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  • Mi hijo, mis vecinos y yo

    Mi hijo, mis vecinos y yo

    Los que hayan leído mis anteriores relatos saben que, desde hace un tiempo, tampoco tanto tengo relaciones sexuales con mi hijo mayor, además de otros chicos de su edad, le prometí ayudarle a tener relaciones con mujeres mayores si le apetecía y lo estoy cumpliendo. Entre ellas esta nuestra vecina Sandra, pero a la vez yo seduje al hijo de Sandra y esta me pilló saliendo de su casa, yo recurrí al viejo truco de venía a ver si teníais sal, pero no sabía si este argumento había convencido a mi vecina o no.

    La respuesta llegó unos días después estando mi hijo solo en casa mi vecina Sandra llamó, dejo que mi hijo continúe la historia:

    Ese día estando yo solo en casa llamaron a la puerta, vi por la mirilla que era Sandra, hacia pocos días que habíamos follado, llevaba una bata de andar por casa que dejaba al descubierto la mitad de sus muslos, la abrí, ella entró y lo primero que me soltó fue:

    –Creo que la zorra de tu madre se está follando a mi hijo Adolfo.

    Entre mi madre y yo no hay secretos, de hecho, a los dos nos pone contarnos el uno el otro nuestras aventuras sexuales antes de follar, por tanto, yo sabía que ella llevaba razón, pero no era cuestión de contárselo, al menos de momento, así que la dije que me diera más detalles y nos sentamos en el sofá del salón ella me contó cómo había pillado a mi madre, mientras me lo contaba mis manos fueron hacia sus muslos y comencé a acariciárselos, cuando terminó su relato la dije:

    –Mujer lo que me cuentas no significa nada, y añadí, pero ya que estas aquí, me parece un buen momento para que me chupes la polla.

    Y rápidamente me bajé los pantalones y el short dejando mi polla al aire, ella al verlo no lo dudó se arrodilló ante mí, y abriendo su boca comenzó a mamarme la polla, lo hacía fantásticamente bien, solo lamentaba que mi madre no estuviera al otro lado de la cam viéndolo todo, pero bueno el asunto es que la tenía chupándomela, y así estuvo hasta que me hizo venirme, cuando lo logró se tragó toda mi leche, yo le dije:

    –La chupas de maravilla, que suerte tiene tu marido que seguro que se la chupas todos los días

    –Jajaja, se rio ella, para nada mi amor a mi marido solo se la chupo de vez en cuando, además tú la tienes más grande, resistes más y sueltas más leche, la tuya me gusta más.

    Fui a la cocina la raje un vaso de agua para que se tragara todo mi semen y después la bese en la boca, la desaté el nudo del cinturón de su bata y esta se abrió, la muy zorra no llevaba nada debajo, llevé mi boca hacia uno de sus pezones y comencé a chupárselos, llevé uno de mis dedos a su coño y pude comprobar que estaba muy húmeda, así que le dije:

    –¿Echamos uno rapidito?

    –Bueno si es rápido, no quiero que mi marido se mosqueé, está a punto de volver de trabajar.

    La quité la bata, dejándola completamente desnuda, la verdad es que tiene un cuerpo fantástico, la dije:

    –Espera un momento.

    Y fui a mi habitación a por un paquete de condones, me volví a su lado y ella comprendiendo mis deseos me acaricio la polla, hasta ponerla bien dura y después cuando la tuvo a punto me puso un condón.

    Yo la pedí que se sentara en el sofá con las piernas bien abiertas, moví un poco mi altura para ponerla a la de su coño y la penetré nada más entrar mi pola en el interior de su coño ella comenzó a gemir mientras me decía:

    –Joder que bien follas me lo haces mejor que el cabrón de mi marido, tienes una polla fantástica.

    Yo me seguí moviendo en el interior de su coño, así que a la muy zorra le gustaba sentir mi polla en su interior, pero la parecía mal que mi madre lo hiciera con su hijo. Yo seguí con mi metesaca, los polvos que habíamos echado con anterioridad me estaban enseñando como darla mucho más placer así que seguí entrando y saliendo de ella, notaba como los orgasmos la venían, mientras me decía:

    –Eres fantástico mi amor no debía de haber esperado tanto para follarte, si el primer día que me di cuenta de que me mirabas las tetas te hubiera seducido los dos habríamos gozado mucho más.

    Sin duda llevaba razón, pero como en el caso de mi madre no valía la pena pensar en lo que podía haber sido y era necesario centrarse en lo que podía ser, seguí entrando y saliendo de ella hasta que mi polla no pudo más y me corrí, ella fue al baño a limpiarse, y cuando lo estaba haciendo sonó su móvil. Oí como contestaba, Si Querido varias veces y colgó, cuando lo hizo volvió a entrar en el salón y me dijo:

    –Era mi marido, me ha dicho que se va a retrasar un poco, nos da tiempo a echar otro, ¿Te apetece?

    Claro que me apetecía, pero en este caso ella puso la condición, quería ser la que estuviera encima, así que me tumbé en el suelo y ella se puso a chupármela mientras me decía:

    –Que polla más maravillosa tienes.

    Cuando la puso a punto, me puso el condón, y se arrodilló encima de mi polla y a continuación agarró mi polla hasta conducirla a la entrada de su coño y la introdujo en su interior mientras decía:

    –Esto esta divino mi príncipe

    Yo desde el suelo acariciaba sus espectaculares tetas que con sus movimientos se volvían más sexys, no sabía que estaba haciendo su marido, mi vecino, pero desde luego le estaba muy agradecido por su retraso, desde luego la muy puta sabía cómo moverse, mi vecino, o algún otro la debían de haber enseñado muy bien, por más que intenté aguantarme me corrí, ella se salió y me dijo:

    Hoy tenía pensado echar uno con mi marido, pero después de lo que estamos haciendo que se aguante y se espere a otro día.

    La bese en la boca, sin duda lo que estábamos haciendo había calmado sus inquietudes de lo que pudiera estar haciendo mi madre con su hijo, la verdad es que podía animarse a hacerlo ella también. Pero ya que teníamos tiempo pensé que era una buena ocasión para hacerle un completo y le pregunté:

    –Dime mi amor ¿Hace mucho que tu marido no te da por el culo?

    –Mucho, desde que lo hago contigo no me apetece hacerlo por ahí con él

    –Pues entonces no se a que estamos esperando, dijo mi hijo.

    Sandra se apoyó en la pared, con las manos hacia atrás y a media altura, yo me acerqué a ella por detrás y le dije:

    –Tienes un culo fabuloso.

    Y poniéndome un condón introduje mi polla en el culo de mi adorada vecina, mientras mis manos acariciaban sus tetas, la verdad es que esta buenísima, cualquier excusa es buena para follársela.

    Su culo me recibió con alegría y yo comencé a mover mi polla en su interior, mientras con mis manos acariciaba sus preciosas tetas, ella gruñía de una manera muy intensa y se corrió varias veces, yo aguanté todo lo que pude hasta que me corrí, su coño se llenó con mi semen, no sé si había calmado sus temores, pero otras cosas si, después se puso la bata y volvió a su casa.

    De esta manera mi hijo, al menos de momento había calmado a nuestra vecina, pocos días después yo volvía de trabajar, había dejado el coche en el aparcamiento de la comunidad y me disponía a subir a mi casa cuando alguien me llamó, era nuestro vecino, el marido de Angela, le esperé y comencé con él una conversación normalita entre vecinos, que como estábamos, etc., hasta que de pronto elme preguntó:

    –¿Has notado tu algo raro en mi mujer?

    Me hice la sorprendida y le pregunté a que se debía su pregunta, me respondió que la notaba algo extraña últimamente, pero que lo que le había hecho saltar todas las alarmas había sido que hacía unos días la había llamado para decirle que se retrasaría en volver a casa y que su mujer al responderle parecía que estaba jadeante, como solía estar después de follar, comprendí que era el día que había estado con mi hijo, y para calmarle respondí:

    –Mira Tomás eres un hombre muy guapo y pareces tener una buena polla, seguro que Sandra está muy satisfecha contigo en todos los aspectos, seguro que ella nunca te pondría los cuernos.

    Por supuesto todo era una mentira piadosa, no es que Tomás fuera feo, pero tampoco era Míster Universo, y su polla no es que pareciera ser pequeña, pero tampoco era ningún pollón, pero mis palabras afectaron a su ego y me preguntó:

    –De verdad ¿Te parezco tan atractivo?

    Me di cuenta de que para calmar sus temores tendría que sacrificarme y le dije:

    –Por supuesto, si no fuera porque sé que eres un hombre fiel, te la chuparía aquí y ahora.

    –Pues hagámoslo, me dijo a él, yo siempre he tenido ganas de hacerlo contigo, y si nunca había dado ese paso era por miedo a que me rechazaras y me montaras un escándalo.

    Y cogiéndome de la mano nos fuimos hacía su coche, en el camino morreamos varias veces como me estaba dando cuenta que era normal en él no es que besara mal, pero tampoco demasiado bien, mucho peor que mi hijo, así que no era extraño que mi vecina viniera a que mi hijo se la follase.

    Cuando llegamos a donde estaba su coche él se apoyó en él, yo me arrodillé le baje los pantalones y los calzoncillos, dejando su polla descubierta, tamaño mediano, se la bese un poquito y haciendo una pequeña pausa le pregunté:

    –¿Sandra no te la chupa?

    –Algunas veces, dijo él, pero últimamente cuando lo hace siento que piensa en otra persona, no se poque.

    Yo volví a la tarea y me dispuse a hacerle una mamada, primero se la besé y luego me la metí en la boca, el empezó a gemir y apretó mi cabeza contra su cuerpo, mi boca siguió jugando con su polla y no me costó nada que se corriera cierta cantidad de leche salió de su miembro, pero en cantidad muy inferior a la que estaba acostumbrada con mi hijo o con otro de mis yogurines.

    No quería tragármelo, así que cogiendo uno de los pañuelos de papel que guardaba en mi bolso los escupí allí.

    –No me cogía en la boca y tuve que soltarlo todo, le volví a mentir.

    –Lo comprendo dijo él.

    Tras pensarlo un momento me preguntó:

    –¿Tú crees que estoy lo suficiente bueno para follar con una mujer como tú?

    –Vi que mi sacrificio tendría que ser completo y le dije:

    –Por supuesto mi amor.

    Yo llevaba un pantaloncito corto, y una blusa muy escotada que resaltaba mis tetas, aunque era septiembre el tiempo estaba siendo anormalmente bueno, abrí la puerta de su coche, primero me quité la blusa y mis tetas se quedaron al aire, me había acostumbrado a no llevar sujetador, sobre todo si mi marido no estaba presente, después hice lo mismo con los pantaloncitos. Me quedé solamente con un tanga diminuto de color amarillo, que rápidamente también me quité.

    Al ver mi desnudo la polla de Tomás recuperó su vigor, yo me tumbe en el asiento, él al verme dijo:

    –Estas buenísima, no sabes la envidia que he tenido de tu marido todos estos años.

    Me supuse que era pura palabrería para follar, pero decidí que era mejor que se creyese que me lo había tragado, así que abrí bien mis piernas, pero antes de hacer nada le pregunté:

    –Tienes condones.

    De vez en cuando le quito uno a mi hijo, para eso soy yo quien se los pago, me dijo.

    Se colocó en el asiento de atrás de su auto, encima de mi e introdujo su polla en mi interior, y si me hizo gozar, incluso tuve varios orgasmos, lo que ocurre es que después de que una se lo ha hecho con yogurines los hombres de tu edad parecen poca cosa, mientras el seguía encima de mi moviéndose a un cierto ritmo mientras me decía:

    –Que buena estas Clara y que bien follas, lo haces mejor que mi mujer.

    Yo, por la cam, había visto follar a su mujer con mi hijo y había visto que Sandra follaba muy bien, pero no era cuestión de decirle que era con él con el que mi vecina no lo hacía divinamente, así que me calle, jajaja.

    Mientras el se seguía moviendo dentro de mí y así estuvo un rato, en ese momento decidí proponerle un cambio de postura, él aceptó y se quedó debajo de mi encima del asiento, en ese momento caí en la cuenta de que era la primera vez que follaba con un tío en el asiento de un coche, lo cual hizo que el asunto me diera morbo, de otro lado al tenerme encima el comenzó a acariciar mis tetas, con verdadera ansia, mientras de nuevo me decía:

    –Que buena estas Clara.

    Lo cierto era que la situación me estaba excitando mucho, y él estaba cada vez más excitado, hasta que se corrió, como encima de los asientos del coche había un paquete de pañuelos de papel cogí uno con mi mano y quitándole el condón, procedía a limpiarle con él la polla, en ese momento me pidió:

    –Por favor, no le cuentes nada de esto a mi mujer.

    –Por supuesto dije yo, sabes que tengo mucho aprecio a Sandra, nunca la haría daño, este será nuestro secreto, y le guiñe un ojo.

    Su polla estaba flácida, y me dio pena así que probe a acariciársela, quería comprobar su vigor, desde luego me costó mucho más ponerla en forma que cuando lo hacía con los yogurines, pero, por supuesto jajaja, lo conseguí.

    Fue en ese momento cuando el llevó su mano a mi culo y dijo:

    –Menudo culo tan maravilloso que tienes Clara, y añadió, ¿Tu marido te la mete mucho por ahí?

    Le respondí que sí, que lo hacíamos con cierta frecuencia.

    –Que envidia me da tu marido, me contestó, antes Sandra y yo lo hacíamos con cierta frecuencia, pero últimamente está muy remisa.

    Era justo lo que le había contado su mujer a mi hijo, comprendí que debía de sacrificarme del todo así que le dije:

    –Pues si te apetece el mío, lo tienes a tu disposición.

    Parece que oír mis palabras le abrieron el cielo, así que me dijo:

    –Hagámoslo, por favor.

    Me puse a cuatro patas en el asiento del coche, el volvió a sacar otro condón y se lo puso y poniéndose de rodillas detrás me mí, se colocó el condón me la metió, mi culo estaba acostumbrado a pollas mayores, pero aun así gocé, mientras el entraba y salía de mi hasta que se corrió.

    Tras ello nos vestimos y subimos juntos en el ascensor como dos vecinos normales y corrientes.

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  • ¿Quién es Gaby?

    ¿Quién es Gaby?

    Bueno en esta ocasión quiero contar un poco sobre mi o lo que salga. ¿Quién es Gaby? Yo tengo 44 años recién cumplidos sin pareja actualmente con su vida enredada y un corazón lastimando debido a dos relaciones, una de 20 años, (gran parte de mi vida) y otra que duró alrededor de 5 años (muy intensa por cierto) pero bueno no voy a hablar sobre eso.

    Desde hace 7 años atrás aproximadamente descubrí gracias a las redes sociales el gusto por el erotismo, pertenecí a grupos eróticos donde pude expresar por medio de publicaciones lo que sentía, deseaba, en fin; así me di a conocer y también conocer gente además a mejorar mi autoestima porque durante esa relación de 20 años me hicieron sentir un patito feo.

    Con el pasar de los años le tomé cada vez más este gusto y empecé a escribir pensamientos eróticos, como esto es una confesión se la dedicaba a un mexicano del grupo que me gustaba mucho; un hombre que físicamente es muy guapo menor que yo, oscilaba por ese entonces por los treinta tantos abogado es su profesión y por su forma de ser y expresarse con sus publicaciones me prendía mucho. Así que cada pensamiento eran cosas que deseé en mi imaginación perversa (que ya han conocido ustedes por medio de mis escritos ja ja ja) que hiciera este hombre conmigo tanto así que me masturbaba, era una forma de sacarme las ganas que tenía acumuladas por ese papasito.

    Luego conocí a otro mexicano y ese hombre me coqueteaba, me decía en su forma de ser poliamorosa que quería tener algo conmigo y él todos los días me enviaba fotos desnudo, videos masturbándose expresando las cosas que me haría en la cama ósea me calentaba el oído y como por esa época llevaba a los 40 años mi libido empezó a subir; a cada rato quería coger y como no podía expresar o desahogar mis ganas como quisiera con mi ex esposo me tocaba sola.

    Luego conocí a esta persona en el cual me enamore como una loca que llegue a planear una vida con esa persona para ese momento termine esa relación de 20 años para entregarme al 100 % por esa persona.

    El sexo con él ¡uff! 10 de 10 o para mí lo era por la poca experiencia que tenía; con ese hombre podía hacer y deshacer lo que yo quisiera además viví cosas nuevas como también saque cosas erradas de mi cabeza que tenía y mi apetito sexual aumento con los años.

    Con él podía ser yo, no le oculte nada fui un libro abierto ya que con mi ex esposo fue una relación de esas que por falsas creencias que le meten en la cabeza la sociedad y la familia me llevo a sostener algo que hacía por los demás, en el sexo tuve muchos tabús, críticas; no pasaba de lo básico; ósea me tocaba ocultar mis gustos y mi forma de ver las cosas. Por ese entonces continué con mis publicaciones que eran alusivas a las cosas que sentía por aquella nueva relación.

    Con respecto a mi gusto por los relatos eróticos llego por otro mexicano jajaja dirán pero ¿Cómo así que solo mexicanos?… es que al grupo que pertenecía sus administradores eran mexicanos y la mayoría de los integrantes también lo eran así que conocí a varias personas entre mujeres y hombres y por ese entonces tuve amistades bonitas.

    Bueno continúo con el chisme, este mexicano escribía unos relatos que ¡Wao! Por Dios prendía a cualquier mujer, en varios me imaginé siendo la protagonista y con mi libido a mil pues ya se podrán imaginar las calenturas que me daban que con una mano tenía mi celular leyendo y con la otra en mi coño hurgándomelo jajaja o tenía sexting con mi pareja porque a él también le gustaba la literatura erótica.

    Y así por varios meses leyendo sus relatos, cuando tuve la oportunidad de chatear con el autor y expresarle mi gusto por sus escritos, me pregunto que si escribía le dije que solo pensamientos eróticos pero que quería en algún momento llegar a escribir relatos, me dijo que porque no lo hacía y me animé hacerlo así que creer mi primer relato llamado que está en la categoría de tríos HMH; fue una inspiración por un vecino más joven que yo que deseé mucho. (¿Les digo algo? Hace unos meses después de 10 años lo volví a ver y ¡uff! Esta como quiere; supe que aún me gusta)

    Bueno sigo… jajaja ese relato tiene su inicio que fue real y la otra parte es imaginación (si, es una de mis fantasías sexuales) por lo consiguiente me desahogue en esa historia lo que me habría gustado vivir aquella noche y con ayuda de ese mexicano en cuestión de redacción y demás nació mi primer relato que después lo publicaré.

    Gracias a esa relación que tuve por ese entonces viví e hice por primera vez chat hot…él sexting; compartíamos fotos, videos… en fin de ahí el gusto por tomarme fotos desnuda. Preguntaran ¿Qué parte de mi cuerpo me gusta? Pues esta mi boca por la forma de mis labios y mis senos que son de tamaño mediano (la foto de mis perfiles) entonces en la actualidad cuando me siento caliente me tomo fotos en diferentes poses, llegando a excitarme viendo mi cuerpo que termino por amasar mis tetas, pellizcando mis pezones hablándome cosas sucias y hurgándome mi coño. Veo mis fotos he imagino que salgo de mi cuerpo y le hago el amor a mi gusto.

    Se preguntarán ¿Si soy bisexual? Eh… no sé, pero si puedo ver la belleza de una mujer y decir que me gusta, me gusta el porno lésbico y me excita mucho más que el hetero. Tuve una compañera de trabajo que me gustaba mucho y gracias a ella me inspiré en un relato que ya publiqué titulado “Que locura”.

    ¿Qué si me gustaría tener una experiencia lésbica?

    Si, pero esa mujer me tiene que gustar mucho, tener una conexión y me gustaría que fuera lesbi o bisexual ya que con su experiencia me enseñaría a mí.

    ¿Qué otras fantasías tiene Gaby?

    Un trío en dos hombres y dos mujeres, sexo en un bar swinger (añoro con ir a un bar me considero ser voyerista), sexo en un baño de un bar, en un mirador, en un carro, en la playa… Por ahora esos. Los tríos no son con cualquier persona ese hombre o mujer debe existir una química y un gusto físico y las demás fantasías por supuesto que con mi pareja, que sea un hombre cómplice de mis travesuras y una mente sucia como la mía jajaja.

    ¿Qué no hace Gaby?

    No orgias, no sexo casual es más pienso que soy demisexual por eso no tengo el prontuario de hombres.

    ¿Qué si esto me afecta?

    En lo absoluto porque el sexo sin sentimientos es un sexo vacío y coger por coger nah… No es mi gusto.

    Con mis relatos juego con mi mente sucia morbosa y perversa que durante o después de escribirlos me excito tanto que mis relatos llevan mis fluidos jajaja… así que cada vez que lean uno sabrán que lleva un toque especial.

    Bueno espero no haberlos aburrido y si llegaron hasta aquí (leyendo) es porque quería saber de mí. Gracias por leerme y dar like a mis historias perversas eso me da felicidad porque les gusta lo que escribo y además que puedo llegar a excitarlos como a mí.

    Les mando un beso y chao, se despide esta loca soñadora.

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  • El sexo más delicioso

    El sexo más delicioso

    Les cuento un poco para entrar en contexto, tengo 38 años, soy cubano y vivo en Uruguay, soy alto de cuerpo atlético, mi esposa de 1.50 de 33 años, trigueña de un cuerpo delicioso con ricas tetas que llaman la atención, además de su extremadamente grande conchita que resalta con cualquier prenda que lleve puesta además de robar suspiros por dónde pasa, es cubana también.

    Todo comienza ya que llevamos 18 años de matrimonio con un sexo intenso delicioso y brutal, pero con el tiempo ha ido todo disminuyendo hasta el punto que ya no era lo mismo, así que un día nos ponemos a conversar de todo y así de un momento a otro sale el tema y no sé cómo fue pero hablamos de un hombre que salió en la tele, el tipo fuerte alto y ahí mismo le dije:

    Yo: ¿Te gustó el actor?

    Ella: No, pero se ve bien..

    Yo: Ese actor con el tamaño que tiene así debe tener de verga.

    Ella: Quizás, no tengo idea.

    Yo: Y si tienes la oportunidad.

    Ella: No sé, pero siempre he tenido ese sueño de ser penetrada por dos hombres.

    Yo: pues a mí me gusta la idea

    Ahí estuvimos hablando de todo lo que le gustaría con dos hombres, que le encantaría ser penetrada bien profunda por dos hombres y que la llenen de leche al mismo tiempo.

    Eso era nuevo para mí pero ella no se atrevía a hacerlo, así que nos besamos y vi que la tenía toda mojada toda empapada, una delicia, ahí estuvimos haciendo el amor por mucho tiempo y con una lujuria y un desenfreno brutal con corridas diversas, le metí un consolador rosa que tenemos y le hice doble penetración ese día, ella terminó viniéndose en mi boca era todo un fuego, todo una película porno.

    Acabamos ese día con más deseos.

    Tanto así que hablamos más del tema y le propuse buscar a alguien, pero no quiere por perjuicios.

    Ella no se anima a dar un paso más y les prometo que cuando hablamos del tema ella se pone bien caliente y terminamos cogiendo como salvajes.

    Espero les haya gustado, esperen más relatos.

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  • Mi hermanastra mayor (parte 3/4)

    Mi hermanastra mayor (parte 3/4)

    Confusiones y dudas:

    Con Fabiola las cosas parecían ir bien, pero estaba equivocado, porque ella pasaría de estar como lora platicando conmigo, a solo limitarse a saludarme, y sin más, seguía su camino y se ponía hacer lo suyo. Hace una semana atrás ella hasta me había lanzado un beso al aire, y ahora pasaba de mí, pero no se la veía molesta en su semblante, y algo que si cambió fue su manera de vestir, ella comenzó a usar pantalones holgados, dejando de lado sus licras apegadas al cuerpo.

    Me tomó tiempo, pero al fin llegué a saber por qué Fabiola actuaba así, eran por dos razones: la primera era porque había regresado nuevamente con su novio, y la segunda razón era porque yo le había mandado mano, y ella se creía que yo no le iba a devolver sus insinuaciones por ser yo algo tímido. Entonces para no hacerla sentir incomoda yo también iba a mi royo y pasaba de ella.

    No era mi intención, pero cuando ignoraba a Fabiola, ella hacía lo necesario para que le heche el ojo, por ejemplo: cuando ella pasaba cerca de mí dejaba caer un objeto, pero yo ni la regresaba a ver ni le ayudaba a recogerlo, igualmente cuando ella estaba por ahí arreglando algo y se tenía que agachar cerca de mí, yo seguía mirando mi teléfono, y al verla de reojo, notaba en su semblante que se iba algo desilusionada.

    Espiado a lo lejos:

    Después de dos semanas Fabiola regreso otra vez a ponerse sus tan añoradas licras y blusas apegadas a la piel, y ahora siempre que ella venía de afuera me buscaba por toda la casa hasta dar conmigo, y cuando me veía se detenía a contemplarme y saludarme tiernamente, nuevamente estaba apegada junto a mí haciéndome la conversa, y se la pasaba sonriendo cuando charlábamos.

    Por ejemplo, al día siguiente mis primos estaban afuera de la casa jugando fútbol en la calle, pero yo estaba ocupado lavando mi ropa en la piedra, en eso escuché que Fabiola hablaba desde afuera diciendo que ya saldría a jugar. Yo estaba en lo mío, cuando de la nada escuche la voz de Fabiola que estaba atrás de mí, que me decía en tono burlesco y sonriente:

    -Qué bonito se te ve lavando esperancito. ¿Estás de lavada?

    Al girarme, la vi apoyada en las escaleras contemplándome con una sonrisa encantadora. No sé, pero cuando Fabiola se porta así conmigo, hace que mi cuerpo se torne nervioso y torpe, así que le dije:

    -Pues.. cuando toca lavar ya toca.

    Ella me dijo:

    -Entonces te dejo que laves tranquilo Marquitos

    Yo vi que ella se iba para afuera, así que regresé a lavar. Pasaron diez minutos y mientras yo fregaba mis medias, tuve otra vez la sensación de que alguien me estaba observando, así que volteé levemente hacía la puerta de afuera, y vaya sorpresa me lleve ver a Fabiola en una esquina, arrimadita en la pared con la mirada fija hacia mí, yo estaba ese día en bermuda y creo que por eso a Fabiola le resultaba atractivo verme así moviendo mis caderas al lavar, y como sabía que tenía una fascinación hacia mí trasero, seguro estaba disfrutando de la vista. Yo continúe con lo mío y me hice el que no la veía.

    La minifalda:

    Llegó un fin de semana y mí madre me pidió que arregle la casa porque ella no vendría hasta la noche, además Fabiola se había pasado recientemente a la recamara del segundo piso, por lo que ya no tenía porqué ayudarme con la limpieza de la planta baja.

    Lo primero que iba a hacer sería barrer todo el patio, y en medio de la limpieza, escuché que Fabiola bajaba del segundo piso con un cesto de ropa sucia, y ni bien ella vio que yo estaba cerca de la piedra de lavar barriendo el patio, se dio la vuelta en medias escaleras y subió nuevamente a su cuarto.

    Debo decir que antes de que Fabiola se metiera a su cuarto, la vi usando una licra negra junto con una blusa beige de tirantes apegada a su cuerpo, y estaba puesta unas chancletas.

    Transcurrieron 15 minutos cuando escuche un sonido tipo: clac, clac, clac, era Fabiola que salía de su cuarto nuevamente, y cuando comenzó a bajar por las escaleras ese sonido tipo: clac, clac aumentó, y madre mía lo que mis ojos estaban a punto de contemplar.

    Fabiola por fin terminó de bajar las escaleras y me dijo con tono suave:

    -Buen día Marcos

    Yo estaba de espaldas barriendo, y le devolví el saludo mientras volteaba a verla, y cuando vi como estaba vestida, me quedé mudo. mis ojos la miraron de arriba abajo: traía puesta la misma blusa beige de tirantes apegada a su cuerpo, pero ya no estaba con aquella licra negra, ahora estaba puesta una minifalda de tela floreada super cortita y apegada a su cuerpo, y el ruido tipo: clac, clac, clac, eran porqué la muy condenada estaba usando unos tacos altos color negros.

    Fabiola fue directo a la piedra y se puso a lavar. Que hermosa y sensual se la veía vestida así y que señoras piernas se le notaban, a mí me entró un deseo incontrolable de ir y abrazarla por la cintura, pero me limite a solo mirarla.

    Le dije sí estaba cómoda lavando puesta esos tacos altos, y ella en tono tierno dijo:

    -Si, ¿por qué?

    Yo le dije que tenía mis dudas, pero si ella estaba cómoda lavando en tacos, no se diga más.

    Yo tenía que seguir arreglando la casa, así que me iba a meter a arreglar la cocina con desgana, pero antes de entrar me detuve en medio camino y dije:

    -¿Fabiola?

    Ella me miró, y cuando tenía su atención le dije:

    -Estás muy bien vestida así

    Y le hice una seña con mi mano de Ok, en eso Fabiola me sonrió con un gesto de picardía, y sin soltar sonido alguno, sus labios me decían:

    -Gracias

    Ella regreso su mirada a su ropa, y yo sin saber que más decirle me metí a la cocina a terminar lo que mi madre me pidió que haga.

    Caricias y roces:

    Un día, no sé qué estaríamos viendo por zoom, pero en la sala estaban mis primos, mis padres, y yo conectados en la computadora, en eso Fabiola abrió la puerta de la sala, y con una sonrisa saludo a todos y dijo:

    -¿No me esperaron? Que malos. Ya vengo, voy a cambiarme y regreso

    Cuando Fabiola entró, la vi puesta un vestido corto con abertura en su pierna izquierda de color negro, y acercándose a mi primo que estaba sentado a mi lado ella le dijo:

    -¿Puedes recorrerte un poco, porfa?

    Y diciéndome hola Marquitos, se sentó junto a mí.

    Bajaron levemente la luz para ver mejor el zoom, y en eso me invadió un deseo de tocarle la pierna a Fabiola, la misma pierna por donde ese sexy vestido tenía una abertura. Al darme cuenta ya la estaba acariciando, y cada vez más y más, y en eso ella agarro mi mano con las suyas como diciendo: para de hacer eso, por lo que las deje quietas, pero en eso ella comenzó a acariciar mi mano con cariño, dando círculos suaves con sus dedos en mi mano por dos minutos creo.

    Después ella se levantó diciendo que iba al baño, y cuando regreso ya no se sentó a mi lado, sino que se fue atrás del sillón, yo quería voltear para ver en qué parte estaba, pero no me atreví y mejor me concentré en el zoom.

    Llevábamos 30 minutos de zoom, cuando noté que alguien me rosaba el cuello por detrás: primero una vez, luego dos veces, y en la tercera vez que note ese roce, agarre con mi mano algo molesto pensando que era alguien de mis primos molestándome, y vaya sorpresa que me lleve cuando vi que esa mano era la de Fabiola, que me estaba acariciando el cuello con sus dedos, y al darme cuenta la solté.

    Después de un momento Fabiola se apegó a mi nuca, y note que me tapaba la boca con su mano muy suavemente, y en medio de eso se terminó el zoom, y ella se apartó para ir a la cocina para traer refrigerio para todos. Cuando volvió actuaba como si nada, y cuando se acercó a mí, ella me miraba con una sonrisa coqueta diciéndome:

    -¿Se te antoja?

    Yo le dije que no muchas gracias, y continuó repartiendo refrigerio a los demás.

    Esperándola fuera del baño:

    Días después, por la noche yo estaba en mi cuarto cuando tocaron a mi puerta, al abrir era Fabiola que quería que le ayude a cambiar el gas del calefón, cuando cambié el gas ella me dio las gracias y se metió al baño, pero no aseguro la puerta y la dejo entre abierta, cosa que desde afuera se lograba ver el interior del baño, no tanto, pero sí levemente. Comenzó a sonar la regadera y yo me preguntaba:

    -¿Dejaría entre abierta la puerta para que yo entre, o querrá que solo la mire?

    Ante la duda no hice ninguna de las dos y me quedé esperando a unos cinco pasos.

    La regadera cesó, Fabiola salió envuelta en su toalla a colgar su interior en el tendedero. Se la veía sexy con esa toalla envuelta, que la cubría desde sus pechos hasta sus muslos, y la luz que provenía del pasillo reflejaban a sus brazos y piernas que seguían aún mojadas, y cuando terminó de colgar me miró con una sonrisa. A mí me dio por hacerle un gesto para que viniera donde mí, y acercándose me dijo:

    -¿Que ocurre?

    Yo algo nervioso le dije:

    -He… nada nada. Olvídalo

    En eso ella acercándose más a mí, insistió y dijo:

    -Dime nomas, que pasa

    Yo solté lo primero que sentía, así que le dije:

    -Solo quería decirte que te vez hermosa, y tienes una piel radiante

    Al escuchar eso, Fabiola me dijo que lo que estábamos haciendo no resultaría bien, que lo que sentía yo, era muy probable una obsesión, me dijo que busque chicas de mi edad. Yo estaba por decirle algo más, cuando en eso mi madre estaba acercándose y Fabiola subió las escaleras y se metió a su cuarto.

    Yo me preguntaba:

    -¿Acaso fui muy directo?

    Y con esa inquietud me fui a mi cuarto.

    Continuará.

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  • Me enseñó un sexo que desconocía (parte 4)

    Me enseñó un sexo que desconocía (parte 4)

    A la mañana siguiente, cuando me desperté, Richi estaba esperándome con unos mates listos, con pan casero, manteca y dulces. Al terminar me preguntó si sabía cabalgar y le dije que sí. Se fue para volver media hora después montando un caballo y trayendo al otro al costado. Montamos y fuimos a dar un paseo, tomando una ruta de tierra que se extendía hasta donde daba la vista y que recorrimos hasta llegar al borde de una ciudad. Ahí me enteré que estábamos en un campo cerca de San Antonio de Areco. Volvimos, y mientras él devolvía los caballos, yo me zambullí en la pileta donde se me unió después.

    Me desnudó para secarme y él también se sacó el short. Se sentó en unos cojines y me puso a mi entre sus piernas para masajearme usando esa crema que me relajaba tanto. Después me indicó a mi como masajearlo a él. Así estuvimos mucho rato, masajeándonos mutuamente. Cuando estuvimos totalmente relajados y en armonía mutua, me llevó a una silla, se sentó y me puso a horcajadas sobre sus piernas, mirándolo. Me empezó a masajear los pechos, la cola y a acariciar el clítoris, mientras yo lo besaba y jugaba con su miembro en mis manos.

    Me tonó de la cadera para levantarme y yo puse la punta de su pija en mi conchita y fui bajando suavemente hasta tenerla dentro y quedar apoyada en sus piernas. Me abrazó y me dije que apenas se moviera, que sintiera el placer de estar así, acariciándonos, disfrutando del cuerpo del otro y de su excitación y deseo. Mientras seguimos besándonos, acariciándonos.

    -“Me encanta sentirte dentro de mí. Tu calidez, tu olor, la tersura de tu piel, todo me gusta.”, le dije.

    -“A mí también. Se siente muy linda tu piel, con olorcito a hembra caliente”, respondió

    Era la primera vez que me sentía tan entregada no solo al sexo, si no a la ternura y a una relación profunda con mi compañero sexual. En general era de retacear mis sentimientos. Si bien era totalmente abierta a la sexualidad, mi corazón lo cuidaba bajo fuertes corazas. Pero con Richi me sentía segura, confiada, protegida, mimada, deseada.

    -“¿Que sentís Irina?”, preguntó.

    -“Que me gustás mucho. Me abriste toda y me siento bien. Nunca pude estar así con alguien. Abrazame”.

    Él tenía práctica en hacer durar el coito y yo estaba muy interesada en que no se acabe. Me sentía muy flojita y suave, totalmente entregada al placer sexual y al placer de sentir a alguien con toda la empatía. Estuvimos largo rato así y después me levantó y me dijo que pusiera la pija en mi culito y así lo hice. Me tuvo para poder bajar suavecito hasta tenerlo nuevamente dentro mío y pasamos otro largo rato disfrutando el sexo anal. En ningún momento permitió que la calentura me lleve puesta. Se quedaba quieto o me pedía que no me mueva, hasta bajar la tensión sexual. Después volvía a acariciarme.

    -“Vamos a tener que ir a la cama porque las piernas no me dan más”, dije en un momento (cuando ya deberíamos haber pasado más de 40 minutos en la silla), “pero quiero seguir”.

    Fuimos a la cama, me puse boca abajo para seguir penetrando mi cola y así nos quedamos disfrutando mientras él me abrazaba, me besaba la nuca, me acariciaba y me hablaba al oído todo lo que sabía que me gustaba y calentaba, que era su putita, que tenía una cola divina y que disfrutaba penetrarla, que era la pendeja más hermosa que tuvo entre sus sábanas y otras cosas por el estilo.

    A la vez me preguntaba y yo, cada vez más suelta le contaba cuanto disfrutaba su pija y sus caricias y que era el hombre que más me había hecho gozar. Y en ese momento, besándonos y hablando casi en susurros, le dijo “te quiero”. No contestó, seguimos un rato largo hasta que empezó a hacer más fuertes los movimientos y minutos después acabamos. Me besó y abrazó y me dijo que era un encanto mientras seguía pegado a mí. Luego nos bañamos en medio de caricias y chistes y fuimos a tomar mates al living.

    -“Me dijiste -te quiero- en medio del sexo ¿sabés?”

    -“Si, es que te quiero. Me tratas muy bien y nunca me sentí tan cómoda, confiada y segura con alguien. ¿Te molesta? Yo sé que nunca vas a ser mi novio o pareja, pero eso es lo que me pasa”.

    -“¿Cómo me va a molestar? Para nada. Pero no quiero que sea un problema en el sexo ni en esta relación con tanta diferencia de edad”.

    -“¿Por qué lo sería? Hoy el sexo me resultó fantástico. Más profundo y pleno que nunca”.

    -“Me alegro, porque el buen sexo no es solo corporal o mental, tenés que poder entregarte al sentimiento de empatía con el otro y no solo al sexo”.

    Y de a poco terminamos enredados en una relación extraña y atípica. Nos juntábamos exclusivamente para tener sexo, pero el sexo era con cariño y ternura. Con juegos de dominación, algo de sado y bondage, pero mucho cuidado. El sexo se volvió más intenso, más prolongado, más pasional. Nos veíamos una vez por semana, ya que yo había vuelto a la Capital, a la Facu y no lo tenía más al lado de mi casa. Antes que llegue el otro verano, un finde que me pidió que vaya a verlo, me dijo que se iba a vivir a Europa, para estar cerca de sus hijos y, sobre todo de su nietito que acababa de nacer.

    -“Te voy a extrañar horrores. Por tu culpa dudé muchísimo si me iba o no, pero mi hijo me necesita y yo necesito a mi nieto”.

    -“Me voy con vos”.

    -“Ni lo sueñes. Tenes que hacer tu vida y no va a ser conmigo Irina. Sabíamos de entrada que esto duraba un tiempo y nada más. Sos la cosa más dulce y bonita que tuve y te voy a recordar siempre”.

    -“Viejo puto”, le dije con lágrimas en los ojos. “Me dejas sola con los pendejos que cogen mal y peor ahora que los comparo con vos”

    Me abrazó, me besó y pasamos un finde de sexo desenfrenado como si quisiéramos llenarnos del otro antes de perderlo. Me dejó a una cuadra de mi casa, me besó y se fue para Ezeiza. Esto pasó hace siete años y todavía me masturbo muchas noches pensando en los momentos de cama y sexo con Richi.

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  • Grupal con camioneros, nos cambió la vida (parte 2)

    Grupal con camioneros, nos cambió la vida (parte 2)

    El camionero llamó a uno de ellos de nuevo, le dijo que tenía una putita para compartir esa noche en la terminal. Pao por hacerse la loca se abrió la concha con las manos, respondiendo cuando el camionero dijo que era una para darle mucha pija. Del otro lado del teléfono aullaba el involucrado, reíamos, y allí le dije al camionero: Decile que si mantiene el aullido un rato lo invitamos a él, del otro lado del teléfono se desesperaba en el grito, tome el aparato celular y se lo pasé por la concha y Pao dijo ¡si, que sea este! Reímos y el camionero le dijo que cuando llegue al parador vaya directo al dormitorio grande, que allí estaríamos.

    Llegamos a la terminal o lugar de descanso, había una garita, un guardia o algo así, en la entrada. Paola se arregló, se sentó y puso la campera que había quedado tirada en el piso de la cabina. El camionero saludo, le dijo a Pao que no se preocupe que de abajo el de la garita casi no la vería. Avisó que dejase entrar al auto de atrás y que cuando llegue el “Turco” le diga que estacione del lado de atrás.

    Se veía una gran arboleda, una zona muy amplia con una casa muy linda, una entrada en el frente, muy amplia y con una pequeña galería, y dos alas que se extendían a los lados de la misma. Había varios camiones frente a una de las alas y detrás, más alejados, de la casa. Nosotros, con el camión, fuimos a la parte de atrás de la casa, que tenía toda una larga galería, muy linda, con enredaderas. Paramos como paralelos a esa galería y bajamos. Oscar dejo el auto también allí.

    Bajamos y entramos en una gran habitación. Tenía una cama, grande, un armario de esos viejos de madera con 4 puertas y las dos del medio con espejos ovales. Una mesa redonda, como de plástico y chapa, había varias sillas distintas y una puerta, con un vidrio esmerilado o pintado, que daba a un baño, pero casi todo eso lo vi después, porque entramos Pao, el camionero, Oscar y yo, en ese orden y en ese orden eran las manos en la cola de Pao. En los pasos de la puerta a la cama, ya le habíamos quitado la campera y la remera, y la pollerita la tenía enrollada en la cintura.

    Llegamos a la cama y la pusimos en 4, el camionero comenzó a besarle y chuparle la concha y la cola, Oscar y yo le pusimos nuestras pijas en la boca. A mí me encanta, me enloquece verla así, con dos pijas en la boca, o alternado una a otra.

    Ella lo sabe, lo hablamos millones de veces, y me mira, desde abajo, muy puta y picarona. Mientras el camionero le comía a lengüetazos desde atrás yo le lleve mis dedos a la concha, era un mar, una catarata de fluidos y saliva. Le pegué un cabezazo al camionero y él se vino para la boca de Pao y yo me fui para atrás de ella, a penetrarla por la concha. MI pija le entró fácil, estaba muy lubricada, abierta con los dedos y caliente desde hacía horas. La bombeo, y la bombeo, ella se saca las pijas de la boca y me habla. Yo creo tener claro las locuras de cada uno, creo.

    Le digo a Oscar que se ponga un forro y se tire boca arriba al costado nuestro. Se la saco a Pao, le doy una nalgadita y le digo que se lo monte a Oscar, el camionero me mira como desilusionado. Yo le dejo ver mi sonrisa socarrona que él no entiende, y me pongo un forro. Pao le pasa las piernas a ambos lados de Oscar y se deja penetrar, no muy lentamente. Pao sabe cómo seguiremos, y le toma la pija con la boca a camionero que se queda un instante como sin entender. En ese movimiento baja su torso, acerca las tetas al pecho de Oscar y yo me acomodo para penetrarla por la cola y hacerle una doble penetración. Despacio. Despacio, solo la punta, ella esta ensartada por la pija de Oscar.

    El camionero abre sus ojos, grandes, Pao no se la chupa, me habla, gime. Se la pongo un poco más, y más, Oscar está quieto, como dejando que yo entre. Apenas le bombeo, casi que nada, casi que solo voy entrando, despacio, despacio. Le digo al camionero: ponete un forro, Pao arquea la espalda, levanta la frente y me mira para ir cerrando despacito los ojos. ¿Me parece a mí o se sonríe? El camionero se apura, se pone atolondradamente el forro, con mi mano derecha lo guio a que salga de la posición en la que estaba en la cama y venga a donde estoy yo.

    Ahora si le bombeo un poco, ahora si trato de metérsela toda, toda bien al fondo. Se la mantengo bien al fondo, un instante quieta y empiezo despacito a salir, despacito, demorando solo la cabeza mientras, Pao gime. Me muevo, el camionero ya entendió su oportunidad, ya se agarra la pija enfervorizada y le dejo el lugar.

    Él tiene una pija corta, pero gorda, bien gorda. Pao es una diosa, es toda mi intimidad compartida, tenemos muchas charlas, sabemos que nos gusta. Esa pija gorda es la que quiere ahora, ese movimiento brusco y tosco del camionero es lo que quiere, yo acabándole en la boca, eso es lo que queremos, eso es lo que hablamos varias veces y muchas más veces lo hablaremos después.

    El camionero la penetra, le entra de una, ahora si Oscar también la bombea, los dos le dan. Yo le acabo en la boca, y así acabamos los 4. Ufff que polvo, Oscar a lo largo, en el mismo lugar, Pao igual, boca arriba, con mis gotas de leche cayéndole muy lentamente, y el camionero parado en el extremo de la cama con su pija cayéndole, muerta.

    Un instante después, como cinematográfico, Pao aun con sus con sus ojitos cerrados, que se abren picaros cuando escuchamos estacionar un camión y nuestro amigo diciendo: ¡Llega el refuerzo!

    ¡Nos cambió la vida, continuamos con muchas, muchas otras experiencias, que de a poco, contaremos! Saludos, Pao y Edu.

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  • Mi suegro me emputeció

    Mi suegro me emputeció

    Hola me presento, me llamo Lorena, tengo 49 años, llevo varios años casada, para que mi historia pueda comprenderse debo referirme a la familia de mi marido, su padre Diego es un hombre de más de setenta años muy activo, se cuida mucho y hace deporte. Es un hombre de negocios al que le ha ido lo suficientemente bien como para tener a todos sus hijos masculinos trabajando para él, son cinco y además tiene seis chicas.

    O sea un total de once hijos, su exmujer, mi suegra siempre me pareció una mujer amargada, buena como coneja, pariendo hijos, pero siempre tuve la sensación de que no sabía follar.

    Cuando mi suegro decidió separarse de su mujer y hacerse pareja de una mujer mucho más joven que él no me pareció mal, si yo fuera hombre no quería estar con una mujer como esa, el problema fue que esa separación se trasladó a la relación del padre con los hijos, y a los negocios, mi marido y sus hermanos intentaron hacerse con el control de los negocios, pero en esa guerra mi suegro ganó, y los hijos quedaron a su merced temiendo lo que su padre pudiera hacer con ellos.

    Y fue en esa circunstancia cuando alguien de la oficina de mi suegro, me llamo para decirme que este quería hablar conmigo en su casa la tarde del día siguiente, insistió en que solo conmigo, no con mi marido.

    Tras hablarlo con este decidimos que acudiría, me decidí a vestirme de manera muy elegante con un traje y chaqueta de color crema, y debajo una blusa rosa, la falda era un poco por encima de la rodilla y llevaba unas medias negras y unos zapatos de tacón del mismo color y es que siempre había sentido que mi suegro sentía una cierta atracción hacia mis piernas.

    Procure ser puntual, llegué a la puerta del chale donde vivía mi suegro, me respondió una voz femenina que no era la de Violeta, la criada que llevaba unos años con mi suegro, tras identificarme se abrió la puerta, camine por el jardín hasta llegar al chale y allí al llegar me abrió una mujer, ligeramente más mayor que yo, éramos muy diferentes ,yo soy más alta, yo tengo el pelo castaño y largo el de ella rubio y corto, aunque supongo que con algo de ayuda, jajaja, mi tetas son grandes, las de ella pequeñas, pero la verdad es que resultaba muy sexy, me imagine que sería Sonia la nueva pareja de mi suegro y entendí perfectamente que mi suegro la prefiriera a ella a la cacatúa de mi suegra.

    Me dio un beso de bienvenida en la mejilla, y efectivamente se me presentó como la nueva mujer de mi suegro, me inspiraba mucha simpatía, pensé que en otras circunstancias hubiera podido ser mi mejor amiga, y bueno no descartaba que si todo se arreglaba lo fuera, me llevó al despacho de mi suegro, este tenía expresión de enfado en su rostro y no me ordenó sentarme, Sonia permanecía detrás de mí.

    De pie donde estaba tras un momento que parecía preparado para aumentar mi inquietud comenzó a hablarme, me manifestó las quejas contra la actitud de sus hijos, entre ellos mi marido y luego añadió, sin darme en ningún momento oportunidad de replicar:

    -¿Tú sabes Lorena de dónde vienen todos los males de esto?, me pregunto muy retóricamente puesto que no me dio oportunidad de contestar, de la existencia en nuestra familia de mujeres muy decentes que al final lo complican todo, comenzando por tu suegra

    Yo le escuchaba intrigada, el siguió con su discurso:

    -Así que he tomado una decisión, las mujeres que quieran formar parte de este clan familiar deberán de ser unas putas, de hecho, Sonia me tiene enamorado precisamente porque es putisima, y es lo que quiero en la familia mujeres muy putas que estén dispuestas a hacer lo que yo quiera, cuando yo quiera y donde yo quiera. Tu eres la primera a quien se lo voy a proponer, pero de aquí a un mes puedes estar seguro de que las mujeres de esta familia que trabajen, o cuyos maridos trabajen para mi serán putisimas, comenzando por ti, mis hijos que se queden conmigo serán unos cornudos, pero sus mujeres también porque yo me ocupare de que vosotras folléis las unas con los maridos de las otras.

    Lo sorpréndete para mí fue que escuchar hablar a mi suegro así me estaba poniendo caliente, entonces mi suegro continuó y dirigiéndose a mí me dijo:

    Ahora tú decides Lorenita, puedes seguir siendo una mujer decente, te vas de esta casa, y le dices a tu marido que se busqué la vida en otro lado, o te desnudas y me demuestras lo puta que eres, tú decides.

    La propuesta de mi suegro me dejo confusa, sabía que, si me iba y me mantenía como mujer decente, en palabras de mi suegro, este le iba a hacer la vida imposible a mi marido y le iba a impedir tener un empleo lo suficientemente decente para mantener nuestras condiciones de vida, pero de otro lado era consciente que tras este argumento estaba el hecho de que las palabras de mi suegro me habían puesto caliente.

    No sé si ante mi propia sorpresa comencé a quitarme la camisa y luego la falda quedándome con un conjunto de lencería blanco, en esos momentos oí la voz de mi suegro que decía:

    Ya me imaginaba yo que iba a estar de acuerdo con mi propuesta Lorenita, y ahora quítate el sujetador.

    Lo hice, dejando mis tetas al aire, intenté tapármelas cruzando mis brazos, pero mi suegro me lo prohibió, quería ver bien mis tetas, después me ordenó darme la vuelta y quedé con las tetas al aire delante de Sonia que al verme así dijo:

    -Cariño tan y como sospechabas tu nuera tiene un par de buenas tetas.

    Mi suegro me ordenó volver a girarme y cuando lo hice se quitó los pantalones y los calzoncillos, estaba desnudo de cintura para abajo y con su polla al aire, me ordenó quitarme las bragas, me dio mucha vergüenza, pero sabía que no tenía otro remedio, y de nuevo debía de reconocer que estaba excitada, así que me baje las bragas y me las quité, de esta manera estaba ante mi suegro completamente desnuda, mientras él se encontraba ante mí, sentado en el sofá con su polla tiesa, volví a oír la voz de Sonia que decía:

    -Otra vez llevas razón cariño tu nuera tiene un buen culo.

    -Lo sé, dijo mi suegro, yo perdiéndome años de gozar de esta delicia por respeto a unos hijos que cuando les ha venido bien me han apuñalado por la espalda, pero eso se acabó, Lorenita es hora de que comiences a cumplir tu compromiso, ven aquí arrodíllate y chúpame la polla.

    Sabía que estaba ante un momento decisivo de mi vida, hasta entonces aunque hubiera hecho mis cosas había sido una mujer decente, pero si hacia lo que mi suegro me ordenaba me iba a convertir en una puta, pero como ya he dicho antes sabía que no tenía alternativa y mi coño me lo pedía, así que fui a donde estaba mi suegro, me arrodillé ante él, con un gesto que además de acto sexual tenía un componente muy simbólico, y comencé a besar su polla, y posteriormente me la metí en mi boca y comencé a moverla, mientras mi suegro me sujetaba la cabeza para marcar el ritmo. Mientras sabía que detrás de mi estaba Sonia mirando el espectáculo.

    La polla de mi suegro era más grande de lo que yo esperaba, y se resistía a mis lamidas, mientras decía:

    -Que bien la chupas Lorenita y pensar que hasta este momento solo se ha beneficiado de ello el mequetrefe de tu marido, por suerte eso ha terminado, muchas pollas van a gozar de tu boca.

    Debía haberme sentido humillada, pero la verdad es que no lo sentía más bien estaba excitada, tras un rato así sentí como mi suegro se corría, no me dejo salirme y me hizo tragarme toda su leche, cuando hubo terminado de eyacular me aflojó la cabeza y me dijo:

    -Ahora Lorenita límpiame bien la polla con tu lengua.

    Cuando terminé de hacerlo, con su polla bien limpita me dejo levantarme yo estaba de pie desnuda ante él en ese momento siguió con sus condiciones:

    -A partir de ahora en tu cuerpo, y les pasara los mismo a las otras putas, no entrará más leche que la mía, con tu marido y con los demás usaras condones y si el cornudo, ya lo es jajaja, de mi hijo te pone problemas le dice que venga a hablar conmigo.

    Luego prosiguió:

    -Otra cosa Lorenita, más que mi putita, eres la putita de Sonia, harás todo lo que te pida, por encima de mí, si te pide que me mates me matas, y vas a comenzar ahora mismo teniendo sexo con ella.

    -Nunca lo he hecho con una mujer, dije yo asustada.

    -Pues alguna vez tenía que ser la primera, dijo mi suegro con voz autoritaria.

    -Tranquila, dijo Sonia, vamos a divertirnos como buenas amigas, nos besamos

    Siguiendo los caprichos de mi suegro me coloqué detrás de ella, desde esa postura, le baje la cremallera de su falda y esta cayó al suelo, dejando al descubierto un conjunto de lencería negro con medias y liguero, introduje mi mano dentro de su tanguita y llegue ante un coño cálido y húmedo, mientras con otra de mis manos acariciaba sus tetas.

    Sonia me ordenó girarme y como yo estaba desnuda se puso a chuparme las tetas.

    -Están muy ricas, cariño, me dijo.

    Después mi suegro me ordenó desabrochar la blusa de Sonia, no llevaba sujetador y dos pechos preciosos, aunque de tamaño mediano quedaron ante mis ojos, se los cupe, y ella puso cara de placer.

    -Así se hace, so puta, gritó mi suegro.

    Pero yo no escuchaba sus palabras, tenía ganas de besar y acariciar esos pezones y Sonia me demostraba que me deseaba, se los estuve besando un rato hasta que mi suegro nos interrumpió con una de sus peticiones, mi nueva ama se tumbó en el sofá abrió bien sus piernas y mi suegro me ordenó comerle el coño. Nunca en mi vida lo había experimentado, pero en esos momentos oí la voz de Sonia que me decía:

    -Tranquila sé que lo vas a hacer muy bien.

    Yo dejándome guiar por mi instinto acerqué mi cabeza al coño de Sonia, e introduje mi lengua en él, sentí una sensación muy agradable, me pareció muy caliente y apetitoso y comencé a acariciarlo con mi lengua, los gemidos de mi nueva suegra me hicieron ver que no lo estaba haciendo mal del todo, parecía que si que era capaz de dar gusto con mi lengua a una mujer, y lo más sorprendente era que me gustaba mucho, continue explorando con mi lengua ese delicioso mangar, hasta que sentí como se corría y sus líquidos venían a mi boca, por primera vez en mi vida había llevado al orgasmo a una mujer. Cuando me aparte Sonia me dijo:

    -Lo has hecho muy bien mi amor, casi me vuelvo loca de gusto.

    -Bravo, dijo en ese momento mi suegro, lo he pasado divinamente viéndoos, esto lo repetiremos, pero ahora debéis de cambiar los papeles.

    Me senté en el sofá, abrí bien mis piernas y Sonia se arrodilló enfrente de mí, supo sus manos sobre mis muslos y me los acaricio con suavidad, me encantó poco a poco fue subiendo, contemplar esos ojos tan divinos me encantó, era como ser atacada por una bellísima tigresa. Llevó su cabeza hasta mi coño y sentí como sacaba su lengua y la introducía en mi coño, ese momento me hizo estallar, mi marido me comía el coño de vez en cuando, pero, aunque me hacía gozar y correrme, ni se acercaba al placer tan brutal que Sonia me estaba proporcionando en ese momento, Sonia exploraba cada centímetro de mi coño con gran habilidad, no tardo en lograr que me corriera.

    Nos pusimos de pie y la di las gracias por lo que me acaba de hacer en ese momento mi suegro se levantó y vino hacia nosotras diciendo:

    -Ya no puedo más.

    Nos cogió a Sonia y a mí a cada una con un brazo y comenzó a acariciarnos nuestros culos, mientras decía:

    -Que putas que sois, me habéis hecho disfrutar como nunca.

    Acercó su boca a la de su mujer y se dieron un morreo de campeonato, mientras no dejaba de acariciar nuestros culos, Sonia le bajo el pantalón y los calzoncillos y con su mano, se puso a acariciarle la polla, y con voz insinuante le dijo:

    -¿Te apetece follarte a tu nuera, verdad mi amor?

    Él dijo que si, entonces Sonia le empujo hasta un sofá negro de dos plazas y le hizo sentarse, entre las dos le sacamos los pantalones y los calzoncillos y Sonia me ordenó:

    -Ponte encima de él

    Yo me senté encima de él mirándole a la cara, bueno más bien él miraba mis tetas que quedaron a la altura de su boca, Sonia agarró la polla de mi suegro y me indicó como ponerme para que su polla entrara en mi coño, cuando esto sucedió me encantó la polla de mi suegro tenía algo especial y comencé a cabalgarlo, en ese momento sentía que no lo estaba haciendo por obligación, sino por gusto, que me estaba convirtiendo en una auténtica puta, pero me parecía delicioso, quizá era lo que necesitaba para dar un giro a una vida que me comenzaba a parecer monótona.

    Mi suegro gemía de una manera que yo supe que le estaba complaciendo, como hace una puta con sus clientes, Sonia estaba a mi lado en un momento determinado no pude evitar girarme y juntar mis labios con los suyos, ella a la vez llevó una de sus manos a mi tea y comenzó a acariciármela, lo hacía, nuevamente mejor que mi marido, y continuamos en esa posición que me estaba volviendo loca hasta que mi suegro se corrió en un coño que el había determinado iba a ser propiedad de su esperma.

    Me bajé en ese momento Sonia se arrodilló yo hice los mismo, ella acercó su boca la polla de mi suegro y comenzó, con su lengua a limpiársela de los restos de semen, mientras yo miraba, mientras mi suegro dijo:

    -Mira Lorenita, como limpia mi polla la zorra de mi mujer, apréndelo bien, porque tú lo vas a tener que hacer muchas veces y con muchos tíos.

    Las lamidas de Sonia no solo dejaron la polla de mi suegro limpia y reluciente sino, que cosa extraña para un hombre de su edad se le puso otra vez bien dura, miré a Sonia y su mirada sentí que me decía que eso era algo normal. Cuando la polla de mi suegro estuvo a tope ella se levantó, yo la imité y ella me hizo un gesto para que me sentara en el mismo sitio donde ella había estado sentada antes. Ella se puso encima de la polla de mi suegro, y con una coordinación que parecía demostrar que era algo frecuente metió la polla de su marido dentro de su coño y comenzó a cabalgarle, una vez más comprendí que mi suegro la prefiriese a ella mil veces más que a la cacatúa de mi suegra.

    Sonia montaba a mi suegro con gran maestría, hasta que en un momento dado decidió darse la vuelta y sin sacarse la polla de mi suegro de u coño se quedó de espaldas a este, yo n esos momentos tuve una intuición y me arrodillé y acaricié los muslos de Sonia y luego introduje mi lengua en la zona donde la polla de uno se juntaba con el coño de la otra.

    Y como si fuera un chico joven, demostrando su vigor, mi suegro se volvió a correr, Sonia se levantó y yo sintiendo que era eso lo que se esperaba de mi llevé mi boca a la polla de mi suegro y se la chupe, su semen tenía un sabor especial y no sé si era por saber que había pasado por le coño de Sonia, me resultaba muy apetecible y milagro, al sentir mi boca sobre ella la polla de mi suegro volvió a recuperarse.

    En ese momento nos dijo que éramos unas zorras divinas y nos ordenó ponernos encima del sofá a cuatro patas mirando a la pared, por supuesto accedimos a las exigencias de nuestro macho alfa, este acaricio un momento nuestros culos, girándome un momento vi como él introducía uno de sus dedos en el culo de Sonia, al darse cuanta de que miraba me ordenó dejar de hacerlo, y poco después sentí un trozo de carne arrimarse a mi culo y mi suegro introdujo su polla en mi interior.

    El muy cerdo sabía cómo hacerlo, mientras al parecer también sabía dar a una mujer mucho placer con sus dedos porque Sonia gemía como una perra, parecía tener el vigor de un jovencito, mientras su polla se movía en el interior de mi culo, me estaba volviendo loca de gusto, hasta que se corrió y una gran cantidad de leche recorrió mi trasero.

    Cuando se salió se quedó de pie y nos ordenó a su mujer y a mi chuparle la polla, me debería de haber dado asco, dado donde había estado esa polla, pero nos sentí nada de eso Sonia y yo de una manera coordinada le chupamos la polla hasta que se la dejamos bien limpia, después, sin poder evitarlo nos dimos un beso en la boca.

    Así comenzó mi vida deputa al servicio de mi suegro y de Sonia.

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  • Mi nuevo director

    Mi nuevo director

    Después de ser la infiel a mi marido por primera vez, perdí el miedo completamente. La adrenalina y el deseo por otros hombres se despertó en mí después de haberme cogido a mi mejor. Y desde entonces me ha parado de probar hombres y vergas deliciosas, obviamente todo con discreción.

    Después de mucho tiempo trabajando en una empresa era hora de ejercer mi profesión, y en 2015 entre de maestra, así que después de un ciclo me cambiaron de centro de trabajo.

    Estaba dando clases era un día cualquiera de julio del 2016 cuando entro mi directora y me dijo que tenía que empacar todo lo que era mío ya que me iba de esa escuela. Sorprendida por la decisión tristemente le respondí con un sí.

    Triste porque había hecho muy buenas amigas y estaba a 30 minutos de mi casa, ahora tenía que irme mucho más lejos a más de 1 hora de camino.

    Empaqué mis cosas, me hicieron una bonita despedida y me fuí, tenía yo 28 años.

    En agosto del 2016 me presente en mi nuevo centro de trabajo para comenzar el ciclo 2016-2017. Me presenté con mis superiores mi director un maestro moreno, bien parecido de unos 45 años más o menos, canoso, en fin. Con el estaban mi subdirector y la subdirectora administrativa, ellos hicieron lo propio y me presentaron con mis compañeros.

    Pasó el ciclo escolar sin sobresaltos, el director siempre muy propio conmigo había respeto y empatía, muy estricto con todos en el sentido de pedir documentación y revisión o algún día de permiso.

    El día que se realizó la “clausura” comenzó a observarme de una manera como jamás había hecho, no le di importancia y seguíamos con los actos para los padres de familia.

    Terminaron los actos, yo pensé que por fin me podría ir a mi casa a descansar, por fin se había terminado el año escolar, pero mi sorpresa fue que según las tradiciones de la comunidad la asociación de padres de familia le hace una comida a los maestros dentro de la escuela como agradecimiento. Así fue, nos quedamos dentro de la escuela bailando y comiendo. En uno de esos bailes mi director me sacó a bailar y me dijo “me encanta maestra, me encantan sus ojos y usted” yo solamente le dije que muchas gracias pero que recordará que estaba casado y que me había hecho amiga de su esposa en ese año.

    Seguimos bailando, pero su mirada me desnudaba me sentía acosada, pero me gustaba, me gustaba llamar su atención cuando pasaba de un lado a otro con mi vestido y mis tacones, no me quitaba la mirada de encima.

    Después nos comentó que el invitaba cervezas y botellas de licor, pero que teníamos que irnos de la escuela, a un lado a las oficinas de la comisaría de la comunidad por lo que nos trasladamos a un costado de la misma.

    Seguimos con la música, tomando, botaneando y fue cuando la tónica subió, ya solo quedábamos 7 compañeros incluyéndome. Al seguir bailando mi director se acercó a mi oído y me dijo ¡que quería cogerme, así, sin tapujos me lo dijo! Yo todavía me negué, aunque no les miento, hizo que me mojara y que mis pezones se pusieran erectos y duros solamente de oír sus bajos deseos.

    Ya un poco tomados, tomé valor y le dije que me parecía atractivo, que era alguien que inspiraba respeto y que a pesar de verlo todos los días me resistía a la tentación.

    Me dijo que nos fuéramos a las oficinas de atrás, que nadie iba a entrar que él tenía las llaves, sin dudarlo acepte, nos escabullimos primero él y luego yo.

    Al llegar a las oficinas me beso, yo todavía me resistía y le dije que no que ambos teníamos un compromiso a lo que hizo caso omiso y siguió besando y recorriendo con sus manos mi cuerpo que ya ardía, sentía como me humedecía, como me mojaba.

    En un momento bajo mi vestido de la parte de arriba y comenzó a besar mis pechos, mis pezones erectos los recorría con su lengua, estaba yo en ese momento ya entregada a la calentura, me arrodillé frente a él y le saqué su pene; se la empecé a chupar, no sabía si nunca se lo habían hecho porque gritaba, gemía muchísimo de placer y me dijo que su esposa casi no se lo hacía además que lo lastimaba.

    Por lo que me di cuenta que entonces su mujer lo hacía mal y con muy poca frecuencia, pero que yo se la mamaba muy rico por lo que seguí, lo lamia de arriba hacia abajo, lo metía todo en mi boca, recorría mis labios con él parecía un indeleble en mis labios, lo tomaba y me pegaba en mi lengua con su pene, lo puse entre mis tetas y comencé a apretarlo a realizarle una rusa me pegaba son él en mis tetas, en ese momento me tomo de la cabeza y me lo metió todo en la boca, yo lo disfrutaba tanto como él.

    Después de realizarle el oral de su vida me levante el vestido, baje mi calzón y se sentó en una silla y me senté encima de él, me moví mientras él me penetraba y me chupaba las tetas, estaba tan excitada que tuve un orgasmo mientras yo sentí como mi vagina se contraía apretando su pene, sentía como mis jugos escurrían por dentro y recordé que no traía preservativo por lo que sabía que no debía terminar él adentro.

    Después como traía tacones y estoy digamos algo chaparrita, me puso casi de perrita en un escritorio, me recargue en este y comenzó a penetrarme, me embestía y la metía con una locura enorme, me tomaba de los pechos mientras yo solamente gemía y sentía como se ponía cada instante más dura, me nalgueaba y jalaba del cabello con una firmeza riquísima, dolía pero el placer era más por lo que siguió metiéndola así mientras yo le pedía más y que no parara.

    Cambiamos de posición, ya me había cansado con los tacones por lo que me subí al escritorio y le abrí las piernas, observó como estaba mojada y como traía depilada mi zorrita, por lo que no se resistió y comenzó a chupar mi clítoris mientras yo solamente disfrutaba de ese placer, sacó su lengua de mi vagina y me penetro, mientras él me penetraba y tomaba de las tetas, yo tocaba mi clítoris, aumento mi placer y al final tuve otro orgasmo explote por dentro y justo cuando me estaba viniendo el también me dijo lo mismo “me vengo, me vengo” por lo que me la saque y termino en mi vientre, su semen caliente salió de golpe. Terminamos.

    Me subí el vestido y me puse mi ropa interior, se subió el pantalón y salimos sin decirnos una sola palabra, primero yo y después él.

    El trato entre nosotros no cambió, yo era su docente y él mi director. No había permisos especiales, ni me exentaba del trabajo, no tenía beneficios y yo no los buscaba, éramos dos personas adultas de amplio criterio que sabemos que al final de cada ciclo escolar podríamos tener solamente un satisfactorio sexo ocasional.

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  • Dos parejas y una con hijas, en la playa

    Dos parejas y una con hijas, en la playa

    Primer día:

    Las vacaciones de aquel año fueron distintas. Mi mujer, Luisa, y yo fuimos ese año a una de las islas Canarias, no diré cual por motivos obvios, para pasar unos días de descanso y relax. La intención era ir a descansar después de un duro año de trabajo, como todo el mundo.

    Llegamos la isla y nos trasladamos al hotel, todo maravilloso, conocimos las instalaciones, nos dimos un baño en la piscina y a cenar. Durante la cena conocimos a una pareja de Madrid, Juan y Belén, entablamos conversación y después de cenar nos tomamos una copa los cuatro en el pub del hotel, ellos llevaban ya unos días allí y nos dieron una serie de consejos.

    El más interesante de todos fue el que estaba relacionado con la playa, parece ser que la playa estaba abarrotada todo el día y que ellos habían alquilado un coche y se iban a otra cuyo acceso era complicado, había que ir en coche por un camino de tierra, aparcar y andar casi 1 Km. Nos invitaron a conocerla, nosotros aceptamos.

    Cuando estábamos a punto de despedirnos aparecieron dos chicas jóvenes, sus hijas, nos las presentaron, 18 y 20 años, Carla y Begoña se llamaban.

    Segundo día:

    Después de desayunar nos encontramos con ellos en la puerta del hotel, les pregunto que cómo vamos a ir los seis en un coche.

    —No importa —contesta Juan— nosotros dos vamos delante y las mujeres que vayan detrás con las chicas.

    Insisto un poco para quedar bien y al final todos montamos en el coche. Nosotros cómodamente sentados delante y ellas 4 detrás. Después de unos 20 minutos llegamos a un camino de tierra, tragamos bastante polvo, el coche no tiene aire acondicionado. Por fin llegamos, aparcamos y nos dirigimos a la playa. Después de andar un buen terreno, tenemos que bajar por unas rocas, por fin vemos la playa, realmente es espectacular, una pequeña cala en la que no hay nadie. Realmente merece la pena.

    Llegamos y después de los apretones del coche y de la caminata estamos todos locos por darnos un baño, nos quitamos la ropa y… empieza el espectáculo.

    Belén, la mujer de Juan, se queda con un bikini que deja ver la majestuosidad de sus tetas, sin duda, espectaculares, grandes y bien puestas. No debe tener más de 40 años, por lo que tuvo a sus hijas muy joven. Realmente se conserva bien, tiene un buen culo. Miro con discreción.

    Carla, la más joven, espectacular, no muy agraciada de cara, pero tiene un cuerpo de bandera, delgada, sus tetas son normales, pero sin ninguna duda deben estar duras, se le marcan los pezones en el bikini. Las piernas muy largas que terminan en un culito respingón.

    Begoña, la mayor, tetas entre su hermana y su madre, más guapa de cara que su hermana y un cuerpo también delicioso. Sorpresa, lleva un tanga que hace que mi mirada se pierda en su culo, espectacular.

    Siguen las sorpresas, Juan también lleva un tanga, se conserva en forma, no hay duda, tiene muy cuidados los abdominales y se nota que hace bastante deporte.

    Luisa y yo nos miramos y nos cruzamos una sonrisa cómplice, yo me quedo con mi bañador tipo pantalón, parezco ridículo, todo el mundo enseñando lo que puede y yo parece que voy con una coraza, mi mujer por lo menos si ha traído un bikini.

    Nos bañábamos todos, el agua está riquísima, los típicos juegos y nos salimos Juan y yo para montar las sombrillas y poner a la sombra las cervezas.

    Según estamos montando las sombrillas se acerca Begoña, el agua hace que sus pezones se marquen claramente en su bikini, no me pierdo detalle, aunque eso sí, con disimulo. Se tumba al sol boca abajo y le pide a su marido que le ponga crema. Juan se sienta a su lado y lo primero que hace es desabrocharle el bikini, todo normal, le unta crema por las piernas, la espalda y al llegar a su culito, Belén se mete el bañador y lo deja tipo tanga, desde mi posición se la ve como si estuviera desnuda, solo una pequeña tira del bikini queda a mi vista.

    A continuación llegan Carla y Begoña acompañadas de mi mujer, ellas dos extienden sus miradas y mirando a Luisa le preguntan:

    —¿Te importa si…?

    —Sí, claro adelante —contesta Luisa.

    Simultáneamente se despojan de la parte de arriba de sus bikinis, veo sus tetas al natural, no me he equivocado en mi primer juicio, bueno sí, las tetas de Carla, son alucinantes, miran hacia arriba, desafiantes, como dos pitones.

    Mi mujer me mira y asiento con la cabeza, habitualmente Luisa no suele hacer topless, pero en esta playa aislada y dada la situación se quita la parte de arriba. Me fijo en Juan y él tampoco se pierde el espectáculo. Las contempla con total normalidad, no disimula, y yo hago lo mismo con sus hijas, claro.

    Juan me mira y me sonríe. Aquella situación estaba poniéndose muy interesante, abrimos dos cervezas y nos ponemos a hablar de cosas triviales, eso sí, no nos alejamos mucho de las mujeres, el espectáculo es digno de ser contemplado. Mientras nos tomamos las cervezas, Begoña se da media vuelta y nos muestra sus grandes tetas. Me quedo callado contemplando aquella maravilla. Según va pasando la mañana, las mujeres cambian de posición, limpian la arena de las toallas poniéndose de rodillas y enseñándonos sus culitos, se ponen crema unas a las otras y de vez en cuando se dan un baño.

    Realmente me estoy excitando, Juan me dice que nos demos un baño, nos quedamos los dos en el agua un rato y vemos que las mujeres para darse un baño con nosotros, según vienen andando hacia la playa vemos sus tetas moverse arriba y abajo. Juan comenta en tono jocoso:

    —Desde luego, no podemos tener mejor compañía, ¿verdad?

    —Cierto —contesto yo— realmente son 4 mujeres muy bellas.

    —Joder —dice Juan— no seas hortera, di que están muy buenas.

    —Pues eso, que están muy buenas.

    Se corta la conversación ya que están a escasos metros del agua. Nos bañábamos todos un rato, diciendo lo bien que está el agua y mi mirada se pierde en los pezones de la mujer y las hijas de Juan, están erectos del agua, y yo estoy como una moto, me he empalmado. No puedo remediarlo, me alejo un poco a nadar para que no se note, aunque con mi bañador es seguro que no se darán cuenta.

    Se salen del agua y yo ya en estado normal también me salgo. Entre tanto llega la hora de comer, sacamos unos bocatas y hacemos un círculo, las chicas no se cubren y se comen los bocatas en topless, no sé dónde mirar, en todos los sitios donde pongo los ojos hay un par de tetas mirándome. Hasta noto como mi mujer se encuentra muy a gusto disfrutando del día.

    Nos tumbamos para echar una siesta, yo no puedo dormir, veo como Juan y Belén se abrazan en el suelo y empiezan a reír. Juan me da la espalda y Belén queda enfrente de mí, mi mujer se encuentra mi lado, pero creo que está dormida. Carla y Begoña se han ido a andar por la orilla. Después de un rato, noto movimientos raros entre Juan y Belén, yo diría que Belén le está haciendo una paja a Juan, sin duda, el movimiento de su brazo la delata.

    Belén pasa una pierna por encima de Juan y este cambia de posición su brazo, estirándolo hasta llegar a su entrepierna, no lo veo bien, pero todo indica que se están masturbando mutuamente. Levanto un poco la cabeza y en ese momento los ojos de Belén se clavan en los míos. Ni ella ni yo nos cortamos, nos quedamos mirando, mientras ella continúa con el movimiento de su brazo, de vez en cuando cierra los ojos, el trabajo de Juan en su coñito parece que surte efecto. No seguimos mirando y ella me sonríe, sabe que lo sé.

    Después de unos minutos, ella acelera el ritmo de su brazo y cierra sus ojos durante un momento más largo, apoya la cabeza en el hombro de Juan, creo que se han corrido los dos.

    El resto de la tarde transcurre con normalidad excepto en mi mente, ya que no logro borrar las imágenes de Juan y Belén durante la siesta. En un momento en el que nos quedamos solos Luisa y yo me dice:

    —¿Te ha gustado?

    Me quedo helado sin saber que decir, sonríe y se va a darse un baño.

    Cuando cae la noche desmontamos el chiringuito y vuelta al coche, en el camino de vuelta no dejo de pensar en lo sucedido. Al llegar al hotel Luisa se va con las mujeres a su habitación para no sé qué rollo de unas cremas maravillosas. Yo me quedo con Juan tomando una cerveza, al rato viene Luisa y nos vamos a la habitación.

    Al entrar en la habitación me dice Luisa:

    —He visto a las chicas desnudas en su habitación…

    —¿Y?

    —Bueno, pues que no tienen marcas

    —¿Marcas?

    —Sí, hombre, que toman el sol completamente desnudas, y yo he pensado que quizás…

    —¿Qué?

    —Pues, que si no te importa, me han dicho que mañana tomemos el sol las cuatro desnudas. Hoy no lo han hecho porque estábamos nosotros.

    Me quedo sorprendido, mi mujer me propone tomar el sol desnuda, en principio no me gusta, pero poder disfrutar de esas 4 bellezas en pelotas no me lo puedo perder. Le digo que sí, pero no muestro mucho entusiasmo. Mi polla en cambio sí está contenta. Esa noche Luisa recibe una buena dosis de sexo, aunque ella también se muestra muy excitada.

    Tercer día:

    Esta vez me toca ir detrás porque mi mujer se marea, me siento en un lado, en el centro va Carla y Begoña en el otro lado. Belén va sentada encima de Carla, a mi lado.

    Durante el viaje Belén se va acomodando y al final acaba sentada encima de mis piernas, no lo puedo evitar y una erección me sorprende en aquella situación. Estoy seguro de que se va a dar cuenta, y creo que lo hace, porque sigue acomodando su posición y no tengo la más mínima duda que en su culito siente aquella presión.

    Llegamos y después del baño de bienvenida sucede lo que tenía que suceder, las chicas ponen las toallas en el suelo y se empiezan a desnudar, no pierdo detalle.

    Primero Karla, se quita la parte de arriba y se tumba, una vez en el suelo se quita el resto, no lo veo bien, pero ya tendré la oportunidad. Ahora Begoña, es menos recatada, primero la parte de arriba y el tanga se lo quita de pie, espectacular, tiene el coñito perfectamente recortado y cuidado.

    Ahora las señoras, primero Belén, se lo quita de pie como su hija y antes de tumbarse me mira a los ojos, no se corta. Veo que también lo tiene recortadito.

    Mi mujer duda un poco, me mira a mí, como buscando mi consentimiento y luego mira hacia la posición de Juan, esta como yo, esperando el show. Mi mujer se lo quita y con una sonrisa en su cara se recoge el pelo y se gira, nos ofrece un bonito espectáculo de su cuerpo por delante y por detrás, jamás hubiera imaginado que hiciera eso.

    Juan y yo nos miramos, se acerca y me dice:

    —Vaya pedazo de mujer que tienes

    —Bueno, tú no te quejaras, tienes tres bellezas en casa.

    —Sí, pero dos son mis hijas, sólo tengo derecho a una —se ríe.

    La conversación sigue en un tono jocoso, hasta que Belén propone pasar el rato jugando a las cartas. Nos ponemos de acuerdo y formamos un círculo, las mujeres siguen desnudas, el espectáculo es total. Sobre todo cuando Carla de rodillas se gira, nos ofrece su culito y se agacha para limpiar la toalla de arena. La visión es impactante, veo con total claridad su agujero trasero y los labios vaginales.

    Empezamos a jugar cuando Belén comenta en voz alta:

    —Bueno, creo que ya está bien, nosotras estamos aquí desnudas y vosotros ahí, sin enseñar nada. Siempre igual…

    —Eso tiene solución —Contesta Juan.

    Se levanta y se quita el tanga, su polla está morcillona, en estado de semierección. Mi mujer no pierde ojo, fija su mirada en aquel miembro, que por cierto, parece que en erección debe tener un tamaño considerable, mayor que el mío. Se sienta.

    Todo el mundo gira su cabeza hacia mí y Juan me dice:

    —Bueno, a qué esperas.

    Dudo qué hacer, mi polla está completamente erecta, pero parece que no hay otro remedio. Me pongo de pie y me quito el bañador. Se oye un silbido, es Belén, que después de silbar dice:

    —Oye, y todo eso que tienes ahí es por nosotras. —Le da un codazo a mi mujer—. Vaya polla que tiene tu marido. Pues no creas, que el mío la tiene más pequeña. Vamos cariño enséñanos como la tienes tú.

    Belén agarra la polla de Juan y empieza a masturbarle, buscando una erección que no tarda en producirse. No lo puedo creer, estoy alucinado y mi polla cada vez más dura, parece que va a reventar.

    Mi mujer entonces decide imitar a Belén, se acerca donde estoy yo y empieza a tocarme para aumentar mi erección. Carla y Begoña se ríen y animan a su padre:

    —Vamos papá, demuéstrale que la tuya es mayor.

    Después de un par de minutos Luisa decide que hay que medirlas y proclama en voz alta:

    —La polla de Juan es más larga que la tu marido, pero reconozco que la de tu marido es más gorda.

    Y según acaba de decir esto me agarra con una mano mi polla mientras que con la otra sigue agarrando la de Juan. Tras decir esto le dice a mi mujer:

    —Venga Luisa compáralas.

    Luisa me mira, buscando mi aprobación y desde luego que la tiene. Agarra ambas pollas con sus manos y confirma la opinión de Belén. Veo como mientras mi polla simplemente la tiene agarrada, con la de Juan empieza a jugar, retira la piel hacia atrás todo lo que puede y a continuación vuelve a subirla. Luisa parece salir del trance en el que se encuentra y se da cuenta de hasta donde está llegando. Suelta ambas pollas y dice:

    —Bueno ya está bien, seguimos con la partida.

    Y seguimos con la partida, pero en el ambiente se nota que algo ha cambiado. Nuestras pollas siguen erectas y la excitación puede más que la razón. Belén agarra la polla de su marido y agachándose se la introduce en la boca. Empieza a mamársela delante de todos.

    Carla y Begoña se levantan y sin decir nada se van.

    Luisa me agarra la polla y empieza a masturbarme, mientras los dos miramos la mamada que Belén le está haciendo a Juan. Empiezo a tocar el coñito a mi mujer, esta mojada, ella se agacha empieza a mamármela también. Mientras me la chupa no pierdo ojo de la mamada que Belén le hace a Juan, miro a Juan y él está haciendo lo mismo, no pierde ojo de la mamada que me está haciendo Luisa. Juan coge a Belén por los hombros y la tumba boca arriba, se tumba encima y se la clava, Belén suelta un pequeño grito de placer. Luisa al oírlo deja de chupármela y se tumba también boca arriba. Me pongo encima de ella y de un fuerte empujón se la meto.

    Mientras Juan se folla a su mujer mira como yo hago lo mismo con la mía, yo tampoco pierdo detalle de su follada, veo como su polla taladra el coño de su mujer, que no deja de gemir de placer. Luisa en cambio está callada, no dice nada. Mientras sigo follándola veo como Belén agarra una mano de Luisa y esta responde apretando con fuerza.

    No aguanto más y me voy a correr, aumento las embestidas y noto como el coñito de mi mujer se contrae contra mi polla, síntoma de que ella también se está corriendo. Mi mujer acompaña su corrida con unos gemidos de placer y llegamos al final cuando acabamos.

    Luisa sigue agarrando la mano de Belén y esta aumenta sus gritos, se está corriendo.

    Juan sigue embistiéndola y acaba dentro de ella. Nos quedamos los cuatro tumbados sin decir nada. Belén rompe el silencio y dice que se va a dar un baño, Luisa la acompaña. Juan me dice:

    —Vaya, no ha estado mal. ¿Alguna vez habíais follado en presencia de alguien?

    —No, nunca…

    —Pues no os habéis cortado para ser la primera vez. Nosotros hemos tenido alguna experiencia más, ya te contaré. ¿Nos bañamos?

    Asiento con la cabeza y nos vamos a dar un baño. Durante el viaje de vuelta, nos cruzamos pocas palabras, parecía como si cada uno de nosotros fuera pensando en lo sucedido por la mañana. Mi mente esta confusa, por un lado me ha encantado, pero he visto como Luisa se excitaba demasiado, jamás la había visto así.

    En la habitación hablamos Luisa y yo sobre si debíamos ir el día siguiente a la playa con nuestros amigos, ella simplemente me dijo:

    —¿Y por qué no debemos ir? ¿No te ha gustado lo que ha pasado hoy?

    Me acuesto pensando que después de estas vacaciones nada sea igual.

    Cuarto día:

    Llegamos a playa, y esta vez en vez de bañarnos y desnudarnos, lo hacemos al revés, primero nos desnudamos y nos vamos a tomar un baño. Ya estoy más acostumbrado a verlas desnudas y mi polla esta relajada, en su posición normal.

    Cuando nos sentamos en las toallas Belén se sienta al lado de su marido y sin decir nada empieza a tocarle la polla, ésta reacciona y de nueva esta erecta, después de unos minutos de caricias Belén se incorpora sobre la polla de Juan y se la mete en la boca. Ya estamos otra vez liados. Mi polla también ha respondido, y ahora Luisa es la que me la está meneando. Belén se tumba en la toalla y le pide a Juan que le coma el coño.

    Juan no lo duda e introduce su cabeza entre las pierna de Luisa, ella de vez en cuando incorpora su cabeza y me mira a los ojos mientras su marido sigue con la faena.

    Luisa se da cuenta del cambio y decide que yo haga lo mismo, se tumba al lado de Belén.

    Yo comienzo a jugar con mi lengua con su coño y empiezo a oír los jadeos de las dos mujeres. Después de unos segundos dejo de oír sus jadeos y levanto la mirada, me quedo asombrado, Belén y Luisa han juntado sus bocas y se están besando y acariciando las tetas la una a la otra. Me quedo quieto y Luisa simplemente me agarra por la cabeza con una de sus manos y dice:

    —Sigue, no pares…

    Vuelvo a lo mío, pero no pierdo detalle de lo que ocurre entre ellas dos, Belén ahora le está mordisqueando los pezones a mi mujer, primero el derecho y luego el izquierdo, no lo puedo creer.

    En lo que no me he fijado es que Carla y Begoña esta vez no se han ido, se han retirado un poco, pero están atentas a lo que sucede.

    Ahora se cambian y es Luisa, mi mujer, la que le está lamiendo y acariciando las tetas a Belén. Tanto Juan como yo seguimos en nuestra labor, nunca había vista a mi mujer tan excitada, no para de fluir liquido de su coñito.

    Una mano de Belén llega hasta el coñito de mi mujer, primero introduce un dedo en boca, se lo chupo y luego ella se pone a jugar con el clítoris de mi mujer. No lo puedo creer, aquello se puede convertir en una auténtica orgía, pero no acaba todo ahí.

    Ahora es mi mujer la que empieza a masajear el coñito de Belén, Juan y yo nos apartamos, parece que ahora no es nuestro turno. Belén se incorpora y de un rápido movimiento encaja sus piernas contra las de Luisa, sus coñitos quedan pegados y Belén empieza a mover sus caderas, sus coñitos están juntos, rozándose el uno contra el otro, no dejan de gemir.

    Entonces ocurre algo que todavía me deja más sorprendido, Juan se agacha y se introduce mi polla en su boca, no lo puedo creer, en un primer momento intento rechazarlo, pero él me agarra firmemente y después de unos segundos desisto de mi intento, lo hace muy bien, me tumbo en la toalla y me dejo llevar. No distingo la diferencia entre sus mamadas y las de Luisa. Instintivamente acerco mi mano a sus genitales, creo que lo voy a hacer, tengo que devolverle el enorme placer que me está proporcionando. Le agarro la polla, es la primera ver que agarro una distinta a la mía, se la empiezo a menear.

    Me incorporo un poco y veo a Luisa y Begoña en un perfecto 69, no puedo más, empiezo a correrme, suelto toda mi leche en la boca de Juan, sin avisarle, él no se inmuta, la recibe y se la traga toda.

    Sigo con mi mano en su polla erecta, me decido y empiezo a chupársela, noto su sabor, es agradable, no me disgusta. Juan apoya su mano en mi cabeza y va guiando mis movimientos torpes, pero voy poco a poco voy aprendiendo. Mientras se la chupo oigo a Belén y Luisa ponerse a nuestro lado.

    Belén le dice a Luisa:

    —No conocía esta faceta de tu marido, lo hace muy bien.

    —Yo tampoco —contesta Luisa—, pero veo que ha aprendido rápido.

    —Te importa si lo pruebo un poco —pregunta Belén a Luisa.

    —No, por favor, yo le ayudaré con Juan.

    Luisa se acerca a la polla de Juan y entre los dos continuamos con la mamada. Mientras Belén se ha acercado a mi polla y empieza a masajearla, a los pocos segundos la introduce en su boca, otra vez estoy empalmado.

    Me centro en la polla de Juan mientras Luisa me indica como proporcionarle más placer, Luisa se dedica a sus huevos mientras yo me entretengo con su glande. Juan agarra la cabeza y me avisa de que se va a correr. Me intento quitar pero no me deja suelta su esperma en mi boca, siento su sabor, salado. Tengo que tragarlo no me queda más remedio y pruebo el sabor de un hombre por primera vez. Mientras Belén sigue chupándomela.

    Cuando Juan acaba en mi boca, Belén me dice que quiere su ración de polla, pero esta vez conmigo. Luisa y yo nos miramos, sin decir nada entendemos aquello. Ahora mi mujer será poseída por otro hombre delante de mí.

    Belén se pone a cuatro patas y yo de rodillas se la clavo por detrás, las sensaciones se agolpan en mi mente y oigo a Belén:

    —Vamos, fóllame, sé que lo estabas deseando. ¿Te gusta ver a tu marido como me folla, Luisa?

    Luisa no responde está muy ocupada chupando la polla de Juan. Mientras sigo follándola pienso en Carla y Begoña, giro la cabeza y siguen en el mismo sitio que antes, no hacen nada, solo mirar y excitarse viendo como sus padres follan con desconocidos.

    Mis embestidas son cada vez mayores y Belén me pide que la embista con más fuerza, no me la imaginaba así la primera vez que la vi. Ahora Luisa se ha tumbado y Juan la va a ensartar toda su polla, no me pierdo detalle, veo como Juan se agarra la polla y la dirige al coñito de mi mujer, busca la entrada y de un fuerte golpe la penetra, mi mujer grita de placer y me mira desde el suelo, nos cruzamos las miradas, mientras Belén empieza a gritar anunciando su orgasmo. Aumento mis embestidas aún más y acabamos casi a la vez.

    Juan mientras tanto sigue dándole caña a mi mujer, la cual gime cada vez más alto, se ponen sus ojos en blanco y sé que se está corriendo. Juan la penetra cada vez con más furia y en ese momento Belén se acerca a su marido y le clava un dedo en el culo.

    —Así le gusta más ¿sabes? —me dice.

    Yo no respondo, solo veo como mi mujer está siendo poseída por otro hombre.

    Cuando Juan acaba mi mujer le vuelve a chupar la polla en señal de agradecimiento. Estamos todos tumbados en las toallas cuando Carla y Begoña se acercan:

    —Bueno, qué, nos vamos —dice Carla.

    No puedo creer la naturalidad con la que han estado contemplando la escena sin decir ni hacer nada. Después de darnos un baño y relajarnos un poco nos vamos al hotel.

    Quinto día:

    Después de haber visto como mi mujer era follada por otro hombre y se lo montaba con una mujer casi que todo me daba igual. Además yo había mantenido mi primera relación homo con Juan. No me importó lo más mínimo que según llegamos a la playa Luisa se desnudara delante de Juan y éste la besara en la boca y la metiera mano por todos lados.

    Mi obsesión ahora era follarme a Carla y Begoña, en aquella desenfrenada situación ellas no participaban. Yo no sabía cómo conseguir que ellas entraran en el juego. Mientras, Luisa ya estaba a cuatro patas y Juan la estaba follando, desde luego se habían dado prisa. Además Belén estaba muy ocupada chupándole las tetas a Luisa mientras que con una mano se masturbaba y con la otra le tocaba el clítoris a mi mujer.

    Mire hacia donde estaban sentadas Carla y Begoña, me acerqué y lo comprendí todo, claro que no participaban estaban muy ocupadas. Cada una de ellas tenía un consolador con el cual estaban jugando entre sus piernas. Cuando llegue a su lado ni se inmutaron, Carla estaba jugando con el consolador en su clítoris mientras que Begoña lo tenía dentro de su coñito y lo movía en un lento mete y saca. Me quedé delante de ellas, sin saber qué hacer. Carla se incorporó un poco y agarró mi polla con su mano, luego acercó su boca y se la introdujo entera, ver a aquella preciosidad chupándomela era más de lo que podía soportar y llené su boca con mi abundante leche en unos minutos. Ella no se la tragó simplemente soltó mi polla y le dio un beso a su hermana, la cual recibió mi leche de mano de su Carla.

    Aquella situación hizo que mi polla, pese a la reciente corrida, estuviera otra vez a punto. Miré hacia donde estaba Luisa y vi como seguía a cuatro patas recibiendo la polla de Juan y comiéndose el coño de Belén.

    Mientras Carla y Begoña seguían jugando con mi leche en sus bocas y estaban tocándose mutuamente, Carla, levantó lo ojos y me dijo:

    —Creí que nunca íbamos a participar, menos mal que te has decidido. Solo hay un inconveniente, ni mi hermana ni yo follamos, puedes hacer lo que quieras menos follarnos. Nuestros coñitos lo reservamos para nuestros novios.

    Vaya par de putas que estaban hechas las dos niñas. Yo pensando que se mantenían a un margen de toda esta movida y resulta que eran las más putas de todos.

    Decidí que en vista de que no podía follármelas las daría por el culo a las dos, puse a Carla a cuatro patas y empecé a meterle un dedo, luego dos, la lubriqué bien con sus propios jugos y empecé a clavársela, sin duda no era la primera vez. Begoña se tumbó delante de ella abriendo sus piernas y dejando su coño a la altura de la cara de Carla. Esta empezó a comérselo. Aquella visión hizo que mi polla se pusiera aún más dura y se la clavé entera, soltó un grito mezcla de dolor y placer. Empecé a bombear y bombeé cada vez más fuerte.

    Debimos estar así varios minutos, mientas Begoña me miraba a los ojos y no paraba de decirme:

    —No acabes dentro de ella, que yo también quiero mi ración.

    No pude aguantar y decidí llenar el culo de Carla de leche, cuando me corrí sentí como me vaciaba dentro de ella y vi como mi leche salía de su culito una vez que lentamente fui retirando mi polla.

    Begoña se levantó y con su lengua empezó a recoger toda la leche del culo de su hermana. Después de acabar de limpiarla me dio un beso y saboreé por primera vez mi propio semen. Mientras la estaba besando notó como Carla empezaba a jugar con mi ya flácida polla y me dijo:

    —Vamos, que Begoña necesita su ración.

    Begoña acompañó a Carla y entre las dos me chuparon la polla, los huevos, el culo, todo. Mi polla no tardó en reaccionar y tuve una nueva erección. Ahora no tuve que hacer nada, fue la propia Begoña la que se puso a cuatro y Carla la que se encargó de lubricar y dirigir mi polla a su culito. Aquello era maravilloso.

    Este culito me costó un poco más que el de Carla, luego me contaron que había desvirgado analmente a Begoña, entonces entendí los gritos de dolor que dio durante la penetración y la dedicación que Carla le dedicó a su coñito mientras yo la enculaba.

    Mientras la enculaba miraba como mi mujer ahora estaba montando un lésbico con Belén, mientras que Juan tumbado a su lado jugaba con los agujeros de mi mujer.

    No tardé en llenarla con mi caliente leche, no sé cuánto tiempo estuvimos, ni tampoco recuerdo cuantos orgasmos tuvieron ellas, pero desde luego fue inolvidable mi primera relación con las dos hermanas.

    Por la tarde nos dedicamos a recuperarnos de nuestras fuerzas y por la noche durante la cena comentamos que el día siguiente lo mejor sería pasarlo en el hotel.

    Sexto día:

    Después de desayunar quedamos en la habitación de Juan y Belén, primero llegamos nosotros dos y estuvimos comentando con ellos lo sucedido durante estos días. Yo les pregunté que si también ellos se lo montaban con sus hijas y Juan nos dijo que solo sexo oral y alguna vez había enculado a Carla, pero que jamás las había follado por el coñito, eso sí, con Belén mantenían frecuentes encuentros lésbicos.

    Aquello aclaraba las cosas, según íbamos hablando nos fuimos calentando y desnudando. Belén me ayudo a quedarme desnudo mientras Luisa hacía lo propio con Juan. Una vez estuvimos todos desnudos Juan me dijo que quería probar algo nuevo, quería darme por el culo a mí, mientras yo hacía lo mismo con su mujer.

    Después de estar dudando durante un tiempo no me queda más remedio que aceptar, la boca de Belén en mi polla hace que pierda la noción y me entrego a ellos. Primero enculé yo a Belén, para lo cual mi mujer me ayudó a lubricar e introducir mi polla, entró con bastante facilidad, sin duda estaba ya muy dilatado.

    Una vez dentro, Luisa ayudó a Juan a darme por detrás, primero me lubricó, me metió un dedo, luego dos, mientras con su boca mantenía la erección de Juan. Ella misma se encargó dirigir la polla de Juan a mi culo, cuando empezó a entrar me dolió bastante, pero debo decir que no fue un dolor insoportable. Una vez dentro y cuando empezamos a movernos todos al mismo compás fue algo indescriptible, quizás la sensación más placentera que haya tenido nunca.

    Mientras estábamos en esa postura llegaron Carla y Begoña, mi mujer les abrió la puerta y según entraron se desnudaron y se fueron a la otra cama con mi mujer, a la cual chuparon y penetraron con sus consoladores por todos lados.

    Después se repitió el trío, pero yo le di por culo a Juan mientras él hacía lo propio con mi mujer. Fue distinto al culo de una mujer, pero también placentero, aunque mi mirada estaba puesta sobre todo en el trío que Belén tenía con sus dos hijas.

    Aquel verano fue inolvidable para todos.

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  • Mi primera experiencia lésbica (1)

    Mi primera experiencia lésbica (1)

    Hola, mi nombre es Paula, tengo 19, y solo he tenido sexo con un hombre en mi vida, fue desde este verano. A raíz de un distanciamiento con el, estuve sin sexo durante 4 meses. Como se podrán imaginar estaba a mil de lo excitada sin posibilidad de conseguir nada. Debo decirles que soy atractiva, alta, delgada, cabello castaño, tengo pechos pequeños pero buenas piernas y un culo bien parado que es la delicia de los hombres. Siempre observo como se dan vuelta por la calle, para verme el trasero. Tengo muchos pretendientes, pero no me va acostarme con cualquiera, trato de cuidar las formas.

    Hace un tiempo me di cuenta que me atraen las mujeres, me masturbo regularmente pensando en ellas, a veces imagino que hago tríos con un hombre y una mujer. La mayor fuente de inspiración es mi tía, la hermana de mi madre que me pone a mil, es muy bonita.

    El mes pasado, mi padre viajaba por negocios a Río de Janeiro, y como yo tenía unos días libres en la universidad, lo acompañé. Fuimos los dos solos y nos alojamos en un cuarto de un lujoso hotel. Durante dos días mientras el trabajaba yo iba a la playa, y me deleitaba observando los cuerpos bien trabajados de hombres y mujeres. Se imaginan como estaba, no podía sacarme de la cabeza esos paquetes bien marcados de los hombres con sus diminutos trajes de baños, y tampoco los culos, piernas y tetas de las mujeres con sus cuerpos bronceados. La verdad es que no sabía a quien mirar más, pero ambos sexos me tenían al tope.

    Durante el tercer día mi padre tuvo que viajar a San Pablo por el día, se fue bien temprano, y regresaba casi a la medianoche. Yo fui a la playa como era costumbre, y luego de almorzar frugalmente volví al hotel a eso de las 4 de la tarde. Iba derecho a la cama a masturbarme, ya que estaba que no aguantaba más.

    Cuando estaba por llegar a mi cuarto, veo que una mujer negra de cuerpo impresionante, sale del cuarto de al lado, medía como 1,80 tenía unas tetas firmes y exuberantes, una cintura pequeña, caderas estrechas, una diminuta falda hacía notar una piernas larguísimas, musculosas. Estaba vestida como prostituta, zapatos de tacón alto, medias negras caladas por encima de las rodillas, una micro mini falda, un top diminuto, y pintada muy provocativa. Toda la ropa era negra. Me quedé mirándola con la boca abierta. Ella se dio cuenta de mi curiosidad y me miró fijo. Se paró frente a mí y me dijo:

    Parece que te gusto, no? Mi precio son 300 dólares.

    Yo no conteste, me quede mirándola con la boca abierta.

    Hey linda, ¿no me oíste? Cobro 300 dólares, ¿aceptas o no?, soy cara, mi tiempo vale mucho.

    Yo seguía mirándola sin contestarle, estaba como petrificada

    Me tomo con ambas manos la cara y me dio un beso en la boca, me metió la lengua hasta la garganta, luego tomó mi lengua con sus labios y me la chupó un rato. Yo me puse a mil, me estaba mojando como una catarata, la deseaba, la deseaba muchísimo.

    Y mi amor, ¿qué hacemos? me dijo.

    Es que, no…. no…… tengo dinero, mi pa… padre no esta, tartamudee al contestarle.

    Quieres hacerlo o no?, estas tan buena que te lo haría gratis, me dijo.

    Sin contestarle, aparte la mirada de ella y agache la cabeza. Ella, abrió la puerta, me puso una mano en mi cuello y me guio hacia dentro del cuarto. Cerró la puerta, se paró frente a mí, y se quitó el top dejándome ver unos pechos muy firmes, durísimos que ni se movían. Me tomó de la cabeza y me atrajo hacia su cuerpo. Mi cabeza se hundía en medio se sus pechos, unos pechos negros e increíblemente duros, la tomé de la cintura, y con mi boca besé uno de sus pezones. La aureola era más negra aun, y comencé a chupara, que rico que estaba, con su olor a negra, le chupaba los senos, mientras olía su transpiración. Luego sin dejar de chuparla, bajé mis manos hacia su culo. Era tremendamente musculoso, durísimo, bien redondo, era como tocar dos enormes esferas de piedra.

    Baje por sus pechos para besar su vientre, un vientre chato firme, musculoso, tenía unos abdominales tremendamente trabajados, traté de bajar más, intenté subir la minifalda, para chuparle la raja, pero no me dejó, tomo mis manos, me tomó de mi trasero, y me levantó en el aire, sus brazos eran también musculosos, y bien trabajados. Me dio otro beso en la boca, con esa boca carnosa de las negras que me abarcaba mi pequeña boquita, y así en el aire me condujo hasta un sillón. Me hizo acostar sobre el, y me quitó la parte de abajo del bikini. Se agachó y hundió su boca en mi vagina, su lengua me penetró de inmediato, parecía un pene de dura que estaba, con su boca cubría toda mi vulva. Miré su cabeza y su boca negra tapar totalmente mi conchita y me sentí en éxtasis. Estiró sus manos y las colocó sobre mis diminutos pechos, los apretaba con pericia, sabía lo que hacía. Las manos eran grandes también, me abarcaban la totalidad de mis tetas y sobraba mano de todos lados, esas manos firmes y negras sobre mis blancos pechos.

    Comenzó a mover la lengua mas profundo, apretaba mi clítoris con sus labios y luego hundía la lengua, y la sacaba y la pasaba por toda la rajita, y luego hurgaba sobre mis labios exteriores, para luego lamer los interiores, el clítoris otra vez y luego hundía la lengua profundo. Este movimiento armónico, rítmico, rutinario, hacía que mi placer aumentara más y más y más. Un ola de calor en todo mi cuerpo preanunciaba que venia mi orgasmo, ella lo percibió, y bajo sus grandes manos, las pasó por mi vientre y luego fueron a abrazar mi culo, apretó los dos cachetes, yo jadeaba y gemía de placer, el placer mas intenso que había sentido en mi corta vida sexual, ya al borde del orgasmo, llevó su mano derecha hacia el agujero de mi culito virgen y sin ningún tipo de lubricación introdujo un dedo bien adentro. Ohhhhh, grité de dolor, y al mismo tiempo de placer ya que en ese instante comencé a venirme. Ohhhhhh grite otra vez, estaba teniendo el orgasmo mas espectacular que hubiese soñado. Ohhhhhh, jadeando y exhausta, mareada por un placer que no conocía límites, trasportada a otro mundo, elevada en el tiempo y espacio. Ohhhhhh, en un último suspiro, hacia el éxtasis total.

    Ella percibió que había terminado, se apartó de mí, se colocó el top, y se dirigió a la puerta del cuarto, yo me quedé inmóvil mirándola, se alejaba con su silueta negra, sus piernas y trasero firmes. Se dio vuelta antes de retirarse y me dijo:

    Si querés más te va a costar 300 dólares, piénsalo y llámame. Dejó una tarjeta sobre un mueble. Me tiró un beso y se fue.

    Yo me quedé inmóvil en el sillón durante un tiempo considerable, no podía moverme, mis músculos estaban totalmente relajados. Repasaba una y otra vez la escena. Deseaba volver a estar con ella. Tenía que estar otra vez con ella, había sido una experiencia muy intensa, no podía terminar ahí, necesitaba estar otra vez, eso era en lo único que pensaba.

     

    Continuará…

     

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