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  • Exhibiendo a mi esposa (2)

    Exhibiendo a mi esposa (2)

    Después de tantas aventuras con un par de amantes nuestras experiencias en tríos empezaron a ser monótonas, necesitábamos más morbo, mi esposa decidió experimentar aun no sabíamos que haríamos, pero me insistió que la experiencia con el conductor de Uber le había calentado demasiado.

    Volvimos a intentarlo, pero esta vez mas descarado y con más público, conseguimos una blusa negra con transparencia, ella se la puso sin sostén dejando a la vista sus grandes pechos, lo convino con una falda de piel super ajustada y corta de color negro.

    Tomamos el metro y desde que entramos todos los hombres la volteaban a ver de maneras tan pervertidas y con miradas muy morbosas, el reto era pasear por varias estaciones robando miradas, y piropos, pero al primer valiente que se atreviera a sobrepasarse con ella, tocándola o fotografiándola, se iba a llevar el premio mayor y ella tendría sexo con el afortunado.

    Debo admitir que tardo un poco más de 1 hora, hasta que un señor mayor de 70 años aproximadamente, se veía arrugado de la piel, era alto y robusto, demasiado panzón y velludo.

    Disimuladamente saco el teléfono y lo empezó a apuntar a mi mujer, se paró y camino hacia nosotros, y trato de grabar por debajo de su falda, lo dejamos pasar y disimulamos que no notamos nada.

    Enseguida un amable señor se acerca algo nervioso y nos comenta que el anciano había pasado con el teléfono por debajo de la falda de mi mujer, y le había parecido que iba grabando. Le agradecimos y se marchó muy sonrojado, pues no quitaba la mirada de los pechos de mi mujer.

    Confirmando nuestras sospechas nos acercamos al viejo, esperamos que bajara y lo abordamos, se notaba nervioso, y lo confronte, con voz acelerada dijo lamentarlo y que borraría el video enfrente de nosotros, me acerco el teléfono para que yo mismo lo borrara, pero le dije que no era necesario que de hecho estaba de suerte, le explicamos nuestro reto y acepto.

    Fuimos a un motel cercano, y entramos los tres a la habitación, enseguida puse música y le dije a mi mujer que tratara de relajar a nuestro amigo. Lo recostó en la cama y comenzó a hacerle un striptease, hasta quedar desnuda, mientras yo grababa todo. Le bajo los pantalones y empezó a chuparle el miembro flácido y canoso, el viejo se quitó la camisa y los zapatos quedando completamente desnudo y acostado en la cama mientras se concentraba por tener una erección.

    Confieso que gran trabajo hizo mi mujer pues no tardo en poner dura esa verga vieja, empezó a chupárselo con velocidad chocando su frente con la barriga del viejo, después de unos minutos puso a mi esposa a cuatro patas en la cama y empezó a comerle el culo, metía sus gordos dedos ensalivados por la vagina de mi esposa, ella gemía de placer.

    El gordo se dispuso a penetrarla con fuerza, para ser mayor tenía mucha potencia. Bombeaba la vagina de mi mujer, y a la vez metía dos de sus gordos dedos en el apretado ano de mi mujer,

    El señor me pidió permiso para romperle el ano, dijo: Amigo creo que ese culo quiere verga ¿puedo reventarlo?

    Mi mujer no me dejó responder y le dijo: Papi, soy tu puta en este instante no le hables al maricon de mi marido y hazme lo que quieras.

    No lo pensó y dejo caer todo su peso sobre mi mujer penetrando con vigor su ano, ella soltó un grito y después mordió las sábanas tratando de ahogar el dolor, pues la verga de nuestro amigo era demasiado gorda, empezó nuevamente a castigar a mi mujer con sus vigorosas penetradas, hasta que se corrió en su ano, salió de mi mujer y se tumbó en la cama.

    Mi mujer a un costado suyo boca abajo me ordeno limpiar los fluidos de su macho. Deje de grabar y me hacer que, a su culo, abrí sus nalgas y vi el chorreante liquido espeso salir de entre su cuerpo, lo saboree y comí todo lo que me ordeno, me tomo del cabello y me puso la cara cerca del pene aun erecto de su amante. Levanto su barriga para hacerle espacio a mi cabeza y me puso a limpiar el pene del viejo, succione la última gota del rico semen como buen cornudo.

    El viejo solo disfrutaba de las perversiones de mi mujer, se besaron apasionadamente durante varios minutos mientras el manoseaba sus pechos y nalgas. Después de un rato nos fuimos del lugar intercambiando números para repetir la experiencia.

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  • Con el de 23 años del gimnasio

    Con el de 23 años del gimnasio

    Hacía tiempo que Javier me venía persiguiendo en el gimnasio. La verdad es que siempre me gustaba el jueguito de sentirme la “veterana” deseada por el “pendejo”.

    Javier tiene 23 años. Está muy bien físicamente ya que va todos los días al gimnasio. Practica un arte marcial (no recuerdo el nombre) lo que lo mantiene entretenido. Es de contextura delgada más bien tirando a morrudo, más alto que yo y muy lindo de cara.

    Siempre encontraba una excusa para acercarse a mí en el gimnasio. Al principio para corregirme en algún ejercicio y después, cuando ya entramos en confianza, para charlar de cualquier cosa.

    Yo sabía desde un principio que su acercamiento iba por algo más, pero como no me molesta el histeriqueo, le seguí el juego.

    Cuando ya habíamos entrado en confianza, en más de una oportunidad fue directo al grano invitándome a salir. Yo siempre le respondía lo mismo. Que era lo que iba a pensar la gente si nos veía, por nuestra diferencia de edad (yo tengo 37 años), y además que estaba casada y tenía un hijo.

    No importó que le esquivara una y otra vez, siempre volvía a la carga.

    Un día estaba en el bar del gimnasio tomando un refresco cuando se me acerca Javier. Nos pusimos a charlar y después de un rato volvió a insistir. En eso le pregunto qué era lo que buscaba al salir conmigo, si un chico como él podía salir con cualquiera de los chicas de su edad del gimnasio, que dicho sea de paso, están mucho mejor que yo.

    Después de alagarme de arriba abajo explicándome que físicamente no tenía nada que envidiarle a las chicas, me confeso que se sentía plenamente atraído por mí. Me lo dijo con mucha sinceridad y franqueza, lo que me dio muchísima ternura. Me explico que sabía que yo estaba casada, que no quería generarme ningún problema, pero que se sentía muy atraído por mí, que le gustaba verme cuando llegaba al club con mi ropa de oficina, que le parecía una mujer muy sensual, y que después ya con la ropa del gimnasio le gustaba todavía más. Que además tenía una intriga bárbara por conocerme aún más y que si yo no quería no iba a ser nada más que un café o una cerveza.

    Seguimos charlando un rato, y la verdad es que en cierto modo me estaba convenciendo. Le dije que me dejara pensarlo, y que al otro día le iba a confirmar.

    Me fui para mi casa pensando en que hacer. Por un lado sabía que si aceptaba ir a tomar algo, era para terminar acostándome con él. No soy una mujer de dar muchas vueltas. La idea me atraía. Javier seguramente me daría una muy completa sesión de sexo, y un pendejo de 23 años lo garantizaba.

    Al otro día, y como casi todos los días, me cruce a Javier en el gimnasio. No tardo en acercarse y nos pusimos a charlar entre serie y serie. En un momento le digo que había estado pensando en lo que me había pedido y que estaba bien. Que aceptaba ir a tomar algo con él. El tema es que tenía que quedarle en claro de que iba a ser solo una vez, y que al lugar que fuésemos tenía que ser sumamente discreto. Nadie me podía ver con él porque no tenía forma de justificarlo. Otra cosa era cuando salía con alguien de mi edad, que si me veía alguien podía dibujarlo como una reunión de trabajo, o algo similar. Pero con un pendejo de 23 no había mucho para poder explicar.

    Sentí que mi respuesta lo puso muy nervioso, casi tenso. Me dio la sensación de que esperaba un no, y que me aceptación lo dejaba desconcertado.

    Quedamos en que saldríamos un martes. Para mí era más fácil para justificar mi ausencia en casa, y por otro lado un martes a la noche corría mucho menos riesgos de cruzarme con alguien.

    Habíamos arreglado en que cada uno iría al lugar de encuentro por su cuenta. Yo nunca salgo sin mi auto. También aprendí que es mucho más seguro.

    Nos citamos en un bar de zona norte. Cerca del rio. Habíamos arreglado que yo llegaba primero, y revisaba el lugar y elegía la mesa. Si estaba segura le mandaba un mensaje y el entraba. Si no, nos encontrábamos afuera.

    Entre y por suerte el lugar estaba casi vacío. Tenía una galería con mesas afuera. La verdad es que la noche estaba fresca, pero ese lugar daba mayor intimidad. Así que me senté ahí a pesar del frio.

    Además en caso de querer, ahí podríamos fumar.

    Enseguida le escribí a Javier quien en menos de 2 segundos estaba sentado conmigo. Lo primero que hizo al entrar fue elogiar mi vestimenta. Yo venía directo de la oficina, por lo que vestía un pantalón de vestir ajustado, zapatos de taco alto, una camisa entallada y el saco correspondiente.

    Javier llevaba un jean, una remera que marcaba todos sus músculos y unas zapatillas. No traía abrigo, por lo que le pregunte si prefería ir a dentro, pero me dijo que estaba bien. Enseguida se percató de que la que tenía frio era yo, porque mis pezones de delataban y me lo hizo saber.

    Creo que ese comentario fue el primero que me hizo de tenor sexual desde que nos conocíamos.

    Empezamos con unas cervezas y una picada. La verdad es que la charla se puso muy amena y la diferencia de edad no se notaba. Charlamos de todo un poco y las cervezas empezaron a pasar.

    En un momento ya bastantes desinhibidos ambos por el alcohol, le pregunté qué era lo que realmente le atraía de mí. Porque estábamos ahí. Se sinceró y me dijo lo siguiente.

    -Apenas empezaste a venir al gimnasio con los chicos te pegamos el ojo. Si bien en el gimnasio hay muchas chicas de nuestra edad muy lindas, de tu edad no las hay. Y con tu seguridad y forma de moverte y vestirte enseguida acaparaste nuestra atención. Nadie se animaba a ir a hablarte, y yo les aposte a mis amigos a que me iba a animar.  Al principio te fui a hablar solo por eso, para ganarles la apuesta a mis amigos, pero después con el tiempo y a medida que te fui conociendo me fui enganchando con vos. Nunca estuve con una mujer casada y menos con 15 años de diferencia, y la verdad es que me gustas muchísimo. Pienso más en vos que en cualquier pendeja de mi edad. Mis amigos me dicen que estoy loco, y creo que tienen razón.

    Yo me quede sin palabras. No supe que responderle. Pero lo primero que se me vino a la cabeza fue que sería una especie de trofeo para él. Le pregunte quien sabía que iba a salir conmigo y me confeso que solo uno de sus amigos. El resto nada. Ni siquiera se lo imaginaban.

    Ya hacia un par de horas que estábamos ahí, y si bien yo no estaba segura hasta donde quería llegar, en ese lugar sabía que no quería estar más. Tenía frio y ya estaba haciéndose tarde. Era martes y no podía llegar a mi casa a cualquier hora.

    Le hice saber que me tenía que ir, y enseguida pedimos la cuenta. Quiso pagar, pero como sé que no trabaja insistí y pagué yo. Se debe haber sentido mal, pero la verdad es que me daba mucha ternura.

    Una vez afuera aproveché y me prendí un cigarrillo. Nos quedamos charlando ahí en la puerta mientras me lo fumaba, hasta que empecé a caminar para el auto.

    Una vez en el estacionamiento del bar, me acompaño hasta el auto. Como era de noche, donde estaba estacionado el auto era un lugar bastante reservado. Y supuse que Javier, si pensaba dar un paso más, lo iba a hacer ahí. No me equivoque, cuando esto abriendo la puerta dándole la espalda, aprovecho para agarrarme de la cintura y dándome vuelta me dio un beso. Obviamente lo respondí y estuvimos así unos minutos. La verdad es que el beso me dejaba sentir la pasión que había y de a poco me fue apretando más contra su cuerpo. Podía sentir su erección contra mi pelvis y lentamente empecé a excitarme.

    Si bien estaba oscuro y era difícil que alguien nos viera, me aparte cortando la situación. Le pregunte donde había dejado su auto y ahí es cuando me dice que había ido viajando porque el padre todavía no había llegado y si lo esperaba iba a llegar tarde. No lo podía creer. Nunca me había pasado algo así. Me sentí mal. No lo podía dejar ahí y que él se volviera viajando y yo en auto, pero por otro lado sabía que si se subía a mi auto iba a querer algo más que unos besos.

    De todos modos, no dudé y le pedí que se subiera, que lo alcanzaba hasta algún lugar.

    Ni bien se subió volvió a besarme. Esta vez con más intensidad y lentamente sus manos comenzaron a animarse a recorrer mi cuerpo. Las mías hicieron lo mismo. Tenía unos abdominales totalmente marcados y duros. Cuando llegue a su pene, parecía querer explotar. Y si bien tenía jean, pude darme cuenta de que estaba bien dotado.

    Enseguida una de sus manos estaba dentro de mi camisa tocándome las tetas. Yo ya estaba entregada y la hora empezó a dejar de ser una preocupación. Me separe un poco y arranque el auto. Mientras manejaba Javier seguía manoseándome. Se las ingenió para desabrocharme el cinturón y el pantalón, y comenzó a masturbarme. Yo estaba completamente mojada y sus dedos entraron fácilmente. Se me dificultaba manejar así, pero lo estaba disfrutando.

    Enseguida me di cuenta de a donde quería ir. Así que maneje directamente a un hotel que conozco. Javier no lo podía creer.

    Entre manejando, pedí una habitación y encaré al estacionamiento de la misma.

    Eran las 21:30 h y sabía que hiciera lo que hiciéramos, no podía llevarnos más de una hora.

    Ni bien entramos a la habitación Javier me tiro sobre la cama. Empezó a besarme el cuello y a frotarse sobre mí. Yo agarraba su culo con mis manos. Era duro y firme. Con mis manos comencé a manejarle el ritmo. Enseguida me desabrocho la camisa, y de un movimiento dejo mis tetas al aire. Me las empezó a chupar con ganas y a morderme los pezones. Estuvimos así unos minutos hasta que nos reincorporamos y me termine de sacar la camisa y el me ayudo a sacarme el corpiño. Me volvió a acostar y mientras me seguía chupando las tetas comenzó a desabrocharme el pantalón. Lentamente dejo mis piernas al descubierto. Mi tanga blanca pareció gustarle porque hizo un comentario al respecto.

    Con un movimiento rápido logre sacarme los zapatos y Javier me termino de sacar los pantalones.

    Con fuerza me dio vuelta, dejándome de espaldas a él. Me di cuenta que se estaba desabrochando el pantalón y quitándose la remera, quedando solo en bóxer. Enseguida se acostó arriba mío, frotándome su bulto en mi cola. Con su lengua jugaba con mi cuello, orejas y espalda. Los escalofríos no paraban en mi cuerpo. Enseguida abrí las piernas, logrando que su pene encastrara mejor. Con una de sus manos comenzó a correrme la tanga, y sus dedos volvieron a estar adentro mío. No se cuánto tiempo estuvimos así, pero yo lo disfrutaba al máximo. Unos minutos después Javier se vuelve a sentar y termina de sacarme la tanga.

    Con ambas manos separa mis cachetes y comienza a darme sexo oral. Su lengua jugaba tanto con mi ano como con mi vagina, que en este momento ya estaba más que mojada. Cada tanto se ayudaba con sus dedos lo cual me producía aún más excitación. En un momento decido darme vuelta. Quedando boca arriba. Javier continúo haciendo lo mismo, pero ahora también podía jugar con mis tetas. Me pellizcaba los pezones bastante fuerte, lo que en algunos momentos me producía dolor.

    En ese momento es que tengo mi primer orgasmo. Mientras estaba por comenzar a acabar Javier levanta la cabeza como queriendo tomar una pausa, pero enseguida lo vuelvo a empujar diciéndole, “a dónde vas pendejo”. Entendió y siguió chupándome hasta que termine de acabar.

    Ni bien termino de acabar, estaba decidida a ver ese pene que me había estado fregando durante minutos. Me incorporo en la cama y empujando a Javier logro que este quede acostado boca arriba. Me arrodillo encima de él y comienzo a bajarle el bóxer. Mientras hago esto le digo, “esta va a ser la diferencia entre estar con una mujer de mi edad y una pendeja de la tuya”. En ese momento aparece su pene. Era grande. No gigante, pero sin duda grande. Conocía más grandes, pero este era joven. La erección que tenía era coincidente con su estado atlético.

    Sin dar muchas vueltas comencé a chupársela. Podía sentir como se retorcía de placer. Sabía que si mantenía ese ritmo iba a lograr que acabara en pocos minutos, por lo que empecé a jugar con los tiempos. Cuando sentía que estaba por acabar, disminuía la intensidad, y al rato volvía a arrancar.

    Yo notaba que Javier estaba bastante tenso, como que no sabía muy bien cómo actuar. Esto me dio la posibilidad de tomar la iniciativa y manejar la situación.

    En un momento noto que estaba por acabar nuevamente, y llevándolo al extremo le digo, “pendejo, todavía no vas a acabar, quiero que me cojas”. Los ojos se le abrieron como dos soles.

    Sin dejarlo decir palabra, me incorporo y me siento de una arriba suyo. Su pija entro sin ayuda producto de mi dilatación, lubricación, y su erección. En cuclillas comencé a hacer sentadillas. Entraba y salía de adentro de él mirándolo a los ojos. Ahí nomás le dije, “¿haciendo estas sentadillas es que se calentaban conmigo en el gimnasio?”. Javier solo atinó a decirme que si muy tímidamente, como si tuviese miedo a que me enojara.

    Sus manos comenzaron a apretar mis tetas nuevamente. Parecía torpe porque al pellizcarme los pezones siempre me hacía doler. No me importo y no dije nada.

    En eso me doy cuenta de que Javier no tenía preservativo. En realidad me di cuenta al mirar la mesa de luz y ver el que estaba ahí arriba. Me estiro un poco y logro agarrarlo. Con la boca lo abro y saliendo de arriba de él se lo coloco con la mano. Javier me ayuda un poco y en eso me da vuelta dejándome en 4 patas.

    Ahí es cuando me penetra por primera vez. Mientras me penetra me agarra de los hombros como para empujarme más cerca de él. Siento como no queda nada fuera lo cual me excita aún más. Yo ayudo y empujo también. Quiero acabar nuevamente. Se lo hago saber y acelero el ritmo. En eso siento como un nuevo orgasmo recorre mi cuerpo. Grito de placer me doy cuenta que dura más de lo normal. Javier parece también querer acabar, y yo lo ayudo moviéndome más rápidamente. Siento como se tensa y enseguida me doy cuenta de que está acabando. Sus gemidos son tímidos, como que los quiere reprimir.

    Nos quedamos los dos tirados en la cama tratando de recuperar el aire.

    “¿Y Javi?,” le pregunto. “¿Qué pensás?, ¿qué se siente estar con una veterana?”. Mirándome me responde. “Sos increíble. Nunca me sentí así. No sé qué decirte, pero te aseguro que después de estar con vos no quiero saber nada con una chica de mi edad”. Esboce una sonrisa a modo de agradecimiento.

    Ya era tarde y la verdad es que me tenía que ir. Me hubiese gustado quedarme, pero me tenía que ir. Me levanté de la cama y me fui al baño. Sabía que Javier me iba a estar mirando de arriba abajo. En el baño me di cuenta de que en cualquier momento me iba a llamar mi marido porque a esa hora ya debería haber llegado a casa. Me limpie un poco, me arregle el pelo y salí de la habitación a buscar mi celular. No tenía ningún mensaje de mi marido, lo que era buena señal. Así que decidí adelantarme y escribirle. “Hola mi amor, se me hizo tarde. Recién termino. Estoy saliendo para casa, llego en 30. Te amo”.

    Cuando termino de mandar el mensaje veo que Javier había aprovechado a ir al baño y estaba volviendo. Lucia impresionante. Tenía un cuerpo hermoso y su pene estaba semi erecto de nuevo. Se me acerco como queriendo arrancar de nuevo, pero enseguida le dije que para mí era muy tarde. Que tenía unas ganas locas de quedarme con él un rato más, pero que no podía. Mientras le decía esto, y al estar sentada en la cama y el parado, su pene estaba a escasos centímetros de mi cara. La tentación fue más grande que la responsabilidad, por lo que sin dudarlo lo agarré y me lo metí en la boca.

    No habrán pasado más de unos segundos que comencé a sentir en mi boca como se iba agrandando y endureciendo su pene. Lo chupaba con ganas tratando de no pensar en la hora. Me lo quería coger de nuevo, pero no podía. Javier como podía me acariciaba las tetas y yo se lo seguía chupando. No habrán pasado más de 5´ que siendo como me quiere correr para acabar. Yo no lo dejo, y agarrándolo del culo le hago entender que lo quiero en mi boca. Empieza a acabar y siento como su semen llena mi boca. Mis dientes comienzan a pegotearse, pero no me importa.

    Prefiero eso a que me quede algún resto en el pelo o en el cuerpo. No tenía tiempo para limpiarme. Sigo chupando unos segundos hasta asegurarme de que había tragado todo. Con mi mejor cara de puta lo miro a Javier, quien estaba mirándome con una cara de placer tremendo.

    Se sienta al lado mío, pero ni bien se sienta yo me pongo de pie y empiezo a vestirme. Javier entiende el mensaje y pronto me sigue.

    En menos de dos minutos estábamos los dos arriba del auto y yo dándole mi tarjeta de crédito al encargado para pagar.

    Por suerte el hotel era cerca de mi casa, y sabía que de ahí no me llevaría más de 10 minutos llegar.

    Le ofrecí a Javier dejarlo a unas cuadras, donde se podía tomar un taxi. En el auto le deje en claro que lo que había pasado era cosa de una sola vez. Que por favor no insistiera y que en el gimnasio tratara de hacer como si nada hubiese pasado. Que no quería ningún tipo de sospecha. Me dio su palabra de que así seria, pero me dijo que quería tener una oportunidad más. Que había estado muy nervioso y que sabía que si salíamos una vez más lo íbamos a pasar todavía mejor.

    La idea me gustaba, por dentro lo puta que soy me decía que volviera a cogerme al pendejo. Pero no quise confirmarle nada. Por lo pronto le dije, “mañana nos vemos en el gimnasio”. Y con un lindo beso se bajó del auto.

    Ni bien se bajó agarre uno de los caramelos que siempre tengo en el auto. A mi marido no le guste que fume, y aunque lo hago muy poco, cuando lo hago trato de comerme un caramelo. Esa es la excusa de porque tengo siempre caramelos en el auto. La realidad es que fumo poco y nada, y los caramelos están para disimular ocasiones como esta. Disimular el semen entre mis dientes.

    Llegue a casa y mi marido e hijo ya habían cenado, pero me estaban esperando para hacerme compañía mientras yo comía.

    Por suerte no hubo sospecha alguna, y en mi mente ya estaba planificando el próximo martes.

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  • Las vecinas se abren para mí

    Las vecinas se abren para mí

    Verán, me llamo Enrique (Quique para los amigos) y tengo 32 años. Quiero mucho a mi esposa (guapa, inteligente, mi media naranja) y funcionamos muy bien en la cama. Desde hace unos meses se instalaron abajo dos chicas: una rubia y otra morena escandalosamente buenas, son de esas mujeres que incluso vestidas hacen que tu picha se levante.

    Ambas son altas y preciosas, no por algo trabajan como modelos. Patricia es la rubia (aunque teñida, se nota por sus cejas oscuras y por las raíces igualmente oscuras, pero da igual, le queda de cine), de melena larga y lisa. Su acento canario me vuelve loco. Tiene una carita angelical, con esos ojazos azules que a veces miran pícaros y a veces como corderitos y una cara perfecta, con el punto de su piercing debajo del labio. Y si la cara es una locura, su cuerpo no le va a la zaga: piernas largas, vientre liso, tipazo, pechos en su justísima medida. La pena es que viste demasiado recatada, aunque siempre con estilo.

    Cristina es la morena y está más rellenita que Patricia, más delgada. Ojo, eso no quiere decir que no tenga otro tipazo. Es morena de piel, tiene una melena leonina, muy rizada, que a veces se lo junta en un moño y deja ver un apetecible y sensual cuello. Ojos color miel y unos labios carnosos hacen de ella una mujer muy lasciva, aunque la dulzura y candidez cuando habla hace que rebaje esa imagen de mujer fatal. Cristina viste más sexy y luce unos escotes bastante considerables, aunque eso es mérito a sus pechos, no a las camisetas, que tampoco son tan atrevidas. Pero es que ese par de lolas se escapan de cualquier sitio. Me gusta mucho también su culo, siempre apretado en ceñidos pantalones.

    Me cuesta mucho fingir delante de mi esposa que las miro con indiferencia. Por suerte ella se lleva bien con las vecinas y no me reprocha nada. Ambas son muy educadas y ni por asomo he podido ver un pechito de más o un poquito de ropa interior. Luego no sé si tendrán pareja, pero si la tienen lo llevan con mucho disimulo.

    Por suerte son muy niñeras y mi chico pequeño llamó su atención y en seguida se hizo amigo de esas dos bellezas, encantadas con Kiko. A través de él pasamos a algo más que los típicos saludos de rigor. Muchas veces mi mujer y yo nos vamos y le dejamos con ellas.

    El caso es que llegó el verano y yo dejé de tener que ir tanto a trabajar, no así mi mujer. Un día el niño se encaprichó con la piscina de la azotea y mis dos monumentos nos acompañaron. Buf, Patricia con un bikini gris plateado, de cordel por la espalda y Cristina con uno negro. Bastante discretos, pero que en sus cuerpos eran una maravilla. Al principio nos bañamos todos y jugamos un poco con el crío.

    Ya para entonces la mayoría de los vecinos se habían ido de vacaciones y los que quedaban eran los viejos, que no se acercaban a la piscina, por lo que estábamos solos. Luego ellas se fueron a tomar el sol. A Kiko le causó curiosidad ver cómo se echaban cosas en la piel y se fue para allá. Yo detrás, con los ojos fuera de mis órbitas. Nos pidieron echarlas el bronceador por la espalda y yo hice de maestro con mi hijo.

    Me fui con Patricia y le desaté el nudo por detrás. Su majestuosa espalda estaba desnuda para mí… Mi cosa no aguantó más y se puso dura como una estaca. Mi bañador parecía una tienda de campaña. Me acerqué también a Cristina y le desabroché su sujetador. Otra espalda desnuda… Luego le fui guiando a Kiko. Echar crema en las manos y extenderla en la espalda. ¡Qué piel más suave y tersa! Luego las piernas… Yo pinocho total. Luego fui a enmendar el destrozo de mi hijo sobre Cristina y también comprobé que su piel no dejaba nada que desear con la de Patricia.

    Después nos tumbamos nosotros, pero eso sí, a la sombra. Kiko se quedó dormido y yo traté de quitarme de la cabeza esas espaldas y esas piernas, pero pasaba el tiempo y no podía y tenía que tumbarme boca abajo. Al final decidí irme al agua y traté de calmarme con bruscos movimientos submarinos. Mi hijo se despertó por desgracia y al poco le tenía con los manguitos lanzándose al agua con estrépito.

    Patricia y Cristina se incorporaron con las manos sujetando sus sujetadores, qué erótica visión intuir sus bustos y ver sus hombros desnudos… Mi pene casi explotó al ver cómo Patricia, de perfil, le abrochó el sostén a Cristina. Vi un pecho de refilón, un pezón sonrosado… Luego Cristina le anudó el de Patricia y vinieron al agua. Yo trataba por todos los medios de que no me rozaran y creo que lo conseguí, así como pasar desapercibido al salir, pues fui el primero y traté de taparme.

    Por la noche, mi mujer pagó tanta tensión reprimida. Eso sí, ella no es tonta y sabía lo de la piscina. Me dejó sin respuesta cuando me comentó lo bien que me había sentado la jornada de piscina. No sé si era porque aún continuaba la calentura, pero me dijo que si le iba a plantar una cornamenta quería que se lo contara, que lo que no aguantaría sería quedarse con la cara de gilipollas. Yo le soltaba el típico discurso de “yo te quiero mucho”, etc., pero ella no lo aceptó y siguió en sus trece.

    “Júrame que me lo dices el mismo día”. Entonces le dije con sinceridad que no tenía ninguna posibilidad, que yo era míster normalidad y ellas ni se fijaban en mí más allá de ser el padre de Kiko. Ella me dijo que yo era tonto. Ellas estaban aburridas y hartas de que los hombres no se acercaran a ellas al verlas como. Le habían dicho que hacía mucho no tenían una buena jornada de sexo e incluso habían hablado de mí y mi propia mujer me había alabado como amante… No le respondí nada, pero hicimos de nuevo el amor, con más fogosidad si cabe que antes.

    Ahora cada vez que las veía me entraba una erección sólo con pensar en que podía tirármelas. Pero yo no me atrevía y ellas no insinuaban nada, así que todo seguía igual. Hasta que una semana ambos teníamos que salir fuera y le dejamos al niño con ellas. Yo vendría al día siguiente por la tarde y mi esposa tardaría un día más en llegar. Cuando yo lo hice, Kiko se empeñó en que Cristina y Patricia se quedaran en nuestra casa a dormir.

    Ellas aceptaron y desde que entraron en casa mi polla estuvo en alto, sobre todo cuando mi hijo me comentó, entre otras cosas, que se había bañado junto a las dos chicas. Brrr… Y cuando Cristina se fue a duchar… Me lamenté de no haber dejado la cámara encendida en el baño y cuando la vi entrar con la toalla enrollada a su cuerpo ya no podía más… Luego fue Patricia la que se duchó y la que volvió con otra toalla de marras, está más pequeña incluso que la de Cristina. Ambas jugando con el pelo mojado junto a Kiko como si nada, como si no me excitaran viendo el nacimiento de esos apetecibles pechos o esos mojados muslos.

    El siguiente en irse a la ducha fui yo y se empeñó mi hijo en acompañarme. No pude quitármelo de encima y no pude masturbarme como era mi intención. Por suerte, estar lejos de Patri y Cris me alivió la erección y nos duchamos. Luego descubrimos que no había toallas. Kiko las llamó para que trajeran una toalla. Desde la mampara le dije a Patricia que había más en el armarito de al lado. Kiko de pronto corrió la puerta y alargó las manos para recogerlas.

    Dejó a Patricia con el movimiento de arrojarla por encima y no rehuyó la mirada ante mi desnudez. Ella estaba con una camiseta larga. Mi pene reaccionó al cruce de miradas y me puse colorado. Por suerte, Patricia se marchó y me tapé rápidamente para que Kiko no empezara a hacer preguntas por el cambio sufrido en mi entrepierna.

    Vimos la tele hasta que Kiko se durmió y lo llevamos a su cuarto. Cristina llevaba otra camiseta como la de Patricia, pero de color gris. Yo intentaba tranquilizarme, pues con mi pantalón corto se notaría demasiado, pese a que debajo me puse unos apretados slips (yo habitualmente duermo en bolas, como mi mujer). Hablábamos en bajo, sin prestar atención a la tele, yo evitando ahora mirar menos a sus piernas y seguíamos bebiendo cerveza fresca porque hacía un calor de mil demonios.

    Cerca de la una les dije que ellas durmieran juntas en la cama de matrimonio y que yo me iría a la habitación de invitados y aunque se negaron acabé convenciéndolas.

    -¿Ya te quieres acostar? ¿Te aburres o tienes sueño?, me dijo Cristina.

    Yo negué y dije que era para cuando tuvieran sueño. Pronto cambié de tema, aunque no dejaba de pensar si no había una segunda intención en lo que Cris había dicho. Salió el tema del calor. Los tres teníamos ya una fina capa de sudor en nuestras frentes. Patricia me preguntó si yo dormía en pijama habitualmente. Me puse colorado y les dije que no. Mi pene despertó de su letargo. Me dijeron que ellas tampoco y lo hicieron de una manera muy sensual. Ellas me miraban fijamente a los ojos y yo alternaba de las piernas de una a las de la otra. “Nos gusta que seas tan tímido. Pero sabemos que te gustamos. En la piscina y en la ducha hemos visto que te excitamos mucho”.

    Entonces Patricia se puso de pie y se quitó la camiseta. Un sujetador de encaje negro y unas bragas del mismo color quedaron como su única ropa. Luego Cristina hizo lo mismo y pude ver su tanga blanco (lo vi cuando ella se dio la vuelta) y un sostén del mismo color. Esas prendas desaparecieron en seguida y vi dos hembras fascinantes, cada una con unos encantos únicos. Ambas se acercaron a mí y se arrodillaron. Cristina me besó en la boca y Patricia me bajó el pantalón y el slip de un tirón. Mi erección era más grande que de costumbre y sus labios en mi verga no aliviaron mi dureza, sino al contrario. Y mientras Cristina dejándome acariciarla sus tetas.

    No podría imaginar nada mejor: yo chupándole los pezones a Cristina y luego su cuidadosamente depilada almejita y Patricia trabajándome con su lengua mi verga. Yo estaba tumbado con el coño de Cris sobre mí, tragándome sus flujos y sintiendo cómo Patri me hacía llegar a mi orgasmo, casi a la vez que Cristina, que se tumbó en la cama. Patricia se tumbó a su lado y yo luego.

    Le bajé las bragas a Patricia y empecé a trabajarla como había hecho con Cristina. Ahora Cristina intentaba reanimarme mi polla con su mano y luego con su boca. No hizo falta mucho esfuerzo para ello. Patricia llegó al orgasmo muy pronto. Yo me separé de Cristina y les dije que terminaran de desnudarse. Me abalancé alternativamente a sus tetas y mi polla no sabía dónde introducirse. Nunca había visto tanta belleza junta.

    Ellas decidieron ponerse a cuatro patas y fui metiendo y sacando mi verga de una vagina a otra. Cuando sentí que me iba a correr, les dije que se dieran la vuelta y descargué sobre ellas. Estaba en la gloria, pero agotado y cerré los ojos. Cuando oí la voz de mi mujer creí que estaba soñando:

    -¿Te ha gustado, cabroncete?

    Creí que ahora vendría una gran bronca, pero la verdad es que no la hubo, sino al contrario. Eso sí, las siguientes semanas fui de lo más servicial con ella y con Patricia y Cristina, por desgracia, sólo hubo entre nosotros una bonita amistad.

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  • Mi mensajero favorito

    Mi mensajero favorito

    Trabajo en una oficina de asesorías financieras, somos 15 empleados, 10 mujeres y 5 hombres de los cuales 2 son mensajeros de la oficina, su labor es ir al banco, recoger cheques, cobranza, pagos etc.

    Hace 1 mes despedimos a un mensajero porque estaba abusando de lo que llamamos caja chica, así es que nos dimos a la tarea de contratar otro.

    Para los que no me conocen, soy Mexicana tengo 33 años, soy soltera y por decirlo de alguna manera he sido bastante liberal en lo que al tema sexual se refiere. No tengo un cuerpo de concurso, pero me mantengo en buen estado físico, tengo un culo muy amplio y unas tetas pequeñas. Mido 1:70, peso 60 kg., soy blanca y en general tengo bastante buena aceptación entre el género masculino.

    Pusimos un anuncio en el periódico solicitando mensajero, me aventaron a mi el paquete de las entrevistas y la contratación, por lo cual, dentro de todo lo que tengo que hacer, me dedique, a entrevistar candidatos.

    Llego de todo, gente grande, jóvenes, estudiantes etc., pero recuerdo que era un viernes por la tarde cuando llegó Rodrigo. Estudiante del último año de preparatoria tenía 19 años recién cumplidos, mide 1.82 y tiene un cuerpo escultural y una cara angelical, desde que lo entreviste, sentí deseos de tenerlo, me imagine su cuerpo desnudo junto al mío, sin decir mas lo contrate y comenzó a trabajar el siguiente lunes.

    A partir de que comenzó a trabajar, comenzó mi trastorno, me mojaba nada mas de verlo, era como un querubín, recuerdo que el primer día que trabajo con nosotros tuve que correr al baño a masturbarme… Dios que ricura de hombre, pero yo le llevo 14 años, ¿cómo creía yo que un joven como ese se iba a fijar en una vieja como yo?

    Las ultimas aventuras que había tenido habían sido con hombres casados de más de 40 años, deliciosas, pero no podía imaginar a un chico de esa edad cogiendo conmigo.

    A partir de ese día comencé a vestirme y a arreglarme mas sexy, no perdía oportunidad para insinuármele, pero el no me daba bola. Mi novio, noto el cambio repentino que tuve en mi manera de vestir de arreglarme y las ganas de ir a trabajar. Me pregunto a que se debía y yo le dije la verdad, que había contratado un mensajero que lo quería tener en mi cama.

    Mi novio y yo nos contamos todo y no nos encelamos por cuestiones triviales en cuanto a sexo se refiere. Mi novio comprendió que dentro de toda la calentura era cuestión de autoestima, por la diferencia de edades y por sentirme más mujer ustedes saben, el hecho de serle atractiva a un chavo que tiene muchas niñas veinteañeras, así es que me alentó a poderme coger a Rodrigo.

    Cuando estábamos en la oficina, yo llevaba minifaldas, y cuando Rodrigo se sentaba frente a mi, le abría las piernas para que me viera las piernas y mis calzones que me encargaba que contrastaran con la falda y se notaran. (ya saben tangas rojas con falda negra, por ejemplo). Yo notaba como se le paraba la verga, (se le notaba el bulto grande y grueso debajo de sus pantalones de mezclilla) se sentía incomodo y se iba a otro lado.

    En alguna ocasión en la copiadora mientras yo sacaba copias y él estaba atrás de mi separando unas hojas, me agaché y le restregué las nalgas en su instrumento, sentí una gran cosa dura, pero él se disculpó, se dio la vuelta y se fue. En pocas palabras no me pelaba.

    Yo ya estaba muy desanimada, pero a mi novio se le ocurrió que hiciéramos una reunión en mi departamento con mis compañeros de oficina, no era la primera que hacíamos, y se ponen bastante cachondas las reuniones y de muy buen ambiente, la idea era cachondear con Rodrigo en algunos juegos de mímica de cartas o de castigos para podérmelo coger después.

    Fijamos la fecha y obviamente Rodrigo era el invitado principal, yo estaba dispuesta a todo, con tal de tenerlo y mi novio estaba consciente de eso.

    Llego el día de la reunión, teníamos vinos y licores de todo tipo, algo de botanas preparadas, buena música y muy buen ambiente, mi novio se encargó de rasurarme la panocha como a él le encanta el mismo día de la reunión, para tenerla como él me dice como panocha de bebé.

    Después de la 1 am ya estábamos todos bastante bebidos, y de repente se levanta Rodrigo a darme las gracias y a decirme que ya se iba, yo me canse de enseñarle mi ropa interior toda la noche a base de abrirle las piernas casi en la cara, todos mis compañeros y compañeras de oficina se dieron cuenta, de hecho ,mi compañera Raquel le comento a Rodrigo que si ya sabía que cantidad de pelos púbicos tenía yo en la panocha y su área púbica…

    Él contestó con cara de sorprendido que no tenía idea que por que se lo preguntaba, Raquel solo le dijo: “Chico no le has besado el clítoris porque no has querido”, entre risas yo le contesté, que no tenía ni un pelo púbico, que estaba totalmente pelona motivo para más bromas mas risas y mas de alguna sugerencia que les dejara ver. (varios de mis compañeros de oficina ya me han visto la panocha en algunas otras reuniones).

    Rodrigo no traía coche por lo que mi novio se ofreció a llevarlo, cuando nos despedimos él y yo en la cocina, le di un beso en la comisura de los labios, y le sobé una nalga, él se puso rojo y salió corriendo.

    Me sentí decepcionada cuando se fueron, mis compañeras que obviamente se dieron cuenta de mi calentura por Rodrigo y que sabían que me lo quería coger, me hicieron bulla diciéndome que se me había ido vivo, yo me quedé pasmada y caliente con la frustración de que se me fue el nene. Raquel, me comento: “si no te apuras Luli me lo cojo yo eh?” (Raquel es casada, pero digamos que le encanta experimentar sexo ocasional y lo hemos hecho varias veces juntas sin que su marido lo sepa).

    30 minutos después se levantaron todos para despedirse, se fueron juntos y me quede sola en mi departamento esperando a que mi novio regresara de dejar a Rodrigo.

    Puse un CD de Earth Wind & Fire, y me serví otro vino, yo estaba muy caliente y mojada, a los 10 minutos llego mi novio, entro y me dijo que me tenía una sorpresa, que me sentara en el sofá y que me vendara los ojos.

    Yo pensé que como consolación íbamos a jugar a embarrarnos cosas por todo el cuerpo, a que me metiera todo tipo de objetos por la panocha que yo tengo que adivinar. Es un juego que nos encanta hacer.

    Me vende los ojos con una mascada, él se fue a la cocina y abrió el refri, regreso, a la sala, me levanto, me subió la falda y me quito la tanga, que estaba empapada, me dijo; “mira que el Rodrigo te calentó eh? Estas escurriendo”. “Si le dije, me dejo muy caliente, me muero por cogérmelo aunque sea una sola vez”, el me pregunto, “¿te imaginas como es su verga?”. “Deliciosa le dije, no sé de qué tamaño pero sé que debe ser deliciosa” (yo estaba alucinando imaginándome una gran verga que le correspondía a Rodrigo).

    Me sentó en el sofá y comenzó a meterme un plátano por la panocha, yo sentí riquísimo y me dijo: “imagínate que es la verga de Rodrigo”, yo me imagine la verga de ese chico entrando y saliendo de mí, y me calenté más.

    En ese momento mi novio me dijo, “mira amor abre la boca para que te imagines que le estas mamando la verga a Rodrigo” yo abrí la boca y 2 segundos después sentí como entraba a mi boca un trozo de carne hirviente, grande, gordo, tieso, y con un sabor delicioso.

    Quise quitarme la mascada que tenía en los ojos, pero mi novio no me dejo, comencé a mamar esa gran verga, calcule que media cerca de 21 o 22 cm, pero estaba muy gorda y muy dura, la mame despacio, disfrute cada centímetro, yo estaba consciente que no era la verga de mi novio la cual conozco más que bien y sé que mide 18 cm,

    ¿Qué desconocido trajo mi novio a la casa como premio de consolación? No lo sé ni me interesa, pensé, yo estaba hirviendo y feliz de tener esa vergota en la boca sin importar de quien fuera.

    Yo seguí mamando, sentada en el sofá, y de repente me sacaron el plátano de la panocha y comencé a sentir la lengua de mi novio en el clítoris (esa lengua la reconozco hasta muerta) en menos de dos minutos me estaba viniendo por primera vez.

    Me vine a chorros y seguía mamando esa gran verga, después de venirme me sacaron ese gran instrumento de la boca, escuche murmullos, mi novio y el desconocido se estaban hablando, mi novio me metió su verga en mi boca (que la note bastante más pequeña) y el ilustre desconocido, me comenzó a mamar la panocha (que por cierto no es ni la mitad de bueno que mi novio para eso) le mame el chorizo a mi novio, pero el morbo de sentir que un desconocido me la estaba mamando me hizo venirme nuevamente, grite y puje como loca al venirme.

    Después de terminar de venirme mi novio solo dijo; “síguemela mamando amor” y le dijo al desconocido, “ensártasela le urge tenerla adentro ¿o no amor?” .

    “Siii le dije por favor métanmela”, yo me estaba muriendo de ganas de tener un trozo de carne dentro de mi, en ese momento sentí un cabezón que quería penetrar en mis entrañas, tengo la panocha bastante usada y amplia, no es nada pequeña, mis labios exteriores si son pequeños pero mi orificio se adapta a las circunstancias, (estoy algo cogida) no se si fue por la excitación o por la incertidumbre, pero la cabezota de esa gran verga no podía entrar dentro de mí, me lastimaba y al mismo tiempo me hacía delirar de deseo…

    Finalmente me metió la cabeza, sentí que llegaba al cielo, moví mis caderas para metérmela más, pero el desconocido se hacía para atrás, yo la quería toda adentro, pero él no me la quería dar, mi novio me pregunto; “¿la quieres toda amor?”. Yo con su verga en la boca solo dije “hhmmjjj” que significaba si, él me dijo; “¿te gustaría que fuera la verga de Rodrigo?”.

    En ese momento nada mas de pensar en Rodrigo, sentí como me mojaba y comenzaba a escurrir mi panocha con esa cabezota adentro, mi novio me saco su rifle de la boca y me pregunto; “¿te encantaría cogerte a Rodrigo verdad?” (Claro, lo contraté con la ilusión de cogérmelo) “Siii”, le dije. “¿te gustaría tenerlo adentro?”. “Claro” le dije. “¿te gustaría abrazarlo, cabalgarlo y sacarle toda la leche?”.

    Por supuesto, yo estaba como estufa hirviendo únicamente de pensar en Rodrigo, pero me dijo; “es un niño de 19 años, no manches, es un bebe a tu lado, quizás ni siquiera tiene experiencia”. “Yo le enseño” le dije. “Pero amor me dijo, ¡cuando el nació tu ya tenías experiencia sexual mamando algunas vergas!”. No importa, me lo como completo, (mientras tanto yo seguía con esa gran cabeza dentro de mi). “Ok me dijo aquí esta tu regalo de Navidad”. (la Navidad había pasado tres meses antes).

    Me quito la mascada de la cabeza y el que estaba dentro de mí era ¡¡Rodrigo!! En ese momento Rodrigo me la ensartó completa y sentí que me llevaba al cielo, comenzó a bombearme durísimo y muy rápido, me llenaba completamente la cavidad de mi panocha, mi clítoris se restregaba con su miembro, estaba excitada como nunca, al fin ese chico era mío, sentía que me lo estaba metiendo completo, mientras tanto mi novio nos observaba, con la verga parada, pero como a 5 m de distancia, no quería intervenir en mi realización de esa fantasía.

    Cuando sentí que Rodrigo se iba a venir, me saque su verga y le di un tiempo de espera, no quería vaciarlo tan pronto, ahí sentada me metí su verga a la boca y comencé a mamárselo lentamente, lo lamía completamente, le chupaba su enorme cabeza, me enamore de esa verga, el me pidió por favor que lo dejara metérmelo que se quería venir dentro de mi e inundarme, yo le dije que era muy pronto, que me dejara disfrutarlo mas… el muy ufano me contesto: “No te preocupes Luli, me voy a venir dos veces más”.

    Me levante del sofá, me puse de espaldas a él y le ofrecí mis nalgas con las piernas abiertas para que me atravesara con su enorme garrote, él ni tardo ni perezoso, me lo clavo de un solo golpe, uuuggh que inmensa y rica verga tenía yo adentro, mi novio se acercó por el otro lado del sofá y me puso su garrote en la boca, yo se lo mame como una desesperada Rodrigo me estaba partiendo en dos, repentinamente sentí que su verga se hinchaba, y salieron chorros de leche caliente que me bañaron por dentro, delicioso, mi novio no se vino, yo tuve mi tercer orgasmo de la noche.

    Rodrigo me lo saco y se sentó en el sofá, estaba bastante tomado, me pregunto; “¿que hicimos? Luli eres mi jefa, trabajamos juntos y esto no está bien, eres mi jefa en el trabajo, discúlpame, pero tu novio me convenció de que te cogiéramos entre los dos, yo nunca lo había hecho, mi única experiencia ha sido con mi novia…”. Eso me calentó más, su verga aun flácida, era hermosa, una cabeza muy grande y muy bien definida, el glande, las venas, el prepucio, sus enormes testículos y sobre todo el poder que se le veía.

    Se me antojo nuevamente, yo le dije: “No te preocupes por nada”. Él me dijo “pero tu novio aquí, está viéndonos”. “No, le dije, ya se fue a la recamara”.

    Le comencé a mamar el garrote, en cuestión de segundos se le puso enorme otra vez, intente metérmelo completo a la boca pero era imposible, tiene una verga enorme y deliciosa, se lo mame por mas de 10 minutos, lentamente, poco a poco me lo quería devorar completo, hacerlo mío, sentí como lo tenía en mis manos y en mi boca  las mujeres que están leyendo saben a lo que me refiero). En ese momento era mío y de nadie mas, después de llenarme la boca con su verga y sus flujos, estando el sentado en el sofá, me pare frente a él y me senté en su enorme garrote, me lo metí poco a poco y sentía como me llenaba completamente, “Luli, Luli jefa, estas deliciosa” me dijo.

    “Y tú más chiquito hermoso” le conteste, “déjame desquitarme de todas las calentadas que me has puesto vieja zorra, desde el primer día se me antojo metértelo como te lo estoy metiendo ahorita” me dijo.

    “Dime mas cosas, excítame Rodrigo” le dije. “¿Eres una vieja puta que le encanta la verga o no? Si te gusta mi garrote te lo voy a meter diario, en la oficina o donde se pueda, y tu pobre novio es un pendejo cornudo que le encanta que se cojan a su vieja frente a él, mira nada mas que caliente estas vieja puta, estas escurriendo como una yegua”.

    Yo me estaba viniendo por cuarta vez en la noche, escuchábamos Earth Wind & Fire, mi novio había ido al cuarto por la cámara de vídeo y tenía un rato filmándonos, hacia tomas de mi cara, y luego se daba la vuelta y desde atrás tomaba como me sentaba en la verga de Rodrigo. Sentí nuevamente como se le inflamaba el chorizo y me bañaba de leche por dentro, yo me vine por quinta vez en la noche en ese momento.

    Me quede ensartada y sentada en la verga de Rodrigo, mi novio se acercó con la cámara prendida y me pregunto; “¿te está gustando?”. “Claro” le dije. “¿Te sientes toda una puta?”. “Si” le conteste. “¿Te lo vas a seguir cogiendo?” Me pregunto. “Cada vez que pueda”, le afirme.

    Rodrigo me levanto de encima de él, se dirigió a mi novio y le dijo, “es tu turno Maestro yo los filmo”. Mi novio tenía la verga super parada, se paró frente a mí y se lo comencé a mamar. Rodrigo cámara en mano me decía, “voltea a la cámara puta, déjanos ver tu cara de golfa, mira que rico mamas la verga, eres una profesional, ¿nunca has cobrado por las mamadas?”.

    Yo estaba en posición de perrito o sea en 4 patas mamándole la verga a mi novio, Rodrigo me hizo un close up en la panocha y comento; “mira como escurres mecos perra, eres toda una puta profesional”. Yo me sentía verdaderamente como una puta, estaba en celo, caliente, quería mas verga, quería desmayarme de tanto coger, pero quería la verga de Rodrigo dentro de mí me fascinaba, me encantaba.

    Seguí mamándole la verga a mi novio mientras veía a la cámara, se la chupaba se la lamía, para que Rodrigo me viera, a Rodrigo se le paro por tercera vez, (es todo un semental) se acomodó, y así como estaba de perrito en 4 patas me la dejo ir completita sin miramientos.

    Yo grite, bufe, sentía que me moría, era mucha carne para mi hoyito (ya había tenido vergas mucho mas grandes que esas, pero no mas ricas) sentí que mi novio se venía en mi boca, me trague toda su leche, mientras sentía los embates de Rodrigo detrás de mi, en el reloj de la sala transcurrieron mas de 10 minutos (2:50 a 3:00 am) mientras Rodrigo me cogía como a una perra en celo, mi novio después de venirse tomo la cámara y siguió filmando, finalmente Rodrigo se vino por tercera vez y yo por 6 vez, sentí como me venía nuevamente.

    Caí rendida en la alfombra, pero mi novio ya tenía la verga parada otra vez, así es que sin previo aviso me abrió las piernas y me la metió, la sentí deliciosa, pero algo pequeña en comparación con lo que había tenido, cada vez que me la metía sacaba de mi interior espermas de Rodrigo, él estaba filmando y me decía; “¿así estas bien puta? ¿Te encanta la verga verdad? Tú te cogerías a un ejército vieja cachonda”. Finalmente mi novio se vino y me aventó mas espermas adentro, yo estaba muerta, caliente, con la panocha inflamada y con ganas de repetir la cogida.

    Rodrigo se quedó a dormir en mi departamento igual que mi novio, a la mañana siguiente me cogió en la regadera mientras me bañaba, cuando estaba yo dentro de la regadera simplemente se metió al cubículo, me dijo que agarrara el jabón que aventó en el piso y me la metió completita.

    Mi novio me contó que en el camino cuando fue a dejarlo, por la noche antes de coger, le pregunto si yo le gustaba. Rodrigo le dijo que si que mucho, pero que era mucha mujer para el (por la edad, y por la experiencia que el me veía) y que además tenía novio, a lo que mi novio le dijo, que si el me convencía a mí de coger con Rodrigo, este se animaría.

    Rodrigo ni tardo ni perezoso, acepto la propuesta, la única condición de mi novio fue que el estaría presente, Rodrigo le dijo que solo había tenido sexo con su novia 3 veces y que le daría pena, por lo que mi novio le ofreció que yo no me daría cuenta que era el (por eso me taparon los ojos) también le dijo que yo chorreaba y me moría por cogérmelo cosa que Rodrigo no creyó, hasta que yo con el plátano adentro confesé que me encantaría cogérmelo y él estaba escuchando.

    En los últimos 15 días he cogido con Rodrigo 9 veces, de las cuales 6 han sido en la oficina, ya está preparando a su novia para hacer un trío y luego unir a mi novio, el chico me encanta, por su vitalidad, esa enorme verga incansable, la cantidad de leche que avienta, y por cómo me trata cuando cogemos.

    Mi novio obviamente sabe de todas las veces que hemos cogido Rodrigo y yo, se comienza a poner un poco celoso, espero que encuentre rápido otra mujer con quien desquitarse, porque al Rodrigo me lo voy a seguir cogiendo por mucho tiempo más.

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  • Mi novia, mi cuñado, mi suegra

    Mi novia, mi cuñado, mi suegra

    Un domingo cualquiera de primavera, una carretera poco transitada, un coche estacionado en la cuneta, con los cuatro intermitentes señalando su posición, los triángulos reglamentariamente situados, una chica haciendo señas, tenía un neumático inutilizado y no podía destornillar la llanta para reponerlo.

    Paré delante para ayudarla, hacia más de media hora que no circulaba nadie, empezaba a estar preocupada por lo que se puso muy contenta de verme.

    La chica no estaba mal, mejor dicho, estaba bien, un poco más baja que yo, no sobrada de peso, pero sin estar delgadita, su vestido más bien era sobrio, su educación refinada.

    Repuesto el neumático quiso invitarme tomar un café en un parador de carretera, a unos cinco Km del lugar, de paso podría asearme.

    Lo que en principio parecía que sería tomar un café, en unos diez minutos o un cuarto de hora se alargó por más de dos horas. Empezamos hablando de coches, sus averías etc., pasamos a hablar de música y acabamos contándonos cosas más personales.

    Me sentía a gusto hablando con ella y al parecer ella también conmigo.

    Se llamaba Mercedes, tenía dieciocho años recién cumplidos, vivía en una torre, ajardinada en todo su alrededor, con sus padres y un hermano de 24 años. Salía muy poco y no había tenido ningún novio formal.

    Yo le dije llamarme Andrés, veintitrés años, vivo en el centro de la ciudad también con mis padres.

    Quedamos para pasear otro día, acabamos de contarnos nuestras inquietudes, nos gustábamos, al despedirnos le di un beso en los labios que ella correspondió.

    A los pocos días le pedía relaciones formales, accedió, pero me puso una condición, ella y su familia eran muy conservadores, se casaría por la iglesia y llegaría virgen al matrimonio.

    La verdad es que me gustaba mucho, acepte todo lo que me pidió y hubiera aceptado más.

    El segundo paso fue presentarme a sus padres y hermano, su madre, Ana de unos cuarenta y pocos años, muy parecida en sus formas a ella, morena, cabellera larga que llevaba recogida, sus aficiones, música, cine, entre otras, su padre de unos cuarenta y cinco años, un poco más alto que yo, aficionado a todos los deportes de montaña, alpinismo, etc.

    Dada la distancia que había entre la ciudad y la urbanización, los fines de semana me quedaba a dormir en su casa, tenían una habitación libre casualmente ocupada por una hermana de su padre, separada, que los visitaba con frecuencia, en estos casos tenía que dormir en la habitación de su hermano Luís, era una habitación bastante grande con dos camas.

    Mercedes tenía un trabajo que la obligaba algunos sábados, con frecuencia su padre estaba los fines de semana en la montaña con sus aficiones, el hermano salía con sus amigos, quedando yo algunos sábados, solo, con mi dulce suegra. La ayudaba en los trabajos del jardín, al estar ella sin coche, “los tres que tenían estaban fuera”, siempre la llevaba con el mío de compras.

    Sabía que su hija quería llegar virgen al matrimonio y que yo respetaba esta decisión, cosa que comentábamos con frecuencia, quizás esto y otras cosas hizo nacer entre nosotros una mayor amistad, me encontraba a gusto con ella.

    En verano trabajábamos en el jardín a primera hora de la mañana para evitar el sol, se ponía solo una batita para ensuciar menos ropa, me consideraba ya de la familia y algunas veces como era recién levantada, no llevaba sujetador, me tomaba de la cintura, o de la espalda, o simplemente me daba un abrazo sin malicia, esto unido a la continencia voluntaria que tenía con su hija me calentaba mucho, a veces tenía que hacer esfuerzos para superarlo, es que mi suegra esta buenísima, poco a poco me entraban deseos de follarla.

    Algún sábado, que mi novia no tenía coche, la llevaba a su trabajo con el mío, por la tarde la iba a buscar con su mama, aprovechando para hacer algo en por la ciudad.

    Y es aquí donde empezó todo.

    Un día de estos llegamos a la ciudad después de comer, mi suegro como casi siempre en el monte, mi novia terminaba el trabajo sobre las ocho de la tarde, para hacer tiempo entramos en un cine sin apenas ver la cartelera, la primera película que vimos era de aventuras, distraída pero sin mas, la segunda era un tráiler, con algunas escenas eróticas, que nos hicieron subir la temperatura, note a mi suegra algo intranquila, gire la cabeza para ver lo que hacía, estaba con los ojos medio cerrados, medio suspirando y acariciándose los pezones por encima del vestido.

    Me la quede mirando, mi excitación hizo que con la mano dentro del bolsillo del pantalón acariciara mi pene, se dio cuenta que la miraba, vio también mi mano moviéndose dentro del bolsillo, una sonrisa se le escapó de los labios, cerro los ojos y continuo dándose placer con aquellas suaves caricias, supuse que ella deseaba que entrara en acción, imaginaba a mi mano recorriendo sus delicados muslos, una y otra vez, parándose en su vulva, recorriendo con los dedos el negro bello, buscando la entrada del placer, pero no me atreví, era la madre de mi novia, termine masturbándome en los servicios del cine.

    El resto del fin de semana, lo pasamos todos juntos, en la casa, empezamos a hablar de boda y de sus preparativos.

    Durante la semana no me la podía quitar de la cabeza, cuanto mas se acercaba el sábado mas la deseaba, su provocación, sus pechos, sus piernas, la dulzura en que me trataba, hicieron que me olvidara por completo del riesgo de ser su hija mi novia.

    Fue en el próximo fin de semana, mi suegra llevaba puesta la bata para trastear en el jardín, eran sobre las nueve horas de la mañana del sábado cuando quedamos solos, quiso ver una película que le había dejado una amiga, otras veces lo habíamos hecho, preparo el DVD nos acomodamos en el sofá con una buena taza de café y empezamos a visualizarla.

    Presentía en todo este hacer que preparaba alguna provocación, solo que esta vez me lanzaría sobre ella sin perjuicios.

    Efectivamente, la película era de sexo, al sentarse procuro que la bata le quedara subida a medio muslo, como en el cine empezó a acariciarse los pezones mirándome a mí, no a la película, le acaricie suavemente los muslos, acto seguido abrió su bata sacando sus pechos, continuo con su autosatisfacción, subí la mano, su coño estaba totalmente húmedo, no llevaba bragas, entre mis dedos en él, dejo escapar un gran suspiro, estiro sus brazos detrás de la nuca y doblo su cuerpo hacia delante para exhibir mas sus senos, al instante la abrace abrí toda mi boca entrando un pecho todo lo que pude, al mismo tiempo que le lamía el pezón, me abrió la bragueta, saco mi pene bien tieso, agarrándolo con fuerza, tiro de el, arrastrándome a mi sobre su cuerpo, abriendo sus piernas lo entro todo en su coño.

    Entre suspiro y jadeo, alababa lo buena que era mi polla, no comprendo, decía, como la tonta de mi hija, quiere esperar tanto para disfrutarla, yo le decía que espere, que espere, mientras pueda follarte a ti mi querida suegra, estás muy buena.

    No habíamos tenido tiempo a desnudarnos de lo excitados que estábamos los dos, follábamos medio vestidos, la abrace por el cuello, quedando mis codos apoyados en el sofá, para erguir un poco mi cuerpo y así rozar suavemente sus pechos con los míos, ella se aferró a mi culo con ambas manos, apretando fuerte mi polla dentro de su coño, casi no podía moverme, casi no podía darle al va y ven a mi cuerpo, nuestros labios permanecían unidos, las lenguas jugueteando, no la saques decía, córrete dentro, llénalo de leche, el orgasmo fue inminente y largo.

    Subimos a su habitación, la apoye en la pared junto a la ventana, abrazados empezamos otra vez a besarnos, me excitaba solo de pensar que su hija seria mi esposa pero ella mi amante, no tarde en tenerla otra vez a punto, al notarla puso un pie encima de la butaca abriendo su rodilla y separando la otra todo lo que pudo, se la metí, deslizaba bien, todavía tenía parte del semen, la tome por las muñecas y le levante los brazos a la altura de la cabeza, sus pechos erguidos apretaban mi torso, pasaba su lengua suavemente por mi cuello, yo al suyo, estuvimos un buen rato follando, cuando parecía que estábamos llegando al final, se separó de mi, se tumbó en la cama boca arriba, me acerque a su coño para chuparlo, me indico que no, ya estaba a punto del orgasmo, quería tenerla dentro cuando esto ocurriera.

    Al rato, mas relajados, sentados en la cama y todavía desnudos, le comenté que no sabía como había podido ocurrir… me tenías loco por follarte, jamás había sentido tanto placer como hoy, me siento responsable de ello, creo que debemos dejarlo aquí.

    Estuvimos un rato callados, abrazados, llenándonos de caricias, ella rompió el silencio, para comentarme su situación, decía, hemos llegado a un punto con mi marido que no me atiende lo suficiente, casi todos los fines de semana me deja sola, a mi no me gustan sus deportes, follamos alguna vez entre semana pero yo necesito mas, no te sientes responsable, desde el día que te conocí he intentado provocarte para crear esta situación, mi hija creo que con poco sexo tiene bastante, por lo que veo, tu eres igual que yo, así la cosa no saldrá de la casa.

    A partir de este día como yo terminaba el trabajo a media tarde, en la casa estaba mi suegra sola, teníamos un par de horas de lujuria, hasta que llegaran los otros.

    Pasaron tres semanas, el viernes iba contento a ver mi novia, bueno primero a mi suegra, excitado como siempre en el corto viaje, al entrar mi suegra me hizo un gesto, diciéndome, quieto para, está aquí mi cuñada, la tía que ha venido a pasar unos quince días con la excusa de ayudarnos en los preparativos de la boda, esto quería decir que irían juntas a todas partes, como siempre, yo tendría que dormir con mi cuñado, a mi novia tenía que respetarla, este era el trato, o sea que se avecinaban quince días de masturbación.

    Aquel viernes estando a solas con mi novia, incremente los besos y los toqueteos, pero esto no hizo mas que agravara mi calentura.

    Al retirarnos a descansar, cuando dormía con mi cuñado, siempre hablábamos o simplemente escuchábamos música, cada uno sentado en su cama, como hacia calor estábamos solo en calzoncillos, este día cuando se quitó los pantalones, lucía un hermoso tanga, me lo quede mirando un poco asombrado, ya que no era costumbre en él.

    Luís: Te gusta.

    Andrés: Si te queda bien.

    Luís: He comprado dos, porque no te pruebas el otro.

    Andrés: No gracias, no me vería bien con una prenda de estas.

    Luís: Solo probártelo para que yo pueda ver el efecto.

    Me lo probé, en broma me puse delante de él, di una vuelta a mi cuerpo exhibiéndome.

    Andrés: Que te parece, ¿cómo me sienta?, ¿cómo lo ves?, te gusta.

    Luís se levantó de la cama, se acercó a mí, dándome una palmada en las nalgas dijo:

    Luís: Te sienta muy bien, estas muy sexy así, tienes un cuerpo precioso.

    Después de la palmada vinieron las caricias, yo creía que era de broma y consentí, levantó el brazo apoyándolo en mi espalda, deslizándolo hacia mi cuello, giro mi cabeza y me dio un beso en los labios, fue tan rápido que no reaccione hasta que note la saliva de sus labios en los mío, lo separe de un empujón.

    Andrés: Pero que haces Luís.

    Luís: Perdona, pero con este tanga, me he excitado, tuve la impresión que consentías, y me lance, me gustas Andrés, como me ves a mi, te gusto

    Se acerco con la intención de abrazarme, retrocedí, le di a entender que él tenía un buen cuerpo, pero que mi amistad era a nivel de familia.

    Luís: No sé cómo reaccionaras en lo que voy a decirte, si tú le gustas a mi madre, también me gustas a mí, y si te follas a mi madre también me follaras a mí.

    Andrés: Pero que dices, follarme yo a tu madre, estás loco, de donde lo has sacado.

    Luís: Yo aviso, o eres de los dos, o no sé cómo reaccionara mi padre y mi hermana cuando se lo diga, no vengas diciendo que estoy loco porque tengo fotos, mira.

    Andrés: Déjame en paz, tengo sueño, ya hablaremos mañana.

    Me costó reconciliar el sueño, mi subconsciente me hizo ver la imagen de mi cuñado con otro hombre follando, después los dos se acercaban a mi, uno me sujetaba y el otro me enchulaba, en este momento me desperté, como un hormigueo recorría mi cuerpo, tenía el pene muy tieso, empecé a darle vueltas a la cabeza, mi actitud no había sido nada comprensiva, no le di ni la opción a comentarlo, sabia de amigos que eran gais o bisexuales, no será tan malo pensé, fui a su cama y lo desperté.

    Luís: Que coño quieres ahora.

    Andrés: No puedo dormir, he de pedirte disculpas por mi comportamiento.

    Luís me abrazo, beso mi boca, sentí otra vez el hormigueo en mi cuerpo, no fui capaz de separarme, lo abracé fuertemente, nuestros cuerpos se retorcían a un lado y a otro, los dos teníamos las pollas tiesas, me daba placer entrando su dedo en mi ano.

    Luís: Ves como te gusta Andrés, solo es el dedo, veras cuando sea la polla, te gustara mas, estas muy bueno cariño, túmbate que te voy a montar.

    Yo cabeza arriba, me monto sentándose sobre mi polla, de la mesita saco preservativos y lubricante, preparo mi polla y su culo en el cual la fue entrando poco a poco, acariciaba mis pezones mientras se movía acompasado.

    Luís: Primero me follas tu para que le vayas cogiendo el gusto, mañana lo haré yo.

    Efectivamente por la mañana nada mas despertarnos, preparo un consolador finito, bien lubricado empezó a abrir camino en mi culo, cambiando de tamaño conforme iban entrando, el último fue su pene, yo estaba a cuatro patas encima de la cama, el detrás enculándome, al compás de los movimientos me masturbaba, fue fabuloso, tanto tiempo perdido, despreciando una buena polla, solo por no haberlo probado antes.

    Así pasaron los días de visita de la tía, mi cuñado substituía a su madre en lo que respecta a mi sexo, fue muy bonito.

    Con la tía fuera, el primer día que pude llame a mi suegra para vernos, quedamos a una hora determinada, subimos a su habitación, mi sorpresa fue mayúscula, allí estaba mi cuñado desnudo encima de la cama.

    Ana: Andrés, creo que a estas alturas no debe haber secretos entre nosotros, soy la amante de mi hijo, de hace unos tres años, podemos pasarlo muy a gusto los tres, que opinas.

    Andrés: Creo que no tengo elección, a mas me encanta la propuesta, pero mi novia o sea tu hija, donde encaja.

    Ana: No hablemos ahora de Mercedes, es muy buena chica, todos la queremos mucho. Acércate Andrés, te vamos a desnudar yo y mi hijo, después los dos me desnudáis a mí.

    Me fueron desnudando con lentitud, besando todas las partes de mi cuerpo, Luís se agacho para chupármela, Ana me abrazaba por detrás, a ella hicimos lo mismo, la folle cabalgándome ella, Luís la estaba enculando, fue una tarde de lujuria que nunca olvidare, había encontrado una familia en la que no me aburriría nunca.

    Volví a preguntar por Mercedes, me preocupaba, la situación, quería saber si ella estaba al corriente de lo de su madre y hermano.

    Luís: Andrés, hay que decírtelo todo ahora que todavía estas a tiempo, esta situación tenía que darse antes o después, prefiero que haya sido ahora, mi hermana en virgen, todos colaboramos en que lo sea como es su deseo, pero, a mi hermana le gusta mucho el sexo, podríamos decir que es también mi amante y de mi madre, solo la he enculado, el coño lo tiene intacto, con mi madre, se masturban, se besan y demás.

    Andrés: En principio debo aceptarlo por todo lo que ha pasado, dejadme algo de tiempo para pensar, la quiero mucho, la deseo, la necesito, al menos dejadme unas horas.

    Ana: Tienes todo el tiempo del mundo y si te vas y no vuelves lo entenderemos.

    No sabía que hacer, estaba a punto de abandonar aquella casa y no volver jamás, en esto llego mi novia, al ver lo bonita que era, la abrace, me eche a llorar, le jure que nunca la dejaría pasase lo que pasase, extrañada por mi comportamiento como una inquisidora pregunto lo que me pasaba.

    Andrés: Te quiero a ti Mercedes, quiero también a tu madre, y a tu hermano, a todos, joder que lío.

    Entendió lo que quería decirle, fue ella la que arrancó en lloros abrazándome y dándome las gracias.

    El lector puede preguntar, ¿Y la tía?

    Ella podría ser tema para otra historia.

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  • Compartí casi dos días perfectos con mi cuñado

    Compartí casi dos días perfectos con mi cuñado

    Mi cuñado estaba de viaje de negocios en Las Vegas y luego volaba a Miami para encontrarse conmigo un día jueves por la tarde, ya que yo había llegado a Miami en la mañana. Mi hermana llegaría el sábado por la mañana para luego dirigirnos los tres a Orlando, por lo tanto, tenía que estar junto a mi cuñado durante 2 noches y un día.

    Como hace 10 años que conozco a mi cuñado tenemos una relación muy buena y he podido compartir varias veces las vacaciones juntos. En el hotel reservamos una habitación para los dos y solicitamos camas separadas, cuando llegué por la mañana me comentaron que tenían solamente con cama matrimonial, no teniendo otra alternativa accedí a quedarme. Disfrute durante todo el día de la piscina y el jacuzzi hasta que a las 18 h llego Claudio. Al llegar a la habitación se sorprendió que hubiera una cama matrimonial y le comenté que no había otra, tampoco le dimos demasiada importancia.

    Decidimos prepararnos para salir a cenar y disfrutar un poco de la noche ya que era mi primera vez en USA y el conoce bastante toda esa zona, restaurantes, cafés, discos, etc.

    Ya que era pleno verano y la temperatura rondaba los 34C grados decidí ponerme una minifalda muy cortita como todas las que uso y una remerita de lycra sin corpiño, zapatos de taco y así estaba lista para disfrutar de una hermosa noche. Cenamos, tomamos un café en un lindo lugar caminamos por South Beach y nos fuimos a dormir, todo muy normal y super respetándonos el uno al otro, para lo cual yo siempre me cambiaba en el baño y el hacia lo mismo como siempre, dormimos en la misma cama, pero manteniendo una distancia prudencial.

    A la mañana siguiente habíamos decidido desayunar en el hotel, luego ir a la playa, luego almorzar en algún Mall y de paso hacer algunas compras y por la tarde volver a la playa para luego irnos al hotel y prepararnos para la noche.

    Nos fuimos con el auto hasta las playas de South Beach, playa muy hermosa y llena de gente linda, chicos muy bien formados, hermosas mujeres y muchas ganas de tomar sol y disfrutar del ambiente.

    En esas vacaciones estaba decidida a hacer topless, cosa que había comentado con mi hermana y no había puesto objeción a hacerlo, inclusive hasta quizás ella se anime. Llegamos a la playa alquilamos unas reposeras y decidimos acostarnos a tomar sol, con el correr del tiempo comenzó a llegar cada vez más gente y a mi alrededor todas las mujeres hacían topless. Claudio de repente me dice:

    –¿Por qué no haces topless? ¿no era que ibas a aprovechar este viaje para hacerlo?

    –Si por supuesto, pero quería esperar a que estuviera Marta, sola no me animo.

    –No seas tímida mira que lindo día de sol, aprovéchalo, además todas las mujeres lo están haciendo.

    Por lo tanto, me convenció y me quite la parte de arriba de la bikini. Al principio me dio vergüenza estar así en ese lugar y más delante de mi cuñado, pero a medida que pasaban los minutos me acostumbre, inclusive nos fuimos al agua a bañarnos y ya me había olvidado que estaba con mis tetas al aire.

    En un momento me comencé a pasar bronceador y me di cuenta que Claudio me miraba, sentí una sensación extraña ya que realmente me gusto que me mirara y hasta mis pezones se pararon pensando en esa situación.

    Al mediodía nos fuimos al Aventura Mall a almorzar algo y luego a pasear y hacer algunas compras. Me encanta la ropa interior por lo tanto al llegar a Victoria Secret quede fascinada con la ropa, entramos y comenzamos a mirar las prendas. Claudio es un especialista en comprar ropa interior y tiene muy buen gusto ya que en cada viaje le compra ropa a Marta y le lleva de regalo.

    Buscando entre los diferentes modelos encontré un hermoso conjunto de corpiño y bikini cola less y decidir irme al probar a ver cómo me quedaba.

    Me puse el corpiño y comencé a mirármelo en el espejo, de repente escucho a Claudio que me dice en vos alta: Mostrame como te queda… y sin pensarlo abrí la puerta y le mostré, él me dice: Hermoso que bien te queda, estas divina. Probate la bikini así vemos el conjunto completo. Cierro la puerta y decido probarme la bikini, cuando la abrí nuevamente vi la cara de Claudio y me di cuenta que estaba casi desnuda ante su mirada. Estas divina me dijo te queda perfecta, no dudes en comprártela.

    Me cambié, salí del probador y fui directamente a la caja a pagar ese conjunto que también me quedaba.

    Después de almorzar y de hacer algunas compras decidimos ir a la playa ya que el día estaba hermoso, ni una sola nube y la temperatura era de 33 C.

    Volviendo desde el mall hacia South Beach bordeando la costa decidimos estacionar el auto en un parking para poder acceder a la playa. Estacionamos y comenzamos a caminar rumbo a la entrada para poder ingresar a la playa, la misma esta bordeada por unas plantas de altura considerable lo que no permite mirar absolutamente nada, llegamos a una escalera de madera e ingresamos a la playa.

    Oh sorpresa… era una playa nudista, y ninguno de los dos había leído ningún cartel o aviso al respecto, nos miramos con Claudio (mi cuñado) y nos sorprendimos ante el espectáculo. Luego dijimos ¿qué hacemos? ya estábamos allí, habíamos estacionado el auto y la verdad que no teníamos ganas de salir de nuevo a buscar otro lugar. Vimos que algunas personas caminaban por la playa, las mujeres solo con su parte de debajo de las bikinis y los hombres con trajes de baño diminutos. Ante esto decidimos ingresar ya que Claudio usa trajes de baño de competición (o sea muy chicos y ajustados al cuerpo) y yo tenía un bikini muy diminuto colaless.

    Caminamos por la playa aproximadamente 100 metros para buscar un lugar un poco más alejado, sin tanta gente alrededor, allí nos instalamos en la playa. Acomodamos unas lonas en la arena y nos sentamos cómodamente a mirar el espectáculo alrededor.

    Mujeres de todas las edades, sin ninguna vergüenza sobre sus cuerpos, gordas, flacas, etc., algunas eran jóvenes y hermosas con cuerpos como modelos. Los hombres igual a las mujeres, sin ninguna vergüenza con cuerpos feos y algunos dignos de mirar.

    Comenzamos con Claudio a mirar la gente que pasaba y a comentar lo que veíamos, como yo no tengo demasiada vergüenza con el hablamos sin ningún problema. Imagínense que mis miradas se centraban en el tamaño de los miembros masculinos que pasaban por delante mío, la verdad es que algunos eran dignos de mirar y hasta me atreví en algún momento a pensar en más de uno en estado de erección. ¿Se lo imaginan?

    La gente nos miraba con cara rara ya que nosotros estábamos con nuestros trajes de baño y si mirábamos alrededor solo la gente que se iba o llegaba estaba vestida, así que decidir como a la mañana hacer topless y ponerme a tomar sol. Después de media hora le comenté a Claudio, que loco que era esto de estar en una playa nudista y compartíamos que quizás sea la última vez en que íbamos a estar allí, a lo cual Claudio dijo: ¿Por qué no nos quitamos toda la ropa? En principio dije: ¡Ni loca! y luego de pensar en la situación y de conversar con él de que esto iba a ser un secreto entre ambos decidimos quitarnos la ropa.

    Imagínense la situación, quitándome mi diminuta bikini delante de mi cuñado para quedarme completamente desnuda…

    Al hacerlo me di cuenta que Claudio me miraba con disimulo. Luego Claudio se quitó su traje de baño y tal como imagine descubrí que estaba muy bien dotado. El paso siguiente fue ponerse protector solar ya que hay lugares en los cuales uno nunca se broncea y así fue como nos quedamos en la playa tomando sol.

    Primero nos pusimos boca abajo mientras que conversábamos de cualquier cosa para tratar de olvidar que estábamos desnudos, cuando ya nos dimos cuenta de que no soportábamos más el sol de espalda decidimos darnos vuelta a tomar sol de frente y la verdad que no podía controlarme para no mirar a mi cuñado acostado al lado mío en la playa en un día hermoso de sol y todo desnudo, pensaba en lo bien que gozaría mi hermana cuando cogían en forma descontrolada como suelen hacerlo. Su pija era increíble, tenía un buen tamaño de largo y de grosor a pesar de estar en estado de reposo.

    Luego de casi 2 horas decidimos ir al mar. Otra nueva experiencia, pararse y caminar unos 20 metros hacia el agua, juntos y desnudos, llegar a la orilla y sentir que el agua estaba fría. Instantáneamente mis pezones se pusieron duros y parados lo que llamo muchísimo la atención de Claudio. Entramos al mar y la sensación de sentir que las olas y el mar nos pegaban en todo el cuerpo fue increíble, saltamos las olas, conversamos nos reímos y en más de una oportunidad debido a la fuerza de las olas nuestros cuerpos se rozaron con lo cual sentía esa pija y me comenzaba a molestar, ya que en realidad tenía la sensación de que me gustaba.

    Llegada las 6 pm nos fuimos al hotel, nos bañamos y salimos a cenar, la pasamos bárbaro, en un restaurant muy lindo, la comida excelente y nos reímos de nuestra experiencia en la playa nudista a la tarde, de más está decir que es un secreto entre nosotros dos solamente. Luego nos fuimos a bailar y nos pedimos unas copas para tomar, primero unas cervezas y luego unos tequilas.

    Bailamos primero algunos temas movidos y separados y luego bailamos agarrándonos de las manos hasta que llego el momento de que nuestros cuerpos se juntaron, entre movimiento y movimiento sentía que Claudio se estaba excitando cada vez más hasta que en un momento sentí que Claudio tenía su pija que le explotaba en su pantalón, bailábamos y nos refregábamos, lo agarre por atrás a la altura de la cintura y lo acercaba cada vez más a mí, sintiendo su miembro pegado a mi conchita ya no pudiendo soportar más.

    Sentía que él me abrazaba por atrás y bajaba sus manos a la altura de mi cola cosa que me excitaba muchísimo. Al darme cuenta que la situación se estaba descontrolando decidí irme al tocador. Y cuando baje mi diminuta tanga descubrí que estaba mojada, ese baile, sus manos, su cuerpo y demás hizo que me excitara y me mojara toda.

    Cuando volví del tocador nos fuimos de regreso al hotel para dormir y finalizar así un día muy agitado.

    La verdad es que nos fuimos riendo en todo el camino pensando todas las cosas que habíamos hecho en todo el día. Yo estaba cansada y bastante alegre por las bebidas que había tomado. Al llegar al hotel entramos en la habitación, Claudio fue hasta el baño y yo me senté en la cama, me saque mis sandalias de taco alto y espere a que llegara mi turno para ir al tocador. Cuando volví me encontré a Claudio con su slip y pasándose crema post solar en el cuerpo, porque realmente el sol había estado fuerte y nuestra piel estaba colorada e irritada.

    Le comenté: Que buena idea, yo también me voy a pasar un poco de crema porque me está ardiendo todo el cuerpo. Mi cuñado contesto: ¿Queres que te pase yo por la espalda? y la verdad que estaba tan cansada que decidir acceder a su petición y decirle que sí.

    Claudio apago todas las luces y dejo solamente encendida una lámpara de pie que había en una punta de la habitación, con lo cual todo estaba casi en penumbras, encendió el equipo de audio y eligió una música muy suave y romántica.

    Me senté en el borde de la cama y bajé los breteles de mi remerita para que pudiera pasarme la crema por los hombros. El comenzó a pasarme la crema muy suavemente y yo comencé a disfrutar la frescura de la crema sobre mis hombros y espalda, me olvide de quien era el que lo hacía y decidir disfrutar del momento, llevada por la situación sentía como Claudio me levantaba la remera de la espalda para poder pasarme crema más abajo, debido a que me sentía incomoda con la remera en el cuello me la saque dejando todo mi torso desnudo dispuesto a disfrutar de sus caricias.

    Sin darme cuenta Claudio comenzó a pasarme crema por todo el cuerpo, él estaba sentado en la cama atrás mío, sentía como sus manos rodeaban mi cintura y comenzaban a subir por delante mío, yo estaba en un estado de placer total, cerré mis ojos y me entregue a lo que sentía, él dándose cuenta del momento y llevado por sus sentidos volcó un poco de crema en sus manos, rodeo mi cuerpo y comenzó a acariciar mis tetas con una suavidad que nunca había sentido, sus manos giraban alrededor de mis pechos, los apretaba, sentía sus manos, mis pezones se pararon y empezaron a gozar como nunca, sentía como su respiración se incrementaba en mi cuello y me comencé a mojar toda entre mis piernas.

    De pronto sentí sus labios que besaban mi cuello, luego mi mejilla y más tarde mis labios, sus manos no paraban de acariciar todo mi cuerpo, buscaban la manera de entrar por debajo de mi minifalda, cosa que no era difícil ya que era demasiado corta, sentí como sus manos llegaban por entre mis piernas. Sus dedos recorrían la forma de mi tanga e intentaban entrar en la zona prohibida.

    Sin poder contener el deseo abrí mis piernas lo suficiente y besé a Claudio metiéndole mi lengua y comenzando a jugar con la suya, sus manos pudieron hacer lo necesario hasta lograr llegar a mi concha empapada de flujo y de placer.

    Nos acostamos en la cama y comenzamos a desnudarnos, nuestras manos recorrían nuestros cuerpos, los besos eran descontrolados mis manos recorrían su torso, sus brazos, sus piernas tratando de llegar a lo que tanto ansiaba. De pronto encontré lo que buscaba, mis pensamientos de la tarde mientras estábamos en la playa desnudos se confirmaron, su pija era increíble, su grosor era increíble y su largo admirable, con mis dos manos una al lado de la otra todavía se sobre salía su cabeza que era hermosa.

    Decidí bajar a conocer personalmente ese trofeo, comencé a lamer su cabeza y a sentir su flujo pegajoso y con un gustito que me encanto, increíble era la cantidad de flujo que salía de esa pija, me la puse en la boca y la entraba y la sacaba con cierta velocidad, pensaba : no aguanto más, que ganas de tenerla adentro, en eso Claudio me giro y comenzó a chuparme, su lengua recorría mi concha y estábamos haciendo un 69 espectacular.

    Deseosa de gozar me di vuelta, puse a Claudio boca arriba y me subí encima de él, abrí mis piernas, lo bese y despacito sentí como esa pija se metía dentro mío, por un momento pensé: Esto no lo voy a soportar, luego de un par de movimientos mi concha estaba lista para la batalla final nos vimos en forma alocada, sus manos recorrían mis tetas y mi cola, su boca chupaban mis pezones y perdí el control y la cuenta de los orgasmos que tuve, goce y grite como nunca, ¡que placer!

    Sintiendo que podía acabar me decidí a chuparla toda hasta que ocurrió lo esperado, acabo en mi boca toda su leche fruto de un día espectacular.

    Luego no recuerdo más nada, nos abrazamos y nos dormimos hasta el día siguiente. Este es un secreto que tengo con mi cuñado y del cual nunca voy a olvidarme, con el tiempo decidí contárselo a mi hermana y mi sorpresa fue que a ella no le molestó en absoluto.

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  • La enfermedad de mi hijo (4 – final)

    La enfermedad de mi hijo (4 – final)

    Cuando Dani se despertó, Marta ya estaba en la cocina con el desayuno listo ya que tenía que desayunar, llevar a mi hijo a casa de mi madre y luego marcharse al hospital. Dani se puso el pantalón vaquero, aunque le rozaba pues era lo único que tenía.

    ―Buenos días Marta.

    ―Buenos días campeón, ¿que tal has dormido?

    ―Muy bien gracias. ¿Por cierto, antes de llevarme a casa de la abuela podrías llevarme a casa para que coja más pantalones de chándal? Porque este ya está sucio y los demás pantalones me duelen.

    ―Claro, podemos ir a tu casa en un momento y coger lo necesario y luego te llevo a casa de tu abuela.

    ―Gracias

    Así pues, desayunaron, pasaron por mi casa para coger un poco de ropa para Dani y rápidamente se marcharon a casa de la abuela que no está muy lejos de mi casa, pero esta más bien a las afueras del pueblo donde vivimos.

    Ahí va una descripción de mi madre: Mi madre se llama Carmen, tiene 64 años ya que me tuvo a mí con 18 años, mide 1.65 más o menos ya que hace mucho que no se mide. No es una mujer muy gorda, tiene el peso normal para su edad, tiene un culo bastante relleno y unos pechos muy grandes, más grandes que los míos, pero un poco más caídos, aunque no mucho. Por lo demás es una mujer de mente abierta también, pero creo que no tanto como yo ya que ella vivió en otra época bastante más estricta que la de hoy en día. Vive sola pues mi padre falleció hace unos años y ella no quiere estar con nadie más.

    Llegaron Marta y mi hijo a casa de mi madre sobre las 9 de la mañana. Después de unas palabras entre la doctora y mi madre en las cuales le decía que Dani no tenía que llevar calzoncillos pues eso le apretaba y tenía que vestir pantalones holgados que había traído en el bolso de deportes y que si estos se agotaban era mejor que estuviese desnudo pues no es bueno que mi hijo tuviera la zona genital apretada.

    ―¿Vaya, tan grave es? Mi hija me dijo que no era muy grave, pero supongo que dijo eso para no asustarme.

    ―Bueno, tampoco es tan grave, pero hay cosas que tiene que hacer y ropa que tiene que evitar para que se mejore y ya se le cure.

    ―Y no hay nada que yo le pueda cocinar y que él se tome para que se cure.

    ―No, lo siento, pero lo que tiene que hacer es vaciar el semen que su cuerpo produce y así poco a poco se le quitara. Calculo que en unos 10 días o así podrá volver a mi consulta y podré decir exactamente si se le paso completamente o no.

    ―Vale, has sido muy amable al cuidar de mi nieto este fin de semana, ¿estas segura que no quieres que te prepare algo de comer para que te lo lleves?

    ―No señora se lo agradezco, pero ya comeré en el hospital, de hecho, me tengo que ir porque se me hace tarde.

    ―Está bien, cuídate y gracias una vez más.

    ―De nada, y no lo dude, si pasa algo o tiene alguna pregunta no dude en llamarme al número que ya le di. Dani también lo tiene por si lo pierde o algo. Adiós y salude a su nieto de mi parte.

    La doctora se marchó a su trabajo y Carmen se fue a hablar con Dani.

    ―A ver cuéntame, ¿qué tengo que hacer y cómo y cuándo?

    ―¡Como! ¿Pero no te lo ha explicado mamá?

    ―Si, algo me ha dicho, pero bueno no lo recuerdo muy bien, más o menos si, pero prefiero que me lo recuerdes tu así estoy segura de no cometer ningún error.

    ―Es que me da vergüenza decírtelo…

    ―Eres mi nieto, cuando tu madre se iba a trabajar te cuidaba yo, te duchaba cuando eras pequeño, te daba de comer, te vestía, hacía de todo y ahora dices que te da vergüenza, soy tu abuela hijo.

    ―Ya, ya pero bueno… A ver cómo te explico esto. Pues tengo un problema en mis testículos, dice la doctora que tengo mucho más semen de lo normal y eso me duele y por eso tengo que vaciarlo. Se vacía haciendo…

    ―Ya lo sé, masturbando, que soy vieja pero no tonta.

    ―Eso, masturbando. El problema es que cuando lo hago yo, me concentro en lo mío y me duele, por eso nunca consigo vaciarlo porque no consigo acabar. Antes me ayudaba mamá, me masturbaba y vaciaba todo y me sentía mucho más a gusto. Mama sabe que yo solo no puedo porque me duele, por eso no me he quedado en casa solo, este fin de semana lo he vuelto a intentar solo, pero no lo he conseguido y me ha ayudado la doctora Marta. Y esta semana me tienes que ayudar tu. Te prometo que intentaré hacerlo solo, pero no te garantizo resultados porque me duele bastante.

    ―No hace falta que me prometas nada, ¿cómo voy a dejarte hacer una cosa que te duele? Para eso estoy aquí, para ayudarte y cuidarte, como cuando eras pequeño, además, he estado casada durante más de 40 años así que no me voy a asustar por ver tu pajarito o tener que jugar con él.

    ―Mamá me ha dicho también que te diga que tienes que tener cuidado porque mis chorros de semen son fuertes y van bastante lejos por lo que puedo ensuciar algo.

    ―Vale tranquilo, venga bájate el pantalón y empezamos.

    ―¡¿Que?! ¡¿Ahora?! Veras abuela eso no funciona así, tiene que ser cuando me entren las ganas y me duela, sino no se me para y no se puede hacer nada.

    ―Ah vale vale, bueno pues entonces cuando tengas ganas o dolor me lo dices.

    ―¿No quieres que lo intente yo solo primero así no tienes que molestarte?

    ―¿Pero como me va a molestar ayudar a mi único nieto?

    ―Lo intentaré solo y si no lo consigo te aviso. Ahora voy al aseo a cambiarme de pantalón porque no puedo llevar calzoncillos y estos pantalones me molestan.

    ―Puedes cambiarte donde quieras. Por cierto, vas a tener que dormir conmigo porque como nunca recibo visitas desde hace mucho tiempo, la habitación de los invitados no está preparada.

    ―Puedo dormir en el sofá no pasa nada.

    ―De eso nada que estas enfermo y tienes que dormir bien. Así que, en mi cama, como cuando eras pequeño.

    ―Vale.

    Así pues, mi hijo Dani se fue al aseo a cambiarse de pantalones y ponerse unos más cómodos. Cuando salió de la habitación llegó a la cocina y encontró a su abuela hablando con su madre así que le paso el teléfono y se marchó al salón a hablar con su madre por teléfono.

    ―Hola hijo ¿qué tal va todo?

    ―Bien ¿y tu mamá?

    ―Bien, estoy bien, la conferencia es bastante interesante y trata de una enfermedad poco común, pero no te voy a aburrir con detalles. Cuéntame tu, ¿cómo vas con lo tuyo?

    ―Bien, bueno como siempre, cuando alguien me ayuda y acabo estoy bien, relajado, pero sigo sin poder hacerlo solo, —dijo Dani en tono triste.

    ―Bueno no te preocupes hijo estamos aquí para ayudarte, cuando vuelva te ayudaré yo, pero mientras tanto puedes confiar en tu abuela que te ayudara en todo lo que necesites.

    ―Por cierto, mamá hay un problema, no puedo llevar calzoncillos por lo que tengo que llevar pantalones de chándal y no me quedan muchos, solo dos para toda una semana, además aquí donde vive la abuela no hay tiendas de ropa.

    ―No te preocupes hijo, es tu abuela no una desconocida, puedes estar desnudo o pedirle a tu abuela que te lave uno mientras llevas el otro o lo que quieras no te preocupes.

    ―Está bien.

    ―Bueno hijo me tengo que ir, cuídate y ayuda a tu abuela cuando necesite algo. Un beso muy fuerte.

    Dejo el teléfono y se puso a jugar a la consola ya que no tenía nada más que hacer y la abuela estaba en la cocina. Después de comer se fueron a ver la televisión y estuvieron así sentados un buen rato.

    ―Bueno hijo voy a ir a fregar los platos y a limpiar un poco la casa.

    ―¿Quieres que te ayude?

    ―No hace falta, quédate aquí que estas enfermo.

    ―Ya lo sé que estoy enfermo, pero eso no me impide levantarme y hacer cosas.

    ―No importa, quédate aquí jugando a tus juegos esos que yo voy a limpiar tranquilamente, de hecho, voy a cambiarme, voy a ponerme una camiseta vieja que luego ensucio mi ropa para nada.

    ―Vale pues estaré aquí jugando por si me necesitas.

    La abuela se fue a cambiarse de ropa para no ensuciar la ropa buena. Se puso un pantalón de pijama normal, se quitó el sujetador y la camisa que llevaba y se puso una camiseta vieja de color blanco. Después de fregar los platos se fue a limpiar el salón, el agua había mojado su camiseta y está ya dejaba ver parte de sus pechos y se le notaban los pezones por el contacto con el agua.

    Como ya os dije antes, mi madre tiene pechos bastante grandes y la camiseta mojada poco podía ocultar. Mi hijo lo había notado y poco a poco empezó a excitarse con la vista de esos preciosos y generosos pechos. Al acabar la abuela fue a limpiar la habitación y el aseo, pero mi hijo seguía con la imagen de los pechos de su abuela presente. Al limpiar el aseo, limpio la ducha también y bueno, eso implica utilizar el agua de la ducha, lo cual mojo aún más la camiseta de mi madre y la dejo casi transparente pues era blanca y se pegaba a su piel.

    Volvió al salón con la intención de descansar un poco y mi hijo pudo ver claramente como eran los pechos de su abuela. Él ya sabía que los tenía grandes, pero llevaba muchos años sin verlos y eran más grandes que los de sus recuerdos. Eso provoco la erección de mi hijo y con ello el dolor en sus partes. Mi hijo soltó un leve gemido de dolor, pero la abuela se dio cuenta.

    ―¿Te pasa algo?

    ―No abuela es que me duele un poco ahí abajo.

    ―Ah entonces toca vaciar ¿no?

    ―Si, voy al aseo a intentarlo.

    ―Ya te he dicho que no tienes por qué intentarlo si te va a doler. No me voy a asustar por ver tu pajarito.

    ―Como quieras —dijo mi hijo girándose hacia su abuela.

    ―Espero que no te molesten mis manos que están un poquito mojadas todavía por el agua. —Dijo mi madre acercándose a mi hijo.

    ―No, no pasa nada, —dijo mi hijo bajándose los pantalones.

    ―¡Ay dios mío! —Gritó mi madre al ver el miembro de Dani—. ¡¿Pero cómo puedes tener todo eso?! ¡Si no es un pájaro es una águila! Pues sí que tiene suerte mi hija al tener esto en casa. ¿Con todo lo que tienes quien no te ayudaría? Bueno vamos a empezar, si te duele me avisas.

    ―Vale

    Mi madre empezó a subir y bajar la mano lentamente sobre el miembro de mi hijo, con miedo a causarle dolor y con asombro al ver lo dura y gruesa que estaba. Empezó a utilizar las dos manos para abarcar más terreno. Sin embargo, sus manos estaban todavía un poco mojadas y frías por el contacto con el agua al estar limpiando, y eso le causaba escalofríos a Dani.

    ―¿Estas bien, te estoy lastimando?

    ―No, es que tus manos están frías por el agua.

    ―¡Claro! Disculpa hijo se me había olvidado, es que hacía mucho tiempo que no hacia esto… Ahora lo arreglo, —dijo mi madre introduciéndose el miembro de Dani en la boca pues sabía que ahí estaría más caliente.

    Empezó a lamer y a chupar el pene duro de mi hijo mientras a su vez ella se sentía más y más excitada, por el tiempo que llevaba sin hacer algo así y porque nunca lo había hecho con semejante tamaño. Al cabo de unos minutos mi madre se encontraba ya totalmente mojada por arriba y por abajo y Dani también estaba cercano al clímax.

    ―Abuela no me queda mucho para acabar, no sé dónde quieres que acabe, si en un trapo o en el suelo o algo…

    ―Puedes acabar donde quieras —dijo mi madre sacándose el pene de su boca—. Puedes acabar en mi camiseta si quieres ya que de todas formas la tengo que lavar —dijo a la vez que utilizaba las manos para hacerle acabar.

    La espalda de Dani se arqueó y empezó a descargar todo el semen que tenía dentro, era un momento muy placentero para él ya que no solo llegaba al orgasmo, sino que también se liberaba del dolor que tenía durante gran parte del día. El primer disparo sorprendió a mi madre que no estaba preparada y fue a acabar en su cara, cerca de los ojos, el segundo impacto justo encima de la camiseta que llevaba y bajaba poco a poco a sus pechos por dentro, el tercero y cuarto sí que dieron en la camiseta mojándola aún más.

    Mi hijo aun soltaba pequeños chorros ya mucho más suaves pero su abuela cerro los ojos para que el semen que tenía cerca no se le metiera en los ojos así que no pudo controlar el resto. Cuando finalmente mi hijo acabo de soltar todo:

    ―Madre mía hijo como me has dejado, —dijo mi madre en tono gracioso.

    ―Lo siento abuela de verdad no quería mancharte, ya te avisé de que me salen fuertes y no los controlo, —dijo Dani disculpándose.

    ―Tranquilo, no has hecho nada malo, ha estado muy bien, solo tengo que limpiarme los ojos para poder abrirlos, ¿me ayudas a limpiarme los ojos? —Pregunto mi madre quitándose la camiseta y dándosela a mi hijo para que este le ayude a limpiar el semen que estaba sobre sus ojos. Dejando así sus hermosos pechos a la vista de mi hijo.

    ―Eh… Claro yo te ayudo.

    ―Uy mira, si me has manchado aquí también —dijo mi madre señalando su pecho derecho limpiando la mancha de semen con su dedo y llevándoselo a la boca—. Mmm que bueno, esta calentito. ¿Estas mejor ahora?

    ―Si, mucho mejor. Gracias abuela.

    ―De nada, un placer ayudar a mi querido nieto y de paso llevarme una buena alegría jajaja.

    ―Mira abuela se ha manchado mi pantalón de chándal también.

    ―Ah, sí es verdad, es que al final tuve que cerrar los ojos y no pude controlar donde dirigía tu manguera. No te preocupes lo lavaré. ¿No tienes otros?

    ―Si si que tengo, pero son los últimos así que por favor cuando estén secos avísame.

    ―De acuerdo hijo. Bueno tu abuela se va a la ducha a limpiarse.

    ―Vale cuando acabes a lo mejor entro yo.

    ―Si quieres puedes entrar conmigo ahora.

    ―No, voy a jugar un poco ahora a la Play mientras te duchas y luego entraré yo.

    ―Como quieras, —concluyo mi madre.

    Ya en la ducha y bajo el agua caliente mi madre pudo liberar toda la calentura que llevaba al ver semejante pene y tenerlo en su boca. Empezó a meterse un dedo hasta que poco a poco se metió 3 pensando en el miembro de Dani y llego al orgasmo en poco tiempo pues llevaba mucho tiempo sin masturbarse ni tener sexo.

    Eran las 11 de la noche, Dani ya se había duchado, la abuela también y estaban los dos sentados viendo la televisión en el sofá.

    ―Dani hijo yo creo que me voy a ir a dormir, también hay una tele en la habitación así que haz lo que quieras puedes verla aquí o en la habitación.

    ―Están haciendo los anuncios así que mejor vamos a la habitación, acabo la película y me duermo.

    ―Vale venga vamos.

    Fueron a la habitación de la abuela, la habitación donde iban a dormir los dos juntos después de tanto tiempo, desde la infancia de Dani. Se tumbaron, vieron el final de la película, apagaron la televisión y se durmieron.

    El sol entraba suavemente por la ventana cuando mi madre sentía algo duro en su espalda, tuvo el reflejo de cogerlo con la mano para ver lo que era y se trataba del miembro de Dani. Se giro y vio la forma de sus 26 cm bajo el pantalón de chándal pues la tela de ese tipo de pantalones es elástica. Le quito el pantalón pues pensó que le apretaría y no le viene bien dada la enfermedad. Unos minutos después despertó Dani, con una erección matutina como es costumbre en los hombres y no encontraba el pantalón así que decidió llamar a su abuela.

    ―Esta en el armario, es que la doctora me dijo que no tenías que llevar ropa que te apriete y al ver que el pantalón te apretaba esta mañana decidí quitártelo para que no te moleste. ¿He hecho mal?

    ―No que va abuela para nada, solo que no sabía dónde estaba nada más.

    ―¿Y no te duele ahora? —Dijo la abuela refiriéndose a la erección que su nieto mostraba.

    ―Pues la verdad es que si, cada vez que estoy así me duele un poco pero cuando se me baja ya no hay dolor.

    ―Entonces te ayudo así bajara antes, —dijo mi madre acercándose a la erección de Dani—. Madre mía aun no me acostumbro a tanta carne jaja.

    Mi madre empezó directamente con la boca, ya no se ayudó de las manos. Se metió la cabeza, la succiono, lamo el resto del tronco y la metió hasta donde le entraba, sorprendentemente le entro bastante más de la mitad, le faltaba poco para que entrara toda, algo a lo que Dani no estaba acostumbrado. Eso ya le puso a mil y moviéndose suavemente empezó a follar la boca de su abuela mientras esta solo abría la boca y recibía pollazos en la garganta.

    ―¡Argh! Venga hijo así argh así más fuerte argh. Mira que bien lo haces ya ni me muevo.

    ―Tu boca está bien caliente.

    ―¡Si! ¡está esperando que le des la leche calentita!

    ―Ya estoy cerca abuela ¿donde acabo?

    ―Acaba en mi boca que quiero probar más leche de la tuya.

    ―¡Ahhh ahí voy!

    Dani empezó a llenar la boca de su abuela con chorros fuertes de semen, a cabo de cinco chorros la abuela ya tenía la boca llena y no podía recibir más dentro así que la saco y la sacudió y le salió un poco mas que fue a parar a su cara.

    ―Lo siento abuela no quería mancharte.

    ―No te preocupes he visto en un documental que es buena para las arrugas, —dijo la abuela después de tragar todo el semen que tenía en la boca.

    ―Jajaja si tan buena es pasaré de vez en cuando a darte un poco —dijo Dani bromeando.

    ―Eso mismo te iba a decir, pero ya de verdad, cuando vuelvas a tu casa tendrás que visitar de vez en cuando a tu abuela y darle un poco de lo tuyo.

    ―Vaya, yo bromeaba, pero bueno si es lo que quieres no te puedo decir que no, tú me ayudas a mi así que yo también te ayudaré a ti.

    La abuela se fue a limpiarse la cara, Dani se fue a limpiarse el pene, se vistió y fueron a la cocina a desayunar.

    ―Bueno ¿qué quieres hacer hoy? —Pregunto mi madre

    ―Lo que quieras.

    ―Bueno si me ayudas a limpiar la piscina podríamos pasar el día ahí ya que hace buen día caluroso.

    ―Vale, tu quédate aquí dentro viendo tus programas y tus cosas y yo limpiaré la piscina y cuando acabe te llamo.

    Al cabo de unas horas Dani ya había limpiado la piscina, llenado con agua limpia de la depuradora y estaba todo listo para pasar una buena tarde bajo el sol.

    ―Abuela ya está todo listo lo que pasa es que no tengo bañador.

    ―¿Y qué? Si ya te he visto todo, eres mi nieto no veo el problema.

    ―Vale pues después de comer nos metemos un poco al agua que hoy hace calor.

    Así pues, se metieron al agua después de comer y estuvieron pasando una muy buena tarde. Se ducharon por separado y salieron al salón a cenar.

    ―Hijo si quieres mañana nos podemos ir a dar una vuelta por el monte que hace tiempo que no salgo.

    ―¿Y no quieres salir a la ciudad o al cine o algo?

    ―No, prefiero estar aquí cerca de casa y aprovechando del buen tiempo.

    ―Por mi perfecto, sabes que estoy de vacaciones y puedo hacer lo que quieras.

    ―Bueno pues mañana vamos al monte.

    Después de cenar y ver un poco la televisión decidieron ir a la habitación a dormir. Al llegar a la habitación: ―Hijo hace mucho calor esta noche, yo voy a dormir desnuda, —dijo la abuela quitándose toda la ropa.

    Eso provocó una vez más la erección de mi hijo pues era la primera vez que le veía su vagina. Le asombro pues estaba completamente depilada y no se lo esperaba.

    ―Tu también harías bien en dormir desnudo hace calor y si sudas esta noche mancharas el único pantalón que te queda. Por cierto, mañana por la tarde estará el otro seco que ya lo lavé.

    ―Vale pues me lo quito entonces, —dijo mi hijo desnudándose también y mostrando su erección.

    ―Vaya, pero sí parece que te duele. ¿Por qué no lo has dicho antes?

    ―Eh… esto… No me di cuenta.

    ―Que despistado eres, ven aquí que te voy a volver a ayudar.

    Una vez más mi madre empezó a masturbar suavemente a Dani y poco a poco mojándose pues por muchas veces que lo hiciera el pene de mi hijo la seguía poniendo a mil. Se lo metió en la boca y empezó a mamarlo suavemente. Mi madre sentía la excitación subir más y más y decidió dar un paso más.

    ―A ver si esto te ayuda también, —dijo mi madre mientras se disponía a introducir el pene de mi hijo en su vagina.

    Entro la cabeza y poco a poco entraba el resto, costaba un poco pues hacía tiempo que nadie había entrado ahí.

    ―Ahhh duele, pero da placer al mismo tiempo, —gemía la abuela.

    ―Esta caliente ahí dentro y no pensé que iba a estar tan cerrado

    ―Es que tu abuelo no la tenía tan grande y gruesa como la tuya y llevaba mucho tiempo sin hacerlo

    ―Mmmm se siente bien abuela.

    ―Eso es hijo, ahora te voy a cabalgar.

    Mi madre empezó a cabalgar a mi hijo durante unos minutos hasta que llego al orgasmo.

    ―¡Aarrgggh Dani!

    ―¡Toma abuela toma!

    ―Ya me he corrido, ¡pero creo que se acerca un segundo!

    ―Yo aun puedo darte hasta que te canses

    ―¡Pues dame! ¡Dame y no pares! ¡¡Dame!!

    Cambiaron de posición, mi hijo la puso a 4 patas y le dio bien duro hasta que su abuela se volvió a correr. Cambiaron de posición varias veces más y la abuela ya se había corrido 4 veces y estaba exhausta cuando Dani se acercó al clímax.

    ―Argh ya estoy cerca abuela ¿dónde acabo?

    ―Ven que te voy a hacer acabar con mis tetas

    ―¡Siii hazme acabar con tus grandes tetas!

    Dani se subió encima de su abuela y metió su manguera entre sus pechos, la abuela empezó un movimiento con sus pechos hasta que Dani se corrió, llenándole las tetas, la cara y parte de la boca de semen. Después de limpiarse la abuela se tumbó exhausta en la cama.

    ―Madre mía hijo eres increíble… Me has matado, nunca había follado así.

    ―Yo también me lo he pasado bien. Tienes unos pechos muy grandes y fabulosos.

    ―No sabía que te gustaran tanto.

    Durmieron los dos muy felices y muy cansados por el sexo salvaje que venían de tener.

    Al amanecer la abuela se fue a preparar el desayuno y algo de comer para la salida al monte. Dani apareció minutos más tarde ya con la erección calmada y se sentó a desayunar. Después la abuela se vistió con la ropa de deporte, se puso una camiseta sin sujetador por debajo y una falda deportiva que le regalo mi hermana para supuestamente jugar al tenis con amigas pero que nunca utilizo. Dani se puso la camiseta de su equipo de baloncesto y el pantalón de chándal y salieron a recorrer el monte pues el día era precioso. Llamé para saber cómo estaban los dos y mi madre me dijo que estaban perfectamente bien y que salieron a dar una vuelta por el monte por lo que decidí no molestarles.

    Estaban paseando cuando encontraron un lugar donde parar a comer, había una mesa y unas sillas ambas de madera. Pararon a comer y Dani le dijo a su abuela que verle el culo todo el camino más el calor le habían provocado una erección de campeonato así que viendo que no había nadie ahí y que ese monte no era muy visitado generalmente, la abuela se quitó toda la ropa, bajo el pantalón de Dani y se la chupo hasta dejarla bien mojada.

    ―Ahora te toca a ti chuparme a mi —dijo la abuela subiéndose a la mesa y ofreciéndole el conejo a su nieto.

    Mi hijo se la comió hasta que su abuela llego al orgasmo y le rogo que se la metiese.

    ―¡Por favor acaba ya con mi sufrimiento y clávamela!

    ―¡¿Aquí al aire libre?!

    ―¡Claro! No hay nadie y si viene alguien solo podrá tener envidia de ver como una polla como la tuya se folla a un chocho como el mío. ¡Vamos métemela ya!

    No se hizo esperar más y le metió su miembro entero con fuerza, lo que provocó un grito de dolor y placer en mi madre. Después de haber cambiado de posición 3 veces y haber tenido mi madre 2 orgasmos sin contar el que tuvo con la lamida de concha mi hijo se acercó al orgasmo.

    ―¿Dónde lo quieres abuela?

    ―¡Dámelo en mis tetas así no me puedo poner la camiseta y bajo del monte a casa con los pechos al aire y llenos de semen!

    ―¡Que caliente eres! ¡ahí va! ¡toma todo! —grito mi hijo corriéndose en los pechos de su abuela.

    Por el camino mi madre solo se encontró con una amiga suya vecina que iba al monte a coger caracoles.

    ―Pero Carmen ¡¿Qué haces así vestida?! ¡¿Es semen eso que llevas ahí?!

    ―¡No! solo me mordió un insecto y me puse un poco de pomada para que se me pase por eso no me puedo poner la camiseta.

    ―¡¿Ay, pero mujer es algo grave?! ¡¿Quieres que te lleve al hospital?!

    ―No mujer no te preocupes que ahora voy a casa me pongo un poco de agua fría y se me pasa.

    ―Bueno pues que te mejores y ya pasaré a verte a ver como estas.

    ―Cuando quieras querida.

    La vecina de mi madre se creyó todo lo que le dijo y eso les hizo gracia a los dos. Llegados a casa se metieron en la piscina juntos, los dos desnudos y pasaron el resto del día ahí hasta la cena.

    Por la noche repitieron lo mismo de la noche anterior, cena película y sexo salvaje. A la mañana siguiente igual, la erección matutina de mi hijo les dio placer juntos, luego lo hicieron en la piscina, en la ducha, en el salón e incluso en la cocina durante el resto de la semana. Tuvieron una semana de sexo salvaje. Mi hijo se corrió en las tetas de su abuela, su cara, su culo, su vagina, su boca, en todos los sitios imaginables. Así llego el final de la semana.

    ―Te prometo que la próxima vez que vengas tendrás mi culo listo para recibirte, siempre he querido hacer anal con tu abuelo, pero él nunca quería, decía que era algo nuevo y que prefería lo tradicional. Esta vez lo tendré preparado y dilatado para que puedas meter lo tuyo ahí dentro y me llenes con tu manguera.

    ―Vale, pasaré en unos días después de clase para darte la leche que querías para que te la apliques por la cara que dices que necesitas.

    ―Vale, no hace falta ni que llames, no salgo mucho, si salgo a comprar verduras y vuelvo a casa así que ven cuando quieras.

    ―Vale te prometo que no tardaré en venir.

    Unos minutos más tarde llegué yo y encontré a mi madre y a mi hijo desnudos en la piscina.

    ―¡Hija! ¡Por fin llegaste! Quítate la ropa y ven a meterte con nosotros que hace calor y el agua esta perfecta.

    ―No llevo bañador mama.

    ―Nosotros tampoco.

    ―Vale ahí voy, —dije desnudándome y metiéndome con mi hijo y mi madre en la piscina.

    ―Te he echado de menos mamá.

    ―Yo también hijo yo también —dije abrazándolo—. ¿Como llevas la enfermedad, te duele o algo?

    ―No, la abuela me ayuda mucho y ahora estoy bien, pero sigo sin poder hacerlo solo.

    ―Bueno no te preocupes, al volver a casa te ayudaré yo y en unos días iremos al hospital a ver a Marta así te dice si te has curado completamente o no.

    ―Ay hija cuando lo lleves al hospital me llamas para decirme como esta ¿vale?

    ―Vale mamá.

    Pasamos el resto de la tarde en la piscina y por la noche nos fuimos a casa. Estuve ayudando a mi hijo masturbándolo y follando durante casi una semana hasta que lo llevé conmigo al hospital para que vea a Marta y nos dijo que todo estaba bien y que se había curado, pero aun así entre Marta, mi madre y yo no creo que haya tenido mucho tiempo desde entonces para masturbarse él solo.

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  • La policía y el ladronzuelo (5 – final)

    La policía y el ladronzuelo (5 – final)

    La llegada de la oficial Álvarez a su hogar luego de una agobiante jornada no pudo resultarle más placentera. No solo el lugar estaba limpio, sino que el ladrón la esperaba desnudo, acostado, y con una de sus manos esposada. No podía creer que el joven que por voluntad propia se había atado a la cama fuera el mismo que dos días atrás la insultaba y amenazaba. El cambio de actitud le merecía un premio. Y el verlo entregado en forma tan dócil la estimuló sobremanera y le hizo olvidar el arduo día de trabajo.

    Antes de comenzar decidió refrescarse un poco. Estaba aún transpirada, con algunos pelos pegados a su rostro por el sudor. Sus pezones erectos se marcaban a través de la mojada musculosa blanca. Su cola resaltaba en el jean gastado. A pesar de no estar en su mejor momento el ladrón no podía dejar de mirarla excitado. El cuerpo, pero principalmente la actitud de la policía eran de una sensualidad que nunca había visto.

    -¿Te gusta lo que ves? –preguntó coqueta. El delincuente solo pudo afirmar con la cabeza y emitir un casi inaudible “Ajá”. La oficial sonrió y sin perder contacto visual empezó a desnudarse– Hoy es tu día de suerte –continuó mientras abría el cinturón de su joven víctima. El miembro de este saltó erecto a su rostro– Si no la cagás -se subió a su pecho y ató la mano libre– vas a poder acabar.

    El rostro del malviviente se iluminó con estas palabras. Los pechos de la oficial se balanceaban a escasos centímetros de sus ojos. No podía ni quería apartarlos. Agostina se acomodó sobre su rostro sin dejar de acariciarlo. Gimió de placer cuando la lengua la recorrió despacio. Sin prisas el delincuente iba lamiendo su interior. Lo hacía mucho mejor que la noche anterior. Cuando ya estuvo húmeda le dio un pequeño mordisco al clítoris. La oficial lo alentaba entre bufidos.

    Una vez estuvo lo suficiente excitada se dio la vuelta. La posición no era la más cómoda para que gozara, pero era la que mejor le permitía controlar al ladronzuelo. Las lamidas en su vagina eran algo torpes. Elevo su cadera unos milímetros, permitiendo que la lengua acariciara su clítoris. Ese estímulo, sumado a sus dedos entrando y saliendo de ella despacio y la visión de ese pene a punto de estallar si le resultó estimulante.

    Con el ritmo adecuado dentro suyo tomó la dura pija que tenía delante de ella. Sus manos aumentaban su velocidad juntas. Ya a punto de acabar comenzó a saltar sobre la lengua y nariz que estaban debajo de ella. Cuando comenzó a correrse agarró con fuerza el miembro del delincuente y le ordenó a los gritos que acabara.

    El ladrón nunca había gozado tanto. La cantidad y duración de su eyaculación casi lo hacen desmayarse. Descansaron así unos minutos. La oficial fue la primera en asearse. Viendo como la miraba supo que ya lo tenía en sus manos. Solo le quedaba enseñarle todo lo que se esperaba de él y su reeducación habría terminado.

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  • Continuando de coqueta y más

    Continuando de coqueta y más

    Hola nuevamente, seguiré contando la experiencia que viví en Pimentel.

    Ese rato que andábamos bailando sentía apretados mis pechos contra su torso y fue cuando le dije: ya sé que lo haces porque quieres sentirlas, pero no te pases.

    Aún me quedaba cordura a pesar de estar tomando ya unas 5 copas de gin.

    Mauricio: Es parte de bailar bien la salsa, lo demás son detalles jajaja.

    María: No eres el primer chico que intenta ligarme y me refiero a chico con que seas menor que yo y tú por mucho jajaja.

    Mauricio: Jaja me pareciste una mujer atractiva por tu actitud con la que te vi con tus amigos, intrépida en la playa llevándolos de un lado a otro a conocer y sí te observé desde el restaurant. Por eso le dije a Javier para seguirte hasta esa pequeña loma para el sunset, me declaro culpable.

    María: jaja wuao, ¡qué directo! Y que acosador jajaja

    Me lo tomé en buena onda y me pareció divertido y algo tierno lo que Mauricio hizo para lograr hablarme.

    María: No puedo creer que desperdicies tu tarde siguiéndome para lograr ligarme, bailar y hablar está bien pero más no piense que va a pasar jaja.

    Y solté una risita nerviosa porque el niño estaba guapo hay que admitirlo y si me caía bien, pero a que pase más lo dudaba.

    Mauricio: Tranquila bailemos relajados y te invito otra copa de lo que estás tomando.

    Y antes de responder que ya teníamos una botella en mesa, me lleva de la mano a la barra y ordena un gin tropical.

    Se lo acepté por cordialidad y le dije que no era necesario que me invitase, que teníamos botella en mesa.

    Mauricio: No te preocupes, solo estoy siendo cordial contigo.

    Y me pasa la mano por la espalda como ligeramente abrazándome. No sé, pero me agrado su confianza y el tono de su voz, así que me dejé envolver en un tibio abrazo y volvimos a bailar donde a los minutos nuevamente me estrechó bien a su torso y fue donde ahí yo más suelta le digo…

    María: Tú me has seguido para conocerme a para conocer a éstas…

    Y me sostengo con ambas manos de los laterales de mis pechos aparentándolos muy levemente. Por dentro pensaba, qué estoy haciendo, ya el alcohol se me está subiendo, ya no estaba tan acostumbrada a tomar de largo.

    Mauricio: Pues María me pareces sexy siendo sincero, tienes una carita que no denota tus 32 pero tampoco seré un mentiroso al decir que ese par que llevas ahí escondidos en la blusa no me levantan ganas jaja

    María: ¡Mira al niño tan atrevido! Jajaja

    Te pasas, por eso ando con una blusa con todos los botones hasta el inicio del cuello.

    Mauricio: Pero aun así se hacen notar, no pasan nada desapercibidas jajaja

    Deberías soltarte un botón, además que en el local ya se va sintiendo más calor ir el montón de gente y tú blusa lo sabe.

    Señalando que estaba ligeramente humedecidas en la zona baja del busto y laterales.

    María: Ay qué pereza con este calor, créeme que es mi pesar de los veranos, es normal que me suden jaja

    Mauricio: Pero por eso libera un botón para que respiren. Es más te propongo algo. En un rato más harán un concurso de baile donde deben darlo todo, si me gano alguna de las dos jarras de cerveza las liberarás un poco

    María: Jajaja ¿tanta confianza tienes en ganar?

    Iba a entrar en su juego una porque estaba raramente más suelta en sí y porque de veras quería que mis senos respiren un poco con ese calor atroz.

    Le dije que sólo un botón si ganaba la jarra de cerveza

    María: Me parece gracioso todo lo que quieras hacer tan solo por verme a penas el escote y créeme que es como si estuviese de oficina en el estudio de abogados modo formal, lo clásico

    Mauricio: Es que realmente lo valen, tú tranquila, me tengo fe jajaja.

    Ahí regresamos con Carlos y Miguel que estaban visiblemente más tomados, habrían pasado unos 40 minutos que me entretuve con este niño jaja. Mis amigos me molestaban y le dije Miguel ¡vamos a bailar! Y fue como para no estar tan pegada a Mauricio donde éste último solo miro como nos alejábamos un poco cerca de la banda y se entretuvo con Javier, su novia y Carlos que ya estaban charlando todos como si fueran grupo de tiempo.

    Miguel: Te vi entretenida con el colágeno que te dejamos ser jajaja.

    María: No sé por qué siempre atraigo sobre todo hombres menores que yo pero ésta es de las pocas veces que ya muy menores, es un niño, ¡tiene 19! Jajaja.

    Y le comenté lo directo que había sido.

    María: Puedes creer que me observó desde el restaurant y que le parecí carita bonita y sexy. Ah y también lo motivó mis senos jaja

    Miguel: Realmente lo traes como un webonaso jajaja

    María: Me da cierta ternura, pobrecito, si supiera que no va a ligar conmigo, estoy cerrada a todo emocional o carnal jajaja

    Miguel: No seas mala, pobre chico, ya lo vas a traumar tan pequeño jajaja

    Mejor tráumalo con tus pechos.

    Y quién no se traumaría viéndolos…

    Fue lo que soltó de comentario al final y me quedé pensando y le dije

    María: Ay no jodas, ¿tú también molestando con mis senos? Déjenlas tranquilas, no les hacen nada y solté una risa nerviosa.

    María: ¿No que era un brother con tetas? Qué mal ah jajaja

    Miguel: Y lo eres María, no lo dudes, pero también qué tetas son las que te manejas jajaja

    María: Te pasas en serio, menos mal las tengo tapadas jaja

    Miguel: Pues deberías liberarlas un poco, tu blusa blanca está bonita y todo pero lo ayuda, ya se nota mojada por los lados, te lo digo porque sé que te incomoda. Lo de tus senos son detalles amiga jajaja

    María: Pendejo jaja pero sí e ir a cambiarme al carro pues me da pereza y no tengo algo que combine bien con la falda, tengo un polo de tiritas y es básico, no voy a colocarme ropa de casa

    Miguel: Pues ve al tocador, párate un rato donde el secador de aire pero igual al rato seguirá sino desabotonas una aunque sea

    Por dentro pensaba, si supiera que ya acepté un reto con Mauricio sobre ese tema.

    María: Jaja tranqui lo haré pero luego. Y gracias, terminemos esta canción y me voy al baño ¿o ya me estás botando? Jajaja

    Miguel: No jaja lo digo por la comodidad de tus senos, ya sabes siempre preocupado jeje

    María: Ay tú, tan sacrificado y hoy en estás más lanzado, el alcohol te está soltando, que mal amigo jaja

    De alguna manera también estaba dejando entrar en juego a Miguel. Entonces me fui al baño, me demoré como 10 minutos entre que refrescaba y demás.

    Cuando regresé había otra botella de gin en la mesa, la anterior se la estaban llevando. Fue donde pensé ya estoy medio ebria y estos van a seguir tomando, iré más suave para durar en la noche que recién marcaban las 2 am.

    El ambiente a esa hora estaba a tope, lleno de gente, todos coreando canciones medios ebrios. En nuestro grupo hicimos nueva ronda de gin y todos abrazados medio saltando, la estábamos pasando genial dentro de todo, un buen feriado por el día del trabajo. Fue donde me dieron ganas de fumar, lo hago ocasionalmente, una al mes por así decirlo. Mis amigos no fuman así que les dije que ya regresaba.

    Ahí fue donde Mauricio me dijo vamos, yo también quiero echarme un cigarro y fuimos otra zona de la terraza más amplia y estaba lleno y logramos encontrar un rincón más tranquilo casi tirando fuera del local, había otra puerta de salida por ahí. Era prácticamente la playa, uno podía ir a meterse un chapuzón, serían unos 20 metros en la oscuridad y llegabas a la orilla.

    Mauricio: Tengo de éstos.

    Y sacó unos lucky morado mentolados, eran de los que suelo fumar o varió con otros dos más. Me ofreció fuego y guardó la cajetilla, fue donde le pregunté ¿por qué, él no iba a fumar?

    Mauricio: La verdad no fumo casi nada, esto lo compré porque te escuché en el almuerzo que tenías de unos cigarros frente al mar

    Y es verdad, recuerdo haber comentado algo y me pareció algo lindo que se haya tomado la molestia de haber comprado unos por si acaso.

    María: No tenías por qué hacerlo y además no sabías qué podías a llegar a entablar una conversación más fluida conmigo.

    Mauricio: Es verdad pero me la jugué, ya sabes, el que arriesga no gana jajaja

    María: Es verdad jajaja pero no creas que tienes chance de ganarte de éstas, no es por ti pero enserio no soy de ligar de una noche y acostarme así, no te digo que no he agarrado con algún chico por ahí que me gustó en la fiesta y las cosas se dieron pero de ahí a pasar a otro nivel no, no quiero pincharte tus globos pero soy así jajaja

    Mauricio: Bueno, tengo chances de esos labios y tranquila no me pinchaste mis globos, yo quiero pinchar los tuyos jajaja.

    Usando mi frase contra mí cosa que me dejó perpleja porque obvio quería pinchar mis senos.

    María: Jajaja no digas mamadas (frase que a veces uso).

    Mauricio: Jajaja pues soy sincero y vamos por ese cigarro frente al mar como te escuché temprano.

    María: ¿Pero andamos aquí o quieres ir hasta la orilla?

    Por dentro pensaba que de alguna manera le estaba dando entrada para alejarnos hacia la playa. Él tomó su shot de Jagger y me tomó de la mano y nos fuimos. Total eran unos 5 minutos caminando en la oscuridad de la playa.

    Ahí nos sentamos y me simplemente nos quedamos mirando al mar, oscuro y el sonido de las olas me relajaba.

    Mauricio: Es tranquilo andar acá lejos de la bulla aunque sea un rato, recuerda que tengo una competencia que ganar, siempre regalan dos jarras de cerveza para los que mejor hacen show en el escenario. En una 20 minutos deben empezar.

    María: ¿En serio lo vas hacer? ¿Tan seguro estás de ganar?

    Mauricio: Nunca he ganado pero ahora tengo dos grandes motivaciones jajaja.

    María: Si ya veo ¿pero nunca has estado con una chica así de pechos grandes como yo? O sea admito que si, las tengo grandes pero personalmente también sé que están medio caídas y es natural por el tamaño y peso.

    Obvio no iba a decirle que también por andar pajeando con mis tetas a mis ex parejas jajaja.

    María: Enserio agradezco tu halago de tratar de ganar aunque sea por verme algo escote pero no son para tanto, son grandes pero algo caídas y pues a veces me generan inseguridad, me gustaría que estuviesen más firmes y también reducir un poco la talla.

    Mauricio: Ya te dije que si llaman la atención poderosamente pero también te vi la carita, la forma en la que te expresabas y eso también me pareció sexy, más allá de un par de tetas que obvio también. No te voy a mentir jajaja

    Y si las tienes algo caídas, no lo sé pues está bien, me gusta más lo natural, se aprecia más jeje

    Y te entiendo la reducción pero porfa no lo hagas, por otro lado mi respuesta sería si, por ti si es lo que sientes pero no prives a tus futuras parejas de complacerlos de esa manera.

    Estábamos en plena playa a oscuras teniendo una conversación sobre mis pechos de lo más natural y me parecía algo atrevido pero continuamos así, espontáneos.

    María: Eso dices tú pero igual pesan y duele un poco la espalda, a veces, además cómo periodo es algo complicado y se me suelen hinchar un poco y se ponen sensibles, créeme que siendo mujer no es cómodo. Pero te entiendo, sé que les prende eso a los hombres, mis parejas también vivían prendidas de éstas…

    Y me las agarre con ambas manos sacudiéndolas unos segundos, y claro que él no perdió detalle de eso. Estaba siendo más suelta sin darme cuenta del todo y le dije que ya deberíamos regresar, tenía dos caladas más del cigarro y listo.

    Mauricio: Espera me mojaré un poco los pies un poco los pies y entre lo que caminamos se secará rápido la arena.

    Y a mí también me dio ganas de hacer lo mismo y le dije que también refrescaría los míos. Me quité las sandalias y me remangué un poco la falda larga en caso venga una ola más grande hacia la orilla.

    Aún teníamos unos 10 minutos según Mauricio y quería remojar los pies en la playa de noche, es algo que suelo hacer si tengo chance. Mauricio compartió su shot de Jagger y le dimos trámite. Todo iba bien pero de la nada sentí en los pocos centímetros de agua que cubrían mis pies algo medio pegajoso, como algas no sé y llegó una pequeña ola un poco fuerte a la orilla que me hizo tambalear y me caí al agua, toda mi ropa se mojó, me quería morir porque no tenía más como salir a un resto-bar.

    No sé qué habrá sido, hasta ahora me pregunto, pero lo más seguro que fue un tipo de alga. Lo terrible fue que estaba mojada y Mauricio andaba poco más allá, solo se dio cuenta cuando ya estaba en el agua. Éstas cosas me tenían que pasar a mi jajaja

    Lo malo es que mi falda estaba mojada pero lo único bueno es que como era color negro como que pasaba algo desapercibido. La escurrí como pude y lo peor viene ahora porque recuerdan mi blusa blanca pues eso si transparentaba a mi brassier que también era blanco pero delgado y me marcaban los pezones, lo supe cuando aún en la oscuridad de la orilla Mauricio me dijo, te pasó el frío jaja señalándolas.

    María: Tan buena vista tienes y ahora estoy jodida, no puedo regresar así y en el carro de Carlos tampoco tengo otra blusa más que ese polo de tiritas y no es adecuado para el lugar, es como ropa de casa, no es.

    Mauricio: ¡Tranquila, el accidente ya pasó!

    Mejor trata de escurrir tu blusa porque eso si se nota y ve al baño directo para la secadora de aire y eso te ayudará pero escúrrela porque estás goteando agua y así no te dejarán entrar.

    María: ¡Si! ¡Pero debo entrar rápido, espero no haya mucha gente por esa zona de la terraza, que roche!

    Estoy con la blusa toda pegada al cuerpo.

    Mauricio: Mejor escúrrela antes de llegar de vuelta al bar y normal que me doy vuelta y no te veré.

    María: Jaja conste que estás diciendo que no vas a voltear, igual tengo el brasier igual de mojado pero por lo menos algo para no quedar expuesta.

    Dentro de mí pensaba que tendría que escurrir mi sostén de igual manera pero era una situación embarazosa así esté de espaldas tanto él como yo, sabiendo que estaré unos metros de él sin nada que cubra mi torso unos minutos mientras trato de escurrir mi blusa y brasier. Iba a ser una situación si algo excitante pero también un tanto incómoda y comprometedora.

    Mauricio: Por último que estes en brasier mientras escurres tu blusa es como si anduvieses en bikini así que tranquila, es más creo que el bikini muestra más jajaja

    María: Jaja es verdad pero igual, ay ni modo.

    Yo estaba ahí a punto de desabotonar mi blusa para poder secarla, me iba a quedar en brasier y justo era de esos delegaditos que hacían notar si tus pezones estaban parados y por la situación estaban realmente en su esplendor. Los míos son de tamaño regular, mis pezones no son tan grandes pero si admito que son súper sensibles y se colocan duros.

    María: Y sin pensarlo saldrás ganado con esta situación, aunque sea en la oscuridad.

    Mauricio: Jaja ganado sería que te quedes sin nada que te cubras los senos jajaja

    María: Ya quisieras… jajaja

    Y procedí a bajarme la blusa por los hombros mientras ambos nos mirábamos, él sobre todo fijamente a mis senos cubiertos por mi brasier y a mis rostro, hacia una intercalada, supongo que quería ver mi expresión de cómo una chica 10 años mayor se estaba quedando en sostén por una coincidencia de la vida. Y me despojé de la blusa y antes de secarla le dije:

    Maria: Ya ves, no es para tanto, son grandes pero están algo caídas.

    Mientras las sostenía con ambas manos hacia arriba, fue tan natural.

    Mauricio: Jaja ¿no es para tanto? ¡Son hermosas! No puedo creer que digas eso. Apostaría que son súper suaves y así estén algo caídas es natural por el tamaño pero eso lo hace más excitante, más realista de una linda mujer como tú.

    María: Bueno, suaves si son, créeme jajaja ¡y gracias!

    ¡Ya ves sin concursar ya me estás viendo en brasier! Tienes mucha suerte.

    Mauricio: Y eso que lo de ahorita me motivará aun más para intentar ganar esa jarra pero no por la cerveza sino por tus hermosas tetas. Lástima que por la oscuridad apenas puedo ver lo parado que están tus pezones jaja

    María: Jaja no te pases, ¿qué? Quieres iluminarme.

    Y solté la frase como una broma pero el enseguida sacó su celular y activo linterna. Yo me quedé en shock y cuando menos lo pensaba, ya tenía una linterna iluminándome los pechos cubiertos por ese bra.

    María: Ya hasta te dejé que me los ilumines.

    Mauricio: Ahora voy más entusiasmado jajaja

    María: Bueno, todo sea por la chela y que me vieras en escote a éstas jajaja

    Y me volví agarrar mis pechos pero esta vez me las apreté más fuerte y mantuve mis manos unos segundos. Creo que me estaba dando el aire junto al alcohol que ya no estaba tan acostumbrada a beber. Estaba como actuando más natural y sin vergüenza, coqueta…

    Pero cuando me las sostuve bien, noté que mis manos estaban igual de empapadas de agua que con mi blusa y pensé: No puede ser, también tengo que escurrir este brasier y no pensaba quedarme solo con la blusa sin nada debajo, se vería la diferencia a pesar que seque mi blusa blanca, era obvio que se notarían que estuvieses sueltas y mis pezones dirían hola aquí estamos. Definitivamente no, pensaba.

    Mauricio: Creo que deberías secar ese brasier de igual manera pero tranqui yo te ayudo a escurrir lo último de blusa y tú escurre tranquilamente tu brasier.

    Y tomó la blusa de mis manos y procedió a ajustarla para exprimir hasta lo último de agua que tenía.

    María: ¡Ay Dios! Si tengo que secar esto pero no puedo quedar en tetas delante tuyo así nomás. Me daré la vuelta y lo haré.

    Mauricio: Dale, no hay problema. Pero qué te preocupas si estamos a oscuras y se ve poco, vértelas así es casi desaparecido, solo vería dos grandes masas frente a mí jajaja

    María: Jajaja no seas payaso.

    Entonces empecé a quitarme el sostén de espaldas a él y empecé a ajustarlo para que se quede lo más seco posible. A la vez me entró en pensamiento de que Mauricio venga por detrás y me agarrara suavemente mis senos que tanto estaba deseando él desde hace rato. Que me tomara por sorpresa, fue un pensamiento de segundos mientras hacía lo que tenía que hacer con mi sostén.

    María: Creo que ya está, regular por lo menos jaja

    Mauricio: A ver jaja

    María: Espera que me coloque el brasier

    Mauricio: Espera toma tu blusa y pásame tu sostén para escurrirlo al máximo.

    Y mientras lo decía colocó en mis hombros mi blusa húmeda y por un costado de mi mano derecha se llevó mi brasier, fue tan rápido que yo me quedé plop. Todo esto de espaldas claro pero me continuaba sintiendo excitada.

    María: Hey no muchos tienen la suerte de tener una parte de mi ropa interior en sus manos.

    Mauricio: Por este servicio de secado mínimo debería permitir vértelas un poco en la oscuridad, aunque sea con tu blusa puesta.

    María: Jajaja has sido un caballero y no has intentado nada pero enseñártelas así al desnudo, no sé

    En mi cabeza ya no era un no, era un recién y tibio no sé. Andaba risueña medio ebria aún con el golpe del aire en la orilla. Todo esto hablando de espaldas y mientras me colocaba mi blusa y me giré.

    Mauricio: Si se nota la diferencia, tienen una hermosa y natural caída.!

    Y entre medio me había ganado que en su pantalón estaba un bulto notorio y pensé sí que le gustaron.

    María: Es que los hombres mayormente siempre les gustan que estén más paradas y firmes. Eso de todas afecta en el orgullo a la mujer aunque algunas no lo admitan.

    Mauricio: Tus pechos están hermosos así como están y decorando con esos pezones que si se pararon eh jajaja. Tenías razón si ingresases así al bar todos te quedarían viendo y eso que acá estamos a oscuras.

    Y vi cómo sostenía mi brasier y lo ajustaba para exprimir lo último de agua que tenía. Hasta parecía que podía rasgarlo por la fuerza.

    María: Tranquilo, no me lo vayas a romper y ahí si estaríamos en otro problema, con delicadeza jajaja

    Mauricio: Jaja no te preocupes, ya está listo, colócatelo o si quieres te ayudo jaja

    María: jaja chistoso, mejor dame mi brasier para colocármelo.

    Y en ese momento pensé me debo dar la vuelta nuevamente para no darle una vista en primera plana.

    Mauricio: Jaja no te des la vuelta mientras te abres la blusa, si apenas se logra ver la oscuridad de la playa, te puedes colocar tu brasier frente a mí jaja

    María: Jajaja qué atrevido, claro que se ve

    Pero Mauricio se me acercó un poco más y tensó mi blusa con ambas manos tirando hacia abajo y me miró fijamente como pidiendo, dale no seas mala, como haciendo pucherito con los labios.

    Mauricio: Anda, regálame esa vista antes de regresar al bar. Igual ya va siendo hora porque empezarán a sortear esas jarras que ya sabes para qué serán jaja

    María: Pues aquí el premio sería más de lo que hablamos, estamos hablando de enseñarte mis pechos.

    Mauricio: Dame esa extra de motivación y así cuando gane una de las jarras por bailar bien, tendré en la mente que pude observarlas al desnudo por unos momentos aunque sea.

    Yo estaba cediendo, nunca me había mostrado así frente a alguien que apenas conozco y sé que estábamos en esos juegos de seducción pero ya era mostrar mi torso desnudo unos segundos mientras me colocaba mi brasier. Pensé, igual se ha comportado bien y pues…

    Ya solo actué y lo miré fijamente, quería ver su expresión mientras me desabotonaba uno por uno hasta quedar con la blusa expuesta para posteriormente abrirla del todo, dársela a sus manos para ponerme mi sostén.

    Su expresión era un poema, apenas abrí mi blusa exponiendo mis senos, mis pezones se endurecieron rápidamente, dejé pasar unos segundos así y procedí a sostenerlas con mis manos y aplastarlas para que estén bien juntas, sentía que mi vagina se estaba mojando al mostrarme así frente a un chico de 19 años que apenas conocía. Por eso me las apreté y la mantuve así otro rato más.

    María: ¿Te gustan mucho? Sé sincero por favor.

    Continuará…

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  • Economista y prosti: Mi comienzo Bi (1)

    Economista y prosti: Mi comienzo Bi (1)

    ¡Hola! Al fin tengo tiempo de retomar contacto con ustedes, queridos lectores para relatarles mis nuevas aventuras, que me han traído tanto disfrute como siempre. En especial la que paso a relatarles, en donde he descubierto los placeres bi, y la que le seguirá, en donde Ricardo, mi primer macho luego de Tommy, nos invitó una semana a París, cumpliendo su promesa de ya casi un año.

    Vamos a los hechos.

    Habíamos salido a cenar con Tommy, para festejar a solas un año desde mi apertura a otros hombres y al cobro.

    Ya hemos tomado una semana de nuestras vacaciones a disfrutar en 2025, y estamos en Montevideo, aunque los findes vamos al campo o a Punta del Este según requieran mis clientes, a quienes siempre mantengo bien atendidos. En este caso, aprovechamos que íbamos rumbo a Punta del Este por cliente super importante y paramos a cenar en un restaurante de mariscos de Piriápolis.

    Llegados al restaurante, y ya habiendo ordenado nuestra cena, vimos entrar a mi cliente por partida doble, Víctor, el que vive en Piriápolis y es casado. Cliente en la Asesoría y cliente como putifina, hay relato de cómo comenzamos a salir.

    Llegó acompañado de su esposa, la llamaré ‘Mary’ de aquí en adelante, a quien he visto un par de veces en reuniones sociales de la Asesoría, un tanto (quizás 10 años) más joven que él, y a quien noté bastante cambiada.

    Siempre me llamó la atención su piel pecosa, muy agradable, pero esta vez, sin dudas resaltaban sus pechos, evidentemente operados y que mostraba con un escote relativamente amplio.

    Al verlos llegar, los saludamos, conversamos un momento y los invitamos a compartir nuestra mesa. Aclaro que ella no sabe en absoluto de mis actividades de putifina ni mucho menos sabe que su marido es cliente mío a 2500 dólares por salida.

    Nos aseguramos de que nos sirvieran a los cuatro al mismo tiempo y disfrutamos de una buena cena conversando de todo tipo de temas. En la inevitable ida al tocador, las damas siempre vamos de a dos, le comenté que la veía espléndida y renovada.

    Me agradeció, y me dijo “hay que combatir los efectos de la edad, ya tengo 42 y hace seis meses me hice mejorar el busto”.

    A lo cual respondí que “si bien nos vemos muy poco, se nota ampliamente la mejora, que queda aún mejor con tu piel con algunas pecas”.

    –¿Verdad que sí? Por eso pedí que me las dejaran duras y con la piel tensa, para resaltar las pecas, en el día a día y en la playa.

    –¡Te felicito!

    Volvimos a la mesa, tomamos café y nos marchamos cada cual a su casa, en donde Tommy y yo, disfrutamos en grande de mi aniversario de hotwife y puta.

    Pero al otro día fui sorprendida, ya en la mañana con una llamada de Vic a mi putifono.

    Me agradeció la agradable velada, y me dijo que su esposa había quedado muy halagada por mis comentarios favorables sobre sus cambios.

    –¿Sabés? Desde que se operó y superó el post operatorio, se siente nueva, la noto más sexy conmigo, y hasta quiere empezar a hacer topless.

    –Uyyy ¡creo que perderé un cliente! ¡Y que cliente!

    –Nooo, no te preocupes, eso jamás, desde que te conocí me encantas, y no pienso abandonar nuestros encuentros. Más bien quisiera perfeccionarlos.

    –¿Perfeccionarlos?

    –Exactamente, cómo te dije, Mary fantasea con hacer topless y ver la reacción de otras personas, pero no se anima a que vayamos a Chihuahua o la a zona topless de playa Mansa. Y yo he pensado en la soledad de vuestro campo, y me pregunto si tú has tenido alguna vez experiencias con otra mujer.

    –Nunca estuve con otra mujer ni por placer ni como… bueno como ya tú ya sabes…

    –¿Sabés? nosotros tenemos separación de bienes, ella no se entera de mis pagos. ¿Podrías pensarlo? ¿Un lindo fin de semana de campo? La incitas a tomar sol en topless y quién sabe si pasa algo más. Como te dije, ella está mucho más sexy y hot, creo que a punto de desatarse sexualmente.

    –Claro que lo pensaremos, obviamente junto a Tommy, ¿no temes que todo se salga de cauce?

    –Tengo cero temor, ella no sabe lo nuestro, y si todo se pone intenso y alguien desea frenar, diremos que es excitación del momento y listo.

    –Te comentaré nuestra decisión ¡y te mando un beso grande en esa parte de ti que más me gusta!

    –Espero ansioso.

    Obviamente esa misma noche lo hablamos con mi maridito, a quien la idea le encantó, pensando en poder verme con otra mujer y hasta quizás en poder hacer algo él con Mary.

    Al día siguiente la respuesta estaba transmitida a Víctor; un rotundo sí, con cero costo dado que era experimentación pura, si todo iba bien, a posteriori él me transferiría lo que le pareciera adecuado.

    Lo acordamos para ese mismo fin de semana y yo intensifiqué mi agenda de clientes entre semana a fin de no perder de atender a nadie.

    Sobre el jueves, ya llamé a Mary, para decirle que visto lo bien que lo pasamos en la cena, queríamos invitarlos al campo el fin de semana.

    Al momento lo consultó con su marido y aceptaron. Les pasamos las coordenadas de navegador para que llegaran sin inconvenientes, y nos aseguramos de llegar el sábado temprano, antes que ellos. Para cuando llegaron, tanto Tommy como yo estábamos cambiados de ropa, él en short y yo en micro bikini.

    Llegaron, saludos de rigor y:

    –Esperamos que no les moleste que los recibamos así, pero teníamos la idea de que Tommy y Víctor vayan a pescar mientras nosotras nos asoleamos un poco, ¡el día está ideal para eso!

    –¡Genial! Nos cambiamos y lo hacemos. Y así fue, se cambiaron, Mary se puso un bikini un poco menos atrevido que el mío, de los que la parte inferior se ata en las caderas, y los esposos se marcharon al río a pescar, o a intentarlo por lo menos.

    –Mary, espero que no te moleste que use este bikini delante de tu esposo, ¡es un poco minimalista! Ja ja.

    –No, en absoluto, es lo normal en verano, se suele mostrar piel.

    Llevamos las tumbonas al césped del patio trasero y nos recostamos un rato, conversando de todo un poco hasta que aventuré:

    –¿Te molesta si quedo en topless? Sé que no tenemos mucha confianza, pero al fin y al cabo estamos solas.

    –No me molesta y yo también lo haré, desde que me operé deseo hacerlo y no encontraba lugar adecuado, y creo que hoy es el lugar y las circunstancias perfectas, sin más gente cerca.

    –Puedes sentirte totalmente libre de hacerlo, así luces tus nuevas lolas y las bronceas un poco.

    Nos quitamos la parte superior de los bikinis. Ella lanzó una pequeña exclamación al verme: –¿Son naturales? Lucen perfectas. –Claro que son naturales. Déjame ver las tuyas, la miré fijamente y no pareció molestarle, se ven turgentes, la piel tersa y las pecas son hermosas, si puedo decirlo. Realmente, a su pedido, se las habían hecho duras, y la piel tersa y estirada lucía enormemente las pecas. No había señales de cicatrices en las areolas, y los pezones se veían muy lindos.

    –Sí, creo que quedaron bastante bien, pero las tuyas son perfectas…

    Siempre hay un momento en el cual tomar decisiones, y decidí dar un paso, pequeño, pero un paso adelante.

    –Puedes tocarlas. Dije, con cierta timidez real, al fin y al cabo nunca había hablado así con una mujer.

    –¿De verdad puedo?

    Como respuesta le tomé una mano y la acerqué a uno de mis senos, soltándola para que ella misma se decidiera a tocarme. Lo hizo por debajo, como tomando el peso, luego deslizó la mano sobre el pezón y palpó la firmeza.

    –Hermoso, fue todo lo que dijo. Si tú quieres tocar uno operado, adelante.

    Lo hice, me demoré unos segundos más que ella, y casi casi fue una caricia.

    –¡Que firme! Seguro Vic está encantado.

    –Al menos eso es lo que me dice, aunque creo que la edad se hace notar, tiene diez años más que yo y ya no es el mismo, al menos no siempre. Nos recostamos de cara al sol y seguimos nuestra conversación.

    Yo trataba de ir por temas íntimos y Mary en general respondía bien, sin timidez. Hablamos de cómo desde su operación se ha sentido renacer en su sexualidad, como interactúa más libremente con su marido, y como siempre que su libido está muy alta y siempre deseosa de sexo.

    Yo también le conté algunas cosas, sin entrar aún en detalles, y en cierto momento propuse traer protector solar para aplicarnos, pues el sol ya se hacía sentir con fuerza.

    Lo traje del interior de la casa, y también una lona y una sábana que extendimos sobre el césped para estas más cómodas.

    Me apliqué protector al frente de mi cuerpo, deteniéndome un poco más de lo debido al aplicarlo en mis tetas, y le pedí a Mary si me haría el favor de aplicármelo en toda la espalda. Así lo hizo, y la verdad, se sintió muy bien.

    Luego fue su turno, se lo aplicó en todo su frente, conmigo mirándola con cierto descaro y me cedió el pomo para que lo aplicara en su espalda. Me tomé mi tiempo para hacerlo, pasaba dos o tres veces por cada sector, y en cierto momento me pareció oír un pequeño gemido.

    Hecho eso, nos tendimos boca arriba, lado a lado sobre la sábana extendida sobre la lona.

    Hice que como por descuido en determinado momento, una de mis manos se pusiera sobre la de ella. Nada dijo y así estuvimos un cierto tiempo. Luego nos giramos y quedamos boca abajo, y dije:

    –No te ofendas, pero voy a quitarme la tanga.

    –No me ofende, pero ¿y si regresan Tommy y Víctor?

    –Supongo que no se asustarán, y espero que no seas celosa de qué Vic pueda verme.

    Me quité la parte inferior del bikini y quedamos unos minutos así, lado a lado, hasta que nuevamente decidí avanzar.

    –¡Anímate! Le dije, y desaté los cordones de un lado de su bikini.

    –¿Te parece? Dijo ella.

    –Quiero que me acompañes en esto, le dije, y desaté los hilos del lado opuesto y dejé su trasero al descubierto… se giró y para mi sorpresa, tenía un pequeño triángulo de vellos perfectamente recortados.

    Nos reímos, al ver que ambas nos dejábamos algo de pelitos.

    Nuevamente nos tendimos boca abajo, y nuevamente como por casualidad apoyé una mano mía en una de ella.

    Conversamos, me encantaba estar así con una mujer, y le hice saber de cuánto me gustaba la situación y lo cómoda que me sentía.

    Mary también confesó que estaba muy cómoda aunque había tenido sus dudas cuando nos quedamos solas. “Ahora estoy muy contenta de haber venido y de animarme a lo que estamos haciendo “ dijo, y yo lo interpreté como una señal de avance.

    Me giré quedando boca arriba nuevamente y ella también lo hizo, conversamos un poco más, me arrodillé y me puse en sus pies. Lentamente insinué con mis manos abrir sus piernas… no reaccionó y yo insistí, separé sus piernas.

    –¿Qué haces? Susurró.

    –¡Quiero hacerlo, nunca lo hice!

    Separé totalmente sus piernas, no se resistió, vi su vulva rosada y depilada. Comencé a lamer sus muslos.

    –¡No, no, van a venir ellos! Atinó a decir.

    –Mejor para ellos si vienen dije, mientras mi boca subía y llegaba a su entrepierna. Comencé a lamerla la concha, nunca lo había hecho, me encantó su sabor. Se negaba cada vez con menos énfasis, y dejó escapar un “Ahhh” cuando le metí la lengua en la vulva.

    Había leído bastante, ja ja, y fui al clítoris, lamí toda la zona, mordisqueaba el capuchón de su clítoris hasta que se fue inflamando y surgió pequeño y rosado. Me dediqué a lamerlo y Mary ya se retorcía.

    Puse todo mi cuerpo sobre el suyo, refregando mis senos en los de ella, su boca se abrió, la besé sin resistencia y ella con su lengua buscó mi lengua. El beso fue largo y apasionado, frotábamos nuestros pubis y nuestras manos acariciaban los senos de la otra. Jugamos largo rato, y transpiradas y sin aliento quedamos tendidas lado a lado, jadeando, acariciándonos.

    Una vez más, tomé la delantera:

    –Nunca pensé disfrutar tanto, podría acostumbrarme a hacerlo contigo…

    –No pienso abandonarte, me siento diferente, libre.

    –Pero hay cosas que debes saber de mí. ¿Nos duchamos?

    Nos fuimos a la casa tomadas de la mano, nos duchamos, nos enjabonamos mutuamente, nos acariciamos. La llevé a la cama y llamé a Tommy: “Por favor, amor, no vuelvan hasta las cinco o seis de la tarde” y corté la llamada.

    En la cama, lado a lado, de frente y besándonos, le pregunté si estaba bien.

    Me acarició y dijo:

    –Me encantó esta manera de tomar sol, nunca pensé llegar a esto, aunque noto que mis deseos están por las nubes, ahora siento que querré verte siempre, que no está mal mujer con mujer.

    –Me pasa lo mismo, nunca lo había hecho con otra chica, y me ha encantado, pero debes saber cosas de mí.

    –Contame, por favor.

    Y entre caricias y besos le fui contando todo. Como hasta hace un año nunca había tenido otro hombre más que Tommy, como un día me preguntó si estaba conforme con eso y que le respondí que me intrigaba estar con otro hombre, como Tom me autorizó a buscar otro macho para experimentar (de momento no le conté lo de mi deseo de prostituirme), y como había seducido a Ric y él fue mi segundo hombre.

    Por suerte, Mary comprendió todo, y no solo lo comprendió sino que dijo que le pasaban por la mente cosas así, pero que jamás se animaría a concretarlas.

    –Tampoco pensabas en lo de hoy, dije, y me respondió:

    –Tienes razón, y me besó.

    Le di mi cuca a chupar por primera vez, y confieso que pese a su inexperiencia tocaba yo el cielo con las manos, me encantó, le chupé sus tetas como piedras, le chupé nuevamente la concha hasta que parecía un lago de mi saliva y sus jugos.

    –Quiero que sepas todo, le dije. Si me aceptas, que sea tal como soy.

    –¿Qué más debo saber?

    Y le confesé lo que faltaba, que le había dicho a Tommy que quería saber cómo era recibir dinero por sexo.

    Le conté como Tommy lo aceptó y hasta sugirió que si iba a prostituirme que fuera la mejor y más cara.

    Su cara expresaba asombro, y solamente preguntó: “¿Lo hiciste?”

    –Sí, respondí.

    –¿Te gustó? ¿Realmente cobraste?

    –Cobré y cobro, tengo más de 15 clientes… lo disfruto al máximo. Ahora lo sabes… si te vistes y te vas cuando llegue Vic, los entenderé.

    –Solamente quiero que me cuentes, cuanto te pagan, cómo los contactas, cómo te aseguras. ¿Y sigues con el primero que fue gratis?

    –Ya va un año de todo esto, cobro al menos 2500 dólares, exijo análisis de salud y sí, sigo saliendo con el primero, y tengo otros tres mas, gratis ja ja, uno de ellos es el cuidador del campo, que vendrá en cualquier momento; y los otros dos ni te imaginas… algún día sabrás. A veces dos personas muy especiales me recomiendan a alguien. A veces yo detecto interés de alguien en mí y en forma más o menos sutil, o no, les hago conocer mi disponibilidad.

    –¡Que mundo! Inimaginable, una profesional universitaria, quien lo diría.

    –Descubrí una mina de oro en mi cuerpo, me desean, aseguro la salud, Tommy me autoriza… no sabes cuánto disfruto mi putez. ¡Es que me descubrí puta!

    –Actualmente, Tommy lo disfruta y goza de verme, quien sabe si hasta algún día intercambiemos con otra pareja, dije, sembrando con la esperanza de cosechar.

    –¿Pero no te sientes sucia? ¿Como lo hacen?

    –Siempre me encantó que Tommy me llene de leche, te lo digo claramente. Y al ser seguro me gusta que todos lo hagan. Me llenan, o me la dan en la boca o en las tetas, pero no me gusta atrás, salvo casos muy especiales o que paguen mucho.

    ¿Sigues sin prepararte para huir de aquí?

    –Me siento como Alicia en el país de las maravillas, enterándome de cosas asombrosas. Tú, Economista, prostituta de lujo y llena de semen, recibiendo dinero de extraños con los que te vas a la cama… ni en mis sueños más locos lo hubiera imaginado.

    –Un día una se descubre, y si recibe apoyo, no para. Ya siento que cada vez quiero más. ¿Tienes fantasías incumplidas? Que quede claro que no digo que sea para todas, pero a mí me encanta.

    –Sí, tengo fantasías, algunas sencillas aunque no pienso que las concrete. Y una, muy muy pero muy secreta.

    –¿Por qué no las concretarías? Puedo ayudarte ahora que nos conocemos y tenemos intimidad.

    –Creo que me gustaría estar con dos hombres, lo imagino y me excito. Pero al mismo tiempo pienso que no me animaría, que la vergüenza podría más.

    –Nunca lo sabrás si no se lo comentas a Víctor, y si no lo intentas si él está de acuerdo. Eso sí, nunca intentes nada sin su acuerdo, siempre respétalo, y que él te respete tus deseos.

    –Aunque he cambiado, me costaría hablar de cosas así con él…

    –Como te dije, si lo deseas puedo ayudarte, actualmente ya soy muy liberal.

    En ese momento llamaron a la puerta. Desnuda como estaba, me levanté y fui a ver quién llamaba, y por supuesto era don Roque que traía como siempre, frutas y verduras frescas de sus cultivos.

    Lo saludé, y le dije amablemente que quizás de noche le pidiera algún favor (en clave de que ya estuviera duchado, descansado y listo por si surgía algo), pero que no era seguro.

    Al regresar con Mary, le dije que era don Roque, el casero.

    –Y lo atendiste desnuda…

    –¿Y por qué no? Al fin y al cabo me coge a veces, cuando lo invito.

    –¿Pero tu marido que hace?

    –A veces nos deja solos a veces nos mira, a veces participa y me cogen los dos.

    –¡Me dejas asombrada! Y yo sin saber si me animaría a sugerirle algo a Víctor.

    No la dejé hablar más, la besé y comencé otra ronda de caricias y besos. Era evidente que prefería ser guiada. Me dediqué a sus pechos, a lamer la piel llena de pecas y tersa. Le chupé y pellizqué los pezones hasta que gritó de placer, y entonces recordé que soy especialista en beso negro.

    La fui guiando a ponerse en cuatro, le acariciaba las tetas y la besaba, hasta que comencé a besarle y lamerle la espalda y fui lamiendo y besando su espalda desde la nuca, debajo de sus cabellos que usa rojizos y en melena corta, hasta su trasero. Le mordí los glúteos, y desde diez o quince centímetros de distancia, le dejé caer saliva al esfínter, bien formado y aparentemente muy apretado.

    Cuando sintió caer la saliva en el esfínter, su cuerpo tembló.

    –¿Te molesta?

    –Es que… nunca una chica, y casi nunca Vic, la tiene muy grande…

    –¡Que afortunada eres! Eso que dijo me vino bien para hacer como que ya quedé sabiendo de la gran pija de Vic, que en realidad me la ha puesto por todos lados.

    Otra vez la ensalivé y comencé un lento trabajo de lengua, al principio solamente en su ojete, luego lamiendo también la vulva, lo cual pareció enloquecerla.

    Y lo mejor fue cuando le metí un dedo, al momento comenzó a ayudar a la introducción y a clamar que le gustaba.

    Un buen rato le hice la cola con un dedo y le lamía todo, y entonces le ofrecí mi culo para lamer.

    Me lo lamió sin experiencia pero con ganas y al cabo de eso, nos quedamos descansando tiradas en la cama.

    Oímos que alguien entraba en la casa, solamente podían ser Tommy y Víctor, les dije que estábamos por ducharnos y cerré la puerta del dormitorio.

    Nos duchamos, nos “vestimos” y salimos a estar con ellos.

    Yo me puse una bata larga, color rosa viejo, opaca, y tacos. Mary solamente había traído jeans y tops, por lo cual le ofrecí a una bata similar, negra. Ambas sugeríamos estar desnudas debajo, pero no se veía nada. Y por suerte, nuestros cuerpos no son demasiado diferentes.

    Bromeamos acerca de si habíamos tomado mucho sol, a lo cual yo dije a los chicos que sí, muy a gusto y en forma integral.

    Ellos fingieron asombro y nos contaron que poco habían pescado, liberando las capturas y que ahora irían a ducharse.

    Sin que me viera Mary, miré a ambos de manera muy pícara y les guiñé un ojo.

    Se fueron a ducharse y nosotras, ya eran casi las 7 pm nos sentamos en el sofá del living a disfrutar el Sprite de moda, que preparo realmente bien.

    Brindamos, y me acerqué a ella y le dije si se animaba a hacer algo de lo hablado. Quizás coquetear con ellos, quizás mostrarnos, y si el ambiente era bueno “podríamos intentar algo más“.

    Me preguntó que sería ese algo mas, y, ya segura de que a ella le gusta ser conducida, le dije que “quizás intercambiar maridos, o que pruebes con dos hombres”. Simplemente me sonrió y dijo “no sé si me atreveré”, pero lo tomé como un sí, ja ja.

    Acerqué mi boca a su oído y le dije: hoy nos hicimos bi, y tú saldrás de aquí muy putita. Y la volví a besar.

    Continúa.

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