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  • Las infidelidades de mi esposa: En el camión

    Las infidelidades de mi esposa: En el camión

    Que mi esposa Elizabeth me es infiel, eso lo es desde que nos casamos, de echo desde antes de casarnos ella me era infiel, que si me gusta, si y bastante, me considero un cornudote tremendo, y lo disfruto tanto como ella o hasta más, al grado que le permito recibir a sus amantes en nuestra casa, claro siempre y cuando este yo presente o escuchando, y comenzaré con un breve relato, que sucedió hace poco,

    Ese día se organizó una fiesta en el fraccionamiento donde vivimos, yo la verdad solo comí y tome un poco y me fui a casa, dejando a Elizabeth con una de las vecinas, me sentía algo cansado y no tenía humor, así que estando en casa, destape una cerveza y me senté a ver la tele, las horas pasaban y ya casi a la media noche, decidí bajar a buscar a Elizabeth, salí del apartamento y baje al patio, aún estaban las mesas y había varios vecinos, pero no vi a mi esposa por ningún lado, comencé a caminar por el enorme patio del fraccionamiento y llegue hasta donde estaba el camión de los que habían llevado la comida, era un camión grande y se veía que dentro estaba adaptada una especie de cocina y fue en ese momento que escuche su voz.

    – jajaja… espérense muchachos… noooo… jajajaja

    No creía que Elizabeth estuviera dentro de aquel camión, así que me acerque más y me escabullí entre la pared y la parte trasera del camión y trate de ver por las hendiduras de la puerta y lo primero que vi fue a Elizabeth, empinada sobre una mesa de madera, y desnuda de la cintura para abajo y eso no era todo, detrás de ella, había un tipo bastante fornido penetrándola, me quede algo asombrado, ya que Elizabeth a pesar de todo, siempre había sido discreta con sus amoríos, pero como buen cornudo, me quede viendo aquel espectáculo, aquel tipo la estaba cogiendo de una forma bastante brusca, sus caderas se movían de atrás hacia adelante rápidamente, y ella solo se sujetaba de la mesa,

    – mmhhhh… que rica vagina tienes mamacita…

    Aquel tipo se estaba dando un buen agasajo, y Elizabeth lo estaba gozando

    – teee… gusta… comoo… mememe… cogeeesss…

    Elizabeth no dejaba de gemir y su voz se escucha entrecortada, y eso quería decir que la muy puta lo estaba gozando.

    – siiii… tienes tu vagina bien cerradita… jajajaja… tu marido no te da verga… jajajaja

    Elizabeth apoyaba sus manos en el filo de la mesa tratando de soportar las fuertes embestidas, pero le era imposible, la pelvis de aquel tipo se impactaba contra sus nalgas rápida y bruscamente y no solo eso, sus nalgas también eran blanco de fuertes nalgadas, lo que hacía más morboso todo aquel espectáculo, pero de un momento a otro, escuche como la puerta de enfrente del camión se habría, rápidamente me separe y me di cuenta que había entrado otro tipo, eran dos cabrones, los que la estaban cogiendo hay dentro.

    – ya mero terminas, déjame cogerla de nuevo.

    – si espérate, ya mero termino.

    Aquellos dos cabrones se la estaba turnando, cuanto tiempo llevaría hay dentro mi esposa…?? El cabrón que la estaba penetrando la sujeto fuertemente de las caderas, se quedó quieto unos instantes y comenzó a gemir, había terminado y lo había hecho dentro de ella, lentamente se separó y después escuche a Elizabeth decir.

    – rápido, que mi esposo me está esperando…!!

    El otro tipo se acomodó tras de ella, se bajó el cierre saco su verga y de un empujón se la metió por completo, Elizabeth al sentirse de nuevo penetrada, lanzo un fuerte grito, pero eso no detuvo a su amante en turno, ya que este comenzó a mover sus caderas aún más rápido que su amigo, pero aunado a eso, aquel tipo tomo los brazos de Elizabeth y se los jalo hacia atrás, provocando que ella se empinara más y quedara completamente inmóvil.

    – así hay que cogerse a estas putas, duro y sin piedad… jajajaja

    Aquel tipo comenzó a moverse más y más rápido y Elizabeth no dejaba de gemir.

    – yaaa… yaaa… detenteee… porfavorr… detente…

    Pero aquel tipo parecía que disfrutaba con los gritos de Elizabeth, su pelvis chocaba tan fuerte contra las nalgas de mi esposa que hasta la levantaba un poco de la mesa, sin duda la verga de aquel tipo le estaba llegando hasta el fondo y la estaba haciendo sufrir.

    – haayyyy… haayyy… yaaaaa… detenteeee…

    Aquel tipo parecía desquiciado, y eso me estaba gustando bastante, pero lamentablemente aquel tipo termino demasiado rápido ya que a los pocos minutos de estarla penetrando de esa forma, comenzó a gemir y después se quedó quieto, por segunda vez habían terminado dentro de la vagina de mi esposa, lentamente aquel tipo se retiró de ella y Elizabeth al sentirse liberada se enderezo y les comenzó a decir.

    – chicos son unos salvajes, pero me gusto bastante.

    Me quise quedar más tiempo pero no me quería poner en evidencia, así que me volví a escabullir, rápidamente atravesé el patio y llegue a casa, destape un cerveza y me senté a esperarla, estaba acostumbrado a las aventuras de mi esposa, pero esta fue bastante caliente.

    Continuara…

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  • Venganza y pleno placer

    Venganza y pleno placer

    Diego fue algo corto y hermoso, me vengué de mi esposo, de su familia y de Raúl.

    Después de mi separación, el único vínculo con la familia de mi ex fue con Diego, él era mi sobrino, tenía 18 años recién cumplidos y siempre entre nosotros hubo buena “onda”. En el verano venía seguido a casa, eran muy compinches con mi hijo, a pesar que Diego era 5 años mayor. Él cuando venía a casa lo hacía a escondidas de su familia ya que yo era mala palabra, y mi ex cuñada no quería ni por casualidad que viniese a casa, así que siguió viniendo a escondidas yo lo quería mucho y sabía que en poco tiempo más el desaparecería de nuestras vidas, ya que sus padres por razones laborales se irían a mediados de marzo a vivir a España.

    En diciembre mi hijo se fue de vacaciones con los abuelos, supuse que Diego al no estar su primo no vendría a casa pero me equivoqué él siguió viniendo todos los días. Siempre nos llevábamos muy bien, lo crie desde los 4 meses ya que su madre tuvo que salir a trabajar.

    A sus padres les dijo que iba a una pileta de natación, cuando en realidad iba a una pequeña pileta que había en el fondo de mi casa, llegaba entre las 9 y las 10 de la mañana y se iba cerca de las 18 hs.

    No sé decir con precisión cuando comencé a sentirme atraída por Diego, a sentir que mi amor de tía daba a paso a otras sensaciones, que poco a poco se fueron transformando hasta dominarme por completo y empecé a sentir deseos por él. El reunía todo lo que me atraía en un hombre, era muy bonito, dulce, cariñoso, musculoso y alto, pero no era solo su belleza física lo que me atraía, sino su manera de ser. Pero trataba de no pensar en ello, no era lógico que pensase en él de esa manera…yo era su tía

    Debí esforzarme para no pensar en él como hombre, pero todo cambió desde el momento que quedamos solos en casa ese sentimiento por él se acrecentaba día a día, comencé a sentir cada vez más deseos por verlo, las horas que no estábamos juntos se me hacían interminables y lo compensábamos chateando por celular o por computadora. Al verlo sentía que mi cuerpo vibraba, lo mismo me pasaba al sentir su piel rozando la mía y mucho más cuando me saludaba con un beso en la mejilla.

    Pero también noté que yo no pasaba desapercibida para él. Podía sentir en sus miradas que yo también provocaba en él cierta atracción. A pesar de tener en ese momento 33 años mi cuerpo se conservaba y parecía más el de una adolescente que el de una mujer adulta por lo tanto y como ahora era soltera me encantaba usaba minifaldas, calzas y ropas muy ajustadas.

    Cuando ya no me pude controlar más mis deseos por él, comencé a mostrarme más provocativa en casa, no me animaba a salir así a la calle, mis minifaldas empezaron a ser mucho más cortas, empecé a usar más mini-shorts y ropas escotadas que mostraban más de lo que insinuaban y ciertas transparencias que evidencia mi cuerpo debajo de ellas, y me sentí una diosa mucho más cuando empecé a sentir sus miradas penetrantes como intentando desnudarme con su mirada.

    Así llegamos a ese maravilloso 2 de febrero. El día era muy caluroso la temperatura a las 9 de la mañana estaba cerca de los 30 °C, Diego llamó a casa diciendo que llevaría a sus hermanos a la colonia antes de pasar por casa, yo respondí:

    C- Te espero cielo… (Y le envié un beso sonoro por TE)

    Cuando él llegó clavó su mirada en mí haciendo evidente el placer que sentía al verme… yo llevaba mi cabello negro largo, con pequeñas ondas recogido y atado con un palillo sobre mi cabeza, mis ojos negros suavemente maquillados. Mi piel es blanca. Tenía puesta una camisa blanca con rayas en azul marino, muy ajustada y sin corpiño, la cual insinuaban mis senos de muy buen tamaño, anudada por debajo de mis pechos la que dejaba expuesto mi vientre. Tenía puesto además un mini- short blanco muy corto, atado en su frente con un fino cordón tipo zig- zag, era muy ajustado y corto de forma tal que mi cola redonda y parada dejaban asomar un poco de mis nalgas por él, y mis piernas torneadas expuestas a su visión en toda su extensión.

    Yo estaba sumamente excitada; primero por estar provocando a Diego y segundo porque las miradas de Diego no eran para nada disimuladas en ese momento yo ya no soportaba más esa situación, lo deseaba más que a nada en el mundo, no era lógico lo que sentía por mi sobrino pero no podía contenerme más, quería, deseaba, que él se adueñase de mi cuerpo a como dé lugar, estar a solas con él, eso no era nada nuevo ya que muchas veces él fue mi compañía, pero hoy lo deseaba de otra manera y estaba dispuesta a evidenciarlo, estaba caliente y enamorada de él además se lo veía tan bonito, con su cabello larguito y suelto, delgado pero musculoso, su piel dorada por el sol, sus ojitos celestes, una boca seductora y carnosa, chomba blanca y pantalones de Jean.

    Ya en casa, se quitó la remera y se sentó en el piso a mirar TV, yo estaba sentada a unos dos metros de él; también en el piso pero con un libro, aunque lo que menos hice fue leerlo, mi mirada se desviaba constantemente hacia él, miraba su torso desnudo, su carita de ángel, sus brazos musculosos y me imaginaba mi cuerpo envuelto por ellos y su boca besando mis labios.

    Notaba que su mirada se desviaba hacia mi casi disimulando, era evidente que yo le gustaba… pero por lo visto no iba a hacer más que mirarme, algo debía hacer para incentivarlo y que no pensase en mí como su tía, yo ya no pensaba en él como al sobrino que vi nacer…

    En un rapto de frustración por lo que estaba sucediendo tomé un almohadón del sillón y se lo arrojé con algo de ira como diciendo “que esperas… quiero que me cojas…”, él me lo devolvió arrojándomelo, y así comenzó esa guerra de almohadones, los cuales iban y venían de un lado a otro, yo le arroje uno que impactó de lleno en su cara y que provocó una carcajada en mí.

    Él se incorporó y vino hacia mi llevando el almohadón en sus manos cuando quise darme cuenta el almohadón estaba sobre mi cara yo intente quitármelo pero Diego me lo impedía su fuerza era superior a la mía de tal forma que quede acostada en el piso, los dos reíamos a carcajadas. En el forcejeo el quedo prácticamente sobre mí, yo me revolcaba en el piso intentando salir de esa situación, pero hubo un momento en el cual una de mis piernas quedo ubicada entre las suyas, fue ahí cuando noté una leve erección en su pene eso me enloqueció y excitó aún más.

    Me seguí revolcado en el piso pero movía mi pierna de manera de obtener una mayor erección de su pene, poco a poco noté como mi objetivo se iba cumpliendo y eso me estremecía a más no poder hasta notar una erección infernal el tamaño de su pene era mayor del que yo imaginé lo cual hizo aumentar sobre manera mis deseos, entonces decidí no perder esa oportunidad estaba totalmente dispuesta a poseer ese maravilloso pene en mi cuerpo.

    No sé de donde saque fuerzas pero en ese movimiento continuo que tenían nuestros cuerpos en el forcejeo pasé yo a quedar sobre él, en ese momento noté que estaba desprendido uno de los botones de mi camisa y como no llevaba corpiño una muy buena parte de mis senos quedaron visibles y expuestos, yo estaba completamente agitada y excitada podía desde mi posición ver bajo su pantalón el inconmensurable tamaño de su pene, extendí los brazos de Diego tomándolos de las muñecas acerqué mi cara a la suya y dije con voz agitada y entrecortada algo como:

    C- Ya no estamos para estos juegos, tu pene se endureció, estás excitado por mí, esto no debería estar pasando, no es normal que te excites por tu tía, pero tampoco es normal que yo me excite por mi sobrino, pero dadas las circunstancias no tenemos más remedio que darle rienda suelta a nuestros deseos.

    Diego quedo un tanto paralizado por mi confesión, deje de presionar sus muñecas, me acosté sobre su cuerpo y le di dos o tres pequeños picos sobre su boca, recién ahí reaccionó sus manos se depositaron a la altura de mi cola y mis piernas entonces nuestros labios se unieron en un prolongado beso que duró varios minutos. Ese beso en el comienzo fue suave tierno hasta convertirse en un beso por demás violento lleno de pasión enloquecedor y con nuestras lenguas unidas que se prolongó por más de diez minutos.

    Entonces nuestras bocas se separaron, me incorporé un tanto, desprendí y desanudé mi camisa de manera que pudiese ver en todo su esplendor mis senos redondos y mis pezones rosados erguidos por la calentura; en su carita quedó reflejado todo el placer que mis senos le provocaban al verlos desnudos, entonces me pegué a su cuerpo como para que pudiese tomar contacto con ellos su boca emitió al igual que la mía un leve gemido, entonces mis senos se fueron deslizando por su pecho durante algunos segundos, una indescriptible sensación se apoderó de mi cuerpo el placer que sentía era intenso y mis pezones al contacto con su piel se habían hinchado y parado como jamás antes me había sucedido, y dije con voz muy sensual:

    C- Sentí mis pechos, te gustan… mis pezones se hinchan cada vez más y más… te deseo con toda mi alma… jamás me calenté tanto.

    D- Me gustas mucho tía.

    C- No me digas tía, soy la ex mujer de tu tío, quiero que me digas Claudia… mi amor… mi cielo… pero ya no soy tu tía, porque a partir de ahora soy tu mujer, tu novia, lo que vos quieras, porque a partir de ahora vos sos el hombre de mi vida

    Luego de recorrer con mis labios su tórax me incorporé sentándome sobre su vientre, terminé de quitarme la camisa, me acosté sobre el piso y dije:

    C- Ahora mis pechos son tuyos, haceme sentir que vos sos el dueño de ellos.

    D- Son preciosos, pero no solo tus pechos, sos divina me gusta tu cara, tu cola, tus piernas, todo tu cuerpo y tu forma de ser, ay Claudia me gustas tanto.

    C- Me encanta que te guste y que ya no me digas tía, ahora empezas a ser el dueño de mi cuerpo.

    Sus manos acariciaron mis pechos sentí mi cuerpo vibrar y un enorme gemido partió de mi boca, entonces comenzó a lamerlos, a besarlos, a succionarlos, a acariciarlos con sus manos; sentí como mis pezones se hincaban más y más dentro de su boca mientras tanto mis manos acariciaban su cabeza jugueteando con su cabello. Durante varios minutos sentí que su boca se adueñaba de ellos y un enorme placer me invadía, luego su boca fue en busca de la mía y se unieron en un beso enloquecedor, placentero y apasionado durante varios minutos. Mientras estos sucedía mis manos con desesperación comenzaron a desprender su pantalón mientras las suyas iban desatando el lazo de mi short y empecé a sentir como esa prenda iba retirándose de mi cuerpo.

    Diego llevaba un slip negro y era indisimulable el enorme bulto de su erguido pene mi cuerpo vibraba al pensar que esa maravilla en poco tiempo iba a ser mía, yo estaba sobre el piso con una muy pequeña tanga blanca de encajes que apenas me cubría por delante y por detrás, cuando él se volvió a recostar sobre mi lado lo abracé y volví a besarlo con desesperación mientras sus manos comenzaban a acariciar mis nalgas con extrema suavidad y mi cuerpo vibraba ante cada caricia. Pasaron varios minutos así pero ya no soportaba más, tomé su slip con mis manos hasta quitarlo y tomándolo y acariciando su pene con mis manos dije:

    C- Es maravilloso, jamás pensé que fuese tan grande.

    Su mano incursionó bajo mi tanga mi vagina depilada estaba muy humedecida por el placer, mi boca gimió al sentir su mano deslizarse por ella, sus manos comenzaron a bajar lo último que quedaba cubierto de mi cuerpo para sentirme dueña en absoluto de su piel de su cuerpo… 

    Volvimos a besarnos, luego de un par de segundos sentí su pene erguido ubicándose a la entrada de mi vagina, gemí profundamente vibró todo mi cuerpo con enloquecedor placer y continuamos besándonos desesperada y enloquecedoramente… estaba sumamente excitada mi cuerpo ya no podía aguantar más deseaba tenerlo dentro mío abrí mis piernas tomé con mis manos su pene y lo coloque a las puertas de mi vagina sentir su enorme glande en ella me hizo enloquecer de placer, mi cuerpo vibrando mi piel sintiendo la suya y una mezcla de grito y gemido se apoderó de mi cuando su pene comenzó a penetrarme.

    El placer que sentí en ese momento no puedo expresarlo pero fue maravilloso jamás había sentido nada igual, sentí que solo nosotros estábamos en ese mundo, tenía mis manos en su cintura y “el mi amor… mi cielo… te amoooo” surgía ahogado por el placer cual agua de manantial.

    Entonces lo sentí avanzar dentro mío su pene en forma lentamente pero ininterrumpida… mi vagina a esta altura de la circunstancia estaba lubricada al máximo, ardía de placer… segundos después sentí como su enorme pene había entrado por completo en mí, hacía muchos esfuerzos por contener el orgasmo y a él se lo notaba haciendo esfuerzos por prolongar al máximo ese encuentro entonces dije con voz entrecortada y agitada:

    C- Mi amor acabame no soporto más estoy muy caliente y deseo sobremanera que este primer encuentro los dos acabemos juntos.

    Entonces imprimimos un ritmo acelerado; el clima era enloquecedor no podía aguantarme más un gemido prolongado nació de mi boca, mi cuerpo explotó al mismo tiempo que el suyo y sentí como mi vagina era invadida por el torrente de su cálido semen, mi cuerpo no paraba de sacudirse en violentas convulsiones nos abrazamos y nuestras bocas se unieron en un beso profundo y prolongado pasaron varios minutos.

    Nuestros cuerpos hacía rato se habían calmado pero nuestras bocas continuaban deseosas saboreándonos mutuamente, sabiendo que ese primer momento juntos sería inolvidable. Y ambos sabíamos que esto se repetiría todos los días porque ese día entre ambos había nacido entre ambos, el amor y el deseo. Cuando nuestras bocas se separaron dije:

    C- Diego, fue maravilloso, jamás voy a olvidar esto… es incomparable lo que viví con vos, jamás me sentí tan caliente, tan excitada, te amo más que a nada en el mundo.

    D- Claudia este momento va a vivir por siempre en mí, sos hermosa, sos una diosa.

    Me levanté del piso, extendí mi mano, tomé la suya y dije:

    C- Vamos a bañarnos juntos.

    Nos arrojamos en la piscina, flotamos un poco, y nos acariciamos, nos besamos, jugueteamos con nuestros cuerpos y ahí en la piscina volvimos a tener sexo.

    Yo estaba haciendo la plancha tomada del borde, él se acercó a mí, me besó con delicadeza mi espalda y siguió hasta besarme y acariciar mi cola para luego venir en busca de mi labios, nos besamos apasionadamente, se sentó al borde de la piscina, su pene estaba erguido y mi boca lo deseaba, y comencé a besarlo, a lamerlo, a chuponearlo, el gemía constantemente.

    Luego lo introduje en mi boca y lo lamí, mi lengua se deslizaba por su pene, sus manos acariciaban mi espalda, mi cuello, y yo seguía disfrutando de esa belleza, lo miraba a los ojos y gozaba viendo en su carita reflejado el placer. Luego de un par de minutos su cuerpo estalló en miles de convulsiones y mi boca se inundó y saboreó hasta deglutirlo por completo la calidez de su semen.

    Luego nos besamos apasionadamente, luego él se introdujo nuevamente en la pileta, el me abrazó, yo rodee su cuello con mis brazo y nos besamos, ahora fui yo la que subió al borde de la piscina, abrí mis piernas, puso su cabeza entre mis piernas y su lengüita en mi concha, gemí como loca, su lengua empezó a lamer mi vagina, lo hacía suave y delicadamente , eso me daba muchísimo placer… no paraba de gemir, yo abrí más mis piernas, el introdujo dos dedos en mi vagina mientras su lengüita la lamia.

    A esa altura de mi vida yo estaba extasiada, me sentía en otro mundo, estaba viviendo uno de los mejores momentos de placer de mi vida, me acosté en el piso, abrí mis piernas y Diego volvió a colocar su pene dentro de mi vagina, yo con mis piernas rodee su cuerpo, él las tomó con sus brazos y comenzó a recorrer mi vagina, por primera vez lo hacía en la piscina y era hermoso, estaba tan caliente que mientras él me cogía, con mis dedos me masturbaba la concha.

    Por momentos la sacaba de mi vagina la deslizaba por mi concha y la volvía a introducir y a partir de ahí aceleró sus movimientos, pistoneando su pene dentro de ella, hasta que nuestros cuerpos al unísono, volvieron a estallar en miles de convulsiones y su semen volvía a introducirse y a recorrer mi cuerpo.

    Luego entramos a la casa, él me llevaba en su brazos y muestras bocas estaban unidas en un interminable beso

    Almorzamos algo liviano, y comenzó a besarme nuevamente, a acariciar mi cuerpo que únicamente tenía la parte inferior de mi traje de baño, sentí mi cuerpo vibrar con cada caricia con la suavidad de sus manos y el ardor de su cuerpo, estaba sentada sobre vos y mi cuerpo comenzó a desearte nuevamente al igual que el tuyo sentí como se iba endureciendo y entonces en mi mente solo existió el deseo de entregarme por completa a vos, el clima era enloquecedor entonces solo deseaba algo que tu pene penetrase mi cola entonces te tomé de la mano y entre besos y caricias fuimos a la habitación, y ya recostados en la cama dije:

    C- Mi amor quiero ser tuya por completo, quiero que mi cola sea tuya

    E- Yo también lo deseo pero no me animaba a pedírtela

    C- Mi cuerpo es totalmente tuyo quiero que de ahora en más tomes de él lo que desees, estoy dispuesta a entregarte todo, como quieras y por donde quieras.

    Nos sacamos lo poco de ropa que poseíamos, me acosté boca abajo en la cama sentí tu boca recorriendo mi espalda, tus manos acariciándola mi cuerpo vibraba como nunca y te deseaba como nunca desee a nadie.

    Luego de un par de minutos, cuando llegaste a mi cintura empecé a enloquecer por completo tus caricias, tus besos en mis nalgas, tus chupones en mis cachetes.

    Tu lengua comenzó a recorrer la raya de mi cola y cuando la sentí en los bordes de mi ano fue maravilloso y se me hizo incontrolable ese orgasmo que me hizo estremecer

    Cuando mi cuerpo se calmó solo deseaba que me penetrases entonces tomé un par de almohadones, los coloque bajo mi cuerpo levantando mi cola, vos la acariciaste la besaste nuevamente… tu lengua volvió a recorrer mi ano y entonces te incorporaste. Me tomaste por la cadera y apoyaste en la puerta de mi ano tu pene; un profundo grito de placer partió de mi boca mis piernas temblaban y se abrieron un tanto dispuesta a recibir dentro mío esa maravilla tan deseada.

    Entonces sentí que tu pene iba introduciéndose en mis entrañas sentí como avanzaba dentro mío enloqueciéndome y poco a poco fuiste entregándomelo todo con esa suavidad que tanto me encanta en vos y con el deseo mutuo de entregarnos no solo para satisfacer ese deseo; sino que sentí que era uno de los momentos más, maravillosos de mi vida y que este mes y días que estaríamos juntos sería inolvidables en nuestra vidas entonces dije:

    C- Así mi amor te deseo más que nada en el mundo.

    Luego sentimos que no podíamos demorar más el final de ese encuentro tu pene había tomado un ritmo enloquecedoramente acelerado y mi cuerpo estaba a punto de estallar entonces con vos entrecortada te pedí que me acabaras, mi ruego fue casi una orden; sentí tu pene estallar dentro mío, tu cálido semen recorriendo mis entrañas mi cuerpo estallando en un nuevo y maravilloso orgasmo, tus manos acariciando mis senos y tu boca besando mi cuello mientras te pene continuaba estallando dentro de mi cola.

    Luego cuando la calma nos estabilizó volvimos a acomodarnos en la cama besarnos acariciarnos durante largos minutos fue algo maravilloso me hiciste vibrar y sé que vos sentiste lo mismo, a tal punto que deseábamos detener el tiempo para seguir disfrutando esos momentos, pero debíamos dejarlo se hacía tarde vos debías ir a buscar a tus hermanos, mañana volveríamos a vernos

    Ese fue el comienzo de 40 maravillosos días, lástima eso, el final estaba anunciado, lo peor sería la despedida…

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  • El deseo de tenerte dentro de mí

    El deseo de tenerte dentro de mí

    Mi mejor amiga me confesó, al calor de unas cervezas, que le había sido infiel a su marido con un tipo guapo del lugar en el que trabajamos (la verdad qué envidia me da, porque el cabrón está buenísimo).

    He llegado más lejos de lo que pensé. Más lejos de lo que cualquier mujer casada debería llegar con alguien a quien presentó con su esposo como “un compañero del trabajo”. Me pregunto cómo has hecho para convencerme, mientras abrazada a ti, siento cómo tus manos van bajando de mi cintura hacia mis nalgas ¿Te gustan verdad? Las levanto para que las sientas completitas, como una vez me dijiste que querías sentirlas. Has sido perseverante, creo que esa ha sido la clave para tenerme ahora, recibiendo tu lengua en mi boca y preguntándome cómo se sentiría tenerla entre mis piernas.

    Desde el primer beso que me robaste, me volviste adicta a tus labios. No hay un día en que no despierte deseando besarte, morder ese labio inferior tuyo, que me vuelve loca y que me hace sentir culpable al pensar en tí cuando es mi marido quien me besa. Ahora que estoy aquí y que al fin tengo de nuevo en mis labios el sabor de tu aliento, te mordisqueo y succiono despacio, sé que eso te excita, porque tu erección me lo dice al apretarse contra mi vientre.

    Abro los ojos por un instante y el espejo frente a mí me devuelve la imagen de mis dedos revolviendo tu cabello, acercándote más y más a mi cuerpo que te necesita, aunque yo no quiera. Veo parte de mi cara, moviéndose lentamente mientras nuestras bocas sacian la sed que les obligamos a ocultar frente a todo el mundo.

    No sé de dónde he sacado el valor para entrar contigo a este hotel. No es que no quisiera… Pero me esperan en casa, mi hijo y por supuesto, mi esposo, el buen hombre que cree que sigo en una junta en mi oficina, el hombre en quien trato de pensar para rechazarte antes de que sea demasiado tarde.

    Intento decírtelo, pero mis palabras se convierten en un suspiro de sorpresa cuando me levantas con tus fuertes brazos y tus manos se colocan soportándome por las nalgas. No sabes cuánto me gustas, cuánto me excita que me aprietes contra la pared y me beses el cuello. Trato de resistir, de no sentirme tentada a frotar tu virilidad con mi vulva en esa posición que me hace parecer una frágil muñeca aferrada a la robustez de tu cuerpo.

    -“No puede ser que esté gimiendo así”- Me digo al escuchar mis quejas cuando mis pies regresan al piso y tus manos van debajo de mi blusa para acariciarme los senos. Te ayudo a quitarme la blusa, que cae a un lado de mis pies y al poco rato le hace compañía mi sostén y tu camisa.

    Mi boca es asaltada de nuevo por tus besos, como si supieras que son mi perdición. Yo quiero seguir en tus labios, pero me das media vuelta, de nuevo me atrapas contra el muro y una de tus manos se aventura debajo de mi pantalón. El mismo que esta mañana mi esposo dijo que se me veía increíble y así como él, me das una nalgada, a la que yo respondo gimiendo y separando las piernas para que tus dedos se internen libremente en mi vagina.

    Debería detenerme ahora que me abrazas por detrás y no puedes ver mi cara disfrutando lo que me haces. Pero es entonces que me dejas sentir tu miembro colocado entre mis nalgas. Lo deseo y me siento sucia de solo pensar en tocarlo. Hace años que solo he sentido el de mi esposo. –Ya no, por favor- te suplico, apelando al último vestigio de mi fuerza de voluntad, a los restos de la fidelidad que debería guardar por mi sagrado matrimonio. –Ya no…- Pero mi voz suena más a invitación que a reclamo y sin poder contenerme un segundo más, mis manos van al encuentro de tu mástil detrás de mí y desabrocho tu pantalón.

    No podré decirle a mis amigas que era verdad lo que decían, tienes una verga enorme. Mis dedos no alcanzan a rodear su grosor y mi vagina se moja aún más de solo sentir la enormidad de tu miembro en mis manos.

    Para ese momento, mi pantalón de oficinista rodea mis muslos y ya solo la tanga que me puse hoy, separa tu verga de mis empapados labios vaginales.

    No sé lo que hago, me he perdido en la lujuria del deseo postergado, el mismo deseo que me incita a hacer a un lado mi brevísima prenda íntima para colocar tu glande en posición. Mi mente hace cuentas a toda velocidad –“Tuve mi periodo hace quince días. A estas alturas, debo estar ovulando… Con razón estoy tan caliente”- Giro mi rostro para verte detrás de mí. Estoy por implorarte que no me penetres, no quiero quedar embarazada. Sé que es una estupidez dar marcha atrás ahora, pero quiero encontrar en ti la cordura que a mí me falta. Interpretas mal mi expresión, o será que me traiciono a mí misma y sin querer te dejo adivinar cuánto necesito tenerte dentro, porque entonces tomas el control de la situación. Sujetas tu herramienta y apartas mi mano. Sé que estás por hacerlo, sé que estás por entrar.

    “-Todo estará bien, Samantha- “me digo “-Todo lo que tiene que hacer es eyacular fuera-“ me consuelo al sentir que te abres camino al interior de mi sexo, como un ariete implacable que toma posesión de mi parte más privada, haciendo que mi respiración se agite.

    Me emputeces. Si tal palabra existe, expresa exactamente cómo me siento una vez que me has penetrado, porque entonces, me paro en la punta de los pies y alzo el culo con las manos apoyadas en la pared, ofreciéndote mi vagina como la perra infiel y en celo que soy por tu culpa. La pausada firmeza con la que me estás cogiendo me está matando y me hace gemir con la desesperación de una chiquilla virgen –Métemela toda- Te ruego y en mi locura comienzo a moverme, aviento la cadera hacia ti y me recibes con tus manos a cada costado, me lanzo de nuevo, una y otra vez hago que tu verga me entre completa. –Así, mi amor. Dame… dame- te digo, sorprendida de mí misma y de la forma en que tu poderoso instrumento me está embrocando.

    Mis nalgas suenan como aplausos al chocar contra ti y el chasquido de mi humedad desbordada anuncia la proximidad de mi orgasmo, el que llega cuando sin pedírtelo, comienzas a acariciarme el clítoris con tus sabios dedos.

    Me haces acabar gritando tu nombre y despertándome las ganas de cabalgarte, así que vamos a la cama, pero pretendes hacerme tuya y dominarme, me lo dice la forma en que me tiendes boca arriba y no me queda más que recibirte gustosa abriéndome las piernas tanto como es posible. Me ayudas a sostenerlas tomándome de los tobillos y al estar así separados, tan solo es posible sentir el furioso mete y saca con el que te proclamas mi dueño. La fuerza con la que me acribillas me obliga a sujetarme los senos. Te gusta verme hacer eso ¿verdad? Te gusta mi boquita abierta y el placer que se adivina en mis ojos.

    Entregándome toda abierta, me vuelvo a sentir puta, pero me gusta serlo contigo. Tu verga me llega tan adentro en cada metida y me ocupa tan totalmente que de un momento a otro, me ataca una serie de espasmos incontrolables que cesan a medias cuando te recuestas sobre mí y me abrazas –Soy tu puta… Soy tu puta… Soy tu puta…- susurro en tu oído, sollozando de placer, una y otra vez, como si estuviera rezando un rosario.

    Te estoy gozando tanto que ya no me importa que me acabes dentro. Es más, cuando presiento que estás por hacerlo, me aferro a ti, rodeándote con brazos y piernas para que no intentes escaparte. Sé que está mal, pero deseo que me llenes de tu semen y como no me dará tiempo de bañarme, llegaré a casa escurriendo tu semilla por mis piernas. Sí, eso es lo que harás –Dámelo, amor. Vente…Solo hazlo- te invito y me muevo para ti, debajo de ti, para sacarte hasta la última gota que pueda quedarte.

    Han pasado unas horas y estoy por meterme a la cama con mi marido. Me siento terrible por mi infidelidad y al mismo tiempo contenta de que al fin hayamos podido aplacar las ganas que nos teníamos. Estoy confundida y lo estaré aún más si el padre de mi hijo me quiere tener esta noche, porque no podré evitar recordar lo que tú y yo hicimos. Solo espero que él no sienta lo abierta que me dejaste, ni el calor de tu esperma, del que todavía no puedo deshacerme por completo…

    ¿Qué te pareció? Espero que te haya gustado y si quieres comentar, anímate.

    Te mando muchos besos.

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  • Dale por el culo que anda salido, le dijo

    Dale por el culo que anda salido, le dijo

    Ese día no encontraba a nadie que me follara, ni con quien pudiera desahogar la calentura que llevaba.

    Tenía un empalme de campeonato, y cada minuto que iba pasando, la polla me crecía más y más. Sabía que o descargaba aquello, o terminaría con dolor de huevos, como ya me ocurriera otras veces.

    Aunque no era muy tarde para lo que yo acostumbraba a andar por esos lugares, aquel día era mucha la calentura que llevaba encima; estaba salido a más no poder. Cuando de pronto, vi llegar a un viejo; el viejo iba paseando por los jardines; seguro que buscaba algún maricón que le chupara la polla, o chuparla él; mientras se iba acercando, yo saqué la polla, haciendo que meaba a los pies de un árbol, dejando que me pudiera ver la polla, cuando se acercara.

    Al llegar el viejo a mi altura, se paró quedando mirando, pero sin decidirse. Pasó un rato mirando, pero nada, no se decidía.

    Cuando se cansó de estar allí mirando mi polla, siguió su camino.

    Guardé la polla, y a distancia iba siguiendo al viejo, no fuera a ser que allí no le gustara el sitio.

    De vez en cuando el viejo se volvía, y miraba si lo iba siguiendo. Cosa que me hacía ir detrás de él, a ver que pasaba.

    Ya habíamos salido de los jardines, llevando un buen trozo de camino andado, en dirección al parque de Santa margarita. Supuse que esa era la idea que tenía aquel viejo, pero no, no se encaminó hacia dicho parque. Cruzó la avenida de Finisterre, siguiendo por el camino que iba al paseo de los puentes; aquella era una zona que estaba sin edificar, y que en su día había pertenecido al parque de Santa Margarita; allí pudiera ser que el viejo se animase.

    El camino que había era de tierra, habiendo lugares de sobra para hacer lo que pretendía; al menos yo.

    Se quedó parado el viejo a la altura de unos matorrales que había, esperando que me acercara. Cuando llegué a su altura, volví a sacar la polla, haciendo que meaba. Dio unos pasos acercándose hacia mí, cuando llevó la mano a mi polla agarrándola a la vez que me decía: andas bien salido maricón, mientras me acariciaba la polla. Fue entonces cuando me abrazó, y empezó a bajarme los pantalones. Primero desabrochó el cinturón, siguiendo luego con el pantalón.

    Una vez me hubo desabrochado, metió las manos por mi culo, tirando por los slips y pantalón hacia abajo.

    Joder maricón, andas bien salido, menudo empalme que tienes me decía, mientras me sobaba la polla y culo, dejando caer los pantalones y slip hasta los tobillos.

    Se puso de pie frente a mí, metiendo las manos por el vientre, hasta subir al pecho, apretando las tetillas y pellizcando los pezones; andas caliente como una perra pedazo de maricón, me soltó.

    Acercó su boca a la mía, metiendo su lengua en mi boca, saboreando mi lengua, para seguido bajar hasta mi polla metiéndola en la boca.

    Me agarró los huevos con una mano, mientras me iba chupando la polla. Te gusta eh, te gusta maricón. Ahora soltaba los huevos, llevando su mano a mi culo. Con un dedo buscaba mi hoyito. Cuando lo tuvo a su alcance, metió el dedo en él, haciéndome suspirar, ¡oooohhh!

    Te gusta eh, sí que te gusta. Andas bien caliente maricón.

    Se levantó, empezando a sacar su polla por la abertura del pantalón. Cuando la tuvo fuera, me agarró la cabeza, llevándome hasta ella, mientras me decía: métela en la boca, maricón, y chúpala.

    Abrí la boca, metiendo aquella polla, para empezar a chuparla. el empujaba mi cabeza, marcándome el ritmo de la chupada, mientras yo con una mano me sujetaba en su cintura, y la otra, iba buscando sus huevos, terminando por sacárselos, acariciarlos y jugar con ellos-

    Fue en ese momento, que por el camino apareció un joven, que seguramente iba para casa, después de haber salido del trabajo, y había escogido aquella ruta, que no era normal fuese nadie, a esas horas de la noche.

    Se quedó parado al ver aquella escena.

    Estaba viendo como un jovencito maricón, tenía los pantalones y slip bajados hasta los tobillos, estando inclinado, chupando la polla a aquel viejo.

    Dale por el culo si quieres, le soltó el viejo. Anda salido y bien caliente el muy maricón.

    El joven no se iba, pero seguía mirando.

    Me vino siguiendo desde los jardines, le decía el viejo, seguro que quiere que le den polla por ese culo que tiene. Mira como lo tengo, no suelta la polla de la boca, mira como la chupa.

    Se acercó el joven, mirando cómo me tenía el viejo, sin dejar que sacara la polla de la boca.

    Dale por el culo mientras me la chupa, dale una buena follada al maricón, le decía el viejo.

    Me acarició el culo con una mano a la vez que se desabrochaba el cinturón, bajó el pantalón, sacando su polla, que ya estaba bien dura, y sin pensarlo dos veces, me agarró el culo con ambas manos, llevó la polla a mi agujero, una vez puso la cabeza de la polla en la entrada a mi culo, me la enterró de un golpe.

    ¡Dios!, me dio tal embestida, que tragué la polla del viejo hasta los huevos. Me había pasado la campanilla la polla del viejo, haciéndome atragantar.

    ¡Joder! casi se traga los huevos, con esa embestida que le has dado. Le he dejado la polla en la garganta, dijo el viejo.

    Echó la mano el joven a mi polla, la agarró con la mano, y fue bajando hasta los huevos, para tocar como me tenía clavada su polla en el culo.

    Joder que gusto, tienes el culo bien caliente, decía, mientras acariciaba mi polla con su mano. Estás bien empalmado, cabrón, tienes la polla bien tiesa.

    El joven me tenía ahora agarrado por la cintura, empezando a meter y sacar su polla en mi culo. Ay que gusto, ay que gusto, decía el joven, enterrando su polla en mi culo.

    Cada vez iba más rápido, empezando a oírse el golpeo de sus huevos y pelvis contra mi culo.

    Plas, plas, se oía, mientras yo no paraba de tragar la polla del viejo.

    El viejo ahora se agarraba fuerte a mi cabeza, embistiendo con su pelvis mi cara, mientras me tragaba su polla; ¡aaahhh! chupa maricón, chupa ¡aaaahhh! ya me corro, ya me corro.

    Me había llenado la boca de semen, y no sacaba la polla de mi boca el muy hijo puta. Me hizo tragar todo, hasta que por fin sacó su polla.

    Que gusto maricón, que gusto me has dado, hasta te has bebido toda mi leche.

    El joven que me estaba dando por el culo, empezó a gemir fuertemente, mientras me enterraba más su polla, a la vez que iba aminorando sus embestidas; eran más profundas y lentas; ¡ooohhh! que gusto, que gusto me da me corro, me corro.

    Me tenía bien ensartado con su polla, mientras me sujetaba con las manos por las caderas, e iba terminando de descargar todo su semen en mi culo.

    Mientras me tenía metida la polla en el culo, llevó su mano a mi polla, me la agarró, empezando a hacerme una paja, para que terminara de correrme; ¡ooohhh! ya ya, ya me corro, gemía yo, soltando toda la leche que tenía en los huevos.

    Mira como gime y que corrida está soltando el muy maricón. Sí que le gusta que le den por el culo, decía el viejo.

    Nos acomodamos la ropa, ellos marcharon rumbo al agra del orzán, y yo en sentido opuesto, a mi casa.

    Iba por fin aliviado, con el culito bien abierto, la polla descansada, y repleto de leche, tanto en mi culito, como en mi estómago.

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  • Nunca imaginé esto ni en mis más locas fantasías

    Nunca imaginé esto ni en mis más locas fantasías

    Había pasado ya una semana de la reunión con mi prima y la pareja de color, y mi raja todavía estaba hinchada por tanta actividad, pase los días con mi marido haciendo actividades normales, llegando el sábado decidí ir a tomar un baño sauna para relajar mi cuerpecito, me fui con mi marido al club deportivo y después de pasar el día descansando y tomando el sauna al salir del club y esperar porque mi marido fuera por el coche al estacionamiento recibí una llamada de Israel mi amante adorado:

    -así que quieres que tu familia te vea coger con la pareja de color que conociste?

    Sentí un pellizco en el estómago… como diablos de había enterado él de esta loca fantasía??

    Me puse roja y empecé a imaginar lo que más temía… o deseaba?

    -pero cómo… -tartamudeé preguntándole.

    -cállate perrita! (sonó su voz burlona en el teléfono)

    -solo quiero decirte que debiste tener mucho cuidado con lo que deseaste porque en una de esas se te puede cumplir!! (Y colgó)

    Me dejo helada! no sabía si excitarme o aterrarme porque sabía de lo que era capaz mi amante! diablos! en la que me había metido!

    Llegó mi esposo con el coche y al entrar yo al auto me dijo:

    -y esa cara?

    -Ah!, es que me llamaron…

    -Todo bien? -preguntó

    -Sí, eso creo, no te preocupes…

    Pasé el resto del día entre excitada y temerosa de que se proponía ese cabrón de Israel, sabía perfectamente como despertarme la curiosidad, si he de decirlo, mi más grande debilidad es la curiosidad, cuando algo me interesa, no lo puedo sacar de mi mente hasta que satisfago esa necesidad en la cabeza…

    Decidí no decirle nada a mi esposo porque no estaba segura de sí era solo una mala broma de Israel o de verdad se traía algo entre manos, por la noche fuimos a cenar y le hice el amor a mi marido como una buena esposa, -con él hacia el amor- con Israel y mi sobrino y ahora con Tony tenía sesiones de lujuria y sexo desenfrenado! al venirme al sentirlo venirse en mi vagina sonó el teléfono, era mi madre recordándome del cumpleaños de mi tío que solíamos celebrar en casa de mis papás cada año, era el mes siguiente y no debíamos faltar por ningún motivo.

    Me quedé dormida pensando en que en esa reunión, gran parte de la familia estaría presente…

    La semana siguiente, el jueves para ser más precisos, la pareja de Tony pasó por mí al trabajo, fuimos de compras como le había pedido él, el atuendo que me escogió era bastante atrevido!, para una reunión swinger estaba perfecto, pero al ver mi expresión me preguntó acercándose a milímetros de mi cara:

    -qué? te lo estás pensando muñequita? te lo vas a poner o le digo a Israel??… -soltando la carcajada.

    -Pero como es que lo conocen? -Pregunté en franco estado de pánico! (y excitación!)

    -pues lo conocimos por negocios, de hecho él es quién nos presentó al esposo de tu prima…

    Era increíble! No podía dar crédito! todo había sido arreglado por Israel! el conocer a esta pareja de color no había sido accidente, Israel planeó todo desde el principio!

    Recordé que algún día le había comentado que lo único que no había hecho era acostarme con algún hombre color cuando me preguntó si deseaba hacer algo que no hubiera tenido la oportunidad de conocer cuando estábamos juntos en alguna de las reuniones a las me llevaba…

    Estaba empezando a pensar que este hombre era el diablo mismo! cuando me pidió que fuera su hembra el día que nos hicimos amantes nunca imaginé de lo sería capaz este cabrón para satisfacer a su mujer; lo adoraba de verdad! sabía perfectamente leerme la mente, siempre estaba un paso adelante en mis deseos sexuales!, ahora entendía todo! Ellos eran un regalo de Israel para mí!; quería llamarlo ahí mismo y decirle que era lo mejor que me había encontrado desde que me case, pero fue en ese momento que me recorrió un escalofrió por la espalda cuando me di cuenta de que esto era solo el principio… qué plan tenía en mente este hombre que sabía perfectamente someterme a sus más bajos deseos?

    Me hice muy buena amiga de la pareja de Tony, -si así puede llamársele- desde el día que fuimos de compras salíamos casi diario y aprovechando que él estaba de viaje casi no nos separábamos en los tiempos libres que teníamos, la llevé a la oficina y la presenté como mi mejor amiga, los comentarios no se hicieron esperar… ”Seguro son amantes”, “mira que mujerón se consiguió Mariela” y muchos más de ese tipo alcancé a escuchar en el trabajo mientras la presumía en toda la oficina… jajaja, seguro nadie se imaginaba lo que tenía mi amiga entre las piernas!

    Decidí invitarla a comer a casa de mis padres, quería ver la reacción cuando vieran la belleza que era mi “amiga”, la llenaron de halagos y me felicitaron por tener tan bella amiga, todo iba saliendo perfecto, regresamos a casa y nos fuimos directo a la recamara que era nuestro lugar favorito, me senté a la orilla de la cama para poder admirarla mientras se desnudaba… estaba realmente buenísima!, su cuerpo era el de una mujer con medidas perfectas!, pero lo que tenía entre las piernas la separaba del común denominador de ella, me tenía hipnotizada!, ni cuenta me di cuando sacó un pequeño collar con una correa, parecido al que usan los perritos cuando los sacan a pasear…

    Solo que no era para un perrito, era para mí! se paró frente a mí y me dijo:

    -ven desnúdate! -me levanté y empecé a desnudarme en franca excitación!

    -acércate! -Dijo mientras me inclinaba hacia enfrente y ella me jalaba con su mano hacia abajo para que me pusiera en cuatro…

    Me colocó el collar y sacó un pequeño fuste como el que se usa para los caballos…

    Tomo la punta del collar y me dijo en tono imperativo:

    -hoy vamos a aprender a obedecer perrita… de acuerdo?

    -sí -dije acomodándome junto a ella meneándole las nalgas como hacen los perros…

    Desnudas como estábamos me empezó a llevar de la correa lentamente, dimos dos vueltas a la recamara y se paró de repente y me dijo en tono serio:

    -Chúpame los pies!

    Me acerqué a sus bellísimos piecitos y los empecé a lamer como buena perra, los chupaba con lujuria y de repente sentí el fuste tronar contra mis nalgas…

    -Más fuerte! -me dijo mientras repetía los azotes en mis nalgas!, me estaba excitando tremendamente y ella lo sabía!, alcé la vista un segundo y pude admirar ese pene tan delicioso que tenía ya en franca erección…

    -Sigue perrita! -dijo en tono amenazador mientras seguía azotando mis nalgas que estaban empezando a ponerse rojas ya por los repetidos fustazos- quieres mamármela? -Me preguntó en tono dulce y respondí de inmediato:

    -sí! Si quiero! -Pensando que me dejaría hacerlo en ese momento…

    Moviendo sus caderas para que se agitara su verga me dijo:

    -primero contéstame Mariela: Te calienta ser sometida de esta manera?

    -sí, mucho!

    Dejándome sentar de ladito en el suelo sin soltarme la correa y jalándola a cada pregunta continuo:

    -Que sientes cuando eres tratada así?

    -placer, excitación

    -Dejarías que te ofreciera estando así en alguna reunión?

    -alcé la cara un momento y recibí un azote en la pierna, no me mires perrita!, solo contéstame!

    -sí, si dejaría que me ofrecieras a quién quisieras! -dije enrojeciendo de lujuria, estaba caliente y ya no había regreso a esto!

    -Vas a dejar que te coja frente a tus amigos y familia?

    -pero… -zas! Zas!

    -Siiii, si dejaré que lo hagas!!

    -Lo deseas?

    -… -Zas!, zas!

    -Contéstame Mariela!, lo deseas???

    Gimiendo de placer grité:

    -si lo deseo!!, lo deseo mucho!, quiero hacer todo lo que me pidan!

    -Muy bien nena! -dijo ella dejándome acercarme a su verga y poniéndomela en la boca para que la mamara con toda la lujuria de que soy capaz!

    Me soltó el collar y me llevo a la cama con ella, nos acostamos en un 69 y empezamos a darnos placer, yo tragaba toda su verga con desesperación al tiempo que sentía su lengua meterse en mi ano y raja alternativamente…

    Movía las caderas de manera febril mientras la sentía gozarme ahí debajo, de repente se enderezó y me dijo:

    -como la quieres?

    -en el ano!, la quiero en mi ano! dámela ahí!

    Me puse boca arriba abriéndole las piernas tomándome las nalgas ofreciéndole mi ano…

    -Eres una golosa! -me dijo riendo acomodándose para penetrarme así…

    Me beso mientras me penetraba salvajemente el ano y me dijo al oído:

    -Quiero venirme en tu raja! -dijo intensamente mientras me la sacaba del ano y me penetraba la vagina profundamente, abrazándola con mis piernas la espalda y con los brazos el cuello le dije:

    -si quieres seré tu perrita!, quiero ser lo desees que sea! Y si quieres cogerme frente a quien sea hazlo!!!

    …ya tendría oportunidad antes de lo que me imaginaba de recordar estas palabras…

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  • Nuestra primera vez, un recuerdo inolvidable

    Nuestra primera vez, un recuerdo inolvidable

    Teníamos 20 y 18 años, íbamos un mes conociéndonos pero nunca habíamos llegado a vernos desnudos, nos habíamos masturbado por debajo del pantalón y de la falda, pero la primera vez para los dos creíamos que debía ser más especial que para hacerlo en la calle.

    Era el día de carnavales y ya íbamos con unas copas de más los dos, y cuando nos vimos comenzamos a besarnos, vestido de vikingo con unas mallas con las que al levantar la parte de abajo del disfraz se podía notar toda mi polla erecta. Y ella con un disfraz en la que se le notaba el tanga por las mallas, en cuanto nos besamos ella noto mi polla dura en su tripa y me dijo que hoy era el día, que no podía esperar más y que quería que le follase ya, que le daba igual donde.

    Fuimos a la lonja, pero estaba llena de los colegas, asique la acompañe a casa bastante disgustados, por no poder follarme con las ganas que teníamos los dos.

    Cuando la iba a dejar en casa comenzamos a besarnos, y me empezó a meter la mano en la polla y yo le comencé a tocar el coño por fuera y pude notar como cada vez estaba más mojada. Salidos como putos cerdos, decidimos subir al último piso de su portal, por dónde no podía pasar mucha gente, y en el ascensor le empecé a bajar las mallas y a meterle los dedos y cada vez estaba más mojada, cuando llegamos al piso de arriba, ya estaba sin pantalones y nos dimos cuenta de que no teníamos condón, pero estábamos tan cachondos que le baje las mallas la puse a cuatro patas y se la empecé a meter, ella gritaba de dolor y sangraba por primera vez, pero estaba tan cachonda que no le importo le tocaba y rozaba el clítoris con mi otra mano, no tardó mucho en correrse pero yo al estar tan borracho no conseguía eyacular, saque mi polla ensangrentada y ella sintiéndose ya relajada comenzó a chupármela hasta que me corrí en sus tetas.

    Así acabo nuestra primera experiencia sexual, que aunque no muy bonita y especial como nos lo esperábamos, será recordaba para toda la vida.

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  • El mejor cumpleaños

    El mejor cumpleaños

    Cuando papá se fue el día estaba nublado, fue un domingo, mis hermanas y yo estábamos encerrados en el cuarto viendo caricaturas, yo tenía 8 años, Jacy 10 y Siria 12, mis papás peleaban en la sala y solo escuchaba a mamá llorar, después de eso nada, el silencio, hasta que mamá entro con los ojos enrojecidos e hinchados de tanto llorar a decirnos que él se había ido, nos había dejado, nos abrazó a los 3 y me dijo que ahora sería mi responsabilidad cuidarlas y protegerlas.

    El tiempo paso, y vi como mis hermanas crecían para ser una hermosas y bellas señoritas que eran admiradas y motivo de pensamientos mórbidos hacia ellas, mis amigos iban a mi casa solo para verlas pasearse con sus minishores, o sus blusas pegadas en las que se les marcaban los pezones ya que no usaban bra, mi mamá seguía conservando rasgos de su belleza juvenil, un trasero firme y unas bubis grandes un poco caídas, sus labios carnosos, y su cara con algunas arrugas me parecían de lo más sexis, Siria entro a la carrera pero nunca le conocimos ningún novio o pretendiente, ella era bella, chaparrita con una cinturita y unas bubis grandes, unas nalgas paraditas y unas piernas de infarto, Jacy era lo contrario más alta, más esbelta, con unas tetas no muy grande ni muy chicas, y un trasero bien formado.

    Todo este embrollo lujurioso comenzó un día antes de cumplir mis 18 años, era un viernes por la tarde y mi familia quería hacerme una gran fiesta para celebrar mi mayoría de edad de manera muy especial, las veía correr de un lado a otro preparando todo, por mi parte les dije que iba a salir, sin embargo me dio flojera y me encerré en mi cuarto quedándome dormido, hasta que unos gemidos muy fuertes me despertaron, me levante asustado de que algo le pasara a mis hermanas y al salir de mi cuarto lo que vi me dejo atónito, mis hermanas estaban en un 69, Jacy estaba abajo y Siria encima lamiendo con fervor la concha de su hermana que gemía como perra mientras que a su vez Jacy penetraba el coño y el culo de Siria con sus dedos, se sentía el olor del sexo y coños húmedos en la sala, ambas desnudas y jadeantes mi verga enseguida se hincho y quería acción, sin embargo me quede estático sin poder hacer nada solo viendo como mis hermanas se daban placer la una a la otra.

    Cuando se dieron cuenta de mi presencia me observaron y aumentaron su escena obscena frente a mí, se besaban lascivamente y la saliva escurría por sus caritas de porcelana, en un momento ambas gritaron y se quedaron inmóviles, se pararon, se besaron de nuevo y se fueron al baño, cuando me recupere corrí a mi cuarto de nuevo y me masturbe más de dos veces pensando en lo que había visto, me sentí mal y sin embargo me seguía excitando al recordarlo. Mi madre llegó entrada la noche y entro a saludarme, me fingí enfermo para no salir al comedor, y ver a mis sucias hermanas lascivas. No sé a qué hora me dormí pero al despertar ya eran las 12 del día, como era sábado imagine que estarían todas, pero al salir me di cuenta que no, una nota en la mesa decía que estaban fuera arreglando la fiesta de la noche, que mi desayuno estaba en la mesa y que saliera con mis amigos a distraerme.

    Prendí mi lap, y vi que tenía muchas notificaciones en facebook de felicitaciones, mis amigos querían venir a jugar Xbox a la casa, y les dije que sí, llegaron con comida y botanas, y entradas las 6 de la tarde se retiraron para prepararse para mi fiesta, media hora mas tarde llegó mi familia, me felicitaron, me dieron mis regalos, y me dejaron solo con mi madre que me llevo a su cuarto, llevaba un vestido rojo pegado que dejaba ver gran parte de sus tetas, y estaba entallado por lo que podía ver sus curvas, me sentó en la cama, se sentó a mi lado me tomo de la mano, se giró y me dio un beso de lengua muy sensual, me prendí y lo respondí, mi mano voló hacia su seno, y comencé a masajearlo, ella soltaba pequeños gemidos, y se retorcía, con mi otra mano baje a su entrepierna y comencé a estimularla por encima de su ropa interior que estaba muy mojada, no podía creer que esto me estaba pasando a mí, ni en mis fantasías más locas imagine que me pasara algo así. Me retire de su boca y baje a su pezón libre y comencé a chuparlo y morderlo cuando escuche la puerta del cuarto abrirse, me retire asustado y recuperando la cordura, ahí estaba yo fajándome a mi madre quien a su vez estaba como en celo, mis hermanas en la puerta observándonos con los ojos muy abiertos, como pude me salí de ahí, me fui a mi cuarto y me acosté boca arriba tapándome con una almohada, olvide poner seguro y escuche la puerta abrirse y a esas tres mujeres hablar, sentí la boca de mi madre encima de la mía y las manos de mis hermanas sobándome la verga por encima de la ropa, Jacy dijo que necesitaba ser penetrada por algo que no fuera la lengua o dedos de Siria, y eso me prendía, puse mi mente en blanco, y me deje llevar, las prendas salieron volando.

    Pronto estábamos los 4 desnudos en mi cama, mi madre se montó encima de mi verga y mis hermanas se pusieron una en un lado y una en el otro, sus vaginas rozaban mis piernas y mis manos rozaban sus anos, comencé a penetrarles el culo con mis dedos y ellas gemían, mi madre se bajó de mi verga y entre las tres se pusieron a mamarme la verga dándose besos y juntando sus lenguas en el proceso, mi verga no es muy grande solo tiene 19cm pero es gruesa y con una cabeza grande, sin embargo al ser mi primera vez no tarde y me vine regando mi semilla en sus lenguas mientras ellas se besaban para compartirlas y lengüeteaban lo que se había caído en mi pubis, se bajaron las 3, me dieron castos besos en los labios deseándome un feliz cumpleaños, y se fueron a vestir para la fiesta, pero la promesa de que terminaríamos esto y no sería la única vez estaba latente.

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  • Trío con mi mujer y su amiga

    Trío con mi mujer y su amiga

    Yo Raúl, soy un hombre normal, con un cuerpo normal y mi mujer Sara, es bastante bonita, delgada con un culo perfecto, unos pechos pequeños pero bien puestos, coronados por unas pequeñas aureolas y unos preciosos pezones.

    Estábamos en una concurrida playa nudista yo totalmente desnudo y ella tan sólo con un pequeño tanga que resaltaba sus bonitas nalgas, nos encontrábamos jugando morbosamente y calentándonos sin llamar la atención del resto de personas que allí se encontraban, cuando escuchamos un voz conocida cerca nuestra. Al girarnos vimos a una antigua amiga de mi mujer que estaba hablando por teléfono. Ella cruzó la visto con nosotros y al reconocernos colgó su móvil y se acercó dónde nos encontrábamos, olvidándose creo que por la alegría de habernos conocido de que estaba totalmente desnuda.

    Ella es también delgada, pero lo que más resalta de ella son sus enormes tetas por lo menos una 130 de sujetador y después los abultados labios de su coño.

    Saludo efusivamente a Sara y después de acercó a mí para darme dos besos en la mejilla, rozando esas increíbles tetas en mi pecho y ella tuvo que notar el roce de mi polla medio recta por la visión que me estaba dando contra su cadera.

    Nos comentó que estaba sólo pasando unos días en un hotel cercano y nosotros le dijimos que estábamos en un chalé alquilado también en las proximidades.

    Ellas comenzaron a hablar poniéndose al día y yo mientras tanto me recreaba con esos dos cuerpos que me acompañaban utilizando de escudo mis gafas de sol. Lo malo que me delataba mi pene, que se encontraba casi totalmente erecto desde la llegada de Marta.

    Me sentía afortunado y envidiado por todos los hombres que pasaban por delante de nosotros y se las quedaban mirando. En esto estaba cuando las escucho a las dos reírse y cuando las miró ambas tenían clavados sus ojos en mi polla.

    Me dio vergüenza la situación y sin mediar palabra me fui a meter en el agua, al regresar ellas estaban vestidas y recibiendo. Al llegar a su altura mi mujer me dijo que me vistiera que nos íbamos a comer a la casa y que Marta comería con nosotros.

    Comimos abundantemente y bebimos más todavía, por tal motivo me disculpe de las dos y me marché a dormir la siesta un rato, dejándolas a ellas hablando de sus cosas.

    Dormí unos 15 minutos aproximadamente y al ir al salón las vi en la terraza junto a la piscina tomando el sol totalmente desnudas las dos, hablando muy animadamente.

    Me acerqué despacio hacia ellas, cuando vi como Marta tenía una mano apoyada en el muslo de mi mujer y unas copas de licor vacías en el suelo.

    Tan cerca estaba sin que se dieran cuenta que ya podía escuchar lo que hablaban entre ellas.

    Marta; te arrepientes de lo que paso entre nosotras aquella noche?

    Sara: arrepentida no, rara. Éramos jóvenes y con ganas de experimentar.

    Marta: yo disfruté muchísimo y tuve uno de los mejores orgasmos de mi vida, cuando me acuerdo todavía me excito y terminó masturbándome.

    Sara: yo también me acuerdo de vez en cuando y al igual que a ti se me encharca.

    Seguían hablando y la mano de Marta cada vez estaba más cerca de la entrepierna de mi mujer, llegando a rozarlo con las yemas de sus dedos.

    Mi mujer y Marta se veían acaloradas, por la conversación que mantenían y ayudadas por el alcohol que estaban consumiendo.

    Yo seguía cerca de ellas ocultó tras una columna cuando entre todas nerviosas y juegos ambas se besaron. No me lo podía creer, me quedé bloqueado, pero aguante mi primera intención de salir de mi escondite y esperé haber como avanzada la situación.

    El beso se iba alargando y las manos de Sara acarician la espalda y el culo de Marta y esta a su vez una mano la tenía en su nuca y la otra le amasaba un pecho.

    Mi polla estaba a mil, como fueran a más me iba a correr sin tocarme.

    Una de las manos de Marta acariciaba las inglés de Sara e iba avanzando hacia su raja ya abierta y húmeda, los suspiros y jadeos de ambas estaban aumentando y sólo eran apagados por sus besos.

    Ya no aguante más y salí de mi escondite, todo para llamar su atención, momento en que las dos se pusieron de pie como un resorte e intentaban darme explicaciones de forma incoherente.

    Me acerqué a mi mujer y la bese a la vez que le acariciaba el hombro en señal de que se tranquilizara y que no estaba enfadado, a Marta le bese en la mejilla pero aprovechando la ocasión para tocar sus enormes tetas con mi antebrazo y apretarle el culo con la otra mano.

    Les pedí que me sirvieran una copa, ellas seguían nerviosas y ruborizarse. Una vez que me sirvió Marta la copa, les dije que me había calentado mucho el espectáculo que había visto y que por mi podían continuar.

    Ellas no sabían cómo reaccionar, así que quise ayudarlas y poniendo mis manos en la nuca de cada una acerque sus bocas para que se besaron, al principio se besaron de forma torpe pero pronto estaban jugando con sus lenguas. En ese momento las deje que ellas siguieran solas y me aparte para sentarme en un sillón y disfrutar del espectáculo.

    A los pocos minutos Sara estaba con los pezones de su amiga en la boca, y masturbándola y Marta besaba a Sara en el cuello y le acariciaba el culo a la vez que le tenía dos dedos en su vagina.

    Yo ya estaba desnudo pero sin moverme de mí sitio y me paseaba pausadamente. Ellas cambiaron de posición poniéndose Marta en el suelo y mi mujer encima de ella en posición de 69, comenzándome a lamer y a introducir sus dedos y sus lenguas alternativamente, los gemidos subían por segundos lo mismo que su humedad.

    Fue en ese momento en que me acerqué a mi mujer y apartando su cara del coño de su amiga la bese, saboreando el sabor del coño de Marta mezclado con la saliva de Sara, era un manjar, le empuje la cabeza contra el coño que se había dejado a medio comer y metí las manos entre ella para poder acariciar las gigantescas tetas a Marta, sacándole una de ellas de su prisión para poder comerme sus pezón y el oro pellizcarlo con mis dedos. En ese mismo instante Marta se convulsiono y acompañada de varios gritos acabo en orgasmo bestial que inundó la cara y la boca de Sara, esta compartió dicho líquido conmigo mediante un beso, esto la calentó más aun haciendo la reventar en un intenso orgasmo siendo ahora ella la que empató la cara de su amiga, volví a repetir la misma acción anterior y tras levantar a mi mujer de la cara de Marta bese a esta y le limpie con la lengua la cara de los jugos de Sara.

    Es ese mismo instante me tumbe y las llame para que ahora ellas me dieran placer a mí, comenzó mi mujer a mamármela y llamó a su amiga para que me lamiera los huevos, así iba a durar muy poco, luego cambiaron posiciones, cuando se dieron cuenta que me iba a correr las dos me la lamian cada una por un lado, eyacular en sus caras y labios con un gran bufido y posteriormente ellas se besaron compartiendo mi leche.

    Si les gusta les contaré la segunda parte y perdonen las faltas de ortografía lo escribí en el móvil.

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  • En un servicio con mis amigas

    En un servicio con mis amigas

    Después de todas las locas confesiones que me habían comentado mis compañeras actuales de la división decidí acercarme a las más zorras y esas eran Gaby y Lizbeth. Después de un tiempo pasábamos las horas nosotros juntos sin aburrirnos e incluso llegamos a salir nosotros tres y saliendo de fiesta les ofrecía mi departamento para dormir ya que no quería que sufrieran algún accidente o algo por el estilo, digamos que me preocupaba por ellas. La confianza era máxima que hasta llegue a conocer a sus familiares. Cierto día, en un aula de clases nos quedamos a platicar y cómo llovía ese día nos quedamos hasta tarde en la universidad, ordenamos comida y ahí en el salón nos pusimos a comer. Les recordaba lo maravilloso que me la había pasado con ellas y que mis días en la división llegaban a su fin pues ya terminaba mi intercambio en esa universidad y obvio ellas lo sabían por eso la convivencia entre nosotros era muy frecuente.

    Entre la comida les dije que de no ser mis amigas si las hubiera llegado a contratar como damas de compañía y ellas solo sonrieron y me dijeron “Ay cómo crees, eso de a gratis ahh jajaja” Yo la verdad no quería o más bien no debía porque eran tan grandes amigas que nunca las vi de ese modo aunque se cargaban unos cuerpazos que hasta llegue a pensarlo. Gaby que era la más temeraria me comentó “Si quieres te podemos llevar a un servicio, eso sí, solo te limitarás a ver, cómo a fin de cuentas ya estás por irte en unas semanas no creo que te ubiquen por acá” Yo solo les dije que me explicaran qué tipo de servicios hacían y me dijeron que solo bailaban e incluso si le llegaban al precio podrían llegar a tener sexo. ¿Y yo? Les pregunté, “Tú solo te limitarás a ver, si quieres ir claro” Jajajaja solo me reí pero les dije que no había problema, que me avisaran cuando iban a realizar algún servicio para que las llevara en el coche de Gaby y me presentara como su chofer y listo.

    El servicio no se hizo esperar y hasta me enseñaron el mensaje que decía: “Dos edecanes triple A para servicio en casa de ***** 11pm todo pagado” La fecha caía un sábado pero lo extraño es que era el nombre de una señora, yo le pregunté a Lizbeth que si en realidad era una mujer y me dijo que si, tanto hombres como mujeres requieren el servicio y es buena paga. A mí solo se me iluminó mi corazón al saber cómo se frotaban esos dos cuerpos perfectos y les dije que si iría con ellas no sin antes el “Permíteme primero…” de Gaby, “Tendríamos que decirle a la que nos contrató si no hay problema contigo, que solo irás a ver” después de unas llamadas todo había quedado, parece que no había ningún problema y en realidad era una pequeña fiesta donde se habían solicitado a chicas para ambientar el lugar y también irían otras chicas de agencias el detalle era ir vestida como una de ellas pues parecía que el convivio era entre mujeres y eso no me agradaba así que visualicé el panorama, pensé en los pros y contra y les afirmé que si pero si llegaban a descubrirme tendrían que ayudarme a lo cual aceptaron pues era una mujer la que solicitó el servicio y suponíamos no habría mucha exigencia.

    Nos fuimos de compras y yo me sentía realizado al estar con esas dos amigas que me cargaba, la vista de los hombres se iban con ellas pues tenían unos hermosos cuerpos y más que eso yo tendría la suerte de verlas desnudas y eso me excitaba demasiado aunque me conformaba con eso. Ellas hicieron sus típicas compras y yo solo le pedí lencería, era obvio que no iba a entrar a comprar eso así que se lo deje a ellas mientras me iba a comer. Una vez hecha las compras nos dirigimos a mi depa para afinar unos cuantos detalles. Aquí venia de nuevo mi martirio de vestirme de mujer pero con tal de ver en qué estaban metidas estas niñas me arriesgaba total, una mujer no creo que sea tan exigente y en caso de descubrirme solo me iría sabiendo que entré por pura curiosidad gracias a ellas. Me dejaron el pequeño vestido ajustado que usaría y la pequeña lencería y nos veríamos en la noche, Gaby paso a dejarme una peluca oscura pero bien cuidada para después maquillarme y afinarnos como mujeres. Todo iba funcionando…

    Ellas se veían de lo más deliciosa posible, no veía forma de describirlas, sus atuendos súper ajustados dejaron ver su hermoso trasero duro y bien trabajados en el gym. Yo ya hasta me arrepentía y solo quería ya sea cogérmelas ahí o masturbarme ya me daba igual. Ellas me convencieron ya que habían quedado que iría una acompañante y que con suerte a lo mejor pasaba algo especial y yo sería el observador, eso me mató de curiosidad y nos dirigimos al lugar. Entrando al fraccionamiento nos pidieron el nombre de quién nos había invitado, se lo dimos y nos ubicaron donde sería la posible fiesta o reunión. Seguimos derecho hasta llegar al final de la calle y dimos con el número de casa que decía en el mensaje y al parecer estaba vacía o eso creíamos, tocamos y nos abrió una señora de unos 35 años más o menos, bien cuidada, rubia, de saco y falda ajustada y con un vaso de cristal en mano. Nos saludó a nosotros tres y nos invitó a pasar. Nos dijo “las otras chicas están en el patio, pasen por favor” Nos dirigimos hasta allá y nos encontramos a otras tres chicas de igual o mejor cuerpo que mis amigas pero a estas por ser de color blanca lucían espectacular. Nos acomodamos y tomamos nuestras copas, yo le decía a Gaby que me iba a limitar a hablar, que para que no sospecharan que mejor ellas hablaran por mí a lo cual estuvo de acuerdo. La dueña de la casa nos dijo que en un momento iría con nosotros y que nos divirtiéramos con la música y el alcohol que había en su bar.

    Pasaron las horas y Lizbeth y Gaby comenzaron a beber de más o bueno, trataron de seguirle el ritmo a las demás chicas, solo hablaban de temas comunes y una de ellas pregunto si no le habían dicho de que iba a tratar el servicio a lo cual mis amigas se limitaron a decir que no sabían. Andrea la más bonita de ahí comentó: “Parece que nosotras 6 haremos lesbian show o eso parece, el esposo de la dueña bajo antes de que ustedes llegaran y nos dijo que querían vernos desnudas cuando él regresara pero aún no llega” No había problema, se decían unas a otras y continuaron bebiendo y con sus pláticas. Pasando la media noche entran los dueños de la casa y nos comentan: “Diviértanse, nosotros solo estaremos aquí, no se preocupen por nosotros” Bajaron un poco la música y pusieron la luz tenue en el jardín, parecía un paraíso de hermosas chicas ahí pero bueno, seguíamos en lo nuestro hasta que vimos cómo el señor comenzaba a besar a su esposa y poco a poco la iba desvistiendo, las chicas solo lo veían y no decían nada, al parecer viendo esa escena sabían lo que iba a venir así que decidieron servirse más alcohol. En un rato la esposa del señor quedó desnuda con una hermosa tanga azul con detalles. El señor les pidió a las chicas quedarse igual que su esposa y poco a poco fueron desvistiéndose. Yo me quede viendo el hermoso trasero de mis amigas que lucían espectacular y más con sus micros tangas que cargaban tipo así:

    El señor me pidió que igual hiciera lo mismo que ellas pero mis amigas le dijeron que siendo nueva solo me limitaba a ver, que aún no entraba en este mundo y solo estaba por curiosidad, las otras chicas hicieron el favor de comentarle lo mismo que por ellas no habría problema pues parecía un poco tímida por no haber hablado toda la noche y funcionó, el señor solo me dijo que buscara un asiento y me fui directo a la parte trasera de la barra. El señor se dirigió a su esposa y se dejó caer toda la ropa, él ya estaba erecto y su esposa solo lo veía a los ojos mientras lo masturbaba. Así estuvo por unos minutos hasta que la esposa le pregunto: “¿Cuál quieres penetrar primero?” -“A ella…” y señaló a Andrea, ella solo sonrió y se acercó al señor para darle un beso y masturbarlo, su esposa quedó sentada en un sillón tocándose sus pechos para después decirle a las que venían con Andrea que se acercaran con ella y así fueron, una de cada lado de modo que la señora quedara en medio mientras ella cerraba sus ojos las otras dos chicas tocaban sus pechos y sus piernas y de igual forma se besaban entre ellas tres. Todo un show. El señor le pidió a Gaby y Lizbeth se acercaran con él para que las besaran y ahí fueron, entre Andrea, Gaby y Lizbeth disfrutaban de aquel suertudo señor hasta que las tres se hincaron y comenzaron a hacerle sexo oral, veía como compartirán ese pedazo de carne mientras una lo metía a la boca las otras dos se besaban y tocaban parte de sus testículos del hombre.

    Yo solo veía y como sabía que mi vestido era muy chico y ajustado solo lo levanté un poco para hacer a un lado la tanga y dejar en el aire mi pene para comenzar a frotarlo de todas formas nadie lo iba a notar por estar detrás de la barra. Las chicas con las que estaban la señora ya desnudas comenzaron a practicarle un delicioso oral, la recostaron en el sillón y mientras una la besaba con delicadeza a la señora otra pasaba su lengua entre sus piernas. El señor estaba concentrado en lo que hacía así que jalo del cabello a Andrea, le bajo su tanga rosa y la pego a una mesa y la comenzó a penetrar muy fuerte que la pobre gritó al instante. Gaby y Lizbeth se acercaron al señor y comenzaron a besarlo y tocarlo, él les hizo un comentario que no escuche muy bien pero ellas entendieron. Se acostaron y se enredaron entre piernas simulando una tijera. La escena era memorable viendo a esos dos cuerpos perfecto haciendo eso, tanto que poquito a poquito comencé a gotear mi líquido espeso. Andrea gritaba de las malditas embestidas que le daba el señor hasta que se quitó y le dio una fuerte nalgada para decir: “Vienes tú Lizbeth” ella se levantó y se dirigió al señor no sin antes ponerle saliva al pene, Andrea ocupó su lugar y ahí siguió, mientras ahora la pobre Lizbeth era penetrada por el dueño de la casa Andrea disfrutaba de Gaby besándola. En el otro lado, no tan lejos, solo veía como sonreía la señora que para ser franco tenía un muy buen cuerpo, con las que estaba solo se besaban hasta que sacó un consolador y lo introduzco a una de ellas, mientras ella metía y sacaba el objeto la otra la besaba para disminuir sus quejidos de placer.

    No vi en qué momento Gaby estaba siendo penetrada por el señor, tanto que se veía deliciosa en la posición de 4 y con ese hermoso trasero que se carga era una delicia. Todo iba bien hasta que el señor les dijo: “acérquense todas…” Ya sabía que iba a venirse así que todas las que estaban ahí se acercaron y agacharon para esperar el disparo del líquido espeso por el cual estaban ahí, a Gaby la pusieron de frente de forma que a ella la iba a terminar rociando completamente. En eso la esposa se acerca para masturbar a su esposo y ¡Listo! Termino acabando tanto que parecía que salía más y más, a todas les tocó un poco de semen en su cuerpo pero más a Gaby. El señor algo cansado solo mencionó que con el semen que tenían que entre ellas tenían que besarte y tocarse para volver a seguirle. Se sentó en su sillón y solo veía como las chicas se besaban entre todas, su esposa solo lo limpiaba con su boca los pocos restos de semen que quedaba en su ya flácido pene. Entró a la casa y volvió a salir para escoger a Gaby y decirle que la quería arriba. Tardaron mucho tiempo hasta que bajaron, se recostó en el sillón y ahora los esposos estaban cogiendo entre ellos. Las chicas solo se tocaban y besaban, parecía que ya había acabado todo…

    Cuando tenía de a perrito a su esposa no tardo en decirle que iba a acabar, acercó su pene a su esposa y roció toda su cara de semen, les dijo a las chicas que ahora les tocaba a ellas limpiarla a y así fue una por una besando a aquella señora madura de muy bien cuerpo y guapísima por cierto. El señor tenía para más y jalo a Lizbeth y con su pene todo flácido la puso en cuatro en el sillón y comenzó a introducir sus dedos. Mi pobre amiga se limitaba a decir: “uff” mientras se mordía los labios, Gaby tomó sin permiso el consolador y poco a poco se lo fue introduciendo de modo que termino acostada con él y con las otras chicas tocándola y besándola. Yo en este punto ya quería estallar de placer así que tomé un vaso de plástico y ahí tiré todo el semen después de ver tal excitante escena. Después de terminar solo escuchaba el mete y saca del señor y los quejidos de placer de Lizbeth. Continuó dándole muy fuertes nalgadas que de lejos se veían la marca de su mano hasta que la tomó de aquel cabello rizado y la inclinó para acabar en la boca y parte de sus pechos, las chicas al ver esto se acercaron a ella y comenzaron a limpiarla con sus lenguas de ese líquido y lo mismo pasó con el pene del señor. Ambos dueños de la casa se abrazaron y se besaron para luego decirles que iban a darse un baño y bajando les iban a pagar por el servicio.

    Las chicas entraron a un pequeño baño en el jardín y una a una iban entrando para tomar un baño, recogieron sus tangas y vestidos para luego ponérselos. Yo me quedé de lado de mis amigas para evitar cualquier cosa. Baja el matrimonio y el señor comenzó a darle un sobre a cada una de las chicas menos a mí obvio está. Nos dijeron que había estado buena la velada y se despidieron de las chicas, nosotros nos habíamos estacionado frente a la casa así que fuimos los primeros en salir. Yo les decía a mis amigas que eran súper putísimas y que esto jamás lo olvidare gracias a ellas. Solo nos alegramos y nos dirigimos a nuestras casas/departamento para ponerle fin a la noche. En cuanto llegue me quité todo y me masturbe más de 2 veces cortesía de ellas. Fue un muy buen espectáculo.

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  • Como conocí a mi marido

    Como conocí a mi marido

    Después de que aquel profesor me hiciera hacer cosas extremas estuve 4 años sin tener relaciones me enfoqué en la Universidad y terminé con honores y excelente promedio! De 9.9.

    Pero empezó de todo de nuevo volvió a salir de mi la puta que llevo dentro, era la ceremonia entrega documentos en la Universidad! Mi amiga Angélica y yo estamos muy contentas, mis papás igual y el papá de Angélica era un señor muy guapo!

    Dos años atrás mi amiga había perdido a su mamá en un accidente, y su papá era gerente de una empresa, durante dos años él estuvo metido en el trabajo para olvidar aquel accidente!

    Pero aquel día estaba renovado, él era otro y parecía que ya había olvidado este suceso! Cuando me saludó me tomó de la cintura y empecé a sentirme nerviosa.

    Como ya saben me gustan hombres mucho más grandes que yo, y como ya les había contado, el año pasado me casé con él!

    Nos regaló un viaje a la playa a mi amiga y a mí, que la pasamos genial, pero no les contaré las historias de la playa, en cuestión de sexo no hubo nada interesante.

    Un sábado iba a salir con mi amiga y yo ya había llegado a su casa, me dijo que saliéramos al siguiente día, pero yo ya estaba ahí así que pensé en entrar a su casa para agradecerle a su papá el viaje! Al tocar el mismo me abrió y dijo que Angélica aún no llegaba y le dije que el motivo mi visita era agradecerle por lo del viaje! Así que me invitó a pasar, me senté en la sala y me ofreció vino estuvimos platicando un largo tiempo, me pregunto que si tenía novio y le dije que no, yo bien lanzada le hice la misma pregunta! Y me dijo que no!

    Yo llevaba un jeans muy pegado y una blusa muy escotada aunque él estaba sentado en otro sillón sólo su apariencia me excitaba mucho! Así que me levanté y le dije pues yo vengo a agradecerle y él me dijo que no tenía porque si estaba dentro de sus posibilidades, le dile que le iba a agradecer de otra manera!

    Así que comencé a bailar y a despejarme de mi ropa, me dijo que no lo hiciera pero le dije que yo lo quería, empecé por mi blusa lentamente jeans hasta que quede en tanga y bra, así que me arrodillé para hacerle un buen sexo oral, empecé besando sus piernas hasta llegar a su miembro erecto, lo mordí por encima del pantalón y él y yo nos excitábamos mucho más, baje su bragueta con los dientes y saque su pene, para ser un señor maduro de 43 pues mmmm tenía algo verdaderamente hermoso un pene grande y muy jugoso, así que me sorprendí y como loca empecé a comerme su verga, era muy rica empecé por sus bolas de abajo hacia arriba hasta llegar a su cabeza besándola, mordiendo y lamiendo todo ese tronco, era exquisita, así que se levantó y me pregunto que si así agradecía todos los favores! Le dije que sólo a él! Así que me dijo que era muy puta, que por eso tenía galán, le dile que no me gustaban hombres de mi edad, que me gustaban maduros como el!

    D pronto se levantó y yo seguía arrodillada, tomó con fuerza mi cabeza y metió toda su verga en mi boca, hasta la garganta sentía ahogarme, me levanté y me puse de perrita en el sillón quitó mi bra y mi tanga y me hizo una rica y deliciosa mamada mientras metía su dedo en mi ano me dijo que era muy joven y que tenía un rico y excitante cuerpo, tetas promedio linda cintura un gran culo y ricas piernas!, cuando terminó de mamarme me puso de y me metió su verga yo estaba fascinada de cómo me cogía, y como tomaba con sus manos mi redondo culo, yo gemía como una puta y gritaba tan fuerte digna de la cogida que me estaba dando así estuvo como 15 minutos hasta que grite de placer d placer por mi gran y trabajado orgasmo.

    Pero el aún no terminaba ya había durado mucho y yo estaba muy rosada, me pregunto si podía metérmela por el culo, le dile que si, en verdad me estaba viendo muy puta ante el papá de mi amiga, me la metió suave y poco a poco yo volví a gritar d placer y dolor a la vez pero era rico, me cogió por el culo unos 10 minutos y le pedí que terminará dentro hasta que explotó de placer, termine exhausta y bien cogida sobre el sofá, esa noche dormí con el mi amiga pasaría la noche con su novio no lo volvimos a hacer durante la noche. Pero…

    Sería la primera de muchas.

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