Categoría: Sin categoría

  • Mi cita con el doctor a los 18

    Mi cita con el doctor a los 18

    Hola mis lectores, es un sueño para mi escribir mi primer relato, ya que es algo que siempre había tenido la curiosidad de hacer.

    Esta historia empieza cuando yo entré a mi primer trabajo, yo soy masajista, en una ocasión tuve que faltar a mi trabajo unos días porque no me estaba sintiendo muy bien, pero en mi trabajo me pidieron ir al seguro para que me pudieran dar una hoja de incapacidad.

    Era mi primera vez en el seguro social, cuando llegué di mis datos, mi cartilla y me senté a esperar mi turno, cuando llegó la hora de pasar con el doctor después de casi 3 horas de espera me sentí aliviada de por fin poder pasar.

    Al entrar con el doctor me hizo las preguntas típicas para saber qué es lo que tenía y después llegó la hora de hacerme un examen físico también, me checó la temperatura, presión y escuchó mis pulmones, al momento de acercarse a mi pecho para escuchar mi respiración me desabrochó un poco más los botones de mi camisa, lo hizo con tanta seguridad que no vi nada malo con eso, hasta que me pidió que me quitara toda mi ropa de la parte de arriba para revisarme, a lo cual accedí sin pensarlo mucho, él era un hombre mayor, de unos 50 años le calculo y yo tenía 18, estaba sentada en la camilla de revisión, con mis tetitas al aire, inocente sin saber lo que estaba por ocurrir.

    El doctor me empezó a rozar los pezones con la punta de sus dedos y yo me quedé en shock por un momento, ya que me asustaba la idea de que un hombre mayor me hiciera eso, y yo sabía en el fondo que no estaba bien lo que él estaba haciendo, pero poco después me empezó a gustar la sensación y no pude evitar sentir placer y mis pezones se pusieron muy duros y eso lo excitó más, me siguió rozando los pezones y me dijo:

    -Te está gustando verdad?

    A lo cual yo no respondí y simplemente bajé la mirada apenada, el doctor tomó más confianza y empezó a acariciarme todas las tetas suavemente y con la otra mano a acariciarse la rica verga que ya estaba poniéndose dura, yo estaba excitándome, pero era una sensación nueva ya que era la tercera vez en mi vida que un hombre me tocaba.

    Entre roces me dijo que me quitara los pantalones porque tenía que checarme también la vagina, a lo cual obedecí sin decir más, me quedé en calzones, me abrió las piernas aún sentada en la camilla y me acarició la vagina y el clítoris, yo estaba muy mojada y sus dedos rápidamente se resbalaron dentro de mi vagina, él estaba completamente excitado y me recostó sobre la camilla, me quitó el calzón, me abrió toda mi vagina con sus manos y me pasó la lengua grande sobre mi vagina pequeña y con muy pocos pelitos y me lamió, me lamió 3 veces y después me metió los dedos a la vez que me veía con una mirada pervertida, me preguntó que si me habían penetrado antes y le respondí apenada que no, lo que hizo que hiciera un gemido suave, pero demasiado sexy, parecía un perro en celo queriendo aplacar su deseo.

    Me dijo: te voy a enseñar lo que se siente que te penetren.

    Se bajó el pantalón y sacó su verga grande y peluda y me penetró ahí mismo, no pude evitar excitarme y dejé que me cogiera ese hombre maduro y excitado, con esas ganas que me tenía, me sentía como caperucita con el lobo feroz, me dolía ser penetrada por su verga tan grande y gruesa, a la vez que me penetraba hasta lo más profundo de mí, metía sus dedos en mi boca y yo se los chupaba buscando excitarlo aún más.

    Después de un rato penetrando mi vaginita virgen me bajó de la camilla y simplemente me acercó para que chupara su rico miembro y lo hice sin dudar, me metí su verga a la boca y la disfruté como nunca había disfrutado un pene, esa fue la primera vez que chupé verga, se vino sobre mi cuerpo, y yo no terminé, pero fue una sensación deliciosa el tener sus líquidos calientes sobre mi cuerpo.

    Al terminar se subió los pantalones, me agradeció por haberle regalado mi vagina virgen y yo simplemente me vestí y salí del consultorio como si nada hubiera pasado, pero fueron los 15 minutos más ricos que había experimentado nunca.

    Todo el día me lo pasé pensando en lo que había hecho, y en cómo perdí mi virginidad con un doctor viejo, sabroso y pervertido.

  • Secretos de la noche anterior a mi boda

    Secretos de la noche anterior a mi boda

    Lo que cuento en este relato es un secreto. Un gran secreto. Solo te lo cuento a ti lector, nunca lo he explicado antes a nadie. No quiero que lo sepa mi familia ni amistades ni conocidos. Tampoco mi esposo Pedro. Bueno, él menos que nadie, la verdad. Sé que Pedro no me vería de la misma manera y que, quizás, nunca me lo perdonaría. Debo reconocer que aquí no daré mi nombre real ni tampoco el de ninguna de las personas que aparecen en el relato. No querría que alguien me identificara. No es que me arrepienta de lo que sucedió ni tampoco que me avergüence. Pero sé que mi matrimonio difícilmente podría continuar igual si se supiera lo que pasó. Porque, aparte de los nombres, todo lo demás que te contaré es completamente cierto. Aunque verás que es muy fuerte, es enteramente verdad. Bueno, empiezo:

    El martes 15 de agosto, festivo, es el día que Pedro y yo elegimos para nuestra boda. Nos comprometimos un par de años antes y salíamos juntos desde hacía más de cuatro. Fue un noviazgo muy feliz. Yo era entonces muy joven y nunca antes había tenido novio mientras que él, seis años mayor que yo, sí que había disfrutado de algunas relaciones anteriormente. En ese momento yo era casi una niña y Pedro respetó mi virginidad durante todo este tiempo. Nunca llegamos al coito ni a nada que se le pareciera. Sí que tuvimos ciertos acercamientos sexuales, claro, básicamente nos besábamos, acariciábamos y nos masturbábamos mutuamente, a menudo sin quitarnos la ropa, aunque sí que siempre me ha gustado mucho enseñarle los pechos y que me los toque y, sobre todo, que me los bese y ofrecérselos para que me los chupe y me los mame. Eso me vuelve loca. Y a él le encanta. Debo decir que en esos cuatro años me he hecho toda una mujer y que mis tetas han ido tomando una bonita forma y han ido creciendo y creo que ahora mismo son perfectas. Eso me dice el espejo y mi novio, así como las miradas de admiración de tanta gente que descubro que me las come con la mirada llena de deseo.

    Juraría que Pedro nunca me ha sido infiel. Yo tampoco, en realidad, aunque… bueno, tuve un par de momentos en que… nada importante, pero… Una vez, durante el primer año de noviazgo con Pedro, estuvimos tonteando unos días con un compañero de trabajo, casado, hasta que un día, en el lavabo más cercano a su despacho, nos abrazamos y besamos, nos comimos la boca, nos acariciamos, nos tocamos… Fue muy divertido y apasionado y debo reconocer que llegué a tener un orgasmo bestial cuando él, por encima de la ropa, me agarró las nalgas y me las apretaba para acercarme más a su cuerpo, me acariciaba la vulva y me masajeaba los pechos, que no paraba de decir que le encantaban y que los deseaba desde el primer día que entré a trabajar en la empresa. Para que él no se quedará con las ganas y yo tampoco, le enseñé mis tetas, se las ofrecí con las manos para que me las mamara, cosa que hizo con fuerza y gusto, y él se sacó su miembro y le masturbé. Él se corrió enseguida, con una eyaculación abundante y caliente. Me manchó algo mi vestido. Nos besamos y salimos sin que, por suerte, nadie nos viera. Tampoco nadie se apercibió de las sospechosas manchas en el vestido, o eso creo vaya! Nunca repetimos y nunca hablamos de ello. Los primeros días después del encuentro tuve la sensación de que todos en la empresa me miraban distinto, pero pienso que en realidad nunca nadie se enteró. Él siguió felizmente casado. Y yo muy contenta con mi novio.

    Y hace sólo un año, ya comprometida con Pedro, tuve otro desliz. Esta vez fue con mi cuñado Fernando, el marido de Olga, mi hermana mayor. Me parecía que hacía un tiempo que me devoraba con los ojos y siempre me estaba lanzando piropos y cosas así, como en plan de broma. A mí, la verdad, es que él no me gusta demasiado, pero debo reconocer que complace agradar a los hombres. Hasta que un día que celebrábamos una comida toda la familia, en casa de mis padres, él no paraba de mirarme y de decirme cosas bonitas, que si estaba tan guapa, que si fuera su novia no me dejaría de besar, que suerte que estaba casado que si no vería, que me había hecho toda una mujer…

    Es cierto que, en estos últimos cuatro años, mi cuerpo, ha cambiado y mucho. Ya te conté que me enorgullecen mis tetas bien formadas, no demasiado grandes, suaves y tersas. Y qué decir de mi culo? Pues que yo diría que está de muerte, ha ganado volumen y redondez, es duro y hace que mis curvas sean muy atractivas, la verdad. Bueno, pues eso, que mi cuñado ese día en casa de mis padres, no paraba de mirarme, de bromear, de insinuarse, que si esto que si lo otro, mucho blablablá! Yo le dije lo típico de que perro ladrador, poco mordedor y eso. Él siguió la broma y me dijo que no le pusiera a prueba. Seguimos con las risitas y jueguecitos hasta que yo le reñí en broma y me fui a la biblioteca, simulando que iba a leer. Sabía que él no paraba de mirarme y reconozco que me moví en plan muy coqueto y sensual, segura que él miraba mi culo descaradamente, solo cubierto por unos pantaloncitos que dejaban ver algo de mis nalgas.

    Como me temía, y a la vez en parte deseaba, él me siguió y allí me dijo que ahora vería y yo le contesté que no vería nada, que era un hombre casado, que yo tenía novio, que estábamos en la casa de mis padres llena de gente, pero él me abrazó y besó, me acarició los muslos y metió sus dedos por debajo del pantalón para agarrarme las nalgas, me dijo que las deseaba y que yo le había provocado con unos shorts tan minúsculos y yo le dije que no, que era verano y hacía calor, él me dijo que “vaya culo se te ha puesto, hermanita, por fin te lo puedo acariciar!” y yo le devolví el beso, me sentía muy caliente y me desabroché la cremallera del pantalón, le tomé una mano para acercarla a mis pechos, que acarició con fervor, y la otra se la puse dentro de mis braguitas ya empapadas para que buscara mi sexo, lo que hizo enseguida y hábilmente. Me acarició la vulva, me introdujo varios dedos en mi vagina y yo me corrí como una loca.

    El hecho de estar en la casa con toda la familia a punto de almorzar me daba tanto morbo que me corrí varias veces. El flujo me humedeció el pantaloncito e incluso resbalaba algo por mis muslos. Me dijo que y él qué y entendí que también se merecía algo de placer y le abrí la cremallera del pantalón, le saqué su miembro totalmente empalmado y empecé a masturbarlo. Él me dijo que se la chupara y yo le contesté que no, que nunca había hecho eso con nadie, ni con mi novio, lo que creo que le hizo desear todavía más que le hiciera una mamada. Yo le masajeaba la polla con ganas, pero, aunque se hacía más grande y gruesa y con la punta muy húmeda, él no se corría. Me bajé el escote de la camiseta debajo de mis pechos para excitarle más, pero ni así se corría. Le ofrecí mis tetas para que me las chupara, cosa que hizo con fervor, y su miembro no paraba de crecer. Hasta que, al oír voces en el comedor y temiendo que nos buscaran y alguien entrara a la biblioteca y no queriendo dejarle así, me decidí a chupársela. Y me encantó!

    Al cabo de unos segundos, Fernando se vino en mi boca lo que me dio algo de asco, pero también me gustó. Lo cierto es que tenía un sabor muy rico, mucho mejor de lo que yo había imaginado. Me dijo que la chupaba muy bien, que era una buena mamona y que no se creía que no lo hubiera hecho nunca antes. Yo le juré que era la primera persona a quien se la había mamado. Escupí su semen en un pañuelo de papel. Enseguida, cuando me pasó la calentura, me supo mal haberle hecho eso a mi hermana, pero no negaré que me lo pasé muy bien con su marido. Desde entonces, nunca más he sido infiel a Pedro. Y con Fernando hemos sido unos buenos cuñados, aunque él, de vez en cuando, vuelve a insinuarse, a devorarme con los ojos… Y aunque me gusta que me admire y reconozco que alguna vez flirteo con él y me pongo coqueta, yo tengo claro que una vez y no más, no quisiera que, por una tontería, sufrieran tanto mi novio Pedro como mi hermana Olga, a los que quiero con locura.

    Y llegamos a este mes de agosto. Estos últimos días han sido muy ajetreados con la preparación de la boda y todo eso. Tanto mi novio como yo estábamos muy ilusionados con la celebración. Debo reconocer que todo fue genial. Un bodorrio, todo lujo! Pero como también lo fue la noche anterior. Una locura!

    Tres días antes, el sábado, habíamos celebrado la despedida de solteros. Cada uno por su parte. Él se fue con sus amigotes y todavía no sé muy bien lo que hicieron. Yo estuve cenando con mis hermanos, mis primas y con mis mejores amigos. Una cena apetitosa y fantástica. Después fuimos a bailar y lo pasamos muy bien. Mis hermanas Olga y Montse, mis primas Belén y María, así como mis amigas Merche y Candela, estuvieron todo el tiempo conmigo bebiendo, cantando y bailando en la pista. Qué divertido! Bernie, mi hermano, Ricardo, el novio de Merche, y Goyo, el marido de María, estuvieron sentados bebiendo, riendo y charlando con mis amigos Jaume y Domin. Mi amigo Litos, en cambio, estuvo alternando la pista con nosotras y la charla con los chicos.

    Mi cuñado Fernando no asistió a la fiesta. Él sabrá por qué. A mí no me hubiera importado. Es más, me habría gustado. Y quizá me habría dado algo de morbo, la verdad. Cuando se acercaba el final de la fiesta, los chicos vinieron a la pista y estuvimos bailando algunas canciones lentas, cambiando de pareja. Estábamos todos bastante bebidos y por consiguiente muy desinhibidos. Me di cuenta de que la mayoría de los chicos, aprovechaban el baile para apretarse mucho a mi cuerpo, pero la verdad es que no me importaba. Incluso alguno descaradamente se pegaba a mi para sentir mi pecho. La verdad es que me halagaba saber que les gustaba, que seguramente me deseaban. Cuando bailé con Goyo, el esposo de mi prima María, me sorprendí al sentir que, aparte de apretarme contra él, bajó sus manos desde la cintura, como acariciándome y posándolas sobre mi culo. No negaré que me gustaba la sensación, pero pensé que delante de todos no debía permitirlo y se las aparte hasta mi cintura de nuevo. Él repitió la jugada y me agarró las nalgas con más fuerza. Le dije al oído que por favor las apartara, que qué iban a pensar los demás y él me contestó que ya sabía lo mío con Fernando. Yo me quedé de piedra y le dije que no había nada, que no sé de qué me hablaba, pero él me dijo que mi cuñado se lo había contado todo y que ya sabía que, aunque yo iba de puritana, en realidad era una fresca. Y, para rematarlo, me dijo que ya sabía que era una buena mamona.

    – Mira, primita, sé lo que le hiciste a tu cuñado desde el día siguiente que se la chupaste. En casa de tus padres. Aunque le prometí que nunca se lo contaría a nadie, no he dejado de pensar en ello. Vayamos a los servicios y me haces una buena mamada, venga!

    – No, estás borracho, pero qué dices!?

    – Como al marido de tu hermana! Me dijo que te gustó! Y que la mamas muy bien!

    – No, no, yo no hago esas cosas! Estás borracho! Y deja de tocarme el culo!

    – No te hagas la remilgada! Venga, va, que la polla me va a explotar! – me dice al oído mientras se aprieta contra mi cuerpo para que note su bragueta muy abultada.

    – Ay, no seas cerdo! Pero cómo quieres que vayamos a los servicios juntos!? Qué iban a pensar todos!?

    – Pues estoy pensando a contarles a todos lo que hiciste con tu cuñado! I también se lo dirá a Pedro. No se debe casar habiendo sido engañado!

    – No, pero qué dices? Mira, es cierto, tuvimos un mal momento con Fernando, pero sólo fue esa vez. Y casi no hicimos nada. Y nunca he estado con nadie más, te lo prometo! Y es que además, soy virgen!

    – Bueno, eso no es cosa mía. Pero tu cuñado me dijo que la chupabas muy bien.

    – Pues nunca lo he hecho ni antes ni después con nadie más! A ver, si quieres, un día lo hablamos y lo aclaramos. Pero no le digas nada a mi novio ni a mi hermana. Les iba a doler mucho!

    – Bueno, de acuerdo, venga. Entiendo que aquí no sería un buen sitio para que tú y yo…

    – No, ni aquí ni en ningún lado, de verdad. Me voy a casar dentro de unos pocos días. No estoy loca. Mira, nos vemos un día, tomamos un café y verás que estás en un error.

    – Vale, pero debe ser antes de que te cases.

    – Pero si no hay tiempo. Cada día estoy liada, con mil cosas. No sabes lo ocupados que estamos con lo de la boda.

    – A ver, primita, vengo un día a tu casa y me invitas a una copa.

    – Bueno, solo se me ocurre el lunes. Quizá ese día tendré un momento. Va, sí, quedamos el lunes, al atardecer. Y apártate, por favor! Creo que todos nos miran!

    – Vale, de acuerdo, vendré el lunes. Y me enseñas el vestido de novia!

    – No, no, ya lo verás el día siguiente, como todos los demás invitados.

    Por fin, Goyo se apartó de mí y se fue a sentar para seguir bebiendo. Yo, que debo reconocer que me había excitado bastante, continué bailando con uno y otro. Y también con las chicas. Debo reconocer que si no hubiéramos estafo con toda esa gente, quizá me hubiera gustado darnos el lote con Goyo, que es muy guapo y atractivo.

    Y sí, llegó lunes, el día antes de la boda. Con todo el lío y los nervios de la celebración, casi no pensé más en mi cita pendiente con el marido de mi prima. Se me ocurrió que seguramente todo había sido porque él había bebido mucho en mi despedida de soltera y de ahí habían venido sus insinuaciones. Pero lo cierto es que sabía lo mío con mi cuñado Fernando. A las cuatro de la tarde me envió un mensaje de voz:

    – Primita, a qué hora vengo a tomar la copa a la que me invitaste? No te creas que se me ha ido de la cabeza.

    – Goyo, la verdad es que me va muy mal vernos hoy. Es que mañana me caso!

    – Ya sé, ya sé. Pero tú me invitaste y no quiero dejar pasar esta oportunidad.

    – Ay, de verdad, me sabe mal. Bueno, a ver, ahora debo ir a la esteticien.

    – Sí, muy bien, que te deje bien arregladita!

    – Pues claro! Si quieres, no sé, quedamos a las siete y vienes un momento.

    – Venga, sí, ahí estaré, puntual! Me muero de ganas!

    – Sólo a tomar una copa!

    – Sí, claro, primita!

    A las siete menos cuarto, Goyo ya estaba llamando a la puerta. No había tenido tiempo de vestirme. Con el calor del verano, yo iba sólo con una camiseta de tirantes blanca, más bien corta y sin nada debajo, aparte de las bragas. Pensé en hacerle esperar para, por lo menos ponerme el sostén, pero él tocaba i tocaba el timbre. La verdad es que me preocupaba no saber en qué plan vendría y al mismo tiempo me daba morbo. Mi idea era servirle una copa, dejarle claro que no quería nada con él y que se fuera enseguida. Pero tenía miedo de que viniera en plan exigente o amenazador. Aunque la verdad es que siempre había sido muy amable y educado conmigo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando se presentó a mi casa con mi cuñado.

    – Pero, qué? Qué haces tú aquí, Fernando?

    – Bueno, tu primo Goyo me dijo que le acompañara. Es que acaso no soy bien venido, hermanita?

    – Eh… sí, claro… sólo faltaría. Entrad, entrad.

    Me alivió ver que Goyo venía con mi cuñado. Pensé que había entendido que yo no quería nada con él y simplemente venían a charlar un rato. Pero cuán equivocada estaba! Cuando les serví una copa, estuvimos hablando por hablar un rato. Me preocupé al ver que ambos me miraban los muslos y las tetas. Seguramente ya se habían dado cuenta que no llevaba sostén. Y sí, todo se aclaró cuando Goyo sacó el tema.

    – Bueno, primita, ya sabes que Fernando me contó lo que hicisteis ese día en casa de tus padres, en la biblioteca, mientras los demás estábamos haciendo tiempo para la comida.

    – No fue nada! Fernando, no tenías que haber dicho nada de eso a Goyo, bueno, a nadie!

    – Hermanita, es que fue tan brutal que no resistí la tentación de contárselo a alguien. Y Goyo es un buen amigo, ya sabes.

    – Y por lo que me dijo, tú te lo pasaste muy bien! – sonríe Goyo.

    – No, pero qué dices?

    – Pero, hermanita, si te corriste como una loca! Varias veces!

    – Ay, no sé! – noto que me excito y que mis pezones van a atravesar la camiseta- Bueno, va, terminaos la copa y os vais. Estoy muy ocupada. Mañana nos vemos en la boda!

    – No, no! Pero si acabamos de llegar! A ver, nos dejas ver cómo te ha dejado la esteticien y ya está!

    – Y os vais, va! Me han puesto muy guapa! Mirad, veis, las uñas, os gustan? Y, me descalzo para que veáis las de los pies? Qué?

    – Muy bonitas, sí!

    – Y qué más te han hecho allí?

    – Pues de todo un poco! Me han dejado a punto para la boda!

    – Te han depilado?

    – Sí, veis, mirad las piernas – me arremango algo más la camiseta- veis? Ni un pelo!

    – Y los muslos?

    – Pues claro!

    – A ver? – Goyo me arremanga todavía más – Sí, sí, bien peladita.

    – Y las axilas?

    – Pues claro! Mirad!

    – Sí, sí! Cierto!

    – Va, pues ya está! -uf, el examen me está poniendo a cien!

    – No, no! Y las ingles?

    – Sí, también. Pero eso os lo tenéis que imaginar! – me sonrojo y sonrío.

    – No, no… queremos verlo, verdad, Fernando?

    – Pues sí, me gustaría!

    – En fin! – me arremango con cuidado la camiseta hasta enseñarles una de las ingles, procurando que no me vean las braguitas.

    – Oye, hermana, te has depilado también el…? Bueno, ya sabes.

    – Eso es muy personal Fernando. – qué atrevido!- Pero bueno, ya que preguntas… sí… también me han dejado la vulva bien peladita. Para la boda!

    – Y…?

    – Sí, todo lo de allí abajo, sin un pelo! Venga, ya está!

    – Y el pubis? – pregunta mi cuñado.

    – Sí, como una colegiala. Ay, qué vergüenza! Es la primera vez, eh? Algo especial! Creo que a Pedro le gustará así en nuestra noche de bodas.

    – Seguro! Venga, enséñanoslo, hermanita!

    – No estás loco! Va, ahora os vais!

    – No, espera! Vale, de acuerdo! Pero por lo menos, enséñanos las tetas! Me ha dicho Fernando que las tienes muy bonitas!

    – Y sabrosas! Irresistibles!

    – Pero, Fernando… ya está bien! -las mejillas arden y noto que me estoy mojando.

    – Es la verdad, hermanita! Las recuerdo muy apetitosas! Perfectas!

    – Bueno, gracias, me halaga. Pero mañana me caso. Y no querría…

    – Mira, a ver, Fernando ya las vio, por lo que me dijo, se las ofreciste para que las mamara y todo.

    – Fernando!

    – Es la verdad!

    – Sólo lo hice para que te corrieras más rápido! La casa estaba llena de familiares, nos podían descubrir!

    – Pero no digas que no te gustó!

    – No digo que no! Me excitó mucho, la verdad!

    – Bueno, primita, yo no pido tanto. Sólo quiero verlas y ya está!

    – Ay, de verdad que…

    – En la playa seguro que haces toples.

    – Pues sí, es cierto. Pero aquí, delante de los dos… no, no!

    – Pues sólo a mí, primita!

    – Y os vais, enseguida! Venga, Goyo, ven un momento a la habitación… y terminamos con eso. – siento que deseo enseñar el pecho al marido de mi prima María- Tú, Fernando, espera aquí.

    Vamos con Goyo al cuarto. Me alivia pensar que llevo unas braguitas tipo culot, que no me había puesto tanga. Me doy la vuelta, de espalda me quito la camiseta, me giro aun tapándome los pechos abrazándome y por un momento los descubro, en plan muy sensual.

    – Vale, ya está!

    – No, pero si casi no he podido verlas! A ver, aparta las manos… oh, qué tetas. Déjame tocarlas, venga!

    – Pero si mañana me caso!

    – Es solo un momento. Así… Oh, qué suaves! Y tersas!

    – Vale, vale! Espera, hum… de verdad que… ya está, ay, ya está, Goyo!

    – Déjamelas probar, primita! Sólo un sorbito!

    – Ay, no sé, bueno, no se lo digas a Fernando, toma, va! – se las ofrezco porque deseo que me las coma, la verdad, y él no se hace de rogar y me las chupa, me las besa, me las lame, muerde suavemente y después más firmemente…

    – Ven, ven, Fernando! – llama a mi cuñado, con mi teta izquierda en su boca.

    – No, pero qué…? Te dije que no, ya está bien!

    – Venga hermanita, déjame una, venga, por favor! – suplica Fernando

    – Ay, en fin! – y me siento feliz al amamantar a los dos hombres, dando un pecho a cada uno. No paran de sorber, lamer, chupar, gemir, saborear…

    – Oh, prima, tus tetas son la leche! Mira como estoy! – Goyo se baja el pantalón y muestra un calzoncillo húmedo a punto de explotar.

    – Y yo! Mira! – Fernando abre su bragueta y se saca el miembro completamente empinado y con la punta rezumando algo de líquido.

    – Pero qué hacéis! Venga, ya está! Pero qué os habéis creído?

    – A ver, hermanita! Mira, una cosa…

    – No, no, no me lieis más! – me tapo los pechos con los brazos.

    – No, espera, mira, si tú no estás excitada, lo dejamos aquí y ya está!

    – Pues claro que no estoy excitada! Si mañana me caso!

    – Eso no tiene nada que ver. Has suspirado y gemido mientras te hemos mamado las tetas! Eso no puedes negarlo.

    – Pues claro… a ver, eso es normal.

    – Por eso, que seguro que te has excitado!

    – Pues no, en eso te equivocas!

    – Demuéstralo!

    – Cómo?

    – Ya sabes!

    – A ver, mira… así!

    – Oh! – exclamo cuando Fernando acerca sus manos a mis braguitas.

    – Pero si tienes la bragas empapadas!

    – Es por el calor!

    – Si te resbala el flujo por los muslos!

    – Estás muy excitada!

    – Pues ya veis, sí, no puedo negarlo! Es que me encanta que me sorban los pechos – intento taparme pero mi cuñado me aparta la mano.

    – Eso tiene una buena solución! – dice Goyo arrodillándose y bajándome las braguitas hasta los tobillos. – Estás muy mojada! A ver! Hum, qué rica!

    Goyo me huele, me lame, me besa, me chupa. Y yo, que me muero de ganas, me dejo hacer. Enseguida mi cuñado se arrodilla detrás de mí y también me huele y pasa su lengua por el perineo, me abre las nalgas y me besa y me lame el ano. Yo no me resisto a la tentación y en lugar de resistir me, les empujo la cabeza hacia mi sexo y culo y ellos se relamen ante mis jugos, mi aroma y mi sabor. Me dicen cosas bonitas y otras algo guarras, mientras me lamen, chupan y besan el clítoris y el ano, e introducen sus lenguas en mi vagina. Empiezo a correrme incontables veces y de tanta excitación ducho a mis amantes con chorros de un líquido abundante que ni yo sabía que tenía. Al cabo de un cuarto de hora de correrme sobre sus cabezas, ellos piden lo suyo, como es normal.

    – Primita, ahora te toca a ti hacernos disfrutar a nosotros.

    – No te puedes negar, tú has disfrutado de verdad!

    – Y además, como buena mamona, también disfrutarás de nuestra polla. Venga!

    – La verdad es que lo deseo, sí! – no me creo lo que me oigo decir. – os las quiero comer, se ven muy grandes y apetitosas, venga, folladme la boca!

    Goyo se levanta y yo, desnuda y con sólo las braguitas en mis tobillos, me pongo en cuclillas deseosa de comerle su miembro, que beso, lamo y me trago enseguida hasta el fondo de mi garganta, me atraganto un poco y me la saco de la boca y empiezo a chuparla. Mientras Fernando se pone detrás de mí y me besa el cuello, la espalda, me huele las axilas y me las lame, me besa las nalgas, los muslos, lame el flujo y squirt que empapan mi sexo… aunque me siento algo puerca, no puedo negar que me gusta estar con estos dos hombres tan cariñosos. Al cabo de un rato de mamar la verga de Goyo, Fernando pide su turno y entonces és el quien me folla la boca con desesperación. Es cuando el marido de mi prima me agarra los pechos y me los mama con fruición, con la misma que yo mamo el pene del esposo de mi hermana. Cuando ya no resiste más tanta excitación, Fernando saca su pene de mi boca y me lanza abundante esperma a mi cara, empapando mis labios, mi nariz, el ojo derecho, la mejilla izquierda e incluso un poco el pelo. Enseguida Goyo, sin que parezca que le de asco que tenga los labios mojados con el semen de mi cuñado, me mete su tranca en la boca y yo se la como con desespero deseando que también me de su leche y sí, de repente gime, apunta su miembro a mi cara y me lanza toda su lefa, juntándola a la del otro macho.

    – Verás que es rica, hermanita! Lame el semen que te empapa la cara y trágatelo todo.

    – No, no, me da vergüenza! Y algo de reparo.

    – Pruébalo, verás como te gusta!

    – Hmmm, sí, es rico, la verdad! Hmmm!

    – Todo, todo, primita! Es para ti!

    – Te has portado bien, muy bien!

    – Que buena estás!

    – Y qué calentorra!

    – Qué suerte tiene Pedro de casarse con un pivón así!

    – Ay, gracias, sois muy amables!

    – Aunque ya sea un cornudo antes de casarse!

    – Sí, pobre, ja, ja, ja!

    – Ay, no digáis eso. Va, ya está, nos olvidamos de esto. Nunca debe saberlo nadie. No, pero qué haces!? Fernando! No, una foto, no! Pero por favor, así desnuda, y tan mojada! Y con las tetas tan enrojecidas! Y con vuestra leche en mi cara! De verdad, me sabe muy mal!

    – No te enfades, hermanita! Es sólo para recordar la noche anterior a tu boda!

    – No, no, bórrala! Para, para de hacer fotos! – me enfado y no sé cómo taparme.

    – Sólo le enviaré una copia a Goyo y ya está, no te preocupes. Venga, no te enfades!

    – Sí, va, tendremos un buen recuerdo de este día. Va, ya nos vamos. Ha sido un placer!

    – Sí, un gran placer hermanita! La mamas de muerte!

    – Ay, no digas esto por favor!

    – Es la verdad, estás hecha una buena mamona, ja, ja, ja!

    – No, si debo reconocer que me ha encantado!

    – Ya, ya, te has corrido como una loca!

    – Como una princesita caliente muy guapa!

    Y así sucedió y así lo conté. No os dije como me llamo y no os lo diré. Pero, si lo deseáis, me podéis llamar Astrid, que es un nombre que siempre me ha gustado. Y muy, muy diferente al mío real.

    Si te ha gustado este relato, me lo dices y quizá, quizá, me atreveré a contarte lo que sucedió en mi noche de bodas. Ahora mismo lo recuerdo y me pongo a cien! Incluso a mí me cuesta de creer! Bestial

  • Trío con la esposa de mi hermano

    Trío con la esposa de mi hermano

    Lo que les cuento sucedió poco después de darme el gusto de tener mi primer trio con mi esposa.

    Yo tengo dos hermanos y dos hermanas, con el que más me he llevado siempre es con mi hermano menor Gabriel, siempre nos hemos apadrinado en todo y nos contamos nuestros problemas y nuestros secretos.

    Mi hermano me llamo para preguntarme que como estábamos y que cuando iba a visitarlos; le dije que debía ir cerca de su pueblo en esa semana por temas de trabajo y que me quedaría en casa de mis padres, a lo que él me dijo que me fuera a quedar a la casa a su, que las puertas siempre estaban abiertas.

    Yo le dije que estaba bien, y que todo estaba bien en mi casa, muy muy bien. El me pregunto qué porque lo decía con tanta alegría, que porque me estaba yendo mejor, a lo que le dije que era un tema muy personal, a lo que él me insistió que a que se debía.

    -No me digas que ahora andas con secreticos entre nosotros, cuenta cuenta que te paso, porque dices que ahora les va mejor? Dime el secreto…

    -Está bien te voy a contar pero esto es entre tú y yo y nadie debe saberlo, está claro?

    -Desde luego que sí, sabes que soy una tumba ahora cuenta…

    -Bueno, tú te acuerdas de que una vez estuvimos hablando del tema de las orgias y de los tríos?

    -Si claro, desde luego que me acuerdo a mi ese tema no me sale de la cabeza y lo recuerdo cada vez que tengo sexo con Silvia

    -Bueno, pues al fin pude hacerlo con Marilyn!!!

    -Me estás hablando enserio? Si te animaste y ella también? No lo puedo creer…

    -Pues sí, lo planee bien y mi esposa acepto. Lo hicimos con un compañero de trabajo, por dicha todo salió bien y ella quedo complacida aparte que le gusto…

    -A ver a ver, definitivamente debes venir a quedarte a mi casa… Tienes que darme consejos, ya que se lo he propuesto a Silvia y siempre es NO, todo es no que por miedo a enfermedades, miedo a que la otra persona nos time o amenace, etc.

    -Está bien, me quedare en casa tuya y de Silvia… Eso si debo salir hoy mismo…

    -Desde ya les vamos a preparar el cuarto, sabes que son bienvenidos y Silvia estará alegre de verlos…

    -Solo voy yo, Mary no va, voy por trabajo y ella se quedará en la ciudad…

    -Ahhh está bien, de igual manera te esperamos Gre…

    Bueno nos veremos en la tarde…

    Como ya tenía todo listo para salir, solo me despedí de mi esposa y le dije que más o menos el martes estaría de regreso… Nos dimos un beso y procedí a desplazarse a casa de mi hermano…

    Llegando la tarde estaba en casa de mi hermano, el cual al escuchar el automóvil salió a recibirme.

    -Hola como estas hermano, si no fuera por trabajo no vienes a visitarme… Silvia ven, ya está acá Gre.

    -Hola cuñado, como estas, tanto tiempo que tal estuvo tu viaje?

    Cuando había visto la última vez a Silvia esta bella pero ahora está 10 veces más bella o al menos así la veía yo…

    -Hola Silvia, como has estado tu? Yo bien por dicha y el viaje no se me hizo tan largo como veces atrás

    -Yo bien cuñadito y me alegra que estes bien y además que vengas a visitarnos… Qué bueno que llegaste tan rápido, pero pasa estoy por preparar la cena…

    -Si pasa hermano, que tengo mucho que conversar contigo

    Silvia se dirigió a preparar la cena y yo me fui con mi hermano a la sala, en donde el empezó a sacarme toda la información sobre el trio que tuve con Mary.

    -Ahora si cuéntame todo con lujo de detalles, como hiciste para que Marilyn aceptara el trio, como hiciste para que tu amigo aceptara y como se dieron las cosas?

    – Como dije por teléfono, siempre jugábamos con el tema del trio pero al igual que Silvia ella siempre decía que no y ponía los mismos pretextos. Hasta que un día lo pensé bien y pude maquinar cómo hacer para que ella aceptara, de lógica hubo licor de por medio muuucho licor. A mi amigo fue fácil, no tuve que convencerlo pues a la primera acepto.

    El pretexto fue un partido de futbol, luego un juego de cartas el conocido Strip Poker en donde logre que ella se quitara toda su ropa y después de allí las cosas fueron muy fáciles…

    -Yo he buscado mil maneras para hacerlo con Silvia pero es cerrada, a todo le dice no… Creo que yo si me quedare con las ganas de hacerlo.

    -Pero porque no buscas maneras distintas de convencerla? Yo creía que todo era imposible al igual que tú y ya ves que si pude…

    -Pero uno de los temas más difíciles es buscar quien lo haga con nosotros, alguien con quien ella vaya a estar cómoda y no le vaya a dar pena. Se que muchos dirían que sí, pero no es cualquiera al que se le pueda decir…

    -Si lo sé, pero no creo que sea difícil encontrar alguien apropiado para esto, además quien diría que no si Silvia es muy guapa?

    Mi hermano sé que me quedo viendo como hipnotizado y de su cara salió una sonrisa un tanto enfermiza fue cuando me dijo:

    -Tuuu!

    -Que, yo que???

    -Tú me puedes ayudar con Silvia!!!

    -Acaso te has vuelto loco, no te acuerdas de que soy tu hermano y ella tu esposa?

    -Y donde está el problema, no tendríamos que preocuparnos por nada, estoy loco eso si pero no tu nos chantajearías a nosotros jajaja aparte que como dijiste Silvia si te atrae…

    -Dije que ella es guapa, eso fue todo lo que yo dije…

    -Me vas a decir que si las ves chinga no te la cogerías?

    -Que cosas dices Gabriel, de verdad que estás loco o acaso me estas vacilando?

    -Ni estoy loco ni estoy tomando el pelo, creo que es la mejor idea que se me pudo ocurrir y estoy seguro de que a Silvia no le parecería mala idea si le puedo plantear bien las cosas.

    -Mi hermano no quiero meterme en problemas o meterte en problemas con Silvia, que tal que se vuelva loca y te termine echando de la casa por semejante disparate.

    -Ya verás que no, ya vere como me las arreglo para…

    En eso entro Silvia a la sala y ambos nos quedamos callados…

    -Que pasa, porque se quedan como mudos no me diga, temas de hombres!

    -No Silvia, disculpa es que Gabriel ya sabes cómo es, estábamos vacilando un rato…

    -Si mi amor, estábamos vacilando…

    Mi hermano se dirigió hacia ella y le dio un beso en su boca mientras que disimuladamente le agarro su trasero…

    -Venía a decirles que la cena ya estaba lista para que pasen a la mesa…

    -Vamos Greivin dice mi esposa que ya tiene tu cena preparada

    Mi hermano estaba usando palabras con doble sentido y según el Silvia no estaba notando las estupideces que estaba diciendo… Me levanté del sillón y me dirigí al comedor, Silvia iba delante mío y no pude contenerme de verle el trasero para mi desgracia ella volteo justamente cuando se lo veía… y casi me muero de la vergüenza ya que ella lo noto…

    Nos dispusimos a cenar, mi hermano venia con una botella de tequila en su mano y tres copas, posterior a eso sirvió un trago para cada uno… Pude ver cómo le sirvió más cantidad a Silvia que a nosotros dos… yo sabía cuál era la idea de mi hermano, pretendía emborrachar a su esposa para que yo me la pudiera coger y el poder hacer el trio que tanto buscaba.

    -Espero te guste la cena Greivin, prepare lasaña y esta ensalada que tanto te gusta…

    -Claro que me encanta, tú tienes una mano que uno se comería cualquier cosa que prepare…

    No sé porque dije eso, ahora yo sonaba como mi hermano diciendo palabras con doble sentido o al menos a si me pareció a mí, me estaba volviendo paranoico…

    Silvia se levantó y fue a la cocina por una cuchara para la ensalada. Allí aproveche para decirle a mi hermano que ya parara con el juego.

    -Estás loco, crees que vas a poder emborrachar a tu esposa para que hagas esta locura?

    -Ya pensé en eso, desde antes de que le sirviera el trago en su vaso le eché algo que le llaman “Spanish Fly” se supone que es algo similar a la viagra pero sirve para mujeres.

    -De verdad que has perdido un tornillo que tal que la intoxiques?

    -Tu tranquilo y solo espera…

    En eso llego Silvia, su cara estaba un poco roja… tal parece que lo que le dio mi hermano a ella ya le estaba haciendo efecto…

    -Toma Greivin, espero que te guste este postre, eso sí tiene mucha leche… es muy dulce.

    -Ya escuchaste hermano, mi esposa la cargo de leche jajaja

    -Ayyy tu si eres necio, ya vas a incomodar a Grei con tus palabras con graciosidades…

    -Mira, parece que le dio gracia a mi hermano lo que dije

    Posterior a eso mi hermano sirvió más licor a Silvia y a mí, y mientras ella no estaba observando él le agrego unas gotas más a la bebida, debía ser lo que él dijo que le había echado anteriormente. Yo lo voltee a ver, y le hice señas de que no lo hiciera…

    -No se ustedes chicos, pero esta bebida está un poco pesada… me siento mareada parece que hoy no estoy para beber…

    -Vamos mi amor, seguro es que te la tomaste muy rápido… Qué tal si ponemos música y bailamos un rato, tal vez así te baje un poco?

    -Está bien, puede que sirva de algo…

    Mi hermano puso música y empezó a bailar con Silvia, el la tomo de la cintura y le presiono contra él, sus manos se deslizaban hacia su trasero y ella intentaba quitárselas, pero parecía que Silvia no podía hacer mucho…

    -Ya mi amor para, recuerda que acá esta tu hermano… En serio para, respeta la visita…

    -Tu tranquila mi amor, recuerda que estamos en familia, además creo que mi hermano está disfrutando lo que está viendo…

    Cuando él dijo esto Silvia rápidamente me volteo a ver, y de seguro pudo observar fácilmente la erección que tenía debajo de mi pantalón pues estaba muy cerca de ella…

    -Ahora ven hermano te toca a ti, ven a bailar con mi esposa…

    -Tú sabes que no se bailar muy bien…

    -Tu tranquilo, solo debes dejarte llevar y listo…

    Me acerque a ella, parece que el licor me hizo efecto a mí también! O seria que mi hermano me echo de esas gotas? Trataba de bailar sin pegarme mucho, ella se movía muy sensualmente… Mi hermano se puso de pie y comenzó a bailar detrás de ella, por lo que entre ambos hacíamos un tipo de Sándwich, él iba aproximándola más y más, por lo que en un instante ya la tenía pegada a su cuerpo y yo al de ella.

    La tome por la cintura para seguir el ritmo y ella bailaba sin parar, me miraba y no quitaba sus ojos de los míos… Yo me sentía incomodo.

    Ella giro y quedo a mí espaldas nuevamente, mi hermano la estaba besando por otro lado la tomaba de sus caderas y la jalo hacia él, sus manos empezaron a deslizarse terminando en sus nalgas, el las apretaba y el pequeño short que ella andaba, lo subía dejando al descubierto parte de sus nalgas.

    Yo estaba excitado, mi hermano estaba logrando lo que quería, me tenía en el sitio donde ocupaba… Yo comencé a acercarme y a restregarme en el trasero de Silvia. Parecía que no le estuviera disgustando lo que estaba pasando.

    Ella me volteo a ver y continuaba bailando de esa manera tan ardiente, yo estaba a punto de tomarla de su culo y ponerlo cerca de mi pene hasta que ella una vez más giro quedando frente a mí, yo estaba muy excitado, no podía creer lo que estaba pasando…

    Mi hermano se acercó a Silvia y le dijo a su oído:

    -Parece que le estas bailando muy sensual a mi hermano!!!

    -Porque lo dice?

    -Mira su jareta…

    Ella miro mi entrepierna y en su boca se dibujó una sonrisa, pero era una sonrisa un tanto picara.

    -No creo que sea por mí, si no estoy haciendo nada malo… de seguro tu debes de tener la culpa por estar con esa tocadera…

    -Si el esta así con lo ver que te toco, imagina como se pondría si él te tocara o tu a el…

    -Que cosas dices jajaja es tu hermano… que quiere que lo traume…

    -Uhhh traumarlo no, templarlo si si cuando llego me dijo que estas más guapa que la última vez que te había visto…

    -Enserio él dijo eso?

    -Para que voy a mentir, además el no quita la mirada de tus nalgas y de tus tetas…

    -Si lo he notado

    -Qué tal si lo sigues provocando?

    -Nooo que va a pensar el de mí, además no es justo, su esposa está muy lejos para que le quite las ganas…

    -Pero tú puedes ayudarle con ese problema?

    -Estas bien loco o estas bien borracho!!! Como se te ocurre decir algo así, acaso no respetas a tu familia? Por otro lado, no creo que permitas que otro hombre me ponga las manos encima!

    -Acaso no recuerdas lo del tema del trio? Qué tal si aprovechamos que él está por acá, él es de confianza…

    -Pero es tu hermano? No creo que tu dejes que otro tenga sexo conmigo y menos si es tu propia familia!

    -Te cuento algo, él ya lo sabe y está de acuerdo en hacerlo contigo…

    -Como? Tu dijiste que yo quería o le dijiste la verdad, que eres tú el de esta estúpida fantasía?

    -Yo le dije la verdad que yo era el de la fantasía…

    -No creo que él se atreva a hacer algo así, él se ve que no esta tan loco como tu…

    -Hagamos la prueba…

    -Qué piensas hacer?

    -Tu solo relájate y déjate llevar, tu déjame el trabajo a mí y a mi hermano…

    Ella hizo caso, solo siguió bailando… Mi hermano me hizo señas de que me acercara nuevamente a ellos… El tomo un pequeño pañuelo que estaba sobre la mesa y con él le tapo los ojos a Silvia, ella no se opuso y luego hizo que se sentara sobre el sillón. Él se bajó su pantalón quedando en calzoncillos y me dijo que hiciera lo mismo; me quite mi pantalón y quede también en calzoncillos.

    Ahora me dijo que me quitara el calzoncillo, no lo quería hacer pero Gabriel me hacía señas de que lo hiciera rápido y entonces lo hice… Al ver a Silvia frente a mí no pude contenerme, me aproximé a ella y le puse mi pene en su boca, ella dudo unos segundos y después solo lo empezó a tragar. Me estaba dando una mamada deliciosa, empezaba solo con la punta y luego la engullía por completo, no estoy seguro si ella sabía que no era la verga de su esposo la que tenía en su boca, pero lo estaba disfrutando.

    Ahora mi hermano se sacó su miembro y lo acerco de igual manera a su esposa y esta lo metió en su boca mientras que con una mano me acariciaba mis testículos… ahora se intercalaba para meter los dos penes en su boca, nosotros lo estábamos disfrutando.

    Ahora mi hermano la puso de pie, le quito su blusa dejando de fuera sus dos enormes tetas y le quito también su short quedando esta solo con una tanguita blanca, que no duro mucho pues Gabriel también se la quito, ahora Silvia estaba completamente desnuda, se veía deliciosa.

    Yo me acerque a Silvia para tocar sus tetas, tome su rostro con mis manos y le plante un beso, no me pude resistir ver esos labios rojos y gruesos, me atraían mucho, sentir esa sensación de besar la boca de otra mujer y que esa la mujer sea la mujer de tu hermano casi provoca que me riegue… la besaba con pasión, metía mi lengua dentro de su boca y ella jugaba con la mía. Ahora quería y chupar su vagina, quería probarla, así que lo hice, me hinqué y empecé a mamarle su panochito, estaba muy mojado, no cabía duda de que ella estaba disfrutando lo que estaba pasando.

    Gabriel estaba mirando de cerca, estaba a la expectativa y solo observaba lo que pasa entre su esposa y yo. Ahora él se aproximó a nosotros y participa, le coloco su pene en la boca a Silvia, ella empezó a mamarlo, estoy seguro de que ella sabía que era Gabriel así que debe complacerlo como lo estaba haciendo conmigo.

    Ahora yo me coloco detrás de Silvia, le quiero dar una probada a su culo, así que le empiezo a chupar su trasero, ella parece que lo disfruta pues en su voz se corta a veces. Ahora quiero metérsela, siento que ya no aguanto más…

    -Puedo hermano?

    -Claro que sí, no pierdas tiempo…

    Silvia cuando escucho eso se colocó en cuatro para más facilidad, arqueo su cuerpo, levanto su trasero y yo hice mi parte, empecé a meterlo despacio hasta lubricar completamente la entrada a su culito, un minuto más tarde no podía aguantar las ganas y tuve que metérsela con fuerza y lo hice… mi pene entraba y salía con fuerza, mis testículos golpeaban sus nalgas al punto que parecía que alguien estuviera aplaudiendo, Silvia gemía de lo más rico…

    -Siii siii que rico sigue, dame más, por favor no pares….

    Gabriel me veía y sonreía… Él estaba sintiendo lo que yo sentí cuando a mi esposa la estuvo penetrando un hombre que no era yo…

    Gabriel quería participar así que se acostó en el piso, Silvia se levantó y se subió encima de él, ella empezó a cabalgarlo… Yo por mi parte seguía dándole con fuerza por el culo de Silvia, ahora ella por primera vez tenía una doble penetración…

    -Te está gustando? Dime cuñada te está gustando que te la meta por detrás?

    -Si si me gusta, no pares Grey sigue. No paren y tu mi amor dame más, dame con más fuerza…

    Tal parece que a Silvia le estaba gustando lo que sucedía. Y yo aun no podía creer que estuviera cogiéndome a la esposa de mi hermano…

    Una vez mas Silvia tuvo un orgasmo, ella estaba disfrutando de una doble penetración y lo demostró con cada vez que ella tenía un orgasmo… Hicimos cambio de posiciones, ahora ella me iba a montar a mi y mi hermano se la iba a meter por el culo a su esposa.

    Ella se colocó encima mío, la sentía super mojada, la miraba y me sonreía, tome sus labios y la bese, mientras tanto Gabriel ya la estaba perforando por detrás. Ella gemía y esos gemidos se escuchaban como cantos celestiales.

    No pasaron cinco minutos y un nuevo orgasmos salió de Silvia, yo sentía como de su vagina salían muchos fluidos… Yo estaba que me regaba, ella entendió y quiso levantarse, la hora había llegado… Yo quería regarme en su boca tal y como lo hice con mi esposa en nuestro trio. Ella tomo mi pene y lo empezó a mamar, lo agarraba como si se tratara de un chupón, mi hermano se acercó y Silvia tomo su pene y de igual manera se la empezó a mamar.

    Ya no aguantaba mas así que la tome del pelo y la jale hacia a mí, le lance una gran cantidad de semen en su boca, era tanta la cantidad de semen que una gran parte se salía de sus labios, ella no quería dejar que se desperdiciara la lache así que lo que le salía de su boca lo tomaba con sus manos y lo llevaba de vuelta a su boca. Mi hermano se aproximó pues su turno había llegado, ahora él era el que le estaba echando en su boca una gran cantidad de semen.

    Silvia nos chupaba la verga a cada uno, las estaba dejando completamente limpias. Una vez que termino nos dio las gracias y se dirigió al baño… Mi hermano se sentó y se sirvió un trago… Yo sentía la necesidad de ir detrás de Silvia, así que me fui al baño a buscarla, allí estaba ella tomando una ducha. La puerta estaba abierta, ingrese despacio y empecé a tocar la espalda de Silvia, deslice mis manos por todo su cuerpo, ella se volteó hacia mí y empezamos a besarnos.

    Ella se agacho y me dio una pequeña mamada para despertar mi pene, pronto mi amigo estaba de nuevo en la pelea así que la volteé y desde atrás empecé a metérsela por esa deliciosa vagina, era un mete saca rápido y constante. Ella tuvo un orgasmo, me tomaba de mis muslos con fuerza para que no sacara mi pene, yo se la metía con mas y mas fuerza para ayudarla en ese rico orgasmo.

    Me encantaba escuchar a Silvia gimiendo, era música para mis oídos. No aguante mucho tiempo y ahora era yo el que estaba finalizando mi tarea, esta vez le iba a llenar su panocho a mi cuñada de semen. La bombeaba con mucha fuerza, ahora sí; le estaba dando su ración de leche en su vagina. Silvia hacía unos movimientos mágicos que succionaban mi pene y sacaba hasta la última gota de mi verga.

    Ambos habíamos terminado, ella me beso una vez más… Yo sali del baño y la deje para que terminará de asearse dirigiéndome hacia la sala con mi hermano. El me observo al llegar y solo me dijo:

    -Que te pareció Silvia?

    -Es toda una diosa en el sexo…

    -En verdad te gusto, lo repetirías algún día?

    -Claro que si hermano claro que si… Yo encantado de la vida!!!

    Mi hermano solo sonreía, y eso me hacía sentir bien, parece que si lo asimilo bien lo que había pasado.

    Los días pasaron, yo hice el trabajo por el que fui al pueblo y ya debía regresarme a casa… Me tenía que despedir de ellos.

    -Bueno Gabriel y Silvia les agradezco la atención que me dieron una atención como esa me gustaría recibirla siempre

    -Tú sabes que ahora cada vez que vengas al menos solo el servicio será completo, vedad, mi amor?

    -Claro que sí, tu hermano sabe que esta es su casa y puede disponer de lo que ocupe…

    Los tres nos reímos, parecía que todos habíamos disfrutado de la experiencia y lo que me hacía sentir a gusto es que tanto mi hermano como Silvia lo habían disfrutado tanto como yo… Ahora debía despedirme.

    -Bueno ahora sí, ya me debo marchar pero espero verlos muy pronto en mi casa, ya vine a visitarlos ahora les toca a ustedes…

    -Claro que si hermano, muy pronto voy por allá a visitar la familia, tengo tiempo de no ver además a Mary…

    -Uh sabes que es cierto, sería una buena idea que muy pronto nos visiten

    Mi hermano entendió lo que le quise dar a entender, sabía que le iba a ofrecer a mi esposa la próxima vez que fueran y no cabía duda de que le gustó la idea, se notaba en su sonrisa… esto me daba tiempo para ir motivando a mi esposa…

    Pero esto ya quedara para la siguiente historia, ya vemos que pasara con la visita de ellos a mi casa.

  • Marcela mi vecina (III): Marce y Nacho (retrospectiva)

    Marcela mi vecina (III): Marce y Nacho (retrospectiva)

    Las cosas con Gaby iban viento en popa, nos encontrábamos solo para coger y los encuentros eran cada vez más asiduos.

    Viernes por la tarde me avisa que su hija se iba a pasar el finde a Villa Carlos Paz con el padre, eso significaba que teníamos la casa solo para nosotros y era la primera vez que lo haríamos allí, pues todos nuestros «encuentros» eran en hoteles alojamiento y cuando teníamos más tiempo lo hacíamos en mi departamento.

    Sábado por la mañana me esperaba. Por mensajes de Whatsapp me decía que estaba muy caliente y moría de ganas y cosas por el estilo. Le respondí que me espere «bien putona» y que se ponga esa tanguita negra que le queda tan sexy. Llegó el sábado y fui, me esperaba en shortcito, musculosa blanca y descalza, y se puso la bombachita negra que tan metidita atrás le quedaba. Las ganas que nos teníamos eran increíbles, cerró la puerta y empezó la acción, y así todo el día.

    Y cada vez que estábamos juntos yo tenía que preguntar algo sobre su rubia amiga cuarentona, ella no tenía drama y con soltura me contaba cosas de Marcela, claro está que todo lo relacionado con mi vecina de abajo me calentaba a mil y siempre pero siempre me la terminaba cogiendo con furia y deseo a Gaby. Ella agradecida y yo me sacaba todas las ganas imaginando a Marce. Y terminábamos ambos contentos.

    Gabriela y Marcela eran amigas íntimas tenían muchas cosas en común pero en lo que más coincidían era en que a las dos les gustaba en demasía la pija.

    Una vez después de tener sexo y estando ya relajados en su cama me atreví a preguntarle del pasado de su amiga, sobre su anterior matrimonio y cómo se conocieron con Nacho… y me gustaría compartir lo que Gabriela me contó:

    «Marcela estaba casada con un médico de profesión al igual que ella. Ellos fueron novios desde el bachillerato, juntos fueron a la universidad logrando recibirse y ejercer su profesión, al tiempo ella quedó embarazada de Nico, su primer hijo y años después de Joaquín, el segundo.

    Marcela siempre fue recatada, toda una nerd con sus anteojos y el pelo atado, pero siempre llamó la atención su cola… era delgada con una cintura diminuta pero de atrás era una araña galponera… una cola prominente la caracterizó desde su desarrollo.

    El tema es que desde la adolescencia se sentía acomplejada tener tamaño culo y siempre lo tapaba con algún abrigo atado a la cintura y evitaba ropas ajustadas. En aquel entonces su novio y futuro marido y padre de sus hijos era hiper celoso y la tenía como una monja, Marcelita no podía hacer nada… hasta que después de tener a Nicolás su primer hijo las cosas cambiaron.

    Por cosas de la vida la doctora Marcela se topó con un paciente veterano pero bien conservado que entre consulta y consulta la sedujo con modales elegantes, la llevó tantas veces a la cama y le hizo el amor en todas las posiciones posibles y por todos sus orificios transformándola en una mujer infiel con mucho apetito sexual. Marcela Rodríguez la tímida doctora descubrió un mundo de placeres en el sexo, ese hombre la cambió para siempre.

    Marce hizo valer su cuerpo, empezó a vestirse más sexy y segura de sus curvas, con ese culo entendió que podía conseguir lo que quisiera.

    Eso sí… ya con el doctor en casa las cosas no fueron del todo positivas… ni se comparaba en lo sexual con lo que le hacía ese amante… su compañero de hogar se le subía y la bombeaba hasta dejarle adentro la última gotita de semen. Todo muy rápido, todo muy mecánico, nunca una previa. Ella decía que él ni le daba tiempo siquiera a que lograse un tanto de lubricación… y ni estaba en sus planes alcanzar el clímax, era solo complacer a su macho y nada mas. Todo eso la llevó a buscar satisfacción con su amante, ya ella era una bestia habida de sexo. Otros hombres poseyeron su cuerpo, pacientes, camilleros y chongos ocasionales dándole orgasmos memorables a la joven de cabellos rubios. En pocas palabras Marce era una puta.

    Hizo una pausa por un tiempo y decidió recomenzar con el marido… estuvo serena y fue toda una dama de su hogar. Volvieron a hacer el amor más asiduamente tanto que logró quedar embarazada por segunda vez… y dio a luz a su segundo hijo varón, Joaquín.

    La pareja no duró mucho, tras el parto y la convivencia, las ganas de tener sexo se desvanecieron, se divorciaron y cada quien hizo su vida.

    Marce cambió mucho, fue madre y padre de sus dos pequeños y con los años adquirió un perfil de señora sería y respetada. Claro que se siguió viendo con su amante mayor, diría que ella se enamoró pero el solo la buscaba para coger.

    Después pasó lo que era casi sabido, el tipo la reemplazó por alguien más joven y Marce quedó hecha trizas.

    Se juró no volver a enredarse con ningún otro tipo y se mantuvo en esa postura por años. Se volvió fría y a ningún hombre le dio siquiera una oportunidad, y eso que tenía muchos admiradores y sujetos que la invitaban a salir.

    Pero un día el amor golpeó su puerta nuevamente, llegaría a su vida un joven que hacía su residencia en el centro de salud donde trabajaba ella, el chico la vio y quedó hipnotizado por su belleza, y a pesar de los prácticamente 20 años de diferencia etaria el futuro médico anestesista se propuso conquistarla.

    Era un muchacho carilindo, simpático y con un carisma increíble… un buen chico, educado, responsable y con todas las de ganar. Se cruzaron por los pasillos del hospital, la saludó y palabra va palabra viene la invitó a salir… así de una y sin descaro… y obviamente Marce le dijo que NO.

    Ignacio no se dio por vencido, insistió e insistió una y mil veces y ella era reacia y esquiva a todos los intentos y buenas intenciones del muchacho. Hasta que tiempo después colegas mujeres de la doctora la convencieron de que le dé una cita al joven. Todas admiraban la perseverancia de Ignacio y lo veían con buenos ojos. Y por fin logró aceptar un sí a regañadientes de Marcela.

    Una noche salieron, fueron a un pub muy relajado y de buen ambiente, tomaron unos tragos y el la sacó a bailar, luego salieron de ahí, caminaron juntos y entre anécdotas de ambos y la buena onda reinante, Marce se sintió cómoda con ese hombre mucho menor que ella, Nacho no paraba de hacerla reír y ella se empezó a sentir atraída por ese chico.

    El se le declaró a la antigua, como a ella le hubiese gustado, Nacho tenía el dominio de la situación, Marce algo tonta se sonrojó y tras callar un instante le preguntó Qué podría gustarle de ella, puesto que era una señora mayor y él prácticamente un nene, y que a su entender se vería mejor estando con una chica de su edad…. a lo que Ignacio le respondió que desde más joven (aún) se sintió atraído por mujeres mayores, mujeres que saben lo que quieren en la vida y por sobre todas las cosas por mujeres con experiencia –Y usted tiene todo y no dejo de pensarla, me gusta su seriedad, su rostro, me gusta verla con sus anteojos puestos y me gusta su cuerpo (ese culo más que nada decía su diablito interior) y la imagino así junto a mí y créame que tengo miles de sentimientos hermosos que usted me los despierta.

    –No se que decirte Nacho, me dejas anonadada– respondió Marce, calló un rato agachando la mirada y soltó unas palabras.

    –Solo te voy a pedir tres cosas:

    1 Dejá de tratarme de «usted» me haces sentir más vieja de lo que soy. 2 Basta de tratarme de Doctora, doctora soy en lo profesional, y aquí estamos fuera de nuestro ambiente, nos estamos conociendo… y me llamo Marcela… a ver repetí conmigo: Mar… ce… laaaa. Llamame por mi nombre o acaso no te gusta como me llamo?

    3 Llevame a casa que ya es muy tarde…

    Y así se levantaron de aquel banco de la plaza del cual a esas horas solo había parejitas de enamorados y caminando muy juntos la acompañó hasta su casa. En un tramo intentó tomarla de la mano y ella lo ubicó con un enérgico Qué haces!!!

    En la despedida los invadió el silencio, se miraron el uno al otro y las palabras sobraban. Como tiene que ser el muchacho dio el primer paso y le comió la boca a la treintañera rubia. Marcela se entusiasmó y correspondió ese beso, y Nacho no perdió oportunidad, definitivamente tenía el Sí de Marce y los tímidos besos se fueron transformando a medida que tomaban confianza. Y de acariciar su rostro y su pelo suelto, fue deslizando sus manos por la espalda y Nacho pudo tocar ese cuerpo que tanto deseó y le metió manos sin disimulo, ella me contaba que lo primero que hizo mientras se besaban fue manosearle el culo… y como le metió manos!!!… ella se dejó hacer… hasta lo tildó de atrevido y degeneradito, pero Nacho era así, estaba loco por mi amiga y ella por él .

    Los dos estaban entregadísimos, Marce volvió a sentir deseo… un deseo inmenso de acostarse con ese chico que supo seducirla y no le importó nada… bajó su mano a la entrepierna del residente y notó tamaña erección, se liberó de las ataduras del pasado y se dijo a sí misma: «Y por qué no?», subieron al departamento de ella y mientras Nico y Joaquín dormían Marcela y Nacho hicieron el amor por primera vez llenos de calentura y apasionadamente.

    Y lo hicieron una y otra vez, la doctora estaba necesitada y el chico al ser más joven tenía mucho aguante, acababa y al instante ya tenía el pito parado listo para darle otra alegría a la mujer que tanto deseó.

    Los sorprendió la mañana desnudos en la cama, ella tomó la iniciativa y lo despertó practicándole sexo oral, Nachito tenía un poder de recuperación increíble y estaba siempre listo, Marcela lo montó y estando arriba fue ella la dueña de la escena y entre gemidos alcanzó un orgasmo intenso, sus hijos abran escuchado todo pero ella estaba como poseída, encontró un macho que le gustaba y por sobre todas las cosas le sabía llevar el ritmo, Marce en la cama era más que demandante y el chico cumplió las expectativas… y un poco más.

    Se ducharon juntos y mientras el agua caía mojando sus cuerpos Nacho la enjabono y la tomó de atrás, se las ingeniaron para hacerlo de parados en el reducido espacio.

    Salieron de ahí, se vistieron, Marce preparó café y tostadas y él no se le desprendía, se la pegaba de atrás y mientras le daba tiernos besos en el cuello y mordía el lóbulo de su oreja le arrimaba el pito parado en la cola de mi amiga, que solo tenía puesta una bata blanca con la que salió de ducharse, ella sintió esa cosa gigante y dura masturbándose en el medio de sus nalgas y se tentó… por suerte era domingo y no había ni clases ni horarios laborales y sus hijos dormían en sus habitaciones.

    Ella quería una vez más… él se agachó hasta la altura de sus redondas nalgas y le levantó la bata, Marce se inclinó sobre la mesada de la cocina dejando su culo en pompa y Nacho perdió su cara adentro de esas redondeces, le chupó el culo mil veces mejor que aquel hombre por el que tanto sufrió al ser reemplazada… Pero ya ese joven amante estaba ocupando su lugar.

    Mi amiga lo disfrutó un montón desinhibida por completo… ya borró definitivamente todo su pasado, lo único que quería era pasarla bien.

    Lo hicieron una vez más… ahí en la cocina esta vez de un modo más suave casi tántrico pero sin dejar de ser placentero para los dos.

    Después del café (y el sexo en la cocina) llegó el momento de despedirse, estaban tan enamorados que sus bocas no podían soltarse, claro está que iban a volver a verse y tener más momentos íntimos, se dio una química sexual increíble entre los dos.

    Pasaron unos días y llegó nuestro miércoles de juntada, ese día era de culto para nosotras las amigas del Mami Hockey, era la noche en que tres amigas nos reuníamos a cenar en un restaurant, Marcela, Analía y yo (Gabriela).

    Marcela tenía un brillo especial en la mirada, algo nos había adelantado en conversaciones previas y nosotras estábamos muy chusmas y queríamos detalle por detalle.

    –Dale boluda contá– le dijo Analía quien era la más zarpada de las tres.

    Marce atinó a decir: –Chicas es un nene!!! No sé que hacer!!! Ayúdenme please!!

    –No me quiero enganchar como la última vez– a lo que interrumpí dándole ánimos y preguntándole si el chico le gustaba.

    –Siii… un poco…– respondió con timidez… (mentira, estaba enganchadisima, la traía loca ese chico).

    A lo que Analía más lanzada y guarra le preguntó sin descaro:

    Vos no le habrás entregado el orto en la primera cita no?

    A lo que nos invadió un silencio y Marcela toda sonrojada agachó la cabeza y sonrió.

    Obviamente eso era un sí… las tres nos pusimos a reír como locas y levantamos nuestras copas por ese reciente romance de nuestra amiga.

    Marcela fue la pionera en tener un amante mucho más joven en nuestro círculo íntimo de tres amigas, Analía algo excitada le pedía más y más detalles, estaba algo hot por la bebida espumante y por no creer el gran paso que dió Marcela Rodríguez, quien iba a pensar que se comió a un púber residente.

    Y como viene de pija? Analía incisiva queriendo saberlo todo.

    –Dotadisimo– sentenció Marce orgullosa de su amante Nacho.

    Nos lo prestas? Le dije con tono pícaro, a lo que ella respondió –Ni loca!!!

    – Dale boluda no seas amarreta, me lo quiero garchar a tu anestesista, le dijo Analía algo excitada. Tenía un hambre de pija impresionante nuestra otra amiga rubia, la vida en el barrio privado y el marido empleado bancario la traían algo aburrida, y con la aventura de Marce se motivó a buscarse un amante que la sacara de su rutinaria vida.

    Quedamos en que si o si nos lo tenía que presentar por lo que en la noche del viernes cuando tuvimos hockey en el club él la fue a buscar y la esperó sentado en la tribuna.

    Terminamos de jugar y nos despedimos del resto del equipo, quedamos con Analía haciéndonos las distraídas cuando Marcelita lo trajo y nos presentó a su amor, la verdad un bomboncito ese chico.

    –Chicas les presento a Nacho… mi novio.

    Ella nerviosa pero orgullosa de tener esa cosita hermosa a su lado y de quién ya conocíamos hasta el íntimo detalle.

    Apa ya de noviecitos la cosa… o… se notaba la diferencia de edad, pensamientos propios de envidiosa me invadieron.

    El la agarraba de la mano y ella loquita por él no lo soltó un minuto.

    Charlamos los cuatro un buen rato, nos cayó muy bien. Después nos acompañaron a la salida y se despidieron yendo tomaditos de la mano y parando de a ratos para besarse. Estaban tirando migajas delante de los pobres, como dice aquel dicho, yo sola y Analía digamos que no estaba bien atendida, la muy guacha de Marce nos lo refregó en la cara jajaja.

    Al parecer estaban muriendo de ganas de irse a la camita juntos, ya lo tenían todo planeado. Se lo llevó a pasar el finde a su departamento, puesto que sus hijos iban a pasar a la casa del padre imaginate dos días para ellos solitos con las hormonas a mil encerrados sin ver la luz del sol. Mi amiga lo iba a exprimir a su ahora «novio».

    Yo llegué a casa cargué la tina y me sumergí, estaba tan caliente que me masturbé, tenía unas ganas locas de tocarme… me calenté imaginando a mi amiga y ese chico que iban a coger todo el fin de semana.»

    Mientras Gaby me contaba todo esto yo tenía la pija a mil, me calentó de sobremanera todo eso y la hice callar metiéndole un pijazo en la boca, ella muy gauchita y obediente me hacía un oral como los dioses, la hice levantarse y poniéndola de pie apoyada en el espejo de su pared le mordí las nalgas y las separé buscando ese agujerito pequeño tan escondido. Le di una lamida de culo con verdadero entusiasmo, mí calentura era tal que deseé hacérselo, y la llené de lengüetazos y saliva con mucha devoción, de ahí se subió a la cama y la puse en cuatro y le chupé el culo otra vez imaginando todo ese pasado de Marcela.

    Espérame así, le pedí a Gaby, fui a la alacena y agarre una botella de aceite, volví y estaba tal cual como la dejé, en cuatro esperando ser penetrada. Le descargué el aceite en esas nalgas macizas y me unte el pito parado con el líquido viscoso. Se la metí en el orto y fue el sexo anal más increíble que pude tener con Gabriela, le entró con total docilidad. Ver sus nalgas aceitadas era un placer. Mi cabeza estaba maquinando imaginándome a Marcela… y ahora también a Analía… la amiga que se sumó y que estaba desesperada por recibir una pija.

    Al tiempo no pude contenerme y le dejé un mar de leche adentro del culo de Gaby. Exhaustos nos tiramos al piso porque la sábana estaba impregnada del aceite de cocina, no parábamos de reírnos por tal loca escena y al reponernos la ayudé y limpiamos todo.

    Recuperamos fuerzas, nos duchamos y nos dio hambre, fuimos de compras al supermercado y trajimos algo de comida… ahhhh y una botella de aceite para reponer todo lo que habíamos gastado untando sus nalgas.

    Fue un hermoso fin de semana, relajados y con la casa de Gaby solo para los dos.

    Juro que me entusiasmé con las ganas de conocer a Analía… la otra rubia. Por ser de ese grupo de amigas debió haber estado igual de buena que Marce y Gaby.

    Pero eso ya será motivo de otra historia.

  • Mi amiga y su sorpresivo whatsapp (padre e hija)

    Mi amiga y su sorpresivo whatsapp (padre e hija)

    Hola Fabián buenas tardes, he leído tus relatos y me gusto tu manera de escribir. Te cuento mi historia y espero la puedas volcar en la página de CuentoRelatos, si puedes cambiar el país y los nombres te lo agradecería.

    Me desperté con unos mensajes en el whatsapp, varios por cierto, provenían de mi mejor amiga. Paso a transcribir.

    – Amiga buenas noches, ¿duermes?

    – Amiga…

    – Contesta…

    – Es importante…

    – Bueno, cuando despiertes espero tu mensaje. No es grave, si, es importante.

    Como dije, al despertarme le respondo.

    – Amiga ¿te paso algo?

    – No Viviana, quería contarte algo especial, tanto para vos como para mí, de antemano te pido no te enojes por la primer parte.

    – Dale Silvia, dispara el cartucho.

    – Hay algo que no sabes, hace un tiempo estoy teniendo sexo con tu papa.

    – ¿Cómo?

    – Si amiga, así sin anestesia, me estoy revolcando con tu papa.

    – Pero… ¿porque no me lo dijiste antes?

    – Pensé que te ibas a enojar, por eso lo oculte, pero me decidí por que tengo algo importante que decirte, y no ibas a entender nada por eso tengo que blanquear, y él me confeso lo que tengo para decirte.

    – Primero, obvio que me duele, segundo lo entiendo, pues desde que enviudo no se relacionó con nadie, tercero ¿estas embarazada?

    – No amiga, nada que ver, vente a casa y charlamos.

    – Dale en unas horas ando por ahí.

    Al llegar me abrazo muy fuerte y pidiéndome disculpas me dijo que ingrese. Tome asiento mientras preparaba el mate.

    – Mira amiga, de antemano te aviso que es muy fuerte lo que te voy a contar, espero lo pienses bien, no te vas a arrepentir.

    – Bueno Silvia, lo prometo, pero ¿tan grave es?

    – No es grave, pero…

    – Dale amiga, soy todo oídos.

    Me pidió permiso para contarme su intimidad con mi padre, cosa que accedí, quería saber hasta dónde llegaba.

    La cosa comenzó así, describiéndome el largo y grueso miembro de mi papa, no más que lo normal, sus caricias románticas que ella nunca había sentido con nadie, su lengua curiosa había recorrido todos sus agujeros corporales y la delicadeza del sexo, ni que hablar la dulzura cuando le hizo sexo anal, disfrutándolo como tampoco había disfrutado antes.

    A esta altura con su relato yo ya estaba con mi sexo mojado y palpitante de tamaño relato, que sabía era real, pues Silvia no me mentiría nunca y la prueba está a la vista.

    – Sil, ¿me llamaste solo para contarme como te coge mi papa?

    – No amiga, agárrate de la silla, el me hizo una confesión y no podía ocultártelo.

    – Bueno listo lárgalo ya.

    – Tu papa está enamorado de vos y no ve la hora de hacerte el amor.

    – ¿Qué?

    – Lo que escuchaste amiga querida. Tu papa te quiere coger. Dice que tu cuerpo es sublime, no ve la hora de tenerte en su cama para él.

    – No entiendo nada.

    – Pero si serás boba, está más claro que el agua de un arroyo.

    – Como mi papa va a querer eso.

    – Hay, por favor, si estas más buena que cualquier mujer de tu edad, quien pudiera tener tu físico a los treinta y ocho años, buen culo un lomo impresionante, dos tetas hermosas, carita angelical y esos dos faroles aguamarina que derriten el iceberg antes que choque el Titanic.

    – Pero… ¿Cómo hago? Ninguno va a querer tomar la iniciativa.

    Estaba sorprendida de la confesión de mi padre y yo aún más, pero ese gusanito de la duda hizo que no cavilara, por dentro decía sí, mi cuerpo decía si, en este momento el morbo estaba haciendo que mi sexo dijera sí. El angelito me dictaba pecado, el diablillo me decía adelante vamos con esa. La segunda opción fue la que prevaleció.

    – No es necesario que alguien tome esa iniciativa, nada más fácil, cuando llegues vos o el a la casa y se saluden, como quien no quiere la cosa gira tu cara hacia su boca, no la saques, haciéndote la sorprendida, deja que los labios se encuentren, abrí bien los ojos y solo déjalo hacer, el resto va solo.

    – Pero… él está saliendo con vos.

    – Lo nuestro es ocasional, cuando tiene ganas o las tengo yo, despreocuparte es lo mejor que podes hacer, ahora anda para tu casa hace lo que te digo y después me contas.

    Me fui para casa, no dando crédito a lo que había escuchado y lo que proponía, no sabía qué hacer, siempre fui una persona muy decidida, nunca titubeé, pero ahora estaba con sentimientos encontrados, es cierto que mi papa es muy lindo, algo gordito, pero tiene unos brazos y piernas atléticas. Cuando nos encontremos veremos qué ocurre.

    Ya en casa, estaba como una osa encerrada, andando de una punta a la otra. Aun no me había decidido que hacer, cuando escucho las llaves en la cerradura, mi corazón bombeaba a mil, mis manos transpiraban, las piernas temblaban como una hoja, sentí un calor impresionante en la cara, calculo que estaba colorada y segurísima que se me notaba. Haciendo caso a mi amiga, me vestí como ella dijo. Me encontraba con un salto de cama que dejaba ver mi cuerpo y la ropa interior al trasluz, algo que había agregado yo, era la falta de corpiño, se me podían observar las areolas y el pezón, pequeño duro y erecto, ¿erecto? Empecé a prestar atención a las señales, pezones erectos, humedad vaginal y palpitaciones en la misma, un cosquilleo recorrió mi abdomen y se agito mi respiración.

    Se acercó a saludarme e instintivamente y por suerte, cuando me fue a dar un beso en la mejilla, aproveche un ruido que venía del exterior para girar mi rostro sin pensarlo, nuestras bocas se encontraron, nos quedamos sin hacer nada unos segundos, hasta que mis labios lentamente se fueron abriendo, papa comenzó a besarme haciendo su trabajo con la lengua franqueando mis entreabiertos labios que fueron tomando posición para retribuir el cálido ósculo con una danza unísona de lenguas ardientes y deseosas, ya me había olvidado quien era el hombre que tenía enfrente. Pasando luego lo que tenía que pasar inevitablemente.

    Al otro día, lo primero que hago al levantarme es enviar un mensaje a mi amiga.

    – Silvia… ¿amaneciste ya?

    No tardo ni un minuto en responder.

    – Hola vivi, si ya desperté.

    – Bueno paso tal cual vos dijiste.

    – Contame ya, quiero detalles.

    – Cuando llego a casa, hice lo que me dijiste, al ir a saludarme, aproveche un ruido y gire la cara, nuestras bocas se encontraron besándonos con pasión y mucho amor, pasados unos minutos sus fuertes manos bajaron a mis nalgas apretándolas, la vagina en este punto estaba destilando fluidos por doquier humedeciendo la ropa interior, mi cerebro en blanco.

    – Amiga, vente ya para casa y me contas acá, obvio trae unas media lunas para desayunar, yo preparo el mate y me contas con lujo de detalle.

    – Dale ahí voy.

    Al llegar, Silvia estaba esperando con el mate, pase al interior y comencé a contarle.

    – Como te decía, ya mi vagina chorreaba, paso su mano por mi parte delantera muy suavemente, mis piernas comenzaron a separarse, como sutil invitación al juego previo de lo que estaba por llegar. Los hábiles dedos rodeaban el contorno de mi ropa interior a la vez que con su boca buscaba los endurecidos pezones, cosa que se dificultaba por la ropa que llevaba puesta, aunque no le fue impedimento, con una maestría genial fue despojando cada centímetro de tela que cubría mi cuerpo.

    Con un poco de mi torpe ayuda hizo lo mismo con la suya, dejando al descubierto su delicioso miembro, que tal cual dijiste vos, sin ser enorme tenía el tamaño suficiente para brindarme el placer que mi cuerpo estaba esperando en ese momento.

    Me tomo entre sus brazos alzándome para dirigirse al cuarto ese que tantas veces había hecho el amor con mi madre, me deposito en la cama recorriendo toda mi anatomía con las yemas de sus dedos haciéndome erizar la piel, deteniéndose a rodear en mi abdomen la marca dejada por el cordón umbilical.

    Esas caricias fueron en aumento, casi te diría que fueron como masajes, los daba en mis muslos, acercando sus pulgares a mi entrepierna ardiente, cuando pensé que comenzaba la acción, se alejaban y volvían haciendo esa suave presión en círculos, la tensión de la piel en esa zona cada vez que acercaba esos fuertes dedos hacía que los labios vaginales se abrieran y cerraran, produciendo un ruido como si fuera un chasquido, hasta que, creo, dos de sus dedos ingresaron en la cavidad húmeda de mi vagina produciéndome una electricidad en todo el cuerpo. Amiga te juro, no sé si fue por el morbo de estar con mi padre o que andaba necesitando un morreo tal, que tuve ahí mi primer orgasmo.

    Al escuchar mis gemidos, subió a mi cuerpo introduciendo su poderoso miembro, que no le costó abrirse paso, las manos buscaron mis pechos, tomándolos firmemente, con un te amo ahogue un gemido, sonriendo me observaba con lascivia mientras suavemente taladraba mi sediento sexo.

    Intentando evitar que aflore la añosa zorra que habita en mí, los movimientos sexuales eran acorde a la situación, lentos, tranquilos y muy sensuales, casi se emparejaban con mis gemidos, entre tímidos y limitados, cada vez que embestía su dulce miembro haciendo golpear sus testículos en mi entrepierna.

    Comencé a sentir sus jadeos que me indicaban la inminente llegada de su orgasmo, cosa que me excito mucho más, casi al instante sentí su descarga en el interior, donde los espermatozoides buscaban su última morada para yacer por un tiempo en la calidez de mis entrañas… casi sin darme cuenta también llegue a un gran orgasmo, que no dio aviso, solo me sorprendió al experimentar sus sensaciones y dejando satisfecha mi sed de sexo.

    Cuando saco su miembro, sin dudarlo y hábilmente con la boca y lengua limpie todo vestigio de semen, sintiendo su sabor y el mío entre mis fauces.

    – Pero amiga… ¡¡¡fue una experiencia genial!!! Viste que no te ibas a arrepentir, es el amante ideal.

    – Si la verdad que sí, la pasamos espectacular. Y la seguimos pasando espectacular luego de hablar sobre lo sucedido, hicimos el amor toda la tarde y la seguimos por la noche, nos tomamos mucho tiempo en brindarnos sexo oral intercambiando nuestros fluidos probando nuestros sabores.

    – Qué bueno Viviana, me alegro que haya resultado bien, ahora… te hago un pregunta (riendo estrepitosamente) ¿me lo vas a seguir prestando?

    – Obvio que sí, es más, hasta pensé que en algún momento podríamos interactuar los tres.

    – Seria buenísimo, pero bueno vamos despacio, vos tenés su secreto con él y yo tengo mi secreto con vos, aun no debe enterarse que nosotras también, de vez en cuando, tenemos encuentros sexuales.

    – No creo que se oponga, pero tenés razón, vamos a darle tiempo.

    Luego de conversar un rato con todos los detalles de lo ocurrido, ambas estábamos con nuestras vaginas pidiendo sexo y, aunque yo estaba aun con los efectos del día anterior, nos tomamos un rato de tiempo para ambas y nuestros juegos amorosos, pensando en lo que nos espera a futuro.

  • Un suertudo y la buenona del salón

    Un suertudo y la buenona del salón

    En la uni tuve un compañero que padecía una condición extraña en sus vértebras cervicales, lo que le hacía parecer que no tenía cuello, además era súper bajito, medía 1.40 aproximadamente.

    Por otro lado había una compañera delgada, con curvas muy sensuales y muy buenas nalgas, a la cual todos queríamos poner.

    Un día se realizó una fiesta, en casa de una chava, a la cual asistieron los protagonistas de esta historia y la tipa ya andaba desatadisima, todos jugaban «yo nunca, nunca».

    Y cada vez que alguien decía algo relacionado con sexo, ella tomaba, por ejemplo, alguien de los participantes decía algo y quién se siéntese identificado con ello tomaba de su vaso, tipo así:

    -Yo nunca, nunca, la he mamado en un taxi.

    Y tomaba la morra.

    -Yo nunca, nunca, he follado en casa de mis padres

    Otro.

    -Yo nunca, nunca lo he hecho de perrito

    Volvía a tomar.

    Y así, la morra se empedo y se metió en una habitación a dormir, paso un rato y el compañero se sintió igual y se fue a acostar, el vato vio a la morra «dormida» y la desnudo de la cintura para abajo, la abrió las patas y empezó a mamarle la …, la morra lo tomaba con sus manos y pegaba más su cabeza hacia su sexo.

    Cuando en eso abren la puerta, todos se rieron, no paso nada más y así fue como se regó el chisme en toda la uni.

    Fin.

  • Mi hermana me da la mejor mamada de mi vida

    Mi hermana me da la mejor mamada de mi vida

    Este relato es bastante largo, para empezar voy a hablar de mi, tengo ya 31 años encima, y mi vida es muy rutinaria, no hago más que jugar videojuegos y pues tengo una novia a la que ahora veo poco y hablamos menos, ya nos estamos distanciando por muchos problemas, soy un chico bajo, y no soy guapo pero tampoco me considero feo.

    Tengo un amigo, si es que se le puede decir así a alguien, Jhon siempre me está mandando fotos de chicas y comentamos lo bien que tienen el culo o las tetas o lo que le haríamos, aquí es donde empieza la historia.

    Una vez Jhon me envío la foto de una chica pero la imagen cortada sin la cara, la imagen era de una chica enseñando su escote, tenía unas tetas buenísimas y me preguntó qué tal?

    Me pareció un poco raro que cortara la imagen ya que nos teníamos cierta confianza así que no le comenté nada esperando que me enviara bien la imagen, al rato me puso: que les haría a esas tetas? Empecé a escribir el mensaje diciendo que buenas tetas tenía esa perra, que rico ponerle la verga en medio y tirarle toda la leche. la verdad es que las tetas eran de campeonato pero me pareció raro de nuevo y por un segundo borre el msj y le dije que dejara la trama y mandara bien la foto a ver quién era la chica.

    Se empezó a reír y mandó la foto completa, la dueña de esas tetas deliciosas no era nada más y nada menos que mi hermana, el hijo de puta agarro la foto y la corto y todo lo que dije que le haría a esas tetas prácticamente dije que se lo haría a mi hermana, le dije que era un hijo de puta y me reí dejamos la conversación ahí pero dentro de mi cabeza algo cambio, no podría ver a mi hermana igual de ahora en adelante, solo veía que todo este tiempo tenía unas tetas hermosas y no lo había notado hasta ahora.

    Una que otra vez que hablamos juntos yo y ella no podía evitar mirar esas tetas y como encantado se las chuparía y llenaría de leche, probablemente este mal no lo sé pero no podía evitarlo, mi hermana que es dos años menor que yo, más bajita incluso y un poco rellenita, tiene más carne de lo que debería pero eso la hace incluso verse sexy, tiene unos labios que debe ser una diosa chupando vergas y una sonrisa que siempre que la hago reír me imagino la sonrisa que haría con mi verga en su boca.

    Nunca le dije nada ni mucho menos pero un día llevaba una semana de no tener sexo con mi novia estaba muy caliente y sin nadie que me ayudara con la presa, estaba navegando en Instagram viendo chicas para ver a cuál me iba a coger en mis pensamientos y apareció mi hermana, otra vez esas tetas descomunales y como si no tuviera control sobre mí me saqué la verga y me empecé a masturbar pensando en mi hermana, la muy zorra tenía un video sacando y moviendo la lengua y me imaginé que me chupaba el pene y no aguante, me viene a chorros esa noche y para sorpresa mía después del orgasmo no me sentía mal solo pensaba en una cosa… como coger a mi hermana.

    Como dije antes estaba tenía no problemas con mi novia y en el sexo aunque no era del todo malo no le gustaba hacer sexo oral y esa es una de las cosas que más disfruto, ella si lo ha hecho 10 veces en 5 años diría que es mucho, no llega ni a las 8 mamadas y estas no tan buenas como uno espera.

    Te preguntaras porque digo todo esto? Pues porque mi hermana es una gran perra, le encanta el sexo y no lo niega en su Facebook pasa poniendo cosas como que quiere verga y cosas de ese estilo, una vez que vi una de sus publicaciones luego me escribió para pedirme un favor, siempre me pedía favores y siempre me imaginaba que me los pagaba con una buena mamada, esa vez que me acribilló le respondí – qué quieres? Verga? A lo que ella respondió: siiii que rico.

  • Mi hijo nos llena de leche en el día de la madre

    Mi hijo nos llena de leche en el día de la madre

    Mi historia comienza diciendo que tengo 48 años y mi hijo tiene 24, es mi hijo menor y siempre lo cuide más que a los demás, creo que por eso sentía el deseo de que me cogiera tan fuerte que me partiera en dos.

    Todo inició en el 2020 en la pandemia, él estudiaba en la universidad y yo pues soy ama de casa entonces él era el hombre de la casa mientras su padre salía estaba en el hospital haciendo sus deberes, yo le daba bromas como «cuando me traes la novia hijo» pero el me esquivaba los temas.

    Así que creí que era del otro bando así que le propuse conocer una «amiga» mía ya que el tener sexo con una mujer que tiene experiencia pues sería bueno para él, entonces contacté a mi hermana de 37 años y le propuse que tuviera una cita con un amigo joven -era mi bebé que iba a tener una cita caliente- evidentemente mi hermana dijo que sí (ambos aceptaron) los cité en un bar clandestino muy famoso de la capital que es perfecto para encuentros a escondidas.

    Mi hijo llegó primero bien vestido dispuesto a lo que fuera, ya había empezado a tomar algo de cerveza.

    De pronto nos vio entrar y dijo:

    “¿Que hacen aquí?»

    Somos de mente muy abierta y así fue como ambas le dijimos al mismo tiempo.

    «A una cita caliente»

    El preguntó con quién y yo le dije la verdad «quiero que hagamos un trío».

    Entonces mi hijo eufórico dice:

    ¡no puedo son mi mamá y mi tía!

    A lo que mi hermana dijo «pues no nos iremos solas a la casa de regreso, hoy vamos a coger»

    Yo ya había visto a mi hijo masturbándose varias veces en la sala a luces encendidas sin ningún temor de que lo encontrara mas bien parecía disfrutar hecho de que pudiera encontrarlo con las manos en su masa.

    Y todo lo hacía de noche mientras yo dormía y a veces me despertaba para ir a tomar mi medicina y de pronto bajaba a la sala y veía ese gran pene y le dije a mi hermana en el oído «vamos a hacer un trío con José» (mi hijo de pene gigante, no lo he medido pero calculo que son 22 cm de carne) casi 6 cm más que su padre nos iba a destrozar y ambas y sin sexo por días estábamos dispuestas a hacerlo por el bien de mi hijo y su pene.

    Nos sentamos en una de las barras y pedimos una botella de Cacique (el licor más famoso de Costa Rica) en un momento me fui al baño y cuando volví vi a mi hijo besando a su tía y tocando su enorme y perfecto trasero y metía sus manos por debajo del vestido y cuando me vieron se asustaron y no se habló del tema (mi hijo andaba en carro) nos ofreció un aventón a lo que mi hermana se subió adelante y yo atrás, todo el camino iba pensando en como tocarle el miembro mientras mi hermana le daba una mamada pues creímos que iríamos a casa pero nos llevó a un mirador precioso y ahí nos dijo:

    «Okey ahora ambas serán mis putas»

    Ambas asentado con la cabeza empezamos a quitarnos los vestidos y quedamos solo en lencería.

    Eran alrededor de las 2 de la madrugada y no había nadie así que nos pusimos de 4 arriba del cajón del carro y el empezó a lamer mi coño mientras mi hermana me decía cosas sucias como:

    «Que rico, yo también quiero sentir esa lengua en mi vagina» mi hijo después metió sus dedos entre mi coño y dejé salir un pequeño pero eficiente gemido y le dije en voz pervertida:

    «¿qué esperas para meter ese pene dentro de nosotras?»

    Con miedo contestó:

    «Quiero que ambas me chupen el pene primero»

    Creímos que era todo lo que sucedería pero no.

    Nos metió tanto el pene que quedamos con dolor por un momento pero fue delicioso…

  • Sexo con mi atractivo jefe

    Sexo con mi atractivo jefe

    Tengo 21 años de edad y trabajo de niñera cuidando a un nene de 10 años y su hermanito tiene 6 años, ambos niños son tiernos, bellos y amorosos, pero lo que a mí más me enloquece es el padre de ellos, mi jefe Héctor me vuelve loca de amor.

    Héctor es un atractivo empresario de 50 años que ama a sus hijos y para que no estuvieran mucho tiempo solos me contrato a mí para que los cuidara.

    Lo mejor de todo esto es que mi jefe está soltero porque la mamá de los nenes no se hizo nunca presente.

    Luego de unos minutos ya estaba en la casa en la cual trabajo, toque la puerta y me recibió Héctor, mi corazón pálpito más rápido al ver a ese hombre en el marco de la puerta.

    Se había cortado su pelo gris y estaba más lindo que nunca.

    -Hola querida, pasa.

    -Hola jefe- le dije y entre.

    Nos dirigimos a la espaciosa sala de estar y nos sentamos en el bonito sofá de cuero negro.

    -¿Dónde están los nenes?- pregunte.

    -No te preocupes por ellos, están en un cumpleaños.

    -Es imposible no preocuparme, los quiero mucho.

    -Y ellos te adoran a ti, eres como la madre que no tienen.

    Escuchar de sus labios esas palabras diciéndome que yo era como la madre de esos niños me volvió loca de amor porque a mí me hubiese encantado que esos nenes fueran mis hijos y Héctor fuese mi marido.

    Se me llenaron los ojos de lágrimas de la emoción y él me dijo: -Ven aquí- mientras me envolvía en sus brazos.

    -Ellos son como mis hijos- susurre con mi cabeza en su pecho.

    Levante la vista y vi que él también estaba emocionado.

    Me tomo la cara con ambas de sus manos, cuando hizo ese gesto no pude evitar besarlo.

    Nuestras lenguas se fueron encontrando y uniéndose lentamente, era un beso con pasión y con ternura a su vez, el beso perfecto que toda mujer debe recibir.

    Me separe de Héctor solo para mirarlo a los ojos, sentarme sobre él, luego seguí besándolo, pero esta vez los besos se volvieron más ardientes, con mucha más lengua, hasta me mordió suavemente mi labio.

    Seguí sentada encima de él hasta que con besos y caricias yo quede desnuda y Héctor también.

    Empecé a frotarme descaradamente contra él, haciendo que mi vagina se mueva sobre su pene, Héctor agarro uno de mis pechos y empezó a chuparlo mientras que con su mano libre me daba unas cuantas nalgadas que sonaban bien rico.

    Héctor dejo de darle nalgadas a mi trasero para tomar mis pechos entre sus manos y empezar a masajearlos.

    Me toco con sus dedos mis pezones y luego los mordió un poquito con la punta de sus dientes a la vez que los chupaba.

    Luego de que termino de pasarle su lengua a mis senos me dijo suavemente en el oído: -Tengo la fantasía de ver como te masturbas, quiero ver tus bonitos dedos ingresando en esa hermosa vagina tuya y quiero que los saques muy húmedos.

    -Estoy para cumplir todas tus fantasías- le respondí con la voz más sensual que me salió en ese momento y le pase mi lengua por su cuello.

    Me acosté por completo en el sofá, abrí mis piernas dejando mi vagina bien expuesta a mi jefe, levante la cabeza y vi que me miraba con mucha atención esperando el momento de mi masturbación. Me acaricié suavemente la vagina para entrar en calor, luego me abrí el clítoris para que él pudiera ver su interior y esa fue la zona que me acaricie con mis dedos por unos cuantos minutos hasta que se puso bien húmeda.

    Cuando mi humedad ya era bien notable decidí que era momento de utilizar mis dedos. Me escupí saliva en dos de ellos y los metí dentro de mi vagina, luego con los dedos adentro me empece a masturbar frenéticamente como no lo había hecho nunca antes, pues, ahora tenía una inspiración y era el hombre que me miraba con una lujuria intensa.

    Empecé a gemir y a temblar de placer mientras hacia ese rico trabajo con mis dedos.

    Me di cuenta de que ya estaba a punto de eyacular, saque mis dos dedos llenos de fluido y cuando me los iba a llevar a mi boca él me dijo que esperará.

    -Los quiero saborear yo- me tomo de la mano, saco su lengua y la paso muy lento por ambos de mis dedos, luego se los metió enteros en la boca y siguió lambiéndolos mientras me miraba fijamente. Después de haber succionado mis fluidos me dijo:-Ahora quiero que los chupes tú- e hice lo mismo que acababa de hacer mi jefe, fue un sabor intenso y delicioso a su vez.

    Héctor vio que de mi vagina iban a salir más fluidos, entonces se inclinó y posicionó su lengua en la entrada de mi vulva, me relaje un poco más y mis jugos vaginales fueron en forma de cascada a su boca, él los recibió con mucha alegría sin desperdiciar ninguna gota.

    -Que elixir más rico- dijo y exhalo un largo suspiro.

    Luego él se sentó y yo me senté a horcajadas de Héctor, nuestras caras quedaron a menos de un centímetro de distancia y empezaron las lentas embestidas. Él me dejo llevar el ritmo a mí por hacerle realidad su fantasía. En todos los minutos que duró la deliciosa penetración no pare de besarle los labios (que ya a esta altura ambos teníamos hinchados por tantos besos).

    Le bese el cuello, los hombros y el pecho, mi lengua en el medio de esos besos tan sensuales nunca falto.

    Después pasamos a una posición en la cual Héctor tomo el ritmo, yo me acosté de costado en el sofá y puse mi cabeza en mi antebrazo, eleve una pierna para permitir la penetración y mi jefe entró profundamente dentro de mí.

    Me agarro fuertemente de las tetas y su ritmo para hacer el amor fue bien duro e intenso.

    Me encanto que él se encargara del ritmo de la penetración así yo podía relajarme un poco, dejarme llevar por su salvajismo y disfrutar del momento mientras que él seguía con sus furiosas embestidas apretándome cada vez más fuerte los pechos, sé que me iba a dejar marcas, pero eso me gusta.

    Escuche el gemido final de Héctor y sentí un líquido caliente que me llenaba por dentro, supe que era su semen, había eyaculado.

    Me abrazo por detrás, me beso dulcemente la mejilla y se quedó dormido, yo me dormí también apoyando mi cabeza en su brazo y nuestras piernas quedaron entrelazadas.

  • Aposté el culo y gané ¿o no?

    Aposté el culo y gané ¿o no?

    Hola, mi nombre es Claudia y les voy a contar cómo perdí mi virginidad anal, lo cual se dio en la forma que jamás pude imaginar.

    Les cuento, estaba en la universidad y era el cumpleaños de Raymundo un compañero de clases al que todos le llamábamos Ray, la fiesta era en su casa y no estaban sus padres.

    En esa época acababa de terminar con mi novio, debido a que se mudó a otra ciudad por el trabajo de su padre, y aunque pretendientes no me faltaban, no quería tener una relación tan pronto, quería divertirme un poco, sin compromisos, tenía dos grandes amigas Sandra y Laura, las tres éramos inseparables y acudimos juntas a la fiesta.

    Cabe señalar que mis amigas y yo somos muy atractivas, posiblemente de las más lindas de la Universidad, y sin querer sonar arrogante creo que las supero, soy alta, cuerpo bien proporcionado y firme, piel blanca y pelo castaño, piernas largas y bien torneadas, cinturita delgada, tetas medianas pero firmes y un trasero redondito, levantado y firme, me gusta lucir mi cuerpo, vestir sexy y sentirme deseada por los hombres y envidiada por las mujeres, guardando la debida distancia, tampoco era una chica fácil, mis dos amigas me superaban en ese aspecto, tenían por así decirlo, mayor kilometraje en el terreno sexual.

    Fué una fiesta tremenda, bailé con varios chicos y nos divertimos un montón, todo era bromas y risas, se fue haciendo tarde y poco a poco se fueron retirando los invitados, al final quedamos cuatro chicas y cinco chicos, incluyendo al cumpleañero, mis dos mejores amigas, una amiga llamada Rocío con su novio Carlos y Erik, Daniel y Santiago los otros tres chicos.

    Empezamos a contar anécdotas y chistes, en lo que seguíamos tomando bebidas alcohólicas y a alguien se le ocurrió jugar a verdad o reto.

    Estuvimos de acuerdo, y empezamos a jugar, girando una botella para decidir quien proponía el reto o hacía la pregunta y quien le tocaba cumplir el reto o contestar, al principio fueron preguntas y retos inocentes, pero poco a poco, en lo que pasaba el tiempo, los retos se fueron haciendo más picantes y las preguntas más indiscretas, llegado a este punto Rocío y Carlos se retiran, pensé en retirarme también, pero mis amigas me animaron a seguir.

    Laura gira la botella y apunta a Sandra, Daniel es el afortunado en realizar la pregunta o proponer el reto, Sandra elige reto y Daniel le pide bailar Twerking, Ray pone música y Sandra se pone a bailar sacudiendo el trasero hacia adelante y hacia atrás, después se pone en cuclillas, con las piernas abiertas y se levanta empinado el trasero hacia afuera y arqueando la espalda mueve las caderas rápidamente de derecha a izquierda, un twerking tremendo digno de la misma Miley Cyrus, los chicos no perdían detalle del sensual movimiento de sus nalgas, un candente espectáculo que provoca que Daniel quien estaba frente a Sandra, se levante y la tome de la cintura, restregando su pelvis contra sus nalgas e imitando sus movimientos, Sandra gira la cabeza y sonriendo en forma pícara, empuja su culo contra su pelvis, y mueve la cintura rápidamente de izquierda a derecha, al terminar el baile, alcancé a notar como el bulto de Daniel bajo su pantalón había crecido y creo que también la de los demás chicos, incluso noté como Ray se llevaba la mano a la entrepierna para acomodarse el bulto.

    Todos aplaudieron y felicitaron a ambos.

    Es el siguiente turno y la botella apunta a mí, el ganador es Santiago, elijo verdad y todos protestan, me dicen que hubieran deseado que les hiciera también un baile twerking.

    – No, no podría, ja ja, la verdad no me atrevo, creo que necesitaría estar muy borracha para hacerlo- exclamé.

    – Pues entonces otra ronda de bebidas para todos, ja ja- bromeó Erik.

    Todos rieron con la puntada, sirvieron otra ronda de bebidas y brindamos.

    Santiago el ganador me hace la pregunta, y es:

    – ¿Tendrías sexo con alguno de los chicos de esta habitación?

    Sabía hacía donde iba dirigida la pregunta, el baile me había dejado también cachonda y aunque no estaría mal encamarme con alguno de los chicos, no estaba en mis planes.

    Levanté la vista para verlos a todos, y los voy a describir:

    Erik era el más alto y atlético, muy guapo, con una piel bronceada y muy varonil, pelo castaño, ojos verdes y grandes, el más encamable de todos, me atraía mucho su físico, aunque no era muy brillante, su conversación se centraba en deportes y bandas de música, eso era algo que no me gustaba como para llegar a tener una relación, pero no estaría mal para una noche de sexo.

    Santiago también era guapo y muy inteligente, de complexión atlética, aunque menos musculoso y alto que Erik, piel muy blanca y pelo negro, sus conversaciones eran muy interesantes y podía hablar de cualquier tema, aunque demasiado arrogante, a pesar de ser una mujer inteligente en varias de las conversaciones grupales me había hecho quedar como una estúpida, tenía un sentido del humor muy ácido, si bien me atraía mucho su inteligencia, me incomodaba su forma de ser tan engreída, sentía una mezcla de atracción y aversión por ese chico, se podría decir que era el único de los chicos que me caía mal, incluso me había invitado a salir en un par de ocasiones y lo había rechazado, era mayor la antipatía que sentía por ese chico que su atractivo.

    Ray era el clásico chico tierno y simpático, delgado y piel blanca, con una sonrisa encantadora y ojos grandes y expresivos, cabello castaño, respetuoso y muy divertido, así que también me lo llevaría a la cama y por último Daniel, un chico de piel morena apiñonada, delgado pero fibrado, no muy agraciado de cara, pero muy pícaro y simpático, tal vez, no tan encamable como los otros tres, pero no estaba mal, definitivamente no me molestaría tener sexo con él.

    Así que ante la pregunta de Santiago la respuesta fue sí, si tendría sexo con alguno de ellos, respondí, un poco sonrojada y sin dar nombres, ni detalles.

    Empezaron a bromear sobre quien de ellos me llevaría a la cama y me presionaron a que les dijera con quién de ellos me gustaría tener sexo, me ruboricé, y les respondí:

    – Chicos, están muy guapos todos, pero no se hagan ilusiones, no soy una chica fácil, así que olvídense de encamar a esta palomita.

    Giré la botella y ahora la boca apunta a Santiago, y elige reto, el otro extremo apunta al espacio que hay entre Laura y yo, no sabría a quien le correspondía proponer el reto, pero mi amiga Laura, se apresura y le pide bailar como stripper, nuevamente Ray se para a poner música, Santiago se sube a la mesa de centro, una nueva ronda de bebidas y nos sentamos mis amigas y yo en el sofá, frente a Santiago para disfrutar su baile.

    Empezamos a chiflar, aplaudir y gritar para animarlo e inicia su candente baile, bailaba muy bien, tenía ritmo y se movía en forma muy sensual, moviendo sus caderas empezó a desabotonar su camisa, hasta que finalmente la aventó y siguió con su camiseta interior, dejando al descubierto un torso bien definido, sin ser musculoso como Erik, se notaba que hacía deporte o ejercicio, realmente parecía un stripper profesional, tomó mi mano y la pasó por sus pectorales, sentir el contacto de su piel desnuda me hizo sentir un escalofrío y la retiré de inmediato, sonrió en forma pícara ante mi nerviosismo, mis dos amigas gritaban emocionadas, se puso de espalda y empezó a desabrochar el cierre de su pantalón, lentamente se bajó el pantalón y dejó ver su firme trasero cubierto por un ceñido bóxer que se metía ligeramente entre sus nalgas, nuestros gritos eran estruendosos, nos reímos un poco cuando intentó quitarse los pantalones y tropezó, pero se recompuso y siguió bailando, da media vuelta y queda frente a nosotras, sigue bailando sensualmente, en

    el bóxer se dibuja su verga, definitivamente está muy bien dotado, me quedé mirando su bulto como una boba, estática, no sé, tal vez estaba mareada por el alcohol o demasiado excitada, pero no perdía detalle, de pronto siento un empujón en la parte de atrás de mi cabeza y mi cara se estrella contra la verga de Santiago, apenas un instante, alcancé a sentir ese tronco caliente y palpitante sobre mis labios y mejilla y el embriagante aroma viril de su miembro inundó mi nariz, un aroma a verga de macho excitado, una descarga de adrenalina recorrió mi cuerpo y me retiré al instante, mi cara se puso roja como un tomate, avergonzada, todos se pusieron a reír, le recriminé a mi amiga Laura el que me haya empujado, pero por dentro sentía mi coñito hervir, completamente empapado, la excitación que sentía era tremenda.

    Termina el baile y Santiago se pone el pantalón, pero deja su torso desnudo, lo cual lo hace ver muy sexy, no deja de mirarme y no puedo sostenerle la mirada, ahora es su turno por ser el último en realizar un reto y gira la botella, lentamente se detiene y nuevamente la boca apunta a mí y el otro extremo a Santiago, protesto por volverme a tocar, pero mis protestas son rechazadas entre risas de todos, así que les digo:

    – Ok, está bien, pero pido verdad, no me van a ver bailando twerking, lo siento chicos.

    Santiago me mira detenidamente y sonriendo en forma pervertida suelta su pregunta:

    – Ok, Claudia, cuéntanos con lujo de detalle, como fue la primera vez que te estrenaron el culo.

    No esperaba una pregunta tan personal y con voz débil, dudé en contestar.

    – No entiendo, ¿a qué te refieres con estrenar el culo?

    – Pues a eso, cuenta la primera vez que te la metieron por el culo, por detrás- respondió Santiago.

    Todos se me quedaron viendo, esperando mi respuesta, pero a pesar de no ser una santa, nunca había tenido sexo anal antes y aunque alguno de los chicos con los que llegué a tener sexo me lo pidió, no acepté y había conservado mi virginidad anal, a pesar de considerarme de mente abierta en lo referente al sexo.

    Mis amigas eran las culpables de que hasta la fecha no hubiera entregado mi culito y es que en una ocasión, en una charla entre amigas, Sandra me contó que lo había probado una sola vez y que había sentido el dolor más intenso de su vida por lo que nunca volvería a dejarse coger por atrás y Laura me dijo que a veces se dejaba meter un dedo en el culo, pero que no le gustaba, se sentía incómoda y no pensaba ir más allá, por lo tanto, cuando mi novio me lo pidió, me negué tajantemente, así que respondí con seguridad:

    – Lo siento chicos, pero no les voy a contar nada, porque nunca he tenido sexo por la colita.

    – No lo creo, Claudia, mientes, tienes el mejor culito de la escuela, no creo que no te hayan pedido el culito y lo hayas entregado, vamos se sincera y cuéntanos.- insistió Santiago.

    – La verdad si me lo han pedido, ustedes los hombres siempre quieren la cola, pero no la he entregado porque es algo que duele muchísimo y no causa placer a las mujeres, es sólo un capricho de ustedes los hombres y solamente ustedes gozan.

    – Eso no es cierto, el noventa por ciento de las mujeres que lo prueban, les encanta y siguen repitiéndolo, es más, personalmente he enculado a muchas mujeres y todas después han regresado para que las vuelva a encular. Si a una chica le duele es porque el tipo no sabe cómo hacer el sexo anal.- replicó con la soberbia y arrogancia que lo caracterizaba.

    Nuevamente me molestó su forma tan engreída de ser, y sin pensarlo lo traté de dejar en ridículo y respondí riendo y burlándome de él:

    – Ja, ja, ja, no son más que mentiras, es más dudo mucho que hayas enculado a una chica, son puros cuentos, es más, aunque te he visto con chicas, nunca te he conocido una novia, se me hace que sales con chicas sólo para disimular y hasta eres gay.

    Todos rieron de mi respuesta, me sentí orgullosa de por fin ridiculizar a ese guapo pero engreído chico y tomar venganza de las veces que me había hecho quedar como una tonta.

    – No soy gay y estoy seguro de que te la puedo meter sin dolor, puro placer y estarás gimiendo y gozando y tu misma me pedirás que te la vuelva a meter por el culo. – me retó

    – Ya calla, dices puras bobadas, hablas demasiado – repliqué riendo.

    – Pues te lo demuestro, aquí mismo y con todos los que están aquí como testigos. – sentenció.

    Todos se me quedaron viendo esperando mi respuesta a semejante reto, imaginé sus burlas si me echaba para atrás, así que le propuse una condición que seguramente no aceptaría:

    – Si gano tendrás que salir a la calle desnudo y caminar alrededor de toda la cuadra.

    Sonriendo y con un aire de extrema confianza simplemente respondió:

    – Acepto.

    No podía creer hasta donde había llegado, mi corazón latía a mil por hora, pero a pesar de todo estaba sumamente excitada.

    Con total desfachatez y arrogancia preguntó si alguien tenía lubricante, vaselina o aceite de bebé y Ray se apresura a ir a su cuarto por un botecito de lubricante, al entregárselo a Santiago le dice que podemos usar la recámara de sus padres.

    Sentía todas las miradas, mis amigas me miraban con los ojos bien abiertos, incrédulas, los otros chicos con una sonrisa burlona, sentía una mezcla de emociones difícil de describir: vergüenza, miedo, excitación, tomé mi vaso de licor y me lo tomé de un solo trago para darme valor al tiempo que Santiago me tomó de la mano y nos dirigimos a la recámara, mis piernas temblaban, sentía que debía salir corriendo, no lo hice, mi mente era un caos, mil pensamientos cruzaban por mi mente.

    Al cerrar la puerta de la recámara, recordé a mis amigas y me volvió a dar miedo, lo tomé de las manos y mirándolo fijamente a los ojos le expresé:

    – Recuerda tu promesa, tengo miedo, no me vayas a lastimar, si me duele, no me forces, promételo.

    – Tranquilízate preciosa, déjame a mi, soy un experto, solo déjate llevar y confía en mí, te prometo que si algo no te gusta no te forzaré, pero estoy seguro que vas a gozar y vas a querer repetir- respondió, al tiempo que sus labios se acercaron a los míos y me dio un tierno beso, me sorprendió, e hice algo que no hubiera esperado: me recosté sobre su pecho como una gatita asustada, mi cuerpo temblaba.

    Me tomó en sus brazos con ternura, sentía el calor de su piel, tomó mi cara y me miró con dulzura, parecía otra persona y me dijo:

    – No tengas miedo, bebé, sería incapaz de lastimarte y me dio un ardiente beso en mis labios.

    Nuestras lenguas se entrelazaron, su lengua recorría mi boca a placer y me fue quitando la ropa, primero cayó mi blusa y posteriormente mi pantalón, besaba mi cuello, mordisqueó el lóbulo de mi oreja, su lengua se enroscó en la parte de atrás, toda mi piel se ponía chinita, nunca pensé que el chico que odiaba por su arrogancia fuera tan tierno en la intimidad.

    Me quitó el sostén y sus labios besaron mis pechos, lamió y succionó mis endurecidos pezones, los acariciaba con suavidad.

    – Linda, que lindos pechitos, mi amor, mi cielo, son tan hermosos.

    Me jaló hacia la cama, se sentó en ella y me tomó de la cintura para dar media vuelta, mi culo quedó frente a su cara, expuesto en todo su esplendor, solamente con mi tanguita puesta.

    – Mi amor, que colita más hermosa tienes, el mejor culo sin dudarlo, no tienes idea de las veces que he soñado con este momento- confesó.

    Comenzó a acariciar mis nalgas muy suavemente y mi piel se erizó, corrió la tela de mi tanga que estaba enterrada en mis nalgas y con la yema de su dedo rozó mi esfínter, todo mi cuerpo se estremeció y en forma involuntaria apreté las nalgas, no pensé que mi esfínter fuera tan sensible, esa leve caricia me había encantado, apreté mis labios para no gemir.

    – Tranquila bebé relájate, solo disfruta, no te voy a hacer daño- Dijo y empezó a besar mis nalgas, era un experto, me encantaba la sensación de sus labios ardientes recorriendo mi piel, y en forma instintiva paraba la colita cada vez más.

    Aprovechó para bajarme completamente la tanguita y abriendo mis nalgas contempló mi esfínter y expresó:

    – Ufff, amor mío, la verdad lo tienes muy cerradito, que ricura, tierno y rosadito, será un verdadero placer gozarlo y hacerte gozar.

    Cuando su lengua tocó por primera vez mi orificio sentí que todo mi cuerpo se sacudía, se me aflojaron las piernas y no pude evitar lanzar un suspiro de placer, siguió con su ataque, su lengua recorría una y otra vez mi agujero mientras sus dedos alcanzaron mi coñito y masajeaban mi clítoris, la puntita de su lengua buscaba horadar mi entrada y sentí como se hundía ligeramente, me hizo inclinar más la espalda y arremetió metiendo su cara entre mis nalgas, su lengua recorría toda mi rajita, desde mi clítoris hasta mi culo, estuvo comiendo mi culo por unos 10 minutos, apretaba mis nalgas con fuerza, las abría para lengüetearme a placer mi anito, saliva escurría por mis muslos, estaba en el paraíso, empecé a gemir y exclamé:

    – Ayyyy, Santiago, que me haces, que rico se siente, me vas a hacer acabar, agghggh.

    – Acaba amor, no te preocupes, solo disfruta y goza.

    En ese momento sus dedos penetraron mi empapado coñito y empezó a comerme el culo con mayor intensidad, ya no pude aguantar más y me vine intensamente, todo mi cuerpo empezó a convulsionar, me tomó de la cintura más fuerte y clavando su cara entre mis nalgas succionó mis jugos vaginales y mi culito, mis piernas se me doblaban del placer que sentía, fue un orgasmo larguísimo, y no me soltó hasta que terminó.

    Se levantó y me pidió recostarme en la cama boca abajo, tomó una almohada y levantando mi cintura, la puso bajo mi vientre, aprovechó para despojarse de su ropa, alcancé a ver de reojo su verga, era larga y venosa, con una cabeza rosada y brillante, un poco alargada, definitivamente un bello ejemplar de miembro masculino. La hora de perder la virginidad de mi culito había llegado.

    Se arrodilló entre mis piernas y nuevamente se apoderó de mi colita, me mordía las nalgas y me lamía con pasión, me hacía suspirar con cada lengüetazo que me daba, una vez que me dejó el culito bien ensalivado, sentí la yema de su dedo posarse en mi orificio anal, acariciando y masajeando mi esfínter en forma circular, cada vez ejercía más presión, hasta que ocurrió lo inevitable, su dedo venció la resistencia de mi esfínter y la primera falange se coló dentro de mí culo, apreté mis nalgas en acto reflejo, no sentí dolor, pero no era algo agradable

    – Tranquila bebé, sólo es un dedo, no te voy a lastimar, tengo que dilatarte la colita poco a poco, relájate y sentirás placer.

    Sin sacarme el dedo, siguió acariciando las nalgas y esperó pacientemente a que me relajara, cuando lo logré, empezó a rotarlo y acariciarme por dentro, tal como me había prometido empecé a sentir placer y me dejé hacer, se sentía divina esa suave caricia en mi zona más íntima, después empezó a meter y sacar suavemente su dedo y estirándose en la cama alcanzó el bote de lubricante. Sentí un chorro de líquido frío entre mis nalgas y con su mano lo esparció por todo mi culo, masajeando la entrada anal en círculos, creo que me echó demasiado porque sentí como escurría entre mis piernas, presionó nuevamente su dedo y mi culito se abrió sin ninguna resistencia, lo enterró hasta el fondo y no pude evitar dar un gemido de placer, posteriormente empezó a meter y sacar su dedo, aprovechaba para poner un poco más de lubricante que aplicaba en mi interior, cuando sintió que ya entraba y salía con facilidad, insertó un segundo dedo, y di un respingo.

    – Tranquila, no aprietes amor, tu culito dilata muy bien, pero hay que abrirlo poco a poco para que no te duela, vas a ver todo el placer que te puede dar tu culito.

    Intenté relajarme, sentir dos dedos dentro de mi cuerpo me causaba incomodidad, pero era soportable, unos segundos después estaba gozando sus dedos, cada vez sentía mi colita más flojita y abierta, me estaba abriendo como un experto y disfrutaba como loca, paraba más la colita para que me entrarán más profundo sus dedos, los movía en forma circular y los abría como en tijera presionando suavemente mis paredes internas y dilatándolas, en eso, abrió los dedos lo más que pudo y echó otro chorro de lubricante que entró directamente al interior de mi culo, sentí el líquido frío entrar en mi interior y como sus dedos se encargaban de distribuirlo y llenarme todo el culo de lubricante por dentro. Estaba gozando lo que me hacía, sacó sus dedos y sentí un vacío, voltee y a punto estuve de pedir que me metiera nuevamente sus dedos, vi por el reflejo del espejo del tocador que se estaba embadurnando de lubricante su tremenda verga, se veía tan grande e imponente y su hongo tan grueso que me dio nuevamente miedo y le expresé :

    – Es muy grande, no creo que me vaya a entrar, recuerda que si me duele, no me la metas.

    – No tengas miedo, confía en mí, recuerdas como poco a poco tu culito se fue dilatando, primero no entraba mi dedo, después entraron dos y estoy seguro de que no te ha dolido ¿o si?

    – No la verdad, no, alguna incomodidad al principio pero no dolor, pero tu verga es mucho más gruesa que dos dedos.

    – Si, sentirás igual, un poquito de incomodidad al principio, pero no dolor, una vez que te relajes te sorprenderás del placer que una verga puede darte, si con dos dedos te gustó, con mi verga aullarás de placer como una loba en celo, al ser más gruesa y más larga, te estimulará más y mejor que con dos dedos.

    – Tienes un culito precioso, y es una lástima que no hayas disfrutado del placer que puede darte, sólo relájate y te prometo que gozarás como nunca cuando mi verga te recorra por dentro.

    Se posicionó entre mis piernas y presionó en mi espalda, obligándome a quebrar la cintura y levantar mi culito, sentí el tibio roce de la cabeza de su verga entre mis nalgas, recorría el canal de arriba abajo, pero cada que pasaba por mi hoyito se detenía un instante para apoyarla y hacer un poco de presión, la sensación era exquisita, la cabeza de su verga se sentía cálida y tersa, chorreaba un poco de precum.

    – Así nena, disfruta, sientes mi verga, gózala, no tengas miedo y relájate.

    Empezó el vaivén, era rico, delicioso, así estuvo un rato y me fui relajando, entonces me dijo:

    – Puja un poquito como cuando vas al baño y vas a sentir más rico.

    Así lo hice y el contacto se hizo más íntimo, así me siguió punteando como veinte minutos, jugando a presionar y dejar de presionar, me decía que me estaba besando la colita con su verga, cada vez sentía la cola más dilatada, más sensible, mi cuerpo más relajado, el miedo había desaparecido por completo, se acomodó nuevamente y con dos manos en mi espalda me hizo quebrar más la cintura, abrió más mis piernas y aumentó la presión de su verga contra mi ano, sentí que mi culito se iba abriendo y ya no retrocedió, forzando a mi esfínter abrirse hasta coincidir con el tamaño de su enorme hongo y traspasarlo, el dolor que sentí fue tremendo, fue como si me partieran en dos y lancé un fuerte grito de dolor, que seguramente escuchó todo el edificio.

    – Sacaaa, Sacalaaaa, me duele – grité sin importarme que pudieran escucharme.

    Un par de lágrimas rodaron por mis mejillas, no me soltó, me tenía fuertemente sujeta de la cintura, con mis manos intentaba empujarlo, liberarme, sin éxito, se quedó quieto, e intentaba tranquilizarme.

    – Tranquila, relájate, ya tienes la cabeza dentro, es lo más grueso, pronto pasará el dolor y sentirás mucho placer- me dijo al tiempo que me seguía acariciando mis nalgas y mi espalda

    Cómo por arte de magia el dolor agudo fue cediendo y mis gritos se fueron apagando, sentía como latía la cabeza de su verga en mi interior, continuaba sin moverse, disfrutando la estrechez de mi culito, me preguntó:

    – ¿Ya pasó el dolor?

    – Duele, pero es más soportable, siento ardor y como adormecido el culo- respondí

    Entonces inició un lento vaivén, avanzaba dos milímetros y retrocedía uno, poco a poco iniciaba la conquista de mi culo, sentía como se iban abriendo mis pliegues internos con un ligero ardor, pero el suave masaje de su verga contra mis paredes internas me provocaba cada vez mayor placer, después de un rato anunció.

    – Ya tienes media verga dentro nena, la sientes.

    Vaya que la sentía, sentía que estaba a punto de reventar, y todavía faltaba media verga, pero traté de relajarme y morir empalada.

    A partir de este momento el vaivén se fue haciendo más largo y profundo, me la sacaba hasta dejar solo la cabeza dentro y me la metía suavemente avanzando cada vez más, haciéndome jadear, bocanadas de aire salían de mi boca, después de un rato sentí el pelambre de su pubis acariciando mis nalgas y de un golpe me ensartó la última parte de su verga, su pelvis chocó con mis nalgas y un nuevo grito salió de mi boca. Se quedó quieto nuevamente para que mi culo se adaptará al tamaño de su verga.

    – Listo nena, ya eres mía, tienes el mejor culito, el mejor culito que me he cogido en mi vida, no sabes cómo lo estoy gozando, aghhh, que suave, caliente y como me aprieta la verga, aghhh.

    Me sentía tan llena, sentía que la cabeza de su verga me estiraba por dentro, un calor interno que me devoraba, el dolor no se había extinguido del todo, pero el placer que sentía crecía cada vez más.

    Después de unos minutos sin moverse anunció:

    – Ya no te duele, ¿cierto?

    Afirmé con mi cabeza y en ese momento me dijo:

    – Prepárate porque empieza la culeada, te voy a hacer gozar y chillar de placer, el mejor sexo que has tenido en tu vida.

    ¿Apenas empezaba la culeada?, ¿que había sido todo lo anterior?, pensé, pero pronto obtendría respuesta. Se recostó sobre mi cuerpo, uno de sus brazos rodeó mi cuello y el otro abrazó mi cintura, su pecho quedó pegado a mi espalda y su boca besaba mi nuca, mi cuello y mis orejas, empezó a darme embestidas largas y profundas, mientras susurraba y me decía cosas dulces al oído, me sentía derretir en sus brazos, las venas de su verga me frotaban por dentro y en cada embestida sus huevos chocaban con mis nalgas, haciéndome gemir de placer, una corriente eléctrica recorría mi cuerpo en cada empalada, me estaba volviendo loca, un placer insospechado, jamás pensé que mi culo pudiera hacerme gozar de esa forma.

    Me estuvo culeando a placer por más de quince minutos, me sentía una muñeca de trapo en sus brazos, cada vez me embestía más rápido y profundo, me clavaba la verga con tal fuerza que me hundía en la cama, mis ojos se pusieron en blanco y empecé a gemir con todas mis fuerzas, empecé a culear hacia atrás y el contacto se hizo más intenso, aflojaba el culito para que me entrara más profundo y lo apretaba cuando salía, lo escuché gemir.

    – Aghhhh, nena, que rico, me encanta, me vas a sacar la leche si sigues así. Que rico me aprietas la verga.

    Escucharlo gozar me hizo sentir dominante, en control de la cogida, aminoró la velocidad de sus embestidas, lo dejaba llegar hasta lo más profundo y entonces apretaba el culo con fuerza haciéndolo aullar de placer. Sentía su verga contraerse e hincharse dentro de mí, en eso sentí su mano llegar a mi coñito y un par de dedos se hundieron en mi coño, todo mi cuerpo empezó a convulsionar, mis piernas temblaban, empecé a correrme gritando de placer como loca, espasmos recorrían mi cuerpo e involuntariamente apreté el culo con más fuerza, inmediatamente escuché un gruñido que salía de su boca, su verga se hinchó más que nunca y me la enterró con toda su fuerza, empezó a descargar sus chorros de semen ardiente dentro de mis entrañas. Sentí cada uno de sus chorros de leche llenando mi culito, chorro tras chorro, tanto esperma como ningún otro,

    Se desplomó sobre mi, nuestros cuerpos sudaban, después de unos minutos sentí que su verga perdía dureza y le pedí que me la sacara, comenzó a sacarla muy lentamente hasta que nuevamente la cabeza amplió mi esfínter y salió junto con un chorrito de semen.

    Me levanté como pude, mis piernas me temblaban y mi culo me ardía, me dirigí al baño con semen escurriendo por mis nalgas. Santiago me siguió.

    Al sentarme en la taza empecé a soltar a chorros la leche en el interior de mi cuerpo, sonreía orgulloso por todo el semen que me había inyectado, su verga chorreaba semen también.

    Tan pronto terminé de descargar su semen, me metí a la regadera junto con Santiago, me bañó con ternura, lavando mi culito con cuidado y agradecida le lavé la verga, a medida que se lo lavaba volvía a ponerse duro y me pidió seguir cogiendo, que nunca en su vida había gozado tanto y que lo había vuelto loco, a mi pesar le dije que no, que estaba cansada, que ya sería en otra ocasión y le di un tierno y amoroso beso. Nos secamos y vestimos.

    Habían pasado más de dos horas y esperaba que ya a esas horas todos los de la reunión se hubieran marchado, pero al abrir la puerta me di cuenta de que no era así, ahí estaban todos a la espera de que saliéramos, mirándonos con detenimiento y sorpresa, algunos sonriendo maliciosamente

    Primero salió Santiago, sonriendo triunfante y presumiendo dijo:

    – Gané, hice gozar a Claudia como nunca – exclamó

    Nuevamente regresaba su arrogancia y aunque me sentía humillada y con vergüenza, reclamé.

    – No Santiago, la apuesta no era esa, la apuesta era que me la podías meter por detrás sin sentir dolor y me dolió horrible.

    – Es cierto- exclamó Erik,

    – Todos escuchamos los gritos de Claudia- agregó Ray.

    Todos estuvieron de acuerdo y le dijeron a Santiago que había perdido y tenía que cumplir la apuesta, a lo que no le quedó más remedio que aceptar.

    Lo acompañamos a la puerta del edificio, estaba amaneciendo, pero por ser domingo la calle lucía desierta, allí se desnudó sin ninguna pena, al contrario parecía disfrutarlo y salió caminando a la calle gallardo, completamente desnudo, rumbo a la esquina, un señor mayor que estaba barriendo la calle lo vio y sin ninguna pena lo saludó, a lo que el señor solamente sonrió y movió la cabeza de un lado a otro, después vimos que se acercó un coche y se detuvo a observarlo, ni se inmutó y los saludó también, dio vuelta en la esquina y mis amigas corrieron para seguirse deleitando con su figura, no las acompañé, me ardía tanto el culo, pero no les revelé el motivo, al cabo de un rato apareció por la otra esquina, parecía la escultura de un Dios griego con la diferencia de su pene que a pesar de estar flácido conservaba un buen tamaño, veía como caminaba y su miembro colgaba y se balanceaba de un lado a otro como un péndulo entre sus piernas, no podía creer que ese tronco de carne hubiera estado dentro de mi culo y me hubiera hecho gozar como nunca.

    Al llegar nuevamente a la puerta del edificio se puso la ropa entre aplausos y chiflidos y mirándome provocativamente me dice:

    – ¿Cuando me das la revancha?

    Solo sonreí un poco apenada.

    Y vaya que le di la revancha, nos hicimos amigos con derecho y me cogió como quiso y cuánto quiso por todos mis agujeritos, con el tiempo llegamos a ser novios.

    Ya han pasado algunos años y seguimos como pareja, quien hubiera pensado que ese chico que odiaba tanto, llegaría a ser mi novio y que me haya conquistado de la forma más descabellada.

    Me pueden enviar sus comentarios al correo [email protected].