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  • Mi hijo, mis bragas y yo, una madre caliente

    Mi hijo, mis bragas y yo, una madre caliente

    Me llamo Olivia tengo 38 años, hace 5 años me divorcie por culpa de una infidelidad de mi pareja, con él tuve a mi hijo Luis el cual me quedé con la custodia.

    Paso a describirme un poco, mido 1.76, tengo el cabello castaño oscuro, piel blanca aunque me gusta broncearme, ojos verdes, mis tetas son operadas ya que no tenía mucho y mi ex-esposo me pagó la operación, voy al gimnasio 4 veces por semana para mantenerme en forma, cadera ancha con un buen trasero y piernas tonificadas, me gusta lucir mi cuerpo usando playeras de tirantes, jeans ajustados, lucir sexy pero sin llegar a lo vulgar.

    Mi hijo es estudiante, se parece a su padre pero saco a mí los ojos verdes, es un poco tímido pero ha tenido 2 novias y juega en el equipo de fútbol del barrio.

    Esta historia comenzó hace 2 semanas.

    En casa tenemos un cuarto de lavado donde están 2 canastas de ropa sucia, una para mí y otra para mí hijo, aquel domingo me desperté a eso de las 9:30, salí de mi habitación y cuando me dirigía hacia la cocina observé que mi hijo salió de dicho cuarto, lo saludé y pude notarlo un poco nervioso y algo sudado, en ese momento no le di importancia, le di los buenos días y me fui a preparar mi café, después mi hijo se despidió para ir a su entrenamiento de fútbol.

    Un poco menos de 2 horas después me dirigí a lavar la ropa pensado que mi hijo también habría dejado la suya en la mañana pero encontré su bote vacío, se me hizo raro, tal vez él ya había lavado antes y no me di cuenta.

    Cuando me dediqué a separar la ropa interior de las demás vi que mi braga rosa que había usado ayer estaba manchada, no entendí que era, la observé pero me dio igual y la puse a lavar, el día transcurrió con normalidad.

    Dos días después, era por la mañana, mi hijo estaba en la universidad, yo terminé de desayunar y me dispuse a lavar la ropa deportiva de Luis porque mañana tenía clases de educación física, entro al cuarto, puse su pantalón y playera a lavar, cuando iba saliendo me di cuenta que mi pantie blanca que había usado hace dos días estaba hasta arriba del resto de prendas, era ilógico ya que había usado más ropa los días después y no tenía porqué estar arriba del todo, cuando fui a revisar me di cuenta que tenía una mancha impresionante, aún estaba húmeda, cuando la abrí apareció un hilo de un líquido pegajoso, me quedé en shock, inmediatamente pensé «es semen», un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, el único hombre en casa es mi hijo, solté la prenda, fui a la lavarme las manos ya que había quedado semen en mis dedos, durante todo ese momento estuve pensado, mi mente comenzó hacer mil preguntas, recordé la braga rosa manchada hace unos días, ¿Cuánto tiempo llevara haciéndolo y yo no me he dado cuenta? Sentía el estómago lleno de lo nerviosa que estaba.

    Me tranquilice un poco, fui a la computadora y busque en internet «Mi hijo se masturba con mis bragas», ilusa pensando que encontraría foros con preguntas de madres que les había pasado lo mismo, abrí sin darme cuenta varias páginas que contenían relatos eróticos y otras vídeos porno.

    Comencé leyendo el relato pensando que sería un escrito de una madre que le sucedió lo mismo y mostraría la solución o al menos en los comentarios le pondrían consejos, pero no, aquello hablaba sobre que la madre se había excitado y había terminado follando con su propio hijo, al principio me dio repulsión, lo cerré y abrí otra página, encontré lo mismo, lo termine de leer pero me sentí de diferente forma, comencé a sentir cosquillas en mi coño ¿Que me estaba pasando? Finalmente abrí una página pero esta vez era un video porno que fue la gota que derramó el vaso, trataba sobre un hijo que entraba al cuarto de su madre, agarraba del cajón una braga y se ponía a olerla y masturbarse, después lo descubría la madre que se enojó al principio pero al ver el tamaño de la polla, se calentaba y terminaba cogiendo, tenía 5 años sin tener sexo aunque me masturbaba algunas veces, pero ese vídeo me hizo excitar de una manera que nunca había sentido, baje mi pijama y comencé a tocarme, estaba muy mojada, mientras lo hacía pensaba ¿De qué tamaño la tendrá mi hijo? ¿Le excitare tanto?

    Gracias a Dios que estaba sola en casa porque comencé a gemir fuerte, muy cachonda me había puesto, mis piernas totalmente estiradas, mis dedos salían y entraban, se oía como mis jugos chapoteaban dentro, unos minutos después solté el mejor orgasmo que he tenido en mi vida, puff, quedé agotadísima, parecía que había hecho ejercicio, estaba toda sudada, descanse un momento y me dispuse a limpiar porqué hasta el piso estaba mojado.

    Me puse a reflexionar ¡Me había masturbado pensando en mí hijo! me comencé a sentir muy mal ¿Que estaba haciendo? Era una depravada, era una locura lo que hice.

    Pasaron las horas y llegó mi hijo de la universidad.

    Me costaba verlo a la cara, estaba nerviosa, me dijo ¿Te ocurre algo? Solo respondí con un «No, nada», terminé de hacer mis labores y me fui a mi cuarto a ver una película, llegó la noche, aún sintiéndome extraña pero más tranquila prepare la cena, terminamos y me fui a acostar.

    En mi cama volvió a mi mente todo lo ocurrido.

    «Entiendo a mi hijo, tendrá las hormonas de arriba a abajo, ¿Pero yo?»

    Ya eran las 12 y no conseguía dormir, agarre mi laptop para ver Facebook pero me aburrí, puse Google me quedé mirando a la pantalla ¿Lo busco o no? Sentí mariposas en el estómago, respire profundo y escribí «Relatos eróticos mi hijo huele mis bragas» abrí unas 6 pestañas y comencé a leerlos, parecía que tenía fiebre porqué me puse demasiada caliente, mi mano bajo a mi entrepierna y fue un no parar, con mi otra mano tapaba mi boca evitando que mis gemidos se escucharán, terminé de correrme, la cama estaba mojada y mis bragas aún más, en ese momento las vi y me imaginé a mi hijo echando su semen en ellas, oliéndolas, con el sabor del coño de mamá, salir de mi habitación sin hacer ruido y fui a dejarlas en el cuarto de lavado, volví con una sonrisa esperando que fuera de mañana y ver como habían quedado.

    Al otro día, una vez que mi hijo ya no estaba fui a ver cómo estarían mis braguitas, de seguro se sorprendió de los mojadas y el olor fuerte que tendría, las observé y había una gran cantidad de semen como nunca antes las había visto, las tomé y comencé a olerla, aquella combinación de mis jugos y su semen me volvió loca, sin darme cuenta comencé a lamerla, saboreé aquel sabor que hace años que no probaba, me baje mi pijama y la pasé por mi coño, me metía los dedos mientras la olía, decía en voz baja:

    – Así hijo, métemela, uff qué rico…

    – ¿Te encanta oler las bragas de tu madre?

    – ¿Te encantaría follarte a la putita de tu madre?

    Volví a explotar en un maravilloso orgasmo, estuve cachonda todo el día, cuando llegó mi hijo noté como me observaba más, de seguro se imaginó porque mis bragas estaban tan mojadas.

    Después de dos semanas lo sigo haciendo, cada día dejándole mis bragas cada vez más y más mojadas, a veces ni siquiera se espera al otro día, dejo mis bragas por la tarde y le aviso que voy a salir de casa, cuando vuelvo ya están rellenas de su leche.

    Y esto ocurrió ayer:

    Por la noche iba dejarle mis bragas en el cesto pero cuando fui escuché ruidos que provenían de ese cuarto, me acerque y comencé a escuchar la voz de mi Luis y el sonido típico de que se estaba pajeando, pegue el oído en la puerta y en voz baja mi hijo decía:

    – Dios, que puta eres mamá.

    – Como me gustaría follarte todo el día, zorra.

    – Como te mojas.

    – Vaya tetas que tienes, oh así, sigue chupándola.

    En ese momento ya me había bajado mi short que traía y me estaba tocando oyendo a mi hijo tratarme como su puta, imaginándome como estaría su polla de lubricada, no dure ni un minuto y me corrí, se escuchó como un pequeño chorro cayó en el piso de madera, se dejó de escuchar a mi hijo y rápidamente lo más sigilosa posible me fui a mi habitación, no sé qué habrá pensado mi hijo, de seguro al salir vio que el piso estaba mojado.

    Hoy actuó un poco raro, ¿ya sabrá de mis intenciones al dejarle mis bragas todas mojadas? Estoy muy nerviosa.

    Solo a esto me he atrevido, follar con él como en los vídeos porno me parece algo excesivo pero tal vez de lo cachonda que me pone está situación llegue a pasar algún día, ya que se nota que los dos lo deseamos, pero no lo sé, mientras a seguir jugando este juego.

    Favor de valorar el relato, se agradece mucho, aunque sé que no soy un gran escritor ayuda a seguir contando estas fantasías, si quieren dar sugerencias o ideas ponerlo en los comentarios.

  • Noche de guardia movidita

    Noche de guardia movidita

    En esos tiempos estaba como encargado de farmacia de un hospital, los fines de semana hacemos guardias de 24 horas. Es vox populi que suceden “cosas”, no tantas como se piensan, pero que las hay, las hay.

    Era sábado por la tarde, cuando se han retirado la visitas, disminuye el trabajo y se relaja la disciplina, si no hay urgencias es tiempo para tomarse un momento de recreo. Todos sabemos que cuando el gato no está, los ratones… Esa tarde aburrida y con exceso de ocio, se presentó Laly, enfermera de terapia intermedia, se detuvo en el vano de la puerta, el tras luz del uniforme de verano permite entrever y adivinar la estupenda silueta de este “minón infermal” (mujer voluptuosa).

    Recordé algunos comentarios que la pintaban como súper calentona. Me equivoqué casi nada. Sorprendiéndome en mi admiración dijo:

    -Qué te pasa, hace mucho que no ves una mujer?

    – Así como vos? No!

    – Solo te conformas con mirar?

    -Y… no, lo que veo promete… me equivoco?

    -Si prometés “portarte bien”, no te equivocas. Ahora tengo que volver al piso y luego, si querés…, a la medianoche te llamo y tomamos mate en la habitación de guardia, Sí?

    – De acuerdo, espero. Si hay yerba tomamos…

    -Y si no hay yerba?

    – Entonces lo del conocido dicho? (el dicho local es: tomamos mate o cogemos)

    -Veremos… -cómplice suspenso.

    Eran once y media, todo mi trabajo organizado, también las indicaciones a mi ayudante, cuando sonó el teléfono.

    – Hola!… -ella invitándome.

    – Sí, voy volando.

    Volando hasta el cuarto piso. Laly me recibió en la puerta de la habitación de guardia, tomé precauciones de que no me vieran entrar. Co con el ambo blanco, sin soutién, traslucen sus voluptuosos pechos, paraditos, pezones erectos como flecha.

    – Pasá, esta habitación no es para la guardia, es para…

    Había estado tomando mate, me cebó uno, justo me dio pie para completar el viejo dicho.

    – Uf, qué lástima… si no había yerba…

    – Tomamos unos “amargos” y luego te endulzo todo

    Compartimos esos amargos (cebado sin azúcar) durante un buen rato, motivo para el diálogo, sentada sobre mis rodillas. Dijo que estaba un poco bajoneada, que no tenía comunicación con su pareja (diálogo poco y fricciones muchas), que se había esfumado.

    – Mal atendida?

    – Se me nota tanto? Revalorizada como mujer, me comías con los ojos.

    -Con los ojos solo?

    -Con lo que quieras. Hoy no es de mis mejores días, quiero “Tirar la chancleta” (atreverme).

    -Te presto mi “oreja”, dije con real afecto y compañerismo.

    -Te lo agradezco, ya lo verás.

    Me tomó la cara entre sus manos, besó en la boca. Su lengua exploró la mía, nos comimos, luego me la estrujó y frotó entre sus pechos. Qué premio!

    -Gracias, necesitaba ser escuchada, siguió, no tengo a quién contar.

    –Tenés un amigo, contá conmigo.

    – Basta de cháchara, “vamos a los bifes”! (a los hechos). Se terminó la yerba, A coger!

    – Entonces cojamos!

    Reímos por la ocurrencia, acercamos nuestras almas, frotamos los cuerpos. Juntamos la otra cama, formando un solo lecho. La tomé entre mis brazos, beso para comerle la boca sin dejar de respirar. Corresponde al abrazó, las lenguas asoman y se frotan sin pausa, intercambio de salivas y deseos. Me confió que uno de sus problemas conyugales era su falta de satisfacción sexual, entre la casi eyaculación precoz y el egoísmo de él en el sexo le hizo pensar que podría ser anorgasmia, los pocos logrados fue por sus dedos, que fingía para no devaluar su hombría.

    – Estoy “en tus manos”, dijo desnudándose.

    – Qué tetas, fenomenales, Qué lujo! Todo para mí…

    – Todo para vos, todo!!

    Llené mis manos de tetas, solo es una forma de decir, porque era imposible abarcarlas; estrujé la izquierda, mis sedientos labios devoran la derecha, pezón tan erecto, unas chupadas fenomenales arrancando suspiros desde lo más profundo de su ser. Alternando y saltando las tetas hasta que no pudo aguantar más y dijo:

    -Cogeme, cogeme, no aguanto más, por favor, de una vez!

    Me desnudo, ella desaparece la tanguita negra, la conchita, solo un “bigotito” de vellos, me subí encima, besando sus senos, bajando por el vientre, deteniéndome en el oasis, ombliguito precioso, seguí la ruta, estudiada lentitud produce el efecto calculado, los primeros espasmos arquean su cuerpo de manera incontrolable, el gemido ahogado.

    No cesa de acariciarme la cabeza y gemir palabras inteligibles para expresar sus sensaciones. Lentamente, voy llegando al bigotito angelical, totalmente exasperada por no saber cómo hacer con esas sensaciones que atenazan sus entrañas, acelera los tiempos, empuja mi cabeza, me sumerge en su “selva aromática”, se retuerce y agita.

    Recorro con mi lengua los labios vaginales, bebo sus jugos y aroma de hembra caliente. La respiración entrecortada, estremece sin control: en las puertas del orgasmo.

    Quería conseguirle esta noche el disfrute de su vida, su mejor noche de sexo. Las profundas lamidas y chupadas de clítoris reforcé con un dedo buscando el mítico punto G, luego otro, después tres dentro de la vagina. La suma de estímulos produciendo estragos, convulsiona, gritaba y gemía totalmente “sacada”, me estruja contra su sexo. Ralenticé la intensidad de la caricia bucal para prolongar el preludio del orgasmo, disfrutaba el “in crescendo” de la excitación, demoré por tres veces ese salto a la inmortalidad, incesante acoso, el sprint final para llevarla a la meta.

    – Me voy! me voy!, papiiiito me voy, me voy!!!

    Gritó, convulsionada, apretaba mi cabeza contra su concha para meterme dentro de suyo. Perdió el sentido, creo que hasta se detuvo su corazón. Los ojos fuertemente cerrados, respiración agitada, el cuerpo como de trapo, síntomas evidentes de la intensidad del orgasmo. Duró tanto tiempo que ya empezaba a preocuparme.

    – Estás bien?

    – Sí… en la gloria… Dame agua, agua! –solo un hilo de voz.

    Le arrimo un vaso con agua a los labios, no podía sola. Reaccionaba lentamente, no hablaba, pero no dejaba de sonreír, sonrisa que muta en risa sin sentido.

    –Gracias, gracias… -cuando pudo articular palabra. No me pasó una cosa así, me descontrolé, creo que me desmayé. Es la primera vez de este modo. Es fabuloso.

    No sabía como agradecerme su primer orgasmo, esta experiencia la embargaba totalmente, que todavía no podía procesar esta situación, solo disfrutaba.

    – Ahora te toca a vos amor. Te voy a coger!!

    Me besó todo, comenzó en los ojos, bajando con lentitud hasta llegar al miembro, asido con una mano, pajea con suavidad, la lengua recorre toda su extensión llega a los huevos, vuelve al glande, toma el líquido preeyaculatorio, la introdujo en de su boca. Mamada sin precedentes. Deseaba probar qué era mamar una pija; su marido no la deja, decía que “es cosa de putas”. Me hizo una mamada de película!

    -Pará, pará! Si no voy a acabarte en la boca, y la retiré.

    -Y que… Dale! quiero probar, me la voy a tragar, toda, ¡qué venga!: Es mía, es mía!

    -Esperá ansiosa… dejame acomodarte –la coloque en un “69” yo abajo.

    -Qué bueno!, dijo esto tampoco, nunca de esta manera.

    Recomenzó nuevamente la mamada infernal, yo me metido entre sus piernas seguía la chupando la conchita jugosa, late al ritmo de mis lamidas. De pronto vibra, gemidos y grititos (sacó el miembro de la boca para no ahogarse y poder tomar aire) prólogo de otro orgasmo intenso. Podía vivirlo en «vivo y en directo» desde el epicentro de su clímax, conectado en al clítoris por lengua. Sin recuperarse del todo, sigue en la mamada con intensidad y dedicación, ayudando la mano en una paja simultánea. Sentí la electricidad de mi cuerpo, señal inconfundible de la incontenible y perentoria acabada.

    – Ya me viene! -dije, sujetándola de los cabellos, empujando hacia abajo.

    Acompañaba su mamada levantando la pelvis cogiéndola en la boca.

    -Tomá!

    Envión a fondo, me descargué en su boca. Un chorrazo de leche, otro empujón y otro y otro más, descargan el lácteo de la brutal calentura. Salió leche como nunca antes.

    Totalmente laxo, descanso pero ella no retiró su boca de la fuente láctea hasta que fue perdiendo, la rigidez inicial. Al salirse tragó todo el semen.

    – Papito, la primera vez que me acaban en la boca, realmente me gustó y no sabía tan mal como dicen. Gracias, te lo debo, vos te lo merecés todo, repetía y repetía.

    Unos minutos más y ya la estaba penetrando, encima de ella, patitas al hombro, máxima exposición, cuando el coito alcanzaba su máxima intensidad, coloqué mis manos en sus nalgas apretándola más contra mí. Laly pidió, más fuerte: – “Haceme mierda” (sic), “rómpeme toda”!

    – Rompeme toda, por favor! pedía a gritos.

    Enfurecido, se la enterré toda, bombeé con intensidad, como un cuarto de hora, a más no poder, avisa que está lista para otro orgasmo. Seguí la intensidad alentado por sus ayes de placer. Cuando se calmó un poco, la di vuelta boca abajo, en cuatro patas, se la enterré a fondo. Mientras la metía disfrutaba el espectáculo del precioso culo que me tentaba a tomarlo por asalto, incitaba a penetrarlo.

    –Me dejás probarlo? -pedí dubitativo, nervios y ansiedad.

    – Si sos cuidadoso y no me lastimás. Con temor y curiosidad. Probá, nunca me lo hicieron, él lo intentó, pero como me dolía no siguió. Soy virgen total por el ano. Continuó diciendo:

    – Te lo recomiendo, tenés una “morcillota”, lo tengo cerradito. Me dejo, pero despacio porfa!

    Me indicó que tenía una pomada para “eso”, que estaba segura que se lo pediría y si le hubiera hecho pasar un buen momento, no tendría motivo de negarse.

    – Me hiciste sentir bien papito, busca en mi cartera, es para usar tu premio.

    Esparcí la cremita en el “marrón”, acariciaba e introducía un dedo, alternando cada vez por uno más gordo que el anterior, sin dejar de bombearla por la argolla. Saqué la pija húmeda de flujos y se la apoyé en el ano, masajeando y separando las nalgas, apoyé en el centro del hoyo, empujé levemente; reaccionó en acto reflejo, detuve un instante, otro intento con más intensidad.

    Pedí que se frotara la vagina, detengo un poquito, para adaptarse al invasor, nuevos dolores, nuevas sensaciones, nuevas emociones, una sonora nalgada distrae lo necesario para mandársela dentro.

    Tranquilizada, a medias, le dije que aspire aire por la boca con intensidad, y cuando estaba concentrada en esto, se la mandé hasta los huevos, por completo.

    – Ya está! Entré en vos…

    – La puta madre, me abriste toda!

    Gritaba, dolor o placer, o un poco de ambos. Se la mandé hasta los huevos con fuerza.

    La silocaína anestesia el ano, pero también la sensibilidad del glande, por ese motivo el polvo se prolongó mucho más de lo habitual, tanto, que perdí noción de cuanto podía aguantar. El dolor de ella se atenuó y “serruché” en su ano como para sacarle chispas.

    Llegué al límite de mi resistencia, bañados en sudor, pegados piel a piel, eyaculé dentro del maltratado ano. Para mi sorpresa, avisa que por acción de la mano en la chucha está acabando. Era cierto, se retorcía y acababa. Cuando retiré el choto dentro de su apretado estuche venía con rastros de sangre, el semen burbujea en el ano, escurriéndose.

    Exhaustos, uno sobre el otro, agotados y satisfechos. Sin movernos, en cucharita, hasta recuperar el aliento, el tiempo no contaba, las sensaciones vividas momentos antes, no tenía parangón con nada parecido, cogida apoteótica. Reconciliada con el sexo, no para de agradecerme el haberse sentido bien hembra. Yo agradecía el regalo de su culito virgen.

    Al día siguiente, me llamó:

    – Te odio, te odio. Estuve en el inodoro sentada y gritando, me sangró un poco y me dolió mucho. Ahora me duele… pero cuando se pase y pueda sentarme bien… Me vas a tener que coger y hacérmelo otra vez. Qué te habías creído?

    Iniciamos una amistad y un entendimiento sexual increíble. Demás está decir que terminó por hacerse adicta al sexo anal, ah, y sin ninguna cremita.

    Estoy de guardia esta noche, estoy en [email protected]

    Latinoinfiel

  • Acariciándome, por mamá y el chico que la cogía en su cama

    Acariciándome, por mamá y el chico que la cogía en su cama

    Mi domingo pasado comenzó así:

    Fui a almorzar en familia a casa de mamá, donde se está quedando transitoriamente mi hermana embarazada, con su marido Matías, (a esta altura ya lo conocerán sino ver relato «Haciendo el proyecto de facultad, con la boca llena de semen»)

    Todo lindo el almuerzo muy divertido, mamá haciendo historias y cuentos de las locuras de sus compás en sus últimos días en trabajo antes de jubilarse y mi hermana que casualmente estaba de buen humor contaba todo de su vivencia este último tiempo que ha estado en Chile. Matías fue quien había preparado toda la pasta casera, sorrentinos y una salsa riquísima.

    Terminamos y luego del postre yo que había salido la noche anterior y estaba un poco cansada, le pedí a mamá para pasar a recostarme a su cama un rato.

    Todo bien, llegó me tiro en la cama y enciendo la televisión y en ese momento quede perpleja. La imagen estaba detenida, con mi madre desnuda siendo penetrada, por un pibe, no lo podía creer esa no es la forma en la que una está acostumbrada a ver a su madre y menos con sus casi 60 años. Por un momento no supe que hacer, pero me entró la curiosidad, entonces puse mudo y di play.

    Efectivamente era mi madre, ella es un delgada como yo, con marcas que de una persona de su edad, bien conservada, con el pelo cortito y un par de pechugas que no hay sujetador que se le resista, tiene dos tetas grandes que dan envidia, claro que un poco caídas, pero se ve que a este pibe no le importo mucho, ya colgaba sus manos sobre los pechos de mi madre, mientras ella se deshacía cabalgándole con fuerza y llenándose la concha de carne.

    Nooo!!! Cuando descubrí quien se la estaba cogiendo, no podía creer era el hijo del almacenero que le hace de delibery, y si bien reprobó un par de años aún sigue en el secundario, 18 o 19 años no más, pero por dios que pija que tenía, no sé si al principio por era la toma de la cámara o qué, pero parecía más pija que cuerpo, flaquito y con su tronco negrote lucia bien rico y duro.

    En una mano tenía el control y la otra casi sin quererlo ni pensando mucho, acariciaba mi pepita por encima de mi calza, me estaba calentando ver a ese pibe dándole a mi madre, fue entonces que la hizo poner en 4 patas y con su miembro empezó a jugar a golpear la nalgas de mama, un tanto gelatinosas pero no se le veía mal en esa posición. Fue entonces que abrió sus nalgas y escupió en si culo, el chico paso a besárselo por los gestos corporales de mamá la lengua de aquel pibe la estaba llenando de placer.

    Mi mano derecha ya buscaba meterse por mi calza y se abría paso por mi bombacha, para encontrar mi botoncito de placer, ya era yo la que me contorneaba y empezaba a mojar, con uno dos dedos llenándome de caricias.

    El pibe tomo la cámara en su mano, y comenzó a filmar directo tu miembro, poniéndolo en la puerta del culo de mamá, por dios esa toma confirmaba la flor de pija que tiene, bien pero bien parada, un tanto abananada hacia el costado (estaba para comérsela toda hasta atorarse). El escupió su pene para lubricarlo y podía verse como ponía su glande en la puerta del orto de mamá y poquito a poquito dentro. Comenzó a entrar y salir primero lento y luego ese culo comía y comía verga, mientras yo me auto complacía con firmeza y tratando de silenciarme, era exquisito aquello, la cámara se movía y desenfocaba pero yo lo único que sentía era como empapaba mi bombacha y más quería.

    Sin sacar la verga del culo de mama acomodo la cámara en su lugar y el cuadro era perfecto, se veía como en cada embestida las nalgas de aquel chico se apretaban para meterla bien adentro y daba bomba con intensidad y sin piedad, mi madre a esa altura no ponía resistencia alguna y solo parecía exclamar placer.

    Yo no sabía más que hacer es placer me invadía, era (y fue) una locura estaba calentándome viendo cómo se estaban cogiendo a mamá en esta propia cama donde me contorneaba de placer, realmente el calor me subió y el pibe saca la verga de mamá para llenar su espalda de semen.

    Y ahí apague deje que mi respiración bajara yo exhausta de ver tremenda escena que hasta sintiendo queriendo ser yo la sometida por aquel pibe.

    Justo me estaba acomodando y golpea la puerta Matías, para decirme si yo quería que me llevara a mi apartamento que él iba a la cancha. Acepte, y ya baje pensando en convencerlo de que los goles me los hiciera todos a mí.

  • Tengo marido y suegro y ambos me nutren de esperma

    Tengo marido y suegro y ambos me nutren de esperma

    Alfredo es un mulato dominicano de 49 años que trabaja como conserje en el edificio donde vivo. Roberto es su hijo, tiene 21 años y como buen latino súper sexual, carga un rabo delicioso con dos bolas enormes que desafían toda ley física -envueltas en una bolsa negra- que da gusto metérsela en la boca. Yo, Eduardo, 35 años, puto de pies a cabeza, siempre con ganas de macho y casado hace dos con Belén, mi bella esposa que desconoce (o eso creo) que su flamante marido es maricón.

    Pasa que con Roberto mantenemos relaciones sexuales desde hace un año aproximadamente, en la intimidad soy su mujer y me pone como quiere, suelo subir a casa bien preñado y con el culo escocido. Me gusta muchísimo, además de ser un semental en la cama es bello. Siempre está dispuesto y su cuarto independiente del de sus padres es muy discreto aunque está junto al de los contadores de luz, cosa que me da un morbo tremendo pues en varias ocasiones entran a hacer la lectura o a revisar los medidores mientras me está haciendo hembra a cuatro patas o en posturas muy de amantes cachondos.

    Los días en que Belén no está en casa pues suele viajar a menudo por trabajo, Roberto se sube a dormir conmigo y puedo hacer uso de la ropa interior de mi mujer, cosa que me enloquece y que a mi «marido» le excita a lo bestia.

    Pues hace una semana, el lunes pasado, llegué como de costumbre a las cinco. Roberto me estaba esperando como suele esperarme, a pelo y con el asta tiesa en su cama, tocándose para servirme el plato fuerte de inmediato, (tengo llave de su cuarto), me desnudé y retozamos hasta que entre apasionados besos me planté todo el tarugo por el ojete y empecé a cabalgarlo insistente notando cómo sus cojones a cada embestida me acariciaban la raja del culo. Su verga mide 23 centímetros. Si bien mi «marido» tiene novia y se la monta cada vez que puede, también le hace a la mariconada pero únicamente como macho-macho.

    Esa tarde estaba motivadísima y quise en mi celo de hembra luego de embarazarme de él, pedirle que me hiciera una lluvia dorada o ir un poco más lejos, quería que me meara dentro -la noche anterior vi un video donde el macho orinaba en el culo de su hembra- y así sentirme «marcada» por mi hombre, empezaba a sentir algo más que deseo sexual y estaba dispuesta a ser su perra.

    Roberto tiene un aguante fascinante, tarda lo suyo y yo me siento halagada de recibirle por lo general una hora sin detenerse. Sus orgasmos me idiotizan y me hacen temblar. En esas estábamos, yo empitonada hasta el estómago y él sin apenas vistas de correrse cuando a mi espalda y mi culo relleno de verga sentí una mano que azotaba ricamente mis muslos. Mi «marido» las tenía apoyando su cabeza y todo temeroso me giré para ver a Alfredo, el padre de mi amante en estado de excitación total, desnudo y pelándose el rabo con una mano y ahora magreando mi carne con la otra. Intenté desamarrarme de Roberto pero éste me detuvo en seco de los hombros y bajándome hasta su boca me susurró que me tranquilizase para después morrearme y masajearme hasta la campanilla con su lengua prodigiosa.

    Alfredo entonces se las arregló para ponerme su herramienta grotesca en la cara quedando encima de Roberto con sus piernas pegadas a los hombros de su hijo. -Venga putita -dijo todo salido- chúpamela bien…

    Si tragar lo de Roberto me resulta complicado, eso era imposible. Mamé su capullo y su sabor me volvió loca. Procuré abrir todo lo que pude la boca y conseguí engullir la mitad de polla pero haciendo trabajar extra a mis mandíbulas. Aún no entendía nada, Roberto me seguía dando fuerte por el culo y estaba complacido de que su padre estuviera allí, en nuestro lecho dándome por la boca como si tal cosa.

    Lo rico estaba por llegar.

    En el febril amarre con Roberto y la mamada que estaba haciendo a su padre sonó mi móvil. Era Belén. -Cari, estoy de viaje y no regreso hasta el miércoles, tranqui, vale? de vuelta te cuento, un beso…

    Me detuve en el trabuco y paré la felación. -Vamos arriba -dije- con una felicidad de hembra deseada.

    Sin que nadie estuviera en el portal y dejando todo tal cual en el cuarto, los tres nos abalanzamos al ascensor. Con las llaves en exclusiva dimos al quinto y mientras subíamos les agarré por la manguera a ambos. Roberto me besó y Alfredo me hundió un dedo por el coño para decir luego que aquello estaba como un horno.

    -Quiero una explicación y me la vais a dar ya mismo -dije-

    Alfredo asomó la cabeza. No había nadie. Salimos y abrí rápidamente. Belén se había dejado las bragas en el sofá pues la noche anterior follamos en el salón. Roberto las cogió y las olió. -Uf!, esto huele a perra -dijo- Póntelas. Luego fue hasta la habitación y trajo consigo ropa de mi mujer. Yo estaba de rodillas tragando verga madura y recibiendo saliva para lubricar mi boca. Tras vestirme de mujer mi «marido» y mi «suegro» sentados en el sofá me ofrecieron sus rabos erectos. No lo soñé. Empezaron a morrearse con ansias mientras yo de rodillas mamaba como Belén me suele mamar antes de tirármela. Mi suegro se puso encima de mi marido y éste traspasó su culo hasta dejar fuera sus huevos colgando. El morbo era tremendo, en mis narices tenía una follada y cachonda como estaba lamí ese coito demasiado original. Chupé sus huevos, lamí el culo de Alfredo, recorría con mi lengua el anillo dilatado de mi suegro y hasta lamí el ano de mi marido. Aquello era una orgía depravada de campeonato.

    Mi marido se desamarró de su padre y vino a por su esposa. Me culeó a cuatro patas asido al sujetador que llevaba puesto. Alfredo fue por detrás de Roberto y le taladró el ojal. Un «trenecito» de putos. Qué rico es coger así…

    Mi bello semental se echó de espaldas en la alfombra y me ordenó cabalgarlo. Mi suegro se posicionó entonces tras mío y acuclillado agarrándome por la cintura taladró mi coñito intentando entrar en un agujero ya ocupado. Me dieron ambos a la vez. Grité como una loba, chillé y me retorcí de dolor y placer. Ambos machos trabajaban al mismo tiempo el orificio de su hembra y entre bufidos y tensiones viriles, eyacularon al unísono dentro de mí.

    Estaba exhausta, adolorida pero feliz y encantada de haber sido el juguete sexual de dos hombres, de haber sido follada como una verdadera perra y de haberme quedado embarazada de ambos, uff!, embarazada de mi marido y de mi suegro!!! qué sensación más deliciosa…

    Alfredo y Roberto me dieron una clara explicación de lo sucedido mientras descansaba en mitad de los dos y reteniendo el mar abundante de esperma en mis entrañas con las piernas en alto. -Necesito otra explicación más -dije- Si tú, marido mío y tú, suegro rico habéis llenado a vuestra hembra de semen, de cuál de los dos estoy embarazada?… Ambos rieron y nos besamos los tres, con lengua, con saliva, con pasión y amor pleno.

    Entonces recordé lo que quería de Roberto y se lo dije, se los pedí a los dos. -Eres una sucia -dijo mi marido.- según nos levantábamos los tres de la cama y yo con reparo de que se me vaya a escapar su leche del culo. En el baño me coloqué de espaldas a ellos y esperé ansiosa los chorros de sus vergas.

    Creo que para pertenecer a alguien debes recibir algo de su cuerpo que no sea su semen. Beberse la leche de un hombre es rico, pero no. Beber su saliva es delicioso, pero no. Lamer el sudor de la piel de un macho de verdad es intenso pero tampoco. En cuanto empezaron a mear por mi cara, boca, pecho y después en todo el boquete de mi feminidad sentí la gloria. Acababa de ser suya en propiedad.

    Tras ducharnos los tres y de excitarlos una vez más, mojados como estábamos hicimos el amor nuevamente. Me hicieron gozar como una mujer de verdad, lloriqueé mientras me decían que era bella, que era su esposa, que era su nuera, que me iban a dejar embarazada mil veces, que no me iba a faltar mi ración diaria de verga, en fin, que fui y sigo siendo la reina de ellos y ellos, mis reyes, mis amantes, mis maridos, mi esposo y mi suegro.

    Belén sigue con sus viajes, hace poco descubrí un mensaje en su móvil de una tal Carla. Yo creo que igual que a mi le va el bollo, la mariconada vamos y que sus viajes son encuentros con tijeras y todo con su novia. Cuando está en casa cogemos bien, le gusta que le dé por el culo, le gusta tragarse mi leche y todos felices. Yo como travesti me siento segura y encantada, me gusta tener dueños y ofrecerme deshinibidamente como una perrita sumisa. De Roberto y Alfredo estoy perdidamente enamorada y ellos me complacen a diario. Los amo…

    Mi marido y mi suegro me han propuesto una orgía con más hombres. Estoy pensándomelo aunque la verdad creo que les voy a dar el sí. Adoro estar con hombres…

  • Mi primera vez en mamar un pene (3)

    Mi primera vez en mamar un pene (3)

    Entramos a la habitación, tomadas de la mano con nuestros galanes detrás de nosotros, les pedimos que se sentaran y mi amiga y yo pusimos música para ponernos a bailarles…

    Nos tomamos de la cintura y empezamos a darles un espectáculo que nunca se hubieran imaginado ese día por la mañana…

    Movíamos nuestras caderas al unísono mientras nuestras manos recorrían nuestros cuerpos a centímetros una de la otra, lentamente nos acercamos y empezamos a besarnos cachondamente mientras nuestras manos nos recorrían el cuerpo, seguimos así un rato y tomando aire nos separamos excitadas ya y empezamos a desnudarnos…

    Ellos aullaron y aplaudieron al ver que nos desnudábamos, mi galán saco su teléfono y nos preguntó si podía retratarnos así…

    -claro amor! -le dije abrazando a mi amiga y dándole un beso intenso de nuevo pero ya desnudas, nos seguimos acariciando caminando poco a poco hacia la cama y llegando a ella la tomé de la mano y nos sentamos mientras veíamos como ellos seguían tomándonos fotos con sus teléfonos;- déjalos! -le dije a mi amiga- en este momento solo somos tu y yo!

    Nuestras miradas se encontraron y por un momento sentí algo muy cercano al amor por ella, siempre estábamos riendo y nos llevábamos muy bien, creo que las miradas fueron mutuas de aceptación y complicidad así como de algo que podría decirse era más que cariño por la otra…

    Pero que locuras!! con todo lo que tenía entre manos en esos días solo me faltaba enamorarme de otra mujer!!

    La empujé delicadamente en la cama para poder subirme en ella, comencé a mamarle los senos con desesperación mientras ella me acariciaba la cabeza y empezaba gemir, de reojo vi que nuestros galanes empezaban a desnudarse para poder unirse a la diversión.

    Adoraba sus tetas grandes! le mamé con toda la lujuria de la que soy capaz mientras sentía sus manos recorrer mi cuerpo, su mano derecha llegó hasta mi raja que estaba mojada ya lubricando como buena hembra caliente que soy y me acarició la vagina con delicadeza.

    Al sentir sus caricias en mi raja alcé la mirada un momento para poder verla y le pregunté?: -te gusta mi raja?

    Me miró con unos ojos de mujer caliente y enamorada y me dijo: -sí! No sabes cómo te deseo! -dándome un beso que me dejó sin aliento mientras me penetraba la raja con sus dedos…

    Sabía bien como calentarme! metía y sacaba dos dedos profundamente y rápidamente para sacarlos hasta la punta y repetir el proceso una y mil veces…

    Le movía mis caderas recibiendo sus caricias cada vez con más ansia! mientras yo no dejaba de mamarle esas tetas maravillosas que me gustaban tanto, me movió a un lado y me puse boca arriba para abrirle mis piernas en franca invitación a lo que ya sabía ambas deseábamos en ese momento: sin dejar de meterme sus dedos se fue bajando besándome y lamiendo mi cuerpo hasta que llegó a mi raja y en un gemido al abrirle mis labios vaginales le dije: -mámamela!

    Ella me miró diciéndome: -dame tus jugos! Quiero que te vengas en mi boca!!

    -Sí! -Le respondí en franca lujuria conectada con ella, casi nos olvidábamos de nuestros galanes y en eso escuché a mi macho decirle a su amigo:

    -Creo que ya se conocían íntimamente de antes…

    Volteando a verlos dije algo que me salió del alma:

    -es mi novia y amante ok!?

    Al oír eso mi amiga aumentó el ritmo de sus mamadas en mi raja y empecé a sentir el inicio de una venida tremenda que me estaba haciendo sentir ella.

    Gimiendo al sentir su lengua llegar a lugares que normalmente no son lamidos grite:

    -Me vengoooo!!!

    Una cantidad inusual de líquido blanco me salió de la raja al venirme… ella se apuró a tomarlo todo mientras nuestros galanes veían asombrados la escena y exclamaban: -que bárbara Mariela! pareces actriz porno! que venidota lograste!

    Recuperando el aliento y sonriéndole a mi amiga Anita dije:

    -ella es la que me hace venirme riquísimo siempre! -me acerque a ella y le di un beso de agradecimiento dándole mi lengua para saborear mis propios jugos en su boca, ella respondió a mi lengua y parándose frente a mi les dijo:

    -mi Mariela es muy caliente, cuando se viene la primera vez no la paran hasta que se satisface completamente! -dándome la mano para que me pusiera de pie junto a ella de nuevo y estando de frente a ellos les dijimos:

    -Bueno, a lo que venimos nenes! -caminando hacia mi galán le dije:

    -Te voy a sacar la leche hasta que te desmayes!!!

    Sonriéndole me lo lleve de la mano a la cama mientras mi amiga se besaba con su galán en el sillón tantra de la habitación, nos acostamos acariciándonos y le empecé a masturbar mientras me besaba y se acomodaba arriba mío, acomodándonos, le abrí mis piernas jalándolo para besarlo y decirle: -cógeme rico y nos vemos cuando quieras!

    Me puso la cabeza de su verga en la entrada de la raja y diciéndome: -te voy a coger durísimo Mariela me penetro salvajemente, su verga entraba y salía con una velocidad que me hacia difícil seguirle el ritmo, abrazándolo con las piernas le dije: -métela bien adentro, dame tu semen bien adentro!

    Sin dejar de bombearme rápidamente me metió un dedo en el ano diciéndome:

    -Te gusta por los dos lados verdad perrita…?

    -Sí! -sin dejar de movernos le dije- soy una puta casada y me gusta que me den semen en el ano tanto como por a raja! me encanta llegar a la casa llena por los dos lados para demostrarle a mi marido lo puta que puedo ser…

    Dándole un grito a su amigo, lo llamo y le dijo:

    -Vamos a darle a Mariela una doble penetración mientras su amiga la da a mamar sus tetas…

    Mi amiga se paró como rayo y se me acercó preguntándome:

    -quieres amor? los vas a dejar cogerte juntos?

    -Quieres verme así? -le pregunté a mi Anita y me contestó:

    -quiero que tengas el mayor placer siempre, si eso deseas, yo quiero verte gozar también!

    Continuará…

  • Mi vecino el urólogo (Parte 7)

    Mi vecino el urólogo (Parte 7)

    Así pasaron casi 2 meses en las cuales yo solo me iba al consultorio a ayudar pero no pasaba nada, hasta que un día me llega un mensaje de “Papa” contándome que me invitaba en la noche a su casa para comer en agradecimiento por acompañarle y ayudarle en el consultorio y también porque su hijo Darío iba a venir a pasar unos días en casa, le respondí inmediatamente que ahí estaría, fui a casa a bañarme y alistarme para la noche, llegue a la casa y me abre la puerta Gabriel me saluda y me invita a pasar, “papa” seguía en la cocina con Darío mientras que Gabriel estaba en la sala viendo tv, fui a saludar a Darío y “Papa”, me regrese al sillón donde estaba Gabriel y deje a “Papa” y Darío en la cocina, en ciertos momentos intercambiábamos miradas y se sobaba el paquete, me levante a la cocina y como no anuncie mi llegada vi a Darío con los pantalones abajo y a su padre arrodillado chupándole su verga, mientras observaba aquella escena escondido Gabriel me abordo por atrás pegándome su paquete a mi culo y susurrándome al oído (porque no hacemos lo mismo) me tomo de los hombros y llevo hasta estar frente a su verga que ya estaba afuera, así que la empecé a chupar mientras Gabriel seguía observando aquella escena, estuvimos así varios minutos hasta que Darío la dice a su padre que paren porque ya estaba lista la cena y que Gabriel y yo podríamos aparecernos y sorprenderlos, entonces Gabriel me susurra -regresemos a la sala.

    Rato después nos llaman a la mesa para cenar, conversamos los 4 de varios temas hasta que Gabriel dice después de la cena tomar algo y jugar tal vez cartas, acordamos que sí, además lo estábamos pasando muy bien, Gabriel dijo que como Mario y Darío habían cocinado nos tocaba lavar los platos acepte sin problemas, así que “Papa” y Darío se dirigirán a la sala para arreglarla, mientras yo lavaba Gabriel sacaba los platos y los guardaba cada oportunidad que tenia se rosaba contra mí, terminamos de lavar y fuimos a la sala donde ya estaba listo todo, y empezamos a jugar y a beber todo transcurría normal, hasta que Darío dice que se siente mareado y que quiere ir a dormir, inmediatamente Mario se levanta y dice que lo acompañaría a la habitación, ambos subieron, mientras que Gabriel y yo nos quedamos solos, acto seguido y al notar que Darío y Mario se habían ido Gabriel se levantó y se puso frente a mí y me dice…

    G: Que te parece si seguimos lo que iniciamos en la cocina?

    Y: Pero que hay si Mario regresa?

    G: Jajaja tú crees que regrese? jajaja ven sígueme y veamos que están haciendo

    Y: Vamos te sigo

    Llegamos a la habitación y escuchamos ruidos…

    G: Acércate y mira

    Y: …

    D: Padre que rico que me comes la verga, supongo que has practicado con Gabriel

    M: Gracias hijo y si pase unos días junto a él me cogia y me trataba como la puta que soy

    D: Vaya papa te has vuelto una puta para Gabriel

    M: Y para ti también hijo

    No daba crédito a lo que veía y escuchaba Darío ya conocía lo de Gabriel y su papa, además Darío también se lo cogia

    G: Y qué opinas?

    Y: No sé qué decir desconocía que Mario se comportara así

    G: Te gusta verlo comportarse como una putita?

    Y: Me excita

    G: Y si tenemos nuestra fiesta abajo?

    Y: Me gustaría

    Gabriel se sentó en el sillón desnudo sobándose la verga, fui hasta donde estaba me arrodille y me metí su verga en la boca, tomo mi cabeza y ahora el guiaba la velocidad de la mamada y se inclinaba para sobar mi culo y jugar con mi ano, yo estaba en lo mío y sabia en lo que iba a terminar, su verga estaba muy dura y cuando estaba a punto de terminar me dice que quiere entrar en mi culo, lo dude un momento pero me gano la calentura me tomo de la cintura me puso en el sillón en 4 separándome las piernas y me empezó a comer el culo, me metía la lengua me daba nalgadas empezó a meterme sus dedos hasta que llegó el momento y me empezó a penetrar poco a poco iba acelerando sus embestidas, estaba a su disposición yo solo jadeaba y sentía su verga dentro de mí se acerca a mi oído y me dice…

    G: Que buen culo

    Y: Que buena verga

    G: Te gusta Putita

    Y: Me encanta papi, dame más verga, que riiiico que me lo haces

    G: Eso así me gusta putita voy a castigar ese culo que ahora es mío

    Y: Papi este culo es solo suyo si ahora solo me coge a mí y ya no a Mario

    G: Por este culo lo hare, este culo de puta se merece mi verga

    Y: Todo tuyo papi, castiga a esta puta amante de la verga

    ———————–

    Lo que paso al día siguiente será otra historia… Continuara

  • El suplicio de Sarah (5)

    El suplicio de Sarah (5)

    Después de que Sarah fue raptada, apareció en un sitio desconocido para ella, cuando despertó de su desmayo se encontraba confusa, con los ojos cubiertos de una tela. Se encontraba acostada de espaldas a una camilla inclinada y estaba amarrada a esta, se sentía indefensa además de los trozos que le quedaban por ropa. Poco después de despertar escucho una voz que al principio no alcanzo a identificar.

    Desconocido: Ay perrita, porque haces las cosas tan difíciles ha?, te gusta sufrir no es así?

    Ella estuvo un momento pensando y se dio cuenta de quién era.

    Sarah: Ramiro, eres tú? que ganas con esto, porque me haces la vida imposible, déjame mi vida en paz, no te hecho absolutamente nada.

    Ramiro: Ay Dios mío, como puedes decir que no, siempre te has hecho la rogada y nunca me prestas atención, te di la oportunidad de ser mi novia y tratarte como la reina que quería que fueras, pero mira como son las cosas, ahora vas a sufrir como la perra que eres, por elegir a personas que no debías.

    Sarah: Por Favor, solamente no me gustabas, estás demente no me puedes obligar a querer o hacer algo que no quiera.

    Ramiro: En serio crees que no puedo? ya que te escapaste, tuve tiempo de averiguar un método más eficaz y menos invasivo, serás mi títere profesional. No te preocupes no estarás sola, aquí está una amiga tuya, chicos quítenle la venda.

    Sarah: Suéltenme no me toquen.

    Cuando la liberan de la venda, se da cuenta que a pocos metros en otra camilla, está su amiga Natalia.

    Sarah: Que? porque se meten con ella, nada tiene que ver con esto, déjala en paz, te lo exijo.

    Ramiro: Tu aquí no tienes nada que exigir, te conviene callar y aceptar tu destino, debes agradecer saber, que vas a tener una amiga para compartir tu putería… jajaja, chicos, despierten a la segunda, ustedes ya saben.

    Y un par de chicos se acercaron a la chica, y entre los dos le empezaron a dar cachetadas, fuertes, que fueron poco a poco despertando, cuando estaba consiente, empezó a gritar de dolor.

    Sarah: Animales, déjenla en paz, suelten la, no tienen derecho, cobardes.

    Natalia: Auu, déjenme… me duele me duele…

    Ramiro: Ya chicos, déjenla, ya tendrán tiempo para disfrutarlas a su gusto, aguarden.

    Sarah: Qué nos vas hacer estúpido? si nos drogas ya hay quien sabe de tu plan, así que te jodes he iras preso.

    Natalia: Que ocurre aquí, suéltenme…

    Ramiro: Heyy, chicas, mejor deben calmarse, se los voy a explicar sencillo, como ustedes saben la nanotecnología ha dado pasos inmensos, y con los mejores estudiantes de la escuela me han brindado una tecnología pionera, que sirve en el campo de la medicina para controlar episodios de parkinson, pero lo que nadie dice es sirve también para controlar el cuerpo de las personas quienes poseen eso.

    En pocas palabras chicas, voy a controlar sus cuerpos, no directamente, tengo unos estudiantes de sistemas que por una buena cantidad de dinero aceptaron el trabajo.

    Y se preguntaran ¿cómo carajos?, sencillamente implementaremos a nivel de la nuca los dispositivos que mencionamos anteriormente, y como pueden parar señales incorrectas, impedirán también las señales normales de sus cerebros, así que no importa si quieren o no hacerlo, lo harán y solo podrán ver horrorizadas las cosas que ocurran, no les parece increíble?

    Ramiro dijo eso, y acariciando el hombro de Sarah.

    Sarah: No me toques desgraciado, déjanos en paz, haz que todo esto acabe.

    Natalia: Suéltenme… no he hecho nada, no diré nada pero déjenme ir.

    Ramiro: Hey querida, por meterte donde no te han llamado y por haber averiguado por la zorra de tu amiga, te lo ganaste. Nunca escuchaste que la curiosidad mato al gato? jajajaja aquí no lo mato, aquí lo emputece… Bueno, bueno, no demoremos esto más, chicos empiecen con el tratamiento.

    Sarah empezó a gritar y moverse sin éxito alguno cuando los chicos se acercaron con máquinas extrañas y las conectaban a los distintos aparatos y la inmovilizaron para evitar daños. Una vez estuvo listo, le inyectaron el dispositivo y por el cual grito bastante. Tuvieron que esperar mientras dejaba de salir la sangre que brotó, y cuando encendieron el dispositivo, lo situaron en donde tenía que ir, con un sufrimiento para Sarah insoportable, sin anestesia eso era un sufrimiento.

    Cuando todo estuvo listo, y los chicos le dijeron a Ramiro que todo estaba funcionando para poderla controlar, él ordenó que la soltaran, y al hacerlo ella se revisó el cuello, y con furia en sus ojos se abalanzó sobre Ramiro, pero fue otra acción sin mucho resultado, ya que cuando se dieron cuenta de su actuar, los chicos desde las computadoras desactivaron las piernas, lo que hizo que Sarah cayera de forma patética, como si se hubiera tropezado con algo.

    Sarah: Imbécil, detén lo que sea que me estés haciendo.

    Ramiro: JAJAJA esto no se va a detener hasta que yo quiera, y no lo va a parar, que empiecen los juegos… jajaujauaja.

    Sarah: Maldito de mierda.

    Ramiro: Chicos por favor, ayuden a esta perra a que se corrija.

    Chicos: Si señor.

    Y de inmediato, Sarah perdió fuerza y dejo de sentir su brazo izquierdo, que terminó dándole una buena bofetada en la cara.

    Ramiro: Quieres más? jaja

    Y Sarah se levantó y con sus dos brazos empezó a pegarse cachetadas hasta ponerse los cachetes rojos.

    Sarah: Basta por favor, para auhg, aug, no más…

    Natalia: Paren esto, necesito ir al baño, esto no está bien… por favor maldita sea.

    Ramiro: Qué son esas palabras Natalia, Sarah, ten el gusto de corregir a la puta de tu amiga y que aprenda modales.

    Sarah: Siii… siiii… imbécil… vete a laaa mierddaaa.

    Ramiro: Que sucede, porque no me responde como quiero?

    Chicos: Se está resistiendo señor, nos autoriza aumentar la potencia?

    Ramiro: Hagan lo que tengan que hacer, lo único que quiero es que esta no se resista, entendido.

    Y dicho eso, ellos lo hicieron, lo que le produjo un agudo dolor a Sarah, pero que después respondió…

    Sarah: Si señññor, ya corregiré a la puta de mi amiga.

    Y dicho esto, se dirigió a donde se encontraba Natalia, y alzando las manos, comenzó a azotarle el rostro, pegando con diferentes niveles de potencia.

    Natalia: No, no más… aug… para.. para…

    Sarah únicamente la veía con ojos de súplica, ella no le estaba pegando conscientemente, estaban controlando su cuerpo y se sentía nefasta al saber que no podía hacer nada para resolverlo, por ahora.

    Después de unos 15 minutos así…

    Ramiro: Bueno, ya paren. Ahora sigan con esta otra, quiero tenerlas a las dos sometidas, y oye Sarah, te gustaría hacerme una mamada?

    Sarah: Si me gustaría señor, si Ud. me da elll, pppllllaaacer…

    Ramiro: Arrodíllate ante mí y pídelo.

    Sarah se arrodillo ante sus pies y le dijo:

    Sarah: Señor, tenddria eelll placer de chuparle su vergaaa, ppporr favor.

    Ramiro: Claro puta, ahora ocúpate mientras se ocupan de tu amiga, y no olvides mirarme a los ojos.

    Minutos comenzada la felación, Ramiro vio que Sarah no lo veía a sus ojos, y por lo cual le dio un golpe en la frente.

    Ramiro: Chicos, ordene que esta perra me mire a los ojos, y los tiene en otro lugar y no es mirándome, qué sucede?

    Chicos: Señor, es muy pronto para el recién implante, si intentamos más podríamos causar un daño neurológico irreversible en la chica.

    Ramiro: Me importa un comino lo que le pase, solo hagan lo que les pido.

    Chicos: Señor, se podría dañar el dispositivo, soltar químicos tóxicos y envenenarla.

    Ramiro: Mierda, detesto esperar, bueno, que siga en eso y que no se detenga, y saben… que se masturbe mientras lo hace.

    Y así, Sarah término chupándole la verga a Ramiro mientras se masturbaba torpemente con su mano derecha, mientras a pocos metros de distancia, su amiga Natalia sufría lo mismo que ella sufrió hacia poco tiempo. Por el tiempo excesivo que duró la felación a Sarah le dolía la mandíbula, ese aparato controlaba su cuerpo, pero no podía dejar de sentir dolor. Cuando su amiga estuvo lista…

    Chicos: Señor, este proceso tomará tiempo, pero alrededor de 2 a 3 meses ya tendremos un control completo sobre ellas, mientras tanto en su voz y en algunos movimientos habrá interferencias, esto ocurre por la resistencia del mismo cuerpo, cuando se acostumbre a esto ya no se notara mucha cosa.

    Ramiro: Perfecto, ahora quiero que Natalia se la chupe a Sarah, mientras esta me la chupa a mí.

    En las caras de las dos se veía su preocupación, pero sin poder poner resistencia se pusieron en sus lugares correspondientes, mientras Natalia, boca arriba tenía acceso al coño de Sarah.

    Y así estuvieron por un buen rato hasta que Ramiro se vino en la boca de Sarah.

    Ramiro: Hey chicos que no se lo trague, debemos enseñarles a compartir, que lo compartan.

    Y como dijo se hizo, y las dos amigas se fundieron en un beso blanco, compartiendo el semen de su nuevo dueño, compartiendo sus lenguas y hasta que él no ordenó que se separasen, no terminó ese apasionado beso.

    Natalia: Por favor, Ramiro, no te conozco, para esto… no está bien…

    Ramiro: Porque sigue hablando, cállenla.

    Y Sarah dándole un bofetón la tiró al suelo, cosa que lo hizo con dificultad.

    Ramiro: Bueno mis niñas, ahora les explicare como es la cosa, primero voy a disfrutar follandote Sarah y ya verás que me vas a pedir, y luego te dejaré a tu emputecimiento, mientras tu amiga Natalia no me interesa, que ella se vaya de una vez a poner la ropa de puta que le espera pero para eso las quiero desnudas, YA.

    No tardaron mucho en quedar en cueros, ya que con lo poco que tenían no hubo mucho que las demorara.

    Y una vez así Ramiro dijo…

    Ramiro: Bueno, quiero Sarah que gentilmente calientes a Natalia, hay que ser buenos amigos, y después masturbarle la concha, quiero que ella se largue de aquí caliente, y con sus jugos deslizándose por sus muslos. Y Uds., déjenlas hablar natural.

    Empezaron, cada una cogió la cadera de la otra, se juntaron… miraron y sabían que no tenían otra escapatoria, así que sin oponer resistencia se entregaron a ese beso, donde los rostros estaban alineados, las lenguas entrecruzadas, y entre tanto un gemido que otros, así, agarrando la nalga de la otra, acariciando el cuerpo, cada una disfrutaba del placer del cuerpo de la otra, hasta que Ramiro al darse cuenta que disfrutaban…

    Ramiro: Bueno sigan, que quiero que estén más calientes.

    Y así se separaron, y Sarah se deslizó hasta la vagina de Natalia he introdujo su lengua allí, mientras ella no podía más que jadear, agarrar su pelo con sus manos, y disfrutar eso, que era lo poco que podía hacer en esa situación.

    Cuando los chicos se dieron cuenta que Natalia estaba próxima al orgasmo, detuvieron a Sarah y las separaron. Una vez distantes se podía ver la frustración en la cara de Natalia por dejarla caliente.

    Ramiro: mis queridas, ya habrá tiempo de que el mundo las conozca tal como son, ahora acompañe en a un cuarto donde sus vida

    Continuará.

    ************************

    Termina otro capítulo de Sarah, en el próximo veremos lo que Ramiro hace con las dos chicas, como las expone ante la vida pública, y de cómo esto afectará sus relaciones personales, como Ricardo vera esto e intentará de alguna manera en ayudarlas sin salir lastimado.

    Espero que les guste como todas las entregas, gracias por leerme, de seguir ahí y siempre daré lo mejor para dar una obra de calidad. Si tienen comentarios sugerencias o si quieren contactarme ahí está el correo o en los comentarios de la página, gracias.

    Atentamente Cefar.

  • Casilda, una mujer morena e inexperta

    Casilda, una mujer morena e inexperta

    La historia comenzó un sábado por la tarde. Tenía yo por aquel entonces 18 años. Estaba en el monte cazando conejos con mi perro León, un chucho de raza indeterminada. El ladraba a un lado de la madriguera. Yo esperaba al conejo en la otra salida y le daba un garrotazo, bueno, que le daba es un decir, ya que de dieciséis conejos que me echara sólo le diera a dos que colgaban en mi cinto de cuero con monedas remachadas, monedas que me fueran dando… Marcos alemanes, francos franceses, liras italianas, dos reales y pesetas españolas…, hasta tenía un rublo ruso, que en tiempos del Gereralísimo Francisco Franco Bahamonde, era más difícil de conseguir, para algunos, que un beso de su novia.

    El calor era sofocante. Los grillos y las cigarras se hinchaban a cantar y los saltamontes a saltar, saltamontes que había a miles. De entre los matorrales, unas veces, salían corriendo perdices, que emprendían el vuelo, y otras, culebras que se iban zigzagueando, lagartas, lagartos… En los pinos se oía el ruido de las piñas abriéndose, y el arrullo de las palomas torcaces. En las alturas vi revoletear un par de halcones peregrinos.

    Descansando a la sombra de un roble y sentada sobre un mantel, encontré a Casilda, una mujer morena, alta, (alta en los años 60-70 en los pueblos era un mujer de un metro sesenta) jamona, o sea rellena sin estar gorda, de 24 años, con unos ojazos negros. Se había casado hacía 3 años con el terrateniente del pueblo, un beato, de misa diaria, de 60 años, alto, delgado y cascado, que convenciera con una gran cantidad de dinero a la madre superiora del convento para que entregara a novicia Casilda en matrimonio, y como Casilda fuera abandonada en una cestilla a la puerta del convento y no conocía más mundo que el de las monjas, se dejó vender como si de mercancía se tratase.

    Casilda tenía dos hijos del beato, uno de un año y el otro de dos. Era con quien hablaba, con ellos, con el beato, y con la madre de éste, Hortensia, una vieja de ochenta años, con el pelo blanco recogido en un moño, nariz aguileña, seca, vestida de riguroso luto, y de palabras contadas.

    Casilda, al ir por el camino iba con la cabeza gacha mirando a la tierra. Nadie le dirigía la palabra, unos por miedo a las represalias del beato, y otros, como yo, cuando iba a por agua a la fuente, no le dábamos los buenos días, las buenas tardes, o las buenas noches, por lo que el beato le pudiera hacer si se enteraba de que la saludara alguien, ya que era muy celoso, y decían que por los celos tenía la mano muy levantada. Sus celos eran tan grandes que ni criada tenía en casa para que su mujer siguiese viviendo casi vida de convento.

    Buscando madrigueras vi a Casilda, se estaba zampando un bocadillo de membrillo y tenía una gaseosa a su lado, a lo lejos, apastando, andaban sus ovejas y su carnero.

    Al llegar a su lado, sabiendo que nadie se iba a enterar de que hablara con ella, le dije:

    -¡Buenas tardes, Casilda!

    No me respondió:

    -¿Invitas?

    Casilda seguía sin contestar. Tenía la cabeza gacha, miraba para la hierba y seguía comiendo el bocadillo.

    -¡Cómo se nota que ya no piensas como las monjas! Ya no das de comer al hambriento

    Se hizo la sorda.

    -Tanta belleza para un cerdo que ni bellotas merece es un sacrilegio.

    Nada, no había manera de que me respondiera.

    -¿Te comió la lengua el viejo?

    Iba a hablar. ¡Por mis cojones que iba a habar! Tiré de ingenio.

    -Bueno, como eres sorda y no sientes, te voy a meter mano.

    Al acercarme a ella, sin mirarme, me dijo:

    -¡Ni se te ocurra!

    -No lo iba a hacer, mujer, era para escuchar tu voz.

    -Vete, Quique, por favor. No me comprometas

    -¿Quién se va a enterar de que hablaste conmigo?

    -Yo.

    -Ni que tuviera la peste.

    -Escuché cosas de ti, Quique, y eres malo.

    -No sabía que te gustaba poner el oído. ¿Qué oíste hablar de mí?

    -Que eres como la serpiente de la Biblia.

    -De serpiente, nada, en ese caso sería Adán, tú, Eva, tu chocho la manzana y la serpiente sería tú marido.

    -¿Ves cómo eres la serpiente? Una serpiente que habla de mi sexo como si fuese una manzana que se puede comer.

    -No es que se pueda comer, es que se come.

    -Ya no me cabe duda de que eres la serpiente, o lo que es lo mismo, el diablo.

    -¡Qué el diablo es él, coño! A tu marido había que darle un baño de hostias y dejarlo fino. Debes ser la única mujer en el mundo civilizado que no puede hablar con sus vecinos.

    -Cada ser humano lleva su cruz… Te doy la mitad del bocadillo si te vas y me dejas en paz.

    -No quiero tu bocadillo. Me voy, pero antes de irme te diré que todo lo que te pasa te está bien empleado. ¡Hay que tener genio, carallo! Si no se tiene genio cagan por uno.

    -No digas pecados, por favor.

    Cagándola, me la empecé a ganar.

    -Perdona, pero insisto. ¡Hay que tener genio, pene! Si no hacen caca por uno.

    Jamás había oído una carcajada tan espontanea. Casilda, se reía con ganas. Levantó la cabeza y me miró. Su mirada era como la de Lady Di, no levantaba la cabeza para mirar, era una mirada tímida. Casilda, de cerca era preciosa, con sus labios carnosos, su caída de ojos… con su todo. Me dijo:

    -No recuerdo haberme reído así en mi vida. En el fondo eres como un niño travieso.

    -¿Me das ahora un trozo de tu bocadillo?

    -Si me das tú uno de esos conejitos.

    La ocasión, me la pintó peluda.

    -Te doy conejo por conejo.

    -¿Es qué ves algún conejo por aquí?

    -Aún no, pero me gustaría cocinarlo y comerlo.

    Casilda, posó el bocadillo en el mantel, cerró los ojos y dijo:

    -Conejo de monte, con su salsita… -pasó la lengua por los labios. ¡Qué rico!

    -Sí, calentarlo bien hasta que eche jugo.

    -Se me está haciendo la boca agua, Quique.

    -Y a mí. Deber saber a gloria ese conejito que tienes entre las piernas.

    Casilda, abrió los ojos, se persignó, y me dijo:

    -Jesús, Jesús, Jesús. Tienes fijación con eso de comer… eso.

    -Chochos, sí, me gusta comer chochos, y cuanto más peludos, mejor que mejor, pero tampoco le hago ascuas as hacerles una paja…

    -¿A hacer, qué?

    -A pajear a una mujer…

    -¡A saber qué barbaridad es esa!

    -Una barbaridad que da un gusto bárbaro. ¿Nunca te masturbaste?

    -La masturbación es un pecado, y aunque quisiera pecar no sabría cómo ni donde tocarme.

    -¿Quieres que te enseñe?

    -No, gracias, no necesito que me enseñen a pecar. Cada vez estoy más segura que eres la serpiente, y como tal tienes mucha maldad.

    -Es que ver una preciosidad en medio del monte, lejos de la gente, invita a propasarse un poco.

    -Lo que estás haciendo es abusar verbalmente de una mujer indefensa.

    -Pensé que te gustaba hablar conmigo.

    -Y me gusta, pero sólo sabes hablar de sexo.

    -¿Y qué quieres, qué te hable del tiempo, bonita?

    -Soy una mujer casada y con dos hijos.

    -Pero hermosa.

    -¿Adónde quieres llegar, Quique?

    -Hasta donde tú me dejes.

    -¿Y por qué no vas a dónde yo te mande?

    -¿A dónde quieres que vaya?

    -A tomar viento fresco

    -Preferiría tomarlo de tus suspiros.

    -Ahora te mandaría a otro sitio, pero mi educación no me lo permite.

    La pillé al vuelo.

    -Vale, me voy a la mierda. ¿Pero no me negarás que eres una preciosidad?

    -Encima no sabes mentir. Me miro al espejo y sé que soy una mujer corriente…

    -Mentir es pecado, Casilda, eres preciosa y lo sabes.

    Casilda, se ruborizó.

    -¡Quita, quita! Preciosa yo. ¡Qué tontería!

    -No te hagas la ingenua. Sabes que eres la más bonita del pueblo.

    -¿Estás intentando seducirme, Quique?

    -Sí, me gustaría que esta tarde fueras el aire de mis suspiros.

    -¿Te funciona?

    -Si con 18 años no tuviese muelle, malo, ¿Quieres ver mi verga?

    -Me refería a la manera de camelar. ¿Te funciona con las mujeres?

    Me la jugué a cara o cruz.

    -Sí. ¿Puedo sentarme a tu lado?

    Salió cara.

    -Si mi marido se entera que hablé contigo me da una paliza, y si sabe que estuvimos hablando y sentados juntos en medio del monte, los dos solos, me mata.

    -No se va a enterar, pero si se enterase y te tocase un pelo de la ropa lo coso a hostias. A una mujer sólo se le calienta el culo si ella quiere.

    Casilda, ya se soltó.

    -¿Hay mujeres a las que les gusta que le calienten las posaderas?

    -Aquí hace mucho calor.

    -Ponte a la sombra del roble.

    De nuevo tenté la suerte.

    -Mejor me voy. No me agrada hablar con una mujer estando yo de pie y ella sentada.

    -Vale, siéntate a mi lado. Creo que me hará bien hablar contigo de cosas mundanas. Si se entera Hugo, que sea lo que Dios quiera.

    Me quité el cinto con los conejos, lo eché junto al roble y me senté a su lado, Casilda, que parecía tener la curiosidad de una adolescente que quiere descubrir cosas nuevas, siguió hablando.

    -¿Le pegaste a alguna mujer en las posaderas?

    -Te voy a meter en un terreno pantanoso, Casilda

    -Soy consciente de ello. Al hablar contigo empecé a hacerlo y al dejar que te sentaras a mi lado, ya me puse al lado del precipicio. ¿Le diste a alguna mujer en las posaderas?

    Me puso el bocadillo en la boca para que le diese un mordisco por el mismo sitio que lo estaba comiendo ella. En este momento supe que íbamos a follar. Mordí, tragué y le respondí:

    -Sí, hay mujeres a las que darles en el culo, con la palma de la mano, con una zapatilla o con otra cosa, les gusta.

    Íbamos a acabar el bocadillo dándole un mordisco ella y un mordisco yo.

    -¿Qué cosa es esa que no quieres decir?

    -La tralla.

    Casilda se quedó con la boca abierta.

    -¡¿El látigo de darle a los caballos!?

    -Sí, con ese.

    -¿Cómo le puede gustar una cosa así a una mujer? ¿Le diste a alguna? Si le diste dime a quien. El secreto morirá conmigo.

    -A la señora Facunda.

    -¡Esa mujer tiene más de 50 años!

    -Tiene 52, y un cuerpo de escándalo.

    -¿La azotaste en su casa?

    -En el granero por 1000 pesetas.

    Se escandalizó.

    -¡¿Cobras?! ¡¿Eres un puto?!

    -Yo me considero un amante por horas.

    -¿Le cobraste a alguna más?

    – A varias. La cosa empezó un día que estaba partiendo leña…

    -Leña le partes a señora Gloria.

    Seguí hablando sin decir que era ella.

    -Es una mujer mayor…

    -Y viuda.

    – Sí, viuda y muy necesitada. Me pagó 1000 pesetas por follarla. Corrió la voz entre sus amigas y ahora no me falta trabajo.

    -Te follaste a señora Gloria, reconócelo.

    -Para ti la perra chica.

    -Sabía que era ella. ¿Te gustó darle con el látigo a señora Facunda?

    -Sí.

    -Eres perverso.

    -Yo no diría perverso, diría, lujurioso, un lujurioso salido que te haría un pijama de saliva, como le hice a más de una.

    -No sé qué es eso del pijama de saliva, pero suena a sexo subido de tono. Cuéntame que hiciste con señora Facunda.

    Me la volví a jugar.

    -Si te lo cuento entrarías en un mundo de lujuria sin freno, un mundo antagónico al tuyo que te puede fascinar. ¿Seguro que quieres que te lo cuente?

    Como no sabía mentir, me dijo:

    -Ya me tiene fascinada.

    Me quité la camiseta. Mi torso musculado y peludo quedó al descubierto. Cogiéndole un dedo de la mano derecha con mi mano izquierda, la invité a que acariciase mi pecho, mi vientre y a que tocase los pelos de mi pelvis.

    -Cierra los ojos y mientras me acaricias imagina la señora Facunda desnuda. -Casilda, cerró los ojos- Está con las piernas separadas y las muñecas atadas a una viga de su establo. Sus tetas son grandes y un poco decaídas, tienen unas areolas rosadas y unos grandes pezones. Su coño rodeado de una gran mata de pelo negro está chorreando, chorrea porque mi lengua lleva casi un cuarto de hora lamiendo su espalda y follando su ojete. La encaro, me pide que la bese, le aprieto la garganta con mi mano derecha hasta que le empieza a faltar la respiración. La dejo respirar, acerco mis labios a los suyos y cuando se rozan le escupo en la boca. Le agarro los pezones y se los aprieto, (le pasé el dedo por los pezones a Casilda y se estremeció) después le como las tetas. Me vuelve a pedir, a pedir no, a implorar que la bese y le vuelvo a apretar el cuello y a escupir en la boca, Cojo el látigo, y me pongo otra vez detrás de ella. Le comienzo a dar: «¡Zaaaaas, yyyyy zaaaaaaas,…!» Virgilio, su marido, que se había estado meneando la polla, se levanta de la banqueta en la que estaba sentado con el trallazo que le meto en el culo. Besa a su esposa, se agacha y le pasa la lengua por el coño. Yo le sigo dando: «Zaaaaas, yyyy, zaaaaas…» Al rato, Facunda, se murió de gusto y Virgilio se tragó su catarata de jugo.

    Casilda estaba asombrada y con unos coloretes que la hacían aún más bonita de lo que era.

    -¡¿Tanto jugo fabricó su sexo?!

    -Sí, fue una maravilla ver como salía de su coño.

    Cogí su mano y quise meterla dentro de mis pantalones Lois. Su mano se hizo puño y no quiso coger mi verga empalmada.

    -Ahora entiendo que te gustara hacerlo, lo que no entiendo es porque me gustaría que me hicierais a mí tú y otro una cosa tan depravada.

    Volví a intentar llevar su mano a mi verga pero no quiso. Quise meter mi mano debajo de su falda y tampoco me dejó.

    -No se nota. ¿Le chupaste alguna vez la polla a tu marido?

    -¡No! ¡¡Qué asco!!

    -De asco, nada. Te sorprenderías de las cosas que les pueden gustar a las mujeres y a los hombres.

    Volvió a pasar su dedo desde mi cuello a los pelos de mi pelvis. Su voz ya se volvió duce, era cono si me acariciara al hablar, cuando dijo:

    -Sorpréndeme.

    -Hay un par de mujeres en la aldea a las que les encanta que meen por ellas.

    Volvió su voz de censora.

    -¡Eso es asqueroso!

    -No creas. Mujeres viajadas, a las que le comieron el coño otras mujeres, a las que ya encularon, y a las que ya azotaron, buscan nuevas fantasías.

    -Mujeres así solo podrían existir en Sodoma y Gomorra.

    -Créeme, viven en esta aldea, y tiene hombres y mujeres con quien divertirse.

    -¿Viven? ¿Es qué hay más de una?

    -De una y de uno.

    -¿Cuándo te iniciaron en ese mundo tan oscuro?

    -No es un mundo oscuro. Es un mundo de fantasías, donde los príncipes pueden ser jornaleros, las princesas madres con hijos, las brujas, monjas y los dragones, terratenientes.

    La quise besar y me hizo la cobra.

    -Si andas metido entre esa gente es que no crees en Dios,

    -Creo en Dios, pero no creo en un Dios de… Esto no se hace, esto no se dice, esto no de toca. Creo en un Dios que nos da libre albedrío para hacer lo que queramos siempre y cuando no hagamos daño a nadie, y dar placer no es hacer daño.

    -¡Eres veneno puro! Y lo malo es que tu veneno gusta.

    -¿Puedo hacerte otra pregunta íntima?

    -Adelante.

    -¿Te comió el conejo tu marido cuando te hizo los hijos?

    Casilda, levantó los brazos y apretó la cinta de la coleta de su largo cabello. Al estar en manga corta vi los pelos de sus sobacos y mi polla se puso a latir, ella la vio, y me dijo:

    -Te late como si fuera el corazón.

    -Se muere por que le hagas una cubana, pero no me contestaste a lo de comerte el conejo.

    -Mi marido cree que el sexo es sólo para procrear. ¿Qué es una cubana?

    -Un polvo entre las tetas. ¿Tú también crees que sólo se debe follar para tener hijos?

    -Hasta hoy pensaba que sí.

    -¿Sólo follaste dos veces con tu marido?

    -No me acosté con mi marido sólo dos veces. Una mujer no queda encinta la primera vez que se acuesta con un hombre, o puede que sí, pero hasta que se le retira la menstruación no sabe si está embarazada.

    -Si llevas más de dos años sin follar y no te masturbas debes tener unas reservas de jugo excelentes.

    -No te diría yo que no.

    -¿Quieres correrte?

    Se echó para un lado.

    -¿Qué me quieres preguntar ahora?

    Le llevé su mano derecha a mi polla empalmada, y le pregunté:

    -¿Quieres echar un polvo de verdad?

    Retiró su mano del bulto, y me dijo:

    -Si echase un polvo contigo me convertiría en una adúltera.

    Le quité la goma del pelo, su cabello cayó como una catarata sobre sus hombros. La besé sin lengua. Me miró y echó la cabeza hacia atrás. Le di otro pico y volvió a echar la cabeza hacia atrás. Nos quedamos mirando. Esta vez fue ella la que me besó. Le metí la lengua en la boca. Rodeó mi cuello con sus brazos, y se echó hacia atrás sobre la hierba llevándome con ella. Le pregunté:

    -¿Ya estás preparada para que te haga mía?

    -Mi cabeza me dice que no debo entregarme a ti, pero mi sexo, empapadito y latiendo, me dice que sí. Soy una mujer y dos años sin tener un pene entre las piernas son muchos años.

    -Son. ¿Quieres que te lleve al cielo del gozo?

    Su mano se metió dentro de mis Lois, cogió mi verga mojada, y con voz aterciopelada, me dijo:

    -Sí, Quique, llévame al cielo del gozo.

    Tenía que asegurarme de que no nos iban a descubrir. Le dije a mi perro:

    -Vigila, León, y si viene alguien, avisa.

    El animal, fiel como él solo, se puso a hacer guardia.

    Casilda se volvió a incorporar. Le abrí la cremallera trasera de su vestido azul. Se lo quitó y se volvió a echar hacia atrás en la hierba. Su piel era blanca como la leche. Al ver la humedad en sus bragas blancas, de la que salían pelos negros por arriba y por los lados, me aceleré sin poder evitarlo. Me puse en pelotas, después le quité el sujetador. Unas tetas grandes, esponjosas, con grandes areolas negras y gordos pezones quedaron al descubierto. Las magreé con las dos manos mientras se las chupaba, lamía y mamaba. Casilda, gimiendo, metía sus dedos entre mis cabellos y acariciaba mi cabeza. Bajé besando y lamiendo su vientre. Le quité las bragas. El bosque era encantador. Saqué la verga y le metí la puntita del cabezón dentro de su vagina. Su coño abriéndose y cerrándose, le dio pequeñas mamaditas. Fue demasiada excitación. Sentí que me corría, la quité y derramé sobre la hierba. Nada más acabar, metí mi cabeza entre sus piernas. La cogí por la cintura. Le pasé repetidas veces la lengua desde el ojete a clítoris metiendo mi lengua donde había estado mi polla. Casilda, exclamó:

    -¡Me siento viva!

    Mi lengua, cubierta de jugo, lamió su coño con avidez. Mis manos dejaron sus caderas y magrearon sus tetas… Al sentir que se venía, lamí su clítoris de abajo arriba. Entre gemidos, me dijo:

    -¡Me vas a matar de gusto!

    Apreté mi lengua contra su clítoris, que ya estaba totalmente fuera del capuchón. Aceleré mis movimientos verticales de lengua, y Casilda, exclamó:

    -¡¡Llego al cielo!!

    Casilda se corrió por vez primera sacudiéndose como si tocara un cable de alta tensión. Dejé mi lengua sobre su clítoris y metiendo la punta en su vagina bebí de ella.

    Al acabar de correrse, subí besando y lamiendo su vientre y sus tetas hasta llegar a su boca, allí me recibió con uno de los besos más dulces que me dieron en toda mi vida.

    Me eché boca arriba a su lado. Se puso de lado, me cogió la polla, flácida. Me la lamió como yo le había lamido el coño a ella. Se veía que nunca hiciera una mamada. Al ver que se ponía dura, me besó, y me dijo:

    -Haz que sienta otra vez lo que sentí antes. ¿Cómo se llama lo que sacudió mi cuerpo?

    -Algunos le dicen correrse, otros tener un orgasmo, otros llegar al éxtasis…

    -¡Date! Mira lo que sentía Santa Teresa o La beata Ludovica. ¡Se corrían!

    -Probablemente haciendo una paja.

    -¿Sabrías hacerme una?

    La besé. Fui directamente a su coño empapado. Mamándole las tetas y besándola, la masturbé con dos dedos… Cuando sintió que se iba a correr, me dijo:

    -Déjame terminar a mí.

    Metió dos dedos dentro del coño. Yo le magreé las tetas y la besé. Debió ser la novedad, pero no duró nada. Se encogió, y en posición fetal, jadeando y temblando, se corrió como una bendita.

    Había creado un monstruo sexual. Nada más correrse, me dijo:

    -Haz una cubana.

    Le comí la boca, después me senté encima de ella, le puse la verga empalmada entre sus hermosas tetas, y le dije:

    -Coge las tetas con las dos manos y aprieta mi polla con ellas.

    Estaba entregada.

    -Chúpala cando llegue a tu boca.

    Casilda, enseguida le cogió el tranquillo, al fin y al cabo, chupar, todas y todos sabemos.

    Al sentir que me iba a correr de nuevo, le dije:

    -Moja un dedo con el jugo de tu coño y fóllame el culo con él.

    Le junté las tetas mientras me metía el dedo mojado en el culo y me lo follaba.

    -¿Quieres que me corra en tu boca o en tus tetas?

    -En la boca. Yo también quiero beber de ti.

    ¡Vaya si bebió! No dejó que se derramara ni una gota de mi leche calentita y espesita.

    Al acabar de correrme, me dijo:

    -Me estoy empezando a sentir muy puta. Dime cosas dulces.

    -¿Quieres disfrutar en la posición del perrito, cielo?

    -¿Cómo es esa posición, cariño?

    A cuatro patas, vida.

    Se puso a cuatro patas, y me dijo:

    -Así aún me siento más puta. Parezco una cerda, más que una cerda, una perra.

    Le lamí el coño.

    -El sexo cuanto más guarro más placentero, princesa.

    Dándole nalgadas, hice círculos con mi lengua sobre su ojete y después se lo follé con la puntita. Al rato su coño chorreaba. Al lamérselo comenzó a gemir y al volver al ojete y follárselo de nuevo con la puntita de la lengua, sus gemidos ya era de pre orgasmo. La iba a hacer sufrir. Cogí con dos dedos el capuchón del clítoris y lo masturbé despacito como si fuese un diminuto pene. Volví a poner la punta de mi lengua en la entrada de su ojete. Casilda echaba el culo para atrás. Se lo nalgueaba y no dejaba que mi lengua entrara en él. Hice lo mismo con el coño empapado, al que le pasaba la lengua una sola vez, casi sin rozarlo, y se la quitaba. El ojete se abría y se cerraba. Hice círculos con mi glande mojado sobre él. Casilda, una vez que lo tuvo en posición, empujo con su culo con fuerza y metió todo el glande dentro de su culo. Su exclamación no fue de dolor, dijo:

    -¡¡Ooooh!

    Acabó metiendo la polla hasta el fondo. Sus dedos se metieron en su coño, y follando mi polla con su culo, se corrió con más fuerza que las dos veces anteriores, pues al correrse, con el tremendo placer que sintió, quiso hablar y sólo pudo decir:

    -¡¡¡Meee, puuuuf!!!

    Ahora era ella la que se tenía que recuperar. Dejé que lo hiciese, y le dije:

    -Sube y fóllame.

    -¡¿Yo?! Si subo tu madre va a tener que poner luto por ti.

    -Muy graciosa. Ten cuidado, graciosilla, y sácala cuando me vaya a correr, no sea que te haga un bombo.

    -Quien debe tener cuidado eres tú. No derrames dentro de mí.

    Casilda, la metió hasta el fondo. Le dio al culo, y me dijo:

    -Dime cosas bonitas…

    -Te quiero, guarra.

    -¡¿Me has llamado guarra?!

    -Sí, zorra. ¿Algún inconveniente?

    Paró de follarme.

    -Me lo merezco por ser una…

    -Una preciosidad. Perdona. Hay mujeres a las que le gusta que las insulten y les hablen guarro cuando follan. Se me olvidó que has sido monja

    -¿Era un juego?

    -Sí.

    Lo dicho, había despertado el monstruo sexual que llevaba dentro.

    -Pues sigue jugando, maricón. ¡Qué te gusta más un culo que a una monja un rosario!

    -Serás… puta.

    -Menos que tu hermana, chulo de playa.

    Le empecé a arrear en culo con las palmas de mi mano.

    -¿Te voy a dejar el culo como la cara de un borracho, soplapollas?

    Me agarró el cuello con las dos manos, apretó, y me dijo:

    -¡Puto!

    La que fuera monja se había vuelto una diablesa. ¡Y cómo le daba al culo!

    -A ti no te voy a cobrar, asquerosa.

    Después de dejarme casi sin respiración, acercó sus labios a los míos, y cuando la iba a besar, me escupió en la boca, y me dijo:

    -¡Veneno, que eres un veneno!

    -Zooorra.

    Pasado un tiempo, Casilda, le dio con tantas ganas, con tantas ganas le dio, que al comenzar a correrse sentí que también me iba a correr yo. Me apretó el culo contra ella, y me dijo:

    -¡Me corro! ¡¡Córrete conmigo!!

    Quité mi verga de su coño y me corrí frotándola con su culo. Sabía que lo que me había dicho era fruto de su calentura, y si me corría dentro lo iba a lamentar el resto de su vida.

    Se agradecen los comentarios buenos y malos.

  • Squirting. Argumentación

    Squirting. Argumentación

    MI TEORÍA.

    La Tierra era una estrella, o un planeta incandescente debido a la proximidad al sol, nuestra estrella. Giramos en torno a ella.

    Fuego (La tierra), sería su nombre, sin embargo en el sistema solar llegaron asteroides helados, no uno, varios y empezaron las carambolas en el sistema solar, ya que hay más planetas con hielo en su interior y otros con temperaturas muy bajas.

    Fuego (La tierra), fue siendo apagada en diferentes fases, y eso produjo evaporación, por tanto la formación de nubes, hasta que el fuego (Lava), fue quedándose en el núcleo del planeta, y mientras en la superficie el cambio empezó a enfriar el planeta.

    Como consecuencia de esos impactos, Tierra tiene una sima abismal donde se dice que es el trozo que hoy es la Luna, que por cierto nos frena y nos está acercando al Sol. Nos estamos saliendo de la zona de habitabilidad.

    El ser HUMANO.

    Somos agua, como la Tierra, nunca debió llamarse así, la mayoría del planeta es agua, no solo por los mares y océanos, ríos, lagos, arroyos, tanto en superficie como subterráneos y acuíferos. La suma de todo eso aumenta el volumen de agua de Tierra.

    Nosotros estamos compuestos por lo mismo, somos agua en una proporción muy alta, y llegamos en esos asteroides helados, y por supuesto fuimos evolucionando desde el fondo de los mares y océanos.

    La primera criatura que sacó la cabeza del agua era hermafrodita, la mujer tiene huellas de haber sido hermafrodita, su clítoris es un pequeño pene y algunas los tienen más desarrollados, incluso por prepucio como en los hombres.

    Pienso que ese ser se inseminaba ella misma, ya que era hembra en un porcentaje muy alto, y por supuesto de ese ser nacía otra hembra, supongo que todo cambió cuando dos hembras decidieron probar ser inseminadas a la vez, es decir, en vez de ellas meterse el pene, se lo montaron entre ellas dos, es decir, se inseminaron copulando con los cuerpos al revés, de forma que ambos penes entraran en ambas vaginas, de esa forma ya hubo un cambio importante.

    (Las babosas sirva como ejemplo, en cuanto a los sexos y que se inseminan ellas mismas).

    El tiempo es transitorio y nuestra medida está totalmente confundida debido a muchas causas. Si digo millones de años estaré en el mismo error en que estamos ahora, ya que la evolución precisa de una unidad de tiempo impensables para nosotros, por tanto esa unidad de tiempo supera nuestro entendimiento, ya que el carbono 14 lleva el mismo error, no me parece acertado en las edades que dice tener lo que se mide por él.

    Como la tortuga, ese ser pudo tener agallas y pulmones, pudiendo salir del mar por muchas causas, y supongo que el cambio empezó cuando parían esos seres nuevos, haciéndolo en las playas o cuevas naturales en los arrecifes, a salvo de depredadores.

    El tiempo fue modificando su estructura, y mucho tiempo, esa unidad de tiempo que no somos capaces de imaginar. Y debido a los cambios de parejas, la evolución de ese ser llegó a un punto que en una playa salió otro sin vulva, llevaba pene y su estructura era completamente diferente.

    El instinto animal pienso que es igual al deseo de sexo del humano, tanto en mujeres como en hombres, esa naturaleza impide que el humano se extinga, sin embargo si ha ocurrido con otros seres ancestrales que poblaron la tierra, aunque algunas teorías de su extinción no me convencen en absoluto.

    Ese ser con pene cambió totalmente la vida de ese ser abismal, de esa ameba o lo que fuera, que llegó en esos asteroides helados. Y cuando empezaron a respirar aire, su cuerpo fue evolucionando hacia la tierra alejándose del agua, del mar y muchas partes fueron siendo diferentes, sin embargo hay patrones que siguen en el cuerpo del ser humano.

    En la peli Water world, Kevin Costner me pareció adecuado su metamorfosis de anfibio-humano, algo así como volver a sus ancestros, así como su katamarán.

    MÁS DE MI TEORÍA.

    La forma del cuerpo, la cabeza, las manos y los pies.

    Comparación entre las orejas, oídos con las agallas, y su lugar en la cabeza.

    Podemos abrir los ojos debajo del agua, yo veo perfectamente en el mar como en los ríos o piscinas, que no me gustan nada, ese es otro detalle de que nuestro origen es anfibio.

    Las manos, esa membrana que tenemos entre los dedos, y las uñas, espinas defensivas y garras en su momento, terminó siendo uñas para limpiarnos los parásitos de la piel y en la realidad fueron pinzas.

    Los pies, parecen aletas, y que han ido evolucionando dependiendo de la estatura, y ese dicho de como pez en el agua tiene que ver.

    Los esfínteres que tenemos es otro detalle, protegernos de invasiones diminutas, los oídos disponen de pelo, en realidad son cerdas, hebras de pelo más grueso como en la nariz, nuestros genitales les ocurre lo mismo, cubren zonas vitales de nuestro cuerpo, las axilas, parece extraño, pero no lo es, cuando nadamos separamos los brazos del cuerpo y dejamos paso a una puerta que va directamente al corazón, nuestro punto más débil, los romanos mataban en ese punto, metían sus gladios (espada corta) por dos lugares, la axila horizontal y la clavícula en vertical, siempre esa estocada era mortal.

    SU AFIRMACIÓN (PREGUNTA) EN TONO DE REFUTACIÓN.

    Explicación. Mi experiencia de la eyaculación femenina.

    Según los médicos, las mujeres no disponen de próstata como la de los hombres, normal desde el momento que nuestros cuerpos son opuestos y en este punto yo tengo otro punto de vista al margen de este, opino que si deben de tener algún mecanismo que sirva para lo mismo, y permítame que le llame así, y que responda a las escalas de excitación sexual, le hablaré de experiencias que he tenido en ese sentido para apoyar mi teoría.

    El estado de excitación en la mujer, produce dos tipos diferentes de fluidos vaginales.

    El primero de todos es conocido, esa humedad no dispone de sabor, pero hay un segundo, ya que esa humedad es diferente, voy hacer una comparación para que se me entienda.

    Supongamos un tubo de plástico abierto por el parte superior, una canaleta. En el ponemos agua, y deslizamos los dedos, este fluido dispone de cierta lubricidad normal y su temperatura es como la del cuerpo.

    Ahora quitamos el agua y en su lugar ponemos aceite medicinal, incluso esos para la piel, deslizamos los dedos y el fluido es muy diferente, y dispone de propiedades.

    Primera, dispone de una lubricidad diferente, su temperatura es mayor y por último su sabor es un alcalino suave.

    La primera vez lo sentí en la mano, yo tenía la mano derecha debajo (fue en el coche) y con la izquierda excitaba su clítoris. Los primeros orgasmos produjeron ese fluido primario sin interés, pero cuando dijo que no podía más, yo cambié el punto de excitación, y se mantuvo ese nivel, ya que cuerpo tenía una especie sacudidas que yo notaba en mi mano derecha, y fue cuando cambió todo, le llamé subir de nivel.

    Ahora ella elevaba su pelvis, era la llamada para la penetración, pero decidí saber que pasaba en su nivel de placer, y gruñendo con los ojos cerrados tiraba de mí, y fue cuando se estiró completamente casi gritando y ese momento sentí ese nuevo fluido en la palma de la mano, muy caliente y muy deslizante, fue cuando introduje el pene, y reconozco que fue totalmente diferente a lo de siempre, tuve una sensación que nunca había tenido.

    ¿Qué fue ese fluido deslizante y muy caliente?

    ¿Tuvo que ver la glándula pineal que tenemos en el cerebro?

    Este es un órgano misterioso llamado tercer ojo por los ocultistas del que nada se sabe, pero…

    Para mi ella eyaculó, y además pienso que nosotros los hombres nos ocurre lo mismo. Depende de muchos factores y puedo asegurarlo ya que me ha ocurrido varias veces y con mujeres diferentes.

    La excitación normal, hablo de un tiempo medio de media hora o una hora, dependen sobre todo las costumbres y del tiempo que precise. La mujer humedece la vagina debido a la preparación para el coito, es decir, que el pene no tenga problemas en su interior.

    En este caso hablo de algo rápido, y que no suele pasar de la media hora o menos, repito que depende de las prisas.

    Sin embargo, en mi opinión y experiencia, debo decir que el sexo es algo lento y que lleva mucho tiempo, hablo de más de una hora, y eso conlleva ciertos niveles de excitación, yo le llamo así, niveles y superado ese nivel de la media hora, es decir, la humedad normal, entonces se producen cambios.

    Para esto es necesario práctica, una vez a la semana es como no ver una peli hasta el final y cuando vuelves a verla tienes que empezar ya que no te acuerdas, algo así pienso que ocurre.

    Volviendo a ese estado de excitación, cuando dice que no puede más, no se debe ignorar, pero si disminuir esa escala de placer de forma que sienta sensaciones nuevas a las normales.

    El clítoris tiene sus puntos de excitación, si nos dedicamos al glande, será rápido, pero si se empieza desde el punto interior, es decir, recorrer el clítoris de afuera adentro, es un cordón que suele abultar dependiendo de la excitación.

    Desde el punto donde desaparece el cordón, si se acaricia con delicadeza, la mujer tiene una excitación diferente, inferior pero no carece de eficacia, hablo en el sentido de que suba de nivel, así le llamo, es decir, descubrir su escala.

    Según lo vaya demandando, que es otro punto importante de tener en cuenta, no perder de vista su excitación, y nada mejor que aprender sus reacciones, y su boca es un guía importante, seguido de los movimientos de su cuerpo, sus manos, y en general su comportamiento, y no perder detalle desde el primer instante, el comienzo suele ser el beso, besos. Podía extenderme pero ya es demasiado larga mi teoría.

    Y a partir de ahí, conquistar su cuerpo, recorrerle lentamente. Es una forma de expresión mía, y hablo de una desconocida de la no se sabe nada de nada de sus preferencias y puntos de excitación, y nada mejor que ir sorprendiéndola de forma gradual y agradable, aunque se debe tener en cuenta muchos detalles, el antes, el durante y el después.

    Incluso con cierta música, y mi acierto con ese fondo muy lejano, que incitó a su cuerpo a moverse, retorcerse, insinuarse y gozar con la respuesta que obtenía. La puesta en escena es muy importante, eso pienso.

    frxxmasons – my greed (Blvck Ceiling Remix). mp3.

    Y por mi parte gozar con la respuesta que obtenía de su mirada.

    Al día siguiente fue un nuevo día para ella, esa noche siguiente me dijo que aún la duraba, que anduvo todo el día tropezando con los muebles, y que de vez en cuando en su vientre sentía un leve estremecimiento. No terminaba de comprender que la ocurría, ese nivel del que hablo es mi tesis, y a su pregunta, le dije que había más, ella hizo un gesto pensando como estaría entonces.

    Aquella experiencia la repitió, pero en una cama no en el coche, y además la superó, quedó extasiada y profundamente dormida.

    Como experiencia propia, hice algo insólito, pero soy así, la fotografía es uno de mis vicios y no había terminado de eyacular cuando me di cuenta de su estado, me salí deprisa y le hice una fotografía en ese estado.

    Crucé sus piernas ya que siempre he buscado el arte, y tenía otro detalle. Su monte de venus, estaba cubierto en su totalidad por una mata de vello exuberante, y su placer aumentaba si le apretaba hacia dentro, ella llevó mi mano para que lo hiciera, quizá sea ese punto G que se dice que se encuentra debajo, aunque ha sido la única en ese detalle de presionar el monte de venus.

    Al día siguiente hubo muchas preguntas, sin darse cuenta que las respuestas mías podían ser teorías, sin embargo sus respuestas si son las acertadas.

    Dijo que tuvo la sensación de un matiz desconocido del sexo, debido a no poder aguantar ese placer que se iba convirtiendo en algo desconocido y más agradable, y que también la duró más de un día, aseguró que ahora el sexo le veía desde otro plano muy diferente.

  • Cita con una escritora de relatos

    Cita con una escritora de relatos

    Hola de nuevo.

    En este relato os cuento la historia que viví con una escritora de relatos para que veáis que los milagros existen!!!

    Siempre que leo relatos, lo hago con un protocolo concreto… Busco escritores/as de mi país, selecciono por temáticas y leo primero escritoras de temáticas que me atraen, (sexo con maduros, infidelidades, general, tríos, dominación…). Luego leo el resto pero siempre empiezo de esta manera.

    Así es como llegué a Nuria (nombre ficticio por supuesto) una escritora que hablaba de aventuras con maduros mezcladas con infidelidades.

    Escribí un comentario en su relato dejando mi email pero… pasaron días sin saber nada, con lo que imaginé que sería de nuevo una anécdota ya que lo he hecho muchas veces sin ningún resultado más que algún intercambio de fotos sin más.

    Un día recibí un correo de Nuria agradeciendo mi comentario y comentando un par de relatos míos, cosa que me sorprendió y alegró al mismo tiempo.

    Nos intercambiamos algunos correos en los que íbamos avanzando sobre relatos, temas que nos interesaban, un par de fotos intercambiadas… y algún que otro intento por mi parte fallido, como no.

    En mi último correo pensé que había forzado demasiado y estuve días sin recibir respuesta. “Lo has estropeado de nuevo chico”, pensé… “¿Qué debo escribir que siempre que llego a este punto, mis correos y contactos se pierden sin explicación?” pensaba una y otra vez. Siempre pensé que algo no hacía, ni decía bien, ya que llegado un punto, siempre me sucede esto que os acabo de contar… Missing L

    Al cabo de dos semanas recibí un nuevo correo suyo. Sorpresa!!!

    Antes de seguir dejadme que os cuente algo más de Nuria…

    Nuria tiene 28 años, rubia, un cuerpo con curvas, no delgado pero no gordo ni con exceso de carnes. En una de sus fotos estaba con bikini en la playa y se asomaban unos buenos pechos, sin despreciar su fabuloso culo. Era guapa, ojos lindos y tenía un buen cuerpo, no de modelo pero si buen cuerpo para mi gusto.

    Salía con un chico, pero no se entendía demasiado con él en el tema sexual. Tenía fantasías y él no estaba mucho por hacerle caso.

    Era de mi ciudad, Barcelona y su mirada era intrigante a la vez que explosiva.

    Bien pues abrí su correo y para resumir os diré que me hizo una confesión que no esperaba. “…he releído tus correos, tus relatos y experiencias y aunque no quería seguir escribiéndote porque yo misma me daba miedo, he pensado proponerte hacer un café para conocerte en persona y poder sincerarnos hablando de relatos, de sexo, de experiencias y fantasías, ¿querrías?…”

    Por supuesto le respondí que donde y cuándo, jajaja

    Quedamos un sábado a media tarde en un Starbucks del centro de la ciudad. 10 minutos antes de la hora ya estaba sentado en una mesa, con mi café y observando la entrada hasta que apareció Nuria. Iba con falda y camiseta y con una chaquetilla. Cara maquillada, no mucho, lo suficiente para realzar su belleza. Me vio, se acercó, dos besos de rigor y fue a pedir su café.

    “Que tal Nuria… ya tenía ganas de verte en persona, ¿tú no?” le pregunté al sentarse

    “Si, la verdad es que me apetecía conocerte Santi”

    Le cogí una mano y se la acaricié un momento cortito para hacer menos tenso ese primer encuentro.

    Hablamos de mucho y salió el tema de su relación, de su novio. Me confesó que era extremadamente efusiva y caliente y necesitaba sexo pero a la vez excitación y situaciones que la pusieran al límite de tensión para luego relajarse haciendo… ya me entendéis. “…se lo he dicho y confesado muchas veces que necesito situaciones excitantes para luego, mientras lo hacemos, llegar mucho más excitada al orgasmo y que sea así más intenso que en una situación normal, pero no me entiende, dice que estoy loca y que soy una enferma de sexo… Es frustrante, ¿verdad?”, me confesaba hablando de su novio.

    “Te entiendo porque yo también llegué a pensar que era raro, pero ahora no pienso esto. Creo que cada uno vive y debe vivir el sexo como le guste y siempre con respeto y compartiendo gustos, se puede hacer de todo. Por eso creo que si tu pareja no te da lo que necesitas tienes dos opciones, o la dejas o intentas buscar donde no tienes”

    “Ya pero entonces…” me decía Nuria “… es como engañarle. Me siento culpable si lo hago a escondidas con otro aunque sea lo que necesito”

    “Por supuesto lo mejor es ir con la verdad por delante. Por eso yo siempre diferencio entre infidelidad o engaño o complicidad. De todas maneras, si tus relatos son reales algo de ese engaño ha existido, ¿no?”

    Nuria me confesó que a veces ha necesitado ser infiel sin contar a su novio lo que hacía porque no lo quería perder, a lo que yo le dije que si ella pensaba de esa manera, tarde o temprano vería que no era su pareja ideal ya que eso le pesaría demasiado.

    Para no alargar este tema, vamos a lo que pasó al rato de charlar.

    “Mira Nuria”, le dije… “No sé si vienes dispuesta a ponerte al límite de tu excitación pero yo vine pensando en qué quiero pedirte, para probar si es verdad lo que me dices y ver si eres capaz de llegar a donde ni te imaginas… ¿me dejas empezar contigo?”

    “Jajaja, no sé, sí, jajaja”, rio ella un poco nerviosa. “No vine a liarme contigo ni a hacer nada, créeme, pero porque no un poco de juego, vamos!!!”

    “Quiero que vayas al baño y que te quites las bragas. Al volver, debes dármelas y ponerte en una posición donde pueda meter mi mano bajo tu falda y pueda masturbarte. Quiero intentar que te corras, pero controlando tus gemidos para ver cómo te excitas durante este rato… ¿hace?”

    “Esto es lo que me hace falta Santi… Voy”

    Se fue, y volvió dándome al sentarse sus braguitas que cogí con mi mano y me la aproximé a mi nariz oliéndolas y comentándole lo rico que olían y lo mojadas que las notaba en mi mano “ya ves como estoy Santi”, me dijo de nuevo.

    En el lugar donde estábamos, ella estaba en una especie de sofá y yo me puse sentado en una silla justo delante. Discretamente le puse mi mano por debajo de su falda y empecé a acariciar su pierna acercándome cada vez más a su entrepierna. Llegué al final y empecé a acariciar sus labios que estaban empapados y a hacer círculos en su hinchado clítoris mientras le hablaba suave cerca de su oído y ella abría sus piernas para facilitarme el trabajo.

    “Mmmm que mojadita que estas Nuria. Solo te dejo cerrar los ojos mientras te toco pero no puedes gemir demasiado alto para que no te oigan. Voy a meter un dedito en tu coño cielo porque quiero sentir como te corres en mi mano y como tiembla tu cuerpo de placer Nuria”.

    Seguí acariciando sus labios, metí un dedo y luego otro y con dos dedos dentro empecé simulando un mete y saca con ellos mientras que con mi pulgar acariciaba su clítoris.

    Se acercó a mi oído y susurraba “…mmm me gusta Santi, sigue y no pares que me corro rápido, mmm que bien tocas tío, que bien se mueven esos dedos que tienes, ahhggg ufffff, coy a correrme en nadaaahhh uuuhhh mmmm no puedo más Santiihhh”

    “Quieres correrte o vamos al baño y te la meto hasta el fondo y que mis huevos choquen contra tu culo… dime que quieres Nuria”.

    “Nooohhh ya no quiero que pares… ssshhhh shhhhh no puedo gritar pero no puedo parar”.

    Sus gemidos silenciosos aumentaban de ritmo y subían su tono, así que no me quedó otro remedio que tapar su boca con un beso mientras se corría con un gran orgasmo.

    Saqué mi mano, empapada de sus jugos y me llevé los dedos a mi boca, chupándolos. Ella se apoyó al sofá con los ojos cerrados.

    Pasados unos minutos me miró y me dijo “ha sido una pasada Santi. ¿Quieres ser mi novio, jajajaja?”… “De momento me conformo con ser tu amante y tu válvula de escape a todo lo que llevas dentro, que veo que es mucho… jajaja”

    Terminamos de tomar lo que habíamos pedido y quedamos para vernos en unos días donde si continuáis leyendo en la próxima entrega, sucedieron más cosas excitantes entre Nuria y…

    …Ya os contaré

    Espero os haya gustado mi relato

    Escribid a [email protected].