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  • Trío con Camila

    Trío con Camila

    Para los que leyeron mi primer relato saben cómo me cogí a una de mis mejores amigas (Sofía). Después de esa primera vez, volvimos a coger y seguimos cogiendo. Pero, no solo teníamos sexo, empezamos a hablar más y más, sentimos que no solo sentíamos una atracción física si no también sentimental. Por lo que nos hicimos novios. Yo siempre he tenido la creencia de que en una relación tradición no es físico si no sentimental, al igual que ella, por lo que éramos una pareja dispuesta a probar cosas nuevas. Pero nadie sabía, lo único que el resto de personas sabíamos es que éramos pareja, nadie sabía ni cómo habíamos comenzado ni que éramos abiertos.

    Un día ella había venido a mi casa y lo veníamos de hacer. Acostados en la cama completamente desnudos nos pusimos a charlar.

    -Oye- me dijo ella- ¿Y si hacemos algo diferente?

    -¿Diferente? ¿Como?

    -Mmm, no sé, algo nuevo como… un trío o algo así -por el tono en el que lo dijo supe que era algo quería y no algo que se le venía de ocurrir.

    -¿Un trío? ¿Con quien lo haríamos?- la verdad es que a mi también me interesaba la idea.

    -No se, con alguna amiga o con… no se. Mejor si no quieres no lo hagamos.

    -¡No!- intervine- si me gustaría, pero… ¿Con quien lo podríamos hacer?

    -Mmm- se quedó pensando por unos instantes- ¿Que te parece Camila?

    -¿Camila?

    -Yo se que te gusta, la verdad a mi también me gusta.

    Que ella me estuviera confesando esto me excitó mucho. Yo ya sabía que ella era bisexual al igual que ella sabía de la única vez que probé con un hombre.

    -Mmm- Lo pensé por unos instantes- eso estaría bien.

    Al día siguiente, en el cole, nos acercamos a donde estaba Camila y se lo propusimos.

    -No sabía que ustedes eran de esas parejas.- se volvió hacia mi- siempre me has gustado, pero… no se si esto estaría… bien.

    -Claro que está bien ¿Por qué no lo estaría?- dijo Sofia.

    -No sé… -dijo mientras se sonrojaba- sería… algo… raro.

    -No, esto es completamente normal en algunas parejas.

    -Bueno-dijo después de unos segundos observándonos.

    -Hoy, a las siete, ven a mi casa.

    Después del cole me fui con Sofia a su casa. Diez minutos antes de las siente suena el timbre. Como yo estaba más cerca fui a abrir. Al abrir la puerta me quedé asombrado. Camila era entre blanca y morena, tenía un culo no muy grande, pero bonito, y unas tetas que hacían que muchos se le quedaran viendo. Pero la mujer que tenía delante de mi era aún más bonita, se había puesto una blusa que dejaba ver todas sus tetas, y como era ajustada se notaba que no traía nada debajo de su camisa; tenía un pantalón ajustado que alzaba su culo por lo que se veía perfecto.

    En eso llega mi novia y me abraza por detrás pegando sus tetas contra mi espalda, eso hizo que la erección que tenía se hicieran aún más grande.

    -Wow, te ves hermosa- dijo Sofia.

    -Gracias- dijo con la cara súper roja.

    -Pasa.

    Después de un rato de estar charlando en la sala nos fuimos a la habitación. Los tres estábamos algo avergonzados.

    Sofia me susurró algo a Camila, ella soltó una leve sonrisa y asintió. Las dos venían hacia mi, se acercaron más y más hasta llegar cada una a uno de mis oidos.

    -Esto te va a gustar- dijeron al unísono con un susurro.

    Al terminar de decirlo me empujaron para que cayera en la cama. Al caer en la cama desvíe la mirada instintivamente por un segundo. Al devolver la mirada a donde estaba vi como se empezaron a besar, esto me prendió aún más. Mientras veía como se agarraban los culos, como recorrían sus cuerpos con las manos y se besaban apasionadamente, mi pene estaba más duro que nunca. Mientras se besaban empezaron a quitarse la ropa, al estar completamente desnudas se siguieron besando, mientras pegaban sus tetas y agarraban sus culos. Esa imagen me excitó aún más. Se dieron un último beso y las dos se volvieron hacia mi.

    -Ahora te toca a ti- dijo Camila.

    Mientras que Camila me bajaba el pantalón Sofia me quitaba la camisa. La camisa me tapaba la vista, cuando sentí el calor de unos labios alrededor de mi pene. Al terminar de quitarme la camisa vi como Camila me la chupaba, como movía su cabeza, arriba, abajo. “La chupa mejor que Sofia-pensé.” Al volverme hacia Sofia me empezó a besar. Mientras Camila me comía el pene y Sofía me besaba, yo jugaba con sus tetas. Yo sentía que estaba a punto de venirme, por lo que las separé lentamente y les dije que cambiaran de lugar. Al cruzarse se dieron un beso rápido y siguieron. Primero Sofia me empezó a chupar el pene, yo veía como Camila se acercaba. Cuando me besó entendí que no solo la chupaba mejor que Sofia, también besaba mejor que Sofia. Después de quedarnos unos momentos en esa posición le dije a Camila.

    -Ven, quiero saber a qué sabe.

    Ella se sentó sobre mi pecho. Agarré su culo con mis manos y la atraje hacia mi. Mientras se la chupaba oia como gemía y veía como se agarraba las tetas. Yo aún tenía mis manos en su culo. Su culo se sentía tan bien, era suave, sentía como con mis manos podía hacer lo que quisiera con él. Siento como Sofia me la deja de chupar, antes de que pudiera reaccionar siento como mete su vagina dentro de mi pene. Sin tener que pensarlo mi cuerpo se empezó a mover. Sentía que eso era un sueño, era demasiado bueno para ser verdad. Después de un rato ellas decidieron cambiar de lugar. Al meter mi pene dentro de Camila sentí como su vagina se iba abriendo, sentía como su vagina iba sediento ante mi pene. No se escuchaba ningún ruido, solo los gemidos de las dos mujeres que tenía sobre mí. Poco tiempo después siento como Sofia se venía en mi boca.

    Se dio vuelta, dejando frente a mi su culo, volvía a besarse con Camila. Por un segundo me sentí celoso de la forma en que Sofia la besaba, estaban tan cerca que apenas había espacio entre ellas, se movía de una forma que, aunque yo no lo creía posible, me éxito aún más. Sabía que le gustaba Camila, pero no sabía que le gustaba tanto, pero, no la podía culpar, primero yo también la deseaba bastante, y segundo, era hermosa.

    Ya no podía más, estaba a punto de venirme.

    -Ya no puedo más.

    -¡No!-me gritaron las dos.

    Al mismo tiempo las dos se bajaron de mi y se pusieron frente a mi, las dos me la empezaron a chupar mientras se besaban. Eso me prendió aún más, por lo que no pude aguantar más, me vine. Veía como chorros de mi semen caían sobre sus rostros y en sus bocas. Siguieron chupando mi pene hasta que ya no tenía nada de semen. Al terminar empezaron a chupar todo el semen que había en sus rostros. Después se pusieron sobre mi, completamente desnudas, y nos empezamos a besar.

    Cuando Camila se fue me puse a hablar con Sofia.

    -No sabía que te gustara tanto Camila.

    -No me gusta mucho, pero me excitó mucho es estuviéramos haciendo un trío.

    Al decir la última palabra se acercó a mi y me besó.

  • Una madre muy puta: Complaciendo a mi hijo (1)

    Una madre muy puta: Complaciendo a mi hijo (1)

    Al día siguiente de que mi hijo me había castigado, me puse a pensar por que lo había hecho, tal vez tenia razón, tal vez si lo había dejado desentendido y por eso estaba celoso y eso me causaba algo de remordimiento, pero el tenia que comprender que también tenia amigos y necesitaba de ellos, pero necesitaba pensarlo mejor, así que me metí a la regadera, abrí la llave y el agua comenzó caer en mi cuerpo, aun me dolían bastante mis glúteos, así que me puse justo para que cayera el agua en ellos, espere unos minutos y después comencé a enjabonarme, cuando termine y salí de la ducha me fui a mi recamara, me quite la toalla y me comencé a secar, cuando recordé lo que le había prometido a mi hijo, “poner mas empeño en lo nuestro” así que se me ocurrió salir sin ropa, quería jugar, pues le iba a seguir el juego, me termine de secar, y recordé lo de las medias, así que me puse unas negras, que no había estrenado, me calce unas zapatillas de tacón del mismo color, un poco de perfume y salí de mi recamara, pase por la de mi hijo y toque a su puerta.

    – Alfredo, voy a hacer el desayuno, no tardes.

    – ok ya voy

    Comencé a bajar las escaleras lentamente, me sentía rara, jamás había hecho esto de pasearme desnuda o al menos no por tanto tiempo, el frio de la mañana se metía entre mis piernas, llegando de lleno a mi vagina y también refrescaba mis adoloridos glúteos, entre a la cocina y estaba preparando la cafetera, cuando escuche la voz de mi hijo.

    – donde estas Cristina.

    – acá en la cocina corazón.

    Escuche que se acercaba y cuando estaba a punto de entrar, se detuvo en seco, mientras me miraba fijamente, así que con toda la calma del mundo le dije,

    – que pasa, no te gustan mis medias.

    – no… no es eso…

    – ayer me hiciste prometer que me esforzaría y pues lo prometido es deuda.

    Alfredo me miraba fijamente, supongo que no pensaba que iba a reaccionar de esta forma, así que continué haciendo el café.

    – siéntate, ahorita te sirvo,

    Sin dejar de verme se acerco al desayunador, jalo una silla y se sentó, yo tratando de tomar todo con calma me movía de un lado a otro de la cocina, tratando de que mis nalgas quedaran casi frente a su rostro, le serví su café y después prepare unos emparedados de atún y me senté a su lado, comenzamos a comer y Alfredo no decía ni una palabra, así que decidí entrar mas de lleno al juego,

    – sabes Alfredo, había pensado en que estuviéramos hoy en casa, para pasar mas tiempo juntos,

    Alfredo abrió os ojos como platos, cuando me escucho decir eso, sabia bien a que me refería y claro, también aprovecho para sacar ventaja y me dijo,

    – claro Cristina, sirve que me cumples algunos caprichos como habíamos quedado,

    Era obvio, mi hijo no iba a desaprovechar la oportunidad de tenerme a su disposición, así que solo le respondí que si, terminamos de desayunar y Alfredo inmediatamente se levanto y me dijo que iba a estar en la sala, que no tardara, salio de la cocina y comencé a levantar todo, no tenia idea de que es lo que iba a suceder, pero que mas daba, termine y me fui a la sala y Alfredo ya estaba sentado frente al televisor, me vio y me dio que me acercara, me pare frente a el y me dijo que me volteara y comenzó a acariciarme el trasero de nuevo,

    – si que te di una buena tunda, traje un poco de crema, vuélvete a recostar sobre mis piernas y déjame ponerte un poco.

    Me recosté sobre sus piernas, Alfredo destapo el bote de crema y comenzó a espaciarla sobre mis glúteos, el frio liquido provoco que moviera mis caderas un poco

    – despacio hijo,

    – tranquila Cristina,

    Poso su mano sobre mis glúteos y comenzó a moverla lentamente en círculos, recorriendo mis nalgas por completo, la verdad es que sentía bastante alivio, lo frio de la crema y sus movimientos suaves, me estaban comenzó a gustar, y se veía que Alfredo lo estaba disfrutando también, ya había posado ambas manos en mis nalgas y las recorría de arriba hacia abajo, a veces me las apretaba un poco, pero era soportable, los minutos pasaban y Alfredo se deleitaba manoseándome, y de pronto me dijo,

    – quiero que me complazcas en algo,

    – claro hijo, dime,

    Volvió a echarme mas crema. Pero ahora sentí que cayo justo en medio de mis nalgas y rápidamente supe de que se trataba,

    – Alfredo…!!

    – quedaste de complacerme, recuerdas,

    Mi hijo tenia razón, así que solo respire profundo y trate de relajarme, Alfredo entendió que había cedido y comenzó a meter su dedo entre mis nalgas hasta que llego a mi orificio anal y comenzó a presionar, gemí un poco, pero Alfredo no se detuvo, y la crema le estaba facilitando las cosas, su dedo lentamente comenzó a deslizarse dentro de mi hasta que me lo introdujo por completo,

    – espera Alfredo…!!

    Pero mi hijo no hizo caso de mis suplicas y comenzó a mover su dedo de forma circular y lentamente, pero aun así me causaba cierta molestia, y no le encontraba motivo a esto,

    – que planeas Alfredo…??

    – mira Cristina, primeramente es por puro morbo, no cualquiera tiene la oportunidad de culearse a su madre, si vieras que ricas nalgas se te ven desde donde estoy, y la otra, es porque quiero que tu culito se dilate un poco para poder penetrarte,

    La sinceridad de mi hijo me dejo sorprendida, pero también su idea me gustaba, ninguno de mis novios me había hecho esto antes, así que pensé que seria mejor al menos para mi indicarle el camino,

    – esta bien Alfredo, pero solo hazlo despacio, mete y saca tu dedo lentamente, esta claro,

    – claro que si Cristina,

    Mi hijo comenzó a meter y sacar su dedo una y otra vez, en ocasiones lo hacia rápido y brusco, pero en otras era lento, no tenia idea de donde había sacado esta idea, pero la verdad es que me estaba gustando, así que después de unos minutos, lo saco por completo y me dijo,

    – creo que es suficiente, ahora empínate sobre el sillón,

    Me deslice de sus piernas y me acomode como me dijo, el se levanto y se acomodo detrás de mi, escuche como se bajaba el bóxer y apoyaba ambas manos sobre mis caderas,

    – bien, ahora solo relajate,

    Tome uno de los cojines del sillón y hundí mi cara en el, Alfredo deslizo sus manos hasta mis nalgas y comenzó a separarlas y sentí como su miembro comenzaba a deslizarse dentro de mi, y a pesar de que aun tenia bastante crema, me dolió bastante, pero no le dije nada y lentamente su verga fue entrando en mi, no era tan grande como la de Luis, pero si mas ancha,

    – vaya Cristina, aun aprietas bastante… jajajaja

    No le conteste y hundí mi rostro en el almohadón, sentía como su verga entraba en mi y comenzaba a crecer mas y mas, era como si me estuvieran metiendo un pedazo de metal caliente, y una vez que entro de lleno, se quedo quieto unos instantes, supongo quería disfrutar de aquel momento, así que solo me quede quieta, después de unos segundos comenzó a moverse lentamente, de un lado hacia otro, tratando de que mi cuerpo se adaptara a su miembro, podía escuchar como su respiración era cada vez mas agitada, supongo que estaba bastante excitado, y el quería durar mas, se volvió a quedar quieto y después, comenzó a sacar su miembro un poco y volvía a penetrarme, el dolor había cesado bastante y yo quería que mi hijo, disfrutara de mi, así que trate de arquear mi espalda un poco y dejar que el me usara a su antojo,

    – te esta gustando hijo,

    – claro Cristina… claro que si…

    Continuo con aquel mete y saca, lo hacia de forma lenta pero firme, sus manos habían dejado de sujetarme y subían y bajaban por mis nalgas, en ocasiones me las apretaba un poco o me daba ligeras nalgadas, pero no le decía nada, los segundos pasaban y sus movimientos se hicieron mas y mas rápidos, metía su verga por completo y después la sacaba toda y me volvía a penetrar, cada vez mas y mas fuerte, sentía como su pelvis se estampaba contra mis nalgas, tratando de penetrarme hasta el fondo, comencé a morder el almohadón para no gritar, no quería estropearle la diversión, después de todo era mi hijo el que me estaba penetrando, su verga estaba ya completamente dura y la tenia tan caliente que parecía que estaba hirviendo, y de n momento a otro sentí como aquel pedazo de carne se hinchaba tremendamente dentro de mi y comencé a sentir como sus fluidos inundaban mi entrada anal, había terminado, se recargo sobre de mi y lentamente comenzó a salir, y cayo hincado a mi lado,

    – te gusto hijo,

    – uufffff… que buen culo tienes Cristina, eres la mejor de todas,

    Sus palabras me hicieron reír, y me sentía satisfecha por haberle dado un buen rato de placer a mi hijo, me enderece y le dije que se metiera a bañar, que aun teníamos el resto del día para seguir disfrutando, rápidamente se levanto y se fue hacia el baño, mientras que yo pensaba en que iba a terminar esto, me estaba convirtiendo en la amante de mi hijo y me estaba gustando

    Continuará.

  • Mi primera vez en mamar un pene

    Mi primera vez en mamar un pene

    Sentadas en el bar cercano al trabajo en santa fe donde lleve a mis dos machos el día de mi primer trio, (en mi trabajo -primer relato publicado), mi amiga, compañera de varias aventuras ya (fiesta de despedida y la despedida de soltero -relatos publicados anteriormente), vistiendo un atuendo que no dejaba dudas a los parroquianos de que éramos un par de hembras en busca de acción, nos dedicamos a ligarnos a algún despistado mientras nos contábamos anécdotas del inicio intenso que ambas habíamos tenido…

    “Mi primera vez en mamar un pene fue en la casa, le contaba entre risas y miradas lujuriosas a los hombres ahí reunidos en el bar, estaba en la universidad recién iniciando la carrera, por ese entonces y mi experiencia sexual se limitaba a varios escarceos con mis novios anteriores, pero nada intenso, solo besos y caricias, nunca entendí porque no se animaban a pedirme todo… ¡yo les hubiera dado lo que me pidieran! pero tal vez la fama de niña buena con la que entré a la universidad me precedía para esas cosas, solía despertar frecuentemente muy excitada a media noche, y en varias ocasiones, mis papás estuvieron a punto de descubrirme masturbándome porque gemía mucho al tener orgasmos mientras me acariciaba la raja pensando en cómo sería ser penetrada…

    La primera clase de estadística que tuvimos cambio mi vida para siempre, sentada hasta adelante en el salón como solía hacerlo de manera frecuente, me quedé inmóvil cuando vi entrar al profesor, debía tener treinta y tantos años y estaba en muy buena forma, me gustó de inmediato y cuando hicimos contacto visual sentí una punzada en la raja… tenía que conocerlo mejor!

    Lo mire entrar y recorrer el salón con esa mirada que me cautivó, cuando llegó a mi lugar hizo una pausa recorriendo mis piernas y subiendo a mi cara para sonreírme y decirle al grupo: buenos días, soy su maestro de estadística y vamos a estar juntos todo el semestre.

    Por la tarde salí de compras con unas amigas, tenía que ponerme algo más revelador para llamar la atención de mi maestro, me compre varias minifaldas, dos pares de zapatillas altas y blusitas delgadas…

    Paso una semana y me puse la mini más corta que tenía, una blusita blanca semitransparente y llegando a la uni me quite el bra y la tanga; me di cuenta que el profesor no me dejaba de ver las piernas en clase, así que al final de la segunda semana al estar sentada justo frente a él, descrucé las piernas mientras me veía la raja abierta y húmeda por su culpa y le sonreí, al terminar la clase me acerqué con él y le pedí que me diera asesorías personales; en mi casa… sonriéndole y acariciando su mano que estaba en el escritorio…

    -Mmmm… -Dijo recorriéndome el cuerpo con la mirada, pero serían por la tarde…

    -De acuerdo! -le dije sonriéndole ampliamente, empezamos hoy?

    -ok, dame tu dirección y te veo en tu casa a las 6pm.

    -perfecto! -le dije emocionada y al agacharme a despedirme de él volteo también él y nos dimos un beso en la boca…

    -es esto un adelanto de lo que viene en la tarde? -me dijo sonriendo al ver que no me movía de ese lugar…

    -Sí, (me sorprendí a mí misma al decirle) solo un pequeño adelanto de lo que puedo hacer con mis labios…

    -Nos vemos en la tarde -caminando hacia la puerta meneando mis nalgas, segura de que él me veía salir del salón…

    Pasé la tarde realmente excitada esperando la llegada de mi maestro, cuando sonó el timbre, me paré como resorte del sillón de la sala y salí casi corriendo a abrirle, nos saludamos y lo invité a pasar, llegamos a la sala y me preguntó por mis papás, seguro quería saber si estaba sola en casa, le comenté que mi madre estaba en su recamara de donde no solía salir mucho por las tardes, así que no habría quién nos interrumpiera en la asesoría…

    Lo invite a sentarse y me pare enfrente de él modelándole mis piernas…

    -me he dado cuenta que me miras las piernas en clase, te gustan? -le pregunté descaradamente mientras me sentaba frente a él y cruzaba las piernas dejando que se vieran los muslos con esa minifalda que traía desde la mañana… al ver su mirada fija en mis piernas mientras decía:

    -sí si me gustan Mariela.

    Descrucé lentamente las piernas diciéndole:

    -te gustan mis piernas o lo que está entre ellas…? -sonriéndole me puse de pie y subí mi minifalda hasta la cintura dejándole ver mi raja velluda que empezaba a mojarse rápidamente por la excitación…

    Rápidamente se movió hacia mí y lo recibí con un beso intenso dándole mi mengua en su boca así parados como estebábamos mientras él me acariciaba las nalgas con una mano y con la otra tocaba, acariciaba y finalmente abría mi raja empapada ya por su cercanía…

    Lentamente me sentó de nuevo y se paró frente a mí diciéndome:

    -así que eres muy buena con tus labios… veamos -se abrió el cierre del pantalón y sacó su verga erecta ya para ponerla frente a mí!

    -jajajaja cabronaaa!!! -gritó mi amiga dándome una palmada en el muslo mientras reíamos de buena gana ambas, mientras le contaba y nos dimos cuenta de que un par de hombres sentados frente a nosotros nos sonreían y brindaban con nosotras mientras seguíamos riéndonos, les sonreímos de regreso y me fije que uno de ellos, el más joven, no dejaba de verme las piernas, mi pulsera para ser más exactos, me acaricié el tobillo y le guiñe un ojo mientras regresaba a contarle a mi amiga como termino esa visita del profesor a mi casa…

    Lo miré y baje mi vista a su pene… estaba grueso, muy erecto y entonces sentí que una nueva Mariela nacía en ese momento, el deseo de llevarlo a mi boca pudo más que mi pudor y tomándolo con la mano derecha acerqué mi cara a su verga diciéndole:

    -te lo hago si me das tu leche en la boca! -nunca pensé que sería capaz de decir esto, pero la calentura me dominaba.

    Empecé a besarlo y poco a poco lo metí en mi boca… el me tomo de la cabeza y empezó a meterme rítmicamente el pene profundo para luego sacarlo casi hasta la punta para repetir el proceso de nuevo intensamente, yo lo estaba disfrutando como loca!, no dejaba que se saliera totalmente y mi lengua parecía tener vida propia acariciando y empujando ese tolete que me estaba poniendo caliente como nunca lo había estado…

    Me encantaba mamar! el hecho de tener este grado de intimidad con un hombre me ponía muy caliente, subiendo mis ojos hacia los suyos le dedique una mirada de lujuria que después me enteraría es común cuando estoy caliente, lo sentí empezar a moverse con más fuerza mientras ambos escuchamos al mismo tiempo a mi mamá preguntar:

    -Marielaaa… estás ahí, necesito que vayas a la tienda a comprarme unas cosas -al tiempo que empezaba a bajar las escaleras…

    Él trato de retirarse pero lo detuve con mis manos en sus nalgas y le dije en voz baja:

    -termina yaaaa!!! andaaa!

    Me tomó de nuevo de la cabeza y empujó su verga hasta adentro de mi boca mientras empezaba a sentir un líquido muy caliente, casi me quemaba la lengua, en abundancia llenarme la boca al tiempo que él me decía:

    -me vengo Marie!, me vengoooooo!!!

    Podía oír a mi mamá estar a punto de terminar de bajar las escaleras, termino de darme su semen y de inmediato se subió el cierre y se sentó en el sillón enfrente de mi dejándome toda atontada con la boca llena de su deliciosa leche, me intrigó su olor y textura, me gustó mucho y apenas y terminé de tragarlo cuando mi mamá apareció en la sala diciéndome:

    -pero que no oyes niña? te estoy hablando, dándose cuenta de que el maestro estaba sentado en la sala conmigo, dijo- ah pero que no estabas sola?

    Parándome a presentarlos me vio y después de saludar al maestro dijo:

    -esa falda está muy chiquita no?

    Me encargó unas cosas y se despidió regresando a su recamara, me senté dejándole ver mis piernas y sonriéndole con genuina satisfacción le pregunte:

    -qué tal? lo hice bien?

    -Sí Mariela, eres muy buena… -sobándose la verga sobre el pantalón- me sacaste la leche muy rápido! te gustó?

    -sí! -Contesté emocionada, me pare y me acerque para sentarme a su lado y le dije- es la primera vez que me trago semen, y me da mucho gusto que seas tú el que me haya dado por primera vez! -acariciándole la verga sobre su pantalón, y dándole acceso a meter su mano entre mis piernas…

    Mi raja estaba empapada del líquido que me salía cuando estaba caliente!, y olía muchísimo a sexo!

    -eres virgen? -me preguntó al sentir la cantidad de líquido que me salía de la raja…

    -Sí, pero ya quiero dejar de serloooo… -dije gimiendo mientas abría mis piernas a tope para dejarlo acariciarme con toda su mano…

    -mmmm! -Dijo él- pero claro que te doy gusto Mariela, pero hoy no, aquí no! con tu mamá presente que puede aparecer en cualquier momento de nuevo… es muy peligroso -dijo volteando a las escaleras de la casa…

    -Pues si no me la metes ahorita mañana le doy las nalgas al primero que se me atraviese en el salón! -le dije entre seria y juguetona…

    -eres una cabronaa! -me dijo mi amiga riendo a todo pulmón y me preguntó:- te lo cogiste?

    -tu qué crees? -le pregunté riendo también dándome cuenta de que nuestros galanes de la mesa de junto estaban escuchando todo lo que decíamos…

    Uno de ellos no aguantó más y se acercó a nosotras diciendo:

    -hola! buenas tardes, se ve que su plática está muy divertida… o debo decir cachonda? (haciéndole señas a su amigo para que se acercara también).

    – hola -le dije sonriendo- algo hay de eso… les da miedo? -Soltando la carcajada.

    -no para nada, pero si nos permiten sentarnos con Uds. les podemos dar nuestro punto de vista -dijo sentándose junto a mí mientras su amigo se sentaba con mi amiga.

    Continuará…

  • Mario (I): Mi debut en sus brazos

    Mario (I): Mi debut en sus brazos

    Cuando la pubertad fue cambiando mi cuerpo, al comienzo me sentí extraña, los cambios no eran solo corporales, también se producían cambios en mis sentimientos y emociones. Empecé a sentir y a tener pensamientos y deseos sexuales, me atraían los hombres, sentía excitación sexual con más frecuencia y lo saciaba masturbándome, y también mi cuerpo fue cambiando, crecieron mis senos, mis caderas, mi cola, todo mi cuerpo fue cambiando.

    Y junto a todos esos cambio siguieron otros, que te piropeen, que te sigan, que quieran levantarte, el miedo, los temores a lo desconocido, y tus compañeros del cole que se transformaron en noviecitos, y los besos, las caricias y los miedos… que duele la primera vez, que podes quedar embarazada, y con todas esas dudas transitamos con mi amiga Adriana.

    Pero nunca voy a olvidar los peores piropos de mi vida, esos agresivos y soeces que te dicen cuando transitas esa etapa donde navegas entre la niña y la mujer. Yo volvía de la casa de mi abuela llevaba una pollerita de jean muy corta y una remera rosa de hombros descubiertos, yo tenía cara de nena y un cuerpo no acorde con esa carita, estaba abriendo la puerta de casa, cuando un taxi que pasaba paró y dijo:

    “mamita, jugar al doctor es cosa de chicos, subí y jugamos al ginecólogo”

    “Te juro, quisiera ser jubilado para hacer esa cola”

    Era muy tímida para decirle algo, pero los ojos se me llenaron de lágrimas, y así fue pasando el tiempo, hasta que impensadamente llegó el momento de que me hiciesen mujer… Y todo comenzó así…

    Siete u ocho meses después en el mes de enero, estábamos de vacaciones en Villa Gesell con Adriana mi casi hermana y Mario el padre, que se había divorciado hacía dos años de Alicia la mamá, pero así y todo era una gran familia… mi segunda familia. La madre de Adriana llamó porque la pasaría a buscar el viernes en lugar del domingo, lo cual haría que el final de mis vacaciones se adelantase, Mario no quiso viajar de noche y decidimos hacerlo el sábado por la mañana. Así que esa noche nos cambiamos y fuimos a cenar

    Yo ya me había cambiado, pero decidí usar otra ropa, necesitaba algo más sexy en realidad quería exhibirme para él, ya que desde que tenía 12 años estaba “perdidamente enamorada de Mario”, me miré al espejo, en estos meses, había cambiado mucho, ya había dejado de tener cara de nena, ahora estaba desarrollada y estilizada, realmente empezaba a sentirme bien con mi cuerpo, había dejado atrás esa etapa de transición y me sentía perfecta, pero solo un vestido reunía esas condiciones ya que era muy sensual y no me hacía tan pendeja, no quería que Mario me viese como una hija, quería que me viese como mujer, quería que se olvidase de los 15 años que me llevaba.

    Antes de salir le eché una última mirada al espejo, la imagen reflejada en él me gustaba, por nada del mundo parecía una nena, cabello negro ensortijado formando bucles, mis ojos maquillados, algo de rubor en mis mejillas, mis labios de color carmín con algo de brillo, largos pendientes fantasía en mis orejas, mi vestido una solera blanca entallada al cuerpo, sujeta por un bretel por detrás de mi cuello, escote pronunciado y amplio, que dejaban asomar un poco de mis senos sin corpiño y los marcaba perfectamente al igual que mi cintura, la falta mostraba mis piernas 10 cm por arriba de mis rodillas, 2/3 de mi espalda libre y marcando los cachetes de mi cola y mi pequeña tanga, zapatos negros abiertos de taco muy fino y alto, con tacón elevado que abrazaba mi tobillo y con tiritas atada a mis piernas.

    Cuando salí se sorprendió y la agrado lo que veía, me tomo de la mano y me hizo girar, y dijo su primer piropo:

    M- Estas hermosa Claudia, nunca te hubiese imaginado así, debería alquilar un revolver para protegerte de los lobos…

    C- Gracias Mario, tenía miedo de que no te gustase

    M- No, no me gusta… me encanta.

    Cuando salimos, nos fuimos caminando y cuando me tomó por la mano, sentí mi cuerpo estremecer, además estaba hermoso, 1,82 mt, cabello castaño, muy fachero, con una cara dulce, llevaba una remera blanca y un pantalón de vestir color gris y mocasines color marrón, yo estaba en las nubes, caminando con el de la mano, llegamos al restaurante, pedimos la cena y pidió previo convencimiento de un vino blanco dulce.

    Yo le había dicho que nunca había tomado vino y además dije:

    C- Mira si me emborracho?

    M- No creo… es suave… además si te emborrachas te llevó en brazos a casa

    C- Te tomo la palabra.

    Cenamos, luego a pedido mío fuimos a caminar por la playa y luego volvimos a la casa, llegamos cerca de las 2 de la mañana, yo me senté en el sofá y Mario fue a preparar café, cuando volvió se sorprendió, mi vestido dejaba casi al descubierto mis piernas y yo no hacía nada para impedirlo.

    Tomamos el café y dijo:

    M- Pensaba salir mañana temprano, antes que amaneciese, pero a esta altura es mejor que salgamos a eso de 6 de la tarde, está bien…

    C- Si como vos quieras… pero… porque tenemos que salir mañana, si lo podemos hacer el domingo.

    M- y porque si se enteran… no queda bien que vos y yo nos quedemos solos.

    C- Y cómo se pueden enterar si solo lo sabemos vos y yo…además seria hermoso… de todos los días acá este fu el mejor, esta fue la noche más hermosa de mi vida, yo sé que te gusto, vi cómo me mirabas todos estos días

    M- Lo siento, perdóname, no puedo evitarlo, sos tan bonita, tenés un cuerpo hermoso, una cara angelical, sueño con vos, pienso en vos, cuando alguien te mira siento celos, creo que siempre estuve enamorado de vos.

    El me acariciaba mi mano con la suya y por momentos rozaba la piel de mis piernas y dije:

    C- Desde mis 12 años solo tengo ojos para vos, quiero que seas el primero y el único amor de mi vida

    Nuestras caras se fueron acercándose lentamente como prolongado el deseo de ese beso, dulce y tierno que se prolongó varios minutos, y mi cuerpo se estremecía al sentir sus labios en los míos y su mano por sobre el vestido acariciando mi vientre, para que luego su lengua se introdujese dentro de la mía en un apoteótico beso de lengua, mi cuerpo ardía en deseos, jamás había sentido nada igual, luego besó mi cara, besó el lóbulo de mi oreja y sentí un estremecimiento único y placentero, para chuponear mi cuello, yo no sabía que hacer era novata en esos menesteres, luego me miró a los ojos y dijo:

    M- Sos lo más hermoso de la vida, te amo chiquita

    C- Yo también te amo, hoy es el día más feliz de mi vida

    M- Prometo que cada día que pasemos juntos va a ser el mejor de nuestras vidas

    Volvimos a besarnos, pero ahora su mano recorría por sobre el vestido mi estómago y mis senos, luego me tomó en sus brazos y me llevó a su habitación, sabía que esa noche todo cambiaría, estaba a punto de dar un paso importante en mi vida estaba a punto de convertirme en mujer y que sería el hombre que más amaba en la vida el que se apoderara de mi virginidad.

    Me deposito con dulzura en su cama, me contemplo un instante, se quitó la remera, me besó suave y dulcemente, yo a esta altura sentía mi sexo humedecido una de sus manos empezó a acariciar mis piernas mi boca gimió, su mano lentamente siguió subiendo hasta acariciar mi concha por sobre mi tanguita, ahí lancé un profundo gemido, ahogado por nuestros besos, mientras mis manos acariciaban sus cabellos, mi cuerpo estaba a su merced.

    Mario me miró y dijo:

    M- Esta va a ser una noche inolvidable para ambos

    C- Si mi amor la voy a recordar toda mi vida

    Él se quitó toda la ropa y se acostó a mi lado, miré su pene, pensando como todo eso entraría en mi vagina

    Mi falda estaba totalmente subida, mi tanguita blanca al descubierto, su boca besó la tanga por sobre mi concha y un profundo gemido de placer inundó la habitación, sus manos quitaron el vestido, y mis senos firmes quedaron a su merced, y los saboreó uno a uno, su boca se apoderaron de mis pezones, que estaban duros y tiesos casi a punto de estallar y su lengua lamia mis pezones y chuponeaba mis senos.

    Bajó por mi tórax, besando y lamiendo cada centímetro hasta llegar a mi cintura y bajando lentamente mi diminuta tanga blanca cuando la quitó de mi cuerpo y besó mi conchita virgen mi boca gimió y gritó a la vez, mi cuerpo sintió algo inigualable, difícil de describir pero era algo que me provocaba extremo placer.

    Luego su boca beso mi concha y se introdujo dentro de ella, el placer que invadía mi cuerpo era infernal. Mis piernas temblaban, mi vagina se contrajo en forma violenta mientras mis fluidos vaginales inundaban mi concha y eran recibidos por la boca de Mario.

    Entonces una vez calmada dijo:

    M- Creo que llegó el momento de hacerte mujer en mis brazos, a algunas esto les duele, pero vamos a hacerlo con profiláctico, para intentar que no te duela, después lo vamos a hacer si nada…

    C- Lo que vos quieras mi amor, estoy viviendo el momento más hermoso de mi vida. Hace de mi lo que quieras.

    Vos vas a ser la dueña de mi pene, acarícialo, bésalo, lámelo, porque vos sos su dueña, y cumplí sus deseos, cumplí cada uno de sus pedidos y fue hermoso.

    Luego se colocó el profiláctico lubricado para disminuir el dolor que podía producirse por mí desvirgue, me hizo abrir de piernas, se acomodó y dijo:

    M- El momento de hacerte mi mujer llegó, este es algo que para los dos será inolvidable, pero para mí será maravilloso, que seas mi mujer será inolvidable. No estés nerviosa, goza y disfruta esto, si te llega a doler avísame.

    Se acostó sobre mí, su pene sin penetrarme jugó con mi cuerpo y cuando lo tenía en las puertas de mi vagina me sentía en otro mundo sentí una presión, mi corazón estaba a punto de estallar cuando me penetro un leve dolor se apoderó de mi cuerpo al romper mi himen y en un momento lo tuve todo su maravilloso pene dentro mío, en cuanto me distendí suavemente su pene entraba y salía de mi vagina en un ida y vuelta maravilloso, nos besamos en la boca, luego beso mis pezones, yo lo abrazaba entre gemidos de placer.

    Nuestro encuentro sexual fue por demás maravilloso, el dolor había desaparecido, ahora me invadía el deseo y el placer y en ese momento juntos nuestros cuerpos se sacudieron juntos en miles de convulsione, fue hermoso tener juntos ese interminable orgasmo.

    Luego nos besamos, nos acariciamos hasta que su pene salió de mi vagina me miro besó mis labios y dijo:

    M- Hoy será un día inolvidable hacerte mi mujer fue lo más maravilloso que me pasó en la vida… te amo

    C- Yo también te amo, hoy es el día más feliz, el más maravilloso, te amoooo.

    Me tomó en sus brazos, me alzó y me llevó a la ducha, lo hicimos juntos, fuimos nuevamente a la cama, nos acostamos y después de muchos besos el sueño nos venció nos dormimos haciendo cucharita con sus manos tomando mis senos…

    Nos despertamos a media mañana, fue hermoso hacerlo en sus bazos, nos besamos y nos acariciamos con pasión y dulzura, estar así acurrucadita en sus brazos era delicioso.

    Me acarició con sus manos levemente mi concha, hice una pequeña mueca de dolor y dijo:

    M- Está un poquito inflamada, vamos a cuidarla un poco, sos hermosa…

    Nos besamos durante largo rato, nos acariciábamos, nos tocamos, y en un momento estábamos totalmente excitados, la calentura de ambos estaba en todo su esplendor, entonces dije:

    C- Vi videos por internet, donde a los hombres le gusta mucho el sexo oral… ¿querés que te la chupe?

    M- Te animas?

    C- por vos me animo a todo

    Hubo besos, caricias, mimos, puse en práctica algo de lo que vi en videos, dejé su boca y baje desde su barbilla besando, lamiendo y chupando cada centímetro de su tórax, me encantaba oírlo gemir.

    Al llegar a su pene, este estaba totalmente duro, lo mire y me decidí a comenzar mi primer oral, solo esperaba que le gustase, besé su pene duro con mis labios empecé a chupársela, sentir su rigidez en mi boca fue lo máximo, y seguí chupándosela, guiada simplemente por lo que sentía y porque quería satisfacerlo Y supuse que lo estaba logrando porque él gemía y jugaba con mi cabello, sus gemidos se estaban haciendo más intensos y comencé a mamársela en forma más acelerada y entonces los gemidos entre ambos fueron más intensos, entonces su pene explotó en miles de intensas convulsiones, e inundó mi boca de cálido semen, y sin más me la fui tragando todita, y a su pedido se la seguí mamando hasta que mi boca limpio su pene de cualquier vestigio de leche.

    Después nos pusimos el traje de baño y fuimos a la playa, caminamos por la arena abrazados y besándonos, fue hermoso hacerlo como su novia.

    Por la noche Mario estreno mi cola, en poco tiempo había dejado de ser virgen por completo, estuvimos de novios unos 6 meses y todo terminó abruptamente, a Mario lo trasladaron a EE UU por el trabajo, yo por más que quisiera no podía debía finalizar mis estudios, y todo terminó.

    Pero bien dicen que donde hubo fuego cenizas quedan y retomamos nuestro amor 17 años después ahora en forma definitiva… Continua

  • Mario (II): 17 años después

    Mario (II): 17 años después

    Fue hermoso verlo nuevamente después de tanto tiempo, él era el padre de Adriana, mi mejor amiga en la secundaria, y el hombre que me hizo mujer. Mantuvimos silencio sobre nuestra relación. Jamás volvimos a hablar siquiera sobre lo que vivimos juntos, ni siquiera insinuamos algo, cuando establecimos esa relación cuando Mario me hizo suya yo era adolescente e íntima amiga de Adriana. Mario estaba separado de su esposa, la madre de mi amiga. Lo nuestro fue un secreto, el tiempo pasó y Mario conoció a mi esposo y a mi hijo cuando era bebé, aunque mi esposo jamás supo que él fue el primero en mi vida.

    Me equivoque cuando pensé que lo nuestro había finalizado, solo vasto verlo para darme cuenta que seguía amándolo que a pesar del tiempo nada había cambiado y ese día todo fue distinto.

    Al verlo un cosquilleo recorrió mi cuerpo, me sentí muy sensible, lo miraba con su pantalón beige y se remera marrón, su 1,80 más., su cabello castaño salpicado por algunas canas que lo volvían más interesante, su piel dorada por el sol. Lo miraba y ahí comprendí que ese amor por él no había terminado aún lo deseaba, que su mirada aún me estremecía.

    Yo llevaba mi cabello suelto levemente ondeado, mis ojos maquillados muy suavemente, mis labios con un tono de rojo pálido , tenía puesta una remera de color blanco con pequeñas rayas verticales grises mezcladas con algo de color plata que le daban un toque brillante muy ajustada, marcaba sobremanera mis pechos y un escote en V los mostraba muy insinuantes, tenía puesta una pollera algo ajustadita color celeste pálido que marcaba suavemente mis caderas y mi cola, la falda se detenía a unos 5 cm. por arriba de mis rodillas, pero que al sentarme hacia que mis piernas quedasen bastante expuestas y llevaba unos zapatos de taco alto abiertos.

    Mientras estuvimos de charla notaba que Mario no podía sacarme los ojos de encima y yo me sentía vibrar por ello, yo por mi parte disimuladamente para Adriana me sentaba de forma tal que Mario viese mis piernas, siempre le gustaban y yo hacía lo posible para que la viese.

    En un momento quedamos solos y Mario dijo:

    M- Te felicito estás más bonita que antes, tenés muy buen cuerpo y las mismas piernas espectaculares, tu marido era muy idiota para dejarte… bueno yo también al no venir a buscarte cuando terminaste tus estudios.

    No hubo continuidad en la charla Adriana volvió y esa conversación quedó trunca, seguimos la charla entre los 3, Mario nos invitó a almorzar y yo no podía dejar de mirarlo, de desearlo, ahí comprendí fehacientemente que aún lo seguía amando

    Volvimos a casa de Adriana siguió la charla cuando él se levantó para irse, yo opté por hacer lo mismo, salir juntos era una buena idea. Me estaba despidiendo de Adriana cuando él se ofreció a acercarme a mi casa. Por supuesto acepté el ofrecimiento

    Subí a su auto y nos fuimos juntos yo estaba sumamente excitada sus ojos no dejaban de observar mis piernas que habían quedado muy expuestas sentada en el asiento de su auto mi pollera apenas las ocultaban y eso me excitó y mi sensibilidad podía notarse en mis senos; la remera ajustada hacia que mis pezones se notasen erguidos por demás. Él se ofreció a llevarme a casa; en medio del camino se detuvo a hablar por celular, cuando terminó de hacerlo cruzó la calle y me trajo un helado con los gustos que eran de mí agrado encendió un cigarrillo y yo dije:

    C- Todavía te acordes de mis gustos preferidos

    Y empezó a encararme

    M- Como los voy a olvidar hermosa no puedo olvidar nada de vos, sos muy importante en mi vida

    C- Gracias por lo de hermosa; pero los años no viene solos, el matrimonio, los hijos y el tiempo hacen estragos en una mujer

    M- Pero no en vos, ahora estas más linda, más sexy, más seductora, tus pechos siguen siendo muy atractivos, seguís teniendo buenas caderas y tus piernas siguen volviéndome loco como antes.

    Yo estaba muy sensible, él me conocía bastante bien para que eso pasase desapercibido, así que sus manos acariciaron suavemente mis piernas, mi cuerpo se estremeció igual que la primera vez y un gemido suave nació de mi boca

    M- Te deseo como esa primera vez, en mi vida ninguna pudo ocupar tu lugar, a nadie pude amar como a vos

    C- Yo también te deseo y te sigo amando, sabes que es cierto, me conoces mucho

    M- Si te conozco y deseo que lo nuestro vuelva a ser lo que fue quiero, quiero que seas mi esposa

    C- Si pero Adriana…

    M- Lo va a entender, vos sos el amor de mi vida

    Nos besamos profundamente, mi cuerpo se estremeció tanto como esa primera vez, su lengua en mi boca, sus caricias y su mano incursionando entre mis piernas haciéndome sentir nuevamente el placer de sentirlas en mi piel, luego de un par de minutos así nuestras bocas se separaron yo me acurruque en su pecho, él me abrazo volvimos a besarnos nuevamente de forma muy dulce yo seguí acurrucada y él puso en marcha el auto y fuimos sin mediar pedido en busca de un albergue transitorio.

    Antes de bajarnos del auto e ingresar a la habitación me miró a los ojos y con voz dulce y suave murmuró un «te amo», acercó sus labios a los míos y cuando se adueñaron de ellos, volví a sentir mi cuerpo vibrar, me estremecí, me sentí transportada, flotando entre nubes, mis brazos rodearon su cuello y mi boca se entregó a ese beso intenso apasionado, me sentía plena entre sus brazos, luego nuestras lenguas se unieron en un beso dulce, tierno y apasionado que se prolongó por varios minutos. Y cuando nuestros labios se separaron él dijo algo que hizo que me entregase a él en cuerpo y alma:

    M- Es hermoso volver a tenerte en mis brazos, es casi un sueño, te amo.

    Yo solo musité un «mi amor» antes que nuestros labios volvieran a unirse en un apasionado beso, luego nos dirigimos hacia la habitación abrazados besándonos, entramos a la habitación me tomó en sus brazos sentía sus caricias sus frases tiernas, la dulzura de sus besos, me sentía volver a enloquecer en sus brazos, podía sentir mi vagina húmeda y dispuesta a volver a entregarle mi cuerpo a ese mi primer amor.

    Ya en la habitación sus caricias, sus besos, sus mimos, me hacían vibrar a esa altura de los acontecimientos estaba como en otro mundo, dispuesta a entregarme por completa.

    El me quitó la remera yo le saqué la suya dejé las dejamos en un perchero y él me tomó por detrás, sus manos acariciaban mi vientre y su boca besaba mi cuello llevándome a un clima adorable y pasional, me llevaba a ese clima que desde chica sentí en su lecho, yo estaba acurrucada en su cuerpo disfrutaba y me estremecía con sus besos y caricias no paraba de gemir, luego desprendió mi pollera, ayudo a bajarla, me giró y dijo que estaba más bonita que antes, que tenía un cuerpo perfecto y que me deseaba más que antes.

    Me recosté sobre la cama lo vi desnudarse y llegar hacia mí con un slip marrón y ese tremendo bulto que insinuaba su erguido pene, se recostó a mi lado y yo fui en busca de su boca nuestro beso fue apasionado yo estaba recostada sobre su cuerpo, y mientras nos besábamos sentía sus manos desprendiendo mi corpiño blanco, mi cuerpo se estremecía cada vez más; era hermoso sentir mis senos y mis pezones erguidos casi a punto de estallar en contacto con su piel, y mi vagina estaba cada vez más húmeda .

    Entonces me giró, el quedó a un costado de mi cuerpo volvió a repetir lo hermosa que estaba, acarició suavemente mi cara y mi cuello besó suavemente mis labios y hundió su boca en mis pechos, los besó, los acarició, succionó mis pezones, los tuvo entre sus labios los lamía con su lengua yo no paraba de gemir de acariciar su cabello mientras él me hacía sentir una diosa en sus brazos, luego de varios minutos así sentí su mano sobre mi diminuta bombacha blanca y acarició suavemente por sobre ella mi clítoris, mi boca no paraba de gemir y de gritar, luego de estar varios minutos embelesado con mis pechos su boca bajó por mi tórax, lentamente recorría cada centímetro de él, deslizando su lengua y besándome, así hasta llegar a mi bombachita, y comenzó a bajarla y continuó besándome cada milímetro de mi bajo vientre a medida que mi bombacha comenzaba a desaparecer de mi cuerpo, hasta que mi vagina quedó al descubierto, entonces la besó, me había depilado el día anterior, sentí como su boca se adueñaba de ella y de mis labios vaginales y yo enloquecí de placer, un grito profundo y enloquecedor nació de mi boca, mi cuerpo se estremeció y segundos después tuve un maravilloso orgasmo en sus brazos, él fue en busca de mi boca, me abrazó y besó dulcemente, mientras mi cuerpo no paraba de convulsionarse en un orgasmo inolvidable, mientras su mano acariciaba dulce y tiernamente mi sexo.

    Cuando pude calmar mi cuerpo fui yo la que bajó su slip, pude ver su pene erguido, su glande rosado que pronto me penetraría, pero antes de que esto ocurriera fui mi boca la que lo tomó, mi boca y labios saborearon su glande suave, saboreaba sus jugos y poco a poco me apoderé por completo de su miembro deslicé mi lengua hasta sus testículos el gemía, podía verlo gozar y luego lo devoré por completo, estaba muy excitada lo succioné hasta que por fin volví a sentir en mi boca su cálido semen, ese que tantas veces se apropió de mí y absorbí por completo hasta la última gota que me entregó.

    Yo fui al baño a higienizarme, volví y me acosté a su lado diciéndole lo feliz que era al sentirme nuevamente en sus brazos.

    Nos besamos y acariciamos durante largo rato, luego él me acomodó sobre la cama, acarició con sus dedos mi vagina húmeda, y mientras hacía esto besaba mi vientre.

    Luego se puso encima mío, me pidió que abriese mis piernas, sentí su pene rozar mi sexo y un inmenso placer se apoderó de mí, todo mi cuerpo se estremeció, entonces me miró a los ojos y dijo «ahora vas a volver a ser mía, quiero volver a sentir ese momento dulce, placentero e inolvidable de volver a tenerte, quiero que vibres en mis brazos y que este sea el comienzo de algo que nos lleve al altar, no estoy dispuesto a dejarte marchar, quiero que seas mi esposa».

    C- Si estoy dispuesta a ser tu esposa y a luchar por tu amor.

    Su pene entró en mi lentamente, poco a poco se fue adueñando de mi vagina deseaba que me entregase todo su pene, sus besos, sus caricias, sus palabras de amor hacían de ese un momento muy hermoso en mi vida, lo abrasé y lo besé fuertemente cuando su pene fue totalmente mío me sentía mujer en sus brazos… nuevamente me sentía su mujer.

    Era maravilloso tenerlo dentro mío, y un placer inigualable cuando su pene recorría mi vagina entrando y saliendo, la pasión y el deseo se apoderaron de mí y gozaba y gemía constantemente mientras él alentaba la expresión de mis sentimientos con dulces palabras de amor, sentí que mi cuerpo iba a estallar, y estalló, un nuevo orgasmo se apoderaba de mí, gemía, gritaba, me sacudía en miles de convulsiones, pero ahora me sentía la mujer más dichosa del mundo porque volvía a sentir la calidez de su semen recorriendo mis entrañas, nuestros cuerpos agitándose unidos en un abrazo y un beso lleno de amor, dulzura, placer y pasión.

    Cuando nos calmamos y la quietud se apoderó de nuestros cuerpos, él me rodeó con su brazo, nos besamos, nos acariciamos, me sentía esplendida en sus brazos, luego, volvió a poseerme, el turno del hotel había terminado, y decidimos seguir, hubiese sido imposible dejar lo que estábamos haciendo, él estaba besando mi espalda a la altura de mi cintura, ya sus besos habían bajado desde mi cuello, entonces acarició mis nalgas sentí una sensación maravillosa en todo mi cuerpo, me estremecí totalmente y gemí, luego las besó, las lamió, mientras hacía esto sus dedos jugueteaban con mi vagina y mi ano.

    Yo no paraba de gemir y gritar, luego me colocó en posición gozaba sabiendo que me iba a penetrar en forma anal, me tomó de las caderas, separé mis piernas y me estremecí al sentir la punta de su pene en las puertas de mi ano, jugueteó un poco con él sin penetrarme yo estaba totalmente excitada y no paraba de pedirle que me penetrase, hasta que por fin lo hizo, su pene ingresó suavemente, lentamente hasta dármelo todo y luego empezó a bombear, creí enloquecer de placer, su pene no paraba de entrar y salir de ni cola, el momento fue maravilloso, en especial cuando aferró mis caderas su cuerpo se estremeció y su semen cálido inundó mis entrañas, al mismo tiempo que mi cuerpo se estremecía en un nuevo orgasmo, él acariciaba mi ingle y mis labios vaginales prolongando el placer que el nuevo coito me estaba produciendo.

    Luego nos besamos y acariciamos, nos duchamos juntos, me llevó hasta casa, me pidió que fuese a la suya, pero no podía mi hijo estaba en casa y debía afrontar mis deberes de madre.

    Volví a verlo al día siguiente, pasé la noche en su casa volví a ser suya en sus brazos y después de un mes decidimos que no podíamos ocultar más lo nuestro, un día llegamos juntos a casa de Adriana, se sorprendió al vernos juntos, dijimos la verdad a medias, no dijimos nada sobre mi adolescencia, pero sí que estábamos enamorados y que queríamos estar juntos el resto de nuestras vidas, ella escucho en silencio la charla, se quedó mirándonos, se acercó a mí me abrazó me dio un beso y dijo:

    A- Yo aceptó su decisión que sean muy felices

    Nos tomó a ambos de la cintura me miró y dijo:

    A- Tenés que ser paciente, después de tantos años me va a resultar difícil llamarte mamá

    Por su parte mi hijo que estaba ahí aceptó lo nuestro.

    Dos meses después vivíamos juntos, nos casamos por iglesia y ya llevamos 1 año de intensa felicidad. Y por supuesto este es el final de mis historias y muchas gracias por haber leído y comentado mis relatos.

    Gracias por tanto perdón por tan poco.

  • Mi dulce venganza

    Mi dulce venganza

    Era una fantástica tarde de primavera en mi ciudad. Me encontraba tranquilamente en mi cuarto leyendo mi libro favorito cuando de repente mi móvil empezó a sonar. Era el novio de mi mejor amiga. Me llamó desconsolado diciendo que su novia le había sido infiel y quería hacer algo. No quería dejarla porque la amaba así que pensaba en vengarse de ella con otra persona. Esa persona era yo. Desde que nos había presentado mi amiga, a él le empecé a gustar y a medida que fuimos hablando le gustaba más. Así que, como yo me quería vengar de ella por cosas que me había hecho en el pasado, acepté su propuesta de venganza.

    Quedamos en un pueblo a las afueras de la ciudad, ambos iríamos en coche y veríamos qué hacer. Llegó antes que yo y allí estaba esperándome apoyado en el capó de su coche con ganas de comerme a besos. Aparqué a su lado y me bajé del coche. Su cara lo decía todo. Estaba espectacular con aquel conjunto corto que me había puesto aquel día. Decidimos dejar su coche en el aparcamiento y alejarnos en el mío a un lugar donde estuviéramos más apartados y corriéramos menos riesgo de ser descubiertos.

    Enseguida nos pasamos al asiento trasero de mi coche y poco a poco fuimos acercando nuestros labios hasta fundirnos en un cálido primer beso. A ese beso lo siguieron más y nos dejamos llevar. Sus manos acariciaban lentamente mi cuerpo por encima de la ropa. Mis labios bajaban a su cuello para aumentar la temperatura de la situación. Se le veía un poco tímido. Decidí empezar yo el juego quitándole la camiseta y besando su cuerpo. Sus manos seguían acariciando mi cuerpo. No tardó en olvidarse de su timidez y bajar sus labios por mi cuello. Sus manos empezaron a quitarme la blusa para dejar al descubierto aquel bonito sujetador negro de encaje, que no tardó en desabrochar para perderse entre mis pechos. Su lengua sabía cómo jugar con mis duros pezones mientras de mi boca salían pequeños suspiros de placer. Pronto siguió bajando por mi cuerpo mientras sus manos deslizaban mis vaqueros y mi ropa interior hacia el suelo quedando completamente desnuda ante sus ojos. Me miró con deseo y su lengua empezó a jugar con mi clítoris de arriba abajo lentamente. Mis suspiros pasaban a ser pequeños gemidos que iban en aumento cada vez que se acercaba con su lengua a la entrada de mi vagina. Sus dedos empezaron a entrar y salir con suavidad de ella mientras mis gemidos aumentaban y sus ojos me miraban con lujuria. No se le daba nada mal aquello.

    Tras un pequeño orgasmo que me recorrió el cuerpo le susurré que se sentara en el asiento y se dejara llevar. No tardó en cumplir mis órdenes y, tras quitarle el pantalón, me encontré con su pene erecto y juguetón. Las yemas de mis dedos comenzaron a recorrerlo mientras mis labios habían subido a besar los suyos. Pronto bajé y mi lengua empezó a jugar alrededor de su glande hasta que me la introduje en la boca haciéndole soltar un ligero gemido de placer. Durante un rato, mi boca jugaba con su pene mientras él se dejaba llevar y gemía de placer. Nuestros ojos se cruzaron y con un sensual guiño, me senté sobre él introduciendo su miembro en mi vagina suavemente soltando un pequeño suspiro.

    Empecé a subir y bajar a un ritmo armonioso mientras sus manos se aferraban a mis nalgas. Disfrutábamos. Gemíamos. Mi cuerpo se estremecía con cada orgasmo en el que él sentía como mi vagina apretaba su pene dentro de mí. Decidimos cambiar y me puse a 4 en los asientos. Empezaba a sentirlo dentro de mí mientras me acariciaba la espalda. El ritmo fue aumentando con cada embestida y sus manos me propinaban pequeños azotes que aumentaban mi temperatura. Tras varios orgasmos que me estremecieron, me susurró que se quería correr y tan pronto como me lo dijo explotó en pleno éxtasis corriéndose dentro del preservativo en mi interior. La sacó y guardó el preservativo para tirarlo luego. Mientras nuestras pulsaciones se calmaban, nos dejamos llevar y nos quedamos abrazados después de un largo beso.

  • Me enseñó inglés y lo que es una mujer caliente

    Me enseñó inglés y lo que es una mujer caliente

    Íbamos al mismo colegio con Charly y Ramón, cursábamos el último año, Ramón era amigo en común que nos unía, y así coincidíamos y salíamos juntos a fiestas, a jugar futbol, etc. Charly le decíamos así porque vino hace un año de EE.UU. si bien el y toda la familia eran argentina, se fueron allá cuando estaba el en la primaria, toda su familia, ahora vivían en una casa hermosísima, con un quincho en el fondo con un jacuzzi y una gran pileta de natación en el fondo de película .la familia estaba compuesta con padre, su madre Coca, y un hermano mayor una hermana intermedia y Charly.

    Por lo contado el padre y el hermano mayor se quedaron en EE.UU. y venían cada tanto de visita, sus padres estaban separados.

    Era fines de enero y el calor era insoportable, habíamos ido un rato a la casa con ramón a la pileta y allí conocí a su familia, su hermana era una flaquita presumida, que poca bola nos daba teniendo un año más que nosotros y su madre Coca era una mujer hermosísima 1,70 rubia pelo cortito a lo garzón su cuerpo era escultural cultivado durante años en gym en EE.UU. sus piernas durísimas, cintura pequeña, un culito durito y tetas que se salían de cualquier sujetador que le pusieran.

    Muy joven, 39 años y era muy compinche, muy conversadora y activa, ese día llevaba un conjunto con pantalón de hilo blanco con ropa interior negra era un imán para mis ojos, entre charlas y charlas, ella nos preguntó a mí  y a Ramón como nos iba en el colegio y yo le conté que me había llevado 2 materias inglés y geo., y enseguida ella comento si quería que su hija me explique inglés y dada la cara que puso, dijo:

    -mejor no… si querés probamos y te ayudo a preparar la materia -dijo Coca, acepte sin saber lo que comenzaría a partir de allí, pero quien se podía negar a esos ojazos y belleza de mujer, con verla cada día me conformaba, así arreglamos para el lunes empezar.

    El lunes empecé fui tipo 11 de la mañana el calor era abrazador y ella me atendió con un vestidito livianito y cortito donde no se distinguían corpiño, puf nos sentamos en la cocina y ella inquieta se ponía a hacer cosas mientras yo leía y después contestaba las preguntas y ella después me hacia otras preguntas y cuando se acercaba a escribírmelas de parado atrás mío me apretaba sus tetas en mi hombro o espalda, yo me mareaba con su perfume y su boca y veía sus tetas con sus gotitas de sudor en sus lomos, sus piernas eran torneadas perfectas ni su hija tenia semejante lomo, antes de irme me dijo si quería tirarme a la pileta preferí irme, mi pija me iba a deschavar.

    Así fue toda la semana, para el jueves ya me había preguntado cosas de mi vida en inglés yo contestaba como podía, ella era súper toquetona y la confianza nos había llevado a situaciones al límite de sexual inclusive el miércoles previo, me recibió como tenista venia de su práctica era una bomba y ella se encargó de mostrarme sus piernas y su braguitas blancas, estaban sus hijos ese fue el motivo de lo que no paso ese día muy hot; el jueves el calor era durísimo y fuimos al quincho era más fresco tenía un enterito de jeans cortado las piernas donde los gajos del culo se asomaban y por los laterales abierto como todo enterito y su corpiño o malla no sé, yo excitadísimo no podía concentrarme, ella se dio cuenta y me dijo que dejamos la clase…

    -vamos a la pileta el calor te está afectando…

    -si el calor -conteste… -y la mire de los pies a la cabeza, y le dije- mejor me voy…

    -nooo quédate -me dijo ella.

    Creo que tenía un plan, ya que los hijos no estaban y me deje llevar por ella hasta donde iba a ir ella yo me senté en el borde de la pileta estaba con remera y un short de futbol y mis pies metidos, ella vino de atrás y me dice:

    -metete -y me empujo y caí, ella reía, y yo la moje desde abajo completamente.

    Salí de la pileta y le dije que ahora me tenía que ir con la remera mojada y ella me dice “sácatela”, así hice y ella se desprendió su overol desde arriba cayendo la pechera y dejándolo como un short nada más y dejando su torso en corpiño color vino tinto ahora ya verificado y se veía la tanga del mismo color con puntillas desde su cadera y los botones laterales abiertos de su jardinero holgado, ahí vi una mujer hermosa en todo su esplendor.

    -Así quedamos a mano -me dice desafiante.

    Me fui para adentro del quincho, me siento en donde estaban mis libros como para seguir y ella se acerca y se sienta en el banco una pierna de cada lado me dice:

    -te dije que por hoy terminamos…

    Giro y me pongo de la misma manera los dos mojados, me acerco y le digo que me gustaría besarla y ella me regala un beso húmedo profundo, el que me sirvió para con mis manos la tome de las caderas y subí sus piernas sobre las mías hasta que juntamos su cuerpo con el mío, acaricie su espalda y metí mi mano bajo su jardinero me dice “esto nunca ocurrió… verdad?”. “si -le digo- será un secreto eterno” y la recosté despacio en el banco me retraje y comencé a sacarle el overol lentamente quedando con su ropa interior y su respiración era fuerte y entrecortada su cuerpo iba a estallar… volví sobre su cuerpo y regué de besos sus piernas sus muslos para llegar a su pubis corrí su bombachita hacia el costado y ella enseguida suspiro “sácala… sácala”, la retire de un tirón brusco y ella empezó a dar señales “así… así” y bese todo alrededor de vulva perfectamente depilada solo un penachito pequeño acentuaba donde estaba lo mejor, mordí su labios y mi lengua entro, ella exploto, se arqueo como un estiletazo, gimió así, me quede allí hasta que mi pija reventaba y ella me tomo de los pelos y me fue llevando hacia su boca, bese y lamí todo su cuerpo cuando llegue a sus pechos el corpiño había desaparecido, estaban duros como rocas sus pezones rosados estallaban los bese y chupe todos y ella me susurraba “que le hiciste a mis tetas… van a explotar guacho hermoso métemela por favor”.

    Ya allí levante sus piernas metí mi punta en su chuchi jugosa y ella exhalo un ahhhh profundo, mi pija se mojó y así metí la mitad lentamente y comencé un lento metí saca ella estaba extasiada, yo tomaba sus manos con una mía y la otra acariciaba sus tetonas. Ver esa cara de placer de una mujer hermosa me produjo una aceleración en eyacular en forma inmediata seguí bombeando hasta que dije “ahora Coca va toda” y metí la mitad que faltaba entrándole mis 24 cm de pija hirviendo en su concha ardiente.

    Ella dijo “noooo” y sus ojos se pusieron en blanco de placer, casi en el desmayo me pidió que me monte y me tire sobre ella y la besara, y así se fue mi primer polvo con esta bomba de mujer que era la madre de mi amigo. Mientras el orgasmo corría entre los dos ella me decía entre besos exhausta:

    -vamos a volver a hacerlo?

    -Si -le dije- siempre… -ella sonrió y sus mejillas estaban rosada, siempre que podamos lo vamos a hacer, su cuerpo y el mío estaban pegados por el sudor, me despegue al rato sin antes coronar de besos su boca sus tetas bajar hasta su conchita.

    Se levantó y desnuda se tiró a la pileta y fue una imagen que nunca olvidare en mi vida esa belleza nadando desnuda, me tire y lo hicimos nuevamente ella se sujetó de la escalera abrió sus piernas y me regalo todo su cuerpo para que le pegara una cogida animal que ella disfruto tanto como yo.

    Así terminamos el jueves y los veinte días siguientes me dio clases de inglés y de sexo ininterrumpido, todos los días terminamos las clases con una nueva forma de cogernos, hasta una vez leí una lectura del libro con ella ensartada delante de mí y acariciando sus tetas y ella susurrando “no podes acabar hasta terminar la lectura”.

    Finalmente rendí bien un cuatro, el diez lo deje en otro lado, con el tiempo sus hijos se fueron de la casa y ella se mudó a un lugar más chico sin pileta… una lástima, y yo la visite muchas veces hasta me he quedado un fin de semana entero con ella, y cuando pasaba tiempo sin verla, siempre merodeaba sus lugares de costumbre para provocar encuentros casi casuales, que terminaban en sexo total. Nunca nadie se enteró de nuestra relación, ni su hija, ni mi amigo.

    La última vez que la vi estaba en pareja con un hombre importante, le pregunte:

    -estas bien?

    Y ella dijo:

    -Sí, muy bien, pero extrañaba las clases de buen ingles que teníamos.

    -yo también Coca eternamente… yo también.

  • Mi sobrino maleducado (I)

    Mi sobrino maleducado (I)

    Fuimos a visitar a mis cuñados a la costa, hacía años que no los veíamos.

    Nosotros un matrimonio joven de casi 30 años de edad. Ellos más grandes ya llegando a sus 40 años.

    Tenían un hijo solamente, actualmente saliendo de su adolescencia. Con todas las hormonas a flor de piel.

    De chico era hiperactivo y molesto, era irrespetuoso y maleducado. Nuestra conversación en el camino era acerca de si habría madurado, habría mejorado su conducta o seguiría por la misma línea.

    Al llegar nos reciben nuestros cuñados, unas horas más tarde llega su hijo que había ido a jugar al fútbol. En cuero nos saluda todo sudado.

    Ya estaba desarrollado, y se ve que iba a gym porque estaba bien armado, con abdominales marcados, buenos pectorales y brazos con bíceps y tríceps definidos.

    Se notaba que estaba en esta onda de depilarse el cuerpo y quien sabe, seguro hasta sus partes bajas.

    Saludo a mi esposa con especial atención. Sus manos tomaron su diminuta cintura para poder darle la bienvenida.

    Eran días de verano, el calor nos obligaba a ir con ropa liviana, mi esposa le gustaba usar minis y shorts. Remeras escotadas y de esas que dejaban sus hombros y su vientre al sol.

    Sentados en el sofá del living, las piernas de mi esposa se hacían larguísimas y por la forma de los almohadones parecía hundirse a tal punto que la mini se le iba hacia atrás.

    Mi sobrino no paraba de mirarle las piernas, buscaba cualquier excusa para acercarse. El maleducado ahora parecía un mayordomo ofreciendo algo para tomar, algo para comer.

    Por la tarde vamos a la playa. El calor es tan sofocante que lo primero que hago es meterme al mar. Mi esposa y mi cuñada se quedan en la playa, los tres hombres mostramos nuestra destreza en el nado.

    En un momento mi sobrino decide salir aduciendo calambre. Tras unas cargadas por no tener aguante continúo demostrando como puedo seguir nadando en el mar con más resistencia que el joven adolescente.

    En un momento de descanso miro hacia la playa y está mi sobrino parado frente a mi esposa, luego se sienta al lado, la veo a ella sonreír por alguna razón.

    Ella está pasándose protector solar, el mira con detenimiento cada zona donde ella se va distribuyendo la crema.

    Sigo en el agua y no puedo creer la escena que sigue, mi esposa se da vuelta, quedando boca abajo, le da el pomo a mi sobrino y este de rodillas a su costado se prepara para encremar donde ella no llega.

    Mi cuñada estaba allí al lado, con una sombrilla y anteojos negros parecía ajena a la situación. Tal vez mi esposa no quería molestar a su hermana. Y el maleducado sobrino se ofreció para tal tarea.

    Sus manos recorren la espalda de mi esposa, lo hace con delicadeza pero con firmeza. La diminuta bikini de mi esposa no da lugar a la imaginación.

    Su cola de nalgas pequeñas pero erguidas está en perfecta dirección hacia el cielo, a la vista de escaso medio metro de los ojos de mi sobrino.

    Voy saliendo del mar lentamente, así también sus manos comienzan a bajar hasta las caderas de mi esposa, antes de que salga del mar el parece terminar con la encremada. Se pone al lado de mi esposa boca arriba, dejando notar una erección descomunal que aun desde el mar se podía percibir.

    Voy caminando ya por la arena y cuando llego hasta mi esposa veo su bikini manchada de crema, evidentemente a mi sobrino le tembló el pulso al llegar a esa zona y estuvo tocando las nalgas de mi esposa, mas sea «accidentalmente».

    Un rato más tarde viene mi cuñado y saca un juego de playa, el tejo, mi cuñada sigue en su siesta, mi esposa dice que no quiere jugar, prefiere tomar sol. Mi sobrino dice que es un juego de viejos.

    Yo para no dejar en banda a mi cuñado que nos está hospedando, decido acompañarlo en el juego.

    En pleno juego, mi sobrino le pide la protección solar a mi esposa y comienza a ponérselo. En un momento se acomoda y apoya sus manos en la arena, imposibilitado de seguir poniéndose la crema mi esposa se ofrece voluntariamente a seguir con la tarea.

    Yo seguía tratando de concentrarme en el juego, pero veía a la vez como mi esposa con sus delicadas manos le ponía crema en el pecho y bajaba por sus abdominales. Su rostro era de concentración solo miraba donde estaba encremando. Cada tanto se mordía el labio inferior como aplicando más fuerza o delicadeza, no lo sé.

    Sigue bajando por sus abdominales hasta llegar al borde de su maya, el con sus manos llenas de arena baja aún más la maya hasta un punto peligroso, se veía el encauce de sus caderas, el camino hacia el pubis, la marca del sol, y hasta la leve irritación o sombra de aquellos lugares donde el vello púbico fue depilado.

    Mi esposa con dos dedos pone crema por esa zona prohibida, muy lentamente, parece haberse olvidado que el pelotudo de su esposo está a unos metros. Su lengua sobresale entre sus labios como para humedecerlos.

    En un momento ella roza con sus uñas la punta de algo, la erección de mi sobrino era de tal magnitud que ya había asomado por arriba. Ella se ríe como una colegiala, él se ríe de la misma manera. Ella se pone colorada pero continua hasta completar la tarea, poca importancia parece haberle dado a tocar con sus dedos el glande de su sobrino.

    Segundos después, mi esposa se pone de pie diciendo que tiene mucho calor, que no iba a tener calor la muy puta.

    Nos dice a todos de que va a ir a refrescarse dándose un chapuzón en el mar.

    Yo estaba en la mitad del juego de mierda de mi cuñado, tirando discos en la arena como unos jubilados.

    No paso casi nada de tiempo de que mi esposa se dirigió al mar para que mi sobrino se ponga de pie y sin decir nada se dirija en la misma dirección.

    Mientras seguía en mi juego veía como estaban juntos en el mar, tirándose agua, riendo, empujándose y demás.

    De repente una ola arrastra a mi esposa y al reincorporarse la ola había arrebatado su parte de arriba del bikini dejándola en tetas. Mi sobrino va en busca de la prenda, y al alcanzarla se pone frente a frente de ella.

    Ella baja sus brazos, dejando sus pechos a la atenta mirada de su irreverente sobrino.

    Fueron cinco segundos eternos, pero creo que ella se estaba vengando por hacerla calentar con la encremada y el roce de la punta de su miembro.

    Volvemos a la casa, nos bañamos y sacamos toda la arena y crema. Tengo que ayudar a hacer el asado, mientras veo que nuestro sobrino le dice a mi esposa que quiere mostrarle algo en su cuarto

    Ella acepta, él le indica el camino poniendo su mano en su cintura, cada paso que dan subiendo las escaleras es una excusa para que los dedos de mi sobrino bajen centímetros, y se metan en ese espacio que hay entre la parte superior de la falda y la piel.

    El puntille de la ropa interior de mi esposa asoma, y los dedos de mi sobrino hábilmente tienen contacto con ellas como por accidente.

    La mano de ella juega en su espalda, sus uñas hacen un dibujo aleatorio por distintas zonas, mientras suben riéndose.

    Pasan dos horas, ninguno salió del cuarto, el asado está listo. Mi esposa no colaboro con nada para esa cena, todo lo hicimos mis cuñados y yo.

    Su cuarentona hermana va a tocar la puerta donde estaban encerrados.

    La hermana baja sola diciendo que ya les aviso y que dijeron que en un rato bajaban.

    Yo ya estaba que reventaba de celos, a punto de hacer un desastre rompiendo puertas, bocas y demás.

    En eso salen ambos. Él con otra remera, ella despeinada, con marcas rojas en el cuello y al verla más de cerca, tenía colorado la parte de las tetas. Allí hubo fricción.

    Cuando se sienta a la mesa al lado mío se le termina de romper el bretel de su remerita, dejando la teta al aire, se disculpa y sale tapándose para buscar otra prenda. Todos se ríen ante esa situación.

    Mi sobrino me mira con risa socarrona.

    Vuelve mi esposa a la mesa, se sienta rápidamente, su mini se va hasta atrás, dejándome ver casi su entrepierna.

    Allí veo con horror, humedad, y gotas de algo blancuzco escurriéndose.

    Mi esposa se da cuenta de lo que veo y trata de bajarse la falda, me mira a los ojos preocupada, como rogándome que no haga ningún escándalo ahora.

    Al día siguiente bien temprano cuando mi sobrino se iba a jugar al fútbol, lo sigo, lo intercepto y tras unas buenas trompadas lo llevo a una playa desierta para que me diga detalle por detalle que es lo que paso en esas dos horas en su cuarto.

    Y esto es lo que me contó…

    Continuará.

  • Mi sobrino maleducado (II)

    Mi sobrino maleducado (II)

    Anteriormente mi esposa se calienta con su sobrino y después de todo un día toqueteándose se van al cuarto de él, mientras yo preparo un asado para toda la familia.

    Ahora tengo a su sobrino en una playa desierta a fuerza de trompadas para que me cuente todos los detalles de lo que paso en esas dos horas.

    Esto es lo que me contó:

    -Subimos a mi cuarto porque quería mostrarle todos los trofeos y medallas que me dieron por jugar al fútbol. Cuando cerramos la puerta le muestro lo que conseguí, y ella saca su celular y me muestra mi facebook, allí busca una foto donde estoy en slip, todo mojado porque era la foto que nos sacaron cuando salimos campeones. Me pregunta si tengo ese slip todavía, le digo que sí, y ella me dice que no hacía falta que me edite la foto para pareciera que tengo bulto, que ya era lindo así como era. Le dije que no era edición, que así era yo, entonces me reta a que se lo demuestre. Busque mi slip deportivo y me mostré para que vea que no era edición. Ella dijo que podía ser por el efecto de estar mojado. Así que me dijo que me duchara con el slip puesto. En unos minutos fui a la ducha de mis padres y volví todo mojado. Ella me esperaba sentada en la cama, al verme dijo que evidentemente era editada la foto. Entonces le dije que no estaba erecto, y que en la foto sí. Que si tal vez hacia algo parecido a lo de la playa podía probar que no era editada. Ella se puso de pie, se acercó serpenteando, puso sus dedos en mis pectorales y comenzó a bajar, me miraba a los ojos mientras llegaba a mi ombligo donde se detuvo a jugar. Su boca se perdió en mi cuello, y no me dejo que yo le respondiera de la misma manera, siguió chupando y bajando su boca por mis pectorales, sus manos ya estaban en el borde de mi mojado slip. Su lengua parecía sedienta queriendo sobar toda la humedad de mi cuerpo. Bajo hasta mis abdominales y cada uno de ellos fue mordido y saboreado por su boca, ya de rodillas, su boca se salteo la parte de mi slip y se hundió en mi entrepierna, su rostro se refregó luego por mi slip, y en ese momento mi pija se liberó de la prenda y asomo su cabeza como en la playa. En ese instante ella se apartó hasta la cama para observar lo que había provocado. Entonces dijo poniéndose un dedo en la boca:

    «ay sobrinito, de verdad no estaba editada»

    Entonces se reincorporo me agarro la pija por sobre el slip, metió su otra mano por dentro y la rodeo con sus pequeña mano, me saco el slip de un tirón, y arrodillándose paso su lengua desde la base de los huevos hasta la cabeza de glande, a una velocidad increíblemente lenta. Su lengua paso por cada parte de la piel de mi miembro. Y cuando estaba por metérsela en la boca, solo se detuvo a contemplar el líquido preseminal que salía por la punta, esas gotas del lubricante natural la hipnotizaron. Cerrando los ojos las recogió con su lengua, no queriendo desperdiciar nada.

    Entonces me miro a los ojos, se puso de pie, y con el slip hecho un bollito en su mano me dio un beso en la mejilla. Mientras se iba dándome la espalda dijo

    «hasta acá podemos llegar sobrinito, espero que te sirva para cuando te pajees»

    Entonces en ese momento corrí, la tome del brazo, la gire y la puse contra la pared, con violencia le saque la remerita esa de puta que llevaba y obviamente no tenía corpiño. Le comí el cuello y le comí las tetas como desesperado, ella gemía en silencio diciéndome que pare pero sin hacer ruido, no quería hacer escándalo y que ustedes se enteraran de lo que pasaba. Allí mismo la gire, la puse cabeza abajo, sus piernas en mis hombros, su minifalda se fue a su cintura, su tanga con puntillas estaba totalmente mojada, mi boca le comió la conchita aun con la tanga puesta. Ella se retorcía y apretaba sus piernas aprisionando mi cabeza. Mi pija de 22 centímetros golpeaba su cara, toda depilada parecía más grande, ella se apoya con sus brazos en mis piernas y siento como su boca rodea al fin mi miembro. Sentía su lengua y su boca bajar hasta donde le permitía su garganta. Como una experta me estaba haciendo gozar, me temblaban las piernas, ya no sabía cómo seguir chupándole la concha porque estaba extasiado disfrutando del sexo oral de mi tía. Camine hasta la cama, allí me caí de espaldas, y ella no dejo de succionar mi pene, yo probé su culo, me embriagaba con el olor de sus jugos. Corriendo la tanga probé sus labios, me ti mi lengua hasta donde pude, mordí esas nalgas hermosas, las apreté con mis manos, recorrí con mi lengua toda la raya de su culo, y me quise perder en el hueco de su ano. Ella comenzó a gatear en esa posición, allí en la cama queda en cuatro, con su culo mirándome.

    Esa invitación no la iba a dejar pasar.

    Me puse encima de ella, sin preservativo, a pelo mi pija de 22 centímetros comenzó a entrar en su húmeda concha. Entró y ella gimió, estuve bombeando cadenciosamente, disfrutando cada embestida como si fuera la última vez que lo hiciera. Agarraba sus tetas con fuerza cundo llegaba hasta el fondo, ella abría la boca con un grito apagado. En ese momento me dice que le gusta contra la pared, así que ella se dirige a la puerta del cuarto, allí me dirijo con la pija erguida apuntándola, ella dándome el culo, me tienta a darle unas nalgadas que suenan estruendosamente. Luego de comerle el culo con la boca otra vez y morderle las nalgas subo besándole la espalda, y con mi pija ya en la entrada de su concha le susurro al oído:

    «tía, de acá no salís sin leche»

    Entonces comencé a embestirla desde atrás, entraba y salía con violencia, mi abdomen chocaba con sus nalgas y hacían mucho ruido, se mezclaba con el sonido de los líquidos de la fricción en el sexo. En cada embestida el cuerpo de ella golpeaba la puerta. Entonces escuchamos que mi mama toca la puerta. Y con una voz temblorosa nos pregunta si estaba todo bien, que ya estaba el asado. Podíamos notar a mi mama del otro lado con su oído pegado a la puerta. De este lado ya bombeando con más delicadeza estaba yo con mi tía. Mi tía entre gemidos dice:

    «ya estamos por acabar… ya salimos»

    Mi mama no se iba de la puerta y repreguntó si estaba todo bien. En ese instante yo exploto de leche adentro de mi tía, y ella tiene un orgasmo incontrolable, que le hace perder la estabilidad de sus piernas, chocando contra la puerta y gimiendo un:

    «siiiii aaaahhh»

    Minutos después, nos vestimos como podemos y salimos a cenar.

    Esto es lo que me contó mi sobrino, luego de que me contara eso no aguante la bronca y lo golpee hasta que se me fue la mano, lo llevé hasta unos acantilados y lo deje caer.

    Hoy mis cuñados están haciendo una marcha en la ciudad porque se cumplen 4 años de que desapareció su hijo y nadie da respuestas en la justicia.

    Mi esposa nunca me confesó lo que paso, nunca le pregunte, seguimos casados, tenemos un hijo de 3 años, y pinta para jugar bien… Tiene los ojos de nuestro sobrino.

  • Abigaíl no sabía ni en qué día vivía

    Abigaíl no sabía ni en qué día vivía

    Año 1950. Galicia.

    Abigaíl era una muchacha pelirroja, pecosa, de ojos azules, gordita, más que gordita, fuerte, con grandes tetas y un tremendo trasero, medía 1.59 y pesaba 65 kilos. Se había criado con un tío en una montaña gallega olvidada de la mano de Dios, donde eran los únicos habitantes. Un día murió su tío y se quedó sola con los animales, un perro pastor alemán, más de veinte gallinas, cantidad de pollos y dos gallos. Un caballo de pura raza gallega, dos vacas y un buey, dos ovejas y un carnero, dos cabras y un cabrón y un cerdo y una cerda.

    Abigaíl no sabía en qué año ni en qué día vivía, para ella no existía el lunes, ni el martes, ni el miércoles, ni el jueves, ni el viernes, ni el sábado ni el domingo. Para ella todos los días eran iguales, eran días de trabajo.

    Una tarde soleada del mes de septiembre, estaba Abigaíl vendimiando en una de sus huertas cuando sintió un ruido que nunca antes había sentido. Leo, el pastor alemán, empezó a ladrar, un instante más tarde, un joven que a Abigaíl le pareció un adonis, detuvo su moto, una Guzzi, y le preguntó.

    -¿El perro muerde?

    -Si no lo azuzo, no, y no lo voy a azuzar, macizo.

    El joven se llamaba Enrique, era alto, rubio y de ojos azules. Llevaba puesta una camisa blanca y un pantalón negro que marcaba un gran paquete. Bajó de la moto, y con una sonrisa en los labios, le preguntó:

    -¿Eres Abigaíl, guapa?

    Abigaíl, se asustó.

    -¡¿Eres brujo?!

    -No, soy tu primo Enrique.

    -¿Eres de ese sitio donde hay mucha gente?

    -Sí, soy de la ciudad. ¿Dónde anda el tío Miguel?

    -Detrás de la casa plantando malvas.

    -¿Está dándole a la jardinería?

    -No, está dándole de comer a los bichos. ¿Sabes vendimiar?

    -¿Quieres que te eche una mano?

    -Mejor las dos, pero después de acabar de vendimiar.

    Enrique se puso a vendimiar las cepas de la parra al lado de Abigaíl. La muchacha llevaba un vestido negro con flores rojas que tenía un gran escote. Le dijo Enrique a Abigaíl.

    -Cuéntame algo de ti.

    -Mejor háblame de ti. Aunque una cosa ya la sé.

    -¿Qué sabes?

    -Que te gustan mis tetas. No le quitas el ojo de encima.

    -Es un acto reflejo. Los hombres somos mamíferos. Bueno, los hombres y las mujeres. Nos gusta mamar.

    -Ahora lo entiendo.

    -¿Qué entiendes?

    -Porque se me va la vista para ese bulto que tienes en el pantalón.

    A Enrique le entró la risa floja.

    -¿Siempre hablas así?

    -No tengo otra voz. Pero, ¿no me ibas a hablar de ti?

    -No hay mucho que contar.

    -¿De quién andas escapando? Venir a tan lejos a ver un tío que no conoces…

    -Me pillaste. Vengo huyendo de la guardia civil.

    -¿Esos que llevan un sombrero muy raro?

    -Llevan un tricornio.

    -Los tienes de dos yemas.

    -¿Lo qué?

    -Los huevos.

    -¿Y eso a que viene?

    -Hombre, si se los metiste tres veces, a unos bichos con bigote que andan con pistola…

    -¿Lo qué? ¿Qué les metí?

    -Los cuernos.

    -El tricornio es el sombrero.

    -Te entendiera mal.

    -Ya me di cuenta. ¿Y tú cuándo has visto a un guardia civil?

    -Era una niña. Andaban buscando a un topo.

    -Ya sería a un tipo.

    -Sería. ¿Y si no es por meterles los cuernos por qué te buscan?

    -Robé un banco.

    -¿Es que no tenías banquetas en casa?

    Enrique se dio cuenta de que Abigaíl ignoraba muchas cosas.

    -¿Saliste alguna vez de aquí, Abigaíl?

    -No, no se me perdió nada fuera del monte. ¿Qué es esa cosa en la que venías montado?

    -Una moto, que por cierto, la robé para venir aquí. Te toca hablar de ti.

    -Yo no huyo de nada, pero desde que murió el tío Miguel me siento muy sola.

    -¿Pero no estaba plantando malvas detrás de la casa?

    -Y ahí sigue, pero los muertos no se levantan para dar conversación.

    -¡¿Lo enterraste detrás de la casa?!

    -En el monte o en las huertas lo podían desenterrar los animales. Pero no hablemos más de cosas tristes.

    Enrique, la entendía.

    -Sí, es muy triste ver morir a alguien que quieres.

    -Me quedó el consuelo de que se murió como yo quería, con el carallo tieso dentro de mi coño.

    -¡¡¡Cooooño!!!

    -Sí, quiso gozar de mucho coño en un mismo día.

    -O sea, que se murió jodiendo. Sí que fue una muerte feliz, sí. ¿Lo querías mucho?

    -Bastante. Al final lo buscaba yo a él.

    -¿Y al principio, no?

    -No, las primeras veces me jodió a la fuerza. Me cayeron muchas hostias antes de cada jodienda.

    -En fin, es tu vida y no seré yo quien la juzgue, pero debías callar esas cosas tan íntimas.

    -Si se callan no se dicen y si no se dicen no se saben, y si no querías saber. ¿Para qué carallo preguntaste?

    -Un razonamiento impecable.

    Abigail, echó un racimo de uvas tintas en la cesta, levantó la mano, y le dijo a su primo:

    -¡Con mis pecas no te metas que te meto!

    -Valga la redundancia, se dice.

    -No, se dice: Válgate Dios después de que caiga la hostia.

    -Tu vocabulario deja mucho que desear, prima.

    -No sé lo que quieres decir con eso del boca… en cualquier caso, tu padre, por las dudas.

    Abigaíl era inculta y desconfiada, pero a Enrique le encantaba.

    -El vocabulario es el léxico, eres…

    -Sigue insultando y cabamos mal.

    Enrique, viendo que no se lo podía explicar, cambió de tema.

    -Estando tan alejada de la civilización y sola. ¿Cómo haces cuando estás mala?

    -Me meto el dedo.

    A Enrique lo pilló desprevenido.

    -¡¿Te la rascas?!

    -Cuando me pica.

    -Esas cosas no se dicen.

    -Tú tienes falta de riego o eres retrasado. Te lo voy a volver a repetir. ¿Si no quieres saber por qué carallo preguntas?

    -Pero…

    -Pero, no, pera, me tiro una pera, o dos, o tres, o las que me pida el cuerpo.

    -O.K, pero me refería a cuando tienes fiebre y el cuerpo te pide cama, pero para taparte y sudar.

    -Se dice jamacuco. No hace falta decir tantas palabras. ¿Eres un perero?

    -¿Eres tú una perera?

    -Sí, a veces de tanta pera que tiro me parece que soy una peral.

    Enrique, la corrigió.

    -Un peral.

    -Eso tú.

    -¡Me vas a volver loco! ¿Qué te estaba preguntando? ¡Ah, sí! ¿Qué haces cuando te da un jamacuco?

    -Joderme hasta que me pasa. No se le puede hacer nada.

    Enrique, volvió a cambiar de tema.

    -¿A qué te referías antes con eso de echarte las dos manos? Creo que a tu cuello no te referías.

    -¡Qué poca sabiduría tenéis los de ciudad! El cuello, es al cuello, si quieres me puedes echar una mano al cuello y otra a las tetas o al coño, y venga. ¡Jodienda!

    -Échamela tú.

    -No me tientes que te la echó. Cada vez que te miro para el culo y para ese bulto del pantalón, el coño y el ojo del culo se me abren y se me cierran. Y hacen uno, clash, clash, clash y el otro, pin, pin, pin… ¡No sé ni cómo me aguanto!

    -¿Estás mojada?

    -Sudada. Con el calor que hace, es normal.

    -Hablaba de tu coño. ¿Lo tienes mojado?

    -¡¿Qué si tengo el coño mojado?! Las pulgas andan en lancha de una parte a otra de mi coño.

    -¡Exagerada!

    -Sí, exageré un poco, algunas van a nado.

    Enrique se rio de la ocurrencia.

    -Así que crees que estoy bueno.

    -¡Estás más bueno que un cerdo de la ceba!

    Enrique le devolvió el «cumplido».

    -¡Tú si que estás más buena que una cerda de la ceba!

    Abigaíl, con una sonrisa de oreja a oreja, le preguntó:

    -¿Crees que estoy para la matanza?

    Enrique, la besó con lengua, le levantó la falda y le quitó las bragas. Vio el pelirrojo pelo de su coño mojado. Pasó su lengua por él.

    -¡¿Qué me haces?! Esto no es joder.

    -Es un cunnilingus. ¿Te gusta?

    -¡¡Más que un cocido que lleve de todo!!

    Enrique lamió los labios del coño. Metió y saco la lengua, le lamió y acarició el clítoris, después le metió dos dedos dentro. Lamió el clítoris con celeridad y Abigaíl, exclamó:

    -¡Me va a dar algo!

    Y le dio. Retorciéndose se corrió. Su coño echó flujo para mediar una taza de barro.

    Al acabar, Abigail, sentía por su primo algo que nunca antes había sentido. Era algo que le hacía cosquillas en el estómago.

    -Vamos a terminar de vendimiar.

    Enrique, tocándose el bulto del pantalón, le preguntó:

    -¡¿Y me vas a dejar así?!

    Abigaíl parecía que de pronto supiese lo que era la vergüenza, bajó la cabeza, y le dijo:

    -Espera hasta pisar las uvas en el lagar.

    Enrique, noto el cambió.

    -Me gustaba más la Abigaíl de antes de comerle el coño.

    Abigaíl, estaba enamorada. Fuera un amor a primera lametada. Tenía que complacerlo. Cambió, y volvió a ser ella misma.

    -¡Saca el carallo, Nartallo!

    Enrique sacó la polla, Abigaíl se puso en cuclillas y en un par de minutos, Enrique, se corrió. Al acabar de tragar, Abigaíl, se limpió la boca con la manga del vestido, y le dijo:

    -Ahora vamos a terminar de vendimiar que ya falta poco.

    Acabaron de vendimiar a las cuatro de la tarde. Dejaron las uvas en la cuba listas para pisar y se fueron a comer. Abigaíl ya tenía la comida hecha. El pollo asado sólo había que calentarlo. Lo calentó en la cocina de piedra. Sentados a la mesa y comiendo el bicho con las manos, le preguntó Abigaíl a Enrique:

    -¿Son guapas las mozas de la ciudad?

    -Hay de todo, guapas, feas…

    -¿Tantas mozas hay?

    -Miles.

    -¿Y esos cuánto es, más que los dedos de las manos y de los pies?

    -A ver cómo te lo digo. Hay tantas como pinos en el monte.

    -¡Cooona! Esas son muchas. En ese caso, aunque quisieras, no te daría tiempo a hacerle a todas lo que me hiciste a mí.

    -Sería imposible, por falta de tiempo y porque la inmensa mayoría no se dejan.

    -Es un consuelo.

    -¿Qué es un consuelo?

    -Saber que la inmensa mayoría de las mozas de ciudad son tontas.

    -Si tú lo dices…

    -Sí que lo digo, como digo que bebas vino, coño, que el vino da fuerzas para todo, y para joder, más.

    -No te cortas un pelo.

    -Sí que lo corto. Si no me lo cortara me llegaría a los pies.

    -Quería decir… es igual.

    -Si es igual mejor no lo digas, te repetirías.

    Enrique habló solo.

    -¡Coño, coño, coño, coño! De aquí salgo atontado.

    -Olvida lo que te dije.

    -¿Qué me dijiste?

    -Que bebieras. No bebas que si con una taza ya hablas solo, con dos sales dando gritos. Comamos.

    Enrique se dio por vencido.

    -Comamos.

    Comieron y bebieron y después se fueron a pisar las uvas al lagar.

    Abigaíl y Enrique estaban dentro de una cuba, ella pisaba las uvas en bragas y con una camisa puesta, él las pisaba en calzoncillos y a torso descubierto. Cuando ya casi las tenían pisadas, le dijo Abigaíl a su primo:

    -¿Me vuelves a hacer lo que me hiciste en la huerta? Ahora tengo el coño mojadito de mosto, te va a saber dulce.

    Enrique, iba a disfrutar.

    -Desnúdate y sumérgete en el mosto para comerte enterita.

    Abigail se desnudó y se sumergió en el mosto. Salieron de la cuba. De pie, Enrique, besó a Abigaíl en los labios y le lamió el mosto del vino tinto de la cara, de sus orejas, de su cuello, de sus hombros de sus tetas, de su vientre, de su coño, de sus piernas, de sus pies. Volvió al coño y comenzó a lamerlo despacito. Poco más tarde, Abigaíl, entre gemidos, le dijo a su primo:

    -Métemela en el culo.

    Enrique, empalmado como un burro, se la clavó hasta el fondo, y después le folló el culo con fuertes arreones… Al rato, Abigail, comenzó a correrse de nuevo como una fuente. Abigail, jadeando, y con un tremendo temblor de piernas, echó el culo hacia atrás. Enrique, le inundó el coño de leche.

    Y hasta aquí hemos llegado porque la inspiración de me ha acabado.

    Se agradecen los comentarios buenos y malos.