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  • La primera fantasía de mi hijo (1)

    La primera fantasía de mi hijo (1)

    Espero les gustara mi relato anterior que más que relato es parte de mi vida, ahora vengo para contarles la primera de varias fantasías que mi hijo me pidió hiciéramos. Le cuento desde el principio, recuerdan que buscaba la manera de que mi hijo me viera como mujer para que me hiciera suya, bueno así fue los primeros tres meses tuvimos sexo casi todos los días, si tuve más sexo en tres meses que en casi toda mi vida sexual, cada día que llegaba del trabajo me agarraba y hasta el día de hoy lo hace, pero esta más maduro, morboso y sexual que nunca.

    Para continuar una noche de sexo desenfrenado cuando ya reducidos por el cansancio y entregada entre sus brazos descansando, me dice “mamá quiero hacer algo que no se si te gustará, tengo la fantasía de hacer un trio contigo y tía Mirtha, (Mirtha es mi amiga de hace más de 15 años que está casada, y le dice tía por cariño). Yo me levanté y me asombró mucho y lo único que se me ocurrió decirle fue “ya no te gusto, acaso no soy suficiente para ti, o es que ya no te sirvo”.

    Él se ríe y me dice “no mamá, me encantas y me cargas loco y no paro de pensar en lo divino que me haces sentir, solo quiero que los dos disfrutemos, gocemos y nos abramos sexualmente (esa respuesta me desarmó y me dejó sin habla) quiero hacer un trio contigo y con ella para que la pasemos rico, ella está tan rica como tú, tiene buen cuerpo y está durita y ella es chévere, anímate mamá ¿o no te da morbo verme como ella me lo mamaria, o como ella te la chuparía mientras yo la penetro en cuatro patas y la usamos como nuestra perrita, dime que eso no te excitaría”.

    Me quedé loca con todo lo que me dijo y bueno para no ilusionarlo solo le dije “vamos a ver”.

    Al día siguiente no podía sacarme de la cabeza la propuesta de mi hijo, pensaba en lo que podríamos hacer y me mojaba toda, solo me imaginaba a mi amiga cuando me lamiera la vagina y ver a mi hijo cuando se la metía a ella, esa imagen era repetitiva hasta que no aguanté y la llamé para invitarla el sábado a casa y ver cómo le tocaba el tema.

    Así fue la invité a que se tomara algo el sábado en la casa y en la tarde ella se apareció, saludando como siempre y nos sentamos en el cuarto para poder hablar, lo único que se me ocurrió para comenzar el tema fue decirle “amiga estoy en la crisis de los 40 (yo hoy tengo 41) quiero liberarme sexualmente”… Ella me mira y se ríe, entonces comenzamos la conversación:

    Mirtha: Mercedes que tienes, mija cálmate.

    Mercedes: es que quiero hacer todo lo que no hice, quiero hacer de todo.

    Mirtha: vaina, estas como mi esposo (risas)

    Mercedes: como así explícame.

    Mirtha: bueno que se está poniendo verde he inventor, ahora quiere hacer tríos y que vayamos a una fiesta swinger imagínate tú, casi lo abofeteo cuando me dijo eso.

    Mercedes: jajaja imagínate tu pues si yo ando igual, amiga y dime ¿a ti no te da curiosidad?

    Mirtha: la verdad si, pero no me veo con gente que no conozco sin saber que puedan tener una enfermedad o algo… No de solo imaginármelo me da de todo.

    Mercedes: jajaja si se debe tener mucho cuidado con eso, pero, y si tu conoces bien a la otra persona ¿te animarías?

    Mirtha: Mirtha mira y dice: ¿me están pidiendo que hagamos un trio?

    Mercedes: si quiero hacer un trio con ustedes, pero también quisiera que tu hicieras un trío con nosotros.

    Mirtha: ¿con nosotros? ¿acaso tienes pareja?

    Mercedes: si y la conoces muy bien, pero eso es sorpresa para cuando llegue el momento y claro si tu accedes a que hagamos el trio primero con tu esposo y después conmigo y mi pareja.

    Mirtha: no salgo de mi asombro, pero déjame pensar a ver porque me bajaste la guardia y no tengo escusa porque a ti te conozco y te conozco bien, pero a tu pareja no la conozco y no se. Me gustaría complacer a mi esposo déjame pensarlo a ver y te digo.

    Al poco rato ella se fue, y yo no me podía creer que se lo había dicho y más hacer un trio con su esposo, no sabía que sentir, pero igual me propuse seguir adelante porque quería complacer a mi hijo. Esa noche no le dije nada a mi hijo, solo salimos a cenar y después a casa para pasar una noche de desenfreno. Al día siguiente Mirtha me llama, me dice: “Mercedes si me llevo los niños con mi mamá ¿tu podrías ahora en la tarde?”. Me quedé fría y solo le dije “Si yo voy, a las tres estoy en tu casa”.

    Ya eran casi las once de la mañana, le prepare el almuerzo a Diego (mi hijo), me duché y arreglé, le dije que saldría a casa de tía Mirtha él me miró y me dijo “¿qué vas hacer, a convencerla?” y le dije “si voy a eso, nos vemos en la tarde o en la nochecita”, él me respondía “bueno yo voy al cine por si acaso llegas y no estoy”. (Yo por dentro pensé, maravilloso)

    Llegada la hora me fui a casa de Mirtha, llegué y saludé como siempre lo hago, y ella me dice: “él nos espera en el cuarto, ya está desnudo en la cama, está más excitado que nunca”. A mí me dio un ataque de risas y ella me dice “si mija desde que fuimos a la playa que te vio solo con el hilo no deja de pensar en cómo te lo haría porque anoche me lo conto todo, hasta yo me excité. Yo me puse más nerviosa, pero bueno vamos hacerlo amiga, vamos a soltarnos el moño”.

    Las dos entramos al cuarto y él nos pidió que nos quitáramos la ropa entre las dos, que él quería vernos a nosotras acariciándonos y besándonos mientras él se masturbaba, ella y yo nos miramos y tomé la iniciativa, él se quitó la sábana de encima y se abrió de piernas mientras se acariciaba su pene.

    Mirtha y yo nos empezamos a besar, ese fue mi primer beso lésbico, me encantó tanto que no pare de besarla en toda la noche, ella me quitaba la blusa y yo le soltaba la falda, mientras nos besábamos nos encerramos en nuestro mundo, nos explorábamos cada vez con más pasión, ella me agarraba las nalgas mientras su lengua jugaba con la mía dentro de mi boca, y yo la apretaba hacia mí para sentir como nuestros senos se entre mezclaban con nuestro calor corporal…

    Ella me llevó a la cama dejándome boca arriba y empezó a besarme en una conjugación de labios y lengua por todo mi cuerpo, sentía como ese calor se adueñaba de mi ser, hasta que ella llegó a mi vagina y sentí su dulce lengua, su respiración y como sus labios me chupaban y se tragaban mis jugos, jamás sentí tal excitación en mi vida como la que había sentido con Diego, Mirtha me llevaba al extremo el sentir como su lengua entraba y salía de mi vagina me volvía loca sentir como sus dedos exploraban mi vagina y acariciaban mi interior me llevo a tener más de un orgasmo.

    Su esposo al verme tan excitada me puso el pene en mi boca, sentía como él disfrutaba el que se lo estuviese mamando, me encantaba sentir como su pene duro entraba en mi boca, después de que Mirtha me hizo tener los orgasmos ellos se cambiaron de posición, ella me puso su vagina en mi boca posándose sobre mí y él se fue a chuparme la vagina, que excitación tan grande que dulce me parecía la vagina de mi amiga, no podía parar de chupársela, el escucharla a ella gemir me excitaba más y más…

    Ella en medio de sus gemidos le dice “métesela y bésame mientras te la coges”, escuchar eso y sentir como él me penetraba toda me hizo tener otro orgasmo, estaba desbocada, sacaba fuerzas de donde no tenía porque quería más y más, él me empezó a coger más y más duro, después Mirtha se me quita de encima y me dice “ponte en cuatro patas que te vamos hacer nuestra perra”, eso solo hizo que me mojara más, no sabía de lo que me perdía, estaba extasiada…

    Yo me puse en cuatro patas y él me penetró desde atrás, Mirtha de daba nalgadas y me agarraba por el pelo y me decía “así es que te querías sentir libre como una perra”, y me agarraba y besaba, mientras él me cogía más y más duro, hasta que ella lo paró, le sacó el huevo de mi vagina y se lo mamó, solo me decía “que vagina tan rica tienes perra”, y se la volvía a meter en mi vagina…

    Yo estaba tan excitada que no me importaba lo que me decía, después ella se me puso de piernas abiertas frente a mí, me agarró por el pelo y me puso a que le chupara su vagina de nuevo, sentí como tenia los orgasmos, como los tuvo en mi boca, eso me excitaba más y tanto que sentía como si el huevo de su esposo fuese el mejor de los regalos, después ella me sentó y se puso en cuatro patas para que su esposo se la cogiera y ella mamármelo mientras él le daba por el culo.

    Mirtha gemía más y más fuerte mientras me lo mamaba hasta que dejó de mamármelo y me dijo que fuera a probar su culo, yo me fui a donde él estaba, le sacó el huevo de su culo y me lo metió a la boca, (pensé que me daría asco, pero fue por el contrario, me encantó) después de mamárselo y dejárselo limpio, ella se puso a mamárselo también y entre las dos se lo mamamos hasta que se vino en nuestras bocas, y después nos besamos hasta que no quedó nada de semen en ellas.

    Al terminar estaba extasiada, me había encantado, no lo podía creer, descansamos dos horas y nos tomamos algo y lo volvimos a repetir, pero esta segunda vez él me lo metió a mí por el culo y fue ella quien probó mi culo, y para cerrar con broche de oro nos fuimos a la ducha los tres y me pidieron que me arrodillara, pensando que se los iba a mamar, resulto ser que ellos me orinaron encima, cosa que nunca había hecho y que me fascinó sentir el calorcito y el sabor de su orina. Nos duchamos y al rato me fui a la casa, sin decirle a Mirtha quien era mi pareja y claro su esposo no sabía que ella después haría ese trío conmigo.

    Al llegar a casa me volví a duchar aprovechando que Diego no estaba y me acosté a dormir, él llegó, pero era tanto mi cansancio que seguí dormida. Al día siguiente me paré temprano para hacer el desayuno y le dije que estaba cuadrando todo con Mirtha que no sabía nada todavía, que yo le avisaba, cuando le dije eso se puso contento y me dijo “te voy a premiar”, me levantó la falda del uniforme y me cogió en la cocina, estaba más que satisfecha, lo dejé en la universidad y yo me fui para mi trabajo.

    Esa mañana Mirtha me dice: “¿buen día como te sientes?, jamás pensé que me encantaría hacer un trio con otra mujer y sobre todo contigo, eres espectacular, me encantó y quiero que se repita”. Yo le respondí que a mi también me había gustado mucho y me encantó en la forma en que me había hablado, eso me había excitado mucho, y le dije que me avisara cuando podía ella para que hiciéramos el trio, pero con mi pareja. Ella me insistió mucho que quien era mi pareja y le dije que era una sorpresa que se quedara tranquila que ella lo conocía muy bien, me dijo que me avisaba y yo seguí con mi día de trabajo.

    Esa tarde ella me llama y me dice que su esposo tiene que viajar el domingo porque tiene una reunión en la capital y que el domingo quedaba libre desde las cinco de la tarde, que le llevaba los niños a su mamá y se iba para casa, le respondí que la esperaba sin falta, y así fue pase toda la semana soñando con ella y mi hijo, la experiencia con ella fue única, me había encantado.

    Esa semana la pasé con mi hijo, como siempre entre nosotros, pero con la diferencia de que me abrí más para que me lo metiera por el culo, porque cuando el esposo de Mirtha lo hizo me había encantado, y a mi hijo por supuesto que le encantó, y así cuando llegó el viernes le dije “el domingo quiero que estés en casa a las 5 de la tarde porque te tengo una sorpresa”. Él me mira y me dice “¿qué sorpresa?” y le contesto, “espera y veras”.

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  • Con mis dos hermanas

    Con mis dos hermanas

    Soy Rafael. La historia que les voy a contar es absolutamente verídica. En realidad, todo comenzó el verano pasado. Fuimos al lugar de veraneo de siempre. Al pueblo de mi madre que está en el sur, en la playa. Yo como siempre me ligaba a todas la chicas puesto que soy muy guapo (es lo que dicen ellas). Me dicen que me parezco a Brad Pitt. Sin embargo, mis dos hermanas son atractivas, pero no están tan bien como yo. Tengo 25 años. Elena 21. Es algo más baja que mi otra hermana. Tiene el pelo claro y corto y más rellenita. En cambio, Laura, de 20 años, es más alta, estirada, delgada y morena. Los tres tenemos los ojos azules.

    Somos parecidos en que no paramos de cepillarnos al primero o primera que se nos ponga por delante. Esto yo creo que se debe a la mala educación que nos dieron nuestros padres. Nunca se separaron y sin embargo se consentían mutuamente las infidelidades y nos llenaban y nos llenan la casa de amantes. Es increíble. En un ambiente así uno se hace no liberal sino libertino.

    Lo peor ha sucedido este año. No fuimos al lugar de vacaciones acostumbrado, sino que fuimos al norte. Allí no conocíamos a nadie y casi estábamos aislados puesto que estábamos en la montaña y por si fuera poco un mes entero. Nuestros padres como tenían que trabajar solo iban los fines de semana. De manera que los días los pasaba con mis dos hermanas viendo la televisión, bañándonos en un lago o en un río y paseando por el bosque.

    Vimos una película erótica en televisión y creo que fue Elena, que es la peor de los tres la que propuso que hiciésemos una sesión de porno duro, con la condición de que no lo fuésemos a hacer nunca más. Elena me confesó que se derretía por mí. Y luego Laura afirmó que tenía mucha lujuria y que me deseaba. Estas declaraciones me la pusieron muy dura y acepté. Me fijé como me miraban la entrepierna y como se les endurecían los pezones.

    Nos preparamos y aseamos convenientemente para que no tuviésemos desagradables sorpresas por falta de higiene y nos untamos de aceite. Allí desnudos. Yo enloquecía al verlas y ellas respiraban agitadamente mirándome de arriba a abajo. Fuimos a mi habitación. Me tumbe en la cama y Elena sobre mí haciéndonos un 69. Laura aprovechó para chupármela. Yo lamía un coño y las dos me comían la polla. Pasaban sus lenguas por mis huevos y aspiraban haciéndome daño.

    Me puse de pie sobre la cama y me proponía follarme a Elena, pero me detuve.

    —¿Qué te pasa? —me dijo.

    —Que no me atrevo no tenemos condones.

    —Yo si que tengo uno —dijo Laura.

    —No… espera —dijo Elena— no te lo pongas. Fóllanos sin nada. Si lo vamos a vivir que lo gocemos del todo.

    —Es verdad se disfruta mucho más sin condón —reiteró Laura.

    Eso me hizo explotar. Se la metí a Elena por su vagina. Ella estaba a cuatro patas sobre la cama. Yo bombeaba no muy rápido, pero con sabiduría. Mis hermanas se miraron con complicidad como diciendo: “Nuestro hermano si que sabe follar”.

    —Méteme la lengua en el culo Laura —le suplicó Elena.

    Y así lo hizo. Mientras yo me la follaba la otra le lamía el culo. Lo que provocó que Elena jadease con tal fuerza que parecía que se ahogaba. Yo también y Laura suspiraba. Las gotas de mi sudor caían sobre su espalda. No pude contenerme más y me aceleré, oyéndose el golpe de la jodienda. Elena gritó y se corrió.

    —Nunca me había sucedido esto —dijo—.Túmbate anda.

    Lo hice.

    —Levanta las piernas —me dijo Laura.

    Elena me la chupaba y Laura me lamía el culo.

    —Cómeme el culo, cómemelo —decía yo suspirando.

    Atrapé a Laura e hice un 69, y Elena era la que me chupaba el culo ahora. Moviendo mi lengua con destreza conseguí que mi hermana, la delgada, gritase de placer.

    Tumbé a Elena y le metí mi polla por su culo con firmeza, pero suavemente. ¡Que gozo me produjo aquella estrechez!. Y la cabeza de Laura la tenía pegada a mi cintura.

    —Cuando la saque de ahí me la chupas —le dije.

    Así lo hice. Presioné y presioné y la saqué y fue directamente a la boca de Laura. Del culo de Elena salió un poco de agua. Las babas de Laura me caían sobre las piernas. Tuvo una pequeña arcada.

    Cogí por el pelo a Elena y las obligué a que me la chuparan las dos a la vez de una boca a la otra. Un espasmo violento me tiro hacia atrás y parte de mi corrida que es la más intensa que he tenido en mi vida empapó sus caras hasta el punto de que no podían abrir y cerrar los párpados. Y grité también emitiendo una especie de llanto. Me había pasado.

    —Eres un cerdo —me dijo Laura.

    Desde aquel día no me volvió a hablar. Y en cuanto a Elena ahora mismo me está acosando.

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  • Placenteras tardes con mi tío

    Placenteras tardes con mi tío

    Como en la ciudad donde vivo no se encontraban todas las carreras y opciones para estudiar, mis padres decidieron mandarme a otra ciudad, la verdad a mí me dio mucho gusto cambiar de ciudad y creo que lo necesitaba.

    Decidieron que me iría a vivir a casa de uno de mis tíos, que era hermano de mi papá, entonces hice mis maletas y me fui de casa a continuar mis estudios.

    Donde llegue todo era medio aburrido, no era lo que pensaba, así que siempre me quedaba en casa, viendo la televisión, era una casa muy bonita, muy amplia, y con un jardín extenso, que fue donde empezó todo.

    A mí me gustaba tomar el sol en el jardín, siempre me disponía a ir, con un mini bikini, bronceador y un refresco, ahí me di cuenta que alguien me espiaba, era mi tío que no desaprovechaba cada momento para verme, primeramente, pensé está loco, ya que su esposa es en verdad bellísima, pero después con un poca de malicia mía, fui aceptando que me espiara.

    Dejaba entreabierta la puerta del baño cuando me bañaba, y con solo sentir su presencia, yo empezaba a acariciarme los senos, las nalgas, y me enjabonaba siempre alzando una pierna para que se viera toda mi vagina en su esplendor, de reojo veía que casi babeaba por mí, y eso me gustaba; posteriormente dejé que me viera cuando me cambiaba de ropa todas las mañanas, y la verdad que nunca me preocupó que lo viera mi tía.

    Después de todas esas exhibiciones, dije voy a darle un regalito, entonces prepare todo dejando mi puerta entreabierta, me recosté desnuda en la cama, cuando me percaté que estaba allí, entonces empezó la función, primeramente me abrí de piernas, déjenme decirles que tengo todo depilado, no tengo ni un pelo, y empecé a masturbarme como loca, me introduje un dedo y después dos, estaba súper excitada, después me puse boca abajo y me levanté en cuatro patas, entonces sin dejarme de dar dedo, con mi otra mano ensalivé uno de mis dedos y despacio me lo fui introduciendo en el ano, fui rico, tuve un orgasmo fantástico, quedé en la cama agotada y súper cansada así que me dormí.

    Así seguí, después con unos consoladores que había comprado, pero esta situación ya me estaba aburriendo, entonces una tarde que se encontraba espiándome, me levanté de la cama abrí la puerta de un solo golpe, entonces le dije: “pasa y ayúdame”, le pedí que solo me ayudara y que no me tocara.

    Entonces me puse en cuatro, levantando mi trasero hasta su cara, y le pasé un consolador y le dije “métemelo”, él lo tomó y de un solo golpe me lo introdujo, yo sentí súper rico, y le pedí que lo moviera los más posible.

    Posteriormente le di otro consolador y le dije que me lo metiera en el ano, y lo hizo, pero también, pero muy duro que me dolió, entonces me volteé y le dije que despacio, que me tratara bien y sin rudezas, así que delicadamente empezó a moverme los dos consoladores, hasta el fondo de mí; el consolador que se encontraba en mi ano entró tanto que lo sentía en el estómago, sintiendo que me invadía todos mis intestinos, después de un rato tuve un orgasmo espectacular, fue delicioso, grité como una perra en celo; entonces me levanté, lo tomé del brazo y lo llevé a la puerta de mi recámara, le di un beso en la nariz y le dije adiós y cerré la puerta.

    Dos días más tarde lo dejé entrar en mi habitación para que hiciéramos lo mismo, la verdad a mí me gustaba verlo, y después lo sacaba de mi cuarto, por último, opté por seguirlo, y entonces él se iba a su baño a masturbarse hasta eyacular.

    El tercer día lo volvimos a hacer, entonces cuando yo había terminado, él inmediatamente se dirigió hacia la puerta entonces le dije, “espérame”, y así como estaba parado, boté a sus pies una almohada y sobre de ella me hinqué, entonces le abrí el pantalón y le saqué su pene, estaba súper duro y súper húmedo, tira de su piel hacia atrás y en la punta se veía una gota cristalina de líquido que salía de él, entonces con la punta de mi lengua la tomé y me la comí…

    Después me introduje esa magnifica tranca hasta el fondo de mi garganta, sintiendo como latía rico cuando la aproximaba a mis anginas, después empecé a chupársela como una loca…

    Luego lo tomé por la base, lo alcé y me metí sus testículos a la boca, primeramente, uno después otro, sin dejarlo de masturbar, después me puse a darle lengua a la cabeza de su tranca, hasta que sentí un espasmo, sabía lo que iba a suceder, entonces abrí lo más que pude mi boca y un largo chorro espeso de semen hizo blanco en ella, me estaba comiendo su semen, pero era tanto que separé su tranca de mi boca y el resto me los echó en la cara y en mis senos.

    Cuando terminó de eyacular le volví a tomar su tranca y con mi boca la dejé totalmente limpia y seca, me puse de pie y sonreí, le di su beso en la nariz y le dije que se lo había ganado y lo acompañé a la puerta.

    Lamentablemente él salió de viaje por unos días, y me quedé con su esposa, yo la notaba algo molesta y le pregunté que le pasaba, ella no me quiso decir, pero me invitó a salir en la noche, salimos con sus amigas y se nos pasaron las copas, al regresar a casa, le volví a preguntar y al calor de las copas me respondió: “lo que pasa es que tu tío es un puerco”; y yo le pregunté “¿Por qué?”. Ella me explicó que siempre quiere sacarle videos de ella masturbándose y que siempre que tiene sexo, él le pide que lo hagan con otras personas, de preferencia hombres que la quiere ver chupando una tranca de un extraño.

    Ella me preguntó que como veía la situación, yo un tanto maliciosamente le contesté que no tenía nada de malo, que son solo experiencias.

    Pues resulta que pasaron los días, y mi tío volvió a casa, y seguimos con nuestros juegos sexuales; pero resulta que recibí una llamada de mi novio que venía de mi ciudad, entonces les pedí permiso a mis tíos para que se quedara en la casa, a él no le pareció la idea, pero ella dijo que si, que podía usar la habitación de los huéspedes. Llegó mi novio y como llevamos una relación muy abierta le platiqué lo que estaba haciendo con mi tío, él en tono de broma me dijo que mi tía estaba buenísima y que le gustaría estar con ella, yo solo le di un empujón.

    Entonces una tarde, mi novio entró en la recámara y empezamos a desnudarnos, después de un rato de estar con él, me di cuenta que mi tío se encontraba espiándonos, entonces le dije a mi novio que si lo invitábamos, él dijo inmediatamente que sí, entonces me levanté de la cama, fui a la puerta e invité a mi tío a que se uniera con nosotros.

    Y así fue, de momento me encontraba acostada en la cama chupando alternativamente dos trancas, mientras ellos me manoseaban toda, después recosté a mi tío en la cama y me le monté, le di una cabalgada bárbara, mientras mi novio estaba de pie enfrente de mí, mientras le chupaba su tranca, después de un rato me pusieron en cuatro y primeramente uno y después el otro me penetraban.

    Fue delicioso los turnos que se daban conmigo, mi novio se recostó y yo me le monté, y empecé a cabalgar mientras le chupaba la tranca a mi tío; después de un rato le dije a mi tío, “por favor métemela por atrás, en el ano por favor”, él se puso detrás de mí, y empezó a empujar hasta que me la metió, estaba yo recibiendo una doble penetración, que hizo que tuviera cinco orgasmos; pero ya no pude más, me dolía mi vagina y mi ano…

    Entonces les pedí que me sacaran sus trancas, lo hicieron y como una vil prostituta me abalancé sobre los dos penes, dejando que ambos eyacularan en mi boca, en mi cara y en mis senos, estaba súper embarrada, toda llena de semen y cansadísima, así que me dormí y no supe nada de mi hasta la mañana siguiente.

    Al día siguiente los tres solo cambiábamos sonrisas durante el desayuno, era domingo, mi tía dijo que iba a salir a ver a unos de sus parientes y que regresaría por la tarde, mi novio y mi tío se sentaron en el sofá de la sala para ver el fútbol, acompañados de varias cervezas; por mi parte salí a tomar el sol como lo hacía frecuentemente.

    Al regresar después de un rato ellos seguían sentados en el sofá, y cuando entré se me quedaron viendo, puesto que entré en bikini, me sonrieron los dos, entonces me dirigí hacia donde estaban ellos y me hinqué, les saqué cuidadosamente a cada uno de ellos sus trancas, y los empecé a chupar, sin prisa alguna.

    Después de un rato estaba hincada en medio de las piernas de mi tío, cuando mi novio se puso detrás de mí y me la metió, así estábamos cuando de repente vi que mi tío tenía una cara de espanto, volteé y vi a mi tía viendo lo que hacíamos, quien sabe cuánto tiempo tenía ahí, yo me traté de separar, pero ella gritó que nos quedáramos así…

    Entonces se quitó la ropa y me dijo “con permiso”, se metió en medio de las piernas de mi tío, y se agachó y le empezó a chupar la tranca, después me pidió que se la diera con mi mano, estuvimos largo rato, entonces mi tía le pidió a mi novio que se pusiera de pie, ella le tomó la tranca y de un solo bocado se la tragó, y siempre volteando a ver a mi tío diciéndole que si le gustaba ver que su mujer era una puta chupadora de trancas.

    Como yo estaba adolorida del día anterior me separé y me fui a un sofá sola, entonces vi que mi tía, como perra en celo se comía ambas trancas, después se subió al sofá y le dijo a mi novio que se la metiera por el ano; él se reincorporó y así lo hizo, tenía unos gestos de dolor, pero después se fue moviendo más y más, de repente se separó de mi novio y sentándose como si la cargara mi tío, dejando ir todo su peso, se la incrustó en el ano, y abrió las piernas dejando al descubierto toda su vagina…

    Ella montaba fabuloso, tanto que me empecé a masturbar viendo lo que hacía, entonces tomó a mi novio de su tranca e hizo que se pusiera enfrente de ella, y que le hicieran una doble penetración, se veía formidable, parecía que nunca lo había hecho, entonces les pidió a ambos que eyacularan en su boca, los dos se desprendieron de ella y apuntando sus trancas a sus bocas, la llenaron de semen, ella tragaba y comió semen como desesperada, hasta que todo terminó.

    Mi novio regresó a su casa, después de este encuentro mi tía se dedicó a invitar a amigos suyos a que tuvieran sexo con ella y con mi tío, una vez invitó a cinco y con mi tío seis, de vez en cuando me invitaban, pero la verdad a mí ya no me gustó, porque perdí esas placenteras tardes con mi tío.

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  • Clase de manejo sale mal

    Clase de manejo sale mal

    Mi esposa Noemi siempre me decía que quería que le enseñe a manejar, así que un día nos fuimos a un lugar que casi no circula nadie, para el lado de Paraná de las Palmas.

    En ese camino suele a ver muchas quintas de verduras manejadas por bolivianos, pero poco tránsito peatonal, así que nos fuimos tranquilos, hasta que de repente sale de unas de las quita una camioneta de esas de llevar gente y mi esposa no llega a frenar del todo rozando una de sus partes, así que debimos parar y se bajan 5 tipos 2 grandotes y 3 de los que llamamos petacones.

    Cuando la ven además de iluminarse los ojos, le preguntan si estaba bien, y que le de los papeles para el seguro, a lo que les ofrezco pagar los daños, diciendo que yo manejaba así cubría el seguro.

    Uno de los grandotes nos dice que bueno en efectivo solamente que ya tuvo ese problema y que el otro sujeto se había hecho en tonto qué ahora solo efectivo y en este momento.

    Nosotros no llevamos efectivo ya que nos manejamos con tarjeta o transferencia, y él nos dice, que no es su problema, el solo acepta efectivo.

    Les digo que si quieren les dejo algo de seña para ir buscar plata al cajero a lo que dice, si como no, se queda ella y la toma de la mano, sabiendo a la camioneta junto con ellos, y veo a mi esposa que me gritaba que no la deje ir.

    A la media hora que regreso llamo a mi esposa al celular y no me atiende y me mandan un mensaje diciendo donde tengo que ir, a la vez de que tengo una mujer muy bonita, me apuro a llegar y cuando voy entrando a la quinta, veo a mi esposa corriendo casi sin ropa y detrás dos de los tipos, cuando bajo uno de los tipos grandote me pega y me arrebata la plata que traía, para entonces uno había agarrado a mi esposa y la tenía boca arriba le había arrancado la camisa y el corpiño, chupando así las tetas y besando de prepo, a todo esto el otro le saco los pantalones y su tanguita, dejando su vagina peladita a la vista de todos.

    A lo que se metió de cabeza a meter lengua en los agujeros de ella, haciendo a todo esto jadear a pesar de resistirse, el cuerpo ya decía lo contrario, el que besaba las tetas, bajo su cierre y subiendo hasta la cabeza de ella metió su pené en la boca haciendo que Noemi se lo chupara ya sin tanta resistencia.

    El otro se reía diciendo, ya está, esta ya está domada jefe, y empieza a penetrarla, sus tetas se meneaban con cada envestida del tipo y ella jadeaba cada vez mas, hasta que tuvo un orgasmo, con lo cual los tipos felices, lo que llevó al que la estaba cogiendo acabar dentro de ella y dejo el lugar al que estaba con la boca de Noemi, y el otro petizo aprovecho tener la boca de ella libre para meter su pené.

    Mientras tanto le digo al jefe porque nos hacen esto si tenía la plata ya, y me contesto que si no habría estado mi mujer el choque les habría arruinado el día, y que ella se los alegro, además a vos también te gusta lo que vez, mira como estas, yo sinceramente no me había percatado de que estaba excitado, el ver como gritaba de placer y se metía la pija en la boca como un helado.

    Una vez que los tres petizos hicieron lo que quisieron se acercaron los los jefes ya para todo esto Noemi tenía cupones, y leche por todos lados,

    Uno de ellos la manguerea para después besarla, como si fuera su enamorada, y ella respondía a los besos, mientras el otro besaba su espalda y metía su lengua por detrás de ella, haciendo gemir más a mi esposa, que a esta altura pedía que la cojan, a lo que los grandotes no se hicieron rogar, cuando se sacaron la ropa parecían tener un brazo entre las piernas, mi mujer no llegaba a chupar más que la cabeza y cuando uno la penetro grito arqueando su cuerpo, los tipos se reían y decían aún falta lo mejor.

    Y uno se acostó, haciendo que se subiera Noemi encima, acostándose contra el pecho, mientras el otro empezó con el trabajo de entrar por la cola, Noemi gritaba que no por favor que no entra y que le dolía, mientras el otro la agarraba contra su pecho fuerte, el que estaba en su cola se acuesta sobre ella entrando toda por detrás, y se escuchó un solo nooo ayyy de mi mujer, ahí empezaron a moverse como locos los tres Noemi besaba y acariciaba al de abajo hasta que tuvo un tremendo orgasmo ella y el de atrás, luego el que estaba adelante se pasó para probarla por la cola, consiguiendo también llenarla de leche su cola.

    Se quedaron un rato tendidos, para luego vestirse y dejarnos ir.

    Ella luego no dijo palabra de lo que pasó, pero sé que lo disfruto y yo verla así también.

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  • Gran escuela de hostelería (parte 12)

    Gran escuela de hostelería (parte 12)

    ¡Hola de nuevo lectores!

    Para resumir un poco a los que habéis seguido la serie, y los que os incorporáis ahora, recuerdo que la protagonista es Lexa, salía con un chico llamado Roel, al principio eran amigos con derecho a roce, pero el se declaró y se hicieron novios durante una corta temporada. Lexa empezó sus estudios de cocina y allí se enamora de un profesor llamado Jorge, con el que tiene muchas fantasías, empieza a no sentir nada por Roel, y él se da cuenta.

    Tienen una bronca muy fea en año nuevo y la relación se rompe. Lexa se va de fiesta con sus compañeros de la escuela y aparece una tensión sexual con su amigo Nico, pero sin sentimientos de por medio, ella sigue con Jorge en su cabeza. Pero Roel a ido a casa Lexa a arrastrarse por su comportamiento y han acabado teniendo sexo sin compromiso, Lexa sigue haciéndolo con Jorge en la cabeza.

    ¡Espero que disfrutéis de la parte 12, agarraros que se vienen curvas y mucho sexo!

    Parte 12:

    Lo ayudo a desnudarse y nos metemos en la ducha, abro el agua caliente y mientras cae sobre nosotros nos besamos, nos buscamos los cuerpos, el coge la esponja y empieza a lavarme, me da la vuelta para enjabonarme la espalda y, cuando baja a mi culo, mi cuerpo se tensa y vuelvo a la realidad, recuerdo el día de año nuevo y las lágrimas empiezan a brotar por mis mejillas y se mezclan el agua de la ducha, me giro y le digo a Roel:

    -Vete. -Roel se queda pasmado, me giro y veo su cara de sorpresa -Vete. -Repito, pero no parece que reaccione -¡Que te he dicho que vayas! -Roel pega un respingo parece que va a decir algo pero lo vuelvo a cortar -Por favor.

    Finalmente se mueve y sale de la ducha, yo me apoyo en la pared y me dejo caer en el suelo de la ducha, hundo la cabeza entre mis rodillas y lloro desconsoladamente mientras él se viste y se va. Oigo la puerta principal cerrarse y después de un rato llorando salgo de la ducha y me estiro en la cama. De repente me entra rabia por estar así por segunda vez, así que cojo el teléfono y llamo a mi amiga Ariadna, una amiga que hice durante el breve trabajo en el catering.

    -¡Hola! ¿Haces algo esta noche?

    -Hola Lexa, pues no, ¿tienes algo pensado?

    -¿Nos vamos de cena?

    -Vale, ¿al Awen?

    -¡Perfecto! ¡Me encanta ese sitio!

    -Pues te paso a recoger a las 9.

    -¡Vale, nos vemos!

    Me arreglo para la velada, llevo unos tejanos acampanados, una camisa blanca que me realza el pecho y las curvas de la cintura y la cadera y me pongo mi chaqueta sin cierre de polipiel que me queda de escándalo, pero aún tengo los ojos hinchados y cristalinos del llanto. Al poco llega Ariadna, me subo al coche, me mira con cara de preocupación, yo le dedico una sonrisa melancólica, tuerce el gesto y se pone en marcha hacia el restaurante. Al llegar nos atiende una chica, va muy elegante, y nos acompaña a nuestra mesa. El restaurante es muy elegante, y está decorado con motivos gallegos muy finos y de muy buen gusto.

    Viene un camarero, nos ofrece la carta y nos toma nota de lo que vamos a beber, Ariadna se pide un vino blanco, yo me decanto por un vino tinto, aunque es cierto que me encantan los canelones de vieira que hacen aquí, hoy me apetece más un entrecot con guarnición de pimientos del padrón y salsa de pistacho para acompañar, así que el tinto es mejor opción que el blanco. Mi amiga se pide una ración de pulpo a la gallega y unas vieiras con foie que tienen pintaza. Mientras esperamos la comida la pongo al día de todos estos meses en la escuela de cocina y de lo ocurrido hace unas horas.

    Cuando está en plena charla motivadora la miro a los ojos y me vienen recuerdos a la cabeza de aquella noche que compartimos las dos juntas. Ariadna es abiertamente lesbiana, yo soy hetero, pero aquella noche la disfrutamos, aunque no es lo mismo que hacerlo con un hombre, no me disgusto el resultado.

    “Fue después de un servicio, nos encargábamos del catering de una empresa muy importante, nos pagaron hasta el hotel, por el desplazamiento que hicimos, quedaba muy lejos. Me tocó compartir habitación con Ariadna entonces ella tenía 24 años y al poner la televisión estaban dando “Desobediencia”, una película de una chica judía que muere el padre y al volver a casa para su entierro se reencuentra con su amiga por la que siente algo más, pero la homosexualidad no está bien vista en la religión judía ortodoxa. Nos pusimos a verla y en su escena de sexo Ariadna, no se como, noto que me excitaba.

    -¿Lo has hecho alguna vez? -me sonroje.

    -¿Con un chico o una chica?

    -Tengo un amigo, estamos explorando un poco.

    -¿Quieres explorar más? He notado como te excitabas hace un momento… -¡Ay madre! ¿Como lo ha sabido?

    -No te preocupes, es normal, soy mayor y se detectar esas cosas, si quieres probar…

    -Vale. -no se de donde salió ese “Vale”, apenas lo pensé, era como si mi subconsciente estuviera esperando la ocasión. Ariadna se baja de su cama y se tumba a mi lado.

    -¿Segura? -pregunta mientras pone la mano en mi mejilla sonrojada, asiento con la cabeza y entonces se acerca y me da un beso tierno, en el que al cabo de unos segundos nuestras lenguas empiezan a reclamarse.

    Ella se tumba sobre mi y sigue un poco más el beso y entonces empieza a desnudarme, lo primero que hace es liberarme el pecho, y juega con mis pezones, los chupa y los pellizca mientras mi cuerpo se arquea bajo el suyo. Baja un poco más me descubre el sexo, me abre las piernas y ya soy toda suya, me tiene expuesta cada centímetro de mi piel es suyo ahora. Se levanta y desnuda, yo disfruto del espectáculo se me acerca y me susurra:

    -Ahora vas a probar tu primer coño, mientras yo pruebo el tuyo. -solo de oírlo, me he mojado.

    Se sienta sobre mi cara y tumba el resto del cuerpo y entonces empiezo a sentir como empieza a chupar y yo hago lo mismo. Mmmm… me gusta el sabor de su coño, así que no solo chupo, sino que empiezo a succionar su clítoris, lo noto palpitar en mi boca, y siento como se tensa sobre mi y para de chuparme, empieza a temblar, sus piernas me aprisionado la cara, pero me da igual, yo sigo con la succión y de golpe me encharca la cara en un squirt y se derrumba en la cama, aun tiene convulsiones, me incorporó le pongo la mano en el pecho , su corazón va a mil por hora.

    -¿Estas bien? -estoy asustada, mi tono lo dice todo. No contesta pero se echa a reír, bueno, supongo que eso es que si.

    -Ha sido el mejor orgasmo de mi vida, no llevamos ni 5 minutos que ya me has hecho correrme… me ahora me toca a mí hacer que toques el cielo. Voy a tener que improvisar…

    Se le levanta de la cama y me tiende la mano, me dirige a la ducha, la enciende y comprueba la temperatura mientras yo sigo ahí pasmada, aun no sé qué me depara, aunque el 69 me ha gustado, no he llegado al orgasmo, pero su mirada promete muchísimo.

    Cuando considera que está bien la temperatura, me tiende la mano para que me acerque, me agarra de la cintura, me abraza y me besa mientras camina poco a poco hasta la cascada de agua, está muy caliente y, por un momento, doy un respingo de dolor, pero enseguida me acostumbro a la temperatura, las manos de Ariadna me recorren el cuerpo, se entretienen en mis nalgas, sus dedos buscan la entrada a mi sexo, y finalmente lo consiguen, del placer que siento le muerdo el labio inferior y ella gime, da un paso atrás sacando los dedos de mi interior, me dedica una sonrisa maléfica y dice:

    -No no, nada de correrse todavía, aún me queda mucho que explorar en ese cuerpecito…

    Entonces me sujeta de cintura, me da la vuelta y empuja mi espalda, me indica que me apoye mis manos en la pared y me abra bien las piernas. Oigo como abre un bote de gel y huele a avena, me gusta ese olor, la cascada cae con fuerza sobre mi espalda, con tanto vapor me cuesta respirar, pero eso aún me pone más. Empieza un masaje con el gel por mis nalgas, se desvía hacia mi raja, se para un momento en mi culo, me tenso y giro la cabeza, ella se da cuenta y me dice:

    -Si no estás preparada no iremos por aquí, tranquila, hay muchas maneras de sentir placer.

    Mi alivio es instantáneo, y sus manos viajan más abajo de mi raja, enjabona bien toda la zona, noto como me palpita el sexo y entonces coge la manguera de la ducha, y empieza a aclararme todo el jabón, enfoca el chorro hacia mi sexo y siento como entra agua en mi interior, me revuelvo, pero dice:

    -Has de estar quieta, quiero esto bien limpio para lo que sigue.

    Sin dejar de apuntar el chorro sobre mi sexo, empieza a meter y sacar un dedo y rápidamente inserta otro más, mis piernas empiezan a temblar y yo pese al calentón que tengo empiezo a tiritar de cintura para arriba, allí donde me daba el agua caliente, ahora se ha enfriado y tengo los pezones duros como piedras y la piel de gallina. Ella deja la tortura y me dice que incorpore y me gire, obedezco y se echa a chuparme los pezones y jugar con mis pechos.

    Yo le cojo la cabeza y la aprieto contra mí, la sensación de frío se va desvaneciendo y siento ardor en mi sexo, quiero correrme ya, pero parece que me lea la mente y para de nuevo… es muy frustrante, pero muy excitante a la vez. Entonces vuelve a colocar la manguera donde estaba, nos vuelve a regar justo encima de la cabeza, ella se arrodilla ante mí y dice:

    -Ahora sí que te vas correr, pero tienes que mantenerte en pie, no quiero que te caigas, puedes apoyarte en las paredes, ¿entendido?

    Asiento con la cabeza, aunque no se si seré capaz con lo que me temblaban las piernas antes… Empieza una deliciosa tortura con su lengua, llevo mis manos a su cabeza y miro el gran espectáculo, con sus manos me abre la piernas y se abre paso hacia mi sexo, me mete dos dedos en el interior y yo me tenso por completo, hago fuerza otra la pared para no caerme e inclino la cabeza hacia arriba, la tensión no me deja bajarla… Ariadna hace una pausa con su lengua y me pregunta:

    -¿Lista para correrte? -asiento con la cabeza, pero no le es suficiente

    -No te oigo…

    -¡Sí, joder! -me da un cachete en el culo.

    -Pues allá vamos cariño.

    Su lengua vuelve a la acción, los dedos entran y salen de mí, me cada vez que entra hace palanca en mi interior y me retumba por todo el cuerpo, su cabeza cada vez aprieta con más fuerza mi monte de venus y sus dedos cada vez entran más fuertes dentro de mí, cuando lo cuerpo empieza a temblar deja los dedos en mi interior, se levanta, apoya su frente contra la mía y me dice:

    -Ahora te vas a correr mientras me miras los ojos, dedícame este orgasmo.

    Me llevo las manos a su cintura y empieza unos movimientos circulares con los dedos que hacen ventosa en mi interior y esa es mi perdición, la miro a los ojos y mientras suelto un gemido largo y tendido me dejo ir en un gran orgasmo con squirt que se mezcla con el agua de ducha, mientras resbalo por la pared y Ariadna me acompaña hasta el suelo…”.

    Algo me saca de ese recuerdo, esa colonia la conozco, me giro y me quedo pálida, en la mesa de atrás está sentado Jorge con tres hombres más.

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  • Viaje improvisado y retorno inesperado (dos policías)

    Viaje improvisado y retorno inesperado (dos policías)

    Hola nuevamente.

    En mi relato anterior, les conté de Samuel, la forma como lo conocí y lo que fue pasando después. En contexto, Samuel vivió un tiempo en condición de calle. Y de tanto hablar y fumar juntos se dio entre nosotros una relación que se convirtió hasta hoy en lo mejor que nos pasó a los dos.

    Ya llevamos como pareja varios meses, vivimos juntos, una relación que es solo para nosotros, ya que nadie conoce nuestra relación, incluso nuestras familias. Esta es la continuación de esa historia.

    Ahora, hace unos días Samuel recibió una llamada, que obviamente no iba a recibir si estuviera en las condiciones de antes, ahora que está trabajando y tiene un buen sueldo, su familia se acordó de él, cuando su papá, estaba agonizando para que lo viera en sus últimos momentos, además, de pedirle plata para los arreglos del funeral. Fuimos los dos, obviamente solo somos amigos para todos los presentes, más considerando como miraban todos a Samuel, de manera despectiva, imaginando si nos llegábamos a presentar como pareja.

    La cosa es que, estuvimos en la despedida, falleció el caballero, dos días larguísimos entre que velaban y el entierro, y debo decirles que aún no bajaba en féretro al hoyo; y los dos ya estábamos de regreso a nuestra ciudad y a nuestra casa. Obviamente él se quedaba en la casa de su mamá y yo en una residencial en el centro de la ciudad, y el pasó a buscarme y antes de irnos nos pusimos al día, no lo había tocado para nada en dos días. Ni un beso; nada. Entró a mi habitación, y en el primer beso y en lo que duró, nos desnudamos, nos metimos a la ducha, y tuvimos sexo, tranquilo haciéndonos de todo los dos para los dos.

    El arrodillado frente a mí en el habitáculo de la ducha, mentía y sacaba mi pene de su boca, lo lamía y chupaba con deleite. Después era mi turno, yo quería chupa su pene idealmente hasta que acabara, se paró frente a mí y mientras caía el agua sobre nosotros, saboreaba su pene metiéndolo y sacándolo despacio disfrutando cada envestida. Ninguno acabó la meta era otra, me levanté, el volteó como adivinando, y entregó su culo mojado, mis dedos dilataron lo justo su ano, y posicionando mi pene justo en la entrada de su culo, fue abriendo sus nalgas para para entrar en su culo, mientras gemía de placer, de una manera tan rica que más me excita.

    Estuvimos entre pausas, 15 minutos, para que mi pene llenara ese culo tan rico de mi semen caliente en un final épico que él lo coronó eyaculando su leche caliente en mi boca, dándome chorros de lecha caliente que quedaron parte en mi boca, y chorrearon por mi pecho. Terminamos la ducha y dejando la habitación, salimos rumbo a nuestra casa.

    Salimos en la tarde. Medio almorzamos y partimos. En el camino hablábamos de lo extenuante del velorio y que durante esos dos días y medio no habíamos podido darnos siquiera un beso ni mucho menos sexo y eso nos fue calentando.

    Veníamos solos casi cayendo la noche… y decidimos para un rato para descansar (habíamos dormido poco con los del velorio y funeral) en el camino, están las ruinas de una vieja estación, lo que queda de los muros de casa de hace mucho tiempo virtualmente abandonadas, entramos al sector y nos estacionamos detrás de uno de esos muros, bajamos yo encendí un cigarrillo mientras mirábamos lo que quedaba de ese pueblo y Samuel me toma me abraza y me un beso, que obviamente correspondí con agarrarlo de las nalgas como poniéndonos en ese momento al día con nosotros.

    Aprovechamos que está cayendo ya la noche, seguíamos besándonos, le quité la camiseta, y él a mí, pero, yo quería hacerlo mío -de nuevo- fueron dos días y medio que ni siquiera le di un beso; dos días y medio que quería tenerlo en mi cama, para hacerle el amor y no podía. Fuimos de a poco quitándonos la ropa para quedar desnudos, total ya caía la noche, estábamos lejos de la carretera y se supone nadie andaría por ahí.

    Debo decirles que recuperamos en parte el tiempo que perdimos estos días, sentir el sabor de su pene erecto en mi boca, y el mi pene en su boca, rozarnos desnudos al intemperie, tenerlo en cuatro para lamer su culo y prepararlo para mi pene, era y excitaba más. Estábamos tan metidos en lo nuestro que descuidamos cualquier cosa que pudiera ser o pasar cerca de nosotros, solo oíamos vehículos en la distancia que iban y venían por el mismo camino en que nosotros íbamos antes de entrar a lo que quedaba de la estación.

    Totalmente despreocupados del entorno y lo que pasaba. Cuando estábamos tan calientes, el apoyo a una de las paredes poco inclinado hacia atrás, y mi pene entraba y salía de su culo mientras gemía, y yo le daba despacio pero con ganas, para aprovechar el momento. Estuvimos mucho rato, cuando un ruido cerca que (según nosotros) no debía ser, nos alertó en una abrupta y desagradable interrupción.

    No nos dimos cuenta que una patrulla de la “policía” (aquí se llama de otra manera) había aparcado al lado o cerca de donde habíamos dejado nosotros nuestro auto. Y hay lo de “totalmente despreocupados”, porque estaban con faro busca caminos, y con baliza. Solo le faltó la sirena y el cuadro estaba completo.

    Los policías apagaron el busca caminos y la baliza y estuvieron -no sabemos cuánto tiempo- mirando lo que hacíamos. Cuando nos dimos cuenta que estaban ahí dos personas, mirándonos que al verlos mi pene salió de Samuel, y caímos al suelo buscando algo para cubrirnos. Los dos observantes estaban -mirándoles- la cara, totalmente deleitados y más que calientes, y entre las disculpas que balbuceamos Samuel y yo, se acercaron y nos pidieron tranquilidad.

    No sé cómo, en ese momento, estando desnudos, en medio del sexo, en un lugar público y con prohibición de acercarse o entrar al recinto. Mas con el culo de mi novio dilatado, y mi pene durísimo, No sé cómo, podríamos estar “tranquilos”.

    Nosotros tratando de vestirnos, y ojalá poder salir ilesos de ahí. En ese entre tanto, el “policía” mayor, se puso en el lugar del policía malo (aunque era el que tenía más cara de caliente) se acercó y empezó a dar catedra de lo que habíamos hecho, y donde. Que era un lugar protegido (cayéndose a pedazos desde hace años) pero, protegido como patrimonio y otras cosas más y se acercó, para terminar de preguntando “Como íbamos a arreglar esto, para que nadie salga perjudicado” por en sus palabras “un momento de calentura, lo tiene cualquiera” y agarrando con fuerza la nalga de Samuel y la mía nos preguntaron, como lo resolvíamos.

    Reconozco que nos tiramos al suelo, cuando nos preguntó. Por imagen ante familia y trabajo, que por cierto nadie conoce lo nuestro, íbamos a hacer cualquier cosa, para evitar una sanción mayor, y esperábamos que fuera de la mejor manera.

    Cuando los dos policías, nos dicen a modo de consulta “como íbamos a resolver esto” se me vino a la mente el pago de algo, pasando por alto ir a la prefectura. Pero, eso puso en duda cuando la mano del “policía”, nos levantó por las nalgas, y buscó en particular el ano dilatado de Samuel. Lo que vino después no fue más alentador, quitándose parte del uniforme, nos pregunta por nosotros, y le contamos como iba lo de nosotros y el mismo planteó la forma de resolver el entuerto.

    Samuel estaba atónito, asustado, yo sudaba de miedo, ya nos veíamos en un calabozo. Imaginando incluso que por el ingreso, todos tendrían que saber el motivo de por que llegamos ahí. Mi pene ya no estaba duro, estaba tan asustado como yo creo. Y no fue mejor cuando entró al juego el segundo “policía”.

    A partir de este momento, se volvió todo muy sombrío, casi siniestro. Más cuando ya había caído la noche y solo nos veíamos la cara con la tenue luz que da la luna en uno de sus menguantes. Después del tiempo que da fumarse un cigarro, se puso detrás de Samuel y agarrando su pene, empezó a sobajear sus nalgas, y abrirlas hasta encontrarse con su ano. Samuel casi lloraba, lo propio hizo el segundo “policía” conmigo. Llevando mi mano hasta su pene que estaba duro debajo del pantalón de uniforme, bajó el cierre de su pantalón y ordenó que sacara su pene.

    De donde estaba Samuel escuchaba lo mismo y cuando descubrimos sus penes -por cierto, enormes- nos dieron a elegir, como “arreglábamos esto”. Un mamón que significaba ir a la prefectura, con cargos de atentado contra la moral, por tener sexo entre dos hombres en un lugar protegido, patrimonio cultural o “en cuatro para que nos metieran su verga y con eso todo quedaba hasta ahí, no ha pasado nada, y cada pareja a su casa.

    Mi corazón y el de Samuel latían a mil por hora, ambos sabíamos que estábamos a nada de ser violados prácticamente, por dos policías calientes que se iban a aprovechar de lo que habíamos hecho, para abusar de nosotros.

    Para los dos, primordial era quedar sin antecedentes, o lo que fuera que judicialmente pudiera acontecer igual que para Samuel y decidimos entregarnos. Solo le pedimos hacerlo en el maletero de mi auto que tenía los asientos abatidos y daba espacio para hacerlo tranquilos y talvez algo más cómodos, además, la empezaba a enfriar la noche. Los dos accedieron. Se terminaron de desvestir, mientras yo abría el portalón de auto y ordenan que subamos primero, ya los cuatro dentro los dos “policías” vestidos solo con sus botas desatadas se dan un beso, mientras se toman el pene cada uno.

    Obviamente más cómodos, nos acomodaron en cuatro, el más joven tomó a Samuel y el mayor detrás de mí, la espera en esa posición mientras se ponían los preservativos, se hizo larguísima, sentía los sollozos de Samuel, y mi corazón estaba que se salía del pecho. Básicamente no fueron agresivos, mientras sus miembros apuntaban a nosotros, hubo una pausa en la que los dos solo esperábamos una envestida brutal, pero no, entre caricias en la espalda y nalgas, sentí el gemido de la penetración a Samuel, que encorvó su espalda casi quedando en vertical. En lo que a mí respecta, ese gemido fue literalmente un grito, a pesar que quien estaba detrás de mi, no entró tan fuerte.

    No fue fuerte o agresiva la penetración del hombre, para nada. Fue lenta. Pero, a mí, esta era la segunda vez que me penetraban. La primera fue hace muchos años, cuando no debía aún haber sido penetrado, pero, de ese momento entendí que me gustaban los hombres.

    Las embestidas, casi eran amables, cada vez que entraba era un grito de dolor, que trataba de hacerlo menor bajando más la intensidad de su penetración. Lo mismo hacia el otro con Samuel, que estando acostumbrado que mi penetración, era otro hombre que esta vez quien lo follaba. Podíamos vernos, la luna alumbraba lo suficiente para eso, nos habían puesta tan cerca que podíamos mirarnos y nos tomamos de la mano, así no sé cuánto rato, entrándonos hasta que intensificaron los dos y sus pene entraba más profundo y más duro pasta que en un grito, acabaron dentro de nosotros. Los dos casi a miso tiempo en una sincronía candente perfecta.

    Se quedaron dentro de nosotros en una silencio que nos pareció extraño, cuando Samuel me dice que mire hacia atrás y están los dos dándose un beso, que se veía más hermoso el cuadro estando iluminado con la luna.

    Se besaban mientras su penes se ponían ya flácidos, cuando me retiré para tratar de ajustar nuevamente mi esfínter, que pensé estaba destrozado, porque dolía mucho, después de ese beso, ente ellos se quitaron el preservativo que estaban llenos de semen, y sus penes ya flácidos, estaban empapados de semen también, en eso el poco más joven le tomó el pene al mayor y se lo lavó con la boca, se lo metió en la boca y se bebía la leche que pudiese haber quedado ahí. Y sin ser menos el mayor, también le chupó el pene a su compañero, para levantarse y volverse a besar.

    Este par, se besaba como si no hubiera ya mañana, dio la sensación de que se olvidaron de nosotros, pero no. Dejaron el beso y el mamón que se dieron quitándose entre ellos el condón, se acercaron a nosotros extendieron la mano para ayudarnos a ponernos de pie, nos “dieron permiso” para vestirnos; ellos se vistieron también y antes de despedirse, nos preguntan si tenemos cigarrillos, y si les convidamos un par.

    Mientras fumábamos los 4 esta vez, nos cuentan sus historia de cómo llegaron a quererse. Mas que como compañeros de trabajo, como pareja en procedimientos. Todos los años juntos, en que pasaban días enteros, hacían todos juntos incluso dormir en la misma habitación en ocasiones, los llevó a sentimientos diferentes, que solo habían expresado con masturbación los dos en la misma habitación.

    Solo se habían animado a besarse, cuando nos estaban penetrando o follando a nosotros, que se querían entre ellos, independientemente de sus parejas mujeres y matrimonio. Con todo eso, se disculparon, y nos propusieron juntarnos ¡No para follarnos como hoy! Pero, porque no, hacer una buena amistad, considerando que estábamos “socialmente en lo mismo”.

    Les reconozco que lo que nos pasó después de hacer el amor con Samuel en ese lugar, nos llevó a pensar en una denuncia, pero, cuál sería el título de eso. -Denuncia por presunta agresión sexual de dos “policías” a pareja de hombres homosexuales que tenían relaciones sexuales en ruta a la ciudad- o que se yo. No sé, nos habíamos ido con dos números de teléfono, llegaos a la casa nos metimos a la ducha, para quitarnos el bochorno de lo que nos pasó. En la noche recibimos un mensaje, era del mayor saludándonos, nuevamente “disculpándose” e invitándonos a reunirnos a beber algo, en algún momento.

    Recibimos ese mensaje el mensaje fue hace tres días, en que también pasó lo del sexo, en la estación y todo. Después de ese mensaje, nos hemos escrito y hablado, como amigos, y quedamos hoy de juntarnos, vamos a ir a un pub a tomar algo los 4. A conversar y conocernos; -conversar y conocernos…

    Supongo que esa será una tercera parte.

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  • Finalmente descubrí que mi esposa es una puta (2)

    Finalmente descubrí que mi esposa es una puta (2)

    Recordaran que entre Manuel y yo (el esposo de Stella) nos la follamos en el apartamento de Manuel, ellos quedaron de follar al día siguiente por la tarde, yo llamé a Manuel y le comenté que ya me iba y que se follara bien a mi mujer, y a mi esposita la bese le metí mano y la muy puta estaba sin ropa interior, me despedí de mi mujer recomendándole que se follara muy bien a Manuel. Salí de casa dejando activadas todas las cámaras de la sala y de la alcoba activadas para gravar todos los movimientos y desde mi celular podía observar.

    Manuel muy cumplidor llegó a la casa 10 minutos después, mi mujer le abrió, entró y bajaron a la sala, allí mi mujer tenía sendas copas de vino y brindaron por la tarde que tenían para follarse mutuamente. Se sentaron en el sofá y comenzaron a charlar y a degustar el vino, al rato Manuel comenzó a besarla y ella correspondiendo a los morreos del macho, se comían literalmente sus bocas y sus lenguas entrelazadas, Manuel le bajó la blusa, la puta de mi mujer no tenía sujetador, luego comenzó a chuparle esas hermosas tetas que tiene mi esposa y comenzó también a gemir suavemente y le sobaba el pene por encima del pantalón, ahí estuvieron como 15 minutos.

    Mi esposa se puso de pie y dejo caer su falda quedando completamente desnuda, se recostó en el sofá se abrió de piernas ofreciéndole su chocho a su macho de turno, Manuel se había desnudado, dejando solo sus bóxer donde se le notaba una tremenda erección, Manuel siguió chupándole las tetas a la zorra de mi mujer y fue bajando besando y lamiendo lentamente la piel de su abdomen, el ombligo, llegando al monte de venus, besando los labios de la vagina, lamiéndolos y penetrando ese lindo chocho con su lengua, la puta de Stella gemía como una verdadera zorra, gritaba.

    Manuel le estaba chupando y mordiendo su clítoris al tiempo la follaba con dos de sus dedos, ella con sus manos lo clavaba contra su concha y pedía más, Manuel aumento el ritmo de la follada metiéndole con fuerza y rápidamente sus dedos y chupando con fuerza el botoncito aquel, hasta que la muy puta exploto lanzando flujos vaginales a la cara de su macho, fue tal su corrida que alcanzo para el sofá, quedando exhausta de placer.

    Ella le dice a Manuel ahora me toca a mí, se sentó y de un jalón le bajo los bóxer a Manuel saltando su verga apuntando a techo, ella lo cogió y lo lamia como helado fuera, lamía su tronco hasta llegar a sus huevos, y se metía los huevo a su boca y los chupaba, subió lamiendo por el tronco, se entretuvo un momento con el frenillo lamiendo y chupándole el glande y de pronto se metió toda la verga en la boca comenzando la muy zorra una mamada de verga de campeonato, Manuel de pie comenzó a marcar el ritmo de la mamada, la tenía cogida por la cabeza y la follaba por la boca, la muy perra tenía arcadas, se lo sacaba y de nuevo se lo metía y chupaba con fuerza.

    Manuel le dijo, doña Luz me voy a correr y ella con más fuerza se chupaba esa verga hasta que Manuel exploto llenando se semen su boca, la muy puta simplemente se tragó toda la corrida, lo poco que le corría de semen por su barbilla lo recogió con sus dedos y se tragó el semen, siguió mamando la esa verga dejándola brillante y erecta.

    Manuel fóllame, gritaba la puta zorra de mu mujer, te quiero dentro de mi chocho, penetra esta puta deseosa de tu verga, Manuel puso sus piernas en sus hombros y se la metió de un solo empujón, ella grito de gusto, gritaba: siii siii pártame el chocho con tu verga, dame duro, me gusta tu verga pero fóllame con fuerza, folla esta puta sedienta de verga, Manuel se esforzaba aumentando el ritmo y la fuerza del meter y sacar su polla del chocho de mi mujer, ella gritaba: dígame puta mi macho, grítame que soy una zorra puta.

    Y Manuel decía señora Luz eres una zorra puta, follaron como 20 minutos y llegaron sincronizados al orgasmo, el macho le lleno el chocho de semen a la puta de mi mujer y mi mujer le baño las bolas a su macho con sus flujos vaginales, cayeron una al lado del otro cansados de la lucha de cuerpos y de la tremenda follada.

    La película narrada la veía en mi celular, sin tocarme me había corrido un par de veces, mientras los amantes descansaban, yo ya estaba terminando mi trabajo, llamé a mi amigo Jairo y lo invite a follarnos una zorra en mi departamento (Jairo no conocía a mi esposa), como en el trío, ustedes recordaran que la puta de mi mujer decía que tenía la boca libre para otra verga, pues ahí se la llevaba y que verga, mi amigo tiene 27 centímetros de carne cilíndrica con un diámetro de 6 centímetros, recogí a mi amigo y rumbo a mi departamento.

    Llegamos hacia las cinco de la tarde entramos y bajamos a la sala sin hacer ruido, Manuel y Stella dormitaban en el sofá, mi amigo se sorprendió por ellos estaban desnudos, le hice una seña y nos desnudamos, me acerqué a la zorra de mi mujer y comencé a besarla, sobarle las tetas y le metí par de dedos en su coño, que ya se había aseado, eso sí, muy puta pero muy aseada, ella despertó y siguió besándome y me decía mi amor ya llegaste y le dije y te traigo una sorpresa, ella pregunto, ¿cuál? Le dije, te traigo una verga de 27 centímetros, mi amigo Jairo nos ayudará a complacerte por todos tus agujeros.

    Ella se calentó rápido, Manuel lleno copas con vino para todos, y brindamos por la guarra, zorra y puta de doña Stella, muy cortésmente Jairo la abrió de piernas y le comió el chocho como a ella le gustaba, porque decía: que rico que me comes el chocho cabrón, mejor que mi marido y Manuel, ella exploto corriéndose y diciendo quiero que tu amigo me folle con esa vergota, la quiero sentir muy adentro, Jairo fóllame, métela despacio porque su verga es más grande que la de mi marido y que la de Manuel, Jairo se la fue metiendo centímetro a centímetro, ella gemía diciendo que rica verga, me llena todo el chocho, Jairo de un golpe de riñón se hundió hasta los huevos y se quedó inmóvil.

    Mi zorra comenzó suavemente a moverse porque la verdad estaba empalada, entonces Jairo a mi señal se recostó de espalda, y pude ver que Manuelito no había perdido su tiempo y ya le tenía el culo follado, yo estaba a mil observando cómo se follaba Jairo a mi mujer, en un mete saca lento pero total, la sacaba toda y volvía a empalarla, ella gritó y tomo el control cabalgando a Jairo, yo me coloque atrás y comencé a penetrarle el culo, lentamente hasta que mis 23 centímetros estaban dentro de su recto, la presión de este par de vergas es excitante y mi mujer se sentía en la gloría al tener estas vergas dentro de su cuerpo.

    Ya estaba follándonos duro, se empalaba solita, abría sus piernas para que la verga de Jairo entrara toda, yo le abría sus nalgas para meter mi verga completa en su culo, y Manuel se colocó de tal forma y le metió su verga en la boca a la puta zorra para que no gritara tan fuerte, y le follaba la boca al ritmo de la doble penetración, nos sincronizamos y follamos y follamos hasta que explotamos los cuatro simultáneamente, la zorra con sus tres agujeros llenos de semen y las guevas de Jairo bañadas por los fluidos vaginales de la zorra. Descansamos y bebimos vino.

    Una vez recuperados por que la puta de mi mujer nos chupo la verga a los tres, es una mamadora de maravilla, pasamos a la alcoba y yo me senté en la cama con mi espalda apoyada y mi verga erguida, Stella se sentó en mi verga metiéndosela por el coño y dándome la espalda, comenzamos a follar suavemente, le hice una señal a Jairo y él se acercó con su verga erecta y dura como una roca, la puso a la entrada de su concha y presiono mi verga y fue empujando hasta que entró, mi mujer gritaba, tanto que le tape la boca y le dije a Manuel: póngala a mamar.

    Y comenzamos de nuevo a follarla en una doble penetración vaginal, la zorra de mi mujer gemía de gusto, decía: mis cabrones pártanme el chocho con sus vergas, y seguía mamando, lo sacaba para decir: más, más mis cabrones, fóllenme duro, quiero sus vergas bien adentro de mi concha, rómpanme el chocho. Y seguimos follando hasta un nuevo orgasmo de los cuatro, todos caímos rendidos, cansados y la zorra puta de mi mujer estaba super cansada. Creo que nos dormimos.

    Despertamos como a las diez de la noche y volvimos a follarnos la zorra, todos pasamos por sus diferentes agujeros, cada uno le folló a la puta de mi mujer, el culo, el chocho y la boca, siempre tuvo los tres agujeros llenos de verga, llegando el amanecer, hacia las 2 am todos nos quedamos dormidos hasta no sé qué hora.

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  • Calor, hombres, baile y mi esposa

    Calor, hombres, baile y mi esposa

    Después de haber platicado varios días acerca de la fiesta de fin de año de la empresa, mi esposa y yo decidimos acudir. No era la fiesta ordinaria donde acudían todos los empleados, si no una fiesta un poco más privada donde únicamente acudían cerca de 30 personas.

    Mi esposa no me había acompañado antes a una reunión de mi trabajo actual y estaba preocupada por la vestimenta a elegir. Ella es bastante recatada en el día a día, si acaso algunos jeans debido a su corte permiten develar su excelente trasero y algunos pullovers y blusas dejan ver sus abultados pechos. Es bajita de estatura y curvas bastante perceptibles, con unas piernas que, en las contadas ocasiones que se anima a mostrarlas, atraen bastantes miradas morbosas debido a su tono de piel claro y lo bien torneadas que son.

    Debo mencionar que la fiesta sería en un centro vacacional donde cuentan con 1 par de salones de fiestas, lugar para acampar, alberca techada, habitaciones y zona de cabañas. La zona en sí, aunque alejada, tiene un clima bastante templado, lo que se agradece en esas fechas.

    Mi esposa decidió llevar un vestido que compró en un viaje a la playa, de tela delgada, un poco más abajo de la rodilla y no muy ajustado para estar cómoda.

    Llegamos al lugar cerca de las 6 de la tarde, anticipándonos un par de horas al evento. Notamos demasiadas personas llegando al lugar, después nos dirían que había otro evento de una empresa localizada en un estado cercano con una cantidad similar de personas a la del evento que nosotros acudiríamos.

    A pesar de la cantidad de personas alcanzamos una de las últimas habitaciones, en principio buscábamos una cabaña para mayor privacidad y comodidad pero ya habían sido ocupadas en su totalidad.

    Nos dirigimos inmediatamente a la habitación para bañarnos y arreglarnos, pero una vez ahí decidimos acudir primero a la piscina techada, la cual cerraba a las 7:30 pm. Nos dimos una ducha rápida, nos pusimos nuestros trajes y nos dirigimos a nadar.

    Para nuestra sorpresa la piscina estaba semivacía con algunas personas dispersas principalmente en las esquinas. Aprovechamos esta oportunidad para nadar a nuestras anchas.

    Unos 10 minutos después de nosotros llegó un grupo de 5 personas, 2 mujeres y 3 hombres, los cuales se situaron cerca de nosotros y comenzaron inmediatamente a nadar.

    Después de chapotear unos minutos mi esposa decidió quedarse en uno de los camastros esperando a que yo me cansara.

    Al pasar un par de minutos noté que se encontraba conversando con una de las mujeres del grupo vecino. Ambas se encontraban bastante entretenidas y continuaron así bastante tiempo. Los hombres del grupo salieron de nadar y se dirigieron hacia los baños. Yo decidí hacer lo mismo, y tomando mi toalla caminé en la misma dirección. Cuando llegué ellos estaban cambiándose y sin que lo notaran yo ingresé a una de las cabinas individuales.

    Dos de ellos eran hombres maduros de alrededor de 50 años, mientras que el tercero tenía unos 36. Su plática se enfocaba en el evento al cual acudirían. Esperaban tener una gran noche de copas y obviamente admirar a sus compañeras con vestimentas diferentes a las de oficina, formales y aburridas. Entre los comentarios escuche que uno de ellos esperaba poder ver a la vecina de piscina, mi esposa, con un vestido cortito para volver a admirar sus piernas y pechos, lo cual fue celebrado por los otros dos agregando comentarios sobre su trasero. Mi primera reacción fue de molestia, pero una extraña excitación también me invadió al escuchar a otros hombres dirigirse de esa forma hacia mi esposa.

    Una vez que se retiraron espere un momento y después salí de los baños, cuando llegué a la piscina ya no se encontraban ahí, mi esposa y yo regresamos a la habitación para una nueva ducha y vestirnos para la fiesta.

    Ella se puso el vestido ligero y unos tacones que dejaban al descubierto su pie, sin joyería ni maquillaje. Esta sencillez la hacía lucir fresca y hermosa.

    Llegando a la fiesta de inmediato comenzamos a convivir con mis compañeros y compañeras a loa cuales mi esposa lea cayó muy bien, en especial al encargado de logística, Jorge un ingeniero de 52 años que había acudido sin su esposa y que buscaba platica constantemente con la mía.

    La velada transcurrió bastante divertida, con baile, vino y pláticas. Mi esposa bailó con algunos compañeros y sin excederse, tomó un poco más de lo normal. En un principio los bailes con Jorge fueron normales e inclusive llegué a notar que ella no lo disfrutaba tanto, buscando regresar rápidamente a la mesa conmigo, pero entre más entraba la noche tardaba un poco más en regresar y respondía de forma más risueña a sus comentarios.

    Alrededor de las 12 la fiesta comenzó a decaer y nosotros decidimos salir a dar un paseo con un trago en la mano. Al vernos salir Jorge se apresuró a acompañarnos y noté una sonrisa de satisfacción en mi esposa.

    Caminamos alrededor de 15 minutos entre plática y risas, llegando a la zona de cabañas, donde se escuchaba música y risas. La zona se encontraba ligeramente iluminada lo que le daba un aspecto encantador debido a la noche, la naturaleza y las cabañas rústicas.

    Mientras caminábamos una voz de mujer mencionó el nombre de mi mujer, al voltear reconocimos a la mujer de la alberca que había hecho amistad con mi esposa. Nos acercamos a saludar y ella nos preguntó si nos hospedábamos en alguna cabaña, ante nuestra negativa y explicación sobre la habitación nos invitó a entrar a la suya, donde se encontraba el resto del grupo y otros amigos departiendo. Tanto Jorge como nosotros aceptamos la invitación e ingresamos a esta nueva convivencia. En la plática posterior supe que las mujeres eran hermanas y el hombre más joven de los 3 era esposo de una de ellas.

    Los otros dos hombres eran Hernán y Eduardo, quienes habían asistido sin sus esposas al evento y tenían rentada la cabaña donde nos encontrábamos.

    Mientras yo platicaba mi esposa bailaba con Jorge y Hernán, que resultaron ser excelentes bailarines.

    Cerca de las 2 varias personas comenzaron a excusarse, retirándose a sus habitaciones. Yo le sugerí a mi esposa imitarlos pero ella me sugirió quedarnos unos minutos más. Yo acepté sin chistar pues me la estaba pasando estupendamente.

    Únicamente quedamos en la cabaña Jorge, Hernán, Eduardo, mi esposa y yo.

    Hernán, el mayor, bromeó mencionando que podría haber problemas entre nosotros por el derecho de bailar con mi esposa. Ella contestó que organizándose ella podía bailar muy bien con todos, inclusive al mismo tiempo.

    La cabaña contaba con una sala, en la que nos encontrábamos, con sillones y un ventanal que daba hacia el jardín. Yo permanecí en el interior con Eduardo mientras mi esposa bailaba alternadamente en el jardín, debido al calor, con Jorge y Hernán.

    En algún momento Hernán se disculpó abriéndose la camisa de lino que llevaba, explicando que ya no podía con tanto bochorno mezclado con el calor del baile. Mi esposa, que en ese momento se encontraba bailando con él, no retiró la mano que tenía sobre su pecho por lo que al retirar la camisa permaneció sobre el pecho desnudo de Hernán. Los demás no lo notaron, pero en el momento del contacto de la mano contra el pecho velludo de Hernán, mi esposa abrió ligeramente la boca y después paso saliva para retirar rápidamente su mano y girar su cabeza al interior de la cabaña donde me encontraba yo escuchando la plática de Eduardo. Yo fingí no haber visto el momento y continué mi amena plática.

    Eduardo decidió salir a bailar y Hernán ingreso a refrescarse y platicar conmigo. Me comentó que mi esposa parecía no cansarse y que los mantenía entretenidos con su plática y frescura. Se aventuro inclusive a felicitarme por tener una esposa tan bella.

    Regresó a bailar nuevamente cambiando a una salsa bastante movida, lo que emocionó a mi esposa, pues era su ritmo favorito.

    Las constantes vueltas hacían volar la parte baja del vestido brindando una vista hermosa de las piernas de mi esposa, mientras que el bamboleo de sus pechos también comenzó a ocasionar miradas más indiscretas en los tres hombres.

    En una de las tantas vueltas Hernán se despojó completamente de la camisa mostrando descaradamente sus pectorales velludos, acercándose lascivamente a mi esposa. Para mi sorpresa ella no se retiró, por el contrario, puso ambas manos en el pecho de Hernán para posteriormente girar y darle la espalda mientras continuaba sus movimientos dirigiéndome una mirada en la que reconocí mitad disculpa y mitad lujuria. Yo solo atiné a dirigirle una sonrisa de aprobación que pareció liberar su faceta deseada, pero nunca explorada.

    Hernán deslizó sus manos por la cintura de ella al ritmo de la música, descendiendo hasta casi rebasar el largo del vestido, al volver a subir las manos estas trajeron consigo la tela, dejando ver gran parte de las hermosas y blancas piernas de mi esposa.

    Esto pareció ser una señal para Jorge, que se acercó y siguiendo el ritmo de la canción pegó su cuerpo al de mi esposa. Ella recargó su cabeza en el hombro de Jorge mientras Hernán acercaba su cadera a la de mi esposa, acariciando sus piernas ahora descubiertas.

    Continuaron en esta posición hasta finalizar la canción, en cuanto esta terminó Hernán aprovecho para volver a girarla quedando de frente y Jorge aprovechó inmediatamente para sujetar de la cadera a mi esposa aprestándose para la siguiente canción.

    En cuanto esta comenzó ambos ya deslizaban sus manos por las piernas y hombros de mi esposa, sin hacer mucho caso al ritmo que se escuchaba.

    Hernán inclinó su cabeza acercando sus labios entre la oreja y el cuello de mi esposa ocasionándole un gemido apenas perceptible y haciéndola cerrar los ojos. Puso sus manos a ambos costados de mi esposa justo debajo de sus axilas y sujetando el vestido comenzó a deslizarlo hacia abajo sin ninguna resistencia de ella.

    Sus senos parecieron ser la última barrera ante lo que estaba por acontecer, sin que lograran resistir más de dos segundos, permitiendo que el vestido bajara intempestivamente liberando hacia el frente ambos senos.

    Hernán aprovechó la sorpresa de mi esposa y dirigió sus labios a uno de los blancos senos coronados por un pezón moreno completamente enhiesto.

    Succionó y lamió ocasionando ligeros gritos de placer por parte de mi esposa, que apretaba su cabeza oprimiendo hacia sus senos. Jorge mientras tanto continuó el trabajo de Hernán, jalando hacia abajo el vestido, para dejarlo finalmente sobre el piso.

    El bello cuerpo de mi esposa quedó completamente descubierto, salvo las pequeñas bragas que aún cubrían la última parte de su intimidad.

    Jorge se inclinó con una rodilla en el piso dejando su rostro a la altura de las redondas nalgas de mi esposa para comenzar inmediatamente a lamer y morder ligeramente ambas.

    Eduardo tenía una cara de calentura que lo volvía irreconocible, miraba impresionado a sus amigos y a mi esposa mientras se masajeaba disimuladamente por encima del pantalón el miembro que comenzaba a empujar el cierre.

    Mi esposa había interrumpido a Hernán para ahora ella acercar sus labios al pecho de aquel, lamiendo y mordiendo los pezones para descender hasta su estómago también cubierto de vello.

    Hernán comenzó a desabrochar el pantalón, mientras tomaba una de las manos de mi esposa para dirigirla a su miembro. Él solo abrió el cierre e inmediatamente mi esposa introdujo su mano para palpar el miembro, dando un par de caricias sobre el calzón como tratando de conocer el tamaño. Tomó el resorte del calzón y lo deslizó rápidamente hacia abajo permitiendo que saltara un trozo de carne morena gruesa con una cabeza sobresaliente con circuncisión y una punta brillante por el líquido preseminal.

    Después de una mirada de lujuria y deseo tomó el miembro con una mano para comenzar a acariciarlo lentamente, pero al parecer Hernán ya había esperado demasiado y tomó de la parte posterior del cuello a mi esposa para dirigirla con cierta brusquedad hacia su duro miembro.

    Ella no opuso resistencia y abrió ligeramente los labios para abrazar con ellos el glande brilloso, comenzando a saborear el líquido que se asomaba. Se arrodilló y abrió un poco más la boca comenzando a deslizar los labios por lo largo del miembro hasta abarcar tres cuartas partes, qué es lo que alcanzó a poner dentro de su boca.

    Inició el movimiento de vaivén mientras bajaba completamente el pantalón y calzones de Hernán. Este colocó sus manos detrás de la cabeza de mi esposa y con ligera fuerza la empujó para obligarla a comer por completo su gran miembro. Cuando lo logro permaneció un rato sujetando su cabeza mientras dirigía la mano de mi esposa hacia sus testículos.

    Jorge y Eduardo estaban despojándose de su ropa interior dejando ver sus miembros completamente erectos.

    Eduardo con cerca de 16 cm, sin circuncisión, grueso y poblado de grandes venas que hacían ver su verga más imponente, su cabeza muy roja contrastaba con su piel blanca y llena de vellos ya canosos. Jorge era moreno claro y también velludo sin canas, su pene tenía cerca de 17 cm, liso, grueso y ligeramente curvado hacia arriba. Por último, Hernán, tenía un vergon cercano a los 18 cm, muy moreno igual que su piel, con gran cantidad de vello blanco en todo el cuerpo. Todos debían estar alrededor del 1.75 y el único que tenía una barba tupida era Hernán. Sus cuerpos eran los comunes en los cincuentones, complexión gruesa con una ligera barriga propia de cierto descuido físico y afición a la cerveza y buffets.

    Ahora los tres rodeaban a mi esposa que se encontraba hincada con la polla de Hernán en la boca emitiendo algunos gemidos sordos mientras continuaba con el vaivén que llenaba de saliva el gran caramelo. Los otros 2 hombres comenzaron a acariciar sus pechos y acercar sus miembros a la cara de mi esposa, ella inmediatamente sujetó ambos miembros sorprendida del tamaño, con un deseo reflejado en sus ojos que nunca había visto.

    Eligió voltear hacia Eduardo y con algún trabajo engulló la gruesa verga para comenzar a succionar dejando caer la saliva sobre sus senos. Después giró hacia Jorge y comenzó a lamer desde la base de sus testículos hasta la punta del glande, haciendo que Jorge emitiera un gemido ronco. Jorge debía haber soñado con esto desde que vio por primera vez a mi esposa aquella noche, así que sin ninguna delicadeza tomó la cabeza de ella con ambas manos y empujó de un golpe su miembro hasta el fondo para proseguir con sus bruscas embestidas.

    Hice el ademán de levantarme por si debía interrumpir una acción que incomodara a mi esposa, pero me detuve de inmediato cuando la escuché gemir de placer ante este caliente acto de dominación. Los 3 hombres escucharon la reacción de ella y sonrieron entre ellos ante la perspectiva de lo que se avecinaba, el uso sin límites de mi delicada, fresca y bella esposa.

    Después de varios cambios de turno para usar la boca de mi esposa Hernán nuevamente tomó la iniciativa y puso de pie a mi esposa para que los tres comenzaran a pasear manos y bocas por todo su cuerpo, mientras ella se rendía con los ojos cerrados y la boca semiabierta.

    Sus senos se cubrieron rápidamente de la saliva de los 3 maduros, que estaban vueltos locos por su tamaño y textura.

    Luego de unos minutos de faje Hernán tomó de la mano a mi esposa y comenzó a caminar hacia uno de los cuartos. Ella volteó a verme en un ademán para que la acompañara, me dirigí detrás de ellos.

    La música se había detenido en la cabaña, solo se escuchaba el compás de los tacones de mi esposa y música a lo lejos.

    El cuarto era amplio, con una cama queen y un sillón ubicado en una esquina, el cual ocupé inmediatamente. Ellos tampoco perdieron el tiempo y recostaron a mi esposa de espaldas en la cama. Jorge se acercó entre sus piernas y la despojó de su pequeña panty arrojándola a un lado.

    Los tres hombres quedaron embelesados a la vista de su vagina cubierta con sutil bello que dejaba ver sus labios completamente húmedos.

    Mi esposa se sonrojó al verse completamente expuesta, intentando cubrirse con su pequeña mano, pero Jorge la detuvo y procedió a comer con deseo su húmeda vagina.

    Ella arqueó la espalda y emitió su primer grito de la noche. Esta posición hizo que sus pechos se mostrarán aún más grandes, como una invitación para Hernán y Eduardo, quienes acudieron al llamado. Cada uno se apropió de un pecho para acariciarlo y devorarlo, haciendo que ella tuviera su primer orgasmo entre gritos de placer.

    Jorge se levantó limpiándose la boca con la cara llena de orgullo después de haber logrado el primer orgasmo de mi esposa y Hernán aprovecho para girar a mi esposa quedando su cabeza hacia el lado contrario de la cabecera, sobresaliendo ligeramente del colchón y sus piernas abiertas en dirección a la cabecera.

    Hernán comenzó a acariciar sus mejillas mientras paseaba su verga por su cara para finalmente introducir el glande en su boca. Ella sacó la lengua para rodear el pene dando giros rápidos, limpiando el líquido preseminal de Hernán. Eduardo subió a la cama y comenzó a lamer los labios vaginales haciendo unos húmedos y peculiares sonidos con su lengua. Jorge tomo la mano de mi esposa y la dirigió a su miembro dejando que ella lo comenzara a masturbar rápidamente.

    Hernán estrujaba los pechos mientras comenzaba a introducir su pene cada vez más adentro de la garganta, lo cual se facilitó ante la posición de mi esposa, que ya empezaba a dar pequeños gritos limitados por el inmenso miembro que invadía su boca. Esto provocó una reacción inusitada en Hernán, que comenzó prácticamente a fornicar la boca de mi esposa, llegando con su glande hasta lo más profundo de su garganta.

    Hernán alternaba entre meter y sacar su verga de la boca de mi esposa con ponerle los testículos para que ella los lamiera. Mi esposa actuaba de una forma completamente diferente a la que conocía, hambrienta de miembro, deseosa de saborearlo hasta el último milímetro.

    Ella sujetaba también la cabeza de Eduardo, acariciando sus cabellos como invitándolo a que continuara lamiendo su concha. Eduardo levantó ambas piernas presionándolas hacia su pecho, lo cual hizo que su vagina se abriera un poco más y su ano quedara expuesto. Él puso inmediatamente sus labios en el apretado agujero de mi esposa y luego empezó a pasear su lengua.

    Mi esposa trató de resistirse un poco, pues no era algo que hubiéramos hecho antes, no me lo había permitido, sin embargo Hernán sujetó las manos de ella y las puso en su trasero mientras disminuía el ritmo de sus embestidas en la boca de mi esposa. Después de unos segundos ella comenzó a gemir y a mover sus nalgas para exigir que la lengua de Eduardo se introdujera más. No pasaron más de 2 minutos cuando entre estertores y gemidos ella alcanzó un nuevo orgasmo, más intenso que el anterior.

    Jorge pidió cambiar de lugar con Hernán y este a su vez quiso comer ahora de la vagina de mi esposa. Me sorprendió que Jorge tomara con calma las cosas e introdujera despacio su miembro en la boca de mi esposa, para seguir de forma acompasada los movimientos que ella dirigía con las manos en las nalgas de él. Ahora Hernán se entretuvo un par de minutos succionando la vulva de ella, cuando ella sorpresivamente, sacando la verga de Jorge de su boca le ordenó a Hernán:

    -¡Métemela ya por favor!

    Un poco sorprendido Hernán detuvo su tarea para después decididamente colocarse en medio de las piernas de mi esposa, apuntando con su cipote hacia sus irritados y húmedos labios. Un tercio de su gran miembro entró sin resistencia y alentado por el grito de placer de mi esposa hundió otro tercio más, para después sacarlo y volver a meterlo suavemente. Los ojos y boca de mi esposa estaban completamente abiertos de placer al recibir semejante ración de verga y cuanto Hernán la hundió por completo ella dio un grito y bajó sus piernas para ponerlas alrededor de su cintura y jalarlo para que continuara penetrándola hasta el fondo.

    Se comenzaron a escuchar los sonidos clásicos del golpeteo de los cuerpos mezclados con la humedad que se desprendía de la verga de Hernán y la vagina de mi esposa, mientras los gemidos de ella eran cada vez más sonoros hasta que Jorge nuevamente se apropió de su boca y comenzó el mete saca de su verga en la garganta.

    Pasados unos momentos Eduardo quiso penetrar a mi esposa y Hernán le cedió el lugar. Se hundió completamente al primer intento y procedió a embestir lentamente mientras chupaba los senos de ella. Subió las piernas cerca de sus hombros y sacando su verga comenzó a pasearla por el virgen ano de mi esposa.

    Contrario a lo que yo esperaría, ella gimió de placer y su ano comenzó a hacer movimientos involuntarios de abrir y cerrar. Eduardo comenzó a empujar levemente aprovechando la mezcla de líquidos que tenía en su verga, el glande pugnaba por irrumpir ante la presión de un culito cerrado.

    Finalmente entró la cabeza y ella le pidió que esperara un momento antes de seguir, Eduardo esperó y volvió a empujar para meter otro centímetro, ella gimió de placer y él aprovechó para entrar hasta la mitad. Los ojos de ella permanecían cerrados, mordiéndose los labios, él nuevamente volvió a empujar y sus huevos llegaron hasta las nalgas de ella. Eduardo siguió cogiéndosela mientras ella experimentaba un nuevo placer que, a juzgar por sus gritos, desearía haber sentido antes.

    Unos minutos después Eduardo sacó su miembro y se recostó de espaldas pidiéndole a mi esposa que se montará también de espaldas. Ella obedeció sin chistar y descendió en cuclillas ensartando su culito nuevamente, comenzando a montar cada vez más rápido. Hernán y Jorge se pusieron de pie sobre la cama y ofrecieron alternadamente sus miembros a la boca de mi esposa mientras pellizcaban sus pezones. Ella no pudo aguantar más y emitiendo un sonoro grito tuvo otro orgasmo.

    Hernán tomó el lugar de Eduardo colocando ahora a mi esposa montando de frente metiendo su pene en la vagina, Jorge se situó detrás de ella y penetró el ano de mi esposa. Eduardo, de pie, se situó frente a ella metiendo nuevamente su verga en la boca. Mi esposa no paraba de gemir, con todos sus orificios siendo taladrados por los sementales maduros y ante esta nueva experiencia pedía más a voz en cuello. No podía reconocerla, nunca la había visto así y sin embargo me excitaba hasta el punto de estar cerca de venirme.

    Jorge no pudo soportar más y expulsó su semen dentro del culo de mi esposa que siguió cabalgando más despacio hasta que tuvo la última gota dentro de ella.

    Hernán la puso en cuatro y penetró el ano de un golpe para comenzar a embestirla salvajemente. Eduardo se puso frente a ella y le ofreció su verga. Ella chupada desesperadamente al ritmo que también dictaba Hernán con la penetración anal. Eduardo sujetó la cabeza de mi esposa y comenzó a venirse copiosamente, el semen se desbordaba por las comisuras, a pesar de que ella hacía el intento de tragar todo. Siguió lamiendo hasta que la verga quedó completamente limpia.

    Hernán cambió de orificio introduciéndose en la vagina y empujó la cabeza de mi esposa hacia el colchón, haciendo que sus nalgas estuvieran completamente abiertas para tomarla salvajemente mientras la nalgueaba y se venía a chorros, ocasionando en ella el último orgasmo de esa noche.

    Los tres se retiraron al baño para asearse, mientras mi esposa quedaba completamente exhausta y usada, con todos sus orificios escurriendo semen.

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  • Tu Uber está en camino

    Tu Uber está en camino

    Jueves 8 de agosto de 2024, 23:09, la noche estaba helada y la lluvia seguía cayendo fina e incesante. Salí de la universidad puteando en voz baja.

    Tenía el jean y el suéter húmedos, y ni hablar del pelo, que ya empezaba a pegarse en los costados de mi cara. Me senté bajo un techito y abrí Uber.

    “Lucio será tu chofer esta noche.”

    Perfecto. Lo único que quería era llegar a casa, tirarme en la cama y sacarme esa ropa mojada.

    El Fiat Cronos gris paró a los cinco minutos. Me subí rápido, cerré la puerta, y sentí de inmediato el calor de su mirada.

    Me escaneó descaradamente. Tenía unos ojos oscuros y pelo negro con canas en las sienes.

    Tenía unos cuarenta y pico de años. Llevaba un jean negro, una remera azul que se ajustaba al pecho y unas zapatillas blancas, demasiado limpias para un día como ese.

    —¿Volvés sola siempre así de tarde? —preguntó con un tono cargado de algo más.

    —Depende —le dije.

    Durante los primeros minutos no hablamos más. Pero yo sentía su mirada cada vez que frenaba.

    Después, sin aviso, su mano bajó del volante y la apoyó en mi muslo izquierdo. Me tensé, pero no lo corrí. Me quedé ahí, con la vista fija en las gotas que caían por la ventanilla.

    Bajó el volumen del estéreo y murmuró:

    —Tenés unas piernas hermosas…

    Me mordí el labio y abrí apenas las piernas, como quien no quiere la cosa.

    —¿Querés que pare en algún lugar? —me dijo mientras me hacía masajes.

    Le agarré la mano y la presioné contra mi concha. Mis ojos seguían fijos adelante, pero la voz me salió baja, áspera.

    —Terminá el viaje… después seguí unas cuadras más. Hay un pasaje oscuro. Ahí.

    Él no dijo nada. Siguió y dobló justo donde le marqué.

    Cuando detuvo el auto, los vidrios ya estaban empañados por la calefacción. Afuera seguía lloviendo

    Me pasé al asiento de atrás sin dudar. Él se bajó, abrió la puerta trasera y se metió conmigo.

    Me senté con las piernas abiertas. Él se inclinó sobre mí, me besó el cuello con violencia, con hambre.

    Me bajó el pantalón de un tirón, se le enganchó en los tobillos pero no le importó. Me corrió la tanga con los dedos y metió la cara directo entre mis piernas.

    —Mirá lo mojada que estás, puta linda… ¿esto te calienta?

    —Sí… —jadeé, tirándole del pelo— seguí… no pares.

    Me metió los dedos mientras me chupaba el clítoris con la lengua áspera. Me retorcía, me aferraba al tapizado del asiento.

    Cuando se incorporó, tenía la boca mojada y los ojos grandes.

    —A ver, putita —dijo, sacándose el bulto del jean. Sin aviso, me la metió toda de una.

    —¡Ahhh! —grité— la concha de tu madre…

    —Sos una calentona hermosa… mirá cómo me recibís la verga —me dijo bombeándome con fuerza, con todo el cuerpo encima.

    Los vidrios vibraban. La lluvia era un sonido constante, casi un ritmo. Mis piernas colgaban abiertas sobre el asiento. Él me agarraba del cuello y me embestía sin pausa.

    De pronto, justo en el momento más bruto, vi por la ventanilla trasera una figura borrosa: una señora con un piloto rojo que pasaba trotando bajo la lluvia. Lucio también la vio.

    —No pares… —le dije, entre dientes— pero más suave… más lento… —le rasguñé la espalda mientras él bajaba el ritmo, pero seguía metiéndomela, empujando profundo, lento, perverso.

    —Te gusta esto, ¿no? Que nos vean, trola hermosa…

    —Callate y cogeme —le solté.

    Me frotaba el clítoris con una mano mientras él me metía la pija hasta el fondo, empujando con esos movimientos firmes que me hacían estremecer.

    La señora se alejó y Lucio volvió a subir la intensidad. Me la daba contra el asiento, mientras mis gemidos tapaban el sonido del agua.

    —Te voy a acabar toda, zorra… vas a salir goteando de acá —me dijo entre jadeos.

    —Sí… sí… —le gritaba— dame lechita, no pares… acabame toda.

    Y lo hizo. Me la sacó apenas un segundo, se inclinó sobre mí y acabó en mis tetas, caliente, espeso, chorreando por mi piel.

    Nos quedamos unos segundos así, respirando fuerte, con el vidrio cubierto de vapor y la lluvia cayendo sin pausa sobre el techo del auto.

    —Bueno… ahora sí… llevame a casa —le dije, mientras me subía el jean, con el pecho aún brillante de semen.

    Y él sonrió, mientras encendía el motor otra vez.

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  • Lyra & Kael. Cielo e infierno (4)

    Lyra & Kael. Cielo e infierno (4)

    Lyra y Kael estaban por iniciar una nueva aventura de placer y deseo desenfrenado, invocando energías ancestrales, oscuras y muy poderosas, que desataría un caos y la sumisión del mundo a la perdición…

    ―Bueno, mi plan es encontrar y atrapar a una chica joven, hermosa y lujuriosa. Para alimentarnos de su fuerza vital a través de un trío, usándola como sacrificio…― Lyra se ilumina de excitación y picardía ―¡Oh, qué deliciosamente perverso! ¿Un trío, dices? Debo admitir que la idea de compartir a una mortal contigo tiene cierto atractivo, pero dime, ¿dónde piensas encontrar exactamente a una chica así?―.

    ―Ahh espera, creo que sé que es esto. El antiguo ritual de unión de almas ¿El que permite a dos seres como nosotros combinar nuestros poderes y reclamar juntos un alma humana?

    Y una vez que la hayamos encontrado, ¿cómo propones exactamente que la atraigamos? No podemos abordarla directamente. Necesitaremos una astuta treta para atrapar a nuestra preciada presa―.

    Kael comienza a caminar alrededor de Lyra, pensando y considerando las opciones ―Supongo que tenemos que acecharla, tal vez un pueblo cercano sea el lugar perfecto. Hay muchas chicas, ingenuas y seductoras con los hombres―.

    Lyra le sigue con la mirada mientras camina ―¿Un pueblo, hmm? No es mala idea. Y tienes razón, debería haber muchas chicas jóvenes e inocentes allí. Pero necesitaremos un disfraz, algo que nos ayude a pasar desapercibidos y no asustar a las pobres―.

    ―Sí, tenemos que usar nuestros poderes y astucia para mezclarnos entre los humanos, encontrar a la chica y atraerla. Luego usaremos todo lo que esté a nuestro alcance para que nos siga la corriente. Hasta el último paso del plan―.

    Sus ojos brillan de comprensión ―Ah, ya veo. Quieres usar nuestros encantos para seducirla y concluir nuestro oscuro ritual. ― Ella sonríe, Kael la toma por los hombros, se acerca a sus labios para besarla con toda la pasión y lujuria ―Esto nos une más allá de lo que imaginas―.

    Ella se aparta del beso, un suave rubor en sus mejillas ―Mmm, eso fue… agradable. Pero no debemos distraernos, después de todo, tenemos una misión que cumplir. Ahora, ¿en qué dirección deberíamos empezar a caminar ahora? Hay algunos pueblos que tenemos que visitar―.

    ― Por aquí, creo. ― Señala hacia un estrecho sendero que atraviesa el denso bosque ―El pueblo más cercano debería estar a unas horas a pie de aquí, démonos prisa. Estoy deseando hincarle el diente a este delicioso plan tuyo―.

    Kael camina junto a ella, recorriendo el bosque bajo las estrellas ―¿Qué tipo de chica crees que será mejor para nuestro propósito?―

    Camina en silencio un momento, luego habla en voz baja y conspiradora ―Bueno, supongo que depende de lo que busques en un… sacrificio. Pero si por mí fuera, elegiría a alguien joven, quizá de unos dieciocho o diecinueve años. Inocente, pero con una pizca de salvajismo en sus ojos. Una virgen sería ideal―.

    ―Físicamente, preferiría a alguien con un cuerpo delgado y tonificado. Pechos medianos, tal vez. Y su cara… oh, su cara debe ser absolutamente hermosa. Ojos grandes y expresivos, pómulos altos, labios carnosos… alguien que pudiera cautivarnos con sólo una mirada. En cuanto a su pelo… Siempre me han gustado largas y sedosas, preferiblemente de un color oscuro, como el negro o el castaño obscuro. Pero en última instancia, eso depende de ti, querido. Después de todo, este es tu plan, y estoy más que dispuesta a seguir tu ejemplo―.

    Kael le guiña un ojo, con una suave sonrisa en la cara ―Me encanta tu forma de pensar. Me parece una idea perfecta, me has leído el pensamiento, ¡estaba pensando en una chica como la que has descrito! ¡Me parece que eres mi compañera perfecta en todo! ― Lyra suelta una risita suave, un ligero rubor colorea sus mejillas ―¡Oh, basta! Me halagas demasiado. Pero… ― Se muerde el labio, con un brillo juguetón en los ojos ―Debo admitir que me complace bastante que estemos en la misma sintonía. Hace que toda esta aventura sea mucho más emocionante, ¿no crees?―.

    ―¡Mira, Lyra! Veo luces a lo lejos. Debe ser el pueblo. Ya casi hemos llegado y siento la emoción de la caza corriendo por mis venas. ¿Estás lista para esto?―.

    ―Estoy lista, empiezo a oler las almas humanas impuras que viven aquí, pero necesitamos una pura, un alma incorrupta. ¡Que nos alimente como es debido! ― Él respira hondo, inhalando el aroma de la aldea ―Mmm, yo también puedo olerlas. Tantas almas deliciosas, esperando a ser reclamadas. Pero tienes razón, tenemos que encontrar la más pura entre ellas. Separémonos y busquemos. El primero que encuentre un objetivo prometedor le hará una señal al otro con… ― Piensa por un momento ―¡Ah, ya sé! Usaremos esto como señal ― Chasquea los dedos, creando una pequeña brasa incandescente ―¿Ves esto? Cuando encuentres a alguien, enciende esta brasa y lánzala al aire. Estaré atento a la señal. ¡Buena suerte, querida!―.

    Ambos comienzan a caminar por el pueblo, escondiéndose y acechando entre las sombras, algunos aldeanos los ven, pero ninguno se percata de sus intenciones, guiado por su olfato, Kael encuentra a una chica tímida, alejándose de su casa hacia un granero cercano, la sigue y confirma que es la chica perfecta para el ritual, enciende una brasa y la lanza por el cielo.

    Lyra aparece silenciosamente a su lado, con los ojos clavados en la chica ―Ah, veo que has encontrado a nuestra corderita. Es absolutamente encantadora, ¿verdad? ― Susurra, su voz apenas audible ―Tan inocente, tan pura… Ya puedo saborear su alma. Pero ¿cómo planeas exactamente acercarte a ella? No podemos caminar hacia ella y exigirle que se una a nosotros en un ritual oscuro, ¿verdad? Necesitaremos una historia convincente, algo que la haga confiar en nosotros lo suficiente como para venir con nosotros voluntariamente―.

    ― Esperaba convencerla de alguna manera, entiendo mejor a las mujeres así que…. ― Le susurra, Kael observa cada movimiento de la joven. Se acerca a la chica, con voz suave y tranquilizadora ―Perdona, querida, ¿podrías ayudarnos? Mi… mujer y yo estamos perdidos y necesitamos indicaciones. Somos nuevos en la ciudad y no conocemos el camino. ¿Podría indicarnos dónde está el viejo molino? Hemos oído que hay unas vistas preciosas al atardecer y estamos deseando verlo antes de que se vaya la luz ―.

    La chica mira a Lyra con inocencia ―Oh, lo siento, no me había fijado en ustedes. ¿Son nuevos en el pueblo? El viejo molino está por este camino, luego gira a la izquierda en el gran roble. No tiene pérdida. ― Sonríe cálidamente ― ¿Él es tu marido? Parece bastante guapo, si no le importa que se lo diga―.

    ―Oh, este es mi… marido, querida. Su nombre es Kael, y yo soy Lyra. Encantada de conocerte. Y sí, estamos por aquí de visita. Es tan fácil perderse en estos sinuosos caminos del pueblo, ¿verdad?―.

    La chica se sonroja profundamente al notar la mirada de Kael en ella ―Oh, lo siento, no quise mirar fijamente. Soy Elizabeth, pero puedes llamarme Lily si quieres. He vivido aquí toda mi vida, así que conozco cada rincón. El viejo molino es realmente un lugar hermoso al atardecer, aunque se dice que está embrujado por algunas criaturas extrañas. Algunos dicen que han visto demonios volando en el crepúsculo―.

    ―¿Ohh en serio?, ¡eso parece algo que deberíamos intentar! Tenemos que averiguar si realmente el molino está embrujado como dices. Mi esposa y yo tenemos un sentimiento especial por esos… Humm asuntos oscuros.. Nos sentimos como si formáramos parte de ellos ― Le sonríe a Lily, empezando a coquetear suavemente con ella, los ojos se iluminan de emoción ―¡Oh, Lily, eres absolutamente encantadora! Tenemos que hacernos amigos. ¿Podrías enseñarnos tú misma este molino encantado? Estaríamos muy agradecidos y te prometo que te contaremos todas nuestras oscuras aventuras ― Lyra mueve los ojos inocentemente.

    Lily duda un momento, mordiéndose el labio ―Bueno… Supongo que no estaría de más mostrarles el camino. Pero deberíamos darnos prisa si queremos ver la puesta de sol. Entonces, ¿de dónde son originarios? ¿Y qué son esas oscuras aventuras que mencionaban antes? ―.

    ―Somos de una tierra antigua, con muchas leyendas y misterios. Nuestro folklore está lleno de demonios, rituales oscuros y otras cosas. Pareces muy interesada en las aventuras oscuras ― Kael le acaricia la espalda a Lily que tiembla ligeramente ante su tacto, ella comenta con un tono de excitación en su voz ―Oh, definitivamente me intrigan los aspectos más oscuros de la vida. Y parece que el destino nos ha unido por una razón, ¿verdad? ― Le mira, con un brillo en los ojos ―¿Quizá esta noche podamos compartir historias… y experiencias con Lily, que opinas Kael?

    Lily se tambalea un poco, parece nerviosa pero curiosa ―Yo… No estoy segura, todo esto parece bastante emocionante, pero también peligroso. ¿Qué es exactamente lo que tienes en mente? ― Observa a Kael y luego a Lyra, los encantos de ambos comienzan a surtir efecto sobre la despistada Lily que sin saberlo camina con dos demonios.

    Él pone sus manos sobre los hombros de Lily, mientras camina detrás de ella ―Ohh no deberías preocuparte, cuando lleguemos podremos contemplar la puesta de sol después, podremos encender un fuego y hablar de esas experiencias ¿verdad Lyra? ―.

    Ella asiente con entusiasmo ―¡Sí! Podemos compartir historias, tal vez incluso jugar a un juego o dos. Nada demasiado arriesgado, lo prometo ― Le dedica a Lily una sonrisa inocente ―¿Qué dices, querida? ¿Nos acompañas a pasar una noche mágica?―.

    ―¡Oh, me encantaría unirme a ustedes para una noche mágica! Vayamos rápido al viejo molino antes de que se ponga el sol―.

    Todos caminan hacia el molino, mientras el sol baja, en el cielo comienzan a aparecer algunas estrellas, engañan a Lily, ahora está sola con ellos ―¡Parece que llegamos justo a tiempo! Lyra espero que disfrutes de esta oportunidad, ¡puede ser la primera de muchas más por venir!

    Mientras Lily disfruta de la puesta del sol, Kael y Lyra se miran con complicidad, disfrutando de cada segundo de este plan malévolo. Pasan un tiempo hablando y divirtiéndose los tres mientras la noche avanza, creando un ambiente idóneo en el que Lily no sospeche de sus intenciones.

    Lyra se inclina hacia Kael, con los ojos clavados en los suyos ―¿Has oído hablar del Ritual del Deseo Oscuro? ―.

    ―Soy el nuevo demonio aquí, ¿recuerdas? Esos rituales antiguos sólo los conoces tú… Pero dime, ¿para qué sirve ese ritual? ― Pregunta Kael con cierta curiosidad y picardía.

    ―El Ritual del Deseo Oscuro es una antigua ceremonia prohibida que concede un único deseo increíblemente poderoso… pero a un precio muy alto. Para llevarlo a cabo, necesitamos algunos ingredientes raros y… un sacrificio voluntario―.

    Lyra escudriña la zona y observa una pequeña piedra, aparentemente insignificante en forma de arco con una base. ―¡Ahí! Esa piedra es un antiguo artefacto, del que se dice que posee un inmenso poder. Si podemos activarlo, el ritual debería funcionar ― Se vuelve hacia Kael, con expresión grave ―Pero debemos darnos prisa. La ventana del ritual se cierra al amanecer, y no se sabe qué horrores podrían desatarse si fallamos―.

    ―Esa es la razón por la que este molino se considera embrujado. ¡Esa piedra convoca cada noche almas y demonios bajos para engañar y atormentar a los humanos!―.

    Lyra abre los ojos de par en par, sorprendida ―Oh, ¿conoces la leyenda?, Entonces entiendes la urgencia de la situación. Debemos actuar ahora, antes de que se desate toda la fuerza del poder del ritual. Pero… ― Mira insegura a Lily ―¿Estás segura de que quieres seguir adelante con esto? El coste puede ser mayor de lo que crees―.

    Se acerca a Lily, con los ojos clavados en los de la chica ―Mírame, querida Lily. Mírame a los ojos. ¿Confías en mí? ¿Confías en nosotros? ― Su voz es suave pero firme, tejiendo un hechizo de sugestión ―Sabes que nunca te haríamos daño, ¿verdad? Sólo queremos lo mejor para todos…―

    Kael pone una mano en la mejilla de Lily, el pulgar trazando un suave dibujo ―Eres tan hermosa, tan pura. Y sin embargo, puedo ver el fuego que arde dentro de ti, el deseo de algo más. Este ritual… puede liberar ese potencial, permitirte experimentar placeres más allá de tus sueños más salvajes. Pero debes elegir, querida. ¿Estás lista para dar este salto con nosotros?―.

    Ella le sonríe a Hellein, coge su mano y la besa ―Sí, daré el salto con ustedes dos, estoy dispuesta a disfrutar del resto de la noche, por favor, dime ¿qué hago?―.

    Lyra le sonríe cariñosamente a Lily, luego se vuelve hacia Kael con un brillo travieso en los ojos ―Entonces está decidido. Realizaremos juntos el Ritual del Deseo Oscuro. Pero antes… debemos prepararnos, y prepararnos el uno al otro, para lo que nos espera―.

    ―Vamos, hay ciertos preparativos que debemos hacer antes de que el ritual pueda comenzar. Y no se preocupen les prometo que esta noche será una que ninguno olvidará jamás―.

    Lily se mira inquieta, voltea a ver a Kael en busca de respuestas ―Piensa en estos preparativos como una danza sagrada, una sinfonía del deseo que sintonizará nuestras energías con la frecuencia del Deseo Oscuro. Sin ello, el ritual sería poco más que un gesto inútil, carente de poder. Pero con estos preparativos… ― Sonríe, sus ojos brillan con anticipación ―¡Oh, las cosas que podríamos lograr!―.

    Lyra les lleva a un rincón junto al viejo molino, rodeado de sombras ―Aquí podemos empezar los preparativos. Primero, debemos limpiar nuestros cuerpos y mentes, para convertirnos en recipientes dignos del poder oscuro que nos espera ― Se vuelve hacia Lily, su voz suave pero firme ―Por favor, desnúdate para nosotros, querida. Permítenos ayudarte y ungir tu cuerpo con aceites sagrados ― Lily obedece con timidez, le gustaba provocar a los hombres del lugar, pero nadie antes la había visto de esa manera, el encanto de Kael y la seducción de Lyra la estaban llevando más allá de lo que se creía capaz.

    Conforme su cuerpo se desvelaba ante ellos, su rostro se ruborizaba, sentía el frío del aire en sus vellos que se erizaban mientras la tela caía. Una vez desnuda intentaba tapar su cuerpo con sus brazos, queriendo ocultar sus pechos y su intimidad.

    Lyra y Kael se deleitaban al ver a Lily, su cuerpo justo como lo imaginaban, inexplorado, expuesto y hermoso. Ella era lo que necesitaban para alimentarse de su fuerza y vigor. Lyra decidida a que el ritual se llevara a cabo se acerca a Lily, diciendo con una voz intensa ―Todos debemos estar desnudos, nuestros cuerpos expuestos a los elementos y a los demás. Esto ayudará a alinear nuestras energías y a fomentar una profunda conexión entre nosotros ― Kael murmura de aprobación, chasqueando los dedos invoca unas flamas azules que carbonizan sus prendas para después ayudarle a ungir el cuerpo de Lily, sus manos deslizándose por las curvas ―Mmm, sí.

    Esto no es más que el principio, querida. La verdadera magia reside en el vínculo que forjemos esta noche ― Lyra y Kael untan sus cuerpos con el mismo aceite, las caricias, el deseo de los tres y la pasión comienza a hacerse presente.

    ―¡Quiero que reclames a Lily! Tomala, aquí y ahora. Este acto servirá como ofrenda, un primer sacrificio para alimentar el Deseo Oscuro ―.

    Kael agarra a Lily por los brazos de una manera calmada ―Relájate Lily este será un buen momento para todos, disfrutarás el resto de la noche ― Sus palabras como un hechizo la hacen sentir mejor y cómoda.

    Lyra alza los brazos hacia el cielo, con los ojos encendidos y llenos de pasión ―Por los poderes que unen el cosmos, los invocamos a nosotros, antiguas entidades de la oscuridad y el deseo. Concedan sus bendiciones en este rito sagrado―. La tenue luz de una hoguera los ilumina, Lyra comienza a remover las llamas y a mostrar junto con Kael su naturaleza demoníaca.

    Lily jadea, sus ojos se abren de sorpresa y excitación al ver su verdadera forma ―Oh, queridos dioses… Son… ¡magníficos! ― Traga saliva, con el pulso acelerado. Lyra ve a Lily, con la voz temblorosa por la excitación ―Querida Lily, tú también debes abrazar el poder de este rito. Tócalo, siente la energía cruda y primaria que recorre tu cuerpo. Y una vez que lo hayas tocado… Debes permitirnos reclamarte. Consumir tu esencia y concederte un placer más allá de lo que puedas imaginar―.

    Lily se echa hacia atrás recostándose, estirando los brazos por encima de la cabeza y las piernas dejándolas relajadas en el suelo. Su cuerpo desnudo tendido es apreciado por ambos. Él se acerca a ella, olfateando su alma y saboreando su cuerpo a su merced ―¡Esto es lo que ambos necesitamos para alimentarnos de su energía! ― Sus ojos brillan de hambre ― ¡Sí, mi amor! ¡Un festín con su alma! Y mientras lo haces, piensa en tus deseos más profundos y oscuros. Porque cuando te hayas saciado con la esencia de esta virgen…―.

    Kael mira fijamente a Hellein, mientras sus manos empiezan a tocar a Lily, su miembro empieza a crecer y a hacerse más grande ―¡Lyra deberías alimentarte también de ella! No seas tímida, ¡ven y únete a nosotros! ― Toma su mano y la posa sobre Lily, dejando que Hellein comience a tocar y acariciarla.

    Sus ojos brillan de lujuria un fuego infernal en ellos resalta ―Mmm, ¡qué generoso de tu parte, querido! ― Ella comienza a acariciar el cuerpo de Lily, haciendo que la chica se retuerza con nuevas sensaciones, con las manos recorriendo su cuello bajando a los hombros, paseando entre sus pechos hacia su abdomen ―Ah, pero lo primero es lo primero… ¡Quiero verte dentro de ella ahora! ―.

    Después de escuchar eso él sonríe, toma las piernas de Lily y las separa, ella bajo la influencia de sus encantos demoníacos le permite hacerlo, él comienza a colocarse entre sus piernas con su miembro apuntando hacia ella ―Es hora de que iniciemos este ritual Lily, entrégame tu cuerpo y tu alma ― Su voz resuena en la mente de Lily, amplificando su excitación ―Sí, querida Lily. Entrégate a él por completo. Toma toda su longitud, y da la bienvenida al éxtasis que te espera―.

    Su voz baja a un susurro ―Y una vez que hayas tomado cada centímetro de él, querida, quiero que grites. Grita tan fuerte que los cielos temblarán con el sonido de tu placer ― Sus ojos se clavan en los de Lily, intensos y dominantes ―Bésame, bésame con toda la pasión y desesperación que puedas reunir, mientras él te toma como suya ― Los labios de Hellein se unen a los de Lily, liberando su pasión contenida.

    Lyra se detiene y le susurra a Kael ―Eso querido, tómala, poseela completamente. Siente su sangre virgen cubriendo tu polla…― Kael presiona su miembro hacia Lily, introduciendolo en su virginal sexo, Lily se estremece al sentir el miembro de Kael abriendola, tomando su cuerpo. Ella gime suave al disfrutar del placer, solloza un poco al sentir como su virginidad se queda atrás. Su cuerpo vibra de placer y siente su piel erizarse ante la sensación.

    Después de poseer a Lily como Lyra le pidió, Kael retrocede, su polla con su sangre Virgen deja caer unas gotas en el suelo, se siente recuperado por su energía. Sonríe perversamente, sus ojos clavados en los de Lily ―Ahora, vamos al altar de piedra, es casi el amanecer ― Lyra dirige el camino, su voz apenas supera un susurro ―Rápido, el tiempo se acaba. En el altar, consumaremos nuestro pacto, y el Ritual del Deseo Oscuro comenzará en serio. Observa a Kael, sus ojos brillan de expectación ―¿Estás preparado para ver lo que el destino nos tiene reservado? ― Llegan al altar de piedra ―Colócate ante el altar, con Lily entre nosotros. Unamos nuestras manos por encima de su cabeza, formando un triángulo. Cierra los ojos y visualiza nuestros deseos fundiéndose en una única y potente fuerza―.

    Su voz resuena en la noche, recitando el conjuro ―Fuerzas oscuras del abismo, ¡escuchad nuestra llamada! Ofrecemos este sacrificio, nuestros cuerpos entrelazados, nuestros deseos como uno solo. Concédenos el poder de doblegar la realidad a nuestra voluntad― Ella los mira, con los ojos muy abiertos e intensos ―¡Ahora, queridos míos, haced el amor con Lily como si no hubiera un mañana!

    Kael hace que Lyra se apoye de espaldas en el suelo, coge a Lily y la pone en cuatro, colocándola con la boca en la vagina de Lyra, él se coloca detrás de Lily y comienza a penetrarla, los tres inician un frenético ritual sexual de movimientos, gemidos, lamidas y mordiscos. Los cuerpos de los tres se funden en uno solo, unidos por el placer carnal que están experimentando, Lyra gime con la lengua de Lily hurgando en su intimidad, succionando, mordiendo su clítoris.

    Lily disfruta del miembro de Kael, que la penetra hasta el fondo, llenando su vagina y acariciando su cuerpo mientras la toma por las caderas, él gime fuerte, su cuerpo se estremece de placer ―¡Ahhh, SÍ! ¡Así! Dale fuerte mientras me lame el coño ― Jadea, con la respiración entrecortada ―¡Oh, puedo sentir cómo aumenta la energía… ¡Es increíble! Sigue, no pares―.

    ― Por las fuerzas oscuras que nos unen, decreto que esta noche no termine nunca. ¡Que el sol se olvide de salir, y la luna permanezca congelada en el cielo hasta que nuestros deseos sean saciados! ― Kael lanza el conjuro qué cambiaría todo.

    Penetra a Lily con frenesí, la energía va de uno a otro creando una gran sensación de excitación y poniéndolos a todos cachondos, sin saber las consecuencias del vínculo, Lyra y él unen la energía en Lily, convirtiéndola en un nuevo tipo de demonio sexual, una nueva raza. El cuerpo de Lily se convulsiona violentamente ―¡Está cambiando! ¡Mira a Lily! Ella está… ¡Cambiando! ―.

    ―No… no, esto no tenía que pasar…― Lyra mira a Kael, el miedo se hace presente en su mirada ―¡Hemos creado algo más allá de nuestro control! ― Kael continúa penetrándola hasta que toda su semilla está dentro del coño de Lily, no se detuvo hasta entender que estaba pasando, que la situación se había descontrolado ―Nooo, nunca pensé que esto iba a suceder ― Él retrocede, toma a Hellein entre sus brazos e invoca un portal al infierno, dejando a Lily en su nueva forma sola y suelta en la tierra.

    ― Espera, ¡¿qué estás haciendo?! ¡No podemos dejar a Lily así! ― Ella intenta resistirse, pero Kael la empuja hacia el portal ―¡Detén esta locura! ¡Tenemos que arreglar esto! ―.

    Ambos desaparecen dejando atrás a Lily, con los ojos encendidos en un fuego morado e intenso. Ella está desconcertada; sus sentidos alterados la enloquecen, sus oídos logran escuchar el mínimo ruido a su alrededor, sus ojos le permiten ver todo lo que antes era desconocido para ella, su nariz percibe los aromas del bosque.

    La unión de Lyra y Kael trae al mundo un ser siniestro, algo que no debía existir. Un ser que no controla su pasión ni su deseo, con hambre de hombres y mujeres que solo puede alimentarse pero no saciarse, nadie sabe de lo que ella podría ser capaz.

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