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  • Caitlyn explora a Sue

    Caitlyn explora a Sue

    Sue

    Ese día me había levantado más temprano de lo usual. El sol apenas estaba comenzando a asomar sus rayos anaranjados, que se colaban por el ventanal de mi habitación y se plegaban frente al espejo dispersando una tenue luz.

    Me paré frente al espejo y observé mi figura, mi piel pálida absorbía los rayos de luz y parecía porcelana, mis tetas bien redondas y grandes en sus centros cargaban dos pezones rosaditos que estaban bien erectos delatando el frío que sentía. Bajé mi mirada hacia mi vientre, mi cintura era pequeña, mi vientre plano, pero mis nalgas iban a juego con el volumen de mis tetas, y mis piernas bien firmes, después de tantos años de ejercicio; y a mis veintisiete años podría decir que robaba muchas miradas.

    Mi cabello rojizo caía en cascada, ondulándose y llegando hasta mis caderas. Mi pubis estaba al descubierto, producto de haber ido a la depiladora. Se asomaban en el reflejo del espejo frente a mí, el capuchón que envolvía mi clítoris, de un color rosado. Ese día me sentía exquisita.

    Volví mi vista hacia la cama, entre las sábanas blancas, estaba ella, unas largas piernas morenas se asomaban junto a unas hermosas nalgas de mujer, bien redonditas, su pequeña cintura cubierta por una parte de la sábana, su espalda estaba al descubierto y su largo cabello castaño regado por toda la almohada.

    Imágenes de la noche anterior invadieron mi mente y sentí cierto calor entre mis piernas. Ella seguía dormida plácidamente, y yo aproveché para darme una larga ducha. Me metí a la bañera luego de colocar una bomba de espuma aromática, y me hundí dentro del agua tibia. Me mantuve durante unos segundos, necesitaba aclarar mi mente. Me había cogido a Caitlyn.

    Si tienen tiempo, es una larga historia que contar.

    Saqué mi cabeza del agua para tomar aire y me senté en la bañera. Pensando en cómo mis manos y mi boca la habían hecho vibrar. No era raro para mí tocar el cuerpo de otra mujer, de hecho tenía talento en ello, lo que me resultaba chocante era haber cumplido mi sueño de cogerme a esa hermosa francesa que había llegado a la ciudad hacía unos meses.

    Nos conocimos en el trabajo y con el correr del tiempo llegamos a ser muy buenas amigas, al punto de que confiaba en mí para contarme lo que le sucedía en temas tan personales como los de pareja. Resultaba que su casi esposo, Martis, era un idiota, y Cait sospechaba que algo sucedía entre él y su supuesta mejor amiga, a la cual había visto por última vez en una fiesta de bienvenida que había dado Cait en su nueva casa.

    Luego de eso Martis comenzó a tener comportamientos raros y cada vez había menos comunicación entre ambos, o puras discusiones. La cuestión era que ayer por la noche Caitlyn llegó llorando mares a mi casa, pidiéndome por favor quedarse a dormir aquí.

    Y no me arrepentí de haberle dicho que sí.

    Pues luego de oír tanto llanto no me pude contener y le hice notar que podría ayudarla a sobrellevar ese momento difícil de una forma más divertida. Ella captó enseguida lo que quise decir y me planteó que nunca había estado con una mujer. Sus ojos eran de un color gris profundo, la miré fijamente y un brillo de lujuria se atravesaba en su mirada.

    Estábamos sentadas en el sillón, la tomé por la cintura, y levanté su delgado cuerpo para ponerlo sobre mis piernas. Quedamos muy cerca la una de la otra, pero ella no se resistió a estar encima de mí, pude sentir un leve movimiento de sus caderas mientras mis manos bajaban desde su cintura hacia sus caderas, acariciando la piel desnuda, donde no cubría ese diminuto top que apenas sostenía sus dos grandes y hermosas tetas.

    -Esta puede ser la primera vez y te aseguro que la pasarás muy bien. – sentencié, mirándola fijamente.

    Sin decir nada, ella mordió su labio inferior y se acercó tímidamente, agarrando mi rostro con sus suaves manos. Y comenzamos a envolvernos en un beso húmedo, primero succionando nuestros labios y luego comenzando a explorar con nuestras lenguas, cuando ella apretaba mi rostro y me llevaba más hacia sí el beso se tornaba tan profundo que automáticamente sus caderas se meneaban, frotándose contra mí.

    Había mucha ropa en el camino y deseaba de una vez por todas ver esas bellas tetas, así que mientras nuestro beso seguía deslicé los breteles de ese top sobre sus hombros y la presión de la tela cedió, como resultado sus tetas saltaron por fuera de la ropa y justo me alejé de su boca para ver ese show. Mis manos no podían sostener enteramente esas esferas divinas pero comencé a apretujarlas mirándolas con lujuria. Con mis dedos comencé a recorrer suavemente la punta de sus pezones que se irguieron en el acto, Caitlyn gemía dulcemente, en señal de que eso le gustaba.

    En un momento no aguanté y hundí mi cara entre sus tetas para aspirar el aroma que desprendía su piel dorada, me llevé uno de sus pezones a la boca, succionándolo suavemente al principio y pasándole mi lengua luego, despacio hacia arriba y abajo, con otra mano sostenía la cintura de Caitlyn que se arqueaba contra mí para que tuviera un mejor ángulo y acceso a sus pechos, me los estaba entregando y yo me volvía loca por chuparlos, morderlos suavemente para jugar con ella y hacerla soltar grititos de placer.

    Una vez que atendía una de sus tetas me pasé a la otra, y tomé su pezón con mis labios, para luego saborearlo con toda mi boca, con ansias de comerme todo eso. Ella gimoteaba y sus caderas se movían, yo sentía mis bragas mojarse. De un momento a otro se alejó de mí y me dijo:

    -Oye… creo que –su voz sonaba entrecortada– está mal esto Sue… -intentó pararme.

    Yo la miré a los ojos y quise volver a besarla pero se alejó más, sentándose a mi lado.

    – Perdón Cait, quizá esto es demasiado, tienes razón. –traté de pensar con mi cabeza y no con mi palpitante vulva.

    – Sí, es que, mi cabeza es un lío ahora mismo, ¿sabes? No sé cómo voy a hacer para mirar a Martis a la cara – se oía preocupada.

    – Disculpa, estás sospechando de que te ha sido infiel, y está casi confirmadísimo, ¿y te preguntas algo así? O sea que tú no mereces pasártela bien.

    La miré desafiante. Ella aún estaba con sus tetas al aire, algo de lo que dije le quedó dando vueltas en su cabeza. Porque se levantó del sillón, se paró frente a mí y bajó el zipper de su mini para que esta terminara sobre el piso. Como me lo imaginé, llevaba unas bragas diminutas de encaje en color salmón, que combinaban súper bien con el tono de su piel, el pequeño triángulo calado dejaba escapar uno de sus labios, y la tela brillaba en señal de que allí había humedad.

    Sí, me quedé como una psicópata viendo ese precioso paisaje frente a mí. Se colocó hasta que sus caderas quedaron frente a mi rostro. Miré hacia arriba para encontrar su rostro y tratar de descifrar que quería decirme con eso. Pero ella sujetó mi cabello con una de sus manos y me empujó hasta que mi nariz quedó reposada sobre su monte de venus, algunos bellos suaves se escapaban entre la tela calada, me quedé ahí para olerla un poco, y uff, eso hizo que me mojara. Se me caía la saliva de la boca de sólo pensar que me iba a comer ese coñito.

    Afirmé mis manos en sus caderas y me dispuse a juguetear un rato. Primero regando besos por todo su monte, para luego bajar hacia su clítoris, escondido entre sus labios y cubierto por la tela. Le di un beso haciendo presión en la zona y oí a Caitlyn suspirar, el agarre de su mano en mi cabello se fortaleció, y luego procedí a pasar mi lengua por su clítoris aún escondido, la tela de sus bragas parecía comenzar a humedecerse más y más con cada lamida que le propinaba.

    Luego me arrodillé en el suelo para que mi cara quedara bien entre sus piernas y mi lengua siguió haciendo su trabajo, en tanto dos de mis dedos corrían lentamente sus bragas hacia un lado para tocar ahora sí su piel suave y la humedad que desprendía, mientras succionaba suavemente su clítoris y pasaba mi lengua por él, dos de mis dedos comenzaron a abrir sus pliegues vaginales hasta encontrar su orificio, lleno de su fluido, palpitante, deseoso de que le introdujera mis dedos, y eso hice, primero uno, después dos, sin dejar de chupar su rico coño. Los comencé a meter y sacar llevando un mismo compás con mi lengua.

    Sus caderas comenzaron a menearse contra mi boca, Caitlyn estaba buscando venirse. Sin dejar de menguar mi intensidad sentí como sus piernas comenzaban a temblar mientras se movía más y más y sostenía mi cabello súper fuerte, lo cual me ponía más. En unos segundos pude sentir toda su miel recorrer mi boca, su sabor a jugo de manzanas brotaba de entre sus piernas empapando mis dedos y mi cara. Y sus gemidos de placer resonaban en el lugar.

    Cuando sus caderas dejaron de moverse volví a incorporarme y ella me miraba como tímida y ruborizada. –eso se sintió tan bien. –soltó en un gemido.

    Sonreí, me sentía satisfecha por haberla hecho venir. Luego de eso nos fuimos a mi habitación, encendí una luz tenue y guíe sus pasos hasta mi cama. Caitlyn se veía hermosa toda desnuda, tenía un cuerpo fatal, se notaba que le dedicaba tiempo a su esbelta figura. Sin previo aviso me empujó sobre la cama y comenzó a quitar mis jeans, y con él mis bragas que para ese momento estaban más que mojadas. Con sus suaves manos recorrió mis piernas y se detuvo un rato para admirar mi vulva, abriendo mis labios con una de sus manos, y se relamió sus labios. La miré a los ojos y ella me miró como pidiéndome permiso. Yo solo asentí.

    Deseaba que esto pasara, su lengua recorrió desde mi clítoris hasta mi vagina, introduciéndola allí, presionando un poco, mientras con la yema de su dedo acariciaba mi palpitante clítoris. Qué bonita sensación, sentía que todo ardía en mi bajo vientre, era un placer que no podía explicar, por el sólo hecho de que me estaba comiendo el coño mi compañera de trabajo. Quien se adueñaba de mis sueños más húmedos me los estaba haciendo realidad.

    Se detuvo un largo rato prestándole atención a mi vulva, por mi parte me retorcía como una serpiente tomándola del cabello. Cuando sentía que iba a llegar al clímax la atraje de un solo movimiento y la subí a horcajadas sobre mí, entrelazamos nuestras piernas de modo que nuestros clítoris se rosaron y nos provocaron a ambas una sensación sin nombre.

    Eso nos llevó a mover nuestras caderas a un ritmo suave y sensual, en el que las dos nos dedicábamos gemidos, éramos dos putas deseosas una de la otra, ella me subió la remera y dejó al descubierto mis pechos, no llevaba sostén y al tocarlos con sus manos gimió y la oí maldecir por lo bajo. Comenzó a masajeármelos mientras yo tomaba sus caderas para presionarla aún más, molíamos tan rico nuestros coños que no quería que esto terminara.

    Así que la bajé de encima de mí y le dije:

    -Necesito ver ese culito delicioso en cuatro para mí –me sorprendió mi voz de zorra seductora.

    Pero funcionó para que ella acatara mi orden. Se puso en cuatro, dejando a mi vista su hermoso culito. Su anillo se veía relajado y mojado por sus propios fluidos vaginales, eso me impulsó a querer comérmelo. Y sí que lo hice, enterré mi rostro entre sus grandes nalgas morenas y comencé a comerle el culo, jodiéndola con mi lengua mientras con una de mis manos me agarraba de su nalga y con otra rosaba su clítoris, provocando que ella moviera sus caderas. Apoyó su rostro sobre el colchón parando aún más su culo, yo sentía como se contraía y se expandía, latiendo, apretando mi lengua que entraba y salía. Qué rico sabor, pensaba.

    Le regalé una última lamida y me posicioné tras sus nalgas para empezar a menearme contra ellas y restregarle todo mi coño bien mojado, resbalando suave por su culo. Sin dejar de estimular su clítoris, empecé a embestir las nalgas de Cait moliendo bien rico mi coño contra ese culito hermoso. Mis dedos en su vulva se mojaban cada vez más, los movimientos de mis dedos aumentaban velocidad al igual que mis caderas.

    Desesperadas como dos zorras comenzamos a gritar más y más, Caitlyn movía su culo contra mí, entregándome todo como una puta hermosa. Eso me ponía tanto, en un momento su grito de placer invadió la habitación a la vez que mi mano se empapaba de su miel, eso me provocó pegarme más a ella y en un movimiento circular de mis caderas mi clítoris comenzó a palpitar más y más, anunciando mi orgasmo. Caí desplomada sobre Caitlyn y le regalé un beso cerca de su oreja.

    Sin dudas, esto se podría repetir.

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  • Mi secreto mejor guardado

    Mi secreto mejor guardado

    No quiero que mi marido se entere de esto o algún conocido así que no pienso dar nombres alguno porque tengo un cagazo total de que se entere y que se me venga el mundo abajo. Lo único que quiero que sepan de mi es que soy una mujer de unos 37 años de edad, que estoy casada y que tengo tres hijos. Soy una mujer rubia de cabello rizado y mi cuerpo es un tanto exuberante, es decir, tengo pechos grandes debido a que fui madre tres veces y mido 1,77 cm, no soy una mujer pequeña en comparación con el 80% de las mujeres.

    Vengo acá a contarles que tengo una amiga pelirroja y muy bonita de mí misma edad casi (tiene 35 años y nunca fue madre) que desde ya hace un tiempo se dedica a vender contenido erótico a través de una plataforma. Al principio solo vendía fotos en ropa interior (ella es pequeña y tiene un buen cuerpo, tiene tetas medianamente grandes), pero luego a los que abonaban un poco más les vendía cierto contenido exclusivo, es decir, les vendía fotos desnuda. Tiempo después con su pareja (ella está en pareja con un morocho enorme y hermoso) empezó a vender videos de ella teniendo sexo con él.

    Les cuento todo esto porque ella me escribía para decirme que quería hacer alguna producción de fotos conmigo. Yo obviamente le decía que no pero ella es muy pesada y me insistió tanto que luego de decirle varias veces que no le dije que si para que dejase de molestarme. Entonces fui a su casa una siesta (mi marido está en el trabajo y mis hijos en el colegio en ese horario) y me hice varias fotos con ella en ropa interior, que luego monetizo y subió a su cuenta. Obviamente ella me pagó una parte de lo que recaudo con esas fotos.

    Esto no termina acá, ella luego de esta producción que hicimos me siguió invitando a que hiciéramos más contenido juntas y yo ya no le decía que no, me había sentido cómoda haciéndolo y había ganado dinero, así que le decía que si. La cuestión es que esas producciones que hicimos después de la primera fueron diferentes, al principio eran similares por el tono de fotos que nos hacíamos, pero luego lo llevamos a un terreno más sexual. Primero nos hacíamos fotos con ella tocándome las tetas y yo a ella, y cuando me anime a desnudarme (a enseñar los pechos) hicimos fotos con ella chupándome los pezones.

    Luego empezamos a hacer videos juntas y al principio eran videos tranqui, en donde ella y yo nos paseábamos por su habitación en ropa interior y con un cierto toqueteo mutuo ya al final. Después esos videos se volvieron también más sexuales porque enseñábamos las tetas en cámara, ella luego me las tocaba y yo a ella, luego también me chupaba los pezones y nos dábamos besos en la boca.

    También ambas nos poníamos a lamer un pene de plástico que ella tenía. Todo esto a mi me divertía por eso lo hacía, también ganaba dinero porque ella me pagaba una parte de lo que recaudaba como dije anteriormente. El que nos hacía las fotos y el que nos grababa era su pareja, este moreno enorme y hermoso que les conté.

    Después de todo estas fotos y videos que hicimos juntas me hizo una propuesta, ella quería que yo participará en los vídeos que hacía ella con su pareja, es decir, tener sexo con ellos. Esto ya no era hacer unas fotitos o unos videos enseñando las tetas, esto era ya pasar a la acción, entonces yo lo pensé durante varios días hasta que tomé una decisión. Sabía que mi marido no se iba a enterar salvo que yo se lo contase y que embarazarme ya no podía quedar (me ligué las trompas), entonces le dije a mi amiga que si, que quería participar en sus videos.

    Ese primer video que grabé fue un vídeo en dónde mi amiga no participó y que tampoco se encontraba en su casa, es decir, fue un video mas intimo con este morocho y que se tituló “mi amiga prueba el pene de mi pareja”. Antes de grabar este primer video hubo como una previa entre él y yo, el primero me enseñó su enorme pene y yo que estaba alucinada por el tamaño que tenía estando muerta debía hacer que se ponga erecta así que me desnude por completo y me coloque a su lado, ambos estábamos en su habitación y sobre la cama, el sentado en la punta y yo de rodillas y apoyada sobre su hombro.

    Entonces para que su poronga se ponga erecta me agarro de la cintura con su brazo y se puso a chuparme y mordisquearme las tetas y los pezones. Al mismo tiempo que hacía esto me tocaba/apretaba y me cacheteaba mi cola con la mano que tenía detrás de mí. Yo también lo ayudaba para que su miembro crezca de tamaño, a la vez que el hacía todo esto yo le masajeaba el pene con mi mano. Todo esto contribuyo a que su poronga reaccionará rápidamente, en cuestión de minutos esa cosa duplicó de tamaño, era más de 20 cm y se le marcaron todas las venas a su alrededor. Se veía realmente deliciosa y apetitosa.

    El ya con su pene erecto me invitó a que yo se la chupara así que como yo tenía ganas de hacerlo me incline sobre la cama y baje la cabeza hasta llegar a su pene. Entonces abrí lo más que pude mi boca, su pene era como una morcilla, y me tragué todo lo que pude. Saboree todo ese pedazo dentro mío y luego de unos segundos de disfrutarla me la saque de la boca. Me tomé un respiro y volví a metérmela en la boca e hice el típico movimiento de subir y bajar la cabeza succionado todo el tiempo su pene.

    Minutos después me acomode mejor sobre la cama y agarre su poronga con mi mano. Entonces le pegue no sé cuántos lengüetazos por todos lados, era el mejor pedazo que me había comido en todo mi vida. El me siguió cacheteando el orto mientras yo le hacía esto a su miembro y me consulto si me gustaba chupársela.

    -¿Te gusta chupármela? -dijo el.

    -Me encanta -dije yo.

    -¿Querés que te la meta? -pregunto el.

    -Metemela toda papi -conteste yo.

    -Ponete en cuatro que te voy a romper el orto -dijo el.

    Entonces me coloqué en cuatro patas sobre la cama, literalmente me entregué a él, y antes de metérmela se puso a lamerme la raja. El con su lengua la pasaba desde arriba hacia abajo y la introdujo dentro de mi cuerpo, esto me hizo explotar de placer y de satisfacción, mordí la almohada de lo rico que me lo hizo, mi marido nunca me había dado tal placer. Después de esto él acercó su enorme y venoso pene a la entrada de mi raja y lentamente me la fue introduciendo. Era algo impresionante y un poco doloroso al principio, su majestuoso miembro se fue abriendo paso por dentro mío agrandando mi agujero cada vez mas.

    Cuando me la metió por completo, su más de 20 cm, se empezó a mover despacio hacia delante y hacia atrás. El dolor de a poco se fue convirtiendo en placer y el interior de mi cuerpo se fue adaptado a su tremendo pedazo. Con el correr de los segundos su velocidad de empujé fue acelerando cada vez más, mi cuerpo fue sintiendo cada vez más placer y llegado a cierto punto empecé a soltar mis primeros “ah ahh ahhh”.

    Su empuje se convirtió en embestidas fuertísimas que eran como puntas de lanzas que me perforaban por dentro. Sus testículos me golpeaban cada vez que el iba hacia delante, la cama empezó a rechinar y de fondo se escuchaban cada una de sus embestidas contra mi cuerpo mezclado con todo tipos de gemidos que empezaron a salir de mi boca. Sus manos estaban aferradas fuertemente de mi cintura con sus dedos clavados en mi piel, ese era el secreto de semejante potencia.

    Fue un no parar durante 5 minutos, todo ese tiempo se mantuvo al mismo ritmo y ningún momento redujo la potencia de sus embestidas, era toda una bestia. Tuvieron que pasar 5 minutos para que el aflojara y redujera su velocidad para luego detenerse, fue entonces que yo quise agradecerle de alguna manera así que me levante un poco, tenía todavía las rodillas sobre la cama y su pene dentro mío, di vuelta mi cabeza hacia un costado y le dije lo siguiente.

    -Acércate que te quiero besar -le dije yo a él.

    Él se acercó hacia mí, no saco su pene de dentro de mí, y así de esa manera nos empezamos a besar, con el detrás mío y yo con la cabeza de costado y con mi cuerpo arqueado hacia atrás. Estos besos no fueron unos simples besos sino que fueron apasionados con lengua y todo. Mientras esto sucedía el aprovecho que yo había arqueado mi cuerpo para tocarme las tetas también, y de repente el tipo recupero su energía y empezó a moverse hacia delante y hacia atrás, primero despacio y luego volvió a agarrar ritmo de nuevo como antes.

    Entonces me volví a colocar de nuevo en cuatro patas y el a cogerme como si no hubiera un mañana. Pasado un rato el tipo ya cansado termino la faena con unos tremendos gritos, yo también hice algunos, y con una tremenda eyaculación dentro de mí, nunca había tenido tanta leche dentro. Después de esta sesión/práctica de sexo nos limpiamos, él y yo estábamos transpirados, y pasado media hora grabamos el video “mi amiga prueba el pene de mi pareja”. Este video no es más que yo chupándole la pija y haciéndolo acabar sobre mis tetas.

    Todo esto mi marido no lo sabe y quiero que permanezca así de este modo. Si le dan like y me escriben algún comentario les contaré una segunda parte ya que esto fue hace año y desde entonces he hecho bastante contenido sexual con ellos y con otras personas también. Besitos y adiós.

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  • Mi hermano y un desconocido me follan todos los orificios

    Mi hermano y un desconocido me follan todos los orificios

    Este relato ha sido grabado en audio para que cualquiera lo disfrute, especialmente personas con visibilidad reducida o nula.

    Grabarlo y editarlo supone mucho trabajo, por esto me gustaría conocer tu opinión y si te resulta útil.

    Escúchalo narrado por su autora

    Relato

    El pasado 5 de agosto cumplí 22 años. Caería en sábado y prometía ser el acontecimiento del año. Estaba muy equivocada, porque sucedió algo más destacable el día antes.

    El viernes por la mañana, apenas despertaba, mi hermano Álex vino a mi dormitorio, se sentó sobre mi estómago, me cogió las manos y las forzó hasta ponerlas por encima de mi cabeza. Por un momento pensé que estaba caliente y con ganas de echarme un polvo mañanero. Erré el tiro porque no era tal.

    -¿Recuerdas lo que me pediste el otro día cuando sucedió aquello con Sonia? -preguntó añadiendo cierta intriga.

    Recordé que yo le había incitado a follar con mi amiga, motivada porque quería ver escondida cómo le daba por el culo. En un momento dado, Sonia propuso a mi hermano repetir otro día, pero un trío con él y con otro. Algún cable se me debió cruzar en el cerebro, porque le exigí que buscara a un chico de mi gusto, que no supiera que somos hermanos, y que el trío lo hicieran conmigo y no con ella.

    -No me digas que ya has encontrado a alguien -dije algo nerviosa.

    Mi hermano asintió con la cabeza.

    -Se lo propuse a un compañero de la universidad que no te conoce de nada. Le dije que somos follamigos. Se negó porque no se presta a estos juegos y es fiel a su novia. Como alternativa, propuso que lo hablara con un primo suyo habituado a estas prácticas. Me lo presentó, le puse en situación, le mostré un par de fotos tuyas y aceptó al instante. Se llama Sergio y tiene 29 años, pero lo mejor de todo es que estoy seguro que te gustará.

    Quedé pensativa. La propuesta me ilusionaba, pero también despertaba ciertas dudas, sobre todo una en concreto.

    -¿Piensas que podemos y debemos fiarnos de él?

    -Al principio no estaba muy convencido -explicó Álex-, pero sucedió algo que terminó por convencerme. Me dijo que está muy familiarizado con este tipo de situaciones, pero, opina que un trío puede resultar desastroso, especialmente si no tenemos una cierta confianza entre nosotros. Según sus palabras, los hombres nos avergonzamos más de nosotros mismos que con vosotras. Propuso probar con una amiga suya a modo de experimento y no pudo ser mejor.

    La explicación de mi hermano era coherente y acepté a la espera de más instrucciones. Las tuve cuando desperté de la siesta.

    A los pies de la cama, encontré varias prendas de color negro, un conjunto compuesto por top y minifalda de cuero, sujetador, braguita y liguero de encaje, medias y sandalias. También había una nota que decía así:

    “El conjunto es un regalo. Quiero que te lo pongas y estés a las 21:00h en la dirección que adjunto”.

    Otra vez me asaltaban las dudas, entre ellas cómo sabía mis medidas porque me quedaba como un guante cuando me lo puse. El caso es que me gustaba, pero pensé que me tomarían por una puta quienes me vieran de esta guisa por la calle. Percibí las primeras miradas en este sentido cuando subí al bus urbano. Otras tantas desde la parada del bus al lugar de la cita. Se trataba de una concurrida cafetería en el centro de la ciudad. Sentados en la terraza aguardaban mi hermano y el otro.

    La primera impresión no pudo ser mejor. Sergio es alto, de tipo atlético y su carita varonil es un escándalo. Mis rodillas temblaban cuando se puso en pie. No concebía todavía que semejante macho me daría matarile sexual junto con mi hermano. También resultaba muy lanzado, un hombre seguro de sí mismo. Durante las presentaciones, en lugar de los dos besos de rigor, me besó los labios, tomó mi mano, la elevó en el aire y me hizo girar como una bailarina de ballet.

    -Estás impresionante vestida así. Tal y cómo te había imaginado -dijo en mi oído abrazándome por la espalda-. Quiero que me digas cómo te has sentido mientras venías.

    -Antes que nada, quiero darte las gracias por el conjunto -murmuré tímidamente-. Me gusta mucho, pero confieso que me he sentido ridícula, convencida de que todos me tomaban por una fulana -añadí con la voz temblorosa-. Luego me ha dado igual y el ridículo se ha convertido en excitación. Ahora mismo, viendo cómo todos me miran, estoy tan cachonda que creo que he mojado las braguitas.

    Sergio me tomó de la mano y pidió que le acompañara. Entramos en el local y me llevó hasta lo que parecía un almacén. Sospeché cierta connivencia con los empleados, porque nadie nos impidió entrar.

    -Ciertamente están mojadas -dijo al tiempo que me besaba el cuello y las palpaba con la mano derecha.

    Tiró de la prenda íntima hacia abajo y levanté los pies para que saliera cuando la tuve en los tobillos. Sergio iba demasiado rápido, pero no podía negarme por mucho que lo intentaba.

    -Alguien puede sorprendernos y ponernos de patitas en la calle -dije con intención de disuadirle.

    -Nada tienes que temer -respondió cuando me penetraba el coño con los dedos-. El negocio es mío a medias con un socio.

    Instintivamente, flexioné un poco las rodillas y abrí los muslos para facilitar que me jodiera con los dedos. El gusto que me daba era indescriptible, pero yo tenía ganas de algo más. Le bajé la cremallera y saqué su miembro. Sin ser descomunal, me pareció el más grande que había visto en mi corta vida. Le rogué entre jadeos que me lo metiera, pero sus planes eran otros.

    -Eres una chiquilla impulsiva -dijo con tono paternal-, pero debes tener paciencia. Antes quiero saber si te van las emociones fuertes. También si quieres dejarte llevar por nosotros. Decidas lo que decidas, no sucederá nada que tú no quieras.

    No sé si fueron sus palabras, el modo en que las pronunciaba o el repentino orgasmo que se apoderó de mí, el caso es que acepté ambas cuestiones.

    Todavía albergo dudas sobre si aquello lo tenía planeado o fue fruto de un impulso. Entonces me dio igual y vi cómo recogía mi braguita y se la guardaba en el bolsillo después de olisquearla igual que un pervertido. Volvimos con mi hermano y esperé con él en la terraza mientras Sergio iba a por su coche.

    Le comenté lo que había pasado y añadí que Sergio me parecía un tanto rarito. Mi hermano rio con ganas, confirmando que era un tanto peculiar, pero sabía lo que se hacía. En esto estábamos cuando un descapotable estacionó delante de nosotros. Sergio iba al volante, me miró fijamente y con un gesto de la mano indicó que descruzara las piernas. Estaba sin bragas y hasta entonces me había esforzado por ocultar mis vergüenzas al resto de la gente. Accedí a su capricho abriendo ligeramente las piernas. Debió ser suficiente para Sergio, porque soltó varias carcajadas acompañadas de aplausos.

    Viajamos hasta un bonito chalet ubicado en una exclusiva urbanización a las afueras de la ciudad. Apenas entramos en el garaje, bajamos del coche, Sergio abrió una puerta y prendió las luces.

    -Esto no puede ser real -exclamé atónita ante lo que veían mis asombrados ojos.

    Aquella sala parecía una mazmorra en toda regla, aunque yo nunca había visto una. Imaginé que Sergio se refería a esto cuando preguntó si me gustaban las emociones fuertes. Antes de que sacara conclusiones precipitadas, mi hermano me tomó de la mano y me fue mostrando todo lo que allí había. En uno de los muros había un par de maderos enormes en forma de equis. Álex dijo que era una cruz de San Andrés y tuve clara cuál sería su función. Había también un banco doble a dos alturas, una estructura de madera con varios orificios, a lo que llamó cepo, una extraña mesa de madera, un potro con forma de yunque, una enorme cama y zona de ducha y aseo. Lo más inquietante es que todas aquellas estructuras disponían de varias argollas.

    Volví a preguntar a mi hermano si Sergio era de fiar. Aquel despliegue de medios me parecía excesivo para tener sexo con ellos. Mi hermano me tomó de las manos, me miró fijamente a los ojos y aseguró que cuidaría de mí, repitiendo lo mismo que Sergio en el almacén, que no haríamos nada que yo no quisiera. También destacó el hecho de que no había látigos, fustas o cualquier artilugio destinado a producir daño o dolor.

    Mis rodillas volvieron a flaquear, debido ahora al deseo de entregarme a ellos, ilusionada porque mi deseo de participar en un trío iba a cumplirse. Lentamente me fui desnudando hasta que solo quedaba por quitarme el liguero y las medias.

    -Imagino que habérmelo puesto obedece a un capricho y no queréis que me lo quite, como si vestirlo fuera parte del ambiente, -les dije al tiempo que me recogía la melena en una cola de caballo.

    Los dos asintieron con la cabeza, sonriendo como chiquillos perversos. Entonces pensé que debía comportarme como una puta, si como tal me habían vestido. Con esta idea miré a mi alrededor, observando detenidamente aquellas estructuras, con intención de decidirme por una. Finalmente elegí el banco doble, me acerqué, hinqué las rodillas en el más bajo y me apoyé con los antebrazos en el de arriba, más amplio que el otro. En esta postura llamé a mi hermano con un gesto del dedo índice.

    -Folladme de momento solo por el coño -le dije cuando lo tuve desnudándose a mi espalda-. Antes debo asimilar si seré capaz de soportar el pollón de Sergio por el culo.

    -Te hemos prometido que tú eliges lo que quieres y lo que no -respondió al tiempo que me penetraba lentamente hasta el fondo.

    Mi hermano comenzó a follarme sin prisa, sacando la verga por completo cada dos o tres penetraciones. Sabe lo mucho que me gusta sentir cómo el cabezón se abre camino en mis carnes. Gimiendo de placer y con los ojitos entornados, miré a mi izquierda y vi cómo Sergio se tocaba la entrepierna por encima del pantalón. Había evitado comerles la polla previamente, lo que puede esperarse en estas situaciones, con intención de hacerlo mientras alguno de los dos me follara. Le llamé con el dedo y acudió con parsimonia. Parecía mentira que tuviera que pedírselo. El caso es que permanecía estático, indolente ante mí, como si se tuviera por un sultán y a mí por su concubina. Le di el capricho sacándole la verga una vez más, la tomé con la mano derecha y la engullí en la boca. Entonces fui consciente de sus verdaderas proporciones. Apenas pude tragarla poco más de la mitad. Finalmente me limité a mamarla, aprovechando el vaivén provocado por las embestidas de mi hermano.

    -Desnúdate y jódeme por el coño -le supliqué entre gemidos-. No se me va la idea de la cabeza desde que estuvimos en el almacén.

    Sergio sonrió, gesto que interpreté como una victoria por su parte. No obstante, inesperadamente se alejó, abrió el cajón de un mueble y regresó con varios condones en la mano.

    -Creo que podemos fiarnos el uno del otro -le dije frunciendo el ceño, buscando una explicación en sus ojos.

    Nuevamente sonrió, se inclinó y me susurró al oído algo que me dejó perpleja:

    -Algún día te follaré a pelo, siempre que quieras y como prefieras, pero solo cuando aceptes ser mi novia.

    Menudo cabronazo había resultado el macho alfa. Era inconcebible que tanto ego cupiera en él. No respondí y vi cómo se enfundaba el preservativo. Luego apartó a mi hermano, colocó el glande entre los labios vaginales y nuevamente quedó inmóvil. Yo misma me la clavé reculando hacia atrás. Si ya me gustaba que Álex me abriera el coño varias veces, hacerlo yo misma con la verga de Sergio me arrancaba alaridos de placer. Lo interesante es que Sergio no se mostraba caprichoso nuevamente, tan solo pretendía averiguar hasta donde era capaz de profundizar yo misma. Era lógico teniendo en cuenta la longitud de su ariete. Con esta información en mente, se aferró con las manos a mis nalgas y comenzó a follarme como poseído por un diablillo perverso.

    -No entiendo por qué esa obsesión con que sea tu novia -dije jadeando como una zorra-. Soy mucho más joven que tú y seguro que muchas aceptarían sin pestañear.

    Sergio soltó varias carcajadas y disminuyó el ritmo de las penetraciones. Mi hermano, mudo en todo momento, convertido en un mero espectador, puso la pija delante de mis narices y forzó mis labios para metérmela en la boca. Yo solo me limité a dejar que me la follara, concentrada únicamente en la respuesta de Sergio.

    -No importa la diferencia de edad -dijo acompañando con varias penetraciones violentas. Yo solo podía emitir gemidos nasales-. Lo que cuenta es que somos muy parecidos y buscamos lo mismo. Lo presiento.

    -¿Qué se supone que buscamos? -pregunté mientras lamía el capullo a mi hermano.

    Sergio dejó de penetrarme, se recostó sobre mi espalda y susurró en mi oído algo que me dejó helada.

    -No es que me importe. Tampoco lo censuro porque me parece de puta madre, pero follas a diario con tu hermano, ahora conmigo delante de él, y eso implica que no quieres compromiso, sino pasarlo bien, lo mismo que yo. Que seas mi novia implica que puedes joder con quién quieras, porque estoy seguro que me lo dirías, y esto es lo que importa, la confianza.

    Mi reacción inmediata fue abofetear a mi hermano por chismoso, pero alcé la mirada, le miré a los ojos y no le creí capaz de semejante disparate. Abandoné este pensamiento cuando Sergio volvió a follarme con ganas y alcancé un glorioso orgasmo que me dejó en la lona.

    -Dadme un respiro porque tengo las rodillas dormidas y necesito descansar sentada -imploré porque no podía aguantar más.

    Me senté en el banco y, aprovechando que mi hermano fue a buscar unas cervezas a la cocina, tuve una charla con Sergio. Me intrigaba conocer cómo sabía que Álex y yo somos hermanos. Confirmó que no lo sabía por Álex y respiré aliviada. Simplemente apuntó a nuestro evidente parecido respecto a determinados rasgos faciales. No es común que alguien se percate de ellos; pero, salvo mi madre, las madres se fijan más en los detalles, pocas personas lo habían comentado al vernos juntos. Aclarado esto, retomé el asunto relativo a su inesperada proposición. Lo enfoqué desde un punto de vista racional. En otras circunstancias, habiéndole conocido de un modo convencional, aunque fuera precipitado, hubiese aceptado a ciegas. Solo una idiota rechazaría a un tipo como Sergio. No porque me resultara atractivo a la vista, también me parecía correcto y seguro de sí mismo, algo que valoro por encima de todo. Esto y su modo liberal de ver las relaciones de pareja, me animó a aceptar su propuesta, pero debía hacerlo con cierta indiferencia, evitando que se me notaran las ganas.

    -¿Si acepto me follarás a pelo desde ya? -pregunté y Sergio asintió con la cabeza. Me tomé un par de segundos y abordé una segunda cuestión-. ¿Y me juras que nunca habrá malos rollos y seré libre de hacer lo que quiera y con quien quiera? Mira que ya tuve un novio celoso y posesivo, algo que odio a rabiar.

    Sergio aceptó sin poner objeciones, le ofrecí la mano para que me ayudara a levantar y propuse follar en el potro con forma de yunque. Fue lo que más morbo me produjo apenas vi todo.

    A pesar de que no eran necesarias las explicaciones, porque su utilidad era más que evidente, Sergio indicó que me sentara a horcajadas con el culo en el borde, las piernas colgando por los lados y terminó empujando mi espalda para que me recostara sobre el travesaño. La postura no era ciertamente cómoda; sin embargo, apenas me la clavó en el coño y empezó a follarme, todo lo demás quedó en un segundo plano. En esto estábamos cuando mi hermano regresó con las cervezas, nos miró sorprendido y bromeó al percatarse de que Sergio no usaba preservativo.

    -Veo que las cosas avanzan a un ritmo vertiginoso. También que he quedado fuera de juego. Ahora no sé yo si me atrevería a follar con la novia de un amigo.

    Sergio soltó varias carcajadas. Yo no estaba para chanzas, me limitaba a gemir y chillar con cada penetración.

    -Esto no depende de mí -dijo Sergio entre jadeos-. Prueba a meterle la polla en la boca. No creo que la golfilla se oponga.

    -De buena gana me levantaría para daros vuestro merecido por machistas -dije entre grititos-, pero no lo hago porque esto es mejor. También porque tengo la boca seca de tanto jadear.

    Mi hermano se puso en cuclillas y como pudo me dio de beber. La cerveza helada hizo prodigios en mi garganta y supliqué que me la metiera en la boca.

    -¿Recuerdas el día que te lo hice atada en el banco de casa? -preguntó Álex, sorprendiendo a propios y extraños. Confirmé con la cabeza-. Yo recuerdo que te gustó y me pregunto si quieres probar ahora. Creo que es el lugar y momento apropiados.

    Me lo veía venir desde el preciso momento en que vi argollas por todas partes. Y había pensado en ello desde entonces. En otras circunstancias me hubiese negado en rotundo, pero estando mi hermano pensaba que nada debía temer. Sergio se detuvo apenas acepté, rio con ganas y dijo divertido:

    -No me lo esperaba de ti, mi querida Laura. Realmente eres una grata sorpresa. Eres la única que acepta la primera vez.

    No supe qué decir. Me avergonzaba saber que era la más pervertida que había pisado aquel lugar. Esta es la conclusión que extraje de su último comentario. Resté importancia viendo cómo mi hermano me amarraba piernas y brazos meticulosamente. Sergio no hizo nada por ayudar. Inamovible, se limitó a tener la polla dentro de mi coño.

    -Me gustaría saber qué ventaja tiene joderme atada si lo hago libremente sin necesidad de ello -pregunté cuando estuve privada de libertad de movimientos.

    -Es indiferente para mí -aseguró Sergio al tiempo que volvía a follarme-. Casi todas las que lo han probado, al principio lo tomaron como un acto machista. Luego, la mayoría opinaron que la sensación instintiva de querer moverse y no poder, acrecienta el deseo y esto repercute en más placer.

    La explicación era algo retorcida, un tanto artificial para mi gusto; aun así, le encontré todo el sentido cuando tuve la polla de mi hermano en la boca. Varias veces traté de cogerla con la mano. Lógicamente no pude. Lo mismo ocurrió otras tantas, cuando Sergio me mataba de placer follándome el coño, y traté de mover el culo para acompañar sus movimientos.

    Se intercambiaron pasado un rato. Yo estaba a punto de caramelo y mi hermano no tardó en arrancarme un nuevo orgasmo. Pasé a ser una más en la estadística de las que prefieren esta práctica. Quedé completamente relajada, igual que una muñeca inerte sometida a la depravación sexual de dos machos altamente motivados. Recobré las fuerzas pocos minutos más tarde, cuando propusieron un nuevo reto que no implicaba estar atada, pero en algo se parecía.

    Me desataron e invitaron a seguirles. Se trataba del cepo. Lo retiraron de la pared, Sergio colocó junto a él un banco cuadrado y acolchado, de más o menos un metro de lado. Me pidieron que me arrodillara, bajaron la altura del cepo, lo abrieron y coloqué las manos a los lados y la cabeza en el centro, luego lo cerraron y quedé atrapada, en una postura parecida a la del perrito. Sonreí al sentirme igual que los reos en la Edad Media, cuando los exponían al populacho para que les lanzaran frutas y verduras.

    -Tengo ganas de follarte por el culo -dijo mi hermano sin cortarse un pelo, sin importar que el otro escuchara.

    Me estremecí pensando que Sergio también querría. Era una posibilidad con la que contaba desde el principio, pero había demorado la decisión y ahora me veía en la difícil tesitura de soportarlo o quedar en mal lugar. El caso es que lo deseaba y tiré por el camino de la sinceridad, pensando que tarde o temprano habría de entregarle el culito a Sergio.

    -Contigo no hay problema, Álex, pero necesito ayuda si Sergio también lo quiere -dije mirando al suelo un tanto avergonzada, evitando cruzar la mirada con Sergio-. Además, prefiero que os pongáis condones, los que haga falta. No quiero tener en la boca lo que salga del recto.

    -Podemos probar sin precipitarnos -dijo Sergio con un tono sumamente dulce-. Tengo varios productos que obran milagros. Por los preservativos no temas, porque tengo de sobra.

    Acepté la propuesta, mi hermano se puso una goma y me enculó mientras el otro buscaba lo prometido. Vino con varios botecitos, los depositó en una butaca y me puso la verga delante de la boca. La abrí y fue penetrando hasta donde pude tragar. Finalmente comenzó a follármela, sin que nada pudiera hacer yo por colaborar estando como estaba.

    El caso es que ya metida en faena, gocé enloquecida con las enculadas de mi hermano, extrañamente excitada porque Sergio parecía ansioso por sodomizarme. Y llegó el momento. Ocupó el lugar de mi hermano, embadurnó el ano abundantemente y se dispuso a sodomizarme. Entendí que mi hermano me había dilatado suficientemente, porque apenas grité cuando Sergio introdujo el cabezón. Le animé a profundizar, pero no más de la mitad.

    Es sorprendente como funciona el cerebro humano. Lo había temido tanto que ahora, gimiendo de gusto como una marrana, suplicaba que me diera por el culo sin miramientos. Otra vez estaba a punto de caramelo y pedí a mi hermano que me liberara la mano derecha. Lo hizo y la dediqué a castigarme el coño al tiempo que era enculada. El orgasmo fue de récord en cuanto a duración e intensidad.

    Ahora bien, lo destacable de semejante maratón sexual fue que se intercambiaran con cierta regularidad. Esto evitó que uno de ellos o ambos se corrieran prematuramente, y fue definitivo porque parecían infatigables. Me dieron por el culo no menos de media hora. Nunca hubiese imaginado que mi ano tendría tanto aguante con la debida lubricación. Ahora bien, ya iba siendo hora de que ellos también se desfogaran.

    Mi hermano eligió correrse en el recto, nada nuevo para mí. Por su parte, Sergio prefirió terminar en el coño. Entendí que no quería meterla donde otro había eyaculado.

    Terminamos la velada a eso de las dos de la madrugada, un tanto chispados tras brindar innumerables veces por mi aniversario. Sergio se empeñó en que nos quedáramos a dormir. Yo dormí con él allí mismo y mi hermano en el cuarto de invitados. Lo que sucedió al levantarnos es digno de ser narrado, algo que me dejó marcada, pero lo dejo para mejor ocasión.

    La moraleja del cuento es que el destino es un tanto cabrón. Nunca sabes lo que te depara y debes tomar las oportunidades al vuelo. Yo lo hice aceptando una oportunidad arriesgada por la que muchas matarían. Y puedo asegurar que fue una de las mejores decisiones hasta la fecha. Sergio no es solo una cara bonita y un cuerpo de escándalo, también es sensible y romántico, a su manera, pero sus perversiones son lo que más me motiva.

    Sospecho que con él me estoy convirtiendo en una adicta al sexo, y esto es algo que me tiene flotando en una nube.

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  • El falso concepto de la fidelidad conyugal

    El falso concepto de la fidelidad conyugal

    Sonia, eres tan hermosa, exuberante, inteligente y de ojos tan radiantes;

    que no me afectan las habladurías que de ti hacen circular los intrigantes.

    Tu melena rubia al viento, tu rostro angelical y tu talle de diva del metal;

    consiguen que aunque no sea espiritual, te conciba un ritual ceremonial.

     

    Me encanta observar cómo a base de sentadillas, zancadas y Butt Bridge;

    tus glúteos, muslos y gemelos despiertan deseos y envidias en Cambridge.

    Tu nariz respingona, acompañada de unos ojos azules y labios carnosos;

    hacen que tropiecen y caigan al suelo, al prendarse de ti, algunos babosos.

     

    Y qué decir de tus turgentes pechos, que fueron el molde del queso de tetilla;

    al hacer topless en la playa, mismo parece que se derriten como la mantequilla.

    Una mujerona alta, corpulenta, motera, rockera, feminista, vegana y atea;

    da mucho que hablar a liliputienses mentales a los que la pelusa les golpea.

     

    Que te vieron con dos chicos musculados del gym, a la par, dándote el lote;

    que incluso con una pelirroja te pillaron en el metro, ¡menudo despelote!

    Que te escita descarriar a seminaristas y novicias de su destino sagrado;

    que el párroco sospechaba, y tuvo algún tiempo a un detective contratado.

     

    Que hasta en la residencia, donde trabajas, te lo montaste con tres octogenarios;

    que los hijos están preocupados, ¡ay la herencia!, por si se quedan sin denarios.

    Que eres sobrina de Cicciolina y que trabajaste con ella en la industria del cine;

    que por tu alcoba pasaron italianos, franceses, checos y un argentino, El Pibe.

     

    Que cuando por Covid 19 tuve que ingresar unas semanas en el hospital;

    supliste mi ausencia, con celeridad y prestancia, montando una bacanal.

    Que mientras venías a visitarme a la clínica, desconsolada y compungida;

    tus amantes recuperaban fuerzas, para de noche, darte la caña debida.

     

    Pero no podrán con nuestro amor, a una diosa del Olimpo como tú, nadie la juzga;

    aunque fuera cierto todo lo que cuentan, no hay lugar en mi corazón para la purga.

    Nuestro amor incondicional, a esos liliputienses mentales, les sienta como el ricino;

    pues que se enteren, sus chismorreos, no nos van a desviar de nuestro destino.

     

    Si somos pareja abierta, cerrada, poliamorosa o viciosa, a nadie le importa;

    que no son quién para criticar ni juzgar al vecino por cómo se comporta.

    Te amo con locura y tú a mí también, ¡ea!, pues es lo que interesa;

    y que no se desvelen ni maquinen tanto, por saber a quién sentamos a la mesa.

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  • De visita por Singapur

    De visita por Singapur

    A principios de año, la compañía se fusionó con una compañía mas grande y con mas presencia internacional. Por supuesto, hubo despidos, re ubicaciones, ingresaron nuevos empleados, y hasta hubo ampliación de los espacios de trabajo. Para los que no se acuerdan de mis relatos y mi perfil, soy abogado, recibido hace 7 años ya. Trabajo en un estudio de abogados que es sociedad con otros abogados siendo la cuarta firma mas grande de Argentina y Sudamérica. La fusión se dio con una empresa británica que tiene presencia en Asia, Europa y Latinoamérica.

    Entre tantos cambios que hubo, yo pase a ocuparme de los contratos y normas de Compliance de la local y de la internacional. Hubo que pulir criterios y aunarlos para que sea algo perfectamente concordante no solo con ordenamientos jurídicos sino con las normas empresariales y societarias.

    Esto conllevo a un ascenso y cambio de categoría, la empresa me dio un auto corporativo, ya no tenía que usar el mío, tarjeta platinum corporativa, entre otros beneficios. Hablo 3 idiomas, y según varios socios, era el candidato perfecto para ir a trabajar por 45 días al sudeste asiático.

    Yo no quería saber nada con la idea. Ya hace años estuve de vacaciones en Malasia y no la pasé muy bien. Pero me insistieron que en este caso sería Singapur, por trabajo, gastos pagos y no como la vez que fui de vacaciones sin ciertas prevenciones previstas.

    Preparé todo acá en Buenos Aires y me encaminé al nuevo destino por 45 días.

    Al llegar, me pasó a buscar un auto de la filial en Singapur, me recibieron con bombos y platillos. Junto conmigo, había solo 3 extranjeros más en esa filial. Un brasilero, un uruguayo y yo. Todo el mundo era exageradamente amable conmigo. Según mi compañero uruguayo era porqué entre mas de 15 personas ahí trabajando era el único de mas de 1.83 de altura, rubio, ojos claros y musculoso. Suelen tener un trato bastante especial por los blancos algo hegemónicos según me explicaron. De no creer pero es así.

    Después de conocer al equipo, almorzar con ellos y hacer varias videollamadas con Buenos Aires y Londres, hubo que poner manos a la obra. Algunas cosas estaban traducidas al inglés pero muchas otras que no. En una de las reuniones híbridas que tuve, reclamé tener que trabajar con algún socio o compañero que me ayude con el idioma.

    Me presentaron a Oanji khua, o algo por el estilo. Mi compañero uruguayo le decía Oaki como un personaje de caricaturas de los 80 y 90 salido de una caricatura en Argentina. Oaki era un asiático nacido en Camboya, con una vida difícil pero que se abrió solo paso entre muchas adversidades y a sus 30 años hablaba mandarín, malayo, inglés y japonés. De hecho no es abogado, estaba como empleado administrativo en la empresa, pero fue contratado por sus conocimientos idiomáticos. 1,62, de contextura muy delgado, de pelo corto, un saco y camisa que le quedaban algo grandes, Oaki era muy risueño, sonreía todo el tiempo y con gran predisposición. Quería que le enseñe español.

    Oaki era de los pocos, o el único mejor dicho que sabía comunicarse fluidamente con todos. Por su estatura era divertido verlo caminar por la calle ya que dos pasos míos significaban 6 de él. La diferencia de tamaños entre nosotros era algo bestial, bueh, con todos en ese país salvo con el brasilero que medía 1.75 y el uruguayo que tendría aproximadamente 1,72.

    Una de las costumbres de esa filial era que había que salir a beber o a comer después del horario de trabajo. Realmente no quería, no podía. El hotel en el que me quedaba tenía gimnasio y quería ordenar un poco mi dieta y mi rutina ya que por una semana no tuve tiempo de ocuparme del fitness. Les prometí que el viernes iría con ellos.

    La semana transcurrió, reuniones, traducciones, Oaki pasaba mucho tiempo en mi oficina ayudándome y realmente me había gustado tenerlo cerca. Sobre todo, porque mi perversa imaginación pensaba como se vería desnudito y enfrentando mi dotación de 23×8. En fin, una tarde le pregunté si vivía con alguien y me respondió que no. Que solo le quedaban su padre y hermano que trabajaban y vivían precariamente en Camboya y que su objetivo era conseguir dinero suficiente para traerlos a vivir con él. Hermoso gesto y palabras. No quiso ampliarme mas su situación familiar y le pregunté: ¿tienes pareja? Lo que provocó que se ría, se ponga colorado, baje la cabeza y la mueva en sentido negativo.

    Mirando a través del vidrio de la oficina sonriéndose como era costumbre en él, toma un papel y me dice que le gustaban los chicos pero que era secreto. Me río y le respondo en el mismo papel: ¡a mí también! Abrió grandes sus ojos, se puso serio, se sentó y se puso a trabajar como si lo hubiera ofendido. Pasa que a nivel jerárquico la corporación no ve con buena cara los vínculos entre empleados ni las relaciones entre posiciones de poder, para evitar problemas a futuro. Oaki ni tonto, ni perezoso, y conocedor de las normas, interpretó que lo que hablamos podía perjudicar lo en algo. Mi respuesta fue que compartíamos secreto. Eso en parte lo dejó mas tranquilo.

    Días después celebraron en la oficina el cumpleaños del CEO general, quien se encargaba de manejar las filiales en el sudeste asiático con excepción de Japón. Un asiático de unos 50 años recién cumplidos, educado, de mucho dinero, bien vestido y muy conforme con mi trabajo.

    Me extiende la invitación al festejo de su cumpleaños, pagaría todo él e iríamos a un restaurante de buena categoría todos los empleados. Por cortesía profesional digo que si. Nos sentamos todos en una enorme mesa cuadrada, muy bien arreglada. De un lado lo tenía a Oaki que desde nuestro secreto, no se me despegaba y del otro a mi compañero uruguayo. La cena fue tranquila y todos charlando en buen tono, de buena manera y sobre saltos. Mucha gente se acercó a saludar al gerente. En teoría era un hombre y su familia también, muy respetados. Momentos después del brindis, aparecen en escena, un show musical, canto, karaoke, baile y el vino había sido abundante.

    Había que ir a trabajar y yo me quería ir. Afuera llovía un poco y debía volverme al hotel. Saludo a todos y Oaki seguía sentado mirando a todos con su sonrisa perfecta. Le dije que me iba y si quería que lo alcance a algún lado. Enseguida cambió la cara, se apuró a agarrar sus cosas, y a que saliéramos del lugar. Llegamos al estacionamiento, nos metemos al auto y le pido que en el GPS ponga la ubicación de su casa. Resulta que vivía bastante alejado del centro de la ciudad, y su barrio no era de lo mas amigable con un blanco llegando en Mercedes Benz, a lo que le respondí: ¿es seguro llegar ahí en auto?

    Y con una mueca de preocupación me indica que lo deje en la salida que le queda a unas 10 cuadras de donde él suele tomarse el tren a diario. Que ahí estaría bien y el tren pasaba toda la noche.

    Ok, nos pusimos en marcha, en el auto fuimos hablando de la fiesta de cumpleaños y de la gente que acercó a saludar. Oaki cambiando radicalmente de tema me pregunta si yo estaba de novio o viéndome con alguien, me dio risa y ternura su pregunta y le dije que no y que desde que había llegado a esa ciudad, no tuve realmente tiempo de conocer a nadie. Sonrío y se puso a mirar por la ventana de su lado.

    Llegamos a la estación de tren donde él tenía que bajarse. Abre la puerta, me saluda con la amabilidad de tiempo y empieza a caminar rápido al andén semi iluminado, algo descuidado y él era el único esperándolo.

    Saqué el celular, lo llamé y le dije que se suba al auto. Volvió corriendo, se sube al coche y le dije: no es una noche ni un horario para que estes solo ahí. Vamos a mi hotel y ahí vemos que hacemos. Estaba nervioso y repetía que estaba bien, que se podía bajar e incluso ir caminando. Con tono firme de voz le dije que no, y que en el hotel decidiríamos.

    Entrando a mi habitación que era similar a un departamento con kitchen aid, horno, mesada, un sofá grande, y habitación con cama king. A Oaki no se le cerraba la boca de ver este lugar. Me cuenta que el vive en un lugar grande como mi habitación y eso era todo.

    Me pregunta si podía quedarse a pasar la noche. Le dije que si. Para Oaki respetar las costumbres y cultura era muy importante y necesitaba lavar su ropa para el día siguiente ya que no iba a su casa. Le dije que hay un lavarropas en la cocina y secadora. Mientras él se sorprendía con la lavadora yo me desvestía y me disponía a ducharme. Oaki me ve y no sacaba su mirada de mi cuerpo. Me dice que solo había visto un cuerpo como el mío solo en las películas y en chicos que aparecían en internet. Me reí le dije que se ocupe de su ropa, que primero me bañaría yo y luego él.

    Entro a la ducha dejando la puerta abierta, por si le agarraba curiosidad y quería ver más. Por lo poco que pude percibir, me espiaba pero no se animó a más. Me cubrí con la toalla, salí y le dije que era su turno. Tapado con un toallón desde la altura de las axilas, prácticamente voló al baño y cerró la puerta. Increíble su pudor.

    Tomé el celular, miré mensajes, lo puse a cargar y me recosté desnudo en la cama, interpretando que Oaki se quedaría en el sillón que también se hacía cama. Casi entrando en sueño escucho a Oaki en la puerta de la habitación cubierto con su toallón y diciéndome que a la ropa le faltaba secarse y que no tenía nada que ponerse. Mi ropa le quedaba 7 u 8 talles mas grandes. Me levanto de la cama y Oaki queda perplejo al ver el tamaño de mi miembro. Balbuceaba ¿qué hacía? ¿Como y donde dormía? ¿Qué ropa usaba?

    Yo: ¡shhh ya!

    Saqué su ropa de la secadora casi casi seca, la extiendo en unas sillas de la habitación y le dije que para la mañana estarían perfectas.

    Que podía dormir conmigo en la cama, usando esa toalla si sentía incomodo conmigo o podía usar el sillón el cual, se lo extendí para que viera que era una cama.

    Mirando siempre hacia abajo y serio optó por el sillón cama, y le dije: ¡buenas noches! ¡Que descanses!

    Me acosté nuevamente siendo casi las 11 pm. Caigo en un profundo sueño después del día largo que tuvimos.

    Mi problema que gran parte de mi noche me empalmo y se me engarrota cual piedra la pija. Si ya dormida llama la atención parada mas aún. A mitad de la noche siento movimientos sobre la cama, me despierto y lo veo a Oaki, cual desconcierto diciéndome que el sillón no era muy cómodo y que prefería la cama. Yo: si dale, si problemas, échate ahí, que duermas bien.

    A la hora siento su cuerpo pegado al mío. En comparación de proporciones y tamaño físico era como mi osito de peluche para dormir. Por lo que me doy vuelta y lo cuchareo a ver su reacción. Momentos después siento una de sus manitas deslizándose por mi bajo vientre y acariciando suavemente mi pija semi empalmada. Lo dejé hacer, que disfrute y yo me hacia el dormido. Me posiciono boca arriba para estar mas cómodo y mi pija era un mástil de dura que estaba por la situación.

    Minutos después vuelve a llevar su manita a mi pija y empiezo a sentir el calor de su lengua y su boca, que trataban de hacer lo que podían ya que no le entraba completa. Con su manito libre acariciaba mi cuerpo, mis pechos, y las llevaba las dos a mis huevos, a mi tronco, intentaba succionar con un gran esfuerzo. Yo estaba muy caliente ya que hacía varios días sin acción así que intenté controlar el lechazo.

    Siento el calor de su cuerpo que se extendía por el mío hasta llegar su boca a mi boca, buscando suavemente darme un beso. Lo dejo acercarse y comienzo a tranzarlo. Él creyó que estaba dormido pero no, lo sujete de la cabeza y me puse a comerle la boca, medio entre su perplejidad y su asombro por mi reacción. Hasta que le pedí que se calmara(l y que lo disfrute. Intentaba rodearme con sus bracitos para abrazarme pero no llegaba. Le expliqué como me gustaba que me la chupen y lo puse a mamar cual ternero a pesar de que no le entraba completa en la boca.

    Su culito tal como lo imagine, marroncito, chiquito, lampiño, aguardando a ser desgarrado y desflorado. Le pregunté si me dejaba cogerlo y me dijo que no, que tenía miedo y que nunca estuvo con una pija tan grande. Me masturbo un poco mas y se esforzó por chupármela rico, y finalmente acabé sobre su carita. Le hice una mascarilla de semen por todo lo que largué.

    Se fue rápido al baño a lavarse, y volvió cual niño que ya había jugado y se acostó al lado mío quedándose dormido de inmediato.

    Lo abracé cual peluche y a la mañana siguiente él estaba ansioso por llegar rápido al trabajo y que no quería que lo vieran conmigo.

    Lo alcancé con el auto y lo dejé a 2 cuadras del trabajo. Yo entre como es habitual con el auto. El día siguió con su habitualidad y en un papel le dejé escrito a Oaki que no quisiera volverme a Argentina sin probar su culo.

    Continuará.

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  • El placer de ser seducida y que te conviertan en una princesa (3)

    El placer de ser seducida y que te conviertan en una princesa (3)

    Esta es la tercera y última parte de mi desvirgación con conversión a princesa, busca las dos primeras y date placer en mi honor.

    ¡Ay! Grite muy fuerte, desde el fondo de mi garganta pues el dolor era extremadamente fuerte. Ese dolor me despertó de golpe y me hizo tomar consciencia, sin saber muy bien lo que estaba pasando. Estaba desnudo boca abajo en la cama y pude notar en la ventana que empezaba a salir el sol.

    “Buenos días” me dijo al oído Esteban, montado a mis espaldas mientras su miembro salía de mi agujero y tomando un nuevo y fuerte impulso brutalmente me penetró de nuevo sin misericordia.

    Me dolió aún más. Grité y gemí de nuevo. Recién hacía unas horas entregué mi virginidad anal. El poco tiempo que dormí le sirvió a mi agujero para comenzar a cicatrizar las heridas y desgarros que sufrió en la jornada de pasión de hace unas horas y ahora Esteban nuevamente me rompía vigorosamente el culo. Era todo un semental, un macho en celo incansable y yo su nuevo juguete, una muñequita travesti frágil que apenas estaba aprendiendo a entregarse.

    Me bombeo fuerte y perdí la cuenta de cuantas veces lo hizo. Las cicatrices de mi agujero cedieron y sentí que comencé a sangrar de nuevo, pero no importaba: anoche había decidido que pasaría ese fin de semana convertida en mujer, así que me resigné, aflojé y me dejé llevar. Mi ano comenzó a lubricarse a medida que sentía más placer, aunque fuera doloroso.

    “Hola mi amor” le respondí y eso excitó aún más a mi hombre, de manera que sentí que su miembro se hinchó más dentro de mi recto.

    Se detuvo. Sin salirse de mí, tomó mis piernas y giró mi cuerpo. Colocó mis muslos a los costados de sus caderas y se recostó en mi pecho. Instintivamente lo abracé con mis pantorrillas y crucé los tobillos en su espalda, jalándolo más hacia mi cuerpo. Nos besamos con mucha lengua profunda.

    “Soy tu dueño” me recalcó. Lo vi a los ojos “y yo tu esclava sexual” le respondí.

    No me pude contener y perdí el control. El darme cuenta de lo que dije me provocó un tremendo y delicioso orgasmo. Brotaba semen de mi miembro sin parar y convulsioné frenéticamente dando brincos en la cama. Esteban también gritó de placer y se corrió dentro de mí.

    Su leche hirviente quemó las heridas de mi recto. Su miembro era enorme, lo sentía desde mi intestino hasta casi a mi garganta.

    No me dejó descansar mucho, me tomó de la mano y me llevó a la ducha, donde una vez nos aseamos le mamé de nuevo su colosal vianda de carne. Salió del baño y mientras me secaba regresó con una minifalda de mezclilla, una blusa top que luego me amarré a la cintura dejando ver mi ombligo. Calzón y sostén negros de encaje muy femeninos y unas hermosas sandalias planas blancas solo con dos pequeñas tiras en los dedos, lo que hacía que al caminar mi talón golpeara fuertemente la suela, provocando un sonido excitante.

    Me perfumé. Ese fue el inicio de mi primer fin de semana como princesa. Esteban me preparó el desayuno y me trató muy cortésmente, como un caballero. Una vez me cepillé los dientes y enjuagué mi boca con un enjuague de menta me pidió otra mamada. Pude notar que la frescura de mi aliento le causó un placer delicioso.

    Mientras él se recuperaba nos sentamos en el sofá, lo abracé, me quité las sandalias y subí los pies al asiento del sillón. Me sentía toda una señorita. Luego de un rato, me separó y me dijo “¿quieres ser mi novia?”. No puedo describir con detalle la emoción que me embargó, pero a la vez temor. Él lo notó y me dijo “es solo un juego, me refiero a que cuando estemos solos los dos te comportarás románticamente como mi novia”. Asentí con la cabeza y lo besé agradecido.

    Él me indicó que me quedara sentado, se arrodilló frente a mi en el sillón, me bajó el calzón y me mamó los testículos, mi micropene y luego mi agujero. Fue un delirante placer, hasta pude ver luces de la excitación que me provocó. “Mmmm” dijo “Tu culito está muy lastimado, espero que quieras seguir”. “¡Por favor!” le supliqué “mi vida ahora solo tiene sentido con tu miembro adentro de mi ano”. Se rio y continuó chupándome todo, metiéndome la lengua en el agujero hasta que acabé deliciosamente.

    La noche fue aún mejor, pues aproveché para vestirme con un vestido largo rojo, medias ligueras negras, sandalias de tacón muy alto amarradas al tobillo y una peluca de pelo largo. Tomamos vino, bailamos y cuando me hizo el amor gemí muy fuerte y aprendí a abrir mis piernas tanto que bien pude ser la envidia de cualquier bailarina de balé.

    El domingo me arrinconó en cada esquina de su casa y me dio tan duro por el culo que me acostumbré a tener algo siempre dentro de mí.

    Lamentablemente llegó la tarde y tuve que regresar a mi casa. Antes de salir, aún vestida de princesa besé su lengua, su cara y cada parte de su piel para que no se me olvidara ese sabor a hombre, ese delicioso aroma que me hace arrancarme la ropa cada vez que llego a mi casa, para masturbarme pensando en él y vestirme como lo que ahora soy: una hermosa travesti de closet convertida en mujer, deseosa de cada fin de semana en que de nuevo Esteban me mete sin cesar su deliciosa verga hasta lo más hondo de mí.

    Ya no me imagino en la cama fingiendo ser un hombre, quiero gritar al mundo mi deseo de vestir como princesa y sentir entrar y salir por el culo un miembro que me acepte como toda una mujer.

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  • Mi prometida cumpliendo el baile exhibicionista a los vagabundos

    Mi prometida cumpliendo el baile exhibicionista a los vagabundos

    Erika y Román, este es nuestro relato escrito con mucho amor de nuestras aventuras, romance, exhibicionismo, infidelidades consentidas, entre otras cositas.

    Después de nuestro fin de semana en el que mi novia y yo nos comprometimos, y luego ella haberles lavado la verga a unos vagabundos, al día siguiente era lunes, estábamos en nuestro servicio social, muy desvelados por lo de anoche, mi novia se me acerca y discretamente me dice que al salir del hospital irá a comprar una lencería para comenzar a practicar.

    -Practica conmigo –le dije en tono de broma.

    Y ella me responde: Lo siento, pero este baile es exclusivo para Antonio y los demás –A la vez que me guiña el ojo y mi mejor amiga Sofi ira conmigo.

    Entonces le dije: Sabrá que andas de caliente.

    Se da vuelta y me dice: Si mi amor, pero obviamente piensa que es para ti, además siempre compramos ropa interior juntas, son 10 años de amistad…

    -Si lo sé corazón mío –Le respondí.

    A media semana, un día miércoles específicamente, inició el primer día de diciembre, mientras estábamos ordenando los expedientes clínicos, discretamente le pregunté si ya tenía lista la coreografía. Ella me dijo que sí, pero que sería algo sencillo pero interesante. Pero quiero ir hoy a ver unas cosas donde ellos están porque ocuparé ayuda de lo que haya en el lugar, vamos a mi casa para cambiarme y luego vamos a la tuya –diría ella después.

    -¿Quieres ir de día? –le pregunté. Ella me respondió que sí, pero que solo quería ver unas cosas. Entonces acepté.

    Quien nos recibió fue Héctor, se sorprendió mucho al vernos de día, bueno, al filo del anochecer, mi novia le explicó que buscaba un lugar donde poder bailar este domingo, fue hasta entonces que me enteré del porque quería venir temprano, empezamos a recorrer la calle, hasta llegar a media calle ella vio un buen lugar, pero Héctor la detuvo.

    -Espera –le dijo tomándola del brazo.

    Mi novia nomas lo vio a la cara confundida. Entonces Héctor nos explicó algo que hasta ese momento ignorábamos. Él nos explicó que cada zona de descanso era como el hogar de cada grupo y se respetaban sus zonas, por lo que no podíamos ir así por así.

    Tenía sentido lo que nos dijo, ya que las veces que mi novia se ha desnudado los grupos que tenían visión hacia donde estábamos solo se limitaron a eso, solo observar.

    Héctor nos dijo que esperáramos ahí en el lugar, recorrió lo largo de la calle hasta llegar a la otra esquina de la calle, del lado contrario a donde el descansaba con Antonio, también de esquina. Al rato regresó, y dijo que si podíamos, pero que alguien mas estará con nosotros, “el dueño” del espacio que Erika necesitaba.

    Nos fuimos a la zona de descanso de Héctor y Antonio, el aprovechó y le agarró un pecho a mi novia y le preguntó: ¿Que traes preparado esta vez? Espero sea igual de rico la que la vez anterior.

    Mi novia fue honesta y le dijo: Será igual de rico, pero corto. A lo que Héctor le responde: Total nos muevas el culo, peor es nada.

    Mi novia le respondió: ¡Obvio que podrán ver y tocar! Pero necesito un enorme favor de parte de ustedes, necesito que me ayuden a algo.

    Héctor le dice: ¿Claro putilla que ocupas?

    Tal vez pueden buscar en toda la zona algo que sirva como mesa y que tenga una altura mediana, tal vez a la altura de tu cintura –le dijo viendo la entrepierna de Héctor.

    Por lo que él se encargaría de buscar lo que ella pidió, luego de eso nos fuimos.

    Le hice un par de preguntas y ella solo dijo que cambiará el final del baile por el nuevo indigente que se va a unir y el original lo guardaré para Héctor y los demás, además voy a reciclar un poquito los movimientos basándome en el primer baile que hice.

    -¿Y que final tenías pensado? –le pregunté

    Es un secreto, pero lo verás hasta el próximo baile –me dijo guiñándome el ojo

    Llegó el día sábado 4 si no mal recuerdo, finalmente había llegado el día, pase por ella a su casa, a mis suegros le inventamos una excusa, y nos pusimos en marcha hasta la exconstructora, como de rutina, en el carro ella se cambiaba, se puso un mini vestido negro de campana de una talla menos para que quedara a inicio de nalgas y de su mochila sacó unos tacones altos color vino. Llevaba otra bolsa negra con ella y le pregunté que llevas ahí, solo me dijo que era lo que iba ocupar.

    Llegamos a la zona y sin perder tiempo fuimos a lo que íbamos, Erika les explicó que el baile era sencillo

    Héctor le responde: No importa, lo que queremos es verte las tetas y el culo otra vez, y que nos bailes.

    Mi novia agarró la bolsa negra que previamente había sacado del auto, y yo agarré mi bocina y nos encaminamos hasta la zona del otro indigente que nos había dado permiso.

    Erika preguntó si habían logrado encontrar algo que sirviera como mesa. A lo que Héctor le dice que si, entonces ella pidió que se lo mostraran.

    Héctor trajo rodando nada más y nada menos que un carrete de madera en los que enrollan cables eléctricos, nos quedamos pasmados al ver eso.

    Mi novia un tanto exaltada les pregunta: ¿¡De donde rayos han sacado eso!?

    Héctor le dijo: Lo robamos –dijo en broma

    Mi novia se quedó pensando un rato, luego pide que se lo dejen a la par del pequeño muro donde iba a bailar, Erika se dirigió hacia el carrete, y se acostó sobre la parte redonda con la cadera en el borde y con las piernas colgando, y con la misma se levantó.

    -¿Está bien eso que hemos traído? –preguntó Héctor

    -Si me puede servir y tiene buena altura –dijo ella

    Los 4 vagabundos, Antonio y compañía hablaban entre ellos, entonces mi novia me besó y le correspondí el beso, separó sus labios de los míos, me dijo que me amaba y que iba a comenzar, y se fue atrás de una pared.

    A los 5 o casi 10 minutos me escribe pidiendo que escogiera la canción Feel Me de Jjos y que me asegurara que fuera la versión extendida descargada y que la reprodujera. Entonces ella salió, cuando la vi se me cayó la quijada, si bien ella ha usado ligueros estando conmigo, pues nunca había visto ese diseño, sumándole el morbo de la situación desde entonces ha sido uno de mis recuerdos favoritos, la vi salir con un liguero color vino, pero mis ojos se fueron directo a sus pechos, como parte del conjunto del liguero traía puesto un bra de copa abierta, sus pechos reposaban sobre la parte la inferior haciendo levantar aún más sus pechos dejándolos libres al igual que sus pezones.

    Cuando finalmente subió al pequeño muro, Antonio y sus dos amigos, incluyendo al indigente que nos dio espacio en su zona de descanso se acercaron pues ya estaban hecho unos toros solo de verla, y yo me acerqué para apreciar bien el diseño de su liguero y a ella por supuesto, el liguero recuerdo su diseño era de rosas, excepto en la parte de la tanga, pues la zona de su vagina era de tela delgada transparente pero siempre de color vino, es decir, se podía ver sus labios atreves de la tela y en su monte de venus tenía una pequeña rosa.

    Ella se había lucido con ese liguero, no solo había sabido impactar, también jugó con la psicología del color, pues, aunque su culo fuese de buen tamaño ese color lo hacía resaltar más y hacerlo detallado, aumentando el erotismo.

    Comenzó a bailar al ritmo de la música, movimientos finos, movimientos ondeantes muy lentos viendo hacia nosotros, llevando sus manos a su cabello jugando con el mientras movía sus caderas, bajando sus manos de su cabello para recorrer su cuerpo, giró para darnos la espalda, inclinó su tronco hacia adelante e hizo un suave movimiento de su culo de manera circular, llevo su dedo al borde de la tanga que cubría uno de los cachetes de su culo, lo levantó y lo soltó, se hincó llevando su pecho al suelo del muro levantando su culo y nuevamente hizo un movimiento circular, después se levantó, se había ensuciado un poco por el lugar, pero no importó, siguió bailándonos hasta que casi finalizaba la música.

    El objetivo de ese ritmo lento y suave más que excitar en realidad era deleitar, cuyo objetivo lo logró, puedo decir que al bajar del muro “Nos despertó” del transé, ni sentí el tiempo pasar, pensé que ya había terminado pues había dicho que iba a ser corto. Pero no podía estar más equivocado, al casi finalizar la música ella ya estaba frente a nosotros y me pidió que cambiara rápido la música, me pidió Al Natural de Tego Calderón, pero esta no estaba extendida, como la anterior.

    Así como se cambió de música así fue el cambio de baile que hizo, pues inmediatamente comenzó a bailarnos un reguetón, un movimiento de cuerpo estremecedor, Antonio y los demás no decían nada, se dedicaban a disfrutar y ver el baile, los había dejado callados, incluyéndome.

    Reconocí los pasos, había hecho una pequeña combinación del primer baile pues los movió a manera que ella quedara rodeada, yo me retiré para darles más espacio y dejarlos a sus anchas, a fin de cuentas, yo la disfrutaba a solas y ellos de vez en cuando, no quería ser egoísta con mi prometida.

    Sabía que había practicado bastante pues sabía los tiempos de la canción y sabía que movimiento hacer, casi al final de la canción ella bajó moviendo la cadera quedando de cuclillas, los vio hacia arriba y les hizo un gesto con la cabeza, entonces los 4 vagabundos se bajaron lo que se podría llamar “pantalones” obviamente tenían sus vergas erectas, quedó mi novia de cuclillas viendo hacía arriba con los 4 penes de ellos erectos rodeando su cara, sus penes como siempre sucios y con abundante pelos, sobre todo Héctor.

    Mi novia al quedar así creí que iba a comenzar a hacer lo que siempre había deseado, que les empezara a mamar sus penes.

    Menos mal iba a ser sencillo y corto –dije en mi mente.

    Empezó a sonar Sexy Movimiento de Wisin y Yandel, esta también era versión extended, al igual que la primera.

    Como había dicho mi novia ya estaba cansada, pero podía más su excitación, tenía los 4 penes de esos vagabundos cerca de su cara, entonces se levantó, el pene de Héctor rozó su cachete pues era la más larga al momento de levantarse. Como había dicho en relatos anteriores creo que era de 16 o 16.5cm, me superaba por un centímetro, pero ese centímetro bastaba para que Erika se quedara viéndolo con deseo, entonces ella se levantó y como dije, el pene de Héctor, más bien, la cabeza de su pene rozó el cachete de mi novia dejando líquido preseminal en su cachete, no sé si ella lo hizo a propósito o sin querer.

    Ella intentó hacer como que si nada hubiese pasado, pero soltó una sonrisa a Héctor, ella continuaba bailando rodeada de ellos 4 siempre, rozando sus penes con sus caderas y su culo, le subió la pierna a Antonio y él se la agarró quedando parada sobre una pierna, y empezó a moverse por encima de su pene ayudada por la altura de sus tacones, cambió e hizo lo mismo con el nuevo vagabundo, el hizo lo que pudo, por lo que mi novia lo dejó de lado rápido, y pasó con Adrián haciendo el mismo movimiento, entonces aun estando con el pie agarrado por Adrián le pidió que la soltara.

    Acercó a Antonio, les dio las instrucciones de levantarla entre los 2, y se puso de espaldas entre medio de ellos, y les dijo que cada uno la levantara de una pierna y que la sentaran sobre el carrete que habían traído y así lo hicieron, la levantaron pero le abrieron las piernas, la tela al ser transparente color vino se le podía ver sus labios vaginales, pero al estirar la tela presionaron más y se empezó a mojar la tela por los jugos de su vagina.

    Adrián y Antonio no podían ver bien desde su posición, pero Héctor al estar de frente si y les hizo saber a ellos dos: Miren a esta zorra ya tiene bien mojado el culo.

    Eso hizo que Erika cerrara sus ojos, y soltara otro pujido, era obvio que lo estaba disfrutando. Mientras que el nuevo vagabundo solo se limitaba a observar. Los vagabundos rodearon a Erika.

    Erika se acomodó bien al borde del carrete, y acercándose a Antonio, al hacerlo ella hizo su espalda para atrás, poniendo su mano hacia atrás para sostenerse y no irse de espalda completamente.

    Luego entendí porque había pedido a la altura de la cintura, en esa posición la verga de Antonio, o más bien de los 4 quedaban a la altura de su vagina.

    La posición en la que ella estaba apoyada era bien exigente en cuanto a resistencia física, entonces inició tratando de hacer otro movimiento ondulante con su abdomen, Erika le dijo a Antonio que se acerca aún más, ella llevo su mano por debajo de la tela de su tanga y abrió sus labios vaginales con sus dedos, saco su mano y a como pudo agarró la verga de Antonio y puso la cabeza de su pene en la entrada de su vagina, pero por encima de la tela de la tanga.

    Y comenzó a realizar un movimiento con la cadera arriba y abajo, presionando la entrada de su vagina con el pene de Antonio, pero obvio esta no entraba por la tela, luego ella paró e hizo la tanga hacia aún lado dejando a la vista sus labios vaginales que ya estaban cubiertos por sus fluidos, la verga de Antonio estaba a centímetros de la entrada de su vagina.

    Al ver eso casi me voy de espaldas, baje el zíper de mi pantalón y saque mi pene, era un alivio liberar esa presión, finalmente iba a ser cornudo y me preparaba para ver como engullía con su vagina la verga de Antonio.

    Mi novia les dice: ¿Disfrutan verme así de abierta?

    Entonces mi novia al hacer a un lado su tanga lo que hizo fue poner el pene de Antonio en su monte de venus y acomodó su tanga, entonces con la misma presión que ejercía su tanga, empezó a moverse y con dicho movimiento empezó a frotar el pene de Antonio, luego a los 5 movimientos, paro.

    Y pidió que giraran el carrete si podían para ella no levantarse, entre los 4 lo giraron, ahora quedando frente a Adrián y repitió los mismos movimientos.

    Luego paso a manos del nuevo vagabundo, él era más pequeño en estatura, y no solo en estatura, también en su pene, pues media unos 14 centímetros tal vez, por lo que mi novia tuvo que bajar un poco del carrete haciéndole aún más incomoda la posición y más cansada, ella ya estaba en las últimas por las expresiones que hacía.

    Entonces mi novia al bajar más su cadera, el pene de ese nuevo vagabundo presionaba bastante la entrada de su vagina a pesar de tener la tela de la tanga cubriendo, ya que por el peso de ella ejercía más presión hacia abajo, mi novia al parecer se dio cuenta y terminó rápido con él otra vez, ni hizo el movimiento de hacer la tanga aun lado.

    Llegó a lo que quería, estar con Héctor, y no solo ella quería, también yo pues era mi esperanza que mi novia aflojara el culo y se lo diera, mi novia agarró el pene de Héctor y comenzó a frotarlo, obviamente lo estaba masturbando mientras lo hacía poner la cabeza de su pene en su vagina, y empezó a bajar y subir con sus caderas, mientras que la tela evitaba que la penetrara.

    A ese punto yo me sentía sumamente excitado sentía que si me tocaba el pene iba a eyacular, pero a la vez me sentía frustrado e irritado pues quería que mi novia cogiera con alguno de ellos, ¡pero tampoco le decía ahí mismo porque al ver sus acciones de no querer ser penetrada era por algo! Por lo que solo me tragué mi frustración y me dediqué a disfrutar.

    Finalmente pudo mas el cansancio y Erika terminó rendida y acostada sobre el carrete.

    -Oye puta ya que te gustan las vergas sucias te pondré esto aquí un momento –dijo Antonio

    Me levanté y giré, y vi como Antonio le iba poniendo los huevos en la cara de mi novia, ella simplemente se dejó hacer eso porque ya ni fuerzas tenía y luego mi pene nuevamente se puso erecto y que me encantaba la situación por lo que no hice nada.

    Antonio le pregunta: ¿Huele bien rico así con sudor verdad?

    Ella le responde bastante cansada: Tus huevos me relajan en mi cara.

    -¿Quieres que los deje ahí putita? –le pregunta Antonio

    Mi novia le dice: Si me gusta el calor de tus huevos.

    Al final mi novia se levanta y comienza a buscar su ropa. Pero Héctor le dice: ¿Qué haces zorrita?

    Buscando mi ropa para cambiarme –le responde ella.

    -Uhmm –dice Adrián. Y agrega: ¿Sabes en este lugar encerrado no pudieron ver los demás y eso no sería justo para ellos verdad?

    Héctor le responde a Adrián: Es verdad Adrián –a la vez que toma de la mano a mi novia

    Y le dice: Vamos a caminar así con lo que andes puesto hasta tu carro, pero caminaras en medio de la calle, igual sabes que eres bien puta y para rematar ya te han visto sin ropa varias veces.

    Mi novia aceptó inmediatamente y dijo: De mi parte fuera sin nada, pero me llevaría tiempo –diría jadeando del cansancio

    Salió al centro de la calle con su liguero y con sus pechos al aire por el bra con copa abierta. Casi inmediatamente los vagabundos que aún quedaban despiertos le silbaban o le gritaban cosas.

    Adrián se le acercó y le dijo: ¿Entonces zorrita, cuando traerás otro show?

    Me parecía increíble que no habían tenido suficiente con los 2 bailes, pero no los culpaba, era el único entretenimiento, tal vez la única mujer que les hacía caso y yo disfrutando, pero a la vez con frustración pues ella no dejaba ceder su culo a ellos.

    Mi novia les respondió: ¡Ay! Es que los voy a aburrir con lo mismo…

    -Para nada zorrita siempre nos gusta que vengas y sacudas el culo, además nos gustan sus visitas –Diría Adrián

    Mi novia le dice que le permitiera un momento y me llevó a hablar conmigo muy aparte y me dijo: Cariño no podemos este mes.

    Entonces recordé que era 4 de diciembre, y que el 20 finalizábamos nuestro servicio social, el 22 defendíamos nuestro proyecto de grado y le dije que tenía razón, entonces recordé otra cosa.

    Le dije a mi novia: Mi amor como tú sabes, les prometí a tus papás, bueno, mis futuros suegros que después del 25 te irías a vivir conmigo.

    -Si –me dice ella.

    Entonces le digo: Sabes además de esperar por las cosas de nuestros estudios, también podríamos esperar después de navidad, así ya viviendo juntos no tendríamos que poner excusas con mis suegros sobre las salidas nocturnas y regresar a altas horas de la noche.

    Y ella me responde: Pero ellos me han dado llave de la casa.

    Pero en ese momento le recuerdo algo: Si, yo sé, pero recuerda que, si seguimos haciendo esto más seguido o cada fin de semana, se nos van a acabar las excusas, y en cambio viviendo solos, no solo no tendríamos que dar explicación, también podríamos venir o irnos a la hora que quisiéramos, recuerda que no queremos llamar la atención de nadie, bueno, excepto claro de estos vagabundos que ya te han visto como has venido al mundo.

    Ante eso último ella se río, pero me dio la razón.

    Regresamos con ellos 3 y les dije que, si habría otro baile, pero que sería hasta después del 25, nos preguntaron por qué y les dije que era porque teníamos algunas actividades pendientes y no nos iba a quedar tiempo, pero que los íbamos a visitar.

    Ellos aceptaron y confiaron en nosotros ya que era verdad que solíamos visitarlos. Finalmente nos pudimos despedir de ellos, no sin antes la típica nalgada que le daban.

    Héctor pone su mano en mi hombro y me dice: Ya te dije, tendrás que revisarle el culo a tu mujer siempre que llegué a casa o tendrás que batir leche por las noches.

    En ese instante me dieron ganas de decirle que no importaría batir sus leches con mi verga, pero me calle eso y le respondí: Pues claro que tendré que revisar –le dije viendo a mi novia

    Mi novia solo me tiró un beso.

    Después de eso nos despedimos, guardamos las cosas en el auto, encendí el auto y mi novia encendió el A/C a tope pues ya estaba sudando bastante, guardó el vestido en su mochila, luego empezó a quitarse el liguero, lo puso adentro de la bolsa y me la dio, me pidió que lo lavara pues no podía hacerlo en su casa, acepté. El resto del camino se quedó desnuda para refrescar su cuerpo y no llegar sudada a casa.

    Comenzamos a hablar de lo que había pasado, comencé yo.

    -Amor te luciste con ese liguero te quedaba precioso –le dije adulándola.

    -Gracias mi vida, me costó encontrarlo mi mejor amiga se puso a buscar como loca –me respondió ella.

    -Vi que estabas inspirada bailando, pero eso último de poner sus penes en tu vagina fue algo wow –le dije y la vez probándola.

    Mi novia me dijo: Ese final me lo inventé, no estaba planeado como te dije, lo cambié por ese nuevo vagabundo, él fue muy amable, pero el final original solo es para Héctor y los demás.

    Aproveché y le pregunté acerca del nuevo vagabundo, le dije: Por cierto, ¿no te agradó mucho ese nuevo vagabundo? Vi que no le hacías mucho caso.

    Y ella me responde: No es que no me agradara, pero agregarlo me dio más trabajo extra por ejemplo cuando me tenía que agarrar la pierna casi no me pudo por eso pase de él rápido.

    A lo que le respondí: Si me fijé y por eso te preguntaba si no te agradó.

    Yo a decirle algo iba y ella me interrumpió y dijo: Me duelen los brazos, mañana será peor, además qué cuando yo bajé mi cadera del carrete para presionar su cabeza, me temblaban los brazos y para rematar como ya casi no podía sostenerme baje demás y te seré sincera mi amor.

    Yo la miraba pero seguía pendiente de la calle, volteaba a verla de ves en cuando, y me dijo: Es cierto que la tela impedía todo pero cuando baje mi cadera perdí un poco de fuerza y como la verga de ese vagabundo era delgada sentí bien la forma de su cabeza en la entrada de mi vagina por eso pasé de él.

    -¿No te gustó eso mi amor? –le pregunté para tantear el terreno

    -Fue excitante pero como te digo me hizo trabajar extra –me respondió ella

    Como siempre, la lleve hasta su casa y nos despedimos con el típico beso y luego a comenzar nuestra rutina diaria.

    El resto lo contaremos en el siguiente relato.

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  • Buen sexo con uno que sabía

    Buen sexo con uno que sabía

    Mi nombre es Giselle y soy una chica pelirroja con algunas pecas en la cara, soy pequeña de estatura (mido un poco más de 1,60), soy delgada y no voy a mentir diciéndoles que tengo pechos grandes porque no los tengo, los míos son pequeños como limones y creo que tengo una linda cola. Vengo acá a contarles mi experiencia sexual teniendo sexo con alguien joven e inexperto como lo era mi novio y alguien que ya tenía mucha experiencia en la materia.

    Empiezo contándoles que mis primeras experiencias sexuales teniendo sexo fue a los 18/19 años con mi novio de aquel entonces. Con él tenía sexo diariamente y era algo que yo consideraba como algo muy bueno, es decir, pensaba que era buen sexo y que él era un buen cogedor a pesar de que esos encuentros duraba entre 5 y 10 minutos, a veces menos dependiendo de las cosas que hacíamos. Por ejemplo, yo le practicaba sexo oral como previa y el a veces no se aguantaba y me acababa en la boca. La cuestión es que yo eso lo consideraba como buen sexo, sin embargo, estaba equivocada.

    A los 19 años estando de novia con este chico me toco acompañar a mi hermano a un campamento con otros chicos, se había dado la situación que mi madre ni mi padre lo pudieron acompañar así que tuve que ir yo. A este campamento fueron también algunos padres de algunos otros chicos y los dos coordinadores/encargados de este campamento. Durante 5 días tuve que dormir en un carpa en medio de un bosque enorme con un pequeño lago.

    Sin embargo, yo la pasé muy bien a pesar de que era bastante incómodo dormir. Realizamos varias actividades que resultaron ser muy divertidas y porque tuve un pequeño romance con uno de los coordinadores. Resulta que uno de ellos era un joven de unos 27 años de edad, media 1,80 m, era guapo así que yo lo miraba y el me miraba, entonces hubo como cierto acercamiento entre los dos y el amor floreció. Pasada la medianoche nosotros dos nos alejábamos del lugar de acampe y nos íbamos detrás de unos árboles. Allí nos dábamos unos besos y nos decíamos ciertas cosas románticas. El último día antes de volver nos sacamos las ganas e hicimos la chanchada detrás de unos árboles.

    Recuerdo muy bien aquella noche, yo estaba vestida con un pequeño short de esos apretaditos, con una pequeña remera que apenas me tapaba las tetas y con dos coletas (a él le encantaba que me las hiciera). Él estaba con su uniforme y como todas esas noches nos alejamos del campamento y fuimos hasta detrás de un árbol enorme. Allí nos pusimos a besarnos con besos apasionados con lengua y todo, y yo lo note como más caliente, como queriendo algo más. El mientras me besaba me tocaba/apretaba la cola con sus dos manos, no había hecho esto antes, entonces en un momento el me levanta la remera y me la saca.

    Yo entendí lo que él quería hacer y yo también quería hacerlo así que me desbroche el corpiño y me lo saque. Entonces el al ver mis senos me abrazo fuertemente, agacho su cabeza (él es más alto que yo) y se puso a lamerme y a chuponearme los pezones. Luego de unos segundos fue subiendo dándome besos hasta llegar a mi boca. Nuevamente nos empezamos a besar y el con cierta desesperación se empezó a sacar la ropa, yo también lo ayude.

    El en un momento ya sin nada arriba decidió bajarse el pantalón y cuando lo hace me encuentro con algo muy diferente a lo que estaba acostumbrada. El pene de mi novio era recto, no tenía forma alguna, y no sé si llegaba a los 15 cm. En cambio, la de este coordinador era curvada hacia arriba y era mucho más grande que la de mi novio, se veía apetitosa y se me hizo agua en la boca. Yo rápidamente me agache, agarre su pene y doblándolo hacia mi boca la empecé a lamer por todas partes. Mi lengua recorrió cada punto de su pene y no deje nada sin lamer, y siempre mirándolo a él.

    Luego de esto apoye mis labios sobre la cabeza de su pene y de un simple movimiento me la trague todo lo que pude. Entonces empecé a moverme hacia delante y hacia atrás con ayuda de él también. El apoyo sus manos sobre mi cabeza cuando comencé a succionarla y hacia fuerza hacia delante para que yo me trague cada vez un poco más. En un momento el logro introducirme casi por completo su pene y me mantuvo así por varios segundos. Luego me soltó y por un instante me la saque de la boca, para luego proceder nuevamente a chupársela y a lamérsela.

    El a diferencia de mi novio no se vino en mi boca tan rápido, habían pasado 5 minutos y yo seguía tragándome semejante pedazo. Minutos más tarde el me levanto del suelo y me coloco contra el árbol. Entonces me bajo mi pequeño short y mi tanguita, ambos quedamos completamente desnudos, e hizo algo que mi novio nunca me había hecho. Él se agacho, me abrió el orto con sus dos manos y metió su lengua dentro de mi coño. El empezó a saborear toda mi raja de punta a punta con su lengua moviéndose alocadamente por todas partes. Esto fue el causante de mis primeros gemidos aquella noche.

    Después de realizarme tremenda chupada de concha el busco un preservativo de su ropa, se lo coloco y me pidió que yo me abriera el orto. Entonces llevé mis brazos hacía atrás y como pude me abrí las nalgas con mis dos manos. El introdujo su pene en la entrada de mi raja y tardo menos de 5 segundos en enterrármela por completo hasta lo más profundo de mi ser.

    A continuación, el me agarro de los brazos, los tenía hacia atrás, y empezó a embestirme con vehemencia. No era embestidas con un ritmo constante, sino que cuando iba hacia delante lo hacía con mucha fuerza y cuando iba hacia atrás lo hacía lentamente como tomando impulso. Cada vez que iba hacia delante yo pegaba unos tremendos gemidos, soltaba el típico “ahhh” todo el tiempo.

    Luego soltó mis brazos y me agarro de la cintura, yo me sujete del árbol que tenía delante. Entonces empezó a cogerme con un ritmo constante y sin detenerse en ningún momento. Yo me mantuve sujetada al árbol por varios minutos hasta que lo solté porque el me agarro del cuello con sus dos manos y como tenía más fuerza que yo arqueo mi endeble cuerpo hacia atrás. Fue en este momento en donde vivimos lo más caliente de la noche ya que en cuestión de unos pocos minutos ocurrieron muchísimas cosas.

    Como tenía mi cuerpo arqueado hacia atrás el aprovecho para tocarme las tetas y para pellizcarme los pezones, al mismo tiempo en que me cogía. Luego acercó su cara por un costado y ambos nos empezamos no a besar sino a juguetear con nuestra lenguas por fuera de nuestra boca, todo esto al mismo al tiempo en que me cogía y que estábamos los dos completamente desnudos. Después de esto en vez de agarrarme del cuello me agarro de la cara y me metió un par de dedos en la boca para embestirme con muchísima más fuerza, el gemía cada vez que iba hacia delante. Esto lo hizo por varios minutos hasta que me volvió a soltar y a agarrarse de mi cintura.

    Minutos más tarde él se detuvo por completo y yo que estaba acostumbrada al sexo con mi novio había pensado que seguramente había acabado, pero no, su pene seguía más erecto que nunca y se había detenido para descansar. Entonces yo aproveche ese descanso de el para nuevamente lamérsela y chupársela toda.

    Después vino el segundo round y me cogió de diferente forma. El acomodo su ropa en el piso y se recostó sobre ella, entonces yo me subí encima de él y no pare de saltar sobre su poronga por no sé cuantos minutos. El me agarro de la cintura y me jalaba hacia arriba para que mis sentones sean impresionantes. También por momentos me tocaba las tetas cuando me dejaba a mi hacer todo el trabajo.

    Así estuvimos cogiendo hasta que en un momento el me quita de encima y se levanta del suelo. Yo permanezco en el suelo con mi rodillas tocando el pasto y con él enfrente mío. Entonces me pide que se la chupe y yo vuelvo a chupársela. Luego se empieza a pajear y cuando se está por venir a punta a mis tetitas y me las baña con todo su semen.

    Así de este modo acabo lo que para mí fue mi primera sesión de buen sexo y si le fui infiel a mi novio y no fue una sola vez, sino que fueron varias.

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  • Lucho y Melany: Dale moreno, no pares moreno

    Lucho y Melany: Dale moreno, no pares moreno

    “Baila moreno, no pares moreno” era lo que sonaba a todo trapo en el boliche mientras Melany -de 22 años, pelirroja, hacia los lados con rulos. Una cara preciosa, cuerpo delgado- perrea con todo lo que le permite su cuerpo a Lucho, el moreno al que se había chapado pocos minutos antes. La música marca el ritmo, como si fuese un metrónomo de la danza sexual.

    Lucho tiene 24 años, y como su tema lo dice tiene tez morena. Pelo corto, algo enrulado también. Amplios hombros y fortachón de pecho, con los abdominales marcados, digno de sesiones de gym.

    El culo de Melany que se luce a través de su pantalón de látex frota directamente con el miembro erecto de lucho que sobresale a través de su jean. Lucho mira hacia arriba con placer y entreabriendo la boca, reflejo digno de la excitación. siente como se le desprende de su aparato reproductor líquido preseminal, y para no correrse la pone de frente suyo y se la sigue chapando.

    Ambos entran a un cuarto retirado donde las paredes son todas rojas, allí siguen con el intercambio de lengüetazos y saliva, con Melany trepada arriba de Lucho. Se sientan en el sillón, quedando Melany arriba del moreno, sus lenguas siguen el acto desenfrenado de intercambiar sus fluidos con gran excitación y rapidez, mientras sus caderas empiezan a frotarse una con las otra, queriendo coger con la ropa puesta a más no poder.

    Cuando la situación parece que no va para más porque llegó a su punto máximo, a Melany se le ocurre una idea. Se baja el pantalón y la tanga dejando al aire su vulva, el morocho le cuela los dedos y empieza el acto del deseo. La cara de Melany iluminada por el rojo del local le da un aire cinematográfico extasiante, gime mientras entrecierra los ojos del placer. Empieza a gemir cada vez más rápido y Lucho se percata de lo que va a suceder, saca su mano de su vulva y se saca su remera, dejando al descubierto sus atributos fitness.

    Melany lo mira extasiada, le pasa las manos lentamente por su torso mientras se lo sigue comiendo, ahora más lento que antes, pero con otra intensidad, otro deleite, con una intensidad más candente. Él siente como su miembro está todo parado y ella lo estimula desde arriba de la tela del jean.

    Para terminar la tensión sexual, Lucho se baja el pantalón y queda su miembro al descubierto, Melany lo mira y lo empieza a pajear. El comienza un leve gemido que se va incrementando, y vuelve a meterle los dedos a Melany. Ahora ambos están siendo masturbados al mismo tiempo por la mano del otro. Melany mira hacia arriba y sus pupilas se van hacia las nubes en un trance de éxtasis sexual inusitado hasta que ambos acaban en un flor de orgasmo.

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  • Nuestro primer trío: Una noche llena de complacencias

    Nuestro primer trío: Una noche llena de complacencias

    Mi esposa y yo cada fin de semana tenemos una noche de sexo. Compramos una botella de vino o tequila y se viste muy sexy. Hasta tres cambios de ropa durante la noche, ya sean vestidos muy provocativos, blusas súper escotadas y minifaldas o batas de esas que si la mujer es hermosa la convierten en diosa.

    Mi mujer mide 1,68 cm, tez clara, pechos grandes 93cm, redondos y tersos, una cinturita de 62 cm, un trasero exquisito de 98 cm, bien redondito, piernas largas, cabello largo y sedoso, boca mediana y labios carnosos. Yo mido 1,65 cm, tez clara, con cuerpo más o menos fornido, me considero bien parecido.

    Cada noche jugamos hasta el amanecer y saca sus consoladores (penes de plástico y vibradores) y mientras me hace sexo oral o la penetró por un lado se masturba con un vibrador o se penetra por el otro lado con un pene de plástico o bien lo chupa a modo de devorarlo imaginando que era un tercero que nos acompañaba y cuando veía hombres que le parecían guapos fantaseaba que eran ellos hasta que un día llegó a la colonia un vecino nuevo (alto, de tez blanca, bien parecido) el cual siempre que pasaba mi esposa sola o con migo el discretamente la veía con ojos de asombro y digo quien no la voltea a ver así. Es un bombón, y a ella le pareció muy atractivo.

    Desde entonces cada noche fantaseábamos que él era el tercero en el acto y así lo hacíamos hasta que al ver como lo disfrutaba se me ocurrió decirle a ella que si se atrevería a hacerlo con los dos en verdad. Ella me dijo que no que como fantasía estaba bien pero al paso del tiempo y de mis insistencias empezó a dudar al grado que acepto pero con la pregunta de cómo lo atraeríamos.

    Para eso empezamos a hacer amistad con él y su esposa una mujer muy joven y bonita de Bello cuerpo pero no tanto como el de mi esposa. Ella es de otro estado y por mamitis aguda viaja muy seguido y por temporadas largas por lo que él se queda solo por semanas completas.

    Ya teniendo buena amistad, cuando se iba su esposa lo invitaba a comer o cenar a la casa a lo que le pedía a mi esposa que usará sus shorts cacheteros o sus minifaldas entablilladas y sus blusas supe escotadas. Él siempre se le quedaba mirando pero tratando de que no me diera cuenta a lo que ya lo teníamos bien checando. Mi esposa le hacía plática y se notaba que había química así que ella se sentía muy cómoda con él.

    Esas ocasiones mi esposa y yo acabábamos la comida o cena súper calientes y las cogidas que nos dábamos eran súper candentes. Cada día que iba le decía a mi esposa sin que él se diera cuenta que le enseñará un poco de pecho o de nalga al grado que en una ocasión ella traía minifalda y se empinó a recoger el control remoto de la pantalla mientras yo fingía ir al baño pero claro yo me quede a ver lo que pasaba. El sin perder detalle vio aquel hermoso corazón en diminuta tanga negra y de inmediato tuvo una erección al grado que tuvo que cruzar las piernas y así le dábamos picones para que se motivara y fue así hasta que un día que supimos se iría su esposa de viaje decidimos invitarlo a tomar en la noche para de allí orillarlo a hacer el trio.

    Mi esposa se puso una minifalda de mezclilla entablillada súper sexy con tanguita de encaje blanco y un top de esos que se amarran en el cuello sin sostén lo cual mostraba sus ricos pezones brotados por la excitación de lo que pasaría y unas zapatillas blancas de encaje. Se hizo una colita tipo mi bella genio y se maquilló como para salir de fiesta.

    Antes de la hora acordada le dije a mi esposa que fuera a su casa ya arreglada como les mencione a pedirle que si la podía llevar al Oxxo por una bolsa de hielo ya que nuestro carro no prendía y no sabíamos por qué y así el al verla se motivara a no faltar para seguir admirando ese delicioso manjar de mujer, a lo que le recomendé a mi esposa le dejara ver poquito de todo durante el camino a base de descuidos.

    Cuando regresó me dijo que el por primera vez le dijo un piropo con mucho respeto y ella le dijo que no era para tanto a lo que él le dijo que así la tendría pero sólo para él y ella le respondió que así siempre yo la tenía y así me tenía muy contento y de esa forma se dio cuenta que no faltaría y que si se animaría a hacer el trio.

    Cuando llegó fue bien recibido con una copa de vino con lo que empezamos la fiesta.

    Nos sentamos en la sala, y el quedó de frente a una cantina que tenemos a lo que yo decidí que mi mujer sirviera todas las rondas y así él podría admirar ese bombón cada que nos servía.

    Nos pusimos a jugar dominó y ella se sentó frente a él de modo que cada que se agachaba a tirar veía los enormes pechos de mi mujer a detalle al igual que su deliciosa tanga cuando habría las piernas por descuidos o para pararse a servir.

    Él nos había comentado que casi no tomaba pero esa noche se dejó llevar. Para complementar pusimos música y me puse a bailar salsa con mi mujer y cada vuelta que le daba era un espectáculo para él. Le dije que derramara poco de vino en su blusa para que se pusiera la más escotada que tenía. Una blanca de escote en V holgada para que lo dejara ver sus pechos cada que se agachaba a tirar y así lo hizo. Tiro vino muy a nuestra fortuna directo en su pezón derecho a lo que sonrío y dijo perdón ya me ensucie permítanme me cambio la blusa y así fue como le siguió dando función al vecino pero esta vez con un mega escote que apenas tapaba el pezón.

    Después de un rato cambio la música y puso reggaetón a lo que me saco a bailar y literalmente me la faje bailando delante de el a lo que él ni podía parpadear. Después de dos canciones le dije que malos anfitriones éramos que lo sacara a bailar pero él no quería pararse porque estaba muy erecto su pene pero mi esposa lo jalo al modo de levantarlo y sin que pudiera decir que no le empezó a bailar. Ella al darse cuenta de eso de inmediato se volteó y le repago su delicioso trasero a su pene y lo empezó a mover al mismo tiempo que le agarró sus manos poniéndolas en su cintura.

    El vecino ya no pudo más y empezó a bailar pero ellos duraron más de media canción así en esa forma a lo que ella sólo se empinaba y se tallaba o se movía en círculos o de arriba abajo. De repente se volteó y se abrazaron muy pegados a lo que ella metió su pierna entre sus pies pero él se atemorizó y se quiso separar. Yo al ver eso igual estaba más que caliente pero me pare al baño para dejarlo más cómodo claro tardándome de regreso quedándome en una esquina viendo como ella lo cachondeaba a lo que el ya no sabía qué hacer. Cuando salí y me vio se espantó un poco y la dejo para sentarse y cruzarse de piernas

    Empezamos a jugar baraja pero la noche se ponía poco en signos de interrogación así que mi esposa se paró a servirnos y me dijo que le dolía su trasero a lo que se levantó la falda y nos lo mostró. Lo agarre y la acerque para darle un beso y le dije que sirviera. Ella estaba escurriendo de lo excitada. Y cuando regresó les propuse que jugáramos de a castigo a lo que ella rápido dijo que si y el ya no pudo decir nada.

    Empezamos a jugar y los primer os en perder fueron ella y el a lo que les puse de castigo que cada uno le diera una nalgada al otro y mi esposa luego se paró y se empinó para recibir la nalgada del vecino y él se la dio jugando pero ella a él no. Le dio con agarrón de pompa. Seguimos jugando y el gano y nos dio nalgada a los dos pero a ella le dio muy fuerte a lo que ella dijo que ya de nalgadas no a lo que propuse fuera de prendas y ellos sólo se sentaron sin decir nada. De repente dijo ella que teníamos ventaja así que se fue a cambiar.

    Se puso un brasier de encaje que hacía juego con la tanga y empezó el juego.

    Le di el gane a ella y nos quitamos la camisa, después gane yo y él se quitó los zapatos y ella su blusa dejando ver ese par de melones casi por completo. Gane yo y él se quitó el pantalón y ella la falda quedando en sexy lencería de encaje semi transparente y el en bóxer. El ya no se concentró más que en verla y perdió de nuevo a lo que le di chance se quitara los calcetines y ella el sostén para por fin ver esos enormes melones con ese botoncito café claro ya no me pude concentrar y ella ganó y me quite el pantalón y el bóxer y ella dijo que si quedábamos los dos primero sin ropa nos pondría castigo pero que si era ella la que quedaba sin nada nosotros la castigáramos pero fue inútil no pudimos pensar más que en lo deliciosa que se veía y perdimos a lo que me dejó sin ropa, seguimos y ella se dejó perder.

    Fue obvio y se subió a la mesa de centro y allí se quitó la tanga muy sensualmente. Seguimos jugando y ganó a lo que nos dijo que nos castigaría pero que de la forma más cruel. Nos sentó en sillones distintos y nos dijo que no podíamos meter mano y empezó con migo. Me empezó a besar las piernas y el pecho por un minuto mientras que el otro veía todo y guau que espectáculo. Cuando fue con el yo me quedé pasmado porque no me imaginé que se vería tan deliciosa haciendo esas cosas.

    Jugamos de nuevo y perdimos a lo que el siguiente castigo fue más cachondo. Igual sin poder meter las manos se subió primero en sima de él y lo empezó a besar del pecho, cuello y boca mientras se sentó en su pene sin metérselo sólo sentada, terminando con un gran beso en la boca. Fue una locura. Cundo me tocó a mí casi termino de lo excitado que estaba.

    El siguiente juego igual ella ganó y nos castigó con las mismas condiciones pero esta vez nos dio sexo oral por 2 minutos y la verdad fue el mejor sexo oral que me ha dado. Ella estaba escurriendo de lo lubricada que ya estaba. El siguiente juego duro menos fue la carta más alta y sin peros ganó y eso que saco el uno de espadas. Castigándonos de nuevo mismas condiciones pero esta vez empezó con migo.

    Se subió y se metió mi pene y me dijo no puedes tocar así que ella se empezó a mover y por Dios que fueron 2 minutos de paraíso por completo. Ella se vino y se fue muy excitada con el vecino al cual le repitió la misma dosis y ella sin poder más igual término. Cuando empezó a dejar de gemir del orgasmo la abrace por atrás y sin más la empecé a besar y la volteé sien que se saliera de él se empinó y empezó a chupármela y se empezó a mover de arriba abajo y terminó por tercera vez. Al ver que el vecino iba a terminar interrumpí el movimiento y la pared de inmediato.

    Queríamos una noche larga así que cambiamos de lugar ella era un mar de emociones terminaba muy seguido y eso nos incitaba a darle más cambiando de posición y de lugar. Parados, en la cama, en el piso. Me puso en su boca y me guiño un ojo y me la chupo con lujuria hasta hacerme venir pero yo fingía lo más que pude no sé por qué. Me separé y me senté en un sillón para ver lo rico que coge mi mujer. Ella se retorcía como nunca y no dejaba de jadear de placer empinadita y arqueada porque el la jalaba de los pelos mientras le decía lo deliciosa que estaba. Cuando sintió que él iba a terminar se apartó y lo masturbo de lado para que ella siguiera limpia. A esa altura yo ya estaba al 100 de nuevo así que me paré y me la empecé a coger de nuevo pero esta vez acostada en la mesa de centro.

    Ella me dijo que ya eran tres fantasías suyas que hacíamos. El trio, que alguien nos viera coger y que yo la viera coger. Le empecé a chupar sus deliciosos pechos y le empecé a dar con todas mis fuerzas hasta que termino. La empine para metérsela otra vez y me dijo espera. El vecino ya la tenía parada de nuevo y ella al verlo me dijo. Va la última fantasía amor. Me jalo hacia donde estaba el y se le subió encima y sin perder tiempo se metió su pene y se empinó y me dijo dame por atrás. Quiero que me cojan los dos al mismo tiempo como con mis juguetes amor y sin pensarlo le penetre su delicioso hoyito. En cuanto se la metí por completo ella lo empezó a besar frenéticamente y nos empezamos a mover a un buen ritmo. Ella empezó a quejarse de placer y después de un rato ya eran puros gritos.

    Nunca la había visto así. Fue una noche de locura. Después de un rato cambiamos de lugares y así terminamos los tres juntos. Fue algo muy loco. Nos metimos a bañar y tuvimos un encuentro en la regadera que fue maravilloso. Nos dirigimos a la cama acostándola a ella lógicamente en medio. Cuando me di cuanta estaban ya fajando y ella me empezó a masturbar. Cogimos una vez más y así nos quedamos dormidos. A la mañana ellos se despertaron y se empezaron a fajar. Me desperté y ella lo soltó y me empezó a fajar a mí. El vecino se cambió y así desnudos lo encaminamos a la entrada. Después de un gran beso ella le dijo que si quería ser nuestro amigo sexual a lo que él dijo que por supuesto que sí. Volvimos a la cama mi esposa y yo y cogimos con más fuerza que nunca ella me dio las gracias por lo que pasó y desde entonces somos una pareja muy caliente y feliz.

    Si les gustó después les contaré cuando pudimos hacer que su esposa entrará en nuestros juegos.

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