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  • Cartas homoeróticas (III): De Mikel a Janpaul

    Cartas homoeróticas (III): De Mikel a Janpaul

    Queridísimo Janpaul,

    Ni te puedes imaginar la alegría que me ha dado recibir tu carta. Hoy mismo, y ya te la estoy contestando, solo quiero que sepas lo mucho que te amo. Llenaría esta pagina con un “te amo” repetido hasta la saciedad, pero solo tendría sentido para decirte lo mucho que te quiero, pero he de decirte otra cosa además de esta.

    Mi madre está más feliz, le he entregado el sobre pequeño cerrado que me has puesto dentro de la carta que me has mandado. Como está escrito su nombre como tú siempre has hecho «para entregar a “mamá Georgina” de mi parte», no cabe decirte que se lo di inmediatamente y le he bromeado diciéndole “tienes carta de tu novio” y ella me ha contestado: «de mi novio no, del tuyo será, tontín, que yo ya me casé, ahora Janpaul es como un hijo para mí», y yo le digo: «¿Cómo lo sabes?». «Porque a mí no me escribe ni “el cartero del rey”, me contesta. Tiempo le ha faltado para quitarme la carta, abrir el sobre y leerla. Ha llorado, pero no ha querido que yo lea la carta. Le he preguntado por qué lloraba apenas abrir la carta y solo me ha dicho: «porque aquí dice: querida mamá», pero del resto, por más que se lo he pedido, no ha querido que supiera nada y se la ha puesto dentro del vestido, cerca de su corazón, entre sus grandes pechos, ¡no pretenderás robarme a mi madre! ¿o sí? Le he insistido que quería leerla y me ha dicho: «me das a leer la tuya y te doy la mía». Jamás me he visto tan feo en calzoncillos (ya sabes que yo voy siempre en calzoncillos por mi casa, no como tú que ibas siempre en pelotas, ¿sigues haciendo lo mismo?

    No tengo muchas más cosas que decirte, porque no salgo con nadie, pero te cuento que cometí un error. Como revancha de haberte ido, al mes más o menos me fui a un burdel de chicas. Me metí con una rumana, me besó y la besé, me dio asco su lengua, se quitó su bata y me invitó a desnudarme, al parecer lo hacía tan a desgana que me ayudó a quitarme la ropa, me arrastró a la cama y se tumbó y como no me soltó los brazos caí encima de ella, me besó y fui educado, la besé, pero le dije: «sin lengua», se rió y me tocaba la polla pero no se me paraba y decidió mamarme la polla para levantarla, debí de haberle pagado más porque a la pobre puta le costó tanto que lo dejó y me masturbaba. En eso que me da la vuelta para meterme algún juguete en el culo y vi unas manchas amarillas sobre la sábana y me asusté. Me levanté de la cama mirando a la pobre chica y su sonrisa me provocó ira y la irá abrió mis apetitos, se me acercó con la intención de mamar otra vez mi polla y me corrí de inmediato, me corrí en su cara, se le fue la falsa sonrisa, la empujé lejos de mí sin hacerle daño y me limpié el pene con un pañuelo de papel, me puse mi ropa mientras ella miraba y me fui. No saludé a nadie. Había pagado a la entrada escogiendo chica y me fui culpable y culpándote a ti. Pasó mucho tiempo, varios meses, más de medio año dándote la culpa de todo lo que me ocurría. Espero que sepas perdonarme esta debilidad mía.

    Al fin, tanto decirme mi madre que saliera y tanto me insistían unos conocidos, que determiné salir con ellos. Todos no eran gays, pero ya sabes que los heteros se juntan con gays para ir a la disco de ambiente y bailar con un chico, esto quiere decir que esa noche follarán con el chico. Debe de haber muchos, pero que muchos heteros que no lo son, que son bisexuales, pero hipócritamente se lo callan.

    Te preguntarás si ese día tuve algo con alguno de ellos. Pues no, los heteros no van al médico para ver cómo va su salud sexual. No me fío de ellos y no follé ni con ellos ni con los gays que me habían invitado por lo mismo, pues ellos se follan entre sí. Yo buscaba a Juanito, ese chico que le gusta chupar pollas, que lo hace muy bien y que alguna vez nos las mamaba a nosotros dos a la vez, ¿te acuerdas de él? Pues está igual. Ese te acordarás que te mamó la polla a cambio de una gaseosa de limón para enjuagarse la boca y buscar a otro a quien mamar. El chico es cuidadoso, tampoco se deja follar por todo el mundo excepto con los que se fía. Me preguntó por ti, me puse a llorar y se sentó a mi lado, me abrazó, me abrió la bragueta, se metió bajo la mesa, me dio gusto, mamó, estimulaba mis bolas, lamía el rafe de mi perineo con la lengua, mientras un chico me preguntó si me servía algo, le pedí la gaseosa de limón y un whisky doble para recordarte, cuando los trajo yo ya estaba delirando y el chico me guiñó el ojo. Juanito siguió mamando con éxito y yo gemía y suspiraba. Llegó mi orgasmo y eché un grito fuerte que suerte a la música no escucharon más que unos pocos que estaban cerca. Juanito vomitó como es su costumbre toda su mamada y dejó la bolsita en el rincón entre pared y piso detrás de mi butaca, salió, sonrió al ver la fanta, bebió directamente de la botella, enjuagó su boca, lo echó en el vaso y se bebió el resto de la fanta; ya sabes, como hace siempre, sigue igual que antes. Se sentó a mi lado, charlamos algunas cosas y me invitó a salir de allí, en su coche me llevó a mi casa y cuando iba a salir me dijo: «si mientras vuelve Janpaul, me necesitas, para ti no solo mi boca, a tu disposición tienes mi culo. De esto, te aseguro que yo no diré nada a nadie, y cuando vuelva Janpaul, lo comprenderé, pero no quiero que sufras ni desesperes, estáis hecho el uno para el otro». Me sorprendió mucho su entereza, pero así me aseguró lo nuestro, pero tardas tanto que a veces me desanimo.

    Ah, antes de acabar te quiero añadir otra pillería de Juanito. El doctor que hace nuestros análisis y los de otros chicos, porque aquí no los hace nadie mas, dice él, pues ese doctor Almendralejos es su tío, Juanito se apellida Almendralejos. Juanito le ayuda y conoce a los que están perfectamente sanos, solo a esos les chupa la polla, a los demás los manda al ancho. Por eso antes de irse me dijo, te espero para consolarte y que no te desesperes, Janpaul vendrá por ti, confía, ese no engaña.

    Hay que ver cuánto podría contarte, pero: ¿de qué me vale si lo que me importa eres tú?

    Un fuerte abrazo, pero un abrazo de verdad, de esos que se llevan el alma entre los brazos.

    De verdad, desde ya estoy esperando tu carta.

    Besos y hasta pronto.

    Mikel

  • No más pantallas

    No más pantallas

    Ella se esconde detrás una pantalla. No la juzgo, yo hago lo mismo. Es una noche de calor, y no puedo ni matar ni morir, es mejor jugar solo.

    Las palabras forman el texto: «¿Qué llevas puesto?» Los segundos se extienden, son infinitos. «Solo panties, negros». Me siento palpitar. Una mano. Arriba. Abajo. Despacio.

    «¿Qué haces?» Una pregunta inocente. La espera siempre es lo peor. «Jugando». Ella no es ambigua. «¿Y tú?» No hay otra forma de responder: «Haciendo lo mismo».

    Estamos conectados. Si tan solo pudiéramos vernos, sentirnos. Añoro la realidad. No hay de otra.

    «Y…» Dudo. La noche llega de nuevo, metiéndose por entre las sábanas. «… ¿Qué tal una foto?»

    Enviar.

    Silencio…

    Mi corazón palpita. ¿Había esperado tanto? El reloj apenas se mueve.

    Un click. Un hormigueo que se inicia en mi estómago, sube por la nuca y termina haciendo mover mi glande. Tiembla. El líquido preseminal moja la punta.

    Una imagen. Es ella. La cara sonriente, vanidosa, seductora. Sus senos grandes, al aire. Una mano en su sexo, dentro de sus panties negros. La otra sostiene la cámara.

    «Esto se juega de a dos. Espero».

    ¿Cómo mierda se toma una foto de esa forma? Hago lo posible. Veo mi pene en la pantalla. ¿Será suficiente?

    Ya está. Sin marcha atrás.

    ¿Por qué no pasa el tiempo?

    Otra imagen. Los panties en los tobillos. Un dedo dentro de su sexo.

    Es mi turno. Mi mano libre que baja. La cabeza de mi pene brilla. Se lo dedico.

    «Te necesito aquí». ¿Cómo cumplir ese deseo?

    «Sí». Una silaba se desliza por mis dedos.

    Mis pies tocan el suelo. Salgo de la zona segura. Paso con cuidado por la puerta cerrada de mis padres, que no me noten. Pasos silenciosos.

    Su puerta está abierta, la abro, despacio. La miro. Ella sonríe. Una mirada de complicidad. Solo los hermanos podemos mirarnos de esa forma.

    Sus panties negros en el suelo y su sexo rogándome por el amor filial que solo mi pene brillante le puede proporcionar. No más pantallas.

  • Nuestra amiga argentina con su vecinito

    Nuestra amiga argentina con su vecinito

    Últimamente debo reconocer que estoy bastante trola jaja, porque hubo un tiempo en el que no conté nada, porque no tenía nada que contar, pero en estas últimas dos semanas, me fui a la mierda (o disfrute la vida, depende como se vea) ¡muy bien!

    Esto, no es nada que nunca haya hecho, pero estoy al pedo y me dieron ganas de contarlo.

    El sábado a la noche salí con mi novio, la idea como siempre era ir a tomar algo y después a coger, pero cuando estábamos tomando algo, empezamos a discutir, por una boludez, y yo sé que soy, pendeja, caprichosa y bastante turra, porque cuando discutimos, me gusta que se termine arrepintiendo y ni se le ocurra discutirme nada ¡y darme la razón en todo!

    Entonces lo que hago es re enojarme, pero solo para que me dé la razón, bueno, la cosa es que hice lo que más le embola, ¿qué hice?, le dije: “ándate al carajo”, me levante, y me fui y lo deje solo ¡como un boludo! Pobrecito, después me dio lástima, pero ¡soy así!

    Obvio, mientras volvía en el taxi me mando 200 whatsapp, hasta que le conteste y le dije que no me joda más, cuando se me pase el enojo le contestaba.

    La cosa es que el domingo (ayer) me desperté temprano, así que fui a votar a la mañana, volví a casa y no se tipo 13 hs, mi vecinito, el pendejo hermoso, me manda un whatsapp para ver como andaba.

    Vale aclarar que muchas veces nos mandamos whatsapp, para ver cómo estamos, y no pasa nada, es decir, no es que cada vez que nos mandamos un mensaje terminamos cogiendo, ¿soy clara?

    Le digo que todo bien, o más o menos, que había discutido ayer con mi novio, él me dice que estaba solo en la casa, si quería ir para allá (yo siempre les digo que los viejos van mucho al campo y como el domicilio lo tienen ahí, votaban en el pueblito del campo).

    La verdad, tarde un poco en contestarle, porque entre que me dijo que estaba solo y que yo me había quedado con ganas de coger, que se yo, sabía que si iba era para que me cogiera, y eso me gustaba, íbamos a estar los dos solitos cogiendo toda la tarde, y la verdad me mojaba de solo pensarlo.

    Obvio que le terminé diciendo ¡que sí!, me moría de ganas de tener de nuevo esa hermosa pija que tiene, con pocos pelitos, y ese cuerpito formado, jaja.

    Me pongo unos shortcitos de jean, zapatillas y una blusa y tipo 15 hs, voy a su casa.

    Llego, me abre, me parte la boca, así de una, y yo a él, mientras le acaricio toda la cabeza, con sus pelitos rubios hermosos, mientras nos besábamos sus manos iban bajando y sobre el shortcito, me empezaba a tocar bien la cola, y me gustaba, lo dejaba, yo trataba de abrir bien las piernas, para que me toque bien la cola y su manito por atrás mío llegara hasta mi conchita. Mientras yo, obvio, ya tenía una mano sobre el jean de él tocándole esa pija hermosa, que estaba dejando de ser una pijita, ni bien se la empiezo a tocar se le empezaba a parar, Y COMO ME GUSTA ESO, ¡QUE SE CALIENTEN CUANDO SE LAS TOCO!

    Nos vamos al cuarto de sus viejos, nos sentamos en la cama, nos seguimos besando y me empieza a sacar la blusa, el corpiño, y me empieza a besar a acariciar con su lengua mis tetitas, yo ya estaba toda mojada, solo quería disfrutar lo que me hacía, así estuvo un rato, hasta que me hace acostar, me saca el shortcito, la bombachita, y se entierra en mi conchita, y lo de siempre me la empieza a chupar, muy despacito, para dejarme bien caliente, mis piernas ya estaba en el aire, bien abiertas (siempre lo hago) para dejar mi conchita toda para el, y así siguió un rato hasta que me robo mi primer orgasmo, solo con sus dedos y su lengua en mi concha.

    Él se sube a la cama, me pongo arriba de él (es una de las posiciones que más me gustan), me clavo su pija, yo de cuclillas con mis manos sobre ese lomito hermoso que tiene, y me pongo saltar sobre es hermosa pija, él me decía: “te gusta que te coja así”, “siii, siii, cógeme así”, me acuerdo que le decía hasta que me hizo acabar ¡de nuevo! (el pendejo, se la bancaba y todavía no había acabado, quería solo hacerme acabar a mi).

    Me da vuelta, a ver: el solo me agarra y me hace poner en cuatro, y me la empieza a poner en la conchita de nuevo, y me la metía, me la sacaba, me la metía me la sacaba, yo re caliente de nuevo agarrándome de las sábanas hasta que a los gritos me saco mi tercer orgasmo y él también acabo y como un animal, jeje

    Nos quedamos en la cama hablando, acariciándonos un rato, hasta que se la empiezo a tocar, PENDEJO DE MIERDA, SE LE EMPEZÓ A PARAR ¡DE NUEVO!, y eso para mí es irresistible, me voy hacia su pija y se la empiezo a chupar, él me acomoda, y nos quedamos en un 69, ¡cómo me chupaba la conchita!, me metía la lengua, los dedos, me puso re caliente, tanto, que yo se la chupaba como podía, porque el placer que me daba era mucho.

    Estuvimos así un rato, hasta que con mis juguitos, me empieza a meter un dedo en la cola, ¡mientras me la seguía chupando! que placer, yo solo tenía su pija en la boca, no podía hacer nada más que gozar y dejarme sentir lo que me hacía, así un rato, hasta que me agarra, me da vuelta, yo me pongo arriba de él, pero el pendejo me la empieza a poner de a poco en la cola, muy de a poco despacito, así estuvimos también un rato hasta que se me dilata bien la cola entra toda esa pija hermosa, y empiezo a moverme, el a bombearme, mis gemidos, los suyos, otra vez me pregunta: “¿te gusta?” “siii, seguí pendejo seguí cogeme bien”, le decía yo (ah, me re calienta que me pregunten esas cosas mientras me cogen), seguimos un rato hasta que ¡acabamos los dos juntos!

    Yo estaba hecha, había acabado varias veces, nos quedamos en la cama, y la verdad que necesitábamos “un recreo” jaja, me pregunta si quería tomar un café y comer algo, le digo que si, me voy a vestir para bajar, y me dice, que no, que sus viejos hasta mañana no venían, así que me da una camisa del viejo y me la pongo.

    Me gusta estar así, en bolas y solo con una camisa que me queda enorme, el se pone su bóxer y vamos a la cocina.

    Bueno, nada, me prepara un café, saca unos sanguchitos de miga, él estaba parado preparando todo y hablamos alago así:

    Pendejo: Caro, te quiero contar algo, porque no quiero cagarte y ser sincero con vos.

    Yo: dale, contame que pasa.

    (La verdad es que no entendía un carajo, no sabía que me iba a decir.)

    Pendejo: desde hace un par de semanas estoy de novio, pero ¡de novio en serio!, con una pendeja, que está re enamorada de mi y estamos muy bien.

    (¡La verdad es que me importaba un carajo eso!, pero pobre, pensó que me iba a molestar)

    Yo: todo bien, yo también estoy de novia.

    Pendejo: entonces ¿no te jode?

    Yo: ¡no!, las cosas están más que claras, y te hago una pregunta, ¿le haces la cola como a mi?, ¡pero decime la verdad!

    (Se quedó callado, como que no esperaba esa pregunta.)

    Pendejo: la verdad que no, ¡es más chica que yo!, cogemos si, pero la cola todavía no.

    (Como me calentó eso, saber que conmigo hace cosas que con la novia no, me hizo sentir que era, como su putita y eso me calienta, ¿me explico?)

    Yo: ahh, entonces ¿yo vendría a ser tu putita?

    Pendejo: no Caro, no lo pienses así.

    Yo: si, pero soy tu putita, con la que hacés lo que no hacés con tu novia.

    (Me gustan esas situaciones, me mata la adrenalina de jugar a “ser la putita”, más ¡de un pendejo hermosos como este!, y más pensando que se iba a enojar por lo que le dije, pero aposté a más, y me jugué toda, cosa que me excito mucho.)

    Yo: ¿sabés que hacen las putitas?

    Pendejo: (totalmente desorientado) no

    Me acerco a él, lo beso, me pongo de rodillas, ahí en la cocina, le bajo el bóxer y le empiezo a chupar la pija, pero como a mi me gusta, despacito, muy despacio, hasta que la tenía bien parada, me la meto toda en la boca, le acaricio los huevos, se la sigo chupando, hasta que dio la sensación que iba acabar, y le digo, “no, en la boca no”

    Me apoyo sobre la mesada, me mete las manos bien en las tetas y me empieza a poner la pija en la concha (pero estaba en esos días, que sin forro en la concha ni en pedo, por más que me cuide con pastillas) y le digo, que no, que por ahí no, y otra vez, yo bien arqueada, me la empieza a poner por la cola, yo ya apoyada en la mesada hasta que me la mete entera, a los gritos, porque no estaba bien lubricada, y al principio un poco me dolió hasta que entro, pero terminamos acabando los dos y yo sintiendo esa hermosa leche calentita ¡en mi cola!

    Me voy a un baño que había ahí, me lavo, y ahí si, tomamos el café, comimos algo, hablamos mucho (cosas que ni las voy a contar porque seguro a nadie le interesa).

    No sé, ya serían las 20 hs. le digo que me voy para casa, me visto, cuando salgo veo, que se yo ¡3000 mensajes de mi novio!

    Le contesto, que ya le había dicho que le iba a contestar cuando se me pasara el enojo. Y después le digo ¡que ya se me paso!, bueno hablamos un rato, y a la noche me paso a buscar por casa y… si ¡termine cogiendo de nuevo!

    La verdad es que cuando me acosté, no daba más, mi conchita ardida, jaja y mi colita, nada, que les voy a contar como quedo jaja

  • Mi tía Clotilde no quiso había que buscar una solución

    Mi tía Clotilde no quiso había que buscar una solución

    Ella ya había logrado conciliar el sueño y dormía muy plácidamente mientras la tenía abrazada por detrás mi verga en medio de sus dos nalgas me tenían muy caliente y excitado pero mi tía no quería más por esa noche dejándome con las ganas acumuladas. Tal vez sería porque su difundo marido que era mucho mayor que ella nunca le había exigido sexualmente en cambió yo a mis 18 años ahora necesitaba tirar varias veces al día, entendí que no debía forzarla y poco a poco la haría tener mi ritmo en el sexo.

    Con mucho cuidado de no despertarla salí de mi cuarto tenía mucha sed y fui a la cocina a buscar un poco de agua tenía una erección muy fuerte, serían las tres de la mañana y ya todos dormían o al menos eso creí pero cuando llegó a la cocina vi la luz prendida.

    Vaya sorpresa que me daba la vida ahí estaba Eva buscando lo mismo que yo inclinada en la refrigeradora para matar la sed, su rico trasero se veía muy bien como pijama usaba un short pequeño y un polo sin mangas por el calor.

    Me acerco muy despacio y colocó mi erección en medio de sus nalgas ella se sobresaltó y pegó un pequeño grito y cuando me vio se molestó diciéndome que diablos me pasaba y que le diría a mi tía sobre mi comportamiento.

    -Está bien Eva mañana dile a mi tía y también yo le diré que te vi salir del cuarto de Iván luego de estar cachando bien rico a mi tal vez me llamé la atención pero a ti te dirá que te vayas.

    Eva se quedó callada sabía que era verdad y por eso ella me vio raro ese día sospechaba algo por la forma en que la veía, se notaban sus pezones no llevaba nada debajo del polo y de seguro era lo mismo con su short. Cuando se quiso ir no la dejé ni yo mismo me reconozco pero estaba tan arrecho que la calentura que había provocado mi tía alguien tenía que acabarlo y esa era Eva.

    -Por favor Piero déjame pasar esta bien no le voy a decir nada a tu tía…

    No le di tiempo a nada y mi fuerza se impuso y la llevé y la tire sobre la mesa de la cocina ella se resistía mientras yo le bajaba el short hasta las rodillas que ricas nalgas tenía duras y bien puestas.

    -Eva no te conviene que hagas mucho ruido mi tía se puede despertar… Vamos no seas mala déjame un ratito por favor y te prometo que nunca más te molesto.

    Mis palabras la hicieron reflexionar porque dejó de pelear y se quedó muy quieta sus brazos se posaron sobre la mesa dejándome su culo a mi merced, mis labios besaron cada centímetro de su piel y le quité el short e hice que abriera más las piernas.

    Qué delicioso se veía su sexo bien depilado sus labios vaginales fueron rápidamente devorado por mi, la lengua subía y bajaba por toda su chucha y no fue necesario mucho tiempo para que Eva empiece a excitarse y logrando que empiece a dar leves gemidos mis manos eran dueño de sus nalgas que las abría más para poder meter mi lengua en su chucha y ano.

    -Uhh… uhh… ohhh… Pierooo… ohh…

    Su vagina ya estaba bien caliente y mojada pero yo seguía devorando su sexo hasta hacerla que ella misma pida mi verga dentro de ella sabía muy bien como Eva reacciona al sexo oral luego de ver escondido a Iván su enamorado como la hizo gritar pidiendo que le meta la pinga.

    -Ahhh… ahhh… metemelooo yaaa ahh…

    No hice caso y seguía chupando y lamiendo su clítoris hasta que sus piernas empezaron a temblar y sus gemidos se hicieron más rápidos y llegó a tener un orgasmo saliendo sus jugos que caían como si estuviera orinando.

    -Ohhh… siii… ohhh… qué ricoo…

    Ella estaba sobre la mesa agitada así que muy despacio fui metiendo mi verga dentro de ella se sentía muy caliente su chucha y apretaba aún a sus 23 años Eva parecía que recién estaba empezando a gozar del sexo, era una lástima me hubiera gustado gozar más de ella pero tenía que apurarme porque mi tía podía notar mi ausencia en la cama.

    Y empecé a cabalgar sobre ella sus caderas las tenía bien sujeta mis embestidas eran rápidas y continuas haciendo que ella volviera a disfrutar sintiendo como salía y entraba mi pinga de su interior y empezó a gemir pidiendo más y más verga era una perra caliente.

    -Ahh… asiii… asiii… ohhh… quéee… ricooo dameee fuertee ohhh siguee no pareees…

    Sus nalgas saltaban a cada embestida que recibía su chucha hambrienta de verga sin pensarlo ya tenía otra chucha a mi disposición en la pensión.

    -¿Así te gusta Eva… como gozas de una buena cogida? ¡Ahora eres mi perra y esta pinga es tuya…!

    -Siii Pierooo… ohhh me encanta ohh sii soy tuyaa ohhh… dameee todooo…

    -Aggg… qué rico… ahhh.

    Estábamos tan calientes que sólo queríamos seguir cachando hasta que ya no pude más y llegue al clímax y eyacule dentro de ella gran cantidad de leche cuando reaccione ya era tarde porque podía salir embarazada ella vio mi cara de asustado y me dijo que no me preocupe porque ella estaba ya buen tiempo tomando pastillas anticonceptivas, a mis 18 años tenía mucho que aprender.

    Ella se levantó me dio un beso y se fue rápidamente al baño para asearse vi cómo se movían sus presionas nalgas al irse, tome un vaso con agua y regresé a seguir durmiendo con mi tía.

  • En la despedida de soltero de mi futuro cuñado

    En la despedida de soltero de mi futuro cuñado

    Faltaban diez días para acabar de preparar las diversas cosas para realizar el matrimonio de Cecilia, mi hermana, que se casa con un amigo mío, Franco. La ceremonia se iba a realizar el domingo, 12 de agosto, a las 12, en la Iglesia del pueblo. La casaba un tío mío cura, primo de mi madre. Siempre estaba de bodas en el pueblo, porque era el único cura en muchos años del pueblo y estaba en un convento cerca de allí. El cura del pueblo no casaba a casi nadie.

    Cecilia era la mayor de mis hermanas y la primera de ellas que se casaba. Yo era el segundo hijo de mis padres Alfonso Camila, luego veníamos, yo, Marga, Beto y Chelo que eran mellizos y por último Benjamín. Mis padres se habían dado prisa, Cecilia abrió la puerta y Benjamín las cerró destrozando los ovarios, el útero, las trompas de mi madre, casi envía a mi madre al cementerio y hoy sigue destrozando todo lo que tiene por delante. Somos todos de un año al otro aproximadamente. Cecilia tiene 25 años, Yo tengo 23 y voy para 24 sin ganas, Marga tiene 22, Beto y Chelo 20 años, y Benjamín 19. Si este último no lo hubiera estropeado todo, seguro que los nombres de mis hermanos no cabrían en esta página.

    Cecilia se entiende muy bien conmigo y menos bien con Marga que es la más solitaria e independiente. Se entienden perfectamente Beto, Chelo y Benjamín, aunque mucho más los mellizos, por supuesto. Últimamente Benjamín se entiende mejor conmigo.

    He dicho que Cecilia se casa con un amigo mío. No es extraño, la verdad es que en el pueblo todos somos conocidos o amigos, pero ocurre que los novios de mis hermanas son todos amigos, porque desde pequeños hemos salido juntos y han ido emparejándose; y la novia de Beto es una vecina mía que me preguntó qué me parecía si se insinuaba a Beto y le dije que no lo dude que yo apoyaría la jugada. Y así fue.

    Benjamín es como yo, gay, solo que yo tengo medio novio y Benjamín aún no se ha decantado. Digo medio novio porque es muy singular, todavía está pedoleando con su ex. Benjamín pensaba que yo no sabía lo suyo hasta el día que fui a su cama, follamos y le dije que se le nota. Pero esta es otra historia. Ahora estamos en la boda.

    Padrinos son mi padre y la mamá de Franco. Formarán el cortejo de testigos, todos los amigos y hermanos. Por ser el hijo mayor me han nombrado organizador de la fiesta. Entonces diez días antes, viernes, yo desalojé mi casa y me fui a vivir a la casa de Franco. Quise ir ese viernes 3 de agosto, porque llegaba mi abuela, la más mandona, y quise desaparecer. Con la excusa de realizar la cena de despedida de solteros, me invité a irme ya de mi casa hasta que se fueran todos. Franco era hijo único y sus padres se alegraron mucho. Querían prepararme habitación, pero como también iban a recibir algunos invitados en esos días, Franco y yo les dijimos que en la habitación de Franco nos arreglábamos los dos. A todo eso he de decir que Franco es de mi edad, tiene un año menos que la novia y hemos ido al colegio siempre juntos hasta que al acabar el se hizo cargo del súper que tiene su padre.

    Yo organicé la despedida de solteros en un lugar muy coqueto de la playa que me prestaron unos amigos. Allí encargamos el catering y las diversiones. Todos machos, los amigos varones de Franco, y les ofrecí un par de sorpresas. Previamente a la cena, nos bañamos todos en el mar, la mayor parte en pelotas, muy pocos en calzoncillos, porque no habían pensado en el bañador, ni con el calor que hacía. La primera sorpresa fue a los postres, una despampanante bailarina, entrada en carnes, pero excitante. Era para los machos muy machos. Bailó sobre una mesa hasta desnudarse del todo. Luego, cada uno y solo quien tuvo suerte y pudo, se acostó con ella en una de las habitaciones preparadas para ello. Como ya estaban bebidos, querían que Franco se estrenara con ella delante de todos. Lo que no permití, y esa fue la razón de que yo estuviera bebiendo solo agua y moderaba el alcohol de Franco. La sorpresa final fueron dos espectaculares chicos guapos, guapos, guapos, también bailaron muy mal, para mi gusto fatal. Luego los eché a la carnaza los que preferían putos. El primero que se fue para la sala de arriba con uno de ellos fue Benjamín, mi hermano menor. Ya me contó un día que se lo pasó de puta madre y consiguió follar con los dos.

    Todo eso acabó. Todos se iban con taxi que se llamaban para que los recogieran. Beto, Franco y yo pusimos un poco de orden antes de cerrar porque el mismo sábado venían dos mujeres a limpiar. Recogí a Benjamín que estaba dormido, babeando, desnudo y borracho, lo vestí y nos fuimos en el mismo taxi los cuatro dejé a los chicos en casa y despedí al taxi con buena propina. Franco y yo necesitábamos un tiempo para pasear y relajarnos. Demasiada tensión. En plena calle me abrazó un par de veces agradeciéndome lo que hacía por él. Yo no daba importancia a casi nada de lo que hacía, pensé que como varón mayor tenía que ocuparme de algunas cosas.

    Pero ya cerca de casa, Franco se paró y me dijo mirándome fijo los ojos:

    — En breve ya somos hermanos, dejamos de ser solo amigos. Quiero besarte.

    Nos besamos allí mismo y metí mi lengua y el la enroscó con la suya, entro a pasearse por el paladar hasta llegar casi a la garganta. Pensé que mi hermana Cecilia iba a ser feliz con estos besos. Pero nos rozamos nuestros cuerpos y le toqué por encima de sus jeans el paquete y le dije:

    — Macho, tienes una erección de caballo…

    — Es que no me has dejado hacer nada, cabrón, parecías mi ángel de la guarda.

    — Lo he sido, lo he sido, que ya te veía yo detrás de aquella puta. Nadie podrá decirle a mi hermana que tú hiciste algo desagradable para ella.

    — No sabes cuánto te lo agradezco, pero vamos adentro que tengo que arreglar esto.

    — Vamos que yo estoy por el estilo.

    Nos metimos en casa, sus padres ya estaban acostados y todavía pasamos a tomar una copa, buena copa de whisky para entonarnos. Ya ambos estábamos preparados para lo que podía pasarnos. Éramos amigos de siempre y habíamos hecho de las nuestras. De esa amistad uno salió hetero y el otro gay. Pero él supo siempre lo mío y yo supe siempre lo suyo con mi hermana. Un día que no estaban mis padres, Franco vino a mi habitación para pedirme condones, porque sabía que los tenía, le di dos y me dijo que le diera dos más. Así se las llevaban estos pájaros.

    Con la copa de whisky nos metimos en la habitación, allí tenía su baño particular. Dejamos las copas en la mesa del estudio y nos desnudamos para ir a orinar. Los dos juntos pusimos de color ámbar la taza del baño, chorro de agua y a sentarnos en la cama apoyando la espalda en el cabezal y con las copas en la mano para seguir hablando.

    Obviamente, nos entraron ganas, apuré mi copa, apuró Franco su copa y nos comenzamos a tocar, con lo que provocamos una erección que de inmediato nos invitó a un 69. Yo le mamaba su polla para hacerlo disfrutar, con los labios le bajaba el pellejo del prepucio y con ls lengua iba dando vueltas sobre corona del glande y el frenillo. Franco, sabedor de lo que quiero, se entretuvo metiendo lengua en mi ano y pasando un dedo, dos y hasta tres, lo suficiente para tumbarme en la cama levantar mis piernas y Franco me acercó su pene a la raja divisoria de mis nalgas, me apasioné y ayudado por él me puse con los hombros apoyados sobre la cama, las piernas abiertas en forma de T con el cuerpo y Franco entró totalmente sin hacerme daño. Dentro comenzó de inmediato el placer y él rehízo un tornillo dando vueltas a través de mi mientras bombeaba su polla. Notaba rodar su polla en mi interior y a poco de esto me descargué mi depósito de leche que cayó por todas partes. No tardó Franco en vaciarse dentro de mí. Desde siempre, Franco y yo habíamos hecho sexo a pelo entre nosotros y me invadió todo mi interior. Poco a poco sacó su polla para que yo descansara de mi postura que había disfrutado como un loco. Nos sentamos uno al lado del otro para seguir hablando, hasta que me exigió mi vientre evacuar la lefa que tenía dentro. Fui al baño y allí descargué todo. Franco entró conmigo porque quería ver cómo salía.

    — Tenías ganas de follar, ¿eh?, ¿es que mi hermana te lleva la cuenta?

    — No, no es eso, es que está muy nerviosa estos días y le cuesta, así que lo hemos dejado para nuestra luna de miel.

    — Pues mira, aquí me vas a tener para satisfacerte y no tengas necesidad de irte de putas.

    Con un beso muy prolongado, sobre la cama porque hacía calor, nos abrazamos hasta dormirnos. Nos despertó su madre para que la lleváramos a su propio súper a conseguirse cosas para comer.

    —Es que hoy ha madrugado mi padre porque quedamos que yo no iría. Ya debe tener preparado todo y vamos a recogerlo y luego si quieres nos vamos a la playa y comemos por allí hasta la hora de sacar a mi niña de paseo. ¿Tú que piensas hacer?

    — Llamar a Benjamín y nos vamos a la disco.

    — ¿No podemos ir nosotros?

    — Es de ambiente, pero hay algunas chicas?

    Hecho, ya que no voy a tener sexo con Cecilia, pues me caliento allí y si tú quieres…

    — Tú sabes que yo siempre quiero.

  • Patricia, una vecina casada (Parte 2)

    Patricia, una vecina casada (Parte 2)

    QUE VERGA! Para el día de hoy les voy a entretener contándoles como mi nueva amiga Patricia empezó a entrar en el mundo del placer sexual. Reservado para que mujeres que como yo fueron educadas para el disfrute del sexo sin tapujos, dejando de lado todos esos tabúes estúpidos que la sociedad nos impone.

    Tener relaciones sexuales con hombres fuera del matrimonio, es un privilegio que muchas disfrutamos sin nada de vergüenza en mí casó es algo normal, cotidiano. Patricia es una mujer hermosa de 1.78 de estatura delgada, de buenos pechos y un hermoso trasero bien formado. Dos bellas hijas de 14 años Maritza y 16 Salomé. Ambas ya bien formadas.

    Era sábado y dos amigos míos me llaman buscando sexo conmigo, los invito a la casa y les comento que tengo una vecina divina y que se iba a presentar. Llamé a Patricia y estaba con Salomé en el club entrenando tenis.

    – hola perdida dónde andas? – Estamos en el club con Salomé y como así qué pérdida yo pasé por tu casa antes de venir al club y no abrió nadie. – Ha sí debió de ser cuando salí a la tienda, pero no me demoré. – Al fin Julián se fue? – si ayer tarde me llamo despidiéndose. – Hay ya me está haciendo falta papacito rico. – Hollé Pati que vas a hacer en la tarde. – No, no tengo programado nada y tú qué? Tienes algún plan entre manos. -. Sí preciosa vienen dos amigos y quieren conocerte. – A qué bien, sí Listo Dianita yo te llegó. – Bueno entonces te espero.

    Pasó el tiempo yo me arreglo colocando un vestido de minifalda ceñido al cuerpo de descote al ombligo y mis zapatos de plataforma amigos llegaron Antonio y Raúl

    Traían dos cajas de ron viejo de caldas y una picada de carnes con todo. Pura fritanguita, entraron y alistamos en el comedor. En esa llegó Patricia súper divina con una gabardina qué tapaba un vestido de encajes negro transparente donde nos mostraba que no llevaba sostén y sí un hilo dental que al igual que sus tetas nos dejaba ver sus hermosas nalgas.

    – Guau mamacita pero quién mandó todo ese tarado de mujer estás divina. – Hola Dianita ya tus amigos llegaron? -. Sí, sí ya llegaron están en el comedor. – Me tocó dejar a Salomé en el club para poder venirme no, no qué carreras… y qué tal son tus amigos.

    Le hago señas con las manos del tamaño de verga y sonriendo nos entramos al comedor. En donde ellos ya se habían quitado sus camisas.

    – Haber miren no más lo que les traigo.

    Ambos quedaron mudos al verla caminar asía ellos y a ambos saludo de beso en la boca.

    – No, no pero por favor Dianita tu amiguita está que se come todita. – Con vecinas así me vengó a vivir acá.

    Antonio le levanta el brazo y le hace dar vuelta entera y la agarra por la espalda agarrándole las tetas.

    – ha cosita rica. Ya te quiero para mí.

    No reímos Raúl la toma y la abraza levantándole la falda y posa sus manos en su trasero. Apretándolos contra el quedando con el vestido en la cintura.

    Serví trago para todos y cominos en medio de caricias y besos mi minifalda había sufrido el mismo efecto de la de Patricia con la diferencia que yo no uso calzones con vestidos como ese. Antonio comienza a chuparle las tetas por encima del vestido lo que hace que Patricia se lo quité para una mejor acción seguimos comiendo y tomando ron escuchando música popular.

    – Y como conociste a este par de charros mamita porque déjame decirte que están deliciosos. – Raúl es mexicano mi esposo me lo presento ya hace muchos años y es divino, además de estar bien dotado. A Antonio lo conocí en Cartagena cuando viajé con Raúl a pasar una semana de descanso pero qué va entré ambos me dieron verga hasta el cansancio. Lo que me hizo ir otra semana a la finca y hay sí descansé que bárbaros. Así es que mamita prepárate, espero que tengas bien lubricada esa Cuquita porque lo qué sé viene es del otro mundo, este par son tremendos reproductores. – jajaja Dianita tu tranquis mi amor que yo lo que quiero hoy es verga por el eso cuando vi tu llamada mi cabecita se imaginó algo así. – Hollé Pati y a Salomé quien la va a recoger – Domingo el entrenador él vive acá en Cajicá el la trae. Antonio le pregunta. Y dejaste a tu hija por allá botada por venirte a pasarla rico? – No como así botada no señor por lo regular ella siempre va sola sino qué hoy quería saludar a domingo el entrenador me está cómo dando ganas de acostarme con él y espero lograrlo. Y si me vine a pasarla rico y con unas ganas de estrenarme el vestido que me compré para una ocasión especial y que mejor que con ustedes dos.

    Patricia acaricia el pantalón de Antonio a la altura de su verga. Le baja la cremallera y metiendo su mano la saca acariciándosela, le besa sus pechos Antonio le acaricia sus nalgas. La música suena y seguimos comiendo y tomando ron bailamos provocándolos con nuestra danza sensual, Raúl se quita los zapatos y el pantalón quedando completamente desnudo, provocando en nosotras sensaciones exquisitas al verlo tal cual llegó a este mundo y con tremenda erección. Patricia se le acerca y le dice.

    – Guau pero mire no más lo delicioso que se ve.

    Se besan apasionadamente mostrándonos un intercambio de lengua hermoso, miró a Antonio y le hago señas con mis dedos de acercarse cosa que inmediatamente lo hace uniendo nuestros cuerpos me levanta el vestido quitándomelo quedando completamente desnuda, continuo yo soltándole el pantalón y dejándolo caer al piso, agarro su verga con ambas manos y continuó besándolo, Patricia sale del comedor arrastrando a Raúl de su verga asía la sala, la seguimos en medio de la alegría qué estábamos experimentando me complacía cómo se desenvolvía con esta nueva experiencia en la que ella no se imaginaba entrar. Pero lo estaba haciendo sin recato ni pudor, cuál era su experiencia? Ninguna! Pero pareciese que la tuviera, un cambio radical en su comportamiento.

    Y hay estaba ella sentando a Raúl en el sofá y arrodillados le agarra la verga con las dos manos y se la restriega por la cara dándole besitos muy suaves y con una ternura bellísima, Antonio se sienta a su lado y yo me le arrodilló en frente, con mis manos le agarro la verga y comienzo a lamberla desde sus huevos varías veces, para luego envolver su glande en mi lengua y metérmela a la boca y así chupársela por 10 minutos y porque Patricia se paró y tocándome la espalda me hizo cambiar a dónde Raúl y ella se arrodilló agarrándole la verga a Antonio sonriendo comenzó a lambérsela y yo a Raúl así estuvimos por 10 minutos disfrutando de sus troncos de placer. Me pare a servir roncito un trago y serví otro más. – Y que Patricia contenta? – Hay Dianita me encanta esto es en verdad delicioso que sensación tan placentera mami yo me imagino todo lo que has tú disfrutado, de todos los hombres con los que te has acostado que por lo que veo son vatios. – Hay mamita a mí ya se me perdió la cuenta. Pero han Sido más de mil. – En verdad no jodas que eso no te lo creo que recorrido el tuyo la reputa. Guau me quito el sombrero contigo y me proclamó tu fan number one.

    Nos volvimos a acerca a dónde estaban Antonio y Raúl y montándonos encima agarramos sus verga y nos la metimos en nuestras cuquitas iniciando un metí y saca fenomenal ambas brincábamos en un rápido accionar de nuestro cuerpos logrando venirnos casi al tiempo. Paramos y cambiamos de parejo y la misma técnica darle duro hasta hacernos venir a ambas.

    Agotadas nos sentamos y ellos arrodillándose nos abren de piernas y penetrándonos nos cogen salvajemente dándonos duro contra el mundo. Sentía las huevas de Antonio golpear mi trasero los gritos dé placer por toda la casa pero no había nada que nos lo impidiera fueron casi 20 minutos dé incesante mete y saca sintiendo sensaciones extraordinarias con Patricia nos cogimos de la mano, dándonos fuerzas para seguir aguantando tanto placer. Nuestros rostros completamente desfigurados y pidiendo más verga. Patricia me mira y me dice:

    – hay Dianita esto es lo máximo nunca me imaginé estar disfrutando tanto.

    – Hay si Patricia de lo que te estabas perdiendo.

    Aquellos caballeros sudaban a mares y nosotras nos veníamos en chorros hasta qué ambos en espasmos separados soltaron su semen en nuestras cuquitas inundándonos con su precioso liquido fueron 20 minutos de placer cortico pero sustancioso. Volvimos a comer y descansamos por un buen rato nos subimos a la alcoba y nos acostaron boca arriba volviéndonos a chupar nuestras cuquitas. Hasta hacernos venir en un sonoro grito de estasis

    Terminan su deliciosa labor y nos acomodamos sobre la cama ellos encima nos colocan su verga en la entrada del trasero y lentamente nos penetran dilatando nuestros traseros y comenzar a cogernos cada vez con más fuerza y hacernos venir

    En dos ocasiones ya para la segunda Antonio también se me viene no aguanto más y sacándosela escupe su semen en mí estómago. Dejando las últimas gotas entré mi culo y cuquita. Raúl en cambio lo hace dentro del trasero de Patricia golpeándola en espasmos en cada venida.

    – Ha que putería. Esto es vida, gracias Raúl hombres como tu hacen que la vida sea un placer vivirla.

    – lo mismito te digo Paty eres un bombonsote.

    Antonio se mete al baño y se baña yo sirvo más ron prendo un mariguano y lo comparto con Raúl quien le da un pitazo largo y Patricia se lo quita fumando ella también devolviéndomelo le doy otro chupada larga, Antonio regresa secándose la verga y Raúl se va a la ducha también. Tomamos más ron y le subo el volumen al equipo. Patricia entra al baño a hacer chichi. La botella se estaba acabando y bajé a la cocina por más. Al regresar Patricia juguetea con Antonio y Raúl se seca la cabeza les sirvo un trago a cada uno y brindamos.

    + Que sea un motivó.

    Habla Antonio.

    – Y que se repita.

    Brinda Patricia.

    – Cuenten conmigo ¿para cuándo, para cuándo?

    Habla Raúl.

    – A no por mí vengan cuando quieran a pasarla rico.

    Tomamos y serví otro. Y me lo mande de una.

    Diego

    Con Patricia nos subimos a la cama.

    – ¿Entonces que Paty te animas a una doble penetración?

    Me mira y me abre esos ojos.

    – Pues claro mamita. – Bueno entonces, ven.

    Raúl acuéstate boca arriba, Paty encima eso así le agarro la verga a Raúl y se la mete por la Cuquita a Patricia y Antonio se monta encima y coloca su verga en la entrada de su trasero, Muy suave la penetra dilatándole su trasero a su medida. Patricia me mira con cara de angustia su respiración aumenta un gemido de placer sale de su boca y su mano me aprieta mi brazo.

    – Guau que es esto Dianita siento mi cuerpo temblar. Que sensación tan deliciosa, huf que rico vamos Antonio muévete, vuélveme mierda mi trasero. Hazme saber de qué estás hecho. – Ha que rico se siente tu trasero qué rica puta sos mujer delicioso. Patricia se levanta un poco su cuerpo y así Raúl también puede cogerla, ambas vergas en pleno mete y saca, haciendo gritar a Patricia de la dicha tan hijueputa que estaba teniendo. Varias lágrimas brotaron de sus ojos, su cara desfigurada con sus muecas, cosa que no se veía nada mal, porque ella es una mujer hermosa.

    Tremenda cogida la que Patricia disfrutaba aquellas vergas entraban y salían sin contemplación, Antonio para sacándosela, descansa un poco y vuelve a penetrarla y otra vez sus movimientos son acelerados 10 minutos más de placer y paran Antonio se sienta agotado Raúl continuó por dos minutos más. Y Patricia se le baja y acostada boca arriba pide clemencia.

    – Please un descanso por favor.

    Antonio se lava la verga, regresa y lo acuesto boca arriba en el borde de la cama quedando con sus piernas asía el piso me le montó colocándome su verga en mí cuerpo me dejó deslizar y comienzo a cogérmelo por unos breves minutos. Con mis dedos le indicó a Raúl que se acerque y me penetre el trasero y así fue, entre ambos me cogieron dándome también duro y con violencia haciéndome venir en tres ocasiones hasta cuándo sentí a Raúl venirse dentro de mí botando sus últimas gotas en mis nalgas. Continúe cogiendo con Antonio y al sentirlo que se venía me deslicé y masturbándolo puse su verga encima de mi lengua esperando su semen salir disparado en mi boca tomándomelo todo. Sonó el celular de Patricia. Era Maritza su hija menor que estaba sola en la casa y Patricia le dijo que ya iba para ya.

    – Divino, todo que rico la pasé espero volverlos a ver queridos nos vemos Dianita mi amor muchas gracias por todo nos vemos mañana. Se vistió y se fue. Antonio y Raúl se quedaron un rato más mientras se bañaron, se vistieron y se terminaron la botella de ron. Y hasta acá este relato y esperen más de mi vecina Patricia. A quien yo me he encargado de mostrarle lo maravilloso del sexo y otras cosas más.

    DIANA LUCÍA SAAVEDRA. [email protected]

  • Cartas homoeróticas (IV): De Janpaul a Mikel

    Cartas homoeróticas (IV): De Janpaul a Mikel

    Mi querido Mikel,

    Gran alegría me da recibir tus cartas, me hacen sentir como si estuvieras a mi lado. Y mi vida va cambiando gracias primero a la esperanza que tenía contigo y ahora tus cartas me animan y me aseguran que un día estaremos permanentemente juntos. Ahora bien, te lo vuelvo a decir, el verano próximo de España, durante las vacaciones de Fiestas Patrias te quiero ver aquí, te invito, sé que mamá Georgina desea que vengas, mis padres que vieron mi corazón desgarrado cuando tuve que separarme de ti también lo desean, así que solo falta que lo desees tú, hagas tu maleta, mejor no hagas maleta, vienes con un pantalón y una camiseta y zapatillas, todo puesto, lo demás está aquí, solo necesitas una pequeña mochila para condones, lubricante, o algún juguete que tengas, aunque aquí hay de todo eso. Tú y yo somos inseparables, mira la imagen que te mando, aunque es un montaje que he hecho, somos tú y yo unidos por esas esposas que me regalaste una navidad.

    Ahora quiero recordar algunos de esos momentos que pasamos buenos de verdad en Lima. ¿Te acuerdas de aquel sauna que había en san Isidro?, no me acuerdo cómo se llama, allí íbamos algunas veces, pero entonces estábamos medio en la luna y nos conformábamos con vernos desnudos en las duchas y en el spa, siempre llevábamos toalla en las saunas, tanto húmeda como seca por si entraba alguien, pero cuando estábamos solos, bien que nos poníamos juntos y metíamos mano por debajo de la toalla. También tenía su morbo, eso de no ver y tocar y el temor de que entrara alguien y nos sorprendiera. Fuimos varias veces hasta que nos pareció insuficiente porque teníamos más libertad en nuestra propia casa.

    Fue entonces cuando descubrimos que cerca del aeropuerto había un sauna muy especial que lo contratábamos por tres horas, claro que ese tiempo nos daba para hacer muchas guarradas. Primero, que podíamos estar desnudos del todo porque teníamos habitación con cama de descanso y sauna. Ahí encontramos mucha libertad. Llegábamos nos desnudábamos y de inmediato a mirarse y meter mano a nuestras pollas y agarrados de las nalgas nos metíamos al sauna. En media hora ya teníamos demasiado sauna y sudábamos considerablemente, pero ¡cómo nos gustaba abrazarnos húmedos de nuestro sudor!

    Luego, la larga ducha para tocarnos, meter dedos con gel o lubricante, secarnos y meternos a la cama para follar, que era lo que más nos interesaba, porque tampoco había más cosas con qué entretenerse. Tú iniciabas siempre con besos. ¿Te acuerdas que discutimos una vez sobre quien de los dos era más maricón y acordamos que yo era el más más de los dos? Pero a la hora de la verdad, tú iniciabas con besos en mi pene, en mis ingles, en mis nalgas, en mi hoyito divinal, en mi boca, y ¡cómo me gustaba tu saliva! ¿Por qué será que de la persona que amas te gusta todo, la saliva, la orina, el semen y la mierda?

    ¡Cuántas veces nos besábamos y lamíamos nuestros hoyitos que apestaban a mierda hasta que aprendimos a lavarnos el ano y el intestino con lavativas! ¿Te acuerdas de aquella pera que compramos en un sexshop? Por qué será que a mí me da asco entrar a un baño que huela fuerte a heces o a orina y, sin embargo, me entretenía en tu culo y me parecía que estaba perfumado con colors of beneton porque me agradaba y pensaba que olía bien. No es que no distinguiera es que me gustaba tu olor de hombre, tu sudor, tus manos después de haber tocado tantas cosas y tu culo, el olor de tu culo me embriagaba y sé que seguirá embriagándome. Luego tomamos la costumbre de hacer esas largas lavativas, para que el culo no oliera y ya no era lo mismo.

    Lo que a nosotros nos ocurría tenía mucho morbo, era lo más erótico. Por una parte a mí me gustaba oler tu culo y oler tu mierda cuando entrabas en el baño, tú me hacías lo mismo, que me acuerdo de aquella vez que me hiciste levantar de la taza del water y me obligaste a doblarme para que el culo estuviera a tu disposición. Yo sabía que a la entrada de mi culo, en mi hoyito siempre se pegaba mucha mierda que no saltaba al agua y tenía que consumir papel, pero quisiste oler tan de cerca que ensuciaste tu nariz y tus labios. Yo noté tú contacto y me dio vergüenza, me sentí mal, por eso te limpié con la lengua la suciedad de tu nariz, porque en tus labios ya no había nada porque te lo habías tragado tú. No es que nos gustara hacer estas cochinadas, pero nos gustaba olernos.

    Un día decidimos que era más importante la higiene y nuestro bienestar, que no teníamos que sufrir porque nos hiciéramos cosas desagradables. Desde ese día usábamos perfumes para meter dentro del culo, por cierto que encontramos uno muy bajo en alcohol que no me acuerdo cómo se llamaba, y ya las cosas eran diferentes. Es cierto que aumentamos el aprecio por nosotros mismos. Esa costumbre de olernos la introdujiste tú, porque ya de adolescentes, cuando estábamos juntos en el salón de clase en aquellas carpetas dobles, si yo pedía permiso para ir a orinar, me decías: «no te laves», yo regresaba y tú disimuladamente me cogías la mano y te la acercabas a la nariz y cerrabas los ojos, entonces yo tomé la misma costumbre.

    Ahora bien, lo que más me gustaba de verdad era cuando acababas un partido de futbol, que tú la sudabas gorda y yo salía a tu encuentro para abrazarte y oler tu sudor, ponía mi mano tapando la boca y lamía de tu cuello, la parte de detrás, el cogote, por donde bajaba el sudor de entre los cabellos. Eso tú no podías hacerlo conmigo porque yo no sudaba tanto, pero ese sudor tuyo, era como un refresco para mí. Todavía hoy lo haría porque lo recuerdo y lo añoro. Y es que sabía a ti, eras tú.

    Fíjate, querido Mikel, cuántas cosas y detalles recuerdo. Todo es una sucesión desde pequeños hasta que nos hicimos mayores. Aquellos juegos infantiles donde solo pretendíamos tomarnos de la mano, luego cuando a escondidas, nos mostrábamos nuestros genitales, pues ya entonces no teníamos la intención de la casualidad, sino que todo era voluntario, pero desde que salimos del colegio e ingresamos a la universidad no nos frenamos ya en nada, pero nada comparable a nuestros pequeños viajes para emborracharnos en la habitación de un hotel y follar hasta cansarnos. De estas tenemos unas cuantas que poco a poco iremos recordando, porque cuando nos volvamos a reunir tenemos que seguir lo nuestro y superarnos incluso.

    Dale saludos a tus papás. Los míos me han dicho que te salude y que te invite a viajar a Madrid. Yo te digo que no dejaremos pasar este año, porque hemos sufrido larga separación y de modo muy amargo. A mamá Georgina le das dos besos muy especiales de mi parte. Ha habido momentos que me ha parecido tenerla a mi lado dándome fuerza para seguir escribiéndote en el tiempo de la sequedad.

    No soy quién para decirte que disfrutes en los días de fiesta. Ya está carca Halloween y lo que voy a decirte es una tontería, porque puedes hacer lo que quieras sin mi permiso, pero si alguna vez dudas de lo que vas a hacer, piensa que tienes mi permiso y no te preocupes. Todo igual que cuando estábamos juntos, que todo era nuestro y solo nosotros, pero ante los compromisos, naturalidad, luego nos lo contamos y lo disfrutamos los dos.

    ¿Te acuerdas de aquella piscina que vimos en casa de aquel amigo de mi papá, allá en Piura? Era la piscina con tres niveles, una parte que llegaba más o menos hasta el cuello, de repente unos escalones para entrar a esa parte que llamaban solarium porque el agua no cubría ni siquiera la pierna entera, pero por ahí entraba el agua y siempre se movía, y luego la que tenía rampa y un buen desnivel, hacía que la piscina tuviera forma de L. Mucho me gustaba cuando nos poníamos en el solarium porque nos veíamos mientras estábamos mojados. Ese hombre, el doctor Simons, nos decía cuando salíamos de la habitación: «antes de entrar en la piscina, quítense los bañadores, que la ropa ensucia y contamina el agua». El primer día yo pensaba que lo decía para mirarnos, pero nunca usaba la piscina, nunca entró a vernos, nunca se podía asomar a ninguna ventana, porque ninguna daba a la piscina. Nos permitió pasar una semana que vivíamos muy natural, porque casi todo el día desnudos en la piscina y Fabián, el empleado que nos traía toallas, llenaba la mesa del jardín de comida para que no entráramos en la casa.

    Yo conté a mi padre cómo lo habíamos pasado en la residencia de su amigo, lo bien que lo hizo con nosotros, sobre todo en las noches cuando cenábamos con él y nos contaba las costumbres de Piura y su historia desde que llegaron los españoles, y le dije que me había parecido ridículo lo de los bañadores que contaminaban el agua. No sé si te comenté alguna vez lo que mi padre me contestó: que el doctor Simons era muy escrupuloso de la higiene y hacía las cosas para las personas, no para las ropas, ni zapatos ni otra cosa y que cada uno tiene sus manías y costumbres y él tenía de ese tipo un montón. Pues cada vez que tenía que ir a un banquete, por lujoso que fuera llevaba una especie de servilleta para pasarla por platos, cubiertos y copas. Ahora pienso que no le falta razón, porque de no ser así, seguro que nos hubiéramos masturbado dentro del agua de la piscina, sin embargo, cuando teníamos ganas nos íbamos a la caseta de baños que estaba algo aislada y rodeada de un seto elevado. ¡Qué bien me follaste allí, frente a la puerta en donde había un ancho y bajo el cielo azul de Piura!

    Cuando tú y yo vivamos en nuestra casa, tendremos una piscina así, para bañarnos a gusto y con un baño similar y un laberinto para encontrarnos y escondernos y posibilitar el sexo por casualidad intencionada. Esto es una de esas fantasías que ojalá se pudiera cumplir.

    Finalmente tengo que decirte que aquí en Madrid hace bastante frío en invierno y meterse desnudo en la cama, siempre se halla un tanto fría al comienzo. Por eso, antes de acostarme me pongo una camiseta que ya se calienta en al cuerpo, me acuesto con ella, sin trusa, y cuando a los 10 minutos está la cama caliente del calor corporal, sin salir de la cama, me quito la camiseta y empiezo a sentir las sensaciones de estar como me gusta, muy sensible todo; por el contrario, en verano, solo uso sábana de abajo y me acuesto como allá en Lima, desnudo y sin taparme. La empleada, una chica de Ecuador, bastante bien ella y no muy mayor, entró a limpiar un día que yo no tenía clase y no me había levantado y se llevó un buen susto. Cuando fue a decirle a mi madre, ella le dijo lo que ha dicho siempre a las empleadas: «si encuentras a mi hijo desnudo, no te preocupes, tú haz tu trabajo y si necesitas que se salga, se lo dices, que él siempre va desnudo por casa». Esa es la fama que me pone mi madre, pero a mí me divierte. Mi padre me dice que ya soy mayorcito para ir mostrando mi poronga. Lo dice siempre riéndose, sabedor de que no tengo remedio.

    Ahora sí, ahora me despido de ti hasta la próxima y siempre te tengo en mis pensamientos.

    Recibe un beso muy húmedo y lo pones donde prefieras.

    Hasta pronto, guapo.

    Quien te quiere en exclusiva, te desea lo mejor,

    Janpaul

  • Nuestra amiga argentina otra vez con Belu de puta

    Nuestra amiga argentina otra vez con Belu de puta

    Esto no sabía si contarlo o guardármelo entre mis secretos, pero tenía la necesidad de contárselo a alguien y que me digan algo, lo que piensan, porque ni siquiera se lo voy a contar a Pau, mi “amaga plus”.

    A lo mejor es un poco largo, espero que no se aburran.

    El jueves, me paso a buscar mi novio, después de cenar, (el viernes fue feriado) fuimos derecho a su casa, tomamos algo, hablamos, y obvio empezamos a coger, primero en el sillón, después en su cama y cogimos mucho, casi como si se acabara el mundo, porque hacía tiempo que no teníamos todo el tiempo para hacerlo tranquilos (porque él muchas veces viene a casa a la tarde que estoy sola), pero no es lo mismo.

    Nos quedamos dormidos, desnuditos los dos, no se qué hora era, pero era tarde, él se despertó temprano y me empieza a despertar chupándome la conchita, yo medio dormida, ya gozaba y empezaba a gemir ya media despierta, y me la sigue chupando comiendo metiéndome los dedos, yo acariciándome mis telas hasta que me hizo acabar.

    Yo tan caliente, me subo arriba de él y me pongo a cabalgar, acabo de nuevo y me termina haciendo la cola (en esto no me quiero detener mucho, si no se va hacer muy largo, pero es como coge cualquier pareja), pero la verdad entre la noche anterior y ayer a la mañana, ni se cuantas veces había acabado.

    Me da una camisa de él, y así en bolas con solo la camisa desayunamos, nos quedamos hablando y tipo 14 hs, me lleva a casa. Obvio llegué y lo primero que hice fue acostarme.

    Ya le había dicho que seguramente a la noche (la del viernes) me juntaba con un par de chicas de la facultad a estudiar, porque estábamos atrasadas, en realidad era mentira, pero tenía ganas de hacer algo distinto, ya había estado bastante con él, ¿no?, y dos días seguidos es como que para mi ¡es mucho!, aparte el sábado seguro salíamos ¡otra vez!

    En realidad, después de tanta pija, mi idea tratar de terminar de convencerla a Valentina (que la tengo ahí, casi decidida) de hacer un trió con Pau, y si no veía ¡que hacía!, llamaba a algún “amiguito/a” jeje

    Pero como siempre mi vida me da sorpresas, como digo siempre, las cosas no las busco se dan, me calientan ¡y las hago!

    Alguna vez conté, ya varias sobre mi amiga Belu, que más allá, de ser medio lesbiana como yo (es con la que nos fuimos como dos lesbianitas a la costa un fin de semana y nos matamos cogiendo, entre nosotras y con unos chicos que conocimos ahí, hasta que nos echaron del hotel), ya lo conté.

    También les conté que Belu vive sola, sus viejos son del interior, la bancan, pero ella gasta mucha $$$, y a veces, por períodos, se prostituye (generalmente si es con más de uno lo hace con una amiga de ella que las dos están en la misma situación) , si lo hace por $$$, pero siempre con la misma gente que conoce, o ya tiene de “clientes” y a mí una vez me hizo coger por $$$, sin decírmelo, me entere cuando se fueron los chicos y le dejaron los $$$, bueno esa vez me re enoje y estuvimos un tiempo sin hablarnos, pero después empezamos a hablar de nuevo, hasta que cogimos juntitas como antes y todo bien.

    La cosa es que ayer tipo 19 Hs, me empieza a mandar whatsapp, les copio lo más importante:

    Belu: hola Caro, tanto tiempo.

    Yo: todo bien putita, que hacías

    (Nada, nos cruzamos muchos mensajes, contando nuestras cosas hasta que me dice.)

    Belu: nena, me tenés que hacer gamba hoy

    Yo: en que, no te entiendo

    Belu: te cuento, ando mal de guita, y arregle a la noche con unos maduritos, si, tienen entre 50 y 55 años, son 4 , iba a ir con mi amiga pero la forra me cago.

    Belu: yo ya estuve algunas veces, dos o tres, son tipos de re nivel, super educados y tienen toda la $$$, siempre nos juntamos en el depto de uno de ellos que es puerto madero.

    Belu: dos están separados y dos casados

    Yo: no nena, estás en pedo, te dije que eso no lo hago más, lo hice el año pasado pero ya fue, ¡ni en pedo!

    Belu: no seas guacha, te dije estuve con ellos, y no se si se toman un puré de viagra, pero me re cogen, la pija no se les baja ¡nunca!, aparte es un rato, no más de dos horas y nos pagan en US$ y una bocha.

    Yo: pero forra, sabés que no me hace falta la $$$

    Belu: si, eso lo se, pero, se que te gusta hacer de puta, de puta Vip, que te vas a dejar coger por 4 tipos que ¡ni conoces!

    Yo: no nena, ya te dije

    Belu: imagínate con solo ir dispuesta a que te van a coger, vestida bien puta, dejándote entregar a que te hagan de todo, y matarte por hacerlos gozar, haciendo lo que esperan y más, sintiéndote bien puta como te gusta, porque te conozco y se que eso te gusta.

    Que HIJA DE PUTA, me dio donde más, ¡me conoce!, y es ahí donde la adrenalina ¡me mata!, si, el corazón me empieza a palpitar a mil y empiezo a dudar, ¿hacer de puta de nuevo? Ya me había prometido ¡no hacerlo más!, pero no puedo dejar de reconocer que esa adrenalina a lo desconocido, a no saber que iba a pasar, me calentaba ¡mucho! Aparte, belu será como es, pero si me decía que eran tipos de nivel que iba a estar todo bien le creo, sabía que no había ¡ningún peligro! Y eso me calentaba más.

    Yo: sos forra nena, me das donde más me gusta… pero no se

    Belu: dale nena, Nos pagan una fortuna de US$, yo los necesito y lo repartimos entre las dos, ¡aunque no te haga falta!

    Ya me empezaba a convencer.

    Yo: y como sería la cosa, pero no te estoy diciendo que si.

    Belu: nada, nos vestimos bien putitas, llegamos, y después no te preocupes, porque yo los conozco, solo ¡seguime a mi!, ah, se ponen re locos si entre nosotras hacemos algo, y si lo hacemos seguro nos dan mas US$, mi amiga, con la que fui un par de veces, no es muy lesbi, mas que algun beso y tocarnos, pero con vos nos podemos matar delante de ellos.

    Belu: se que te gusta q nos miren mientras nos matamos a ¿o no?

    Yo: Forra, ¡me conocés! Y me estás haciendo calentar, vos decís ponernos en bolas delante de ellos ¿y empezar a matarnos?

    Belu: si nena, si, con eso nos van a pagar más, y te repito necesito $$$, estoy en bolas.

    Yo: no se… Dame un rato.

    Belu: OK en un rato hablamos.

    La cosa es que me encerré en mi cuarto, me empecé a tocar, me empezaba a calentar la idea, de portarme como una prostituta, pero prostituta bien vip, y eso ¡me quemaba la cabeza!, la intriga de cómo sería todo, y como digo siempre, prefiero arrepentirme antes de quedarme con las ganas.

    Le mando un mensaje a Belu:

    Yo: Ok, nena, pero es la última vez.

    Belu: dale buenísimo, vas a ver que no t vas a arrepentir y te vas a ganar un monton de US$ (la única $$ que me gane fue haciendo de puta, ¡de terror!)

    Yo: bue como hacemos.

    Belu: venite a casa a las 23 hs, nos quedamos un rato en casa y vamos.

    Yo: OK.

    Bueno, ya está le dije que si, y no podía volverme atrás, la cosa es que estaba cenando con mis viejos, los tres solos, y pensaba “estos ni se imaginan que hoy trabajo de puta”, eso me daba cierta cosa, porque mi viejo me da todo para que no me falte nada, pero ¡yo soy así!, no se como explicarlo, pero estas cosas, me matan, no me dejan pensar digamos sanamente, me gusta y me calienta ¡la adrenalina que me da!

    Me pongo una pollerita corta, no en bolas, pero corta zapatos de taco alto y una blusa, mis viejos por suerte habían salido así que no me vieron como estaba vestida cuando me fui.

    Llego a lo de Belu subo, la trola estaba ¡casi en bolas!, con un vestido re, pero re corto, apenas le tapaba la cola, ¿me explico?, me mira y me dice: “forra, no vamos a una iglesia, te dije que te vistieras bien trola, esa pollerita que tenes es muy amplia y larga, veni, ¡ponete esta! Y me da una pollerita que también apenas me tapaba la cola y ¡re ajustada!, le dije: “ni en pedo salgo así ¡a la calle!”, y me convenció porque el auto lo deje en la puerta, aparte tenía razón, como estaba vestida ella, yo me tenía que vestir igual, PERO PARECIAMOS ¡DOS PUTAS EN SERIO! CON ESAS POLLERITAS QUE ERAN CASI CINTURONES, Y TODAS LAS PIERNAS ¡AL AIRE!

    Yo re nerviosa, Belu, me tranquilizaba, acariciándome las piernas y de paso me iba calentando en el camino, hasta que llegamos a la casa de los “viejitos”, mi adrenalina, corazón a mil, me preguntaba ¿Qué carajo hago acá de nuevo?, pero ya estaba, ¡y lo tenía que hacer bien!

    Entramos al departamento, Belu tenía razón, eran de re nivel, bien conservados, y un deparatamento súper grande, al menos el living ¡enorme!, Belu saluda al que nos abre la puerta, y de una le pregunta: ”¿todo bien?” y le acaricia la pija, como me dijo que la siga a cada uno que nos saludaba, lo saludaba ¡tocándole la pija! Y yo les preguntaba lo mismo, así ¡de una!

    Los viejos decían: “es re linda tu amiga” y Belu les dice: “¿les parece?”, se da vuelta, me da un beso, dos besos, tres besos (yo parecía una dominada que hacía solo lo que ella me hacía hacer).

    Nos empezamos a besar, pero en serio, con esos besos de lengua suave que nos damos nosotras, mientras los viejos nos miraban y eso me calentaba, Belu (gran HIJA DE PUTA), me mete la mano debajo de lo pollerita, que con lo ajustada que era ¡ya me la había subido! y me toca la conchita, yo le hago lo mismo, y las dos ya estábamos calientes.

    Mientras nos seguíamos besando a belu y a mi se nos ponen atrás dos viejos y nos sacan las blusas ¡y los corpiños!, ya nos estaban poniendo en bolas y Belu me empieza a chupar las tetas, mientras los viejos nos empiezan a tocar ¡las colas!, a mi primero me sacaron la pollera y la bombacha y después ¡a belu!, ahí si entre las dos nos matamos, no parábamos de besarnos y tocarnos, Belu me empieza a meter los dedos en la concha, un viejo se acera me empieza a comer las tetas, otro me chupaba bien la cola, los cachetes, me los abre bien y yo las piernas para que me pueda chupar bien ¡el culito! (yo estaba totalmente entregada) aparte re excitada, hasta que acabo por primera vez, pero fue suave, ¡no muy fuerte!

    Ya las dos en bolas y los cuatro viejos también, ( y con las pijas paradas jeje) Belu me agarra de la mano y me lleva a unos de los sofá del living (ah un living enorme lleno de sofás y de esos muy anchos, ¿me explico?), nos ponemos en cuatro, Belu les dice con forro, y por atrás, pero por la conchita nos empiezan a coger, mientras con Belu nos besábamos y sentíamos las manos de los que no nos cogían como nos tocaban las tetas, después al que me tocaba las tetas, mientras me cogían lo empiezo a besar.

    La verdad, es que tengo que reconocer que buena pija tenía el viejo que me cogía, como me bombeaba, así siguió, mientras el otro me besaba y me tocaba las tetas hasta que me hicieron acabar, acabe en serio estaba re excitada, y escucho que Belu que también acababa.

    Después otro viejo se sienta en el sofá y me dice: “veni pendeja” voy me subo arriba de él y me empiezo a clavar su pija en mi concha, mis pie sobre el sofá, así de cuclillas para poder saltar mejor, y viene otro y trata de meterme la pija en la boca, como puedo mientras salto se la empiezo ¡a chupar!, el viejo, que me cogía me hace acabar y acaba ¡el también!

    Yo sigo chupándole la pija al otro viejo, que estaba re loco, hasta que me acaba en la boca, no con mucha leche, pero la poca que tenía me la tira toda en la boca y yo le limpio bien la pija con la boquita (como una buena putita).

    La miro a Belu y ya también estaba haciendo acabar al que se la estaba cogiendo, hasta que el viejo acabo y Belu también.

    No eran pendejos de 18 años, porque lo que no se les volvió a parar enseguida, para eso, nos juntamos con Belu en el sofá, y ella me la empieza a chupar, a meter los dedos, los viejos tocándome a mi y Belu metiéndole los dedos, hasta que acabamos las dos juntas y como perras, a los gritos, al menos yo, porque acabe en serio estaba re caliente, la tenía a Belu en mi concha y a un par de viejos comiéndome y acariciándome ¡por todos lados!

    Belu me empieza a besar la nuca hasta que llega a mi oído y me dice: “si se las chupamos, acaban una vez mas y nos vamos”, nos sentamos en el sofá y nos fuimos repartiendo entre las dos las cuatro pijas, algunas estaban bastantes caídas (jaja repito no eran pendejos), pero trabajamos hasta que estaban las cuatro paraditas, y se las chupamos, los pajeamos hasta que de a uno, nos fueron acabando, y con Belu nos empezamos a besar y a tocar con las bocas ¡llene de leche!, así estuvimos un ratito, y los viejos desesperados jeje

    Terminado eso, Belu como buena puta, les dice: “bueno esto fue todo”. Uno de los viejos le dice: “la próxima queremos que vengas con Caro, porque nos pone loco como se tocaron”, y Belu le dice: “si, pero eso tiene ¡otros precios!”, y los viejitos, no dijeron nada, es más nos dieron ¡más de lo que le habían dicho a Belu! Nos vestimos y nos fuimos, no habremos estado más de dos horas, dos horas y media.

    Belu, me dijo de ir a su casa y pasar la noche juntas (o sea seguir cogiendo entre nosotras), pero le dije que no, la verdad quería estar en mi casa, en mi cama.

    Que se yo como me quede, no fue lo que más me gusto, pero no voy a negar que me calenté y me hicieron acabar varias veces. Fui una puta de nuevo.

    Hoy sábado, salgo con mi novio, jeje, no se como me voy a sentir jaja

  • Me siento culpable pero no me arrepiento

    Me siento culpable pero no me arrepiento

    Necesito contar esto, es que no soporto más este conflicto interno ya no puedo con mi consciencia, tengo sentimientos encontrados, llevo días sin poder dormir… Ni si quiera sé por dónde empezar o realmente en que parte inició todo, pero, intentaré narrar lo mejor posible…

    Hace muchos años, cuando yo era una niña, vivía en una pequeña comunidad que tenía dos cualidades: era muy conflictiva y era muy unida. Esa comunidad se dividía por colonias y el conflicto existía entre estas, pero, entre los miembros de una misma colonia eran muy unidos tanto que se cuidaban y protegían unos a otros. Yo crecí allí, viví más de quince años.

    Todos estábamos acoplados con ese comportamiento del lugar, incluso desde niños, admito haber participado en algunas riñas contra niños de otras colonias, pero en ese entonces lo vi más como pleito infantil que como un problema serio. En fin…

    En esa época de mi vida, tuve un gran amigo “Barri” de la misma edad que yo, prácticamente crecimos juntos. Él es mayor por unos días, convivimos mucho desde pequeños y siempre supe que él me tenía un cariño especial, ya que él era el típico bully callejero, no le hacía bullying a nadie que era mayor que él, no por miedo sino porque les respetaba, pero si molestaba a todos los de su edad o inferior. No diferenciaba entre hombres y mujeres. Yo era la única excepción, a mí nunca me molestó, lo más que llegaba hacer cuando se enojaba conmigo era aplicarme “la ley del hielo” pero jamás me hizo nada, y una vez pasado el coraje, volvía a hablarme como si nada. Yo la verdad lo quería mucho pues fue mi primer gran amigo.

    Con el paso de los años se volvía peor el lugar y mi familia decidió salirse de allí, nos movimos a otra ciudad. En la otra ciudad, me adapté relativamente rápido, me gustó mucho radicar allí. Pasando unos años, comencé una relación sentimental con un chico agradable, yo no estaba enamorada de verdad, pero, él me quería mucho y yo me sentía muy a gusto con él. Pasó el tiempo y no volví a mi tierra natal.

    Pasaron casi diez años para que yo volviera a pisar aquella comunidad que me vio crecer. Tenía que estar un tiempo en esa ciudad, por consiguiente, regresé a mi antigua casa para no tener que pagar alquiler pues estaría un buen rato en esa ciudad.

    Al llegar al lugar la nostalgia me invadió completamente, recorrí mis pasos en retrospectiva, fueron demasiadas vivencias las que tuve en ese lugar. Al entrar a la colonia pude notar muchos ojos puestos en mí, unos me veían de forma extraña, otros con familiaridad y otros asombrados de mi regreso. Todo iba bien hasta que llegué a la calle donde yo vivía, no está muy lejos de la avenida principal, estaba distraída observando todo el panorama, pero me vi obligada a salir de mi trance en cuestión de segundos, ya que fui interceptada por tres chicos, bloqueándome el paso.

    Uno de los chicos–“¿Para dónde vas?” – Yo la verdad no tengo un carácter nada dócil.

    –“¡Qué te importa!” – Seguí caminando, pero, me tomó del brazo y me giró repitiendo la pregunta, esta vez gritando. Iba a contestar, pero antes de hacerlo, escuché una voz detrás de mí.

    –¡Ese, déjala! – Giré y enseguida reconocí a mi amigo, estaba bastante cambiado, los años no le sentaron bien incluso su voz se escuchaba muy diferente, aun así, a mí me dio mucho gusto verlo.

    El tipo, en seguida me soltó y saludé a mi amigo efusivamente, tenía mucho tiempo que no lo veía. El me devolvió el abrazo, observó mi brazo y se percató que tenía los dedos del chico marcados en mi piel, me movió a un costado suyo y le soltó un puñetazo en la cara –: “Esta morra no se toca, ¿estamos? En primera, esta morra es de la colonia y en segunda, yo le doy permiso que entre y salga sin pedo, ¿queda claro?”. El chico no dijo nada solo asintió con la cabeza.

    Mi amigo le gritó a alguien–“¡Carnal Veeen!” En pocos segundos, llegó un chavo que era unos años mayor que nosotros, pero si lo recordaba, ese chavo nunca me cayó bien, además en cuanto me vio me echó una mirada demasiado incómoda y sonreía morbosamente, de hecho, siempre fue así. Cuando yo lo conocí le decían “Nino”.

    N–“¿Qué pedo barri? ¿Por qué te descontaste a mi chavo?

    B–“Pues no mames wey, me maltratan a esta morra y pos me emputé. Ese, dile a tus vatos que no me le hagan nada”

    N–“¿Y eso como por qué carnal?”

    B–“Wey, esta morra vivía aquí, solo que muchos ya no la conocieron por eso te pido ese paro cabrón”

    N–“pues si se me hace conocida, pero va, te la respetaremos por ti carnal.”

    Mi amigo, se encargó de presentarme con su gente principalmente para que me ubicaran y la gente del otro chico me identificaba, pero no me hablaban. Mi cuate me explicó que medio se dividieron los bandos en la colonia y que se volvió neutral el asunto, que no se metían con la gente de la colonia, pero cada bando hacia su rollo por separado y en situación de conflicto solo se unían si ambos querían, el Nino y mi amigo eran los dos líderes.

    *****************

    B–“No chingues morra, la neta te extrañé un verguero. Ni siquiera una llamada, cabrona. Cambiaste un chingo.”

    –“Pues sí, jeje, yo también te extrañé bastante, no jodas, la voz te cambió.”.

    –“Pos si, se me chingó de tanto alcohol y tabaco jajajaja- Por cierto, ahí le estuve dando rondines a tu casa, morra. La neta entro de vez en cuando para ver que no haya ningún pedo y no se te metan, porque no mames, si no fuera por eso, estaría hecha mierda.”

    –“No te preocupes solo espero no me hayas volado nada, canijo”

    –“!Arajo morra! Como crees, neta que no”

    Estábamos platicando y caminando rumbo a mi casa, que estaba al fondo de la calle, era una cerrada. Vi mi casa y me sorprendí que no hubiera ningún vidrio roto, pero al entrar y ver el interior si se notaba la falta de movimiento en diez años, olía a viejo, guardado, a húmedo, lleno de polvo, las paredes estaban todas graffiteadas.

    –“¿Y esto?”

    –“¡Ohh pos el arte urbano morra! Mira este de aquí te lo dediqué” – Había una leyenda en la pared que decía “TE EXTRAÑO CULERA”.

    –“Jajaja menso, gracias por los elogios”

    –“Ohh pos pa’ que te vas morra.”

    –“Pos te vas a poner a pintar tu arte urbano mijito”

    Y dicho y hecho, lo puse a ayudarme a acondicionar la casa, limpiamos, barrimos, pintamos, fue bastante la labor, pero sí quedó decente la casa. Cenamos juntos y después se fue.

    Fueron pasando los días, estaba haciendo los deberes por los que fui a la ciudad, entraba y salía sin problema. En ocasiones veía a mi amigo y platicábamos un rato, prácticamente era al único que seguía queriendo de verdad pues las demás personas eran más como viejos conocidos.

    Hasta aquí iba todo muy bien.

    *****************

    Finalmente llegó el momento en donde todo se fue al carajo, parece que todo se acomodó perfectamente para que pasara lo que tenía que pasar.

    Para empezar, mi amigo se fue unos días, me avisó que se ausentaría una semana. Después, el novio que tenía en la otra ciudad, decidió caerme de sorpresa sin avisarme, el conocía la dirección donde yo viví tantos años y se le hizo fácil visitarme. Y el tiro de gracia fue que llegó al lugar equivocado… Se bajó en una calle de la otra colonia al otro extremo de donde yo estaba.

    Entra una llamada de mi novio:

    –“Mi amor ven por mí.”

    –“¿Dónde estás?”

    –“Es que vine a visitarte de sorpresa”. – Cuando mencionó el nombre de la calle, me alarmé bastante pero no quise asustarlo.

    –“¡Uy! Estás del otro lado. Hazme un favor, regrésate dos calles por donde llegaste, cruza la avenida y por favor, guarda tu celular.”

    Yo caminé lo más rápido que pude, pero, son calles algo largas, cuando me faltaba una calle para llegar a la avenida donde debía encontrarme con mi novio, veo que él viene corriendo en dirección hacia donde yo estaba, me dijo exasperado que lo estaban persiguiendo, yo lo jalé y lo llevé al fondo de esa calle que faltaba, lo llevé por los caminitos que hay allí, pues todas las calles de la colonia están conectadas en la parte del fondo, algunas son callejuelas otros callejones medio ocultos pero, yo conocía todo eso. Lo hice con la intención de que le perdieran la pista o que no tuviera problemas con la gente de la misma colonia.

    Al salir a la calle donde está mi casa, nos encontramos con Nino:

    N–“¿Qué haces morra? ¿Quién es ese?”

    –“Ehhhm, vino a verme.”

    N–“Claro como mi carnal no está, aprovechas, por mí no hay pedo pero que no salga mucho porque no me hago responsable.”

    –“Tranquilo, barri sabe”

    N–“La neta me vale verga”

    Sin decir más, nos metimos a la casa y Nino emulaba su sonrisa morbosa de siempre.

    Ya estando en la casa me explicó que siguió mis instrucciones pero que, a media calle, lo interceptaron unos tipos quisieron robarle y golpearlo, él se defendió y salió corriendo. Yo me tranquilicé porque ya estábamos dentro, pero a él lo sentí muy alterado, casi no quiso hablar ese día. Lo sentí normal por la adrenalina que tuvo. No le tomé mucha importancia.

    Al día siguiente él seguía igual de serio y alterado, la verdad no soy mucho de indagar, así que no le pregunté nada. Ya entrada la noche, él se metió a bañar y yo estaba en la sala, viendo tv con las luces apagadas, en eso escuché la puerta de la entrada abrirse creí que era mi imaginación, pero, abrieron la puerta de la casa y entraron unos tipos, al único que reconocí fue a Nino. Yo me levanté perpleja.

    –“¿Qué haces aquí?”

    N–“¿Dónde está?”

    –“¿Dónde está quién?”

    N–“No te hagas pendeja, el wey que metiste, ¿Dónde está?”

    Uno de los tipos –“¡¡¿DONDE LO ESCONDISTE?!!”

    –“No entiendo, ¿Qué pasa?”

    Otro tipo –“Me los voy a chingar a los dos” – al decir eso cortó cartucho y me apuntó con una pistola.

    N–“Ese cálmate es la morra de barri”

    El tipo–“ME VALE VERGA, QUIERO A ESE PENDEJO”

    N–“Tranquilo carnal, deja hablo con ella. Quizás no está enterada” – Nino se acercó lentamente, con “ánimos de mediador”, yo por inercia, retrocedí a cada paso que daba, siendo sincera, nunca me ha dado confianza. – “Shh tranquila, morra, no tengas miedo.”

    Podía ver que debajo de su amabilidad realmente estaba disfrutando la situación. Se acercó una vez, más, tomó un mechón de mi cabello y lo olfateo.

    N–“Mira morra, el pedo está así: tu vato, ese que metiste anoche, se puso de valiente a defenderse y se madrugó a uno de estos compas que son parte de la otra colonia… Si tu viviste en este lugar, sabes perfectamente lo que le pasa a quién se atreva a madrugarse a un miembro de una colonia.”

    Yo me quedé petrificada por lo que acababa de escuchar y porque efectivamente sabía en el problema que estábamos metidos.

    N–“Pero los camaradas serán chidos contigo y no se los van a quebrar, eso porque yo les pedí paro. Aun así, están sedientos de sangre, te dan la opción de elegir: tú o él.” – Diciendo eso, empezó acariciar mis senos, sin ningún pudor. Yo me quedé muda y bastante incrédula.

    N–“y decide rápido, antes que ellos decidan por ti. Que estoy seguro que elegirán ellos.” Manoseaba con más fuerza mis pechos.

    Los tipos se rieron al unísono. Nino fue desabotonando mi blusa lentamente, por cada botón que desabrochó, me besó la mejilla, el cuello, el inicio de los senos, cuando llegó al cuarto botón, descubrió mis pechos dejando ver el sostén y comenzó a besarlos. No pude más e instintivamente dije –“Está en el baño”. Lo dije bajando la mirada y cerrando momentáneamente los ojos.

    Nino inmediatamente se detuvo y los tipos sin decir más, siguieron su camino. En ese momento me invadió una tristeza muy grande.

    N–“Ay qué lástima. Por un momento pensé, que te sacrificarías… Estás muy rica morra.”

    –“¿Por qué lo hiciste?”

    N–“En primera yo te dije que no me hacía responsable por ese wey. En segunda, tu para mí no eres nadie, ya no vives aquí, por lo tanto, para mi tu perdiste tu protección. Además, estás muy rica.”. – Acerca su boca a mí y roza con sus labios mi cuello después exhaló profundamente.

    N–“Al chile, si no fuera por mi carnal, no te me escapabas mamacita”.

    – En ese momento se escuchó–“¿QUEE HACEEN?” – Después se escucharon muchos golpes y a Alejandro quejándose del dolor.

    N–“Oi no más la putiza que le están metiendo. Quizás contigo habrían sido menos violentos “– dicho eso esbozó su característica sonrisa.

    –“En serio que poca madre tienes”

    N–“La neta siempre te tuve ganas morra y nunca me caíste bien. Me emperraba cada vez que barri era especial contigo. ¿Por qué vergas a ti nunca te hizo nada? A mi hermano que es de su misma edad, si se lo chingaba a cada rato. Se lo madreaba bien culero, pero pues ni modo aquí siempre ha sido así este pedo. Recuerdo que siempre te protegía cuando armamos pleito, él siempre estaba cerca de ti para que no te pasara nada y lo que más me emputa, es que tardó muchos años en meterse bien al pedo de la colonia y los desmadres porque sabía que te ibas a alejar de él. La neta se pasa de marica.”

    –“¿Entonces yo tengo la culpa de eso?”

    N–“La neta no sé, pero siempre me encabronó eso, luego no mames, ¿Sabes por qué no hay vidrios rotos en tu casa? Porque el wey los cambiaba cuando se rompían decía que si veían los vidrios madreados se meterían a tu casa, deberías agradecerle un chingo, porque por él estás viva. Ya que por mí, te hubieran cogido y matado a la verga, para mi mejor.”

    Me quedé callada porque atrajo mi atención lo que escuché al fondo–“¡NO POR FAVOR!” – Después se escuchó un grito desgarrador que me partió el alma, Nino seguía hablando, pero la verdad no le puse atención, me enfoqué en los gritos de Alex, sus lamentos realmente me dolieron en el alma, no podía ver, pero sabía perfectamente lo que estaba pasando. Sentí mucha culpa e impotencia.

    Los gritos siguieron durante un buen rato, después cesaron, pasó otro rato, Nino seguía hablando, pero solo recuerdo ver moverse su boca, y finalmente, los tipos entraron a la sala nuevamente:

    Uno de los tipos se dirigió a mí y tomando mi mano me dijo –“Cuenta saldada, señorita.” – Yo solo bajé la mirada.

    N–“Me retiro muñeca.” – Me da un beso prolongado en el cuello. Y se retiraron todos de mi casa.

    Cerré la puerta, aunque lo sentí carente de sentido hacerlo. Me acomodé la ropa. Esperé unos minutos y fui hasta el baño. Alejandro estaba hecho ovillo en el suelo, lo revisé y por fortuna no tenía ningún hueso roto o alguna hemorragia grave. Eran más moretones, abrí la regadera y con una toalla, limpié lo más que pude las heridas. Lo ayudé a incorporarse, me preguntó que, si yo estaba bien, respondí que solo físicamente. Fuimos a la habitación, nos acostamos en la cama, lo abracé, se recostó en mí y se quedó dormido. Yo me quedé allí, con la mente en el vacío, sin saber que decir, que pensar, que hacer, solo sentía una culpa muy grande por lo ocurrido pero no sentí arrepentimiento por decidir salvarme.

  • La primera despedida

    La primera despedida

    (Continúa a “La solución para Tono”)

    *****

    Después del banquete que mi padre ofreció a todos los familiares y amigos para dar las gracias y despedirse, vino el tedio de la tarde. Era domingo.

    En esa tarde del domingo, como se notaba que estábamos cansados, a nadie se le ocurría qué es lo que íbamos a hacer. A las cuatro y algo de la tarde salíamos del restaurante, a las cinco ya estábamos cansados de estar en casa recordando las emociones y comenzamos a ponernos nerviosos. A Fernando, sin más preámbulo, se le ocurrió decir:

    —”Me voy al río a tumbarme bajo un árbol o en la hierba y que se me pasen todas las emociones; como no queréis venir, me voy solo, gracias, abur”.

    Yo me había quitado la camisa al entrar en casa, pero todos se pusieron en pie, dejaron sus camisas encima de la mía y seguimos a Fernando. Como Luis había traído su moto antes de ir al restaurante, Gaspar se subió con él. Tono, Néstor y yo nos fuimos con Fernando. Llegamos al río. No había nadie; todo el mundo debía de estar haciendo su siesta. Salimos del coche y nos dirigimos a nuestro lugar. Luis y Gaspar nos llevaban la delantera y ya cerca de donde estaban les vi que se besaban abrazados, aún vestidos. Mis acompañantes lo vieron también y se frenaron. Fernando les dijo que no paremos, que eso lo hacen ellos siempre. Cuando llegué no les dije nada para no molestar y parece que no se enteraron y si se enteraron lo disimularon muy bien. Se estaban comiendo sus labios con total apasionamiento. Me quité el short, como ya iba descalzo, me eché al agua de cabeza desde la orilla. Nadé hasta la otra parte y salí para sentarme sobre las aguas de la orilla en calma. Desde allí contemplaba el beso de Luis y Gaspar y a Fernando hablando con Néstor y Tono. Fernando se metió por su pie en el agua hasta que le llegó a medio pecho y comenzó a nadar hacia donde yo me encontraba. Llegó y le faltaba el aire para respirar. Le ayudé a sentarse.

    —”Creo que he bebido demasiado, porque nunca me cuesta tanto como hoy”, dijo Fernando.

    —”Pero, ¿estás bien?”, pregunté.

    —”Sí, estoy bien, solo un poco cansado; Vamos ahí donde ese sauce grande para tumbarnos”.

    Nos levantamos y nos metimos bajo la sombra del sauce llorón o salix babylonica, que es un árbol caducifolio que alcanza hasta 8 y 12 metros de altura, pero el que teníamos aquí tendría hasta unos 25 o 26 metros. Se estaba bien, aunque no corría para nada el viento y el calor caía aplomado, a la sombra, desnudos, se estaba bien. La pena es que a esas horas algunas moscas se ponen pesadas y otras muerden. Pero, como no abundaban, estaba todo bien.

    —”¿No vienen ellos?, pregunté.

    —”He de decirte una cosa importante y espero que no te molestes”, respondió Fernando.

    —”Adelante, desembucha; grave ha de ser para que yo me moleste”, dije presuroso.

    —”Sí, sí vendrán; pero has de saber que Luis y Gaspar cuando se ponen así es que van a follar, ¿entiendes?”, dijo Fernando.

    —”Eso ya lo imagino; yo pregunto por Néstor y Tono”, repliqué.

    —”Ahí está; me han dicho si te molestará que ellos se quedaran un rato allá solos para hablar de sus cosas”, dijo Fernando.

    —”¿De sus cosas?, ¿qué cosas?”, pregunté.

    —”Bueno, verás, tú tienes parte de culpa…”

    —”¿Yo?, ¿qué he hecho de mal ahora?”, interrumpí.

    —”Si me dejas, te explico. ¿Dispuesto?, ¿dispuesto a escuchar de un tirón?”, insistió Fernando.

    —”Vale; me callo y habla…”

    Fernando tragó saliva y comenzó:

    —”Tú has conseguido que Tono y Néstor se fijen el uno en el otro…; parece ser que se están enamorando…; quieren hablar de esto y contártelo después…; pero piensan que te va a sentar mal y me han dicho que te prepare; yo quisiera que cuando vengan les escuches y les digas lo que quieras, si te parece bien o mal o lo que quieras, pero ellos han de hablarlo; no sé si me has entendido…”, se explicó Fernando.

    Me puse a pensar, si digo que eso es lo que yo quería, seguro que van a pensar que todo estaba preparado; si les digo que no, puede ser el inicio de una ruptura de ellos conmigo y de ellos entre sí. Si no les contesto y me muestro indiferente es probable que les siente mal y aparezca como un hipócrita. Pensé detenidamente estas razones y mil más que se me ocurrieron. Y reaccioné:

    —”¿Estarías dispuesto a nadar hasta allí y decirles que no venga aquí ninguno de los dos hasta que hayan concluido su conversación con un buen polvo? Que no sean animales, que se follen a gusto, pero que vengan luego…”.

    Estaba yo diciendo estas cosas y ya Fernando se había metido al agua y nadaba en línea recta rapidísimo. Le vi salir del agua sin arquear el cuerpo, como si no se hubiera fatigado; se metió entre los árboles y tardó en aparecer algo más de media hora, incluso me dormí a la sombra del árbol. De pronto me despierta Fernando y estaban los cuatro delante de mi, viendo lo bien que dormía. Me levanté, me fui al agua como si estuviera enfadado, me bañé y salí. Entonces dije:

    —”Ya estoy despierto; escucho”, sonreí.

    —”Cuéntale, Tono”, dijo Fernando.

    —”Mejor que le cuente Néstor que lo entiende mejor…”, desvió Tono.

    —”Vale; sentaos todos”, dijo Néstor.

    Se sentaron todos en un círculo junto a mí y escuchamos atentamente a Néstor. Yo solo asentía con la cabeza y en silencio a cada frase que decía:

    —”Jess, cuando te conocí, me caíste muy bien. Llegué a pensar que nos podíamos enamorar. Pasé buenos ratos contigo. Hemos tenido incluso algunos polvos. Me insinué hacia ti y pensé con esperanza que me responderías. Luego conocí a Tono. Me pareció que no me dabas otra respuesta que ponerme a Tono por delante. Pensé que si sería una cosa preparada ya y tenía cierta repugnancia. Conversando con Tono, resulta que a él le pasaba otro tanto que a mí. Tu insistencia en que Tono viniera a estar aquí contigo hasta mañana lunes me desorientó, porque pensé que te inclinabas por Tono. Luego los dos nos hemos dado cuenta que somos los tres amigos, como lo somos los seis que aquí estamos, y que tú, Jess, te distanciabas y nos dejabas hacer a nosotros. Hemos tenido momentos de desorientación. Los dos estábamos enamorados de ti. Pero ha ocurrido una cosa extraña, estamos enamorados Tono y yo, esa es la verdad. No sabía cómo decírtelo, y lo hemos conversado con Fernando. Él nos indicó que lo habláramos contigo. Por eso nos hemos quedado un rato allí y hemos comprobado que nos queremos, que lo nuestro podría ser posible, y como dijiste a Fernando, hemos tenido un polvo los dos en privado. Estamos seguros de una cosa: nos queremos y quisiéramos hacer posible nuestra vida futura juntos”.

    Se calló Néstor, se callaron los pájaros, el agua que fluye en el río dejó de dar su característico sonido de agua corriente en calma, se paralizaron las ramas del sauce llorón, se entrecortó la respiración de cuantos allí estábamos escuchando a Nestor. Nos transportó Néstor con su sinceridad y candidez a una dimensión extraña que nos invadía donde sentíamos que era posible el amor. Me vi en la dolorosa y sentida obligación de interrumpir ese universal silencio para dar aprobación al amor que había nacido, iniciándose en el seno, la confianza y la calidad de personas que éramos aquellos seis amigos o hermanos. Con mucha calma, inicié mis palabras:

    —”Qué bien lo has dicho…; pensé que esto podría ocurrir…; no imaginé que nosotros, amigos y hermanos, fuéramos capaces de hacer posible este encuentro de amor entre estos dos amigos nuestros…; al principio, cuando te conocí, te metiste entre mis cejas y no era capaz de hacerte desaparecer de mi cabeza… Pensaba mucho en alguien que se me ha metido en mi corazón y tampoco sé qué voy a hacer con esto mío. Cuando llegó Tono, me impresionó su modo de ser, pero no para apartarte de mi cabeza, sino que se metió junto a ti en mi cabeza. Los dos estabais junto a otra persona y me he debatido para dirimir mi cuestión y tomar decisiones que pueden ser importantes en mi vida. Insistí en que ambos teníais que estar con nosotros, no solo porque vuestra presencia me ayudaba a definir, sino porque los dos, con lo que era vuestro “problema” quería que antes de irme, al menos, desapareciera el “problema”, que no estuvierais acomplejados por ser gays, que no os sintierais raros, no sois bichos raros.

    —”Me has dejado con la miel en la boca. Si no entendí mal, ¿tienes un amor allá por la ciudad?”, preguntó Gaspar.

    —”No, no tengo ningún amor allá en la ciudad, lo tengo en mi cabeza y en mi corazón”, respondí.

    —”Luego, ¡lo tienes! Hala, explica quién y cómo es”, insistió Gaspar.

    Les conté lo de mi padre y mi madre y que mi padre se ve con otra mujer que tiene un hijo y que mi padre me va a presentar y les conté con todo detalle la trama de lo que acabaría en divorcio:

    —”¡Se llama Miguel!”, concluí.

    —”¿Qué más dices de Miguel?, tomó la palabra Fernando.

    —”No lo sé. Nunca lo he visto. Es camarero. Voy a proponerle que estudie una carrera y a hacerme amigo suyo. Pero lo tengo metido en mi cerebro y en mi corazón y entrañas; ya sueño con él; no sé qué pasará cuando le vea…”, respondí.

    —”Me dejas sin habla; ¿se puede amar a quien nunca se ha visto?, exclamó Fernando

    —”Por supuesto que se puede amar a alguien que nunca se ha visto”, dijo Tono todo serio.

    —”¿Cómo puede ser eso?”, preguntó Fernando.

    —”Creemos en tantas cosas que no vemos… unas importantes, otras ridículas…”, contestó Tono.

    Nadamos seguido hasta la otra orilla. Una vez secos por el mismo clima, dice Gaspar:

    —”Concurso de meadas, todos en fila”.

    Todos alineados y a intentar hacer de cara al río la meada más larga. Ganó Tono. Lo felicitamos todos y después de ponernos el short unos y el pantalón otros, nos regresamos donde el coche para ir al pueblo y salir a tomar algo en una terraza. Gaspar soltó la consigna:

    —”Short y tirantes, todos igual pero de distintos colores”.

    —”¡De acuerdo, allá vamos!”, respondimos.

    Después de arreglarnos según el deseo de Gaspar nos fuimos por el pueblo a un bar con terraza y nos sentamos. Como siempre, yo con mi bourbon, aunque esta vez no era un bourbon de verdad porque no tenían otra cosa, fue un Jack Daniel’s, whisky de Kentucky, un mal menor que no está tan mal, para una noche y un ratito. Pero ciertamente éramos la expectación del pueblo, sobre todo por Gaspar y Luis que no disimulaban nada adrede para escandalizar y reírse de las reacciones de los demás. Yo observaba lo que disfrutaba Fernando de verlos actuar así. En un momento le decía a Néstor que con Tono sería feliz y tenían que ser como Luis y Gaspar. Néstor los miraba igualmente complacido y me explicaba sobre los que pasaban, quiénes eran, qué pensaban y cómo eran. Néstor los conocía muy bien. Yo le dije que esta noche hablaríamos más sobre el asunto de esta tarde. Y me contestó:

    —”Si follamos los tres, vale; es lo que nos hemos propuesto Tono y yo como regalo de despedida”.

    Nos fuimos a cenar, Luis y los mellizos se fueron a su casa y nosotros a casa del Tío Paco.

    Continuará con: Despedida íntima.