Categoría: Sin categoría

  • Una semana de mucho sexo con mi querida suegra

    Una semana de mucho sexo con mi querida suegra

    Me levanté de la siesta y escuché la voz de mi suegra conversando con Mabel, una amiga suya desde la infancia. Le decía:

    -La verdad es que los chicos me tratan muy bien. Yo sé que soy un estorbo en la casa ¿pero donde ir en mi situación actual? A veces me pongo mal, como cuando los oigo hacer el amor, porque lo hacen con una pasión que a veces me dan ganas de meterme a la cama con ellos. Mi hija Carmencita debe gozar como loca, digo, por la forma que a veces cuando están cogiendo la oigo dar unos gritos que apenas puede ahogar para que yo no escuche. Como si esto no fuera poco, para calentarme más aún, me pasó algo que te contaré, pero te pido que quede entre nosotras.

    -Hace como una semana lo vi a mi yerno Damián completamente desnudo. Había dejado la puerta del baño abierta y lo vi. Te cuento que tiene una verga larga y gorda impresionante, y eso que la tenía muerta. Verla e imaginármela semejante aparato dentro mío es un sueño que tengo todas las noches. Por eso envidio a mi hija. El día ese cuando se la vi no pude más y me tuve que masturbar un largo rato para apagar mi calentura.

    -Me imagino Marta lo que habrás sufrido viendo esa verga y no poder tocarlo ni jugar con él.

    -No sé qué me pasa, pido disculpas al cielo, pero a veces me dan ganas de pedirle a Damián que me coja como a mi hija. Aunque sea una vez para volver a sentir esas sensaciones tan bonitas que brinda el sexo.

    -¿Y por qué no te animas? Provócalo, total si lo hacen con discreción Carmencita no se enterará.

    -Si es verdad, tienes razón, pero no me animo. Está mal, ella es mi hija y mi conciencia no me lo permitiría. Además, mira si me rechaza y se lo cuenta a mi hija. Menudo despelote se me arma.

    -No seas tonta, los hombres están siempre dispuestos para esas cosas, y a decir verdad tú todavía tienes un cuerpo apetecible. Te has cuidado tanto que es una pena que no lo disfrutes.

    -Veremos, si se presenta la ocasión por ahí me lanzo. No sabes cuánto deseo esa verga desde que la vi. Como te dije todas las noches me acompaña en mis sueños.

    Ese diálogo se dio en mi casa donde mi suegra, separada desde hace unos años y sin recursos, vino a vivir con nosotros aprovechando que no tenemos hijos. Me costó aceptarlo, pero como no había otra opción, tuve que decir que sí. Ella es una mujer de 58 años muy bien llevados que siempre estuvo atenta a su físico y como decía Mabel, más de uno le podía echar un polvo y quedar satisfecho.

    Dejé pasar unos minutos y me asomé a saludarlas sin hacer ningún comentario. Solo noté que Mabel, sin mucho disimulo miraba con mucho interés mi entrepierna.

    Pasaron días de aquellas revelaciones de mi suegra, y la verdad es que después de ese momento empecé a mirarla con otros ojos. Hasta ese entonces, si bien reconocía que estaba físicamente bien para su edad, nunca se me había pasado por la mente que podía ser un objeto sexual. Haber escuchado esa confesión me despertó la libido y el morbo, por lo que me propuse transarme a Marta. Solo tenía que esperar la oportunidad y ella se dio cuando mi esposa que es médica, se ausentó de casa quince días para hacer un curso de especialización en otra ciudad.

    No quise perder tiempo y la primera noche de la ausencia de mi mujer me dispuse a concretar mi objetivo. Después de cenar y mirar un poco televisión nos fuimos cada uno a su cuarto. Dejé pasar unos minutos esperando que Marta se acostara, y masajeando mi polla para que tomara envergadura, me metí en su habitación.

    -Marta creo que algo me ha caído mal. Me duele un poco el estómago -dije y me dejé caer en la cama a su lado.

    -Qué raro, si no hemos comido nada pesado -dijo, mientras miraba fijamente mi verga que ya lucía en su esplendor.

    -¿No te molesta que me quede un rato contigo, tal vez si me haces unos masajes se me pasa?

    -¿Te parece? O será que tal vez sea que extrañas las caricias de Carmencita.

    -Para el caso será lo mismo si lo haces tú-le dije mientras llevaba su mano a mi estómago y le hacía darme masajes en mi panza.

    -Si no se te pasa, te haré un té digestivo -y seguía con la vista en mi aparato que estaba duro como una madera.

    No la dejé seguir hablando y me metí bajo las sábanas y me pegué junto a ella apoyándole mi miembro.

    -¿Qué haces Damián?

    -Lo que estás viendo. Con el calor de tu cuerpo me siento mejor -con mi brazo la abracé fuerte, haciéndole sentir la dureza de mi picha.

    -Pero ¿qué te pasa?, ¿estás loco?

    -No-Y le empecé a tocar una teta acariciándosela.

    -Pero ¿qué haces? Quédate quieto por favor.

    -Es que me siento bastante cachondo -y tomé su mano y la apoyé en mi verga.

    -Me parece que te estas propasando y te olvidas que soy tu suegra -pero no soltaba la verga.

    -No nos engañemos Marta que recuerdo bien lo que le dijiste a Mabel días pasados sobre lo mucho que te gusta mi verga. Solo estoy haciendo realidad tu sueño.

    -Ah, con que me escuchaste y ahora estas abusando de ello.

    -Suegrita, cálmate y aprovechemos la noche que será inolvidable para ti-dije levantándole el camisón hasta la cintura y metiendo mi mano en su vagina sobre sus bragas.

    El recuerdo de la charla con Mabel barrió todas las defensas y prejuicios de mi suegra. Como no pudo negarlo calló y se dejó llevar por las circunstancias, que por otra parte nos llevaba a algo que deseaba ardientemente. Aproveché para darle un beso en los labios que no rehusó; por el contrario la abrió para que mi lengua se juntara con la suya mientras dejaba oír un profundo suspiro.

    El beso apasionado, la puso a mi disposición. A partir de allí todo fue un torbellino de caricias de mi parte y gozo total de Marta. Quité las sábanas y me deslicé hacia su entrepierna. Ella advirtió la jugada y se puso de espaldas abriéndolas. Aparté el borde de su braga y con la mano comencé a acariciarle la zona. Primero fueron sus labios externos, luego sus internos y finalmente el clítoris, que nomás al tocarlo produje el primer orgasmo de mi suegra que anunció con un grito que intentó reprimir cerrando los labios.

    -Ay que hermoso, se escuchó cuando se derramaba

    Acabé el juego de mi mano y di paso a mi boca que ya estaba ansiosa de comer ese bocado que al parecer no recibía varón desde hace tiempo. Previamente le quité el camisón y las bragas. Con una mano aparté los abundantes pelos que rodeaban su vagina y comencé mi festín. Apelé a todo mi repertorio de comecoños para darle placer.

    Mi boca empezó a chupar toda la zona mientras la lengua recorría todo su interior saboreando los fluidos vaginales que Marta me entregaba en su tremenda calentura. Estaba gozando mucho porque su cuerpo no dejaba de moverse empujando su pelvis hacia mi boca mientras que con una mano apretaba mi cara contra su sexo tratando de hacer más profunda mi incursión.

    -Cielos que cosa hermosa, Damián, me estas matando con esto. Es fabuloso, no pares por favor porque me has llevado al paraíso con tu lengua -dijo con voz acezante y entrecortada.

    -Tranquila que recién empezamos -dije aprovechando para respirar.

    Para darle más fuego a la pasión, Con las manos empecé a magrear su culo y metí la punta de un dedo en su negrito. No esperaba ese embate y se contorsionó por la sorpresa aunque luego se entregó suspirando.

    -¡Que hermoso! Estoy gozando como nunca, mi amor, es algo que no me pasó antes.

    -¿Más que esta locura de goce? No me quiero imaginar cuanto más podrás darme.

    -¿Cómo? No pensarás que no voy a cogerte. Y serán varias veces, ya verás. Tenemos una semana para nosotros.

    Seguí comiéndole el chocho y arrancando nuevos orgasmos que Marta entregaba sin cesar. Por un instante me detuve y me quedé mirando esa cueva rosada y húmeda que tanto placer me estaba dando. Enmarcada en un contorno de pelos púbicos enrulados, realmente esa vulva me estaba gustando, la encontraba exquisita, suave y con un sabor especial que no podía definir.

    Busqué todos los rincones con mi lengua y cuando me dediqué a su clítoris, Marta estalló nuevamente en una seguidilla de espasmos que anunciaron u nuevo orgasmo. La sesión duró varios minutos porque también besé, lamí y chupé su agujero anal hasta que mi boca estuvo a punto de acalambrarse, lo que me obligó a volver a posicionarme junto a ella y besarla nuevamente.

    -Damián, la verdad esto que estamos haciendo está muy mal pero no sabes lo dichosa que me siento, estoy gozando como nunca. Tu lengua es infernal.

    -Ahora viene la segunda parte suegra. Voy a mi dormitorio para buscar unos juguetitos que usamos con tu hija y que a ella le gustan mucho. Espero que a ti también.

    Rápidamente regresé con un consolador de regular tamaño y un vibrador.

    -¿Que trajiste?

    -Unas cositas que harán más agradable la noche.

    -Vos estás loco.

    -Quiero que esta noche sea inolvidable para ti querida Marta.

    -¡Empecemos el juego!

    Le abrí las piernas y empecé con el vibrador en su vagina y más propiamente en su clítoris. Cuando sintió la vibración la que empezó a vibrar fue ella. Se movía para todos lados mientras se mordía los labios y gemía. Mientras el vibrador hacía su trabajo, busqué sus tetas para comérmelas. La mano libre se apoderó de ellas para magrearlas y llevármelas a la boca. Primero una y luego la otra en un juego incesante en donde chupaba, lamía y mordía sus pezones que estaban durísimos. En medio de esa locura sentí que Marta, se apoderó de mi verga y me la sacudía con fuerza, de tal forma que casi me corro. Interrumpí, para anunciarle que llegaba la hora de la penetración.

    Estaba de espalda, así que levanté sus piernas sobre mis hombros y coloqué la punta de mi miembro en la puerta de su vagina y empecé a meterla muy despacio.

    -Despacito Damián que la tienes muy grande y tengo miedo que me hagas daño. Hace largo rato que nadie incursiona por allí.

    -Tranquila Martita que de a poco la irás sintiendo adentro sin dolor. Te garantizo que te va a gustar.

    -Ah, Ah, ya la siento y créeme que me llena toda, pero seguí despacio por favor.

    -Como me gusta cogerme a mi suegrita. La verdad es que estás muy buena. Tienes un coño encantador -mientras eso decía sentía que las paredes de su concha me apretaban la verga dándome un infinito placer al recorrerlas lentamente

    -Seguí, seguí que me voy a correr. No aguanto más.

    -¿Ya? ¿Tan pronto? -y comencé a empujar más para llegar hasta el fondo, mientras le daba al mete y saca más rápidamente.

    -Me corro, me corro, me viene, es hermoso -y apretando sus manos sobre mi espalda se vino en un orgasmo que la hizo vibrar con movimientos espasmódicos.

    -Ahora es mi turno suegra, ahí voy -dije mientras sentía que mis testículos se apretaban anunciando mi descarga.

    -Lléname mi amor, lo necesito. Necesito que me inundes la concha con tu semen.

    No aguanté más y varios chorros de esperma inundaron la vagina de mi suegra que los recibió encantada con un grito de satisfacción. Luego nos recostamos abrazados porque realmente estábamos rendidos. No obstante metí un par de dedos en su mojada vagina y se los metí en la boca. Los saboreó y con la vista me indicó que le gustaba.

    Pasados unos minutos nos levantamos para ir al baño a limpiarnos. Yo aproveché para buscar un pote de vaselina que me serviría para lo que vendría luego. Volvimos a recostarnos. Miré el reloj y ya eran las 12 de la noche, el tiempo vuela cuando se la está pasando bien. Desnudos como estábamos nos pusimos de costado, yo pegado a su cuerpo.

    En esa posición besé su cuello y oreja. Pasé una mano por debajo de su cuello y empecé a toquetear sus tetas, con la otra me apropié del redondo culo de Marta para acariciarlo. En esas caricias la mano llegó a su raja y empecé a jugar con el chiquito. Unté un dedo en la vaselina y se lo metí de sorpresa. Ella dio un respingo y dijo:

    -No estarás pensando en hacerlo por atrás, ¿verdad?

    -¿Cuál es el problema? Mira como entró de fácil mi dedo.

    -Vamos Damián, un dedo es una cosa pero tu picha es cosa seria por lo gorda. Me vas a reventar de dolor.

    -Para nada, déjame hacer y te garantizo que no habrá dolor sino puro placer, ya verás.

    -Hum, tengo miedo, dudo pero como hasta aquí solo me has dado mucho goce, espero en que no me defraudes.

    Al dedo pionero sumé otro y otro más para aflojar el esfínter de Marta con movimientos circulares. Cuando consideré que ya estaba el terreno preparado le pedí que se pusiera boca abajo y levantara el culo. Mi pene ya había recobrado su envergadura así que lo coloqué en la puerta del hoyo y metí la cabeza de una vez. Marta sorprendida lanzó un grito y me pidió que se la quitara. Cosa que no hice y le susurré que aguantara un poco hasta que su conducto se acostumbrara al huésped. Pasados un par de minutos me dijo

    -Ya no me duele tanto, pero igual tengo miedo.

    -Ya pasó lo peor y ahora viene la parte buena -y empecé a pujar de a poco hasta que la vaselina hizo su trabajo y mi verga estaba todita adentro de su ano.

    -Que sensación extraña siento. Por un lado un poco de dolor pero por otro una delicia de sentirme llena.

    -Más llena te vas a sentir si te colocas esto en tu vagina -dije mientras de ponía en su mano el consolador.

    -Estás loco! Voy a reventar en serio.

    -Hazme caso y te llevarás una sorpresa.

    Me hizo caso y tomando el aparato se lo llevó a su sexo. Al principio le costó porque la presión de mi verga en su ano se oponía, pero superado ese escollo gracias a su lubricación, el consolador viajó al interior de la vagina sin dificultad. Fue a partir de ese momento que empecé a moverme pujando para adentro y sacando. Marta acompañaba con el consolador y anunciaba

    -Esto es lo máximo, que placer querido. Estoy completamente llena y el goce es infinito. Bendito seas Damián, te quiero mucho.

    -Suegrita, estoy sintiendo que me voy a correr.

    -Aguanta un poco cielo que esto no debe terminar tan rápido,

    -Lo intento, pero yo también estoy loco de placer y casi no me puedo contener.

    -Piensa en otra cosa y no te muevas por unos minutos y déjame seguir mi fiesta.

    Aguanté, no sé cómo unos minutos hasta que me vine en otro orgasmo brutal. Marta escuchando mis quejidos por la entrega, también se corrió con mi picha en su culo y el consolador en su vagina. Tremendo polvo que nos dejó exánimes tirados uno junto al otro. Así nos quedamos dormidos hasta que en la madrugada me desperté cuando sentí una mano que jugaba con mi verga. Abrí los ojos y la vi a mi suegra entusiasmada acariciando mi aparato.

    -Te gusta -dije

    -¡Y tanto! Anoche me dio muchas satisfacciones por eso quería agradecerle con unas caricias y tal vez algo más si me dejas.

    -Por supuesto que sí, aunque permíteme ir al baño un minuto a limpiarme -y salí disparado al baño, regresando de inmediato- ahora estoy listo.

    -Primero si me permites quiero mirarlo en detalle. Haberlo tenido dentro mío y no conocerlo bien parece un pecado, ¿no crees?

    -Es todo tuyo y puedes hacer lo que quieras.

    -Lo que quiero es mamarlo y mimarlo.

    Lo tomó en sus manos mientras sentía que empezaba a crecer en dimensión. Tomó posición y empezaron las mamadas desde la base hasta la cabeza. Lo colocó dentro de su boca y chupando y lamiendo logró una erección total. Con la mano empezó a hacerme una lenta paja que era una delicia. Me gustaba la tarea de Marta, tanto que comencé a sentir los deseos de coger nuevamente.

    -¿No te parece que podemos echarnos un polvito madrugador?

    -Una buena idea. Yo no quiero dejar pasar ninguna ocasión.

    -Esta vez te lo voy a hacer por detrás en posición cucharas, ¿te va?

    -Todo me va.

    Uniendo la acción a la palabra la acomodé abriendo los cachetes y me introduje en la vulva ya transitada. Fueron unos minutos de mete y saca hasta que ambos nos entregamos en nuevo orgasmo casi al unísono. El esfuerzo de la noche había sido tremendo y nos volvimos a dormir juntitos.

    Eran más de las 8 de mañana cuando despertamos. Salté de la cama porque tenía que ir a mi trabajo y se hacía tarde. Me metí en el baño para higienizarme, y cuando luego de vestirme bajo a la cocina para desayunar, escucho que mi suegra hablaba por teléfono

    -Y tal como dijiste Mabel, el sueño se hizo realidad. ¿Cómo? Estaba acostada cuando con la excusa de que le dolía la panza se me apareció en mi cuarto y se metió en mi cama y empezó a tocarme. Al principio me resistí pero cuando me dijo que había oído cuanto charlamos días pasados contigo, se me acabaron los argumentos y me entregué. ¿Que si la pasé bien? Ya te contaré detalles pero creo que nunca en mi vida había gozado tanto. Es una fiera cogiendo, y su verga un amor, grandota y juguetona…

    No hubo tiempo para seguir escuchando. No me había gustado para nada que nuestro secreto ya tuviera un oyente, pero ya lo conversaríamos, tomé mi café y salí disparado.

    Está claro que esos días solos los provecharíamos al máximo y de qué manera. Hasta Mabel recibió su regalo por su sabio consejo.

    Loading

  • Mi hijo y Sofía la madre de su amigo Pablo

    Mi hijo y Sofía la madre de su amigo Pablo

    Las fiestas navideñas habían finalizado y mis hijos habían vuelto a las clases el mayor y mi hija en la universidad, mi pequeñín, que acababa de cumplir los dieciocho años al instituto, donde cursaba su último año.

    Entre los compañeros de mi hijo se encontraba Paulo, con cuya madre Sofia teníamos una gran amistad, la semana de reanudación de las clases Pablo, aunque acudía normalmente a clase no dormía en su casa, sino que decidió pasarla su padre y su nueva mujer, y le pidió a mi hijo que se acercará a casa de su madre, que está muy cerca de la nuestra, y le llevara algo de ropa, entre las dos familias existía una cierta confianza, así que mi hijo aceptó ir al salir de clase, y esto fue lo que paso, según mi hijo:

    Llegué a casa de Pablo después de clase, su madre Sofia, me recibió muy efusivamente, nos conocíamos desde que había coincidido con su hijo al comenzar la ESO y habíamos hecho toda la enseñanza media juntos, y nuestras madres se habían conocido en las reuniones de padres y se había establecido una cierta amistad entre ellas, yo desde que la polla se me puso a poner dura, no había podido dejar de mirar las enormes tetas de Sofia, y me había hecho pajas a su salud, hasta hacia poco era para mi un sueño, pero después de follar con mi madre, ninguna mujer me parecía imposible.

    Sofia vestía una blusa muy ajustada que remarcaba sus tetas y una falda por encima de la rodilla que remarcaba sus piernas, al verme me abrazó muy efusivamente, cosa normal como ya he explicado, pero que puso a mi polla en movimiento, después me dijo:

    -Acabo de llegar del trabajo y no he tenido tiempo de preparar la ropa de mi hijo, pero si te esperas lo hare.

    Me dio la opción de quedarme en el salón o de ir con ella a la habitación de pablo y hablar mientras la preparábamos, me decidí por la segunda, mientras la recogía la que se agachaba yo me quedaba mirando su culo, en un momento de la conversación, ella me dijo:

    -Que pena hacerse vieja, ya ves mi marido se ha ido con otra.

    Yo le dije que de vieja nada, que estaba estupenda, la rodee entre mis brazos y finalmente la bese en la boca, ella se quedó sorprendida, pero no ofendida y me dijo:

    -Oye veo que no eres un niño.

    No la respondí, pero antes de que reaccionara la subí la blusa y ante mi vista apareció mi gran sueño, Sofia tenía unas tetas impresionantes, más de lo que había imaginado, me lancé sobre ellas y me puse a acariciárselas, y después llevé mi boca también hacia ellas y comencé a chupárselas.

    -Caramba con mi Ikercito, dijo Sofía, ya es todo un hombre.

    Por supuesto que lo era, y se lo iba a demostrar, la pedí que se sentara en una silla que había al lado de la cama, y cuando lo hizo me arrodillé ante ella, la subí la falda hasta dejar al descubierto su tanga, que era pequeñísimo, lo parte y ante mí, por segunda vez en poco tiempo, apareció otro lugar paradisíaco, el coño de Sofia, lo tenía peludo, pero no me importaba, debía de demostrarle a esa mujer que era una hombre, así que arrime mi cabeza hasta su sexo y sacando mi lengua la introduje en el sitio que tantas veces me había imaginado en mis pajas, y comencé a chupárselo, ella al sentir mi lengua dijo:

    -Oye se nota que no es tu primera vez, me estas dando un gusto increíble. Llevaba años que con mi marido no hacía nada parecido.

    Pero no era solo ella la que estaba gozando, para mi comerme ese chochete era extremadamente delicioso, lo había hecho muchas veces con la imaginación, pero ahora estábamos en el mundo real, y esto era aún mejor, seguí con mi lengua explorando su cosita.

    -Verla gemir, y saber que el responsable de sus gemidos era yo, me hacía sentirme más hombre, así que utilizando os conocimientos que había adquirido haciéndolo con mi madre y las demás mujeres con las que lo había hecho, seguí lamiendo su coño, hasta que ella con un fuerte gemido se corrió y sus líquidos llenaron mi boca, era un sabor delicioso. Ella se estuvo como paralizada un momento, después pareció volver en si y con una amplia sonrisa en su cara me dijo:

    -Muchas gracias, mi amor, hacía mucho tiempo que no experimentaba nada parecido, ahora me toca a mí darte gustito.

    Me hizo una señal para que me pusiera de pie, y ella levantándose de la silla se arrodilló ante mí, llevó sus manos hacia el botón de mi pantalón y me lo desabrochó, y después de bajarme la cremallera, hizo lo propio con mis pantalones y el short, mi polla quedó al descubierto ante su vista, cuando esto sucedió ella dijo:

    -¿Pero qué maravilla es esta?, no me imaginaba yo que tu siendo de la edad de mi Pablito tuvieras este pedazo de polla.

    Yo sabía que Pablo la tenía de un buen tamaño, así que la pregunté:

    -¿Y no piensas que Pablo la pude tener igual?

    -Pero él es aún un niño, protestó ella.

    Estas madres que ciegas pueden ser, su hijo y yo acabamos de cumplir los dieciocho y yo la podía tener grande, pero mi amigo era aún un niño, jajaja, pero en esos momentos, ella cogió mi polla con una de sus manos y me la acaricio, y después se la metió a la boca y comenzó a chupármela, viendo cómo me lo hace mi madre me di cuenta de que estaba algo desentrenada, pero me la chupaba con tantas ganas que su torpeza me resultaba excitante, de repente ella me pidió:

    -Túmbate en la cama.

    Después se desnudó rápidamente y poniéndose encima de la cama a cuatro patas siguió chupándomela, hasta que yo, que no podía aguantarme las ganas le supliqué:

    -Por favor, Sofia, déjame follarte.

    Ella al oír mi petición vino donde yo estaba, le indique donde guardaba los condones, ella me acercó uno para que me lo pusiera y me dijo:

    -Yo no tengo práctica y podría ponerlo mal.

    Me lo puse y en ese momento ella se abalanzó sobre mi puso mi polla en el interior de su coño y se puso a cabalgarme. Lo hacía de una forma ansiosa, se le notaba que tenía muchas ganas de follar y mientras lo hacía me dijo:

    -Gracias, mi amor, no sabes lo maravilloso que es para una vieja como yo tener una polla joven y potente como la tuya dentro de su coño, lo repetiremos, solo te pido una cosa que sea nuestro secreto, que ni mi Pablito, ni tu madre se enteren.

    Lo que ella no podía imaginar es que en ese momento mi cabeza estaba desarrollando la idea de que igual que yo me lo hacía con mi madre Pablo se lo hiciera con la suya.

    Ella ajena, al menos por el momento, a mis pensamientos siguió cabalgándome, follaba divinamente, en realidad, gracias a mi madre, estaba descubriendo que las maduritas follan muy bien, se movía arriba y abajo con gran facilidad, llevándome a la gloria, así estuvimos follando hasta que sentí que me venía, y debí de soportar un montón de leche dentro del condón.

    -Perdona si me he corrido demasiado pronto, le dije.

    -Para nada cariño, me has hecho venirme un par de veces, algo que con mi marido me costaba muchísimo, y muchas veces me quedaba a medias.

    Sus palabras me hicieron sentirme muy bien, fui a quitarme el condón, pero ella me dijo:

    -No mi amor, deja que lo haga yo,

    Y llevando una de sus manos hasta mi polla se puso a quitarme el condón, con la otra buscó su tanga, me quitó el condón y con su tanga me limpio la polla, mientras lo hacía me dijo:

    -Así podre sentir tu olor cuando quiera.

    Cuando hubo limpiado mi polla, se la llevó a su boca y me la volvió a chupar, como he dicho antes, no es que fuera una experta, pero se notaban sus ganas de hacerlo bien, con este tratamiento logró que mi polla se pusiera dura de nuevo, pero una vez que lo hubo logrado siguió chupándomela, era delicioso, tuve que ser yo quien la dijera:

    -Para ya, quiero volver a metértela en tu coño.

    Mis palabras surtieron efecto Sofía dejó de chupármela Yo tenía ganas de masturbarla e introduje dos de mis dedos dentro de su coño, ella comenzó a gemir, se la notaba que estaba disfrutando mucho, mi madre me había enseñado a valorar la humedad del coño de una mujer y Sofía lo tenía muy húmedo y estuve así un rato, oírla gemir era muy satisfactorio, hasta que ella me dijo:

    -Mi amor follame ya otra vez

    Se levantó y se fue hasta donde estaba mi paquete de condones, cogió otro y me lo colocó en mi polla, esta vez sí se había atrevido, la pedí que se abriera bien de piernas y ella lo hizo, yo me puse de rodillas enfrente de ella y la introduje la polla, nuevamente, en el interior de su coño, ella comenzó a gemir, mientras decía:

    -Caramba Ikercito, quien se podía esperar que con tu aspecto de niño fueras un follador tan maravilloso.

    Sus palabras hicieron que mi excitación aumentara, ni en mis mejores sueños había con ella había disfrutado tanto. Así que aumenté el ritmo de mi bombeo, notaba como sus gemidos iban en aumento y me di cuenta de que estaba teniendo varios orgasmos, yo procuraba no correrme esta vez, quería que mi hembra quedara muy satisfecha; ella dijo:

    -Mi amor, ahora que lo estoy haciendo contigo me estoy dando cuenta de que no sabía lo que era el placer, con mi marido nunca gocé ni la mitad, te adoro.

    Yo me sentía maravillosamente bien con sus palabras, veía en su cara como seguía gozando a tope, y aceleré mi ritmo de follada, sabía que mi hembra estaba gozando, finalmente no pude más y me corrí.

    Cuando terminé de hacerlo me salí, ella me pidió:

    -¿Me puedo comer tu leche?

    Por supuesto que la dije que sí, me tumbé en la cama y ella después de quitarme el condón con su lengua paso a lamer toda mi polla hasta no dejar ni gota de leche, pero eso no evitó que siguiera chupándomela, al parecer se había vuelto adicta a mi polla y el resultado fue que mi polla se puso otra vez durísima, ella me dijo:

    -Cariño me ha encantado que te subieras encima de mí, ¿Pero sabes? Lo de estar encima de un mach, para mi es algo nuevo y es algo que quiero seguir experimentando, por favor, no me lo niegues.

    Que una mujer te pida eso, es algo a lo que no se puede uno negar así que nuevamente, me tumbé en la cama con las piernas juntas, ella sonriendo, me volvió a colocar un condón, al parecer sus ganas de follar le habían llevado a aprender, rápidamente como colocarlo.

    Y después poniéndose encima de mí volvió a introducir mi polla en el interior de su coño, para mí era la gloria, ella comenzó a subir y bajar, mientras yo imaginándome que era pablo comencé a decir:

    -Mamita esto es delicioso.

    Al oír mis palabras ella cerró los ojos, quizá mi idea no le pareciera tan mal, se puso a cabalgarme de una manera más intensa, yo con esas tetas tan impresionantes sobre mi cabeza no pude menos que amasarlas entre mis manos, ella al sentirlo se puso a gemir aún más fuerte, luego se decidió por un cambio de postura y se puso de espaldas a mí, montándome de esta manera yo tenía un primer plano de su culo y me pareció fantástico, y decidí que ese trasero iba a ser mío esa misma tarde. Así que me dije:

    -Mami, tienes un trasero espectacular.

    En ningún momento parecía que ella se sintiera molesta, al contrario, notaba como el hecho de que yo le hablará como si fuera Pablo la calentaba, en un momento dado me dijo:

    -Joder follar contigo es fantástico, hasta hoy estaba preocupada porque mi marido me hubiera dejado y soñaba con que él volviera, pero desde ahora eso se acabó, quiero disfrutar del placer que dais los chicos jóvenes.

    Y mientras decía esto seguía montándome, yo notaba la pasión que mis palabras de tipo hijo-madre provocaban en ella, que me cabalgaba con más ganas, notaba como la venían varios orgasmos, yo intentaba aguantarme, pero mi resistencia era cada vez menor hasta que finalmente, dije:

    -Mamita me corro.

    Y noté como una gran cantidad de mi leche salida de mi polla y se estrellaba contra las pareces del condón que llevaba puesto, cuando ella notó que había terminado de eyacular me beso en la boca y me dijo:

    -Desde luego mi Ikercito es todo un semental.

    -Muchas gracias mami.

    En ese momento aproveché la ocasión para llevar mi mano hacia su culo y se lo acaricié, a ella parecía gustarle, me atreví a ir algo más lejos y la introduje uno de mis dedos en su culo, ella protestó de una manera muy suave:

    -¿Pero qué haces?

    -Me encanta tu culo, y quiero poseerle, le respondí.

    -Eso es una guarrería, dijo ella,

    -Lo deseo tanto, la respondí mientras la besaba en su boca.

    -Lo tengo virgen, dijo ella.

    -Deja que yo lo estrene mamacita, le respondí.

    Parece que mis palabras lograron convencerla y dijo:

    -Está bien, pero deberás tener mucho cuidado, lo tengo virgen, al cabron de mi ex nunca le interesó.

    Por supuesto le dije que sí, tenía tantas ganas de follarme ese culo, le pedí que se pusiera encima de la cama a cuatro patas, ella lo hizo, en ese momento yo parecía el adulto y ella la jovencita, me puse detrás de ella y encaminé mi polla, que parecía saber el festín que la esperaba y se había puesto durísima, y poco a poco lo introduje en ese agujero tan delicioso, nada más entrar yo sentí un inmenso placer, mi madre me había enseñado como hacerlo y me puse a moverme en su interior, ella al principio dio unos gritos muy suabes de dolor, la ofrecí sacársela, pero ella me dijo:

    -No mi amor, quiero experimentar esto hasta el final, sigue follandome.

    Con mucho cuidado seguí moviéndome en el interior de su culo y noté como sus gritos de dolor se transformaban en gemidos de placer, eso me llevó a aumentar el ritmo, al cabo de un rato ella dijo:

    -Mi amor esto es fantástico, lo que me he estado perdiendo por tener un marido tonto y mal follador.

    Sus palabras me encantaron y mantuve el ritmo de mi follada, mientras sus gemidos se intensificaban, me decidí a introducir uno de mis dedos dentro de su coño y noté que lo tenía mojadisimo, en ese momento la adoré, pero se incrementó en mi la idea de que mi amigo Pablo, su hijo, debía de disfrutar del hecho de que su madre fuera una verdadera máquina de follar, como yo disfrutaba de la misma, seguí follandomela quería que gozara como nunca en su vida.

    Finalmente mi polla descargo en el interior de su culo, para mi fue un orgasmo impresionante y cuando la saqué y vi su culo lleno de mi leche me sentí muy macho, ella me dio las gracias por lo que acababa de sentir y por haberle abierto los ojos.

    Me condujo a su baño, pese a que yo conocía el camino de hecho algunas veces cuando iba a buscar a Pablo me metía en el baño, y es que allí Sofía ponía sus tangas sucios, y a mi me encantaba olerlos, no se como no me pillaron, sabía que eso se había acabado, desde ese día tenía a su dueña.

    Después de lavarnos me vestí y fuimos los dos hasta la puerta de su casa, al despedirme con un beso me pidió:

    -Porfa mi Ikercito, de esto nada a tu madre, ni a mi hijo.

    Por supuesto la dije que sí, pero cuando pude se lo conté a mi madre, añadiéndole la idea de que Sofía se lo hiciera con su hijo, mi amigo.

    Loading

  • Secuencias: Elvira, ‘Ndowo y yo mismo

    Secuencias: Elvira, ‘Ndowo y yo mismo

    Elvira Suokko estaba en su último curso. No quiero decir, obviamente, que la doctora Suokko estuviera terminando su carrera, sino que cuando comenzó el curso en octubre ya se hizo público que dejaba la docencia al fin del mismo, que acababa de cumplir los sesenta, y ya no impartiría más clases.

    ‘Ndowo y yo teníamos problemas para sacar las notas, y Suokko nos había convocado terminada la clase. Nos explicó que, dada nuestra evolución, remontar a esas alturas del curso era prácticamente imposible; ella quería terminar aquel, su último curso, aprobando a todos los alumnos, y no deseaba que ‘Ndowo y yo frustrásemos sus planes. A puerta cerrada nos propuso, sin ambages, una “forma” de arreglar las cosas. Directa y clara. Habló con el aplomo de quien ya no tiene nada que perder… y tiene un poder sobre los demás.

    Y así, nos citó en un respetable club privado de la calle Tuset. Al llegar, un portero nos dejó pasar cuando mencionamos su nombre. Después, una sonriente rubia nos condujo a un Sutes reservado.

    La habitación era una sala de mediano tamaño, con suelo enmoquetado y con un gran ventanal cubierto con una cortina de encaje azul celeste, que confería una gran luminosidad a todo el espacio. En un rincón había un largo y ancho asiento con anchos brazos a cada lado, en forma de semicírculo de color magenta en cuyos extremos adyacían dos mesas bajas. En el centro había también una mesita redonda; varias botellas de licores, vasos y copas sobre una bandeja plateada componían todo el mobiliario.

    Sentada en medio, sosteniendo una copa de licor de menta, estaba sentada Elvira. Vestía una larga bata color malva, abierta por el centro. Tenía las piernas color caoba cruzadas y el corte dejaba ver sus piernas y la mitad de los muslos. Sonreía con sus vistosos dientes blancos. No llevaba sus habituales gafas sin montura.

    Nos invitó a sentarnos y nos ofreció las bebidas. ‘Ndowo fue el primero en sentarse del lado derecho. Tomó un vaso y lo llenó a medias de ginebra; yo me senté a su lado, dejándolo más cerca de Suokko.

    Nos explicó algo sobre el club y su historia. Había sido el lugar en que la vieja aristocracia tenía sus reuniones, charlas y conferencias exclusivas; más tarde, la alta burguesía de la ciudad lo transformó en el club actual, lugar de encuentros de negocios e intercambio social, y también de citas secretas personales, donde tampoco faltaban ruidosas orgías en las que, se rumoreaba, participaban consejeros, famosos abogados, médicos, jueces, militares y algunos capellanes de incógnito. Ahora estaba abierto a quienes pudieran permitirse alquilar las salas de conferencias y las discretas habitaciones y servicios.

    Elvira se levantó y vino a sentarse más cerca; se quedó frente a nosotros, en medio, con la copa girando entre los dedos. ‘Ndowo se movió haciendo un hueco entre nosotros. Suokko se giró y depositó la bebida sobre la mesita.

    Al agacharse, las formas de sus nalgas, grandes y circulares se marcaron completamente bajo la lisura brillante de la bata. Se sentó entre ambos sonriente. Yo estaba nervioso; no sabía cómo actuar, qué debía hacer, qué querría hacer Suokko, cómo comenzar y qué vendría después. Miré a ‘Ndowo. Él estaba tranquilo y seguro, parecía estar acostumbrado a cosas como aquella —luego supe que no, que estaba tan asustado como yo, y que disimulaba su tensión con una aparente impasible serenidad—. Elvira rompió el hielo que empezaba a resultar embarazoso.

    Se giró ligeramente y puso su mano sobre el muslo de ‘Ndowo, pasándola desde allí hasta la rodilla y de esta a la entrepierna. Él se giró también hacia ella y acercó su cara a la de Elvira. Los labios se pegaron; la boca carnosa de Suokko, abierta, se apoderó de los labios de él, se volteaba y succionaba comiéndole la boca entera mientras él le abría la bata, que cayó desde los hombros hasta el sofá. En sus senos ligeramente caídos pero esbeltos, con sus pezones oscuros y rugosos destacaban dos pezones grandes y amarronados.

    Mi compañero bajó y empezó a chuparle aquellas maduras mamellas. Con todo, la escena me estaba poniendo más cachondo de lo que hubiera imaginado. ‘Ndowo se levantó y se bajó el pantalón. Un miembro enorme saliendo de sus pelotas, hinchado y brillante quedó delante de Suokko que lo tomó con sus dos manos y lo masturbó antes de tragárselo. Elvira hacia sonar la mamada mientras la extraía y la volvía a meter. Decidí participar.

    Me desnudé y me acerqué por detrás del sofá. Comencé a manosear las tetas y jugar con aquellos pezones maduros. Los encontré muy duros y tiesos. Los pezones como dos bolitas. Suokko se dejaba sobar, facilitando las caricias.

    Sentía mi polla erecta. ‘Ndowo sacó la gigantesca pija y tumbó a Elvira. La entrepierna estaba pelada, con unos grandes labios del chocho muy abiertos. ‘Ndowo le abrió las piernas y la abertura del coño mostraba su hendidura mojada por la excitación. Él la estiró hasta que quedó sobre el ancho brazo del sofá y se agachó para follarla. Entonces yo me arrodillé y le puse mi verga en los labios. Elvira la cogió y la lamió antes de chuparla y comenzar a sorberla. Sus labios anchos y negros tenían mucha pericia. Su mamada era lenta, pero sabía cómo desatar la libido a tope.

    ‘Ndowo sujetó a Elvira por el culo y comenzó a penetrarla vigorosamente. Su tranca se hundía hasta el fondo de aquel coño abierto. Suokko jadeaba rítmicamente a cada follada con mi polla en su boca. Mientras me comía el falo subía y bajaba por mi mango; su lengua chupaba mi capullo divinamente, hasta que con un latigazo de placer dejé escapar todo mi líquido seminal en la cálida caverna bucal de Elvira. Ella gemía por los pollazos de ‘Ndowo y tragaba mi leche que salía a borbotones mientras yo dejaba escapar un alarido.

    De repente, mi compañero se dejó caer sobre las tetas de Suokko. Se dejó ir dentro de ella. Jadeaba intensamente con cada espasmo portador de semen caliente que llevaba el coño de Elvira Suokko.

    Yo saqué mi verga cuando descargué del todo. ‘Ndowo siguió penetrándola un rato con el mandoble negro dentro del chocho chorreante. Salió de la carne femenina cuando se agotó la fuerza de su gran chisme amatorio. Pero entonces, Elvira pidió que le comiéramos el clítoris. Quería tener su orgasmo.

    Uno debería hacerle el cunnilingus, y el otro lamerle el ojo del culo. Yo me arrodillé debajo de ella y le abrí el higo reluciente de flujo. Comencé por lamer los dos pétalos que dejaban paso al agujero por el que aún salía un reguero de leche de ‘Ndowo. Él se colocó detrás de su culo y le besó y lamió el pequeño pocito haciendo que Suokko lanzara sonoros “uuhhmm”, en cadena. Lamí su almejita oscura hasta que se corrió con chillidos entrecortados. ‘Ndowo continúo hasta que ella dejó de jadear. Esa forma del amor sexual le gustaba, sin duda.

    Cuando los tres nos sentamos, desnudos todavía. Elvira nos acarició los falos y dijo con una sonrisa sibilina: habéis aprobado el examen.

    Loading

  • El desvirgue del hijo de mi jefe

    El desvirgue del hijo de mi jefe

    Era un viernes normal en el trabajo, y mi jefe me llamó a su oficina para hacerme una propuesta fuera de lo común.

    Se trata de que su hijo cumplirá 18 años el día siguiente y el muchacho le pidió a su padre que le llevase a un burdel para desvirgarse con una puta. Al principio pensé que me iba a pedir que yo llevara al muchacho, pero luego mi jefe me dijo que prefería que su hijo no vaya a esos lugares llenos de enfermedades y gente de baja calaña. Yo le dije que me encargaba del asunto y que pasaría por el muchacho al medio día de su cumpleaños.

    Conversé con mi esposa Rudy del asunto y le propuse que Joseph el hijo de mi jefe, se cogiera a su amiga Naty como un favor personal. Rudy me dijo que hablaría con Naty ya que su marido está fuera de la ciudad, y que le iba a preguntar.

    Al día siguiente, Rudy me dijo que le traiga al muchacho a nuestra casa. Yo pensé que ya todo estaba hablado con Naty, sin embargo no pregunté detalles a mi esposa. Pasado el mediodía fui por Joseph y noté que era un tipo alto, medio trigueño y al parecer hacía mucho ejercicio pues se notaba en su cuerpo. Fuimos platicando sobre su futuro, las chicas y lo que iba a suceder. El muchacho se le notaba las ganas que tenía por coger con una buena hembra, ya que me preguntaba de todo, inclusive sobre el tamaño de las tetas de la hembra que tenía para él.

    Llegamos a casa y le hice pasar a la sala. Le di una bebida y fui a buscar a Rudy para ver si ya estaba arreglado todo con su amiga. Entre al baño y sólo estaba Rudy maquillada y vestida con una faldita y una pupera. Le pregunté por su amiga y me dijo que no podía venir y que ella se encargaría del chico.

    Yo le dije que las cosas no deberían ser así y me dijo que si quería, solo podría observar. Le dije que estaba bien y salí de la habitación para sentarme al frente de Joseph.

    Luego de unos minutos, Rudy salió y se presentó con el chico. Le dio un beso y le dijo que la ayudara a abrir una botella de champán. El chico se fue con ella y bebieron una copa los dos. Ella lo llevó al sofá y empezó a desnudarlo… pude notar que el pene del muchacho estaba con una tremenda erección y ella lo tomó empezando una feroz felación.

    Joseph estaba sentado en el sofá mientras Rudy succionaba su pene… En un momento Rudy empezó a desnudarse mientras el chico no perdía detalle de su delicioso cuerpo. Dejó caer sus enormes tetas y metiendo el pene en medio de ellas, empezó a pajearle mientras las apretaba con sus manos. El chico no dio más y empezó a correrse en las tetas de Rudy mientras ella saboreaba la leche de aquel muchacho.

    Ambos rieron y Rudy le preguntó si quería continuar y el muchacho le dijo que si. Rudy lo tomó de la mano y le fue llevando a nuestra habitación cerrando la puerta con llave. Desde mi celular me conecté a la cámara de nuestra habitación y pude ver cómo Rudy le hacía acostar a Joseph mientras ella se subía encima de él. El muchacho traía el pene nuevamente ya erecto y Rudy se lo sobaba en el clítoris hasta que se lo introdujo.. ambos empezaron a moverse frenéticamente mientras el chico succionaba las tetas de Rudy.

    Estaban así por un buen rato hasta que Rudy se bajó y se puso en cuatro diciéndole al chico que la penetrara. El chico estaba muy arrecho y al ver las nalgas de mi mujer se puso como loco. La tomó de las caderas y metió su pene en medio de sus nalgas hasta que Rudy arqueó la espalda sacando más las nalgas. Esto arrechó más a Joseph que la daba con todo hasta que pude ver que ella empezó a correrse de la fuerza descomunal con la que el muchacho la penetraba. Ella empezó a decirle que le dé leche adentro y el muchacho empezó a jadear terminando y dejando todo su esperma en la chepa de Rudy.

    Se quedaron dormidos por un rato, hasta que despertaron y empezaron a culear nuevamente, pero esta vez, pude notar que el chico le daba solo por el ojete a mi mujer y en cuatro patas. De igual manera terminó el chico y saliendo del cuarto pude ver su cara de felicidad y satisfacción. Le llevé a su casa y luego de las gracias de mi jefe y sus halagos del cabrón, me propuse regresar al departamento.

    Al llegar pude ver el auto de Naty afuera, entre y me recibieron mi esposa Rudy y su amiga Naty completamente desnudas. Me llevaron al cuarto y me sacaron la ropa, pero esa historia se los contaré en otro relato.

    Déjame tus comentarios y se los compartiré con Naty y Rudy.

    Loading

  • La fantasía de Stephany (2): Un gesto inesperado

    La fantasía de Stephany (2): Un gesto inesperado

    El aula estaba llena de murmullos y risas mientras los estudiantes se agrupaban para el trabajo final. Era uno de esos momentos caóticos en los que todos buscaban a sus amigos de confianza, formando equipos casi por instinto. Stephany, como siempre, estaba con sus compañeras habituales: un trío inseparable que pasaba tanto tiempo juntas dentro como fuera de clases. Reían y planeaban cómo dividirían las tareas, con esa naturalidad que da la amistad de años. Su coleta negra se balanceaba mientras anotaba algo en su cuaderno, organizando todo antes de que el profesor terminara de dar las instrucciones.

    En el fondo del aula, Erick estaba solo. No era una sorpresa, en realidad. Con su cabello castaño despeinado y esos lentes que siempre parecían a punto de caerse, no era el tipo de persona que destacaba en estas situaciones. Los grupos se habían armado rápido, y nadie lo había invitado. Se quedó ahí, mirando al frente, con las manos metidas en los bolsillos de su sudadera, como si estuviera acostumbrado a que las cosas fueran así.

    Stephany lo notó casi por casualidad. Sus ojos se desviaron hacia él mientras charlaba con sus amigas, y algo en su postura —esa soledad silenciosa— le apretó el pecho. No era lástima, no exactamente. Era más bien esa necesidad suya de no dejar a nadie atrás, ese impulso que la hacía ser quien era. “¿Y Erick?” murmuró, más para sí misma que para las demás.

    Sus amigas siguieron su mirada. “Déjalo, Steph,” dijo una de ellas, encogiéndose de hombros. “Que se las arregle solo. No es tu problema.”

    “Sí, ya tienes equipo,” añadió otra, revisándose las uñas. “Además, ese chico es raro. Siempre está callado.”

    Pero Stephany no era así. Nunca lo había sido. Ignorando los comentarios, se levantó de su silla y caminó hacia Erick con esa seguridad tranquila que la caracterizaba. Él levantó la vista cuando la vio acercarse, y por un segundo, sus ojos se abrieron más de lo normal, como si no pudiera creer que ella estuviera ahí, frente a él.

    “Hola” dijo Stephany, con una sonrisa suave. “¿Ya tienes equipo?”

    Erick parpadeó, ajustándose los lentes torpemente. “Eh… no, aún no,” respondió, con la voz un poco ronca, como si no estuviera seguro de qué decir.

    “¿Te parece si trabajamos juntos, entonces?” preguntó ella, inclinando la cabeza. “No me gusta la idea de que alguien se quede solo con esto.”

    Él la miró fijamente, incrédulo. Stephany era todo lo que él no era: segura, brillante, admirada. La había observado tantas veces desde lejos, con una mezcla de fascinación y algo más que no se atrevía a nombrar. “¿En serio?” soltó, antes de que pudiera contenerse.

    “Claro” respondió ella, riendo bajito. “Va a ser un trabajo pesado, mejor hacerlo entre dos, ¿no?”

    Antes de que Erick pudiera procesarlo del todo, Stephany se giró hacia sus amigas para explicarles. “Chicas, voy a hacer el trabajo con Erick. No quiero que lo haga solo.”

    “¿Qué? ¡Steph, no seas tonta!” protestó una, frunciendo el ceño. “Nosotras ya estamos organizadas.”

    “Ya, pero no pasa nada” insistió ella, firme pero amable. “Ustedes son tres, se las arreglan genial. Yo me encargo de esto.”

    Ellas rodaron los ojos, pero no insistieron más. Conocían a Stephany lo suficiente como para saber que, cuando se le metía algo en la cabeza, no había forma de hacerla cambiar de opinión.

    Volvió con Erick, que todavía parecía aturdido. “Listo” dijo ella, sacando su celular. “¿Dónde nos juntamos para empezar? ¿Te parece mañana?”

    “Eh… sí, claro” balbuceó él. “Puede ser en… ¿mi casa? Vivo cerca, si no te molesta.”

    “Perfecto” respondió Stephany, anotando algo en su teléfono. “Mándame la dirección después, y nos vemos mañana por la tarde. Traigo mis apuntes.”

    Cuando el aula empezó a vaciarse, Erick se quedó un momento más, mirando la silla vacía donde ella había estado. Todavía no entendía cómo había pasado, pero una cosa era segura: Stephany, con esa bondad suya que lo descolocaba, acababa de cambiar algo en su mundo.

    Loading

  • Mi esposo me entregó a su mejor amigo

    Mi esposo me entregó a su mejor amigo

    Comenzaré diciendo que mi esposo (Armando) y yo (Jenny) empezamos a ser novios desde los 18 años. Yo soy baja, mido 1,55 m y siempre he tenido una cintura y unas caderas pronunciadas, nalgas algo paraditas, lo que desde entonces hacía que los hombres volvieran la mirada cuando me veían.

    Nosotros vivíamos en la ciudad de Monterrey y, desde el principio, comenzamos a mantener relaciones sexuales a escondidas. Yo le mamaba la verga hasta correrse, yo le pedía que terminara en mis pechos y, algunas veces, en mi boca. Luego aprovechábamos cuando la casa de alguno de los dos estaba sola para irnos a hacer nuestras cosas.

    Cuando nos casamos, a los 19 años, nuestro sexo siempre fue muy rico y muy abierto, pues siempre complacía sus deseos.

    Después de que nació nuestro primer hijo, nos mudamos al pueblo donde nació mi esposo, pues le ofrecieron trabajo.

    Ya en su pueblo, comenzamos a convivir con los amigos de mi esposo. En el sexo, él comenzó a tener fantasías, pues me preguntaba si me gustaría tener sexo con alguno de sus amigos, algo que nunca se me ocurrió. Cada vez que teníamos sexo, me hacía esas preguntas y yo le decía que sí. Después de terminar, le decía que estaba loco. Así pasaron algunos años y nacieron nuestros otros dos hijos. Después de eso, él seguía insistiendo con esa idea y, como teníamos Sky, contratamos el servicio de adultos y comenzamos a ver películas en las que salían mujeres con dos hombres y me preguntaba si me gustaría estar así, lo que hacía que tuviéramos sexo muy rico.

    Después nos cambiamos de casa y nos fuimos a vivir al lado de donde vivía uno de sus mejores amigos con su mujer. Nos llevábamos muy bien. Efra, el amigo de Armando, siempre fue respetuoso conmigo, pero yo notaba que me miraba cuando pasaba, porque compartíamos el mismo porche de enfrente y el patio trasero donde se guardaban los coches. Era una casa dividida en dos. Eso hizo que nuestra convivencia fuera más fácil y entráramos en confianza.

    Como él me seguía preguntando si me gustaría estar con dos a la vez, le dije que sí. Cuando me preguntó quién me gustaría, le contesté que Efra, su mejor amigo. Yo sabía que él me veía cada vez que podía; se me quedaba viendo las nalgas y así pasó algún tiempo hasta que una noche los escuché regresar con sus otros amigos. Los escuché hablar en la sala y, después de un rato, entró Armando en el cuarto. Me levanté y le dije que iba a la sala a por agua para los biberones.

    Me besó y me dijo:

    —Sí, está bien. Y se regresó. Para ir a la cocina yo tenía que pasar por la sala.

    Yo, que por entonces tenía 25 años, acostumbraba a dormir con un short de licra que me quedaban justo debajo de las nalgas y un top negro.

    Cuando entré, me sorprendió ver a Efra sentado en la sala. Algo nerviosa, lo saludé y me dirigí a la cocina. Tomé una jarra de agua y regresé a la habitación. Al pasar por la sala, Armando me detuvo, me abrazó por la espalda y me dijo al oído:

    —Te tengo una sorpresa.

    Yo miré a Efra y me reí nerviosa. Acababa de dejar de amamantar, así que tenía los pechos grandes y no llevaba sostén. Vi que Efra fue lo primero que miró.

    En eso, Armando le preguntó a Efra:

    —¿Qué te parece, Jenny? Al verme sonriente, contestó que era una chaparrita muy linda y, Armando al oído, me preguntó si me gustaría hacerlo con los dos. Nerviosa, pero sonriendo, mirando a los ojos de Efra, le pregunté:

    —¿Y él quiere? ¿Le gusto yo?

    Él contestó de inmediato:

    —Sí.

    Esta hermosa, mientras él me veía, Armando me besó en el cuello y me levantó mi top, dejando mis pechos al aire y a la vista de Efraín. Por un momento nos observó hasta que le sonreí y eso le dio entrada a levantarse y comenzó a tocar mis pechos y a besarlos mientras Armando me besaba el cuello y la espalda. Yo comencé a gemir al sentir cómo otro hombre me mamaba las tetas mientras mi esposo me besaba el cuello y la espalda.

    Después, Efra me comenzó a besar en la boca y me tocaba la entrepierna, que en un instante se me puso húmeda. Empecé a tocar la verga de los dos por encima del pantalón. Sentía una sensación muy extraña, como si me pusieran un sándwich.

    Después, Efra se sentó en el sillón y yo me agaché para desabrocharle el pantalón con ansias de ver su verga por primera vez. Quizá por el nerviosismo, aún no tenía una erección total, pero tenía una verga blanca y recta (la de Armando la tiene curva hacia abajo). Entonces, empecé a sacarla. Después, comencé a mamarla recorriéndola con la lengua de punta a punta, logrando ponerla dura. Pude ver que su verga era más grande y gruesa que la de Armando, así que la metí en mi boca hasta donde me cupiera y le di una mamada riquísima. Que hasta entonces solo le había hecho Armando.

    Por la cara de Efra, pude ver que le gustaba cómo se lo hacía. Mientras Efra gozaba, yo no paraba de mamarle la verga. Armando aprovechó que yo estaba de rodillas y empinadita para empezar a cogerme.

    Tal vez por la excitación y los nervios del momento, los dos terminaron rápido.

    Esa noche Efra no me penetró y Armando terminó dentro de mí, mientras yo hacía terminar a Efra con mi boca y probé por primera vez su semen recibiéndolo en mi boca, algo que, por su reacción, le encantó a Efra. Con una sonrisa pícara, me limpié la boca y me levanté mirándolos a los ojos con picardía: Después, me acerqué a Armando y le dije: «Eso es lo que querías, ¿no?». Así fue como comencé a ser la puta de mi esposo y su amigo Efra.

    Días después, hablando con Armando, le dije que me daba pena ver a Efra, que seguramente pensaría de mí después de lo que pasó. Me respondió que Efra le había dicho que yo era maravillosa, pero se había quedado un poco raro y por eso había terminado muy rápido. También me dijo que le gustaría repetir y que ahora me quiere coger. Le pregunté: «¿Tú quieres que me coja?». Y me dijo: «Si tú quieres, sí». Por supuesto que yo quería sentir esa verga dentro de mí, así que dejé que las cosas se dieran.

    Pasaron varios días y un fin de semana. Como era costumbre, Armando y Efra se salían con sus amigos, dejándonos a nosotras como esposas en casa. La relación entre su esposa, Sandra, y yo era cordial y solo convivíamos lo estrictamente necesario.

    Ese día llegaron poco antes de medianoche, porque nuestras casas estaban pegadas y compartían patio, donde metían los carros. Cuidando de que la esposa de Efra no se diera cuenta de que ya habían llegado, se metieron en la sala. Para ello, Armando ya me había dicho que me pusiera una tanga azul que casi no usaba porque no estaba acostumbrada. Me puse un pequeño short y una camisa sin sujetador. Nos fuimos a la sala, charlamos un rato mientras tomábamos cervezas. Efra me miraba y Armando le preguntaba si le gustaba mi cuerpo mientras me levantaba del sillón frente a ellos. Esta vez, Efra comenzó a abrazarme y besarme mientras Armando nos veía.

    Luego, Efra me comenzó a quitar la ropa y a besar todo mi cuerpo. Me empezó a chupar mi vagina, algo que me excitó mucho, pues lo hacía muy bien. Yo también le mamé la verga y, en un momento dado, comenzamos a tener sexo delante de Armando, como si él no estuviera ahí. Nos veía mientras nos tocábamos y nos besábamos, dejando entrever que nos queríamos.

    Efra es más atlético que Armando. Efra me recostó sobre un sillón, me tomó de las piernas y las puso en sus hombros, apuntó su verga hacia mi vagina y me penetró de una manera desenfrenada que me causó dolor y placer al mismo tiempo. Al sentir cómo me entraba su verga, comencé a gemir deliciosamente. Sentía cómo le golpeaban sus testículos contra mi vagina, como si quisieran entrar, pues me la metía hasta el fondo. Así continuamos durante unos diez minutos, fundidos en un mismo cuerpo. Los dos perdimos de vista que Armando nos veía.

    Cuando sentí cómo Efra vaciaba sus chorros de semen dentro de mí, esa fue la primera vez que Efra terminó dentro de mí. Después de unos momentos, se quitó de encima de mí y, como esperando su turno, Armando me vio saciada, me levantó y me puso delante de Efra para que volviera a mamar su verga, aun con restos de semen, mientras él comenzaba a penetrarme. Yo sentía cómo, con cada embestida, se me salían los mecos de Efra, lo que lo hizo terminar rápido y vaciando también su semen dentro de mí.

    Fue una experiencia formidable, pues era la primera vez que sentía tanta leche dentro de mí. Me levanté, escurriendo semen por mi entrepierna, y me senté en el sillón algo apenada. Les dije: «Están locos los dos», me limpié y me fui a la habitación. Después de un rato, Armando entró en la habitación y, preguntándome si me había gustado, volvió a cogerme de una manera que sentía cómo su verga se hacía gorda dentro de mí, y supe que le había gustado compartirme con su mejor amigo. Ver cómo otro hombre poseía a su mujer lo excitaba, terminó nuevamente dentro de mí y nos dormimos.

    Los días siguientes, cuando teníamos sexo, Armando me preguntaba si me gustaría volver a acostarme con Efra. Le dije que sí, siempre y cuando no le diera celos, que su amigo me cogiera.

    Me dijo que era solo sexo, por lo que fue algo que se comenzó a repetir cada vez que se podía. Cuando llegaban de con sus otros amigos, antes de dormir, venían y me convertían en su puta y yo los complacía en sus deseos. Los encuentros fueron haciendo que nos acopláramos los tres en el sexo, pues alternaban los dos conmigo mientras me montaba sobre uno. Le chupaba la verga al otro hasta que lograron hacerme mi primera doble penetración. Una noche, mientras montaba a Efra, Armando comenzó a ponerme saliva en el culo hasta penetrarme.

    Gemía un poco de dolor, pero también de placer, pues Efra me penetraba con su verga en la vagina y, mientras Efra me besaba, Armando me bombeaba su verga en el culo. Sentía cómo chocaban sus vergas dentro de mí hasta que sentía cómo Armando se vaciaba dentro de mi culo, se quitaba y seguía moviéndome sobre Efra hasta venirme de nuevo en un orgasmo, sentía cómo llenaba mi ser con su semen.

    Cabe decir que yo ya estaba operada, por lo que no había problema de embarazarme. Armando ya me cogía por el culo desde que éramos novios, por lo que no le costó tanto. Sin embargo, sí me causaba un poco de dolor y de placer. Los siguientes encuentros fueron más ricos, pues me acostumbré a sentir sus vergas al mismo tiempo. Yo gemía y me movía como si estuviera poseída, hasta que terminaban. Armando siempre terminaba primero, por lo que observaba cómo Efra seguía cogiéndome y cambiando de posiciones hasta terminar dentro de mí. Luego, Armando volvía a cogerme sintiendo el semen de Efra. Me cogía y volvía a terminar dentro.

    Fue entonces cuando comencé a sacar la puta que tenía dentro y complacerlos, pues Efra me hacía suya de todas las maneras que quería. Yo sabía que a su mujer no se lo hacía como a mí y eso me llenaba de placer. Así pasó un tiempo en que, cada vez que podían, Efra llegaba a nuestra casa para cogerme entre los dos.

    Cuando Armando no estaba por cuestiones de trabajo, me decía que le pediría a Efra que estuviera pendiente, así que Efra no desperdiciaba la oportunidad de cogerme. Me tocaba por la ventanita del baño y yo salía al patio trasero con cuidado de no ser vista por su esposa. Yo siempre salía con una licra y una camiseta, sin sujetador.

    En la oscuridad, me ponía a mamarle la verga, algo que me encantaba. Después, me empinaba sobre el cofre del coche, bajaba mi licra y me la metía, haciéndome gemir sin poder gritar de placer. Eso lo calentaba mucho, pues al oído me decía que le encantaba cogerme. Me calentaba demasiado saber que era la puta de Efra y se lo mandaba a su mujer bien exprimido.

    Esto duró algo así como dos años, hasta que tuvimos que regresar a vivir a la ciudad de las montañas por el trabajo de Armando. Durante los seis años que estuvimos allá, Efra nos visitaba una o dos veces al año, por lo que las dos noches que se quedaba me cogían de todas las formas algo que me excitaba mucho, más aún si venía con muchas ganas, como solía hacer. Yo me vestía con liguero y medias para ser su puta esas dos noches y que disfrutara de mi cuerpo. A veces, me mandaba fotos de su verga por teléfono y, recordando esos momentos, Armando me la cogía de maravilla y me decía que quería ver cómo me cogía alguien más, hasta que su cuñado logró convencerme. Pero esa es otra historia.

    Loading

  • Visita inesperada de mi madre

    Visita inesperada de mi madre

    Hacía poco tiempo que me había mudado a vivir solo, siempre he sido muy independiente y estaba deseando encontrar trabajo estable para poder irme a vivir solo, por fin lo conseguí. Al poco de mudarme a mi nueva casa, invite a mi madre para conocerla y que viera que le parecía. Era sábado, mi madre me llamó para ver si necesitaba algo para traer a mi casa pero no era necesario así que le dije que no. Como media hora después sobre la hora de cenar, suena el timbre, era mi madre, venía espectacular con una falda negra y una camisa blanca a juego que le quedaba de maravilla y unos tacones negros estaba muy guapa.

    Aun así, ella trajo algo de cena, la cual dejamos sobre la mesa del salón, mire por curiosidad la bolsa que había traído, eran unos dulces que había cogido en una panadería de camino a casa, siempre me habían gustado y al verlos me hizo la boca agua. Me dijo si podía traerle agua que en la calle hacia un calor horrible y estaba muy sofocada del calor que hacía, enseguida fui a por ella y viene con una taza, sin querer se la eché sobre su escote, mojándole la camisa que llevaba y el sujetador negro el cual podía ver perfectamente junto con la falda que también cayó ahí, la puse perdida jajaja.

    Fui a por un paño para poder secarla, disimuladamente le sequé por la zona de las tetas y acto seguido me dijo entre risas, “mi amor me has puesto perdida”, se puso de pie para quitarse la camisa y pude ver el sujetador negro más de cerca diciéndole, “mamá ese sujetador te queda de escándalo”, ella se echó a reír mientras avergonzada por mi comentario se tapaba con la camisa. Mamá se fue a duchar y dejo la camisa en la mesa, yo por mi parte trate de lavarla para intentar quitarle la mancha pero fue imposible.

    Escuché el sonido de la ducha, mi madre se estaba duchando y después de ver a mi mamá en sujetador tenía ganas de ver más, estaba cachondo y no me podía quitar esa imagen de la cabeza así que fui hacia el baño donde mi madre se estaba duchando ¡Con la cortina de la ducha abierta! Lentamente me acerqué un poco podía ver perfectamente a mi madre desnuda como se enjabonaba en ese momento el culo y los brazos pero termine pecando de arriesgado y mi madre me terminó pillando, al verme se sorprendió y rápidamente se tapó con la cortina de la ducha.

    Necesitaba una excusa rápido y le dije que le traía una toalla que me parecía que no tenía, ella sonriendo me dio las gracias por ser tan amable le dejé la toalla sobre la repisa del lavabo y salí del baño.

    Posteriormente mientras la esperaba para cenar se acercó en bragas y camiseta, mientras empezábamos a cenar le dije que agradecía tener su visita por aquí que la casa se notaba más llena y me dijo que estaba pensando en quedarse unos días, yo le dije que se quedara todo el tiempo que quisiera, fue entonces cuando me dijo que desde que se divorció de papá hacía mucho que no se sentía acompañada por nadie, yo le dije que estaba ahí para lo que fuera y entonces ella, acariciándome el brazo me dijo “qué bueno eres y que bueno has sido siempre”.

    Seguí comiendo mientras ella seguía observándome tiernamente continuamos comiendo y al terminar, me fui a recoger mientras mi madre se sentaba en la cama con las piernas estiradas, le llevé un te como ella me pidió, ella dio las gracias con una plena sonrisa mientras observaba sus largas piernas, entonces me lance y le dije a mi madre que me encantaba verla así de plena y con poca ropa, ella se echó a reír poniéndose colorada, observé varias veces sus pies con esas uñas pintadas de color naranja rojizo le quedaban de maravilla muy veraniegas y le dije entre bromas y broma si sabía hacer muchas cosas con los pies, ella a su vez los movía mientras me miraba y se echaba a reír.

    Brindamos por la compañía y le dije si le apetecía un masaje de pies, ella me dijo que si sonriendo y me acomode para dárselo, recuerdo lo suaves que los tenía a medida que el masaje avanzaba a mamá le empezó a subir la temperatura se acomodó en la cama y dejó la taza sobre una repisa de mi habitación. Seguí subiendo por los gemelos con mis suaves manos y mamá se puso boca abajo para que siguiera con el masaje, esas bragas rojas no podía parar de mirarlas, como se le abría metían por el culo, y lo mucho que ansiaba comérselo.

    Seguí palpando la pierna mientras ella disfrutaba del masaje. Sentía como el calor se apoderaba de mi me agarre la polla sin que ella lo viera, estaba cachondo y no podía ocultarlo. Tímidamente le empecé a chupar los dedos de los pies, mi madre de repente se le escapó un pequeño gemido, seguí subiendo lentamente mis manos por sus gemelos hacia sus glúteos mientras ella por su parte me miraba lo que hacía, pude ver cómo se mordía el labio inferior y hacia pequeños jadeos.

    Seguí chupándole los pies mientras ella emitía más jadeos y más fuertes, la temperatura seguía subiendo en la habitación y mi madre se estaba poniendo cada vez más cachonda.

    Nos miramos mutuamente mientras ella se mordía el labio, no hizo falta decir más, mamá se dio la vuelta y me dijo, “ven cariño, acurrúcate conmigo aquí”, hicimos la cucharita mientras le abrazaba seguí besándola por la espalda y fui subiendo mi mano izquierda tocándole las tetas, no llevaba sujetador y notaba sus pezones duros, ella me llevó con su mano hasta su teta izquierda, estrujándola mientras ella jadeaba, no podía creer lo que estaba pasando de nuevo, que ganitas tenía de seguir estrujando esa teta y que ganas de comerla entera.

    La bese por el cuello y ella no tardó en llevarme mi mano a su entrepierna tocando esas bragas rojas de tela, tenía el coño empapado y las bragas más aún. Normal que estuviera así, no pude resistirme y enseguida la cogí del cuello y le di un buen beso en sus labios, que bien besa mamá pensé para mí. Le levanté la camiseta dejándole las tetas al descubierto mientras nos besábamos, fui directa a sus tetas y no pude por menos, se las comí enteritas que ricas estaban. Ella me desnudo, me quitó la camiseta, me bajo el vaquero y fue directa a la polla me la saco del bóxer, claro que después de tanto jugar la tenía a mil.

    Me empezó a hacer una paja y enseguida le quité las bragas y fui directa a comerle el coño, que rico sabía ese coño depilado y baboso estaba delicioso seguí comiéndoselo mientras le metía los dedos. Me acerqué con la polla a su boca, me hizo una mamada de infarto previa a metérsela lo cual estaba ansioso por hacer. Empezó a cabalgarme segundos después, el mejor momento de mi vida y como lo hacía fue maravilloso, instantes después la tumbé boca abajo y le metí la polla por el coño como gemía estaba a mil y a punto de correrse cada vez le daba más fuerte por suerte no termine dentro aunque cerca estuvo, termine por encima de su coño, corriéndome sobre su tripita. ¡Un día perfecto!

    Loading

  • Mi hermano se cobra sus cuernos

    Mi hermano se cobra sus cuernos

    Somos una pareja con 8 años de matrimonio, Stella de 32 y yo de 34 años, nos llevamos muy bien hasta en la cama, ella médica, de 1.7 m de estatura, pelo corto negro, tetas 34B con pezones paraditos siempre y un culo de campeonato dicen las malas lenguas.

    Mi hermano mayor, Alfonso, de 42 años y viudo tuvo un evento de corazón y su convalecencia la paso con nosotros en el apartamento. En la mañana lo cuida una enfermera y mi esposa regresa a casa de trabajar hacia las dos de la tarde y le recibe el paciente a la enfermera.

    Yo salgo de la universidad algunas veces a las 8 de la noche y otras a las 10 y voy para la casa.

    La convivencia con mi hermano era buena, él me decía que su cuñada era muy estricta, que no le permitía en su almuerzo comer algo de postre por sus comienzos de diabetes, y mi mujer decía: “cuñado tienes que cuidarte y pues para eso estoy yo, para cuidarte, un día de estos si te portas bien tomándote los medicamentos te daré un poquito de postre, final de las quejas”.

    Mi hermano se bañaba por las tardes, hacia las 6:30 pm mi esposa le supervisaba y cuidaba, normalmente él en bóxer y mi esposa imagino que vestida le ayudaba con su baño y dormía desde las 8 de la noche, según me habían contado. Mi hermanito siempre fue mano larga, imagino que mas de una vez debió sobarle el culo y las tetas en la ducha haciéndose el tonto.

    Una noche mi esposa me contó: “yo hoy estaba en short acompañando en la ducha a tu hermano, y él me metió la mano entre las piernas y me sobo el chocho, él tenía la verga muy parada, yo de verlo intuyendo como es su verga me mojé y excité. Me puse brava y le recriminé su acción, y él me respondió”, “perdóneme Stellita, pero es que estas muy buena”. Yo, le dije: “¡Ah! Ya sé por dónde va mi hermanito, quiere follarse la cuñada, ¿y tú quieres follártelo?” Y me dice: “¿acaso estás loco?”.

    Esa noche follamos muy rico, mi esposa estaba salida y super arrecha, se comportó como toda una puta en la cama, me lo mamó, se tragó mi corrida y siguió manándomelo, por el morbo que teníamos seguí con la verga como una roca, la follé duro me decía dame duro, métame los huevos, echa tuvo un par de orgasmos, yo la gire a 4 patas le chupe el culo y con sus flujos se le lubriqué el ano y se la metí mi verga por su culo, una buena culiada y le llené los intestinos de semen, y ella volvió a mamármelo dejándolo limpiecito.

    Ella me dijo: “tu hermano al parecer es igual de dotado que tú, esposo mío, te amo, tú tienes 23 cm de verga que adoro y bien gruesa, ¿cómo la tendrá mi cuñadito?”. Yo, le respondí: “no lo sé, eso tendrás que averiguarlo tú misma, me cuentas cómo es su verga”.

    Una noche llegué hacia las ocho y media de la noche, abrí la puerta del apartamento con mucho cuidado, entré, sin ruido alguno, había luz tenue en la alcoba de mi hermano y la puerta ligeramente abierta, se oían gemidos y jadeos, me acerqué con sumo cuidado y quedé estupefacto con lo que veía.

    Mi esposa desnuda en cuatro sobre mi hermano y le está mamando la verga con unas ganas, la sacaba de su boca le lamia y chupaba el glande y luego se la metía todita, mi esposa es una excelente mama polla, metía esa verga y sacaba, de nuevo metía y sacaba, ella solita se está follando, y decía: “que rica verga tienes cuñadito, como la de mi marido y sabe deliciosa..”, mi hermano movía su cadera y con su mano guiaba la cabeza de mi mujer y se la metía toda, los pelos de la verga pegaban a los labios de mi mujer y tenía arcadas, pero seguía ese mete saca intenso y de pronto mi hermano bufo y le lleno su boca de semen.

    Ella muy diligente se lo trago y comento: “está delicioso este semen, que rico cuñis..”, pero ella no termino y siguió en la mamada de verga, haciendo que la verga siguiera dura. A estas alturas yo estaba super excitado, mi verga estaba a reventar y me la estaba meneando.

    De pronto, mi mujercita se sube sobre mi hermano y acomoda su verga a la entrada de su chocho y se sienta en ella, y comienza a follarse en un sube y baja intenso, en cada sentada la verga de mi hermano le entraba todita, sus huevos pegaban contra su culo y le decía a mi hermano: “fóllame quiero correrme con tu verga adentro…”, mi hermano dice: “me voy a correr…” y ella: “espera, espera no me dejes así…” y mi hermano bufa y le llena el chocho de semen, ella no alcanza el orgasmo, entonces se baja se pone de nuevo en cuatro y sigue mamando la verga de mi hermano para mantenerla dura, su chocho brilla y le sale semen.

    Yo no aguanto más y entro con mi verga super parada, y la penetro con tres dedos y le hago un mete saca violento y le saco semen de su vagina y le meto los dedos a la boca para que siga degustando el semen de mi hermano, ella comparte el semen con mi hermano porque sus lenguas luchan, mientras tanto yo le doy un par de nalgadas y le meto mi verga de un solo empujón, ella gime, y sigue besándose con mi hermano, le besa el pecho, le muerde las tetillas y sigue mamando la verga de mi hermano y yo sigo follándola con fuerza, que morbo tan berraco, metérsela teniendo ella el chocho lleno de semen, y seguí el mete saca con fuerza casi con violencia.

    Y ella comenzó a decir “me corro, estoy llegando, fóllame más fuerte…” y eso hice follé y follé, ella tuvo un orgasmo tras otro, casi que convulsionaba, hasta que yo me corrí y le llene el chocho de semen, se lo saque y le dije límpielo, y ella simplemente me mamó le verga también. Una vez limpio mi verga se la saqué de la boca y le dije sigue mamando la verga de mi hermano, hazlo llegar, eres toda una soberana puta, y la espero abajo.

    Cuando ella bajo la abrace, la bese, le chupe las tetas e hicimos un 69, le chupe el clítoris con sabor a semen, sacaba semen de su chocho y se lo ponía en su ano, le metí un par de dedos en su culo y lo dilaté, la puse en cuatro y le metí mi verga en su ano lentamente hasta que le entró toda y follamos hasta que le llene los intestinos de semen. A partir de ese día Stella mi esposita disponía de dos pollas, la de mi hermano y la mía, el compromiso que le hice jurar fue: todos los días vamos a follar, y siempre tendrás el chocho lleno se semen cuando yo vuelva a casa.

    Ese fin de semana le dije a mi hermano: “hasta que te follaste a mi mujer, eso era lo que querías, ¿verdad?”. Él me respondió: “si , eso quería, “finalmente estamos a mano, porque tú te follabas a mi mujer”. Le dije: “¿lo hiciste por venganza?”. Y me dijo: “no, tu mujer es muy hermosa y me fascina, igual te pasó con mi mujer porque ella te fascinaba”. Dije: “si, me enamoré de ella, siempre la amé”.

    Loading

  • Secuencias: Maggie y Edison

    Secuencias: Maggie y Edison

    Acababa de pinchar a su marido con morfina y regresó a su dormitorio. Edison estaba allí, tumbado en la cama, sin zapatos y con la corbata suelta. “¿Cuándo es la próxima?”, preguntó. Maggie pasó y cerró la puerta. “Dentro de ocho horas”, respondió.

    Él se levantó y la tomó por la cintura, la empujó hasta el tocador y la besó en la nuca. Un beso suave, con la lengua humedecida. Subió una mano hacia el seno derecho y lo acarició; buscó el pezón y lo apresó entre el índice y el pulgar, lo apretó y lo hizo girar. La otra mano hizo subir el vestido. Maggie suspiró. Edison encontró el borde inferior de la braga e introdujo el dedo inquisidor; tiró de la goma hacia arriba. La prenda trepó por la piel suave y toda la nalga quedó desnuda al aire. El dedo trazó su forma esférica, aquella media luna todavía firme, y tanteó la entrada de la hendidura, entre los apretados labios vaginales de Maggie, echando a un lado el vello.

    Dibujó la forma de su rajita y los abultados labios. Edison levantó el vestido hasta la cintura. Maggie agitada semi giró el cuello y pudo ver por el rabillo del ojo a Edison, disfrutando de la vista sensual del cachete de su culo. Sus ojos centelleaban ávidos. Reclinada contra el mueble, separó una mano y alcanzó la entrepierna de él, sintió el tacto endurecido de su miembro, lo acarició y volvió a sujetarse con ambas manos. Edison le estaba bajando las bragas. Estas cayeron hasta los talones.

    Edison se bajó los pantalones y quedó así, con su pene apretado contra las esferas túrgidas. Se frotaba, despertando los deseos de Maggie. Repasó con la punta de la verga la línea entre hemisferios del culo, con ligeros golpecitos, como si la fustigara. Ella rio contenidamente y abrió más las piernas separadas. Entonces Edison jugó a introducir la polla en el agujerito de ella, y de éste a la abultada figa, simulando penetraciones. Maggie se retorcía ligeramente. Su hendidura ya estaba ardiente y completamente húmeda. Edison introduce dos dedos por la raja del coño y llega hasta el fondo.

    Maggie gime varias veces al sentir dentro de ella los trotantes dedos. Él los mueve, los saca totalmente goteantes del semen femenino y los conduce a la boca de ella. Luego los lleva al chocho de nuevo, iniciando una masturbación, follándola con movimientos circulares y de penetración.

    Los dedos de Edison chorrean del caliente y espeso flujo de Maggie, cuyos jadeos son fuertes, continuos. “Ahora, querido”, dice con voz quebrada. “No puedo más, jódeme hasta el final”. Edison extrae los dedos cubiertos de fluido y acaricia el ojete saliente de Maggie. Juega con las líneas estriadas, introduce lentamente el dedo, aprieta, sale y entra hasta meterlo cuanto de largo es. El túnel está caliente. Edison va abriendo el canal estrecho y va follando a Maggie por el culo con su dedo. Maggie gime y se agacha ligeramente para facilitar las empecinadas intromisiones. Disfruta de la forma en la que Edison sabe satisfacer sus fantasías.

    Edison escudriña el agujero distendido de ella. Ve la facilidad con que su dedo discurre dentro de ella. Su tensión sexual está ya a tope, mientras prosigue su exploración anal. Finalmente, la toma por las caderas, a la vez que lleva el dedo hasta la boca de Maggie. “Chupa”, le dice. Maggie abre los labios y se apodera del dedo, lo chupa sonoramente.

    Edison mete la formidable tranca en el chocho chorreante de ella. Se la clava hasta el final y la cabalga dos o tres veces. El falo, cubierto de flujo, sale y Edison lo enfoca hacia el ojo del culo de Maggie. La polla entra sin resistencia, con un ligero sonido húmedo, y Maggie se inclina más, para facilitar la penetración. La secuencia rítmica lleva a Edison al borde de la eyaculación. Nota el esperma pugnando por salir. Para unos instantes y le pregunta “¿Por dónde lo quieres?”.

    Maggie respira entre jadeos y responde: “Déjate ir por el culo, cariño”. Edison saca completamente su órgano, tan tieso que parece de madera. Le excita verlo con unas gotas de semen que escurren por la punta. Recoge el líquido y lo pasa por toda la verga, que cimbrea, y lo introduce hasta el fondo del ojete. Con fuerza acomete el conducto de Maggie hasta que un grito de éxtasis acompaña los chorros de leche ardiente que inundan el recto de ella. Maggie prorrumpe a su vez en una exhalación aguda, sus dedos acarician el clítoris y su corrida de produce instantáneamente.

    Ambos se dejan caer hasta el suelo. Edison abraza por los pechos a Maggie. “¿Mi hermano nunca te ha jodido por detrás?”, pregunta. “Nunca”, responde ella, “sólo he sido su receptáculo; jamás ha sabido satisfacerme, cariño. Sólo tú”.

    Loading

  • Con la pareja de Cancún (1)

    Con la pareja de Cancún (1)

    Hola queridos lectores, esta vez les voy a dejar el relato de una pareja que conocimos en Cancún en enero del 23, mi esposo Johnny hace mención de este hecho en el relato que subió titulado “Un poco más para tener mis primeros cuernos”, jajaja y vaya que ya los ha tenido, me convirtió en una hotwife, elegante nombre para no decir esposa puta jajaja.

    Pues bien, en ese viaje que Johnny organizó para convencerme de abrir nuestro matrimonio a otras experiencias sexuales conocí a Alicia, durante todo este tiempo mantuve contacto telefónico con ella pero no se había podido dar una reunión hasta hace poco que nos vimos para tomar un café.

    Platicamos de nuestra experiencia después de aquel encuentro en Cancún, le conté como ha sido nuestra apertura con los tríos y ahora con un primer intercambio, ella me comentó de su primer intercambio y me pareció muy interesante al grado que le comenté que teníamos relatos en esta página invitándola a qué los leyera, le pareció muy interesante, y le propuse que me dejara contar su experiencia, me dijo que siempre que se cambiaran nombres y lugares pues tal vez su esposo no estuviera de acuerdo, le prometí que antes de publicarlo ella lo leería y cambiaría lo que ella considere oportuno.

    Así lo hicimos esta es la narración de su primer intercambio, esperamos sea de su agrado, se las presento:

    ¡Hola!, soy Alicia, amiga de Carmen, me considero una mujer madura actualmente de 56 años, chaparrita 1.56, llenita conservada con ejercicios de yoga y natación, cuando uso leggins aún voltean a verme los hombres maduros y uno que otro joven, mi mayor atractivo son mis pechos 36c y un culo respingado que conserva todavía algo de su dureza.

    Vicente mi esposo, él es 10 años mayor que yo bien conservado, delgado ya que hace ejercicios de yoga y corre diariamente, su mayor atractivo en la cama es su aguante, con un miembro de 17 cm, grueso que sabe mover muy bien y muy rico, él es de una sola venida pero la controla hasta sacarme los orgasmos suficientes para sentirme satisfecha, de hecho soy yo la que le digo para que él se corra.

    Pues bien esto que les cuento sucedió hace 5 años aproximadamente, después de 35 años de matrimonio igual que a muchas parejas, nos encontramos en la monotonía sexual, a pesar de incluir a nuestra variedad sexual películas porno, lencería cachonda, juguetes que en un principio dieron su resultado, pero llegó el momento en que tampoco nos llenaba, sentía que algo faltaba, empecé a leer relatos en la red y me calentaba con las historias de intercambios y de tríos HMH, y me imaginaba ser la protagonista.

    Un día le mencioné algo a Vicente sobre mi inquietud y solo atinó a decirme que como fantasía estaba bien, pero en la realidad a él no le convence, ya que ve difícil que ambas parejas se atraigan y sobre todo que tengan los mismos gustos sexuales, me dijo, por ejemplo a ti no te atrae el sexo anal y cuando hemos intentado, ni siquiera soportas que te meta la cabeza, creo que no se podría, no soportarías una doble penetración como se ve en las películas, además sabes que soy de una sola corrida y no creo que eso les guste a muchas que desean les metan leche por todos sus agujeros.

    Así que ante la negativa de Vicente preparé la ida a Cancún en donde coincidí con Carmen, pero ni así pude convencer a Vicente así que me resigné a solo seguir fantaseando.

    Cuando cogíamos, cerraba los ojos imaginando alguno de los relatos que leía en donde estábamos en un intercambio y que era otro el que me cogía, y que mientras eso sucedía, mi esposo estaba cogiendo a la esposa del otro, esto hacía que me calentara tanto que llegaba al orgasmo más rápido, Vicente lo noto pues me preguntó ¿Por qué estás tan excitada? y solo le dije pensando en la fantasía de estar montada en otra verga mientras tú culeas a la esposa del otro, eso me calienta mucho, movía la cabeza y no decía más.

    La oportunidad se dio de la manera que menos esperaba, un día quedé de tomar un café con una amiga en el centro de la ciudad de México, pero por el tráfico ella llegó una hora más tarde, en otra mesa cercana charlaban muy animadas 4 amigas como de mi edad, pude oír su plática, hablaban como les iba en el sexo con sus esposos, una de plano dijo riendo que su marido ya no la atendía y cuando llegaban a tener sexo se venía rápido y la dejaba insatisfecha así que le ponía el cuerno desde hace algún tiempo con un chico veinteañero que conoció en el metro y que tiene una pija de 22 cm, que le pagaba para que se la cogiera y que una o dos veces al mes, lo citaba en algún hotel para guardar cierta discreción.

    Otra les contó que ella junto con su esposo se metieron a una página de parejas y hacían a través de Zum enlaces en vivo cogiendo y viendo coger a otras parejas que eso los pone mucho muy calientes, inclusive pasó el enlace del chat.

    Otra comentó que su esposo tiene una amante y que el fin de semana llega todo deslechado y que ella se buscó varios amigos cariñosos y que su esposo por andar con la otra ni cuenta se da que le pone el cuerno o de plano ya se dio cuenta se hace pendejo jugando a qué yo le creo y el me cree.

    La última fue a la que más le presté atención porqué relató algo parecido a mi fantasía, comentó que sexualmente está muy bien con su esposo pero tiene ganas de experimentar un intercambio de parejas, solo que su esposo está renuente porque no conocen a parejas que lo hagan y que además ambos deben sentirse atraídos por la otra pareja y eso lo hace creer que es muy difícil, y esto le frustra.

    En eso estaban cuando llegó mi amiga a toda prisa, estuvimos platicando un rato y poco después pidió la cuenta diciendo que tenía que pasar por su hijo a la escuela de Karate, yo aún no terminaba mi café así que se despidió pagando ella la cuenta.

    Mientras, en la mesa de al lado también se fueron despidiendo quedó solo Sandy la mujer que habló del deseo de un intercambio de pareja.

    Tomé valor para acercarme a ella y preguntarle, le dije que sin querer había escuchado la plática con sus amigas y que a mi desde hace algún tiempo me pasa algo parecido, que si le interesaba podríamos intentar persuadir a nuestras parejas para realizar un intercambio, ya que ambas lo intentaríamos por primera vez, se ruborizó y no atinaba a contestar, le dije, que te parece si lo piensas eres muy guapa y te aseguro que mi esposo te va a gustar y sobre todo te va a dejar muy satisfecha, mira te proporciono mi número telefónico y si te ánimas nos ponemos de acuerdo para conocernos más y si hay química con nuestros esposos damos paso a realizar nuestra fantasía.

    Agregó mi número telefónico al directorio de su celular y solo me dijo, lo voy a pensar, gracias.

    Estando en casa estuve pensando de qué manera se lo decía a mi esposo, esperé a que llegara del trabajo y le platiqué lo que había pasado, le comenté que Sandy es una mujer madura pero muy atractiva, que estoy segura que le va a gustar, solo movió la cabeza y dijo, ok si se dan las cosas, adelante cuenta conmigo, pero si en algo no nos ponemos de acuerdo nos retiramos ¿ok?

    Habían pasado casi dos semanas cuando sonó mi celular y al contestar oigo, hola soy Sandy, la persona que estaba con un grupo de amigas en el café, ¿me recuerdas?, le dije claro cómo Cres que te olvidaría tan rápido, me dice, lo platiqué con mi marido y lo convencí de probar, me dijo que solo con la condición de que antes nos conozcamos en algún café, para conocernos y convivir un rato, si hay química poner algunas reglas de para poder seguir adelante, le dije que yo también convencí a mi esposo y me expuso lo mismo, así que pongan fecha y lugar para vernos.

    Quedamos de vernos en un bar que ellos conocen, por la colonia Roma de la ciudad de México, es discreto y tiene reservados para hablar más en confianza.

    Nos arreglamos lo mejor que pudimos al igual que ellos, se notaba que ambas parejas queríamos quedar bien en esta primera cita.

    Nos presentamos, Sandy y Raúl l, nosotros Alicia y Vicente, se sintió de inmediato que hubo química en los cuatro, pues al saludarnos nos miramos con cara de aprobación, tomamos asiento y para romper el hielo pedimos unos cócteles, hablamos de nuestros matrimonios, cuántos hijos tenemos, los años de casados, aficiones, gustos y aquí fue cuando la plática tomó la dirección por la que estábamos reunidos.

    Hubo un silencio como para ver quién tomaba la iniciativa, así que lo hice yo diciendo, pues bien, creo que somos dos parejas maduras y conscientes de lo que queremos y en busca de experimentar algo que nos devuelva esa chispa de erotismo que se nos ha ido perdiendo con los años, esto no quiere decir que ya no amemos a nuestra pareja, pero hace falta algo que detone volver a descubrirnos como esposos.

    Todos estuvieron de acuerdo, seguí diciendo, de nuestra parte ustedes nos han caído muy bien y nos gustaría seguir adelante, Sandy contesto también ustedes nos agradan y también deseamos seguir con esto, pues bien, sé que Raúl quiere que antes de dar el siguiente paso pongamos algunas reglas para estar más cómodos y confiados, así que yo digo una regla y damos un si para aprobarla o un no para descartarla, ¿ok?, yo inicio y después cada uno de ustedes dicen otra.

    Yo: Si alguno se siente incómodo con algo y no acepta participar, se respeta el no es no.

    Si aprobada.

    Vicente: Ninguna interacción en casa, solo en hoteles.

    Si aprobada.

    Sandy: Interactuar solo con el consentimiento de la pareja.

    Si aprobada.

    Raúl: Los gastos que se generan repartidos a la mitad.

    Si aprobada.

    Yo: Antes del primer encuentro hacernos análisis para disfrutar sin condón.

    Si, aprobada.

    Vicente: Sin fotos o vídeos del encuentro.

    Si aprobada.

    Sandy: Crear un grupo WhatsApp restringido para comunicarnos solo las dos parejas.

    Si aprobada.

    Raúl: las mujeres usaran lencería cachonda para los encuentros.

    Si aprobada.

    Vicente: me gusta la mujer sin rasurar, solo área de bikini, Raúl expresó a mí también.

    Nosotras pedimos lo mismo para ustedes.

    Si aprobada.

    Sandy: Fuera de los encuentros el trato es solo de amigos.

    Si aprobada.

    Yo: No hemos practicado sexo anal pero estamos abiertos, Vicente preguntó ¿segura?, le dije sí, Raúl expresó que ellos tampoco y que también estarían abiertos, Sandy dijo que si.

    Nos miramos todos con cara de aprobación, el ambiente se tornó de mucho morbo.

    Muy bien ya hice el chat en WhatsApp y les estoy enviando las reglas.

    Vi a Sandy dirigir discretamente su mano a la entrepierna de Raúl y sobarle el miembro, me dio la confianza de hacer lo mismo con Vicente, ambos estaban empalmados pues Sandy me guiño el ojo en señal de aprobación.

    Después de esto pusimos fecha inmediata para hacernos los exámenes en cuanto los tuvimos, a través del WhatsApp compartimos los resultados todos negativos, lo que nos dio la confianza para seguir con el siguiente paso.

    Quedamos de vernos el siguiente fin de semana en un bar con música para bailar al norte de la ciudad de México, para después irnos a un hotel en el que Raúl previamente reservó, una suite para 4 personas, con tubo para pole dance, dos potros del amor, también con una sala con dos sillones para fajar y una mesa de centro, todo muy ad hoc para disfrutar nuestra primera vez en un intercambio de parejas.

    En la semana Vicente me acompaño al centro de la ciudad de México para comprar lencería, quise que Raúl se recreara la vista con mi atuendo, así que antes le hablé a Sandy y le pregunté que lencería le gusta, pero que no le dijera para que fuera una sorpresa.

    Me indico que le encanta lo retro brasier y bikini transparente con liguero y medias con encaje y línea en la parte de atrás todo en color negro, con zapatillas altas sin que me las quite cuando estemos cogiendo, le agradecí la información y ella a su vez me pidió como le gusta a Vicente, le dije que también retro, brassier y bikini rojo o combinado negro con rojo liguero y medias negras brillantes con encaje y le dije que si ella acostumbra las zapatillas cuando está cogiendo, para Vicente será una muy agradable sorpresa además de cachonda.

    Aprovechamos para preguntarnos lo que nos gusta, le dije que a mí me gusta mucho el cachondeo antes de iniciar, abrazarnos, besarnos, tocar nuestros cuerpos antes de quitarse la ropa, el sexo oral, darlo y recibirlo para después ponerme en la posición que él quiera para penetrarme, pero la que más me gusta es que él esté abajo y clavarme yo, en un principio de espaldas para que se deleite la vista con mis nalgas moviéndose y después de frente para recibir una buena sobada de chichis, eso me hace llegar a los orgasmos muy rápido, ya que soy multiorgásmica.

    Ella me dijo que también le gusta el cachondeo, dar y recibir sexo oral, después que la penetren en cuatro y con las piernas a los hombros, esas dos posiciones la hacen sentir muy rico y llega rápido al orgasmo, ella tiene una vagina que le llaman con perrito pues cuando lo tienen adentro párese que se las están chupando.

    Le dije, amiga creo que nos va a ir de maravilla, me encantó tu esposo y se ve bien cachondo, se rio y me contesto, tu esposo no se queda atrás y se ve que atiende bien jajaja.

    Adquirimos la lencería como me sugirió Sandy y se la mostré a Vicente, me empezó a tocar y trato de meterme los dedos en mi vagina, que escurría pero me aguanté y le dije, nos aguantamos mi rey, quiero que lleguemos a nuestra primera vez con todo, y lo deje con el pito parado.

    El viernes quedamos de vernos a las 4 de la tarde en el bar para alcanzar mesa, ya que se llena de los que salen de las oficinas.

    Raúl y Sandy llegaron primero, cuando nos vieron nos hicieron señas, estaban en una mesa retirada en un lugar muy discreto ya había una botella de vino dulce.

    Ambas llevamos vestidos cortos entallados con cierre al frente, esto hacía resaltar nuestros atributos, creo que parecíamos adolescentes en nuestra primera cita, me vino a la mente que esos detalles de arreglarnos para la pareja, sentir qué aún atraemos las miradas, la inquietud de lo desconocido, es lo que nos faltaba a ambas, esto lo comenté en la mesa y Sandy añadió y también sentirse deseada, así que alcemos la copa y brindemos, por ésta primera vez, por nuestras parejas, por la mejor cogida de nuestra nueva vida, salud y apuramos nuestras copas.

    Se sirvieron las siguientes y esto ayudó a romper completamente el hielo, salimos a la pista a bailar las primeras 2 canciones de música romántica, cada quien con su pareja, esto ayudó a ventilar entre nosotros nuestras primeras impresiones.

    Vicente me dijo que se sentía muy a gusto y que Sandy se veía muy atractiva, yo le dije que me pasaba igual con Raúl y le sugerí que el siguiente baile lo hiciéramos cambiando parejas, así lo hicimos y fue mejor ya que pudimos hacer un acercamiento previo a lo que nos esperaba más adelante.

    Vicente tomó la cintura de Sandy con las dos manos, y Sandy puso sus brazos sobre su cuello, de tal forma que se acercaron para darse un beso muy apasionado, Raúl no se quedó atrás haciendo lo mismo conmigo, sentí como bajo sus manos hasta casi tocar mis nalgas y acercarme hacía el para sentir el gran tamaño de su paquete, le dije que rico se siente, me dijo Sandy que lo sabes mover muy bien, se sonrojo un poco y me responde tu misma lo vas a corroborar en un rato.

    Después de bailar varias canciones regresamos a la mesa, está vez también hicimos cambio yo me senté junto a Raúl y Sandy junto a Vicente, esto ocasionó un mayor acercamiento y ambas coqueteamos con ellos, Vicente tocó la pierna de Sandy y Raúl llevó mi mano a su paquete, que delicia lo sentí parado a todo lo que daba, de buen tamaño sobre todo muy muy caliente, le dije tú también me tienes muy excitada, tócame, y discretamente metió su mano en mi entrepierna frotando mi panochita, la retiró y la puso en su nariz diciendo que rico huele, me está invitando a mamártela, le dije espera un poco y te vas a dar vuelo con ella, es lo que quiero.

    Vicente también metió su mano en la entrepierna de Sandy pero el sí hizo a un lado el bikini para meterle un dedo, hizo que Sandy cerrará los ojos sacándole un suspiro, luego saco la mano y llevo su dedo a la lengua para probar sus jugos, le dijo que rico sabor tienes, Sandy le respondió al rato me das una buena mamada de panocha ya quiero sentir tu lengua.

    Los cuatro ya estábamos demasiado calientes así que les propusimos irnos al hotel, pidieron la cuenta y Vicente puso la mitad para cubrir el importe del consumo.

    Llegamos al estacionamiento y abordamos los autos cada quien con su pareja, le pregunté a Vicente como estás y me dijo muy caliente ya me quiero coger a Sandy, está bien buena y me encantó sentir como se moja, y tú como te sientes, igual de caliente Raúl tiene una verga grande y bien dura y me estuvo diciendo cosas muy cachondas al oído, así que apuremos la llegada al hotel.

    Llegamos al hotel y Raúl ya tenía la llave de la habitación en el piso 3 con vista a la avenida, cerramos la cortina y pasamos cada quien con su pareja a la salita en un sillón doble se sentaron Raúl con Sandy y en el otro Vicente conmigo.

    Raúl sacó unos vasos y una botella de vino dulce, tal vez fue para romper completamente cualquier mínimo de resistencia que pudiéramos tener, así que alzamos los vasos y brindamos nuevamente por este primer intercambio.

    Continuará.

    Loading