuda de mi cuerpo y ambos con ayuda del placer que me provoca ser la hembra que esta noche fui contigo, y sinceramente disfruto no ser de un solo hombre.

    G- Descuida, te comprendo en su totalidad, puedo pedirte que por lo menos me pongas en los primeros lugares de tu lista de amantes?

    P- JaJaJa… tontito, no hay una lista de amantes, y además no tienen de que preocuparse tu y el gordo monstruo que te cuelga entre las piernas! Siempre serán predilectos para Paulina.

    Aún continúe frecuentando a Gustavo un par de meses, sin embargo, nunca dejó de insistir en ser mi novio de planta, por lo que nuestros destinos se separaron después de muchas peleas al no aceptar que buscábamos cosas distintas.

    FIN.

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  • Una enfermera y el Instagram

    Una enfermera y el Instagram

    En mi vida hubo un antes y un después. Determinar la causa del cambio no es fácil. Quizás fuera un comentario, quizás fuera una imagen del espejo, un vestido que no me quedaba bien… no recuerdo. Pero es cierto que un día decidí cambiar y empezar a cuidarme.

    Siempre había sido una chica con algunos kilos de más, que se habían aumentado tras el parto de mi hija. Pero nunca me habían molestado.

    Mi trabajo en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde era enfermera, el cuidado de la niña, mi matrimonio… todo eso llenaba lo que era mi día a día. El cuidado que me dedicaba a mí misma era poco.

    Sin embargo, llegando a los cuarenta algo cambió. Ya digo que no sé qué fue. Pero empecé cuidando lo que comía.

    Siempre fui muy cabezota y cuando empecé a comer diferente y a comer menos me lo tomé muy en serio. La pérdida de peso fue brutal. En poco tiempo tuve que cambiar varias veces de talla de pantalón.

    Me sentía mucho mejor. Pero es cierto que, desnuda, frente al espejo no me llegaba a gustar.

    Decidí apuntarme al gym para mejorar mi físico. Fue otro cambio en mi cuerpo. Mis piernas y brazos se volvieron más firmes, al igual que culo y barriga.

    Me sentía genial

    Tras eso empecé a cuidar mucho más otros aspectos de mí. Otro tono en el cabello (más cobrizo) para llamar la atención junto a mis ojos celestes, me pintaba más para destacarlos, la ropa era más cuidada, una limpieza integral y blanqueamiento en los dientes…

    En todo ese tiempo pude comprobar como los hombres empezaban a mirarme. Me sentía bien. Estaba feliz en mi matrimonio y no pensaba ser infiel a mi marido, pero que te miraran en la cola del súper, en la calle o en el bar era un gustazo. Además mi marido estaba súper contento también con mi cambio: el sexo con él mejoró. Cuando lo hacíamos era mucho más fogoso, y las ocasiones en las que nos encontrábamos entre las sábanas eran mucho más habituales.

    Fue entonces cuando descubrí Instagram. Fue gracias a mi hija. Subí alguna foto y me fascinó el número de likes que recibí. Poco a poco fui subiendo fotografías de los modelos de ropa que tenía y los likes aumentaban y los comentarios llenaban mis publicaciones. Jamás pensé que nadie pudiera sentirse interesado en mí, pero mi número de seguidores sufrió un aumento vertiginoso.

    Entonces una modesta diseñadora de la localidad donde vivo se puso en contacto conmigo. Me ofreció que pudiera llevarme ropa de sus diseños para ponérmelas en las fotos que subía, haciéndole mención. Acepté más por tener más posibilidades en las fotos, mi armario estaba acabado, que por creer que nadie pudiera comprarse la ropa porque yo me la pusiera. Sin embargo las ventas de la diseñadora se dispararon. Yo no me lo creía.

    Al poco tiempo fueron varias las marcas que se me ofrecieron y eso no hizo nada más que un efecto exponencial. Los seguidores se aumentaron más y más. Yo flipaba.

    Una de las últimas marcas que se puso en contacto conmigo era una de zapatillas deportivas, de sneakers, que le dicen ahora. Era una pequeña marca que llevaba poco en el mercado, todo lo vendía por internet. Eran diseños muy coloridos y con estampados geniales. Para mis fotos de looks más deportivos y juveniles me venían genial. Me regalaron algunas zapatillas de mi número y empecé a sacarlas en fotos junto con leggins o vaqueros. Las ventas de la compañía se dispararon de la misma forma que la de otras marcas antes.

    Yo seguía con mi trabajo de enfermera, mi vocación. Pero cada vez lo del Instagram me quitaba más tiempo. Pero eso me hacía sentirme viva, feliz, llena.

    Mi hija flipaba conmigo y mi marido me animaba a que siguiera, ya que él mejor que nadie veía como disfrutaba con ello.

    La compañía de las zapatillas empezó a salir en medios de comunicación por el éxito de sus ventas. Pero nuestra relación seguía adelante. Me empezaron a invitar a fiestas que organizaron para lanzar nuevas colecciones, que luego yo iba subiendo con fotografías a Instagram.

    Precisamente tras el lanzamiento de una colección para la primavera fue cuando conocí a Alex.

    Era uno de los diseñadores contratado por la marca de zapatillas. La marca decidió que yo podía aportar para el diseño que ya se preparaba para el verano. Alex sería la persona que tendría que llevar mis ideas a los estampados de las zapatillas.

    La primera vez que quedé con él fue en las dependencias de la marca. Era un chico algo más de 24 años. Con barba y un gran flequillo de pelo castaño y ojos azules, aunque más oscuros que los míos. Tenía un cuerpo tonificado, ya que luego me dijo que era jugador asiduo de fútbol. Vestía informal, con vaqueros y una camisa de cuadros que, con las mangas recogidas, dejaba a la vista un gran tatuaje en un brazo.

    Ni me gustó ni me disgustó al verlo. Podía ser mi hijo o el novio de mi hija. Era alguien con quien tenía que trabajar para sacar adelante aquella colección que me ilusionaba.

    La segunda vez que quedé con él fue tomando un café para trasladarle mis ideas y sugerencias iniciales.

    A partir de ahí fuimos enganchando encuentros de trabajo. Empecé a notar que yo, deseaba que esos encuentros, llegaran. Es más, alguna vez lo llamaba para quedar con la excusa de contarle alguna supuesta idea.

    Me empecé a dar cuenta que en las horas muertas en el trabajo miraba el facebook de Alex y su Instagram. Comprobé que salía con una chica de su edad, morena y de ojos oscuros.

    Creo que me había obsesionado con él. Era una locura, pero quizás por eso me ponía tan cachonda pensar en Alex. En la ducha me masturbaba pensando en él. Y más de una vez, mientras mi marido me follaba, cerraba los ojos y pensaba que era el chico de la barba y el flequillo.

    Pero no había nada más que trabajo conjunto e intercambio de mensajes por esa causa.

    Una mañana que yo no trabajaba, quedamos en mi casa puesto que habían llegado las primeras pruebas de las zapatillas. Eran preciosas. Alex había conseguido plasmar los diseños que habíamos creado entre los dos.

    Me dijo que las zapatillas eran mi número para hacerme algunas fotos con ellas para que las vieran en la central. Le dije que me dejara cambiarme para ponerme algo más apropiado para las fotos. Fui a mi habitación y elegí uno de los pantalones cortos que usaba en el gym. Quería incitar a Alex, o por lo menos intentarlo. No me reconocería en esa imagen pero era lo que hacía.

    Con una camiseta muy ceñida y los pantalones cortos me bajé de nuevo al salón, donde estaba Alex a la espera.

    Vi, con placer para mí, como Alex me repasaba a mi bajada con la vista. Empezamos a hacer las fotos. Él dirigía las fotos pidiéndome que pusiera el pie en una u otra posición.

    -La verdad que han quedado genial estas zapas. Son colores geniales. Yo creo que van a dar fuerte en ventas.

    -Has hecho un trabajo increíble Alex. Has conseguido unos diseños súper llamativos y que van bien con todo.

    -A ver si es verdad jeje A tí te quedan genial desde luego. Tienes unos tobillos muy bonitos que se realzan completamente con estas zapatillas.

    Vi una oportunidad y me lancé

    -Ohh! Gracias! Pero sólo los tobillos tengo bonitos?

    Vi como la frase conseguía su objetivo y Alex titubeó.

    -No no. Claro que no.

    Seguimos con las fotos adelante. Cuando Alex me decía que me pusiera ahora en tal o cual posición lo hacía mal para que el tuviera que tocarme y ponerme en la posición que él necesitaba.

    Estaba excitada y el solo sentir su piel sobre mi pierna para situarme, sólo sentir su colonia me estaba haciendo lubricar.

    La sesión llegó al final y Alex empezó a recoger. Pero yo no pensaba dejar que se fuera, así que me lancé.

    -Estoy sola en casa y si te vas me obligarás a ponerme a ver la tele o algo hasta que almuerce. Quédate un rato. Si quieres te invito a un café o a una cerveza o lo que te apetezca.

    Si os soy sincera… creo que Alex sabía lo que yo buscaba. Y yo temía que teniendo la novia que tenía no quisiera nada conmigo.

    Pero accedió. Me dijo que una cerveza estaría bien.

    Fui a la cocina y le traje un botellín. Yo no suelo beber cerveza, pero cogí otro para acompañarle. Nos sentamos en el sofá y entre trago y trago estuvimos hablando de gilipollez. Creo que sólo hacíamos tiempo hasta que nos lanzáramos a lo que él y yo sabíamos que iba a ocurrir. Yo quería que me follara en ese mismo sofá. Que me follara en la cama. O donde fuera. Pero quería follar.

    Me quité las zapatillas que tenía tras la sesión de fotos. Llevaba las uñas de los pies pintadas de amarillo, un color que hasta hace poco odiaba pero que ahora usaba. Y en un momento dado llevé mi pie a la entrepierna de Alex. Al instante los botellines estaban sobre la mesa, Alex estaba sobre mi y su lengua buscaba en mi boca sacar todo mi sabor.

    Notaba sus manos en mi cuerpo. En mis tetas, en mi culo, en mi entrepierna… tocando, apretando, sobando.

    Nos desnudamos y follamos allí, sobre el sofá. Tenía una polla normal, la de mi marido era mucho mayor, pero fue un buen polvo. Para mi gusto se corrió rápido pero no me quejo. Tras algunas posturas de las que nos permitía el sofá le pedí que se sentara para ponerme yo encima y fue así, tras un par de movimientos de mis caderas, cuando noté su semen derramarse dentro de mí. Yo no me corrí. Pero había conseguido lo que tanto ansiaba: follarme a Álex y sentirme deseada por un veinteañero. Y fue una mezcla maravillosa de deseo, de miedo, de pasión, de ganas, de fuerza… sexo descontrolado.

    Cuando se fue Alex lo noté cortado. Pero yo pensaba que era normal.

    Luego recogí algo el salón para no dejar huellas y me fui a la ducha para quitar su olor de mi cuerpo. Allí me masturbé para correrme mientras el agua arrastraba por mi cuerpo y hasta el desagüe los restos del olor, del sudor y otros fluidos de Álex.

    Al día siguiente esperaba un mensaje de él. Pero no llegó nada.

    A los dos días nos citaron en la sede de las zapatillas. Vi que Alex me rehuía. Tras decirnos desde la compañía que la colección era maravillosa y que sería la producida para el verano nos fuimos. En la calle, paré a Alex.

    -Alex, que te pasa? No me vengas con tonterías. Lo de ayer pasó. Y yo por lo menos no me arrepiento de ello. Lo pasé bien. Y será nuestro secreto. Si temes que pase algo raro tras lo el polvo… no pasará nada. No te quiero. No estoy enamorada de ti. Pero quería follar contigo. Y eso hicimos.

    Alex parecía algo mejor.

    -Y te digo más, Alex. Tengo familia y no quiero estropearlo todo por un polvo. Somos adultos y lo que pasó, pasó, porque lo deseábamos. Y listo. Y te digo más… si quieres me gustaría repetirlo. Tienes mi número. Así que cuando te decidas a pasarlo bien me llamas.

    Lo besé en la mejilla y lo dejé allí plantado.

    El jueves y el viernes no pasó nada. Pero el sábado por la mañana me llegó un mensaje. Quedamos para un café en un centro comercial. Al rato estaba yo abierta de piernas, en un polígono industrial solitario, en la parte de atrás del coche de Álex.

    Desde entonces hemos follado en muchas ocasiones. Los polvos de Alex son diferentes a los de mi marido. Mi marido sigue haciéndomelo a su manera y me gusta. Incluso algún día me lo he montado con los dos, uno por la mañana y otro por la tarde. Sigo enamorada de mi marido. Pero también me gusta el morbo de follarme a Álex, de tener ese secreto entre él y yo. Follarme un yogurín, ese cuerpo joven y tonificado y hacerlo en polígonos en el coche, en hoteles, en las casas cuando las tenemos vacías, incluso en algún baño de centro comercial, me hace sentir viva. Me hace sentir deseada. Me hace sentirme bien.

    Me hace sentirme como quiero sentirme.

  • Continuación de El bosque (5)

    Continuación de El bosque (5)

    -No, querido, tranquilo, si temblás así no puedo trabajar…

    -Pe… perdón, señora… Es que…

    -Sí, ya me imagino lo que sentís… Pero calmate…

    -Calmate, y dejá trabajar a Carmen… -me retó el señor Rolando que seguía la escena sentado a la mesa del otro lado, junto a Gervasio…

    Me calmé con esfuerzo y ella siguió con su tarea mientras yo ardía en deseos de verme…

    Por fin la señora terminó y quiso saber la opinión de mis dueños:

    -¡Quedó precioso!… –se entusiasmó el señor Rolando y el señor Gervasio agregó complacido: -¡Es la cara de una chica!… ¡Hermoso quedó!…

    -Vamos al baño, nene, así te ves en el espejo…

    Fuimos y me excitó verme muy lindo con ese maquillaje… Tanto que me atreví a decirle al señor Rolando:

    -Ay, señor, me… me encanta como me veo… Y… ¿puedo pedirles algo?…

    -Pedí…

    -Me gustaría que… que usted y el señor Gervasio me… me maquillen cada vez que… que yo venga…

    Los tres soltaron una carcajada y la señora Carmen dijo: -Muy buena idea… Les dejo los dos potes y los pincelitos… ¿Se animan?…

    -¡Claro que sí! –dijo el señor Rolando y agregó: -¿Y sabés qué marica? Te vamos a llevar a pasear a la ciudad maquillado…

    -¡Ay, sí!… –me entusiasmé y entonces intervino la señora Carmen:

    -Bueno, llegó el momento de mis… honorarios… ¿Vamos al dormitorio, señores?…

    -¡Sí, claro, Carmen! –aceptó el señor Rolando y ahí fuimos todos…

    La señora sacó de su cartera lo que llamó una cinturonga, es decir un arnés de cintura con una pija artificial muy parecida a una verdadera, por textura y color… La dejó sobre la cama y se desvistió sin dejar de mirarme o mejor dicho, de comerme con los ojos…

    Tiene buen cuerpo y lo que llamó mi atención fueron sus tetas, sus grandes tetas de pezones rosados…

    Y de pronto un deseo que me asombró: el deseo de tomar la teta, de prenderme a esos pezones, un deseo intenso que convivía con las ganas de ser penetrado por la señora con la cinturonga…

    Se sentó en el borde de la cama sosteniendo en su mano derecha esa delicia de pija, que no por artificial me resultaba menos apetecible…

    Mis dueños seguían en silencio la escena hasta que el señor Rolando dijo:

    -Qué bueno está, Carmen, pagarle sus honorarios con él…

    -Y muy bien paga estoy con esta belleza… ¿Tienen vaselina o alguna crema?

    Las piernas me temblaban cuando el señor Rolando le dio a la señora el pote de vaselina guardado en el cajón de la mesita de noche…

    A su vez, la señora me lo pasó a mí y me dijo: -Tomá, lindo, lubrícame el juguete…

    -S… Sí, señora Carmen… -Y cumplí con la orden mientras ardiendo de ganas imaginaba ese lindo chiche adentro de mi culo, hambriento como siempre…

    Después la peluquera me ordenó: -Bueno, precioso, ahora sentate despacito apuntando el culo hacia mi juguete…

    Y obedecí, claro… Me fui sentando mientras la señora me entreabría las nalgas con sus manos…

    -Es la primera vez que vas a ser culeado por una mujer, Yoyi… -dijo el señor Gervasio… -¿Qué sentís?…

    -Estoy… estoy muy excitado, señor…

    -Porque sos muy puto, Yoyi, y todo lo que te entre en el culo te gusta… -agregó el señor Rolando para mi humillación… Fue en ese momento que el juguete empezó a entrarme y, como siempre, ese dolor intenso que dura sólo segundos y después el placer mientras la señora Carmen me aferraba por la cintura y movía sus caderas para darle ritmo a la penetración…

    ¡Me tenía en el paraíso!… Yo jadeaba y gemía y mis dueños me humillaban…

    -Qué puto sos, Yoyi…

    -Putísimo diría yo, Rolando…

    -No sé si habrá algún chico tan puto como él…

    -Lo dudo, jejeje…

    Y mientras ellos se burlaban la señora Carmen empezó a gemir cada vez más fuerte y a estremecerse… ¡Y se corrió con su juguete dentro de mi culo!…

    Después me explicó que el sexto y tenía en su lado posterior un ingenioso suplemento que le estimulaba el clítoris…

    Bueno, lo cierto fue que yo estaba súper caliente y seguía con ganas de tomar la teta… Tantas eran mis ganas que me atreví a expresarles a los tres ese deseo…

    Mis dueños estallaron en risas y burlas, pero me autorizaron con el beneplácito de la señora Carmen: -Ay, sí, mi bebé, mami te va a dar la teta… -y me prendí ansioso a ese pezón, acurrucado sobre los muslos de la peluquera…

    Me es difícil contarles lo que sentí mientras chupaba y oía los gemidos de la señora… Estaba en una especie de delirio en el cual había perdido la conciencia y me sentía un bebé alimentado por su mamá… ¡Fue tremendo!…

    Después de un momentos les pedí permiso para masturbarme…

    -Andá, pero ya sabés: la leche en tu mano izquierda y te la tomás toda…

    -Sí, claro, señor Rolando… -dije y corrí al baño…

    (continuará)

  • Coqueta, gustosa y ganosa

    Coqueta, gustosa y ganosa

    Al atardecer de un día de verano, con mi amigo y nos íbamos caminando por la playa en busca de aventura, llegando a un centro recreacional, que esta rodeados de palmera, arena blanca y un bar al aire libre, nos encontramos con una bella mujer, era de tez blanca, pelo crespo color castaño, tenía unos los labios sensuales que hacia juego con su redondo rostro, vestía de un sensual vestido, que la brisa marina hacia pegar a su cuerpo resaltando su bien balanceado cuerpo, un cuerpo maduro de alrededor de 40 años.

    Al admirarla, se veía coqueta, gustosa, ganosa, jugaba sensualmente y coquetamente con la pajilla de su trago, mordiendo y haciendo muecas sutiles y elegantes de seducción, mi amigo hizo conexión visual primeramente con ella, por lo tanto. Y como está acordado el entre amigos el iniciaría la seducción…

    Nos acercamos hacia ella y mi amigo le dijo: “hola te puedo preguntar tu nombre, con mi amigo queremos conocerte, eres la mujer más linda de la fiesta, estas estupenda y esta puesta de sol aumenta aún más tu belleza.” Ella dueña de una personalidad exquisita, le sonrió coquetamente y con una voz sensual, le dijo gracias tu igual eres muy guapo y tu amigo también…

    Ella se acercó a mi amigo y le susurró al oído algo que no escuche, pero que él me dijo rápidamente. Esta preciosa en una scort, una puta vip y nos ofrece sus servicios… guau dije yo… yapo, demos le!…, pero como estudiantes el dinero escasea y 50 mil era la tarifa para solo uno, juntando todas nuestras chauchas la alzamos a reunir. Ella viéndonos un poco complicados, nos dijo “tienen suerte hoy día tengo una promo, para darme mi propia fantasía y deseo estar con dos amigos uno poseyéndome salvajemente y el otro mirándome, grabándome lo puta y caliente que soy…”. Nos miramos admirados y aceptamos!

    Nos fuimos a su cabaña en la playa, ya en el living, nos puso una música suave, una baladas rockeras, de scorpions, still loving you, empezó a soñar y nos sentó a cada uno en el sillón.

    Alejandra me llamo, y seré su puta ardiente, sobre a ti estaré le dijo a mi amigo y tu campeón, me dijo a mi hoy miraras pero mañana tienes freepass. Luego se dispuso bailar esa balada y se contoneaba lentamente y elegantemente y empezó a mostramos su exquisito cuerpo.

    Moviendo su cuerpo armoniosamente, ya enfocándose en mi amigo… procedió a bailarle suave, sin prisa, tenía un mix de canciones de scorpions que acompañaba el juego erótico, yo atine a salir de escena y prender la cámara y sentarme a ver este shows candente.

    Su cuerpo era blanco levemente tostado por el sol, un culo duro y firme y unos pechos suaves y turgentes era en realidad una hermosa mujer.

    Soy Alejandra le dijo tu puta caliente, ahora tranquilo voy ir a tu pantalón y buscare tu pene, mientras tú me dices, puta, eso me gusta que me digan puta!… mi amigo le dijo: vamos Alejandra mi puta rica, toma mi tronco es todo tuyo.

    Ella bajo su pantalón y procedió a lamerlo suavemente, lo lamió desde los testículos al glande y procedió a tragárselo por completo, de lento a rápido y después rápido con frenesí, vaya que mamada, vaya que rica puta eres Alejandra él dijo, se lo tragaba profundamente que llevaba a quedar sin aliento… mi amigo la coge por el pelo y empieza a penetrar en la boca con fuerza y vigor. Te gusta puta le dice mi amigo… ella responde bañada en saliva, si campeón dale, dale que me gusta.

    Mi tronco estaba duro así que atine a agarrarlo un poco y fue en ese momento que Alejandra me miro y dijo dale vamos pajeate, dale con confianza y se acercó a mí y me mamo también, vaya que rico… te lo dejo mojado para que te masturbes bien corazón!

    Volvió donde mi amigo y le ofreció su apretadita y rosada vagina, se la mostro y suavemente la masajeaba y humedecía con su saliva, sus labios se veían ardiente rojos ardiente, listos para el placer.

    Rica concha tienes Alejandra le dijo mi amigo, vamos tráela para acá la tomo de sus piernas y se la culeo patitas al hombro penetrándola bien duro, ella gemía de gozo y gritaba alaridos de satisfacción… dale!, gritaba dale! no te detengas, son tu puta mi concha esta húmeda y bien abierta para ti y quiero que me des fuerte, le indicaba y mi amigo la penetro duro bien duro, haciéndola acabar desprendido de su rosada vagina fluidos orgásmicos de esa bella mujer.

    Bien campeón me hiciste mojarme una enormidad, vamos! ahora quiero por mi culo, le dijo Alejandra… mostrando su blanco culo que entre tanta excitación y humedad está iniciando su dilatación… se puso en forma de perrito y mi amigo procedió con besar y lamer su rosado ano, y darle unas palmadas firmes en su blanco culo, el cual quedo rosado por ese castigo entregado… cada palmada pedía más y se contorneaba, mordía sus labios esta gozosa de placer, Dale! Dale! pégame! soy puta! decía lo tengo merecido!

    Luego dijo que rico! mi culo está listo penétrame, él se montó sobre ella y lentamente introdujo su pene hasta introducirlo por completo, eso le dijo ella, profundo dale! inicia penetración ahora un poco más rápido, así! dale, dale, si fuerte, que rico dale, dale!, la penetración fue frentica y salvaje y en un momento grita voy a cavar! no pares! dale! que rico! Si dale! con fuerza! Asiéndola acabar nuevamente, el habiendo cumplido su tarea, lleno de leche y sus fluido corrían por ese duro y blanco culo.

    Uffff dijo gracias te pasaste, y mientras se recuperaba me miro y me dijo, tú no has acabado aun, ven tomare tu leche y de rodilla, mirándome a los ojos fue dando una exquisita mamada, mi pene duro, rojo y caliente penetro su boca y sentía la garganta de esta puta y que gloriosamente me hizo acabar en su garganta, lengua, boca, y mmm rico gracias me falta este néctar para completar esta exquisita sesión.

    Esa es mi historia con la puta Alejandra, mañana me toca a mí montarla, esa historia se la contare después.

  • Vivan los tríos

    Vivan los tríos

    En mi adolescencia tuve un encuentro homosexual con un amigo. Nos masturbábamos e intentamos penetrarnos en varias ocasiones infructuosamente. Éramos tan idiotas que no se nos ocurrió proveernos de lubricante, ni siquiera recurrir a la saliva, y a falta de penetración, tampoco se nos ocurrió mamarnos la verga.

    Me gustaba sentir su verga dura en mis manos y desde luego las caricias que él prodigaba a la mía. Me quedé con las ganas de sentir su verga clavada en mi culo y se convirtió en «una asignatura pendiente».

    Me casé, tuve hijos y un buen día surgió en mi mente la idea de que alguien se cogiera a mi esposa.

    Mientras estábamos calientes cogiendo, le soltaba suavemente al oído, si no le gustaría otra verga. Por su educación en escuela de monjas, estas recurrentes proposiciones la escandalizaron, pero mi constancia logró vencer su resistencia. En nuestras sesiones de sexo, siempre aparecía «una verga» y su curiosidad hizo que me preguntara detalles sobre este órgano.

    Un buen día logré que aceptara tener otra verga en nuestra relación. Pensé en recurrir a aquel amigo con quien tenía la confianza suficiente para ofrecerle a mi esposa.

    Lo comenté con ella y naturalmente tuve que ponerla al tanto de mi experiencia adolescente. Me sorprendió que ella considerara que siendo homo sexual a lo mejor lo que deseara fuera cogerme a mí y para mi mayor sorpresa, me dijo «si lo que queremos es otra verga en nuestra relación, da lo mismo que sea para mi o para ti, que te parece?»

    Busqué y encontré a aquel amigo y abiertamente le propuse que se cogiera a mi esposa. Me confesó que era homosexual declarado y que ni le interesaban, ni le gustaban las mujeres, pero que le encantaría que reintentáramos penetrarnos.

    Mi esposa se calentó, al 100 cuando se lo conté y me pidió que fuera a verlo pronto, para que tuviéramos tema real sobre el cual hablar mientras cogíamos.

    Fui a verlo e intentó besarme en la boca, lo cual me desagradó. Sentí una contradicción que rechazara sus besos pero no su verga en mi mano y en mi boca, y con suerte dentro de mi culo. Cuando saque su verga del pantalón, me sorprendió muy gratamente ver el tamaño, pero sobre todo el grosor de aquella verga que conocí cuando era de tamaño semejante a la mía. Mi primer impulso fue metérmela a la boca y sentir la suavidad de la cabeza y la dureza del tronco. Debo haberlo hecho muy bien pues en un par de minutos estaba echando semen que tuve que tragar para no vomitar.

    Ya tenía material para darle una buena cogida a mi esposa. Cuando llegué a casa la encontré preparada para coger, le encantó mi experiencia y me pidió que fuera otra vez para repetir la mamada e intentar que me la metiera. Lo fui a ver varias veces con la misma intención y por más que lo intentamos, ahora sí, con lubricante abundante, no logró metérmela porque simplemente no me cabía. A lo mucho me metió la mitad de la cabezota y era suficiente para que lanzara chorros de semen dentro de mi culo y me lo dejara escurriendo.

    El relato de lo que había sucedido y el sabor del semen, hacían que mi esposa se viniera varias veces disfrutando a su «puto» esposo. Yo quería que esa verga, se cogiera a mi esposa, quería verla ensartada en ese portento de verga y le insistía a mi amigo que se la cogiera.

    Un día me dijo que tenía un amigo que se prestaría para nuestra fantasía. Nos lo presentó y dejé que mi esposa hiciera su labor. No tardó mucho en compartir conmigo que aquel prospecto había caído en sus redes y que ya la había invitado a ir a un motel. Se la cogió varias veces y cuando llegaba bien cogida a casa, yo le daba las verguizas más intensas de nuestra vida.

    Una tarde que ella se fue a coger con el amante, fui a ver a mi amigo para agradecerle que nos ayudara a lograrlo. Sabiendo que se la estaban cogiendo y con la calentura de estar con mi amigo el vergudo, empecé por sobarle la verga sobre el pantalón, se la saqué y me prendí a mamarla con todas mis ganas me pidió que parara porque me tenía una sorpresa. Me preguntó cuánto deseaba que me la metiera y le dije que era algo que estaba en mi mente desde hacía mucho. Me desnudó y acariciándome las nalgas, empezó a untarme en el culos una pomada que me dijo era desensibilizante para que no me doliera y pudiera metérmela. No si esfuerzo, logró lo que ambos deseábamos, me estaba cogiendo y su verga entraba y salía de mi culo sin dolor, pero por acción de la pomada no me producía ningún placer, aparte del gusto que me dio haber concluido aquella asignatura pendiente. En un par de minutos estaba bufando al llenarme el culo con su venida.

    Esa noche, gozamos en pareja los dos «cogidos» y nos ofrecimos repetir varias veces más y simultáneamente las penetraciones que teníamos en mente. Una tarde que fui a recibir mi ración de verga y viendo su tamaño, le pedí que me dejara traer a mi esposa para que nos cogiera a los dos.

    Creo que esta proposición le movió la curiosidad y aunque no me prometió que se la cogería, era para él otra experiencia, al cogerse al marido con la esposa de espectadora. Nos ofreció un par de tragos y sentados en su sala empezamos a sobarnos las vergas delante de mi esposa que abrió los ojos cuando la saqué del pantalón y se la mostré en plena erección. En un momento se la estábamos mamado entre los dos y mi mujer no podía creer el grosor de aquella verga. Me dijo al oído que la lastimaría y le repliqué que si me la había metido por el culo, bien podría ella aguantarla y disfrutarla.

    Le pedí a mi amigo que se recostara en el sofá mientras se la mamábamos y cuando la tenía bien parada, le pedí a mi esposa que se montara y se la metiera. La cara de mi esposa se transformó, era difícil saber si le dolía o si le estaba produciendo un intenso placer. Empezó a cabalgar sobre aquella verga y se vino con gritos de placer. Me sorprendió la duración de esa verga sin venirse. Conmigo, se venía en poco tiempo.

    Le pidió a mi esposa se desmontara y me cediera su lugar, porque quería venirse. Ahora yo me monté y dejé que la verga se deslizara hasta adentro, con la lubricación de la vagina de mi vieja y con la verga profundamente clavada en mi culo, inicié un movimiento de mete y saca y pronto empezó a lanzar sus habituales chorros de semen que mi culo agradecido recibía con placer.

    Esa noche fue de locura en nuestra cama, nos felicitamos de habernos permitido toda esa serie de desviaciones sexuales que tanto placer nos estaban brindando y nos ofrecimos jamás abandonar ese modelo de vida.

    Con esta placentera experiencia aprendí: 1 que no me produce placer tener una verga clavada en el culo 2 que me gusta mucho que se cojan a mi esposa y 3 que lo mejor de la vida es cogerte en trío a tu esposa. Vivan los tríos!!

  • Infidelidad con mi cuñado camionero

    Infidelidad con mi cuñado camionero

    Bueno, empezaré dejando una breve descripción. Soy una mujer de 48 años casada hace 25 con Eduardo de 51 y tenemos 2 hijos, Miguel de 23 y Sofía de 18. Yo soy una mujer muy familiar y me gustan las reuniones donde se pueda bailar, comer y beber pero todo en su debida medida, aunque cuando me tomo algo de más suelo ser un poco pícara con mi marido y me caliento bastante. No me considero una modelo, pero tengo un buen cuerpo, no soy ni muy pasada de kilos ni muy delgada, estoy en un punto en el que me siento bien, mido 1.75, test blanca y cabello negro, unos senos de tamaño considerable que son los preferidos de Edu, unas piernas bonitas y un trasero con algo de exceso pero que a mi esposo le encanta, más cuando uso tanga. Tengo 4 hermanas una de ellas Belén de 43 años, ella está casada con José Luis de 45 y tienen un hijo llamado Carlos, José Luis trabaja manejando tractocamión llevando todo tipo de carga legal por toda Colombia por lo que pasa días y días sin ver a su familia. Se ha sabido que los camioneros son bastante mujeriegos y dejan aventuras y hasta enamoradas por los lugares donde van aunque no duran más de 3 días en dichas ciudades o pueblos y esa no era la excepción con José Luis, pues con mi hermana ya han tenido episodios de crisis matrimonial ya que en algunos viajes él no se reporta ni contesta su teléfono móvil durante días y eso a Belén la pone de mal genio.

    Yo ya había experimentado en algunas ocasiones pasadas lo lanzado y descarado que era José Luis pues a veces me decía cosas que se pasaban de su lugar como cuñado y eso me incomodaba a veces porque lo hacía en momentos donde estaba toda la familia reunida incluyendo su esposa y mi marido, me decía cosas como: a veces quisiera estar soltero para poderte invitar a salir o a bailar, además cuando en dichas reuniones familiares iniciábamos bailes él siempre me sacaba a bailar y me apretaba más de lo normal, cosa que me incomodaba pero porque lo hacía delante de mi hermana, pero por otro lado muy dentro mi me generaba un poco de curiosidad saber que se sentiría darle luz verde a José Luis y de pronto ser poseída por aquel cuñado mujeriego, pero inmediatamente caía en cuenta de que estaba casada con un hombre maravilloso y teníamos dos hermosos hijos y esos pensamientos desaparecían.

    Después de un año arduo donde todos trabajamos para nuestro bienestar y calidad de vida llegó diciembre, un mes que en Colombia le cambia el ánimo para bien a todos, pues es donde más encuentros familiares hacemos para algún asado, algún paseo etc. En este mes a José Luis le dieron varios días de descanso y con Belén programaron un asado pues José Luis decía que le hacía falta la familia y por su trabajo se perdió de varias fiestas, entonces quería aprovechar sus vacaciones para disfrutar de todos juntos, ese día yo me vestí pensando en hacer el amor con Edu luego de llegar del asado y me puse un hilo dental color rosa, con un brasier del mismo color, una blusa oficinera blanca que dejaba ver un poco el color del brasier, una falda oficinera también ajustada que pronunciaba mi trasero y me llegada casi hasta las rodillas, tacones y mi cabello recogido con una pinza, Edu me vio y se hizo detrás mío para cogerme las tetas y manosearme, me besó el cuello y me dio una nalgada, me dejó con ganas de follar pues ya estábamos sobre la hora para ir al asado. Al llegar mi hermana Belén y José Luis estaban en la puerta de entrada saludando a quienes llegaban, nos acercamos y los saludamos de beso y abrazo…

    José Luis: Hola Nora bienvenida, estas preciosa.

    Yo: muchas gracias José, hace más de un año que no hablamos, gracias por la invitación

    José Luis: si quieres ahora nos tomamos un trago y te cuento de mi vida en este tiempo.

    Entramos a la casa y nos dirigimos hacia el deck para saludar a mis padres y demás familiares y así se fue llenando la casa de invitados y empezó formalmente el asado con comida y licor por doquier, por su parte José Luis pasaba por todas partes charlando con todos brindando y riendo pero noté que de vez en cuando me miraba y me reparaba de pies a cabeza y eso lejos de molestarme me generaba de nuevo la curiosidad aquella, hasta que en una ocasión era yo la que lo miraba y él me sorprendió y me tocó mirar hacia otro lado, mi marido estaba distraído charlando con los demás y yo me dirigí a la cocina a buscar hielo para el whisky, lo saqué del refrigerador y me agaché un poco para buscar más vasos, de repente me percaté que José Luis entraba también a la cocina y se quedó mirándome el trasero…

    José Luis: uy!! Cuñada que buena vista

    Yo: jaja tú y tus ocurrencias, cuanto tiempo llevas ahí mirándome no más

    José Luis: el suficiente Norita, el suficiente como para darme cuenta que cada vez estás mejor

    Yo: pues gracias… y dime, como has estado, que has hecho, como va tu trabajo

    José Luis: todo lo mismo cuñada, mucho trabajo, de ciudad en ciudad de pueblo en pueblo haciendo lo mismo pero me pagan bien así que no me puedo quejar.

    Yo: entonces brindemos por tu trabajo y por tu invitación, todo está muy bueno.

    José Luis: bueno? buena tú, estás muy bien Nora, que cuñada tengo, eres una mujer de admirar porque te cuidas muy bien y eres trabajadora y de carácter, eso hace a una mujer muy atractiva, me gustaría bailar algo contigo enseguida, además, te estado observando y te descubrí mirándome, jaja no sé por qué me estabas mirando, tan feo estoy?

    Yo: jajaja no, si tú estás bien, no se te nota la carga de trabajo, se te nota fresco, te estaba mirando por eso y claro que podemos bailar más adelante.

    José Luis: segura que solo me mirabas por eso? yo por ejemplo me podría quedar mirándote toda la noche y no precisamente tu rostro, tu cuerpo en general para ser discreto.

    José Luis comenzaba a lanzar sus piropos y eso me agradaba no sé por qué, será su forma de hacerme saber que quería que algo pasara entre nosotros, su atrevimiento, no sé, pero me gustaba además el whisky me tenía un poco desinhibida y quise ir un poco más allá así que le seguí el juego…

    Yo: ok y que tal si dejas la discreción de lado y me dices que piensas cuando me miras.

    José Luis: que es una da lástima que mi mujer sea tu hermana, porque de no serlo creo que desde tiempo atrás te habría invitado a salir o a algún viaje conmigo, sin importar si estoy casado o si tú lo estás, te habría invitado a salir, a bailar, a divertirnos así sea solo por una noche.

    Eso me sorprendió pero me gustó aún más porque a José Luis se le notaban sus ganas de hacerme suya aunque fuera por una noche y mi curiosidad de saber qué pasaría si dejo que eso suceda fue creciendo, ya no consideraba el estar casada y tener familia, esa curiosidad era más fuerte. Caminé hacia la salida de la cocina pero para ello tenía que pasar por el lado de José Luis y al tenerlo de frente le propuse brindar por su sinceridad, él aceptó y una de sus manos se posó en mi cintura y con descaro clavó su mirada en mi escote que dejaba ver parte de mi brasier…

    José Luis: esa blusa te queda muy bien Norita, y el rosado del brasier te combina con el color de piel.

    Yo: te gusta? me lo puse para Eduardo, pero ya no sé si sea solo para él.

    Nos miramos y su mano terminó de rodear por completo mi cintura para halarme hacia él y nos besamos, me abracé a su cuello como si fuera su mujer mientras sus manos se apoderaban de mi trasero y me lo apretaba con una intensidad tremenda, nuestras lenguas jugaban, yo era un poco más alta que él y me encantaba la sensación de que mis tetas se abultaran contra su pecho…

    José Luis: estas muy buena Nora, tu culo, tus piernas, tus tetas se ven hermosas a través de esa blusa, apuesto a que cuando te estabas vistiendo en parte pensaste en que a mí también me gustara, verdad? dime que es así mamacita.

    Yo: si mi amor, quieres ser el primero en quitarme la ropa? desde que llegamos tenía curiosidad de saber que se siente follar contigo.

    José Luis: ya lo sentirás mi amor, yo también me muero por echarme un polvo contigo.

    Sus besos fueron bajando hasta mi escote y hábilmente sin abrir mucho mi blusa sacó uno de mis pechos y comenzó a chupármelo delicioso, se metía lo que podía en la boca y yo se lo ofrecía para que lo disfrutara, igual yo disfrutaba también…

    Yo: mmmm aaajjjj dale mi amor, chupa chupa bebé, cómete mis tetas, esta blusa escotada me la puse pensando en ti José Luis.

    De repente sentimos que alguien venía a la cocina y rápidamente nos recompusimos, yo simulé estar buscando algo y José simulaba estar sirviendo hielo en varios vasos, era mi hijo Miguel que a propósito no quiere a José Luis porque al parecer ha notado desde hace tiempo comportamientos extraños de mi cuñado hacia mí, entonces demuestra celos y por ello es poco cortés con José Luis, si mi hijo supiera que sus sospechas se acababan de hacer realidad…

    Yo: hola hijo que necesitas.

    Miguel: vine a buscarte, vi que venías para la cocina y te estabas demorando en volver, que pasa? por qué la demora?

    Me quedé sin saber que decir, pero José Luis intervino y le quiso aclarar que el hielo estaba muy escondido en el refrigerador y tuvimos que sacar todo lo que había para poder conseguirlo pero Miguel se dio vuelta y dejó a José hablando solo y mientras se retiraba me dijo que saliera hacia el deck, que Eduardo me estaba buscando. Yo salí de la cocina con el corazón a mil y me terminé de recomponer la blusa, además el brasier me había quedado algo descuadrado, pero al salir José Luis me dio una nalgada…

    José Luis: esto sí que me gusta más, tu hijo sospecha de nosotros, eso le pone más morbo a esto, esto no se queda así norita, vas a ser mía así tu hijo te vigile ya encontraré la manera de comerte entera, serás mía, no lo olvides. Terminé de salir de la cocina y aunque estaba algo asustada sonreí porque sabía que le facilitaría la tarea a José Luis porque yo ya quería ser su puta, quería que él me follara, no había vuelta atrás… Continuará.

  • Mi verga bien atendida por mi suegra calentona (1 de 2)

    Mi verga bien atendida por mi suegra calentona (1 de 2)

    Cuando me casé cuando tenía una situación económica bastante estable, me alcanzaba perfectamente para arrendar un departamento y vivir más o menos cómodo. Sin embargo el destino me dio una mala jugada y por obligación tuve que irme a vivir a la casa de mi suegra.

    En el departamento nuestra vida sexual era bastante activa, con mi mujer podíamos hacerlo varias veces al día, incluso en lugares interesantes como en el bacón donde cualquier persona que pasara por la calle si hubiese levantado la vista hasta el 5° piso, podría haber visto las tremendas tetas de mi mujer mirando a la calle, mientras yo se la introducía por detrás.

    Pero como ya les conté, tuve que irme a vivir donde mi suegra y para colmo, dormir en la misma pieza de ella, ya que la casa solo tenía dos habitaciones, la de ella y la de mi cuñado con su señora e hijo. Pasaron tres semanas y no podíamos hacer nada, mi mujer se negaba rotundamente a ser penetrada mientras su mamá dormía en la cama del lado. Lo único que podía hacer bajo las sábanas, era agarrarle las tetas o el culo, pero ni chupárselas me dejaba, así que para desahogarme, mi único consuelo era colocarme de espaldas a mi mujer mientras ella me abrazaba por detrás y me corría una paja.

    La verdad que yo sin trabajo y esta situación me tenía de muy mal carácter. Diariamente peleaba con mi mujer por cualquier cosa. Hasta llegó el punto que dejamos de hablarnos un par de días. Fue ahí donde intervino mi suegra. Un día que estábamos los dos solos viendo televisión (mi suegra y yo), me preguntó cómo seguían las cosas con su hija. Yo le explique que la situación que estábamos pasando era bastante incomoda, ya que, aunque no tengo nada que quejarme con la atención que usted nos da suegrita, Ud. Comprenderá que necesitamos nuestro espacio y que ni siquiera pelear tranquilo podíamos. Lo comprendo perfectamente hijo -me dijo- sé que ustedes como recién casados necesitan estar solos, pero lamentablemente no sé cómo podemos solucionarlo, ya que mi casa es tan chica. Yo en mi interior pensaba Ud. suegrita podría solucionarlo en este mismo instante abriéndose de piernas y dejándome enterrársela hasta el fondo.

    La verdad es que nunca me había sido indiferente mi suegra. Cuando íbamos a la playa, siempre me excitó el tremendo culo que se gasta mi suegra y que decir de las gigantescas tetas, porque si algo tenía mi suegra eran un hermoso par de tetas.

    – Ud. Debe conversar con Carlita y tratar de solucionar su problema, es más, ayer estuve hablando con mi hermana y me invitó a pasar unos días a su casa, y pienso ir, así que les dejaré la pieza para Uds. solitos para que se pongan al día con las tareas. -yo me reí.

    – No se ría, si yo también fui joven y se cómo es estar recién casados.

    Me calentó imaginarme como sería culeando mi suegra.

    – ¿Le puedo hacer una pregunta indiscreta suegrita? Hace cuanto tiempo que Ud. No hace las tareas.

    – bbbbbbuuuuu, hace tiempo, después que me separé de mi marido, tuve un solo hombre, pero era casado, así que no duramos más de un par de meses, y eso fue hace como 10 años, después de eso nada, hasta creo que volví a ser virgen… -Ambos nos reímos a carcajadas. En eso llega mi mujer y hasta ahí quedó la conversación.

    A la semana siguiente, justamente como lo había dicho mi suegra, partió al sur a la casa de su hermana por una semana, con mi mujer nos arreglamos inmediatamente y recuperamos todo el tiempo perdido, era increíble, yo despertaba en la noche y la veía durmiendo desnuda a mi lado, le habría las piernas y le empezaba a chupar su conchita hasta que se despertaba y nos poníamos a follar como locos. Yo también me despertaba con la verga metida en la boca de Carmen, era fantástico. Es más la convencí que cuando llegara su mamá, me dejara hacerle el amor despacio y en silencio.

    Pasó la semana, y volvió mi suegra. Las primeras noches no fue problema contenerme, me dormía acariciando sus tetas, o con la masturbada que mi señora me daba para relajarme. Sin embargo pasada una semana nuevamente empecé a andar caliente y en la noche me quedaba despierto hasta que escuchaba roncar a mi suegra, y me ponía a culear con Carmen lentamente y sin meter ruido. Mi boca tenía que morder la almohada y tenía que tratar de no respirar tan fuerte. Así lo seguimos haciendo durante un mes aproximadamente, con la variante que entramos más en confianza y nos «duchábamos» juntos, pero igual tenía que ser rápido y en silencio. Fue así como una noche en que estaba sobre mi mujer, miré a la cama del lado y vi como mi suegra nos estaba mirando y por el movimiento que tenía bajo la sábana me percaté que se estaba masturbando mientras yo me culeaba a su hija. Eso me calentó aún más y empecé a moverme más rápido y a emitir pequeños sonidos para calentar más aun a mi suegra. Mi mujer se ponía nerviosa pero yo ya estaba dentro y encima de ella y no tenía más remedio que retarme en silencio. Por la silueta que podía ver en la oscuridad me pude dar cuenta que mi suegra estaba acabando al mismo momento que yo, así que mis movimientos fueron más notorios para que notara que yo estaba llegando al orgasmo. Ella también acabo en silencio, pero después podía escuchar su respiración agitada.

    Desde ese día mis atenciones y amistad con mi suegra cambiaron, trataba de conversar más con ella y ella también cambió. Su mirada era distinta.

    En la mañana me levanté, me puse unos short y una polera, fui al baño, y me toque un poco la verga a modo que esta creciera, pero no demasiado, si no lo suficiente para que resaltara. Entre a la cocina, estaba mi suegra preparando el desayuno, me serví un jugo y me paré frente a ella tratando de llamar su atención. Vi como sus ojos disimuladamente se dirigieron a mi verga. Siguió haciendo sus cosa, su mirada me éxito y se me puso dura. Ella se puso a lavar unas tazas… me cerco por detrás y le pido que me lave el vaso en que estaba tomando el jugo. Al acercarme apoye mi verga en su culo, moviéndola al momento del contacto. Al salir vi su mirada.

    Las noches posteriores, luego de apagar la TV, mi suegra empezaba a mostrar que ya estaba dormida, pero yo sabía que no. Nos daba la espalda y emitía sonidos indicándonos que dormía. Cuando sentía el momento en que yo me subía a Carmen, lentamente se daba vuelta y empezaba a tocarse.

    Cada vez que podía rozaba mi verga en su culo con cualquier excusa, cuando estaba cocinando me acercaba por detrás y le quitaba la cuchara para probar lo que estaba cocinando o cuando se estaba peinando en el baño, entraba a lavarme los dientes o a afeitarme, pero siempre tratando de rozarla.

    Pasó un mes, noté como ella le gustaba sentir mi cuerpo. Ella misma me llamaba a probar lo que estaba cocinando y empezó a cambiarse de ropa (solo la parte de arriba), delante de mí. La primera vez estaba con mi mujer, ella le reclamo por que estaba yo, pero ella dijo que el baño estaba ocupado y que a las finales era lo mismo que verla con traje de baño, además ya había confianza. Yo también la apoye, y me burle de Carmen por ser tan mojigata. Trataba de verla disimuladamente sin quitar los ojos del TV, sus tremendas tetas apenas cabían en sus sostenes.

    Al fin conseguí un trabajo de medio tiempo, con un turno solo en las tardes. Carmen por su parte también encontró un trabajo, por lo cual en la mañana quedábamos los dos solos con mi suegra.

    En la mañana mi mujer se levantaba temprano y se iba a trabajar, yo quedaba acostado con mi suegra en la cama del lado. La verdad que la obsesión con ella ya era insoportable. Cuando Carmen se iba, yo calculaba la hora en que mi suegra se levantaba, y poco antes haciéndome el dormido, me destapaba y mostraba como se encontraba mi verga completamente parada dentro de mi bóxer. Ella se levanta, se pone su bata y se va a duchar, pero esa vez se demoró harto en salir de la pieza. Al otro día hice lo mismo, pero estratégicamente había puesto un espejo chico escondido entre las ropas que estaban en la cómoda, mostrando la cama de mi suegra. Al despertar ella, yo me encontraba de espalda, destapado y con la verga apuntando al techo, pero con mi cara mirando hacia la pared. Ella se sentó en el borde de su cama, y viendo el tremendo bulto que tenía en mi bóxer, se aseguró que yo estaba durmiendo y la muy zorra se metió sus manos en su entrepierna y empezó a masturbarse. Yo con los ojos medios cerrados veía a través del espejito como no despegaba su mirada de mi verga mientras se masturbaba. Hice que mi pene se moviera un poco. Eso la excitó más, ya que a los pocos segundos vi cómo se corría. Se levantó y se fue al baño.

    Yo le daba el mismo show todas las mañanas e incluso en una, ella lentamente me corrió la sábana que me tapaba.

    Tenía que jugármela, un día no se la mostré, esperé sentir cuando entraba a la ducha, y le pedí permiso para entrar al baño con la excusa que ya me hacía. ¡Pasa!, entré, y vi su silueta a través de la cortina… pensar que al otro lado de esa cortina mi suegra estaba desnuda. Me acerqué al excusado y me puse a orinar, me costó porque estaba al 100%. Al salir dejé la puerta entre semiabierta, y me puse a esperar que saliera. Se siente que el agua deja de correr, se abre la cortina y aparece ella completamente desnuda, que delicia ver el cuerpo de esa mujer madura… sus tremendas tetas colgaban por el peso haciéndolas notar más grandes que cuando las veía dentro de su brasier… su culo exquisito, grande y blanquito… que ganas de enterrarle mis dientes a ese culazo, sus piernas gorditas… se empezó a secar, se secaba su pelo, sus tetasas, levantándolas… de repente se da cuenta que la puerta no estaba bien cerrada y al cerrarla, no estoy muy seguro pero me pareció que me vio. Quede con la duda, me fui al dormitorio y me acosté. Al poco rato entra ella cubierta solo con la toalla a buscar la ropa que se pondría. Nos miramos pero ninguno dijo nada, abrió su cajón sacó su ropa y se fue al baño a terminar de vestirse.

    Una mañana me desperté y ella ya estaba en la ducha, prendí el TV… cuando entra a la pieza tapada solo con una toalla rosada, al estar buscando su ropa, le da un calambre en el pie, yo me levanto, hago que se siente en la cama y tomando su pie entre mis manos empiezo a frotarlo para que pase el dolor. Al levantar su pierna, puedo ver donde empezaba su concha, toda peluda, ella estaba recostada y no veía lo que yo estaba haciendo… le levanté más su pierna y la pude ver completa… mi verga se levantó mientras masajeaba su pie, lo lleve hasta mi entrepierna y lo hice rozar con mi verga… ella aún se quejaba del dolor, pero ya no tanto… ”por favor no pares, mira que me duele mucho y ya se me está pasando”. Sus dedos de los pies hicieron un movimiento como tocándome, pensé que había sido mi imaginación, pero nuevamente lo hicieron… ya estaba seguro, mi suegra estaba tocándome.

    – Le gusta lo que le hago? -Le pregunte.

    – Si, ya se me está pasando… gracias.

    Yo tenía mi verga completamente parada, el masaje estaba terminando, mi suegra se levantaría y si no me acostaba se encontraría con un tremendo pedazo de carne queriendo escapar de mi bóxer, ¿Que hacía, era ahora o nunca? Así que no me moví y cuando ella se sentó en la cama, se encontró con mi paquete a pocos centímetros de su cara. Nadie dijo nada, nos quedamos en esa posición, unos segundos mi suegra no levantaba su mirada ni yo dejaba de mirar su cara tan cerca de su cara… pensé, los dados ya están echados… así que suavemente la tome de la cabeza, acariciando su pelo, la acerque a mis bóxer. Ella corrió la cara, pero con su mejilla quedó junto a mi verga… me frotaba… lentamente… cada vez su mejilla se aprisionaba más y más, mis manos jugaban con su pelo, acercándola cada vez más hasta donde yo quería que ella llegara. Con una de mis manos traté de bajar mi bóxer, pero ella me detuvo… solo frotaba su cara, tome una de sus manos y se las acerque a mi entrepierna, pero también se negó…

    – No está bien lo que estamos haciendo -me dijo.

    – déjese llevar suegrita.

    – ¿Y mi hija?

    – esto queda solo entre nosotros dos, le juro que nunca ella lo sabrá.

    Nuevamente baje mis bóxer, esta vez no me detuvo, mi verga quedo apoyada en su mejilla, mi suegra empezó a restregarse contra ella.

    – ¿Por qué no la prueba?

    Suavemente se fue introduciendo centímetro a centímetro hasta meterla casi entera en su boca y cuando llego al final, me chupo con tanta fuerza que sus mejillas se hundían. Tomé sus manos y las puse en mi trasero, ella cada vez me apretaba me enterraba sus uñas empujándome hacia ella. Luego de unos minutos yo estaba por acabar, pero tenía que hacerlo durar lo más que se pudiera. Con mis manos saqué su toalla, su cabeza no me dejaba ver sus tetas, así que se la saqué de su boca y la recosté. Como desesperado me puse a chupar sus tetas… mmmm… tenía unos pezones grandes y duros, muy negros en relación a su color de piel, enterraba mi cabeza entre sus tetas, las levantaba y las dejaba caer…

    – ¡chúpalas fuerte más fuerte! -Me decía mientras sus manos acariciaban mi pelo, con mis manos las apretaba fuerte, pero parecía que para ella no era suficiente. Empecé a darle pequeñas mordidas, eso la excitó aún más…

    – Dame más, quiero que me lo des todo, hacedme el amor con toda tu juventud! Hace que esta vieja se corra como hace mucho tiempo no lo hacía…

    Mis manos bajaron hasta su culo, que tremendo culo se gastaba mi suegra, también lo apreté fuertemente, sin dejar de chupar sus tetas…

    -¡tócame… tócame entera… soy toda tuya! -Con mis dedos separaba sus nalgas y le tocaba su hoyito, ella me agarro la verga fuerte con su mano y me la tiraba hacia su coño…- ¡Métemela, por favor métemela!

    Yo estaba a punto de correrme y si se la hubiese metido, hubiese acabado inmediatamente, así que me agarre la base de mi pene bien fuerte para perder sensibilidad en la punta y se la empecé a frotar contra su coño. Con esto mi suegra empezó a gritar que se corría y que quería que termináramos juntos pero dentro de ella. Así que me solté la verga y se la metí hasta el fondo, ella dio un grito de placer estaba tan mojada que ni sentí cuando entro. Nos besamos apasionadamente, la lengua de mi suegra se metió en mi boca, fue un beso completamente mojado, nuestras lenguas se enredaban mientras yo no paraba de ensartarle la verga en el coño. Me hubiese gustado haber acabado un poco más tarde, pero el hecho de estar comiéndome esa vieja, era tal mi calentura que no aguantaba más… ¡Me voy a correr! Mi suegra me aprieta con sus piernas y con su concha me aprieta fuerte mi verga que no dejaba de entrar y salir… “lléname con tu leche mi niño”. Yo empiezo a botar litros y litros de semen en la concha de mi suegra, casi ni se sentía de lo mojada que estaba ella. Ella gritaba de placer y un poco de dolor, ya que las metidas eran muy fuerte. Los dos acabamos rendidos, me recosté a su lado. Ninguno de los dos dijo nada por algunos minutos. Ella se dio vuelta dándome la espalda. La abrase por detrás colocando mi pene ya sin fuerzas en su culazo. Ella me toma las manos y me dice que fue mejor que como se lo había imaginado. Permanecimos así un rato. Mis manos jugaban con sus tetas y con su culo. Ella metió la mano en su entrepierna y con sus dedos empezó a masajearme la cabeza del pene.

    Cuando este recobró fuerzas, ella misma se lo introdujo nuevamente en su concha, mientras yo suavemente empecé a moverme. Ella echaba el culo para atrás y con sus manos acariciaba mis cabellos, mientras la mías no soltaban sus tetas. La puse boca abajo, le abrí las nalgas, coloque mi verga, y le junte sus nalgas. Mi verga se perdió entre esos tremendos pedazos de carne. A ella le gustaba sentir eso, incluso ella misma se juntaba las nalgas para poder moverme con mayor comodidad. En uno de esos movimientos mi verga rozó la entrada de culito. Ella dio un pequeño grito, y me dijo que por ningún motivo se la fuera a meter por ahí. Insistí un poco.

    – ¡Mire yerno, en mi cosita y en mi boca puede meter todo lo que quiera, pero por detrás ni pensarlo!

    – Ok -le dije- entonces puedo meterle esta cosita en su cosita.

    -Hasta donde Ud. quiera.

    Saque mi verga de sus nalgas y se lo metí en su cosita, pero como tenía un culo tan grande, no me dejaba entrar mucho.

    – ¿Por qué no se pone en otra posición para poder meterlo mejor?

    – ¿Esta bien así?

    Mi suegra se colocó en «cuatro patas» mostrándome en todo su esplendor su tremendo culo y sus tremendas tetas colgando parecían más grandes aun. Colocando mis manos en su cintura de un solo golpe se la metí hasta que mis bolas tocaron sus carnes.

    – Ay… parece que me va a salir tu cosa por la boca… ¡Que tremenda la tienes!…

    -es toda suya suegrita, cuando la quiera estará hay para usted.

    – No te preocupes porque desde ahora esa verga será atendida como se merece, y esta vieja será tuya cada vez que tú quieras ¡eres todo un macho! ¡Me tienes loca!

    Su culo chocaba con mi cuerpo, ella gemía de placer “¡Dame más ¡Déjame abierta!” Mis manos buscaron sus tetas pero eran tan grandes que se me escapaban sin poderla abarcar, solo podía pellizcar sus pezones y esto más la calentaba. Estaba tan mojada y abierta que podría haber entrado fácilmente otra verga más. Así que le metí dos dedos junto a mi verga y aún quedaba espacio, con el tercer dedo ella se quedó quieta para sentir, le gustaba. Saque mis dedos, abrí su cosita con una mano y con la otra acomode mis bolas dentro de su concha, realmente le tenía metido todo. Ella gritaba de placer, como suaves movimientos para que no se saliera, llegó a tener un orgasmo, dejándome todas las bolas mojadas. Luego la di vuelta, le puse un cojín en su espalda, tome sus piernas por sobre mis hombros y se lo mande a guardar o través. Ella se dejaba hacer todo lo que yo quería.

    – ¡Me encanta que me hagas hacer poses distintas! Lo que tú quieras lo haré.

    – Quiero que te agarres tus tetas -mi suegra empezó a tomar sus tetas acariciándolas, las juntaba y las apretaba, pellizcaba sus pezones mirándome con una cara de caliente…

    -¿Te gustan las tetas de tu suegra?

    -¡Me encantan!

    -¿Te gusta chuparle las tetas a tu suegrita?

    -¡Si, quiero que ella misma se las chupe!…

    -¿Quieres que me las chupe, igual como lo haces tú? -su voz realmente me calentaba.

    -¡vamos suegra chúpese las tetas!

    -¿Te gusta como lo hago?

    Mi suegra se pasaba la lengua por las tetas y mientras lo hacía se quejaba, yo no paraba de metérsela, mientras más rápido lo hacía y, ella más fuerte se chupaba y apretaba las tetas. Con mis dedos empecé a tocarle rápidamente el clítoris, eso la volvió loca, estaba tan caliente que dándole fuertes chupadas a sus pezones llegó a su segundo orgasmo, yo todo traspirado, le saque la verga y bajando sus piernas termine con una masturbada tirándole todo el semen a mi suegra en sus tetas y cara.

    -¡Que delicia!  -me decía mientras recogía el semen de sus tetas y se lo llevaba a su boca- La próxima vez no lo desperdiciemos y dámelo en mi boca ¿Ok?

    – Aquí me queda un poco más -me senté entre sus tetas y le puse mi verga en su boca, ella me lo chupo hasta dejármelo bien limpio.

    Desde ese día, una vez que mi señora se iba a trabajar, mi suegra se pasa a mi cama y como ella lo dijo «mi verga era bien atendida».

  • Mi verga bien atendida por mi suegra calentona (2 de 2)

    Teníamos que hacerlo cada vez que mi mujer se iba a trabajar, era increíble. Si no era ella la que me buscaba todas las mañanas, incluso cuando yo estaba durmiendo, me despertaba con mi verga metida en la boca de mi suegra, era yo el que metía la cabeza debajo de las sabanas despertándola con un generoso cunnilingus.

    Sin embargo para bien y para mal, mi trabajo mejoró, empecé a tener turno completo y eso me alejó mucho de mi suegra, solo lo hacíamos de vez en cuando los fines de semana cuando rara vez coincidíamos en quedarnos los dos solos en la casa, que eran solo momentos cuando mi mujer partía a comprar al supermercado y mi cuñado no se encontraba en casa ni su señora. A veces esperaba que mi mujer entrara a bañarse y me iba con mi suegra a la cocina y sin ningún preámbulo le subía el vestido, le corría las bragas hacia el lado y se la metía hasta el fondo, corriéndome rápidamente.

    Mi mujer me pedía que la acompañara al supermercado y yo siempre encontraba una excusa para quedarme al igual que mi suegra. Apenas se cerraba la puerta, yo me acercaba a la ventana hasta ver que mi señora tomaba un taxi con rumbo al súper y me iba corriendo a la pieza donde mi suegra me esperaba. Por lo general teníamos aproximadamente 30 minutos antes que mi mujer volviera. Antes mi suegra podía estar los 30 minutos chupándome la verga, pero ahora solo dejaba que me la chupara solo un poco, le chupaba un poco las tetas y se la metía sin desvestirnos para acabar rápidamente quedando ambos con gusto a poco.

    Fue así como al subir mis ingresos, mi mujer me obligó a buscar un departamento e irnos de la casa de su mamá.

    El sexo con mi mujer volvió a ser tan bueno como en un principio, y yo estaba bastante satisfecho. Sin embargo cada vez que llegábamos a casa de mi suegra, volvía a sentir esa sensación que solo ella sabía calmar. Pero nunca tuve otra posibilidad ni siquiera de tocarle una teta sobre el vestido, ya que siempre estábamos acompañados y poco a poco la pasión que teníamos y la confianza, se fue apagando y quedamos como si nada hubiese pasado nunca.

    Una noche en que yo estaba en internet, conocí a una mujer que vivía en Miami, la cual se contactó conmigo por la dirección que había puesto en mi relato anterior. Ella me hizo muchas preguntas de mi suegra y como estamos en anonimato, se las contesté. Ella me confeso que era casada, pero que tenía un romance con un muchacho de 23 años. Una cosa llevó a la otra, me contó cómo le gustaba hacer el amor con aquel muchacho, como disfrutaba que él le rasurara el coño y como él había sido el primero en romperle el culo. La conversación nos puso a ambos calientes y yo termine con mi verga en mis manos corriéndome una paja, mientras que ella sacó un vibrador y se masturbó como yo se lo indique. Fue tanta la calentura, que al llegar a mi casa, termine metiéndole la verga a mi mujer mientras dormía.

    Esta mujer de internet, me incitó a que volviera a las andanzas con mi suegra y que cumpliera mi sueño de metérselo por el culo, que sabiéndolo hacer, la dejaría más satisfecha.

    Al otro día en la oficina no dejaba de pensar en mi suegra ni en la conversación que había tenido con esta mujer. Así que inventé un plan para volver a estar con ella y cumplir mi sueño. Pedí permiso en el trabajo para ausentarme al otro día solo por la mañana para hacer una diligencia personal. Como todos los días, nos levantamos con mi mujer y salimos ambos a trabajar. Nuestras oficinas quedan en la misma dirección, así que tomamos el mismo microbús con la diferencia que ella se baja antes que yo.

    Nos despedimos ella se bajó, y yo continué un par de cuadras. Me baje, entre a una farmacia, compre unas cápsulas de vaselina liquida y tome otro microbús en dirección a la casa de mi suegra. Al llegar me preocupe que nadie me viera. Estuve esperando que una vecina que me conocía se entrara para que no le vaya hacer ningún comentario a mi mujer.

    Toque el timbre y mi suegra abrió la puerta.

    -Y Ud., que hace por acá tan temprano…. ¡Paso algo!

    -No suegrita, no se preocupe, lo que pasa es que vine a visitar a un cliente por aquí cerca y pensé en pasar a tomar desayuno con Ud.

    -Pero pasé, mire que justamente iba a servirme.

    Ella entra a la cocina y yo la sigo. Como en los viejos tiempos ella se para frente a la cocina a dar vuelta el pan que estaba calentando. Yo me acerco por detrás y la tomo de la cintura…

    -La verdad no tengo hambre de comida, tengo hambre de Ud. -mientras le besaba su cuello.

    -Mejor que no, mire que no es bueno lo que hacíamos. -Yo apago la cocina, la doy vuelta y trato de darle un beso- No Andrés, mejor que no, dejémoslo como quedó y punto. -Pero yo no cedía, mis manos apretaron ese tremendo culo que tanto deseaba y no lo soltaba, mientras seguí a buscando la boca de mi suegra.

    Ella resistió un poco pero al final termino dándome un jugoso beso, metiendo su lengua hasta el fondo de mi boca. Desabroche su vestido y le saque una teta, la cual chupe con desesperación. ¡Cómo había echado de menos esas masas de carne! Sin dejar de tocarnos, nos dirigimos hasta su habitación. Rápidamente sin dejar de chuparle las tetas, empecé a desvestirla hasta dejarla completamente desnuda. La recosté en la cama y empecé a pasarle la lengua por toda su concha. Estaba muy mojada, ella jugaba con mi pelo diciéndome lo mucho que necesitaba estar así conmigo.

    Me desvestí y me acosté a su lado. Rápidamente ella se metió mi verga en su boca.

    -mmmm como necesitaba chupar esta cosita  me dijo.

    -Chúpemela fuerte, chupeme las bolas, apriétala con tus manos. -Ella parecía estar desesperada chupando- ¡Déjame hacerte lo mismo suegrita, pero te quiero arriba mío!

    Ella se sube sobre mí (69) con su boca en mi verga y yo con toda su concha en mi cara.

    -mmmm este pedazo de verga es lo que yo echaba de menos, ¡Qué cosa más rica!

    Le empecé a comer el coño, alternando con mi legua en su culito, dándole especial atención a este. Trataba de que su hoyo quedara bien mojado y metía lo más que podía mi lengua.

    -¡Quiero sentirte otra vez dentro de mí!

    -¡Quédate así como un perra, que te la voy a meter hasta el fondo vieja calentona.

    Le apunte mi verga en su concha y se la metí hasta que mis bolas chocaron con su culo.

    -aaayyy mmmm… esto es lo que necesitaba, ¡Qué caliente me tienes! métemela toda, me gusta sentir como chocan tus bolas contra mi trasero.

    -¡Y tú a mí! no sabes las ganas que tenía de estar otra vez así, con mi verga dentro de ti… quiero que seas completamente mía. -Mientras mis manos apretaban ese culazo, mis dedos se deslizaban hasta la abertura de su culo- mmmm que pedazo de raja se gasta suegrita,me tiene loco.

    -¡es toda suya, agárramela fuerte que eres tu su dueño!

    -Si soy su dueño puedo entonces meterle este dedito?

    Y mojándome el dedo más chico se lo fui metiendo poco a poco.

    -mmmmm que rico -me dijo. Mientras seguía bombeándole el coño, fui cambiando los dedos desde el más delgado hasta el más grueso.

    -¿este otro también le gusta?

    -¡ay!, ese me dolió un poco. -De mi bolsillo de la chaqueta saqué un par de cápsulas y le metí una- ¡Que está haciendo!

    -tranquila suegrita, es para que no le duela y le quede más lubricado.

    -¡No sáqueme eso!

    -ya no se puede, pero en segundos se va a derretir.

    ¡No lo haga, por favor! -pero ya era tarde…

    -¡si le gustaba mi dedito, mi verga la va a dejar loca suegrita.

    -¡No insista!, eso no porque me va a doler.

    -¡Pero mire como entra mi dedo en su culito!

    -mmmmmmmm me gusta, pero ¡Es que el dedo es mucho más chico que esta tremenda cosa que tiene Ud.! -mientras me decía eso, con mi otro dedo le estaba empujando la otra cápsula- Por favor no.

    -¡Pero suegra, no me diga que le está doliendo, mire que el dedo que le estoy metiendo es el más grande y entra sin ninguna dificultad y te gusta… reconócelo!

    -si… pero no se.

    -Ud. dijo que este culito era mío ¿o no?

    -mmmm si pero…

    -déjeme meterle solo la puntita y nada más…

    -me lo jura…

    -se lo juro.

    -ok, pero despacito.

    Saque mi verga y se la puse en la entrada de su culo, entrando solo un par de centímetros… ¡que rico está el culo de mi suegra!

    -Ayyyy despacito que me duele… deja que me acostumbre… mmmm se siente rico… ¿te gusta estarle metiendo tu verga en el culito a tu suegra, verdad?

    -siiii, me encanta…

    -¡eres un degenerado, mire que metiéndole la verga a tu suegra por el culo… ¡y a ella parece que le está gustando ¿o no?

    -no le gusta?

    -si me gusta, pero no la metas más, solo hasta allí.

    Solo uno centímetros habían entrado, mi suegra movía el culo apretándomela, mientras con mis dedos masajeaba su clítoris…

    -mmmm que rico, me gusta, me gusta sentir la verga de mi yerno en mi colita.

    Saque mi verga y le metí una tercera cápsula y se la empuje con mi tranca metiéndola cada vez más. Recordé los consejos de mi amiga en Miami, donde me dijo que lo mejor es que la mujer estuviese sentada arriba ya que ella misma sabía hasta dónde metérsela…

    – Cambiemos -Me recosté y mi suegra se estaba acostando sobre mí, pero yo la detuve. ¡No quiero que se siente en mí! Ella se sentó y con su mano me agarró la verga y se la metió en su concha.- No quiero que se la meta por detrás suegrita.- Nuevamente me la agarro y se la metió en el culo entrando poco a poco hasta casi la mitad. Me calentaba ver su cara mezcla de dolor y gozo, la expresión de dolor cambiaba a placer.

    -¡que rica verga tiene!

    -Es toda suya, métasela en su culito, mientras quiero chuparle sus tetas…

    Ella me deja sus tetas a la alcance de mi boca echándose un poco hacia delante dejando más abierta su entrada, mientras se entierra más y más la tranca en su culo.

    -¡Que tetas más ricas se gasta Ud. suegrita, me encantan!

    De repente se sienta por completo sobre mí, enterrándose mi verga hasta el fondo…

    -aaaaayyy… mmmm ¡cómo me gusta… sentir tu verga completamente dentro de mi!… por mi culo… tengo la verga de mi yerno metida completa por el culo mmmm.- Con mis manos empecé a acariciar su clítoris y ella empezó a cabalgar enterrándose toda.- Quiero que me llenes con tu leche mi culo… -Yo ya no aguantaba más, la cama crujía con los movimientos de mi suegra. Sus tetas se movían de arriba abajo, ella gritaba de placer hasta que llegó al orgasmo.- ¡AHORA!, dámela me corro, AHORA DAMELA… lléname…

    -mmmmmm ¡toma, toma mi leche puta, mira cómo te mojo el culo con mi semen!

    -Siii mójamelo.

    Se rebalsaba de semen el culo de mi suegra. Quedamos exhaustos.

    -que rico estuvo…

    -¿le gusto?

    -no, me fascinó, mira como me dejaste el hoyo todo lleno con tu leche.

    Se coloca sobre mi estómago, y apretando el esfínter, bota los restos de semen sobre mí y con su mano la esparce, la recoge y se la pasa por las tetas y por su culo, dándome un espectáculo, masturbándose sobre mí…

  • Nuestra primera experiencia: Consintiendo al coach

    Nuestra primera experiencia: Consintiendo al coach

    Hola de nuevo. Me ha encantado los comentarios que me animan a continuar con los relatos de la modosita pero muy puta de mi mujer.

    Como ya les adelante en mi anterior relato, en otra ocasión Mi mujer tuvo que viajar para una convención de su empresa. Gente de todas las delegaciones de España. En principio no teníamos nada previsto, pero los días antes fantaseábamos con que se enrollada con alguien, algún compañero de trabajo o que se yo.

    Con todo esto, mi mujercita tomó el avión a península para pasar un fin de semana de encuentros y reuniones. Ese año la novedad era el coaching, así conoció a X, ni siquiera recuerdo el nombre.

    Mi mujer tiene un gusto bastante exigente, le gustan fuertes, simpáticos y que sean muy guapos de cara, pero sobre todo le atrae mucho la inteligencia de un tío. Así que hizo buenas migas con el coach, a partir de ahora X, y empezaron a compartir momentos libres, ya sabes almuerzos, salidas en grupo, breaks…

    Mi mujercita empezó a tener pensamientos calientes, y comenzó a tontear, me hubiera encantado verla en acción, sin mi presencia, se todo lo seductora que puede ser y lo calienta pollas que es.

    Como venía relatando la segunda noche quedaron un grupo de colegas para compartir una copa en el bar del hotel. Pasaron un buen rato entre pasteleos mutuos. Seguro que el resto de los compañeros se estarían quedando con la movida. Me encanta pensar en eso, sentirme un cornudo y que la gente piense eso de mí, me pone a mil. Me las imagino pensando en el pobre de su marido cornudo… ole por mi mujer, Mi encantadora mujer sabe ser una gran puta, que suerte en este sentido.

    Al final de la noche todos se retiraron a las habitaciones, y mi mujer junto con una amiga y X se retiraron a la habitación de mi esposita. La cosa se puso calentita pues con el alcohol la amiga de mi mujer se puso modosita con mi mujer, si no hubiera estado X, estaría contando otra historia.

    Allí continuaron con el mini encuentro. Después de un buen rato la amiga de mi mujercita decide retirarse, no antes insinuando lo caliente de la situación, de alguna manera captó el mensaje…

    X tenía unos 53 años, mi mujer sobre unos 38, nunca había estado con un hombre mayor que ella y menos de tanta diferencia. Ella me comento que pese a su edad, parecía fuerte, vamos que se trabajaba. De cara quizás era un 7, pero a mi mujer le sedujo su inteligencia. Tenía una calva algo chunga, le hacía perder puntos. De cualquier manera, al final, se dio la química, y acercándose, mi mujer acabó con la lengua del X en la garganta, ahora sí, estaba siendo una puta.

    A partir de aquí, se sentaron en la cama y empezó el magreo. X empezó a besarle el cuello, a cogerle sus grandes tetas, ella no perdió el tiempo y le tocaba al paquete a través de los pantalones. Al momento ya X le había sacado las tetas al aire, y se las estaba sobando. Como se estaría viniendo la muy puta. Ella me dijo que tenía el coño chorreando de lo excitada que estaba. Cuando X le cogió el coño hizo un movimiento entre quiero y no quiero. Duró lo que tardó X en meterle el dedo, gemía como una puta, le metía ahora dos dedos mientras la besaba. Así estuvieron un buen rato, estoy seguro que mi querida puta se corrió muchas veces, tiene la suerte de ser multiorgasmica, ella siempre se lo pasa bien, aunque también es muy exigente con sus parejas sexuales.

    No tengo clara la información de todo el evento, porque al final mi mujer no llegó a tener sexo, lo que se dice penetración, o al menos eso es lo que ella me a dicho. Ella dice que si hubiera hablado conmigo en ese momento, seguramente yo la hubiera animado, no hay duda de eso. De cualquier manera se lo pasó bien, y fue una experiencia diferente, con alguien que en otras circunstancias ni se hubiera fijado.

    En el próximo relato les contaré el encuentro que tuvimos con J, del anterior relato. Fue un viaje de 5 días que fue espectacular, y a un sitio más espectacular si cabe.

    Gracias por vuestros comentarios, un abrazo.

    SAWG73.

  • Chantaje (VI): Un paso a lo prohibido

    Chantaje (VI): Un paso a lo prohibido

    Era el último día del año, y con ello mucho trabajo, había salido muy de mañana pues la jornada simplemente era larga y varias empresas aprovechaban para promocionar sus productos, el día había sido algo pesado, las plantas de los pies me dolían por estar casi todo el día de pie. Al terminar el ultimo evento me dirigí a casa, al entrar todo estaba oscuro, prendí la luz y en la tv estaba un posti en el que mi padres me decían que los alcanzara en casa de la abuela la madre de mi madre, enseguida me fui a bañar, con aquella ducha mi cuerpo se había relajado, me apure y llame un taxi, el cual no tardo casi nada. Al timbrar la puerta de la casa sabía que había llegado, me apresure y enseguida nos marchamos.

    En el transcurso del viaje me preguntaba porque demonios me había puesto ese vestido sin tirantes, he tenido que subírmelo un par de veces y perfectamente he advertido la mirada del taxista, pues constantemente ha visto el retrovisor, casi se han asomado mis pezones por encima de las lentejuelas. La mirada morbosa del taxista me ha puesto nerviosa, pues el trayecto es algo sólido, no quiero ni pensar que me pudiera hacer algo. He creído que mi vestido era discreto pero me contemplo horrorizada que gran equivocación al ponerme ese vestido, mis piernas eran el centro de atracción del chofer pues note como en un par de ocasiones su lengua recorría sus labios y su mano acomodaba su paquete.

    Cuando me di cuenta ya había llegado a la casa de mi abuela, le pague al taxista y comencé a caminar, no sé porque, pero voltee haber que hacía y vaya el muy cretino me estaba grabando o fotografiando pero al verme arranco disparado como cohete, toque el zaguán y unos segundos después abrieron la puerta, al verme mi abuela me abrazo y beso mi mejilla, que bueno que has llegado hijita. Gracias por invitarnos abuelita, dije mientras nos dábamos dos besos. Caminamos donde se encontraba la familia ahí pude ver a mi tía Amelia y a mi primo con su esposa como toda una pareja de recién casados, melosos, empalagosos y cariñosos entre sí. En ese instante sonó el timbre. Creí que ya estábamos todos, pero me había equivocado, al ver que precisamente los que se sumaban a la fiesta eran mis primos Andrés y Miriam que igual venían llegando.

    Al entrar a la casa veo la mesa llena de botellas de alcohol y mis tíos y primos ya celebrando, sin duda que para despedir la noche vieja y recibir al año nuevo estaría cargado de alegría. Entre risas, baile, alcohol, bromas transcurrió la noche eso sí, el alcohol ya los tenia prendidos y mareados. El momento de despedir el año había llegado, la abuela pedía de la atención, como era de esperarse, un instante de reflexión por parte de la abuela, de los bueno que habíamos hecho, de lo que dejamos de hacer, lo que esperábamos para este nuevo año, en fin algo que nos llegaba al corazón, tras ese discurso, las doce campanadas comenzaron a escucharse, y el brindis para despedir el año y recibir el presente. Los doce deseos con las uvas eran prioridad, y sobre todo los buenos deseos de cada uno a través de las felicitaciones.

    Después de un rato, se preparaban para irse, y poco a poco comenzaron a retirarse. Para las dos de la mañana ya solo eran mis tres hermanos, mis primos Andrés y Miriam que seguían tomando, pero antes de que cantara el gallo ya se habían acabado todo. Miriam les dice tengo ganas de unos caballitos, quien se anima a ir por unas botellas dijo mi hermano Jesús, a lo que Andrés y Jun Carlos contestaron sonrientemente, vamos por una botella de tequila. Se pusieron de pie, tomaron sus chamarras y fueron en busca de aquella agüita que ataranta los cuatro. Toño y yo preferimos quedarnos aduciendo que por mi parte sentía cansada, que prefería esperarlos. Estuvimos conversando de varios temas, y luego la magia del encantador momento me hizo vulnerable y dispuesta hacer poseída por él, no tenía sueño y me sentía alegre, me aguantaba la risa a veces para no importunar a los que descansaban, mi hermano no paraba de hacerme reír, luego la conversación se tornó más picara, me preguntaba ¿dónde me tocó dormir?, me decía que me invitaba a su cuarto, no sé qué tiempo paso, pero mis hermanos y primos demoraban y le dije: es tarde, voy a mi cama, le di un besito en la mejilla y me fui, sucede que oímos unos ruidos y nos despedimos, lamenté que se termine pero estábamos en casa ajena.

    Me fui despacio, me cambié, me senté un rato en la habitación no tenía sueño y seguía riendo con las ocurrencias de mi hermano. Estaba sumida en mis pensamiento cuando escuché ruidos extraños, pensé que eran mis hermanos y primos, me levanté vi por la ventana y nada, quería ver qué era, estuve de pie un rato en la habitación, luego salí despacio, sin zapatos, pasé por el pasillo hasta el baño tratando de seguir la pista a ese ruido: de pronto me pareció oír que alguien se acercaba, me fui presurosa a mi habitación y me puse nerviosa y ansiosa, creo que en el fondo deseaba que mi hermano viniera a mi habitación, quería que me abrazara, que me besara, pero hui asustada, emocionada pues me daba pánico saber que era él estando en una casa donde había mucha gente, incluso mis padres dormían en otra habitación, dejé entreabierta la puerta y me puse de pie cerca de la ventana, esperando, de espaldas a la puerta mirando hacia fuera por la ventana como tratando de ver de dónde provenían esos ruidos. Pero los pasos del caminante se dirigieron al baño, pensé que me habría visto correr a mi habitación aunque estaba un poco oscuro se notaban las sombras, no sé con qué tropecé a oscuras cuando pasó, traté de recoger lo que había tirado, luego volví a mi posición de pie mirando por la ventana hacia fuera, estaba con una falda holgada, me había quitado toda mi ropa exterior e interior, solo lucía esa falda y una blusa de franela con botones y con manga larga, llevaba el pelo suelto y estaba sobre la alfombra descalza, la falda me llegaba hasta la rodilla, trataba de oír con más claridad esos ruidos, pero era muy difuso, estaba atenta cuando de pronto noto que se abre la puerta de mi habitación al que a propósito no había echado seguro, me asusté y me empezó a latir con fuerza el corazón, estaba segura que oyó el ruido que hice, él sabía que yo estaba acá, prácticamente sola y ha venido, yo estaba nerviosa, sólo esperé quieta y muy excitada movía mis amplias caderas del nerviosismo. Sentí que él entró me vio así en la ventana de espaldas a él, cerró la puerta y tal vez me estuvo contemplando, quizá trataba de acostumbrar su vista a la oscuridad. Al verme tal vez así, decidió acercarse a mí, yo no lo veía, solo sentía que se acercaba despacio, no sé qué tan cerca estaba de mí, supuse que lo suficiente que sentía su calor en silencio, me despegué de la ventana y así de espaldas despacio retrocedí un paso y en medio del otro paso mi cuerpo quedó pegado al suyo, me detuve sin decir nada, él me tomo levemente por la cintura como deteniéndome, no había palabras, yo pensaba que hago, solo atiné a sentirlo cerca de mí, con calidez me pegué a él y él a mí, sin tocarnos, sólo juntos, pegados, luego eché la cabeza a su hombro y me movía muy sutilmente imperceptiblemente en círculos coquetamente. Él estaba con ropa ligera pues sentí claramente su bulto a la altura de mis nalgas, eso me puso colorada y expectante, se notaba su cosa, no es que estuviera erecto, simplemente lo noté caliente y prominente, entonces me rodeó desde atrás con sus brazos hacia adelante y yo eché mi cabeza a su pecho chocando con su quijada y él me agarró por el estómago despacio con firmeza.

    Yo me pegué más a su cuerpo caliente, es inimaginable que tan placentero es lo que sentí, frente a mis sutiles movimientos en torno a su hombría sentí poco a poco sobre mis nalgas, sobre el vestido, como se iba endureciendo su bulto, era una sensación sumamente excitante, si se iba ese rato yo ya me sentiría gozada con ese acto de sentirle crecer sobre mis nalgas y no me quedaba más que acariciarla con mis glúteos poco a poco a través de su alargada erección, moviéndome despacio a lo largo de su creciente protuberancia. Sus manos se aventuraron a subir despacio, asustado hacia mi pecho, su lentitud me desesperaba, subió hasta asirme fuertemente de mis pechos, ese fue un momento sublime que me hizo estremecer y le aplasté fuerte con mis nalgas su ya erecta hombría que me ofrendaba.

    En este punto él empezó a transformarse, como si despertara de su asombro, me acariciaba los pechos abrió los botones uno a uno hasta soltarlos todos y dejar colgados mis pechos, me las empezó a estrujar a subir y bajar me acariciaba en círculos los pechos sus dedos empezaron a jugar con mis pezones ya erectos, y de pronto empezó a besarme desde atrás la nuca, la oreja el cuello yo cerré los ojos y me dejé hacer, estiré la mano hacia atrás, con una mano sobre su trasero y la otra sobre su cabeza, él en este punto bajaba su mano por mi cintura, luego mis caderas, me levantó la falda y metió su mano debajo, recién se dio cuenta que yo estaba sin ropa interior, creo que esto lo volvió loquito jajaja pues desesperado me estrujó mi culo, mis nalgas me las acariciaba con ansiedad, me gustaba mucho, luego empezó a acariciarme todo el cuerpo por adelante por atrás la cintura el pecho y presionaba sobre mi trasero su erecto pene.

    Yo empecé a jadear ahogadamente, quería más caricias, tal vez ir a su encuentro pues me parecía que demoraba mucho para pasar de una acción a otra, yo al inicio tenía la firme intención de negarme a su arrebato y deseo hacer mi papel de mujer difícil pero él era muy inocente a la hora de tomar la iniciativa, eso me desesperaba , así que tímida y temblorosa bajé mi mano a la altura de su pene, despacio, dudando, hasta que llegué, le agarré su cosa, estaba durísima, le apreté creo que muy fuerte que reaccionó hacia atrás, luego mientras me acariciaba y besaba los hombros, se la empecé a estrujar sin animarme a meter la mano dentro y tocarle la verga caliente, me gustaba acariciarle sobre su ropa, le agarraba buscándole los huevos redondos y duros cuando de pronto siento que él se baja el bóxer y siento su caliente fierro en mi mano y cerca de mi muslo, y oh sorpresa agradable se la agarré con fuerza abarcando toda mi mano le acaricié su verga, la sentí gruesa venosa, cabezona lo cual me llenó más excitación, me da morbo excesivo, psicológico y este era el caso para suerte mía y él me la empujaba poquito a poquito sobre mí, de hecho yo estaba ya súper lubricada, me levantó la falda dejando al descubierto mi trasero y así desde atrás me tocó el culo con su pene.

    Al sentir esa barra caliente piel con piel en medio de mis glúteos, casi se me doblan las rodillas, abrí como pude las piernas, los muslos para no caer y él aprovecho para introducir entre mis muslos su larga verga dura, comenzando a frotarme los labios vaginales desde su cabeza hasta su base yendo y viniendo como si yo se la estuviera midiendo una y otra vez toda su longitud, que no era poca. De pronto me quito mi blusita de franela y me beso la espalda por la espina y me volvía loquita, y luego se agachó un poco como para acomodarse y decidir ingresar a mi estrecha profundidad con su verga gruesa, yo intuí su intensión me abrí un poco más y empezó a tentar hizo uno, luego otro, y otro y otro intento cada vez con más presión y cada vez más centímetros que me recorrían, que me detuve suspirando y asustada por los demás de quienes me había olvidado y de la casa donde estaba, felizmente estábamos ubicados de modo que no verían nada, cerré bien las cortinas de la habitación haciéndose más oscura que al principio, luego volvimos a la carga, apoyada en la ventana me agaché un poco y él me empezó a pasar y repasar por los labios vaginales la verga y en una de esas se abrió camino con dificultad su cabezota, la sentía con nitidez. Allí rompí nuestro silencio: no por favor, noooo poco a poquito le suplique, la tienes grande, él muy caballeroso y atento o más bien no sé qué le paso que desistió de querer meterla, solo recorrían mis labios vaginales que humedecían tan hermoso pito.

    Minutos después escuche unos ruidos, no sé si ya habían llegado mis hermanos y mis primos o era alguien más que se había despertado, me quedé un poco preocupada, estaba en casa de la abuela, y mi hermano y yo a punto de dar ese paso definitivo, el queriéndome cogerme, cuando escuchamos unos pasos que se aproximaban por el pasillo ambos nos separamos y arreglamos rápidamente la ropa. La perrilla de la puerta se giró los dos ahí parados entre las sombras veíamos como esta lentamente se abría, la cama yacía intacta, creo que eso hizo que no prendieran la luz, dejando entreabierta la puerta, Toño me tomó de la mano, nos miramos y volvimos a besarnos, estábamos como animales en celo. No dejábamos de comernos a besos, me besaba el cuello, las orejas, me hablaba muy suave al oído, magreaba mis tetas, gemía, estaba entregada, repetiríamos aquellos momentos de placer que vivimos desde ya hace unos meses.

    No tuvimos alternativa, teníamos que bajar o sospecharían, cada uno bajo a su tiempo ellos ya se encontraban bebiendo, al verme bajar mi hermano Jesús me dice: ¿Dónde estabas?, lo mire y con una sonrisa le conteste: estaba al final del pasillo que da al jardín, ohhh, cierto contesto Miriam, ahí no te busque, jajajaja, pensamos que ya estabas dormida. Comenzamos a tomar, y por lo visto ellos ya estaban muy tomados y no era para menos ahí estaban ya dos botellas de tequila vacíos, pocos minutos después llego Antonio ahí estuvimos hasta las 4 de la mañana. Mi prima quedó perdida en el sofá mis hermanos y primo se fueron poco a poco. Mi hermano me miro me tomo de la cintura para cargarme, enseguida mis piernas rodearon su dorso, camino hacia la mesa de la cocina, me subió sobre ella, abrió mis piernas, paso dos dedos por mi vagina, ummm, sintió mi humedad y calor. Metió su cabeza entre mis piernas, jugo un poco con mis muslos y mis labios vaginales, hasta que apreté su cabeza. uffff, sigue, sigue, ahhh, siii.

    Espera, hay que subir a Miriam no se vaya a desertar y… Toño la tomo entre sus brazos para llevarla a la habitación donde ambas dormiríamos. Fui al otro cuarto, ahí estaban mis hermanos y primo totalmente en los brazos de Morfeo, regrese a la sala, en ese instante me tomo de la cara para besarme de nuevo. Podía sentir ya su erecta verga, que buscaba salir de aquel encierro. Valery, tengo tantas ganas de ti. Subió mi vestido, quedando mis muslos a su vista, mientras nos besábamos, agarre su pito y lo dirigí a mi entrada, este lo tallaba por encima de mi tanguita que era quien impedía que este entrara. Bajo el vestido de la parte superior para dejar al aire mis pechos duros, al verlos descubiertos se pegó a mis pezones, los chupaba, lamia y mordía como un bebe.

    Me coloco de rodillas en el piso, pensé que, quería otra felación pero me dijo que me pusiera en 4, el enrollo el vestido en mi cintura e hizo a un lado mi tanga, el momento esperado había llegado. ¿Cómo te gusta?, siente la primera polla que te desvirgara, ehhh, te gusta, la puso en la entrada, rosaba mis labios de abajo hacia arriba, mis piernas comenzaban a temblarme no sé si por la calentura, por el lugar donde estábamos o porque era el momento que estábamos esperando sucediera.

    Sentí como su pito se abría camino entre los labios vaginales, sentí como la cabeza se metía poco a poco pero de repente se quedó estático, sabía bien que estaba a punto de darme una arremetida profunda que me arrancaría un grito, apreté mis labios, cuando este comenzó a echarse hacia atrás, cerré los ojos pues sabía bien que ya era el momento, y sentí ese empuje pero solo la puntita se metió abriendo mis labios, gemía con voz ahogada para evitar hacer notar nuestra presencia sexual, eso lo repitió un par de veces más, me tomo de la cadera y se puso de pie, rápidamente gire la cabeza y me acercó su pito goteando húmedo, abrí mi boca lista para tragar, lamerla, comérmela cuando termino eyaculando en mi boca, casi me ahogo con su esperma.

    Me quede perpleja, no sabía que pensar, al momento me quede pasmada no creía lo que estaba sucediendo, me tomo de los brazos para ponerme de pie, me beso probando su propio semen, yo no daba crédito a lo que acontecía. Ambos nos dirigimos a las habitaciones. A las pocas horas toda la familia se encontraba almorzando. Baje y salude como si nada hubiese pasado, vi a mi hermano y este con una sonrisa me hizo señas para que me sentara donde estaba, pero preferí sentarme con mi prima. El día transcurrió normal. Regresamos a casa, durante esos días de asueto no fui a trabajar, ya que mis padres aún estaban de vacaciones, a los pocos días de haber entrado a trabajar mi hermano me busco, pero este fue recibido con una cachetada, las palabras sobraban, sabía bien que todo había terminado. Que aquello seria olvidado. Mi actitud con el cambio, dejamos de hablarnos, pues aún tenía en mente esa escena, en a cual solo el buscaba su placer o así lo entendía yo.