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  • Pequeña pero comelona

    Pequeña pero comelona

    Hace tiempo conocí a una compañera en un trabajo, que aún que no era muy alta, tiene un cuerpo firme, ya que le gusta practicar deporte.

    En el trabajo me encantaba mirarla cuando llevaba escotes o licras porque se lograban remarcar esas tangas de hilo o de encaje que llevaba, hasta que un día renunció.

    Para mí sorpresa fue cuando me contacto para realizarle algunos trabajos de carpintería, yo siempre iba con todo tipo de fantasías, y creo que ella también.

    En la primera vez que sentí su provocación, fue cuando me recibió en un vestido súper entallado y sin ropa interior, por lo menos en la parte superior, ya que alcanzaba a ver cómo se le marcaban esos ricos pezones y abajo se le remarcaba muy bien las entrepiernas.

    -Por poco y me agarras tomando un baño… -Me decía, ¿en qué sentido? quien sabe.

    Y así pasaban los días, y siempre la grababa a escondidas como se le marcaban esos ricos pezones o como se le marcaban esas tangas.

    En una ocasión al entregar un trabajo que me demoraría, me invitó a pasar mientras ella tomaba un baño porque saldría, tenía mis dudas y la perversión me gano, y me animé a mirar por su ventana, ufff la veía de espaldas como se enjabonaba, esas tetas y esas nalguitas bien duras que se veían, quien sabe si se percató pero me encantaba como se limpiaba entre su pecho y entrepierna, completamente depilada. Al salir me hice el tonto y ella se fue, aprovechando la confianza me robe su tanga recién usada para tenerla de recuerdo.

    Pasaron los días y me enteré que salía con alguien, pero que aún no vivían juntos e incluso para su mamá que también era mi clienta, decía que su hija era bien puta, que por eso se salió del trabajo porque ya la buscaban solo para cogerla.

    Una noche que no podía dormir me salí a dar una vuelta y sin querer ya estaba cerca de su casa, le llamé y me aceptó unas chelitas en su casa, al llegar estaba sacando a su hija, que se fuera a dormir con su abuela.

    Ella me agradecía, por sacarla de la rutina ya que estaba estresada entre el trabajo y porque su galán la había propuesto matrimonio. Después de más charla que cerveza, ella me propuso dormir ahí en su casa porque ya era demasiado tarde, yo muy “forzado” acepté. Y antes de continuar ella entró a su recamara para cambiarse por algo cómodo, mi sorpresa fue que salió prácticamente desnuda, un baby doll de encaje.

    Le propuse dormir en su sillón, pero como su sala es casi aire libre, me invitó a dormir en el cuarto de su hija, pero para suerte lo había dejado cerrado, yo insistía dormir ahí en su sillón, pero ella se negó.

    -No, mira dame chance, me cambio de nuevo y te duermes en mi cuarto, ahí tengo una colchoneta, -decía ella

    -¿Segura? No quiero ocasionarte problemas con tu galán le contesté

    -No te preocupes no pasa nada, además te agradezco por sacarme del estrés, -contestaba nuevamente

    Al entrar ella a su cuarto, la puerta no la cerró del todo y empezó a buscar una pijama, pero mientras se inclinaba solo veía como la tanga se la comía entre sus nalgas, dudé mucho en entrar pero me animé, la tome por sus caderas y empecé acariciar sus pechos y parte de su entrepierna mientras buscaba su clítoris entre su tanga.

    -¿Que haces? -Me preguntó, pero no hacía por apartarme

    Empezamos a besarnos y ella empezó a darme la mejor mamada que me hayan dado, quizás por su baja estatura, sentía fetiche por ver esa pequeña boquita meterse todo. Toda una experta me hizo correrme en su boca y mientras se lo comía y se limpiaba me tumba en su cama

    -Espero este amiguito tenga, por más, porque yo quiero todo.

    Le empecé por hacer un oral y estaba yo tan metido en sus entrepiernas, que cuando la vi, ya tenía un consolador negro en la boca, me calentó bastante que se lo quité, ella me ponía un condón con su boca y empecé a embestirla mientras su consolador se lo pasaba por el área anal.

    Me pido de perrito, y yo seguía jugando en su zona anal, besándola y acariciándola.

    -Ya mételo, me encanta cuando lo tengo en mi culo, romperme, quiero que me rompas. -Me decía mientras acercaba el consolador

    -No ese, no, quiero sentir el tuyo, méteme el tuyo, ya romperme este culo, -decía mientras me quitaba el consolador.

    Estaba apenas preparando la cabeza, para hacerlo despacio, pero de un solo empujón se dejó ensartar, pero un grito desgarrador, pero a su vez provocativo, y no paraba de gritar que se lo rompiera, mientras que con la otra mano empezaba a penetrarse con su juguete, solo sentía como internamente rozaba. Seguimos así hasta que se corrió, bañándome todo.

    Le pedí que se pusiera unos tacones negros que siempre me gustaba verla.

    Era mi fantasía tenerla así con esos puestos, por su tamaño no me costó cargarla y empezarla a penetrar, pero ella estaba tan prendida que ella hacía todo el trabajo.

    La puse encima y después recargada sobre su escritorio, verla bien abierta y temblando con esos tacones, todo anal.

    Hasta que le dije que me vendría pronto, ella sin decir nada, retiro el condón y me dijo “echamos dentro de mi vagina”, sentí como me vació, como apretaba para sacarme hasta la última gota.

    Al término, solo se hincó y empezó a limpiarme con su lengua y boca, ya era madrugada y terminamos durmiendo.

    Al amanecer me invitó a tomar un baño, pero cuando nos disponíamos, ya su mamá estaba en la entrada.

    -Ya andas de puta de nuevo, -le decía mientras su hija entraba, ella se hacía la ofendida diciendo que solo pasé la noche como amigo

    Y su hija con una sonrisa, me murmuraba, “espero la hayas dejado feliz, porque si no estar de malas todo el día y como aguantarla”.

    Me despedí, de ella, y en el oído me decía que quedaba pendiente el baño, yo solo la nalgueé y le dije, “si mi putita, queda pendiente”.

    Por suerte, hay trabajos todavía por realizar y podré seguir frecuentando el baño.

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  • Mis inicios gay

    Mis inicios gay

    Soy peruano de la selva, a mis 18 años viajé sólo sin avisar a papá quien era un alcohólico en provincia, llegué a casa de mi tío de quien tenía su dirección, para ellos fue una sorpresa, le dije que papá se dejaba y que mi idea era trabajar en Lima, salí a una fábrica que para mí buena suerte me recibieron en el momento, sé que fue un poco sufrido, pero logré mi sueño, allí conocí a Danilo quien me dijo que podíamos compartir el cuarto, es así que me fui a casa de mi tío y me traslade al cuarto de Danilo con quien pagaríamos en partes iguales.

    Así que me instalé, hasta que un día, mientras regresaba a casa me senté al último del bus y me encontré una revista de gay con fotos explícitas que me causó curiosidad, lo guardé en mi mochila para verlo al llegar a casa, nunca había visto algo así, allí en casa en el baño me masturbe viendo esa revista por primera vez, era impresionante ver enormes pollas perderse dentro del culo de otros; aunque a decir verdad, yo tenía la pinga chica y pensaba que las fotos eran editadas.

    Así estuve a escondidas haciendo eso; pero revisando en internet ubique que habían cabinas para gays en una avenida conocida en el centro de lima; por lo que aprovechando un fin de semana salí a una cabina y miré videos gay donde me masturbe varias veces, estaba arrecho; luego contacte a Francisco quien decía ser versátil, pasivo, la verdad que no entendía mucho de opciones, pero me dijo que le gustaba la pinga y a veces daba, me envió una foto de un culazo, lo cual me impresionó y quedamos que podía visitarlo a su casa que era por un cerro fuera de la ciudad.

    Llegué a la dirección que me señaló; eran como las 9 de la noche cuando llegué a la dirección que me dio, ya me estaba esperando; era un hombre cuarentón grueso, que lo primero que me preguntó si en verdad tenía 18 años; porque parecía de menos, le mostré mi documento de identidad y luego caminamos rumbo a su casa, mientras me preguntaba como entre al mundo gay, le conté la historia; pero que nunca había penetrado una persona.

    La verdad que su casa era cuesta arriba al cerro y así llegamos sudando a su casa; pues era época de verano y vivía en la última y solitaria casa del cerro. Tenía luz; pero creo que le daban de la parte de abajo, es así que me dice hemos sudado mucho, debemos bañarnos; porque no se puede cachar sudados, me llevó a un ambiente donde había un cilindro lleno de aguay dijo que allí nos íbamos a bañar se desnudó y de espalda y vi su culo y su pinga venosa que colgaba; eso me asustó mucho y me pasó por la mente olvidar todo y regresar a casa; pero decidí seguir adelante, mi pinga era pequeña comparado con la de él; me dijo que no debía asustarme pues era normal eso; nos bañábamos mientras veía mi culo de reojo.

    La verdad que estaba asustado pues me dijo que tenía el culo bien formado y duro; mientras me tocaba con sus manos gruesas; lo noté morboso; luego de bañarnos se puso al filo de su cama y me dijo necesito tu pinga, cachame me dijo; la verdad que me nublé en ese momento, mi pinga no se paraba; quizás porque me había masturbado en la tarde o quizás por los temores que tuve; no sabía qué hacer, estaba desesperado; pues él me decía; ¡necesito cachar! Que te pasa me decía, o me cachas o te cacho me dijo.

    Estaba asustado al final le dije que lo intentemos de nuevo; empezó a tratar de mamar mi pinga donde me dijo: creo que tú te has masturbado porque tu pinga huele a leche, le dije que si; ¡aun así no se paraba! Los nervios me delataban en ese momento. Se acercó y me dijo: entonces tienes que mamar mi pinga, le dije que no importaba pues no quería hacerte sentir mal y accedí con miedo porque me habló fuerte, estaba dura y venosa cuando empecé a mamarlo, me decía que despacio; pues no había mamado una polla nunca, era mi primera vez; me empezó a gustar.

    Mientras él llenaba mi culo de saliva intentando meter su dedo en mi ano, me dolía la verdad, se dio la vuelta y me dijo que me iba a meter su pinga en mi culo, le dije que tenía miedo, a lo que me respondió que lo haría con amor; mientras me besaba la boca al cual accedí.

    Salió raudo a su cocina y regreso con una botella de aceite lo paso por mi culo mientras decía que tenía un hermoso culo, la verdad que los nervios eran fuertes, me golpeaba y rozaba mi ano con su pinga, me excitaba sentir eso; era una sensación placentera; hasta que de pronto sin avisar me introdujo toda su pinga dentro de mi culo que me hizo gritar del dolor; mientras llorando le decía que lo saque, el me presionaba fuerte sus piernas contra mi culo, sentía que me había partido el culo, lo sentía todo dentro mío; llorando le decía que no se mueva porque me partía el culo y me dolía mucho cuando se movía más y más.

    Dejó de moverse y seguía echado sobre mí no se movía; luego se empezó a mover despacio mientras le aguantaba la pinga dentro mío, me decía que no lloré; pero la verdad que me dolía mucho; mientras se movía despacio; me decía que aguante un poco más; porque se venía; hasta que sentí la chorreada interna dentro de mi culo, cuando saco su pinga fue terrible para mí porque me ardía todo, me toque el culo roto mío y pude ver sangre en mis dedos.

    Era como la media noche cuando nos bañamos de nuevo; yo tenía el culo super adolorido y quería salir rumbo a mi cuarto; me dijo que debía quedarme pues no había movilidad a esa hora. Así amanecimos y a las 7 am nos despertamos mientras me servía un rico desayuno; prometimos volver a vernos y nos despedimos y me embarcó rumbo a casa.

    Está fue mi primera experiencia sexual gay dolorosa que sin querer me convirtió en pasivo gay.

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  • Visita a mi suegra en el trabajo que me cambia la vida

    Visita a mi suegra en el trabajo que me cambia la vida

    Pasaron unos días, María estaba enojada porque no quería tener hijos con ella y con la prima y que fuéramos una pareja de 3 conviviendo y criando a los niños, que ella siempre había tenido problemas con la prima, pero que esta era una oportunidad para estar las dos juntas y en paz.

    Belén me llamaba diciendo que si nos íbamos a vivir los tres juntos dejaba la prostitución y se dedicaba solo a ser enfermera.

    Recibí un llamado de mi suegra, porque no entendía qué había pasado y quería saberlo de primera mano, así que coordinamos para que la pasara a buscar por el trabajo a última hora, tomar un café y conversar.

    Al salir de mi trabajo me dirigí al de mi suegra, que era a 15 minutos, así que llegué, le avisé por mensaje y me pidió que subiera porque iba a demorar unos minutos, así no tomaba frío.

    Llegué al quinto piso y estaba ella en su escritorio terminando un informe, en el escritorio de al lado estaba su novio (el tipo casado con el que tiene una relación desde hace dos o tres años).

    Ambos despachos están separados por un vidrio que va del piso al techo, por lo que se veía todo.

    Pasé al despacho de mi suegra, ella estaba enfrascada con unas fórmulas en una planilla, así que me ofrecí a ayudarla.

    Me paré al lado de ella inclinándome para ver qué pasaba con la planilla y había algunas inconsistencias en la info, pero cuando estaba trabajando, siento una mano que me acariciaba la pija que se me puso dura enseguida.

    Y: Pare suegrita

    S: No quiero

    Y: Está Horacio al lado y nos puede ver

    S: Quiero que nos vea, que vea como me rompes el orto.

    Y: Dejame terminar con esto.

    S: Dejalo, ya tengo el informe, solo quería que vinieras a garcharme acá, en mi trabajo.

    Y: Serás puta.

    S: Si, lo soy.

    Me sacó la verga del pantalón y empezó a masturbarme, me senté en el escritorio, ella en la silla, quedando a la altura para empezar a mamar.

    Le pasaba la lengua como a un cono helado y miraba para la oficina de al lado, donde Horacio ya tenía la verga afuera y se masturbaba mirándonos, así que no la deje chupar, la levanté, la apoyé en el escritorio, le bajé el pantalón y la tanga en un movimiento, le escupí el agujero del culo y empecé a clavarle la pija en el culo mientras su novio nos miraba y seguía con su pajote.

    Ella gozaba con mi verga en el culo, gemía, se había sacado las tetas de la blusa y se las tocaba.

    S: No te voy a dejar ir de la familia, no puedo perder esa verga que me garcha tan rico, ufff siga yernito siga cogiéndole el culo a su suegrita que está bien caliente.

    Se la saqué del culo y la puse de rodillas a que siguiera mamando verga, le cogía la boca y miraba a Horacio que estaba pajeándose y apretando uno de sus pezones, le hice seña para que viniera y salió como disparado de su despacho caminando como pingüino porque tenía los pantalones bajos.

    Y: Un gusto en conocerte Horacio

    H: I… igualmente.

    Y: Suegra, levante el culo que su novio la va a coger mientras se la sigue chupando a su yerno.

    Hizo caso, así que Horacio empezó a penetrarla con fuerza y hacía que se tragara más mi verga, se le daban vuelta los ojos de como gozaba, la agarré del pelo para cogerle la boca, mientras horacio le daba y miraba.

    H: no sos así de puta conmigo, hoy me las voy a cobrar.

    Acto seguido le sacó la verga de la concha y se la enterró en el culo.

    S: ¡¡Ayy animal, avisame!!

    H: Me tenés a pico seco hace 2 semanas, viene tu yerno y te lo coges frente a mí.

    S: Te calentó, ¿no? Te vi como te pajeabas mirando como se la chupaba y como me cogía el culo y yo gozaba como una perra en celo, ahora garchame fuerte papito, hace tiempo que quería a mis dos machos garchándome.

    Horacio se sentó en la silla, mi suegra se ensartó con la verga del novio en el culo, quedando de frente a mí, ni lerdo ni perezoso le clavé la pija en la concha, sintiendo la presión de la verga de Horacio que se clavaba en el orto de mi suegra. Ella se movía con las dos vergas clavada y gritaba “ah aaah que placer tener mis dos vergas a la vez aaaah me acabo, ¡quiero que me llenen de leche!”. Empezó a contraer la concha y el culo de manera que ninguno de los dos aguantamos y le llenamos concha y culo.

    Me fui al baño a recomponerme un poco, mi suegra fue al de mujeres, mientras Horacio atendía su teléfono que no paraba de sonar.

    Me lavé bien el pito, me acomodé la ropa y salí.

    Horacio se despidió porque lo llamó la mujer, yo esperé a que saliera mi suegra del baño.

    S: Hijos de puta, como me llenaron de leche, tuve que lavarme bien. ¿Dónde está Horacio?

    Y: Se fue, porque lo llamaron de la casa. ¿Nos vamos?

    S: ¿Estás apurado?

    Y: ¿Que tenés planeado?

    S: mmm nada en especial.

    En ese momento sonó el timbre, abrió la puerta y era mi cuñada.

    J: ¡hola mami! que era lo que tenías que mostrarme que me hiciste venir urgente?

    S: Pasá por acá, preciso de tu ayuda.

    Josefina me vio y vino corriendo a abrazarme y besarme.

    J: No quiero que te vayas de la familia, te voy a extrañar mucho cuñadito.

    Josita no paraba de besarme y sollozaba, “no te vayas, no te vayas por favor”.

    Estábamos besándonos como si no hubiera más nadie en la oficina, fuimos a una sala de reuniones que tenía un sofá y seguimos besándonos, le tocaba los pechos por encima de la ropa, ella se me subió encima y nos refregamos como si tuviéramos 15 años, las bocas no se separaban y las lenguas se hacían un nudo, la tenía agarrada de las nalgas. se sacó el buzo y debajo tenía un sostén blanco de algodón, ahí me acordé que hacía poco que había cumplido los 18.

    Liberé esas tetas hermosas y empecé a chuparle los pezones , ella seguía refregando su concha sobre mi paquete y no paraba de decir, no te vayas, no te vayas.

    Y: ¿Cómo te voy a dejar de ver?

    J: Te quiero cuñado.

    S: Todos lo queremos y no vamos a dejar que se vaya por locuras de tu hermana y tu prima.

    Josita me besaba el cuello, estaba con una pollerita tableada y me daba acceso a tocarle la conchita, le bajé la bombachita también de algodón blanco, mientras tanto mi suegra me sacó los pantalones y se tiró de cabeza a chuparme la pija, en una ,maniobra cuasi circense, Josefina se puso en posición de 69, siguiendo yo sentado en el sofá, me dediqué a chuparle la concha y el culo, mientras ella se metía mi verga en la boca y mi suegra me chupaba los huevos, la conchita de Josefina largaba juguito y yo me lo tomaba todo, con el pulgar le masajeaba el clítoris mientras le lamía el agujero del culo.

    Josefina se incorporó y de espaldas a mi se me sentó en la cara, refregándome la concha y el culo por toda la cara, a mi se me dificultó respirar un poco, pero poco me importaba, mientras tanto, mi suegra se había ensartado mi verga en el culo, la veterana se había vuelto adicta a que le hagan el culo.

    Tenía a mi cuñada sentada en mi cara y como podía movía mi pelvis para darle duro a mi suegra que a los pocos minutos se acabó y salió de la habitación.

    Mi cuñada tomó el lugar de la madre, me la chupó un poco se acostó sobre la alfombra de la oficina y me pidió.

    J: Haceme el amor cuñado.

    Y: Por supuesto cuñadita.

    Me posé sobre ella y la penetré, al llegar al fondo, ella me capturó con sus piernas en mis caderas.

    J: haceme sentir toda una mujer cuñadito.

    Yo la penetraba a un buen ritmo, pero sin desbocarme, sacaba más de la mitad de la verga y la volvía a meter, la sacaba casi toda y le jugaba metiendo solo la cabecita.

    J: uy siii uy siii, amo sentirte así cuñadito.

    Y: Estás tan linda Josita…

    J: Ahora garchame fuerte.

    Dijo agarrándome de la nuca y plantándome un beso, así que empecé a darle con todo y las pelvis volvieron a aplaudir, plaf plaf plaf.

    Y: Quiero tu cola Josita

    J: Si cuñadito, es toda tuya.

    Se paró, se puso contra la pared, sacando culito y fui directo a penetrarla, primero despacio y después con más fuerza, mi cuñadita de 18 años recién cumplidos bancaba estoicamente mientras le daba tremenda cogida de orto.

    J: ¿Me estoy portando bien amor? ¿viste que mi cola es toda tuya? Haceme lo que quieras, que soy tuya cuñadito.

    Y: Tenes una cola hermosa y que rico se siente hacértela, toma, sentí como te la meto toda hasta el fondo.

    J: Sacate las ganas, si, pero ahora después te quiero cabalgar. Quiero que te sientes en una silla y cabalgarte cuñadito.

    Me senté en una silla de la sala, ella vino, se clavó mi verga en la concha y empezó a subir y bajar, más suave más fuerte, me agarró del cuello, me escupió dentro de la boca, yo le escupí la cara, me pegó un cachetazo y no paraba de cabalgar, le mordí una teta y ella gritaba de placer, bajó el ritmo y al mejor estilo de su madre empezó a contraer su vagina mientras acababa y yo le llené la concha de leche.

    Me besó y mirándome a los ojos me dijo gracias, gracias cuñado, gracias mi amor.

    Si la hermana estaba loca, esta tampoco no tenía todos los patitos en fila…

    Me arreglé la ropa y mi suegra nos estaba esperando para irse, así que le di un beso a cada una y me despedí.

    Las visitas siguieron, pero un poco más esporádicas, ya no me quedaba todos los fines de semana en lo de María.

    Al mes recibo una llamada de mi suegro, que quería hablar conmigo.

    Fui a reunirme con Rubén en sus estudio (es abogado) y al entrar estaba María, Josefina, mi suegra, el tío de las chicas (con menos cara de buenos amigos que antes), su esposa y otros 2 abogados más.

    R: Te hicimos venir, porque cuando murió el abuelo de las chicas, dejó una cláusula que para su primer nieto iban a quedar el campo con el ganado y 2 de las casas que hoy en día están alquiladas y la renta se deposita en una cuenta que administran los señores.

    Y: Que bueno, ¿pero yo qué pito toco?

    R: ¿No le dijeron? Pensé que estaba al tanto.

    A María se le caían algunas lágrimas, su madre la tomaba de la mano, Josefina se levantó, se acercó a mí con un sobre en la mano.

    J: Amor, estoy embarazada, vamos a tener un hijo.

    Me mareé un poco, me trajeron un agua.

    Y: Agua no, whisky por favor.

    R: Traiganle a mi yerno un whisky del que tengo en mi despacho.

    Y: Gracias.

    Josefina se había sentado a mi lado y me agarraba la mano.

    J: Vamos a ser felices, muy felices.

    R: Hay una condición en el testamento de mi padre, se tienen que casar.

    Y: Pero… dije mirando a María.

    M: Sos libre, igual vas a seguir siendo parte de la familia.

    A los dos meses, me iba a casar con Josefina, ya estaba todo arreglado.

    S: Rubén, este muchacho merece una despedida de soltero, ¿no?

    R: Obviamente, la hacemos el fin de semana en mi casa, así todos nos podemos quedar y decile a tu novio que también venga.

    ¡Bienvenido a la familia querido yerno!

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  • Lupita mi primera y hermosa mujer

    Lupita mi primera y hermosa mujer

    Qué tal amigos. Aquí de nuevo para relatarles una más de mis aventuras, solo que esta vez será de cómo tuve sexo con una chica 2 años mayor que yo y que fue mi novia durante 5 años, esto fue ya hace más de 10 años.

    A ella le llamaremos Lupita, para cuidar su imagen, ella hasta la fecha sigue igual de hermosa, mide 1.69 cm, tiene unos senos grandes, muy duros, unas caderas riquísimas, y unas piernas que solo de verlas dan ganas de morder, de acariciar y no sé qué tantas cosas más.

    Todo comenzó cuando un jueves nos disponíamos a ir a la universidad, aunque íbamos en diferentes, nos íbamos juntos hasta el metro, y de ahí nos veríamos por la noche.

    Antes de este día ya habíamos tenido algunos fajes, y teníamos la intención de hacerlo ya bien. Así que desde que pasé a su casa para irnos a la universidad, me dijo “no tengo ganas de ir a la uni, vamos a un hotel”, dije “de acuerdo”.

    Llegamos hasta el paradero del metro La Raza, y ahí hay una hotel que se llama Nuevo Laredo, entramos, pedimos la habitación, cuando estábamos en ella, ya se imaginarán, lo clásico en las mujeres, revisando la habitación vio el baño, encendió la tv, se asomó por la ventana, en fin todo reviso.

    Yo estaba sentado en la orilla de una cama matrimonial muy cómoda, esperando el momento de empezar, ella se acercó lentamente hacia mí, venia desabrochándose la blusa que traía puesta, ya tenía los 3 primeros botones, me abrazó por el cuello mientras me ofrecía su boca, acepté gustoso esos labios carnosos, nos fundimos en un beso muy rico.

    Empecé por acariciarle su espalda, ella terminada de desabotonarse la blusa, mientras iba yo bajando hasta sus caderas, nos pusimos de pie, ella bajó sus manos hasta mi entrepierna, lentamente fue bajando el cierre de mi pantalón para sacar mi verga que ya estaba totalmente erecta, la sacó y empezó a jalármela muy delicadamente, yo ya le había sacado su falda, estaba ella únicamente en ropa interior, un brassier blanco de media copa de encaje, y un bikini que hacía conjunto con su brassier.

    Ella fue desnudándome por partes primero sacó mi camisa, y después me quitó el pantalón con todo y mi trusa, quedando ante sus ojos mi verga, la cual tomó con su mano derecha y empezó a mamármela, primero le dio unos besitos en la cabeza para después meterse toda de un golpe, casi podía sentir yo con la punta de mi pene su campanilla, se dio a la tarea de mamarme durante casi 10 minutos.

    Cuando se levantó y me acostó en la cama, ella se puso sobre de mi, con su concha en mi cara, hicimos un 69 maravilloso, pude sentir sus 2 orgasmos, cuando me pidió que la clavara.

    La recosté boca arriba, le abrí las piernas y la empecé a penetrar muy despacio, no sin antes jugar con su clítoris con la punta de mi pene. Empecé a metérsela solo alcancé a escuchar un leve gemido que dio, ya cuando la tenía toda adentro empezó el mete y saca.

    Estuve bombeándola así durante 10 minutos para cambiar de posición la puse de perrito, se la metí de nuevo por la concha, y con un dedo le estimulaba el ano, ella cuando sintió esto, se empezó a mover más rápido, ahí ella se vino unas 3 veces más, y yo con sus jugos que salían de su concha los untaba en su ano, para lubricarlo, fue cuando saqué mi verga de su concha y se la empecé a meter por el culo.

    Iba apenas entrando la punta, cuando soltó un grito, me dijo “despacio papi soy quintito de ahí”, le respondí “no te preocupes preciosa te gustará”, y así fue, cuando acabé por meterle toda mi tranca, le metí 3 dedos en su concha, y pedía más, la muy golosa, subí el ritmo de mis embestidas, hasta llenarle de leche su culo, saqué mi verga de él, y se la metí a la boca para que la limpiara, ella muy decidida lo hizo, me limpió hasta la última gota de semen de mi verga.

    Nos recostamos abrazados, para descansar un poco, ya que teníamos bastante tiempo para tener más sexo desenfrenado hasta las 9 de la noche ya que habíamos llegado desde las 3 de la tarde.

    Esta fue la primera de muchas que tuvimos sexo en ese hotel que se convirtió desde ese momento en el oficial, y en el cual tuvimos mucho sexo entre nosotros dos.

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  • Orgía en una sauna naturista

    Orgía en una sauna naturista

    Había tenido un día de trabajo estresante, con algunos asuntos que habían exigido mi atención de forma especial. Era media tarde y me encontraba cansado y tenso, pensé que lo mejor era salir del despacho y descansar del día agotador en una sauna.

    Conocía un local naturista, con excelentes instalaciones, donde podría buscar ese descanso necesario y además alegrar la vista con algunos cuerpos desnudos esculturales que seguro podría admirar, así que me dirigí allí. Ya había estado en alguna ocasión y siempre disfruté de buenos momentos, incluso cabía la posibilidad de practicar sexo si tenía la suerte de encontrar a la persona o personas adecuadas.

    Después de pagar la entrada, pasé a los vestuarios para desvestirme, guardé la ropa en la taquilla asignada y salí cubierto con el albornoz y las zapatillas que la casa entrega a cada cliente.

    Pasé por la piscina climatizada, donde me bañé y disfruté un buen rato contemplando alguna dama de buen ver y algún adonis con cuerpo bien trabajado, mientras tomaba un refresco que había adquirido al entrar. De allí me dirigí al jacuzzi, bastante amplio, ocupado por tres parejas, que repasaron mi cuerpo con la mirada, al quitarme el albornoz para entrar en el agua.

    Me sentí observado por unos instantes y una de las mujeres siguió observándome y cambiando miradas insinuantes conmigo. Era atractiva, rondando los 50, con unas bonitas tetas algo caídas por la edad. Su acompañante, que debía ser su marido, de la misma edad. Al no darme por aludido ante su insistente mirada, acabó por invitarme a sentarme a su lado, cosa que hice sin tardanza.

    Me presenté a ambos y nada más sentarme su mano ya estaba encima de mi muslo, lo que me dio pie para besarla. Me ofreció la boca con lengua y su mano, bajo el agua, fue directa a mi polla para acariciarla. Yo hice lo propio con sus tetas que acaricié y sobé sin dejar de morrearla a conciencia, ante la mirada de su marido que observaba como calentaba a su mujer. Opté por llevar mi mano a su coño y me encontré con una raja enorme, bordeada por dos grandes labios que se abrían al tacto de mis dedos, invitándome a entrar en aquella enorme cueva.

    Después de penetrarla con dos dedos y viendo la amplitud de aquella boca sexual, le penetré con la mano entera. Aquella puta seguro había sido follada por numerosas vergas y había parido un montón de veces. El clítoris lo tenía en consonancia con su coño y lo encontré erecto, fuera del capuchón, de unos 3cts. que me permitían pajeárselo entre los dedos pulgar y corazón. Llegó un momento que la zorra estaba tan salida que propuso ir a un reservado.

    Entramos en uno en el que había un enorme colchón con cabida para varias parejas. Al llegar encontramos a una joven follando con un maduro. Supuse sería algún cabrón con su secretaria. La casada se tumbó y me cogió la polla para llevarla a la boca, mientras su marido se bajó a comerle el coño. No tardó en pedirme me tumbara para sentarse en mi boca dándome a comer aquel chochazo de yegua en celo, capaz de tragarse la verga de un caballo. Le metí toda la lengua y la movía dándole gusto, en estas sentí me mamaban la polla, era su marido; el cabrón la mamaba bien, así que opté por dejarle hacer en recompensa a que él me dejaba disfrutar de su puta.

    La muy guarra llevaba la voz cantante y pronto necesitó sentir mi polla dentro. Se puso en cuatro y sin perder tiempo se la clavé en aquel chochazo enorme rezumando fluidos. Entró sin rozar y prácticamente apenas notaba el roce de sus paredes vaginales, podía estar horas dándole sin correrme ante la falta de estimulación. Ella sí debía sentir bien mi verga dura dentro porque pedía más y más y gemía sin cesar diciendo zafiedades como si fuera un camionero. Su marido empezó a darme pollazos en mis nalgas y no tardó en buscar mi ojete con su capullo. Al notar que empezaba a introducirlo le dije se pusiera un condón.

    Mi culo no había sido perforado desde la juventud. No era práctica de mi agrado, pero el ambiente estaba tan elevado de temperatura sexual que no me importaba en aquel momento me penetraran. Una vez se colocó el preservativo, volvió a mi culo y empezó a introducir su capullo. Su verga era más bien pequeña y no tardó en meterla toda. Pronto nos acompasamos disfrutando los tres de una follada descomunal, en la que la puta de su mujer gemía y gritaba de gusto pidiendo más polla, lo que hacía excitarnos más. A diferencia del coño de la casada, mi culo era apretado y no tardé en sentir los espasmos del cornudo en mi culo mientras se corría.

    Al lado la joven y el maduro se habían corrido y estaban super cachondos viendo el espectáculo. Ella había conseguido recuperar la polla de su amigo que estaba con ganas de meterla. El tipo se acercó y propuso me colocara tumbado boca arriba, con la casada de espaldas sobre mí y mi polla dentro del coño. Le abrió bien las piernas y la metió junta a mi polla, una vez bien ensamblados los dos, empezamos a darle fuertes pollazos que le hacían estremecer de gusto. Sentía junto a la mía la polla del maduro, lo que me ocasionaba mayor morbo y excitación. La guarra disfrutaba de las embestidas de los dos pollones de buen tamaño ensartados en su coño a la vez.

    La joven mientras, le comía la polla al casado en un intento de levantársela, y le daba a comer su chocho a la casada lo que aproveché desde mi posición para sobarle las tetas. El conjunto de fornicadores que habíamos formado dejaba en mal lugar al Kama Sutra. Los gemidos de las zorras, nuestros jadeos, el sudor de los cuerpos y el olor a sexo, creaban un ambiente tórrido y sexual irrespirable.

    Tenía ya la polla a punto de explotar y viendo que el coño de la jovencita era muy apetecible, me zafé de la posición que ocupaba debajo de la casada, la tumbé sobre el colchón, puse sus piernas sobre mis hombros dejando de par en par su coño para meter mi polla hasta el fondo de una embestida.

    Cogí con las dos manos sus nalgas atrayéndola contra mi polla obligándola a arquear su cuerpo, así empecé un mete y saca violento, chocando su culo contra mis huevos, mientras la zorrita gozaba sintiendo su coño lleno de polla, a la vez que yo disfrutaba de aquella vagina apretada que me tenía a punto de explotar. No aguanté mucho y solté un chorro que inundó su coño mientras sentíamos al unísono mis espasmos con sus palpitaciones vaginales.

    Mientras el marido ya empalmado follaba el culo de la guarra de su mujer y el maduro de la joven seguía follándole el coño a la casada.

    Así los dejé y satisfecho de la follada que me habían regalado las dos parejas, me fui a la ducha.

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  • El deseo de mi suegra

    El deseo de mi suegra

    Fausto A., o el comisario lobo como lo llamaban en el barrio por una serie televisiva de los 80s, era un hombre rudo, grande y si todo lo que contaba era cierto de coraje extraordinario. Varias veces condecorado por valor al servicio policial y decían por ahí “mejor que te agarre el diablo antes que él”. Claro que de ello ya había pasado mucho tiempo y lo que quedaba de ese justiciero no era más que una pila de arrugas sostenido por un bastón de aluminio y su única hija, Valeria A., mi señora.

    Ana Maribel J. (su esposa) acababa de fallecer, por una enfermedad que no voy a nombrar y la congoja era general, Fausto estaba destrozado y en medio del desconsuelo me dijo entre palabras apenas audibles –Era lo máximo, siempre compañera… Siempre leal.

    15 años atrás…

    Mi mujer y yo teníamos 34 y cumplíamos el mismo día de febrero, lo recuerdo porque el comisario no llegó a probar la torta. Un terrible accidente de tránsito trunco su carrera y precipitó su retiro. Dos meses internado y el triple de operaciones, cuando finalmente lo destinaron a cuidados ambulatorios, fue un alivio para todos. En especial para Maribel y Vale quienes acampaban en el nosocomio.

    Por ese entonces yo trabajaba en la inmobiliaria de mi padre, pero había cursado enfermería y poseía conocimientos básicos para poder ayudarlo, así fue que diariamente pasaba por su casa a las cinco de la tarde, le colocaba el catéter, le pasábamos antibiótico, suero… En fin, todo lo referente a su cuidado. La peor parte la tenía el hemisferio izquierdo de su cuerpo, afectado por múltiples fracturas. Estaba postrado, el cuello ortopédico impedía qué la cabeza le quedara colgando y le regalaba una visión entera del techo, en primera fila.

    Maribel se había adueñado del cuarto de su hija que desde que se fue de su casa permanecía intacto, cama de una plaza, alfombra de girasol y el clásico póster de Jim Morrison (The Doors) pegado algo torcido, junto con otro de películas ochentosas. Y acá viene lo mórbido de este asunto que no sé cómo explicar, mi suegra tenía 56 años y aparentaba 45, no medía más de uno sesenta y cinco. Curvilínea pareja, de buenas tetas como su hija y un culito bien parado, que siempre relojeaba con recato. Vestía normal, jeans, alguna blusa, nada estrafalario ni provocativo, lo más que llegué a ver que pudiera decir profano fue enfundada en una calza negra.

    Me calentaba esa mujer, tengo que admitirlo, pero de ahí a insinuar algo había un mar de distancia. Pasó una tarde como cualquier otra, el comisario estaba enardecido por un compañero de trabajo que había pasado a saludar, un tal Saucedo en ese momento no le di importancia. Le pase la medicación y la somnolencia de siempre no tardo en actuar.

    –Miguel… Miguel la quiere cogeeer… Cogeeer. Confesó el héroe con dificultad antes de visitar a Morfeo.

    –Hay una caja en mi cuarto, con cosas de Vale cuando iba al liceo. ¿Podrías llevarlas? Preguntó sorbiendo el último trago de café qué siempre bebíamos antes de marcharme.

    Sus ojos marrones tenían un brillo particular, qué noté cuando llegué pero no imaginaba la razón. Ni la hubiera acertado nunca. La tv estaba encendida despidiendo una luz violácea qué era lo único que alumbraba aquella sala donde tantas veces cogí a su hija, en horas donde la señora atendía la tienda y su padre hacia cumplir la ley. Maribel entró y cerró la puerta tras mi paso, subió un poco más el volumen del televisor y se descalzo. Yo quede parado como un perfecto idiota, y para recibirme de imbécil pregunté –¿Y… la caja?…

    Mi suegra hizo un rápido movimiento y se desprendió del pulóver… Sus manos fueron a su espalda y la sonrisa se confundió con la mía. La verga comenzó a cabecear descontrolada dentro de mis prendas cuando el corpiño se desplomó a su lado, las tetas cayeron víctimas de las gravedad y cuando estuve a punto de hablar alguna otra estupidez se acercó y me cerró los labios con un dedo, llevo mis manos a sus turgentes tetas y nos besamos. La locura estalló y nos tocamos, desenfrenados como ciegos nuevos leyendo braille.

    Recuerdo mis manos atrayendo ese culito prieto y las respiraciones agitadas, la mano entró por el hueco de mi pantalón al no poder desabotonar mi jeans y tanteo el pene qué la noche anterior penetro a su hija. ¡Estaba en el limbo! Me desvestí, aun no sé cómo y nos tumbamos sobre el catre, yo caí de espaldas y ella se sentó sobre mi pecho, giró sobre si y ya insinuó lo que quería, le comí cada milímetro de esos pliegues hirviendo qué me ofreció y sentí el maravilloso y hábil succionar de la cincuentona. ¡Dios, fue alucinante!

    En ese momento no reparo en pensar como ahora, es que hay cosas que no se pueden cranear. La veterana de lunares en la espalda, me quitó su manjar para ir más allá y coloco la gruesa cabeza de mi verga en su velluda entrada, se acomodó un poco, lo intento, salto, se acomodó de nuevo y se dejó deslizar suavemente de espaldas a mí. –Siii… Dijo suave y contenida mientras la tele ahogaba los embates y varios gemidos en represión. Finalmente la coloque de frente y encima, nunca la había visto tan despeinada. La cogí despacio, como un jinete paseando en la pradera y nos miramos profundamente, no éramos nada ahí salvo un hombre y una mujer.

    Mi suegro había despertado y la llamaba…

    –Mari… Mari…

    –No, hay más tiempo. Susurró. Incrementó el vaivén de las caderas y dos minutos después convulsionaron nuestros cuerpos y sentí la agonía más intensa de mi vida.

    –¡Mari… Mari!… Gritaba el paladín mientras nos vestíamos.

    Llegue a casa esa tarde vacío de sexo y lleno de culpa. La misma que desapareció al día siguiente. Quise repetir aquello tan divino que me fue regalado, pero jamás ocurrió.

    –No te confundas, hay cosas que pasan solo una vez en la vida. Y eso fue una de ellas. Concluyó.

    Poco después rehusó mi ayuda para terminar el tratamiento de Fausto y contrató un servicio profesional para no complicar a nadie fueron sus palabras. Salvo alguna mirada cómplice en la mesa tras algún comentario, tuvimos más contacto.

    –Si, fue la mujer más fiel que conocí. Conteste sin más.

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  • Sexo oral de medianoche en el patio

    Sexo oral de medianoche en el patio

    Qué rico que ya no hace frío, estoy sentada con un vestido de tirantes en el patio, la brisa de medianoche una caricia fresca en mi piel. Bebo otro sorbo de vino espumante mientras miro el móvil; estoy tan concentrada en la pantalla que no percibo el sonido de pisadas a mis espaldas, hasta que siento un apretón sorpresa en las costillas. Suelto un pequeño grito, mitad susto, mitad cosquillas. ¿Cómo es que siempre me pillas desprevenida? Y siempre lo haces, yo sé que te encantan todos los ruiditos que hago, desde mis chillidos sorprendidos hasta los gemidos desesperados.

    Me río tras tu sorpresa furtiva, cómo te gusta hacerme eso, y la verdad es que a mí también me gusta. Me gusta cualquier excusa que usas para poner tus manos en mi cuerpo.

    Tus manos vuelven a mi cintura y no puedo evitar ponerme tensa, anticipando otro apretón que me hará cosquillas, pero este apretón es diferente. Me relajo e inclino la cabeza hacia un lado, una de tus manos aparta mi cabello, tus labios besan mi cuello mientras la otra mano sube por mi cintura y aprietas mi seno.

    -Mmmm.

    Ambas manos están ahora en mis pechos, las estrujas, las aprietas, resuello cuando pellizcas mis pezones a través del vestido, que bueno que ya me había quitado el sujetador, aun así quieres menos tela de por medio. Echo la cabeza hacia atrás y arqueo la espalda cuando bajas el escote, mis tetas grandes y suaves expuestas al aire nocturno, expuestas a las caricias excitantes de tus manos sobre mi piel.

    Qué rico como me aprietas los pezones, siento tu erección presionado entre mis hombros. ¡Que hambre me das!

    Me giro en la silla y te acerco a mi lado halando por las trabillas de tu pantalón. Acaricio tu miembro sobre la tela y siento como lo mueves. Inclino la cabeza y miro hacia arriba, veo tus ojos un reflejo hambriento de los míos. Desabotono y bajo la cremallera, mis dedos ahora bajan tu ropa para dejarte expuesto. Tu verga dura liberada apunta directamente hacia mi cara. Rodeo tu asta con mis dedos, presiono tu cabeza y lo deslizo como un pintalabios, restregando tu líquido pre seminal para solo lamerme los labios y saborear el principio de tu deseo.

    Te lamo el frenillo antes de envolver tu cabeza con mi boca y chupártelo. Tus manos vuelven a buscar mi pecho a medida que me meto cada vez más y más de tu hombría en mi boca. Me excita tanto mamártelo, sentir como tu verga llena mi boca. Mi cuerpo reacciona al tuyo, mi clítoris palpita cada vez que penetras mi boca un poco más.

    El deseo aumenta y el desenfreno se abre paso, nuestro ritmo cada vez más intenso y salvaje. Me encanta sentir tu mano agarrándome el pelo, lo tomas con fuerza y te entierras hasta el fondo de mi garganta, me falta el aire, pero así con la boca llena de ti no me importa respirar. Entonces te retiras de la cueva oscura de mi boca, el pozo de saliva que se acumuló se derrama por la comisura de mis labios, y aun así un hilo conecta con mi lengua y tu glande hinchado. Abro la boca aún más, no me dejes con estas ganas, fóllate mi cara con todas tus fuerzas.

    Vuelves a meter tu verga dura en mi boca, estoy gimiendo desesperada a medida que lo metes y sacas de mis labios una y otra vez, sujetándome con fuerza por el cabello. La saliva cae hasta mis tetas desnudas, mis ojos lagrimean, el éxtasis me consume al estar así, me encantas así, quiero vaciarte completo, quiero que me llenes la boca de leche. Te lo mamo voraz y cuando pienso que estás cerca lo vuelves a sacar.

    -¡No! ¡Dámelo! -gimoteo, pero no quieres acabar aún.

    -Quiero sentir lo mojada que estás -me dices al levantarme de la silla y repentinamente alzarme y sentarme de culo sobre el borde de la mesa.

    Me sacas el vestido y la tanga con facilidad, te paras entre mis piernas. Las separo aún más, no puedo resistirme. Tu boca sobre la mía en un beso profundo de lenguas enredadas, tu mano sube por mi muslo hasta alcanzar el triángulo de mi sexo. Tu dedo medio halla mis labios, desliza de arriba abajo hasta separar mis pliegos, y una vez hecho sientes el caudal que has provocado.

    Me metes el dedo, desliza sin esfuerzo en aquel canal caliente y apretado. Lo metes hasta los nudillos, y lo sacas casi del todo para enterrarlo otra vez.

    -Que rico como te mojas con tan solo mamármelo -dices contra mis labios mientras me metes el dedo-. No eres la única que le gusta comer.

    Tu cara pasa de estar frente a la mía a estar entre mis piernas. Apenas tu lengua conecta con mi clítoris siento un estremecimiento como un relámpago de puro placer atravesar mi cuerpo. Tu lengua remplaza tu dedo y me chupas y me lames como un hombre muerto de sed.

    Me echo para atrás, apoyándome sobre las manos sobre la mesa, tu cara entre mis piernas a medida que tu boca arranca gemidos cada vez más necesitados de mis labios y mis caderas no pueden evitar contonearse, necesito restregar mi coño contra tu cara, devóramela completa, chúpamela así, toda.

    Termino acostada sobre la mesa del patio, tus manos sujetándome detrás de las rodillas, abriéndome toda para ti, soy tuya, ¡haz conmigo lo que quieras!

    Chupas mis labios, penetras mi abertura con tu lengua, pero en cuanto te dedicas a lamer mi clítoris y me penetras ahora con dos dedos, la cima del placer es inescapable. Me agarro las tetas, pellizco mis pezones a medida que tu boca me acerca cada vez más al borde del éxtasis hasta que sucumbo al orgasmo que tu boca arranca de centro. Mi cuerpo se contrae y me agarras con más fuerza, imposible de eludir el asalto implacable de tu lengua. El orgasmo me atraviesa y no paras, mis jugos brillando en tu cara mi sabor invadiendo tu lengua, tu apetito por torturarme de placer, tu dicha traviesa, hasta que estoy temblando sobre la mesa.

    Finalmente te apiadas de mí, te incorporas y rodeas la mesa. Con los pies me empujo un poco más hasta que ahora lo que está al borde es mi cabeza. Tus dedos acarician mi piel desnuda hasta llegar a mi boca y chupo tus dedos relucientes con mis jugos, hasta que los remplazas por algo más delicioso.

    Estás más duro que nunca, pasas tu verga dura por mi cara hasta que puedo lamer tus bolas y chuparlas. Me encanta hacerte gemir con eso. Ahora mi plato principal, boca abierta y hambrienta de ti, la cabeza colgando por el borde de la mesa, traspasas mis labios y te entierras. Tus manos agarran mis tetas, las aprietas duro a medida que te follas mi cara. Me embistes una y otra vez con tu verga dura, cada respiración una lucha deliciosa, quiero ahogarme en tu carne, quiero devorarte por completo, hazme tuya una y otra vez, lo único que quiero eres tú, metiéndomelo mil veces de mil maneras.

    Te entierras duro y hasta el fondo, estirando mis labios con tu grosor, penetrándome hasta la garganta hasta que siento como te endureces un poco más, tu verga se hincha un poco más. Ahora dejas de metérmelo hasta el fondo de mi garganta y chupo tu cabeza con fuerza, embestidas cortas y rápidas hasta que tu orgasmo inunda mi boca. Eyaculas entre mis labios, siento aquel chorro tras chorro de tu semen llenar mi boca con el sabor espeso y caliente de tu placer.

    Cuando terminas de vaciarte, dejo que mi lengua se arremoline alrededor de tu cabeza sensible, para que sientas aquel pozo de leche aun en mi boca antes de tragármelo todo con gula perversa.

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  • Aprendiendo con maduros (3)

    Aprendiendo con maduros (3)

    El tiempo había pasado casi sin darme cuenta. Eran ya dos años desde que empecé mi relación con Carlos y en mi vida habían pasado otras cosas importantes. Había terminado mis estudios de turismo y tuve la suerte de encontrar trabajo en un importante hotel de la ciudad. Empecé como recepcionista y chica para todo, pero al poco de cumplir 24 años me ofrecieron un puesto como ayudante de relaciones públicas. Acepté y a mis 25 años que tengo ahora me he convertido ya en la relaciones públicas del hotel, un trabajo bien pagado, pero con horarios raros y donde trabajar los fines de semana se ha convertido en algo normal.

    Por su parte Carlos había cumplido los 61, una edad maldita que me llevó a una situación de tristeza de la que me costó recuperarme. Carlos me llamó una tarde para vernos en el merendero de un monte cercano. Cuando íbamos en su coche su cara mostraba que algo no iba bien. Se me pasaron mil cosas por la cabeza… una enfermedad, problemas con su negocio, algún problema con alguno de sus hijos… pero la realidad iba a ser mucho más cruel.

    Ya en el merendero le pregunté que le pasaba y Carlos soltó la bomba: tenía suficientes años cotizados como para jubilarse y había prometido hace tiempo a su esposa que cuando se jubilara se irían a vivir al sur, a un pueblo tranquilo y cerca de la playa. Sentí como una puñalada atravesaba mi corazón, estaba triste, con muchas ganas de llorar, de gritar, de golpear a lo primero que se me pusiera por delante. Me apetecía estar sola así que le pedí que me llevara a casa. Me encerré en mi habitación y me pasé toda la noche llorando.

    Estuve tres días sin ver a Carlos. Me quedaban dos opciones: seguir llorando hasta que se marchara o aprovechar con el hasta el último minuto de los dos meses que le quedaban en la ciudad. Me decidí por lo segundo y aunque no lo tenía muy claro ahora me he dado cuenta que tome la decisión correcta. El día de la despedida se acercaba y quería que Carlos volviera a tener una experiencia inolvidable para que me recordara. No me anduve con rodeos y se lo pregunté directamente: Carlos me dijo que había una cosa que siempre había querido hacer, pero no se atrevía a pedirme.

    Quería que una persona con la que en su día monto un negocio que no funcionó se muriera de envidia. Una persona a la que el éxito le había sonreído en forma de dinero, pero que en cuanto al amor y al sexo no le había dado ninguna alegría. Quería que folláramos delante suyo, Carlos y yo, mientras su amigo solo podría mirar. Inicialmente la propuesta no me atrajo demasiado, pero quedaban 4 días para su marcha y no tenía fuerzas para negarle nada.

    El día llegó y como siempre Carlos había preparado todo hasta el último detalle. Había hablado con su amigo Antonio para quedar, había pagado para alquilar un reservado en una discoteca de ambiente y me dio dinero para que comprara un vestido sexy. Me dijo que tenía que estar espectacular para la ocasión y que mi actitud hacia el en el reservado debería ser de entrega total, algo que por otra parte no me supondría ningún esfuerzo ya que siempre me entregaba en cuerpo y alma a él. Nos citamos el sábado en la discoteca a las 11 de la noche.

    Me presente con un vestido blanco con tirantes finos, completamente ceñido al cuerpo y muy cortito ya que solo llegaba a tapar unos pocos centímetros por debajo de mi culo. Tanga blanco, zapatos de tacón de aguja, maquillaje suave y a juego con la ropa y unas gotas de perfume. Cuando me vio Carlos me guiñó el ojo en señal de aprobación mientras que Antonio se quedó con la boca abierta. Estuvimos charlando un rato y Carlos llevó la conversación al tema del sexo. Carlos le contaba todas nuestras aventuras para darle envidia algo que Antonio escuchaba con atención y cierta incredulidad.

    Finalmente, Antonio le dijo que no se terminaba de creer todo lo que le contaba, a lo que Carlos le contestó que se lo sí quería lo podría comprobar in situ en uno de los reservados de la discoteca. Antonio se rio y dijo que yo no me atrevería, algo que me dolió en el orgullo y ante lo que reaccioné tomando la mano de Carlos y diciéndole: “¿vamos y se lo demostramos?”. Mi respuesta dejó perdido y boquiabierto a Antonio. Carlos le invitó a venir y le explicó las condiciones: podría mirar, pero no participar y nada de tocarme a mí… a lo sumo pajearse el solo, pero a una distancia prudente. Antonio aceptó y nos dirigimos al reservado.

    El sitio era más amplio de lo que me esperaba. Poca luz, un sofá de dos plazas, un sillón individual, TV de plasma con DVD incorporado, un minibar y música ambiente. Antonio se sentó en el sillón y Carlos en el sofá. Decidí yo tomar la iniciativa para que su amigo se muriera de envidia. Me senté encima de Carlos y comencé a besarle mientras me movía rítmicamente restregando mi coño contra su polla hasta ponerla bien dura. Fui desabrochando los botones de su camisa, acariciándole con mis manos, besando su pecho lamiendo y mordiendo sus pezones hasta llegar a su ombligo.

    Me arrodillé delante suyo, le quité los zapatos y los calcetines, besé sus pies, subí con mis manos hasta desabrochar su cinturón, su pantalón y quitárselo para dejarle con unos bóxer blancos bien ajustados que dicho sea de paso me encantaban como le quedaban. Metí mi mano en su bóxer y comencé a acariciarle su verga. Me incorporé un poco, y con la ayuda de mis manos y mis dientes le quité el bóxer hasta dejarle desnudo. Me senté a su lado, incliné mi cuerpo para que Antonio pudiera ver perfectamente como se la mamaba y empecé a comérsela mientras Carlos metía su mano por el vestido y me manoseaba las tetas y pellizcaba mis pezones.

    Antonio contemplaba la escena alucinado. Para entonces ya se estaba acariciando por encima del pantalón y había comenzado a desabrochárselo. Yo le estaba dando a Carlos la mejor mamada de mi vida. Lamía sus huevos, masturbaba su tronco, besaba su punta, la envolvía con mi lengua y me la comía enterita para notar como llenaba por completo mi boca. Estuve un rato hasta que Carlos decidió pasar a la acción. Me puso de pie delante suyo, levantó un poco mi vestido (no me lo quitó mientras duro todo) y me arrancó el tanga de un tirón seco para lanzárselo a Antonio que ya se estaba tocando con su polla fuera.

    Sentado enfrente de mi Carlos me comió el coño un ratito para sentarme de nuevo encima suyo y penetrarme con dulzura. Cuando me la metió por completo agarró con sus dos manos mis nalgas y comenzó a moverme hacia arriba y abajo hasta que encontré el ritmo adecuado. Estaba ya muy excitada así que comencé a cabalgarle cada vez con mayor intensidad hasta que mi cuerpo notó los espasmos de un orgasmo delicioso. Carlos no me dejó ni recuperarme. Sacó su polla, me puso a cuatro patas en el sofá y comenzó a lamerme el ano y a jugar con sus dedos dentro de él.

    Lo que iba a venir era evidente. Apoyó la cabeza de su verga en mi ano y empezó a empujar despacio hasta que me la clavó entera. No me dolió tanto como otras veces y esta vez la sensación desagradable pasó rápido. Carlos embestía mi culo con fuerza, agarrándome con una de sus manos mi cadera mientras que con la otra me daba estirones de pelo y azotes. Antonio nos miraba y se pajeaba a una velocidad de vértigo.

    Después de follarme el culo un rato Carlos la saco, se sentó en el sofá y me dijo: “Arrodíllate y termina como solo tú sabes. Si fueras una puta de verdad hoy te hubiera pagado el doble de tu tarifa”. Me arrodillé y terminé mi trabajo con una mamada dulce mientras le miraba a los ojos. Carlos se corrió como un auténtico macho. Mi boca no era capaz de recibir tanto semen y se comenzó a derramar un poco por mis labios. Me senté al lado de Carlos y me pasé el semen por mi boca y me lo tragué.

    Luego saqué mi lengua y aproveché el semen que quedaba en mis labios mientras miraba a Antonio quien ya no pudo más y se corrió encima de mi tanga que todavía conservaba en su mano izquierda. Nos limpiamos y estuvimos un rato en el reservado tomando algo. Antonio no sabía que decir. Miraba a Carlos de una manera que denotaba envidia, algo que Carlos percibió y que le hizo tremendamente feliz.

    Al día siguiente volvimos a quedar en el merendero a la tarde. Casi no sabíamos que decir. Era la triste despedida. De mis ojos no dejaban de caer lágrimas mientras Carlos me abrazaba y me intentaba tranquilizar. Estuve más de dos horas llorando y abrazada a él hasta que llegó el final. Le regale un reloj a Carlos para que se acordara de mí siempre que mirara la hora. Él respondió con un beso en mi frente, un beso que me pareció el más romántico, tierno y maravilloso que jamás me hayan dado. Fui a mi casa y me pasé la noche (y también los días siguientes) llorando como una desconsolada.

    Al día siguiente me levanté temprano y fui al garaje de Carlos. Me escondí en una esquina de la calle y esperé hasta que salió su coche y marchaba con su esposa en el asiento del copiloto. Volví a llorar amargamente durante todo el día. Desde su marcha hablo con Carlos por teléfono y los días 15 de cada mes me manda una rosa para que no me olvide de él. Lo que no sabe (o quizá sí) es que, aunque no me mandara la rosa sería imposible que su recuerdo se borrara de mi mente.

    Desde entonces me concentré exclusivamente en mi trabajo en el hotel. Los días eran largos, el recuerdo de Carlos demasiado reciente pero lo cierto es que el tiempo cura heridas y poco a poco me fui sobreponiendo a la tristeza. Sin Carlos a mi lado tenía claro que debía rehacer mi vida y que los hombres maduros debían formar parte de la nueva Nuria. Así fue como comencé a conocer más hombres, la mayoría de ellos clientes del hotel y con los que he pasado momentos deliciosos que os contaré en el próximo capitulo.

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  • Micaela y sus sobrinos (8): Delante de su esposo dormido

    Micaela y sus sobrinos (8): Delante de su esposo dormido

    Anteriormente:

    Micaela logra tener a sus sobrinos desnudos al rayo del sol a cada lado luego de seducirlos y sacarles sus shorts en la pileta.

    Allí Micaela puede mamar a ambos miembros jóvenes de sus sobrinos. Y lo hace exprimiendo hasta la última gota con su boca y sus manos.

    Termina la tía llena de semen joven en su boca, labios, cara y cabello. Algunas gotas también se deslizan por el mentón, y ha salpicado alguna en el escote, entre sus pechos.

    Manda a sus sobrinos a refrescarse a la pileta mientras ella sigue extasiada con el corazón latiendo fuerte por el momento caliente.

    Se saca una selfie para retratar como ha quedado llena de la leche de sus sobrinos y se muerde el labio inferior tratando de contener el fuego que siente por dentro.

    Se pone de pie y camina contoneándose hacía la pileta.

    Sus sobrinos la observan esperando cuál tiburones a la presa que está por caer al agua.

    Sus sobrinos están recorriendo el cuerpo de su tía con la mirada, ella decide dar un paso más y al borde de la pileta, mientras sus tetas se mueven, decide darse vuelta y agacharse mientras pone sus dedos en las tiritas de su tanga roja húmeda.

    Desliza lentamente sin mirar a sus sobrinos, ella sabe que su culo, sus nalgas y la raya que las separa están siendo objetos de deseo por parte de sus sobrinos.

    Ella se erotiza al saber que esos penes están levantándose de nuevo por causa de ella. Cada centímetro que va saliendo la tanga de la raya de su culo es una eternidad que disfrutan sus sobrinos.

    Cuando está despegando la fina tela de su vagina se escucha el ruido de la puerta principal intentando abrirse.

    A pesar de los 40 grados de temperatura, una helada sensación recorre la espina de Micaela que apresuradamente se sube la tanga y corre hacia el interior de la casa manoteando el corpiño que no había usado.

    Micaela se desespera intentando ponerlo mirando hacia atrás como rogando que sus sobrinos capten la indirecta de que debían vestirse.

    Los sobrinos buscan a su vez sus shorts para cubrir la desnudez como lo hace su tía.

    Finalmente se escucha la llave caer al suelo, la llave que dejaron afortunadamente puesta en la cerradura los sobrinos, ese detalle le dio esos segundos para salvar la situación.

    El esposo ha vuelto de sorpresa, y abre la puerta encontrándose con una Micaela pálida.

    Micaela lo recibe sonriendo nerviosa, mira hacia el costado verificando que sus sobrinos están vestidos.

    Inconscientemente no saluda a su esposo y sus manos tratan de cubrir la parte de su vulva y su pecho como si estuviera desnuda.

    “Amor, quería darte una sorpresa, ¿no me saludas?” dijo el esposo que ya ostentaba una pequeña panza y signos de una incipiente calvicie.

    “Perdón amor, es que me asusté” se excusa Micaela mientras le da un pico y lo abraza tibiamente.

    Micaela no llegó a sacar los restos de semen de sus sobrinos de su cara, pelo y pecho. Se habían mezclado con la transpiración y habían perdido su color blancuzco.

    El corpiño estaba seco, muy seco contrastando con el resto del cuerpo transpirado y sobre todo con la diminuta tanga roja que estaba empapada y algo corrida.

    El esposo la mira de arriba a abajo como tratando de comprender que le había pasado a su querida esposa.

    “Soy un asco, ya se, perdón” reacciona rápida de reflejos Micaela, mientras lo toma de la mano para que entre.

    Su esposo al entrar ve a sus sobrinos ya dentro de la casa mojados con sus shorts que marcan unos bultos prominentes.

    Se saludan entre sí y hablan de su madre que se había quedado en la casa y de lo cansados del viaje con calor.

    Tras ponerse brevemente al día, el esposo dice que va a cambiarse al dormitorio para disfrutar también de la pileta.

    Micaela lo acompaña mirando a sus sobrinos con terror como si estuviera por ser descubierta en la perversión que había cometido con sus sobrinos.

    Dentro del cuarto, el esposo se desviste y le dice:

    “Amor, me parece que no da que estés en tanga metiéndote a la pileta con los sobrinos, podes provocarlos, ¿viste como tenían los paquetes?”

    Micaela responde que de tanto usar la maya no le dio tiempo de lavarla y tuvo que usar una tanga porque el calor era insoportable.

    “Igual, me calentó un poco verte así toda transpirada, parecías bien trola jeje” le responde su esposo creyendo halagarla.

    “¿Qué te parece si nos tocamos un poco mientras los sobris se divierten en la pileta?” Propone el esposo de forma retórica, no espera un no como respuesta.

    Se abalanza sobre Micaela y la besa mientras la aprisiona con sus brazos.

    La puerta ha quedado entreabierta, Micaela intenta detener a su esposo invocando al pudor pero sin éxito.

    El esposo ha llegado caliente y no solo por el calor del ambiente. Mete su lengua caliente en la boca de su esposa, y con una mano le baja de un tirón la tanga roja que ya estaba llena de sudor y jugos internos.

    “Ah estás calentita, se ve que me extrañabas” dice de forma bestial su esposo.

    Mete dos dedos en la vagina de su esposa mientras besa el cuello y los pechos. En un momento se detiene y levanta la cabeza. Ha probado algo con su boca que tiene un gusto particular, no es solo sudor.

    Micaela teme que se de cuenta que lo que ha probado es el semen de sus sobrinos y se de cuenta de lo que hizo. Y antes de que llegue a conectar dos neuronas toma con su mano el diminuto miembro de su esposo para masturbarlo.

    Ese detalle hace que el esposo se pierda y cierre los ojos mientras disfruta de cómo sus escasos centímetros flácidos intentan cobrar vigor por el tacto de su esposa.

    “Agachate y comela, que seguro la extrañabas” le dice de forma guaranga su esposo.

    Ella sabe que no puede negarse, al agacharse lentamente choca su nariz con la panza pálida, peluda y prominente de su esposo.

    Al llegar cerca del pequeño miembro de su marido siente una mezcla de olores, pis, restos de semen producto de masturbaciones y poca higiene.

    Cierra los ojos con fuerza y se mete en la boca el diminuto pene de su esposo, siente arcadas y lo manifiesta.

    “te estás atragantando golosa ¿eh?” dice el esposo con una voz más ronca.

    Micaela intenta no respirar pero cuando lo hace siente asco. Una nueva arcada con tos hace que salga su boca de lo que mamaba.

    Para evitar que el marido se ofenda, ella se va hacia la cama mostrando el culo bien transpirado.

    El esposo la toma del brazo y la gira para una pose clásica, el misionero. Allí se sube sobre su esposa y sin ninguna previa intenta meter su pene que no está del todo duro.

    Le cuesta a él, y a ella también porque ya se ha secado de toda la excitación que había logrado con sus sobrinos en la pileta.

    Micaela gira su vista hacia la puerta abierta, puede sentir a sus sobrinos allí, escuchando todo el espectáculo. Trata de frenar a su esposo, de decirle que no haga ruido.

    Pasan unos larguísimos 30 segundos cuando se escucha el bufar final del esposo, acaba dentro de su esposa y se sale inmediatamente poniéndose a su lado.

    Respira agitadamente, transpirado, le cuesta tomar aire e intenta secar el sudor de la cara con la mano.

    Mira a su esposa con ternura y le sonríe, mientras va cerrando los ojos sin querer, quedándose dormido.

    Micaela se levanta de la cama. Casi no ha sentido nada de la eyaculación de su esposo, muy poco de la fricción y con tan poco tiempo ni siquiera pudo estimularse imaginando que estaba con otro, o con otros…

    Va en busca de una bata, luego sale de su cuarto y ve a sus sobrinos en el sillón sentados con los celulares en la mano y auriculares.

    Ellos cruzan miradas nerviosas, ella sabe que escucharon y vieron, ellos saben que su tía lo sabe, pero simulan que no pasó nada.

    “tienen que irse” dice Micaela en voz baja implorando.

    Se levantan los sobrinos y la rodean, la miran como si estuviera desnuda, pero está cubierta con una gran bata blanca de baño.

    Ambos siguen vestidos solo con los shorts de baño, Marcos se le pone de frente muy cerca.

    Micaela lo mira a los ojos como pidiendo piedad.

    Marcos pone su dedo en los labios de Micaela como indicando que guarde silencio.

    Ella abre un poco los labios permitiendo que su sobrino juegue un poco con ellos. Pero él no se detiene, sigue bajando un poco más por el mentón, el cuello y separa la bata desde arriba buscando escotar la prenda.

    Micaela menea su cabeza diciendo “no”, y en ese momento Agustín desde atrás se le acerca tanto que siente su aliento en la nuca, y sus manos en sus caderas.

    Marcos sigue abriendo la bata desde arriba hasta llegar al ansiado escote. Allí puede apreciar como el pecho de su tía se infla por la excitación, está ahora Micaela tratando de contenerse pero no puede, la insatisfacción que le causó su esposo ha provocado fuego ahora.

    Agustín por detrás desliza sus manos metiéndose en el doblez de la bata, tratando de abrir por debajo lo que su hermano está abriendo desde arriba.

    “nnnn” balbucea Micaela moviendo muy poco su cabeza como para intentar que quede en acta que se estaba negando.

    Agustín se apoya totalmente desde atrás haciendo sentir la dureza y la grandeza de su erecto miembro.

    Micaela gira su cabeza para mirarlo mientras muerde su labio inconscientemente.

    Marcos ha lanzado un ataque llevando su mano por dentro de la bata alcanzando los pechos desnudos de su tía.

    Ahora Micaela vuelve a mirar a Marcos, está rodeada, intenta frenarlos con la mirada a ambos, pero cuando va por uno, el otro realiza otra acción.

    Agustín ha corrido su bata mostrando las piernas de su tía, la corre llevándola al extremo de que sus caderas se muestran desnudas y finalmente logra correrlo con fuerza para que quede solo la bata unida por un cinturón diminuto, porque ya la panza y la vagina de su tía quedaron expuestas.

    Micaela mira hacia abajo, ve que su desnudez es ahora vista por sus sobrinos. La bata ahora de forma hipócrita cubre solo un brazo y un antebrazo y la espalda.

    Los pezones de la tía se erectan con el tacto de los jóvenes dedos de su sobrino. Por debajo vuelve a sentir lubricación en la vulva porque otro par de manos juega en las caderas desnudas.

    Desde atrás Agustín baja para pasar sus manos por debajo de la bata e ir subiendo acariciando las piernas de su tía.

    Micaela mira hacia abajo alternando entre la cara dulce de su sobrino y las manos que tocan la piel de sus muslos.

    Marcos bajó su short sin pedir permiso. El miembro enorme está brillante, duro y listo para ser satisfecho por una hembra madura.

    Ella se pone seria, se asusta porque sabe que su esposo está a escasos metros durmiendo, pone sus manos en el pecho y brazo de Marcos diciendo que no con la cabeza y sus ojos grandes gritando lo que no puede hacer con la voz.

    En eso las manos de Agustín ya han subido hasta las nalgas y labios de su tía.

    “aaaa” se escucha salir de la boca de Micaela en tono ahogado, seguido de un “mmmpff” que proviene de cerrar su boca con fuerza.

    La prenda de Agustín también ha caído al suelo. Al lado de los pies de su tía. Esto provoca que ella mire hacia abajo dándose cuenta que tanto por detrás y por delante estaba siendo asaltada y amenazada con dos miembros que superan los 20 centímetros.

    Marcos la toma de la mano y Agustín la guía desde atrás.

    Marcos se sienta en el sillón y la invita a sentarse sobre él, con una pierna en cada lado de él.

    Ante la duda Agustín empuja desde atrás y Micaela obedece. Pone una pierna en cada lado y se acerca temblorosa ante el físico marcado de su sobrino.

    Pone sus manos en el pecho de él como tratando de marcar distancia, pero sus caderas se van hacia adelante como desafiando el “deber ser”.

    Mientras duda siente el miembro caliente de Agustín que se acomoda entre sus nalgas. No se lo esperaba porque estaba aún evaluando como zafarse de Marcos.

    Siente el calor de ese falo duro y grande, se excita de saber que cubre toda su raya del culo y que intenta abrirse paso entre las nalgas.

    Las manos de Marcos vuelven a tocar las tetas de su tía, ahora la bata cae por los costados y dejan sus tetas al aire, el nudo del cinturón se mantiene firme evitando que se salga la prenda hipócrita que solo cubre la cintura y la espalda baja.

    Ella se acerca más a Marcos viendo como ese miembro enorme ya roza sus labios hinchados y húmedos.

    Sus manos tiemblan, su respiración es agitada y tras mirar a su sobrino a los ojos dice:

    “no, no por favor”

    Inmediatamente después se deja caer lentamente sintiendo como la cabeza enorme de ese pene abre su vagina.

    “Aaaah” se le escapa y se tapa la boca.

    Sigue bajando acaparando cada centímetro del falo enorme de su sobrino y su mano va hacia atrás para tocar el abdomen de Agustín.

    En ese movimiento toca su pija y pierde el control, se deja caer totalmente y también aprieta fuerte el falo de Agustín que desde atrás también estaba esperando su turno.

    Agustín toma su mentón y la obliga a dar vuelta su cara para meter su lengua dentro de la boca de su tía.

    “mmfff” se escucha por parte de Micaela.

    Y parece que ahora no va a poder salir de esta situación.

    (¿Que les va pareciendo? el próximo relato es el final de la serie)

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  • Enamorándome de Dianita (10)

    Enamorándome de Dianita (10)

    -Te puedes ir María y déjanos solos, que nadie me moleste está claro. -le dijo Tony.

    -Si joven. -le contesto María.

    -Si quieres te espero abajo mientras te cambias. -le dice Amber con una sonrisa pícara y mordiéndose el labio inferior.

    -Nada de eso, tú te quedas aquí, ¡además viniste porque quieres coger o no!

    -Pero que bruto eres Tony, yo no vine a coger contigo, solo viene a ver como estabas ya que no habías ido a la U. -le dice Amber.

    Entonces si no viniste a coger, no te incomoda que haga esto, Tony deja caer la toalla y queda totalmente desnudo, con la verga erecta apuntando a Amber, -pero que carajos haces Tony, porque te quitas la toalla, -¡no es obvio!, -le dice Tony caminando hacia donde Amber.

    Al bajar la mirada Tony puede ver que los pezones de Amber se le ponen duros, marcándoseles en la blusa, Amber por su parte no puede apartar la vista de la polla erecta de Tony, se muerde el labio nuevamente y estira su mano para agarra la verga de Tony, y empezar a pajearlo suavemente, para luego dejarse besar por Tony lascivamente, ya presa por el deseo se desviste quedando completamente desnuda frente a Tony.

    -Y eso que no viniste a coger. -le dice sarcásticamente Tony.

    -Eres un idiota, no vine a eso, pero ya que estamos así no voy a desaprovechar tu hermosa verga. -le dice Amber.

    Tony pone bruscamente de rodillas a Amber, para que le empiece a mamar la verga, con las manos en la cabeza Tony le agarra el cabello y hace que se trague toda su polla, haciendo que Amber se ahogue y empezar a toser, con lágrimas en los ojos Amber le dice a Tony, -pero que animal eres me vas a asfixiar imbécil, no puedes ser cariñoso, -¿para qué?, si esto es solo sexo, además tu eres la que quieres mi polla yo no te busque, -le contesta Tony.

    Amber sigue haciéndole la felación a Tony, le pasa la lengua por los testículos, se los mete en la boca y los chupa, para subir por todo el falo hacia arriba del glande, lo escupe y se lo mete nuevamente a la boca, con la mano lo masturba con un ritmo acelerado mientras lo sigue chupando, haciéndolo llegar al orgasmo y recibiendo toda la leche en su boca, Tony la toma del cabello y lo jala hacia atrás bruscamente, saca su polla y le llena la cara de leche, con dos dedos le recoge el semen que Amber tiene en uno de sus ojos y se los mete en la boca a Amber para que los limpie.

    La pone de pie, y la empuja hacia la cama, quedando Amber sentada en el colchón mirando fijamente a Tony, se termina de subir y escucha cuando Tony le dice que se dé la vuelta y se ponga en cuatro que le va a reventar el culo.

    Amber traga saliva, pero le hace caso a Tony y se coloca en cuatro, cuando ya está acomodada siente una fuerte nalgada que la hace gritar de dolor, -Ah, ah, ah, no seas bruto Tony trátame bien por favor, con la mano pintada en su nalga derecha Tony le da otra nalgada igual de fuerte en la izquierda, quería dejarla marcada, para sentir que era de su propiedad como si de un ganado se tratara, con mucha lasciva Tony con su mano le pega en la vagina a Amber no tan fuerte como las nalgadas, pero tampoco fue nada sutil, haciendo que Amber se mojara y le saliera un pequeño chorro de su esfínter por la excitación que tenía.

    -Así me gusta, que tu cuerpo me muestres lo perra que eres, -le dice Tony cuando vio salir el chorro de Amber.

    -Cállate y métemela ya. -le decía Amber

    Tony apunta su verga en el coño de Amber y sin miramientos ni sutileza se la mete de una estocada, Amber se aferra fuertemente a las sábanas de la cama, por lo salvaje que estaba siendo penetrada, Tony la toma de los cabellos y los jala fuertemente haciendo que Amber tensara su cuerpo, como si de una yegua se tratara, la estaba montando con violencia, en la habitación solo se podía escuchar el golpe que producía cada vez que Tony chocaba su pelvis con el culo de Amber, como si de aplausos se tratara.

    Los ojos de Amber se pusieron en blanco al sentir que ya llegaba al orgasmo, a pesar de lo violento le gustaba ser sometida por Tony, ambos llegaron al orgasmo simultáneamente, -Uf, uf, fue brutal Tony, -le dice Amber, -aun no terminamos, -le dice Tony.

    Amber abre sus ojos cuando siente que Tony deja caer saliva en su ano, y lo frota con sus dedos, con su polla aun erecta empieza a meterlo en el culo de Amber, -Suave por favor que me vas a partir en dos. -Le gritaba implorando Amber, pero a Tony no le importaba el sufrimiento de Amber solo quería saciar su calentura, se imaginaba que a la que estaba penetrando era a Diana y quería hacerla sufrir.

    Cada vez que la penetraba le daba fuertes nalgadas haciendo que estas se tornaran rojas, Amber ya no estaba disfrutando, con lágrimas en sus ojos le rogaba que parara, no podía apartarse ya que Tony con una mano seguía agarrando sus cabellos fuertemente y con la otra le seguía pegando en las nalgas, hasta que Tony no aguanto más y llego al orgasmo llenando por completo de leche el rojo culo de Amber.

    Ya con su polla flácida, se sale del culo de Amber y la deja tirada en la cama, con lágrimas en sus ojos y quejándose del dolor que tenía en su culo, Tony entra al baño, se limpia la polla y cuando sale, ve que Amber sigue tirada en la cama desnuda y aun con lágrimas en sus ojos, -ya te puedes ir, ya no te necesito quiero estar solo. -le dice Tony.

    -Y solo te vas a quedar, desde hoy no me vuelvo a preocupar por ti, pero antes quiero saber porque me trataste tan mal, sé que eres un animal idiota, pero nunca me habías tratado así en todo el tiempo que llevamos juntos, esta vez te pasaste, -le dice Amber con lágrimas en sus ojos, ella sabía que amaba a Tony y por eso aguantaba todas las humillaciones que le hacía, pero al final siempre terminaba buscándola ese era su consuelo.

    Si quieres una disculpa no lo voy hacer, pero por ser tan complaciente si te puedo explicar, tú no tienes la culpa, todo esto que paso hoy fue por Diana, me desquite contigo, cuando te estaba penetrando el culo, estaba pensando que era a ella la que estaba sometiendo, no es nada personal, ahora ya te puedes ir, -le dice Tony.

    -Así que mientras me estabas cogiendo estabas pensado en ella. -le dijo Amber.

    -¡No!, solo cuando empecé a cogerte por el culo, no seas melodramática, ya supéralo.

    -¿Entonces todo mi sufrimiento de hoy fue por culpa de Diana?

    -Así es. -le dice Tony déspotamente.

    -Ok, te voy ayudar a que te vengues de Diana, pero quiero estar allí para ver como sufre, y quiero que lo que sentí hoy, ella sienta el doble de dolor, está claro. -Le dijo Amber

    -Está claro, esa es mi chica. -le dice Tony con una sonrisa maliciosa.

    Amber entra al baño de Tony para acicalarse y vestirse, cuando lo hace sale del baño, y planea con Tony todo lo que le harán a Diana, -escúchame tu no puedes acercarte a Diana, pero yo sí, le echare en su bebida un somnífero, y la llevare hasta el estacionamiento, allí tú la cargaras y la llevaras a un lugar que nadie sepa, la amarraremos y podrás saciarte todo lo que quieras con ella, -le dice Amber.

    Me gusta tu plan, tú solo has que se beba el somnífero y yo me encargo de lo demás, y sabes que esto solo podemos saberlo tú y yo, nadie más está claro, -Le dice Tony, -tranquilo, pero quiero saber dónde la llevaras, -pregunta Amber, -A la casa campestre que tiene mi padre a las afueras de la ciudad, ya verás como nos vamos a divertir, le voy a reventar el culo que no podrá sentarse por lo menos en un mes, -ja, ja, ja, reían los dos.

    Sofia por su parte, seguía esperando que Thiago la buscara, no podía entender que un hombre no le prestara atención, si todos se morían por estar con ella, pero Thiago no, “que me pasa con este chico pensaba, estoy segura que él y Dianita deben tener algo, no tengo como demostrarlo pero algo me dice que así es, su novia es linda, pero no creo que sea por ella, en el faro me demostró que si me desea, pero algo lo contiene, tengo que buscar la forma de poder estar a solas, estoy segura que no podrá contenerse”.

    Estando en la Universidad, Amber está mirando a Dianita que se encuentra hablando con Natalia, y pensando en voz alta dice, -no sabes lo que te tiene preparado Tony, vas a sufrir y mucho. Se le sale una leve sonrisa al decir todo esto, -y que es lo que Tony le va hacer Diana, le pregunta Sofia, sacando de sus pensamientos a Amber, -¿qué?, nada pero que dices, -le contesto Amber.

    -Acabas de decir que Tony le tiene preparado algo a Diana y la va hacer sufrir y no me mientas, sabes cómo me pongo. -le dice Sofia.

    -Está bien, te diré, tú eres mi amiga y además estoy segura que no te importa lo que le pase a esa infeliz. -le dice Amber

    -Te escucho, dilo de una puta vez.

    Pero que impaciente, escúchame muy bien, Amber le miente por miedo a lo que Tony le pueda hacer si se entera que otra persona sabe de su macabro plan y le cuenta otro plan a Sofia, diciéndole qué todo tiene que ver con la manera de Tony de dejar sin trabajo al papá de Diana, que de esta manera piensa someterla, -y a quien se le ocurrió este grandioso plan, -le dice Sofia sarcásticamente a Amber.

    La verdad en gran parte a mí, pero Tony tiene su toque jajaja, -me lo supuse, pero porque tu estas involucrada si Diana hasta donde yo sé no te ha hecho nada, -pregunta Sofia, -directamente no me ha hecho nada, pero tú sabes que Tony y yo tenemos nuestros encuentros, ayer me trato mal por culpa de Diana, literal me rompió el culo, me cuesta estar sentada, le confiesa Amber a Sofia.

    Pero eso no es culpa de Diana, es culpa tuya, por estar con un animal como Tony, pero me da lo mismo, eso es cosa de ustedes, hagan lo que quieran, después que no se metan con Thiago, -le dice Sofia, -lo siento, pero sabes que después de lo ocurrido Tony se la tiene sentenciada a Thiago y según me dijo Diana es la clave para todo, -le confiesa Amber, -Con Diana hagan lo que quieran, pero a Thiago no lo toquen está claro, -le dice muy molesta Sofia, -eso al que tienes que decírselo es a Tony no a mí, -si algo le pasa a Thiago a los dos les va a ir muy mal me entendiste, -le dice Sofia y se va dejando sola a Amber con cara de sorprendida.

    Sofia llama a Tony -¿hola como estas?, ya sé que se la tienes sentenciada a Thiago, pero te advierto, con él no te metas si no quieres entenderte conmigo, -le dice Sofia. -Y tú quien putas te crees para venir a amenazarme a mí, -le contesta Tony.

    Sabes que con una sola llamada a tu padre puedo hacer que te quiten todos los privilegios que tienes, no tientes tu suerte conmigo Tony, -le dice Sofia, -por el momento no me interesa Thiago, pero más a delante me las va a pagar porque se las voy a cobrar y tú puedes hacer lo que te dé la gana, -le dice Tony colgando el teléfono. Tengo que tener vigilado a este imbécil, y Amber es la clave de todo esto, Sofia estuvo vigilando a Amber ya que no le creyó el plan que le conto, sabía que había algo más en todo eso.

    Después de la reunión del papá de Dianita con el papá de Cristian, todo salió bien, y decidieron trabajar juntos, esa era la manera que encontró el papá de Dianita de hacerle pagar todas las humillaciones a él y sobre todo a su princesa, Alfonso sabía que si la empresa del papá de Tony no ganaba ese contrato se vería muy mal económicamente por todos los despilfarros que había hechos todos estos años y por estar pagando para que Tony pueda terminar con sus estudios, ya que fue la única condición que puso la madre de Tony antes de morir, ya que si no terminaba la carrera las empresas dejarían de pertenecer a ellos, ese fue lo que puso en su testamento.

    Dianita estaba feliz, ya que su padre le conto como le fue en la reunión, por fin podría estar tranquila, ya podía estar con Thiago, sin tener que pensar en Tony, bueno eso pensaba ella, llamo a Thiago para encontrarse en el centro comercial quería invitarlo a tomar algo y celebrar con él la buena noticia, quedaron en eso cuando Amber la vio sin querer y le aviso a Tony, que era el momento exacto de poner en marcha el plan, ya que Dianita estaba sola, Tony se dirigió al centro comercial a encontrarse con Amber.

    Dianita estaba sentada en una de las mesas del centro comercial, y sintió cuando Amber se le acerco, se extrañó de su saludo, pero no le presto tanta importancia.

    -Hola Diana como estas, que haces por acá sola, ¿estas esperando a alguien?, -pregunto Amber

    -Si estoy esperando a Natalia, quedamos en encontrarnos acá. -Le dijo Dianita, mintiéndole.

    -Qué casualidad yo estoy esperando a Sofia, quedamos en hacer unas compras. -(eso no era mentira.)

    -Pero déjame y te invito algún refresco, nunca nos hemos sentado a conversar. -decía Amber

    -No es necesario, tranquila.

    De igual forma Amber se levantó y compro los refrescos, por lo que aprovecho para echar el somnífero en la bebida de Dianita, en ese preciso momento llego Sofia y se dio cuenta de todo lo que había hecho Amber con la bebida de Dianita, no se acercó enseguida prefirió esperar para ver que tramaba Amber, cuando llego con las bebidas a Dianita no le quedó más remedio que aceptar la bebida, le dio dos sorbos, y unos diez minutos después empezó a sentirse mareada, Amber le mandó un mensaje de texto a Tony para saber dónde estaba, este le contesto que ya estaba en el estacionamiento del centro comercial.

    Amber aprovecho que aún estaban solas y levanto a Dianita de su silla, la llevaba casi cargada con dificultad, la metió en el elevador y se dirigió al estacionamiento, donde Tony las esperaba, Dianita en su pérdida de conciencia solo decía Tony a donde me llevas, pero no podía con su cuerpo, hasta que perdió la conciencia y Tony la cargo y la metió en su carro, para llevarla a la casa campestre de su padre, Tony y Amber entraron al auto, y empezó a besar a Amber, para luego decirle, -Después que le parta el culo a esta puta, te voy a tratar muy bien, te lo has ganado, esta vez seré cariñoso, y le da otro beso, Amber solo sonreía, pusieron el auto en marcha y salieron del centro comercial.

    Sofia se dio cuenta de todo, afortunadamente su auto estaba cerca del de Tony, pero ninguno de los dos se percató de eso, puso en marcha su auto y comenzó a seguirlos, en al auto Sofia llamo a Amber para saber qué le diría.

    -Aló Amber donde estas ya estoy llegando al centro comercial.

    -Discúlpame Sofía, pero se me presento un problema con mis padres y me toco irme del centro comercial, luego te cuento. -le dijo Amber.

    -Pero pudiste haberme llamado antes para no llegar al centro comercial, ahora que voy hacer yo sola aquí. -le mentía Sofia.

    -Aprovecha y cómprate algo lindo, -le dijo Amber sonriendo.

    -Eres una idiota. -le colgó Sofía.

    Así que me estas mintiendo perra, pensaba Sofia en voz alta mientras seguía conduciendo, se le ocurrió una idea a Sofía, esta es mi oportunidad para que Thiago caiga a mis pies, si le ayudo a salvar a Dianita, tendrá que estar solo conmigo, o si no Tony podrá hacer lo que quiera con ella, que fácil me lo pusiste Tony se decía Sofia. Tomo su teléfono y le marco a Thiago.

    -Hola nunca llamaste, -le dijo Sofia

    -Quien habla, -contestaba Thiago ya que no tenía registrado el número de Sofia.

    -Ya veo porque no lo hiciste ni siquiera guardaste mi número que malo eres.

    -¿Sofia?, -respondía Thiago

    -Para tu fortuna así es.

    Ahora escúchame muy bien Thiago, y no me interrumpas hasta que termine de hablar, ok, -Sofia no quiero que pierdas tu tiempo conmigo, no estoy interesado, -le contestaba Thiago, -si me escuchas estarás, más que interesado se trata de Diana, -te escucho, -le dijo Thiago.

    -Dianita está en peligro, Tony la tiene y no se a donde la lleva, muy seguramente para hacerle pagar todo lo que tienen pendiente, -pero que estás diciendo sabes donde esta Tony.

    -Para tu fortuna lo voy siguiendo, todo paso en el centro comercial, antes decirte a donde se dirige que estás dispuesto hacer por esa información Thiago, -le pregunta Sofia.

    -Y que me asegura que no te estas inventando esa historia, para obtener lo que quieres, -pregunto Thiago, -eso es fácil llámala y veras que no te contestara, -no cuelgues, -le dice Thiago, le marca a Dianita, pero no contesta.

    -Thiago está llamando a Diana, ¿Qué hacemos?, -dice Amber tomando su celular.

    -Apágalo. -Dice Tony

    Cuando Thiago vuelve a marcar el teléfono se va directamente a buzón, preocupado retoma la llamada de Sofia, -que es lo que está pasando, -dice Thiago, -parece que ya comprobaste que lo qué te digo es verdad, -Sofia por favor dime donde está llevando Tony a Dianita, te lo suplico, tú no eres mala persona no dejes que le pase nada malo a Dianita por favor.

    Tienes razón no soy mala persona, pero te quiero a ti Thiago, te vuelvo a preguntar que estarías dispuesto hacer por saber dónde llevan a Dianita, -lo que sea necesario, -contesta Thiago desesperado, -eso era lo que quería escuchar, me acabas de dar la certeza que ustedes dos tienen algo y es más que una simple amistad, ¿te la estas cogiendo?, contéstame, -eso no viene al caso, por favor dime donde esta Dianita, -no me has contestado, -dice Sofia.

    -Está bien, si estamos saliendo no como que quisiéramos, pero estamos juntos, -contesta Thiago.

    -Y tú noviecita lo sabe.

    -No ella no sabe nada y no la involucres.

    -Ok, después hablamos de ese tema.

    Ahora escúchame muy bien Thiago, te voy a decir donde llevan a Dianita, pero la única condición que te exijo es que tienes que coger conmigo, tienes que hacerme tu mujer, y después de eso tienes que dejar a tu novia y a Dianita para solo estar conmigo, si aceptas estas condiciones te digo donde la llevan, si no lo haces cuelgo y Tony hará lo que quiera con ella me entiendes.

    -Está bien yo hago lo que tú quieras, pero por favor dime donde la llevan, -contesto Thiago sin pensar en las consecuencias, lo primero era salvar a Dianita luego resolvería el tema con Sofia.

    -Thiago no estoy jugando y otra cosa Dianita no puede saber del trato que tenemos tú y yo entendiste.

    -Está bien, acepto ahora dime donde llevan a Dianita, pero yo también tengo una condición, si no llego a tiempo a salvar a Dianita este trato se anula, lo tienes claro.

    Está bien es un trato, me parece justo, ya te envió mi ubicación, para que me sigas por el GPS, Tony se dirige a las afueras de la ciudad, creo que va a la casa campestre de su padre, y date prisa que cualquier cosa puede pasar en esa casa.

    Continuará…

    Si te ha gustado el relato, por favor, no dudes en dejar un comentario y una valoración, lo apreciare mucho. Siempre agradezco las muestras de apoyo de los lectores, son muy importantes para mí.

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