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  • Mi hermanastra mayor (parte 4/4)

    Mi hermanastra mayor (parte 4/4)

    Declaración:

    Yo estaba en la sala mirando una película, cuando al cabo de un rato entró Fabiola, y vino caminando despacio en dirección hacia mí, estaba puesta una blusa deportiva color gris y negro, y lucía un short de jean estilo deshilachado de color azul intenso, ajustadito a su cuerpo, y sin decir nada se vino a sentar en el sofá casi a mi lado. Se puso a teclear su celular, mientras subía una pierna y la cruzaba con la otra, que sexy se la veía así.

    Pasaron unos minutos, ella comenzó a mover el pie algo nerviosa, la veía como que quería decirme algo. A mí me dio ganas de ir a la cocina a tomar un vaso de agua, así que estaba por levantarme, cuando sentí un estirón en mi brazo izquierdo que me hizo regresar al sofá, era Fabiola que me había agarrado del brazo haciendo que me vuelva a sentar. No me soltaba, de hecho comenzaba a acariciarme el brazo, yo me dejaba tocar por ella, pero tenía que decir algo, así que dije:

    -¿Que ocurre?

    Soltándome el brazo ella comenzó a hablar:

    -Seguro piensas que soy loca porque te ando coqueteando un día, y al siguiente día actúo como si eso no ha pasado

    Yo la interrumpí, y medio en risa le dije:

    -No creo que loca, algo lunática si, pero no loca

    Fabiola me miró con ojos penetrantes, y contagiándose de mi risa dijo:

    -Que tonto eres. Pues… lo hago porque tú me pones así de bipolar, hay algo en ti que me pone como loquita, y según he visto tú sientes lo mismo hacia mi

    En ese instante me quedé fijo en sus labios, y en sus movimientos cuando hablaba, parecía que los movía con lentitud, eran unos labios muy carnosos, y a la vista se veían muy suaves. Yo estaba hipnotizado, y sin pensar dos veces me acerqué a ella, y sin decirle nada acerqué mis labios a los suyos, cortándole de golpe lo que me estaba diciendo. Fabiola me correspondió envolviéndome con sus brazos por detrás de mi cabeza, estaba absorto en sus suaves y carnosos labios, y en medio de la lujuria mis manos fueron a parar a su espalda baja.

    Pasaron los segundos, y aunque era complicado respirar mientras nos besábamos, no estábamos dispuestos a parar. Mis manos ahora estaban subiendo muy despacio por debajo de su blusa, sintiendo su suave piel en el proceso, y cuando estaban por llegar a sus senos, Fabiola aparto sus labios de los míos, y tomando aire me dijo:

    -Hm… ¡Espera! En cualquier momento puede llegar alguien

    Me aparté de ella, y dejé que mi respiración se estabilice por unos segundos, y le dije:

    -Discúlpame, es que eres muy sensual

    Ella sonriéndome dijo:

    -¿Sensual?

    Yo algo nervioso le dije que si, que era muy guapa y sensual.

    Entre susurros ella dijo:

    -Tu eres muy sensual también, si por mí fuera, me quitaría la ropa aquí mismo en media sala, y dejaría que me hagas lo que quieras

    Fabiola se levantó, se acomodó la blusa y el cabello, y antes de salir de la sala se giró y me dijo:

    -Ya tendremos tiempo para quitarnos las ganas, papacito

    El resto de esa tarde pensaba en lo que Fabiola me había dicho, y si escuché bien, lo último que me dijo ella era papacito. Había fantaseado muchas veces con estar con ella, pero ahora esas fantasías iban hacerse realidad en pocos días.

    Esperando el momento:

    Era un viernes de feriado, yo me levanté temprano, y fui a la cocina para prepararme una taza de café, y vi a mi madre junto a su esposo alistándose para ir a un complejo turístico por dos días.

    Mi madre me dio un abrazo, y llamó a Fabiola. Cuando ella entró mi madre dijo:

    -Hazle caso en todo a Fabiola. Si se porta mal nos avisas

    Fabiola en tono burlesco contestó:

    -Aquí le someto si no me hace caso

    Mi madre y su esposo se despidieron de mí, y Fabiola salió de la casa con ellos para acompañarlos hasta la terminal, pero la vi regresando donde yo estaba, y me dijo:

    -Del terminal me iré donde unas amigas, y de paso iré a ver unas cosas, vendré como a las cuatro de la tarde, ya te dejé hecho el almuerzo, comerás

    A mí me salió por decirle en tono burlesco:

    -Está bien mamá, lo que tu digas

    Ella me miró fijamente, y poniendo una cara muy pícara dijo:

    -¿Mamá o mamacita? Ahora tenemos la casa para los dos solitos, ¿sabes lo que eso significa verdad? Ya regreso más tarde, chao

    Estaba en la computadora buscando información de cómo complacer a una mujer, y recordé lo que mi amigo me había dicho de Fabiola hace tiempo atrás, me había dicho que mi hermanastra era idéntica a una actriz porno de nombre Jenna Taylor, y cuando busqué su nombre en Google vaya sorpresa me llevé al ver lo parecida que eran: su mismo rostro al reírse, casi la misma estatura (1.55 m), casi la misma talla de sus pechos, cintura y caderas 34-25-35, su edad era casi 40 mucho mayor, pero blanquita igual a Fabiola, y solo el cabello era diferente pues esa actriz era rubia.

    Jenna Taylor solo tenía dos videos nada más, pero suficiente para darle la razón a mi amigo cuando me decía que esa actriz era idéntica a Fabiola, y hasta sus gemidos eran similares que, daba algo de miedo ver lo parecida que eran las dos.

    Ya en la tarde, mientras miraba una película escuché que abrían la puerta de afuera, y al mirar la hora vi que eran las cinco de la tarde, en eso la puerta de la sala se abrió, y asomando solo la cabeza y con una sonrisa de complicidad Fabiola me dijo:

    -Hola Marquitos, perdón por llegar tan tarde. Voy a ducharme ¿ok?; ya después te llamo para que subas

    Fundidos en placer:

    Nota (A partir de ahora la lectura será en tiempo presente, como si se estuviera viviendo la experiencia en ese momento).

    Suena mi teléfono, y veo que es un mensaje de Fabiola diciendo que suba a su cuarto, así que apago la tele. Mi respiración se acelera, y es porque sé lo que pasará en el momento que entre a su cuarto.

    Estoy subiendo las escaleras, y antes de llegar al segundo piso noto una leve melodía, y al abrir la puerta, veo la llama de seis velas iluminando toda la habitación, seguido de una cálida voz que me dice:

    -¿te gusta? Lo compré para esta ocasión

    Me quede en shock al ver como estaba vestida, si es que se le puede llamar “vestida” a lo que estaba puesta. Traía solo dos prendas: un babydoll (bata corta transparente) color rosa y blanco que le ajustaba al cuerpo, y una panty de encaje rosada.

    -Siéntate en el sillón -me dijo

    Comenzó a moverse al ritmo de la música, a la vez que se tocaba el cuerpo con sus propias manos.

    -¿Te gusta lo que compré? -me preguntó nuevamente

    -Te queda muy… sexy -fue mi respuesta

    Ella me sonrió y continuó bailando. Se le daba bien la verdad.

    Ahí estaba yo, mirando a Fabiola que venía bailando suavemente hacia mí, y cuando llegó hasta mis pies, se agachó, y abriendo mi cremallera se quedó mirando mi pene por unos segundos. La vi estirar su mano para agarrar una cajita pequeña que decía Durex, sacó un preservativo y me lo puso donde tiene que ir, y sin más demora se lo metió a su boca, comenzando a mamarlo y chuparlo tan descontroladamente que se atragantaba, a la vez qué bañaba mi pene con su saliva que salía a chorros de su boca.

    Al inicio estaba gustoso de ver cómo Fabiola movía su cabeza hacia arriba y hacia bajo mamando mi pene, pero al rato sentí que sus labios hacían fuerza, ahora cada vez que me lo mamaba lo hacía con más fuerza a tal grado que me hacía un poco de daño. No quería decirle que se detenga, con lo deseosa que estaba al mamármelo, así que tenía que aguantar para no venirme .

    Las velas están consumiéndose por sus llamas; del mismo modo que Fabiola está haciendo conmigo, de la nada escucho un suspiro, miro a Fabiola limpiándose el rostro de su propia saliva, a dejado en tregua a mi pene por lo que es un alivio para mí. Se pone de pie y se voltea dándome la espalda, y comienza a sacarse su panty agachándose levemente, y al tener su panty en su mano la comienza a girar y mirándome fijamente avienta su panty donde yo estaba sentado, y acostándose en la cama me dice en tono dulce:

    -Ahora es tu turno

    La vi completamente desnuda, echada boca arriba en la cama abierta las piernas, qué señoras piernas, no dude ni un segundo por saber qué parte de su cuerpo iba a tocar primero, auto seguido comencé a acariciar sus hermosas piernas, y a continuación a besarlas sin dejar nada de ellas sin pasar mis labios. Fabiola al verme tan extasiado por sus piernas me dijo:

    -No sabía cuánto te atraían mis piernas Marcos

    Yo le dije:

    -¿Te acuerdas cuando te pusiste a bailar en minifalda? En esa ocasión tus piernas se veían muy sensuales, desde ahí me dejaste con las ganas

    Ella me respondió:

    -Ese era mi objetivo, provocarte. Pero no soy solo piernas

    Inmediatamente me acosté encima de ella y fui directo a chuparle sus senos.

    -Que senos tan hermosos tienes -le dije

    Ella me dio las gracias.

    Después me fui hacia abajo besando poco a poco hasta llegar a su ombligo, y a continuación mi lengua fue directo a su vulva.

    Estaba degustando de su carnosa y rosada vulva por varios minutos, y de repente Fabiola soltó un gemido placentero, y de su vagina salió un líquido blanquecino. Era primera vez que veía a una mujer salirle eso de su vagina, y Fabiola seguro vio mi cara de extrañeza por lo que me dijo:

    -Es flujo vaginal, no pongas esa cara, es la respuesta que tiene mi cuerpo al sentir excitación, y de paso ayuda para la lubricación.

    Veo que Fabiola saca otro preservativo, y mientras me hace un gesto para ir donde ella, abre otra vez sus piernas de par a par, a la vez que me quita el primer preservativo y me pone el otro en su lugar, y con voz suave me dice:

    -Métela, quiero sentirla dentro

    Sin demora me acuesto encima de ella, mientras que sus brazos envuelven a mi espalda, como si de tentáculos se tratasen. Estoy a punto de introducir mi pene en su vagina, pero antes miro su rostro, y noto que su cara se torna de risueña a deseosa, y mirándome con pasión me dice:

    -Métela ya

    Mi pene se hunde en su vagina. Fabiola suelta un gemido tan fuerte que se lleva sus manos a su boca, para cortar el ruido de raíz. Ambos estamos disfrutándolo, aún que sospecho que Fabiola lo está disfrutando aún más, porque sentí un apretón fuerte en mis nalgas producido por sus manos.

    Pasan los minutos, y a Fabiola ya no le importa cubrir su boca con sus manos, ahora esas manos están agarrando mi trasero y atrayéndolo hacia sus caderas, mientras suelta unos gemidos tan fuertes que parecen gritos.

    Me preocupo y le digo si le estoy haciendo doler, por lo que ella me dice en tono cansado:

    -Uff, no no tranquilo, son de placer

    Las velas siguen consumiéndose. Mis oídos están extasiados por escuchar los quejidos de Fabiola, no logro entender lo que ella me está diciendo.

    -¿Me dijiste algo? -le pregunto

    -Si, cambiemos de posición -respondió

    Me aparté de su cálido cuerpo, y dándose la vuelta se colocó en cuatro. Sin demora la agarré de la cintura, y hacía como que iba a meter mi pene en su vagina, pero retrocedía, eso hice varias veces, a tal grado que Fabiola girando su rostro donde mí dijo:

    -¡Ay! Al hacerme eso mi cuerpo comienza a temblar pensando que ya está dentro

    Ni bien termino de decirme eso, le agarré de la cintura, y ahora sí introduje mi pene. Fabiola soltó un grito al sentir como mi pene se fundía dentro su vagina y esta vez comenzó a decirme:

    -¡Así Marquitos así!… ¡Ouch… como te siento!.. ¡Qué buena esta!… ¡No pares Marquito sigue, sigue!… ¡Que rico!

    Al escucharla decirme eso, me motivó a también decirle cosas:

    -¡Uff, que culo te cargas mamacita rica!

    Mis sentidos están divagando al tratar de procesar todo lo que mi cuerpo está experimentando a la vez. Si Fabiola me pedía cambiar de posición lo hacía, pues se notaba su experiencia por la forma en que se movía. Sus gemidos de placer se intensifican cada vez más, al grado de ver cómo sus piernas comienzan a temblarle.

    Yo, cual máquina de bombear fuese, la estoy envistiendo al ritmo de sus gemidos que; sentí como nuestros cuerpos se iban fundiendo, al grado de no saber en qué cuerpo estaba.

    Finalmente, Fabiola y yo llegamos al orgasmo, dejando caer nuestros cuerpos a la cama.

    Con tono cansado, Fabiola me dice:

    -Estuvo maravilloso. Gracias

    Yo estaba abrazándola por la cintura, mientras olía el aroma a manzanilla que soltaba su cabello, y antes de cerrar mis ojos, escuché a Fabiola decir:

    -Que esto sea la primera y la última ¿de acuerdo?

    -De acuerdo -fue mi respuesta

    Pero la realidad es que, el supuesto “de acuerdo” no duraría mucho, a la siguiente semana estábamos haciendo el amor en el sofá de la sala, aprovechando que estábamos a solas.

    Ahora no sé si podamos cumplir el acuerdo, porque cada vez que nos quedamos a solas, nos comemos con la mirada, para acto seguido estar follando. Algún día ella o yo diremos basta, pero por ahora el placer nos domina.

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  • Mi hijo y su antigua profesora

    Mi hijo y su antigua profesora

    Los que hayan leído mis anteriores relatos saben que tengo relaciones sexuales con mi hijo mayor con quien comparto las experiencias que tenemos cada uno, yo me disponía a contarle a mi hijo lo que me había ocurrido con mi sobrino, su primo, de lo que hablaremos más adelante, pero resultó que él tenía algo que contarme a mí. Es lo siguiente.

    Iba paseando con un centro comercial, cuando a lo lejos vi a Angela, ella había sido mi profesora unos años antes.

    Me acerqué a saludarla, y me alegré, ella llevaba un conjunto negro, comenzando por un bolso y unos zapatos con unos tacones altísimos, luego una falda de este color que dejaba ver parte de sus piernas y una blusa con un bien escote. Estaba para comérsela, nos dimos un beso en la mejilla y ella comenzó a preguntarme por mi evolución académica, y yo por su evolución personal, estaba en otro instituto que no era el mío, me contó que estaba sin pareja, seguro que no era por falta de candidatos, decidí invitarla a tomar una cerveza.

    Estuvimos conversando sobre cuando habíamos sido profesora y alumno y ella de repente me soltó una bomba:

    -¿Me viste muchas veces el tanga?, me preguntó

    Me quedé sorprendido, ella se rio y me contó que se daba cuenta de que la mirábamos, pero consideraba que eso contribuía a que prestáramos más atención en clase, quizá fuera esa información la que me animó a poner una de mis manos sobre su rodilla, ella me la apartó con una sonrisa, nos tomamos la cerveza y ella con una sonrisa pícara me dijo:

    -Si te apetece otra nos la podemos tomar en mi casa.

    Por supuesto acepté, fuimos al aparcamiento del centro comercial, abrió las puertas de su auto y yo me senté en el asiento del copiloto, durante el viaje no pude apartar mis ojos de las piernas de Angela que su falda no tapaba y de sus tetas que su escote dejaba ver generosamente.

    Llegamos a su apartamento, entramos en el portal y cogimos el ascensor, allí no pude aguantarme más y la besé en la boca, para mi sorpresa ella aceptó mi beso y nos dimos un buen morreo, el ascensor llegó a su piso, nos separamos, abrimos el ascensor. después, ella con sus llaves abrió la puerta de su casa y entramos nada más cerrar la puerta la volví a besar apasionadamente.

    Sin dejar de besarla la quité la blusa un maravilloso par de tetas, salió de su escondite, yo en señal de respeto a mi diosa me arrodillé y después de besárselas apasionadamente me metí unos de sus pezones en mi boca y comencé a chupárselo, era algo delicioso, así estuve un rato pero deseaba pasar a algo más, la baje la cremallera de su falda y esta cayó al suelo después le quite su diminuto tanga, quería contemplar ese trasero que tanto nos ponía a mí y a mis compañeros cuando entre clase y clase la veíamos desplazarse por los pasillos, la pedí que se girara y ante mi estaba un culo fantástico.

    Me arrodillé y me puse a besarlo, mientras decía:

    -Si me vieran mis antiguos compis del instituto todos me tendrían envidia.

    Y acercando mi boca a los cachetes de su culo comencé a besárselos, después saque mi lengua y se los chupe, pero mi polla estaba durísima y tenía ganas de marcha, así que, con ella apoyada contra la pared, y mirando a esta, me coloqué un condón e introduje mi polla dentro de su coño, su coño era muy caliente, sentía que estaba alucinando.

    -En Educación Sexual tendrías un sobresaliente, me dijo.

    -En cambio, en tu asignatura me las veía mal para aprobar, pero te lo perdonábamos porque estabas muy buena, dije yo, y lo sigues estando.

    Esta postura era un poco complicada y mi polla se me bajo un poco, ella al verlo dijo:

    -Tranquilo mi amor.

    Y para mi sorpresa se sacó mi polla de su coño, se dio la vuelta, quedándose frente a mí, y finalmente se arrodillo, mi polla quedó al lado de sus tetas, eran aún más impresionantes de lo que me había imaginado, y me dijo:

    -Métela entre estas dos para ver si se anima.

    Lo hice y ella apretó sus tetas contra mi polla, que al recibir este agradable abrazo se recuperó y se puso otra vez muy tieso, cuando esto ocurrió ella se puso de pie y en una postura muy acrobática acopló su coño a mi polla, estuvimos un poco en este postura, pero aunque los dos teníamos una buena forma física nos resultó cansado, así que lo dejamos y ella me condujo hasta la cama y se tumbó sobre ella, yo continuaba aún de pie y con un pie encima de la cama y otro en el cuerpo, volvía a meter mi polla dentro de su coño:

    -Se ve que ya no eres un adolescente, sino que ya eres todo un hombre me dijo, y un hombre que folla muy bien.

    Yo seguía complaciéndola y procurando hacerla sentir todo lo mejor que podía, sus gemidos me demostraban que estaba gozando, y yo haciendo realidad una de mis fantasías. Acerqué mi boca a la suya y nos besamos apasionadamente, yo dije:

    -Gracias profe, por el rato que me estas dando.

    -Tu sigue y no pares que me estas llevando al Paraíso, respondió ella.

    Al cabo de un rato ella me dijo:

    -Deja que la profe te cabalgue potrillo.

    Las órdenes de una profe son sagradas, y yo me levanté, aunque sin dejar de tocarme la polla para evitar que se bajara mi erección, me tumbé sobre la cama ella se colocó de espaldas a mí, a la altura de mi polla y llevó su cómo hasta allí y acoplando mi polla con su coño, me la metió, y comenzó a cabalgarme, mi profe parecía dominar el ritmo exacto para volver loco a un tío.

    Mientras yo contemplaba su divino trasero, ella subía y bajaba de mí, desde luego en esto también era una profesora excelente, sentí que me iba a venir, pero ella se dio cuenta y se descabalgó y espero un instante, después, me dijo:

    -Vamos a repetir la primera postura, pero en plan más cómodo.

    Se puso a cuatro patas, y yo me puse detrás de ella, y desde esa postura introduje, de nuevo mi polla en el interior de su coño, me sentí muy afortunado de tener mi polla dentro de su coño y así estuvimos otro rato hasta que no pude más, y la dije:

    -Profe que me corro.

    Salté quiero que te corras de una manera muy especial, no dentro de un tanga, levántate de la cama.

    Lo hice y entonces ella se puso de rodillas enfrente de mí y me quitó el condón, cogió mi polla con la mano hasta que me hizo venirme y mi leche cayó sobre su cuerpo.

    Después estuvimos un rato hablando, me dijo que no era virgen, tenía curiosidad por quien me había desvirgado, por supuesto no iba a decirle que follaba con mi madre, pero si le revelé que me encantaban las mujeres maduras, y desvirgarme lo había hecho una compañera de la universidad, ella seguía soltera, aunque me contó que tenía varios amigos y amigas especiales con los que hacía de todo, si me animaba, quizás algún día me invitaría a ir con alguna.

    Esta conversación me puso a mil, desde luego me apetecía muchísimo, y mientras hablábamos ella llevó su mano a mi polla y comenzó a acariciarla, yo imitándola lleve mi mano a su coño y se lo acaricie, lo tenía depiladito, quizá esa tarde había salido de casa con la idea de volver acompañada, cuando vio que mi polla comenzaba a reaccionar me beso de forma apasionada y me pidió que me pusiera de pie, después ella se puso a cuatro patas y acercó su boca a mi polla y se la metió dentro y comenzó a hacerme una mamada absolutamente increíble que me hizo alucinar, se le notaba que sabía hacerlo muy bien.

    Ella además de mamármela, con una de sus manos comenzó a acariciarse el coño, ver como lo hacía era muy cachondo, ella me ordenó volver a tumbarme en la cama y se colocó encima de mí, volviendo a acoplar mi polla con su coño, esto parecía ser la clave de la felicidad, pero esta vez en vez de cabalgarme se tumbó encima de mi su espalda se posó sobre mi pecho, tenía sus tetas al alcance de mis manos y no era algo que fuera a desperdiciar, llevé mis manos a sus tetas y me puse a acariciarlas, tenía unas tetas deliciosas.

    Tenerla encima de mí no me resultaba pesado, todo lo contrario, era delicioso, y así estuvimos un buen rato hasta que ella me dijo:

    -Estas siendo un alumno increíblemente aplicado así que te mereces un buen premio ¿Te apetece metérmela por el culo?

    Me dieron ganas de pellizcarme para comprobar si lo que acaba de oír era real, pero desde luego no era algo que pudiera desperdiciar, así que muy gratamente sorprendido la respondí:

    -Por supuesto profe.

    Ella se puso a cuatro patas encima de la cama, yo recoloqué detrás de ella, como he dicho antes lo que me pedía el cuerpo era hacer una foto del primer plano de ese culo, pero como eso no era posible, me puse detrás de ella y se lo besé, así que me acaricie la polla para ponerla bien dura, y me puse un condón y, finalmente poniéndome detrás de ella procedía meter mi polla dentro de ese delicioso trasero, lo hice con miedo a despertarme porque todo hubiera sido un sueño, pero a medida que mi polla entraba en ese maravilloso agujero me daba cuenta de que todo era real no era un sueño, era una maravillosa realidad.

    Y comencé a moverme en su interior, mi profesora soñada había hecho realidad uno de mi sueños y yo iba a agradecérselo dándola el máximo placer, mi polla comenzó a moverse por ese delicioso lugar, yo me movía en su interior y sus gemidos me demostraban que estaba consiguiendo que disfrutara lo cual me hizo muy feliz, notaba como ella tenía varios orgasmos, y aunque traté de retenerlo todo lo que pude, pero vi que me iba a correr y se lo avisé ella me pidió que me saliera y por supuesto la hice caso.

    Cuando me quité de encima de ella, Angela se puso de rodillas, y me pido que me pusiera de pie a su lado, entonces agarró con una de sus manos mi polla y la meneó hasta que me corrí, mi semen fue parar a su cuerpo.

    Después Angela me mandó que fuera al baño a limpiar mi polla, cuando volví me dijo:

    -Has sido un buen alumno, estas aprobado, ¿Te conformas con esto, o quieres hacer un nuevo examen para subir nota?

    Por supuesto que quería subir nota, jajaja, y así se lo dije.

    Angela apretó mi cara con sus manos contra mi cara y me dio un beso en la boca, diciendo:

    -Eres fabuloso mi amor.

    Después me preguntó si me había lavado bien la polla, le dije que sí, acercó su cara al olio, olía a su gel de baño y dijo:

    -Bien, parece que te la has lavado bien, pero voy a comprobarlo.

    Y de rodillas ante mí se la metió en la boca:

    -Sabe deliciosa mi amor, se nota que te la has lavado muy bien.

    Continúo chupándomela, también en esto era maestra Angela su forma de mamarla era divina.

    Ella sitió que me iba a venir y paró.

    -No quiero que te corras tan rápido, dijo.

    La verdad es que yo tampoco quería correrme rápidamente así que me pareció muy bien, le dije que se tumbara encima de la cama, quería rendir culto al cuerpo de mi diosa, primero la bese en la boca, y luego fui descendiendo, chupé esas tetas tan deliciosas, eran propias de una diosa y como tal me dispuse a rendirlas culto, después fui bajando por su vientre hasta llegar a sus muslos.

    Seguí bajando por sus piernas hasta llegar a sus pies, nunca he tenido inclinaciones fetichistas, al menos en ese plano, pero sus pies me encantaron y se los chupe con devoción. Después introduje mi lengua en el interior de su coño, lo llevaba depilado, igual que cuando se lo veíamos en clase. En ese momento ella me dijo:

    -Cariño me has puesto a mil, déjame que te folle.

    Me hizo tumbarme encima de la cama, agarró mi polla para mantenerla en plena forma y una vez logrado esto me puso el condón y sentándose de rodillas sobre mi acopló mi polla con su coño y se puso a cabalgarme, tener, por segunda vez esa tarde a mi profe cabalgándome me pareció increíble, y de nuevo volví a tener esas tetas tan deliciosas moviéndose libremente, no pude contenerme las ganas de besarlas y acariciarlas, así que primero llevé mi boca hacia ellas y las se las besé, me sentía como un devoto adorando a una diosa, después sacando mi boca de ellas, fueron mis manos quienes las acariciaron, mientras follábamos, Angela por sorpresa me preguntó:

    -Me dice que te gustamos las mujeres maduras, pero ¿Y las chicas de tu edad también te gustan?

    Me entró curiosidad por su pregunta y mientras seguíamos follando me pregunto si me interesaría conocer a su sobrina, con ellas cabalgándome esta pregunta tenía su gracias, pero claro a la vez, ¿Quién le decía que no? Sobre todo, cuando uno tiene ganas de que ella siga cabalgándole, así que la dije que sí, pero que otro día que ella siguiera montándome.

    Y eso fue lo que ella hizo seguía cabalgándome y la hacía de una manera increíble, sentía que estaba alucinando, hasta que sentí que me iba a venir y como no quería que esto terminara la pedí que parara.

    Ella lo hizo y bajándose de mi me dijo:

    -Bueno parece que hoy en vez de ser repetidor de curso vas a ser repetidor de agujeros.

    Nunca había sido repetidor de curso, pero esa tarde quería volver a metérsela por el culo, así que acepté nuevamente ella se puso a cuatro patas y yo me puse detrás de ella y se la volvía meter por ese agujero tan soñado, nuevamente me ocupé de que ella disfrutara a tope, hasta que no pue más, pero no a la avise de esta manera mi leche se extendió por todo su culo, lo que me pareció delicioso.

    De esta manera pusimos fin a nuestra tarde de pasión, los dos sabíamos que volveríamos a repetir.

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  • Vacaciones de placer para ella (parte 1)

    Vacaciones de placer para ella (parte 1)

    Esta historia ocurrió un verano que nos encontrábamos pasando unos días en nuestro apartamento de la playa.

    El apartamento de enfrente estaba ocupado por dos muchachos de unos 20 años, Marcos y Fran, con los que al cabo de unos días habíamos entablado la típica relación de vecinos (nosotros tenemos 35 y 33 años).

    Mi mujer, Tere, que es muy extrovertida, bromeaba a menudo con ellos. Pasados cuatro días, Fran tuvo que reincorporarse al trabajo, quedándose Marcos muy apenado por tener que quedarse sólo el resto de la semana. Cómo ya teníamos cierta amistad con él, Tere, propuso que esa noche saliera con nosotros a tomar unas copas a un pub muy tranquilo que se encontraba cerca de los apartamentos; al principio, Marcos estaba un poco reacio, ya que, según decía, no quería molestar.

    Al final lo convencimos y nos dispusimos a pasar una noche tranquila tomando unas copas y bailando. Una vez en el pub y después de varias copas, Tere propuso que bailáramos, invitación que rehusé, esa noche no me apetecía mucho bailar, ante su insistencia, propuse a Marcos que bailara con ella, a lo que no se hizo de rogar.

    He de decir que Tere está muy bien, piernas bien formadas, tetis en su justa medida y es muy agradable. Esa noche llevaba una minifalda marrón con unos zapatos de tacón a juego y un top abrochado al cuello que dejaba al descubierto toda la espalda, no llevaba sujetador.

    En fin, estuvieron bailando un buen rato, hasta que se decidieron a volver a la mesa y pedir otra ronda, Tere estaba muy animada y a Marcos que llevaba un pantalón corto se le notaba una considerable erección; supuse que a su edad y bailar con una mujer como ella lo había puesto un poco cachando, pero no le di más importancia.

    Después de no sé ni cuantas copas, nos dispusimos a volver a los apartamentos, Tere y Marcos estaban muy animados e iban gastándose bromas por el camino, no cabía duda de que habían congeniado muy bien.

    Cuando llegamos, decidí invitar a Marcos a una última copa, y es aquí cuando empezó a cumplirse mi mayor fantasía, ver a otro tío fallándose a mi mujer, idea que yo ya le había propuesto pero que ella no se atrevía a realizar. Bueno, esto fue lo que ocurrió:

    Mientras servía las copas, Marcos puso algo de música y Tere empezó a bailar con un estilo, la verdad, bastante insinuante, yo por mi parte volví a notar la erección de Marcos debajo de sus pantalones, me miró como pidiendo permiso y le dejé ver que no tenía inconveniente. Seguidamente se colocó detrás de ella y la acompaño en sus movimientos pegando su bulto al trasero de ella.

    Tere no parecía darse cuenta de la cada vez mayor erección de Marcos. Parecía que le iban a estallar los pantalones. Al rato el colocó sus manos por delante y empezó a subirlas hasta su pecho, a lo que ella reaccionó dándose la vuelta y recriminando su actitud, él, lejos de cortarse, le dijo que si no le gustaría probar otra polla que no fuera la de su marido, Tere me miró. En ese momento, el la llevó contra la pared y comenzó a besarla en la boca, yo me quedé expectante, dispuesto a actuar si fuera necesario.

    En unos segundos, él tenía su lengua dentro de la boca de ella, después de una breve resistencia, ella empezaba a disfrutar del beso, luego el se separó y fue ella quien volvió a besarlo. Desde mi posición podía ver el frenético movimiento de sus lenguas, así estuvieron unos minutos.

    Una vez vencida toda resistencia, Marcos comenzó a desabrochar el top, lo bajo hasta la cintura de ella y empezó a marear sus tetis, cuyos pezones estaban ya duros como piedras. Mientras sus manos jugaban con sus tetis, no paraba de besarla ahogando así los gemidos de placer de Tere.

    Poco a poco fue bajando con sus labios parándose en sus pezones mordisqueándolos y humedeciéndolos con su lengua, siguió bajando hasta su cintura y comenzó a bajar su minifalda, dejando al descubierto una diminuta tanga de encaje negro. Sin pensárselo tiró de ella con fuerza rompiéndola, siguió bajando con su lengua hasta que llegó a su raja, con violencia le separó las piernas y comenzó a comerle todo su sexo.

    Tere no paraba de gemir y agarraba con fuerza la cabeza de él, como queriendo mecerla dentro de ella, para entonces la rosada cabeza de la polla de Marcos empezaba a asomar por encima de su pantalón, parecía tener buen tamaño y era gruesa.

    A juzgar por los gemidos de Tere, Marcos manejaba muy bien su lengua, conseguía llevarla hasta el límite del orgasmo para parar y luego volver al ataque.

    Después de un largo rato y cuando los jugos de la excitación de Tere llegaban hasta sus rodillas, él se incorporó y le dedicó un beso en el que se mezclaban la saliva de ambos con los jugos del sexo de ella.

    Mientras la besaba le introducía dos dedos en su vagina y con la otra mano le pellizcaba los pezones, estaba claro que el chico sabía lo que hacía. Al poco tiempo había conseguido meter hasta cuatro dedos dentro de ella, lo que había aumentado la excitación de Tere, que entre gemidos le pedía que la follara.

    Sin pensárselo, se desabrochó los pantalones apareciendo una polla de unos 18 cm bastante gruesa, con los jugos de ella se lubricó el miembro y con delicadeza comenzó a introducirlo hasta que sus pubis se juntaron. Cuando Tere la sintió toda dentro, se agarró de su cuello, él la cogió por la cintura y ella lo rodeó con sus piernas, luego él la sostuvo por sus duras nalgas y empezó a moverla arriba y abajo recorriendo con su polla desde la entrada hasta lo más profundo de su sexo, provocando en Tere gemidos que retumbaban en la habitación.

    Pasado un buen rato de fallársela de pie contra la pared llevándola hasta el borde del orgasmo, la soltó, le dio la vuelta y dejando que sus manos se apoyaran en la pared le volvió a separar las piernas y esta vez de un solo golpe la ensartó desde atrás, soltando ella un grito de dolor que pronto se transformaría en una sucesión de gemidos de placer.

    Marcos se movía con lentitud como disfrutando de cada centímetro de vagina que iba abriendo con su polla al tiempo que le decía a Tere lo mucho que le apetecía fallársela desde el primer día que la vio.

    Tere no paraba de gemir y le pedía que no parara, el empezó a investir con más velocidad, ella se arqueo, con sus manos apretaba el culo de el contra ella mientras giraba su cabeza en busca de la boca de él.

    Súbitamente el paró las envestidas y salió de ella, se dirigió al sofá y se sentó, recreándose en el hermoso cuerpo de mi esposa, al tiempo que se masturbaba. Ella se dirigió hacia él, lo besó en los labios, recorrió su cuello, su torso, deteniéndose a juguetear con sus pezones para luego bajar hasta su miembro, empezó a masturbarlo, pero su cara reflejaba el deseo de volver a tenerlo dentro, él le dedicó una cómplice sonrisa y ella empezó recorrer su enrojecida polla con su lengua para luego rodearla con sus labios y empezar fallársela con su boca. El gemía debido al placer que estaba recibiendo con la mamada que ella le dedicaba.

    Por su parte, Tere se recreaba en el miembro, dejó de chuparla, se incorporó, le besó en la boca y al oído le suplicó que volviera a penetrarla, el respondió con otro beso, la acostó con la espalda contra la alfombra, volvió a besarla, ella parecía querer devorarlo, luego el se entretuvo jugando con sus pechos, ella suspiraba, gemía y le suplicaba que la follara, que la partiera en dos.

    Quería sentir como su potente miembro se abría paso apartando cada pliegue del interior de su sexo, el seguía bajando con su lengua acercándose a la entrada de su vagina que se encontraba bastante lubricada por el deseo.

    Marcos se puso de rodillas, le abrió las piernas, esta vez con suavidad, acerco su grueso glande y comenzó a frotárselo por el clítoris, ella estaba fuera de si, el introducía la cabeza de su polla y la volvía a sacar para luego meterla toda de un golpe, de esta manera estuvo jugando con ella durante unos minutos.

    ―Me estás poniendo a mil, fóllame por favor, suplicaba ella.

    El disfrutaba poniéndola en ese estado.

    ―Te deseo, dame tu polla, quiero tenerte dentro, fóllame hasta que no me pueda tener en pie.

    Marcos se incorporó, la cogió y la llevó hasta la mesa del salón, la colocó de espaldas a la mesa, con sus brazos separaba las piernas de ella mientras con sus manos le apretaba las tetis, de una rápida envestida le ensarto la polla hasta que sus testículos chocaron contra el culo de ella, y empezó a follársela con fuerza, como tanto le había suplicado.

    Tere jadeaba, estaba fuera de si y por momentos se mordía los labios para no gritar, de pronto sus músculos se tensaron dejó escapar un gemido que parecía provenir desde lo más profundo de su ser y tuvo un gran orgasmo.

    Marcos paró sus envestidas, la cogió de las manos, la atrajo hacia él y comenzó a besarla; ella, le rodeó con sus brazos y totalmente entregada recibió la lengua de Marcos que sin descanso exploraba cada rincón de su boca.

    Sin sacar su duro miembro, la llevó hasta la cama, la tumbó permaneciendo el encima, le dijo algo al oído, ella sonrió al tiempo que la lujuria volvía a notarse en su mirada. Marcos se incorporó levemente, colocó las piernas de Tere sobre sus hombros y empezó a penetrarla nuevamente; con movimientos lentos, sacaba su polla del todo y volvía a introducirla hasta lo más profundo. Tere masajeaba sus pezones con los dedos y empezaba a gemir levemente.

    Por un momento Marcos dejó de moverse, se dio la vuelta quedando ella encima; Tere empezó a moverse, primero lentamente y luego más rápido. Su sexo devoraba la polla de Marcos a un ritmo frenético.

    ―Que polla tienes cabrón, como puede estar tan dura, me vuelves loca.

    ―Haz que me corra replicaba él.

    Al cabo de unos minutos, los dos al unísono explotaron en un sonoro orgasmo, ella permaneció tumbada sobre él intentando recuperar el aliento.

    Pasaron los días y nuestra relación con Marcos transcurría como si nada hubiera ocurrido aquella noche, a veces, coincidíamos en la playa, charlábamos como viejos conocidos, pero nada más.

    Llegó el último fin de semana de las vacaciones. El viernes por la noche Tere y yo asistimos a un espectáculo de baile caribeño, ella estaba radiante, su cuerpo bronceado resaltaba bajo un vestido amarillo muy escotado y ligeramente por encima de las rodillas.

    Una vez terminado el espectáculo, nos dirigimos a nuestro apartamento; al llegar nos encontramos a Marcos, lo saludamos, el clavó su mirada en mi esposa y comento lo hermosa que se la veía, ella agradeció el piropo dándole un beso en la mejilla.

    Seguidamente Marcos nos dijo que su amigo Fran había venido a pasar el fin de semana y que estaban preparando una sangría para refrescarse un poco puesto que esa noche hacía mucho calor.

    Me encanta la sangría exclamó Tere. Al oír esto Marcos insistió en que nos uniéramos a ellos. Pasamos a su apartamento, tenían puesta música salsa y nos acomodamos en el sillón mientras Marcos preparaba la bebida.

    En ese momento, Fran, que no se había percatado de nuestra presencia, salió del bañó completamente desnudo, se quedó plantado delante nuestro sin saber que decir. Fran debía tener unos 19 años, era mulato y una musculatura bien formada, además poseía un buen pene, un poco más grande que el de Marcos y bastante más grueso. Cuando por fin reaccionó, se disculpó y fue a vestirse; Marcos no podía disimular su risa y en los ojos de Tere había un brillo especial.

    Fueron pasando las horas, la charla era amena y la sangría empezaba a hacer efecto, los dos jóvenes no paraban de dirigir miradas al escote y piernas de mi esposa. Fran, que vestía pantalón corto de deporte y camiseta de tiros, pidió a Tere que bailara con él, yo asentí( imaginaba que Marcos ya le habría contado su experiencia con ella). Él se movía muy bien, primero bailaron despegados y a medida que entraban en confianza, sus cuerpos se fueron juntando.

    Tere se lo estaba pasando en grande y Marcos de vez en cuando pasaba la mano por encima de su miembro. El baile se fue tornando cada vez más sensual. La bebida se había acabado y yo fui a nuestro apartamento a buscar ingredientes para confeccionar otra sangría.

    Cuando regresé los tres estaban bailando, Mi esposa en medio de los dos, con los brazos rodeando el cuello de Fran, este, tenía las manos apoyadas sobre su culo y Marcos por detrás, con las manos en los costados presionando su bulto contra el trasero de ella. Hicieron caso omiso de mi presencia continuando con el baile.

    Las manos de ambos chicos recorrían el cuerpo de ella, que se dejaba sobar sin reparos. La música se paró, se separaron y pude ver como la enorme cabeza de la polla de Fran asomaba por un lado de sus pantalones, era realmente gruesa.

    Tere también se dio cuenta e instintivamente humedeció los labios con su lengua al tiempo que le miraba a los ojos. El enseguida se dio cuenta de que esa noche acabaría follándosela; se dirigió al estéreo, puso música lenta, se acercó a mi esposa y comenzó a bailar con ella al tiempo que la besaba con suavidad, pasaba la lengua por los labios de ella, quién poco a poco iba abriendo su boca para dejar que el la explorara por completo.

    Con sus manos recorría la espalda de Tere, bajó hasta su culo y empezó a subirle el vestido hasta dejarlo al descubierto, lo apretó entre sus fuertes manos mientras ella lo besaba con desenfreno.

    Marcos desde el sofá, observaba la escena, se había despojado de su ropa y estaba masturbándose.

    Fran, por su parte, de un tirón rompió sus pantalones quedado a la vista su poderoso miembro e hizo lo mismo con las braguitas de ella. Dejaron de bailar, Fran separó un poco las piernas de mi esposa, colocó su polla entre ellas, pero sin penetrarla, y comenzó a moverse despacio rozando la parte superior de su miembro contra el sexo de ella, lo que hizo que de su boca escaparan los primeros gemidos.

    Después de unos minutos, Fran se apartó y comenzó a quitarle el vestido, dejando que se deslizara hacia el suelo, le desabrochó el sujetador, la volteó poniéndose detrás de ella y continuó el movimiento al tiempo que magreaba sus pechos y jugaba con sus pezones. Desde mi posición se podía apreciar como sus labios vaginales se abrían y cerraban al paso de su miembro.

    Fran hizo una seña a Marcos para que ocupara su lugar siguiendo con el mismo juego, mientras, el observaba.

    Marcos cogió a Tere por la cintura y la llevó hasta el centro de la sala, Fran se unió a ellos dejándola en el centro y mientras su amigo seguía frotando su polla por la entrepierna de ella, él se dedicó a trabajarle los pechos con su boca proporcionándole pequeños mordiscos en los pezones provocando en ella gemidos que podían escucharse en cualquier rincón del apartamento. Cuando se hartó de jugar con sus pechos, pidió a Marcos que se sentara en la barra de la cocina, el cogió a mi esposa la llevó hasta donde se encontraba el otro joven, dirigió su cabeza hasta la polla de este y sin dudarlo empezó a mamarla.

    Debido a la postura todo su sexo quedo expuesto hacia Fran quién se dedicó follárselo con la lengua al tiempo que con uno de sus dedos le acariciaba el clítoris.

    La polla de Marcos en su boca ahogaba sus gemidos, los dos jóvenes decidieron intercambiar los papeles, ahora era Marcos quien con su lengua exploraba el sexo de ella mientras Fran blandía su poderosa polla frente a la cara de Tere que estaba deseosa de probar su sabor, él acercó su miembro, ella tuvo que hacer un esfuerzo para poder metérsela en la boca, pero no estaba dispuesta a dejar pasar la oportunidad de saborearla.

    Fran estaba en la gloria y aseguraba que nunca se la habían comido tan bien, cuando estuvo a punto de correrse, sacó la polla y pidió a Marcos que le acompañase.

    Tere se sentó en el sofá y se dedicó a masturbarse mientras esperaba que los chicos volvieran.

    Enseguida aparecieron con el colchón de la cama y lo depositaron en el suelo de la sala, a continuación, Fran ordenó a mi esposa que se tumbara en el colchón, ella lo hizo boca arriba y él le pidió que se diera la vuelta, cogió un par de cojines y se los colocó de bajo del vientre quedando su sexo a total disposición para ser ensartado.

    La respiración de Tere comenzó a acelerarse, imaginando el placer que le produciría el potente miembro de Fran abriéndose paso en su interior.

    Marcos la follaba con los dedos, preparando el camino para la polla de su amigo. La polla de Fran estaba tan dura que parecía que las venas le iban a estallar, Tere gemía y movía su culo al ritmo de las caricias que le ofrecía Marcos.

    Fran apartó a su amigo, se puso detrás de ella, con sus muslos le separó las piernas, cogió su polla y la apuntó hacia la entrada de la vagina; primero la frotó de arriba abajo y jugueteó con su clítoris.

    Mi esposa lo miró con deseo y le pidió que la penetrara; Fran obedeció y con mucha delicadeza comenzó a introducir la polla , la cara de Tere reflejaba el dolor que sentía a medida que iba entrando, ya no gemía, aguantaba la respiración.

    En unos segundos que parecieron interminables, su sexo había conseguido acoger toda la verga. Fran permaneció inmóvil y comenzó a recorrerle toda la espalda con sus labios hasta conseguir que ella se relajara.

    Al cabo de unos minutos, Fran empezó a moverse muy despacio, la expresión de Tere ya no era de dolor, el placer empezaba a invadirla.

    El joven detuvo su movimiento, ella le pidió que no parara, Fran sonrió y le dijo que quería oírla suplicar que se la follara. Ella no lo dudó.

    ―Te lo suplico, fóllame sin compasión, quiero sentir como cada centímetro de tu hermosa polla me lleva hasta el éxtasis.

    Tere estaba totalmente entregada. Fran aumentó el ritmo de sus envestidas, ella jadeaba como nunca lo había hecho y le pedía más.

    Fran sacó su polla, le dio la vuelta y de un golpe se la clavó y volvió a joderla con fuerza; mi esposa se retorcía, sus jadeos se habían convertido en gritos, pero de placer.

    Marcos decidió unirse a ellos, se colocó a la altura de la cabeza de ella y le ofreció su polla, Tere la aceptó y comenzó a chuparla como si fuera la última polla en el mundo, Marcos estaba en la gloria, Fran sonreía, se recreaba en la situación, habían convertido a mi esposa en una esclava sexual y le estaban proporcionando más placer del que nunca hubiera soñado.

    Marcos no tardó en correrse y calló rendido junto a Tere. Fran pasó sus manos por la espalda, la incorporó, se levantó, la apoyó contra la pared y siguió follándosela con violencia; ella lo rodeaba con sus brazos y piernas, no paraba de gritar lo bien que la follaba .

    Volvieron a cambiar de postura, esta vez la puso a cuatro patas y la penetró desde atrás, el ritmo de sus envestidas seguía siendo frenético.

    ―Que gusto me das cariño, quiero ser tuya por todo el fin de semana.

    Fran aceptó la propuesta.

    ―Vas a pasar el mejor fin de semana de tu vida, te vamos a follar como una hembra como tú se merece.

    En ese instante, Tere se estremeció presa de un brutal orgasmo, Fran aceleró el ritmo y a los pocos segundos él también se corrió.

    El resto del fin de semana lo pasaron encerrados en el apartamento, los dos jóvenes se turnaban y la follaban sin darle tregua.

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  • El aprendizaje de Tania

    El aprendizaje de Tania

    Como muchos jóvenes, Tania, una chica de 22 años, decidió pasar el verano trabajando fuera de casa, para sacarse un dinerillo extra, y de paso, mejorar su nivel de inglés. Había decidido ir a una isla inglesa, donde iba a trabajar en un hotel. La idea le sedujo bastante, viviría en una ciudad pequeña y tranquila, nada que ver con el bullicio y el caos de una metrópolis como Londres, tendría los fines de semana libres, y podría escapar un poco de la rutina que suponían los estudios durante el resto del año. En principio, la única pega que podía ponerse era que tenía que compartir la habitación, quitándole así una pizca de intimidad, pero bueno, tampoco era tan grave.

    Por fin, a primeros del mes de julio, Tania llegaba, después de un viaje algo complicado, ya que antes de llegar a su destino, tuvo que volar primero a Londres, luego un autobús hasta Dover, y finalmente desplazarse en un ferry durante tres horas y media. Pero finalmente estaba allí, y su última etapa la realizó en un taxi, hasta el hotel Chambers, su lugar de trabajo y residencia durante los próximos tres meses. Subió a su habitación, y allí se encontró con una chica mulata, la que iba a ser su compañera de habitación.

    Era muy guapa, y llevaba un pantalón tipo short muy corto, y una camiseta blanca, y estaba deshaciendo su equipaje, acababa de llegar poco antes que Tania. Se presentó, y resultó llamarse Kim Wetson, tenía 20 años y era de Leeds, aunque su madre era nigeriana. Empezaron a hablar, e hicieron muy buenas migas desde el principio, convirtiéndose así en dos muy buenas amigas. Procuraban trabajar juntas a todas horas, y en el tiempo libre, se iban de fiesta juntas, o de compras o…de lo que fuese. Lo que Tania nunca esperaba, es que también fuesen a ser compañeras de otro tipo de cosas…

    Una noche, después de un día especialmente duro, Tania decidió que en vez de darse una ducha, necesitaba algo más relajante, así que empezó a llenar la bañera. Solo llevaba puesta una bata de verano blanca casi transparente, dejando entrever su silueta, de piel morena, con unos pechos grandes, y un culito firme y redondo. Cuando la bañera estuvo lista, se quitó la bata, y se introdujo en el agua, despacio, y una vez dentro, sumergió unos segundos en el agua, mojando su larga melena de pelo negro azabache. Cerró los ojos y se dejó llevar por el silencio y la tranquilidad, solo rota por el movimiento del agua.

    De repente, oyó unos pasos que se acercaban Abrió los ojos y allí estaba Kim, desnuda, mostrando un precioso cuerpo, con unas tetas no excesivamente grandes, pero perfectas, firmes, y con unos pezones pequeños, y un culito respingón. Al verla, Kim, dio un saltito de sorpresa, ya que no esperaba verla ahí, pensaba que estaba fuera de la habitación. Tania comentó que no se preocupara, no pasaba nada, y le explicó que se había metido en la bañera porque estaba algo cansada. Kim sonrío y propuso hacerle un masaje en los hombros, por lo visto se le daba bien. Tania aceptó encantada… sin saber lo que le esperaba…

    Kim se arrodillo detrás de la cabeza de Tania, y pasando primero sus dedos por su nuca, comenzó a hacerle un masaje lenta y suavemente. Era cierto que a Kim se le daba muy bien lo de hacer masajes, hasta el punto que Tania estaba empezando a excitarse. Se sentía extraña, ya que ella hasta ahora nunca había sentido excitación por un masaje aparentemente inocente, pero menos aun teniendo en cuenta que quien se lo hacía era una mujer, y eso era lo que más le extrañaba. Sin embargo, su sorpresa y excitación fue en aumento cuando Kim comenzó a deslizar sus manos desde los hombros hasta los brazos, y separando la melena de Tania, besó tiernamente su nuca.

    La chica española comenzó a notar como su respiración se entrecortaba por la excitación, más al notar como las manos de Kim acariciaban sin ninguna discreción sus pechos, cuyos pezones comenzaban a estar muy erectos, mientras notaba la lengua y el aliento de la mulata en su nuca. Tania abrió los ojos y levantó la vista, que se cruzó con los ojos color miel de su amiga, que, tras una bonita sonrisa, agacho su cabeza, y le dio un pico, seguido de un beso apasionado, donde las lenguas de las dos chicas se entrelazaron, dominándose la una a la otra. Aquello era totalmente nuevo para Tania, nunca había besado antes así a una mujer… pero le gustaba… y se dejó llevar por la pasión.

    Se pusieron las dos de pie dentro de la bañera, y tras quitar el tapón para que se fuese el agua, encendieron la ducha, y comenzaron de nuevo a besarse, con pasión, primero en la boca, y luego en el cuello la una a la otra. Comenzaron a acariciarse los pezones para ponerlos bien duritos, y de las caricias pasaron a los besos y los mordisquitos suaves. Kim parecía tener mucha experiencia con mujeres, encontraba con precisión todos los puntos clave en los pechos de Tania, que había empezado a lanzar pequeños gemidos de placer mientras su amiga le devoraba como nadie se lo había hecho antes, y le pasaba lentamente los dedos por su rajita, que vibraba de excitación.

    La mulata era una auténtica maestra, logrando que su compañera de juegos estuviese sintiendo el mayor placer de su vida a través de una boca y una lengua que correteaban por el canalillo y unas manos hábiles que acariciaban las nalgas con una suavidad y dulzura increíbles. Estuvieron así un rato, hasta que Tania empezó a entrar en el juego… Comenzó a acariciar con suavidad la rajita de Kim, de arriba abajo, notando como la humedad se deslizaba entre sus dedos.

    Salieron de la bañera, y sin secar sus cuerpos aun mojados (en algunos sitios más que en otros…), Kim se dejó caer sobre la cama, y Tania, colocándose en posición de 69, comenzó a lamer todo el coñito, rosado y húmedo de la nigeriana, mientras que esta le daba al suyo tiernos besitos, jugueteando con su vello e introduciendo en él sus dedos delgados y juguetones. Así estuvieron las dos chicas, una sobre la otra, devorándose la una a la otra lo más íntimo de su ser, y gozando increíblemente.

    Sobre todo Tania, nueva en estos asuntos… su coñito estaba totalmente mojado, sucumbiendo ante la comidita que le estaba hacía Kim, besando su rajita de arriba abajo, haciendo círculos en el clítoris e introduciendo rítmicamente su lengua, suspirando ante también la acometida de Tania en su clítoris, que en su primera vez estaba siendo espectacular, Kim no recordaba a nadie que le hiciese gozar tanto como lo estaba haciendo su amiga, que estaba mordisqueando suavemente su clítoris, como un pequeño caramelito, pero que la volvía loca.

    Siguiendo con este ritmo, no tardaron en correrse, quedando las dos rendidas, Tania sobre Kim, respirando por el esfuerzo… que cariñosamente le pidió que se levantase para sacar algo de su armario… un consolador doble… Tania se asustó al ver aquello, realmente lo estaba pasando bien, pero se había quedado de piedra al ver un consolador enorme, con forma de dos enormes pollas… Pero se tranquilizó al sentir el aliento de Kim, besándole el oído y diciéndole que no se preocupara, que lo iban a pasar genial… y así iba a ser.

    Comenzaron de nuevo a besarse, pasándose mutuamente el consolador por los pechos, rozando las dos puntas del aparato en los pezones, endureciéndolos de nuevo. Kim se introdujo el consolador en la boca, como si fuese una de verdad, y la sujetó para llevar el otro extremo a la boca de Tania. Empezaron a hacerle al aparato una mamada, primero besando lentamente la punta, y poco a poco introduciéndoselo hasta que casi podían llegar a besarse. Cualquier hombre hubiese deseado estar en el lugar, pero allí había dos mujeres preciosas, acariciándose los pechos mientras sostenían un consolador en la boca.

    El aparato estaba completamente empapado, así que Kim se lo sacó, y se puso en cuclillas frente a Tania, pidiéndole que se lo metiese… Ella, haciendo caso a lo que su amiga le pedía, y tras lamerle un poco más su rajita, ya muy húmeda, empezó a introducirle uno de los extremos, hasta el tope. Entre gemidos, Kim le pidió que ahora ella se metiese el otro extremo, y que empujase hacia ella. Tania no lo dudó, y empezó a notar como entraba en ella ese miembro de plástico. Lo introdujo todo lo que pudo, quedándose con las piernas abiertas frente al culito de Kim, y empezó a moverse, con movimientos circulares.

    La mulatita empezó a moverse también, cogiendo las dos un ritmo que poco a poco iba acelerándose. Las dos no podían controlar sus gemidos, que emitían fuertemente, pellizcándose los pezones. Aquí Tania sorprendió a Kim, agarrándole de las caderas e incorporándose un poco, volvió a moverse, esta vez en cuclillas, pero sin sacarse el consolador de su interior. La presión que ejercía el aparato era mayor, y la velocidad también, por lo que el roce dentro de sus coñitos era más intenso, tanto que finalmente acabaron las dos en un intenso orgasmo que las volvió a dejar a las dos agotadas, con el consolador dentro de sus dos preciosos cuerpos.

    Se abrazaron y se quedaron dormidas hasta la mañana siguiente, donde Kim le confesó a Tania que desde el primer día que se encontraron en la habitación, se había sentido atraída por ella, incluso que había llegado a espiarla en la ducha, pero que no le había dicho nada por vergüenza. Tania sonrío, y tras un largo y apasionado beso, le dijo que no pasaba nada, que aunque al principio le hubiese sorprendido, reconocía que le había encantado. Ese fue el principio de una preciosa amistad, de amor, y de sexo placentero y desenfrenado.

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  • Grata sorpresa (1)

    Grata sorpresa (1)

    Descubriendo a Laura.

    Esto que voy a relatar pasó el año 2011, comentar que yo soy de Barcelona, me encanta la iniciación a la sumisión, y disfruto mucho de ello, tengo 42 años, 1,85 de altura, 80 kilos, y soy una persona normal.

    Como respuesta a un anuncio que había colocado me llego esto: “hola… suena interesante… me gustaría probar”.

    A partir de ese momento contacté con ella, era una chica de 25 años, 1,65 de altura y 60 kilos, medio rubia, de Europa del este, y que estaba cursando un master en Barcelona, empezamos a cruzarnos mails, en ellos intentaba descubrir quién era ella, qué inquietudes tenía y que estaba buscando realmente, lo que fui descubriendo me cautivó al instante.

    Era una chica muy guapa, era inteligente, y muy tímida, aunque había tenido algunas relaciones sexuales nunca había saboreado un orgasmo, y nunca se había masturbado, según ella porque no le gustaba, la verdad es que era tan tímida que me costaba sacarle la información, tanto fue así al principio que estuve a punto de tirar la toalla con ella, yo aunque tengo bastante paciencia debo reconocer que a veces me sentía que perdía el tiempo con ella.

    Pero poco a poco se fue acercando y abriéndose más a mí, considero imprescindible conocer a la persona siempre antes que a la sumisa, suelo jugar mucho psicológicamente sobre todo al comienzo, la verdad que esta chica me lo estaba poniendo todo bastante cuesta arriba, casi era ya un reto, le mandaba para leer relatos, y le preguntaba que tal y su respuesta era “me ha gustado tenía morbo”.

    Le mandaba deberes para hacer como jugar con el chorro de la ducha y su respuesta era “es imposible tener un orgasmo así” la verdad que me estaba quedando sin ideas, ¿qué podía mandarle a una chica que ni se masturba? Al final decidí romper con esa pérdida de tiempo, quedé con ella un viernes a comer, para poder charlar y explicarle que de ese modo no íbamos a ningún sitio y así dejarlo en ese punto.

    Quede con ella en la Plaza Cataluña, estaba convencido que ni tan siquiera vendría, pero prefería explicarle a la cara del porque no podía seguir con ese juego. “Sorpresa” cuando llegué ya estaba allí, había llegado antes que yo, era una chica preciosa, más que en las fotos que me envió, venía vestida con una vestido negro, abierto por la espalda, nos dimos los besos de rigor y nos fuimos a comer a un restaurante cercano, cuando nos íbamos a sentar ella me comento que quería ir al baño, la verdad es que no me extrañó en absoluto.

    La sorpresa vino después a su vuelta, se sentó a mi lado, en vez de frente, y me entregó una bolsita que llevaba, en ella estaba su tanga y sujetador, me miro y me pregunto si lo había hecho bien, pues eso lo había leído en uno de los relatos que le solía enviar y le gustó mucho, la verdad en ese momento me quedé de piedra, pues yo estaba allí para mandarla a paseo y ella en cambio, estaba allí con la idea de empezar una sesión conmigo.

    Me estaba ganando la partida y eso no podía permitirlo, así que intenté centrarme nuevamente en mi rol, pues la verdad este lo había dejado en casa, y no tenía nada preparado para esa tarde, pero ella sin embargo venía decidida y a la vez también había dejado en casa su timidez, no podía defraudarla pensé.

    Pedimos de comer, y mientras esperábamos le puse una mano en el muslo, y fui subiendo lentamente hacia sus labios, quería ver su reacción ante eso, separo las piernas, bajo la mirada y me dejo llegar hasta su sexo, estaba empapado, mis dedos comenzaron a jugar en su clítoris, viendo yo como le estaba cambiando la cara, esta era bastante blanca cuando entro y los colores estaban empezando a subirle el tono, se estaba empezando a morder el labio, le estaba gustando, así que empecé a invadir con un dedo su sexo, cada vez su respiración era más agitada, así que decidí no llamar la atención y detenerme en ese punto.

    Al momento nos trajeron 2 ensaladas para ambos, en ellas había rábanos y tomates cherry, le pregunté si le gustaban a lo que me respondía afirmativamente.

    Entonces le pedí que antes de ponérselos en su boca para comerlos, debía pasarlos por su sexo y luego se los podría comer, su reacción ante mi petición fue la esperada, me sonrió, se sonrojo nuevamente cogió un cherry con los dedos, se lo metió entre su sexo unos segundos, y luego lo colocó en su apetecible boca saboreándolo, me puso a mil, lo hizo con una delicadeza y sensualidad tremenda, y así fuimos comiendo nuestra ensalada, hasta que uno de los cherrys se volvió demasiado travieso, supongo que ya por la excitación en la que ella estaba y se le coló dentro, su cara fue todo un poema, pero valió la pena el suceso.

    Durante el resto de la comida, aparte del susto que ella tenía y las risas que eso provoco en mí, no paso nada más destacable.

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  • Sentado frente al ordenador

    Sentado frente al ordenador

    Estoy sentado frente al ordenador, charlando a través del chat, mientras leo relatos eróticos, ella está manteniendo varias conversaciones a la vez, y yo estoy hablando con ella exclusivamente, lo que me da tiempo entre que va contestando a los demás y me contesta a mí a ir leyendo relatos que, para que negarlo encienden mi imaginación.

    Voy a hacerla protagonista sin que lo sepa (al menos por ahora) de este relato; y mientras que me contesta os la iré presentando y me iré presentando yo.

    Zyon: Veo que no das abasto con tantas conversaciones, ¿Cómo eres capaz de mantenerlas todas a un tiempo y no perderte?

    Tardará en contestar así que mientras me presento, soy Zyon y vivo en La Coruña (España) mido un poco más de 1:70 y ya estuve más delgado, ahora peso 85 kg; no soy un cardo borriquero ni una belleza, es decir, puedo ser tu vecino de al lado o el que te cruzas todos los días de camino al trabajo…

    Eniriam: Soy multitarea como los ordenadores, y mi pantalla es un mosaico de conversaciones activas; sólo veo letras, pero he de reconocer que empiezo a volverme loca, menos mal que ya es algo tarde y la gente se empieza a recoger.

    Zyon: Avísame cuando podamos hablar tranquilamente.

    Mientras aprovecho y os la presento; Eniriam estudia conmigo, es muy simpática, inteligente, y además es preciosa, lo gracioso del tema es que nos conocimos en un Chat y no en la facultad; en medio de una conversación decidimos quedar para conocernos en persona.

    Eniriam: Ya se van yendo, sólo quedamos Demonia, Zopilote, tú y yo conectados, ¿sigues sin hablarte con Demonia?

    Zyon: Me aparece como desconectada, eso quiere decir que me evita, la prueba es que tú estás hablando con ella, está enfadada desde que me olvidé de felicitarla por su cumpleaños, ya la conoces.

    Eniriam: Ya se fue Zopilote, le digo a Demonia que estoy cansada y le hago como ella a ti y así nos quedamos un ratos tú y yo solos.

    Zyon: Me parece estupendo, aquí te espero.

    Vaya yo quería llevarla al huerto, y parece que no me lo va a poner muy difícil.

    Eniriam: Ya me he vuelto invisible para Demonia, que pesada se pone, no quiere hablarte, pero no para de hablar de ti.

    Zyon: Y seguro que no habla bien precisamente, con lo cruzado que me tiene.

    Eniriam: Lo curioso es precisamente eso, que no para de decir que le gustas, que le caes genial, pero que no entiende porque ya no te conectas al Messenger, y yo como no quiero meter la pata… no le dije nada de que estabas, no sé muy bien si lo dice para pillarme en un renuncio o te echa de menos en serio.

    Zyon: A ver si cuando se mosqueó me colocó como no admitido entre sus contactos y luego no se acordó de cambiarme de bando.

    Eniriam: Puede ser.

    Zyon: Cambiando radicalmente de tema: ¿Tenías pensado salir esta noche?

    Eniriam: La verdad es que no, pero aún no es muy tarde y estoy desvelada, así que no descarto esa posibilidad, ¿quieres que te vaya a hacer una visita, pillín?

    Zyon: Sabes que me encantan tus visitas, ya compré velas aromáticas de las que tanto te gustan, puedo ponerlas para que vayan creando ambiente…

    Eniriam: ¡Que amable! ¿Qué más harías por mí?

    Zyon: Pondría las manos en hielo, para acariciarte con ellas heladas, como a ti te gusta.

    Eniriam: Sabes como provocarme…

    Zyon: Empezaría por tu cuello, bajo tu melena, alternando caricias y besos, descubriría tus hombros, y saltaría hacia tu ombligo, besándolo y mirándote desde abajo.

    Eniriam: Y yo te cogería las manos, y antes de que se calentasen demasiado las llevaría hasta mis pezones, para que te entretuvieras con ellos, que ya sé que te encantan.

    Zyon: Aquí no hace nada de frío, ya tenemos la calefacción puesta, de modo que tu camiseta ya sobraría, igual que sobraría tu jersey de lana, y mi camisa… jugaría con tus pezoncitos oscuros, los mordisquearía, lo lamería hasta que te retorcieras de gusto.

    Eniriam: Ya me está tardando estar ahí, te besaría hasta notar tu lengua en mi campanilla.

    Zyon: Si estuvieses aquí te tumbaría sobre el sofá, te quitaría los vaqueros acariciando tus piernazas, y besando tus braguitas, mientras tu me acaricias la espalada y la nuca… te estoy imaginando…

    Eniriam: Y yo a ti, te cojo del pelo y te robo otro beso de los tuyos, mientras noto como palpita tu alter ego sobre mi pubis.

    Zyon: Te quito las braguitas y acaricio tu vello púbico tan recortadito, haciendo circulitos concéntricos cada vez más pequeños.

    Eniriam: Me estás poniendo a cien, mira que como me hagas ir hasta tu casa.

    Zyon: Sabes que si vienes te espera lo que te estoy contando. Y mientras te lo piensas, para ayudarte a que te decidas, yo te sigo contando. Te beso los pechos, te los acaricio, y mis manos van bajando hacia tu cintura, tus caderas…

    Eniriam: ¡Para!, que me voy a tener que cambiar las bragas como sigas con tu declaración de intenciones…

    Zyon: Cámbiatelas y ven, y lo ponemos en práctica…

    Eniriam: En diez minutos estoy ahí, me cambio las bragas y salgo…

    -Eniriam se ha desconectado-

    Eso quiere decir que viene para aquí, le voy a contar lo que he estado haciendo con la conversación (esto del ctrl+c (cortar) y ctrl+v (pegar), es una gozada) seguro que se apunta a continuar escribiendo conmigo antes de pasar a la acción de verdad, voy a colocar las velas aromáticas que le prometí, para crear el ambiente.

    Listo, ya debe estar a llegar…

    Lo que voy a hacer es preparar el via voice, para que en lugar de escribir podamos dictar y así queda “grabado” lo que hacemos y luego lo ordeno para terminar el relato, si no, escribir y hacer según qué cosas no es muy compatible.

    Ya llegó, se lo he contado todo y está dispuesta a que continuemos con el relato y cuando la cosa se ponga muy caliente dejamos el relato y ya os lo escribo yo mañana.

    Eniriam viene con un jersey de lana gris que le queda genial, es de cuello muy amplio y lo lleva puesto sobre los hombros, dejando ver su preciso cuello bajo la melena recogida, no le quedan nada mal (y lo sabe) esos vaqueros que trae, le resaltan ese culazo que tiene, redondito, algo elevado… mmmm si la pudierais ver…

    Yo estoy con una camisa blanca (me la acabo de poner) y unos vaqueros muy ajustados, mi alter ego no es muy grande, pero se hace notar a través de estos pantalones, y más viéndola a ella así, a la luz de las velas, haciendo el gesto de descubrirse los hombros…

    Se acerca a escribir…

    Le desabroché los botones de la camisa, y mientras el me acaricia la espalda yo os describo lo que me va haciendo, no le dejo ver lo que escribo (ya lo leerá luego) me he colocado entre la pantalla y su cara, con mis piernas separadas sobre él, ofreciéndole una perspectiva de mi culo que seguro le va a encantar y tanto, ya me está acariciando las caderas, buscando la hebilla del cinturón, sus manos recorren mi cintura, pronto descubrirá la sorpresa que le tengo preparada, no traigo braguitas sino un minúsculo tanga, ya no tardará en descubrirlo, no pensaba que me fuese a excitar tanto esto de escribir mientras me acaricia.

    Ya ha descubierto mi tanga, me quita de todo el pantalón y yo aprovecho para sacarme el jersey, estoy toda desnuda, solo me queda el tanga… me agarra las nalgas y las separa para… meter su lengua a buscar mi coñito mojado, así no hay manera de escribir… Como me está poniendo el cabrón… como me lame… mmmm… cuando me pide perdón… Aaah, cuando me dejeee… le voy a hacer una mamada que va a flipar…

    ¡Bueno, lo que ha escrito Eni!

    Ahora me toca a mí de nuevo, después de que me comiera su precioso coñito (delicioso por cierto) me desabrochó el pantalón y se fue directa a por mi alter ego, lo sacó y empezó a acariciarlo suavemente, como sólo ella sabe, mimándolo, como si no lo quisiera romper, mientras yo leía lo que ella escribió, ahora que ya acabé de leer se ha puesto sentada en el suelo, a mis pies, y me está dando una sesión de caricias bucales que en mi vida… Tendré que seguir escribiendo mas tarde, ahora no puedo…

    Lo del via voice no funcionó como esperaba… así que acabaré el relato con lo que recuerdo que hicimos desde que ella estaba sentada a mis pies…

    Me tenía la polla cogida con una mano mientras con la otra acariciaba mi muslo derecho, acariciaba mi glande con su lengua, húmeda, suave, recorría mi pene desde la punta hasta los testículos, en largas pasadas y luego se lo metía hasta la mitad en la boca, (dice que por más que lo ha intentado no le entra más sin que le den arcadas).

    Yo mientras le acariciaba su melena morena, deshaciendo el recogido, sus gruesos y sensuales labios besaban mi glande y juguetona me miraba a los ojos y hacía ademán de mordérmelo, poniendo cara de gata en celo, cuando no pude aguantar más la avisé de que iba a llegar, no le gustan esas sorpresas, cerró los ojos y la boca y esperó a que mi chorro de leche caliente la empapara, mi semen le resbalaba lento por las mejillas y los labios, cayendo sobre su pecho desnudo.

    Nos pusimos en pie y fuimos hasta la ducha, allí bajo el chorro de agua caliente, nos abrazamos, nos besamos, nos untamos mutuamente con gel de ducha por el frente y por la espalda, nuestros cuerpos se deslizaban uno contra el otro, nos acariciábamos cada centímetro de piel, bajo el chorro caliente de la ducha, nuestros cuerpos hervían, comencé a besar su cuello, mientras mis manos buscaban su perfecto culo y las suyas acariciaban mi nuca y mi espalda, mi pene estaba erecto de nuevo, comenzó a masajearlo y yo comencé a acariciar su clítoris, su cuerpo se agitaba cuando alguno de mis dedos se introducía “accidentalmente” en su caliente chochito.

    Se volteó y me dio la espalda, cambió la mano con la que asía mi polla y, encorvando la espalda, fue dirigiendo mi glande hacia su vulva, y se lo introdujo dentro, apoyó sus manos en la pared, y yo las mías en sus caderas, mi pene entraba y salía de ella a un ritmo pausado, el agua caliente resbalaba por su espalda y llegaba hasta donde nuestros cuerpos se unían, en cada envestida el agua acumulada saltaba sobre su espalda, mis envestidas eran cada vez más profundas, y más veloces, ella gemía de placer, me pedía más: -más rápido, más adentro, ¡¡rómpeme en dos!!

    Acerque una de mis manos a su pelvis y estimulé su clítoris mientras la penetraba desde atrás, se estremecía, sus piernas le empezaron a temblar, se le entrecortaba la respiración, eyaculé dentro de ella al tiempo que ella daba un largo gemido de placer, mi cuerpo se estremeció de gusto también, dejé mi polla dentro de ella un rato, nos quedamos los dos quietos bajo la ducha extasiados, una vez mi alter ego se hubo relajado lo saqué de su ardiente morada y un hilillo de semen mezclado con sus jugos resbalaba sobre sus piernas, acabamos de ducharnos, nos secamos uno al otro, entre caricias y nos metimos bajo las sábanas, abrazados, agotados, nos quedamos dormidos.

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  • Visito la casa del amante de mi mujer

    Visito la casa del amante de mi mujer

    Había transcurrido más de un mes desde la pasada travesura cuando un viernes por la tarde Silvana se mostraba muy animada y hacía bastantes alusiones pícaras al sexo.

    Después de comer me dijo que tenía algo que contarme. Intrigado, pues no había dado ella muestras de que hubiera otra aventura de por medio, le dije que era todo oídos. Nos reímos y ella soltó: “ayer volví a ver a Artur… en la Rambla. No te pongas nervioso que no estuve con él más que unos momentos hablando… Me dijo que le gustaría volver a verme, pero yo le respondía que todo lo hacía y lo compartía contigo, que lo mío con él era un juego en el que aparte de él y yo, también jugabas tú; y que para mí tu eres el jugador principal… Total, que me dijo que le agradaría mucho invitarnos a los dos a tomar algo en su casa. ¿Qué te parece?…”.

    Le respondí que “sí a todo” y nos besamos como tórtolos en celo. “¿Y para cuando has quedado, o hemos quedado…?”. “Dijo que esta tarde estaría en casa; si quieres puedo llamar por teléfono”. Llamó y entre risas y picardías quedaron en que en una hora estaríamos en su piso.

    Nos duchamos y vestimos para la ocasión, mejor dicho, se vistió Silvana con sus mejores galas de lencería incluyendo aquellas bragas negras, lisas y brillantes, que tanto me gustan y que le regalé para las “ocasiones”; y un vestido de color gris, ceñido, corto y sin mangas que la hacía sumamente apetecible. Nos morreamos y metimos mano mientras nos vestíamos y tuvimos que contenernos para no gastar parte de nuestras energías antes de tiempo…

    Poco menos de una hora después estábamos plantados ante la puerta de su piso llamando al timbre. Durante el escaso medio minuto que tardó la puerta en abrirse pasaron fugazmente por mi cabeza una serie de cuestiones y preguntas que me iban azotando: “¿qué hago yo aquí?, he venido a ver como se follan a mi mujer… disfrutaré con ello… soy un cerdo, esto no se hace… ¿soy más pervertido de la cuenta?… estoy excitado… sí, lo estoy…”.

    En aquel momento se abrió la puerta del piso y apareció ante nosotros un hombre alto, casi un metro ochenta, delgado y con el pelo largo y canoso. Iba vestido con pantalones de pana beige, camisa a cuadros canadienses y una bata se seda a modo de sobretodo. Caminaba algo encorvado y aparentaba tener cerca de sesenta años, aun conservando cierto toque de elegancia en los gestos y esbeltez en la figura.

    “Hola Silvana, bonita, que alegría que hayáis podido venir. Me encanta la compañía agradable”. Dijo mientras plantaba sendos besos en las mejillas de mi esposa. Esta, tras los besos, nos presentó como a marido y a antiguo profesor suyo respectivamente.

    Entramos y nos dirigió al salón, invitando a sentarnos en una largo sofá de cuatro holgadas plazas. Nos ofreció una copa y se fue hacia la cocina para preparar los tres whiskys. Asomó la cabeza por el dintel de la cocina para pedir a Silvana si le importaría ayudarle con los cubitos. Silvana fue hacia allá y con el tintineo del hielo cayendo sobre el vidrio de los vasos percibí también risas apagadas y cuchicheos… que inevitablemente debían tenerme a mí por objeto… En aquel momento me sentí un marido cornudo, pero me gustó.

    Tenía el sátiro de mi esposa una conversación agradable y un lenguaje cultivado, aparte de un toque de buen gusto que se manifestaba en la sobriedad clasicista de la decoración. Peleábamos con el segundo whisky, sentados los tres en el sofá con el anfitrión en el centro y Artur parecía coincidir con muchos de mis puntos de vista sobre el mundo en general. La conversación era muy apacible y más dialéctica que festiva cuando noté que nuestro profesor, sin dejar de explicarme sus opiniones sobre el arte abstracto, apoyó su mano derecha sobre la pierna de mi mujer.

    Seguía hablándome como si no pasara nada, pero sin apartar los ojos de los míos y acariciando cada vez con más evidencia el muslo de Silvana. Mi mujer se dejaba hacer y casi imperceptiblemente iba extendiendo las piernas de modo tal que facilitaba el contacto entre su pierna y la mano acariciadora, de suerte que en poco trecho llegó a meterle mano en la entrepierna.

    Mi esposa emitió un suspiro felino y apoyó la cabeza en el respaldo cerrando los ojos. Artur, sin dejar de mirarme, decía que Silvana era muy bonita y muy dulce, que se sentía muy feliz y satisfecho de haber contribuido a su formación. “¿No estás de acuerdo?”, me preguntó directamente. “Según me ha contado, siempre ha aprendido mucho en tus clases, que además le han resultado gratificantes… Creo que me gustará asistir a una de ellas para conocer los métodos educativos que has utilizado con ella”; respondí.

    Silvana tomó parte en el juego y sin decir nada salvo tararear una canción melódica, se levantó del asiento y quedó de pie frente al sofá en que estábamos nosotros dos sentados. Se aproximó a mi dándome la espalda y ligeramente inclinada hacia delante. Supe lo que quería y le bajé la cremallera del vestido, que en un ágil movimiento de hombros y caderas cayó limpiamente al suelo, quedando ante nosotros una maravillosa escultura adornada por una braguita y un sujetador negros.

    Me encontraba en la indecisión entre optar por controlar de alguna manera la situación asumiendo el papel principal, es decir, siendo yo el que entregaba a mi mujer iba a ser también yo quien dirigiera el rito según mi propia fantasía; o por otra parte asumir el papel que se me ofrecía de formar también parte de la entrega. Ambas ideas hervían en mi cabeza, pero al final la presencia del profesor y la descarga eléctrica que su mirada me hizo sentir pudieron más que mi resistencia y por unos instantes sentí el regusto agridulce de la rendición y del sometimiento voluntario a una voluntad ajena. Él sería el maestro del juego y Silvana y yo nos someteríamos a sus deseos lujuriosos. Además, a esto habíamos venido.

    Artur se levantó en silencio, se acercó a Silvana y ambos se abrazaron y fundieron sus bocas en un morreo breve. Cogidos de la mano, Artur preguntó dirigiéndose a mi: “¿vamos a la habitación?, la cama es un lugar más idóneo para las lecciones particulares”.

    Nada más entrar en el dormitorio Silvana se acomodó sobre la cama y Artur y yo nos fuimos desvistiendo hasta quedar ambos en calzoncillos, los suyos tipo slip, blancos y ajustados, muy clásicos y reveladores de un relieve erecto prometedor. Vaya empalmada llevaba el muy cabrón; con toda seguridad estas ocasiones no deben resultarle frecuentes y siendo un vicioso de marca, como parece, Silvana debe ser su fantasía erótica.

    Nos tumbamos en la cama a ambos lados de mi mujer, que quedó así en el centro y de inmediato se incorporó poniéndose de rodillas hacia Artur y empezó a sacarle lentamente los calzoncillos, mientras yo hacía lo propio con los míos. Silvana estaba fascinada mirando, me miraba a mí, a él, yo la miré a ella y lo miré a él y entendí lo del pollón. No podía haber competencia, estaba embobado mirando ese monstruo cuando sentí la boca de mi mujer en el pene y vi su mano acariciándole a él.

    Así se iba turnando entre un pene y otro, se relamía con ellos, cuando se colocó a cuatro patas sobre la cama y Artur le metió toda su humanidad de un empujón suave pero constante. A mi mujer parecía que se le iban a desorbitar los ojos cuando terminó de encajarlo. Suspiro y comenzó a moverse.

    Un enfebrecido adulto metió la polla hasta el fondo de aquella vagina todavía juvenil y empezó a follársela. Yo estaba en la gloria, disfrutando de cada instante, viendo cómo se hacía realidad mi fantasía y por fin veía a Silvana como tantas veces había soñado. La polla de Artur entraba y salía en el coño de mi mujer, poniéndome al borde de la explosión. Rápidamente acerqué mi polla a la boca de mi mujer y se la froté por la cara. Ella me chupó los huevos jadeando; y su amante, aquel cabrón que se estaba follando a mi esposa en mi presencia, la tenía cogida por las caderas con sus manos grandes y huesudas provocándole una serie de estertores cada vez que empujaba hacia su interior.

    Me masturbé mientras mi mujer me comía los huevos sin poder ayudarse con las manos puesto que tenía ambas ocupadas en apoyarlas sobre la cama para no desplomarse por causa de los gustosos embates que recibía. Silvana se corrió gritando como una loca y poco después Artur sacó el pene de su interior y se acabó con las manos sobre el oferente culo de mi amada quien, ya libre de placenteros empujones, me quitó la polla de las manos para metérsela en la boca justo a tiempo de recibir mi descarga. El espectáculo que me ofrecía su culo manchado por los blancos goterones exhalados por aquella polla viciosa me produjo uno de los momentos más placenteros de mi vida.

    Quedamos los tres exhaustos.

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  • El día que abusé de mi hijo (parte 1)

    El día que abusé de mi hijo (parte 1)

    Viernes a la tarde, había terminado la consulta, y estaba realmente cansada y muy caliente.

    Me había pasado el día atendiendo a embarazadas que venían a controlarse.

    La última, había pasado su primer trimestre de embarazo con sus pequeños contratiempos, y ahora querían tener una vida sexual normal con su marido, con esta, debí desvestirla y prácticamente enseñarle junto a su marido a buscar las mejores posiciones cóitales, y así evitar que tengan problemas con el embarazo y tener una buena vida, sana, y que no afecte el embarazo y a la pareja en estado de gestación.

    El esposo, se notaba muy caliente, ya que le era muy difícil disimular su erección, mientras le enseñaba a ambos los juegos previos a la introducción vaginal, y les pedía muy especialmente que antes de llegar a ese clímax, ambos deberían, por lo menos tener uno o varios orgasmos tanto la mujer como el hombre, sin más vueltas, les hice practicar una serie de caricias, para que vieran que la introducción era la parte culminante, pero no el todo del acto sexual, fue así que con mis manos enguantadas le pedí al muchacho que se quitara la ropa y acompañara a su mujer a la camilla.

    Allí enseñé a ambos como acercarse e irse brindando caricias recíprocas, hasta lograr que ambos lograron tener repetidos orgasmos, con abundante eyaculación por parte de él, y una abundante lubricación en cada orgasmo de ella, haciendo que ella recibiera ese semen, en su cuerpo, en sus senos, en su boca, luego con un lubricante con anestesia les enseñé a dilatar el esfínter del culito de ella, y yo ayudándolo a él fui logrando una penetración anal que ambos gozaron tremendamente, ella de pie y con las piernas abiertas volcada con su culito empinado hacia él, y él la fue poseyendo lenta, pero en forma muy caliente, logrando ambos llegar a acabar frenéticamente.

    Y a mi pedido se quedaron así unidos hasta que él comenzó a perder su erección, luego los invité al baño del consultorio, y le dije que debía higienizarse en el bidet, y que luego en sus casas lo pusieran en práctica… todos los días y cuantas veces quisieran… se fueron felices.

    Yo me quedé muy caliente, sabiendo que me quedaba sola y no tenía quien me sacara esa enorme calentura del final de la consulta, seguro debía esperar alguna salida para lograr interesar a algún hombre y llevármelo a la cama…

    Con esos pensamientos apagué las luces, cerré el consultorio, y abría la puerta que me llevaba a mi casa.

    Cuál no sería mi sorpresa cuando me encuentro que mi hijo, de 21 años, que es cadete en la escuela militar había llegado con varios días de franco por las fiestas, y esperaba que yo terminara la consulta sentado en la biblioteca.

    Con un grito de sorpresa y alegría me abrazo muy fuerte a él y me tomo de su cuello colmándolo de besos, los que él responde efusivamente -se ve que ambos necesitábamos un encuentro así-, lejos de separarnos nos seguimos besando y diciéndonos recíprocamente frases afectuosas, primero, cariñosas, después y por último las palabras ya no eran necesarias, nos acariciábamos recíprocamente, al extremo de que comienzo sentir en mi panza, la punta de su pija que se ha puesto erecta, y en ese momento me doy cuenta que yo también estoy muy caliente, siento que mis labios vaginales están totalmente mojados, pero no por lo que ocurrió en el consultorio, a última hora, me doy cuenta que quien me calienta es mi hijo, como nadie lo ha logrado…

    Y en mi cabeza se instaló una idea “lo voy a follar como no lo hice con nadie”, jamás habíamos tenido ningún tipo de relación ni acercamiento sexual.

    Su labios iban de mi boca a mi nuca, de ahí a mi oreja, donde me metía su lengua caliente, y yo tenía la piel de gallina y no aguantaba más, bajé mi mano derecha y como pude le bajé los pantalones junto con su calzoncillo y me prendí de su pija… un hermoso trozo duro, palpitante que llenaba mi mano, y comencé a hacerle una suave paja, el bajó sus brazos de mi cuello y de un solo tirón me bajó la pollera y la tanga, y acomodó su pija en mi entrepierna, los labios de mi conchita húmedos y ansiosos, lo abrazaban y yo sentí que me orinaba de placer, la sentía palpitar, y me quedé quietecita para que mi hijo no acabara tan rápidamente.

    Mientras él me iba quitando la parte de arriba de mi ropa y yo la de él, saltaron mis senos con un par de pezones grandes como un botón, que lo induje a que me los chupara, mientras aún tenía entre mis piernas las que apretaba más y más su espectacular pija joven, que me enloquecía y que en ese momento me quitaba el sueño, él tomó con sus grandes manos ambas nalgas de mi culo y me apretaba hacia él aunque no había forma de estar más juntos de lo que estábamos en ese momento.

    Nos mirábamos y nos sonreíamos, recíprocamente, nos besábamos y nos volvíamos a besar una y otra vez y de cuando en cuando pasaba sus dedos entres mis pezones y los acariciaba, de forma tal que el primer orgasmo llegó de esa forma, mi cuerpo tembló de arriba abajo, mi espalda traspiraba copiosamente y una gotita de transpiración se me deslizaba hasta el culo, y el gemido de placer no se hizo esperar, casi podría decir que lo grité y me salió de lo más profundo de mis entrañas, un ¡aaaaah! Largo y sostenido seguido de un ¡¡Daniel!! ¡Te amo locamente, estoy comenzando a gozar! ¡Me estás haciendo acabar, con esa pija enorme entre las piernas querido!

    Lo fui induciendo a tirarse en la alfombra -estaba a punto de acabar- lo noté en sus ojos, me puse de rodillas junto a él y saliendo de la posición anterior metí mi cabeza entre sus piernas.

    Fui lamiendo sus testículos, comencé a besarlos intercaladamente, su erección no bajaba, pero ya estaba más calmo, besé sus ingles, pasé mi lengua por su estómago y sentí que se estremecía…

    En ese momento me monté sobre el tomé su pija con mi mano, la puse en la entrada de mi concha y me dejé caer con mis rodillas apretadas contra su cuerpo, comencé un suave y cadencioso movimiento de arriba abajo…

    De su boca salió un ¡maaaa cogeme por favor cogemeee!, casi gutural y comenzó mi segundo orgasmo más gritado que el anterior, con una repetición de ¡sí, sí, si ahora siii! Incitándolo, a que llegara al máximo, cuando de pronto me siento inundada toda mi vulva, mi útero y mi concha entera de un semen espeso y cálido… uno, dos, tres chorros fuertes que lo inundan todo y luego otros más pequeños, que cuando salen siento su pija toda va palpitando dentro de mí, y yo que me acurruco apretándome contra su pecho y el abdomen y con su gran pija metida dentro de mí para que nada salga de allí, siento como late su corazón a ritmo acelerado, siento también el mío…

    La erección no cesa, mi calentura tampoco, pero me quedo quietecita hasta que noto que su rigidez comienza a ceder mientras me cubre de besos y yo hago lo mismo, nuestras bocas se encuentran una y otra vez, voy sintiendo como comienza a salirse su pija de mí, es ahí cuando me bajo, y comienzo a comérsela y a chuparle todo el semen que aún le queda junto a los restos de mis jugos. En eso estaba cuando me toma con ambos brazos y me sube encima de él mientras perdura tirado en la alfombra, me abre de piernas y pone mi concha en su boca, comienza a chuparme y limpiármela de los restos de nuestros jugos…

    En esas pasadas de lengua se encuentra con mi clítoris que no es ajeno a esas caricias y está durito erecto… caliente, comienzo a moverme para que su boca me chupe ahí mientras yo le seguía chupando su pija enorme, el orgasmo comenzó a hormiguearme toda la región pelviana, y sentí un cosquilleo, enorme desde el culo, al clítoris, y otra vez los jugos fluyen de mi en forma abundante…

    Estoy gozando nuevamente y me siento la mujer más feliz de la tierra, para gozar aún más me saqué su pija de la boca mientras él succionaba con sus labios mi clítoris enardecido y comencé a pajearlo violentamente, hasta lograr otra eyaculación, abundante, muy abundante, impresionante…

    Mientras el eyaculaba y yo me tomaba todo su semen, mis orgasmos se repetían uno tras otro, hasta que en un momento dado sentí que iba a desfallecer y me dejé estar, me tiré sobre la alfombra y dejé que él jugara con mi cuerpo, me chupaba mis tetas, mis pezones, mis nalgas, estábamos ambos en una ebriedad hermosa controlada pues nada habíamos bebido, era la ebriedad del deseo, del sexo, jamás alcanzado, y realmente nos resultó maravillosa esta experiencia, que fue única e irrepetible, pues cada cogida es así única e irrepetible, ya que como verán esta, solo fue la primera, pero no fue la única.

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  • Mi primer fetiche

    Mi primer fetiche

    Es la primera vez que me doy el tiempo para escribir un relato, les contaré cómo es que nació uno de mis primeros fetiches que es el gusto por los pies femeninos.

    Comencé a mirar los pies con deseo y curiosidad hace poco más de 10 años atrás cuando aún era muy joven, los primeros pies que me parecieron hermosos son los de una prima mayor que yo por unos 5 o 6 años, desde ese entonces me parecieron hermosos, ella acostumbra a usar sandalias de forma casual dejando totalmente al descubierto sus pies blancos y delgados, o en algunas ocasiones al ir a fiestas usa zapatillas y vestidos muy pequeños y ajustados que hacen que sus pies y piernas de piel blanca luzcan aún mejor.

    Alguna vez en un viaje familiar me quede solo con mi prima en la camioneta mientras nuestros padres iban a visitar a una familia, y ella y yo no teníamos nada que hacer más que esperar, recuerdo que se puso a descansar y subió sus pies sobre el asiento dejándolos al aire, eso me excitó un poco (nunca había sentido o experimentado este tipo de gusto hasta ese momento) y aproveché para hacerle cosquillas, pero lo único que quería era sentirlos y tocarlos con mis manos ya que me llamo mucho la atención su linda forma y la piel suave que tenían.

    A partir de ese día recordaba muy seguido ese momento en el que mi prima tenia los pies al aire y podía ver su planta en las que les hice cosquillas, y siempre que lo recordaba lo hacía con un “gusto” diferente que con los años comenzó a convertirse en excitación. Volví a repetir lo de “hacer cosquillas” con más primas mías, esa era mi excusa para tocar y sentir sus pies.

    A partir de ahí he tenido gusto por ver los pies femeninos cuando están descalzos, en sandalias o zapatillas, y trato de ser atento en ocasiones como fiestas formales donde lleven zapatillas, salidas a playa o piscinas donde siempre hay chicas descalzas.

    Ahora es una de las categorías que frecuento al ver contenido para adultos, incluso soy muy fan de sitios donde se suben fotos de los pies de actrices o famosas, también soy atento a cuando alguien sube fotos donde se vean sus pies, incluso busco oportunidades para tomar fotografía de los pies de mis primas o amigas de forma discreta para después masturbarme con fotos de sus pies, y debido a esto guardo ya muchas fotos de los pies de mis conocidas.

    Ya más en la actualidad he podido experimentar con páginas webs o simplemente lamer los pies de las novias que he tenido cuando tengo sexo con ellas.

    Espero pronto escribir más relatos con más experiencias que he tenido.

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  • No se admiten romances en la oficina (1)

    No se admiten romances en la oficina (1)

    Llevo varios años en esta empresa, desde que salí del colegio automáticamente comencé a trabajar, era un joven sin ambiciones y mis padres se aprovecharon de eso, por eso no alcance a tener ni siquiera un día de descanso. Aún recuerdo el primer día que llegué, al ser un joven delgado inexperto de la vida, todos me ignoraron, mi primer trabajo fue de asistente de oficina.

    Ahora recuerdo con nostalgia esa época, mi puesto era de asistente pero era el chico de los recados, debía limpiar, preparar café, arreglar errores básicos y cuando aprendí a conducir debía ir a entregar documentos por toda la ciudad. Ahora miro con nostalgia esos momentos, a pesar de que muchas veces sentía que no podía más, el ambiente era ameno y nunca se aprovecharon de mi.

    El jefe de sucursal era un hombre mayor llamado Carlos Acuña, era un hombre muy animado, incluso demasiado para su bien, era el primero en llegar y el último en irse, desde los pocos meses el me trato como un hijo, siempre me contó la historia de que nunca pudo tener hijos, ya que con su esposa esperaron hasta estar bien económicamente y cuando se dieron cuenta él ya había pasado los 50 años, aunque algunas veces lo escuche hablar de que su esposa era 13 años menor que el, a pesar de toda la buena vibra eso es lo único que sabía de él, ya que era muy reservado en su vida privada.

    Al poco tiempo me convertí en una especie de mascota en la empresa, incluso para algunos fui como un hijo, me traían almuerzos, me daban consejos y sobre todo me enseñaban, no fue sorpresa cuando me ascendieron a asistente de gerencia, bajo el mando del señor Acuña, en ese momento conocí a mi mentor no solo en el trabajo sino en la vida. A los pocos meses por petición de mi jefe me inscribí en un curso de computación, fueron momentos duros ya que compaginar el curso y el trabajo muchas veces me paso la cuenta, siempre fue el jefe quien me decía que todo valdría la pena.

    Hoy en la cena empresarial recibiendo el emblema de 10 años y el ascenso de parte del jefe, recuerdo con nostalgia todo lo que me llevó aquí, hay tantas caras nuevas felicitándome, ellos solo me conocen como el subgerente pero en una esquina veo a mis antiguos compañeros los que me guiaron para llegar acá, me acerco hasta su mesa y tomó asiento, además de mi premio hubo varios más, pero a nuestra mesa nos importaba beber y reír. Para muchos en esta fiesta nosotros éramos como el olimpo, pero si supieran que nuestro tema de conversación era el tipo de mujeres que me gustan se sentirían muy decepcionados.

    —Entonces Mati… ¿Cómo es tu chica ideal?

    —No lo sé… Me gustan las mujeres de hogar y cariñosas

    —Que aburrido… Tienes que decirnos si te gustan con grandes pechos como yo o más bien con buen culo como Ivana de ventas

    —No me fijo en esas cosas…

    A pesar de que llevan intentando sacar esa información, nunca he dado pista alguna de mis gustos, si supieran que realmente no se como acercarme a un mujer por lo que no he desarrollado gusto, veo videos porno pero me gusta más una buena historia más que buscar a un estereotipo de actriz, a veces son mayores, otras tienen mucho culo e incluso unas sin nada que destacar.

    Mediante las botellas se iban acumulando en la mesa, la conversación entre nosotros perdía cada vez más coherencia, incluso nuestro jefe para sorpresa de muchos estaba borracho, esto era algo visto por primera vez. Muchos brindis, muchos chistes internos, y sobre todo mucha amistad ocurrió durante la cena.

    Cuando el reloj marcaba minutos pasadas las 2 de la mañana todos salimos del lugar, nos percatamos que éramos la última mesa en retirarse del lugar, nuestro jefe se iba en la camioneta de la empresa manejada por el asistente de oficina, el resto teníamos que pedir un taxi así que nos dividimos en 2 grupos uno formado por 4 personas que vivían en la zona norte y otro con Jessica la secretaria y yo que vivíamos en el centro.

    Jessica era la típica cuarentona rellenita con linda cara, a pesar de tener 5 hijos aún mantenía algo de sensualidad, era como una hermana mayor para mi, el trayecto en taxi fue rápido debido a las copas demás no pude evitar mirar como rebotaban los pechos de Jesi que eran demasiado grandes, pero aun así no lograron nada más que asombro.

    El día lunes en la empresa todo fue normal, yo asumo mi nuevo puesto sin mayor conflicto y todos recordaban la fiesta con alegría, incluso mientras me acomodaba en mi nueva oficina escuchaba conversaciones lejanas sobre la fiesta.

    —Ojalá yo pueda ascender y poder sentarme en su mesa

    —Eran los únicos que disfrutaban, el resto estábamos demasiado nerviosos como para soltarnos, imagina quedar ebrio y crear una mala impresión

    —Yo me sorprendí del señor Matías, siempre se ve relajado pero cuando estaba conversando era otra sensación como que se hubiese quitado una máscara

    —Hablando del jefe Mati… ¿Ya se sabe quién será su asistente y secretaria?

    Puede ser que las paredes son delgadas, o bien, que su tono de voz era muy elevado para ser una conversación de pasillo, da igual lo que sí importa es que escuchaba toda la conversación, y eso me recordó que debía hacer entrevistas para ocupar el puesto de asistente, secretaria no era necesario ya que pensaba delegar sus funciones al cargo de asistente así como yo lo hice un día.

    —Entonces hijo… ¿Qué piensas?

    —Si viene recomendada solo queda entrevistarla.

    Resulta que había una persona que tenía una recomendación directa para ocupar el puesto de asistente, un alto cargo había hablado con el gerente y este dio el visto bueno, por lo que faltaba solo mi aprobación. Programé la entrevista para las 10 am de mañana, y me dediqué todo el resto del día a organizar mi nuevo trabajo.

    Como cada mañana pase a la cafetería frente a la empresa para pedir dos cafés sabor caramelo para llevar, luego le fui a entregar uno a don Carlos y nos lo tomamos conversando de la vida.

    cuando era la hora programada para la reunión fui hasta mi oficina y veo que sentada afuera había una mujer vestida formalmente, era delgada o al menos desde mi perspectiva a un distancia de 10 metros pude observar bien que llevaba unos tacos negros y unas medias cubrían su blanca piel, una falda que se subía hasta la mitad del muslo, debía ser un poco más larga pero al estar sentada esta permitía una vista de sus generosos muslos, en la parte superior llevaba una blusa negra blanca contrarrestando el negro de su falda y chaqueta, pero la blusa estaba apretada y en la zona de sus pechos parecía que un boto pronto saldría disparado, era obvio que no era de tu talla y esto hacía que fuera un arma peligrosa para todos.

    —Buen día señorita me acompaña adentro

    —Buen día señor Matías me llamo Evelyn

    Su rostro era bonito y su cabello era un castaño cobrizo que con la luz del sol parecía rubio oscuro, ambos tomamos asiento en una mesa que tenía en mi oficina considere que sentarla al otro lado de mi escritorio era demasiado formal, mientras reunía algunas hojas la miraba de reojo algo me resultaba familiar.

    —Bien Evelyn, dígame su experiencia en el área y su expectativa al trabajar aquí

    —La verdad no tengo experiencia el año pasado egrese de la carrera de economía y mi meta era ir al extranjero pero mi madre me obligo a quedarme y ella me consiguió esta entrevista

    —Ya veo… Agradezco tu honestidad ¿Tu madre trabaja acá?

    —Si por supuesto, mi madre es la secretaria gerencia

    Eso junto todas las piezas, su madre era Jessica. Sabía que había sido madre a una edad muy temprana pero pensar que tendría una hija adulta, si su madre era así cuando joven eso explica los rumores de su apodo como la pesadilla de las esposas, yo nunca creí del todo esas historias. Se rumoreaba por las reuniones que Jessica era constantemente trasladada de una oficina o incluso de una sucursal a otra debido a los celos de las esposas de la gerencia esto debido a que era muy bonita y sensual, hasta que conocía al señor acuña y nunca más hubo problemas relacionado a eso, ahora su hija al frente mío confirmaba esas historias.

    —Bien Evelyn, si de verdad quieres el trabajo puedes comenzar mañana

    —¿De verdad? Muchas gracias señor Matías.

    Después de la reunión fui hasta la oficina del señor Carlos, sabía que no se encontraba pero mi objetivo era la secretaria que estaba en el despacho, con un poco de irritación la encare por no decirme que la persona recomendada era su hija, su respuesta fue que quería que fuera juzgada neutralmente por mi, luego bromeó como siempre y prometimos una cena más adelante.

    Los meses fueron pasando rápidamente y ya estábamos en el caos de fin de año, yo debía revisar todos los libros contables de las sucursales y verificar que no hubiera problema, las maratones de 12 o más horas en la oficina eran pan de cada día, por suerte Evelyn me acompañaba todos los días. Nuestra reacción al ver la montaña de trabajo fue la misma por eso ambos decidimos atacar todo y terminar lo antes posible para poder participar en el paseo de la empresa sin ninguna preocupación, además las fiestas de fin de año también estaban a la vuelta de la esquina.

    —¿Jefe cuántos libros faltan?

    —Contando el que estamos revisando, déjame ver… Solo 3 más, si nos sacrificamos hoy terminamos y nos quedaría dos días libres antes del paseo

    —Bueno iré por la cena entonces

    Tomando ánimo Evelyn se fue de la oficina, no pude evitar mirar su trasero mientras salía, debido al acercamiento de estas semanas soy muy consciente de ella de sus gestos, de su perfume, de todo. Luego de comer comenzamos y para cuando terminamos eran poco más de las 4 de la madrugada.

    —Evelyn te llevaré a casa, aún muy es temprano para pedir un taxi

    —Gracias

    Subidos en mi auto me di cuenta que a los pocos segundos ella se queda profundamente dormida, continúe unas calles hasta percatarme que no sabía cual era la dirección exacta y mi cansancio era notorio por lo que debido al momento fui hasta mi departamento, al quinto intento recién pude despertarla, como si estuviera borracha ella me acompañó, despertando un poco al entrar.

    —¿Dónde estoy?

    —Jessica siempre hace bromas de tu sueño pesado, pero nunca dimensioné lo profundo que puedes dormir

    —ee… si

    Aún no despertaba por lo que sus respuestas eran lentas, cuando reacciono que era mi hogar se disculpó pero en ningún momento sugirió irse, le indique la habitación de invitados y ambos nos fuimos a dormir. 30 o 40 minutos después, siento abrir mi puerta, sorprendido le pregunto que ocurre.

    —Jefe, necesito algo para dormir no quiero arrugar el traje

    Aún estaba algo dormida, así que me levanté y tomé una polera mía e intente que la tomara pero su atención estaba dirigida a mi bóxer, en ese momento recordé que solo llevaba puesto esto, instintivamente le pase la polera y fui al baño, calcule unos minutos y al salir veo que ella llevaba puesta mi polera y su ropa estaba tirada en mi habitación, tenía una vista privilegiada de sus muslos y sus grandes tetas estaban sueltas permitiendo por primera vez la dimensión de aquellas, si esto continuaba iba a lanzarme contra ella y lamentablemente ella estaba en mi cama.

    Sus piernas colgaban y la mitad de su cuerpo estaba en mi cama, se había vuelto a dormir y estaba en una posición incómoda, como pude reuní fuerza y la acosté bien, el reloj marcaba las 5:44, tomé su ropa y la coloque en la silla de mi dormitorio, pude ver que su talla de sostén era 50, no conozco de tallas pero debe ser difícil conseguir modelos tan grandes con bonitos diseños. Considerando que mi cama era de gran tamaño, me acosté en la otra orilla y cerré mis ojos.

    Mi celular comenzó a soñar, al estirar mi mano toque una cabeza dando un susto, al despertar veo unos ojos abiertos muy asustados mirándome, ambos quedamos pendiente del otro mientras sonaba mi celular de fondo, debió pasar 1 minuto hasta que el silencio reino la cama, sin decir ninguna palabra ambos nos fuimos acercando lentamente hasta fundirnos en un beso apasionado.

    Tras unos preámbulos casi de cortesía, no los necesitábamos puesto que íbamos muy calientes, ella se subió a horcajadas sobre mí y se puso a cabalgar como poseída, el movimiento de sus grandes tetas es hipnótico.

    Ambos estábamos quitándonos las ganas acumuladas y los días de tensión sexual que habíamos aguantado, esto era un sexo duro y sin otro objetivo que quitarse las ganas del otros, cuando introducía mi pene, siento que ella llega a su clímax mientras estaba completamente penetrada se endereza sentada sobre mi hasta quedarse erguida, la cabeza hacia atrás y con los brazos casi apoyados en mis piernas empieza un movimiento frenético de pelvis frotando su clítoris inflamado, bien lubricado por la cantidad de flujo y acompañados de pequeños y rítmicos gemidos.

    Yo en esa posición lo único que puedo hacer es disfrutar de la follada, disfrutar de la visión y agarrar esas fantásticas tetas. Evelyn sé que quedo quieta para correrse, y pude oír como gemía pre-orgasmo, un torrente de sangre hinche más mi pene y me corrí de manera incontrolable, pero aún estaba muy caliente, necesitaba más, de manera que cuando Evelyn comenzó a correrse solté sus tetas y agarrándola fuertemente de las caderas comencé a mover su cuerpo adelante y atrás para incrementar la fricción de su babeante chochito. Pronto los espasmos se apoderaron de su cuerpo y poco a poco fuimos bajando el ritmo.

    Cuando pudo recuperar el aliento se dejó caer sobre mí sin descabalgar dándome un gran beso a modo de agradecimiento por el orgasmo obtenido. Aunque pronto se dio cuenta de que seguía empalada y mi pene no había perdido ni un ápice de su vigor, fue entonces cuando cayó en la cuenta que yo aún no me había corrido.

    Sin decir nada me desmontó y fue bajando la cabeza hasta toparse con mi desafiantes 20 cm, mi pene parecía observar de manera impaciente los próximos pasos de Evelyn. Desde mi posición pude verme la polla viscosa, hinchada y con un amoratado capullo coronando el mástil. Evelyn se giró tapándome la visión, pero ofreciéndome una mucho mejor, su culo y su coño hinchado me ofrecían un primer plano inmejorable.

    En ese estado cerré los ojos para concentrarme lo máximo posible en la mamada y no pude evitar que la imagen de su culo volviera a mi mente, haciéndome al principio más pendiente de mirar que disfrutar, pero pensar que la que me la estaba comiendo mi pene era la mujer que deseaba hace días me devolvió la excitación al máximo, son sus grandes tetas fue el detonante para explotar en su boca, la cual aceptó de muy buen grado.

    Tras asearnos ambos estábamos conversando acurrucados en el living. Evelyn estaba radiante, siempre tenía ese brillo especial después de follar. Yo estaba algo raro por pensar en que habíamos arruinado la relación de jefe – secretaria, pero la situación era algo morbosa, y mi pene semi erecto así lo delataba.

    Decidimos pedir comida a domicilio debido a que ella aún llevaba puesta mi ropa y no quería vestirse formal para salir, cuando sonó el timbre me puse de pie al igual que ella, Nos besamos nuevamente de manera acalorada mientras le dedicaba un buen magreo a esos pechos que eran mi perdición, mientras Evelyn aprovechó para bajarme un poco el pantalón y ya libre de impedimento comenzar una leve paja. Estábamos tan calientes que no nos dimos cuenta de que estábamos metiéndonos mano en la puerta mientras del otro lado escuchamos.

    —Señor le dejare la comida acá para que pueda terminar sus tareas tranquilo, buen provecho

    Muertos de la vergüenza nos separamos, tomamos las bolsas que el repartidor nos dejó, y nos pusimos a almorzar.

    —Esto debe quedar en silencio, el martes es el paseo y debemos actuar como siempre

    —Lo se don Mati no se preocupe

    —En privado llámame Matias o Mati

    Continuará…

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