Categoría: Sin categoría

  • Por azar me follé a mi vecina embarazada

    Por azar me follé a mi vecina embarazada

    Este relato ilustra como por azar me follé por primera vez a Marta, mi vecina del 3–2, estando ella embarazada de 4 meses. Es un hecho real, aunque los diálogos no sean muy exactos.

    Me encontré a Marta en el parking del edificio. Coincidió que yo iba para sacar mi coche y ella estaba cargando un montón de bolsas del súper. Nunca antes me fijé mucho en ella ya que aunque guapa de cara era muy delgada con unos pechos pequeñitos, poco culo y además estaba casada. Pero ese día estaba preciosa, el embarazo la había redondeado, tenía más culo y unas tetas bien rellenas con los pezones que se le marcaban claramente detrás de la tela del vestido. Aunque ya se le notara la barriguita estaba tremendamente atractiva y quizá fue eso y que el ascensor estaba averiado lo que me indujo a ofrecerle mi desinteresada ayuda.

    –Hola vecina –le dije parándome

    –Hola… (me dijo algo indiferente)

    –¿Puedo ayudarte?

    –ufff… –se paró dejo las bolsas en el suelo y me miró como sospesando mis intenciones.

    –A subir las bolsas, el ascensor está estropeado… (sonreí)

    –Ah si vale, gracias, ten coge estas… –y empezó a subir escaleras arriba.

    Yo cogí las bolsas y fui detrás de ella mientras hablábamos del calor que hacía y del maldito ascensor íbamos subiendo. Yo detrás de ella no perdía de vista el suave vaivén de su culo bien modelado por el embarazo. Llegados a su puerta mi excitación era tal que no pude evitar que se me marcara el paquete y al agacharse a dejar las bolsas en el suelo ella se dio perfecta cuenta de ello. Yo iba a dejar las mías en el suelo cuando ella abriendo la puerta dijo.

    –¿Te importaría dejarlas en la cocina? (dijo algo sonrojada, mientras entraba para adentro)

    –No, claro… –y la seguí.

    Dejemos las bolsas en la mesa y durante un segundo nos miramos a los ojos… mi excitación iba en aumento. Iba a despedirme, cuando…

    –Gracias… Joaquín, ¿verdad?

    –¡Si! y tu Marta, ¿no? –ella asintió y nos sonreímos…

    –¿Te apetece una cerveza o algo?

    –Vale, si… hace mucho bochorno y más después de subir 3 pisos estoy seco

    Reímos relajando la situación.

    –Coge lo que quieras y a mí me sacas un zumo de piña… –dijo saliendo de la cocina

    Oí como cerraba la puerta del piso y sus pasos se perdían hacia el fondo del pasillo.

    Así que prepare las bebidas y saliendo al comedor deje la suya en una mesita junto al sofá y me quede de pie mirando los objetos y libros que tenía por el salón.

    Al rato apareció ella, se había puesto un vestido túnica de estar por casa, bastante corto y con un generoso escote. Me la miré y no pude evitar fijarme en que se había quitado el sostén y sus pechos bailaban derechos pugnando sus pezones por atravesar la tela. Esa imagen me excitó más aun y me sentí algo incomodo por la situación.

    –Siéntate vecino… –me dijo al tiempo que se sentaba en el sofá y tomaba su vaso.

    Me acerqué y de pie le dije…

    –No sabía que estabas embarazada, ¿de cuánto estás?

    –De 4 meses, ya se me nota la gordura ¿verdad?

    –¿Gordura? No que va, se te ve bien… quiero decir que de gorda nada.

    –Ya se, los hombres veis a las embarazadas como gordas y fofas.

    –¿Que hombres? yo te encuentro ahora mucho más atractiva, en serio…

    Ay la cosa se ponía resbaladiza y encima estando yo de pie veía sus pechos moverse cada vez que cogía el vaso para beber y mi polla estaba que no cabía.

    –Lo que está claro es que a mi marido no le gusto así… (dijo con un tono de enfado)

    Glup… tomé aire, mi polla me pedía acción inmediata, así que me la jugué.

    –Pues no lo entiendo, yo te veo de un morbo tremendo, además estás preciosa.

    Ahora si, miró directamente mi paquete a punto de explotar y mirándome a los ojos…

    –¿Te follarías a una embarazada?… (Dijo con voz picara)

    Era el momento… dejé mi vaso y situándome tras ella introduje mis manos por delante de sus hombros y llegando hasta sus pechos se los agarre al tiempo que con mi lengua en su oreja le dije…

    –Me la follaría hasta por el culo…

    Ella se estremeció e hizo por levantarse, pero la tenía bien sujeta y al empezar a comerle la oreja y masajearle suavemente los pechos se abandonó y empezó a suspirar.

    Le gire la cara y nos empezamos a morrear con verdadera pasión, sin duda estábamos embriagados por la situación y el calor que hacía.

    Pase a su lado y arrodillándome delante suyo, le quite las bragas y abriéndole las piernas hundí mi lengua en su intimidad.

    Marta suspiraba y se estremecía… yo ponía todo mi saber en la lamida.

    –Siii… cabrón… ahhhgg

    Su orgasmo estaba cerca, así que hundí un dedo en su culo mientras lamía su hinchado clítoris. Eso la puso a mil y empezó a agitarse temblando toda en señal del orgasmo que la invadía.

    Quedo medio tumbada en el borde del sofá con la parte baja del vestido en su cintura abierta de piernas, todo mojada y medio grogui. Mientras tanto me quité la ropa y acercándome a su rostro le dije…

    –Venga, chúpala…

    Me miro y sin decir nada se incorporó sentada y cogiéndola empezó un suave lamida del tronco que me la puso dura al instante.

    –Ahh, que mamona… así cómetela

    Y eso hacía, me la chupaba a conciencia y yo aproveche para bajarle el vestido hasta la cintura dejando sus excitados pechos a la vista y a merced de mis caricias.

    Así con las tetas al aire y mamándomela como una perra en celo estaba como para follársela por todos lados.

    –Ya vale, date la vuelta… te voy a follar.

    –¡Si, fóllame cabrón… aprovéchate!

    Y así ella de rodillas encima del sofá se la hundí en el coño y empecé a follármela sin contemplaciones.

    –Ahh, sigue… así… así…

    –Zorra, así que tu marido cornudo no te quiere follar, ¿eh? pues toma polla zorrona. Sus tetas se bamboleaban con cada embestida y ella respiraba fuerte mientras gritaba…

    –cabrón, sigue… nooo paress… asiii

    De nuevo se estaba corriendo, notaba sus contracciones y eso hizo que me corriese en su interior dándole bien adentro.

    –ahhh… dios…

    –Te ha gustado, ¿eh?

    –Siii… que gusto… hacía tiempo… ahhhh…

    En eso se la saqué y cogiéndola por la nuca le hice dar un giro y apoyando mi rodilla en el sofá la hice bajar hasta mi polla chorreante de semen.

    –No hemos acabado, vamos límpiala y ponla dura…

    Me miro un instante, pero sin decir nada se puso de nuevo a mamarla a 4 patas mientras yo me acomodaba sentándome en el sofá y acariciaba sus pechos ahora colgantes.

    Ya caliente de nuevo, me levanté y poniéndola otra vez contra el respaldo del sofá, le metí los dedos en su coño arrastrando flujo y semen a su culo hundiendo primero un dedo y luego otro en su estrecho canal.

    –¿Te han follado por el culo?

    –No, no… déjalo…

    –Que honor… ahora quietecita…

    Y diciendo eso empecé a encularla lentamente, estaba muy estrecha y no quería estropearlo.

    –Ahhh… espera,… ahhh… si, sigue

    Había entrado la mitad y empecé un suave vaivén deleitándome al sentir la presión de su esfínter.

    Poco a poco le empezó a gustar, se frotaba el clítoris y suspiraba…

    –¿Que te gusta que te enculen? zorra…

    –Siii, por favor… no pares ahora…

    –ahhhg… mas… mas…

    –que guarra, ¿qué le dirías a tu marido si te viera así enculada?

    –cabrón… él nunca me ha enculado… ahhhh

    Marta, de nuevo empezaba a temblar y contraerse por los impulsos del orgasmo… ahhh era un sensación cojonuda, su culo y todo su cuerpo se estremecía con cada ola de placer apretando mi pene.

    Su orgasmo parecía interminable yo estaba muy a punto, así que la saque y pajeándome le dije…

    –Vamos, acércate…

    Fue tocar sus labios entreabiertos mi polla y recibir la primera descarga en su mejilla. No así las siguientes ya que se tragó la polla sin importarle que venía de su culo.

    –Guarra, mamona… que pedazo de puta…

    Se había arrodillado en el suelo y se comía mi corrida limpiando la polla de arriba a abajo como una posesa.

    Eso me puso a 100, la levante y abrazándola con las manos en su culo la bese largamente.

    –Mi culo es tuyo… ¡fóllatelo de nuevo!

    Madre mía, esa frase me incendió…

    Allí de pie le di la vuelta y agarrándola por los pechos, sin mas, se la clave por el culo.

    –Encúlame cabronnn…

    –Toma puta…

    Ahora si que la enculaba a tope, veía reflejada en el espejo del comedor la escena y eso acrecentaba mis embestidas y mi deseo. Otra vez note la llegada de su orgasmo e incremente el ritmo para también correrme esta vez en sus entrañas y dejarnos caer en el sofá exhaustos.

    Así estuvimos con mi polla en su interior unos minutos hasta que cesaron las palpitaciones del orgasmo.

    Finalmente me salí de ella y vistiéndome le dije…

    –debo irme…

    Marta adormecida, quedo tumbada de costado y su culo entreabierto rezumaba semen…

    La deje con esa imagen guardada en mi retina y me fui satisfecho de la estupenda follada que el azar me había obsequiado y que siempre pensé que solo ocurría en las películas.

    Loading

  • Mi mujer y el ingeniero

    Mi mujer y el ingeniero

    Hola, me llamo Javier. Después de ocho años de casados, nuestro matrimonio agonizaba. María, aún mi mujer, es una hembra de pelo moreno, 1,70 de altura, pechos no excesivamente grandes y de complexión delgada. Actualmente tiene 35 años, cuando ocurrió lo que voy a contar, 28.

    Una noche, después de una fiesta con unos amigos, volvimos a discutir, como hacíamos habitualmente, casi como rutina. No merecía la pena continuar casados, pero los dos hijos que habían nacido de nuestro matrimonio, hacían que la separación se fuese prolongando en el tiempo.

    Nos metimos en la cama, y con la luz aún encendida, comenzamos a hablar, primero con malos gestos y malas contestaciones, para posteriormente ir reduciendo la rudeza de las palabras empleadas. Ya más tranquilos, se me ocurrió hacer una pregunta a María. ¿Tú me has sido infiel alguna vez?

    María se quedó mirándome fijamente a los ojos y respondió con otra pregunta. ¿Y tú?

    No llegué a contestarla, pero con su respuesta supe que ella había tenido alguna aventura después de estar casado.

    –Esa respuesta que me das, preguntándome a mí, deja claro que algo has tenido. Me gustaría saberlo.

    Ella se negó al principio, pero le propuse que actuaríamos como dos desconocidos y que me contase lo que había pasado, con pelos y señales. Sólo imaginarme la situación, me excitaba sobremanera.

    –Es cierto, te he engañado una vez. Pero por favor, no me hagas que te lo cuente. Pasó y ya está.

    Dada mi insistencia, ella aceptó. Se incorporó en la cama, y empezó a contarme.

    María trabaja en una empresa multinacional. Tiene un horario más o menos flexible, y su puesto le obliga a viajar con cierta frecuencia.

    –Javier, cielo, ¿te acuerdas del viaje que hice a Valencia? Fue allí donde ocurrió…

    Pasó hace 7 años. Aún no había nacido nuestro hijo mayor. Estuve todo el día de reuniones, sobre todo con un joven de 22 años. Era un ingeniero, recién licenciado, que trabajaba para nuestro cliente y que estuvo todo el día a mi lado.

    A las ocho de la tarde, sólo quedábamos en la oficina él y yo. Le pregunté si había posibilidad de llamar a un taxi, para ir al hotel. Estaba agotada, después de un duro día de trabajo.

    El joven, amablemente, se ofreció a llevarme en su coche hasta mi hotel. Era un chico atractivo, con ciertos musculitos de gimnasio, y sobre todo bien parecido.

    Si te soy sincera, no me había fijado en él en todo el día que habíamos estado juntos, pero ahora, ya más relajada, si me resultaba muy atractivo, aunque con un aspecto barbilampiño, y bastante crío.

    Cuando llegamos al hotel, se bajó conmigo y me acompañó a la recepción. Me ofreció tomar una cerveza en la cafetería, y aunque me sentía muy cansada, acepté por cortesía.

    Su conversación, era muy amena. No tenía nada que ver con el chico serio que había conocido por la mañana. Contaba chistes, nos reíamos, y me resultaba agradable la sensación de estar con alguien a quien se le notaba que se moría por tocarme.

    Ese día, mi ropa era de ejecutiva. Un traje de chaqueta, con una camisa ceñida. La falda, llegaba más o menos a la altura de las rodillas, con unas medias negras y zapatos del mismo color.

    Sentados en la barra de la cafetería, mi falda se subía ligeramente, dejando al descubierto parte de mis muslos. Una de las veces, como signo de afectividad, Ángel, como así se llamaba este chico, puso su mano sobre mis rodillas.

    Me dejó un poco perpleja, pero por no romper la confianza que se había establecido entre nosotros, no quise apartársela. No sabía muy bien que hacer o decir, y le propuse que me acompañase a cenar.

    Según íbamos a sentarnos, notaba como su paquete se iba hinchando por momentos, y eso me hacía sentir muy atractiva.

    Después de cenar, tomamos café y unos whiskys. Me sentía un poco mareada. Volvimos a la barra del bar y pedimos una segunda copa. Ya se notaba el feeling que existía entre nosotros, y me di cuenta, que si yo quería esa noche no dormiría sola.

    Con ciertas dudas, le propuse tomar la última copa en mi habitación. Subimos y nada más llegar me estampó un beso en los labios. Me quedé sin palabras, y sólo acerté a decir, estoy casada.

    Él volvió de nuevo a agarrarme y me besó de nuevo, esta vez acariciándome el culo mientras lo hacía… Empezó a acariciarme las tetas, mientras seguía metiéndome la lengua por toda la boca.

    Cuando me di cuenta, ya no llevaba la camisa puesta. A los pocos minutos, toda la ropa estaba en el suelo.

    Me abrió las piernas todo lo que pudo, y empezó a pasar la lengua por mi chochito. Estaba totalmente mojado, y las gotas de mi calentó, mojaban su lengua. Después de unos minutos, le aparté. Empecé a comerle su polla que iba aumentando de tamaño por cada lametón que le daba.

    Se giró 180 grados y empezó a volverme a comer mi almejita mientras yo me seguía comiendo su polla. Era enorme y estaba excitadísima.

    Después de varios minutos, se levantó, y volvió a girarse. Hizo que me pusiera a cuatro patas. Volvió a tocarme mi conejito, que seguía totalmente empapado. Separó los labios con los dedos, y me la clavó. Mi excitación era tal, que no podía parar de gritar. No paraba de decirme, que buena estás, hija de puta. Pensé que se correría en breve, tal y como había hecho yo hacía ya unos minutos, pero me la sacó y me volvió a dar la vuelta.

    De nuevo volvió a comerme el coñito. Manejaba mi clítoris con su lengua de una forma perfecta. Como una pequeña gominola dentro de su boca. No tardé nada en volverme a correr. Al sentir su boca llena de mis jugos, volvió a subirse, y me montó de nuevo.

    Estaba tan empapada, que creo que llegaba el líquido hasta mis muslos. El me embestía de una forma ruda aunque manteniendo la afectuosidad que le gusta a una mujer. A los pocos minutos, no té su leche dentro de mi vagina.

    Se quedó a dormir esa noche conmigo, y al día siguiente volvimos los dos juntos a terminar la parte laboral de mi viaje.

    Eso es todo, Javier. Jamás he vuelto a ver a Ángel. Te lo juro. Sólo he sido infiel esa vez.

    Mi sensación era una mezcla de humillación, por lo sucedido, y de excitación por los detalles de lo que había descrito mi mujer.

    La cogí, la abracé y la besé. Mi único objetivo era echarle el mejor polvo de su vida. Fue fácil dejarla totalmente desnuda. Yo me quité toda la ropa también. Empecé a besar sus pechos. Estos se pusieron tersos por los roces de mi lengua. Los acariciaba, los mordía. No quería que ella hiciese nada, sino que disfrutase de mí. Bajé mi lengua por todo su cuerpo hasta llegar a su rajita. Estaba totalmente rasurada. Empecé a comerle el conejito. Le mordía los labios mayores, le lamía su pipita, mientras ella se mojaba cada vez más. A la vez, le tocaba sus pechos. Hacía un despliegue total para que se sintiese totalmente plena.

    Ella se puso de rodillas, con el torso levantado. Yo justo detrás. Le tocaba las tetas, mientras le iba mordiendo el cuello. Con la otra mano, manoseaba su rajita, que ya estaba totalmente empapada.

    Me senté en una silla y la puse encima de mí. La levantaba y bajaba, como a una muñequita. Ella no paraba de gritar de placer. La subía y la bajaba, mientras mis labios acertaban a lamerle los pezones. A los pocos minutos, nos corrimos y quedamos exhaustos.

    Fuimos a la cama, y ella me dijo que le tenía que contar mis infidelidades. Estaba segura que habían sido varias, y no le faltaba razón, pero ahora, después de esta fiestecita, no era el momento.

    Loading

  • Ayudando a mi hermana a vengarse de su ex

    Ayudando a mi hermana a vengarse de su ex

    Tengo una hermana que se llama Irene tiene 20 años, es una chica que siempre ha sido normal, es guapa de cara, rubia pelo largo, carita muy dulce. Siempre ha sido una chica muy responsable y modosita.

    La relación entre nosotros dos siempre ha sido muy buena, siempre hemos sido muy amigos y nos hemos contado nuestros ligues y algunas veces algunas experiencias sexuales, nos hemos criado en un ambiente familiar muy abierto de mente. Desde pequeños íbamos con nuestros padres a sitios nudistas, hemos estado muchas veces en casa desnudos e incluso de más mayores en más de una ocasión hemos ido Irene y yo juntos a playas nudistas.

    En este relato voy a narrar lo que sucedió hace dos años. Fue un domingo de julio, Irene y yo íbamos a ir una vez más a una playa nudista como solíamos hacer bastantes veces. Cuando llevábamos una hora en la playa, Irene se fue a saludar a Antonio y Pedro. Antonio era un chico que había ido a su clase. Pedro había sido su pareja. Alguna vez Pedro le propuso hacer un trío con Antonio, pero a ella Antonio no le gustaba nada y no quería y Pedro desde entonces le decía que era una niña que decía mucho y que luego no se atrevía.

    Por esas discusiones lo dejaron y a ella siempre le había dado rabia que pensara así de ella. Él siempre la menospreciaba, le decía que era una niñata y que en el sexo no se atrevía a muchas cosas. Ella se consideraba una chica muy abierta de mente y atrevida. Le dijo a Pedro que yo era su novio. Y él le dijo que habían quedado ellos dos con Marta, era una excompañera de clase, que siempre iba de calienta-pollas, y que aunque Pedro estaba con Irene siempre iba detrás de él. Pedro dijo que tenían pensado cuando viniera Marta hacer un trío.

    Al volver Irene donde yo estaba vino super cabreada y alterada. Me contó lo que pasaba, no se creía que fuera de verdad lo del trío, pero le daba mucha rabia que estuviera así. Me dijo ¿te puedo pedir una cosa? Hoy trátame como si fuera tu novia. Yo no sabía que responder, no sabía que decir. Ella antes de que le respondiera me dio un beso, se me acerco y junto los labios con los míos, su lengua se juntó con la mía y me cogió la mano y la situó en su culito. Lo tenía durito y bien puesto. Cuando acabó el beso miré y Antonio y Pedro miraban con cara de envidia.

    Irene añadió ayúdame hoy, quiero que se arrepienta de lo que pasó, de no haber conseguido que lo nuestro fuera a más. Quiero que se arrepienta. Para mi Irene siempre había sido una persona muy importante y por ayudarle lo que hiciera falta, además que el día prometía así que le dije que si. Y esta vez fui yo quien se lanzó a por ella. Se quedo tumbada en la toalla y yo encima de ella comiéndole la boca, mi mano se situó en su tripita y muy suave mientras mi lengua y la mía se unían, subiendo mi mano hasta acariciar sus tetas. Fue un momento porque aunque no estaba muy concurrida la playa había gente.

    Ella me dijo vente al agua, vamos a hacer que se piensen que pegamos un polvo. Yo no sabía que quería hacer, no sabía si quería que me la follara o que, por lo que no sabía si ir o que hacer, ella me estiro de la mano y acabe yendo por inercia. Ella se fue lanzada y yo detrás, Antonio y Pedro no nos quitaban la mirada de encima. Ella se puso en un sitio que el agua le cubrían hasta casi las tetas me dijo ven y me abrazo, me dio un beso. Me susurro y me dijo dame un beso de estos con pasión. Y eso hice.

    Yo le dejaba hacer, no sabía hasta donde quería llegar, no sabía que quería hacer. Entonces ella se puso cara a la arena mirando a Antonio y Pedro que nos miraban me apretó a ella, mi polla rozaba su culo. Cogió mi mano y la situó en su coñito. Me dijo hazme tener placer, así pensarán que estamos follando. Entonces no lo dude, mi mano acariciaba su coño, le apretaba el clítoris mientras mi otra mano le tocaba las tetas y con mi boca le daba mordisquitos por el cuello. Ella situó su mano en mi polla y empezó a moverla. A hacerme una paja.

    La situación era brutal, en la playa. Dentro del agua, con Antonio y Pedro mirando, alucinando. Yo le estaba follando a mi hermana con dos dedos mientras le sobaba las tetas y le besaba el cuello y los hombros. Ella movía su mano me hacía una paja. Era una situación brutal, los dos pese a lo extraño de la situación y ser algo que nunca habíamos imaginado estábamos muy excitados y no tardamos mucho en acabar.

    Volvimos a las toallas y estuvimos una hora con calma, sin hacer nada, tomando el sol. A la hora ya prácticamente estábamos solos en la playa Irene y yo, en su sitio Pedro y Antonio de por medio una pareja con su hijo. Y en esos momentos coincidió la llegada de Marta con la marcha de la pareja. Marta llegó y no se desnudó se quedó en ropa interior. Irene dijo si mucho calentar, pero luego es más cobarde que yo. Van a flipar, se van a morir de envidia.

    No sabía que iba a hacer y se arrodilló y me cogió la polla con una mano, en la arena yo estaba tumbado y me empezó a pajear, la mirada de Marta, Antonio y Pedro se dirigió a nosotros. Ella se abalanzó sobre mi polla y se la introdujo en su boca. Lamía la base e iba subiendo en ese momento paraba un segundo rozando con la punta de mi polla su lengua y se la introducía y se follaba mi polla con su boca.

    Entonces Antonio le cogió la mano a Marta y la dirigió a su polla para que Marta le hiciera una paja. Movía la mano mientras no dejaba de mirar como Irene se metía mi polla en su boca era una muy buena mamadora, me estaba muriendo de placer. Pedro intentaba que Marta le pajeara a él también a lo que Marta se negaba.

    Irene seguía chupándomela, alguna vez lo hacía mientras miraba a Pedro. Tras ver la negativa de Marta a darle placer y que Marta tan sólo se centraba en Antonio. Irene se levantó sacando mi polla de su boca. Se puso de pie para poco a poco ir bajando, de espaldas a mi, cara a ellos. Se fue introduciendo mi polla en su conejo. Una vez la tenía entera dentro para un momento.

    Marta empezaba a comerle la polla a Antonio. Irene miró a Pedro y le dijo ¿no quieres que te la coma? Entonces se levantó y se acercó a nosotros. Él de pie y ella con mi polla dentro suya se la empezó a chupar al mismo tiempo que me empezaba a cabalgar.

    Antonio colocó a Marta a cuatro patas, tenía un muy buen culito ella y se la follaba en plan salvaje. En cambio, Irene se movía muy suave, con mucha delicadeza, acompasando sus movimientos en la entrepierna con los de su boca.

    Ella se esmeraba en la mamada mientras me follaba quería que viera Pedro lo que se había perdido que ella era una chica que la comía muy bien, se la comía con mucha suavidad, con un movimiento suave de mano acompasado con el vaivén de su boca follándose su polla.

    Él estaba muy caliente, ella acelero el ritmo. Cuando vio que él estaba cerca paro y le dijo. Es la última vez que te hago algo, esta es mi venganza no te voy a hacer acabar mira lo que te has perdido. En ese momento soltó la polla de Pedro se giró y se tumbó encima de mí follándome muy salvaje mientras me comía la boca.

    Lo había dejado a medias, se estaba entregando al placer con mi cuerpo, se movía muy salvaje. Lo mismo sucedía con Marta y Antonio. Aunque ellos no paraban de mirarnos. Yo les miraba de reojo pero Irene es mucha mujer. Nuestras lenguas se unían mientras cada vez follábamos más duro, cada vez costaba más unir nuestras lenguas. Aumentamos el ritmo hasta que llegamos los dos al mismo tiempo a un sabroso orgasmo.

    Loading

  • Lo prohibido es más excitante

    Lo prohibido es más excitante

    Las cosas a veces pasan sin que uno las planifique, pero aquellas cosas por ilógicas que parezcan pueden ser una experiencia inolvidable.

    Somos dos hermanos de una familia con un buen pasar económico, pues nuestros padres tienen un buen trabajo, papá como profesor de la universidad y mamá como secretaria de una empresa de exportaciones. Jorge mi único hermano a quien cariñosamente yo le digo Koke, es dos años mayor que yo, pero cuando sucedió esta historia, él tenía 20 y yo 18, pero eso fue hace algunos años y hoy lo quiero relatar aquella experiencia.

    Como de costumbre mis padres tenían muchos compromisos sociales y los fines de semana, por lo general se ausentaban de casa frecuentemente; aquel fin de semana viajaron fuera de la ciudad y mi hermano y yo nos quedamos solos, era costumbre y nos habíamos acostumbrado a esta rutina, ese sábado por la tarde como era habitual concurrí al gimnasio a practicar mis ejercicios, regresé a casa cerca de las 6 de la tarde, después de darme una buena ducha, me percaté que estaba sola en casa, ya que Jorge no se encontraba en su dormitorio, sucedía siempre así, yo sola y él saliendo con sus amigos.

    Me tendí sobre la cama solo con una camisa transparente que me llegaba sobre las rodillas, pero sin bragas debajo, encendí el televisor para ver un programa entretenido, pero todos los que había en ese momento eran rutinarios y aburridores. Entonces recordé que Koke siempre tenía películas en su pieza, de esas eróticas un poco fuertes y me fui a su dormitorio hasta que encontré una que me parecía excitante.

    Volví a mi pieza y comencé a mirarla atentamente, desde el principio era puro sexo, eso me fue excitando poco a poco pero igual seguí viéndola. Cuando terminó estaba demasiado caliente y tuve que ir al baño a darme una ducha fría, luego fui a la nevera saqué un poco de frutas y volví a mi dormitorio, estaba en baby-dioll y sin bragas debajo, me tapé con la sábana y seguí mirando la televisión.

    Debe haber sido cerca de la medianoche cuando sentó abrir la puerta de calle, por los pasos pude percibir que era mi hermano Jorge, sentí que pasó directo al baño, y al rato vino a mi dormitorio

    -¿qué haces hermanita?

    -nada… sólo miraba televisión

    Se acercó lentamente hasta sentarse al borde de mi cama, me di cuenta que venía con unas copas en la cabeza, lo delataba su forma de hablar entrecortado.

    -¿Koke que deseas?

    -hablar contigo hermanita

    -y que quieres hablar

    – de muchas cosas… como cuando éramos pequeños y jugábamos

    -pero que tiene que ver eso

    -tiene que ver que ahora ya no eres una niñita, te has convertido en una mujer

    -estás loco… ándate a tu cuarto y déjame tranquila

    -¿por qué me tratas de esta forma, si cuando éramos pequeños nos hacíamos cariño?

    -pero eso era antes… ahora es distinto

    -¿Por qué es distinto?

    -ya déjate y vete a tu cuarto

    -¿me estas echando? no seas malvada

    -ya, déjate de payasadas y vete

    Se acercó a mí bruscamente y hundió su boca en mis senos por sobre mi baby doll, sentí una sensación extraña de miedo, pero también de placer; comenzó a morderme los senos desesperadamente, podía percibir su aliento pasado a licor, esto me excitando, y mi cuerpo se fue calentando rápidamente; de pronto levantó su cabeza y me dijo:

    -ahhh, ahora serás mía

    Yo no supe reaccionar a sus palabras y quedé sin habla.

    Salió de la pieza y volvió apresuradamente, sin siquiera darme tiempo a reaccionar, comenzó a atarme las manos al respaldo de la cama, quede paralizada sin movimiento alguno, fue en esos momentos que comenzó a besar mis piernas a la altura de mis rodillas, fue deslizando su boca suavemente hacia mi vagina, yo a esa altura estaba ardiendo de deseos; ninguno de los dos pronunciaba palabra alguna, solo lance un grito de placer cuando sentí que su boca chupaba con desenfreno mi vagina buscando mi clítoris, estaba completamente rendida ante él.

    -hermanita querida, te voy a dar todo mi semen caliente en tu vagina.

    Yo estaba en silencio, sin decir nada.

    Comencé a sentir una excitación difícil de describir, Koke se puso entre mis piernas y pude sentir su inmensa polla ardiendo a la entrada de mi vagina, la punta de su pene me quemaba, yo estaba entera mojada y de pronto sentí que me la introdujo completamente hasta el fondo de mis entrañas, primero sentí un escozor acompañado de un placer extraordinario, sentí deseos de abrazarlo, pero no podía pues mis manos estaban atadas, pero él buscó mis senos con su boca y comenzó a devorármelos en forma brusca y alocadamente, bombeaba fuertemente y en forma rápida.

    Tenía todo Su pene en mis entrañas, cuando sentí como una explosión de líquido caliente dentro de mí, fue entonces que lo escuché jadear

    -ohhh… que rico… hermanita querida mira como te poseo

    -ahhh… me vengo… me vengo de nuevo… aaaah…

    Ya no pude controlarme y comencé a moverme furtivamente.

    -dámelo todo dentro de mí… hermanito

    -sí… guaguita mía, todo mi semen es tuyo…

    -Koke me vengo… aahh… ohhh… más… más. Lo quiero todo dentro de mí… dámelo entero maricón… querías culearme

    -Si hermanita… esta todo dentro de ti… ahhh… maaas… ohhh.

    -Koke… Koke… aaaah… que rico… párteme entera…

    Sentí un río entero que se desbordaba dentro de mí, él había eyaculado una gran cantidad de semen, cayó rendido sobre mi cuerpo… siguió chupando y mordiendo mis senos.

    Yo estaba extasiada… se fue saliendo lentamente de entre mis piernas mojándome con su semen aún caliente y espeso.

    Besó mi vientre y con su lengua limpió mis muslos de su líquido caliente. Yo había tenido varios orgasmos.

    Pasado unos minutos, tenía su pene erecto nuevamente, procedió a desatarme y me dijo que me pusiera boca abajo, yo obedecí sin siquiera pensar que es lo que haría. Volvió a atarme a la cama y comenzó a besarme el cuello y la espalda, bajaba con su lengua hasta mis caderas y luego, introducía su boca entre mis nalgas y con su lengua succionaba mi potito, era una sensación rica que nunca había experimentado.

    -oooh… hermanita querida… tienes un culito exquisito te lo voy a partir esta noche…

    Se puso sobre mí… sentí que me esparcía una crema en mi ano… entonces fue cuando sentí la punta de su polla a la entrada de mi culito, era como sentir un fierro caliente y ardiendo, lo puso suavemente y comenzó a introducirlo de a poco.

    -oh hermanito… que rico… aaah no tan fuerte… ayyy.

    -cállate puta de mierda… eres mi puta y te lo voy a meter hasta el fondo…

    -oh… nooo… basta que me duele… nooo. aaay… Koke nooo… me estas partiendo… aaay… me partes… nooo…

    Koke no escuchaba mis súplicas, cada bombeada que daba, su pene se introducía mas y mas en mi culito… fue en ese momento que me estacó con fuera hasta el fondo…

    -nooo… aaaay… uuuf… aaah… oooh…

    -hermanita… eres un a puta… si una puta… te estoy partiendo tu culito… mira…

    -Me vengo… me vengo… oooh…

    -todo mi semen para ti

    -sí… hermanito dámelo todo…

    -toma… toma… puta de mierda…

    -me gusta que me digas puta…

    -si eres una puta

    -una puta para ti.

    Sentí como si le punta de su pene hubiese llegado por dentro hasta la boca de mi estómago. Allí estaba yo empalada completamente con toda la verga de mi hermano dentro de mí. No sé cuántas veces eyaculó en mi interior, solo sé que tuve varios orgasmos.

    Lo fue sacando lentamente y a medida que lo sacaba, iba cayendo líquido sobre mis nalgas, sentí un gran alivio cuando lo sacó completamente, pero me sentía toda rota por dentro.

    Se subió los pantalones y abandonó mi dormitorio, por varios minutos permanecí en silencio, tratando de recordar si lo que había sucedido había sido un sueño o una realidad.

    No me di cuenta a la hora que me quedé dormida, cuando desperté al día siguiente, me sentía completamente descaderada, un dolor intenso en mi culito y las sábanas de la cama impregnadas de semen y sangre. Sentí miedo y fui hasta el baño, me puse bajo la ducha y dejé escurrir el agua fría.

    Loading

  • Vacaciones en el campo con mi madre (1)

    Vacaciones en el campo con mi madre (1)

    Todo comienzo al cumplir 18 años, me llamo Raúl vivo con mi madre Sandra tiene 43 años, mis padres están separados, pero se llevan muy bien incluso muchos fines de semana salen de fiesta juntos, se separaron hace dos años y desde entonces creo que están mejor los dos. Mi madre es profesora de instituto por lo que cuando yo voy, ella ha ido y vuelto varias veces, a mi padre me cuesta menos tomarle el pelo y al final siempre lo llevo a mi terreno.

    Al cumplir los 18 mi padre me pagó el carnet de conducir y en mayo ya tenía el carnet. Soy un apasionado de los coches me vuelven loco, mi padre venia todos los sábados y salíamos a dar una vuelta no me casaba de conducir, pero mi madre no había manera que me dejara el coche, y llegó el verano.

    –Raúl hijo, este año he tenido mucho estrés en el instituto y me apetecería mucho que nos fuéramos a la casa de campo de la abuela, he hablado con tu tía que han pasado unos días allí y han estado muy bien no habrá que trabajar como otros años, ya está todo limpio y la piscina también, podríamos pasar unos días tranquilos en el campo.

    –Mamá que tengo 18 años, allí no hay nada, me moriré de aburrimiento, no hay ni cobertura en el teléfono, ya me dirás que hago yo allí.

    –Podemos descansar, la piscina y te dejare llevar el coche que sé que es lo que más te gusta.

    –Nunca me dejas el coche y ahora como a ti te interesa sí, yo mamá prefiero quedarme aquí con mis amigos, vete tu una semanita y así te relajas.

    –Tienes razón con lo del coche, pues llévate a un amigo y así no te aburres y podemos hacer alguna excursión y por las tardes bajar algún día al pueblo, al cine, lo que surja, ya veremos no vamos a estar todo el día en casa.

    –Vale hablaré con mis amigos, pero solo una semana, más tiempo no mamá, a ver quien se va querer ir allí perdidos en el monte.

    Quede así con mi madre, hable con todos mis amigos, y de todos ellos el único que acepto la invitación fue Juan, amigos desde pequeños, buen chaval, con el que me rio mucho, siempre está salido y atacando a las chicas del instituto, pero como todas ya lo conocen no le hacen ni caso, el problema es que mi madre también lo conoce lo tuvo en clase el año pasado y lo pillo dos veces con porros de maría, aparte de alguna trastada más.

    –Mama, se vendrá Juan con nosotros de vacaciones.

    –Juan, el mismos Juan que tuve en clase el año pasado.

    –Si, el mismo

    –Pero si es un pieza todo el día detrás de las niñas y además le quite dos porros en clase, no me parece buena idea.

    –Mamá, es buen chico yo lo paso muy bien con él, además si allí no hay nada, no te daremos problemas, es el único que se puede venir y ahora no le voy a decir que no.

    –Bueno vale tu mismo, pero no quiero nada de porros que quede claro.

    –Tranquila mama, ni te enteraras que estamos allí, tú a descansar y relajarte.

    Por fin llego el día de partir, metimos el equipaje en el coche, y nos dirigimos a recoger a Juan.

    –Hola buenos días Sandra gracias por invitarme.

    –Dale las gracias a Raúl que es quien te ha invitado, no llevaras ningún cigarrito de los que tú ya sabes Juan, no quiero problemas como en clase, aquí vamos de vacaciones a pasarlo bien no quiero malos royos.

    –Tranquila Sandra ya lo sé, me lo dijo Raúl.

    –Venga monta, que queda mucho viaje y conduce Raúl así que iremos tranquilos.

    Iniciemos el viaje con la musiquita y hablando de todo un poco hasta que paremos a desayunar en un bar de carretera, mientras mi madre pagaba.

    –No veas Raúl, que buena esta tu madre siempre me ha dado morbo pero al vela hoy con esa faldita tejana y ese jersey blanco que le marca los pezones me ha puesto loco.

    –Joder Juan córtate un poco que es mi madre, siempre estas igual.

    –No me digas que no está buenísima, mira que culo tiene ahí apoyada en la barra, tu mira le los pezones cuando venga para nosotros.

    –Cállate ya, estás loco.

    Entonces empecé a mirar el tipazo que tenía mi madre apoyada en la barra, tenía razón Juan, estaba buenísima, los hombres que había en las mesas del restaurante tenían su mirada puesta en ella, y cuando pago y se dio la vuelta no puede evitar mirarle las tetas, Juan tenía razón llevaba un jersey blanco ajustado con un sujetador blanco que dejaban marcar los dos pezones.

    –Venga Raúl sigamos que quisiera estar antes de comer en casa.

    Continuemos el viaje y no me podía quitar el cuerpo de mi madre de la cabeza, de vez en cuando le miraba las piernas e imaginaba que bragas llevaría me estaba poniendo cachondo y cada vez con mas frecuencia se me iban los ojos a sus muslos. Por fin lleguemos cogimos el equipaje y mama le enseño la casa a Juan.

    –Dejar las cosas en la habitación poneros algo cómodo y en 15 minutos en la cocina que me ayudareis a colocar la comida y hacerla si queréis comer claro.

    –Vale mamá, pero empiezas pronto a mandar.

    –Venga no os quejéis, quedamos en la cocina, yo me voy a dar una ducha rápida y en nada nos liamos con la comida.

    –Raúl que buena esta tu madre vamos a ver si la vemos en la ducha.

    –¿Estás loco?

    –Venga que no pasa nada, si nos pilla, ya se nos ocurrirá algo tranquilo, cámbiate rápido y vamos a ver.

    No sé por qué le hice caso, nos pusimos pantalones cortos y una camiseta.

    –¿Donde esta Raúl?

    –En su habitación, tiene el baño dentro.

    Fuimos hasta la puerta de su habitación y estaba cerrada, pero se oía el agua de la ducha.

    –Venga Raúl entra y si te ve le dices que vamos a la cocina.

    –Definitivamente estás loco, como voy hacer eso, yo siempre llamo antes de entrar y ella lo sabe, porque me lo ha enseñado.

    –Está en la ducha no nos va a ver.

    Abrí la puerta despacio, eché una mirada y la puerta del baño estaba cerrada se oía el agua, entremos y encima de la cama tenía su maleta abierta y al lado un tanga blanco y una playera, Juan cogió el tanga y empezó a olerlo se lo quite de las manos y yo también, pensar que dentro de un momento iba a estar tocando el coño de mi madre me ponía cachondisimo y no pude evitar pasármelo por la polla, paro el agua y salimos rápidamente de la habitación.

    Ya en la cocina bajo mi madre, cuando la vimos bajando las escaleras con su pelo largo y rubio mojado y su playera estaba divina.

    –Mira Raúl como le botan las tetas por las escaleras

    –Calla que te va a oír

    –Y ya sabemos lo que lleva entre las piernas, hay que recuperar ese tanga para hacernos unas buenas pajas.

    –Que chicos, de que habláis.

    –De nada mama, Juan que ya tiene hambre

    –Bueno pues manos a la obra, y hago las pizzas y vosotros la ensalada

    –Vale mama, pero una cervecita mientras hacemos la comida que hace mucho calor.

    –Vale cogerlas, tráeme una a mi también.

    Juan y yo mientras hacíamos la ensalada, no dejábamos de mirarla cuando se agachaba intentando verle el escote pero nada mas se le veía la marca de los pezones poco mas, hasta.

    –Bueno chicos, me vais a decir que pasa, se me ve algo que no paráis de mirarme.

    –No mama, donde vamos a mirar estamos aquí haciendo la ensalada y miramos como haces las pizzas.

    –Si ya, y tu Juan que dices.

    –Ya me conoces Sandra, ¿quieres que te diga la verdad?

    –Claro.

    –Como no llevas sujetador, pues los pezones, lo siento ya me conoces.

    Mama se miró.

    –¿Raúl tú también mirabas lo mismo?

    –No mama, lo he visto ahora que lo ha dicho Juan.

    –Pues tranquilos ya me fijare mas en lo que me pongo para no herir vuestra sensibilidad, veo que tenéis las hormonas a tope, ahora vengo.

    –Juan como le dices eso.

    –No conoces a tu madre, ya lo sabía era mejor decir la verdad además no se lo ha tomado mal.

    Al momento bajo mamá, se había puesto un sujetador y no le marcaba nada.

    –Bueno Juan espero que así estés mas tranquilo.

    –Sandra, me gustaba mas antes pero así también está bien.

    –No cambias Juan, y tu Raúl así mejor.

    No sabía que me había metido Juan en la cabeza pero me estaba volviendo como él.

    –Mama la verdad que me gustaba mas antes, pero así estas bien.

    –Vaya dos, pues a ver si voy a tener que ir como una monja para que estéis tranquilos, no quiero ni pensar el día que tengáis novia pobrecitas

    –Ni yo, –dijo Juan riéndose.

    Comimos junto la piscina con muchas risas, Juan contándonos sus trastadas.

    –Bueno chicos hoy como es el primer día friego yo los platos, pero vamos a poner normas, un día vosotros, un día yo y comidas y cenas entre los tres, el desayuno cada uno lo suyo, os parece bien.

    –Sandra veo que te gusta mandar y organizar, Raúl y yo preferimos que lo hicieras todo tú, pero no va a colar ¿verdad?

    –Como eres Juan no cambias, ¿quieres empezar tu hoy?

    –Nooo ya está bien como lo has dicho empiezas tu hoy, yo si no te importa me voy a echar una siesta.

    –¿Mama que vas hacer tú?

    –Voy a fregar los platos, y después a ordenar la ropa y cuando acabe tomar el sol si no se ha hecho de noche.

    Juan y yo subimos a la habitación, cerramos la puerta y Juan saco uno de sus cigarrillos.

    –Juan aquí no, se va dar cuenta mi madre no quiero ni pensarlo.

    –Tranquilo que me lo fumo en la ventana no te preocupes.

    –Tenemos que hacer algo para ver a tu madre sin ropa, me he dado cuenta que a ti también te pone, estos días tenemos que conseguir por lo menos verles las tetas.

    –Si vale, pero deja de tocarte la polla que me estas poniendo nervioso

    –Toma dale unas caladas ya verás como tú también te la tocas.

    Le di unas caladas y al cabo de un rato estaba muy eufórico y cachondo y entonces me di cuenta que estaba obsesionado con mi madre y en vez de Juan era yo el que decía disparates.

    –Si Juan tienes razón vamos hacerlo, como un juego y si vemos algo pues a pajearnos que eso no es malo, espérate aquí que voy a ver que hace.

    Me dirigí a la habitación de mi madre

    –Hola mama, que haces.

    –Ordenando la ropa, no duermes, que ojos mas rojos no habrás fumado

    –No mama que me he quedado adormilado y no tenía mas sueño.

    –Una cosa, tu amigo esta super salido, y ahora a mi me da corte y no sé que ponerme no tengo bañador solo bikinis, a ver te los enseño y dime tu cual me pongo para que no esté todo el día mirando.

    –No se mama, no le hagas caso ya lo conoces.

    –Si pero me siento incómoda, a ver tengo estos dos.

    –No se mama los veo igual uno blanco y otro blanco y negro que mas dará.

    –Espera

    Entró en el baño y salió con el bikini blanco.

    –¿Qué te parece?

    –Que estas guapísima

    –Gracias, pero no te pregunto eso, espera que me pongo el otro. Y este, ¿cuál enseña menos?

    –Mama los dos son parecidos quizás este enseñe mas porque te queda mas ajustado parece que te se van a salir, pero no pasa nada eres una mujer muy guapa y tienes un tipazo.

    –Raúl que soy tu madre, bueno tu cual elegirías.

    –El blanco.

    –Enseña menos verdad.

    Yo estaba que la polla se me iba a salir del pantalón ver esa fina tela que le apretaban las tetas que parecía que iban a reventar la cuerda del bikini y el colocón que llevaba.

    –No mama, es porque imagino que el blanco cuando te metas en el agua se debe transparentar entero y la verdad es que me encantaría ver la cara que pone Juan.

    Mama se quedó mirándome unos segundos, miró mi entrepierna.

    –Te pone cachondo verme en bikini Raúl, soy tu madre, pensaba que solo me tenía que preocupar de Juan, pero veo que de ti también. Vamos hacer una cosa como estoy cansada de pelear con chicos como vosotros voy a ser franca, llama a Juan que venga un momento que vamos a solucionar este problema.

    Estaba asustado, la había liado bien.

    –Juan, mi madre que vayamos a su habitación

    –Si hombre la has convencido y nos va a follar a los dos.

    –Calla que la he liado bien, esta nos mandara a casa pero ya.

    Entramos en la habitación y allí estaba mi madre con el bikini como la había dejado cuando salí.

    –Sentaros los dos en la cama

    –¿Que nos vas hacer Sandra?

    –Mas quisierais vosotros, a ver me siento mal por la situación se cómo pensáis y lo que pensáis, y esto tiene que acabar y solo tiene una solución y es desahogaros cuando salgáis de aquí, vais a la habitación y os hacéis una buena paja, después de cenar otra y cuando os levantéis otra y así dejareis de hacer el tonto.

    No dábamos crédito a lo que oíamos.

    –¿Pero mamá?

    –Ves otra solución, la única que yo conozco es que os desahoguéis y no hay otra manera.

    Juan al oír a mi madre creo que se puso más cachondo que nunca.

    –Sandra, pues ya que eres maestra nos podrías enseñar un poquito sabes que por lo menos yo me las voy hacer pensando en ti, y Raúl creo que también.

    –¿Es eso verdad Raúl? ¿te haces pajas pensando en tu madre o sea en mí?

    –No mama nunca lo he hecho, la verdad. Pero después de todo lo que ha pasado hoy, estoy deseando ir a mi habitación y pensar en ti, perdona mama.

    Mi madre se quedó callada unos instantes no sabía que decir era la primera vez que la veía sin respuestas.

    –Sandra nos podemos ir ya o has cambiado de idea y nos vas ayudar

    –¿Qué quieres Juan? ¿qué te haga yo la paja?, no me durarías ni dos minutos

    No podía creer que mi madre hablara así y menos la conversión que estábamos teniendo.

    –Si, pero Sandra también esta Raúl, serian cuatro minutos, no está mal para nuestra edad, y con dos hombres a la vez y uno es tu hijo, dos para ti ¿no te da morbo?

    Mi madre se ponía roja como un tomate y no hablaba, pero a través del bikini se notaban unos pezones enormes con la conversión se estaba calentado se le notaba hasta la aureola.

    –Os gusta jugar al límite, está bien ¿que propones tu Raúl?

    –Yo mamá no sé, estoy loco por verte las tetas con eso tendría bastante.

    –Estás loco Raúl, y tú que propones Juan.

    –Si nos hicieras tú la paja seria increíble.

    –Y tanto que increíble porque no va a pasar, os voy a dar una lección valientes. Venga Raúl quítate los pantalones.

    –Mama ¿cómo?

    –Ves, a ver si tu amigo es más valiente.

    Juan no lo dudo un segundo bajo su pantalón y como un resorte salió su polla mejor dicho su pollón porque el tío va bien armado, mi madre no daba crédito a lo que veía.

    –Dios mío Juan quien lo iba a imaginar donde guardabas todo eso si no cabe en el pantalón. Venga yo estoy aquí hazte la paja.

    –No me vas ayudar Sandra?

    –Ya te ayudo desde aquí, mi madre no le quitaba ojo a la polla de Juan –cerró la puerta de la habitación, se apoyó en ella.– Tu tranquilo Juan no tengas prisa, –me miró (yo no sabía que hacer estaba excitado y asustado a la vez)– Raúl vas a perder tu oportunidad.

    –¿No me enseñas nada Sandra?

    Mama estaba callada mirando como Juan se pajeaba, en el momento que mi madre me miró no lo pensé, me bajé el pantalón liberando mi polla, mamá miraba sorprendida, me agarré la polla y empecé a pajearme frenéticamente sin dejar de mirar a mi madre. Allí estaba ella sin perder detalle mirándonos sofocada y con los pezones a punto de perforar el pequeño bikini. Al momento estábamos corriéndonos como locos sin dejar de mirar a mi madre a la vez que no dejaba de mirarnos ella.

    –¿Qué? ¿ya habéis acabado?, ¿estáis tranquilos y relajados? pues en cuanto os recuperéis limpiáis todo esto, me voy a tomar el sol.

    Se dirigió al armario, cogió una toalla abrió la puerta y se marchó.

    –Que hemos hecho Juan

    –Tienes razón Raúl nos hemos pasado tres pueblos, pero ha sido la mejor paja de mi vida

    –Si la mía también, venga limpiamos esto e iré hablar con mi madre.

    –Si es lo mejor, yo limpio esto y tú te vas hablar con ella, yo no bajo hasta que tú me avises estaré en la habitación.

    Loading

  • Eva, su sirvienta y yo

    Eva, su sirvienta y yo

    Hola, soy Isabel, tengo 65 años y soy una ama de casa a la que le encanta divertirse. En realidad, estoy disfrutando de un estilo de vida de tipo matrimonio abierto y cornudo. He vivido toda mi vida para hacer realidad todas mis fantasías sexuales, ya que solo se vive una vez y no tengo intención de perderme nada. Llevo cuarenta años casada con mi marido, pero eso nunca ha sido un obstáculo para disfrutar de todo, incluso, al contrario.

    Como conté en mi segundo relato, esta historia sucedió hace varias décadas, tras enterarme de que Eva, una mujer que presumía de santurrona, perteneciente a nuestro circulo social, había follado con mi marido, la sometí y la transformé en mi sumisa, un día cuando sabía que solo la criada y ella estaban en casa me presenté allí.

    Me abrió su criada filipina, de nombre Elena, era una chica de poco más de treinta años, tanto a Eva como a su marido les encantaba presumir de ella, tenía poco más de treinta años, era pequeñita, tenía un buen culo y aunque sus tetas resultaran pequeñas su aspecto oriental le daba mucho sexy.

    Tras anunciar mi presencia, ella avisó a su señora y me condujo al salón, la verdad es que verla mover ese culito me encantó, después se retiró, Eva y yo nos quedamos solas, ella llevaba una bata de andar por casa, me senté a su lado en el sofá y rápidamente llevé mi mano a su rodilla, ella intentó apartármela diciendo:

    Tenías que haber venido el día que la criada descansa, hoy no podemos hacer nada, ella podría vernos y decírselo a mi marido.

    Ante esta respuesta la pegue un bofetón y la dije:

    -Oye zorra, yo hago contigo lo que me da la gana cuando me da la gana y donde me da la gana y si el cornudo de tu marido se entera de cómo es en realidad la meapilas de su mujer, es problema tuyo, no mío y resulta que en estos momentos tengo ganas de follar contigo, así que déjate de tonterías y vamos a la habitación donde duermes con tu marido.

    Eva puso cara de desagrado, pero sabía que si yo le ordenaba una cosa su destino era obedecer así que dijo:

    -De acuerdo ama, está bien.

    Y me condujo a su habitación matrimonial, una vez allí la ordené que pidiera a la criada que nos trajera unos refrescos y algo para picar, Eva la llamó y se lo ordenó y cuando la criada nos lo trajo y lo dejo encima de la mesilla, Eva le ordenó:

    -Voy a estar un rato con mi amiga, discutiendo sobre un posible cambio en la decoración de esta habitación, por favor que nadie nos moleste.

    -Como la señora ordene, dijo Elena y salió de la habitación dejándonos solas.

    Nada más salir Elena, me lancé sobre Eva y la quité la bata, estaba en el reino donde era una esposa decente y su ropa interior era de lo más opuesto a nada sexy, así que la ordené:

    -Quítate ahora mismo esa asquerosidad.

    Ella un poco avergonzada por mis palabras rápidamente se quitó el sujetador y las bragas quedándose desnuda ante mí. La verdad es que estaba impresionante, tras ello la volví a ordenar:

    -Ahora desnúdame a mí.

    Eva vino hasta mí, nos fundimos en un beso apasionado, después buscó con sus manos la cremallera de mi falda y me la desabrochó, me dejó con un tanga azul, interpretando mis deseos se puso de rodillas ante mí, y con sus manos fue bajando mi tanga dejando mi coño al aire.

    Introdujo su lengua en mi sexo y comenzó a lamérmelo, la verdad es que la zorrita aprendía pronto, su lengua comenzó a explorar mi coño dándome un placer increíble, yo intentaba contenerme mis ganas de correrme, pero estaba muy caliente y me fue imposible. Ella recibió todo mi líquido en su boca sin desperdiciar ni una gota.

    Mi zorrita se levantó, yo le hice una señal y ella me levantó la blusa, mis tetas solo quedaron contenidas por mi sujetador, Eva se lanzó sobre ellas y se puso a chupármelas, lo hacía con ansia, la muy zorra era ya una experta, mientras, como premio, yo acariciaba las suyas, el sujetador comenzó a molestarme y le pedí a Eva que me lo quitará, de esta manera nos quedamos las dos desnudas. Ella me pidió:

    -Ama ¿Puedo darte placer?

    Decidí darle libertad, ella me pidió que me tumbara sobre la cama, mientras ella se mantenía de pie, acercó uno de sus pezones a mi boca y yo no pude contenerme las ganas de chupárselo, mientras ella llevó una de sus manos a mi coño y comenzó a acariciármelo, después me introdujo dos de sus dedos en mi interior y comenzó a moverlo, había aprendido como hacerlos, la meaplias había aprendido otras cosas que no eran el Catecismo, jejeje.

    Mi sumisa siguió en esa postura hasta que la muy puta logró que me corriera, me aparte un poco y la dije:

    -Me ha gustado mucho, puta, aunque debes de seguir practicando, pero ahora quiero que te tumbes sobre la cama con las piernas bien abiertas.

    Me obedeció, yo me coloqué encima de ella de manera que nuestros coños se frotaron el uno contra el otro, ella se puso a gemir, yo sabía que ella estaba disfrutando, hasta que sentí como ella se corría, me hice la enfadada:

    -Zorra ¿Cómo te atreves a correrte sin mi permiso?

    Ella puso cara de asustada, sabía que podía caerle un castigo, pero ese día no tenía ganas, bueno si pero eso llegaría después, la ordené ponerse de rodillas encima de la cama, yo me puse detrás de ella, la pasé mis manos hacia delante y la toqué sus preciosas tetas y comencé a besarla en el cuello mientras la preguntaba:

    -¿Soy la primera mujer con la que estas?

    -Si, mi ama, respondió ella.

    -¿Ni siquiera con esa filipina que tienes?

    -Claro que no mi ama, respondió

    -Seguro que el cabron de tu marido se la folla, dije yo

    Ella me hizo un gesto de ignorancia, yo bajé una de mis manos y la introduje dos de mis dedos en su coño, se la notaba que estaba gozando, le dije:

    -Puta vamos a hacer un sesentainueve

    Me tumbé en la cama con mis piernas bien abiertas, ella se puso encima de mí, en posición invertida, su coño quedó a la altura de mi boca, mientras el mío lo estaba a la suya, no tardó en introducir su lengua dentro de mí, mientras yo hacía lo mismo con su coño. Saborearle me encantaba, se la notaba que como pija y cursi se lavaba mucho el coño.

    La pasión con que me comía el coño demostraba que pese al fariseísmo de su beatería su verdadera vocación era la de puta, no tardo en hacer que me corriera y yo hice lo mismo con ella, tras hacerlo, la introduje un dedo en el coño y la dije:

    -¿De verdad que no haces nada con tu criada filipina?

    -Claro que no me ama, contestó ella.

    -¿Pues sabes una cosa? Yo tengo ganas de hacerlo con ella y tú me vas a ayudar, quiero que la llames inmediatamente.

    -Pero… dijo ella dubitativa

    -Ni peros ni nada dije yo, llámala

    Ella tocó la campanilla y trató de taparse para que cuando llegara la otra no la viera desnuda, pero yo se lo impedí.

    -Ella te va a ver desnuda y va a saber lo clase de puta que eres, la sentencie.

    Y por supuesto cuando Elena entró en la habitación nos encontró a las dos desnudas, yo le dije:

    -Elena tu jefa y yo tenemos una apuesta, si tú te desnudas y haces conmigo lo que está haciendo ella, tu señora se pondrá el uniforme de criada y mientras nosotras jugamos, ella se vestirá con el uniforme que la traigas y hará todas las tareas de la casa, no tengas miedo, con lo que estás viendo si ella trata de despedirte o castigarle de alguna manera tu podrías contarlo todo.

    -El señor nunca me despediría dijo Elena, dice que follo mejor que la señora, voy a por el uniforme.

    Elena salió de la habitación y volvió con el uniforme, Eva se lo puso, y su criada le ordenó, hay que barrer la casa y limpiar el polvo de los muebles, mi sumisa comprendiendo que no tenía más remedio se puso el uniforme y se fue a ejercer de criada, mientras esta se quitó la ropa corriente que llevaba, el uniforme elegante solo se lo ponía para las grandes ocasiones. Y el resto de la ropa hasta quedarse completamente desnuda, en ese momento yo le dije:

    -Creo que comprendes cuáles son tus obligaciones.

    -Por supuesto, dijo ella, y las cumpliere encantada.

    Y acercando su boca a la mía nos dimos un primer morreo, la verdad es que besaba muy bien, llevé mi mano a su coño, lo tenía muy mojado, de otro lado peladito y muy cuidado.

    -Al señor le gusta así, me dijo.

    -¿Así que follas de verdad con el señor?, le pregunté

    -Si, dijo ella, viene un par de veces por semana a mi cuarto. Pero créame, señora, follo con él por obligación lo hace muy mal.

    -Te creo dije yo riendo, espero que conmigo lo pases mejor.

    Llevé mis manos hacia sus tetas, eran pequeñitas, pero preciosas y se las empecé a acariciar, después se las chupé con mi boca, ella comenzó a gemir. Notaba que le gustaba y eso me animaba a ser más atrevida, ella tomó la iniciativa y fue quien llevó su cabeza hacia mis tetas y comenzó a chupármelas, no debía de tener mucha experiencia, pero se le notaba que tenía ganas de complacerme. Tras un rato así ella me preguntó:

    -¿Quiere la señora que la meta mis dedos dentro de su sexo?

    Me encanta mi amor, pero no me llames señora, aquí no eres la criada, la criada es la que está limpiando ahora la casa, aquí somos dos amigas gozando y nunca he gozado con una chica oriental y me muero de ganas por hacerlo.

    Ella se tumbó sobre a cama y yo me puse detrás de ella, comencé a admirar y acariciar su culo me encantaba, m tumbé encima de ella y comencé a besarla en el cuello, ella se puso a gemir, se la notaba que le gustaba, la besé intensamente y su legua se juntó con la mía, ella me dijo:

    -¿Qué quiere la señora que le haga?

    -Primero no me llames señora y segundo lo que quiero es sentarme encima de tu boca y que tú me comas el coño.

    Puse mi coño encima de su cabeza y ella sacó su lengua y la introdujo dentro de mi coño, se le notaba que era su primera vez y que no dominaba la técnica, pero dejando de hacerlo un momento me dijo:

    -Cariño tu coño sabe delicioso.

    -Así me gusta que me llames cariño, le dije yo.

    Luego le fui indicando como darme placer con su boca, ella demostró ser muy despierta y sus lamidas empezaron a ser muy acertadas, por lo que al final, ante ello y el morbo que la situación me provocaba terminé por correrme.

    -Ahora me toca a mi servirte a ti, le dije.

    Llevé una de mis manos a su coño y le acaricié, después introduje dos de mis dedos en su interior y los comencé a mover, ella se dejó llevar y comenzó a gemir mientras me decía:

    -Cariño esto está muy rico, nunca pené que con una mujer se pudiera gozar tanto.

    Arrimé mis labios a los suyos y la besé con intensidad, mientras con mis dedos seguía hurgando su coño, ella seguía gimiendo y no tardó mucho en soltar un fuerte grito que demostraba que se había corrido, de hecho, sintió que tenía que disculparse:

    -Lo siento señora, no he podido contenerme.

    -Una vez más te pido que no me llames señora y que no te contengas en expresar el placer que tengas, eres mi compañera de juegos y quiero que disfrutes tanto como yo, o más.

    -De acuerdo cariño, dijo ella

    -Cuéntame una cosa, El marido de Eva, en mi presencia llámale el Cornudo, ¿Cuándo va a verte te pide algo especial?

    -Para nada cariño, dijo ella

    -¿Y tu señora no te gustaría que te comerá el coño? La pregunté.

    Ella dudó un momento y contesto:

    -No se ella podía enfadarse conmigo.

    -Para nada, la respondí, ella hará lo que a mi me apetezca, y si tu, eres mi amiga y me cuentas todo lo que pasa en esta casa te prometo que las tres lo vamos a pasar muy bien.

    -De acuerdo, dijo ella, no muy convencida.

    Tocó la campanilla, como normalmente hacia su jefa para llamarla a ella, y rápidamente Eva, vestida de criada, entró en la habitación.

    -¿Qué pasa? Dijo.

    -Oye zorra dije yo, y delante de su criada le sacudí un buen bofetón, te recuerdo que ahora eres la criada, así que habla como tal

    -¿Qué desean as señoras? Preguntó Eva acusando el golpe.

    -Primero saber si has terminado las tareas de la casa.

    -No mi señora, lo siento, dijo ella avergonzada.

    La sacudí un segundo bofetón y la dije:

    -Ya lo harás luego, pero ahora tienes una nueva tarea más urgente, tienes que comerle el coño a la señora Elena. Pero primero ofrécele ese servicio.

    Eva miró a su criada con un sentimiento de humillación y la pregunto:

    -Señorita Elena, ¿Desea que le cola el coño?

    -Si lo deseo, contestó la criada y se abrió bien de piernas.

    Eva, con el vestido de sirvienta se arrodilló ante su criada, acercó su boca al coño de esta y sacando su lengua comenzó a comerle el coño, la criada, ante las lamidas de su señora comenzó a gemir de una manera intensa, yo le dije:

    -Mira cariño, como una dama de las que pasan más tiempo en la Iglesia que en casa, a la hora de la verdad es más puta que ninguna.

    Eva parecía ajena ante nuestra conversación y seguía comiéndole el coño a su criada filipina, yo le dije:

    -Así me gusta zorra que comas el coño que da gusto a tu marido cuando el necesita una mujer de verdad y no una beata frígida como tú.

    En esos momentos Elena tuvo un orgasmo intensísimo, no hizo falta ordenar a su señora que se tragará todo el líquido que saliera de su coño. Una vez que se recuperó me preguntó:

    -¿Puedo pedirla algo muy especial?

    -Claro que puedes pedirle lo que te apetezca, le dije yo.

    Elena, sentada sobre la cama, pidió a su señora que se acercará y levantara la falda del uniforme de criada y cuando esta lo hizo, la bajo las bragas dejando al descubierto su sexo, que la criada acarició Eva no podía evitar gemir, la filipina le metió sus dedos en el coño y se puso a masturbarla, pronto la Señora no disimulo sus gemidos hasta que se corrió. La criada dijo:

    -Perdonen mis amores, pero creo que el señor, mirándome rectifico, el cornudo esta al venir, tendremos que volver a la normalidad.

    Desgraciadamente llevaba razón, debíamos cesar nuestro juego, pero las tres sabíamos que era el principio de una relación muy especial, nos vestimos, la señora de señora y la criada de criada, advertí a Eva de las consecuencias que tendría cualquier coda que hiciera contra Elena, y a esta le pedí que me acompañara hasta la puerta donde nos despedimos con un beso apasionado.

    Loading

  • Baco (capítulo 1)

    Baco (capítulo 1)

    Llegó Baco a introducirnos en este mundo. Poquito a poco, como debe ser cuando uno es novato… Que necesitas tacto, comprensión, paciencia…

    Contactó con nosotros mandándonos un correo. Se presentó, nos contó algunas cosas sobre él y nos mandó algunas fotos. Conde lo seleccionó pasando el primer filtro y luego yo le di la razón y empezamos a hablar con él.

    Me resultaba muy excitante saber que un hombre distinto de Conde se sintiese atraído por mi y estuviera dispuesto a… No sé muy bien a qué.

    Durante unos días tuvimos contacto por escrito, nos mandamos fotos, hablamos y al final decidimos quedar para conocernos cara a cara. Tampoco queremos estar calentando el ambiente y que luego no haya atracción en persona. Así es que buscamos el momento (que no fue fácil, jeje) y propuse un lugar que pensé que sería discreto y apartado. Todos de acuerdo. Concretamos varias veces. Parecía que ninguno nos lo creyésemos demasiado, como si todos estuviésemos esperando que el otro se echase atrás. El miedo, la incertidumbre, las dudas…

    Durante los días anteriores no lo pensé demasiado; supongo que para no correr el riesgo de buscar una excusa absurda para cancelar lo que estaba deseando.

    ¡Y llegó el día! ¡Qué nervios! Estuve toda la mañana cómo en una nube. Las “mariposas” en el estómago. Me sentía como cuando te preparabas para las fiestas de la Universidad, poniéndote todo lo sexi que puedes, jajaja. No sabía qué vestir para atraerle sin resultar ordinaria o fuera de lugar (la elegancia es mi lema). Además estaba el hándicap de que era un día de diario temprano, así es que las opciones no eran muchas. Para un chico estás cosas son mucho más fáciles… unos vaqueros, una camisa ¡y ala! Súper monos.

    Al final, me di una ducha y decidí el interior y el exterior. Me puse un corpiño de listas diplomáticas (si me seguís en Twitter lo conoceréis), su liguero a juego y unas medias negras. Decidí que no me pondría braguitas. Una de mis fantasías y de Conde es que salga sin ropa interior, y me excitaba tanto la situación que quise darle un toque más de morbo. Y para cubrir todo eso elegí una falda ajustada negra, un jersey rosa empolvado holgado y unas botas altas con tacón.

    No sé qué pensarían Conde y Baco, pero yo estaba satisfecha con el resultado. De todas maneras le mandé unas fotos sensuales a Conde para que me diera su opinión y me contestó: “Guau”.

    Con esa opinión no había duda de que había acertado y además daba pie a alguna situación comprometida bajo la mesa y eso me excitaba aún más.

    Todo listo. Solo quedaba que pasaran las horas y llegará el momento.

    Durante el rato antes de salir de casa mientras esperaba a Conde para acudir a nuestra cita, todo el rato venga a subirme la media… ¡Ohhhh! ¡Qué rabia! ¿Qué pasa? Intento averiguar qué ocurre y descubro que el botón del liguero, ¡¡¡se ha roto!!! Claro, así se me resbalaba la media… Tuve que cambiar de liguero porque no tenía arreglo y ya no iba a juego con el corpiño. Odio no llevar la ropa conjuntada… maniática que es una, qué le vamos a hacer. Y yo no sé si los nervios o qué, pero al hacer el cambio va y se me hace una carrera en la media, ¿algo más? ¡Qué mala suerte! Ahora tengo que cambiar también las medias y no tengo otras negras, así es que van en color natural. Hay que adaptarse a la situación.

    Todo esto hace que finalmente nos retrasemos y tenga que mandar un sms a Baco; no vaya a creer que nos hemos echado atrás. “Nos retrasamos 5-10 minutos por problemas logísticos… lo siento”. Me responde rápido que no hay problema. ¡Es un encanto!

    De camino a la cita estaba tan nerviosa que quise contárselo a nuestra nueva pareja amiga, que nos están dando muchos consejos y ánimos. Me tranquilizaron y me animaron mucho más aún. Conde no decía mucho (señal de que los nervios también le rondaban) y llegamos al lugar. Él no había llegado. Estábamos como un flan. Nos sentamos en la mesa “discreta” (menudos ingenuos…). Nos tomaron nota y nos trajeron las bebidas.

    Le escribimos a Baco para decirle que ya estábamos allí. Estaba intentando aparcar y tardaría un poco. Más nervios.

    “Estoy llegando”.

    “¿Dónde estáis?”.

    Le dijimos donde nos habíamos sentado.

    Un par de minutos después… Ahí estaba.

    “Qué alto!” Acerté a decir. La verdad que no recuerdo qué se dijeron ellos. Dos besos, creo… Supongo… no lo recuerdo. Más nervios.

    “Qué vas a tomar?”

    No sabe ni qué pedir.

    En ese momento me flojea todo y pienso que no seré capaz y que estamos locos.

    Es Conde el que rompe el hielo sacando un tema que tienen en común y que les gusta mucho a ambos. Charlan animadamente y poco a poco entablamos una conversación más y más fluida. Parece que nos relajamos y eso me tranquiliza y me anima.

    Estoy excitada. No sé cómo estarán ellos. Yo, sin ropa interior, con un chico a cada lado… solo deseaba… Pero, ¡imposible! La camarera no nos quita ojo y justo en la mesa de al lado se sienta una pareja aburrida que ni se mira. Él solo nos mira a nosotros y ella a su móvil. Entre los nervios y los “espías” no consigo insinuarme.

    Todo va muy bien. Parece que ellos se llevan bien. Es súper simpático, agradable, con ojos limpios y sonrisa sincera. Sus labios me atraen, y sus manos. Y solo puedo pensar en tenerlos cerca de mí a los dos.

    Hemos hablado mucho, se acaban las bebidas. Llega la hora de irnos. Nos hemos caído bien, creo.

    Nos despedimos.

    Me sabe a mucho y a poco. No sé qué pensar. Una vez solos, intercambiamos impresiones. Nos ha gustado a los dos, así es que le mandamos un mensaje para decirle que nos ha gustado y que estamos dispuestos a dar un paso más. Él contesta con lo que parece un “yo también”.

    Tras nuestro encuentro fuimos a un centro comercial a comprar unas medias nuevas. Conde me dijo que podía haberle hecho saber a Baco que no llevaba ropa interior… Fui al baño y tomé algunas fotos para documentarlo y mandárselas. Le dije que así había acudido a la cita y me dijo que de habérselas mandado antes hubiera calentado el ambiente. ¡Qué razón tiene! Pero me ganaron los nervios.

    Esa noche era tal excitación que el sexo fue indescriptible. Cada vez deseo más el momento de tenerlos juntos…

    Eva Privateva

    Loading

  • Mi alumna favorita de la Universidad

    Mi alumna favorita de la Universidad

    Esta es una historia corta, tan corta como un par de horas, ¿quién soy? Leonardo, ¿a qué me dedico? profesor en la facultad de la Universidad de Córdoba, recuerdo siempre a las alumnas que pasaron por mi claustro, pero hay una que nunca podré olvidar, su nombre Claudia, tan joven y bonita como ninguna mujer que hubiera conocido en mi vida.

    Si alguno aún no se dio cuenta Claudia es una diosa, que no hace falta describir, basta con decir que hasta las mujeres se daban vuelta para admirar su belleza y su manera desenvuelta de caminar y hablar. Podía tener a quien quisiera a sus pies, pero no era de ese tipo de personas, su propia seguridad, era lo que la distinguía. Quien quisiera acercarse a ella tenía que tener su mismo porte y seguridad.

    Fue eso mismo lo que me llamó la atención cuando un día nos encontramos en el comedor universitario, se me acercó para hacerme una pregunta sobre la clase del día y una vez resuelta se quedó a mi lado conversando banalidades.

    De donde éramos cada uno, que gustos teníamos, de la diferencia de edades y me sorprendió su respuesta cuando me dijo

    -la edad es simplemente un número.

    A esta altura debo aclarar que yo debo ser 40 años mayor que ella.

    La conversación continuo un largo rato y cuando el comedor ya estaba cerrando le propuse tomar un café fuera de la universidad para seguir nuestra conversación y ella me propuso ir a su departamento.

    Halagado por tal propuesta la acepté y fuimos a buscar mi auto para dirigirnos a su departamento ubicado en Nueva Córdoba.

    Lindo, austero pero con una decoración extremadamente femenina, un tenue aroma a fresias, su perfume favorito, inundaba el ambiente. Todo era plácido y acogedor en ese ambiente.

    Había en su totalidad una invitación a sentirse libre de todo preconcepto. A dejar de lado el concepto alumna-profesor.

    Flotaba en el aire ese especial sentimiento compartido de que algo más existía ese día entre nosotros.

    Ya instalados en la sala donde había un sillón de 2 cuerpos, me pidió mi saco para que estuviera más cómodo y así quedarme en manga de camisa y corbata.

    Era finales de primavera casi verano, el calor no era extremo pero se aproximaba un atardecer templado a los que nos tiene acostumbrado la ciudad de Córdoba, son tan plácidos cuando la ciudad poco a poco va callando sus ruidos y esa luz especial que tiene mezcla de puesta de sol tras las sierras y el comenzar de la iluminación artificial de las calles y vidrieras, puede que muchas ciudades se parezcan pero Córdoba tiene un encanto especial, un encanto que invita a estar acompañado.

    Luego de retirar mi saco y dejarlo en el respaldo de una silla del comedor Claudia me pide disculpas un momento,

    -Espéreme profesor ya vuelvo, ¿desea tomar algo fresco? Tengo en la heladera un vino torrentes salteño y podemos acompañarlo con algunos duraznos, primeros de la temporada, y también tengo unas uvas moscatel que conseguí ayer acá en el mercado sur. ¿Le parece?

    Asentí de buenas ganas

    -Ya vuelvo deme 10 minutos que preparo las cosas y mientras me cambio un poco.

    Me quedé observando los buenos detalles de su decoración y ese aroma a fresias que realmente embriagaba y su frescura revitalizaba a uno. Realmente me sentía tan a gusto en ese lugar.

    No sé si pasaron 10 o 15 minutos no tiene importancia el tiempo cuando uno se siente bien y sentí de la cocina el ruido típico del abrir y cerrar de heladera un cuchillo cortando y el tintineo de dos copas.

    Cuando al fin volvió Claudia trayendo en sus manos una bandeja en ella había algunos duraznos cortados en gajos, un bol con uvas dos copas, los apoyo en la mesita ratona, volvió corriendo a la cocina y trajo el vino con un sacacorchos me los extendió diciéndome:

    -Este es trabajo de hombres.

    Yo totalmente absorto no me di cuenta de que me hablaba.

    Es que me había quedado inmerso en la visión de tal belleza que venía de la cocina, no es que no supiera que Claudia era y seguirá siendo seguro muy bonita, pero cuando salió de la cocina por primera vez mis ojos no pudieron dejar de ver la mujer más bonita que había visto, con una blusa negra de una tela casi transparente del busto para arriba que hacía que este se destacara y con una pollera muy corta haciendo juego, descalza, mostrando esas piernas torneadas, pareciera por Miguel Ángel, perfectas, toda ella era adictiva a la vista, ¡deslumbrante!

    -Perdón, ¿qué me dijiste?

    Riéndose y muy segura de sí misma y de la impresión que me había causado, me contestó extendiéndome la botella y el sacacorchos nuevamente.

    -Tome profesor, este es trabajo de hombres…

    Reaccionando de esa primera impresión le dije

    -Por supuesto tome la botella y me dispuse a abrirla y servirle media copa. Lo mismo en la mía.

    -¿por qué no se saca la corbata? Me preguntó mientras que al mismo tiempo comenzó a deshacer el nudo haciéndola correr y dejarla a su lado en el piso.

    Acto seguido brindamos por la nada y me ofreció un gajo de durazno y se sentó más cerca mío.

    Ambos sentados en ese sillón de dos cuerpos, la conversación seguía en un tono casual casi insignificante, sobre la facultad profesores; alumnos; horarios; y que hacíamos fuera de ella, cuando sentí su pierna rozar la mía. Yo estaba por tomar una uva cuando ella me ofreció una con su mano apoyándola en mis labios.

    -Tome profesor…

    El tono de su voz fue insinuante y yo no pude más que abrir mi boca recibir su ofrenda, acto seguido tomó un gajo de durazno y poniendo la mitad en su boca se acercó a la mía y me lo ofreció yo tomé la otra mitad con mis dientes y tras partirlo nos dimos el primer beso. Luego me aparto levemente y me dijo.

    -Sabe profesor realmente lo deseo…

    A partir de allí todo ocurrió como en un sueño. O por lo menos para mí.

    Claudia me abrazo y en un momento nuestras lenguas jugaban dentro de nuestras bocas, buscando recorrer cada espacio de la otra y en forma alternativa entraban una en boca del otro con pasión casi con desenfreno.

    Mis manos no pudieron contener el deseo de acariciar sus pechos, jóvenes; firmes; turgentes, inmediatamente me di cuenta que no llevaba sostén puesto, no le hacía falta.

    Sus pezones comenzaron a hacerse notar a través de la tela como dos botones a punto de saltar, desabroché su blusa y comencé a chuparlos y morderlos suavemente, ella exclamó por primera vez un suspiro y tomando mi nuca arrimó más mi cara a ellos, mi boca estaba totalmente ocupada por sus pecho variando de uno a otro, acariciándolos con mi lengua y vuelta a succionarlos, perdiendo el total de sus pezones erectos dentro de mi boca junto con una buena porción de su seno, sus suspiros de placer aumentaban mientras acariciaba su espalda cuando ella comenzó a acariciar mi miembro por encima del pantalón.

    Tomo una de mis manos y la dirigió hacia sus muslos, suavemente fui acariciando sus piernas y metiéndola cada vez más bajo su pollera, cuando llegué a su entrepiernas no me sorprendió notar que no llevaba ropa interior y que sus concha ya húmeda estaba totalmente depilada, mis dedos jugaron con sus labios y acariciaron suavemente su clítoris, sus suspiros iban en aumento hasta que introduje un dedo en su interior y ella comenzó su primer orgasmo inundando mi mano de sus fluidos.

    Claudia me desabrochó el cinturón ya había abierto mi camisa y llenado mi pecho de besos sin dejar de lado mis pezones también y ahora iba por mi pija que ya reventaba por salirse del encierro.

    Cuando la liberó la aprecio y sin decir nada comenzó con una hermosa lamida, la introducía en su boca, la llenaba de saliva y la pajeaba. Debo acotar mi verga no es algo anormal ni más ni menos, no haremos alarde de algo que no pasa de lo estándar quizás si un poco más gorda o ancha como prefieran.

    Lo importante es que su forma de chupármela era exquisita, algo que jamás había sentido en mis 60 y pico largos. Cuando se sintió satisfecha de su faena y su boca cansada de chupar me llevó al dormitorio, fuimos tropezando entre besos; abrazos y risas un tanto nerviosas unas, otras ansiosas, nuestros cuerpos pedían más.

    Antes de acostarnos terminamos de sacarnos las ropas y acostándose boca arriba me dediqué a darle placer con mi lengua, fui besando cada espacio de su hermoso cuerpo desde el cuello, su boca; su senos y pezones ; su estómago liso; sus piernas; hasta llegar al centro de su pasión. Su vagina depilada por completo fue la mimada de mis besos, mientras se la chupaba y apretaba su clítoris entre mis labios le introduje un dedo y luego dos y la masturbé hasta que lleno mi boca de sus jugos en un espasmódico orgasmo entre más suspiros de placer.

    La ventaja de ser un adulto, es que uno no tiene apuro y yo podía dedicarle todo mi tiempo y experiencia a Claudia para que gozara, cuando ella acabó le dije que se pusiera de costado y comencé a cogerla nuevamente con mi lengua pero desde atrás, de esa forma logré que mi lengua le llegue más profundo, su respiración y jadeos me indicaban que lo estaba gozando y me pedía más.

    Y fue en ese momento que me decidí a cogerla en la misma posición le fui acariciando el clítoris con la cabeza de mi pene y abriendo poco a poco sus labios con mi glande, mi pija recorría toda su vagina desde el comienzo de sus labios hasta su clítoris, sus suspiros ya eran jadeos de placer al igual que los míos, en ese punto fui introduciendo poco a poco mi pija, ella estaba totalmente mojada y su concha era una abertura hermosa y resbaladiza. Mi verga se deslizaba como en un mar de fluidos tibios.

    Comencé con movimientos suaves. Una vez que mi cabeza había entrado Lucy apenas si ahogó un gemido de placer y me fui moviendo suavemente en un entre y saque rozando todos sus labios interiores y le dije:

    -cuando quieras que te coja profundo avísame hermosa.

    Tras unos pocos movimientos me dijo:

    -¡Ahora cogeme ahora!

    Y le clave mi pija hasta el fondo, ahogó un grito de placer y me dijo:

    -Dame más, cógeme duro y volvé a empezar

    Y así fue la cogí con fuerza y pasión y luego volví atrás a comenzar nuevamente el juego de pasar mi cabeza por sus labios y su clítoris cuando me lo pedía nuevamente con fuerza y hasta el fondo.

    Sus fluidos empapaban nuestras piernas y en un momento sentí como su concha comenzaba a contraerse como en un espasmo final y mi verga comenzó a latir.

    -¡Creo que me voy a ir como nunca en mi vida! -me dijo en una mezcla de suspiro y falta de aliento.

    -Y yo también le repuse

    -Lléname, dame tu leche, dámela toda

    Y dos segundos después explote dentro suyo al mismo tiempo que Claudia se relajaba totalmente y se dejaba ir.

    En ese segundo en que nuestros seres se unieron con lo más íntimo que nos podemos dar. La abracé por la espalda le di besos en la nuca y acariciaba sus pezones, ella no dejaba de estremecerse y hacia movimientos espasmódicos de placer.

    Cuando mi pija se salió sola de su concha Claudia se dio vuelta me abrazo y me beso muy profundamente. Ya no con pasión sino con cariño, casi con amor.

    -¡Gracias profesor! -Me susurro al oído.

    -Gracias a vos Claudia, sos mi mejor alumna.

    Y abrazados nos quedamos callados mirándonos a los ojos. No había nada más que decir.

    Afuera la noche comenzaba a cobrar vida.

    Loading

  • Noche de película súper hot

    Noche de película súper hot

    Cesar y yo somos amigos desde la infancia y siempre hemos hecho locuras de todo tipo juntos, esta noche lo he invitado a ver una película de estreno, sin embargo, la noche de cine terminó con uno de los encuentros más deliciosos del mundo. Hicimos el amor.

    En medio de la película me senté en sus piernas y le dije que jugáramos a ver quién se calentaba más rápido con tan solo besos, inmediatamente aceptó. Le di un beso pequeño en los labios seguido de una caricia en su cuello, besé su oreja y recorrí con mi lengua su cuello hasta llegar de nuevo a su boca, dándole un beso aún más intenso, tanto que desabotonó mi blusa y sacó de ella mis enormes pechos.

    Empezó a lamerlos y darles pequeños mordiscos que me hacían gemir, me puse frente a él y me quité la blusa por completo, volví a sentarme sobre él y me movía en su enorme pene firme duro listo para cogerme. Seguí moviendo mientras él se comía mis pechos.

    Después me tomó fuerte de la cintura y me quitó de tajo la ropa, me tiró contra el sofá de espaldas, abrió mis piernas y me penetró con fuerza, sacó de mi un grito de placer, mi vagina estaba más que humedecida, agradecida de tenerlo tan y tan dentro de mí.

    Siguió cogiendo así de rico sobre el sofá, halaba mi cabello con tanta fuerza la misma con la que entraba y salía de mi vagina. De repente me voltea se sienta y me pone de rodillas hala mi cabeza y mete toda su verga en mi boca, era enorme, apenas cabía en mi garganta, se la mame hasta cansarme mientras el halaba mi cabello y gemía de placer.

    Después me tiró al suelo y me puso de espaldas, separó un tanto mis piernas y me la dejó ir con una fuerza increíble, grité de placer y le pedí que no parara, quería que acelerara y siguiera cogiéndome, él estaba muy excitado, me volteó y de igual forma me penetraba una y otra vez.

    Como pude lo tumbé sobre la alfombra y me subí sobre él, era mi momento, quería hacerlo gemir y pedir más como yo lo hacía, allí sentada sobre su enorme pene no podía más que gemir y dejar que sus manos acariciaran mis pechos.

    No podía más, era tan delicioso estar ahí sentada sobre ese enorme pene erecto que desenfrenadamente me movía

    De tajo me quita y me jala del cabello y mete de nuevo su verga en mi boca y me dice:

    —Cómetela zorrita, te encanta ¿no es así?

    Le respondí que sí y la metió con más fuerza hasta mi garganta y me pregunta si quiero mi lechita a lo cual respondo sí. Me tumba de nuevo en la alfombra se sube sobre mí y me penetra fuerte una y otra vez empiezo a gemir más fuerte, él tapa mi boca y lo hace más fuerte, fuerte, fuerte.

    Quita su mano de mi boca y toca mis pechos fuertemente mientras deja venir un gemido fuerte se empieza a correr dentro de mí.

    Ha sido increíble, recién se acaba de ir de mi casa y quise compartirles esta deliciosa noche con mi amigo.

    Loading

  • De esposa modélica fiel a puta sin remedio (5 – final)

    De esposa modélica fiel a puta sin remedio (5 – final)

    Eva seguía tan guapa y provocativa como siempre. En su trabajo las indirectas de sus compañeros eran cada vez más frecuentes y es que el culo que marca Eva, seguido de una cintura de modelo, increíble para una mujer con dos embarazos, su manera de caminar, su mirada, sus labios sensuales y su cara de niña inocente son un conjunto que a pocos hombres le pasa por alto.

    Después de su última aventura en coche, Eva seguía siendo una esposa exquisita, pero eso sí, en cuanto podía se convertía en una golfa.

    Eva seguía conectándose a través de internet con sus amiguitos. En general yo veía que eran personas que buscaban amistad, pero algunos quizá buscaban algo más.

    Estuvo unos días un poco baja de ánimo y dio la casualidad que uno de sus compañeros de tertulias se había comprado un pequeño barco, ideal para relajarse y desconectar cerca de la costa. Él mismo enseguida nos ofreció dar algún día una vuelta en su nueva adquisición.

    Eva pareció animarse mucho con la idea. Como eran vacaciones y teníamos a nuestros hijos con nosotros, un día cualquiera que salimos toda la familia nos acercamos al puerto donde Manuel tenía amarrado el barco para curiosear.

    Enseguida lo encontramos y él nos invitó a subir. Era muy amable y cordial, se comportó estupendamente. En un momento que los niños se fueron fuera de la cabina me pareció que Manuel pasaba su mano por el culo de Eva. Serían imaginaciones mías… pensé yo.

    Enseguida los niños estaban alborotados y todos un poco hartos de tanto jaleo. Así que le dije a Eva: “Mejor que nos vayamos a dar una vuelta por el puerto”. Eva me sonrió y me dijo…”gracias cariño… no te importa que me quede ¿verdad?”. “No, no”. Así que salí del barco y dejé a Eva sola con Manuel.

    Solo poner los pies en el suelo empecé a tener pensamientos turbadores:

    “Eva es toda una tentación y esa sonrisa que me ha hecho… estas situaciones la ponen cachonda ¿y si Manuel empieza a toquetear a Eva? ¿Sería ella capaz de hacérselo en el barco mientras yo estoy aquí fuera con los niños? Pero que estoy diciendo… Eva no es tan golfa para hacer algo así… ¿o si?”

    Mientras caminada por el puerto una sensación entre excitación y celos me invadía. Tenía el presentimiento de que Eva no dejaría escapar a un tío como Manuel. Pero que caray, había que dejarla descansar y darle un poco de libertad. A lo mejor todo eran imaginaciones mías…

    Me fui alejando y me situé en un punto donde veía perfectamente el barco de Manuel.

    De repente pude ver con ojos incrédulos, que no estaban en cubierta y en seguida veo que aquel chico cerraba las puertas del compartimiento. Me quede perplejo pero la verdad es que la situación me puso a cien.

    Después de diez minutos en los que mi mente estaba a punto de estallar entre excitación y asombro, cogí a los niños y volví hacia el barco. Cuando llegué tuve la precaución de dejar a los niños en la parte delantera y yo rápidamente miré por una ventanilla.

    Sólo pude ver como Eva dejaba la polla de Manuel y ambos se vestían apresuradamente.

    Yo hice ver que no pasaba nada, pero tengo que reconocer que mi polla estaba dura como una roca. Luego nos despedimos de Manuel tan tranquilamente y una vez en el coche pusimos a los niños en sus asientos en la parte de atrás del vehículo. Una vez en marcha Eva fue la primera en tocarme por encima de los pantalones mientras me decía.

    -¿Creo que has visto algo no? No te enfadaras ¿verdad? Cuando me he quedado con Manuel no lo he podido resistir… Pero ya veo que a ti no te disgusta. Te pone caliente pensar lo golfa que es tu mujer ¿no es cierto?

    -Yo… es que verás Eva. Tu estas tan buena que siempre voy caliente con tan solo verte pero…

    -Cariño. Tu fuiste el que me pervertiste. Así que ahora no puedes echarte atrás. Lo siento pero a mi cada día me gusta mas este rollo. Después de tantos días aburrida necesitaba hacer algo como lo de hoy. Es mi medicina. Lo siento pero yo soy así… tu así lo querías… ¿no?

    -Pues si eres tan puta y quieres que yo lo consienta tendrás que ser puta a todas hora y conmigo también… Pienso aprovecharlo al máximo.

    -Pues así será cariño… a partir de ahora tu vivirás cada una de mis folladas. Ya no serás un maridito cornudo sino que serás un tío que tiene la suerte de tener una esposa que le gusta follar como a una zorra. Ahora bien, tú me follaras junto con los tíos que busquemos y tendrás que aguantar y follar como a mi me gusta. ¿De acuerdo?

    -Así será.

    -Si tu sueño era tener una esposa calentorra lo vas a tener más que cumplido, te lo aseguro.

    Cuando llegamos a casa yo iba como una moto… pero con los niños por allí no podíamos hablar hasta que los pusimos a hacer la siesta. Y nosotros también nos fuimos a nuestro dormitorio a hacer nuestra siesta… Una vez en la cama le pregunté:

    -¿Y qué has hecho dentro del barco exactamente?

    -¿De verdad quieres que te lo explique? Me preguntó Eva mientras por encima del pantalón empezó a acariciarme la polla.

    -Si… por favor…

    -¿Te pone cachondo?

    -Si.

    -Pues prométeme que serás bueno conmigo…

    -Te lo prometo pero explícamelo…

    -Pues bien. Solo irte del barco Manuel me ha cogido por la cintura, supongo que ya ha visto en mi mirada que iba caliente como una gatita. Yo enseguida me he entregado y nos hemos dado un morreo increíble. Inmediatamente me he quitado la ropa y el también lo ha hecho.

    Su polla estaba completamente tiesa, así que me ha cogido encima de la mesa y directamente me la ha metido por mi coñito. Ya sabes que siempre lo tengo depiladito y apunto de recibir una buena polla. Ha sido increíble, como folla este Manuel… uffff es una caña.

    Me la ha metido hasta el fondo… Que placer que me daba cariño… ummm solo de pensarlo me pongo cachonda. Perdona que sea tan clara, si te molesto en algo de lo que te explico dímelo…

    Yo le respondí “No, no… sigue…”. Y Eva sacó mi polla del pantalón y empezó a menearla.

    Pues después me ha tendido en una cama y ha continuado follándome mientras yo le decía. “Sigue, sigue así… que gusto me das… Te excita pensar que mi maridito está ahí fuera ¿verdad?”. Yo le apretaba con mis piernas y gritaba de placer. Entonces me he metido un dedito por el culo y ahí si que ya… yo me moría de gusto. Él me decía: “Toma puta, toma una buena polla. Te gusta tanto follar que no puedes aguantarte ni con tu familia aquí mismo ¿eh golfa?” Y tenía razón cariño, últimamente no pienso en nada mas… Y el tío no ha parado de follarme y yo de meterme mas y mas el dedo en el culo hasta que me he corrido como una guarra.

    Lo siento… ya sabes que a mi me vuelve loca una buena tranca entre las piernas. Sobre todo si tiene aguante. Y este Manuel te aseguro que lo tiene.

    Mientras Eva me explicaba todo esto, me la iba meneando y yo ya estaba tan cachondo que no podía aguantar ni un minuto más sin follarmela… Pero la muy guarra en vez de dejarme follarla de una vez, no me soltaba la polla y cada vez iba acercando más su carita a mi miembro mientras continuaba explicando:

    “Cuando el tío me ha follado lo que ha querido y me la ha sacado de mi coño, yo rápidamente me la he metido en mi boca y le he empezado a hacer una mamada como tu ya sabes que hago. No quería ni perder un segundo. Primero con la lengüecita, ummm por toda su polla…”

    Ella me miraba con su cara de inocente, continuaba con mi polla en sus manos pero solo le daba un poquito con su lengua de tanto en tanto. Solo la pasaba ligeramente, una décima de segundo, no más, y seguía explicándome su aventura:

    “luego me he metido la punta de su nabo dentro de mi boca. Y finalmente me la he clavado hasta la garganta… ufff como me encanta. Yo se la mamaba sin parar y esperando mi regalo, ya sabes que soy una viciosa del semen… ¿pero sabes que ha pasado? has aparecido tu y no he podido acabar… ¿y sabes que significa eso?

    -Pues… no sé ¿Qué quieres decir?

    -Pues significa que a este tío le debo una mamada y necesito recibir su leche. Tendrás que darme un día para mí… lo siento pero yo quiero mi regalo. Me has prometido que te portarías bien conmigo.

    -Está bien, está bien pero ahora chúpamela a mi. Por favor…

    -Encantada…

    Y Eva me hizo una mamada monumental. Mientras yo le decía que era una puta pero no tardé ni medio minuto en correrme porque ya estaba a punto de estallar. Ella no dejó ni por un momento que mi polla saliese de su boca, y se bebió hasta la última gota de la leche que fui capaz de darle. Luego yo me quede exhausto y ella me susurró al oído:

    “cariño… un día de estos bajo solita al puerto, ¿vale?” y me dio un beso en los labios.

    Yo le dije: Si, pero tú no te has corrido y yo sí. Dime que puedo hacer para darte placer.

    Ella señaló el cajón donde guarda varios consoladores y me dijo: “tráeme el mas grande”. Y así lo hice, y me acosté a su lado. Es un consolador de medidas increíbles, más bien parece la de un caballo, pero Eva empezó a metérselo entre sus piernas mientras se acariciaba y me miraba con una cara de placer indescriptible. Así estuvo unos minutos, cada vez más rápido, cada vez con la respiración más entrecortada. Y entonces los niños se despertaron y empezaron a llamarnos desde su habitación, pero ella lejos de dejar de meterse aquello les decía “ahora vengo, un momento…” y continuaba con aquel miembro más y más adentro.

    “ummm que gusto cariño, mira bien, me lo he metido entero. Aaahh, que placer.”

    Los niños de tanto en tanto volvían a llamarnos, pero Eva les volvía a decir con la voz entrecortada “Ahora no puedo venir, esperad un momentooo…”

    Yo no podía creer lo puta que se había vuelto mi mujercita pero he de confesar que me gustaba y que era yo el que me lo había buscado. Los niños seguían llamándonos, pero ella entre gemidos intentaba disimular el placer y gritaba “en seguida vengo, por favor solo un minuto más… ummmm”.

    Eva se convulsionaba de placer con aquel instrumento entre las piernas “como me gusta cariño, gracias por enseñarme a ser tan calentorra… ufff creo que ya lo era de nacimiento, pero ahora… ahora no puedo parar nunca, aaah que placer…”.

    Siguió así hasta que al cabo de un rato sentí unos gritos de placer que me indicaron que Eva había llegado al deseado orgasmo. Luego salió de la habitación bien alegre y me dio un beso de agradecimiento.

    “Me ha encantado, ha sido increíble, ya sabes que a mi estas situaciones me ponen a mil”

    Yo le respondí “También me lo he pasado muy bien cariño”

    Y como era de esperar al viernes siguiente Eva se fue sola al puerto. En principio a cenar con nuestro amigo Manuel mientras yo me quedé en casa con los niños. Iba preciosa, con unos pantalones claros, que marcaban claramente un tanga minúsculo, un jersey sin mangas ajustadísimo, y unos zapatos de talón alto que aun la hacían más esbelta, era un escándalo.

    Yo pasé las horas más largas de mi vida, esperando a ver que hacía mi mujercita.

    Cuando llegó a casa yo estaba como una moto y ella solo entrar me dio un morreo y me preguntó:

    “¿no notas un sabor extraño en mi boca?”

    “¿ya has conseguido lo que querías?”

    “¿tu que crees?”

    La cogí por la cintura y mientras la besaba le metí mano entre el pantalón y el culo. Estaba igual de cachonda que cuando se había ido. Yo seguía bajando y acariciándole todo por dentro del pantalón, y para mi sorpresa no encontré nada entre mi mano y su coñito:

    “¡pero si no llevas bragas! ¿Has ido por ahí con estos pantalones y sin bragas?”

    Las sacó del bolso y me las dio. “Son de parte de Manuel, para que veas lo golfa que es tu mujer. Ya no llevo bragas y creo que cada vez las llevaré menos porque es muy práctico. Ya te debes imaginar porque…” Me dijo con una mirada picarona.

    Yo no pude aguantar más. Enseguida le bajé los pantalones y se la metí de pie allí mismo, mientras ella me decía:

    “Te excita pensar que me acabo de follar a otro tío ¿eh? Que este coño ya está mojado porque otra polla se lo ha follado hace menos de una hora…”

    “Si puta, me excita y tu lo sabes…”

    Yo se la metía sin parar y ella se agarraba a mí y me morreaba como si le fuera la vida y cuando estaba a punto de correrme se la saqué del coño, le acabé de sacar los pantalones y la gire hacia la mesa del comedor. Ella continuó con los pies en el suelo pero estiró su cuerpo en la mesa dejando su increíble culo a la altura de mi polla. Estaba increíble. Me recreé mirando a la hembra que tenía. La verdad es que cada día estaba más buena, y su cuerpo era para hacer perder la cabeza a cualquiera.

    Con aquellos zapatos y aquel jersey que aun llevaba puesto, pero con su culo desnudo y puesto en pompa esperando que se la clavase. Ella con su cara apoyada en la mesa me miraba con ojos brillantes, y es que Eva tiene una carita de ángel que enternece a cualquiera, pero un culo que te la pone tiesa solo con ver como lo mueve. No pude resistirme, enseguida se la metí por el culo hasta el fondo mientras le decía: “eres una zorra, una puta, toma guarra, toma lo que te mereces”.

    Eva gritaba de placer mientras yo le daba por el culo. No quería que aquello acabase nunca. Ella como podía se tocaba el coño y gritaba mas y mas. “siii, dame por el culo. Dale por el culo a tu putaaa” y acabó corriéndose descomunalmente. Enseguida yo también me iba a correr pero ella rápidamente se giró y me dijo “¡no cariño! ¡no! Déjame que me la beba, ummmh mi lechecita” y se metió mi polla en la boca. Se la metió del todo, hasta la garganta, y cuando la sacaba me decía “he estado practicando esto. ¿te gusta?” Y vi de nuevo como mi polla desaparecía enterita dentro de su boca.

    Era un placer increíble, me la estaba follando por la boca. Cuando la punta de mi polla tocaba las paredes de su garganta era un placer exquisito. En tres o cuatro metidas me corrí allí dentro dejándole toda la leche que pude, mientras ella sonreía satisfecha.

    Loading