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  • En la multi. La contadora del 4º piso y despedida del sector

    En la multi. La contadora del 4º piso y despedida del sector

    Iban pasando los meses y algunas cosas se repetían, aparecían cadetes nuevos y Bruno les hacía la inducción con “cariño” (no dejaba pito sin catar el tipo), en mi caso dos por tres reincidía con Ceci, pero nada formal, solo para apagar calenturas si bien ella estaba empezando a salir con uno de los ingenieros, el pito de pinino seguía jugando.

    Viendo que tenía cierto éxito en la empresa (más de 600 personas en total y un 60% de mujeres), me le tiré a la secretaria de Sandy (la amarga de la gerenta) me rebotó y casi arma un escándalo, pero Bruno la hizo entrar en razón, que no era para tanto.

    B: Para de garcharte las mujeres de la oficina

    Y: ¿Si vos te garchas a todos los cadetes?

    B: Pero es parte del proceso de selección, no ando tirándole a los que trabajan acá, si no ya te hubiera acorralado.

    Y: No como culo seco.

    B: Ya se, pero tenía que intentarlo je.

    Ufff, me libré del tipo este, todo bien si se quiere hacer limar el buje, pero que a mi no me joda, yo perderé el laburo por hacer un escándalo, pero a él le va a ir peor por hacer que se lo garchen a cambio de entrar en la empresa.

    Seguí con lo mío y esa tarde tenía una reunión porque faltaba un puesto de controller en el departamento comercial y lo estábamos supliendo desde finanzas junto con una contador que estaba en el cuarto piso que nunca supe bien que hacía, pero portaba un par de tetas de campeonato, debería tener 120 de pecho sin exagerar y las tetas sin mi perdición.

    Cada vez que me la cruzaba en el ascensor no podía no mirar el escote y cuando nos reuníamos (por suerte era cada 15 días) me pasaba la mitad del tiempo absorto pensando en todo lo que le haría. Menos mal que no lee la mente, si no me hubiera hecho despedir por pervertido.

    Paso a describirla, piel blanca, pelo negro lacio corte melenita, ojos negros penetrantes y grandes, labios gruesos, como los que se hacen hoy en día con bótox, pero naturales, 1,60 de alto, 2 cabezas de enano por tetas, buen culo, pero frente a esas tetas no resaltaba, ah, tiene nombre, Elisa. Siempre andaba de vestidos no muy ceñidos, pero era imposible que no se marcaran esas tetas.

    Yo pensaba para mis adentros, si le digo tetotas a las de Ceci, ¿estas que son? ¿Super tetotas?

    El tema es que me volvía loco.

    Tuvimos una de las reuniones quincenales y yo venía con poco éxito, ergo poco sexo en las últimas 3 semanas y estaba alzado como un quinceañero.

    Termina la reunión y Elisa me pide que me quede un momento.

    Yo pensé que me iba a decir que era una degenerado (no faltaría a la verdad) y que dejara de mirar le las tetas (misión imposible).

    Me dice que en Ventas estaba abierta la vacante de Business Controller, que era un filtro para chequear la rentabilidad de los negocios y no sé qué más me dijo, porque me perdí en las tetas.

    En un momento me dice:

    E: Entonces… ¿Estás interesado?

    Yo no tenía mucha idea de lo que me hablaba.

    Y: Tendría que pensarlo un poco (fue lo primero que se me pasó por la mente decir).

    E: ¿Pero querés seguir dependiendo de esa arpía en lugar de trabajar con el equipo de Ventas?

    ¡¿Era el puesto que me había dicho Ceci?!

    Y: ¡Claro que no!

    E: ¿Entonces?

    La calentura que tenía me cegó y dije ahora o nunca.

    Y: Quiero que me convenzas, acá y ahora.

    Se dio vuelta, caminó hacia la puerta, yo pensaba que se iba y volvía con recursos humanos para despedirme sin indemnización, pero cerró la puerta se giró, sacó las tetas del vestido y dijo:

    E: ¿Esta es lo que querés? Vení y chupalas.

    Se agarró una y llevó el pezón hacia su boca y se pasó la lengua.

    Y: Contadora… ¡¡Sus tetas son un sueño!!

    E: Despertate de una vez, que se nos hace tarde.

    Eran como 2 pelotas de fútbol, pero naturales, desafiaban la gravedad hasta donde podían, pezón oscuro que contrastaba con el color de piel, chiquito pero eran dos timbres que iba a tocar todo el tiempo que pudiera.

    Me puse a chupar como bebé con hambre, chupaba un pezón, el otro, se los mordía , los lamía, ponía la cara entre los dos y soplaba, fui a darle un beso y me dijo “no doy besos” agarrándome del cuello, le escupí la cara, la di vuelta, levanté el vestido, saqué mi verga, tanteé para correrle la tanga, pero me encontré con que no llevaba nada puesto, así que se la enterré hasta el fondo de un solo golpe.

    E: Uy, es cabezona como dicen.

    Y: Y vos sos bien puta como imaginé.

    E: Garchame rápido que tengo que ir a hablar con tu jefa para pedirle que te deje ir a Ventas.

    Y: Te voy a garchar como yo quiera.

    E: Deslechate rápido y después te hago el festejo.

    La agarré del cuello mientras bombeaba, le hice girar la cara y le planté un beso en esos labios gruesos.

    Y: A mi nadie me dice que no a un beso y menos con esos labios.

    E: Hijo de puta, dale, cogeme bien, tenés la verga bien dura, que pasa ¿no te cogiste a ninguna de las putitas de la empresa esta semana?

    Y: Te estoy cogiendo a vos.

    Yo bombeaba desde atrás aferrado de ese par de planetas que tenía por tetas y se me venía la leche.

    La besé de nuevo y ella me mordió el labio haciéndome sangrar a lo que le dije:

    Y: ¿Te gusta morder putita?

    La día vuelta y le mordí una teta, la hice agacharse y le dije.

    Y: O abres la boca, o vas a hablar con la frígida de mierda con el vestido lecheado, mirá que vengo cargado.

    Me agarró fuerte los huevos, se metió la verga en la boca, empezó a chupar fuerte, se la clavaba hasta la campanilla y me hincaba los dientes en la base de la verga.

    Y: Me llegás a lastimar y vas con una marca de un cachote que te doy

    E: Vas a ver hijo de puta.

    Volvió a mamar con fuerza, agarrándome los huevos y tirando un poco hacia abajo, de manera que me hacía no acabar tan rápido y en un movimiento que no percibí, me largó los huevos y con un dedo me presionó en el agujero del culo y yo le largué toda la leche que tenía acumulada.

    Ella seguía como punteándome con el dedo y el placer no se terminaba porque me hacía círculos con la lengua en el glande y me raspaba con los dientes.

    Le saqué la mano, la di vuelta y con la pija parada como todavía la tenía, se la clavé de nuevo y le di bomba hasta que a los 5 minutos acabé de nuevo dejándole en la concha lo que me quedaba de leche.

    E: ¡Hijo de puta, me acabaste adentro!

    Y: Para que veas que me tenés caliente, porque sigo estando caliente contigo.

    Le planté otro beso, guardé la verga, subí el cierre, agarré las cosas y cuando iba camino a la puerta me dice:

    E: Esto no queda acá

    Y: Claro que no, la próxima te hago la cola, Contadora.

    E: Solo espero que trabaje como garchas.

    La miré se sonrió, le di otro beso, ella respondió, se guardó las tetas, abrió la cartea, sacó toallitas húmedas, se limpió, se puso la tanga y salimos.

    Bajé a mi escritorio, Carmencita me preguntó que tal la reunión.

    Y: Cansadora Carmencita, cansadora.

    C: Demoraste un rato más de lo esperado.

    Y: Puede ser.

    C: ¿Es verdad lo que se rumorea?

    Y: Se dicen tantas cosas…

    C: Te voy a tener que hacer una despedida en el archivo o en el baño.

    Y: Vamos para el baño.

    C: Para que hay mucha gente, después de las 6 es mejor que se vaya todo el mundo.

    Y: Aprontá la cola.

    C: ¿te quedaste con ganas?

    Y: Siempre tengo ganas.

    C: Limpiate la sangre del labio que se ve que se puso intensa la cosa y acomodate la camisa que te van a llamar en un rato.

    En eso, venía entrando la Contadora Elisa con “El Gordo”, gerente de ventas a hablar con Sandy.

    Elisa pasó por al lado mío, me pasó las uñas por la nuca y me tiró un beso.

    C: Ahora te tengo que hacer la despedida, que esa espere que te va a tener cerca después.

    A los 15 minutos, salen de la oficina, suena mi interno y era Sandy que me pedía que fuera a su escritorio.

    S: ¿Así que lo vamos a perder señor?

    Y: No necesariamente, ¿qué más puede pedir que tener alguien que pasó por acá haciendo el control financiero de las propuestas de los vendedores?

    S: ¿Que más puedo pedir?

    Levanta el tubo, disca un interno y dice. “Veni a mi oficina, ya” con voz autoritaria. A los 10 segundos entra Carmencita y cierra la puerta.

    Ay mamá la que se va a armar (pensé para mis adentros).

    S: ¿Qué pensás hacer?

    C: ¿Uno de los pibito de Bruno en su lugar?

    S: Eso después lo hablamos, no me refería a eso.

    C: Estaba esperando que fueran las 6.

    S: No es necesario

    Se giró, bajó las cortinas que daban a la ventana, miré a Carmencita que se estaba sonriendo y me dijo al oído “espero que la tetona te haya dejado con fuerzas, porque esto viene heavy”.

    Sandy abría un cajón y sacó un arnés con una verga de 20 o 25 centímetros.

    S: No es para usted, quédese tranquilo, para ese tipo de degeneradeces está Bruno.

    “Vas a tener mi cola y algo más nene” me decía Carmencita susurrándome al oído mientras me pasaba la lengua por el cuello y masajeaba mi verga que ya se estaba endureciendo de nuevo.

    Sandy se saca la pollera y bombacha (tipo de vieja) y apareció una concha totalmente depilada con un clítoris bastante pronunciado que parecía como un micro pene. Se empezó a tocar, Carmencita me bajó el pantalón y el calzón y fua a lamerme la pija.

    C: Tiene gusto a concha esta pija señora.

    S: ¿De la tetona?

    C: Seguramente, ¿quiere probar?

    S: ¿A ver?

    Me hicieron parar, Sandy se inclinó en 90 grados y me chupó la verga cual aspiradora, se la sacó de la boca y dijo “si es de la tetona”, se recostó en el escritorio, abrió un poco las piernas y dijo “A chupar”.

    Cuando me iba a agachar me paró en seco.

    S: ¿Quien le dijo que era para usted esa orden? Le falta aprender como funcionan las cosas acá..

    Carmencita se agachó y empezó a chuparle la concha a Sandy, que en ese momento cerró los ojos y empezó a gemir.

    S: Vos vení y parate en esta silla, que te voy a preparar la pija para dejarla bien dura, pero primero desnudate y abri tus horizontes.

    Me paré en la silla como dios (o el diablo a esta altura) me trajo al mundo y Sandy se la metió hasta la garganta, gimiendo porque Carmencita le estaba haciendo un muy buen trabajo.

    Si hubiera cámaras (¿no las habría?), esto iría directamente para una página porno.

    Le agarré la cabeza para clavarle la verga hasta la garganta como elle ya lo había hecho y me apretó los huevos para que la soltara.

    S: ¡Acá mando yo!

    Y: Ya no sos mi jefa.

    Le di un cachetazo que le di vuelta la cara.

    Carmencita miraba con estupor, Sandy cambió su cara, miró hacia abajo y se arrodilló y con voz sumisa dijo.

    S: Usted manda señor.

    Y: Párese.

    S: Si Señor.

    Y: Contra la pared

    S: Si señor

    Si bien no tenía buen cuerpo, el morbo de desquitarme con esta hija de puta que le hacía la vida imposible a todos quienes trabajaban para ella era muy fuerte.

    Y: Carmencita, ábrale las nalgas y escúpale el culo.

    C: Pero…

    Y: Pero nada, haga lo que le dije.

    Sandy estaba refregando las piernas porque no aguantaba la excitación, se va que el plan duro le gustaba.

    Carmencita le escupió el agujero del culo y yo fui directo a empernar ese culo. Al principio ofreció algo de resistencia, pero pasé mi mano le pellizqué un pezón y fue relajando el culo hasta que la metí del todo.

    Y: Aaaah señora gerenta que lindo que aprieta su culo y pensar que casi no me dirigía la palabra, pero ahora me da la cola.

    La bombeaba despacio mientras la tenía agarrada del cuello.

    Y: Carmencita, seguí con lo tuyo.

    Yo le bombeaba el culo mientras Carmencita le chupaba la concha y la dura mujer empezó a gemir, estuvimos así un rato hasta que Carmencita se paró y se puso el arnés.

    C: Ocasiones como esta no se dan todos los días.

    Sandy abrió bien las piernas, yo le daba por el culo y Carmencita por la concha con la pija del arnés mientras Sandy chillaba como una cerda y se retorcía del placer, hasta que empezó a temblar del orgasmo que alcanzó.

    La liberamos y fue a sentarse en su silla con los ojos cerrados, tratando de recuperarse.

    C: Ya son más de las 6.

    Y: No nos vamos a ir al baño, si ya estamos acá.

    Carmencita vino, me besó con fuerza y me dijo al oido “si mañana me mata o me despide, va a ser tu culpa”

    La acosté en el escritorio y la cogí frente a su jefa, Carmencita estaba desacatada

    C: ¡Ay si pendejo! Voy a extrañar esa verga, cogeme, cogeme cogeme por favooor, siii

    Sandy había abierto los ojos y fue directo a besar a Carmencita, la apretaba las tetas, Carmencita le colaba un dedo en la concha y la yegua se empezaba a calentar de nuevo, pero ya no era esa mandona, estaba más liberada, le chupaba las tetas a Carmencita, le refregaba el clítoris mientras yo la penetraba, me sacaba la pija de la concha de Carmencita, la chupaba y volvía a metérsela, se subió arriba del escritorio y se le sentó arriba de la boca de Carmencita que se aplicaba muy bien.

    Y: Vení acercate, dame un beso.

    S: No beso hombres.

    Y: Vení te digo

    S: No juegues con tu suerte…

    Preferí quedarme en el molde y seguir disfrutando.

    Sandy se puso el arnés y se sentó en su silla.

    S: A montar perra.

    Había vuelto al ¿personaje? Dominante.

    Carmencita se trepó en los posa brazos de frente a Sandy y se clavó esa vergota en la concha, quedándome el acceso a su culo totalmente libre.

    Ni lerdo ni perezoso se la fui metiendo en el culo y notaba la dureza de la verga de goma a través de las paredes que separan ambas cavidades, estaba meta bombear cuando se me ocurrió una idea, saque la verga y la metí junto con la de goma en la concha de Carmencita, pero quería más, así que le levanté las piernas a Sandy , Carmencita cayó hacia adelante apretándola contra el respaldo de la silla y metí mi verga en la concha de la amargada.

    S: No nooo en mi concha hombres nooo.

    Y: ya es tarde señora gerenta.

    S: Nooo sacala sacala sacala… aaaay empezó a decir gimiendo de nuevo y moviéndose al ritmo de mis penetraciones.

    Y: te voy a llenar la concha de leche.

    S: ¡nooo eso nooo que no me cuido, por favor!

    Me empujó con las piernas, yo quedé contra la pared, bajó a Carmencita, se arrodillaron las 2 frente a mí mi les largué la leche que me quedaba en las caras, cada una le lamía la cara a la otra y se pasaban la leche de boca a boca.

    Yo me fui vistiendo, casi sin fuerzas después de una tarde más que agitada, eran las 7 y a las 8 tenía clase, pero decidí faltar.

    Salí de la oficina de Sandy, fui al baño a mear y me encontré a Bruno que iba saliendo del baño sonriente con Charly unos de los cadetes.

    B: Bienvenido al departamento de Finanzas, vení que te voy a presentar con Sandy y con Carmencita que va a ser tu jefa.

    No tienen paz…

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  • Y así empezó todo

    Y así empezó todo

    Hola, me presento soy Juanjose, tengo actualmente 37 años, separado hace un año, y quiero narrarles como deje que mi curiosidad me dominara, ya tenía algunos años de casado cuando las cosas se pusieron muy monótonas entre ella y yo, no había esa mismo destello en nuestras miradas, ni esa complicidad en nuestras acciones cuando estábamos juntos y ni qué decir del sexo, que era una actividad casi olvidada, por lo cual yo comencé a ver mucha más pornografía que antes, al menos era algo que me permitía desfogar mis frustraciones, pero al mismo tiempo me hacía querer más y más ser tocado y deseado; en fin, era ya todo muy repetitivo.

    Un día regresamos decidí enfrentar el problema y tratar de solucionarlo, y la invite a salir, solos sin compañía, lo había planeado todo, ropa, lugar, horarios, y quedamos, le lleve flores y la convencí, pero justo para mi mala suerte su hermano enfermo y tuvimos que cancelar los planes para llevarlo al hospital, en fin, todo se complicó, pero creo que ese día ella vio que yo quería solucionar las cosas o al menos intentar repararlas, así que el siguiente fin de semana, llego del trabajo y vi que ella estaba ya en casa, acostada en cama, lo cual era raro porque ella suele llegar después.

    En fin, pensé que estaba enferma, pero cuando me acerque a ella y tratar de darle un beso en la mejilla, se abalanzó sobre mí y me beso, fue intenso, fue rico, hacia mucho no nos besábamos así, yo me tire encima de ella, y jugamos en la cama, obviamente yo soy mucho más fuerte que ella así que la tenía dominada, pero ella astutamente se acercó a mi oído y me dijo “si me sueltas te doy el culo”, eso me hizo perder la concentración y se soltó y se sentó encima mío levantando las manos como vencedora, reíamos, todo genial, pero luego otra vez no sabíamos cómo seguir, las cosas no fluían, así que tome la iniciativa, y la acosté conmigo y la abracé.

    Ella se dejó abrazar, nos miramos, nos besamos, y así seguimos un rato, me parecía mágico, continuamos haciéndolo acostados en la cama aun vestidos –por si tenían dudas– y las cosas comenzaron a calentarse, le dije que esperara, que me iba a dar un baño, y salí de la cama a ducharme, la oía en el cuarto buscando no sé qué y abriendo unas bolsas, no supe que pasaba hasta que salí de la ducha.

    Cuando la vi estaba con una hermosa lencería color negro, que combinaba perfectamente con su cabello y su piel blanca, wow me seducía su mirada picara, y su cuerpo, me acosté en la cama y ella comenzó a modelar esa lencería, yo no daba más, quería poseerla, en ese instante, luego de eso, se acostó a mi lado, y comenzó a acariciar mi cuerpo, con su dedos, recorriendo desde mi pecho hasta pene erecto ya por el perfecto espectáculo que había presenciado, y se detuvo allí en mi pene, y comenzó a sobarlo, lentamente, ella gemía, y lo hacía cerca de mi oído suavemente y sutil.

    Me quería abalanzar sobre ella pero me contuve quise dejar que ella jugara, luego acerco su cara a mi pene, ya sabía lo que iba a pasar, y estaba extasiado y muy excitado, ella abrió su boca y comenzó a lamer con su lengua mi pene de arriba abajo, era un momento increíble como antes, me sentí muy deseado en ese momento, y luego se ubicó entre mis piernas y comenzó a masturbarme e intercalaba sus manos con su boca a su antojo, wow, ella me decía, ya que tanto te gusta masturbarte te voy a ayudar, yo sonreía, ella solo decía que me relajara que me dejara llevar como antes.

    Yo doble mis rodillas ya con el cuerpo chorreado de placer, ella entre mis piernas haciendo un trabajo manual increíble, le dije detente por favor, no quiero venirme, ella no quería detenerse, se lo suplique, soltó mi pene, y lamio la cabeza de mi glande que ya estaba muy húmeda no solo de su saliva sino de líquido, me imagino, pre seminal que salía como gotas de agua, wow, quería respirar, pero ella no quería eso, soltó mi pene, pero arrincono a mis testículos, los acariciaba y los besaba, y en mi posición semi echado o sentado como quieran decirle, ella tenía acceso a mi ano, y comenzó a acariciar cerca de esa zona.

    Siendo honesto yo quede impactado por el placer que se sentía cuando a uno lo tocan por allí, wow, le decía, esta súper rico, ella es personal de salud, y me dijo “veamos si es cierto que el punto g el hombre está aquí”, y comenzó a masajear cerca del ano, entre los testículos y el ano, y me decía dime donde te gusta más, comenzó, y mientras más se acercó al ano wow más gozaba yo, ufff, recordar esto me da calor, en fin.

    De repente yo tenía unos dedos en a la entrada de mi ano haciendo unos masajes circulares deliciosos que me hicieron explotar en semen, y salpicarle en toda la cara, nos reímos, nos besamos, nos manchamos de semen y nos fuimos a bañar juntos, en la ducha pues ni contarles paso de todo, de todo.

    Repetimos esto varias veces en esa semana, pero la semana siguiente, el día sábado estábamos haciéndolo, ya bastante similar a la primera, pues, fuimos un poco más allá, y me dijo, cuando estaba a la puerta de mi ano, “me dejarías entrar”, y yo casi llorando le dije que sí, me encantaría, en son de burla me dijo me voy a vengar, jajaja, por las veces que me diste por el culo.

    Nos reíamos, y metió un dedo, déjenme decirles que es algo delicioso para esto usamos lubricante el dedo resbalo con facilidad, me dijo wow tu culo tiene hambre, nos pusimos muy cachondos y un poco groseros, cuando me di cuenta ya tenía 2 dedos en mi culo, ufff, me encantaba.

    Yo comencé a gemir, y eso la excitó a ella, y me dijo quieres más, le dije si, y metió 3 dedos, yo estaba viendo estrellas de placer, ella se puso más grosera, “tu culo es de puta”, me decía, yo respondía “si lo soy, soy tu puta”, y nos excitábamos así, ella metió 4 dedos en mi culo, y yo solo quería más, estaba cachondisimo, ella estaba excitadísima, ambos disfrutábamos mucho todo eso. Y explote en leche, pero afortunadamente ella justo abrió su boca y detuvo esa explosión.

    Al día siguiente, ella me pregunto en la cama, si enserio me gustaría probar un pene por el culo, yo no respondí, y me enoje un poco, la verdad es que… si quería… pero es una verdad un poco difícil de aceptar más con ella. Me puse de pie, y me fui a trabajar, todo el día pensé en eso, y no sabía cómo actuar con ella, me lamentaba haber aceptado esas cosas, me sentía raro saber que alguien sabia de eso, nunca lo había pensado antes, pero cuando comenzó a hurgar por allí lo desee, y siendo honesto comencé a consumir porno gay.

    El siguiente sábado, ella trato de hacer cosas conmigo otra vez, yo me resistía, y ella me dijo si vas a estar así no hacemos nada, y me costó, pero le dije que si me gustaba mucho pero no quería admitirlo, y ella me dijo “es tu curiosidad, tranquilo, además yo quiero ayudarte con eso, a mí también me gusta, por eso he traído algo especial, cierra tus ojos”, yo lo cerré sin saber que era, y de repente siento algo en mis manos, abrir mis ojos inmediatamente y vi un dildo o consolador enorme casi 23 cm de pene de resina o plástico o no sé qué, pero se veía atractivo, me pregunto, quieres jugar, yo dije si y comenzamos nuevamente, fue delicioso saber que había allí un pene de plástico que me haría sentir placer…

    Continuará.

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  • La vecina, su hija trans y yo

    La vecina, su hija trans y yo

    Había renunciado al trabajo después de haberle dado una trompada a mi jefe y seguramente iba a hacer una denuncia policial, así que estaba esperando a la policía, aunque él sabía que yo tenía info que lo comprometía en la empresa.

    Así que estaba desempleado, con deudas y posiblemente con un juicio en ciernes.

    Me di una ducha y me puse cómodo, el WhatsApp estaba hirviendo de mensajes, pero no le iba a contestar a ninguno de los alcahuetes que me escribían preguntando qué era lo que había sucedido.

    Puse el teléfono en silencio, serví una copa de vino, puse algo de música para relajarme y ding dong, ding dong. La politziaaa pensé.

    Pero no, era Jime la vecina de al lado.

    En el edificio hay 2 apartamentos por piso y al lado vive un matrimonio con sus hijos, el marido era gerente de sucursal de una empresa de electrodomésticos, pero está preso por unas maniobras con tarjetas de crédito a través de lo que se habían hecho de Usd 500k y estaban buscando otro apartamento para invertir.

    En estas semanas que hace que el marido está guardado he estado cerca de Jime ya que ella era super dependiente del marido para todo.

    Jime tenía un problema con una ventana que no le cerraba y precisaba mi ayuda, pero se ve que mi cara era de no muy buenos amigos, porque me preguntó que me sucedía y al contarle me dijo que si precisaba abogado, que ellos tenían al que estaba defendiendo al marido y que me podían ayudar.

    Lo de la ventana era una tontería que en 2 minutos lo resolví, me disponía a retornar a mi hogar Jime se larga a llorar porque se siente muy sola y está con los hijos y que con el tema del hijo mayor no sabía como seguir adelante sin el apoyo del marido.

    ¿Hijo mayor? pensé para mis adentros, ¿si es una hija de 22 años y un hijo de 19?

    Me miró mientras lloraba y vio mi cara de asombro, a lo que me contó que Carla en realidad había nacido como Carlos (mismo nombre del padre), pero que a los 9 años había empezado a pedir que lo vistieran con ropa de nena y que quería tener el pelo largo como mamá para hacer 2 trenzas y que de grande quería tener novio, pero que no le habían dado trascendencia porque tiene una prima que en ese entonces tenía 14 años y tenía novio, así que pensaban que era por eso, pero al hacerse adolescente siguió con los mismo planteos, así que luego de ver varios doctores y tener la autorización de los padres había comenzado con el proceso de hormonización y a los 18 años había cambiado su nombre a Carla.

    Yo estaba totalmente descolocado, pero puse cara de comprender la situación y seguimos hablando le comenté que acababa de abrir una botella de vino, que si le apetecía una copa, así que traje la botella y 2 copas y nos pusimos a hablar de nuestras vidas, de por que ya no vivía con mi novia (me había separado hacía poco más de un mes). como ella llevaba la situación de no estar con el marido, que era un gran sostén para las decisiones y que lo extrañaba mucho, en todos los sentidos, “en todos, ¿me entiendes?”.

    Tenía unos 45 años, pero estaba tallada por el gimnasio y el cirujano que le había dejado unas muy lindas tetas sin ser exageradas y ahora que lo pensaba, eran muy parecidas a las de su hija.

    Me acerqué un poco a ella, ella se acercó a mí y comenzamos a besarnos como dos tortolitos, ella seguía llorando y yo la consolaba, nos abrazamos y seguimos besándonos, ella decía que no estaba bien lo que hacíamos pero que necesitaba sentirse deseada porque su marido hacía tiempo que no la tocaba. Le día un beso profundo, ella suspiró, le toqué una teta, ella gimió y me toco el pene por encima del pantalón y me masturbaba con la ropa puesta, a lo que le propuse ir a mi casa, pero como los hijos demoran en llegar nos quedamos allí.

    Yo seguí amasando esos hermosos pechos, ella liberó mi pene y se fue derecho a chupar, se centraba en la cabeza, ya que soy muy cabezón y estoy circuncidado, parecía que estaba saboreando un helado de una bocha al mismo tiempo que le había levantado el vestido y le hacía un dedo en su muy mojada conchita.

    Se abre la puerta y era Carla (Carla Carlos Carla), se nos quedó mirando, Jime no se percató de la situación, Carla no decía nada, veía a su madre chupando una pija, con el culo en pompa, gimiendo y recibiendo a esa altura 2 dedos.

    Dejó su bolso, se descalzó, se puso detrás de su madre, le abrió las nalgas y le hizo un beso negro, Jime ni se inmutó, carla se desvistió y quedó solo en una bombacha tipo short y vino a besarme y me decía que hacía tiempo que fantaseaban las dos en estar con un hombre pero que no le iba a perdonar a su madre no haberle avisado y volvió a besarme, fui con mi mano a su entrepierna y ella se quiso zafar, pero le dije que conmigo no había secretos, a lo que se relajó y pude tocar su pene que ya estaba erecto.

    A todo esto su madre seguía chupándomela y estaba metiéndose mis bolas en la boca mientras me masturbaba, su hija fu e a ayudarla y empezaron un oral a dos bocas sensacional, yo sentado en el medio del sofá y cada una de ellas culito para arriba dedicándole una atención a mi pene.

    Tenía mis dos manos ocupadas dedeando a madre e hija, la madre con un dedo en cada agujero y la hija con dos dedos en el culo, fue la madre la que primero se subió encima de mi pene cerrando los ojos mientras yo gozaba centímetro a centímetro la penetración, era una conchita cálida y jugosa, de esas que son peligrosas porque te podés acabar rápido si te dejás llevar.

    Jime empezó con el sube y baja, mientras Carla me besaba, yo estaba como en el cielo, Carla se para en el sillón y nos convida con su pene, que era de unas muy buenas dimensiones, si bien no tan largo, pero ancho. “yo siempre digo que si fueras hombre tendrías a todas las hembras satisfechas con ese pedazo”, Carla ser rio y se lo mandó hasta al fondo en la boca de la madre que seguía subiendo y bajando sobre mí, yo de curioso quería probar esa verga, así que le hice señas a Carla que lo sacó de la boca de su madre y me lo acercó a mi boca, era de esos que tiene forma de bala, no como el mío que empieza con una cabeza del tipo champiñón.

    Yo tenía la verga de la hija y a la madre cabalgando casi en éxtasis, la hija se bajó del sofá, su madre sonrió y se quedó quieta por un momento a los que sentí cierta presión, ya que Carla estaba metiendo su verga en el culo de su madre que ya estaba acostumbrada a las dobles penetraciones porque se movía como una amazona con las dos vergas dentro, gimiendo a más no parar “Aaay que lindo tener dos vergas para una que es bien puta”, yo como podía me movía debajo de ella disfrutando de la situación “Hija, tenés que probar esta varga, está muy rica, vení sentate y gozá”.

    La madre se levantó y vino la hija de frente a mi y se auto enculó “ufff esa cabecita se siente al entrar”, se la clavó hasta el fondo y me empezó a besar “mientras no esté mi padre, vos vas a ser el macho de este par de putas” dijo mientras se movía con la verga clavada hasta el fondo y refregaba la suya en mi abdomen.

    La agarré de las nalgas, la acosté en la alfombra y empecé a bombearle el culo sin prisa y sin pausa, ella gemía y yo bufaba y la madre que se tocaba mirándonos se acercó y le puso la concha a la altura de la boca, yo me le cogía el culo a la hija que le chupaba la concha a la madre, mientras la masturbaba y me besaba, a partir de hoy vas a ser Carlos segundo, vas a ser nuestro macho y le vas a enseñar a Martincito como complacer mujeres, que el pobre no sabe demasiado.

    Entre las dos me hicieron acostar en el piso se pusieron a chuparla a dúo, la madre se puso en posición de 69. la hija me levantó las piernas y empezó a hacerme un Rimjob con todas las letras, lamía, me metía la lengua en el culo, me chupaba los huevos, Jime me abrió las nalgas y Carla empezó a meterme su verga en el culo despacito “con cuidado como a papi, ¿si?” “Si mami, este está más apretado” bombeaba primero despacio y luego agarró ritmo y me iba cogiendo mientras la madre me la chupaba y yo dedeaba a la madre por la concha y el culo “No aguanto más no aguanto más” gritaba Carla y me llenó el recto de juguito caliente, era la primera vez que me acababan en mi culo.

    “no la saques, no la saques” gritó Jime que se incorporó, abrió sus nalgas y se sentó en mi pija, si el culo de la hija era una delicia, el de la madre lo era más, yo estaba enculando a la madre, mientras la hija me tenía enculado a mí con el culo lleno de semen, pero no se le bajaba y empezaba a bombearme de nuevo, haciendo presión en mi próstata, yo tenía los huevos llenos de leche así que agarré fuerte de las caderas a Jime y desde abajó empecé a penetrarla mientras la hija de penetraba a mí y le llene su culo de lechita calentita, Jime siguió moviéndose hasta que llegó al clímax y se derrumbó de espaldas sobre mi sin sacarse la verga del culo. “uff necesitaba esto”.

    La verga de Carla recuperó su tamaño normal, salió de mi culo y me empezó a chorrear, Jime se incorporó, sirvió más vino y se acostó a mi lado. “te querés quedar?”

    Se sentía el timbre de mi apartamento, era la policía, como pude, me limpié, me vestí y salí a recibir a los agentes.

    Fui a la comisaría junto con el abogado de mis vecinos, declaré alegando que mi jefe me maltrataba psicológicamente y que fue una reacción desmedida de la que estaba arrepentido, me fui a mi casa a descansar.

    Al día siguiente me llamaron a una audiencia de mediación en la que pedí disculpas a mi jefe frente al juez, firmé un acuerdo de confidencialidad para no divulgar información sensible y me compensaron con un monto considerable, con el que podía vivir casi un año, le sub arrendé el apartamento a un conocido y me mudé a los de los vecinos para ser Carlos Segundo, cogí con la madre y la hija y le enseñé al hijo como brindar placer, ya que este se estaba empomando al abogado y el pobre Carlos se pasó un tiempo de más en la cárcel si bien lo llevaron a una chacra, mientras su familia estaba toma y daca con el vecino y su abogado.

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  • JP, un vecino que creí que era gay (1)

    JP, un vecino que creí que era gay (1)

    Buenas a todos los lectores de estos relatos, por día de hoy vamos a seguir contando las experiencias sexuales que mi amada esposa me ha venido confesando.

    Comenzamos contando que para la fecha de este relato comenzó dónde vivíamos en un conjunto cerrado de apartamentos en el norte de la ciudad. Ahora ya vivimos en una casa ubicada en el barrio Modelia. Bueno ya después de varios días de haber estado en la carrera de bicicletas en Villeta en donde la Teresa pasó un fin de semana sexualmente activo teniendo relaciones sexuales con cinco hombres, estábamos cenando y me avisó que ese fin de semana iba a ir con JP a Anapoima.

    JP fue un vecino del conjunto cerrado en donde vivíamos, es un calvo de barba en forma de candado, trigueño, de ojos negros, de 1.80 de estatura y grueso de cuerpo más no fornido, él vivía solo en uno de los apartaestudio, tiene una boutique de cosméticos y tenían una buena amistad con mi amada esposa, que hasta cuando estábamos los tres coqueteaban y hasta cuándo caminaban solos se abrazaban, se tenía confianza y yo no me imaginaba que hubiera algo más que una amistad, confiaba en mi esposa, pero las cosas pasaron a otro nivel. Fue entonces que le pregunté.

    -¿En serio vas a ir con JP?

    A lo que me responde.

    -Si me invitó a la cabaña que sus padres tienen.

    Le sigo preguntando.

    -¿Y van a ir solos los dos?

    Me contesta.

    -Si ya he ido varias veces.

    Sigo preguntándole.

    -¿Es que ustedes están teniendo relaciones sexuales?

    -Si y ya hace rato.

    Y le digo.

    -Vaya no me lo esperaba ¿Y hace cuanto son amantes?

    Me contesta.

    -Hace ya como dos años.

    A lo que le digo.

    -¿Y se lo tenían bien guardado no? Y me vas a contar cómo fue tu primera experiencia con él.

    Me contesta.

    -Si quieres.

    Le respondo.

    -Claro que sí anda cuéntame.

    Y la Lucia comenzó a contarme.

    -Pues resulta que todo comenzó un día sábado que yo fui al supermercado en el carro, ese día tu fuiste al club del banco a jugar un partido de fútbol, cuando iba llegando al conjunto lo vi caminar y le pite voltio a mirarme le pique el ojo, le mandé un beso y le dije chao Papacito. Gua eso me hizo sentir un corrientazo.

    Entre al parqueadero y mientras me parqueaba, me bajaba del carro y sacaba los paquetes del mercado me llega ahí nos abrazamos dándonos un beso en la mejilla,

    -Hola mamacita que hermosa estás.

    Me ha de dar una vuelta completa con su mano, a lo que le digo también

    -Tú también estás repapacito.

    Al terminar la vuelta vuelvo y lo abrazo y me pregunta.

    -¿De dónde vienes?

    A lo que le respondo abriendo el capo del baúl.

    -Del supermercado.

    Volví a abrazarlo y le dije.

    -Papacito, Diego no está, ¿me ayudas a subir los paquetes y me acompañas un rato?

    Le di un beso en la boca

    -Podemos aprovechar que Diego no está.

    Volvimos a besarnos.

    -Nos desnudamos y pasamos un buen rato, haciendo cositas ricas.

    Y volvimos a besarnos está vez un poco más prolongado.

    -Que dices papacito.

    Me contesta.

    -Listo mamita subamos de una.

    Nos volvimos a besar acariciando nuestros cuerpos, sus manos acarician mi trasero por cerca de un minuto. Paramos y empecé a sacar las bolsas del baúl y se las daba, agarre tres y cerré el baúl, saque la niña del carro y subimos al apartamento, le pedí el favor de sacar las carnes y las metiera en la nevera, mientras yo fui a dejar a la niña en su cuarto con sus juguetes y entre a nuestro cuarto para quitarme el buzo y el jeans, me coloqué la batica pero al arrancar hacia la cocina decidí quitármela e ir en la ropa interior y ahí estaba todo juicioso desocupando las bolsas y al verme en ropa interior dejo de hacerlo, se voltea y acercándome le digo.

    -Ahí muchas gracias papacito.

    Lo abrazo y nos besamos apasionadamente, me levanta colgándome de sus piernas, me acaricia el trasero me mete sus dedos entre los calzones, haciéndome gemir al sentirlos en mi panochita escarbar, me baje y arrodillándome le suelto el cinturón, el botón del pantalón, le bajó la cremallera, dejándole caer el pantalón en el piso, con ambas manos le bajó sus bóxer le agarro la verga y me la meto a la boca de una, mamándosela sintiendo lo gruesa y larga que es, se la lamo diciéndole.

    -Que ganas las que tenía de chupártela, papi yo si me la imaginaba así de rica, me encantan, grandes para disfrutar su grosor al mamarla.

    Seguí mamándosela, me la restregué en la cara, se la lambia y le chupe las huevas, así fue cosa de 30 minutos, que disfrute de semejante delicia, me pare y agarrándolo de la verga me lo llevé para el cuarto, se acostó boca arriba y me le monte encima haciendo el 69 y volví a mamarle la verga otros 30 minutos y el me lambia la panochita, luego me gatee colocándome encima de su verga me la restriego en mi panochita, y me la meto sintiéndola en mis paredes vaginales haciéndome gemir, le hago la licuadora, me muevo de adelante hacia atrás varias veces, y luego me lo follo a toda fuerza moviendo mi cuerpo sin parar disfrutando como puta de esa deliciosa verga, obteniendo un delicioso orgasmo.

    Me voltee ya de frente a él me le acosté encima y seguí follándomelo, me agarraba mi trasero ayudándome a follar, nos besábamos en plena turbulencia, varios marcas de chupones me dejó sus labios en mi cuello y pechos, los que me tocó maquillar después para que no se vieran, cambiamos de pose y me acuesto boca arriba sobre el borde de la cama y el parado me levanta las piernas y me penetra la panochita, abriéndome de abriéndome de piernas y cerrándomelas continúa follandome sin lastima, a toda mierda llevándome a un orgasmo prolongado que me hace temblar todo mi cuerpo en espasmos eléctricos.

    Cambiamos de pose se sienta en el borde de la cama mientras que me deslizó al suelo arrodillándome para volver a mamarle la verga, restregándomela con fuerza sintiendo su suave piel en mis cachetes, le realice una rusa restregando su verga contra mis tetas, me levanto sentándome encima le agarro la verga y me la meto nuevamente en mi panochita y comienzo a follar abrazándolo, sintiendo sus manos acariciar mi espalda y besándonos apasionadamente, continuamos por 20 minutos, lo tumbó contra la cama continuamos follando hasta que me vine nuevamente.

    Cambiamos de pose colocándome en cuatro y el parado me penetra mi panochita y me folla suavemente, siento como su gruesa verga me penetra y sale de mi cuerpo volviendo a entrar hasta el fondo, JP se agacha encima mío y me agarra las tetas y comienza a follarme aumentando su velocidad hasta mantener un ritmo bastante fuerte haciéndome gemir y gritar como loca hasta que lo siento que se viene en mi panochita golpeándome con fuerza su cuerpo contra mis nalgas.

    JP se acostó sobre la cama extenuado, ya llevábamos más de dos horas echándonos nuestro primer polvito de los tres que esa tarde nos echamos gracias a que tú regresaste hasta las cuatro de la tardé, cosa que ese día te agradecí, preparando una suculenta cena. Seguimos en el cuarto y me pare para ir a la cocina a traer dos cervezas frías de la nevera y ahí seguía el JP acostado en nuestra cama, revise que la niña estuviera bien y se había quedado dormidita. Seguí al cuarto y le di una de las cervezas y que rápidamente nos las tomamos.

    Hablamos de lo que acababa de pasar y que ambos estábamos postergando al desearnos mutuamente y lo mucho que nos gustábamos, me preguntó si te demorabas y le dije que si que podíamos echarnos otro polvito a lo que Volvimos a besarnos y le agarre la verga masturbándolo empecé a bajar por su cuello seguí besando su pecho su cintura y me metí su verga en la boca dándole una mamadas suaves como en cámara lenta, sintiendo su grosor, lamiéndosela por todo su tronco, saboreándosela, volvía y me la metía a la boca y la chupaba, haciéndola chasquear al soltarla de la boca, me la restregaba por la cara cerrando los ojos, fascinada por su tamaño.

    Me encanto su verga sentirla en mi boca ahí dure aproximadamente 30 minutos volví a subirme encima, le agarro su verga y me la meto en mi panochita, no me había lavado el trasero por lo que no hubo penetración anal, ese día todo por la panochita, me muevo en círculo haciéndole la licuadora y luego empiezo a follar a buen ritmo haciendo sentir sensaciones deliciosas que son las que me incitan a tener sexo, nos besamos, nos abrazamos, empiezo a gritar y a gemir, mi cara se descompone de tanta sensación.

    Me vengo sobre él y cambiamos de pose colocándome de lado adelante de él, me levanta la pierna izquierda y me penetra la panochita follandome de una a toda mecha, enloqueciéndome de placer, me abraza agarrándome las tetas, me deja varios chupones en mi espalda y que yo no impedir me valió mierda que lo hiciera como a la espera de algo que nunca pasó, que te enterarás de mis aventuras.

    Me vengó en chorros de líquidos y gritos orgásmicos, me volteo bajando a mamarle la verga por varios minutos y me acuesto boca arriba JP se me monta encima, abro mis piernas, me penetra y lo aprieto con mis piernas por la cintura, me folla suavemente y poco a poco aumenta su ritmo hasta alcanzar su máxima velocidad o como un pistón acelerado hasta hacerme venir en un orgasmo prolongado, sigo acostada boca arriba y el se acuesta de lado levanta mis piernas sobre sus piernas y me penetra, nuevamente sin parar, haciéndome temblar todo mi cuerpo, con sensaciones excitantes, hasta hacerme venir.

    Volvimos a cambiar de pose, lo acuesto boca arriba y me le montó encima, le agarro la verga y me la meto por la panochita y empiezo a follármelo a toda prisa muevo mi trasero sintiendo su verga entrar y salir como un pistón acelerado a buen ritmo y sin descanso ya llevábamos casi dos horas en ese polvito y siento que se viene en mi panochita, seguí a buen ritmo viniéndome con un chorro de líquido.

    Nos limpiamos bañándome de la cintura hacia abajo, descansamos en la cama, fui por más cervezas a la cocina y seguimos hablando de como iba a ser de ahora en adelante nuestra relación, la que fue más intensa ya el saludo no era de besito en la mejilla ya nos íbamos a saludar de beso en la boca sin ser prolongados en público, así tu estuviese y así fue desde ese día siempre lo hacemos y tú hasta ahora nunca dijiste nada.

    A lo que le digo.

    -Hola si en verdad que me iba a imaginar tus alcances y que ustedes dos fueran amantes, a mí me pareció que el JP era gay, por sus movimientos medio amanerados. Por eso no me preocupaba.

    A lo que me contesta riéndose.

    -Jajaja si pero no pues hasta ahora no me ha demostrado nada, ha sido todo un semental espectacular, que me ha hecho pasar momentos excitantes. Desde ese día fueron tres polvos que nos hemos echado, a veces solo dos, por el tiempo disponible.

    A lo que le preguntó.

    -¿Y te veías seguido con él?

    Me contesta.

    -Dos y hasta tres veces a la semana, siempre y cuando no tuviera otra cita con alguien más ¿Y a ti no te pareció sospechoso que un domingo estando tú jugando con el computador y salieras a la cocina y me encontrarás con la bata negra transparente sin brasier y con un hilo dental en compañía de JP quien se alcanzó a sentar en la butaca mientras yo hacía la que lavaba la loza?

    A lo que le contesto.

    -No la verdad no, que bruto sin saber sus intenciones ¿y que hacían o qué?

    Me responde.

    -No pues nos echamos un rapidito, de 20 minutos, apenas saliste para el cuarto me le senté encima y me lo follé, se vino dentro de mi panochita por lo que me metí al baño a bañarme, después de que se fue. ¿Tampoco te lo imaginabas cuando los domingos te decía que iba al apartamento de él y pasaba toda la tarde, follando?. Cómo tú te metías a jugar y ver porno al computador, yo me aburría sin hacer nada y que mejor que follar un buen rato.

    No y yo pensando que era gay. Que equivocado estaba o el desgraciado me engaño. A lo que le pregunté.

    -¿Y que más paso ese día?

    A lo que continúa con su relato.

    -No, pues nos fuimos para la cocina y nos pusimos a acomodar lo del mercado seguimos desnudos, nos tomamos otra cerveza, y al terminar nos volvimos a besar el me acaricia las nalgas y me levanto, le agarro la verga y me la coloco en la entrada de mi panochita y me dejó rodar por su tronco, empiezo a follármelo por unos minutos, me dejó caer al piso de rodillas y le mamo la verga, por diez minutos luego me paro me voltea de espalda a el me coloca contra el lavadero y me penetra otra vez, dándome con fuerza yo solo disfrutaba como puta de semejante embestida que me estaba pegando y esperando que no fuera a haber nadie mirando por las ventanas afortunadamente son altas, pequeñas.

    Y dan al interior del conjunto.

    Este polvito duro más de una hora al sentir que se venía me agachó, colocando su verga en mi lengua lo masturbo con fuerza y termina viniéndose en mi boca, derramando algunas gotas por mi quijada, las que limpió con mis dedos y me los chupo.

    Después nos fuimos para el cuarto, y nos acostamos el resto de la tarde había un torneo de golf y a él le encanta nos dieron las cuatro enrunchados hasta que la niña se despertó pidiendo ir al baño JP se vistió y se fue, nos despedimos con un largo beso. Y ese fue mi primer día con él, de los muchos en que hemos estado follando aprovechando tus ausencias.

    A lo que le digo.

    -Bueno me alegra que te estés acostando con el JP espero y no te enamores porque te veo encaprichadita.

    A lo que me contesta.

    -Ahí no, eso si que ni de fundas solo es por sexo y ya nada más.

    A lo que le pregunto.

    -¿Y cuando volvieron a follar ?

    Me contesta.

    -Al otro día… yo quedé con ganas de más si te acuerdas ese fin de semana el domingo había un evento en el club del Banco y yo iba a ir pero me pudieron las ganas de volver a follar con el JP, entonces primero lo llame para saber si quería repetir lo del día anterior y me dijo que de una, entonces me tocaba decirte que ya no iba a ir y apenas te fuiste lo llame y vino en un minuto, entro y nos besamos apasionadamente yo estaba en bata.

    Rápidamente lo desvestí, me le arrodillo enfrente para mamarle la verga, sentir su grosor en mi boca, estaba con ganas de mamársela por horas, lamérsela, chuparle las huevas, hacerle una buena rusa y había que aprovechar que tú te ibas a demorar en el club y así disfrutar de una buen cogida y ahí contra la puerta lo desnudé y nos pusimos a follar en la sala, lo senté y me le monte agarrándole la verga me la metí en mi panochita y empecé a follármelo nuevamente sintiendo su grosor en mis paredes vaginales fueron cosas de 29 minutos que duramos.

    Para luego sacármela y meterme la en mi trasero por primera vez ese día si me lo lave porque quería sentir su gruesa verga rompiéndome el trasero y vaya que fue delicioso, poco a poco me deje rodar por su tronco y con movimientos suaves empecé a culear, aumentando la velocidad en la medida que mi trasero fuera dilatando se hasta llegar a tener un buen ritmo, haciéndome gemir y gritar de emoción al sentir su verga entrar y salir de mi trasero, le acariciaba la cabeza con ambas manos, arrimaba mi cabeza a la suya juntando los cachetes y dándonos besos, mientras el con sus manos me estrujaba el trasero, ayudándome en el ritmo de la culeada.

    Me acuerdo tanto de esa vez, que placer tan hijueputa el que sentí, mi cuerpo temblaba en espasmos haciéndome sentir sensaciones excitantes, hasta que me vine en un delicioso orgasmo prolongado, terminando sobre su cuerpo abrazándolo con fuerza y diciéndole lo rico que estuvo.

    Me pare y le ofrecí una cerveza, me fui para la cocina, Le traje la cerveza nos tomamos un sorbo y me hace colocar en cuatro sobre el sofá, se coloca detrás mío, me restriega su verga en mi panochita y trasero, me penetra el trasero. Suavemente, siento que la mete toda rompiéndomelo o como se podría decir sin asco y sin piedad, comenzó a culearme dandome con todo, sentía su gruesa verga entrar y salir de mi trasero.

    La Lucia se me acerca y me dice al oído.

    -Si te estás imaginando como esa gruesa verga entraba en mi apretado culo cabron.

    A lo que le contestó.

    -Huf, si claro que si, acá en mí mente la estoy viendo maldita perra.

    Con Lucia nos besamos apasionadamente se me monta encima y me agarra la cara y me da cachetadas y me dice.

    -Te encanta que me cojan otros hombres cornudo de mierda, le doy gracias a la vida por encontrarte en mi camino y así poder disfrutar del sexo en todas sus expresiones, ese día el JP me dio verga todo el rato todo un semental, como a mi me gustan.

    -Cambiamos de pose colocándonos acostados de medio lado me penetra el trasero y con su mano derecha me dedea la panochita dejándome varias chupadas en mi espalda y cuello que tú cabron ni las vistes.

    A lo que le respondo.

    -Debiste de maquillar bien pues nunca las noté.

    Lucia continúo el relato.

    -Volvimos a cambiar de pose, me acuesto boca abajo y se me monta encima me penetra por el trasero y me culea nuevamente dándome con todo, hasta hacerme venir, le dije que fuera al baño y se la lavara por qué quería mamársela, a pesar que me bañe bien siempre queda algo de mierda y así lo hizo, regresando rápidamente se para en frente mío yo estaba sentada, le agarre la verga y se la lambo por sus costados, le chupo las huevas, mientras lo masturbo, se la mamo, y chupo haciéndola chasquear al soltarla, me la restriego por la cara lo miro y le digo que me encanta su verga, cierro mis ojos y me la restriego por la cara, vuelvo y se la mamo por un una buen rato.

    Hasta le hago varias garganta profundas, se la sigo mamado hasta que se viene y abro mi boca colocando su verga sobre mi lengua recibo todo su semen y una que otro chorro cae en la cara dejándome toda untada me trago el que me cae a la boca y le digo.

    -Me encanta que rico sabe.

    Me le acercó y nos besamos por cerca de dos minutos, se la agarro y sigue en erección, lo masturbo, me le montó encima, colocando su verga en la entrada de mí panochita y me dejó rodar por su tronco y empiezo a follar nuevamente, yo estaba dispuesta a sacarle hasta la última gota de semen, gimo, grito y le digo groserías, incitando más pasión y fuego, JP me acaricia, me besa, me chupa las tetas, dejando varios chupones, me estruja las nalgas, me da palmadas, nos besamos en medio de la excitación en la que estamos los dos, cada vez me estaba gustando estar con él, es todo un semental.

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  • Me pagaron una deuda, con una mujer (2): Sometimiento anal

    Me pagaron una deuda, con una mujer (2): Sometimiento anal

    No entendía que había hecho, mi parte racional no funcionaba. Había cedido ante la lujuria, la calentura y la ira contenida. Había cambiado plata por una mujer. Todo esto pensaba mientras conducía rumbo a mi casa, atrás mío venia Ana, mi esclava por un mes, conducía la camioneta que me habían entregado en parte de pago. Tomará la decisión que tomará a partir de ahora debía ser bien planificada, y con la cabeza, no con el corazón, ni la entrepierna. De camino llame a un conocido de los bajos mundos de la ciudad, aunque no me gustaba vincularme con ellos me debían un favor.

    Yo sabía que Juan Carlos me debía a mí y al banco la hipoteca de la casa, pero ahí me enteré que también le debía a gente muy pesada, de esa a la que no te conviene hacer enojar. Esta gente estaba metida en apuestas, préstamos y habían empezado a vender marihuana, ahí relacioné y me di cuenta de quienes eran los clientes de mi amigo.

    Llegamos a casa, guardamos las camionetas. Mi casa es más pequeña que la de Juan Carlos, está en una urbanización nueva, con muchos espacios verdes, y las propiedades tienen mucho jardín frontal y patio trasero, 120 metros cuadrados contando la cochera doble.

    Dejé a Ana en la cocina, preparando un café, le mostré donde podía encontrar todo. Y me fui a mi oficina, no muy grande pero ahí tenía las cosas importantes, sin ventanas y con puerta de seguridad, detrás de una biblioteca tenía escondida una caja fuerte de pequeñas dimensiones, guarde todos los papeles que había traído, retire la pistola Glock 17 qué había en mi maletín, y la puse en el cajón de mi escritorio, este era reforzado, de seguridad y se abría con mi huella digital.

    Descargue en mi computadora toda la filmación producida por una pequeña cámara que llevaba, esta simulada ser un botón de mi sobre todo. Cuando fui a lo de mi amigo intente ver todas las posibilidades, no creía que me fuera a matar, pero por las deudas tome precauciones, pero por si las dudas y surgía algo fui preparado.

    Al llegar a la cocina Ana estaba de pie, esperándome con las dos tazas de café, la hice sentar y le pedí su celular, le di una revisada por encima, no tenía redes sociales, sus correos eran de impuestos o publicidad, Juan Carlos le había puesto a nombre de ella dos departamentos, que eran de los padres de él, y le depositaban el alquiler a ella, para no ser embargado. El WhatsApp era una tristeza, 5 contactos de parientes, primos y tíos, con los que se escribía poco, y otros tres o cuatro más, pero no tenía amigos, solo a Juan Carlos, vi los mensajes de este último, copié todo y me lo envié.

    Ella estaba callada, miraba su taza que ya iba por la mitad. Estaba un poco nerviosa y era lógico, estaba en un lugar extraño, con una persona que apenas conocía y a su entera disposición.

    Esteban: que te dicho Juan Carlos sobre esto

    Ana: que debía obedecer siempre

    Esteban: a ver probemos con otra cosa- yo lo quería era conocer todo con mayor profundidad- como terminaste de esclava de Juan Carlos, quiero saber tu historia.

    Ana: bueno yo- la notaba confundida, no sabía muy bien que hacer.

    Esteban: ¿de dónde eres?

    Ana: soy de un pueblo, muy muy chiquito del norte de Santa Fe- se relajó un poco, y hasta pareció agradarle el hablar de sus orígenes- viví casi toda mi vida ahí, hasta los 21 años que me vine a vivir a la capital con Juan Carlos

    Esteban: ¿tus padres viven ahí todavía?

    Ana: No- sus ojos se llenaron de tristeza- ellos murieron, ambos en un accidente de tránsito junto con mi hermano pequeño, Juan Carlos es mi única familia directa.

    Esteban: Cuéntame como era tu vida en el pueblo

    Ana: yo no vivía en el pueblo, más bien en las afueras, era una granja, la zona es muy bonita, con varios arroyos y un gran río cerca- otra vez su cara se le iluminó- vivíamos los cuatro juntos, mis padres y yo y mi pequeño hermano. Cerca vivían unos tíos, con mis tres primas, tenía que cruzar un gran campo de trigo para llegar a su casa, no sé qué más decirte- ella ya estaba relajada

    Esteba: ¿y cuando apareció Juan Carlos en tu vida?

    Ana: él era conocido de papá, a veces hacían negocios juntos, nosotros no éramos grandes productores, sino más bien chicos, y siempre estábamos a merced de los intermediarios, Juan Carlos apareció en el pueblo como comprador de trigo de una empresa de la capital. Fue un par de veces a la casa, le adelanto dinero a papá para pagar préstamos, ese año hubo una inundación y perdimos todo, y no le pudo pagar. Papá trabajaba extra en otros campos, manejando una cosechadora para poder cubrir las deudas. Había días que se le hacían interminables, un día llego extenuado de tanto trabajar y me hermano presentaba fiebre altísima, y fueron al hospital del pueblo, y ahí paso la tragedia.

    Cuando fue el accidente, Juan Carlos se quedó con el campo, y se hizo cargo de mí, y me trajo a la capital. El campo lo vendió al poco tiempo, para recuperar el dinero, así que le firme todos los documentos que él necesitaba para vender la propiedad. Y yo me termine convirtiendo en su mujer, él me ayudó mucho en todo, fue quien me saco del pozo- Estaba empezando a ver que clase de serpiente era mi amigo.

    Esteban: ¿Y no tenias vida social allá, novio, amigos, parientes?

    Ana: Novios tuve dos antes que Juan Carlos. Y amigos tenia los de la escuela, y mis únicos parientes eran el primo de mi papá, que era nuestro vecino, él tenía tres hijas que eran mis amigas, mis mejores amigas, yo no me podía quedar con él, en ese momento ellos estaban más pobres que nosotros. Aparte me había empezado a mirar raro desde hacía un tiempo, por eso mi madre me había dicho que no me quedara sola con el tío.

    Esteban: ¿Entonces no eras virgen cuando te conoció Juan Carlos?

    Ana: No, ya había tenido relaciones con mis dos novios, no era una experta y era bastante mojigata- una extraña risa cruzo por su cara.

    Esteban: algo más, no me mientas, ¿que es esa sonrisa picara?

    Ana: nada una tontera- ella estaba hablando, ya mucho más relajada, como si fuéramos amigos- Una de mis primas, Maite que tiene mi edad – volvió a sonreír tontamente- tuvimos algo, nada importante, pero tuvimos sexo un par de veces, más que nada porque estábamos aburridas.

    Esteban: Y como es el sexo con Juan Carlos

    Ana: Bueno- Dijo con desgana, le hice seña con la mano para que continuara- a mi me gusta mucho el sexo es algo de lo que yo disfruto. Aunque no haya estado con muchos hombres, es lo único que se hacer bien.

    Esteban: no me respondiste exactamente lo que te pregunte, pero es interesante, o sea que has disfrutado con los cuatro hombres que has estado, si las cuentas no me fallan yo sería el cuarto.

    Ana: no, he estado con cinco hombres, Miguel ha sido el cuarto, tú eres el quinto.

    Esteban: ¿Miguel? ¿El empleado de Juan Carlos, el que parece gay?

    Ana: Bueno si es gay, pero- note algo raro, que no me quería decir.

    Esteban: Ana mírame- levanto la mirada, mis voz es fuerte y profunda, muchos de decían que daba miedo o intimidaba a la gente- eres mi esclava por todo un mes, y me debes obedecer como tu amo, o Juan Carlos te ha dicho algo.

    Ana: No, él no me ha dicho nada, en realidad todo ha sido muy repentino, él no pensaba entregarme a ti, creía que tu ibas aceptar su negocio, siempre me hablo de que llegado el caso en un momento de urgencia me usaría para pagar su deuda con otros sujetos, unos que me dan mucho miedo y me miran con unos ojos, no sé su mirada es muy fea, parece que me quisieran hacer daño- se la notaba muy nerviosa y hasta con miedo- él no me habla de muchas cosas me mantiene al margen de todo, solamente le cuenta todo a Miguel, es su otro esclavo.

    Esteban: ¿Juan Carlos es gay?

    Ana: no, creo que sería bisexual lo más cercano- dijo con una pequeña sonrisa- tenemos sexo entre los tres aunque últimamente- hizo una pequeña pausa y la anime a seguir con la mano- le está gustando mucho que Miguel le bese el culo y le meta los dedos mientras se la chupo, es la única forma que puede tener algo parecido a una erección.

    Esteban: ¿No se le para?

    Ana: El médico dice que el uso excesivo de la marihuana, mezclada con sus otros vicios hizo que aumente la posibilidad de disfunción eréctil, a veces no se le para, y otras se le para pero se cae- hizo la seña con su dedo de erecto y caído, lo que me provoco una sonrisa y a ella también- hace cerca de un año de esto, y de ese momento incluyo a Miguel en nuestra cama. Así que tenemos sexo de a tres, aunque la mayoría de la veces me penetra Miguel, que no le gusta mucho porque es muy maricón, pero la pasamos bien.

    Esteban: Cuando te penetre note que eras muy estrecha.

    Ana: Ah, eso, veras como te lo digo, Juan Carlos y Miguel no tienen tu tamaño- Esto me sorprendió porque yo tenía un tamaño bastante promedio, es más al ser un poco grande y corpulento me la veía chica en comparación de mi cuerpo, ronda más o menos en los 16×7- o sea ellos son más chicos, sumado a que no he recibido tantas penetraciones en el último tiempo, Juan Carlos está obsesionado con Miguel, le gusta hacerle daño y a este le encanta eso.

    Esteban: ¿Como sería el daño?

    Ana: Una vez Juan Carlos me hizo ir a la verdulería y comprar el pepino más grande que encontrara, era grande debía tener como 30 cm y del grosor de mi muñeca, en la noche lo penetro con ese pepino y mucho aceite de bebe, mientras yo se la mamaba a él y masturbaba a Miguel que gritaba de dolor, pero después de un rato acabo muy fuertemente. Juan Carlos retiro el pepino y con su miembro que tenía una erección a medias lo penetro, él me exigió que siguiera masturbando a Miguel y al él le metiera dos dedos en su ano, un par de minutos después ambos acabaron, aunque yo me quede a medias y me tuve que aguantar, porque llevamos a Miguel al Hospital para que le remendaran el culo- lo termino diciendo con una sonrisa de lado.

    Ya era de noche y habíamos estado hablando más de dos horas. Le mostré la casa, su habitación, aunque le dije que dormiría conmigo, le di la otra habitación para que pudiera poner sus pocas cosas, solo había traído una mochila con una muda de ropa, me pidió ducharse cosa que hizo.

    Yo mientras tanto pensaba en todo. En ella, realmente me parecía una pobre desafortunada, que había visto en Juan Carlos a su salvador, con muy bajo autoestima, la veía como un pollito mojado, una mujer que le daba mucha importancia al sexo, y últimamente estaba muy insatisfecha. Y la otra es que estaba totalmente sometida a su amo, ella era una sumisa, pero también estaba con él por comodidad. También vi miedo cuando me hablo de los hombres malos a los que debía su amo, y un toque de molestia o desagrado con Miguel. Otra cosa que note es que Juan Carlos la tenía alejada de los excesos, la sacaba poco de su casa, la tenía aislada del mundo y de sus problemas.

    En cuanto a Juan Carlos vi que era peor de lo que pensaba, sabía que era una víbora, pero esto me confirmaba que no podía confiarme con él. Estaba desesperado y tomando una mala decisión tras otra, este tipo de embaucadores es capaz de cualquier cosa.

    En cuanto a mí, yo no sabía ser un amo. Si por mis extrañas circunstancias era un hombre directo y poco demostrativo. Pero de ahí a ser un amo, había mucha distancia. Tendría que ver que hacía, yo quería quedarme con Ana, algo planearía para ello.

    Un poco más tarde llego la pizza que había pedido, mientras charlamos todo ese rato, la conversación era ligera, pero amena. Le comunique que trabajaría para mí en ese mes, que yo le enseñaría, ella asintió. Terminado prepare un par de tragos, vodka con jugo de naranja, ella me dijo que no estaba acostumbrada a tomar, pero acepto igual, conversamos un poco más en el living y sin darse cuenta se había tomado tres vasos, la idea no era emborracharla, más bien que se relajara y se desinhibiera.

    Ya en el cuarto se la noto un poco afectada por la bebida. Pero no llegaba estar borracha perdida. La acerque a mi tomándola de la cintura, cuando estaban nuestros cuerpos pegados la tome del cuello, no violentamente, con mi pulgar acariciaba su mejilla y la hacía levantar la cabeza para que me mirara, mientras mi otra mano seguía acariciando su cintura, veía sus hermosos ojos, su pelo castaño claro, no me contuve más, no tuve que agacharme mucho ya que es bastante alta, me posicione cerca de su boca, y di un largo lengüetazo en sus labios, tan hermosos y tentadores, para continuar con un beso posesivo, quería comérmela en ese beso.

    Mientras mi mano había bajado de la cintura y había hecho prisionera a una de sus nalgas apretándola, después de un par de minutos de estar comiéndonos la boca, porque si, ella también colaboraba y mucho, se notaba como una hembra necesitada. Tire de las tiras de su vestido y este cayo al piso. Tenía un conjunto de ropa interior bastante sencillo.

    Esteban: termina de desvestirte.

    Le dije mientras yo hacía lo mismo. Nos volvimos a comer la boca apasionadamente, nos separamos buscando aire. La levante como una pluma y la lleve a la cama, ella era alta, pero delgada, con unos pechos medianos muy tentadores y un culito chiquito pero respingón que me volvía loco. Ya la cama le pedí que se subiera arriba mío para hacer un 69, ella se quedó mirándome, como no entendiendo, se lo tuve que repetir y lo hizo en el acto. Sentí sobre mí, su cálido cuerpo, como se estiraba, como con sus delicadas manos tomaba mi pene, y su boca lo engullía poco a poco, llego un poco más allá de la mitad, pero empezó un trabajo muy bueno de meter y sacar, y muy placentero sobre todo.

    Yo como soy grande, tenía a cada costado mío, sus piernas bien abiertas, mostrándome un paisaje de lo más bello que un hombre puede ver, una rosada vulva húmeda, un poco más arriba el asterisco de su ano, todo esto a centímetros de mi cara. Empecé a degustar tal manjar con lengüetazos que iban desde su monte de Venus y terminaban en su ano, al primero ella ahogo un gemido en mi pene, pero se repuso y siguió con su tarea comiéndomelo. Seguí con mi cometido un par de veces más, para centrarme exclusivamente en sus labios, Ana intentaba concentrarse, pero su calentura estaba en un punto alto, entonces me concentré en su clítoris, jugando con mi lengua en él.

    Para ese momento ella no pudo seguir con la mamada, apoyo su cabeza en mi ingle y siguió estimulando mi pene con la mano. Ya era hora, tomé por asalto su clítoris chupándolo, su vagina era un manantial, no se contuvo y como pudo me pidió permiso para acabar, por supuesto que se lo di, tuvo un orgasmo esplendido, aunque me mojo toda la cara, fue realmente fuerte y me clavo sus uñas en los muslos, su vagina se contraía y escupía flujo a centímetros de mi cara, mientras yo pasaba la lengua por toda la zona para prolongar el orgasmo.

    Ana: perdón amo, perdóneme yo no pude contenerme- fue lo primero que me dijo ni bien se repuso un poco.

    Esteban: A cuatro patas puta, que te voy castigar.

    Ella obedeció en el acto, que hermosa vista. Sin perder el tiempo le di un golpe con mi mano a cada una de esas hermosuras de nalgas, ni se quejó. Acto seguido me acerqué a su ano y empecé a comerlo, dándole mucha lengua y saliva, estuve ahí un rato. Su vagina no paraba de largar flujo. Me puse tras ella, mi pene estaba a explotar, durísimo y con todas las venas marcadas, parecía el palo de un policía anti disturbios dispuestos a partir algo, y yo sabía que era.

    Penetre su vagina de una estocada, estaba muy lubricada pero era muy estrecha, fue muy placentero, a ella se le escapo un gemido. Recogí parte del flujo que salía cada vez que la penetraba y lo llevaba a su ano, y con mi dedo pulgar empecé una penetración de él, y aunque parecía que no podía largar más flujo su vagina se volvió un volcán, que chorreaba lava caliente, aproveché y metí dos dedos en su ano, y la cosa estaba muy caliente entre nosotros.

    Esteban: Pásame el bote de crea del cajón de la mesita de luz.

    Me acerco un bote de crema lubricante, ella supo para que era, vi un poco de miedo en su cara mirándome el pene como estaba. Le hice señas y se volvió a poner en cuatro, me lubrique muy bien el miembro, y también los dedos, tome dos dedos y se los metí en el ano, y otros dos en la vagina, mientras mi otra mano masajeaba su clítoris. Un par de minutos después estaba tan caliente como antes de interrumpir todo.

    Yo ya no podía más, me puse en posición tras ella y apunte mi pene, hice fuerza y entro apenas, hice más fuerza y entro la cabeza, realmente estaba muy estrecho aquello, baje mi mano y empecé a estimular su clítoris, mientras de a poco iba entrando más carne en aquel estrecho agujero. Un par de nalgadas y aflojo un poco su ano y entro toda, estaba tensa todavía así que espere que se relajara, estimulaba sus pechos, clítoris, me agache y bese su cuello y orejas. Entonces se relajó.

    Esteban: Ahora vas a ver lo que es un macho de verdad.

    Primero empecé un mete saca suave, para que dilatara bien, mientras vertía lubricante en su ano. Yo ya no aguantaba más, así que empecé con una penetración más profunda y dura. Mientras pellizcaba con una mano su teta y con la otra su nalga, ella no paraba de gemir, y cuando sentía un calor insoportable en mi espalda que se trasladaba a mis huevo, ella comenzó con un largo gemido y su ano a apretarme fuertemente el pene, yo no aguante más y regué sus tripas con mi semen. Había sido muy intenso todo, ambos caímos a la cama, casi fulminados y yo pensé esta hembra tiene que ser mía.

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  • Se culean a mi novia en una fiesta de cumpleaños

    Se culean a mi novia en una fiesta de cumpleaños

    Hola, soy Jeremy, hoy contaré otra historia que habla de mi novia Melissa, el día que fue la zorra de uno de sus amigos en una fiesta de cumpleaños.

    Todo comenzó hace unos meses, ella me comentó que quería ir a una fiesta con sus amigas y amigos, a lo que yo dije que fuera sin ningún problema.

    El día de la fiesta se puso un vestido de tela plomo apretado, le hacía ver todas sus curvas, resaltaba sus piernas porque era corto y sus tetas se veían muy grandes por un escote muy explícito.

    Cuando era hora de irnos, fui a dejarla, me despedí y al ver como se iba a la casa donde era la fiesta noté que llevaba puesta un hilo muy pequeño la zorrita.

    Tenía un mal presentimiento y como la casa era grande y había muchos invitados, decidí quedarme cerca para entrar cuando todos estén algo más tomados.

    Pasaron algunas horas, Melissa me escribió y dijo que estaba muy feliz, que la fiesta está divertida, supuse que muchos ya estaban entonados y decidí entrar, nadie dijo nada, muchos ahí no se conocían, así que no hubo problema en entrar, yo me puse una gorra y lentes para pasar algo desapercibido.

    Al entrar vi que varios estaban jugando a la botella y otros bailaban muy pegados, no veía a mi novia por ningún lado.

    Conforme iba paseando por la casa me di cuenta que ella había salido del baño y se sentó a jugar a la botella con el resto, pude ver que eran retos muy calientes, se besaban o se encerraban en un cuarto y no salían en algunos minutos.

    La botella seleccionó a Melissa y al cumpleañero de la fiesta, y él pidió ir a un cuarto, para mi sorpresa la zorrita aceptó. Cuando se levantaron él le agarró del culo y le dijo algo al oído, todos empezaron a decir que suban al cuarto de él, yo estaba en las gradas para subir al segundo piso por lo que tuve que correr de ahí sino me hubiera reconocido Melissa.

    Entré a una habitación y me encerré en un armario que tenía vista a todo el espacio, y para mi mala suerte ellos entraron a este cuarto, pude ver como se empezaron a besar, él le decía que ella era una zorrita infiel, y ella se ponía más caliente con eso.

    Pasaron los minutos y se seguían besando, ella estaba encima de él y él le manoseaba el culo mientras le daba nalgadas, mi novia gemía con cada nalgada. El cumpleañero empezó a meter sus manos debajo del vestido de mi novia, podía ver como le agarraba el culo con fuerza, y luego le levantó parte del vestido hasta su espalda, su hilo estaba todo mojado y él buscaba meter los dedos en la vagina de la zorrita mientras le seguía dando nalgadas muy fuertes, le vibraba todo el culote que tiene con cada nalgada.

    No sabía que hacer, así que lo dejé seguir, luego de un rato, ella se levantó como para irse y él le dijo que no se irá hasta que le reviente el culo, le agarró con fuerza del cabello y le tiro en la cama, mi novia no se quejó para nada, era como si le gustara ese trato.

    Enseguida luego de que ella quedó tirada boca abajo en la cama, él se puso detrás de ella y le levantó la falda, le hizo a un lado la tanguita y se sacó la verga, era una vergota, por lo menos el doble que la mía y muy gruesa, mi novia le pidió que usara condón, y él le dijo que ya estaba puesto pero no era verdad, Melissa no vio que él la tenía así de grande y tampoco vio que no traía condón, así que cuando empezó a metérsela ella solo apretaba la cama con sus manos y mordía la almohada del placer que sentía.

    Parecía que se la iba a meter lento, pero cuando la mitad ya estaba dentro de la vagina de mi novia él la embistió muy fuerte y se la metió entera, mi novia gritó de placer cuando eso pasó y pude ver su cara toda excitada y babeando por tremenda penetrada que le dieron, él le agarró del cabello con fuerza y empezó a cogérsela aún más rápido, le apretaba las tetotas y le seguía dando de nalgadas a ratos, las tetas de mi novia se movían con cada metida de verga que le daban.

    La vista era muy caliente, mi novia arrimada en la cama en cuatro con el vestido a medio levantar, el hilo a un lado, las tetas al descubierto, y con una mano en su culote para abrirse las nalgas y que le entrara y saliera la verga del cumpleañero por su vagina con más facilidad.

    Mi novia era alguien irreconocible, le empezó a decir “papi dame más fuerte” , “que rico me estás cogiendo” , “me encanta ser tu puta” y “me encanta tu vergota”.

    Y mientras él seguía reventándole la vagina a embestidas en cuatro, le seguía diciendo que es una perra, una puta, que con tremendo culo y tetotas debería estar con él no conmigo, que las mujeres como ella siempre terminan siendo las zorras de él y que desde ese día ella será su perrita.

    Mi novia gemía y gemía con la lengua afuera y llena de placer aceptó ser su perrita, le dijo que estará disponible para él cuando él quisiera, y él al escuchar esto empezó a cogérsela más fuerte en la misma posición.

    Se sentía extraño ver como mi novia estaba toda mojada y actuaba como actriz porno, yo la tenía muy dura con esa escena.

    Luego de un rato más, mi novia se quitó el vestido por completo y estando totalmente desnuda empezó a cabalgar sobre la verga del cumpleañero, la zorra estaba muy sudada y caliente. El cumpleañero le agarraba del culo y a ratos le penetraba rápidamente mientras mi novia gemía más todavía, yo desde donde estaba podía ver como le entraba y salía la verga del cumpleañero por su vagina toda mojada y rosita.

    Pasaron unos minutos y mi novia empezó a chuparle la verga, él le hacía hacer garganta profunda y ella con los ojos llorosos seguía chupándole hasta las bolas.

    Cuando por fin terminaron él la puso de rodillas, le dijo que abra la boca y sacara la lengua, mi novia lo hizo muy obediente, y luego de que ella le siguiera chupando un rato, terminó y le llenó de semen la boca, Melissa se tragó todo.

    Parecía que ya había terminado sin embargo cuando ella se puso de pie él la arrimó al armario donde yo estaba y le dijo que ahora le toca reventarle el culo.

    Mi novia usualmente no lo hace por ahí, supuse que le diría que no, pero la muy perra aceptó y estando tan cerca de mi él se la volvió a meter, esta vez por el culo de una sola embestida.

    Comenzó a culearle mientras le agarraba las tetas y mi novia se apoyaba en el armario donde yo estaba con sus manos.

    Veía todo en primera fila, la cara de mi novia era otra de lo puta qué estaba siendo. La tiró contra la cama de nuevo y nuevamente le empezó a coger por la vagina, la zorrita gemía bastante, el cumpleañero se la estaba gozando toda, en la misma posición se la metía por la vagina y luego cambiaba al culo, luego otra vez por la vagina y luego otra vez por el culo, le seguía diciendo puta y jalando el cabello mientras se la detonaba.

    La zorrita pidió que terminara en su culo y luego de unos minutos le puso en cuatro encima de la cama, él subió también y empezó a culearle así intercambiando como antes, primero por el culo y luego la vagina, podía ver lo abierta que estaba Melissa por todos sus huecos, ya la vergota del cumpleañero le entraba fácil, continuaron así, cogiendo un buen rato hasta que terminó y le hizo creampie a Melissa pero no por el culo sino por la vagina.

    Se escurría todo el semen de su vagina y las piernas de ella temblaban, el se vistió y se fue, Melissa por otro lado me escribió que por favor le vaya a ver que ya estaba aburrida.

    La muy perra se cambió y también se fue.

    Yo salí luego de un rato y fingí llegar, le dije que ya nos fuéramos, y todos murmuraban, porque habían escuchado que mi novia había estado gimiendo como tremenda puta y aparte el cumpleañero les mostraba videos de como le detonó.

    Al ir a casa la puta de mi novia actuó como si nada, dijo que estaba cansada y que gracias por llevarla y traerla, le dije para coger y me dijo que no, que estaba muy agotada por bailar. Agotada de bailar encima de una verga pensé.

    Luego por la noche un número desconocido me mandó los videos de mi novia siendo culeada por este cumpleañero, aún los conservo. Y la puta aún sigue yendo a dónde él incluso más seguido, con la excusa que él es más “amigo” suyo.

    Sí, un amigo que le detona cuando quiere, que le abre el culo como si fuera una prostituta y encima le graba y muestra a todo el mundo como es de zorra.

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  • Mi suegra Leonor. Sorpresa y algo más

    Mi suegra Leonor. Sorpresa y algo más

    Maldiciendo a mi mujer que esa mañana me había pedido pasar por el departamento de mi suegra para asegurar que todo estaba en orden, pues la veterana regresaba al día siguiente de sus vacaciones, me bajo del auto y camino hasta el departamento con el duplicado de las llaves que mi señora tiene.

    Cuando abrí la puerta, me sorprendió escuchar música acompañando a unos quejidos de los que no pude determinar su origen. Preocupado por la posibilidad de encontrar ladrones avancé sigilosamente hacia el dormitorio, lugar desde donde provenían los ruidos.

    Mi sorpresa fue mayúscula al ver a mi suegra Leonor con el camisón aun puesto yaciendo sobre la cama. Lo raro era que estaba tendida en forma inversa, es decir con la cabeza a los pies del lecho y sus pies sobre la cabecera, con sus ojos cerrados razón por la cual no podía verme. El espectáculo era apasionantemente morboso porque sorprendí a mi suegra haciéndose una brutal paja. Mujer de 58 años, separada, rubia muy bonita con unos ojos celestes preciosos y de un físico que hasta ese momento no me había parecido nada especial, y que demostraba cuán equivocado estaba. Lo que tenía frente a mis ojos era sencillamente apetecible. Tanto que la reacción de mi verga fue inmediata.

    Había sacado los senos fuera del camisón y había recogido este hasta su cintura. A los pies se veía sus bragas colgando de uno de ellos. Una de sus manos jugaba con unos de sus pezones, mientras que la derecha, la más hábil, se solazaba en su entrepierna metiendo un par de dedos en un constante movimiento que interrumpía a cada rato para llevárselos a la boca y chuparlos Mientras se daba placer a dos manos, dejaba oír gemidos profundos y se revolvía en la cama. Cada tanto se le escapaba la palabra Alberto, es decir que nombraba a este servidor.

    Como ya imaginarán mi calentura fue creciendo a medida que seguía mirando. Realmente no sabía qué hacer. Por un lado el frenesí y el morbo que había desatado en mí la situación de la cual era testigo, y por otro la duda de meterme en un lío familiar. El espectáculo desató mis deseos y me decidí por tratar de sacar provecho de la situación.

    Me acerqué a ella muy despacio para sorprenderla, y agachándome le susurré al oído…

    –Acá estoy Leonor listo para ti

    –Pero, pero, ¿qué haces tú aquí? dijo irguiéndose sorprendida y manoteando las sábanas para tratar de taparse sus partes íntimas, lo cual le resultó imposible porque estaba sobre ellas.

    –Calma Leonor, calma. Pasé por pedido de tu hija a ver si todo estaba en orden, y menuda sorpresa me has dado.

    –Que haces aquí arrodillado al lado de mi cama, vete por favor, déjame sola… me dijo sollozando.

    –No te pongas así, yo te comprendo. Fue un rapto de lujuria, lo que no entiendo bien es que nombrabas a un tal Alberto. ¿No seré yo?

    –Nada que ver, nada de eso, y te repito que te marches. Ah, y espero que esto quede entre nosotros.

    –Mira suegrita, nadie sabrá lo que aquí ha pasado y lo que pasará… dicho esto me tendí sobre la cama y le di un fuerte beso en los labios que no supo, no pudo o no quiso impedir.

    Tendido junto a ella, la abracé fuerte y repetí el beso, esta vez buscando su lengua. Si bien en un principio resistió el abrir la boca, en seguida admitió mi lengua en ella. Sentí que la batalla estaba ganada y lista para la faena. En un santiamén me separé para quitarme la ropa y calzado, y volver junto a ella.

    –Leonor, sólo te pido que por unas horas te olvides de todo y compartamos este momento que prometo será inolvidable para ambos. Déjame hacer a mí y no te arrepentirás… dije a su oído mientras mordía suavemente su oreja.

    Me miró dubitativa, había una lucha interior entre sus deseos sexuales y mi condición de yerno. Dejó caer un suspiro profundo como de resignación, y calladamente aceptó mi propuesta.

    Con la mayor suavidad posible le di vuelta para ponerla boca abajo. Con dos manos comencé acariciando sus cabellos. Luego mis dedos, rozando su piel, dibujaron círculos en su cuello y luego bajar a su espalda. Su piel era muy suave e invitaba a la caricia. A medida que mis manos bajaban por su cuerpo, su respiración se volvía más profunda. Cuando llegué a sus nalgas, agregué a las caricias, unas lamidas, luego separé sus piernas y pasé ligeramente un dedo por su raya. Con solo rozar su ano bastó para que su cuerpo se pusiera tenso y se acelerara la respiración. Me alejé de esa zona yendo por sus piernas hasta sus pies.

    Le pedí luego que se volviera de espaldas. Lo hizo sin abrir los ojos. Repetí las caricias empezando por su cara, cuello y pechos. Sus senos, algo caídos, estaban adornados con un par de pezones que estaban muy duros debido a su estado de excitación. Fue un placer tener en mi boca esos pezones para poder jugar con ellos besando, lamiéndoles y a veces mordiéndolos con los labios. Sin embargo lo mejor estaba por venir a medida que bajaba en mi empeñosa tarea.

    Su ombligo fue la etapa siguiente, y después su pubis. Allí me encontré con una zona cubierta con unos pelos abundantes en forma de rizos cortos que cubrían la zona hasta el vértice vaginal. Como es obvio allí fue donde dedique mi mayor atención. Apoyé mi cabeza y besé toda la zona bajando hasta la entrepierna. Abrí sus piernas para favorecer mi labor y allí estaba un coño hermoso, mojado totalmente por los efectos de la masturbación reciente y la calentura de mis caricias. Lucía unos pliegues color rojo intenso, supongo por la tremenda excitación, y debajo de los labios, un interior de un rosado pálido totalmente mojado con un color entre blanco y ocre. Su clítoris no se veía a simple vista porque estaba bien cubierto por su funda.

    Empecé lamiendo las cavidades de las piernas alrededor de la vagina, para ir acercándome a la zona principal muy lentamente. Noté que Leonor comenzaba a jadear más profundo, y en el momento que posé mi boca en su mojada vulva tensó su cuerpo, apretó sus labios y manos y se descargó con un violento orgasmo que duró varios segundos. Detuve mi trabajo hasta que se recuperó. Le pregunté…

    –Te encuentras bien Leonor?

    –Mejor que bien… respondió luego de unos segundos

    –Quieres que me detenga con las caricias?

    –No mi amor, sigue, sigue, que no tienes una idea del paraíso en donde estoy ahora.

    No terminó esa frase cuando retomé la labor con el mayor empeño posible. Fue un festín de mi lengua y mis labios que no se cansaron de lamer, chupar y sorber todo lo que su vagina me ofrecía. En un momento bajé un poco más hacia su ojete y le di en su esfínter profundos besos y lamidas que actuaron como un nuevo acicate para que mi suegra volviera a derramarse en mi boca dando gritos ahogados de placer.

    El juego duró largo rato porque a mí me pone loco chupar coños y a Leonor, al parecer, que se lo mamen. Fue un festival de corridas de mi suegra que me parece tuvo más orgasmos en esa situación que en muchos años de matrimonio.

    Cansados ambos luego de tanta lujuria, nos dispusimos a un breve paréntesis y la consiguiente conversación.

    –Alberto, creo que no podré levantarme después de tanto placer.

    –Querida Leonor, la verdad es que me has sorprendido con la cantidad de orgasmos que tuviste. Realmente perdí la cuenta.

    –Es que hace bastante tiempo que no tenía relaciones sexuales. Hasta había perdido la idea de lo hermoso que era. Por supuesto que me refiero a relaciones con un hombre.

    –¿Y hasta ahora siempre lo resolvías con la masturbación?

    –¿Y que más podía hacer?

    –Haberlo sabido te hubiera tentado hace tiempo.

    –No sé si te hubiera correspondido, siempre me gustaste pero la condición de yerno te alejaba de mí.

    –El destino quiso que te encontrara en esa situación y la verdad es que lo disfruto mucho.

    –Y yo también, aunque….

    –Silencio, no volvamos al tema de suegra y yerno, por favor, que todavía tenemos más para complacernos.

    Dicho lo anterior, la volví a abrazar y le acomodé mi verga en erección en su entrepierna. Gozó por un rato en esa posición, en un determinado momento liberando una mano tomó contacto con mi verga apretándola con firmeza, y sin soltarla se agachó y lamió la cabeza unos segundos para luego introducírsela en la boca dando el comienzo de una sensacional mamada. Probó hasta donde podía caberle dentro de la misma, para luego correr el prepucio, y con su lengua darme innumerables lamidas que me produjeron un enorme placer. Siguió su tarea y comenzó a chupar y succionar el glande, para continuar con una mano haciéndome una paja que tuve que suspender porque me estaba llevando al derrame.

    A estas alturas de los acontecimientos la calentura de ambos era muchísima. Decidí que era el momento de cogérmela, para ello la acomodé de espaldas, abrí bien sus piernas las acomodé sobre mis hombros, y apunté mi verga a su vagina. La penetración fue en cámara lenta para sentir el mayor goce. Ella me pedía que fuera a fondo pero no le hice caso. Cuando hube llegado a fondo, la tomé por sus caderas y empecé el juego del pistón, despacio al principio para ir acelerando hasta que ambos llegamos al éxtasis total con sendos orgasmos. Mi picha que había aguantado ese momento, se descargó con varios latigazos de esperma que Leonor agradeció.

    Cuando yo creía que había llegado el momento de una pausa, Leonor me sorprendió apoderándose de mi verga se la llevó a la boca para chupar los restos de esperma. Lo hizo tan prolijo que creo no dejó ni una gota.

    –¿Te gustó? me preguntó.

    –Mucho ¿y a ti?

    –También. Quería volver a sentir el gusto de una corrida.

    –Vaya, vaya, mira que tenías gustos escondidos.

    Y llegó la pausa que esperaba para reponer mi virilidad. La abracé fuerte y así nos quedamos un largo rato en silencio. Pasado el momento comencé a besarle el cuello y su oreja, que era su zona erógena por excelencia. Eso la puso a mil y empezó a besarme por toda la cara para terminar con un beso profundo y largo en mi boca.

    Eso me calentó mucho y motivó que mi picha volviera a tomar la dureza necesaria para otro round. Tenía muchas ganas de hacerlo por detrás, pero no me animé a pedírselo en esa primera ocasión. Más bien preferí darle el gusto y someterme a una mamada con final feliz. Se lo propuse y la idea le encantó.

    Me pidió que me pusiera de espaldas con las piernas abiertas. Se arrodilló junto a mí y comenzó su sesión. Primero me acarició los testículos y me hizo una breve paja. Cuando sintió que mi verga estaba dura se la llevó a la boca y a partir de allí comenzó una sucesión de caricias, besos, mamadas y chupadas que prácticamente me volvieron loco. Nunca me habían hecho gozar tanto con una mamada. Con tales atenciones no fue de extrañar que rápidamente llegara al éxtasis y me derramara en su boca con varias entregas que Leonor saboreó y tragó, para luego, volver a limpiarme la verga como en la ocasión anterior. Me quedó claro que mi suegra era adicta a mamar vergas y tragar semen.

    Después de ese polvo tremendo quedé deshecho físicamente, solo quería reponerme. Leonor me dejó por unos minutos, no muchos, para volver a la carga con sus caricias. Lamentablemente no tuvo resultado porque su mamada me había sacado todo lo que le podía dar y se lo dije. Me miró un poco desencantada y me dijo que tenía que recompensarla, porque todavía estaba caliente.

    Hice un esfuerzo tremendo y me arrojé a su chocha para comérmela. Volví a ese rincón tan deseado y con la ayuda de mis labios y lengua me ensañé con esa vulva ardiente, digo ardiente porque estaba realmente muy caliente. Creo haberle hecho de todo y por todos los lados. Puse el clítoris al servicio de mi lengua y durante varios minutos lo besé, chupé y sorbí. Cuando notaba que estaba por venirse, interrumpía y empezaba de nuevo en un juego infernal que solo iba detenerse cuando ella lo pidiera.

    Supongo que el goce era mucho, pero la calentura también porque tardó en llegar el orgasmo. Fue intenso y prolongado. Me hundió la cabeza en su entrepierna y cruzándolas me encerró en esa posición hasta que un largo derrame de jugos y unos golpes con sus manos a la cama junto con unos rugidos, me anunciaron que había logrado hacerla correrse con un polvo brutal que la dejó sin fuerzas y sin palabras.

    –Me hiciste volver loca con tu mamada

    –Hubo retribución de atenciones y creo que no estuvo mal

    –Fue tremendo. Nunca en mi vida había acabado tan profundamente. Fue algo hermoso porque placer era infinito. Gracias yernito, te portaste muy bien.

    –Todo bien Leonor pero la hora pasa y me parece que se nos va la mañana.

    –Tienes razón. Pasa que cuando uno está disfrutando, como yo lo hice, el tiempo se debería detener, ¿no te parece?

    –Sin duda, pero ya habrá otros momentos para disfrutar. Lo prometo.

    Salí volado para darme una ducha rápida y salir para mis obligaciones. Leonor me despidió con un beso y un abrazo haciéndome prometer que desde ese día sería su amante.

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  • Inicios de crossdresser

    Inicios de crossdresser

    Como ya les he comentado soy gay totalmente pasivo dado que conecto con mi identidad femenina.

    Esa identidad femenina se reafirma cada vez que siento el pene de mi novio adentro, sumado a esto el me trata como su mujer.

    Siempre he tenido que ocultar esto, me visto como se vestía un hombre hetero, pero normalmente uso tanga y siempre estoy depilado.

    Decidí comprar lencería femenina para usarla cuando tenga sexo con mi novio, está llegó a la casa justo en los días en los que mi novio estaba de viaje por tema de trabajo.

    No me podría quedar de sentir placer anal con esta lencería nueva así que fui sin vergüenza alguna a un sex shop y compré un consolador.

    Quería que fuera de un tamaño parecido al pene que me ha dado placer durante tantos años, es decir el pene del mejor hombre que conozco jeje

    Compré un dildo como de 18 cm, llegué al apartamento me puse la lencería y puse una buena cantidad de lubricante tanto en mi ano como en el dildo.

    Antes de conocer a mi novio practiqué con dildos pequeños y luego me acostumbré al pene de él.

    La sensación de un dildo es diferente pero igualmente placentera, pero no sé compara con la del pene de mi novio.

    El caso es que me estaba metiendo ese dildo por el ano una durante más o menos media hora, aunque no era lo mismo al pene de mi novio.

    Decidí hacerle una video llamada para que el viera como ese dildo entra en mi ano centímetro a centímetro, me dijo que se me veía muy bien la lencería.

    El empezó a masturbarse mientras veía mis nalgas y ese dildo entrando lentamente por mi ano.

    Final él eyaculó y nos despedimos.

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  • Los amigos de preparatoria

    Los amigos de preparatoria

    Todo comenzó cuando algunas amistades de preparatoria quisieron reunirse, algunos que aún teníamos comunicación y otros que ya no.

    En la reunión había de todo y se hablaba de todo, sin tabú. Yo solo me mantenía al margen, solo escuchando hasta que me percaté que unos amigos estaban consolando una amiga que no tenía mucho que se había dejado, contó la historia, la consolamos y cuando fue mi turno de abrazarla, uff sentí unas mamilotas y que por su blusa translúcida se alcanzaban a ver parte superior de ellas como del bra de encaje que llevaba, y con sus leggins negros que se marcaban las líneas de ese rico bikini.

    Ellos hablaban y yo no podía de ver y de imaginarme como se verían rebotando. Se empezaron a ir y cuando ya solo quedábamos 5 (3 hombres y 2 mujeres) el más aventado dijo de broma, “bailemos a la amiga”, creí que ella se molestaría, pero le sigo la corriente, con la petición de que fuera en ropa interior. Yo no sabía que tan en serio hablaban, cuando empezó la música, una pareja de amigos, decidieron irse antes de que se calentarán más las cosas.

    Ya solo quedaba ella, el amigo aventado y yo.

    Yo, solo me estaba manteniendo al margen, hasta que el otro pidió relevo por qué tenía que subir a su recamara.

    Un poco penoso, solo hacia meneos muy suaves (pero en el fondo moría por verle esos pechos), empezó a acariciarme y mi amigo no lo pensó y empezó a revivir, ya estando en bóxer, eso empezaba a notarse, mi amiga entre risas dijo “Uy creo que alguien más quiere divertirse” no sabía, si le molestaría o pediría que me quitara.

    Sabía que tenía novia, y mientras decía, espero no se moleste, y cuando reaccione ya me estaba sacando la verga e inmediatamente llevándose la a la boca, no la chupaba, la devoraba con tanta saliva, que solo veía como le escurría. Empezó acariciarme los testículos con sus uñas, que sabía lo que hacía, no tardó en que me vine.

    El otro amigo ya bajaba y entre broma decía que ya habíamos empezado sin él.

    La tumbamos sobre el sillón y mientras ella nos hacía unas buenas mamadas, yo no pude esperar que por la prisa termine rasgando su blusa, y wow, que apretadas estaban, que en el momento que le baje el bra, saltaban.

    Nos decía que le teníamos que aguantar toda la noche que si no, ahí le paramos, nos dio unas pastillas, que en media hora y con lo excitado que estaba, mi miembro ya estaba listo para empezar a penetrarla.

    De misionero y de perrito, no cambiamos en el sillón, el amigo le rogaba por una doble penetración, pero se negaba, decía que era virgen.

    Cuando le tocó el turno al amigo de penetrar, ella se le montaba, y mientras me la mamaba y me veía con carita de todo el deseo, sabía lo que tenía que hacer, me pase a ver sus ricas nalgas y empecé a penetrarla por su ano, gritaba de tanto placer, que de un solo empujón, ella ya se lo había metido.

    Y ahí estábamos cumpliendo una doble penetración y ella tan excitada que cuando terminamos en la cama, ella seguía con orales y montadas una tras otra.

    Nunca había hecho un trío, pero el verla ella entre los dos, es un deseo de toda mujer tener dos vergas.

    Amanecimos ella se mostraba algo distante, nos despedimos y cada quien a su rumbo, nunca había tenido una cercanía con ella, más que de compañeros, nunca me contaba cosas ni nada, pero esa vez pensé que era un sueño hasta que recibo un mensaje, diciendo que le había gustado, que no sabía esa parte de mí.

    Desde entonces cuando su ex se lleva a sus hijas, me echa un mensaje, para terminar de conocernos, y hasta cuándo nos reunimos con los demás, siempre sacamos temas pícaros, que le terminan excitando, y los terminamos en su casa, o en motel de paso. Quien lo diría que después de que en la prepa, casi no nos hablábamos, ahora seamos inseparables, y siempre muy bien unidos.

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  • La hetero curiosa

    La hetero curiosa

    Hace años, después de que mi primera pareja lésbica y yo lo dejásemos, me sentí en la necesidad de experimentar con más mujeres. Durante meses no conseguí nada, solo sexo fortuito con chicos (algunos de ellos bien dotados) pero mis ganas de cruzar piernas con una mujer incrementaban conforme pasaba el tiempo. Tanto fue mi necesidad que tuve que crearme un perfil en una app de citas, app que tengo demonizada. Tras varios días con mi perfil rondando y hablando con algunas potenciales mujeres dispuestas a complacerse conmigo pero que ninguna cumplía con mis estándares psico-físicos, me crucé con Leticia.

    Leticia en la foto aparecía como una chica de 18 años (justos los que yo tenía) blanca de piel, pelirroja, con ojos claros y un cuerpo esbelto y elegante. Su figura no era curvilínea, todo lo contrario, pero aun así se me hacía muy muy atractiva. Quizás fuese por su mirada, sus finos labios, su color de pelo… deslicé e hice match. Era mi momento.

    Ella y yo comenzamos a hablar, todo bien, muy amigable pero algo recesiva. Según me contó nunca había tenido relaciones con chicas y quería animarse a probar ya que más de una vez ha sentido atracción por mujeres y al parecer yo tuve la suerte de ser uno de sus intereses. Los días pasaron y seguimos hablando, esta vez por WhatsApp, la confianza fue suficiente al tanto de 6 días por lo que decidimos quedar y pasar la noche en mi casa. Las dos sabíamos lo que queríamos.

    Mi outfit no fue demasiado atrevido, ya que era verano me tenté por usar un top y pantalones cortos y ajustados. Como siempre, no llevaba sujetador y solo fui con unas braguitas. Tomé unas deportivas, el bolso y me dispuse a acudir a la quedada.

    Cuando la vi venir su belleza fue aún mayor en persona, era guapísima e incluso su cuerpo se veía más atractivo en persona. “Las fotos le pasaron una mala jugada” pensé mientras venía. Nos saludamos con un fuerte abrazo lleno de risas y emoción. La tarde fue muy llevadera, no dejamos de hablar ninguna de las dos, no dejamos de mirarnos ni dejé de pensar en lo que iba a hacer con ella. Y para más emoción, iba a ser la primera en estrenarla en el mundo lésbico.

    Cuando ya se hacía tarde fuimos directas a mi casa, mis padres la saludaron como si fuese una amiga más, sin saber que esa “amiga” iba a acabar en mi cama fuese como fuese. Como era verano decidimos meternos a la piscina del patio durante el anochecer. Hacía un tiempo espectacular a esas horas y estar al remojo sentaba muy bien al cuerpo. Las dos nos pusimos un bikini, vernos así aumentó nuestra tensión sexual y las hormonas sobrevolaron nuestros cuerpos. Al principio compartimos piscina con nuestros padres jugando con una pelota, un retrato muy familiar. Cuando cayó por completo la noche mis padres decidieron irse.

    -No os quedéis hasta tan tarde. -Dijo mi madre mientras se secaba.- Ah y de nuevo, encantada de conocerte Leti, espero que pases una buena noche.

    Una vez se fueron mis padres, Leti y yo nos quedamos sentadas en el borde de la piscina hablando de la vida. Típico momento reflexivo, estábamos pegadas una a la otra, con nuestros muslos rozando y nuestros hundidos pies jugueteando. La miré a los ojos y tras coquetear un poco entre nosotras la besé. Ella no se resistió, se dejó llevar por mis besos aunque con mucha timidez. Entendía la sensación, era su primera vez con una mujer por lo que fui lenta y suave, dejando que ella llevase la iniciativa y animándola a tocarme guiando sus manos hacia mi cintura. Conforme iba pasando el rato nuestro beso iba siendo más intenso, nuestros cuerpos se iban pegando cada vez más y nuestras miradas pedían sexo ya de ya.

    -¿Te está gustando? -Pregunté con mis labios a milímetros de los suyos.

    -Si… no pares…

    Nos besamos de nuevo. Nuestro respirar se fundía y cálidos soplidos salían, nuestros corazones bombeaban sangre sensibilizando aún más nuestras pieles, nuestros ojos cerrados nos veían en una fantasía erótica sacada de una secuela lésbica de Crespúsculo.

    -Tócame.

    Al decirlo agarré la mano de Leti y la llevé a uno de mis pechos. Cuando lo agarró no paró de manosearme por debajo del sujetador y jugar con mi pezón mientras nos besábamos.

    -¿Te gusta?

    -Me encanta…

    -¿Quieres comerme las tetas?

    -Si por favor.

    Me quité el sujetador. Mis pezones estaban erectos, esperando a que una boca hambrienta los chupase. Leticia tímidamente comenzó a lamerme las tetas, mirándome de reojo y disfrutando de mi cuerpo. Yo me dejé amamantar por ella, sus lamidas y chupetones me estaban dejando hipersensible y muy cachonda. Mientras ella me chupaba una teta yo me estaba manoseando la vulva.

    -¿Quieres probar las mías Mónica?

    -Me encantaría.

    -Las mías no son tan grandes como las tuyas.

    -Me da igual, sácatelas.

    Leticia dejó al descubierto sus pechos. Efectivamente, no eran muy grandes pero eran los pechos más lindos que había visto jamás. Además sus pezones rosados y endurecidos decoraban la vista.

    -Son preciosas. -Dije mientras las tocaba.

    Me acerqué a comerle las tetas. De alguna forma su piel recién mojada por la piscina sabía muy bien. Le besé todo el pecho, hambrienta jugueteé con sus pezones. Sentirlos duros en la punta de mi lengua le daba mucho placer, me estaba comiendo a una chica que estaba increíble.

    -Venga, quítate la braga. -Dije a susurros.

    -¿No nos verán tus padres?

    -Su habitación no da al patio, no nos verán, te lo prometo.

    Ella, no muy segura de mi respuesta, decidió quitarse las bragas quedándose totalmente desnuda. Me hundí en la piscina quedando al borde y encarando sus piernas, ella las abrió y las apoyó sobre mis trapecios y se inclinó un poco hacia atrás para dejar más al descubierto su vagina. Era una vulva preciosa, rosada y depilada mojada por las gotitas de agua de la piscina. Yo procedí a lamer poco a poco su húmedo coño. Fui jugueteando con mi lengua entre sus labios pasando de vez en cuando por su ano.

    Comencé con sus esponjosos y suaves labios externos para luego poco a poco ir metiendo mi lengua más dentro de ella, comenzó a soltar leves suspiros en señal de que estaba disfrutando de mi oral, yo di un paso más y metí uno de mis dedos dentro de ella mientras lamía su clítoris. Al parecer esto último le gustaba más ya que sus gemidos fueron más altos pero también retenidos para solo ser escuchados por nosotras. No paré hasta sentir sus piernas temblando sobre mí.

    Una vez acabado mi oral, salí de la piscina y nos tumbamos en una de las tumbonas. Ella se puso sobre mí, nos besamos de nuevo apasionadamente sin dejar tiempo a tomar un respiro arrastrando nuestras pieles.

    -¿Qué tal? -Pregunté.

    -Increíble, se te da muy bien esto.

    -Soy experta jajaja. -Le di un beso de agradecimiento- Sabes que te toca ¿no?

    -Si, no me juzgues eh, nunca he hecho esto.

    -Tranquila.

    Me quitó la braga, me abrí de piernas y aún tumbada me dejé comer por ella. Estaba disfrutando muchísimo de sus lamidas, de su mirada mientras me comía la vulva, de como me sonreía al escucharme gemir y de su cuerpo encorvado haciendo que su mojada figura se viese divina. Yo de mientras me estaba masajeando las tetas y pellizcándome los pezones para sentirme más excitada de lo que estaba. Rodeé su cara con mis muslos presionándola aún más hacia mi vagina. Después de ello se puso sobre mi a besarme de nuevo pero esta vez ella arrastró sus dedos sobre mi vientre hasta llegar a mi vulva y me los metió enteros. Concretamente me metió dos dedos.

    Mientras me besaba ella comenzó a dedearme el coño con mucha pasión, mi vagina chapoteaba, mi cuerpo vibraba, mis tetas temblaban y yo gemía como loca en su boca hasta que llegué al orgasmo y solté un squirt. Después de ello me metió sus dedos hasta el fondo de mi boca y volvió a masturbarme apasionadamente para volver a alcanzar un orgasmo acompañado de un squirt y otro chillido de placer. Esta vez esparció mis fluidos sobre mis tetas y comenzó a chupármelas soltando leves gemidos. Yo descansé disfrutando de ella comiéndome los pechos a la vez que acariciaba su pelo.

    -¿Vamos a mi habitación? -Dije cuando acabó de comerme los pechos.

    Las dos nos pusimos los bikinis y cubriéndonos con toallas nos fuimos directas a mi habitación haciendo el menor ruido posible. Al llegar nos tumbamos una al lado de la otra, volvimos a desnudarnos tirando los bikinis al suelo y comenzamos a besarnos intensamente abrazadas juntando nuestros cuerpos y gimiéndonos entre suspiros. Jugueteamos con nuestras lenguas, nos mordíamos los labios, jugábamos con nuestros pechos y nos pellizcábamos los pezones, todo riéndonos y mirándonos con una pasión exagerada. Yo quería que ella volviera a comerme el coño, por lo que extendí la toalla en la cama y puse mi vagina sobre su cara mientras ella seguía tumbada.

    Leticia empezó a lamerme la vulva suavemente con la punta de su lengua, yo me notaba hipersensible, sentir su punta recorrer mis labios bajos tan lentamente pero a la vez intensamente me estaba dejando sin aire. Ella empezó a lamerme rápidamente, esto me excitó aún más. Comencé a gemir mientras me agarraba de las tetas y desviaba mi mirada por el placer de su oral. A su vez empecé a arrastrar mi coño por su cara con rápidos movimientos de cadera para masturbarme con ella. Así conseguí llegar a otro orgasmo, solté otro chorro que mojó la cara entera de Leticia y gran parte de su pelo.

    Su rostro estaba rojizo y muy mojado, me sonreía con sus ojazos bañados en mis fluidos vaginales. Ver su cara así de mojada era algo increíble, era bellísima. Me tumbé sobre ella para volver a besarla y saborear sus mejillas con suaves lamidas. Las dos estábamos muy sudadas por el calor de la habitación pero nos daba igual. Bajé mis besos a su cuello, seguí bajando por todo su cuerpo hasta llegar a su vagina. Fui besando distintas partes de su vulva. Luego fui jugando con su clítoris succionándolo y lamiéndolo con la puntita de mi lengua, eso la excitó tanto que comenzó a revolcarse del placer.

    Le dije que se tumbase boca abajo, me hizo caso. Dejó su culo encarado a mi, comencé a besar y agarrar sus nalgas soltando algún que otro azote para hacerla chillar. Acerqué mi boca a su ano y empecé a lamerlo en círculos lentamente mientras yo me masturbaba lentamente. Su ano era muy suave, los músculos de su perineo palpitaban repetidamente por el jugueteo de mi lengua, sus nalgas vibraban levemente y ella soltaba ligeros suspiros por el disfrute de mi oral. Pegué mi boca a su ano hundiéndome aún más entre sus nalgas y comencé a lamérselo con más intensidad.

    Leticia empezó a masturbarse metiéndose los dedos enteros en su vagina y a gemir agitadamente, sus piernas temblaban sin parar y sus glúteos se contraían alrededor de mis mejillas. Ella alcanzó el orgasmo, se quedó temblando en esa posición mientras se iba relajando, yo seguí besando su ano pero más pausadamente.

    Leticia se volvió a tumbar boca arriba, nos volvimos a besar pero esta vez lentamente.

    -Quiero probar algo. -Dije riéndome-.

    Abrí el famoso cajón de mi mesilla de noche para sacar un vibrador. Me tumbé apoyando mi espalda en el cabecero de mi cama, ella se tumbó sobre mi dejándose caer de espaldas a mí, con su cabeza a la altura de la mía. Se abrió de piernas dejando al descubierto su vagina. Encendí el vibrador y con él comencé a masturbarla a la vez que jugueteaba con una de sus tetas. Ella empezó a gemir con su boca pegada a mi oído, sus gemidos venían acompañados de su cálido aliento que me hacía cosquillas.

    Su sudoroso cuerpo se retorcía de placer sobre el mío, mis tetas estaban aplastadas por su espalda y los dedos de mis pies jugueteaban con los suyos. Comenzamos a besarnos de nuevo mientras yo seguía masturbándola con el vibrador, ella me gemía en la boca y me pedía con la mirada que no parase. Leticia alcanzó el segundo orgasmo que la dejó temblando sobre mí y gritando de placer.

    Hundí mis dedos en su vulva para mojarlos y metérmelos en la boca para saborear sus fluidos. Volví a meterlos para que esta vez ella los saborease. Nos besamos compartiendo saliva, sudor y fluidos.

    -¿He conseguido hacerte bisexual Leti? -Pregunté irónicamente-.

    -Creo que me has hecho lesbiana. -Dijo ella riéndose-.

    -Bueno pues vamos a acabar haciendo un clásico de las lesbianas. Así te dejo completamente estrenada

    Tras besarnos de nuevo nos pusimos una frente a la otra, cruzamos nuestras piernas y juntamos nuestras vulvas. Empezamos a frotarnos entre nosotras, ella torpemente ya que era su primera vez. Los labios de nuestras vulvas se arrastraban unos sobre otros. Subimos la intensidad de nuestro frote haciendo que nuestros pechos comenzasen a botar sin parar. Mientras nos tijereábamos nos mirábamos muy sensualmente, con la lujuria en nuestros ojos nos gemíamos en señal de que nos lo estábamos disfrutando como nunca.

    Tras estar un largo rato follando en esa posición alcancé el orgasmo y mojé el cuerpo entero de Leticia con un gran chorro, soltando a la vez un gemido que quizás sonó por toda la casa. Yo me dejé caer, ella se puso encima para besarme y acabar así nuestro sexo.

    Limpiamos todo, echamos la toalla a la lavadora, nos duchamos juntas besándonos bajo el chorro de agua y nos fuimos a dormir desnudas en posición cucharita y sin manta alguna, totalmente descubiertas al mundo.

    Esta sería mi historia con la heterocuriosa quien terminó siendo bisexual por vuestra queridísima autora.

    ¡Muchos besos!

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