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  • Cris, la recepcionista

    Cris, la recepcionista

    Cristina, o Cris para los amigos, fue un recepcionista que conocí por el año 2016, en ese entonces mi esposa y yo ya estábamos en la onda swinger, entonces yo ya me comía a quien quería y cris me encantaba, una morena de 1.50 de estatura, unas tetas paraditas y unas tremendas nalgas que paraban todas las vergas de la oficina.

    Yo no niego que desde que entro le echaba los canes y es que me encantaba verla con sus vestiditos o sus minifaldas, ella sabía que yo era uno de los jefes de ahí e interesadamente conmigo entablaba mucha relación.

    ¡Le mandaba mensajes donde me le aventaba bien cañón, yo sabía que era casad y con un tipo loco, pero yo solo quería cogérmela!

    Llego el 15 de septiembre y en mi país se celebra la independencia, ese día salimos temprano de la oficina, yo la alcance y la invite a comer ya que apenas seria la hora, ella acepto ir conmigo y es que traía unos leggings ajustadísimo que transparentaban su tanga, ¡su blusa entalladita que marcaba sus pezones y lo mejor su pata de camello en frente!

    L: ¡Me da gusto que aceptaras comer conmigo hermosa!

    C: ¡Mas bien, gracias por la invitación!

    L: ¡Espero que este restaurant sea de tu gusto, la comida es muy buena!

    C: ¡Lo mejor es que nos acompañamos jajá!

    La charla era muy buena, para ser una simple recepcionista, tenía una muy buena cultura general, la plática se extendió hasta como las 5 pm y fue entonces que la invité a unos tragos, para celebrar la independencia de México, ella un poco dudosa acepto.

    C: ¡Bueno, solo un par de horas, ya que tengo que llegar a casa de mi suegra, mi marido no sabe que salí temprano entonces tengo tiempo para unos tragos!

    L: Ok guapa, ¡vamos a un bar muy bueno que esta por Tlalpan!

    Llegamos como a las 7 pm y empezamos con unas cervezas, la música era contagiosa que empezamos a bailar, ella bailaba muy bien, su cuerpo se movía rico al ritmo de salsa y cumbia, pero cuando empezó el reggaetón, uf, qué manera de mover las nalgas.

    Yo todo idiotizado no podía dejar de mirarle como se movía, me repujaba a ella para sentir su rico cuerpo, ¡ella lo noto y más se me pegaba!

    L: ¡Qué bien bailas guapa!

    C: ¡Lo mismo digo, que buen ritmo!

    L: ¡Me tienes hipnotizado con tus movimientos!

    C: ¿Así y por qué?

    L: Es como te mueves bailando te mueves en todo, ¡si te pongo casa jajá!

    C: ¡Jajá, que tremendo eres, jajá!

    La indirecta no le molesto, incluso la desato más, me pegaba las nalgas y yo ya sin pudor, se las agarraba, el calor subió más y empezamos a besarnos, fue un beso muy sexual, su lengua juagaba rico dentro de mi boca y mis manos acariciaban todo su rico cuerpo, ¡en eso ella me aventó!

    C: ¡No, esto no está bien!

    L: Disculpa, fui yo, ¡no pasara otra vez!

    C: Por favor, tú eres mi jefe y no quiero problemas, además estoy casada, ¡qué dirán de mí!

    L: No te preocupes, fue un momento de locura, tranquila, ¡si quieres te llevo a tu destino!

    C: ¡Yo creo que si, por favor!

    Pero en esa charla sentí una gran falsa que sabía que podía convencerla de algo más, al llegar a la mesa para pagar y recoger nuestras cosas, le volví a plantar otro beso, esta vez yo lleve la situación y no permití que me rechazara, poco a poco se fue entregando a mí, su cuerpo se erizaba al sentir mis manos y se fue soltando más conmigo.

    C: ¡Luis, me gustas!

    L: ¡Tú también nena, que hermosa eres!

    C: ¡Pero tengo miedo, no quiero que abuses de mí!

    L: ¡Jamás haría eso, a menos que tú me dejes!

    C: Jajá, ¡de qué tipo de abuso hablas?

    L: ¡Del más rico que hay!

    Ya en el auto, estábamos en un gran cachondeo, mis manos se deleitaban con el rico cuerpo de la recepcionista, ¡ella estaba toda entregada y dispuesta a gozar y darme una rica noche!

    L: ¿Vamos a un hotel, te parece?

    C: ¡Pero no podría estar mucho tiempo!

    L: ¡No importa, el que sea valdrá la pena!

    Llegamos a un Hotel cerca del metro Villa de cortes, al entrar a la habitación ella me pidió le permitiera entrar al baño, yo accedí y espere en la cama, unos minutos después, salió Cris del baño, ¡con su ropa interior y recién bañada!

    C: ¡Es que me gusta estar limpia, antes de coger!

    L: Uf, nena, ¡te voy a ensuciar!

    Se acercó a mi muy sensualmente y me bajo el pantalón, comenzó a jugar con mi verga mientras me miraba muy provocadoramente, su lengua se acercaba a mi cabeza, le daba pequeñas lamidas muy ricas, ¡el aroma que desprendía de su cuerpo me excitaba mucho!

    L: ¡Que rico lo chupas bebe!

    C: ¡Tienes una verga muy rica!

    L: Cómetela nena, uf, ¡qué bien lo haces!

    Me la chupaba riquísimo, engullía mi verga dura, sus ricas nalgas me las ponía en la cara, yo empecé a chuparle su conchita húmeda y caliente, primero fue mi lengua y luego comencé con mis dedos, le metía uno y luego dos al mismo tiempo, su clítoris se podía duro y ella seguía tragando mi verga con todo.

    ¡Después de darnos placer oral, la subí a que me cabalgara, mi dura verga entraba poco a poco en su húmeda vagina, me encantaba ver como mis 21 cm entraban por completo en su concha, sus movimientos empezaron lento, mientras me comía sus pezones!

    C: ¡Ah, Luis, que grande!

    L: ¡Te mueves riquísimo bebe!

    C: Uf, que rica, ¡me encanta como entra uf!

    L: ¡Desde que te conozco te quería coger!

    C: Lo sé, uf, siempre vi cómo me mirabas, por eso acepté, ¡porque yo también te quería probar!

    Seguía cabalgándome gloriosamente, su celular sonaba, ella lo miraba y me decía que era su marido, ¡pero que ella quería gozar y no tenía tiempo para contestar! Cambiamos de pose, ella se acostó y levante sus piernas para ponerlas en mis hombros, en “patitas al hombro” sentía más rico, la embestía con fuerza, ¡le acariciaba sus ricas nalgas y le besaba sus pechos y su cuello mientras empujaba a mi amigo a la húmeda cueva!

    L: ¡Que rico, nena, que rico aprietas!

    C: Ah, que rica verga, uf, ¡me revuelve todo por dentro!

    Sus gemidos me ponían a mil, su celular seguía sonando y ella seguía gozando mi verga. La puse en cuatro y uf, que tremendo par de nalgas, grandes y hermosas, comencé a masajearlas con mi verga, en eso ella contesto el celular, le decía a su marido que estaba en el tráfico y que tardaría un rato más, fue entonces que, apoyándome de sus nalgas, se la metí de un solo movimiento, ¡ella aguanto el grito para que su marido no escuchara, mis manos apretaban sus tetas y la embestía con suavidad besándole su oreja!

    Apenas si podía contestarle a su marido, yo me deleitaba con sus ricas nalgas, comencé a tomarle video ya que se me hizo cachondísimo penetrarla mientras hablaba con su esposo, ¡cómo pudo colgó y fue entonces que empezó a moverse como loca y a pedirme más verga!

    C: ¡Bebe, así, métela, uf, que rico!

    L: Muévete nena, ¡que ricas nalgas!

    C: Son tuyas bebe, te excito que hablara con él, ¿verdad?

    L: ¡Si, no sabes cómo e puso verte hablando y recibiendo mi verga!

    C: ¡Si, a mí también me excito, métela nene, métela!

    Cris se movía riquísimo, seguía grabándola y con mi otra mano le jalaba el cabello, el ver su rico cuerpo sudado y sometido por mí, me generaba una sensación muy rica, me sentía su machi, su dueño, ¡fue entonces que le abrí más las nalgas dejando su rico culo ya dilatado y mojado por los fluidos vaginales listo para mi verga!

    C: ¿No, espera que haces?

    L: ¡Que rico se ve eso, uf!

    C: ¡Me va a doler, no lo hagas!

    L: ¡Demasiado tarde nena!

    Mi amigo empezó a entrar en su apretado culo, entraba despacio, ella gritaba como loca y me apretaba la mano, sus quejidos eran música para mí, ¡música que me ponía más caliente y me daban ganas de romperle su rico culito!

    C: ¡Ah, me duele, que grande me lastimas uf!

    L: Bebe que rico, uf, ¡aprietas maravilloso!

    C: ¡Nunca me había entrado una tan grande, uf!

    L: ¿Te la saco?

    C: ¡No, no lo hagas, uf, métela, aunque llore, métela!

    ¡Seguí penetrando su ano, cada palabra que me decía, me excitaba más, ella empezó a sacar fluidos de su vagina, yo los tomaba con mis manos y le metía mis dedos a su boca!

    ¡Ella los lamia riquísimo, mientras movía sus nalgas para sentirme más adentro!

    C: ¡Uf, Luis, que rico, que rico!

    L: Sabía que eras buena cogiendo, ¡se te nota a leguas!

    C: ¡Uf, dámela, dame tu rica verga!

    Ella seguía expulsando fluidos de placer, yo empecé a sentir como mis huevos se inflaban, sabía que pronto llegaría al orgasmo, ella también se retorcía más y más, nuestros movimientos se mezclaban maravillosamente, su olor me excitaba más y más, mientras yo seguía dándole a probar sus fluidos, ¡mi manguera estaba lista para explotar!

    L: ¡Bebe, me vengo, me vengo!

    C: ¡Si, nene, dámelos, dámelos!

    L: ¡Te lo voy a llenar!

    C: ¡Si, lléname de ti, que rico!

    Empecé a venirme en su culo, ella también se corría, ambos estábamos teniendo un muy buen orgasmo, no quería salirme de ella, sus movimientos me hacían gritar, mi semen escurría por sus piernas y sus fluidos mojaban todas las sabanas.

    Reposamos un rato, ella volvió a meterse a bañar y me pidió la llevara a Pantitlán, se despidió de mi con un beso muy rico, Cris, se convertiría en una muy buena amante, aunque el estar con ella me causo algunos problemas.

    ¡Llegué a casa y le empecé a hacer el amor a mi esposa, mientras se lo metía le contaba a detalle cómo me cogí a Cris, ella disfruto mucho lo que le conté!

    Mi sorpresa fue que cuando regresé a laboral el día 17, me encontré con la sorpresa de que Cris tenía unos moretones que precisamente no le hice yo, ¡ahí me di cuenta que sería tormentoso coger con ella otra vez!

  • Pau y Bere ¡mis dos perras!

    Pau y Bere ¡mis dos perras!

    Estábamos celebrando el cumpleaños de mi Lety, todas sus amistades estaban ahí, obviamente algunas de sus amigas que ya me había cogido, pero estábamos celebrando a Lety que estábamos como si nada, pero solo dos chicas, parecían estar nerviosas y tensas cada que me acercaba.

    Paula y Bere, ya les conté que me las comí a cada una, de Bere no sabía que era su amiga y aproveché la fragilidad de Paula para gozar de ambas.

    La fiesta se desarrollaba normal, pero en un momento ya estaba en la hora de mero desmadre, ¡yo no podía dejar de ver a Paula y Bere y es que ambas estaban vestidas tan sensual que de recordar como las penetre mi verga me ponía en jaque!

    Al pasar la media noche y con unos tragos de mas, vi que Lety al parecer ya estaba a punto de coger con alguien así que decidí hacer lo mismo yo, tome de la cintura a Ver y empecé a bailar con ella, con la mirada llame a Paula quien se unió al baile, los tres bailábamos muy pegados, no sé si los demás se dieron cuenta, pero yo, me daba las tres con ambas nenas, esas dos hembras que sudaban sexo y te hacían erizar con su mirada.

    Después de cachondear un rato, le susurré al oído a ambas que las esperaba en la habitación de visitas, ellas me miraron y se miraron, pero no respondieron, ¡yo sonreí y me dirigí a la habitación!

    Tardaron un momento en llegar, pero ambas entraron al mismo tiempo.

    B: ¿Que paso, para que querías que viniéramos?

    P: Rápido, ¡no quiero que Lety nos vea salir de aquí!

    B: Si, concuerdo con ella, ¿que deseas?

    Yo las miraba con mucho deseo, ya las había desvestido con la vista, así que sin más preámbulos les dije:

    L: ¡Deseo a ustedes!

    Ambas se miraron mutuamente, sus miradas eran de casi, casi mandarme a la fregada, me puse de pie y les tomé la mano, comenzando la labor de convencimiento.

    L: ¡Anímense chicas, es una muy rica experiencia hacer un trio!

    B: ¡Es que a mí no me gustan las mujeres!

    P: ¡No, qué pena, no quiero que me vean!

    L: No, sean prejuiciosas, eso es malo, mejor, déjense llevar, ¡les prometo que no se van a arrepentir!

    P: No, además, ¡quedamos en que no volvería a pasar nada entre nosotros!

    B: ¡Si, yo quiero mucho a mi amiga, la primera vez no sabía que eras su marido!

    L: ¡Prefieren perderse la diversión por una promesa irreal!

    B: ¡No es irreal!

    P: ¡La quiero y no le voy a fallar!

    Como el dialogo no funcionaba mucho, pase a acariciarlas y besarle el cuello, ellas solo me quitaban la cara, pero yo como pulpo, les acariciaba todo lo que podía, sabía que si seguía en ese camino, pronto lograría mi objetivo, que era cogerme a las dos en ese momento!

    P: ¡Ya! ¡Estate quieto!

    B: ¡Nos pueden descubrir!

    L: ¡Más excitante!

    Empecé a besar a Bere, ella trato de oponerse, pero mi lengua la convenció poco a poco, mientras mi mano acariciaba las piernas de Paula, acto seguido me dirigí a besar a Paula, ahora mi mano acariciaba las tetas grandes de Berenice, le apretaba su rico pezón mientras mi lengua se enredaba con la de Paula.

    Ellas poco a poco fueron cediendo ante el calor del momento, las besaba y acariciaba, ellas se miraban y disfrutaban como las estaba prendiendo, las tome de la mano y las lleve directo a la cama, me quite mi playera y les quite la suya, dejándolas solo en brasear, en eso Bere empezó a besar a Paula, ¡que beso!, sus lenguas se mezclaban maravilloso, con sus manos, paula apretaba fuerte las tetas de Bere, yo acariciaba las nalgas de ambas, el hermoso momento aumento cuando los tres nos besamos al mismo tiempo!, sus lenguas y la mía se unían en un triple beso, lleno de lujuria.

    Paula empezó a besar a Bere con muchísima pasión, le quitaba su ropa y le pasaba su lengua por todo su cuerpo, la nena china solo jadeaba y cerraba los ojos, yo me quite los pantalones y la trusa, Paula despojo de la tanga a Bere y comenzó a saborear sus dulces placeres!

    L: ¡Si, así nena, comete su rica concha!

    P: ¡Esta buenísima nena!

    B: ¡Ah, dios, ah!

    Paula comenzó a devorar la concha de Bere, no quise quedarme atrás y colocando mi verga en su cara, me incliné a lamerle las tetas, Bere empezó a lamerme el pene y acariciar mis testículos, los tres estábamos disfrutando muy rico!

    Bere empezó a succionar mi verga en una posición tipo 69, yo me incline directo a donde estaba Paula y entre los dos le mamábamos la pepa a la china, aprovechaba para besar a Paula y lamerle sus tetas, Bere seguía tragando mi verga de una forma magistral en esa posición, empujaba un poco mi pelvis para follarle su boquita, Paula por su parte introducía sus dedos en la ya húmeda concha de Bere y me besaba con pasión!

    Me acosté en la cama y subí a Paula a mi cara, acomodé su conchita en mi boca y la empecé a tragarme la conchita depilada de Paula, ella tomo posición de 69 y empoza a mamarme mi verga, haciéndole segunda a Bere, la lengua de ambas me daba un rico sexo oral, la tragaban con desesperación, la besaban, me mordían los testículos, luego se besaban, el acto era riquísimo.

    P: ¡Amo tu verga!

    B: Sabe deliciosa, ¡además que rico es compartirla contigo nena!

    L: ¡La maman rico, sigan perras, síganle!

    P: ¡Ah, tu sígueme chupando Luis, lo haces rico!

    B: Yo también la quiero chupar, ¡quiero probar a Pau!

    Acosté a Pau y Bere inmediatamente se lanzó a devorarle la conchita, Bere estaba en cuatro y aproveché para darle sus lamidas también, le metía y sacaba la lengua con fuerza, ella hacia lo mismo con Pau, los gritos y gemidos eran opacados por la música de la sala, mi verga estaba tan dura que aprovechando que Bere estaba en cuatro comiendo vagina, la penetré fuerte, ¡me movía fuerte mirando fijamente a Paula quien jugaba con sus pezones y disfrutaba el oral de Bere!

    L: ¡Bere, dios, que rico!

    B: ¡Ah, dame, así, agh!

    P: ¡Si papi, métesela rico, así, dásela rico!

    L: ¿Te gusta ver como la penetro?

    P: ¡Me excita como goza y como se mueve su cara en mi vagina, uf!

    B: ¡Esta rica ti vagina Pau, uf, dios, Luis me matas!

    Se la saqué a Bere, mientras ella se hacía para adelante a besar a Pau, yo empecé a penetra a Pau, le abrí las piernas como tijera y en lo que se besaban y mordían, se la metía con fuerza, ¡al mismo tiempo le daba de nalgadas a Bere!

    Bere se acomoda en 69 y mientras yo penetraba a paula ella le daba de mamadas a la vagina de Paula y a mi verga, sentía riquísimo, como entraba en Paula y como Bere me la lamia al mismo tiempo.

    L: ¡Ah, si, así, que rico!

    B: ¡Mmm!, que rico saben!

    P: ¡Agh, sigan, así, que placer!

    Me acosté y Paula empezó a cabalgarme, Bere puso su conchita en mi boca y también se movía para que mi lengua entrara y saliera de su vagina, se besaban y se mordían las tetas, las dos me estaban cogiendo riquísimo, me había olvidado que estaba en mi casa y que mi esposa estaba por algún lugar, pero el tener a esas mamacitas encima mío, ¡me hacía gozar y gozar!

    Ellas se entrelazaron, yo me pare en medio de las dos para que me la chuparan, y mientras hacían eso, juntaban sus conchitas moviéndose suavemente el ruido de sus conchas chocando me la ponía más dura y ellas no dejaban de comerse mi verga, ¡las tome de la cabeza para apoyarme y moverme fuerte y sentir as sus ricas mamadas!

    L: ¡Ah, así, que rico, dios, que rico!

    P: ¡Agh, Bere, mm, Luis sabes rico!

    B: ¡Paula, eres la mejor, dios, que rico te mueves!

    Paula se acostó y entrelazo su pierna con al de Bere quien se subió encima de ella, mientras se besaban y se mordían las tetas, yo prepare mi verga para que entrara en medio del sándwich, al estar en esa posición al moverme podía penetrar a las dos, a veces estaba en Paula, pero en algún movimiento terminaba en Bere, la estábamos pasando riquísimo los tres!

    P: ¡Ah, Luis, Bere, dios!

    B: ¡Cójanme, así, que rico!

    L: ¡Que rico, uf, agh!

    ¡La velocidad de los movimientos aumento estrepitosamente, ya gritábamos, nuestros cuerpos sudados y mojados chocaban generando un sonido excitante, mi verga ya no sabía en qué vagina entraba y salía, todo estaba húmedo, las apretaba y las abrazaba, ellas también se movían, hasta que, en un glorioso éxtasis, los tres terminamos juntos!

    P: ¡Ah!!!, que rico!

    B: ¡Dios, dios, agh!

    L: ¡Uf, si!!!

    Las llené de mi leche caliente, los tres terminamos con un triple beso muy pasional, reposamos unos minutos y nos preparamos para regresar ya que sin darnos cuenta habían pasado 2 horas, primero salí yo, después Bere y al final Pau, pero ella, así como salió del cuarto se fue de la casa.

    Nos percatamos que no había ya nadie, la música seguía y Lety no estaba, me senté en el sofá, deduje que mi esposa estaba con otro así que solo me relajé, Bere se sentó a mi lado a descansar también y hacer comentarios de lo sucedido, porque estas dos nenas, ¡aun seguirían estando conmigo!

  • Mamá y su hijo. Al servicio de sus caprichos

    Mamá y su hijo. Al servicio de sus caprichos

    Hay cosas que nunca me había planteado hasta que empezaron a ocurrir. No pensaba ya en ello, simplemente ocurrían y dada la corriente de confianza sin paliativos, sincera, sabiendo que nunca nos haríamos mal, poco a poco íbamos explorando nuestros propios límites.

    Hablábamos mucho, desde luego, y Víctor me comentaba todo lo que le pasaba en la universidad. En una de estas me habló de la fiesta a la que fue con unos amigos, Óscar y Gustavo, y allí vieron que en una habitación estaban haciendo una fiesta de otro tipo, en la que varios chicos practicaban sexo con varias chicas, todos a la vez. O sea, una orgía de toda la vida.

    Yo le comenté que era algo que había visto también y que una vez incluso me invitaron a una. Me pidió que se lo contara y aunque era más anecdótico que otra cosa le relaté la historieta de mis años mozos en los que en un botellón acabamos en la casa de campo de un chico, creo que se llamaba Martín o algo así, y follamos en público. Insistió en que le contara los pormenores de lo que hicimos, y como se mostraba insistente, lo hice. Víctor, mientras yo se lo contaba, se sentó a mi lado, me quitó los pantaloncitos del pijama y me empezó a masturbar primero, mientras le relataba cómo el tal Martín —creo— me hizo primero chupársela. De hecho éramos tres parejas y las tres chicas hicimos lo mismo. Nos sonreíamos entre nosotras mientras nos ocupábamos de las pollas de nuestros hombres. Luego pasamos a ponernos a horcajadas sobre ellos y follamos. No hubo mucho más pero me excitó mucho, sobre todo porque nosotras estábamos totalmente desnudas y ellos vestidos y aquello me encendió en ese momento. Conforme le contaba a Víctor cómo me ponía a horcajadas sobre Martín y su polla se me clavaba, él bajó y empezó a darme largas lamidas en el coño, a chuparme el clítoris, separando mucho los labios mayores y recorriendo todo mi coño con la lengua hasta el punto de hacer que me corriera en su boca cuando acabé de relatárselo. Se apartó, limpiándose con el dorso de la mano y me besó, para que tuviera mi propio sabor en la lengua.

    Fue ese fin de semana cuando pasó. Víctor había ido a jugar al baloncesto con Óscar y Gus, y yo estaba en casa acabando de escribir una novela corta que tenía pendiente. Estaba como siempre, solo con una camiseta y unos shorts cómodos, descalza, enfrascada escribiendo cuando escuché la puerta.

    —Mamá, soy yo. Vengo con Óscar y Gustavo, que a lo mejor salimos más tarde y se van a duchar —dijo la voz de Víctor desde el pasillo.

    —¡Vale! ¡Hola Gus, hola Óscar! —dije

    Los conocía desde niños ya que eran compañeros de Víctor en cole, luego en el insti y aunque estudiaban carreras distintas, se veían todas las semanas para ir al cine, jugar a basket o salir de farra. Eran inseparables.

    No era la primera vez que tenían ese plan así que ni me preocupé, me limité a seguir escribiendo. Mientras escuchaba el trasiego en la ducha y los cuchicheos de los chicos fui a la cocina a servirme otro té. Al volver me tropecé a Gus, alto, moreno, con sonrisa de truhan y mandíbula fuerte, que estaba solo con los pantalones. Estaba muy marcado y trasteaba con el móvil en el pasillo.

    Él me sonrió y yo también, entrando de nuevo en mi habitación/despacho. Me miró las tetas, puesto que se me habían endurecido los pezones y pude sentir su deseo como si lo llevara pintado en la cara. ¿Les habría contado algo Víctor?

    Aquello quedó respondido cuando a los veinte minutos mientras yo estaba ensimismada escribiendo una escena, sentí a Víctor detrás de mí. Me abrazó, cogiéndome las tetas y me besó el cuello.

    —¡Vic! ¡Que están tus amigos!

    Ese fue el comienzo de aquel fin de semana.

    —Ya lo sé que nos están mirando. Les he invitado yo a mirar… y a participar si quieren.

    —¿Qué? —fui a levantarme pero me mareé ante las palabras de Víctor.

    —Escucha… Dijiste que harías lo que quisiera. Quiero esto. Quiero compartirte con ellos. Quiero demostrarles que mi madre es única, que es no solo muy sensual sino muy puta, qué es lo que me atrae de ti, qué es lo que eres capaz de despertar. Quiero ofrecerte a ellos —me susurró al oído.

    Yo empecé a sentirme como si estuviera borracha, pero no era negación, no era miedo… era excitación. Miré de reojo y ahí estaban los dos, el truhan de Gus y Óscar, con su cara de buen chico, rubiales y de ojos azules y chispeantes, los dos en calzoncillos.

    Víctor tiró de mi camiseta y obediente —y zorra— mente me dejé desnudar. Mi camiseta cayó al suelo, así como los shorts, y los chicos pudieron ver mi cuerpo desnudo mientras Víctor se frotaba contra mi trasero. Mis tetas, grandes y pesadas, los pezones duros, la areola ligeramente arrugada de la excitación, mi vientre solo un poco abultado y la raja de mi coño, el nido del deseo oscuro que sentían.

    Mi hijo me cogió los pechos con ambas manos, las estrujó, haciéndome gemir como una zorra, y empecé a respirar profundamente. Las erecciones de Gus y Óscar eran más que patentes. Fue este último el primero en acercarse, quitándose los calzoncillos. Tenía una buena polla, dura, arrogante, descapullada y con el glande rosado, las venas marcadas. Algo más fina que la de mi hijo. Por su parte Gus, al quitarse el calzón, dejó ver una erección tremebunda, dura pero cabezona, colgándole hacia abajo, era gruesa, bastante gruesa, venosa y con el glande rosa claro. Óscar, sin timidez alguna, tomó el pecho derecho que Víctor le ofrecía. Mi hijo, ofreciéndome a sus amigos, y yo, su madre, su puta, para complacerlos. Fue él el que me empujó a arrodillarme y atender esas tres pollas que me producían una sensación mareante. Óscar sabía fresco, limpio. Su polla estaba caliente y me palpitó un par de veces dentro de la boca mientras me la introducía casi entera. Gus tenía un rabo con un sabor más especiado, la piel algo más gruesa y su glande me ocupaba casi toda la boca hasta que pude tragarlo un poco más. Los masturbaba mientras atendía una de las pollas, acariciabas sus testículos y gemía con sus pollas dentro de la boca haciendo que se estremecieran. Cuando ya estuvieron bien ensalivadas, me levanté para ir a la cama. Me tumbé en el borde, y allí, Víctor fue por el lado contrario para poder disponer de mi boca a gusto. Me metió la polla en profundidad para después pasar los huevos por ella y hacer que le lamiera el ano. Gus se arrodilló al pie de la cama, me abrió de piernas y empezó a comerme el coño. Ufff… me estaba poniendo mala. Y encima Óscar se puso a horcajadas sobre mí, me juntó los pechos y puso su polla en medio para masturbarse. Ahora sí que era un objeto de placer para los tres. Tres pollas: en mi boca, en mis tetas y enseguida tuve la de Gus en mi coño, penetrándome despacio al principio pero cogiendo fuerza después, reclamando su placer dentro de mi vagina. Tres hombres para mí… Notaba la polla de Gus entrando, reclamando. Los huevos de Óscar me rozaban el pecho mientras su polla des deslizaba entre mis tetas que no paraba de amasar y de tirarme de los pezones. Mientras, mi boca era ocupada por la polla de mi hijo y sus huevos… Hasta que cambiaron. Víctor relevó a Gus y me penetró, follándose a su madre de nuevo, mientras Gus ponía su polla con olor a mi coño entre mis tetas y Óscar me la metía en la boca. Así estuvieron, matándome de gusto, usándome para el suyo, bastante rato, turnándose dos o tres veces. Cuando me quise dar cuenta, estaba tumbada sobre Gus cuya polla estaba alojada dentro de mi culo mientras Óscar me penetraba la el coño a placer. Los dos se sincronizaron y empezaron a follarme doblemente. Víctor a su vez me ofrecía su polla para que se la chupara cosa que hacía casi perdiendo el contacto con la realidad.

  • Hermana, maestra, amante, sexo sin culpas

    Hermana, maestra, amante, sexo sin culpas

    La enfermedad del jefe de familia fue la convocante, en su prolífica existencia había generado una prole variopinto, desde la mayor, a quien escribe había una ventana de poco más de treinta años.  En ese espacio temporal hubo un accidente de juventud de la cual resulto  Susana de 52, siguieron dos matrimonios y una convivencia accidentada con una mujer mucho más joven de la cual yo fui el resultado, 18 años en pleno estreno.

    En torno del patriarca conciliamos en fraternal encuentro, mostrando que no había grietas en el afecto, pudimos congeniar y mostrar que éramos dignos de su afecto.

    Ambos extremos de la prolífica vida sexual de nuestro progenitor, sentimos recíproca empatía, resonancia afectiva que se da sin saber el porqué, ambos habíamos asistido solos, ella por estar viuda y sin hijos, yo porque mi progenitora estaba en conflicto con el enfermo.

    El acercamiento y el afecto fue generación espontánea, en razón de que había venido desde el interior de la provincia y la enfermedad me requería la permanencia en la capital, Susana se ofreció hospedarme en su casa durante la estadía en Buenos Aires.

    Los dos hijos de mi media hermana están viviendo en el exterior y la viudez acrecienta la soledad, su aspecto físico no denota la edad biológica, adicta al gym y la zumba la mantienen en buena forma, que según explicó, le servía para calmar esos momentos cuando el deseo de compartir la cama con un hombre se impone. Viuda desde hacía varios años, había intentado un par de veces completar esa ausencia pero todas terminaron dejándola más vacía que antes de la experiencia.

    Mientras compartía unos sándwichs y cerveza había abierto su corazón, la plática era la catarsis de su deshabitado espacio afectivo, dijo sentirse acompañada, su mirada dura se hizo tierna, me pareció entender que sus gestos y la forma de hablar era la forma más sensata de poder seducirme

    La idea de dejarme seducir entusiasma tanto como asusta, mi falta de experiencia me obligaba a ser cauteloso, medido para no quedar expuesto por haber interpretado algo que no era, otro poco la timidez de mis pocos años ante una mujer segura de sí misma.

    Su experiencia y seguridad me incitaban a comentar de mi vida afectiva, en particular lo referente a mi sexualidad. Ponía toda su atención en escucharme decir que aunque no era virgen en el pueblo donde vengo no hay tantas oportunidades para ejercitar mi masculinidad. Le parecía muy interesante y hasta gracioso la forma de expresar en cuanto a la escasa actividad sexual, me incitaba a que hable suelto, sin eufemismos, estamos atravesando circunstancias parecidas, que debía ser más osado y sobre todo atrevido, mostrar soltura y decisión, “es lo que las mujeres buscamos en el hombre”

    Por un momento había pensado que intentaba despertar mi atrevimiento para ir más a fondo en contarle de mi intimidad “mal atendida”. Si parecía que me había leído el pensamiento, o la timidez al expresarme decía lo que la boca callaba, hubo una pausa, un silencio, como para madurar la intencionalidad.

    —Luis eres mi hermano, soy la mayor de los hijos, tú el menor, los dos extremos de la hermandad, no deberías cortarte al contar esas intimidades que seguro no has podido consultar antes. De ese modo también me facilitas poder contarte y tener una opinión confiable de un hombre.

    El calor propiciaba otra cerveza, fue por dos, vuele menos cubierta, la falta de soutién permite que los erizados pezones muestren el poder de fuego tensionando la tela de la musculosa, “relojea” mi erección espontánea en el mismo instante se sienta frente de mí, separando en demasía las piernas, elevando como al descuido la falda, sacando el pecho como para lucir sus condiciones físicas ante un pendejo caliente y mal entretenido.

    El silencio es más elocuente, la noto dominadora de la situación y al mismo tiempo vulnerable por la exposición.

    —Cómo haces para sobrellevar esa explosión de hormonas que llevas dentro

    —Bueno… no sé cómo decirlo… maso… como te imaginas…

    —Ah, sí, te entiendo, también yo, no tiene nada de malo, todos en algún momento echamos mano a ajusticiarnos por mano propia, tu por no conseguir donde ponerla, yo por no tener quien me la ponga.

    Había sido explícita, abierto el juego de las posibilidades, también de piernas pes cuando confesaba sus carencias las separó y cruzó al mejor estilo de la protagonista de Bajos Instintos, sin duda debí tener la misma reacción que Michael Douglas, atrapado en la provocación de creerme que la sombra oscura eran los vellos púbicos.

    —¡Epa!! Qué pasó? no te molesté verdad?

    —No, no, todo lo opuesto, si hasta me pareció adivinar… -me sorprendí por lo que estaba por decir.

    —Adivinar… qué? dime no seas tímido.

    —De si lo que vi era tan real como mi… como pensé…

    —Somos dos personas libres y no tenemos que dar explicaciones, solo sea un secreto entre nosotros. Tengo 52 pero bien llevados, te parece que estoy bien para vos?

    No supe cómo responder, claro que me gustaba, estaba bien buena y yo con todas las ganas, solo atiné a decir que sí con la cabeza, aunque ella no se perdió el abultamiento de la bragueta, su sonrisa decía todo. Sentada en un puf, lo corrió hacia el sofá donde estaba, subió la falda, despacio, muy despacio, poner la mata de vellos en primerísimo plano, tomó mi mano…

    —Compruébalo, tócame. -lo hice —Puedo sentir la caricia de tu mano, despertar sentires olvidados. Tócala, es toda tuya.

    Había llegado el fin a la sequía sexual, Susana se siente como el ave fénix, renacer entre las cenizas de la abstinencia forzada, nada más importa que hacerla renacer en el sexo de su medio hermano estrenando madurez sexual.

    De la mano me condujo a su cama, senté en el borde, mirándola como se quitaba la musculosa, dejando en libertad lo más preciado de su anatomía, el voluminoso “tetero” se tomó un respiro y cumplieron la ley de gravedad, la gracia de su caída realza la dureza vibrante de los pezones, los ofrece en la bandeja de sus manos, frotando en mi boca las rosadas aréolas. La prisa me llevó a devorar esos inquietos pezones, metidos en la boca, sorbiendo, lamiendo, mordiendo, saltando de uno al otro, exagerada glotonería de alguien que lo más cerca que estuvo de algo así fue en las revistas del porno, Susy había convertido el motivo de tantas pajas en carne viva, latiendo en mi boca.

    Encierra mi cara entre sus pechos, me permite hacer realidad la imagen calenturienta de un pendejo que se ganó el premio mayor. Mientras juego con mis tetotas, se quita la falda para que pueda lamerla y meterle mano a la vagina. Mamar y jugar con los dedos en la humedad de su vagina, alteran sus sentidos, el silencio se llena de gemidos, sostiene mi cabeza para que pueda mamar y morder, las manos producen el doble efecto, la derecha con dos dedos hurgando dentro de la vagina, la izquierda recorriendo la raja de los cachetes, frotando el aro anal.

    El combo de manos y boca la sumergen en la vorágine del camino hacia la gloria, agitada, vibrando, se agita, presiona su concha contra mi mano, arquea la cintura, respira entrecortado, vuelve a gemir, más intenso.

    —Basta! basta! para! no puedo más me ahogo, para!!!

    No hace falta mucha experiencia para entender que dentro de sí se gesta un orgasmo de esos que conmociona y aturden, ella siente la indefensión de no poder soportar ese orgasmo que sube por su vientre y estalla en sus tetas, altera los sentidos y se pierde en la nebulosa de perder el sentido de la realidad, es la primera vez que siento a una mujer de verdad alucinar de tal modo.

    Prolongué el acoso hasta vencerla, dejarla sin defensa, herida de muerte en la batalla del deseo, derrotada y vencida por su propio deseo. Volcada sobre mí la retengo hasta que el temporal le permite mantener la vertical.

    Sonríe con el rostro transfigurado, el rímel corrido por incipientes lágrimas para expresar la incontenible calentura.

    —Guauuu, qué me pasó? Nunca me había sucedido, qué bien lo haces, eres un macho sensacional, me mamaste con tantas ganas… Tuve un orgasmo tan explosivo como inesperado. Me mataste! Ahora me toca a mí devolver atenciones.

    Se arrodilló, quitó pantalón y bóxer en un solo acto, el miembro liberado saltó como un resorte, erección a pleno. – Guauuu, que pija! es más de lo que parecía, hermanito qué pedazo de poronga!

    La retuvo todo el tiempo en sus manos, acariciando, besando, lamiendo esa lágrima de calentura, masturba despacio y acerca su boca, primero sentir el aroma del deseo, luego saborear a boca llena de todo lo que puede meterse dentro. Es grandota, pero tiene la boca pequeña, dijo que todos sus orificios son estrechos, sabe de qué modo hacerme disfrutar, en ningún momento deja de mirarme, disfruta que siga con las manos ocupadas amasando sus tetotas, tan blancas areolas pequeñas, rosadas igual que los gruesos pezones.

    Controla todas mis reacciones, atenta a no pasarse de revoluciones y llevarme al punto de calentura sin regreso, regula la mamada y la masturbación, cuando siente que comienzo a balancearme con intención de venirme, habiendo cortado varios intentos de acabar, me saca de su boca para decir: —Esta vez quiero mi leche sobre las tetas, cuando sientas la urgencia de venirte, riega mis tetas, necesitan nutrirse del calor de mi hombre.

    Cumplo el pedido, sentimos que el momento supremo ha llegado, tengo el permiso de eyacular sobre sus pechos, los junta, sacudo la poronga para regar la fertilidad de sus tetas. Disfruta verme gozar de la eyaculada, más de dos meses sin pajearme, ahora es un torbellino de leche regando sus pechos.

    Una lamida para limpiar los restos de semen del glande, sin dejar de mirarse en mis ojos, entiendo todo, ayudo a elevar las tetas para recoger con lengua algo de mi leche. Se relame para hacerme sentir súper macho. El resto lo frota aprovechar la energía del semen joven.

    Una ducha relajante y saborear otra cerveza helada sirve para poner las emociones en orden, entendimos que hacíamos lo impropio, pero nos gustó hacerlo, más aún repetirlo con renovado entusiasmo. Sentados en la sala, yo con el toallón cubriendo mi masculinidad, ella con una bata para ocultar sus pudores.

    El conflicto entre lo impropio y el deseo se esfumó cuando Susana dejó caer el cinto de la bata de baño, y esos meloncitos volvieron a dominar la escena, arrobado por la visión de su tanguita tan escueta como sugerente.

    —La tenía esperando con quién estrenarla, tienes el poder de quitármela, aunque sea con los dientes…

    Arrodillado cumplí con lo ordenado, metiendo mi nariz en su pecera, aspirar el embriagante aroma de la mujer excitada a mil. De la mano la llevé al dormitorio, la desnudez acentúa el deseo, tendida, separé las piernas para disfrutar la visión de la vagina brillante de jugos, separó los labios, invitó a besarla, solo un par de lamidas bastaron para llevar su calentura. Arrodillado entre sus piernas atiné a preguntar: —No tengo forro, entonces cómo lo hacemos?

    —No es necesario, estas sanito, tengo alguna regla, pero el diu sigue en su lugar. Ven…

    La indicación con el índice fue lo último que vi antes de lazarme con algo de brusquedad y mucho de calentura, frotarla en el vestíbulo de la cueva, y lanzarme en la penetración. Sentía la débil pero apreciable resistencia de la vagina, más estrecha que alguna de las pocas pendejas.

    —La sientes estrecha? Tanto tiempo sin carne y ahora meterme esta cosa me hizo estremecer. Vamos, métela, abre todo, necesito sentir a mi macho.

    Deliciosa estrechez, abrirse al paso de mi poronga, me excitan sus palabras y sus gemidos, patitas al hombro y bombearla a fondo, nada le importa más que gozarme, las sacudidas imponen un ritmo de garche, aprieta sus labios, cierra los ojos, estruja las tetas, son el salvavidas para no ahogarse en la excitación que surge desde lo profundo de su ser, los gemidos se atragantan cuando la lujuria del orgasmo la invade, agita y convulsiona varias veces, repitiendo a intervalos. Me cuesta abstraerme de su delicioso estado de lujuria, me concentro en mis propias motivaciones, me incrusto bien a fondo, un ronco bramido anuncia la venida, los golpes intensos marcan el ritmo de la eyaculación, los chorros calientes de semen descargan la energía acumulada.

    Las manos de Susana se aferran a mi espalda, hasta sentir el agudo apretar de las uñas, no quiere que me separe, que siga dentro de ella, me dice que no le niegue continuar la sensación del orgasmo, entiende que mi juventud puede permitirse seguir dentro y retomar el ritmo de garche, quiere otro polvo sin sacar.

    —Vamos, amor, vamos, dame otro polvo, acaba dentro otra vez, te necesito…

    No es difícil complacer las necesidades de la madura, vuelvo a retomar el bombeo de la pija, chapoteando en la leche eyaculada, nada importa, todo sirve para complacer a mi mujer. La nueva eyaculación fue casi en simultáneo, me vine en medio de los estertores de otro convulsivo orgasmo,

    Una buena cantidad de semen emerge arrastrado cuando sale la cabezona, la sabana registra el charco de leche del arrastre y la que sigue fluyendo de la cavidad vaginal.

    No tenía paz, los orgasmos habían potenciado su apetito sexual, ahora era un puma depredador, despertado la voracidad por el sexo, ambos portamos la genética paterna, llevamos el fuego salvaje del deseo, nada es suficiente para ella aún menos. Sin solución de continuidad, se acomodó a horcajadas de mí, acomodó la vagina de modo de poder empalarse en un solo movimiento. La danza ritual del garche comenzó de inmediato, elevándose, bajando, moviéndose al ritmo de su necesidad, su cuerpo adquiere la elasticidad de alguien entrenado para el sexo, agitando las caderas se está dando una cogida sin precedentes. Nada es suficiente, necesita moverse más y mejor, inclina el torso hasta ponerme las deliciosas tetas en la cara, se “agarra” de los barrotes de la cama para impulsar el meneo de su cuerpo, apretando los labios vaginales evoluciona para satisfacer su voraz apetito sexual, es artífice de su orgasmo, el gemido atronó el ámbito del dormitorio, los jadeos la dejan agotada, exhausta en la entrega. Necesitaba tanta acción para calmar el fuego salvaje que la consume.

    Un momento de pausa, se levanta para ir al baño, escurriendo semen, trato de entender el cómo y el porqué, el estado de situación, hasta la mañana de ese día, éramos perfectos desconocidos, solo sabíamos de la existencia por lo que nos habían dicho, ahora estamos encamados, como amantes, como conocidos de toda la vida. No hace falta decirnos nada, es una relación sin culpas, sin pecados, sin compromiso, solo dos seres que necesitan y complementan, dos necesidades satisfechas, no hay amor, solo puro sexo y placer. Solo nos besamos en la boca, durante el acto, besos con la intensidad del deseo que nos sale por la boca, una relación impropia pero sin rollos.

    Tomamos un resuello para comer algo y beber, tuvimos una noche agitada, poco sueño y mucho garche, este pendejo necesitaba descargar las ganas acumuladas, ella recuperarse de la forzada abstinencia. Me quedé en Buenos Aires, toda una semana, durante la cual tuvimos sexo al menos cinco veces al día, dos mañaneros uno a la hora de la siesta y dos en la noche, con algunos permitidos cuando alguno despertaba en la madrugada y tenía ganas de fiesta.

    Todo el tiempo estaba jugando con el hoyo, acariciando y frotando, cada vez que amagaba meter más que un dedo, no decía nada pero se le fruncía. Más tarde confesaría que hacía tanto que no le visitaban por la “puerta de atrás”, el marido se lo usó poco, una pareja algo y la otra nada, no me lo niega, solo que no puede controlar el acto reflejo de fruncir el músculo anal, el grosor y la cabezona le asusta, lo sabe estrecho, más aún con tanto tiempo sin uso.

    Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Tanto juego e insistencia del juego digital terminaron por bajarle la guardia, permitir que fuera por la conquista, solo pedía que fuera suave, que la entendiera, que quería pero sentía miedo, la falta de uso suele estrechar todo, pero está dispuesta a entregar “el marrón” por una buena causa, el placer del macho que la rescató del ostracismo de la falta de sexo.

    El combo perfecto, ambos extremos de familia, madura de 52 excitada, joven de 18 súper caliente, todo para una relación tan impropia como excitante. El juego previo tenía el condimento del deseo y la improvisación, el cuidado y la lujuria, con la verga en su máxima expresión, Susana caliente como nunca.

    Sus tetotas están siempre en el juego previo, mamar, succionar y morder son parte del ritual que me gusta y la pone loquita, la excitación agita y distrae, los dedos roban el sabor de la jugosa almeja para untar y preparar el hoyo del deseo, el dedo mayor se adentra en él, más jugo y otro dedo ayuda a penetrar y girar buscando abrir el camino de la sodomía.

    Tendida de espaldas mira y adivina las intenciones de su macho, los dedos gruesos juegan y giran, entran y salen, me da la espalda, prefiere adivinar que ver, en “cucharita” será más fácil entrarle, echa las nalgas hacia atrás, entrar entre sus piernas, ponerla despacio en la conchita es el paso obligado, entrando a fondo, cargar lubricante para apoyársela en el centro del hoy, su mano derecha separa la nalga, me hace lugar…

    Tomado con fuerza de la ingle, cruzado entre sus piernas, fuerzo la intrusión, despacio la cabezona busca refugio dentro del ano, apretando su cuerpo para evitar cualquier intento de fuga. Intenta escapar hacia adelante, la fuerza del macho se lo impide, el movimiento preciso del juego, tomarla con fuerza distrae para entrarle toda la cabeza. El gemido acusa el dolorcito inicial, el golpe de efecto distrae, el gemido ahoga la entrada total de la pija, las piernas casi en una tijera permiten poco movimiento pero profundidad, hasta el fondo esperando la tardía reacción de la hembra al sentir que le abren ese lugar tan prohibido como deseado.

    Se tumbó sobre la almohada, sin salirnos del encastre de la pija en su ano, giramos, boca abajo separa sus nalgas, un poco de saliva sirve para poder moverme dentro del estuche rectal. Montado, el padrillo dominante sobre la yegua esquiva, vence el poder del más fuerte, sometida se entrega al poder del macho, sus manos comienzan el juego en la vagina, tomada de los hombros me impulso a tope en el ano.

    El vaivén de la cogida comienza, sus gemidos y mis jadeos son la música de fondo, el movimiento constante por las sacudidas de las entradas profundas hacen temer por la resistencia de la cama. Agitados en la lucha por vencer la resistencia del esfínter, alcanzamos el momento de máxima, tomada de los cabellos y nalgueada con fuerza se entrega, deja de luchar contra lo inevitable, cumple el viejo concepto machista de que “ante lo inevitable relájate y goza” sé bien que lo intenta pero la vehemencia del macho joven no permite relajarse a la temerosa madura.

    La cogida adquiere el tono épico de las hazañas, deja de resistirse, el placer del macho joven compensa el dolor del ano dilatado, las nalgadas son caricias en la tormenta anal, la vorágine de emociones gira en este mundo de sexo, nalgadas y gemidos, bufidos y jadeos, todo es una “melange” de furia y calentura, ya no se debate en mis brazos, subida al insólito placer, disfruta y sufre pidiendo que me venga, que le acabe dentro.

    —Vamos, vamos, acábame, te necesito, dame mi leche!!!

    —Ya… está cerca, aguanta amor, falta poco

    La penetración se hace vibrante y tumultuosa, aprieto más fuerte, empujo más adentro, tendido sobre su espalda elevando al máximo mis nalgas para bombear profundo. No demoré tanto entre su lamento y mi fuego. Entiende el clásico movimiento de los golpes bruscos con que suelo terminar la faena, el primer chorro de semen se impone grueso y caliente, los siguientes brotan con el mínimo movimiento, la descarga seminal se lleva esa energía viva derramada dentro de su ano.

    —No te salgas, por favor no te salgas, quédate, necesito sentirte latir dentro. Si me la sacas así, tan dura me vuelve a doler esa cabezona que me abrió cuando entró.

    Las caricias del macho intentan suavizar las contingencias de haberla sodomizado, el silencio de la hembra asimila la molestia con el placer de sentirme latir dentro de sí. Me retiro del estrecho conducto, dejándome caer de costado, el reposo del guerrero disfruta el relax, el abrazo a la hembra es el pago por haberme dado tanto placer. Acabo de disfrutar mi primera cojida anal, gracias por el fuego!!!

    Fueron dos semanas y media, disfrutándonos, sexo a diario y varias veces, algunos días hasta cinco polvos descargue en Susy. Había llegado un joven inexperto, vuelve un hombre con la experiencia de su vida, había prometido volver para ver la evolución de mi progenitor, fue otra semana de placer.

    Sabíamos que esto tenía fecha de vencimiento, pero lo prolongamos durante varios años, durante el tiempo de vacaciones tenía la excusa para meterme en su cama y volver a disfrutarnos.

    He leído historias de tenor parecido, algunas se me hacían algo con demasiado ficción, pero nunca se sabe que puede ser parte de una realidad que siempre excede la ficción, esta historia no sé si tanto, pero fue algo digno de recordar, relatarlo de forma con la cobertura de un seudónimo es a modo de homenaje a esa mujer, íntegra y sincera que cumplió el rol de hermana, maestra de sexo y amante incondicional.

    Solo me queda poder leer tu opinión, [email protected]

    Nazareno Cruz

  • Mi familia es testigo de mi oscuro deseo

    Mi familia es testigo de mi oscuro deseo

    Han pasado 8 meses desde que nació mi bebé y cada día mi obsesión por ser fecundada de nuevo esta vez por mi amigo de color Tony es más grande.

    En esta época de fin de año, mi familia suele tener varias reuniones de fin de año, en la más reciente, invité a Tony para que nos acompañara, mi marido estaba enterado ya de mi deseo de quedar embarazada de él, no opuso resistencia cuando llamé a Tony para invitarlo a la reunión, sabía bien que llegar acompañada de ellos dos sería como un aviso a la familia de que algo tramaba de nuevo.

    Zapatillas de tacón de aguja negras, minifalda negra de pliegues, blusa blanca y saco negro eran mi atuendo de la noche, mi esposo al verme así me felicitó por seguir siendo tan cachonda después de convertirme en mamá.

    Pasamos por Tony y al verme exclamó:

    -Mariela, que linda te ves!!

    Ruborizada como colegiala le agradecí el cumplido y decidí pasarme al asiento de atrás del auto con él.

    En cuanto arrancó mi marido el auto Tony se acercó a mí, acariciando mis piernas mientras me decía al oído:

    “He pensado mucho en lo que me pediste, de verdad quieres un hijo mío? Lo haremos si me aceptas como pareja para algunas reuniones y días especiales…”

    -Claro Tony!, te acompaño a donde quieras cuantas veces quieras!, abriendo mis piernas para darle acceso a su mano a mi velluda vagina mientras acariciaba su enorme tolete que deseaba tanto me penetrara muchas veces, te deseo mucho mi macho de chocolate!

    Sus manos abrieron mis piernas mientras yo me recargaba en el asiento acariciando su cara empezando a sentir la urgencia de ser penetrada por él…

    Levanté mis caderas para dejarlo bajarme la tanga y al terminar de hacerlo Tony me abrí la raja con las manos diciéndole:

    -ven! Métemela aquí amor!

    Mi esposo observaba todo desde adelante y dijo:

    -ya están calientes?

    -sabes bien que deseo mucho a Tony desde siempre, algún problema?

    -no, solo que apúrense porque ya vamos a medio camino…

    Tony se bajó los pantalones y se sentó recargándose en el asiento sosteniendo su enorme verga diciéndome:

    “Ven, es tuya Mariela, mámala”

    Rápidamente me lancé sobre su verga hermosa, empecé a mamarlo con lujuria mientras gemía y mi raja empezaba a mojarse de mis fluidos previos a la penetración…

    Adoraba a este hombre! Su verga negra era tan grande que apenas me cabía un tercio en la boca!, lo mame con lujuria y cuando me acomodé para montarlo un pensamiento cruzó mi mente:

    No solo deseaba que me fecundara, lo deseaba como pareja fija, como mi hombre permanente… Me divorciaría de inmediato si me pidiera casarme con él…

    Volteé a ver a mi marido y le dije:

    -lo quiero siempre, quiero un hijo con él y quiero estar con él todo el tiempo… me aceptas así?

    Viéndome en el espejo, mi marido dijo:

    -siempre he sabido que no eres mujer para un solo hombre, si así lo quieres así será!

    Acomodándome sobre la verga de Tony, empecé a bajar lentamente sintiendo como mi raja se abría recibiendo su pene inmenso… Siempre era como la primera vez, era tan grande que mi vagina sufría para recibirlo lentamente, empecé a gemir con cada CM que entraba en mi raja y lo besé con amor y lujuria, Tony entendió mi sensación y me abrazo fuertemente mientras metía su vergota hasta el fondo y empezaba a penetrarme rítmicamente…

    Mi mente giraba a mí mientras lo sentí empezar a llenarme de su semen hirviendo mientras decía:

    -Marielaaa… Me vengooo!

    -Sí, sí… Dámela amor, damelaaa!!!

    Seguimos moviéndonos como una pareja de baile que se conoce de años terminando nuestro primer palo del día…

    Dándonos un beso francés intenso mientras mi marido nos veía por el espejo retrovisor del auto llegamos a casa de mi tía donde sería la reunión….

    Debe haber habido cerca de 40 personas, entre familia y algunos invitados de ellos, saludamos y nos mezclamos con la gente para empezar a convivir con ellos…

    La prima que le dio el ano a Israel en otra reunión previa, -publicado aquí- (Después de casada -parte 2) no perdía detalle de mi accionar con mi amigo de color, había varias mujeres muy guapas y cuando Tony me pidió ir a bailar, mi prima rápidamente se acercó a mi esposo y discretamente lo llevo a otro lado tomándolo de la mano…

    Mi mamá no me quitaba la vista de encima, en un momento en que me acerqué a la barra a pedir día tequilas para Tony y yo, se acercó rápidamente y me dijo:

    -Estás segura Mariela?, mira que todos ya se dieron cuenta de que lo ves con ojos de deseo…

    -Sí, lo deseo mucho, y él ya aceptó embarazarme, estoy feliz de darle un hijo de color y de que todos sepan que me coge un hombre de color tan guapo!, respondí feliz y sonriéndole.

    -Pues adelante!, sabes bien que te apoyo en lo que decidas -dijo mi mamá- y en una de esas le doy una probada también a tu macho negro… -Dijo riendo- solo para saber a qué sabe… jajaja

    Se alejó meneando las nalgas y entendí que también ella estaba dispuesta para la noche…

    Seguimos bailando y en un momento dado, me di cuenta que mi esposo y mi prima platicaban en un rincón de la sala muy entretenidos y muy cerca… Conociendo a mi marido, si mi prima lo dejaba, iba a intentar darle una buena cogida y parece que ella estaba de acuerdo por cómo lo veía y le acariciaba las manos…

    La música paró y mi prima anunció el inicio de los juegos de las velada, pusieron varias sillas en fila, encontradas una junta a la otra de manera que quedara una de frente y otra al revés, eran como 5 sillas y entonces tomaron a 6 parejas, mi esposo y mi prima, Tony y yo y mi mamá con un sobrino y tres parejas más de invitados…

    Era el tradicional juego de las sillas! Empezamos a bailar las mujeres alrededor de los hombres que estaban sentados en las sillas y al parar la música corrí hacia Tony y me senté en su regazo riendo mientras mi mamá se sentaba en mi esposo y mi prima con su primo adolescente…

    Al eliminar algunas parejas quedamos solo las tres: mi mamá y su sobrino, mi prima y mi esposo y Tony y yo…

    Tony y yo estábamos ya calientes… Sentía su tremenda erección cada vez que me sentaba encima de él…

    Entonces mi prima subió el nivel del juego y separó las sillas entre sí y nos indicó que ahora cuando la música parara tendríamos que sentarnos de frente a la pareja…

    Iniciamos de nuevo y me tocó sentarme frente a mi marido y a mí mamá con Tony mientras mi prima lo hacía con nuestro primo…

    Abrazando a mi marido moví las caderas como si estuviéramos cogiendo y el me abrazo también diciéndome:

    -estás preciosa!

    -Gracias! -Contesté mientras volteé a ver a mi mamá con Tony, noté la cara de ella de lujuria y vi cómo le movía las caderas también ofreciéndoselas a mí macho negro mientras él la tomaba de las caderas…

    Mi prima hacía lo mismo con mi primo y se veía contenta de estar ahí…

    La anfitriona detuvo de nuevo la música y dijo que si estábamos realmente dispuestos a seguir el juego hasta el final pasaríamos al jardín junto a la alberca en la parte de atrás de la casa…

    Volteando a vernos las tres parejas y decidimos seguir hasta el final… Los demás invitados empezaron a reunirse junto a nosotros y al salir al jardín, mi prima nos indicó que pasáramos a los vestidores para ponernos una sorpresa que había ahí. Sí éramos lo suficientemente atrevidos.

    Viendo a Tony me encaminé hacia el vestidor siguiéndolo con la mirada mientras él hacía lo mismo en el que estaba reservado para los hombres…

    Entramos las tres y había ya una cajita con el nombre de cada una de nosotras… Las tomamos y al abrirlas me quedé sorprendida, eran unos bikinis que dejaban atrás aquel que había usado en Cuernavaca en aquella reunión de familia (Fin de semana en Cuernavaca con la familia (final?)), Estaban realmente diminutos y eran totalmente transparentes aún sin mojarse!!

    Los tres eran blancos de la talla correspondiente para cada una de nosotras, mi mamá volteó a ver a mi prima y le dijo:

    -no tienes que hacerlo si no quieres…

    A manera de respuesta, mi prima empezó a desnudarse para ponérselo y nosotras hicimos lo mismo riendo satisfechas…

    El bra de estos bikinis era simplemente una tira que rodeaba los senos sin cubrir nada, dejaba a la vista los pezones totalmente y la tanga era un hilo que cubría solamente la raja dejando todo lo demás a la vista…

    Mire desconcertada a mí mamá preguntándole con la mirada que estaba sucediendo, está no era definitivamente una reunión de familia tradicional y entendiendo mi duda dijo en voz alta para que mi prima escuchará también:

    -Tu prima quiere iniciar en el mundo swinger y decidimos arreglar esta reunión para que parezca algo sin planear, los invitados que no son de la familia son swinger discretos que ella invitó para mezclarse con la familia y lograr que todo mundo se relaje, yo le ayude a organizar todo, por eso traje a tu primo, para iniciarlo en esto también, tú qué dices? -Preguntó a mi prima…

    -Que yo le entro a esto! -dijo ella terminando de ponerse el bikini y calzándose sus zapatillas altas… Se veía riquísima! Le dediqué una mirada de lujuria y así darse cuenta río y me dijo:

    -Yaaa… Que me vas a volver lesbiana!, devolviéndole la mirada recorriendo mi cuerpo con admiración…

    Mi madre se veía realmente cachonda! Sus piernas se veían muy bien y su velluda raja como la mía sobresalía de su bikini, sus senos se veían muy apetecibles y levantándose dijo:

    -vamos pues!

    Ya los hombres esperaban en las sillas que habían puesto de igual forma que en el salón donde estábamos antes, ahora estaban en un área de madera que pusieron sobre el pasto para que pudiéramos caminar nosotras sin problema…

    Tenían puesto un traje de baño como de competencia de natación lo que dejaba ver claramente la erección de ellos… Las miradas de las mujeres ahí presentes estaban fijas en Tony, su tremendo tolete estaba erecto al 50% ya y era suficiente para llamar la atención de ellas…

    Entre aplausos y chiflados de aceptación caminamos hacia donde estaban ellos, mi marido me vio feliz de saberme su esposa y volteó a ver a mi prima que se veía francamente deliciosa con ese bikini…

    Llegamos al centro del espacio junto a los hombres y la música comenzó de nuevo, me di cuenta de que varios hombres me veían con lujuria y me gustó ser motivo de su calentura en esos momentos, mi raja velluda estaba totalmente expuesta a la vista de mis primos y tíos ahí presentes, y Les dediqué una mirada sexy mientras nos poníamos en nuestros lugares, mi raja empezó a oler a sexo de manera tremenda igual que la de mi madre, ambas estábamos calientes, podía olerse a distancia ya los fluidos de ambas que estando calientes salían de nuestras velludas rajas…

    Continuará…

  • La cojo mientras habla con su marido (parte 5)

    La cojo mientras habla con su marido (parte 5)

    Una hora después que se fue de casa, Lucía me mandó un mensaje que decía, “te voy a llamar, atendé, pero no hables”. Yo estaba en la bañera descansando, así que de sólo pensar en lo que se venía, la excitación fue muy grande. El teléfono sonó y mi sorpresa fue que era una video llamada, vernos en esa situación nos hizo sonreír, me hizo la seña de silencio, me tiró un beso y enseguida dejó el teléfono apoyado en un mueble desde donde se veía a su marido sentado en el piso, con su espalda apoyada en la cama, las manos atadas a los pies de la cama y con una tela en los ojos.

    Pensé en un principio que no estaría muy a gusto, a mí me gusta ser el que domina en la relación, pero por la erección que tenía, se notaba que le estaba gustando mucho la situación. Evidentemente para estar ya en ese punto, habían pasado muchas cosas en el medio, pero algo me dijo que me iba a enterar de todo, así que me recosté más en la bañera y presté todos mis sentidos a lo que estaba haciendo Lucía con su marido.

    -Bueno amor, ya te está mirando mi amante, como te dije apenas entré y te me abalanzaste para besarme la cola, quiero que él sea testigo porque no me cree que al cornudo y ¿puto? de mi esposo le gusta tomar leche de hombre.

    El hombre estaba callado, no decía nada, sólo parecía estar cada vez más excitado.

    -Ahora me podés contestar ¿por qué apenas entré me quisiste chupar la cola?

    -Estaba muy excitado ya te dije.

    -¡No! eso es mentira, no mientas amor, si has estado super excitado y nunca lo has querido hacer. ¿Por qué este día de la nada se te ocurre querer meterme la lengua en la cola?

    La respuesta de su marido fue muy suave y yo no la escuché, por suerte ella le pidió que le contestara más fuerte.

    -¡Porque te escuché hoy por teléfono!

    -¿Así que en serio escuchaste mi cogida por teléfono hoy?

    -Si.

    -Pero tendrías que haberme avisado que estabas escuchando sin decirme nada, no sé como mierda se activó el celular.

    -Traté de decirte, pero no me contestabas.

    -¡Ay es que viste que cuando me coge mi macho yo pierdo todos los sentidos! Ya te habrás dado cuenta ¿no?

    -Lucía por favor no seas mala, desatame, ya está bueno del juego.

    -¿Qué decís? ¿Sabés cuando va a estar bueno del juego? ¿Sabés?

    -No.

    -Cuando yo lo diga ¿Está bien?

    -…

    -Además estás bastante excitado para hacerte el que no te gusta lo que te estoy haciendo. Pero contame, ¿qué sentiste mientras me escuchaste coger?

    -Me enojé al principio porque realmente parecía que estabas con alguien, después me di cuenta que no, que no ibas a estar con alguien mientras me llamabas por teléfono…

    -Ya te dije que se me escapó la llamada amor.

    -Pero después todo lo que dijiste me fue excitando y…

    -¿Y qué? Dale repetilo para mi otro amor que en estos momentos te está mirando y escuchando.

    -Y que en un momento me di cuenta que ya no me importaba si estabas en serio con alguien o no, aunque preferiría que no, pero…

    -Dale termina las frases o querés que yo la termine por vos…

    -…

    -Ok, las termino por vos, lo que me querés decir, que me lo dijiste hace un rato, pero ahora no te animás a repetirlo porque de verdad creés que hay alguien mirándote, es que cuando pensabas que era una broma mía y yo estaba sola, no te excitaba tanto como cuando dudabas que yo estaba con alguien realmente. ¿Es eso no?

    -… si… Apenas escuché la afirmación del marido, pero yo estaba ya con la pija en mi mano, bajo el agua calentita de la bañera, Lucía me estaba dando un espectáculo único.

    -Y además ahora, pensando que yo en verdad tengo leche de otro hombre querés cumplir lo que me escuchaste decir por teléfono y querés besar este culo que nunca en estos años de casado me has querido tocar.

    -Estoy muy excitado Lucía ya no sé lo que quiero.

    -Pero mi culo tiene leche de mi amante, hace un rato me la puso ahí y no me dejaste ni bañarme cuando llegué. ¡Estás hecho un goloso!

    -No embromes Lucía, ta, ya está, soltame.

    -Bueno, te suelto. ¿ya no querés besar mi culito entonces?

    -Si quiero, pero me lo hacés tan difícil…

    -¿Difícil? Difícil han sido para mí estos años en los que te he pedido hacer cosas nuevas y vos siempre con tus formas básicas y cómodas para vos. Y ahora, que yo estoy cogiendo tranquila y que me han pasado la pija por todos lados, cumpliendo mis fantasías, vos te aparecés porque ¿te excita chuparte la leche de mi amante? Entonces, te excito yo ¿o el otro?

    -Me excita verte tan libre, ¡no sé cómo explicarte amor! Ya te pedí para besarte toda, quiero tener una nueva relación sexual con vos, conocerte en ese papel que te inventaste me excitó mucho y me doy cuenta que te amo y que te deseo más que nunca, quizás tenés razón y estoy como vos estuviste al principio de nuestra relación donde vos hacías todo lo que yo te pedía, aunque yo no te incité con cosas semejantes a las que estás hablando vos en estos días.

    -Ah, pero eso es porque vos sos muy básico Jorge, yo por suerte conocí a alguien que me hizo volar en la cama, pero después te voy a contar más, ahora volvamos al tema, ¿querés mi culito con leche? Pero antes sacame una duda, hacía mucho que no me besabas tanto apenas llegué, eso ¿también era por lo que escuchaste por teléfono?

    -¡Sí Lu! ¡ya te dije que si! ¿Qué más querés que haga?

    -Ay te amo Jorge, es que me gusta escuchártelo dos veces y además esta vez no te olvides que hay alguien más escuchando y viendo. Bueno, quedate quietito que quiero que me huelas el culito ¿Puede ser?

    -Si por favor.

    -Bueno, mirá para el techo, apoyá la cabeza en el colchón.

    Después que el marido hizo eso, Lucía le fue acercando muy suave su culo a la cara, lo acercaba y de golpe lo sacaba. El esposo parecía estirar la cara hacia adelante cada vez que sentía el olor de su esposa, ella, me miraba y se reía.

    -Bueno Jorge, te lo voy a arrimar bien a mi agujerito, así que primero olelo todo, si yo no siento tu respiración en mi culo, nunca más te lo doy ¿Está entendido?

    -Si amor, está entendido.

    -Primero quiero que lo huelas bien profundo un par de veces y después sí, podés sacar la lengua y besármelo bien, pero tené cuidado, si sale algo líquido ya sabés lo que es, y no quiero que desperdicies ni media gota.

    Como si fuera una maestra en esas actividades, Lucía posó suavemente el agujero de su ano en la nariz de su esposo, podría asegurar que estaba sentado arriba de él, pero no era así porque se notaba la respiración profunda en el tórax de Jorge, a esta altura ya puedo hablar de él como si lo conociera.

    Antes de bajar a su cara por tercera vez le dijo.

    -Y ahora amor…

    Y dejó su culo un tiempo más que prudencial como para que él pasara su lengua, cosa que se ve hizo de muy buena manera porque ella se descontroló, gimió y se dejó caer más tiempo en su boca. Conociendo sus movimientos en la cama, noté que había perdido el manejo de la situación, los movimientos de la lengua que estaba sintiendo debían de ser excelentes para que ella estuviera de esa manera. Y no sólo eso, porque después de unos primeros momentos de respiración entrecortada, puso una mano en cada nalga y decidida a todo, abrió su culo mucho más y se lo dejó al alcance de aquella boca y lengua que ya no besaban, sino que chupaban con toda la fuerza ese delicioso ano.

    Como si quisiera chuparlo por todos los años que no quiso darle importancia, Lucía absolutamente perdida en el placer sólo gemía y refregaba su culo en aquella cara deseosa de más y más.

    -¡Ay Jorge! ¡Qué divino chupás el culo! ¿Sentiste la leche? No te pude avisar cuando salía.

    Y enseguida de eso sacando de su nalga una de sus manos, agarró la pija que no daba más de parada y que apenas en dos sube y baja de su mano, explotó en leche que ella dejó caer en las piernas de un hombre que acababa por primera vez en su vida, oliendo y chupando un culo que encima, aunque él no estuviera del todo seguro, tenía leche del amante de su esposa.

    Pasados unos momentos, ella se dio vuelta, se apoyó en la falda de él, le besó la boca, le dijo que lo amaba, él le contestó lo mismo.

    -¿Te gustó amor?

    -Si, me encantó, pero vos no te acabaste.

    -No importa amor, hoy ya me había acabado como cuatro veces.

    Aprovechó esa frase para sonreír, dejándole la duda sobre lo cierto que tendría esa frase, y terminó volviendo al juego diciéndole que iba a cortar la llamada.

    -Después de verlo a él, vengo te saco la venda y te desato.

    -Sacame antes la venda.

    -No amor, sino lo verías a él y todavía no estás pronto.

    Se sonrieron, se dieron otro beso, él siguió sonriente pensando que todo era un juego, mientras ella, ya frente al celular, me tiraba otro beso, movía los labios diciéndome “te amo” y escribía en un mensaje, “GRACIAS”.

    Después de eso me quedé esperando más que nunca su contacto, que fue una media hora después, “ya llegaron los niños, estuvo increíble, después me tenés que contar lo que me ibas a decir y no me pudiste decir, te amo, nos vemos…”

    Yo le puse que era una genia en el sexo, que me encantaba verla tan desinhibida y conectada sin vergüenza con la puta que a ella le gustaba ser.

    Cerré los mensajes y me quedé sonriendo y esperando porque de seguro, lo mejor estaba por venir.

  • ¿De verdad con nadie lo habías hecho así?

    ¿De verdad con nadie lo habías hecho así?

    Hace aproximadamente un par de meses se me ocurrió salir con mi sirvienta a la alameda de la localidad donde vivo con mi esposo, tenemos dos años de casados y decidimos venir a vivir a la provincia, era sábado y yo no sabía que precisamente ese lugar era el punto de reunión de los obreros, albañiles, plomeros etc. Que salían del trabajo para pasar un buen rato por la tarde.

    De inmediato noto que causo una especie de expectativa a mi alrededor, las miradas inquietantes de los hombres se pegan a mi cuerpo mientras que las miradas inquisidoras de las mujeres me hacen sentir bien, es algo que no había sentido antes, algo que no sé qué es, pero me empieza a gustar, lo disfruto pasando del nerviosismo a la tranquilidad.

    ¡Sabrosa! Nos dice un tipo, muévelo, te lo compro, dice otro, mamacita, etc.

    Mi sirvienta se nota molesta así que le digo que se regrese a la casa mientras yo me detengo y me siento en una banca, miro a mi alrededor detenidamente hasta que mi vista choca con las miradas de un grupito de machos gordos y viejos que no dejan de hablar entre si y sonreír al verme, después de un rato y de varios roces de miradas uno de ellos se atreve a cercarse a mi entre las risas y arengas de sus amigotes, es un tipo moreno, bajito, entre obeso y fornido, de pelo entre cano y un bigote insípido medio cantinflesco.

    ¿Quieres un cigarro?, me dice con su vocecita chillona sacando una cajetilla de cigarros corrientes, lo tomo sin dejar de mirarlo a los ojos ¿me lo vas a encender? O te vas a quedar ahí le digo cortando el hielo, empezamos a platicar, me dice que es albañil, se llama Remigio, casado, 62 años etc.

    No sé por qué, pero me pierdo en su plática no paro de reír, es muy gracioso cualquier cosa que dice la dice con una gracia tal que me olvido de todo, al final, termina convenciéndome de darle mi número de celular, empezamos a estar en contacto casi a diario, obviamente le tuve que mentir al decirle que soy la sirvienta de la casa, incluso me puse su nombre, Reynalda.

    Sus mensajes diarios deseándome buen día, buena noche, sus ocurrencias me hacían salir de la monotonía diaria, las citas por los sábados se volvieron obligatorias hasta que hace unos días me invitó a una fiesta.

    Por unos momentos que se volvieron horas estuve pensando en terminar todo, cambiar de número etc. Incluso el ni sabia donde vivía, sin embargo, las infidelidades y aventuras de mi esposo me hicieron cambiar de opinión, le envíe un mensaje a Remigio aceptando la invitación.

    Cómo es una fiesta me coloco un vestido de noche de color negro, descubierto de los hombros y escotado, con holanes en el escote y una abertura en la pierna que llega a medio muslo, no necesito brasier porque el vestido ya trae uno incluido, me coloco una tanga de encaje negro y mis zapatillas altísimas de aguja igual de color negro, me hago un chongo, me coloco unos aretes y un collar finísimos y me maquillo finamente para la ocasión, me miro al espejo por última vez, me encanta mi vientre completamente plano sin ningún gramo de grasa extra, mi cuerpo armonioso joven y firme.

    Llego a la plaza en taxi, una hora después de lo acordado, algo nerviosa pues jamás había hecho algo así, lo veo ahí mirando su reloj viendo de un lado a otro y de nuevo a su reloj, me imagino que preocupado pensando que no llegaré, paso junto a él, ¡pero no se da cuenta que soy yo!

    Hola le digo sonriéndole, sorprendido me mira de arriba abajo, no sabe que decir, por un momento se hace el silencio hasta que de nuevo le digo un hola, con nerviosismo y alegría me devuelve el saludo diciéndome lo hermosa que me veía casi balbuceando, gracias le digo, es un vestido de la patrona, ¿se me ve bien? (me doy una vuelta mostrándole el ceñido vestido y mis inquietantes formas)

    Se te ve muy chingón me dice tomándome de la cintura guiándome hacia un taxi yo solo me dejo guiar concentrándome en mi papel de sirvienta, al llegar al lugar noto que es un edificio a medio construir, escombro por acá, fierros retorcidos por allá, tierra, mugre etc.

    Hasta ahora me doy cuenta que es 3 de mayo, el día de los albañiles, la fiesta es precisamente de eso, de su día, la música suena muy fuerte a todo lo que da, de nuevo hay mujeres de todo tipo bailando con sus hombres sonriendo y bebiendo.

    Es la primera vez que veo algo así, pero como estoy en mi papel, no quiero pasar desapercibida y cómo hacerlo, aquí estoy con mi vestido fino, como toda una dama de sociedad en medio de todos estos nacos, obreros y gatas, algunos ya ebrios otros fajando con las mujeres, de repente se acerca un tipo, ándele mai tómese una chela, alargándole una botella de cerveza a Remigio mirándome de reojo la lleva a sus labios y comienza a beber para después poner la botella en mis labios casi obligándome a tomar, total es una fiesta y hay que disfrutar me digo a mí misma por supuesto sonriendo a todo mundo sintiéndome bien como hacía tiempo no me sentía.

    Si me viera mi marido o mi suegra que en casa no muevo ni un solo dedo haciendo tacos y sirviendo cerveza a Regino y a sus amigos, en fin bailamos, comimos, hasta que llegó el punto de retirarnos ya entrada la noche.

    Remigio me puso su chamarra en lo que esperábamos el taxi sentados en una banca, recargué mi cabeza en su hombro, el me abrazó y yo no puse resistencia, en su pecho me sentí en paz, tranquila, no supe en que momento empezamos a besarnos, el al principio solo pegaba su boca a la mía, con la mano le ayudo a abrir la boca y le entrego mi lengua, su lengua ansiosa empieza a acariciar a la mía de forma ansiosa y apasionada, el taxi llega lo miro a los ojos, el lo cancela y me toma de la mano, regresamos a la obra, me guía cuidadosamente ya que esta oscuro y la altura de mis zapatillas me hace trastabillar.

    Llegamos a un lugar donde hay solo una lámpara que a duras penas alumbra, no hablamos me contempla, no sabe que hacer, desabrocho el vestido, lo dejo caer dejando al descubierto mis firmes senos con los pezones doliéndome de lo erectos y necesitados de caricias, el en contra parte se desviste rápidamente, queda desnudo frente a mi respirando agitadamente, empieza a masturbarse no se si esperando mi siguiente movimiento, no lo hago esperar, todo mi cuerpo hormiguea me inclino como si fuera un dios quedo de rodillas en el suelo burdo, lo miro con ojos sumisos con mi rostro casi infantil, él se va acercando, yo nunca había estado en una situación así, así que dejo que el lleve el control de las cosas.

    Se acerca, me acerca el hongo de su miembro a la cara, lo frota en mis mejillas, rosa mis labios que automáticamente se van abriendo para recibir al primer hombre que voy a tener en la boca, abro lo más que puedo lentamente empiezo a sentir cada centímetro de esta delicia introduciéndose en mi boca, poco a poco me cuesta más trabajo poder engullirlo me esfuerzo empezándola a devorar voluntariamente retorciendo prácticamente la boca enrollando la lengua de vez en ves en su macana deliciosa, me enloquece su aroma a orines rancios, a mugre a macho.

    Gime, sigo mamando su curtido pene saboreándolo perdiendo el control de mis sentidos, empeñada ahora en darle solamente placer a mi macho, la saco de la garganta, la lamo, miro sus ojos mientras mi lengua recorre el cilindro de arriba abajo deleitándolo, haciéndolo gozar, para de nuevo tragarme su verga como una digna hembra en celo.

    Ahora le levanto el pito y le paso la lengua por sus duros y peludos huevos, Regino me agarra del pelo, cómeme los huevos, si bebe, chupa mis huevos, están llenos de leche para ti, balbucea, chupando su pito se me olvida mi aristocracia, mis títulos como socióloga, mi maestría, todo, aquí hincada solo soy una hembra complaciendo a mi hombre.

    Lamo, sostengo cada vena con mis labios, la saco de mi boca, me la froto en la cara, sonriéndole a mi amante soy la puta de este afortunado macho, se inclina, me frota los pechos, tomo su verga y la paso una y otra vez encima de ellos, por mis pezones, quedan lustrosos por el líquido que sale, me detiene, me mira, hace que me incorpore y empieza a besarme yo le otorgo mis labios sin dejar de sobarle su increíble verga, larga y tiesa sobre todo gorda y algo deforme, lentamente me quita la tanga dejándome solo en zapatillas

    Me coloca en una especie de cama de tablas y costales quedo boca arriba, lo miro con la tenue luz como abre mis piernas, estas bien depiladita mamacita, me dice, empezando a succionar y a meter su lengua en mi vagina, tomo su cabeza con mis manos y lo guio para que chupe más arqueando mi espalda para recibir su lengua, su respiración, me dejo ir en un cumulo de sensaciones que tenía tiempo que no experimentaba, pellizcándome los pezones mientras Remigio sigue lamiendo, se detiene después de un tiempo considerable, de nuevo me mira fijamente mientras abre mis piernas con sus manos, se coloca en medio de ellas, cierro los ojos al sentir la punta de su miembro en mi vagina intentando abrirse paso.

    Me quejo al sentir como este albañil empieza a entrar en mí, siento como me invade, como su gusano de carne se va abriendo paso en su nueva cueva, reclamándola solo para él, gimo desmesuradamente mientras me sujeta de la cintura con sus increíbles manos, me rodea prácticamente y comienza a bombearme con desesperación chocando su carne contra la mía de tal forma que se escuchan sus bombeadas a pesar de la fuerte música que sigue sonando en el exterior el cual se mezcla con los gemidos de los dos.

    Mi boca busca algo, no sé qué es, él se da cuenta me besa con desesperación sin dejar de bombearme, suelta mis labios mientras pronuncia mi nombre gimiendo, Reynalda, Reynalda, una y otra vez al mismo tiempo que le digo que lo amo, que es mi rey, mi amor, mi todo gritando y gimiendo con fuerza, dejándome ir en un cataclísmico orgasmo, fuerte, añorado, mi cuerpo tiembla, se desvanece se convulsiona a su ritmo mientras el me copula despiadadamente aferrando mis senos con su manos.

    Vuelvo justo en el momento que él se sale de mi para colocar su verga en mis labios masturbándose con fiereza, abro la boca y saco la lengua para motivarlo haciendo efecto de inmediato ya que empieza a chorrearse en mis labios refinados que solo habían probado manjares deliciosos y selectos hasta el día de hoy, paladeo el líquido blanco y espeso que sale de su pene, relamiéndome feliz los labios de vez en vez devorando todo, Regino ahora me contempla tragar hasta la última gota de su delicioso semen, con mi carita sonriente y feliz, pasado el apoteósico momento, triunfante como un macho orgulloso de su hembra.

    Me incorpora delicadamente, me abraza, en su ignorancia y sencillez me confiesa que nunca le habían hecho algo así, ni su esposa ni las mujeres con las que ha estado, si supiera que igual para mi es la primera vez.

    Me carga en sus brazos, me coloca en la improvisada cama de tarimas, me cubre con unas cobijas sucias y roídas para después cubrirse el también, empieza de nuevo a besarme su aliento alcohólico me pica la nariz, me abrazo a su cuerpo y correspondo a sus besos tragando pacientemente nuestras salivas mezcladas, ¿de verdad con nadie lo habías echo así? Pregunto tímidamente, no, me contesta, ¿sabes?, ni yo tampoco le digo mientras me recuesto en su pecho, esta arrepentida verdad me pregunta, me incorporo sobre mis brazos dándole un tierno beso sonriéndole, es de madrugada, me presta su ropa para poder salir de la obra.

  • Esposas desesperadas (4)

    Esposas desesperadas (4)

    Daniela reclamaba al marido: es que no puede ser que después de tantos años aun no conozca a tu papá amorcito.

    El marido con cara de preocupación respondía: ya te dije mi vida, no es alguien de quien pueda sentirme orgulloso, ha sido una persona muy mala, incluso ha caído en prisión.

    Si amorcito, pero ya salió de la cárcel, ya cumplió su condena y seguramente ya está arrepentido de lo que haya hecho.

    No lo sé esposita, yo lo conozco bien y sé que es una persona de las que nunca cambian, bueno amor me voy a trabajar mua.

    Pero amorcito, ¿otra vez te vas sin desayunar? Preguntaba, mientras modelaba su cuerpo semi desnudo, cubierto apenas y con un top y una tanga de hilo que usaba como pijama en tiempo de calor.

    Ay amorcito, discúlpame, es que tengo muchos pendientes en el trabajo, pero te prometo que regresando voy a hacértelo como tú quieres.

    Daniela le dio un beso, mientras contestaba: si corazón, está bien (mientras trataba de recordar cuantos meses llevaba ya escuchando la misma evasiva)

    Salió el marido y de inmediato la señora Daniela busco de qué manera calmarse las ansias, por lo que regreso a su recamara, aun destendida, se recostó y escuchaba ya el bullicio en la calle con el pasar de los autos y las personas platicando.

    Cerró los ojos para imaginar que estaba afuera a la vista de todos, y comenzó a acariciar su clítoris, el cual de inmediato respondió al contacto, poniéndose duro y sensible.

    De inmediato empezó a sentir como su panchita se mojaba, deseaba tanto tocarse, pero también le urgía ser penetrada, así que recordó su última adquisición: un enorme pene de hule (tamaño jumbo) que se puede pegar a la pared y decidió meterse a bañar para estrenar a su nuevo amigo.

    Abrió la llave del agua caliente, aprovechando para mojar la ventosa del juguete para pegarlo a la pared de la regadera, lo coloco a la altura adecuada para que la penetración fuera directa, se desnudó y se metió bajo el chorro de agua caliente, acomodándose de espaldas a la pared, para ser penetrada por el enorme juguete.

    Cuando lo compro Daniela pensaba en probar algo mas grande que el tamaño de pene de su marido, pero después de comprarlo temía que pudiera lastimarse con aquel animal, ya que nunca se había metido una verga tan grande.

    Así como grande fue su sorpresa que una vez que se acomodó con el culo levantado y se acercó al miembro pegado a la pared, este entro en la vagina húmeda de Daniela con suma facilidad, ocupando por completo la cavidad de su vulva.

    Se dio cuenta cuando sintió los huevos de plástico rebotar en su redondas nalguitas, lo cual le disipo el miedo y le aumento la excitación al saber que se había comido completo el camote de plástico que creía demasiado grande para ella.

    Empezó a mover su cuerpo hacia adelante y atrás, mientras saboreaba la cabezota plástica recorriendo todo el interior de la vulva húmeda y caliente de Daniela.

    Daniela había encontrado el ritmo perfecto para sentir entrar el enorme miembro ya demás recibir el golpe en sus nalgas al chocar contra la base del juguete, que sentía como una nalgada que le recorría todo el cuerpo y replicaba en su vagina.

    Daniela estaba muy concentrada, pensando que muy pronto iba a obtener un orgasmo grande y ruidoso, cuando de repente la interrumpió el sonido del timbre de su teléfono.

    Diablos, pensó Daniela, o sea que ni esto puedo tener, mientras se levantaba, cerraba la llave y tomaba una toalla.

    Camino secándose aun a levantar el teléfono contestando disimulando el enfado que tenía: ¡Holaaa!

    El marido al otro lado de la línea contestaba, hola querida, fíjate que necesito un favor, mi papa me había pedido los papeles de su matrimonio con mi mama, para ir a pedir trabajo, me los iba a traer aquí a la oficina, pero ahorita que vino el por ellos recordé que los deje sobre la mesa, ¿me haces el favor de entregárselos?

    Claro que si, respondió Daniela, ¿en cuánto tiempo crees que venga?

    Yo creo que no tarda amor, hace ya un rato se fue para allá…

    En ese momento sonó el timbre, ¡Diablos! Pensó Daniela, diciendo al marido: ya llego amor, deja voy a abrir, bye.

    Apurada abrió el closet, para ver que ponerse, sin fijarse eligió un uniforme de estudiante que había comprado para tratar de excitar a su marido (sin éxito, por cierto) y sin pensar se puso la mini falda escocesa, con una diminuta tanga y un top blanco, calzándose rápido fue a abrir.

    Al abrir la puerta Daniela conoció a su suegro, era la versión descuidada de su marido, más alto, más gordo, más descuidado, más sucio, con una mirada de loco, que la recorrían por todo su cuerpo, haciéndola sentir cohibida, al grado de querer taparse con las manos, pero era ya demasiado tarde.

    ¡Nuerita! Dijo el tipo, pero mira nada más que hermosura de mujer, si hubiera sabido que estas tan linda me habría portado mejor en la cárcel para salir antes, jajaja.

    Daniela, tratando de taparse los senos y la zona de la vagina, contesto: gracias suegro, como si no hubiera sido un cumplido lo que había recibido.

    Al no saber que más decir: ¿viene por sus papeles? Pásele por favor, mientras caminaba, su suegro detrás de ella, admirando el vaivén de sus nalguitas, semi descubiertas, continuaba con el asedio:

    Pero mira nada más que rica puta, balbuceo; a lo que Daniela volteando pregunto ¿Cómo dice?

    Nada, nada nuerita que está muy rico el calor, jajaja.

    Daniela continuó caminando, tratando de no menear tanto su trasero, pero era algo imposible, tantos años caminando así para tratar de llamar la atención del marido, no podía ahora ser de otra manera.

    Llegaron hasta la mesa del comedor, donde estaba los papeles, tomándolos Daniela y extendiendo la mano, el suegro extendió su mano al mismo tiempo, simulando equivocarse llegando su mano a rozar un seno de ella, lo que provocó un involuntario escalofrío.

    El suegro de inmediato lo noto, trato de aprovechar la situación: ¿y cómo te va con tu vida marital nuerita?, pregunto de manera descarada.

    Daniela en vez de decirle que no era de su incumbencia o ignorarlo respondió: pues viera que muy bien, su hijo es un excelente amante…

    Inmediatamente después de decirlo Daniela se arrepintió, pero el suegro no le dio tiempo de hacerlo porque estaba ya con la siguiente pregunta:

    Pues parece por tu cara que no estas satisfecha nuerita, como que necesitas un verdadero hombre que te ponga una buena cogida.

    Daniela sintiéndose rebasada, le contesto: bueno aquí tiene sus papeles suegro, si me hace favor de retirarse porque tengo muchas cosas que hacer.

    Claro que si nuerita, nada más préstame tu baño, que solamente de verte me dieron ganas de ir jajaja.

    Daniela señalo la dirección al baño, tratando de mantener la compostura de la mala pasada que estaba teniendo con su suegro, sin pensar que pronto se iba a poner peor.

    El suegro salió del baño, con el enorme pene de hule en la mano, meneándolo mientras preguntaba: ¿así que te gustan grandes nuerita?, ¿qué tal te parece este?, mientras se bajaba el zipper y sacaba su monumental miembro.

    Daniela lo alcanzo a ver, era más grande que su pene de hule, pero se tapó los ojos, gritando: guárdese eso suegro, ¿no le da pena?

    A lo que el suegro contesto: traer esto no es motivo de pena nuerita, al contrario, es para presumirlo orgulloso, pero seguramente los que te comes son más grandes ¿verdad?

    Daniela sin levantar la mirada amenazo: ya guárdese eso y váyase o le contare todo a mi marido.

    En ese preciso momento sintió la mano fuerte de su suegro sobre su cuello, obligándola a hincarse, una vez hincada le dio una bofetada con el enorme camote de carne, que cayó como una descarga eléctrica en el cuerpo de Daniela.

    Repitiendo la bofetada, el suegro amenazaba: a ver si le platicas esto también eh puta.

    Apenas iba a responder Daniela cuando el enorme badajo de carne venia de regreso, impactando directo en la boquita delicada de ella, tapando por completo lo que iba a decir, escuchándose solo un Aggh.

    Instintivamente Daniela subió sus manos para tomar el enorme cilindro de carne, mientras empezaba a hacer el esfuerzo de tragárselo todo.

    Jajaja reía el suegro, pues vaya que te gustan grandes putota.

    Daniela levanto la vista diciendo: no me diga así suegro, que no soy puta.

    Como respuesta el suegro la volvió a abofetear con el enorme pene y lo regreso dentro de la boca de Daniela, tú eres mi puta y te vas a callar perra, mientras la tomaba de la nuca y la obligaba a comer más del enorme pepino del suegro.

    Daniela trato de relajar la quijada, para poder comer más de ese tronco duro de carne caliente, pero era imposible, sentía que su garganta ya se estaba cerrando, provocando que sus ojos empezaran a soltar lágrimas, y de su boca se escapaba un grueso hilo de saliva, por no poder cerrar sus labios alrededor del palo de carne.

    El suegro de Daniela le saco el camote de la boca, mientras le indicaba: que bueno que me recibiste con ese atuendo puta, porque necesitas un buen escarmiento para la próxima vez que me recibas lo hagas con educación.

    Hizo que se levantara y de inmediato la levanto en peso, acomodando las piernas de Daniela alrededor de su cintura, moviéndose a la sala, donde eligió el sillón más grande para sentarse ahí.

    Daniela quedo montada sobre el suegro, el cual sin quitarla, solamente le hizo a un lado la tanga y la acomodo para “ponérsela” encima del enorme garrote.

    Desde que la punta de la vergota empezó a penetrar la vulva caliente de Daniela, esta comenzó a gritar de dolor: Ay, Ay, suegrito me duele.

    A lo que el suegro contesto extrañado: ¿pues no que te meten vergotas grandotas puta?

    Nooo suegrito, la suya es la más grandota, mientras el enorme trozo de carne penetraba la delicada cavidad de Daniela.

    Cuando el mástil de carne del suegro entro hasta el fondo de Daniela, mientras ella se quedaba inmóvil para tratar de acostumbrarse, el suegro apunto el pene de hule en el diminuto botoncito de su culo, haciendo que ella nuevamente gritara de dolor: Ay me duele

    El suegro le decía: acostúmbrate perra, porque de hoy en adelante vas a ser mi puta eh, hasta que tu agujero quede del tamaño de mi tronco.

    Daniela trataba de tragar el enorme juguete de plástico a través de su diminuto ano, en tanto que empezaba a empezar a disfrutar el estar empalada por el suegro.

    Cuando finalmente entro el juguete hasta los huevos, el suegro tomo los pies de Daniela y los coloco sobre el asiento del sillón, mientras le decía: te has portado bien perra, por eso te voy a recompensar dejando que tu sola te entierres mi verga a la velocidad que quieras.

    Daniela apenas apoyo las plantas de los pies comenzó a subir lentamente desensartándose del enorme palo del suegro, a pesar que el pene de plástico lo tenía completamente metido.

    Poco a poco sentía que el enorme tronco iba quedando fuera de ella, hasta que sintió la punta de la cabeza comenzó a bajar de nuevo, muy despacio, para sentir como esa enorme cabeza le iba abriendo las paredes de su vulva.

    El suegro mientras tanto, comenzó a azotar las nalguitas de Daniela con sus enormes manotas, plaf, plaf, plaf.

    ¿Qué ricas nalgas tienes puta!

    Daniela excitada le decía; si papito son para ti, cuando quieras meterme esa vergota.

    Mmmm decía el suegro, todos los días que pasé preso, siempre pensé en conseguirme una puta saliendo, pero nunca pensé que esa puta iba a ser mi nuerita.

    En tanto Daniela, subía y bajaba a través del enorme poste venudo del suegro, quien de vez en cuando azotaba las nalgas sonrojadas de Daniela: plaf, muévete puta.

    Si papito, yo me muevo arriba de tu vergota para que me ensartes toda, contestaba ya enfilada hacia el ansiado orgasmo.

    Daniela empezó a convulsionar mientras el suegro mordía con ansias los senos rosados de su nuera, provocándole dolor que incrementaba el placer hasta hacerla mojar por completo el tronco, los huevos y las piernas del suegro.

    Daniela se abrazó de él, mientras su cuerpo se sacudía, solamente gritaba: ¡Que rico!, ¡Que rico, suegrito!

    Después de unos minutos Daniela dejo de temblar y se pudo incorporar, tratando de acomodarse la tanga, sin lograrlo por tener ensartado aun el pene de plástico, recibiendo una nueva nalgada por parte del suegro ¡plaf!, pues vaya que estas buena puta, eso me gusta.

    Daniela se sacó el pene de hule de su culito, mientras recuperaba el aliento, tomo de nuevo los documento del suegro y se los ofreció: tenga suegro sus papeles.

    Mientras el suegro se subía el zipper, totalmente despreocupado contesto: no se moleste nuerita, ahí déjelos.

    Pero, ¿no los necesita para conseguir trabajo?

    Los necesitaba nuerita, ahora ya no, acabo de decidir qué vas a ser mi puta y a parte que voy a venir a cogerte me vas a dar dinero, dando una última nalgada en la sonrojada nalga de Daniela: ¡plaf!

    Daniela se quedó congelada, con los documento en la mano, mientras el suegro salía de la casa y la dejaba sola.

  • El profesor de Química

    El profesor de Química

    Soy Lety, hace tiempo no escribía un relato y hoy quiero contarles una experiencia en la universidad.

    Recuerdo que cursaba ya el quinto semestre de la carrera de nutrición, todo iba bien, pero la verdad Química era mi coco, no podía con esa materia, por más que me esforzaba siempre o sacaba 6 o me reprobaba el viejo panzón, así le decíamos los compañeros.

    A mis 21 años, ya era novia de Luis, pero me dejaba cortejar por alguno que otro compañero, siempre me vestía muy llamativa, mostrando mis piernas con sexys minifaldas y medias o mi grande y duro trasero con licras transparente o mezclilla ajustadísima, era muy popular, pero aun así, de besos no pasaba y la idea de ser fiel aun rondaba mi cabeza.

    Bueno, volviendo al tema principal, estaba a nada de reprobar esa materia, y no quería hacerlo ya que no podría pasar a mi sexto semestre. Algunos compañeros con los que me llevaba bien me decían que el profesor Ramón, era muy fácil de sacarle las calificaciones, con alguna lanita o con alguna botella, yo al principio estaba dudosa, pero al tener la necesidad de pasar, compre una botella de “jimador” y prepare unos 600 pesos en efectivo, todo para sacar un 8 de perdida.

    Al día siguiente espere a que todos se fueran y me acerque al profesor Ramón, si ese viejo gordo, de lentes, con cejas pegadas, que parecía más un vago que un profesor, en ese tipo estaba a punto de tratar de llegar a un acuerdo para no reprobar.

    L: ¡Disculpe profesor, quiero hablar sobre mi calificación final con usted!

    R: Señorita Flores, usted más que nadie sabe que ya reprobó, no paso los exámenes, no paso las pruebas de laboratorio y las practicas ni se diga, ¡no hay nada que hacer!

    L: Pero pro, mire que le parece si le entrego un trabajo final, ¡aunque sea para sacar 6!

    R: ¡Los siento señorita, ya es uy tarde!

    ¡Él estaba a punto de abandonar el aula, cuando lo tomé de la mano y me puse frente el para intentar sobornarlo!

    L: ¡Pro, que le parce si hacemos un acuerdo!

    R: ¿Un acuerdo? ¿A qué se refiere señorita Flores?

    L: ¡Tengo una botella de Tequila para usted, una de un litro!

    R: Por un litro de Tequila, jajá se confunde señorita, buenas tardes

    L: ¡No! Mire la botella y 600 pesos, para sacar un 8 final, ¡qué le parece!

    El me miro muy serio y nuevamente se negó a aceptar las cosas, me salió con un sermón de lo moral, pero yo como necesitaba el 8 para poder conservar mi historial académico que mi padre me exigía, dije lo que no debí haber dicho en ese momento…

    L: ¡Ya profe, le doy lo que usted quiera!

    R: ¿Que dijiste?

    L: Que lo que usted quiera pro, ¡es que en serio necesito ese 8!

    El me miro de arriba abajo, ese día traía puesto un short de mezclilla entalladísimo arriba del muslo, mi blusa blanca entallada y unos cómodos converse, Ramón me miró fijamente y me dijo: ¡te espero en mi sala de Química a las 2, lleva tu cuaderno!

    Ingenuamente me alegre, pensé que el viejo me haría un examen o algún trabajo para sacarme el 8, así que puntual a las 2 llegue a su aula de Química.

    L: ¿Pro, soy Flores, puedo pasar?

    R: ¡Adelante, pasa!

    Él estaba recostado en su silla reclinable, me miro y me dijo: ¡deja la botella en ese estante y los 600 pesos en ese bote!

    Inmediatamente hice lo que me pidió y muy contenta le pregunte que cuanto me sacaría, el viejo me miro y sonriendo me dijo: ¡no nena, eso apenas es para un 6 y tú necesitas 8, falta otra cosa!

    Después de decirme eso se puso de pie y se dirigió a mí, cerró la puerta con chapa y me abrazo diciéndome…

    R: Flores, sabes que estoy arriesgándome por ti, mi puesto y mi carrera, ¿de verdad crees que una botella y 600 pesos bastan?

    L: ¡Pero es que ya no tengo más profe!

    R: Jajá, ¡nena en serio eres ingenua o finges!

    L: De verdad profe, si quiere mañana le traigo más, ¡pero sáqueme ese 8!

    R: ¡Tú tienes algo que quiero y me lo puedes dar ahorita nena!

    Después de decirme eso, su mano empezó a acariciarme el trasero, ¡yo anonadada me quede inmóvil sintiendo como su mano recorría una y otra vez mis nalgas!

    R: Yo creo que tu cuerpecito si vale un 8 nena, ¡así que si lo quieres debes de ser para mí!

    L: ¡Pero pro, eso es inmoral!

    R: Jajá, ¡tú que me sobornaste me hablas de moralidad!

    L: ¡Pero pro!

    R: ¡Si quieres el 8, ven, quítate la ropa y déjate llevar!

    No sabía qué hacer, si llorar, golpearlo, reírme o solo salir de ahí, ninguna de las opciones anteriores tomé, ¡y como si estuviera hipnotizada fui directo a donde estaba el!

    R: ¡Eso bebe, no te arrepentirás, veras que saldrás ganando tú!

    Mientras me decía eso, sus manos agarraban mis piernas y mis nalgas, yo cerré los ojos ya que el tipo me desagradaba por completo, trataba de imaginar otras cosas, ¡pero sus leperadas y la forma tan inmoral y desesperada en que me tocaba, me hacía regresar a mi realidad!

    R: ¡Que ricas nalgas, eres la más buena de la escuela y por mucho, siempre me has excitado Flores!

    L: ¿Solo me está viendo?

    R: Jajá, tú crees que somos de piedra o que, siempre sale la oportunidad con alguna estudiante tonta, ¡así como tú!

    L: ¡No me diga así!

    R: ¡Mejor cállate y ven aquí abajo, ándale, dame el servicio ya!

    Al mirar hacia abajo, me di cuenta que ya tenía el pantalón hasta abajo y su pene parado y en su mano, era un pene normal solo que mórbido, parecía estar sucio la verdad al verlo me dieron ganas de vomitar, ¡pero ya no podía escapar del viejo gordo!

    R: ¡Que esperas putita, comételo, comételo ya!

    L: ¡Ya voy, deje ponerle un condón!

    R: No te quieras pasar de lista, si quieres 8 hazlo natural, ¡que valga la pena!

    L: ¡Pero pro!

    R: Pero nada, ¡hazlo o vete y te repruebo!

    Cerré mis ojos y lo introduje a mi boca, ya a esa edad había chupado antes, pero esa verga estaba horrible, su sabor, su olor, todo, quise sacarla de mi boca, ¡pero el me detuvo con su mano y me empujo más a su horrible pedazo de carne!

    R: ¡Así, que rico, uf, que rico chupas!

    L: ¡Me lástima!

    R: ¡Cállate y chupa, uf, que putita más rica!

    Me apretaba la cabeza y no me permitía sacarla de mi boca, el viejo gordo, ¡jadeaba y sus fluidos seminales empezaban a llenarme la boca!

    R: ¡Levántate, ven putita!

    Después de tenerme mamándosela sin poder respirar, él me puso de pie, me quito mi ropa dejándome solamente en tenis, y empezó a lamerme todo el cuerpo, su rasposa lengua iba de mis piernas hasta mi cuello, mordía mis pezones, me apretaba las nalgas, estaba como desesperado disfrutando de las delicias de mi cuerpo.

    Me dio vuelta y él se acomodó en la silla, me tomo de las nalgas y me empezó a empujar hacia su verga, la tenía pequeña, le costaba penétrame ya que mis nalgas le impedían entrar libre, le tuve que ayudar tomándole su verga y ensartándome yo sola.

    Sentí su dureza y palpitación, el tipo no duraría mucho, fue entonces que decidí acabar de una vez con todo, empecé a moverme y darme de sentones en él, el tipo gemía y gozaba, movía mis caderas para hacerlo sentir más, ¡sabía que si seguía así el ya no podría aguantar y se vendría!

    L: ¡Te gusta, te gusta pro!

    R: ¡Chiquita, me encanta, así, así!

    L: ¡Si, goza, que rico, goza!

    ¡Fingía placer para excitarlo más y hacer que se viniera, pero me salió mal, ya que el tipo se puso más duro y agarro más fuerza!

    Se puso de pie y me acomodo empinada en la silla, me daba de nalgadas, eran tan fuertes que me hacía gritar.

    R: ¡Eso, grita putita, grita!

    L: ¡Me lastima, ya basta!

    R: Ok, ¡ahora recibirás algo más rico!

    Me tomo de las nalgas y las abrió lo más que pudo, y a gran velocidad, empezó a penétrame una y otra vez, él se movía con todo, me molestaba como chocaba su panza en mí, ¡pero admito que lo que estaba haciendo me estaba excitando mucho!

    R: ¡Ah, nena, agh!

    L: ¡Ah, así, así!

    ¡Moví mis caderas para darle más placer, el me jalaba el cabello y me daba de nalgadas, admito que me estaba encantando eso, olvide que estaba en el aula de Química y solo gemía y gozaba de cómo el gordo me embestía!

    R: ¡Chiquita eres lo máximo!

    L: Ah, ¡que duro!

    R: ¡Que rica putita, dios mío!

    Sabía que él estaría por acabar pronto, pero yo también estaba a punto de sentir un orgasmo, el me apretaba fuerte de la cadera, acelerando sus movimientos, mientras yo también me movía, ¡hasta que de pronto ya no aguanto más y se vino!

    R: ¡Dios, agh!

    L: ¡Ah, adentro no!

    R: ¡Cállate, toma, uf, toma!

    L: ¡Dios!

    R: ¡Si, que rico, que putita, dios, toma mi leche!

    Me lleno la vagina de su semen, que para ser de pene pequeño descargo mucho líquido y aparte me genero un orgasmo, ¡el tipo me ofreció una toallita húmeda y mientras me limpiaba él se acomodaba su pantalón!

    R: ¡Uf, que rico, bueno un trato es un trato!

    L: ¡Espero que esto sea suficiente profe, me tengo que ir!

    R: ¡Claro, será suficiente!

    Salí corriendo a las regaderas del gimnasio, me bañe y me lave la boca hasta con jabón, ¡quería borrar todo rastro de que el viejo de Química me había cogido ese día!

    Estuve como ida un par de días, hasta la entrega de calificaciones, donde el gordo no me puso ni 5 ni 8, en mi boleta aparecía 10 y una nota en las observaciones que decía “te dije que valdría la pena”

    Tuve un alivio ya que pasé a sexto semestre, ¡aunque nuca eh olvidado que tuve que darle as nalgas al gordo de Química!

    ¡Saludos, su amiga Lety!

  • Tino, mi perverso vecino, me rompe el culo en su casa

    Tino, mi perverso vecino, me rompe el culo en su casa

    Cada vez que se acercaba el sábado, me iba poniendo más nervioso. Sabía que tenía que acudir a la casa de mi perverso y chantajista vecino, Tino. Estaba completamente seguro de que iba a volverme a dar por el culo, y la verdad es que aparte de no gustarme nada de nada mi perverso vecino, me asustaba que volviera a romperme el culo con aquel monstruoso consolador que tenía y me había ensartado la otra vez, cuando acudí a los trasteros. Además, temía que quisiera volverme a amarrar y me volviera a sacar fotos y gravarme en vídeo, no las tenía todas conmigo y desconfiaba de sus intenciones, lo del chantaje me tenía demasiado preocupado. Lo único bueno que le veía, era la larga polla y sus enormes pelotas, eso sí me gustaba y me hacía palpitar el culo. Pero su manera de mirarme y el pedazo de barrigón que tenía, no me gustaba nada.

    Los días fueron pasando y el sábado llegó, por lo que nervioso y excitado, a las 11 de la mañana, acudí a la cita. Con los nervios que tenía, antes de que dieran las 11 de la mañana, ya estaba saliendo de mi casa, antes había mirado a ver si veía a Luis, mi vecino, pero en su casa no había nadie, y no se veía movimiento alguno, por lo que antes de que dieran las 11 de la mañana, ya estaba saliendo de mi casa para acudir a la de Tino.

    Cuando llegué a la planta donde vivía él, toqué el timbre, esperando que no tardara en abrir, no me gustaba que me vieran los demás vecinos. Ya estaba muerto de nervios, cuando escuché como alguien subía en el ascensor. Si ya estaba nervioso, escuchar como el ascensor se aproximaba a la planta donde estaba, me ponía aún más alterado. Estaba a punto de marchar escaleras abajo, cuando de pronto se abrió la puerta del piso, haciendo aparición en el umbral de la puerta vestido tan solo con una bata, el perverso de mi vecino, Tino.

    Dios, en aquellos momentos las piernas me temblaban, me recorría un sudor frío por la espalda y la cara se me empezaba a enrojecer. No era capaz de abrir la boca, me quedé mirando aquella silueta que me había abierto la puerta, quedándose contemplándome con una cara de lujuria y perversión, que me hizo estremecer.

    Noté como las piernas me temblaban, y el vecino me miraba esbozando una sonrisa en su cara.

    Bueno bueno, pero si es mi vecinito. Menos mal que esta vez no me has fallado, me decía dejando que su bata se abriera mostrándome la enorme pija que le colgaba.

    Dios que hijo de puta, el muy cabrón solo llevaba puesta aquella ridícula bata, y por encima había dejado que se abriera, mostrándose la larga polla que tenía. Se le veía enorme, y eso que se veía flácida. Yo no podía quitar la vista de aquella verga, ¡ufff! Aquella visión me estaba empezando a excitar, notaba como mi polla se empezaba a empalmar, estremeciéndoseme el culito, quedando allí en el umbral de la puerta mirando medio hipnotizado, la figura de mi perverso vecino.

    Pasa me dijo, apartándose a un costado para que pudiera pasar.

    Yo como hipnotizado empecé a moverme para entrar, y justo al llegar a su altura, el muy cabrón mientras cerraba la puerta, llevaba su mano a mi entrepierna, agarrándome la polla y genitales.

    Así me gusta putita, que seas obediente y no me falles cuando tenemos una cita, me decía mientras me agarraba el paquete y me empezaba a sobar.

    Yo por instinto al sentir su mano en mi entrepierna, me giré quedando pegado a la pared del pasillo, justo delante de él, sin poder hacer nada, solo pude llevar mis manos a la suya y soltar un pequeño gritito al notar como me agarraba por mis partes, empezando a acariciarme.

    Eres muy escurridizo, estuviste tratando de evitarme para no coincidir conmigo, eh putita… Pero bueno, veo que hoy sí has sido de palabra.

    Vamos a ver cómo te portas hoy me decía, sujetándome una de mis manos mientras me sobaba el paquete, acercando su boca a la mía, empezándome a pasar su larguísima lengua por mis labios.

    Anda abre esa boquita y deja que te meta la lengua que quiero probarte, me decía pegando su boca a la mía.

    Con algo de asco fui abriendo ligeramente la boca, hasta que él, introdujo por completo su lengua en mi cavidad bucal, empezando a saborearme toda ella. Chupaba mi lengua y mordía mis labios, sin dejar de manosearme la polla y genitales, que ya empezaban a estar más que excitados.

    Después de unos minutos donde me estuvo comiendo la boca y manoseando el paquete allí en la entrada de su casa, cuando ya me tenía hinchados y enrojecidos los labios de tanto morderlos y chuparlos con su boca, llevó su otra mano a los cachetes de mi culo, diciéndome lo mucho que le gustaba mi culito y lo sexi que le parecía.

    Ay maricón como me gusta este culito, me decía estrujando los cachetes de mi culo, me gusta cómo lo mueves y lo sexi que se te ve.

    Anda vamos para el comedor, que quiero verte desnudito, quiero ver este sexi culito tan rico que tienes, me decía poniéndose detrás mía, sin dejar de sobarme con sus manos.

    Pegado a mí, me fue guiando por el pasillo, hasta llevarme al comedor, donde además de un televisor, tenía una mesa de comedor redonda, donde tenía abierto un periódico y revistas, así como otros objetos que no pude saber que eran. Al parecer cuando llamé al timbre, se encontraba allí sentado, leyendo el diario, esperando mi llegada.

    Nada más llegar a la altura de la mesa, se paró, y sin despegarse de mi culito, abrazándome por la espalda, seguía acariciándome y restregándose a mí. Empezó a aflojarme el cinturón del pantalón, mientras me lamía y mordisqueaba mi oreja susurrándome al oído, las ganas que me tenía.

    ¡Ay maricón que ganas tengo de tener tu culito!

    Quiero ensartarte de nuevo y entrar en ti, dejándote preñado con mi lechita, me susurraba terminando de aflojarme el cinturón.

    Empezó a desabotonarme el pantalón sin dejar de manosearme y lamerme la oreja, hasta que una vez desabotonado, empezó a subirme la camiseta que llevaba puesta, y nada más tirar de ella para subírmela, el pantalón empezó a caerme a los tobillos.

    Me hizo levantar los brazos para sacar la camiseta, la cual una vez me la hubo sacado, la tiró al suelo, empezando a pasar sus manos por mi pecho y abdomen, acariciándome a la vez que pellizcaba mis excitados y duros pezones, mientras me susurraba lo bueno y sexi que estaba.

    ¡Ay maricón que bueno estás! Me decía acariciándome el pecho y abdomen con sus manos. Y este culito tan rico y sexi que tienes, que me vuelve loco, me decía pegándome a él, mientras me acariciaba con sus manos.

    Yo a aquellas alturas ya estaba más excitado y caliente que una yegua en celo, tenía la polla dura he hinchada a más no poder. El culito me ardía al igual que las orejas, y los pezones los tenía tiesos he hinchados, de tanto manoseo que me estaba dando, el muy cabrón de mi vecino.

    Empezó a bajarme el slip, dejando mi culito y genitales al aire, pegando un respingo mi polla, quedando esta pegada a mi pubis mirando al techo, al bajarme por completo el slip.

    Así maricón, así te quiero tener siempre delante mía, me susurraba restregando ahora su polla por el canal de mi culito.

    Notaba su larga verga y enormes pelotas restregándose por la raja de mi culo, y como este me pegaba a su entrepierna, sujetándome por mis genitales, los cuales acariciaba a la vez que se restregaba a mí.

    Notaba el calor en mi culito que me llegaba de su entrepierna, como se iba restregando por él, el contacto de su bata que tenía medio abierta, al rozar mi cuerpo cuando se restregaba, y las caricias de sus manos recorrer mi abdomen, pecho y genitales.

    Ya estás caliente, eh maricón… Me decía sin dejar de restregarme su paquete por mi culito mientras me acariciaba con sus manos.

    Mira lo empalmado que estás, me decía agarrándome la polla a la vez que me la iba descapullando, mientras se restregaba a mi culito.

    Dios, yo estaba que echaba humo por las orejas, el cuerpo me ardía en llamas. Aquella mano acariciándome la polla mientras me la iba descapullando, su otra mano retorciendo mis pezones, me hacían que me inclinara pegándose mi culito a su entrepierna, haciendo que notara su órgano sexual pegado a mi culo, notando el calor que desprendía su polla y pelotas.

    Como me gustas, maricón, mmm, que calentito estás, me decía mordisqueándome el cuello y hombro mientras me mantenía pegado a él acariciándome y restregando su paquete por mi ardiente y caliente culito.

    Si continuaba el cabrón con aquello, no tardaría mucho en hacerme correr. El muy hijo puta, tenía mi cuerpo en ebullición, y si seguía con aquello, me llevaría al clímax haciéndome explotar en un orgasmo.

    El cabrón de mi vecino, veía cómo me retorcía de gusto y como me hacía ronronear con aquellas caricias. Sabía que ya me tenía a punto de caramelo, sabía que estando como estaba, le iba a entregar mi culito y dejarle poseerme y hacer lo que quisiera.

    Anda maricón, quítate los zapatos y termina de quitarte el pantalón, me dijo separándose de mí a la vez que apretaba con sus manos los cachetes de mi ardiente culito, mientras él se sacaba la bata, quedando en pelotas al igual que me había dejado a mí.

    Me agaché para sacar los zapatos y terminar de sacarme el pantalón y slip, y mientras estaba así inclinado, me pegó unas palmadas en el culo, diciéndome lo sexi y bonito que se me veía.

    ¡Ay maricón que caliente me pones! Con lo sexi y bonito que se te ve este culito, me decía dándome unas palmadas en él.

    Anda maricón, ven para aquí, me decía sujetándome por mis estrechitas caderas, llevándome hacia la mesa para que apoyara las manos sobre ella.

    Me hizo poner las manos y parte del pecho sobre la mesa, dejándome inclinado listo para ser enculado. Me hizo luego abrir las piernas, quedando mi rosadito y caliente agujerito, totalmente expuesto a él. Se agachó a la vez que me abría más de piernas y separaba los cachetes de mi culito. Noté como acercaba su boca a mi ojete, empezando a pasar la punta de su larga lengua, por la entrada a mi agujerito, haciéndome dar un suspiro a la vez que me estremecía.

    ¡Ohhh ooohhh! Suspiré a la vez que me estremecía soltando un ligero gemido, al notar como la punta de su larga lengua recorría el contorno de mi caliente agujerito.

    Te gusta, ¿eh? Decía pasando la punta de su lengua por el contorno de mi caliente y rosadito agujerito.

    Este culito tan sexi que tienes me vuelve loco, decía mordiendo ahora los cachetes, haciendo que gimiera de nuevo al sentir como mordía mi culito.

    Siguió hurgando con su lengua en mi agujerito, mientras abría mis cachetes con sus manos. Me gusta lo limpito y lampiño que tienes el culito, no tienes ni un solo pelito y veo que te has lavado bien, me gusta el olor que desprendes, maricón, eres toda una nenita, me decía sin dejar de mordisquear los cachetes de mi ardiente culito y como hurgaba con su lengua en mi esfínter.

    Después de un buen rato lamiendo mi caliente y desesperado culito, empezó a presionar con un dedo en mi rosadita flor, haciendo que esta se fuese abriendo, dejando paso a aquel dedo que presionaba. Metió el dedo por completo en mi ardiente culito, haciendo que mi esfínter se dilatase, mientras yo daba un gemido al notar como entraba su dedo en mi culo.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí al notar como su dedo abría mi esfínter introduciéndose en el interior de mi culo.

    Tranquilo maricón, tranquilo, relájate y disfruta que tan solo es mi dedo. Vamos a preparar tu agujerito para que puedas recibir esta tranca que te va a hacer disfrutar, ya verás cómo luego chillas como toda una nenita y te hago gozar con ella dentro de este lindo y sexi culito que tienes, decía doblando su dedo en mi interior, haciendo que mi agujerito se fuese dilatando y se abriera más.

    Después de meter y sacar su dedo presionando el interior de las paredes de mi culo, varias veces, empezó a meter un segundo dedo, haciendo que el agujero de mi culo se expandiera y abriera más.

    Yo gemía cada vez más, notando como ahora sus 2 dedos iban abriendo y dilatando mi caliente y cada vez más desesperado culito.

    Así maricón, así, abre bien las piernas y deja que dilate con mis dedos bien tu agujerito, y pueda hacerte luego mi nenita.

    Después de abrirme bien el culo con sus dedos, me hizo incorporar dándome la vuelta y quedarme frente a él. Puso sus manos sobre mis hombros empujándome para que me agachara y metiera su larga y gorda tranca en mi boca, empezando a chupar y se la dejara lubricada con mis babas y saliva.

    Anda maricón, abre esa boquita y chúpala y mámala bien, que luego vamos a metértela para dejarte bien preñado esta barriguita.

    Agarrando aquella verga que ya empezaba a estar dura y tiesa, con mis manos, abrí la boca empezando a engullirla como si de un helado se tratara.

    ¡Ohhh maricón! Así, así, ¡ooohhh que boquita! Gritaba mi vecino, enredando sus dedos en mi pelo, mientras impulsaba su pelvis introduciendo su polla en mi boca.

    Asiiií, maricón, abre bien la boquita y trágala decía bombeando su pelvis mientras yo tragaba todo lo que podía aquel rabo.

    Los enormes cojones de mi vecino, cada vez que me introducía la larga y gorda polla en la boca, pegaban en mi barbilla, Como si fuera el badajo de una campana. Pegaban una y otra vez, introduciéndose aquella polla en lo más profundo de mi boca.

    Dios, ya no podía más, cada vez que aquella polla llegaba a lo más profundo de mi boca, me abría en arcadas, soltando babas y bilis por la comisura de mis labios, dejando empapada aquella larga y gorda polla. La saliva y babas caían por los enormes cojones del de mi vecino, dejándolos empapados por completo.

    Sujetándome por los brazos me incorporó, haciendo que apoyara mi culo en el borde de la mesa. Me hizo abrir de piernas a la vez que se agachaba, agarraba mi polla que estaba tiesa y dura mirando para el techo, y mientras me decía lo caliente y excitado que estaba, metía mi polla en su boca, engulléndola hasta los mismísimos cojones.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí sujetándome con mis manos en su cabeza, viendo como el de mi vecino, se tragaba toda mi polla.

    Dios, que boca tenía el hijo de puta, se había engullido mi rabo por completo y sacaba la lengua lamiendo mis bolas.

    Te gusta ¿eh putita? Me decía sacando mi polla de su boca mientras la sujetaba con su mano y me ordenaba que me abriera bien de piernas. Llevó su boca mientras me hacía abrir bien de piernas, a mis pelotas, empezando a chuparlas. Las mamaba metiéndolas en la boca, luego pasaba su lengua por mi perineo, llegando a mi caliente agujerito, haciéndome soltar pequeños gemidos mientras me sujetaba a su cabeza y me abría todo lo que podía de piernas.

    Viendo que ya me tenía más que listo y a punto de explotar, me dio la vuelta poniéndome recostado con mi pecho sobre la mesa del comedor, como me había puesto al principio, echó la mano a uno de los objetos que había sobre la mesa, empezando a untarme con su mano el contenido que tenía aquel objeto que parecía un tarrito.

    Noté como resbalaba su mano por mi agujerito, introduciéndose primero un dedo, para luego hacerlo un segundo dedo, untándome de aquel lubricante, dejando mi culito bien abierto y listo para ser sodomizado.

    Así maricón, así, decía mi vecino, abriéndome de piernas, mientras colocaba la cabeza de su garrote en la entrada de mi agujerito. Una vez puso la punta de aquel nabo que me iba introducir, sujetándome por las caderas, presionó un poco haciendo que mi esfínter comenzase a abrirse, y dándome una fuerte estocada, enterró toda su virilidad en mis entrañas.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Grité notando como mi culito se abría dejando paso a aquella larga y gorda verga quedando enterrada hasta los mismísimos cojones en mi interior.

    Ya maricón, ya está, ya la tienes toda dentro, putita, me decía sujetándome por la cintura a la vez que tiraba de ella, haciendo que su verga quedase bien ensartada en mi culito.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba empezando a bombear su pelvis, sacando y metiendo su polla en mis entrañas.

    ¡Ay maricón que culito mas rico tienes! Me gusta lo estrechito y calentito que tienes el agujerito, cabrón, me decía taladrándome el culo una y otra vez.

    Yo gemía sin parar, allí recostado sobre la mesa, con las piernas abiertas y el culo ensartado por la verga de mi y perverso vecino, mientras este me sodomizaba, haciéndome por segunda vez suyo.

    Así mi nena, así, goza de tu macho que te va a preñar esta barriguita, y te voy a hacer mi hembrita. Quiero que seas mi nenita y me entregues tu culito siempre que te lo pida, vas a ser mi amorcito, me decía dándome por el culo una y otra vez.

    ¡Ohhh mi nena que gusto! ¡ohhh que gusto! Como me gusta tu culo estrechito y tan sexi, cabron, me decía sin dejar de culearme.

    Yo estaba que no podía más, notaba como su verga entraba una y otra vez rozando mi próstata cada vez que su polla me sodomizaba, haciéndome gemir y que mi pene no dejara de gotear, derramando gotas de semen. Tanto era el gusto que estaba sintiendo, que sabía que mi corrida era eminente.

    Y así fue, empecé a notar como una corriente que subía por mis cojones, me hacía llegar al orgasmo, empezando a eyacular sobre el suelo del comedor donde me tenía abierto de piernas dándome por el culo.

    ¡Ohhh! Me corro, me corro, ¡ohhh! ¡ooohhh! Gritaba largando varios trallazos de leche sobre el suelo, mientras mi y perverso vecino me seguía dando por el culo.

    Así mi nenita, así, córrete, córrete y goza del orgasmo que tu macho te ha hecho tener.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba el cabrón de mi vecino, follándome cada vez más rápido y profundo.

    Los jadeos y respiración eran cada vez más sonoros. Cada vez que me ensartaba la polla en el culo, levantaba mis pies del suelo, quedándome apoyado sobre la mesa, pudiéndose escuchar el golpeteo de su pelvis contra mi culito, cada vez que su polla se introducía en mí.

    Plof, plof plof. Se escuchaba cada vez que sus cojones y pelvis, golpeaban la entrada de mi agujero.

    ¡Ohhh maricón que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! ¡ya, ya me corro! Ya Me corro, gritaba el de mi vecino, empezando a eyacular, llenándome el culo con su esperma, dejándome preñado con su leche.

    Soltó 4 o 5 trallazos en lo más profundo de mi culito, notando yo como su verga palpitaba e iba escupiendo el semen en mi culo.

    ¡Ay maricón que gusto! ¡ay que gusto me has dado! Decía acariciándome la espalda mientras iba recuperando la respiración.

    Ya maricón, ya te he preñado esta barriguita, me decía dejándome levantar mientras me abrazaba por la espalda a él.

    Justo en esos momentos que nos estábamos recuperando, sonó el timbre de la puerta.

    Vaya que oportuno, menos mal que fue cuando ya habíamos terminado de follar, soltó mi vecino, poniéndose la bata para ir abrir la puerta.

    Quédate así como estás, y espera aquí, me dijo yendo a abrir la puerta.

    Podéis escribirme a:

    [email protected]