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  • Tendederos (Número 1): Vencedora

    Tendederos (Número 1): Vencedora

    Está dedicado a ElenHaW(2)k.

    Como todo en mi vida, sucedió de forma fortuita, aseguro que nuestra vida se ve influida por demasiados factores, y tan solo uno le manejamos pero al 50%, por tanto las fuerzas externas están en contra, de una forma u otra.

    Tendederos, se me ocurrió pensando en algunas mujeres, aunque casi todas me alegran la vida de muchas formas, su presencia es imprescindible en todos los aspectos, incluso las que se mueven por los bordes de la realidad, no soy juez de ninguna, no dispongo de los conocimientos ni de la edad suficiente para opinar, soy un tipo normal pero con ideas de bombero retirado, eso dicen mis amigos, tengo ocurrencias que deberían juzgarlas en un psiquiátrico según ellos, sin embargo siempre se suman al juego, sé que le cambio la vida, esa es mi especialidad, aunque siempre van primero las féminas, y me meto en los charcos siempre, sirva como ejemplo unos pocos días antes de navidad, comprando bolas en una pequeña tienda frente al C.I. poderoso, y empecé a revolver el estante, la mujer que estaba frente a la pantalla de vez en cuando me miraba de soslayo, pensaba que algo rompería, en navidad soy un niño pequeño, y me gusta todo da color a la vida, y en una cesta fui poniendo lo que pensaba llevarme.

    Me saltaré todo, el final es que le cambié el escaparate, critiqué que todo gris en invierno no dice nada, hay que dar color y calor a la vida. Y le hice una prueba con un juego de luces, eran chispazos, rápidos y cambiantes, como si estuvieran entrando asteroides en un escaparate espacial, además le dije que el domingo le llevaría algunas cositas para decorar el escaparate.

    Después de pasar Reyes, volví a la tienda a llevarme mis cositas, la mujer me miraba de una forma extraña, yo silencioso embalaba las cosas en dos cajas, había aparcado fuera de la ley y me dijo que tenía cierta amistad con la gusana (¡HH), y que no me preocupara, mientras precintaba las cajas se atrevió, me preguntó que me tenía que dar a cambio, me dio la razón en cuanto al escaparate gris, yo le dije que nada, una cerveza en el bar cercano, soy muy barato.

    Sonrió sin variar ese gesto extraño, y coincidió con muchas de ellas, preguntó ¿Quién eres?, la miré pensando en la cerveza, y se lo dije, ella movió la cabeza negando, no tuve más remedio que decir la verdad, le dije textualmente.

    Señora, tan solo fue un impulso, soy así de torpe.

    Ella no había perdido la sonrisa, respondió que ella pensaba en una inocentada por parte de sus amigos, que entre en la tienda un tipo enigmático, que revuelva todo y que luego cambie el escaparate, eso no es normal, tenía que haber una explicación lógica, y que un impulso no da para tanto.

    Le dije que me gustaba cambiar la vida de la gente, la veía de color gris oscuro, y que no me gustaba el ambiente que se respiraba en la tienda, que nada de musiquita de campanitas, y nada de villancicos, mejor música que despierte, que regale vida a quien esté comprando, y nada mejor que “Technotronic – Get Pump Up The Jam”.

    Y como soy así, le presté el pendrive, tiene mucho metal, pero no solo el metal reluce. Y ella movió ficha mientras conectaba el pendrive a una entrada USB, me dijo que una cerveza aunque fuera de importación era poco, pensaba en una cena. Terminaba de precintar las dos cajas y sopesé sus palabras, de nuevo lo había hecho, asentí atando la fina cinta plateada diciendo que era mejor idea, aunque no necesaria y esta vez el sorprendido fui yo, se acercó despacio y a mi lado, me cogió de la solapa del chaleco y acercando su rostro al mío, me dijo esto más o menos.

    – No tío, tú no te escapas, aquí hay gato encerrado y yo soy una gata.

    (¡HH) – Gusana, mujer que da vueltas en torno a las manzanas dando por…

    (W)- ElenHaWk. Es falso, he cambiado el orden de los factores, por tanto el resultado es falso y en el caso que coincidiera, tampoco sería correcto.

  • Mi concuña no tiene escrúpulos

    Mi concuña no tiene escrúpulos

    Sucedió hace más de 25 años éramos novios mi mujer y yo, su hermano andaba de novio con quién sería en un futuro mi comadre.

    Se casaron primero y con el correr de los años tuvieron a su primera hija, a quién nos ofrecieron para ahijada, y fue cuando inició el contacto inicial sin que llegara a suceder nada, tendríamos en promedio 26 años entre los 4.

    Convivimos muy de cerca 34 años después y aún en las fiestas familiares teníamos un acercamiento demasiado personal, sobre todo en los bailes ya que en ellos se daban acercamientos físicos muy eróticos, y que debido a la familiaridad con que llevábamos la amistad no pasaba de haber los roces sexuales en los bailes en donde terminaba realmente mojado, y que debido a ello cuando llegaba a casa con mi mujer tenía una sesión de sexo realmente increíbles, lo que debo agradecer desde entonces a mi comadre a quién llamaremos mena, que en realidad era o es una mujer realmente ardiente.

    Esto lo menciono debido a que en más de una ocasión en la fiestas y reuniones familiares cuando bailaba con su hermano en verdad me calentaba la mente la forma en que se rozaban físicamente y a la vez me daba envidia, pero cuando me tocaba bailar con ella en verdad me desquitaba con el roce de mi miembro en su cuerpo y que a la vez no re huía debido a que desde entonces esperaba que pasara algo más que un simple roce físico sexual al cual en realidad yo rehuía.

    Lo anterior debido al acercamiento familiar, los tabúes a los que estábamos orientados y demás tonterías de tipo moral que seguramente nos afectaban a ambos.

    Sin embargo con el tiempo al crecer las ahijadas, tornarse señoritas y presentarse para entonces en unos verdaderos ángeles del cielo, así como la consiguiente edad que nos da la sabiduría del deber no cumplido cuando existían las fuerzas sexuales se presentó la ocasión en que la carne en verdad fue la llama que inhibió todo escrúpulo que podría existir entre nosotros.

    Sin embargo relatare los previos a mi relato que dejaran en claro las circunstancias que nos llevaron al final de este relato.

    En una de tantas fiestas que tuvimos en familia al calor de las copas como ya mencione los fajes eran evidentes terminando con unas venidas que a la postre pagaría mi esposa.

    Fueron incontables las ocasiones en que las bailables excitantes con mi comadre llegaban casi al clímax sin que de ahí pasara. Para entonces sin darnos cuenta (ya que no queríamos darnos cuenta) debido a que teníamos una relación en realidad de familia, siendo nosotros los padrinos únicos de sus hijas además de ser concuños nos separaba y a la vez nos ponía más cachondos.

    En alguna ocasión cuando a mi comadre se le pasaron las copas por tener un altercado con mi cuñado, debí intervenir para evitar que se lastimara mi comadre de tal suerte que al protegerla para que no se hiciera daño, y el contacto físico nos hizo perder los estribos y fue la primera vez que tocamos nuestros sexos y la primera vez que introduje mi miembro en su sexo, de verdad que el sexo inmoral y repentino así como el incesto en estos casos es realmente fabuloso.

    Sin embargo esa ocasión fue abruptamente interrumpida por la llegada de mi suegra evitando que la relación durara más de cinco minutos.

    Estas situaciones se repitieron con el correr de los años, sin llegar a culminarse nunca.

    Sin embargo no hay tiempo que evite que el destino no cumpla y por supuesto el ser humano tampoco.

    Después de 23 años cumplidos en una de tantas fiestas en casa, debido a que mi comadre siempre ha perdido la conciencia debido al alcohol, debimos quedarnos en casa ajena los 2 matrimonios sin olvidar a nuestras familias que estaban en el mismo lugar.

    Durante la fiesta el acoso de mi comadre y mi temperatura sexual, ese día no permitieron que tuviéramos el control que en otras ocasiones cuando tuvimos la oportunidad las desperdiciamos.

    En esta ocasión todo iba a cambiar a la edad de 50 y 45 años el sexo finalmente llegó, nos levantamos por la noche, nos encontramos en el baño y el sexo realmente fue algo único entre los dos.

    Me la cogí de todas las maneras, entro al baño donde ya estaba yo, se sentó a hacer del baño, la nos besamos, sin embargo no permitió que tuviéramos sexo en ese momento, nos besamos con desesperación, como algo que durante tanto tiempo deseábamos y que durante 25 años habíamos hecho, dado el respeto que teníamos a mi cuñado y a sus hijas mis ahijadas.

    Esa noche todo honor y toda gloria se perdería tuvimos sexo en una forma brutal, no permití que se aseara, nos comimos a besos con desesperación, le lamí con desesperación sus aún duros pechos de un tamaño regular, y en un movimiento inesperado para mí se agachó y me comenzó a mamar la verga, no sé porque en ese momento me vino a la mente la figura de mi cuñado, de mis ahijadas, pero sentí que me venía en su boca, realmente no me esperaba que fuera tan puta mi comadre que fuera directo a mamarme la verga, yo aún creía dentro de mi depravación sexual que ella no podría ser capaz de semejante acción, me la estaba mamando con una maestría que me sorprendió y de lo cual no creía capaz a la mamá de mis ahijadas.

    Esta acción me provocó desbocar toda mi argucia y fantasía sexual y comencé a cogérmela con toda la experiencia que a mis 50 años habría adquirido y comencé a frotar sus senos, su vientre, sus piernas que nunca fueron muy de mi agrado e inclusive disfrutaba delante de la familia diciendo que tenía piernas de pollo, debido a que generalmente llevaba mini faldas y cuando se sentaba estaba constantemente halándola para que no se le subiera demasiado y según ella evita que los presentes le vieran más allá de lo que permitiera, según su mentalidad.

    Le metí los dedos por todos sus orificios, ella se comportó como una perra o una madre caliente fuera de todo pudor y me complació en todo lo que sexualmente le estaba exigiendo, creo que ella esperaba que lo hiciera, ya que siempre me comporte como una persona que había vivido en diferentes circunstancias.

    Realmente no estoy seguro de si yo me la cogí o ella me cogió a mí, sin embargo como me precio de ser open maind como me dijo una señora delgada de 36 años en esa época y que le gustaba el sexo libre y fuerte y según me platicaba, su marido lo aceptaba ya que trabajaba y regularmente no llegaba a su casa, tuve la oportunidad en una ocasión de ser partícipe de una de esas faltas a su casa y que en realidad no le afectaba en demasía dejar a su marido y sus dos hijos con la zozobra de no llegar a casa, a quién lleve muy temprano para que no se preocuparan demasiando.

    No está por demás decir que el encuentro cercano del tercer tipo que tuve con mi comadre se desarrolló en casa de mi madre y con nuestros correspondientes consortes acostados a nuestros lados, así como sus hijas ya mayores más de 22 años y quienes no dudo que les haya platicado sus aventuras.

    Ello debido a que en ese punto no tiene mayores escrúpulos que los míos.

  • Mi nuera me necesita

    Mi nuera me necesita

    Soy Rodolfo, tengo 59 años, vivo en un pueblo alejado de la ciudad con mi esposa Anabela. Ella es una mujer bajita, ojos verdes, blanca, caderas anchas, cintura pequeña, culito parado, pero lo que más me gusta y creo que eso me enamoró fueron sus pequeños y redondos senos con un pezón grande y hermoso.

    Tenemos un matrimonio bueno, en este matrimonio nacieron nuestros hijos Patricia de 32 años, Fabián 29 años, Juan de 26 años (de él se trata esta historia) y Ana de 20 años.

    Juan mi hijo, cuando salió de la preparatoria se fue a la ciudad con los papas de mi esposa, a los años se casó con una jovencita hermosa dos años menor que él, era una mujer blanca su pelo color amarillo como el sol, sus ojos verdes, unos labios rojos naturales, su cuerpo, es esbelta, senos grandes, nalgas redondas, paradas y duritas, una cinturita de diosa y caderitas anchas, era una diosa de verdad.

    Hace unos meses mi hijo y ella estaban planeando su primer hijo, pero cuando él regresaba del trabajo un borracho le chocó su auto y quedó muy mal herido quedo sin moverse de la cintura para abajo, en pocas palabras eso significa algo no podrá tener más sexo coital por el desgraciado borracho.

    Pasaron unas semanas del accidente mi hijo llamo. Me sorprendió mucho oírlo.

    -buenas noches. -Conteste

    -hola papa ¿Cómo estás?

    -muy bien hijo, y ese milagro que nos llamas. (Se quedó unos segundos callado). Hola hijo estas ahí. Pregunte.

    -Si. Padre aquí estoy perdón me quede pensando.

    -Y qué piensas Juan, para que nos hablaste, que te ocurre. Conteste.

    -Calma padre es que llame para decirte que mi mujer Helena y yo iremos a quedarnos allá un tiempo.

    Me dio mucha alegría que mi hijo vendría a vernos a mi esposa y a mí nos despedimos y quede en recogerlos en la central del pueblo el viernes en la tarde.

    -*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

    La Preocupación. (Escrito por mi hijo).

    No tenía más que pensar que ya no íbamos a ser padres, en mi cabeza daba vueltas, las mismas preguntas me las hacia cada día y noche, mi mujer no se daba cuenta de nada, aunque a veces me veía pensativo y alejado de ella, hasta que un día me dijo:

    -Juan que te pasa mijo. Yo voltee a ver a mi mujer a ver sus grandes ojos verdes

    -Nada, nada mi amor le conteste nervioso.

    Ella me sonríe y me dice.

    -mijo nunca me engañaras te conozco muy bien, dímelo por favor.

    -Está bien -le conteste, sonriéndole- Helena no he dejado de pensar esto pero déjame hablar y no me interrumpas por favor mija -ella con la cabeza me confirma y empiezo decirle que por mi culpa ya no tendremos hijos, ella iba a hablar pero no la deje- no déjame hablar Helena. Hablando con un amigo me dijo que te pagara un tratamiento para quedaras embarazada, pero no confío en esta medicina moderna por eso no estoy de acuerdo. -Mi esposa me oía atentamente sus ojos se reflejaban muchas dudas hasta que le solté la bomba- embarázate de otro Helena.

    Ella agacho la cabeza y me dijo

    -me vas a dejar hablar. -Yo sonreí y le conteste que sí- Bueno Juan, no quiero, ser eso Juan, no me gustaría tener otro hombre para tener hijos yo te amo y no importa si no tenemos hijos -me afirmo.

    Yo sonreí. Rápidamente le conteste

    -pero Helena no entiendes, ocupas tener hijos para que estés completa como mujer.

    -no, no y no -me contesto enojada se fue enfurecida a la cocina y se quedó ahí toda la noche.

    Así pasaron unos días hasta que me acerque y le dije:

    -Helena perdóname no quería ofenderte -ella me agarra de mi mano y se inca, me da un beso largo jugando nuestras lengua, fue magnifico.

    -no te preocupes Juan, -contesto Helena

    -mira Helena quiero decirte algo. -Le dije

    -no, y no -contesto mi mujer.

    Asombrado que no me dejo hablar, mejor se fue de ahí, ya no puede más con mi silla de ruedas la seguí hasta la cocina y le dije:

    -amor, niña, chiquita -ella volteo y me dijo.

    -te oigo

    -mira Helena hable con un doctor especializado y me dijo esto: Que podías tener sexo con otro hombre unos días si no funciona ya no lo haríamos.

    Quedo pensando mi mujer, fue hacia la sala y me dejo solo en la cocina cuando fui a seguirla ya no estaba llego la noche y me dice.

    -está bien Juan lo hare.

    Yo sonreía a oírla, pero me dijo.

    -Va ser el hombre que yo quiera y que me guste -me dijo.

    -pero que mija. -Ella sonrió, me tonteó en esos momentos y conteste- Está bien.

    Pasó una semana de aquella platica, mi mujer llego con una cosas de su trabajo, me dio un beso en la frente y me dijo.

    -Juan quiero decirte algo. Hablando con unas amigas me comentaron que Marifer estaba embarazada de su tío Rogelio -yo quede helado pero como conteste- si Juan, mi amiga no podía tener hijos porque su esposo es estéril pues busco un doctor y ese doctor le recomendó a una persona madura fuerte y sana-

    -Y eso que tiene que ver con nosotros -dije confundido.

    -Platique con Marifer ella me confirmo lo que me habían dicho y me dijo que me follara un hombre maduro como… (Quedo en silencio un momento).

    -como quien Helena?

    -te enojaras -me dijo yo quede mudo cuando me dijo…- con tu padre.

    Al oír esto casi me caigo de mi silla de ruedas, hablamos toda la noche de su confesión hasta que me convenció y me dijo que serían tres días solamente, empezaran un día antes de estar estéril, fuimos con un ginecólogo para que nos digiera los días de cada mes hable con mi padre para que nos esperara en su rancho, va ser una sorpresa para él y mi madre pero valía la pena y mi padre no me iba decir no. Porque mi mujer es un bombón de vieja y él lo sabía.

    -*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

    La llegada y la confesión

    Cuando llego el autobús empezaron a bajar todos los pasajeros, de repente bajo mi nuera Helena con un pantalón rosa pegadito, su culito se veía perfectamente, una blusa que dejaba ver sus senos redondos y perfectos, mi nuera me vio y se acercó y me dio un beso en la mejilla. Luego el chofer y el copiloto bajaron a mi hijo con su silla de ruedas, lo salude y fuimos a la tienda para comprar los víveres de la semana, cuando íbamos por la carretera para mi rancho no dejaba de ver a mi nuera por el espejo de la camioneta, su pequeña cintura marcada por aquella blusa y grandes senos que se movían cada vez que botaba la camioneta, se movían por todos lados y mis ojos no dejaban de verlos, me encantaba. Llegamos al rancho tuve que apartar los ojos de ella para que mi mujer no se diera cuenta de nada.

    Ese día así quedo, cenamos y dormimos, al día siguiente día desperté temprano, cuando baje al comedor mi hijo y su mujer ya estaba allí desayunado, al verla me sentí muy bien porque traía unos pantalones entallados, se veía perfectamente el triangulito de su concha, ella al verme me saludo, cuando voltee a ver a mi hijo él también sonrió por la actitud de su mujer, estaba muy cariñosa conmigo. Desayunamos los cuatro, luego salí a darle comida a los animales del rancho lo que sorprendió que ella quiso acompañarme  la verdad se me hizo raro porque ella era de ciudad, me imaginaba que no estaba acostumbrada a hacer eso), le dimos comida a los animales veía perfectamente su senos grandes y duros cuando se agachaba delante de mi, se veían duros y suaves me dio ganas de agarrárselos en ese mismo momento pero me detuve. Ella me acompañaba muy sensualmente, la verdad me dejaba muy caliente, a veces tenía mi pene erecto porque no sé qué pasaba pero hubo algunas ocasiones que me rozaba, no me molestaba si no me calentaba, en las noches tenia sexo con mi mujer siempre se lo hacía en cualquier posición la dejaba agotada pero en verdad creía que ella era mi nuera estaba loco por esa fantástica mujer.

    Un día mi hijo despertó temprano, bajo y nos saludó a su madre y a mi, se me hizo raro que Helena, mi nuera no bajara con él, se sentó enfrente de los dos y empezó a explicarnos unos detalles que nosotros ya sospechábamos pero no sabíamos que iban a ser, cuando nos habló del ginecólogo de la experiencia de una amiga de Helena, me quede mudo, él sonrió y dijo:

    -bueno, les estoy diciendo esto porque mi mujer tomo una decisión.

    -Cual decisión hijo -dijo mi mujer.

    Quedo en silencio un momento, sonrió y contesto la pregunta de mi mujer con mucha seguridad.

    -ya les dije que no voy a tener hijos.

    -Si, pero esa no fue mi pregunta -contesto mi esposa.

    -Bueno madre, es que mi mujer no se quiso embarazar de nadie más si no de mi papa.

    Yo quede helado pensé (ese bombón de hembra quiere que me la folle), Salí de allí, mi mujer volteo a verme y me siguió pero mi hijo la detuvo.

    Ese día no dejaba que se me acercara porque me sentía mal por mi hijo. Soy un hombre maduro, a mis 59 años no era muy galán que se imaginan, soy gordo, blanco, ojos café claros, brazos fuertes y manos raposas por mi trabajo del campo y ella era hermosa delicada mujer de ciudad. Ese día no baje a comer, mi mujer entro a la recamara y me dijo:

    -hola amor. -Voltee como un niño regañado y sonreí contestando.

    -Hola mija, estas molesta

    -No -contesto- Rodolfo voltéame a ver. -Yo voltee a ver a mi mujer.

    -Contéstame algo amor -me dijo.

    -Te gustaría hacerle el amor a Helena.

    Yo voltee a ver sus ojos esos ojos se veía que me estaba preguntando en serio yo agache la cabeza y conteste:

    -Si. -Esperaba una cachetada o algo peor.

    -Bueno Rodolfo ve al cuarto de la cocina te está esperando.

    -En serio -pregunte.

    Ella sonrió y me dijo:

    -disfrútalo amor porque debes embarazar a esa mujer por tu hijo, quieren un hijo y yo quiero un nieto.

    Antes de bajar a la recamara de la cocina, me bañe y me relaje, baje las escalera, entre al pasillo, se me hizo larguísimo, ya tenía mi pene erecto, abrí la puerta de la recamara y entre. Ella estaba en medio de la cama sentada, estaba hermosa con un babydoll rosa transparente, se veían sus curvas hermosísimas, un olor de rosas que olía su hermoso cuerpo, me senté en la orilla de la cama, ella se puso atrás de mí y empezó a besarme la nuca, me quito mi camisa, salió mi barriga, voltee a verla y tente esas hermosas piernas duras y muy bien formadas, las acariciaba con mis manos raposas, luego quite su babydoll y enfrente de mi unos senos perfectos grandes duros y parados y mi pene quería salir de su escondite, le besaba su cuello hasta sus senos cuando metí en mi boca esos pezones se pusieron duros, ella gemía por cada caricia de mi lengua, llegue a su vientre suave ella gemía cada vez más fuerte, luego pase a sus piernas, cuando quite su calzoncito vi un coño sin pelos, me excité mucho más de lo que ya estaba, jugué con su clítoris mucho tiempo hasta que sentí que sus paredes vaginales se contraían y termino en mi boca, llego a su primer orgasmo con mi lengua, baje mi pantalón y salto mi herramienta gorda y muy erecta, ella se sorprendió, cuando me la vio “es muy gorda” dijo, yo sonreí y lleve su boca a mi pene para que empezara a darle una mamada con su bonita boca, movía muy bien su lengua en la cabeza de mi pene.

    Luego la metió toda en su boca, me quede en el cielo nunca me habían hecho una mamada tan sabrosa como la que me estaba dando Helena, estaba a punto de explotar cuando la quite y la acosté, ella abrió sus piernas, antes de eso nos dimos un beso nuestras lenguas jugaban, me acomode entre sus piernas ella cerro los ojos cuando sintió mi pene en la entrada de su vagina, empecé a meter mi verga en la concha de mi nuera ella no abría los ojos, es más abría más las piernas, cuando de pronto lo mande de un empujón hacia el fondo de su cuerpo, ella a sentirse llena de mi verga pego un gemido, me encajo las uñas en mi espalda, sonreí y empecé a bombear despacio, besaba sus enormes senos, mis manos apretaban sus nalgas duras, sus manos me manoseaban, voltee a ver la puerta, estaba mi hijo viéndonos, me calentó mucho, comencé a bombear fuertemente, ella gemía, no deje de bombear, de pronto sentí que sus paredes vaginales me apretaban mi enorme pene, grito ella al llegar al orgasmo, de pronto comencé a bombear más fuerte hasta que solté el primer chorro de semen adentro de ella, antes subí sus piernas en mis hombros para que mi semen entrara hasta lo más profundo de su ser, al ver eso mi hijo se retiró y me dijo “gracias padre”.

    Ya pasaron algunos meses de eso. Cogíamos muchas veces, no dejaba de cogérmela y terminaba adentro de ella. Mi hijo y su mujer se fueron a la ciudad, cuando regresaron ella estaba embarazada. Mis hijos y nueras o yernos sonrieron, se preguntaban cómo se embarazo si esta en silla de ruedas, pero no sabían que el hijo que llevaba Helena era mío. Eso no fue lo mejor si no cuando dieron la noticia que eran dos, no uno.

  • Don Lito el portero y Marilina

    Don Lito el portero y Marilina

    Don Lito es portero en un edificio desde hace más de veinte años. Conoce a cada uno de los residentes en el edificio y con algunos tiene más familiaridad que con otros. Hace cuatro años una familia vino al tercer piso, un matrimonio y su hija que en ese entonces tenía quince años. La chiquilla, rubia, muy bonita a esa edad ya se adivinaba que cuando creciera sería una belleza. Marfilina, que así se llamaba, ahora a sus 19 años era más que una belleza, era un espectáculo verla con su larga cabellera, su carita todavía aniñada y su cuerpo esbelto de piernas largas que llamaban la atención de hombres jóvenes y también no tan jóvenes. Incluso una vez, mientras Don Lito estaba en la puerta del edificio, Doña Margot una vecina, le comento viendo pasar a la chica cuando salía del edificio vestida con minifalda y una ligera blusa, «Que preciosura esa chica, lo que ha ser verla desnuda». Don Lito pensaba lo mismo, cada vez que la veía se excitaba, sabiendo que era un manjar que nunca probaría. Cuando la chica subía la escalera en shorts o en cortas polleras, dejando a la vista sus muslos y piernas, Don Lito no podía reprimir una erección. Se aliviaba masturbándose en su vivienda en el subsuelo del edificio, pensando como seria pasar sus manos por esos suaves muslos y comerse a lengüetazos esa conchita.

    Una noche algo extraño ocurrió. Estando Don Lito de guardia, vio llegar a Marfilina, vestida tan sensual como siempre con una minifalda y una remera. Venia acompañada de un señor mayor, canoso y alto que Don Lito no reconoció. La chica al pasar le dijo «Hola Don Lito» a lo que el portero respondió «Hola nena» y subieron por la escalera. Sintió una punzada de celos, no le conocía ningún novio a la chica y además ese hombre era muy mayor para Marfilina. Debería de tener como 45 o 50 años, debería de ser algún pariente, un tío quizás, pensó para consolarse.

    Pasado un buen rato, cuando ya estaba para retirarse a su vivienda, Don Lito sintió unos extraños susurros y vagos gemidos en el descanso de la escalera. No reprimiendo su curiosidad, subió sigilosamente los escalones hasta el primer descanso y en la penumbra quedo sorprendido por lo que vio: Marfilina estaba apoyada contra la pared, su minifalda estaba subida hasta la cintura y el hombre canoso la estaba manoseando mientras la besaba ardorosamente a lo que la chica respondía.

    Al principio no supo que hacer, pero luego decidió, guiando su mano hacia el interruptor de luz del palier, encenderlo. La luz se hizo de golpe en el lugar y el hombre canoso, sorprendido, dejo de manosear las piernas de la chica, se volvió, miro al portero y sin decir nada emprendió la huida por las escaleras hacia la planta baja. Don Lito miraba a la chica que se arreglaba como podía la pollera, miraba hacia el suelo y también, sin decir nada, se dirigió presurosa escaleras arriba hacia su apartamento.

    Luego de este episodio, varios días pasaron sin que el portero viera a la chica, pero su retorcida mente empezó a tramar un plan para tratar de conseguir los favores de Marfilina, después de todo si un viejo la había manoseado porque no podría hacer lo mismo, la chiquilla no era ninguna santita y quizás su plan le diera éxito, con probar no perdía nada.

    Esa tarde, casi de noche, la chica entro al edificio, como apresurada y sin saludar a Don Lito. El portero la llamo, le dijo «Marfilina, tengo que hablar contigo». La joven se detuvo, sorprendida y le pregunto sobre que quería hablarle. «Sobre lo que paso el otro día, estabas en el primer piso con un desconocido a los apretones». «No era un desconocido, era un profe que me trajo a casa y a Ud. no le importa» dijo desafiante.

    Don Lito le contesto, calmadamente «Todo lo que pasa en el edificio me importa, si algún vecino te hubiera visto, me podrían echar, por culpa tuya me estoy jugando el trabajo. Le voy a decir a tus padres» al escuchar esto, la chica quedo desarmada, su aire desafiante se borró y dijo quedamente «No, por favor, no le diga nada a mis padres» «Se lo pido por favor» insistió la chica casi llorando.

    El viejo portero se dio cuenta que su treta estaba funcionando. «No sé, te conozco desde chiquita, pero no me puedo jugar el empleo».

    Marfilina volvió a decir, «No le diga nada a mis padres, por favor, sea bueno Don Lito».

    «La verdad que no se, ahora tengo que trabajar, mejor vení a mi apartamento más tarde y lo hablamos» dijo el caliente viejo mirando con intensidad a la pendeja.

    Marfilina percibió la intención del portero, pensó «Que querrá este viejón verde» se mordió los labios y termino diciendo «Bueno, Don Lito, más tarde lo hablamos, pero por favor no diga nada» Se dio vuelta y se fue, dejando al portero extasiándose con la vista de sus piernas y nalgas sabiendo que la estaba mirando.

    Don Lito esperaba en su vivienda, en el subsuelo del edificio. Se había puesto una vieja bata y nada debajo y estaba seguro que la chica vendría. Se había tomado un par de tragos y estaba bien excitado, deseando tener en sus manos a tan espectacular pendeja.

    Sintió unos leves golpecitos en la puerta y una vocecita diciendo «Don Lito, soy yo, Marfilina» el viejo abrió la puerta y allí estaba, la nena por la que tantas pajas se había hecho y no pudo evitar una erección. Pasa, nena, le dijo. La chica estaba con una minifalda blanca y una remera también blanca, deslumbrante como siempre.

    La llevo al interior, donde había una sala pequeña y le dijo si quería tomar algo, la chica le dijo que no y le pregunto» Don Lito, ya se decidió sobre lo que hablamos hoy?» Estaban parados frente a frente, el viejo no podía creer que tenía esa belleza al alcance de la mano pero no quiso apresures y le dijo «Mira, yo no quiero decirles a tus padres pero me estoy jugando el empleo»

    Marfilina le dijo «Por favor sea bueno» y entonces el viejo no se aguantó y le dijo «Si yo soy bueno y no digo nada vos también tendrías que ser buena conmigo»

    La chica dijo «Y en que puedo ser buena con Ud.?» pregunto aunque ya lo presentía.

    «Solo quiero sacarte la pollerita y tocarte las piernas un rato» dijo el caliente viejo y mientras lo decía se le llenaba la boca de saliva.

    La chica se mostró sorprendida «Don Lito, porque me quiere hacer eso, y como sé que después no va a querer hacerme más cosas?»

    «Solo quiero tocarte las piernas, si sos buena yo también soy bueno» dijo el portero que ya sentía su verga querer salir de la bata.

    «Está bien, pero solo eso, me promete Don Lito?»

    Si, nena dijo el portero y tomándola de un brazo la hizo seguirle hasta el dormitorio. La chica se resistió al principio, «Para que me quiere llevar al dormitorio» «Para estar más cómodos aquí, nena». En el fondo del cuarto había una cama, el viejo llevo a Marfilina hasta el borde de la cama, la chica veía el tremendo desorden que allí había, ropas tiradas por todos lados y latas de cerveza por doquier.

    Le dijo «Quédate aquí parada mientras te saco la pollerita» y se sentó en la cama con la chica parada frente a él. Con sus manos temblando por la excitación busco desabotonar la pequeña falda y luego bajo el cierre para bajarle la prenda, la chica ayudaba moviendo alternativamente sus piernas hasta que la pequeña pollerita llego hasta el suelo. Las manos del portero se apoderaron de cada muslo y empezaron a acariciarlos, sintiendo la suavidad increíble, subía y bajaba sus manos con la cara desencajada por el deseo. Marfilina empezó a sentirse contagiada por tanta calentura y manoseos, levanto apenas una pierna y puso un muslo a la altura de la cara del pervertido viejo. Le dijo «Le gustan mis piernitas, Don Lito, son lindas?» Don Lito acerco su cara a la pierna que se ofrecía y empezó a lamer el muslo de la chiquilla mientras sus manos seguían apretando y sobando, una mano se deslizo por la parte trasera del muslo y llego hasta la nalga carnosa de la chica. El viejo chupaba con frenesí la suave carne de sus muslos mientras afiebrada mente veía que la chica tenía una pequeña tanga blanca cubriéndole la conchita de la que sobresalían algunos vellos rubios. Llevo su cara hacia el encuentro de las dos piernas y la chica empezó a estremecerse cuando sintió una lengua pasar por encima de su tanguita y buscarle la conchita.

    «No Don Lito, me dijo que solo quería tocarme las piernas» y quiso retirarse pero las manos fuertes del portero la retuvieron y con la boca chupeteo por encima de la tanga la deliciosa conchita que estaba empezando a mojarse El viejo verde estaba fuera de sí, tomo a la chica por las muñecas y la obligo a acostarse en la cama. Le levanto la blusa y busco las tetas, las apretó enloquecido por lo duras y redondas, se echó sobre la chica que ahora gemía por la brutalidad del viejo-

    Le subió hasta el cuello la blusa y empezó a chuparle un pezón, Marfilina se quejaba pero a la vez la brutalidad del viejo la excitaba, sentía el duro bulto del viejo frotándose contra sus piernas mientras la tocaba y chupaba por todos lados. El portero en el clímax de la calentura, se desprendió de la bata, le quito de un tirón la minúscula tanga y se puso a chupar como un obsesionado la encharcada conchita de esa pendeja, que tantas veces había querido chupar.

    Marfilina disfrutaba y gemía de placer, separaba sus piernas para facilitar los lamidos del portero, se mojaba toda y la calentura del viejo la contagiaba, estaba por tener un orgasmo y se movía sin control, lo único que quería era que esa lengua entre sus piernas no se fuera nunca.

    Don Lito se dio cuenta que no podía demorar más en cogerse esa pendeja, se levantó y con un a mano guio su dura verga hacia la encharcada conchita de Marfilina, con la otra mana tomo de la cadera a la chica para levantarla apenas de la cama y favorecer su penetración. Con una embestida la penetro y siguió penetrándola mientras resoplaba hasta sentir que se la había metido toda adentro. Empezó a moverse suavemente y luego más enérgicamente y se dio cuenta que estaba cogiéndose a la pendeja más rica del barrio, la que todos quisieran cogerse y la chica disfrutaba gimiendo y resoplando bajo el, siguiendo sus embestidas los dos acompasados en sus movimientos. Llego un momento en que ya no pudo contenerse más y eyaculo dentro de la chica emitiendo un gutural resoplido. Siguió montándolo hasta que sintió totalmente fláccido su miembro. Se retiró a un costado, vio a la chica todavía gimiendo agitada y se metió entre sus piernas recomenzando a chuparle la concha, ahora totalmente mojada y siguió por largos minutos hasta que vio a la chica exhalar un suspiro mientras se arqueaba en la cama y supo que había tenido un orgasmo.

    Después de unos minutos, tanto Don Lito como Marfilina se habían repuesto. La chica, como avergonzada, busco sus ropas y se vistió. Don Lito la miraba incapaz de creer todavía que se había cogido esa monumental pendeja. Antes de salir del cuarto, la chica dijo «Acuérdese, Don Lito, me prometió que no le iba a contar a nadie «No te preocupes, no le voy a contar a nadie» dijo el portero» mientras la veía salir del cuarto.

  • Luis en el día de la madre

    Luis en el día de la madre

    Era el día de la madre. La mía queda en su casa con mi hermana y su segundo esposo y yo me he quedado en Madrid. El teléfono resuelve muchos compromisos.

    Al saber que me quedaba solo, unos amigos me han invitado a pasar el día en su casa que está en el campo a las afueras de la Capital. Allí estaban también invitados los padres y hermanos de mi amigo y sus suegros, cuñados y un montón de sobrinos, pues todos ellos son muy tradicionales y dicen que el matrimonio es para tener hijos. Mi propio amigo tiene dos y lo que lleva su esposa en su vientre, pues ya va de seis meses y se le nota un gran globo por lo que le pregunté si iba a por uno o a por dos, se sonrió y me contestó:

    — Es un secreto todavía para todos, pero como tú eres soltero té diré la verdad: son dos varoncitos.

    Me quedé en cuadro, mirando con pena a mi amigo, porque llevaba unos seis meses sin sexo y me consta que le gusta más de lo que es común.

    La fiesta ha estado todo el tiempo muy animada. Los niños se lo pasaban fenomenal por el buen día soleado que nos ha tocado en suerte. Pero continuamente había que reponer bebidas, cervezas, gaseosas y todo lo demás. Las mujeres entraban a la cocina y salían con viandas, mientras Luis, mi amigo, iba a un sótano a sacar bebidas frescas.

    Aunque mantuve buena conversación con la gente que unas veces me contaban alegrías, otras penas, me preguntaban por mí, si tenía novia, o qué pensaba yo. Sin embargo mi pensamiento estaba en la polla de Luis, su enorme polla —yo la había visto muchas veces porque íbamos juntos al gimnasio, pero nunca hubo nada entre nosotros, pues bien sabía yo que mi amigo era un puto heterosexual de la patada—; pero hoy sólo deseaba comerme esa polla y hacerla brotar como un manantial para comerme los posibles niños que Luis no podía hacer mientras su mujer estaba grávida.

    En un momento dado, Luis me pidió que fuera con él para subir más botellas de cerveza y coca-colas. Lógicamente me fui con él, pero con gusto de estar con mi amigo el semental.

    Al llegar al sótano, frente a mí, se abrió la bragueta de su pantalón y sacó su polla y sus huevos, diciéndome:

    — Alíviame, por favor, lo necesito.

    — Encantado, eso quería yo —le decía—, deseo tanto comerme a tus niños.

    — ¡Eso quería escuchar yo, eso mismo!

    Me he puesto de rodillas! He acariciado esa polla enorme que sabe hacer niños a pares y me la he metido en la boca. Mis manos puestas en el culo de Luis para ayudarle a empujar, aunque no hacía falta. Ha follado magistralmente mi boca hasta más allá de la garganta, por eso me gustan las pollas largas. Hacía rato que Luis estaba delirando y exclama:

    — Creo que voy a correrme…

    Saco la polla de mi boca y meto la lengua por sus peludos huevos: ¡Joder, estaban palpitando como a punto de soltar a mis niños, así que metí la polla en mi boca de nuevo y no tardó mucho en chorrear mi alimento. Un chorro que tragué casi sin saborear para que pasara caliente, y otro y otro y otro, que iba tragando para que no se desperdiciaran, y luego unos chorretones que ya no tenían fuerza y salían de aquella dura polla como miel sobre mi lengua. Abro la boca para respirar, Luis saca su polla de mi boca y yo, ávido de sus hijos, chupo aquel amoratado capullo hasta dejarlo limpio.

    — Luis, sé que no eres maricón como yo, pero creo que me merezco un beso tuyo.

    — Porque eres mi mejor amigo y porque me has aliviado, ven a mis brazos.

    El beso ha sido profundo, pienso que ha tenido oportunidad de catar el sabor de sus niños.

    — Si hasta que nazcan tus hijos me necesitas para desahogarte, además de boca, también tengo buen culo, y no eres maricón como yo, pero tienes necesidades.

    Con dos pozales llenos de cerveza hemos subido para seguir la fiesta.

  • Todas disfrutamos de mi hermano

    Todas disfrutamos de mi hermano

    No sé en qué momento mi hermano y mi madre dejaron de llevarse, creo que fue poco después de la separación, que nos afectó negativamente a ambos. Él se marchó de casa y estuvo viviendo un tiempo con unos tíos que por cosas que no vienen al caso lo llevaron a Europa, primero España y luego en el sur de Francia donde vivió unos cuantos años. Cuando vino de visita aquel verano era una persona diferente, ya no tenía la rebeldía que habíamos conocido y era amable y considerado en todo momento. Con mi madre fuimos a recogerlo al aeropuerto y de ahí lo llevamos directo a casa donde después de muchos abrazos y charlas interminables fuimos descubriendo una nueva persona muy diferente de lo que conocíamos antes. Tenía un aire muy encantador y un leve acento francés que lo hace seductor. Entre tanta charla nos contó que vive con una familia francesa que lo adopto casi como un hijo desde que estuvo en pareja con una de las hijas de la familia y a pesar de haber ce dejado no le permitieron irse de la casa y lo siguen considerando como uno más de la familia. Trabaja en un taller y los fines de semana ayuda en el negocio familiar. También tenía miras de continuar sus estudios por lo que era su motivo para volver al país.

    El primer día de su regreso la pasamos en casa, miramos algunas fotos y vídeos de Francia y esta familia y hermosos paisajes, cenamos temprano y más tarde llegaron algunos amigos a saludar, y estuvimos hasta tarde compartiendo.

    Al segundo día la cosa se me complico; ya que como estaba acostumbrada a que viviéramos solas; sin hombres en la casa, y habituábamos a andar muy ligeras de ropa en verano e inclusive hasta desnudas en días de mucho calor como aquellos. Pero ese día era diferente pues estaba mi hermano y no quería hacerlo sentir incomodo todo lo contrario. Me puse un short cortito y una remera común y corriente y baje a desayunar.

    El resto de la familia ya estaba en cocina con un café iniciando la mañana, mi hermano de vaqueros y con el torso desnudo, ya parecía estar agobiado por tanto calor mientras que mi madre aún estaba con su ropa de dormir una minúscula tanga bien metida en el culo y un body arriba que transparentaba sus tetas sin ningún pudor. No me pareció apropiado y mi cara se lo hizo saber al instante; pera a ella no le pareció afectar en lo más mínimo y continuo con total naturalidad.

    Ese día me fui temprano de casa pues tenía bastantes vueltas para dar ya era sábado. Mi hermano por otro lado se quedó en casa a descansar con mi madre pues tenían planeado salir en la tarde a recorrer lugares y pasear por la ciudad.

    Recién en la noche nos volvimos a reencontrar los tres, y enseguida armamos planes para salir de rumba. Hicimos una previa en casa en mi de amiga Ximena con cervezas y wiskys y luego nos fuimos de un baile a otro toda la noche, con amigos que mi hermano ansiaba ver desde hacía años. Estuvo muy bueno y lleno de emociones, tomamos demasiado y festejamos todo.

    Cuando desperté el domingo estaba en mi cama con la ropa a medio sacar y la mitad del cuerpo fuera de la cama, me dolía mucho la cabeza y tenía una resaca tremenda.

    Fui al cuarto de mi madre por un analgésico y me la encuentro dormida totalmente desnuda y la cama toda revuelta. Por como la conozco enseguida me di cuenta que había tenido sexo y como le gusta… Me le tire encima para despertarla y que me contara todo, como siempre hacíamos ya que somos muy cómplices en temas de sexo. Le pregunte como, con quien y cuantos orgasmos tuvo. Ella me respondió muy general sin entrar en los detalles morbosos que son los más jugosos, cosa extraña pues siempre nos contamos los detalles más ínfimos y calientes. En cuanto a quien me dijo que era el barman de uno de los locales que fuimos, no era la primera vez que se revolcaban así que no me extraño y no hice más preguntas sobre eso.

    Después de este hecho los días pasaron monótonos, el calor agobiaba y así forzada por la temperatura fui perdiendo poco a poco el pudor muchas veces gracias al ejemplo de mi madre que andaba cada vez más ligera de ropas en la casa. En las tardes tomábamos sol en la terraza los tres; mi hermano lo hacía con una de esas sungas muy usadas en Brasil, que dejaban ver más de lo que una quería mientras que mi madre y yo lo hacíamos con minúsculas tangas para no tener marcas de nada. En una de esas ocasiones llegue a la terraza con mi amiga Ximena, como invitada. Era común que fuese a tomar el sol con nosotras ya que en ocasiones que estábamos solas lo hacíamos completamente desnudas para evitar marcas. Pasamos por mi habitación antes y nos quitamos toda la ropa quedando ambas de tangas pero ella además se puso un sujetador para no lucir sus enormes pechos frente a mi hermano que casi seguro estuviese en la terraza.

    Cuando llegamos un imagen me dejo un poco desacomodada; él estaba acostado en una reposera mientras mi madre montada sobre él le untaba bronceador sobre el pecho, pero la imagen me pareció demasiado chocante pues ella se sentaba directo sobre su bulto mientras su tetas bamboleaban a escasos centímetros de cara. A pesar de mi cara de sorpresa ellos siguieron con la mayor naturalidad mientras nos saludaban, como que no estuviesen haciendo nada, pero aquello parecía un cachondeo, si no supiera que son madre e hijo… Al dar la vuelta por detrás para ir hasta nuestros lugares vimos como el bulto de mi hermano se perdía dentro de las nalgas de ella que se movía adelante y atrás al ritmo de los masajes. Luego él se puso boca abajo y volvió a untarle en la espalda. Por mientras yo untaba a mi amiga y ella a mi. Pero obvio que la imagen la había excitado un poco porque sus manos me masajeaban los pechos sin mucho recato, literalmente me metió mano por todos lados. Yo también aproveche la oportunidad para masajearles esas hermosas tetas que tiene, y un culo de infarto donde le metí mano hasta allá adentro. La situación nos excito bastante a ambas pero no paso de ahí, un rato más tarde la vino a buscar su novio y se fue.

    Horas más tarde cuando ya se hizo la nochecita y luego de bañarme me puse a peinarme mientras caminaba por el balcón que es compartido con la habitación de mama, pegada a la mía, por los que ambos dan al fondo de la casa luego de la cual tiene unas altas arboledas no dan lugar a curiosos; por lo se puede andar en tetas por ahí sin peligro de que te vean de ningún sitio. Solo un arbusto hace de límite entre uno y otro cuarto. Mire para dentro de su habitación solo por mirar y una imagen inesperada me bloqueo, no lo pude creer… estaban ambos desnudos teniendo sexo. Mi madre sobre él se lo cabalgaba y hasta podía oír sus gemidos. Quede helada. Automáticamente me agache detrás del arbusto para no ser vista, quería irme y hacer como que no vi nada pero no podía. Escondida detrás del arbusto me puse a espiar como cogían, ahora ella estaba a cuatro y el la penetraba por detrás en lo que parecía ser una penetración anal, se entendían en la cama parecía que no era la primera vez que lo hacían, sus cuerpos sudados se enredaban en diversas posiciones. Hacía tiempo que no veía sexo en vivo, y menos de esa manera tan sensual, con tanto deseo desbocado y tan prohibido; era increíble. Miraba sin perder detalle de nada; el miembro de mi hermano entraba y salía a gran velocidad mientras ella se masajeaba el clítoris frenéticamente, el continuamente lubricaba su miembro, todo estaba tan mojado que se escuchaba el chapoteo de cada embestida. Sin darme cuenta un cosquilleo previo al orgasmo me saca de mi estado de concentración y es que mi mano se fue sola hasta mi sexo y me masturbaba intensamente. Ahogue mis gemidos en mi otra mano mientras continuaba observando y masajeando mi clítoris. En la cama por mientras ella lo cabalgaba de nuevo montada de espaldas mientras él le agarraba ambas tetas con sus manos, sus movimientos frenéticos también anunciaban un próximo orgasmo, pero el mío fue más rápido y me tumbe hacia atrás cayendo puertas adentro de mi cuarto. Luego de permanecer tirada en el piso unos minutos me deslice hasta mi cama donde quede dormida hasta el otro día.

    En cuanto desperté aún estaba envuelta en la toalla de baño, lo primero que vino a mi mente fueron las imágenes de sexo vistas y sin más mi mano busco mi sexo de nuevo para darme otro orgasmo. Luego me vestí con un vestidito cortito, blanco, y bien escotado sin sostén, me sentía excitada aún; quería apagar mi fuego de alguna manera, así que pensé en correr a lo de mi amiga. Baje descalza con las sandalias en las manos para no hacer ruido quería ver si aún los agarraba infraganti, pero no fue así. Mi hermano estaba de camisa y bermudas hablando por teléfono en la sala, mientras mi madre en la cocina, tan escasa de ropas como habituaba; pero en su conducta nada haría sospechar lo que la noche anterior había visto.

    No podía esperar a ver a mi amiga, tenía que contárselo. Llegue a su casa tan rápido como pude; le empecé a contar casi sin preámbulos lo que había visto. Ella no me creía en principio, pero luego cuando le empecé a detallar todos los hechos, empezamos a cerrar cabos y ella también termino tan excitada como yo.

    Solo de contarlo me volví a calentar tanto que se me notaba a simple vista. Ella se dio cuenta de eso claro, me conoce demasiado bien. Entonces me tomo de la mano y me llevo para su dormitorio donde de inmediato sentí sus dedos rodear mi cuerpo, su boca en la mía y sus pechos contra los míos. Mmmm como lo necesitaba un poco se sexo, mi amiga sabía muy bien como satisfacerme. Nos dejamos caer en la cama mientras nos besábamos y nuestras manos exploraban los nuestros cuerpos. Me giro sobre ella y me hizo sentarme sobre sus caderas, entonces tomo mi vestido corto desde la falda y me lo quito por encima. Mis tetas estaban más grandes de lo normal y mis pezones muy duros, su boca no tardo en ir hacia ellos y empezar a chuparlos y lamer.

    No era la primera vez que teníamos sexo, nuestras relaciones se remontaban a la adolescencia cuando tuvimos nuestras primeras experiencias; desde entonces y hasta ahora cada tanto tenemos nuestros revolcones cada vez más lindos a medida que ganamos experiencias. Para esta vez ya hacía tiempo que no disfrutaba su cuerpo desde que tenía nuevo novio me había dejado de lado. Pero se estaba resarciendo y de qué manera. Me hizo tumbar en la cama y su cara se hundió en mi sexo, su boca experta me arranco un orgasmo en pocos minutos, pero no dejo de chuparme, sus dedos se clavaban bien profundo en mi concha, no sé si 3 o 4 o toda la mano, pero me hacía chillar de placer. La gire sobre mi cuerpo y nos dispusimos en 69 para poder saborearla a ella de igual manera. Me costó un buen rato devolverle un orgasmo pero cuando exploto me mojo toda con sus jugos su cuerpo temblaba como una hoja sobre el mío y nos abrazamos de nuevo y nos volvimos a besar como nos gusta.

    Después una ducha rápida y nos fuimos a almorzar fuera, ya era casi el medio día para entonces. No podíamos dejar de hablar del tema de mi madre y mi hermano; ella me seguía preguntando y yo contando y recontando lo mismo, tratando de no olvidar ningún detalle de lo visto.

    Después de este reponedor almuerzo y un rico postre nos despedimos no sin antes quedar que yo la llamaba si veía algo similar.

    Esas noches mi balcón se volvía un puesto de vigilancia, durante el día pode el arbusto de forma que me permitiera ver sin ser vista y también acomode unas flores y plantas para ayudar.

    Durante las tardes volvimos a tomar el sol en la terraza en familia; pero aparte de algunos masajes nada hacía suponer que sucedería de nuevo.

    Dos días después ya me había hecho la idea que fue un cosa de una sola noche, pero justo cuando menos lo espero los vuelvo a ver.

    Yo llegaba de la calle, me había quitado ya las sandalias para andar descalza por lo que no hice ningún ruido cuando entre en la sala. El tumbado en un sofá y mi madre encima aún no se habían quitado la ropa del todo, su boca le recorría las tetas sobre su blusa y sus manos la tomaban por la cola, ella estaba de ojos cerrados y con una cara de puta increíble. Volví sobre mis pasos para poder ocultarme pero torpemente hice ruido con un mueble. Disimule, hice que recién entraba, así que cuando llegue a la sala de nuevo mi madre estaba de pie y mi hermano se había acomodado como si mirara tv. Ella estaba claramente excitada y tenía la cara sonrojada, la mire descaradamente pero ella con toda naturalidad me dio un beso en la mejilla y subo las escaleras moviendo su culo como una adolecente. Me senté junto a mi hermano mientras me aflojaba un poco la ropa y le pregunte que estaba mirando. El me contesto que más fotos y videos de Francia y España que no habíamos visto la primera vez, mientras me ofrecía un trago de su refresco. Muchas de las fotos eran de su exnovia con él y otros amigos en playas, en algunas fotos inclusive se la veía en tetas y enseguida comprendí por que las había puesto tal vez a propósito para calentar a mama. Le pedí que me las enseñara y así conocí el rico cuerpo de mi excuñada. Me asombro como andan todos en bolas en las playas de Europa no pensé que fuese algo tan común pero si en las fotos de playa tanto su exnovia como sus amigos y familiares andaban en topless o incluso desnudos totalmente.

    Luego me dijo que si quería verlas todas pero eran muchas y nos llevaría un buen rato. Entonces lo dejamos para después. Me fui a bañar y más tarde cenamos algo rico los tres y nos pusimos a mirar las playas de Francia y España, hermosos paisajes y hermosas mujeres y chicos. Algunas fotos eran bastante explicitas mostrando a su novia y a el mismo haciendo nudismo, también al resto de la familia de ella y algunos amigos y conocidos como él iba relatando a medida que pasaba las fotos. Ver tanta gente desnuda me excito, como me suele suceder y creo que no era la única excitada a esa altura. Yo tuve que ir al baño un momento por causa de la cerveza y cuando volví ellos ya no estaban las fotos se seguían pasando solas. Corrí hasta mi puesto de observación detrás del arbusto y veo como justo se empezaban a besar en el cuarto de mama. Me puse tan nerviosa que ni siquiera podía discar el número de mi amiga. En el tercer intento pude hablar con ella y quedo en que llegaba en unos minutos.

    Baje corriendo para abrirle la puerta y subimos ambas descalzas y en puntas de pie para no hacer ruido desde mi puesto ahora acondicionado para las dos nos pusimos a ver, mi hermano le comía la concha mientras ella se apretaba los pezones y se los lamia sola. Con mi amiga nos manoseábamos mientras mirábamos, luego de un rato él se fue sobre ella y la penetro; empezaron a coger y sus gritos se empezaron a oír desde donde estábamos, eso nos éxito más aún. Solo deja vamos de mirar para besarnos y luego seguíamos la acción hipnotizadas. Mi madre se subió sobre mi hermano y se penetro ella misma bajando lentamente por su miembro introduciéndoselo lentamente, gozaba y se retorcía, jadeaba y sudaba, era un espectáculo hermoso y prohibido lo que mirábamos.

    Ximena no aguanto más y se desnudó totalmente, guío mi mano a su sexo y con mi pulgar en su clítoris y mis dedos penetrándola, empezó a gozar procurando un orgasmo. Tape su boca con la mía en un profundo beso de lengua, mientras la empujaba dentro mi cuarto y a la cama. Mi despoje yo también de la poco ropa que aún llevaba y denudas ambas dimos rienda suelta al placer. Introduje varios dedos una mano en su coño y con la otra más ajeaba su clítoris, hasta que exploto en un grito que no pudimos contener.

    No pude llegar a su boca para ahogarlo a tiempo, tampoco ella fue capaz de retenerlo y seguro que retumbo por toda la casa.

    Quedamos un ratito en silencio, mirándonos cómplices, enseguida nos asaltó la duda de si nos habrán escuchado en la habitación de al lado. Decidimos abrir mi puerta para ver si todo estaba tranquilo. Empuje a Ximena fuera y yo salí detrás de ella, en el preciso momento en que mi hermano y mi madre hacían lo mismo desde la siguiente puerta. Así de repente los cuatro nos encontrábamos desnudos en el pasillo. A mi madre se le ocurre interrogar, que fue ese grito. Un orgasmo responde mi amiga y los cuatro echamos a reír tratando de pasar la situación de la mejor manera. Pero sin mucho más que agregar fue mi madre quien dijo, bueno vengan y todos volvimos a entrar esta vez a su habitación. Mi hermano no se cortó ni un pelo yendo directo a los pechos de Xime quien tomo su verga en las manos mientras se arrimaba para besarle. Yo fui a le mesita de noche al costado de la cama donde sé que guarda sus consoladores y tomando uno de gran tamaño con forma de pene, me acerque sugerente a mi madre diciéndole: hoy necesitaremos esto. No sé como pero sin consultarlo con mi consciencia mi mano fue a su sexo, y empecé a palparlo por primera vez, húmedo y caliente, un ahogado gemido suyo me indico que continuara y así lo hice. Su cuerpo se dejó caer en la cama al costado de su hijo y mi amiga; que ya estaba chupando verga. Mi boca de fue directo a su coño le empecé a lamer como mejor se hacerlo. Por mientras ella y mi hermano se besaban y este le comía los pechos.

    Las tres mujeres gozamos de él tanto como pudimos y también entre nosotras, los orgasmos se sucedían mientras la pija de mi hermano saltaba de un coño a otro, de un culo a otro sin pedir permiso. Yo me introducía el consolador por delante, dejando mi culo en pompa para que mi amiga y mi madre me lo lubriquen bien con sus dedos y saliva; enseguida mi hermano me penetra, haciendo así una doble penetración que me produce un fuerte placer. Tanto así que las otras mujeres enseguida quieren probar lo mismo.

    No sé cuánto tiempo estuvimos así, pero recuerdo que mire por la ventana y vi como ya estaba amaneciendo. Mi hermano dormía profundamente sobre un diván, para esa hora. Mientras mi amiga y yo disfrutábamos de unos últimos lengüetazos. Mi madre se estaba duchando y creo que así culmino la noche, porque invite a Xime a mi cuarto y apenas tocamos la almohada quedamos dormidas hasta más de medio día.

    Ese verano fue el más sexual que recuerdo pasamos cogiendo todo el resto del mes hasta que el decidió volver a Francia.

    Mi amiga invito a su novio unos días después del primer encuentro y así tuvimos más vergas para todas, pero también hicimos todo tipo de combinaciones de a dos, tres cuatro y más. Durante todo ese mes anduvimos probando los placeres del sexo sin inhibiciones de ningún tipo, todo estaba permitido en el hogar de la lujuria como decía mama.

    Ya hace varios años de eso y mi hermano ha vuelto a cada tanto, y casi siempre nos damos algún revolcón para no perder la costumbre.

  • Vacaciones irrepetibles con doña Brenda

    Vacaciones irrepetibles con doña Brenda

    Hola a todos. Mi nombre es Jacinto, ahora de 34 años, pero todo empezó cuando yo tenía 20 años recién cumplidos. El nombre de ella si he decidido cambiarlo, le llamaré Brenda por razones de seguridad.

    Provengo de una familia muy humilde, que con esfuerzo y honradez ha logrado sobrevivir. Vivíamos cerca del mar, mi padre fue pescador toda su vida y así nos sacó adelante a mí y mis cuatro hermanos. En esa época un inversionista tuvo la visión de hacer varios chalets para gente pudiente de la capital y de otros lugares y fue así que mi padre tuvo otro ingreso, ya que los dueños de esos chalets necesitaban servicios de guardianía y de mantenimiento de sus casas de veraneo. Fue así que a mi padre lo tomaron para esos cuidados de dos grandes chalets. En ese entonces, mi padre con un poco de más ingresos me mandó a estudiar a la ciudad con unos mis tíos, yo entraría a la prepa, en dos años mi figura cambió ya que en la prepa había gimnasio y me dedique a hacer mucho ejercicio, eso y la comida ahora más completa que me daban mis tíos, hizo que mi cuerpo desarrollara mejor (antes de eso yo medía 1.80 y pesaba 115 libras).

    Cuando tenía descanso de la prepa o cuando visitaba a mis padres, yo ayudaba limpiando las piscinas o haciendo la limpieza de los patios de los chalets.

    Estando de vacaciones de la prepa, mi padre me dijo que uno de los dueños estaba en uno de los chalets y que debía limpiar el patio, las hojas de los árboles caían en esa época y formaban basura que se metía a las casas por el viento. Yo estaba barriendo cuando de pronto veo a una mujer madura, debía ser la esposa del dueño pensé. No vi a nadie más. Ella se acostó en un cama con techo que ellos construyeron y que se usan para descansar en la orilla de la piscina, la mujer llevaba un traje de baño muy pequeño, recuerdo que me quedé viéndola, me pareció muy atractiva, no era completamente delgada, pero tenía una delgada cintura, piernas regordetas y un pronunciado y levantado trasero, su piel era trigueña por acción de los bronceadores, su piel se miraba fina y tersa, su cabello era castaño claro, sus ojos color miel, tenía unos pies pequeños, pero regordetes, con sus uñas muy bien pintaditas.

    Yo degusté ese día barrera las hojas de los árboles, porque la mujer me llamaba fuertemente la atención, debo decir que yo no era tan santo, tuve en ese año dos novias en prepa y con tuve sexo frecuentemente, pero no se podía comparar le cuerpo de mis novias con la majestuosidad de la señora de la casa. Al rato oí que me llamaba, me decía “muchacho”, llegué inmediatamente con ella, me pregunto quién era, yo le dije que era el hijo de don Braulio (mi papá), ella me dijo que no hubiera imaginado que don Braulio tenía un hijo así, dándome a entender que estaba bastante aceptable.

    Luego de esa charla corta, yo me fijaba que ella me miraba a cada rato, eso me puso nervioso e incómodo y más cuando ella me sorprendió también viéndola. Estaba casi por irme, ya había limpiado los patios, cuando de pronto veo que ella (a unos 5 metros de donde me encontraba), se quitó la parte de arriba de su bikini, para echarse una crema, me quedé maravillado de lo bello de sus senos, como dije no eran grandes, pero tenían una forma muy bonita y la aureola de sus pezones era pequeña al igual sus volcancitos de carne. Mi verga empezó a crecer en mi pantalón corto apretado, mi erección creció y ella me vio y se sonrió, yo me avergoncé y despidiéndome con la voz entrecortada me fui de allí, ese fue mi primer encuentro con la señora, que luego le llamaré doña Brenda.

    A pesar de eso, los siguientes días, yo le preguntaba a mi padre por las labores que había que hacerle a los chalets, mi intención era ver a doña Brenda.

    Los siguientes dos o tres días, todas las veces, ella se quitaba el sostén de su bikini y me regalaba una botana de su lindo busto. Así llegó el día recordado, yo estaba cortando algunas ramas de los árboles, y había escogido los que estaban cerca de la piscina y cerca de ella. De pronto me di cuenta que ella estaba alterada hablando por su móvil, decía oprobios, colgó y volvió a marcar y a hablar, nuevamente alterada, luego de eso se acostó en la cama, no sé si estaba llorando. Me acerqué y le ofrecí un vaso de agua, ella levantó la cabeza y me agradeció el vaso de agua con una sonrisa, si estuvo llorando observé. Yo le empecé a hablar de la casa, de otras cosas, para distraerla un poco.

    Luego ella se animó. Me fui de allí y seguí en mis labores. En la tarde ella me llamó yo llegué y me di cuenta que estaba sin su sostén del traje de baño, ella actuó natural como si nada pasara, yo la tenía a ella a un metro o dos, podía verle muy bien su belleza, su bikini de abajo era diminuto. Ella de la nada me empezó a platicar, posiblemente para desahogarse, acerca de su marido, al parecer había resultado enredado con alguna mujer.

    Me contó casi toda la historia, al final le dije que su marido era un tonto…

    -cómo podía dejar a una mujer como Ud. por otra?

    -Cómo soy yo? -me preguntó.

    Me quedé mudo, luego me sonrojé, pero con valor le respondí.

    -Bueno, es una mujer muy bonita, he visto pocas mujeres rechulas como Ud.

    -Gracias Jacinto, me haces sentir muy bien. ven siéntate aquí, a mi lado, platiquemos, no tengo muchas oportunidades de platicar con alguien y menos con un chico tan lindo como tú -me dijo ella. Debo recordar que ella tenía sus senos desnudos.

    Me senté, sus senos estaban a medio metro, y sin querer bajé mi vista para verlos tan cerca, sus bellos pezones, finos, pero ella me pilló viéndola.

    -te gustan? -me preguntó, tomando uno con su mano. Me reí de forma nerviosa- dime Jacinto, te gustan o están feos? -me insistió. Moví la cabeza en señal positiva y le dije:

    -son hermosos, la verdad eh…

    -Son pequeños, pero son naturales, no como otras que los tienen enormes, pero son operados -me dijo como dándome una explicación. Entonces dije:

    -la verdad, es que Ud. no necesita operación ni nada, así están bellos.

    -Ay qué lindo eres Jacinto! -me dijo ella sonriendo.

    Lo que no había prevenido, es que estar ante una mujer tan atractiva era demasiado excitante, comencé a tener una erección y en esta ocasión yo había llevado una pantaloneta pegada (lo que sucede es que había ganado peso y talla en la ciudad y esa era la ropa que tenía antes en casa de mis padres) y mi verga se abultaba, yo intentaba en vano cubrir mi erección, pero ella que no era un santa se dio cuenta.

    -Uy! como te pusiste Jacinto? -me dijo.

    -Lo siento señora, no fue a propósito!  le dije y me puse de pie, obviamente la erección fue más visible de pie que sentado, pues mi falo empujó la tela hacia adelante.

    -Ven! -me dijo ella con un ademan de su mano.

    Me acerqué y ella puso suavemente su mano sobre mi verga erecta, claro que encima de mi pantaloneta, lo hizo lentamente, pero fue tocando todo el bulto.

    -Uy muchacho!, como estas? y yo te puse así? -me preguntó viéndome a los ojos. Yo reí nervioso de nuevo.

    -Puedo verlo? -me preguntó

    Yo no contesté, pero me hice un poco hacia atrás.

    -No tengas miedo, no te voy a hacer nada malo! -me dijo

    Ella quito el botón superior y luego bajo el cierre, metió su mano dentro de mi pantaloneta y al ver que estaba muy apretada todavía, mejor me la bajó y como no llevaba calzoncillos, mi falo salió casi solo, estaba duro y bien parado, como en mis mejores erecciones. Doña Brenda hizo una mueca con el rostro, luego lo acarició con sus delgados dedos, lo hizo de arriba abajo y viceversa, se quedó acariciando mi glande.

    -Mi muchacho donde tenías esto escondido? -me dijo. Sus manos acariciaban mi masculinidad, yo lo sentía delicioso, mi verga latía con cada caricia, el cabezón de mi verga estaba coloradísimo y parecía que iba a explotar.

    -Me dejas probarlo? -me preguntó doña Brenda. Solo atiné a mover la cabeza de nuevo, ella pasó su lengua sobre mi glande, luego lo hizo por todo mi tronco, de abajo hacia arriba, era lo más rico que había sentido hasta ese momento en mi vida. Luego se detuvo en mi cabezón y lo metió en la boca chupándolo suavemente, mientras lo hacía me miraba con sus ojos, al parecer ella gozaba viéndome los gestos que yo hacía cuando me lo chupaba. Lo chupaba como una diosa, lo mamo lento, luego rápido, succionaba y hacia gemir de gusto. Luego se pasó mi verga por sus senos, por sus pezones, luego volvió a chuparlo, yo intentaba aguantar, para no hacerle una trastada allí mismo, pero cuando su lengua y sus boca llegaron a mis cojones, ya no pude más emití un gemido como lo haría un asmático y llegue al orgasmo.

    Gemí y gemí, pero me di cuenta que no eyaculaba nada, como era posible!!, un segundo más tarde me di cuenta que doña Brenda me apretaba con dos o tres dedos arriba de mis testículos, tuve y sentí mi orgasmo, pero no eyacule casi nada, apenas una o dos gotas en la punta de mi verga, eso había sido todo. Ella vio mi rostro de extrañeza y me explico que el conducto seminal pasa por allí y apretándolo de cierto modo, evita la eyaculación y los hombres pueden tener varios orgasmos así, sin eyacular todavía.

    -Ahora te toca a ti -me dijo doña Brenda. Se acostó frente a mi, se quitó la parte de abajo del bikini y pude ver su cuca, sin ningún vello, totalmente depilada, su cuca se abría en dos, era colorada, labios delgados, me fui ubicando lentamente entre sus piernas, aun no creía lo que sucedía.

    -Vamos cariño!, o no te gusta mi cuca? -me dijo, yo me abalancé entre sus piernas y comencé a lamer como si fuera un perrito faldero, lamí alrededor de su cuca varias veces, como dejando de ultimo lo mejor, luego fui cerrando mis círculos hasta que toque sus húmedos labios vaginales, ya estaban amargos, señal que ella se empezaba a mojarse. Hundí mi boca y nariz en su cuca y lamí como desesperado, ella comenzó a gemir y a decirme que le gustaba como se lo hacía. -Así papi, así, así -me decía la señora.

    Ella me tomo de los cabellos y me hundió más en su cuca, mi nariz estaba mojada de los jugos que le salían de su cuca. Yo estaba realizado, me encantaba no quería dejar de chupar y lamer su sexo. Luego agarro mi cabeza y casi me obligo a ir más abajo, es decir con dirección a su culito, sii a su ano, lo lamí todo, le pase la punta de mi lengua muchas veces, ella elevo su cintura como dándome más espacio y al rato emitió un gemido diferente, doña Brenda estaba corriéndose en ese momento.

    -Ayy Jacinto!, que bárbaro!, que chupada me diste- me gritaba doña Brenda. Luego me dijo –Quítate los pantalones y los zapatos, vamos!!-, en segundos lo hice, ella abrió de nuevo sus piernas como invitándome a cogerla. Me fui subiendo y me ubique entre sus piernas, ella tomo mi verga con una de sus manos y se la llevo a su cuca, puso mi glande en la entrada de su vagina y yo empuje, uff que rico, la penetre delicioso, mi glande fue metiéndose y abriendo sus calientes paredes vaginales bien lubricadas, ella pujo y luego gimió de placer. A pesar de su edad, su cuca era estrecha, o bien el pene de su marido era pequeño. En ese momento no pensaba nada, solo comencé a embestirla como un toro, primero lento pero profundo y luego duro y rápido.

    La señora me pego contra su torso y me abrazo, sentí sus uñas en mi espalda, yo se la quería meter toda con cada bombeo, por un momento sentí mi liquido pre eyaculatorio se mezclaba con sus jugos vaginales, pues sentía encharcada su cuca, que emitía un sonido acuoso.

    Esta vez no me detuvo nada, embestí nuevamente duro y rápido, sentí como mi esperma subía hasta mi glande y se derramaba en su útero, gemí y grite de emoción, ella lo hizo también, al parecer ella estaba sumergida en otro orgasmo. Me vacié dentro de ella, mi verga dio varios latigazos de semen, hasta que al décimo espasmo empezó a decaer. Aun así nos quedamos abrazados un minuto más, para luego yo empezar con sacar mi verga mojada y brillosa de su vagina, me senté en la cama y aun la miraba y me preguntaba si no había sido un sueño. Ella permaneció un rato allí y se tapó su desnudez con una sábana blanca, yo comencé a vestirme y vi que ella se sumergió en un sueño, termine de vestirme y me fui alejando de allí, por ratos volteaba a verla, hasta que me perdí y regrese a casa.

    Fue un delicioso comienzo, al otro día no llegue a su chalet, al segundo día siendo las 7 u 8 de la noche, llamo a mi padre, y le dijo que si podía enviarme, ya que ella tenía había visto una rata en la cocina. Mi padre me envió y si adivinaron, era un solo invento una mentira de ella, lo que quería era sexo. Nos desvestimos uno a otro en el living, le mame sus tetas de pie, le toque su cuca hasta que la hice mojarse con mis dedos adentro, ella luego me dio una mamada de verga increíble estando yo de pie, como era incómodo para ambos, ella me tomo de la mano y me llevo a su recamara, allí nos metimos en un delicioso 69 de lado, yo con rostro metido entre su entrepierna y ella chupando como desesperada mi verga y metiéndola casi toda en su boca.

    Este rico compartimiento de juegos íntimos dio frutos, la señora Brenda se corrió entre mis labios y lengua, yo no dejaba de estimular su clítoris, luego de eso ella se prendió de mi verga con ansias, yo deje que llevara al clímax, quería saber que iba a hacer con mi venida. En unos minutos más comencé a eyacular, ella lo repartió entre su rostro y sus senos. Luego retomamos posiciones, ella estaba bañada con mi semen. –papi, como me dejaste, mira- señalándome toda mi venida en su quijada y sus tetas. Era tanta que tuvo que irse a limpiar a la ducha.

    Unos minutos más tarde estaba de regreso conmigo, besándonos y tocándonos como si fuéramos enamorados. Pronto nos calentamos de nuevo, ella me coloco abajo y se fue montando, tomo mi verga y se lo puso en la entrada de su cuca, luego se fue sentando encima hasta que se lo metió todo, ella ponía sus ojos en blanco mientras me deslizaba dentro de su vagina. Luego ella empezó a moverse, su cuca me apretaba nuevamente la verga.

    Ella misma me cabalgo hasta llevarse a un sonoro orgasmo, ella grito y de la intensidad bajo a morderme uno de mis hombros, fue algo doloroso y me dejo sus dientecitos marcados en la piel. Luego ella se volteó siempre en la misma posición y mostrándome sus lindas nalgas y su cuca con mi verga adentro comenzó a cabalgarme en reversa. Era intenso ver mi verga en su vagina y como movía sus nalgas, suficiente para que en cinco o diez minutos yo le entregara otra tanda de esperma en su cuca.

    Ella quiso que me quedara a dormir toda la noche, pero que dirían mis padres. Así que se nos ocurrió que yo me fuera a la casa, esperar a que mis padres se metieran a su dormitorio y yo salir a escondidas y regresar con ella. Así lo hice y fue una noche inolvidable, primero nos bañamos juntos, allí mismo me chupo la verga para ponerla dura y luego a la cama a coger como conejos hasta el alba.

    Esas fueron unas vacaciones irrepetibles, mi relación con ella tardo unos tres años, ella me avisaba cuando estaría sola en el chalet, sin su marido, yo llegaba con la excusa de visitar a mis padres, pero lo que quería era disfrutar a doña Brenda.

  • Fue difícil ser fiel

    Fue difícil ser fiel

    No me pude aguantar, después de 3 años de casada y luego de tener una vida sexual muy activa antes de casarme con mi esposo, fue difícil ser fiel, teniendo en cuenta que nunca fui fiel a mis novios, solo con quien me case.

    Hasta ahora y no porque mi marido no me satisfaga sexualmente, pero es algo conservador y por mi parte soy más atrevida en muchos aspectos, por ejemplo a mí me gusta mucho el nudismo y les puedo asegurar que lo que se ve es de buena calidad y todo mío. Debido a que soy algo atrevida nunca me faltaron voluntarios para ser infiel, pero nunca me había decidido o nunca había estado lo suficientemente caliente como para aceptar alguna propuesta. Hace dos meses aproximadamente conocí al sobrino de una paciente que estoy cuidando, porque a todo esto soy «enfermerita». Él es divorciado de 41 años, algo picaron y como les dije antes yo algo atrevida de 32 añitos, comenzamos a charlar mientras yo trabajaba, e inclusive muchas veces me llevo a mi casa en su automóvil después de mi turno.

    Hasta que un día charlando coincidió que ambos teníamos que viajar a una ciudad vecina por distintos motivos y él muy voluntarioso se ofreció a llevarme. Bueno, llego el día, me pasa a buscar, vamos viajando por la ruta y él comienza a hacer bromas con que debíamos detenernos en algún hotel, por mi parte le sigo la corriente. De repente llegando cerca de uno de estos hoteles disminuye la velocidad del automóvil y me dice “entramos?”, a lo que respondo “si te animas vamos” (mientras me levanto un poco el vestido para que se vea mi ropa interior). Él sin dudarlo ingresa en la cochera del hotel, detiene el automóvil y me pregunta, “estas segura que querés hacer esto?” algo sorprendido, por mi parte le respondo que venía acumulando un gran deseo de estar con otro hombre, más precisamente un hombre como él desinhibido, con experiencia y a su vez discreto.

    Desde luego que no preguntó más nada después, ahí mismo dentro del auto me tomó por la nuca con una mano y me acercó a su cara y comenzó a besarme apasionadamente mientras con la otra mano manoseaba mis senos por encima del vestido, además de mis entrepiernas por debajo del vestido, estuvimos así un poco más de 5 minutos.

    Obviamente la seguimos en la habitación aún más desinhibidos, donde pude ver para satisfacción mía que venía muy bien dotado, cuando vi lo que tenía me pongo de rodillas delante de él, le termino de sacar el pantalón mientras le doy besitos a su gran y jugoso pene, él me quita el vestido por arriba, me quedo solamente con mi tanguita y mis zapatos, ya que no tenía corpiño, luego poco a poco me introduzco su pene en mi boca, mientras acariciaba sus bolas y su abdomen, estuvimos así bastante tiempo y justo cuando lo estaba por hacer acabar en mi boca y mis senos me toma de los brazos y me pasa a la cama, me pone boca arriba con las piernas abiertas cerca de la orilla de la cama, me introduce dos dedos juguetones en mi vagina que se pierden con gran facilidad.

    A esa altura me encontraba extremadamente excitada y muy húmeda, él saca los dedos, se acomoda arriba de mí y comienza a introducirme su pedazo de pene, pero con mucha energía, lo cual eso me hace gozar y gemir como una desaforada. Debido a que yo estaba muy caliente tenía una buena dilatación, por eso introducirme su gran pene llevó solo unos minutos. Luego comenzó a sacarlo y meterlo todo, besarme apasionadamente la boca y los senos, mientras me decía cosas al oído como a mí me gustan, tales como “que bien que te comes mi pedazo puta”, “te voy a ser tragar mi lechita”, etc. Debido a mi gran calentura llegue al orgasmo a los pocos minutos, pero no fue el último ese encuentro, estuvimos en ese hotel un poco más de 1 hora teniendo sexo fuerte, se los recomiendo.

  • Se apagó el fuego del volcán

    Se apagó el fuego del volcán

    Esperaba que cada encuentro se fuese tornando más eufórico y apasionado, pero contrario a mi deseo, pareciera que el fuego del volcán se había extinguido casi en su totalidad, me quedó faltando…

    Me quedó faltando su beso apasionado luego de un mes alejados y dos meses sin vernos.

    Me quedó faltando su mano dentro de mi blusa deseando que no llevara brasier.

    Me quedó faltando tomar la ducha juntos como lo hicimos en mis visitas a su casa, su cuerpo encima del mío mientras me acariciaba en el sofá y tomabas aquel coctel que llevaba guardada por un par de años para una fecha y una persona especiales, y su mano sobre mi pierna luego de levantar mi vestido mientras íbamos en su carro…

    Me quedó faltando el abrazo alrededor de mi cintura con deseo de quitarme la ropa… qué rico se sentía… me quedó faltando.

  • Alexander no va a casa (II)

    Alexander no va a casa (II)

    Alexander, aprovechando que todo el mundo partía para sus casas, pensó no ir de vacaciones para aprovechar las instalaciones de la Universidad, sobre todo el gimnasio. Después de ver que todos se iban, estaba solo, pero hete aquí que… el gimnasio universitario estaba muerto.

    *****

    “Tal vez deberías ir a casa hoy”, pensó mientras yacía en la cama el sábado por la mañana totalmente desnudo y otra carga de semen refrescándole lsu torso y su mano de una sesión lenta, profunda e intensamente placentera. Miró el semen en su puño, brillando en los lados de su pulgar y su índice, y lentamente los levantó para lamerlo, el sabor mineral salado y blanquecino de su carga lo hizo sonreír. Otro pequeño lujo que era difícil permitirse con su compañero de habitación a unos metros de distancia, o a punto para entrar por la puerta en cualquier momento.

    Alexander pensó en el viaje. No sería tan largo, unas pocas horas si el clima se calmaba. Tenía que volver serenarse después de haberse masturbado y tomar la disposición de tolerar los sonidos de la gente que hacía ruido y se movía cerca, sentirse encerrado en la habitación que nunca había sentido como la suya ni se había encontrado jamás plácidamente a gusto. Su habitación, la que tenía cuando vivía solo con su madre, se había ido con la casa vieja, años atrás, cuando sus padres se habían separado. Regresar significaba simplemente pasar el rato. Él y su padrastro, él y hermanastras se toleraban mutuamente mientras su madre se ocupaba de todos, todos se obligaban a estar alegres y cagados de mierda mientras duraba la situación. Esperaba el momento oportuno hasta que por fin llegó, empacó su auto nuevamente y regresó aquí a principios de enero. ¿Marcharse ahora otra vez a lo mismo de siempre…? Joder…

    Alexander decidió que no iría a casa hoy. En cambio, se limpió el semen de su estómago con el viejo calcetín que había dedicado a esa tarea, se puso su sudadera y zapatillas de deporte, y se dirigió al gimnasio.

    El gimnasio universitario estaba muerto, y Alexander tenía el funcionamiento del equipo, haciendo un buen uso de él mientras empujaba a través de su entrenamiento de la parte inferior del cuerpo. Recién comenzaba su enfriamiento cuando un tipo que reconoció llegó desde la pista de atletismo cubierta, en forma y más delgado que él, rubio, más como una pista construida para el armazón del ex jugador de base de Alexander. Alexander trató de pensar de dónde lo conocía, chasqueando los dedos mentalmente, hasta que lo reconoció como el compañero de habitación de Joseph, desde el pasillo. No podía pensar en su nombre, pero tenían una especie de conocido asintiendo, levantando sus barbillas cuando se vieron en el Quad o en los pasillos. El hombre miró en dirección a Alexander, sorprendido de ver a alguien además del empleado de recepción allí, le dio un gesto con la barbilla hacia arriba y una sonrisa de reconocimiento. Cambió de rumbo, yéndose en dirección a Alexander, quitándose los auriculares, cuando Alexander repentinamente puso sus ojos bien abiertos y sus oídos muy atentos.

    “Es el maldito chico de la ducha” —pensó, poniendo sus tripas retorcidas de repente.

    “¡Mierda!, ¿cómo se llama…?” —pensaba.

    —Oye, —dijo el tipo— Eres el compañero de Benoît, ¿verdad?

    —Sí, —dijo Alexander, esperando que su sonrojo pudiera juzgarse como un color después del entrenamiento.

    —Alexander, me llamo… Y tú…, tú eres el compañero de cuarto de Joseph, ¿sí?

    —Sí, Froilán, —dijo el tipo, sacando su mano, y por supuesto, lo primero que Alexander hizo fue pensar en lo que Froilán había estado haciendo con esa mano en la ducha ayer. Pero él no quería ser una ducha, por lo que puso su propia mano, y los dos temblaron.

    — También eres un rezagado, ¿eh?

    Alexander asintió, sonriendo a pesar de sus pensamientos turbulentos.

    — Sí. Iba a ir a casa hoy, pero podría quedarme otro día, a ver qué pasa. Es agradable y tranquilo, ¿sabes?

    —Escuché eso, sí, señor, —dijo Froilán.

    De momento un breve silencio muy espeso hasta que Froylán rompió el hielo:

    —Me iba a almorzar. ¿Quieres venir, si ya terminaste?

    —Claro, —dijo Alexander antes de siquiera pensarlo.

    El comedor estaba cerrado, al igual que el patio de comidas en el Centro de Estudiantes, por lo que se dirigieron a College Street, donde los lugares de comida rápida y las casas de sandwiches todavía estaban abiertos. El campus estaba casi en silencio, casi inquietante, como si hubieran despertado en un mundo post apocalíptico donde todos los demás habían muerto o desaparecido o habían sido secuestrados por extraterrestres en la noche. La ilusión duró hasta que llegaron al final, justo a la entrada del Campus, donde estaba la Galería de Arte y Decoración, como la última fortificación contra el mundo real, y Alexander se sintió un poco decepcionado cuando salieron a la Avenida Universitaria y vieron pasar unos pocos coches y las luces del Centro Comercial y los Multicines Marte.

    Pidieron una de esas pizzas gigantescas americanas que tienen de todo, unos acompañamientos que ya estaban rejuntando y una bebida cada uno. Tenían todo el lugar para ellos solos, más o menos, sentados allí mordiendo su pizza, y Alexander estaba pensando en el tiempo que podría aguantar con este régimen y dieta y acampando en su dormitorio hasta enero, vivir en su propio mundo por un par de años, omitiendo la Navidad por completo.

    Llegaron a conversar amenamente los dos, unos tipos que se conocían de pasada, pero que habían sido confundidos por las circunstancias, que no tenían prisa por estar en ningún lado, solo un par de chicos que se podrían conocer mejor. Dos tíos que habían acariciado una polla mientras disparaba sus jugos en las duchas comunitarias a la misma hora esta mañana, y los dos lo sabían, pero parecía que Alexander era el único que se estaba aferrando a ese pensamiento. Froilán no parecía en absoluto aturdido por lo de ayer, cuando los dos acariciaban sus pollas juntos en las duchas.

    “No juntos, eso era…”, Alexander se encontraba pensando. “Eso era… ¿qué, exactamente?” Y ¡mierda!, incluso mientras pensaba eso, podía sentir su polla hormigueando dentro de sus jeans otra vez.

    Froilán era tranquilo, divertido, y Alexander se sintió un poco arrepentido de no haber hecho el esfuerzo de conocerlo mejor el semestre pasado. Parecía el tipo de persona que podría ser un buen amigo, y esa había sido una de las grandes cosas con las que Alexander había luchado, su primer semestre como un hombre de la universidad: cómo hacer nuevos amigos con los que realmente pudieras estar.

    No era la primera vez que Alexander se encontraba preguntándose sobre otro tipo. Claro, a veces se preguntaba por los chicos en las otras duchas, especialmente cuando tenía una mano llena de su polla jabonosa, imaginando que estaban haciendo lo todos lo mismo que él al mismo tiempo. Pero él nunca había estado realmente en una situación como esta, sentado frente a otro tío cara a cara, con el conocimiento de que los dos habían estado jodiéndose en el mismo espacio no hace mucho tiempo, sentado allí sin hablar, espesando el aire entre ellos. El hecho de que Froilán no fuera astuto o cursi al respecto lo hizo más confuso para Alexander. En un nivel, eran solo un par de tipos en circunstancias similares, dos muchachos que se quedaban atrás al final del semestre, sin prisa por volver a casa. Un par de conocidos comiendo pizza en una pequeña ciudad universitaria. Pero joder si no se sentía como… no una cita, exactamente, pero definitivamente existía ese tipo de intimidad compartida e implícita entre ellos, incluso si ninguno de ellos parecía querer reconocerlo.

    — Entonces no tienes prisa para ir a casa, ¿eh?», —dijo Alexander.

    — Nah, —Froilán se encogió de hombros— Mi familia está en Europa hasta el miércoles, así que estaría dando vueltas por el apartamento yo solo de todos modos. Es gracioso: a mi mamá le encantan los mercados navideños de allí, pero no somos súper navideños en general. No hacemos gran cosa con eso ni nada.

    — Suerte, —dijo Alexander— creo que crecí en eso hace años. Es genial volver y ver a mis amigos, supongo…

    — Pero a veces preferirías tener el tiempo a solas, ¿no? —dijo Froilán, entendiendo perfectamente la línea de pensamiento de Alexander, y se encontró devolviendo la sonrisa de Froilán, y sintiendo un cosquilleo extraño en la boca del estómago que no era seguro como alguna vez se había sentido antes.

    — Exactamente, —dijo Alexander, mientras Froilán lo fijaba con esa sonrisa fácil y una especie de mirada evaluadora.

    — Sí, es increíble, qué silencioso es todo. Puedes ver lo que quieras sin auriculares. Puedes quedarte hasta tarde y no te preocupas por molestar o no a tu compañero de cuarto. Es como un «Haz lo que quieras».

    Froilán se inclinó un poco, bajando la voz, todo confidencial, como un tú a tú exclusivo.

    — Toma duchas largas, y no te preocupes por nadie más entrando, ¿verdad?, —dijo con esa sonrisa jodida de su conocimiento repentino, su mirada en el tipo directo y profundo de Alexander, haciendo que su piel se llenara de rubor que sabía que estaba empezando a arrastrarse hasta su cuello. Y ahí estaba, su secreto compartido, a la vista.

    — Sí, ciertamente, —dijo Alexander.

    Su voz sonaba tranquila, se sentía repentinamente tímido, no se sentía en absoluto como el hombre que técnicamente era, o se suponía que era, de todos modos. Preguntándose cómo Froilán parecía tener esa calidad, pero no lo hizo. No todavía, de todos modos.

    — Pero luego, a veces alguien más entra… — dijo Froilán, todavía sonriendo, todavía mirando a Alexander.

    — No siempre puedes tener todo para ti solo, —dijo finalmente Alexander, cuando esas las palabras provenían de algún lugar dentro de él.

    — Eso es correcto, —dijo Froilán— Así que tienes que hacer todo lo mejor posible, ¿verdad?

    Alexander asintió, mientras Froilán se sentaba de nuevo, su mirada sonriente todavía sobre él. Nunca había experimentado este tipo de confianza de cerca, no dirigido a él. Al principio, no sabía cómo tomarlo o responderle. Pero para él ya no era un extraño ni un raro.

    — Podría hacerlo con una ducha justo ahora, —dijo Froilán después de un largo minuto— supongo que podría haber tenido uno en el Gimnasio universitario… pero no es lo mismo, ¿verdad?

    Alexander sacudió la cabeza en señal de acuerdo antes de darse cuenta de que lo estaba haciendo, sintiendo ese cosquilleo que se abría paso desde su vientre hasta su ingle, haciendo que su polla se despertara nuevamente dentro de su sudor.

    — Podría regresar y tomar una ducha de esas, —dijo Froilán.

    Alexander se le quedó mirando unos segundos con perplejidad y Frylan continuó:

    — Amigo, ¿quieres regresar conmigo?

    —Sí, sí, eso suena bien, amigo, —dijo Alexander con una voz que sonaba extraña y distante a sus oídos.

    Estaban a un corto paseo de regreso a los dormitorios, pero cuando Froilán aceleró el ritmo y miró por encima del hombro a Alexander con su sonrisa, Alexander se encontró estirando el paso para ponerse al orden, cayendo al mismo ritmo que él, sintiendo la emoción creciendo en su vientre. No estaba seguro de qué esperar, qué iba a pasar después, solo que estaba listo para lo que iba a hacer.

    Ambos se quedaron callados mientras Froilán pasaba su tarjeta para acceder a la puerta del quinto piso, y avanzaban por el pasillo.

    —Solo agarraré mis cosas, ¿te veo allí?», —dijo Froilán cuando llegaron a su puerta.

    —Perfecto, —dijo Alexander.

    El calor en su vientre se mezclaba ahora con sus nervios, en un gran paquete mental de incertidumbres mientras se dirigía a su propia puerta. Froilán le sonrió y se deslizó dentro de su habitación.

    Cuando entró, Alexander se quedó en el medio de la habitación, sus nervios empezaron a ponerse realmente orientados hacia Froilán. Sintió que se había personalizado su habitación, porque sus cosas de ducha estaban al alcance de la mano, pero de repente le parecía una tarea imposible. Un par de minutos más tarde, oyó el sonido de las chanclas de Froilán pasando por afuera, luego el ruido de la puerta del baño abriéndose, y todavía parecía no poder moverse.

    “Joder, ¿qué cabrón de hombre soy?” —pensó— “¿Vas a hacer esto o qué?”.