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  • La mirada (en la playa)

    La mirada (en la playa)

    En unas vacaciones en la playa, los primeros días transcurrieron con normalidad, pero una tarde vi a una mujer de unos 38 a 40 años jugando con un niño. No era una diosa pero a pesar de tener un traje baño recatado de 2 piezas transmitía Sex appeal.

    Tenía algo hipnótico y no podía dejar de verla, ella al comienzo fue indiferente, pero al rato de verla noté que comenzó a fijarse en mí. Cambie de lugar en varias ocasiones y ella me seguía con la mirada. Al acercarme se intensificaron las miradas. Yo viéndola fijamente y ella viendo un rato y luego disimulando mientras jugaba.

    La playa tenía un oleaje moderado. En una ocasión ella salto para evitar una ola y se le salió la mitad del seno, yo bajé la mirada y vi su pezón. Al darse cuenta se volteó y se arregló, cuando giró hacia mi nuevamente hizo un gesto abriendo los ojos como diciendo ops mientras se tapaba la boca con la punta de los dedos.

    Al cabo de un rato de intercambio de miradas el niño salió y ella se quedó. Ahora cuando se le bajaba la parte superior del traje de baño se lo acomodaba de forma sensual y me guiñaba el ojo.

    Estando ya más cerca y por el vaivén de las olas, nos tropezamos, ella sonrió, bajo la mirada y puso una expresión de “que tienes para mostrar”. Sin que ella desviara la vista acomode mi short de forma que ella pudiese ver mi miembro bajo el agua por unos segundos. Al verlo, me miró a los ojos y se mordió el labio inferior.

    Luego me ubique a cierta distancia detrás de ella que al ser arrastrada por el oleaje me restregaba el trasero en el miembro a la vez que yo la acariciaba en sus partes íntimas.

    Repentinamente se alejó y su rostro cambió, había regresado el niño con un señor. Los tres comenzaron a jugar. Posteriormente el señor la abrazó y se besaron. Yo la miraba para recriminarle. En un momento en el que estaban abrazados ella me guiño el ojo y se mordió el labio nuevamente, esto me excitó sobremanera pero me pareció un juego peligroso y me retire a la orilla para evitar problemas.

    La vi salir del agua y colocarse bronceador de manera sugerente y viéndome de forma sensual. Llegó el señor y yo me regrese al agua.

    Al poco tiempo ella entro nuevamente al agua y fue directamente a donde yo estaba iniciando nuevamente todo.

    Al final de la tarde cuando se iban de la playa, disimuladamente me guiño el ojo y me lanzo un beso.

    Durante la noche recorrí varios lugares tratando de encontrarla pero fue infructuoso.

    Al día siguiente desayunando en el hotel vi que ellos también estaban desayunando en el mismo lugar, luego se retiraron del restaurant.

    Estuve en la playa hasta el mediodía pero no aparecieron, me fui a comer y recorrer. A las 3:40 pm regrese y no estaban.

    Al rato la vi entrar con el niño a la playa usando un traje de baño aún más recatado, sin embargo me resultaba más sensual que el día anterior, intercambiamos miradas, luego caricias y roces furtivos bajo el agua. Ya no podía resistir, teníamos que estar juntos.

    Decidí esperar en el lobby del hotel a ver qué pasaba. Vi salir al señor con el niño. Ella bajó, se acercó a la recepción y regresó al ascensor. Yo la seguí y al entrar en el ascensor nos besamos y nos acariciamos apasionadamente, todo en ella era erótico: su fragancia, lo terso de su piel, su aliento, sus caricias, lo húmedo de su entrepierna, la forma de agarrarme el pene por encima del short.

    Fuimos a mi habitación, se notaba indecisa, pero al volvernos a besar el deseo venció a la duda. Ya no había marcha atrás, al entrar nos desvestimos entre besos y caricias, antes de que me diera cuenta estábamos haciendo el 69. Su sabor era embriagante, sus labios carnosos y húmedos.

    En minutos se estaba corriendo el Kentucky Derby. El ritmo iba en aumento, sus movimientos eran irresistibles, sus besos adictivos. De repente y sin bajarse, paró y comenzó a rozar su clítoris por mi vientre hasta que tuvo unas contracciones que me hicieron acabar, se le erizó la piel y quedó tendida en la cama.

    Apenas me recuperé aproveche para besar cada parte de su cuerpo. Al llegar al único lugar que no había saboreado pude apreciar que palpitaba y cada vez que lo rozaba con mi lengua se contraía a la vez que ella se retorcía y gemía, para mí eso fue una invitación. Así estrené su lado oscuro mientras la estimulaba para tener un nuevo orgasmo. Yo seguí la exploración del lado oscuro hasta que me vacié en ella.

    Ella vio la hora, me dijo “Nunca me sentí tan deseada, esto es una locura”, se vistió me dio un beso y se marchó.

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  • Profesora particular (13): Adiós a las clases y…

    Profesora particular (13): Adiós a las clases y…

    -Pero, Lucas, ¡no lo dirás en serio!

    -Sí, sí. A ver, has cumplido con tu parte con creces y ya está. No hace falta que vuelvas más a mi casa, Esther.

    -Pero… me he acostumbrado… o sea… no me molesta, al contrario.

    -Ya, pero no. Cuando te hice el chantaje con las fotos y eso… bueno… mi intención era poderte… quiero decir… ya sabes. Nunca creí que te conformarás en “darme clases” tanto tiempo.

    -Es que… ya ves… o sea… al principio me sentí obligada, pero después… me gusta venir.

    -Te lo agradezco, de veras. Pero ya está. No puedo arriesgarme tanto. El otro día, una vecina estuvo hablando con mi mujer y le dijo que te ve venir a menudo y le preguntó si es que vienes a comer con nosotros. No supe qué excusa inventarme y creo que Juani sospecha algo. Estuvimos discutiendo. No sabía cómo justificar que vinieras vestida como… bueno, ya sabes. Y por qué venías tan pronto si solo estaba yo en casa.

    -Seré más discreta, no temas. A partir de ahora…

    -No, no puede ser. Además, a ti tampoco te interesa que se arme un escándalo. Tus padres tendrían un gran disgusto.

    -¡Y mi novio!

    -Sí, exacto.

    -Bueno, y a dar clase a los chicos sí puedo venir ¿verdad?

    -No, no. Ellos están sacando muy buenas notas y no es lógico que les sigas enseñando. ¡Si son los mejores de sus clases!

    -¡Pero van a tener un disgusto! ¡Como yo!

    -Mira, fue un juego, ya te digo, tenía la intención, no te lo niego, de darte una lección. Habías sido muy antipática conmigo, muy borde. Reconozco que deseaba humillarte. Hablando claro, follarte bien follada y ya está. Para que te bajaran los humos.

    -¡Seré buena y amable contigo! ¡Dejaré que me hagas lo que quieras, de verdad! ¡Y cuánto quieras! Y no hace falta que me des ningún dinero. ¡Seré muy obediente, incluso sumisa! ¡Por lo menos, deja que venga una vez por semana!

    Tuvimos esta conversación hace más de veinte días, en una cafetería. Desde entonces no nos hemos visto más ni he acudido a su casa. Sus hijos me mandan mensajes y me ruegan que vuelva. Amenazan que van a volver a suspender. Pero Lucas lo dejó muy claro. Me he sentido utilizada y, sí, humillada. Ayer recibí una cantidad inmensa de dinero en mi cuenta. De parte de Lucas. No sé cómo tomármelo. Quiero pensar que es de agradecimiento, pero creo que quiere que me sienta como una cualquiera.

    Y después tuve un disgusto aún mayor. Sin que yo lo supiera, Gustavo, mi novio, un día me había visto por casualidad vistiendo muy sexy y enseñando demasiado por la calle. Yo volvía de dar clases a los chicos y solo llevaba un vestido muy corto y sin bragas, como me había ordenado Lucas. Gustavo no me dijo nada, pero desde entonces me espió varias veces, cuando iba al mediodía a dar clases a Lucas, saliendo de la universidad para ir a darla a sus hijos, volviendo después… Me estuvo tomando fotos para que no le pudiera negar cómo vestía y por fin, un día me preguntó que por qué iba como una cerda por la calle.

    Yo, claro, le dije que por qué me preguntaba eso y que no sabía de qué me hablaba. Y claro, me enseñó las fotos. En una se me veía completamente el culo bajo la faldita, poco más que un cinturón, me quería morir de vergüenza. Pero es que en otra llevaba un vestido muy escotado y sin sostén. Después me mostró, muy disgustado, unas en qué los pantaloncitos muy cortos dejaban mis nalgas al aire y marcaban mucho mis labios vaginales. En las siguientes el top era tan estrecho que casi no me cubría ni las aureolas…

    Me preguntó, muy agresivo, si es que trabajaba de puta. Me supo muy mal, pero no sabía qué decirle ni qué excusa poner. Y menos cuando me preguntó que por qué iba a esa casa a las dos del mediodía si no tenía clase hasta las cinco. Y por qué no salía hasta las ocho si las clases a los chicos eran de 5 a 7. Intenté que no se disgustara y le besaba y acariciaba.

    -No te enfades, Gustavo. No tiene importancia. Sabes que me gusta ir como quiera, sin que nadie me diga cómo debo vestir. Y sí, es cierto que algunos días voy más tiempo a dar la clase. Es porque… o sea… los chicos… bueno, les cuesta y necesitan más atención.

    -¡Pero si ellos no vienen hasta las cinco!

    -Oh, no… esto… a ver…

    -Esther, no puedo confiar en ti. Creo que es mejor que lo dejemos.

    -No, Gustavo, de verdad. ¡Sabes que te quiero!

    -Pues dame alguna explicación, que sea mínimamente convincente.

    -Gustavo, no seas celoso, los celos no son buenos. Yo… o sea… mira, espera, no te enfades – le acaricio las mejillas y le intento dar un beso en la boca, pero él aparta su cara – Oye, de verdad, yo no quiero que lo nuestro se acabe, al contrario, te quiero de verdad. Te lo voy a demostrar. Mira, para que veas cuánto te amo y quiero que seas feliz, hoy te voy a dejar hacer algo que nunca antes, con ningún novio… Sé que a los hombres eso os flipa y te agradezco que nunca me lo hayas pedido, ni siquiera insinuado, que me hayas respetado como una señorita. Ven, ven, Gustavo.

    Me subo la falda hasta la cintura y me bajo las bragas hasta los tobillos. Él casi ni me mira. Le doy la espalda, me arrodillo y pongo los codos en la butaca. Levanto el culo para él, sabiendo que la visión será irresistible.

    -No, Esther, vístete. No estoy de humor. Déjalo.

    -Gustavo, no lo entiendes. Mira – contorneo el culo, me introduzco un dedo en el ano y luego lo huelo y lo lamo. Le guiño un ojo. Luego me penetro el ojete con un par de dedos. Abro el agujero para mi novio – Voy a dejar que me folles el culo. Serás el primer novio a quien se lo permito.

    -Esther, eso es una guarrada. Una señorita no…

    -¡Es para que veas que para mí eres importante! ¡Dejaré que me encules! – sollozo.

    -¡Me daría asco, Esther! Nunca me imaginé que… cada vez veo más claro que no eres más que una puerca. ¡Quién sabe lo que habrás hecho en esa casa!

    -No digas eso, Gustavo. ¿Es que acaso no te gusta mi culo? – lo contorneo muy sexy.

    -Por favor, no seas tan cerda. ¡Nunca pensé que eras tan marrana!

    -¿Pero por qué? – lloro – ¿Porque en prueba de mi amor te ofrezco mi culo?

    -¡Tápate y vete de mi casa, cerda!

    -No, ven, ven, por favor, Gustavo – lloro a lágrima viva, me levanto y le abrazo.

    -¡Déjame, Esther!

    No lo suelto. Aunque se resiste, le beso apasionadamente y empapo su cara con mis lágrimas. Consigo bajarle la cremallera del pantalón y sacarle su verga, muy empinada. Sé que le atrae follarme el culo. Me pongo de cuclillas y empiezo a mamar su pene y todavía crece más en mi boca. Desabrocho los botones de mi blusa y acerco sus manos a mis pechos, por encima del sostén. Enseguida me lo baja por debajo y me los magrea. Quiero convencerlo de que él es muy especial para mí, así que me aparto y vuelvo a ponerme en pompa para él.

    -¡Venga, sé el primer novio que me encula! – le agarro su pene y acerco su glande a mi agujerito trasero -¡Quiero tu polla caliente en mi culo!

    -¡No, Esther, eso es asqueroso! Además, te iba a doler.

    -¡Seguro que no, quiero ser la novia más cariñosa!

    -¡Hacer eso es de guarras!

    -¡Venga, va, así, así! ¿Es que no te da placer?

    -¡No quiero a una cerda por novia!

    -Tu polla desea mi culo ¡déjala hacer! -siento que crece en mi mano.

    -¡Puerca, Esther! – me insulta, pero es porque está dolido y consigo que me penetre bien adentro y empieza un mete-y-saca que me encanta, me llega muy al fondo y no resisto mi primer orgasmo – ¡Toma, toma! ¡Seguro que te gusta!

    -¡Sí, sí, fóllame el culo! – gimo y sollozo.

    -¡Ya veo que te encanta! ¡Te corres como una puerca! ¡Quién sabe cuántas veces te han dado porculo!

    -Me gusta, sí, porque te quiero. ¡Eres el primer novio que me parte el culo! -en eso no le engaño – te lo prometo, ah, hum, sí, así, dame bien fuerte! ¡Ay, me corro, me cooorro!

    Mientras me folla bien mis entrañas, mi novio me da nalgadas, quizá demasiado fuerte, pero no me quejo, quiero que disfrute del momento. Cuando al cabo de unos minutos de se corre dentro de mí, yo vuelvo a tener un orgasmo al sentir su esperma caliente y abundante. Él aumenta sus embestidas, sus insultos y sus nalgadas. Después de unos minutos en que yo me corro varias veces más, Gustavo saca su pene de mi culo.

    -Vale, ya está, Esther. Me has convencido todavía más que eres una cerda.

    -¿Pero es que no te ha gustado? – me coloco bien la falda mientras noto que el semen rebosa en mi culo y se desliza por mis muslos, juntándose a mis jugos.

    -Es una vergüenza que una chica educada se deje hacer eso y que además le guste.

    -Porque eres mi novio y te quiero -me pongo las braguitas y el sostén, las lágrimas corren por mis mejillas.

    -Ya no somos novios. No te quiero ver más. ¡Eres una guarra!

    -¡No es cierto, Gustavo!

    -¡Vete, Esther! ¡Me has demostrado que eres una puerca!

    Nunca hubiera pensado que mi novio era tan intolerante y rencoroso. Es cierto que últimamente estaba más serio y reservado. Incluso se veía que cada vez era menos cariñoso y que casi no deseaba ni que hiciéramos el amor. Pero yo no le daba importancia, pensando que siempre hay altibajos en una relación. Mi idea de darle mi culo para que viera cuánto le quiero había resultado mucho peor de lo que pensaba y por lo que parece tan solo le hizo ratificarse en su idea de dejarme por ser una puerca. ¡Quién se iba a imaginar que no le encantaría follarme el culo, tan deseado por tantos hombres!

    Dice que es algo él que encuentra asqueroso. Pero bien que se corrió y me llenó el ano con su leche. A ver, algo de razón tiene en pensar que soy una fresca, y eso que no sabe nada de lo que he estado haciendo durante estos últimos meses. Nunca había probado tantas y distintas pollas. Realmente he sido una mamona de cuidado. Además, es cierto que mi culo hasta hacía poco virgen y sagrado, últimamente me lo han follado no sé cuántos amantes. Ahora me arrepiento de no haberles dejado también que me follaran bien el coño, pero siempre pensé que eso era algo que debía reservar para mi novio. Era una manera de sentirme menos infiel. ¡Y mira cómo me lo paga!

    Desde ese día, Gustavo no me devuelve mis llamadas ni mis mensajes. Hace una semana que me he enterado de que ya está saliendo con otra. Se trata de Marga, una chica de muy buena familia y, aparentemente, muy fina y recatada. Supongo que a Gustavo le agrada que parezca tan educada. Pero yo la conozco de hace años, cuando hacíamos bachillerato en la misma clase. En esa época, se lo montó con muchos chicos e incluso parece que con chicas. O por lo menos eso es lo que se decía. Tenía fama de haberse tirado a todo el instituto. A mí nunca me cayó bien. Era muy creída y prepotente. Es cierto que es muy guapa. Aunque creo que yo lo soy mucho más, la verdad.

    Podría decirle a Gustavo lo que sé de ella, pero seguro que no me iba a creer, pensaría que se lo digo por celos.

    Así que me temo que su adiós es algo definitivo. Vaya, que en unos pocos días me quedo sin novio y sin mis alumnos tan especiales. Estoy bastante triste y desanimada. Por lo menos, este domingo voy a visitar al señor Garboz. Espero animarme un poco y pasármelo bien allí. Él siempre es muy amable conmigo.

    Cuando me ve entrar tan triste, se preocupa por mí. No me apetece nada de la espléndida merienda que me prepara y le cuento mis penas. Él me escucha pacientemente y me consuela con un largo abrazo, muy cálido. Estoy tan reconfortada que no me quiero apartar de él. Me dice que si no tengo ganas de que me tome fotos, que no pasa nada, que comprende que no esté de humor. Se lo agradezco, pero le digo que él no tiene ninguna culpa. Además, me hace una ilusión especial porque le traigo una sorpresa. Así que él prepara las cámaras y los focos y todo y yo voy a cambiarme a la habitación de al lado.

    Sabiendo que le gusté tanto cuando me vio por primera vez en la playa con mis bikinis de niña, he estado buscando en el armario y encontré uno. Tiene el fondo blanco y un estampado de flores pequeñitas, rosas, rojas y violeta. Era mi preferido. En esa época, este bikini, claro, no tenía nada de sexy. Yo aún no tenía nada de pecho. De hecho, es el primero que tuve, porque hasta entonces iba a la playa sin nada en la parte de arriba y solo con las braguitas. Pero ahora, con mi cuerpo de mujer, es increíble cómo me queda. ¡A ver si le agrada!

    Cuando salgo solo con el bikini minúsculo, Joaquín aplaude con ganas. Me dice que le encanta y más cuando sabe que el bikini es de verdad de cuando era pequeña. Enseguida me toma fotos en todas las poses posibles. Sé que se me ve todo cuando simulo que hago un castillo en la arena. La parte de arriba apenas me cubre los pezones, dejando todas las tetas al aire. Cuando le doy la espalda y me arrodillo, separo algo las piernas para que quede la vulva y el ano al descubierto. Simulo posturas de yoga y en todas ellas se lo enseño todo al señor Garboz.

    No puedo evitar mojar las braguitas y que el flujo resbale por mis muslos. Me gusta que él se dé cuenta de que me excito y deseo que en las fotos se vea. Al cabo de muchas poses y bailecitos, procurando enseñarlo todo, me dice que él hoy tiene también una sorpresa para mí, unos regalos. Le digo que gracias, pero que no es mi cumpleaños.

    -Esther, tú eres un regalo para mí, así que… Abre los paquetes, te lo mereces.

    -¡Oh, Joaquín!

    -Ya ves. Creo que estos días te irá bien ¿verdad? Mientras no te eches otro novio…

    -Pues… ¡la verdad es que sí! ¿Quiere que los pruebe ahora, aquí con usted?

    -Sí, claro, por supuesto. En realidad, ya ves, también es un regalo para mí. No te quites el bikini de niña, no. Quedará muy bien. Espera, que preparo la cámara de vídeo. Y pongo más luz, que quiero que se vea bien.

    Me siento en el sofá y me abro de piernas. La braguita me queda en una ingle y el señor Garboz enfoca bien la cámara en mi chichi húmedo y sonrosado. Pongo en marcha el vibrador y me acaricio en clítoris con él. Tomo también el dildo transparente y me lo introduzco. Sé que con el efecto lupa se me ve completamente mi vagina.

    -¿Quiere que también juegue con un tapón, Joaquín? – pregunto entre suspiros y mordiéndome los labios de placer.

    -Sí, hija, sí.

    Lamo el plug más pequeño, una verdadera joya dorada, lo chupo y me introduzco la punta en la boca. Después, me penetro el culo con él. Siento mucho placer, suspiro y gimo, miro a la cámara y me relamo. Hincho el pecho sabiendo que el bikini se aparta de mis pezones y los enseño totalmente. Tomo otro de los tapones, este es plateado y más largo, quizá unos veinte o veinticinco centímetros, y más grueso.

    Me saco el dildo y durante unos segundos dejo que el flujo resbale hasta mi ano y me lo unto bien con él. Me vuelvo a meter el dildo en el chichi y casi me corro de placer. Enseguida, con un poco de presión consigo meterme el plug grande hasta el fondo de mi culo. Ya solo se ve el brillante que tiene en la parte posterior.

    Mi admirador aplaude. Lloro un poco, no sé si de emoción, de placer o de tristeza. Pero sigo masajeándome el clítoris mientras noto que el dildo casi se junta al plug en mis entrañas. Los presiono para sentir más placer y consigo que todavía se introduzcan algunos milímetros más, quizá un par de centímetros. Siento mucho placer. Todavía quedan más juguetes por probar. Agarro un consolador que imita un enorme pene, con sus testículos y todo, y lo beso y lamo. Lo chupo y simulo una mamada. Me lo dejo enteramente dentro de la boca y la punta me llega hasta la campanilla. Tomo otro vibrador y con él me masajeo las tetas. Doy más intensidad de vibración al del clítoris y me siento morir de placer.

    Empiezo entonces una serenata de ayes y uyes y me voy corriendo no sé cuántas veces. Cada veinte segundos me voy sacando el dildo del coño y voy lanzando chorros de squirt a presión. Y a cada chorro, gritos de placer. Cuando parece que ya no tengo más fuerza para correrme, agarro otro dildo. Este es flexible, como de goma de color rosa, y lo junto al transparente. Al principio solo me entra la punta, pero mi vagina flexible consigue que me quepan los dos por completo, aun con el gran tapón en el culo. Sigo corriéndome y eyaculando como una fuente. El señor Garboz aplaude y sé que le gusta por el bulto en su bragueta.

    Después de casi una hora de orgasmos, él me felicita. Entonces, satisfecha, pero agotada y triste por todo lo que me pasa, me viene una llorera que no puedo evitar. El señor Garboz me abraza para consolarme.

    -Señor Garboz, usted pensará también que soy una cerda.

    -Hija, no, ¡de ninguna manera! ¿Es que acaso haces algo malo?

    -Bueno… no sé… o sea…

    -Oye, es que ya ves, ni siquiera te he tocado nunca ¿verdad?

    -Sí, eso es cierto, Joaquín. Aunque, si usted quisiera… usted sabe que le tengo afecto y… o sea…

    -No, no, ya sabes que soy un hombre casado y que quiero mucho a mi mujer. Nunca le he sido infiel. Aunque ella es muy mayor y para mí no es ya tan atractiva como antes, solo hago el amor con ella. Pero bueno, si le fuera infiel con alguien, tú serías la primera elegida.

    -Gracias, Joaquín – aprieto más mi cuerpo prácticamente desnudo al suyo – de verdad, su mujer no tendría por qué enterarse, podemos hacer lo que usted desee, seré su muñequita.

    -No, no, hija. Me halaga lo que dices. Entiendo que ahora, sin novio y eso, tú… y sin las clases…

    -Pues sí, la verdad, me había acostumbrado a tener tanto sexo y ahora…

    -Pero bueno, con lo guapa y elegante que tú eres, hombres no te faltarán.

    -Ya, eso, seguro, sí… o sea…

    -Oye, mira, tú sabes que yo solo quiero tus videos y tus fotos para verlas y, bueno, no te negaré que no lo utilice para masturbarme o para excitarme para estar luego con mi esposa. Pero, si quieres, tengo unos amigos que… bueno, no te lo tomes a mal, quiero decir que ellos… son señores educados y elegantes, ¿eh? Uno está casado, Perico, pero por lo que me dice, hace años que no tiene sexo con su esposa. Y luego está Coque, todo un caballero, viudo. A ver, yo ya les he hablado de ti y, no te enfades, les he enseñado alguna foto tuya, solo las más discretas, y claro, para cualquiera de ellos tú serías un regalo. Te tratarían como a una princesa. Te colmarían de regalos. Nos conocemos desde que éramos niños, son muy buena gente.

    -¿Y les han gustado las fotos?

    -¡Pues claro, hija!

    -A ver, no sé, no me importaría conocerles. No para nada… no sé… o sea… solo para… conocerles.

    -Lo que hicierais, no es cosa mía, yo os iba a presentar, si tú quieres y luego ya…

    -Pues si son buena gente, no le digo que no, señor.

    Cuando volvía a casa, tuve la mala suerte de ver a mi novio con Marga, paseando abrazados y acaramelados. Sentí un pinchazo agudo en el pecho. Él no me vio. Reconozco que la tía, con los años, se ha puesto aún más guapa y atractiva. Pero no me extrañaría que siga siendo un pendón. Gustavo llevará unos cuernos de palmo. Quizá ella será más discreta que yo y le tendrá engañado y contento. En fin.

    Después supe que ella y Gustavo ya hacía semanas que se estaban viendo, mucho antes de que él decidiera dejarme. ¡Vaya, que el muy cabrón, me había sido infiel! ¡Y luego va y me trata a mí de infiel y de ser una cualquiera!

    En el próximo relato te contaré las últimas semanas de curso en la universidad. Y verás como te esperan algunas sorpresas. ¡Espero que desees leerme! ¡Hasta muy pronto!

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  • Así da gusto cerrar un negocio

    Así da gusto cerrar un negocio

    Soy farmaceuta, trabajo en un laboratorio, así que tengo contacto con varios tipos de cliente.

    Pero nunca me había sentido tan fuera de base como una reunión que sostuve con un nuevo cliente y su jefa de compras que, por Dios, sabe lo que quiere y como lo quiere.

    Llevaba varias reuniones y visitas a una clínica a la cual, quería venderle varios insumos farmacéuticos, después de reuniones y reuniones, acuerdos y demás, por fin había logrado la aprobación, solo faltaba, la firma de ambas partes. Por lo cual, programe una última reunión con la jefe de compras de la clínica. Y programe mi viaje para ese fin de semana, con la intención de firmar el acuerdo el viernes y tener sábado y domingo para relajarme ya que era en una ciudad costera de mi país.

    Cabe resaltar que nunca había visto en persona a la jefe de compras de la clínica, siempre me había entendido otros cargos medios, si bien ella participaba de las reuniones virtuales, nunca la había visto en persona. En fin, viaje como tenía acordado y aquí comienza el este relato que sin lugar a duda ha sido de mis mejores experiencias.

    Llegue el viernes a la clínica poco antes de las 11 am, que era la hora programada. Me dijeron en la recepción, que la jefe de compras estaba ocupada en otra reunión que, si no había problema en esperarla, obviamente dije que ninguno y me quedé atendiendo otras obligaciones en el móvil y mi pc mientras esperaba. Luego de unos 40 minutos esperando, me llama la chica de recepción y me pide que la siga, me lleva a la oficina de la jefa. Al llegar ella me recibe en la puerta, y debo decir que me pareció una mujer despampanante, y sexy, sin el riesgo de parecer exagerado, proyectaba la imagen de típica actriz “nopor” que hacen el papel de jefas que seduce a empleados. Procedo a describirla.

    Tenía piel morena, como color azúcar, era esbelta, un cuerpo muy bien cuidado y conservado tenía 48 años, pero sin duda no los parecía. Tenía unos pechos firmes y por el escote de su blusa muy bien puestos. Una cintura trabajada, y la blusa que usaba la acentuaba muy bien, y una falda corta negra, que resaltaba unas nalgas de gimnasio, firmes, no muy grandes, pero si muy bien conservadas. Y unas piernas esbeltas, que provocaba besar, que junto a los zapatos altos que usaba, completaban la fantasía de cualquier hombre.

    -Hola, Miguel, mucho gusto. Pasa por favor.

    Debí haber quedado con una cara de idiota al ver tal mujer.

    -Hola doctora, buenos días, muchas gracias.

    -Nada de doctora por favor, solo llámame María José, ¿cómo te fue en el viaje?

    Yo: Ok María José, estuvo excelente gracias.

    MJ: Que bueno, entonces, pasemos a lo principal, ya me hicieron llegar la información todo ya está claro y las condiciones están listas, no era necesario que vinieras para un formalismo como una firma.

    Yo: No se preocupe, no fue ningún problema, además solo aproveche para sacar unas pequeñas vacaciones de fin de semana.

    MJ: Así, que interesante, ¿entonces te vas a quedar el fin de semana?

    Yo: Si, la intención es esa, aprovechar y quedarme hasta el lunes.

    Firmamos los documentos y conversamos respecto a otros aspectos del negocio sin importancia, habrían pasado unos 30 minutos, me disponía a salir, nos estábamos despidiendo cuando María José me increpa.

    MJ: ¿Qué vas hacer, ahora, tienes algún compromiso?

    Yo: Ninguno, por el momento, a no ser que me inviten (Lo dije en calor de la confianza que habíamos entablado) Ella levanto la ceja y me miró fijamente antes de decir.

    MJ: Te gusta los mariscos, te invito almorzar si me regalas 10 minutos termino algo que tengo pendiente.

    Yo: Ok, claro que sí, la espero, mejor, así me evito almorzar solo en mi habitación de hotel.

    MJ: Ok perfecto, si gustas me esperas acá mismo, en la oficina ya regreso.

    Salió de la oficina dejándome ahí sentado, al poco tiempo me trajeron otro café, luego de unos 10 o 15 minutos regreso, tomo su bolso y me dijo ¡Vamos!

    Sali detrás de ella, viendo cómo se movía su trasero al caminar y admirándola casi devorándola con la mente.

    Me dirigió a su auto, subimos y emprendimos el viaje al restaurante que ella quería.

    Hablamos de nuestra vida personal y supe que era separada, que tenía una hija de 21 años, que vivía fuera del país.

    En el restaurante mientras conversábamos de todo un poco, yo le hacía insinuaciones, más que por pretensión de algo, por confianza y cercanidad.

    Entre mucho que hablamos llegamos al tema del sexo.

    MJ: ¿Y cómo es tu vida de pareja?

    Yo: Pues actualmente no tengo, así que diría que cero, la verdad es que desde hace un tiempo deje de enfocarme en una relación, es más fácil vivir la vida a tu manera estando solo si no estás dispuesto a sacrificar cosas propias por la compañía de alguien más.

    MJ: Es cierto, pero siempre hace falta algo de cariño de vez en vez.

    Yo: Depende, si se trata de afecto, no es algo que la verdad me sea indispensable, no se quizás por vivir solo desde muy joven, y en el peor de los casos, mis amigos y familiares están ahí si lo necesito.

    MJ: Si pero aparte de afecto uno necesita algo más, yo por ejemplo desde que me separe hace 2 años, no he tenido una buena revolcada que me deje temblando.

    Yo: Vaya eso si no lo esperaba (dije tragando apuradamente el trago de vino que tenía en la boca).

    MJ: Que, que este separada o que me haga falta el sexo, al fin de cuenta los seres humanos somos físicos.

    Yo: Buen punto, pero, la verdad no imagino a una mujer como tú, con falta de oportunidades para tener sexo.

    MJ: Para que veas, hace rato tengo una arrechera acumulada.

    Yo: A como así, pues no sé, como diría mi gran amigo Arjona “cuente con un servidor si lo que quiere es…”

    María José se rio un poco y tomo un trago de vino, seguimos hablando de otras cosas, y al rato ella se fue al baño, yo aproveche para pedir la cuenta y pague.

    Al regresar, nos paramos de la mesa, y ya en el carro ella misma tomo la palabra.

    MJ: Entonces a donde vamos…

    Yo: No se dime tu… yo estoy de vacaciones, y tampoco es que conozca mucho, si quieres te invito a conocer mi cuarto de hotel… Rei maliciosamente.

    MJ: A rico, vamos pues.

    No daba crédito a lo que ella dije, pero esas palabras me encendieron, le di el nombre del hotel donde estaba registrado y nos fuimos inmediatamente, por el camino nos metíamos mano como podíamos, llegamos al hotel, subimos al ascensor y apenas abrí la puerta, ella me pego contra la pared y empezó a besarme desesperadamente, yo le respondía y le agarraba las nalgas hasta hacerle subir la falda.

    MJ: Ven vamos al cuarto, que no tengo mucho tiempo y quiero matar estas ganas.

    Ya en la habitación, termine de desvestirme y me tire a la cama, a ver como ella se despojada prenda por prenda de su ropa, admiraba ese cuerpo esculpido que tenía, se subió a la cama y empezó a besarme nuevamente.

    Me dio un gran sexo oral.

    MJ: Dios hace mucho no tenía uno de estas para mí. Decía mientras se tragaba mi verga y me practicaba sexo oral.

    MJ: Mmmm que rico, así gruesas como me gustan, mmmm rico.

    Yo: Que rico, que rico, sigue así trágala toda vamos.

    María José se subió encima mío y empezó a cabalgarme, se sentía super mojada y podía sentir como se ensanchaban las paredes de su vagina por la intromisión de mi falo.

    Yo le agarraba las nalgas mientras ella me cabalgaba y yo le besaba los senos.

    Al parecer erra super sensible en ellos, porque mientras más jugaba con mi lengua en sus pezones, podía sentir como cada vez se mojaba más.

    Yo la tomaba de las nalgas, tratando de levantarla y le hacia un mete y saca lo más rápido que podía, mientras seguía mordiendo y chupando sus senos.

    MJ: Ahí si papi, que rico dame así, vamos dame, no pares que me voy a venir vamos.

    Decía María José, mientras yo entregado en la faena.

    En un momento pude sentir como se tenía un orgasmo, tan intenso que me clavo las uñas en mi espalda.

    Ella seguía con trataba de recuperar el aliento, pero aún seguía sobre mi cabalgándome, ahora más lentamente.

    Seguimos besándonos y ella seguía cabalgándome, cuando me dijo:

    MJ: Papi, muy rico todo y me encantaría seguir, pero es mejor que termines pronto porque debo volver al trabajo.

    Yo: Si eso quiere la reina, eso tendrá.

    Dije mientras la volteaba, quedando en la típica posición de misionero.

    Y a fondo de dediqué a darle lo más rápido y profundo que podía.

    María José no dejaba de gemir.

    MJ: Dios vas a matarme, pero que rico, sigue así carbón, vamos dame más.

    Yo: Así eso quieres, quieres más… que quieres a ver dime.

    MJ: Quiero verga, quiero que me des con esa verga, vamos dámelo todo vamos…

    MJ: Sigue así que me voy a volver a venir, vente conmigo vamos, vente dame tu leche, lléname. Me decía casi gritado a oído mientras podía sentir sus uñas en mis nalgas.

    Al poco tiempo sentí como mi verga se tensaba y ensanchaba lista para vaciar mis pelotas, y ella casi al unisonó gemía profundamente en mi oído producto de su segundo orgasmo, mientras yo por mi parte la penetraba profundamente y soltaba todo mi esperma dentro de ella.

    Me tiré a un lado de la cama, para recuperar el aliento, ella al lado mío hacia lo mismo.

    MJ: Ufff que rico estuvo esto, como me hacía falta.

    Dijo mientras se paraba de la cama, rumbo al baño para asearse. Podía ver como bajaba de mi esperma por su pierna.

    María José me dio un beso y fua a organizarse, yo seguía tendido en la cama.

    Antes de salir ya de la habitación, me dijo:

    MJ: Descansa bien, que este fin de semana serás mío bebé, prepárate que me voy a quitar esta abstinencia contigo, y esa rica verga que tienes.

    Puedo decirles que ese fin de semana fue principalmente de sexo para mí, regrese más cansado a la oficina el lunes, de lo que sali, pero muy muy satisfecho y los huevos livianitos.

    Coméntenme si quieren que les relate otras experiencias con María José ese fin de semana.

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  • JP, un vecino que creí que era gay (2)

    JP, un vecino que creí que era gay (2)

    Cada vez me estaba gustando estar con él, es todo un semental, si hasta le conté a la Mirian y quiso conocerlo y al sábado siguiente quedamos de presentárselo y que como tu ese día ibas a ir a Cajicá con sus amigos a jugar y estabas en el parqueadero cuando llegó la Mirian y luego el JP a quien al entrar y cerrar la puerta nos besamos acariciándonos , la Mirian se acerca y los presento la Mirian expreso calificativos hacia el JP.

    -Buenas papacito mira la Tere con razón lo que se está divirtiendo si está mucho mejor que el Diego, mucho gusto encantada de conocerte.

    A lo que JP le responde.

    -Mucho gusto preciosa.

    La Mirian lo besa en la boca y dice.

    -Bueno vengo a comprobar todo lo bueno que me cuenta la Tere.

    A lo que JP responde.

    -Guau espero y sea buena prensa.

    Nos reímos entre las dos lo llevamos a la sala sentándolo y la Mirian le responde.

    -Espero y no sean puros chismes de cama, por qué vengo con ganas de comprobarlo personalmente.

    A lo que Mirian le pone su mano izquierda sobre su pantalón y luego levanta la mano y con su dedo índice le toca la quijada voltea la cara para besarlo y vuelve a acariciarme el pantalón, mientras yo le quitó el buzo Lacoste, que traía JP, la Mirian se para y soltándose el botón del pantalón, se baja la cremallera y dándose vuelta quedando de espaldas a los dos se lo baja mostrándonos su hilo dental tapando, su trasero y panochita, dejándonos ver sus redondas nalgas, levanta el pantalón lo dobla y lo coloca sobre una de las sillas del comedor, mientras yo le acaricio el pantalón a JP sintiendo su verga en erección debajo de sus pantalones y en ese momento sentimos que la puerta se abre.

    Entras y vez a la Mirian, la saludas de beso en la mejilla y le das la mano saludando a JP que estaba abrazándome por el hombro y mis mano derecha sobre su pantalón y como estabas de afán por qué ya se te estaba haciendo tarde, seguiste al cuarto a limpiarte, a lo que la Mirian me dice sentándose en voz baja.

    -Ahí pensé que Diego ya se había ido, que irá a pensar.

    A lo que le respondo.

    -Fresca él es tan despistado que ni cuenta se ha dado que estás en calzones y ni tampoco vio mi mano que está acariciándole el pantalón.

    La Mirian baja la mirada y ve mi mano acariciándole el bulto de la verga al JP. Y se ríe, a lo que le digo.

    -Y está apurado por irse.

    Les ofrecí una cervecita esperando que te fueras prontito, nos dimos un beso en la boca con el JP y me pare a traerlas, al regresar JP estaba de pie y le doy la cerveza y nos volvemos a besar por unos breves segundos, JP se sienta Y saliste del cuarto con su sudadera, despidiéndose apurado por irse, saliste y enseguida me le arrodillo en frente de JP y le suelto el cinturón, el botón, y le bajó la cremallera y con las dos manos y levantando el trasero JP le bajó el pantalón a lo que la Mirian está a la expectativa, ve el bulto del bóxer y mete su mano agarrándole la verga.

    Mientras yo termino por bajarlo y Mirian empieza a mamársela y yo me le acercó a chuparle las huevas por varios minutos, para luego entre las dos se la lambemos recogiendo su tronco y encontrarnos chupando su glande varias veces ahí duramos más de 30 minutos entre mamadas y lambidas.

    El JP no se esperaba tener la fortuna de follarse a dos mujeres, así de lindas, menos.

    La Mirian fue la primera que se le montó agarrándole la verga, se la coloca en la entrada de la panochita y se deja rodar por su tronco y empezó a follárselo moviendo su trasero a toda mierda, yo soy más silenciosa pero a la Mirian le encanta pedir candela, decir groserías y estupideces y empieza y empieza a decir que le gusta su verga, que rico hace, anda follame papacito rico, guau así rico, si así rico mueve ese hijueputa culo cabron que me matas, eso gózalo papi que me quiero venir, eso hazme toda tuya que soy tu puta, vamos cabron muévete más rápido y cosas así le encanta expresarse mientras está follando.

    Termina viniéndose, se baja sentándose al lado y me montó, le agarro la Verga a JP y me la coloco en mi panochita.

    Me dejó rodar y arranco a follármelo a toda, con fuerza, sus manos acarician mi cuerpo sensibilizándolo más haciéndome sentir sensaciones deliciosas, rápidamente me vengo y me bajo al piso para mamarle la verga, mientras Mirian lo besa y se deja chupar los pezones.

    A lo que les digo.

    -Cuidado Mirian que le encanta dejar chupones en el cuerpo.

    JP se sonríe y sigo hablando.

    -Si me ha dejado varios y me ha tocado maquillarlos para que no se me noten, es un chupón empedernido.

    A lo que el JP responde.

    -Si y ustedes son dos chupones de verga miren como me la tienen.

    Nos reímos y seguí mamándole la verga por unos minutos más, JP se levanta y agarra a Mirian le da vuelta quedando ella de espaldas a él, la inclina sobre el sillón le abre las piernas, se agacha y la penetra follándola a toda velocidad, lo que hace que la Mirian, empiece a decir barbaridades y a disfrutar de la follada.

    Y así el pobre JP tuvo que complacernos a las dos dejándolo agitado pero feliz.

    Me quedo mirando a Lucia no sorprendido pero si pensativo.

    -¿Cómo no pensé en que algo así iba a suceder?, si estaba de afán pero por favor no darme cuenta me deja entre sorprendido y de mal genio, pero quien se iba a imaginar, pensé conocer a la Mirian como una mujer seria, de carácter fuerte y conozco a su esposo, el Orlando y a sus dos hijos ya grandecitos, pero la vida te da sorpresas y por eso si estuve pensando cuando iba en camino a recoger a mis amigos, el porqué la Mirian estaba sin el pantalón a lo que atiné en pensar que estaba y me excito el hilo dental que tenía dejando ver su hermoso trasero que para que está bien bueno.

    Y volviendo al tema central de la historia Lucia me sigue contando lo que pasó el domingo, a lo que continúa con su historia.

    -Bueno y continuando con lo que te he contado paramos un momento, fui a la cocina a sacar otras cervezas y me lo llevé para el cuarto a seguir follando en tu cama, en el televisor estaba presentando una carrera de autos, nos acomodamos para verla enrunchándonos metiéndonos entre el cubrelecho, hablamos de cosas y de chismes del conjunto, ¿sabías tú qué hubo un apartamento en el que venían hombres y eran atendidos por varias mujeres?

    A lo que le respondo.

    -En serio ¿y cuál apartamento era que no sabía? Lástima no haber sabido .A lo que me responde.

    -Jajaja ¿si te hubiera gustado visitarlas?

    A lo que le respondo.

    -Claro hubiera sido chévere haber ido.

    Me responde.

    -Te mato y boto tu cuerpo al río Bogotá en pedacitos.

    Y continuando con JP al rato me metí debajo del cubrelecho baje a mamarle la verga, mientras el veía la carrera, disfrute saboreándosela, lamiéndosela, chupándole las huevas, volvía a mamársela, varias gargantas profundas le practiqué y hasta una rusa que le hacía acompañada de una mamada intercalada de su glande.

    Luego me le monte encima le agarro la verga lo masturbo un poco y me restriego su verga contra mi panochita y trasero terminando en mi trasero penetrándome y comienzo a culeármelo, suavemente aumentando el ritmo hasta lograr una buena culiada, que duro más de 30 minutos, me vine dos veces, para luego cambiar de pose me volteo de espaldas a él y sigo culeando disfrutando, gimiendo y gritando con cada culiada, coloco mis brazos hacia atrás apoyándome contra la cama y levanto mis piernas logrando culear un poco más rápido hasta hacerme venir nuevamente.

    JP se para y va al baño a mear y al regresar me agarra de las piernas y me atrae hacia el estando boca arriba, me abre de piernas y me penetra el trasero y empieza a culearme a toda velocidad, siento su tronco en mis paredes anales entrar y salir sin compasión mi cuerpo a temblar al sentir sensaciones excitantes placenteras y que rápidamente me hacen venir en chorros de líquidos eyaculados de mi cuerpo.

    JP continúa dándome duro rompiendo mi trasero y lo siento venir en espasmos que golpean mi trasero se deja caer encima de mí colocando sus codos contra la cama me besa apasionadamente, terminando se acuesta al lado mío, me levantó voy a la cocina por más cervezas, prendo un cigarrillo, llevo las cervezas y él prácticamente se la toma de una, se levanta y se limpia la verga y nos acomodamos en la cama enrunchados.

    La carrera hacia rato había acabado y estaban dando un partido de fútbol americano, cambiamos a ver una película, estuvimos un buen rato y se fue terminando un delicioso día.

    Ahí termina ese día mi mujer su relato del excitante momento que tuvo con nuestro “amigo” y los dos hicimos el amor como enloquecidos de pasión, los dos estábamos excitados, recordando lo contado.

    Hasta acá llega este relato esperando que les haya gustado y espero sus comentarios de lo perversa que es mi amada mujer.

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  • Mi suegra

    Mi suegra

    Hacía 1 año y poco que estaba de novio con María, ella tenía 19 y yo 24, nos habíamos conocido en facultad a través de una amiga en común.

    Yo al principio no quería nada con ella, pero estaba solo, la me buscó, así que no me iba a negar, al principio pensé que iba a ser por un par de semanas, pero ya hacía un año que andábamos, me había presentado a la familia y a veces me quedaba a dormir en la casa.

    Los padres estaban divorciados y ella vivía con la madre, una hermana y un hermano menores que ella.

    La madre tenía unos 48 años 1.55 de altura, tetas grandes, un culo bastante bien para su edad, estaba de novia (amante) de un compañero de trabajo casado y de la misma edad que ella.

    Algún fin de semana que me quedaba a dormir en lo de mi novia, la madre se levantaba a cocina como había dormido, con un camisón que apenas le cubría el culo y una bata de seda arriba que quedaba a la misma altura.

    -Mamá, no podés andar así que está mi novio en casa

    -Es como si me viera en la playa, de hecho estoy más tapada, ¿no?

    En un momento la veterana me miraba y se sonreía, esta situación se daba una vez por mes o cada 15 días, cuando me quedaba a dormir algún fin de semana.

    Con mi suegro me llevaba muy bien, pero con el tío de María no me llevaba bien, porque habíamos trabajado en la misma empresa y yo había descubierto que metía la mano en la lata, él me había querido inculpar y yo había demostrado que el ladrón era él, porque los faltantes habían empezado antes que yo trabajara en la empresa y pasaron estando de vacaciones fuera del país.

    Mi novia y sus hermanos habían ido al cumpleaños de su tío y habíamos coordinado para que yo fuera a su casa y la esperara.

    Llegué a eso de las 21 h porque ese día me había tocado trabajar hasta tarde y trabajaba muy cerca de su casa.

    -¡Mi yernito! Pasa nomas, ponete cómodo que esta es tu casa.

    -¡Hola suegrita! Con permiso.

    Yo llevaba una mochila, porque esa noche íbamos a salir a bailar, así que le pedí para darme una ducha porque estaba con la misma ropa desde las 7 am.

    -Cómo no, pero venite que armé algo para picar sabiendo que venías y que mi hija va a demorar un poco.

    Había armado una picada y tenía un whisky y una hielera llena.

    Nos pusimos a charlar, comer y tomar, ya iba por el tercer whisky la suegrita y yo recién me estaba sirviendo el segundo cuando me dice.

    -¿No te ibas a duchar?

    -¡Si! pero no traje toalla

    -Andá que yo te alcanzo una.

    Entré al baño, abrí la ducha, cuando estaba terminando se abre la puerta y era mi suegra con la toalla. Estaba vestida con uno de sus camisones cortitos.

    -¿Ya se va a dormir suegrita?

    -Algo así, ¿te tomas otro con esta vieja?

    -Me visto y voy.

    -Sin tanto apuro.

    Me vestí, me perfumé y salí del baño descalzo porque la calefacción estaba encendida.

    Nos tomamos otro whisky y me dice:

    -¿Leíste el mensaje de la nena?

    -No, estaba en la ducha.

    -Dijo que van a demorar porque la tía se descompuso, así que tenemos un par de horas para charlar. Dijo mientras hacía la gran Sharon Stone del subdesarrollo cruzando las piernas y mostrando que no tenía bombacha.

    -¿Te puedo decir algo y no te ofendes? agregó.

    -Por supuesto que no.

    -Cuando te quedes acá, no hagas gritar tanto a la nena.

    -¿Como?

    -Si tonto, que no la hagas gemir tan alto.

    -Le pido disculpas suegrita, no sabía que hacíamos tanto ruido.

    -No te preocupes tontito… es que de escucharla, me dan ganitas y ya no sé como demostrártelo. Dijo cruzando de nuevo las piernas.

    -Pero soy el novio de María.

    -Pero nada… tengo un novio casado, ¿por qué no puedo tener un amante que sea parte de la familia?

    Se me vino encima poniéndome las tetas en la cara.

    -La nena no tiene tetas tan grandes, ¿no te las querés comer?

    Le saqué las tetas del camisón y empecé a comerme esos pezones oscuros pero chiquitos y bien respondones, mientras ella me había sacado la pija del pantalón y me masturbaba. Como ella no tenía ropa interior, se sentó en mi verga suspirando.

    Para tener tres hijos y casi 50 años, tenía la conchita más estrecha que la hija, bien calentita y mojada, empezó con el sube y baja, suspirando cada vez más.

    -Con razón la nena chilla, si tenés una verga cabezona y gruesita, ufff que rico comerse una verga de la mitad de mi edad, soy una vieja degenerada.

    -No sos una vieja degenerada, sos una mujer madura mal atendida y si querés saber por qué chilla tu hija, vamos a su cama.

    -¿A la de la nena?

    -Te estas garchando al novio, no me digas que te da cosa garcharlo en la cama de la nena.

    -Ay, me da cosita.

    -Verga te voy a dar, que te pensás, ¿que no me daba cuenta los domingos cuando cocinabas como me movías el culo y me mirabas?

    Me paré, le di un chirlo en una nalga y le dije:

    -Caminá para el cuarto, ¡dale te digo!

    Ella iba riéndose como niño que está haciendo una travesura.

    -Acostate de costado como haciendo cucharita y vas a ver por qué chilla la nena

    Ella se acostó de costado sacando culo, yo me desnudé del todo y le acerqué la cabeza de la pija a la rajita, se la ponía y se la sacaba, la penetraba solo con la cabeza, sin ponérsela hasta el fondo, entraba y salía, le punteaba el culo y volvía a la conchita, eso enloquecía a mi novia y se ve que a la madre también.

    –Ay pendejo hijo de puta, ponémela toda, no me hagas sufrir.

    -¿No querías saber como se calienta la nena? Así se calienta.

    -Ay por favor, por favor cogeme, metémela hasta el fondo. meteme la pija.

    Se la mandé hasta el fondo y gritó.

    -¡Ay animal, siii cogeme como te cogés a la nena, dame pija sii! Pija pija pija ¡aaaah!

    Mi suegra estaba gozando y yo también, esa conchita apretaba y yo lo sentía.

    Volví a sacársela y a jugar con la cabeza en la entrada, le punteaba el culo y volvía a la conchita, ella culeaba hacia atrás para clavársela y yo se la sacaba.

    -Dame la pija nene… no me hagas desear, por favor.

    Se la metía hasta el fondo con un mete y saca furioso y mi suegra gritaba de placer.

    -A vos no tengo que taparte la boca, así que gritá tranquila perra. Tenés la conchita más apretada que tu hija, me encanta!

    Volví con el juego y cada vez le punteaba más el culo, ella no decía nada y yo seguía intentando.

    -¿Le tenés ganas a mi cola?

    -Obvio suegrita, y se la voy a comer.

    -Pero entonces vamos a mi cuarto.

    Entramos, abrió la mesa de luz y sacó un tubito de lubricante, se puso en la cola, me puso en la pija, se puso en cuatro.

    -Dale, hacele la cola a tu suegra y se cacheteó el culo.

    Apunté al culo, se le iba metiendo y ella dio un culazo y se la metió hasta el fondo.

    -Rompeme el culo, ¡dale!

    Ahí si, me aferré a las caderas y aplaudía mi pelvis contra sus nalgas, clap clap clap estuve así 5 minutos y ya estaba transpirando de tanto cardio.

    -Haceme concha culo, dale que contigo quiero todo.

    Empecé frente fondo, 5 culeadas en el culo y me iba a la concha, 5 y al culo, por más estrecha que fuera, yo metía de una hasta el fondo, ella gritaba de placer, ya era como el cuarto orgasmo y yo me estaba aguantando.

    Escuchaba que sonaba mi teléfono y por el ringtone era María. Me salí del culo y fui a atender.

    -Hola amor ¿cómo estás?

    -Bien ¿y vos nena?

    -Ahora mejor, pero nos asustamos con mi tía.

    -Ima… imagino dije, porque mi suegra estaba arrodillada frente a mí, chupándome la pija.

    -¿Estás bien?

    -Si, haciendo… tiempo con tu madre hasta que llegues.

    -Uy, que garrón tener que bancártela.

    -Y bueno… es familia de alguna manera, ¿no?

    -Amor, nos vamos a quedar acá, soy la única mujer mayor de edad, así que voy a cuidarla. Perdón, sé que íbamos a ir a bailar, pero ta…

    -Tranquila, no hay problema, yo me voy para casa en un rato.

    -O quedate ahí a esperarme, que mañana al mediodía voy para ahí.

    -No quisiera incomodar a tu madre.

    -¡No incomoda! gritó mi suegra.

    Puse manos libres.

    -Mamá, cuidámelo, que no se vaya por ahí y se garche a alguna puta.

    -No, tranquila que yo lo tengo bajo control.

    -¡Oigan, estoy acá! dije

    -Jajajaja. vos cuidá a la arpía de tu tía, que yo te cuido a tu novio.

    -Pero portate bien mamá.

    -Ay nena, más que cogérmelo no va a ser.

    -¡Mamááá!, ya estás en pedo, perdonala mi amor.

    -Es una broma mi vida, tu mamá sería incapaz. andá a cuidar a tu tía y mandale un beso, si eso no la mata jajaja.

    -Byeee

    Mi suegra ya estaba de rodillas mamando de nuevo, dejando mi verga a tono.

    -¿Queres tomártela, que te la de en la cola o en la conchita?

    -¿Y por qué no las 3 cosas? No son ni las 11 de la noche y tenemos más de 12 horas hasta que llegue la nena. Me voy a empachar de pija.

    Empezó a atragantarse con la pija, meta mamar y mamar, la puse de nuevo en 4, esa vez en el sofá del living y se la clavé hasta el fondo en la concha, la suegrita gritaba de placer y yo le llené la concha de leche bufando

    -Aaaah suegrita, ahí leva la leche de su yerno.

    -¡Aaaay siii que bien se siente tener la concha llena de leche joven! Decí que me vaciaron y no tengo útero, si no con gusto tenía un hijo tuyo, imaginate que iba a ser hermano e hijastro de la nena jajaja.

    -Preciso darme otra ducha, estoy como si hubiera salido del gimnasio.

    -Voy contigo, quiero bañarme y volverme a mojar contigo nene.

    Nos fuimos a la ducha, empecé a enjabonarle las tetas, ella se lavaba la concha de donde bajaba la lecha que le había dejado adentro.

    -Estabas cargado nene, ¿la nena te tiene mal atendido?

    -Acuérdese suegrita que hace 2 semanas que no me quedo a dormir acá y esta semana ni vi a su hija, porque laburo.

    -Pobrecito mi yernito, voy a tener que ponerlo a tiro.

    Me masturbaba, me lavo bien la pija y se agachó a chupar, digan que hay caldereta y el agua caliente viene por gas, porque estuvimos cerca de media hora en la ducha, por primera vez besé a mi suegra en la boca, me la había mamado, me había cogido el culo y la concha, pero ella no me quería besar, porque eso “generaba compromiso”.

    -Señora, acá el compromiso lo tengo con su hija y no con usted, mi único compromiso con usted, es llenarla de leche cada vez que nos podamos ver.

    Se puso de espaldas agarrada de las canillas del a ducha, la empotré y le di verga. Ella pedía que a agarre del pelo, del cuello, que la ahorque hasta casi perder la consciencia, en un momento me empezó a pegar en el brazo porque no podía respirar, así que la solté y empezó a gritar que le llenara el culo de leche, yo no aguantaba más y le dejé la descarga en los intestinos.

    Nos terminamos de lavar, secamos y volvimos al living. Yo estaba solo en bóxer, ella se puso de nuevo su camisón cortito con una tanga bien calzada en el culo, nos servimos otro whisky y pedimos algo para cenar.

    -Vos poné lo que quieras en la tele y tirate en el sofá, que yo ya vengo.

    Estaba liquidado y me dormí por un momento, ni cuenta me día que había llegado el delivery, me despertó si suegra dándome algo para tomar que no sabía que era.

    -Esto te va a dar energía y te vas a poner bien loco para garcharme.

    Estábamos comiendo y empiezo a sentir algo muy raro, parecía que estaba con mi suegra, pero no era mi suegra, o sea la veía cambiada.

    -¿Que me diste?

    -Un tecito loco, yo también tomé un poco.

    La veterana me había drogado y estaba alucinando, nunca había estado en ese estado, mis sentidos estaban como más abiertos.

    Agarré a mi suegra, le llevé al cuarto, la tiré en la cama y me puse a chuparle la concha, pero para mí, estaba tomando agua como un perro sediento, mi suegra me agarraba del pelo y nombraba a un actor de Hollywood, cada uno estaba en su alucinación.

    Cuando miro para arriba la veo moviendo sus manos como si estuviera pajeando a 2 tipos y chupándosela de manera alternada, la veterana era fiestera en serio. Le levanté las piernas y con ojos cerrados se la empecé a meter con todo, ella gritaba el nombre del ex marido y cuando abrí los ojos veía el cuerpo de la prima de mi novia que acababa de graduarse de enfermera y tenía cara de putón patrio, o sea que estaba garchando a mi suegra y a la prima de mi novia en un mismo acto, le levanté más las piernas y se la encajé en el culo ¡y ella empezó a gritar que quería que la preñara por el culo como si fuera un travesti!

    Estaba totalmente loca esa mujer, solo le faltaba un empujoncito que le daba el té de hongos, a mí no me importaba yo me estaba garchando a mi suegra y a la prima Laura por el orto, yo escuchaba la voz de Laura que decía siii garchame como te garchas a mi prima, estaba en un mundo paralelo, pero el de mi suegra era peor. me sentaba en el borde de la cama y ella se sentaba en mi verga (o en la de quien ella creía que se sentaba), le saque fotos con mi verga en el culo, ello nos grababa con su teléfono, así se iba a masturbar en el baño del banco en el que trabajaba a la hora del almuerzo.

    -Quiero mirarte mientras me cogés.

    Nos pusimos en misionero, ella me pedía que le escupiera en la boca, se chupaba las tetas mientras le daba verga y pedía más.

    -¿Qué pasa, no te garcha bien tu novio? ¿no te de verga que tenés que buscar más verga?

    -Nunca me alcanza, ¡no hay hombre que pueda saciar mi sed de verga!

    -No sé si te vas a saciar, pero hoy te voy a dar verga hasta que caiga muerto.

    Seguí con lo poco que me quedaba de fuerza, ella me hizo parar y se puso a mamar, se ensalivó un dedo y empezó a tocarme el culo, me lo fue metiendo sin prisa y sin pausa, hasta que llegó a la próstata, estuvo un minuto o dos estimulándola, hasta que le largué un chorro de leche en la boca, me sacó el dedo y siguió chupando y lamiendo hasta que se me murió la verga.

    -Que rico, leche fresca y joven.

    Eso fue lo último que escuché, porque caí rendido y me quedé profundamente dormido.

    Me desperté con la luz de la mañana y con el pito duro, porque mi suegra estaba mamándomela de nuevo.

    -Cómo está suegrita…

    -Anoche me faltó el tercero.

    -¿No se acuerda?

    -Cuando tomo el tecito pierdo la conciencia y si no me acuerdo no pasó.

    Así que siguió chupando hasta que largué lo último que tenía en los huevos.

    Me preparó el desayuno, me lo trajo a la cama y me pidió que me vaya a la cama de mi novia, si no cuando llegara íbamos a estar garchando de nuevo.

    Le mordí una teta y me fui para el cuarto de mi novia, me volví a dormir…

    Siento algo frío y era el culo desnudo de mi novia que había llegado de la calle y se metía desnuda en la cama.

    -Dale, pegame una cogidita con la cabecita de la pija que tanto me gusta y hace días que no nos vemos y dame lechita.

    -Tu madre nos va a escuchar.

    -Que va a escuchar si duerme como una roca, dale dame pija.

    Como pude cumplí y me volví a dormir…

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  • Una relación con mi prima de lo más ardiente

    Una relación con mi prima de lo más ardiente

    Como buen universitario, me encontraba en verano, un día cualquiera, estudiando en mi casa por la mañana. Aquel día lo pasaría tranquilamente yo sólo, al menos eso creía y gracias a Dios que no fue así.

    Mis padres se fueron a pasar el día a casa de unos amigos en plan de comida con los viejos amigos, estas reuniones para mi suponían que podría disponer de la casa a mis anchas y me dejarían estudiar.

    Estos planes se empezaron a fastidiar a eso de las 11 am cuando recibo un mensaje de un amigo, le contesto diciéndole el plan que tenía, bueno pues para eso de las 11:45 am ya tenía la visita de unos amigos/as dispuestos a que le cocinara uno de mis suculentos platos de pasta y así fue, para las 14 ya estaba mi casa llena de amigos comiendo la verdad no me desagrado la idea.

    Para eso de las 15:30 se fueron ¡y recibo un mensaje de mi prima! Estaba enfadada porque se enteró, no sé cómo, que los había invitado y no a ella, al final le dije que se viniera para hablar y solucionar de alguna manera la papeleta.

    15:45 llega mi prima toda enfadada, al final después de hablar e invitarle a un plato de arroz con leche se calma.

    Empezamos a reírnos y cada vez la conversación se vuelve más caliente, hasta que empieza a chuparse un dedo mojado en la leche, al ver que mis ojos se abren como platos no se le ocurre otra cosa que poner una cucharada del postre en uno de sus hombros y me invita a que me lo coma, yo sin pensarlo le doy un buen chupetón y empiezo a besarle en cuello, mientras con mis manos le desabrocho los pantalones para acariciarle su conejo, nos levantamos del sofá y empezamos a despelotarnos como posesos, me empuja y se va corriendo semidesnuda por el pasillo hacia mi habitación.

    Aquella imagen no se me borrará nunca (no creo que deba volver a describirla ya que creo que lo he hecho en otros relatos).

    Llego detrás de ella a mi habitación, ella se tira a la cama y yo lo mismo nos quitamos la poca ropa que nos quedaba…

    Empezamos a comernos la boca y su lengua me vuelve loco, dios como besa la condenada.

    Le agarro sus brazos y mi boca va bajando por su cuerpo hasta llegar a sus pechos que como, no los beso, juego con sus pezones y los mordisqueo, siento que eso le excita, salgo corriendo para el salón recojo el poco arroz con leche que quedaba, vuelvo a mi habitación y cubro su ardiente cuerpo serrano con el dulce postre, se lo voy extendiendo con mis manos por entre sus pechos, frotándolos con suavidad, llego hasta su ombligo y le cubro sus perfectos muslos, y riéndose me dice:

    ―Cómo te gusta esto de llenarme de algo bueno para comerme ¿eh?

    Yo entusiasmado por ver su precioso cuerpo lleno del postre y sin dejar de lamer con mi boca y saborear su tersa, fina y ardiente piel le respondo:

    ―Uf, Dios mío, estas buenísima, te podría estar comiendo toda mi vida.

    Después empiezo a pasar mi boca por todas las partes que tienen postre de abajo a arriba, parándome a deleitar su precioso y humeante conejo, sus duros y perfectos pechos, su cuello y por fin llego a su boca, con la que me deleita con gran maestría, hasta que toma ella la iniciativa nos damos la vuelta me coloca a mi debajo y en un perfecto 69 le saboreo todo su rasurado conejo mientras su cuerpo se arquea y da pequeños gemidos de autentico placer, rodeo todos sus muslos, juegos con sus labios y ella como poseía se lanza a por mi rabo que para entonces ya estaba con un subidón de campeonato…

    Sin pensárselo se lo introduce del todo en su boquita y me arremete grandes mamadas que hacen que me tiemble casi las piernas, yo quiero ver como se corre antes que yo y como mis manos empiezo a jugar con su clítoris a la vez que le doy lametazos y lo rodeo con mi boca… esto la estremece y compruebo como de repente llega a un orgasmo descomunal.

    ―Aaaaah, ufff

    No se lo podría creer, se había corrido antes que yo y eso nunca antes había sucedido, lo cual hizo que trabaja más y más mi rabo, cuando veía que me iba a correr paraba y me daba besos para luego volver con las mamadas descomunales, así varias veces hasta que me dijo:

    ―Tu sólo te corres cuando yo te diga y no antes.

    Pues así fue cuando ella dispuso me sobo con sus pechos y después con sus manos hasta que me corrí y fue a parar por todo su cuerpo que ardía.

    ―Como me has hecho correrme antes que tú, tienes un regalo… ¡Pide!

    Yo lo tenía claro y no dudé ni un segundo, nos levantamos de la cama, subí en mi escritorio apartando un poco la pantalla del ordenador y comencé a penetrarla con suaves movimientos mientras mis manos se fundían por sus curvas.

    Ella se recogía su larga melena para que no nos estorbara con unos movimientos de cuello que me ponían a cien.

    Pasados unos minutos la levante, la puse de espaldas a mí, le puse su pie derecho encima de la mesa, a lo que ella me miró y sonrió, le acaricie un poco su conejo y seguidamente la penetre, nunca había probado esa postura y me gusto tanto como a ella que me agarraba con sus manos la cabeza y ofreciéndome su lengua, las embestidas cada vez subían más de fuerza en una casi nos caemos.

    Llegado un punto en que los dos estábamos ya fuera de este mundo, con unos gemidos increíbles, le pasé uno de mis dedos por su culito calentón y sin hacerle caso le metí uno de mis dedos, cosa que no le sentó mal, poco a poco le fue dilatando su culito hasta que no pude más y se la quería meter por aquel ardiente hueco.

    La puse como si fuera un ladrón y fuera a cachearla, las manos apoyadas en la mesa y le separé las piernas lo más que pude, para entonces ella ya sabía lo que se le venía encima y no puso nada de resistencia solo me miro y me dijo:

    ―Ten cuidado por favor.

    Le abrí con mis manos sus cachetes y le propiné unos buenos lametones en su conejo que le doblaron las piernas, después sin más dilaciones le puse mi rabo en la puerta de aquel glorioso culo que humeaba de calor.

    Llegar a meter la cabeza de mi rabo fue algo costoso y tanto a ella como a mi nos dolió un poco, pero una vez superado aquel primer momento todo fue más fácil, los movimientos eran muy suaves y llegue a dejar de moverme un poco para que se acostumbrara, mientras que le acariciaba los pechos y le besaba las espaldas.

    Cuando noté que estaba más tranquila proseguí con los movimientos hasta que llegaron a ser cada vez más fuertes y rápidos siempre por indicaciones de ella.

    ―Si, si, si, dame primo, dame, offf, aagg.

    Le sujetaba por la cintura mientras le embestía con gran fuerza, vi que con unas de sus manos se acariciaba su conejo y sin dudarlo empecé a frotárselo, fueron varios minutos que jadeamos como nunca lo habíamos hecho, del desgaste las piernas se nos doblaban a los dos, ya podía sacarla y volverla a meter entera y ello nos proporcionaba un placer increíble, al poco comprobé que había llegado a otro orgasmo.

    Su cuerpo estaba inmerso en una serie de espasmos y convulsiones de placer

    Creo que le dio rabia volver a tener un orgasmo antes que yo, se dio la vuelta, se puso enfrente de mí y de un salto se subió encima de mi agarrándose a mi cuello, yo con una mano la sujete y con otra prepare mi rabo para penetrarle su incansable conejo, que estaba muy húmedo.

    Una vez dentro empezó a moverse como una loca y mirándome con unos ojos de lascivia increíbles para ver mi reacción, podía ver como mis ojos perdían el sentido y me besaba por momentos, dándome pequeños mordiscos en los labios.

    Yo sabía que no podía aguantar más aquella postura porque mis piernas no eran capaces de seguir, la apoye un par de veces contra la pared propinándole fortísimas embestidas que le encantaban y pedía más y más…

    No pudiendo proseguir con aquello me aproxime a la cama y caímos los dos, pero ella no quería parar hasta ver como me corría y siguió encima de mi moviéndose y haciendo que no parará de penetrarla, tenía una cara un tanto de loca posesa…

    De pronto paro, se levantó y se puso de espaldas a mí, de rodillas, se la volvió a meter y con las piernas subía y bajaba, yo intentaba no correrme para que aquello no parase nunca, pero fue tanto su empeño que no pude más y se le dije que me iba a correr, ella entusiasmada se dio la vuelta, me propino un par de sacudidas con las manos, se puso en la trayectoria esperando mi semen, cuando me corrí solté un grito y ella a recibirlo por todo su cuerpo otro igual.

    Para cuando se fue eran aproximadamente las 18:30.

    Este encuentro fue el mejor que tuve con ella.

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  • Saliendo del placard

    Saliendo del placard

    Desde que conocí a quien es mi novio, me sentí atraída por su forma de hablarme. Es muy caballero y delicado conmigo. Resalta todo atractivo físico que yo pueda tener y no menciona nunca mis defectos desagradables.

    Es un hombre de aspecto masculino. Siempre vestido formalmente. Tranquilo y pulcro.

    Nuestra diferencia estaría es importante. Yo tengo 22. Él 45 años.

    Físicamente también somos diferentes. Él mide 178, pesa 80 kilos. Su cabello es negro. Su piel morocha clara.

    Yo mido 160, peso 58 kilos. Y mi piel es blanca. Mi cabello es castaño.

    En la calle soy un chico común de barrio.

    En la intimidad de mi casa me convierto en la mujercita que espera ansiosa la llegada de su novio.

    Todos los días lo espero bien higienizada, perfumada y con ropa sensual. Me visita cuando sale de su trabajo. Siempre estoy ansiosa por verlo. Y espero sus palabras de halagos a mi ropa femenina (hasta hoy somos novios únicamente en la intimidad).

    Al llegar, él se ducha. Dice que debe estar limpio para sentirse bien a mi lado.

    Luego de bañarse.

    Con una toalla ceñida a la cintura, se sienta a mi lado. Compartimos café y charla de novios. En todos los encuentros nos damos infinitos besos y caricias que nos conducen a un estado muy alto de excitación sexual.

    El movimiento de sus manos inquietas debajo de mi ropa indica que su deseo a llegado a un punto sin retorno. Entonces, entre beso y beso, me quita la ropa. Yo ayudo con mis manos a que caiga la toalla ceñida a su cintura.

    Luego él, ya desnudo me carga en brazos llevándome hasta la cama. Yo disfruto la visión de su pene erecto por mí. Porque desperté en él, el deseo de hacerme suya con urgencia y con mucha vehemencia. Cuando se deja caer sobre mí, me hace sentir pequeña e indefensa, bajo el peso de su cuerpo en la cama.

    Confío ciegamente en que no me causará daño. Y me entrego en cuerpo y alma.

    Hasta fundirnos en un solo cuerpo que palpita al unísono.

    Sincronizamos nuestros movimientos cadenciosos acompañados por suspiros y gemidos de gozo. Hasta explotar él dentro de mis entrañas, para luego recuperarnos.

    Mientras disfrutamos las mieles orgásmicas, hablamos del morbo que me provocaría salir a la calle vestida como una mujer y actuar como tal.

    Mientras estoy entre sus brazos en posición de cucharita. Él me acaricia la piel. Su respiración pesada y pausada resuena en mi oído y la brisa de su aliento me acaricia la nuca y cuello. Así hablamos sobre mi transición.

    Esas conversaciones me calientan mucho y a él le provocan una fuerte erección… por lo que terminamos entregándonos a la batalla del amor una vez más hasta quedar destrozada pero feliz

    Besos Berta.

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  • El amor de Andrea: Cuentos del manual de la masturbación (3)

    El amor de Andrea: Cuentos del manual de la masturbación (3)

    Fue una mañana de otoño cuando se conocieron. Estaban en el gimnasio, en la misma clase de pilates. Para Andrea era su primer día y estaba algo nerviosa (nunca había ido a un gimnasio, ya que le gustaba más hacer deporte al aire libre).

    Entró en la clase sigilosa, intentando que nadie se fijara en ella y se colocó en el número 4 (su reserva de sitio). Cuando estaba a punto de comenzar la clase entró una mujer muy acelerada, saludando amigablemente a varias personas allí. Andrea no pudo evitar mirar y quedó impresionada al verla, poniéndose muy nerviosa al darse cuenta de que se estaba excitando mirando ese culo, esas piernas y esas tetas bajo esa camiseta de tirantes negra. Ufff “Deja de mirar y concéntrate Andrea” se dijo a sí misma.

    Tras acabar la clase, donde Andrea no dio ni una, pues no podía concentrarse, se fue al vestuario con la intención de salir cuando antes de allí. Al entrar, allí estaba ella, desnuda, cambiándose de ropa. Andrea comenzó a sentir un intenso calor, y no sabía dónde colocarse. Ella la miró y sonriendo dijo “soy Lucía, tranquila”

    Andrea no paraba de mirar ese cuerpo desnudo, no escuchaba nada más que un latido intenso que venía de sí misma. Lucía la miraba también, y acercándose la tocó en el brazo, preguntándole si se encontraba bien. Ese roce, como un corrientazo recorrió el cuerpo de Andrea, que sin saber muy bien lo que hacía, la besó en los labios. Lucía notó esos labios en los suyos y se aceleró, de tal manera que empezó a comerle los morros de forma impulsiva y animal. Agarrándola de la mano se metieron en una ducha. Lucia desvistió a Andrea mientras la besaba y ésta notaba que se corría de placer. Ambas desnudas se besaron cada poro de la piel, se masturbaron mutuamente y gimiendo al unísono llegaron al orgasmo.

    Esa misma tarde se fueron juntas a casa de Andrea con idea de cenar juntas. Al entrar en la casa ambas se abrazaron y ese mínimo contacto provocó que se desearan de nuevo y sin poder ni querer contenerse, comenzaron a acariciarse despacio, con caricias suaves, hasta que Andrea la besó en los labios. Fue entonces cuando Lucía perdió el control y comenzó a besarla con pasión. Una intensa tensión comenzó a recorrer todo su cuerpo y metiendo la mano por debajo de la ropa de Andrea notó sus pezones erectos bajo el sujetador de encaje. La tensión se trasladó a su sexo, y se sintió empapada y con el clítoris tan erecto que casi le dolía.

    Estaba a punto de llegar al clímax sólo con tocar a esa mujer, una completa desconocida hacía unas horas. Andrea comenzó a desvestirla con ansía, quería devorarla, comer su coño y saborear cada fluido. Se tumbaron en el sofá del salón. Ambas se deseaban, muy excitadas, rozando sus cuerpos con movimientos rítmicos, jadeantes y Lucía, gimiendo de placer, nota cómo todo su cuerpo late.

    Andrea chupa su coño, lame su clítoris erecto, la desea y se lo dice entre jadeos, mientras Lucía se corre nuevamente en su boca, completamente descontrolada tiene un squirt brutal y presa de lujuria besa a Andrea, sus lenguas se entrelazan, besa sus tetas y recorre con su lengua sus erectos pezones mientras escucha la respiración entrecortada de su amada.

    Baja con su boca hasta el pubis, chupa su vulva, masajea su clítoris con sus labios, mientras con un dedo recorre todo su sexo húmedo, chorreante de fluidos. Comienza a follarla con dos de sus dedos que entran y salen con pericia (¡ella sabe que eso le encanta!). Andrea gime y pide más, mientras se arquea y disfruta su orgasmo…, ese que llevaba meses deseando tener.

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  • Confesiones de una mujer casada (1)

    Confesiones de una mujer casada (1)

    Buenas a todos los que van a leer mi relato mi nombre es Diego estoy casado con Lucia Teresa una hermosa mujer, delgada de buenos pechos y un trasero bastante provocativo. De 1.60 de alta, ojos negros grandes. Cabello castaño largo, su forma de ser es coqueta, alegre, rumbera. ya llevábamos casi cinco años de casados.

    Todo comenzó con el paso de los días éramos muy activos sexualmente y nos gustaba ver películas porno, fantaseábamos viéndolas, comentando que nos gustaría, en varias oportunidades que veíamos tríos de dos hombres y una mujer ella se excitaba imaginándose a ella en esas, entonces eso calentaba más el ambiente y yo le preguntaba si ella lo haría y me contestaba que si y yo la incitaba a hacerlo y terminábamos en un orgasmo extraordinario.

    Resulta que para un cumpleaños de ella nos fuimos a celebrárselo los dos a un sitio de rumba que esa noche ella era la reina y que quería complacerla en lo que quisiera, el sitio queda en las afueras de la ciudad de nombre aguapanelas es una estructura grande en madera y muy concurrida, usan disjokeys y animadores para alentar y animar a la gente a bailar. Es así como llegamos nos hicimos en la barra porque las mesas todas estaban ocupadas por grupos grandes, pedimos ron y agua, bailamos varios discos, y la bulla empezó, haciéndonos gritar bailar con más alegría y empezaron con el cambio de pareja.

    Note como ella miraba mucho a una mesa en donde habían varios caballeros y en varias oportunidades la vi sonriendo muy coquetamente, ella trataba de disimular, pero era evidente que le gustaba a alguien de esa mesa, no me disgusto al contrario deje que las cosas pasaran. Volvimos a bailar y hubo intercambio nuevamente de parejas y ella busco a uno de los caballeros de la mesa a mi me toco una morena preciosa y muy buena bailarina. Volvimos a cambiar todos pero mi mujer seguía con el mismo.

    La ronda de música paro unos minutos y ella recostada contra una viga de madera seguía hablando con el caballero, él la tenía abrazada de la espalda y ella también, y su otra mano agarradas ella se suelta para acomodarse la blusa y vuelve a agarrarle la mano, se sonríen bastante luego veo que ella lo vuelve a soltar la mano y esta vez coloca su brazo en su pecho y luego lo abraza ya con los dos brazos alrededor de su cintura hay estuvieron cerca de 10 minutos que fue el receso de la orquesta, volvió la música y mi mujer se bailó toda la tanda con aquel, salsa, merengues, cumbias y el vallenato que fue en donde la vi muy pegadita como decimos acá en Colombia amacizados.

    Fui al baño y cuando regrese no los veía, salí a la calle a fumarme un cigarrillo, al regresar la vi salir del baño se me acerco muy contenta y bailando.

    -Hola como estas hace rato no te veía.

    Le digo, se sonríe y me abraza.

    -hay que cansancio papi, me dice.

    -Bien preciosa ¿te estas divirtiendo?

    -Si papi todo muy rico.

    -Ha que bien a eso te traje mi amor, a que te diviertas.

    Nos dimos un beso y se toma el trago de su copa.

    Vuelve la música a sonar pero esta vez resulta que es otros de los caballeros quien se acerca a sacar a mi mujer a bailar ella accede levantándose de la butaca y van a la pista perdiéndose en el tumulto. La veo caminar moviendo sus caderas en su vestido apretado y de minifalda intermitentemente mi mujer se pierde en el tumulto, es bajita bailan varias piezas la veo muy sonriente y conversadora al final está sonando un vallenato romántico, alcanzando a ver como ella le acaricia el cuello y sus mejillas se rozan y él la aprieta contra él. Se sueltan de la mano y se abrazan.

    La música continua varios discos bailan y al terminar la ronda en un vallenato la pista se despeja los veo besándose. El otro caballero se les acerca, salen de la pista a un costado, mi mujer sigue abrazada por la espalda mientras escuchan lo que el otro les dice, veo a lucia sonriendo y moviendo la cabeza de arriba a abajo como afirmando algo, ella lo besa prolongadamente y se suelta, mirándome como si estuviera cogiendo fuerza para algo. Veo que su pecho se expande y comienza a caminar hacia mí.

    Le sirvo un trago se lo ofrezco y de una se lo toma. Me pide otro se lo sirvo.

    -¿qué pasa mami algún problema?

    -No papi todo lo contrario. Guau que calor está haciendo.

    Se ventiló moviendo la blusa y tocándose la piel con el dedo índice y pulgar.

    -Papi tú me dijiste que hoy me podía divertir como yo quisiera

    -Si claro

    -Espero y no te vayas a enojar esto lo hemos hablado mucho en la cama fantaseando y hoy quiero que esa fantasía se haga realidad.

    -¿Como así mami que me estas queriendo decir?

    -Ariel y Gustavo me están invitando a su apartamento y yo me voy a ir con ellos.

    -¿Pero si vinimos los dos a celebrarte tu cumpleaños y me vas a dejar acá botado? Por irse con esos tipos.

    -Si y espero no vayas armar tremendo lio acá por favor compórtate, que solo voy a tomarme unos hijueputas tragos y… a tener relaciones sexuales. Recuerda marica cuando estamos en plena faena sexual y tú me autorizas a hacerlo o es que se te olvidó

    -Si claro que me acuerdo pero no era lo pensado para hoy.

    Mientras tanto ella se estaba alistando agarro su cartera.

    -pues papi de malas. Nos vemos mañana en la casa.

    Y así salió de la taberna abrazada de los dos caballeros quienes se iban a dar un banquete de sexo con mi esposa, dejándome dos sentimientos encontrados, rabia y una especie de corriente que sentía en mi estómago. No quise detenerla, no quise humillarme, calladamente me tomé los dos últimos tragos de la botella y pedí que me pidieran un taxi, para irme a la casa, mi hija no estaba se había quedado donde la tía.

    Me desvestí metiéndome a la ducha para refrescarme, pensando e imaginándome a mi mujer desnuda, teniendo sexo oral, con los dos cogiéndola tal y como en las películas xxx. Apague las luces, me acosté y me masturbe por varios minutos, no podía dejar de pensar en Lucia, ella sola con dos completos desconocidos, así como si nada, como tan normal para ella, como quien dice no hay problema.

    Por fin pude dormirme, al despertarme eran las 11 de la mañana y Lucia no había llegado. Me levanté me vestí y me fui por la niña. Al regresar Lucia nada que llegaba. Ya me estaba preocupando, le marque al celular y no me contestaba. Al fin a las 8 de la noche llego, con su típica sonrisa, Pamela sale a saludarla.

    -Hola mi niña hermosa.

    Lucia la levanta en sus brazos, Pamela estaba muy pequeña todavía de tres añitos. Me les acerco besándola y abrazándola.

    -Estaba preocupado mami no llegabas y mil cosas me imaginaba.

    -Ahí papi discúlpame pero se me descargo el celular y no lleve el cargador.

    -¿y cómo te fue?

    Lucia bajo al piso a la niña quien siguió jugando con sus muñecas, caminamos a la cocina y al parar ella se voltea y me dice al oído:

    -Papi…. pasé una noche espectacular, tuve muchos orgasmos.

    Nos besamos apasionadamente la levante sobre el mesón.

    -¿Entonces te gusto?

    -¿Gustarme? No ¡Me encantó! Papi fue una noche inolvidable, el estar en ese apartamento totalmente desnuda con esos dos caballeros desconocidos me excitaba tanto que deje que las cosas se dieran, me colocaron en todas las poses, sentir sus vergas entrando y saliendo de mi cuerpo, sintiendo rozar mis paredes vaginales y anales y déjame agregar que bien dotados si estaban, fueron más de 4 horas de placer infinito, mu cuerpo temblaba con cada follada, sentirlas entrar y salir dentro de mí fue la experiencia más excitante de mi vida.

    Yo estaba que volaba escuchándola, mi verga estaba tan dura que me dolía y ahí en la cocina tuvimos sexo desenfrenado terminando en un orgasmo múltiple entre los dos.

    Lucia estaba súper cansada apenas comió un sándwich que le prepare y se quedó dormida.

    Yo ya estaba tranquilo mi mujer estaba en casa descansando. Pero lo bueno venia al otro día cuando Lucia me confiesa muchas cosas que no tenía ni idea.

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  • Dejé preñada a mi tía la primera vez que lo hicimos

    Dejé preñada a mi tía la primera vez que lo hicimos

    Todo empezó estando yo cursando mis estudios en la universidad y por el tema de distancia me quedaba en casa de mis tíos Ángel y Rosa en su casa de lunes a viernes. Mi tío, hermano mayor de mi madre era camionero y se encontraba de viaje y su esposa (mi tía Rosa) estaba sola en casa con sus hijos que aún eran muy pequeños, tenían 7 y 5 años de edad que puedo decirles, mi tía a sus muy treinta y pocos años estaba como decíamos en esos años para toma pan y moja y era eso lo que llevaba yo tiempo deseando, mojar, para que nos entendamos follarla, pero no sabía cómo tirarle los tejos insinuarme sin que pudiera ofenderse, enfadarse y contárselo a mi tío y entonces se podía liar.

    Yo hacía unos meses que los oía cuando el volvía de algunos de sus viajes por Europa discutir por las noches en la alcoba (habitación). Una de los noches salía del baño y los oí discutir y como mi tía le decía ”siempre igual, siempre estas cansado y no tienes ganas y estoy jarta, cansada”, “algún día cuando vuelvas no vas a poder entrar por la puerta”, refiriéndose a que le iba a poner los cuernos.

    Mi tía intentare describirla es bastante guapa de cara, tiene un bonito cuerpo a pesar de los dos embarazos casi seguidos se podría decir también que está muy buena, vamos más que follable, un hermoso y redondito culo, unas generosas tetas, (pechos) algo descolgados debido a haber amamantado a las dos criaturas, pero que se le pueden apreciar bastante duritas, en fin, que desde hacía tiempo me pajeaba pensando en ella.

    Cuando mi tío estaba de viaje por las noches cuando me iba a la cama, a la habitación que ocupaba y que daba pared con pared con la suya me comían los demonios imaginarme en su cama desnuda sola, la enorme fuerza que tenía que hacer para no levantarme y meterme en su habitación y estar follándola hasta dejarla agotada, pero eso solo eran fantasías, no me atrevía a dar el paso sabiendo que ella estaba falta de sexo y se masturbaba por las noches, la oía y eso me ponía cardiaco teniendo que masturbarme yo también.

    Todo empezó cuando un día al salir de la Uni, (universidad) mi tía me llamo al móvil para decirme que ese día volviera pronto a casa porque tenía que ayudarla a hacer unas tareas (cosas) que no podía ayudarle a hacerlas a mi primito al ser muy pequeño.

    Cada día cuando salía de la universidad con algunos compañeros nos íbamos a un lugar de encuentro de chicos y chicas de nuestra edad y no volvía a casa hasta ya de noche a la hora de la cena y meterme en la cama ya que al día siguiente tenía que madrugar para coger el tren hacia la universidad.

    Yo sabiendo que mi tío estaba de viaje y se encontraba sola me emocioné al pensar que a lo mejor se podía dar esa ocasión que tanto estaba deseando y poder insinuarle lo que llevaba tiempo deseando, de poder estar a solas con mi tía, aunque era consciente que era bastante difícil poder insinuarme a ella sin que se ofendiera, pero porque descartarlo.

    Cuando llegué mi tía me abrió la puerta, andaba vestida de una manera que solo echarle un vistazo (verla) note como la polla (pene) se removía dentro de los pantalones me imaginaba lo placentero que sería poder follármela algún día. Primero mientras ella terminaba algo que estaba haciendo ayude a mi primito con las tareas del cole, él estaba en primaria yo ya estaba en la Universidad estudiando Ingeniería.

    Terminé de ayudarle con la tarea a mi primito, aún recuerdo que era una tarea en inglés y fue por eso que mi tía me llamó porque sabía que yo hablaba bastante bien el inglés.

    Mi tía se quedó hablando conmigo, yo no podía disimular y la vista se me iba sin que pudiera evitarlo a su escote o a sus piernas que por la obertura de la bata se divisaba parte de sus nalgas, ella lo notó y se me acercó y me dijo:

    Ella: ¿Que te pasa? he notado que últimamente no dejas de mirarme las tetas, me miras de una forma muy atrevida.

    Yo: Lo se tita, perdóname, pero es que estas tan guapa y sexy con esa batita que no puedo evitarlo.

    Se empezó acercar a mí, yo no sabía que hacer, mirándome a los ojos tan cerca que sentía su aliento en la cara.

    Ella: Crees que no he notado tus miradas, eso no está bien, soy tu tía.

    Me agarró la cara y me dio un pico (beso), en la boca, yo no podía creer, mi tía me había besado en los labios y eso me envalentonó.

    Yo: Tita, ¿Qué os pasa al tito y a ti que siempre estáis discutiendo?

    Ella: Bueno son coas de matrimonio.

    Yo: Cosa de matrimonio, si amenazaste la otra noche con ponerle los cuernos.

    Se me quedo mirando muy seria unos segundos antes de responder.

    Ella: ¿Y tú como sabes eso?

    Yo: Pues porque os oí discutir y como se lo decías.

    Ella: ¿Es que nos espías?

    Yo: Noo, claro que no tita, fue accidental, esa tarde había bebido unas cervezas y cuando llevaba un rato en la cama me levanté a mear (hacer un pis) y cuando sali del baño os oí discutir y como se lo decías, además de otras coas.

    Entonces mi tía se quedó muy seria mirándome y se le puso la cara triste y los ojos llorosos.

    Ella: Tu tío últimamente está muy raro, cuando vuelve del viaje solo duerme y los ratos que no duerme se va al café con los amigos, vuelve tarde jarto de copas, y se pone a dormir, hace mucho tiempo que ni me mira. Desde que tuve la niña se pueden contar con una mano las veces que hemos hecho el amor (follado).

    Aquellas palabras me dieron pie a que debía aprovechar el momento bajo en el que se encontraba mi tía, podéis pensar que soy un aprovechado, pero era tanto el deseo que sentía hacia ella, tantas las pajas (masturbaciones) que me hacía pensando en poder meterme en su cama y follármela que pensé no debía de dejar pasar ese momento.

    Yo: No puedo creérmelo, ¿estás pensando que mi tío te engaña, que va con otras mujeres?

    Ella: Pues a ver si no, ¿tu estarías tanto tiempo durmiendo con una mujer como yo sin hacer nada?

    Aquella pregunta me cogió de sorpresa y me costó un poco encontrar una respuesta que ella no se ofendiera y se enfadara.

    Yo: No puedo creerlo, ¿qué hombre teniendo una mujer como tu podría pensar en otra mujer? Que jardinero buscaría regar otro jardín teniendo el más bonito, con unas flores tan hermosas. Perdóname tita pero no se explicarlo de otra manera, a lo mejor mis palabras pueden sonar mal, pero yo no podría, regaría ese jardín varias veces cada noche.

    Se me quedo mirando y pensé que me iba a echar la bronca por mi descaro.

    Yo: Noo, noo, quiero decir a la mujer que estuviera conmigo.

    Ella: Jajaja, varias veces, menos lobos caperucita.

    Era una frase que se usa mucho para decir cuando entiendes que la otra persona está exagerando.

    Yo: Porque dices eso tita.

    Ella: Porque los hombres habláis mucho y morís por la boca, a la hora de la verdad, de la mitad sobra otra mitad jajaja.

    Vivió a reírse.

    Yo: Tita, no todos los hombres somos igual, como tampoco son igual todas las mujeres en ese aspecto, algunas se conforman con una sola regada y otras necesitan más de una.

    Ella: ¿Y tú de cual eres?

    Debido al nerviosismo de la conversación no entendí su pregunta.

    Yo: ¿De cual soy qué?

    Ella: Pues de lo que estamos hablando, ¿te has metido en muchos jardines a regar?

    Me pensé la respuesta, la verdad era que no había estado con muchas, pero si con alguna. Me quede pensando la respuesta y ella añadió.

    Ella: Jajaja, Uy si tu tío nos viera por un agujerito y estuviera escuchando la conversación jajaja.

    Yo: Bueno somos dos personas mayores que podemos hablar de todo ¿noo?

    Ella: Yaa, pero no es una conversación muy normal entre tía y sobrino o al revés ¿no crees?

    Yo: En este momento solo somos un hombre y una mujer queee…

    Ella capto lo que por pocos y me escapa.

    Ella: Que, que, que ibas a decir.

    Me dijo con una amplia sonrisa, aquello era una provocación y no deje pasar la ocasión.

    Yo: Noo, nada tita, que no me vendría mal compartir los estudios con algo de jardinería jajaja.

    De nuevo su mirada, su sonrisita era más que insinuante.

    Ella: Vamos a ver sobrino, vamos a aclarar las cosas, ¿estás pensando lo que yo creo que estás pensando?

    Tarde unos segundos en procesar la respuesta al trabalenguas.

    Yo: Bueno no sé lo que tu piensas que crees que yo estoy pensado si no me lo cuentas.

    De nuevo se hizo un silencio, esta vez fue ella la que dejo pasar unos segundos antes de responder.

    Ella: Yo pienso que tú estás pensando meterte en un jardín a hacer algunas horas extras de jardinero, ¿me equivoco?

    Me quede sin saber como responderle para que mi respuesta no sonara grosera y mal sonante.

    Yo: Bueno no, a ver si me sé explicar, cuando uno se encuentra delante de un jardín mal cuidado, dejado de la mano de Dios y necesita cuidados y que lo rieguen de vez en cuando, ¿quién no se ofrecería a ayudar?

    Durante unos segundos que me parecieron una eternidad nos quedamos mirando a los ojos, supongo que por la cabeza de mi tía debieron pasar miles de pensamientos, por la mía solo una, abrazarla y besarla, pero no me atrevía a dar el paso y fue ella la que lo dio. Se me acerco, me cogió la cabeza con sus manos, acerco sus labios a los míos y volvió a besarme, pero esta vez no fue un pico fue un morreo en toda regla. Cuando paramos de besarnos mi tía de nuevo mirándome con a los ojos encendidos por el deseo me dijo.

    Ella: Tu eres muy pillo, ¿y estás pensando en jardín prohibido verdad?

    Yo: Bueno las prohibiciones las pone siempre el dueño del jardín.

    Ella: ¿Si yo te dijera que podría pedirte que fueras mi jardinero e hicieras algunas horas extras sin que se enterara nadie que pensarías?

    Yo: Que sería el jardinero más afortunado del mundo y me dejaría la vida por cuidarlo lo mejor posible.

    Ella: ¿Pero tú te has metido ya en algún jardín sin salir trasquilado, te atreverías a intentarlo?

    Yo: Cuanto la dueña del jardín me lo pidiera.

    Ella: Pero eso sí, eso tiene que ser un secreto, no debe saberlo nunca nadie sería peligroso que alguien se enterara.

    Yo: El refrán dice que en boca cerrada no entran moscas, mi boca estaría sellada, nunca saldría una palabra de mi boca.

    Le dije volviendo a besarla, esta vez fui yo el que tomó la iniciativa.

    Cuando dejamos de besarnos se quitó la camisa y me dejó al descubierto sus pechos cubiertos por un bonito sujetador, se lo quitó también dejando al descubierto sus tetas bien hermosas y muy generosas de tamaño que desde hacía tiempo yo deseaba ver y poder acariciar. En ese momento me sentía en otra galaxia, no sabía que hacer, por donde empezarme quitó mi camisa y empezó a besarme por el pecho, luego yo la besé nuevamente en la boca y dirigí mis manos hacia su entre pierna acariciando su sexo por encima de las bragas.

    Me cogió de la mano y me llevo hacia su habitación, cerramos la puerta, se desprendió de la batita dejándola caer al suelo, se bajó las bragas y quedó ante mis desorbitados ojos como Dios la trajo al mundo, desnuda por completo, yo no lo podía creer, el sueño que llevaba tantas noches reproduciendo en mi memoria mientras me masturbaba se estaba haciendo realidad.

    En ese momento mi polla (pene) estaba que no me cabía en los pantalones, me dolían hasta los huevos (testículos) de la excitación, me desabrochó y bajó el pantalón, se notaba mucho la erección en los calzoncillos, puso su mano sobre el bulto y lo apretó con delicadeza, me los bajó liberando mi polla de su encierro que salto como si tuviera un muelle quedando en ángulo recto a mi vientre, tenía el capullo (glande) amoratado de la excitación.

    Mi tía se le quedó viendo y me dijo:

    Ella: Guau sobrino, que polla, (pene) más grande tienes, tu tío no la tiene ni la mitad de grande, que hinchada (gorda), como me va a llenar el coño, la de tu tío desde que tuve la niña casi ni la noto las pocas veces que lo hemos hecho. Sobrino me excita tu polla, me gustaría darle unas chupaditas, siempre he tenido ese deseo y nunca lo he hecho, ¿me dejas chupártela un poquito antes de meter esta hermosura en mi coño?

    Nos tumbamos en su cama, me la empezó a mamar como toda una experta, no lo podía creer, me trasportaba a la gloria sus mamadas y sus caricias en los huevos (testículos), con los ojos cerrados veía estrellas de todos los colores. Aquello no podía ser verdad, llegue a pensar que era un sueño y que de un momento a otro iba despertar mi tía me estaba mamando la polla en su propia cama.

    Sentía que me iba a vaciar, correr de un momento a otro al notar como se me encogían los huevos (testículos) y se lo dije, entonces dejo de mamármela, y me dijo:

    Ella: Noo, primero quiero que te corras dentro el coño, (vagina), luego si es verdad lo que decías que aguantas más de una vez podrás correrte en mi boca, pero primero quiero sentir tu leche (semen) dentro mi coño (vagina).

    Yo: Vale, está bien tita, pero no voy a aguantar mucho, es tanto lo que te deseaba, tantas las pajas que me he hecho pensando en que llegara este momento que mi polla está a punto de explotar.

    Le dije, tumbado boca arriba en la cama.

    Ella: Pues vas a tener que aguantarte, como me dejes a medias te corto los huevos (testículos).

    Se puso encima de mí, pasando sus piernas a cada lado de mi cintura, con una mano dirigió la punta de la polla entre los gruesos, calientes y húmedos labios vaginales, se fue dejando caer manteniendo los ojos cerrados y mordiéndose el labio inferior con el superior de placer hasta introducírsela hasta el fondo y los testículos quedaran aplastados contra su sexo, “ufff, sobrino que placer más bueno, me voy a mear de gusto”.

    Sentir mi polla dentro del coño de mi tía esa primera vez fue algo inexplicable con palabras.

    En aquella postura no me podía mover, así que la cogí de la cintura y la volteé quedando yo encima de ella, abrió las piernas lo más que podía para que la penetración fuera al máximo, solo quedaba fuera de su coño los testículos.

    Empecé a moverme, a embestirla con fuerzas, de nuevo mi mente comenzó a pensar que aquello no podía ser verdad.

    Los jadeos y gemidos de mi tía iban en aumento a cada embestida que le daba.

    Ella: Ahhh sobrino, que bien lo haces, que bien follas, no pares, no pares sigue, sigue dándole fuerte a tu tita, más, más dame fuerte, métela más, mas, toda, toda, la quiero toda, esta polla es mía, mía solo para mí.

    Decía entre fuertes jadeos escapando sonidos ahogados de su garganta, ella mantenía los ojos cerrados, se retorcía de placer, de pronto empezó a gemir más fuerte, yo la seguía embistiendo, mi polla estaba entrando en lo más profundo de su cuerpo ambos jadeábamos y casi gritábamos, gemíamos, ahhh, ahhh, mi tía casi gritaba y tuve que taparle la boca para que no la oyeran.

    Ella: Fóllame, fóllame, ah, ahhh, masss, masss, ayyy, ahhh, que bien que lo haces, yaa, yaa suéltala, suéltala, córrete conmigo, córrete en mi dentro mi coño (vagina) sobrino, córrete en mi coño, córrete, échame la leche, vacíame los huevos, toda, toda, la quiero toda para mí, venga esa leche quiero sentirla.

    Oyendo los jadeos y gemidos de mi tía me deje llevar, sus gritos, sus resoplidos me excitaron aún más y empecé a embestirla con más rapidez y con más ganas, entonces pase mis manos bajo la cintura, creo que mi polla golpeaba en el fondo de su coño.

    Yo la miraba y veía como se mordía el labio por no gritar la embestí aún con más fuerza agarrándola por la cintura cuando de pronto sentí como no podía aguantar más y el semen fluía de mi polla a grandes chorros, ambos nos vinimos, (corrimos) al mismo tiempo y soltando profundos gemidos de placer, ninguno de los dos éramos conscientes que nos podían oír mis primitos, lo más seguro es que esos gritos lo oyeron, de la punta de mi polla (pene), el semen salía a chorros dentro de su caliente y húmedo coño (vagina) que quedó inundada de semen, vi la cara de placer de mi tía al sentir los chorros de semen golpear en las profundidades de su coño (vagina).

    Ella: Me lo has dejado repleto sobrino, he sentido como el chorro de un grifo dentro de mi coño, cuanta leche tenías guardada para mí.

    Mi tía cerró sus ojos y dijo:

    Ella: Aaaah, es el mejor polvo de mi vida sobrino.

    Yo sentía como el semen seguía saliendo a borbotones por la punta de mi polla (pene). Después de unos minutos de descanso para que las respiraciones y las pulsaciones del corazón fueran volviendo a la normalidad ambos nos miramos empezamos a sonreírnos siendo conscientes de lo que había pasado entre nosotros y quedamos en que se repetiría, en su cama me quedé a dormir esa noche y fue la primera vez que dormí toda una noche con una mujer. Esa noche lo volvimos a hacer dos veces más, fueron tres polvos los que le eche a mi tía esa primera noche.

    Mi tío se encontraba muy lejos por lo que nunca se daría cuenta. Ese fue sino el mas, uno de los más felices de mi vida, créanme. No me lo creerán, pero al mes siguiente no le vino la regla (periodo), (menstruación) a mi tía. Un día cuando llegue de la universidad mi tía me dijo muy sonriente.

    Ella: Vamos a ser padres.

    Me dijo que las dos últimas semanas se había sentido mal y que había ido al médico a hacerse unos análisis al hospital y resulta que estaba embarazada.

    Yo: Pero tita, otra vez, ya tienes dos hijos.

    Me miro a los ojos muy ilusionada, y me dijo, pero esta vez que el bebé era mío, le pregunté como lo sabía si también lo había hecho con mi tío y me respondió que eso una mujer lo sabe por las cuentas, que se quedó preñada (embarazada) la primera vez que lo hicimos, la noche que dormimos juntos.

    Me entro el canguelo al oírla con tanta seguridad, No lo podía creer, yo les iba a dar un hermanito a mis primitos, ese bebé era hijo mío, me sentía feliz por una parte y por otra sentía miedo, si mi tío sospechaba que era yo la que la había embarazado que podía pasar.

    Me afligí, sentí miedo, porque imaginaros que sospecha, pero según me dijo mi tía, él aun no sabía que mi tía estaba embarazada de dos meses, pero ella muy astuta me dijo que a vuelta del segundo viaje, ya sabiendo que estaba preñada de mi hizo el amor con mi tío según me contó pasado un mes le dijo a mi tío que había vuelto a quedar embarazada y mi tío ingenuo se había creído que era hijo de él, pues, no se imaginaba lo que llevaba pasando desde hacía un tiempo entre mi tía y yo, seguíamos haciendo día sí y otro también siempre que él estaba de viaje, incluso no estando, aunque no podíamos dormir juntos lo hacíamos cuando e marchaba al café por las noches.

    Ya pasaron los nueve meses, ya nació el niño antes de lo previsto, cosa que puede ser normal sino hay sospechas y mi tío nunca sospechó de nosotros y todos contentos con el bebé, mis primitos estaban más que contentos con su nuevo hermanito, mi tío con su nuevo hijo, y toda la demás familia igual. Esto quedó como un secreto entre mi tía y yo, y lo será por siempre, ese niño es mi hijo, lleve o no lleve mi apellido, lo sabemos su madre y yo. Si aquella noche mi tía no me hubiera dejado correrme dentro de su coño no hubiera nacido, pero fue su voluntad y deseo que lo hiciera y nacido el bebé, yo quiero mucho a mi hijo, aunque no pueda decírselo y siempre estaré pendiente de si mi tía me necesita para algo.

    Durante varios años seguimos manteniendo relaciones sexuales, pero tomando precauciones, no era cuestión de aumentar más la familia, aunque si lo hubiéramos hecho estoy seguro que mi tío ni se hubiera dado cuenta.

    Espero les haya gustado.

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